Está en la página 1de 3

Entrevista al Presidente de Honor de la Asociación

Coronel Jesús Truchuelo: “Las asociaciones de veteranos


son una excelente vía para la preservación del acervo
moral de una nación”

Desde el pasado 29 de junio de 2009, el Coronel


Jesús Truchuelo Lago se encuentra al frente del
Regimiento de Caballería de Reconocimiento
“Farnesio” 12. Se trata de la tercera ocasión en la
que se le destina a este Regimiento, por el que ya
pasó en los empleos de capitán y teniente coronel.
Diplomado en Estado Mayor, en Gestión de Crisis
en la Escuela de la OTAN, en Curso de Mando y
Control de los Mandos Estratégicos de la OTAN, el
Coronel Truchuelo es especialista en Carros de
Combate y graduado del Curso Avanzado del Arma
Acorazada del Ejército de los Estados Unidos. Nos
habla de la situación actual del Regimiento y de las
Fuerzas Armadas, y de su visión sobre las
asociaciones de veteranos.

1. ¿Podría trazar una breve pincelada, para los veteranos, de lo


que es hoy el Regimiento Farnesio?
En nuestros días, el Regimiento Farnesio es una Unidad concebida y organizada para
proyectar a sus Escuadrones a las zonas de operaciones en las que desplieguen las
Brigadas de Infantería (dos mecanizadas y una acorazada) que integran el Mando de
Fuerzas Pesadas, y concretamente para proporcionar a éstas la capacidad de
reconocimiento de la que carecen. En tanto que Regimiento de “encuadramiento” de
sus Escuadrones, el Farnesio ha dejado de ser Unidad táctica, y no puede ya operar
como tal Regimiento. El Farnesio es hoy una Unidad altamente especializada en la
misión de adiestrar a sus Escuadrones en el reconocimiento, misión típica de la
Caballería, y específicamente orientada a las operaciones, cualquiera que sea su tipo.

2. ¿Cuáles serían, en su opinión, los grandes diferencias entre


el Regimiento de hoy y el de, por ejemplo, mediados de los años
80?
Las diferencias son tan sustanciales y variadas que podrían ser objeto de un trabajo
específico. Tales diferencias van mucho más allá de lo puramente material, de la
fachada, aunque también en este terreno cualquier veterano del Farnesio podrá
sentirse extraño ante tantos cambios. Distintos uniformes, materiales más modernos,
una vida cuartelera también muy diferente de aquella de los ochenta. En lo sustancial,
y aunque la institución militar -la de cualquier país- posea una inercia que la hace
evolucionar más lentamente que la sociedad civil, el Regimiento Farnesio no es sino
una muestra de hasta qué punto ha cambiado la sociedad española. La mayor parte
de los cambios de fondo han sido provocados por la profesionalización y tecnificación
de las FAS, aunque en similar medida ha intervenido el cambio de orientación de las
mismas, esto es, por el radical cambio de mentalidad que han traído consigo la plena
integración en la OTAN y la proyección al exterior de los militares, incluidos los del
Farnesio. El Farnesio, como el resto del Ejército de Tierra, ha pasado de ser una
unidad de reemplazo, numerosa y confinada en nuestras fronteras, a constituir una
unidad altamente profesionalizada, más reducida, y orientada en gran medida -pues
no se olvida, obviamente, de sus misiones tradicionales- a las operaciones exteriores.
Como puede intuirse, el cambio de mentalidad, de hábitos y costumbres, etc, que se
ha producido en el Farnesio, es de una enorme profundidad. Ahora bien, que todos
los cambios hayan sido positivos, o que, como en toda organización, como en nuestra
sociedad, haya cosas mejorables, constituye una cuestión distinta.

3. En su carrerea militar, ha tenido oportunidad de trabajar fuera


de España, ¿cómo funciona el asociacionismo de veteranos en
otros países?
Las asociaciones de veteranos gozan de una larga tradición en otros países. Dejando
aparte el asociacionismo protagonizado por militares en activo -fenómeno que reviste
unas características singulares, como también finalidades distintas-, así como los
cuerpos de reservistas activables, que también se distinguen por unas funciones y
peculiaridades específicas, las asociaciones de veteranos cumplen una función muy
importante en cuanto que preservan las tradiciones y recrean la historia de las
unidades que las nutren de personal en la reserva. Estas asociaciones constituyen
también un sostén moral para los militares en activo que integran las unidades de las
que surgen aquellas, como también una manera de mantener los lazos emotivos y
vitales entre los veteranos, que encuentran así, estimulando la memoria de sus años
en activo, una forma de rejuvenecer y sentirse bien. Las asociaciones de veteranos
son además una excelente vía para la preservación del acervo moral de una nación,
así como para la promoción de la cultura de defensa y del conocimiento de la historia.

4. ¿Qué relación existe entre los Regimientos y sus veteranos


en Estados Unidos, Francia o el Reino Unido?
Las asociaciones de veteranos en estos países -sobre todo en Estados Unidos- gozan
de una especial vitalidad, por cuanto que cuentan con gran número de miembros,
muchos de los cuales son además veteranos de guerra. Hablamos de tres grandes
potencias y, en los tres casos, de una rica historia militar reciente, cargada de
conflictos de los que han salido muchas decenas de miles de ex combatientes que,
tras su pase a la reserva o al retiro, han mantenido una relación más o menos intensa
con sus respectivas unidades. Hablamos de tres grandes potencias con vocación de
serlo, por lo que sus asociaciones de veteranos concitan el afecto y la admiración de
una sociedad que, retóricas aparte, les admite como forjadores de una historia común
y gloriosa de la que la inmensa mayoría -unos abiertamente, otros cuando menos en
su fuero interno- se siente orgullosa. La participación de estos países en dos Guerras
Mundiales y en otros conflictos de envergadura explica muy bien la razón del éxito de
sus asociaciones de veteranos. En unas naciones orgullosas de su músculo militar
como son EEUU, Francia o el Reino Unido, la relación entre los Regimientos y sus
veteranos es fluida y permanente, y se ve fomentada continuamente.

5. ¿Qué pueden aportar, en España, los veteranos a las


Unidades?
En España, los veteranos pueden aportar a las Unidades en las que sirvieron el
respaldo moral que estas necesitan. Pueden contribuir también al fomento o
mantenimiento de sus tradiciones, así como al conocimiento de su historia militar. Los
veteranos pueden beneficiar indirectamente a las Unidades mediante la promoción
que estos puedan hacer de la cultura de defensa, aspecto en el cual nuestra nación
presenta, por infinidad de razones, grandes carencias. Es cierto que para ello los
veteranos deben conocer la realidad actual de las Fuerzas Armadas, a menudo tan
distinta de aquella que ellos conocieron, pero no es menos cierto también que las
Unidades, como la profesión militar en su conjunto, deben “cuidar” a sus veteranos,
darles a conocer el Ejército de hoy en día. Esa será la manera de dar más vida a
estas asociaciones, de lograr que, además de recrear nostalgias de juventud,
refuercen cada vez más su papel de vigoroso soporte de la moral colectiva de las
unidades.

6. ¿Por qué no hay tradición de estas asociaciones en España?


De por sí España no es un país tan dado al asociacionismo, del tipo que sea, como
otros de su entorno. En ese sentido somos más individualistas. Pero además, y como
antes he señalado, variadísimas causas hacen de España una nación “diferente” en lo
relativo a la percepción que la sociedad tiene de los temas de defensa. Una historia
cargada de conflictos civiles y de excesivo protagonismo militar, en la que las últimas
intervenciones exteriores terminaron en grandes fracasos (Cuba, norte de África), la
no participación en las dos Guerras Mundiales, la mala prensa que un servicio militar
obligatorio ligado a unas Fuerzas Armadas de orientación interior y carentes de
recursos cosechó durante muchos años, el desconocimiento -y falta de interés-
absoluto que la gran mayoría de la ciudadanía ha mostrado durante décadas hacia los
asuntos militares, la reducción de la experiencia militar de muchos a una mera
colección de chascarrillos cuarteleros de cuando hicieron la “mili”; estos y muchos
otros factores explican el porqué las asociaciones de veteranos no gozan de larga
tradición en España. En este sentido, es preciso mencionar que las asociaciones
ligadas a determinadas Unidades -la Legión, la Brigada Paracaidista- han basado su
existencia y vitalidad precisamente en el carácter semi-profesional de estas, así como
en su consideración de “unidades de élite”. La alta cohesión que estas han tenido
gracias a su especial idiosincrasia se ha traducido en la pervivencia del “espíritu
legionario” y del “espíritu paracaidista” más allá del periodo de servicio activo de sus
integrantes. Afortunadamente creo apreciar un cambio en el panorama del
asociacionismo de veteranos en España, pues algunos de los factores que lo hacían
tan árido han desaparecido o están cambiando. Esperemos que se confirme esta
tendencia por el bien de la institución militar.