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DOMINGO, 9 DE JULIO DE 2017 TENDENCIAS 43

EL LEÓN OLVIDÓ
SU HISTORIA

Cuando Nené, como le dicen
para reconocerlo entre cuida-
dores, aunque con él guardan
el secreto, llegó al zoológico
pesaba unos 80 kilogramos,
cuando un animal de su tama-
ño, en el mejor estado, puede
estar entre 200 y 250 kilos. Era
un saco de huesos y poca
melena, cuenta Iván Gil, el
director del Santa Fe. Venía
acabado, con el pelo enreda-
do, flaco, recuerda Jorge
Aguirre Urrego, su cuidador. Lo
decomisaron a Macaco, el nar-
cotraficante, añade Iván, en el
municipio de Cáceres, Bajo
Cauca, y detrás de él hay un tenía una enfermedad digesti- Es casi mediodía. Nené tiene
mito sin comprobar: que lo ali- va. Ahora les dan comida a sueño, se le cierran los ojos.
mentaban con víctimas. diario, en la zona de manejo, Está tirado al lado del árbol,
Aunque esos días ya son histo- explica Jorge. No hay ningún con sus más de 200 kilos sobre
ria. Un año después de que contacto con ellos, aunque el el suelo –un más o menos,
llegó, incautaron una leona que león sabe cuando lo está lla- estos días lo van a volver a
se sumó a compartir su hábitat, mando con un silbido. Solo les pesar y a hacer exámenes, de
y juntos han tenido tres crías dejan la carne, los huesos, la prevención–, patiabierto, el
que se han llevado a otros par- piel, el pollo, y le limpian bien la ombligo hacia el sol y la mele-
ques zoológicos. No más, por casa. Lo importante es tener na organizada. Atrás quedó el
lo del control. Recuperarlo ha cuidado, ir sin afán, dice él: pasado. La leona lo mira desde
sido un proceso. Le faltaba cal- que sí quede bien cerrada la la cueva. Es todo un león afri-
cio y fósforo, precisa Iván, y puerta. cano, un rey sin selva.

LOS CÓNDORES
ENAMORADOS

El cóndor está montado en el
palo, con las alas abiertas, reci-
biendo el sol. La cóndor está a
un metro, con las alas cerra-
das, sentada en sus patas.
Mira alrededor. El cuidador
entra, limpia la tarima de la
comida, tira dos pedazos de
carne de res y sale. Es impor-
tante no dejar restos de comi-
da, para que no aparezcan
virus ni bichos ni plagas como
ratas. Son las 11:00 de la
mañana, hora de almorzar. Solo
pasan unos minutos. Primero
llega el cóndor. Agacha la
cabeza, pero no come todavía. cuidador. Les tiene fe. Ellos han para toda su vida, y de que se
Ella se pasa para el palo donde tenido sus momentos juntos (en junten depende que se repro-
estaba él. Abre sus alas para el nido, que es como una casi- duzcan, y si eso pasa, sus hijos
recibir el sol. Él ataca, tiene ta), añade, pero es que todavía entrarán en el proceso de pre-
hambre. Todavía no se han están muy jóvenes para el paración para ser liberados en
enamorado, pero ya por lo amor, apenas tienen unos siete el futuro. Un proyecto a largo
menos se acercan más, dice años.Todos tienen fe. Los cón- plazo: solo ponen un huevo por
Daniel Zapata Bustamante, su dores eligen una sola pareja año.

AL BOSQUE LOS CASUARIOS VIENEN DESDE MUY LEJOS

se mueve poco, para que no se
lastime. Ya le han hecho terapia
y apoya la patita, aunque toda- Parecen avestruces a prime- que sepan que ya pueden ir
vía le falta una radiografía para ra vista, pero con más colo- por su cena.
mirar si el hueso ya sanó. res. Tienen una gran protu- Ya están adultos. Él cuenta
Martha la mima, apenas está berancia ósea sobre la que a pesar de todo han sido
en la zona de iniciar el proceso, cabeza, un casco que los muy aliviados y se han adap-
y ahí la cuidadora los puede protege cuando caminan por tado. Muy tranquilos, diferente
consentir: les habla, los llama la densa vegetación de su a si estuvieran en su casa,
por un nombre que ella les hábitat, se lee en la explica- donde pueden ser muy agre-
puso, les limpia el hábitat y les ción del zoológico. sivos, precisa John Jairo. En
da de comer. Ahora tiene 27. Eso si estuvieran en su los tres dedos de cada pata,
Cuando pasen a la zona de lugar natural, en Nueva el de la mitad tiene una uña
preliberación será distinto, Guinea o Australia. En el de unos 10 centímetros de
como si no los conociera, para Santa Fe están hace unos longitud, larga y afilada, casi
que les tengan miedo a los dos años, llegaron del zoo- una daga, como si llevaran un
humanos y ni se les vaya a lógico Matecaña de Pereira, arma en el pie. También tie-
ocurrir mirarlos cuando estén y ya venían viendo mal: él nen plumas en forma de
ya en la selva. Mientras tanto, no ve por ningún ojo y ella púas, para cuando pelean
sin embargo, puede seguir el solo por uno. con otros. En el zoo son muy
capricho de Sol: a las 2:00 de De ahí que John Jairo Arcila calmados, repite el cuidador.
la tarde, más o menos, le hace Cano, el cuidador, después Es otro lugar y los cuidan
berrinche, dice ella, que la car- de echarles la comida le dé bien, y ellos se acompañan
gue y le dé una vueltecita. tres golpes al recipiente para en su imposibilidad de ver.

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