Una interpretación de la crisis

La economía, como cualquier otro fenómeno social (o natural) se mueve por ciclos. Los
economistas tienen detectados tres grandes ciclos de la economía: en función del
negocio (crisis comerciales), en función de la innovación tecnológica (crisis tecnológicas)
y en función del crédito (crisis monetarias).

Las crisis comerciales son las más corrientes, las vivimos todos los días, los productos
suben y bajan, aumenta el interés o disminuye, se abren o cierran negocios. Las crisis
tecnológicas son más complicadas, una innovación tecnológica genera un aumento de la
inversión, un aumento de la demanda y, en general, que todo el mercado se movilice ante
el nuevo producto. Las crisis crediticias conmueven periódicamente a los mercados y de
esas crisis los más pendientes son los agentes bursátiles, los gobiernos, la banca y los
empresarios.

Cada una de las crisis que hemos mencionado son autónomas dentro del concierto
general de la economía. De manera que cuando una se produce, podemos estar seguros
de que no va a coincidir con las otras, así que podemos esperar de que si los negocios, la
innovación tecnológica o la financiación falla, los otros dos sectores tiren de la economía
y saquen al sector que ha fallado de la crisis.

Pero cuando uno de esos sectores falla y empieza a hacer que los demás sectores fallen,
no estamos ante una crisis coyuntural sino ante una crisis estructural que apunta hacia un
fallo generalizado de la economía y a que haya necesidad de una reestructuración
profunda de toda la economía para que toda la maquinaria empiece a funcionar y la
reanimación de todos los sectores (comercial, tecnológico y financiero) logre que se
autocorrija el conjunto.

Casos de una crisis coyuntural de las finanzas fueron el "lunes negro" de 1987 o el
pinchazo de la burbuja bursátil de las empresas .Com en 2000, aunque supusieron
muchos dramas personales, despidos y cambios en el mundo de las empresas, no
supusieron que la economía en su conjunto se parara.

Casos de crisis coyunturales de las tecnologías fueron la automatización de la producción
a comienzos de la década de 1950 y la aparición de las autopistas de la información en la
década de 1990.

Casos de crisis coyunturales del comercio fueron el paso de la máquina de escribir al PC
en la década de los 90 o el boom de la telefonía móvil en la década siguiente.

Pero cuando llega una crisis estructural de la economía, y llegan muy de vez en cuando
(1929, 1979, 2009), fijémonos en ese laxo de tiempo, coinciden causas exteriores al
funcionamiento normal de la economía que hacen que ésta tenga un funcionamiento
excepcional y anodino: una crisis bélica o una guerra que ha provocado un rápido gasto
de recursos y ha afectado radicalmente a la normal distribución de recursos productivos
en una economía (nacional o internacional) y un alza de los valores energéticos que ha
redistribuido los recursos energéticos de una economía y parado –o sobresaltado- su
producción.
Estos son los factores que han provocado la crisis profunda de la economía internacional
en los últimos 90 o 100 años, aproximadamente.

1929: salida de la I Guerra Mundial y triunfo del motor de combustión interna en la
industria y los medios de transporte (oligopolio de la industria del petróleo)

1979: salida de la Guerra de Vietnam y crisis del petróleo (cártel de los países
productores)

2009: salida de la Guerra de Irak y crisis del petróleo (cártel de los países productores)

Benito García Pedraza (22-02-2009)

* La I crisis del petróleo fue en 1973. En 2008, el petróleo alcanzó el precio más alto en
toda su historia, empujado tanto por el movimiento especulativo de los mercados como
por el aumento en la demanda de países en proceso de industrialización como India o
China.

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