Pronunciamiento de los profesores de las cátedras de derecho constitucional de la UCV

LOS PROFESORES INTEGRANTES DE LAS CÁTEDRAS DE DERECHO
CONSTITUCIONAL DE LA UCV EN DEFENSA DE LA CONSTITUCIÓN

Ante la inminente ejecución del Fraude Constitucional que ha sido identificado como una
"convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente Comunal" y la profundización de la
actividad represora del Estado y los cuerpos paramilitares auspiciados, organizados y
financiados por este, los profesores de Derecho Constitucional de las Escuelas de Derecho,
Estudios Políticos y Estudios Internacionales de la Universidad Central de Venezuela, en
atención a lo previsto en el Artículo 2 de la Ley de Universidades, manifiestan su posición
en los siguientes términos:

1. El 16 de julio próximo pasado se produjo una decisión del pueblo venezolano en
Asamblea Ciudadana Nacional que procedió al desconocimiento de la sedicente
convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente Comunal. Tal decisión, constituye un
mandato soberano y vinculante para que la Asamblea Nacional y la Fuerza Armada
restauren la institucionalidad democrática.

2. Tal evento igualmente activó el artículo 333 de la Carta Fundamental de forma que
constituye un impretermitible deber ciudadano, estén estos investidos o no de autoridad,
asumir la defensa, protección y garantía de la constitucionalidad y definir la restauración
democrática del Estado venezolano. En este sentido, los componentes ejército, marina y
aviación de la Fuerza Armada deben abstenerse de ejecutar actos marcados por la
usurpación que implica arrogarse inconstitucional e ilegalmente la soberanía popular y
presentar como un hecho cumplido las Bases de la Convocatoria de la Asamblea Nacional
Constituyente, sin haber consultado al pueblo su contenido mediante referendo.

3. El esquema fraudulento se manifiesta en forma de un simulacro de proceso electoral en
violación de los principios de la universalidad, igualdad y libertad del sufragio. No
conforme con la manipulación de la voluntad popular implícita en las bases de
convocatoria, el Consejo Nacional Electoral redujo a la mitad los centros electorales y, en
este momento, por vías de hecho, procede al cierre en forma selectiva de un porcentaje
sustantivo de los mismos para proceder a la reubicación discrecional de electores. De esta
forma, se anula el padrón electoral, se facilita el voto múltiple y se magnifica la presión
para subvertir la voluntad del elector. En este modelo de usurpación y fraude, se pretende
que la Fuerza Armada asuma el rol represor contra el pueblo soberano mediante la
realización de un remedo de "Plan República" que contraría la definición constitucional de
su rol y objetivos como garante de la soberanía nacional. Si los componentes Ejército,
Marina y Aviación perpetran tal plan estarían asumiendo la autoría y papel protagónico en
el golpe continuado, reconocido como tal por la comunidad internacional, desde que las
sentencias 155-17 y 156-17 de la Sala Constitucional instauraron una tiranía judicial y la
ruptura del orden constitucional

4. La situación aquí planteada está indisolublemente atada a la brutal y sangrienta represión
desatada contra el pueblo, la desaparición forzada de personas, las detenciones arbitrarias e
ilegitimas, además de la práctica de someter a los ciudadanos a la jurisdicción militar, en
abierta contradicción con la garantía a un debido proceso consagrada en el artículo 49
constitucional; específicamente, en cuanto a la inviolabilidad del derecho a la defensa, la
presunción de inocencia y el derecho a ser juzgado por el juez natural. Especial mención
merece artículo 5.2 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, el cual
establece la prohibición a la tortura y las penas o tratos crueles, inhumanos y degradantes
en los siguientes términos: "Nadie debe ser sometido a torturas ni a penas o tratos crueles,
inhumanos o degradantes. Toda persona privada de su libertad será tratada con el respeto
debido". La Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura establece que
"para los efectos de la presente Convención se entenderá por tortura todo medio
intimidatorio, como castigo personal, como medida preventiva, como acto realizado
intencionalmente por el cual se inflinjan a una persona penas o sufrimientos físicos o
mentales, con fines de investigación criminal, como medio intimidatorio, como castigo
personal, como medida preventiva, como pena o con cualquier otro fin. Se entenderá
también como tortura la aplicación sobre una persona de métodos tendientes a anular la
personalidad de la víctima o a disminuir su capacidad física o mental, aunque no causen
dolor físico o angustia psíquica…"

5. El artículo 261 del Texto Fundamental define que "la jurisdicción penal militar es parte
integrante del Poder Judicial, y sus jueces o juezas serán seleccionados o seleccionadas por
concurso. Su ámbito de competencia, organización y modalidades de funcionamiento se
regirán por el sistema acusatorio y de acuerdo con lo previsto en el Código Orgánico de
Justicia Militar. La comisión de los delitos comunes, violaciones de derechos humanos y
crímenes de lesa humanidad, serán juzgados por los tribunales ordinarios. La competencia
de los tribunales militares se limita a delitos de naturaleza militar". En este orden de ideas,
la Sala de Casación Penal, mediante Sentencia Nº 59 del 2 de febrero de 2001, ratificó el
criterio de la preponderancia de la jurisdicción penal ordinaria sostenido por la extinta
Corte Suprema de Justicia, en sentencia de fecha 13 de julio de 1998. También sostuvo la
Sala Constitucional en Sentencia Nº 1256 de fecha 11 de junio de 2002, que los delitos
comunes "…deben ser juzgados por los tribunales ordinarios, sin que pueda establecerse
ninguna excepción en este sentido y la jurisdicción militar se limita al juzgamiento de los
delitos militares tipificados en las leyes especiales que regulan esta materia, de forma tal
que es la naturaleza del delito lo que determina en todos los casos la jurisdicción que debe
juzgarlo…"; una posición que ha sido recogida recientemente por la Sentencia Nº 519 de 6
de diciembre de 2016 por la Sala de Casación Penal.

6. Someter civiles a los tribunales penales consolida la participación de la Fuerza Armada
en el Golpe Continuado y la compromete como institución en la sistemática violación de
derechos humanos. Estos juicios son clandestinos, sin jueces imparciales, limitantes del
derecho a la defensa al impedir la actuación de una legítima representación, constitutivos de
una forma simulada de represión y "como medio intimidatorio y castigo personal".

7. Finalmente, los integrantes de las cátedras de Derecho Constitucional de las Escuelas de
Derecho, Estudios Políticos y Estudios Internacionales de la Universidad Central de
Venezuela, manifestamos nuestro profundo rechazo al secuestro y detención ilegítima del
profesor ANGEL ZERPA APONTE por parte de los organismos de seguridad del Estado y
sus cuerpos paramilitares, además de los consecuenciales actos arbitrarios al pretender
someterlo a tribunales militares sin derecho a una defensa efectiva. Nuestro compañero es
víctima de un aparato malhechor que pretende someter a la sociedad venezolana a un orden
injusto que violenta los más elementales derechos del ser humano. Exigimos al Ministerio
Público que actúe en forma inmediata en resguardo de la integridad del profesor ANGEL
ZERPA APONTE y de los cientos de venezolanos que han sido objeto de esta perversión
judicial avalada desde el Tribunal Supremo de Justicia.

Pronunciamiento que se hace el 25 de julio de 2017 en la Ciudad Universitaria de Caracas.

Prof. Tulio Álvarez. Jefe de Cátedra, Escuela de Derecho

Prof. Nelson Chitty La Roche. Jefe de Cátedra Escuela Ciencias Políticas

Prof. Isabel Cecilia Esté. Jefe de Cátedra Escuela Estudios Internacionales

Prof. Eduardo Sánchez

Prof. Gustavo Manso

Prof. Rafael Quiñones

Prof. Leonel Alfonso Ferrer

Prof. Alberto Blanco-Uribe Q.

Prof. Javier Elechiguerra

Prof. Carlos Martínez Cerruzzi

Prof. Enrique Sanchez Falcón

Prof. Oscar Arnal

Prof. Moisés Martínez

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