PACTO NARIÑENSE POR LA PAZ

Hace 5 meses los y las nariñenses en las urnas expresamos nuestro Mandato por la paz de
manera concluyente. 250 mil nariñenses dijimos: Si a la Paz con justicia social.

Ahora venimos a este Congreso a ratificar ese Mandato. Hemos llegado de hermosas playas
y esteros, nevados, páramos, piedemonte, Guaycos y valles interandinos y amazónicos.

Estamos en representación de miles de campesinos, indígenas, afros, mestizos, , mujeres,
niños, niñas, jóvenes y adultos que habitamos Nariño, el territorio en donde mora “un
viento fértil suroeste” somos el “País que sueña”, al decir de nuestro poeta Aurelio Arturo.

Y estamos aquí, en el momento más trascendente de la historia de Colombia, porque la
esperanza de paz que tanto hemos soñado y por la que hemos luchado, puede volverse
realidad. Hoy ya tenemos unos Acuerdo de Paz, firmados, en marcha. Es necesario hacerlos
cumplir a profundidad. Para eso la sociedad Nariñense viene a poner de nuevo su pecho.
Hemos sufrido la guerra y el desarraigo pero nuestra voluntad de paz es del mismo tamaño
o superior a nuestro sufrimiento. Este PACTO, que ahora firmamos para tejer la Paz con
Justicia social, lleva el sello del carácter valiente y decidido de los y las nariñenses. Por eso
hemos ya constituido y nos comprometemos a fortalecer el COMITÉ V.I.D.A, que desde la
sociedad y sus organizaciones trabajará con mística en la veeduría a la implementación de
los acuerdos, de paz de la Habana firmados en el Teatro Colon por el Gobierno Nacional y
las Farc-EP el 24 de Noviembre de 2016.

Este PACTO, también incluye nuestro acompañamiento comprometido al proceso que se
adelanta en Quito entre el gobierno colombiano y el Ejército de Liberación Nacional (ELN),
el respaldo decidido a este proceso incluye también el llamado a los protagonistas de esta
negociación para mantener las conversaciones en ritmo sereno pero creciente. En Nariño
organizaciones sociales y varias instituciones ya hicimos presente nuestro deseo de
participar de este proceso el día que estuvimos en el evento “100 Encuentros por la Paz”
que se realizó por convocatoria de la MESA SOCIAL POR LA PAZ.

Este PACTO NARIÑENSE POR LA PAZ, lleva implícito nuestro rechazo definitivo al uso
de las armas y al empleo de todo tipo de violencia, institucional, particular o paramilitar en
el ejercicio de la política. Clamamos por un ancho consenso encaminado a fortalecer un
Estado Social de Derecho y un sistema político efectivamente democráticos, garantes de la
reconciliación entre los colombianos y las colombianas y la plena Justicia Social.

En consecuencia de lo anterior expresamos nuestra indignación y levantamos nuestro más
alto grito de ¡Nunca más! frente a los asesinatos de líderes y lideresas sociales, de dirigentes
de Juntas de Acción Comunal, de miembros de organizaciones políticas, Defensores y
defensoras de Derechos Humanos, así como frente al amedrentamiento de comunidades a
lo largo y ancho de la geografía colombiana. Convocamos con vehemencia al Gobierno
Nacional y a las autoridades territoriales para comprometer al Estado con este propósito
nacional por la vida y la Democracia.
Condenamos toda violación a los Derechos Humanos, y en particular las ocurridas en la
Costa de Nariño, como fruto de la desafortunada intervención del gobierno en la
erradicación forzada de cultivos de uso ilícito. Coadyuvamos a la promesa solemne de
trabajar por la reparación integral a las Víctimas del Conflicto armado.

La lucha por el cumplimiento sin esguinces de ese Acuerdo histórico y el apoyo a los
Diálogos entre el ELN y el Gobierno con plena participación ciudadana, se convierten en
bandera victoriosa de todos los hombres y mujeres de buena voluntad de Colombia. A ese
poderoso frente humanístico y democrático sumaremos nuestra voluntad y nuestro
esfuerzo indeclinables.

A este Pacto, se agregan las propuestas construidas hoy en 7 mesas de trabajo por 150
organizaciones sociales y cerca de 300 líderes que nos congregamos en el Congreso de Paz
de Nariño.

Pasto 27 de abril de 2017.

Congreso de Paz en el Departamento de Nariño
Universidad de Nariño. Minga Nariñense por la Paz, Mujeres Nariñense por la Paz, Partido Alianza
Verde Nariño, Alcaldía de Pasto, Gobernación de Nariño, Agencia Local de Desarrollo A.D.E.L.
Concejo de Pasto, Marcha Patriótica, Juventud Rebelde, Simana, Cut, Esap, Unad, Polo Democrático
Alternativo, Iglesia Anglicana, Partido Comunista, Juco, ASI, Unión Patriótica, Avanzada
progresista, Mesa Social por la Paz, Congreso de los pueblos, Colectivo Crepidula Fornicata, Mesa
LGTBI por la Paz, AICO Social “Por la Pacha Mama” Generación Alternativa, Nariño Joven,
Federación de Estudiantes Universitarios FEU, Concejo Ciudadano de Mujeres Pasto, ANMUSIC,
Asociación Rechagra, Colectivo Vamos Por los Derechos, Asociación Nacional de Estudiantes de
Secundaria, Movimiento estudiantil “Identidad”, Ecos de Pasto, Asamblea departamental, Modep,
Fuerza Común, UNIMINUTO- regional Pasto, Conciencia Libertaria, CIMA-NARIÑO, Centro de
Artistas, Colectivo Teatral, ASTRACAN, Confluencia de Mujeres, ITSIN, Asociación ADIV victimas,
Personería de Ancuya, Comparecencia de Mujeres, JAC Barrio Panamericano; UNIVERSIDAD
COOPERATIVA DE COLOMBIA, Observación a los efectos tempranos de la democracia en
municipios de Z.v.t.n en Nariño, CONCEJO NACIONAL DE PAZ, UARIV-Regional Nariño, UP-
TUMACO; ACR-NARIÑO, Asovivienda Los Comunales, ANUC, JAC-Ancuya, UNIPA,COCCAM,
EMISORA VOCES DEL SUR ON-LINE, RED FIC, Corporación Nuevo Arco Iris,

MOVICE, UGTI, MOVIMIENTO SOCIAL POR LA DEFENSA DEL AGUA, JAC BARRIO
SANTIAGO, CIUDADELA DE LA PAZ, CONPI, Fundación INTEGRATE, FUNSAMA, UMASPA,

Colectivo Jaime Pardo Leal UP, PRENSA MAPA, Movimientos Sociales del Sur, CABILDO LA
MONTAÑA, Personería de Consacá, Fundación Clave del Sol, Fundacor, EMPOPASTO, ANDES-
PASTO, CAMAWARI, ACADEMIA DE HISTORIA DE NARIÑO.
Documentos Insumo
de Trabajo en Mesas
Congreso de Paz en el Departamento de Nariño
Pasto, 27 de abril de 2017
(Documento Insumo)

Ésta es la canción del niño que soñaba
caminando por el salón penumbroso
de brisa lenta que estremecía sus pequeñas alas,
y oía, afuera, entre los árboles las arpas de la noche,
y voces ¿por qué tantas voces en el silencio?
Aurelio Arturo. Canción del niño que soñaba

El Congreso de Paz en el Departamento de Nariño, hace parte de un esfuerzo que
realizamos personas y organizaciones de demócratas en todo Colombia; y sus deliberaciones
y resultados, serán llevados al Congreso Nacional de Paz, que sesionará en Bogotá el día
29 de abril de 2017, que será un escenario histórico y de amplio diálogo expresado en un
Pacto Nacional por la Paz que reafirme la proscripción definitiva del uso de las armas y al
empleo de la violencia en el ejercicio de la política.
Reunir a miles de voces que quiebren el silencio que nos propone la guerra y la muerte, voces
de acción y tejidos de vida para un paz estable, duradera y benéfica, es el gran reto que nos
hemos propuesto los y las nariñenses.
En octubre de 2016, 250 mil Nariñenses votamos por la construcción de la Paz, en un
territorio habitado por más de medio millón de víctimas de la guerra. En Nariño fue rotundo
el triunfo del Sí a la Paz.
La Victoria obtenida, nos obliga a sentirla, defenderla y a luchar por el respeto al deseo de
Paz expresado en Nariño. Por eso es urgente que se oiga de nuevo la poderosa voz ciudadana,
clamando para que el Proceso de Paz se convierta en un arrollador movimiento social para
tejer -en comunidad- una sociedad con justicia social, económica ambiental, cultural, y con
una limpia y confiable democracia política, en beneficio de todos y de todas.
El Congreso de Paz en el Departamento de Nariño busca de manera conjunta y desde una
visión territorial de paz, analizar los avances y dificultades en la implementación de los
acuerdos firmados entre el Gobierno y la FARC-EP, y en los Diálogos que se adelantan entre
el Gobierno y el ELN. Toda vez que Nariño es uno de los departamentos más afectados por
el conflicto armado y que a su vez tiene amplia experiencia en acciones de construcción de
paz, principalmente gestionadas y jalonadas por la sociedad civil y sus organizaciones que
en el afán de afrontar las consecuencias de este conflicto y resistir ante las múltiples formas
de violencia que se han generado, han liderado importantes procesos de resiliencia. En este
orden de ideas, los ciudadanos, las ciudadanas y las organizaciones sociales avanzamos en el
diseño y la ejecución de tareas en defensa de un histórico proceso de Paz que es de todos y
todas.
En el Congreso de Paz se trabajarán los siguientes temas:
1-GARANTÍAS PARA LA CONSTRUCCIÓN DE PAZ Y ACCIONAR SOCIAL Y
POLÍTICO
La cultura política colombiana percibe negativamente el derecho a organizarse, lo que ha
sembrado prejuicios en el común de las personas en relación a este tema. Las lecturas
oficiales sobre la violencia producto de esta estigmatización equiparan los homicidios a
líderes y lideresas con hechos aislados, mas no como parte de estrategias sistemáticas de
exterminio. Así, hay miedo respecto a realizar denuncias de estos actos por temor a
represalias.
La situación de vulnerabilidad de las personas integran y lideran las organizaciones sociales,
sindicales y de movimientos sociales es grave, actual e inminente. Los asesinatos, amenazas,
detenciones, judicialización arbitraria y otras acciones orientadas a su persecución y
estigmatización son constantes y sistemáticas. El gobierno nacional, además de no reconocer
esta grave problemática, no ha efectuado las medidas mínimas para garantizar los derechos
a la vida y a la integridad de estas personas. Al no evidenciarse la garantía de estos dos
derechos, mucho menos puede hablarse de la efectividad de otros derechos civiles, políticos,
económicos, sociales y culturales.
Cabe mencionar que muchos sectores políticos y económicos, incluso agentes del Estado,
han puesto en riesgo la vida de dirigentes comunitarios y defensores de derechos humanos
con sus declaraciones y acciones. Esto debe frenarse inmediatamente por parte del Estado
Colombiano.
Es necesario garantizar efectivamente los derechos fundamentales de los líderes y lideresas
sociales, sindicales y defensores de derechos humanos, en particular, los derechos a la vida,
a la integridad, a la libertad de expresión y de asociación, además de promover e incentivar
la importante labor que desempeñan. De igual forma, no se debe continuar con los procesos
de persecución, estigmatización y criminalización de los integrantes de organizaciones y
movimientos sociales por el ejercicio de su labor. En este mismo sentido, se deben realizar
las reformas institucionales necesarias para interrumpir este proceso de estigmatización y
persecución, además de desmantelar los grupos paramilitares y castigar efectivamente a
quienes atenten contra la vida de estos líderes y/o miembros de organizaciones sociales.
Deben garantizarse medidas de protección acordes con las singularidades de los territorios,
con enfoques diferenciales y dirigidos a las necesidades de cada líder. Deben revisarse las
medidas de protección en términos individuales y colectivos.
Es fundamental realizar un proceso de visibilización y sensibilización frente a la situación de
persecución y estigmatización de miembros y líderes de organizaciones sociales, mediante la
formación en valores y la promoción de sus derechos fundamentales. Estas iniciativas deben
ser promovidas inicialmente por las altas esferas gubernamentales y extenderse a otras
instituciones y sectores sociales. El objetivo es visibilizar en la opinión pública, en las
instancias institucionales y políticas, en los medios de comunicación y en todos los grupos
sociales, la problemática de la persecución y estigmatización de estas organizaciones.
El principio de defensa de la vida, de la libertad y de la integridad no solo depende en algunos
casos del accionar del Estado, cuando se piensa en las guardias indígenas, campesinas y
cimarronas. Estas, según se propone, deben fortalecerse y crearse donde se necesiten. El
Sistema de Alertas Tempranas para organizaciones y movimientos sociales y políticos de
pueblos étnicos debe ser concertado y diseñado a partir de las medidas de protección del
territorio propias de estas comunidades. Este proceso, tanto para las comunidades étnicas
como para otros sectores poblacionales, debe contar con la financiación suficiente por parte
del Estado para su funcionamiento adecuado. Se propone la puesta en marcha de un plan
nacional de guardia indígena, cimarrona y campesina, el cual será liderado por estas
comunidades, pero apoyado y financiado por el Estado. De igual forma, todas las medidas
de protección para las organizaciones y los movimientos de los pueblos étnicos deberán ser
acordados con las comunidades. Es necesario replantear el papel y la doctrina de la Fuerza
Pública, en términos de seguridad y garantía de derechos fundamentales, frente al rol
desarrollado por las organizaciones y los movimientos sociales.
Se advierte que la erradicación de la violencia hacia las organizaciones debe pasar por el
desmonte efectivo del paramilitarismo. Para hacer más efectiva la función administrativa del
Estado en estos términos, proponen fortalecer los centros de escucha a los que puedan acudir
los colectivos y las personas para atender amenazas a la seguridad.
Se menciona la necesidad de implementar acciones para superar la impunidad frente a la
violación de los derechos de los líderes sociales y defensores de derechos humanos.
Se menciona, de igual forma, la obligación de respetar las formas en que las organizaciones
sociales y comunidades se auto protegen, ejerciendo sus derechos fundamentales a la
asociación, movilización, libertad de expresión y protesta pacífica. Esto debe contar con una
serie de garantías tanto nacionales como internacionales, formación continua en derechos
humanos y un acompañamiento permanente a las organizaciones y los movimientos sociales.
Se requiere un programa o iniciativa colectiva de protección a los miembros de
organizaciones y movimientos sociales que contemplen medidas efectivas para la garantía de
su seguridad. Estas garantías deben ser reales y efectivas para la protección de la vida e
integridad de sus miembros, la participación de los mismos y el ejercicio de sus demás
derechos fundamentales. Lo anterior implica una articulación entre el Estado y las
organizaciones sociales, a nivel nacional, regional, departamental, municipal y local.
PREGUNTAS ORIENTADORAS DEL PUNTO 1:
1. ¿Considera usted que existen en nuestro Departamento y sus localidades suficientes
garantías por parte del Estado a los líderes sociales, políticos, defensores de los
Derechos humanos y sus organizaciones en la actual coyuntura de implementación
de los acuerdos de Paz? Explique su respuesta.
2. ¿La investigación de homicidios y amenazas ejecutados a los líderes sociales,
políticos y defensores de los Derechos Humanos han esclarecido las causas y
sancionados a los culpables? Explique su Respuesta.
3. ¿Qué condiciones debe propiciar el estado, las fuerzas políticas y los movimientos
sociales y gremiales para que en Colombia se pueda adelantar un pleno ejercicio de
la política, sin que se sufra estigmatización, señalamientos y represión?
4. ¿Cuál considera usted el papel que debe cumplir la fuerza pública en el pos-acuerdo?
2- HABLEMOS UN POCO SOBRE LA IMPLEMENTACION DE LOS ACUERDOS DE
LA HABANA
Terminada la fase de negociación entre el Gobierno Nacional y la insurgencia de las FARC-
EP en la Habana - Cuba, firmado el Acuerdo de Paz, hoy los colombianos y las colombianas
estamos frente a la expectativa de lo que es y será, en el transcurso de 15 o más años, la
implementación de los acuerdos logrados. Sabemos y conocemos que este es un gran reto,
en el que cada punto de la agenda pactada es una apuesta por un nuevo país. Hoy, próximos
al “Día D+180” (que comenzó a tener vigencia a partir del 1° de Diciembre), a muchos y
muchas de nosotros y nosotras nos inquiere saber en qué va el proceso de implementación.

En este sentido, consideramos que el proceso de implementación se puede abordar desde tres
líneas esenciales: Cese bilateral de fuego y dejación de armas; garantías de seguridad y el
ámbito normativo.

Cese bilateral del fuego y hostilidades, y dejación de armas

La construcción y adecuación de las Zonas Veredales Transitorias de Normalización (ZVTN)
y los Puntos Transitorios de Normalización (PTN), estos dos mecanismos deben garantizar
la reincorporación de los miembros de las FARC- EP y la dejación de armas. A pesar de lo
establecido, donde para el 31 de diciembre de 2016, todas las estructuras que constituyen el
grupo insurgente llegarían a estas zonas, mediante el ejercicio de la participación ciudadana
y a través de la veeduría, se reconoce que esta parte de la implementación está en proceso de
construcción. Este incumplimiento se ha producido por demoras en la adecuación de dichas
zonas, situación que no han permitido su total funcionamiento, pues se requiere y demanda
una infraestructura tal, que garantice la estadía y futura reincorporación de los
excombatientes en condiciones dignas, con atención en salud, acceso a agua potable,
condiciones de salubridad, alimentación adecuada, zona de recepción dispuesta para la visita
de familiares y formación para la reincorporación, zonas de recreación y esparcimiento.

Este hecho, no solo ha generado inconformidad en las FARC-EP, sino también en los
municipios de incidencia de las ZVTN, pues se retrasa el proceso de reincorporación y
demuestra ostensiblemente la incapacidad del Estado Colombiano para cumplir y dar una
respuesta oportuna a los cambios que se necesitan para la implementación del acuerdo final,
argumentando, entre otras razones, que el atraso se debe al aislamiento de los municipios en
los que se establecieron las ZVTN y por supuesto, la inexistencia en ellos de infraestructura
mínima de acueducto y alcantarillado, vías de comunicación , electricidad y otros servicios
básicos, problemas que demuestran el abandono histórico, por parte del Estado, en estas
zonas, situaciones que en cierta medida, generaron el conflicto en nuestro país y, si se persiste
en esta situación, será muy difícil pasar y cerrar la página de la guerra.

De otra parte, ninguno de los programas de reincorporación económica y social se ha puesto
en marcha a pesar de que se sabe que el 31 de mayo, se prevé que concluya la existencia de
las ZVTN, desaparezca las FARC.EP, surja el nuevo partido político y de esta forma se dé el
paso definitivo a la reincorporación en la vida social. Es casi imposible que a esa fecha los
insurgentes se encuentren con sus familias en los hogares de siempre, porque no existen
después de tantos años de guerra las condiciones de seguridad, condiciones de vida,
programas de acceso a empleo, proyectos productivos, de desarrollo agrario o de sustitución
de cultivos de uso ilícito.

Garantías de seguridad

Otro aspecto esencial para el cumplimiento de los acuerdos, es lo referente a las garantías de
seguridad y especialmente al desmantelamiento de uno de los fenómenos estructurales en
Colombia y de larga data: el paramilitarismo, y que es uno de los más importantes logros de
este proceso de paz. Se debe recordar que el Acuerdo Final se logra en un contexto en el que
persiste la violencia de grupos paramilitares de extrema derecha y que, aún con las
negociaciones en la Mesa de dialogo con el ELN, continúa el enfrentamiento de este grupo
insurgente con el Estado, además existen importantes economías de uso ilícito. Que quede
claro, que el compromiso del Gobierno no es solamente legitimar el “monopolio del Estado
en el uso de la fuerza y de las armas”, sino desmantelar las estructuras civiles que tanto daño
le han ocasionado al país y que desde hace décadas han organizado, instigado, y aprovechado
la política y la económica siguen financiando a los grupos paramilitares. Una de las medidas
más importante es la puesta en funcionamiento de la Unidad de Investigación
Especializada para el desmantelamiento de organizaciones paramilitares, con competencia
para desactivar las estructuras políticas de apoyo a estos grupos y sus estructuras económicas
de financiación.

“La actual Fiscalía General de la Nación (FGN), ignorando el acuerdo de paz alcanzado,
intenta impedir la puesta en marcha de esta Unidad Especial, a la vez que intenta modificar
el acuerdo de Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), aprovechando el proceso de
implementación legislativa actualmente en curso y que también está resultando sumamente
complejo debido a la inestable mayoría parlamentaria que apoya al Gobierno del presidente
Santos. Las propuestas que formula la FGN tienen siempre los mismos dos objetivos: sustraer
a los civiles presuntos financiadores, organizadores o instigadores del paramilitarismo de la
JEP y mantenerlos en la jurisdicción ordinaria -donde siempre han disfrutado y disfrutan de
impunidad- y a la vez sustraer de la JEP el mayor número posible de conductas realizadas
por las FARC EP, intentando mantener la competencia de la jurisdicción ordinaria, y de la
FGN, sobre ellas, lo que conculca lo establecido en el acuerdo parcial que resultó más difícil
de cerrar, el relativo a Victimas y Justicia”

Sin embargo, la Fiscalía General de la Nación, en el proceso de implementación de los
acuerdos, no ha dado resultados ciertos acerca de los crímenes que se ha cometido en contra
de los defensores de derechos humanos, dirigentes políticos de movimientos y
organizaciones sociales y campesinos que vienen apoyando el proceso de paz. En el año 2016
y lo que va del 2017 y a marzo 3 del presente año, "en los últimos 14 meses (la Defensoría
del Pueblo) tiene una cifra de 130 homicidios en defensores de derechos humanos y líderes
sociales, además de 33 atentados y 27 agresiones a este mismo grupo poblacional", declaró
el defensor Carlos Negret, titular del organismo estatal que vela por los derechos humanos
en Colombia, desde la firma. La FGN niega constantemente la existencia de un plan
sistemático para atacar el proceso de paz y a las personas que lo apoyan. Todo lo anterior
deteriora seriamente la confianza al interior de las FARC EP en el cumplimiento del acuerdo
de Garantías de Seguridad, suponiendo grave indefensión respecto a la seguridad personal e
integridad física que requiere cualquier guerrilla para concluir un proceso de dejación de
armas.

Ámbito normativo

La implementación se encuentra en el ámbito legislativo y normativo que con el fast track o
la vía rápida disminuyeron el número de debates y procedimientos ordinarios del congreso
de la república para dar inicio a las reformas necesarias que garanticen lo acordado por las
partes. Este aspecto está conformado por un paquete legislativo que contiene la ley de
amnistía, Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), reforma para cumplir el acuerdo final, la
transformación de las Farc en partido político, entre otros. De este paquete, el 30 de diciembre
se aprobó la ley de amnistía, que contempla su aplicación de oficio o a instancia del
solicitante. Sin embargo los jueces han sido reiterativos en el ejercicio de la no aplicación
pues, tan solo se han otorgado 9 amnistías y un escaso número de libertad condicionada, con
el agravante de un asesinato a guerrillero que salió en libertad, bajo esta forma jurídica, en el
municipio de Tumaco. Los jueces argumentan que la ley es deficiente y que se necesitan unas
normas de procedimiento para aplicarla. El 17 de febrero se aprobó un Decreto presidencial
que incluía el procedimiento de aplicación elaborado por los propios jueces colombianos. El
pasado día 6 de marzo, los jueces de ejecución de penas, los competentes para aplicar la
amnistía, se declararon en paro alegando falta de medios para aplicar la amnistía. A fecha de
hoy se han aprobado algo menos de setenta amnistías a guerrilleros, cinco autorizaciones de
traslado a ZVTN.

La negativa de los jueces colombianos a cumplir la ley de amnistía, está generando la
desconfianza de los guerrilleros ante las instituciones y el Gobierno que firmó el Acuerdo de
Paz y por tanto crece el escepticismo sobre el cumplimiento de lo acordado. Puede provocar
una situación de desafección respecto a los dirigentes de la guerrilla, al poder interpretar los
guerrilleros que también están siendo engañados por estos, ya que habían garantizado un
tratamiento especial de justicia además de la amnistía. Esta situación puede estimular las
disidencias en el seno de las FARC EP, disidencias que hasta la actualidad están siendo muy
reducidas, menos de un 4%, cuando la media en los procesos de paz con grupos rebeldes
ronda el 20%.

Teniendo en cuenta los ires y venires de la implementación, este proceso puede ser más difícil
que el mismo proceso de paz, pues se requiere de voluntades políticas, sobre todo la del
Estado Colombiano y gobierno de turno, para llevar a cabo las reformas necesarias y pactadas
en la Habana, solo así se podrá garantizar la implementación sobre todo la ejecución local de
las instancias territoriales, que si bien se vienen realizando en primera medida con las ZVTN,
aún faltan muchas medidas que se empezarán a activar con las demás políticas públicas,
reformas, leyes, planes y mecanismos que por ahora le corresponden al legislativo aprobar y
que todos los colombianos esperamos que esté a la altura y cumpla con su mandato en pro
de ayudar a la realización de nuestro máximo derecho, el de la paz.

Es en este contexto donde la sociedad colombiana debe activar fuerzas en favor dela
construcción de paz fundamentada entre otros aspectos, en: la construcción de conocimiento
colectivo, la planeación participativa, la veeduría permanente del cumplimiento de los
acuerdos y la organización. Es así como los colombianos y las colombianas, que siempre
hemos defendido y creído en la paz seguiremos haciendo seguimiento y veeduría para que se
cumplan los mínimos necesarios que nos garantizarán la apertura hacia la paz, que sea esta
la oportunidad de armarnos de herramientas de participación para construir una ciudadanía
que no tema expresarse en beneficio del cumplimiento de las normas y leyes que le hacen
bien a la mayoría de habitantes de este hermoso país.

Siendo la veeduría una de las herramientas claves para la construcción de un nuevo país es
necesario diseñar estrategias efectivas contra corrupción en las entidades públicas; fortalecer
la inversión de recursos en los territorios; concretar un sistema judicial de supervisión a los
mecanismos de participación ciudadana; se propone una “veeduría de veedores” o un
observatorio ciudadano externo que funcione como organismo inspector para hacer
seguimiento a la actuación de las veedurías; la utilización de las tecnologías para el
seguimiento de programas y proyectos en línea; generar mecanismos de protección y
seguridad para los/las integrantes de las veedurías; garantizar un apoyo estatal permanente
para las veedurías ciudadanas en materia de asistencia técnica, asesoría y actualización del
marco normativo de las mismas.

Finalmente, la participación ciudadana debe hacerse efectiva en todos los niveles territoriales,
y debe permitir la medición de los efectos generados tras la implementación de los acuerdos
y el Estado deberá considerar y reconocer la diversidad y particularidades sociales,
económicas, culturales, geográficas, políticas e históricas de las regiones, en el momento de
hacer efectiva la participación ciudadana.

Preguntas orientadoras:
1. Tras la implementación y desarrollo de los acuerdos, se han considerado las mínimas
condiciones técnicas, institucionales y económicas que garanticen la preservación del
ambiente, la recuperación de ecosistemas y el territorio verde que pueda ser al mismo
tiempo una alternativa para los campesinos y campesinas del territorio Nariñense?
2. ¿Las organizaciones sociales cuentan o no con las garantías para hacer parte de
veedurías y otras formas de control social en el contexto del cumplimiento e
implementación del acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción
de una paz estable y duradera?
3. ¿Cómo, desde la sociedad civil, se pueden crear mecanismos que permitan la
medición de los efectos que se generan tras la implementación de los acuerdos. Entre
otros los fenómenos de nuevas formas de violencia y criminalidad y su impacto sobre
determinados grupos poblacionales y que permitan desarrollar alertas tempranas y
evaluación de las políticas estatales?
4. ¿Existe un reconocimiento explícito de las víctimas del conflicto y en condición de
ciudadanos con derechos en el Departamento de Nariño?
5. ¿Qué acciones de construcción de confianza se han realizado con el esclarecimiento
de la verdad y del reconocimiento de la verdad en el Departamento de Nariño?
6. Teniendo en cuenta que la implementación de políticas y proyectos estatales se
caracterizan por la lentitud y descoordinación, ¿cuáles mecanismos transitorios de
asignación de recursos se pueden establecer para que la implementación de los
acuerdos genere resultados visibles en corto plazo sin que se dé el fenómeno de la
corrupción generalizada?

3- DIÁLOGO CON EL ELN.
El Ejército de Liberación Nacional y el Gobierno de Juan Manuel Santos, por fin, el 27 de
febrero de 2017, en Quito Ecuador, logran formalizar una mesa de dialogo.
A partir del 7 de abril y luego de finalizar la primera ronda en la cual se trabajaron los temas:
participación de la Sociedad Civil en la construcción de paz, dinámica y acciones
humanitarias. Las partes han anunciado que adelantarán los procesos necesarios para iniciar
un desminado humanitario. De igual manera al parecer, se inicia en los próximos días una
serie de consultas a la sociedad civil en torno a los temas tratados; se dice que serían 14 mesas
distribuidas a lo largo del territorio nacional, en las cuales las organizaciones sociales podrán
exponer sus puntos de vista.
Contexto Departamental
Nariño presenta en muchos de sus territorios, el abandono del Estado, los subsecuentes
conflictos sociales y territoriales, presencia de todas las estructuras armadas legales e
ilegales, una cultura de la ilegalidad y la corrupción que se ancló en diferentes niveles
sociales; no obstante, pervive la vocación agrícola, la cultura y una dinámica social y política
que le ha permitido sobrevivir a los embates del conflicto social y armado.
En la Propuesta del Congreso Regional Nacional de paz. Se aborda esta temática así:
 Establecer la necesidad e importancia del cese bilateral del fuego y acuerdos
humanitarios.
 Crear e impulsar agendas, mecanismos de participación y apoyo a la mesa de
conversaciones entre el Gobierno y el ELN.

En torno a estos temas se plantean iniciativas desde los territorios y las organizaciones
sociales y diferentes expresiones de la sociedad civil:
 Diálogo Nacional: El ELN propone un diálogo nacional, para que los sectores
excluidos, puedan tener preponderancia y el centro de atención sea el diálogo
ciudadano y social. PREGUNTA: ¿SI SE HACE, CON QUÉ SE CUENTA DESDE
LAS ORGANIZACIONES Y/O SOCIEDAD CIVIL?
 Pacto Nacional: se realiza con los sectores que sustentan el poder y el papel de
organizaciones y movimientos sociales es fundamental puesto que permitirá la
correlación de fuerzas. PREGUNTA: ¿PACTO ENTRE QUIENES?
 El ELN propone este diálogo como un proceso que permita arribar a un nuevo estatuto
de la sociedad. PREGUNTA: ¿CÓMO SERIA ESE PACTO NACIONAL?

Mecanismos de Participación de la Sociedad Civil entre Gobierno Nacional y ELN
Como un insumo para iniciar la discusión sobre los Mecanismos de Participación de la
Sociedad Civil en la negociación con el ELN. Se toman apartes de las memorias del evento
100 Encuentros por la Paz que se realizó en la Ciudad de Pasto el 4 de Febrero de 2017.
 Mesa Social para la Paz: Avanzar en la construcción colectiva de un mecanismo de
participación social, posicionar las propuestas, estrategias, rutas y mecanismos para
la paz como constructores de los escenarios de implementación y refrendación de los
acuerdos ya logrados entre el Gobierno nacional y FARC-EP. Participación decisoria
de toda la sociedad, un mecanismo para negociar y llegar a acuerdos que
comprometan al país político y al país real.
 Minga por la Paz de Nariño; Propone participar en el proceso de negociación entre
el Gobierno Nacional y el ELN, exponiendo 7 iniciativas (Territorios Campesinos
Agroalimentarios, Plan de Vida de la Montaña Samaniego, Minga Inti-Killa Aico-
Mallama, Asociación del Pacto Local de Paz Chinchal, Propuesta Paz Duradera de
Santacruz de Guachavez, Desminado Humanitario del Sande, Espacio Educativo para
la paz y el buen vivir).
 Coordinador Nacional Agrario – Nariño CNA: Los diálogos con la guerrilla son
importantes pero como campesinos, somos conscientes que el poder ya no se toma
por la fuerza, pero sin la presencia de las FARC y el ELN, llegarán directamente y
sin mayor costo económico por gastos de seguridad, las transnacionales a los
territorios.
 Samaniego: Con los diálogos con el ELN, podríamos hablar de una paz completa en
los territorios, le apuestan a la unidad y defensa del territorio y ser nosotros mismos
los que hablaremos por nuestro territorio y las mujeres tenemos la responsabilidad de
pensar bonito y en unidad hombres y mujeres.
 Comité de Integración del Macizo- Nariño CIIMA: Que se cumpla lo que pueda
llegar a pactarse.
 Minga Nariñense por la Paz: Apoyo absoluto al diálogo con el ELN. Avalan el
diálogo nacional y en cuanto al Pacto Nacional éste debe dejar instrumentos para
cambiar el modelo.
 Confluencia de Mujeres para la Acción Pública - Nariño: Pensar el país con visión
de mujer y ese planteamiento debe estar en la mesa social para la paz con equidad,
justicia social y reconocimiento de nuestros derechos.
 Fundación Nuevo Arcoíris: si hay espacios de diálogo pero no de concertación. Se
requiere dar tiempo a los postulados.
 Agencia de Desarrollo Local de Nariño. Disposición de construir. Se proponen
puntos de encuentro, ser complementarios para construir el país, Procurar por
diálogos imposibles.
 Polo democrático Alternativo – Nariño. El ELN propone dicho diálogo nacional,
pero hay que ir más allá, siendo el ELN un facilitador de lo que la sociedad propone,
siendo el punto más optimista y para ello se deben romper esquemas y prevenciones.
Rodear el acuerdo con el ELN y garantizar el cumplimiento de los acuerdos con las
FARC.
 Mujer de Ricaurte: Tener en cuenta el enfoque étnico y diferencial.
 Juventud Comunista de Colombia: Le apostamos a la solución política al conflicto
armado, y frente al diálogo ELN somos conscientes, que debemos evitar los errores
anteriores y se debe tener en cuenta la participación de la sociedad civil, ser claros
desde el inicio frente a la pedagogía para dar a conocer las características de esta mesa
y debe ser permanente y continua. Si bien los diálogos de la Habana permiten una
apertura democrática, hoy deferentes expresiones políticas debemos tener
oportunidades democráticas.
 Alianza Social Independiente ASI: Como sociedad civil y como organizaciones
tenemos dos tareas: cumplir con los acuerdos del ELN, pero debemos acompañar la
implementación de los acuerdos de la Habana.
 Movimiento Identidad Estudiantil – UDENAR. La propuesta de la educación rural
frente a la infraestructura y cobertura reproduce el modelo de tercerización educativa.
Punto que debe tocarse en el gran diálogo nacional y en el Pacto.
 Gobernación de Nariño: Acompañamiento decisivo a las apuestas de Mesa Social
por la Paz. Con corresponsabilidad. apoyaremos este proceso.
 MAPP – OEA: La experiencia el fundamento para construir sobre lo construido y El
proceso con el ELN mostrará el cómo. Nariño es propositivo, hacen falta espacios de
concertación. Están en plena disposición de acompañar.
Queda en ustedes, hombres y mujeres, Indígenas, Afrodescendientes, campesinos, jóvenes,
niños y niñas, organizaciones sociales, instituciones, cooperación internacional, el desafío
para lograr un país en unidad desde la diferencia.
4- ANÁLISIS DEL CONTEXTO POLÍTICO Y SOCIAL GENERAL.
4A. ACUERDO SOBRE SUSTITUCIÓN DE CULTIVOS DE USO ILÍCITO EN
NARIÑO
El departamento de Nariño con una presencia étnica y multicultural considerable, dividido
en trece subregiones muestra no únicamente la diversidad territorial sino también las
conflictividades y potencialidades en las comunidades y sus actores, en este sentido el
conflicto social y armado se presenta en Nariño debido a elementos asociados a pobreza,
violencia política, ingobernabilidad, proliferación de economías ilícitas, y la presencia de
actores y grupos armados. Al respecto, en el documento: Nariño, Análisis de conflictividades
y construcción de Paz del PNUD, se afirma que “en algunas subregiones se ha recrudecido
con mayor intensidad el conflicto armado con presencia de grupos armados, combinadas a
factores como el aislamiento geográfico, la ruralidad, los cultivos de uso ilícito, entre otros”,
en este contexto, los acuerdos de paz alcanzados en la Habana significan para Nariño una
oportunidad para la superación de la diferentes causas y manifestaciones asociadas al origen
del conflicto en lo que tiene que ver con la atención a las víctimas, la apertura política y
democrática y la atención a las necesidades del sector agrario del departamento.

En Nariño, el acuerdo sobre sustitución de cultivos de uso ilícito ha tenido muchas
dificultades en su primera etapa de materialización, sobre todo en la costa pacífica y
piedemonte costero; pues según informes de UNODC e investigaciones de varios
académicos, Nariño se registra como el departamento con más presencia de área sembrada
con cultivos de coca, con la mayor presencia en la costa pacífica y en especial Tumaco.
Precisamente en esas zonas en los meses de Marzo y Abril se ha desatado un grado de
conflictividad alarmante, puesto que no se ha logrado la unificación de las acciones de las
diferentes instancias del Estado y Gobierno nacional, departamental y entes territoriales
locales para atender esta situación.
En este panorama encontramos el desconocimiento por parte del gobierno nacional de los
acuerdos firmados con la COCCAM Nariño y COCCAM Tumaco entre las fechas 4 de Marzo
y el 3 de Abril, el choque de trenes entre el ministerio de defensa que impulsa la erradicación
forzada y los planes que el ministerio del posconflicto adelanta en relación a los acuerdos
de paz en materia del acuerdo de sustitución, de igual manera es importante mencionar que
en la zona costera, organizaciones territoriales como consejos comunitarios también han
firmado cartas de intención con el gobierno departamental .
De igual manera es válido anotar el alto grado de riesgo y vulneración al que están sometidos
los dirigentes agrarios frente a la presencia de otros actores armados ilegales, a grupos
relacionados con acciones propias del paramilitarismo, a las actividades vinculadas
propiamente al narcotráfico, y la estigmatización y persecución por parte de entes judiciales
del estado.
En este sentido, las probabilidades reales que logren atender la problemática de cultivos de
usos ilícito asociada a las problemáticas del sector agrario en general, identificadas en el
acuerdo de paz sobre reforma agraria integral, se verán realmente afectas sino se atiende el
sector agrario comprendiendo que el problema de las drogas ilícitas está ligada a existencia
de pobreza, marginalidad y abandono de comunidades y regiones por parte del Estado, en
las cuales se desarrolla la afectación por el cultivo, la producción y la comercialización de
drogas ilícitas.
Es por eso que los acuerdos de paz plantean la solución al problema de las drogas ilícitas en
el marco de la Reforma Agraria Integral pactada en el primer punto del acuerdo que considera
urgente las transformaciones de miseria en la que se encuentra el campo a partir de programas
nacionales que tienen como objetivo dignificar la vida en los territorios, pero
fundamentalmente la posibilidad de elaborar y desarrollar participativamente los planes de
desarrollo con enfoque territorial, lo cual permitiría reconocer y valorar las necesidades y
particularidades de los territorios y regiones.
Por otro lado es importante anotar que en términos de veeduría sobre la implementación de
los acuerdos de paz en general, es necesario profundizar los grados de articulación con las
organizaciones campesinas, sindicales, fuerzas vivas y sociales del departamento, al igual
que con sectores políticos democráticos que ven en los acuerdos de paz, la posibilidad de
democratización del país a través de un proceso de transición.
Preguntas provocadoras
1. ¿Cuál es el reto de Nariño en la implementación del acuerdo de sustitución de cultivos
de uso ilícito?
2. ¿Cómo considera usted que puede darse la relación entre los campesinos relacionados
a la problemática de los cultivos con otra tipo de actores agrarios del departamento?
3. ¿Cuál cree que pueda ser el papel de la academia con el tema de cultivos de usos
ilícitos?
4B. CONTEXTO SOCIAL Y POLÍTICO EN NARIÑO
En cuanto a la relación de agendas políticas y sociales con la paz, en Nariño no es
desconocido el proceso de participación cimentado desde los presupuestos participativos por
diferentes administraciones del nivel local y regional además de iniciativas puntuales que
vienen avanzado en la construcción de visión regional como retos y escenarios para hacer
realidad la paz, es así como la Minga por la paz de Nariño, Agenda de Paz, Plan estratégico
de Paz, el impulso y el acompañamiento en los territorios a los acuerdos de paz alcanzados
en la Habana, y las acciones y ejercicios permanentes que viene desarrollando la Minga
Nariñense por la paz, todas estas iniciativas comprometidas con la paz y otras experiencias
territoriales, jugaran un papel importante en el nuevo escenario político toda vez que se logró
en Nariño una amplia convergencia por la paz como lo demuestran los resultados alcanzados
el 2 de octubre en el plebiscito, la incertidumbre embargó la alegría de los nariñenses pero
la firma definitiva del acuerdo en el Teatro Colon retorna la esperanza a este territorio, los
retos para la implantación son mayores en la medida que la lucha contra la corrupción y los
escándalos cotidianos en el país, opacan los alcances y logros que se presentan en el itinerario
pactado, pero que requieren del seguimiento, veeduría y presión social para llevar a buen
término lo acordado y dar paso de manera efectiva a su implementación.
La firma de los acuerdos representa un elemento más en la construcción de la paz pero se
requiere también de una nueva correlación de fuerzas para promover la participación en un
gran pacto regional por Nariño que permita priorizar la defensa de la vida, la paz y la
reconciliación en la agenda política, económica, cultural y social de la región.
No se puede desconocer el esfuerzo del gobierno Santos y las FARC EP por terminar con el
conflicto armado y los acercamientos e instalación de la mesa de Quito con el Ejército de
Liberación Nacional ELN, sin embargo no podemos caer en el sofisma de creer que el solo
hecho de intentar acabar con la lucha armada, traerá la tranquilidad y la vida digna que
durante décadas hemos reivindicado para la población Nariñense y Colombiana en general.
Los cambios que demanda la región y el país requieren de esfuerzos mayores por parte de
los sectores democráticos y populares en el entendido que la paz configura un nuevo
escenario para adelantar la protesta social rompiendo con el estigma de la lucha armada como
la disculpa para la represión, asesinato y muerte de los dirigentes sociales, más aun a pesar
de los esfuerzos y resultados alcanzados el Estado se muestra incapaz de lograr garantizar el
derecho a la vida como fundamental para avanzar en la construcción de garantías plenas para
todos sus ciudadanos.
Las agendas de reivindicaciones y anhelos de los nariñenses no encuentran aún la respuesta
esperada, pues si bien se ha logrado coincidencias respecto a la búsqueda de la solución
política al conflicto y con ella su salida política, mantenemos la lucha contra el modelo
neoliberal impuesto y las políticas económicas y sociales que quebrantan los derechos de los
sectores menos favorecidos, es por eso que consideramos que las transformaciones de la
región y de nuestro departamento serán una realidad, solo si el movimiento social y popular
incorpora los acuerdos como parte de sus reivindicaciones en el corto plazo y acrecienta la
movilización en un gran bloque de unidad que se constituya en defensor de la paz y por las
transformaciones en favor de las mayorías nariñenses.
Por otra parte, no tendremos en Nariño la posibilidad de transitar el “postacuerdo” sin un
alto compromiso para vincular la capacidad institucional del Estado en favor de los intereses
y necesidades de la construcción de la paz, el Estado desde el escenario local debe servir de
herramienta y en ese sentido necesitamos que los gobiernos locales y regionales asuman las
banderas de las reivindicaciones sociales más que como un discurso o programa de gobierno,
como las acciones administrativas que aporten a que la inversión del Estado transforme la
realidad de este territorio, hoy el control del Estado en manos de elites locales y regionales
no permiten la democracia directa de participación, la descentralización, la apertura al
diálogo permanente con la sociedad y comunidades organizadas, la democratización del
presupuesto y la defensa de los Derechos Humanos.
La ampliación de los espacios de movilización debe cimentar procesos de unidad, aunque
persista la tendencia a la fragmentación de los intereses sectoriales, debemos despejar atisbos
de desconfianza para conseguir alianzas programáticas de mayor cohesión, sobre todo en
este momento en donde más que voluntad política el Estado está en la obligación de ampliar
el escenario de la participación y demostrar al país y el mundo que cumplirá con lo acordado,
de nada serviría lo alcanzado por las insurgencias en los acuerdos, si los sectores populares
y sociales no logran consolidar propuestas de unidad que mantengan la lucha social y el
debate profundo acompañado de resultados electorales que permitan convertir el Estado en
un espacio de participación, democracia, y formación ciudadana para alcanzar la vida digna
que se merecen los y las Nariñenses.
Únicamente si somos capaces de juntar, articular y proyectar una nueva forma de acción
política ligada a los intereses de las comunidades lograremos arrebatarle a los sectores
tradicionales la administración política de los territorios.
Preguntas:

5-TEJIENDO PAZ Y RECONCILIACIÓN DESDE EL TERRITORIO.
Partimos de entender la paz territorial como un proceso de construcción colectiva, teniendo
como punto de referencia el reconocimiento de las particularidades del territorio donde
confluyen el potencial político, identitario, y afectivo, en relación con el medio físico-natural
y socio-cultural. Para el Departamento de Nariño, esto implica promover la participación, el
encuentro y el dialogo entre la sociedad nariñense en medio de la pluralidad y diversidad,
desde donde se dinamizan fuerzas sociales y empoderamiento. En este mismo sentido, la paz
territorial se concibe como un proceso democrático, por medio del cual un conjunto de
actores y organizaciones con asiento y presencia en sus territorios, logran articular sus
intereses expectativas y agendas alrededor de una visión compartida como fruto del diálogo
útil y respetuoso del territorio consigo mismo, la nación y la comunidad internacional1.
El departamento de Nariño cuenta con una riqueza en experiencias de construcción de paz
tanto en el contexto rural como urbano. Iniciativas que surgen desde la sociedad civil
organizada y no organizada, así como de instituciones públicas y privadas y con apoyo de
entidades como Pastoral Social, la Iglesia católica, otras confesiones religiosas y la
Cooperación Internacional.
Dichas experiencias resaltan el papel activo que han asumido los diferentes grupos
poblacionales entre ellos: las comunidades indígenas, las comunidades negras, las
comunidades campesinas y urbanas, dentro de estos, las mujeres, la población juvenil y la
comunidad LGBTI.
Esta amplia experiencia de movilización y construcción de paz en el departamento de Nariño
ha sido histórica, motivada por situaciones complejas que han surgido de hechos de carácter
estructural como: la distribución inequitativa de la tierra, los altos niveles de pobreza
multidimensional, la inequidad social, la débil e ineficiente presencia de las instituciones del
Estado en los niveles local, regional y nacional, las escasas fuentes de ingresos y empleo, los
efectos negativos de políticas neoliberales implementadas en nombre del “desarrollo”, la
megaminería, la presencia de cultivos de uso ilícito y el narcotráfico. Estos factores
favorecieron la extensión y el escalonamiento del conflicto armado en el departamento. Sin
embargo, los movimientos sociales, como estrategias de resistencia frente al conflicto
armado y a los problemas estructurales existente en el territorio, se ha movilizado en favor
de la paz con grandes experiencias exitosas.
Las iniciativas de paz han abordado situaciones problemáticas relacionados con el conflicto
armado, como: el desplazamiento forzado, la presencia de cultivos de uso ilícito, la presencia
de MAP y MUSE, el reclutamiento forzado, la desaparición forzada, amenazas, atentados,
asesinatos, etc. En este sentido, la tendencia de las iniciativas de paz ha sido a trabajar en
temas de pedagogía para la paz, a través de estrategias de arte, cultura, educación popular y
de comunicación alternativa; de memoria histórica a través de la oralidad y la pintura; de
fortalecimiento de organizaciones sociales, especialmente de mujeres, jóvenes y
comunidades étnicas; de vida digna y permanencia en los territorios y de restitución de
derechos de las víctimas.
En relación con los problemas de orden estructural, se destaca iniciativas como la
formulación participativa de planes de vida propios; proyecto de educación para la No
violencia; proyectos productivos y agroalimentarios; promoción y prevención de la violencia
basada en género; proyectos ecológicos, de sostenibilidad ambiental y armonía con la
naturaleza; entornos protectores para niños y niñas; iniciativas de inserción barrial y planes
de desarrollo territoriales participativos.

1
Agenda de Paz Nariño 2016
Las diferentes iniciativas han permanecido interrelacionadas entre ellas y unas se
complementan de las otras. En este sentido, es importante resaltar que siempre ha estado
presente la movilización social en favor de la paz como rechazo a todas las formas de
violencia y en favor de la salida negociada al conflicto.
Desde las entidades territoriales se destacan apuestas como procesos de construcción
colectiva de perspectivas regionales de paz y de procesos de memoria histórica, así mismo
iniciativas pedagógicas y de movilización social tendientes a la reconstrucción del tejido
social a través de la recuperación de espacios públicos que favorezcan la convivencia
ciudadana.
En relación con los pactos2 en Nariño se reconoce el Pacto Local de Paz del municipio de
Samaniego, cuyo objetivo central se enfocó en el tejido y la construcción territorial de paz,
con resultados positivos a favor de la vida, destacando como ejes centrales la autonomía
territorial en la construcción de una nueva gobernabilidad y el fortalecimiento del Estado
Social de Derecho. Este es un pacto que se busca reactivar en el contexto actual de procesos
de negociación entre el gobierno nacional y los grupos insurgentes, poniendo como presente
e importante la urgencia de los desminados humanitarios.
De igual manera, en el año 2013 como resultado del Paro Nacional Agrario de Agosto, se constituye
a nivel nacional la Cumbre Agraria como un amplio escenario que potencializa las demandas de los
sectores campesinos, étnicos y populares del país con un fuerte énfasis en tierra y territorio en el
marco del apoyo decidido a la salida política al conflicto y la construcción de la paz desde los
territorios. Hoy en día en Nariño se tiene el reto de volver a configurar este escenario de unidad de
las organizaciones.

Por otro lado, en relación con la adopción de Zonas Veredales Transitorias de Normalización
y sus áreas circundantes con el fin de mantener un apoyo y acompañamiento a los procesos
de implementación, se destaca que los Acuerdos firmados entre las FARC-EP y el Gobierno
Nacional y los que surjan de los diálogos con el ELN, constituyen en un patrimonio
invaluable para Nariño, por ello organizaciones de la sociedad civil nariñense,
comprometidas con la defensa y promoción de la implementación efectiva de los Acuerdos
de Paz, ha creado el Comité “V.I.D.A” (Comité de Impulso para la Veeduría e
Implementación y Desarrollo de los Acuerdos de Paz en el Departamento de Nariño), con el
fin de hacer el acompañamiento a través de la veeduría a la implementación de los acuerdos
alcanzados. En este sentido, se han llevado a cabo caravanas humanitarias a las ZVTN, se
han realizado las diferentes denuncias públicas sobre el incumplimiento del Estado y
acompañamiento pedagógico a la población excombatiente y a las comunidades asentadas
alrededor de las ZVTN.

2
Pacto: un convenio o tratado solemne, estricto y condicional entre dos o más partes en que se establece una
obediencia a cumplir uno o varios acápites establecidos en un contrato formal y en que ambas partes se
comprometen a ejecutar ciertas acciones y a recibir retribuciones de la otra parte
Es importante resaltar el acompañamiento de las organizaciones sociales locales en las
ZVTN, quienes se están movilizando de manera permanente para que se implementen los
Acuerdos de La Habana, especialmente en el punto de Sustitución de cultivos de uso ilícito.
Así mismo, debido a la presión de los movimientos sociales, la institucionalidad local,
regional y nacional han iniciado acompañamiento a través de brigadas de salud, atención a
primera infancia y disposición de los residuos sólidos, así como también a priorizar proyectos
de infraestructura vial ubicadas en las zonas aledañas a las ZVTN.
El Pacto Nacional de Paz deberá fundamentarse en la riqueza de iniciativas propias de los
territorios, en sus particularidades y diferencias. Esto solo es posible mediante el
reconocimiento del otro y en interrelación con el nosotros.
Preguntas para la reflexión:
 ¿Cómo lograr articular de manera efectiva y eficaz las diferentes iniciativas y
acciones de paz presentes en el territorio?
 ¿Qué es la paz territorial en Nariño?
 ¿Qué acciones se deberían fortalecer en el territorio, que contribuyan a la defensa del
mismo y el fortalecimiento del tejido social para la paz?
6. CULTURA DE PAZ Y EDUCACIÓN

Para abordar el diseño de la política pública sobre la cultura de paz y educación se requiere
entender y comprender que la educación y la cultura son construcciones sociales, mutuas y
directamente relacionadas, donde la educación por su utilidad social, su carácter significativo
y pertinente se pone al servicio de una cultura de PAZ, contribuyendo de manera originante,
innovadora y trasformadora a idear, describir y materializar los cambios de época,
trasformando realidades violentas en realidades de PAZ que demanda los actores sociales
configurando un nuevo tejido social

Si bien, existen lineamientos generales de la acción pública institucional. Se hace necesario
superar la visión formalista, inmediatista-academicista e ineficiente de la denominada
“Cátedra de Paz”, por considerarla vana y anacrónica a la hora de contribuir realmente a
satisfacer las propuestas y demandas manifiestas de tiempo atrás de la región y sus
comunidades. En cambio se plantea con urgencia una construcción desde lo local, una lectura
y análisis de sus realidades y contextos, un SISTEMA DE EDUCACIÓN PARA LA PAZ
que forme integralmente a las personas, otorgándoles talento humano (crecimiento humano
integral, valores y virtudes sociales), educación para el trabajo y el desarrollo humano
cualificando su mano de obra (dominio epistémico, experticia en la operatividad),
sensibilidad social y comunitaria (sentido de identidad y pertenencia, responsabilidad social,
liderazgo colectivo, trabajo solidario, grupal y colaborativo, visibilización y
empoderamiento).

EL SISTEMA DE EDUCACIÓN PARA LA PAZ debe prioriza de manera incluyente a
las víctimas del conflicto armado, los excombatientes, los moradores en los escenarios de
guerra (indígenas, negritudes, campesinos), la población vulnerables y en situación de
pobreza de las ciudades, configurando una oferta académica continuada, articulando: ciclos
de alfabetización, básica primaria, básica secundaria, media vocacional, pregrados y
posgrados optimizando espacio y tiempos especiales acelerados sin desmedro de su calidad
y calidez.

EL SISTEMA DE EDUCACIÓN PARA LA PAZ es un mecanismo a construirse de
manera abierta, plural y democrática desde los territorios, con y para sus comunidades,
partiendo de sus necesidades, situaciones y circunstancias. Con la participación activa de los
actores del saber universidades, instituciones educativas de básica y secundaria, actores del
poder partidos y movimientos políticos y la institucionalidad pública. Los actores de la
comunidad movimientos sociales y comunitarios, comunidades de origen o pertenencia y los
actores de la producción como operadores de las alianzas públicas privadas.

El tejido social como punto de partida respecto de la convivencia, abordarla como una serie
de valores actitudes y comportamientos que por principio rechazan la violencia y asumen el
compromiso de convivir mediante el diálogo y la negociación entre los individuos y los
colectivos sociales, entonces será oportuno hablar desde una sana convivencia, donde el ser
humano y su sociabilidad, se edifican potenciando su humanidad, desde una praxis donde el
ser humano es lo fundamental, donde nos humanemos todos desde la suficiencia moral y el
sentido ético de actuación, la responsabilidad social y ambiental, la solidaridad activa con la
población más vulnerable y en situación de pobreza.

El constituyente primario mediante la constitución política de 1991 asigna como función
esencial el reconocimiento como derechos humanos fundamentales la educación y la cultura
para el acceso a una vida digna situación inherente a los seres humanos, en tal sentido en
Nariño desde sus diferentes cosmovisiones de los pueblos indígenas, de las comunidades
afrocolombianas, mestizos y campesinos procuran resaltar, promover y motivar el desarrollo
artístico y cultural que identifican a las y los habitantes de las subregiones que configuran el
Departamento. Los gobiernos territoriales tienen clara la importancia de la educación y la
cultura como pilares estructurantes y contenedores y para la construcción de paz por lo tanto
se debe fortalecer la arquitectura institucional que demanda la planificación y dirección de
las entidades encargadas de la educación y la cultura de los municipios.

El papel del Estado debe ser “el mandar obedeciendo” desde un orden programático el sentir
y pensar de las iniciativas ciudadanas en procura de consolidar la paz territorial trasformadora
y duradera con programas y proyectos cuya política pública asigne incentivos para impulsar
las manifestaciones artísticas que instrumentalicen el ejercicio de la democracia participativa
desde el accionar artístico y cultural con inclusión social y sin discriminación social.

“Por naturaleza y por herencia los artistas tenemos la tarea de humanizar” En palabras de
Álvaro Arosemena el arte cobra un papel importante en el proceso de construir la paz y
reconstruir el tejido social, el arte y los artistas configuran el laboratorio donde las personas
y los grupos sociales se comunican y sensibilizan para interactuar generando procesos de
cambio que le dan posibilidad de intervenir en las comunidades de manera significativa y
trasformadora es decir, el arte y los artistas son el motor que dinamiza la trasformación social
pero lo grave radica en la baja capacidad financiera de las entidades territoriales destinados
a promover la acción artista y cultural.
Finalmente las manifestaciones artísticas todas sin excepción son y serán bienvenidas, sobre
todo aquellas que por su fundamentación e intencionalidad contribuyan a desarrollar
procesos estratégicos de amplia repercusión social, continuidad en el tiempo y aporte
sustantivo a la PAZ.

Conceptual y metodológicamente la construcción de una cultura de paz y educación debe
garantizar un desarrollo rural con enfoque territorial y diferencial para los actores de la
producción que guarde armonía y relación del ser humano con la naturaleza, los acuerdos de
paz son una luz esperanzadora al desarrollo de las potencialidades agrícolas que tiene el
departamento, lo que posibilitará la humanización y el compromiso con lo pactado en la
Habana, hay que tener muy en claro que el aporte al desarrollo rural con enfoque territorial
solo es posible desde “modelos de organización, emprendimiento e innovación que
contemplen el territorio como un espacio rico en actores, recursos e instituciones que
necesitan ser articulados de manera sinérgica, con el fin de aprovechar al 100% todos sus
recursos y hacerlos competitivos” (PDD 2016). Por consiguiente los programas de desarrollo
con enfoque territorial en el marco de la reforma rural deben estructurar sus propuestas de
programas y proyectos materializando los genuinos intereses de la comunidad agraria donde
la economía campesina supere el fondo de reposición y mantenimiento que solo posibilita el
sobrevivir, se propone entonces que el uso y la tenencia de la tierra contribuya a la
reconstrucción y al fortalecimiento del tejido social de los trabajadores del campo generando
habilidades y destrezas que garanticen la seguridad y soberanía alimentaria.

Preguntas para la reflexión:

Para su consideración y análisis presentamos un documento de trabajo para concretar las
propuestas y demandas de los participantes en el punto 6 Cultura de Paz y Educación que se
traten en el Congreso Nacional de Paz fase Regional

¿Qué hay que hacer? Alcance del proyecto
¿Cómo se va hacer? Desglose de actividades
¿Quiénes lo van hacer? Responsables
¿Con que se va hacer? Recursos
¿En qué momento se va hacer? Cronograma de actividades
¿Cuánto costara? Presupuesto
¿Qué riesgos hay? Plan de riesgos
¿Cómo se va a controlar? Seguimiento y Evaluación
Conclusiones de
Trabajo en Mesas
CONGRESO NACIONAL / REGIONAL DE PAZ
DEPARTAMENTO DE NARIÑO
ABRIL 27 DE 2017
Ficha para Relatorías mesas

MESA No. 1
EJE TEMÁTICO Garantías Presentes y Futuras para la construcción de paz y
accionar y político
MODERADOR: LUIS EDUARDO ROMO
RELATORES: ALVARO CABRERA Y ANA
PATRICIA FIGUEROA
1. Pregunta: ¿Considera usted que existen en nuestro Departamento y sus
localidades suficientes garantías por parte del Estado a los líderes sociales,
políticos, defensores de los Derechos Humanos y las organizaciones en la
actual coyuntura de implementación de los acuerdos de paz?
- No existen garantías para el ejercicio libre, político y comunitario de la participación
en la construcción de paz y se requiere del compromiso real del Estado y sus
instituciones: Las organizaciones comunales no tienen garantías para la participación
y la construcción colectiva de paz, por lo cual se hace necesario compartir las
experiencias de paz de Nariño impulsadas por la sociedad civil y de manera especial
las impulsadas por las víctimas.
- Se está matando a los líderes sociales y no se ha erradicado la violencia, la problemática
no se soluciona con la dejación de armas, se requiere un compromiso institucional y
social más profundo a nivel nacional y regional
- Se desconoce lo que sucede en los territorios más influenciados por la violencia. No
existe la suficiente información y capacitación en torno al tema del proceso de paz, por
consiguiente no existen las garantías para la participación social y comunitaria.
- Para garantizar la participación se requiere del desmantelamiento de las estructuras
paramilitares y grupos armados ilegales. No se puede permitir que la construcción de
paz siga costando vidas.
- La delincuencia y la drogadicción se está apoderando de todos los espacios de la vida
social, y evita que las personas tengan interés en temas de la paz. Las denuncias se
conocen a través de la televisión y cuando se confronta con los testimonios de las
víctimas directas, no se reconoce la dimensión del problema.
- La historia de Colombia presenta un panorama de violencia que le ha costado miles de
vidas y recursos al país. Ese dominio histórico no ha permitido que el Estado desarrollé
garantías para los líderes y las lideresas sociales y políticos, ni para los defensores ni
las defensoras de los derechos humanos. Hoy con el acuerdo de paz se pensó que se
iba a dar garantías a los líderes sociales pero en realidad no se ha logrado, pues se
necesita una gran confluencia de fuerzas que propicie acción. Mientras el gobierno no
combata ni desmantele las bandas criminales, ninguna persona ni en la ciudad y ni en
el campo podrán tener las garantías para la participación a favor de la paz y defensa de
derechos de las comunidades.

2. ¿Las investigaciones de homicidios y amenazas ejecutados a los líderes
sociales, políticos y defensores sociales de los Derechos Humanos, han
esclarecido las causas y se ha sancionado a los culpables?
- No se conoce a los responsables de los hechos violentos que cobraron la vida de
nuestros líderes y lideresas sociales. No hay acciones concretas de las instituciones
estatales por evitar estos hechos o reconocer a los culpables. Se requiere un
compromiso de los líderes y lideresas sociales y la realización de escenarios para
encontrar o realizar acciones concretas contra los violentos.
- La respuesta a la pregunta puede ser pesimista, porque existen problemas estructurales
que impiden que las acciones de la organización comunitaria se vea opacada. Estos
problemas se refieren al NARCOTRAFICO Y LA CORRUPCION que han
establecido todo un aparato y sistema de corrupción, que impide que las acciones sean
realmente efectivas. Si no hay conciencia social y verdadero compromiso no habrá
ningún cambio, en este sentido es necesaria la sensibilización.
- Según la funcionaria de la Gobernación de Nariño, los espacios que se han abierto no
han sido efectivos porque las víctimas no se han organizado. Se ha hecho un llamado
al Gobierno Nacional para que atienda las denuncias que se han hecho por parte de la
Gobernación por la defensa de los derechos sociales de los líderes.
- Por parte de Unidad de Victimas se está incluyendo en los censos de victimas a las
personas que han demostrado su condición de víctimas y recalca que es un proceso
que se está siguiendo, sin embargo, es mucho lo que falta por hacer.
- En conclusión, no se están haciendo acciones efectivas para que la investigación en
contra de crímenes hacia los líderes sociales se conozcan y se judicialice a los
responsables.

3. ¿Qué condiciones debe propiciar el Estado, las fuerzas políticas y los
movimientos sociales y gremiales para que en Colombia se pueda adelantar
un pleno ejercicio de la política sin que se sufra estigmatización, señalamiento
y represión?
- Se le está quitando la oportunidad a la sociedad civil de organizarse a futuro, hacemos
parte de las ciudadanías del miedo. Se reitera que las garantías deben darse para todas
aquellas personas que quieran organizarse.
- Las políticas estatales sociales y comunitarias son sectarias y terminan dividiendo a las
comunidades y evitan la comunicación y la creación de un discurso que nos convoque
a todos y todas para la construcción de paz.
- Se debe decir y obligar al Estado para que se promulgue voto obligatorio, para que la
politiquería y la corrupción dejen de ser la premisa de acceso al poder.
- Hace falta ver como se garantiza los derechos de las minorías, se reclama unas
garantías verdaderas para sacar un proyecto político para gobernar el país de una
manera diferente.
- Se debe plantear un gobierno de transición que contemple todos los retos del ejercicio
democrático, y aquí está la misión de la organización social en torno a un gran dialogo
nacional fundamentado en consensos y dejando de lado la fragmentación sectaria que
los caracteriza.
- Se apela a la representación de líderes y lideresas de base que compilen y transmitan
información clara, a través de medios de comunicación alternativos que canalicen los
procesos.
- La iniciativa seria que el Congreso se convierta en un comunicador del proceso de Paz
en otros escenarios, es decir que se siga la dinámica de las reuniones, ampliar la mesa
de dialogo a líderes comunitarios a nivel local y nacional.

4. ¿Cuál considera usted el papel que debe cumplir la fuerza pública en el
postacuerdo?
- Se propone que mediante una reforma policial se dé nuevas orientaciones acerca del
papel de la fuerza pública, que dicha fuerza esté al servicio y sea un apoyo real a la
organización comunitaria y social y de esta manera avanzar en las garantías para la
participación social.
- Se debería progresivamente recortar el presupuesto de la fuerza pública y reinvertirlo
en aspectos de carácter social.
- Se propone una depuración interna y externa de la Fuerza Pública.
- Para avanzar en las garantías para la protesta social, se debe pensar en el desmonte del
ESMAD
- Es necesario y urgente la aclaración y judicialización de los crímenes de Estado.
- Se propone, la desmilitarización de la vida social y abolición del servicio militar
obligatorio, para que en tiempos de paz la fuerza pública sea una fuerza civil.
- Debemos hacer parte de un conflicto que nos convoca a la paz.
- Se propone que el Congreso Regional por la Paz se declare permanente, porque
garantiza estén continua y permanentemente haciendo el seguimiento de todo lo que
se dijo, comunicando y retroalimentando el proceso.

CONGRESO NACIONAL / REGIONAL DE PAZ
DEPARTAMENTO DE NARIÑO
ABRIL 27 DE 2017
Ficha para Relatorías mesas
MESA No. 2
EJE TEMÁTICO HABLEMOS UN POCO SOBRE LA IMPLEMENTACION DE
LOS ACUERDOS DE LA HABANA

MODERADOR: Padre Bernardo Erazo
RELATORES: Flor Findlay
Pregunta orientadora 1.
 Acuerdo final para ponerle fin al conflicto es para todos y todas, por lo tanto, es
fundamental establecer procesos de veeduría para su implementación en los tiempos,
términos y espacios. En ese orden de ideas, se hace necesario fortalecer el proceso del
Comité de impulso de veeduría para la Implementación y Desarrollo de los Acuerdos
de Paz en el Departamento de Nariño, Comité V.I.D.A., el cual está integrado por
movimientos sociales y populares.
 Desde esta perspectiva, se hace necesario adquirir el compromiso de la ciudadanía
activa para el desarrollo de los acuerdos en todo el Departamento de Nariño.
 El ejercicio ciudadano de la veeduría a la implementación debe estar garantizado los
diferentes mecanismos de participación y de seguridad.
 Para el desarrollo de una veeduría eficiente se requiere de un proceso permanente de
capacitación que permita ejercer este derecho constitucional de manera eficaz,
haciendo uso para la réplica y la denuncia.
 Como estrategia de fortalecimiento se plantea la creación de una dependencia
específica para el desarrollo de este ejercicio ciudadano, a fin de lograr una mejor
gestión, a través del uso de herramientas como las TIC´s y otras de optimicen dichos
procesos.
 El Estado debe ofrecer garantías para prestar asistencia técnica y un marco normativo
que facilite y potencie la veeduría ciudadana para la implementación de los Acuerdos
de La Habana.
 Crear una red de veedurías del Sur occidente Colombiano, que fortalezcan acciones
conjuntas de los procesos de veedurías de los acuerdos.
 Recuperar la figura asambleísta de las veedurías para que este ejercicio se constituya
en una cultura adecuada para hacer el control y seguimiento social en la
implementación.
 Asumir la veeduría como un compromiso ético y ciudadano, logrando de esta
manera que la comunidad se constituya en el principal garante para el cumplimiento
de los acuerdos alcanzados para la terminación del conflicto.
 Para un ejercicio efectivo de veeduría, es importante una participación activa de la
sociedad civil, que se complemente con herramientas que permita medir los efectos
e impactos que pudieran generar la implementación de los acuerdos en los
territorios.
 El Estado debe partir de hacer un reconocimiento de las particularidades de los
territorios para implementar los acuerdos, para lo cual las veedurías podrían jugar un
papel preponderante en la construcción de la paz territorial.

CONGRESO NACIONAL / REGIONAL DE PAZ
DEPARTAMENTO DE NARIÑO
ABRIL 27 DE 2017
Ficha para Relatorías mesas
MESA No. 3
TEMA Diálogos con el ELN
MODERADOR: JAVIER DORADO
RELATORES: Yohana Champutiz
Pregunta orientadora 1.
¿Cuáles serían las condiciones de participación de la sociedad civil frente a los
diálogos de Quito?
Conclusiones de la mesa.
1. Reparación Territorial. El gobierno debe escuchar las intervenciones de las
comunidades.
2. El Congreso Regional de Paz del Departamento de Nariño, respalda de forma
comprometida el proceso de diálogo con el ELN en Quito.
3. Respaldo por parte del Congreso Regional y Nacional de Paz a las propuestas
pedagógicas para dar a conocer con mayor profundidad las propuestas de la mesa de
Diálogo en Quito.
4. Exigirle al gobierno el desmonte del paramilitarismo: Hasta que no haya por parte del
gobierno el desmonte del paramilitarismo, no hay confianza en las intuiciones del
Estado. Los territorios campesinos, buscan recuperar la gobernabilidad del territorio.
5. Hablar del derecho a la vida, que incluya el derecho al agua, al medio ambiente a la
vida digna.
6. Desde este Congreso de Paz, se respalda la movilización del 1° de mayo.
7. Nariño tiene todos los argumentos para movilizarse socialmente en respaldo de los
diálogos con el ELN y el cumplimiento por parte del gobierno de los acuerdos de la
Habana. Movilización nacional y departamental fuerte por la paz.
8. Como Congreso de la Paz, nos pronunciamos y exigimos garantías para las
comunidades. Y se propone que la participación debe ser con carácter decisorio.
9. El desminado tiene como trasfondo la responsabilidad del Estado, con la deuda social
a dichos territorios, donde se exige presencia efectiva del Estado.
10. Nuevas bandas criminales, están tomando los territorios que deja la insurgencia. Es
obligación del Estado poner atención a este fenómeno.
11. Se rechaza una paz territorial con presencia de intereses multinacionales.
12. La presencia estatal no se garantiza con la militarización de los territorios. Por el
contrario, se garantiza generando condiciones que permita el buen vivir de las
comunidades.
13. Debe existir el reconocimiento por parte del Estado, de las autoridades que ya están
presentes el territorio, como las autoridades indígenas, afro descendiente y rurales.
14. Se responsabiliza a las fiscalías sobre las implicaciones de las judicializaciones falsas
sobre nuestros líderes y lideresas sociales.
15. Debe haber una reestructuración de los cuerpos militares, ya que el cuerpo militar tiene
una ideología y una política que viene desde los 60´s donde existe ese choque continuo
entre comunismo y capitalismo.
16. Estamos en un Estado fallido, mientras que en los territorios estamos hablado de lo
propio, del buen vivir, desde las comunidades. El Estado, contempla un lenguaje y una
política internacional que busca erradicar lo autónomo.
17. Los procesos campesinos del Norte de Nariño, hablan de nuevos términos como
pagmento y mojoneo.
18. Se propone un modelo educativo fundamentado en la Educación propia y educación
para la paz.
19. Se propone un nuevo sistema de justicia que contemple la justicia restaurativa.
20. Fortalecer experiencias de los territorios que trabajan por la defensa del mismos, como
por ejemplo, El TCAM (Territorios Campesinos Agroalimentario) que impulsa
procesos de consulta popular en contra del ingreso de empresas trasnacionales a los
territorios.
21. El tema del gua tiene dos enfoques, desde el acceso, en relación al cuidado y protección
de agua y la administración en relaciona a la constitución de los acueductos
comunitarios. DEFENSA DEL TERRITORIO Y EL MEDIO AMBIENTE.
22. Hacer un llamado a la gobernación para impulsar y acelerar la consulta popular
minera, que busca la defensa del territorio frente a la minería. Si bien la gobernación
se declara en contra de la gran minería, debe hacerse una declaración escrita para las
alcaldías y concejos, en contra de la minería.
23. Respaldo a la realización de los 7 foros mineros.
24. Desde los escenarios de construcción de paz territorial, se plantean como uno de los
principales elementos la defensa del medio ambiente y el agua, siendo una
problemática la presencia multinacional que busca la indiscriminada explotación del
territorio.
Pregunta orientadora 2. ¿Frente al pacto nacional. Pacto entre quienes?
Aportes:
Entre la sociedad civil y quienes sustentan los poderes económicos del país. Al hablar de
paz es importante tener en cuenta: el vivir ciudadano, la vocación agrícola, el tema de la
minería, la cantidad de concesiones departamentales para la exploración y explotación
minera, los tratados de libre comercio.

CONGRESO NACIONAL / REGIONAL DE PAZ
DEPARTAMENTO DE NARIÑO
ABRIL 27 DE 2017
Ficha para Relatorías mesas
MESA No. 4A
TEMA Sustitución de Cultivos de uso Ilícito
MODERADOR:
RELATORES: Geovanny Melo
Conclusiones Generales
Las intervenciones desbordaron las preguntas provocadoras que se habían previsto en
relación a retos en Nariño para la implementación del acuerdo sobre cultivos, la
articulación de las diferentes expresiones organizativas agrarias del departamento y la
academia, en relación con la implementación sobre cultivos de uso ilícito.

Después de las intervenciones presentamos unas conclusiones que serán socializadas el
Congreso Nacional de Paz.

1. Desde Nariño se hace un llamado a las instancias nacionales del Estado para que
la implementación sea producto de la articulación de las diferentes instancias a
quienes les corresponde atender este asunto de la problemática de cultivos de uso
ilícito, esto para evitar los choques entre ministerios de defensa y posconflicto y
otras instancias.
2. Se evidencia desde Nariño la desmedida centralización administrativa en el
momento de planificar y desarrollar acciones en esta materia de implementación,
desconociendo las particularidades del territorio de Nariño.
3. Se hace el llamado de atención para que el Gobierno Nacional no continúe
dilatando las acciones que vayan en favor de la implementación efectiva y eficaz
del acuerdo sobre cultivos
4. Se rechaza la poca voluntad del gobierno Nacional para asumir el carácter tripartito
es decir, Gobierno, Farc, Comunidades en los ejercicios sobre acuerdos de
voluntariedad que suscriben las comunidades.
5. Desde Nariño se hace un llamado a que se agilice el proceso de Fast Track, en lo
que respecta el asiento jurídico para la implementación de la acuerdo sobre
cultivos.
6. Si bien se reconoce la disposición de diálogo con las comunidades de parte del
equipo de la Gobernación de NARIÑO para este asunto sobre cultivos de usos
ilícito, es necesario mejorar el acompañamiento técnico y pedagógico al servicio
de las comunidades que presentan esta problemática, sin perder de vista que el eje
central de los acuerdos son las comunidades.
7. Teniendo como ejemplos de movilización a municipios de Nariño y el Cauca, se
propone planificar y desarrollar un ejercicio de movilización de carácter
departamental que envié un mensaje a los entes regionales y nacionales sobre la
necesidad cumplir los acuerdos en su integralidad
8. Desde Nariño se propone no ver el problema de los cultivos de usos ilícito
desarticulado al desarrollo agrario integral con enfoque territorial y diferencial
que plantea el punto uno de los Acuerdos de la Habana.
9. Es evidente el desconocimiento y los reales alcances del acuerdo sobre cultivos de
usos ilícitos, para esto se propone desarrollar acciones pedagógicas e informativas
sobre este Acuerdo en particular con las comunidades que las requieran.
10. El desarrollo agrario integral debe tener unos criterios de seguridad y soberanía
alimentaria pero también de emprendimiento rural y garantías para la
comercialización.
11. Las comunidades rurales tienen el enorme reto de participar en el diseño de la
política pública y la nueva institucionalidad, que prevé el acuerdo sobre la
problemática de cultivos en particular.
12. Teniendo en cuenta la actuación negligente del gobierno es necesario comprender
el momento político actual, que abre la posibilidad de crear un nuevo orden social
para el país, en el cual debe existir mecanismos y garantías para la profundización
de la democracia y la renovación de liderazgos en la política administrativa del
Estado Colombiano
13. Desde Nariño hacemos un llamado a recuperar y profundizar la identidad
campesina y la vocación agrícola.
14. Vincular en el proceso de implementación en materia rural, asuntos y exigencias
sobre el manejo comunitario del agua como derecho básico
15. Debemos exigir como comunidades organizadas la implementación del acuerdo
sobre cultivos que en la lógica de abajo hacia arriba como se establece en el acuerdo
16. Exigimos las garantías para los líderes y lideresas y defensores y defensoras de
derechos humanos relacionados a este punto del acuerdo.
17. En materia rural, se debe vincular la academia para efectos de estudios de suelos,
líneas productivas y asuntos relacionados con la legalidad de los predios.
18. Recuperar las iniciativas territoriales y modelo propios de organización
comunitaria para efectos de implementación sobre este acuerdo en particular
19. Es necesario el alistamiento y preparación de las comunidades desde cada vereda
en cada municipio del Departamento con el fin de buscar el máximo beneficio para
el buen vivir de las comunidades, alistamiento que alguna manera lo viene
desarrollando la propuesta de la COCCAM.
20. Es importante no perder de vista el uso alternativo de algunos de cultivos de uso
ilícito en Nariño
21. Se debe hacer seguimiento al informe de Derechos Humanos sobre lo ocurrido en
Llorente – Municipio de Tumaco, en materia de violaciones.
22. Se hace un llamado a acompañar el Consejo de Gobierno de Tumaco para tratar el
asunto de cultivos de uso ilícitos

CONGRESO NACIONAL / REGIONAL DE PAZ
DEPARTAMENTO DE NARIÑO
ABRIL 27 DE 2017
Ficha para Relatorías mesas
MESA No. 4B
EJE TEMÁTICO Contexto social y político en Nariño.
MODERADOR: MARIA MERCEDES MONTILLA
RELATORES: YURY RENE ROSERO
HERRERA
Preguntas orientadoras
¿Cuáles pueden ser los puntos relevantes de las agendas de región para lograr consensuar
un proyecto regional único?
¿Qué elementos resultan fundamentales para consolidar la acción y movilización social
con los procesos electorales para alcanzar escenarios de elección popular desde las
organizaciones sociales y los sectores populares?
Conclusiones de la mesa.
A pesar del reconocimiento que existe sobre la capacidad de movilización y reflexión que
se realiza en Nariño, la defensa de la paz requiere de convocatorias amplias y profundas
que permitan la participación de otras voces que también están presentes en el territorio,
esto implica una convocatoria y pedagogía frente a los acuerdos que descienda al
ciudadano común, para que todos los y las nariñenses se sientan convocados a participar ,
y el déficit de acompañamiento que se siente frente al proceso, estaría mediado por la
apropiación que hacen los ciudadanos y las ciudadanas, las organizaciones, los partidos y
la sociedad en general del mismo.
Este proceso de convocatoria requiere ser en doble vía, llegar hasta las bases para obtener
lógicas y dinámicas que nazcan del sentir de quienes están abajo, pero a la vez recoger las
reivindicaciones locales para que a través de la movilización los acuerdos se conviertan en
parte de la agenda de toda la sociedad nariñense. En la medida que el ciudadano y la
ciudadana reconozca en los acuerdos espacios para avanzar en sus reivindicaciones rodeará
de manera franca el proceso.
Las discusiones que se adelantan frente a la normatividad desatada por los acuerdos
suenan, en alguna medida, lejanas y distantes para el ciudadano y la ciudadana del común.
La pedagogía no se ha cumplido de manera clara desde el proceso mismo de la
negociación. Grandes son los retos frente al tema, ya que nos acercamos a un periodo
electoral y las maquinarias, alistan sus dádivas para confundir y mantener el statu quo, de
ser así la gente perderá el interés por los proceso de paz, descartando la posibilidad de
construcción de un mejor país, ya que los medios y las elites descartan la paz como un
tema de fondo que opacan con escándalos de corrupción, situaciones que no solo se dan
en lo nacional, ya que sabemos que en los municipios de Nariño una campaña a alcaldía
puede superar en inversión, la totalidad de salarios del periodo administrativo. Pero
además, en el contexto nacional para saldar la deuda fiscal que deja la corrupción, se
intenta tapar con una reforma tributaria que toca los intereses de los sectores más pobres
del país.
La unidad que requiere la paz y el esfuerzo de encontrarnos y avanzar, debe superar el
escenario electoral. Seguramente muchos sectores querrán hacer de la paz su caballito de
batalla, incluso es necesario rodear la circunscripción especial de paz, como un escenario
para que las organizaciones locales, sin presión, alguna logren llenar esos espacios
temporales que garantiza el acuerdo en el congreso.
Los cambios de fondo que requiere el país deben mirar en los acuerdos, escenarios de
preparación para esas transformaciones, y esto pasa por hacer de la justicia un escenario
para la verdad y la reparación, que el tema agrario permita romper con las lógicas de las
Zidres, que se detenga la impunidad, que se defienda la educción, la salud como derechos
fundamentales, que la denuncia permanente permita romper y desenmascaras a los sectores
del Estado y las fuerzas militares que participan de los negocios del paramilitarismo, como
un paso previo para garantizar el derecho a la protesta y la vida, pero por encima de todo,
que la política deje de usar la violencia como herramienta, para dar paso a escenarios de
inclusión.

Resaltamos el proceso con el ELN y esperamos que los acuerdos con las dos insurgencias
se cumplan en su totalidad, pero debemos tener claro que las elites que gobiernan el país
no permitirán los cambios estructurales que afecten sus intereses y el control que tiene
sobre el país y la sociedad colombiana, basta mirar la forma como el gobierno y el
Congreso intentan manipular los acuerdos, cerrando los escenarios de debate y
centralizando las decisiones, desconociendo las voces que desde el resto del país dijimos
si a la paz.

Se requiere avanzar en la unidad dejando de lado la dispersión y la defensa de proyectos
grupales o partidista, consolidando la participación de los nariñenses desde diferentes
escenarios, con una agenda común que tenga en lo electoral un insumo, que apropie las
reivindicaciones locales y de cada sector pero que a la vez convoque a la movilización de
todos por alcanzar las transformaciones que tanto anhelamos los colombianos, de nada
servirá la presencia de los nuevos proyectos políticos en el congreso si únicamente somos
capaces de dejar constancias historias en los debates mientras las mayorías avasallantes
aprueban leyes y normas contrarias a las mayorías nacionales, por esta razón insistimos
en mirar lo electoral como un insumo en la construcción de unidad y avanzar en el accionar
de la movilización recogiendo agendas campesinas, de los maestros, obreros, sectores
urbanos, indígenas afros en la convocatoria a un gran paro nacional.
Las reformas que adelantan los acuerdos permitirán un respiro en la lucha por venir, pero
en la medida que seamos capaces de lograr escenarios de participación plena de la
ciudadanía lograremos el país deseado. Es así como el referendo o la constituyente
deberán estar en el debate y al orden del día, para lograr los cambios estructurales, muchas
propuestas están en el dialogo local y muchas propuestas quedaron y quedaran por fuera
luego de cerrar el proceso de fast track.

Es necesario entonces que los pre candidatos presidenciales se comprometan con el
CONGRESO NACIONAL DE PAZ a defender e incluir en su propuesta la necesidad de
aplicar un mecanismo de participación amplio para avanzar en cambios de fondo que den
continuidad a lo acordado, pero adicionalmente que quienes se comprometan a defender
esa propuesta participen de una consulta multipartidista para hacer realidad una
candidatura única de unidad.

Resaltamos la necesidad de avanzar en un debate sobre la problemática de paz en sectores
urbanos y la forma como la implementación de los acuerdos deben aportar en cesar las
diferentes violencias que en este escenario se presentan, ya que cuando reivindicamos la
paz territorial sabemos y entendemos que en cada ciudad, en cada municipio, será
necesario adelantar cambios que aporten en hacer realidad los acuerdos, y esto requiere
que el Estado cumpla con el reto de construir institucionalidad en lo local.
La salida de un actor armado no puede dejar a las comunidades en el abandono por parte
del Estado, situación que aprovechan grupos paramilitares para imponer control y miedo
en los territorios. La denuncia y la protesta aportaran en la construcción de la paz, los
líderes y las lideresas sociales, las organizaciones sociales, los ciudadanos y las ciudadanas
en general, requieren del apoyo y las garantías institucionales para el desarrollo de su
trabajo en favor de sus comunidades.

CONGRESO NACIONAL / REGIONAL DE PAZ
DEPARTAMENTO DE NARIÑO
ABRIL 27 DE 2017
Ficha para Relatorías mesas
MESA No. 5
EJE TEMÁTICO Tejiendo paz y reconciliación desde el territorio
MODERADOR: Dilcia Benítez A
RELATORES: Carolina Ocampo
Pregunta orientadora 1. Cómo lograr articular de manera efectiva y eficaz las
diferentes iniciativas y acciones de paz presentes en el territorio
A pesar que existen sinnúmero de iniciativas y acciones en términos de construcción de
paz no se evidencia un hilo conductor, o articulación de las mismas de tal manera que se
concreten, implementen y que generen impacto en la construcción de paz territorial. La
desarticulación de las diferentes organizaciones e instituciones parten principalmente de
desacuerdos incluso al interior de las mismas originados por necesidades propias de
sobresalir y ser protagonistas.
Para promover la articulación de las iniciativas y acciones de paz en el territorio se requiere
establecer una estrategia organizativa que, en primera instancia se constituyan y se
fortalezcan los concejos municipales y departamentales de paz y reconciliación a través de
la sistematización de los procesos participativos promoviendo un proyecto regional de paz
y que este a su vez se convierta en un mandato de paz cuya sostenibilidad en el tiempo sea
garantizado por el empoderamiento, la participación y la movilización de la sociedad
civil. El proyecto regional de paz debe partir de lo construido por el territorio,
reconociendo los procesos que se han llevado a cabo con respeto y sin ningún tipo de
discriminación, el cual deberá contener la apuesta política de los y las nariñenses en cuanto
a los puntos de agenda de los Acuerdos de La Habana, a los acuerdos que surjan de los
diálogos con el ELN y de los otros conflictos sociales del territorio.

Esta estrategia organizativa debe ser liderada por la academia, quien coordine los esfuerzos
de las demás instituciones y organizaciones, permitiendo el reconocimiento de todos y
todas en un proceso de alianza y reconocer cada acción de cada actor como un aporte a la
construcción de paz.

En segunda instancia, la estrategia organizativa debe permitir la consolidación de
escenarios regionales para que cada entidad y organización pueda dar cuenta sobre sus
acciones en los diferentes territorios, para incentivar la articulación y el trabajo en equipo.
Este escenario puede ser promovido a partir de una comisión resultante de este congreso
que trabaje en la identificación de actores y en la organización de dicho escenario.

Por otro lado, es necesario resaltar la importancia de la construcción del Centro de
Memoria Histórica, teniendo en cuenta que a través de este centro es posible el
conocimiento de la verdad el cual contribuye a la reconciliación, en ese sentido cabe
destacar dos aspectos: el primero que las víctimas del conflicto armado deben ser
protagonistas en las iniciativas sociales de paz, especialmente las relacionadas con la
memoria histórica ya que estas en si mismas promueven su reparación integral. Sin
embargo, cabe resaltar que se evidencia falta de articulación entre víctimas y sus
organizaciones lo que ha impedido que los procesos avancen. El segundo aspecto tiene que
ver con el reconocimiento de la integralidad del conflicto y dentro de ella a otro actor
principal del conflicto: las personas en proceso de reintegración, teniendo en cuenta que
sus historias en los grupos armados parten, en su mayoría de la vulneración de sus
derechos.
En síntesis se propone la constitución de una comisión que convoque a organizaciones y
entidades regionales para socializar las agendas en términos de paz para identificar los
puntos de confluencia de tal manera que a partir de ellos se logre articular las acciones.

El pacto Nacional por la Paz reconozca los procesos sociales del territorio

Pregunta orientadora 2. ¿Qué es la paz territorial en Nariño
La paz territorial en Nariño se concibe como el reconocimiento de las diversas
particularidades que integran el territorio. Debe gestarse en un proceso de articulación inter
institucional y de una nueva relación entre sociedad y Gobierno Local, que permita
dinamizar las diferentes apuestas en construcción de paz del territorio de tal manera que
se garantice de manera efectiva el goce de los derechos sociales, económicos, políticos y
culturales.

Para lo anterior, es fundamental auto reconocernos como territorio en el marco del
respeto y teniendo como principios la participación y la concertación y en relación con el
medio físico –natural-cultural.

Pregunta orientadora 3. ¿Qué acciones deberían fortalecer en el territorio que
contribuyan a la defensa del mismo y al fortalecimiento del tejido social para la paz
Es indispensable para el fortalecimiento del tejido social en aras de construir paz en el
territorio exaltar la importancia de las acciones pedagógicas en términos de sensibilización
hacia el perdón y la reconciliación teniendo en cuenta que esta última es un proceso que
parte del conocimiento de la verdad de los hechos y su impacto sobre las víctimas, pero
que implica un acto voluntario de perdón por parte de las víctimas y un acto voluntario del
victimario al reconocer el hecho.

De acuerdo a lo anterior, en este punto resaltamos la necesidad de hacer efectiva en Nariño
la cátedra para la paz, obviando posibles reparos presentados por diversas instituciones
educativas en cuanto a la posibilidad de incluirlas en sus proyectos educativos
institucionales, dándole prevalencia a la construcción de paz, sobre cualquier proceso
administrativo u organizativo que deba realizarse en aras de alcanzar el objetivo.

Para lograr lo anterior resulta importante la movilización de la sociedad civil en torno a la
implementación de la cátedra para la paz con pertinencia y de impacto al interior de las
instituciones y de estas hacia la comunidad en general, es decir, que la cátedra de la paz
debe establecerse como una parte de una gran estrategia de reconciliación y perdón
promovida por la academia, involucrando la sociedad civil, quien además debe movilizar
que esa cátedra para la paz sea una realidad y tenga en cuenta los enfoques diferenciales
desde la perspectiva territorial

Adicionalmente, es deber reconocer que el tejido social se teje en torno a tradiciones
sociales y culturales, por ende puede ser posible recuperar el arraigo al territorio y a sus
tradiciones a partir de un reconocimiento de que fuimos antes del conflicto para que esas
remembranzas permitan a afianzarnos como comunidad y a establecer relaciones más
estrechas con el territorio.

Es de vital importancia es fortalecer acciones para defender el territorio, especialmente
aquellos que fueron ocupados por FARC- EP y ELN antes de la firma del acuerdo de la
Habana y antes del establecimiento de la mesa de diálogo en Ecuador. En este escenario,
la institucionalidad juega un papel importante en la consecución de ese fin, no solo en
términos de seguridad sino principalmente en inversión social y superación de las
condiciones de vulnerabilidad. Así mismo, apoyando las iniciativas de la sociedad civil,
en la promoción de acciones para la defensa de su territorio y una estrategia puede ser el
establecimiento de Guardias Interculturales.

Finalmente es importante la realización de proyectos macro en coherencia con cada uno
de los acuerdos de la Habana, donde la institucionalidad reconozca e impulse las iniciativas
de paz de la sociedad con el fin consolidar la tan anhelada paz.

CONGRESO NACIONAL / REGIONAL DE PAZ
DEPARTAMENTO DE NARIÑO
ABRIL 27 DE 2017
Ficha para Relatorías mesas
MESA No. 6
EJE TEMÁTICO Cultura de paz y reconciliación

MODERADOR: Heber Santander
RELATORES: Raúl Ramírez
Pregunta orientadora 1.
La comisión parte de reconocer que una transformación social hacia la paz requiere de un
modelo económico, social y solidario, de una reforma educativa profunda y de una
sociedad en armonía con la naturaleza.
Para llegar a estas transformaciones se debe implementar una política pública que incluya
una construcción ciudadana, comunitaria y social, de un sistema alternativo de educación,
que esté direccionado para la paz.
 Para la materialización de este sistema propuesto, se sugiere entonces, la creación de
un sistema de educación alternativo para la paz, lo cual requiere de un compromiso
institucional, social y comunitario desde el territorio. De manera paralela es
fundamental empezar a trabajar un nuevo lenguaje estético para la paz.
 Construcción de escenarios para desarrollar procesos artísticos, culturales y
pedagógicos para la paz
 Construcción de una política pública de la ética, arte y cultura.
 Vincular activamente a los actores sociales, comunitarios, artísticos, educativos e
institucionales al proceso de construcción de la política
 Recuperación de expresiones culturales de los territorios con las comunidades y los
medios de comunicación alternativo, a partir de la diversidad cultural, pluriétnica y
cultural.
 Desde la institucionalidad, se podría aprovechar la infraestructura como bien común
y los diferentes recursos para activar procesos de reafirmación de los valores
culturales y artísticos.
 Se hace necesario crear o constituir una bolsa de recursos nacionales, regionales,
internaciones y locales para la viabilización de las diferentes iniciativas.
 Por otro lado, se debe fortalecer iniciativas que movilicen socialmente por el tema de
la paz, lo cual podría generar beneficios sociales para las comunidades.
 Sin embargo, este proceso presenta varios riesgos que se deben afrontar, como el
incumplimiento del Estado en los acuerdos y la baja inclusión social de la población
excombatiente, la población en situación de vulnerabilidad, la población víctima y la
diversidad cultural.
 Las veedurías ciudadanas juegan un papel importante para garantizar la educación y
una cultura de paz.
 Cultura de Paz con justicia social y la vida como acción estratégica para colectivizar
los lenguajes de la paz en todos los colombianos y las colombianas.
Anexo Firmas

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