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Poemas de Miguel de Unamuno

Dime qu dices, mar

Dime qu dices, mar, qu dices, dime!


Pero no me lo digas; tus cantares
son, con el coro de tus varios mares,
una voz sola que cantando gime.

Ese mero gemido nos redime


de la letra fatal, y sus pesares,
bajo el oleaje de nuestros azares,
el secreto secreto nos oprime.

La sinrazn de nuestra suerte abona,


calla la culpa y danos el castigo;
la vida al que naci no le perdona;

de esta enorme injusticia s testigo,


que as mi canto con tu canto entona,
y no me digas lo que no te digo.

A mi buitre

Este buitre voraz de ceo torvo


que me devora las entraas fiero
y es mi nico constante compaero
labra mis penas con su pico corvo.

El da en que le toque el postrer sorbo


apurar de mi negra sangre, quiero
que me dejis con l solo y seero
un momento, sin nadie como estorbo.

Pues quiero, triunfo haciendo mi agona


mientras l mi ltimo despojo traga,
sorprender en sus ojos la sombra

mirada al ver la suerte que le amaga


sin esta presa en que satisfaca
el hambre atroz que nunca se le apaga.

Oracin del ateo

Oye mi ruego T, Dios que no existes,


y en tu nada recoge estas mis quejas,
T que a los pobres hombres nunca dejas
sin consuelo de engao. No resistes

a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes.


Cuando T de mi mente ms te alejas,
ms recuerdo las plcidas consejas
con que mi ama endulzme noches tristes.

Qu grande eres, mi Dios! Eres tan grande


que no eres sino Idea; es muy angosta
la realidad por mucho que se expande

para abarcarte. Sufro yo a tu costa,


Dios no existente, pues si T existieras
existira yo tambin de veras.

Me destierro a la memoria

Me destierro a la memoria,
voy a vivir del recuerdo.
Buscadme, si me os pierdo,
en el yermo de la historia,

que es enfermedad la vida


y muero viviendo enfermo.
Me voy, pues, me voy al yermo
donde la muerte me olvida.

Y os llevo conmigo, hermanos,


para poblar mi desierto.
Cuando me creis ms muerto
retemblar en vuestras manos.

Aqu os dejo mi alma-libro,


hombre-mundo verdadero.
Cuando vibres todo entero,
soy yo, lector, que en ti vibro.

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