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En este libro nos damos cuenta de que el indio viene de último.

Se había rezagado en alguna parte, y aun al


acordarnos de el se nos aparece desdibujado, empequeñecido, desprovisto, del alto relieve que ostentan otros
elementos de la Recordación.

Como sabemos la Recordación es un documento histórico es la principal fuente para el conocimiento de los
indios de Guatemala durante la época colonial, y sólo la crónica de Ximenez puede comparársele sin llegar
nunca a serle igual. Lo que ocurre es que la obra, lejos de pecar de infidelidad en este punto, es un reflejo
exacto de la realidad dentro de la cual se gestó. Como los criollos vivían del trabajo de los indios estos tenían
que ser, en una u otra forma la preocupación cardinal del gran testimonio criollo que es la Recordación. Los
criollos querían disimular la verdadera procedencia de su bienestar y su riqueza, y ese móvil los llevaba a
negarle méritos a los indios, a borrar la gran importancia de su trabajo, agigantando sus posibles deficiencias,
ocultando el origen económico de las mismas inventando muchas otras y socavando por todos los medios del
prestigio de los nativos.

Hay que analizar los sorprendentes momentos en que el cronista, alterando su posición fundamental de
negación del indio, parece adoptar de pronto actitudes de apoyo y defensa de los indígenas. En todos estos
momentos puede comprobarse que ocurre uno de estos dos fenómenos: lo más frecuente es que este
considerando a los nativos, en su llana relación con los criollos, sino en sus relaciones con los españoles y que
la aparente defensa no sea otra cosa que la negación de la negación que aquellos hacían del indio.

Los indígenas no adoptaron plena y exclusivamente las creencias de la indoctrinaciòn católica, sino las
combinaron con creencias suyas y desarrollaron una religion mixta, fue observado por todos los cronistas
coloniales. Hay que buscar aquellas causas, por supuesto, en el bajo nivel cultural en que fueron mantenidos
los indígenas durante la colonia. Tiene que haber sido un factor de primer orden, también la tendencia de los
indios a mantener vivas sus tradiciones: no por inercia, sino dentro de un esfuerzo enderezado a no aceptar
plena y pasivamente las creencias introducidas por sus dominadores y enemigos de clase.

Concluyamos, la supervivencia del paganismo y el rechazo del catolicismo eran fenómenos derivados del odio
que los indios sentían hacia sus dominadores y explotadores. No podían éstos últimos, por lo tanto, ver con
tranquila indiferencia las pruebas de que la conciencia del indio no estaba plenamente conquistada.

Tres son los prejuicios que con insistencia y maña, se repiten a lo largo de todos los escritos elaborados por
los grupos terratenientes en el conflicto de 1663. Uno es afirmar que los indios son haraganes, que no trabajan
bien. Otro consiste en decir que son inclinados al vicio, especialmente a la embriaguez, y que aumentan entre
ellos las borracheras y los escándalos si no se les tiene ocupado con las más diversas y capciosas formas, que
los indios no padecen pobreza, que viven conformes y tranquilos. Son los tres inveterados prejuicios
criollistas, que desde luego están presentes a lo largo de toda la Recordación, y el tercero es el que se expresa,
de manera casi mecánica, en la afirmación del cronista sobre la descansada riqueza de los indios del Valle de
Guatemala.

Cuando el fiscal pidió la abolición del repartimiento, la supresión del trabajo forzoso, estaba pidiendo en el
mismo acto la implantación del trabajo asalariado, la libre contratación del trabajo. La supresión del
repartimiento implicaba la creación del trabajo asalariado de libre contratación. Y he aquí el fondo de todo
aquel problema: la defensa del repartimiento implicaba una lucha por evitar la libre contratación y el salario.
Aunque una cosa implicaba la otra, los criollos hicieron prodigios para que solo se viera una cara del
problema. El trabajo libre significaba un encarecimiento inmediato de la mano de obra, y esto era lo que los
criollos tenían que evitar con disimulo, sin que la verdad saliera a luz.

En resumen. El repartimiento era desventajoso para los indios y por eso lo regían. La producción de bienes
para tributar les era totalmente gravosa, pues regalaban allí su trabajo. Odiaban esa obligación. El trabajo en

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sus tierras comunales no ofrecía grandes alicientes pero aun siendo así, ese trabajo arrojaba al mercado interno
gran cantidad de bienes. Las plazas o mercados semanales de los pueblos y las ciudades se abastecían,
fundamentalmente, con lo producido por los indios en sus tierras del común. Y finalmente allí donde el indio
podía encontrar algún interés en esforzarse, se esforzaba. Era haragán pues en todos aquellos casos en que
tenia motivos para oponer resistencia a un trabajo que le resultaba desventajoso. Lo que a los ojos del
criollismo aparecía como dejamiento de los indios, no era otra cosa que resistencia.

En ningún lugar de dicha obra el cronista afirma que el indio sea su compatriota, o que la patria que lo
arrebata sea también patria del indio. La razón por la cual no toca ese punto es obvia: no le pasó por la
imaginación. En el panorama noticioso de la Recordación Florida el indio aparece en un plano social
perfectamente delimitado y con una función claramente definida, es el trabajador de la tierra.

Entre las minorías dominantes y la gran multitud oprimida de los indios, fue desarrollándose en los siglos
coloniales la compleja gama social de las capas medias. La conquista había dado por resultado una simple y
rígida estratificación en la que tales niveles no existían. Pero después de trescientos años al llegar la colonia a
su fin, ya constituyan las capas medias la tercera parte de la población total del reino. El rapto y la violación
de mujeres indígenas durante la conquista fue un fenómeno tan frecuente como el robo de alimentos, de joyas,
de otros bienes. Las leyes españolas no solo autorizaban el matrimonio entre indígenas y españoles sino que
recomendaban no poner impedimento a tales matrimonios, dando por supuesto que habrían de casarse no
solamente españoles con indias sino indios con españolas también. Esas sanas disposiciones no modificaban,
empero, la realidad indiana. Sobre las bases de la esclavitud creada por la conquista, era del mayor interés
para los conquistadores mantener u ahondar las diferencias entre los dos grupos, vedarles a los indios el
acceso al plano económico y cultural de los esclavistas y sumirlos en la inferioridad. Por tal motivo los
españoles no se unieron con las mujeres indias, no se asociaron méritamente con ellas, sino que únicamente
usaron de ellas; no crearon con ello un acercamiento social, sino dieron una demostración de la distancia que
había entre la clase de las esclavas y la de sus amos. Al ser abolida la esclavitud hubo que legislar prohibiendo
estrictamente el darle muerte a los indios y el violar a sus mujeres e hijas.

Cabe destacar y retener en relación con este problema. Primero: que concùbito de español o criollo con india
−mestizaje inicial− se desarrollo al margen del matrimonio y fue una faceta de la opresión colonial. Y
segundo: que el incremento numérico de los mestizaos se debió, mas al mestizaje inicial, a la multiplicación
de mestizos entre sì y relacionándose con otros grupos.

La legislación indiana hacia diferenciaciones muy precisas para que las castas, no fueran confundidas ni
tratadas en un plano de igualdad con los españoles y criollos ni con los indios. Respecto de estos últimos
hallabanse las castas en ventaja, pues no estaban obligadas a tributar, tenían libertad de trasladarse a vivir de
un lugar a otro, y sus individuos podían contratarse trabajo en donde y con quien le conviera. Respecto de
españoles y criollos, en cambio, las castas se hallaban en desventaja. No tenían acceso a cargos públicos, les
estaban vedadas ciertas ocupaciones, y las penas para un mismo delito eran mas duras si el reo pertenecía a
una casta.

Recordemos que los negros fueron introducidos en gran escala en aquellas colonias donde los indios habían
sido exterminados, también en aquellas en que hubo grandes centros mineros, porque allí satisfacían el
propósito imperial y local de facilitar un laboreo intensivo de los metales sin merma de la población nativa.

El periodo de activa importación de negros y de su efectiva explotación esclavista en Guatemala, cae entre el
momento de la supresión de la esclavitud de indios y los años en que fue quedando organizado el trabajo
forzoso por medio de los repartimientos. Faltando la afluencia de nuevos elementos de raza negra, los
existentes fueron absorbidos por el mestizaje. Seria equivocado pues suponer que los negros fueron el sector
mas oprimido en la sociedad colonial guatemalteca. La legislación indiana establecía que los negros podían
redimirse comprando su libertad, y muchos la obtuvieron en el periodo de transición entre la esclavitud
efectiva y la esclavitud atenuadas siguieron comprándola después. En el proceso colonial guatemalteco, los

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negros ingresaron para ocupar el lugar de los indios sacados de la esclavitud. Los negros no constituyen
asunto de importancia en la Recordación, y apenas los menciona como existentes en algunas haciendas
azucareras.

La plebe fue una capa social urbana, pobre y heterogénea, económicamente importante, oprimida y explotada
en diversas formas, descontenta pero incapaz de esbozar una actitud generalizada de clase. Ni la plebe ni la
capa media artesanal proveedora, eran clases, sino capas de composición compleja. Muchos elementos de la
capa media artesanal proveedora, desarrollándose como pequeños propietarios explotadores de obreros y
empleados de comercio, se incorporaron a la capa media alta.

El grupo dominante esta integrado por los criollos y los funcionarios. La capa media alta siempre ha sido
decidida partidaria de la independencia.

Para la corona, el desarrollo de las rancherías y el aumento numérico de trabajadores rurales venia a se, en
definitiva, un factor que contribuía a la conservación de los pueblos indios con su régimen de tributación y
repartimiento ya regularizado.

La estructura de la colonia, tal como quedo después de la profunda reorganización de mediados de siglo XVI,
tenia por base la concentración de los indios en pueblos incorporados en la monarquía. La reducción de
indios, directamente asociada a la abolición de la esclavitud, fue la medida fundamental del gran proyecto
político que iba implícito en las Leyes Nuevas. Eso significó para los indios una bienaventuranza difícil de
imaginar. Recuperación de libertas. Hubo muchos indios, sin embargo, que no aceptaron las condiciones de la
reducción, y que, abolida la esclavitud, permanecieron en los montes o fueron a refugiarse en ellos. El
propósito de transformar a los indios en vasallos libre, fracasó en todas las colonias.

La esencia de la Reforma de Guatemala, fue una ampliación de la clase criolla en el poder, sobre todo la base
de una ampliación de la disponibilidad de los indios en situación de siervos, y una ampliación muy notable del
número de empresas agrícolas latifundistas.

No es necesario que haya feudos con castillos feudales para que haya feudalismo. Y puede darse un régimen
que no sea típicamente feudal y que ofrezca, sin embargo, un marcado carácter feudal como fue en el caso de
Guatemala, durante la época colonial. Una formación económica social es el tipo de trabajador que realiza la
parte fundamental en la producción, el tipo de relaciones que se establecen entre ese trabajador y el dueño de
los medios de producción y el tipo de propiedad predominante sobre el medio de producción también
predominante.

Resumen La Patria del Criollo

Capitulos V − VIII