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PENINSULA ~ Walter Benjamin \ ugWale OWSID.UeWIOY je Ua oIJe Bp eD!7119 ep OJde2U0> |Z UIWefUE_ BEM —LLZ < fo a z Zz ow a ganzi912 | WALTER BENJAMIN, EL CONCEPTO DE CRITICA DE ARTE EN EL ROMANTICISMO ALEMAN ‘TRADUCCION ¥ PROLOGO DE J. F. YVARS Y VICENTE JARQUE Ediciones Peninsula Barcelona Tinso original slemén: Der Begriff de Karsten der Deusen Romani © Subrkamp Verlag, Frankfercam Main, 1974, uel gsroamene pois sin worn sta eos uindars dl copyighs, bj las onelones cables tls leyes: reproduce ttl o areal de esa obra por cutter mello provedimiento, conprendides a repregraa Yel tstamient informieo, ya dscibuclon de jemplares eclemetanteaiguesopremo pibos a cane Is cxporacion e importaclon ees ejemplares pra sigrbucon en vents era del ambit dele Union Europea, Disero dela cubiere Alber {Jordi Romero, emer ein sper de 198. Segunih edge: sepuembe de 1995 ‘reer edie. mars de 3090 (© de ts ic Ediciones Penna Pau dels Creu, o8eor-Bareclona ‘Plu coreu@grapss com peveener, hol: peninslacdi.com Impreso en Romanyi/Vills $3, Plaga Verdaguer 1, 08786-Capellaes. ‘BeROsrTo uesits R14 914-2000 tea: 8g 8307-2848 El romanticismo profético de Walter Benjamin 1 Los escritos més significativos de Walter Benjamin, aquellos que le han situado en lugar de privilegio en el tibio purgatorio de los heterodoxos, aparecen tenidos por ese destino veleidoso que una ver los puso @ Vécart de tous les courants, nimbados por un aura sutil de excep- cionalidad. Unos resultan atipicos a causa de la origina- lidad extrema de su prosa o del carécter particularmente provocador de las ideas que expresan; otros lo son en ra- zon de su temética, de su estructura inhabitual, 0 acaso por las singulares circunstancias en que fueron pensados. El texto que ahora presentamos por primera vez. al lec- tor de habla hispana es también, sin duda, un libro in- sdlito. Benjamin fue un personaje prismatico al que jamas bastaron dos caras, como ese «rostro de Jano» que se ad- judicaria a si mismo con sibilina modestia tras su heroica conversién al credo materialista, sino multiples y bien di- ferenciadas. Asi, entre la multitud de criaturas extrafias que nuestro autor nos ha legado, hallaremos ejemplares de todo Io que buenamente queramos imaginar: dejando al margen su voluminosa e iluminadora correspondencia, parcialmente inédita, podemos escoger entre una nutrida seleccién de articulos de la més diversa indole formal y tematica: comentarios criticos, exposés y ensayos de to- dos los tonos y para todos los gustos —desde las Afinida- des electivas de Goethe 0 el drama barroco alemén hasta Brecht, pasando por Kafka, Kraus o Baudelaire. No fal- tan tampoco encendidas piezas oratorias, conferencias eso- téricas, alocuciones radiofénicas dialogadas; ni siquiera desenfadadas crénicas de la actualidad cultural europea ‘por entonces todavia animadisima—e incontables rese- fias redactadas unas veces por encargo, otras por discipli- 7