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los libros del mirasol

BERTRAND RUSSELL

CONOCIMIENTO
DEL MUNDO
EXTERIOR

FUNDAMENTOS
PARA UN METODO
CIENTIFICO
FILOSOFICO

Bertrán d Russell

CONOCIMIENTO
DEL

MUNDO
EXTERIOR
Fundamentos para un método
científico filo só fico

los libros del mirasol

Londres Traducción de MARÍA TERESA CARDENAS JJL IMPRESO EN LA ARGENTINA PRINTED IN ARGENTINA 2 u e d a h e c h o e l d e p ó s it o q u e p r e v ie n e la le y n ú m e r o 11. . © 1964b y C o m p a ñ í a G e n e r a l F a b r i l E d i t o r a . Tituló del original inglés: ÓUR KNOWLEDGE OF THE EXTERNAL WORLD © by George Alien & Unwin. S . A .. A s . B s . 72. Ltd.

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la filosofía. capacidad y limitaciones del método ■ lógico analítico en filosofía. todo el conocimiento científico y objetivo posible. -el tiempo y la mate­ ria de la física matemática. con ejem­ plos. he intentado mostrar. como algo perfectamente preciso. mirados sólo como hipótesis y como ayu­ das a la imaginación. es el de la relación entre los datos no elaborados que nos dan los sentidos y el espacio. pero. a quien se deben casi todas las diferencias en­ tre los puntos de vista defendidos aquí y los sugeridos en Problemas de Filosofía Le debo la definición de puntos. La mayoría de los métodos practicados hasta ahora han pretendido conducir a resultados más am­ biciosos que los que el análisis lógico puede aspirar a alcan­ zar. cuyo primer ejem­ plo completo se encuentra en los escritos de Frege. la naturaleza. infortunadamente. aunque imperfectamente. las indicaciones para tratar instantes y "cosas" y la concep- 9 . cumplen un objetivo de gran utilidad. Pero se necesita algo diferente si la filosofía ha de convertirse en una ciencia y aspirar a resultados independientes de las inclinaciones y del tempe­ ramento del filósofo que los defiende. PREFACIO Las conferencias siguientes 1 intentan exponer. durante la actual in­ vestigación. Los grandes sistemas del pasado. capaz de sin­ tetizarse en axiomas. M e he enterado de la importan­ cia de este problema por mi amigo y colaborador el doctor W hitehead. y son muy dignos de estudio. El problema central con el que he intentado ilustrar el método. muchos filósofos competentes han considerado inadmisibles estos resultados. Este método. En lo que sigue. el modo por el que creo que ha de lograrse este desiderátum. en to­ das las ramas de. y adecuado para proporcionar. se me impuso en forma gradual y creciente.

se esclarecerá al publicarse la obra del doctor Whitehead. en realidad. una explicación preliminar aproximativa de los resultados más precisos que dará el doc­ tor W hitehead en el cuarto volumen de nuestros Principia Matemática a. En lógica pura. al principio. porque no sólo por el estudio de estructuras terminadas puede aprenderse el modo de construcción. W . se verá que una luz enteramente nueva iluminará las tradicionales controversias entre rea­ listas e idealistas. por la ausencia de una teoría satisfactoria del infinito ma­ temático. que sin embargo se tratará muy brevemente en estas conferencias. Las especulaciones del pasado referentes a lo real o lo ilusorio del mundo físico se vieron frustradas. pero creo que si ellas requieren modifica­ ción. sefá descubierta sustancialmente por el mismo méto­ do que ahora las hace parecer probables. basadas en objetos sensibles dados como datos. un tanto obscuro en un esbozo meramente popidar com o el contenido en las si­ guientes conferencias. importancia hechos por mi amigo. he incluido mucho que es tentativo e incompleto. Si su modo de tratar estos temas puede lle­ varse a cabo con éxito. las teorías indicadas no persiguen nin­ guna finalidad. Com o mi propósito era ilustrar el método. sólo ha sido viabiliza- da por el desarrollo de la lógica matemática. Pero la solución positiva y detallada del problema mediante construcciones matemáticas. Este aspecto. Esta dificultad ha sido suprimida por el trabajo de Georg Cantor. sin la que es prácticamente imposible manejar ideas de indispensable complejidad y abstracción. y se obtendrá un método para resolver todo lo que tenga solución en este problema. y sobre esta base pido al lector que sea tolerante con lo incompleto de las teo­ rías expuestas. Excepto materias como la teoría del infinito de Cantor. ción total del inundo de la física como una construcción más bien que como una inferencia. el señor Ludwig Wittgenstein aún no pu­ blicados. me he bene­ ficiado con descubrimientos de vital. L o dicho aquí sobre estos temas es.

que pue­ de llamarse evolucionismo. a menudo combinados en variadas proporciones por un solo filósofo. Entre las filosofías de nuestros días. ha tenido más pre­ tensiones y ha logrado menos resultados que cualquier otra rama del saber. desde los primeros tiempos. mientras que otros problemas más relegados pero no menos importantes. debemos distinguir tres tipos principales. represen­ ta la tentativa para adaptar a las necesidades presentes los métodos y los resultados de los grandes filósofos construc­ tivos. con un método más perseverante y más adecuado. deriva. dónde las pretensiones de los filósofos han sido excesivas y por qué sus logros no han sido mayores. e igualmente volubles negacio­ nes han procedido de otros filósofos desde qu e Tales fue rebatido por Anaximandro. pueden ser resueltos con toda la precisión y certidumbre que alcanzaron las ciencias más avanzadas. 11 . que llamaré la tradición clásica. de Kant 'y Hegel. tomando principalmente ciertos problemas jespeciales como ejemplos. pero distintos en esen­ cia y dirección. Desde que Tales dijo que todo es agua. desde Platón en adelante. en lo principal. El segundo tipo. En la serie siguiente de conferencias. muchos de sus problemas tradicionales son insolubles con nuestros métodos de cono­ cimiento. los filósofos han lanzado volubles aseveraciones sobre la esencia total de las cosas. y debe considerarse que Herbert Spencer fue su pri­ mer representante filosófico. trataré de indicar. Creo que ahora ha llegado el momento de poner fin a este estado de cosas. Creo que los pro­ blemas y el método de la filosofía han sido mal interpre­ tados por todas las escuelas. pero en tiempos recientes. PRIMERA CONFERENCIA TENDENCIAS ACTUALES La filosofía. deriva su predominio) de Dar- win. El primer tipo.

El descubrimiento 12 . y haciendo de nuestra época un período abigarrado. las mismas fuerzas generales que están destruyendo las otras grandes síntesis del pasado. recomen­ dadas sólo por un cierto llamamiento a la imaginación. que de­ be su comienzo a Harvard. El tercer tipo. aquellos cuyos conocimientos fuera de la filosofía son literarios. El impulso original. La tradición clásica Hace 20 años. a partir del que se desarrolló la tra­ dición clásica. se fia vuelto más osado y más penetrante en sus innovaciones. En la Francia académica. Aparte de los argumentos exa­ minados. que puede llamarse "atomismo lógico” a falta de un nom­ bre mejor. A. allí donde nues­ tros antepasados marchaban a la clara luz de una certidum­ bre incuestionada. dominó casi indiscutida en todas las universidades anglosajonas./' dé lo que era en manos de Herbert Spencer. está enormemente impregnado de su espíritu. se ha introducido gradualmente en la filosofía a través del examen crítico de las matemáticas. N o obstante. Sus defensores son. Creo que representa la misma dase de ade­ lanto que introdujo Galiieo en la física: la sustitución de los resultados fragmentados. más bien cjue aquellos que han sen­ tido la inspiración científica. hav ciertas fuerzas intelectuales generales contra esta tradición clásica. por amplias generalidades sin experimentación. aunque está perdiendo terreno.. después de vencer la tradición opuesta de los empiristas ingleses. Este tipo de filosofía. representa en su conjunto una fuerza decadente. es más poderosa cjue todas sus opositoras reunidas. la tradición clásica. particularizados y verificables. no tiene aún muchos adherentes sinceros. y en Alema­ nia tuvo muchos defensores. a pesar de M .principalmente a través dé William James y de Bergson. muchos de los más eminentes profesores todavía son sus adeptos. principalmente. v ha fracasado en su adaptación a la índole de la época. fue la cándida fé de los filósofos griegos en la omnipotencia del razonamiento. En el momento presente. debemos examinar y cri­ ticar brevemente los otros dos tipos con los cuales tiene que contender. pero el “neo-realismo”. que es el que quiero defender. Bergson. Pe­ ro antes de que podamos comprender los cambios propi­ ciados por esta nueva filosofía.

Con este propósito. llamado el Absoluto. que no existe el cambio. pero no se compone de almas o de pensamiento y voluntad. aunque en algún sentido califican la realidad. Esta creencia es. La primera parte exa­ mina y condena casi todo lo que constituye nuestro mun­ do de todos los días: cosas y cualidades. que probablemente es el más distinguido representante inglés de esta escuela. las verdades más sorprenden­ tes e importantes concernientes a la totalidad de la reali­ dad podrían establecerse con tal certeza que ninguna obser­ vación contraria podría debilitar. la lógi­ ca aristotélica. actividad.de lá geometría los había embriagado y su método deduc­ tivo a priori parecía apto para una aplicación universal. con­ sideremos por un momento las doctrinas del señor Bradley. acepta todavía. espacio y tiempo. Aparien­ cia y realidad tiene dos partes. La filosofía moderna. en la Edad Media y casi hasta nuestros días. su lugar fue ocupado por la autoridad y la tradición. in ­ divisible. Y todo es­ to es establecido por un razonamiento abstracto lógico que 13 . más que cualesquiera de los principios particulares que deriven de ella. de Descartes en adelante. “ Realidad” . lo que yo veo como la característica dis­ tintiva de la tradición clásica. causalidad. En esta forma se llegó a creer que pór el mero pensamiento. excepto en Gran Bretaña. Intentaron demostrar. puede resultar más clara tomando un expo­ nente particular como ilustración. cambio. que toda la realidad es una. y pue­ de demostrar que la realidad es totalmente distinta de lo que parece ser por la observación directa. y hasta ahora el principal obstáculo para una actitud científica en filosofía. que en cierto sentido es espiritual. por ejemplo. cree aún que el razonamiento a priori puede revelar secretos del universo. A medida que iba desapa­ reciendo el impulso vital de los primeros filósofos. Lo real es un todo único. con mayor o menor espíritu crítico. Además. el yo. que el mundo de los sentidos es un mundo de simple ilusión. intemporal. La naturaleza de la filosofía involucrada en la tradi­ ción clásica. la primera titulada “Apa­ riencia” y la segunda. imposibles de descubrir de otra manera. v lo singular de sus resul­ tados no les produjo escrúpulos porque creían en la co­ rrección de su razonamiento. Todos es­ tos hechos. El libro del señor Bradley. relaciones. según las conocemos. por la teología sistemática. reforzada. aunque no está sujeta a la autoridad como la medieval. no son reales como aparecen.

” 4 N o me propongo examinar este argumento en detalle. Pero si la relación tiene algo que ver con las cualidades. estamos precipitándonos en el remolino de un proceso sin esperanza. si es así. sien­ do la relación algo en sí misma. aquí nuevamente. v su relación es nula. Pero de acuerdo con el señor Bradley. Los vínculos están unidos por un vínculo. entonces no están en absoluto relacionadas. desde que estamos forzados a seguir buscando nuevas relaciones sin fin. Lo he citado solamente como un ejemplo de mé­ todo. si hay relaciones. y este eslabón de unión es a su vez un vínculo que también tiene dos términos. en 'mi opinión. El pro­ blema consiste en cómo la relación puede permanecer uni­ da a las cualidades. La mayoría de las personas admitirán que está calcu­ lado producir confusión más bien que convicción. parece indefendible. ininteligible. y este problema es insoluble. padre e hijo. es. por lo tanto. se esfuerza en hallar contradicciones internas en las catego­ rías condenadas como mera apariencia. han ce­ sado de ser -cualidades. entonces. Si la relación no tiene nada que ver con las cualidades. imposibles. resultan ser contradictorias consigo mismas y. por lo me­ nos. v. al ser examinadas las re­ laciones. Porque la relación difícilmente puede ser el mero ad­ jetivo de uno o de ambos de sus términos. si ella no lleva en sí una relación que una los términos. El mundo parece estar lleno de muchas cosas con variadas relaciones entre sí: derecha e izquierda. tal como está planteado. evidentemente. como vimos. debe haber cualidades entre las cuales se dan. Esta parte de su argumentación no requiere que nos deten­ gamos. y éstos requieren cada uno un vínculo nuevo para enlazarlos con él antiguo. necesitaremos una nueva relación que las una. ¿de qué manera inteligible logrará significar algo para ellos? Pero. abstracto y difícil que en un hecho tan manifiesto co- 14 . y así sucesivamente. porque hay más probabilidad de error en un argumento muy su­ til. Entonces prosigue: “Pero cómo la relación puede enlazarse con las cuali­ dades. antes y después. o mostrar los puntos exactos donde. Un solo ejemplo será suficiente para ilustrar el método del señor Bradley. v en no dejar al­ ternativa defendible a ese Absoluto que finalmente es con­ firmado como lo real. Y. Sostiene en primer lugar que. o. por otra parte. es falaz.

sin duda. el mundo es construido por medio de la lógica. mientras libera la imaginación con respecto a lo que el mundo podría ser. la lógica se hace constructiva a tra­ vés de la negación. en mi opinión. rehúsa legislar con respecto a lo que el mundo es. exactamente la opuesta.mo la interrelación de las cosas en el mundo. La verdadera fun­ ción de la lógica es. se ha hecho natural sospechar una falacia en toda deducción cuya conclusión parece contra­ decir hechos evidentes. más a menudo que la imposibilidad de alternativas que parecen. Así. llevado a cabo por una revolución interna de la lógica. 15 . lo que ha disminuido la influencia de la tradición clásica sobre los estudiosos de la filosofía y el público instruido en general. posibles. si fuera posible. a primera vista. y el mundo filosófico tiende más y más a omitirlos. Pero. la lógica es la encargada de rechazar todas excepto una. lo que llamamos visión empírica se ha con­ vertido en parte del modo de pensar de la gente más culta. con nuestros mé­ todos de experimentación y observación. La función de la lógica en la filosofía es importantísima. y es muy de desear. Pero para nosotros. Donde numerosas alternativas pare­ cen ser. ha termina­ do con las ambiciosas construcciones de la metafísica tra­ dicional. más bien que cualquier argumento definitivo. Así. prima facie. En esta tradición. para los muchos que ven la lógica como una quimera. y ésa es decla­ rada entonces como realizable en el mundo real. es analíti­ ca más bien que constructiva. Este cambio. por todos lados. nuestro conoci­ miento de la larga historia de errores a priori refutados por la ciencia práctica. con poco o ningún llamado a la experiencia concreta. igualmente posibles. los sistemas paradójicos a los cuales ha dado nacimiento no parecen ser ni siquiera dignos de refutación. Cuando es aplicada a objetos de la experiencia. Para los pri­ mitivos griegos. aun para aquellos cuya fe en la lógica es muy gran­ de. mientras que. era posible seguir razonando con beneplácito aun cuando ello condujera a las más ex­ trañas conclusiones. muestra la posibilidad de alternativas insospechadas hasta ahora. tomada a priori. descu­ brir realmente la naturaleza exacta del error cuando existe. Es fácil llevar tal sospecha dema­ siado lejos. como trataré de mostrarlo en una etapa posterior. y es esto. Así. estos sistemas han cesado de atraer. pero no creo que su función sea la que tenía en la tradición clási­ ca. para quienes la geometría era prácticamen­ te la única ciencia conocida.

cada uno creyéndose a sí mismo com- ileto. nos di­ cen. Si hay seres vivos en Marte. el ar­ gumento es falaz. sostenida por la mayor parte de la escuela que estamos examinando. Nuevamente. conoceríamos todo. Este punto de vista es. Con eptó quieren decir. Otra vez aquí la misma función legislativa es atribuida a una argu­ mentación a priori: se cree que hay contradicción en una realidad desconocida. y así la concepción de la unidad necesaria de todo Í o que existe se resuelve en pobreza de imaginación. aunque no por su totalidad. quizás el contenido íntegro del espacio y el tiempo en el que vivimos forma sólo uno de los muchos universos. como un animal o una obra de arte perfecta. de acuerdo con esta doctrina. que no podemos in­ ferir nada importante con respecto a ellas partiendo de hechos personales. que las diferentes partes se ensamblan unas con otras y cooperan. un reflejo en mi­ niatura del todo. no cono­ '6 . es una “unidad orgánica.conociéramos completamente a nos­ otros mismos. . con quienes nuestras re­ laciones son tan indirectas y triviales. en forma personal. digamos en China. toda la realidad depende para su existencia de lo que es mental. Pero. ca­ da parte del universo es un microcosmo. y que nada pue­ de existir a menos que conozca o sea conocido. es la doctrina de que toda la realidad consiste en lo que llamamos “mental” o “espiritual”. y una lógica mejor nos mostrará que no pueden ponerse límites a la extensión y naturaleza de lo des- :onocido. pueden mencionarse para ilustrar la naturaleza de sus pretensiones. o que. yendo más lejos. El universo. si no me equivoco. a menudo. vulgarmente ha­ blando. enunciada en forma dog­ mática.Si esta creencia es verdadera. Otra doctrina muy importante. y una lógica más libre nos emancipa de la ajustada chupa de esta benevolente ley. Y cuando hablo de desconocido. el mismo argumento se refuer­ za. que el idealismo presenta engañosamente como la totalidad del ser. y son lo que son a causa de su lugar en el todo. naturalmente. Una o dos de las doctrinas favoritas de la escuela que estamos considerando. no me refiero puramente a lo que nosotros. El sentido común podría objetar. Esta creencia es. que hay personas. a veces. mientras que otras veces es sostenida con cier­ tos argumentos lógicos. particula­ rizado en la fórmula que establece que la relación entre el que conoce y lo conocido es fundamental. Si nos . o en lugares más distantes del universo. de todos modos.

insa­ tisfecho en la acción. Evolucionismo El evolucionismo. Bergson. liberador de esperanzas. D e aquí la protesta. y es esto. Domina nuestra política. La tradición clásica en filosofía es el último vástago so­ breviviente de dos padres. Para los eruditos escolásticos que vivían en medio de guerras. y rehúsa sentenciar lo que debe suceder. como en todos los otros campos. matanzas y pestes. En filosofía. para quienes la seguridad se ha convertido en mono tonía. Aquí. es el credo que prevalece en nuestro tiempo. sino á lo que no es conocido por mente alguna. de W illiam Ja­ mes contra lo que llama el “universo monolítico” de la tradición clásica. el mundo de los sue­ ños es muy diferente de como era en medio de las guerras de güelfos y gibelinos. V . inspirador de una vigorizante fe en el poder humano. de aquí el culto a la fuerza de Nietzsche. seguro antídoto frente a la autori­ dad raciocinadora de los griegos v a la autoridad dogmá­ 17 . mientras la vieja lógica vedaba posi­ bilidades y aprisionaba la imaginación entre los muros de lo familiar. Para nos­ otros. en una forma u otra. v la creencia medieval en el perfecto ordenamiento del universo. Segu­ ridad y orden que buscaban en sus sueños idealizados: el universo de Tomás de Aquino o de Dante es tan pequeño y pulcro como el interior de un hogar holandés. encuentra un desahogo en la imagi­ nación. de aquí la verbal sed de sangre de muchos apacibles lite­ ratos. como en todas partes. El substratum bárbaro de la naturaleza humana. más que cualquier argumen­ to formal. el pragmatismo. son fases de su desarrollo filosófico. para quienes el primitivo salvajismo de la naturale­ za estáktan remoto que se ha vuelto un simple aderezo agra­ dable para nuestra ordenada rutina. mucho más allá de los círculos de filósofos profesionales. nues­ tra literatura. Se cree a sí mismo firmemente basado en la cien­ cia. muy distintos: la creencia grie­ ga en la razón. la lógica nueva muestra más bien lo que puede acontecer. Nietzsche. lo que ha puesto de lado la tradición clásica para sustituirla por una filosofía que se supone a sí misma más viril v más vital 5 B.cemos. es vi­ sible esta tendencia. su popularidad muestra su consonancia con el espíritu de la época. nada' parecía tan deleitable como la seguridad y el orden. y no menos nuestra filosofía.

Cosas y especies perdieron sus lí­ mites. El origen de las especies de Darvvin persuadió al mundo de que la diferencia entre distintas especies de animales y plantas no es fija e inmutable como parecía ser. Se demos­ tró que la diferencia entre el hombre y los animales inferiores que a nuestra humana presunción parece enorme. ha sido olvidado mucho de lo que es importan­ te v vital para una veraz comprensión del universo. La filosofía verdaderamente científica es algo más arduo y más apartado. y ese camino es la “filosofía” de la evolución. LJn proceso que conduce desde la ameba has­ ta el hombre les parece a los filósofos evidentemente un progreso. implicando seres intermedios que no podían ser colocados. Pero creo que. Pero si la pretensión humana vaciló por un momento. que recurre a menos esperanzas mun­ danas. ni en su método ni en los problemas que con­ sidera. y que requiere una severa disciplina para su prácti­ ca exitosa. aunque no se sabe si la ameba estaría de acuerdo con esta opinión. que se mantenía como una reliquia en la tradición aristotélica. tica de los sistemas medievales. y protegida por su su­ puesta necesidad por el dogma ortodoxo. Contra un credo tan de moda y tan agradable. no es una filosofía verdaderamen­ te científica. y cada hombre moderno ha de estar de acuerdo con gran par­ te de su espíritu. para siempre. Ya había demostrado Laplace que. Algo del helenismo debe ser combinado con el nuevo espíritu an­ tes de que pueda emerger del ardor de la juventud a la sa­ biduría de la madurez. y todos los contornos ne­ tos se hicieron borrosos. como trataré de mostrar. más o menos indiferenciada. Así los viejos cotos fijos se convir­ tieron en ondulantes e indistintos. que había hecho de la clasi­ ficación algo fácil y definitivo. La doc­ trina de las especies naturales. en la embriaguez de un rá­ pido éxito. del mundo de la biología. fue barrida de sú­ bito. ni aun el modelo al que todas las otras ciencias deben adaptarse. Y ya es tiempo de recordar que la biología no es ni la única ciencia. a causa de su parentesco con el mono. y nadie podría haber dicho dónde comenzaban y dónde terminaban. es un logro gradual. el Sol y los planetas derivaban de una nebulosa. parece inútil elevar una protesta. El evolucionismo. muy probable­ mente. D e aquí que el ciclo de cambios que la 18 . pronto encontró un camino para reafirmarse. con certeza ni dentro ni fuera de la familia humana.

Pero tal opi­ nión. Después de explicar por qué no acepta el mecanicismo.¡ mo al revés. U n ideal al que el mundo continuamente se apro­ xima es. poniendo de lado no sólo las leyes de la física. aunque debió satisfacer a Spencer y a aquellos que podríamos llamar hegelianos evolucionistas. Pero ahora. sino todo el aparato aparentemente inmutable de la lógica. tal como la vemos en Leibniz. que miraba el Fin como una meta fija. por ejemplo. la antigua especie de la teología. Por lo tanto. Resulta así un mecanicis. N o sólo las aspiraciones. Una gran parte del atractivo de la tradición clá­ sica se debió a la parcial evasión del mecanicismo que esta tradición proporciona. 79 . prosigue “El finalismo radical nos parece igualmente inaceptable. no podría ser aceptada como adecuada por los más sinceros partidarios del cambio. ya parcialmente visible. con sus conceptos fijos. han estado compro­ metidos en una desesperada lucha con la visión mecanicis- ta del curso de la naturaleza que la ciencia física parecía imponer. para ser sugerente. la doctrina de la finalidad. deben cambiar y desarrollarse con el curso de la evolución. Pero el tiempo tam­ bién aquí resulta inútil desde que no hay nada imprevisto en el universo. ni invención ni creación.de antemano. demasiado muerto y estático. ciencia mostró como la probable historia del pasado. en su for­ ma extrema. los “espíritus delicados” creen que es posible una evasión más radical. es rechazada por Bergsón porque no tiene su­ ficientemente en ■cuenta el absoluto dominio del cambio. no debe haber metas fijas. hacia la que nos aproximábamos gra­ dualmente. presupone que las cosas y los seres no hacen más que eje­ cutar un programa trazado de antemano. sino también el ideal. com o en la hipó.j tesis mecanicista se supone en el finalismo que todo está ¡ dado o planteado . aquellos que William James describió como “espíritus delicados” . como que se inspira en el mismo postulado. con la influencia de la biología. fue bien venido como revelador de una ley de desarrollo hacia el bien del universo: una evolución o un despliegue de un ideal que se incorpora lentamente a lo real. y por la misma razón. que parecen aptos para obligar aun al más renuente asentimiento. Después del siglo XVII. para estas mentes. sino una continua adaptación de necesidades recientes por el impulso que es la vida y que solamente da unidad al proceso. sus principios generales y sus razonamientos.

La tesis que expondremos en este libro participará necesariamente. en vez de ponerla detrás. adoptará otra en seguida.con la sola diferencia de que en el curso de nuestras inteli­ gencias finitas. el finalismo no tiene líneas inflexibles y fi­ jas. su principio. del finalismo. en cuanto se rechaza el mecanismo puro. o se la deja. Por el contrario. Las cosas aisladas. no puede ser concebida por el pensamiento. "Hay que reconocer. son me­ ras ficciones cómodas: sólo existe una transición suave e ininterrumpida. Todos nuestros pensamientos consisten en ficciones có­ modas. será mejor que el pasado o el presente: el lector es como el niño que espera un dulce porque se le ha dicho que abra la boca y cierre los ojos. es muy flexible y tan amplio y dilatable que. D e algún modo. sino que admite cuantas inflexiones quieran dársele. la matemática. a lo largo de la sucesión aparente de las co­ sas. relativa al punto de vista hu­ mano. si nos conducen a lo largo del cauce. el tiempo se reduce a una percepción confusa. y aunque puede ser vivida. la teoría de las causas finales nunca podrá ser refutada de un modo definitivo. se desvanecería como niebla que se disipa. A la filosofía mecanicista se la toma como es. coagulaciones imaginarias del cauce: la realidad flu­ ye a despecho de todas nuestras ficciones. La lógica. coloca delante de nosotros la luz con que quiere guiar­ nos. y que. la física 20 . pero mañana serán falsas. se introduce la se­ guridad de que el futuro. en la teoría de Leibniz. como el mismo curso de las cosas. Pero siempre la suce­ sión. sin un explícito enunciado. La vida. aunque no podemos predecirlo. es un cauce con­ tinuo. sin embargo. sustituye el impulso del pa­ sado por la atracción del porvenir. que a diferencia del mecanicismo. Las creencias de hoy pueden considerarse com o verdaderas hoy. si una de sus formas resulta falsa. y en cierta medida. que es de esencia psicológica.” La forma de finalismo de Bergson depende de su con­ cepción de la vida. hay que aceptar algo del fina­ lismo. en el que todas las divisiones son artificiales e irrea­ les. y deberán ser reemplazadas por nuevas creencias para hacer frente a la nueva situación. y en verdad habría que dejarla desde el momento en qué la más ligera partícula de polvo se desviara de la trayectoria prevista por la mecánica y manifestase una ligerísima velei­ dad de moverse por su cuenta. en su filosofía. los comienzos y los finales. sigue siendo pura apariencia. para un espíritu situado en el centro de las cosas.

no especial­ mente de la biología. Por ahora sólo quiero hacer dos críticas sobre ella: primero. Y si los cambios en la superficie de la tierra. para nosotros como filósofos. y convierte cada lugar. que difícilmente puedan considerarse como realmente atin- gentes a las cuestiones que para mi mente constituyen una genuina filosofía. desaparecen en esta filosofía. pero no constituye la clase de hecho del que se desprenden las consecuencias filosóficas. Ahora bien. Este hecho es en sí mismo extraordí- íariamente interesante. y los problemas de los que se ocupa son tan especiales.'La fi­ losofía es general v se interesa en forma imparcial por todo lo que existe. porque son demasiado "es­ táticas” . perteneciente a una clase distinta de estudios. por lo tanto. una cuestión para ser resuelta apelando a los hechos 21 . cuando lo alcanzamos. Los cambios sufridos por porciones míni­ mas de materia en la superficie de la tierra son muy im­ portantes para nosotros como seres conscientes. Pero el análisis del cambio y la continuidad no es un iroblema sobre el que la física o la biología arrojen alguna Í uz: es un problema de nuevo tipo. que su verdad no resulta de lo que la ciencia ha hecho probable respecto de los hechos de la evolución. ni por un momento. 1) Lo que la biología ha hecho probable es que las dife­ rentes especies proceden por adaptación de un antepasado menos diferenciado. lo real es un impulso y un movimiento hacia una meta que. sino de todas las ciencias que tratan sobre lo que existe. esto no da ¡ razón para creer que el progreso es una ley general del uni­ verso. pero. Lo que resulta. no me propongo emprender en este mo­ mento un examen técnico de esta filosofía.' como el arco iris. segundo. Excepto bajo la influencia del deseo. no tienen más interés que otros cambios en porciones de materia en cualquier otra parte. retrocede a medida que avan­ zamos. es que no podemos comprender el mun­ do a menos que podamos comprender el cambio y la con­ tinuidad. nadie admi­ tiría. durante los es. tan cruda generalización de tan menuda selección de hechos. Esto es aún más evidente en física que en biolo­ gía. y. Si el evolucionismo ofrece una respuesta verdadera o falsa a este problema no es. aparecen a nuestras actua­ les nociones éticas como si fueran un progreso.: casos últimos millones de años. que los motivos y los intereses que la inspiran son tan exclusivamente prác­ ticos. en di­ ferente de lo que parecía ser a Id distancia.

la otra. A l dar por sentado en forma dogmática. a ciencias especiales. es posible dentro de ciertos límites estrechos.particulares. La consideración de que la filosofía. el evolucionismo consta de dos partes: una no filosófica. vida futura. por los métodos de esa ciencia.. y debe ser determinada. en lo futuro. Debe­ mos admitir que lo mismo se puede decir de muchas otras filosofías y que el deseo por la clase de conocimiento que la filosofía realmente puede proporcionar es muy raro. no científica. también en 22 . D e este modo. o por lo menos del desti­ no de la Vida. la cuestión de la. v son capaces. sino sólo una apresurada generalización de tal índole que las ciencias especiales pueden. con­ firmar o refutar. si existe tal estudio. La filosofía no es un atajo hacia el mismo género de conclusiones de las otras ciencias: si ha de ser un estudio genuino. con todo. Pero lo que es evidente es que toda proposición sobre el fu­ turo pertenece. que es la índole de conocimiento que debe buscarse si he­ mos de conocer el destino humano. y en primer lugar. Todos los problemas que tienen lo que se llama un interés humano. tales como son descubiertos por la biología o la física. es necesario antes. Es imposible decir cuánto pue­ den ampliarse estos límites con el progreso de la ciencia. pero de ninguna manera deducible de los hechos en los que el evolucionismo confía. por el asunto que trata. perteneciente a la filosofía por el asunto que tra­ ta. intelectual que caracteriza al genuino hom­ bre de ciencia. por ejem­ plo. tal como. el evolucionismo deja de ser cien­ tífico. sino un mero dogma sin base. ha de tener un campo propio. es únicamente en lo relativo a este proble­ ma que el evolucionismo alcanza la temática de la filoso­ fía. pertenecen. determinada respuesta a este problema. Pero si la filosofía debe hacerse científica. Está más interesado en la moral y en la fe­ licidad que en el conocimiento de su propio objeto. v nuestro objeto es descubrir cómo puede alcanzarse esto. 2) El interés predominante del evolucionismo está en el problema del destino humano. es una consideración que tiene conse­ cuencias de gran alcance. por lo menos en teoría. si de alguna manera ha de serlo. El conocimiento que concierne al futuro. a alguna ciencia particular. que los filósofos adquieran la desintere­ sada curiosidad. y aspirar a resultados que las otras ciencias no puedan comprobar ni confutar. debe consistir en proposiciones que no puedan encontrarse en otras ciencias.

Pero no ofrece. tiempo y materia. prin­ cipalmente en las matemáticas. cómo ía filo­ sofía ha de convertirse en científica. ofrece el género de satisfacciones que ofrecen las otras ciencias. mediante la insinuación de fructíferas hi­ pótesis. en el pasado. de ser resueltos por la evidencia empírica. se han permitido demasiado a menudo pronunciarse sobre problemas empíricos. debe ser mirado como una apresurada generalización de ciertos hechos un poco especiales. El evolucionismo. puede ser indirectamente útil en otras ciencias. Por lo tanto. es ayudar­ nos a comprender los aspectos generales del mundo y el análisis lógico de las cosas familiares pero complejas. como hemos visto. Tra­ taré de demostrar primero con ejemplos de ciertos resulta­ dos alcanzados. se han encontrado en desastroso conflicto con hechos per­ fectamente confirmados. A despecho. como resultado. teoría. En sü propio dominio. sino 23 . son recusadas por los argumentos de los evolucio­ nistas. y. acompañada por un dogmático rechazo de todo intento de análisis. ni creo que no sea perjudicial su rechazo de la lógica. de su requerimiento a los resultados particularizados en diversas ciencias. la física y la psicología. y cuál es el verdadero asunto de la filosofía. Los filó­ sofos. Comenzaremos con el problema de las concepciones físicas de espacio. por lo tanto. que. no puede ser mirado como más genuinamente científico que la tradición clásica que ha reemplazado. Lo que puede hacer. e inspirada por intereses más prácticos que especulativos. y luego en forma más general. ni trata de ofre­ cer. si lo dicho es exacto. cuando esté depurada de toda mácula práctica. Sin embargo. debemos renunciar a la esperanza de que la filosofía pueda prometer satisfac­ ciones a nuestros dieseos mundanos. una solución al problema del destino humano. de evadirse del azoramiento intelectual. A tra­ vés de este logro. También se admitirá que la reconstruc­ ción debe tomar más en cuenta el cambio y el fluir universal de cuanto lo hace la vieja mecánica con su concepción fun­ damental de una materia indestructible. o del destino del universo. Pe­ ro la filosofía genuinamente científica no puede esperar interesar a nadie excepto a aquellos que tienen el deseo de comprender. Se admitirá que estas concepciones necesitan reconstruc­ ción y verdaderamente esto es urgido en forma creciente por los físicos mismos. Pero no creo que la reconstrucción requerida sea sobre lincamientos bergsonianos. no adoptaré el método de la polémica explícita.

mientras su concepción mística le demostró que era inicuo comer habas. Cosa natural. Platón. sin embargo. por ejemplo. La metafísica. Entre los antiguos filósofos griegos. En todo aquel que busca apa­ sionadamente los bienes fugitivos y difíciles. debido al hecho de que no siempre dos fi­ lósofos se entienden entre sí. parecen ser hechos. con todo. sus discípulos se di­ vidieron en dos sectas. parece necesario de­ cir algo al principio en justificación de la actitud científica comparada con la mística. aunque el misticismo plenamente des­ arrollado es raro en Occidente. La lógica usada en defensa del misticismo me parece im­ perfecta como lógica. los jónicos eran más científicos. pero aquella secta desapareció.a la de sus prede­ cesores. Pero los místicos más intransigentes no emplean la lógica. los amantes de los triángulos rec­ tángulos y los aborrecedores de las habas. Platón. y le garantiza una victoria final allí donde el con­ flicto sea agudo. pero la actitud mística es claramente la más fuerte de las dos. Pitágoras. se ha desarrollado por la unión o el conflicto de estas dos actitudes. Pero.más bien el método de investigación independíente. Ahora bien. es casi irre­ sistible la convicción de que hay en el mundo algo más pro- 24 . entre los últimos. algo de su tinte colorea los pensamientos de muchas personas. fue en sí mismo una curiosa mezcla de las dos tendencias: la actitud científica lo condujo a su proposición sobre los triángulos rectángulos. adoptó de los eleáticos el recurso de usar la lógica para derrotar el sentido común. desde el primer momento. en una etapa prefilosófica. recurso to­ davía empleado en la actualidad por los adherentes a la tradición clásica. en las opiniones de Platón sobre las ma­ temáticas. y en una conferencia posterior la cri­ ticaré sobre esta base. la cien­ tífica y la mística en una forma superior. une ambas actitudes. un obsesionante sabor de misticismo en muchas especulaciones matemáticas grie­ gas. en particular. Aunque la polémica explícita es casi siempre infécunda en filosofía. y así dejar el campo abierto para el misticismo. por supuesto. y. pártien-' do de lo que. que desprecian: en cambio recurren directamente al dictamen inmediato de su conocimiento in­ tuitivo. particularmente con respecto a materias sobre las que tienen fuertes convicciones no basadas en la evidencia. además. y los sicilianos más místicos7. dejando. y manteniéndome siempre tan cerca de estos datos iniciales com o las exigencias de compatibilidad permitan.

en su armonía con otras creencias no menos instintivas. que son los únicos que proporcionan algo digno de ser llamado real conocimiento de la verdad. No tengo el deseo de negarlo. Pero. es la percep­ ción lo que primero llega a lo que es nuevo. en último análisis. el instinto obtuvo la preferencia. bajo el nombre de “intuición” . intuición o percepción es lo que primero conduce a las creencias que la subsecuen­ te razón confirma o refuta. es una garantía insuficiente de la verdad. La razón es una fuerza armonizadqra que controla. Tras el velo de estas cosas mundanas. tundo. Es común hablar de una oposición entre instinto v razón. y luego. ni de declarar que el cono­ cimiento que revela no es un conocimiento genuino. Bergson. Donde instinto y razón provocan algunas veces conflic­ tos es respecto de las creencias particulares. más que una fuerza creadora. y es aquí que la actitud científica se con­ vierte en imperativa. observar fríamente. brillando con cla­ ridad en los grandes momentos de la iluminación. analizar sin emoción y aceptar sin problema la realidad igual de lo tri­ vial y lo importante. y con tal determinación que ningún grado de incompatibilidad con otras creencias conduce a su abando­ 25 . primero por aquellos que se rebelaban contra las formas artificiales de gobierno y de pensamiento. en realidad. por todos los que sentían en la ciencia una amenaza a los credos. pero la confirmación. Ló que quiero mantener. Instinto. más significativo. sin prueba y sin base. donde es posible. más que. Aun en los dominios más puramente lógicos. en el siglo XVIII. De la realidad o irrealidad del mundo místico no sé nada. como la defensa puramente racionalista de la teolo­ gía tradicional se volvía cada vez más difícil. ha elevado al instinto a la posición de único árbitro de la verdad meta- fisica. sienten algo por completo diferente que resplandece confusamente. la posi­ ción estaba inclinada en favor de la razón. la oposición de instinto v razón es principalmente ilusoria. pese al hecho de que muchas de las más importantes verdades son primero sugeridas por esos medios. sostenidas ins­ tintivamente. buscar tales momentos es para ellos el camino de la sabiduría. pero bajo la in­ fluencia de Rousseau y del movimiento romántico. consiste. Por lo tanto. como el hombre de ciencia. es que el conocimiento. que asociaban con una perspectiva espiritual de la vida y del mundo. que la multiplicidad de los hechos pequeños descritos v clasificados por la ciencia.

y en asuntos menos directamente prácticos. y de los símbolos. aunque todos lo admiten en cuanto a los otros. C om o ilustración. Hay. Tales consideraciones necesitan la mediación armonizadora de la razón. en casos dudosos. por ejemplo. En esto n o' hay oposición al instinto como un todo. la segun­ da que se entra en ella. por lo menos. siempre que sea posible. com o todas las facultades humanas. son a menudo sentidos con extraordinaria parcia­ lidad a través de muy cuidadosos disfraces. 18). del segundo. La primera depende del punto de vista donde se coloque. “dos maneras profundamente diferentes de conocer una cosa. Es nuestra propia persona a través del tiempo.no. El resto de la filosofía de Bergson con­ 26 . la segunda suprime todo punto de vísta y no se apoya en ningún símbolo. Don­ de el instinto ¿stá menos sujeto a error es en los asuntos prácticos con respecto a los que el criterio correcto es una ayuda para sobrevivir. como podemos llegar a saber a través de su percibida con­ tradicción con otras creencias igualmente fuertes. que es la intuición. por intuición y no por simple análisis. Aquellos en quienes la razón es débil. 16). Estas máximas más o menos trilladas pueden ser ilustra­ das por la aplicación a la defensa de Bergson de la “in­ tuición” comparada con la “inteligencia” . las creencias instintivas muy fuertes pueden ser enteramente erróneas. La primera implica que uno gira alrededor de la cosa. tales como los que trata la filosofía. no al instinto mismo. dice que es “la simpatía por la que nos trans­ portamos al interior de un objeto para coincidir con lo que tiene de único y por consiguiente de inexpresable” (p . La razón aspira a corregir tal parcialidad. las posibles fuentes de error en un lado y en el otro. Pero aun en ta­ les asuntos una impresión errónea puede ser dada por la cautela o la adulación. está ex­ puesto a error. Del primer conocimiento se dirá que se detiene en lo relativo. menciona el conocimiento de sí mismo: “hay. por los que se la expresa. que alcanza lo absoluto” a. El instinto. sino solamente a la con­ fianza ciega en algún aspecto interesante del instinto con la exclusión de otros aspectos más triviales pero no menos dignos de fe. EÍ segundo de éstos. que somete a prueba nuestras creencias por su mu­ tua compatibilidad y examina. a me­ nudo son remisos para aceptar esto en cuanto a ellos mis­ mos. es nuestro yo que dura” (p . una realidad que todos aprehendemos desde dentro. dice. amistad y hostilidad en otros.

v la consecuente condenación completa de todo el oreten- dido conocimiento derivado de la ciencia v del sentido co­ mún. por otra parte. para justificarse necesita probar que son más dignas de fe las creencias de un lado que las del otro. intuición e inteligencia. mencionando hechos notables del ins­ tinto en los animales. sino todas nuestras fa­ cultades. por ejemplo en relación con caracteres e índo­ les de otras personas. De la teoría de Bergson de que la inteligencia es una fa­ cultad puramente práctica desarrollada en la lucha por la supervivencia. Si. Empero. son útiles cuando procuran la verdad y perjudiciales cuando proporcionan una falsedad. si la inteligencia está engaña­ da. a través del instrumento imperfecto de las palabras. los hombres no son condenados a muerte por incompetencia matemática. El hecho es. Bergson intenta esta justificación por dos caminos: primero. y señalando características del mundo que. aunque la intuición puede aprehenderlas. hablando de una manera general. segundo. v no una fuente de creencias verdaderas. I a intuición se ve en su plenitud donde es direc- mente útil. podemos decir. Bergson aparentemente sostiene que la capacidad para esta clase de conocimiento es menos ex­ plicable por la lucha por la existencia que. están veda­ das a la inteligencia como él la interpreta. V que. por la capacidad para las matemáticas puras. aun en las sociedades más civilizadas. se han desarrollado bajo el apremio de la utilidad práctica. se han desarrollado porque eran útiles. entonces no sólo la inteligencia. que ambos. mientras que. siste en dar cuenta del conocimiento logrado por la intui­ ción. que es sólo a través de la inteli­ gencia que conocemos la lucha por la supervivencia y el linaje biológico del hombre. la totalidad de esta historia sólo inferida es presumible­ mente falsa. Todos sus ejemplos más sorprendentes de intuición en los animales tienen un valor muy directo de supervivencia. la in­ teligencia. ha sido desarrolla­ 27 . explicando que la inteligencia es una facultad puramente práctica destinada a asegurar el triunfo biológico. el salvaje engañado por una falsa amistad deberá probablemente pa­ gar su error con la vida. En el hombre civilizado. estamos de acuerdo con Berg­ son en pensar que la evolución ocurrió como Darwin cre­ yó. ante todo. como la capacidad artística. Este procedimiento. por ejemplo. claro está. desde que toma partido en un con­ flicto de creencias instintivas.

son a la larga más seguros. y la gente cree ver den­ tro de la otra alma com o dentro de la propia. la intuición. Aparte del conocimiento de sí mismo. Pero un conocimiento directo de esta índole es dado totalmente 28 . más cautelosos de la inteligencia. uno de los ejemplos más no­ tables de intuición es el conocimiento que la gente cree poseer de los que ama: eL muro entre diferentes personali­ dades parece volverse transparente. a teñirse con gualda y a vivir de raíces y bayas. que el supuesto conocimiento in­ mediato fue ilusorio. Hablando en forma general. el conocimiento de sí mismo es proverbial­ mente raro y difícil. por otro lado. la experiencia demuestra gra­ dualmente. haciéndola sólo más irresistiblemente decepcionante. parece eri conjunto disminuir a medida que la civilización aumenta. tiene en su naturaleza bajezas. empero. Pese a que la decepción en tales casos es frecuente. Pero aquellos que buscan en este hecho una recomendación de la intuición. vanidades y envidias de las que son completamente inconscientes. es casi imposible dudar de su verdad. Probablemente en los perros ex­ cede todo lo que se puede hallar en los seres humanos. como regla. de acuer­ do con este autor. mientras la intuición tiene el poder de aprehender la singularidad y la novedad que siempre per­ tenece a todo momento reciente. es nuestro conocimiento de nosotros mis­ mos. Examinemos áhora si la intuición posee la infalibilidad: que Bergson reclama para ella. es también verdad que eso no puede ser completamente expresado por medio de conceptos intelectuales. . su mayor certeza subjetiva se convertiría en un demérito. Es exacto que la intuición tiene la cualidad de ser convincente que le falta a la inteligencia: mientras está presente. es mayor en los niños que en los adultos. si bien hasta sus mejores amigos pueden percibirlas sin dificultad. Que hay algo único y nue­ vo en cada momento es sin duda verdad. Sólo un conocimiento directo puede dar el conocimiento de lo que es único y nuevo. deben volver a correr salvajemente en los bos­ ques. Pero si sometida a examen apareciera por lo menos tan falible como la inteligencia. y que los métodos más lentos. La mayoría de los hombres. y aun donde no hay decepción intencional. por ejem­ plo.da a veces más allá del punto donde es útil al individuo. El mejor ejemplo. Bergson sostiene que la inteligencia sólo puede ocuparse de cosas en tanto se parezcan a lo que ha sido experimen­ tado en el pasado. en los in­ cultos que en los educados.

a veces. y aun. pero totalmente incompetente tan pronto como las circunstancias cambian en un sentido que deman­ da algún modo de acción no habitual. lo que proporciona nuevos datos. Pero la filosofía no es una de las investigaciones que ilustren nuestra afinidad con el pasado: es una investigación altamente refinada. como todo instinto. cierta liberación de la vida instintiva. que ponen de manifiesto nuestro paren­ tesco con remotas generaciones de antepasados animales y semianimales. son las qu§ muestran la intuición en su plenitud. y. La intuición. Por el contrario. alta­ mente civilizada. se ve que es ilusoria la totalidad de la aparente intuición. bruscos y efi­ caces del instinto o la intuición. Difícilmente se puede su­ poner. son excepcionales. su aplicación. la inteligencia es mucho más capaz de ocuparse de ellos que la intuición. por lo tanto. pero cuando los patitos se echan al agua. que los métodos rápidos. La comprensión teórica del mundo. es admirable en esas circunstancias acostum­ bradas que lo rodean y que han modelado los hábitos del ani­ mal en cuestión. la intuición actuará algunas veces (aunque no siempre) con una rapidez y una precisión que son asombro­ sas para la inteligencia crítica. que exige. o aun para la mayo­ ría de los hambres civilizados. casi más que en cualquier otro lugar. N o es ni la inteligencia ni la intuición. sino la sensación. insólitos y extraños. que es la aspiración de la filosofía. para los salvajes. no es en la filosofía donde podemos esperar ver a la intuición en su plenitud.por la sensación. y no requiere. y no meramente saberlas analíticamente. encuentren en este ámbito un campo favorable para. en realidad. que la inteligencia se demuestra superior a la intui­ 29 . Por lo tanto. y la gallina queda impotente en la orilla. que yo sepa. La gallina con una camada de patitos sin duda tiene intuiciones que parecen situarla dentro de ellas. Las clases de acti­ vidad más antiguas. ninguna facul­ tad especial de la intuición para ser aprehendido. puesto que los objetos propios de la filosofía y las condiciones del pen­ samiento exigidas para su aprehensión. En asuntos tales como la propia preservación y el amor. cierto alejamiento de todas las esperanzas y de todos los temores mundanos. no es un asunto de gran importancia prác­ tica para los animales. es un aspecto y un desarrollo del instinto. para su éxito. pero cuando los datos son nue­ vos de alguna manera notable. es aquí.

no se cuenta con que el biólogo pruebe la utilidad de las plantas o animales que diseca. no era éste el caso. pero ninguno de estos intereses debe imponer­ se por la fuerza en el detallé. por ejemplo. Antes de embarcarnos en la un tanto difícil y abstracta exposición que se extiende ante nosotros. que yo sepa. En épocas precientíficas. por ejemplo. y que las convicciones rápidas sin análisis son menos dignas de aceptación sin crítica. y. es una esperanza que la filosofía no puede hacer na­ da para satisfacer. La esperanza de satisfacción de nuestros deseos más humanos. pero para la filoso­ fía son actitudes casi análogas para con los objetos. son opuestos éticos. porque el hombre creía en la astrología: se creía que los movimientos de los planetas tenían la relación más directa e importante sobre las vidas de los seres humanos. podemos recordar que un cambio similar fue necesario en todas las otras ciencias. La física. la esperanza de demostrar que el mundo tiene esta o aquella deseable característica ética. pero la diferencia entre amor y odio no es una diferencia de forma o estructura. per­ tenece más bien a la ciencia especial de la psicología que a la filosofía. cuando esta creencia decayó y el estudio desinte­ resado de la astronomía comenzó. Presumi­ blemente. juzgaron que la astronomía tenía demasiado poco interés humano para ser digna de estudio. como aparece en el Timeo de Platón. La for­ ma general y la estructura de las actitudes hacia los objetos que constituyen los fenómenos mentales son un problema para la filosofía. estará bien hacer un examen de las esperanzas que podemos conservar y las que debemos abandonar. por lo tanto. Se estudió la astronomía. Si esta perspectiva parece a primera vista desalentadora.ción. muchos que habían en­ contrado a la astrología interesante en forma absorbente. D e modo que los intereses éticos que han ins­ pirado a menudo a los filósofos deben permanecer en se­ gundo plano: algún interés ético puede inspirar la totalidad del estudio. Amor y odio. ñi se debe contar con ellos en los resultados especiales que se buscan. La diferencia entre un muii- do bueno y uno malo es una diferencia en las característi­ cas particulares de las cosas individuales que existen en estos mundos: no es una diferencia suficientemente abs­ tracta como para entrar en el terreno de la filosofía. por ejemplo. Ahora no se le exige al físico o al químico que pruebe la importancia ética de sus iones o áto­ mos. está llena de nocio­ 30 .

aquellos que la buscan directamente. Los hom­ bres han tenido presente sus deseos. En filosofía. tal como la Edad Media creía haber obtenido. A l físico mo­ derno. Sola­ mente durante el último siglo. sirviendo. si la filo­ sofía tiene que dejar de ser un conjunto de amables sue­ ños. los aspectos éticos: está interesado meramente en descubrir hechos. la ciencia éticamente neu­ tral de la psicología se ha desarrollado. Expulsada de las cien­ cias particulares. aunque no tiene deseos de negar que la Tierra es admirable. ha buscado refugio en la filosofía. tan enteramente importante en la práctica. dos efectos sobre la perspectiva intelectual ge­ neral. no en considerar si son buenos o malos. para clasificar hechos conocidos y promover la búsqueda de hechos nuevos. la neutralidad ética ha sido bus­ cada a menudo y siempre alcanzada difícilmente. sea como fuere. no le incumben. como tuvo en el Re­ nacimiento. resulta ina­ decuada para ocuparse de los nuevos hechos cuando han sido hallados. Pero aun de es­ te último reducto debe ser arrojada esta creencia.nes éticas: es Una parte esencial de su propósito mostrar que la Tierra es merecedora de admiración. Por un lado. En psico­ logía. por un momento. debe ser importante en la teoría también. La inmensa expansión de nuestro conocimiento de los hechos en épocas recientes. a su turno. Ya es un lugar común que la felicidad no es mejor alcanzada por . por el contrario. y han juzgado a las fi­ losofías en relación con estos deseos. ha tenido. Pensándolo mejor. retrocede cada vez más 31 . ha hecho desconfiar a los hombres de la verdad de los sistemas amplios y ambiciosos: las teorías van y vienen rápidamente. Hasta los que inventan las teorías no las con­ sideran. son más aptos para alcanzar el bien que aquellos que examinan el mundo a través del ins­ trumento deformante de sus propios deseos. la actitud científica es aún más reciente y más difí­ cil que en las ciencias físicas: es natural opinar que la na­ turaleza humana es buena o mala y suponer que la dife­ rencia entre bueno y malo. pero cada una. El ideal de una síntesis que abarque todo. como físico. la creencia de que las nociones del bien y del mal deben proveer una llave para la comprensión del mundo. en la ciencia. los que olvidan el bien y el mal y bus­ can sólo conocer los hechos. hasta ahora. y pare­ cería que lo mismo es verdad para el bien. sino como un expediente tempora­ rio. y aquí la extrema neutralidad ética ha sido esencial para el éxito científico.

aunque abarque menos y sea más difícil de conse­ guir de cuanto les pareció a algunos filósofos en el pasado. y ca­ da uno. la inteligencia que ordena se hastia y cae en el desor­ den a través de la desesperación. tales como la muerte. la filosofía que quiera estar genuinamente inspirada por el espíritu científico. me parecen ir dema­ siado lejps. En tal mundo. lo que el hombre puede realizar parece casi ilimitado. en sus pretensiones prácti­ cas y en su desesperación especulativa. o la dependencia: del decurso de la vida de un equilibrio de las fuerzas cós­ micas. el control físico del hombre sobre las fuerzas na­ turales ha sido incrementado con rapidez inigualada. como en el de Montaigne. creo jue puede ser descubierta por los que están dispuestos a combinar la esperanza. y de este modo la misma desesperación de la teoría es invocada para silenciar cualquier susurro de duda con respecto a las posibilidades del alcance práctico. Las viejas barreras fijas del poder humano. es el golpe mortal a alguna apreciada teo­ ría. y en la sospecha de dogmatismo con respecto al universo sin limitación. hay tin inmen­ so optimismo con respecto a la práctica. creo que el moderno espíritu debería ser aceptado enteramente como un progreso. se convierte en trivial y un poco absurdo. por la pretensión de omnipotencia. y a ningún hecho difícil se le permite interrumpir el sueño de omnipotencia. Y del lado teórico. Por otra parte. la paciencia v la amplitud de mente de la ciencia con algo del sentimiento griego por la belleza en el mundo abstracto de la lógica v por el valor último intrínseco en la contemplación de la verdad. lejos fuera de los límites de lo que parece factible. y promete incrementarse en el futuro más allá de todos los lí­ mites fácilmente asignables. debe ocuparse de al­ gunas materias áridas y abstractas y no debe tener esperan­ za de hallar una respuesta a los problemas prácticos de la 32 . los nuevos hechos han aportado nuevos poderes. a su vez. excepto el descubrimiento de más y más hechos. En la bienvenida del nuevo hecho. Pero ambos. De este modo. nada parece valer la pena. Por lo tanto. son olvidadas. junto a la des-: esperación con respecto a la teoría esencial. la verdad metafísica esencial. La mayor parte de lo que es más grande en el hombre se pone de manifiesto en respuesta a la frustra­ ción de sus esperanzas por obstáculos naturales inmutables. N o se tolera que nin­ guna filosofía fije límites a la capacidad del hombre de satisfacer sus deseos.

como ocurre siempre con todo método nuevo v poderoso de investigación. para el moldeamiento de nues­ tros hábitos mentales. Para los qué deseen comprender mucho de lo que ha habido en el pasado de más difícil y obscuro en la constitu­ ción del universo. un sentido del poder v una esperanza de progreso más seguros v mejor fundados que cualquier otro que permanezca en una generalización apresurada v falaz con respecto a la na­ turaleza del universo sin limitación. pero se pueden satisfacer en forma más plena otras esperanzas. puede ofrecerles un galardón de triun­ fos tan dignos de nota como los de Newton y Darwin y tan importantes. vida. N o se puede preten­ der cumplir muchas esperanzas que inspiraron a los filóso­ fos en el pasado. Y trae consigo. a la larga. más puramente intelectuales de cuanto épocas anteriores pudieron haber considerado posi­ bles para las mentes humanas. 33 .

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se reducen todos a problemas de lógica. y los que trataremos después. es lógico. La lógica. SEGUND A CÓ N F E RE N CIA LA LOGICA COMO ESENCIA DE LA FILOSOFIA Los temas que tratamos en nuestra primera conferencia. y defendida por autoridades eminentes como una excelente “propedéutica”. en el sentido en el que estamos usando la palabra. en la Edad Media. estableciendo los fundamentos de 35 . un entrenamiento en aquellos hábitos de solemne farsa que serán más tarde una ayuda tan grande en la vida. Des­ de el comienzo del siglo XVII. en cuanto son genuinamente filosóficos. es decir. Pero como el término ‘lógico” no es nunca empleado en el mismo sen­ tido por dos filósofos diferentes. no significó más que una escolástica colección de términos técnicos y reglas de inferencia silogística. se encuentra que no es en absoluto verdaderamente filosófico. o bien. alguna explicación de qué quiero decir con esta palabra es indispensable al comienzo. La trivial nece­ dad envuelta en esta tradición es todavía aplicada en los exámenes. La primera ampliación fue la introducción del método inductivo por Bacon y Galileo. todas las mentes vigorosas que se han interesado por la inferencia han abandonado la tradición medieval. Pero no es esto lo que pretendo ensalzar al decir que toda filosofía es lógica. y de un modo u otro han ampliado el alcance de la lógica. por el último en su aplicación verdadera. por el primero en una for­ ma especulativa y enormemente equivocada. Esto no es debido a ninguna casualidad. Aris­ tóteles recitaba. y era el papel de los hombres más humildes repetir meramente la lección después de él. cuando está sometido a la depu­ ración y al análisis necesarios. y hasta el presente en la enseñanza. sino al hecho de que todo problema filosófico.

3) que es una generalización empírica proveniente de casos pasados en los que se la ha encontrado válida. el resultado: esencial de la introducción del método inductivo no parece: ser la creación de una nueva clase de razonamiento no de­ ductivo. y de gran importancia para nuestro conoci­ miento. Tomemos un problema tal como: “¿Saldrá el sol mañana?” Nuestro primer sentimiento instintivo es que te­ nemos abundantes razones para decir que saldrá.la física v la astronomía modernas. de una manera general. y no se adapta al esquema medieval. porque ha salido en tantas mañanas previas. 36 . entonces ¿cuál es la razón para creer en la ley de causali­ dad? Hay. 2 ) que es un pos­ tulado. permanece-: rá meramente como uno de los principios de acuerdo con: los que son efectuadas las deducciones. Supongamos que esto es verdadero. v de tal modo mostrar que es inmensamente más complicada v menos evidente de lo que generalmente se supone. Ahora bien. es también incapaz de refutación. no parece serlo ya cuando ha terminado su tarea: en el estado final de una ciencia perfecta. sino más bien la ampliación del alcance de la de­ ducción señalando un modo de deducir que ciertamente no es silogístico. yo mismo no sé si esto proporciona un fundamento o no. tan importante cuando es considerada como un método de investigación. pero es también evidentemente incapaz de justificar ninguna aplicación de la ley en la inferencia. El problema del alcance y la validez de la inducción es muy difícil. tres posibles respuestas: 1) que es en sí misma conocida a priori. la única ampliación de la vieja lógica que se ha hecho fa­ miliar para el público culto en general. probablemente. Así.. Esta es. pero estoy dispuesto a suponer que sí. Pero la inducción. La teoría de que la causalidad es un postulado. pero puede ser convertida en no plausible por el mero proceso de formular la ley exac­ tamente. La cuestión que se suscita en­ tonces es: “ ¿Cuál es el principio de inferencia por el que pasamos de amaneceres pasados a amaneceres futuros?” La respuesta dada por Mili es de que la inferencia depende de la ley de causalidad. que es algo que elegimos para defender aunque sa­ bemos que es muv probablemente falso. La teoría de que la causalidad es conocida a priori n o puede ser definitivamente refutada. es decir. parecería que todo debiera ser deductivo. lo que es un problema difícil. Si la inducción persiste de alguna manera.

De este 37 . no es conocido empíricamente. a lo sumo. U n método de prueba que. Tendremos que decir. por definición. Hay tremendas dificultades en la noción de proba­ bilidad. de la ley de causalidad. Pero si es así. en todo caso que podamos experimentar. y las clases dé verdad más universales. sin estar expuesto a sus fracasos? Tomemos la segunda pregunta primero. o tam­ bién los principios de los números y de la geometría son debidamente probados por este solo método. Esto “consiste en dar el carácter de verdades generales a todas las proposiciones que son verdaderas en todos los casos conocidos” 9. pero lo inobserva­ do. es obvio que no es un método válido. De acuerdo con M ili. como ocurre con el método de la simple enumera­ ción. que es la opinión sostenida por Mili. debe serlo con independencia de la evidencia empírica. v ni siquiera 'admiten otra prueba 10. no debe ser planteada como Mili la plantea. puesto que deseamos discutir desde lo que ha sido observado hasta lo que no ha sido observado. su relación con lo observado. Cuan­ to más se ensancha la esfera. que los datos hacen ■probable el resultado. Veamos lo que Mili dice sobre este punto. por. Así. abarca el mismo campo que este método. Con res­ pecto a su falibilidad. En el planteo arriba citado. proporciona a veces verdades y a veces false­ dades. porque la vali­ dez exige la verdad invariable. hay dos lagunas evidentes: 1) ¿Cómo se justifica a sí mismo el método de la simple enumeración? 2) ¿Qué principio lógico. por ejemplo. que solamente puede hacerse por medio de alguna relación co­ nocida de lo observado y lo inobservado. por lo tanto es probablemente válida en casos sin experimenta­ ción. cuando está usado como se ha señalado. si lo hay. La causalidad es válida. afirma que “es insuficiente y enga­ ñoso exactamente en la misma proporción que e! objeto de la observación es especial y limitado en extensión. menos probabilidades de error ofrece este método poco científico. y. la ley de causalidad es comprobada por un proceso reconocidamente falible llamado “induc­ ción por simple enumeración”. si es conocida por completo. ¿cómo han de justificarse las generaliza­ ciones empíricas? La evidencia en favor de ellas no puede ser empírica. lo tanto. Así hemos llegado a la teoría de que la ley es una gene­ ralización empírica. pero por el momento podemos ignorarlas. diremos. si la simple enumera­ ción debe adquirir validez.

en ausencia de ca­ sos contrarios. Tendremos que decir algo así: que todo caso en que una proposición n sea verdadera incrementa la probabilidad de ser verdadera en un caso nuevo y que un número suficiente de casos favorables.de la sola experiencia. Una conclusión similar puede ser demostrada por argu­ mentos similares que conciernen a cualquier otro princi­ pio lógico. diremos entonces que se hace? muv probable. Sin embargo. ¿cómo: se sabe que nuestro principio conocido es verdad!1 Es obvio. sentido que creo falso. sino independientemente de la experiencia. capaz de análisis más amplio y de una expo­ sición más exacta. porque un acontecimiento puede ser probable de acuerdo con los datos v. y la filosofía empirista puede. de manera obvia. Pero esto nos conduce a otro problema. como va más allá de los datos empíricos. v que él mismo no puede ser justificado empírica­ mente ’ 2. En consecuencia. no puede él mismo ni siquiera hacerse probable en ningún grado por medio de tales datos. según los datos. que al ser requerido para justificar la inducción. puesto que no tiene excepción. el conocimiento lógico no es de- rivable. si ha de ser válido el método de simple enumeración. modo tenemos lo que por lo menos puede ser un principié lógico. a despecho de su excelencia en muchas materias que están ubicadas fuera de la lógica. no puede ser comprobado por la inducción. como es requerido para justificar todas las inferencias que desde los datos empíricos van más allá que ellos. que sea verdad en casos más alejados. D e este modo.? y si los casos son muchos. a saber. Hegel v sus discípulos ampliaron el alcance de la lógica en un sentido bastante diferente. no es conocido por la experiencia. si es conocido. aproxima indefinidamente a la certeza la pro­ babilidad de verdad de un caso nuevo. por lo tanto. no puede ser comprobado por ellos solos. pero que requiere una exposición aunque sea sólo para 38 . no ser aceptada en su totalidad. es. Esto no queda refutado por el hecho de que aquello que declaramos como probable no siempre ocurra. Se requiere algún principio como éste. Si una proposición! es verdadera en todos los casos en que podamos conocerla. con todo. no ocurrir. N o digo que tal principio es conocido: sólo digo que es requerido para justificar las inferencias que se obtienen' de la experiencia que los empiristas admi-: ten.

como quiera que pueda ser. presupone la lógica corriente. en todo juicio. Pero. que la reforma de la lógica debe buscarse sino por una investigación más fundamental. Bradley ha elaborado una teoría de acuerdo con la que. y de esto fácil­ mente se deduce que puede haber sólo un sujeto. en cuanto esto puede ser inferido puramente del principio de que el universo debe ser lógicamente conse­ cuente consigo mismo. puesto que cualquier mundo sin estas características sería imposible v contradictorio consigo mismo. D e este modo. Yo no creo que de este principio único pueda inferirse algo de importancia con respecto al universo existente. me pa­ rece. esto ocu­ rrió así: -Hegel creía que. podría demostrarse que el mundo debe tener va­ rias características importantes e interesantes. Esta concepción es. En sus escritos. por medio de un razonamiento a priori. y esta teoría es derivada de Hegel. como propiamente perteneciente a la lógica: sería más bien una aplicación de la lógica al mundo real. que yo sepa. no trata. la lógica es prácticamente idéntica a la metafísica. En un bosquejo general. El modo por el que el sistema de Hegel. estamos atribuyendo un predicado a la Realidad como un todo. pero de alguna manera parece defender la concepción de “cualidades de la Realidad como un to­ do”. la lógica tradicional sostiene que toda propo­ sición atribuye un predicado a un sujeto. La lógica en sí misma debería interesarse más bien por problemas ta­ les como qué es la identidad consigo misma. que Hegel. según me pare­ ce. no consideraría el razonamiento de Hegel. la proposición de que habría dos no atribuiría un predicado a ninguno. más paciente y menos ambiciosa en las presuposiciones que su sistema comparte con los de la mayoría de los otros filósofos. N o es en la dirección defendida por él. Y aunque critica la lógica tradicional y pretende reemplazarla por una lógica propia mejorada. esencialmente un producto de confusión lógica. es ejemplificado por la concepción general de “ca­ tegorías” con la que opera desde el principio hasta el fin. Ahora bien. que critica subsecuente­ mente. en algún sentido la lógica tradicional. D e este modo.mostrar cómo su concepción de la lógica difiere de la que yo defiendo. con todas sus fallas. porque si hubiera dos. el Abso­ luto. creo. 39 . aun si fuera vá­ lido. es supuesta sin crítica e inconscientemente en todo su ra­ zonamiento. lo que él lla­ ma “lógica” es una investigación de la naturaleza del uni­ verso. .

opera en segundo plano.la doctrina de Hegel. M ucho de su trabajo sobre este tema ha sido publicado recientemente. Pero en él y en sus su­ cesores. En ambos aspectos. Desde el punto de vista histórico. de que las proposiciones filosóficas deben ser del tipo "el Absoluto es tal y tal”. y es la lógica que se aplica especialmente a otras ramas más tradicionales dé las matemáticas. Sabemos ahora que sobre estos puntos la doctrina tradicional es errónea. aparecen : a primera vista tal como para establecer su verdad. porque sus resultados estaban en contradicción con ciertos puntos de la doctrina tradicio­ nal del silogismo. aunque con suficiente importancia como para ser la fuente de concepciones esencialmente hegelianas ta­ les como el “concreto universal” y la “unión de identidad en la diversidad” . Esta creencia. es la culmina­ ción do una esperanza que Leibniz acarició durante toda su vida. puesto que sus descu­ brimientos han sido hechos nuevamente por otros. y se la da por sentada en argu­ mentos que. escasamente consciente de sí misma. pero nin­ guno fue publicado por él. como la refutación de las relaciones. se los halla donde trata explícitamente de la lógica formal Hay otra dirección totalmente distinta en la que ha te­ nido lugar un gran desarrollo técnico de la lógica: me re­ fiero a la dirección de lo que se llama la logística o lógica matemática. Este tema tiene considerable interés como rama in­ 140 . lo único realmente logra­ do. v persiguió con todo el ardor de su sorprendente energía intelectual. E! moderno desarrollo de la lógica matemática data de Lcnvs of Thonght de Boole (18 54 ). Este es el aspecto más importante en el que Hegel presupone en forma no crítica la tradición lógica. Otros aspectos menos importantes. comenzó simplemente como una rama de las matemáticas: su aplicación especial a otras ramas es un desarrollo más reciente. y sin que se la suponga importan­ te. depende de la ' creencia tradicional en la universalidad de la forma sujeto- predicado. Esta clase de lógica es matemática en dos sen­ tidos diferentes: es en sí misma una rama de las matemá­ ticas. fue la invención de un simbo­ lismo matemático para deducir consecuencias de las premi­ sas que los métodos más nuevos comparten con los de Aris­ tóteles. antes de Peano v Frege. con ser tradicional. pero el respeto por Aris­ tóteles impidió a Leibniz darse cuenta de que esto era po­ sib le ''1. aparte de ciertos detalles.

no es directamente de importancia filosófica. pero tiene muy poco que hacer con la lógica real. N os ponen en con­ diciones de tratar fácilmente con concepciones más abs­ tractas de lo que meramente puede enumerar un razona­ miento verbal. Hablaré brevemente de sus comienzos. Am­ bos llegaron a sus resultados lógicos por un análisis de las matemáticas. recurriremos a cierto principio llamado “el principio de abstracción” . fue hecho inde­ pendientemente por los matemáticos Peano y Frege. excepto en sus comienzos. N o sólo la teoría del número de Fre­ ge. de la existencia concreta con los conceptos abstractos v del mundo sensible con el mundo de las ideas platónicas. que será reseñada en nuestras dos próximas conferencias. pertenece más a las matemáticas que a la filosofía. desde el tiempo de los griegos. la única parte de ella que puede ser llamada con propiedad lógica filosófica. La lógica matemática. y en muchos otros. cipio. no solamente obscureció la tota­ lidad del estudio de las formas del juicio y la inferencia. Pero aun ios adelantos sub­ secuentes. aun en su forma más moderna. sugieren hipótesis fructíferas que de otra ma­ nera difícilmente podrían pensarse. está inspirada por la lógica matemática. que señálaron el error. v aplicaron su lógica principalmente a ade­ lantos técnicos. Peano y Frege mostraron que son totalmente diferentes en la forma La importancia filosófica de la lógica puede ser ilustrada por el hecho de que esta confusión. dependiente de las matemáticas. sino también las relaciones de las cosas con sus cualidades. que trataremos en la séptima conferencia. El primer avance serio en la lógi­ ca real. Este prin-. La lógica tradicional considera que las dos proposiciones “Sócrates es mortal’’ y "Todos los hombres son mortales’’ . son de la misma forma I3. y nunca podría haber sido imaginada sin ella. Después de los comienzos. pero la importancia filosófica del avance que hicieron es imposible de exagerar. aunque no directamente filosóficos. Peano y Frege. serán de gran utilidad indirecta para filosofar. lo hicieron por ra­ zones técnicas. que todavía comete la ma­ yor parte de los escritores. que podría llamarse igualmente bien “el principio que 41 . V nos ponen en condi­ ciones de ver rápidamente cuál es el más pequeño acopio de materiales con el que se puede construir un edificio ló­ gico o científico dado. En ambos casos. sino la to­ talidad de la teoría de conceptos físicos.

El principio será explicado en nuestra cuarta conferencia. algo indicado por la palabra “es” . fue di­ rectamente sugerido por la lógica matemática. “ El sol es caliente” . tomo cual­ quiera de estas proposiciones y reemplazo sus componen­ tes. En este sentido. Si digo un número de cosas acerca de Sócrates — que era ateniense. un modo en el que se colocan juntos a los componentes de la proposición o de la inferencia. y que quita de en me­ dio ipcreíbles acumulaciones de trastos metafísicos. no es otro componente. a saber. que bebió la cicuta — hay un componente común. En esta y otras formas. pero tienen diferentes formas. “Coleridge comió opio” . una cierta forma. “Coleridge bebió opio”. el principio_en cues­ tión muestra que la calidad de miembros del grupo bastará para todos los fines de la supuesta cualidad común. Tom e (d ig a) la serie de proposiciones. los usos indirectos hasta de las últimas partes de la lógica matemática son muy grandes. y difícil­ mente podría haber sido comprobado o empleado práctica­ mente sin su ayuda. “Jones es bravo” . además de la materia particular que le incumbe. pero su utilidad podría ser indicada brevemente de antemano. que estaba casado con Jantipa. la que no necesita ser supuesta para existir. Si digo “Sócrates es mort&l . por lo tanto. pero todos los componentes están alterados. En toda proposición y en toda inferencia hay. Lo que les es común es la forma de las proposiciones. a menos que alguna cualidad común sea real­ mente conocida. pero ahora es tiempo de di­ rigir nuestra atención a sus fundamentos filosóficos. Cuando un grupo de objetos tie­ ne aquella suerte de semejanza que nos inclina a atribuirla a la posesión de una cualidad común. La forma de “Sócrates bebió la cicuta” no es 42 . uno por vez. D e este modo. hace casó omiso de la abstracción” . en todas las proposiciones que enuncio. Sócrates. hay algo en común en éstos tres casos. no un componente real. La forma permanece sin cambio a través de esta serie. el grupo o clase de objetos similares pue­ de ser usado para reemplazar la cualidad común. sino lá manera por la que los componentes son puestos juntos. pero no los componentes. por otro lado. y que. “Coleridge bebió lá cicuta”. Es obvio que el conocimiento de las formas lógicas es algo completamente diferente del conocimiento de las co­ sas existentes. por otros elementos. la forma permanece constante. las formas son el objeto específico de la lógica filosófica. “Sócrates bebió la cicuta” . Si.

es una pérdida de tiempo tratar de inferencias que conciernen a casos particulares: trata­ mos del principio al fin con deducciones puramente for- 43 . En toda inferencia. aunque en la mayoría de las personas no es explícito. está implicado en toda comprensión del discurso. excepto para garantizar la ver­ dad de las premisas. Es algo enteramente más abstracto y ajeno. es necesario tener conocimiento de ambas cosas de los componentes y del caso particular de la forma. entenderán la forma. Si las inferencias pare­ cen depender del asunto más bien que de la verdad de las premisas. Po­ demos también tener conocimiento de la forma sin tener conocimiento de los elementos. es porque las premisas no han sido todas explícita^ mente enunciadas. pero no de la forma. cuando están completamente enunciadas. sin tener conocimiento de todos los elementos. D e este modo una oración comunica informa­ ción. En lógica. es fácil que esto ocurra. son casos de proposiciones que tienen esta clase de generalidad. puesto que nos dice que ciertos objetos conocidos están relacionados de acuerdo con cierta forma conocida. La materia de la lógica filosófica es extraer este conocimiento de sus envolturas concretas. algún conocimiento de las formas lógicas. todos los hombres son mortales. hombre y mortalidad lo que yo estoy mencionando. y hacerlo explícito y simple. Para comprender una oración. Así.” Aquí n o se menciona ninguna cosa o propiedad particulares: la proposi­ ción es absolutamente general. La forma general de la infe­ rencia puede ser expresada en palabras tales como: “Si una cosa tiene cierta propiedad. aquellos de ustedes que nunca hayan oído hablar de Rorarius (suponiendo que haya alguien). ni aun tiene esa íntima relación con las cosas existentes que tiene la ac­ ción de beber. Todas las inferencias. una cosa existente como Sócrates o la cicuta. Esta es una razón de la gran impor­ tancia de la forma lógica. entonces la cosa en cuestión también tiene aquella otra propiedad. Podríamos comprender todas las palabras separadas de una oración sin entender la oración: si una oración es larga y complicada. Si digo: ‘'Rorarius bebió la cicuta” . por lo tanto Sócra­ tes era mortal” . Cuando digo “Sócrates era un hombre. sólo la forma es esencial: el asunto particular no viene al caso. la conexión de premisas y conclusión no de­ pende de ningún modo de ser Sócrates. y cualquier cosa que tiene esta propiedad tiene otra cierta propiedad. En tal caso tenemos conocimiento de los componentes.

Si decimos “esta co­ sa es más grande que aquélla” . La creencia en la irrealidad del mundo de los sentidos se origina con irresis­ tible fuerza en ciertas disposiciones del ánimo. creo. tienen diferen­ te forma de las proposiciones de sujeto-predicado. pero que no son menos poderosamente persua­ 44 . Pero las formas de las proposiciones que dan origen a las inducciones no son las formas más simples. tienen alguna insignificante base fisiológica. no estamos señalando una mera cualidad dé “esto” . a saber. pero la mayoría de ellos tenían menos deseos de comprender el mundo de la ciencia y de la vida diaria. Esta es la forma apropiada para señalar las cuá-- lidades de una cosa dada: podemos decir “esta cosa es ns donda. Antes de considerar la inferencia. la forma que adjudica un predicado a un sujeto. disposicio­ nes del ánimo que. donde gramaticalmente el sujeto está cambiado. pero filosóficamente está tan lejos de lo uni­ versal que ni siquiera es muy común. D e este modo. por lo tanto. que de condenarlo por irreal en aras de los intere­ ses de un mundo “ real” supersensible. y roja y así sucesivamente” . que todo hecho consiste en algo que tiene algu­ na cualidad. hipotéticas. de propon sición que no formula una relación entre dos o más pny posiciones). Aquí la lógica tradicional fracasó por completo: creyó que había sólo una forma de proposición simple (es decir. y el des­ cuido en percibir esta diferencia o en tenerla en cuenta ha sido la fuente de muchos errores en la metafísica tradicio­ nal. planteando que si una proposición es verdade­ ra. la lógica debe considerar aque­ llas formas más simples que la inferencia presupone. en otras palabras. La creencia o la convicción inconsciente de que todas las proposiciones son de la forma sujeto-predicado. Si ellos hubieran tenido francamente ansias de dar tal explicación. ha incapacitado a la mayoría de los filósofos >ara dar alguna explicación del mundo de la ciencia y de Í a vida diaria. entonces también lo es la otra. probablemente hubieran descubierto su error muy pronto. Podríamos expresar el mismo hecho diciendo “aquella cosa es más pequeña que ésta” .males y completamente generales y dejamos a las oteas cieni das descubrir cuándo las hipótesis son justificadas y cuán­ do no lo son. son siempre. sino una relación de “esto” y “aque­ llo” . las proposiciones que plantean que dos cosas tienen cierta relación. La gramática prefie­ re esta forma.

La convicción nacida de estas disposiciones del áni-. no se siente la necesi­ dad de la lógica. se hará eco a cualquier razón que se sugiera a sí misma. natural­ mente. y sus discípulos las creyeron completamente independientes de la súbita iluminación de la que surgieron. ino es la fuente de casi todo misticismo y de casi toda me­ tafísica. no debe ser hostil. pero no bien este estado se debilita. por regla general. y que lo que parece contradecirlo es ilu­ sión. Si nuestra lógica ha de hallar inteligible el mundo corriente. v leer el libro de la naturaleza con la convicción de que todo es ilusorio. el im­ pulso hacia la lógica se reafirma. Las paradojas aparentemente comprobadas por su lógica son realmente paradojas del misticismo. Tal actitud.. no tiende a los mejores resultados. o por lo menos probar que era conocimiento. dieron por cierto el supuesto conocimiento de la emoción mística. es igualmente inverosí­ mil que conduzca a la comprensión. Cuando se calma la intensidad emocional de tal disposición de ánimo. sivas. 45 . sus doctrinas lógicas fueron presentadas con cierta aridez. La lógica que así se origina no es completamente des­ interesada o cándida. N o obstante el origen se adhirió a ellos. pero con un deseo de re­ tener la idea que se desvanece. Pero puesto que ellos. y permanecieron — tomando prestada una útil palabra de Santayana— “maliciosos” con respecto al mundo de la ciencia y del sentido común. principalmente Platón. y es inspirada por cierto odio al mun­ do cotidiano al que se la debe aplicar. Mientras el estado de ánimo místico domina. Este es el modo en que aquellos de los grandes filósofos que eran místicos. los defectos que son inherentes a todo malicioso. han ejercitado la lógica. Sola­ mente así podemos explicar la complacencia con que los filósofos han aceptado la contradicción de sus doctrinas con todos los hechos comunes y científicos que parecen mejor demostrados y más dignos de fer La lógica del misticismo muestra. Pero puesto que la creencia ya exis­ te. un hombre que tiene el hábito de ra­ zonar buscará razones lógicas en favor de la creencia que encuentra en sí mismo. sino que debe estar inspirada por una genuina aceptación y no es habitual encontrarla entre los metafísicos. Todos sabemos que leer un autor simplemente para refutarlo no es el mo­ do de comprenderlo. y son la meta que este hombre siente que su lógica debe alcanzar si ha de estar en concordancia con el conocimiento. Spinoza y Hegel. como es natural.

a la derecha de. Así. siempre que se da entre A y B. también se da entre B y A. etc. Todas las relaciones que dan origen a series son de esta clase. si. Si A es un hermano o una hermana de B entonces B es un hermano o una hermana de A. nunca se da entre B y A. asimismo. etc. deben ser reducidas a propiedades de los tér­ minos aparentemente relacionados. padre. y así sucesivamente. También lo son antes. Se dice que un relación es transitiva. arriba. se da entre A y C . cualquier clase de semejanza. abue­ lo. digamos similitud de color. más grande. Cualquier clase de diferencia es también de esta índole: si el color de A es distinto del color de B. Una relación es llamada asimétrica cuando. Para explicar esto. La clasificación en relaciones simétricas. entonces el color de B es distinto del color de A. si A es un hermano de B. después. tambiér se dan entre B y A. porque. Tal es. puede ocurrir que B sea una herma­ na de A. si se da en­ tre A y B. asimétricas y me­ ramente no-simétricas es la primera de las dos clasificacio­ nes que teníamos que considerar. La lógica tradicional. Relaciones de esta clase son llamadas simétricas. Las relaciones transitivas son si­ métricas. es incapaz de admitir la realidad de las relaciones: todas las relacio­ nes. Se dice que una relación es no-transitiva siempre que no 46 . ser igualmente abundantes (cuando está aplicada a colecciones). por ejemplo. puesto que sostiene que todas las proposiciones tienen la íorma sujeto-predicado. la igualdad en cualquier aspecto. afirma. más grande. Todas las relaciones que dan origen a series son transitivas. identidad exacta de color. Tal. Así “hermano” es no-simétrica. son relaciones asimétricas. una de las más fáciles es derivada de la consideración de lo que se llama relaciones "asimé­ tricas”. por ejemplo. La segunda es en relacio­ nes transitivas. Así antes. Algunas relaciones. esposo. una relación es simétrica si. después. siempre que se da entre A y B también entre B y C . explicaré primero dos manerasi independientes de clasificar las relaciones. cuando se dan entre A y B. Todas las relaciones que no son simétricas son llamadas no-simétricas. arriba. De este modo. son transitivas. pero tam­ bién lo son muchas otras. es la relación “her­ mano o hermana”. intransitivas y meramente no-transitivas. que se definen como sigue. Hay muchas maneras de refutar esta opinión.

relaciones que. Todas ¡as especies de desigualdad son no-transitivas. Cuando. tal como antes y después. v por lo tanto no pueden explicar la existencia de relaciones asimétricas. y de este modo habremos fra­ casado en deshacernos de la relación “más grande” . Del mismo modo es una rela­ ción tal como “una pulgada más alto” o “ un año más tarde". a la cues­ tión de si todas las rélaciones pueden ser reducidas a aser­ ciones. mientras una que no es transitiva. si A tiene relación con B. Así la mera di­ ferencia de magnitud no es todo lo que está incluido.. Así “padre”' es intransitiva. es obvio que la tentativa para re­ ducirlas a propiedades se vuelve imposible. Tendremos que decir que la primera magni­ tud es más grande que la otra. En re­ sumen. la posesión de la misma propiedad v la posesión de diferentes propiedades son ambas relaciones simétricas. todo y parte. porque la desigualdad es una relación simétrica. si se dan entre A y B. tai como una desigualdad. por ejemplo. significa que tienen diferentes magnitudes. aunque para explicar el hecho no hubiera sido lo mismo. Una relación se dice que es intransitiva cuando. 1. más grande y más pequeño. etc. des­ de que si así fuera no habría diferencia entre una cosa que es más grande que otra. Una relación simétrica que es transitiva. y no meramente desigual a ella. a la. Las relaciones asimétricas están implicadas en toda se rie: en espacio y tiempo. pero es formal­ mente incapaz de explicar los hechos decir que cuando una cosa es más grande que otra. se puede considerar que expresa la posesión de alguna propiedad común. Pero cuando llegamos a las relaciones asimétricas. porque un her- mano del hermano de uno puede ser uno mismo. mavor v menor. las magnitudes hubieran sido también diferentes. y B con C. En el caso de relaciones simétricas. v mu- 47 . Así “hermano” es no-transitiva. podemos decir que la desigualdad resulta de tener diferentes magnitudes. es decir. A nunca la tiene con G.^ transitiva. luz de esta clasificación. tal como una igualdad. se le puede dar algún grado de plausibilidad a esta doctrina. Porque si la otra cosa hubiera sido más grande que la primera. también se dan entre B v A. Volvamos ahora. sin saber nosotros cuál es más grande. puede considerarse como expresan­ do la posesión de diferentes propiedades. v esta otra que es más grande que la primera. se sabe meramente que dos cosas son desiguales.

tales relaciones no son de ninguna manera recónditas ni raras. lógica que va a cumplir este servicio es el reconocimiento de la realidad de las relaciones. a cualquier número. debe serlo franca y simplemente en el campo del conocimiento místico.chas otras de las más importantes peculiaridades del mun do real. Si bien has­ ta ahora. mientras no se dis­ cuta en su propio favor. debemos embarcarnos en una clasificación de las formas lógicas de los hechos. no hay razón sino prejuicio. Pero cuando pretende que nuestro mundo es imposible. la lógica que reduce todo a sujetos 5 predicados se ve obligada a condenar todos estos aspecto. . Angelina y Edwin. por ser las más simples. Pero. Si se ha de suponer esto. y generalmente han sido ellas solas conside­ radas por los filósofos. El profesor Royce men­ ciona la relación “dar” : cuando A da B a C . Y en efecto. Pero. y el asunto en el que la ló­ gica tradicional ha sido más deficiente. Las relaciones de dos térmi­ nos. Es imposible argüir contra lo que pretende ser conocimiento. han recibido más atención que las otras. tanto por los que aceptan como por los que niegan la realidad de las relaciones. Inmediatamente que se admite su realidad. Y el primer paso para crear la. Para aquellos cuya lógica no es maliciosa. pode­ mos admitir la posibilidad del mundo místico. Las relaciones que tienen dos términos son sólo una cla­ se de relaciones. otras rela­ ciones tienen su importancia. su mujer. Por lo tanto. Cuando un hombre dice a su esposa: “M i querida. Los celos. como error y mera apariencia. De este modo. y son indispensables en la so­ lución de ciertos problemas. insostenible con argumentos. para negar la realidad de las relaciones. Com o lógicos. quisiera que indujeras a Angelina a aceptar a Edwin” . para explicar exactamente cómo difieren de las relaciones de dos términos. por lo tanto. es una relación de tres términos111. hasta donde puedo descubrir. Una relación puede tener tres términos. en tanto no lo conozcamos. debemos continuar estudiando el mundo de todos los días con el que estamos familiarizados. desaparecen todos los fundamentos lógicos para suponer que el mundo de los sentidos es ilusorio. por ejemplo. o cuatro. tal condenación al por mayor parece imposi­ ble. su deseo constituye una relación entre cuatro personas: él. son una relación entre tres personas. entonces nuestra lógica está pronta a repeler su ataque. que es el primer asunto de la lógica.

la cosa y la cualidad. no quiero decir una de las cosas simples en el mundo.’ por ejemplo. Asi. sino también qué es rojo. las cosas y la relación. Cuando hablo de un “hecho”. Cuando se trata de una relación entre tres cosas. queremos decir que hay hechos singulares que consisten en una relación singular y más de dos cosas. qué amarillo.más temprano que qué. no llamaría a Napoleón un hecho. Cuando decimos que hay relaciones de más de dos términos. sino solamente cosas y relaciones. Los elementos de los he­ chos. como por ejemplo. Una descripción completa ¡del mundo existente requeriría no sólo un catálogo de las cosas. Tales relaciones deben ser todas admitidas en nuestro inventario de las for­ mas lógicas de los hechos: dos hechos que incluyen el mis­ mo número de cosas tienen la misma forma. un hecho. un hombre es el hijo de su padre v también el hijo de su madre. tiene cua­ tro elementos. sino que siempre tiene dos o más elementos. sino que son cosas v cuali­ dades o relaciones. cuando A está celoso de B a causa de C . y así sucesivamente. N o quiero decir que una relación de dos térmi­ nos puede darse entre A y B. y dos que com- 49 . Deberíamos conocer no sólo esto. sino que llamaría un hecho el que fuese ambicio­ so. tiene tres elementos. o el que se hubiese casado con Josefina. qué es qué entre otros dos. en el sentido en que estamos usando la palabra "he­ cho” . tiene sólo dos elementos. Esto constituye dos hechos distintos: si queremos tratarlo como un solo hecho. Ahora bien. no hay dos casos de celos. Es en tales casos que hablo de una relación de tres tér­ minos. qué es . y así sucesi­ vamente. no son otros hechos. hay únicamente un hecho que incluye tres personas. Pero los hechos de los que es­ toy hablando no tienen hechos entre sus elementos. no es nunca simple. donde el hecho más simple posible en el que la relación aparece es uno que incluye tres cosas además de la relación. sino también una mención de todas sus cualidades y relaciones. Cuando se trata de una relación en­ tre dos cosas. Por ejemplo. quiero decir que cier­ ta cosa tiene cierta cualidad. Cuando simplemente atribuye una cualidad a una cosa. Y lo mismo se aplica a las relaciones de cuatro términos o cinco v de cualquier número. y también entre A y C. o que ciertas cosas tienen cier­ ta relación. aquello y lo otro. El mundo existente consiste en muchas cosas con mu­ chas cualidades y relaciones. sino sólo uno. es un hecho que tie­ ne hechos por componentes. en este sentido.

tal com o “esto es rojo” o “es to está antes que aquello” . El hecho en sí mismo es objetivo. por lo menos. D e este modo. Quizás un hecho atómi­ co puede. algunas veces. los hechos de la sensopercep- 50 . será llamada una proposición atómica. cuando es afir- mado. 1 Dado cualquier hecho. podemos o afirmar o negar esta fórmula de pa­ labras: en un caso tendremos una aserción positiva. no puede ser inferido de premisas en que ninguna sea un hecho atómico. Para pre­ servar el paralelismo en el lenguaje con respecto a los hechos y las proposiciones. si los hechos atómicos deben ser completamente conocidos. o que no murió en su cama. Llamaré proposición a una fórmula de pala­ bras que debe ser o verdadera o falsa. hay otras proposiciones en las que las proposiciones ató­ micas entran de un modo análogo al modo en que los áto­ mos entran en las moléculas. 6 que ciertas cosas tienen cierta relación. deben ser conocidos sin inferencia. tal com o “Carlos I murió en su cama” . algunos. como veremos inmediatamen- té. pero la aserción es algo que incluye pensamiento. Las proposiciones atómicas. ha de ser afirmada ó negada só­ lo puede saberse empíricamente. Si una proposición atómica. el hecho.prenden diferente número de cosas tienen diferentes for-1 mas. ser capaz de ser inferido de otro. e independien­ te de nuestro pensamiento o de nuestra opinión sobre él. Los hechos atómicos que lle­ gamos a conocer por este camino son los hechos de la senso- percepción: de todos modos. Dada una fórmula de palabras que puede ser o verdadera o falsa. hay una aseveración que expresa'. Una aserción negativa puede decirse que es una negación. en otro una negativa. daremos el nombre de “hechos atómicos” a los hechos que hasta ahora estamos considerando. Se sigue que. Una aserción puede ser positiva o ne­ gativa: podemos afirmar que Carlos I fu e ejecutado. en cualquier caso. aunque esto parece muy dudoso. los hechos atómicos son los que determinan si las pro­ posiciones atómicas deben ser afirmadas o negadas. pero. afirma que una cierta cosa tiene cierta cualidad. son sólo una clase de proposicio­ nes. como los hechos. D e este modo. si bien pueden tener cualquiera de un número infinito dé formas. y puede ser verdadera o falsa. una pro-i ' " 1 ’ lo que puede ser expresivamente i proposición que expresa lo que i. porque.' Todas las otras clases son más complicadas. es decir lo que.

todavía puede ser verdad que yo hubiera traído mi paraguas si el tiempo hubiera estado diferente. sin pregun­ tarnos qué objetos pueden llenar las formas. entre am­ bos se ubica una vasta región intermedia. es algo radi­ calmente diferente de cualquiera de los dos por separado. Pero. por lo tanto. Tales proposicio­ nes. Si llueve. en 'la primera adquisición del conoci­ miento que concierne a los hechos atómicos. D e este modo tene­ mos aquí una conexión de dos proposiciones. y también supiéramos que no hay ningún otro excepto aque­ llos que conocemos. —. determinables por la observación. teóricamente. son. Pero la conexión de los dos. Dichas proposiciones son importantes para la lógica. que no de­ pende de que sean afirmadas o negadas. que llueva realmente. la totalidad a priori y la totalidad empírica. Pero. sino solamente de que la segunda. Si conociéramos todos los hechos atómicos. que ahora debe­ mos explorar brevemente. pero es obvio que ni el hecho correspondiente ni la naturaleza de la correspondencia con el hecho deben ser completamen­ te diferentes de lo que son en el caso de una proposición atómica. incluida al decir que si el uno ocurre entonces el otro ocurrirá. éstos son. independientes de la lógi­ ca. seríamos capaces. cada una aisladamente. Las proposiciones “moleculares" son las que contienen conjunciones — si. ción son los que más obvia y ciertamente llegan a conocerse en esta forma. para su exactitud. a menos que. tienen una forma diferente a la de cual­ quier proposición atómica. pero. el hecho atómico no es mencionado nunca: nos limitamos enteramente a las formas. y si traigo mi paraguas. a la in­ versa. o que real­ mente traiga mi paraguas. por­ que toda inferencia depende de ellas. y. Considere­ mos una aserción tal como: “Si llueve. La lógica pura y los hechos atómicos son los dos polos. S i yo les he dicho que si llueve traeré mi paraguas. materias del hecho atómico. la lógica nos proveería entonces de la totalidad del apa­ rato requerido. traeré mi paraguas. Así la lógica pura es independiente de los hechos atómicos. N o requiere. la lógica es in­ útil.” Esta aserción es exactamente tan capaz de verdad o false­ dad como la afirmación de una proposición atómica. en un sentido. de infe­ rir todas las verdades de la fórmula que sea I7. D e este mo­ do. y si ustedes ven que hay 51 . En lógica pura. y tales palabras son las marcas de una proposición molecular. etc. o. aun si el tiempo está despejado. se deduce de la primera.

proposiciones generales positivas. La utilidad práctica de la inferencia descansa en estel hecho. es decir (en I osj ejemplos anteriores). y los problemas que ellas originan sólo son tratados de la manera más superficial. La próxima especie de proposiciones que tenemos que^ considerar son proposiciones generales. cuando no sabemos si las proposiciones atómicas componentes son verdaderas o fa|. podll mos conocer proposiciones moleculares. y saber que es mortal. Pero los libros de texto no cono­ cen su peculiaridad y complejidad. es el conocimiento de que “ todos los hechos atómicos son conocidos por mí” . esto no nos capacita­ ría para saber que todos los hombres son mortales. vimos que seríamos capaces.un aguacero sostenido. teóricamente. o. “todos los hechos atómicos están en este conjunto”. a veces. lo que constituye una proposición general. Parece ser el caso de que. Es fácil ver qué las proposiciones generales. tales como “algunos hombres son filósofos" o "algunos filósofos no son sabios” . Llamaremos a las pro­ posiciones que contienen la palabra “algún” . proposiciones generales negativas.i sas. Se verá que estas proposi­ ciones empiezan a tener la apariencia de las proposiciones en los libros de texto de lógica. Si pudiéramos conocer cada hom­ bre individual. a menos que supiéramos que aquéllos son todos los hombres que hay. co­ mo quiera que el conjunto pueda ser dado. como en el ejentj pío arriba citado del paraguas. no pueden ser conocidas por inferencia de los hechos atómicos solos. Estas son las negaciones de Tas proposiciones generales. Cuando estábamos tratando los hechos atómicos. El conoci­ miento de que no hay otros hechos atómicos es un conoci­ miento general positivo. de inducir todas las otras verdades por la lógica si conociéramos todos los hechos atómicos y supiéramos también que no hay otros hechos atómicos además de aquellos que conocemos. pueden inferir que traeré mi parjjl guas. tales como “todos los hombres son mortales” . tales como "todos ios5 hombres son mortales". y a las que contienen la' palabra "todos”. por lo me­ nos. de “todos los hombres son no-filóso-i fos” y “todos los filósofos son sabios” . Y a éstas pertenecen proposiciones en las ques aparece la palabra “algún” . “todos los triángulos equiláteros son equiangulares” . Puede no haber inferencia excepto donde las propM siciones están conectadas de tal modo que de la verdad o ]J1 falsedad de una se desprenda algo tocante a la verdad o m falsedad de la otra. Si nosotros co- 52 .

nocemos cada. La correspondiente proposición en lógica pura es: “ Si algo tiene cierta propiedad. Es per­ fectamente posible en forma lógica que éste sea el caso. y que al­ go de este conocimiento no es obtenido por inferencia si­ no que es primitivo. En consecuencia. De este modo. eso no nos daría nuestra conclusión a menos que supié­ ramos que habíamos explorado el universo entero. debe haber algún cono­ cimiento de las verdades generales independiente de la evi­ dencia empírica. deben ser o bien evidentes por sí mismas o inferidas de premisas de las que por lo menos una es una verdad ge­ neral. excepto un teórico en último extremo. si hay algún conocimiento de las verdades generales en absoluto. H a de recordarse que excluimos de la lógica pura tales proposiciones como “ Sócrates es un hombre. a menos que conociéramos que "todas las cosas pertene­ cen a este conjunto de cosas que he examinado” . hombre y mortal son términos empíricos. debemos negarnos a ad­ mitir que conocemos cualquier proposición general. que no depende de los datos de los sentidos. cosa que existe en todas partes del universo. Si hay algo que sea conocimiento no derivado de la lógica. so­ lamente para ser comprendidos a través de la experiencia particular. todos los hombres son mortales. sea como fuere. Tal conocimiento general ha de hallarse en la lógica. La conclusión anterior. de la que tuvimos un» ejemplo en el caso del principio inductivo. si se de­ be mantener este punto de vista.” Esta proposición es absoluta­ mente general: se aplica a todas las cosas y a todas las pro­ 53 . pero en realidad no parece ser así. Por lo tanto. Ellos creían que todo nuestro conocimiento se deriva de los sentidos y depende de ellos. entonces la cosa en cues­ tión tiene la otra propiedad. tiene cierta otra propiedad. es importante. Pero toda evidencia empírica lo es de verdades par­ ticulares. y todo lo que tiene esta pro­ piedad. y sin duda nadie soñaría con mantener tal punto de vista. es de­ cir. pero si han de ser cono­ cidas. puesto que proporciona una refutación a los más antiguos empiristas. no lo sé: pero en lógica. tenemos dicho cono­ cimiento. no se pueden inducir las verdades generales de las verdades particulares únicamente. por lo tanto Sócrates es mortal” por­ que Sócrates. es decir. y sabemos que cada cosa separada no es un hombre inmor­ tal. debemos admitir que hay un conocimiento general no derivado de los sentidos. Nosotros vemos que.

y el reciente progreso de esta primera parte. La primera parte. La segun­ da parte consiste en ciertas proposiciones sumamente ge­ nerales. resul­ tan todas ser tales verdades formales generales. es enteramente inde­ pendiente de los hechos accidentales del mundo existente. Una proposición tal como “Si Sócrates es un hombre. De* este modo. es pu­ ramente formal y pertenece a la lógica. teóricamente. Su ver­ dad. de proposiciones generales. hombres y mortales. Esta segunda parte se mezcla con la ma­ temática pura. La primera parte investiga qué proposiciones son y qué for­ mas pueden tener. que afirman la verdad de todas las proposiciones de ciertas formas. cuyas proposiciones. Puesto que esta ver­ dad general no menciona ninguna cosa particular o aun nin­ guna cualidad o relación particular. hace ininteligibles el espacio y el tiempo. es la más difícil. y filosóficamente la más importante. de este modo es igualmente verdad cuan­ do sustituimos otros términos por Sócrates. que enumera meramente las formas. Y es completamente evidente por sí misma. Ya hemos visto cómo la supuesta universalidad de f forma sujeto-predicado la imposibilita de dar un análisis: correcto del orden serial. esta parte enumera las diferentes clases de proposiciones atómicas. Pero en este caso sólo era necesario admitir las relaciones de dos términos. al ser analizadas. La verdad general. más que nada. sin ninguna experien­ cia de las cosas particulares o de sus cualidades y relaciones. por lo tanto. de proposiciones moleculares. entonces Sócrates es mor­ tal” es verdad en virtud de su forma únicamente. en esta forma hipotética. Se puede tomar el problema de la naturaleza del juicio o la creencia como un ejemplo de un problema cuya solu­ ción depende de un adecuado recuento de las formas ló- 'cas. podríamos suponer que un jui- 54 . Si todos los juicios fueran verdaderos. en dichas proposiciones de lógica pura tenemos! las proposiciones generales evidentes por sí mismas que bus­ cábamos. es lo que ha convertido en una exposición verdaderamente científica a muchos pro­ blemas filosóficos posibles. y todos los hombres son mortales.? Podemos decir que la lógica se compone de dos partes. no depende de si Sócrates realmente es un hombre. piedades.. de la que es un ejemplo. y. El caso del juicio exige la admisión de formas más complicadas. y así sucesivamente. ni de si en efecto todos los hom­ bres son mortales.': y puede ser conocida.

es necesario. muerte y su cama son objetivos. y que la apre­ hensión es una relación de una mente con el hecho. buscar alguna otra forma lógica en vez de una relación de dos términos. donde parece posible una solución. A este respecto. N o hay un hecho objetivo ‘la muerte de Carlos I en su cama” para el que pueda tener una relación de aprehensión. tiene el efecto de ampliar nuestra imaginación abstracta y proveer un número infinito de hipótesis posibles para apli­ carlas en el análisis de cualquier hecho complejo. y a menudo se com- >rueba que son indispensables si ha de obtenerse un áná- Íisis correcto de los hechos. haciendo el problema del error in­ soluble e inexplicable la diferencia entre creencia y percep­ ción.ció consiste en la aprehensión de un hecho. introdujo en la filosofía la misma clase de progreso que Galileo introdujo en la. las hipótesis que ‘prima facie parecen posibles. y cuáles de­ bían ser abandonados por estar fuera del alcance de los po­ deres humanos. La antigua lógica encadenó el pensamiento. casi todo lo que se ha escrito hasta ahora sobre la teoría del conocimiento. por el contrario. ver qué problemas podían tener solución. El fra­ caso para darse cuenta de esta necesidad ha viciado. como espero que ahora sea evidente. Pero conduce a dificultades absolutamente insoluble<¡ en caso de error. haciendo posible. la nueva lógica proporciona un método que nos permite ob­ tener resultados que no sintetizan meramente idiosincrasias personales. Supongan que creo que Carlos I murió en su cama. y se determina de antemano que la realidad debe tener cierto carácter especial. que sólo la íógica hubie­ ra sugerido. no están puestos juntos como mi falsa creencia supone. La lógica moderna. Esta Opinión ha sido a menudo sostenida a partir de la pobreza en el recuento de la lógica. Por lo tanto. mientras las hipótesis prima facie. pero. en mi opinión. excepto en mi pensamiento. En mi opinión. se comprueba pretendidamente que son imposibles. parecen admisibles. mientras la nueva lógica le da alas. En la lógica moderna. es lo opuesto exacto de la lógica practicada por la tradición clásica. por fin. Carlos I. 55 . al analizar una creencia. física. Y. otras. sino que deben concitar la aprobación de todos los que son capaces de formarse una opinión. por lo general. En aquella lógica. se añaden a nuestro fondo.

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la dependencia de estos datos de la organización y punto de vista del espectador. sobre la base de la evidencia sensible por sí misma. pero une de los más antiguos y más transitados es ei cami­ no que conduce. En el misticismo hin­ dú. en la filosofía monista griega y moderna desde Parmé- nides en adelante. TE RC E R A C O N F ER E N CIA SOBRE NUESTRO CONOCIMIENTO DEL MUNDO EXTERIOR Se puede tener acceso a la filosofía por muchos caminos. en Berkeley. a lo que atañe a la realidad del mundo de los sentidos. en la física moderna. mientras la física moderna. a través de la duda. El místico la condena sobre la base del conocimiento inmediato de un mundo más real y significativo detrás del velo. pero la principal es la subjetividad de los datos sen­ soriales. llega a una lógica que se mezcla con las de Parménides y Platón y la tradición idealista. pero cuando niega la realidad de los objetos sensibles. Al contestar estas preguntas. Parménides y Platón la condenan porque su flujo continuo se considera incompa­ tible con la naturaleza inmutable de las entidades abstrac­ tas reveladas por un análisis lógico. Berkeley aporta varias armas. no puede ser refutado. superficialmente por lo menos. con los objetos inmediatos de la vista y el tacto. en tanto que da cuenta meramente de un po­ sitivo conocimiento inmediato de lo verdadero. Cada' una de estas líneas de ataque promueve vitales e interesantes problemas. puede interrogársele con respecto a qué entiende por “realidad” y aun preguntársele cómo su irrealidad se desprende de la supuesta realidad de su mundo suprasensi­ ble. El místico. encon­ tramos la apariencia sensible criticada y condenada por una asombrosa variedad de motivos. 57 . mantiene una loca danza de electrones que tienen muy poca semejanza.

Nues­ tra segunda conferencia ha dado una corta explicación de la lógica moderna y sus puntos de divergencia con las di­ versas clases tradicionales de lógica. es la lógica. por ejemplo. omitiremos sus teorías cen­ trales. sica es probable que pueda ser interpretado consecuente­ mente con la realidad de los datos sensoriales. es muy poderoso. v se de­ mostrará que todo lo que hay de razón para creer en la fí-. trataremos de lie. por lo tanto. gar a una relación general del método lógico analítico de 58 . Pero sería un error inferir que son dependientes de la mente. una ciencia muy diferente de la lógica de los libros de texto y también d e la lógica del idealismo. El instrumento de descubrimiento. las superficies de color que vemos cesan de. haciendo sólo una crítica ocasional que pueda ser­ vir para ejemplificar otros temas. moderna. El ataque de Berkeley. no tendríamos tiempo de penetrar en ningún otro as­ pecto de nuestro tema. los nervios v el cerebro. en todo. objeciones que han sido ampliamente contestadas por los matemáticos modernos de una manera que constituye un perd. que na son reales mien­ tras las vemos. tencia de nuestras propias condiciones fisiológicas. La lógica de la tradición idealista se ha puesto graduad mente muy compleja y muy abstrusa. que consideraremos en la cuarta conferencia. después de una exposi­ ción de la causalidad y el libre albedrío. si bien sabiendo que merece una larga exposición.. Si intentáramos ocuparnos totalmente de esta ló­ gica. y que. los objetos inmediatos de los sentidos dependen para su exis-. existir cuando cerramos los ojos. sexta y séptima. v concentraremos nuestra atención en materias tales como sus objeciones a la conti­ nuidad del movimiento y al infinito del espacio y el tiempo. cuando es reforzado por la fisio­ logía de los órganos sensoriales. como puede verse e r la muestra de Bradley. Esta línea del argumento será desarrollada en la presente conferencia. Se comprobará que la discrepancia entre el mundo de la física y el mundo de los sentidos.urable triunfo para el método de análisis lógico en filo-: sofía. es más aparente que real. Estas objeciones v las respuestas modernas a ellas ocu­ parán nuestras conferencias quinta. Creo que se debe admitir como probable que. o que no son la base exclusiva de nuestro conocimiento del mundo exterior. considerada en nuestra primera con­ ferencia. En nuestra última conferencia.

En lo principal. ciudades. En el caso de nuestro problema actual. Es­ tamos completamente dispuestos a admitir que puede ha­ ber errores de detalle en este conocimiento. y que es indispensable. aunque toda­ vía no sea una solución definitiva. pero creemos que se pueden descubrir y corregir por los métodos que han dado origen a nuestras creencias. sino también en la cuestión preliminar relativa a qué partes de nuestro proble­ ma pueden tener la posibilidad de una respuesta que se pueda asegurar. vale sólo como un análisis y un enunciado de las cues­ tiones implicadas. casas. pero que en cierta forma obliga a nuestro asentimiento. otras personas. nuestra investigación co­ mienza desde lo que podemos llamar “datos” . Tene­ mos. lo que se puede decir en la actualidad me parece que arroja una luz completa­ mente nueva sobre el problema. com­ plejo. que obtiene una inmensa fuerza persuasiva de su asombroso poder de predecir el futuro. y sin dogmatismo absoluto en cuanto a esta o aquella parte espe­ cial. y una opinión tentativa de las espe­ ranzas de progreso filosófico que nos permite abrigar. primero. Lo que tengo que decir sobre este problema no toma las proporciones de una respuesta definitiva y dogmá­ tica. n o mantenemos ni por un momento la hipótesis de que la totalidad del edificio puede ser construida sobre cimientos inseguros. inexacto. como siempre es el conocimiento general. Pero. como hombres prác­ ticos. nuestro conocimiento directo de los objetos particulares de la vida cotidiana: moblaje. el conocimiento general implicado es de varias clases. de todo este conocimiento de los casos individuales por me­ dio de la ciencia física. pero que en cierta forma obliga a nuestro asentimiento. y. Luego está la extensión de tal conoci­ miento particular a las cosas particulares fuera de nuestra experiencia personal. etc. con una indicación de las direcciones en las que la evidencia se puede buscar. En esta conferencia deseo aplicar el método lógico ana­ lítico a uno de los más antiguos problemas de la filosofía. no sólo en la búsqueda de la respuesta. a través de la historia y la geografía. a saber. tanto en su aspecto general como en alguna interpretación que sea verdadera. podemos aceptar este cúmulo de conocimientos gene­ 59 . la filosofía científica. En todo problema filosófico. vago. con lo que quiero decir materias del conocimiento general. el problema de nuestro conocimiento del mundo exterior. por lo tanto.

dando por sentados los cáno­ nes por los que ha sido obtenido. Mientras se admite que la du­ da es posible con respecto a todo nuestro conocimiento ge* neral. La razón para esta abstención de una crítica universal no es ninguna presunción dogmá­ tica. v aplicándolos con más cuidado v más precisión. En un sentido. que pueda darnos un punto de vista desde el cual sea posible criticar la totalidad del conoci­ miento de la vida diaria. te una investigación interna. Lo máximo que se puede hacer es examinar y clarificar nuestro conocimiento.. no lo es con respecto al todo. El escepticismo universal. no es que el conocimien­ to general deba ser verdadero. debemos no obstante aceptar ese conocimiento en lo principal si la filosofía ha de ser posible de alguna ma­ nera. su crítica de los detalles só­ lo se basará en la relación de los detalles con otros detalles. v reemplazarlas por algo más sólido e irrefraga- ble. aunque lógicamente irrefutable. sino exactamente lo opuesto. por lo tan­ to. por lo tan­ to. sino que no poseemos ningu­ na clase de conocimiento radicalmente diferente derivado de alguna otra fuente. Aunque los datos solamente pueden ser criticados por otros datos. es completamente imposible. v es efectuado en el curso del análisis. Puede decirse. muy importante. es prácticamente estéril. no en algún criterio externo que pueda ser aplicado igual­ mente a todos los detalles. Pero en otro sentido. que es deber del filósofo poner en duda las creencias admitidamente engañosas de la vidas cotidiana. La filosofía no puede jactarse de haber alcanzado tal grado de certeza como para tener autoridad para condenar los hechos de la experiencia y las leves de la ciencia. esto es verdadero. v ésta es una objeción que debe ser com­ batida desde el principio. La investigación filosófica. con todo podemos distinguir diferentes grados de certeza en las diferentes cla­ ses de conocimiento general que enumeramos hasta ahora. rales como datos proporcionados para nuestro análisis filo­ sófico. no por una norma exterior. N o hay ninguna calidad superfina del conocimiento. sólo puede dar un cierto dejo de vacilación a nuestras opiniones y no se lo puede emplear para sustituir otras creencias por ellas. general median-. Lo que no va más allá de nuestro personal conocimiento sensible debe ser para nosotros lo más cierto: la “evidencia 60 . asequible al filósofo. Es decir. aunque escéptica con respecto a cada detalle.

Cuando oí­ mos hablar a una persona. En ciencia. el tacto o el oido no necesitan ser comprobados por argumentos. por lo general. lo menos expuesto a debate. nuestras sensaciones reales. junto con los otros datos. Lo que depende de testimonio. al paso que las últimas especula­ ciones que conciernen a la constitución de la materia ha­ bría que confesar universalmente que todavía tienen sólo una probabilidad más bien débil a su favor. en forma in­ consciente inferimos el tamaño v la forma “ reales” de un objeto visible de su tamaño v su forma aparentes. en algún sen­ tido. mientras otras partes son creídas por sí mismas. con respecto a nuestras percepciones espaciales. sin embargo. mientras que algo es primordial. va ha adquirido la misma clase de certeza que la existencia de Napoleón. inexacto. corresponden al cuerpo vago. por lo menos como una verdad aproximada. que hay algo que sólo creemos a causa de algo más. sin la justificación de ninguna evidencia exte­ rior. La ley de gravitación. tiene varios grados de certeza de acuerdo con la na­ turaleza y el alcance del testimonio. de acuer­ do con su distancia v nuestro punto de vista. provetbialmente. en una lengua 61 . y lle­ namos su lugar por inferencia inconsciente. pasan por alto gran parte de lo que dice. del conocimiento que es tarea del filósofo analizar. Las dudas en cuanto a la existencia de Napoleón pueden sólo ser mantenidas por chanza. encon­ tramos todos los grados de certeza con excepción del más alto. en especial. asimismo.¡ de los sentidos” es. sino que son por sí mismos completamente evi­ dentes. aunque no necesariamente en un es­ tricto sentido lógico. complejo. Es obvio que los sentidos proporcionan conocimientos de la última especie: los hechos inmediatos percibidos por la vista. Estos diversos grados de certeza que acompañan a diferentes datos pueden considerarse como formando parte ellos mismos de nues­ tros datos. es decir. Los psicólogos. de lo cual. y que mucho de lo que a primera vista parece dado es real­ mente inferido. Esto se aplica. nos han enterado de que lo dado realmente por los sentidos es mucho menos de lo que la maVoría de la gente natúralmente podría suponer. Lo primero que aparece cuando empezamos a analizar nuestro conocimiento general es que algo de él es derivado. Por ejemplo. mientras que la historicidad de Agamenón es un legítimo tema de debate. ha sido inferido. como los hechos de la historia y la geografía que son aprendidos en los li­ bros.

a saber. N o juz­ gamos su estado de ánimo por ningún proceso lógico: el juicio se desarrolla a menudo sin que seamos capaces dé decir qué señal física de emoción vimos realmente. Aquí nos encontramos envueltos en una complicación un tanto confusa de lógica y psicología. Las creencias derivativas en este sentido se originan constantemente sin ningún proceso de inferen­ cia lógica. Cuando reflexionamos sobre las creencias que son lógi­ ca pero no psicológicamente primitivas. por mera asociación de ideas o por algún proceso igualmente extralógico. una creencia puede ser llamada derivati­ va siempre que sea causada por una o más creeneias o por algún hecho sensorial que no es simplemente lo que ase­ vera la creencia. pero si la hav o no. El próximo paso en nuestro análisis debe ser la conside­ ración de cómo se originan las partes derivativas de nuestro conocimiento general. enton­ ces innumerables creencias que son lógicamente primitivas son pisicológicamente derivativas. no nos de­ tendremos en este punto. La separación de estas dos clases de primitivismo es de vital importancia para nues­ tra exposición presente. Sin embargo. Puede o no ha­ ber una posible deducción que conduzca al mismo resul­ tado. nos encontra­ mos con que aparentemente nos hemos vuelto sordos. puesto que no eá el resultado de ninguna deducción lógica. el primer paso en el análisis de los datos. el resultado exacto no constituye una diferencia mitv grande en nuestro problema principal. el descubrimiento de lo que realmente es dado por los sentidos. por la reflexión. en un sentido. Psicológicamente. necesitamos estar mucho más cerca del escenario en un teatro de lo que sería necesario en nuestro propio país. En tal caso. Naturalmente cree. 62 . ser deducidas por un proceso lógico de las creencias que son también psicológicamente primitivas. a menos que puedan. donde este proceso es más difícil. primitivo. D e este modo. el conocimiento es psicológicamente derivativo. pero lógicamente es. cuando en realidad sólo vemos un ceño. Si llamamos a una creencia "lógicamente primitiva’’ cuando realmente no ha llegado por una inferencia lógica. De la expresión del rostro de uh hombre juzgamos qué siente: decimos que vemos que está enojado. está lleno de dificultades. encontramos qué nuestra fe en su verdad tiende a disminuir cuanto más pen­ samos en ellas. ciertamente no la empleamos. en tanto que su existencia es ve­ rificada. y poj' ejemplo.extranjera.

psicológicamente. No quiero sostener ni por un momento que éste no sea ciertamente el caso. que las mesas y las sillas. pero la duda verbal puede ocurrir cuando lo que está nominalmente en duda no está en ver­ dad en nuestros pensamientos. y con más exactitud lo que en reali­ dad significa una duda respecto de ellos. que se toman más luminosamente verdaderos. pero mantengo que el problema. y supongo que ustedes estarán de acuerdo conmigo en esto. La duda verbal respecto tam­ bién de ellos es posible. La creencia de que persisten es. pue­ de ayudar a aclarar la situación. pero no es psicológicamente primitiva. y no debe ser re­ calcada. en estos dos casos. se convierten para nuestras men­ tes en más o menos dudosos. creo. D e todos modos. me parecen completamente ciertos. no es para que se lo coloque de repente en ninguna su­ puesta base de evidencia. Esta distinción es cuestión de grado. si no es tomada con demasiada seriedad. proviene sólo de haber visto aquellas m e­ sas V aquellas sillas. aquellos árboles y aquellas montañas. Hay. los árboles y las montañas están todavía allí cuando les volvemos la espal­ da. bajo el efecto de este proceso. Una duda real. De este modo se nos conduce a una distinción un tan­ to vaga entre lo que llamamos datos “fuertes” y datos “débi­ les”. patológica. más necesidad de justificar nuestras creencias psicológica­ mente derivativas que de justificar las que son primitivas. y sólo las palabras están en realidad presentes en nuestras mentes. Cuan­ to más reflexionamos sobre ellos. que están allí todavía. sentimos que se debe presentar algún ar­ gumento y que si ninguno se adelanta. si es así. nuestra creencia puede no ser más que una piadosa opinión. pero. por consiguiente. podría ser. porque los hemos visto. Al decir datos “fuertes” me refiero a aquellos que resisten la disolvente influencia de la reflexión crítica. más nos damos exacta cuenta de lo que son. y al decir “débiles” a aquellos que. en todos los hombres excepto en unos cuantos filósofos. ■por ejemplo. y en cuanto a su existencia momentánea no se necesita ningún argumento adicional. lógi­ camente primitiva. Sin esta suposición. Los datos fuertes de mayor fortaleza són de dos clases: los hechos particulares dados por los sentidos y las verdades generales de la lógica.■mos. estamos en peligro de caer en aquel escepticismo universal 63 . N o sentimos esto con respecto a los objetos inmediatos de los sentidos: allí están. Tan pronto como es seriamente presentado el problema de si tenemos derecho a suponer.

. me parece ser el que nos justifique en la esperanza. que demos con pre­ ferencia mayor peso a la hipótesis de su verdad que a la del su falsedad. pero ya no como datos. Pero aun la más severa investi­ gación permitirá algunas adiciones a este débil bagaje. tales como la igualdad o la desigualdad de dos matices de color. Y algunos hechos de comparación. por ejemplo. C on la reflexión se las puede encontrar capaces de una prueba lógica. tienen por lo menos tanto derecho a nuestro respeto como las hipótesis de los es­ cépticos Aplicando nuestra distinción de datos “fuertes” y “débiles” a las creencias derivativas psicológicas pero primitivas ló­ gicamente. Como datos. ria reciente — parecen tener el mayor grado de certeza. deben ciertamente ser incluidos entre los datos fuertes. los hechos de los sentidos (es decir. en el caso de un movimiento rápido que cae en forma total dentro del aparentemente plausible presente. de nuestros propios datos sensoria­ les) y las leyes de la lógica. es tan estéril como irrefutable. Al­ gunos hechos de la memoria — especialmente de la memo-. Por el momento. proceder a la consideración de otras hipóte­ sis que. en primer lugar. encontramos que la mayoría. Nuestros datos son por ahora. creo. de ser construido tan sólo por sus medios. El respeto que merecen.: bién debemos recordar que la distinción entre datos fuer­ tes y débiles es psicológica y subjetiva. de que los datos fuertes pue­ den demostrar que son por lo menos probables. sin embargo. con una cier­ ta amplitud. aunque tal vez no sean ciertas. se justifica. si encontramos que los datos fuertes no arrojan luz sobre. si hay otras mentes además de la nuestra propia — lo que en nues- 64 . Tam.. aunque tengan derecho a un cierto respeto limitado. han de clasificarse como datos débiles. A l­ gunos hechos introspectivos son tan ciertos como cualquier hecho sensorial. Además. y entonces nuevamente se cree en ellas. La relaciones espaciales y temporales deben: incluirse a veces. mientras se admite la elegante concisión de su filosofía. su verdad o falsedad. que. como vimos. Si hemos de seguir filosofando. limitémonos a los datos fuertes. si no todas. no se las puede situar en un mismo nivel con los hechos sensoriales o las leyes de la lógica. debemos hacerle una venia a la hipó­ tesis escéptica y. de suerte que. aunque no demasiado confiadamente. con miras a descubrir qué clase de mundo pue-. Y los hechos sensoriales mismos deben ser interpretados para nuestros actuales propósitos.

La creencia en lo que nos transmite el testimonio de los demás. las distancias corrientes pueden. Ciertas creencias generales indudablemente son excluidas de los hechos fuertes. son exteriores espacialmente en el significado natural de esta frase. Tal' es la creencia que nos lleva a in­ troducir la distinción. por supuesto está envuelto en la duda en cuanto a si otras personas tienen por cierto mentes. por cierto. puesto que ese mundo no contenía nada excepto a él mismo y sus pensamientos. y poner fin a varios conceptos falsos que han obscure­ cido el significado del problema. En realidad. de que los objetos sensibles.í trá actual etapa debe mantenerse en la duda — la nómina de los hechos fuertes podría ser diferente para ellas de lo que es para nosotros.distaheias. sin dar por sentado otra existencia que no sea la de los^datos fuertes podemos más o menos estimar la distancia de una superfi-' cié de color. Los objetos inmediatos de la-vista. es muy fragmentario. pero si esto es así o no. D e este modo. y exige justificación lógica tan pronto como nos damos cuenta de su condición de de­ rivada. en general. no queremos decir "exterior espacíalmente” . a saber. incluyendo^ todo lo que aprendemos en los libros. Cuando en esta exposición hablamos del mundo "exte­ rior’. las superficies de colores que configuran el mundo visible. y ade­ 65 . a condi­ ción de que no sean demasiado grandes. son realmente da­ das más o menos en forma general por la vista. Senti­ mos que están “allí” como opuestos a “aquí”. Estamos ahora en condiciones para comprender y enun­ ciar el problema de nuestro conocimiento del mundo exte­ rior. persisten cuando no los estamos percibiendo. ser estimadas aproximadamente sólo por medio de los datos sen­ soriales. a menos que "espacio” sea interpretado de una manera peculiar y recóndita. consideremos brevemente en qué no consiste el problema. El mundo inmediatamente dado es espacial. Parece probable que las. Tal es también la creencia en las mentes de las otras per­ sonas: esta creencia es psicológicamente derivada de nues­ tra percepción de sus cuerpos. el mun­ do a partir del que debemos comenzar nuestra reconstruc­ ción. L o mejor que podemos decir de él es que es ligeramente más extenso que el mundo al que lle­ gó Descartes por un proceso similar. el problema es éste: La existencia de algo distinto de nuestros propios datos fuertes ¿puede ser inferida de la existencia de esos da­ tos? Pero antes de considerar este problema.

dos pueden ser escogidas como especialmente importantes. a sa­ ber: 1) el simple sujeto que piensa y conoce objetos. este significado es difícil de precisar. en este estado de la cuestión. núes-' tro conocimiento de lo que es externo en este sentido no es susceptible de duda. La cuestión de la dependencia causal es mucho más di­ 66 . la cuestión nos retrotrae al problema de la definición del yo. Entre mu­ chas otras cosas que podemos querer decir por el yo. El úni­ co modo. y no es parte de los datos. El simple sujeto. puesto que escasamente conocemos qué cosas dependen de nuestras vidas para su existencia. y volvamos al yo más tarde. es una inferencia. pof lo menos en el sentido obvio. Y en esta forma. o que no hay entre las dos relación causal tal que la una sólo sucede como el efecto de la otra. aun cuando sea tomado como el simple sujeto. por ejemplo. pero creo. Otra forma en la que el problema suele ser presentado es: “¿Podemos conocer la existencia de una realidad inde (endiente de nuestro yo?” Esta forma de la cuestión sufre Í a ambigüedad de las dos palabras “independiente” y “yo". podemos querer decir que es lógicamente posible para una existir sin la otra. más no está enteramente contenido en nuestros propios cuerf pos. Cuando decimos que una cosa es "independiente” de otra. por lo tanto. es lógicamente dependiente de la de sus páginas: sin las páginas no habría libro. en este sentido. que yo sepa. es muy difícil. así. que suscita las mismas cuestiones a que da lugar la palabra “indepen­ diente” . que no se puede suponer que sea parte del objeto in­ mediato de los sentidos. en que una cosa puede ser lógica­ mente dependiente de otra es cuando la una es -parte de la otra. la defi­ nición de yo introduce la palabra “depende”. La existencia de un libro. la cuestión: “¿Podemos cono­ cer la existencia de alguna realidad que sea independiente de nuestro yo?” se reduce a la cuestión: “ ¿Podemos conocer la existencia de alguna realidad de la cual nuestro yo no sea parte?” En esta forma. por mucho que el yo pue­ da ser definido. debemos admitir que podemos conocer la existencia de reali­ dades independientes de nosotros mismos. Tomemos el yo primero: la cuestión con respecto a qué se considera parte del yo y qué no. si en alguna forma existe. 2) el conjunto total de las cosas que cesarían necesariamente de existir si nuestras vidas terminaran. Consideremos ahora la palabra “independiente". D e este modo. Así.

no. y en ciencia com o el problema de la materia como se supone en física. Esta for­ ma. que puede ser un par­ che de colores o un ruido o cualquier cosa. g. la opinión del sentido común es que tales objetos persisten en ausencia de todo perceptor. Para saber que una cosa es causalmente independiente de otra. entonces son causalmente inde­ pendientes de nosotros mismos. que es importante mantener separados. 141 y siguientes) he lie-' gado a considerar la distinción como no válida. Por las razones explicadas en El Análisis del Espíritu (y . ¿podemos saber que los objetos de los sentidos u objetos muy semejantes. Mas no será necesa- rio suponer la exactitud de este punto de vista en lo que sigue. sus­ cita dos problemas distintos. En los problemas que han de examinarse en este libro nada depende de la cuestión de si esta distinción es válida o no. verdaderamente. Pero en el caso de los objetos de los sentidos esto no es obvio. en la que el difícil vocablo "independiente” no se en­ cuentra más. fícil. si esto no puede sa­ berse. De acuerdo con ciertos autores. Consideraremos este último problema en primer lugar. cualquiera sea el significado legítimo que demos al yo. no ocurren cuando no hay yo al que per­ tenecer. como ha sido expuesto más arriba. Primero. En esta for­ ma. es necesario distinguir entre una sensación. entre los que yo estaba antes incluido. p. nuestros pensamien­ tos y sentimientos son realmente dependientes de nosotros mismos. que es un suceso mental. debemos saber que ella realmente acontece sin la otra. o cualesquiera otros objetos que no sean nuestros propios pensamientos y sentimientos. y su objeto. es decir. 67 . Si es así. es la forma en que enunciamos el problema hace unos minutos. existen a veces cuando no los estamos percibiendo? Segundo. como vimos. inducibles de los objetos de los sentidos pero no necesariamente parecidos a ellos. y considerar el dato sensorial idéntico a la sensación. es cabalmente obvio que. ¿podemos saber que otros objetos. el objeto de la sensación es llamado un “dato sensorial” o un "objeto sensible”. existen a veces cuando no estamos percibiéndolos. Nuestro asunto. la cuestión se reduce al problema de si podemos saber que los objetos de los sentidos. Si se hace esta distinción. si no es así. Ahora bien. existen ya sea cuando estamos percibiendo los objetos sensoriales o en cualquier otro momento? Este último pro­ blema se presenta en filosofía como el problema de la “cosa en sí”.

Es extraordinariamente difícil ver con exactitud qué demuestran los argumentos.común. mientras tenemos aquellas sensaciones musculares y otras que nos hacen decir que estamos caminando. o ese sonido particular que se ove cuando la golpeamos. percibimos una serie de objetos visibles gradual­ mente cambiables. nuestras sensaciones visuales cambian de una manera continua. Tratemos de enunciar qué se conoce en función de los objetos sensibles solos. se debe entender: que no quiero decir que una cosa tal como una mesa. que es visible v tangible. hemos conservado todavía la hipótesis de que hay una mesa particular. creo. Encontramos que a medida que caminamos alrededor de la mesa. ¿Cuáles son los fun­ damentos generales de esta opinión? En cada caso. pero este lenguaje ya da por sentado que hay una mesa real de la cual vemos las apa­ riencias. puede ser vista por muchas personas al mis­ mo tiempo. ambas se presentan como causas del objeto sensible tanto como de la sensación (si éstos son diferentes). la opinión ha resultado de la combi-. Cuando hablo de un “objeto sensible” . debemos tratar de resolvernos con respecto a estos argumentos. sin ningún elemento de hipóte­ sis. y que. con el hecho de que nuestras sensaciones á menudo cambian de manera que parecen depender de nosóf tros más bien que de algo que se supondría que persiste in­ dependientemente de nosotros. y es más o menos permanente. Lo que quiero decir exactamente es aquel parche de color que es visto mo­ mentáneamente cuando miramos a la mesa. nación de la creencia de que algo que puede persistir inde­ pendientemente de nuestra conciencia se hace conocer por la sensación. por ejemplo. La cosa en sí de la filosofía y la materia de la física. pero si he­ mos de hacer algún progreso en el problema del mundo ex­ terior. Este es el lenguaje del sentido . si cerra­ mos los ojos. Una mesa contemplada desde un lugar presenta una apa­ riencia diferente de la que presenta desde otro lugar. creemos irre­ flexivamente que todo es como parece ser. Pero hay argumen­ tos en contra de este modo de ver que en general se ha creí­ do que eran terminantes. o exactamente aquella dureza particular que sentimos cuando la apreta­ mos. un lias 68 .. Lo que debemos depir es que. relacionada con todas las apariencias. Al principio. Pero hablando de “caminar alrededor de la mesa” . de modo que. los objetos que habían sido vistos permanecen como eran aunque no los veamos más.

. todos estos cambios. Nada in­ terpuesto entre nosotros y lo que vemos debe ser invisible: nuestra visión en cada dirección está limitada por el objeto visible más cercano. Pero caminar alrededor de la mesa no es el único modo de alterar su apariencia. si está limpio.. Así es que el descubrimiento de que 1 '' ' . sino que es reemplazado por una insensible graduación de colores ligeramente diferentes con formas también ligeramente diferentes.. N o es tan enteramente fácil como en el caso anterior reducir este conjunto de hechos a una fórmula en la que nada sea supuesto fuera de los objetos sensibles.. son cambios en el medio inter­ puesto.. es visible. T o ­ das estas operaciones. o mirar a través de un microscopio. de varias maneras. no es visible. aparece como si estuviera en los objetos vistos a través del vidrio. que es el más simple. Si tomamos el mundo del sentido común.. o poner­ nos anteojos azules. El marco dé los anteojos. Esto es lo que real­ mente sabemos por la experiencia. pero puede servir como prototipo para los otros.. Lo que es conocido. alteran la aparien­ cia visual que llamamos la apariencia de la mesa. debe­ mos saber cómo relacionar el espacio del tacto con el cam­ é9 .. Los cambios fisiológicos también alteran las apariencias de las cosas. mien­ tras las partes más limpias son invisibles y nos permiten ver lo que está más allá. incluyendo aquellos atribui­ dos a las causas fisiológicas. por ejemplo.. 0 lluvia o sol... es una correlación de sensaciones musculares v otras sensa­ ciones corporales con cambios en las sensaciones visuales.. Para saber que está entre nosotros y los objetos vistos a través de él. Podemos cerrar un ojo. por supuesto. cuando hemos librado nuestras mentes de la suposición de “cosas” permanentes con apariencias cambiantes. r ' apariencia de las cosas no sentido de la vista única­ mente. aunque podemos ver cosas a través de él. Puede objetarse que un panel sucio de vidrio. Pero en este caso realmente vemos una tara­ cea: las manchas más sucias en el vidrio son visibles.. Tomemos el caso de los anteojos azules. La calidad de azul. en realidad.. es visible.. que decimos está en el vidrio. pero el vi­ drio azul.. mativo parche de color no es súbitamente reemplazado por algo enteramente diferente... El vidrio en sí mismo es conocido por medio del sentido del tacto. Los obje­ tos más distantes alterarán también su apariencia si Ccomo dijimos) el estado de la atmósfera cambia: si hay niebla.

en ese caso. podría parecer como si debiéramos suponer que los anteojos todavía exis­ ten cuando ya no los estamos tocando. puede ser visto a través de la parte tocada. la existencia que se supone no inte­ rrumpida de los objetos sensibles después de que han cesa­ do de producir sensación en los sentidos. Si hemos de dar razón por la apariencia azul de los objetos distintos de los! anteojos. que podemos to­ car. pero esto es un mero prejuicio. hemos de explicar la apariencia 70 . sin embargo. Puede decirse que nuestra hipótesis es inútil en el caso en que el vidrio azul no sea nunca tocado en modo algu­ no. aunque incuestionablemente sea la más natural que uno se hace. A menudo se supone que nada que ha cesado de existir puede continuar produciendo efectos. nuestro problema principal está contestado: tenemos medios de conocer la existencia actual de los objetos no dados por los sentidos. si bien de la misma especie que los objetos primeramente dados por los sentidos. debido a una concepción errónea de la causalidad. si esta suposición es en realidad inevitable. Esta correlación en sí misma. que es la única parte donde sa­ bemos en forma inmediata que hay algo. nada. “a través” de él. Pero no presenta dificultades de principio. ¿Cómo. Cuando na sido efectuada. no es de nin­ guna manera un tema simple. En este modo de ver. Hemos caído en la suposición de que el objeto del que somos cons­ cientes cuando tocamos los anteojos azules todavía existe después que hemos cesado de tocarlos. ya es posible incorporar un sig­ nificado al planteo de que el vidrio azul. cuando los vemos a través de ellos. y por lo tanto se la puede suponer efectuada. Pero todavía no hemos reducido nuestro planteo por completo a lo que realmente es dado por los sentidos. Mientras los esta­ mos tocando. Podemos decir que el obje­ to que conocemos cuando tocamos los anteojos continúa produciendo efecto después. está entre nosotros y los objetos vistos. desechar nuestra hi­ pótesis presente sobre la base de una imposibilidad a priori. por lo tanto. pero debemos examinar con más amplitud si puede real­ mente explicar los hechos. N o podemos. excepto nuestro dedo. será una inferen­ cia falaz del hecho de que estos objetos todavía producen efectos.po de la vista. como decimos. cuando se plan­ tea en términos de los datos sensoriales solos. Puede ser puesto en duda. aunque quizá no exista más. y si esta suposición realmente es necesaria.

pues de otra manera n o podrían ser inferidas de ella. aunque en realidad no las verificamos? ¿ N o de­ ben ser atribuidas éstas a la posesión permanente. encontramos que hay un ob­ jeto tangible en un espacio táctil sin que haya ningún objeto visible en el correspondiente campo de la visión. La expe­ riencia nos ha enseñado que donde vemos ciertas clases de superficies de colores podemos. encontramos que cuanto objeto es visible más allá del espacio visual vacío en la misma línea de la vista tiene un diferente color del que tiene cuando no hay un objeto tangible en el espacio tác­ til interpuesto. que pueden necesa­ riamente ser determinadas en función de la apariencia vi­ sual. forma pal­ pable. por el tacto. muestra que no es lógicamente necesario suponer cualida­ des táctiles antes de sentirlas. Esto nos conduce a creer que lo que es visto es por lo general tangible. la dureza o la blandura que suponemos sentiría­ mos si lo tocáramos. cuando no tenga­ mos experiencia sensible de un objeto tangible interpuesto. de las propiedades que el tacto descubriría? Consideremos primero la cuestión más general. y que tiene. por los objetos. Si ahora encontramos un parche azul moviéndose en esta forma en el espacio de la visión. conducirá a ciertas sensaciones. y así sucesivamente. Pero el mero hecho de que seamos ca­ paces de inferir lo que nuestras sensaciones táctiles serían. azul de los objetos? Y más generalmente. lo toque­ mos o no. no obstante inferiremos que. el parche azul se mueve en el campo de la visión. Por la experiencia de la correlación de las sensaciones táctiles y visuales nos volvemos capaces de asociar un cierto lugar en el espacio del tacto. Algunas veces. Ahora podemos dar un enunciado de los hechos experi­ mentados concernientes a los anteojos azules. especialmente en el ca­ so de las cosas transparentes. junto con el tacto. ¿qué hemos de deducir de las sensaciones hipotéticas del tacto que asocia­ mos con objetos visibles no tocados. Pero en un caso tal como el de los anteojos azules. T od o lo que realmente se co­ noce es que la apariencia visual en cuestión. obtener cier­ tas sensaciones esperadas de dureza o blandura. si ponemos nuestra mano 71 . con cierto correspondiente lugar en el espacio de la visión. y así que movemos 3 objeto tangible en el espacio del tacto. que sabemos podrían ser verificadas. que propor­ cionará una interpretación de las creencias del sentido co­ mún sin suponer nada más allá de la existencia de los obje­ tos sensibles en los momentos en que son percibidos.

y no. Hay. cierta regularidad o con­ formidad con la ley sobre el acaecimiento de los datos sen­ soriales. Creo que puede establecerse en forma completamente ge­ neral que. experimentaremos' cierta sensación táctil. si miro la Luna dos noches separadas por una semana. o por lo menos no muy estrechamente. Ahora bien. supone mos que ese pensamiento. deben ser capaces de interpretación en función dé datos sensoriales reales únicamente. El enunciado más simple. no hay una conexión causal muy estrecha entre mis dos datos sensoriales. aunque no los hayamos tocado. Si hemos de evitar objetos no sensi­ bles. entonces sólo la otra parte há sido verificada. Cuando oímos ciertos ruidos. La verificación consiste siempre en el acaecimien­ to de un dato sensorial esperado. La razón para esto es simple. y ha dado origen a la expresión que oímos 72 . ha estade en otra mente. esto debe tomarse como la totalidad de lo que quere-: mos indicar cuando decimos que los anteojos azules están en cierto lugar. y sólo haya­ mos visto otras cosas volverse azules por su interposición. D ebe recordarse que. Los astrónomos nos dicen que habrá un eclipse de luna: miramos la Luna. sea como fuere. ahora bien. y encon­ tramos la sombra de la Tierra haciéndole una muesca. porporcionando una serie de datos sensoriales posibles de los que sólo son reales los que pene necen a los momentos en que elijo mirar la luna. con los que ocurren en momentos contiguos. es decir. en el nivel actual dé nuestra duda. si parte de lo afirmado no lo era sobre los datos sensoriales. pero los datos sensoriales que ocurren al mismo tiempo están a menudo casualmente conectados con aquellos que ocurren en distintos mementos. Si miro la Luna e inmediatamente después oigo un tren que se aproxima. pero. que son aquellos que emiti­ ríamos si quisiéramos expresar cierto pensamiento. hay una co nexión causal muy estrecha entre los dos datos sensoriales. en tanto la física o el sentido común sean verifi- cables. o uno muy parecido. lo que se afir­ mó debe haber sido afirmado sobre los datos sensoriales. no tenemos libertad para admitir testimonios. si un dato sen­ sorial esperado constituye una verificación.en un cierto lugar en el campo del tacto. vemos una apariencia completamente diferente de la de la acostumbrada luna llena. en realidad. Pero el grado de verificación obtenible en esta forma es muy pequeño. o por lo menos el más fácil dé la conexión se obtiene imaginando una Luna “real” qué avanza si la miro o no.

y que. este hecho. que no nos lle­ vará muy lejos hacia el establecimiento de una ciencia total. moviendo los labios como movemos los nuestros cuando hablamos.un hombre sin ayuda. El problema es: “¿Puede la existen­ cia de algo distinto de nuestros propios datos fuertes ser in­ ferido de esos datos?’’ Es un error enunciar el problema en la forma: “¿Podemos saber de la existencia de algo distinto de nosotros y de nuestros estados?” o bien: “ ¿Podemos sa­ ber de la existencia de algo independiente de nosotros mis­ mos?”. como se planteó 73 . pero es­ ta creencia tiende a ser disipada por el hecho de que. en realidad. no podemos evitar el parecer de que está vivo. sólo quiero señalar que necesita la misma clase de justificación que nuestra creencia de que la Luna existe cuando no la vemos. ningún hom­ bre está tan intoxicado con la filosofía como para no estar completamente seguro de que su amigo ha sentido la mis­ ma clase de dolor que él mismo hubiera sentido. nervios y cerebro. exacta o aproximadamente como aparecen cuando son vistas. . podría probar solamente que las sensaciones son causadas por objetos sensibles. y le oímos decir. La pasividad sentida de la sensación es inaplicable. sólo aquel grado de comprobación que es posible por las observaciones de. lo que el sentido común considera cómo la apariencia de un objeto cambia con lo que el sentido común considera como cam­ bios en el punto de vista y en el medio interpuesto.sin ella. a no dudar. Antes de proseguir más allá. Cuando vemos a nuestro amigo dejar­ se caer un peso sobre el dedo del pie. por el momento. La verifi­ cación de la física posible en nuestro actual nivel es. y de que los sentimientos dentro de él continúan cuando no lo estamos mirando. $i al mismo tiempo vemos un cuerpo que se parece al nues­ tro. pero. inclu­ yendo en el último nuestros propios órganos de los sentidos. La creencia natural máive es qúe las cosas vistas persisten. el testimonio oído o leído se reduce a ruidos y formas. y no puede ser conside­ rado como evidencia de los hechos que transmite. ser explicado sin presumir que nuestro amigo sea otra cosa que una serie de formas y ruidos vistos y oídos por nosotros. Sin embargo. puesto que. resumimos el argumento hasta donde ha llegado.. . Considera­ remos dentro de poco la legitimidad de esta opinión. por lo tanto. cuando dejan de ser vistas. e l fe­ nómeno puede. a causa de la extrema dificultad para definir exacta­ mente “yo” e “independiente” . ]o que diríamos nosotros en circunstancias similares. aun si probara algo.

a la teoría dé que lo que existe cuan­ do no percibimos un objeto sensible dado es algo muy dis­ tinto del objeto. es un resultado bastante natural de las di­ ficultades debidas al cambio de apariencia de lo que se su­ pone ser un objeto. Todo lo que un hombie. a saber. signos corporales) con los otros datos sensoriales mismos. volvamos a la cuestión de la cosa en sí. La suposición de que los objetos sensibles persisten des- >ués que han cesado de ser percibidos (por ejemplo. puesto que éstos están alterados por el punto de vista y el medio interpuesto. pero no es dado nunca él mismo en sensación. en conse: cuencia. como resultado descarnado de la experiencia. causa nuestras sensaciones. por ejemplo. pue­ de verificar ert la información de¡ mundo dada por el senti­ do común y la físiéa. que lo que ocurre ahora sólo puede ser explicado. sea oído o leído. antes de que podamos descubrir su relación preci­ osa con nuestro problema. pero. creo. y de este modo requiere un conocimiento de algo no dado por los sentidos. cuando partimos de las suposiciones del sentido común. debe ser completamente diferente de los datos sensoriales a los que da origen. será explicable por alguno de tales medios. enunciarlo que no incluya ninguna de las presuposicio­ nes destinadas a hacerse dudosas. está en su fracaso para comprender la naturaleza radi­ 74 . puesto que lk verificación consiste meramente en el acaecer de un dato sensorial esperado. Lo que entonces encon­ tramos. Pero antes de examinar el problema de nues­ tro conocimiento de otras mentes. los cambios graduales en ciertos datos de los sentidos son co­ rrelativos con cambios graduales en ciertos otros. o (en el caso de. en muchos casos. hace un momento. que Í a dureza de un cuerpo visible que ha sido descubierta por el tacto) continúa cuando el cuerpo no es ya más tocado) puede ser reemplazada por el enunciado de que los efectos de los objetos sensibles persisten. debemos encontrar una manera. teniendo en cuenta lo que ha ocurrido en una época anterior. es decir. ■de. por su experiencia personal propia. no puede ser expli­ cado de esta manera. cau­ sa nuestros datos sensoriales de vista y tacto. puesto que el testimonio depende de la existencia de mentes distintas de la nuestra propia. presupone el mundo de objetos estables: del sentido común que pretende poner en duda. Pero lo que de­ pende del testimonio. Se supone que la mesa. es qué . La objeción a esta teoría. junto con nosotros y nuestros ór­ ganos sensoriales. La cosa en sí. algo que.

Mientras caminamos alrededor de la mesa. a la inversa. y debe ser susceptible. Si nos apretamos 75” . son los objetos más indubitablemente reales que conocemos. son llamados "ilusiones” . en los términos en que está enunciada. Lo primero que se debe comprender es que no existen co­ sas tales como “la ilusión de los sentidos". pero me des­ pierto y me encuentro en Inglaterra sin aquellos días inter­ puestos én el Atlántico que. ¿qué nos hace llamarlos irreales en sueños? Meramente la naturaleza inusitada de sus conexiones con otros objetos de los sentidos. ser condenados. Pero lo que es ilu­ sorio son sólo ' las inferencias a las que dan origen. pero se piensa que es imposible sostener ni que la mesa cambia. ¡ay de mí!. Entonces. Los obje­ tos de los sentidos son llamados “reales” cuando tienen la clase de conexión con otros objetos. Sueños y vigilia. deben ser tratados con igual res­ peto. Y. no se debe esperar que los ob­ jetos sensibles de la vigilia* tengan más realidad intrínseca que los de los sueños. de los sentidos que la experiencia nos ha conducido a considerar normal. su as­ pecto cambia. están inseparable­ mente conectados con una visita “real” a América. en sí mismos. ellos son enteramente tan reales como los objetos de la vigilia. Pero lo que no está aclarado es la naturaleza de la reconstrucción requerida. Espero que haya aclarado esto nuestra exposición de los anteojos azules y la caminata alrededor de la mesa. cal de la reconstrucción exigida por las dificultades que ella señala. lo siguiente que hay que advertir es la confusión que sustenta las objeciones derivadas de su mu­ tabilidad. cuando fallan en esto. Aunque no podemos quedarnos contentos con la teoría anterior. Sueño que estoy en América. no obstan­ te debemos tratarla con cierto respeto. aun cuando sucedan en sueños. es sólo por alguna realidad no meramente sensible que Jos sueños pueden. de una in­ terpretación verdadera. N o podemos hablar legítimamente de cambios en el punto de vista y el medio interpuesto hasta que hayamos construido ya algún mundo más estable que el de la sensa­ ción momentánea. porque es en esbozo la teoría sobre la que la ciencia física y la fisiológica están construidas. ni que sus varios aspectos pueden “real­ mente” existir todos en el mismo lugar. Aceptando la realidad momentánea indubitable de los ob­ jetos de los sentidos. por lo tanto. Los objetos de los sentidos. Veamos cómo debe hacerse. en nuestros primeros esfuerzos de construcción.

construiremos. rentes en el mismo lugar. Hasta este punto. cuando el as­ pecto de la mesa cambie mientras caminamos alrededor de. entonces hay dos mesas para la vis-' ta. pero no hay absolu­ tamente nada que sea visto por dos mentes simultáneamente. Cuando decimos que dos personas ven la misma cosa. para tener una hipótesis modelo como ayuda para la imaginación. ignorando las mentes que estén exentas de este sentido.el globo de un ojo. por lo menos no ha estado correctamente planteada. veremos dos mesas. una explicación posible (n o ne­ cesaria) de los hechos. debido a la diferencia del punto de vista. la respuesta será simple. Cada mente ve a cada momento un mundo tri­ dimensional inmensamente complejo. pero se considera!! absurdo sostener que hav "realmente” dos mesas. la dificultad. Esto nos obliga a declarar que las dos mesas visuales. Cuando todos1cambian por un mo­ vimiento del cuerpo. merecen incluir la presunción de ’ que puede haber algo más real que los objetos de los senti­ dos. dejando un residuo que pueda ser considerado como la respuesta abstracta a nuestro problema. hasta ahora no tenemos derecho a hablar de un “lugar” excepto con referencia a un grupo dado de datos sensoriales momentáneos. sin embargo. si exiíte. desde un punto de vista pe­ culiar. Si vemos dos mesas. Pero todo lo que estamos autorizados a decir es que. Imaginemos que cada mente considera al mundo. ¿qué quie­ re decir el crítico de la mesa por "el mismo lugar” ? El uso . ningún lugar permanece como era. Además. son una ilusión. siem­ pre encontramos que. entre sus objetos inme­ diatos sensibles. la forma de corre­ lación del tacto y la vista es inusitada. (Estoy aquí suponiendo la validez del testi- 76 . de tal. Tales ar-i gumentos. frase presupone que todas nuestras dificultades han sido resueltas. un objeto visual corresponde a un objeto tangible. confiémonos al sen­ tido de la vista. adoptando un método distinto. v se nos diga que no puede haber tantos aspectos dife-. podemos descubrir por el tacto que hav sólo una mesa tan­ gible. Comenzaremos ahora nuevamente. hay diferencias. porque. y en beneficio a la simplicidad. aunque leves. en este caso. por regla general. Es perfectamente verdad que. En lugar de inquirir cuál es el mínimo de suposi­ ciones por el que podemos explicar el mundo de los senti­ dos. ella. como en la monadología de Leibniz. Quizás entonces podría ser posible eliminar lo que es superfluo en nuestra hipótesis. en el mismo momento.

El sistema que consiste en todas las visiones del universo. Así uñ “mundo particular” es una “perspectiva” percibida pero pue­ de haber cualquier número de perspectivas no percibidas. asimismo. ésa es una suposición legítima. Es una relación entre las perspectivas. y si ha de ser conocido podrá serlo sólo por inferencia. En consecuencia podemos suponer. que hay un infinito número de tales mundos que en realidad no son percibidos. porque las diferencias entre las dos mesas que ellos ven. y no está en ninguna de ellas. Si dos hom­ bres están sentados en una habitación. lo llamaré el sistema de “perspec­ tivas” . por lo tanto. decimos que los puntos de vista de las dos perspectivas están casi juntos en el espacio. percibidas y no percibidas. En­ tre dos perspectivas percibidas que son semejantes. En caso de que la semejanza sea muy grande. comienza a ser percibido. intermedio entre ios dos mundos previos. aunque nadie lo estuviera percibiendo. no abarca ningún lugar en común con el visto por otra. Po­ demos suponer. son leves y prácticamente sin importancia. si un tercer hombre entra y se sienta entre ellos. tan semejantes que pueden usar las mis­ mas palabras para describirlas. por lo 77 . limitaré la expresión “mundos particulares” a tales visiones del universo que son realmente percibidas. pero este espacio en el que están casi juntos es totalmente diferente de los espacios dentro de las dos perspectivas. que cada uno existe íntegro exactamente como es percibido. ninguno puede percibirlo. y po­ dría ser exactamente com o es aun si no fuera percibido. dentro o alre­ dedor de ellos. porque los lugares pueden sólo estar constituidos por las cosas. dos mundos un tan­ to semejantes son percibidos por ellos. a despe­ cho de las diferencias entre los diferentes mundos. a veces. pero podemos suponer razonablemente que algún aspecto del universo existía des­ de ese punto de vista. porque está condicionado por los órganos de los sentidos. Dicen que ven la misma me­ sa. un tercer mundo.) El mundo tridimen­ sional visto por una mente. Así es posible. monio pero como sólo estamos construyendo una teoría po­ sible. establecer una correlación por semejanza. Sucede a veces que dos hombres perciben perspectivas muy semejantes. entre mu­ chísimas cesas de una perspectiva y muchísimas cosas de otra. Es verdad que no podemos suponer de un modo razonable que exactamente este mundo ha existido antes. pode­ mos imaginar una serie íntegra de otras perspectivas. nervios y cerebro del hombre recién llegado.

haya otras aún más semejantes. (La correla­ ción de los tiempos de diferentes perspectivas presenta cier­ tas complicaciones. podemos decir que es el sistema de los espacios particulares mismos. puesto que los “puntos de vista” no han sido definidos. Hay tantos espacios parti­ culares como perspectivas. Tiene. ese sistema puede identificarse con la “cosa” momentánea del sentido común. el mérito de ser neutral mientras esté entre distintos puntos de vista. Están ordena­ dos por medio de sus semejanzas. Dado un objeto en una perspectiva. o de todos modos.: en el sentido en que cada uno ve uno de sus aspectos. pero podemos ignorar esto por el momen­ to. mientras cada perspectiva contiene su propio espacio. luego hay por lo menos tantas como perceptores y puede haber cualquier número de otras que tengan una existencia meramente material y no sean vistas por nadie. Cada espa­ cio particular contará como un punto. por ejem­ plo. Pero hay sólo un espacio-perspectiva. Supongamos. en el único sentido en el que puede siempre ser visible. sin em­ bargo. d e la especie considerada en 1¿ teoría de la relatividad. Se observará que. Todos los aspectos de una cosa son reales. la cosa es meramente una construcción lógica. forman el sistema de todos los objetos correla­ tivos con él en todas las perspectivas. y que entre dos cualesquierí aunque semejantes. do común como opuesta a sus apariencias momentáneas. en el espacio perspectiva. muchos objetos en •una pueden ser correlativos de objetos de la otra especial­ mente con los objetos semejantes. un aspecto de urta “cosa” es un miembro del sistemar de aspectos que es la “cosa” en ese momento. menos alguna ho percibida. que partimos de uno que contiene'la apariencia de un 78 . como un elemento. En est| forma el espado que consta de relaciones entre perspectiva^ puede volverse continuo. Ahora tenemos que explicar có­ mo el espacio particular de una perspectiva individual es correlativo con parte del espacio-perspectiva único que los abarca a todos. y de ser visible a más de una persona. hay sólo un espacio en el que las perspec­ tivas mismas son los elementos. a saber. El espacio perspectiva es el sistema de “puntos de vista” de espacios particulares (perspectivas) o. cada uno con su propio espacio particular. por cuanto. y (si preferimos) tridimensional Ahora podemos definir la “cosa” momentánea del sentí. Así. Poi la semejanza de perspectivas vecinas. cuyos elementos son perspectivas individuales.

aunque este enunciado debe ser observado con atención y subsecuen­ temente examinado. Para este propósito. Estas dos líneas se encontrarán en cierto lugar en el espacio perspectiva. y esa expe­ riencia muestra que hubiera resultado el mismo orden espa­ cial de perspectivas. Debemos hacer no­ tar también que podría haberse elegido para definir las r e laciones de nuestras perspectivas en el espacio perspectiva. el penique cesa de presentar aparien­ cia alguna luego de aproximarnos tan cerca de él que toque el ojo. tenemos primero que explicar qué significa “el lugar (en el espacio perspectiva) donde una cosa está”. y supon­ gamos que esta apariencia. Se dirá que las perspectivas en las que el penique parece circular se ubican en una línea recta en el espacio perspectiva. Podemos formar otra línea recta de perspectivas en las que el penique es visto de frente y pare­ ce como una línea recta de cierto grosor. Podemos. porque. no elíptica. es decir en una cierta perspectiva. tanto cuanto al­ canza la experiencia. por ejemplo. para prolongar nuestras líneas hasta qué alcancen este lugar. y estábamos de acuerdo en que aquellas en las que aparece más grande debían ser consideradas como más próximas al penique. consideremos otra vez el penique que aparece en muchas perspectivas. el qué podría llamarse un penique. alejar nuestro peni­ que v prolongar cada una de nuestras dos líneas rectas hasta 79 . Formamos una línea recta de perspectivas en la que el penique apare­ cía circular. que pqede ser definida- corno “ el lugar (en el espacio perspectiva) donde el peni­ que está” . tendremos que hacer uso de otras cosas además del penique. Pero esto no origina una dificultad real. cualquier otra “cosa” que no fuera el penique. Es verdad que. es circular. porque ha­ llamos el orden espacial de las perspectivas empíricamente independiente de las “cosas” particulares elegidas para de­ finir el orden. disco circular. en la perspectiva en cuestión. v su orden sobre esta línea será el de los tamaños de los aspectos circulares. se dirá que las perspectivas en las que el penique parece grande están más cerca del penique que aquellas en las que parece pequeño. Para explicar la correlación de los espacios particulares con el espacio perspectiva. Entonces podemos formar una se­ rie íntegra de perspectivas que contienen una serie gra­ dual de aspectos circulares de varios tamaños: para este pro­ pósito sólo tenemos que acercarnos (como decimos) o ale­ jarnos del penique. Además.

y presupone que po­ demos mover el penique sin ser perturbados por ningún cambio simultáneo en las posiciones de las otras cosas. fica decir que las perspectivas en las que una cosa parece grande están más cerca de las cosas que aquellas en las que parece pequeña. Cada aspecto de una cosa es una parte de dos clases diferentes de aspectos. D e este modo. a saber: 80 . Podemos definir el “aquí” como el lugar. están. Lo antedicho es. por definición. Podemos comprender también qué signi­ fica decir que nuestro mundo particular está dentro de nues­ tra cabeza. V los aspectos del otro sean rectos donde los de nuestro penique original eran rectos. porque nuestro mundo privado es un lugar en el espacio perspectiva. a saber. el lugar donde la cosa está. en el espacio perspectiva. y puede ser parte del lugar donde nuestra cabeza está. Pe­ ro es evidente que tales sutilezas no pueden afectar el prin­ cipio. el lugar donde el penique original estaba . que es el lugar. Habiendo definido ahora la perspectiva. y el lugar que es la perspectiva de la que el as­ pecto en cuestión forma parte.su intersección colocando otros peniques más lejos en tal ? forma que los aspectos de uno sean circulares donde los de nuestro penique original eran circulares. Una cosa está cer­ ca de “aquí” si el lugar donde está se encuentra cerca de mi mundo individual. claro está. entonces correlacionamos el lugar donde este as­ pecto está en el espació particular con el lugar donde la co­ sa está en el espacio perspectiva. Si hav un aspecto de una cosa dada en un cierto espacio indi­ vidual. Se observará que dos lugares en el espacio perspectiva acompañan cada aspecto de una cosa. Habrá entonces exactamente una perspectiva en la que uno de los nuevos peniques parezca circular y los otros rectos. donde una cosa dada está. Desprecia el tamaño del penique. podemos comprender qué signi-. podemos comprender ahora qué significa decir que una cosa está cerca o lejos de “aquí” . sólo un primer esbozo aproxi- mativo del modo por el que nuestra definición ha de lograr­ se. en efecto. en. Este será. y sólo pueden introducir complicaciones en su apli­ cación. más cerca de la perspec­ tiva que es el lugar donde la cosa está. que está ocupado por nuestro mundo particular. el espacio pers­ pectiva. Podemos ahora explicar también la Correlación entre un espacio particular y las partes del espacio perspectiva.

y los hechos de la fisiología. y aquel desde el que. Intentemos ahora enunciar el hecho de que el aspecto que una cosa presenta en un lugar dado es afectado por el medio interpuesto. con cierto engorro. 1 los distintos aspectos de la cosa. del segundo. también está libre de imposibilidades lógicas. es decir. aparece el aspecto. El mundo que hemos construido puede utilizarse. ser interpre­ tado en función de nuestra construcción. el “lugar del que” es el lugar de la perspectiva a la que el aspecto pertenece. si psicólogo. que contiene y sitúa los hechos experimentados. aquella perspectiva en la que la cosa tiene el aspecto dado. es un mundo que -puede ser real. por lo tanto. Resumiremos esta indagación retomando el problema del testimonio y la evidencia para la existencia de otras mentes. Hemos construido ya un cuadro ampliamente hipotético del mundo. Por lo tanto. Este hecho empírico puede. en cuanto a los fundamentos para creer en la existencia de algo fuera de mi mundo individual. incluyendo aquellos derivados de testimonio. naturalmente. Lo que hemos deducido de nuestra construcción hipotética es que no hay razones contra la verdad de esta creencia. y no hay evidencia empírica contra él. a lo sumo. clasifica los aspectos del primer modo. Los dos lugares unidos a un as­ pecto único corresponden a las dos formas de clasificarlo. de los que. y sometidos a diversos cambios mientras se alejan de este lugar. ¿tenemos alguna razón va­ ledera para suponer que es real? Esto nos retrotrae a nues­ tro problema original. 2) la perspec­ tiva de la que el aspecto dado es una parte. Los aspectos de una cosa en perspectivas distintas han de ser concebidos como extendiéndose hacia afuera del lugar donde la cosa está. Admítasenos Comenzar diciendo que el argumento en favor de la existencia de las mentes de otras personas no 81 . pa­ ra interpretar los hechos sin elaborar de los sentidos. Pero. El “lugar en el que” es el lugar de la cosa a la que el aspecto pertenece. Podemos distinguir los dos lugares como aquel en el que. los he­ chos de la física. Las leyes de acuer­ do con las que cambian no pueden ser enunciadas si sólo tomamos en cuenta los aspectos que están cerca de la cosa sino que requieren que tomemos también en cuenta las cosas que están en los lugares desde los que estos aspectos apare­ cen. Se adapta a los hechos. El fí­ sico. pero no hemos deducido ningún fundamento positivo a su favor. Uno aparece en cualquier perspectiva dada.

Si hemos de creer esto de las personas que encon­ tramos cuando estamos despiertos. Dará respuestas inesperadas. todos los avisos de jabón y todos los discursos de los políticos. derivado de la analo­ gía. todo lo que leemos en los libros. pero se convierte. Sin embargo. par regla general. Puede ser que nuestra imaginación produzca todo lo que otra perso­ na parece decimos. eviden­ temente.puede ser terminante. y junto con otras creencias mencionadas. todo lo que diariamente. bajo la influencia de la Reflexión filosófica. Los cuerpos de otras personas se comportan como los nuestros cuando tenemos ciertos pensamientos y sentimien­ tos. una mente para incomodar. empero. es una creencia psicológicamente derivada puesto que resulta de la observación de los cuerpos de las personas. es natural suponer que tal comportamiento está relacionado con pensamientos y sen­ timientos como los nuestros propios. no pertenecen a los más fuertes de los datos fuertes. en consecuencia. Esto -puede ser verdad. Y todavía. rehusará some­ terse a nuestros deseos. por analogía. claro está. que lo que llamamos vida de vigilia sea sólo una pesadilla inusitadamente persistente y repetida. en suficientemente dudosa como para hacernos desear algún argumento que la relacione con los hechos de los sentidos. nadie puede creerlo realmen­ te. nos encontramos ya creyendo en ellas. semanalmente. en el amplísimo sentido en el que usamos la palabra al principio. como las apariencias de las personas de la vida de vigilia. ¿Hay algún fundamento lógico para considerar esta posi­ bilidad como improbable? ¿O no hay nada' más allá del hábito y el prejuicio? Las mentes de las otras personas están entre nuestros da­ tos. sino porque la creencia es natural en nosotros. . cuando primero comenzamos a re­ flexionar. debe ser sobre alguna base de escasa demostración. no a causa de ningún argumento. no creemos que el fantasma. El argumento obvio es. Alguien dice “ ¡Cui­ dado!” y nos encontramos a punto de que nos mate un 82 . y mostrará todos aquellos otros sig­ nos de inteligencia a los que nos tienen acostumbrados los conocidos de nuestras Horas de vigilia. U n fantasma de nuestros sueños pa­ recerá tener una mente. Es decir. cuando estamos despiertos. era repre­ sentativo de u n mundo particular al que no tenemos acceso directo. mensualménte y trimes­ tralmente leemos en los periódicos que distraen nuestros pensamientos. puesto que es posible. mientras no se de­ muestre que es falso.

pero la mente moderna. mientras que los sueños parecen completamente irregulares. para formar una totalidad permanente uno con otro o con la vida de vigilia. Por lo tanto. puede ocurrir en un jueño. que tienen ca­ racterísticas permanentes y envejecen con el transcurso de los años. automóvil. en cuyo caso hay cosas existentes de las que no somos directamente conscientes. de resolver cuál es el mundo de los sueños y cuál es el llamado mundo “real” .argumento de la analo­ gía cuando estamos (según creemos) despiertos? La analogía en la vida de vigilia es sólo preferida a la de los sueños sobre la base de su mayor alcance y permanencia. y ve. con nues­ tra inferencia. ¿Quién lo condenará? ¿Quién lo justi­ ficará? o ¿quién justificará la solidez aparente de los ob­ jetos comunes entre los que suponemos que transcurre nues­ tra propia vida? C reo que se debe admitir que la hipótesis de que otras personas tienen mentes n o es susceptible de ninguna justi­ ficación muy fuerte a partir del argumento analógico. el místico. aunque es difícil ver qué se podría decir en su desmedro. en momentos de iluminación. tendría dificultad. Una vez que es admitida. La hipó­ tesis natural sería que los demonios y los espíritus de la muer­ te nos visitan mientras dormimos. es una hipótesis que sistematiza un vasto cuerpo de hechos y nunca conduce a ninguna consecuencia que haya razón para considerar falsa. nos obliga a condenarlos. Al mismo tiempo. por lo tanto. Pero esta escena íntegra. Si un hombre soñara todas las noches con un conjunto de personas que nunca encontró durante el día. Por otro lado. ¿Hay algo para hacer más convincente el. por regla general. parece des­ pertar de un sueño que ha llenado toda su vida mundana: el mundo íntegro de los sentidos se convierte en fantas­ mal. en' cuyo caso la inferencia es considerada generalmente com o errónea. y sí buenas razo­ nes para utilizarlas como una hipótesis de trabajo. n o hay nada para decir en contra de su verdad. como el hombre en la pieza de Cal­ derón. Sólo el fracaso de nuestros sueños. Ciertas uniformidades se observan en la vida de vigilia. con la claridad y convicción que pertenece a nues­ tra comprensión matinal después de los sueños. nos permite ampliar nuestro conocimiento 83 . un mundo absolutamente diferente al de nuestros cuidados y preocu­ paciones cotidianos. rehúsa mantener este parecer. atribuimos las palabras que hemos oído a la persona en cuestión a que ha visto el automóvil pri­ mero.

con su conciliación de psicología y física. Nues­ tra construcción hipotética refuta estos argumentos y mues­ tra que la explicación del mundo dada por el sentido común y la ciencia física puede ser interpretada en una forma que es lógicamente inobjetable. En realidad. pero no sé todavía a qué alcances puede ser llevada esta mengua en nuestras suposiciones iniciales. consciente o inconscien­ temente. la construcción es sólo en parte necesaria como una suposición inicial. Tales dificul­ tades han hecho que la gente dudara de hasta dónde la rea­ lidad objetiva puede ser completamente conocida por los sentidos. no pode­ mos dejar de creer en las mentes de las otras personas. de los que tendremos un ejemplo en las definiciones de puntos. instantes y partícu­ las. han supuesto que el testimonio de los demás debe ser admitido. de las diferencias en la apa­ riencia que un objeto físico presenta a dos personas al mis­ mo tiempo.. cualquiera sea la cosa que tratemos de pensar como filósofos. después de haber admitido esto. tanto fuertes como débiles. Esta conclusión un tanto magra no debe ser considerada como el resultado total de nuestra larga exposición. de t suerte que la cuestión de que si nuestra creencia se justifica. Sus dificultades han surgido. y . que los otros tienen mentes. más allá de nuestros datos personales. entonces no hay más dificultad de principio en esa vasta ex­ tensión de nuestro conocimiento. y de este modo ¿Onduce al sistema de los mundos particulares que supusimos en nuestra construcción hipotética. y encuentra un lugar para to­ dos los datos. es el principal resultado de nuestra exposición.del mundo sensible por testimonio. Probable­ mente. y. Esta construc­ ción hipotética. que encontramos en la ciencia y en el sentido común. o a una persona en dos momentos entre los cua­ les no se pueda suponer que hubo cambio. Y si se justifica.puede obtenerse de materiales más su­ tiles por los métodos de la lógica. El pro­ blema de la conexión de los sentidos con la realidad objeti­ va comúnmente ha sido tratado desde un punto de vista que no lleva la duda inicial tan lejos como la hemos llevado nosotros. 84 . la mayoría de los escritores. por lo tanto (por lo menos por deducción). y le ha hecho suponer que había argumentos pon sitivos contra la opinión de que puede ser así conocida. tiene un interés meramente especulativo.

es necesario encontrar algún modo de salvar el abismo entre el mundo de la física y el mundo de los sen­ tidos. para nosotros el mundo de la físi­ ca es ahora el más familiar. con todo. e indicar la clase de métodos por los que se debe buscar la solución. El problema es difícil. es obvio que tiene necesidad de ella. Por lo tanto. mientras los psicólogos. si bien. La físi­ ca parte de la creencia del sentido común en cuerpos cabal- 85 . Los físicos parecen ser inconscientes del abis­ mo. y no conozco su solución en detalle. hay una que se deriva de la aparente diferencia en­ te la materia como aparece en física y las cosas como apare­ cen en las sensaciones. Pero tal actitud. primero. porque. Los hombres de ciencia. T o d o lo que puedo esperar hacer es lograr que sien­ tan el problema. se inclinan a condenar los datos inmediatos como ‘‘meramente subjetivos” . haya algún principio enteramente a fr ió n por el que entidades des­ conocidas pudieran ser inferidas de las que son conocidas. el mundo de la fí­ sica. mantienen la ver­ dad de la física inducida de estos datos. a menos que. aun­ que puede ser cafaz de justificación. CU ARTA CONFEREN CIA EL MUNDO DE LA FISICA Y EL MUNDO DE LOS SENTIDOS Entre las objeciones a la realidad de los objetos de los sen-' tidos. que son conscientes de él. Tomaremos. Comencemos por una breve descripción de los dos mun­ dos en contraste. claro está. no tienen los conocimientos matemáticos requeridos para sal­ varlo. y la única justificación posible debe ser una que presente la materia como una construcción lógica a partir de los datos sensoriales. el mundo de los sentidos puros se ha convertido en extraño y difícil de redescubrir. en su ma­ yoría. aunque el otro mundo es dado mientras el mundo físico es inferido. y éste es el problema que nos ocupará en la presen­ te conferencia.

son reem­ plazados por el agua. hasta hoy. Esta creencia del sentido co­ mún. son ejemplos de tales cosas. y debe dudarse de si ellos permanecen allí cuando no son vistos o sentidos. Se creía que el aliento. Luego hay otras cosas que parecen materia­ les. aunque es un punto de partida meramente por vía de extensión. los objetos no están continuamente presentes en la sensación. pero el polvo consta de granos que conservan el carácter que tenían antes de ser machacados.’ y las montañas se resquebrajan con los terremo­ to y erupciones. en menor grado. debe advertirse. y los ríos y los ma­ res. y fue hecho probablemente por nuestros salvajes predeceso­ res en alguna época prehistórica muv remota. El aliento. el humo.vpor lo tanto. el ideal de cuerpos absolutamente rígidos y absoluta­ mente permanentes. hasta ahora ha sido ignorado por los físicos. las nubes y generalmente las cosas que pueden ser vistas pero no toca­ das. pero en una nueva forma. Pero las mesas y las sillas. D e este modo tenemos aquí un primer punto de partida desde los datos inmediatos de la sensación. la característica ordi­ naria de un fantasma es que puede ser visto pero no tocado. mente permanentes y rígidos: mesas. D e este mo­ do. sillas. Mesas y sillas ^pierden sus patas. prácticamente. el humo. no son rígidos en ningún grado. Esta visión de la ma­ teria constituida en forma de bolas de billar. piedras. dominaba la 86 . las nubes. lo hacen en partes que tie­ nen. cuando desaparecen. que ha sido agudo desde los tiempos de Ber- beley. monta-' ñas. El sentido común ignora este problema. la misma forma y tamaño de lo que eran antes. parece asequible suponiendo que los cuerpos comunes están compuestos por un vasto número de menudos átomos. Una piedra puede ser martillada hasta ser converti­ da en polvo. Los cuer­ pos sólidos. así. y aun así casi no presentan permanencia o rigidez. difícilmente eran reales. El hielo y la nieve. y. y no se requiere un gran esfuerzo teó­ rico para forjar la hipótesis de que el agua es la misma cosa que el hielo y la nieve. no solamente transformarse en otra cosa. están el hielo y la nieve. las piedras y las montañas^ no son completaptente permanentes ni completamente rígidas. las piedras se hienden con la helada. es una muestra de audaz teorización metafísica. la Luna. el Sol. Tales objetos eran peculiares por el hecho de que parecían desaparecer por completo. cuando se rompen. la Tierra. que los primeros físicos persiguieron a lo largo de las cambiantes apariencias. aunque cabalmente permanentes.

que a su vez se ha desarrollado en un nuevo atomis­ mo. ex­ cepto en que se basa en la evidencia experimental. Además de esta forma de ato­ micidad. ambos indestructibles. N o es ésta. hay varios espacios para cada persona. Todos los electrones. examinemos nuestro problema desde el otro ex­ tremo. v ha hecho más fácil que antes construir un puen­ te desde la física a los datos sensoriales. La 87 . en efecto. y la experiencia. Hasta ahora. v no son inmediatamente dadas como existentes en otros momentos. La experiencia nos ense­ ña a obtener un espacio a partir de éstos por correlación. Pero la relatividad hace que esta clase de ato­ m icidadsea menos sorpréndeme. aun las cosas que consideramos como totalmente perma­ nentes. En el mundo de los datos inmediatos nada es permanen­ te. alguna especie de atomismo dominaba la totalidad de la dinámica tradicional. introducida por la teoría de los cuantos. Pero antes de hacerlo. hay una forma enteramente nueva. principalmente el de los datos sensoriales. Aparte de la forma especial de la teoría atómica que fue inventada por las necesidades de la química. imaginación dé los físicos hasta tiempos muy recientes. nos en­ seña a relacionar nuestros espacios con aquellos que creemos que existen en el mundo sensible de las otras personas. energía multiplicada por tiempo. aunque hasta ahora no puede deducir ninguna forma de atomicidad. junto con la teorización instintiva. la suerte de cantidad que las no­ ciones tradicionales nos habían conducido a esperar de la atomicidad. es decir. son exactamente iguales. ni antigua ni nueva. La relatividad ha introducido un análisis enteramente nuevo de los concep­ tos físicos. o masa mul­ tiplicada por longitud multiplicada por velocidad. tales como las montañas. a partir de un espacio dado que abarque todo. has­ ta donde podemos descubrir. sólo se convierten en datos cuando las vemos. y también lo son los protones. Aquí la unidad indivisible es una unidad de “ac­ ción”. electrones v protones. v estaba incluida en todo enunciado de sus le­ ves V axiomas. Para aclarar esto será necesario decir algo sobre la relatividad. que no es muy diferente de la de los griegos. de sus axiomas fundamentales. de ninguna manera. de acuerdo con los diferentes sentidos que pueden ser llamados espaciales. fue reemplazada por la teoría electromag- néíica. La forma moderna del atomismo considera toda la ma­ teria como compuesta por dos clases de unidades. has- ta (¡ue.

para la relatividad fí­ sica. Por lo tanto. creo. Si lo que acaba de decirse es correcto. cul­ minando con la conservación de la masa.3 tad en tanto nos limitemos al mundo privado de una perso.- na. estos éxitos eran producidos por aquella creencia. Mientras estábamos empeñados en las construcciones lógicas necesarias. cuando el hielo se derrite. Lo que realmente sabemos es que. Podemos dar leyes de acuerdo con las que una apariencia sucederá a la otra. parte de los simples componentes del mundo. al intentar construirlos a partir de los datos sensoriales y casos particu­ lares estructuralmente análogos a los datos sensoriales. ningún éxito empírico para interpretar los fenómenos. para considerar a ambas ccm o apariencias de la misma sustancia. creo. es la tarea de reconstruir la. pero no hay razón sino prejuicio.construcción de un tiempo individual ofrece menos dificul. Por el contrario. Los escritores filosóficos de la física a veces hablan como si la conservación de una co­ sa u otra fuera esencial para la posibilidad de la ciencia. han cesado de ser. La creencia en las “cosas” indestructibles. una tarea que nos enfrenta al tratar de conectar el mundo de los senti­ dos con el mundo de la física. ¿Por qué supondremos nosotros que. es una opinión enteramente errónea. el agua que lo reemplaza es la misma cosa con una forma nueva? Meramente porque esta suposi­ ción nos capacita para plantear el fenómeno en una forma que está en consonancia con nuestros prejuicios. sino. El motivo fundamental en el ato­ mismo no era. pero la correlación de un tiempo individual con otro es materia de gran dificultad. A n o dudar. una creencia instintiva de que por debajo de todos los cambios del mundo sensible debe haber aleo permanente e inalterable. sólo estamos empujando el proceder de la teoría de la relativi­ dad a un escalón más atrás. más bien. podíamos consol larnos con el conocimiento de que las cosas permanentes. las mismas leyes que ahora son formuladas en función de esta creencia podrían haber sido formuladas exactamente lo mismo sin ella. pero esto. Si la creencia a priori en la permanencia no hubiera existido. y ahora se admite que son construcciones. pero no era pro­ ducida por estos éxitos. la apariencia de lo que-llamamos hielo es reempla­ zada por la apariencia de lo que llamamos agua. tomó muy pron­ to la forma de atomismo. espacio y tiempo. 88 . bajo ciertas condiciones de tem­ peratura. esta creencia era alentada y nutrida por sus éxitos prácticos.

Pero. o por lo menos una serie aproximadamente continua. ¿qué sobemos realmente sobre esto? Sabemos que bajo circunstancias adecuadas. por ejemplo. es una mues­ tra de metafísica gratuita. cuando esta­ mos como se dice. una sucesión continua de apa­ riencias conectadas con la dada. esto se ve fácilmente. conectadas mutuamente por continuidad y por ciertas leyes causales. manifestar en forma precisa qué es esta concep­ ción legítima. es sólo necesario to­ mar nuestros planteos corrientes del sentido común y re­ plantearlos sin la suposición de la sustancia permanente. conduciendo por imper­ ceptibles gradaciones a las nuevas apariencias que el sentido común considera como de la misma cosa. Consideremos. En el caso de las cosas que cambian con lentitud. la suposición de que hay una entidad constante. principal­ mente una combinación de continuidad sensible y cone- 89 . a veces muy de prisa. una cosa puede ser definida como una cierta sucesión de apa­ riencias. pero no sin pasar a través de una serie continua de estados intermedios. definir el papel de empapelar como la serie de sus aspectos. pero suficientemente semejantes como pa­ ra sentirlos conocidos. si queremos. percibimos ciertos colores en un determinado diseño: no siempre precisamente los mismos colores. los éxitos empíricos de la concepción de la materia muestran que debe haber al­ guna concepción legítima que cumpla aproximadamente las mismas funciones. “en el sitio”. si observamos. Podemos. Si pudiéramos establecer las leyes de acuerdo con las que el color varía. por regla general habrá. dada cualquier apariencia sensible. Por lo tanto. Apenas ha llegado el momento en que podamos. es decir. pero podemos ver en una forma general co­ mo qué debe ser. Estos es­ tán reunidos por los mismos motivos que nos conducen a considerar el papel de la pared como una cosa. Pese a los resultados revo­ lucionarios de la física moderna. concepción de la materia sin las creencias a priori que :: históricamente le han dado origen. Este significa que. podríamos establecer todo lo que es empíricamente verificable. Decimos. el papel de empapelar. digamos. que las cosas cambian gradualmente. que “tiene” estos varios colores al mismo tiempo. Para este propósito. Es un esfuerzo no pensarlo como una “cosa” cuyo color difiere lentamente en un momento de lo que era en otro. si se probara que las dis­ continuidades de la teoría del cuanto son esenciales. un papel de empapelar que se va decolorando en el curso de los años.

llamada “la navaja de Occam” . El proble­ ma es. Encontramos más fácil imaginar un papel de pa­ red con colores cambiantes que pensar meramente en la serie de colores. En otras pala* bras. La sumaria exposición anterior de la génesis de las “cosas’’. pero es un error suponer que lo que es fá­ cil y natura) de pensar es lo que está más libre de suposi­ ciones insostenibles. Este conflicto. cada una de las que se pueda considerar que consiste en apariencias sucesivas de una "cosa” . Más generalmente. principalmente de aquel líos que comúnmente podría decirse que son de la cosa. tomados serial- mente. como el caso de las “cosas” ejempli­ fica con mucha amplitud. queremos reunidos en series. no es muy grave. xión causal. y plantear todo en función de estas entidades. Para el sentido común. hay algún conflic­ to entre lo que el sentido común considera como una cosa y lo que la física considera como un conjunto inalterable de partículas. pero para la ciencia la materia que lo compone está cambiando continuamente. Todo proseguirá entonces como antes. aunque puede ser correcta en líneas generales. ha omitido algunas dificultades serias que es necesario considerar bre­ vemente. al tratar cualquier materia. como el sentido común y la mayor parte de ia filosofía. ¿mediante qué principios seleccionaremos ciertos da­ tos del caos. Para comenzar. el enunciado resultante es más complicado y difícil que el que supone. M uy a menudo. sin embar­ go. una "cosa” será definidM como uriá cierta serie de aspectos. entidades hipotéticas. Partiendo de un mundo de datos sensoriales sin orden ni concierto. pero nues­ tro lenguaje es así interpretado a fin de impedir una innece­ saria suposición metafísica de permanencia. un cuerpo humano es una cosa. De-i cir que cierto aspecto es un aspecto de cierta cosa significa* rá meramente que es uno de aquellos que. son la cosa. La anterior expulsión de las cosas permanentes propor­ ciona un ejemplo de la máxima que inspira todo el filoso­ far científico. para creer en cuya existencia no hay una legí­ tima razón. descubrir qué entidades están innegablemente incluidas. y puede ser ampliamente ignorado para nuestro aproxirnativo propósito preliminar. y los llamaremos a todos apariencias de la mis­ ma cosa? Una respuesta preliminar y aproximada a este problema 90 . Las entida­ des no deben ser multiplicadas sin necesidad.: cualquier cosa que sea verifícame es inalterada.

es por­ que suponemos esto que presumimos estados intermedios inobservados. Esto prueba algo. una se­ ñal de diferencia entre las cosas. los rostros de los conocidos. D e este modo nos vemos inducidos a supo­ ner que.es la continuidad. si bien esto no puede de­ cirse en casos tales como explosiones súbitas. Otro criterio insuficiente de una cosa . pasar por gradaciones sensible­ mente continuas de una gota del mar a otra gota. por el contrario. (Estamos hablando. si observamos lo que consideramos como una cosa cambiante. la suposición de la continuidad se hace exitosamente en física. en el caso en que nuestra atención no haya estado concentrada sobre la cosa. en realidad. entonces hubo una serie continua de estados intermedios de esa cosa du­ rante el tiempo que no la estábamos observando. durante todo el tiempo. como ilustra la Comedia de los errores. de la apariencia inmedia­ ta sensible. porque los estados inobservados. del principio al fin. Hay ciertos conjuntos de apariencias ca­ balmente estables. En estos casos.) Sin embargo. Y así se llega a pensar que la continuidad . porque dos cosas dife­ rentes pueden tener cualquier grado de parecido hasta la exacta semejanza. si vemos dos apariencias limitadamente diferentes en dos momentos diferentes. por lo general encontramos que sus cambios son continuos hasta donde nuestros sentidos pueden percibir. Lo máximo que podemos decir es que la discontinuidad durante la observación ininterrumpida .del cambio es necesaria y suficiente para constituir una cosa. N o es necesaria. aunque no algo de muy evidente utilidad para nuestro problema presente: 91 . Pero.es. puesto que podemos. n o es ni lo uno ni lo otro. Como hemos visto ya. Pero. los muebles de las habitaciones. no es muy difícil. considerando como continuo todo lo que parece continuo. podemos ser lleva­ dos por mal camino si juzgamos por el mero parecido. son puramente hipotéticos. tales como paisajes. y si tenemos razón de conside­ rarlas como pertenecientes a la misma cosa. por regla general. y como discontinuo todo lo que parece disconti­ nuo. Esto muestra que hay incluido algo más. por ejemplo. y posiblemente no pueden ser nues­ tro fundamento para suponer que la apariencia primera y la última pertenecen a la misma cosa. vacilamos muy poco para considerarlos en sucesivas ocasio­ nes como apariencias de una cosa o grupo de cosas. La continuidad tampoco es suficiente.

posible­ mente.: Pero no es una condición suficiente. Sería muy difícil comprobar que es así. se debe bus­ car algo más antes de que podamos dar aún la definición más general de una “cosa . 92 . En este sen­ tido hipotético. por el contrario. Este plantea­ miento. aunque sú­ bito. todos perte­ necientes a un período dado de tiempo. deberá haber solamente un modo de agrupar las apa­ riencias. aunque pueden aparecer continuos. En este sentido muy general. debemos considerar qué es lo que prueban los éxitos empíricos de la física. El problema es: ¿cómo ayudan dichas leyes en la de­ finición de una “cosa”? Para responder a esta pregunta. y comportándose. está en conformidad con los principios cuánticos. Lo que prueban es que sus hipótesis. Ahora bien. también lo son las leyes que correlacionan las apariencias simultáneas de una “cosa" con diferentes sen­ tidos. como se desprende de los ejemplos de las gotas del mar. aunque inverificables cuando van más allá de los datos sensoriales. Lo que se necesita además parece ser algo en la natura­ leza del cumplimiento de las leyes causales. no están de ningún mo­ do en contradicción con ellos. la continuidad o el cambio que. o aun como un caso lí­ mite. Cuando hablo de “leyes causales". son idealmente los que suministran todos los datos sensibles supuestos de un conjunto suficiente de datos. én la forma en que series que no pertenecen a una cosa en general no se comportarían. prueba que irada en el mundo conocido (aparte. sino que. debido a la exce­ siva rapidez o a nuestra falta de observación. con respecto a las leyes de la física. D e este modo. considerando cada serie como perteneciente a una “cosa”. puede admitirse como una condición necesaria si dos apariencias deben ser clasificadas como apariencias de la misma cosa. acontecimientos ocurridos en el mismo momento siem­ pre que la conexión no sea demostrable lógicamente. quiero decir cualesquiera leyes que enlacen acontecimientos ocurridos en momentos diferentes. las leyes de la dinámica son leyes causales. es muy vago. tal como está enunciado. Para que sea indudable la com­ probación de si dos apariencias pertenecen a la misma cosa o no. de suerte que las cosas resultantes obedezcan a las leyes de la física. de los fenómenos cuánticos) es incompatible con la hipótesis de que todos los cambios son realmente conti­ nuos. pero tratare­ mos de darle precisión. la física ha hallado empíricamente posible reunir datos sensoriales en series.

sea como fuere. Que tales series existen es un hecho empírico. las tres clases de entidades hipotéticas que acabamos de enunciar deben ser todas capa­ ces de mostrarse como funciones lógicas de los datos sen­ soriales. en algún sentido. algo mucho más subjetivo y psicológi­ co. la misma cosa que ver­ dad. A esta objeción nay dos respuestas. pertenecen a la psicología y son. Para mostrar cómo se podría posiblemente hacer esto. Se puede objetar todavía que la "materia” de la física es algo distinto a las series de datos sensoriales. ( y ) las cosas que no aparecen jamás. si los hay. recordemos el universo hipotético de Leibniz de la ter- 93 . y suponer que hay sólo un camino. pero ninguna de ellas forma una parte integral de lo que se conoce como verdadero en física. no haya espectador. sino que también debe ser tal que po­ damos descubrir que es verdadera. que no son observados. y no sólo de la verdad objetiva. o por lo menos ca­ paces de ser comprobadas o no. es. como comúnmente se manifiesta. no es suficien­ te que sea verdadera. En física. en la exposición anterior. D e este modo pode­ mos sentar la siguiente definición: Las cosas son aquellas series de aspectos que obedecen a las leyes de la física. la cuestión de la verifícabilidad de la física. puede decirse. b) Si la física ha de consistir enteramente en proposi­ ciones que se sabe que son verdaderas. subjetivos. Debemos incluir en nuestra definición de una “cosa” aquellos de sus aspec­ tos. ve- rificabilidad no es de ningún modo. Esto nos lle­ va a nuestra segunda respuesta. ambas dé alguna im­ portancia: a ) Hemos estado considerando. pero para nuestro propósito présente debemos omitir este punto. Para que una proposición sea verificable. n o están apareciendo a nadie. en realidad. hay mucho que no es verifica- ble: hay hipótesis en cuanto a: ( o ) cómo aparecerían las cosas a un espectador^ en «un lugar donde. como sucede. en realidad. y no presupone que su materia sólo existe cuando es percibida. D e suerte que la verifi- cabilidad depende de nuestra capacidad para adquirir cono­ cimiento. Todas estas hipótesis son presentadas para simplificar el enunciado de las leyes causales. que constituye la verifícabilidad de la física. mientras que la física es completamente independiente de las conside­ raciones psicológicas. (/? ) cómo aparecerían las cosas en mo­ mentos en que. Ahora bien. Los datos sensoriales.

teníamos una cantidad de perspectivas. deben ser funciones de apariencias. se convierte en real cuando optamos por mirarlo. Esto. asignar alguna realidad a los ele­ mentos ideales: es suficiente aceptarlos como construcciones lógicas. lo tenemos con cierto grado de aproximación. Aquí es de la mayor importancia distinguir rigurosamente entre espa­ cio de la física y espacio de la experiencia de un hombre. Llegamos ahora a la concepción de espacio. D e este modo es innecesario. Las apariencias. e “ideal” cuando sea meramente construido sobre prin­ cipios de continuidad. Lo último es lo que debe interesarnos primero. para la enuncia­ ción de las leyes de la física. pero a menudo contenían entidades que podían estar suficientemente correlacionadas com o para considerarlas pertenecientes a la misma cosa. a menos que sea en virtud de alguna ley a fricrri. U na cosa física consiste. La gente que nunca ha leído psicología. estados y cosas reales. pero no realmente percibido por ningún espectador. Una apariencia “ideal” será un aspecto meramente supuesto. pero. raramente se ha­ ce cargo de cuánta labor mental ha participado en la cons­ trucción de un espacio que lo abarque todo dentro del que se supone que se adaptan todos los objetos sensibles. puesto que son su­ puestas. porque el conocimiento empírico está limitado a lo que realmente observamos. por ejemplo.- que era excepcionalmente ignorante en psicología. dos de las cuales no tenían nunca ninguna entidad en común. de este modo un estado momentáneo de una cosa es un conjunto total de aspectos. deben ser funciones de las apa­ riencias reales. mientras que una reflexión psicológica de un momento mues­ 94 . no pode­ mos saberlo. el cielo estrellar do. a cada ins­ tante. a menos que tengamos medios de conocer cómo de­ terminar cuando se convierten en reales. cera conferencia. U na cosa ideal será una cuyos estados en todos los momentos sean ideales. los estados y las cosas. en esencia. Llamaremos a una de estas perspectivas un mundo “real” individual cuando haya un espectador real al que este mundo aparez­ ca. descri­ bió el espacio como "un infinito dado en su totalidad” . y puede no haber razón para dejar de creer esto. En ese universo. en todos los mundos diferentes. de hecho. Kant. Un estado "ideal” de una cosa será un estado en un momento en que todas sus apariencias sean ideales. es verdad. en el conjunto total de sus aspectos en ese instante. Somos libres de creer que los elementos ideales existen.

no un dato. algún grupo complejo de objetos da­ 95 . pero nadie ha vis­ to ni tocado jamás un punto. mientras que un espacio que es dado no es infinito. Si hay puntos en un espacio sensible. N o es fácil ver ningún camino por el que podrían inferirse válidamente. si tocamos un objeto con los ojos cerrados sabemos dónde tendríamos que buscarlo. hay otras clases de sensaciones que dan otros espacios. com o en­ tidades independientes. aunque menos importantes: éstos también deben ser acomodados en el espacio único por medio de las corre­ laciones provistas por la experiencia. tendremos que encontrar. también aquí: el espacio único que abarca to­ do. T o d o lo que la experiencia asegura. aunque es conveniente com o medio de expresión. com o en el caso de las cosas. si es posible. cuando vemos un objeto sin llegar a él. no ne­ cesita que se lo suponga realmente existente. Y. deben ser una inferencia. algu­ na construcción lógica. de este modo aquí. a partir de los datos. que bastarán para mostrar los problemas. Cuál es realmente la naturaleza de un espacio “dado" es una cuestión difícil. El es­ pacio único en el que ambas clases de sensaciones se dispo­ nen es una construcción intelectual. son los varios espacios de los varios sentidos correlacionados por leyes empíricamente descubier­ tas. El espacio único puede resultar válido com o una construc­ ción lógica. y más o menos a qué se pa­ recerá. Lo primero que se debe advertir es que los sentidos di­ ferentes tienen espacios diferentes. sin tomar partido en ningún punto psicológico todavía en debate. Otro aspecto en el que los espacios de experiencia inme­ diata difieren del espacio de la geometría y la física es con relación a los puntos. tra que un espacio que es infinito n o es dado. Y. además de tacto y vista. El espacio de la geometría y la física consiste en un infinito número de puntos. so­ bre la quedos psicólogos no están de ningún modo de acuer­ do. otra vez. sabemos cóm o palparlo y más o menos cóm o será al tacto. Pero pueden hacerse algunas observaciones generales. El espacio de la vista es completamente diferente al espacio del tacto: es sólo por la experiencia en la infancia que aprendemos a relacionar­ los. compuesto por los varios espacios. pero no hay una razón considerable para suponer su realidad metafísica independiente. En la vida posterior. Pero este conocimiento es derivado de la temprana experiencia de la correlación de ciertas ■clases de sensacio­ nes táctiles con ciertas clases de sensaciones visuales.

Un método ilustrativo. 1920). Se acostumbra pensar en los pun­ tos como algo simple e infinitamente pequeño. Podría observarse que los métodos lógicos abstractos del doctor Whitehead son aplicables igualmente al espacio psi­ cológico. con la ayuda de algunas hipótesis muy naturales nos pueden capacitar para definir un “punto” como un cier­ to conjunto de objetos espaciales. tenemos que observar que no hay datos sensoriales infinite­ simales: cualquier superficie que podamos ver. D e este modo. que se divide en partes contenidas en el todo. debe ser de una extensión finita. Pero unas pocas palabras deben decirse a modo de explicación de los principios generales que sustentan el método. por lo tanto remitimos al lector a ellos. sino a la totalidad de la materia que compone el mundo: todo lo que no sea una abstracción tiene alguna dimensión finita espacio-tempo- ral. Exactamente cóm o ha de ha­ cerse esto no lo sé todavía. no admiten continuidad a menos que supongamos que los datos' senso- 96 . cuando son aplicados al espacio psicológico. simplificado a fin de ser maneja­ do fácilmente. 1919) y Concept of Nature (Cambridge. Suponemos que esto se aplica no sólo a los datos de los sentidos. hablando de un modo ge­ neral. Este método es ex­ puesto ampliamente en su Principies of Natural Knmvledge (Cambridge. que tendrá las propiedades geométricas requeridas a los puntos. Ante todo. Pe^ ro. a menudo se descubre. un dato espacial puede estar contenido en otro. y enteramente encerrado por el otro. por ejemplo. v pudiera ser que un conjunto de datos de la sen­ sación sirva a este propósito. Esta relación de contenido. T od o lo que necesita la geometría es que tengan mutuas relaciones v que posean ciertas propiedades abstractas enu­ meradas. al espacio físico. el grupo consistirá en todos los volúmenes que podría decirse naturalmente que el punto contiene. Pero lo que aparece como un todo indiviso. ha sido inventado por el doctor Whitehead con el propósito de mostrar cómo los puntos pueden ser ela­ borados a partir de los datos sensibles junto con otras parti­ cularidades estructuralmente análogas. al tiempo y al espacio-tiempo. Es imposible explicar este método en forma más concisa que en estos libros.dos inmediataménte. pero la geo­ metría de ningún modo exige que los pensemos en esta for­ ma. pero parece bastante cierto que puede hacerse. aunque no podemos descubrir un límite más bajo para las dimensiones que son posibles. bajo la influencié de la atención.

sino siempre algún tiem­ po finito. por lo tanto. Una tentativa muy interesante para mostrar las clases de georrietría que pueden construirse fuera de los materiales reales proporcionados por la sensación. aunque corto. Ambos son parte de los datos no elaborados. Aun si hubiera un mundo físico tal como la teoría matemática del movimiento supone. y. cuando lleguemos a considerar el espacio-tiempo físico y su correlación parcial con el espacio v el tiempo de la expe­ riencia. Esta cuestión nos ocupará nuevamente después. de Jean Nicod. 1923). Los instantes. no es el caso de que sólo los acontecimientos son dados. puesto que no hay razón para suponer que el espacio de nuestra expe­ riencia inmediata posee continuidad matemática. en tanto que nos limitemos a un mundo individüal. y puede verse con bastante claridad cómo podría ser tratada por métodos tales como los que hemos estado consi­ derando. dentro de ciertos límites. La cuestión del tiempo. es algo menos complicada que la del es­ pacio.tríales contienen siempre partes que no son datos sensoria­ les. es tan dado como los acon­ 97 . N o obstante. por debajo de la que nada es experimentado. para legitimarlos. pertenece más bien al espacio físico que al espacio de la ex­ periencia. Por ]o tanto. ¿Cómo debe hacerse esto? La experiencia inmediata nos proporciona dos relaciones temporales entre los acontecimientos: pueden ser simultá­ neos. v por lo tanto los objetos de los sentidos de los que somos en seguida conscientes no serían estrictamente instantáneos. Sucesos de los que somos conscientes no duran meramente un instante matemático. o uno puede ser anterior y el otro posterior. La aplica­ ción plena del método del doctor Whitehead. esto no constituye una dificultad real. se encontrará en La géométrie dans le monde sensible (París. no podemos construir un continuo sin suponer la existencia de particularidades que no son experimentadas. Los datos sensoriales tiene una dimensión mínima. las im­ presiones sobre los órganos de nuestros sentidos producirían sensaciones que no serían mera y estrictamente instantáneas. deben estar o inferidos o cons­ truidos. pero los métodos del doctor Whitehead postulan que no hay tal mínimo. no están entre los datos de la expe­ riencia. de este modo nos quedamos con la alternativa de que deben ser construidos. y su ordenamiento en el tiempo. por lo tanto. Es difícil ver cómo pueden ser válidamente inferi­ dos.

pero no debida. sino sólo algún acontecimiento ocurrido en aquel momento. dispararé’. aunque sea corto. Anterior. y así ser también simultáneo. puede ser simultáneo de dos acontecimientos que no son simultáneos entre sí. sino sólo fechas determinadas por acon­ tecimientos. E igual­ mente es dado. en la experiencia inmediata. es todo lo que la experiencia proporciona. D e este modo. teóricamente. no hav razón en la experiencia para suponer que haya momentos com o opuestos a los acontecimientos: los acontecimientos. sino dada tan objetivamente como el revólver v la luz. debemos ser capaces. Para señalar exactamente: una fecha. debemos proceder por medió: de alguna construcción que no presuponga nada más allá de los acontecimientos v sus relaciones temporales. enceguecedor rayo de luz rasgó el aire. ordenados por las relaciones de simulta­ neidad v sucesión.tecimientos. un . ‘Al decir tres. un acontecimiento puede comenzar más pronto que otro. a menos que tengamos que introducir en­ tidades metafísicas superfluas. sólo se convierten en contradictorios cuando tratamos con algo ins­ tantáneo. Debe observarse que no es posible dar lo que podemos lla­ mar fechas absolutas. En consecuencia. y. Estas relaciones temporales se dan entre acontecimientos que no son estric­ tamente instantáneos. simultáneo y posterior. N o podemos señalar un momento en si mismo. Por lo tanto.” Aquí tenemos si­ multaneidad. ¿cómo deberemos proceder? Sí tomamos cualquier acontecimiento único. como Kant quiere hacernos creer. expresó. o sea. En cualquier historia de aventuras se pueden'!’ encontrar pasajes tales como el siguiente: "C on una sonrisa! cínica apuntó el revólver al pecho del impávido joven. para definir lo que podemos considerar co­ mo un instante. pero puede continuar después que el otro ha comenzado. que las palabras uno v dos llegaron antes que el ravo de luz. no son contradicto­ rios uno con otro cuando nos interesamos en acontecimien­ tos que duran un tiempo finito. de determi- 98 . Si queremos fijar una fecha exactamente por medio de acontecimientos. al aparato mental subjetivo del impávido joven. existir con anterioridad a él. En ese momento. será también posterior al otro. porque el acontecimiento no es instan­ táneo. Si persiste después que el otro ha terminado. por lo tanto. Las palabras uno y dos ha­ bían ya sido dichas con una claridad fría y deliberada. no podemos fijar nuestra fecha exactamente. La palabra tres se modelaba en sus labios.

de suerte que hay algún mo­ mento. pero que termina antes de que ¡A"o B termine. aunque corto. se va fechando gradual­ mente con más y más exactitud. ¿Qué propiedades esperábamos de los instantes? En pri- tmer lugar. tomando más y más acontecimientos. de este modo. y 'supongan a A y B parcialmente sobrepuestos. 99 . Sea C un 'acontecimiento que es simultáneo con A y B. Supongamos. Tomemos un grupo de acontecimientos de los que dos cualesquiera se superponen. deben formar una sucesión: de dos cualesquiera. lo que es un tiempo todavía más corto.Sjjf si cualquier acontecimiento dado existe antes. Entonces un acontecimiento que es simultáneo con ambos A y B debe existir durante el tiem­ po en que A y B se superponen. Queda por demos­ trar que tienen las propiedldes que esperábamos de un ins­ tante. un acontecimiento que ix simultáneo con A y B v C debe existir durante el tiempo A _______________________________________ B C en que los tres se superpongan. Esto sugiere un camino por el que se puede determinar una fecha completamente exacta. pero B termina antes de que A termine. agre­ guémoslo al grupo. en que existen todos. un nuevo acontecimiento que está fechado como simultáneo de todos los otros. tomamos dos acontecimientos A y B. Procediendo de esta manera. que en lugar de tomar un ¡pritecimiento A. hemos lle­ udo un poco más cerca de una fecha precisa que cuando ¡líinsiderábamos a A y B solos. duran- f.te o después de esta fecha. Por consiguiente. ahora. pero que todos los acontecimientos dentro del grupo sean simultáneos entre sí. Si hay algún otro acontecimiento que sea simultáneo de todos estos. sigamos hasta construir un grupo tal que ningún acontecimiento fuera del grupo sea simultáneo con todos ellos. y debemos saber que cualquier jtta fecha es o anterior o posterior a esta fecha. pero no si­ multánea. Definamos este grupo integro como un instante de tiempo.

diremos que “precede enteramente” al otro. y uno es ante­ rior al otro si hay un instante en el que uno existe. forman una sucesión. dados dos instantes cualesquiera. dos acontecimientos son simultáneos si existen en el mismo instante. debe­ rá haber uno que precede enteramente al otro. y . y en este caso el otro no puede también preceder enteramente al pri­ mero. v diremos que un instante está antes que otro si el grupo en que consiste este instante contiene un acon­ tecimiento que sea anterior pero no simultáneo con algún acontecimiento en el grupo que constituye el otro instan­ te. anterior al instante en el que el otro existe. Debemos demostrar a continuación que cada aconteci­ miento existe “por lo menos” un instante. da do un acontecimiento. de la que es miembro.que rio comiencen más tarde. pero no simül- táneo. A partir de estos hechos. el primero debe estar antes que el ter­ cero. y el otro precede enteramente a un ter­ cero. y el otro no debe estar an­ tes que el primero. En segundo lugar. si uno está antes que otro. es decir. Llamaremos a éste los “contemporáneos iniciales del acontecimiento dado” . ¿Los instantes. también sabemos que. Para este propósito. a otro. hav por lo menos una clase. si un acontecimiento precede enteramente a otro. la sucesión de instantes deberá set densa. que. es decir que no existan totalmente después de ninguno simultáneo con él. Cuando un acontecimiento es anterior. sí supo­ nemos que hay siempre alguna alteración que continúa en alguna parte durante el tiempo en el que cualquier acon­ tecimiento dado persiste. sabemos que de dos acontecimientos que per­ tenecen a una experiencia pero no son simultáneos. consideremos todos los acontecimientos que son simultáneos con un acontecimiento dado. Ahora bien. es decir.uno debe estar antes que el otro. entonces el primero precede enteramente al tercero. a menos que cada acontecimiento totalmente posterior de algún contení 100 . cada acontecimiento debe existir en un cierto número de instantes. Se hallará que esta clase de acontecimientos es el primer ins­ tante en el que el acontecimiento dado existe. tienen estas propiedades? Diremos que un acontecimiento existe “en" un instante cuando es miembro de un grupo por el que el instante es­ tá constituido. En tercer lugar. y el Otro an­ tes que un tercero. tal como los hemos definido. es fácil deducir que los instantes tal como los hemos definido. la qúe empleamos en definir los instantes. deberá ha­ ber otros instantes entre ellos.

Los instantes también pueden ser definidos por medio de las relaciones de contenido. Con respecto a la densidad en el tiempo de una experien­ cia. 3) que dado cual­ quier grupo de acontecimiento. pero no anterior o posterior a ‘él. diferente. que si un acontecimiento incluye a otro. entonces haya un acontecimiento que contenga todo lo que todos ellos in- 101 . Si esto es así o no. hay que hacer las mismas observaciones que en el caso del espacio. exactamente com o fue hecho en el caso de los puntos. es decir. tal que hayá por lo menos un acontecimiento incluido por todos ellos. por lo tanto. y el otro a un tercero. Aquí.poráneo del acontecimiento dado sea totalmente posterior a algún contemporáneo inicial de él. hay acontecimientos enteramente posteriores al primero y simultáneos con alguno totalmente anterior al otro. la sucesión de instantes será compacta si. otra vez. o bien introducimos acontecimientos enteramente fuera de nuestra experiencia. De este modo nuestra definición de instantes asegura todo lo que la matemática exige. Llamaremos “acontecimiento” a to­ do lo que encierra temporalmente o es encerrado temporal­ mente. pero si no es así. sólo se adaptarán a una sucesión densa si. o bien suponemos que los acontecimientos experimentados tienen partes que no experimentamos. Un objeto será temporalmente con­ tenido por otro cuando es simultáneo con el otro. no hay razón para esperar que las series temporales sean densas18. 2) que todo acontecimiento se incluya a sí mismo. o bien postulamos que podemos experimentar un número infinito de aconte­ cimientos al mismo tiempo. es una cuestión empírica. requerimos 1) que debe ser transi­ tiva. Finalmente. entonces el otro no encierre al primero. pero si un acontecimiento encierra otro acontecimiento. Este tema será tratado otra vez hacia el final de la quinta conferencia. la aplicación ín­ tegra de nuestro método lógico-matemático es sólo posible cuando llegamos al tiempo físico. entonces el primero incluye al tercero. Los acontecimientos que experimentamos no tienen sólo una duración finita. da­ dos dos acontecimientos cualesquiera de los que uno prece­ de enteramente al otro. Para que la relación de inclusión temporal pueda conducir a los instantes. sin tener que suponer la existen­ cia de ninguna entidad metafísica discutible. sino una duración que no puede ir por debajo de cierto mínimo.

cluyen, y él mismo esté incluido por todos ellos; 4) que Hífj
ya por lo menos un acontecimiento. Para asegurar una iró
finita divisibilidad, requerimos también que todo acontecí-
miento encierre acontecimientos distintos de sí mismo. Su­
poniendo estas características, la inclusión temporal puede
ser hecha para dar origen a una serie densa de instantes;
Podemos ahora formar una “serie-de-inclusiones” de aconteci­
mientos, eligiendo un grupo de acontecimientos tales que
de dos cualesquiera haya uno que incluya al otro; esto seré'
una “serie de inclusiones puntual” si, dada cualquier otra
serie de inclusiones tal que cada miembro de nuestra prime!:
ra serie incluya algún miembro de nuestra segunda, enton­
ces cada miembro de nuestra segunda serie contiene a af
gún miembro de ------ -- imera. Entonces un "instante"
es el conjunto acontecimientos que incluye
miembros de una serie de inclusiones puntual dada.
La correlación de los tiempos de diferentes mundos indi­
viduales es un asunto más difícil. Vimos, en la tercera confe­
rencia, que los diferentes mundos privados a menudo con­
tienen apariencias correlativas, las que el sentido común con­
sideraría como apariencias de la misma “cosa”. Cuando dos
apariencias en mundos diferentes están tan correlacionadas
como para pertenecer a un “estado” momentáneo de una
cosa, sería natural considerarlos como simultáneos, y al mis­
mo tiempo, de este modo, proporcionar un simple medio de
correlacionar tiempos privados diferentes. Pero esto sólo pue­
de ser considerado como una primera aproximación. Lo que
llamamos un sonido será oído más pronto por las personas
que están cerca de la fuente del sonido que por las personas
más alejadas de ella, y lo mismo se aplica, aunque en menor
grado, a la luz. D e este modo dos apariencias correlaciona­
das en mundos diferentes, no debe necesariamente consi­
derarse que ocurren en la misma fecha en el tiempo físico;
aunque serán partes del estado momentáneo de una cosa.
La correlación de tiempos privados diferentes es regulada
por el deseo yle asegurar los planteamientos más simples po­
sibles de las leyes de la física, y de este modo origina pro­
blemas técnicos más bien complicados; estos problemas son!
tratados por la teoría de la relatividad, y muestran que es
válidamente imposible construir un tiempo que abarque to­
do y que tenga alguna significación física.
El breve bosquejo anterior no debe ser considerado más
que como tentativo y sugerente. Sólo intenta mostrar el ca­

102

iriino por el que, dado un mundo con la clase de propieda­
des que los psicólogos encuentran en el mundo de los senti­
dos, pueda ser posible, por medio de construcciones pura­
mente lógicas, sujetarlo al tratamiento matemático defi­
niendo series o clases de datos sensoriales que pueden ser
llamados respectivamente partículas, puntos e instantes. Si
tales construcciones son posibles, entonces la física matemá­
tica es aplicable al mundo real, pese al hecho de que sus
partículas, puntos e instantes no han de encontrarse entre
las entidades realmente existentes.
El espacio-tiempo de la física no tiene una relación muy
estrecha con el espacio y el tiempo del mundo de la expe­
riencia personal. T od o lo que ocurre en la experiencia de
una persona debe situarse, desde el punto de vista de la fí­
sica, dentro del cuerpo de esa persona; esto es evidente par­
tiendo de consideraciones de continuidad causal. Lo que ocu­
rre cuando veo una estrella ocurre como resultado de las
ondas luminosas que chocan con la retina y causan un pro­
ceso en el nervio óptico y el cerebro; por lo tanto, el aconte­
cimiento llamado “viendo una estrella” debe estar en el ce­
rebro. Si definimos un trozo de materia como un grupo de
acontecimientos (lo que fue sugerido más arriba), la sensa­
ción de ver una estrella será uno de los acontecimientos
que están en el cerebro del perceptor en el momento de la
percepción. Así, cada acontecimiento que experimento se­
rá uno de los acontecimientos que constituyen alguna par­
te de mi cuerpo. El espacio de (digam os) mis percepciones
visuales es sólo correlativo del espacio físico, más o menos
aproximadamente; desde el punto de vista físico, todo lo
que veo está dentro de mi cabeza. N o veo objetos físicos; veo
los efectos que producen en la región donde está mi cere­
bro. La correlación de los espacios visual y físico se hace
aproximada por el hecho de que mis sensaciones visuales no
se deben cada una enteramente a algún objeto físico, sino
también en parte al medio interpuesto. Además, la rela­
ción de la sensación visual con el objeto físico es uno-mu­
chos, no no-uno, porque nuestros sentidos son más o menos
vagos: cosas que parecen diferentes bajo el microscopio pue­
den ser indistintas al ojo desnudo. Las inferencias provenien­
tes de las percepciones hacia los hechos físicos dependen
siempre de leyes causales, que nos permiten dar testimonio
de la historia pasada; por ejemplo, si acabamos de examinar
un objeto bajo el microscopio, suponemos que es todavía

703

muy similar a lo que entonces vimos que era, o, más b«#J
a lo que inferimos que era a partir de lo qúe .luego vi mol
Es a través de la historia y el testimonio, junto con las le-,
yes causales, como llegamos al conocimiento físico que
mucho más preciso que cualquier. cosa inferíble de las per­
cepciones de un momento. La historia, el testimonio y las
leyes causales están dispuestas, por supuesto, en sus dife­
rentes grados para el debate. Pero ahora no estamos consi­
derando si la física es verdadera, sino cómo, si es verdadera,
su mundo se relaciona con el de los sentidos.
Con respecto al tiempo, la relación de psicología a física
es sorprendentemente simple. El tiempo de nuestra experien­
cia es el tiempo que resulta, en física, de tomar nuestro pro­
pio cuerpo como origen. Viendo que todos los acontecimientos
en mi experiencia están, para la física, en mi cuerpo, el
tiempo-intervalo entre ellos es lo que la teoría de la relati­
vidad llama el “intervalo” (en espacio-tiempo) entre ellos. De
este modo el tiempo-intervalo entre dos acontecimientos en
la experiencia de una persona conserva una significación fí­
sica directa en la teoría de la relatividad. Pero la fusión del
espacio y el tiempo físico en el espacio-tiempo no corresponde
a nada en psicología. Dos acontecimientos que son simul­
táneos en mi experiencia pueden estar espacialmente separa­
dos en el espacio físico, por ejemplo, cuando vemos dos
estrellas al mismo tiempo. Pero en el espacio físico, estos dos
acontecimientos no están separados, y en verdad suceden
en el mismo lugar en el espacio-tiempo. Así, en este aspecto;
la teoría de la relatividad ha complicado la relación entre
percepción y física.
El problema que las consideraciones anteriores han inten­
tado dilucidar es un problema cuya importancia y aun exis­
tencia han sido disimuladas por la infortunada separación
de diferentes estudios que prevalece en todo el mundo ct
vilizado. Los físicos, ignorantes y desdeñosos de la filosofía,
se han sentido satisfechos de suponer su partícula, puntos
e instantes en la práctica, mientras convienen, con irónica
galantería, en que sus conceptos no reclaman validez me­
tafísica. Los metafísicos, obsesionados por la opinión idealis­
ta de que sólo la mente es real, y la creencia parmenídea de
que lo real es inmutable, repetían uno después de otro las
supuestas contradicciones en las nociones de materia, espa­
cio y tiempo, y por lo tanto naturalmente no intentaron
crear una teoría defendible de las partículas, puntos e ins-

104

I i-jnii1'- Los psicólogos, que han hecho invalorable obra para
i revelar la naturaleza caótica de los escuetos materiales pro-
1 porcionados por las sensaciones no elaboradas, han ignora-
í do las matemáticas y la lógica moderna, y por lo tanto se han
[ contentado con decir que la materia, el espacio y el tiempo
‘ son “construcciones intelectuales ’, sin esforzarse por mos­
trar en detalle cómo puede construirlos el intelecto o qué
garantiza la validez práctica que la física les muestra que
¡ poseen. Los filósofos, así esperamos, llegarán a reconocer que
fino pueden alcanzar ningún éxito sólido en tales problemas
ffsin algún ligero conocimiento de.la lógica, la matemática y
. la física; mientras tanto, por falta de estudiosos con el ne­
cesario bagaje, este problema vital permanece no experimen­
tado y desconocido 19.
Hay, es verdad, dos autores, ambos físicos, que han hecho
algo, aunque no mucho, para efectuar un reconocimiento
del problema como problema que demanda estudio. Estos
dos autores son Poincaré y Mach, Poincaré especialmente
en su Science and Hypothesis, Mach especialmente en su
Anal-ysis of Sensations. Admirable como es su trabajo, sin
embargo, ambos me parecen sufrir de un prejuicio filosófico
general. Poincaré es kantiano, mientras M ach es ultra-
empirista; con Poincaré casi toda la parte matemática de la
física es meramente convencional, mientras que con Mach
la sensación como acontecimiento mental se identifica con
su objeto como parte del mundo físico. A pesar de eso, am­
bos autores, y especialmente Mach, merecen mención por ha­
ber hecho serias contribuciones a la consideración de nues­
tro problema.
Cuando se define un punto o un instante como una clase
de cualidades sensibles, la primera impresión producida es
probablemente que se trata de una paradoja salvaje e inten­
cionada. Ciertas consideraciones que se dan aquí, sin embar­
go, serán pertinentes nuevamente cuando lleguemos a la
definición de número. Hay un tipo íntegro de problemas
que puede resolverse por tales definiciones, y casi siempre
habrá al principio un efecto de paradoja. Dado un grupo de
de la clase llamada "simétrica y transitiva” , es casi cierto que
llegaremos a considerar que tienen todos alguna cualidad
común, o que tienen todos la misma relación con algún ob­
jeto fuera ael grupo. Esta especie de caso es importante, y,
por lo tanto, trataré de esclarecerla aun a costa de alguna
repetición de definiciones previas.

705

La simultaneidad. asimismo. Debido al hecho de qué. inmediatamente después que B ha comenzado. es una relación simétrica. si un término tiene: esta relación con otro. llegamos a imaginar que donde. Otras relaciones son simétricas sin ser transitivas: por ejemplo. admitamos que una persona sea contada como su propio hermano o her­ mana. en el caso de. La simultaneidad. Si A termina. “a la derecha de”. Las relaciones simétricas. la posesión de una propiedad común da origen a una rela­ ción simétrica transitiva. y el otro con un tercero. asimismo. si |S¡ término tiene esta relación con otro. acontecimientos que duran un tiempo finito. Se dice que una relación es “simétrica” cuando. y B termina exactamente después que C ha comenzado. “antepasado de”. “ Existir en un instante dado” (en el sentido. por ejemplo. en el caso de “hermano o hermana” . la diferencia en cualquier respecto. no ha de ser necesariamente transitiva si sólo significa que los tiempos de los dos acontecimientos se superponen.. en el caso de simultaneidad. en realidad todas las relaciones que dan origen a series. Pero muchas relaciones son transitivas sin ser simétricas: por ejemplo tales relaciones como “más grande”. “más tem­ prano” . Así “hermano o hetl mana” es una relación “simétrica” : si una persona es hermaí no o hermana de otra. son transitivas y simétri­ cas. y también lo serán B y C. no se sigue que A es de una edad diferente de C. es una re­ lación simétrica transitiva de dos conjuntos. quiera que tal relación tenga lugar ha de ser debido a una propiedad común. también lo es la igualdad en el tamaño. “ Ser igualmente numerosas”. a relaciones tales como ser de la misma altura o peso o color. entonces la otra es hermano o herma­ na del primero. pero A y C bien pueden no ser simultáneos. Todas las relaciones que naturalmente pueden ser repre­ sentadas como igualdad en cualquier respecto. es decir. el otro tambíj§ tiene esta relación con el primero. Se dice que una relación es “transitiva” cuando. y B de una edad diferente a G. entonces el primero lo tiene con el tercero. de aquí que imaginamos que ambos tienen una propiedad común. o como poé sesión de una propiedad común. empezar y ter­ minar juntos. Si A es de una edad diferente a B. mencionadas hasta ahora son también transitivas. y a menos que. Esto se aplica. A y B serán si­ multáneos en este sentido. llama­ da su número. que­ ramos decir simultaneidad completa. a menos que. 106 .

En ausencia de un conocimiento especial. “Ser estados de una co­ sa dada” es una relación transitiva simétrica. puesto que no las negamos. en consecuencia. Puesto que ciertamente existe la clase. sino que sólo nos abstenemos de ase­ verarlas. que explica la relación simétrica tran­ sitiva. En todos los casos dichos. distinta de la serie de estados. y que impide el riesgo de introducir entidades metafísicas ficticias. mientras cualquier otra pro­ piedad común puede ser ilusoria. Ningún mal se hace si tales pro­ piedades comunes existen como supone el lenguaje. por lo tanto. 107 . entonces nuestro método nos ha preservado del error. el método que hemos adoptado es el único digno de confianza. por tanto aca­ bamos por imaginar que realmente hay una cosa. sustituir la clase por la propiedad común que sería ordinariamente supuesta. y esta es la fuente de las aparentes paradojas. es prudente. Esta es la razón para las definiciones que hemos adoptado. para impedir suposiciones innecesarias.en que definimos instantes) es una relación : transitiva si­ métrica. llegamos a pensar que realmente hay un instante que confiere una propiedad común a todas las cosas existentes en ese instante. Pero si no hay tales propiedades comunes en nin­ gún caso dado. la categoría de términos que tienen la relación transitiva simétrica dada a un térmi­ no dado cumplirá todos los requisitos formales de una pro­ piedad común de todos los miembros de la clase.

.

muy hermoso. un tema puramente matemático. no es una parte de la filosofía. por las mismas ra­ zones que las de Zenón no podrían constar de un número infinito de puntos e instantes porque se suponía que los nú­ meros infinitos eran contradictorios consigo mismos. no debían ser considerados como compuestos de puntos e ins­ tantes. Zenón. en la mayoría de sus perfecciona­ mientos y desarrollo. habían hallado aquí una antinomia: espacios y tiempos no podrían constar de un número finito de puntos e instantes. al creer que el número infi­ nito era contradictorio consigo mismo. es. estric­ tamente hablando. como lo fueron por la teoría defendida en nuestra última conferencia. los espacios y los tiempos. y muchos filósofos pien­ san que la continuidad se destruye cuando el espacio y el tiempo se reducen a puntos e instantes. Por lo tanto. Sólo la base lógica de la teoría pertenece a la filosofía y únicamente ella nos ocupará esta noche. la que sigue: los matemáticos tratan el espació y el tiempo como si constaran de puntos e instantes. pero. muy importante y muy encantador. La vía por la que el problema de la continuidad ingresa en la filosofía es. más fácil de sentir que de de­ finir. Los filósofos posteriores. demuestra que ese análisis en puntos e instantes es im­ posible si nos adherimos a la opinión de que el número de puntos o instantes en un espacio o tiempo finitos debe ser finito. de la que nos ocuparemos en la presente conferencia. como vere­ mos. como enti­ dades independientes. sean descartados. pero también tiene una propiedad. si eran en efecto reales. hablando en for­ ma general. Q U I N T A C O N F E R E N C I A LA TEORIA DE LA CONTINUIDAD La teoría de la continuidad. los pro­ 709 . Pero aun cuando los puntos y los instantes. que llamamos continuidad.

que será exa­ minada en la séptima conferencia. hay a menudo una labor larga y seria requerida todavía para sentirla: es necesario divulgarla. permanecen en una forma prácticamente inmutable. admitamos puntos e instantes. ciertas 110 . En la presente conferencia. una por una. nos permitiría pensar y so­ ñar en él. pero veo razón para suponer que la continuidad del espacio y el tiempo reales pueda ser más o menos análoga a la conti­ nuidad matemática. ha sido adaptado por la teoría positivista del infinito. sólo pueden dar un movimiento por sal­ tos. creo. como trataré de demostrarlo ahora. no meramente construir laboriosas oraciones con la ayuda de la gramática y el diccionario. Es. Lo que ella reclama es que. que no depende para su vali­ dez de ninguna propiedad del espacio y el tiempo reales. la naturaleza de las series continuas como aparecen en matemáticas. trataré primero de esbozar lo que es la teoría matemática de la continuidad en sus esen­ cias filosóficamente importantes. la aplica­ ción al espacio y al tiempo reales no estará en debate.blemas de continuidad. para comenzar. creo. no las suaves transiciones con las que los sentidos nos han familiarizado. en el caso de un lenguaje extranjero. sacar de la mente. las sugestiones mal encaminadas de las teorías falsas pero más familiares. N o veo ninguna razón para suponer que los puntos y los ins­ tantes que los matemáticos introducen al tratar el espacio y el tiempo son entidades reales existentes físicamente. al fracaso para comprender imaginativamente. Pero allí persiste un sen­ timiento —de la índole del que condujo a Zenón al argu­ mento de que la flecha en su vuelo está en reposo— que su­ giere que ios puntos y los instantes. para adquirir la índole de intimidad que. y con­ sideremos los problemas en relación con esta hipótesis más simple o por lo menos más familiar. en tanto que descan­ sa sobre supuestas dificultades de números infinitos. Este sentimiento es debido. Para comenzar. aunque sean infinita­ mente numerosos. una vez comprendida. la ausen­ cia de esta clase de intimidad lo que hace que muchos filó­ sofos consideren la doctrina matemática de la continuidad como una explicación inadecuada en la continuidad que experimentamos en el mundo sensible. Cuando una teoría ha sido aprehendida lógicamente. La teoría de la continuidad matemática es una teoría lógica abstracta. una sucesión de inmovilidades distintas. El argumento contra la continuidad. así como en abstracto. Por lo: tanto.

La noción ae orden. previamente muy difí­ ciles de analizar. sin embargo. y han limitado la palabra “continuo” . que aquí se introduce. U na sucesión es llamada “densa” cuando no 111 . a elementos dis­ puestos en un orden. es decir. sin tener que disponerlos en una su­ cesión. en matemáticas. y un grupo de elementos que pueden es­ tar también siempre colocados en un orden continuo pue­ den siempre estar distribuidos en órdenes que n o son con­ tinuos. Lo que sabemos empíricamente sobre el espacio y el tiempo es insuficiente para capacitarnos para decidir entre varias alternativas matemáticas posibles. Los matemáticos han distinguido diferentes grados de continuidad. será mejor olvidar el espacio. de tal modo que podemos decir de dos cualesquiera. Tenemos un ejemplo de esto en un caso tal como los maridos ingleses y las esposas inglesas: podemos ver que debe haber el mismo número de maridos que de esposas. para pro­ pósitos técnicos. Así. lo que es llama­ do “densidad” . Es posible saber que dos con­ juntos tienen el mismo número de términos. Pero la continuidad. ya no presenten ninguna dificultad lógica. para volver a estos temas equipados con las armas proporcionadas por la teoría abstracta de la continui­ dad. son ejemplos de sucesiones. La continuidad. para los propósitos filosófi­ cos. es una propiedad sólo po­ sible a una sucesión de elementos. a sucesiones que tengan un cierto grado elevado de continuidad. que vamos a considerar. los puntos sobre una línea de izquierda a derecha. Los números en orden de magnitudes. es esencialmente una propiedad de un orden: no pertenece a un grupo de elementos en sí mismos. la esencia de la continuidad no debe ser buscada en la naturaleza del grupo de elementos. sino sólo a un con­ junto de cierto orden. U n conjunto de elementos que pue­ den estar dispuestos en un orden pueden estar colocados en otros órdenes. sino en la natura­ leza de sus colocaciones en una sucesión. el tiempo y la continuidad del cambio sensible. los momentos de tiempo de más tem­ prano a más tarde. que uno viene antes que el otro. sin conocer el orden en el que deben tomarse. todo lo que es importante en la continuidad es introdu­ cido por el más bajo grado de continuidad. Pero. características de espacio y tiempo. no es requerida en la teoría de los números cardinales. pero estas alternativas son todas completamente inteligibles y completamente adecua­ das a los hechos observados. Por el momento.

112 .hay dos elementos consecutivos. de ser llevado dentro de la perspectiva de la explicación matemática. por ejemplo. digamos 5I/ioo. En el caso de los entes abstractos tales como fracciones. que esté inmediatamente después de l/¿ '■ s> elegimos alguna frac­ ción que sea muy poco más grande que y 2. con el propósito de hacer sentir su posibilidad lógica. tam­ bién tienen sus propiedades de densidad. quizá no es muy difícil darse cuenta de la posibilidad lógi­ ca de que formen un conjunto denso. N o hay fracción. quémonos meramente a la consideración de su posibilidad. Para simplicar nuestro problema tanto como sea posible.D e este modo. podemos encontrar otras. hay otras fracciones más grandes que una y más pequeñas que la otra. Las dificultades qué. tal como 101/ooo. por muy poco que ellas difieran. en su análisis. sin embargo.una serié densa el número de los términos entre cualesquiera de dos términos dados debe ser infinito. dedi-. como un planteamiento formal de la naturaleza del movi­ miento. porque en . podrían sentirse son las del infinito. Uno de los más simples ejemplos de una sucesión densa es la sucesión de fracciones en orden de magnitud. tales como el movimiento. Por lo tanto. sino que entre dos cuales­ quiera hay otros. aunque es­ tén muy juntas. que está más cer­ ca de 1/ 2. la densidad se con­ vierte en mucho más incompatible con nuestros hábitos mentales. y debe. descuidan­ do por el momento la cuestión de su adecuación física. En casos más concretos. la mera densidad en sí misma no ofre­ ce gran obstáculo a la imaginación. es una cuestión adicional. pero lo que realmente ocurre debe ser capaz. Pero cuando se han salva-. y por lo tanto no hay dos frac­ ciones consecutivas. Por lo tanto. que depende de la evidencia empírica y probablemente in­ capaz de ser respondida con certeza. hay un infinito número de otras fracciones. por una cierta cantidad de elabora­ ción lógica. originar exactamente problemas tales como los originados en su for­ ma más simple por esta explicación. do estas dificultades. entre dos fracciones cualesquiera. El espacio y el tiempo matemáticos. Dadas dos fracciones cualesquiera. La expli­ cación matemática del movimiento será quizá artificialmen­ te simplificada cuando se considera que sólo describe lo que realmente ocurre en el mundo físico. será preferible considerar explíci­ tamente las explicaciones matemáticas del movimiento. aunque si el espa­ cio y el tiempo reales la tienen.

habrá otras posiciones intermedias ocupadas en instantes intermedios. caemos en el error. es recorrida pasando a través de toda la serie infinita de posiciones entre los dos términos de la distancia. la imaginación sugiere que podemos describir la continuidad del movimiento diciendo que el punto luminoso siempre pasa de una posición en un instante a la próxima posición en el instante próximo.imaginemos un minúsculo punto luminoso moviéndose ( a lo largo de una regla graduada. Una simple paradoja puede servir como ilustración. Pero. que hay puntos e instantes conse­ cutivos 20. inevitables. de un instante al próximo. no se debe suponer que la con­ tinuidad del movimiento consiste en el movimiento de un 113 . como aparecerá en nuestra próxima con­ ferencia. debemos rechazar la hipótesis sobre la que está basada. Cada distancia. De este modo habrá exactamente una velocidad perfectamente definida con la que todos los mo­ vimientos deben realizarse: ningún movimiento puede ser ni más rápido que éste. ni más lento. no puede estar en el mismo punto en dos instantes conse­ cutivos. aun­ que pequeña. en este punto. Pero no puede. Por muy cercanas que tomemos las dos posiciones. sino que pasará en el camino a través de un infinito número de posiciones. a saber. Se sigue que nuestro punto luminoso debe. y estaríamos de acuerdo con que la continuidad del movimiento excluye la posibilidad de tales saltos súbitos. si consideramos dos posiciones cualesquiera del punto luminoso ocupadas en dos instantes cualesquiera. Tan pronto como decimos esto o lo imaginamos. en tanto se mué va. Puesto que esta con­ clusión es falsa. ¿Qué queremos expresar al decir que el movimiento es continuo? N o es necesario para nuestro propósito considerar la totalidad de lo que el mate­ mático da a entender con este enunciado: sólo parte de lo que se propone es filosóficamente importante. pasar de un punto en un instante al próximo punto en el próximo instante. el punto luminoso no saltará súbitamen­ te de la una a la otra. ir más allá que de un punto al próximo. Una parte de lo que quiere decir es que. en alguna forma. En consecuencia. no habría instante en el que estuviera en las posiciones inter­ medias entre aquella del primer instante y aquella del pró­ ximo. encontraríamos las paradojas de Zenón. por­ que no hay punto próximo ni instante próximo. Si nuestro punto luminoso está en movimiento a lo largo de la regla graduada durante la totalidad de cierto tiempo. porque si lo hiciera. Si los hu hiera.

"al final la distancia se volverá infinitesimal” . el intervalo entre dos instantes cualesquiera v entre dos posiciones cua­ lesquiera. cuerpo que ocupa posiciones consecutivas en momentos con? secutivos. cualquiera sea la distancia finita que pueda ser elegida. frecuentemente se han desviado. en esta clase de problema. sin embargo. Supongamos que dividimos una distancia dada. porque no hay fi­ nal. creo. y los filósofos que han estado dependien­ do de él. teóricamente. v así sucesivamente. En un movimiento continuo. Si nuestra distancia original era una pulgada.finita” . un cuarto: de pulgada. es un error. por muv cercanos que tomemos las dos posiciones v los dos instantes. pero la continuidad del movi­ miento se muestra en el hecho de que. No. sin que ningún término final sea alean-. zado. aunque nos dé conti­ nuamente distancias más pequeñas. El proceso de bisección puede. en eliminar la sugestión de distancias v tiempos infi­ nitesimales. más pequeñas serán las distancias resultan­ tes. caer en un error de lógica elemental. a primera vista. la divisibilidad infinita de las distancias. distancias tan pequeñas que cualquier fracción finita de una pulgad® será más grande. podemos hallar distancias menores. “Pero” . que debe ser admitida. es siempre finito. Esta divisibilidad infinita parece. un dieciseisavo y así sucesivamente. cuanto más lo continuemos. diremos que en cada instante dado el cuerpo móvil ocupa cierta posición. podemos' continuar el proceso tanto como queramos. conti­ nuar para siempre. entonces. alcanzamos sucesivamente media pulgada. Es fácil. La conté nua bisección de nuestra distancia. im­ plicar que hav distancias infinitesimales. El lenguaje común está mal adaptado para expresar mate rias de esta índole. esto puede ser expresado en la forma ambigua “hav una distancia más pequeña que cual­ quier distancia . Esto. y en otros instantes ocupa otras posiciones. nos da siempre distan­ cias finitas. no implica que hava distancias tan pequeñas que cualquier distancia finita sea más grande. y luego dividirlos la mitad. peí ro cada distancia de esta sucesión infinita de distancias de­ crecientes es finita. la distancia en cues­ tión es más pequeña". es decir. entonces el planteamiento es falso. De este modo. La dificultad para la imaginación está principalmente. Dada cualquier distancia finita. puede objetarse. hav un 114 . un octavo. Pero si esto se interpreta como que quiere decir “ hav una distancia tal que. y.

pero no pode­ mos decir que está en reposo en ese instante. v no hav un comienzo y un fin del instante con un intervalo entre ellos. En consecuencia. depende de la naturaleza del conjunto denso. Para definir con exactitud lo que esto quiere decir. nuestra definición proporciona un análisis de la continui­ 775 . Lo que se requiere puede ser expresado en lenguaje ma­ temático diciendo que la posición de un cuerpo móvil de­ be ser una función continua del tiempo. (ambos incluidos). y cuando el movimiento es continuo en todos los tiempos. puesto que el instante no dura un tiempo finito. debe ser posible encontrar dos instantes t¡. si el movimien­ to de la partícula es continuo en el tiempo t. uno anterior a t y otro posterior. no consiste simplemente en un cuerpo que está donde está en un instante dado. La totalidad de esta teoría. tal que a lo largo de la totalidad del tiempo desde ti a t2. para su total comprensión. la partícula se ubica entre Pi y P¡. como es obvio. que están ocupadas en instantes que también están aún más ju n ­ tos. v exige.número infinito dé posiciones todavía más cercanas. está en el punto P. Elijamos ahora cualquier porción pequeña Pi Po de la trayectoria de la partícula. Y decimos que esto aún debe darse por muy pequeña que haga­ mos la porción Pi P2. siendo esta porción una que contenga P. como la flecha de Zenón 21. Cuando es así. que el conjunto denso se haya conver­ tido en familiar y fácil para la imaginación tanto como pa­ ra el pensamiento deliberativo. en el momento t. sino que siempre pasa por una transición gradual a través de un número infinito de intermediarios. En un instante dado. El reposo consiste en estar en la misma posición en todos los instan­ tes a lo largo de un cierto período finito. decimos que el movimiento como un todo es continuo. decimos que el movi­ miento es continuo en el tiempo t. está donde está. Es obvio que si la partícula fuera a saltar súbitamente de P a algún otro punto Q . U. nuestra definición fallaría para todos los intervalos Pi Po que fue­ ran demasiado pequeños para incluir a Q. aunque corto. procedemos como sigue: Consideremos una partícula que. Decimos entonces que. El cuerpo móvil nunca salta de una posición a otra.

dad del movimiento. mientras admitamos puntos e instantes v neguemos distancias en el espacio o períodos en el tiempo. en su mavor parte en el desconocimiento del análisis matemático. como el de la manecilla horaria de un reloj. y que llamamos movimiento visible? Sea lo que fuere. ¿Qué es este algo que vemos. Fuera de los argumentos precisos. dificultades frim a facie del movimien­ to continuo. pe­ ro creo que puede ser totalmente respondida sin apartarse. “puede ser muy ló­ gica. pero. Por lo tanto. a cada momento. por lo tanto. y podrá aplicarse admirablemente a algún otro mundo. sus opiniones sobre este asunto las he examinado en otra parte 22. Un movimiento lento. infinitesimales. Bergson proporciona un ejemplo típico y re­ ciente de teorías filosóficas del movimiento. ve­ mos su movimiento exactamente como vemos su color. o sea. han adoptado otros y más heroicos métodos de tratar las.” N o quisiera menospreciar la objeción así presentada. que cierran el paso a una acej> tación de la explicación matemática del movimiento. que el segundero se está moviendo. sin embargo en el segundero hay algo perceptible a nuestros sentidos que está ausente en la horaria. los movimientos reales son comple­ tamente diferentes de lo que vuestra teoría declararía que son. cuando oh servamos el movimiento del minutero. alguna filosofía diferente de la vuestra para su explicación adecuada. de los métodos v la perspectiva que ha conducido a la teo ría matemática del movimiento. lo que es dis­ 116 . más bien que razones. “Vuestra teoría” dicen. no vemos meramente primero una posición v luego otra. v requiere. Podemos ver. tratemos pri­ mero de formular la objeción en forma más cabal. Pero en este sentido la manecilla horaria y el segundero están igualmente en movimiento. tío es la sucesiva ocupación de sucesivas posiciones: algo más allá de la teoría matemática del movimiento se requiere para explicarlo. nada sucede cuando un cuerpo se mueve excepto que está en lugares diferen­ tes en tiempos diferentes. si un cuerpo se está moviendo con rapidez. hay ciertos sentimien-: tos. Los oponentes de la teoría matemática acen­ túan este hecho. por la observación de un cambio de posición después de un lapso. se conoce sólo en la forma en que los matemáticos nos enseñarían a esperar. vemos algo tan directa? mente sensible como el color. Los filósofos. Si la teoría matemática es adecuada. Para comenzar.: pero en este mundo real.

su aparien­ cia sensible puede. así que se desvane­ cen. es más breve aún como fenómeno físico: continuamos viéndolo por unos pocos momentos después que las ondas luminosas han cesado de impresionar el ojo. tinto de verlo primero en un lugar y luego en otro. 1) La respuesta fisiológica muestra meramente que. aunque debe también incluir que vemos que está en alguno de estos lugares antes que en otros. no es exac­ tamente como la sensación debida a un estímulo presente.mundo físico. la psicológica v la lógica. Esta clase de consi­ deración. el propósito de esta respuesta es modesta­ mente mostrar que la explicación matemática no es imposi­ ble si se aplica al . hasta que la sensa­ 117 . por ejemplo. esperar ser lo que es. si el mundo físico es lo que supone el matemático. sino que las veremos con diferentes grados de intensidad: la posición presente más vividamen­ te. es lo que conduce a Bergson v a muchos otros a juzgar un movimiento como un todo realmente indivisi­ ble. o que una explicación aná­ loga se aplica en psicología. Para esta objeción hay tres respuestas suplementarias: la fisiológica. no la serie de estados separados que imagina el matemá­ tico. Si. D e este modo. muevo mi mano rápidamente de izquierda a derecha. pese al hecho de que ustedes saben que comienza a la izquierda y termina a la derecha. sin embargo. Las sensaciones. se debilitan gradualmente. Cuando algún nervio es estimulado. veremos realmente en un ins­ tante el cuerpo móvil a lo largo de una porción finita de su recorrido. la sensación debida a un estímulo que ha pasado hace poco. veremos no sólo un número de posiciones del cuerpo mó­ vil simultáneamente. U n destello de luz. Esto parece incluir que lo vemos simultáneamente en varios lu­ gares. y no sólo en el sitio exacto donde está en aquel instante. de este modo. a pesar de eso. cuando vemos un movimiento rápido. en el caso de un movimiento físico. a ustedes les parece ver la totalidad del movimiento de una sola vez. ni siquiera intenta mostrar que esta explicación es necesaria. D e este modo. si es suficientemente rápido. Las consideraremos sucesivamente. a fin de causar una sensación. Se sigue de esto que. sino que desaparece gradualmente en un breve tiempo finito. y las otras con vivacidad decreciente. la sensación no cesa instantáneamente con la ce­ sación del estímulo. breve como es a nuestra vista. creo.

cosas explica por completo la percepción dél movimiento. y la percepción : anterior v la posterior de un movimiento se distinguen por la menor y mayor fuerza de las sensaciones. La cuestión se nos impone así. fuera de los materiales proporcionados por la sensación. Pero la fisiología. hablando en general. está supo­ niendo la verdad de la física. con todo. puntos e instantes. no meramente inferido. por las razones que he sugerido en las conferencias tercera y cuarta. y de este modo sólo es capaz'. Hemos considerado esta teoría en las conferencias tercera y cuarta. no de mos­ trar que es necesaria. tan pronto como consideramos con seriedad lo que realmente se da en las sensaciones. Consiste. del mundo de la física. Si sé puede hacer esto. Este estado dé. Un movimiento es percibido. por una suerte de diccionario. en mostrar que. Esta consideración nos lleva a la res­ puesta psicológica. 118 . cuaii- do es suficientemente rápido como para que muchas posi­ ciones sean percibidas al mismo tiempo. (2) La respuesta psicológica a nuestra dificultad sobre el movimiento. empero. a pesar de que las partículas. que era supuesto en la respuesta fisiológica. junto con otros casos individuales estructural-: mente similares a estos materiales. por el momento bastará un simple esquema de su aplicación a nuestro problema presente.ción se desvanece en la memoria inmediata. los puntos y los instantes con los que la física opera. El mundo dé: la física. no son dados por la experiencia. pero la respuesta no puede ser ni breve ni fácil. ha­ blando de estímulos y órganos sensoriales y 'movimiento fí­ sico distinto del objeto inmediato de los sentidos. por el momento. lo encontramos muy diferente en apariencia. de mostrar que la explicación física es posible. y sólo capaz. es evidentemente deducido a partir de lo dado en la sensación. Esta respuesta muestra que la fisiología puede explicar nuestra percepción del movimiento. entonces todas las proposiciones de la física se pueden traducir. de ser vagamente es­ bozada. es posible hacer cons­ trucciones lógicas que tengan las propiedades matemáticas que la física señala a las partículas. y no hay mucha posibilidad que realmente sean cosas existen­ tes.. es parte de una vasta teoría. ¿Es válida la inducción de la física a partir de los sentidos? Creo que la respuesta debe ser afir­ mativa. eri proposiciones sobre las clases de objetos que son dados en la sensación. todavía no con­ cluida.

ni aun entre el segundo v el tercero. aun dentro de la esfera de los datos inmedia­ tos de los sentidos. y todavía no será percibido ningún cambio. si ambos pesos extras hubie­ ran sido agregados al mismo tiempo puede ser que el cam­ bio hubiera sido percibido con absoluta facilidad. otro pequeño peso extra puede ser agregado. V aquel otro indistinguible de un tercero. encontramos que es necesario distinguir instantá­ neamente. En todos los casos de datos sensoriales capaces de cambio gradual. 779 . podemos en­ contrar un dato sensorial imposible de distinguir de otro. aunque los elementos de la suce­ sión parezcan diferentes. Aplicando estas consideraciones generales al caso del mo1 vimiento. Si el peso extra es suficientemente pequeño. Consideremos un cuerpo que se está moviendo con rapidez suficiente como para que su movimiento sea perceptible. pero. O bien. después de todo. mientras que el primero y el tercero son completamente fáciles de distin­ guir. v esta sucesión será densa. En realidad. y considerar dichos estados como formando una sucesión densa. realmente diferentes cuando no podemos percibir ninguna diferencia entre ellos. ■asimismo. agrega un pequeño peso extra. no percibirá ninguna diferencia en la sensación. a una sucesión de visiones momentáneas del cuerpo móvil. por ejemplo. y deben ser a veces. Cuando consideramos los datos reales de la sensación en esta conexión. tomemos matices de un color. Sería fácil encon­ trar tres materiales de tonos tan aproximadamente semejan­ tes que ninguna diferencia pueda ser percibida entre el primero y el segundo. que una persona con los ojos cerrados está sosteniendo un peso en la mano. Después de un momento. De este modo se nos retrotrae. y la totalidad de la teoría matemática del movimiento se aplicará a ella verbatim. Supongamos. o de todos modos más de acuerdo con los hechos que cualquier otro modo de ver igualmente sim­ ple. y de suficiente longitud como para que su movimiento no sea abarcado enteramente en una sensación. los estados de los objetos. sin hacer ruido. la ex­ tensión que vemos en un instante es diferente de la que ve­ mos en otro. como la anterior sucesión física de puntos. pese al hecho de que vemos una extensión finita del movimiento en un instante. y alguno. Una razón antigua pero terminante para creer esto fue recalcada por Poincaré23. Entonces.. el carácter matemático de la su­ cesión es invariable. es importante darse cuenta de que dos da­ tos sensoriales pueden ser.

pero este grupo de posiciones cambia continuamente de momento a momento. tal como pesos y colores. Hay varios problemas diversos capaces de ser confundidos cuando se dice que el continuo matemático no se adecúa a los hechos de los sentidos. realmente intermedió entre ellos. aunque indistinguible de ambos. todo lo que originalmente afirmamos es que algo definible en función de los fenómenos escuetos satisface nuestra fórmula y en este sentido la teoría matemática del movimiento es aplicable a los datos de las sensaciones tan bien como a las supuestas partículas de la física abstracta. porque. Podemos plantearlos en orden de generalidades decrecientes. como sigue: a ) ¿Las sucesiones que poseen la continuidad matemá­ tica son lógicamente posibles? b) Suponiendo que sean lógicamente posibles. en la sucesión de fracciones? c ) ¿La suposición de puntos e instantes hace ficticia la totalidad de la explicación matemática? 120 . sino sólo a una suposición completamente innecesaria de simplicidad en los objetos momentáneos de los sentidos. objeciones a esta teoría convenientemente entendida. Tales consideraciones como las arriba citadas muestran . no existen los elementos exteriores mutuamente fijos tal como pueden encontrarse. En el caso de un movimiento visible. el segundo tono no puede ser el mismo que el pri­ mero. o sería distinguible del primero. Cuando afirma­ mos que alguna explicación matemática de los fenómenos es correcta. realmente for­ man un conjunto denso. y está sujeto exactamente al mismo tratamiento matemático que si fuera un mero punto. entre los datos sensoriales reales. que. imposibles aplicadas a los datos sensoriales reales. podemos decir del objeto inmediato de los sentidos que a cada instante está en todas las posi­ ciones que permanecen percibidas en aquel instante. Por lo tanto debe ser. Las objeciones que pueden apor­ tarse desde un punto de vista psicológico contra la teoría ma­ temática del movimiento no son. o sería distinguible del tercero. por lo tanto. es i perfectamente razonable suponer que los datos de los sentidos de una clase dada. por ejemplo. En' tal caso. mientras que el primero y el tercero son distinguibles. ni el mismo que el tercero. ¿no son. aunque no podemos distinguir los datos sensoriales á |menos que ellos difieran por encima de cierta cantidad.

en parte de la posibilidad del infinito matemático. El efecto producido. en el hecho empírico real. lo que no es asunto de unidades discretas. que ocupará nuestras dos próximas conferencias. de transición. N o diré más sobre este tona por el momento. si A v B son datos inmediatos. tan gradualmente que la diferencia de color en dos porciones muy próximas es imperceptible. Pero no es esto lo que se desprende. y es falsificado por las disecciones del intelecto. deben aparecer diferentes si son diferentes. Incons­ cientemente se supone. por ejemplo. a) La cuestión de la posibilidad lógica del continuo mar temático depende en parte de los elementales conceptos fal­ sos que examinamos al comienzo de la presente conferen­ cia. Supongamos. Ahora bien. no deseo sos­ tener que esta opinión sea contraria a la experiencia inme­ diata: deseo sólo afirmar que es esencialmente incapaz de ser probada por la experiencia inmediata. el flujo sensible está exento de divisiones. Como vimos. por ser datos inmediatos. de­ be haber entre los datos sensoriales diferencias tan ligeras hasta ser imperceptibles: el hecho de que los datos senso­ riales sean inmediatamente dados no significa que sus dife­ rencias también deban ser inmediatamente dadas (aunque puedan ser). puesto que es conveniente primero completar la respuesta psicológica. mientras la diferencia entre porciones separadas más ampliamente es perfectamente no­ table. Y puesto que se tiende a suponer aue los colores. al­ guna razón suficiente para creer que el mundo de los senti­ dos no tenga solución de continuidad? Consideremos estas preguntas a continuación. que. una superficie de color en la que dicho color cambia gradualmente. A menudo se presenta el argu­ mento de que. suponiendo que todas estas objeciones ha­ yan sido respondidas. d) Finalmente. y en parte de ja forma lógica de la respuesta a la objeción bergsoniana que planteamos hace algunos minutos. entonces el he- 721 . será precisamente el de “interpenetración”. absurdum del modo de ver analítico. parece desprenderse fácilmen­ te que la “interpenetración” debe ser finalmente la explica­ ción correcta. y A difiere de B. en tal caso. ¿hay. como una premisa para una re- ductio a d . b) La cuestión de si los datos sensoriales están compues­ tos de unidades mutuamente externas no puede resolverse por la evidencia empírica. como materia de experiencia inmediata.

cho de diferir debe ser también un dato inmediato. Es difícil
decir cómo se originó esta suposición, pero creo que debe
estar relacionada con la confusión entre "conocimiento in­
mediato” y “conocimiento mediato” . El conocimiento inme­
diato, que es lo que se deriva de los sentidos, n o implica,
teóricamente por lo menos, ni siquiera el más pequeño "co­
nocimiento mediato” , es decir, no implica conocimiento de
ninguna proposición concerniente al objeto conocido ea
forma inmediata. Es un error hablar com o si el conocimien­
to inmediato tuviera grados: hay meramente un conocimien­
to inmediato y un no-conocimiento inmediato. Cuando ha­
blamos de “un mejor conocimiento inmediato”, como por
ejemplo con respecto a una persona, lo que queremos de­
cir es, tener un mejor conocimiento inmediato de más par­
tes de una cierta totalidad; pero el conocimiento inmediato
de cada parte o es completo o no existe. Por lo tanto, es un
error decir que si tuviéramos un perfecto conocimiento in­
mediato de un objeto lo conoceríamos en su totalidad. “Co­
nocimiento mediato” es el conocimiento de las proposiciones,
que no está incluido necesariamente en el conocimiento
inmediato de los elementos de las proposiciones. Conocer
que dos matices de color son diferentes es conocimiento me­
diato de ellos; en consecuencia, el conocimiento inmediato
de los dos tonos no necesita de ningún modo el conoci­
miento mediato de que ellos son diferentes.
D e lo que acabamos de decir se desprende que no pue­
de usarse válidamente la naturaleza de los datos sensoriales
para probar que no están compuestos de unidades mutua­
mente externas. Se puede admitir, por otro lado, que ria­
da en su carácter empírico necesita especialmente de la opi­
nión de que ellos están compuestos de unidades mutuamen­
te externas. Si se sostiene esta opinión, debe ser sosteni­
da con fundamentos lógicos, no empíricos. Creo que los
fundamentos lógicos son adecuados a la conclusión. Des­
cansan, en el fondo, sobre la imposibilidad de explicar la
complejidad sin suponer elementos. Es innegable que el
campo visual, por ejemplo, es complejo; y hasta donde yo
abarco, hay siempre contradicción con ellas mismas en las;
teorías que, mientras admiten esta complejidad, intentan ne­
gar que resulta de la combinación de unidades mutua­
mente externas. Pero proseguir este tema nos conduciría
demasiado lejos de nuestro asunto, y, por lo tanto, no diré
más sobre él, por el momento.

122

c) A veces se alega que la explicación matemática del
movimiento se convierte en ficticia por su suposición de
puntos e instantes. Ahora bien, aquí hay que distinguir
dos cuestiones diferentes. La' cuestión del espacio y el tiem­
po absolutos o relativos, y la cuestión de si lo que ocupa el
espacio y el tiempo debe estar compuesto de elementos que
no tienen extensión ni duración. Y cada una de estas cues­
tiones a su turno puede tomar dos formas: a ¿la hipó­
tesis está de acuerdo con los hechos y con la lógica?
11) ¿la necesitan los hechos o la lógica? Quiero responder
en cada caso, sí, a la primera forma de la pregunta y no,
a la segunda. Pero de todos modos la explicación matemá­
tica del movimiento no será ficticia, a condición de que
se dé una correcta interpretación a los vocablos “punto” e
“instante”. Unas pocas palabras sobre cada alternativa ser­
virá para aclarar esto.
Formalmente, la matemática adopta una teoría absoluta
del espacio y del tiempo, es decir supone que, además de
las cosas que están en el espacio y en el tiempo, hay tam­
bién entidades, llamadas “puntos” e "instantes” , que están
ocupadas por cosas. Esta visión, sin embargo, aunque defen­
dida por Newton, ha sido considerada mucho tiempo por
los matemáticos meramente como una ficción útil. Tanto
como alcanzo a ver, no hay evidencia concebible ni a favor
ni en contra. Es lógicamente posible, y es compatible con
los hechos. Pero los hechos son también compatibles con
la negación de las entidades espaciales y temporales, además
de las cosas con relaciones espaciales y temporales. En conse­
cuencia, de conformidad con la navaja de Occam, haremos
bien en abstenernos de suponer o de negar puntos e instan­
tes. Esto significa que, en cuanto concierne al resultado prác­
tico, adoptamos la teoría racional; porque, en la práctica, el
rechazo para suponer puntos e instantes tiene el' mismo efec­
to que la negación de ellos. Pero en estricta teoría, ambos
son completamente diferentes, puesto que la negación in­
troduce un elemento de dogma inverifioable que está por
completo ausente cuando nos abstenemos meramente de afir­
mar. Así, aunque deriváramos los puntos y los instantes de
las cosas, dejaríamos abierta la simple posibilidad de que
ellos también puedan tener una existencia independiente co­
mo entidades simples.
Llegamos ahora al problema de si las cosas en el espacio
y en el tiempo deben ser concebidas como compuestas de

723

elementos sin extensión ni duración, es decir, de elementos
que sólo ocupan un’ punto y un instante. La física, formal­
mente, supone en sus ecuaciones diferenciales que las cosáis,
constan de elementos que ocupan sólo un punto a cada ¡ns-:
tante, pero que persisten durante todo el tiempo. Por las'
razones explicadas en la cuarta conferencia, la persistencia
de las cosas a través del tiempo ha de ser considerada como
el resultado formal de una construcción lógica, no como im­
plicando necesariamente ninguna persistencia real. Los mis­
mos motivos, en realidad, que conducen a la división de coi
sas en puntos-partículas deben presumiblemente conducir
a su división en instantes-partículas, así que el elemento for­
mal esencial de la materia en física será un punto-instante-
partícula. Pero dichos objetos, así como las partículas de fí­
sica, no son datos. La misma economía de hipótesis que
dicta la adopción práctica de un espacio v un tiempo rela­
tivos más bien que absolutos, también dicta la adopción
práctica de elementos materiales que tienen una extensión
y duración finita. Puesto que, como vimos en la cuarta
conferencia, puntos e instantes pueden construirse como
funciones lógicas de tales elementos, la explicación mate­
mática del movimiento, en la que una partícula pasa en
forma continua a través de una sucesión continua de pun­
tos, puede representarse en una forma que supone sólo cre­
mentos que están de acuerdo con nuestros datos reales de
que tienen una extensión y una duración finitas. Por lo
tanto, en lo que concierne al uso de puntos e instantes, la
explicación matemática del movimiento puede ser librada:
de la carga del empleo de ficciones.
d) Pero debemos ahora enfrentar la cuestión: ¿Hay, en
el hecho empírico real, alguna razón suficiente para creer
que el mundo de los sentidos sea continuo;1 Aquí creo que
la respuesta debe ser negativa. Podemos decir que la hipó­
tesis de la continuidad es perfectamente compatible con los
hechos y con la lógica, y que es técnicamente más simple
que cualquier otra hipótesis defensible. Pero, puesto que
nuestros poderes de discriminación entre objetos sensibles
muy semejantes no son infinitamente precisos, es comple­
tamente imposible decidir entre teorías diferentes que sólo
difieren con respecto a lo que está por debajo del margen
de discriminación. Si, por ejemplo, una superficie coloreada
que vemos consta de un número finito de superficies peque­
ñas, y si un movimiento que vemos consta, como un eine-

124

inatógrafo, de un gran número finito de ¡posiciones sucesi­
vas, no habrá nada que se pueda descubrir empíricamente
para demostrar que los objetos de los sentidos no son
continuos. En lo que se llama continuidad experimentada,
tal como se dice que es dada por los sentidos, hay un fuerte
elemento negativo: la ausencia de la percepción de la di­
ferencia aparece en los casos que se piensan para que den
la percepción de la ausencia de diferencia. Cuando, por
ejemplo, no podemos distinguir un color A de un color B,
ni un color B de un color C , pero podemos distinguir A
de C , la no-distinguibilidad es un hecho puramente nega­
tivo, a saber, que no percibimos una diferencia. Aun con
respecto a los datos inmediatos, ésta no es razón para negar
que haya una diferencia. D e este modo, si vemos una super­
ficie coloreada cuyo color cambia gradualmente, su aparien­
cia sensible, si el cambio es continuo, n o será distinguible
de lo que sería si el cambio fuera por saltos finitos peque­
ños. Si esto es exacto com o parece, se desprende que no pue­
de , haber nunca ninguna evidencia empírica para demos­
trar que el mundo sensible es continuo, y no un conjunto
de un número finito muy grande de elementos de los que
cada uno difiere $3e su vecino en un grado finito aunque
muy pequeño. La continuidad del espacio y el tiempo, el
infinito número de tonos diferentes en el espectro, y así
sucesivamente, están todos en la categoría de hipótesis inve-
rificables; perfectamente posibles desde el punto de vista ló­
gico, perfectamente concordes con los hechos conocidos, y
teóricamente más simples que cualquier otra hipótesis de-
fensible, pero no las únicas hipótesis que son lógica y empí­
ricamente adecuadas.
Si se construye una teoría de los instantes que exprese re­
lación, en la que un "instante” es definido com o un grupo
de acontecimientos simultáneos y que ninguno sea simul­
táneo con otro acontecimiento fuera del grupo, entonces si
nuestra sucesión resultante de instantes ha de ser densa, de­
be ser posible, si x precede enteramente a y, para encontrar
un acontecimiento z, simultáneo con parte de x, que preceda
enteramente a algún acontecimiento que precede entera­
mente a y. Ahora bien, esto requiere que el número de acon­
tecimientos afectados sea infinito en cualquier período fi­
nito de tiempo. Si ha de ser así en el mundo de los datos
sensoriales de un hombre, y si cada dato sensorial ha de
tener no menos de cierta extensión temporal finita, será ne-

J2 5

cesado suponer que siempre tenemos un número mtimto
de datos sensoriales simultáneos con cualquier dato senso­
rial dado. Aplicando consideraciones semejantes al espacio,
y suponiendo que los datos sensoriales han de tener noúme­
nos de una cierta extensión espacial, será necesario suponer
que un número infinito de datos sensoriales se superpone
espacialmente a cualquier dato sensorial dado. Esta hipóte­
sis es posible, si suponemos un dato sensorial particular, por
ejemplo con respecto a la vista, que sea una superficie fini­
ta. que encierra otras superficies que son también •datos
sensoriales particulares. Pero hay dificultades en dicha hi­
pótesis, y no creo que estas dificultades puedan ser refuta­
das con éxito. Si no pueden ser refutadas, debemos hacer
una de estas dos cosas: o declarar que el mundo de los da-;
tos sensoriales de un hombre no es continuo, o bien rehu­
sarnos a admitir que haya algún límite más bajo que la du­
ración y extensión de un dato sensorial individual. La últi-;
ma hipótesis parece indefendible, así que estamos forzados
aparentemente a inferir que el espacio de los datos senso­
riales no es continuo; pero eso no nos impide admitir que;
los datos sensoriales tienen partes que no son datos sensoria-;
les y que el espacio de estas partes puede ser continuo. El
análisis lógicó que hemos estado considerando proporciona
el aparato para tratar las distintas hipótesis, y la decisión em-;
pírica entré ellas es un problema para el psicólogo.
3) Ahora tenemos que considerar la respuesta lógica i
las pretendidas dificultades de la teoría matemática del
movimiento, o más bien a la teoría positivista que se presen­
ta por otro lado. El modo de ver presentado explícitamente
por Bergson, e implicado en las doctrinas de muchos filó­
sofos, es que un movimiento es algo indivisible, n o analiza­
b l e válidamente en una serie de estados. Esto es parte de una
doctrina mucho más general, que sostiene que el análisis
siempre falsifica, porque las partes de un complejo total son di­
ferentes, mientras están combinadas en el todo, de lo que
podrían ser de otro modo. Es muv difícil plantear esta doc­
trina en alguna forma que tenga un significado preciso.
A menudo se usan argumentos que no tienen conexión al­
guna con el problema. Se alega, por ejemplo, que cuando
un hombre se convierte en padre, su naturaleza se altera por
la nueva relación en la que se encuentra, de tal modo que él:
no es estrictamente idéntico al hombre que previamente
no era padre. Esto puede ser verdadero, pero es un hecho cau­

126

La doctrina requeriría que un hombre que es padre no puede ser estrictamente idéntico al hombre que es hijo. Sin embargo. debe finalizar con términos que no sean cambios. la concepción de instantes sin dura­ ción. sin una duración que pueda ser revelada ni aun por los más delicados instrumentos. D e este modo hemos rechazado. N o puede haber cambio. porque está modificado en un sentido por la relación de paternidad y en otro por la de hijo. aun­ que cortos. de todos modos. Pero la doctrina en cuestión sostiene que una cosa es de tal modo modificada por sus relaciones que no puede ser la misma en una relación que en otra. que no la seguiré más allá por el momento. por las necesi­ dades lógicas del caso. Es una es­ pecie de armazón lógica en la que cualquier teoría defen- m . o. que su falsedad se evidencia tan pronto como es enunciada. no será completo. donde hay cambio. En el caso de cambios que aparecen continuos. y debe exigir análisis. y está tan rodeada de dificultades. no un hecho lógico. sino que estén conec­ tados por una relación de anterior y posterior. Esta concepción. En realidad. de este modo dos hechos que conciernen a la misma cosa incluirían dos relaciones de la misma cosa. debe incluir rela­ ciones y complejidades. debe haber una sucesión de estados. por lo tanto. si ha de ser completo. tales com o los movi­ mientos. la exposición de este pro­ blema incluye tantos subtítulos lógicos. Cambio. a menos que haya algo diferente. Mientras que nuestro análisis sólo vaya hasta otros cambios más peque­ ños. si esta doctrina es exacta. podemos dar un enunciado preciso de la doctrina que estamos combatiendo en la forma: N o puede haber nunca dos hechos concernientes a la misma cosa. Tan pronto como la doctrina general anterior es desecha­ da. aunque puede parecer difícil. parece imposible encontrar alguno distinto al cam­ bio mientras tratemos con períodos finitos de tiempo. En con­ secuencia. y el mo­ vimiento es sólo un caso particular del cambio. Un hecho que concierne a una cosa siempre es o incluye una relación de una o más entidades. de lo que había en otro momento. se nace evidente que. porque en esta forma la Opinión es tan contraria a la pura verdad. es realmente más fácil que cualquier otra que los hechos permiten. N o creo que los filósofos en cuestión hayan comprendido que éste es el planteamiento preciso del modo de ver que de­ fienden. sal psicológico. en un momento. no puede haber nunca más de un hecho concerniente a cualquier cosa única.

La considera­ ción directa de los hechos no elaborados del mundo físi­ co ha sido intentada en conferencias anteriores. sino una forma en la que los enunciados verdaderos de los hechos no elaborados pue­ dan hacerse por una interpretación adecuada. no necesariamente el enunciado mis­ mo de los hechos no elaborados. en la pre­ sente conferencia.dible debe adaptarse. sólo nos hemos preocupado de mostrar que nada en los hechos no elaborados es incompatible con la doctrina matemática de la continuidad. o exige continui­ dad de una especie radicalmente diferente de la del movi­ miento matemático. 128 .

En consecuencia. cuando enumeramos los motivos para poner en tela de juicio la realidad del mundo sensible. y con respecto al espacio está encerrado dentro de límites” . desde qüe Georg Cantor ha demostrado qüe las supuestas contradicciones son ilusorias. al libe­ lar al infinito de la contradicción. si lo que hemos dicho sobre la ló­ gica moderna es en algo exacto. al mismo tiempo estamos mostrando la posibilidad lógica de la continuidad com o se supone en la ciencia. parecía que ninguna evidencia empírica terminan­ te existe en favor del infinito o de la continuidad en los ob­ jetos de los sentidos o en la materia. sino que es infinito Con respecto al tiempo y al espacio. y son en realidad dificulta­ des qüe conciernen al infinito. mientras que. En vista de nuestra anterior exposición de física. debe ser imposible probar 129 . que cualquiera otra. Todas las supuestas dificultades de la continuidad tienen su fuente en el hecho de que una serie continua debe tener un infinito número de términos. la antítesis plantea: “El mundo no tiene principio y no tiene límites en el espacio.” Kant pretende probar estás dos pro­ posiciones. SEXTA CONFERENCIA EL PROBLEMA DEL INFINITO CONSIDERADO HISTORICAMENTE Se recordará que. ya no hay razón para pugnar por una expli­ cación “fínitista” del mundo. y. En la primera. desde el pun­ to de vista científico. Con todo. uno de los mencionados era la supuesta imposibilidad del infinito y la continuidad. 1¿ explica­ ción que supone el infinito y la continuidad sigue siendo incomparablemente más fácil y más natural. la tesis enuncia: "El mundo tiene un comienzo en él tiempo. La forma en la que el infinito se ha empleado para desa­ creditar el mundo de los sentidos puede ser ilustrada por las primeras dos antinomias de Kant.

D e este modo. Y con este resultado podríamos. Sin embargo. vale la pena considerar cóm o Kant llegó a hacer tal elemental error. y sólo por derivación es aplicable a series. en que nunca puede ser completado por síntesis sucesivas. ya debería haber existido desde un tiempo infinito. D ice lo si­ guiente: “Porque supongamos que el mundo no tiene comienzo con respecto al tiempo. Sin embargo. Por lo tanto. el argumento de Kant con respecto al espacio descansa sobre su argumento con respecto al tiempo. cuando Kant dice que una serie infinita “nunca” puede ser completada por síntesis sucesivas. para rescatar al mundo de los sentidos. y. Para comenzar. necesitamos sólo exa­ minar el argumento con respecto al tiempo. un comienzo del mun­ do es una condición necesaria de su existencia. si quisiéramos. de ningún modo adecuada para sus propósitos. al sugerir la actividad mental de la sintetización. es un error definir el infinito de una serie como "imposibilidad de ser completada por síntesis suce­ sivas” . más o menos subrepticiamente. y por lo tanto ha pasa­ do una serie infinita de estados sucesivos de las cosas en él mundo.” Muchas criticas distintas podrían admitirse sobre este ar­ gumento. que si el mundo no tuvo comienzo. es que no puede ser completada en un tiempo finito. lo que realmente prueba es. Pero el infinito de una serie consiste exactamente en esto. así que no hay problema de “com­ pletarlas” o de hacer “síntesis sucesivas”. aquella referencia a la mente de la que toda la filosofía de Kant estaba infectada. Sin embargo. de suerte que ha transcurrido una eternidad hasta cada instante dado. ésta es una conclusión muy pobre. una infinita serie del mundo pasa­ da es imposible. La noción de infinito. En segundo lugar. intro­ duce. Por lo tanto. Y la palabra “sínte­ sis” . por consiguiente. Aquí. basta destruir la prueba de una de las dos. lo que nos interesa es la prueba de que el mundo es finito. a lo más. pero nos contentaremos con un simple mínimo. ninguna de las dos. Para nuestro propósito presente. tal como la veremos en la pró­ xima conferencia. es primariamente una propiedad de clases. Lo que ocurrió en su imagina­ do . que era lo primero que queríamos demostrar. despedimos de la pri­ mera antinomia. todo lo que tiene derecho a decir de un modo concebible. clases infinitas son dadas todas a un mismo tiempo por la propiedad deter­ minante de sus miembros.

una serie infinita de acontecimientos. lo condujo a atribuir validez a una muestra singularmente endeble de falaz razonamiento. La geo­ 131 . y así supuso que era necesario iden­ tificar la serie mental. sino por espacios. Kant no nos dice por qué sostiene que un espacio debe constar de espacios más bien que de partes simples.” Esta es como la objeción de Bergson a “la absurda pro­ posición de que el movimiento está formado por inmovilida­ des” . con la serie física. Com o ve­ mos. Debido al inveterado subjetivismo de sus hábitos mentales. puesto que termina en el pre­ sente. yendo del presente hacia atrás. es decir. no reparó en que había invertido el sentido de la serie al sustituir la síntesis hacia atrás por los aconteci­ mientos hacia adelante. como antes. las pruebas de la tesis y la antí­ tesis están abiertas a la crítica. que comienza como sigue: “Supongamos que una cosa compleja (com o la sustancia) consta de partes simples. creo. por la palabra “síntesis” imaginaba una mente tratando de asirlos sucesivamente. sino por espa­ cios. Esta serie evidentemente no tiene fin. y en ningún lado del mundo existe nada simple. Elegiremos. por­ que el nervio de la prueba depende del enunciado: “El es­ pacio no está compuesto por partes simples. y por lo tanto toda composición (uera de las sustancias. que tiene fin pero no comienzo. y retrocediendo en el tiempo. el espacio no está compuesto por partes simples. Puesto que toda relación externa. tenemos. para este propósito.ción fue evidentemente algo así: Partiendo del presente. pero para el propósito de vin­ dicar la física y el mundo de los sentidos es 'suficiente con encontrar una falacia en una de las pruebas.” Aquí. Ahora bien. Pero la serie de acontecimientos hasta el presente tiene un fin. que operando inconscientemente. Fue este error. que no tiene fin. la prueba de la antítesis. La tesis establece: “Toda sustancia compleja en el mundo está compuesta de partes simples. La segunda antinomia ilustra la dependencia del proble­ ma de la continuidad de la del infinito. en el orden inverso al que habían sucedido.” La antítesis establece: “Ninguna cosa compleja en el mundo está compuesta por partes simples.a sino lo sim­ ple o lo que está compuesto por ello. es sólo posible en el espacio. si el mundo no tuvo co­ mienzo.” El resto de este argumento no necesita preocuparnos. el espacio ocupado por una cosa compleja debe constar de tantas partes como consta la cosa. y no existe por ningún lado nc .

y si la antítesis pudiera evitarse sólo suponiendo puntos. y no pueden ser reducidas a puntos. permanece prima facie posible. por lo tanto. como hemos visto. un área o un volumen. este modo de ver n o es científica ni lógicamente necesario. la divisibilidad infinita del espacio no proporciona razones para negar que el espacio se compo­ ne de puntos. Pe­ ro lo mismo que una clase infinita puede darse toda simul­ táneamente por el concepto que la define. que hemos visto que son fala­ ces. Este fundamento para su punto de vista depende.que la antítesis de la segunda antino­ mia no está probada. aun­ que nunca pueda obtenerse por el proceso de división sucesiva. y aunque. por sí mismos. de su ignorancia de la teoría lógica def orden y sus oscilaciones entre el espacio absoluto y el relativo. Porque. Es obvio que su argumento su­ pone el espacio absoluto. pero lo importante son sólo las relaciones espaciales. infinitum. lo esencial sobre el espacio es el or­ den espacial. que es más a propósito iara nuestro tema presente. La anterior ilustración de las antinomias de Kant sólo ha sido presentada para mostrar la pertinencia del problema del infinito al problema de la realidad de los objetos de los 732 . sería necesario lle­ gar al final de un proceso sin fin. y en cada etapa del proceso las partes son todavía espacios. D e este modo. no puntos. entonces la antinomia en sí misma proporcionaría una razón terminante en favor de los puntos. Kant no da sus motivos para esta negación. y los meros puntos. metría considera el espacio com o formado por puntos. que son simples. si su prueba de la te­ sis de la antinomia fuera válida. así un grupo infinito de puntos puede ser dado todo inmediatamente co­ mo componente de una línea. ¿por qué pensó Kant que era impo­ sible que el espacio estuviera compuesto por puntos? Creo que dos consideraciones probablemente influyeron en él. y luego dividido nuevamente. inferir. y por lo tanto sólo podemos conjeturar cuáles eran. U n espacio puede ser dividido. aunque no pue­ da ser alcanzada por enumeración sucesiva. por lo tanto. no expli­ carán el orden espacial. Es el fundamento derivado de fa infinita divisibilidad. Pero hay también otra base para su opinión. Pero. y su mera posibilidad es suficiente para viciar el argumento de Kant. Para alcanzar los puntos por tal método. parecen suficientes para explicar su opinión. lo que es imposible. Pero las dos razones anteriores.. y podemos. y así ad. En primer lugar.

Es una cuestión discutible si los mismos pitagóricos creían 133 . que el número de puntos en cualquier área finita o de instantes en cualquier período finito. Esta creencia. pero no obstante pertenece esencialmente a la filosofía. N o supongo que esta última creencia fuera conscien­ te. aparentemente. mostrar cómo se originó y demostrar la inaplicabilidad de todas las solu­ ciones propuestas por los filósofos. mientras el tiempo está compuesto de instantes indivisibles25. que el espacio está compuesto de puntos indivisibles. primero. que ha sido descubierta por los matemáticos. sus mu­ chos fracasos y su éxito final hacen a este problema pecu­ liarmente apto para la ilustración de este método. o sus contemporáneos los atomistas. en la apli­ cación del número a la geometría. creían. deseo plantear y explicar el problema del infinito. y puesto que tales números pueden ser aumentados más y más. antes de aclarar cómo ocurrió esto. y muy pronto los llevó al conflicto con los hechos que ellos mismos descubrían. es necesario decir una palabra de explicación de la frase “número finito” . Pitágoras y sus discí­ pulos. para siempre. es errónea. debe ser finito. por sí misma. trataré de explicar la solución exacta. cualquier número que pue­ da obtenerse por sucesivas adiciones de números unos. la creencia actuaba. Ellos. Sin embargo. es fácil suponer que no hay otros números. Durante más de dos mil años el problema desconcertó al intelecto humano. sin alcanzar nunca un máximo insuperable. com o Descartes. adoptaron en esa cien­ cia más métodos artiméticos que los métodos con los que Euclides nos ha familiarizado. La solución es definitiva. pero presumiblemente estaba acompañada de otra creencia. pese a ser natural. El problema parece. haber tenido origen de al­ gún modo semejante al siguiente24. baste decir que quiero expresar 0 y 1 y 2 y 3 y así sucesivamente. en el sentido de que satisface por entero y convence a todo el que la estudia cuidadosamente. Pero esta suposición. por el momento. j^ero no obstante. La explicación exacta es mate­ ria de nuestra próxima conferencia. en otras palabras. porque probablemente ninguna otra posibilidad surgió en su imaginación. no hubiera generado las dificultades con que ellos tropezaron. En la conferencia si­ guiente. que estaban interesados. sentidos. En lo que resta de la presente conferencia. Esto incluye todos los números que pueden ser expresados por medio de nuestros numerales naturales.

si es así. como todos aprendimos en nuestra juventud. Se dice que sacrificó un toro cuando descubrió este teorema. y que el vacío diferencia las naturalezas. porque es el vacío que los diferencia.” Esto parece denotar que consideraban la materia como compuesta por átomos con espacio vacío entre ellos. o sus planteamientos de que “las cosas son números”. como si fuera una suerte de separación de cosas consecutivas y su dife­ renciación. cuando se expresa un modo de ver atomista es difícil determinar si son las partículas de materia o los pun­ tos del espacio lo que se tiene en el pensamiento. se on- ginó como sigue: Pitáeoras. donde dice: “Los pitagóricos también afirmaban la existencia del va­ cío y decían que penetraba desde el hálito ilimitado hasta el ciélo mismo. y esto. si está contenida en número exacto de veces en el 134 . Pero se vio pronto que el teo­ rema. la longitud del lado y la longitud de la diagonal son inconmensurables. se originaba a raíz de su descubri­ miento de los inconmensurables. por lo tanto. el toro fue el primer mártir de la ciencia. Consideremos el caso de un triángu­ lo rectángulo cuyos dos lados son iguales. es así. el cuadrado de la diago­ nal es duplo del cuadrado de cada uno de los lados. un triángulo tal como el formado por dos lados de un cuadrado y una diago­ nal. Aquí. descubrió la proposición de que la suma de los cuadrados de los lados de un triángulo rectángulo es igual al cuadrado de la hipotenusa. es decir. porque de otro modo sería difícil explicar sus métodos artiméticos en geome­ tría. Pero Pitágoras o sus discípulos cercanos probaron fácilmente que el cuadrado de un número entero no puede ser el duplo del cuadrado de otro 29. aunque haya permanecido como su principal título a la inmortalidad.que el espacio y el tiempo estaban compuestos de puntos é instantes indivisibles26. a causa de que el cielo respira también el va­ cío. y que. D e este modo. en virtud del teorema. por muy pequeña que sea la unidad de longitud que to­ memos. a su vez. Pero si. Hay un pasaje interesante27 en la Física28 de Aristóteles. deben haber pensado que el espacio podía ser es­ tudiado con sólo prestar atención a los átomos. tenía una consecuencia fatal para la totalidad de su filosofía. Parecería que la distinción entre espacio y materia no estaba todavía claramente hecha. La dificultad que trababa a los pitagóricos en sus intentos de aplicar los números. y que esto también es lo primero en los números.

y hasta se dice que uno de ellos. y así sucesivamente. como puede verse en Eu- clides. El problema originado en primer lugar por el descubri­ miento de los inconmensurables demostró ser. bien. Parece probable que podamos desarrollar la dificultad sin apartarnos de su pen­ samiento. los discípulos podían caer en el pecado. si había de hacerse con exactitud. había sido arrojado al mar por revelar impíamente el terrible descubrimiento de sus enemigos. entonces debería haber una razón numérica defini­ da entre cualesquiera dos longitudes finitas. aunque grande. Aquí había una contradicción insoluble. no está contenida ningún número exacto de veces en la diagonal. Se ha dicho qúe los pitagóricos resolvieron guardar la existen­ cia de los inconmensurables en un profundo secreto. Pitágoras sostenía que el número es la esencia constitutiva de todas las cosas. porque se supo­ nía que el número de átomos de cada una. D ebe recordarse que Pi­ tágoras era el fundador de una nueva religión tanto como el maestro de una nueva ciencia: si la ciencia llegaba a ser dudosa. este hecho podía haber sido asimilado por algunas filosofías con gran dificultad. empero. Pero si esto fuera exacto. Por lo tanto. debía ser finito. emprendieron el trabajo de reconstruir la geometría sobre una base que no supusiera la posibilidad universal de la medición nu­ mérica. requería una matemática más avanzada y más difícil que cualquiera de las que los antiguos poseían. Ahora.lado. pero para la filosofía de Pitágoras era absolutamente fatal. lo que. reve­ lado sólo a unos pocos de los jefes supremos de la secta. y viceversa. y quizás aun comer habas. es tan malo como comerse los huesos de los propios padres. Mostró inmediatamente que la medición numérica de longitudes. a medida que transcurrió el tiempo. de acuerdo con Pitágoras. bajo la influencia de la geo­ 735 . contendría dos veces tantos átomos como una línea de una pulgada de largo. efectuaron con extraordinaria pericia y con gran agudeza lógica. Hippasos de Metapontion. suponiendo que Pitágoras consideraba la longi­ tud de una línea como determinada por el número de áto­ mos contenidos en ella: una línea de dos pulgadas de largo. dos números no podían expresar la razón del lado de un cuadrado con la diagonal. uno de los problemas más severos y al mismo tiempo de mayor alcance que había afrontado la inteligencia humana en sus esfuerzos para comprender el mundo. Los modernos. una reconstrucción que.

han basado gran parte de sus metafísicas en la supuesta imposibilidad de los conjuntos infinitos. de Bolzano. En otras palabras. las difi­ cultades fueron planteadas por Zenón. una pequeña obra escrita en 1847- 1848. Por lo tanto. debemos considerar por un momento a su maestro Parménides. llamadas “el camino de la veri dad” y “el camino dé la opinión” . Estas cualidades son tan paradójicas. el número de puntos no puede ser con­ tado porque contar es un proceso que enumera cosas uná por una. desde Zenón 30 hasta Bergson. cuyo trabajo sobre este tema apareció por primera vez en 1882. metría cartesiana. Pero aunque los números irracionales han sido usados mucho tiempo sin escrúpulos. pero falta considerar otras formas dé la dificultad. por mucho tiempo que continuáramos el pro­ ceso. La propiedad de no poder ser contado es caracte­ rística de los conjuntos infinitos. no a Bolzano. si se acepta el punto de vista de que una lon­ gitud está compuesta de puntos. y publicada en forma postuma en 1851. han afirmado de nuevo la posibilidad uni­ versal de la medición numérica. bajo cuyo influjo se crearon las para­ dojas31. sino a Georg Cantor. ampliando la aritmética. Con estas definiciones. Hablando en forma general. La solución definitiva de las dificultades se debe. que dan las razones de las longitudes inconmensurables. Vimos que. Una larga línea de filósofos. y nada sustancial se agregó hasta que llegamos a la Paradoxien des Uuen- dlichlen. la forma primera y más evidente de la dificultad que afrontaron los pitagó­ ricos ha sido resuelta. la existencia de inconmen­ surables prueba que toda longitud finita debe contener un número infinito de puntos. y son éstas las que nos introducen en el pro blema del infinito en su forma pura. hasta incluir los llamados nú­ meros “irracionales”. Parménidés expuso sus opiniones en un poema dividido en dos partes. que hasta nuestros propios días se pensaba que constituían contradicciones lógicas. en parte para aquel propósito. com o las “Apariencia” 136 . sólo en los años muy recientes se han dado las definiciones lógica­ mente satisfactorias. si tuvié­ ramos que eliminar uno por uno los puntos. Para comprender a Zenón. Los esfuerzos intermedios para tratar el problema son fútiles e insignifi­ cantes. y es una fuente de mu-\ chas de las cualidades paradójicas. nunca los elimi­ naríamos todos. y para hacerse cargo de cuán po­ co la metafísica moderna ortodoxa ha agregado a los logros de los griegos.

y la creencia verdadera los ha desechado” . indivisible. y es esencial al pensamiento filosó­ fico una cierta emancipación de la esclavitud del tiempo. es “inmóvil en los límites de las vigorosas cadenas. Todos los grandes sistemas metafísicos. pitagoreanismo. una realidad única. La realidad. era de este modo introducida en la filo­ sofía occidental por Parménides. es. comienza con una admonición:. más fácil de sentir que de enunciar. indivi­ sible e inmutable. parecería que no por ra­ zones místicas o religiosas. es increada. aprended las opiniones de los mortales. La gran concepción de una realidad más allá de las ilu­ siones transitorias de los sentidos. y no es posible para lo que no es nada. Con todo.” La imposibilidad del cambio se desprende de este principio. Spinoza y Hegel. En adelante. El argumento de que el tiempo es irreal y de que el mun­ do de los sentidos es ilusorio. en su filosofía. hablando en general. inmutable. indes­ tructible. hay algún sentido. prestando oídos al orden ilusorio de mis pala­ bras.y “Realidad” del señor Bradley. referido a la imposibilidad del no ser. puesto que llegar a ser y desaparecer han sido arrojados a mean dis­ tancia. Es difícil desenmarañar la verdad y el error de esta opinión. sin comienzo y sin fin. por lo tanto. creo que debe ster considerado como basado en razonamientos falaces. ser. excepto qué Parménides nos habla primero de la realidad y luego de la apariencia. todavía es. porque es la misma cosa poder ser pensado y poder ser. en el que el tiempo es una característica sin importancia y superficial de la realidad. principalmente los de Platón. que le dijo lo que realmente es. “El camino de la opinión”. porque es posible para él ser. Debe admitirse que pasado y futuro son tan reales como el presente. sino sobre la base de un argumen­ to lógico. La importancia del tiempo es más bien práctica que teórica.” Lo anterior ha sido revelado por una diosa. le dijo. por­ que se puede hablar de lo pasado. son el resultado de esta idea fundamental. más bien en relación con nuestros deseos que en relación 137 . según él principio. El prin­ cipio fundamental de su investigación está enunciado en una frase que no estaría fuera de lugar en Hegel 32: “N o puedes saber lo que no es — esto es im posible— ni descu­ brirlo. “Aquí cerraré mi discurso y mi pensamiento dignos de fe acerca de la verdad. y.” Y nuevamente: “Necesariamente debe ser que aquello que puede ser pensado y hablado sea.

se obtiene imaginando que las cosas entran en la corriente del tiempo desde un mundo eterno exterior más que desde una perspectiva que considera el tiempo com o el tirano que de­ vora todo lo que existe. La relación entre Zenón y Parménides es explicada por Platón33 en el diálogo en el que Sócrates. porque él expone poco más o menos las mismas cosas que tú. — M uy bien. aprende la agudeza lógica y el filosófico desinterés extraídos de sú dialéctica. y el otro que nada es múltiple. y es que mi libro no tiene tan altas pretensiones. Pero hay otro punto que has visto con toda claridad. diciendo que si todo es uno. Sócrates. sino el de la doctrina. y sólo muda los términos y se esfuerza en alucinamos y persuadir­ nos de que lo que dice es diferente. Cito de la traducción de Jowett: “Sócrates. Sin em­ bargo. él dice que la pluralidad no existe. y por lo tanto lo que tendremos que decir de los argumentos de Zenón en apoyo de Parménides debe ser principalmente crítico. sigues perfectamente la pista de mi discurso. y da también de ello numerosas y sólidas pruebas. y aduces en su apoyo bellas y excelentes pruebas. Parménides. cuando en el fondo son las mismas. creo. como que el objeto de mi libro es demostrar que la hipótesis de la pluralidad es mucho más ridicula que la de la unidad. a la verdad. Pero la falta de importancia n o es falta de realidad. y que escribiendo lo que tú supones que he tenido en mi espíritu. resultan de aquí mil consecuencias absurdas y contradictorias. Semejante a los perros de La- conia. no ha sido mi intención el ocultarlo a las miradas de los hombres. T ú dices en tus poemas que todo es uno. U na imagen más exacta del m ondo. pero aún no has comprendi­ do mi libro en toda su verdad. y con eso creéis alucinarnos. D e manera que dicien­ do el uno que todo es uno. Les devuelvo sus argu­ mentos. “Zenón. Es perfectamente verdadero que este escrito ha sido compuesto para apoyar a Parménides contra los que intentaban ponerlo en ridículo. para quien ve con claridad las cosas. y en mayor número. que entre Zenón y tú no sólo hay el lazo de la amistad.” 138 . aparentáis decir cosas diferentes. se te ha escapado un punto principal. M i libro es una réplica a la acusación de los partidarios de la pluralidad. — Veo. debe comprenderse que la falta de im­ portancia del tiempo es la puerta de la 'sabiduría. como si realizase una gran empresa. Tanto con el pensamiento como con el sentimiento. joven.

mientras N . debido al escasísimo material a partir del que se deriva nuestra evidencia. Infortunadamente. atribuido a Aristóteles. es decir. se darán cuenta de que una presentación justa o adecuada de la posición de Zenón. sostiene que ellos constituyen una refutación de la divisibilidad infinita 3S. pese a los señores Milhaud y Paul Tannery. difícilmente se puede esperar de Aristóteles. Evellin. Los problemas históricos suscitados por las exposiciones arriba mencionadas son. a no dudar. aceptando estas premisas. bajo la influencia de Hegel. y decidir quién era el homo al que estaban dedicados. mientras otros han sostenido que es­ taban destinados a refutar a los atomistas37. y así defender la doctrina de Parménides de que la realidad es inmutable34. pero. por el contrario. en gran manera insolu­ bles. Para decidir si son argumentos válidos o “sofismas” . com o puede verse en el tratado Sobre las líneas in­ divisibles. por lo menos no podemos que­ jamos de ninguna restricción de nuestra libertad de elección. Con respecto a los dos pri­ meros argumentos. Los cuatro argumentos de Zenón contra el movimiento se propusieron exhibir las contradicciones que resultan de suponer que existe algo llamado cambio. afirma que el primero de los argu­ mentos refuta la divisibilidad infinita. parece posible reconstruir los llamados “sofis­ mas” que han sido “refutados” por todo novato desde aque­ llos días hasta hoy. Los argumentos de Zenón parecen ser ad hominem. y que desea probar esto por­ que sigue a Parménides al negar la pluralidad 40. parecerían ser válidos de acuerdo con la 739 . parecen suponer premisas aceptadas por sus oponen­ tes. 2 ) que los argumentos tercero y cuarto proceden de la hipótesis de los indivisibles. es posible deducir consecuencias que sus oponentes deben negar. sea que hubiera sido adoptada por los pitagóricos o no. Entre tal aturdidora va­ riedad de interpretaciones. Algunos afirman que eran dirigi­ dos a los pitagóricos 80. sólo sabemos sus argumentos a través de Aristóteles33 que los planteó para refutarlos. ciertamente fue muy de­ fendida. una hipótesis que. mientras que los dos siguientes refutan los indivisibles 38. Los puntos que parecen totalmente claros son los siguientes: 1 ) Que. Noel. G . por medio de una cuidadosa in­ terpretación. es necesa­ rio conjeturar la premisa tácita. y demostrar que. Los filóso­ fos actuales cuyas doctrinas han sido planteadas por sus oponentes. Zenón se empeña en demostrar que el movi­ miento es realmente imposible. M .

desde ningún punto de vista. si hay muchas cosas. deben ser exactamente tantas como son. serán finitas en número. el cambio y la pluralidad son imposibles.” Esta frase no es muy clara. porque siempre habrá otras cosas entre ellas. y que comparada con la opinión de que una extensión finita de espacio de tiempo consta de un número finito de puntos e instantes. por lo tanto. que ahora se sabe que es falsa. “Si las cosas son una pluralidad. Podemos concluir. Sin embargo. ni más ni menos. Y. y que aún ahora son fatales para las enseñanzas de la mayoría de los filósofos. meras argucias tontas: son argumentos serios. n o son. que la polémica de Zenón se dirige contra la opinión de que el espacio y el tiempo es­ tán formados de puntos e instantes. aunque bastan (so­ bre ciertas suposiciones muy razonables) para disipar la hi­ pótesis de los indivisibles finitos.: es que la pluralidad es un engaño. El primero de los argumentos de Zenón es el argumento de la carrera. y nueva­ mente otras cosas entre éstas. serán finitas en número. no era defendible en tanto que el infinito estuviera in­ fectado de contradicciones. Pero el punto débil en el argumento es la frase: “Si ellas son exactamente tantas como son. pero es evidente que supone la imposibilidad de infinitos números definidos. las cosas son infinitas en número. Ahora bien. que suscitaron difi­ cultades que ha tomado dos mil años responder. que es parafraseado por Burnet como sigue42: 140 . y que el espacio y el tiem­ po son realmente indivisibles. La otra conclusión que es po­ sible. lo que es imposible. parecerían válidos si las contradicciones tradicionales en los números infinitos fueran insolubles.hipótesis de los indivisibles. que el número de puntos e instantes es infini­ to. a saber. y también. sus argu­ mentos no son sofismas. sino que son perfectamente válidos. si son tantas como son. La conclusión que Zenón nos quiere poner de manifiesto. En un fragmento que no es uno de los cuatro famosos argumentos contra el movimien­ to. Zenón dice: “Si las cosas son una pluralidad. sin esta hipótesis. Sin esta suposición. en consecuencia debemos concluir que nay sólo una cosa. serán infinitas en núme­ ro. por lo tanto. el número de ellas debe ser al mismo tiempo finito. los argumentos de Zenón. no bastan para probar que el movimiento. lo que no ocurre.” 41 Este argumento intenta probar que.

Se puede suponer que su argumento en contrario recurre al modo de ver de que un tiempo finito debe con­ sistir en un número finito de instantes. pero en esta forma el argumento es nulo. por otra parte. en cuyo caso lo que dice sería perfectamente exacto sobre la suposición de que la posibilidad de la dicotomía continuada es innegable. nuevamente antes de poder recorrerla. la interpretación correcta. son en realidad todos alcanzados en un tiem­ po finito. y 141 . pero la suma de un número infinito de tiempos finitos debe ser finita. aunque son infini­ tos en número. y por lo tanto el proceso nunca se completará. y. 1) Si todos los puntos alcanzados son interesados. puede ser dividida.” 43 Zenón recurre aquí. y son alcanzados en suce­ sión. sino que entre dos cualesquiera hay siempre un número infinito de otros puntos. claro está. N o puedes recorrer un número infinito de puntos en un tiempo finito. que debe haber un número infinito de puntos en una línea. Esto se continúa ad infinitum. suponemos que el argumento está diri­ gido contra los partidarios de la divisibilidad infinita. no hay otro que se alcance inmediatamente después: no hay dos puntos que estén próximos uno al otro. y no puedes tocar infinito número uno por uno en un tiempo finito. no se los toca “uno por uno” . aunque pequeña. Si. sólo los puntos medios sucesivos obtenidos por dividir siempre lo que queda del recorrido son interesados. entonces los puntos son alcanzados uno por uno. de­ bemos suponer que procede como sigu e44. después de alcanzar uno. y la mitad de esa. “Los puntos dados por sucesivas divisiones de las distancias todavía por recorrer son infinitos en número. por otro lado. Debes recorrer la mitad de cualquier distancia dada antes de recorrer el total. histó­ ricamente. A partir de esto se desprende. Pero Aristóteles lo representa como alegando que no se puede alcanzar un número infinito de puntos uno por uno en un tiempo finito. Si la mitad del recorrido toma medio minuto. al hecho de que cual­ quier distancia. 2) Si. de modo que hay infinito número de puntos en cualquier espacio dado. aunque se pa­ se a través de ellos continuamente. Las palabras “uno por uno” son importantes. "Tú no puedes llegar al final de una carrera. que no pue­ dan ser enumerados uno por uno. en primer lugar. entonces. Es decir.” Es muy posible que ésta sea. v el próximo cuarto toma un cuarto de minuto. siendo cada uno alcanzado un tiempo finito más tar­ de que su predecesor.

cuando está compor­ tándose de una manera uniforme. En realidad. lo que puede verse que es falso observando que 1 está más allá de la . Muestra que. Es parafraseado por Burnet como sigue'” : “Aquiles nunca alcanzará a la tortuga.” 40 Este argumento es esencialmente el mismo que el expues­ to previamente. El texto ha sido puesto en duda. y lo parafrasea así: “La flecha en vuelo está en reposó. totalidad de la serie infinita.” Esta forma del argumento revela su fuerza más claramente que la paráfrasis de Burnet. bajo esta interpreta ción. 1/o. está continuamente o moviéndose o en reposo. Porque. : la tortuga habrá avanzado algo. la traducción literal del tex­ to. sea como fuere. así sucesivamente. por lo tanto. de acuerdo con Prantl. Primero debe al­ canzar el lugar del que la tortuga partió. pero lo que se está moviendo está siempre en el ahora. sin enmiendas del enunciado del argumento hecho por Aristóteles.” Pero. es muy interesan­ te. El tercer argumento 47. . y lo que está en vuelo en cada momento dado siempre ocupa . es como sigue: “ Si todo. pero la opinión de que un infinito número de instantes constituyen un tiempo infinitamente largo no es exacta y. •• El segundo de los argumentos de Zenón es el que trata de Aquiles y la tortuga. pero nunca se equipara á ella. si todo está en reposo cuando ella ocupa un espacio igual a sí misma. debe ser después de que ha transcurrido un infinito número de instantes desde que partió. no se desprende la conclusión de que Aquiles nunca alcanzará a la tortuga. Aquiles debe entonces com­ pensar esto. no puede moverse. 3/ ¿ V*. si Aquiles alguna vez alcan­ za a la tortuga.un espacio igual a sí mismo. esto es exacto. entonces la flecha en movimiento está inmóvil. La aparente fuerza del argumento. El siempre se está acercando. parece estar supuesta la opinión de que una parte finita de tiempo está formada por una serie finita de instantes sucesivos. está únicamente en la suposición errónea de que no puede haber nada entre medio de la totalidad de una serie infinita. En ese momento. Aquí. el recorrido íntegro tomará un minuto. que ha alcanzado más notoriedad que los otros. y nuevamente la tortuga estará más adelante. la plausibilidad del argumento parece depender de T42 . el de la flecha. Burnet acepta las alte­ raciones de Zeller. si no en los dos primeros argumentos.

no en cualquier tiempo que sea. es co­ mo sigue: Primera Posición Segunda Posición A . A . tal como está planteado por Burnet. En cada uno de los mil instantes. se dice.. Por Jo tanto. la flecha está donde está. aunque en el próximo instante está en al­ gún otro lugar... en realidad. La solución se encuentra en la teoría de las series continuas: encontramos difícil evitar la suposición de que. “La mitad de un tiempo puede ser igual al duplo de ese tiempo.. un cuerpo en movimiento está donde está: no puede moverse durante el instante. más real se vuelve. el cambio de posición tiene que ocu­ rrir entre los instantes. Por lo tanto el doble de un tiempo es igual a la mitad.... es decir. se ve que la dificultad desaparece. pero. mientras las otras dos (B... pero. Durante un instante. B. Esto es lo que Bergson llama la representación cine­ matográfica de la realidad. Mientras están todas en la misma parte del recorrido.. B ha­ brá pasado dos veces más a los cuerpos de C como de A.. porque eso re­ queriría que el instante tuviera partes. C ... de al­ gún modo milagroso. una de las cua­ les (A) está en reposo.Ja suposición de que hay instantes consecutivos.. y supongamos que la flecha está en vuelo durante este período. B y C toman para”alcanzar la posición de A es el mis­ mo. hay una próxima posición ocupada en un momento próximo... e.” G a y e 49 consagró un interesante artículo a la interpre­ 143 . cuando la flecha está en vuelo. B . El argumento. Cuanto más se medita la difi­ cultad. Supongamos tres filas de cuerpos.C) se es­ tán moviendo con igual velocidad en direcciones opuestas. C . El cuarto y último de los argumentos de Zenón es48 el argumento del estadio. Por lo tanto el tiempo que toma en pasar C es dos veces más largo qué el tiempo que toma en pasar A... supon­ gamos que consideramos un período compuesto de mil ins­ tantes. inmediatamente que la imaginación tiene esto en cuenta. no hay próxima posición ni próximo momento. N o está nunca en movimiento. Pero el tiempo que.

puesto que cada uno de los dos ocupa un tiem­ po igual en pasar cada A. La falacia del razonamiento está en la suposición.. en el momento en que los de la fila B y los de la C se pasan unos a otros. . puesto que (así dice Ze- n ón ) el tiempo ocupado por el primer C en pasar cada uno de los de la B es igual al ocupado por él en pasar cada uno de los de la A. Por ejemplo (así reza el argumento). B B . Este es el argumento: pero presupone la suposición falaz antedi­ cha. Po­ demos replantearlo con diferente lenguaje. Su traducción del planteo de Aris­ tóteles es como sigue: “El cuarto argumento es el relativo a dos filas de cuerpos. sean A A . . y C C . Supongamos tres 144 . Primero. En tercer lugar. . En segundo lugar. los cuerpos. y la otra que ocupaba el espacio entre el punto medio y el punto de partida. y es sólo vá­ lido en comparación con la suposición de que un tiempo finito está formado de un número finito de instantes. . cada fila está compuesta de un número igual de cuerpos de igual tamaño. que originalmente ocu­ pan la mitad del recorrido desde el punto de partida al medio de los A. igual en nú­ mero tamaño y velocidad. . . porque un tiempo igual es ocupado por el primer B y el primer C en pasar a todos los de la A. .” Este argumento no es muy fácil de seguir.. igual a i número y en tamaño a A A . de que un cuerpo ocupa un tiempo igual al pasar con igual velocidad un cuerpo que está en movimiento y un cuerpo de igual tamaño que está en reposo. . los cuerpos fijos de igual tamaño. mientras que el primer B ha pasado sólo la mitad de los de la A y consecuen­ temente ha ocupado sólo la mitad del tiempo ocupado por el primer C . en este momento el primer C ha pasado a todos los de la fila A. . piensa.tación de este argumento. aquellos que ocupan originalmente la otra mitad desde la meta al medio de los A . en el mismo mo­ mento todos los de la fila B han pasado a todos los de la C: porque el primer C y el primer B alcanzarán simultáneamen­ te los finales opuestos del recorrido. a BB. que es falsa. incluye la conclusión de que la mitad de un tiempo dado es igual al doble. el primer B alcanza el último C en el mismo momento en el que el primer C al­ canza el último B. la fila que ocupaba originalmente el espacio entre la meta y el punto medio del recorrido. Entonces se siguen tres consecuencias. pasándose mutuamente en una carrera mientras avanzan con igual velocidad en opuestas direccio­ nes. Es­ to.

mientras dos filas de soldados en marcha los pasan en direcciones opuestas. y ahora B y C ” están opuestos a A ’. Lo que Zenón pretendía probar es que “la mitad de un tiempo dado es igual al doble de ese tiempo” . y que el movimiento consiste en pasar a través de una serie de puntos consecutivos. La dificultad anterior. La explicación más inteligible del argumento que conozco es la de G ay e50. pero no es precisamente la difi­ cultad suscitada por Zenón. En el momento inmediatamente siguiente. parados en fila. y cualquier mo­ vimiento más rápido debe omitir enteramente algunos pun­ tos. A ’ y A ” . ¿cuándo B pasó a C ’? Debe haber sido en algún momento entre los dos momentos que supo­ nemos consecutivos. de que B debe haber pasado a C ’ en algún tiempo entre dos momentos consecutivos. En el primer momento consideramos: los tres hom- Primera Posición Segunda Posición B B’ B’ B B’ B” A A’ A’ A A’ A” c e c" c c’ c” bres B. Si suponemos que el tiempo está formado por una serie de instantes consecutivos. es una dificultad genuina. y los tres hombres C . en cada instan­ te. y por lo tanto que debe haber un infinito núme­ ro de momentos en cualquier intervalo dado de tiempo. y. están respectivamente opuestos a A ’ y A ”. A. Así B y C ” están opues­ tos uno al otro. puesto que su explicación no es fácil de exponer brevemente. T od o esto es evidente partiendo del hecho de que no 145 .sargentos instructores. los dos momentos no pueden haber sido realmente consecutivos. B’ y B” en una fila. Se sigue que debe haber otros momentos entre dos momentos dados cua­ lesquiera. Cualquier movimiento más lento debe ser uno que tenga intervalos de reposo mezclados. está en un punto consecutivo al que estaba en el ins­ tante previo. Sin embargo. Entonces. replantearé lo que me parece ser la esencia lógica del argumento de Ze­ nón. por lo tanto. C ’ y C ” en otra fila. entonces el movimiento más rápido posible es el que. cada fila ha avanzado.

por ejemplo. las di­ ficultades también pueden encontrarse si se admiten los nú­ meros infinitos. y que el tercero y el cuarto. en alguna forma. M u­ chos otros. Pero ahora. mientras que el primero y el segundo. negando del to­ do la realidad del espacio y del tiempo. B se opone a un A reciente a cada instante. Gran número de filósofos lo han seguido en esto. todas las fracciones menores a 1. sin embargo. Pero. extrajo la últi­ ma de estas tres deducciones posibles. en todo caso. o. por lo tanto. que fueron quizá destinados a refutar la suposición contraria. el número de ellos en cualquier intervalo finito es infinito. como defensor de Parménides. y. procedieron casi con certeza de esta suposición. Por lo tanto podemos librarnos de sus paradojas sosteniendo que aunque el espacio y el tiem­ po están compuestos de puntos y de instantes. no puede haber pasado más que uno a cada ins­ tante. en realidad. podemos tener más que un acontecimiento para cada ins­ tante. en el caso de nuestras filas de A. en teírenos independientes del espacio y el tiempo. D e aquí que el número de instantes desde que el movimiento comenzó es dos veces el número de los A pasa­ dos. La Conclusión de Zenón se desprende de este re­ sultado. han preferido negar que el espa­ cio y el tiempo están compuestos de puntos e instantes. por ejemplo. los números infinitos y las series en las que no haya dos términos consecutivos. deben. colocadas en orden de magnitudes. hay otras. y. aunque previamente hallamos que era igual a esté número. del tiempo y del infinito construidas desde sus días hasta los nuestros. el número de los A pasados da el número de instan­ tes desde el comienzo del movimiento. Entre dos cualesquiera de ellas. Pero durante el mo­ vimiento B ha pasado dos veces más de los de C . o bien ne­ gando por completo que el espacio v el tiempo estén com­ puestos de puntos e instantes. por último. ser admitidos. el punto medió: 146 . Los argumentos de Zenón. Parecería que el mis­ mo Zenón. como vimos. Y. de B y de C. como Bergson. con respecto al tiem­ po. han sumi­ nistrado los fundamentos para casi todas las teorías del es­ pacio. Consideremos. en este caso han sido falaces. Cual­ quiera de estas soluciones encontrará las dificultades en la: forma en la que Zenón las suscitó. Hemos visto que todos su argumentos son válidos (con ciertas hipótesis razonables) si se supone que los espacios y los tiempos finitos constan de un nú­ mero finito de puntos y de instantes.

no hay fracciones con­ secutivas. de las que la primera puede ser llamada falsa. por lo tanto. parece sostener que es más difícil para el pasado ser infinito que para el futuro. imperti­ nentemente. Las dificultades falsas. Las confusiones introducidas en las nociones de los fi­ lósofos por el llamado “verdadero” infinito son curiosas. pero tiene dos puntos finales. son las su­ geridas por la etimología. Es extraño que no viera que el futuro también tiene un fin en el presente. Su consideración de ambos como diferentes a este respecto ilustra exactamen­ te esta clase de esclavitud con respecto al tiempo que. no ser considerados pro­ piamente ni sin fin ni con fin. Es muy difícil ver cómo pudo imaginar que esta observación tenía algún sentido. Entonces. “infinito” significaría “que no tiene fin” . pero es infinita. Y no podemos negar que hay frac­ ciones. llevaban a los filósofos a la creencia de que los números infinitos son imposibles? Las dificultades del infinito son de dos clases. Se hallará que mucho de lo que Zenón dice con respecto a la serie de puntas sobre una línea puede ser igualmente bien aplicado a la serie de fracciones. y las sugeridas por la confusión del infinito matemático con lo que los filósofos. llaman el “verdadero” infinito. debemos descubrir alguna teoría de­ fendible de los números infinitos. algunas no lo tienen. aritmético de dos. y pueden. si hemos de resolver todas las dificultades que se derivan de las de Zenón por analogía. Se sigue que. Kant. sobre la base de que el pasado es ahora completo. Pero. mientras que algunos conjuntos son infinitos sin ser seriales. pero parece lo más probable que pensaba en el infinito como lo “no-terminado” . Etimológica­ mente. en la realidad. mientras la otra incluye. y que nada infinito puede ser completo. de tal modo que dos de los medios anteriores para librarnos están cerrados para nosotros. La serie de instantes a partir de alguno anterior hasta alguno posterior (incluidos am­ bos) es infinita. 14 7 . De este modo. y el número total de ellas es infinito. el verdadero fi­ lósofo debe aprender a dejar detrás de sí. co­ mo convinimos al hablar de Parménides. hasta los últimos treinta años. una cierta cantidad de pensamientos nue­ vos y no del todo fáciles. en su primera antinomia. la serie de ins­ tantes desde el comienzo del tiempo al momento presente tiene fin. para su solución. ¿cuáles son las dificultades que. precisa­ mente en un mismo nivel con el pasado. algunas series infinitas tienen fin.

Si se su­ pone que el primer número infinito se alcanza por una su­ cesión de pequeños pasos. con el que tiene sólo una analogía caprichosa y verbal. ciertamente. quieren creer que es la noción que los matemáticos tratan vanamente de alcanzar. luego el mo­ mento en que tiene un cuarto. no te­ niendo máximo. Por ejemplo. luego cuando todavía tiene un octavo. que contiene todos los números finitos ordinarios. cada número al que estamos habituados.. sin embargo. se podrá decir. y fácilmente proyectados a los números infinitos bajo la noción errónea de que representan necesidades lógicas. ciertas verdaderas dificultades en comprender el infinito. Es el "falso’' infinito el que nos interesa ahora. y así sucesivamente en una serie estrictamente sin fin. es fácil mostrar que esto es con­ tradictorio consigo mismo. más allá de la serie total sin fin de números finitos. es el verdadero principio sobre el que Zenón confía en sus argumentos de la carrera y de Aquiles. ni último número finito. El primer número infinito es­ tá. La dificultad. como la mayoría de las más inciertas difi­ 148 . bondadosa pero firmemente. y hemos de mostrar que el epíteto “falso” es inmerecido. co­ munican a los matemáticos. del que resulta agregándo­ le 1. pero el primer número infinito no tiene esta propie­ dad. “Pero” . tiene otro número inmediatamente anterior. Hay. pode­ mos señalar. en realidad. que no me propongo confundir el tema de discu­ sión ni siquiera mencionando lo que es el “verdadero” infi­ nito. excepto 0. después del que un pequeño paso nos sumergiría en el infinito. Aunque ven que esta noción no es la misma que el infi nito matemático. Tome­ mos la carrera: existe el momento en que el corredor todá-V vía tiene la mitad de su distancia para recorrer. puesto que evidentemente el “verdadero” infinito es una noción totalmente inaplicable al problema del infinito matemático. Los números anteriores a él forman una serie infinita. ciertos hábitos de mente derivados de la consideración de los números finitos. D e este modo puede haber. que están equivocados al adherirse al “falso” infinito. algo más allá de la totalidad de la serie sin finí Pero falta mostrar que es sólo este hecho lo que podría Ha­ berse esperado.” Esto. Por lo tanto. Tan remota es. “no puede haber nada más allá de la totalidad de una serie entera sin fin. Más allá de la totalidad de esta serie está el momen­ to en que alcanza la meta.

del recorrido estuvieran señalados. Algunas peculiaridades puramente aritméticas de núme­ ros infinitos han causado también perplejidad. En este sentido. Por ejemplo. y no tiene si no pertenece. es derivada. La total dificultad del tema es­ tá « n la necesidad de pensar de un modo que no nos es fa­ miliar. aunque no conocemos personalmente a muchos de los indi­ viduos en este conjunto. una serie sin fin puede formar. que seamos capaces de pasar revista a sus elementos uno por uno. o al du­ plicarlo. pero en realidad sólo contradicen há­ bitos mentales inveterados. y así sucesivamente. Pero no es esencial para la existencia de un conjunto. entonces la conclusión de Zenón sería verdadera en la prác­ tica. de la operación más o menos inconsciente de la idea de contar. A muchos les ha parecido que tales peculiaridades contradicen la lógica. un número infinito no aumenta al agregarle uno. cultades que rodean al infinitó matemático. no obstante. y puede ha­ ber nuevos elementos más allá de la totalidad de ella. como lo es para los que se adhieren obstina­ damente a los prejuicios inculcados por la aritmética apren­ dida en la niñez. Podemos hacer esto porque sabe­ mos de varias características que cada individuo tiene si per­ tenece al conjunto. o siquiera para el conocimiento y el razonamiento concernien­ tes a él. los siete octavos. podemos hablar de “humanidad” o “raza humana”. una totalidad. Y exactamen­ te lo mismo sucede en el caso de conjuntos infinitos: pue­ den ser conocidos por sus características aunque sus elemen­ tos no puedan ser enumerados. Puede verse esto en el caso de conjuntos fini­ tos. Si se recuerda esto. De este modo. y al corredor no se le permitiera pasar ninguna de las marcas hasta que el árbitro dijera: “Ahora”. Si ustedes emprenden la tarea de contar los elemen­ tos de un conjunto infinito. no se hallará tan . en el caso del corredor. nunca completarán la labor. si la mitad. y en darse cuenta de que muchas propiedades que pensamos inherentes al número. y nunca alcanzaría la meta. los tres cuartos. que ocupará la próxi­ ma conferencia. creo. son en realidad peculiares a los números finitos. 149 . difícil la teoría positiva del infinito.

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elimi­ nar la particularidad del tema original y limitar nuestra atención enteramente a la forma lógica de los hechos afec­ tados. por lo tanto. Se puede objetar: ¿por qué entonces él tema debe ser considerado como filosofía más bien que como matemática? Aquí se origina una difícil cuestión que concierne en parte al uso de las palabras. pero. como los de la historia y la geografía. en el hecho de que ambas son generales v a friori. y sus resultados pueden ser expresados en sim­ bolismo matemático. cuando han sido com­ pletamente desarrolladas. Ninguna de ellas afirma proposiciones que dependen de los hechos reales concretos. desde lo más simple a lo más complejo. son especial­ mente adecuadas para ilustrar el carácter lógico-analítico de ese método. En las ciencias especiales. El trabajo en este tema ha sido hecho por ma­ temáticos. tam­ bién es de real importancia en la comprensión de la fun­ ción de la filosofía. SEPTIMA C O N F E R E N C I A LA TEORIA POSITIVA DEL INFINITO La teoría positiva del infinito. Entre la filosofía y la matemática pura hay una cierta afi­ nidad. que son exactamente lo que son. en el proceso. el movimiento es hacia adelante y sintético. Parecería que cada tema puede dar ori­ gen a investigaciones filosóficas tanto como a la ciencia apropiada. y. buscando. y la teoría general del núme­ ro a la que ha dado origen. en parte. están entre los triunfos del mé­ todo científico en filosofía. Podemos ilustrar esta característica por medio de la concepción de Leibniz de mu­ 751 . Pero en filosofía seguimos la dirección inversa: desde lo complejo y relativamente concreto marchamos hacia lo simple y abs­ tracto por medio del análisis. la diferencia entre los dos tratos está en la direc­ ción del movimiento y en la clase de verdades que se busca establecer.

busca depurarlos y generaliza en los más simples enunciados de forma abstracta que se puedan obtener de ellos por análisis lógico. Sin embargo. pero es una pregunta que el ma­ temático. Los filósofos se contentaban con algún indefinido aforismo tal como “N ú­ mero es unidad en pluralidad. La pregunta: "¿Q ué es un número?” es la cuestión filosófica preeminente en este tema. sección 3 ): ‘T o d o número ño es meramente una pluralidad. en la forma en que es capaz de dar una respuesta precisa. mientras la filosofía busca. la respuesta a las dificultades del in­ finito que consideramos en la conferencia previa. En todos los muchos mundos posibles. sino una pluralidad pensada co- 152 . más simples. como tal. Por lo tanto. Ambas parten de ciertos hechos acerca de los números que son evidentes a simple vista. de los que sólo uno es real. hasta tiempos bastante recientes. debemos asimos a la pregunta del fi­ lósofo. partiendo de proposiciones comparativamente simples. que alcanzaremos en esta conferencia. debe ser ignorada por los matemáticos y filósofos por igual. toda cualidad por la que nues­ tro mundo real se distingue de otros mundos abstractamente posibles.chas mundos posibles. partiendo de datos que son del conocimiento común. da también. más fundamentales. investigar las causas de estos hechos y llegar a otros. principalmente la na­ turaleza del número. Pero la ma­ temática usa estos hechos para deducir teoremas más y más complicados. porque mientras la matemática. las diferencias serán sólo con respecto a aquellos hechos particulares que son relatados por las cien­ cias descriptivas. a condición de que sepa lo suficiente de las propiedades de los números para que lo capacite para deducir sus teoremas. los matemáticos y los filósofos di­ fieren en su manera de tratar las propiedades generales en que todos los mundos posibles coinciden. Se encontrará que la respuesta a la pregunta: “¿Qué es un número?” . por deducción.” Una definición típica de la índole que satisfacía a los filósofos es la. busca construir resultados más y más complejos por síntesis deductivas. Puesto que nues­ tro objeto es filosófico. la filosofía y las matemáticas serán las mismas. no necesita formular. siguiente. por el análisis. La pregunta: “¿Qué es un número?” no fue nunca con­ siderada. La diferencia entre filosofía y matemática puede ser ilus­ trada por nuestro problema presente. de la Logic de Sigwart (66. la filosofía. v esencialmente más aptos pa­ ra constituir las premisas de la ciencia de la aritmética.

si en sus viajes se encontró con un hato de vacas salvajes. Tomemos. porque ningún comerciante de ganado podría venderlas. "descansa la posibilidad de prolongar es­ pontáneamente la serie de números ad infinitum. que no tiene significado a menos que los números alcanzados al contar tengan alguna significación independiente del proceso por el que se llega a ellos. dice Sigwart en el comienzo de su exposición sobre el número. Así se de­ claró que los números infinitos no eran en absoluto números." Esta vi­ sión del número como generado por el acto de contar ha sido el principal obstáculo psicológico para la comprensión de los números infinitos. el número 3. El número 3 es algo que todos los conjuntos de tres cosas tienen en común. hay en tales defi­ niciones un muy elemental y craso error. de­ bería declarar que de ninguna manera eran vacas. Pero. por ejem­ plo. hasta el punto de constituir una unidad. Lo que realmente tenía en la mente la mayoría de los hombres que reflexionaban sobre los números era que los números son el resultado de contar. porque no podían alcanzarse contando. es un proceso altamente complejo. Se supone erróneamente que con­ tar. Es digno de ser considerado por un momento qué es real­ mente contar." Ahora bien. de la misma espe­ cie que se cometería si dijéramos “el amarillo es una flor” porque algunas flores son amarillas. hasta el punto de constituir una unidad” . Para una persona que conoció a varios comerciantes de ganado. pero que nunca vio una vaca.mío algo que se mantiene reunido y próximo. no ha alcanzado el nece­ sario grado de abstracción: el número 3 es algo más abs­ tracto que cualquier conjunto de tres cosas. "Sobre el conocimiento de la ley de contar” . pudiera parecer una definición admirable. pero un conjunto de tres cosas no es el número 3. pero no es en sí mismo un conjunto de tres cosas. Un conjunto individual de tres cosas pue­ de ser descrito concebiblemente com o “una pluralidad pen­ sada como algo que se mantiene reunido y próximo. Es el mismo error que si se definiera a las vacas como lo que puede comprarse a un comerciante de ganado. en realidad. tales definiciones filosóficas indefinidas permanecen inoperantes a causa de su gran vaguedad. La definición. por lo tanto. por el hecho de ser familiar. Y no se puede llegar en absoluto a los números infinitos de esta manera. aparte de cualquier otro defecto. Sin embargo. mientras que. Contamos un grupo de objetos cuando deja­ 153 . es simple.

en segundo lugar. En primer lugar. el número de los números desde 1 a 100 es cien. sin tener en absoluto idea de los números. y. que si un grupo de números puede ser usado como nombre de un grupo de objetos y cada número aparece sólo una vez. v es. Pero esta operación es realmente muy complicada. tres. contar es un método de averi­ guar cuál es el número de los objetos. Tal niño podría contar co­ rrectamente desde el punto de vista de un oyente adulto.” . entonces el número de los números usados como nombres es el mismo que el número de objetos. dos. diciendo los nombres de los números en orden. La primera de estas proposiciones es capaz de una prueba aritmética fácil en tanto concierne a los números finitos. una consecuencia inmediata de la definición de número. La segunda proposición sigue siendo verdadéra. y los que imaginan que es la fuente lógica del número se muestran notablemente incapa­ ces de análisis. en realidad. no podemos decir que estamos averiguando el número de los objetos contados a menos que asignemos algún significado a las palabras uno.. Pero. después del primero. cesa de ser exacta. contar. por lo tanto. U n niño puede aprender a conocer estas palabras en ordeñé y repetirlas correctamente como las letras de un alfabeto: sin atribuirles ningún significado. que el número de los números desde el 1 hasta cualquier número dado es ese número dado. hasta haber pres­ tado atención una vez a cada uno. El último número nombrado en este proceso es el número de los objetos. ¿cómo sabemos que el último número alcanza­ do en el proceso de contar es el número de objetos contados? Este es exactamente uno de esos hechos que son demasiado familiares por su significado para ser tenidos en cuenta. dos. mientras contamos. pe­ ro aquellos que quieren ser lógicos deben adquirir el hábito de tratar tales hechos. tres. por ejemplo. Hay dos proposiciones incluidas en este hecho: primero. pero con números infinitos. no sería un mé­ todo válido de descubrir el número de elementos de un con­ 154 . como veremos. sólo puede ser inteligentemente eje­ cutada por una persona que ya tiene alguna idea de lo que son los números. y de esto se sigue que contar no proporcio­ na la base lógica del número. debido a la falsedad de la primera proposición con respecto a los números infinitos. aun si fuera prácticamente posible. mos pasar nuestra atención de uno a otro. cuando decimos “uno. Asimismo. . La operación de contar. en realidad. con cada acto sucesivo de atención.

están escritos en una fila.. 2. 12 . 1. .3 . Se desprende que el número de las dos filas debe ser el mismo. Imaginemos que todos los números naturales. escritos debajo de los números 1 . de este modo. . cualquier número finito de objetos puede ser agregado o sacado sin aumentar ni dismi­ nuir el número del conjunto. no es más contradictoria con­ sigo misma que el hecho de que las personas de las antípo­ das no caigan.. 155 . . en realidad.. y uno más. 0 . Lue­ go.4 . Se puede aclarar esto con la ayuda de algunos ejemplos. 2 debajo de 1. 3. el número de elementos en la fila de arriba se obtiene agregando uno al número de la fila de abajo. dado cualquier conjunto infinito de objetos. en se­ gundo lugar. Se sigue inmediatamen­ te que cualquier número finito puede ser agregado al nú­ mero reflexivo sin aumentarlo. . daría resultados diferentes de acuerdo con la manera en que fuera realizado. . e inmediatamente debajo de ellos 0.2 . Hay dos respectos en los que los números infinitos que son conocidos difieren de los números finitos: primero. Pero todos los números que aparecen en la fila de arriba también aparecen en la de abajo. En virtud de esta propiedad. Aun un número infinito de objetos puede. los números finitos tienen.1 . aunque al principio resulte sorprendente.. se ha llegado a reconocer que. hasta épo­ ca reciente. una propiedad que llamaré reflexividad. una propiedad que llamaremos inductividad. y ningún núme­ ro aparece dos veces en ninguna fila. . . 3. cada número en la fila de arriba tiene un número di­ rectamente debajo de 1 en la fila inferior. a través del trabajo de Georg Cantor. a saber 0. U n número se dice que es reflexivo cuando n o aumenta agregándole 1. n + 1 . mientras se supu­ so que un número debía ser aumentado agregándole 1.junto infinito y. mientras los números finitos no tienen. los números infinitos tienen. Siempre se pensó. bajo ciertas condiciones. y así sucesivamente. Por lo tanto. 4. . Consideremos estas dos propiedades sucesiva­ mente. pero. .3 . 1. de tal modo que 1 está debajo de 0. 1) Reflexividad.2 . mientras los nú­ meros infinitos no tienen. ser agregado o sa­ cado sin alterar el número. que esta propiedad de los números infinitos era contradictoria consigo misma. 2.

para nuestro propósito. mientras pensaba que un número debe resultar siempre incrementa­ do cuando se le agrega y disminuido cuando se le sustrae. . dice. . . Luego. en la fila de arriba. en la fila de abajo de tal modo que debajo de cada número en la fila superior se coloca su duplo en la fila de abajo. como antes. Este ejemplo es dado por Leibniz para probar que no puede haber núme­ ros infinitos. la otra sólo los números finitos pares. Hay una exposición interesante de la reflexividad de los totales infinitos en el primero de los Diálogos de Galileo so­ bre el Movimiento. En este sentido.” 51 Al tratar este argumento. que es un conjunto infinito. entonces obtendremos exactamente la ilustración dada por nuestras dos filas. El creía en infinitos conjuntos.. “implica una contradic­ ción. el número de todos los números no es mayor que el número de los números pares. El ejemplo siguiente es aún más sorprendente. que me parece insoluble. . — Aquí surge de súbito una duda.. Escritos . y es que estando seguros de que existe una línea mayor que otra. los números naturales 1 2 3 4 . no obstante que la se gunda fila resulta de eliminar los números impares. el número de números en las dos filas es el mismo. Por lo tanto. de la fila de arriba. "El número de todos los números”. es la verificación de este hecho lo que ha posibilitado la teoría moderna del in­ finito. pero. debemos sustituir "el número de todos los números finitos” por “el núníero de todos los números” . si contienen ambas infinitos puntos. que demuestro así: Para cualquier número hay un número correspondiente igual a su duplo. este estado de cosas constituyó una contradicción. y razonan como sigue: "Simp. es fuer­ za confesar que se da en un mismo género. mantenía que los conjuntos infinitos no tienen números. debemos sus­ tituirla por la frase menos ambigua “que contiene un mayor número de elementos”. Los personajes en el diálogo son Salviati. una que contiene todos los números finitos. no es contradicto­ rio para la totalidad y la parte ser iguales.4 6 8 . es decir el todo no es mayor que su parte. números pares 2. Cita de una traducción publicada en 173052. Se verá que Leibniz considera como contradictorio consigo mismo mantener que la totalidad no es más grande que su parte. y condujo a la negación de que hubiera números infinitos. . Pero la palabra “más grande” puede tener muchos significados. . Sagredó y Simplicius. y los . alguna cosa ma- 156 .

incluyendo los cuadrados y los no cuadrados. se podría con toda verdad responder que son tan­ tos como son sus respectivas raíces.. "Supongo muv bien sabido de vosotros. — Estas dificultades son de las que derivan del modo que tenemos nosotros de discurrir con nuestro entendimien­ to finito acerca de los infinitos. "Shnf. lo que repu­ to inconveniente. — Es así. "Salv. ñor. asignándoles aquellos atri­ butos que damos a las cosas finitas y limitadas. cuáles son los nú­ meros cuadrados v cuáles los no cuadrados. puesto que todo cuadra­ do tiene su raíz. ya que se originan uno del dos y el otro del tres. me parece concepto que de ningún modo puede com­ prenderse. ni raíz ninguna que tenga más de un cuadrado. son números cuadrados. sin que haya nin­ gún cuadrado que tenga más de una raíz. porque juzgo que estos atributos de preva­ lencia (maggioranza). : "Salv. porque no hay ningún número que no sea raíz de algún otro. — N o se puede decir lo contrario. son más que ios cuadrados solos. "Salv. yor qué Jo infinito. v sabéis. y sentado esto. — Mas si yo preguntare cuántas son las raíces. no podrá negarse que son tantas como sean todos los números. se me ocurre un razonamiento que. "Salv. se llaman lados latí o raíces. "Simp. los otros que no nacen de números multiplicados por sí mismos. esto de darse un infinito mayor que lo fini­ to. propondré en forma de preguntas a Simplicio. — Sé muv bien que el número cuadrado es el que resulta de la multiplicación de otro número por sí mismo: así el cuatro v el nueve. promotor de la dificultad. — Si yo después preguntare cuántos son los números cuadrados. para mayor claridad en su desarrollo. que así como los pro­ ductos se llaman cuadrados. etc. Ahora bien. y toda raíz su cuadrado. si yo dijere que todos los números. subvalencia (minaritá) e igualdad (egualitá) no convienen a los infinitos. porque la infinidad de los puntos de la línea mayor excederá a la infinidad de los puntos de la me. los que producen. además. o sea los que se multiplican. habrá que decir que los números cua- 157 . Por consi­ guiente. Para probarlo. multiplicados por sí mismos. D e donde. habré enunciado una proposición realmente verdadera. — M uy bien. ¿N o es así? "Simp. de los cuales no se puede decir que uno es mayor o menor o igual al otro. no son cuadrados.

aunque los números infinitos que Caldeo trata son iguales. Esto es sólo un ejemplo del hecho. sería necesario decir que son tantos los cuadrados. en un millón sólo la milésima. Pero.” El modo en que el problema es expuesto en el diálogo arriba citado. mientras la variable se acerca a un punto dado. de que el límite de una función. nosotros. como es evi­ dente. sólo la centésima parte son cuadrados. una parte de un conjunto infinito debe tener roe- 158 . Y. porque hasta ciento hay diez cuadrados. la proporción de cuadrados tiende hacia cero a medida que el número finito dado aumenta. y que la concepción de mayor y menor puede ser perfectamente bien aplicada a ellos. "Sagr. en un número infinito. la multi­ tud de cuadrados va disminuyendo progresivamente. dijimos que los núme­ ros en conjunto son muchos más que todos los cuadrados. mientras nos limi­ temos a números menores que algún número finito dado. Y. La totalidad de la dificultad de Simplicius viene. si mayor y menor pueden ser aplicados. por ser no cuadrados la mayor parte. pero la solución indicada no es la correcta. ya que son tantos como sus raíces. sin embargo. de la creencia de que. Cantor há mostrado que lo que Simplicius no podía concebir es verda­ dero. si pudiéramos considerar­ los. en última instancia. Realmente es el caso de que el número de números cuadrados (finitos) es el mismo que el número de números (finitos). sino a decir que es infinita la totalidad de los números. infinitas sus raíces.drados son tantos como sean todos los números. sin embargo. y sí en las cantidades limitadas. — ¿Y qué se puede decidir en tal coyuntura? "Salv. en diez mil. y que la multitud de cua­ drados no es menor que la de la totalidad de los números. cuan­ tos son todos los números en conjunto. ni ésta mayor que aquélla y. que es como decir que son cua­ drados una décima parte. n o tienen lugar en los infinitos. ahora familiar a los matemáticos. ‘mayor’ y ‘menor’. en un principio. principalmente que hay un número infinito de núme­ ros infinitos diferentes. El hecho de que. — N o veo que se pueda llegar a otra decisión. no contradice el hecho dé que el número de todos los cuadrados finitos es el mismo que el número de todos los números finitos. infinitos los cuadrados. puede no ser el mismo que su valor cuando la variable realmente alcanza el punto dado. y raíces ison todos los números. es digno de Galileo. a me­ dida que pasamos a números más grandes. que los atributos de ‘igual’. Todavía más.

debe pertenecer también a todos los números finitos mayores que 100. y que es especificada después del método de prueba conocido como "induc­ ción matemática”. v. y cuando se niega esto. entre 2 y 3. en lugar de la relación de padre e hijo. generalmente. Consideremos primero qué se quiere decir al llamar "he­ reditaria” a una propiedad en una serie dada. 159 . siendo heredi­ taria. la propiedad de ser más grande que 99 es heredi­ taria en la serie de números finitos. por don­ de el "así sucesivamente” nos llevará. Tom en tal propiedad como si se llamara Jones. porque. Si un hombre se llama Jones. que es el problema del que parte la exposición anterior. entre 1 y 2 . más tarde o más tem­ prano. siendo en realidad el mismo que el número de puntos en todo es- racio. pertenece a 101 porque pertenece a 100. 2 ) No-indnctividad. dado cual­ quier número que posee la propiedad. Si un hombre se llama Jones. una propiedad es hereditaria en esta serie cuando. La segunda propiedad por la que los números infinitos son distinguidos de los números fini­ tos es la propiedad de la no-inductividad. Con respecto a longitudes mayores y menores de líneas. Si una propiedad de los números es hereditaria con respecto a esta relación. Así por ejemplo. el próximo número debe también poseerla siempre. etc. consideremos la relación de un número finito a su sucesor inmediato. esto se desprende del hecho de que la propiedad es hereditaria. a cualquier número finito mayor que 100. todas las contradicciones desaparecen. El número de puntos es el mismo en una línea larga y en una línea corta. esto es. El mayor y el menor de la geometría méttica incluye Í a nueva concepción métrica de congruencia. la relación que se da entre 0 y 1. todos sus descendientes en la línea masculina directa se llaman Jones. que no puede desarrollarse fuera de las consideraciones aritméticas. Esto se explicará mejor definiendo la propiedad positiva de la inductividad que caracteriza los números finitos. v así sucesivamente. y pertenece a 102 porque pertenece a 101. entonces si perte­ nece a (digamos) 100. Pero esta cuestión no tiene la importancia fundamental que reside en la teoría aritmética del infinito. incluye un significado de ma­ yor y menor que no es aritmético. nos elementos que el total. asi se llama su hijo: por lo tanto llamaremos heredi­ taria la propiedad de llamarse Jones con respecto a la rela­ ción de padre e hijo. Ahora bien.

si per­ tenece a un número dado. entonces pertenece al número próximo. por veinti­ nueve repeticiones de dichos argumentos demostramos qué pertenecen a 29. digamos 29. una propiedad inductiva de los números es una que es hereditaria y perte­ nece a' 0. porque llegá­ remos. análogamente. y los números infinitos no tienen todas las propie­ 160 . Este es el principio de lo que se llama “inducción mate­ mática” . pertenecen a 1. están los números infinitos. A todos estos números pueden aplicarse válidamente las pruebas por la inducción matemática. sbn todos los números que pueden alcanzarse contando. es fácil ver que debe tener todas las propiedades induc­ tivas. pero no a ningún nú­ mero más pequeño. más allá de todos estos números. pertenecen a dos. por fin. Pero. como tales propiedades pertenecen a 0 y son hereditarias. Tomando cualquiera de los números naturales. En forma similar. aunque debe pertenecer a todos los números finitos mayores que un nú­ mero dado que posea la propiedad no necesita pertenecer a todos los números menores que este número. es decir. es decir. la propiedad hereditaria de ser mayor que 99 pertenece a 100 y a todos los números mayores. a un primer Jones. que pueden alcanzarse a país tir de 0 por sucesivas adiciones de 1. com o son here­ ditarias. que. Se verá que una propiedad hereditaria. Sin embargo. Son aquellos números. de aquellos que tienen esta propiedad. Así. Podemos definir los números “inductivos” como todos aquellos que foseen todas la propiedades induc­ tivas. para expre­ sarlo con mucha generalidad. serán los mismos que se llaman números “naturales”. Frecuentemente sucede. toda propiedad hereditaria poseída por 0 debe pertenecer a todos los números finitos. en otras palabras. pero no a todos sus antecesores. Por ejemplo. la propiedad here­ ditaria de llamarse Jones pertenece a todos los descendientes (en la línea directa masculina). y luego que la propiedad es hereditaria. propiedades “inductivas” . por lo tanto. antes del cual los ante­ pasados no tenían apellido. Porque. Debido al hecho de que tales pruebas son llama­ das "inductivas” . que tenemos primero que probar que 0 tiene la propiedad. la totalidad de los números finitos ordinarios. y así sucesivamente. llamaré a las propiedades a las que ellos son aplicables. cuando queremos probar que todos los números finitos tienen alguna propiedad. es obvio que toda propiedad hereditaria poseída por Adán debe pertenecer á todos los hombres.

sino sólo nuestros prejuicios y há­ bitos mentales. Tales números. general­ mente. Primero probamos que 0 no es igual a 1. La propiedad de ser aumentado por la adición de 1. de aquí se sigue que 2 no es igual a 3. Esto. Todas aquellas propiedades de los números que son comprobadas por un imaginario proceso gradual desde un número al próximo. Es fácil probar que 0 aumenta por la adición de 1. que se ubican más allá de todos aquellos que se obtienen en esta forma. también aumenta el próximo número. que la costumbre había llevado a que la gente con­ siderara como lógicamente necesarias. Muchas de las propiedades más familiares de los números. de hecho no son aumentados por la adición de 1. pueden ser llamados no-inductivos. Pero no podemos probar en esta forma que todos los números aumentan por la adición de 1. Esta es otra razón para la supuesta contradicción interna de los números infinitos. si queremos probar que 30. y la perspectiva estrictamente limitada de este método de prueba. El primero de los números in­ finitos no tiene predecesor inmediato. que hemos considerado com o peculiaridades de los núme- 161 . resulta del argumento general. Los nú­ meros reflexivos. Las dos propiedades de la reflexividad y no inductividad. Pero no bien comprendemos la necesidad de probar tales propiedades por la inducción matemática. y el método gradual falla. fallan cuando llega­ mos a los números infinitos. Se desprende que cada uno de los nú­ meros naturales aumenta por la adición de 1. podemos hacerlo repitiendo este razonamien­ to 30.000 veces. porque no hay nú­ mero finito mayor. puede servir para ilustrar las limitaciones de la inducción matemática. por lo tanto.001. Así ninguna sucesión de grados desde un número al próximo llegará nunca desde un número fi­ nito a uno infinito. puesto que la propiedad de ser aumentado por 1 es hereditaria. se ve que las supuestas contradicciones contradicen.dades inductivas. son en realidad sólo demostrables por el método gradual y no son exactas respec­ to de los números infinitos. y se obtiene para cada :aso particular por un número suficiente de aplicaciones del argumento.000 no es igual a 30. la propiedad de no-reflexividad. es decir el número obtenido por la adición de 1. podemos sólo probar que esto es válido para los números que se obtie­ nen por sucesivas adiciones de 1 partiendo de 0. es decir. no la lógica. entonces. resulta que 1 no es igual a 2.

los números conocidos son: o inductivos o reflexivos. publicada en 1884. y titulada j D ie Grundlagen der Aritkmetik. eine logisch-mathematis- : che llntersuchung über den Begriff der Zahl 54. las dos propiedades están siempre asociadas. porque su comportamiento es tan diferente d e l. publi- jejáda en 1879. ros infinitos. si no en teo­ ría. La teoría de los números infinitos. sean reflexivos. Su primera obra Begriffsschrift. fue descubierta por Georg Cantor. La defÍRÍúí. por lo tanto. y considerar la definición lógica de los números. Frege empieza advirtiendo el deseo creciente por la exacti­ tud lógica en las demostraciones matemáticas que distingue a los matemáticos modernos de sus predecesores.iflúb Frege de Jena. de los números finitos que parece un mal uso premeditado de los términos llamarlos números.Ón lógica de los números. los números infinitos real­ mente conocidos son todos reflexivos. / . hombre diferénte. Se sabe que todos los números reflexivos son no-inductivos. y publicada por él en 1882-83M. es de- cir. pero hasta el presente no se han descubierto pruebas válidas. en realidad fue descubierta independientemente y por un. aunque parece un fundamehtcLcseiicial de la teoría de los números finitos. están dispuestos a negarles el nombre de nú­ meros. tanto como no induc­ tivos. y nos con­ vendrá considerar el análisis de Frege con algún detalle. puesto que todos. Para nues­ tro propósito. Su definición de número está contenida en su segunda obra. no han demostrado hasta ahora encontrarse siemprte juntas. Sin embargo. Para combatir este senti­ miento. La definición de número fue descubierta alrede­ dor de la misma época por un hombre cuyo gran genio no n% recibido el reconocimiento que merece: me refiero a Got- >. y señalá que esto debe conducir a una investigación crítica de la dé- 162 . la teoría lógica de la aritmética comienza. incluyéndome a mí mismo. será conveniente ignorar la mera posibilidad de que podría haber números no-inductivos' no-reflexivos. pero no se sabe que todos los números no-inductivos. la aritmética como opuesta a la parte lógica de la teoría. contenía la muy importante teoría de las pro- : piedades hereditarias en una serie a la que yo aludí en co- : nexión con la inductividad.-/ ^ Cuando-por primera vez se presenta a la gente-los núme­ ros infinitos. en la práctica matemática. de este modo. debemos ahora volver a la base lógica de la arit­ mética. Muchos escritores han pu­ blicado pruebas falaces de esta proposición. Con este i libro.

el centro de la masa del sistema solar. Por lo tanto. finición de numero. el número a adjudicarles debe ser inequívoco. pero ésta no consiste en el hecho de que ambos son sensi­ blemente perceptibles en cosas externas.eje de la Tierra. puesto que se aplica a todos los temas de las matemáticas y la ló­ gica. Concluye que e l número no es ni espacial ni físico. y « b par de botas es el mismo objetó que dos botas. y. di­ ce. Algunos han alegado que los objetos de las matemáticas evidentemente no eran subjetivos.3 4 ). hay cierta similitud entre número y color. como el M ar del N o r te . son objetivos. pue­ den ser tomadas en conjunto. como a la Tierra misma” (p . continúa. ni subjetivo. Resulta que las cosas físicas no son los sujetos de los que el número es propiamente pre­ dicado. El botánico desea establecer algo que es exactamente un hecho tanto cuando da el número de pétalos de una flor como cuando da su co­ lor.. sino en el hecho de que ambos son objetivos” (p . una opinión que Frege rechaza enfáticamente. y. El uno depende tan poco como el otro de nuestro capri­ cho. debían ser físicos y em­ píricos. que será contado como uno. pero no los podría llamar reales.3 5 ). Ambos estaban acertados en lo que negaban. y equivocados en lo que afirmaban. de lo real. la ínadecuabilidad de las teorías filosóficas previas. Frege tiene el mérito de haber aceptado ambas negaciones. sino no- sensible y objetivo. de lo espacial. constituyendo su follaje. El. “ El número” . por lo tanto. no como mil. . Procede a mostrar . “de lo palpable. especialmente de la teoría : “sintética a priori" de Kant y la teoría empírica de M ili. Esta conclusión es importante. si un árbol tiene mil hojas. La mayoría de los filósofos ha pensado que lo físico y lo mental entre sí agotaban el mundo del ser. porque cuando hemos descubierto los sujetos co­ rrectos. 163 . “es tan poco objeto de la psicología o resultado del pro­ ceso psíquico. por lo tanto. y encontrado una tercera afirmación al comprender que el mundo de la lógica no es ni mental ni físico. “Distingo lo objetivo” . Esto lo lleva a la pregunta: ¿A qué clase de objeto se puede atri­ buir con propiedad el número? Señala que se pueden considerar las cosas físicas como una o muchas: por ejemplo. debían ser subjetivos y mentales. otros han alegado que evidentemente no eran físicos. Esto conduce a un estudio de la opinión predominante de que el número es realmente algo psicológico y subjetivo.

aplicable a un objeto. tales como “hombre” y “bípedo implume” . tales com o "hombre” . “humani­ dad” en el ejem plo anterior. la enumeración. evi­ dentemente. es obvio que tendrán el mismo número de dichos objetos. no de cosas físicas o de sucesos mentales. El término general “hom­ bre” es aplicable a un cierto número de objetos: hay en el mundo tantos y tantos hombres. que ningún número ni aun el 1. no de la elección de este o aquel términd* general para describirlo. es la unidad del término general. así que la descripción por una característica 764 .. Pero algún término general es siempre necesario para describir una clase. Pero “uno” no es la propiedad de la Luna en si misma. Y esto se aplica igualmente haya o no haya un sujeto que caiga bajo el término general. como Frege lo señala. “satélite de la Tierra”. hemos llegado hasta ahora a la conclusión de que los números son propieda­ des de términos generales o descripciones generales. es imposible. y el término general es el propio sujeto del número. el número depende de la clase. como el sujeto del que un número puede ser afirmado. el conjunto está constituido por la propiedad general de ser o éste. sino sólo a términos o descripciones generales. que son aplicables al mismo grupo de objetos. Aquí. es decir. En lugar de hablar de un término general. Y en el caso de una clase infinita. tal como “hom­ bre” . a condición de que se hallen varios términos generales para describir la misma clase. podemos. ningún objeto físico podrá tener el número 0. Dos términos generales. El hecho es. que puede ser mirada igualmente bien como muchas moléculas: es una propiedad del término general “satélite de la Tierra” . tene­ mos una teoría inteligible del número 0. de este modo. porque. Análogamente* cero es una propiedad del término general “satélite de Ve­ nus”. al que el término general en cuestión es aplicable. Aun cuando los términos sean enumerativos. buscando nuestra definición cíe número. porque Venus no tiene satélite. Esto era imposible si los números se aplicaban a los objetos físicos. "satélite de Venus”. o aquél. La unidad que los filósofos consideran correctamente que es necesaria para la afirma­ ción de un número. sin hacer ningún serio cambio. es aplicable a las cosas físicas. a saber. como “éste y aquél. "Satélite de ía Tierra” es un término sólo. o el otro. por fin. y sólo así adquiere la unidad que nos capacita para hablar de él com o de wn conjunto. y el otro”. tomar el sujeto como la clase o conjunto de objetos. Así. la Luna.

o una mujer más que un marido. diremos que los dos conjuntos son “simi­ lares” . Queremos. Ahora bien. como vemos. por lo tanto. N o sé cuántos hombres casados hay en Inglaterra. pero cuando no hay tal relación. pero sé que su número es el mismo que el de las mujeres casadas. porque un hombre puede tener sólo un padre pero puede tener muchos hijos. siempre que haya una relación bíunívoca en­ tre todos los elementos de un conjunto y todos los elemen­ tos de otro que se corresponden individualmente. Una relación de esta suerte es llamada relación ‘‘uno a uno” (bíunívoca). a la inversa. el número de elementos en el conjunto es el mismo que el número de ele­ mentos en el otro. pese a no ser susceptibles de enumeración. Esto nos conduce a definir el número de un conjunto dado como la clase de todos los conjuntos que son similares a él. U n ejemplo puede ayudar a aclarar el método. respectivamente. La relación de padres a hijos se llama relación uno a varios. y no es lógi­ camente fundamental en conjuntos finitos. porque un hombre no puede tener más que una mujer. Aquí. la teoría del número a que Frege fue conducido por consideraciones puramente lógicas. como en el caso de los maridos y las esposas ingleses.¡general común y peculiar a los miembros de la clase es la única posible. el núme­ ro es diferente. Acabamos de ver que dos conjuntos similares tienen el mismo número de elementos. se hace útil al mostrar cón > las clases infinitas pue­ den numerarse. es decir. establecemos la siguiente definición formal: “El número de elementos de una clase dada” se define 165 . Frege pregunta después: ¿Cuándo dos conjuntos tienen el mismo número de elementos? En la vida ordinaria. la relación de hijos a padres es llamada relación varios a uno. un método diferente de responder a nuestra pre­ gunta. es imposible en el caso de conjuntos infinitos. Esto es la respuesta a ¡a pregunta: ¿Cuándo dos conjuntos tienen el mismo número de elementos? Podemos ahora por fin responder a la pregunta: ¿Qué se quiere decir por el número de elementos en un conjunto dado? Cuando hay una relación biunívoca entre todos los elementos de un conjunto y todos los elementos de otro. pero contar. como vimos. La ra­ zón por la que sé esto es que la relación de marido y mujer relaciona un hombre a una mujer y una mujer a un hom­ bre. Pero la relación de maridos a mujeres (en los países cris­ tianos) es llamada bíunívoca. deci­ dimos esta cuestión contando.

como demostró Frege (expresándola en términos ligeramente diferentes) admite las propiedades aritméticas comunes de los números. en sus partes com­ ponentes. Seguramente la anterior definición produce. uniformidad. debe admitirse que la de­ finición. pero el método de dichas definiciones tendría falta de. Esto no favece ser lo que hemos que­ rido decir hasta ahora cuando hablábamos de 2 y de 3. que tiende a causar cier­ ta insatisfacción. como la clase de todas las “diadas”. sería posible forjar definiciones más en concor­ dancia con ese sentimiento sin análisis al que. En primer lugar. se la des­ compone por primera vez. y se aplica a 0 y 1 sin ninguna dé las dificultades que otras teorías encuentran en tratar cótt estos dos casos especiales. con esmero. Esta definición muestra que los sujetos de los cuales el número puede ser afirmado. Es aplicable igualmente a los números finitos e infinitos. a primera vista. por ejemplo.nos referimos antes. aun­ que sería difícil decir qué queríamos decir. deben satisfacer las fórmu- 766 . pero con todo. el verdadero desiderátum de una defini­ ción como la de número. que es lo que hacemos cuando la definimos. un sentimiento de extrañeza. La respuesta a un sentimiento n o puede ser un argumento lógico. las clases o los términos generales por medio de los qué las clases son definidas. tales como 2 y 3. la respuesta en este caso no carece de importancia. hallaremos que. y se lo vería fallar tarde o temprano. cuando a una idea que se ha hecho familiar com o una totalidad sin análisis. no es que exponga tan aproxima­ damente como sea posible las ideas de los que no han pasado £or el análisis requerido para alcanzar una definición. Define el número 2. y no requiere Ja admisión de algún nuevo y misterioso grupo de entidades metafí­ sicas. En tercer lugar. y al número 3 com o la clase de todas las “tríadas". es hasta cierto punto arbitraria. sino que nos dé objetos que tengan las propiedades reque­ ridas. Esta definición. Los números. hay siempre un sentimiento de falta de familiaridad producido por el análisis. En segundo lugar. y fa­ llaría indefectiblemente cuando alcanzáramos los números infinitos. en realidad. que tiende a causar una protesta contra la definición. En el caso de los números finitos pequeños.con el significado de: "la clase de todas las clases que son similares a una clase dada” . como todas las definiciones. no son los objetos físicos.

las de la aritmética. mantenidas por los que no pueden dar una definición. sobre los casos particulares. ustedes pue­ den sustituir por humanidad. caifa uno de ellos. si nada que pueda decirse con sentido de una cosa puede decirse con sentido de una clase de cosas. A causa de ciertas dificultades algo complicadas. Se pueden disipar las apariencias de que suce­ de lo contrario por la reflexión de un momento. llegué a la opinión de que nada que pueda decirse con sentido sobre las cosas. el problema de si los objetos a los que la definición se aplica son parecidos o no a las vagas ideas de números. esto sería un error: ninguna de estas teorías se ven dañadas por la doctrina de que las clases son ficciones. sino un conjunto de palabras sin significado. O sea que. Sin embargo. La anterior definición llena todas las exigencias importantes y el sentido de extrañeza. Pa­ recería que esta doctrina podría hacer estragos en una teoría que reduce los números a clases. ustedes sustituyen una clase por la cosa. ya no tienen una oración con significado: la oración ya no es ni verdadera ni falsa. que al principio es inevitable. cualquier conjunto indudable de objetos que cumpla este requisito puede ser llamado número. Sin embargo. des­ aparece muy rápidamente con el aumento de la familiaridad. que cul­ minan en contradicciones definitivas. Hasta ahora. Trataré de expli­ car brevemente qué es la doctrina y por qué no es destruc­ tiva. puede decirse con sen­ tido (esto es o verdadera o falsamente) sobre las clases de cosas.” Pero es obvio que ustedes no quieren de­ cir que hay un individuo llamado "humanidad” que mastica manzanas: ustedes quieren decir que los distintos individuos que componen la humanidad. hay cierta doctrina lógica que pudiera pen ­ sarse que constituye una objeción a la definición anterior de números como clases de clases. En comparación con este mérito. si en cualquier oración en la que se menciona una cosa. se sigue que las clases de cosas no pueden tener la misma clase 167 . Por ejemplo. y en muchas otras teorías en las que hemos hecho uso de las clases. gusta sepa­ radamente de las manzanas. me refiero a la doctrina de que no hay en absoluto objetos tales como clases. en la oración "Adán gusta de las manzana?”. es de muy escasa importancia. el conjunto más simple conocido para colmar esta exigencia es el conjunto presentado por la definición ante­ rior. y decir: “La humanidad gusta de las manzanas. Ahora bien. es decir.

Empero. sustituyamos "muchas” por algún nú­ mero particular. ninguna referencia a una “clase” . Sólo por el hecho de que el caballo bayo y la vaca par­ da tomados juntos no son una nueva cosa. que sostenía que "un ca­ ballo bayo y una vaca parda son tres. que el doctor W hi- tehead y yo tratamos en otro lugar. y que no necesitamos tocar en esta ocasión ne Si se acepta la teoría de que las clases son meramente 768 . Por lo tanto. una clase podría ser sustituida por una cosa en una proposición que afirmara la realidad que podría ser común a ambas. en abso­ luto. porque tomados sepa­ radamente son dos. entonces x es idéntico a y. y tomados juntos son uno: dos más uno hacen tres” 55 El autor del que cito dice que H ui Tzu “era particularmente amante de los juegos de palabras qué tanto deleitaban a los sofistas o heterodoxos razonadores dé la antigua Grecia”. a no dudar. surge la pregunta: ¿Qué damos a entender por proposiciones que no­ minalmente se refieren a las clases? Tomemos un enuncia­ do como.” Esto puede expresarse en la forma: “Si x está inte­ resado en lógica matemática. Entonces nuestro planteamien­ to es: “Tres personas no están interesadas en lógica mate­ mática. “La clase de personas interesadas en lógica mate­ mática no abunda. En el siglo III o IV antes de nuestra era. digamos 3. porque si la tuvieran. Cuando se admite que las clases no son cosas. todo lo que se necesita para legitimar el uso verbal de clases es un método uniforme de interpretar proposiciones en las que tal uso aparece. o y es idéntico a z. si los conjuntos de cosas fueran cosas. La definición de tal método es una materia técnica.” En honor a la exactitud. y también y está interesado. es que podemos evitar la conclusión de que hay tres cosas dondequiera que haya dos. su argumento sería irrefra­ gable. representa el juicio del sentido común sobre tales argumentos. esto se reduce a: “No muchas personas están interesadas en lógica matemática.” Aquí no hay. todos los planteamientos nominalmente sobre una clase pue­ den ser reducidos a planteamientos sobre lo que resulta de la hipótesis de algo que tenga la propiedad que define la clase.de realidad que tienen las cosas. vivía un filósofo chino llamado H uí T zu . a fin de obtener proposiciones en las que ya no haya tal uso. y también z está interesado. D e algún modo. Este modo de ver es realmente concordante con el sentido común. o x es idéntico a z.” Evidentemente. y éste.

sino que son palabras que requie­ ren un contexto para tener significado. Palabras tales com o o. no un cierto elemento. Todas ellas son for­ males. puesto que muestra cómo difieren de las ciencias especiales. Este es realmente el caso con todos los objetos aparentes de la lógica y la matemática. hay. “Las constantes lógicas” . identidad. no. Este hecho tiene una fuerza muy importante sobre toda la lógica y la filosofía. y no pueden significativamente conver­ tirse en sujetos lógicos. todo.simbólicas. ningún elemen­ to correspondiente a números. en resumen. excepto cuando se tratan las pala­ bras en sí mismas. fun­ ción y así sucesivamente no son nombres de objetos defini­ dos como "Juan” o “Jones” . las palabras que las expresan no son sustantivos. sino sólo una cierta forma lógica que no es una parte de las proposiciones que tienen esta forma. nada. como opuestas a sus significadosST. flu s. más grande. se desprende que los números no son entidades reales. si. no son entidades. es decir. en realidad. Pero los problemas suscitados son tan grandes y tan difíciles que es imposible proseguirlos más ampliamente en esta ocasión. 169 . sino que las proposiciones en las que los números aparecen verbalmente n o tienen. su acaecimiento indica una cierta forma de proposición.

.

Por lo tanto. y por lo tanto de 17 1 . serán enteramente precisas y tan simples como sea lógica­ mente compatible con la conducción del cuerpo dado del conocimiento. vimos que la parte de la física que depende del testimonio. más bien vagos. y podemos ver más ampliamente que esta duda se extiende a nuestros da­ tos originales que dependen de estas premisas dudosas. los reducimos a proposiciones que son tan aproxima­ damente simples y precisas como es posible. puede plantearse ahora en términos generales. más precisas y menos contaminadas por una redun­ dancia lógica. los datos resultan complejos. A l llegar a sus premisas. O CTAVA CO N FEREN CIA SOBRE LA NOCION DE CAUSA CON APLICACIONES AL PROBLEMA DEL LIBRE ALBEDRIO La naturaleza del análisis filosófico. y muy interdependientes desde el punto de vista lógico. como fue ilustrada en nuestras conferencias previas. Estas proposiciones iniciales son premisas para el cuerpo del conocimiento en cuestión. si “ma­ temáticas” es interpretado en un sentido un tanto liberal. las pre­ misas son completamente diferentes de los datos. El descubrimiento de estas premisas pertene­ ce a la filosofía. y las ordena­ mos en series deductivas. Por el aná­ lisis. son más simples. en las que cierto número de pro­ posiciones iniciales forman una garantía lógica para todo el resto. estarán totalmente libres de redundancia lógica. encontramos que algunas de ellas parecen expuestas a duda. por ejemplo. además del análisis lógico del conocimiento co­ mún que ordena nuestros datos. está la consideración de sus grados de certeza. que constituye nuestros datos. Sometidos a exa­ men. Pero. Partimos de un cuerpo de conocimien­ to común. Si el trabajo de análisis ha sido cumplido por completo. pero el trabajo de deducir de ellas el cuerpo del conocimiento común pertenece a las matemáticas. En nuestra tercera conferencia.

Por “ley causal” doy a entender cualquier proposición eneral en virtud de la que es posible inferir la existenciá. Podemos decir. I. En vista de la falibilidad de todas las creencias humanas. no obstante. II. cómo la causalidad con que se trata en las cien­ cias. f e una cosa o un acontecimiento a partir de la existencia de otro o de varios otros. infieren que hubo. no pare-. Cuando oímos hablar a un hombre. En la presente conferencia. e ilustrar la explicación aplicán­ dolo al problema del libre albedrío. ce tan cierta como la parte que depende exclusivamente de nuestros propios datos sensoriales y de las leyes de la ló­ gica. este servicio parece por lo menos tan importante como los servicios puramente lógicos prestados por el análisis filosó­ fico. Si ustedes oyen tronar sin ver relam­ paguear.” Cuando vemos ponerse el sol. causa de la proposición general: “T odo trueno es precedido por el relámpago.Ja existencia de otras mentes distintas de la nuestra. el grado de certeza de cualquier consecuencia de las premisas dependerá del de la premisa más dudosa empleada en pro­ bar esta consecuencia. cuál es la evidencia que continuarán ostentando en el futuro. difiere de la del sentido común y la filosofía tradicio­ nal. y podría justificar su inferencia por la proposición general: “TodáS las señales en el suelo con la forma de un pie humano son subsecuentes a un ser humano que ha pisado donde la mar­ ca se encuentra. IV. V. III.” Cuando Robinson Crusoe ve la huella de un pie. esperamos que se levantará otra vez al día siguiente. cuál es la evidencia que las leyes causales han ostentado hasta aho­ ra. y que. En forma análoga. inferimos que tiene ciertos pensamien­ 172 . un relámpago. infiere la presencia de un ser humano. cuando ha sido hecho el análisis en premisas. qué se entiende por una ley causal. que lo que co­ múnmente pasa por conocimiento. no es todo igualmente cierto. D e este modo. qué nueva luz arrojan sobre la cuestión del libre albedrío nuestros análisis de la noción de “causa” . el análisis en premi­ sas sirve no sólo un propósito lógico. sino también el pro­ pósito de facilitar un cálculo en cuanto al grado de certeza a ser alcanzado por esta o por aquella creencia derivativa. deseo aplicar el método analí­ tico a la noción de‘ “causa” . suele sentirse que las partes de la geometría que dependen del axioma de las paralelas tie­ ne menos certeza que las partes que son independientes de este premisa. Para este propósito pre­ guntaré: I. generalmente.

una ley causal que se emplea para ampliar nuestro conocimiento de la existencia. una ley causal debe establecer que la existencia de una cosa de cierta especie o de varias cosas de varias especies señaladas. debe admitir la inferencia en virtud de alguna característica general. es decir. implica la existencia de otra cosa que tenga rela­ ción con la primera que permanece invariable. Pero no podemos tener un conocimiento inmediato de un caso particular. no a un objeto abstracto tal como la virtud o la raíz cuadrada de dos. nos permite inferir la existencia de una cosa (o acontecimiento) a partir de la existencia de otro u otros. ¡o que es inferido es una “cosa . Por lo tan­ to. un objeto que tenga aquella realidad que pertenece a los objetos de los sentidos. Todas estas inferencias son debidas a leyes causales. Hasta donde una ley causal es direc­ tamente verificable. el punto importante para nuestro propósito presente.tos. aunque no ne­ cesitan ambas ser datos simultáneos. De aquí que el caso individual inferido por una ley causal debe ser sólo descrito con mayor o menor exactitud. La palabra “cosa” aquí ha de ser entendida como aplicándose sólo a casos particulares. como excluyendo objetos lógicos tales como números o clases o propiedades y relaciones abstractas e incluyendo datos sen­ soriales. Sin embargo. ni tampoco el objeto inferido. la utilidad práctica de una ley causal consiste en la posibilidad de tal aplicación. sino la relación entre lo que es dado y lo' que es inferido. es que. En realidad. y capaz de aplicarse a muchos casos. puesto que la ley causal es general. no es un dato. con todo lo'qu e es lógicamente del mismo tipo que los datos sensoriales5S. Hay que observar que lo que es constante en una ley cau­ sal no es el objeto o los objetos dados. n o puede ser especificado hasta que no se verifique la inferencia. debe ser aplicada a lo que.que es inferida ambas deben ser datos. decimos. el caso individual dado del que inferimos. la cosa inferida y la cosa a partir de la . en tanto que la primera sea de la especie en cuestión. El prin­ 173 . no en virtud de alguna peculiaridad del trueno. en el momento. sino en virtud de su parecido a otros ruidos de truenos. Una ley causal. no en virtud de ser justamente el caso individual que es. que pueden variar dentro de amplios límites. un “caso individual” . Ade­ más. excepto cuando es realmente dado. Esto es evidente en todos nuestros ejemplos previos: inferimos la luz que no percibimos a partir del trueno.

no tiene ninguna perspectiva. Volveremos sobre este punto en una etapa posterior de la exposición. que no necesitan ser simultáneos entre sí. Cuando inferimos los pensamientos de un hombre a partir de sus palabras. una ley causal debe tener en cuenta las relaciones témpora-. Si una ley causal ha de alcanzar la precisión a que aspi­ ra la ciencia no debe contentarse con un vago anterior y posterior. "a una misma causa. o una rela­ ción que pueda tener muchos términos. puesto que la "misma” causa nunca se repite exactamente. un mismo efecto”. si es interpretado estrictamente.” Tal planteamien­ to incluye dos leyes causales. la ley establece que ambos son (por lo menos aproximadamente) simultáneos. Cuando oímos u n . o puede ser sólo descrito en tales términos generales. El caso individual inferido puede ser determinado en su singularidad por la ley causal. es mucho más es­ trecho en su perspectiva que el principio que realmente se da en la ciencia. cipio. la ley establece que la cosa inferida es anterior a la cosa dada. Será parte de la ley causal plantear una relación de sucesión o coexistencia entre la cosa dada y la cosa inferida. Es decir. trueno e inferimos que hubo un relám­ pago. Esto depende de si la relación constante afirmada por la ley causal es tal que sólo puede tener un término con los datos. y otra infiere del mismo dato algo que existirá de aqui a una hora. les. que se dice a veces que es el principio de causalidad. en verdad. A la inversa. una ley causal incluye no un dato. la ciencia no des­ cansará hasta encontrar alguna ley más restringida. aunque sus 174 . cuando vemos un relámpago y es­ peramos expectantes el trueno. sino mu­ chos. de aquí a una hora estará frío. la relación temporal entre la cosa dada y la cosa inferida debe poder establecerse con exactitud y generalmente la inferencia que ha de ser des­ entrañada es diferente de acuerdo con la duración y la di­ rección del intervalo. que muchos casos individuales diferentes puedan satisfacer la descripción. la ley establece que la cosa dada es anterior a la cosa inferida. Puesto que todas las cosas conocidas existen en el tiempo. que nos capacite para determinar singularmente las cosas inferidas. "Hace un cuarto de hora este hombre estaba vivo. una infiere de un dato algo que existió un cuarto de hora antes. sino que debe establecer con qué anterioridad o con qué posterioridad. A menudo. Si hay muchos tér­ minos que tengan la relación en cuestión.

” Las cosas dadas. con más o menos exac­ titud. nunca pueden ser datos. II. El esquema general de una ley causal será como sigue: "Siempre que las cosas aparecen en ciertas relaciones m u­ tuas (entre las que se deben incluir sus relaciones tempo­ rales). N o pueden ser cosas estáticas. no serán cosas que sólo existen por un instante. después de aproximarse al fuego viene el calor. La única cosa esen­ cial es que la ley sea tal que nos capacite para inferir la existencia de un objeto que se pueda. Des­ pués del relámpago viene el trueno. descubrir en función de los datos. porque tales cosas. Llegamos ahora a nuestro segundo problema. Gada uniformidad de sucesión o de coexistencia. sólo pregunto cuáles son los motivos que conducen a creer en las leyes causales. Hemos considerado en una con­ ferencia anterior el sentido en el que un movimiento puede ser un dato. .relaciones temporales deben ser dadas. por ejemplo entre tacto y vista. y así sucesivamente. es seguida de una expectación que se repetirá en ocasiones fu ­ turas. si las hay. sino procesos. por lo menos en las partes del pa­ sado que han sido observadas? Esta pregunta no debe con­ fundirse con la pregunta más amplia: ¿Nos garantiza esta evidencia para suponer la verdad de las leyes causales en el futuro y en partes que no han sido observadas del pasa­ do? Por el momento. datos. Las cosas dadas ocuparán cada una algún tiempo finito. en la práctica. el otro se encontrará también. no si estos moti­ vos son adecuados para confirmar la creencia en la causali­ dad universal. que donde se encuentre uno de los aconteci­ mientos correlativos. después que ha sido experimentada un cierto número de veces. La co­ nexión de la uniformidad experimentada pasada con la ex- 175 . especialmente movimientos. una cosa que tiene una relación fija con estas cosas aparecerá en una fecha fijada con relación a sus fechas. después de un golpe re­ cibido viene el dolor. a saber: ¿Cuál es la naturaleza de la evidencia que las leyes causales han poseído hasta ahora. y no necesito ahora repetir este tema. hay uniformidades de coexistencia. de sucesión o coexistencia. El primer paso es el descubrimiento de uniformidades aproximadas sin analizar. Igualmente bien puede existir antes o al mismo tiempo. entre ciertas sensaciones en la garganta y el sonido de la propia voz. N o es esencial para una ley causal qpe el objeto inferido sea posterior a algunos o a todos los. asimismo. es decir.

lo que parece mostrar la experiencia científica es esto: que donde fracasa una uniformidad obser­ vada. A pe­ sar de eso. Suponiendo ahora. en tal caso. que abarque más circunstancias. puede encontrarse alguna uniformidad más amplia. ¿cómo ha de ser planteada? Las uniformidades particulares que mencionamos an­ tes. ¿qué podemos decir en cuanto a la natu­ 176 . ¿hay alguna característica. y por lo tanto incapaz de ser invocada para sostener la teoría. Hasta aquí. porque. pectacíón con respecto al tuturo es exactamente una de aque­ llas uniformidades de sucesión que hasta ahora hemos obser­ vado que es exacta. Hay mucho que es hipotético y más o menos artificial en las uniformi­ dades afirmadas por la mecánica. y que nunca han de ser supuestos en circunstancias en que deban ser observables. lo que es una suposición basada en ¡a teoría. la verificación empírica de las leyes mecáni­ cas puede admitirse. porque es algo que puede observarse en caballos y perros. pero los principios de la mecánica dan uniformidades que se aplican a los globos y a los aeroplanos exactamente con tanta corrección como a los cuerpos que caen. que se haya encontrado que se mantiene a lo largo de todo el pasado observado? Y si es así. Algunas veces hemos visto rayos sin oír los truenos. y es más bien un hábito de actuar que una creencia real. mente no percibió cuánto faltaba por decir. es un hecho empírico que es posible mantener las leyes suponiendo tales cuerpos. los cuerpos no observados son inferidos para explicar peculiaridades observadas. tales como el rayo que es seguido por el trueno. aunque. pero aparente-. Los cuerpos. Esto proporciona una explicación psi­ cológica de lo que puede llamarse la creencia animal en la causalidad. que pudiera lla­ marse causalidad o uniformidad. e incluya ambos sucesos y las fallas de la uniformidad previa. Sin embargo. D e este modo. cuando no pueden hacerse aplicables de otra manera. no se encuentran libres de las excepciones. a menos que sean globos o aeroplanos. caen. que la totalidad del pasado ha procedido de acuerdo con leyes invariables. hemos repetido meramente a Hume. En realidad. lo que debe admitirse como dudoso. supone­ mos que el trueno podría haber sido oído si hubiéramos es­ tado más cerca del rayo. sin sos­ tén en el aire. que lle­ vó la exposición de causa hasta este punto. aunque debemos también admitir qué es menos completa y triunfante de lo que se supone algunas veces.

la evidencia para. aunque no en un grado tal que baste para suprimir toda duda de la mente de un in­ vestigador escéptico. aunque sea corto. En el mundo de los sentidos. la limitaremos al sistema solar. Se observará que las leyes causales en 177 . la menor que en el mundo físico. su estado en todos los tiempos anteriores y posteriores es determinado. Para esta­ blecer esta ley en una forma que la observación pueda con­ firmar. oídos. excepto en tanto que otras fuerzas distintas de la gravitación u otros cuerpos distintos de los del sistema solar hayan de ser tomados en considera­ ción. proporcional a las masas de estos cuerpos e inversamente proporcional al cuadrado de sus distancias. pero se pueden explicar tan fácilmente como las excepciones a la regla de que los cuerpos sin soporte caen en el aire. Hay. la totalidad de la historia física del universo. Si la explicación mecánica de masa fuera completa.en el mundo fí- 1 1 ' ie jactarse de ningún triunfo omía gravitacional. Establece entonces que los movimientos de los planetas y sus satélites tienen a cada instante una aceleración compuesta de aceleraciones hacia todos los otros cuerpos del sistema solar. Existen las excep­ ciones. Po­ demos tomar la ley de gravitación como una muestra del ti­ po de ley que parece verificarse sin excepción. En virtud de esta ley. a partir de las que la ciencia comienza. parecen ser igualmente regulares. En el mundo mental. etc. nariz. N o obstante. dado el estado del sistema solar durante cualquier tiempo finito. e igualmente ca­ paces de ser resumidas en leyes causales particulares. pasada y futura. hasta donde la ciencia puede des­ cubrir. son exactamente tan fáciles de des­ cubrir en la esfera mental como en la física. aunque corto. Luego hay hechos tales como que nuestro cuerpo se mueve en respuesta a nuestra voliciones. y los hechos que nos conducen a conectar Varias clases de sensaciones con ojos. lengua. la universalidad de la leyes causales es menos completa que. en realidad. Las leyes causales sin elaboración y aproximadas. tal grado de evidencia para las leyes causales en psicología que autorizará al psicólogo para suponerlas como cosa corriente. hay que comenzar con las correlaciones de vista. etc. tacto. podría in­ ferirse a partir de un número suficiente de datos que con­ ciernen a un tiempo finito señalado. Pero otras fuerzas.raleza de estas leyes? N o serán del tipo simple qué afirma que la misma causa siempre produce el mismo efecto.

es todavía posible emplear las palabras “causa” y "efecto” . En este sentido. Podemos decir “El arsénico causa la muerte” . existe un uso un tanto aproximado e indefi­ nido de la palabra “causa” que puede ser conservado. aunque hemos hablado de leyes causa­ les. inspirada por es­ tos hechos. en una ciencia suficientemente avanzada. excepto algunas muy raras y exepcionales. III. La palabra “cau­ sa”. que aplicare­ mos las palabras cuando hablemos de un acontecimiento particular “que causa” otro acontecimiento particular. quizá en todas las circunstancias en que realmente suceden. tanto lo físico como lo mental. En ta­ les casos. en las que el exiguo preliminar. 0 sea: ¿Qué razón puede invocarse para creer que las leyes causales se darán en el futuro. puede ser enunciada cómo sigue: "Existen tales relaciones invariables entre diferentes acón- m . ha ocurrido en concordancia con leyes causales. la palabra “causa” no aparecerá en ningún planteamiento de leyes invariables. y sólo en éste. a condición de que se comprenda que la sucesión no es necesaria y puede haber excepciones. o viceversa. y que toda la evidencia empírica que poseemos es compatible con la opinión de que todo.las que el término dado es mental y el término inferido fí­ sico. Es de advertir que. Pero. hasta donde nuestra observa­ ción se extiende. como debemos hacer a veces si hemos de evitar intolerables cir­ cunloquios. en la explicación científica del mundo. Sin embargo. las generalizaciones aproximadas van determinándose con mi­ ras a leyes subsecuentes mayores y más constantes. pertenece sólo a las etapas primitivas. Las uniformidades aproximadas que conducen a su empleo pre­ científico pueden resultar exactas en todas las circunstan­ cias. Llegamos ahora a nuestro tercer problema. en tanto ignoremos el proceso preciso por el que el resultado se efectúa. hasta aquí no hemos presentado la palabra “causa”. o que se han dado en porciones no ob­ servadas del pasado? Lo que dijimos es que ha habido hasta ahora ciertas le­ yes causales observadas. La ley universal de causalidad. Es en este sentido. estará bien decir unas pocas palabras sobre los usos legítimos e ilegítimos de esta palabra. es útil poder hablar del acontecimiento antece dente como la “causa” y del acontecimiento subsecuente como el "efecto” . son al menos tan fáciles de descubrir como las leyes causales en las que ambos términos son mentales. En esta etapa.

Pero aun cuando se admita su legitimidad. espera la comida a esa hora y no a ninguna otra. no sólo no tenemos razón de suponer que el sol salará mañana sino ni para suponer que de aquí a cinco minutos esperare­ mos todavía que salga mañana. podemos no obstante averiguar: Si las inferen­ cias con respecto al futuro son válidas. es probable que una cosa de la primera especie sea 179 . dado el estado de la tota­ lidad del universo durante cualquier tiempo finito. cada acontecimiento previo y subsecuente puede. Puede decirse. como Hum e lo señaló. pero no proporcionan absolutamente ningún fundamento lógico para las creencias en cuanto al futuro. en un gran número de ejemplos. debe ser una ley lógica a priori. para formular una pregunta más modesta. que todas las inferencias en cuanto al futuro son en realidad nulas. especulativamente. espera ser llevado a lo largo de ese camino otra vez. debe conducir a la siguiente proposición: 'Si. Es un proble­ ma difícil decidir cómo debe ser formulado este principio. que. estar determinado como una función de los acontecimientos dados durante ese tiempo. ni aún para la creencia de que continuaremos espe­ rando la continuación de las uniformidades experimentadas. si es verdadero. porque esa es precisamente una de aquellas leyes causales para las que hay que buscar un fundamento. explican sólo demasiado bien la creencia del sentido común en uni­ formidades de sucesión. incapaz de ser probada o confutada por la experiencia. tecimientos simultáneos o no. Tales expectativas. aunque corto.” ¿Tenemos alguna razón para creer en esta ley universal? O bien. continuará siendo válida en el futuro? Entre las leyes causales observadas esta la siguiente: que la observación de uniformidades es seguida por la expecta­ tiva de su repetición. un perro que es alimentado siempre a cierta hora. ¿tenemos alguna razón para creer que una ley causal particular. Un caballo que na sido llevado siem­ pre a lo largo de cierto camino. una cosa de cierta es­ pecie es asociada de cierto modo con una cosa de otra especie. claro está. pero si ha de garantizar las inferencias que queremos hacer por su intermedio. que. Si la expli­ cación de Hume de la causalidad es la última palabra. tal como la ley de la gravitación. ¿qué principio debe ser incluido al hacerlas? El principio incluido es el principio de la inducción59. y no veo cómo pue­ de ser confutada tal opinión.

Con el principio de inducción puede pro­ barse todo. el que está en el fondo de todas las in­ ferencias con respecto a la existencia de las cosas no dadas inmediatamente. por lo tanto.. no el de causalidad. D ebe haber necesariamente algún principio a priori incluido en la inferencia que deduce. tales inferencias son vá­ lidas. la probabilidad se aproxima indefinidamente a la certeza. pero. es natural que lo ignoraran. D e este modo.” Bien puede preguntarse si esta proposición es verdadera. y. esta proposición. pero parecería del análisis anterior que el prin­ cipio en cuestión es el de inducción. si es falso.siempre análogamente asociada con una cosa de la otra es­ pecie y a medida que el número de los ejemplos crece. podemos inferir que cualquier caracte­ rística de la totalidad del pasado observado es apta para aplicar al futuro y al. 180 . y la definición de una ‘le y causal” se encuentra lejos de ser simple. sin este principio. su predilecta. pasado no observado. “causa” se mezcla con “ley causal” . son nulas. fu­ turo tanto como pasado. pero si lo admitimos. para poder ser conocido debía ser a priori. más bien que la ley de causalidad. En la forma que establece que “ todo acontecimiento tiene una causa” parece simple- pero examinando. requería un principio lógico que era evidente que no pudiera ser probado inductivamen­ te. La opinión de que la ley de causalidad misma es a priori creo que no puede ser mantenida por nadie que comprenda cuán complicado es este principio. y. todas estas inferencias son nulas. por lo tanto. sin él. Los que se intere­ saron en la lógica deductiva. si tal inferencia debe ser siem­ pre válida. Si nuestra exposición ha sido cabal. es el principio de inducción. Por lo tanto. si es verdadera. los casos observados de la verdad de las leyes causales no proporcio­ nan ninguna conjetura^con respecto a los casos no observa-: dos. la de otra. y por lo tanto no podía esperarse que comprendieran que la induc­ ción misma. a partir de la existen­ cia de una cosa. garantizará la inferencia de que las leyes causales probablemente rigen en todo tiempo. Este principio no ha recibido la atención que merece su gran importancia. v. mientras los que subrayaban la perspectiva de la inducción querían sostener que toda la lógica es empírica. lo que se quiera para tales inferencias. el que las inferencias del pasado al futuro sean válidas depende enteramente del principio inductivo: si es exacto. la existencia de una cosa no observada directamente no puede nunca ser válidamente inferida.

Esto es algo extraordinariamente difícil de hacer. Pero. el efecto se convierte en el “fin” al que la causa aspira. y la teleología reemplaza la causalidad. cuando están aplicadas a la física. Históricamente. N o sólo la memoria y la esperanza marcan una diferencia en nuestros sentimientos con respecto al pasado y al futuro. sino sólo “cómo” suceden. Estamos ahora en el problema de cómo la concep­ ción de leyes causales a la que hemos llegado se relaciona con la concepción tradicional de causa. La causa típica será el mandato de un rey. IV. en­ tonces significa que esta pregunta no puede ser respondida en física y no puede ser preguntada. no se propone decirnos “por qué” suceden las cosas. Pero todas estas ideas. y estas leyes dan la parte científicamente útil de la noción tradicional de “causa” . aunque es una parte pe­ queña de lo que comúnmente se supone en la metafísica ortodoxa. es necesario cerrarle la puerta. En este sentido. a todo lo que establezca diferencia entre pasado y futuro. la noción de causa ha estado ligada a la de ¡a voluntad humana. Y si la pregun­ ta “¿por qué?” significa algo más que la búsqueda de una ley general de acuerdo con la que ocurre un fenómeno. Por lo tanto hay algó que conservar de esta noción. porque nuestra vida mental está muy íntimamente unida a la diferencia. Todos los verbos transitivos incluyen la noción de causa como actividad. el efecto “pasivo” . Com o reacción contra estos errores. y habría que reempla­ zarlos por alguna perífrasis antes de que esta noción se pueda eliminar. por un esfuerzo. tal como aparece en filosofía y para el sentido común. sino que casi la totalidad de nuestro vocabulario está lleno de la idea de actividad. al emplear las leyes causales para justificar las inferencias de lo observado a lo no observado. dicen. en con­ secuencia. De aquí es fácil pasar a la sugestión de que una “verdade­ ra” causa debe contener alguna previsión del efecto. Mach y otros han impulsado un modo de ver puramente “descriptivo” de la física: la física. el pun­ to de vista descriptivo es indudablemente correcto. Se supone que la causa es "activa” . son meras supersticiones antropomór- ficas. Para comprender la diferencia entre la clase de causa que la ciencia emplea y la clase que naturalmente imaginamos. en la explica­ ción de la naturaleza. la física cesa de ser ■pura­ mente descriptiva. . de cosas hechas ahora con miras a sus efectos futuros.

Podemos decir que matar a una persona es causarle la muerte intencionalmente. esta forma de inferencia no tiene interés para aplicarse a nuestros pro­ pios actos. más exactamente. el deseo y la creencia en conjunto cau­ san el acto. y se cree ([verdaderamente si se alcanza el propósito) que B causará C .C. aunque sea enteramente vital para aplicarse a los de los demás. entonces. Considerada puramente desde el pun­ to de vista científico. Sentimos que si sus deseos hubieran sido diferen­ tes. es el acto de matar lo que estudiaremos. y el puñal causa la muerte de César. De este modo. que tiene una relación conocida con al- 182 . porque se cree que ese acto ocasionará la muerte de la persona. desde el punto de vista de Bruto. como no podemos (en general) saber de antemano las consecuen­ cias de nuestros deseos sin saber nuestros deseos. puesto que los efectos ocurrieron siendo los deseos los que fueron. si la creencia era incorrecta. que a su vez causa C . o. los deseos están determinados por sus consecuen­ cias tanto como las consecuencias por los deseos. Una causa es un aconteci­ miento o un grupo de acontecimientos de cierto carácter general conocido. pero. causado por B. sí los efectos no hubieran. es lo que hace interesante la sucesión. esta sucesión A. que es un deseo hacia C y una creencia de que B (u n acto) causará C . que es un acto causado por A . Esto es exacto y le da a Bruto un sentido de poder y libertad. que aparece al principio. Bruto y César podrían ocupar nues­ tra atención. Cada acto que cumple un propósito envuelve dos pasos causales en esta forma: C es deseado. el deseo y la creencia juntas causan B. Bruto desea que César esté muerto y cree que se morirá si es apuñalado. Igualmente es verdad que. puede igualmen­ te bien ser considerada en el orden inverso. por el momento. los efectos que en realidad produjo no hubieran suce­ dido. tenemos primero a A . y que se cree es una causa de C. sus deseos hubieran sido diferentes. Bruto lo apuñala. y. tene­ mos a C . pero. si la creencia era correcta.” En otra ocasión. Considerada científicamente. te­ nemos un desengaño. Esto significa que el deseo por la muerte de una persona causa cierto acto. por lo tanto. Pero. como Bruto esperaba que ocurriera. el de­ seo. Consideremos un planteamiento tal como: “Bruto mató a César. D e este modo. ocurrido. luego tenemos B.B. como sería en una pesquisa. una causa no tiene con la voluntad esa analogía que nos hace imaginar que el efecto es com f elido por la voluntad.

para tener algo que se aproxime a la certeza concerniente al efec­ to. descubrir una relación nueva. cierta y univer­ sal que los filósofos defienden. Porque. Lo que realmente se conoce. es necesario incluir muchas más circunstancias en la cau­ sa de lo que el sentido común anticientífico supondría. la causa es un acontecimiento indi­ vidual. Pe­ ro. sobre la base de gran cantidad de experiencia. Si la inferencia de causa a efecto ha de ser indudable. Pero es difícil saber qué queremos decir por acon­ tecimiento individual. como ma­ teria de la ciencia empírica. por lo común. los fenóme­ nos pueden ser reunidos en grupos que causalmente se con­ tienen a sí mismos. es posible. puede serlo alguna cosa que altere el resultado esperado. a menudo. pa­ rece que la causa difícilmente puede detenerse sin ir hasta la totalidad del universo. una conexión causal probable. Para resumir: la ley de causalidad estricta. o poco más o menos. para ampliar el grupo. es un ideal. mientras algo sea omitido. sólo una clase bien definida de acontecimientos puede tener una relación con una causa dada. porque nada de alguna importancia científica depende de que sea posterior a la causa. que tales excepcio­ nes pueden tratarse ampliando el grupo que llamamos la m . es de importancia más práctica que una conexión más indudable en la que la causa es tan compleja que es difícil determinarla. llamado efecto. posiblemente exacto. es una “ley causal” . y así sucesi­ vamente. decimos el relámpago causa el trueno. En la noción co­ mún de causalidad. rero. creemos. pero no hay ninguna razón para esta restric­ ción. si la causa es menor que la totalidad del universo. de todos modos. Haríamos mejor en admitir que el efecto es anterior a la causa o simultáneo. Cualquiera de dichas relaciones cons­ tantes entre acontecimientos de clases especificadas con in­ tervalos dados de tiempo entre ellas. la relación es de tal clase que sólo un acontecimiento. o. y generalmente aparece que.gún otro acontecimiento. Pero todas las leyes causales están sujetas a excepciones. Se acostumbra a dar el nombre de “efecto” sólo a un acontecimiento que es poste­ rior a la causa. y que cuando tales relaciones fallan. como ocurre a veces. para los propósitos prácticos y científicos. donde la causa es bastante simple. es que se observa que ciertas re­ laciones constantes se dan entre los miembros de un grupo de acontecimientos en ciertas oportunidades. más constante. pero cuya verdad no se conoce en virtud de ninguna evidencia asequible.

causa. la herencia y el mundo circundante pueden forzarnos a ac­ 784 . de suerte que. pero esta creencia. suponer que todas las causas son análo­ gas a deseos. Tratemos de descubrir primero qué es lo que realmente esperamos al desear el libre albedrío. Para empezar con las primeras: no queremos sentimos en las manos del destino. puesto que las desagradables conse­ cuencias que se supone emanan de una negación del libre albedrío no emanan de esta negación en todas las formas en que haya razón para hacerla. por ejemplo. es natural comenzar las series causales con deseos. N o queré- mos pensar que. aunque las excepciones se presentan. y el temor de que la voluntad nó sea libre ha sido para algu­ nos hombres una fuente de gran desdicha. bajo la influencia de un análisis frío. Esto nos lleva a la cuestión de la aplicación de nuestro análisis de causa al problema del libre albedrío. con la ayuda de nuevas perspectivas sobre la noción de causa. ningún psicólogo serio sostendría tal modo de ver. donde quiera que esté todavía sin verificar. necesitamos no perder la esperanza de lograr nueva luz so­ bre él. C reo que. no obstante. U n grupo causal muy común está formado por voliciones V los actos corporales consecuentes. otras son triviales. no es bajo es­ te cariz que yo quería exponer el problema. no debe ser considerada como indudable. en un tiempo u otro. Algunas de nuestras razones para desear el libre albedrío son profundas. al paso que las causas de los deseos son más obscuras. Sin embargo. sino más bien porque proporciona un buen ejemplo del efecto esclarece- aor del análisis y de las interminables controversias que pue­ den resultar de su inobservancia. El problema del libre albedrío está tan íntimamente ligado con el análisis de causalidad que. Estas cone­ xiones son manifiestas. por mu­ cho que podamos desear querer una cosa. a causa de una súbita parálisis. Otra conexión muy frecuente (aunque aquí las excepciones son mucho más numerosas) se da entre un acto corporal y la comprensión del propósito que condujo al acto. ha agitado profundamente las pasiones de los hombres. una fuerza exterior puede obligarnos a querer otra. sino sólo sugiriendo una dirección para investigaciones más amplias. por mucho que podemos desear actuar bien. resultará que los problemas dudosos incluidos no tienen tal importancia emocional co­ mo se piensa a veces. El problema del libre albedrío. y que los deseos por sí mismos surgen espon­ táneamente. Por lo tanto. antiguo como es. Sin embargo. V.

En este sentido. son completamente diferentes y podemos responder. ni aun una vez a menos de estar seguros de que go­ zará con ella. o por lo 185 . N o creo que este deseo pueda ser satisfecho con algu­ na certeza. puedan predecir nuestras acciones. Pero nosotros mismos no somos tan maqui­ nales: nunca contamos una anécdota dos veces a la misma persona. por esto. es teórica­ mente posible pronosticar o bien el acto preciso. a dar una respuesta afir­ mativa a la segunda. somos suficientemente capaces de oírlo men­ cionar sin relatar la ocasión en que nos encontramos con él. El deseo por esta clase de libre albedrío parece no ser más que una forma de vani­ dad. Por mucho que apreciemos al anciano caballero que es nuestro vecino en el campo. nuestra elección es trascendental y está dentro de nuestro poder. especialmente si son de edad madura. si saben lo suficiente. otros no tan respetables. aunque una vez hayamos conocido (digamos) a Bísmarck. sabemos que cuando se menciona una chachalaca. Por lo tanto. no son. creo. ■ 1) ¿Las acciones humanas son león ¡comente pronostica- oles a partir de un número suficiente de antecedentes? Tra­ temos primero de dar precisión a esta pregunta. pero los otros deseos. pueden tener esta relación con los aconte­ cimientos anteriores? Si es así. o a lo sumo sólo actos con algún carác­ ter bien notable. Podemos planteaf la pregunta así: ¿Hay alguna relación constante entre un acto y un cierto número de acontecimientos ante­ riores. sin embargo. tuar mal. afirmativa­ mente sin estar forzados. en casos de duda. tenemos dos preguntas para examinar: 1) ¿Las acciones humanas son teóricamente pronosticables a partir de un número suficiente de antecedentes? 2 ) ¿Las acciones humanas están sujetas a una coacción externa? Las dos preguntas. N o nos gusta pensar que otras personas. entonces. que igualmen­ te nos hacen desear el libre albedrío. más respetables. tan pronto como los acontecimientos anteriores son conocidos. relatará la historia de la chacha­ laca en el polvorín. Deseamos sentir que. tal que. aunque sabemos que a menudo podemos predecir las de otras personas. cada uno piensa que tiene libre albedrío aunque sabe que nadie más lo tiene. como trataré de mostrar. Además de estos deseos. sólo un acto. que son dignos de todo respeto. tenemos. incompatibles con alguna forma defendible de deter- minismo. a la primera. cuando los acontecimientos anteriores son dados.

Por ejemplo. pe­ ro que no invalidan la predicción de que la historia será con­ tada. Pero no creo que sus consecuencias sean en absoluto lo que él creyó que serían. Cada vez que la historia de la chachalaca en el polvorín sea contada. este principio no se aplica a los acontecimientos mentales Lo que aparentemente es la misma causa. Pero. si se repite. sostiene. en una forma que pone en duda la aplicabilidad general de la ley de causalidad. Sí pudiera haber previsto que A iba a asesi­ nar a B. si leo cierto poema mu­ chas veces. Si la clase de acto que será realizado puede ser prevista dentro de límites apro­ ximados. El argumento de Bergson indudablemente contiene gran cantidad de verdad y no deseo negar su importancia. Infiere que todo acontecimiento men­ tal es una genuino novedad. v. . por lo tanto. incluye tanto del pasado que posiblemente no podría haber sucedido en ningún tiempo. de acuerdo con Bergson. Y por este motivo considera la libertad de la voluntad como inexpugnable. su previsión no sería invalidada por el hecho de que no podría saber toda la infinita complejidad del estado de áni­ mo de A al cometer el asesinato. escasas diferencias debidas a la creciente costumbre. debido a la memoria.menos el carácter necesario para que se cumpla la relación constante. produci­ rá el mismo efecto. anterior. El. no pronosticable a partir del pasado. y mis emociones nunca se repiten exactamente. afirma. Y no hay nada en el argumento de Bergson que de­ muestre que nunca podremos predecir qué clase de acto será cumplido. es necesaria­ mente por completo diferente de todos los acontecimientos previos y subsecuentes. a no du­ dar. N o es necesario para el determinismo sos­ tener que puede prever la peculiaridad total del acto que será cumplido. y más particularmente todo acontecimiento mental. por el que pudiéramos imaginárnos­ lo. Sostiene que todo acontecimiento. que la misma causa. mi experiencia en cada ocasión es modificada por las lecturas previas. sí es repetida. ni si el asesinato sería reali­ zado con un cuchillo o con un revólver. es de poco interés práctico que haya menudos ma­ tices que no puedan ser previstos. principio de la causalidad. habrá. y no puede pro­ ducir el mismo efecto. es modi­ ficada por el mero hecho de la repetición. porque elp a sa d o no contiene nada exactamente igual al acontecimiento. Bergson ha dado una respuesta negativa á esta pregunta.

De este modo. y la profecía de tedio no es menos verdadera por ser más o menos {general. la clase de casos en los que Bergson confía son insuficientes para mostrar la imposibilidad de la predicción en el único sentido en el 187 . ninguna predicción sería posible. sino en todas las distancias. percibimos cierta ley de acuerdo con la cual el efecto varía a medida que las lecturas previas aumen­ tan en número. fácilmente. Podemos no saber todas las nimiedades y matices del tedio que sentiremos. todo lo que es nece­ sario. su planteamiento de la ley de causalidad es inadecuado. Otro respecto en el que el planteamiento de Bergson de la causalidad es inadecuado es en su suposición de que la causa debe ser un acontecimiento. Asimismo. Análogamente. pero no de un acontecimiento individual en el pasado. puesto que sería imposible recorrer exactamente la misma altura en dos ocasiones. Plantea más bien que hay una constante relación entre causas de ciertas clases y efectos de ciertas clases. porque sabemos que esta vez el efecto será de tedio. La cuestión sustantiva en disputa es si los acontecimien­ tos mentales son determinados por el pasado. para estar en condiciones de predecir la duración del tiempo que tarda en caer. y en realidad Bergson mismo supone tácita­ mente tal ley. Por ejemplo. Pero. no leer el poema nueva­ mente. Si esto fuera necesario. si la misma causa es repetida. es evidente que nuestros sentimientos al leer el poema son más enfáticamente dependientes del pasado. lo que se repite es siempre la relación de causa y efecto. Ahora bien. resultará el mismo efecto. N o es nece­ sario hacer que un cuerpo caiga de la misma altura en que lía sido previamente observado. Todas nuestras lecturas previas del poema deben ser incluidas en la causa. En realidad. no la causa en sí misma. hay una relación constante entre la altu­ ra de la que cae y el tiempo que tarda en caer. la atracción que el Sol ejer­ ce sobre la Tierra no es sólo conocida en distancias en las que ha sido observado. mientras que pueden ser dos o más acontecimientos o aun un proceso continuo. es que sea de la misma clase (en el respecto pertinente) que las causas anteriores cuvos efectos han sido observados. con respecto a la causa. Decidimos. pero sabemos lo suficiente para guiar nuestra decisión. en un caso tal como la repetida lectura de un poema. La ley no enuncia meramente que. por fin. porque se sabe que varía en sentido inverso al cuadrado de la dis­ tancia. si un cuerpo cae libremente.

La ley de causalidad. de* acuerdo con la que aconteci­ mientos posteriores pueden teóricamente ser pronosticados por medio de acontecimientos anteriores. Las cuestión de hasta dónde las voliciones humanas están sujetas a las leyes causales es una cuestión puramente empí­ rica. pero no puede. a m enudo ha sido considerada. La creencia de que estas consecuencias son las que se desprenden. resultar necesariamente cierto que todas tienen cau­ sas. como una necesidad del pensamiento. que hay leyes de correlación de lo mental y lo físico. por este motivo. y por lo tanto de todos los cerebros y organismos vivientes. Lo que quiero argumentar es que. En ciertas direcciones la ley ha sido verificada empíricamente. de la asimilación de causas a voliciones. Es obvio que hay algún grado de correlación entre cerebro y mente. aun si admitimos las más extre­ mas pretensiones de determinismo v de correlación de mente y cerebro. dado el estado de toda la materia del mundo. N o podemos. precisamente hay las mismas razones para considerar probable el que todas tengan causas. en virtud de las que. v que es imposible decir cuán completo puede ser. resulta enteramente. Sin embargo. Podemos suponer. aunque es dudoso. éste no es el punto que quiero tratar. como las hay en el caso de los acontecimientos físicos. que la predicción tiene interés práctico o emocional/ Por lo tanto. podemos dejar la consideración de sus argumentos y dirigirnos nosotros mismos directamente al problema. Tan pronto como se com­ 188 . en otras direcciones no hay una evidencia positiva contra ella. el estado de todas las mentes del mundo podría ser inferido. una categoría sin la que la ciencia sería imposible. sin verse forzada a suponer su verdad en otros campos. Sin embargo. y. Empíricamente parece claro que la gran mayoría de nuestras voliciones tienen causas. Estas pretensiones me parecen excesivas. y de la noción de que las causas obligan a sus efectos en algún sentido análogo al que una autoridad humana puede obligar a un hombre a hacer lo que él más bien quisiera no hacer. por lo tanto. a priori. Pero la ciencia puede valerse de ellas donde se la ha encontrado verdadera. mientras inversamente el estado de toda la materia en el mundo podría ser inferido si se diera el estado de todas las mentes. todavía no se desprenden las consecuencias hos­ tiles hacia lo que vale lá pena de preservar en el libre albe­ drío. sentir ninguna certeza a priori que lá causalidad debe aplicar a las voliciones humanas. creo.

Pero la ciencia no presta apoyo a esta visión de causa. un hábito que a menudo sobrevive inconscientemente en aquellos que pretenden concebir las causas de una manera más científica. hemos visto. prende la verdadera naturaleza de las leyes causales cientí­ ficas se advierte que esta asimilación es uñ completo error. V los actos pronosticables a par­ tir de causas ajenas estarán sujetos a la coacción. Cuando un geó­ logo infiere el estado pasado de la tierra del estado presente. pero no ocurre que tengamos memoria del futuro. como compelidas por fuerzas exteriores. de modo que cada una puede ser inferida de la otra. La supuesta incongruen­ cia entre ambos proviene del hábito de concebir las causas como análogas a las voliciones. porque si fuera así. entre causas y efectos. El líbre albedrío. en cualquier sentido va­ lioso. en algún sentido. Pero esto nos lleva a la segunda de las dos preguntas que presentamos con respecto al libre albedrío. que algunas veces es sostenido en contraposición al modo de ver de que las voliciones tienen causas. los animales serían más libres que los hombres. a este respecto. La diferencia que sentimos. suponiendo el deterninismo. no compelen sus efectos. en el único sentido en el que los efectos se vuelven necesarios para sus causas. nuestras acciones pueden ser consideradas. es una mera confusión debida al he­ cho de que recordamos los acontecimientos pasados. sin embargo. un sentido subjetivo de la libertad. Hay una relación mutua. Este sen­ tido de libertad. principalmente si. y los salvajes más que las perso­ nas civilizadas. es sólo un sentido de que podemos elegir la que queremos de varias alternativas: no nos demuestra que no haya conexión causal entre lo que desea­ mos elegir y nuestra historia previa. causas ajenas serán análo­ gas a una voluntad extraña. en la que con­ fían algunos defensores del libre albedrío. el estado pasado se hace necesario como una consecuencia de los datos. 2 ) ¿Las acciones humanas están sujetas a una coacción externa? Tenemos. no podríamos decir que el estado presente obliga al estado pasado a haber sido lo que fue. con todo. Si una causa es análoga a una volición. La aparente indeterminabilidad del futuro. debe ser compatible con el máximo conocimiento. Las causas. más de lo que los efec­ tos compelen sus causas. en intención. es meramente un resultado de nuestra ignorancia. Es claro que ninguna clase deseable de libre albedrío puede depender simplemente de nuestra ignorancia. 189 .

Y tal clase debe contener todo lo que valga la pena de tener en el libre albedrío. Por lo tanto. Ahora bien. sus voliciones serían mejor calculadas para satisfacer sus deseos de lo que son las nuestras. y. puesto que es imposible creer que la mera ignorancia puede ser la condición esencial de alguna cosa buena. y no preverlas puede ser justo. completamente aparte de cualquier suposición con respecto a la causalidad. Pero las acciones humanas son el resultado del deseo. Es un mero accidente que no tengamos memo* ría del futuro. Deberíamos. como en las pretendidas visiones de profetas. por lo tanto. Si viéramos los acontecimientos futuros del mismo modo inmediato en que vemos los acontecimientos pasados. salvo que se tome en cuenta el deseo. es obvio que el conocimiento completo abarcaría el futuro tanto como el pasado. Pero. Debe recordarse que la supuesta previ­ 190 . una previsión de las voliciones contraria a los deseos no podría ser una verdadera volición. Nuestro conocimiento del pasado no está enteramente basado en in* ferencias causales. Puesto que las voliciones son el resultado de los deseos. a menos que las voliciones fueran en sí mismas deplorables. sino que es parcialmente derivado de la memoria. ¿qué dase de libre albe­ drío podría aún ser posible? Dicha clase sería totalmente independiente del determinismo: no podría ser contrario ni siquiera al reinado más enteramente universal de la cau­ salidad. del modo como vemos los acontecimientos pasados. ver los acontecimientos futuros inmediatamente. ¿tendrían alguna razón para deplorar este conocimiento? Seguramente no. imaginemos un grupo de seres que conozcan el futuro íntegro con absoluta certeza. y debe suceder por m ucho que pueda temerse. Cierta­ mente ellos serán lo que serán. Seres tales como estamos imaginando no tendrían que es­ perar el acontecimiento para saber qué decisión adoptarán en alguna ocasión futura. y son en este sentido exac­ tamente tan determinados como el pasado. Es difícil no suponer que lo que es previsto es aciago. Y es menos probable que las voliciones previstas fueran lamentables si los pasos que conducen a ellas fueran también previstos. y preguntémonos si tendrían algo que podríamos llamar li­ bre albedrío. Los seres que estamos imaginando llega­ rían fácilmente a saber la conexión causal de las voliciones. Una volición prevista tendrá que ser tal que n o se haga abominable a causa de haber sido prevista. Sabrían ahora cuáles irían a ser sus voliciones.

es exacto en la única forma en que es importante. por el mero hecho de que podemos ahora re­ cordar nuestras voliciones pasadas. si el universo es progresivo. Lo que se ha dicho sobre el método filosófico en las con­ ferencias precedentes. en un sentido estimable. El li­ bre albedrío. no le atañe al filó­ sofo decirlo. por lo tanto. debido al sentimiento de que el conocimiento compele el suceder de lo conocido. podemos reunir ciertas máximas genera­ les que posiblemente puedan ser una ayuda para adquirir un hábito filosófico de mente y una guía para buscar solu­ ciones de problemas filosóficos. Análogamente. pero ahora. que no sea a través de ejemplos. aunque al mismo tiempo es obvio que el conoci­ miento no tiene dicho poder con respecto al pasado. no son la materia de la filosofía. no pueden confirmarlas. Las profecías con respecto al futuro del universo. La filosofía aspira a lo que es general. sus resultados no pueden ser estable­ cidos por las otras ciencias. por mucho que puedan sugerir grandes generalizaciones. por ejemplo. y las ciencias especiales. podría­ mos ser libres en el futuro. cuando es futuro. por ejemplo. n o deben ser tales que se conciba que alguna otra ciencia los pueda con­ tradecir. Para convertirse en un filósofo científico. N o pensamos que necesariamente no fuimos libres en el pasado.sión no crearía el futuro más de lo que la memoria crea el pasado. no de una fuerza exterior que nos compele a querer lo que preferiríamos más bien no querer. T odo lo demás es confusión de pensamiento. se requiere una 191 . La filosofía es un estudio apar­ te de las otras ciencias. y el deseo por las otras formas es un mero efecto de análisis insuficiente. retrógrado o estacionario. como son. al final de nuestro curso. el resultado de nuestros propios deseos. lo hace Her- bert Spencer. y. Nada de algún valor puede decirse sobre un método. reclama sólo que nuestras voliciones sean. Y una apresurada generalización. aun si pudiéramos ver ahora lo que serán nuestra futuras voliciones. por el contrario. tal como la generalización de la evolución de Spencer. no es menos apresurada porque lo que generaliza sea la última teoría científica. en la forma en que. la li­ bertad. En resumen. ha sido más bien por medio de ejem- plificaciones de casos particulares que por medio de precep­ tos generales. La filosofía no se convierte en científica por hacer uso de otras ciencias.

Para nosotros. Por lo tanto. el deseo de saber la verdad filosófica. mientras que su sistema se ha con­ vertido en una materia de curiosidad meramente histórica 6#. por el deseo de pensar que sabemos. es más común desear llegar a un resultado satisfactorio que desear llegar a un resultado verdadero. cierta y peculiar disciplina mental. y este deseo debe ser suficientemente fuerte para sobrevivir a través de los años cuando parece que no hay esperanza de encontrar alguna satisfacción. el deseo por la verdad sin adulterar es a menudo obscurecido. entonces podemos lograr la como­ didad de creerla. están entre las ace­ chanzas de las que el estudiante de filosofía debe resguardarse. claro está. excepto la inconmensurabilidad de la diagonal de un cua­ drado y sus lados. desechamos las objeciones que merece. Asimismo. el amor al sistema. y la vanidad del constructor del sistema. ha sido. que él sabía. hubiéramos descubierto que la opinión era falsa. aunque si hubiéramos resistido el deseo de comodidad. Pitágoras creó un sistema que se adecuaba admirablemente a todos los hechos. el pequeño hecho es probable que sea más importante para el futuro que el sistema con el que es incongruente. el descubrimiento de este hecho es el principal título de Pi­ tágoras a la inmortalidad. y a aquellos cuyos estudios conducen a una con­ clusión opuesta se los considera inicuos. N o obstante. Es obscurecido a veces particularmente después de largos períodos de estéril bús­ queda. que una de­ terminación tomada de antemano para llegar a esta o a aquella conclusión se considera generalmente com o una señal de virtud. sean de la clase que sean. Pero sólo aquellos 192 . o meramente no hacemos grandes esfuerzos por encontrarle objeciones. A no dudar. El deseo de saber la ver­ dad filosófica es muv raro: a menudo no se encuentra en su pureza ni siquiera entre los filósofos. El deseo de establecer este o aquel resultado. este pequeño hecho quedó fuera. por el amor al sis­ tema: el más pequeño hecho que no entre dentro del edifi­ cio del filósofo ha de ser obligado y torturado hasta que pa­ rezca avenirse. el principal obstácu­ lo al honesto filosofar. alguna opinión plausible se nos presenta. pero ■siguió siendo un hecho aun después de que Hippasos de Metapontion fuera ahogado por revelarlo. primero de todo. que se asocia con lo primero. en los filósofos profesionales. Tan extraordinariamente pervertido se vuelve el hombre por pasiones desconocidas. o en general de descubrir la evidencia de resultados satisfactorios. Debe estar presente.

Dema­ siado a menudo este estado de cosas condujo a la adopción de medidas heroicas. modos de comportarse más bien que con­ vicciones intelectuales. En algunos sentidos. será verificada por esa visión directa de la verdad abstracta de la que depende la posibilidad del conocimiento filosófico. que todas las hipótesis que los filósofos podían imaginar resultaban incompatibles con los hechos. Al mismo tiempo. casi todas capa­ ces de una interpretación exacta. y for­ man la parte principal del entrenamiento mental requerido por un filósofo. y no ser el esclavo de la que el sentido común ha hecho fácil imaginar. la duda será posible. para librarse del dominio de los hábitos mentales. Y aunque puede ser que una ma-1 yoría pase el examen. lá moral. debemos esforzarnos en dudar de los sentidos. Pero aun cuando el deseo de saber exista con la indispen­ sable potencia. tales como una negación al por mayor de los hechos. creo. es necesario adquirir fecundidad para imaginar hipótesis abstractas. Hasta que atraviesen esta prueba son me­ ros hábitos ciegos. al final. de duda de lo familiar y de imaginar lo no familiar. y que habrá de resultar un serio rea­ juste de nuestra perspectiva. lo que más ha faltado hasta ahora en filosofía. Las cándidas creencias que encontramos en nosotros mis­ mos cuando empezamos por primera vez el proceso de la Te- flexión filosófica. de todo. para tener varias hipótesis a disposición. pueden resultar. cuando una imaginación mejor provista de he­ rramientas lógicas podría haber encontrado una llave para revelar el misterio. la razón. en resumen. En este sentido. son correlativos.en los que el deseo de llegar a un resultado verdadero es su­ perior pueden esperar servir a algún buen propósito por el estudio de la filosofía. podemos estar bastante seguros de que algunas no pasarán. y es necesario cultivar la imaginación lógica. y como una ayuda esencial a la percep­ ción directa de la verdad. Tan magro era el apara­ to lógico. es difícil de distinguir de la vivida ima­ ginación y consonancia con los hábitos mentales. como Descartes. Para romper el dominio del hábi­ to. todas deben ser sometidas a la prueba de la crítica escéptica. el estudio de la lógica se convierte en el estudio central en filosofía: da el méto­ 793 . en otros. la visión mental por la que la verdad abs­ tracta se reconoce. Es nece­ sario practicar la duda metodológica. Esto es. pero antes de ser admiti­ das en filosofía. Estos dos procesos.

pero todo este supuesto co­ nocimiento del sistema tradicional debe ser barrido. La filoso­ fía ha sufrido por la falta de esta clase de modestia. a despecho de la nueva posibilidad de pro­ greso en filosofía. Pero aquellos pocos hechos bastaron pára destruir la totalidad del vasto sistema de supuestos conocimientos transmitidos desde Aristóteles. desde Platón al Renacimiento. El estableció ciertos hechos con respecto al modo en el que los cuerpos caen. se convirtió en ciencia a través de la novedosa observación de los hechos de Galileo. tai como las matemáticas dan el método en física. Ha co­ metido el error de atacar los problemas interesantes simul­ táneamente. en nues­ tros mismos días. en vez de proceder lenta y pacientemente. casi todos han sido de opinión de que se sabía mucho. Así. no muy intere­ santes en sí mismos. Por la práctica de la duda metodológica. fue tan carente de progreso. Los hombres de cien­ cia no se avergüenzan de lo que es intrínsecamente trivial. por muy aparentemente trivial que sea. es disminuir enormemente la extensión de lo que se piensa que se conoce. se está convirtiendo en científica a través de la simultánea adquisición de nuevos hechos y métodos lógicos. juzgadas 194 . acu­ mulando cuanto conocimiento sólido sea obtenible. Antes de Galileo. y con­ fiando los grandes problemas al futuro. como la física. Sin embargo. en filosofía. la gente se creía po­ seedora de un inmenso conocimiento de todas las cuestiones más interesantes en física. y su sub­ secuente elaboración matemática. que. el primer efecto. tal com o aun el más pálido-sol de la mañana basta para ex­ tinguir las estrellas. y otros en otro. así la filosofía. pero de inconmensurable interés como ejemplos de conocimiento real y de un nuevo método cuya futura fecundidad él mismo vaticinó. el resultado inmediato de un experimento difícilmente es siempre inte­ resante en sí mismo. do de búsqueda en filosofía. se produce una cierta humildad con respecto a nuestro conocimiento: nos contentamos con saber algo en filosofía. a menudo es deseable emplear el tiempo y el cuidado en materias que. que estimaremos realmente afortunado si puede obtener resultados comparables a la ley de Galileo de la caída de los cuerpos. Así. en filosofía. confusa y supers­ ticiosa como la filosofía. si es verdadera y prolongada. como en el caso de la fí­ sica. si sus consecuencias prometen ser importantes. y debe sobrevenir un nuevo comienzo. Y. aunque algunos han creído en un sistema.

por regla general. una vez que es concebida. Por regla general. la labor del filósofo es sintética y comparativamente fácil. como regla general. antes de que los da­ tos puedan ser analizados dentro de la clase de premisas que la filosofía pretende descubrir. más difícil para aprehender. por lo tanto. Sería precipitado hablar con presunción de la probabili­ dad de progreso en filosofía. más abstractos que los primeros. Cuan­ do ha sido hecho todo lo que puede ser hecho por el méto­ do. complejos y depender de un número de problemas componentes. A quí sólo el genio puede ser útil. Desde este punto en adelante. resultará que varias de estas cuestiones extraordinariamente abstractas sustentan cada uno de los grandes problemas evidentes. se justifica rápidamente por su sorprendente poder de incorporar aparentemente ios hechos contradicto­ rios. sometidos a exa­ men. la real dificultad se encuentra en el último escalón del análisis. vislumbrar una posibilidad nunca concebida antes. Los grandes problemas que provo­ ca la investigación filosófica resultan ser. y hemos adquirido la disciplina mental necesaria. todos los hechos que creemos saber al comenzar. que todos nuestros datos iniciales. generalmente. Pe­ ro la correcta posibilidad. el método a seguir es totalmente uniforme. Cuando hemos seleccionado nuestros problemas. los argumentos considerados en pro y en contra revelan perplejidad y desesperación. es al­ gún nuevo esfuerzo de imaginación lógica. El fracaso para pensar en la correcta posibilidad deja las dificultades sin resolver. no parecen tener solución por los métodos cien­ 795 . En este proceso de análisis. la fuente de la dificultad es arrastrada más y más hacia atrás. haciéndose en cada escalón más abstracta. Las ideas filosóficas co­ rrientes comparten estos defectos. pudieran parecer frívolas.por sí solas. y luego la percepción directa de que esta posibilidad se verifica en el caso en de­ bate. es necesario crear un aparato de concepciones estrictas tan general y tan libre de complejidad com o sea posible. sufren de vaguedad. más refina­ da. Muchos de los problemas tra­ dicionales de la filosofía. tal vez la mayoría de los que han interesado a un círculo más amplio que el de los técnicos estudiosos. porque a menudo los grandes problemas pueden ser accesibles sólo a través de la consideración de tales materias. en general. confusión y complejidad. Lo que se requiere. se alcanza un escalón donde sólo la directa visión filo­ sófica puede llevar el asunto más lejos. Se hallará.

hombres que hasta ahora. que es necesaria para asegurar a la fi­ losofía en el futuro cercano un logro. . Exactamente como la astronomía perdió mucho de su interés humano cuando cesó de ser astrología. para el gran equipo todavía en crecimiento de los hombres comprometidos en el ejercicio de la ciencia. y sus investigaciones revoluciona­ rias sobre la naturaleza de la materia. tíficos. la continuidad. Pero. La física. excepto en sus méritos. La primera y única condición. ya airoso en problemas tradicionales tales co­ m o el número. el infinito. con sú principio de la relatividad. haría un llamamiento que los más antiguos mé­ todos han dejado por completo de hacer. experimenta la nece­ sidad por esa cíase de novedad en hipótesis fundamentales que la filosofía científica pretende facilitar. que sobrepase todo lo que hasta ahora ha sido realizado por los filósofos. del mismo m odo la filosofía debe perder atractivo en tanto se hace me­ nos pródiga en promesas. y no desviados por los métodos literarios de los que imitan a los antiguos en todo. es la creación de una escuela de hombres con entrenamiento cien­ tífico e intereses filosóficos. libres de las tradiciones del pasado. no sin justificación. se han desviado de la filosofía con cierto menosprecio. creo. el espacio y el tiempo. el nuevo método.

8 El primer volumen fue pu­ S. miento. Este parágrafo 2. 545. 1917). dual. “mortal” c ió n a la M e ta fís ic a y a la I n ­ es universal. F o rm a l L o g ic .. Viendo que son diferentes. no págs. NOTAS 1 Pronunciadas como Confe­ 11 O más bien una función rencias Lowell en Boston. tu ic ió n F ilo s ó fic a . E arly hay un error en algún lado. Henri: In tr o d u c ­ Sócrates es particular. págs. Carlos Ma. o concreto universal. pág. trad. Por lo tanto. la diversidad”. mente en la séptima conferencia. Héc­ como Sócrates es mortal. Libro III. Cap. Henri: L a E v o lu ­ bebió la cicuta”. como otros lo harían. Macran. Juan Stuart. S istem a tidad. tomando este “es” como siendo en todo expresión de iden­ * Mill. Cap. I. infiere. pág. Libro III. XXI. gue que el particular es el uni­ As. que procede a sintetizar parti­ parágrafo 2. III. con el “es” de identidad. que 7 Cotéjese Burnet. es un ejemplo de cómo. T. fundir el “es” de la afirmación. Dr. Otra vez He­ Mauty (Ed. M. trad. el principio basta el fin de con­ 32-33. confusión. en proposicional. cular y universal en lo indivi­ 10 Idem. la inducción será tratado nueva­ 1912 ( H o m e JJ niversity L ibra. Eduardo Ovejero y rio consigo mismo. Bs. 85 y no que demuestran “identidad en siguientes. 1956). Por otra parte. 8 B ergson . 11. 18 El tema de la causalidad y s Londres y Nueva York. H e g e V s D o c t r in e o f blicado en Cambridge en 1910. se si­ tor Alberti (Ed. 310. ryh 18 Ver la traducción por H. 72 a 73. Debido a esta c ió n C readora. II tomos (Ed.' trad. Pero decir “el particular d e L ó g ic a . 1912). marzo y abril de 1914. In d u c tiv a y D e d u c t i­ es eí universal” es contradicto­ va. dice. pág. El el segundo en 1912 y el tercero argumento de Hegel en esta parte en 1913. Daniel Jorro. como en “Sócrates es el filósofo que 0 B ergson . Madrid. por falta 197 . como en “Sócrates es mortal”. Renaci­ V “mortal” deben ser idénticos. si­ G r e é k P k ilo s o p h y . r‘ Escrito antes de agosto de 1914. piensa que “Sócrates” Jagarriga. versal. Oxford. depende desdé * A p p e a r a n c e a n d R e a lity . 1912. Ma­ gel no sospecha un error sino drid. Leviatán. de su “Lógica”. pp.

de cuidado en el punto de parti­ uno debe preceder ente­
da, sistemas vastos e imponentes ramente al otro.
de filosofía se construyen sobre II. Para asegurar que los con:
confusiones estúpidas y triviales, temporáneos iniciales de un acon­
que, si , no fuera por el casi in­ tecimiento dado formarán un ins­
creíble hecho de que no son tante, suponemos:
intencionales, se estaría tentado
de caracterizar como retruécanos. e) Un acontecimiento entera­
mente posterior a algún
w Cotéjese Couturat, L a Lo* contemporáneo de un
gicfu e d e L e ib n iz , pág. 361, 386.
acontecimiento dado es en­
35 A menudo se reconocía que teramente posterior a algún
había a lgu n a diferencia entre contemporáneo in icia l del
ellas, pero no se reconocía que acontecimiento dado.
la diferencia es fundamental, y III. Para asegurar que la su­
de muy grande importancia. cesión de instantes será densa,
19 E n c y c lo p s e d ia o f t h e P h ilo - suponemos:
s o p h ic a l S c ie n c e s , vol. I. pág. 97.
f) Si un acontecimiento pre­
17 Esto quizás requiere modifi­ cede enteramente a otro,
cación para incluir tales hechos hay un acontecimiento en­
como creencias y deseos, puesto teramente posterior al pri­
que tales hechos, aparentemente, mero y simultáneo con al­
contienen proposiciones como guno enteramente anterior
componentes. Se deben suponer al otro.
incluidos tales hechos, aunque Esta suposición incluye la con­
no sean estrictamente atómicos, secuencia de que si un aconte­
si el planteamiento del texto cimiento cubre la totalidad de
ha de ser verdadero. un intervalo de tiempo inmedia­
18 Las suposiciones hechas, tamente precedente a otro acon­
concernientes a las relaciones tecimiento, entonces debe tener
temporales en la experiencia an­ por lo menos un instante en co­
tedicha, son como sigue: mún con el otro acontecimiento;
I. Para asegurar que los instan­es decir, es imposible para un
tes forman una sucesión, supo­ acontecimiento cesar justo antes
nemos: que otro comience. No sé si esto
podría ser considerado inadmi­
a) Ningún acontecimiento se
sible. Para un tratamiento ma­
precede enteramente a sí
temático-lógico de los temas an­
mismo. (Un “aconteci­
teriores, cotéjese N. Wiener, A
miento” es definido como
Co n tr ib u tio n to t h e T h e o r y o f
todo lo que es simultáneo R é la tiv e P o sitio n , P ro c . C a m b .
de alguna cosa u otra.)
P hiL S o c XVII, 5, págs. 441-
b) Si un acontecimiento pre­ 449.
cede enteramente a otro, 18 Esto fue escrito en 1914.
y el otro precede entera­
De s de entonces, considerable­
mente a un tercero, enton­
mente como resultado de la teo­
ces el primero precede en­ ría general de la relatividad, se
teramente al tercero. ha hecho gran cantidad de tra­
c) Si un acontecimiento pre­ bajo valioso; desearía mencionar
cede enteramente a otro, no especialmente al profesor Ed-
es simultáneo con él. dington, al doctor Whitehead, y
d) De dos acontecimientos al doctor Broad, por su contri­
que no son simultáneos, bución, desde diferentes ángu­

lo

los, a k solución de los proble­ ma; que la música estudia la qué
mas qué se encaran en esta con­ está relacionada con otra; y que
ferencia. k geometría estudia la cantidad
20 La paradoja anterior pr­continua en cuanto es estable y
esencialmente la misma que el k astronomía Cr-nv <j <í>(XlPlky¡v ^
argumento de Zenón del estadio estudia la cantidad continua en
que será considerado en nuestra cuanto es de naturaleza fluctuan­
próxima conferencia. te. (Proclus, ed. Friedlein, pág.
35. En cuanto a la distinción
81 Ver la próxima conferencia. entre Tó 7m\ÍKov> cantidad con­
** M o n is t, julio de 1932, págs. tinua, y to ir ó o o v t cantidad dis­
337-341. * creta, ver lambí., in N ic o m a c k i
23 L e c o n tin u 'm a th ém a tiqu e, G e ra sen i A r iih m e tic a m in tro d u c -
H e v u e d e M é t a p h y s iq u e e t d é tio n e m , ed. Tennulius, página
M o r a le , vol. I, pág. 29. 148.)" Cotéjese pág. 48.
** En lo que atañe a los pri­ 27 Citado por Burnet, op. cit.,
meros filósofos griegos,: mi co-- pág. 120.
nocimiento se debe en gran ma­ 28 IV., 6. .213 b, 22; H. Rit-
nera a la valiosa obra de Bur- ter y L. Preller, H isto r ia P hilo-
net, E a rly G r e e k P h ilo s o p h y (se-,, s o p h ic a e G rsecas, 8va. edición,
gunda edición, Londres, 1908). Gotha, 1898, pág. 75 (esta obra
También he sido ampliamente será citada desde ahora como
ayudado por el señor D. S. Ro- "R. P.”).
bertson del Colegio de la Trini­
dad, que suplió las deficiencias 28 La prueba pitagórica es en
de nií conocimiento del griego, líneas generales como sigue: Si
y aportó importantes referencias fuera posible, déjese el radio de
a mi información. la diagonal al lado de un cua­
28 Cotéjese Aristóteles, M e t a ­ drado m/n, donde m y n son
física , M. 6 , 1080 b, 18 y si­
números enteros que no tienen
guientes, y 1083 b, 8 y siguien­ factor común. Entonces debe­
tes. mos tener m2 = 2n2. Ahora bien,
el cuadrado de un número impar
28 Hay razón para pensar que es impar, pero m2 siendo igual
los pitagóricos distinguían entre a 2n2, es par. En consecuencia,
cantidades discretas y continuas. m debe ser par. Pero el cuadra­
G. J. Allman, en su G r e e k G e o - do de un número par divide por
m e tr y fr o m T h a le s t o L u d i d , 4, por lo tanto n2, que es la
dice (pág. 23): “Los pitagóri­ mitad de m2, debe ser par. Por
cos hacen una división cuádruple lo tanto, n debe ser par. Pero,
de la ciencia matemática, desti­ puesto que m es par, y m y n
nando una de sus partes al no tienen factor común, n de­
ta n tos, to iró<rovt y k otra al ta n ­ be ser impar. De este modo n
to , t o m ?Á tK0!'; y dividieron en debe ser ambas cosas, impar y
dos cada una de estas partes. par, lo cual es imposible; y por
Porque decían que la cantidad lo tanto k diagonal y el kao no
discreta o ta n to s , o subsiste por pueden tener una razón racional.
sí misma o debe ser considerada
con relación a otra; pero que la 80 Con respecto a Zenón y los
cantidad continua, o ta n to s, es pitagóricos, he obtenido mucha
o estable o fluctuante. En con­ información y crítica valiosa del
secuencia afirmaban que la arit­ señor P. E. B. Jourdain.
mética estudia esa cantidad dis­ Así hace decir Platón a Ze­
creta que subsiste por sí mis­ nón en su P a r m é n id e s , a pro­

199

pósito de su filosofía como una 41 Simplicius, Phys., 140, 28
totalidad; y toda evidencia inter­ D (R. P. 133); Bumet, op. cit.,
na y externa atestigua esta opi­ págs. 364-365.
nión. *- Op. cit., pág. 367.
82 “Con Parménides”, dice 48 Las palabras de Aristóteles
Hegel, “el filosofar propiamente son las siguientes: “En el pri­
dicno comienza". Werke (Edi­ mer argumento la imposibilidad
ción de 1840), vol. XIII, pág. del movimiento se basa en que
274. el móvil debe alcanzar siempre
83 P a r m é n id e s , 128 a. de J. C. el punto medio antes del punto
84 Esta interpretación es com­ último, tema sobre el que hemos
batida por Milhaud, L e s p h ilo - dado nuestra opinión en la pri­
s o p h e s -g é o m é tr e s de la G réce, mera parte de nuestro discurso."
pág 140 n, pero sus razones no P h y s ., VI. 9. 239 B (R. P. 136)V
me parecen convincentes. Todas Aristóteles par ece referirse a
las interpretaciones de lo que si­ P h y s ., VI. 2. 233 AB (R. P.
gue se pueden discutir, pero to­ 136A): “Todo espacio es conti­
das tienen el apoyo de repu­ nuo, porque tiempo y espacio ejs*
tadas autoridades. tán divididos en las mismas par­
tes iguales••. El argumento de
85 P h y s ic s , VI. 9. 2396 (R.
Zenón también es falso, por el
P. 136-139). motivo de que es imposible atra­
86 Cotéjese Gastón Milhaud, vesar un conjunto infinito o al­
L e s philosophes-géométres de la canzar un conjunto infinito uno
G r é c e , pág. 140 n.; Paul Tan- por uno en un tiempo finitos
nery, P o u r Vhistoire de la Scien­ Porque hay dos sentidos en que
ce helléne, pág. 249; Bumet, op. el término “infinito” es aplicado
cit., pág. 362. a la longitud y al tiempo, y en
37 Cotéjese R. K. Gaye, On realidad a todas las cosas conti­
A r is to tle , Physics, Z ix . Journal nuas, ya sea con respecto a la
of Philology, vol. XXXI, esp. divisibilidad o con respecto a los
pág. 111. También Moritz Can­ fines. Ahora bien, no es posible
tor, V o r le s u n g e n ü b e r G e s c h ic h - alcanzar cosas infinitas con res­
t é d e r M a th e n ta tik , primera edi­ pecto al número en un tiempo
ción, vol. I., 1880, pág. 168, finito, pero es posible alcanzar
quien, sin embargo, seguidamen­ cosas infinitas con respecto a la
te adoptó la opinión de Paul divisibilidad: porque el tiempo
Tannery, V o r le s u n g e n , tercera mismo también es finito en este
edición (vol. I, pág. 200). sentido. De suerte que en rea­
89 L e m o u v e m e n t e t les par- lidad atravesamos un (espacio)
tisans d es in d iv isib les, “Revue de infinito, en un (tiempo) infini­
Métaphysique et de Morale”, to, y no en un (tiempo) finito,
vol. I, págs. 382-395. y alcanzamos infinitas cosas con
infinitas cosas, no con cosas fi­
® L e m o u v e m e n t e t les ar• nitas." Philoponus, un comenta­
g u m e n ts d e Z c n o n d ’E l é e , “Re­
rista del siglo VI (R. P. 136A,
vue de Métaphysique et de Mo­ E x c . P arís P h ilo p . in A r ís t. P h y s .,
rale", vol. I, págs. 107-125. 303, 2, Vit.), da el siguiente
40 Cotéjese N. Brochard, Les ejemplo: “Porque si una cosa se
p r é t e n d u s s o p h is m e s de Z én on moviera el espacio de un codo
d ’E l é e , “Revue de
Métaphysi­ en una hora, puesto que en todo
que et de Morale”, vol. I, págs. esp r.clo hay un infinito número
209-215. de puntos, el móvil debe nece-

200

sanamente alcanzar todos los y en artículos en A c ta M a th e m a -
puntos del espacio: luego debe tica , vol. II.
atravesar un conjunto infinito en La definición de número
un tiempo finito, lo que es im­ contenida en este libro, y elabo­
posible/' rada en el G r u n d g e s e tz e d e r
41 Cotéjese Mr. C. D. Broad, A r ith m e tik (vol. I, 1893; vol.
N o t e o n A c h iU e s a n d t h e T o r - II., 1903), fue redescubierta por
to ise , M in d , N. S., vol. XXII, mí en ignorancia de la obra de
págs. 318-9. Frege. Quiero establecer tan enfá­
" Op. cit. ticamente c o m o sea posible, lo
40 Las palabras de Aristóteles que parece todavía ignorarse a
son; “El segundo es el llamado menudo, que su descubrimiento
Aquiles. Consiste en lo siguiente: antecede al mío, en dieciocho
que el más lento nunca será al­ años.
canzado en su carrera por el “ Giles, T h e C iv ilisa tio n o f
más veloz, porque el perseguidor C h in a (Home University Libra-
siempre debe llegar primero al ry), pág. 147.
punto desde el que el perseguido “ Cotéjese P rin cip ia M a th e m a -
acaba de partir, de tal modo que tica, párrafo 20, e Introducción,
el más lento necesariamente debe cap. III.
estar siempre más o menos ade­
lante.” Phys., VI, 9. 239 B (R. P. " Ver T r a c ta tu s L o g ic o -P h ilo -
137) . s o p h ic u s , por Ludwig Wittgen-
stein (Kegan Paul, 1922).
ÍT P h y s VI, 9. 239 B (R. P.
138) . ** Por lo tanto, aquí no esta­
48 Physc., VI, 9. 239 B (R. P. mos usando “cosa” en el senti­
139) . do de una clase de “aspectos”
correlacionados como hicimos en
4P Loe. cit. lá tercera conferencia. Cada “as-
Loe. cit., pág. 105. p e c t o” contará separadamente
fil P h il. W e r k e , Gerhardt’s Edi- para establecer las leyes cau­
tion, vol. I, pág. 338. sales.
M G alileo G a l i l e i , D iá lo g o :'e Sobre este tema, ver T r e a -
a c er ca d e d o s N u e v a s C ie n c ia s ; tise o n P ro h a h ility de Keynes
Trad. José San Román Villasan- (Macmillan, 1921).
te. Anotada por el Doctor Teófilo 00 Las observaciones antedichas,
Isnardi (Ea. Losada, Bs. As., con propósito de ilustración,
1945), pág. 57. adoptan una de las varias opi­
53 En su G r u n d la g e n e i n e r all- niones posibles sobre cada uno
ge m e i n e n M a n n ic h fa ltig k e its le h r e de los distintos puntos en debate.

201

.

55. 122. Anaximandro. Berkeley.. 131. argumento de Zenón s.. 36-37. 23 s. 83. 200.s. 10. 134 s. Causalidad. Bradley. 199. 65.s.s. Leyes de.Sv. Atomismo lógico. 197. 10. principio de. del.s. Creencia. 109 s. 149.s.s. Contar.s. 57. 151. 155. de la. 39-40.s. 169.$. 58 s. 129 s. 116. 97. 181 s. 167 s. Cosa en sí. 41. 159. Boole.s. Clases.. 61. 80. 39.s. Constantes lógicas. Complejidad. 203 . 13. 140 s. 77 s. 105 s. 142. 171..s. 67. Antinomias de Kant. 40.. 136. 88.s. 12.s. 200.s. 200. inferencia. 12. de cambio. Carrera. 164. 127. 166. 158. Atomistas. 60. 136. primitiva y derivada. exige análisis. argumento de.s. IN DICE A N ALITICO Absoluto. 91. Actividad. * Congruencia. 74. 146. 124-125. Continuidad. 113. Bergson. 89. "Aquí”. 172 s. 17. 17.. 54.s. s. Análisis. 185. 188 Aquiles. 110 s. Allman.6. Zenón Datos. 187. 178. Compulsión. Cosas. 50. Certeza. 171. no a p rio ri. Conocimiento inmediato. 17. Burnet. 194. 88 s. 70. 11. 143. 100- 186 s. 188. grados de. Couturat. 119 Bolzano. 175. 129. Darwin. 13-14. Dante. 136-137.s. 122> 131 s. Aristóteles. 39. 61 s. Abstracción. 122.s. Contemporáneos iniciales. 63 s. 136. 195. 126. 14. no-existencia de. 101. 18. Categorías. Cinematógrafo. 133. 162. 28. 86. 33. 199. 12 s. 40. Brochard. Consecutividad.. 19. 198. 201. Aquino. 180. Legitimidad del. Cantor. 198. físico.. Cantor. Construcción v. Anterior y posterior. Calderón. 27.s. Georg. Conocimiento sobre. 172.s. 165 • 126. Correlación de lo mental y lo Broad. Aseveración.s. 11. 140 s. “fuertes” y “débiles”. 199. 129 s.. coacción. Cambio. Conservación. 153 s. Clásica tradición. 143.. Moritz.

11. 76.s. inadecuación del despliegue. Hecho. Efecto. Fracciones. 58.s. Eddington. 24. históricamente considerado. 159 s. 168- 169. Ilusiones. 109.s. 179. 94.. Juicio. 12. 26 s. 118. 129 s.s. 77 s. 139. 67. Estadio. 204 . 175.s.s. 114.s. 126.s. 173. 11. 19. 96 s. 176. Inferencia. 98. causal y lógica. 151 s.s. Inconmensurables. Euclides. s. Infinitesimales. 189-190. 145.s.. 77. Gaye. Inducción. Filosofía — 81-82.. 57. 166. 123. 13. 139. Descripciones. la. 72. y la física. 10. 98-99. argumento de Zenón de Kant. 40. Flecha. Elementos de los hechos. 83. 40-41. 193. 75. 54. 127. Determinismo. y ética. 45. 93. Infinito. 50.s. 112. Extensión. 17. Evellin. 173.. argumento de Zenón “verdadero”. Jourdain. Hegel. 65. como desplegada por amigos. 201. ¿infinitamente numerosos?. 129 s. 134 s. Inductividad.s. 132. 78. Giles. 43.. 158. James. Independencia. 163. Inclusión. Keynes. 151 s. 119. 159 s.s. 114-115.. Galileo. 41 s. Física. 142. 192. 85 s. 71-72. Finalismo. 94 s. 146-147. 13. 124. Inteligencia. 156. Hipasos. de perspectivas. Hipótesis en filosofía. Duración. Indivisibles. 123. 199. 60. particular-individual.. 151. 192.102.. 121. 69. 12. 126. Empirismo.. 36. 51. Geometría. 58. 180. 101.Datos sensoriales. Eleáticos. 184. 135. antinomias del. absoluto y relativo. 38. del.. contenido. 126. definidos. 143. 66. 61. 10. 196._l 1. Leibniz. Huí Tzu. 65. 55. 48. 98 s. 85 s. 199.s. 132. 72. 70. Indiscernibilidad. y matemática. 99-100. lógica. 194. 31 s. 181. teoría positiva de. 191.s. 179. 65. atómico. Descartes. dominio de la.s. 168. Jowett. 66. percepción del. Lenguaje. verificabilidad de la. 151. Instantes. Enumeración. 18. 124. Harvard. matemática. Evolucionismo. 193. 155. 164-165.s. 148. 143 s.s. 124. Definición. 38 s. 87. 79. 93. del tacto y de la vista. 109. Duda. 121. 156. 162 s. Hume. Laplace. 189. 17 s. 19. 58. 200.s. 84. 198. Espacio. 95. 129 s. 125. 134. 49. 135. 178. 194. malo. Escepticismo. 112.s. 22. 138. Forma. 30 s. 164. Deseo. 121. Inteligencia — Fechas.s. 12. Instinto. 201. 19. Interpenetración. 147. Frege. 48. descriptiva.

181. 189.s. 112. reflexivo. 85 s. 47.s. 37-38. Platón. 162 s. Rousseau. 151 s. 45. Macran. Reflexividad. 48. 189 s. lógico-analítico. teoría matemática del. 94. Repeticiones. s. Sensopercepción. 50. 171. realidad de las. Orden. 77. 50.s. 46. 45. 40 s. D.s. 68. 146. permanencia de la. definición de.s. 45. Noel. Realismo. 17. 154 s. 181. 13. 133 s. 105. argumentos de Zenón sobre el.s. continuo. 133. 87.. 32. 179. 175. Relaciones. Pitágoras. Royce. Lógjca. 17. 135. real e ideal. Reposo. 106. . 159. 29. 199. 92. analítica no constructiva. asimétricas.. 163. 15. 83. 139. Método — generales. 171.s. inductiva. 152 s. 160. 163. 40-41. Relatividad. 57. 139 s. Premisas.s. 76 s. 114. Mundo exterior. 33. 105. 97. Milhaud. 54. 51.s. 25. Peano. Leyes de la naturaleza. 177. 30.s.s. Santayana. Matemática. Proposiciones. infinito. 119. 155 s. 52. Mundos simétricas. Prantl. 117. Ptsncaré. 40. 50.: 148. transitivas. 115 s. 113. 44. Newton. 105. 192. Mili.s. 165. 35. Montaigne. 191.s. 94. 186. 75. finito. Memoria.s. Lugar. 185 s. 175 s. 48. S. 67. razones de Bradley contra llas. 199. 111. 81. matemática. Libre albedrío. evidencia de las.s. Ritter y Preller.s. 172 s. Sensación. extemas. 186 s. 9. 142. 158-159. moleculares. Occam.s. 146. Parménides. múltiples. Nicod.Leyes causales. 47.. 24. 36. y estímulo. Robertson. definido. nuevo. Nietzsche.s. percepción del. Pragmatismo. 95 s.s. 46. intransitivas. 9. 78-80. 86. e n y d e s d e .s. del. 197. 123. 90. 95. 199. atómicas. 184 s. Mach. aristotélica. 13. 24.. 109. Número — cardinal. 200. 13. 11. 136 s. 9. Mayor y menor.s. 24. 106. y hecho. 172. 192. 50. posible. 57. conocimiento biunrvocas. deductivo.. 35 s. Medición. 174 s. 115. Pasado y futuro. Pronosticabilidad. 15. Materia. inductivo. 13. 126-127. particular-individual. 152. Movimiento. Perspectivas. 138. 111. 57. 132. 48. 196. 57 s. 123. Misticismo. 111. Philoponus. en psicología. y filosofía.. Probabilidad. 55 s.s.s. 200. 191 Puntos.

200. 113. local. 12. 197.. sucesión. 123. 82. Testimonio. Ver doble. Sujeto-predicado. 19. 81. 97 s. 174. 152. Uniformidades. 66. Volición. 86.. 142. 109. Tales.s. 9. 201. 181 s. 115. densa. 109. 206 . 97. 75-76. 200 Wittgenstein. 129 Zeller. Unidad y pluralidad. 10. 11. Sueños. 198. 102. Universal y particular. Spencer. Teleología. Whítehead. 191. Yo. 137. Spinoza.s. 47. 111. 137. Simplicio. Paul.Serie. absoluto o relativo. Tiempo. 72. 87-88. Síntesis. 75. Sigwart. 65. 45. particular-individual. 16. Simultaneidad. Unidad orgánica. Zenón. 168. 61. 171. 181. 130. 113. voluntad. Tannery. 138.s. 111. 120. 140. 136 s. 44. 175. 76-77. continua. s. 152.s.

.................................................... 203 20 7 .... .. ...... ] 5 j Octava conferencia: Sobre la noción de causa con aplicaciones al problema del libre albedrío . ... 35 Tercera conferencia: Sobre nuestro conocimiento del mundo exterior .......................................................... 85 Quinta conferencia: La teoría de la continuidad ........................................ ................ 57 Cuarta conferencia: El mundo de la física y el mundo de los sentidos .............................................................................................. 129 Séptima conferencia: La teoría positiva del infinito ................. ..................... 109 Sexta conferencia: El problema del infinito conside­ rado históricamente .................................. 11 Segunda conferencia: La lógica como esencia de la filosofía ... ................... 9 Primera conferencia: Tendencias actuales ........ ................. INDICE GENERAL Prefado ................................................................................. I 97 Indice analítico ... 17 j Notas .......

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después. y nuevas luchas. entre las corrientes en­ contradas del despotismo y de la libertad. OTRO TÍTULO DE los libros del mirasol ENRIQUE DE GANDIA LA INDEPENDENCIA AMERICANA Causas y caracteres Las naciones hispanoamericanas surgieron de una gue­ rra civil que provocó la separación de España. prime­ ro. luchas que no han terminado y que seguirán siendo la causa principal de la historia futura. . hasta aho­ ra. los odios e idea­ les que las guerras napoleónicas y los derechos natu­ rales del hombre extendieron sobre el Nuevo Mundo. Este libro refleja. Bajo la luz pro­ funda y renovadora de sus páginas caen deshechas viejas tradiciones y leyendas con las cuales. se ha explicado la revolución americana. en una luminosa síntesis de uno de los acontecimien­ tos más trascendentes de la historia. como ningún otro.

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Dentro de este esquema se incorpora. el concepto de libertad individual. la lucha. El naturalismo permitió a Rousseau fundamentar un nuevo estado social para el hombre. y muchos (fe los pro­ blemas señalados por esta obra capital se han agu­ dizado. Esto es lo que el autor llamó “pacto social” . especial­ mente en América. pero oponiéndose tanto al concepto aristo­ télico del hombre político como al Estado de derecho divino del pensamiento cristiano. ade­ más. el hambre es bueno por naturaleza. sobrevienen por la convivencia y la cooperación. basado aún en los principios naturales. propios del “esta­ do social” . OTRÓ TÍTULO DB los l i b r o s del mirasol JUAN JACOBO ROUSSEAU EL CONTRATO SOCIAL Este es uno de los documentos fundamentales de la historia de la filosofía política. el “estado de guerra". el antagonismo. de decisiva acción so­ bre la evolución de la sociedad moderna. Para Rousseau. Su “estado natural” es pacífico y virtuoso. Muchas de las preguntas planteadas en El contrato social siguen aún sin respuesta. . ubicado en una sociedad que modifica su ser.

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finalizó la impresión de este libro el día 10 de agosto de 1964.MONTONE S. A.Bs. Aires . en sus Talleres G rá ficos Humboldt 1464 .

por consiguiente. Aspira a un entendimiento ‘ que ponga fin a los querellas entre realistas e idealistas y resuelva "todo lo que tenga solución en este problema" Por el prestigio del autor. . actuonte sobre nuestros sentidos y al que pretendemos interpretar por medio del método lógico analítico.e x te rio r e s una obra valiosa e imprescindible dentro del cuadro del pensamiento‘moderno. se basa en la más pura intención científica y objetiva. el filósofa inglés cuyo pensamiento ha estado siempre ai servicio de la humanidad. Su sistema. los libros del mirasol Con su inveterada lucidez. componiendo el complejo llamado mundo exterior. en continuada y firme acción por el mejoramiento de la sociedad contemporánea. la autoridad del juicio y el rigor de la lógica matemática que lo preside C o n o cim ie n to d e l m u n d o . reúne en este libro una serie de trabajos destinados a orientar al público en el estudio de los fenómenos que nos rodean. la importancia del tema. Bertrand Russell propone su camino para "convertir a la filosofía en ciencia y aspirar a resultados independientes de las inclinaciones y del temperamento del filósofo que los defiende".