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“AÑO DEL BUEN SERVICIO AL CIUDADANO”

U.N.J.F.S.C

i “AÑO DEL BUEN SERVICIO AL CIUDADANO” U.N.J.F.S.C FACULTAD DE EDUCACIÓN INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFÍA APELLIDOS

FACULTAD DE EDUCACIÓN

INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFÍA

APELLIDOS Y NOMBRES: FERRO PABLO CLARA ESPECIALIDAD: EDUCACIÓN INICIAL Y ARTE CICLO: I TEMA: ANAXÁGORAS DOCENTE: RISS GARCÍA GRIMALDO

HUACHO PERÚ

2017

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DEDICATORIA

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Le agradezco a Dios por haberme dado lo necesario para seguir adelante día a día y así lograr mis objetivos. A mis familiares por el apoyo incondicional.

INDICE GENERAL

DEDICATORIA

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PRESENTACION

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INDICE GENERAL

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INTRODUCCIÓN

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CAPÍTULO I

  • I. Marco conceptual: --------------------------------------------------------------------- 2

    • 1.1. Definición de términos --------------------------------------------------------------- 2

      • 1.1.1. Sicariato ---------------------------------------------------------------------------------

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  • 1.1.2. Sicario ----------------------------------------------------------------------------------- 3

    • 1.2. Clasificación de Sicarios según su nivel de experiencia ------------------------- 3

    • 1.3. Clasificación cognitiva conductual ------------------------------------------------- 4

CAPITULO II ----------------------------------------------------------------------- 7

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  • 2.1. Origen del Sicariato: -------------------------------------------------------------------------- 7

  • 2.2. Actores que operan en la actividad sicarial ------------------------------------------------ 8

    • 2.2.1. El contratante --------------------------------------------------------------------------------- 8

    • 2.2.2. El

intermediario ------------------------------------------------------------------------------ 8

  • 2.2.3. El sicario -------------------------------------------------------------------------------------- 8

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PRESENTACIÓN

El presente trabajo de investigación nos agrada de presentar este filosofo que lleva de nombre “ANAXÁGORAS” ha sido realizado con mucho esmero y dedicación ya que es un tema muy importante como estudiante de la Universidad Nacional José Faustino Sánchez Carrión.

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INTRODUCCIÓN

Anaxágoras (500 - 428 a. C.) fue un filósofo griego presocrático que introdujo la noción de nous (, mente o pensamiento) en la filosofía de los orígenes; sus predecesores habían estudiado los elementos (tierra, aire, fuego, agua)como última realidad .

Nació en Clazomene (en la actual Turquía) y se trasladó a Atenas (hacia 483 a. C.), debido a la destrucción y reubicación de Clazomene tras el fracaso de la revuelta jónica contra el dominio de Persia. Fue el primer pensador extranjero en establecerse en Atenas.

Entre sus alumnos se encontraban el estadista griego Pericles, Arquelao, Protágoras de Abdera, Tucídides, eldramaturgo griego Eurípides, y se dice que también Demócrito y Sócrates.

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  • 1. Marco conceptual:

CAPÍTULO I

A continuación se explican los términos Sicariato, Sicario, los tipos principales de sicarios según su nivel de experiencia y también clasificación cognitiva conductual. Estas clasificaciones sirven para comprender los porqués o las causas de la forma antisocial que caracteriza a los diferentes jóvenes infractores de ley en comparación a otros de sus pares, en igual situación de riesgo social y carencias materiales, que optan por no incurrir en acciones u omisiones penadas por la ley.

1.2 Definición de términos:

  • 1.3.1. Sicariato: Es un fenómeno económico donde se mercantiliza la muerte, en relación a los mercados oferta y demanda- que se desarrollan, cada uno de los cuales encierra un tipo específico de víctima y motivación del contratante. Es un “servicio” por encargo o delegación que carece de mediación estala y posee una importante “mediación social”, que lleva a la pérdida del monopolio legítimo de la fuerza del Estado. Es el clásico evento de la formación de una justicia mafiosa donde la violencia se convierte en el mecanismo de resolución de conflictos propios de la rutina de la vida cotidiana.

  • 1.3.2. Sicario: Es una persona que mata a alguien por encargo de otro, por lo que recibe un pago, generalmente en dinero u otros bienes. Asesino asalariado y Asesino a sueldo, son sinónimos. Sicarius (plural latino de sicarium, que usa de daga, asesino por contrato o encargo) este término se aplicó, por analogía empleada por los invasores y ocupantes romanos, a los defensores judíos, (o a los insurrectos) que procuraron expulsar a los romanos y a sus partidarios de Judea. El grupo de

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los sicarios era conocido por ser el más violento de entre los judíos, pues cometían a menudo asesinatos y ataques contra las autoridades romanas.

  • 1.4. Clasificación de Sicarios según su nivel de experiencia:

    • 1.4.1. El Novato: Aunque un novato es un principiante que podría estar efectuando su primer asesinato, esto no quiere decir que los sujetos de esta clase sean unos incompetentes ni muy propensos a echarse atrás en el último momento. Como ejemplo nos referimos a un novato de tan solo 16 años, que comete un asesinato por 500 soles y que se jacta ante sus amigos de su "hazaña".

    • 1.4.2. El Amateur: Este tipo de asesino es a menudo de más edad que el novato. De entre los cuatro tipos de asesino a sueldo, el amateur es el que menos tiende a arrastrar un historial criminal, y por tanto podría no tener acceso a armas de fuego. El aficionado o amateur aceptará probablemente un encargo como una forma de resolver problemas económicos graves por los que atraviese, y podría no emprender el asesinato de encargo con mucho entusiasmo o habilidad.

    • 1.4.3. El Buen Trabajador: Este asesino es un asesino a sueldo capaz, experimentado y fiable, pero no especialmente excepcional. Como "criminal de carrera", es muy probable que tenga fuertes conexiones con el submundo delictivo local. Si bien esto le permite un acceso fácil a armas de fuego, también significa que la policía puede usar sus redes de informadores para identificarlo.

    • 1.4.4. El Maestro: Este último tipo de asesino a sueldo es el más difícil de estudiar, ya que los sujetos de esta clase son también los más difíciles de atrapar por la policía. El equipo del profesor Wilson sugiere que estos asesinos habrán tenido seguramente una formación militar o paramilitar, y el individuo típico de esta clase puede llegar a acumular durante su "carrera profesional" la escalofriante cifra de un centenar de personas asesinadas. La principal razón por la que el maestro evade a la justicia es porque hace sus trabajos en sitios distintos de donde

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vive. Viaja a la ciudad de su víctima, comete el asesinato, y vuelve a marcharse. Nadie en la ciudad le conoce, y es difícil que se le relacione con el entorno de la víctima, por lo cual no deja casi ninguna pista con la que la policía pueda trabajar.

Pasando del asesino a quien le contrata, los autores del estudio también constataron cosas llamativas. Las motivaciones para pagar a un asesino a sueldo una cantidad relativamente pequeña de dinero para que mate a alguien son mayormente conflictos de pareja, conflictos comerciales por ruptura de acuerdos, e incluso tan tristemente banales como las ansias de miembros jóvenes en pandillas violentas de ser más temidos y respetados.

  • 1.5. Clasificación cognitiva conductual:

    • 1.5.1. El insolente: Es el delincuente juvenil que presenta una estructura psicológica y un patrón conductual condicionado por un trastorno de la función socializadora y educativa “vínculo paterno” (Barudy, 2000). Lo cual denota un tipo delictivo impulsivo, poseedor de un pobre autoconcepto, habilidades interpersonales disfuncionales y de una actitud oposicionista en cuanto al respeto de las normas sociales. Este tipo de delincuente juvenil es el más común de todos y el que presenta una mayor probabilidad de rehabilitación y reinserción social. Sus procesos resilientes se encuentran estancados, pero con posibilidades de desarrollo. Nivel bajo de desadaptación social, tipo de violencia circunstancial (Sin motivación, ni planificación) e instrumental (motivación material, cierto nivel de planificación), posible consumo circunstancial de drogas.

    • 1.5.2. El indolente: Este tipo de delincuente juvenil, presenta una estructura psicológica y patrones conductuales condicionados por el trastorno de la función nutridora “vínculo materno” (Barudy, 2000). El “indolente” presenta trastornos del apego y de la empatía, lo cual denotaría un perfil psicológico disfuncional en cuanto al establecimiento y mantención de vínculos interpersonales através del

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tiempo, además de ser incapaces de reconocer necesidades y sentimientos en terceras personas. Éstos delincuentes, se caracterizan por un bajo control de sus impulsos, pudiendo alcanzar rápidamente niveles altos de agresividad y violencia. Las posibilidades de rehabilitación, considerando mecanismos actuales para la rehabilitación, son bajas debido a que sus procesos resilientes se encontrarían en un nivel de desarrollo mínimo.

Nivel medio de desadaptación social, con un estilo de violencia instrumental (Motivación material) y/o expresiva (compensaciones psicopatológicas), posible consumo reiterado de drogas.

  • 1.5.3. El incorregible: Este tipo de perfil delictivo es el menos común de todos, el que presenta un mayor nivel de reincidencia delictual violenta (actúan en solitario), son los más peligrosos en cuanto a su expresividad y potencial criminal. Su nivel de disfuncionalidad y psicopatología es más bien global o generalizado, en él se presentan trastornos agudos tanto en sus funciones socializadoras, educativas y nutridoras (Trastorno de vínculos paternos y maternos). Este tipo de delincuentes son incapaces de sentir remordimiento, proyectan un nivel de violencia extrema, disfrutan del peligro y llegan a sentir placer con el sufrimiento ajeno (sádicos). Su probabilidad de rehabilitación con las actuales políticas de intervención, hacen prácticamente nula sus posibilidades de rehabilitación y reinserción social. Es muy probable que este tipo de delincuente juvenil, en el periodo de su infancia temprana, nunca desarrollaron procesos psicológicos conductuales asociados a la resiliencia y empatía.

Nivel de desadaptación

social alto,

con

un

estilo

de violencia expresivo

(compensaciones

psicopatológicas)

y

posible

consumo

crónico

de

drogas

(drogodependientes).

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CAPITULO II

II. Marco Teórico

2.1. Origen del Sicariato:

Históricamente es una figura conocida por el derecho romano que reguló especialmente su condena penal, por la particular crueldad con que se conducían estos asesinos, en el año 81 AC, pues sicario significaba el hombre daga, su nombre proviene de la palabra latina sica, que significa puñal o daga pequeña, fácilmente ocultable en los pliegues de la toga o bajo la capa, para apuñalar a los enemigos políticos. Esta arma blanca dio lugar a llamar sicarius al oficio y sicarium a la persona encargada de asesinar a otra persona por orden o contrato.

Actualizado a la época contemporánea, se hablaría del asesino que opera fundamental, pero

no exclusivamente con armas de fuego. El sicario de hoy es entonces un “pistolero”, aunque

el termino no sea empleado prácticamente nunca.

2.2. Actores que operan en la actividad sicarial

El sicariato encierra un conjunto de relaciones sociales particulares donde operan cuatro

actores identificables, explícitos y directos, producto de una “división del trabajo” que

establece funciones entre ellos están:

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  • 2.2.1. El contratante: Que puede ser una persona aislada que busca solventar un problema

por fuera de la ley (celos, odios o deudas, tierras), una organización delictiva formal

(limpieza social, eliminación enemigos) o una informal que requiere imponer su lógica del negocio ilícito (narcotráfico o crimen organizado).

  • 2.2.2. El intermediario: Es el actor que opera como mediador entre el contratante y el

victimario, es un personaje clave que hace invisible al sicario frente al contratante (y viceversa), lo cual le da un poder muy grande pero también lo pone entre la espada y la pared por el nivel de conocimiento que tiene ante el contratante. Sin embargo, como estos dos actores se necesitan mutuamente hay una relación perversa de convivencia perpetua, pues el contratante se torna muy vulnerable si se salta la instancia de intermediación.

  • 2.2.3. El sicario: Es el ejecutante final del objetivo de asesinar o escarmentar a alguien; lo

cual le hace altamente vulnerable por el riesgo que corre cuando comete el ilícito y también

porque termina siendo el eslabón más débil del proceso, en tanto por lo general no conoce al contratante, ni al intermediario, ni a la víctima (actores compartamentalizados). Hay una relación de conocimiento de arriba hacia abajo, que hace que su sobrevivencia dependa de dar muerte; pero su eficiencia incrementa su vulnerabilidad, en el sentido de que ser testigo

le convierte en potencial víctima de otro sicario al “saber mucho”. El sicario es un tipo joven

que ha sido reclutado de sectores de ex policías, ex militares, narcotraficantes, guardias privados, guardaespaldas, guerrilleros, pandilleros, paramilitares, brigadas barriales, entre otros. Estas personas pueden ser contratadas de forma individual en ciertos barrios, discotecas, cantinas, billares, burdeles y hasta por Internet; y también a través del crimen organizado bajo la forma tercerizada, lo cual garantiza el trabajo y la inmunidad.

  • 2.2.4. La víctima: que dependiendo de la “justicia” que quiera impartir el contratante, puede

definirse en dos tipos: una vinculada al crimen organizado (narcotráfico), donde el perfil de

la víctima depende del lugar en que se ubique dentro del mercado laboral (juez, policía, magistrado, periodista o político), constituyendo por lo general un funcionario/a que se

encuentra dentro del llamado “orden público”; y la otra, puede ser cualquier persona que

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tenga un entredicho con otra. Es decir, que la víctima se define según la relación que tenga con el contratante y sus intereses.

  • 2.3. Técnicas del Sicario:

El sicario puede actuar de la siguiente manera:

  • 2.3.1. Público: eliminan al objetivo sin importar la presencia de otras personas, haciéndolo

parecer un asalto, (eliminando a las personas más cercanas) o simplemente sorprendiendo a

su objetivo de frente.

  • 2.3.2. Limpio: eliminando solamente al objetivo, sin testigos (si los hubiera también son

eliminados), rápido y sin rodeos.

  • 2.3.3. Disfrazado: eliminando al objetivo, sin dejar testigos configurando una situación que

pudiera hacerlo parecer un accidente, suicidio o cualquier otra cosa que este distante de la

realidad.

  • 2.4. Casos de Sicariato:

Hemos organizado la información proporcionada por los medios de comunicación para exponer casos de sicariato desde una perspectiva mundial a local.

  • 2.4.1. Sicariato a nivel mundial:

Asesinar por encargo a cambio de una tarifa es una de las áreas menos estudiadas y más intrigantes del crimen organizado. De igual modo, la psicología de los asesinos a sueldo está poco estudiada, en comparación con la de otras clases de asesinos. Matar a personas fríamente, solo por dinero, como si se tratase de un encargo cualquiera de trabajo hecho a un profesional autónomo, no se puede entender recurriendo a los perfiles psicológicos de quienes cometen asesinatos bajo otras motivaciones.

En una nueva investigación, se ha explorado la mentalidad de esta clase de asesinos, así como sus circunstancias personales, los diversos subtipos de asesino a sueldo, e incluso cuán

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baja puede ser la tarifa que aceptan cobrar cuando se les propone matar a alguien. Esto último ha dado resultados escalofriantes.

El estudio, realizado por el equipo de David Wilson, profesor en el Centro de Criminología Aplicada de la Universidad de la Ciudad de Birmingham en el Reino Unido, se centró solo en asesinos a sueldo que operaron en ese país.

El equipo de Wilson analizó 27 asesinatos de encargo, perpetrados por 35 hombres y una mujer, todos asesinos a sueldo, entre 1974 y 2013.

Usando sobre todo transcripciones de sesiones de juicios, así como entrevistas de carácter no oficial con ex-delincuentes capaces de identificar patrones de conducta y rasgos de personalidad recurrentes de asesinos a sueldo británicos, el citado criminólogo y sus colaboradores analizaron muchos aspectos de los asesinos a sueldo, incluyendo, por ejemplo, sus datos demográficos, qué clase de personas fueron sus víctimas, de qué modo tendían a matar a sus objetivos, lo fácil o difícil que había resultado para la policía atraparles, si contaban o no anteriormente con antecedentes por otros delitos, y cuánto dinero cobraban por asesinato.

Aunque la edad del asesino a sueldo oscilaba entre los 15 y los 63 años, su edad promedio era de 38 años, mientras que la edad media de su víctima era de 36. Pistolas y revólveres fueron el arma más habitual con la que consumar el asesinato.

El coste de un asesinato encargado en Gran Bretaña resultó variar también de forma considerable, con un promedio de 15.180 libras esterlinas (unos 18.000 euros, ó 25.000 dólares). La tarifa más baja en la muestra, y esto resulta escalofriante, fue de tan solo 200 libras. En cuanto a la tarifa más alta, fue de 100.000 libras.

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La mayoría de los asesinatos ocurrieron fuera del domicilio de la víctima, en situaciones muy comunes, como por ejemplo mientras la víctima paseaba su perro o estaba de compras. A menudo, el asesino a sueldo y su víctima vivían en la misma zona, aunque conviene matizar que precisamente ésta fue una de las razones más habituales que llevaron a su arresto final.

Los asesinatos por encargo son llevados a cabo principalmente por hombres. La única asesina a sueldo identificada como tal fue una mujer, de 27 años, que fue hallada culpable de haber cobrado 7.000 libras por dar muerte a su víctima en 1992.

2.4.2. Sicariato en América Latina

La seguridad ciudadana es un concepto que se viene discutiendo con enorme interés en América Latina en los últimos 25 años, debido, principalmente, al incremento de la violencia y la inseguridad ciudadana en la región.

La práctica de asesinatos por encargo, en la que una persona es pagada para llevar a cabo el homicidio de otro ser humano no es exclusiva de la historia contemporánea ni tampoco de América Latina.

El sicariato, sin embargo, va más allá de esta práctica para convertirse en un fenómeno social tanto por su origen y los dilemas que implica para las políticas públicas, las legislaciones y las campañas para su control, como por el hecho de que este no es un fenómeno aislado, siendo muchas las personas que pierden su vida a manos de sicarios en diferentes lugares de América Latina. Tan solo en los últimos 2 años se ha visto un resurgir del fenómeno en Colombia, un angustiante incremento en México, Venezuela y Brasil, la aparición de casos en Ecuador, Perú y Argentina, por solo nombrar los más visibles en la escena mediática.

En América Latina es imposible desligar la historia del sicariato del fenómeno del narcotráfico; mucho menos, cuando el término, su popularización y su incursión mediática se da precisamente de la mano de las prácticas de callamiento y presión social incluso

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terrorismoadelantadas por el cartel de Medellín en la década de los 80, bajo el mando de Pablo Escobar.

Así, la incidencia y expansión del sicariato ha impregnado incluso el imaginario colectivo

que dota de sentidos al espacios urbanos, como se decanta de la forma de referirse a esta

ciudad: De la referencia a “Medallo” (no solo una abreviatura surgida de la cultura popular,

sino una expresión de inconformidad social vinculada a la cultura Punk en los barrios nororientales de Medellín) , en la década de los 80, se populariza la expresión “Metrallo”; designación usada para referirse a la violencia que vivía la ciudad, pero de una forma específica, al evocar el modo de actuación de los sicarios, quienes impusieron el uso de ametralladoras “Mini Uzi” como arma predilecta para la realización de homicidios.

2.4.3. Sicariato en el Perú

El creciente impulso a transgredir las leyes y la increíble fragmentación del país parecen ser las tendencias más gravitantes de la sociedad peruana actual. En el campo de la transgresión, lo más inaudito es el explosivo crecimiento del sicariato. Jóvenes, casi niños, dispuestos a matar a quien sea por una propina. No han recibido el afecto que los haga sentir parte de una familia, de una comunidad. Tampoco alguien que los quiera, que siembre en ellos el sentimiento de amor propio y que es la base para poder identificarse con los demás. En una persona que no ha sido amada y que se odia a sí misma, las ideas de compasión y respeto a la vida ajena no encuentran el subsuelo emocional donde germinar y desarrollarse. Entonces, sin valorar la vida, ni la propia ni la ajena, estos jóvenes, impacientes por gozar, enrumban sus vidas hacia la autodestrucción. Su misma impulsividad los hace, como criminales, excesivos y descuidados. No disparan una o dos balas, sino ocho o diez; y caen fácilmente en manos de la policía. Pero donde uno es atrapado aparecen dos, de manera que pese al éxito de la represión el crecimiento es vertiginoso.

El sicariato es el síntoma en que se condensa todo lo mucho que anda mal en la sociedad peruana. Hablamos de la desintegración social impulsada por la pérdida de vigencia de la ley o la transgresión generalizada. Un proceso que se retroalimenta pero que empieza con la corrupción de los políticos y los altos funcionarios. Y que desde allí se propaga a la

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delincuencia común y, ahora, al sicariato. La transgresión sistemática tiene una larga historia en el Perú, pues se remonta a la época colonial.

Durante mucho tiempo hemos vivido en un orden precario, en un sistema desequilibrado en que la corrupción ha sido una forma de gobernabilidad ineficiente; aunque no totalmente caótica, pues la ley sí ha tenido vigencia para la gente honrada y/o débil para quienes vale la ley. En vez de partidos e ideologías, el poder se ha sustentado en mafias apadrinadas por caudillos e integradas por clientes cuya fidelidad depende de las prebendas repartidas. Ahora con el proceso de democratización social, el desequilibrio se ha profundizado, pues la corrupción y la delincuencia no están reservadas para los poderosos y los marginales, sino que representan posibilidades abiertas para cada vez más gente. Las reglas del juego se han desestabilizado. Es la hora de los audaces.

En el Perú la transgresión es aceptada como una realidad ineludible. Existe una suerte de licencia social para transgredir. Licencia, claro está, dentro de ciertos márgenes. Hay una ‘comisión’ que es esperable, ‘legítima’; y otra que es ‘escandalosa’. Pero los márgenes se están ampliando y no se ha consagrado aún una nueva ‘normalidad’. Una suerte de equilibrio

en el desequilibrio. La clase política, y los altos funcionarios, tiene poquísima autoridad moral para contener la nueva caída. El país está, pues, desprotegido.

Cada uno tendrá que pensar cómo puede ser posible reforzar la integración social. Tradicionalmente han sido la religión y el nacionalismo las ideologías que han impulsado la cohesión de la sociedad, la vigencia de la ley. Pero el impulso nacionalista que llevó a Ollanta Humala al poder ya se disipó y la religión oficial está demasiado influida por gente que pide para los corruptos la compasión que niega a los débiles. Y, finalmente, el mercado no crea una moral sino que tiene que fundamentarse en una previa.

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2.4.4. Sicariato en Trujillo

Aunque el sicariato juvenil es una realidad, el Ministerio Público no ha calculado cuántos adolescentes han sido intervenidos por este delito en el país. No obstante, sí se sabe que hay 130 menores internos por homicidio y 802 por robo agravado en los centros de rehabilitación que administra el Poder Judicial.

Entre estos delincuentes, se encuentra el trujillano Alexander Pérez Gutiérrez, ‘Gringasho’, quien fue considerado el sicario más joven del país. La policía responsabilizó a ‘Gringasho’

de 12 muertes, entre ellas la de una mujer embarazada. Hoy Pérez está recluido en un ambiente especial del penal Ancón II, junto a otros 50 menores de alta peligrosidad.

El historial delictivo de Alexander Manuel Pérez Gutiérrez, alias ‘Gringasho’, se remonta al

2010 cuando con tan solo 15 años fue internado en un Centro de Rehabilitación Juvenil de Trujillo, acusado del homicidio de Deysi García Tooh. Fue liberado meses después por falta de pruebas, aunque a partir de entonces lo que siguió fue una serie de fugas, condenas y más

delitos.

En setiembre del 2011, ‘Gringasho’ fue arrestado por el asesinato de tres personas en el

distrito de El Porvenir y cuatro meses después, condenado a seis años de prisión por estar involucrado en diversos casos de sicariato. Esto no fue impedimento para el ímpetu delictivo

del joven delincuente, quien logró escapar del reclusorio de Trujillo junto a otros tres menores en abril del 2012.

‘Gringasho’ se trasladó a Lima junto a su enamorada Yazmin Marquina Casas, quien

también cobraría protagonismo por su cercanía con el hampa, y ambos se hospedan en un hotel de Los Olivos. Allí fue recapturado por la policía el 12 de junio del 2012. En medio de su reclusión de cinco años en el Centro Juvenil de Diagnóstico y Rehabilitación de Lima

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'Maranguita', ‘Gringasho’ aprovechó el descuido de los agentes de seguridad y fugó por segunda vez junto a otros doce menores.

Un mes después la policía logró capturarlo en Santa Anita. Tras cumplir la mayoría de edad, en mayo del 2013, el sicario fue condenado e internado en el penal de Piedras Gordas

De acuerdo con un examen psicológico, realizado en enero del 2013, se determinó que

Alexander Manuel Pérez Gutiérrez es “emocionalmente impulsivo, violento, insensible al dolor humano, desafiante, calculador y egocéntrico”, características por las que lo calificaron como un sujeto con “alto grado de peligrosidad social”.

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CAPITULO III

  • 3.1. CARACTERIZACIÓN DEL SICARIATO

  • 3.2. Consideraciones iniciales.

Los estudios iniciales dan cuenta de un perfil del sicario que lo caracteriza como un fenómeno sociológico dándole preeminencia a una mirada compleja desde las circunstancias sicosociales en que desarrollan sus actividades los sicarios. Así, este es singularizado en una caracterización que lo define como joven, generalmente hijo de hogares fragmentados o que nunca alcanzan la condición de ser formalmente una familia nucleada y en los cuales la mujer es usualmente la cabeza de familia con varios hijos que mantener y criar en un entorno de graves carencias y necesidades básicas sin resolver. Son jóvenes desertores del sistema educativo en el cual su permanencia ha sido muy baja, su vinculación a las actividades económicas comienzan en la informalidad movidos por la necesidad de apoyar los gastos de su madre y hermanos.

Su principal formación la reciben de modelos de socialización que son ejemplarizados con sus pares que ya están vinculados en la ocupación y que ganan algún respeto temeroso en las comunidades donde habitan.

Para poder desarrollar este apartado, se desarrolla una serie de interrogantes como las siguientes: ¿Qué lleva a una persona a ese grado de crueldad o deshumanización o a ser insensibles ante la violencia? ¿Cómo podemos intervenir en ese tipo de comportamiento?

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Nos encontramos con modelos negativos a seguir gracias a la narco cultura, donde se le idolatra y coloca al narcotraficante como un héroe, un redentor, un paladín de la justicia social, ayudando a los pobladores de sus lugares de origen, pero aniquilando a miles de jóvenes y niños en el mundo a través de la farmacodependencia.

Estudios en diferentes partes del mundo confirman la influencia decisiva de los medios de comunicación en la generación del crimen.

El crimen es multifactorial, se deben reunir varios factores para que se presente la conducta antisocial. Los factores de riesgo o pre disponentes se han dividido para su estudio en factores personales, biológicos, psicológicos, factores familiares y factores sociales. Estos factores de riesgo pueden influir y desencadenar una conducta antisocial. No hay recetas de cocina para disminuir la delincuencia, hay que atender todos los factores de riesgo.

3.3. Perfil 3.3.1. El perfil criminal

Según VICAP (2011), es una hipótesis sobre la personalidad, características demográficas (edad, sexo, raza, nivel socioeconómico, entre otros.) y estilo de vida del posible autor de un crimen. Por sí solo, el perfil no es capaz de señalar al delincuente, pero sí que contribuye a estrechar el ámbito de la investigación, ofreciendo a ésta nuevas orientaciones y alternativas.

Los perfiladores se basan en el principio de transferencia postulado por Locard en1920, que

reza que “todo contacto deja un rastro”, de manera que lo que ellos hacen es tomar como

objeto de estudio las huellas o rastros de comportamiento que el autor deja en la escena de un crimen.

Entonces debemos comprender que el perfil, serán todas aquellas características que individualicen a una persona que delinque, iniciando por aquellas características físicas,

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sociales, psicológicas entre otras. Esto con el fin de poder acercarse lo más posible a la tenencia de un responsable o varios responsables de un hecho delictivo y también servirá para cotejar toda aquella evidencia encontrada y establecer de esta forma su relación intrínseca.

El perfil criminal permite al investigador obtener la fuente más confiable a la cual dirigirá su trabajo, además que lo ayudará a reducir el mismo, pues no tendrá un extenso campo de trabajo sino simplificará el mismo; de esta manera adquirirá mejores resultados que posteriormente le serán eficaces para ofrecer soluciones o conclusiones de un determinado suceso criminal.

3.3.3. Tipos de perfiles

El primero de ellos es el perfil de agresores conocidos o método inductivo, en el que se traza el perfil del delincuente desconocido a partir de características conductuales y demográficas compartidas por otros criminales estudiados en el pasado y que encajan con el mismo patrón de conducta del sujeto que se está persiguiendo.

Como se indica o bien se puede simplificar este primer tipo de perfil se encamina a establecer las peculiaridades del comportamiento de una persona además de aquellas que se relacionen o sean similares con otras personas, partiendo de que estas peculiaridades pertenecen similarmente a otros criminales y que por tal motivo pueden ajustarse a una misma línea del delincuente al cual se está dirigiendo la investigación.

El segundo es el perfil de agresores conocidos o método deductivo. En este caso, no se toman como referencia datos estadísticos basados en casos similares anteriores, sino que se realiza un análisis exhaustivo de la escena del crimen, de la victimología y de los datos proporcionados por la policía científica para deducir las características psicológicas y conductuales del criminal.

En este otro tipo de perfil podemos establecer que nuestro punto matriz para la creación de un perfil será la escena del crimen, acompañada por la información que ofrezca la víctima o víctimas; es decir, encontraremos un espacio más reducido para iniciar a desarrollar datos que permitan la creación de un perfil, por ejemplo si en la escena del crimen se encuentra un cigarrillo, podemos pensar que el victimario es un fumador o incluso que ese posible victimario odia a las personas que fuman; ahora bien si nuestro estudio se encamina a la víctima; podemos afirmar lo siguiente: -si la víctima presenta señales de tortura, indicamos

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que su asesino la pudo haber torturado antes de matarla o incluso si después de muerta le ocasionó tortura- es así como se va desarrollando este otro tipo de perfil criminal.

El tercer tipo de perfil es el geográfico, que trata de relacionar la ubicación de la escena del crimen con el lugar de residencia del autor, basándose en la idea de que los agresores actúan en un lugar y momento que tienen para ellos un significado personal.

Este último tipo resulta ser más complicado, puesto que en muchas ocasiones el crimen no sucede particularmente en la casa de la víctima o en su caso puede ser que el lugar donde sucedió el hecho sea utilizado para confundir al investigador; si bien es viable decir que no es lo mismo que se le haya dado muerte a una persona en una de las principales calles de la ciudad, como que si la persona hubiera sido muerta en las zonas peligrosas de esa misma ciudad. Por otro lado puede darse la casualidad que el lugar donde se dio muerte a una o varias personas, sea el lugar que marcó la vida del ahora victimario, lo cual aportaría un aspecto ideal al momento de iniciar su búsqueda.

3.2.3. Perfil de los sicarios ¿Cuál es el perfil de los sicarios en particular?

Para “poder ser” un sicario se deben tener las características de un psicópata, es decir, en la

gran mayoría de estas personas, al realizarles estudios psicológicos y criminológicos, cuando son detenidos, se encuentran las siguientes características, todas ellas correspondientes al perfil de psicópatas:

El asesino en serie opera en diversos momentos, pasando por intervalos de “enfriamiento”

en los cuales empieza a planear su siguiente homicidio. Los sicarios pueden matar en la

mañana y en por la tarde y/o noche de ese mismo día.

El asesino en serie selecciona, la mayoría de las veces, a personas del mismo tipo y características: mujeres con determinadas características, prostitutas, niñas, homosexuales etc. El sicario mata indiscriminadamente (tiene el síndrome del cazador principiante: le tira a todo lo que se mueva) de ahí las víctimas inocentes.

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No, definitivamente no se puede decir que son asesinos en serie, más bien se pueden catalogar como asesinos en masa, que pueden matar en un solo tiempo a múltiples personas.

¿Estas personas pueden readaptarse?

Desafortunadamente no. Por su baja capacidad de juicio y que no aprenden de la experiencias son refractarios al tratamiento de reinserción social. Tener un psicópata en un grupo terapéutico en una prisión es un caos, ya que no avanzan y como son sumamente manipuladores llevan al grupo a situaciones de burlas y desinterés por el tratamiento.

Afortunadamente solo el 1% de la población general tiene estas características de psicopatía. Para ellos lo único que queda son las prisiones de alta seguridad para evitar que sigan haciendo daño, incluso dentro de la propia prisión. Si como sociedad se permite este tipo de criminales ¿se puede esperar asesinos en serie u otro tipo de fenómenos? Cada sociedad tienen los que siembra.

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III.- CONCLUSIONES

Los peruanos estamos muy al tanto del fenómeno del sicariato. Tanto es así que se puede hacer una distinción entre asesinatos por motivos personales o profesionales. Los motivos personales incluyen conflictos intrafamiliares o conflictos por tierras u otros problemas. Se pueden contratar asesinos relativamente baratos e inexpertos para “resolver” dichos asuntos.

En otros casos, sicarios altamente profesionales pueden ser usados, por ejemplo, por sofisticados grupos de crimen organizado.

El sicariato es un fenómeno en crecimiento que tiene un alto grado de violencia, que genera un fuerte impacto social y que es desconocido por las autoridades, pues estos no reconocen la existencia del sicariato por lo que cuando se presenta uno de estos casos lo juzgan como homicidio agravado, dejando de tomar en cuenta a las personas que intervinieron para que este hecho se realice, de tal manera que son pocos los casos de sicariato resueltos.

Debido a los métodos clandestinos y a veces sofisticados usados por los asesinos contratados, estos crímenes son difíciles de investigar. Sin embargo, la impunidad por dichos asesinatos también se debe a fallas en el sistema de la Justicia Penal.

El sicariato no es un homicidio común, ni tampoco un crimen agravado, es un tipo particular de asesinato que debe ser conocido: hay que estudiar los mercados; las redes de actores (contratante, intermediación, sicario, víctima), los vínculos con otros delitos (modernos); así como sus expresiones de influencia socio política (impunidad, privatización, comercialización de la vida, nuevos valores, desinstitucionalización, temor y calidad de vida).

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IV.- RESUMEN

El sicariato es un delito de ferocidad, pues se mata por encargo a cambio de dinero o de prebendas; bien sea por venganza, por despecho, por razones políticas o para castigar a quien no se ha dejado extorsionar. Es un grave problema social que se está haciendo frecuente en cualquier momento y lugar, con un autor que procede con pasmosa frialdad en el convencimiento de su impunidad, de que el sistema legal no lo alcanzará, y lo más preocupante es que un gran porcentaje de sus ejecutores son menores de edad que tienen una responsabilidad jurídica restringida.

Ante esta situación se plantea que, para algunos delitos especialmente gravosos como el sicariato, el tratamiento de estos menores sea el que la ley concede a los adultos, reduciendo el mínimo de edad de responsabilidad penal de 18 a 16 años, para que puedan ser plenamente responsables de sus actos frente a la justicia penal, tal como sucede en algunos estados de Estados Unidos. Actualmente, los menores de 18 años solo reciben sanciones menores, y a quienes hayan matado por encargo no se les puede aplicar una pena mayor de seis años de internamiento en un centro para menores. ¿Qué pasaría si mañana aparecen sicarios de 14 años? ¿Seguiremos bajando la edad de imputabilidad?

El Estado evidencia una baja capacidad de respuesta para enfrentar las complejas situaciones que atentan contra la vida de las personas, bien sea blancos del sicariato, bien sea víctimas inocentes de las circunstancias, al no aplicar una política que considere el desarrollo de un proceso integral que actúe sobre el origen y los efectos de la inseguridad.

No es una cuestión limitada a aumentar la cantidad de policías en las calles, de incrementar las penas para los mayores o de bajar la edad para sancionar el sicariato juvenil. Es una cuestión compleja donde el principal objetivo es evitar que se forme una generación de sicarios juveniles, que luego se graduarán de mayores, y esto no se logrará disminuyendo la edad, sino combatiendo el crimen organizado, que es su mayor empleador, y fortaleciendo las familias.

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La consecuencia en los niños que se crían sin afecto familiar en un ambiente de violencia física y psicológica es la deserción escolar. Jóvenes que incrementarán sentimientos de frustración y resentimiento hacia la sociedad buscando cubrir su fracaso o lograr sus expectativas con el consumo de drogas, haciéndose vulnerables al crimen organizado que se

aprovecha de su fragilidad y necesidades para que “vivan el presente”, al no tener nada que

perder, escogiendo dentro de los chicos sin futuro a los más avezados, donde juventud y droga se convierten en una eficaz fórmula para lograrlos más temerarios, letales y diestros en el uso de armas y el manejo de motos. Es lo que no se quiere ver ni, menos aun, controlar.

La solución pasa por fortalecer las instituciones básicas de la sociedad, por luchar frontalmente contra la microcomercialización de drogas, por realizar un control eficiente de las motos y sancionar drásticamente a quien utilice a los jóvenes como sicarios. Hay que cortar la cabeza de la serpiente y no tan solo su cola.

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V. REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

  • Barudy Jorge. “El dolor invisible de la infancia. Una lectura ecosistémica del maltrato infantil”. Editorial Paidos . Barcelona. 1998.

  • Barudy Jorge. “Maltrato Infantil. Ecología Social: Prevención y reparación” Editorial

  • Barudy Jorge, Dantagnan Maryorie “Guía de valoración de competencias parentales”. IFIVF. Barcelona. 1999.

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ANEXOS

Según Egger, (1,999), son los factores de socialización inadecuada que afirman que los sicarios han sufrido durante su infancia, que presentan sentimientos persistentes de impotencia y desamparo, situaciones extremas de privación social y psicológica, abuso y abandono tempranos, falta de cariño por parte de los padres, con frecuencia tienen relaciones inusuales o no naturales con sus madres.

Al investigar los antecedentes de cuatro de ellos que parecían muy similares entre sí (Jhon Wayne Gacy, Henry Lee Lucas, Keneth Bianchi, Theodore Bundy), encontró grandes coincidencias en sus antecedentes familiares, todos eran hijos ilegítimos y tenían madres dominantes, o progenitores con problemas emocionales, o padres

divorciados.13

Es decir que todo su entorno, tanto inicial como posterior en el cual estos sujetos van a desarrollar su vida, son influyentes en la decisión de convertirse y buscar la satisfacción de necesidades que en sus primeros años de vida no pudieron satisfacer o que incluso la sociedad les denotó que para obtener algo a beneficio se necesitaba de capital para obtenerlo y al no poseerlo uno de los medios para conseguirlo era la acción ilegal de dar muerte a otro ser humano.

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Según Rojas Aravena (2008), el crimen organizado desafía la gobernabilidad democrática e inhibe el desarrollo humano en América Latina y el Caribe, Este fenómeno se ha generalizado y adquirido nuevas y más violentas formas de operación en todo el Continente. Ello dificulta la vigencia del Estado de Derecho, impide un efectivo imperio de la Ley, afecta gravemente la economía y la seguridad de las empresas y erosiona los sistemas políticos y las instituciones democráticas en todos los países de la región.

Sin embargo, el impacto mayor del crimen organizado sigue y seguirá siendo sobre las personas: la violencia que éste genera atenta de manera directa y dramática la vida de hombres y mujeres ya sea por vía directa, convirtiéndoles en sus víctimas, o por vía indirecta, robándoles la posibilidad de construir sociedades libres del temor y de la necesidad. En este sentido, la acción del crimen organizado es doblemente perversa, pues no solamente se beneficia de las vulnerabilidades que explican en buena parte la pobreza, sino que las profundiza y vuelve en muchos casos irreversibles

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