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pen Tea) Gary Kasparov MIS GENIALES PREDECESORES VOLUMEN III DE PETROSIAN A SPASSKY Con la colaboracion de Dimitri Plisetsky a Traduccion de Antonio Gude En una encrucijada de €pocas ste volumen esta consagrado a las vidas y partidas de dos campeones del aje- drez de los anos sesenta y setenta del siglo pasado, asi como a sus mas desta- cados oponentes: Gligoric, Polugaievsky, Portisch y Stein, En el prélogo del tomo IT escribi que en ajedrez se producia una revolucién cada cinco campeones mundiales: Steinitz (1°) — Botvinnik (6°) — Fischer (11°). Steinitz creé la escuela del juego posicional, y Botvinnik un método de prepara- clon compclitivo, que incluia sistemas agudos de apertura, en las que, con negras e ignorando las reglas clasicas, se trataba de alterar inmediatamente el equilibrio posicional con el fin de apoderarse de la iniciativa. Con los cuatro cainpeones si- guientes (Smyslov, Tal, Petrosian v Spassky), la teoria del juego se desarrollé den- tro de las lineas maestras de la era Botvinnik, que se prolongs hasta finales de los sesenta. A comtenzos de los anos setenta, el siguiente brote revolucionario fue protagonizado por Fischer, que en esencia sentaba las bases del ajedrez profesio- nal de hoy en dia. Formalmente, la era Botvinnik finalizé en 1963, cuando el muchos ahos cam- peon perdidé su match con Petrosian. vy opt6 por no seguir disputando la corona mundial de ajedrez. Poco después, Botvinnik escribia en Chess World (1964, n° 2): “Tengo la impresion de que en ajedrez el tiempo de los genios ha pasaclo, En su €po- ca, Morphy, Stentz, Lasker, Capablanca v Alekhine eran claramente superiores a sus contemporancos, en especial por la diferencia de talento. Actualmente, solo con ta- lento no puedes sobrevivir: se requiere también buena salud, un fuerte caracter cone petitivo y, por dlume, una preparacion especial. Hace unas décadas, la selecci6n na- tural de los jugadores mas fuertes se producia dentro de un circulo relativamente pequeno, v no habia muchos jugadores asi. No necesito mencionar sus nombres por- que son de todos conocidos, Pero ahora la masa basica del ajedrez es tan grande que hay muchos jugadores muy fuertes, de modo que el Olimpo ajedrecistico esta abarro- tado. Una buena docena de grandes maestros se distinguen por su talento innate, una envidiable salud, un caracter combative y una profunda preparacion especial. Conviene resaltar la importancia de la preparaci6n especial. A veces. es imntuitiva; otras veces, consiste en reducir al mimimo la influencia de Ja preparacion del rival: cualidad ésta tpica del nuevo campeon. Puede afirmarse que, en la formacidn del modeio gran maestro, el talento va no es e] factor decisivo”. Gary Kasparov -— MIs GENIALES PREDECESORES III No es dificil percibir que las heridas de Botvinnik ain no estaban cicatrizadas tras su dura derrota. En realidad, por supuesto, comprendié que habia perdido ante un gran jugador. Tres anos mas tarde le preguntaria a Spassky, cuando éste acababa de perder su match con Petrosian: “:Siempre adivina sus jugadas, Boris Vasilieviche”. “No, no siempre”, respondio Spassky. “Tampoco yo era capaz de pre- verlas siempre”; admitiria Borvinnik. Gon esta forma de hablar, jésa fue su mayor alabanza para el nuevo campeoén! A rengl6n seguido, también le rendiria a Spassky y Fischer cumplida justicia. También es cuesti6n a debatir el “abarrotado Olimpo ajedrecistico”. Ahora la masa ajedrecistica de base es atin mayor que hace cuarenta anos, y hav un niimero mas elevado de grandes maestros de primera fila, pero las proporciones entre los fuertes vy los muy fuertes no han cambiado, y el ntimcro de aspirantes reales al campeonato mundial sigue siendo extremadamente restringido. No obstante, en la evaluacio6n de Botvintuk hay una verdad hist6rica: los nom- bres de los campeones del pasado siempre han aparecido envueltos en un aura de grandeza. Sin embargo, el torneo AVRO de 1938, en el que Capablanca, Alekhine y Euwe compiticron con los jévenes, significé el fin de la era heroica de los titanes del tablero. Aun asi, gracias a sus legendarias victorias de los anos cuarenta, Bot- vinnik consiguié prolongar ¢sa era, y no sin raz6n fue Hamado el patriarca del aje- drez soviético, Smyslov fue considcrado, con justo merecimiento, como su gran oponente, y Tal, una estrella deslhumbrante, una especie de “segundo Morphy’. Pero subitamente, aparecian en ja cumbre Petrosian y Spassky, campeones de apariencia normal, antihcroica. Un detallado estudio de sus partidas demuestra el enorme talento de estos reves del ajedrez. La €poca en que se sentaron en el tro- no fue una etapa importante en la acumulacién de conocimientos en la que se sentaron las bases del ajedrez moderno. Por aquellos anos, aparecio el Informator, tomaron carta de naturaleza nuevos esquemas de apertura, se profundizo en el concepto de muchas posiciones del medio juego, se revisaron los dogmas estable- cidos (por ejemplo, las posiciones con peén central aislado), etc. El segundo match Petrosian—Spassky (1969) fue saludado como el punto de in- lexi6n de una nueva era, que comenzo con la entrada en escena de Fischer. Pero ése es un tema del volumen siguiente. Gary Kasparov anges san neice ona agg gs ent Ect rayon anne moe tad A n sus mejores anos, Tigran Varta- novich Perrosian (17.6.1929- 3.8.1984) solia perder tan pocas partidas que cada derrota suya causaba sensaciOn. Por esta legendaria invulne- rabilidad fue apodado “el férreo Ti- gran”, aunque la evidencia de su “pasi- vo” esHilo dificilmente permitia asociar su nombre con los orgullosos conquis- tadores del trono ajedrecistico. Petrosian exhibia un completo do- minio del arte de crear posiciones ar- moniosas, Henas de vida. en las que tras la aparente ausencia de dinamis- mo se ocultaba una colosal energia in- terna, pues las mas ligeras modifica- ciones eral inmediatamente tenidas en cuenta dentro de una estrategia ge- neral, que no siempre era comprensi- ble para su oponente. Aun asi, sus par- tidas no han sido estudiadas con la meticulosidad y el rigor que seria de desear. Petrosian parecia ofrecerle al mundo del ajedrez lo que parecian ser verdades comunes, pero que son las que, en esencia, comprenden la base de la creatividad ajedrecistica. La pro- fundidad del estilo de Tigran Vartano- vich es una consecuencia de su clari- dad de pensamiento y de su inusual capacidad para captar no solo los pro- blemas globales del ajedrez, sino tam- bién todas las sutilezas de la tactica v de la estrategia. “Si, quiza me guste mas defenderme que atacar, pero z:quién ha demostrado que la defensa es menos arriesgada v peligrosa que ei ataque? zAcaso hay tan pocas partidas que ocupen un puesto de privilegio en el patrimonio del aje- drez gracias a un virtuoso de la defen- sa?”, dijo Petrosian. “Lo que valoro mas TIGRAN 1X que nada en el ajedrez es la logica. Es- toy firmemente convencido de que en ajedrez nada es accidental. Este es mi credo. Sélo creo en el juego légico y ‘correcto””. Subio al trono el ano en que yo na- ci, 1963. La era Botwinnik, que se habia prolongado a lo largo de una genera- cion de jugadores soviéticos ~y que a muchos les parecia eterna— habia con- cluido. La absoluta superioridad de Botvinnik se habia evaporado a co- mienzos de los cincuenta, pero aun asi habia sabido conservar la corona mundial, no s6dlo por su enorme expe- riencia v su capacidad para preparar- se eficazmente contra cualquier opo- nente especifico, sino también gracias al derecho al match-revancha, una prueba diabdlica para el nuevo cam- peon, que resulto un excesivo fardo psicolégico para Smyslov y Tal. Sin embargo, su acceso al trono fue consi- derado por muchos como una conti- nuaciGn natural de la historia del aje- drez: la transparencia del jucgo de Smyslov y la incomparable magia de las combinaciones de Tal parecian hi- tos en el nuevo mundo del ajedrez. Pero :y Petrosianr No solo un defensor Petrosian nacio y se crid en Tbilisi, donde aprendio los rudimentos del aje- drez del sutil maestro posicional Arjil Ebralidze, un gran admirador de Capa- blanca y Nimzovich. El progreso de Ti- gran fue tan mesurado y gradual como su propio estilo. Fn 1945, campeon de Georgia; en 1946, campeén juvenil so- vietico (jcon 14 de 15!), y en 1947, al li Gary Kasparov — MIS GENIALES PREDECESORES IT] primer intento, el titulo de maestro. Modestas actuaciones, como de calen- tamiento, en dos campeonatos de la URSS (1949 y 1950), vy un wiunfo en el campeonato de su segunda “patria chi- ca”, Moscu. Por fin, su primer gran éxi- to, en el Zonal-y 19° Campeonato de la URSS de 1951, en el que, tras dos de- rrotas iniciales, el joven macstro gan6 ocho partidas vy empaio siete, clasifican- dose para el Interzonal. El nivel de este éxito s6lo puede cvaluarse pasando revista a los prime- ros puestos: 1, Keres, 12 (de 17); 2-3. Geller y Petrosian, 11,5; 4. Smyslov 11, 5. Botvinnik 10; 6-8. Averbaj, Bronstein y Taimanov 9,5 etc. Estaba claro que en el horizonte ajedrecistico habian surgi- do algunas nuevas estrellas. A Petrosian le fue concedido un premio especial por el mejor resultado contra los grandes maestros. Este fuer- te defensor, con buena técnica de fina les -como comentaba la prensa— “ma- niobraba con gran habilidad, basando sus ideas estratégicas en calculos pro- fundos y precisos, con una incansable busqueda de la iniciativa”. Por otra par- te, jempleaba aperturas arriesgadas y realizaba agudos sacrificios de mate- rial! Un ejemplo clasico es su duelo con Vasili Smyslov, en el que pese a en- frentarse a uno de los mas fuertes juga- dores del mundo, no temio jugar el agudo Gambito Tolush-GeHer. 298 T. Petrosian—V. Smyslov Mosc 1951 19 Campeonato de la URSS Defensa Eslava (D15) 1 d4 d5 2 c4 dxc4 3 AF3 Af6 4 Hc3 c6 5 e4/? b5 6 e5 Hablando en general, Petrosian y sacri- ficio no son palabras que los jugadores de ajedrez tiendan a asociar. Cuando se trata de combinaciones y sacrificios, los nombres que vienen a la memoria son los de Alekhine. Tal y Spassky (quien, por cierto, en bizar de 6 e5 preferia 6 12 WeeDIP), v entre los maestros actuales, el de Shirov. Pero, como veremos en mu- chas ocasiones, Petrosian tampoco evi- taba la lucha cuerpo a cuerpo (sobre todo si se le imponia), va que siempre actuaba conforme a los requerimientos de la posicion, y sila posici6n exigia sa- crificios, entonces estaba dispuesto 4 hacerlos. 6... Dd5 7 at e6 Si 7... Ze67!, probablemente hubiera seguido no 8 axb5 2xc3 9 bxce3 exbd 10 Ags #d5 11 eb fxc6 12 Wed h5! 13 Wed Wdb6! 14 Wt7+ Sd7, con ventaja negra (Tolush—Smysiov, Leningrado 1947, 15° Campeonato de la URSS), si- no 8 Agb! @xc3 9 bxc3 2d5 10 e6! fxe6 11 &f4 (Taimanov), con peligro- Sa Inicialiva. 8 axb5 En opinion de los tedéricos, después de la tranquila 8 2e2 &b7, que se jug6 en dos partidas Geller-Smyslov (Moscu 1950, 18° Campeonato de la URSS, v Budapest 1952), ta iniciativa de las blancas puede llegar a punto muerto. Un plan mas moderno es 8 2g5 h6 (también son posibles otras respuestas) 9 get b4 10 Db] Sab 11 Wed!? (la paruda fuente es Spassky-Mnatsaka- nian, Mosca 1959), o bien 11 2bd2 “\f4! (también se ha jugado 11 ... 3) 12 Wed Ad3+ 13 &2xd3 cxd3 14 Ad6+?! (mas tarde se prefirid 14 0-0) 14 ... 2xd6 15 Wxg7 2f8! (en lugar de 15... EPS? 16 exd6 @Ad7 17 DL!, Sosonko— Flear, Wijk aan Zee 1987) 16 Wxh8 Wxd4 17 0-0 Ad7 18 AS Weds! 19 &xh6 Wh5 20 2¢7 Wxh8 21 &2xh8 2h6, y las negras Uenen un excelente final (Fiori- to-Smyslov, Buenos Aires 1990). 8... 2xc3 9 bxc3 cxb5 10 4g5 2b7 11 Wh5 6 Después de 11... Yd7, “una jugada mas en cl espiritu de Steimitz y Lasker” (Crouch), las blancas probablemente hubieran replicado no 12 @xh7?! &c6 13 &xf8? (Kasparov—Kupreichik, Minsk 1979, 47° Campeonato de la URSS). en o vista de 13... &xd4!, sino sencillamente 12 2e2!, como en la partida Furman- Lilienthal, Baku 1951. Mads tarde, tatm- bién jugué esto con éxito contra Pe- tursson (Olimpiada de Malta 1980). 12 Wed e713 2e2 © 13 h4!? (Petrosian-Ignatiev, Moscu 1958). 13... Ad7 13... 2d5!? 14 h4?! Pero aqui esta inclusion es dudosa, aunque, cuando sce trata de las jugadas iniciales de una partida de hace medio siglo, no deberfamos fijarnos en posi- bles errores desde e] prisma de la mo- derna teoria de aperturas. Mas proble- mas plantea l4 £f3 (Geller-Unzicker, Interzonal de Estocolmo 1952), y lo mejor es 14... Wc8! (Szabo—Petrosian, Budapest 1955). 14... h5! 15 Wg3 Abs 15... Bd5!e 16 0-0 16 Sf3!2, con idea de Hed. 16... a5! Smyslov, por lo que se ve, consideraba esta posicion como muy céomoda y no temia la ruptura central. De otro mo- do, habria preferido 16 .. 2d5, a lo que las blancas podrian haber respon- dido con 17 2a3, cambiando el impor- tante alfil enemigo que defiende las ca- sillas negras. 884 TIGRAN IX Ahora es malo 17 £a3?, a causa de 17... b4, y no esta claro qué compen- sacion tienen las blancas por el peon sacrificado. Es curioso que esta posi- cion también se produjo en la partida Geller—Flohr de la misma ronda, en la que las blancas no lograron encon- trar un buen plan, y tras 17 Abl? b4 18 f4 @d7 19 Bal b3, su juego em- peoro gradualmente y acabaron per- diendo: los peones pasados y el con- trol de d5 decidieron la partida a favor de las negras. Geller siempre estuyo considerado un jugador muy agudo y que, bastante mas que Petrosian, utilizaba medios tacticos para conseguir sus objetivos. Sin em- bargo, fue Petrosian, y no Geller, iquien realizo la increible jugada que sigue! 17 d5!! La mejor forma de complicar el juego al maximo y de mantener viva la inicia- tiva de las blancas, que se iba diluyen- do. Esto parece un grave error, pero lo cierto es que modifica radicalmente la situacion. De esta forma, las blancas se desprenden del “innecesario” pedn de d4, que le permitia a su oponente mantener cerrada la posicién, Pero ahora se ha abterto, y puesto que las negras no pueden enrocar corto (de- bido a &xh5), deberan optar, bien por retener a su rey en e8, bien por enrocar largo. En cualquier caso, la apertura de la columna d favorece a las blancas. 17... Axd5 “Un inesperado error”, escribié Petro- sian poco después de la partida. “Las negras deberian haber jugado 17 ... &xd5, impidiendo que el caballo blan- co ocupe la casilla e4”. Sin embargo, después de 17... &xd5 18 Edl Wc7 19 Be3! (19 213 &xf3 20 Wxf3 0-0 es peor), las blancas ejercen una fuerte pre- si6n; ademas, las negras se enfrentan al mismo problema con la jugada propues- ta por Petrosian: zqué hacer con el rey? 13 Gary Kasparov — MIS GENIALES PREDECESORES ITI 18 Hdl We7 19 He4 0-0-0! “No es bueno 19 ... 00?! por 20 &xh5. Quiza hubiera sido mejor 19 ... &f8, para seguir con @g7” (Suetin). “El enroque largo supone un considerable peligro, pero ya es dificil sugerir una defensa sa- usfactoria para las negras” (Petrosian). jAun ast, debemos intentarlo! 20 2g5! Consiguiendo cl deseado cambio de al- files. 20... 2xg5 21 Wxg5 EI punto culminante de ta batalla, un hecho omitido por los analistas hasta el mismisimo fin del siglo XX. Las blancas parecen haber tenido éxito en al menos una cosa: la invasion en d6 por parte del caballo esta garantizada, Un caballo asi no puede tolerarse du- rante mucho tiempo, lo que significa que las negras deberan entregar su to- rre, abricndo mas la posicion, con acdi- cionales posibilidades de ataque. Todo eso es clerto, pero... 21... a4? El repentino cambio de caracter en la posici6n ha desorientado a Smyslov, que ahora realiza una solida jugada pa- siva, y deja escapar la ocast6n de explo- tar su ventaja material, que podria ha- ber cambiado la situaciOn a su favor: 1) 21... b4 22 cxb4 axb4 23 2d6+?! Bb8 24 Dxb7 (24 Axc4? Ac3 25 Bxd&+ 14 Wxd8!) 24... &xb7 25 2f3 Wc5!, o bien 23 Hd4! (Crouch) 23 ... {6! (no 23 ... @c3? 24 DAd6+!) 24 exf6 (24 B2xf6? “c3) 24... 2b6!, con juego agudo mas o menos igualado. 2) 21... 161! Este fantastico recurso, que descubri a finales de los noventa, tras- toca todo el plan de las blancas, que después de 22 exf6 Af4 23 Bxd8+ Bxd8 24 8/3 2d5!, se ven privadas de su principal triunfo: el caballo de d6. La posici6n es muy aguda, pero la desagra- dable amenaza b5-b4 decanta la posi- cin como favorable a las negras. 22 We £5 Después de esto, las negras tienen que sacrificar calidad en circunstancias me- nos favorables. 23 \d6+ Exd6 24 exd6 £4? El error decisive. “Mejores posibiltda- des de salvacién ofrecia 24 ... Wg7! 25 #2f3, y ahora no 25 ... Dxc3+ (por 26 d7+!), sino 25 ... Bd8” (Petrosian). Aunque incluso aqui, después de 26 &xd5! Sxd5 (26... exdS 27 We3!) 27 Habl, las negras se encuentran en gra- ves apuros. Por la misma razon, nadie ha visto que cra mds tenaz 25 ... @d7!? 26 @xd5 2&xd5 27 Adb] &c6, ni que 25 ... Wr! 26 &xd5 exd5, con idea de Bd8 y d5- d4!, conduce una posici6n confusa, 25 Wxg6 Yxd6 26 2f3 2c6 27 Kel He8 Durante las ultimas diez jugadas, el pa- norama ha cambiado abruptamente. Smyslov, famoso por su capacidad para maniobrar y defenderse, asi como para captar los mas ligeros matices de la po- sicidn, demuestra que no estaba prepa- rado para una modificaci6n tan brusca de los acontecimientos, v ha quedado en una dificil posici6n. Ahora Pctro- sian materializa su ventaja de forma convincente. 28 2xd5! Este cambio produce una muy fuerte impresion. También es posible 28 HadI!?, pero Petrosian busca llegar a un final. 28 ... Yixd5 29 Zadl! #/f5 Obligado. 30 &xf5 exf5 31 2xe8+ 2xe8 32 £3! Restringiendo el contrajuego del opo- nente. A pesar del favorable balance material (alfil y dos peones por torre, lo que por regla general es mas que su- ficicnte), la caida de las negras se debe a la incursion del rey blanco en el flan- co de dama, después de lo cual la torre se activa y los fatalmente débiles peo- nes negros del flanco de rev se pierden. 32... Sc7 33 Sf2 Sho 34 Ge2 Sad Smyslov ha elegido el unico plan acep- table, que consiste en llevar su rey en apoyo de los peones a y b. Después de 34 ... cb, también habria seguido 35 Hb1! Por ejemplo: 35 ... a3 36 @d2 b4 37 cxb4+ Sd4 38 Hal c3+ 39 Scl e3 40 Bxa3 Gf2 41 Sxc3 Sxg? 42 &d2, y las blancas ganan (Crouch). 55 Ebl! Una fria maniobra, que deja claro que las negras no podran progresar. Pero épodran hacerlo las blancas: Normal- mente, en estos finales cl alfil no es in- ferior a la torre, pero una fina secuen- cia tactica interviene aqui en ayuda de las blancas, lo que les permitira coro- nar su estrategia. TIGRAN IX 35... a3 36 d2 Con idea de jugar &c2. 36 ... b4 Si 36... a4, entonces 37 Bb4+ Yah 38 &c2, seguido de @bl—a2xa3 v Abl-el, etc. 37 cxb4+ Gad 38 Sc3 a2 39 Bal Lad 40 &xc4! Un bien calculado sacrificio de torre. El rey negro queda fuera de juego v el pobre alfil, atado a impedir la corona- clon del peén b, es incapaz de proteger los peones del ala de rey. 40 ... &b2 41 Sel alW 4? Bxal Sxal 43 b5 2d7 44 b6 2.c8 45 Sd4 Yb? 46 Se5 &c3 47 Sxf4 Sd4 48 es Ged 49 Sxh5 &F6 50 g4 2b7 51 Dh6! Las negras se rindieron, Que el éxito de Petrosian no habia sido un accidente qued6 confirmado en el Interzonal de Estocolmo (1952), dominado por los jugadores soviéticos: 1. Kotov 16,5 (de 20); 2-3. Petrosian y Taimanov 13,5; 4. Geller 13; 5-*. Aver- baj, Gligoric, Stahlberg y Szabo 12.5 etc. El Torneo de Candidatos (Zurich 1953) seria brillantemente ganado por Smyslov, mientras que Petrosian se cla- sificaba en quinta posicién (jlo que no estaba nada mal para un joven debu- tante!), consolidandose, por pleno de- recho, en la elite mundial. En Zurich emple6 por primera vez un procedimiento posicional hasta en- tonces desconocido. 15 Garv Kasparoy — MIS GENIALES PREDECESORES II Sacrificio favorito eQuién no ha oido hablar de Petro- sian como un virtuoso de la defensa, de su capacidad para prevenir el peligro, para explotar los imperceptibles mati- ces de la posicion, vy también de su te- ma favorito: el sacrificio posicional de calidad? En la armoniosa combinacion de elementos estratégicos de aparien- cia incompatible, come el sacrificio de calidad y las pausadas maniobras, se oculta uno de los secretos de su cnor- me fuerza practica y su profunda pene- tracion en la esencia del ajedrez. Dado que, por naturaleza, cl ajedrez es ex- cepcionalmente armonioso, cualquier procedimiento, hasta los mas variaclos (ya sean sacrificios de material, crea- cion de debilidades en campo enemigo o eliminacién de la’ propias debilida- des), tienc siempre el mismo objetivo: conseguir la armonia de la propia posi- cion y, al mismo tiempo, procurar alte- rarla en la posicion contraria. A Petrosian le gustaba mucho el sa- crificio posicional de calidad, y era ca- paz de interpretarlo como nadie. Hay que decir que con el desarrollo del aje- drez la apreciaciGn de los valores relati- vos de las piezas ha cambiado mucho. Asif, en un interesante articulo cn New in Chess (1999, nam. 5), Hlans Ree inclu- ye un extracto de una vieja partida de Tarrasch, en la que las blancas tienen calidad de ventaja, y que, incluso mu- chos anos después, se consicderaba ga- nada para él, mientras que hoy en dia cualquier fuerte jugador de club la eva- Juaria como favorable a las negras. A modo de experimento, la posici6n les fue mostrada a varios aficionados de un club holandés y todos ellos llegaron a la conclusion de que estaba virtualmente ganada para las negras. Para que una revoluci6n asi llegase, han debido trans- currir muchas décadas. Petrosian jug6 un papel clave en considerar los limites de la posible aplicacion del sacrificio de calidad. Muchos los realizaron, v aqui podriamos nombrar a toda una galaxia de brillantes maestros que han demos- trado el triunfo del espiritu sobre la ma- 16 teria. Alekhine y Tal tenian un enfoque creativo con respecto a la evaluacion de la fuerza relativa de las piezas en el ta- blero. Pero las combinaciones de Ale- khine y Tal estan normalmente asocia- das con el rapido desarrollo de la iniciativa 0 un ataque directo al rey. En ocasiones, Petrosian también sacrifica- ba calidad en aras de objetivos concre tos o visibles, pero en el caso a que nos referimos, estamos hablando de sacrifi- cios de un tipo muy distinto, acerca de lo mas dificil de entender en ajedrez: e] efecto de factores posicionales a largo plazo. Petrosian introdujo el sacrificio de cali- dad en virtud de la calidad de posicién, en cl que el factor tiempo, tan importante en el juego de Alekhine y Tal, apenas inter- viene. Incluso hoy dia, muy pocos juga- dores pueden actuar con seguridad en el tablero con este Gpo de conceptos abs- tractos. Antes de Petrosian, nadie habia estudiado estos conceptos (excepto, en su forma general, Nimzovich, cuya obra La practica de mi sistema fue por cierto el li- bro de cabecera del joven Tigran). Al sa- crificar de esa forma la calidad por algu- nas ventajas a largo plazo, en posiciones con desequilibrio material, descubnio re- cursos latentes que pocos eran capaces de evaluar de forma adecuada. Hustraré lo dicho con la famosa par- tida Reshevsky—Petrosian, jugada al co- mienzo de] Torneo de Candidatos de Zurich, en 1953, Aunque finalizo en ta- blas, signific6 una enorme aportacion para comprender la importancia de la profundidad en ajedrez. 299 S. Reshevsky-T. Petrosian Zurich 1953, 2° ronda Tornea de Candidatos Defensa Nimzoindia (E58) 1 d4 Df6 2 c4 e633 Dc3 2b4 4 &3 0-0 5 2d3 d56 2f3 c5 7 0-0 2c68 a3 Sxc3 9 bxc3 b6?! “Se considera que esta jugada le da a las negras una posicidn restringida, pero si a un jugador le gusta este tipo de po- sici6n restringida, conseguira con ella mejores resultados que en otro tipo de posici6n mas libre”, escribe Bronstein en su famoso libro de] torneo. La linea principal es 9 ... dxc4 10 &xc4 We7, o bien la inmediata 9 ... “c7, para no permitir @e5. 10 cxd5 Las negras amenazaban &a6. 10... exd5 11 &b2 En la 20* ronda, Taimanov, un gran ex- perto en la Defensa Nimzoindia, jug6 la enérgica 11 4e5! contra Petrosian, y después de 11... &c7 12 Axc6 Bxc6 13 {3 Re6 14 Wel Ad7 15 e4 c4?! (segun Bronstein, era mejor L5 ... £5 16 e5 bd, con idea de “b6c4) 16 Sc? {5 17 e5 Ef7 18 a4 a5 19 £4, las blancas obtuvie- ron una clara ventaja y se anotaron una excelente victoria. “Quiza fue esta partida”, recordaba Pe- trosian a mediados cle los sesenta, “lo que marco el punto de inflexion que me decidi6é a orientar las aperturas en la direcci6n que habria de seguir: no permitir que el oponente jugase sus es- quemas favoritos. Casi cn cualquier po- sicion, las ilimitadas posibilidades del ajedrez permiten descubrir una conti- nuacion nueva o poco estudiada”. 11... c4.12 Sc2 Sg4 13 Wel! Bed! “En caso de 13... &xf3 14 gxf3 2h5, las blancas tenian la posibilidad de refor- vay su posicion de modo sistematico con 15 £4!, £2-£, Wr, Bael, 2ci. Gh, Hel, ed-eh, etc. Por consiguiente, Pe- trosian prosigue con su mismo curso logico, asumiendo que, puesto que no ha realizado jugadas dudosas ni ha alte- rado el equilibrio, no deberia llegar a una posici6n perdida” (Bronstein). 14 Ad? xd? 15 “xd? {h5 16 £3 &.g6 17 e4 #d7 18 Bael dxe4 19 fxe4 Efe8 20 Bra 20 a47! AcS! v Ads =. TIGRAN IX 20... b5 21 Sdl!? He7 22 2g4 We8 23 e5 ab 24 8e3 Hd8 25 Sfel Dado que tanto a 25 h4 (Bronstein) co- mo a 25 &f3 las negras disponen de la buena réplica 25 ... {6!, Crouch sugiere 25 Bel3!? A primera vista, parece preferible la po- sicion de las blancas, que tienen la pa- reja de alfiles, y aunque el de b2 es pasi- vo, puede incorporarse al juego por cl. La mayoria de peones negros en el flanco de datna es efimera (la jugada b5-b4 no reporta nada especial), mien- tras que las blancas pueden emprender acciones en el centro. Lo primero que pueden hacer es reforzar su posicién con el avance del peon h, pero la prin- cipal baza de Reshevsky es la ruptura e5-e6. Esta amenaza es muy desagrada- ble y no esta claro como combatirla. Pe- ro un examen detenido de la disposi- cién de las piezas negras sugiere que tal vez debamos modificar nuestra evalua- cion inicial, sobre todo si el caballo pu- diese ocupar el inexpugnable puesto de d5. En esta casilla, el caballo no sélo bloquearia el pe6én de d4, sino que también les quitaria a las piezas blancas algunas buenas casillas (por ejemplo, f4 4a la dama). Sin embargo, no es facil que el caballo aleance d5, pues para ello la torre de e7 deberia moverse. Por ejemplo: 25 ... Ha7!r, y después de 26 e6 [6 27 .2£3 &\e7, las cosas distan de estar claras. En cualquier caso, no hay un modo evi- dente de explotar el poderoso pedon pasado: las negras conservan el control de Jas casillas blancas, y aunque el peon 17 Gary Kasparov — MIS GENIALES PREDECESORES IL] avanzase a e7, el alfil de g6 puede tener una intervencién decisiva. jPero eso hubiera sido caer dentro de los planes blancos! Petrosian efectuara una juga- da que muchos que no conozcan esta partida podrian considerar un error y que a un programa de juego le haria reir “en su fuero interno”. 25... Be6l! 889 “Este sacrificlo puramente posicional (una jugada tranquila, sin Jaques ni amenavzas evidentes) me produjo una impresion indeleble” (Tal). La jugada es, clertamente, increible: la torre se si- tua, sencillamente, a tiro del alfil. sPara que, a fin de cuentas? Para bloquear el] avance del peén e y también para abrir- le paso al caballo hacia d5. Sin embargo, consideremos la posicién y preguntémonos: ;por qué deberia ser, aqui, una torre mas fuerte que una pieza menor? Después de todo, una to- rre requiere lincas abiertas, necesita al- gO que atacar, Mientras que las piezas menores requieren puntos fuertes v so- porte de peones. En el caso que nos ocupa, existe una carencia de lineas abiertas, y ya no sera posible impedir que el caballo llegue a db, donde se convertira en un bastion. Por otro lado, desde d5 el caballo atacara el peén de c3, y si el alfil blanco no consigue si- tuarse en d2, seguira “vegetando” en b2. Ahora podemos ver que resultara practicamente imposible romper las defensas negras en casillas blancas: las blancas no disponen, sencillamente, de los recursos suficientes para hacerlo. 18 Una vez efectuada esta jugada en el ta- blero podemos entender perfectamen- te las razones que han inducido a las negras a realizar el sacrificio de cali- dad, y podemos captar el sentido estra- tégico de lo que esta ocurriendo. No obstante, creo que incluso hoy no todo el mundo se hubiera decidido por tal sacrificio. Con todo, conocida la in- apreciable experiencia de Petrosian v de otros sobresalientes grandes maes- tros posteriores, y tenlendo presentes muchas ideas y partidas relacionadas, es bastante mas facil descubrir jugadas similares. ;Aun asi, cuando se produ- cen, no dejan de sorprendernos! Se diria que Reshevsky recibi6 un pe- queno shock, porque decidié postergar la captura de la torre, pesando que, en cualquier caso, no se escaparia. 26 a4?! Una tentativa por crear tensidn en cl flanco de dama, abrir lineas v explotar la ventaja de la calidad (por ejemplo, después de 26 ... b4?! 27 d5! Exd5 28 &xe6 fxe6 29 Wxc4). Aunque era mejor la inmediata 26 &xe6 (pero no 26 h4?! eT! y G15), y si, como en Ja partida, 26... fxe6, entonces, despues de 27 He3! (es menos convincente 27 h4 HeT! 28 Bg3 | 29 Bh3 Bh5, o bien 28 BS Ad5 29 We5 2d3), las blancas inicilan sus preparativos de ataque al rey. Por ejemplo: 27 ... He7 28 Sfl Ad5 29 Wod We7 (tras 29... Bd7 30 h4+ 2d3 31 Ef2, avin es mas dificil crear contra- juego) 30 Sc}! Bxg5 31 &xgh Bb8 32 #d2 (el alfil ha logrado situarse en la casilla id6énea) 32 ... 2d3 33 Bf2, v las negras tienen. un dificil final. En consecuencia, lo correcto aqui es 26... Yxe6! Después de la posible conti- nuacién 27 Hy3 “e728 h4 Od5 29 Bg5 fid7 30 h5 h6 3) Wh4 &d3, el problema del alfil de b2 no puede ser resuelto de inmediato, pero las blancas conservan alguna ventaja: 32 &cl @xc3 33 Bib Wxt6 34 exf6 ‘eat 35 Hxe2? Bxe? 36 Exe7+ @h8 37 &2xh6 b4. De modo que la inmediata 26 &xe6 parecia mas pro- metedora para las blancas. 26... He7! Con la amenaza 4d5. Pronto resultara evidente que las blancas no han conse- guido nada con ‘la apertura de lineas: las torres siguen estando pasivas, y acti- var el alfil por a3, como Reshevsky so- naba, no es posible. 27 &xe6 fxe6 28 Wl! Pensando ya en devolver la calidad. “Si 28 WE, entonces 28 ... Ad5 29 Hf b4 es molesto” (Bronstein). Después de 28 3f3, también es posible jugar 28 ... Ad5 29 Wel! (la jugada de Crouch, 29 Wd2, es mas floja, a causa de la misma réplica, 29 ... b4) 29... b4! 30 cxb4 axb4 31 Wxc4 Wxa4 32 Hal Wd7, o incluso 32 ... We8 33 Ha7 Hc8 34 Wa6 h6 35 Bg3 Lh7, y aunque obje- tivamente las blancas estan mejor, no disponen de posibilidades reales de vic- tora. Lo que se esta poniendo de manifiesto son los factores a largo plazo en que Pe- trosian confiaba: alfil de casillas blan- cas sin oponente y el eterno caballo de d5, que no son inferiores, en modo al- guno, a la torre y el alfil aletargado de b2, que tiene la obligacion de estar pendiente del peén b pasado. Sin embargo, es mas fuerte la inmedia- ta 28 ... b4! 29 Kefl Dd5 30 Wg5 Eb8, y 31 Bf8+? Wxf8 32 Hxf8+ &xf8 es desfavorable a las blancas. Aqui, la po- sici6n negra es ya invulnerable: las blancas son incapaces de atacar sus de- bilidades y, en esencia, han perdido la batalla estratégica. Reshevsky, por tan- to, decide devolver la calidad a tiem- po, admitiendo asi la correcci6n de la idea de Petrosian. 28 ... Ad5 29 BF3 2d3 30 Hxd3 cxd3 31 Wxd3 b4! , “El zigzagueante juego de Reshevsky y la impecable légica de Petrosian hacen de esta partida una de las joyas del tor- neo. (...) Las blancas han de enfrentar- se ahora a un dificil problema psicoldé- gico: si cambiar en b4 —que conduciria a unas tablas casi seguras— 0 avanzar su TIGRAN IX peén ¢ para expulsar al caballo, conce- diéndose posibilidades de ganar... jpe- ro también de perder!” (Bronstein). 32 cxb4 En apuros de tiempo, Reshevsky juega lo mas sencillo. “Después de 32 c4 Abb, los peones blancos quedarian bloquea- dos, mientras que el juego negro resul- taria muy peligroso: 33 Hcl “xa4 34 Sal We6, o bien 33 d5 exd5 34 c5 ‘@xa4 35 2d4 BHc8 36 WES” (Bronstein), Aqui podria seguir 36 ... Axc5!, ete. 52 a. axb4. También era posible 32 ... Axb4. Ahora las cosas finalizan rapidamente en ta- blas. El peén extra de las blancas esta compensando por el poderoso caballo de d5. 33 a5 a8 34 Hal We6 35 Scl Si 35 a6?, las negras podian seguir con 35 ... Af4 36 WA (no es mejor jugar 36 Wd2 95, ni 36 WES?! Wxf3 37 exf3 Ad3 38 &cl b3: Crouch) 36 .., g5, con la desagradable amenaza Wc?! 35... We7! Las negras no se dejan tentar por 35 ... Hxa5? 36 Bxad Wxcl+ 37 Wil We3+ 38 @hl (Bronstein), ya que la vulnerabili- dad de su propio rey seria dramatica. 36 a6 Wh6 37 2d2 Si 37 h3 (Crouch), entonces sencilla- mente 37 ... 4c7!, ganando el peon a. O bien 37 Wc4 Dc7! 38 a7 Bxa7 39 Bxa7 Wxa7 40 Wxb4 Ad5, con igualdad. 1g Garv Kasparov - MIS GENIALES PREDECESORES TIT 37 ... b3 38 Wed h6 39 h3 b2 40 Ebl @h8 La simplificaci6n que se produciria tras el movimiento 40 ... Wxab6!y 41 Wxa6 Exa6 42 Oxb2 Bad vy Bxd4 sdélo condu- ce a la igualdad. 41 2el La jugada secreta. Era erroneo 41 &c3?, por 4] ... Wxa6 42 Wxa6 Bxab6 43 &xb2 Eb6. Y en esta posici6n se acordaron tablas, sin reanudarse el juego, en vista de la continuacién 41... Bxa6 42 Wc8+ Gh7 43 We2+ Ggs 44 Wxb2 Wxb2 45 Exb?2. La idea estra- tégica de las negras qued6 plenamen- te justificada. Después del Torneo de Candidatos de Zurich, Petrosian se hizo verdadera- mente invencible, permaneciendo in- victo en dos campeonatos soviéticos consecutivos (siendo el 22° ademas un Torneo Zonal), y luego también en el siguiente Interzonal (Gotemburgo 1955). El Torneo de Candidatos de Amsterdam (1956) resultdé ser otro triunfo de los jugadores soviéticos. Cla- sificacion final: 1. Smyslov; 2. Keres; 3- 7. Bronstein, Geller, Petrosian, Spassky y el hungaro Szabo. Pero la vida ajedre- cistica estaba tan bien organizada que el “férreo Tigran” tuvo que empezar el siguiente ciclo por el campeonato mundial... jdesde una semifinal del Campeonato de la URSS! Una segura victoria en aquella prueba fue el co- mienzo de una serie de brillantes ac- tuaciones de Petrosian en su largo viaje hacia el titulo mundial. En el 25° Campeonato de la URSS (Riga 1958) y Zonal, finaliz6, como de costumbre, invicto, segundo, en una dura lucha a medio punto de Mijail ‘Tal, quien super6 a su mas directo rival gracias a una increible victoria en la ul- tima ronda sobre Spasskw (véase parti- da num. 347). No hay que decir lo im- portante que era el enfrentamiento Tal—Petrosian, disputado a mediados del torneo. En esta feroz batalla tuvo lugar otro clasico sacrificio posicional de calidad. 20 500 M. Tal-T. Petrosian Riga 1958 22° Campeonato dela URSS Apertura Espanola (C97) 1 e4 05 2 DES Heb 3 Sb5 ab 4 Bad DEE 5 0-0 &e7 6 Hel b5 7 &b3 0-0 8 ¢3 d6 9 h3 a5 10 8c? c5 11 d4 Be7 12 Dbd2 £7 13 Afl Hed 14 He3 Una alternativa inocua es 14 b3 @b6 15 #e3 c4 16 bxc4 Axc4 17 Axcd bxc4 18 a4 Hfe8, con juego igualado, como en las partidas Korchnoi—Petrosian (Can- didatos, Curacao 1962) y Velimirovic— Petrosian (Interzonat, Rio de Janeiro 1979), Contra Petrosian, intenté en una ocasion 14 d5!? @b6 15 p4 (Banja Luka 1979). 14... &xe3 15 2xe3 Qe6?! Es mas seguro 15... Afc8! (Karpov—Pe- trosian, Milan 1975, match, 1*). 16 @d2 Efe8 17 £4! Ead8 17 ... cxd4 18 cxd4 Hac8 19 2d3 tam- bién es ventajoso para las blancas. 18 fxe5 dxe5 19 d5 2.d7 20 c4 Eb8 21 a4 b4 22 a5! Bf8 23 Gad Oxad 24 Eyad “Las blancas tienen una gran ventaja po- sicional. Cuentan con un peodn pasado vy protegido en d5, que jugara un papel decisivo en el final. Las negras podian haberse contentado con una defensa pasiva 2d6, d7, (7-46, Hf7, Bbf8, etc.), pero ante un buen juego de las blancas, antes o después habrian quedado en