Está en la página 1de 3

LA ECONOMÍA ARGENTINA ANTE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL.

HISPANOAMÉRICA Y LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL.

Basado en: ALONSO, M., Historia del mundo contemporáneo, 2ª ed., Buenos Aires: Aique, 1999. Pp. 169 – 171.

El impacto negativo inicial de la Primera Guerra Mundial sobre las economías primario – exportadoras latinoamericanas
fue rápidamente superado como resultado de la reorganización productiva que tuvieron que realizar los países europeos para
dar respuesta a las necesidades económicas impuestas por la guerra.
Por una parte, aumentaron la demanda y los precios de las materias primas consideradas estratégicas – como el petróleo
de México, el cobre de Perú, el estaño de Bolivia y el salitre de Chile –, utilizadas para la fabricación de armamentos. Los
aliados se preocuparon por garantizar el transporte marítimo de estos productos y asegurar su llegada a Europa. También los
alimentos - especialmente carne y azúcar –fueron considerados producciones estratégicas por los países en guerra.
Los países que exportaban materias primas o alimentos considerados no estratégicos – como, por ejemplo, el café – no
fueron favorecidos. Brasil fue el más favorecido, ya que los cultivos tropicales de América Central conservaron el mercado
estadounidense.
Desde comienzos del siglo XX, los Estados Unidos comenzaron a jugar un papel cada vez más importante en la
economía internacional. Su ascenso se manifestó en un aumento de las inversiones y el comercio con algunos países de
América latina.
En 1913, México y los países de América Central, Venezuela, Ecuador, Perú y Colombia importaban más productos de
Estados Unidos que de Gran Bretaña. Al mismo tiempo, los Estados Unidos invertían cada vez más en los países
latinoamericanos, sobre todo en minas y ferrocarriles mexicanos, cobre peruano, nitrato chileno, bananas colombianas y
azúcar cubana.
El estallido de la Primera Guerra Mundial generó condiciones favorables para la mayor inserción económica
estadounidense en la región. Las inversiones de capital extranjero, procedentes de Europa cesaron y los capitalistas
estadounidenses, que se mantuvieron neutrales hasta 1917, aumentaron sus inversiones directas en América latina orientadas
a la producción de materias primas estratégicas. También la banca estadounidense comenzó a establecerse en la zona. La
apertura del Canal de Panamá, al comienzo de la guerra, facilitó la llegada de las exportaciones estadounidenses a los
mercados de la costa del Pacífico de América del Sur, que hasta entonces habían sido aprovisionados por países europeos,
especialmente por Alemania.
Nueva York reemplazó a Londres como principal centro financiero internacional y las repúblicas latinoamericanas
acudieron cada vez más a los Estados Unidos como exportador de capital.
Después de la Primera Guerra Mundial, en las economías latinoamericanas comenzaron a manifestarse signos de
agotamiento de un crecimiento basado exclusivamente en las exportaciones de bienes primarios. Las causas del agotamiento
fueron varias y tuvieron distinto peso en casa zona.
Para algunas sociedades disminuyó la demanda externa de sus producciones; en otras, el derrumbe fue total o bien se
trató cada vez más de producciones controladas por empresas extranjeras.
Además, en mayor o menos medida, hacia 1920, todas las economías exportadoras de bienes primarios experimentaron
dificultades originadas por el agotamiento de las tierras en producción, la imposibilidad de incorporar nuevas tierras y / o de
realizar inversiones en tecnología y, en algunos casos, por la imposibilidad de contar con la mano de obra necesaria o
adecuada.

ARGENTINA Y LA ECONOMÍA ATLÁNTICA EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX.
Jorge Fodor y Arturo O’Connell.1

La Argentina ocupaba una posición extremadamente peculiar, en el mapa de la economía mundial. Y esto
tuvo que ver con el inmenso mercado para productos alimenticios que proporcionó Gran Bretaña. Esta fue la
fuerza impulsora detrás de la extraordinaria expansión de fines del siglo XIX y comienzos del XX, de las
actividades agrícolas y ganaderas de la zona templada argentina, así como también del Norte de América y
Australia. Gran Bretaña se convirtió en el mayor mercado mundial de productos alimenticios. Por lo tanto, no
resulta sorprendente que desde principios del siglo XX, al originarse en Argentina un significativo excedente
exportable de carnes y cereales, Gran Bretaña se constituyera en su principal cliente.
Estados Unidos, por otra parte, se convirtió en un importante exportador de manufactura a comienzos del
siglo XX. Su producción era particularmente adecuada, debido a las similitudes geográficas y económicas
entre el oeste medio de EE.UU y la Pampa argentina; a la vez que habían logrado una ventaja inicial en la
producción de maquinaria para el reemplazo de mano de obra, así como de bienes de consumo opulento

1
Adaptación.

pero sí se podía conservar la ganancia.se exportaba a Gran Bretaña. su procesamiento y transporte. trigo y maíz. las exportaciones argentinas a Estados Unidos no se incrementaron de la misma medida que sus importaciones desde ese país. Paralelamente. Además. En especial por las grandes compras de carne. cementera. Al contrario. sino también sus empresas vinculadas con la industria textil. estaba controlado por un puñado de firmas navieras y frigoríficos predominantemente extranjeros. Los Estados Unidos. Gran Bretaña no podía satisfacer las necesidades del nuevo mercado argentino. Los estadounidenses instalaron. no sólo la maquinaria. que se ocupaba de la venta de productos terminados. También exportaban maquinaria para la industria textil y el calzado. El nexo Gran Bretaña – Argentina no fue reemplazado. mientras que a lo largo del otro se dirigían desde los Estados Unidos hacia la Argentina. De esta manera. El mercado de capital de Londres. Ya antes de la Primera Guerra Mundial los Estados Unidos se habían convertido en inversores en la Argentina y. quedó prácticamente agotado como consecuencia de los problemas de balanza de pagos de Gran Bretaña. . por lo tanto. la Argentina. No obstante. a lo largo de este triángulo las corrientes comerciales tendieron a adquirir un sentido netamente unidireccional. Los principales productores exportados por Estados Unidos fueron: automotores. Los ferrocarriles británicos. en el mercado de la carne. Visto desde el ángulo argentino. no implicaba una equilibrada compensación trilateral. y. los Estados Unidos se convirtió en el mayor proveedor de la Argentina y conservaron esa primacía hasta la Depresión. neumáticos y sus cámaras. Éstos. camiones. básicamente porque Estados Unidos se resistía a aceptar los productos argentinos. bancos). Desde 1925. A la vez. Pero ese mercado de la carne. que competían con su propia producción. por otro lado. al vender a Gran Bretaña y comprar a los Estados Unidos. entonces. automotriz. que terminaban formando sociedades con los frigoríficos. a Gran Bretaña. por un nuevo bilaterismo Estados Unidos – Argentina sino por un triángulo comercial entre los tres países. De esta forma (por la inversión directa). Y no era posible trasformar esas corrientes unidireccionales en corrientes de doble sentido. Tanto en préstamos públicos. Otro aspecto de la relación con Gran Bretaña es el de sus inversiones de capital en el país. maquinaria agrícola. ferrocarriles y otros servicios públicos (buques. continuaron siendo simultáneamente productores importantes de los mismos rubros de la agricultura que constituían la casi totalidad de las exportaciones argentinas. De los tres productos. por lo tanto. lograban quebrar los aranceles aduaneros. La consecuencia de este cambio en el origen de las importaciones fue una dilución del nexo casi bilateral que ligaba a la Argentina con Gran Bretaña en los años previos a la Primera Guerra Mundial. las corrientes del sentido inverso eran de una magnitud mucho menor. principalmente la dependencia de los grandes productores de ganado del mercado de carnes británico. La dependencia era enorme. En el caso de ambos lados. El triángulo Argentina – Gran Bretaña – Estados Unidos. es la carne el que en un enorme porcentaje – 76 % . muchos productos británicos carecían de competencia en la Argentina. acrecentando el déficit de Gran Bretaña para con Estados Unidos. en cambio. Pero quedando atados a un producto que tenía como principal y casi único comprador. tendían a vincularse directamente con los estancieros y propietarios. como fuente de ganancia. agravaba la situación. sin embargo. petrolera. las tenencias de capital británico en la Argentina siguieron siendo importantes hasta fines de la Segunda Guerra Mundial. eran la columna vertebral de la posición británica en la Argentina. por ser empresas de capital extranjero.masivo que hallaban un mercado de consumo propicio en la Argentina. por lo tanto. al contrario de Gran Bretaña. Gran Bretaña era el mejor cliente de la Argentina (un 30% de sus exportaciones se destinaban allí). de acuerdo con su nuevo papel mundial. al fabricarse los productos en el país no había impuesto de aduana alguno. farmacéutica. llegaron a ser el principal inversor después de la guerra. como todo lo vinculado con el mantenimiento y estructura de los ferrocarriles. a lo largo de un lado los productos se dirigían predominantemente hacia Gran Bretaña. frigoríficos. Como consecuencia. La dependencia de la Argentina con respecto a Gran Bretaña era. el comercio entre Estados Unidos y Gran Bretaña era fuerte y creciente.

Este obstáculo fue salvado rápidamente por los estadounidenses. Al mismo tiempo. como los capitales británicos dominaban la gran mayoría de las empresas de servicios públicos. la demanda cayó. lentamente. la cual afectó directamente los niveles de ingreso de los productores. fruto de la guerra. En el mismo sentido influían las restricciones a la importación. Por su parte. que hacia finales de la década del ’20 comenzaron a comprar las debilitadas empresas británicas. La demanda de dichos productos aumentó notablemente en la Europa en guerra. fruto de las mejoras tecnológicas incorporadas. La transformación de la economía mundial. aumentó notablemente. para Gran Bretaña la Argentina se convertía en un socio menos interesante a medida que la crisis agrícola y la competencia de los automotores socavaban la posición de los ferrocarriles. en su gran mayoría. de hecho. pero una vez finalizada la misma. El resultado de los excedentes agrícolas crónicos fue una tendencia depresiva en los niveles de precios. la ‘relación especial’ era un estorbo para un ulterior desarrollo o al menos había dejado de ser la clave para ello. En los años previos a la Primera Guerra Mundial. muchos países producían un alimento. La Guerra también marcó una diferencia en relación con las inversiones de capital (créditos) que los países centrales realizaban. la cantidad de países productores de materia prima. . de los Estados Unidos. que pocos necesitaban comprar. Como consecuencia de todos estos factores. como ocurrió con empresas de energía y telefónicas. por lo tanto. y consecuentemente. después de la Guerra las inversiones se movieron hacia otros países centrales debilitados por el conflicto bélico. el rol de la Argentina como país periférico se vio más complicados por factores exógenos a la nación. condujo finalmente a una posición en la cual tanto desde la perspectiva argentina como de la británica. reducían su potencial como fuente de beneficios y como mercado obligado de exportaciones. provienen. En consecuencia. que habían conducido al desarrollo de una industria local. así como la cantidad de producción de cada uno. Si con anterioridad a la misma. pocas eran los productos que Estados Unidos podía exportar para las mismas. en especial alimento. estas inversiones se destinaban a elementos estructurales (servicios públicos. Europa fue. de transporte). al mismo tiempo que el crecimiento poblacional se veía detenido. recuperando sus niveles de producción primaria. la cual amenazaba las posiciones de las exportaciones textiles británicas. Estas últimas inversiones. los que sólo realizaron inversiones en los países periféricos para pequeñas obras públicas o producciones sin importancia estructural.