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Capítulo 1

Para una comprensión de los nuevos
movimientos religiosos (nmr)
en el Chile actual: de la
marginalidad a la tolerancia1

Luis Bahamondes González
Centro de Investigaciones Socioculturales, Cisoc,
de la Universidad Alberto Hurtado, Santiago de Chile

Introducción
En una sociedad sumamente estratificada, con altos niveles de des-
igualdad en el reparto de la riqueza, curando las heridas de una de las
dictaduras más brutales de América Latina y donde la instauración
del sistema neoliberal a ultranza ha traído, entre otras consecuencias,
la pérdida del colectivismo para ser reemplazado por el individualis-
mo consumista, surgen comunidades religiosas que intentan generar
espacios de entendimiento, refugio y hermandad, motivadas por una
relectura e interpretación de lo sagrado. Proponemos estudiar este fe-
nómeno, transversal a toda América Latina, para el caso chileno, bajo
el marco de la irrupción de los nuevos movimientos religiosos (NMR)
alternativos a las religiones dominantes y su vinculación con los movi-
mientos sociales. De esta forma, cabe preguntarse por la importancia
del estudio de las minorías religiosas en Chile y por los acercamientos
teórico-metodológicos utilizados para comprender dicha realidad.

Del monopolio religioso a la estigmatización
de la diferencia
En la era actual, de cambios vertiginosos, la religión no ha resultado
ajena a las transformaciones sociales. América Latina, territorio emi-
1
Este trabajo es parte de los avances de investigación del Proyecto FONDECYT de
Iniciación N° 11130281, a mi cargo, titulado: «Religiosidad en la ciudad: nuevos
movimientos religiosos y demandas sociales en el Gran Santiago: 1990-2012».

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generando espacios de pluralismo en la región (Parker. pero también dentro del cristianismo evangélico e incluso al interior del catolicismo. dentro de la configuración del campo reli- gioso latinoamericano primero debemos destacar el aporte histórico de las religiones originarias amerindias. este factor parece estar condicionado no solo por variables económicas. para luego reconocer en épocas contemporáneas el aporte realizado por los NMR en un contexto de transformaciones socioculturales durante el siglo XX. se presentan claros indicios de que por primera vez desde los tiempos de la Conquista. la Iglesia Cató- lica romana está perdiendo el control sobre el campo religioso y sobre los dioses. durante el siglo XX. programas de reinserción de expresi- diarios. sino que resulta fundamental comprender el contexto político y cultural de una región que comienza progre- 106 . rehabilitación de drogadictos y alcohólicos en contextos de marginalidad. En palabras del sociólogo Jean Pierre Bastian: Desde algunos años atrás. 2005). Si bien reconocemos que las precarias condiciones socioeconómicas pueden fomentar la cercanía a agrupaciones religiosas que logran establecer lazos comunitarios. 1993) en América Latina la pobreza en la que se encuentran grandes masas de población. programas de ayuda laboral. con un gran énfasis en la vida comunitaria y en su estructura de comunidades totales […] (2002: 13). el autor hace referencia a los NMR como «novedades novedosas» caracterizadas por El desarrollo de propuestas religiosas en muchos casos no cris- tianas o en las fronteras del cristianismo. De esta forma. vivió un paulatino incremento. Para Masferrer (2002). Luis Bahamondes González nentemente católico luego del proceso de conquista hispana (siglo XVI). de otras opciones religiosas distintas del catolicismo hereditario. etcétera. Nuestra investigación pretende desligarse de aquellos estudios que sostienen como único factor explicativo del crecimiento explosivo de los NMR (Carozzi. Sus desesperadas y redobladas cartas pasto- rales y encíclicas condenando duramente a las sectas reflejan esta impotencia para contrarrestar una corriente de autonomía religiosa […] (1997: 10). judeocristianas y africanas.

107 . 2002: 234). buscan readap- tar las tradiciones ya instituidas en un nuevo contexto. Sus prácticas proselitistas. El debilitamiento de los imaginarios tradicionales de chilenidad y de comunidad política nacional. considerando que es el único documento generado por el PNUD hasta la fecha que detalla la situación religiosa de la sociedad chilena. Para una comprensión de los nuevos movimientos. sino también en el avance sostenido de las iglesias evangélicas.. que se afirmaban en la negación de la diferencia y. Es por esto que la referencia constante al documento antes mencionado resulta imprescindible para comprender los cambios suscitados en dicho tema. han afectado los vínculos de las personas con la religión y con sus expresiones institucionales (PNUD. de financiamiento y su estética. y que vivencia por momentos la posmodernidad. que las victimó segregándolas en modelos de sociedad donde la definición de ciudadanía obedecía a decisiones superestructurales de poderes políticos. Bajo este escenario. obviamente de la pluralidad (2005: 41). el mapa religioso chileno durante los últimos cincuenta años ha sufrido importantes transformaciones. Según Dawson (1998). la irrupción de alternativas reli- giosas de diversas zonas del planeta en el escenario nacional. estos NMR. además de la creación de religiones autóctonas basadas en sincretismos de diversos tipos. repercutiendo en la relación que establecen los sujetos en el plano individual y colec- tivo con las instituciones religiosas. a nivel general. se desenvol- 2 Utilizamos el Informe de Desarrollo Humano de Chile 2002 como referente válido. litúrgicas. así como la necesidad de los individuos de diseñar por sí mismos sus identidades y proyectos de vida. El Informe de Desarrollo Humano de Chile 20022 nos permite afirmar que los cambios socioculturales en la sociedad chilena han modificado paulatinamente su construcción identitaria. De esta forma cabe preguntarse: ¿qué representación social existe de las minorías religiosas en el país? De acuerdo al sociólogo chileno Humberto Lagos: Gran parte de la vida histórica de las minorías religiosas chile- nas fue marcada por el mal de la intolerancia. religiosos y jurídicos. siendo el catolicismo la religión que ha presentado el mayor declive en cuanto a la identificación. sivamente a transitar desde la tradición hacia la modernidad.. no solo en el plano cuantitativo.

destructivas. debemos considerar un campo de acción más amplio. comienzan a aflorar agrupaciones ecologistas que pretende demostrar los efectos de destrucción que el planeta sufre. sobre todo teniendo en cuenta que en la actuali- dad se plantea una serie de novedades que van desde los actores. En un escenario donde el peligro de un enfrentamiento nuclear amenaza a toda la humanidad. sus propuestas y acciones hasta sus objetivos y organización. En síntesis. delictuales. Este tipo de caracterizaciones. peligrosas. Dicha asociación significó la estigmatización de un sinnúmero de agrupaciones. Para comprender la constitución de NMR en Chile. moti- vados por una constante búsqueda de respuestas en un escenario social y político marcado por el belicismo de la Guerra Fría. asignándoles el calificativo de extrañas. y que para el contexto latinoamericano significó inclusive el enfrentamiento de dos líneas antagónicas dentro de la Iglesia Católica: una más ligada al conservadurismo y garante del tra- dicionalismo. nocivas. Luis Bahamondes González verían en un escenario de secularización de la sociedad. los NMR constituyen parte de los nuevos movimientos sociales. Desde una perspectiva analítica. centrando su análisis en el sensacionalismo y tipificando a aquellas religiones como sectas. 108 . funda- mentalmente provenientes de contextos foráneos (europeo y norteame- ricano). pues los nuevos movi- mientos sociales. cobrando valor el pragmatismo y llevándolos a ser comparables con el sistema organizacional de una empresa. y otra vinculada a una transformación de la institución eclesial bajo el paradigma de la Teología de la Liberación. movimientos pacifistas se reúnen en las grandes ciudades para detener la guerra. los NMR constituyen una arista más de los movimientos sociales clásicos caracterizados por su diversidad. surgidos durante la década de 1960. las mujeres salen a las calles a exigir derechos básicos como igualdad y libertad de trabajo y abogan por la utilización de la píldora anticonceptiva. etcétera. se arraigaron en los estudios referidos a agrupaciones religiosas minoritarias en el país. constituyen un pilar fundamental para analizar los principios y objetivos de estas nuevas agrupaciones religiosas. en su arista religiosa. la desigualdad social y la pobreza. Bajo este escenario. entre otros. que intentan responder a los cambios constantes que sufre una sociedad dinámica y que exige respuestas frente a sus transformaciones. es necesario referirnos a las dis- tintas teorías sobre movimientos sociales que se han desarrollado en las últimas décadas.

se enarbolaron dos teorías cuyo objetivo primordial fue estudiar los orígenes de la protesta colectiva. Su enfoque estaba centrado en el análisis de la capacidad organizativa del movimiento. Para una comprensión de los nuevos movimientos. Su propuesta radica en superar el análisis esencialista de que estas movilizaciones son producto de una constante lucha de clases entre los poseedores de los bienes de producción y los trabajadores. se produjo un cambio de paradigma basado en la propia experiencia de los investigadores del tema. sean estos de carácter económico. Merton (1949).. sino que de sujetos integrados socialmente en torno a objetivos e intereses comunes. la frustración y la atomización social. impactó la estructura social consintiendo el afianzamiento de los sectores medios de la sociedad. Se presentan como una forma de expresión política. siempre van a existir motivos de quejas. razón por la cual la articulación y el aprovechamiento de los recursos van a determinar el éxito o fracaso de la manifestación. En consecuencia. social. La primera de ellas. que intentaba explicar la exis- tencia de los movimientos sociales desde una perspectiva psicológica. modificaron su percepción sobre el fenómeno. es decir. evidenciando que la explicación proveniente desde el campo de la psicología resultaba insuficiente ya que no se trataba de la movilización de masas irracio- nales. al margen de los conductos institucionalizados. humano. al ser testigos o actores activos del proceso de vertiginosos cambios socioculturales. A juzgar por lo expuesto. 109 . Entre los seguidores de esta línea de investigación encontramos a Neil Smelser (1965). Hacia la década del sesenta y como consecuencia de la proliferación de mo- vimientos sociales. Estos. especialmente en los países industrializados. comunicacional u otra índole. La segunda tendencia es la de la teoría de la construcción de identi- dad colectiva desarrollada en Europa Oriental. componente basal de los nuevos movimientos sociales. en el compromiso de sus integrantes con el grupo. Un punto de partida sobre el tema sería la propuesta realizada por la Escuela de Sociología de Chicago. de aquellos sectores que no detentan el poder. haciendo hincapié en que el desarrollo del capitalismo. entre otros. la disponibilidad real de recursos con los cuales cuenta el grupo dimensiona su efectivo foco de acción. Talcott Parson (1966) y Robert K.. denominada teoría de la movilización de los recursos. señalando que se trataba de conductas desviadas producidas por la ansiedad. fue desarrollada en Estados Unidos. Independiente del lugar que ocupen los sujetos al interior de la estruc- tura social. la fuerza de sus redes y la eficiente articulación en el uso de los recursos.

por lo tanto. son un conflicto entre grupos sociales que ponen en tela de juicio el control de los recursos de una sociedad y/o el control del proceso histórico de transformación de la sociedad. cuestionando la noción misma de sociedad como sujeto colectivo capaz de moldear su ordenamiento. Los exponentes de esta teoría agregan la dimensión subjetiva con el propósito de visibilizar aquellos elementos discursivos y simbólicos constituyentes de identidad(es). nuevos objetivos y nuevas formas de acción social3. y por lo tanto. Luis Bahamondes González De esta manera. Melucci (1999). mientras que lo segundo a través de una reactualización de los fenómenos religiosos. de la orientación cultu- ral que logra movilizar al grupo. flexibilidad en su organización (prescindencia de jerarquías). una crisis de las democracias institucionalizadas. a juicio de Touraine (1994). Si tuviésemos que mencionar elementos que caracterizan a los nuevos movimientos. 4 Lechner (1982) puntualiza que en las sociedades actuales la política ha sufrido un debilitamiento considerable como instancia reguladora. profundiza el análisis agregando que el sentido de pertenencia determinado por la clase social ha mutado. los valores de la cultura política compartidos por las colectividades se han fragmentado. En otras palabras. al mismo tiempo que los ciudadanos han iniciado un proceso de distanciamiento de las instituciones generando un incremento en la desconfianza. y evalúa nuevas variables de etnia y género que redefinan los lazos de las relaciones sociales. lo primero mediante políticas de identidades (Larraín. informalidad. 2005). podríamos indicar su mutabilidad. emergieron nuevos actores. Los movimientos sociales de nuevo tipo pretenden subvertir las orientaciones culturales institucionalizadas con el fin de generar un ma- yor grado de autonomía e instancias de resignificación y decodificación de la experiencia propia y de la realidad. En consecuencia. 3 Representantes de esta tendencia son Alain Touraine. La intención es buscar mayor pluralidad de ideas y valores que permitan ampliar los márgenes de despliegue del movimiento con el objeto de aumentar el nivel de participación de los sujetos en la «toma» de decisiones colectivas. Alberto Melucci y Claus Offe. espontaneidad. además de una redefi- nición de lo político4. por su parte. Cabe señalar que estos movimientos resisten la desculturalización y la secularización provocada por el impacto de la globalización. no solo se articulan en el nivel de la lucha de intereses sino que cuestionan el sistema de poder general. Los movimientos sociales. 110 .

plantea que. aunque simultáneamente. los regímenes y partidos políticos y la sociedad civil o base social. el Estado define los marcos entre los cuales se configuran los actores sociales y sus acciones. la integración social y la autonomía nacional. Los movimientos sociales desde miradas latinoamericanas Algunos autores destacan ciertos rasgos distintivos de Latinoamérica. en el caso latinoamericano. el desarrollo. la matriz imperante desde 1930 hasta 1970. a saber: el débil desarrollo político. las conductas y las relaciones sociales en el campo de la vida comunitaria. 111 . Hoy se podría mencionar que los movimientos sociales en nuestro continente están dando cuenta de «acciones y sujetos colectivos» que representan un conjunto diverso de asociaciones y propuestas que tienen componentes comunes. de las relaciones establecidas entre el Estado. la impronta ibérica del Estado centralizado. el deficiente desarrollo económico debido al lugar periférico que ocupa el territorio en el orden de la economía mundial. Así.. La fusión de ellas atravesaba la acción colectiva. De acuerdo a lo anterior. aproximadamente. Manuel Antonio Garretón (1993) sostiene que la sociedad se de- fine en función de su matriz sociopolítica. por cuanto los gobiernos han transitado de sistemas democráticos a sistemas autoritarios y vicever- sa. fue la político-céntrica o nacional-popular. entendiendo que la esfera política es el lugar donde confluyen los ámbitos de acción sociocultural. vale decir. la fe religiosa y la solidaridad social. la elaboración de discursos y prácticas de transfor- mación sociocultural que están produciendo cambios en los valores. iniciativas que apuntan a transfor- maciones de carácter social y político que resistan el neoliberalismo y la fragilidad de los sistemas políticos latinoamericanos. las relaciones de género. económica y política puntualizan los marcos del contexto sociohistórico que contiene el desa- rrollo de los movimientos sociales en América Latina (Eckstein. cultural. y por otro. 2001). traducido en una dependencia del comercio exterior y de las inversiones foráneas. la imbricación de ellos en diferentes niveles de las esferas social. la burocracia y el legado católico que delimitan modos de vida. Para una comprensión de los nuevos movimientos. en la que confluían cuatro dimensiones: la modernización. desde la político-céntrico hasta la de una sociedad industrial globalizada donde tienen cabida una cantidad 5 Garretón (2001) menciona que en la matriz tradicional político-céntrica. al mismo tiempo que sus conflictos reflejaban sus tensiones5. A continuación se produce un proceso de transición desde una matriz societal hasta otra. Por un lado..

en ocasiones 6 Según Lechner (1982). social. par- ticipación ciudadana. económi- co y cultural. coordinación. puesto que combina principios de subsidiaridad. pues generan un sentido de dependencia. modernización tecnológica. 8 Giddens (1990) acuña incluso el concepto de «colonialismo inverso» al tratar de explicar el impacto y las consecuencias del desarrollo del proceso globalizador. Pese a que el contexto se presenta algo abrumador. De aquí se desprenden los marcos que imprimen las pautas en las relaciones sociales. es la necesidad de contrarrestar los efectos perversos del desarrollo del capitalismo neoliberal mediante la confrontación con los poderes económicos-financieros. la conciencia espacio / temporalidad se desdibuja y los límites se hacen invisibles6. Los parámetros han sido alterados: la política pierde peso. se inicia un proceso de redefinición en cuanto a las categorías operativas tanto en el orden nacional como internacional. las fronteras de los territorios desaparecen. surge el requerimiento colectivo de internacionalizar los modos de acción y pensamiento. El objetivo de esta nueva matriz es expandir el proceso de globa- lización iniciado en el ámbito económico a otros campos aún no inte- grados cabalmente (político. lo local es bombardeado. social y cultural). tanto a nivel individual como colectivo7. los procesos de globalización disminuyen la autoestima de los países subdesarrollados. autonomía / integración. su irrupción provoca desarraigo. que. 112 . el autor observa con «buenos ojos» el desarrollo globalizado puesto que tiende a la «igualación». transformación de los agentes y retroalimentación en la gestión. transparencia administrativa. Al referirse a los movimientos sociales. Actualmente una de las banderas de lucha enarboladas por los movimientos sociales de nuevo tipo. reevaluando escalas local / global. Al ser una situación «globalizada» que aqueja a diferentes regiones del globo. Señala que se trata de grupos de base. Giddens (1990). el Estado se difumina. por cuanto todo orden conocido es subvertido al punto de presentarse irreconocible. En este sentido. es la evolución necesaria del proceso de modernización. el historiador chileno Gabriel Salazar (2003) menciona que su emergencia se debe a una problemática particular que no necesariamente va a desencadenar una protesta general. Luis Bahamondes González de reinterpretaciones y readecuaciones de lo político. Agrega este que es una experiencia contradictoria que afecta la cotidianidad. flexibilidad. individual / colectivo. permitiendo entregar herramientas a aquellos grupos y naciones que no detentaron el poder8. 7 Castells (2004) señala la existencia de una estructuración flexible del Estado-red. según A.

que sirven como detonador de otras luchas posibles. locales si se quiere. pero puede ser valorado por otros sectores de la sociedad a modo de testimonio de una lucha emancipadora necesaria y factible. De esta manera. Podríamos mencionar que se trata de una propuesta de transformación y generación de movimientos sociales desde abajo. el rol del Estado y la esfera política) han dado paso a la configuración de una realidad distinta atravesada por la idea de frag- mentación. eje central de la posmodernidad manifiesta como orienta- ción cultural. no desaparecen sino que oscilan entre periodos de emergencia y latencia de acuerdo a las condiciones sociohistóricas desarrolladas9. volviendo a la comunidad y a las experiencias de los sujetos para hacer frente a lo que genera el desarraigo y la subsidiaridad de las relaciones socioculturales y económico-políticas. por lo tanto. que elaboran petitorios con múltiples objetivos buscando irrumpir en escena con el fin de destituir el sistema normativo imperante. La crisis de los paradigmas propios de la modernidad (los meta- rrelatos emancipadores. las dimensiones de la clase social en sentido marxista. y que se proponen entregar otra impronta a los poderes que deter- minan los contextos sociales que los constituyen como movimientos contestatarios o emancipadores. La intención es restablecer y consolidar lazos asociativos a niveles micro (locales) con el fin de so- brellevar de mejor manera los altos grados de insatisfacción.. sin una estructura coherente y preexistente. El punto supone una lucha a nivel local que desde su perspectiva generadora no redime al conjunto de la sociedad. sin intentar dirigirlas. lo que cambia en forma radical es su grado de visibilidad en el espacio público y el nivel donde se configura lo local / nacional. los movimientos sociales estarían presentes en forma permanente.. los periodos de latencia de los movimientos sociales se establecerían después de derrotas político-militares o de crisis sociales de proporciones. injusticia y desigualdad. En este nivel de organización priman la invocación a la memoria individual y colectiva de las experiencias compartidas con el propósito de construir mecanismos de acción. Como consecuencia de la globalización. Se trata de luchas a nivel particular. los movimientos sociales de nuevo tipo han dejado de lado en sus repertorios los objetivos totalizantes. y que. los 9 Según Salazar. En concordancia. 113 . De lo anterior se desprende un punto significativo. ya que se plantea que estas manifestaciones pertenecen a los procesos de mediana y larga duración. los movimientos sociales sufrieron un repliegue y se articularon preferentemente a nivel local. Para una comprensión de los nuevos movimientos.

como respuesta a las teorías de la secularización que auguraban su extinción. marginal y exótica respecto de la cultura del investigador. que suele pertenecer. implica comprender y valorar sus formas de socialización alternativa. representa un microcosmos cargado de significados que generan una distancia entre lo interno y lo externo. sea esta tipificada como sectaria o no. sino más bien sobre la defensa ante la alienación de las sociedades actuales. entre los «otros próximos». para entender y mapear los nuevos imaginarios. 114 . […] lo que la acerca al ideal del estudio antropológico más tradicional: el análisis de una comunidad (o de un sector de la población) diferente. además a la cultura he- gemónica (87). Considerar el estudio de los movimientos religiosos en la sociedad contemporánea. adhiriendo en su lugar a demandas ligadas a la revaloriza- ción de la identidad(es). Consideraciones metodológicas para el tratamiento de NMR en Chile En palabras del antropólogo Joan Prat (2001). Para la antropóloga Manuela Cantón. según Kepel (1994). Los científicos sociales que nos ocupamos de las religiones tene- mos que transformar nuestra mirada para escudriñar entre los propios vecinos. dotando de sentido el actuar de los sujetos. Luis Bahamondes González planteamientos de reivindicaciones de clase y nacionales en el sentido moderno. En este contexto. movimientos y organizaciones religiosas o para-religiosas (místicas. generadas como respuesta ante la hostilidad del mundo actual. el surgimiento de prácticas religiosas refractarias a la lógica científica y portado- ras de una racionalidad distintiva con la que no nos queda más remedio que aprender a dialogar. terapéuticas) que se entre- mezclan con las políticas cotidianas (2008: 296). independiente de la comunidad religiosa. la investigación con agrupaciones religiosas se fundamenta en que. esotéricas. ya no fraguada al calor de la política o de las categorías productivas. estudiar los NMR implica demostrar el fortalecimiento del hecho religioso de manera empírica.

y los juicios de valor brotan con facilidad. sobre las que comúnmente se realiza y divulga una lectura en clave de alarma social» (2001: 228). a través del trabajo de campo. lo más fiable posible... de la realidad vivida. la antropología. visibilizando e interpretando actos y discursos en el con- texto sociocultural en que se generan. De esta forma. 1987: 70). contribuye sin lugar a dudas a comprender lo que Cantón ha denominado el carácter construido del estigma «que etiqueta las prácticas religiosas antihegemónicas. actitudes. El estudio de NMR amerita un apropiado dispositivo metodo- lógico que dé cuenta. sin olvidar que «el investigador no busca la verdad o la moralidad sino la comprensión detallada de las perspectivas de otras personas» (Taylor y Bogdan. motivaciones y pautas de comportamiento son difícilmente medibles y computables […] Las historias de vida. En este sentido. tomando especial relevancia la comunicación no verbal generada al interior de las agrupaciones en estudio y que el investigador deberá registrar. Para una comprensión de los nuevos movimientos. en el que la tentación de ‘demonizar’ cada nueva agrupación religiosa con el calificativo de secta parece ser una obsesión. percepciones y el sentido que los sujetos de estudio asocian a sus prácticas habituales. 115 . Es imprescindible en una investigación de este tipo. El valor interpretativo en las investigaciones cualitativas es fun- damental para la comprensión del hecho religioso. el método etnográfico descubre nuevas culturas y le otorga el protagonismo a los sujetos que componen la comunidad en estudio. pues nos otorga visiones. El planteamiento anterior resulta aclaratorio al tener un campo de investigación —los NMR— poco estudiado en Chile. las entrevistas individuales focalizadas y dirigidas y la ob- servación participante han sido herramientas básicas a la hora de reproducir y analizar las características de los grupos en un espacio y tiempo determinados (1992-1993: 40). una investigación de este tipo requiere de un enfoque cualitativo debido a que: Los valores. en la que el desconocimiento constitutivo de prejuicios y la elaboración de imaginarios negativos respecto a nuevas agrupaciones religiosas llevan a cometer graves errores a quienes intentan compren- der un fenómeno complejo sin interactuar con los individuos en su campo de acción. Para Isabel de la Parte.

el miedo al «otro». sino que tendrían una disposición inclusiva. la sociedad chilena luego del restableci- miento de la democracia. etcétera). 2005). la visibilidad que han logrado las nuevas formas de organizaciones religiosas. los NMR en Chile habrían resignificado las orien- taciones de los movimientos sociales clásicos generando espacios de socialización y autogeneración de respuestas frente a sus carencias. podemos señalar que los estudios de NMR en Chile se han concentrado en la denominación secta y el potencial peligro que estas agrupaciones tendrían para la sociedad. sin embargo. 2013). De esta forma. en tanto juegan un rol protagó- nico en la construcción de nuevas identidades que permiten comprender el panorama de la sociedad actual en un contexto de pluralismo. debe competir con aquellos NMR identificables como nuevas «comunidades de sentido». donde el componente religioso forma parte de la identidad individual y colectiva de la nación. Parafraseando los postulados de Berger y Luckmann (1997). feminista. actuando como alternativas a las religiones ya establecidas (Masferrer. aludiendo a aquellas agrupaciones como excluyentes. etcétera (Bahamondes. en la actualidad. La lógica de estas agrupaciones religiosas se aparta tanto de la concepción clásica de movimientos sociales —en su modalidad de reivindicaciones de orden sectorial (movimiento estudiantil. los NMR actuarían 116 . etcétera)— como de aquellas concepciones motivadas en exclusivo por factores económicos (movimiento de consumidores. donde la Iglesia Católica. Luis Bahamondes González Para Carmen Castilla (2007). Dichos estudios se encuentran en la misma línea argumental de la abundante bibliografía existente a nivel global. la pérdida del colectivismo. En este sentido. ha sufri- do una «crisis de sentido». motivada en gran medida por el avance modernizador. todavía hegemónica en el país. En este sentido. el avance de la modernización en Chile consti- tuye un factor clave de nuestro análisis en la constitución de nuevas sociedades. tras 17 años de dictadura militar. en la actualidad estas agrupaciones ya no se presenta- rían como una oposición a las iglesias dominantes o a la sociedad en general. manipulacionistas. el consumo exacerbado. deudores habitacionales. destructivas y criminales (Lagos. identificada con el tradicio- nalismo. medioambiental. Reflexiones finales En síntesis. exige la atención y el estudio de la antropología. obrero. 2002).

J. P. todavía resultan extrañas aquellas agrupaciones religiosas ajenas a la tradición católica. En E. L. lo que es alimentado por el imaginario recurrente de sectas y satanismo. Barcelona: Ariel. Es así como la diversidad religiosa presente en nuestro país ha traído consigo no solo una amplitud en la oferta de alternativas. La razón hechizada. Referencias bibliográficas Bahamondes. y Luckmann. Bahamondes (ed. Es por esto que resulta imperioso valorar el rol de «lo religioso» en el ámbito educativo. La mutación religiosa de América Latina. Barcelona: Paidós. Crosscurrents.. En L. forta- leciendo así los niveles de tolerancia y valoración hacia el que piensa distinto. ———.). Berger. Reflexiones desde la antropología social. Cantón. donde los NMR suelen ser mirados con temor. T. M. 300-344. país formalmente católico. Teorías antropológicas de la religión. Para una comprensión de los nuevos movimientos. (2013). integrando en un discurso propio diversas problemáticas que afectan la vida cotidiana de los individuos y que a la vez generan respuestas independientes de las instituciones tradicionales. (2001). agrupaciones o fenómenos religiosos que escapan a la religión heredi- taria y que muchas veces son vistas con desconfianza por la mayoría ca- tólica. (1998). (1997).(2008).). (1997). Bericat (coord. De ahí la importancia metodológica para el estudio de nuevas agrupaciones religiosas que retraten fielmente sus discursos y actos en relación con la sociedad. El 117 . Santiago de Chile: Centro de Investigaciones Socioculturales (Cisoc) de la Universidad Alberto Hurtado y Centro de Estudios Judaicos de la Universidad de Chile. México DF: Fondo de Cultura Económica. pueda constituirse en un espacio privilegiado para fomentar el respeto por el otro. como una instancia de conocimiento del otro. P.. 48 (3). Modernidad. según otra lógica social. El escenario religioso en el Chile actual: transforma- ciones y pluralismo. en Chile.). Transformaciones y alter- nativas religiosas en América Latina (pp. ———. The Journal of Addiction and Mental Health. sino también constantes interrogantes frente a aquellas manifestaciones. Es probable que un buen tratamiento del hecho religioso. desde una óptica no confesional. Secularización. Sin embargo. The New Religious Map of Latin America: Causes and Social effects. culturalista y tolerante. extinción y eterno retorno de las religiones. Bastian. pluralismo y crisis de sentido.

56. 3-45. California: Stanford University Press. El trabajo etnográfico con grupos religiosos en un mundo globalizado. The Revenge of God: The Resurgence of Islam. En II Jornadas de Sociología. Masferrer. (2005). M. ¿Qué significa hacer política? Arequipa: DESCO. Castells. Garretón. (1998). Anti-modernism. Santiago de Chile: Icthus. H. (2004). F. [en línea]. Cambios sociales. Disponible en: http://www.117-138). actores y acción colectiva en Amé- rica Latina. Transformaciones sociopolíticas en América Latina.) (2001). 3-31. N. 59(2). 13 y 14 de junio de 2007. Tendencias y fuerzas sociales en la configuración del campo religioso latinoamericano. 1972- 1992. Revista Sociedad y Religión. Eckstein. ¿América Latina moderna? Globalización e identidad. (1990). Giddens. G. Religión y política. (2007). Sevilla. M. Tendencias en el estudio de los nuevos movimientos religiosos en América: los últimos 20 años. Presencia de la religión y de la religiosidad en las sociedades avanzadas (pp. De la Parte.info/cursos/adjuntos/881511. (2005). Sevilla: Centro de Estudios Andaluces- Consejería de la Presidencia-Junta de Andalucía. Serie Políticas Sociales. Masferrer et al. Lagos. Garretón (ed. Buenos Aires: Editorial Biblos Sociedad. Luis Bahamondes González fenómeno religioso. Excepcionalidad y secularizaciones múltiples hacia otro análisis entre religión y política. 131-156. pdf[consultada el 22 de noviembre de 2008] Dawson. (2002).). Larraín. L. Movimientos sociales latinoamericanos. Christianity and Judaism in the Modern World. S. México DF: Siglo XXI. Castilla. (1994). and Postmodernism: Strug- gling with the Cultural Significance of New Religious Movements. Arxiu D’ etnografía de Catalunya. Los partidos y la transformación política en América Latina. Kepel. En M. 9. Modernism. J. A propósito de los Nuevos Movimientos Religio- sos: reflexiones sobre el trabajo de campo y una propuesta metodoló- gica. M. Sociology of Religion. (2001). I. Santiago de Chile: FLACSO. ———. (ed. 10 (11). (2008). The Consequences of Modernity.) (1982). En F.centrodeestudiosandaluces. (coord. Mallimaci. Poder y protesta popular. Cambridge: Polity. Religión 118 . Volumen II. (1992-1993). presencia de la religión y la religiosidad en sociedades avanzadas. El fenómeno reli- gioso. E.(1993). Mallimaci (ed. 37-48. Santiago de Chile: LOM ediciones. J. Carozzi. Ciudadanía y minorías religiosas en Chile. En E.. (1993). A.). A. Perspectivas desde América Latina y Europa (pp. C. Lechner. La era de la información. A.). México DF: Siglo XXI.

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