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EL BLUES DE LA CALLE 51
COLLAGE DEL GRUPO SÍ, VANGUARDIA INFORMALISTA
Y LOS COMIENZOS DE LOS AÑOS ‘60 EN LA PLATA

EL BLUES DE LA CALLE 51
COLLAGE DEL GRUPO SÍ,
VANGUARDIA INFORMALISTA
Y LOS COMIENZOS DE LOS AÑOS ‘60
EN LA PLATA

LALO PAINCEIRA

APÉNDICE
ANA MARÍA FERNÁNDEZ

NOTA
GONZALO CHÁVES

Painceira, Eduardo
El blues de la calle 51 : collage del Grupo Sí, vanguardia informalista y
los comienzos de los años '60 en La Plata . - 1a ed. - La Plata : Univer-
sidad Nacional de La Plata. Facultad de Periodismo y Comunicación
Social. , 2013.
444 p. ; 21x15 cm.

ISBN 978-950-34-0958-9

1. Arte. 2. Estudios Culturales. I. Título
CDD 306

Arte de tapa y diseño interior: Jorgelina Arrien
Revisión de textos: Adrián Ferrero

Derechos Reservados
Facultad de Periodismo y Comunicación Social
Universidad Nacional de La Plata

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del editor. Su infracción está penada por la Leyes 11.723 y 25.446.

La Plata, Provincia de Buenos Aires, República Argentina.
Junio de 2013
ISBN 978-950-34-0958-9

A Susana, a nuestros hijos Luz Mariana, María Carolina
y Sergio y a mi nieto Justino, fuente del sustento diario
del que no podría prescindir.

A la memoria de mis amigos que ya no están:
Nelson Blanco, mago y duende, además de artista,
con toda la carga que presupone esa calificación;
Chalo Larralde, poeta de la vida; Hugo Soubielle,
gran plástico y dueño de un agudo sentido del humor;
Carlos Pacheco, maestro, por la generosidad
de sus continuas enseñanzas; Saúl Yurkievich,
revolucionario de la poesía y del lenguaje,
guía necesaria para deconstruir lo establecido en el arte;
maestro Edgardo Vigo, francotirador de la vanguardia
y del compromiso; Jorge Blarduni, músico de avanzada,
militante de la vida y de la libertad;
y Manolo López Blanco, que aportó la ideología
y el método crítico necesarios para leer los signos
de los tiempos.

A mis hermanos del Grupo Sí que siguen en la lucha,
como diría Squirru, y a todos los pintores, músicos,
escritores, actores, bailarinas, a los entonces estudiantes
de Humanidades y a los militantes que nos acompañaron
aportando inteligencia y energía a nuestra formación.

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Ulises. AGRADECIMIENTOS A Florencia Saintout. Adrián y a todos los compañeros de la Facultad de Periodismo de la UNLP A Daniel Cruppa por la edición del texto y por su lectura crítica a Josefina López Mac Kenzie A Julia y a la biblioteca del MACLA . a Pablo.

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.......................................................................................................... un país............. 367 Capítulo V Y la banda seguía tocando ...................................... 27 Primera Parte Capítulo I Había una vez una ciudad.... ÍNDICE PRÓLOGO ....... 13 Aclaración Preliminar .......................... 433 ................ modos y debates ................................................................... 55 Segunda Parte Capítulo I Contextualización cultural............................... miradas..... 381 Apéndice “Las ‘chicas sixties’” Por Ana María Fernández ........................... 189 Capítulo II En busca del tiempo vivido ...... 343 Capítulo IV El razonado encanto de la geometría ................. 267 Capítulo III El “Grupo Sí” no estaba solo ................. un mundo .............................. 17 Introducción .....................................................

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el molino de Ringuelet de Pa- checo. Grupo de amigos que dio el grito del libertad.pero.. es fruto del razonamiento y de la experiencia. para que después ellos. sin la cual quedamos en un subjetivismo que se esparce en el desierto. el bar “Capitol”. Con gesto de poética humildad y nostalgia. en donde un maestro sin igual -Héc- tor Cartier. en sus  confrontaciones lúdicas. Decía Conrad Fiedler:”en la creación de una obra de arte el hombre se  entrega a una lucha con la naturaleza. llegar a ellas como. su autor -Lalo Painceira. decía Descartes... Lalo es un ejem- plo claro de este permanente devenir. insistiendo en la aventura de lo que sí necesitaban. fue actor enamorado de sus propuestas. no por su exis- tencia física. huecas de sentido y llenas de soberbia. junto al Grupo Sí. el aula de Bellas Artes. 13 . PRÓLOGO Hay pocas verdades. pasaran a la historia del arte con formas que dejaban atrás los itsmos. de cercenantes  teorías. sino por su existencia ‘espiritual’”. Su casa natal. concientes de lo que no querían.es un testigo vivo de  los años 60–década de oro en la ciudad de La Plata. En este valioso libro.los llenaba de  imágenes y conocimientos virtuales.

no indiferente. EL BLUES DE LA CALLE 51 Peregrinos del Todo. quizás  un auténtico “ratón de biblioteca (él lo dice). Me refiero a Rafael Squirru. que además era un visor  de horizon- tes artísticos. vivían al límite de la Nada. Nos regala hoy lo que fue ayer y lo que será el mañana. Lalo Painceira. imprescindible en toda bi- blioteca de arte. dejando el informalismo para abrirse en otros “itsmos” acompañados por un creador de voluntades. interlocutor válido  de una reconstrucción  histórica. compartimos idénticos sentires. y sólo mo- rimos ante el olvido. Lalo Painceira: cincuenta años después del Grupo Sí y de la dorada  época del ‘60. veraz. que “el origen de esta ma- ravillosa existencia terrenal es polvo de estrellas en permanente creación”. no por oídas ni por rumores de aplausos. no sin razón. con la amistad y el amor que implica una revelación compartida. En este completo y ameno libro. Carl Sagan sostenía. Somos la nada en la infinitud del espacio-tiempo. encarna una vivencia. actor. pero sí “cenizas enamoradas”.                                                     César López Osornio Creador y director del Museo de Arte Contemporáneo de Latinoamerico (MACLA) 14 .a la larga serán cenizas. sólida. El gran poeta español Quevedo señala:”lo asumido con plenitud y dignidad en la vida-que ha de morir. una memoria en- noblecida. estu- vo arropado por una familia que lo amaba: artista.

ese grito de deseo es el mismo. es el mismo que se había proferido ante Dios. Marguerite Duras 15 . Lalo Painceira                             Lo efímero no es lo opuesto a lo eterno. Lo opuesto a lo eterno es el olvido John Berger Creo que ese grito.

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con más ilusiones que desencantos. me estoy refiriendo a mis propias limitaciones. con toda su comprometida lucidez. En realidad. Los acontecimientos históricos han sido tan numerosos desde entonces. ACLARACIÓN PRELIMINAR Sigo caminando. tan rápidos y abrumadores. acaso porque no puedo ni quiero olvidar. No recordé la cita de Viñas cuando comencé a escribir esta crónica sobre el Grupo Sí. es David Viñas. que no puedo dar cuenta de ellos si no es en forma autobiográfica. G. de cuya creación fui uno de los responsables. Wells (Citado por David Viñas en Literatura argentina y realidad política) A David Viñas le bastó la cita de Wells para escribir en pri- mera persona el último capítulo del segundo tomo de su Litera- tura argentina y realidad política. fundado en 1960 por jóvenes pin- tores informalistas platenses. por formación profesional al ser perio- dista. H. como docente y ciudadana. escondiendo 17 . Desde ya. Fue un acto de libertad y asumió la responsabilidad de sus juicios sin ampararse en cánones aca- démicos ni pretendidas miradas impolutas. María Dolores Béjar Perdón. y he decidido recordar lo que me calienta el alma. Quizás. pretendí encarar el relato en tercera persona.

quiero hablar de los otros”. La vi mirarme desde la pantalla para decirme con desenfado: “Yo no quiero hablar de mí. Sin embargo. En ese intento permanecí empantanado más de un mes. Es ella la que habla. Porque vislumbré una salida que me permitía construir el relato en primera persona. Por lo tanto. 18 . el semidocumental autobiográfico de Agnès Vardá. Así me aconsejó a mí. Estoy comprometido desde la sangre con la historia que quiero narrar. que conocía mi dificultad. una parte muy cara de mi propia vida. tam- bién es provocadora. EL BLUES DE LA CALLE 51 detrás de esa falsa objetividad. has- ta que me topé con “Las playas de Agnès”. bandera de las viejas rebeldías. La película mantiene la estética de Vardá. recomendado por una amiga. Me di cuenta de que ese era el camino y opté por acatar su consejo. Se muestra burlona. Y comencé a hablar de los otros aunque para poder hacerlo. Apenas me senté en el living de mi casa ante el televisor para ver el film. yo no quiero hablar de mí. con signos de una rebeldía todavía viva. En realidad la cita textual es que ella representa “el rol de una anciana gordita que cuenta su vida. como si aprovechara esa intimidad que siempre tienen los encuentros en invierno. Sin embargo. contar mi historia que es la nuestra. luciendo flequillo y pelo bicolor. Y me habla- ba como si supiera lo que me ocurría. esté obligado a hablar de mí. quiero hablar de los otros”. realizado por una Vardá de ochen- ta años que insiste en no hacerle caso al almanaque. Y no pude. Escribir la crónica sobre el Grupo Sí y en realidad. a lo que me aferré. similar a la que nos impactó en los años sesenta. Esto es lo que me importó. Pero sucede que a los dos nos ocurría lo mismo. pese a ser conciente de la distancia abismal que me separa de su talento y de esa enorme capacidad que posee de generar poesía visual. joven pero sabia. no pudo evadirse de narrar su film en pri- mera persona. la que recuerda. desde su cara tan redonda y sonriente como la luna de Méliès. que hizo trastabillar los valores burgueses de la pareja? Pero transcurrió el tiempo y este semidocumental es de 2008. ¿Quién olvida su inquietante “La felicidad” (1965). sentí que Vardá me hablaba directamente a mí.

estoy casado y tengo dos hijas. Por eso no es una crónica. un yerno que es un hijo más y mi hija mayor me convirtió en abuelo de Justino. a relaciones. alterando los cánones aca- démicos que definen los distintos géneros. saltábamos a las confesiones personales o a los relatos imaginarios y poéticos de Javier Villafañe o de Nelson o de Mario Stafforini o de cualquie- ra de nosotros. porque la vida no se aprisiona en moldes estrictos. Esas reuniones no eran académicas ni canónicas. Mezcla. como si estuviéramos viviendo los ‘60. según los puristas. no es cronológica ni deja para después lo que nace abruptamente. Entiendo con Karen Armstrong que “un ateísmo apasionado y comprometido puede ser más religioso que un teísmo cansado o inadecuado” (Una historia de Dios. involucrado totalmente en la narración. Llegábamos con un libro en el que ha- bíamos subrayado un párrafo y lo leíamos en la mesa del bar en el que nos reuníamos y lo discutíamos y de eso. Al menos de la mía. Paidós. sino porque en la memoria de cada uno se mezclan y cruzan las diferentes formas de expresión con esa libertad que sólo nos guardamos para la intimidad. Quiero recordar a los canónicos que en aquellos tiempos. Apela a textos escritos. Advierto desde ahora que lo que leerán. es anticanónico. Contextos. mis recuerdos expues- tos. Tal cual nacen. 19 . Es mi mirada personal. desde mi propia mirada. Porque la contaré desde la primera persona. Se impone tal como nace. también me propongo volcar las ideas con la pa- sión de aquellos años. Pienso ahora cuando repaso lo escrito. Porque sólo necesita de disparadores. soy perio- dista. tampoco memorias ni ensayo ni un artículo demasiado largo. 1995). a dichos de amigos. vol- cando sin pudor mis opiniones sobre movimientos artísticos y también sobre la coyuntura histórica de finales de los años cin- cuenta y comienzos de los sesenta que nos tocó vivir y que obró como despertador de conciencias. las charlas y discusiones no tenían título ni género. No por rebeldía. Como consecuencia. y todo sucedió mientras cuento la historia. Lalo Painceira Entonces comienzo por lo obvio: al empezar esta crónica tenía setenta años y ahora cumplí sesentaitrés años. que parí estas memorias que también son crónica y ensayo. una be- lleza que me asombra cada día.

porque inocentemente guardábamos la esperanza de ser escuchados. Eso no involucra desconocer el respeto por el oficio. Trataré de repetir con la mayor fidelidad posible lo que pensaba enton- ces. ¿Y qué es ser autodidacta cuando a su vez se reconocen influencias y maestros? Todos amábamos el oficio. Y a esto lo dejo en claro ahora porque ya no lo repetiré. que ante determinados hechos y sucesos. Los conocimientos sobre composi- ción. Pero seré parcial. Está en uno y aparecerá siempre. o al menos yo lo hacía. Porque buscábamos el diálogo. Como Bacon. Pen- sábamos que nadie. Forman parte de uno y ya no necesita pensar previamente que debe sujetarse a ellos. están peri- midas. Incluso para romper algo. o se siente el dolor de la mordaza que esconde todo desierto. Hablaré desde los valores de aquellos años en los que todavía nadie había teorizado sobre culturas híbridas. Porque nosotros tratábamos de ex- presarnos con nuestra pintura en un mundo que no era sen- cillo. se putea. Porque la mayoría de nosotros nos proclamába- mos autodidactas. sensible al dramatismo de su tiempo. hace cincuenta años. No habrá disfraz de objetividad.tiempo. están internalizados. podía contemplarlo desde la altura que impone el racional goce de las armonías tonales. sino también para los argentinos. sobre color. aspirábamos a pintar el grito. Pensábamos. como lo hizo el informalismo. se grita. Apelaré a categorías que posiblemente para muchos teóricos. porque está integrado a uno. Por eso exponíamos nuestras pinturas. como lo haría treinta años más tarde el platense Néstor García Canclini. Aunque resulta confuso ese salto formal. es revivir y transcribir aquella religiosidad laica y encendida que nos embargaba entonces. que fue doloroso y no sólo para los demás. de las formas geométricas jugando con el es- pacio -forma o con el espacio. lo cuidábamos y siempre tuvimos la humildad de preguntar cuan- do surgía una dificultad. para el resto del planeta. aquél que dejó estampado Munch para la historia en su icónica obra. para los que saben de esto. EL BLUES DE LA CALLE 51 Lo que quiero. Supongo hoy que por eso elegimos el camino del expresionismo pictórico. y tampoco habíamos comenzado a escuchar las voces de Los condenados de la tierra de Fanon ni leído el Prólogo escrito 20 .

y en ella hablaba de la antítesis estética entre lo “ro- mántico y lo clásico”. muros de protección para los selectos. considero la vanguardia del arte clásico. el que vivía- mos nosotros en La Plata. Apelaré muchas veces a esas denominaciones para oponer el arte expresionista o informalista al geométrico. Sucede siempre en todo grupo humano. no siento derrotada a mi generación aunque esa afirmación parezca irreal en este mundo dominado por ideas que trataron de detener el curso de la historia. aunque hoy algunas palabras. Por lo tanto. en 2011. Pero sin embargo. Y hablo específica- mente de aquella santa indignación de los sesenta. sí. Seré fiel tercamente a los viejos sueños. Mundo impiadoso que no mira a los excluidos ni escucha las voces del hambre y si suenan demasiado fuerte. profesor de la “John Hopkins”. El mundo actual es otro. El año pasado. volveré sin culpa a ser orgullosamen- te una de aquellas “polillas románticas”. 21 . carezcan del sentido virginal de antaño. al menos. las reprime. Mundo que no está partido como en el ‘60. apelando al término condenatorio de Tomás Maldonado. disimulando su bipolaridad y las ideologías. Es posible que mi memoria no sea coincidente con la de mis hermanos que vivieron aquellos años. Mundo que hoy habla de globalización mientras levanta muros para hacer concretas las fronteras y excluir a los no elegidos. Lalo Painceira por Sartre. que es diferente. entre amigos e incluso en los viejos matrimonios. muy caras para todos nosotros en aquellos años. y defenderé la pasión y el misticismo en el arte en contra del racionalismo excesivo al que había llegado la vanguardia geométrica. nosotros quedamos “siempre del lado equivocado del muro”. criterio que no compartía Sontag en aquel entonces. Descascarado. lejos de las rebeldías que ya desperta- ban en California. Y como re- conoce mi amigo Carlos Aprea en uno de sus poemas. profundamen- te ideologizada. Mundo que no se indigna. La disertación era la del filósofo George Boas. sino desgajado. que modestamente. leí los diarios de Susan Sontag en donde hace referencia a una conferencia a la que asistió cuando era una precoz alumna de Berkeley (tenía sólo dieciséis años. tiempo que era el nuestro. pero que demuestra la vigencia que en ese tiempo tenía esa bipolaridad. sentido que las tornaba en reales y posibles.

sino por el peso del tiempo transcurrido o por enfermedades crónicas heredadas. porque des- de este mundo fragmentado y amurallado que podría generar miradas trágicas a lo Cioran. Pero tengo que advertirlo porque estas luces nuevas son las que me 22 . hablaré de arte y de vanguardia. así. lo que ha bastado para revivir ilusiones dormidas. con esa terca pureza que sólo tienen los niños y los viejos. EL BLUES DE LA CALLE 51 Pese a todo y contra una realidad internacional cada vez más preocupante y sorda. Pero aunque las ban- deras luzcan pálidas. convertido en un viejo mástil de viejas banderas al que le siguen doliendo injusticias. similar a aquel que vivenciábamos desde nuestras utopías en los ’60. al menos en nuestra Patria Grande. hasta ahora nada más que eso. Perdón. Pero atención. al menos yo perseveré en la esperanza co- lectiva. Me convertiré en una especie de actor que dará vida a pasiones que son de él. Tampoco lloro. Y el trasplante me costará menos de lo esperado porque en este comienzo del siglo XXI se vislum- bra. que son propias. Tendré que volver a optar en viejas anti- nomias y defender las ideas desde la misma trinchera de antaño. que es ha- blar de un mundo otro plural y esperanzador. Necesitaba decirlo como una simple aclara- ción porque me apresto a saltar al ruedo de los ‘60. como enseña el método de Strasberg. como si el almanaque se hubiera detenido. que es hablar. que a veces tiembla y no por temor ni por el viento. las sigo levantando tercamente. pobreza. esa memo- ria emotiva que inyecta la necesaria verdad al texto para hacerlo creíble. exclu- sión de los diferentes. con el color rojo de la esperanza desteñido. Mástil que no luce tan erguido como an- tes. También vale aclarar que a veces no podré evadirme de mi- rar el mundo de hoy. pero dando vida a otras muy añejas. la coyuntura actual que vivo. recurriendo a las motivaciones. estaré contando parte de mi vida. de modernismo tratando de instalarme en la se- gunda mitad del siglo XX. Sé que nada de esto tiene que ver con el tema de mi crónica. tan caro a quienes lo vivimos y asumimos. que fue mi participación grupal. como estoy. mástil que carece de aquella fuerza. Lo sé. ésa que brinda el poder mirar el futuro sin divisar el límite. un horizonte similar. Al fin y al cabo.

por nombrar sólo a cuatro que desde la figuración aportaron al arte argentino obras notables. Y aparecerán desaliñada- mente. netamente expresionista. los supera. quiero subrayar que esta crónica está escrita desde lo que soy: un viejo periodista de un diario de provincia en un país unitario dominado por el centralismo porteño.art. pasadas. El “Jua- nito Laguna” y la “Ramona Montiel” de Berni. abre caminos nuevos penetrando en esa zona oscura que es toda exploración creativa. pero vale la pena aclararlo. como Berni. Castagnino o Carpani. que el arte de vanguardia no expulsa ni excluye a los otros caminos expresivos. Es sabido. esta realidad me atora y es seguro que se me escapará cuando escriba o que le dará particular fuerza a la defensa de ideas que para las clases dominantes de hoy. mira más allá. son históricas. dejando en claro más ade- lante que “los recuerdos explícitos anidan en lugares” (La mujer 23 . Ahora retorno a “Las playas…” porque Vardá aclara en su film que cada persona contiene en su interior un paisaje que lo define y lo representa. en donde convivieron informalistas y geométricos con grandes artistas. Lalo Painceira dan vida y fortalecen las ganas de encarar mi relato. y el combate popular y la trinchera de Carpani. incluso en nuestro país. los homenajes a Van Gogh y a Spilimbergo de Alonso. el Mail. Hay más ejemplos. Pero no invalidará manifestaciones genuinas del arte con las que convive. Por lo tanto. El “Guernica”. además de otros artistas experimentales que no ataron su lenguaje a movimiento alguno. Es lo que Siri Hustvedt define como “lu- gares que tienen poder de evocación”. También convivieron los surrealistas. pero sepan que no están vencidas. la vanguardia transitaba por los carriles de la razón y la pureza de la geometría. Lo sé. Es desde allí que emergerá como movimiento nuevo. apelaré a los que saben o desempolvaré los libros que nos ali- mentaron en aquellos años cuando haga falta. Eso sí. Además. el “Martín Fierro” de Cas- tagnino. Por último. Carlos Alonso. Quie- ro dejar en claro también que no soy un teórico. consti- tuyeron presencias ineludibles de la plástica de los ‘60. coexiste y que son válidas mientras no pierdan su autenticidad. Sólo un necio dejaría afue- ra al “Guernica” de Picasso aduciendo que cuando fue pintado. sin- tetiza el siglo XX como ninguna otra obra.

Anagrama 2010). el de la esquina. el “Parlamen- to”. Desapareció hasta la rambla fundacional que vertebraban bancos de madera y ele- gantes faroles decimonónicos con pie.y está irreconocible. mi paisaje no está. porque allí estaba el “Capitol”. en toda la realidad actual. faltamos nosotros siendo jóve- nes. tejiendo relaciones. Como si armara un rompecabezas con los recuerdos que la misma fragilidad de la memoria fue fragmentando con los años. pero los habita la premura de un hom- bre sin tiempo para sí mismo. riendo. que nunca descansa y que está sujeto a continuas revisiones cada vez que exhumamos alguna fotografía o frase del pasado. que encontró las playas de su infancia tal cual las recordaba y lo que no estaba lo hizo reconstruir. La memoria sólo nos brinda sus dones cuando algo del presente la refresca. al que jamás fuimos en los años sesenta. Debo recrearlo desde la evocación. aquella comprendida entre 7 y 8. sí. ni para el diálogo con el otro. Pero fundamental- mente. ¿Se dan cuenta? No estamos más allí. fue modernizada -como dicen los viejos platenses. Yo. Estoy obligado a apelar a mi memoria. La memoria no es un depósito de palabras e imágenes fijas sino un en- tramado neuronal de asociaciones que funcionan de un modo muy dinámico. el “Adriático” y el “Tirol Chopp”. discutiendo. La historia y la transformación de la ciudad borró a los ba- res que nos cobijaban: el “Capitol”. el bar en donde nació el Grupo Sí una noche de octubre de 1960. EL BLUES DE LA CALLE 51 temblorosa. elegí sólo una cuadra de la vieja calle 51 de La Plata. hablando. buscando dar sustento a nuestra rebeldía. Hay nuevos. nuestra esceno- grafía de cada noche entre 1960 y 1963. Los lugares son la necesaria esce- nografía para que el alma alumbre y alimente a los recuerdos. Porque la calle 51. Vardá optó por las playas del norte de Bélgica. acodados en las mesas hasta muy entrada la madrugada. De aquellos años sólo queda un bar. A diferencia de Vardá. 24 . Tampoco están los pláta- nos que en verano nos daban sombra pero que en las noches nos ocultaban las estrellas. modes- tamente.

2009). Y es así. Ya no vive. también de Siri Hustvedt (Anagrama. A diferencia de Vardá y sus playas verdaderas. Lalo Painceira asegura uno de los protagonistas de Elegía para un americano. Deberé espolearlo desde mi propia alma. mi pasado no está presente en esta ciudad de La Plata. 25 . que es en donde permanece vivo.

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tomada en las salas del “Museo Provincial de Bellas Ar- tes” en junio de 1961. INTRODUCCIÓN I. forcejeando. ignorándolo. coherencia narrativa para integrarse al relato. buscando el hilo con- ductor que le dé verosimilitud. 27 . cuando estábamos exponiendo allí nuestras obras. aunque mis anteojos denuncien al ratón de biblioteca que me habitaba. imágenes de entonces. aunque en realidad haya sido el que está más a la iz- quierda de mis compañeros. olores. frases. números. para escapar del encierro permanente del olvido. Todo parecía olvidado y hoy se agolpa contra esa puerta recién abierta. como se dice en el teatro. la que aparece en la portada. Y me causa gracia verme como aquel joven que se hacía el distraído ante el fotógrafo. Siempre tiene que haber un punto de partida para que se dis- pare la memoria. Y lo elijo: una foto coral. Yo soy el que está a la derecha del espectador. Mirar ahora la foto en la soledad mañanera de mi es- tudio. Me divierte también esa pose de piernas cruzadas en actitud tanguera. mi- rando hacia otra parte. lecturas. catapulta recuerdos dormidos.

como si nuestra presencia fuera accidental en ese espacio del que nos apropiamos casi un 28 . aquí. Somos once. Es curioso. La que hoy me da vida. hasta veo nuestras ma- nos manchadas y ásperas de trabajar en el taller hasta momentos antes de posar. porque el resto la desconocemos. Como conté. Foto grupal que nos muestra a nosotros. Y nosotros las desfloramos. está mal porque no son sinónimos aunque muchas veces la rebeldía se despierta desde la bronca. sólo unos pocos del grupo miran hacia la cáma- ra. eran blancas. a los que estamos allí parados. queriendo quebrar el frío y la humedad de una ciudad que pese a nuestras críticas. desde la presión del poder. era la academia. exposición que nos visibilizó masivamente ante sus habitantes. aceite y aguarrás que desprendían las telas multicolores que nos rodeaban. En este caso. fue la que nos dio vida y cobijo. En esa pose. A nosotros. en la muestra más importante realiza- da por el grupo en La Plata. vuelvo a percibir ese aroma a óleo. pero las paredes y los paneles de esa gran sala de exposiciones que ocupaba todo el subsuelo del viejo cine “San Martín”. porque allí sólo se mostraba la virginidad de lo establecido. las que están colgadas detrás de nosotros en aquél junio de 1961. en pleno siglo XXI. Pero somos un grupo de pintores y eso queda claro al observarla. Los cuatro restantes no pudieron participar de ese momento. en actitud desafiante. de lo permitido. Porque esa foto está ahora. que era nuestra ciudad. Somos once los que es- tamos allí porque cuatro faltaron a la cita. no estamos todos. tanto que hoy. nos puso de pie. Y en ese momento. que sólo despierta ante una mirada nueva que la ponga de pie. Telas cubiertas desde la disconformidad y tam- bién desde esa rabia que sólo se puede sentir a los veinte años. EL BLUES DE LA CALLE 51 Porque toda fotografía es un recuerdo en hibernación. el po- der en pintura. la presión. im- presa en un catálogo actual que nos rescató de la historia. Sí. cincuenta años después. ésas. digo rebeldía y lo sé. que le brinde aire. como un equipo de fútbol. Las poseímos y las tornamos vio- lentas porque violentas eran nuestras obras. Paredes que habían permanecido impolutas hasta nuestra llegada. integrantes de un colectivo de pintura de vanguardia. Pero ¿rabia de qué? Mejor dicho ¿contra qué? Cuando digo “rabia”.

El cuarto está lejos. pero a veces de discusiones con un público todavía atado a los dictados tradicionales. también el hermano mayor de Nelson. En 2011 pasaron cincuenta años de esa fotografía. Horacio Ramírez. de izquierda a derecha: César Paternosto. Anto- nio Sitro y yo. como si el sólo transcurrir del tiempo constituyera un valor. Y tengo que admitir que sobrevivir medio siglo y ser recordado encierra todo un mérito en el mundo de hoy. admirado precursor. y en un escalón superior a todos nosotros. Una parte fuimos los fundadores y los que realizamos la primera muestra en noviembre de 1960 en el “Círculo de Periodistas” aunque al mes de esa exposición. Dalmiro Sirabo. También los aniversarios disparan la memoria. ya éramos quince. Lalo Painceira mes en jornadas de diálogo. como me decía Roberto. Carlos Pacheco. Carlos Sánchez Vacca y Roberto Rivas. Ausencias que a to- dos nos duelen aún mucho. borceguíes y un pelo desordena- do “cortado a la francesa”. César Ambrossini. y que hoy atrapa bellos paisajes me- diterráneos en España. solitario y anárquico. De las cuatro ausencias. Nelson Blanco. Antonio Trotta. como conven- cidos misioneros del informalismo. Edgardo Vigo. Omar Gancedo. que era mi barrio. Sobre todo para los que acumulamos años de vida. el peluquero de 13 y 48. presente por sus pinturas que sirven de fondo para la foto. Pero al Grupo Sí lo constituimos aquellos primeros quince. Y concurría- mos allí cada tarde para dar razón de nuestra fe. con gabán negro. César Blanco. A esa muestra que realizamos en junio de 1961 se sumaron dos invitados puntanos. Y doy nombre y apellido a cada uno de los que estamos en esa ima- gen. Aniversarios redondos. del arte nuevo. Hugo Soubielle y Saúl Larralde ya no están con nosotros. Aunque la historia comenzó exactamente un mes antes de la primera expo- sición. Horacio Elena. 29 . Pero ocurre así. cuando cinco de nosotros coincidimos en un salón pro- vincial y allí nos conocimos. con los años tres se transformaron en permanentes. pero muy vivo. Alejandro Puente. y es Mario Stafforini. ese que ocu- pan los maestros. de esa exposición.

Alejandro Puente. Horacio Elena y Dalmiro Sirabo. dos amigos. Ambos. de vinculación directa y diaria con nosotros. constituirían al muy poco tiempo un colectivo de poesía de vanguardia. y un amigo de Nelson. el “VI Salón Estímulo de la Provincia de Buenos Aires”. apelando a una paleta fría con acentos cálidos en colores complemen- tarios. Esa misma noche o al otro día. Raúl y Lida. Kazuya Sakai. A las siete y media de la tarde del viernes siete de octubre de 1960 quedó inaugurado en el “Museo Pro- vincial de Bellas Artes”. Horacio Ramírez. Se trató de un ejercicio geométrico clásico en el que jugaba con la dualidad de fondo y forma. Mario Stafforini y el restante mío. Fueron trabajos de Omar Gancedo. que era personal de planta del Museo además de un pintor de só- lida formación académica que comenzaba a ser reconocido en La Plata. sábado. “El Día” y “El Argentino”. permitió que por primera vez se exhibieran en La Plata pintu- ras informalistas. los integrantes del Grupo Sí. El jurado del salón. en donde puede consultarse. de factu- ra académica. y por los más académicos Francisco De Santo y Horacio Martínez Ferrer. pusimos la piedra fundamental de nuestro colectivo al que se sumarían otros al poco tiempo. Concurrieron a la muestra para acompañarnos a Stafforini y a mí. La noticia se difundió en los dos diarios platenses. Nelson Blanco también fue expositor en ese salón pero su obra pertenecía a una época anterior. Con Blanco y Gancedo estuvieron Carlos Pacheco. también pintores informalistas pero que no habían enviado obras al salón. calle 7 Nº 917 de La Plata (subsuelo). EL BLUES DE LA CALLE 51 II. 30 . integrado por uno de los máximos pin- tores argentinos de vanguardia. después de haber concurrido a la clase de Héctor Cartier en la “Escuela Superior de Bellas Artes”. cuyo catálogo está debidamente archivado en la biblioteca del “Mu- seo Provincial de Bellas Artes”. Un dato cu- rioso de ese Salón Estímulo fue la participación de Raúl Fortín con un retrato denominando “Lida” (Lida Barragán). “Los Elefantes”.

casi negro. que nos reunimos en ese salón. empezamos a responder a los cuestiona- mientos y a dar fundamento de nuestras obras. a su lado Omar Gancedo con barba a lo Fidel. pero éste por obli- gación ya que cumplía funciones en el museo. todavía impensado. Lalo Painceira III. acompañados por Sirabo. tratando de so- brevivir en un ambiente que sentimos hostil. Ramírez. 31 . Elena. La nuestra. Staffo- rini y yo. motorizados desde la solidaridad. a Sirabo. La de los bárbaros que invadieron la monotonía conservadora reinante en La Plata. Los curadores habían colgado nuestras obras en el mismo panel. Así comenzamos a caminar juntos en dirección al Grupo Sí. los años anulan los tonos intermedios y acentúan los contrastes. Ramírez. lo que no debe sorprender porque en los recuerdos. Pa- checo y luego Puente. que tenía un gabán de corderoy verde oscuro que le había hecho su mamá. con sus ademanes ampulosos. Elena. Sirabo. lo que luego corrobora- ría un ardoroso texto de Rafael Squirru. Al menos así lo recuerdo ahora. que hoy supon- go casi defensiva. Que había al menos dos más y que se habían atrevido a mostrar sus trabajos al mismo tiempo que nosotros. Como si estuviera mi- rando una fotografía de ese momento. Blanco. y fue verlas para buscar a los autores de esas obras similares y empezar a hablar allí mismo. aunque puede ser una exageración impresa en mi memoria. una junto a la otra. delante de los trabajos. Pero el comba- te era desigual y quedábamos expuestos como gladiadores sin escudo. Así comenzó la historia. Así lo pensábamos y nos veíamos nosotros. La imagen que guardo hoy es la de nosotros parados ante nuestros trabajos. vistiendo vaqueros y camisa a cuadros o remera de cuello redondo y color liso. Fue de esa manera espontánea. Stafforini y yo. a Elena enfundado prolijamente en su blazer azul y Stafforini. la cabeza tirada levemente hacia atrás. vistiendo un sacón similar al mío. nos enteramos esa tarde de que no éramos los únicos informalistas de La Plata. Gancedo. con su pañuelo azul cobalto anudado al cuello a lo Modi- gliani. usaba corbata como Pacheco. veo a Nelson hablando.

hasta fines de 1962. amamos. nos abrió la puerta al jazz moder- 32 . Al rato de polemizar. La larga barra perpendicular a la calle. Todos juntos. Sirabo y Stafforini ya éramos amigos. instalado sin preocupación ni es- tilo. También lo será de este relato. No era atractivo y sólo seducía por no cerrar nunca sus puertas. Nos sedujo todo lo que allí se respiraba y se oía. La amistad con Toro Stafforini. La mezcla de gente que lo habitaba nos fascinó de inmediato y lo convertimos en la escenografía principal de aquella treintena de meses. Carlos Sánchez Vacca obró de adelantado y lo importó desde Buenos Aires a la capital puntana. Es decir. compartimos y crecimos. Un salón rectangular de techo a la altura de las construcciones modernas. Sus dueños. creamos. generosamen- te nos prestaron sus paredes para colgar de manera perma- nente nuestros cuadros. El “Capitol” no existe más. porque cuando llegamos ya era el reducto de jóvenes músicos de jazz que le aportaban un clima atractivo y sonoro. Sirabo había sido el introductor del informalismo entre no- sotros porque lo trajo desde su San Luis natal. Pero no conocíamos a Blanco ni a Gancedo ni a Pacheco ni a Puente. pero es fácil de describir y de imaginar. allí aprendimos. Exhi- biendo con impudicia el desparpajo de nuestros veinte años. nos hermanamos de inmediato haciendo frente común en defensa de cada uno de nuestros trabajos. era común y allí estaban montadas la caja y la máquina de café express. Escena que se repitió. verdaderos santos solidarios que nos aguantaban con consumiciones mínimas durante horas y horas. cada noche. No obstante. y allí per- manecimos hablando el mismo idioma. Deci- dimos ir al bar “Capitol”. EL BLUES DE LA CALLE 51 Con Elena. Ese bar fue nuestro cafetín discepoliano. que quedaba a la vuelta. Tenía me- sas de fórmica y un estandarizado estilo americano en sus sillas. allí. hermano mayor de Mario y excelente guitarrista que además tocaba otros instrumentos. filosofamos. Más aun. Así permanece en cada uno de nosotros. nos dejaron marcar nuestro territorio. El jazz no nos era ajeno. debatimos. nos hartamos y nos fuimos. desde ese momento. Tampoco a Ramírez.

Con esto quiero decir que cuando irrum- pimos en el bar entendíamos perfectamente el idioma de los músicos de jazz que lo habitaban. Brubeck. al Mono Villegas. de Marcel Carné (1957). acompañaba a Julio Cortázar en París. Coleman Hawkins y Oscar Peterson. Baker. Kenton y todas las escuelas del jazz moderno. Monk. a los poemas de Ginsberg y. Elena. También habíamos asistido juntos a un concierto que se hizo en la Facultad de Medicina de la UBA y allí escuchamos en vivo al Gato Barbieri. En el “Capitol” tiramos el ancla la misma noche de la inau- guración del “Salón Estímulo” y volvimos. 33 . Gancedo. con quien compartíamos horas en su pieza escuchando sus LP de jazz mientras fumábamos y tomábamos algo. Lalo Painceira no. Pero se constituyó una especie de elenco esta- ble integrado por Nelson. como conté. Creo que gastamos el LP que contenía el Bernies’s Tune por el cuarteto de Mulligan. como en “Los tramposos”. Ramírez. banda que contaba con músicos de la talla de Stan Getz. donde vive. Sitro. a ese jazz que ponía música a las novelas de Kerouac. del mismo año. sin saberlo nosotros. Allí sentados. a Jorge López Ruiz (platense que entonces era trompetista). algunas Paternosto. cuando escribo esto. a Bebe Eguía (gran saxofonista. también platense). Otra banda sonora que reiterá- bamos en el Winco de Toro era la de “La mentira maldita”. Pero todo esto fue entre 1958 y 1959. Mulligan. escucho porque Horacio Elena me envió el CD desde España. y que en este momento. cuyas grabaciones escuchába- mos con religioso respeto y un amor que todavía perdura. Puente. No todos. cada atardecer durante casi tres años. Y fuimos totalmente atraídos por sus exponentes más notables. Lo atesoro como si estuviera bendito. Davis. ante las mis- mas mesas. entre otros. Buscábamos el jazz hasta en las bandas sonoras de las pe- lículas de ese tiempo. con la trompeta de Baker y con Chico Hamilton y Bobby Whitelock. conocimos la música de Parker. permanecíamos hasta muy avanzada la madruga- da. Gracias a él. Soubielle y por mí. Sirabo. Muchas noches nos acompañó Larralde. que ya era abogado. que pertenecía a Chico Hamilton y su quin- teto. Silver. Trotta. al Chivo Borraro.

Se queda como foto fija en los ojos renegridos y con fuego de la muy joven Lu- crecia Chávez. Y nos invitaron. meros espectadores. el resto. nombramos a nuestros maestros. Mi memoria no respeta almanaques. salamín y pan. divirtiendo. Y si fue así. enfundado en su jardinero beige. que no nos conocía- mos. escuchando siempre los relatos de Javier. seduciendo. los habremos acompañado con cazuelas de queso. Y de esa manera nos debe haber sorprendido la madrugada del sábado. nosotros. sin ser conscientes de ello. Siempre apelaba a una historia nueva. supongo que pudo ser un café que luego alargamos con una ginebra o con un pingüino de aquel tinto del “Capitol” que raspaba la garganta. Stafforini y yo. y también Pacheco y Ambrossini. a cuyas clases se podía concurrir como alumnos libres. a Alfredo Kleinert. EL BLUES DE LA CALLE 51 trabajaba en la Fiscalía de Estado y era casado. esposa de Villafañe. El primer encuentro entre nosotros. describíamos las obras que mencionábamos y desde ya. como hicimos luego cada noche. con un hu- mor inimitable que encendía su cara de diablo desde sus ojos brillantes. con lo leído. nos pavoneamos con lo que sabía- mos. en anfitriones de una socialización cultural que atrajo a jóvenes diversos y enrique- cedores de distintas disciplinas. fue una suerte de examen o de primer día de clase. Horacio. Siempre con salidas imprevistas y rápido para las respuestas y acotaciones. Inter- cambiamos información. y junto a ella. Pero el Grupo Sí siempre estaba allí para quien quisiera hablarnos y esa presencia continua nos convirtió. Dalmi- ro. 34 . No recuerdo bien lo que bebimos esa primera noche. por lo que acordamos ir a la mañana si- guiente. a encuentros casuales que en realidad pasaban a ser parte de un cuento que exponía con su voz de poeta y titiritero. La mayoría constituían una ingeniosa justificación de su impuntualidad crónica. incluyendo los noctámbulos y su sabiduría de estaño. a Héctor Car- tier. Las clases eran los sábados desde muy tempra- no y hasta las doce.

¡eran polizontes trotskistas!”. y se fueron caminando tranquilamente. Lalo Painceira Una noche de noviembre de 1960 comimos un asado en mi casa de calle 49 entre 13 y 14. Estaban todos los del Grupo Sí. Ellos entraron y siguie- ron un rato con nosotros. El policía me contó que los habían encontrado discutiendo en voz muy alta en mitad de la Plaza Moreno y notaron que habían bebido de más. que ya estaba muerto de risa como Lucrecia y nosotros. en ese mismo momento. Las llevan los santos”. nos encerramos todos en el garaje de mi casa. porque nosotros estábamos exponiendo. Ya en la madrugada. que tuvieran cuidado porque era el diablo el que usaba barba. dieron el de mi casa y entonces los llevaron para comprobar si era verdad. en el “Capitol”. Por fin. son polizontes trotskistas!”. Rápido Javier le respondió: “Se equivoca. A la noche siguiente. centro histórico de La Plata que protege su imponente Catedral. a los que se habían sumado otros amigos y amigas. Lalo. Cuando me vio. seguía gritando Javier. lo mismo que Gancedo. en medio 35 . Javier nos aseguraba levantando sus cejas de diablo: “En serio. Un amigo de mi padre les advirtió. Lalo. Las barbas están en el cielo y en los altares. Klei- nert. Al rato sonó el timbre y ya era de madrugada. los bajaron del patrullero y los policías partieron. a una cuadra de la Plaza Mo- reno. habien- do bebido de más. Javier empezó a gritarme por la ventanilla: “¡No les ha- gas caso. Cuando les preguntaron el domicilio. tratando de hacerles una broma. Nosotros nos quedamos escuchando a Ho- racio Ramírez que tocaba la guitarra y cantaba. Después de un largo rato se despidieron Javier y Lucrecia. también tenían barba. y Javier. son polizontes trotskistas! ¡Cuidáte!”. Lucrecia y Javier se tomaron de la mano reconciliados.”¡Lalo. Después de algunas bromas y más risas. Y les gritaba como insulto: “Ustedes son trotskistas”. en el “Círculo de Perio- distas” y veníamos de la muestra la que había dado una charla sobre informalismo el barbado y grueso Eduardo Fasulo. con mis padres durmiendo en el piso superior. Con precaución abrí la puerta y me encontré con un policía y detrás un patrullero estacionado con Javier y Lucrecia instalados en el asiento trasero. que lo había presentado.

Cuando llegué a la “Zarzuela”. a los que habíamos sido amigos. habiendo yo escrito tanto sobre príncipes y reyes. que había ilustrado Hugo Soubielle (Libros del Sudeste). pero un grupo entre los que me contaba. Que en mi vida sólo había tenido un vehí- culo y que había sido una carreta (la célebre “Andariega”). todo de blanco. Era un gentío. y así recorrí todas las casas de mis amigos. ni siquiera una vecina para que me viera? Entonces le pedí al chofer que me lle- vara a la casa de un amigo y después a la de otro. para escucharlo. ¿y quieren creer que cuando llegué a mi barrio no había nadie. Javier visitó La Plata para presentar en la librería de Emilio Pernas “El caballo celoso”. Se rió mucho y simplemente me dio la mano y hablamos de varios temas. Javier lucía un impecable jardinero blanco. ya separado de Lucrecia. Miraba por la ventanilla y la gen- te se asombraba de ver a un barbado de jardinero blanco sentado en el auto del rey paseando por Madrid. Esta calificación de trotskistas a manera de insulto provenía de la formación recibi- da por Javier en su paso por el Partido Comunista. me turbé por el protocolo y le dije al rey que. EL BLUES DE LA CALLE 51 de nuestras carcajadas y de su propia risa. Cuando me iba me dijo que seguramente yo no tendría auto. si no ¿quién me iba a creer? 36 . En 1985. Le dije que no. logró apartarlo para hablar o mejor dicho. conducido por un chofer de uniforme y yo sentado atrás. sin embargo no sabía cómo saludarlo. solo. Su presen- cia era convocante porque nos permitía. lo que aprove- chó para aclararnos que ese mameluco era “histórico porque lo compré en España para ir al Palacio invitado por el Rey Juan Carlos. Ese mediodía de sába- do. En- tonces me envió a casa en su gran auto negro con el escudo real estampado en sus puertas. Una maravilla. reeditar aquellas noches del “Capitol”. Tenía que tener testigos.

como dirían ahora en televisión. para compartir la mesa con nosotros y regalarnos sus historias maravillosas. de jardinero blan- co. cuando sintió nues- tra risa le brillaron los ojos y estimulado. no vamos a jugar más porque anoche nos vieron y me dieron una semana de arresto’”. Mario y yo asistimos por primera vez a una clase de Cartier. como ocurría en el “Capitol” de los ’60. Y todos largamos la carcajada y él junto a nosotros. Era todo un nombre. me escondí detrás de un árbol y con el índice tieso le disparé: ¡bang! ¡bang! y él saltó detrás de otro árbol y me respondió con su dedo enguan- tado: ¡bang!¡bang! Así transcurrieron varias no- ches. señor. Dalmiro. y nom- brarlo me turba. casi con tristeza y mi- rando hacia abajo me respondió muy respetuoso. Lalo Painceira Y todos nos largamos a reír con él. Hizo accesibles aquellas puertas que pensábamos que jamás 37 . Un grande. Había recorrido el país y el mundo con sus títeres. Javier Villafañe. Y resulta increí- ble que muchas noches se llegara al “Capitol”. Pero una vez no respondió a mis tiros. casi siempre con Lucrecia. ‘mire. que es- taba de espaldas. escribiendo su propia leyenda. ya era un personaje famoso en la Argentina y en el mundo en el año ‘60. arrancó con otra historia: “¿Les conté lo que me ocurrió con el Guardiacivil de la cuadra de mi casa en Madrid? Una madru- gada llegué caminando y me topé con él. Y. Me acerqué y le pregunté qué le ocurría y él. Algunas veces ingresaba a la cuadra por la otra esquina para sorprenderlo e intercambiar los disparos apuntándonos con nuestros dedos. El sábado 8 de octubre de 1960. Y nos deslum- bró. Entonces yo. feliz por- que daba vida al niño que guardaba. Horacio.

hoy una de las grandes del teatro argentino. nos aferramos a negar lo vigente desde su mismo nombre. como Chalo Larralde. Y. EL BLUES DE LA CALLE 51 podríamos abrir. a la que reconocíamos también como vanguardia pero a la que chicaneábamos. ¡Qué joder! A esa edad y en ese momento. idea que dejamos madurar en la penumbra de nuestras ganas. No puedo precisar si ese día. Hugo Soubielle. Llegamos después de caminar por diagonal 73. sin darnos cuenta de que la llave siempre está en el interior de cada uno. 38 . director del “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires. que auspició todas nuestras exposiciones además de darnos al año siguiente todas sus salas para una gran muestra del grupo en la ciudad de Buenos Aires. A la noche nos volvimos a encontrar en el “Ca- pitol” y entonces comenzó el trabajo de parto del Grupo Sí. no sujeta a ningún programa. Esa misma mañana conocimos además a otros pintores. Recuerdo la presencia de Puente porque llegó en su Siam Lambretta y también que todos hacíamos Informa- lismo y que de manera natural empezamos a hablar de la creación de un grupo. lo sustancioso y la exposición libre de Cartier. negamos el tradicionalismo y fijamos posición de vanguardia como antagónica a la Geometría. jóvenes como nosotros. llamada Laura Yusem. Por la tarde visitamos los talleres de cada uno y comproba- mos que la obra realizada justificaba la creación del colectivo porque había que mostrarla. Si bien el inicio de la clase era a las 8hs. veinteañeros prepotentes. y Juan Falzone. interesados en la misma búsqueda. La modificación fue sugerida por Rafael Squirru. Poroto Sitro y César Ambrossini. Cuando terminó. Yo había quedado en ir a la clase con Nelson. A los pocos días cambiaríamos el No por el Sí. nuestro primer sábado con Cartier. Puente y los que conoci- mos allí. fuimos al bar “Costa Brava”. y se extendía hasta después de las 12hs. Gancedo. comenzaba a las 10hs. El día y el año. Sólo hay que descubrirla y dejarla libre. de 7 y 59. También nos envió a Perú como parte de una delegación artística que incluía a poetas como Juan Carlos Martelli. estaban todos ellos. una bailarina del- gada. Pacheco. junto a los que concurrían regularmente a sus clases.. y compartimos un café. Ese fue su nacimiento. Porque lo bautizamos “Grupo Informalista No”. como Nelson. pálida. reconocido coreógrafo de danza moderna. muy bella y también poeta en ese entonces. tan rebelde como la negación explícita.

y en el galpón del fondo trabajaban Puente. pintábamos Informalismo. ante un paisaje descampado en ese tiempo. rogándole. En los dos años y medio que vivió el grupo nos visitó varias veces. con Squirru sentado en el último escalón de una escalera. Soubielle. Lalo Painceira “¡Hay que estar en la lucha!” era el lema que enarbolaba en aquel entonces Squirru. Sin duda fue también nuestro gran maestro. y nos arrastraba desde su arenga con la fuerza de un huracán. Algunos 39 . sino también a la literatura. para ver las obras. como diría luego. Squirru tenía la humildad del profeta. pará. ro- deado de manzanas baldías. Y allí. Tenía una apertura de mente envidiable. bebiendo agua de un viejo molino. Compartimos asados. Larralde y Ambrossini pinta- ban en un garaje que alquilaba éste. im- pulsor de aquellos jóvenes en los que adivinaba un contenido que le interesaba. Gracias a él conocimos el Adán Buenosayres de Leopoldo Marechal. Venía en tren y se bajaba en la estación Ringuelet. Martha Minujín y Jorge López Anaya. A Squirru le gustaron los trabajos pero sobre todo le fascinaron esa rusticidad y nuestras historias. ya me había instalado en una de las dos piezas de la casona. careciendo de luz eléctrica. el resto lo hacía en sus casas. con cono- cimientos de arte que nos abrumaban porque hasta conocía per- sonalmente a todos los autores extranjeros que nos citaba y a los monstruos sagrados de la pintura. “en medio de la Pampa”. que era la más grande y tenía dos ventanas. siempre generoso. al que admirábamos. A veces llegaba a los asa- dos con invitados y habló tanto de nosotros a los pintores por- teños que un día se llegaron solos a nuestro taller de Ringuelet. Alberto Greco. En mi caso. Pacheco pintaba en la otra. No sólo se ceñía a lo pictórico. al Informalismo. recitando íntegro el Martín Fierro y Poroto. y se interesó por nosotros y por lo que le contamos. imaginarnos trabajando allí todos los días. los célebres tallarines de Sitro regados con vino suficiente como para terminar. “¡Pará. donde lo aguardábamos. Lo visitamos en el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires a los pocos días de concretarse la fundación del Grupo. Lo invitamos y visitó nuestro taller de Ringuelet a los pocos días. Eso lo conmovió. en octubre de 1960. Flaco. Blanco y Antonio Sitro. en una oportunidad. que me hacés llorar!”. aferrado a su brazo.

ubicada en la planta alta. El resto de la delega- ción ya se encontraba en Lima y a nosotros dos nos hicieron viajar en un avión militar. Cuando se fue Squirru acordamos una reunión para la tar- de siguiente en mi casa. Otro pasajero convidó a todos los que via- jábamos con un aguardiente yugoslavo de cuyo envase salió humo al abrirlo. Ustedes decidan quienes van del grupo”. gritó Nelson. Y resolvimos votar en secreto. Squirru no pudo venir para inau- gurar la muestra del ‘Museo Provincia’l de junio de 1961. el ballet de Dore Hoyer. Nunca había sentido tanto frío como en ese momento. resultamos elegidos Alejandro Puente y yo. le contestamos. “Las obras las mando yo. como parte de esa delegación de arte joven argentino. El viaje con Alejandro fue una aventura. donde vivía con mis padres y hermanos. Por problemas en su trabajo. Finalizado el escrutinio. pero que por estar en el centro de La Plata y ser amplia se había convertido en una subsede del Grupo. lo que es na- tural dada la exuberancia de Greco y la presencia de la rubia muy joven y atractiva. Minujín. sentados a los costados como paracaidistas de película de guerra norteamericana. una tarde fría y lluviosa. “¡Hijos de puta. que nos invitó a expo- ner en el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires. Después del asado ocupamos plateas en el Paraíso del viejo Argentino y vimos “La idea”. 40 . depositan- do cada uno de nosotros dos papelitos en una caja de zapatos a la que le hicimos la correspondiente ranura. Pero hay sólo dos pasajes en avión y estadía y comida para dos. Perú. nadie me votó!”. democráticamente. Llegó después. al finalizar el recorrido. Al cruzar la Cordillera debimos colocarnos máscaras de oxígeno. Y rápido confesó a las carcajadas: “Eran los dos míos. junto a un Greco fascinado con los angelotes pintados en el techo del teatro. además de enviarnos a Lima. En Lima nos alojamos en la Ciudad Universitaria y tuvimos pocos días de convivencia con el resto de la delegación porteña. Recorrió las salas asintiendo ante cada obra y fue allí. Nos instalamos en lo que familiarmente llamábamos “la pieza grande”. “Si tuviste dos votos”. No voy a votar a otro ¿no?”. EL BLUES DE LA CALLE 51 agregan en su memoria a Macció. Yo no lo recuerdo. Bebimos tragos para calcinarnos por dentro y fue eficaz.

Todos nos trataron con suma amabilidad. Pienso que aún hoy ese peso ances- tral constituye para los artistas andinos una barrera inexpugnable contra la vulnerabilidad que presentan a la penetración extranjera culturas como la nuestra. a los sitios arqueológicos precolombinos cercanos a la capital peruana -como los de Pachacamac. 41 . por primera vez en mi caso. con las ruinas de sus templos del Sol y de la Luna-. cálidos. y nos sentimos atrapados por sus formas y colores. Y nuestra visión precolombina se am- plió al acceder a las salas del “Museo de la Magdalena”. También con ellos llegamos a conocer hasta la Lima prostibularia. como lo señaló de manera categórica Marta Traba. nos invi- taron a comer a sus casas y se turnaron entre ellos. que ya eran en ese momento dos de los grandes plásticos de Amé- rica. sobre todo. libros emblemáticos de Henry Miller que estaban prohibidos en la Argentina pese a que el presidente era Arturo Frondizi. También en Lima. Por último. hasta los más jóvenes. pudimos comprar Trópico de Cáncer y Trópico de Capricornio. cuyo presidente en ese momento era Be- laúnde Terry. incluida la sala cerrada al público. aunque sus estéticas no se emparentaban con la nuestra. Pero nos relacio- namos con los plásticos de Lima. para mostrarnos Lima y sus alrededores. Pero más allá de las diferencias y de nuestra juventud. su obra contenía raíces profundas en el continente y estaba muy lejos de los movimientos predominantes en nuestro país. por ejemplo. que contiene los huacos eróticos que nos permitió admirar todo el imaginario se- xual conocido y además. a la estadounidense y a la europea. fuimos respetados como plásticos. Nos llevaron a museos. a la que descubrimos rica y bella en su producción simbólica. un gobierno supuestamente constitucional. En el caso de Dávila y Szyszlo. tejidos o cocidos en el barro de sus cerámicas. el respeto que tenían los pueblos origi- narios a la diversidad en lo que respecta a la sexualidad. incluyendo los grandes maes- tros del momento como Alberto Dávila y Fernando de Szyszlo. donde contemplamos colecciones maravillosas de cerámicas de diferen- tes culturas. Lalo Painceira que retornó a la Argentina antes que nosotros. la china. Fueron con nosotros sencillos. Ellos se tuteaban cotidianamente con la cultura precolombina. nos hicieron saborear la comida limeña y.

por primera vez en mi vida accedí a una imponente colección particular que me enfrentó con originales de la mejor pintura moderna del mundo. EL BLUES DE LA CALLE 51 en mi caso. A veces el paso de los años se hace sentir con brutali- dad. amigos del alma. Pacheco. 25. Alfaguara. Pero enga- ña. Y pienso que es también junio. Fue en la bellísima casa de Fernan- do de Szyszlo. Y los números repican con la crueldad de lo inapelable. prestar atención a los ruidos de la ciudad para comprobar que La Plata es otra. pero íntimo y cercano” que narra John Berger (El tamaño de una bolsa. 22. 27. Ambrossini. Puente. 26. inmenso. Todos menores de treinta años. Sitro. Trotta. Me basta mirar por la ventana. Sirabp. Ramírez y Stafforini. sólo 19. inaccesible. Y me aferro a ella para revivir aquella semana fundacional del Grupo Sí. un cielo celeste. 28. Taurus. Nelson. estén donde estén? Porque cuando comenzamos a caminar esta aventura yo tenía 21 años flamantes. 20. Lo que cuento ocurrió hace medio siglo y no puedo creer- lo. el mismo mes de la exposición de 1961 en el “Museo Provincial de Bellas Artes”. porque hace mucho frío. 2004). En este día frío suena simbólico que el grupo naciera en pri- mavera en una ciudad caminable por veredas que todavía hue- 42 . porque era primavera. Soubielle. Es ese cielo “invi- sible. 28. la primera del grupo. 29. Así me sostengo en aquel octubre y en la muestra del mes siguiente en el “Círculo de Periodistas”. 28. Elena. Es de mañana y mientras cuento las historias de mi grupo y de mi pago chico se impone a través de la ventana de mi estudio. 22 y Paternosto. El salvavidas es la memoria. Siglo XXI. sin nubes. 27. sin frío que nos casti- gara. la más importante y potente de las realizadas por el Grupo Sí en La Plata y la que amplió la movida de calle 51. Aunque hoy también los dedos se entumezcan al escribir como me ocurría al pintar en aquel entonces en el taller de Ringuelet. ¿se dan cuenta. Larralde. Y me invade un vacío. V.

Y ahora estoy en una mesa del “Costa Brava” después de asistir en grupo a una clase de Cartier. lo que era una audacia ya que sólo conocía el Sartre literato de La Náusea. que siempre fue para nosotros “Poroto”. Ese que nos enfrenta… El precipicio. Y estaba bien. Y creo que esos árboles lilas desde el sol mañanero. Puente. prolongados. A ese equipo se sumaría luego Trotta que 43 . Gancedo y yo éramos ratones de biblioteca. en esos meses. Si lo hizo. El cielo de Berger. La angustia… ¿O no?”. a tilo florecido. hacían repicar las campanas de la “Basílica del ‘Sa- grado Corazón’ ”. para musitar esa teoría de su total creación. O quizás era el duende que escondía Nelson. Nelson nos explicaba su “teoría sobre el abismalismo”. Dalmiro. El muro y Los caminos de la libertad. Horacio. Soubielle y Ambrossini. Después me llegaría su maravilloso Baudelaire. no hay cronología en la memoria. Yo me consideraba sartreano. Soubielle y Larralde fueron los que mejor traducían las propuestas de Cartier. La nada. Así disfrutamos ese paisaje varias veces con Nelson rumbo a las clases de Cartier. Herbert Read y algunos teóricos franceses como Cassou y Ragón. No recuerdo si haciendo gala de su particular lenguaje. Lalito?”. Está Puente presentán- donos a Sitro. sus obras de teatro y también su conferencia sobre existencialismo y humanismo. Y lo sigo siendo pese a mis años. Nelson habrá definido su teoría como si fuera casi un título: “Es el espacio abismal. En aquel tiempo nos aferrábamos a lo leí- do en Cirlot. teoría que narraría con pasión mediterránea. Porque al fin y al cabo habíamos comenzado a construir nuestro propio cielo. to- davía no se había enamorado de los griegos sobre los que ela- boraría luego una lectura muy propia. Larralde. habrá entrecerrado sus ojos como asumiendo lejanía ante nosotros. utilizando un tono de voz similar al de Javier Villafañe. Lalo Painceira len. Los recuerdos aparecen impuestos por la prepotencia de las imágenes. Antonio Sitro. repitiendo como muletilla el “¿te das cuenta. sumándose la diagonal 73. techada por los jacarandás de color lila a partir de noviembre. Ramírez callaba y siempre me llamaron la atención sus silencios profundos. porque para el Grupo Sí fui Lalito desde el primer día. Como es sabido. caminando lentamente hasta la “Escuela Supe- rior de Bellas Artes”.

del taller de Ringuelet y de la habitación de Gancedo. que dormía en una pieza. EL BLUES DE LA CALLE 51 dejó trunca su carrera de Arquitectura. los tableros. casi un SUM familiar como dirían los arquitectos de hoy. Los miem- bros del Grupo iban cotidianamente a mi casa y lo curioso es que la mayoría llamaba a mis padres por sus nombres: Lalo y Carola. sólo quedó una pequeña fotogra- fía. pinturas. Pinté allí hasta fines de octubre de 1960. junto a mis dos hermanos. realmente lograda. Ese espacio. según el juego elegido con los amigos del barrio. En una pared colgaba una gigantesca tela mía de escritura automática y tachismo. La compartí hasta 1961 con mi hermano mayor y con mis telas. de medicina pero también de filosofía y poesía. pintada en el patio de mi casa. Pero todos éramos con- testatarios y también con una cuota de soberbia adolescente o joven que nos permitía juzgar y ser categóricos. se constituyó en la subsede del Grupo Sí. arquitectura y narrativa con los de mi hermano. Pero ya pintaba Abstracto desde los 15 o 16 años gra- cias a los libros que me regalaba mi hermano mayor y a mi vora- cidad lectora. La pieza grande. cuando instalé mi taller en Ringuelet. Con esa escenografía mi madre y sus amigas tomaban clases de costura y hacían plumeros multicolores de paño lenci. nuestra biblioteca. como Machado. solo. La pieza grande que tenía siete metros por cuatro siempre fue el eje de nues- trars vidas. el del medio. los tres hijos. De esa tela. Fue una manera de integrarlos. agregándoles el don y doña. países en conflicto para la guerra de soldaditos de plomo o cancha de fútbol para los equipos arma- dos con figuritas. alternativa del “Capitol”. En la pieza grande pintaba y tenía la mesa de dibujo. ¿Cómo fui construyendo mi propio camino? Al andar. cambió su decoración. al crecer nosotros. donde se mez- claban mis libros de arte. junto a varios integrantes del colectivo. Imposible no hablar de la pieza grande de mi casa. porque tenía otro hermano. la mesa de dibujo. 44 . a nuestra movida. con fondos manchados. En ella jugábamos desde niños y sus baldosas amarillas fueron circuitos para los pequeños autitos que preparábamos con esmero.

o “Moci”. Volviendo a Kleinert. Porque Squirru tenía hasta ese tipo de gestos paternales hacia nosotros. En la Facultad tuve como compañeros a un hermano por elec- ción. Kleinert. a la poesía mo- derna europea y al arte de vanguardia. significó para mí el acceso precoz a los autores existencialistas. En ese tiempo todavía mi hermano mayor no se había casado y mantenía conmigo un diálogo casi de tutor. reconocido psicoanalista y radicado desde hace añares en Buenos Aires. fue él también el que nos habló de la literatura beat y nos facilitó En el camino. y ambos nos hicimos amigos entrañables de Dalmiro Sirabo. cada mañana ascendía al tranvía 11 o al 15 en la esquina de mi casa. aunque camináramos por veredas distin- tas pero en una misma dirección. siendo ya estudiante de primer año de la Facultad de Arquitectura. Alfredo. impulsándonos para que hiciéramos lo que él no se había animado a hacer cuando era adolescente: dejar la carrera. Yo fui el primero. que dictaba Plástica y pintaba expresionismo abstracto. Lalo Painceira En 1958. y una antología con poemas de Corso. Para nosotros fue una especie de ángel con barba rubia que se defen- día del frío con un montgomery beige y que nos hizo conocer el arte nuevo. Allí trepaba con mi tablero rumbo al quonset donde se dictaban las materias básicas de la carrera. Kleinert daba las clases en un quonset enorme y helado. llegó a ser el primer decano de la Facultad de Arquitectura. el uso de la regla de cálculos y todo lo que es fundamental para levantar sin riesgos una casa o un edificio. que murió en diciembre de 2009. de acuerdo con el sobrenombre familiar. o “Mocito”. Él se había enamorado de la filosofía y de la poesía y todavía escribe poemas en los momen- tos que le deja su trajín psicoanalítico. Hoy. de Kerouac. Horacio Elena. carrera que siempre tuvo una barrera infranqueable para mí: análisis matemático con inte- grales. Los tres adoptamos a nuestro primer maestro de arte: el arquitecto Alfredo Kleinert. que incluía fragmentos de ese conmovedor “Aullido” de Guinsberg que nos inflamó: “Yo he visto a las mejores men- 45 . Ferlinghetti y otros. con chorreados a lo Pollock. 49 y 13. se- guramente desconoce todas las puertas que me abrió desde su curiosidad intelectual. Abandoné en 1959 y fue Squirru quien se lo informó a mi padre.

en 1974. como si se tratara de un trono. como un homenaje personal. causa del duelo con Mansilla. lo importante era hablar. a cualquiera. al jazz moderno y al expresionismo abstracto. Hoy. sentado en los atardeceres en ese sillón que era intocable para los otros. aunque luchó en el Paraguay. aguardando a alguien. Necesito re- cordarlo así. Mi padre tenía aspecto de español. Lalo está sentado en el parque de la casa de Gonnet y es un anochecer de primavera. muchísimas veces. repetíamos en nuestra adhesión a la Beat Generation y con ella. que le causó mucha gracia. Lalo (siempre lo lla- mé por su sobrenombre). que había sido muer- to en un duelo en el siglo XIX por Lucio V. Lo español era hereda- do de don Julio. como mi padre. en un libro heredado de don Julio. una imagen similar a la de Fernando Rey pero con tez de criollo. estando lejos de La Plata. y veo marcados dos versos: “La vida en vano me ha labrado fuerte/ para dejarme a mi memoria atado…”. hija de don Pantaleón Gómez. Don Julio también fue escribano. Y retomo con don Lalo el diálogo interrumpido ya en aquellos años. al que recuerdo leyendo. historia que nos infundió a todos nosotros un incurable rencor contra el autor de Una excursión a los indios ranqueles. Don Pantaleón era escribano. en el siglo XXI. Mansilla. por él fui pintor 46 . porque las flores lucen espléndidas. sonriente. Él allí. la noticia de su muerte. Porque veo a mi padre. Lo pienso así porque tengo ese libro entre mis manos hoy. o los poemas de Enrique Banchs. era ya recuerdo cuando establecimos esas charlas entre los dos. su padre gallego. Pero ya es otro tiempo y el Grupo Sí había quedado lejos. Porque este blues es hijo del mismo sino. y su tez nativa provenía de su madre. nosotros invadimos su casa. Pero ahora asocio y estoy casi seguro que además hubo un elemento genético. dialogar como lo hacía antes del EPOC que limitó sus desplazamientos. que en realidad era también la mía. puede sostener entre sus manos el Don Camilo de Guareschi. cuando mis opciones políticas me obligaron a dejar nuestros encuentros en suspenso y así me llegó. en mi me- moria. EL BLUES DE LA CALLE 51 tes…”. con la copa de whisky en la mano. fue gobernador-in- terventor en el Chaco y en Corrientes y dirigió “El Nacional”. Curioso. Porque si bien nunca fue al “Capitol”. diario de Sarmiento. Además.

lo hizo participar de las pri- meras reuniones de la Reforma Universitaria. Pero don Lalo había sido en su juventud un bohemio. o “Lalo”. La vida inquieta de don Lalo joven. Lalo Painceira y protegió mi vida desordenada para los cánones burgueses de aquel tiempo y jamás se quejó ni me criticó por mis opciones aunque fueran opuestas a las suyas. noviembre 29 de 1922”. Mi hermano intermedio. Volvió a la Uni- versidad y se recibió en sólo un par de años de escribano. Era un hombre de buen humor. aunque luego transitara una vereda diferente. Siempre fue fiel a ese liberalismo español anticlerical que lo mantuvo distante de todo dogma. bajó la cabeza de bohemio y se sometió a los dictados de la sociedad platense. dejado por don Lalo. con mi más puro afecto. el 24 de mayo de 1973. algo que no heredé. para heredar el Registro y la escribanía de su padre. hablando de la ansiedad que le provocaba la incertidumbre de su horario hasta que veía la lucecita lejana del tranvía y divisaba a su conductor. como le decían mis amigos del Grupo Sí. dibujaba muy bien y era dueño de una línea envidiable. Guardaba un manuscrito de Panchito dedicado al motorman del tranvía 4. me visitó cada semana aceptando las humillaciones a las que fue sometido por los penitenciarios. lo que tampoco llegó a mi sangre. con un humor delicioso. que llevaba a él y a su grupo de amigos a los prostíbulos de Ensenada. Don Lalo tuvo un estrecho vínculo con los integrantes del Grupo Sí. muy amigo de poetas como Panchito López Merino y otros de su generación. sobre todo cuando terminaban las reuniones realiza- das en la casa de 49. en una ciudad pequeña y universitaria. y muy sociable. mi madre. recibió con creces esos dos dones. es- tuvo esperándome a las once y media de la noche en Ezeiza para abrazarme a mi regreso del exilio obligado. “Don Lalo”. acompañando a los hermanos Sánchez Viamonte. Él había sido hijo de otro tiempo y cuando llegó el momento de casarse con Carola. Julio o“el Negro”. en el centro. Nunca me reprochó nada y después. Y en 1971. un retrato de Panchito dedicado a “A mi amigo Eduar- do Painceira. como siempre lo llamé. de los que era amigo. antes de que nos mudáramos a 47 . cuando mi radi- calización me llevó a la cárcel. un poema con mucha gracia. También guardo. Francisco López Merino.

a sus genes. aquella marcha ruidosa por una calle que casi no tenía autos? ¿Podrá el hoy imaginarse una vida sin computadoras. aquel mundo. También permitió que algunas de nuestras fiestas se realizaran en esa casa. y porque también por ellos soy terco. de su boca. aquél país. con pensamiento plural creyendo que es posible otro mun- do justo y a la brevedad? Era el año 1960. cuando 48 . las razones por las cuales yo debía abandonar la carrera universitaria cuando eso era ya un hecho consumado. sin Internet. Pienso que secretamente. Nada mejor que ser fiel a mi biblioteca de antaño y recurrir a Kandinsky en De lo espiritual en el arte (Ediciones Galatea. precisamente en ese año. con innegable vigencia. 1957) cuando afirma. el mundo. Recibió a Squirru varias veces en nuestra casa y allí escuchó. me impulsó a descubrir el mío. Cita a la que retornaré pero que me obliga a comenzar mi relato contan- do cómo era aquella ciudad de fines de los cincuenta. pese a haberlo escrito en 1910: “Toda obra de arte es hija de su tiempo y muy a menudo. ¿Cómo contar desde el hoy aquella vida si la ciudad. Por todo esto merece esta mención en esta crónica. a los de mi abuelo gallego. que fue su mismo padeci- miento. Exactamente el mes de noviembre de 1960. Le gustaba hablar con Nelson y con Dalmiro y se divertía mucho con el humor de ellos. las ideas y los intereses dominantes son otros? ¿Cómo pretender que me entiendan si ya no se escucha el paso del tran- vía 11 por la puerta de mi casa. sin celulares. Es mi pequeño homenaje. como si lo personificara en la forma de hablar. EL BLUES DE LA CALLE 51 Villa Castells. Y ahora lo sien- to en mí. la madre de nuestros sentimientos”. al no exigirme que yo recorriera su mismo camino. en los gestos y hasta cuando socialmente bebo un vaso de vino para disimular mi propio temblor esencial. donde supo ignorar lo evidente cuando alguno o alguna bebía de más o cometía un exceso. que también pintaba de adolescente en su Padrón y en Santiago de Compostela. Nue- va Visión. Y pienso que. con estabilidad la- boral. melancólico y devoto de la morriña. Porque fui pintor gracias a él. el país.

Esta crónica es mi homena- je al Grupo Sí y también. poetas. Y hoy me encuentro buscando al Kandisky de 1910 después de haber vivido lo opues- to: un bicentenario masivo. se ha po- dido decir: el mundo que existe es el mundo de la ‘materia en movimiento. y a todos los integrantes de aquellas madrugadas encantadoras de humo tan espeso como los temas de debate y como esa alegría que nos iluminaba a todos desde la esperanza. también. Por ejemplo. al rechazar el ilusionismo de la pintura tradicional y al orientar la actividad creadora ha- 49 . psicólogos. ya con una perspectiva más abierta. narradores. los jóvenes pintores concretos. “Con referencia al arte de este período. Los derrumbes y derrotas posteriores no han podido impedir que aquellas ideas. de fiesta y con esperanza. la oligarquía vacuna en el Gobierno de mi país festejaba el Cente- nario de la Argentina y lo hizo bajo estado de sitio. Lalo Painceira Kandinsky fundamentaba en su libro la abstracción en el arte. los figurativos. aplicando a los inmigrantes la temida ley de residencia. de revoluciones y de libera- ción nacional de pueblos del Tercer Mundo. como actores. bailarinas. que también caracteriza la creación actual. músicos o simplemente bohemios. los pintores sociales. aquellos sueños permanezcan vivos en un horizonte que algún día alcanzará la humanidad. puede proceder de otra faceta del mundo contemporáneo. años maravillosos de transformaciones. Tengo una última advertencia. Porque entonces tener esperanza no era ser un iluso. las modalidades más dinámicas y her- vorosas. los creadores soli- tarios como Edgardo Vigo y Lido Iacopetti. tempestades pasionales o magnéticas’. a los ‘50 y ‘60. los que estaban en Bellas Artes y lo extiendo a quienes fueron amigos y compañeros de búsquedas. sociólogos. modestamente. filó- sofos. El infor- malismo. popular. nuestros rivales pictóricos de entonces. la obsesión por lo inventivo. Incluyo en el homenaje a todos los que hicieron posibles esos sueños aunque no hayan compartido nuestra propia vereda pero que caminaron en la misma direc- ción.

asesinada en Auschwitz. Editorial Eudeba). para ser más exacto. son factores dominantes de esta tendencia que se revela ante todo como una transformación en la técnica creadora. Edith Elorza. amado y profético. El grueso empaste. en la voz de quien fue su gran teórico: Juan Eduardo Cirlot. atrayente por lo nuevo y desconocida. el gesto petrifi- cado en la materia. 50 . Al Infor- malismo lo entendimos como un hijo directo del Expresionismo. un interés apasionado por ella y por todos los elementos que se consideran necesa- rios y plantea de nuevo las relaciones del hombre con el cosmos. Y nosotros lo adoptamos como precepto y lo leíamos de sus li- bros en las mismas mesas del “Capitol” para debatirlo. bien a chorro o por grattage. hoy en los altares del catolicismo y que la hizo escribir esperanzada: “…Pero el nuevo espíritu ha hecho ya acto de presencia. la tensión de lo natural a lo tectónico y a cierta configuración simbólica. Expresionismo que conmovió a la filósofa cristiana de origen ju- dío. Lo advertimos palpablemente en la filosofía y en los principios de un nuevo arte. esto es el Informa- lismo. Antes de penetrar en la vida del Grupo Sí y en el pensamiento de los teóricos que entonces leíamos desordenadamente. lo hace con una fe. convertida en monja carmelita con el nombre de Teresa Benedictina de la Cruz. Para dejarlo en claro desde el comienzo. el signo. el movimiento al que adherimos totalmente con el Grupo Sí. a mi país y a ese mundo con fisuras insoldables. cómo recuerdo yo a aquella ciudad universitaria de fines de los ’50. Tomás Abraham y otros. y no hay duda de que acabará imponiéndose. en el expresio- nismo” (Vidas filosóficas. suprimien- do los últimos residuos del ilusionismo pictórico”. que dotó de luz a la convulsionada Europa para que tomara conciencia de la profunda crisis que atravesaba. corresponde contar cómo era La Plata o. debo cumplir con el precepto de Kandisky. EL BLUES DE LA CALLE 51 cia un profundo enfrentamiento con la materia. Por lo tanto. Edith Stein.

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PRIMERA PARTE .

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sentíamos 55 . Por lo tanto. señalo que los integrantes del Grupo Sí. Realmente nos sentíamos habitantes de un limbo sin raíces: hijos de una cultura que no era la propia y ajenos a La Plata. los “iracundos británicos” y el cine europeo. Pero así pintábamos. UN MUNDO I. Nos asumíamos como pintores y nos sen- tíamos representados por el Informalismo. Con toda humildad y sin que esto encierre un juicio de valor. CAPÍTULO I HABÍA UNA VEZ UNA CIUDAD. no frecuentá- bamos locales de moda ni íbamos a bailar en ellos o al “Jockey Club” o a sitios similares. debatíamos y que nos formaron. a la que no sentíamos como nuestra sino como perteneciente a la generación de nuestros padres y a los jóvenes que los imitaban y que se mostraban en las calles del centro. UN PAÍS. Sencillamente no cumplíamos con esos ritos que daban identidad a la mayoría de los jóvenes de las ca- pas medias platenses. esas eran nuestras lecturas y las películas que veíamos. no nos identificábamos con nuestros pares de capa social y por lo tanto. la beat generation. pese a no haber atravesado las condiciones que engendraron esos movimientos.

Y La Plata. no era y nunca había sido así. Los platenses en aquellos años caminaban sin prisa y en realidad. Al ser la ciudad sede administrativa del gobierno provincial y de todos los poderes. Viven. Hablo desde nuestra mirada encendida. nunca son de manera definitiva sino que se van construyendo con sus habitantes. ma- durar y avanzar en el camino elegido. nosotros también. romper los límites de lo posible. angustia. de lo que acontecía en el país y en el resto del planeta. Todos seguíamos a los lentos y ruidosos tranvías que imponían a todos el ritmo de marcha desde sus ruedas gastadas. “Hay otro mundo y está en éste”. música y también dolor. la juzgábamos como una gigantesca oficina pública abierta sólo para trámites y largas esperas. establecimos esa relación dia- léctica de transformación mutua que toda persona mantiene con su tiempo. se modifican. Sí. 56 . Pero en realidad ésa era la ciudad de nuestros mayores y de la pequeña burguesía. Para noso- tros. verdaderos laberintos para todo visitante. Porque La Plata profunda. advirtió Paul Éluard en la Francia herida de posguerra. Las ciudades viven. también sus habitantes adoptaban esa grisura oficinesca al caminar por sus calles. Y sus habitantes. poesía. EL BLUES DE LA CALLE 51 la necesidad de desprendernos de ella si queríamos crecer. fue exponente de su época. movimiento. paridos desde el corazón mismo de la lucha. y por sus diagonales. nada más. sufren cambios. como se verá en la contextualización de nuestra pequeña historia. rebeldía. como un reino de la denomi- nada “clase media” -término discutible que obliga a preguntarse sobre la amplia diversidad de sus integrantes. Y La Plata no era una excep- ción. color. crecen. estancos y uniformes. Bastaba atravesar el espejo de Alicia. cuyos nombres ignoraban porque lo que vale es el número. para ingresar a mundos llenos de luz. voces discordantes y gritos. incluyéndonos. con su propio relato his- tórico. pero es así como orgullosamente se autocalifican y como se la llama en general. Porque las ciudades no son sitios muertos. llena de sed y de cambios urgentes que no encontraba respuestas. clamores nacidos en la protesta. A La Plata la juzgábamos conservadora y pequeñoburguesa.

Qui- zás se podrían sumar algunas expresiones del conceptualismo y desde ya. En nuestro país irrumpió a fines de esa década. desde sus entrañas cultura- les. Así lo vivimos y sentimos. Lalo Painceira Usando como pretexto este relato o este recuerdo del Grupo Sí. Pero no todo está concluido ni cerrado. pateamos el tablero de la cordura y clavamos el impre- visto y la incertidumbre en el corazón de la rutina platense. su su- perficie. porque representábamos a una vanguar- dia que hasta hoy es la última que produjo el modernismo. Para eso se debe atravesar el espejo. El relato continuará hasta su extinción. que fue 1960. mostrar los “mundos otros” que habitaban la ciudad y cómo empezaba a tomar cuerpo. Años en los que. En las principales capitales del Norte. por lo tanto. del alma. a fines de 1962. Existen corrientes del pensamiento moder- no que permiten ilusionarnos y percatarnos de que todavía se mantienen abiertas algunas expectativas y. la anárquica rebeldía del Mail-art. del deseo y de los sueños compartidos. artísticas. trataré de describir cómo La Plata vivió ese año bisagra en la historia del siglo XX. quizás todavía se puedan parir nuevas vanguardias. esa década que cambió al mundo o mejor dicho. ¿Por qué en 1960? Porque voy a contar la vida del Grupo Sí y su fundación se concretó en ese año. mostrar ese mundo otro es también el propósito de este blues dedicado a la movida joven de la calle 51 a principios de los ‘60. esa prima- vera que sentimos brotar de manera arrebatadora en la pintura platense de 1960. Cruzar la fron- tera de ese espejo es atravesar la propia imagen reflejada. que hizo soñar al mundo. Fuimos una consecuencia o derivación de un movimiento cuyo origen más cercano se remonta al Expresionismo y con in- fluencias innegables del Surrealismo. refiriéndome a la pintura. haciéndose visible para una ciudad pensada desde el orden y que paradójicamente. Lo cierto es que el Informalismo tuvo en La Plata su clara y única manifestación en el Grupo Sí. el Informalismo nació a comienzos de los años cin- cuenta. Cruzaré el espejo utilizando ese pretexto. universitarias y obreras. siempre acunó rebeldías. Al fin y al cabo. la ficción que mostramos a los demás y que divide la piel de la sangre. Lo cierto es que se visibilizó a través de una mutación en la plástica que 57 .

en aquella etapa de la vida. Se suma a esto el oficio necesario para sustentar la obra y ese misterio que le brinda el halo fundamental. Dimos la cara. es un concepto romántico. expresiones políticas. como es sabido. incluida su ideología. además del arte. 1961 y también en la de 1962. 58 . EL BLUES DE LA CALLE 51 acompañó los cambios que se hacían notables en la vida mis- ma y que abarcaron. La pintura es una creación individual. las “polillas románticas”. lo hicimos manejando fundamentos teó- ricos suficientes para poder defender nuestra estética ante el cues- tionamiento de los sectores tradicionalistas y también. en las tres exposiciones de pintura que realizó el Grupo Sí en 1960. se quiera o no. Así establece el diálogo con su tiempo que derivará. Dimos pelea. el aura. un parto en la soledad más absoluta donde el autor vuelca su ser íntegramente. y no nos queda- mos experimentando y buscando cobijo y seguridad personal en la tranquila soledad de un taller y en la palmada condescendiente de un amigo. Como comienza vislumbrarse en este relato. descendientes del grupo porteño de Tomás Maldonado y del Madi. a veces. por ese camino. como clamaba Squirru. El que transitan dentro de la bipolar historia del arte. Desde ya. inclu- ye la profecía. las costumbres y las relaciones sociales. ambos protagonistas principales de la década que comenzaba. como lo descalificó un joven Tomás Maldonado a fines de los años cuarenta. en un compromiso existencial a través del ejercicio de su libertad. Cuando salimos a la luz. narro la visión de un grupo que optó orgullosamente. hablo de ese juego dialéctico entre lo personal y lo colec- tivo. Esta irrupción del arte nuevo que significaron el Informalismo o el Expresionismo abstracto se hizo visible en La Plata a partir de aquel “XVI Salón Estímulo” que mencioné en el Prólogo y después. Así nacieron los ‘60. no todo es mecánico en la vida ni en el arte. aunque ésta no abar- có a todo el grupo ni se realizó con esa denominación colectiva. aun- que no sea consciente. Y sí. aunque no sea de manera explícita y más aún. incluyendo los espacios que comenzaron a ganar la mujer y los jóvenes. Mucho menos. la poesía en su sentido más elevado que. Y ganamos nuestro espacio desde la lucha. los que provenían de los artistas geométricos. la relación particular del artista con su tiempo.

treinta y cuarenta y. en diferentes épo- cas y lugares de la ciudad. además habría que señalar el paso por el “Conservatorio Provincial de Música” y por Bellas Artes. fueron los jóvenes poetas los que se alinearon a su lado. a fines de los cincuenta. Como reconocimiento a su obra. En la plástica se destacan Héctor Cartier. Lalo Painceira Como ocurre en todo relato histórico. como no podía ser de otra manera.Emilio Pettoruti. el Grupo Sí lo convocó a exponer como artista invitado en la muestra que realizó en junio de 1962 en La Plata y en la posterior del “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires. Si los precursores fueron tres. como Francisco “Panchito” López Merino en La Plata y los integrantes del grupo “Martín Fierro” en Buenos Aires. Gilardo Gilardi y en teatro. Antonio Vigo. que enfrentó una dura oposición y hasta burlas de los académicos de su tiempo y de sectores sociales con mentalidad conservadora. que rea- lizó una muestra influenciada por el Dadaísmo que escandalizó a los platenses al punto de tener que levantar la exposición por orden de los directivos de la “Biblioteca popular” en donde se realizaba. todos en la “Escuela Superior de Bellas Ar- tes”. Al- berto Ginastera. danza y expresión corporal). Sus introductores fueron Juan Cruz Mateo y sobre todo -por su trascendencia internacional. Manuel López Blanco. Dorothy Ling de Hernando (también en música. también me referiré a los años anteriores y reconoceré a los precursores y a los maestros. A la lista de precursores del arte nuevo en La Plata se sumará posteriormente. de Juan Carlos Gené. tanto en nuestra ciudad como en Buenos Aires. Vigo fue siempre un francotirador libertario y también un notable docente. vanguardias pictóricas de las primeras dos déca- das del siglo XX. Adolfo De Ferrari. Augusto Fernándes y Agustín Alezzo. Carlos Gandolfo. Francisco Javier. Oscar Fessler. Al mencionar a los precursores debo advertir que el Cubismo y el Futurismo. los maestros fueron muchos en nuestra ciudad aunque la mayoría provenía de Buenos Aires. en la Facultad de Arquitectura. Miguel Elgarte y Raúl Pacha. Alfredo Kleinert. Ocurrió en los años veinte. de maestros como Luis Gianneo. Guillermo Martínez Solimán. En danza es obligatorio nombrar a esa gran creadora que 59 . llegaron a La Plata tempranamente e incluso antes que a Buenos Aires.

por sus caracterís- ticas grupales y colectivas. sino también en las ciencias humanís- ticas y en la política. Historia. de las carreras de Filosofía. Este fenómeno notable en los primeros años de la década de los años sesenta. Teniendo en cuenta lo ya contado cabe aclarar que nuestra visi- bilización no se circunscribió a las aulas ni a las exposiciones o sa- lones y museos de arte. sitios que a veces compartían con otros. quienes a través de la enseñanza teórica o práctica abrieron mentes jóvenes y las vaciaron del lenguaje insípido de la rutina platense. psicólogos y profesores. pero hubo otros grupos de- dicados a disciplinas distintas que encontraron sus propios lugares. si hubo otras razones que abonaron el nacimiento de esa primavera que entre muchos otros aportes. Letras. Receptora de este combustible. lecturas e información que recibíamos que valorizó y dio contenido a los encuentros noc- turnos. incluyéndonos a nosotros. la nueva generación irrumpió en los ‘60 para tutearse con su tiempo y con lo que sucedía en el mundo en una suerte de internacionalismo iconoclasta. tanto en el país como en el exterior. que no sólo existía en el arte. precursora en todo lo relacionado con el movimiento expresivo y el conocimiento sensorial del cuerpo. que nos permitió convocar a otros jóvenes inquietos con los que intercambiábamos información y de- batíamos hasta altas horas de la madrugada. 60 . EL BLUES DE LA CALLE 51 fue la alemana Dore Hoyer y debo mencionar a Clarita Maiztegui. Son sólo algunos nombres a los que deberían agregarse profe- sores de la Facultad de Humanidades. La actividad y los debates diarios en esos enclaves ubicados en el centro de la ciudad fueron importantes. En esa ciudad con la que no comulgábamos. sociólogos. filósofos. Ciencias de la Educación y la flamante Psicología. no volvió a repetirse jamás en La Plata. Ambos como herederos de los grandes centros emisores de cultura que empezaban a mostrar sus llagas y angustias después de la Segunda Guerra Mundial. parió un arte rebelde y nuevo para la ciudad al mismo tiempo que brotaba en Buenos Aires. Cabe preguntarse qué lo generó o si brotó espontáneamente. literatos. Nuestra cueva fue el “Capitol”. Muchos de aquellos jó- venes trascendieron luego el límite platense para ser reconocidos artistas. encontramos un refugio. una isla.

como decía Antonio Gramsci. apelando al grito cuando fue necesario e incluso abrazando. Siglo XXI editores. El encuadre dialéctico propuesto por Kandisky. sin excluir otras maneras de pensar. que lo empujaron hacia adelan- te. La cita completa de Kandinsky es la siguiente: Toda obra de arte es hija de su tiempo y muy a menudo. Fuerza que nos permitió genera- cionalmente abrir ventanas de libertad y creatividad. Escuché y transcribiré tes- timonios de otros protagonistas de ese año bisagra entre las dos décadas que cambiaron al mundo. que comparto. nos formaron e impulsaron a “enfrentar la vida con el pesimismo de la inteligencia pero con el optimismo de la voluntad”. no abarca sólo a los artistas. más adelante. fuimos sus hijos. Cada época de una civilización crea un arte que le es pro- pio y que jamás puede repetirse. el arte es un producto histórico y por lo tanto. la madre de nuestros sentimientos. Capital cultural. 2003). opté por la afirmación de Wassily Kandinsky en 1910 como punto de inicio y justificación para atravesar el espejo de Alicia y sumergirme en aquella ciudad que sentíamos conser- vadora y pueblerina y de la que. Este concepto. el compromiso político para los que sentimos ese paso como algo imprescindible. lo explica con claridad Isabel Jiménez: “La comprensión del mundo social pasa necesariamente por la cons- trucción del espacio de las posiciones de los hombres y mujeres que lo construyen. ya que todos somos hijos y a la vez hacedores de nuestro tiempo. Por todo esto. escuela y espacio social. al mismo tiempo que son construidos por él” (Estudio preliminar a Pierre Bourdieu. En síntesis. que es básico. sin darnos cuenta. Lalo Painceira Mi memoria no será la única fuente. Intentar revivir los principios del arte pasado sólo puede conducir a la producción de obras nacidas muertas. social. Responde a su tiempo 61 . Se extiende a todo hombre. Parte de esta crónica estará compuesta también por las lecturas que. sin embargo.

Goya. los Dadá. y Gonzalo Cháves. los expresionistas. El relato. EL BLUES DE LA CALLE 51 como integrante de ese espacio complejo y múltiple que se deno- mina “cultura”. como apéndice). los cuatro post-impresionistas. a zambullirnos en los años ‘50. Esta particularidad quedó demostrada por varios exponentes que se adelantaron a su épo- ca. Porque si bien el artista es hijo de su tiempo y a la vez. contará con dos aportes (uno de ellos. sin pretender desde ya una comparación. Aclarado todo esto. Pero frente al arte no caben esquematismos ni posiciones rígidas. que se refiere al grupo de pintores geométricos del que formaba parte en aquellos años. los holandeses del Neoplasticismo. Todos ellos incomprendidos por sus contemporáneos y valorados con posterioridad. Por- que si toda obra y todo artista sons hijos de su tiempo. Señalaré sólo los que influyeron de alguna manera en el nacimiento del arte de su tiempo. Tomaré un camino inverso al que generalmente se sigue en una contextualización. Picasso. De lo micro a lo macro. ¿qué hechos se produjeron en aquellos años en el mundo. Bruhegel. que justificaran las vanguardias y los sueños colectivos que instalaron cambios radicales en la sociedad? En este primer capítulo trataré de enumerar sintéticamente los principales sucesos que conformaron aquella coyuntura histórica y única. en nuestro país y en nuestro caso. aportando un trabajo sobre las jóvenes “sixties”. Munch. Pero por ahora retomo la frase de Kandisnsky porque me obli- ga a contextualizar las expresiones de vanguardia que generó. para retornar luego lo particular. que fue el gran vientre que parió con dolor la década de la esperanza. también lo trasciende y a veces lo anticipa proféticamente. Basta mencionar. la Bauhaus y a otros más recientes. 62 . Turner. en La Plata. Los escribieron dos muy queridos compa- ñeros de vida y de utopías: la Dra en Psicología y profesora titular de la UBA Ana María Fernández. los impresionistas. que en su adolescencia se integró como amiga a nuestro colectivo. El Greco. los constructivistas y los abstractos rusos. además de contener el testimonio de quienes protago- nizamos aquella movida estética. a gigantes de la pintura como El Bosco. Partiré de La Plata y continuaré con el país y el mundo. los cubistas. uno de sus hacedores colectivos.

“la Estación” era y será siempre la de trenes. A los tranvías. con caballos de trote cansino que se estacionaban en unas pocas paradas fijas. algunas calles con empedrado original y otras directamente de tierra.613 personas. Lalo Painceira II. Las de “Ómnibus” eran y serán “las terminales”). se- mejante en sus costumbres a un pueblo grande de provincia. la memoria colectiva de las capas medias platenses ha construido una imagen calma y pue- blerina de aquella ciudad que parecía marchar al ritmo de los enormes y ruidosos elefantes eléctricos que. Si mi padre viviera y me quisiera contar cómo era aquella ciu- dad. una afección endémica entre los habitantes del cuadrado perfecto y las calles numera- das. se hubiera aferrado a la melancolía. taxis y mateos se agregaban algunas 63 . ya viejos. Y el dato no es vacuo. El censo de 1960 estipuló que La Plata (sin Berisso ni Ensenada) contenía sólo 337. el censo de 2010 determinó que la habitan 649. y hubiera comenzado su relato con un dato: en esos años todavía había tranvías en La Plata. como por ejemplo la Estación (para los viejos platenses.060 habitantes. no obstante su apa- rente deterioro. dentro de su famo- so cuadrado fundacional. que era común que para recorrer sólo cinco o seis cuadras recurrieran al tranvía. Esa dimensión que tenía La Plata en 1960 facilitaba a sus ha- bitantes un andar pausado porque la ciudad parecía pequeña. Y se parecía tanto. porque a partir de olvidos honestos y también de recortes interesados. prestaban un servicio eficaz en calles en las que había pocos automóviles y que habitaba la mitad de su pobla- ción actual. Además de los tranvías. con veredas angostas estrechadas por zanjas. Tampoco se olvidaría mi padre en su relato de los últimos mateos. porque en los pueblos siempre las distancias se estiran como si se midieran en cuadras de campo. La Plata contaba entonces con otros medios de transporte: automóviles de alquiler con paradas fijas sobre arterias principales y ante edificios públicos o con mucho movimiento de gente. (El pago chico) La Plata de los años cincuenta se mantenía fiel al trazado per- geñado en 1882 por Pedro Benoit y contaba.

Todos ellos. desde ya por nosotros. Ocurrió en 1910. Así viajábamos. que en sus vagones llegamos a transportar los cuadros de gran porte que expusimos en el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires. contaban con un salón comedor para los de primera clase. con unidades rojas. Romero y Abasto. que unía La Loma. obreros y. Pero. Para Buenos Aires se podía optar también por dos líneas de ómnibus. La Plata fue una de las prime- ras ciudades latinoamericanas que utilizaron tranvías eléctricos. Un dibujo excelente de Calé que publicó “Rico Tipo” mostraba ese fenómeno en Buenos Aires. y en su apogeo llegó a contar con 19 líneas y un tendido de vías de 139 kilómetros que unía grandes distancias: el centro platense con Los Hornos y La Loma. víctimas de la prepotencia del automóvil. Gonnet. estudiantes. Ringue- let. ¿qué importaba esa lentitud en una época en que sólo las urgencias requerían velocidad? Esa relación afectiva de los platenses con los tranvías fue prolongada porque había sido muy precoz. hace algo más de un siglo. que en ese tiempo 64 . no eran rápidos. y hasta con Berisso y Ensenada. Los mateos dejaron de caminar La Plata en 1965 y los tran- vías y trolebuses. constituían el servicio de transporte público en aquella ciudad de piel tranquila en la que cada barrio mantenía su identidad. EL BLUES DE LA CALLE 51 líneas de ómnibus y el trolebús. También en los años cincuenta y en 1960 era muy utilizado el ferrocarril para trasladarse del casco urbano a Tolosa. en 6 entre 54 y 55. Ese fue nuestro transporte preferido cuando establecimos nuestro taller en Ringuelet. y a Hernández. y el “Río de la Plata”. La Granja. la Universidad y la estación. Es cierto. Los trenes de entonces eran seguros. aunque los tranvías eran reyes indiscutidos y los preferidos por todos. Tribunales. Los domingos de fútbol los tranvías eran copados por los hinchas que viajaban colgados y hasta en el techo. Cumplían sus horarios y a la mañana. Juntos. Muy esporádicamente usábamos el ómnibus 18. mediodía y noche. City Bell y Villa Elisa. cómodos y limpios. a sólo una cuadra de la estación. El tren también era utilizado para viajar a Capital Federal por profesio- nales. El “Expreso Buenos Aires”. un año después. con unidades azules y terminal en Plaza Italia.

en la que no eran comunes las injusti- cias sociales ni la miseria. con sillas instaladas en las veredas mientras los pibes correteaban y jugaban seguros. Todavía a fines de los ’50 y comienzos de los ’60. sitios turísticos en general y campos deportivos de algunos clubes. de pollera. que se apostaban en “La París” y “La Perla” de saco y corbata. Recién a mediados de los ‘50 se aventuraron a usar pantalones las jóvenes estudiantes. incluidos los jóvenes. como el balneario del “Jockey Club” o el “Regatas” en Punta Lara. Córdoba. como se los prefiera llamar. distinta de las premuras actuales. y el centro En aquella ciudad de características pueblerinas. respectivamente. por- que no había tráfico. El centro era la denominación que recibía su tramo comprendido entre Plaza Italia y Plaza Rocha. Su prestigio continental atraía a alumnos de países distantes como 65 . la 7 era la calle principal. poco a poco se fue deshaciendo aquella imagen sosegada y mansa de los relatos de los viejos platenses que todavía pare- cen extrañar ese damero de barrios definidos. Es importante subrayar que los eficaces tranvías. y a las mujeres. gratuita y laica. Antes el pantalón femenino tenía usos exclusivos: quintas de verano. Debe remarcarse que La Plata fue siempre una ciudad de jóvenes gracias a su Universidad pública. Por esta causa. trolebuses y trenes eran estatales. La escandalosa pobreza que eclosio- nó en 2001 comenzó a visibilizarse a fines de los ‘50. al imple- mentarse en el país las políticas neoliberales de ajuste. los platenses típicos se vestían para ir al centro y lo común era ver a los hombres. Mar del Plata. La vida social y estudiantil. gracias al desembarco de los vaqueros o tejanos o jeans. Lalo Painceira eran parte de La Plata y constituían sus Secciones electorales 8ª y 4ª. incluidas sus adyacencias hasta 5 y hasta 9. Este pequeño resumen a partir del transporte quizás ayude a vi- sualizar esa ciudad de aparente vida pacífica cotidiana. siestas obligadas y anocheceres de verano en familia. Pero no era común verlos en el centro hasta fines de esa década.

66 . además de los limítrofes como Paraguay y Bolivia. la rebeldía personal. integrantes del Grupo Sí y de la llamada “clase media”. Y nosotros no lo fuimos y cada uno por sus razones particulares. de las grandes huelgas. que nos embargaba a cada uno de nosotros. Siempre los estudiantes pintaron la ciudad de un color y una vida distintos del gris de sus capas medias. Por el contrario. como si llevara una cámara de cine en mano. la nuestra? Supongo que en primer lugar lo debemos a la época que nos tocó vivir y que sumamos aquella rebelión colectiva a la propia del crecimiento. Es importante recordar que en los años cincuenta no era común en las capas medias de La Plata que adolescentes y jóvenes se rebelaran. la particular. Y desde ya. Ese coctel nos impulsó al combate contra las fronteras y los valores que no compartíamos y que nos trataba de imponer una sociedad a la que enjuiciábamos. ¿cómo dimos el primer paso? ¿Quién nos empujó? ¿Cómo empezamos a alejarnos de la pequeña burguesía platense de la que proveníamos. Yo me escudo de nuevo en Vardá y opto. Venezuela o Perú. Hablo del platense típico. “a lo Zen”? Y. la mayoría ansiaba con fervor parecerse a sus mayores y hasta se disfrazaban de ellos copiando sus vestimentas y hasta sus gestos. Todo sostenido desde la necesidad de construir poco a poco el espacio propio. de las luchas sindicales y tampoco de las estudiantiles. aunque muchos de los que concurrían a la universidad fueran sus hijos. al menos grupalmente. EL BLUES DE LA CALLE 51 Panamá. Colombia. de sus usos y costumbres? ¿Qué nos hizo romper los lazos que nos ataban a un futuro previamente planificado. Desde ya que en estas apreciaciones no tomo en cuenta a los protagonistas de las rebeliones obreras. de ser así. por subjetivas que me permitan visualizar a los que influyeron en mí. ¿Cómo se rompe el cordón umbilical que ata a preceptos familiares y de clase? En nuestro caso específico. ¿quién o quiénes oficiaron de maestros y nos propinaron el golpe con la Gracia que nos puso en marcha en la senda propicia y personal. Del adolescente del centro. seguro? ¿Cómo hicimos conciente esa iluminación que nos apartó del camino prefijado? ¿Fue repentina. intransferible.

son caminos personales que ni siquiera los hermanos comparten. habrá tenido una mano tendida que lo subió a ese barco nuevo que tenía la proa apuntando hacia otro puerto. mi visión del mundo fue diferente. Era un hombre de izquierda. Desde ya. por brindarme la libertad y por su pacien- cia. Nos atendía en grupos en una habitación que daba a la calle en la que había dos mesas grandes y dos bibliote- cas que admiré desde el primer día motivado por la curiosidad que siempre me despertaron los libros. como se lo llama- ba. hubieran sido caminos impenetrables. el progresista en una cuadra en la que abundaban los profesionales o empleados públicos radicales y conservadores. Así de simple. La oposición de valores inculcados fue creciendo conmigo como algo innato y desde pibe fui discutidor y opositor a las afirmaciones de mis mayores. Si en este día de julio de 2010. Por lo tanto. tanto en la enseñanza primaria como en la secundaria. empezaría agradeciendo nuevamente a mi hermano mayor. opuesto al conocido y al tradicional. por introducirme en lecturas y disci- plinas que sin su ayuda. Por lo tanto. no se debió a una herencia cultural familiar. al menos en mi caso. Porque en aquellos años en donde todos se conocían. Lalo Painceira El primer paso es reconocer que la rebeldía. integrantes del Grupo Sí. sin darse cuenta. Y me hubiera gustado recibirlos en préstamo o que me los ofreciera. pero me tuve que contentar con mirar sus lomos y retener a sus autores: Héctor 67 . Si busco un origen lo encuentro en mi predisposición natural hacia determinadas lecturas que provocaron mi adhesión y también a palabras de personas que. en cada barrio había un maestro particular. Además a mi padre. Como si hubiera nacido en la vereda de enfrente. Y a él nos enviaban nuestros padres con absoluta confianza cuando tropezábamos con obstáculos en alguna materia. invernal y helado. Pero también aparece de manera temprana el maestro de mi barrio. Alfredo. cada uno de nosotros. El maestro que vivía en nuestra misma cuadra se llamaba Fernández Coria y fue un maestro en el más amplio sentido que tiene esa palabra. mirara ha- cia mis años juveniles. obraron sobre mí.

con otros intereses. Agosti. Sólo encuentros muy esporádicos. Usaba anteojos que nunca representaron un impedimento para la pelea ni para el combate callejero contra la policía cuando participábamos de las manifestaciones estu- diantiles a favor de la enseñanza laica. Mi curiosidad la saciaría años más tarde porque Fernández Coria nunca hizo proselitismo ni mención de sus libros. Su testimonio pasó por la soli- daridad y ante hechos concretos. Era muy delgado. y pienso que realmente se vivía como uno de sus personajes. ligeramente encorvado. “el Puntano”. Por él llegué a Los caminos de la libertad. EL BLUES DE LA CALLE 51 P. Rodolfo Ghioldi. la colección de una revista llamada “Cuader- nos de Cultura” de la que desconocía su origen. Después de ellos. sobre todo en aquel trabajo en donde entre otras obras. A su infinita paciencia y a su biblioteca les debo haber podido tutearme precozmente con el Sartre filósofo y con el endiablado lenguaje de Heidegger. También fue importante Miguel Zabala Rodríguez. siempre ampliando los textos del colegio. fue Bibi Párraga. acribillado por parapoliciales en los tiempos isabelinos. Mateo. También era contundente y descalificador en las discusiones. se definía como existencialista de izquierda y había flirteado con el Partido Co- munista. Juan B. porque mi círculo de amigos era distinto. más grande que yo y amigo en mi adolescen- cia. derivó al peronismo revolucionario. de Marx. aunque sonreía cuando me veía pasar revista a su biblioteca. pero esta amistad y otras formarán parte del relato central. de gestos ner- viosos y hablar rápido. analiza la pintura de los za- patones de Van Gogh con una profundidad existencial que sólo 68 . Cuando comencé a pintar nos dejamos de ver. ávido lector. ése que descubre que él mismo es su libertad. Justo y su resumen de El Capital. de Sartre. De una inteligencia brillante. pero generoso en el prestar li- bros y compartir sus conocimientos. por sacarnos las anteojeras de clase y darnos una mirada más abarcativa de la realidad. la influencia más importante fue la de Víctor Grippo. Otra persona importante en mi formación desde la rebeldía. Al conocerlo estaba relacionado con el grupo Praxis de Silvio Frondizi y recién años más adelante y ya siendo abogado. Reitero: la primera puerta fueron los libros y las charlas con mi hermano mayor.

Allen Ginsberg y los escritores. y todo lo publicado por Nueva Visión. Prattolini. Vittorini y sobre todo. Es decir. con “Carmina Burana”. 69 . todavía Dios era un des- conocido que no se había cruzado en mi camino. como César Vallejo. que me mostró que el Expre- sionismo podía ser movimiento corporal. tuve que ocultar. a Neruda. Gracias a su biblioteca supe que las realidades más duras y combativas tienen alas. que el Expre- sionismo era vida y estaba vivo. el New Orleans. Miguel Hernández. Ni siquiera lo tenía presente. poco a poco. En mi mundo también reinó el jazz desde pequeño por amigos de mi hermano del medio. me fueron señalando una dirección. dra- maturgos y cineastas ingleses del “Manifiesto de los Jóvenes Ira- cundos”. a mis 16 años conocí a Bibi Párraga y me facilitó por fin aquellos “Cuadernos de Cultura” que había visto en la biblioteca color verde claro de mi maestro de barrio. accedí a la rebeldía de Jack Kerouac. como ya conté. pero en mi caso. ya que él trabajaba. editorial que comandaban Osvaldo Svanascini y Tomás Maldonado. Pasarían años para que reconociera su presencia en mi vida y tomara conciencia de que siempre había estado vivo en mí. discípulo del gran Kurt Joos. Ellos amaban el hot. Desde ya. Ellos y otros. una vereda que desde entonces no abandoné pero que en un lapso de mi historia. a tirar mi mano detrás de la línea y llegar al color y a la materia. En primer año de Arquitectura. Por su generosidad. Por último. Lalo Painceira encontré posteriormente en el Baudelaire de Sartre. Allí leí a Éluard. me fui enredando con Parker y todo el jazz moderno. pero en silencio. que ya mencioné en el comienzo. a los 18. el tango era la música que se escuchaba en mi casa y yo amaba a Pugliese. y me encontré con Agosti y con los otros intelectuales marxistas y liberales que poblaban sus estantes. Paralelamente. pero también me topé con los silencios metafísicos de Ungaretti. Pavese. recibí de regalo libros imperdibles como el de Kan- dinsky. Eso me impulsó a pintar. Ahora se cruza en mi memoria la presentación en los años cincuenta del “Ballet Nacional” de Chile dirigido por Ernst Urhoff.

Cleto Ciocchini. se me ocurre en este momento como ejemplo. entre otros valores. ¿Habrá sido La Plata a mitad del siglo pasado como la describí? De lo que estoy seguro es de que La Plata permanecía entonces fiel al cuadrado funda- cional y estaba sectorizada socialmente. donde se dic- taban todas las carreras humanísticas. En el subsuelo del viejo cine “San Martín” (7 entre 50 y 51) se encontraba entonces el “Museo Provincial de Bellas Ar- tes”. en ese reino pequeñoburgués. Con un reino pequeñoburgués estable- cido en el centro. Mientras tanto. los sectores populares se movilizaban por otras arterias en busca de precios más acomodados. como se definían con orgullo. Todavía el Onganiato no había levantado la mole estilo carcelario que puede verse hoy sobre 48. Pero era en el centro donde se recono- cían todos. aunque contara con muy buenos pintores. con la siempre arisca y contestataria Facultad de Humanidades. en donde expusimos. En una vieja caso- na de altos ubicada en 7 entre 54 y 55. incluidos sus brotes de rebeldía. sobre calle 6. se encontraba la recién mudada “Escuela de Teatro” de la Provincia (antes había fun- cionado en un espacio provisorio del viejo “Teatro Argentino”). la “Peña de las Bellas Artes”. por los que vivían no lejos de allí o en quintas grandes y paquetas (palabra de aquella época y de ese sector so- cial) del Norte platense. era la vidriera en la que se manifestaban las contra- dicciones de la ciudad. y en una ciudad sin supermercados ni shoppings. EL BLUES DE LA CALLE 51 Retorno al territorio de la memoria. exactamente el “centro”. recurrían a los negocios barriales. para consumir lo mismo. Roberto Della Crocce. viejo edificio que compartía el frente con la Fa- cultad de Derecho y el contrafrente. Eran exponentes de la clase media. imitando la moda y los modos de las clases dominantes porteñas. Paradójicamente. en Gonnet o City Bell y algunos sobre la calle Arana de Villa Elisa. bastión del arte más tradicional y conserva- dor. y sobre calle 6 entre 49 y 50. Caminaban por ca- lle 12 y por diagonal 80. con fronteras de clase definidas en su interior. Allí paseaban como si lo hicieran por las calles Santa Fe o Alvear de Buenos Aires. Sobre la calle 7 se levantaba como hoy. Ambrosio Aliverti. 70 . integrado por los que caminaban por calle 7 y sus adyacencias. el “Rectorado de la Universidad” (entre 47 y 48).

que le daba un aspecto menos formal. como el movi- miento de teatro independiente. 7 y 60. en ese momento prohibido. pero no ideológicamente. la “Biblioteca de la UNLP” y la “Radio” de la misma. en 48 entre 5 y 6 ya estaba la “Casa Radical” y en 45 y 5 funcionaba la sede del “Partido Conservador o Demócrata Nacional”. Retornemos a la calle 7 señorial de fines de los ‘50 y a su des- cripción casi escenográfica. porque de alguna manera ese también fue territorio para nuestras rebeldías y las de otros. Lalo Painceira También en lo alto y en la misma cuadra. centros culturales y políticos. Sobre Plaza Rocha. Las Facultades. Allí estaban la entonces “Escuela Superior de Bellas Artes2 (hoy Facultad). Desde ya. con fuerte impacto en esos años en el estudiantado y en los sectores intelectuales. de acuerdo con la fracción interna que lo condujera. gratuita y el ingreso irrestricto a la Universidad. la “Casa del Pueblo del Partido Socialista”. que también se expresaba en actos y manifestaciones que solían finalizar con duros enfren- tamientos con la policía. en 49 entre 10 y 11. todo permanece igual. el histórico “Coliseo Podestá”. había un gran ausente: el peronis- mo. estaba la sede del Partido Comunista. aunque mantenía su presencia hegemónica en el movimiento obrero que resistía en la clandestinidad. hoy una agrupación política extinguida con esos nombres. representada por agrupaciones trots- kistas y comunistas. más libre y desestructurado. pero en la esquina de 55. que adquirió una dimensión im- portante y convocante en La Plata desde mediados de esa década. todavía en pie como “Universidad Popular ‘Alejandro Korn’ ”. En 51 entre 9 y 10 se levantaba el viejo y elegante “Teatro Argentino” y en 10 entre 46 y 47. En 1958 recuerdo haber escuchado en los jardines del “Rectorado” a Alfredo Palacios defendiendo la enseñanza laica. encarcelado. A partir de mediados de los ’60 la realidad estudiantil variaría y la Juventud Peronista ganaría un espacio importante que a comienzos de los ‘70 la convertiría en conduc- ción a través de la JUP. pública. aportaban al centro la presencia de la juventud. 71 . En ese mismo acto escuché por primera vez voces plurales del estudiantado. al haber compartido la tribuna los ra- dicales junto a sus sempiternos aliados socialistas y anarquistas con la izquierda marxista. Pero faltaba una década.

“El Siglo”. gracias a la política del gobernador Oscar Alende. circulaban por esa arteria. la farmacia “Manes”. Fueron tiempos iluminados para la cultura platense. comandada por Jorge Blarduni. construida a imagen de la “Harrod’s” porteña. en 48 entre 5 y 6. por lo tanto. En la esquina de 50 estaba la gran tienda “Gath & Chaves”. con posiciones claramente progresistas que lo diferen- ciaron del giro a la derecha del gobierno nacional que encabe- zaba Arturo Frondizi. EL BLUES DE LA CALLE 51 Habría que señalar también otros lugares que la gente con- virtió en centros culturales. Pero más allá de la movida cultural. la relojería y joyería “Leiger”. determinadas librerías. Pero fueron fundamentalmente “Benvenuto” en su época y luego “Tarco” las que se constituye- ron en verdaderos núcleos de tertulia de intelectuales. en 7 y 55. Comandaba la cartera educativa bonaerense Ataúlfo Pérez Aznar. ocupaba entonces todo el Pasaje “Dar- do Rocha”. en 7 y 54. Sobre todo a partir de 1958. en 49 entre 7 y 8 (como hoy). la “Casa de Gobierno”. músico e intelectual destacado. en 7 entre 48 72 . decía su publicidad). que había sido en sus tiempos de estudiante uno de los más lúcidos exponentes de la generación de la Refor- ma Universitaria de 1918. de planta baja y dos pisos. las sedes de los Ministerios de Hacienda y Obras Públicas y la Legislatura. para hombres y mujeres (“da- mas. “Delmar”. como la de “Benvenuto”. estaba frente a la Universidad. porque sobre 7 y adyacencias estaban los comercios más im- portantes. en diagonal 80 y 49 (hoy en 49 entre 4 y 5). también de militantes. y en 54. en 9 y 48 (hoy funciona allí un local de la cadena de librerías “Yenny”). las sederías se ubicaban en la zona de 46 entre 7 y 8. el Nación y el Hipotecario-. jóvenes y en “Tarco”. Y sobre 6. Los empleados públicos y bancarios. porque sobre ella se levantaban los tres principales bancos de la ciudad -el Provincia. caballeros y niños”. “Oitavén”. Esa actitud progresista obró benéficamen- te para la ciudad. “Atenea”. “Tar- co” (diagonal 77 entre 5 y 6). y a partir de comienzos de los sesenta. También lo hacían los mercantiles. “La Normal’. que era estatal. Por ejemplo. la calle 7 también tenía un constante tránsito peatonal. artistas. El Correo. con ingreso en 7 entre 49 y 50 pero cubriendo toda la manzana.

que seguía las líneas modernistas del Kavanagh de Buenos Aires. En estos locales. “Don Julio” tenía mesas de estilo. en 6 y 49 (en la misma manzana del “Jockey Club”). Al 73 . como la “Don Julio”. sobre todo en “Vicent” y en “Filardi”. Y son sólo algunos de los comercios más conocidos de ese tiempo. o en el “Jockey Club”. antiguas. En cambio la de “Pedrito” era pequeña y más oscura. el primer café era “La Cosechera” (7 y 45). pero más pequeño. la farmacia “Zo- rich” estaba en 7 y 55. El edificio que lo contenía fue el primer rascacielos platense. en 48. “Macchi” (7 entre 53 y 54). En tanto. Lalo Painceira y 49. era muy luminosa por sus grandes vidrieras y su concurrencia habitual estaba compuesta por los estudiantes de Humanidades. casi esquina 9. personas que cuando se ponía el sol podían estirar la tertulia compartiendo ‘la copa en el ‘estaño’ del viejo y amplio restaurante “Gentile” (7 entre 45 y 46). por 7 desde 44 hasta 60. adolescentes y jóvenes platenses probaron sus primeros licuados y panchos. a las que se sumaron dos lecherías históricas.. a los que habría que sumar “Renin” (47 entre 7 y 8). se vestían los jóvenes elegantes de La Plata. Los bares tenían su importancia en la vida social de la ciudad. de riguroso tra- je y corbata. “Filardi” (6 entre 45 y 46) y la zapatería “La Moderna” que vendía el calzado que usaban en la calle Santa Fe porteña. y lucía un aire porteño similar a “La Giralda”. junto a la “Librería Oitavén”. junto a la óptica “Mezzanote”. Su clientela estaba compuesta en gene- ral por la gente del centro. que debía su nombre a la empresa de seguros aledaña. era natural que sobre calle 7 y en zonas aledañas se levantaran cafés y confiterías. Su personalidad estaba dada por la clientela habitual -en algu- nos casos. con un notable frente. “Vicent” (48 entre 7 y 8). En estos dos lugares los chicos. contaba con una larga barra en forma de U con banquetas altas y fijas para sentarse y consumir. Si se sigue el orden creciente de numeración de las calles del centro de La Plata. “La Cosechera” era un café tradicional que había sido elegido por la gente de pensamiento conservador. definidamente Art Decó que todavía perdura. Con estos imanes atrayendo a la gente. de rasgos distintivos. y la de “Pedri- to”. Fue construido en 1935 por los mismos arquitectos que el por- teño.

sobre 44 entre plaza Italia y 6. hasta el realismo comprometido estadounidense. como la Sidral que constituían el sueño de los chicos que concurrían a las funciones matutinas de series y dibujos de los domingos en el “Astro”. casi sin mesas. como Ionesco. A la vuelta. socios en las mismas agrupaciones estudianti- les. Y no puedo dejar de mencionar su inolvidable puesta de “Las brujas de Salem”. al que se sumaban Víctor Manso. Era el escenario de acuerdos. o de los adolescentes que iban religiosamente a los continuados de los martes en el Mayo. el “Bristol”. En ese reducto de 44 actuaba en ese tiempo. estaba el “Teutonia”. que después fue remodela- do. de Arthur Miller. eran muchos los que se mostra- ban en la puerta de “La Perla” pero. dando sus primeros pasos. allí se prologaban o epilogaban las reuniones nocturnas de la Federación Universitaria de La Plata (FULP). A media cuadra del “Bristol” pero sobre 47. famoso por sus precios económicos y sus sándwiches de mortadela que se acompañaban con gaseosas hoy inexistentes. Mariano García Iz- quierdo (además recordado poeta) y Martín Adjemián. cervecería típica alemana con mucha madera a la vista. pegado al “Cine Mayo”. Además. Walter Zuleta. reserva- dos y hasta un palco para orquesta. cuyos clientes habitua- les eran los estudiantes universitarios y algunos sectores radica- les y anarquistas. para ser vistos y mirar a las chicas del centro. “trenzas” y “roscas” entre los diferentes grupos. se 74 . Al “Teutonia” concurrían los jóvenes de la sociedad platense. estaba el “Teatro Nuevo”. En 48 entre 7 y 8. “La Cosechera” mutaba y se poblaba de parroquianos vestidos de informalidad. estaba el viejo bar “Astro”. a la hora de consumir. con una actitud más política y comprometida al esti- lo del movimiento independiente porteño. EL BLUES DE LA CALLE 51 atardecer y a la noche. En su sótano funcionaba el teatro independiente “La Lechuza” (hoy en 58 entre 10 y 11). En 7 y 47 había otro bar. un grupo de berissenses encabezados por Lito Cruz y Federico Luppi. un reducto vanguardístico comandado por Lisandro Selva que hizo conocer a los platenses desde el teatro de avanzada europeo. los mismos que a las 5 de la tarde habían tomado el té con masas en “La Perla” o simplemen- te habían permanecido parados en la esquina. “El Astro” original era pequeño.

creo que se llamaba “Malvinas”. estaba el bar americano “Víctor”. con asisten- cia de adolescentes de los barrios que empezaban a acercarse al centro. tradicional confitería que convocaba a un grupo heterogéneo pero de cierto nivel social o cultural. como hoy. con sus baños turcos y restaurante. Junto a ella se instaló una fábrica de sándwiches de miga que vendía a precios económicos sus formidables planchas y rollos. y enfrente. A media cuadra de “La París”. una de las tantas simulaciones típicas de la clase media platense. el local de “La Venecia- na”. 56 y 57) y en 7 y 59. Horacio Nuñez West y los Ponce de León. sobre 49 y hacia 8. En 7 y 49 se instalaba el reinado de “La París”. En la esquina de 9. Cada uno con sus clientes habituales. se levantaba el majestuoso edificio del Jockey Club en cuyos salones se mezclaron a través de la historia figuras progresistas como Alejandro Korn o los Sánchez Viamonte. estaba la otra heladería histórica platense: “Pérsico”. Gustavo García Saraví. Lalo Painceira pasaban al “Astro”. se abrió el primer bar americano de La Plata. estaba el edificio de “La Protectora”. pero entre 8 y 9. pero hacia 8. Al lado. La tenía instalada en la pared lateral lindante con su cocina. que ya se había reducido al local de la esquina. sobre 7. y tenían su mesa poetas de la generación del ‘40. estudiantes y pro- fesores universitarios. distribuido en un salón amplio que no contaba. pero sobre 49. A “La París” concurrían profesionales. Además. pequeño pero similar a los que maravillaban en Mar del Plata y con las mismas ofertas. pegado a la tradicional basílica de “San Ponciano”. con los alumnos de la 75 . empleados públicos. El segundo y deslumbrante bar americano se abrió en 8 y 47. el “Costa Bra- va”. con la pequeña burguesía conservadora y ra- dical. También iban a La París las familias platenses. El resto de los cafés y pizzerías se enhebraban a lo largo de calle 7 hacia 60: “El Parlamento” (7 y 51). como Roberto Themis Speroni. Siempre sobre 49. con una barra central. era sede del teatro independiente “Los Duendes”. En la vereda de enfrente. junto al cine “Rocha”. heladería histórica de la ciudad. “El Cabildo”. “Pizzería Sorrento” (7. había un restaurante cuyo nombre no recuerdo. En diagonal 80 y 48. “El Cabildo” (7 y 54). bancarios.

Allí se mezclaban todos: familias. Ubicado frente a la Legisla- tura. al que concurrían universitarios y noctám- bulos. en diagonal 79 entre 1 y 2. en cambio. con reservados para comer sus famosas milanesas cortadas con papas fritas acompañadas por cerveza o vino. que permanecía abierto hasta la madrugada porque recibía a quienes habían ido a la función noche o tras- noche del cine o el teatro o. la pizzería “Bacci”. congregaba a grupos heterogéneos con fuerte presencia estudian- til universitaria. “La Aguada”. En aquellos años. algunos intelectuales e integrantes de coros. El “Parlamento” era el sitio de reunión de platenses de la entonces generación intermedia. Otros lugares emblemáticos de aquella ciudad de fines de los cin- cuenta y comienzos de los sesenta fueron el “Rivadavia”. estudiantes. que comenzó a im- ponerse a mediados y finales de los ‘60. en 50 entre 7 y 8. con una clientela similar a ‘Sorrento’ pero entre los jóvenes predominaban quienes habían comenzado a adherir a los sectores progresistas del peronismo. intelectuales. Había otros sitios de reunión emblemáticos para la época. Las mesas eran compartidas por estudiantes y profesores. profesionales. simplemente. “Costa Brava. en 54 y 5. para hablar de política. a los trasnochadores. artistas. EL BLUES DE LA CALLE 51 “Escuela de Teatro” y algunos de sus profesores notables. traba- jadores. “El Parlamento”’ es el único de calle 7 que aún hoy mantiene las características de entonces. que permanecía abierto toda la noche y contaba con billares y mesas de ajedrez o dados. que guarda intacta su identidad. el cine fue una de las ventanas más po- tentes para asomarse al mundo. era el reducto de los alumnos de Bellas Artes que allí estiraban con un café o una copa de vino o ginebra el trabajo de los talleres y el debate de las clases. La cervecería “Modelo”. otro de los que hoy mantienen el aspecto de antaño. el teatro y los ensayos de coros o de orquestas. sostuvo esa identidad aun cuando los golpes militares de- jaron sin funcionamiento por largos años al Poder Legislativo. Sorrento era el lugar elegido para comer pizza después del cine. incluida las de su clientela. A su lado. que se mezclaban con tangueros melancólicamente fieles a la historia del lugar. Fue un aporte fundamental en la formación nuestra y de 76 . como Oscar Fessler y Francisco Javier. a la coyuntura histórica que se vivía.

“La noche” (1960). La concurrencia era masiva y no para las superproducciones comerciales. un horario continuado de exhibición. que era enorme. tuve la suerte de verlo como primera película en el viejo Astro y me deslumbró). La Plata contaba con varias salas ubicadas casi todas en el centro. Como ya mencioné. como sucede hoy. sino secciones. desaparecidos a fines de los ‘50. como las juveniles y bullangueras del “Belgrano” (diagonal 80 y 49) y el “Roca” (1 entre 43 y 44. como “‘Roca”. que se discutían entre artistas. Tendría que retomar la primera perso- na. Pero el cine que provocaba y abría las mentes se estrenaba en las salas del centro: principalmente en el “Astro”. y el “Güemes” y el “América” sobre 51 entre 5 y 6. del todavía paveseano Antonioni (a “La aventura” su filme anterior. “Mayo” y “Rocha”. Ese es el cine que formó a nuestra generación junto a lecturas. Lalo Painceira los jóvenes en general. “Hiroshima mon amour”. Un clásico: para los aniversarios de Gardel. “París”. Había otras más alejadas. Por- que en todos los cines se exhibían dos películas por función y en algunos. 49 y también sobre 8. porque se sentían expresados por esos parientes tan lejanos. Lo máximo era agregar una película a horario más temprano que a la tarde y los fines de semana. tres. nos sentíamos expresados por esos parientes tan lejanos. universitarios e intelectuales en los cafés que los congregaban. de Resnais y Duras (1959) o “Recordando con ira” (1958) de Ri- chardson y Osborne. “Belgrano”. el trasnoche. la gente aplaudía como si hubiera cantado en vivo. En 77 . ese magnífico fresco que trazó Fellini de la Italia de los cincuen- ta. y en pocas oportunidades en el “San Martín”. “Ocho”. “América” y “Güemes”. como hoy. “Los cuatrocientos golpes” (1958) de Truffaut. No había. frente a la Estación). sino para las películas de mayor valor y contenido artístico y hasta ideo- lógico. “El Select” no era sala de estrenos pero sí de ciclos de Cineclub después de que éste abandonara el coqueto cine “París” y luego el “Astro”. sobre la calle 7 o sobre 48. el nuevo cine convocaba a gran cantidad de público y se hacían colas para ver “La dolce vita” (1959). se exhibían sus tres películas y cuando Carlitos finalizaba una canción. además de otras pocas salas periféricas.

Se constituyó en uno de los centros de la movida 78 . el “Teatro Universitario”. En ese paisaje urbano debe ubicarse al bar “Capitol”. No puede obviarse el “Club de Ajedrez” de 6 y 54 que albergó nada menos que a Rodolfo Walsh cuan- do estuvo radicado en La Plata. algunos casi adolescentes. heredado del mítico grupo que integraron en los ‘40 entre otros. en realidad. frente a un vaso de cerveza. el CLIMN. Rodolfo Kuhn. Clarita Maiztegui y Atilio Gamerro y que en su versión de esa época dirigían María Mombrú y Enrique Escope. Leonardo Favio. Sirva como testigo de la vinculación de Walsh con La Plata. con inquietudes a flor de piel y mentes abiertas. un temprano desprendimiento de “La Lechuza” (49. el de la Universidad. una noche asfixiante de verano. EL BLUES DE LA CALLE 51 la producción nacional cinematográfica la identificación pasaba por el cine de Leopoldo Torre Nilsson y luego. Por último. como lo recuerda Walsh en su libro: “Seis meses más tarde. Rodolfo. la “Comedia de la Provincia”. el teatro independiente fue otra actividad convocante de los jóvenes. calle 54 Nº 418”. 8 y 9).759. el Padrón Electoral. nues- tro albergue de cada noche desde el 7 de octubre de 1960 hasta fines de 1962. un homenaje. José Martínez Suárez y desde ya. que tenía sede en calle 47 entre 7 y 8. a fines de los cincuenta. Clase 1927. que dirigía Gené (en Bellas Artes). En este recorrido tengo que hacer una mención especial. publicado pri- mero como notas periodísticas en el diario “Mayoría” de julio de 1957. Esa historia empezó allí. Esta era la gran escenografía en la que nos movíamos los jó- venes. el elenco oficial bonae- rense. un hom- bre me dice: -Hay un fusilado que vive-…”. LE: 4. donde todavía figura en la Sección Primera: “Walsh.330. por la irrupción de aquella generación constituida por directores como Lautaro Murúa (que vivió en La Plata). “La Lechuza” (7 y 45) y “Teatro Nuevo” (6 y 44). Como indiqué anteriormente. frente a la plaza San Martín. En sus mesas comenzó a trabajar Operación masacre. David Kohn (que en sus últimos años se radicó en City Bell). del Centro Max Nordau (58 entre 10 y 11). Las principales salas esta- ban en sitios cercanos al centro. “Los Duendes”.

Después del cine. No fue exclusivo. a través de nosotros. fue allí que abrimos nues- tras mentes al conocer a jóvenes que transitaban distintas líneas de pensamiento y cursaban diferentes carreras o se dedicaban a otras disciplinas. o al “Costa Brava” con los de Bellas Artes. pegado. algunos aún vigentes. le aportaban un clima particular. fies- tas en nuestros talleres y. nunca un taxi o un mateo. era un formador de lectores. Muy pocas veces fuimos al “Rivadavia”. Fuimos el 7 de octubre de 1960 y nos sentimos cómodos y ade- más nos gustó porque estaba abierto toda la noche y los músicos de jazz. movida que se extendió a los pocos meses hacia 7 con la apertura de un bar al lado (el “Adriático”. programamos exposiciones. En las noches de verano. En ese bar se visibilizó. Guiaba al cliente. las mesas de la vereda borraban toda frontera entre bar y bar y hasta se llegaban a confundir con las del “Parlamento”. tomando el tranvía. Algunos vistiendo de una manera menos convencional que otros. A veces nos trasladábamos a otros cafés. la mayoría conocidos y amigos nuestros. que era el sitio de mis encuentros de aquellos años con Ricardo Piglia. intercambiamos información. la cervecería “Tirol Chopp”. o a “Don Julio” con los de Humanidades y también a “La París”. ni marcábamos tarjeta. Allí debatimos hasta el hartazgo. el troley o un micro. Fue tam- bién nuestro ámbito de formación y hasta de noviazgos. también comíamos en ‘La Aguada’ y en la cervecería “Modelo”. ¿Por qué elegimos el “Capitol”? No hay una razón concreta. desde ya. matri- monios. Sa- bía qué quería cada uno. frecuentemente concurrimos a la “Sorrento”. Lalo Painceira platense a partir de 1961. En esa ciudad y en esos lugares se nos tiene que visualizar. la vanguardia que protagonizamos desde el Grupo Sí. pero todos caminando por esas calles. con un entrepiso con mesas) y. para acom- pañar a la gente de teatro. Las librerías también fueron punto de reunión y encuentros y no sólo un sitio en donde comprábamos los libros de aquellos autores que nos iluminaron entonces y nos dieron las opciones para elegir un camino y una dirección de marcha. continuando hacia 7. sobre todo. como “El Cabildo”. Benvenuto. por ejemplo. 79 .

imágenes que lo acompañaron toda la vida. Soy conciente de que con el tiempo muchos recuerdos se pue- den haber transformado en reconstrucciones sustentadas en rela- tos reiterados que terminan suplantando al hecho verídico. Nelson y Gancedo de regreso a nuestras casas. Enfrente había baldíos llenos de cardos que nos permitían ver a lo lejos el terraplén de las vías del ferrocarril. Puente. Paternosto y otros amigos. La casa carecía de electricidad. separadas por terrenos llenos de pajonales. y en tren. Soubielle y a veces Ambrossini. bajábamos hacia 7 y caminábamos una cuadra y algo más. por lo cual al anochecer hacíamos el camino in- verso. donde se reencontraba con su parra y sus gatos. Saludábamos en la puerta de su casa al Sargento Benítez. porque 80 . donde estaba nuestro taller colectivo y sede principal del Grupo Sí junto al “Capitol”. Llegábamos a la estación Ringuelet. estaba la quinta de Pacheco y allí nuestro taller. Siempre se parecen al original. Stafforini. a lo sucedido. Sirabo. donde vivía y pintaba. Sobre la mano derecha había dos casitas modestas pero con jardín al frente. mi casa. solíamos viajar en tren. Yo tomaba hacia 49 entre 13 y 14. Allí nos quedábamos hasta la madrugada. nos volvíamos. también caminando. Desde 1 y 44 caminábamos pausadamente con Nelson y Pacheco por diago- nal 80 hasta el “Capitol”. Trotta. También venía con nosotros Ramírez que se quedaba en 10 y 51. como testimonian sus pinturas. riéndonos de las ocurrencias de Nelson o recordando las de Poroto. ya había llegado junto a Poroto Sitro al bar en don- de estaban los otros: Elena. como habíamos llegado. y ellos hacia las propias. y Nelson. En la esquina de 510. Ramírez. seguía hasta su casa familiar de 20 entre 60 y 61. dueño de la envidiada Siam Lambretta. Larralde. por esa misma mano. Con el resto nos despedíamos en la plaza Moreno. aunque se miren a través de esa bruma que los hace más tenues. EL BLUES DE LA CALLE 51 A la quinta de Pacheco. Llegado el momento de irse a dormir. Gan- cedo a su domicilio en 55 entre 13 y 14. marchá- bamos con Stafforini. solo. Pero no importa. que además de vecino hacía la gauchada de cuidar la quinta. Gancedo. Stafforini hasta la plaza de 13 y 60.

Algunos recuerdos o cuentos nos causan mucha gracia y pe- dimos siempre que se repitan. Los dos crecieron en ese barrio de gente trabajadora. Junto a esa barra empezaron a ir a los bailes de los clubes de la zona y allí. pe- gados a la 122. en ese paisaje suburbano de casas de chapa como en el Dock. del puerto y de los frigoríficos. adquirió una dimensión internacional y ya desde el tiempo del Grupo Sí fue un buscador intelectual del necesario sustento teórico para emprender su pro- 81 . para imitar gestos y complementarse entre am- bos. esa frontera administrativa que separa La Plata con Ensenada. sobre todo cuando regresa por unos días al país alguno de los que viven en Europa. nos reímos igual de aquellas aventuras de los chiquilines de El Dique. solos para permitir que los recuerdos se reiteren como sucede en las reuniones anuales de ex compañeros de colegio. Las estrellas son Puente y Sitro. amigos desde la infancia y oriundos del mismo barrio.. libros escolares o hasta la temperatura de la propia sangre o de la imaginación. ¿Cómo se despertó en ambos esa sed creativa? ¿Qué misterio la motivó. Hoy con sólo cruzar la calle se cambia de ciudad. quizás encuentros ca- suales. Nosotros. que no tiene límites cuando se aprende a vo- lar y se es pequeño o adolescente? Alejandro es hoy miembro de la “Academia Nacional de Bellas Artes”. Algunas teñidas de humor negro en donde merodeaban bromas a familiares mayores y los tours por velorios de la zona para tomar anís y apropiarse de la ceremonia al mejor estilo de los cronopios o del Adán Buenosayres. que son cin- co. Alejandro y Poroto pertenecían a una barra esquinera nume- rosa y diversa en la que había personajes que ganaron protago- nismo a fuerza de travesuras. A través de los años los integrantes del Grupo Sí nos seguimos reencontrando periódicamente. Recuerdos que a fuerza de repetirlos se han convertido en cuento. en una réplica de lo contado años anteriores. también nacieron sus necesidades artísticas.. en ge- neral de YPF. Entonces compartimos una comida. No importa las veces que escuchemos el relato. El Dique. Lalo Painceira convengamos que la memoria suele convertir al recuerdo en una pastoral limpia e impoluta. los del grupo. que los interpretan y hasta se ponen de pie en el restaurante en donde estemos.

y sobre todo Van Gogh. Larralde. que ofició como pri- mer maestro en pintura y lo introdujo tempranamente al Infor- malismo. pintor y escultor. 82 . Pero no la de Horacio. Trotta llegó de la mano de la arquitectura y Paternosto por su amistad con Mieri. silencioso pero atento siempre a todo lo que lo rodea- ba. nombre sugerente. como me sucedió a mí. empezó a pintar solitariamente un prolijo Informalismo con fuerte base geométrica y ordenada. poeta. casi a lo Malevich. llega- ron por amistades (se destaca la de César López Osornio. al que amó profundamente. EL BLUES DE LA CALLE 51 pio vuelo. A Nelson lo introdujeron César. su hermano mayor. Horacio Elena era hijo de un reconocido médico marplatense y esa fue la carrera de sus hermanos. en 1960 becado en Japón y por esa causa no integró fundacional- mente el Grupo Sí). ya pintor y en España. Ellos mismos contarán más adelante cómo se dio ese milagro. Poroto Sitro. un auténtico dandy. romántico aunque paradójicamente haya anclado en un Minimalismo geométrico. Su mente abarcadora y abierta. y luego. lo hizo. además de antropólogo. no asombró cuando eligió el Expresio- nismo abstracto. siempre con posturas radicales. extremas. Dalmiro Sirabo. Gancedo siempre tuvo una inteligencia brillante. ese místico que nos convocaba a la calle Nirvana. cuando cursaba el se- cundario. Soubielle y Ambrossini. que era la pintura. es más pasional. Stafforini era y es un pintor de raza que nunca pensó ser otra cosa. en un sector de City Bell en ese en- tonces casi virgen. Expansivo y vital. En la ac- tualidad es antropólogo y realiza aportes fundamentales a esa disciplina que se exhiben en una vitrina del Museo de Ciencias Naturales de La Plata. se dedicó a la ilustración de libros para niños. que desde chico fue muy buen dibujante y hasta diría que ilustrador. Ramírez. por lecturas y por las clases de Cartier. conoció a Carlos Sánchez Vacca. hoy diseña joyas en Suecia. También él. que luego de incursiones teatrales abrazó la pintura. lo que habla de una pintura de predominio mental. como buen libertario. optó por Arquitectura como lo más cercano a su vocación real. en su San Luis natal.

Su piel. 83 . La Plata. Fueron las luchas las que expresaron en toda su historia el contenido profundo. Retomo el relato en 1960 para decir que aquella ciudad que nosotros sentíamos pueblerina siempre convivió con focos de resistencia y de rebeldía. Paradójicamente. como me lo transmitieron a mí mientras compartíamos un almuerzo. empezaban a buscar los caminos del hombre nuevo. la ciudad pacífica y provinciana. levantisco y a veces revolucionario de la ciudad. Lo que estaba a la vista. siempre acunó rebeldías. Porque la otra. con tropezones y errores. fue siempre la cáscara de La Plata. Mundo que en esta ciudad se ocultaba detrás del cuadrado perfecto. que es la que constru- ye la memoria colectiva de los pueblos. Y a esa historia pueden contarla los obreros que protagonizaron las grandes luchas en Berisso y Ensenada y los estudiantes de entonces que lentamente. hay una historia real. Lalo Painceira Algunos de ellos contarán su acercamiento a la pintura. de la burocracia administrativa y de las calles numeradas. En La Plata se cumplió y se cumple la remanida cita de Eluard: “hay otro mundo y está en éste”. ciudad inventada como prenda de paz. Porque además de la visión oficial y ge- neralmente pacata.

también me interesaron los textos de D. en una especie de internacionalismo espontáneo producto de las inquietudes particulares. por ejemplo. que empezó a poblarse de palabras no habituales hasta ese momento. e impactaron de lleno en nuestras mentes abier- tas y vírgenes de jóvenes pintores que empezábamos a transitar nuestro propio camino. Porque era extenso y quizás demasiado abierto como para ser debidamente rumiado. Porque todos los acontecimientos comenzaron a sucederse en el mundo de ma- nera vertiginosa. fundamentalmente desde el cine de autor. teníamos que apelar a los medios con los que contábamos entonces: libros. de Pratolini. los jóvenes que buscábamos tu- tearnos con nuestro tiempo histórico. política y socialmente. Eran tiempos de fragua (¿hablando de fragua. de su estupendo Baudelaire y de su conferencia sobre existen- cialismo y humanismo. 84 . En mi caso. además del Sartre literato y dramatur- go. En el caso personal. esa relación con los grandes autores. pieza fundamental en el armado de nuestra relación con el mundo y nuestro tiempo. pensadores y creadores enriqueció nuestro lenguaje. como si su voz aguardentosa llamara al combate. narrati- va beat. nacidos desde la angustia de la posguerra. El relato histórico del mundo dejó de marchar al paso o al trote ligero y comenzó a galopar ligero hasta desem- bocar en los ‘60 y así lo cantó Paco Ibáñez con los versos de Al- berti: “Galopa. de escritores y cineastas franceses e italia- nos. revistas. En cuanto a los ensayos. Leíamos desordenadamente. empezaban a templarse y a ganar temperatura. teatro. Y de todo. resulta paradojal. EL BLUES DE LA CALLE 51 III. diarios y publicaciones partidarias si queríamos ampliar la mirada so- bre la coyuntura. “iracunda” y la perteneciente a ese grupo comprometido. manejamos un abanico ideológico que mirado desde el hoy.T. El arte también nos aportó una mirada crítica del hombre y de la realidad. Poesía. y de muchos del Grupo. caballo cuatralbo/ jinete del pueblo/ que la tierra es tuya. cómo no re- cordar al herrero Maciste de Crónica de los pobres amantes. /¡A galopar!/¡A galopar!/ hasta enterrarlos en el mar”. ejemplo de militante?) porque los ’50. La ciudad arisca A fines de los años cincuenta.

que el cuadro mío que adquirió el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires se llamara “Homenaje a Han Shan”. Lalo Painceira Suzuki sobre el “budismo Zen”. aunque en lo personal Dios no tuviera todavía para mí un vínculo ligado a la religión aunque sí a la religiosidad. Tapié. los vietnamitas. como lo quiso Juan XXIII. Paulatinamente desde entonces comencé a leer individualmente o en grupos a Marx. Gramsci. Se trata de otra historia personal que se desarrolló en un diálogo más directo con la historia colectiva. además de poeta y sabio. atracción que hizo. Trotsky y luego Mao. Reconozco lo descarado de nuestra búsqueda formativa en ese tiempo que no debe generalizarse a toda la juventud de en- tonces ni a todo el Grupo Sí. Max Bense. a una Iglesia dormida y anquilosada en su tradición medieval y por eso convocó al Concilio. como solemos acotar hoy los compañeros). Arturo Jauretche. Volvamos al tiempo de este relato. de esa puerta abierta al peronismo y al socialismo popular y nacional que significaron Juan José Hernández Arregui. cuando mi sed lectora y mi necesidad de compromiso personal fueron saciadas por otros libros. fue monje y uno de los exponentes religiosos del budismo Chan del que derivaría luego “el Zen”. Frantz Fanon. Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Duhalde (“el bueno”. Finalizan los ‘50 y comienzan los sesenta. sin olvidarme. porque eran quienes daban fundamento a nuestra pintura. Paralelamente leíamos a Cirlot. Read. Garaudy (y su diá- logo con los cristianos). sobre todo al de Jaspers y Marcel. por ejemplo. Fidel y el Che. porque otros tenían diferentes in- 85 . que profundizaron cier- ta veta mística que no sentí lejana al existencialismo. recordando a ese poeta chino de finales de la dinastía Tang (618-907) a quien llamaron el “Sabio de la Montaña Fría” y que. Pero eso será más adelante. Rodolfo Puigrós. En mi caso debo confesar que esta paradojal biblioteca duró nada más que hasta comienzos de 1962. Y también los textos de la revista “Cristianismo y Revolución” y de aquellos que abrieron las ventanas para que ingresaran los tiempos nuevos. Lenin. John Wi- lliam Cooke. aun- que fue a partir de mediados de los ’60. Jorge Abelardo Ramos. También leí a maestros cristianos contemplativos como Merton. Engels. y los beatniks americanos no fueron ajenos a esta seducción. Ragón.

EL BLUES DE LA CALLE 51

quietudes, modelos o seguían caminos diferentes. Me refiero sólo
a los que necesitaron mirar al mundo para descubrirse a sí mis-
mos y hallar un lugar que los cobijara y una esperanza colectiva
que les marcara el rumbo.
Esta aleación que puede parecer confusa, de pensamientos
diferentes absorbidos desordenadamente, tiene no obstante su
explicación. Mis inquietudes para elegir el lugar desde donde
mejor podía mirar el mundo y participar de él, nacieron, como
mencioné, tempranamente y con un Sartre que me enfrentó a la
nada y a mi soledad interior, ésa que aún tanto me cuesta do-
mar pese a que convivo con ella desde entonces. Por ese Sartre
llegué al Informalismo matérico, porque para mí era el arte de
la angustia, la experimentación de la nada. Como informalista
empecé a recorrer los andariveles que tendían sus teóricos. Y
allí apareció “el Zen”, el deslumbramiento por la belleza de los
haiku y aquella soledad existencial se convirtió en recogimiento
y silencio. Un arte para expresar el propio desierto. Dejé el Ex-
presionismo abstracto con el que había empezado a expresarme
(y al que retornaría seguramente si regresara a la pintura) y me
sumergí en el mundo de las texturas que me permitían fundirme
con mi hacer, o mejor dicho, desaparecer en ese hacer que se
transformaba en ser, como si esa materia se fuera formando na-
turalmente, tomando color de manera independiente. Después
llegó a mis manos el “Manifiesto de los jóvenes iracundos ingle-
ses”, que no tenían la inocencia ni los habitaban los fantasmas
de sus pares norteamericanos, sino que poseían una sólida base
teórica y marxista que los anclaba en la realidad. No eran gol-
peados: eran ellos los que pegaban. Y muy fuerte. Basta compro-
barlo con su cine de ese tiempo, con su teatro, sus narraciones
y sus pintores. Pero que quede claro: siempre me sentí, y hasta
ahora me siento, un hijo de Sartre, aunque balbuceante y básico.
Esa paternidad sartreana tuvo adherido el concepto compro-
metido de la libertad, más allá de la seducción que siempre des-
pertó en todos nosotros esa especie de virginidad que revestía a
Camus, el eterno extranjero de su tiempo.
Parte de nuestra generación y de nuestro grupo fue permea-
ble a todas esas influencias que nos ayudaron a cortar el cordón

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Lalo Painceira

umbilical que nos ataba a la historia familiar y a la colectiva
como platenses, quizás porque todavía desconocíamos los otros
mundos que habitaban la ciudad, esos que contaban con viejos
pergaminos de revueltas y luchas. Y es bueno recordar a esos
mojones.
Berisso, perteneciente en aquel tiempo al partido de La Pla-
ta, fue una de las cunas del 17 de octubre de 1945 y además,
escenario de históricas luchas obreras comandadas por socialis-
tas, comunistas, anarquistas y luego por peronistas. Punta Lara
(perteneciente a Ensenada, convertida en ciudad autónoma de
La Plata junto con Berisso), además de ser sede de coquetas
instalaciones deportivas como las del “Jockey Club” de La Plata
y del “Club de Regatas”, albergó en sus recreos populares a los
obreros y a los estudiantes de izquierda que realizaban sus pic-
nics y encuentros masivos desde las primeras décadas del siglo
pasado. José María Lunazzi, maestro libertario platense, me re-
lató hace un tiempo que a fines de los ‘20 mantuvo un encuentro
en un pic nic anarquista de Punta Lara, con un joven de gorra,
aspecto hosco y pocas palabras pero de gran formación que se
llamaba Severino Di Giovanni. En 1931, a los 30 años, ese joven
sería fusilado por la dictadura de la década infame.
El Gran La Plata amamantó y dio vida a la Resistencia del
peronismo que se negó a morir por decreto militar en 1955. En
esta ciudad nació John William Cooke que, junto con Evita,
encarnó la expresión del peronismo revolucionario, y fue en
la parroquia de “San Francisco” -calle 12 entre 67 y 68- en
donde se casó Evita con Perón. También en Gonnet, en el sector
Norte platense, Evita fundó la “República de los Niños”. El
16 de junio de 1956, el “Regimiento 7 de Infantería”, ubicado
en 51 y 19 (hoy Plaza “Islas Malvinas”), se constituyó en una
de las bases de la revolución encabezada por el general Valle
que pretendió reinstalar la democracia avasallada. No pocos
platenses mayores y pertenecientes a las capas medias suelen
olvidar o no mencionar el salvaje asedio y bombardeo a esa
sede militar y los fusilamientos posteriores, el verdadero inicio
de la violencia política en la Argentina de la segunda mitad del
siglo XX.

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EL BLUES DE LA CALLE 51

Sí, La Plata siempre tuvo una cara arisca, y no siempre desde
el pensamiento nacional y popular encarnado por el movimiento
peronista.
La rebeldía estudiantil enfrentó muchas veces al peronismo,
sobre todo desde su Universidad, eje principal del perfil más
prestigioso de la ciudad pensada por la Generación del ‘80. Los
estudiantes fueron (y son) uno de los rostros más combativos de
La Plata, y no precisamente de las últimas décadas. La historia
se remonta mucho más atrás, a 1918, cuando en sus Facultades
y colegios se luchó junto a los estudiantes cordobeses para de-
fender las banderas revolucionarias y latinoamericanistas de la
Reforma Universitaria. La Plata aportó a ese movimiento, en-
tre otras figuras, a Gabriel Del Mazo, a los hermanos Sánchez
Viamonte, a Juan Manuel Villarreal, a Ataúlfo Pérez Aznar, a
José María Lunazzi, sin olvidarme de Alejandro Korn, el gran
maestro libertario de toda esa generación. Años después, en la
Universidad y en sus colegios secundarios, se resistió a la década
infame de los años treinta, como bien lo recordaba Ernesto Sába-
to, alumno en esos años de ambos claustros. Posteriormente, en
1943, sus estudiantes y profesores fueron reprimidos duramente
cuando defendieron la autonomía universitaria avasallada. En
1958 ganaron la calle nuevamente para luchar por la Universi-
dad fundacional, siempre pensada como pública, laica, gratuita
y de ingreso irrestricto. Hubo actos y movilizaciones que casi
siempre finalizaban con verdaderas batallas callejeras entre los
estudiantes y “los cosacos” (Policía montada), que a veces se
extendían a pedradas y golpes de puño contra los partidarios
de la enseñanza libre, apañada desde los púlpitos y las grandes
empresas.
Estas batallas fueron uno de los telones de fondo de nuestros
primeros pasos expresivos dentro del informalismo dos años an-
tes de fundarse el Grupo Sí, cuando empezábamos, de manera
individual y tímida, a sumarnos a una vanguardia geográfica-
mente lejana que asumíamos vitalmente cercana.
Fue y es la última aparición de la poderosa corriente Expre-
sionista, terminó de dinamitar las puertas del arte tradicional en
todo el mundo, sumándose a la Geometría, su contratara, como

88

Lalo Painceira

última expresión vanguardista en la pintura. Las primeras obras
de este arte nuevo comenzaron a conocerse en las grandes ciuda-
des europeas y norteamericanas en la posguerra y a comienzos
de los ‘50. Como mencioné antes, el Informalismo y el Expre-
sionismo abstracto se sumaron al cine, la literatura, el teatro, la
danza, la música de conservatorio y la popular. También había
adelantado que los cambios fueron más abarcadores y llegaron
al mundo de las ideas, a la praxis política y religiosa y también a
las costumbres sociales, para redefinir los roles de la mujer y de
la juventud. Sobre eso también se hablará más tarde, pero esos
caminos abiertos desde fines de los ‘50 constituyeron hasta el
momento la última gran representación del Modernismo, van-
guardia que abarcó todos los territorios humanos. Vanguardia
que por realista terminó pidiendo lo imposible, como escribieron
los estudiantes franceses en mayo del ‘68 en uno de los graffitis
más descriptivos de aquel sueño colectivo, recordando la convo-
catoria que había lanzado antes el “Che” Guevara.
El siempre necesario Nicolás Casullo, que nos dejó demasia-
do pronto, se interesó sobre la relación de vanguardia con el
aún inconcluso modernismo. En uno de sus trabajos, citando al
teórico marxista Perry Anderson, explicó que las vanguardias

se coagulan como istmos que procuran adecuar el
mundo de valores, conductas, visión de vida, prácti-
cas del mundo vital, a la altura de la propia moder-
nización que viene sufriendo la historia en su con-
junto (…). La vanguardia estética se plantea dentro
de su campo el rechazo a las tradiciones estéticas
y, a la vez y concomitantemente, la denuncia a las
morales, a las costumbres y a los valores sociales
establecidos y anacronizados por los nuevos vien-
tos de la historia. Plantea que no hay gusto artís-
tico universal para siempre, sino que cada época,
cada tiempo tiene sus gustos, sus modos, sus for-
mas de expresarse (…). A cada tiempo su arte y al
arte, su libertad”. Casullo prosigue afirmando, en

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EL BLUES DE LA CALLE 51

coincidencia con Kandinsky, que “no hay belleza
permanente. Es fugaz, circunstancial, perseguida
inútilmente, en todo caso. Está marcada por valo-
res históricos dominantes y las modas sociales (…).
La vanguardia está viviendo el nuevo mundo de la
metrópolis, de las masas, mundo fragmentado en
el cual nosotros estamos absolutamente habituados
a vivir, este mundo real resquebrajado, de la des-
agregación permanente de lo real. La vanguardia
trata de expresar eso” En: Casullo, Nicolás; Fors-
ter, Ricardo y Kaufman, Alejandro. Itinerarios de la
modernidad. Bs. As., UBA, 2ª edición, 1997).

Casullo afirma que el Modernismo otorga un sentido a la his-
toria. Sin ese objetivo no puede hablarse de vanguardia. Dotar
de un sentido es tender la vida a la utopía para transformarla
en realidad. Torcer el brazo opositor en la pulseada dialéctica,
en un presente que siempre se convierte en pasado. No puede
haber vanguardia sin resistencia a vencer. No puede haber van-
guardia sin ideología ni proyecto histórico colectivo. Y es posible
que muchas de las afirmaciones mías parezcan perogrulladas o
simplezas esquemáticas. Como advertí en el comienzo, no soy
un teórico. Sólo un narrador de una crónica sustentada en la
memoria personal.
Los conceptos de Casullo obran a manera de Prólogo para
comprender mejor a ese Expresionismo de vanguardia al que
voy a referirme en esta crónica.
Intercalo ahora algunos conceptos extraídos de un reportaje
publicado en Página/ 12 al pensador francés Alain Badiou (6 de
noviembre de 2010), lúcido testigo de la porfiada persistencia del
Modernismo pese a que algunos iluminados del “pensamiento
único” habían “decretado su muerte”. El “Primer Manifiesto”
(se refiere a su primer libro, “Manifiesto por la Filosofía”, 1989)
recoge las últimas esperanzas del mundo de antes. Pero en los
últimos veinte años hubo cosas esenciales que cambiaron; entre
ellas, la hegemonía del capitalismo liberal competitivo y violento.

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Lalo Painceira

Intervino también otra cosa: una suerte de clara complicidad con
ese sistema por parte de los intelectuales, incluidos los franceses.
Ha sido una forma de decir de la que no se puede hacer ni espe-
rar otra cosa, que el mundo natural es así. Esto se aceleró con
la desaparición de la Unión Soviética y de los Estados socialis-
tas. En mi opinión éstos ya se habían muerto hacía mucho. Su
experiencia ya no tenía más fuerza, ya no proponía nada nuevo
a la humanidad. Lo cierto es que la desaparición completa de
todo eso fue vivida por el capitalismo como una victoria que le
abría el espacio del mundo entero para desplegarse. Las formas
de violencia y de complicidad intelectual con esa violencia se
desarrollaron mucho. Creo que esto se inició a finales de los ’70.
La nueva figura fundamental es que la opinión, en vez de estar
drásticamente dividida, es masivamente consensual. Este resulta-
do cambia el horizonte, la perspectiva, de un filósofo. El filósofo
es aquel que siempre lucha contra las opiniones dominantes, es
decir, las opiniones del poder. Hoy el combate es mucho más
complejo y singular que en los ‘60. En esos años los filósofos
críticos y comprometidos públicamente dominaban el escenario
intelectual. Eso se dio vuelta. Hoy son los perros guardianes de
quienes mandan. Hemos estado, con los años de Bush, en una
combinación extraordinaria de violencia y de mentiras. En el
fondo, los occidentales, la población incluida, fueron culpables
porque aceptaron todo eso. Hay que salir de todo esto. La Hu-
manidad no podrá continuar en este camino, si no irá hacia su
eliminación. Se trata de reconstruir una visión del mundo y de la
acción alejada de este horror (…) debemos preservar la potencia
subversiva del amor y apartarlo de esas amenazas (su domesti-
cación). Y ello es extensivo a otras cosas: el arte debe también
apartarse de la potencia del mercado, la ciencia igualmente. Allí
donde hay un pensamiento humano activo y desinteresado hay
un combate para liberarlo de los intereses”.
Años atrás pude entrevistar a Tomás Maldonado en La Plata
(entrevista publicada en el diario “El Día” del 20 de noviembre
de 1994) en el lobby del hotel Corregidor, frente a una plaza
San Martín que lucía estupenda. Maldonado había llegado a La
Plata desde Milán, donde vive, con el firme propósito de defen-

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EL BLUES DE LA CALLE 51

der la modernidad pero desde “un pesimismo constructivo. (…)
Desde ya que para nuestra generación fue una sorpresa no fácil
de asumir saber que las cosas no habían ido en el sentido que ha-
bíamos imaginado. Tanto es así que hoy nos encontramos en un
proliferar de ideologías nacionalistas, de fanatismos religiosos,
de formas que niegan ese núcleo de valores fuertes que habían
sustentado el Iluminismo de la Revolución Francesa y también la
Americana. La falta de solidaridad también en el hombre de hoy,
la deserción de aquellos ideales, es una constatación realmente
descorazonante. Entonces hay que aceptar esas realidades; vivi-
mos un momento muy crítico que ha permitido renacer a esos
valores retrógrados (…). Nosotros no podemos ya prediseñar ni
predeterminar una sola línea para resolver los problemas y ali-
nearnos en el progreso. No creo más, como alguna vez pensamos,
que existan esas grandes autopistas. Creo que parte del nuevo
estilo es aceptar una nueva hipótesis más modesta: existen inters-
ticios, pequeños a veces, a través de los cuales con cierta astucia
podemos crear islas positivas en el mundo de hoy. Pensar la fun-
ción del arte, el diseño y la arquitectura, entra en esta hipótesis
mía de los intersticios. La de poder influenciar la historia a través
de procesos más modestos. Esto no significa que esté a favor de
un pensamiento débil, como se dice ahora en Europa (Gianni Vat-
timo). Estoy, diremos, con un pensamiento semifuerte, ya que uno
fuerte sería pensar que todavía hay grandes autopistas para la
solución de los problemas”. Lo mismo que Badiou, el pensamien-
to de Maldonado es de resistencia. Tanto que al despedirnos me
advirtió: “Los enemigos de la modernidad son los conservadores
y los retrógrados que piensan en volver hacia atrás”.

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Lalo Painceira

IV. Un protagonista de la ciudad arisca

En aquellos años fuimos testigos, a través de las noticias, los
libros y el cine, del nacimiento del Tercer Mundo, con las expec-
tativas y esperanzas que despierta siempre la vida nueva, pero
también con el dolor que acompaña todo parto.
Este hecho convulsionó aún más el marco internacional que
ya se encontraba agitado por la Guerra Fría y la demonización
del comunismo, del marxismo y de toda idea que pregonara la
justicia social. Hasta ese momento estábamos ante un panorama
que parecía simplificar las opciones. Eran sólo dos caminos: la
derecha y la izquierda. Occidente y el Este. Pero a comienzos
de los años cincuenta, todo comenzó a complicarse: el Tercer
Mundo había comenzado el trabajo de parto abriendo un sen-
dero nuevo, que difería de las rutas existentes. Su mirada era de
izquierda, pero correspondía a un socialismo nacional aunque
mantuviera el enfrentamiento con el capitalismo. A ese Tercer
Mundo naciente, los argentinos estábamos ligados histórica, cul-
tural y políticamente, aunque los gobiernos que sucedieron al
peronismo lo negaran y se sintieran parte de Occidente, del Pri-
mer Mundo, el de los dominadores, queriendo ignorar nuestra
condición de sometidos.
Se abría un mundo nuevo particularmente seductor para los
jóvenes y se vivía un tiempo de compromiso aunque pasara des-
apercibido para los carentes de inquietudes política sociales o
culturales. Este fenómeno también se vivía en la Argentina pese
a que sus capas intelectuales y artísticas continuaron mostrando,
con excepciones desde ya, una acentuada admiración hacia el
Occidente, hacia ese norte integrado principalmente por Europa,
sentimiento quizás heredado de los abuelos inmigrantes, pero
también de los modelos de dependencia cultural y económica
que habían gobernado y gobernaban el país.
Otto Vargas, hoy dirigente máximo del Partido Comunista
Revolucionario (PCR), fue uno de los jóvenes agitados por los
vientos de cambio que protagonizaron aquellos años ariscos de
La Plata. Su testimonio es una puerta que nos permite ingresar a
la ciudad de los cincuenta y comienzos de los sesenta.

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EL BLUES DE LA CALLE 51

Vargas, que había arribado a La Plata para convertirse en abo-
gado, tuvo su “primera sorpresa al comprobar el grado de agita-
ción y politización del estudiantado”. Convivió en pensiones y en
“casas de estudiantes” con militantes de izquierda, relación que
poco a poco le hizo adquirir conciencia política. Al poco tiempo
se incorporó al Partido Comunista, donde se formó para termi-
nar por ser uno de sus más importantes cuadros políticos pese a
su juventud. Alcanzó cargos relevantes locales y nacionales con
proyección internacional. Fue también en La Plata, junto a Jorge
Rocha y a otros jóvenes dirigentes, intelectuales y artistas, quien
comenzó en 1962 la discusión interna que constituyó el primer
paso del sismo más importante sufrido por el tradicional y mo-
nolítico PC Argentino. Pero eso ocurrirá más adelante.
Ahora estoy con él en pleno siglo XXI, en una noche solitaria
de Buenos Aires. Compartimos un vaso de vino en una tradicio-
nal cervecería de calle Libertad. Vargas está acompañado por
Jaime Lipovetzky, reconocido abogado laboralista que fue partí-
cipe a comienzos de los sesenta, de algunos encuentros en el “Ca-
pitol”. Entonces lo llamábamos simplemente “Lipo” y asistía al
bar como responsable del Frente Cultural que reunía a artistas
del PC y a sus aliados.
Transcurrió más de medio siglo de aquel desembarco de Var-
gas en La Plata y sin embargo siguen vivos en su memoria aque-
llos aires caldeados que lo recibieron y lo impulsaron a formarse
como militante. Recuerda con precisión hasta los lugares en los
que se reunía políticamente y también de los otros, esos sitios
buscados para distenderse, como el “Rivadavia” o ya en los se-
senta, el “Caprex”, frente a la Facultad de Humanidades, donde
se escuchaba tango en vivo. Pero antes subraya el asombro que
le causó el desarrollo que había logrado el Partido Comunista
en esos años y su peso en los ambientes universitarios, intelec-
tuales y obreros, sobre todo en Berisso y Ensenada. No le cuesta
sumergirse en esos tiempos de agitación juvenil, de inquietudes y
militancia política. Sobre todo, aquel vuelco de mediados de los
sesenta de los jóvenes comunistas que habían empezado a leer al
“Che” y a otros líderes de la Revolución Cubana, los escritos de
Mao Tse Tung y de la Revolución China.

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Lalo Painceira

Llegó a La Plata en 1948 para estudiar Derecho y concluyó su
carrera en 1953. En ese lapso ingresó al Partido Comunista, que
entonces tenía su sede en una casona de calle 12 y 55.

“Pero me acuerdo de La Plata de fines de los años
cincuenta como una ciudad en efervescencia, sobre
todo en el ambiente estudiantil, que era muy com-
bativo, con un desarrollo muy fuerte de la izquier-
da. El Comedor Universitario, que era el centro de
reunión obligado, estaba ganado por los sectores
más progresistas. Eran miles de estudiantes los que
concurrían diariamente y allí se creó una comisión
que presidió Jorge Rocha. Las movilizaciones eran
continuas. Los motivos variaban, podía ser por el
precio de los vales pero también problemas como
la eterna falta de presupuesto. El comedor funcio-
naba en ese tiempo en el ex Hotel Provincial, en 8
entre 50 y 51, donde hoy funcionan los juzgados
federales”.

En su memoria ocupan un lugar preponderante la lucha obre-
ra y las conquistas de gremios por parte del PC, que no sólo tenía
fuerte influencia en los ambientes medios del estudiantado.

Se ganaron cinco sindicatos. Uno de ellos fue el de
la carne, tan importante en el Berisso de entonces.
Basta mencionar a un dirigente de la talla de Pe-
ter. Además se ganaron la Unión Ferroviaria y los
Petroleros, porque en Destilería trabajaba y era di-
rigente gremial ese poeta notable y compañero de
lucha que fue Imar Lamonega, ‘Premio Casa de las
Américas’ en Cuba y que hoy está desaparecido”.

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EL BLUES DE LA CALLE 51

Los lugares de reunión no políticas de Vargas y sus amigos
y compañeros eran un café que quedaba en 50 entre 7 y 8, de
la mano de los números pares, y a la noche el “Caprex” (se lo
denominaba así porque principalmente iban los estudiantes y el
nombre aludía a “cagazo-pre-examen”) de calle 6, 47 y 48. “Allí
tocaba un compañero, Walter Elenco, en el conjunto de tango
de vanguardia de Omar Luppi”, recuerda que también fue un
asiduo visitante del legendario “Rivadavia”, en 50 entre 7 y 8,
“donde se comían unas milanesas deliciosas y enormes. Allí ha-
bía billares, mesas para jugar a los dados pero también otras con
tableros de ajedrez… Estaba justo enfrente de la pensión donde
yo paraba”.

Volviendo a la política, subraya Vargas:

Fue un momento histórico a nivel mundial, con re-
percusión fuerte en toda América. La Revolución
Cubana del ‘59 ejerció una influencia decisiva y
también las manifestaciones masivas que organi-
zamos contra la invasión norteamericana a Santo
Domingo, además de otras luchas que se dieron en
el continente. La Plata vivió todos esos sacudones.
Fueron dos décadas de movilizaciones y de reunio-
nes continuas, de discusión, de formación política y,
desde ya, de estudio.

Y también de lucha interna, sobre todo dentro de un anqui-
losado Partido Comunista. Vargas señala como punto de par-
tida del debate interno en el PC la discusión de un documento
de Vittorio Codovilla que hacía referencia al peronismo y el
giro a la izquierda. En 1962 en La Plata se generó un enfrenta-
miento de los jóvenes contra la vieja dirigencia, que luego Jorge
Rocha y Otto Vargas, entre otros, convertirían en 1967 en la
creación del Partido Comunista Revolucionario (PCR), con un
fundamento teórico que evidenciaba la lectura profunda de los

96

Lalo Painceira

clásicos marxistas, incluidos Mao y el “Che”. Ambos fueron ca-
lificados por las autoridades del PC como fraccionistas en 1967.
Y se fueron. Pero no solos. Arrastraron, al menos en La Plata, al
grueso de la poderosa Federación Juvenil Comunista y también
a artistas e intelectuales. Pero antes, en el momento que abarca
este trabajo periodístico, 1959 y los primeros años de los sesenta,
aquella rebeldía contra la gerontocracia del PC ya estaba latente.
Y esa lucha interna del PC entre una esperanza que se había
burocratizado y un mundo emergente y nuevo es un buen prólo-
go para dejar momentáneamente lo micro y sumergirnos en ese
mundo complejo y en ebullición de fines de los cincuenta, esa
cuerda tensionada a punto del corte total, cuyos remezones lle-
garon a La Plata y como jóvenes, nos conmovieron, impulsaron
y movilizaron.
Mundo complejo pero inmensamente seductor, donde era di-
fícil visualizar y dimensionar las pasiones que despertaba. A fines
de los ’50 y en los ’60 todo estaba en discusión. No había un
camino único a seguir o acatar; desde 1917 existían dos mundos
antagónicos pero en ese momento estaba naciendo el tercero.
No se sentía el peso mediático de hoy y no había globalización
aunque existía un internacionalismo que se enarbolaba desde
diferentes ideologías. Aquella realidad compleja y fragmentada
permitió que, más allá de la dependencia existente, sobrevivieran
particularidades nacionales y continentales que constituyeron el
nuevo aporte de las revoluciones del Tercer Mundo.
Ese planeta del macartismo, de la Guerra Fría, del Este so-
viético y de las revoluciones de los pueblos nuevos del Sur obró
de incubadora del arte nuevo. Cumpliendo con la máxima de
Kandisky, ése fue el mundo que parió a pintores, escultores,
narradores, poetas, actores, directores, dramaturgos, bailarines
contemporáneos, músicos y cineastas, pero que siempre dieron
respuestas particulares.
A los jóvenes nos atrajo y nos importó ese mundo que aunque
muchas veces estuviera lejos de las diagonales platenses, sentía-
mos que nos formaba y modelaba. Además, en ese mundo par-
tido en dos y luego en tres, lejano al orden platense, a su rutina
oficinesca e incluso a sus rebeldías juveniles y obreras, nació el

97

EL BLUES DE LA CALLE 51

Informalismo, el Expresionismo abstracto y las nuevas expresio-
nes figurativas paridas desde un dolor profundo y en carne viva.
Creo que esa realidad fue el contenido que avivó el fuego de
la fragua del nuevo arte, de su revolución estética; de su carozo
esencial que además escondía la semilla de la esperanza.
Desde ya, cada obra es como siempre, producto de respuestas
individuales, personales, compuestas desde esa instancia que re-
laciona a todo hombre con su propio tiempo, en un juego mutuo
de construcción. Nosotros éramos románticos radicales, deno-
minación que, como mencioné, irritaba a la Sontag estudiante de
Berkeley, pero que era utilizada en ese tiempo y yo la retomaré
a veces para suplantar la antítesis entre la apuesta racional sin
abandonar lo sensible de la geometría y el mundo a veces des-
bordado de las emociones del Expresionismo.

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Lalo Painceira

V. (El mundo fragmentado de los años ‘50 y los ’60)

En los años cuarenta y principios de los cincuenta, los inte-
grantes del Grupo Sí éramos simples escolares. Por lo tanto, lo
que conocimos de la guerra y sus consecuencias lo aprendimos
de lecturas y de escuchar charlas entre adultos. Fue a partir del
‘55, ya adolescentes, cuando esa memoria bibliográfica y oral se
empezó a mezclar con vivencias propias y a convertirse en nues-
tra memoria la que comenzó a acuñar recuerdos propios.
¿Qué hechos nos marcaron? ¿Cuáles quedaron en la memoria
personal? ¿Qué acontecimientos pueden haber favorecido, direc-
ta o indirectamente, la creación de nuevos lenguajes artísticos y
en los creadores que los encarnaron y dieron contenido estético
a un inconformismo de hondo contenido humano?
Ya había viejas vanguardias vigentes, arte político o movi-
mientos que impulsaban la creación hacia su socialización. El
arte figurativo, la geometría lírica, el arte nuevo que encarnó
la esperanza colectiva que había despertado la Revolución rusa,
extendiénsose durante los años veinte y treinta, peregrinos impe-
nitentes del camino racional del Arte concreto. Pero las vanguar-
dias encontraron su camino: laGFeometría y el Informalismo
o Expresionismo, como postas antagónicas del último avance
dialéctico del arte. Y sumaría algunas obras conceptuales que
se están gestando desde la incorporación de la nueva tecnolo-
gía. Pero el Conceptualismo nacerá después del período que nos
tocó vivir. Por eso me referiré exclusivamente al Informalismo,
etapa última del Expresionismo, y a la Geometría, como las últi-
mas vanguardias. Además son lenguajes que aún hoy mantienen
plena vigencia y hasta han comenzado a dialogar en la obra de
muchos creadores.
Para nosotros eran entonces los rumbos enfrentados en un
relato bipolar de la historia del arte: lo clásico y mental por
un lado y lo romántico o expresionista por el otro. El “pien-
so, luego existo” contra el “siento, luego existo”. En su libro,
La mujer temblorosa (Anagrama, 2010, op.cit.), Siri Hustvedt,
apela al libro El error de Descartes, de Antonio Damasio, para
recordarnos que siempre la emoción es crucial para todo buen

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EL BLUES DE LA CALLE 51

razonamiento. Esto es la síntesis del antagonismo anterior. Hoy
se comprenden, dialogan, pero en aquellos años de disputa, se
rechazaban. Nos rechazábamos.
La sinopsis que sigue será obligadamente esquemática y con-
tendrá arbitrariedades, omisiones y olvidos, como ocurre en
toda síntesis.
Es ya sabido que los grandes períodos históricos no responden
al almanaque. Según Eric Hobsbawm el siglo XX no comenzó
en 1900 ni finalizó con la llegada del 2000. Se inició en la Gran
Guerra (1914) y finalizó en 1991, con el derrumbe soviético. “Es
un siglo corto”, concluye en su necesaria y comprometida His-
toria del Siglo XX (Grijalbo Mondadori, 1998). A diferencia de
Hobsbawn, para la historiadora María Dolores Béjar, que acaba
de publicar su propia historia del siglo XX, el siglo de las gran-
des guerras comienza a fines del siglo XIX y se extiende “casi
hasta nuestros días”. Concepto que explica en la introducción de
su valioso aporte (Historia del siglo XX. Europa, América, Asia,
África y Oceanía, Editorial Siglo XXI, 2011). Es decir, se trataría
de un siglo largo pero que mantiene su falta de respeto por los
almanaques. Pero Béjar, en diálogo con el periodista Cristian Vi-
tale agrega lúcidamente, una barrera contra los esquematismos
y simplificaciones:

Cuando se trabajan los procesos históricos, lo que
busco es que los alumnos se hagan preguntas clave
sobre cómo pensar lo social. Tales como que la
realidad social no se puede recortar, que es com-
pleja, que está compuesta por distintas caras: lo
político, lo social, lo económico, lo cultural, las
vidas privadas, en fin… y la clave que te enseña la
historia es que todas se articulan entre sí” (Página/
12, 5 de junio de 2011).

100

Lalo Painceira

Por lo tanto, no es aventurado asegurar que la década de los
sesenta nació un año antes, exactamente en enero de 1959, cuan-
do un puñado de jóvenes barbudos encabezados por Fidel Cas-
tro, el “Che” Guevara, Camilo Cienfuegos y Raúl Castro entra-
ron triunfantes en La Habana. La Revolución Cubana demostró
a los jóvenes de todo el mundo, pero especialmente a nosotros,
los latinoamericanos, que lo que parecía una esperanza remota
era una posibilidad real y cercana.
El sueño ya no anidó en horizontes inalcanzables y la Revo-
lución Cubana tiñó de manera decisiva los sesenta y setenta. Su
influencia llega hasta hoy, cuando vuelve a sentirse a Latinoa-
mérica como la Patria Grande. Porque el sueño sigue vivo pese
a las batallas perdidas y aún está presente, casi milagrosamente,
en esa isla diminuta, valiente, invencible pese a su soledad y al
asedio de los poderosos del planeta, y que persiste tercamente
como los santos, en su verdad.
Si la síntesis abarcara a todo el siglo XX, la concreción de la
esperanza colectiva habría que rastrearla mucho antes, pero para
no remontarnos hasta la Revolución bolchevique de 1917 o a
nuestro 17 de octubre de 1945, tiro el ancla en la década previa
a los ‘60. En los olvidados ‘50.
En esa década se hicieron visibles las contradicciones existen-
tes en el planeta y golpearon fuerte en las naciones que mante-
nían colonias, porque esto las mostró débiles y vulnerables des-
pués de la guerra. Esa flamante realidad ofrecía posibilidades
nuevas. Los estados que habían sido escenarios bélicos o habían
participado de la contienda se aferraron vitalmente a la nece-
sidad de resurgir, de reconstruirse, mientras los pueblos de las
viejas colonias, los sometidos, los condenados de la tierra, para
utilizar terminología “fanoniana”, comenzaron a aprovechar la
coyuntura para rebelarse y liberarse de las ataduras. Porque “los
grandes imperios coloniales que se habían formado antes y du-
rante la era del imperio se derrumbaban y quedaban reducidos a
cenizas” (Hobsbawm, op.cit.).
Este fue el clima, lo evidente que ocultaba lo latente, repitien-
do la máxima de Mao; el magma que encendió todos los ámbitos
de la vida humana, incluido el arte.

101

Todo quedó allí. a la vista. Y los orgullosos occidentales tuvie- ron que mirarse en el espejo de sus propios horrores. Estados Unidos arrojó la primera bom- ba atómica en una ciudad japonesa que recién se desperezaba. Estaba quebrado. Sus fisuras quedaron expuestas. pero sin embargo no se cayó. la mañana del lunes 6 de agosto de 1945. Después de contemplar seme- jante horror. A los pocos días. al decir de Cornelius Castoriadis. soste- nido quizás por el amor de nuevos santos. siempre propenso a enarbolar la bandera de su supuesto cristianismo. Permaneció en un tenso equilibrio. acostados en grandes camastros de madera. Lodz y cada campo de concentración. Porque ellos plantaron una bandera de espe- ranza y de cambio. aunque la mayoría de ellos fueran ateos. Y su nacimiento se produjo sobre un escenario trágico que mostraba un Occidente desnudo. Y aquellas víctimas del Holocausto del pueblo judío pasaron a compartir el mismo espanto con las de Hiroshima y tres días después. al finalizar la Segunda Guerra Mun- dial. EL BLUES DE LA CALLE 51 Ignorando de nuevo los almanaques. que ya no pudo ocultar su enorme capacidad de crueldad y destrucción. mujeres y hom- bres calcinados por el hongo atómico. se pudo pensar que el infierno había concluido. en cada uno de esos esqueléticos rostros suplicantes fotografiados y filmados. reflejados en Auschwitz. cuyo ob- 102 . Con toda crudeza. Fue entonces cuando el amnésico Occidente. quedó absolutamente desnudo ante su propia barbarie. aferrados al último aliento de su condición humana. Y el mundo fue otro. ¿Fue realmente así? ¿Los países poderosos habían aprendido la lección? Desde ya que no. puede afirmarse que la década del cincuenta fue incluso más larga que la del sesenta porque comenzó en 1945. Hobsbawm resalta: Una de las ironías que nos depara este extraño siglo (se refiere al XX) es que el resultado más perdurable de la Revolución de Octubre. con las de Nagasaki: miles de niños. ellos tendieron hacia adelante el relato de la historia teniendo por objetivo al hombre. fragmentado.

) En un mundo irreconciliable. aprovechando democracias endebles y económicamente dependientes. Paralelamente cre- cía el bloque comunista.para refor- marse desde dentro al terminar la Segunda Guerra Mundial. Guerra Fría que también padeció el pueblo latinoamericano con la imposición de gobier- nos obedientes que representaron la ideología y los intereses de los grandes países occidentales. con graves secuelas. Esta bipolaridad tuvo sus consecuencias en las políticas del mundo entero. como cabeza visible de Occidente. en donde se desató la persecución ideológica con la aplicación metódica del terror sobre el que pensara diferente. suministrando al mismo tiempo algunos de los procedimientos necesarios para su reforma. anexando el Este europeo y naciones de Asia. el fascismo y la guerra. cuyas fuerzas podían agruparse en torno a la URSS. La Guerra Fría tuvo también consecuencias internas en los Estados Unidos. al proporcionarle el incentivo -el temor. op. tanto en la guerra como en la paz. los dirigentes occidentales se abocaron a la tarea de rescatar a sus países manteniendo el sis- tema capitalista y esforzándose por mostrarse fuertes para con- tinuar su dominación sobre el Tercer Mundo. Lalo Painceira jetivo era acabar con el capitalismo a escala pla- netaria. que había emergido de la Segunda Guerra Mundial como una superpotencia” (Hobsbawm. al dar difusión al concepto de planifica- ción económica. una vez que el capitalismo liberal había conseguido sobrevivir -a duras pe- nas. Había nacido el ma- cartismo. La primera reacción de Estados Unidos.cit. a caballo del imponente desarrollo de la URSS y luego de China. fue imponer la Guerra Fría como relación entre ambos bloques. fuera el de haber salvado a su enemigo acérrimo.al triple reto de la Depresión. parecía tener que hacer frente todavía al avance global de la revolución. 103 . Ahora bien.

Era el Tercer Mundo. heredera del poder a la muerte de Stalin. con movimientos obreros y juveniles fuertemente concientizados que sabían que otra socie- dad era posible. una situación inversa. Mientras tanto. con expresiones revolucionarias distintas. continuó con la persecución despiadada sobre quienes transgredían sus rígidos preceptos. Los filósofos ya habían redescubierto la Fenomenología y habían sumado la monumen- tal obra de Heidegger para parir el existencialismo. 104 . pero también con la libertad y el compromiso sartreanos. que mantuvo la mano férrea para frenar la dialéctica del cambio con la imposición de estructuras rígidas que nega- ron la posibilidad del desarrollo revolucionario. Este fue el contexto que transformó a los ’50 en un período particularmente significativo y crítico. llamada críticamente. Curiosamente en el Este se padeció. de los desocupados y sin techo. En los Estados Unidos y Europa los intelectuales comenzaron a reflejar las inquietudes y sueños de la clase obrera y en Europa. no sólo porque ya había un camino abierto ha- cia el socialismo. Desde ese amanecer se gestó el cambio que se visibilizaría con claridad en la década siguiente. sino también por ese nuevo amanecer que em- pezaba a vislumbrarse desde los pueblos del Sur. filosofía que dominó el pensamiento europeo en los cincuenta y parte de los sesenta. heterodoxas en lo ideológico y con características nacionales y propias. sobre todo en Europa. filosofía de la libertad. asumió que la exis- tencia siempre precede a la esencia y desde este concepto básico. y abar- caría todos los ámbitos de la vida. los artistas occidentales comenzaron a tu- tearse con la angustia. en los famosos ‘60. Esa negación al cambio también cayó sobre el arte y la cultura y. persecuciones internas. economías que todavía trastabillaban y buscaban resurgir desde la nada. la soledad existencial. El existencialismo. en el mismo período. Hablo de los intelectuales y artistas y hasta de los mismos estudiantes que poco a poco asumieron definiciones ideológicas más nítidas. EL BLUES DE LA CALLE 51 Guerra Fría. sobre todo en la URSS. La URSS era gobernada por una geron- tocracia. convivían en Occidente.

“el hombre es responsable de lo que es (…). También pudo asumir su propio compromiso en la praxis revolucionaria. marxista y existencialista. se disputaban en esos años la pole position del pensa- miento occidental. Con estos aportes fundamentales. que dirigía Bernardo Kordon. Lalo Painceira le dio un corte totalmente humano a la esperanza. y Camus. sino que es responsable de todos los hombres” (El existencialis- mo es un humanismo. Precisamente esta polémica dividió aguas en- tre los sectores más intelectualizados de todo el mundo. muchos adhirieron al poco tiempo a las ideas de Marx pero nunca respondiendo a la rígida burocracia soviética. de pensamiento libertario. No queremos decir (con esto) que el hombre es responsable de su estricta individualidad. a raíz de una crítica a El hombre rebelde. Porque. También nació el interés por la obra de Trotsky y de Mao. Garaudy. Ediciones del 80). y se abrieron accesos no ortodoxos a los clásicos del socialismo. que por el ‘53 o el ‘54 se publicó en la Argentina en la revista “Capricornio”. Castillo extiende su memoria: “Yo tenía 18 o 19 años y con un amigo de San Pedro leíamos la polémica Sartre/Camus a la sombra de un árbol. De esta ma- nera se abrió la posibilidad de una nueva lectura de los teóri- cos marxistas y comenzaron a difundirse sin tutelas. Castillo recuerda allí que la polémica tuvo lugar en 1951 en “Les Temps Modernes”. en palabras del propio Sartre. Siguiendo los pasos del profeta de esos años. los escritos de Antonio Gramsci. Inevitable- mente se encontró con el marxismo. Años más tarde la leeríamos con la misma devoción algunos integrantes 105 . incluso en nuestro país. la nueva generación de intelectua- les y artistas occidentales se permitió tener una mirada propia con la que acompañó los procesos revolucionarios y de libera- ción nacional que se extendían contemporáneamente en las vie- jas colonias. Lo recuerda muy bien nuestro Abelardo Castillo en una extensa nota realizada por Ariel Dillon para la revista Ñ (2 de enero de 2010). Lo que da la medida de la irradiación que tenían esos nombres en esa época”. Lukacs. escrita por Francis Jeanson. entre muchos otros. de Camus. Jean-Paul Sar- tre. El debate entre ambos fue marcado como mojón fundamental en aquellos años. que entonces dirigía Sartre. Sartre.

poniendo en tela de juicio el acto político. Esta vez en Corea que enfrentó. reafirmaba. contra los maquiavélicos. uno se topaba con los valores humanos que él sostenía en su puño apretado. por así decir. estrecho y puro. por Camus. Sartre definió entonces. op. y su muerte sumó otro hecho importante al inicio de la nueva década. por su “humanismo terco. los dirigentes de los países del Primer Mundo no modificaron sus políticas de confrontación pese al Holocausto y al impune genocidio atómico. Incluso su silencio. Pero. austero y sen- sual (…). Como telón de fondo. en el corazón de nuestra época. en ese año bisagra en la historia del mundo. tomando partido. como lo recuerda Castillo. EL BLUES DE LA CALLE 51 del Grupo Sí. la existencia del hecho moral. por primera vez.). escribiendo un célebre “obituario” donde ex- presó su profundo respeto hacia quien era “el heredero actual de esa larga fila de moralistas cuyas obras constituyen quizás lo más original en las letras francesas”. Gancedo. estos últimos años. Es. yo me inclinaba por Sartre y fiel a su pensamiento. Por poco que se lo leyese o reflexionase. como correspondía. fiel a su pensamiento libertario. pasados pocos años del fin de la guerra y sus horrores. Sartre lo despidió de pie. inversamente. al poco tiempo comenzaría con mis lecturas marxistas de manera más sistemática. volvieron a activar los volcanes dormidos y estalló una nueva guerra. Los gobernantes si- guieron fieles a su amnesia y. tenía un aspecto positivo: este cartesiano del absurdo se negaba a abandonar el terreno seguro de la moralidad y a entrar en los inciertos caminos de la práctica” (Revista Ñ. Albert Camus murió en un accidente automovilístico justo en 1960. Si bien no 106 . por la terquedad de sus repulsas. esta inquebrantable afirmación. contra el becerro de oro del realismo. a los dos polos de un mundo partido.cit.

de una pesadilla que había que olvidar y dejar atrás. Un ejemplo fue el teatro de Arthur Miller. Las noticias respondían a intereses. era vulnerable o que. donde aplicaron el terror y apelaron a la cárcel. Bertold Brecht (en ese momento residente en los EE. Pero además del descontento interno. había otra potencia que lo enfrentaba de igual a igual. Francia. También la Guerra de Corea tuvo sus consecuencias en el interior de los Estados Unidos. Él mismo fue víctima de esa persecución junto a artistas como Joseph Lossey (que se refugió en Inglaterra). situación retratada sin piedad por sus artistas. Comenzó a aflorar una postura crítica y antibelicista. la tortura siste- mática y al asesinato de quienes luchaban por la liberación de sus pueblos. la guerra de Corea mostró que EE. Como si las dos Guerras mundiales. pero también en los sectores más progresistas de la clase trabajadora y de los afroamericanos. En un tiempo sin computadoras hogareñas -por lo tanto. Italia y Gran Bretaña mantuvieron las libertades dentro de sus propias fronteras. con “Las brujas de Sa- lem”. que dejó el mapa exactamente como antes. Lalo Painceira hubo un ganador en la contienda. como 107 . entre muchos otros. Eso intensificó la persecu- ción ideológica. Hiroshima y Nagasaki no hubieran existido y se tratara de un viejo mal sueño. y que retornó a Berlín) y Dalton Trumbo (que se radicó en México y firmaba con seudónimo sus guiones cinematográficos protegido por amigos de Hollywood). al menos. el Holocausto.UU.UU. resaltó el poderío alcanzado por las naciones socialistas que confrontaron de igual a igual con los Estados Unidos que pagó un costo enorme aunque los hechos bélicos ocurrieran lejos de su propio territorio. Norteamérica no pudo derrotar a su enemigo y tuvo que aceptar en 1953 el armisticio de Panmunjon. con la amenaza de expansión de Corea del Norte. lo que sumó nuevos horrores para la historia de la crueldad en el Occidente cristiano. sin Internet. sobre todo entre los jóvenes intelectuales y artistas.y con una televisión no tan difundida como hoy. beneficio que no extendieron a sus colonias. A diferencia de la paranoia interna norteamericana. desnudando al macartismo con toda crudeza. noso- tros contábamos sólo con los medios gráficos y radiales como fuentes informativas.

Y cómo deci- diste irte de este mundo. el interés por los temas polí- ticos comenzó a acentuarse a partir de 1958 de la mano de la participación en las movilizaciones en defensa de la enseñanza laica y gratuita. jóvenes con inquietudes. No obstante. lo cortó de plano. el cine fue utilizado por los Estados Unidos como vehículo de propaganda bélica y hasta de macartismo. a veces teatro y sobre todo. provenientes de las capas medias. con centro en la memoria. como si tocaras el timbre de mi casa de 49 y preguntaras a Carola. porque recuerdo haber leído entre las anécdotas del autor de “Amarcord” que después de escuchar las respuestas que daba Marcello Mastroiani a un periodista sobre su familia y su padre que era empleado. mi madre: “¿Está Lalito?”. Si queríamos ampliar el panorama teníamos que recurrir a la prensa parti- daria del comunismo o de alguna corriente trotskista porque los órganos del socialismo argentino (“La Vanguardia”) y del anarquismo (“La Protesta”) mantenían una mirada netamente anticomunista y a favor de las intereses del poder hegemónico de Occidente. y lo usabas para seducir a quien te escuchara? Y aparece Fellini. manteníamos como eje fundamental de nuestros diálogos. Emulando a Goebbels. EL BLUES DE LA CALLE 51 sucede hoy. ¿Cómo contarte para la gente que no te conoció. y provenían de agencias occidentales.tiempo que habita el misterio último y que está en nosotros aunque lo instalemos en el infinito. Pintura. En nosotros. nosotros. lo llamó aparte y le aconsejó 108 . En este juego. el arte. Ese es el mundo que llegaba a nuestras mesas de café aunque la era la agitada realidad nacional la que acaparaba priorita- riamente la conversación. cine. te hablo hoy y supongo que escucharás en ese espacio. te asomás Nelson de repente. si vos ha- cías un arte de la narración de tu vida. los que integraríamos el Grupo Sí. que paradójicamente es al mismo tiempo de introspección y expresión. que transformabas en mágica. la rebelión que estaban protagonizando los jóvenes artistas en ese mundo quebrado pero más lejano de lo que en nuestra inocencia suponíamos.

en 2011. que tu papá era pirata”. Es mucho lo que recuerdo de vos. que te quiero hablar”. como aquella vez en que comías junto a otros plás- ticos en Buenos Aires en una larga mesa. Romero. Con tus ocurrencias. Porque nos hacías reír desde tu ingenio. “Es aburrido. ¿te acordás? ¿Qué era verdad y qué imaginación en sus relatos? ¿Qué importaba determinarlo? ¿Acaso tenemos que ser escribanos y dar fe de la exactitud de lo ocurrido? ¿No basta con la felicidad de crear algo distinto? ¿No encierra eso en sí belleza. Decí. Porque al fin y al cabo. ¿A quién le importa? Tenés que inventarle una vida más interesante. vida de circos con colores luminosos y ese sol que a veces se filtró en las parras pintadas por vos para iluminar el cuerpo de Nadègge o de los gatos que la rodeaban. Pero vos ya eras figura conocida con tu andar pausado. abriste el mantel y asomaste la cabeza ante un Romero Brest que te miraba atónito. el pañuelo bohemio azul cobalto anudado al cuello. pero ¡qué me 109 . sabías hechizar cuando hablabas. la poética y tu humor. Y también a tus hijos hijos. ¿qué es la verdad sino lo que se cuenta a través de la propia subjetividad? Y si esa subjetividad puede ponerle alas al relato. casi musitando. ¿por qué impedirlo? Hacerlo lírico. sumar trapecios. que no se daba cuenta de lo que había ocurrido. cuando ya hace once años que nos siempre en Nàdegge. Entonces te metiste bajo la mesa porque te cubría el mantel y entre las piernas de los comensales llegaste gateando a la otra cabecera. entrecerrando los ojos. una nueva verdad. Como hacía Javier Villafañe. lejos de donde estaba sentado Romero Brest y querías hablar con él. tu aspecto nórdico pese a ser descen- diente de españoles. poético. tu cabello largo y rubio. Anécdota que desconozco si fue cierta. Sobre todo la riqueza plás- tica de tu creatividad pictórica. algo así como una revelación? Nos conocimos en el Salón Estímulo de la Provincia en oc- tubre de 1960. con tu paleta inconfundible y estoy seguro de que cada arco iris que se forma en el cielo es obra tuya aunque otro se lleva el rédito. Y le dijiste: “Corréte. con ademanes amplios. Y como todo mago. por ejemplo. Lalo Painceira que en los reportajes no contara que su papá había sido ofici- nista. no con los que tenías al lado. pero también la verbal. Te lo cuento hoy.

A mí siempre me reventaron el diseño y la geometría. porque era tiempo de cartas y no de mails. Te mudaste a la Picardía francesa. En 1965 ganaste el premio “Georges Braque” y te fuiste a París. Personal. Tenías 19 años y empezaste a pintar. Allí dabas clase a los chicos y trabajabas infatigable- mente. rubia y luminosa como uno de tus soles. Yo soy la antiteoría. después de conocer tu obra en una galería parisina. ganabas un nombre y tu pintura alcanzó re- percusión en el competitivo París. seguimos dialogando. Sólo reconociste a Cartier como maestro porque. Un sueño cumplido. Como parte de la rehabilita- ción por la poliomelitis adquiriste habilidades deportivas y acro- báticas y te destacaste en natación y en gimnasia con aparatos. uno de los padres del Arte nuevo. Allí. Al mismo tiempo. No te interesó la competición absurda de las mo- das estéticas que se suceden buscando únicamente lo novedoso y lo vendible. que te imitaba! ¿Te acordás qué bien nos imitaba Hugo a todos? Fuiste (en realidad sos). una muy joven bailarina de danza contemporánea. Recuerdo la muy ponderativa carta que te envió nada menos que Jean Dubuffet. pero sobre todo ar- tista y con lenguaje propio. Pero todo quedó atrás cuando te topaste con la vida y la obra de Van Gogh. “me abrió el mun- do mágico de la pintura. Esa sumisión del arte a las leyes del mercado. un gran pintor. Me escribiste en 1997 y me recordaste pasos previos a conocernos aquí en La Plata. Te ca- saste y tuviste dos hijos a los que adorabas y me describías en tus cartas. no quisiste exponer más. a un pueblo donde fundaste tu“Taller de lo Imaginario” que visitó en más de una oportunidad Jack Lang. Tan tuyo como ese mundo que volcabas en las telas. EL BLUES DE LA CALLE 51 importa si así me la contó Hugo Soubielle. Y el Grupo Sí fue un milagro 110 . Hiciste murales callejeros y hasta pintaste los ómnibus. Naciste en Tres Arroyos en 1935. Pese a la lejanía. ésos fueron mis otros maestros. a los pocos meses. Desde aquel colori- do empaste del Expresionismo abstracto en tiempos del Grupo Sí a los gatos y la parra. porque el gobierno francés subvencionó tu taller por la obra social y solidaria que desplegaste. como decías. a causa del futuro que intuías. Inconfundible. conociste a Nàdege. No obstante. ministro de Cultura del socialista Mitterrand. En mí influyeron el gato y la parra.

es cierto. quebrado. me contaste tu presente:“Hace años que pinto gatos. Y te quedaste allí. Los grandes pintores tienen una coherencia en sus obras. una tarde de sol te fuiste a pescar. en la orilla. mucho más tarde. Pero yo creo que el hombre es un ser cósmico que tiene que abrirse en algún momento. A los dos años de haberme escrito esa carta. 111 . Yo tenía 25 años y fue una experiencia increíble”. pero en general fueron claudicando ante las leyes del mercado y dejaron que sus obras se convirtieran en mercancía. No creo en rupturas dentro de la plástica. polarizado e irreconcilia- ble. Todavía estamos en el Paleolítico. Lalo Painceira donde nos juntamos todos los que en aquella época tuvimos ga- nas y necesidad de hacer. A vos te dejo allí. La pintura es una revelación. en la infinitud del tiempo. como si te hu- bieras dormido. Pero eso sucederá después de lo que tengo que contar en esta crónica. no sus partes”. Lo fundamental reside en ver y experimentar totali- dades. gestó la van- guardia expresionista que fue el Informalismo. los que pretendieron vaciar de contenido ideológico el relato histórico. Barrabás estuvo al lado de Cristo y no lo vio resucitar. los Fukuyama del arte y los creadores del “pensamiento débil”. habitando ese espacio abismal que tanto te inquietaba. Por el contrario. El nuevo grito Ese mundo de los ’50. Hay mucha gente ciega para la pintura y ve el mundo gris. con todas las movidas artísticas que se pusieron en marcha y nos nutrieron. carecieron de una ideología que los sus- tentara y no proyectaron la historia hacia un nuevo amanecer. fueron los profetas del Posmodernismo. Y las revelaciones las tienen muy pocos. Instalado en tu bellísima casona campesina del 26 de la rue de Grandvilliers en Crévecoeur-le-Grand. Además. Ahora tengo que re- gresar a los ’50. en la Picardía (¿dónde podías vivir sino en una región con ese nombre?). Siguieron otros movimientos. con una Europa que todavía no se había repuesto completa- mente de la devastación provocada por la guerra. sin colores.

las ideas y las teorías” (Op. de visitas a muestras y espectáculos. ¿Cómo nos instalábamos en ese mundo y nos dejábamos en- cender? A través de lecturas. En el arte esto se considera una ventaja. la conexión entre el momento histórico y el mundo de las ideas y del arte no es algo mecánico y previsible. Hijos de ese Occidente crítico de su propia historia y coyuntura. a charlas. Por otra parte. la obra de arte. devoradas como hambrientos que nunca respondieron a un estricto y académico programa de estu- dios ni a tutorazgos rígidos. Pro- puesta que algunos entendimos extensible a toda manifestación artística. individual. hizo decir a Sartre que la literatura siempre “agita las ideas de su época”. el “Tirol Chopp” o el bar elegido. renovando la afirmación de Kandinsky que abrió el libro. Parte del relato es la información sobre el fruto de esas lecturas desordenadas. como producto. Cit. Las voces disidentes. como dice la ya citada Siri Huvstvedt en su libro La mujer temblorosa. a esos diálogos interminables que se retomaban al día siguiente en el “Capitol”. Aunque nunca pudieron hacerlo totalmente. pero en la ciencia se considera una contaminación (…) a menudo es difícil separar nuestra perso- nalidad y nuestros estados de ánimo de las creencias.). Es parte del misterio que sigue rodeando a la creación artística y a todo lo que comprende. sometidos al rígido molde del “rea- lismo socialista stalinista”. fueron perseguidas y se buscó enmudecerlas. Nosotros éramos y nos considerábamos hijos de ese Occiden- te. aunque apele al lenguaje de su tiempo. imaginación. esa síntesis de belleza. el “Adriático”. vuelo poético y compromiso que es siempre personal. todo hace a ese milagro que es la existencia y desde ya. porque los del Este siguieron padeciendo otra realidad. Esa es la 112 . Porque. En fin. cuyo magma estaba a la vista y corría incontenible como lava encendiendo el arte de nuestro tiempo. Ese que. Me refiero al Arte Occidental y el de paí- ses dependientes como el nuestro. “Lo cierto es que nuestra personalidad tiñe inevitablemente cualquier manifestación de nuestra vida intelectual (…). EL BLUES DE LA CALLE 51 como atacó Tomás Maldonado en su visita a La Plata cuando finalizaba el siglo XX. que las hubo y muy importantes.

internacionalismo y política. 113 .Arte argentino en los años sesenta. exclusivamente. propia. Siglo XXI editores. Lo había advertido con anterioridad “El Grito”. Los caminos de la vanguardia en el arte nunca son únicos. nacida del tejido que une la ideología con la sensibilidad. a veces anticipándose proféticamente a la historia. Lalo Painceira respuesta personal. Los ejemplos en este sentido. El artista verdadero tiene entonces esa función profética: es por excelencia quien ayuda a sus contemporáneos a inventar el futuro” (citado por Andrea Giunta en su imprescindible Vanguar- dia. siempre hablando de arte y no de simulacros que respondan a modas o a expresiones frívolas o directamente a las leyes del mercado. el descarnado aullido de Munch pintado en 1893. Suelen abrirse en búsquedas personales o grupales pero mantienen el vínculo original con su tiempo histórico. Fueron profetas los pintores expresionistas a principios del siglo XX cuando desnudaron anticipadamente la tragedia que asolaría años más tarde al mundo con la guerra de 1914. de un mundo en vías de nacer. teórico del Partido Comunista francés de que inició la apertura marxista al arte nuevo y al cristianismo. un modelo de las relaciones entre el hombre de una época y el mundo en el cual vive. sobran. Y más aún. El verdadero artista lo hace de manera comprometida. con el compro- miso del creador con su tiempo. 2008). lo explica con claridad: La obra de arte no es pues. Un grito que nadie escuchó. mientras el resto de la Humanidad vivía sumergido en la gran fiesta de la esperanza positivista decimonónica. ignorando la metástasis que la consumía en ese mismo momento. es también un proyecto o una proyección anticipadora de un mundo que no existe todavía. Roger Garaudy. trascendiéndolo. la belleza y la creatividad.

surrealistas. el momento histórico. 114 . Susan Sontag fue categórica en 1961: “Reducir la obra de arte a su contenido para luego interpretarla es domesticarla”. También Leonardo. expresionistas. juego disputado en el terreno de lo surreal. Por eso aún conmueven las pinturas rupestres. Así lo hicieron en los cincuenta el Informalismo y el Expresionismo abstracto o como se lo quiera denominar. De una manera o de la otra debe tenerse en cuenta que “la belleza es parte de la historia de la idealización. los huacos y los tejidos precolombinos. Esta visión del arte levanta rejas y arremete contra esquematismos que impiden el vuelo. Y sería interminable la lista. Porque otro de los misterios de la obra de arte es su permanencia. considerada como obra de arte. es una experiencia. ese gigante de Miguel Ángel con su Sixtina y las diferentes versiones de “La Piedad”. También deben mencionarse los que buscaron su lugar en la inmediatez de la trinchera para compartir el combate de los pueblos que buscaban construir un mundo mejor o la liberación de viejas ataduras imperiales. Otros permanecen invitando a la aventura de recorrer las expresiones del mundo de los sueños. EL BLUES DE LA CALLE 51 hundiéndose en el momento del cual emerge para expresarlo en todo su dramatismo y dolor. no una afirmación ni la respuesta a una pregunta”. Lo cierto es que para informalistas. Existen senderos anteriores que mantienen siempre su vigencia. 1996): “La obra de arte. la coyuntura. metafísicos y abstractos líricos. su ser en el tiempo. la belleza pura del arte griego. Otras veces el artista se rebeló desde su racionalidad y sensibilidad buscando renovar el orden de la visión clásica de la belleza para integrarlo a la geometría o a la vida cotidiana del hombre a través del diseño y la arquitectura. constituyó un sino obligado que cada uno transitó y expresó a su manera. concretos. artistas de lo social. y agregaba más adelante en su polémico libro Contra la interpretación (Alfaguara. figurativos. Pero los caminos del arte no se agotan en las búsquedas de la vanguardia. Pero ¿el artista está obligado a expresarlo? ¿cómo hacerlo? La respuesta fue una de las grandes batallas estéticas de los ‘50 y los ‘60 y de gran parte del siglo XX. que a la vez es parte de la historia de la consolación”.

y también en el Primer Mundo. marca el paso a la estética del deterioro sin presentar resistencia El título del libro que contiene esta aseveración es todo un manifiesto: Dos décadas vulnerables en las artes plásticas latinoa- mericanas -de 1950 a 1970. sobre todo ante excepciones vanguardistas latinoamericanas -que resalta y pondera el libro de Traba-. Aunque debe aclararse que muchas veces convergerán y coincidi- rán. (Siglo XXI editores. y la otra. que rescata la necesidad de una identidad cultural anclada en la propia historia y que guarda un contenido político. Estas dos posiciones referidas siempre a expresiones de van- guardia. mar- có un antes y un después en la escena norteamericana y de todo Occidente.aunque no justifican. al pacifismo y a un mundo sin exclusiones de 115 . 2005). Incluyendo contenidos políticos. que adhería a ideas libertarias. Uno de los casos más emblemáticos de la alianza entre mili- tancia y vanguardia estética en esos años fue el del “Living Thea- tre”. grupo y comunidad de Nueva York que condujeron Julian Beck y Judith Malina. Lalo Painceira En otro andarivel marchaba la también muy inteligente y brillante Marta Traba. Para esta intelectual argentina de intervención clave en los ‘60 y ‘70. la que sostiene con firmeza que el arte no tiene la función de explicar ni contar nada sino que debe vivirse y hasta gozarse como una experiencia en sí. pero la actitud militante de este grupo. serán ejes del debate en los ’60 los ‘70. al definirse la hegemonía de Nueva York en la estética actual (década del sesenta). Su obra “The Connection”. cuatro siglos de dominaciones culturales sucesivas explican . una década después de haber dejado de existir el Grupo Sí. Su pri- mera edición data de 1973. de 1959.la docilidad con que al comenzar el siglo XX este arte [el latinoa- mericano] copia prolijamente los borradores que le suministra Europa y.

y la cárcel. Las rejas eran endebles fronteras entre el mundo cotidiano. similares a las que hoy imponen a sus prisioneros los “marines” en las cárceles de Guantánamo. el espectador se sentía involucrado en experiencias límite.de pinturas y manuscritos originales. unificó vanguardia y momento histórico. ese adentro doloroso y castigado. poetas y narradores de la “beat generation”. que en cambio envió como repre- sentante oficial a ese festival a un espectáculo convencional. En “The Connection”.nos hizo llegar sus propuestas y experiencias a principios de los ‘60. lucha social y combate estético. ese “afuera descomprometido”. En la obra estrenada en 1960. como “The brig”. el público compartía con los actores personificando a un grupo de drogadictos que esperaban al “dealer” que les traería morfina o heroína. Fueron figuras míti- cas a las que adherimos a la distancia desde alguna mesa del “Capitol” cuando alguien -no recuerdo quién. que es decir la vanguardia del arte es- tadounidense de esos años. Con el “Living theatre” era imposible permanecer neutral. Personajes clave de su tiempo. raza y elección sexual. El verismo de las actuaciones conmocionaba a un espectador habituado a la convención teatral del escenario a la italiana. mientras escuchaban jazz ejecuta- do en vivo. EL BLUES DE LA CALLE 51 género. como los Estados Unidos. y quedaba separado sólo por una reja real de los actores. les financiaron el viaje mediante una subasta -sin precedentes por su sentido solidario y políti- co radical. Aportaron de 116 . el público ingresaba no a una sala tea- tral sino a una cárcel. Beck y Malina pagaron con la cárcel su lucha estético- política y cuando el grupo fue especialmente invitado al festival “Théâtre des Nations”. Beck y Malina realizaron es- pectáculos de gran contenido político. no recibieron ni un céntimo del Estado norteamericano. que lo defendía de la posibilidad de involucrarse en el drama que contemplaba. de París. donde mostraron una prisión militar norteamericana con todas sus humillaciones y torturas. al decir de Malina. un cuarto sórdido. En un país que vivía una paranoia aguda. Entonces. que interpretaban acciones de una crudeza bes- tial. Con esa precaria división casi indefinida que visualmente se borraba. un puñado de pintores.

Ade- más. No quiero dinero. el “Living Theatre” viajó a París. se llamó precisamente Free Jazz y reprodujo en su cubierta un cuadro de Pollock. ¡Exijo todo a todo el mundo! Quiero amor. entre otros. Rauschemberg. Kline. 117 . ¿no parece un graffiti del Mayo Francés. con idéntico resultado. Además. compitió en el certamen y arrasó con todos los premios. Fue una despedida tormentosa que sacudió al arte de su tiempo. Ornette Coleman. La urgencia de esa vanguardia se hizo patente con crudeza en el nombre del último espectáculo del “Living Theatre”. y el grupo fue invi- tado para realizar una gira por Italia y Alemania. “¡El paraíso ya!” Judith Malina explicaba: “Ese es nuestro lema. sólo en París. y se remataron los manuscritos originales del poema “Cádiz” de Allen Guinsberg. entre otros. quizá el movimiento musical que más tuvo que ver con el Informalismo y con su libertad. poetas y un grupo teatral bregando por la misma causa. Pollock. No quiero ejércitos ni Policía ni guerras. narrado- res. con los actores vestidos como ‘marines’. México. Kline. Desde ya. ¡Pido amor como estandarte!”. desembarcara en Nueva York con una serie de conciertos a fines de los ‘50 en la misma galería en donde exponían De Kooning. escrito casi diez años antes? Otro caso emblemático de comunión expresiva fue el del Free Jazz. (Citado en: Little. No quiero gobiernos. El primer LP que grabó Coleman en 1961. Teatro Profético. El paraíso ahora. casi como si se tratara de un recital actual de una estrella de rock. Stuart. El espectáculo comenzaba en la sala del grupo en el Village de Nueva York y terminaba en la calle.000 personas. Esta conjunción militante de los mejores pintores. “¡El paraíso ya!”. dando armas a los transeúntes y orde- nándolos matar a los demás porque era vietnamitas. fue un primer paso a otros movimientos colectivos y sirve como ejemplo del fuego que dominaba a toda aquella generación. por más de 20. Johns. No fue casualidad que su gran artífice. fue un éxito de público impensado. México Editores Aso- ciados). La obra fue vista. Lalo Painceira manera directa para que se remataran sus obras pintores de la talla de De Kooning. “El paraíso ya” fue una de las primeras experiencias de arte callejero.

claro representante de la “vulnerabilidad” denunciada por Traba y al que dedicó punzantes escritos. que fue mucho más abierto y desprejuiciado de lo que hoy suele recor- darse y enarbolarse como sus logros. la realidad que se vivía en los países del Norte. no se debe generalizar al hablar del Di Tella. muy a menudo. sin tomar en cuenta su gran aporte como verdadero laborato- rio de experiencias artísticas. Como corresponde a un país “vulnerable” como el nuestro. pese a que ésa no era la totalidad. Realmente fue un ámbito valioso de experimentación. Otros no. que es el que predomina en el recuerdo actual del Instituto. Abrió sus salas a plásticos notables y expuso sus obras sin importar la ideología que los motivaba. Se experimentaba seriamente en todas las artes. Unos se sintieron representa- dos por la política cultural que llevaba a cabo Romero Brest en el “Instituto Di Tella”. Porque es por eso que el Di Tella merece un reconocimiento. exponían en galerías independientes. no sólo en plástica y diseño. Lo demostraron muchas experiencias y muestras allí realizadas. EL BLUES DE LA CALLE 51 Este entrelazamiento entre distintas disciplinas artísticas no es casual y corrobora la afirmación dialéctica de Kandinsky. danza y música. No obstante. “toda obra de arte es hija de su tiempo y. Aunque debe reconocerse que casi todos los artistas que sobre- salieron en Buenos Aires en los ‘60 nacieron o tuvieron un paso ditelliano. Además. repercutió en los artistas argentinos y agregó fuego a la disputa estética que se li- braba sobre todo en Buenos Aires. y se internaron el terreno frívolo de cierto snobismo pop. 118 . con expresiones de alta calidad y fuerte impacto. los que no se sentían expresados por los postulados del Instituto. como lo visto en el “Tucumán Arde” y en una muestra de arte político realizada a principios de 1971 en Buenos Aires. Eviden- temente. Pero la visión. sobre todo exaltada por revistas de actualidad de ese tiempo. sino también en teatro. era tomar al Di Tella como expresión del Pop Art y de un hippismo domesticado. Unos lo abandonaron luego para adherir al proceso de concientización política que vivieron los jóvenes argentinos en la segunda mitad de los ’60. la madre de nuestros sentimientos”.

No era locuaz sino medido. En 2001. Sin embargo. Se exhibió en La Plata y luego en las salas del Borges. Pese a los años vividos aquí. y buscaba cada palabra con la exactitud de un científico. El Informalismo de Trotta era muy del tipo de la “Escuela de París”. el “Centro Cultural Borges” de Buenos Aires y la entonces secretaria de Cultura de la Municipalidad de La Plata. nunca perdió ese acento que lo identificaba como peninsular. repetía en aquellas noches del “Capitol”. vive en Pietrasan- ta. El catálogo-libro contó con un excelente trabajo sobre el colectivo platense de pintores informalistas realizado por la Dra. a las que no fal- taba. ya convertido en uno de los más importantes artistas conceptuales de Italia. Por eso no sorprende su conceptualismo actual. a su concurrencia a los bailes populares y su amor por el tango. Susana López Merino. Sus trabajos siguen fieles a ese lirismo inicial y alcanzan. Por el contrario. y docente en Arte de la UBA Cristina Rossi. Como parte de la investigación. Le gustaba contar que había sido el primer niño de La Plata al que le habían inyectado penicilina. un alto vuelo poético. refinado y lírico en el tratamiento del color aunque man- tenía cierta gestualidad. “La hizo traer Evita”. en algunos casos. Actualmente. aquí estudió todo el ciclo primario y secundario y comenzó Arquitectura. eso no limitaba su vuelo. Nos causaba gracia su espíritu latino y enamoradizo. Pero Toni es un italiano tan- guero. lo estimulaba. A continuación trans- cribo parte de aquel texto: “La exposición realizada por el Grupo Sí en 1961 en el sub- suelo del Cine ‘San Martín’ fue un suceso inusitado e inesperado 119 . pero sobresalía por ser un gran lector y por la profundidad con la que sostenía intelectualmente su obra. en la “Galería Pacífico” de Buenos Aires. Lalo Painceira Antonio Trotta nació en Italia. muy cerca de Carrara. Rossi incluye una carta de Trotta desde Pietrasanta en la que Toni abre su memo- ria y se refiere al Grupo Sí y a cada uno de nosotros con toda la subjetividad que eso encierra e incluso conteniendo viva aquella pasión meridional a la que hice mención. Llegó al país con sus padres de muy chico. son de una belleza turbadora. Sus obras. muchas en mármol blanco. unieron esfuerzos y recursos para realizar una muestra de homenaje al Grupo Sí exponiendo obras de aquel entonces.

EL BLUES DE LA CALLE 51 para tal tipo de manifestación -la primera que La Plata vivió en su corta historia-. o sea. de la cocina y el vino al diario que se ponía en el pecho debajo del excelente chaleco para protegerse del frío de las mañanas. que veían por primera vez arte contemporáneo joven. con sus continuas y refina- das disquisiciones sobre el cosmos. Joven y fuerte. aunque para muchos la pampa era una madre por adopción’ ”. Para ser fiel históricamente a los he- chos y prefiriendo hablar más que de formas. Parte de nosotros venía de la desilusión de nuestras experiencias universitarias. En el grupo predominaban los personajes más que los adeptos al oficio. de seres individuales y personajes. no académicos. venidos de los lugares de origen con historias de lo más variadas y dispara- tadas. ya fuera de Arquitectura o Bellas Artes”. El más notable y muy querido fue siempre Antonio Sitro. Poroto. dio coraje a todos y entonces los críticos podían decir: ‘Estos jó- venes venidos de la pampa. Con absoluta indiferencia pasaba de El Dique. desde el lustrabotas o el canillita hasta los intelectuales y profe- sionales. Pintura fresca. robusto y desafiante. Nadando contra las violentas olas del océano vino desde Mar del Plata Mario Stafforini. recién hecho. Fue tal el clamor que los límites del Grupo se hicieron incontenibles y naturalmen- te se transformó en un movimiento cultural que logró despertar muchas conciencias hasta ese entonces en letargo o tímidas. Es necesario aclarar que en aquel tiempo nos definíamos casi todos con gran orgullo como autodidactas. estilos y cuadros. Fue visitada por todo tipo de ciudadanos. gran tomador de cerveza. desde la Grecia im- perial a sus novias ausentes. del dandismo a la lamparita quemada de su pieza. su barrio. Nos conquistó no tanto por su vitalidad 120 . de los hipódromos a Baudelaire. se podría decir. al ga- llinero del padre salernitano.

O sea. Alejandro logró hacer una categoría filosófica. Sagaz como quien vivió ciertas experiencias de vida. el tiempo me mantuvo verde y moribundo. debajo de eucaliptos gigantes que recuerdan los titánicos robles de Hölderin. como hoy. En aquellos tiempos ya te- nía. fanáticamente gallego.era Alejandro Puente. de esos que tienen ventajas sobre los demás porque son aquellos que nadie puede engrupir con falsos mitos. el Gallego. Lalo Painceira y belleza como por su plena identificación con el poeta amado por todos nosotros por su Retrato del artista cachorro. el Nirvana”. de la calle Pepirí o de “Arte Zen”. de Barracas al Sur. maníacamente griego. Todo en su vida es problema poético. Hablo de Dylan Thomas. luchando para poder continuar viviendo en la verdad. no sólo a su obra sino a todo lo que le pasa por delante. El “te das cuenta” permite dialogar del arte. esa inteligencia y sabiduría callejera del auténtico cara sucia que se hizo en el barrio. Todavía. Entonces yo le respondía: “Ah. comu- nicativo “desde cuando somos diálogo”… De su “te das cuen- ta”. fueron los hacedores de ese lugar maravilloso que costea el arroyo Rodríguez. diría Bioy Casares. Junto a César Paternosto y otros amigos. aunque canté en mis cadenas como el mar”. como el nom- bre de su barrio de City Bell: Nirvana. las pocas veces que logra regresar a la Argentina. en los días inocentes. mientras fui joven y libre a la merced de sus ar- bitrios. Otro respondía: “Nada me impor- taba. que el tiempo me llevase de la sombra de mi mano hasta el desván atestado de golondrinas”. pasamos las noches de bar en bar. viviendo en una paz espiritual como sólo ciertos seres benditos se pueden permitir. el rocío gris acuchillado de flores”. donde cada uno se construyó una casa-taller como les parecía. con el viento y el agua arrullando un canto de paz. Mario con la jarra de cerveza en la mano alzada declamaba: ‘Oh. Otro que venía del mítico Dique -mítico porque siempre me imaginé que para ellos era como un pedazo de Venecia en casa así como podía recordar el arroyo Maldonado a El hombre de la esquina rosada. 121 . En Alejandro es admirable su dedicación. de El Dique o de la Grecia. de esos que siempre elegí como mis vecinos. Con él es posible tener infinitas conver- saciones como verdaderos sofistas.

porque la representación se confunde con la rea- lidad. el más culto. donde vivió hasta trasladar- se a Nueva York (…). EL BLUES DE LA CALLE 51 Hay nombres o apodos que describen a la persona que los lleva y no podría ser más apto para des- cribir a Lalo Painceira el apodo de Lalito. Painceira era un líder sin quererlo. ¿A quién se le ocurre hacer una una nueva Capital en medio de la selva? Y construyeron Brasilia en los años cincuenta. recorriendo sus desiertos con sus anteojitos. que me fascinaba porque soñaban a lo grande. Como si quisiera caminarlos por toda la vida. También en La Plata un señor se despertó una mañana y supo que quería una casa diseñada por Le Corbusier y allí está. Eligió al arquitecto más apto para hacerla (Vicente Krause) y allí está su casa en la calle Nirvana de City Bell. tal cual él. y se nublan los límites. sobre avenida 53 y frente al Bosque. De la misma manera. así miraba a sus dunas saharianas que el viento le mo- dificaba constantemente. sea como artista. escritor o hijo. el más abierto a todo el acontecer. esa joyita de la Arquitectura. Tal vez creyó demasiado en el acontecer cuando llegó el tiempo de la tragedia griega donde es más difícil ser consciente del engaño que ser engañado. el más seguro en sus edu- cados modos. Lalito todavía es él. mística y poética vida César Paternosto era un tipo de argentino así como ciertos brasileños. que aún hoy parece una obra del 3000. Hace cinco o seis años nos encontramos unas horas en San Telmo y noté su bienestar al volver al barrio: 122 . como padre o marido. en todo lo que hace siempre. por su mismo carácter no podía atravesar más allá del desierto y reposarse un tiempo para morar en su austera. Lo he visto habitar en los desiertos de arena que eran sus cuadros con inusitada felicidad. César pensó en construirse una casa taller como una gran escultura. con mística ternura y con una intensidad poética pocas veces vista.

en Locarno. Suiza. La última vez que lo vi. libre y feliz en esos lugares. irónico. sus silencios y su escasa comunicación. Siem- pre con bellas novias. llamado afectuosamente “El Loquito”. o sea. todavía no contaminado. era Ramírez. Me recordó tanto el lugar de mi nacimiento. Tanto física como mentalmente tenía la agilidad de un saltimbanqui a pesar de su pierna. agudo para describir las cosas y las personas. el más lúcido. un verano lo visité en su tierra. cerca de Paestum. la Grecia imperial que entendí cómo el origen de nuestra afectuosa amistad y la similitud de nuestra infancia pasada. “Si no era la infancia. por su tensión. Nelson Blanco. parecía salido de una película de Truffaut. bañado por ríos de aguas frescas. siempre rodeado de amigos interesantes. tan lento como elegante. Sus cuadros 123 . era un minimalista inteligente. Nelson era como una cascada de dichos y frases compuestas con un gran sentido del humor como sólo las personas muy inteligen- tes pueden hacer con sí mismo y con los demás. lleno de verde y bosques. Víctor Grippo y Di Paola (Dippy). Si el profesor Cartier la veía en la pelota que salta. desobediente como él. muchas veces en letargo. en una calle amiga o en una esquina es posible encontrar extractos culturales y poéticos así como en la quietud metafísica de un barrio se pueden hallar depósitos culturales de nuestros orígenes. Era uno de los más jóvenes. ¿qué había entonces allí que no hay ahora?”. Parecía entonces el más antiguo. Lalo Painceira algunas veces. como aquellos que recuerdo del garage de calle 66: Rogelio Ramón. estaba haciendo un espectáculo tea- tral entre títeres. la veía en las profundidades de los ojos de un gato. Miguel La Battaglia. Era un lugar maravilloso. para nosotros “El Puntano”. Informado. Por pura curiosidad. felices y nada les faltaba). El Puntano era una verdadera promesa. el Cilento. como Baudelaire. cuadros y la danza de su compañera de siempre y en esa performance contaba la historia de su vida. Otra joven promesa de carácter diametralmente opuesto al Puntano. que vienen a la luz apenas debajo de nuestros pasos. Nelson era mayor aun- que parecía más pequeño. el más luchado y el más dulcemente maldito (algunos pretendían ser malditos sólo porque eran jóvenes. Dalmiro Sirabo. venía de la be- llísima tierra de San Luis.

Pintores como Larralde. a una forma vacía o a un esteticismo mercantilizado… Al bar comenzaron a acercarse todo tipo de personajes. EL BLUES DE LA CALLE 51 eran muy originales. etc. Había una que recuerdo en particular. sólo los anteojos brillaban en la flacura de su figura. ya Mo- vimiento. Pasaban muchachas nun- ca vistas. arqueología. colgába- mos nuestros cuadros en sus paredes. con su imagen tan intelectual y su cuerpo que parecía inexistente. sobre cómo custodiar el cono- cimiento y el individuo para superar un tipo de artistas reducido a una firma. se iba enriqueciendo continuamente con nuevas perso- nalidades mientras perdía otras. morocha. lúcida. marxismo. desde la primera tóxico-dependiente que no sabía qué hacer con su crisis de abstinencia. No quisiera olvidarme de otros pintores aunque haría falta un libro. discutíamos sobre el len- guaje del arte nuevo por realizar. abogados. hoy gran ilustrador de cuentos infantiles. En el bar ‘Capitol’ nos encontrábamos por la noche. con cabellos largos. poesía. Porque Toni desconoce que aquella morocha. con sin- 124 . apasionada y solidaria. Rilke o Byron. mayas o etruscos. más bien pequeña pero muy inquieta. hablaba poco o nada. aunque él arribaba por primera vez. era Amanda Peralta. entraba y se sentaba observando. Estuvieron cerca los poetas de “Los Elefantes” así como el poeta Héctor Rivera. sabía sobre sus habitantes como si hubiera vivi- do allí en otra vida. También interesado en la Antropología. con su barba negra y tupida. poetas. gente de teatro y de dan- za (cerca daba lecciones Dore Hoyer). filosofía. hasta escritoras y estudiantes. Era y es un refinado artista conceptual (…). Gancedo asaltaba sus cuadros con un cuchillo para demostrar su interés en todo lo que fuera vital. Refinado conocedor de todo lo que es posible conocer: literatura. Otro que se acercó fue Víctor Grippo. que asumiría al poco tiempo la militancia popular y luego. teología. Ambrossini. Un día llegamos juntos a Viareggio en tren y. músicos. Horacio Elena. incas o griegos. El Grupo. Soubielle. cuando no la pasaba en la soledad y tristeza de las pensiones de calle 50. Supe que se llamaba Amanda y años más tarde co- nocí una canción: “Te recuerdo Amanda”… Quise respetar ese último recuerdo como homenaje a aquella Amanda de la que quedó prendado el Trotta juvenil. a un estilo. Era pequeña.

uno de nuestros maestros. al que Squirru vio nacer e impulsó categóricamente. compartir y apoyar tanto al compromiso militante de Ricardo Carpani y del grupo “Espartaco” como el informalismo o las experiencias vanguardistas de Alberto Greco o la geometría de Vidal y Mac Entyre. la narrativa. el teatro. sino que desató verdaderas batallas estéticas que comen- zaron a manifestarse con envergadura en la segunda mitad de los cincuenta y a comienzos de los sesenta. Amanda Peralta murió en Suecia. A Squirru siempre lo carac- terizaron su energía positiva y batalladora. la irrupción del vendaval del expresionismo no pasó desapercibida ni navegó por aguas calmas. Kosice. Lalo Painceira gular coraje. de haber protagoni- zado fugas heroicas como la de El Buen Pastor. rebel- des. en enero de 2009. En ese Occidente convulsionado. su mente abierta y desprejuiciada y su conocimiento profundo del arte. No es casual que estas expresiones esgrimidas por las golpea- das generaciones de posguerra hayan sido contestatarias. Pero tam- bién sumaba un sentimiento nacional que le hizo no invalidar otras manifestaciones artísticas. 125 . que cuando lo conocimos dirigía el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires y luego fue conductor de la política cultural de la “Cancillería”. mientras otros exponentes del arte buscaron su cauce creativo en el orden de la geometría. iracundas y profundamente comprometidas con su tiempo. Trotta no menciona a los dos grandes profetas del arte nuevo de aquella Argentina de finales de los cincuenta y comienzos de los sesenta. en donde vivió un prolongado exilio. la danza. Después de haber sido presa política. Squirru supo gustar. a los que nombré en reiteradas oportunidades: Jorge Romero Brest. desde la plástica a la música. esa síntesis de vanguardia y arte social que fue el “Juanito Laguna” de Berni. conductor del Di Tella y Rafael Squirru. el combate contra la dictadura militar instaurada en 1966. cuando ese camino nue- vo y radical se derramó a todas las disciplinas. desde ya. el Madi y desde ya. incluyendo la poesía. el cine y.

las llagas convertidas en color y chorreados. has- ta la poesía metafísica de Ungaretti o la angustiante de Pavese. Pero no se trató de una sim- ple ruptura estética (…). El arte es en sí un escalón para ascender a la com- plicada trama que teje la conciencia en su paso de lo individual a lo colectivo. no tienen que ser necesariamente explícitas. Pero explícito. y por el otro. Esas pautas estéticas las cumplieron desde los poemas mili- tantes y combativos de Maiakovski. y de la polémica. nació el arte nuevo” (Las vanguardias artísticas del siglo XX. nació de una ruptura con los va- lores decimonónicos. existenciales y místicos por el informalis- mo matérico. Fue la unidad espiritual y cultural del siglo XIX la que se quebró. de las tinieblas a la luz. Valor que no es sinónimo de lindo. continuador de la geometría de principios del siglo. como toda creación. el arte siempre está inscrip- to en su tiempo y debe contener sus pautas de belleza. También debe incluirse la bipolaridad estética que marcó desde mediados del siglo XX al arte. Alianza Editorial. de la protesta y de la revuelta que esta- llaron en el interior de esa unidad. de marketinero. como lo denominó Ragón. metafórico o experimental. azota- das sobre telas por los expresionistas abstractos. Por un lado. 1998) Las rupturas a las que se refiere De Micheli. el orden purista y concreto. tampoco el arte tiene la obligación de ser explícito. Por el contrario. o convertidas en silencios desérticos. 126 . leídos en las trincheras por los revolucionarios bolcheviques. o si se prefiere utilizar un término actual. EL BLUES DE LA CALLE 51 El teórico italiano Mario De Micheli asegura en su libro so- bre las vanguardias refiriéndose al expresionismo y a las prime- ras manifestaciones abstractas: El arte moderno no nació de la evolución de los principios del arte instaurados desde el siglo XIX. y que eran bien explícitos.

127 . Los ejemplos que rescata como positivos abar- can tanto al surrealista chileno Matta como a pintores abstractos muy cercanos al informalismo. no hacen más que fijar un criterio nuevo y verdadero en su caso. Puente y Paternosto. ya lejos de sus experiencias informales del año 1960 con el Grupo Sí. Por eso la energía de los nuevos artistas norteamericanos es típicamente una ener- gía de producción (…). Y sumaría el Brasil de Cándido Portinari. obviamente. tal el caso del peruano Fernando de Syzlo y. por más que resulte insostenible desde el punto de vista de la estética europea. No de otra manera se puede enjuiciar un espacio con luz de neón de Dan Flavio o la silla eléctrica color naranja de Andy Warhol. no hace más que reiterar sus servicios a la sociedad de con- sumo. que dejó su huella profunda en el continente. energía que. Por el contrario. Lalo Painceira En su Dos décadas… Marta Traba rescata a las vanguardias que cavaron sus cimientos en sus culturas ancestrales. Traba es contundente y no teme a las adjetivaciones: “…Cuando los artistas del pop- art o algunos practicantes del óptico (derivación de la geometría y la cinética europeas) defienden su absoluta carencia de intenciones críticas y des- autorizan a los teóricos que ven en ellos jueces sutiles y cáusticos de la sociedad de consumo. en el buen ejemplo está incluido el muralismo mexicano y sus descendientes de Centroamérica y del arte andino contem- poráneo. donde no se concibe un arte sin intenciones ni propósitos preconcebidos. Y Traba no fue una teórica de mente estrecha ni dogmática. Todas expresiones de vanguar- dia con sello latinoamericano innegable y reconocido. la abstracción constructivista de ese gran maestro latinoamericano que fue el uruguayo Torres García. Camino al que aportaron en los setenta. fue bien amplia. En sus Dos décadas… (publicado en una colección de Siglo XXI). aceptando las progresivas incitaciones de la tecnología. Des- de ya.

Los libros de Traba y de Sontag ya mencionados. acepta el uso de los lenguajes contemporáneos de las vanguardias siem- pre que estén enraizadas en la propia cultura. sentados donde se podía. Sontag y Tra- ba pelearon en su tiempo defendiendo sus posiciones. estábamos reunidos charlando en el garage que servía de taller a Ambrossini. Se lo había recomendado Javier Villafañe para que se lo comprara para sus hijos y agregó: “Lo empecé a leer y es poesía pura. pero sus opiniones se conocían a través de sus interven- ciones en publicaciones especializadas. Chalo Larralde y Soubielle. bajo fuego cruzado. un café o quizás una ginebra en busca de calor interior. compartimos seguramente un mate. Por lo tanto. EL BLUES DE LA CALLE 51 A continuación Traba nombra algunas excepciones a estas concepciones. vestido de manera impecable. ¿se dan cuenta? ¿Lo leemos?”. en la misma década”. Una noche. tanto en sus países como en Europa. Y en ese garage con perfume a aguarrás. con la sensibilidad como piel. él. Apiñados entre telas. que ahora recuerdo como de invierno y muy fría de 1961. y sintetizan pensamientos no coincidentes que ambas ya habían hecho públicos. como el cubano Wilfredo Lam que transcurre “como un aire salvaje y refrescante entre los pulidos pintores surrealistas. Sus libros llegaron tarde a nuestras manos. Traba asegura que “no es peli- grosa. por consiguiente. la recepción de un lenguaje. a esmaltes y óleos. durante los años sesenta. Charlábamos de temas diversos cuando Chalo extrajo un libro cuya tapa contenía dibujos infantiles y nos pro- puso leerlo. Una especie de Platero y yo. son dos de los textos fundamentales para comprender el arte de aquel tiempo porque fueron escritos desde la trinchera. siempre que dicho lenguaje sólo represente el conjunto de signos que puede ser utilizado para fines diferentes y propios”. comenzó a leer el libro desde su famosa dedicatoria: 128 . Los años sesenta exigían estar despiertos.

Tengo otra excusa: esta persona mayor puede comprender todo. Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. a con- tramano de la pacatería platense. Sin embargo. Gran lector. Chalo quedó impreso en mi memoria bajo una noche es- trellada de verano. Delgado. Chalo era siete años mayor que yo. Si todas estas excusas no fueran suficientes. Tiene verdadera necesidad de con- suelo. donde tiene hambre y frío. Tengo una seria excusa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Todas las personas ma- yores han sido niños antes (pero pocas lo recuer- dan). ocupaba una jefatura admi- nistrativa en IOMA. sentado en el patio grande de su casa jugando con sus pequeños. un verdadero dandy. hasta los libros para niños. Tengo una tercera excusa: esta persona mayor vive en Francia. escuchamos El Principito. quiero dedicar este libro al niño que esta persona mayor fue en otro tiempo. nos acompañó totalmente en esa vida que llevábamos los más jóvenes. Siempre fue parte importante 129 . dos varones y una nena. criaturas con plena libertad que se le trepaban y se trenzaban en ese abrazo perma- nente. estaba casado y tenía tres hijos. pues. Y ya era un hombre grande. con quien confirmamos lo que ya sabíamos por práctica existen- cial y pictórica: “lo esencial es invisible a los ojos”. Así. de Antoine de Saint-Exupéry. la mutual de los empleados públicos bonae- renses que pertenece al Estado. sin pausas. protector de amigos necesitados de conchabo a los que llevaba a trabajar a IOMA. Sale a la luz hoy aquella imagen y pienso que Chalo no había cumplido todavía los treinta años. alto. esa formalidad era sólo un atuendo. porque Chalo estaba encendido por el fuego de la bohemia. conteniendo la emo- ción. mi dedicatoria: A Leon Werth cuando era niño” Y ya teníamos los ojos ganados por alguna lágrima que no nos animábamos a mostrar. que mantenían. Todavía. Lalo Painceira A León Werth. Corrijo.

En 1964 me mudé a Buenos Aires y dejé de verlo.UU. Sus hijos. mi exilio y luego un prolongado insilio. el arte y los movimientos intelectuales que nos importaban eran los gestados en el Occidente de la posguerra. Pintaba en ese garage y creo que su pintura lo expresaba to- talmente. Su informalismo era afrancesado como el de Soubielle y el de Trotta. Después. en enero de 1984. La suya era una pintura sin violencia. Tuve la oportunidad de ver a sus hijos que recibieron el título en su nombre. Por lo tanto. su humor agudo. profundamente romántica. Tenía el pelo totalmente blanco y había suplantado la corbata de antaño por un pañuelo elegante anudado en el cuello. esa ironía que siem- pre comenzaba a disparar contra él mismo. Aplicaba lo que había aprendido con Cartier por- que era infaltable a las clases del maestro. razones que me alejaron de la ciudad. en 1960 éramos fieles ex- ponentes de esa vulnerabilidad que señaló Traba.: la Segunda Gue- 130 . Habían transcurrido más de veinte años de nuestros primeros encuentros en el “Capitol” y ya se había jubilado. sin embargo. Era reciente el nacimiento de la Beat Generation. Lírica. Sólo pude reencontrarlo cuando regresé a La Plata. no gestual ni expresionista pero. Nosotros. Había ingresado a la Facultad de Psicología y se dio cuenta de que ya no estaba para ese nivel de exigencias. o al menos en mi caso. tipo “Escuela de París”. Y mucho. Se divertía con nosotros. elegante. Entonces ingresó a la carrera de Psicología Social y se recibió el año en que partió para siempre. Mantenía la calidez de siempre en el trato. con un cuidado- so trabajo del color. aquellos purretes saltarines que se le trepaban por el cuello como si quisieran ser parte de él. Tampoco se perdía las clases de Filosofía existencial que nos daba privadamente el profesor Emilio Estiú. vinieron mi soledad intramuros obligada. Se reía de nuestras charlas y de nuestras aventuras y travesuras pequeñas y pueblerinas. a los que adoraba. hija directa de dos enfrentamientos bélicos de los EE. EL BLUES DE LA CALLE 51 en ese comensalismo noctámbulo del “Capitol”.

la danza y el jazz. Alan Silitoe y Shelagh Delaney). incluido su puri- tanismo. Alan Bates. aquellos que noso- tros conocimos y admiramos a través de la reproducción de sus obras. De manera simultánea nacieron en Europa expresiones similares que también protagonizaron sus artistas e intelectuales jóvenes. a quienes se sumó luego Joseph Lossey cuando pudo escapar de la paranoia instalada en los Estados Unidos por el senador Joseph Mc Car- thy. Kenneth Tynan. 131 . Pero los Beatniks. La Beat Generation estuvo integrada por un puñado de intelectuales y artistas jóvenes que desde la litera- tura. el cine. la bella Julie Christie. su danza. Lalo Painceira rra Mundial y Corea. movimiento crítico en contra de la artificiosidad de Hollywood y que contó con realizadores tan destacados como Tony Richardson. Tom Courtnay. su música y constituyeron el tema permanente de charla o de discusión en nuestras mesas compartidas desde 1959. sus filmes. “Los Iracundos” tuvie- ron visibilidad plástica en el expresionismo figurativo de Bacon y de Lucien Freud. A continuación mencionaré esos caminos del arte y el pen- samiento occidental junto a sus referentes. con los años.Delaney). como se los llamó. integrado entre otros por Colin Wilson. Doris Lessing. por sus libros. Karel Reisz y Lindsay Anderson. Albert Finney. entre otros. no fueron un fenómeno excepcional en Occidente. la casi totalidad de ellos fueron ganados por Hollywood y sus grandes estudios. de Richardson . el teatro. Sarah Miles. En 1956 los flemáticos londinenses queda- ron impactados al presenciar la puesta en escena de “Recordan- do con ira”. Richard Burton. su teatro. Paradójicamente. la pintura. A este grupo de “Los Iracundos” le dieron rostro y pusieron alma y cuerpo actores como Rita Tushingham (la conmovedo- ra protagonista de “Sabor a miel”. Comenzaré con Inglaterra. En la pantalla grande se expresaron a través del Free Cinema. que contemplaba paralizada cómo se deshilachaba su imperio y cómo perdía uno a uno sus dominios coloniales. cuestionaron severamente los valores del sueño americano. Dirk Bogard y Edward Fox. obra de John Osborne que dio origen y nombre al movimiento de los “Jóvenes Iracundos” (además de Osborne.

2006). los estadounidenses re- cibieron un demoledor cross a la mandíbula en 1957 a través de la novela En el camino. en Dilley. que pobres y harapientos y ojerosos y drogados pasaron la noche fumando en la oscuridad sobrenatural de apartamentos de agua fría. Texas. EL BLUES DE LA CALLE 51 Al mismo tiempo que los británicos. flotando sobre las cimas de las ciudades contemplando jazz…(Fragmento inicial. hambrientas histéricas desnudas/ arrastrándose por las calles de los negros al ama- necer en busca de un colérico pinchazo/ hipster con cabezas de ángel ardiendo por la antigua conexión celestial con la estrellada dínamo de la maquinaria nocturna. de Jack Kerouac. y he aquí que vi acercarse a un viejo muy alto con el pelo blanco al viento que llevaba un bulto a la espalda. estaba de pie en la ardiente carre- tera bajo una luz contra la que se estrellaban las mariposas. Anagra- ma. En otoño dejé la ciudad de México para volver a casa. y una noche cruzando la frontera de Laredo. cuando oí el ruido de pasos que se me acercaban por detrás. 132 . Y se perdió en la oscuridad” (Suplemento Ñ) En dos páginas más finaliza la novela cuya primera edición en español llegó a Buenos Aires a fines de los cincuenta gracias a la editorial Losada. el poema “Aullido” de Allen Ginsberg gritó a la cara del sueño americano: Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura. Un año antes. y que cuando pasó a mi lado dijo: Llora por el hombre.

de Sartre. Hamilton. Con todos ellos convivía el teatro del absurdo personificado por Ionesco a partir de “La cantante calva” (1950) y esa obra funda- mental que es “Esperando a Godot”. Baker. junto a Burroughs (El al- muerzo desnudo. No debe olvidarse como antecedente el duro y áspero Viaje al fin de la noche de un escritor maldito como Louis Ferdinand Céline. con rea- lizadores como John Cassavetes (“Sombras”). el Free y el llamado genéricamente Jazz moderno. expresaron desde la música a esta generación. En tanto. Demmy. Truffaut. 1959) y otros poetas y narradores. que se sumaban a los aportes del existencialismo. Varda. Gerard Phillipe. como el Marlon Brando de sus primeros filmes. de Beauvoir y Camus. Coleman y otros. Goddard. se repetía) de Sartre. Su expresión fílmica hay que bus- carla en el naciente cine independiente de Nueva York. En la plástica des- cubrieron también el Informalismo matérico y L’art brut de la mano de maestros como Fautrier. que aportaron a la renovación del cine mundial. También hubo actores que se vistieron con la piel y la angustia existencial de los beatniks. En las salas de teatro se mostraba el drama existencial y su angustia en obras como “A puerta cerra- da” (“El infierno son los otros”. de los grafismos orientaloides de Kline y también de la descarnada propuesta escénica del Living Theatre. el Cool. de Samuel Beckett (1952). con vínculos estéticos y de vida con el ex- presionismo abstracto de Pollock. 133 . el James Dean de “Al este del paraíso” y el Montgomery Clift de los dramas de Tennessee Williams. pero también “Las sirvientas” de Jean Genet. entre otros. con figuras como Parker. Dubuffet. las barriadas y ciudades obreras de Francia. El Be Bop. María Casares y Jean Vilar daban vida al compromiso político con su teatro popular recorriendo en una carpa gigantesca. En los mismos años Francia ponía a punto su Nouvelle Va- gue con directores cinematográficos tan notables como Resnais. a la Beat Generation literaria. Mulligan. De Kooning. Chabrol. con Nathalie Serraute y Alain Robbe-Grille como máximos exponentes. En lite- ratura aparecieron los poéticos textos de Marguerite Duras y los herméticos de la Nouveau Roman. De Staël. el “Calígu- la” de Camus. que no cesaron. Lalo Painceira Kerouac y Guinsberg dieron vida.

a través de imágenes. mientras continuaban aportando films fundamentales. en Ita- lia se conocieron los primeros filmes de los talentosos hijos del Neorrealismo: Visconti. hijo an- gustiado de su tiempo que supo dialogar directamente con Dios y que nos inyectó. sobre versos de Jacques Prévert. No puede ob- viarse el alto nivel de su literatura. el amor y la crítica a esa burguesía que se rompía. entre otros. desde sus caves y cafetines en donde se exhibía una libertad de vida que pegaba duramente contra la moral burguesa. EL BLUES DE LA CALLE 51 En esos momentos. De Sica. Pasolini. junto al mundo que había creado e impuesto. Su film más paradigmático en aquellos años fue “El séptimo sello” (1957). como Chabrol 134 . la vida cotidiana de París era la fiel ilustra- ción de toda esa movida. como llamaban a San Francisco. Zavattini y Rossellini. los italianos a través de su participación po- lítica directa y los alemanes en sus lugares convocantes. del argentino Fontana. entre otros. Desde ya. pálida y muy bella Juliette Greco cantar su inolvidable versión de “Las hojas muertas”. compromiso que se transformó en vuelo poético con Vittorini. mientras se escuchaba a la lánguida. Fellini. algunos de los integrantes de la Nouvelle Vague. Lo hicieron los beatniks en sus reductos de Frisco. comprometida con Pratolini. Un párrafo aparte merece el sueco Ingmar Bergman. Todo el arte de esa época expresaba una sublevación contra los valores instituidos por la burguesía. muchos ya traían en sus valijas ideologías revolucionarias. o Nueva York. la primera de sus obras maestras. Antonioni. Zurlini y Pontecorvo. pero también valores como la libertad. Tomando siempre como referencia los mismos años. todos sus interrogantes metafísicos. los franceses en sus caves y bodegones. en dolor profundo con Pavese y en furia justiciera con Pasoli- ni. “Los iracundos” en Londres. La expresión plástica estuvo representada en el informalismo con las costuras sobre arpilleras de Burri y en los tajos sobre te- las tersas impuestas al bastidor con algo de relieve. Esta rebeldía encarnada por ar- tistas jóvenes se transformó poco a poco en revolucionaria y ges- tó cuestionamientos que muchas veces se acompañaron con el compromiso social y político. sobre todo “Los iracundos”. sobre todo desde el teatro y la danza.

Resulta que uno de los amigos del barrio les prestó a los otros la casita de los viejos en la que él vivía. Él volvió antes que sus padres y se en- contró la cocina vacía. quebrado y roto que todos los jóvenes habían heredado. contagiosa. sobrino del filósofo Emilio Estiú. Como a mí me gustaba dibujar me puse a charlar con él y me regaló una caja de pinturas. y todos los italianos. Los demás. Yo tenía catorce años. se justificaron los que ocupaban la casa. recuerda anécdotas de aquella barra que creció en patios de tierra con higueras. Puente supo acuñar toda la sabiduría que da una esquina de barrio. Me hacía repetir una de ellas. porque viajaban.Pasó el tiempo y a través de César López Osornio llegué a las clases de Cartier y cambió mi vida. no buscó refugio en la clásica jaula de cristal. Y nosotros comenzamos a escuchar su historia acompañándolo. limpia y equilibrada. estaba uno de los Estiú que pintaba. y salieron a robar una gallina que después devoraron hervida”. buscaron el cambio a través del or- den geométrico para oponerse al mundo fragmentado. parras y los in- faltables gallineros pegados a la pequeña huerta familiar. de sólida formación marxista o cristiana de izquierda. ‘No tenemos guita’. ‘Un día. transcurridos más de sesen- ta años de su niñez en El Dique. Tiene una risa casi infantil. Cuando nos reunimos ahora. Él los miró y arremetió con un ‘Qué importa la guita. Pero mi objetivo es detenerme en las artes visuales y comen- zar recordando que el informalismo en ese tiempo convulsio- nado. ordenada. sin nada para comer. Lalo Painceira y Goddard. sino que gritó de manera desgarradora o se sumergió en el silencio existencial en donde algunos encontraron un mundo otro. en su casa de Punta Lara. Cuando recuerda una anécdota se le iluminan los ojos y se ríe con antici- pación al relato. “En la barra nuestra de El Dique había verdaderos persona- jes. Alejandro cuenta que despertó vocacionalmente gracias a un amigo. Javier (Villafañe) me pedía siempre que le contara aquellas anécdotas y se reía muchísimo. aguda. 135 . ¿O se acabaron los gallineros en El Dique?’. cuando ya éramos adolescentes.

él comenzó a expe- rimentar con una geometría libre y ganó la importante beca Gu- ggenheim que lo llevó a Nueva York. entonces en el “Teatro Municipal San Martín” (Corrientes y Mon- tevideo). Me acuerdo que cuando ba- jamos la muestra del “Museo de Arte Moderno de Buenos Aires”. Estuvo cuatro años viviendo en el Soho. Alejandro era y es muy cerebral. Además pesaba mucho. cuando recién comenzaban a instalarse allí los grandes pintores y artistas que le dieron fama. como ya conté. lo que era una suerte porque la Siam Lambretta parecía con alas y de ser liviano. Mi pintura fue adquiriendo características que claramente la emparentaban con las culturas precolombinas latinoamerica- 136 . Bastante para esa época. era y es pasional. Alejandro era infaltable en el “Capitol”. Era un cuadro grande. lo que le permi- tió acceder a la Siam Lambretta plateada con la que iba al taller y después al bar. ya tranquilos. me acompañó a una librería de arte que quedaba sobre Callao. EL BLUES DE LA CALLE 51 Conocí a Hugo Soubielle. Fundamos el Grupo Sí y empecé con los encuentros diarios en el boliche de calle 51 a la que se sumaron muchos jóvenes platenses”. Mientras que Poroto. a Nelson Blanco y después a los que habían participado del ‘Salón Estímulo’. me llevó en la Siam Lambretta a entregar el cuadro que me había comprado Dulce Liberal de Martínez de Hoz (tal era su nombre realmente y no se trata de una caracterización ideológi- ca de su familia). casi Santa Fe. Después. Pero eso es historia mía y el que importa aquí es Alejandro. en pleno Palermo Chico. su amigo de la infancia. en cuya vereda la dejaba estacionada. En aquel entonces pintaba y orien- taba su búsqueda planteándose objetivos definidos. Paradójicamente fue en Esta- dos Unidos cuando descubrió el camino que lo llevaría al lugar que hoy ocupa en la historia de la pintura argentina. A los años de haberse disuelto el Grupo Sí. me compré un libro enorme sobre informalismo de Editorial Skira y me sobró plata. tanto como daban mis brazos extendidos. compañero mío de viaje a Lima. Era mayor que nosotros y tenía un alto cargo en Obras Públicas. En su Siam Lambretta viajamos todos. Llegamos a destino y además cobré en efectivo. lo que me permitía afe- rrarme a su marco. “Allí se dio algo curioso. A veces hasta Ringuelet y también a otros sitios de reunión. yo hubiera volado como barrilete.

“Pienso que aquí está mi lugar en el mundo”. También ejerció la docen- cia en la “Escuela de Bellas Artes de Buenos Aires”. entre ellos el “Sa- lón Nacional” y el “Konex”. en Italia. Ya con ese camino descubierto. mantiene una casa en la calle Nirvana de City Bell donde se empalaga de sol y vida natural cada fin de semana. expresó. 137 . que le permitió aunar su experiencia informalista con la geometría y las raíces culturales de los pueblos originarios. Alejandro ganó además importantes premios. Pero fiel a su origen. volvió a Nueva York y decidió volver a la Argentina. contó. y en 1985 fue designado miembro de la “Academia Nacional de Bellas Artes”. al barrio y a ese verde del Bosque platense que orillaba El Dique de su niñez. estuvo en Francia. Lalo Painceira nas”.

Los componentes de este movimiento vieron. los surrealistas y Picasso. en esta última con- cepción. Perso- nalmente prefiero denominarlo informalismo o expresionismo abstracto o nueva figuración. Brueghel. cotidiana. Turner. con una figuración desgarradora. los Dadá. “tachismo” para algunos franceses. otros pintores reaccionaron frente al mundo en convulsión. En la Bauhaus 138 . Eran los “Geomé- tricos” que se convirtieron a partir de comienzos de los cuarenta. sangrar y parir. al profundizar las experiencias que se habían comenzado a plasmar en los también conflictivos años vein- te. un nuevo movimiento pictórico con sus chorreados formando ver- daderas constelaciones en cielos sombríos. sin pretenderlo. “arte pobre” por los italia- nos. Y debe comenzarse por los pio- neros que protagonizaron la vanguardia romántica. Estos nuevos pintores se dejaron invadir por su tiempo y se alejaron de la perfección clásica en la que no cabían. los impresionistas. los fauves. EL BLUES DE LA CALLE 51 VI. Mientras los informalistas se dejaban lacerar por su tiem- po. “nueva figuración”. los holandeses del neo- plasticismo y los artistas visuales y arquitectos que en la Bauhaus de Walter Gropius buscaron desde el orden formal y el equili- brio. según el caso. también llamado “arte otro” por los españoles. en “Concretos”. los expresionistas. Y lo expusieron con vehemencia en sus manifiestos que tuvieron la intensidad del arrebato romántico. una arista social y hasta revolucionaria. término en boga a fines de los ’50 y en los ‘60 para denominar a los que tomaron la posta del expresionismo. Basta recordar a los constructivistas y abstractos rusos que acompañaron la Revolución de Octubre. buscando la respuesta revolucionaria a través del orden y la ar- monía. Soutine. “expresionismo abstracto” por los estadounidenses. la inserción social de la belleza en la vida real. Retorno a la pintura Es hora de hablar de pintura. Todos ellos parieron el informalismo. Gauguin. Eligieron embarrarse. Modigliani. extendiendo su propuesta a través del diseño y la arquitectura. “arte bruto” y otros nombres. entre otros. Van Gogh. Goya. Como lo habían hecho en su tiempo El Bosco. con extensiones de materia herida.

La capital francesa estaba en ese tiempo ganada por el arte cinéti- co de Vasarely. La geometría lírica tuvo expresiones muy valiosas en la Argentina de fines de los cincuenta y comienzos de los sesenta. Los últimos románticos del siglo XX Nosotros. La Escuela de Nueva York fue la cuna del expresionismo abs- tracto y tuvo una difusión tan potente en el mundo que. pero también tuvo sus exponentes en Francia. netamente surrealista. 2004). poéticas y también surreales. Editorial Taurus. como por ejemplo la del fotógrafo Man Ray. desde esos años. A la pintura de Rothko le cabe aquello que John Berger aplica a la obra de Giorgio Morandi: “No dice nada. y el pintor de obras muy bellas. contem- poráneo y compañero de ruta de los expresionistas abstractos. la más europea de las ciudades norteamericanas des- plazó como centro artístico de Occidente al mismísimo París. los del Grupo Sí. a través de la obra de Mark Rothko. Lalo Painceira hubo grandes excepciones. debo hacerlo nuevamente. Siempre coexistió con la rigurosidad que pos- tulaban esos movimientos. como por ejemplo en la obra de Sarah Grilo y Miguel Ocampo. Alfaguara. entre otros. en unos exaltada y pasional y en otros metafísica y recoleta. un recogimiento casi místico. Existieron vertientes diferentes. buscando en el silencio. Y aunque ya nombré con anterioridad a la mayoría. Tuvieron nombre y ape- llido. cada una con pintores que las expresaban y que ejercieron influencia directa en nuestro grupo porque realmente nos deslumbraron. éramos informalistas y tengo que referirme a quienes crearon esa vanguardia. impuesto desde las galerías de moda. otra línea más poética y que incluso llegó a tener en alguno de sus exponentes. clara vinculación con el informalismo. Esta línea se visibilizó sobre todo en los EE. No todos los geométricos fueron fieles a los postulados de “Los concretos”. el suizo Paul Klee. por lo que 139 . con Poliakof.UU. la sutileza y el lirismo. porque no hay pa- labras que puedan expresar la intensidad de lo que imagina” (El tamaño de una bolsa.

que los artistas de vanguardia más sobresalientes no fueran oriun- dos. también 140 . En España seguía dominando el espa- cio artístico la ciudad de Barcelona. abandonando la figura humana y murió después de una larga enfermedad en 1997. comprobable en sus primeras exposiciones. indagaron las posibilidades semánticas de la materia. de 1940. Este inmigrante se llamó Willem De Kooning y había nacido en 1904. donde se dedicó a diversas labores mientras hacía estudios de arte que le brindaron una sólida formación académica. Por espacio de unos diez años atravesó ese período con notoria influencia de Picasso. Allí aparecen sus mujeres destrozadas. donde el Grupo Dau al Set expresó lo que su principal teórico denominó “arte otro”. Solía suceder. EL BLUES DE LA CALLE 51 las nuevas expresiones informales. hasta realizar su impactante muestra de 1950 que lo ca- tapultó a la fama. debieron librar un duro comba- te para ser reconocidas. A fines de los ‘40 comenzó a evolucionar a un expresionismo neocubista. sino también en otros países. como en el español Saura o los primeros trabajos del gru- po de la nueva figuración de nuestro país. Los españoles impactaron a nivel internacional a través de una bús- queda muy propia de cada uno de sus integrantes que en general. Así sucedió con el gran precursor del expresionismo abs- tracto en Nueva York que no fue un estadounidense. donde ya está presente su paleta cálida con complementa- rios casi yuxtapuestos para acentuar su vibración. Llegó a los 21 años a los Estados Unidos. como lo muestra “Figura senta- da”. en mi modesta opinión el más importante. figuras adivinadas detrás de manchas y chorreados en colores vibrantes. como en “Retrato de Mujer”. Pese a ser. pintura que lo caracterizará y abrirá las puertas a Pollock. a todo el expresionismo abstracto y a la action painting entre cuyos máximos cultores estuvo. Ejerció una enorme influencia. sino un holandés nacido en Rotterdam. De Kooning derivó luego hacia el ex- presionismo abstracto. la atención y los halagos se los llevó. como en París y en otras grandes capitales. no sólo en los Estados Unidos. visualmente más agresivas y menos agradables al mercado. Pero el más emblemático exponente de la “Escuela de Nueva York” no fue De Kooning. Pero esa obra fue la despedida del lenguaje académico.

Sus primeras obras tuvieron la inevitable influencia de Picasso y luego del surrealismo. Lalo Painceira merecidamente. apenas tenso la tela antes de empezar y. en 1912 y desembarcó en Nueva York en 1929 para estu- diar pintura. Para completar la leyenda. Por eso. murió tempranamente en un accidente en 1956 cuando realmente comenzaba a tener éxito. y se fueron tiñendo de gestos espontáneos que lo emparentaron con el expresionismo y con De Kooning. etc. Recién en 1949 desarrolló sus chorreados. trabajar desde cual- quiera de sus cuatro lados e introducirme literal- mente dentro del cuadro. intento mantenerme al margen de los instrumentos tradicionales. la paleta y los pinceles. ya que puedo caminar alrededor de la tela. Wyo- ming. Jackson Pollock. que acuñó el aura de pintor maldito que acentuó una imagen romántica. su action painting sobre grandes telas. e incluso un empaste espeso a base de arena. y con mayor capacidad para participar en ella. Necesito la resistencia de una superficie dura. que continuó hasta su muerte.. en su lugar. Por lo gene- ral. Se trata de un método similar al de los pintores de arena de los pueblos indios del oeste. En el suelo es donde me siento más cómodo. pues la 141 . más cercano a la pintura. destruir la imagen. Cuando estoy en la pintura no me doy cuenta de lo que estoy haciendo. Había nacido en Cody. vidrio molido u otros materiales inusuales adicionados. No tengo miedo de hacer cambios. como el caballete. Prefiero los palos. prefiero colocarla directamente en la pared o encima del suelo. Él mismo explicó su particular modo de expresión: Mi pintura no procede del caballete. Fue a fines de los ‘40 cuando comenzó a buscar el lenguaje pictórico que lo haría trascender al mundo. las espátulas y la pintura fluida que gotea y se escurre. Sólo después de una especie de período ‘de acostumbramiento’ puedo ver en lo que he estado.

los Goytisolo. Trato de que ésta surja. EL BLUES DE LA CALLE 51 pintura tiene vida en sí misma. su lucha por ejercer el duro oficio de vivir. La siempre talentosa tanto como inesperada. “El discreto encanto de la burguesía”. Ferreri (“El cochecito”). Porque Rothko se vincula con las enormes superficies texturadas de Tapies que parecen cubrir y esconder lo que debe decirse. Pero en esa profundidad que parece oscura. en general sobre fondo blanco. “Tristana”. por ejemplo y realizadores como Bardem (“La calle mayor”). uniforme” (El mar del coral. y la pintura sale muy bien. ambos pintando gi- gantescos grafismos en negro. porque no se agota en la superficie pintada. es pura armo- nía. prosaico. el resultado es una confusión. los pintores llega- ron a sobresalir e impactar internacionalmente con el Arte Otro. Sólo cuando pierdo el contacto con la pintura. Densa es su pintura y profunda. para recordar a Pavese al que siento cerca de ambas ex- presiones. toma como imagen a su pintura para decirnos que “el mar estaba tan denso como un Rothko. Si no. “Mamá cumple 100 años”. aunque a los españoles en el franquismo les hubieran quitado las palabras. Hubo un tercer pintor. mientras los ci- neastas y literatos buscaban la forma de burlar la rígida cen- sura franquista con escritores como Semprún. Porque en la España goyesca y hernandiana. una acción”. reside lo esencial de un humano. de reminiscencias orientales. 142 . su libertad. Otros nombres importantes de la escuela de Nueva York fueron Franz Kline y Robert Motherwell. 2012). Es honda. “Llanto por un bandido”). desde ya que Buñuel (el estupendo de “Viridiana”. un fácil dar y tomar. otro pintor de vida trágica. entre otras genialidades) y el primer Carlos Saura (“Cría cuervos”. Y concluye aclarando: “Lo que plasmo en las telas no es una imagen sino un hecho. puente entre la geometría y el informalismo que expresa el español An- toni Tapies. Patti Smith. García Berlanga (“Bienvenido. Lumen Argentina. Mister Marshall”). insoslayable pese a que no se lo puede incluir en el informalismo que es el ya mencionado Mark Rothko.

procedente de una familia de libreros y políticos catalanes que lo hicieron vivir un ambiente cultural muy abierto. grattages. Había hallado su lenguaje pictórico. Muerto Dalí se convirtió en el más impor- tante pintor español de finales del siglo XX y comienzos del presente. fue decisiva para él su permanencia en 143 . Su participación en la “XXIV Bienal de Venecia” (1952) fue un trampolín al mundo. En 1951 dejó el grupo Dau al Set y comenzó la senda que lo hizo trascender al mundo. Comenzó sus traba- jos realizados con materiales residuales. inició su trayectoria artística a los veintidós años. autodidacta. fue Antonio Saura (1930- 1997). Debido a una tuberculo- sis ósea que lo mantuvo cinco años en cama a partir de 1943. Expuso por primera vez en 1950 en Zaragoza y dos años más tarde. Investigó sobre la materia trabajando con tierra. Fue un lector voraz y descubrió así la pintura de Van Gogh y de Picasso. pinturas oníricas y surrealistas. siempre de gran tamaño. Careció de educación académica. Su obra. Antonio creció durante la Guerra Civilhttp://es. como Tapies. la espiritualidad oriental.org/wiki/Barcelona en Valencia y Barcelona junto a sus padres y hermanos. en una mezcla de abs- tracción y primitivismo.wikipedia. incisiones. el cineasta. collages. Este plástico. Pero lo que marcó su vida intelectual y artística fue el existencialismo de Sartre y luego. La otra gran figura del “arte otro”. arena. se volvió casi monocromática y agregó aditamentos a la pintura para lograr relieve y una textura rugosa y muy espesa. En esa época se vinculó con las últimas corrientes de la pintura abstracta y con la izquierda política. que se dio a conocer públicamente en 1948. En sus comienzos estuvo influenciado por el surrealismo y fundó con otros artistas catalanes el grupo Dau al Set. cuando estudiaba abogacía. así empezó a expre- sarse y logró su propia sintaxis pictórica. Expuso luego con singular éxito en la “Galería Martha Jackson” de Nueva York y obtuvo el “Gran Premio de Pintura de la Bienal de Sao Paulo” en 1953. como Juan Eduardo Cirlot bautizó al “informalismo” en España. Lalo Painceira Su principal exponente es Antoni Tapies (Barcelona 1913- 2012). en Madrid. En 1950 obtuvo una beca para cursar estudios en París. hermano de Carlos. También como su congénere catalán. co- menzó a pintar y a escribir.

Habría que sumar a Modesto Cuixart. cuando ya estaba radi- cado en Italia. colectiva en Nueva York. Como médico. son sumamente bellos. Burri estudió Medicina y se recibió en la Universidad de Peru- ggia. por los materiales de descar- te utilizados. sobre todo los realizados con arpillera. que trabajaba sobre madera. la quemaba y lograba obras de singular rudeza expresiva. también a “L’art brut”. como se anun- ció en su última muestra. Estados Unidos. Al volver a España se agrupó con otros informalistas. Fue en París cuando comenzó sus trabajos experimentales en series que tituló “Fenómenos” y “Grattages”. como Manolo Millares y Pa- blo Serrano. nacido en la Umbría en 1915. que consagró mundialmente al informalismo español. como lo estaba haciendo en esos momentos De Kooning en Nueva York. participó de la segunda Guerra Mundial y fue tomado prisionero en 1944. Sin embargo sus trabajos. EL BLUES DE LA CALLE 51 París entre 1954 y 1956 en donde profundizó su ligazón con el surrealismo. hay que agregar a la lista de notables italianos informalistas al expresionista abstracto Emilio Vedova. junto a Tapies y al escultor Eduardo Chillida (otro gi- gante). en la “Bienal de Venecia”. Finalizada la guerra y liberado. Otro artista ligado al informalismo desde el llamado “espa- cialismo” fue el rosarino Lucio Fontana. a la “estética del desperdicio” o al “arte pobre”. comenzó a pintar. En 1958 inició la “serie de los tajos”. Derivado a un campo de de- tención en Texas. cuyas obras de colores y 144 . Puede decirse que es un arte de la destrucción. En 1954 abandonó la abstracción y dos años más tarde realizó sus primeras pinturas en blanco y negro a partir del cuerpo femenino. un hábil tejedor de grafismos en relieve. aunque puede vincularse. muy bellos. retornó a Italia y se instaló en Roma para dedicarse exclusivamente a la pintura. Pronto comenzó a expe- rimentar con materiales y su informalismo fue muy cercano al español. consis- tente en agujeros o tajos realizados a una tela colocada sobre un soporte que la dota de un ligero relieve. Por último. y a Muñoz. Italia aportó a Alberto Burri. Allí desarrolló los momentos más trascendentes de su vasta obra. “destruir para crear”. para luego tomar distancia del mismo. En 1957 expuso en París por primera vez y al año siguiente.

También en Francia no pueden obviarse los aportes de Soulages. fue la otra gran figura del informalismo europeo. otro que apeló a soltar la línea en grafismos y 145 . un geométrico de gran lirismo. apelando a grandes empastes. Amante de las obras no académicas. los naranjas a los azules. de los niños y de todas las manifestaciones que fueran espontáneas y que no pasaran por las galerías ni que fueran imitaciones de expresiones clásicas. uno de los protagonistas de esta crónica. Su obra se puede relacionar con algunas manifestaciones de la “Nueva Figuración” que tendría grandes exponentes en la Argentina. No se ató a preceptos. anti-académica. Siempre de manera ruda. como ha caracterizado siempre a la “Escuela de París”. Después de haber abandonado la pintura para intentar suerte en el comercio vitivinícola. nacido en 1901. superponiendo complementarios. fue un estudioso de las expresiones plásticas de los enfermos mentales. El belga Karel Appel es un expresionista multicolor y abs- tracto. de protesta. Vinculado a ellos está Serge Poliakoff. el frottagge y toda técnica que fuera útil a su ne- cesidad expresiva del momento. sobre todo el rojo al verde. Dubuffet tuvo relación epistolar con Nelson Blanco porque se sintió atraído por los gatos. se de- dicó totalmente a ella a partir de 1949. fueron amamantadas sin duda. Hizo paralelamente obras figurativas y abstractas. un expresionista abstracto con fuerte influencia de la caligrafía japonesa y a Wols. todos ellos pintores de sólida formación y sutil manejo del color. los desnu- dos y las parras del pintor platense. Alemania aportó a Hans Hartung. con una paleta cálida. Lalo Painceira contrastes violentos. en la figuración apeló a grandes contrastes. Uti- lizó el grattagge. de de Stäel. que realizó un furioso e impactante mural en el edificio de la UNESCO en París. Appel fue uno de los fundadores del “Grupo Cobra” en Bélgica pero tuvo trascendencia internacio- nal. El francés Jean Dubuffet. Él lo llamó L’art Brut y su arte está muy cercano a la na- turaleza del expresionismo. Pintó figuras humanas y también animales a los que deformaba en esquemas similares a los dibujos infantiles y no se ató a una paleta determinada. desde los dolores de la guerra. radicado en París. ocres y grises. del espectacular Mathieu. porque si bien sus abstracciones se limitaron a tierras.

Entre ellos sobresalen el pla- tense Luis Tomasello y el mendocino Julio Le Parc. Fue impactante e inolvidable ver en 1961 la gran muestra de los informalistas españoles. EL BLUES DE LA CALLE 51 escrituras abstractas centradas en el espacio. puede agregarse que en 1951 viajó a Europa. primero a la tierra siciliana de la que había emigrado su padre. Los cinéticos ganaron su lugar a partir de la difusión de la obra y manifiestos de Víctor Vasarely y pasaron a ser predominantes dentro de la corriente de un arte más racional. Otras veredas La otra vereda. Vivió seis meses en 146 . Luis Tomasello nació en La Plata en 1915. todos juntos. Actualmente hay obras espléndidas de estos pintores en el “Museo Nacional de Bellas Artes” y muchos expusieron en aquellos años en nuestro país. estuvo representada en esos años por la rigurosidad de la geometría y el imperio del movimiento a través del llamado arte cinético. Alejandra Pizarnik dedicó un breve y bello poema a una de las obras de Wols: “Estos hilos aprisionan a las sombras/ y las obligan a rendir cuentas del silencio/ estos hilos unen la mirada del sollozo”. Resumiendo lo que se cuenta en Internet y en los catálogos de sus exposiciones. junto al ve- nezolano Jesús Rafael Soto. que pesaron mucho en nosotros y algunos formaron parte de ese cielo nuestro. descubrió la obra de Piet Mondrian. en 1940. a la “Escuela Superior de Pintura ‘Ernesto de la Cárcova’”. de la que pasó. representando la otra vanguardia en el rela- to de la historia del arte. de notable desarrollo en París. El arte cinético cuenta con valiosos exponentes latinoameri- canos aunque radicados en París. Tomasello fue un pintor aca- démico y figurativo hasta 1950. Todos ellos fueron los principales santos de nuestro cielo laico y revoltoso. en el “Instituto Di Tella”. Radicado en Buenos Aires ingresó a la “Escuela Nacional de Bellas Artes ‘Prilidiano Pue- yrredón’”. Más adelante me referiré espe- cíficamente a los informalistas porteños. pero ya instalado en el Viejo Con- tinente. Ya en 1932 se lo reconocía por ser un joven inquieto.

Nació en Mendo- za en 1928. donó a esa institución gran parte de su obra que pasó a ser patrimonio de los platenses. Recién al año siguiente realizó sus primeros relieves donde en forma pionera. la abandonó al año siguiente. A los dos años 147 . se hizo porteño como Tomasello e ingresó en 1943 a la “Escuela ‘Prilidiano Pueyrredón’” pero. Este platense fue pre- miado en innumerables ocasiones. Se radicó en París en 1957. Según contó. en pleno auge y reconocimiento del arte ciné- tico. Lo impor- tante es el efecto de la luz. gene- ran la ilusión óptica de movimiento. Sobre todo desde una recordada exposición en los ‘60 en el Di Tella. integró los efectos de la reflexión de los colores. Sus trabajos son de una factura impecable y generalmente. un lenguaje mediante el cual comenzó a expresarse aunque todavía a través del plano. contemplar la relación que se establecía a través de los murales de la Galería Pacífico con los espectadores le hizo valorar el rol del espectador. su obra fue siguien- do pasos experimentales que se acentuaron cuando se radicó en París en 1958. expuso en las principales ga- lerías y museos del mundo. Denise René. jugando con el desplazamiento del espectador para simular el movimiento de las formas. a diferencia del pla- tense. pero sumamente bello. En 1958 se incorporó al grupo de la famosa galería de vanguardia. Gran amigo de César López Osornio. como en general ocurre con las obras de arte geométrico. que logra con pequeños relieves que forman figuras geométricas que al caminar el espectador. se deslumbró con los vitrales medievales de Chartres y por primera vez manifestó su atracción por los fenómenos del color y la luz. Tomasello fue uno de los pintores que consti- tuyeron el círculo íntimo de Julio Cortázar. Un simple truco visual. temas determinantes en sus obras posteriores. Lalo Painceira París. monocromáticos. Con Julio Silva. convertido ya en pintor abstracto. y se abocó por com- pleto a desarrollar obras enfocadas a investigar los fenómenos de la luz. Quizás el más promocionado artista cinético argentino es Julio Le Parc. resumo material escrito sobre él. Lo mismo que con Tomassello. A partir de esa valoración del espectador. uno de los grandes pintores argentinos y fundador y director del “Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano de La Plata” (MACLA).

En 1966 realizó su primera exposición pri- vada en Nueva York y pocos meses después obtuvo el “Primer Premio de la “Bienal de Venecia’”. quizás la fi- gura más emblemática desde Vasarely con la creación de sus “pe- netrables”. la “Asociación Arte Concreto-Invención”. efectos espectaculares. que tuvo anteceden- tes muy valiosos desde los’40. in- tegrado entonces por Carmelo Arden Quin y Gyula Kosice como sus exponentes más notorios. EL BLUES DE LA CALLE 51 fundó en la Capital gala el grupo GRAV (Groupe de Recherche d’Art Visuel -Grupo de Investigación de Arte Visual) al mismo tiempo que se contaba entre los integrantes del grupo llamado “Nueva Tendencia”. que significó su consagración internacional. parte fundamental de este movimiento en Europa es el pintor y escultor venezolano Jesús Rafael Soto. con bandas que se movían por dispositivos mecánicos ocultos. Por último. el Museo privado de la avenida Figueroa Alcorta en Buenos Aires. La obra de Le Parc fue para la geometría de ese momento. Uno de esos penetrables está en el MALBA. Esta úl- tima tendencia se aúna a la experiencia europea de artistas como 148 . el movimiento de hilos de nailon. una me- dida que duró cinco meses. buscó involucrar absolutamente al espectador. Activo participante de las jornadas del Mayo Francés. fue expulsado de Francia. por ejemplo. Por ejemplo. el fluir de líquidos fosforescen- tes. son genuinas instalaciones que envuelven a ese espectador que tanto le había preocupado desde tiempos de estudiante. Para ello re- currió a iluminaciones artificiales. En 1967 realizó la ya mencionada muestra en el Di Tella que denominó “Desplazamientos” e intervino exitosa- mente en la exposición “Luz y Movimiento” realizada por el “Museo de Arte Moderno” de París. que permiten al espectador ingresar en sus esculturas realizadas en hilos de un material que mantiene su verticalidad y a la vez permite jugar dentro de ella e interactuar. en ciertos casos. con Tomás Maldonado como la figu- ra más conocida y redactor de sus virulentos manifiestos. innovadora y au- daz. Sus esculturas. y al mismo tiempo. La aparición de todos ellos fue una década o dos posterior a la irrupción de la geometría en la Argentina. el “Grupo Madí”. Obtuvo el permiso de volver a París merced a las protestas de artistas e intelectuales galos. reflejos y desplazamientos.

en Carolina del Norte (EE. Sus nombres: Ricar- do Carpani. que se desarrolló fuera de los circuitos convencionales de lo “artístico”. Juan Manuel Sánchez y Mario Mollari. aunque luego al- gunos sumaron los aportes del arte óptico o cinético que con el transcurrir de los años. abandonaron. todos nacidos entre 1890 y 1900. El grupo platense de arte concreto depositó su primera mirada en esta corriente (leer más adelante lo que escribió Gonzalo Cháves). tres jóvenes pintores de 27 años expusieron en la “Asociación Estímulo de Bellas Artes”. que puede con- siderarse descendiente del dadaísmo. Una coincidencia que no debería extrañar ya que habitamos el continente latinoamericano: en paralelo a las primeras expe- riencias informales porteñas nació el grupo de arte social “Es- partaco”.Artistas invisibles en la red postal. la poesía visual y algunas expresiones que pueden incluirse dentro del arte conceptual. como Facio Hebequer. sus preten- siones eran las de inscribirse en las luchas políticas y obreras de su tiempo con un lenguaje que rechazaba el naturalismo del lla- mado realismo socialista. esta última artista que hoy sigue levantando la bandera de la van- guardia y que ha publicado recientemente Artecorreo. la música experimental (John Cage). A esta propuesta adherirían a finales de los sesenta los platenses Edgardo Vigo y Graciela Gutiérrez Marx. En 1957. Uno de sus “laboratorios” creativos fue el Black Mountain College. vincu- lada más al expresionismo que al naturalismo e integrada por excelentes pintores y grabadores que ilustraban los diarios de las agrupaciones obreras en lucha. Estos plásticos estaban vinculados 149 . unió valiosas experiencias. imprescindible investigación que narra ese camino no convencional del arte y de la expresión social. Esta expresión. du- rante los cincuenta. Adol- fo Bellocq.UU. Abraham Vigo y el escultor Agustín Riganelli.). Hubo otra vanguardia más radical incluso que el arte con- creto y el informalismo. Fueron los herederos de una tradición de las artes argentinas de la primera mitad del siglo XX. como el “Arte correo”. Lalo Painceira Max Bill para continuar la aventura iniciada por la Bauhaus con trabajos en el diseño y en la arquitectura. Es- tas manifestaciones fueron también revolucionarias al enfrentar la tiranía del mercado que domina hoy a las artes plásticas.

“Espartaco” mostró una obra con- tundente. retomando los temas clásicos del arte social. Carpani aportó además valioso material teórico. Sin embargo. fueron la imagen de la CGT de los Argentinos y de la realidad de los trabajadores. Todos sus integrantes tenían una sólida formación académica. Sánchez pintó el paisaje fabril y Carpani. En 1962. por su gran calidad pictórica y su compromiso. editado enton- ces por Coyoacán y reeditado ahora por Peña Lillo. EL BLUES DE LA CALLE 51 a literatos de su tiempo. publicó La política en el arte. A fines de los cincuenta. Vinculados al grupo literario de Boedo. que contó con un valioso Prólogo de Juan José Hernández Arregui. Son Antonio Berni y Carlos Alonso. siempre firmemente ligadas. Ediciones Continente. También se hizo cargo de los afiches pidiendo por la libertad de los presos políticos en tiempos de la dictadura militar de Onganía-Levingston-Lanusse. Carpani cataloga su texto como “un libro de combate y no pretende ser más que eso”. Sus proletarios. En el Prólogo. Hay dos pintores con temática social no exclusiva pero inelu- dibles en la historia del arte de nuestro país. Pero como los cuatro forman parte de la historia del arte argentino. se constituyó en una pieza esencial para comprender la última expresión de arte social en nuestro país. como contó el platense Álvaro Yunque: “Los de Boedo queríamos transformar al mundo y los de Florida se conformaban con transformar la Literatura. mostró al público las luchas obreras. ya identificado con el movimiento na- cional y popular. lejos del de Florida. que les aportaron un sustento estético difundido por la “Unión de Plásticos Proletarios”. La política… es un libro indispensable para enten- der su estética y su militancia. No- sotros éramos revolucionarios y ellos sólo vanguardistas”. Debería también sumar a Juan Carlos Castagnino y a Lino Eneas Spilimbergo. que fue la figura más trascendental de todos ellos. Mollari fue más latinoamericanista e indigenista en sus motivos. se diferenciaban por sus propuestas ideológicas. Los de Boedo. que parecen tallados en piedra. pese a su enorme presencia en los cincuenta y 150 . Más directo fue Leónidas Barletta: “Los de Florida querían la revolu- ción para el arte. de excelente factura plástica y sustentada en un dibujo impecable. el arte para la revolución”.

los basurales. templos gigantescos que olvidaron a Jesús pero que tie- nen siempre presente al turismo. con su “Juanito Laguna” y su “Ramona Montiel” supo inscribirse en el terreno de una avanzada lindante con ciertas corrientes expresionistas emparentadas al informalismo. que ya es toda una mujer. Después de viajar a Europa y recibir importantes premios nacio- nales e internacionales. Berni. Aunque Berni. Juanito y Ramona ganaron la pulseada. encontró un lenguaje propio y expresionista con el que buscó primero reflejar las luchas obreras y después. a par- tir de 1957. remonta barriletes y vuela con sus sueños de niño en el mismísimo Sputnik. arriesgó en la búsqueda de un lenguaje que lo colocó un paso adelante de la plástica de vanguardia. que es el alquiler de su propio cuerpo. Ramona lo ofrece porque es parte del código de la miseria. Es posible que se deba incluir entre la vanguardia vinculada al pensamiento surgido del modernismo al “Conceptualismo”. Es una hija de la pobreza extrema y de la exclusión. como Juanito. en sus casillas de chapa y cartón. Por el contrario. y se llevaron el máximo premio. Venecia. Sin embargo. re- flejar momentos de la vida de dos personajes a los que convirtió en mito: Juanito Laguna y Ramona Montiel. Entre canales. sin abandonar la figuración. del arte pobre italiano y del arte bruto francés. Lalo Painceira los sesenta no corresponde analizarlos en una crónica sobre las vanguardias y el informalismo. ellos se mostraron de la mano de Berni. de De la Cárcova. palacios. hijos de la miseria. a las que dotó de su mirada crí- tica sociopolítica. Paralelamente aparece Ramona. como la máxima distinción en la “Bienal de Venecia”. tomando elementos del informalismo. 151 . obliga- da a vivir de lo que puede. que ya era uno de los grandes maestros consagrados de la pintura argentina. convivientes de los desperdicios. Juanito juega en los basurales. Los dos habitan en los márgenes aunque paradójicamente fueron exhibidos en el principal y más refinado encuentro internacional de arte. transitando un cielo que no lo tuvo en cuenta. sin perder la orientación social en su obra que ya lo caracterizaba en los ‘50. pintada entre 1892 y 1893. no se trató de obras acentuadamente dramáticas al estilo de “Sin pan y sin trabajo”. esa explotación laboral y física de la mujer convertida en mercancía.

entre otros. Fueron sus exponentes nacionales Víctor Grippo. donde las primeras manifestaciones se visualizan en 1967 en el Di Tella. no recuerda la perturbadora belleza que lo atrapó al escuchar por primera vez “El canto de los ado- lescentes” (traducido también como “Canción de los jóvenes”) de Stockhausen? Debo nombrar a quien al menos yo conocí como primer van- guardista dentro de la música académica. A su manera. uniendo ese fuerte lazo social con una veta muy lírica se encuentra dentro del conceptualismo la bella obra realizada en Italia por nuestro Antonio Trotta. fundamentalmente en el grupo de artistas que rompen con el Instituto. Clorinda Testa. Jacques Bedel. Se trata de Enrique 152 . se trató de un “conceptualismo ideológico”. ligado a la cultura. con algo de rito religioso. el de nuestro continente se vinculó más a la realidad sociopolítica coyuntu- ral. en otras muestras contestatarias del arte. Leopoldo Maler. del actual “Grupo Escombros -Artistas de lo que queda”. Otras disciplinas En el campo de la música académica o de conservatorio -para diferenciarla de las encorsetadas como expresiones populares -se conocieron en La Plata de ese tiempo las experiencias de la música concreta y electrónica. los happenings y ligado a Vigo. que escuchábamos en pequeños reductos. ¿Qué habitante de aquellos años. También en la actualidad no puede dejarse de mencionar el importante aporte en esta línea de compromiso. entre ellos nuestro amigo Víctor Grippo. Liliana Porter. Luis Benedit. Según Simón Marchan-Fiz. al menos en nuestro país. En la Argentina hubo grandes pintores conceptualis- tas. A diferencia del conceptualismo norteamericano. inte- grado por plásticos y poetas que militaron en distintos grupos del año ’60: Héctor Puppo en la geometría y Luis Pazos en la poesía visual. EL BLUES DE LA CALLE 51 aparecido con posterioridad. Alfredo Portillo. Otras exposiciones representativas del conceptualismo nacional fueron las ya men- cionadas y muy posteriores “Tucumán Arde” y “Arte Político”.

Gerardi no frecuentó nuestros ambientes. Profesor en la “Escuela Superior de Bellas Artes en Cine- matografía”. oportunidad que Gerardi aprovechó para conectarse con sus grandes maestros. alumno de Gianneo. Angélica Vega Segovia. Gerardi prosiguió experimentando y creando en el mundo de los sonidos y realizó conciertos en el “Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano de La Plata” (MACLA). Fue una tarde cuando terminaba el verano de 1961 y estábamos con Alejandro Puente y Poroto Sitro en el “Capitol” 153 . un artista plástico pintaba un cuadro al que los intérpretes. de una personalidad arrolladora y de carácter muy fuerte. guitarra eléctrica. Ya en el siglo XXI. Dore Hoyer era inmensa. Con su vigencia siguió abriendo mentes y almas a una música que busca no detenerse en el tiempo sino ser una expresión del mundo y la época que transita. Lalo Painceira Gerardi. Quizás coincidió nuestra irrupción con la beca en París de su esposa. En la danza adquirieron resonancia los que continuaron las experiencias iniciadas por Isadora Duncan y otros vanguardis- tas. que montó su laboratorio en el “Teatro Argentino” de La Plata. que fue quien divulgó y experimentó dentro de la música contemporánea en aquellos años. Su primera repercusión vanguardista la logró con su obra “Figura-fondo para piano. cinta magnética y pintor”. donde dictaba la cátedra de Sonido a comienzos de los ’60. categórica. Ginastera y Gilardo Gilardi y en Francia de Pierre Schaeffer y Pierre Henry. fue uno de los que expresaron en el país la experimen- tación que vivía la música. le iban poniendo música en un juego de interrelación creativa e improvisada. un público que viajó hasta La Plata para conmocionarse. muchos descendientes del expresionismo alemán como Dore Hoyer. donde engendró discípulos tan talentosos como Iris Sca- cheri y Oscar Araiz y montó dos espectáculos que sacudieron al mundo de la danza de todo el país. percusión. reconocida filóloga. Durante el desarrollo de la obra. estrenada en el “Teatro Argentino”. Después ingresó al selecto equipo del Di Tella. Una sola vez me enfren- té a ella. en simultáneo.

lo que provocó la sonrisa de nuestra amiga. Por el contrario. No. Supongo que fue la misma sensación del personaje que interpretó Marcello Mastroiani en “La Dolce Vita” 154 . era un día relativamente fresco. dijo divertida y ahora se me aparece invitándonos con cierto gesto burlón. sin moverme. EL BLUES DE LA CALLE 51 bebiendo algo fresco. “Aquí no te va a pasar eso. Y fuimos los cuatro caminando bajo la sombra de los añe- jos plátanos de la rambla. vas a tener que moverte”. el sólo hecho de entrar en la sala nos enmudeció. le advirtió nuestra amiga. Y fuera quien fuera. apto para caminar y hasta para sonreír. Nos invitó a ir al Teatro porque Dore Hoyer. quieto. Y si lo expresó. Pantalones largos con cinturón. Nos volvió liliputienses. No recuerdo la hora pero al rato de estar sentados charlando pasó una de nues- tras amigas bailarinas cargando su pequeño bolso conteniendo su ropa de ensayo. porque esa visión impactó sobre nosotros. pero a mirar”. ahora no tengo la seguridad porque dudo entre dos de nuestras amigas bailarinas. “Vengan a mover- se un poco. chispeante. las posiciones. Por eso. “¿Qué rol te tocó interpretar?”. que des- pertaba en nosotros el más grande de los respetos por trayectoria y fama. o al menos así lo recuerdo. Fueron actores y gente que no tenía idea de la danza. Las ropas colori- das. realmente tenía razón. aclaramos. erguidos. No era un día con la pesadez característica del húmedo verano platense. “De muerto”. ellas y ellos de pie. Los ensayos de danza poseen un clima y una belleza que no guarda ningún otro ensayo que yo haya visto. Así la conocen a ella y ven un ensayo”. cuando el cielo parece una carga para el peatón. Y los cuatro largamos la carcajada. quería buscar un coro de movimiento. en el escenario. le preguntamos. los cuerpos perfectos a los que Degas rindió culto. rumbo al Teatro. Y asentimos. “¿Cómo de muerto?”. Poroto aprovechó las dos cuadras que nos separaban del Argentino para contarnos que tenía experien- cia escénica porque había comenzado a vincularse al arte a través del “Teatro de la Universidad” que dirigía Gené (Juan Carlos) y había trabajado en una obra. Rí- gido”. sabiendo que siempre des- cansan sobre un pedestal. Tuve que estar allí. Los tres estábamos en ropa de calle. “Sí. respondió. medias. como una sobredosis de belleza. zapatos y una camisa. “Vamos.

comenzó el ensayo guiado por su vozarrón cor- tante de acento germánico y pésimo español. en ese cielo derramado sobre ese templo impoluto de Roma. Se paró delante de nosotros. Creo que hasta mis manos se ruborizaron. Supongo que en demostración de respeto o de rendición ante lo inconmensurable. Mastroiani guardó silencio y cuando habló con su amigo. Balbuceamos algo que ni recuerdo. al punto de parecer distante. inmerso en esa enormidad desértica. Nos queda- mos paralizados. a lo que res- pondió: “Se puede bailar con cualquier ropa y si quieren. Nos miramos con Alejandro y nos retiramos los dos esbozando una disculpa tonta como “no tenemos ropa adecuada”. Se quitó los zapatos que dejó prolijamente en un rincón. el intelectual interpretado por Alain Cuny. a la que vi gigantesca. en el rincón más oscuro y le- jano del salón. lo hizo murmurando. toda ternura. manteniendo un tono gélido que hacía imposible todo elogio. Esa fue exactamente la sensación que sentí cuando entró Dore Hoyer. Cuando vi que se acercaba a nosotros marchando como un oficial ante la tropa. Estábamos sentados en el suelo. sin saber que eso es fatal. Al menos así me lo dicta mi memoria hoy. Porque fueron esos gestos los que desnudaron nuestras falencias. no delatamos la invitación de nuestra amiga que guardó silen- cio pero no su sonrisa. con la camisa que se le salía del pantalón. Él solo. y lo vi en medias. maldije el momento en el que aceptamos la invitación. Al menos yo. Salimos con Alejandro cruzando una mirada de bronca hacia la amiga que no aguantaba la risa. dar un gran salto. Y ya”. des- nudos”. y al irnos. como tres chicos que van a la escuela y no quieren que les tomen la lección. pero Poroto se quedó. un recuerdo quizá barnizado por las pasiones ocultas de Degas. transcurridos casi cincuenta años. una especie de grand jette a lo Ni- 155 . toda calidez. que era muy tímido. Puños cerrados en la cintura y así nos increpó -por- que su manera de interrogar era imperativa. callado. Pero era tarde. ejecutaba en el órga- no de la iglesia la “Tocata y Fuga” de Bach. me di vuelta para ce- rrar la puerta. No obstante. Lalo Painceira cuando ingresó a ese gran templo blanco y escuchó que su amigo. Y de golpe posó sus ojos en nosotros tres.sobre los motivos por los que estábamos allí. “Aquí el que no baila se va. con una voz casi inaudible.

Y esa vanguardia no fue elitista. perdurará siem- pre en mi memoria. bien valía un escenario para que se moviera. sino que se extendió. escenarios o libros. salo- nes. o mejor dicho. los que siempre contiene la vida cotidiana. fuimos a ver “La idea” y la vimos más una vez. hasta amarla. también empezaron a escucharse nuevos sonidos en la música popular acompañando los cambios totales de un presente que se extendió desde los ‘50 y abarcó los ‘60. lo político. Al fin y al cabo. Pese a nuestra inocencia al haber ido y al maltrato. a los films franceses o italianos o ingleses o a Bergman. no directa ni explícita. interactuó con las voces populares. La vanguardia de fuerte tinte expresionista abarcó a todas las artes y fue la respuesta a ese mundo que expiraba. no se agotó en el debate estético de los ámbitos académicos ni en la cátedra. respeta- mos y aprobamos la desinhibición total de Poroto. habiendo inter- pretado a un muerto. dieron nacimiento al expresionismo abstracto. museos. a la literatura beat. siguió siendo nuestra amiga y ahora me acuerdo de quién era porque siempre nos reíamos al acordarnos de aquella experiencia y todos. auditorios. al teatro de “Los iracundos”. respuesta que a veces fue elíptica. Ese gran salto vistiendo un pantalón gris de calle y con las medias arrugadas. Tampoco se circunscribió a sus galerías. para acercarlo a la realidad. EL BLUES DE LA CALLE 51 jinsky en el “Espectro de la Rosa”. las costumbres y las relaciones sociales. como merecía ese genio que fue Dore Hoyer. y que en nuestro país fue brutalmente asesinado a mediados de los setenta. con su angus- tia metafísica. pero que siempre trascendió a su tiempo. 156 . En cuanto a la bailarina que nos llevó. Puede ser que me haya poseído un espíritu degasiano en la descripción del ensayo y que el blanco y negro que siempre impone el paso del tiempo haya exagerado algunas sensaciones narradas sobre ese momento. Porque cuando los jóvenes rebeldes de Occidente volcaron su furia o su angustia. al informalismo matérico. Siempre la aplaudimos de pie. que humanizó la perfección estética que lo rodeaba. ella incluida. Pero ocurrió y quizás sólo habrá que sumarle algunos grises intermedios. lo religio- so.

plásticos como Kandinsky. e Italia vibraba con cantantes fantásticas como Ornella Vanno- ni. se es- cuchaba la música de un Charlie Parker (¿qué intelectual. todos ellos revolu- cionarios del jazz. Dave Brubeck. Piaf. guapos. Piazzolla y Rovira tocaban en las noches de “Gotán”. y al poco tiempo. Mientras tanto. “Tango moderno”) dejó de lado las esquinas con farol. Los movimientos de avanzada estuvieron silenciados en la URSS y en los países del Este. Piazzolla formó su Octeto en 1955 y en 1959 compuso “Adiós Nonino”. que sostuvo el mismo vuelo musical a través de las series del Ángel y de las estaciones. Lalo Painceira Comencemos por la música popular y en las grandes capitales del mundo. Pero como fondo de sus debates. hoy con- vertido en un himno. París seguía ganado por la melancolía y la protesta con Brassens. shoficas y papusas. 157 . artista o estudiante argentino no lo amó después de leer el maravillo- so cuento de Cortázar “El perseguidor”. Juliette Greco. música que no nos alcanzó a nosotros. el tango también vio nacer su última vanguardia. En esos años. por ejemplo. Chet Baker. como lo hizo el jazz y el tango de vanguardia. Thelonious Monk. Allí completaba el staff permanente un grupo que daba voz a los barrios porteños y que era liderado por el “Tata” Cedrón. As- tor Piazzolla (al que se sumaría Eduardo Rovira en 1959 con su agrupación. Se ignoró que la vanguardia fue parte de la Revolución de Octubre al aportar poetas como Vla- dimir Maiacovski y Sergio Esénin. incluido en Las armas secretas?). los primeros LP de esos dos genios que fueron Miles Davies y John Coltrane. entonces muy jovencito. integrantes del Grupo Sí. como “Verano porteño”. y en el cercano Brasil unos hermanos bahienses y otros músicos y poetas vigorizaban sus ritmos tradicionales. Gerry Mulligan. charlas y silencios. Horace Silver. También en esos años comenzaba a escucharse el rock. Chico Hamilton. boliche bautizado desde ese memora- ble poema de Juan Gelman que comienza: “Esa mujer se parecía a la palabra nunca…”. Jacques Brel y un muy joven Ives Montand. para anclar en su tiempo. los cafetines se llenaban de jóvenes de apariencia melancólica que parecían ser discutidores empederni- dos. En 1960 organizó su Quinteto. re- volucionando la música popular rioplatense. Porque en ese mismo momento.

como Esénin y Maiacovski. “la revolución instaurará para cada individuo el dere- cho no sólo al pan./ y esperaba el futuro…” (Antolo- gía poética. cineastas como Eisenstein y Vertov. Stalin primero. Cuando Stalin implantó su dominio absoluto y personalista. Maiacovski brindó la prueba: se suicidó de un balazo en 1930. que pese al apoyo a la Revolución “Esénin no era de este mundo” (Textos sobre Arte./ Ha- cer vida./ aunque más no sea. En 1953 murió Stalin y lentamente comenzó un proceso que se conoció como “deshielo”./ porque soy poeta./ es mucho más difícil” (Ídem). Lo curioso es que todos ellos fueron militantes revolucio- narios y mientras vivió Lenin y Trostky permaneció en la URSS. dándole la razón a ese Esé- nin que escribió. después del octubre victorioso de 1917. Se silenciaron todas las voces discordantes. con Ilya Ehrenburg como principal vo- cero cultural de esa transición./Pero mi lira bienamada nunca la cederé”./ En esta vida. Editorial Losada. tomando la imagen de esa despe- dida de Maiacovski. incluso trágicamente./morir es cosa fácil. ocuparon cargos de relevancia en las áreas que definían las polí- ticas culturales. impusieron el monumentalismo arquitectónico y escultórico y el mal llamado “realismo socialista” para la pin- tura y la literatura./ Debemos arrancar/ la ale- gría/ a los días venideros. Cultura y Literatura. EL BLUES DE LA CALLE 51 Malevich y Chagall y los constructivistas rusos. 2008). Por la rendija que se abrió se aso- mó al mundo un nuevo cine soviético. Fueron incapaces de escuchar el clamor de Maiacovski antes de elegir la muerte: “¡Resucitadme. El film más emblemático de 158 . Jorge Sarmiento Editor. que ya se había quitado la vida. en 1925. además de los aportes teatrales de Meyer- hold. Maiacovski le dedicó un bellísimo poema a Sergio Esénin. todos debieron marchar al exilio o callar o. “daré mi alma entera a vuestro octubre y a vuestro mayo. y luego la gerontocracia que lo su- cedió en el poder. sino a la poesía”. que comienza: “Usted se fue/ como se dice/al otro mundo” y finaliza: “Para la alegría/ nuestro planeta/está poco preparado. para concluir afirmando que no obstante. An- tes. Traducción de Lila Guerrero). Hay un bellísimo y profundo trabajo de León Trotsky dedi- cado a Esénin en donde afirma. optar por la solución última para integrar- se al infinito.

Chagall. ¿Será así? ¿El gran estallido de la modernidad habrá comen- zado a decaer a partir de la posguerra del ’45. con el conmovedor rostro de Tatiana Samoilova.que el arte abstracto y. también con anterioridad y en plena purga stalinista. En Berlín trabajó Bertold Brecht que revolucionó el teatro.). Rouault. Esta película incluyó por primera vez la autocrítica política dentro del arte ruso. En este panorama del arte de los cincuenta y sesenta. dignos de ser incluidos en museos de otros países que los suyos). Lalo Painceira esa época fue “Pasaron las grullas” (1957). ¿Cómo podría compararse a ésta una lista de fines del siglo XX. Matisse. representó la última expresión de vanguardia antes de que el posmodernis- mo licuara todo y tratara infructuosamente de arrebatarle a la historia su relato y su sentido. como se pregunta Hobsbawm (op. ¿será “posible adivinar cómo valorarán las historias de la cultura del siglo XXI a los logros artísticos de la segunda mitad del siglo XX?”. Desde ya. de- bemos conformarnos con asegurar -como lo hace el historiador inglés. como lo deja entrever Hobsbawm? Más allá del cuestionamiento que plantea interrogantes de este calibre a los que todavía no se les puede dar respuesta. Maiacovski había demostrado que el arte puede ser “un arma cargada de futuro” según la definición de Gabriel Celaya. la oleada expresionista o romántica. comparable con la lista del período de entreguerras”… Y nombra a Picasso. más específicamente. que arrasó con los premios en el “Festival de Cannes”. hubo grandes excepciones en el Este socialista. 159 . a Francis Bacon y a un par de alemanes?”. y hasta es lógico que en un proceso revolucionario convivieran la vanguardia de alto nivel con el arte que expresa las voces de la trinchera. de Mikhail Kalstosov. Klee y “a dos o tres rusos y alemanes y a uno o dos españoles y mexi- canos. Él mismo se res- ponde más adelante: “Sería difícil hacer una lista de pintores de entre 1950 y 1990 que pudieran considerarse grandes figuras (es decir. fue fiel representante de su tiempo. cit. Y que más allá de esos interrogantes y sus inclusiones. aún incluyendo a algunos líderes del expresionismo abstracto de la Escuela de Nueva York. Soutine.

Desde la filosofía hasta el arte. para ser fieles a Marta Traba. EL BLUES DE LA CALLE 51 En este apretado panorama mostré lo ocurrido en aquellos años fundamentalmente en los dos mundos en los que se partía el hemisferio norte y en algunos territorios vulnerables. Pero sucede que ya no había dos mundos. comenzó a tener voz propia. Los mundos que ejercían una fuerte in- fluencia internacional en todos los aspectos de la vida. 160 . Eran tres. Y el pár- vulo. desde la política hasta la religión. bautizado como Tercer Mundo.

seguían hablando de nuestro humanismo. Se tuvo la certeza de que esas guerras o luchas políticas de liberación em- prendidas en ese momento histórico. el internacionalismo marxista y la revo- lución permanente de Trotsky con la exaltación de lo nacional y lo ancestral. marcado por las profundas huellas de li- bertad y pensamiento crítico aportadas por intelectuales y ar- tistas del Primer Mundo. Lo dice muy bien el maestro Sartre en su célebre Prólogo a Fa- non señala que los sumergidos y sometidos habían recuperado la palabra. Lalo Painceira VII. desde los teóricos “vulnerables”. pero para reprocharnos nuestra inhumanidad”. Esperanza que en muchos cristianos reemplazó al Dios lejano. las voces. “El verdadero desarrollo es poner al hombre de pie”. Se pensó entonces que habían llegado a su fin años y años de sometimiento. al decir de Traba. Los ignorados habitantes de las viejas colonias y de los países dependientes o sometidos. y lo hizo tan cercano que lo convirtió también en fundamento para el combate que libraban junto a 161 . siglo XXI. Esperanza desprejuiciada en lo teórico. jerárquico y abstracto de los catecismos tradiciona- les y de las Instituciones. El sol se asoma por el Sur Sobre ese paisaje. para usar una voz fanoniana. capaz de unir el cristianismo con el marxismo y con viejas tradiciones orientales y africanas. comenzó a filtrarse en la posguerra la influencia de los pueblos del Sur. habían comenzado a alzar sus voces y a ser escuchados y notados. pero así pensaban entonces las voces de la nueva esperanza. como los de Latinoamérica. serían las últimas libradas por el hombre para lograr su liberación definitiva de los viejos imperios. aquellas certezas suenan a ingenuidad angélica. esos grandes ausentes del rela- to histórico y cultural elaborado desde la cátedra de Occidente y también. amarillas y negras. El mundo era otro y contaba con nuevos protagonistas. y “las bocas se abrieron solas. Mirado desde el hoy. clamó en los ‘60 el obispo brasileño Helder Cámara después de encabezar una manifestación de protesta de “Los sin Tierra” que previamente había disfrazado de pro- cesión para evitar la represión policial.

casi al finalizar la Segunda Guerra Mundial. pero viva. Ben Bella. no tan académica ni universitaria. Logró su independencia en 1947. la India fue una de las primeras naciones que pusieron punto final al colonialismo luego de largos años de resistencia pacífica guiada por Ghan- di.como forma de resistencia. Realidad que tiñó 162 . incluidos los del Norte. Fidel. En los primeros años de la década del sesenta. Ese nuevo mundo surgente estaba presente en todas las calles del mundo. Ho Chi Min. Mao. también sintieron el cimbronazo del nuevo llamado y a través de esas voces desconocidas descubrie- ron un nuevo horizonte: las revoluciones nacionales y populares. Y se hablaba de ella sin eufemismos. y latinoamericanos como Cuba y Colombia. porque coincidían en poner al hombre y a su realización plena. asiáti- cos como Vietnam y China. el Che y Camilo Torres. tanto de Occidente como del Este. Esas políticas de liberación se convirtieron a veces en guerras prolongadas. Esa esperanza tuvo un nombre: revolución. Sólo quedaba salir a su encuentro. y nos dimos cuenta de que los clásicos marxistas tenían lecturas diferentes y de que adquirían una nueva dimensión a través de una praxis nueva. Y esa nueva aurora encendió a jóvenes de todo el mundo. África. Después de Egipto. como objetivo final de esa lucha. ante el mismo enemigo. Las izquierdas tradicionales obedientes al Este. aquí en La Pla- ta también empezamos a escuchar esas voces. Porque aquel sol liberador que antaño se asomaba por el Este había sido suplantado por un nuevo ama- necer que iluminaba a todo el planeta desde el Sur. Países africanos como el Congo y Argelia. Asia y Latinoamérica fueron escenarios de lu- chas heroicas y de testimonios ejemplares de coraje y convicción combatiente. con independencia muy temprana aunque con interrupciones. EL BLUES DE LA CALLE 51 los ateos. Fue un proceso largo y cruento porque los viejos imperios no se entregaron graciosamente ni reconocieron la libertad de sus colonias. Frantz Fanon. fueron paradigmáticos en aquellos años y aportaron prototipos revolucionarios como Patrice Lumumba. Pero no siempre los pueblos prefirieron inmo- larse y convertirse en víctimas arrojándose a las vías de un tren para detenerlo -que no deja de ser violencia. que manejaban el marxismo or- todoxo de los manuales.

porque la nueva realidad creó casi la obligación de escuchar las propias raíces. También era dialéctica y permanente. en su impaciencia. es decir. para Marta Traba los ’50 y ’60 con- formaron las “dos décadas vulnerables del arte”. de hurgar en la conciencia social. cuando la prepotencia de la realidad clavó a los artistas en su propia tie- rra. intelectuales y jóvenes de Occidente y del Este. La revolución del pensamiento no tenía dique que la contuviera. aportó una práctica y teoría funda- mental para ese tiempo de fuertes cambios. incapaces de resistirlo. si re- vela. tan acostumbrados a esa dependencia. Tampoco para muchos del Sur. Es en el corazón de la conciencia nacional 163 . Lalo Painceira toda la década encarnando la premisa de Mao: “rebelarse está justificado”. Mao. sobre todo a partir de mediados de los ’60. cultural y hasta religiosa de los propios pueblos. afirmaremos que lo más urgente actualmente para el intelectual africano es la construc- ción de su nación. entonces la construcción nacional va acompañada necesariamente del descubrimiento y la promoción de valores universales. quizás buscando dar respuesta a la convocatoria del nuevo mundo que Fanon sintetizó para los escritores y artistas africa- nos en 1959: Si el hombre es su obra. Lejos de alejarse. se tam- balean… Sólo los grandes árboles se yerguen inconmovibles”. que había liderado la creación de la Repúbli- ca Popular China en 1949. en los que había que tener fortaleza y convicción para resistir. de otras naciones. vulnerabilidad hija del sometimiento a “las modas extranjeras”. pues. porque “cada vez que se levanta un tifón. Como ya se mencionó. Este tránsito. no fue senci- llo para los artistas. Si esa construcción es verdadera. los vacilantes. a los pueblos africanos. es la liberación nacional la que hace presente a la nación en el escenario de la historia. Situación que se modificó. política. lo que provocó una profunda crisis en el campo del arte. este abandono de modelos y manuales teóricos que lo explicaban todo como catecismo infantil. si traduce la voluntad manifiesta del pueblo.

Así comenzó en el continente la “marcha incontenible de los pueblos” que vis- lumbró el Che. A los dos nos gustaba dibujar y pintar. Y desde el arte y el pensamiento hubo que vencer fuertes con- tradicciones internas para llegar a percibir esa voz nueva que comenzaba a escucharse. Pero los dos ya pintábamos como autodidactas. con Hora- cio y su familia ya instalados en La Plata. Somos amigos desde pibes. Horacio Elena es más que un amigo. Siempre elegante y prolijo. Terminado el bachillerato. Allí llegó un día junto a Graciela Sautel. cuando él vivía en Mar del Plata y yo en La Plata. Pero aunque breve. Horacio era uno de los concurrentes diarios al “Capitol”. Horacio la conoció y al poco 164 . A Kleinert lo hicimos nuestro maestro y a Dalmiro. que vestíamos de manera más négligé. cuando las nuevas voces llegaron con cla- ridad a nuestro país. nuestro compañero de ruta y de aventuras plásticas. La mítica década de los ‘60 había comenzado. no de un despertar al estilo de la conversión de San Pablo. en definitiva. carrera que abandonamos yo al finalizar primer año y Horacio. en realidad. El horizonte del nuevo mundo quedó al alcance de la mano. que estudiaba teatro y era ya parte de nuestra barra de amigos. Los tres fuimos parte del núcleo fundador del Grupo Sí. el Grupo Sí ya no existía. Con relación al tema central de este relato. EL BLUES DE LA CALLE 51 donde se eleva y se aviva la conciencia internacional. resolvimos ingresar los dos a Arquitectura. Y ese doble nacimiento no es. Chuchi Muiña. Al menos en el ambiente cultural de nuestro país se trató de un proceso paulatino. el paso por esa Facultad nos permitió conocer y trabar una amistad que nos enriqueció con Kleinert y también con Dalmiro Sirabo. Es un hermano de esa familia que uno elige en la vida. un año antes. el segundo. a diferencia de mí y de Dalmiro. Tampoco supi- mos escuchar en profundidad la nueva voz que había nacido en nuestro continente en 1959: la Revolución Cubana. sino el núcleo de toda cultura.

La militancia lo hizo conocer la cárcel y el exilio. Argemí fue premiado 165 . señala ahora: Todavía no tengo claro por qué me metí en la ac- tuación si lo mío no era la exhibición. Lalo Painceira tiempo se pusieron de novios. reside en Barcelona. cuando fundamos el Grupo Sí. Sin embargo. al fin entraron en colisión con la militancia. otro de los protagonistas platenses de aquellos años agi- tados. Por eso en el ‘68 dirigí a Beto Rubinstein y Oscar Sierra en ‘Good Night Lázaro’. Desde entonces están juntos.que en 1960. creo que para siempre. él “era un flaco de barrio que vivía en barrio El Mondongo y para mí. ustedes eran París”. porque ahora no logro encontrar la magia de aquellos tiempos ni siquiera como espectador”. un espa- cio que creó en la Web destinado a los argentinos residentes en Cataluña. una obra mía muy influen- ciada por el constructivismo y Piscator. cerca del Sitges de Horacio. y le hizo el re- portaje que transcribo más adelante. pero todo eso lo cuenta él a continuación en un reportaje que le hizo Raúl Argemí. para AQUIPEA. Preci- samente allí viven en un segundo piso frente al mar. En La Plata trabajó en un recordado reducto independiente llamado “Teatros Asociados” en obras como “So- ledad para cuatro” y “El knack y cómo lograrlo”. Una militancia en la que era más sa- ludable no mostrar la cara sobre los escenarios. Chuchi y Horacio comenzaron casi inmediatamente una vida trashumante que con un corto recreo porteño finalizó recién cuando decidieron tirar el ancla en Sitges. Has- ta hoy. Argemí ingresó a la “Escuela de Teatro” en 1963 y me cuenta hoy -vía mail. Escritor reconocido y premiado. obsesio- nado con Brecht. a formarme y a formar actores y a estudiar con Alesso. un viejo pero bellísimo pueblo de pescadores a orillas del Mediterráneo catalán. Pero esos seis años dedicados a las tablas. Tengo que aclarar que la vida de Raúl fue tan agitada como su tiempo. En realidad lo que más me atraía era la dirección. y me borré.

me la llevé junto con mis pinceles y creo que eso me salvó de varias situaciones difíciles. para citar sólo una parte de su vinculación con el arte. palabras 166 . era en aquella época. ¿Recuerda cuando en Perú salía a pescar sardinas? Duro el oficio de pescador ¿no? Elena: Más que duro. escultor e ilustrador. ¿Por qué cambió la paleta por las maletas? ¿Qué año corría y cuál era el horizonte hacia el que partía? Horacio Elena: Las cotorras me visitan a diario y pese al “fo- llón” que producen. tenía 22 añitos y como la línea del horizonte a esas edades no existe. Argemí: Artista plástico. Allá le- jos y hace tiempo. En realidad nunca cam- bié la paleta por las maletas. sin radio. EL BLUES DE LA CALLE 51 por sus novelas policiales que se editaron en Espa- ña. Fue un viaje de poco más de dos años a través de casi todo Brasil y Perú. expuse en Bahía (donde vivimos la mayor parte del tiempo) y Manaus. tam- bién tuvo un tiempo de ‘vaga mundos’. Raúl Argemí: Usted es bonaerense. Pero aquí transcribo el reportaje: Horacio Elena vive desde hace años en Sitges. adonde llegamos remontando el Amazonas. Embarcaciones de once tripulantes. tal vez el grupo de creadores más interesante que dio la ciudad de La Plata en los ‘60. ciudad que en un momento se vio llena de argentinos con pince- les y plumas en las manos. era parte del Grupo Sí. Años muy de- cisivos en mi vida. Su obra es amplia y abarca des- de la ilustración de libros para editoriales hasta la escultura. radar ni mecánico. durísimo. Quedarse varado en alta mar. Cuando llegué a Lima no me quedó más remedio que salir a pescar. como nos pasó una vez. Holanda. dibujante. La primera vez que salí de Argentina fue en 1963. la idea era viajar. Italia y Francia. Aún conservo amigos de aquellos años. En Brasil nos pilló el golpe contra Joan Goulart. conocer gente y lugares. no puedo dejar de recordar los loros de Ino- doro Pereyra y las acepto con simpatía. como las cotorras que se han adueñado de Barcelona y pronto de toda Cataluña.

pero tal parece que su Roma estaba en Sitges. Todos esos granitos de arena que fueron mis libros y mis obras. Aunque en realidad esa fue la excusa. y creo que es por estas razones que me ha sido fácil integrarme en esta tierra. Esto no creó motivos de resentimiento ni de nostalgias. cuando me disponía a brindar con cava por mi cum- pleaños en una furgoneta en la que vivíamos. Supe elegir a mi compañera. me cuesta creerlo. Siempre creí que el mundo era perfectible. En ese momento comprendí que éste era mi pueblo y que había llegado la hora de echar raíces. aun hoy. a veces. consciente 167 . Argemi: Todos los caminos conducen a Roma. Lalo Painceira mayores. ¿Pensaba. Argemí: Hablando de cosas serias: usted vivió el franquismo aquí y una sucesión de dictadores allá. a pensar que el mundo es una porquería. que el mundo sería una porquería en el 2000 también? Elena: Me considero un hombre con suerte. sana. como Discépolo. Una noche de agosto. por lo tanto. Saber reconocer y agradecer las puertas y corazones que se te han abierto a lo largo de todos estos años de conviven- cia. Guardar la maleta de los recuerdos en el ropero por- que sino no es posible integrarse plenamente. ser agradecido. Me fui de Argentina en el ‘69. saber retribuirlo. Respecto de Discépolo. en simultáneo. ¿qué fue lo que aprendió para no olvidar? Elena: Aprender a respetar los países y sus gentes adonde uno se radica. Te jugabas la vida a diario y lo peor es que era sólo por el sustento. no tuve que salir ni por “pelas” ni por “piernas”. creí en el comunismo. Y sobre todo. Y también. para mí el 2000 siempre fue cosa de Julio Verne. De todo lo que enseña. fueron creadas. comenzaron los fuegos artificiales celebrando la ‘Festa Major’ de Sitges. Argemí: Dicen que viajar enseña. luego en el socialismo en España… pero me niego. Fue una decisión totalmente libre y. representaba el “futu- ro” y estar hoy en el 2010. mucho tiempo antes ya estaban las ganas de visitar Europa. ¿Qué lo trajo a España? ¿Qué lo ató a Sitges? Elena: A España me trajo una exposición y una beca en el ‘Museo del Prado’.

de alguna manera negar la obra que he hecho y por lo tanto a mí mismo. pese a llevar ya 33 años haciéndolo cada día. mucho tra- bajo y un empecinamiento de burro. Negar la posibilidad de una mejora sería. Argemí: Para llegar a lo que sea hace falta talento. ser honestos. si nunca me fui?” ¿Extraña aquellos tiempos y parajes? Elena: Sí. ¿Un consejo para los jóvenes dibujantes que quieren ganarse el mundo con los “dibujitos”? Elena: Hoy día ganarse el día a día con la ilustración está di- fícil. Si. maestro de titiriteros. pero en lugar de alas llevaría dos brochas gigantes pegadas a la espalda. que el Río de la Plata y las barrosas aguas de Berisso eran más lindas que el Mediterráneo? Elena:(Ríe) ¡Nunca! Cada vez que abro las puertas de mi bal- cón y miro el mar no puedo menos que emocionarme. como Aníbal Troilo. de tanto en tanto me dan “ramalazos” y trato de volver cada año para caminar las calles de La Plata como solía hacerlo en compañía de viejos amigos. si tuviera un ángel de la guarda sería así. Argemí: ¿Alguna vez se dijo. Me apena a veces no creer ni en dioses ni ángeles pues me gusta esta imagen de “co- razón dulce y coloreado como un pirulí”. Argemí:-Javier Villafañe. Cada vez hay más ilustradores con lo que la competitividad sumada a la falta de trabajo y a la bajada de precios lo hacen así. Argemí: Lalo Painceira escribió que usted y los de aquel mí- tico Grupo Sí. mantener la profesionalidad por encima de todo. podían decir. No obstante. Parece que la “atorrancia” y cierto espíritu infantil incurable son propios del oficio. “¿cómo voy a volver al barrio. respetar a los colegas y asociarse con el resto. EL BLUES DE LA CALLE 51 o inconscientemente con esa intención. que sembró el mundo de artistas. cuando las cosas no salían. creo que pueden ser las bases para un buen comienzo. narraba que el Ángel de la Guarda de los titiriteros era el más vago y atorrante del Paraíso. ¿Cómo es el ángel de los que ilustran libros para niños? ¿Tiene el corazón dulce y coloreado como un pirulí? Elena: He tenido el honor de conocer a Javier y de tomar no pocos vinos con él en la época del Grupo Sí. Muchos ya no están pero 168 .

a su apego a imitar las modas de la gran burguesía porteña y lo que es peor. Desde ya. explicación del 169 . Lalo Painceira por suerte con otros cuando me los encuentro sucede como con aquella frase: ‘decíamos ayer…’. no en todos. des- pués de cuarenta años de estar ausente. a sus bordes. los sesenta se tiñeron de lucha y rebelión. ajenos a los vientos de cambio. del léxico habitual de los jóvenes inquietos y sensibles. pero mis tigres están en el zoo. cuesta saber de quiénenes están hablando. ya no es lo mismo. de desolación pero también de rebeldías y sed de cambios. Argemí: Confiese su manera secreta de ser argentino. siguieron aferrados a los típicos tics sociales. y la palabra revolución comenzó a formar parte. a sus paradas esquineras del centro. genera la irresistible tentación de asomarse a toda esa década que iluminó al mundo. El dulce de leche desde que el tarro dejó de ser de cartón y es de cristal. en la segunda mitad de la década. En cuanto a las radios argentinas. La pacatería de la clase media platense siguió pesando en muchos jóvenes que. Porque si los hechos vividos en los ‘50 fueron contundentes y marcaron a fuego a sus protagonistas. bien encerraditos’. Contursi o cualquiera de Piazzolla. Los ‘50 fueron años de gestación y de parto. ¿Toma mate solo y le cuenta sus penas? ¿Se pierde por meter la cuchara en el tarro del dulce de leche? ¿Escucha radios de Argentina? ¿Cuando lo atacan los tigres de la “malaria” se acuerda la letra de algún tango? Elena: De tanto en tanto tomo mate. Por eso los ’50 se convirtieron en el magma que dio la temperatura necesaria para el nacimiento de los ‘60. de dolor. Y llegar a su frontera. de heridas no curadas. seguir sus historias… Me gusta escuchar tangos. pero no más que té. a asumir la ideología de ellos. los años de la esperanza que transformaron totalmente los sueños y utopías juveniles. me emociono cuando escucho Troilo. También en La Plata. Por lo tanto. Los ’60: El viento de cambio se convierte en huracán El reportaje a Horacio Elena puede obrar perfectamente de Prólogo platense a los años sesenta. aunque el tema de esta crónica abarque sólo hasta 1963.

intelectuales y líderes sociales. sobre todo en el Norte universitario e intelectual. Estas marchas fueron acompañadas por la música de muchos de los notables creadores que dieron los sesenta. en todo el Tercer Mundo. artistas. sino en todo el mundo. igual que en Alemania y hasta en el Este. típico del gorilaje platense. el de Camilo Torres. protesta. No. Y los reprimieron duramente. 170 . al peronismo. como lo mostraron los jóvenes de Praga. Es una mirada parcial e interesada que muestra como rostro oficial de los ’60 la cara amable y colorida. Esa ficción pretende ocultar una realidad que fue muy dura. de Budapest y de Varsovia y. siempre se escribe desde el poder. se estaba haciendo camino al andar. Por lo tanto. Jóvenes. Por lo tanto. está lejos de su realidad. lo mismo sucedió en Italia. sumándose a las batallas que se libraban por la emancipación y la construcción de sociedades más justas. desde ya. La lucha y la militancia no respetaron tampoco el corazón del imperio. resistencia y. EL BLUES DE LA CALLE 51 pensamiento despreciativo a las clases populares y obreras. si se buscara en el mundo un rostro que retratara los ‘60 no habría que acudir a la bella vulnerabilidad de Twiggy ni a los escaparates de la moda de Carnaby Street ni entre los jóvenes vulnerables que asistían a los hapennings o a las inauguraciones de los pintores Pop en la calle Florida porteña. El rostro de los ’60 es el del Che. y no sólo en la Argentina. multiraciales y policlasistas en las principales ciudades norteamericanas contra la la guerra en Vietnam y por los derechos civiles de los negros. En la Francia universitaria y obrera se gestó un clima similar de creciente disconformidad que estalló en la primavera de 1968. Esa fue la rebeldía permitida. a lo Machado. la que no ponía en riesgo los intereses del verdadero poder. manipulada por los medios y la historia Oficial que. de feliz irresponsabilidad y de gigantescos y liberados recitales de música. participaban en marchas multitudinarias. militancia. Debo comenzar recordando algo ya mencionado: los sesenta no fueron años de jolgorio. como es sabido. de formación. Porque. sobre todo. Los sesenta fueron tiempos de rebeldía. el rostro frívolo y despreocupado con el que se pretende representar a esa época.

el de los jóvenes protagonistas del Mayo Francés. En Francia. cuando la TV mostró en directo a un hombrecito vestido de blanco y 171 . de Carlos Altamirano y el de Salvador Allende. en Chile los rostros de los hermanos Enriquez. Lalo Painceira el de la resistencia peronista. Fueron diez años que mostraron otros rostros también. el de Janis Joplin. Los de los astronautas.UU. Los sesenta son también los rostros de la resistencia de los hermanos colombianos. El rostro de los sesenta fue también el de Albert Camus. de Mao. de Lumumba y de todos los líderes del Tercer Mundo. muerto en un accidente automovilístico cuando recién comenzaba la década. los de los líderes del Cordobazo y del sindicalismo combativo con Agustín Tosco y Raymundo Ongaro a la cabeza. salvadoreños y de los estudiantes mexicanos asesinados por la policía cuando manifestaban en la plaza de Tlatelolco. el de la combativa pacifista Joan Báez. la que cantó llorando “hasta romperse”. de la larga lucha de los irlandeses del Norte por su independencia o de los jóvenes españoles que resistían a la dictadura franquista. sin olvidarnos en el Este de la Primavera de Praga. desde ya. Desde ya. los combatientes bolivianos que siguieron al Che. el de los primeros caídos entre los grupos juveniles que iniciaron la rebelión armada contra la dictadura militar argentina. nicaragüenses. como la homenajeó Alejandra Pizarnik en un bellísimo poema dedicado a su canto doloroso y blusero. los de los jóvenes pacifistas que llenaron las calles de Washington para poner fin a la invasión a Vietnam. En los EE. los rostros de heroicos combatientes como Luis De la Puente Uceda y Javier Heraud en Perú. los ‘60 son también el rostro de Ho Chi Minh. los ’60 son el rostro de Sartre (siempre el compañero Sartre) cuando arengaba a los obreros y estudiantes trepado sobre un tambor de aceite en la puerta de la fábrica Renault y. la heroína argelina torturada hasta la muerte por el ejército francés. En América Latina. venezolanos. el rostro de Tania. Años en los que había que “pedir lo imposible”. según la frase del Che recordada primero por los jóvenes franceses y luego por Slavoj Zizek. de Fanon y de Yamila Boupatcha. el de Martin Luther King. fue el rostro de Angela Davis y los de los miembros del Black Power.

la música. siempre serán ‘los alegres sesenta’. el teatro. que en la introducción a su magnífico fresco Los sesenta en fotografías (Parragón Books Ltda.- 2008). recurro a James Lescott. fueron testimonios claros de su tiempo y poco a poco. Los EE. El “cine de autor” de aquellos años. En la década que transformó al mundo. incluso. Pienso en Berni. además de los ya nombrados Alonso y Castagnino. fueron noticia porque en crímenes no resueltos totalmente fueron muertos nada menos que el Presidente John F. que siempre fueron fieles a una tradición latinoamericanista y que mantuvieron un lenguaje de vanguardia. Debe aclararse que hubo intelectuales y artistas. entre ellos pintores. sobre todo a mediados de esa década. otros caminaban de Selma a Montgomery (Alabama. hicieron a la mujer dueña de su sexualidad. nombrados hasta empalagar por los medios como ejemplo de democracia. la literatura. Gambartes. 172 . También formaron parte de los sesenta los grandes aportes de la ciencia que prolongaron las expectativas y la calidad de la vida humana y los que. a través de la píldora. Kennedy en 1963 y cinco años más tarde su hermano Robert.. el África o. señala que “para muchos.UU. aunque esta denominación no contemple los millones de personas atrapadas por la guerra o la pobreza extrema en el sudeste asiático. Estados Unidos) para de- fender su dignidad y sus derechos o morían entre el polvo de Sharpeville (República de Sudáfrica). la plástica. entre otros. la danza. seguro ganador de las elecciones presidenciales que se realizaban al poco tiempo. un importante grupo de artistas argentinos se acopló a las raíces y a las luchas de Latinoamérica y dejó de ser vulnerable. Supisiche. EL BLUES DE LA CALLE 51 dando saltos sobre la superficie lunar. determinadas zonas del sur de Estados Unidos. Mientras algunos jó- venes paseaban despreocupados ante los vivos y extravagantes escaparates de King’s Road y Car- naby Street (Londres).

por nombrar algunos de los que a fines de esa década dieron voz y canto a los jóvenes ariscos del Hemisferio Norte.UU. no nombra nunca a la combativa Joan Báez. Tampoco se exhibe en el es- caparate oficial al eterno y maravilloso Joan Manuel Serrat o a sus compatriotas. los que concurren primero y espontáneamente a la convocatoria de mi memoria. el estadounidense Lescott muestra en el mismísimo comienzo de la década del sesenta una de las marchas más imponentes encabezadas por Martin Luther King pidiendo derechos igualitarios entre negros y blancos. ocurrida el 23 de marzo de 1960. postulados y cambios sociales que encarnó aquella generación. “Los Trovadores”. la misma que se pretende pintar como totalmente despolitizado y festiva. Escondiendo los contenidos. Viglietti. nuestro platense “Quinteto Tiempo”. Víctor Manuel. Mercedes Sosa. Otras fotografías testimonian la masacre de Sharpe- ville en Sudáfrica. Esos son sólo algunos nombres. Lalo Painceira La tozuda historia oficial sigue en su empeño por mostrar una década sonriente. ni muestra las imponentes marchas pacifistas y antirracistas en EE. aunque el conflicto proseguiría con las operaciones clan- destinas de los paramilitares franceses nucleados en la OAS. los Quillapayún e “Inti Illimani”. La historia Oficial deja en el tintero al Lennon que luchó contra el belicismo americano y al siempre actual Imagine. tomada el 14 de diciembre de 1960 que muestra al coronel Pierre Lagaillarde preparándose para su rendición en Argelia. como Yupanqui. ofi- ciales que luego adiestrarían a represores argentinos en técnicas de tortura. Paco Ibáñez y Patxi Andión. como Víctor Jara. que visitó Vietnam del norte en plena guerra y recorrió las calles de su Capital mientras los aviones norteamericanos lanzaban napalm y bombas de fragmentación. En su apretada síntesis. Zitarrosa. la enorme Violeta Parra. los que expresaron nuestras voces y las voces del pueblo. Teja- da Gómez. los que se sumarían al final de la década. tan grande como la cordillera que compartimos con Chile y junto a ella. Le sigue la imagen de una manifestación de argelinos contra la ocupación francesa y otra. multicolor y despreocupada. con fuerte re- percusión en nuestro país. Nombres a los que habría que agregar a todos los de nuestro Sur. Cafrune. Ese día miles 173 .

la de circular libremente por las calles. Continuando con el relato histórico de Lescott. La revuelta de los obreros y estudiantes franceses 174 . como ocurre desde los noventa. incluyendo bolsones tradicionalistas como la mismísima Iglesia Católica que abrió sus ventanas y sus puertas a nuevos fieles que encontraron a un Jesús vivo. La policía disparó sin previo aviso matando a 69 personas e hiriendo a 180. EL BLUES DE LA CALLE 51 de personas manifestaron contra las leyes discriminatorias que restringían sus libertades. “Los alegres sesenta” de la historia Oficial. Estas propuestas son las que definieron a ese tiempo y se propagaron gracias a ese internacionalismo solidario y espontáneo que se daba entre los que se proponían cambiar la historia. me topo con una vista del comedor de una cárcel de máxima seguridad en donde están comiendo una veintena de jóvenes negros. esta última tomando la frase del Che. entre ellas. asesinados en prisión. Siglo XXI editores. con jóvenes líderes como los hermanos Jackson. “Seamos realistas. que compartía la lucha por un mundo igualitario. Fue una década en la que se vislumbró cercano un amanecer luminoso para todos. convertida en símbolo de esa lucha. Carmichael y Angela Davis que. que contó como protagonistas principales a los jóvenes. advirtió en uno de sus libros: “Si llegan por ti en la mañana…vendrán por nosotros en la noche” y agregó un cuestionamiento: “Cárcel ¿Cuál es tu victoria?” (Si llegan por la mañana. hojeando su libro. 1972). aquellos que exigían “La imaginación al poder”. Así lo hicieron los atletas negros Tommie Smith y John Carlos en el podio de las Olimpíadas de México. Años de pensamiento polarizado y enfrentado. Valientes y lúcidos los “Panteras Negras” saludaban con el brazo izquierdo en alto y el puño enguantado cerrado. pidamos lo imposible”. recién comenzaban. Son estudiantes universitarios y están allí por participar en la “oposición activa a la segregación racial”. “Prohibido prohibir”. en 1968. La rebeldía se intensificó dando nacimiento luego al Black Power y a los “Panteras Negras”. sino desde la militancia revolucionaria sintetizada maravillosamente por los graffitis del Mayo francés. solidario. Pero no como objetos de consumo.

permitió la irrupción de nuevas miradas y teóricos que se sumaron a las luchas. fueran obreros. sin exclusiones. excluidos racialmente o por género. apresadas. Lalo Painceira mezcló a marxistas con libertarios y fue utópica a sabiendas. Sería injusto callar que los ‘60. de las minorías oprimidas y de los jóvenes. Pero realizó otro aporte ideológico de suma importancia: le quitó el almidón soviético al marxismo. 2002) y ahora debemos pararnos en los comienzos de la segunda mitad del siglo XX. torturadas. de todos los castigados por el mismo poder. pero aún así. Pero estaríamos hablando como en el siglo XXI. Son los rostros de las compañeras del Tercer Mundo y también de las francesas. además del Tercer Mundo con sus fanonianos condenados de la Tierra. que en la nueva visión reconsideró aquella estructura bipolar esquematizada y amplificó el arco de los que buscaban el mundo nuevo. libre y solidaria. apelando al Imperio de Toni Negri y Michael Hardt (Paidós. norteamericanas. herencia de la que todavía gozamos. tuvieron otro protagonista. alemanas. y de las que aún mantienen su fe intacta para construir una sociedad justa. El rostro femenino de los sesenta es también el de las compañeras argentinas y latinoamericanas en lucha. Mejor dicho. Las mujeres también se habían puesto de pie. con sus particularidades. De las que siguieron las 175 . campesinos. Así. asesinadas. influyó en la ideología y en las relaciones y modos sociales. Decididas. fue en los sesenta cuando sus voces se multiplicaron y fueron escuchadas por todos los sectores sociales. incluyendo a sectores pauperizados de la clase media y aceptando singularidades de los que estiraron el arco de alianzas hasta convertirlo en multitud. por la igualdad entre los géneros y por su liberación. que ganaron las calles para apropiarse de la esperanza. italianas. Si bien es cierto que las luchas por sus reivindicaciones comenzaron a fines del siglo XIX con la participación femenina en el trabajo industrial. Por eso ganaron libertades impensables para la generación de sus propias madres. estudiantes. simples empleados. Cuando todo era blanco y negro y costaba una enormidad divisar grises. otra protagonista: la mujer luchando por sus derechos. hasta ese momento sectorizadas. fundamentalmente en la cultura juvenil de entonces.

Mario Stafforini era el hermano menor de Toro. su presen- cia ejercía una fuerte influencia en el grupo. opinaba con fundamento según sus ideas o. que fue además protagonista de aquella década en La Plata y asidua concurrente al “Capitol”. Era el beatnik del grupo. No era callado y siempre proponía acciones. No entendía los encuentros sin com- partir una copa. de comienzos de primavera. cargado de una vitali- dad envidiable. hacía proezas. a cualquiera. EL BLUES DE LA CALLE 51 viejas luchas del feminismo por la igualdad de oportunidades y de vida. Hasta con los más grandes. solía bromear a uno de nosotros. Era su forma de vida. moverse. a su manera. Dueño de una mirada brillante y burlona. pero todo en tono de sorna. Y le gustaba mostrarlo. Una noche muy fría del invierno marplatense lo vi arrojarse al mar desde las piedras de Cabo Corrientes. Lo conocimos cuando tenía 19 años. sobre todo cuando bebía. No le importaba la política partidaria. preferentemente ginebra. vestirse y partir conmigo a un bar de la costa a tomar ginebra. un militante de la libertad. Ana Fernández. Le bastaba con mirar a alguien y era como si se le re- velara su punto débil y allí atacaba. en donde vivía con sus padres y su hermana frente a la plaza Mitre. Mario también llegó para estudiar a La Plata desde su Mar del Plata natal. sin preferencia. hacer algo impensable. el más iracundo y libertario. como escuchar el último LP de Mulligan. pelo lacio y largo. como bañarse en el lago del Parque Saavedra en una noche algo más que fresca. 176 . Pero también lo pensable y de lo que gustábamos todos. ese guita- rrista que nos había introducido en el jazz. Porque nunca fue violento. Mario era. salir aprovechando la rompiente de la ola y treparse a la piedra riendo para secarse con la ropa. Sobre todo este tema abriremos el oído a lo que nos dirá en el apéndice de este libro una especialista. la Dra. Cuando discutía. Sin embargo. siempre despeinado. Ellas son sólo algunos ejemplos entre miles. Su aspecto era el de un James Dean de cara un poco más redondeada.

empastaba para sumar textu- ras ricas al cuadro. Mario era o mejor dicho. Mario era muy alegre y lo contagiaba a los demás. Se alejó tempranamente del grupo y dejamos de vernos. A mi madre la tenía en su bolsillo y no fueron pocas las noches que bajé a desayunar en mi casa y lo vi tendido en el sofá del living. pero es necesario hurgar en la memoria colectiva de nuestro pue- blo y recordar los hechos significativos que movilizaron a los 177 . Era muy pálida. de pelo largo. “Doña Carola”. desplegaba sus dotes de seductor. Por lo tanto no guardo una foto de él de aquellos tiempos. Hoy. “golpeó la puerta a la madrugada. pobrecito. por lo que se lee en Internet. Su pintura parecía nacida desde su parte aventurera. En los años sesenta suelen abundar los ejemplos extranjeros. le traje unas cobijas y le armé la cama”. lacio y renegrido y solía vestirse de gris o de negro. una imagen más cercana a Juliette Greco que a una ha- bitante del San Francisco norteamericano. Practicaba un expresionismo abstracto fuerte. y no de la racional. Nunca salió con las muchachas que formaron parte de nuestro grupo. En la fotografía coral se puede adivinar en el fondo una de sus pinturas. Tenía una amiga porteña muy bella que lo visi- taba. pinta paisajes mediterráneos en una de las islas españolas y. esa que le hacía acometer proezas. un pintor excelente. además de ser un gran lector y de poseer una inteligencia viva. pero fue el que compró el “Manifiesto de los Jóvenes Iracundos Ingle- ses” que introdujo en nosotros una lectura desacartonada del marxismo. Él no fue a retratarse. Lalo Painceira De la misma manera que podía resultar burlón. Seguimos caminos distintos. después de transitar una vida nada fá- cil. Recitaba “Aullido” de memoria y sin ser político. Más allá de sus bromas. con mucho éxito. comulgaba más con ideas anárquicas que socialistas. directo. además. despierta. durmiendo plácidamente. Adoraba a Kerouac y a Guinsberg. compulsivo y colorido en grandes telas que. como le decían a mi madre. me contaba en la cocina y en voz baja. es. Era parte de su iracundia.

Y desde ya. intelectuales y obreros. en los setenta. aplicaba la tortura. Por eso. el Ejército Revolucionario del Pueblo en Tucumán). Creo que después de recordar a todos estos íconos recién se podrían incorporar como accesorio festivo y de color esa otra cara amable que muestra la historia Oficial. sino varios. cuyo rostro más visible fue Carlos Mugica. los sesenta no tuvieron un rostro. mientras que el poder militar daba inicio al plan sistemático de desapa- rición de personas. ya que estaban muy comprometidos con los pobres de su tierra y con sus luchas. la labor en Centroamérica de los jesuitas. asesinado por la Triple A en 1974. un crecimiento en la concientización de jóvenes. de las Fuerzas Armadas Peronistasy luego. ambos muy diferentes de la jerarquía argentina. Como por ejemplo la lucha contra la dictadura de Onganía. pero sin olvidar los 178 . Masetti y su Ejército Guerrillero del Pueblo en Salta. Y fundamentales. EL BLUES DE LA CALLE 51 argentinos en esa década. sobre todo en nuestro país. En esa década nació la “Teología de la Liberación” con su expresión local en los “Sacerdotes para el Tercer Mundo” y en los curas villeros. y de sacerdotes con el vuelo y talla de Ernesto Cardenal. cuando era presidente el Ge- neral Perón. También los ‘60 fueron los años en los que se acre- centó la resistencia. La década del sesenta tuvo un desarrollo. mujeres. Taco Ralo. No nació de golpe y mantuvo una horizontalidad en cuanto a discusión interna y liderazgos. los focos rura- les (Uturunco como expresión de la Resistencia Peronista entre 1959 y 1960. el combate. La efervescencia y la temperatura fue- ron en aumento. la mayoría de ellos españoles. entre las que resaltan la de Ca- milo Torres y la de los episcopados brasileños y chilenos. el Cordobazo y la serie de rebeliones po- pulares que surgieron en varias ciudades del interior. que fueron numerosas en un comienzo y que luego decantaron hasta ser dos: Montoneros y ERP. que tornó previsibles los cambios profundos que produjo. y en menor medida. En Latinoamérica se visibilizaron nuevas formas del compromiso social de la Iglesia. encarcelaba a militantes y reprimía toda manifestación en contra de sus políticas de de- pendencia. lo que generó la necesidad del nacimiento de las organizaciones armadas de praxis urbana.

que fue la expresión típicamente vulnerable del Pop Art. a estas ex- presiones politizadas se sumaba una vanguardia estética con la música de Armando Krieger. Ernesto Deira. entre otros. Carlos De la Vega. Eduardo Ruano. León Ferrari. Oscar Bony. Gerardo Gandini y hasta Astor Pia- zzolla y también el paso de Jorge Blauduni por esa institución. contesta- tario. ante todo. a Pablo Suárez. el propio Di Tella hizo conocer en esa década a otros artistas notables en los que fue creciendo la necesidad del compromiso con la realidad social. aunque excedan el marco ditelliano. Pueden mencionarse. incluso Berni y los “Espartaco”. Roberto Villanueva y Alberto Cous- tet. entre otros artistas. Pero volvamos al Di Tella y la radicalización de parte de sus hijos dilectos. cuando nacían los ‘70. Y si bien se lo recuerda hoy como la vidriera en la que se expuso ese puente entre el arte moderno y el posmo- derno. el “Instituto Di Tella” se sacudió también con el despertar del compromiso social que se fue dando entre los jóvenes artistas. Alejandro Puente y César Pa- ternosto abrieron un camino nuevo para la vanguardia con una pintura fuertemente sustentado en el arte precolombino y en el actual de los pueblos originarios andinos. A su vez. expresión de libertad y cambio. el Grupo Sí había dejado de existir. como lo mostró su música. sin olvidar a “I Musicisti” de donde nació “Les Luthiers”. En mi caso personal. Pero cuando asomó a la luz esa radicalización política. inmortalizada por ambas modelos. ese diálogo 179 . lo mismo que la danza con Iris Scacheri. mi compromiso me llevó a mostrar en mi última exposición una serie de Villas Miseria y al año siguiente Horacio Elena ya trabajaba activamente en Brasil y pintaba con un len- guaje figurativo y social cercano a la tradición latinoamericana. Roberto Jacoby. En Buenos Aires. Felipe Noé. el teatro de Norman Briski. Entonces sí se podrá dedicar un párrafo a las bellas y flaquísimas Twiggy y Verushka (protagonista de “Blow Up” de Antonioni so- bre un cuento de Cortázar) y al reinado en la moda de Carnaby Street con la minifalda. Lalo Painceira valores que levantaba ese “hipismo” que fue. porque ese devenir dialéctico personal. Rómulo Macció. compromiso que culminó en el “Tucumán Arde” (1968) y en la muestra de “Arte Político” (1971). Marilú Marini y Graciela Martínez.

la imposibilidad de valorar las cosas en el momento en que estas inciden so- bre el medio.en castellano. Hoy lo que no acepto es al Instituto que representa la centralización cultural. díganlo en la calle o donde no los tergiversen. agregaba Suárez: Creo que la situación política y social del país origina este cambio. EL BLUES DE LA CALLE 51 que cada artista mantiene con su tiempo. la institucionalización. Esas cuatro paredes encierran el secreto de transformar todo lo que está dentro de ellas en arte. porque la institución sólo deja entrar productos ya prestigiosos que se utilizan cuando. a romper categóricamente con el Instituto. Hasta este momento yo po- día discutir la acción que desarrolla el Instituto. apenas unos días más tarde. los que quieran trepar que trabajen en el Instituto. yo no les aseguro que lleguen lejos. aceptarla o enjuiciarla. Nada más ilustrativo que dar a conocer fragmentos de la extensa renuncia de Pablo Suárez a participar en muestras del Di Tella. inglés o chino. Pero los que quieren ser enten- didos de alguna forma. los llevó en la segun- da mitad de los años setenta. sería absolutamente lo mismo. Todo es arte. Más adelante y después de describir el objetivo cuestionador de su obra a los trabajos de otros artis- tas ditellianos. El ITDT no tiene dinero como para imponer nada a nivel internacional. A los que quieran estar bien con Dios y con el Diablo les recuerdo: ‘los que quieran 180 . y el arte no es peligroso (la culpa es nuestra). Está dirigida a Jorge Romero Brest y escrita el 13 de mayo de 1968 (el mismo año del “Tucumán Arde”) y comenzaba recordándole: “Hace unas semanas le escribí dándole a conocer la obra que pensaba desarrollar en el ‘Instituto Di Tella’. Hoy. o han perdido vigencia o son indiscutibles (…) Si a mí se me ocurriera escribir VIVA LA REVOLU- CION POPULAR -prosigue. ya me siento incapaz de hacerla por una imposibilidad moral”. Entonces.

Ejercida esta vez por el di- retor del Instituto. sólo siendo acep- tados los ‘artistas’ que se avinieron a cambiarlas 181 . Lalo Painceira salvar la vida la perderán’. Samuel Oliver. J. haber cumplido con el compromiso”.ha quedado al descubierto. Mientras en el Museo de Bellas Artes el director. obliga a retirar la obra de J. todas rechazadas. Eduardo Ruano. reprime a los participantes por mi obra expulsándolos del Museo y mandando a retirar ésta.Brest. pintor rosarino de vanguardia y militante popular. en la muestra del Di Tella “Experiencias Visuales 68” distribuyó entre la concurrencia el siguiente volante fijando su posición de vanguardia. no permitiendo a los artistas presentar sus obras. Creo que muestra claramente mi conflicto frente a esta invitación y por lo tanto. Carballa por ‘moles- tarle’ determinados elementos de ésta. El título fue: “Eduardo Ruano expone en el Di Tella. A los espectadores les aseguro: nadie puede darles fabricado y envasado lo que está dándose en este momento. A la Institución Tor- cuato Di Tella: “El Instituto Torcuato Di Tella” organiza “EXPE- RIENCIAS 68”. Quedando por lo tanto.R. en el Museo de Arte Moderno (Premio Ver y Estimar) su direc- tor H. por haber utilizado en ella significados políticos como material estético”. Hoy aquí estamos en presencia de otra muestra de represión a los artistas. tanto estética como política. sino después de haber pasado por el filtro de dicho inquisidor.Parpagnoli. El aparato cultural –submundo del arte. está dán- dose el Hombre” Y sigue la firma de Pablo Suárez que agrega una nota al pie: “Esta renuncia es una obra para el Instituto Di Tella.

moral o política que pudiera molestar a los patrocinadores del Museo de Arte Moderno de Nueva York. EL BLUES DE LA CALLE 51 por otras a su conveniencia. me permito algunos homenajes per- sonales a esa década. Antes de pisar nuestras avenidas arboladas. “Ante estos manejos. como Patti. porque ambas. Pizarnik dedicó a la blusera norteamericana. en los ’70. allá. además de homenajearla por haber sido una luchadora de causas justas en su momento de máxima fama. transformaron en poesía y canto el fuego divino que las habitaba y las hizo remontar vuelo. basta de breviarios y cataratas de nombres y movimientos. a dos mujeres jóvenes: Alejandra Pizarnik y Janis Joplin. y especialmente. También quiero homenajear. Cae el telón sobre esta desmañada síntesis histórica de los cincuenta y los sesenta.seguramente plagada de olvidos in- justos y de juicios parciales a los que ninguna mirada escapa-. eliminando de ellas toda relación social. Menciono a Patti Smith. mucho más ligada a la generación beat que a la hippie. “¡Abajo la represión! ¡Fuera la policía cultural! ¿A qué vienen los patrocinadores del “Museo de Arte Moderno” de Nueva York sino a comprar con- ciencias y a tratar de prostituir a los artistas argen- tinos? ¡VIVA LA LIBERTAD! Eduardo Ruano” Por el momento. y a comenzar a asomarme a nuestra propia historia como Grupo Sí. que se embarazó de poesía en los años finales de la década mientras vivía las calles de Nueva York y allí parió y cantó sus propias letras demoledo- ras y me permito rescatar en ella su alma beatnik que todavía la habita. cruzar nuestras plazas y diagonales de 1960. los artistas Pablo Suárez y Ri- cardo Carreira se negaron a participar de estas ‘ex- periencias de la represión”. camino elegido por el Grupo Sí: 182 . un poema que parece un manifiesto del Informalismo y del expresionismo abstracto.

sigue fiel a sus sueños enfrentando al vecino “Goliat”. / por eso me confío a una niña monstruo. ya a fines del siglo XX y comienzos del XXI. el “pequeño David de Occidente”. Más aún. Me pregunto si eso aumentó el error/ hiciste bien en morir/ por eso te hablo. eso yo. /no. soportando castigos y un feroz aislamiento. muy lejos del al- cance de nuestras manos. fueron utilizados como en España. en nuestro país a partir del 2003. Los partidos socialistas de Occidente dejaron la bandera roja y se transformaron en un híbrido que no propuso cambios ni reivindicaciones profundas y más aún. Que no había un más allá de la explotación capitalista. Se instaló un pensamiento único que reestableció en el poder al neoliberalismo. para imponer a mano dura las políticas dictadas por el Fondo Monetario Internacional. Como si el mundo se hubiera detenido. a ladrar / Así como duerme la gitana de Rousseau/ así cantás. gritar tanto para cubrir los agujeros de la ausencia/ eso hiciste vos. una resis- tencia basada en el fundamentalismo religioso lo que implica un retroceso de muchas conquistas logradas bajo regímenes populis- tas. Los gobiernos de las naciones que integraban el Tercer Mundo en general fueron domesticados y generaron. Como si hubiera retrocedido. empezó a correr una brisa nueva por Latinoamérica. Cayó el muro de Berlín y la balanza que sostenía al mundo fragmentado se volcó descaradamente hacia el Imperio. a las grandes corporaciones y al capital interna- cional. sobre todo para la mujer y los jóvenes. Lalo Painceira A cantar dulce y a morirse luego. más las lecciones de terror/ Hay que llorar hasta romperse/ para crear o decir una pequeña canción. Los ‘90 acentuaron la sensación de derrota y hasta parecía verdadero que la historia había terminado. Sólo Cuba. ¿Qué pasó luego? La historia no tuvo final feliz sino trágico. Pero en los últimos años. Alguien 183 . Las fuerzas conservadoras se apropiaron de los gobiernos de Occidente y la gerontocracia so- viética no dejó lugar para la esperanza de cambios. La mayoría de los sueños de transformación social de los ‘60 no se hicieron realidad y el horizonte quedó de nuevo.

se adivinan cercanos. 184 . Y hasta aquellos sueños que motori- zaron el relato histórico hacia un destino común y que se había alejado como un horizonte oceánico. son más modestos que aquellos que nos encendían en los sesenta y los setenta. como paisajes serranos. Quizás por eso nos parecen más reales. EL BLUES DE LA CALLE 51 abrió las ventanas de nuestro continente y hoy podemos pensar que no todo se ha perdido. Es cierto que los sueños y las utopías a los que aspiramos. Esperemos que esta vez el mundo no se detenga y que esta brisa sea una nueva manifestación del modernismo que se niega a mo- rir sin haber parido el nuevo mundo.

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SEGUNDA PARTE .

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la resurrección que siempre otorga el lirismo y la belleza. Seducidos por su perfección. Ne-vers-de-Francia . CAPÍTULO I CONTEXTUALIZACIÓN CULTURAL. su belle- za y hasta por su dolor. Marguerite Duras « Hiroshima mon amour» Cuando la palabra “Fin” se estampó en la pantalla y se en- cendieron las luces de la sala. Él: Ese es mi nombre. Esa es la imagen que acuño en mi memoria. la muerte en Cruz pero también. Y si exagero ese ejemplo un paso más. Porque nos quedamos allí. (Se miran sin verse. Nos quedamos allí. Conmovidos también 189 . Invadidos también por una realidad que había parido la barbarie. ese silencio reverencial por haber participado de una misa. No puedo preci- sar cuánto tiempo. Nosotros allí. MODOS Y DEBATES Ella: Hi-ro-shi-ma ……. sentados. toda la barbarie que puede imaginar y caber en el hombre. Estuvimos minutos sentados en las butacas. Sí (Estamos sólo en esto todavía. agregaría que acabába- mos de comulgar con una obra de arte que contenía el horror y la poesía.Hi-ro-shi-ma. el espanto y la belleza. Para siempre). Y ahí nos quedamos)…Tu nombre es Nevers. fue como si no nos hubiéramos dado cuenta. suspendidos en ese vue- lo. Aferrados a los ecos de ese diálogo que se amplificaba en nuestro propio vacío. pero sí recuerdo con fidelidad el silencio. el arte. Ése es tu nombre. MIRADAS. Totalmente sorprendidos. Al fin y al cabo. El vacío de ser simples espectadores de esa creación maravillosa de Alain Resnais y Marguerite Duras.

esos crímenes impunes de lesa humanidad perpe- trados por los Estados Unidos que fueron Hiroshima y Nagasa- ki. Porque a la muerte y al horror se opone la vida. imagen exaltada de un amor tan fugaz como la vida. desnudos. al hoy. con el descubrimiento de los campos de concentración. sensación que nos atrapó desde el mismísimo comien- zo del film y desde las escenas documentales que muestran en parte. Es sol. historias. perfectos. Comprobar que en el horror. con esa culpa desnuda desde su cabeza rapada en Nevers. cielo. 190 . porque todavía verla es conmovedor. y a la destrucción. atrapan. Por- que la película es bella y vuelvo al presente. en medio de las imágenes documentales y recreadas de su devastación. con sus recuerdos de la guerra en Europa. ella. sobre hombres y mujeres comunes. nacido de un encuentro casual y con final previsto. miembros arrancados. Fin de la guerra. ella. Gas en lugar de fuego. grises. bellos. Y me acuerdo ahora de “Noche y Niebla”. Con la enorme belleza de sus ojos que guardaron todo. pero de manera descarnada y hasta brutal. De una vida nueva posible. La palabra y la imagen sugieren todo y a todos envuelven. Distinta. la poesía. el documen- tal del mismo Resnais. estrellas. Pero también estaba ella con su propio infierno. la poesía lo iluminó todo desde esa noche estrellada que son los textos de Marguerite Duras y que piadosamente cubren el espanto. Pero a diferencia de la realidad. en “Hiroshima…”. geografías distantes. con su castigo al ser acusada de colaboracionista por amar a un enemigo. en una ciudad que recién despertaba con la ilusión de marchar hacia el trabajo o al es- tudio. Y también la imagen y el montaje de Resnais recorriendo esos dos cuerpos. la belleza es siempre revolucionaria. abrazados cada uno a su propio espanto. ese genocidio. Más muertes. los efectos de la bomba atómica en cuerpos calcinados. EL BLUES DE LA CALLE 51 por esa redención nacida en el amor fugaz de un encuentro y en la poesía. Y sin embargo. anónimos. simples espectadores. ese infierno hirviendo que cayó de manera imprevista sobre la población civil totalmente ajena a la guerra. ella. el amor y el deseo. incluso a noso- tros. El mismo infierno unificando víctimas. atan desde esos monólogos dialogados. su ciudad natal. con- denas. a este siglo XXI. todo está teñido de esperanza.

Con espontaneidad volcábamos nuestra voca- 191 . también somos nuestros propios límites. Eso vendrá después y lo dije. todavía no nos habíamos emborrachado de utopías. aquello que Trotsky dedicó a Sergio Esenin: “la revo- lución arrancará para cada individuo el derecho no sólo al pan. un espectáculo de danza contemporánea. que nosotros no escuchábamos las otras voces. Para convencernos. Podía ser una película. no visualizábamos que de la misma manera que nosotros somos nuestra libertad. ante una mesa bien platense. un artículo leído. Lalo Painceira ¿Cómo no agotar noches discutiendo películas como “Hiro- shima mon amour”. una obra de teatro. sino también a la poesía”. Ya sé. Porque en esa ciudad que criti- cábamos por provinciana y por la “gente del centro”. Para orientar nues- tro camino. un LP. de la que queríamos despegarnos. como la del “So- rrento” o “La Aguada” o “La Modelo”. desde la Europa de 1959 a La Plata de 1960? ¿Cómo no debatir sobre la oposición de lo íntimo con lo colectivo. compañeros eternos de causas justas. y cuando envejece con sueños incumplidos se vuelve a veces. Así eran nuestros encuen- tros en una ciudad que a nosotros nos parecía contenida. de lo épico con lo lírico? ¿Cómo no re- cordar entonces. Bastaba una motivación. sin darnos cuenta desde nuestro ego- centrismo de jóvenes. una opinión escuchada. Aferrados a nuestros encuentros que eran informales. Porque en 1960. cuando vimos “Hiroshima…” éramos muy jó- venes y nos sentábamos en mesas compartidas para hablar de estas cuestiones. Aunque la revolución para nosotros era algo impensable en aquellos años. Y todavía no lo veíamos. Las imágenes de Resnais y los textos de Duras cayeron sobre nuestras cabezas como agua de bautismo. convivían la agitación y la resistencia de estudiantes y obreros. a trancos largos. un libro. reiterativa. Estaba a la distancia real del horizonte. Sin embargo. o la de nuestro modesto “Capitol”. cuando vimos “Hiroshima…”. un punto de inicio. ese que recién comenzábamos. Pero la memoria a veces avanza desordenadamente. donde nadie levantaba la voz. entre amigos y que no constituían una convo- catoria prefijada. Pese al existencialismo leído. en bares y cafés. Como hoy. Para impulsarnos a emprender la marcha. como “Hiroshima…”.

Sino porque era habitual en esa época. Muchos acostumbrados a los partos de la creación. como esas bellas historias con las que Javier justificaba su eterna im- puntualidad. bailarinas. de nuestras obras pero también de nuestros noviazgos. también compar- tíamos los silencios. Nos manejábamos en grupo. EL BLUES DE LA CALLE 51 ción. de las muchachas que nos gustaban y que nos acompañaban en esa bohemia pero hasta la hora permitida y también hablábamos hasta de nuestras familias. la búsqueda. una inquietud política más allá de considerarnos de izquierda. nuestras salidas. en algunos casos solitarios pero siem- pre dolorosos. que en aquel tiempo comenzaban en 192 . de compartir una mesa después de haber trabajado en los talleres y bebernos un café o un vino o una ginebra con queso. de Nelson Blanco y del gran Javier Villafañe. Siempre maravillosas. salamín y pan. No por temor y menos aún por demostración de fuerza. gozábamos de la imaginación de Poroto Sitro. Entre nuestros amigos y amigas predominaban los pintores. gente de teatro. al teatro. nuestras inquietudes. En esos encuentros del “Capitol”. También en grupo íbamos a las exposiciones de pintura. pero también nuestra vida cotidiana. Y agregaría que hasta 1961 no despuntó en esas charlas. una forma de visualizar nuestras propias contradic- ciones y ponernos en línea con la historia. entre los que formábamos el grupo. después de trabajar en nuestros talleres. pero también la de compartir los sueños y las fantasías. en nuestro taller de Ringuelet a la luz de faroles. la discusión. al cine y a Buenos Aires en donde recorríamos las galerías por Florida desde la calle Corrientes hasta la plaza San Martín. pero también había músi- cos. estaba presente nuestro deseo y hablábamos mucho de pintura. en el de Ambrossini o en la pieza grande de mi casa. escritores. estudiantes de Humanidades y militantes políticos. Desde ya. a escuchar música. Los debates a veces los seguíamos hasta la madrugada en la habitación de Gancedo. También nos unía la necesidad del comensalismo. poetas. quizás como manera de garantizar el diálogo. Pienso que nos unía esa necesidad de debatir las ideas. Y algo importante. también de las his- torias de pibe de Alejandro Puente y de sus amigos esquineros.

Pucciarelli. López Anaya. que tenía su taller muy cerca de allí o alguno de los artistas del llamado “Grupo Bonino”. y seguían luego por Witcomb. casi Viamonte. visitábamos primero el “Museo de Arte Moderno” que estaba en el “Teatro San Martín”. suplíamos lo grupal por el comentario posterior. de Maipú entre Charcas y Paraguay o algunas veces en el “Coto” de Viamonte entre Florida y Maipú. Retomando el tema inicial del cine. Pizarro. algo necesariamente individual salvo la expe- riencia colectiva que hicimos de El Principito o de algún poema. Recorríamos todos esos bares para conectarnos con los pintores porteños. desde la obra de los italianos del post-neorrealistas. Y nos parecía que nosotros éramos los que descubríamos para todo el mundo a 193 . de los alumnos de Filosofía. el “Teatro Nacional de Bellas Artes” sobre Libertador y cruzando Pueyrredón sobre Li- bertador. el “Palais de Glace”. al atardecer. Wells. y a una cuadra de las Galerías Pacífico. reducto junto con el “Florida”. Des- de Carpani y los “Espartaco” hasta Greco. que nos obligaba a caminar hasta Esmeralda. los ingle- ses del Free Cinema y desde ya. Pero siempre terminábamos en el “Bar Moderno”. Althabe. porque allí. Con la lectura. frente al “Hotel Horizonte”. Corrien- tes y Montevideo y si pasábamos el día. Kemble. Era una forma común de aquel entonces para vivenciar un arte que nos sorprendía a todos. Mc Entyre. Minujín. la costumbre de concurrir en grupo para ver una película no se ceñía sólo a nuestro círculo. los franceses de la Nouvelle Vague. Vidal y los ya consagrados. sobre todo en el “Moderno”. como Alonso. Todos. por la “Asociación de Artistas Plásticos”. el gran Ingmar Bergman que generosamente nos llenó de interrogantes y nos brindó material suficiente para horas de elucubraciones e interpretaciones y para que Dios se asomara a nuestras mesas y comenzara a ganarnos el alma. comenzaban a llegar los pintores desde sus talleres. Vinci junto al “grupo Sur” y geomé- tricos como el muy joven Polesello. A la noche íbamos a comer un guiso a un bodegón de la cortada Tres Sar- gentos al 400. Lalo Painceira Van Riel. Olga López. el Di Tella y si íbamos con tiempo. como sucedía en La Plata con nuestro “Capitol”. pasando por escultores como Papparella. “Bonino” en Maipú casi Charcas.

Lecturas eclécticas producto de mentes abiertas y desprejui- ciadas que nos permitieron habitar por una noche el asteroide B 612 junto a El Principito y estar siempre dispuestos a optar en libertad junto a Sartre y luego sumergirnos en Merton para que nos abriera las puertas del silencio y del cielo y saltar de 194 . los grandes españoles como Gar- cía Lorca. en ese instante mágico de la lectura por el cual nos apropiábamos de ellos. para el Adán Buenosayres de Leopoldo Marechal que nos hizo conocer Squirru. ya mencionada. Prattolini. ambos parte de la delega- ción que nos acompañó como ya lo había adelantado. y para el Gelman de Vio- lín y otras cuestiones. pero también Ezrah Pound. Prévert (¿Cómo no recitar su “Desayuno”?). que nos mostró que en el arte existían otras dimensio- nes a las ya conocidas. El primer contacto con su obra fue una antología que editó el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires y que me regaló Squirru antes de partir hacia Lima. También debo nombrar a una jovencita. repetía). nos adueñábamos sin darnos cuenta de que en realidad éramos poseídos por ellos.. además de Guinsberg & Cia. el Sartre de Los caminos de la libertad. Guinsberg. el Camus de El extranjero./ Pero creo que mi soledad/ debería tener alas”. como Vallejo y Neruda. Se llamó Alejandra Pizarnik y se suicidó la noche del 25 al 26 de setiembre de 1972 a los 36 años. la Beauvoir de El segundo sexo y el Céline del Viaje al fin de la noche. Fer- linguetti. donde cada uno de sus integrantes daba cuenta de su combate contra la clase dominante en Inglaterra. Vittorini (me sabía casi de memoria el primer capítulo de Coloquio en Sicilia: ‘Aquél invierno yo era presa de furias abstractas…’. Un párrafo aparte para el Bestiario de Cortázar. Fue importante la lectura del “Manifiesto de los jóvenes iracundos”. Pavese. Ungaretti. “Yo no sé de pájaros/ no conozco la historia del/ fuego. EL BLUES DE LA CALLE 51 cada uno de los autores. Machado. de la mano de Eluard. Desde ya. la narrativa norteame- ricana identificándonos con Kerouac. A la poesía ingresamos. siempre presente y de manera muy viva. Nos con- movieron Pavese. Hernández y los de nuestra Patria Grande. Corso. antología que incluía también poemas de Laura Yusem y Juan Carlos Martelli. Es la que escribió. que en ese momento era todavía poeta de culto y que nos nos hizo volar.

muy relacionado con nuestra estética. A los pocos metros. Jorge Mieri había levantado allí su propia casa en madera. En la mano derecha de Nirvana. Lalo Painceira inmediato. Recuerdo a una amiga nuestra. fue invadido por viviendas convencionales y hasta ostentosas que alojan a la pequeña burguesía platense. ascética. cultor del silencio. con un inmenso parque. se levantaba la oriental mansión que perteneció al ex goberna- dor Rodolfo Moreno. Una escenografía. Hoy la calle Nirvana está tan irreconocible como la calle 51 y como la misma ciudad que nos cobijó en los ‘60. 195 . solía aconsejarnos y estaba interesado por nuestros trabajos y postulados. que bordea el arroyo Rodríguez. Por eso. Ese Nirvana enclavado en el verde y el silencio. pero fue importante. que había sido embajador en Japón. En la mano izquierda y con ingreso desde el camino Belgrano. Fue la calle Nirvana de City Bell. a los cien metros de recorrer Nirvana sorprendía sobre el arroyo. El “Zen” ejerció su influencia en una etapa corta de nuestras vidas. El resto parecía naturaleza virgen. Desde ese momento el lugar fue bautizado como “el ba- rrio de los pintores”.T. en aquel momento. dentro del enorme atrevimiento que se tiene a los veinte años. sólo dos o tres vi- viendas. a través de la colección Asoka (editorial La Man- drágora. como si hubiera buscado alejarse del mundo y del ruido. faroles y ornamentos de jardín típicamente orienta- les. dirigida por dos personalidades cuya obra repercutió y tuvo influencia en nosotros: Kazuya Sakai y Osvaldo Svanascini) al “budismo Zen”. bailarina del grupo de Dore Hoyer. sobre todo las cinco primeras cuadras desde el camino General Belgrano hacia Gori- na en la que se levantaban. tuvimos nuestro “pequeño Big Sur”. que nos mostró una manera casi etérea de transitar y mirar el mundo.Suzuki. Mieri. pintor impregnado de un misticismo au- téntico. Y desde ya. fundamentalmente a través de los textos de D. vegetariana y con el alma pegada a su piel. un embarcadero y una glorieta al más puro estilo nipón y no lejos. Años más tarde se sumó la casa de Alejandro Puente. cubierta por una espesa arboleda. al poco tiempo levantó su casa César Paternosto con un provocador y revolucionario diseño de Vicente Krause. robando el título del místico libro de Henry Miller.

Omar era libertario y como buen anarquista adoptaba posi- ciones radicales que expresaba totalmente en gestos. La pieza era austera. desprejuiciada. lectura. estudio y creativi- dad realmente envidiables. 196 . un aventajado y excelente alumno de Antropología. Era vegetariano. Para in- gresar a la habitación de Omar había que caminar por un largo pasillo en donde había maceteros y se desembocaba en un patio. a su vida. expresivos. En 1961 se sumó como poeta al “Grupo de Los Elefantes”. Le- jos. trastocado luego en Grupo Sí. no usaba cubiertos metálicos sino cucharas talladas por él en madera lo mismo que los cuen- cos que servían de platos y los enormes vasos que había cavado en ramas de árbol. Pintaba. Rostro fuerte. un abogado que fue una especie de mecenas y difusor del grupo. Una olla de barro. EL BLUES DE LA CALLE 51 Omar Gancedo era el más inteligente de todos nosotros. casi monástica. al me- nos para mí. Fue uno de los aceptados en el “Salón Estímulo” de 1960 y posteriormente participó de manera acti- va en la creación del Grupo No. a la creación plástica y también por su poética. abrazó el “Zen” y lo llevó a su vida. Sus versos estuvieron ligados a sus pinturas y esculturas y también. Tenía una capacidad de trabajo. un jarro en donde se hacía el té y un mate con su correspondiente bombilla. Con mente abierta. palabras y modos de vida. era poeta y además. Era el más expresionista de todos los integrantes del Grupo Sí. además de importante gestor cultural en la ciudad de aquellos años. esculpía madera. Un cuarto a lo Van Gogh pero poblado de libros. Usaba barba y tenía rasgos marcados. Vivía solo en una habitación que le cedía Julio Sager. En aquel tiempo llevaba una vida ascética. Después había una cama contra la pared. mantuvimos diálogos enriquecedores. engendrada violentamente como todo parto. no sólo por obra sino por actitud frente a la vida. Allí Omar pintaba y trabajaba la madera. Su creatividad quedó plasmada en una obra do- lorosa. constituían los únicos elementos comprados. varios almohadones en el suelo en donde nos sentábamos. Era dos años mayor que yo pero como caminábamos en la misma dirección y manteníamos nuestros cielos habitados por modelos de vida similares.

sentados sobre su cama. quemar las superficies para que brotaran nuevas texturas y colores. Él reía feliz porque supongo que le gustaba ser anfitrión. una obra clásica o geométrica. Le gustaba trabajar con fuego. desesperada. la charla. la pareja como unidad como manda el mito. bebiendo el vino. Escuchar y ser escuchado. que mencionaban la posibilidad de cumplir ese ideal de reconstruir la díada perdida. bebiendo cada uno su trago. cu- rándola a fuerza de uso. Constituíamos un racimo. Prefería el diálogo. duro y entonces aquella calidez se transformaba en fuego. con sólo sentir su olor. Bella pero no del tipo de belleza que puede tener un soneto. Pero era un gran polemista. hablaba poco. no convencional. Conmovía. Recuerdo particularmente una madrugada. Lalo Painceira Una o dos sillas. existencialistas y desde ya. Siempre hablando. como las mujeres rotas de De Kooning. su gran ami- go. Lo visitábamos asiduamente. A los gritos los guardaba para su obra. Allí predominaban los autores libertarios. Su trato siempre era cálido. sobre todo Nelson. Así también la vivía Omar en aquellos años. Algunas noches invadíamos su cuarto y si era invierno y hacía frío -en aquellos años los inviernos platenses eran muy fríos. con cierta ternura que no disimulaba. Su obra era profunda. mayor que todos nosotros. allí apiñados. los de Antropología. y supongo que habría un rope- ro. Es dolorosa e inacaba- ble en la mente del autor. No le interesaba el ruido. tampoco dulzona como en Soldi. Su belleza era como el “Aullido” de Guinsberg. siempre el mismo que se caracterizaba por 197 . los almohadones del piso o directamente en el suelo o parados.nos agrupábamos en su cuarto como si estuviéramos en una tribuna de fútbol. nos leyó versos suyos de amor. Pasábamos a buscarlo y otras veces compartíamos el arroz y el vino que impregnaba la madera de sus enormes vasos. además de los estantes sostenidos por ladrillos huecos para acuñar su importante biblioteca. Sacudía. Lo escuchábamos en silencio hasta que uno de nosotros. golpeaba. no recuerdo. los grandes vasos de madera de mano en mano. pasándonos como en el Seder de Pesaj. cuando ya se habían agotado todos los temas y un poeta amigo y ya reconocido. La creación nunca es divertida. Cuando éramos muchos. En broma le decíamos que uno podía emborracharse antes de beber.

sentados sobre almohadones en el suelo. EL BLUES DE LA CALLE 51 sus salidas imprevistas. Es descubrirlo ante una mina. 198 . De noche. la cultura guayaqui de la selva paraguaya. carajo. correr mojándose los pies…” y simulaba correr en cámara lenta con la vista a un horizonte perdido hasta que se dio vuelta. Amor no es eso. cargadas de pasión. como si se lo tragara. comiendo el arroz en cuencos y be- biendo agua en vasos que olían a una cuba de roble muy usada. compar- timos almuerzos en su casa. no y no.vos dame la mano y hacé de mina…Y entonces así. Y aprendí mucho de él. miró al compañero que llevaba de la mano y enojado le espetó: “¡Corré con más gracia. Escuchar el oleaje del mar. Además fue un excelente profesor titular de Etnografía America- na durante años. y al poco tiempo estar los dos desnudos en una playa. y pasó meses conviviendo con esa comunidad. Después se disolvió el grupo y cada uno siguió su propio ca- mino. Se recibió. El realizó expediciones al Chaco paraguayo por ese motivo. fue profesor titular en la Facultad. Nace de golpe. el mundo mítico y las díadas. se doctoró. investigador y. allí… Vení -le dijo a uno que era el más alto de nosotros. todo lo divina que te puedas imaginar. según me comentó su colega. “no. Omar logró reconocimiento internacional. Más de una vez charlé mano a mano con Gancedo. con más gracia!” y todos largamos la carcajada ante su enojo. Y uno con ella. dejando en el Museo un patrimonio muy valioso que está ac- tualmente en exhibición. Y se esfumó el amor. el doctor Héctor Lahítte. de la mano. lo interrumpió con un. las olas desapareciendo en la orilla y después robándose todo para llevarlo adentro. ¿Sabés qué es el amor? Es espontáneo. Él se dedicó totalmente a la Antropología. Fue el primer etnógrafo de nuestra Facultad for- mado por grandes maestros y realizó aportes fun- damentales para conocer por ejemplo.

al menos a mí. en soledad. cerca de aquellas charlas juveniles cuando los dos nos sentábamos en almohadones sobre el suelo y manteníamos el cuenco con arroz en las manos. el teatro y la danza. No obstante el eclecticismo. con iracundia y con posi- ciones comprometidas y existenciales. ingresar a la vanguardia que tratábamos de protagonizar. En agosto de 2010 hablé por teléfono con él. todos los libros (y un todos bien abarcativo). como el cine. Su voz mantiene el tono pacífico. sino también como espectadores de otras expre- siones. Lejos del drama de su poesía. Corrían ya los años sesenta y yo proseguí con mi lectura ecléctica y a tragos grandes. la literatura. / Llegar fuera de dios en este tiempo. la música. de antaño. Para dar por terminado este recuerdo transcribo una de las poesías que publicó junto al Grupo de los Elefantes: “Cortar las manos. / romper las paredes de este silencio hueco/ y dejar la sangre en el mar y los ojos en el vidrio. Dejé el “Zen” y comencé a leer y estudiar a los autores marxistas que. Él comiendo como los orientales con sus palitos. / matar todos los rostros. fueron puertas que nos permitieron. El deslumbramiento por “el Zen” fue breve. Ingresamos y entendimos de otra manera el arte que expresaba al Occidente quebrado. parcial. viviendo su crisis con rebeldía. Breve porque al poco tiempo escuché reclamos de mi propia realidad y participé de ella sin sentir culpa. No sólo como pintores. 199 . sereno. junto a la caliente coyuntura de nuestro país. Ante cada golpe recibido brotaba el grito o un silencio plagado de palabras contenidas. Lalo Painceira Hace mucho tiempo que no lo veo y que no hablábamos. / Mañana…/ ¿Cómo llegar al mañana/ sin un tiro en las venas?”. yo con la cuchara de madera. con mejores armas e imbuídos del espíritu modernista. con la ansiedad de los sedientos que no saben que la sed sólo es saciada bebiendo a pequeños sorbos. pero también convulsionado. Por qué no decir/estoy muriendo/y los alambres de sol arrancan los ojos. fueron una topadora que barrió todo gesto iniciático y balbuceante de misticismo. Seguía con su vida ascética y me confirmó que había vuelto a la pintura.

Fiel a los maestros existencia- listas. Víctor pintaba lánguidas muchachas en las que convivían claras influencias de Modigliani y de Spilimbergo y que no se oponían a los postulados estéticos imperantes en la URSS. que años más tarde se convertiría en el artista conceptual más importante de la Argentina. Nuestra pintura era casi lo opuesto al sectarismo soviéti- co y sin prejuicios ideológicos en la propia vida. de darnos charlas sobre existen- cialismo. Además de las lecturas y de nuestro interés por Sartre. ese grito de deseo es el mismo. que había comprado en Buenos Aires y al que me referí anteriormente. Hubo otros libros y a esto lo digo a modo personal. de Heidegger. pero Es- tiú representó un aporte fundamental a nuestro conocimiento y además. nos llenó de interrogantes. aceptamos felices el ofrecimiento del profesor de la UNLP y filósofo Emilio Estiú. premiado en la “Bienal de San Pablo”. Por ejemplo recuerdo que sin proponérselo. Esa primera aproximación política a la izquierda radical se haría más rigurosa a mediados de 1961 al unirse a nuestros encuentros nocturnos Víctor Grippo. EL BLUES DE LA CALLE 51 Confirmaban aquello de Marguerite Duras: “Creo que ese grito. traductor al español de Ser y tiempo. Mario Stafforini sumó a mi rebeldía un contenido más político al acercarme el “Manifiesto de los jóvenes iracundos”. Nos reuníamos a las ocho de la noche en el “Instituto de Filosofía de la UNLP” que creo que estaba en la calle 45 entre 5 y 6. La lectura de ese libro me proporcionó una mirada joven y despre- juiciada del marxismo. Él fue uno de los que pusieron sobre la mesa de discusión del “Capitol” una mirada política de la realidad y le dio sentido al compromiso sartreano. Grippo también se oponía al llamado “realismo socialista” y a los dictados de la burocracia soviética. sacándonos de la cómoda torre de cristal 200 . Las clases se circunscribieron a Heidegeer. Pero en ese momento. era afiliado al Partido Co- munista y militante de su Frente Cultural junto a un puñado de compañeros de la FEDE (Federación Juvenil Comunista) y alia- dos. Camus y en la filosofía existencial. es el mismo que se había proferi- do ante Dios”. generador de inquietudes. que me impactaron fuerte. No obstante. hacíamos gala de una mente abierta a lo nuevo y a lo diferente.

y por lo tanto el artista. religión. arte y teoría marxista. Era discutidor. Pero este giro de las conversaciones se daría más adelante. Saberlo nos dejaba solos ante la opción de participar o mantenernos en la pureza crítica de los impolutos sepulcros blanqueados. pintura. las bromas y las risotadas. Fueron noches que no ignoraron el ruido. Supimos desde lo elemental. además de conocimientos que nos asombraban porque sabía de temas inimaginables. fue 201 . a afiliarnos al PC y con nuestras posiciones alcanzamos a perma- necer en la FEDE y en el Frente Cultural sólo un par de años. Garaudy. desde los primeros balbuceos sentimentales de una pareja hasta la discusión de marxismo. Por ellos arri- bamos a Lukacs. Uno podía escuchar a Víctor hablar de mitología. adhiere siempre a una clase y es el encargado de darle a la misma “homogeneidad y conciencia de su propia función. a un puñado pequeño de concurrentes al bar. música y desde ya. por lo que nuestro lenguaje cotidiano se fue poblando de vocablos nuevos. que atrajo a grupos diversos de jóvenes de distinto origen e intereses. Conocía a fondo el arte abstracto y gustaba de sus expresiones. agudo y ácido en su humor. química -era estudiante de esa carrera que nunca terminó. Gramsci. pero en las que fundamentalmente se debatía y en cada mesa se hablaban te- mas distintos. Su influencia fue importante en mi caso personal y aportó al “Capitol” a sus amigos. Uno de esos debates sobre marxismo y el naciente deshielo producido a partir del XX Congreso del PCUS (1956) en donde se realizó la primera autocrítica oficial y se cuestionó a Stalin desnudando la represión desatada bajo su imperio. como que el intelectual. Después llegarían al “Capitol” otros aportes que nos condujeron.y desde ya. Antonio Gramsci). Fue el primero que nos planteó el camino de la praxis política. ecología. literatura. no sólo en el campo económico sino también en lo social y en lo políti- co” (Los intelectuales y la organización de la cultura. en adelante. Mantenía un buen discurso y a esto lo narra muy bien Antonio Trotta en su carta. a fines de 1961 y a partir de nuestra exposición de junio de ese año en el “Museo Provincial de Bellas Artes”. historia precolombina. Grippo poseía una amplitud mental enorme y una sólida for- mación. Lalo Painceira que habitábamos.

actores. anécdota publicada en “Primera Plana” a mediados de los sesenta. EL BLUES DE LA CALLE 51 interrumpido por Poroto Sitro que. en Alda. levantado junto a la estación de tren con el almacén de ramos generales enfrente. su compañera. harto de escuchar hablar del tema. Está aquí. filósofos. Puede re- sultar paradójico que este excelente pintor guardara a Begueríe tan fuerte en su memoria afectiva. Reflexivo. sino músicos. bajo ese mismo título: “Marx no bailaba como yo”. En su obra y más allá de que la burocracia municipal haya derribado el yinkgo biloba que sus hijos plantaron en su homenaje frente al Pasaje “Dardo Rocha”. el que lo imitaba como un espejo. Pero muchos de los protagonistas de aquellos encuentros alcan- zaron luego relieve nacional y varios. El que lo interpretó más cabalmen- te y también. sociólogos e historiadores. sigue también vivo en ellos. sentía una fuerte perte- nencia hacia ese pueblo rural bonaerense. Porque era un 202 . Y no sólo pintores. escritores. Sin embargo. con sede en ese Pasaje y del que fue parte. rumiador de las verdades escuchadas o leídas. Así era el Begueríe que guardaba en sus recuerdos y en donde vivía con su familia porque allí trabajaba su papá como transportador de hacienda. internacional. Pero en realidad no se fue. la escuela a la que alcanzó a ir un año y a la que volvió junto con su familia al conmemorarse los 75 años del establecimiento. mientras se contoneaba siguiendo un imaginado ritmo tro- pical. una comisaría escasa de personal y un puñado de viviendas dibujan- do una cuadrícula magra de calles de tierra. un pueblo pequeño y rural del partido de Roque Pérez. se trepó a la mesa al grito de: “¡Marx no bailaba como yo!”. La movida del “Capitol” contuvo a jóvenes de una inteligencia y solidez intelectual que hoy puede asombrar y no doy nombres porque sería injusto con aquellos a los que seguramente olvidaré. Hugo Soubielle nació en 1934 en Carlos Begueríe. Nos dejó el 20 de febrero de 2006. y en cada uno de nosotros y de los que hoy con- forman el “Museo de Arte Contemporáneo Latinoaméricano” (MACLA). porque vivió en esa localidad sólo hasta los seis años. fue el mejor discípulo de Cartier. cantantes.

como metáfora que encie- rra la tragedia de los desaparecidos. “gale- ría Integral”. Quizás el más importante de todos haya sido el “Premio George Braque” (1968). que le permitió viajar a París durante un año. Al jubilarse. Fue un artista que obtuvo importantes reconocimientos. “galería Lirolay”. Fue secretario del “Museo de Bellas Artes de la Provincia de Buenos Aires” con Ángel Nessi como director. su pintura informal contenía un exquisito tratamiento del color lo que su- maba una cuota de poesía a sus trabajos. A partir de ese momento. Los tres años que duró el Grupo Sí lo tuvo como uno de sus protagonistas. el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires y el “Museo Provincial de Buenos Aires”. bebiendo champagne. la represen- taba con todos los personajes hablando exactamente como ellos y a veces. cuando nos incluía. Expuso en importantes museos y galerías del país como el “Museo Nacional de Bellas Artes”. se acercó al MACLA para colaborar con 203 . En la capital francesa frecuentó a Julio Cortázar y a Emilio Pettoruti con quien festejó el aniversario de La Plata en su estudio parisino. además de sus conocimientos teóricos. Lo conocimos el primer sábado que fuimos a la clase de Cartier y compartimos después la mesa en el “Costa Brava”. su ironía y su humor. Lalo Painceira excelente imitador y cuando contaba una anécdota. desde 1966 y llegó a ocupar el más alto cargo en su sección. Di- suelto el Grupo Sí alumbró a los propios fantasmas que lo habi- taban. otorgado por el gobierno de Francia. Primero obtuvo el “Premio Ad- quisición en el XXII Salón Nacional de Arte de Mar del Plata” (1963) y el “Primer Premio del Salón Nacional” organizado por la Municipalidad de La Plata (1967). Fiel a su maestro. y luego trabajó como rea- lizador de escenografía en el “Teatro Argentino” de La Plata. en esos angustiantes rostros velados que buscan la luz detrás de una ventana. Participó en todas las muestras del grupo y era asiduo concurrente a los encuentros nocturnos del “Capitol” que iluminó con su ingenio. inscribiéndose en una figuración que podría encuadrarse en un realismo crítico alternando sus homenajes a Velásquez con los figurones y militares que dieron sus zarpazos desde 1930 en adelante y sobre todo. fue parte nuestra y nosotros de él. entre muchos otros espacios. como nosotros. en 2000.

Todo día gris merece un sorbo de me- moria y un trago de melancolía. pero extrañaba La Plata a la que consideró siempre su lugar en el mundo. La vida los desconcierta. Siempre tuvo inquietudes sociales y una curiosidad que lo ligaba a la vida y a la coyuntura. Mirando la lluvia bebo un sorbo de memoria. EL BLUES DE LA CALLE 51 su amigo. hasta su sorpresiva partida. nada más”. cuando los cambios se sucedían de 204 . porque Hugo fue dueño de un sentido del humor sobresaliente y de una ironía que le hacía sortear situaciones adversas. Mantuvo con sus dos hijos una relación magnífica. César López Osornio. Siglo XXI y lluvia. que cuando se mojan. injusta. libre. soy un mendigo. franca y nunca disimuló el enorme cariño que les profesaba. con record de inscriptos en la Facultad de Bellas Artes. quedan desnudas. de Alda. Veo la lluvia por mi ventana y las calles. pero tran- sitábamos la década del neoliberalismo más inhumano que se implantó constitucionalmente en nuestro país. pero siempre sano. que están construyendo su propia vida y ven cómo se les cierran los accesos al trabajo y a la realización personal y social. de un lado el dolor por la realidad sobre todo eso. Siempre una broma. Y del otro lado. una imitación. Su juicio suena amargo. Su humor nacido del mundo de sus afectos. Por eso retorno a mis precoces y voraces sesenta. como Saúl Yurkievich. de cada integrante del Grupo Sí con los que había compartido la aventura de mostrar sus obras.Su reflexión sonó rara. Y se preguntó las razones de ese vuelco: “Yo pienso que se debe a la cosificación que padece el hombre de hoy y en especial los jóvenes. A finales de los años noventa nos encontramos en el “Café de las Artes” y charla- mos sobre esa especie de boom de la pintura en los jóvenes. Pudo quedarse en París porque tenía grandes amigos. de sus hijos. ¿sabés también qué pasa? Yo en mi taller soy Dios y ahora aquí. su humor a veces corrosivo. Pero ahora lo pienso. que provocaban risa. pensando la realidad. lo recuerdo y percibo que vivía es- forzándose para transitar este mundo como un equilibrista. Y eso que era reticente para mostrar sus afectos.

sobre todo nocturna. Y la memoria salpica y salta de año en año sin respetar cronologías. Al mes siguiente ya éramos un Grupo. músicos que es- tudiaban en el “Conservatorio” y que realizaban experiencias de vanguardia. y se acercaron para invitarnos a una lectura de poemas que se hizo en una librería de 51 entre 11 y 12. con petulancia peque- ñoburguesa. También arribó Amanda Peralta. No puedo dejar de mencionar que también en ese tiempo se acercaron al “Capitol” los integrantes del “Grupo de los Elefantes”. A esa edad se es dueño de la vida. que compartimos con los músicos de jazz. que no era tan callada como la recuerda Trotta en su carta sino que prefería los diálogos personales al bullicio grupal. lecturas más políticas de la realidad. y lo inte- graban entonces. De toda la vida. que nos ha- bló de Witold Grombrowicz. Ella me descubrió muchos textos de Trotsky y enriqueció el contenido de las charlas y me dio una mirada nueva sobre lo que comen- cé a llamar. la militante hermandad de Berisso con Imar Lamonega y Sandra Filippi como notables exponentes de la poesía. La muerte es algo sólo concebible en los otros. también nos formaron los músicos de jazz. como Dippy. de quien era amigo. Como ya conté. que 205 . desde octubre de 1960 el bar “Capitol” fue nuestra sede. entre otros. con su poesía y su sentido vivencial de la libertad. Lalo Painceira manera tan abrupta y veloz que los tornaba imparables. teníamos nombre y lo integrábamos nueve pintores. La mayoría teníamos entre 19 y 25 años y sólo cinco se aproxi- maban a los 30. El doble. ya comprometida con las luchas populares. sino que abrieron nuestra mirada a un horizonte más amplio y colectivo y además. el “fenómeno peronista”. cuando Grippo se acercó junto a sus amigos. entre los que se contaba Dippy Di Paola y su grupo de Tandil. que habían llenado con sus versos las paredes de La Plata. nos descubrieron mundos desconocidos. como Jorge Blarduni y Eduardo Mazzadi. También la libertad es tan absoluta como la vida. antes de que comprara el local y el edificio del cine adjunto. Lida Barragán y Raúl Fortín. Todos ellos no sólo nos aportaron nuevos textos. 1961. Cuando comenzó 1961 habíamos crecido y éramos 18. la “Universidad Católica”. Estos poetas. Por último. Fue en ese año.

el entorno. Fue parte de un len- to camino personal que en algunos desembocó en la militancia y la participación en la construcción de un mundo mejor. arpillera y carto- 206 . admiración que todavía mantengo hacia varios de ellos. que eran collages de chapas recortadas. No fuimos ni nos creímos excepcionales. Hubo una excepción: la ideolo- gía libertaria de Omar Gancedo. y para arribar a las ideas estéticas que nos convocaban. Fue la época. su so- ledad. ya descripta. Comenzó a insinuarse a fines de 1961 como consecuencia de la coyuntura que vivía el país y el mundo. Cuando los ’60 empezaban a caminar con el impulso de la década ante- rior. incluyendo los que se dedicaban a otras expresiones o disciplinas. para transformarse en 1962 en paisajes con explícita te- mática social. No fue un des- pertar al estilo del cachetazo del “maestro Zen” o el llamado de Jesús a San Pablo derribándolo del caballo. el estar viviendo una coyuntura particular y única. del Cool y del Free jazz. EL BLUES DE LA CALLE 51 nos abrieron los oídos a la revolución del Bop. sin perder el lenguaje de vanguardia expresionista ligado al “informalismo matérico”. Y eso se fue haciendo visible en las obras. Mi informalismo abandonó los áridos y silenciosos desiertos de la materia. Mi última muestra contuvo esas expresiones con una muy buena crítica para esas “Villa mi- seria”. Debe destacarse también que el compromiso político no fue algo abrupto. asumida con anterioridad a la creación del Grupo Sí y mantenida coherentemente durante los algo más de dos años de su existencia. Sirvan de ejemplo mi propia evolución y la de Horacio Elena. Por el contrario. como lo es toda coyuntura. Esta agitación que vivíamos nosotros no se debía a cualidades propias especiales. quiero subrayar que la “ideologización” y el com- promiso político fue posterior al Grupo Sí y se circunscribieron sólo a muy pocos de sus integrantes. pero que además era revolucionaria. El segmento vivido por nosotros como Grupo Sí se ubica en el comienzo de esos años. que se dio al mismo tiempo viviendo yo en La Plata y Horacio en Brasil. Para concluir este vuelo rápido sobre nuestras fuentes forma- tivas e informativas. Admirábamos sinceramente a muchos de los que se acercaban a nosotros o a nuestros congéneres porteños.

para leer y discutir a Marx. José Sazbón y Julio Godio. es un hijo directo de aquella ciudad inquieta y de esa Universidad que siempre levantó banderas progresistas y las defendió con la lu- cha de su estudiantado y parte de su cuerpo docente. actual profesor de la Universidad Autónoma de México y profesor invitado en Aus- tin. su sed nació en el mismo momento y en el mismo espacio que habitábamos los integrantes del Grupo Sí. según recuerda Piglia en “Crónicas de una ciudad” de Ramón Tarruela (Editorial La Comuna. con personajes representativos de un pueblo al que fue conociendo y amando hasta asumirlo como propio. entre ellos Puente y Paternosto a los que dedica unos párrafos que transcribiré a con- tinuación en uno de sus libros fundamentales. No obstante. Buenos Aires y San Pablo. las búsquedas de Sirabo y Sitro. se había radicado en el Brasil de Jao Goulart y junto a su mujer compartieron la revuelta cultural. 2001). recién casado. Elena. Lalo Painceira nes acanalados sobre una espesa materia revuelta que asemejaba al barro. se emparientan con ese camino cuyo origen está en el uruguayo Torres García. Otros dos integrantes del grupo. profundizaron su búsqueda acercándose a la geometría para hundirse ancestralmente en el continente latinoamericano con signos que mostraban una nueva mirada al arte precolombino y a la cultura de los pueblos originarios. a fines de los sesenta y comienzos de los setenta. dentro de una geometría mini- malista. Era uno de los jóvenes que se reunían en los ’60. Duke. junto a Ricardo Piglia. Alejandro Puente y César Paternosto. entre otros. como también lo señala García Can- clini. Tono Castorina. ya citado. Puente y Paternosto profundizaron más las culturas prehispánicas andinas y sus representaciones. Stanford. Barcelona. 207 . La experiencia de ambos fue muy bien analizada por Néstor García Canclini en su libro Culturas híbridas (Editorial Paidós. Esas vivencias se reflejaron en su pintura que fue directamente figurativa y social. Culturas híbridas. 1939). Néstor García Canclini (La Plata. 2002). Su despertar intelectual. En alguna medida. los días jueves en la cerve- cería “La Modelo”.

desde Josef Albers a Henry moore. Paternosto incorpora a su trabajo geométrico texturas en movimiento. se dedica a reela- borar diseños precolombinos?”. la elaboración de superficies planas. la irrupción en sus cuadros de los tejidos y el arte (¿por qué no denominarlo arte?) precolombino. El descubrimiento de su distancia respecto de la cultura anglosajona y la dificultad de integración lo llevan a investigar los hallazgos abstractos. con los cuales el arte geométrico puede hablar de cuestio- nes contemporáneas. la ubicación del arte en la escala de la naturaleza. el pasado incaico proporciona -más que 208 . signos quechuas en forma piramidal. Lejos de cualquier nostalgia o mimetismo fácil. son aludidas con un tratamiento discreto. sus formas triangu- lares. los modos de significar y ritualizar lo que construimos”. “Del mismo modo que Paternosto. César Paternosto. A diferencia de los renacentistas que esta- blecieron como núcleo de la visión moderna una organización centrípeta del espacio. procesos socio-culturales en los que estructuras o prácticas discretas. vibraciones que parafrasean los t’oqapus (bordados). En el caso de Puente y Paternosto. su obra surge de una reflexión comparativa sobre los recursos con que distintas épocas trataron las relaciones entre escultura y arqui- tectura. hizo su aproximación inicial al arte incaico al vivir en Nueva York. sus líneas escalonadas. que existían en forma se- parada. constituyen ejemplos de hibridación. otro argentino que reto- ma la herencia prehispánica de un modo ni repetitivo ni folclo- rizante. se combinan para generar nuevas estructuras. objetos y prácticas”. y en los años setenta por el despojamiento de la superficie hasta dejarla totalmente blanca y pintar sólo los bordes. Se pregunta Paternosto: ¿acaso no estaban tales preocupaciones constructivas en las búsquedas formales de los Incas cuando labraban y pulían la piedra? Por eso. No hay referencias literales a las pirámides. Ahora sí el texto que dedica a ambos: “¿Por qué un pintor preocupado en los años sesenta por la expresividad pura de la materia. las líneas fracturadas de la plástica precolom- bina. EL BLUES DE LA CALLE 51 Antes de la transcripción conviene aclarar que García Can- clini entiende por “hibridación. visitaron Perú y México grandes escultores modernos. térmi- no para nada despectivo o crítico. Alejandro Puente.

sin hacer mención a la línea clásica del relato de la historia del arte. Hablemos de pintura En nuestros encuentros nocturnos en el “Capitol”. Libros de la Talita Dorada. En mi caso. Nos circunscribíamos a la ruta de los expresionistas y los detectábamos a partir de las expresiones más primigenias. “ylumyinarya”. Con los ‘60 finalizando y todos nosotros caminándolos. (…) Ni trasplante enajenado. la mirada actual. Gauguin. Pero no nos remontábamos tan lejos. Pero más 209 . era la obra y también la vida de ese holandés pelirrojo. Van Gogh. Seurat y Van Gogh. ni desajuste con la propia realidad: intentos de ordenar el mundo moderno sin abdicar de la historia”. ese genio que se dejó atrapar por el sol. Pero todo esto que describe García Canclini ocurrirá años después. Desde ya que podíamos hablar del Goya negro o llegar hasta El Bosco. hablábamos fundamentalmente de pintura y de arte en general.una concepción abierta de la visión. 2008). el de los trigales trágicos que sobrevolaban cuervos. aunque Squirru haya escrito en una de las presentaciones a una muestra de nuestro grupo y refiriéndose a mi obra. el que me conmovía y me colmaba. ese cuarteto conformado por Cezanne. cada uno a su manera y siguiendo su propia ruta. que “Altamira está siempre presente”. pero en general partíamos de esa piedra basal del arte contemporáneo que fueron los impresionistas y los post- impresionistas. pero sobre todo. El retorno a los orígenes premodenos como recurso para descen- trar. totalmente interesado en dos de ellos. Lalo Painceira un repertorio de signos para usar emblemáticamente al modo de los ‘realismos telúricos’. plasmó en imágenes ese mundo en las paredes rocosas de las cuevas en las que buscaba refugio. sin saber que “quien conserva demasiada luz/ se desintegra” (Julián Axat. diseminar. En Gauguin por la influencia que las estampas orientales habían ejercido en su expresión. las noches estrelladas y los cuartos desolados. desde el corazón mágico y religioso del hombre primitivo que con envidiable habilidad.

dificultar el acceso a las mismas. También era y es común en el espectador. orden perfecto y racional. pero también la premura. lejos del lento y trabajoso perfeccionismo de lo clásico. no habría arte moderno. Con sus grandes diferencias. Goya. antes de ser un caballo en plena batalla. por ruda y violenta que sea. una anécdota o lo que sea. Como si se buscara favorecer la espontaneidad en la creación. Picasso. pero también grito y angustia. expresión pura. ese 210 . esa brevedad de tiempo en el hacer que los acercaba a lo gestual. es esencialmente una superficie plana cubierta de formas y colores reunidos en un orden determinado”. de una obra de arte moderno. que había reconquistado la luz. Esta advertencia no es nueva. un desnudo. Van Gogh. De Kooning. siempre más dispuesto a reconocer y maravillarse por la habilidad de una simple copia que a vivir y gozar la belleza. Hoy es una verdad de perogrullo. como lo demostraron. Munch. Bacon. cuya actitud cientificista en el estudio de la luz y su práctica pictórica. poesía. cuando el pintor francés Maurice Denis dejó en claro que “una pintura. y eliminaba los frenos de la razón. Si lo hiciera. Existía desde 1890. le insumía muchísimo tiempo y sin embargo. perdería la verdadera voz del arte que puede ser canto. Los cuatro supieron mantener la mirada nueva aportada por el impresionismo. de mínimas pinceladas de colores puros colocadas como un gigantesco mosaico. Habría que hacer la salvedad de Seurat. como los ascetas o los monjes. Pero siempre es conveniente insistir que esta nueva concepción de la pintura la habilitaron los impresionistas y sus herederos directos. guardarlas. la búsqueda del mensaje. como si la pintura estuviera obligada a relatar algo. nunca le hizo perder la poesía y la levedad como lo demuestra su obra. sobre todo para los pintores y los asiduos concurrentes a exposiciones y museos. esa visión casi óptica. También llenarse de palabras y callar. ese cuarteto fue uno de los pilares que permitió a la pintura liberarse de la tiranía de la reproducción. Pollock. a la manera de Tapies o Rothko. entre otros. EL BLUES DE LA CALLE 51 allá de sentirnos atrapados por la obra de Gauguin y Van Gogh. que tanta confusión ha producido y produce en el espectador. siempre reconocimos que sin ese cuarteto completo.

los integrantes del movimiento constructivista. se sirvió del expresionismo para parir obras como ese fresco fundamental que es el “Guernica” de Picasso. lírica. Sobre ella cabalgó el arte: el que se deja atrapar por lo racional y exacto. cineastas y creadores teatrales. por ejemplo. los rusos. ofreciendo desde su equilibrio. que encarnaron las corrientes que pueden encuadrarse dentro la denominada corriente romántica. una nueva forma de expresión. año en el que Kandisky escribió De lo espiritual en el arte. onírica. además de poetas. Carlos Alonso. l’art brut de Dubuffet. Esta revolución total en el arte la habían comenzado ellos en 1910. el muralismo mexicano. hasta que Trotsky permaneció en libertad en la URSS. Los grises que porta cada uno de nosotros en otros aspectos de la vida. los surrealistas. Lalo Painceira cuarteto que profundizó sus hallazgos. Los primeros en cruzarla fueron los expresionistas y les siguieron. entre muchísimos ejemplos. buscando en la relación forma-color- espacio-tiempo y tratar de trasladarlo a la vida diaria de la gente para embellecerla. Fueron Kandinsky. Ricardo Carpani. los últimos figurativos expresionistas como los ingleses Bacon y Freud. El cubismo. Ambos caminos conviven hasta hoy en el arte abstracto y también comparten el relato con expresiones figurativas. El arte abstracto no desecha la figuración. Convive con ella aunque esta convivencia cause malestar en los sectarios de siempre. Malevich. favorecen en un entrecruzamiento de medios expresivos que posibilita una mayor libertad. Ellos construyeron la puerta de ingreso al arte abstracto. también existen en 211 . Fue entonces que formas y colores dinamizaron el espacio plano de la tela. y los que expresan un mundo profundamente existencial de manera apasionada. en la alternancia del relato histórico del arte. el realismo social de Berni. a las que no invalidan para nada e incluso. dinamismo y relaciones. porque el arte no acepta anteojeras ni caminos únicos y nadie es enteramente racional ni totalmente sentimental. Habría que agregar los cuestionantes juegos Dadá. que acompañaron la etapa inicial de la Revolución de Octubre de 1917 mientras vivió Lenin (murió en enero de 1924) y la estiraron dos años más.

Todos nos proporcionaban conceptos que rumiábamos por- que la pintura. permite ese diálogo interior de crecimiento. además. Inteligentemente advierte Andrea Giunta en su Prefacio de Vanguardia. charlas.). en La Plata. EL BLUES DE LA CALLE 51 el arte. A esos aportes sumábamos los libros y artículos leídos. que Los libros que ordenan biografías individuales o escuelas artísticas generalmente responden a la implícita voluntad de presentar los hechos como si éstos respondiesen a un orden natural. Pero no hay que ser mecánicos. espectáculos. las clases sobre existencialismo de Emilio Estiú y recalco. tales como exposiciones. La relación entre lo ínti- mo y lo colectivo que esconde toda obra es también dialéctica. También los recogíamos en esas charlas rápidas en el buffet de Bellas Artes con Manolo López Blanco. 212 . el cine de ese tiempo. posibilita una mirada particular de su tiempo. Esta versión acumulativa de procesos leídos en función de la idea de ‘progreso’ deja de lado rastros relevantes… Los rastros del arte son personales. La obra es del autor pero a su vez convoca al espectador para que participe vivencialmente de esa experiencia única que siem- pre ofrece el arte que. internacionalismo y política (op. en sus clases. esa necesidad compulsiva de resolver las propias contradicciones internas. cit. los contenidos y las herramientas para el debate? Muchos temas eran desarrollados por nuestros maestros. al ser un arte de creación solitaria. ese debate interior. Cartier y Kleinert. viviendo aquí. ¿Y de dónde nos llegaban a nosotros. o lo escuchábamos de los alumnos de Dorothy Hernan- do. pauta- do por una lógica evolutiva que hace de las obras de arte piezas explicativas de un relato mayor: la evolución del arte argentino. También había búsquedas propias a partir de estímulos de diferente tipo. la historia del arte moderno.

allí. El artista que lo creaba no era un Dios impoluto. Hubo franceses que hablaron 213 . El expresionismo se podía expresar en es- pectáculos de danza. Nos conmovió profundamente desde el esce- nario del viejo “Teatro Argentino” y mostró. Su- cios. Apasionado. tuviera como antece- dente aquella deslumbrante demostración expresionista. Fue bautizado como “Informalismo” por el crítico y teórico francés Michel Tapié. como luego Hoyer. Los estadounidenses lo llamaron Action Painting y también “Expresionismo abstracto”. que la danza ofrecía caminos nuevos y actualizados lejos de las convenciones del ballet clásico. Todos ellos contenían su esencia. deTapies y Saura. nos mostraron que el expresionismo estaba vigente y además vivo. Lalo Painceira Otro ejemplo fue a fines de los años cincuenta la puesta del orato- rio “Carmina Burana” con música de Karl Orff a cargo del “Ba- llet Nacional de Chile”. lo mismo que el “Aullido” de Gins- berg en poesía o el “Recordando con ira” de Osborne en teatro. Pro- fundamente humano. fueron expresionismo puro. Profundamente humanos. Mostraba la condición humana ultrajada. sanguíneos. Desde el grito o desde el silencio. incluyendo la llamada “Nueva Figuración”. incontaminado y tampoco se lo creía. “La idea”. ante una sala colma- da. Atrapándonos. que fue el primer ballet que montó Hoyer en el Argentino. de Birri y Fontana. Allí estaba él con su creación absolutamente personal. Dentro de la plástica. Luego Cirlot y los españoles lo llamarían “Arte Otro”. sublimando la belleza de nuestro tiempo a partir del propio cuerpo. a través de un cuerpo vivo y no sólo en los grandes lienzos de Pollock y De Kooning. Nacían desde el mismo barro de la coyuntura histórica. al igual que los espectáculos del “Living Theatre” en el convulsionado Greenwich Village de Nueva York. dolorosos. el Informalismo en todas sus variantes. es la manifestación de ese camino sensible y romántico. fundado y dirigido por el coreógrafo ale- mán Ernest Uthoff. Tanto los chilenos. Sí. en el escenario. blanco. Vivencial. reflejando su tiempo. para que montara su laboratorio creativo en la sala de calle 51. Es posible que la contratación posterior de la también alemana Dore Hoyer. discípulo del gran maestro del expresionismo germano Kurt Joos.

a los abuelos y a los padres de los artistas del Informalismo. Después de aclarar que “el expresionismo moderno ha desarrollado un movimiento definido. Este fue el camino elegido por el Grupo Sí y de esto hablá- bamos en las mesas del “Capitol”. y Van Gogh. a costa habitualmente de una exageración o distorsión de los aspectos na- turales (…). a lo gestual y a la valoración de las texturas desde el frottage y otras técnicas (visibles sobre 214 . tachismo. 1951). Empezando por el expre- sionismo. Se rebela francamente contra las con- venciones de la concepción normal de la realidad y trata de crear una visión de ésta que se halle más estrictamente de acuerdo con sus propias reaccio- nes emocionales ante la experiencia”. agregando el de “Nueva Figuración” (otro cuarteto de lujo: Deira. Los italianos “Arte Pobre”. arte bruto. al que Herbert Read define con claridad en uno de nuestros libros de entonces: Arte y sociedad (Editorial Kraft. En nuestro país se lo llamó de todas esas maneras. más que cualquier otro individuo. como por ejemplo los referidos a la edu- cación por el arte. Pero decir Informalismo o Expresionismo engloba perfectamente a todas esas corrientes. aunque en realidad el pintor noruego Evard Munch fuera el exponente más conciente y de mayor influencia en el estilo…”. Es decir. Read afirma que El expresionismo vive en conformidad con su nombre. es evidente que Read se refiere en ese texto al expresionismo que nació a fines del siglo XIX y a comienzos del XX. su apelación al automatismo. es decir. Iniciador de líneas fundamentales en la comprensión de los fenómenos culturales. escritura automática. De la Vega y Macció). Noé. EL BLUES DE LA CALLE 51 de arte matérico. puede ser considerado como su fun- dador. expresa a cualquier precio las emociones del artista. Y fueron sus tíos muy cercanos los Dadá y los surrealistas o superrealistas con su revelación del subconscien- te.

con roces místicos. Lalo Painceira todo en los trabajos de Max Ernst). Ve así que la falla fundamental reside en la estructura económica de la sociedad y cree que la forma que ésta tiene actualmente no ofre- ce ninguna base satisfactoria para el arte. Parte de una actitud revolucionaria en filosofía. al momento de fundar el Grupo Sí. sino en transformarlo…”.para ser más precisos. rebelde. existencial y si se nos quería colgar alguna etiqueta. que deja de ser válida toda teoría que no contemple una actividad práctica basada sobre esa teoría y 2º. pero no meramente un revolucionario en lo que al arte concierne. uno de los protagonistas de la vanguardia porteña de los ‘60 que visitó nuestro taller de Ringuelet junto a Alberto Greco y a Martha Minujín y luego presentó la exposición realizada por el Grupo Sí 215 . Es (el superrealista). sin militancia política partidaria. nuestra praxis era artística. No me refiero a una polí- tica partidaria atada a respuestas coyunturales. de esa concepción revolucionaria. revolucionario. Hablo de política como la praxis de una ideología. La nuestra era estética. Pero todo arte es político aunque en ese momento no éramos concientes de esa verdad de Perogrullo. podrían de- cir que éramos libertarios. En nuestro caso particular. En algunos pocos. Pienso que nuestra actitud de entonces encuentra su mejor definición en un libro escrito por Jorge López Anaya.que se debe a Marx y que quizás sea posible resumir en dos proposiciones: 1º. que el objeto de la filosofía no consiste en inter- pretar el mundo. Read apunta que el superrealista percibe claramente la falta de co- nexión orgánica entre el arte y la sociedad que ca- racteriza al mundo moderno (el libro está escrito en 1948). También en su rebeldía con- tra lo instituido y aceptado. por lo tanto.

no se planteaba problemas políticos y so- ciales”. ante “la Nada” para Sartre y dejándolo suspendido en el tiempo para Heidegger. López Anaya escribió: Arte Argentino. en el límite. 2005) y allí asegura que el informalismo y sus diferentes ca- minos. surgidas contemporáneamente. para concluir que “desde ese punto de vista. ante Dios para Jaspers y Marcel. ex- presión clara de una filosofía existencialista que puso al hombre ante su instancia última. No sólo pintores se sumergieron en esta búsqueda expresio- nista y romántica. Kenneth Kemble: “Las revoluciones se producen así. Agrega más adelante que las tendencias informales tuvieron una rápida expansión y “en oposición a ciertos movimientos regio- nales. Leyendo hoy al padre Hugo Mujica me animaría a decir que ese informalismo matérico. con las obras de De Kooning. muchos cojo- nes para decir ‘esto es arte’ o ‘esto vale la pena’ cuando no tiene antecedentes o tiene muy pocos antecedentes”. el jazz moderno que nace con el bop. Pollock y los de- más. Cuatro siglos de historia (Emecé edito- res. hay una definición categórica escrita por uno de los primeros informalistas porteños. lo hubiéramos adoptado como manifiesto. no localizadas. Fue asumida en la misma época por creadores de otras disciplinas artísticas y en diferentes países. indeterminadas”. hay que tener muchas pelotas. a través del compromiso del cuerpo con la acción pictórica”. la propuesta del Living Theatre. cuando la juventud se envanece a sí misma y cree a pie juntillas que está revelando el mundo. con su marginalidad de la historia y su técnica antiideológica. Y eso es necesario porque crear algo que no existió antes es muy difícil. En el libro de Giunta ya citado. 216 . EL BLUES DE LA CALLE 51 en el “Museo Provincial de Bellas Artes” en 1961. No es difícil encontrar un parentesco palpable entre los escritos de la genera- ción beat. Pienso que de ha- ber conocido este texto en el inicio del Grupo Sí.Pon- ty). el del desierto. eran “propuestas que reflejaban la filosofía de la época (el existencialismo sartreano y la fenomenología de Merleau. el informalismo. quizás fue una manera de protesta social nacida menos de las condiciones sociopolíticas que de situaciones generalizadas. Lo mismo puede afirmarse del informalismo matérico europeo (sobre todo el español).

quizás. 1993): Se pinta. que el misterio tiene de oculto lo que promete como donación. hay menos de un paso. De esa afirmación a las búsquedas inspiradas en “el Zen”. Sabiduría y compasión en los Evangelios. Editorial Marea. se esculpe. Un texto que leí más adelante enmarca lo antedicho en una visión contemplativa. considerada simplemente como obra de arte. no una afirmación ni la respuesta a una pregunta. Uno de ellos fue Carl Jung que aconsejaba en uno de sus textos. 2009).cit. se escribe. Se pintan. por “la negativa de usar sus propios ojos para el fin que fueron creados: ver y gozar la belleza de Dios en la creación y buscarle en dicha belleza”. en 1962. cuando afirmaba en los sesenta: “La obra de arte. que “sólo se volverá clara tu visión cuando miras en tu cora- zón…porque quien mira hacia fuera. Esta “protesta social”. se escriben sensaciones”. se componen. Una obra de arte 217 . Lalo Painceira el de las palabras censuradas y la soledad existencial “creció en ese misterio de lo oculto para mostrarnos.). El arte no sólo se refiere a algo. acercándonos a la Sontag de Contra la interpretación (op. En él. que nos dejó demasiado pronto. existencial. se esculpen. como la denomina acertadamente Ló- pez Anaya. como el silencio tiene de latido lo que promete la palabra” (Kénosis. con sensaciones. recién salido de la imprenta. Fue Cuestiones discutidas de Thomas Merton (Editorial Sudamericana) que me llegó flamante. despierta” (reproducido en el Catálogo de la muestra de la pintora platense Yulu Gomez Resa. (Anagrama. siendo muy joven). Merton critica tanto al co- munismo como a la complacencia burguesa. tomaría contacto con corrientes derivadas del surrealismo y con pensadores afines. Gilles Deleuze y Félix Guattari en ¿Qué es la filosofía?. es una experiencia. radical. se compone. sueña y quien mira hacia adentro. Eso tratábamos de hacer. es algo. libertaria. Muchos años después sentí que también describían aquella vivencia creativa nuestra.

que sintetizó la historia de la pintura contempo- ránea en otros volúmenes. como la filosofía. fue uno de los primeros teóricos que esbozó un estudio de la tendencia informalista. para ser fiel a su tónica de “revolución permanente” y de considerar a la imitación como “el peor de los crímenes”. en la larga serie que se inicia con las disoluciones impresionistas de Turner y Monet (el de los Nenúfares) para lle- gar a la abstracción. ya que su verdadera función parece ser la de establecer. que el arte contemporáneo en los años cincuenta “debía crear aún otra tendencia más. y con razón. 1951). mejor que conocimiento de algo (como un hecho o un juicio moral) en sí mismo.precede. Editorial Omega. la paradójica identidad formal de lo informe. sino a algo parecido a la emoción. el juicio en un estado de esclavitud o cautiverio. del estilo. Entre los teóricos que nos influían estéticamente ocupó un lugar preferencial Juan Eduardo Cirlot. EL BLUES DE LA CALLE 51 es una cosa en el mundo. El teórico catalán afir- maba. manteniéndola 218 . la cual constituye un puente entre figuración y no figuración. prescindiendo de si el substrato de esa alteración dramática es una figura de trián- gulo o de mujer. un fenómeno de compromiso. y explica también cómo el valor de la expresividad -es decir. Esa modalidad es el informalismo. Esto explica la preeminencia del valor de la expresividad en la obra de arte. y no sólo un texto o un comentario sobre el mundo (…). Decir esto es decir que el conocimiento que adquirimos a través del arte es experiencia de la forma o estilo de conocer algo. Juan Eduardo Cirlot. al contenido (cuando el contenido se halla falsamente aislado del estilo). Su rasgo distintivo consiste en que no dan lugar (las obras de arte) a un conocimiento conceptual (que es el rasgo distintivo del conocimiento discursivo o científico. un concepto o una imitación ilusionista de la realidad” (La pintura abstracta. la psicología o la historia). precisamente. la sociología.

esponjas que absorbíamos las ideas de la vanguardia dominante en el mundo. careciendo todavía de ideología y. Tanto. formados anárquicamente por lecturas asistemáticas. Y aquí. hoy. para usar la muy clara ima- gen evangélica. por lo tanto. Porque ese arte nos sirvió para rebelarnos aquí. Todos estos textos llegaban a nuestras bibliotecas y después de ser leídos. Nosotros. y alucinar. Nosotros. porque la melancolía llega siempre desde el tiempo perdido. a las mesas del café para hablarlos y discutirlos. pero también contra el segmento social dominante. vanguardia nacida como respuesta rebelde (no revolucionaria) a una realidad que si bien no era la nuestra. la asumíamos como propia y adheríamos a sus posturas ariscas. en pleno siglo XXI. que éramos solamente mentes abiertas y sedientas. Me trepaba al último libro leído para sostenerme aferrado a las citas y lanzaba el latigazo y no paraba hasta sentir el chasquido 219 . Vivirla como si se hubiera ingerido lisérgico o fumado un tímido porro. Como si en cada afirmación enfrentara al mundo aunque todos coincidiéramos. desde el vacío. Siempre en presente. Lo escribí antes: La melancolía en La Plata es endémica y ataca fundamentalmente en los días grises de otoño o de invier- no. discutía. Siempre fui discutidor. Nosotros. frente a mi ventana y ante la visión de una plaza desolada. Lalo Painceira bajo la denominación de “Arte Otro” como la presentó en 1957. Decir “anoche” o “esta madrugada” refiriéndome a algo vivido hace cincuenta años. de un método crítico que nos permitiera separar la paja del trigo. burocrático y gris en sus formas de vida. Entregarse. en La Plata. de repente. también con- servador en sus maneras. contra las aristas conservadoras del arte oficial local. Y en aquel entonces. Lo aconsejable es no ofrecerle resis- tencia. comienzo con un “no”. que todavía. aunque esté de acuerdo con lo afir- mado por el otro. un puñado de jóvenes con claras falencias teóricas. desde las ausencias. siento que ese virus me ataca y se expande en mí como metástasis. siento el peso de la memoria afectiva como un mazazo en medio de mi frente cavando en ella para que afloren los recuerdos. Entonces. antes de respon- der.

Esa noche. Estaban ellos y después la puerta para ir al baño. entre los dos. El café estaba lleno. Te escucho y no sos vos. Quedamos en encontrarnos al día siguiente. gente parada en la barra. Lo gracioso es que Rippa vino hacia mi mesa directamente y lo sentó frente a mí. leía. la gente forma- ba coros de charlas. Allí me reunía con los del grupo o con amigos y si estaba solo. Muy suelto dijo nuestros nombres a modo de presenta- ción y como si fuera un árbitro de box nos ordenó: “¡Hablen. La mayoría de las mesas se ubicaban contra la pared acompañando el largo de la barra. un murmullo de cincuenta voces hablando al mismo tiempo y era insoportable. pasada la medianoche. de baja estatura. risas o polémicas. Dippy hablaba bajo y rápido y pude entenderle que era escri- tor. Por ejemplo uno podía lanzar al contrincante como si fuera un golpe: “Calláte. Hacía frío. con su forma de caja de zapatos cerrada. y era fácil adivinarlo mien- tras gesticulaba tratando de repetir un texto nuevo de marxismo apoyado en Gramsci. Elemental y dogmático. Mucho humo. podía escuchar fragmentos de conversaciones que siempre quedaban inconclusas porque otras voces tapaban lo escuchado. ubicándose él en la silla del medio. Y los dos nos callamos para terminar en una carca- jada. cuando estaba repleto. nosotros apuramos la ginebra y Dippy se despidió. discutan!”. Nunca lo había visto antes. en donde me sentaba siempre. Los mú- sicos de jazz ocupaban siempre la última mesa. El flaco Rippa llevó una noche al “Capitol” a un intelectual prototípico. Y dejo que ingrese en mi memoria el recuerdo como si fuera hoy. EL BLUES DE LA CALLE 51 que es la certificación de haber dado en el blanco. las mesas con varias sillas. Cuando quisimos empezar a dialogar no nos escuchába- mos porque había mucho ruido en el “Capitol”. El ruido rebotaba contra las paredes y si uno se callaba. El “Capitol”. de hablar nervioso y rápido. estaba en el medio y yo me sentaba mirando hacia la entrada. La mía. Absurdas discusiones. Eso es del ‘Manual Marxista Leninista de Mos- cú’. Sobre todo a esa hora. La mayoría eran discusiones. Y humo. 220 . flaco y gruesos anteojos. Es tu PC el que me habla”. mucho frío y la puerta estaba cerrada con sus vidrios empañados. Le decían Dippy y era de Tandil. Dejáme de joder. acompañando la palabra con gestos de sus manos.

Pero eso sí. Los músicos de jazz también estaban de descanso a mis espaldas. No lo soportaba. Era Pavese de- trás de una cámara y esa mujer. esa especie de Chaplin jugando ante el espejo. Era el final de mi noche. bien tana aunque ponía una 221 . Era hora de irme. Allí estaba. Lalo Painceira más temprano. Y jamás volvimos a saber de ella. “Ter- minó ‘La Aventura’ y me fui. Era una puta francesa de película o de historia del arte. Eran ruidosos. Su vida se reducía a un trabajo burocrático y a ese presente que compartía con nosotros y que moría cada amanecer. Antes me levanté para ir antes al baño. Sólo podía mirar y me reí como loco cuando Poroto se trepó a la mesa de los que discutían sobre marxismo para gritarles aquello que ya conté de “¡Marx no bailaba como yo! Esto es la libertad. Comenzaba el tiempo del relajamiento. hablando con sus compañeras. de las confesiones y a veces. Pero el ruido. Las coperas y su reina. A todos. como corresponde no desentonaban. las coperas. Tomé los últimos tragos de ginebra y miré al corrillo que habían formado las coperas en su descanso. hasta del llanto. Estaba shockeado. No gritar. No estaban Horacio ni Omar ni Nelson ni Ramírez. la expresión…”. El resto del Grupo se había desperdigado. para poder hablar. como primera película. sentados ante su mesa. Nunca más. Era una marioneta a la que le habían cortado los hilos. Menos ellas. el gesto. esa muchacha de piel muy blanca que se había teñido el pelo color remolacha. así que tendría que caminar solo hasta mi casa. Un día no volvió. tampoco permitía la melancolía. El “The End” feliz y hasta con carcajada. “¿Cuándo viste ‘La Aventura’?” me preguntó alguien cuando pasaba y le conté que en el ‘Astro’. por Dios. esperando el fin de su recreo. bellísima. Totalmente borracha o dada vuelta. porque esa noche traba- jaban. Al pasar le rasqué la cabeza como gesto de ternura porque me apenaba su soledad y su dependencia. tampoco amigos conocidos. Para nosotros “la Flaca” no tenía pasa- do. Cuando caminé hacia el fondo del local vi a “la Flaca” sentada en el suelo y apoyada la espalda contra la barra y las piernas derechas sobre el piso. Juntos organizamos una fiesta en nuestro taller a la que fue gran parte de los concurrentes al “Capitol”. que no dejaba hablar. Yo volví a quedar- me solo en mi mesa.

Indefenso. cuando no me di cuenta y de distraído. me contó del libro y me lo quiso prestar. aspiraría como si fuera la última pitada de mi vida. llegué a 13 y recibí de nuevo el viento en la cara. una de las expresiones rebeldes de La Plata. seguro. el Puntano me mostró el libro Los vagabundos del Dharma de Kerouac. No pude mirar la otra película”. nosotros mirábamos también a 222 . de ma- nera conciente o no. Pero busqué refugio en el gabán como si me metiera en una cueva. Ciudad culturalmente obediente a las normas que el poder señalaba como virtudes y en donde pocos. con tapa celeste y dibujo de Baldessari como todos los de Editorial Losada y agregó” ¿Sabés a quién está dedicado?. Sabía que llegaría a casa. El de los haiku… Al que vos le dedicaste tu cuadro”. Me prepararía un café caliente y lo gotearía con el whisky de mi padre.. con la ráfaga que llegaba desde la plaza tuve aquella sensación de una tarde en el verano y en la playa. La saludaría y me ence- rraría en la pieza grande en la que dormía rodeado de mis cuadros y mis libros. Tendido en la cama. iría a la cocina sin hacer ruido porque todos estarían durmiendo en el piso alto. A Han Shan. Me senté un rato con él. Me subí las solapas del gabán negro y empecé a caminar por una 51 vacía. Como todas las noches. En ese momento. me zambullí en el mar con los anteojos puestos. abismalmente lejano. Sabía que mi madre estaba despierta. A mí. Con mis 21 años y mis 48 kilos de peso. encendería el último “Jockey” de la jornada. Seguí caminando. y me dejaría invadir por mi propio desierto.. muy pocos. Con todas nuestras limitaciones teóricas encarnamos. “Dejá. cuando volví del baño. El frío me lastimó la cara. Mañana lo compro”. Los anteojos frenaban el viento y al cruzar diagonal 74. Capital de la provincia más importante de nuestro país. miraban hacia adentro. la soledad me provocaba y me golpeaba. EL BLUES DE LA CALLE 51 distancia al estilo de Michelle Morgan. Lo saludé y salí a la calle. dependien- te y deslumbrada por un Occidente siempre lejano. esperando a mi otro hermano como todas las noches. En 10 doblé hasta 49 para no cruzar la plaza porque significaba caminar por una heladera y en- filé a mi casa. pasé por lo de Ricardo Balbín. Después. que estaba allí.

). el vuelo surrealista. las obras de Leónidas Gambartes. Y en la América sometida. Cuatro siglos de dominaciones culturales sucesivas explican –aunque no justifican-. este arte copia prolijamente los borradores que le suministraba Europa y. que fue Torres García y su escuela. Ricardo Carpani y el Grupo “Espartaco”. el gran Guayasamin y el grupo andino que incursionó en la vanguardia abstracta sin perder el contacto con su tierra. al definirse la hegemonía de Nueva York en la estética actual. por nombrar a los más destacados. Fue a través suyo que nos topamos con la icono- grafía mágica de Gambartes y comenzamos a escuchar sobre las experiencias de Berni y sus collages. Pero en general. respecto de la lección que se le imparte desde afuera. el tuteo con las raíces de Wilfredo Lam. como por ejemplo los peruanos Alberto Dávila y Fernando de Syzlo y desde ya. fue un gran defensor y difusor de aquella línea de las artes visuales lati- noamericanas. Cándido Portinari. de Roberto Matta. se tuvo que aguardar a las revoluciones de “los condenados de la tierra” y que sus artistas tomaran el color de los pueblos originarios. pero bien americano. En eso éramos obedientes al país oficial dentro de un pa- norama pictórico argentino en donde sólo sobresalían. Y eso que Rafael Squirru. Castagnino. todavía perdura- ban los ecos del muralismo mexicano. marca el paso a la estética del deterioro sin presentar resistencia” (op. el siempre admirable Car- los Alonso. al comenzar el siglo XX. con un arte relacionado a una cultura nacional y popular. a diferencia de Romero Brest. Traba pertenecía a un mun- do que todavía no conocíamos y del que no participábamos. esa piedra fundamental que aportó Uruguay a todo el continente. para 223 .cit. la docilidad con que. Supisiche. Marta Traba describió aquella realidad con crudeza: El arte latinoamericano no ha conseguido todavía desatender. ni siquiera distraerse. Berni. Para nosotros. jóvenes platenses. Lalo Painceira Occidente.

cit. Además de recitarnos en algún asa- do y después de compartir vinos. de Dadá. fue el que nos hizo descubrir Adán Buenosayres.) En 1957. cu- yas edades oscilaban entre los veinte y veinticinco años. a la Revolución Cubana. de los fundamentos de nuestra opción. Leopoldo Marechal. “¡Estamos en la lucha!”. humorística algunas veces. en otra rugosa. la labor de Rafael Squirru y sobre todo. López Anaya explica en su Arte Argentino… (op. el Martín Fierro completo a los que sumaba jugosos y profundos comentarios. Abanderado que no supimos entender ni valorar en toda su magnitud. Lo hicieron detrás de l’art brut. repetía como abanderado al frente de un ataque. cáustica otras. ya entrados los sesenta. en ese momento uno de los poetas y narradores perseguidos y prohibidos por su adhesión al peronismo y luego. Por eso debe resaltarse en el contexto cultural porteño de finales de los ‘50 y comienzos de los ‘60. casi sin conocimiento de las corrientes artísticas más recientes. Jorge López Anaya (él mismo). al me- nos para nosotros. de Duchamp. Pero volvamos a la pintura y comencemos a hablar de infor- malismo. en algunos lugares lisa. libro que nos deslumbró. Sobre esa espesa capa de materia. Pero todo eso vendrá después. inconformista. lo mismo que su autor. car- bón y otros productos minerales. que ya no era el óleo puro. un pequeño grupo de artistas jóvenes in- tentó la ruptura con el formalismo imperante en Buenos Aires. Jorge Martin y Mario Va- lencia (conocidos como grupo de San Isidro). su apertura intelectual. sino una mez- cla de pigmentos y sustancias directas: arena. En 1956. se integraban o adherían objetos de todo tipo. descubrieron la posibilidad de producir una pintura decididamente irreverente. 224 . Todos querían obtener un contacto más directo con la materia. surcada por grafismos y trazos esgrafiados. EL BLUES DE LA CALLE 51 que nuestra generación comenzara a mirar el propio país. herma- nándose con su continente.

los informalistas expusieron con desenfado y desenfreno la propia pasión como respuesta a su tiempo histórico. tierras. grises o directamente negros. en 1918. generalmente en colores ocres. 2005) de- finen al pop. Después del Informalismo. De esta afirmación. buscaban dar un nuevo rostro al Expresionismo. El Informalismo fue y es la expresión pura. La última barrera a sortear. el primer paso había sido dado por Malevich con su trabajo “blanco sobre blanco”. ni pai- sajes. Sin ataduras. Sin figuras. Quedaba acometer contra la forma. Que se había llegado al borde del precipicio y se había agotado todo nuevo ca- mino. el Pop art abriría la puerta al posmodernismo. ese abismo representado por la pintu- ra informal y el expresionismo abstracto. Mientras otros buscaban profundizar el camino de Malevich. pequeña y maravillosa por cierto. En ese sentido. in- cluyendo las grandes superficies desérticas. Sin cuadrados. los espatulazos rompiendo las figuras y hasta las formas abstractas. la exactitud formal y tonal. el tiempo-espacio enmarcado dentro de la geometría y de sus expresiones dinámicas. Tampoco apelaron a sugerir el movimiento como los pintores cinéticos. ambos blan- cos con muy leves diferencias de valor. Sus chorreados espesos de color. La más descarna- da. ni bodegones a identificar. cubiertas por grue- sas capas de pintura con aditamentos. La única manera de crear un nuevo cielo. sus pince- ladas. Era la última frontera a transgredir. por demás radical. Schneckenburger. La pintura llegaba a su última expresión. Descarnada. En Arte del siglo XX. como “la fascinación por lo trivial”. habría que excluir a unos pocos exponentes de innegable calidad pictórica que utilizaron 225 . pero en la vereda de la geometría. rectángulos ni lí- neas que habilitaran un código para introducirse en el mundo de la geometría. es un cuadrado dinámico sobre otro estático. los alemanes Ruhberg. Lalo Painceira Podríamos agregar que el nformalismo fue iconoclasta ade- más de irreverente. Jugó con figura y fondo de manera clásica: su obra. Fricke y Honnef (Editorial Taschen. Se pensó que era el punto final. Do- liente. de tonalidad. parido en el corazón del Imperio y con plena sumi- sión a las leyes de mercado. Pero Malevich había mantenido la forma.

decir de ellas es que tienden a una negación desesperada del mundo. cuando con cierto sabor amargo habló de la “conspi- ración esnob” para agregar que “la innovación es ahora relaja- ción. los ultras de la materia bruta. la tendencia a lo informal rompe todos nuestros contactos con el mundo exterior. Anteriormente creo haber mencionado a Susan Sontag en su madurez. 2007). que “una de las primeras cosas que se nos ocurren al contemplar este arte es la noción de la violencia de los cambios a que se ha visto sometida la evolu- ción artística” y luego. deja inservibles todos los meca- nismos mentales que habíamos usado hasta hoy (…) Y también son ellas (las obras) las que nos solicitan y nos conmueven. Lo más que podemos. todavía en estado de confusión y de caos. indica Cirlot que 226 . Mondadori. y a mí me corresponde retornar al año 1960 y al Informalismo. EL BLUES DE LA CALLE 51 al pop art para mostrar una clara visión crítica a ese mercado que se pregonaba como idea única. por intuición. se trata de miradas independientes lanzadas después. el mundo está negado en todo. La definición de los teóricos alema- nes refleja como espejo la afirmación de Sontag. refiriéndose al alemán Hans Hartung y a través de él. el arte facilón actual ha dado luz verde a todo” (Al mismo tiempo. Cirlot advierte en uno de sus textos. No obstante. y no lo admiten más que en los primeros días de su génesis. Para estos artis- tas. a la veta expresionista del Informalismo. ¿Qué mejor que hacerlo de la mano del teórico francés Jean Cassou? En su Panorama de las artes contemporáneas escribe que: en su extrema consecuencia.

cuando Dalmiro Sirabo. participaron los grandes exponentes nacionales del In- formalismo: Enrique Barilari. A mi modesto entender de principian- te. gestuales. sólida. Lalo Painceira Hartung ha llegado a la creación de un tipo com- pletamente nuevo de abstracción. Y eso que nosotros ya estábamos realizando experiencias con técnicas similares. ver los trabajos del grupo de Buenos Aires cuando mostraron sus pinturas por primera vez juntos. revele las modificaciones de la angustia. Fernando Maza. Greco. Olga López y Mazza. a través del misterio de las abstracciones. Pues Hartung. Hartung realizó una obra basada en la caligrafía automática con grafismos negros sobre fondos en general de valores altos y monocromáticos. Horacio Elena y yo visitamos la muestra de arte informal que se inauguró en la “Galería Van Riel” de Buenos Aires. No obstante. El grupo porteño tuvo una vida 227 . aunque atravesaba una época con fuerte influencia de los nor- teamericanos Kline y Motherwell. sí expresiva que. nos sacudió muy fuerte. sobre fondos blancos. que procede del origen humano de su actitud de viviente sismógra- fo. Alberto Greco. También Kemble. al que sumaban el collage con telas rotas o papeles quemados superpuestos a la materia. hombre de acción y sensibilidad agudamente interesada en los acontecimientos mundiales de los últimos lustros. se ubicó nuestra obra que comenzó a ser concebida casi parale- lamente a las expresiones similares porteñas. Fue una muestra estupenda. Esto ocurrió el 13 de julio de 1959. los mencionados por Cassou y Cirlot. En aquella mítica exposición. con grandes grafismo negros. Towas y Luis Alberto Wells. En general respondían al Informalismo matérico. Mario Pucciarelli. impactante. En estos lineamientos. Olga López. Kenneth Kemble. se ha empeña- do en la consecución de una forma de arte. que respondían a mis expectativas. sino adictiva. la primera de Arte Informal que se realizaba en Bue- nos Aires. sobresalían las pinturas de Pucciarelli.

esculturas con desechos de fundiciones o talleres o quemando madera. Con ellos compartió la presentación internacional en la “Bienal de Vencia” y fue triunfal para todos. que le permitía al espectador dis- cernir lo bello. él era sobre todo pintor. que nos conmovió y nos mostró un camino nuevo. los pintores informalistas trabajaron sobre sopor- tes de gran tamaño. Y eso era lo que se buscaba. que fue algo más formal en la concepción espacial de su obra. no. aún sin tema ni identificaciones. En noviembre de ese año realizaron la segunda y última muestra en el “Museo de Arte Moderno de Buenos Aires”. Esa fue la base de los materiales con las que elaboraron sus creaciones los representantes del arte pobre italiano. pero situado en una posición que le brindaba cierta seguridad. pero que cuenta con trabajos claramente emparentados con sus pares informalistas. si bien Gancedo realizó algunas en madera. lejos de cualquier zozobra. “El artista 228 . Pero debo nombrar a Aldo Paparella. quizás por no contar con escultores en el grupo porque. Molestaban. Los cuadros carecían de las armonías clásicas que incluso mantenía la geometría. Paparella fue el primer escultor que vimos nosotros trabajar con hierros de desechos y chapas oxidadas. Había nacido en Italia en 1920 y mu- rió en nuestro país en 1977. El “cross a la mandíbula” de Arlt. La muestra a la que concurrimos. La belleza necesitaba un nuevo canon de medición. Y se inquietaba. También los españo- les utilizaron este doble lenguaje y hay que mencionar al gran escultor vasco Eduardo Chillida. Es cierto que muchos informa- listas europeos trabajaron junto con la pintura. La nueva versión de “El Grito”. Los trabajos in- formalistas. Y eso también incomodaba al espectador por- que quedaba desguarnecido y carecía de parámetros para sostener esa pose segura. Expre- sar la rebeldía interior contra lo instituido. no sólo de Munch. EL BLUES DE LA CALLE 51 efímera como colectivo: sólo meses. Se sentía herido. que busca el pequeño burgués ante la obra de arte. sino de los últimos expresionistas ingleses como Bacon y Freud. El cachetazo “Zen” para despertar al espectador. nos conmovió. En general. Hasta ahora no dediqué ni un solo renglón a la escultura. distinto del habitual. creo que también fue en Van Riel.

Trotta con su Con- ceptualismo realzado desde la belleza de sus obras y otros. el de Nelson que se abrió totalmente a la Figuración mágica y poética. expresa la energía. que siempre alguien nos revelaba. Más aún. que optaron por un tratamiento casi im- presionista del paisaje de acuerdo a reproducciones vistas a tra- vés de Internet. Hoy. Ramírez diseña con éxito joyas en Suecia. como es el caso de Stafforini. Ambrossini experimenta en su taller pero no expone desde los ‘60 y yo ejercí el periodismo luego de estudiar Cinematografía en la “Escuela Superior de Bellas Artes” y de haber intentado infructuosamente. se limitaba a explicar Jackson Pollock. Más aún. los del Grupo Sí. el necesario paso posterior para que avanzara el relato de la historia del arte. transcurridos cincuenta años. varios integrantes del Grupo Sí incursionaron. de todos los que cubren el amplio espectro intermedio. con los integrantes del grupo de “Arte Concreto” de nuestra ciudad. El Informalismo fue la antítesis de la necesidad geométrica de culminar la opción racional a partir del arte clásico. En otras palabras. nunca nos hablába- mos. Un puñado mínimo dejamos la pintura: Larralde estudió Psicología social. Sólo de negación del otro. el Informalismo fue el polo opuesto. Esa acotada información es la única pista que daba para viajar por sus cielos plagados de color y dolor. Sin embargo. y aún lo hacen. que 229 . Gancedo concretó una destacada labor como antropólogo aunque sigue pintando y trabajando madera de manera privada. en una geometría lírica y otros derivaron al Minima- lismo. que no esconde su compromiso social. dirigir teatro. También debo mencionar el camino figurativo de Elena. el sectarismo se derrumbó. Sin posibilidad de diálogo. Ambos colectivos manteníamos posiciones sectarias y enfrenta- das. Por eso la polémica en aquellos años la manteníamos noso- tros. En esa marcha arribamos a una madurez que nos permite gozar obras de uno y otro polo y tam- bién. Sólo a través de terceros y por comentarios del tipo “Sabés lo que dijeron de ustedes…”. Lalo Painceira moderno trabaja y expresa un mundo interior. con el que compartíamos las clases de Cartier y las expresiones de los dos últimos movimientos de vanguardia del Modernismo. el movimiento y otras fuerzas internas”.

Cristina Bellone y una dibujante que. Bacon. y las lágrimas también me dejaron sin voz ante la obra de Carlos Alonso y la de Berni. sumo en el plano internacional a figurati- vos notables como Morandi. Son los que resisten. No puedo dejar de señalar otros aportes anteriores. Pintores. como también me con- movió la desolación de las ventanas de Soubielle y las imágenes de la guerra de Horacio Elena. escultores y grabadores instalados en el hoy. Iacopetti y gozo al estar ante una obra de un pintor-pintor de raza. todos ellos dentro de la línea expresionista o informalista. pero que me saben con ellos porque a mi manera los he acompañado y sigo su marcha. con una realidad adversa. alumna de Pettoruti. Tápies. EL BLUES DE LA CALLE 51 son muchos y con aportes muy valiosos. o del mismo Le Parc. de la geometría anclada fuertemente en la historia cultural americana de Puente y Paternosto. como Alzugaray y sería injusto si me olvidara del pañuelo en mármol de carrara blanco con su lágrima de cristal de Trotta y de las pinturas y esculturas de Gutiérrez Marx. los grabados de Vigo y reconozco (¡Cómo no hacerlo!). pariendo sus obras contra todo. el aporte fundamental de conceptualistas como Grippo y acompaño la propuesta del grupo “Escombros”. de muchísimo talento que no nombro individualmente. Pollock. También me envuelve la magia de la obra de Nelson Blanco. la obra de Jorge Abot. Hopper y desde ya. me moviliza y renueva la esperanza el aporte diario que está haciendo en La Plata un pu- ñado valiosísimo de plásticos menores de 45 años. además del minimalismo de Sirabo y Sitro. defendiéndose para que sus trabajos sean valorados como obras de arte y no como simple mercancía. Pero también gusto de la obra geométrica y exacta de Tomasello y de Isasmendi o el lirismo que ha incorporado Jorge Pereyra. Y no son pocos. un ex integrante del grupo platense de los concretos. lloré ante el “Guernica” de Picasso como promesante ante una imagen religiosa. Freud. de una genera- ción similar a la nuestra como la exquisita Alicia Dufour. me sigue pareciendo muy bella y me conmueve la geometría lírica de Sa- rah Grillo y soy un gustador empedernido de la obra de López Osornio y sobre todo. Saura y en las expresiones más nuevas. En el caso personal me siguen conmoviendo enormemente De Kooning. Julio Silva. cuando se 230 . Además.

2005). los gri- tos que intentaba pintar habrían sido mucho más logrados. Y transcribe a Bacon: “siempre he intentado comu- nicar las cosas de la forma más directa y más cruda que he sido capaz. Manessier la abstracción lírica y el resto. Ese es el abanico del arte de vanguardia. nos sentíamos militantes del Informalismo. y agrega. al debate. Esta actitud nuestra se convirtió en un motor que nos impulsaba a la polémi- ca. y tal vez. De hecho. Fricke y Honnef. Éramos sectarios. “En realidad -cuenta el mismo Bacon. Los vecinos de enfrente En aquellos años no sólo éramos pintores informalistas sino también. se torna conmovedora en Gloria Guindani y el compromiso social con sapiencia pictó- rica de Arrigoni. Wols y agregaría a Appel y a De Kooning como exponentes in- formalistas de estas relaciones binarias. Lalo Painceira deja atrapar por el drama de su temática. Y creo que si realmente hubiera pensado en qué es lo que hace que alguien grite -el horror causante del grito-. la pintura piadosamente decorativa de un Alfred Manessier al lado de la rabia desesperada de un Wols”. él también pintor que “según el propio Bacon. la gente piensa que son horribles”. el expresionismo crudo. Malevich es la geometría pura. hay bastante con colocar los cuadrados de Malevich al lado de los deleites pictó- ricos de un Pollock. a dejar de lado a quien no estuviera alineado junto a nosotros. A esto lo cuenta John Ber- ger en Mirar (Ediciones de La Flor. Schneckerburger. En el voluminoso tratado de Ruhrberg. ata- ca los rostros de su pintura como si cometiera un crimen. se señala que “para juzgar las enormes posibi- lidades expresivas inherentes a la abstracción. porque les llegan directamente.quería pintar el grito más que el horror. las distorsiones sufridas por el rostro y el cuerpo son la consecuencia de su búsqueda de una manera de hacer que la pintura llegue directamente al sistema nervioso”. al menos el núcleo duro de nuestro 231 . eran demasiado abstractos”. Pero ¿puede quedar afuera Bacon? De oficio depurado.

y por último. incluso Maldonado. analizábamos la obra de los maestros de la geometría y de los antecedentes. 232 . era aparente. Nosotros pensábamos que buscaban la perfección. que también se sabían vanguardia. al conocerlos. los fun- dadores de la geometría en la Argentina. Algu- nos ácidamente y en eso no eran tan fríos como la geometría y los juegos visuales que proponían. encuentro”) al asegurar: “Ni buscar ni encontrar. nos dimos cuenta de que todo era diferente y que pudimos sentirnos relamente amigos de ellos. Pero el objetivo estaba puesto en otra dirección. Inventar”. El grupo platense fue la continuidad de aquella vanguardia del Viejo Mundo de los años veinte y treinta y la más reciente. y en los veinte y trein- ta. en- tre los integrantes de un grupo que pensábamos como selecto. en ese tiempo. los creadores de esta forma de arte que fueron europeos. todos ellos. Y pensábamos que esos trabajos eran distantes. Provenían también de nuestro Tomás Maldonado que. atreviéndose a hablar de “nuestra militancia” para fi- nalizar con la condena al infierno a “la nefasta polilla existen- cialista o romántica”. Que se corregían entre ellos. aunque más adelante compro- baríamos que esa frialdad y racionalización manifiesta en sus juegos de forma y fondo o de movimiento a través de la ilusión óptica. Pero también eran sectarios los de enfrente. No pretendían el diálogo con el público. Ellos no expusieron. EL BLUES DE LA CALLE 51 grupo. Pero en ese momento no. Al desconocer la obra directamente de los integrantes del grupo platense. Algunos envia- ron a salones. En ese escrito se atrevió a lanzar una pu- lla contra Picasso (el malagueño había afirmado: “Yo no busco. “la obra de arte en el futuro será anónima y prác- tica”. esgri- miendo un fanatismo más romántico que racionalista. Los “geomé- tricos”. profe- tizaba en 1946 que “el arte concreto será el arte socialista del futuro”. de Víctor Vasarely con sus experiencias cinéticas. También habían sido apasionados veinte años antes. Con el tiempo. Sucedía que nunca pudimos ver sus trabajos aun- que sí los de sus referentes. como los llamábamos nosotros. Sin embargo. firmaron y firman sus obras y participaron en salones y en muestras indi- viduales. Pero en ese momento nos criticaban.

se nos acerca- ron y dialogaron con nosotros. que había comenzado a pintar junto a Puppo. 1918). entre otros. una integrante del grupo como Roberto Rollié y otra vinculada al mismo. Él era uno de los mentores del Arte aplicado siguiendo el estilo Bauhaus y hábilmente in- trodujo una cuña en esa mezcla de seguridad y pasión que nos embargaba desde la militancia informalista. poco a poco nos indujo a leer otro tipo de textos que no sólo sumaron a nuestra forma- ción. “Manolo”. El resto de nosotros representábamos la despreciable polilla romántica. en la guerra contra la domi- nación del individualismo y el capricho” (Manifiesto I. Sólo dos personas. en el campo espiritual. Fue profesor de Es- tética de los cursos de la “Escuela Superior de Bellas Artes” y sus alumnos lo llamaban simplemente. Los artistas de hoy. han participado. nunca dialogamos. Puppo. del mismo modo que ellos mismos aniquilaron en su arte la forma natural que obstaculiza una auténtica expresión del arte. como Manolo López Blanco. calificaron con dureza a “la poesía asmática y sentimental. 233 . Con ellos compartimos las clases de Cartier aunque. el individualismo expresivo. Ro- llié y Gonzalo Cháves (autor de un escrito vivencial que se dará a conocer aquí más adelante). 1920) y antes habían convocado a “todos los que creen en la reforma del arte y de la cultura para aniquilar tales obstáculos (la subjetivi- dad. por Pereyra. sobre todo los aportes de Manolo. hablaba con ellos. reitero. integrado entre otros por Piet Mon- drian. Lalo Painceira Antes que Maldonado. Casas. el ‘yo’ y el ‘él’. sino que nos dieron un método crítico que nos permitió analizar de otra manera la realidad. que siempre se han usado en todas partes” (Manifiesto II. última consecuencia de toda cognición artística.Vantongerloo y Theo Van Doesburg. la poesía asmática y sentimen- tal). De ideología trotskista que no ocultaba (era una de las primeras advertencias al comenzar el diálogo o sus clases). lo que nos resultó enriquecedor. movidos en todo el mundo por la misma conciencia. En 1960 el grupo de los geométricos platenses estaba inte- grado. el Grupo holandés “De Stijl”. De Marziani. base del movimiento Neoplástico basado en el ortogonalismo y los colores primarios puros. G. Sólo Nelson Blanco.

Juan del Prete. sustenta el ex- tremo rigor de sus creaciones sobre las coordenadas de espacio y tiempo. ¿Por qué concreto? Los holan- deses de De Stijl dejaron sentado que una obra de arte debe ser el producto del intelecto. limitándolo a la geometría más rigurosa. hasta Max Bill. sueños. ¿qué era el “Arte Concreto”? Se llama así al arte Abs- tracto que. que era profesor de Plástica en Arquitectura. que había pertenecido al grupo francés Abstraction-Creation en 1937. sin olvidar la apelación al trabajo con el color. emoción. constructivistas y abstractos rusos de las primeras décadas del siglo XX. Lo cierto es que en nuestro país se comenzó a hablar de “Arte Concreto” recién a comienzos de los años cuarenta. el juego forma y fondo y hasta la ilusión del movimiento. Cezanne y Seurat y luego. que llegó a desarrollar plásticamente. Pero. El holandés Theo Van Doesburg acuñó el término “Arte Con- creto”. La obra concreta no es abstracta ya que nada es más concreto que una línea. de dinamismo. es decir. anti- impresionista. de la supuesta “academia”. sensibilidad. naturaleza. EL BLUES DE LA CALLE 51 Lo curioso es que. sentimiento. Dedos. 234 . den- tro de aquellos padres de la pintura moderna. el neoplasticismo (Grupo De Stijl) y el Bauhaus creado por Groppius. uno de los últimos directores de la Bauhaus. nervios. es decir. inconsciente y simbolismos son meros “ersatz” (sustitutos. En la Argentina hubo un antecedente solitario. en un cuadro. salvo Kleinert. Cartier y de manera más sesgada. pero dicho de manera despectiva. a los geométricos y a los informalistas nos influ- yeron los mismos maestros: López Blanco. peyorativa)… La técnica debiera ser mecánica. Dorothy Hernando. Los pintores concretos transitaron la línea que abrieron. utilizando figuras geométricas puras. algunos cubistas. desde Mon- drián y sus trabajos basados en el ortogonalismo y los colores primarios. un color y una superficie. una ecuación matemática. un plano. Todos profesores de la “Escue- la Superior de Bellas Artes”. lirismo.

Decimos en cambio que es concreto porque se propone la inven- ción de una belleza objetiva a través de elementos igualmente objetivos”. a las figuras geométricas. aseguraba entonces que “decimos que no es abstracto porque no busca reflejar ilusoriamente la naturaleza sobre una superficie. El grupo se llamó directamente Arte Concreto -Invención y la revis- ta. En este marco. participaron de aquel primer colectivo Raúl Lozza. diseñador. Esta brecha abierta se denominó Arte Cinético. cate- drático de la Universidad de Milán y aún hoy defensor a ultranza de la Modernidad. pero también al Arte Cinético. 235 . Además de Maldonado. al ortogonalismo y a las líneas. a la que consideraban “la gran canalla que atrasó al arte argentino”. que poco tiempo después crea- rían el “Grupo Madi”. posi- bilitara la sensación de movimiento. Arturo. Y hablar de movimiento es hacerlo también de tiempo. sobre todo. que rompió los límites del rectángulo o cuadrado impuesto por los soportes clásicos de los bastidores. Lidy Pratti y. procedimiento específicamente abstracto. ex director de la Bauhaus después de Bill. al uso a fondo de las posibilidades del color y sus vibraciones. Lalo Painceira El grupo de jóvenes pintores argentinos. basado en la ilusión óptica de movi- miento que generaban algunas formas y distorsiones apelando a veces a la necesaria participación del espectador que debía des- plazarse delante del trabajo expuesto para que la luz proyectada sobre relieves muy sutiles y casi siempre monocromáticos. debe nombrarse a Arden Quin y a Gyula Kosice. pese a ser racionalistas y concretos. pa- radójicamente lo hicieron de manera combativa y apasionada. Max Bill y Maldonado. entre los que se con- taba Tomás Maldonado. dentro de la misma orientación. En los cincuenta. A su vez Raúl Lozza crearía posteriormente el Perceptismo. El grupo platense adhería a la línea abierta por el Bauhaus. demonizaron la tradición romántica del arte y hasta la figurativa. Maldo- nado. se sumó en París la expresión plástica del mo- vimiento a través de los aportes de Víctor Vasarely. que adhirió en los cuarenta a estos con- ceptos y fundaron un grupo y una revista en donde desarrollaron y explicaron su estética.

Fricke y Honnef (editorial Taschen). el informalismo trató de ser una expresión de la vanguardia de su tiempo manteniendo fidelidad al existen- cialismo con su carga de angustia y libertad. del conformismo con disfraz de abstracto”. Lo reconocen así en su completo Arte del Siglo XX. Ruhrberg. no era una mala palabra. para evitar su suicidio. Porque noso- tros también pintábamos la desolación y sentíamos en nuestras almas el barro de esas suelas gastadas. En nuestro caso. no nos quedá- bamos atrás. no- sotros oponíamos la libertad. surgió simultáneamente en Europa y en los Estados Unidos a comienzos de los años cincuenta sin que los artistas 236 . Recuerdo dos de ellas. por lo tanto. Schneckenburger. Nosotros buscábamos “un arte de liberación de las reglas. Y frente al estricto “cepo creativo del Arte Concreto”. inofensiva. Estábamos con una pintura que reflejara esa vida precozmente intensa que llevábamos y nuestra propia libertad. sobre todo una que nos conmovió profundamente desde los escritos sobre arte en los que describe existencialmente los zapatones de Van Gogh. el compromiso vital con la obra y hasta nos aventuramos a buscar el camino de los sueños. las detestables polillas existencia- listas y románticas. Nosotros buscábamos cómo expresar ese mundo en los años ’60 a través del color. de las trampas del formalismo. según los concretos del ’40. ese caminar en el encierro que trató en vano atar sus manos incluso. También reivindicábamos la espontaneidad y la gestualidad. en chorreados violentos. a di- ferencia de los geométricos. la textura que es hablar de piel. nos nutrimos de argumentos nuevos en las clases del profesor Emilio Estiú sobre Heidegger. encarcelando el grito en el silencio del desierto y hablo del silencio autoimpuesto. la poesía. texto con el que nos sentimos identificados. El Informalismo. EL BLUES DE LA CALLE 51 Volviendo a nuestra vereda Debo admitir que nosotros. Impúdicamente. como se cita en el libro de los teóricos germanos. sustentados desde la inspiración que para nosotros. Defendíamos apasionadamente nuestras posiciones y hacíamos algunas claras alusiones críticas a lo que definíamos como la “vanguardia permitida” y. místico.

Y si nos sumergíamos en el rastreo de nuestros ancestros estéticos. como ya mencioné.cit. de esa coyuntura. También condujo a un nuevo enfoque del paisaje. en una línea impulsiva.cit). ese profeta llamado Rafael Squirru: “Precisa (la Argentina) de Painceira. op. recuerdo lo que había es- crito sobre mí en el Catálogo de la primera exposición del Grupo Sí. recordándonos 237 . pintura que se hermanaba. el teatro. Positivizando esto implicaba una nueva libertad. Tiempos en que los artistas abandonaron la ilusión de que el arte podía contri- buir a cambiar y mejorar el mundo. que en términos artísticos adoptó la forma de una confianza en una pintura vital y fluida. en el gesto espontáneo y en los materiales toscos…” (Ruhrberg y otros. por ejemplo. por parte del individuo seguro de sí mismo. y el turbulento inglés Turner. Lalo Painceira implicados se conocieran o hubieran visto sus obras. Nos sentíamos depositarios de una historia ilustre y nos dio alegría cuando una noche en el “Capitol” descubrimos a dos abuelos geniales: el poético Monet de los nenúfares.)”. en que los artistas penetraban debajo de la superficie para crear una especie de geología estructural en pintura. op. ideológicamen- te resistente. la danza. venía de mucho tiempo atrás. en relación con esta coincidencia. podíamos afirmar que “esto nos llevó a re- currir a la autenticidad de los símbolos visuales de las culturas prehistóricas. base de la corriente informal francesa. Fue hijo de su tiempo. Estos paisajes casi geológicos definían. y aplicaban ma- teriales no convencionales en gruesas capas hasta conseguir un efecto de relieve (Ruhrberg y otros. mi pintura de entonces. Por eso. Porque nos dimos cuenta que esa búsqueda que sentíamos y que habíamos adoptado como lenguaje expresivo. con movimientos similares y contemporáneos que surgieron en la literatura. con sus mares y cielos fundidos e iluminados por el dorado del fuego. redescubriendo los signos primigenios. la música y también en el cine de autor.

Lejos de mis tímidos comienzos pictóricos. la Galerie Drouin exhibió cuadros de Wols. Le siguieron exposiciones en la Galerie Faccetti de los americanos Pollock. Comenzaban los años cincuenta y en los ejemplos de los ale- manes. EL BLUES DE LA CALLE 51 que Altamira está vigente porque la Verdad no muere. Ya liberada Fran- cia. La tendencia fue adoptada pron- to en Alemania por el Grupo Zen de Munich. en parte dramáticos y en parte silenciosos. del abandono y la desesperación humana y del mutismo de una época”. Mark Tobey.cit. sintetizando la entonces naciente historia del Informalismo en el arte. Fautrier y Dubuffet. desde Wols a Tapies. de una vida amenaza- da. Y prosigue el texto de los germanos.). los teóricos alemanes describen las obras de real envergadura de aquellos a los que considerábamos nues- tros maestros. sólo falta el expresionismo de De Kooning que transformó en recatado al explosivo Bacon. y pronto se vería acompañada por una masiva afluencia desde América. Cliford Still y Robert Motherwell. quien reafirmó a los artistas franceses en su enfoque. En esa síntesis de los teóricos germanos están contenidas las puertas xpresivas que abrió el Informalismo en todas sus varian- tes: las enormes constelaciones de los dolorosos cielos chorreantes 238 . Fue la última corriente europea que tuvo su inicio en París. y su método de dejar go- tear la pintura desde un tarro en una tela colocada en el suelo. el efímero grupo Cuadriga de Francfort y el Gruppe 33 de Dusseldorf. como “registros pictóricos. los buenos modales del Londres de la posguerra. porque el hombre renueva la rítmica dramaturgia del ser prestándole su sangre en cada nacimiento” (op. el inglés que interrumpió dramá- ticamente con sus gritos. Fue sobre todo Pollock. En Italia fue representada por el Movimiento ‘Arte Nucleare’.

Sin preconcep- tos de tiempo ni de espacio ni su representación visual. Respondíamos con dureza. Lalo Painceira de Pollock. Kline y Motherwell. Es entonces cuando algo 239 . Frente a la crítica de entonces. Todo está allí. las destrozadas mujeres de De Kooning instaurando el nuevo grito multicolor del expresionismo que luego Saura trans- formaría en monocromático y español. De haber leído en aquellos años. Ninguna regla para el color más allá del impulso de los propios sentimientos y necesidades expre- sivas. y las bolsas de arpillera cosidas en Burri. o me- jor dicho si se hubiera escrito entonces. También con sus errores y sus horrores. Ninguna ley ni juego con el fondo y la forma. de ilusiones ópticas. no nos quedábamos callados. con su dolor. Sin sostenes estructurales ni leyes que garantizaran la armonía. con las contradicciones que contiene todo hombre. por último. El Informa- lismo mostró la crucifixión del ser humano en el siglo XX. O el silencio impenetrable de los muros car- celarios vistos desde el solitario y doloroso adentro. Nada exacto. nada muy lindo. Tampoco de movimiento y. Opuesto a esta sintaxis desbordada de pasión se levantaba el acicalamiento y perfeccionismo en la factura de la pintura Geomé- trica. Mostrado desde la tormenta y el trueno. que nunca se han hecho pedazos y se han vuelto a recomponer: grandes puntadas. como sucede en las grandes texturas casi monocromáticas de Tapies y de la escuela española. mucho menos. Nada prolijo. los grafismos gestuales y expresivos que mantuvieron su sello oriental de Wols. la delicadeza informe pero bella de Fautrier y la escuela francesa y. las obras armadas con desechos y gruesas capas de óleo ajenas a toda armonía y a toda concesión al “buen gusto” del Arte Bruto de Dubuffet. con aquellos que no han quedado tocados por algún temporal. seguramente hubiéramos hecho nuestro ese texto maravilloso de Andrea Dworkin que res- cató Berger: No tengo paciencia con los invulnerables. aquellos que nunca se han derrumbado. esa perturbadora nada que desprende todo desierto interior hasta rozar lo divino. desgarrones mal cosidos.

Y al menos una buena parte de los funda- dores del Grupo Sí. tratába- mos de mostrar ese mismo mundo de desgarrones mal cosidos y que se derrumbaba. a los que se las dan de algo. lo asumíamos como bandera y apuntábamos con virulencia a los lustrosos de entonces. ya que experimen- 240 . princi- palmente en tierras y sienas. EL BLUES DE LA CALLE 51 sale y reluce. Editorial Taurus. como si se hubiera rajado. a quemar las superficies trabajadas. con algunos toques en valores más bajos. aunque buscaba otros materiales. antes de que nacieran sus famosos gatos. Carlos Pacheco tenía formación académica y un oficio impecable que aplicaba en la elaboración de grandes telas en las que sumaba aditamentos para dar cuerpo al óleo. Lo haré por riguroso orden alfabético: César Ambrossini hacía una pintura gestual. Por eso ahora. César Blanco ponía la sapiencia adquirida en la “Escuela de Bellas Artes” en trabajos que seguían la línea afran- cesada del Informalismo. 2001). que se leerán más adelante. y a través de nuestra modesta obra. Omar Gancedo era expresionista-expresionista en sus te- las. Desde La Plata. preferentemente monocromático con grandes superficies lisas y la irrupción de texturas en el sector central del cuadro. Horacio Elena trabajaba texturas casi monocromáticas. no los soporto” (El tamaño de una bolsa. Pero a los lustrosos. tanto en sus pinturas como en sus esculturas. como la madera y en al- gunas oportunidades apelaba. a esos. pienso conveniente describir so- meramente el camino expresivo por el que había optado cada uno de nosotros dentro del abanico que ofrecía el Informalismo o el “Arte Otro”. asomando colores cálidos que levantaban el conjunto. Rafael Squirru describió nuestra propuesta en sus presen- taciones. estaban sustentados en gruesas texturas. parras y mujeres. Mis trabajos. antes de finalizar esta parte del relato. Nelson Blanco cultivaba en ese tiempo. un Expresionismo similar al de Appel: materia espesa y colorida. como lo expli- qué. de materia espesa con un mínimo de color que iluminaban el fondo para los signos traza- dos en negro. en base a una materia no llamativa y de colores armónicos.

como la obra de Larral- de y Soubielle. Bélgica y Estados Unidos. la coyuntura. Contenían poesía. multicolor. muy al estilo de cierto “arte pobre” italiano. ya había empezado a rastrear en el mundo simbólico. Por eso. En síntesis. Los collages de Carlos Sánchez Vacca superponían toscos materiales de desechos de distinto origen a los que sumaba notas de color. de manera incontenible. débilmente coloreado. el Informalismo abrió las compuertas de la pasión y del misterio que habita en todo hombre. Dalmiro Sirabo incursionaba en una caligrafía automática que remataba con acentos que le aportaban particular belleza a sus grafismos. Roberto Rivas cubría grandes superficies con óleo con mucho empaste. Alemania. Alejandro Puente hacía una pintura gestual sobre un gran espacio vacío y generalmente blanco en donde se inscribían signos con color. y eran casi monocromáticos resaltando la calidad de superficies desoladas asemejándose realmente a grandes desiertos. España. insinuando el camino minimalista que tomaría años más tarde cuando abrazó la geometría. 241 . sin encorsetarse den- tro de los límites de la figuración ni de la geometría. Porque los tra- bajos se mantienen impecables aún hoy. brotó simultáneamente en Francia. Sin dique que lo contuviera. se ex- pandió luego hasta llegar al poco tiempo a nuestro país. quizás anticipando su posterior pintura geométrica. Mientras la geometría representaba la utópica esperanza de una organización nueva. que también experimentaba con texturas de grueso porte. Respondió a la necesidad de su tiempo. Antonio Sitro superponía materia a un espacio totalmente liso. Ese silencio enorme se rompía por in- cisiones y signos. César Paternosto. Lalo Painceira taba con aditamentos pero con buen resultado. Ins- cribió en la historia del Arte una gramática existencial. abrió el telón sobre el momento. usaba también el collage. Trazando un paralelo con la geometría. a diferencia del resto. Italia. cortes que definían formas. Antonio Trotta era expresivo. diría que lo de ellos era un informalismo “sensible”. como lo explica Trotta en su carta. latino. lo suyo era un Expresio- nismo abstracto impregnado de lirismo. diferenciando las masas informes en base a diferentes tonalida- des. cincuenta años después. Los trabajos de Horacio Ramírez en dife- rentes tonos de grises y negros contenían.

uno más pequeño con su puerta enfrentada a la del domirtorio y en su interior. Pero antes. con planta cuadrada a la que se ingresaba por un pasillo. muy antigua y de pesada madera. impuesta por las leyes del mercado. sino la transfor- mación de ese algo. Por eso ambos. El deseo no implica la mera posesión de algo. pero la libertad es la experiencia de un deseo que se reconoce. la última genialidad de Woody Allen cuando vive sus realidades oníricas en el París de los años veinte. Fue en una noche fresca de fines de la primavera de 1961 en nuestro taller de Ringuelet. Como dice John Berger en su último libro (Con la esperanza entre los dientes. Desconozco qué puertas personales abrieron en cada uno aquel esfuerzo nuestro. una en su parte posterior que comunicaba con la 242 . que se mantenía como dormitorio ocupado por una gran cama. una somera descripción de la quinta en donde te- níamos el taller que era propiedad de Pacheco y la había recibi- do como legado de su abuelo. había otros dos cuartos. ahora. espejo del mundo del consumo. hoy tendría la inocencia de los sueños del Gil Pender. EL BLUES DE LA CALLE 51 el Informalismo mostró el alma rota del tiempo que vivía. geometría e Informalismo. La libertad no constituye el cumplimiento de ese deseo. “No todos los deseos conducen a la libertad. Por eso también. siguen vigentes y resisten la invasión de la efímera iconografía posmoderna. El deseo es una demanda: la exigencia de lo eterno. De esa celebración sólo retengo imágenes sueltas. pequeña. el protagonista de “Me- dianoche en París”. A la dere- cha había una habitación con ventana hacia la calle. se asume y se busca. se complementan y re- presentan las dos caras. el Yin y el Yan de la última vanguardia conocida hasta el momento del Modernismo. Por- que la fiesta que fue para su tiempo transgresora. Alfaguara. Nosotros tuvimos nuestra propia “fiesta inolvidable”. Una casona típica de quinta. sino el reconocimiento de su suprema importancia”. como si tratara de los avances de una película que hoy sería desde ya. Una que sobresalió por encima de todas las otras fiestas y encuentros compartidos. “apta para todo público”. 2011).

Los vaciaba con una cucharita trepado a las ramas. A partir de entonces. Cada uno en su taller. una puerta de ingreso a la cocina y la dere- cha. uno a la calle y otro lateral que daba a la quinta (era el taller de Pacheco). Pacheco invitó para que viviera en la casa. Sitro y circunstancialmente de Nelson). antes de volver cada uno a su taller para continuar el trabajo. Allí bromeábamos. dos higueras. o salamín. hablaba mucho y tenía una habilidad enorme para vaciar los higos y dejarlos colgando de la higuera. algunas plantas. Shostakovich era simpático. sería a mediados de 1962. en la casona de Ringuelet pasábamos todo el día pintando y en silencio. cuando Pacheco o Sitro iban a recoger higos con una canasta. Al año siguiente de la fiesta. a “Shostakovich”. como hacen algunos pájaros. Después. pero tenía una gran ventana al frente que daba a la calle (era mi taller). La casona estaba en el centro de un importante lote en donde había desperdigados árboles frutales. Lalo Painceira cocina. como lo bautizó Poroto Sitro. La casona tenía un terreno amplio y al fondo contaba con un gran galpón de chapa (el taller de Puente. cuando visitamos a Squirru en su casa y Shostakovich estaba ante un piano de cola al que hacía emitir sonidos dispersos con un desprecio enorme hacia nosotros que oficiábamos de su público. Se cortaba al me- diodía para almorzar tallarines. lo insultaban y lo maldecían aunque siempre todo terminaba en risas. Nos ignoró. si Sitro había cocinado (lo hacía muy bien). El pasillo terminaba en un amplio hall central con una gran mampara en hierro y vidrios coloreados que daba al terreno trasero. Como conté. verduras sobrevivientes de viejas huertas y una especie de rincón oriental con grandes piedras construido por alguno de noso- tros en un delirio místico. Decía que estaba componiendo una cantata sobre Hiroshima. Shostakovich era un joven músico que se paseaba entre las plantas emitiendo sonidos como si personi- ficara una gran orquesta. que tenía el largo de la casa con doble ventanal. Squirru lo conoció en uno de nuestros asados y se lo llevó a Buenos Aires. recorríamos los otros lugares para ver las telas en proce- 243 . nos distendíamos y hablábamos de otros temas. pan y queso acompañado por vino. Después. lo vimos una sola vez. la puerta de la habitación más amplia.

una adolescente Martha Minujín. Del resto. por cierto. en la oscuridad de la noche y la soledad del paraje. pero el sonido retumbaba y chocaba contra las paredes. porque hacía años que no se enceraban. no contábamos con luz eléctrica. los que sostienen las tablas de las mesas de cam- po. Como en un dibujo animado. Faltaron los casados. Yo tenía dos de esos caballetes de carpintería. que es decir la mayoría. danza y estudiantes de Humanidades. saxo. porque fue pensada para después de comer. bajo y batería. Tengo recuerdos de cuando ya la fiesta se encontraba en su apogeo. Esa es la casona que conmovió a Squirru como lo cuenta en su presentación para la muestra del MAMBA. la casona debía agrandarse y achicarse siguiendo el compás. Sin embargo cuando realizamos la fiesta no fueron todos. y sobre ellos colocaba el bastidor para trabajar de manera horizontal. iban todos los miembros del Grupo. estuvi- mos todos. entre otros pintores de Buenos Aires. Escuchamos cool. En ese taller nos visitaron Alberto Greco. concurrió gente de teatro. Rómulo Macció. Y se bebió. por lo que había faroles a kerossene y velas que se repo- 244 . lo mismo que los del dormitorio. la casona parecía que se iba a re- ventar por el ruido. Los pisos en los talleres de Pacheco y mío. y bastante. como si lo hiciera sobre una mesa. Blanco traba- jaba horizontal. eran de madera color gris. Faltó un piano. que les gustaba y nosotros éramos su público junto a los demás. El grupo musical contaba con trompeta. Como ya lo referí. Fue la única que organizamos conjuntamente con los músicos de jazz y además de ellos y nosotros. También fueron desconocidos. gente que nadie sabía quién la había invitado. sobre el suelo. Desde afuera. como en toda fiesta. free jazz. EL BLUES DE LA CALLE 51 so de creación de nuestros compañeros. además de los que trabajábamos allí. Todos eran músicos exce- lentes. con caballete de pie. Estaba totalmente colmada de gente y sólo había bebida. Jorge López Anaya. Los músicos tocaron el jazz que querían. porque se ubicaron delante de la gran mampara de vidrio del hall. bop. lo mismo que Puente y Sitro. Ninguna de la llegada de la gente o de los músicos ar- mando su lugar. Pacheco pintaba vertical. En todas estas ocasiones. trombón.

casi sin ver. desconocía comienzo y era protagonista involuntaria de una especie de juego surrealista. entonces él quedaba mirando hacia otro lado ubicado en otro grupo. Me acuerdo de que todo lo veía desde el suelo y reaccioné desde allí. Sólo pudimos desplazarnos cuando algunos se fueron y queda- mos menos. brotándome el insulto. en donde todos se esforzaban para que no se derramara el vino de los vasos que mágicamente se sostenían en la mano. lo daba vuelta. a uno de los compañeros caracterizado por su labia poética y envolvente. pero no se percataba. su público. delante de todos. porque no había asientos y yo estaba instalado contra una pared. Desde ya que me arrepentí de inmediato. porque lo giraron varias veces y por lo tanto. menos el dormitorio. Los músicos tocaban y nosotros. charlando. parado en mitad del gentío que al pasar lo rozaba y lo giraba. Lalo Painceira nían al consumirse. buscaba a la chica más cercana y con los ojos entrecerrados. Él nunca se inmutaba y seguía fiel a su texto. Reacción absurda porque nadie era responsable de sus movimientos en esa marea humana de equilibrio inestable. Había que hablar muy alto y muy al oído del que trataba de escuchar. Y nos quedamos ahí. sentado junto a una amiga que hacía danza moderna. Otro del grupo se quedó dormido allí. En ese ambiente se recortan los recuerdos. con el vaso grande de vino en la mano. empujados por la fuerza del vino barato. que quedó como guardarropa. continuaba recitando su texto a esa nueva muchacha que ahora estaba frente a él y que lo miraba desconcertada. abrazado a su novia que se tentó de risa y deci- 245 . Me acuerdo también de mi indig- nación cuando una invitada clavó su mano al trastabillar contra una pintura mía que estaba fresca y la desgarró. uno junto al otro. como si se tratara de la misma chica con la que había comenzado a hablar vaya a saber en qué momento de la noche y en qué lugar de la casa. Hay uno que me causa gracia porque todavía lo veo en esa penumbra y ese am- biente lleno de humo. como si fuera un encuentro casual en el tren o estuviéramos en un sofá frente a una estufa. casi sin poder movernos. ocupando todos los lugares. la chica sólo escu- chaba el retazo que le tocaba en suerte de un largo y difuso dis- curso. estábamos apiñados. sin entender.

. era un trompetista con instru- mento completo y quizás demasiado ganado por el vino. un ambiente que abría las puertas a toda posibilidad. cuando el día y la noche pelean por su predominio. ¿Acaso en esa escenografía no pudo. para sentir ese aire fresco que con- tienen siempre las horas intermedias. Hablo de aquella madrugada como si fuera hoy y sin embargo. con una niebla que recién se levantaba del suelo y agrisaba el paisaje es- fumando sus formas. Buscamos nuestras pertenencias y salimos caminando rumbo a la estación de trenes. ¿El “blues de la calle 51”. Todo esto ocurría mientras hablábamos a los gritos y el jazz se adueñaba hasta del último glóbulo de nuestra sangre.. salí con mi amiga al parque para despejarnos.. en esa inmensidad que lo rodeaba porque la niebla no dejaba percibir límites. rodeado por la grisura de un amanecer sin sol. espesado por la melancolía de un tango perdido en la memoria.Puede ser. EL BLUES DE LA CALLE 51 dió no despertarlo. me separa de ese momento el abismo de cincuenta años. entre desfalleciente y naciente. privado. pero la imagen era la misma. crear el “blues de la calle 51”? Nosotros dos volvi- mos a la casona para no interrumpir ese diálogo íntimo. Incluso a inspiraciones premonitorias con esa bruma gris de nubes depositadas y dor- midas sobre los frutales. solo. infinitamente solo.. recuerdo haber visto a uno de los trompe- tistas del grupo sentado en la horqueta de uno de los frutales. improvisando un blues. Y en ese amancer húmedo. En este caso. del trompetista con su alma. Ya en lo alto miramos hacia nuestro taller y no se veía. Y estaba allí. totalmente ga- nados por ese paisaje casi ausente. Parecía el Montgomery Clift de la película “De aquí a la eternidad”. sin nadie. tocando su homenaje al amigo asesinado (Sinatra). ya sin jam session. Cuando amanecía. 246 . Estaba protegido por esa grisura infinita que lo unía al cielo. ese “solo” memorable soplando nada más que la bo- quilla de la corneta. porque después se fue acomodando como si estuviera en una cama. premo- nitoriamente. él allí. ¿Por qué no? La fiesta había generado un clímax.

Por- que llegó a la casa del gran maestro platense un 19 de noviembre y juntos conmemoraron el aniversario de la fundación de La Pla- ta y hasta con champagne. un clásico que dotó de lirismo y poesía a su obra. realizada en el “Museo Provincial de Bellas Artes” con el auspicio del MAMBA. serán injustas pero advierto que no son intencionadas. puede haber omisiones que. Los adelantados Pettoruti: Qué mejor que comenzar este breve reconocimien- to con Emilio Pettoruti. Lalo Painceira Adelantados. Pese a la innegable belleza de su pintura. hablaré de nuestros dos maestros y de aquellos que ejercieron influencia sobre nosotros al mantener un diálogo. Ese agradeci- miento lo quisimos hacer público cuando invitamos a Edgardo Vigo para que participara de la primera muestra importante del Grupo en La Plata. ahora me extenderé más sobre el aporte de alguno de ellos. Los integrantes del Grupo Sí los reconocimos y siempre tu- vimos presente esa especie de ley genealógica natural y fuimos agradecidos con los que abonaron previamente el terreno para que naciéramos grupalmente y de parto natural. Figura que sólo logró la aceptación local y en el 247 . Y hasta fue simbólico. Y La Plata no fue una excepción. abuelos y hasta parteros que faciliten su nacimiento. y si bien ya se mencionaron. Por último. Ahora recuerdo también que a la primera persona que visitó Soubielle cuando viajó pre- miado a París fue a Emilio Pettoruti. sino también en Buenos Aires. padeciendo el rechazo y has- ta la burla. Desde ya. como siempre. Comenzaré hablando de los tres Quijotes que arremetieron en soledad contra los molinos de viento de la pacatería platense. maestros y ejemplos Para que una vanguardia se visibilice se necesitan padres. debió librar un arduo combate no sólo en nuestra ciudad. poder escucharlos o simplemente a través del ejemplo y de su obra. Ninguno puede obviarse.

(…) Su obra. Florencia y del Renacimien- to en general. llegaron a la abstracción por distin- tos caminos. cuando era dirigida por Gabriel Bañez. prepararon lentamente el medio na- cional hacia una mayor apertura y a un cambio de hábitos estéticos. junto a la de Xul Solar. se aliaron en los cuadros de Pettoruti en un color en el que estaban presentes las lecciones diarias de los museos por los maestros de Siena. EL BLUES DE LA CALLE 51 país después de su reconocimiento internacional.cuando elementos cubistas y futuristas. estáticos equilibrios de síntesis y diná- micas superposiciones formales. para centrarse en la mues- tra que realizó a su regreso. Fue escrito por varias investigadoras y cada una dedicó su trabajo a un plástico. portadores de nuevas experiencias. en la Galería Witcomb de Buenos Aires. en 2005. 248 . La repercusión fue inmediata y obtuvo lo que se propuso: el escándalo. Reitano se encargó de Pettoruti y optó por dejar de lado la primera experiencia europea del maestro junto a la vanguardia y a sus exposiciones en Italia y Francia. Algo doloroso si se tiene en cuenta el amor que siempre profesó Pettoruti hacia La Plata. como una nueva realidad. Fue entonces -dice. La Dra. Mercedes Reitano le dedica una breve semblanza en un libro de la editorial de la Municipalidad de La Plata. El libro contó con la coordinación de Elisabet Sánchez Pórfido. dedicado a los Maestros de la pintura platense. en octubre de 1924. constituyó un fenómeno de rup- tura en la pintura argentina. y condujeron hacia una con- cepción autosuficiente del arte. una realidad creada independientemente de la naturaleza”. puestos ante los ojos del público porteño.

entre ellos algunos de La Plata. medios de expresión que estudió con profesores locales. Radicado en París a comienzo de la década de 1930. 249 . Mateo: Juan Cruz Mateo fue otro de los mosqueteros con alma de Quijote que se enfrentó con la mediocridad conservado- ra de la pequeña burguesía platense. mantuvo una pasión compartida entre la pintura y la música popular. ciudad a la que amó como lo refleja en sus memorias publicadas bajo el nombre de Un pintor ante el espejo. surgen así las obras que le darán trascendencia como artista plástico. Murió en la capital francesa. Cansado de no ser escuchado volvió a París en donde recibió el recono- cimiento internacional más que merecido para su obra. En el taller de Montrouge. dejando su huella en discípulos de nuestro país. además de compo- sitor. participa del éxito que allí logra nuestra música convirtiéndose. su pintura se transforma y encuentra en un fu- turismo tardío el camino acorde a su sensibilidad. Nadie es profeta en su tierra y Pettoruti no fue excepción a la máxima evangélica. Lalo Painceira Pettoruti peleó en La Plata y desde La Plata y hasta ocupó la dirección del “Museo Provincial de Bellas Artes”. en el pianista y arreglador de Carlos Gardel en sus películas y presentaciones en Francia (…) En ese centro mundial de la cultura bullen las van- guardias artísticas. Además de pintor tiene que destacarse su aporte como exce- lente maestro. ciudad adoptiva que lo cobijó y catapul- tó como gran artista y en donde recibió premios y distinciones. particularmente el tango. que comparte con el escultor argentino Sesostris Vitu- llo. Como cuenta Ana María Altamirano en el libro Maestros… (op.). cit. su vida de bohemio lo lleva a Europa durante casi veinte años. Nacido en nuestra ciudad en 1904. Pero su arte nunca fue valorado por la clase dirigente de su ciudad.

cit. Alfredo José (no podía tener otro segundo nombre) de quien heredó su profundo amor a la madera y al “oficio”. después de su familia. poética y en perfomance. a fines de la década del cuarenta. a crear con sus propias manos. las no reconocidas académicamente. Según datos extraídos del catálogo de la muestra “Maquina- ciones”. ciudad a la que retornó ya enfermo. Vigo y Guereña conocieron y trabaron amistad con artistas 250 . Este dinamismo expresa la fugacidad de la imagen representada. un solitario. puede decirse que fue un francotirador. Como si él mismo lo hubiera elegido. el precio por su amor a las expresiones artísticas de los márge- nes. Sin embargo Vigo no figura en el libro Maestros de la pintura platense (op. Vigo: El tercer mosquetero fue Edgardo Antonio Vigo y su obra aún provoca inquietud y mantiene su contemporaneidad. Quizás pague en ese desconocimiento. mostrando un delicado y poético tra- tamiento del color. Ana María Gualtieri.). En 1953 realizó junto a su amigo y compañero de Bellas Ar- tes. nació el Día de los San- tos Inocentes de 1928 y en la casa de un carpintero. depositario de su obra (la exposición tuvo como curadores a Mario Gradowczyk. Miguel Guereña. el no haber transitado el camino de los salones. Murió tempranamente en La Plata en 1951. tuvo una sólida for- mación académica en la entonces “Escuela Superior de Bellas Artes”. Fue un extremista de la vanguardia y si bien durante un lapso importan- te lo hizo en compañía. del arte. un viaje a Francia en donde tomó contacto con las obras de la vanguardia. que organizó el “Centro de Arte Experimental Vigo”. y de Gimna- sia. A diferencia de Mateo. de las galerías y de los museos. EL BLUES DE LA CALLE 51 Su pintura estuvo encaminada hacia la búsqueda de repre- sentación del movimiento. Magdalena Pérez Balbi y Mariana Santama- ría). que comanda y cuida el legado de Vigo. Además de su expresión plástica. Vigo fue un gran maestro y profesor en escuelas secundarias en donde abrió las puertas de la vanguardia y del arte a generaciones de platenses. función que amaba y que colocaba en cuarto lugar entre las pre- ferencias de su vida. al hacer. Paralelamente comenzó a trabajar en el Poder Judicial.

Elena Comas. por Graciela Gutiérrez Marx. ataque que no hizo mella en nosotros por ha- ber recibido apoyos más contundentes y valorables. en la “Asociación Sarmiento”. Vigo siguió batallando solo. sorpresivamente a través de una amplia y muy conceptuosa nota publicada en “Criterio”. dando a conocer a los platenses una nueva mirada hacia el arte. Guereña y Osvaldo Gigli. Siempre dio la cara y prestó su palabra para difundir sus teo- rías. Al año siguiente y de regreso al país. Rafael Squirru y más adelante. recibiendo de parte de los platenses el mismo trato que le habían brindado a Pettoruti y a Mateo. Lalo Painceira del nivel del venezolano Jesús Soto. como los del mismo Vigo. en un período muy rico y más prolongado que los anteriores. Su gremio judicial (porque lo sentía suyo). proferido por un tradicional profesor de Historia del Arte anclado en Pettoruti como último eslabón del arte. Paralelamente escribía notas en el diario “El Argentino”. a veces acompañado por Elena Comas. Incluso llegaron a dañar las obras lo que motivó la clausura de la muestra a los tres días de su inauguración. Allí realizó su primera muestra de “máquinas inútiles” en 1957 y enfrentó al público con una char- la en donde explicó sus principios estéticos. Así comenzó su largo combate contra la medianía académica. de Romualdo Brughetti. movimiento que en ese momento constituía la vanguardia en París. por Luis Pazos y Eduardo Luján Gutiérrez y después. revista de amplia difusión nacional. en ese momento uno de los más prestigiosos críticos 251 . y objetos en madera que acompañaban a las máquinas inútiles. ganando el respeto no sólo de quienes comenzábamos a caminar el camino de la vanguardia sino de todos los que fueron sus alumnos en los colegios en los que dictó clases. le abrió siempre las puertas a sus creaciones. expuso junto a quien sería su esposa. En noviembre de 1960 estuvo presente en la inauguración de la primera muestra del Grupo Sí y actuó en nuestra defensa ante el único ataque inesperado. Comenzó a trabajar sus xilografías (era un excelente grabador) mezclando collages. Los trabajos expuestos correspondían al Arte Geométrico aunque comenzaba a mostrar el perfil satíri- co y crítico que caracterizaría parte de su obra. uno de los grandes pin- tores cinéticos. más adelante.

corbata al tono. abrió las puertas del arte nuevo tanto al grupo de Arte Concreto platense como a nosotros. qué película habíamos visto en aquellos años de revolución cinematográfica. Vigo fue un joven eterno. Lo recuerdo con el pelo canoso y escaso. porque era insustituible. Sin embargo. Mi ausencia prolongada de La Plata posibilitó que nos reen- contráramos recién a mi regreso. preguntándonos para nuestro asombro. Pero sobre todo. vestido de manera impecable con un traje “Príncipe de Gales” gris. Fue también un teórico de las artes plás- ticas de vanguardia aunque paradójicamente. Los maestros Héctor Cartier: No fue un precursor. académica y figurativa. murió a los 69 años y dejó su vacío. la más importante que realizamos en la ciudad. fue clásica. Esta actitud de Vigo nos llevó a los miembros del Grupo Sí a homenajearlo e invitarlo a exponer con nosotros en la muestra del “Museo Provincial de Bellas Artes” de 1961. dueño de una voz envolvente y apelando en su discurso a imágenes líricas. por su coherencia absoluta de vanguardista libertario. en donde sabía que se lo escuchaba con particular respeto. por ejemplo. Vigo fue una de las presencias familiares en el bar “Capitol”. entre otras obras. Podía de- 252 . abrió la mente de todos los que pasaron por sus clases. pese a su clasicismo pictórico. Esa era su pintura. Lastimado duramente por la dictadura que le arrebató un hijo. los informa- listas. siempre bien peina- do. que no obstante su porte tradicional. su propia pintura. Yo como periodista y él como artista arisco. de un magnífico cuadro de Evita. bigote prolijamente recortado. Era un excelente retratista y fue autor. EL BLUES DE LA CALLE 51 de arte del país. guardaba una pincelada expresiva y esa poesía que forma el aura de los trabajos de un Victorica. en 1984. Fueron muchas las oportunidades de diálogo en donde siempre le demostré el enorme respeto que le tuve como artista y como persona. sino un maestro y supo manejar una seducción enorme para atrapar al alumnado en cada una de sus clases.

Amplificando para nosotros esas preguntas in- quietantes que nos llegaban desde la pantalla grande. visitó nuestros talleres y se reía a carcajadas con las invenciones cargadas de humor de Nelson Blanco o de Antonio Sitro. pese a que jamás imponía sus pensamientos ni les ponía límites. Cartier nos alentó a pintar y sobre todo. Siempre estimulaba para que siguiéramos adelante. en psicología y fenomenología de la percepción. a tener una relación existencial y vivencial del arte. Lalo Painceira construirnos (con perdón de Derrida) el último Bergman o Fe- llini o Resnais. Nos hablaba de la vida. abriéndonos accesos para que profundizáramos los films. Había nacido en Chivilcoy (Bs. planteaba interrogantes. Él hablaba y nosotros éramos sus fieles seguido- res. Él abría puertas. sus interrogantes. Las clases de Cartier eran los sábados a la mañana y se pro- longaban con un café en el “Costa Brava” de 7 y 59. Horacio Elena y yo. y en los aspectos pedagógicos que hacen a la expresión plástica. Tuvo la gentileza de corregir nuestros trabajos pese a no ser alumnos regulares sino simples oyentes de sus clases. con proyección estructuralista. nuestro profesor de Plástica en la Facultad. Cartier fue nuestro pontífice. Además. dudas. tuvi- mos otro maestro y un gran impulsor para que nos dedicáramos a la pintura y abandonáramos precozmente la carrera de Arqui- tectura. de enorme paciencia y de un vuelo intelectual que nos deslumbró. prosiguió sus estudios en la “Aca- demia Nacional de Bellas Artes”. As. Muchísimas veces con su presencia. Pertenecía a la generación de nuestros padres y ya falleció. Aguijoneaba nuestro espíritu sediento. su contenido profundo pero sobre todo. aún cuando criticara un trabajo lo hacía después de ponderar supuestas virtudes. Alfredo Kleinert: Dalmiro Sirabo. Ha- blaba de arte. Fue en 1958/59 y yo fui el primero que obedecí su consejo y dejé la Facultad vencido por Análisis 253 . aunque fueran mínimas. Fue un maestro de gran apertura. especializándose según un cu- rriculum suyo.) en 1907 y se graduó como profesor de Dibujo y Pintura en la “Escuela ‘“Ernesto de la Car- cova’” de la Capital Federal. aunque en realidad nos estaba dando clases de fi- losofía existencial y hasta de psicología. pese a que él era arquitecto y además. su simbología.

Porque Kleinert se expresaba a través de la action painting. en la que vivía con su esposa y sus hijos pequeños. pero con ese toque négligé que suelen mostrar los arquitectos al vestirse que les da cierto matiz bohemio. Kleinert se quedó charlando con nosotros. Luego siguió Elena y por último. Visitó nuestras casas en donde entonces pintábamos. Nos invitó a su casa. Sirabo y yo. Me acuerdo que estaba ubicado en una calle muy arbolada de Caballito. en el gélido quoncet de la Facultad. diría que desde el primer día de clase cuando tomó un test de conocimientos ge- nerales vinculados al arte y a la arquitectura. Solía llegar desde Buenos Aires en tren y daba sus clases caminando por el pasillo intermedio que dejaban las mesadas. analizó críticamente nuestros trabajos. Un departamento luminoso y lindo en la planta baja lo que le facilitaba un jardín en donde pinta- ba. EL BLUES DE LA CALLE 51 Matemático y seducido por la pintura. Respondimos de inmediato todas las preguntas y aprovechando la demora del resto. sport. a lo Pollock. pero fue profunda. de barba y caminaba con una ligera renguera de la que nunca nos animamos a pregun- tarle el origen. Vestía de manera común. Inmediatmente lo adoptamos como maestro. Allí nos mostró sus cuadros que no contenían esa calma que mostraba en su voz cuando nos enseñaba o aconse- jaba. Éramos alrededor de doscientos estudiantes recién ingresados. Sirabo. facilitándonos En el camino de Kerouac y una traducción parcial del “Aulli- do” de Guinsberg. La relación se extendió el tiempo que lo tuvimos como profe- sor. en 254 . dábamos nuestros primeros pasos en el Infor- malismo y leíamos lo que llegaba a nuestras manos sobre Arte Moderno y algo de Arquitectura en los libros de Nueva Visión. Nos contó que al terminar su Se- cundario había dudado mucho si ingresaba o no a Arquitectura porque ya compartía un taller con el pintor Carlos Sobrino. Hubo inmediata comunicación de él con nosotros tres. Kleinert era más bien alto. ya pintábamos. Elena. rubio. Se protegía del frío con un “Montgomery” co- lor beige con forro escocés que todos le envidiábamos. pero sin exageraciones. Eran violentos. Por él leímos al movimiento beat norteamericano. nos aconse- jó y aportó a nuestra cultura general prestándonos libros.

Murió el 12 de diciembre de 2009 y me enteré por el aviso fúnebre que la Facultad de Arquitectura publicó en el diario “El Día” de La Plata. Pienso que fui ingrato con él. 11-3-69 La Plata). con el necesario toque nègligé que lo distinguía. su pelo renegrido. su apasionamien- to en el intercambio de ideas cuando esgrimía argumentos con la contundencia de un golpe demoledor. Siempre lo vi con el mismo traje gris oscuro. sobre calle Carlos Pellegrini. Yo no pude ir por razones laborales y lamentablemente ya no lo vi más. la misma corbata negra y una cami- sa blanca que nunca estaba planchada. al tran- formase Arquitectura en Facultad. camino que había recorrido en su época de estudiante. Ejemplos formadores Manuel López Blanco: Manolo era joven. Exactamente así vestía Sartre y como el profeta parisino. Después. Pero inmediatamente reía. nos enteramos de que había sido nombrado jefe del Departamento Arquitectura y luego. Nos hablamos por teléfono en el 2000 para invitarlo a la muestra de homenaje al Grupo Sí en el “Centro Cultural Borges” y con- currió. fue su primer decano. Hacía una broma. Como Sirabo insistía en sus estudios. perdimos contacto con él pese a que concurrió a todas nuestras muestras. Luego estudió. era también un seductor que abría la mente y se constituía en ejemplo. Manolo López Blanco (15-6-26 Pehuajó. todo lo que le agradecíamos nosotros tres. Porque siendo ideológica- mente opuesto a Cartier y de personalidad y aspecto totalmente distinto. él se acercaba para preguntar y cuestionar al alumno o al interlocutor de turno. Lalo Painceira ese momento expresionista figurativo. Era una manera de ves- tir afrancesada. Y seducía. Abierto a escuchar. se recibió y ejerció su profesión además de dirigir la obra enorme del en- tonces Mercado del Plata. a medida que fuimos dejando Arquitectura. su imagen vital. como sucede hoy con los compañeros des- aparecidos. Siempre fue joven y uno ha perpetuado. 255 . una bellísima persona que me había dado tanto y que nunca supo. Manolo daba la sensación de haberlo leído todo y hablaba con una voz de actor.

dejó sus Notas para una introduc- ción a la estética. sino del fenómeno artístico. Había estudiado en Humanidades el Profesorado de Mate- máticas. Murió a los 42 años. Antes había sido actor. junto a Daniel Almeida Curth. En realidad. como peldaños del nuevo arte social. Fue. sobre todo cuando se es oyente y no alumno regular. más aún. fue un interrogatorio. Un examen que quizás aprobé aunque sea con 4. Lo cierto es que a Manolo no le gustaba la “pintura social”. a su obra pero también a la sociedad. de su imagen atlética y vital. siempre en esos huecos que quedan en una clase. Por él accedí a algunos escritos del revolu- cionario ruso asesinado por el stalinismo en México. porque manejaba au- tores y conocía la obra de los pintores más emblemáticos. al Bauhaus y al diseño. Además de su testimonio. del recuerdo de su voz. Y no porque no supiera. trotskista. En la “Escuela Superior de Bellas Artes” daba Filosofía y Estética. como pregonaba. Sus Notas… siguen vigentes y es una pena que las autoridades de la Facultad no hagan una nueva edición. Roberto Rollié y otros. porque a partir de entonces mantuve una re- lación buena con él. instaurada ya la democracia. director y conductor de grupos independientes de teatro. que Roberto Rollié prologó en su reedición. EL BLUES DE LA CALLE 51 Lo conocí en el bar de Bellas Artes un sábado a la mañana en el recreo de la clase de Cartier. Siendo y pensando como joven. No era esquemático. Mucho más profundo porque no partía de la obra y de los autores. de su se- guridad al brindar una opinión que nunca cerraba el diálogo. disciplina que quizás fue su base científica para arri- bar al Arte concreto. Ba- jaba al bar y allí estaba Manolo invitando a compartir su mesa. porque Manolo se acercó para preguntarme sobre entonces flamante Grupo Sí y sobre Informalismo. Incluso tenía dos obras escritas. 256 . era amplio y se reivindicaba marxista. Su camino era otro. cargo ganado por concurso. de esa relación dia- léctica y transformadora que engloba necesariamente al artista. También fue activo participante de la renovación de la Carrera de Cine- matografía de la que era Profesor de Estética. impulsor y fundador de la carrera de Diseño.

como se la conocía. Dorothy Ling de Hermando: No la conocí personalmente. Es el testimonio de ella. escuché hablar mucho sobre ella y casi desde el primer sábado que pisé el bufet de Bellas Artes en el intervalo de la clase de Cartier. me llega la voz de otra discípula. era inglesa nacionalizada argentina. un reconocimiento por todo lo que nos brindó a quienes pasamos por sus clases. como realmente se llamaba de soltera. pero por lo vivido puedo suponer que en 1955. “No puedo ser precisa en algunos datos. Cuando estaba becada en Alemania 257 . Recordarlo es un acto de jus- ticia. Los horarios de sus clases no coincidían con los míos y Dorothy tampoco iba al bar de la Escuela y si lo hacía. Pero cedo la palabra a María De Vega. el que me servirá para recordar a esta precursora del Arte nuevo en La Plata que fue Dorothy Hernando. pero también hablé con sus discípulos que la admiraban. se abrían desde el centro exacto en donde caía su enseñanza. César López Osornio. Nuestra admirada Betina Muraña fue una de las que amplificaba su voz y algo más tarde lo hizo Jorge Peirano. la primera era bailarina de danza con- temporánea y luego maestra de bailarines y actores en técnicas del movimiento. Tengo que aclarar que Cartier y Hernando hablaban el mismo idioma del arte. si bien no fue una maestra formadora directa de nosotros. cantante líri- ca y compañera desde hace añares de un amigo y gran pintor. Lalo Painceira Manolo fue mi otro maestro. en este siglo XXI. Pero ahora. al no conocerla. Por lo tanto. rondaba los 50 años. incluyendo la mía. No sé. Murió en 1992. tan innovadora que sólo pudo oponerse contra ella la estrechez mental de los académicos o el sectarismo ideológico. pasó desaper- cibida para mí. María De Vega. Do- rothy Ling. Jorge era pintor. Sin embargo. cuando la conocí. también por esa mesa chica del bar de Bellas Artes y en reconocimiento a todas las mentes que abrió. Jamás dialogué con ella y ni siquiera la vi. nos llegaron los aros que expandiéndose. Por ejemplo en la edad. precisamente. Hernando estaba en el polo opuesto a Manolo y conocí a quienes la criticaban ideo- lógicamente de manera muy dura. aportando ideología y fundamentos para una lectura crítica del arte y de la vida.

para enseñar Filología en Humanidades y Dorothy. En Bellas Artes trabajó muy unida a Cartier y en La Plata puede decirse que ella fue la semilla de donde surgió la ‘Escuela Pedagógica’. EL BLUES DE LA CALLE 51 conoció al marido. Estando en Inglaterra les aconsejaron. ante la inminencia de la Guerra. para aplicar su sistema de pedagogía musical. 258 . Con el ritmo se nace porque el ritmo fluye del ser’. Yo no sabía leer música. se recibió de organista y directora de coro.Para mí Dorothy era una esotérica pura. cuando llegaron a La Plata convocados por la Universidad. Tuvo una etapa muy fructífera cuando se mudó junto a su marido a España. -El hombre -nos decía. Todo ser humano es músico. Sin embargo. ‘lo esencial es invisible a los ojos’. A los estudiantes de Bellas Artes nos tocó en suerte encontrarla y que fuera nuestra maestra. con quien se casó. Sus clases eran prácticas. Transformaba la enseñanza de la música en un hecho natural. que abandonaran Europa y aceptaron entonces una propuesta de trabajo en la Universidad de Tucumán. libre. Su tarea es vaciarse. Clemente Hernando Balmore. tuvieron que emigrar y lograron escapar en el último tren que partió hacia el puerto en donde se embarcaron. Fueron a Londres y militaron allí en el campamento de niños huérfanos españoles. español y re- publicano. Lo importante era relajarse y dejar que la música entrara en una. Ella creía que la técnica podía matar la expresión.“nace caña”. sin preconceptos ni reglas rígidas. Ella estudió en Cambridge y aun- que quería ser matemática. Allí aprendí a escuchar los sonidos. limpiarse por dentro para que sople a través de él el aliento de la ver- dad hecha música’. Allí nacieron sus dos hijos. nos puso una partitura y nos dimos cuenta de que cantábamos pero no escuchábamos. Nos enseñó a no dejarnos llevar por las apariencias porque repetía lo de El Principito. Pero cuando comenzó la Guerrra Clvil y el asedio franquista. Allí fueron hasta 1955. pero aclaraba que lo que ‘no se arregla es la falta de ritmo. decía ella. Cle- mente. En este punto yo opino diferente porque a mí la técnica me libera. Ella produjo una revolución pedagógica abierta. que tanto bien ha hecho a infinidad de niños platenses”.

reci- biendo las influencias de Spilimbergo junto a las de Modigliani. Trotta lo des- cribe muy bien. Nos convocan a participar en ella y no quedarnos de espectadores. como en mi caso. en la formación estética y en otros. en plena vigencia y deve- nir creador. anulado. Tuvo gran influencia en algunos de nosotros. como llamábamos entonces al “Laboratorio Central de Salud de la Provincia”.más allá de las muta- ciones del tiempo y de las circunstancias. que habita en cada uno de nosotros y reclama su libertad de ser. Había nacido en Junín el 10 de mayo de 1936 y había llegado a La Plata junto con su hermana. No era platense. pero nunca igual. Lalo Painceira Dorothy Ling de Hernando. Reclama natividad. además de la estética. de largo cuello y ojos enormes. Cuando renacen en boca del verdadero músico nos ponen en presencia de la Vida. En el momento de acercarse al “Capitol” y hacerse amigo nuestro. facilitó mi ingreso a la militancia política. él era un pintor figurativo y como si hubiera querido subrayar más su aspecto de artista romántico. En unos. Estudiaba Química en la UNLP y trabajaba como fotógra- fo en el “Instituto Antirrábico”. pintaba mujeres muy bellas. para estudiar en la Universidad. Nos invitan a salir a la búsqueda y al encuentro del niño olvidado. Era muy habilidoso manualmente y tenía un claro pensamiento 259 . pero no ausen- te. escribió junto a Cartier una In- troducción a una serie de Canciones de hoy y de siempre reco- piladas por ella y publicadas por EUDEBA: Estas canciones poseen un indudable contenido mítico que ha resistido la erosión de los siglos y las ha hecho permanecer inalterables –siempre el mismo. Víctor Grippo: Víctor se acercó al “Capitol” en 1961 y fue un participante cotidiano de sus tertulias y debates. Víctor asombraba por sus conocimientos y una cultura vasta y variada que nos asombraba. profanado y degradado.

EL BLUES DE LA CALLE 51

científico. No disparaba nunca al aire al hacer comentarios sino
que siempre daba en el blanco. La habilidad manual la había
adquirido en Junín estudiando escultura y trabajando el hierro.
Cuando lo conocimos mantenía una conflictiva relación con el
Partido Comunista al que estaba afiliado. Formaba parte de su
Frente Cultural junto a otros camaradas y algunos compañeros
de ruta. Pese a ser figurativo y su pintura no contrariar los prin-
cipios impuestos por el stalinismo, Víctor tenía una amplitud de
mente que no admitía esos límites. Compartía nuestras mesas,
hablaba de Informalismo y nos defendía ante algunos ataques
ideológicos sectarios. Porque era un contundente polemista que
nunca necesitó levantar la voz para ser escuchado. Siempre con
su sonrisa, matizaba sus posturas con comentarios agudos, a ve-
ces ácidos y otras recurriendo a su sentido del humor. Era más
bien alto, muy delgado y de caminar desgarbado. Su palidez era
acentuada por su largo pelo negro. Usaba anteojos y se vestía
con cuidado desaliño. Su aspecto romántico chopiniano y su pin-
tura de lánguidas muchachas, le otorgaron éxito entre nuestras
compañeras del “Capitol”.
Nunca fue informalista ni integró el Grupo Sí aunque fue in-
vitado por nosotros para que participara en la exposición reali-
zada a mediados de 1962 en lo de Roberto Ortiz, un empresario
joven que se vinculó a nosotros y nos abrió las puertas de su
local para la muestra “Expresiones de la plástica local”.
A través de él me afilié al Partido Comunista y me incorporé
al Frente Cultural, relación política que me permitió conocer,
dialogar, escuchar a jóvenes de singular inteligencia, formación y
ejemplar militancia crítica. A través de ellos pude leer a grandes
autores y teóricos. A los pocos años todos ellos dejaron de per-
tenecer al PC, tampoco yo, porque sus viejos dirigentes habían
preferido optar por la gerontocracia soviética, sin escuchar las
necesarias voces de cambio que provenían de amplios sectores
de su juventud, del Tercer Mundo y del comunismo a la europea
liderado por italianos y franceses, que mantenían cierta indepen-
dencia y asumían posiciones distintas a las señaladas por Moscú.
Después, Víctor se radicó en Buenos Aires, en donde nos en-
contramos muy de vez en cuando, pero ya sin retomar al diálogo

260

Lalo Painceira

iniciado en las mesas del “Capitol” y que tanto me había aporta-
do. Ya vivíamos realidades diferentes. En cuanto a la plástica, en
1970 comenzó su etapa creativa dentro del Conceptualismo, mo-
vimiento que le permitió tejer sus obras uniendo su gran sentido
estético con su mentalidad científica. Obtuvo premios nacionales
y en el exterior y fue considerado el mejor artista conceptual de
su tiempo. Murió cuando todavía tenía mucho que expresar, en
febrero de 2002.
Jorge Blarduni: Músico de vanguardia de sólida formación
clásica obtenida en una época dorada del Conservatorio Pro-
vincial. Jorge sobresalió, no sólo intelectualmente, sino también
por su cualidad innata para congregar gente a su alrededor. Sa-
bía escuchar, opinaba directamente, era solidario y cálido con
quien lo necesitaba, fue también un militante que dejó de lado
importantes logros personales en lo artístico para ocupar car-
gos de importancia en la primavera camporista. En 1964 abrió
una librería, “Tarco”, que él supo transformar en una especie
de gran living con sillones y hacerla un lugar de encuentro y de
formación. Porque además del humor y de temas cotidianos, se
hablaba en serio de temas estéticos y políticos. Jorge no tuvo
influencia en todo el grupo, pero sí en Horacio Elena y en mí.Fue
el anteúltimo de cinco hermanos y su papá era binguero. Nació
en La Plata en el año 1930 y vivió con su familia en 39 entre 9
y 10. Ante la prematura muerte del padre, tuvo que trabajar con
sus hermanos desde edad temprana. Fue dibujante y decorador
de Astilleros, como lo recuerda hoy su hermano menor, José Al-
berto. No obstante su trabajo, estudió en el “Conservatorio Pro-
vincial” y se transformó en un músico de referencia que siguió
los pasos que ya había dado Enrique Gerardi, que fue su amigo.
Según cuenta su hermano, “Jorge era familiero y muy cariñoso.
Pero inflexible con sus ideales. Para mí fue un modelo de vida.
De todos los hermanos él fue el distinto. Por eso su muerte, a los
65 años, me dejó un vacío enorme. Repito, fue un modelo de vida.
En el “Conservatorio” conoció a Eduardo Mazzadi y a través
de él, a un grupo importante de jóvenes de Tandil y a otro de
Berisso. Entre los primeros estaba Dippy Di Paola y entre los
segundos, Imar Lamonega, Walter Elenco y Sandra Filippi, que

261

EL BLUES DE LA CALLE 51

vivían en el Barrio Obrero. Imar un gran poeta y gremialista en
YPF, “Premio Casa de las Américas” y que luego, fue secuestrado
en tiempos de la dictadura y se encuentra desaparecido; Sandra
fue otra gran poeta que después optó por la literatura para ni-
ños. Walter Elenco era músico popular de vanguardia. De ese
grupo participaba también Víctor Grippo y por él, Jorge y Dippy,
también nosotros.
Jorge trabajó contemporáneamente en música electroacústica
junto a Mazzadi, luego con Gerardi y después en el “Instituto
Di Tella”. También fue profesor en la “Escuela de Cine” de la
UNLP y luego director, para pasar a dirigir luego la “Escuela de
Arte” de Berisso. Participó en espectáculos teatrales aportando
su creatividad musical y sus conocimientos del sonido. Parte de
estos datos fueron aportados por Rodolfo Porret, uno de los que
directamente participó de la otra aventura fantástica de Jorge
que fue “Tarco”, junto a Osvaldo Beroldo. La librería fue des-
truída por una bomba colocada por parapoliciales del gobierno
de Isabelita y Calabró, en 1975. Porque Jorge fue un militante
del movimiento popular.
Tenía casi diez años más que yo y por su madurez, sus cono-
cimientos, amplitud mental, su no atarse a dogmas, fue impor-
tante en el proceso de mi formación. Jorge fue muy amigo de
Grippo y una de las lánguidas muchachas pintadas por Víctor se
exhibía sobre un caballete en “Tarco”.
Vivía en ese tiempo en una casona quinta de City Bell, junto
al arroyo, propiedad que cortaba la calle. En esa quinta se hi-
cieron reuniones y fiestas maravillosas en donde Jorge mostró
siempre su creatividad y a las que solíamos ir con Horacio Elena
y con su compañera de entonces, Chuchi Muiña. Ahora Jorge
habita en esa infinitud que es la memoria colectiva. Está allí jun-
to a Víctor. Lo imagino, porque esa infinitud, “puede pensarse
como una forma de la imaginación relativa de lo posible. Esta
imaginación es cercana a (reside en) Dios; pero no sé cómo”,
afirmación (Con la esperanza entre los dientes.Alfaguara, 2011)
que refleja uno de los grandes interrogantes humanos.

262

Lalo Painceira

De otros ejemplos, otros caminos y retornos a 1960

Desde ya no fueron éstos los únicos maestros ni ejemplos.
Porque hay mucho de ejercicio de la propia libertad en la elec-
ción de los modelos y en el camino de vida por el que se opta.
Pero es justicia y a nivel grupal, agregar a Emilio Estiú que en el
lapso que duraron sus clases sobre existencialismo fue un autén-
tico maestro para nosotros. Después están los que puede agregar
cada uno del Grupo a nivel personal. Esas amistades, ese tuteo
con quienes facilitaron el propio crecimiento, el propio desarro-
llo, esos que abrieron puertas que nos depositaron en el comien-
zo de un camino nuevo. En mi caso sumaría a todos los que en
aquellos años, me abrieron la mente y aportaron a mi forma-
ción desde el ejemplo, la lectura y luego, la militancia. Muchos
ya nombré y que fueron formadores en mi adolescencia como
mi hermano Alfredo, Bibi Párraga, pero también lo hicieron en
mi juventud y los nombro por orden de aparición en mi vida,
Imar Lamonega, Mauricio Tenembaum, Jaime Lipovetzky, Ju-
lio Godio, Mario Goloboff, Ricardo Piglia, Antonio Castorina,
Amanda Peralta y, más adelante, Sergio Labourdette, Ricardo
Gil Soria y mis maestros en la “Escuela de Cine”, en el teatro, en
la política y en la vida, como Humberto Ríos, Carlos Gandolfo,
Augusto Fernándes, Rodolfo Ortega Peña, Eduardo Luis Duhal-
de (el bueno), Roberto Carri, Luis Pujals, Víctor Fernández Pal-
meiro y todos los “cumpas” con los que busqué intensamente y
hasta con urgencia, con aciertos y errores pero con entrega total,
ese mundo mejor que despuntaba a fines de los ’60 y comienzos
de los ’70. Pero esa es otra historia que ocurrirá después. Mucho
después.
Por eso, para retornar al año 1960, nada mejor que hacer-
lo de la mano de Michel Ragón, uno de los teóricos y críticos
de arte más importante de ese tiempo. Él dividía la historia de
las Artes Plásticas en dos grandes corrientes. “Que son la se-
ñal de temperamentos opuestos e inconciliables. Por un lado,
los arquitectos, y por el otro, los magos. Al mismo tiempo que
algunos de nuestros antepasados trazaban sobre guijarros de
formas puras signos abstractos, enigmáticos y perfectos, otros

263

EL BLUES DE LA CALLE 51

cubrían las paredes de las grutas con una fauna que encantaban.
El Bosco pintaba en la misma época que Memling; Goya en la
misma que David; Delacroix paralelamente a Ingres; Cézanne
era contemporáneo de Van Gogh, y Braque de Picasso. Unos son
apasionados, delirantes; otros adoran el orden y la razón. Unos
fecundan el arte, los otros impiden que caiga en una patología”.
Humildemente, con las limitaciones de cada uno, los que
conformábamos el Grupo Sí nos inscribíamos en la corriente
de los magos.
Pero basta de elucubraciones. Sólo una más, de Horacio Por-
to que me parece oportuna: “Los informalistas se levantaron
como lo hicieron los dadaístas, contra una sociedad que los con-
dujo a la destrucción”.
Ya es hora que comience la crónica periodística, que siempre
está lejos de lo teórico. Es hora de empezar a hablar del Grupo
Sí, aquél que nació en los primeros días de octubre de 1960 en
un bar de la calle 51. Parte ya se contó y parecerá una reitera-
ción, pero no es así, lo anterior, lo ya dicho, debe tomarse sólo
como notas introductorias. Abro la puerta de mi jaula y dejo
escapar a los recuerdos, vivencias y a los textos y críticas que
provocaron las exposiciones del Grupo Sí para que suene, sola-
mente, el “blues de la calle 51”.

264

CAPÍTULO II
EN BUSCA DEL TIEMPO VIVIDO

Y los pedacitos rotos del sueño/ ¿se juntarán
alguna vez?
¿se juntarán algún día, pedacitos?
¿están diciendo que los enganchemos
al tejido del sueño general?
¿están diciendo que soñemos mejor?
Juan Gelman

Volver al nacimiento, los primeros pasos,
las primeras voces

En este capítulo se ampliará y se sumará material documental
sobre el Grupo Sí, sus muestras y el eco que encontraron las mis-
mas. Por lo tanto, me siento obligado a reiterar algunos hechos
porque me obliga la memoria y la investigación posterior. Por
ejemplo, saber que aquél 7 de octubre de 1960 fue en La Plata
un día gris, húmedo y muy fresco. La temperatura mínima fue de
7,2 grados Celsius y la máxima de sólo de 15,2, con una hume-
dad que llegó a rondar el 95%. Sin embargo, era primavera. Por
eso se visibilizaron retoños en la plástica platense.
En ese momento hacía once días que yo había cumplido los
21 años, Dalmiro Sirabo tenía 22, Horacio Elena 20 y Mario
Stafforini 19. Abrigados, pero sintiéndonos ansiosos aunque
muy solos, a las siete de la tarde bajamos los cuatro las escaleras
para ingresar al “Museo Provincial de Bellas Artes” y asistir a la
inauguración del “VI Salón Estímulo de la Provincia”. Provenía-
mos de Arquitectura y Stafforini y yo habíamos enviado obras

267

EL BLUES DE LA CALLE 51

que habían sido aceptadas; Sirabo y Elena no habían querido
presentarse. Llegamos, recogimos el Catálogo y comenzamos a
mirar la muestra en general, con la certeza de que seríamos los
únicos informalistas platenses dado que nunca se habían mostra-
do públicamente trabajos de esa corriente expresiva en nuestra
ciudad. Tanto, que enviamos nuestras pinturas persuadidos de
que íbamos a ser rechazados. Sin embargo, no fue así. El milagro
se llamó Kasuya Sakai, ese gran pintor entonces perteneciente al
“grupo de la Galería Bonino” de Buenos Aires, que integró el
Jurado. Él abrió la puerta para que por primera vez se vieran en
La Plata obras informalistas y además, pintadas por platenses.
Nuestra expectativa se centró entonces en la reacción del público.
Cuando comenzamos a caminar la gran sala colmada de pú-
blico, diría más, de ese público formal que concurre siempre a
las inauguraciones de las muestras oficiales, nos sentimos total-
mente ajenos. Lo recuerdo bien. Éramos cuatro desconocidos
que caminaban y miraban las diversas expresiones expuestas,
comentándolas en voz baja. En realidad, buscábamos nuestras
propias obras. Por fin las descubrimos, estaban colgadas en un
panel lateral del sector izquierdo. Las dos pinturas encarnaban
ambos caminos abiertos por el Informalismo. Mario, dentro del
Expresionismo abstracto y yo, del matérico.
Pero nos esperaba la gran sorpresa: no éramos los únicos
informalistas de La Plata.
Junto a nuestros trabajos había dos pinturas similares a las
nuestras y que pertenecían a plásticos de nuestra ciudad, según
el Catálogo. Las obras pertenecían a Horacio Ramírez, infor-
malista matérico como yo, y a Omar Gancedo, expresionista
abstracto como Stafforini. Y los dos trabajos eran muy buenos.
No estábamos solos en La Plata, tampoco en el Salón. Saber-
lo obró como bálsamo, lo suficiente para distendernos y empe-
zar a gozar de esa nueva realidad. Desde ya, que nos entró la
ansiedad por conocer a Gancedo y a Ramírez por eso decidimos
que lo mejor era quedarnos allí, parados junto a nuestros traba-
jos. Pero no fueron ellos los primeros en acercarse. El primero
fue Nelson Blanco, con un pañuelo azul anudado al cuello, ca-
bello rubio muy largo y con esa barba rala de los lampiños dibu-

268

Lalo Painceira

jándole el mentón. Hablaba muy bajo, levemente echado hacia
atrás y entrecerrando los ojos. Lo curioso es que él había envia-
do una pintura geométrica, casi un ejercicio de Cartier basado
en el doble juego de figura-fondo. “Pero se trata de un trabajo
viejo. Yo ahora pinto como ustedes. Más dentro de lo tuyo”, le
dijo a Mario. El segundo que se acercó y que conocía a Nelson,
fue Gancedo, de poblada barba negra y un rostro de expresión
abierta, franca, con un ligero parecido a Fidel Castro. Gancedo
se reía y le hacía bromas a Blanco porque figuraba en el Catálo-
go sólo por su nombre. “Sí, firmé nada más que Nelson. Porque
yo voy a ser como Napoleón. A mí me van a conocer sólo por
mi nombre y seré el único Nelson”, y con la respuesta se rió y
su risa tenía una cuota de picardía que invitaba a la complici-
dad. Después se acercó Ramírez, de la edad de Stafforini, pero
muy serio, casi formal. Más tarde se sumó Carlos Pacheco en
un gesto que agradecimos porque él ya era un pintor conoci-
do y estar allí, en la tertulia que habíamos formado nosotros,
fue una manera de respaldarnos ante la hostilidad de parte del
público, sobre todo la proveniente de plásticos con formación
académica. Porque nosotros pasamos a ser en el salón, una es-
pecie de nuevas fieras (fauves), invasores de un mundo que no
nos correspondía. Hubo reacciones no gratas a las que había
que responder desde la ironía, para no ser violento. Gancedo
tenía una forma interesante. Respondía preguntándole al otro,
cuestionándolo, dejándolo sin respuesta. Pero era un juego ago-
tador. Al rato, cuando ya se había sumado Alejandro Puente,
amigo de Nelson y que también pintaba, resolvimos todos dejar
el salón.
Pacheco era empleado del “Museo” y junto a él trabajaban
Juan Bautista Devoto, poeta del tango y gran conocedor del lun-
fardo, y Mingo Martino, que era un ícono platense del jazz. Ellos
dos, conocedores de cafetines discepolianos, al ver que salíamos
para tomar algo, nos recomendaron el “Capitol”, bar que que-
daba a la vuelta, en 51 entre 7 y 8. Mingo, que hablaba rápido y
con todo el swing de un baterista, como golpeando su redoblan-
te, agregó que allí se reunían los músicos de jazz “porque tocan
todas las noches en el cabarute que está pegado al bar”.

269

EL BLUES DE LA CALLE 51

Como ya conté, así llegamos al “Capitol” por primera vez.
Y lo adoptamos desde ese mismo momento. Al rato se arrimó
Pacheco y puedo decir que no faltamos ningún día durante casi
tres años y que allí mismo, en una de sus mesas, a los tres o cua-
tro días, nació el Grupo. El “Capitol” fue nuestra sede oficial.
Hasta fines de 1962, a partir de las 7 de la tarde aproximada-
mente, siempre estuvimos en el bar. Aunque fuera dos o tres de
nosotros, pero muchas veces la mayoría, ocupando ese territorio
que habíamos hecho nuestro. Lo expropiamos por prepotencia
y presencia continua. Y para marcarlo y establecer los límites, al
poco tiempo colgamos nuestras obras en sus paredes.
El atardecer del viernes 7 de octubre fue largo para noso-
tros y se prolongó hasta la noche y hasta las primeras horas
del sábado 8. Y hablamos. Hablamos mucho. Intercambiamos
información, cada uno informó lo que hacía y dio sus razones.
Largamos nombres de libros y autores, movimientos, nombres
de pintores norteamericanos, europeos y de los grandes teóricos.
También hablamos de la cantidad de obra acumulada por cada
uno de nosotros y desde ya, saltó el nombre de nuestros maes-
tros. Todos ellos nombraron a Cartier, porque iban a sus clases
en donde se permitía la concurrencia libre. Cartier daba clases de
Visión y Color en Bellas Artes los sábados a la mañana. Arranca-
ba muy temprano, había un recreo a las 10hs. y terminaba a las
12hs. Nosotros nombramos a Kleinert y encontramos que había
coincidencias entre ambos maestros.
Allí permanecimos. Nosotros cuatro y ellos. Y nos dimos
cuenta de que había algo que nos hermanaba, quizás la rebeldía,
el ser jóvenes insolentes e informales en una ciudad en donde
los de nuestra edad se vestían de grandes. Omar, con su pareci-
do a Fidel, mostraba en sus manos y ropa manchas de pintura
que exhibía como cicatrices de un reciente combate; Nelson, con
todo su ángel, su poesía, su aspecto modiglianesco; Ramírez, un
adolescente silencioso y sensible; Puente y Pacheco, mayores que
todos nosotros, serios e interesados. Para nosotros cuatro encon-
trarlos fue fundamental y casi de inmediato nos sentimos pares,
que es el paso previo a hermanarse. Quedamos en encontrarnos
al día siguiente, sábado 8 de octubre, a las 10hs. de la mañana,

270

Lalo Painceira

en la clase de Cartier en Bellas Artes. Y fuimos. Desde ya, bastó
escuchar a Cartier para que nosotros también lo adoptáramos
como nuestro maestro.
Deslumbrados por la contundencia de la clase de aquél sába-
do, la prolongamos en una mesa del “Costa brava”, el café de 7
y 59, reducto de la gente de Bellas Artes. Pero creo hoy, porque
los años le quitan exactitud a los recuerdos, que al grupo de la
noche anterior se sumaron ese mediodía Chalo Larralde, César
Ambrossini y Hugo Soubielle, que desde ese momento fueron
parte de aquel núcleo inicial que pocos días después conformaría
el Grupo No, luego convertido en Grupo Sí, al que se sumarían
Antonio Trotta, estudiante de Arquitectura avanzado, Antonio
Sitro, amigo de la infancia de Puente y al poco tiempo, César
Paternosto, abogado de la Fiscalía de Estado pero ante todo,
pintor y amigo de otro plástico, egresado de Bellas Artes, Jorge
Mieri, que vivía junto a su familia en ese pequeño paraíso de la
calle Nirvana de City Bell.
A partir de entonces nos empezamos a reunir todos los atar-
deceres en el “Capitol” después de pintar o de concurrir a clase, y
nos quedábamos hasta la madrugada. Encontrarnos fue también
abrir nuestros talleres para que los visitara el resto y ver la obra
producida. Pienso hoy que esa constatación nos ayudó a tomar
conciencia de que había llegado el momento de mostrar juntos
nuestros trabajos. Faltaba el paso previo: constituirnos como
grupo. Y lo formamos una noche o una tarde en el bar a sólo
tres o cuatro días de aquel inicial 7 de octubre.
Después de lanzar nombres apareció uno que nos cautivó de
inmediato: “No”. Y provocativamente decidimos llamarlo así.
Era contundente. Un cross arltiano a la mandíbula. Un rechazo
categórico a lo instituido, a la academia, a la geometría, a la
pequeñoburguesía dominante en La Plata y hasta a la gran bur-
guesía dueña del país. Porque nuestra soberbia no tenía límites.
Ese “No” tenía un toque anárquico que nos complacía. También
resolvimos en esa reunión viajar a Buenos Aires para contactar-
nos con Rafael Squirru, director del “Museo de Arte Moderno”
de Buenos Aires, verdadero pope de las nuevas tendencias en
nuestro país y contarle sobre nuestra existencia.

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EL BLUES DE LA CALLE 51

A los dos días, en horas de la tarde, nos asomamos por la
boca del subterráneo a la calle Corrientes y desde Uruguay ca-
minamos rumbo al MAMBA, que funcionaba en los pisos supe-
riores del “Teatro Municipal ‘San Martín’”. Ante nuestra sor-
presa, Squirru nos recibió de inmediato, quizás picado por la
curiosidad de conocer a ese grupo de jóvenes informalistas de La
Plata, ciudad siempre lejana para los porteños. Nos escuchó, nos
aconsejó y nos llenó de entusiasmo. “Hay que estar en la lucha”,
repetía como si estuviéramos en un enfrentamiento. A los tres
días viajó a La Plata para ver nuestra obra. Visitó los talleres y
a cada uno de nosotros nos encendió desde su fuego. Eligió las
obras que debíamos exponer y en el asado que compartimos,
nos anunció que el “Museo de Arte Moderno” auspiciaría esa
muestra, además de hacerse cargo del Catálogo y que él mismo
escribiría la presentación. Pero nos cambió el nombre. “El ‘No’
de ustedes es una negación a lo perimido, a lo viejo, lanzada des-
de lo nuevo que encarnan, por lo tanto es un ‘No’ positivo. Por
eso tienen que llamarse directamente Grupo Sí”. Desde ya que lo
acatamos y hasta nos gustó más. Esa misma tarde, después del
asado en Ringuelet, pidió papel, sacó su lapicera de tinta y escri-
bió el Prólogo del catálogo. Cuando lo leyó en voz alta (leía muy
bien y era dueño de un singular histrionismo) nos conmovió y
nos movilizó como si hubiéramos cargado nuestros tanques con
un concentrado anfetamínico.
De manera urgente salimos a buscar una sala, tarea que nos
facilitó el aval del “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires.
Accedió el “Círculo de Periodistas”, de calle 48 entre 5 y 6, enti-
dad tradicional pero siempre abierta a la actividad cultural local
y a expresiones nuevas. El poeta Horacio Núñez West, mayor
que todos nosotros pero un amigo que se había sumado a nues-
tras noches del “Capitol”, se ofreció para hablar en la inaugura-
ción. Horacio era un destacado poeta platense, muy valorado, y
su apoyo y sus palabras fueron un respaldo importante para la
exposición y para el Grupo.
Todo listo, sólo quedó colgar las obras e iluminarlas. Pache-
co, entrenado en lo que ahora se denominaría “curaduría”, dis-
tribuyó las pinturas. Estaba todo listo. El catálogo llegó impreso

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Carlos Pacheco. Habían transcurrido nada más que 34 días desde que nos habíamos conocido en el “Salón Estímulo” y ya for- mábamos un grupo.. recien- temente constituido en La Plata”. los frescos del Vaticano de Rafael. Lalo Painceira a tiempo y la muestra se abrió el jueves 10 de noviembre de 1960. a las 19hs. las épocas humanistas. del hombre nuevo. es su conciencia de equipo. tituló en su página cultural el diario “El Argentino” de La Plata del jueves 10 de noviembre de 1960. dándose”. Alejandro Puente. Chartres. Mario Staforini y yo. Horacio Elena. nos auspiciaba el MAMBA y exponíamos nuestras obras. esa potencia que sólo puede ser parida desde la fe y desde la seguridad en lo que hacíamos. están cifradas por esta verdad: El hombre se da plena- mente fuera de sí. Omar Gancedo. Era evidente que los integrantes del grupo no marchábamos al ritmo cansino de los tranvías platenses. se da. hoy a las 19. que me interesa es el de ser un grupo. Hoy me resulta casi increíble nuestra audacia. las palabras de Nuñez west y la repercusión en los diarios “La muestra del Grupo Informalista Sí se inaugura en la fe- cha”. Dalmiro Sirabo. fueron de un tamaño importante. Horacio Ramírez. Un signo del hombre actual. Todas las épo- cas de la humanidad en que el hombre alcanzó su dimensión humana. Seguidamente se afir- maba que “de acuerdo con lo informado. “El Partenón. son conquistas del 273 . Expusimos Nelson Blanco. la primera muestra de pintura del Grupo Informalista Sí. el mundo del átomo. con un éxito importante y con un público compuesto mayoritariamente por jóvenes a los que se sumó la gente que generalmente asiste a muestras de pintura. Rafael Squirru escribió ardorosamente en el Catálogo: “Destaco en primer término que lo primero del ‘Grupo Sí’ de La Plata. quedará inaugurada en el Salón del Círculo de Periodistas de la Provincia. Mostramos dos obras cada uno y en general. La presentación de Squirru.

que también es ser pero menos luminoso. que su amor es en función del otro. Sí. opto por el ser frente a la nada. Ese ‘sí. creo’ puede ser creencia o creación. Ya no le pertenece. El Bauhaus es un trabajo de equipo. No ‘ver para creer’ sino ‘creer para ver’. El ver- dadero ‘no’ es la indiferencia. a favor de la vida animada con su propio impulso. ser y vigencia. arte sí. “Arte otro. y así creo. creo porque quiero. las for- mas independizadas del límite geográfico para in- gresar al espacio geogónico. únicamente admito que pueda hablarse de un arte otro”. Elijo el creer porque opto por lo positivo. Precisa de Carlos Pacheco li- 274 . La Argentina necesita del ‘Grupo Sí’”. En este sentido. Precisa de Eduardo Painceira redescubriendo los signos primigenios recordándonos que Altamira está vigente porque la Verdad no muere. y ambos se emparentan. de aquel que ama. porque el hombre renueva la rítmica dramaturgia del ser prestándole su sangre con cada nacimiento. creando. pero su voz está dada. Necesita de Alejandro Puen- te con su roja mancha queriendo ubicarse entre formas cósmicas como un coágulo heroico resca- tado de las nubes. me quedo con el ‘sí’. “La Argentina precisa de Nelson Blanco dejando que su danza africana se anime de vida propia. A medida que el hombre profundiza des- cubre que su verdad es en función de la verdad. grupo Sí” Y aquí explica Squirru las razones del cambio de nombre de nuestro grupo: “prefiero esta rotunda denominación que la de su opuesto. Pero admitiendo al ‘no’. el único ‘no’ al que hay que temer. de lo que ama. EL BLUES DE LA CALLE 51 trabajo en equipo. a lo Unamuno. el ‘no’. La Argen- tina necesita de los que tienen valor para creer en sí mismos y en los demás. el ‘sí creo’.

Son ustedes quienes hoy se lanzan a la ley más alta de hombres y pueblos. porque en el triunfo de cualquiera estará siempre presente el triunfo de todos. al querer de Demaría por la unísona caducidad del ser. cumplir con el destino. Aquí estamos di- ciéndole que sí al mundo. el sentimiento. que jamás dejen que la envidia haga presa del corazón. todo será redimido. que nada podrá contra el rumbo de nuestra estrella”. todo está siendo redimido por el amor. 275 . sí. De Horacio Elena informatizado. Unos triunfarán más que otros en el plano de lo fáctico. Sí. Sí. Lalo Painceira diando con Oriente para imponerle la individuali- dad del yo en una nueva reintegración al absoluto. De Mario Stafforini indagando el expresionismo informal del que nacerán nuevos rostros para de- cirnos que Dios también habita la planta de los pies. De Omar Gancedo fundiendo el plomo sobre maderas y cartones en una afirmación locuaz de rebeldía y de ternura. la infinitud desperta- da en el ser. De Horacio Ramírez concentrando la fuerza en un núcleo vital para expandirla liberada al Universo todo. La Plata está por defi- nición destinada a brillar. La Plata brilla con estas obras como hace mucho tiempo no brillaba. ninguno triunfará más que nadie en lo metafísico. De Dalmiro Sirabo investigando el metal de los colores para darle un nuevo sentido a la gue- rra. que sigan traba- jando unidos. Grupo Sí. donde todo será redimido en términos de creación y cariño humano”. para que la forma vuelva a nacer en toda su pureza prístina. sí. Y finalizaba este manifiesto de apoyo a nuestra rebelión: Sí.

fue noticia. Pero no fue sencillo ni tan fácil. como si fueran una lanza y a lo Quijote. Squirru nos transfundió su sangre impregnada de fe cervantina pero también de ese creo porque quiero a lo Unamuno. a veces encendidos porque algunos fueron con ánimo confrontativo. espátulas. arremetimos con toda nuestra energía contra lo que creíamos molinos de viento estáticos y pa- ralizantes. junto a otros grandes poetas como Roberto Themis Speroni. fue una inauguración polémica. que rechazaba de plano las innovaciones. nosotros fuimos la provoca- ción. La exposición realmente constituyó un hecho nuevo en la ciu- dad y por lo tanto. Además fue importante porque sirvió de paliativo para nuestras propias familias que dejaron la des- confianza y comenzaron a creer un poco más en nosotros y en el camino que abríamos. Delheye y Mendioroz. “doctor Rafael Squirru”. tomando partido a nuestro favor en la polémica. “la ciudad de los poetas”. colores y aditamentos. Gusta- vo García Saraví. Horacio integró. para conquistar una ciudad artísticamente conservadora y clásica. Los diarios tuvieron que darle 276 . Horacio Ponce de León y Ana Emilia Lahíte. reinantes en nuestra ciudad. En una ciudad creada desde el cuadrado perfecto. Como esperábamos. no menor. el cachetazo. Este hecho. del segundo mojón que permitió que se siguiera llamando a La Plata. El Informalismo y el Expre- sionismo abstracto no consituían un espejo que reflejara al Arte Oficial de La Plata y a sus exponentes teóricos. prolongando la huella abierta por Panchito López Merino. si pintaban. tornó sobresaliente el gesto de Ho- racio Núñez West al que no le importó su prestigio y se jugó totalmente por nosotros. se incorporaron a los pocos días al Grupo Sí o a las tertulias del “Capitol”. EL BLUES DE LA CALLE 51 Y firmó. Hubo debates ante cada cuadro. Nos hizo esgri- mir nuestros pinceles. Aurora Venturini. Pero también hubo mentes abiertas que se acercaron positivamente e incluso. Nuestra sana y provinciana omnipotencia juvenil se sintió potenciada infinitamente desde la presentación de Squirru y agi- gantó nuestras ganas y necesidades expresivas. Y así salimos a mostrar pública- mente nuestras obras con absoluta seguridad.

Squirru. una mostrando al realmente “nu- meroso público” y la otra. calle 48N°530”. a Horacio Núñez West disertando. sí. el testimonio de una lucha por 277 . Por eso será útil aclarar que esta muestra no es un manifiesto de lucha contra nada ni nadie en particular. fue expuesta ante numeroso público en el “Círculo de Periodistas de la Provincia”. mas allá de esos límites prefijados por su anhelo espontáneo de permanecer asido a una realidad caduca. El tradicional diario “El Día” le dedicó una amplia nota a tres columnas con dos fotografías. informativamente: “Quedó inaugurada la exposición del denominado Grupo Informalista “Sí”. Proseguía reconociendo que “esta manifestación tuvo amplia resonancia en el ambiente artís- tico de la ciudad”. y no contribuye a crear desde sí esa posibilidad de descubrir el movimiento espiritual que anima a esa materia pictórica sometida a un proceso intenso de remoción. Dr. de reciente constitución en nuestra ciudad. Se publicó en la edición del sábado 12 de noviembre de 1960 y se tituló. ni la negación de todo ese pasado del arte que está vivo en nosotros como herencia in- apreciable. y nombraba a todos los expositores. Es. aclaran- do que “el catálogo de la interesante muestra fue prologado por el director del “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires. cree vislumbrar el comienzo de una irrealidad abismal (…). Y continuaba: “La primera muestra de pintura del Grupo In- formalista ‘Sí’”. una actitud defensiva porque. Rafael T. para su percepción conformada por leyes tradicionales. asume invariable- mente. Transcribo sólo algunos de sus conceptos: El que se sitúa frente a un cuadro de apariencia ar- bitraria. En ocasión del acto inaugural. y transcribía la exposición de este último. usó de la pala- bra el poeta Horacio Núñez West”. Lalo Painceira amplia difusión. algo que no sucedía normalmente con las mues- tras pictóricas.

que se trata de un acto de amor. hemos de encontrar el material precioso de una actitud honda y vital. De ahí que la pintura viva en sí misma. es decir el que no se asimila a la obra por la contemplación. sino en dar testimonio de su viva presencia (…). de reencuentro de la hermandad del hombre con lo creado. no resenti- dos sino creyentes que reaccionan por un acto de fe. pero con autonomía que acentúa su relación con lo absoluto. así como el hombre incorpora su individualidad a la gama universal por su trasfondo común de humanidad. Es por lo tanto. realizaciones que surgen a la realidad como no realizaciones por ausencia de una temática visi- ble. no iracundos pero sí rebeldes y firmes. un trabajar la materia asociándo- se a ella por inducción de un sentimiento unifica- dor. Es decir. que es un vivir en ella. por haber comprendido que cada existencia lleva en su razón de ser un impe- rativo de culminación. con el común origen a partir de sus expre- siones aisladas”. Pero no es con la retórica en el arte ni en la vida que podremos alcanzar esa finalidad suprema. sólo verá en las expresiones informalistas una disolución de la objetividad del antecedente formal. 278 . EL BLUES DE LA CALLE 51 algo que se llama autenticidad. y también. Y es una pena. Es así que el observador pre- juiciado. no interesada por la incor- poración a un ismo. y la postulación de un deber virtual del hombre: el de realizarse dando lo mejor de sí. Y en estos jóvenes. sino que será por la liberación y el ejercicio de ese venero de fervor con que todos hemos sido dotados para que podamos integrar- nos con el ritmo del universo. porque redescubrir la fuerza instaurada en cada parte del todo vivifica el sen- timiento de lo cósmico en el corazón del hombre y le comunica una vibración olvidada.

En 1960. En ese entonces escri- bía maravillosos cuentos. y a sólo dos cuadras del “Capitol”. Que había expresiones de vanguardia en otras disciplinas artísticas. Lalo Painceira Después de la inauguración fuimos descubriendo que ade- más. cuando fundamos el Grupo Sí y expusimos por primera vez. del cual surgieron figuras tan no- tables como Iris Scacheri y Oscar Aráiz. después de la clase. secos. Goloboff escribía una poesía popular cargada de ternura como Imar Lamonega y Sandra Filippi. con los versos de otro grupo de jóvenes poetas. junto a Osvaldo Balli- na. por otra parte. sólo trabajaban en sus talleres. Rafael Oteriño y Néstor Mux. la extraordinaria Dore Ho- yer ya había montado su laboratorio de danza contemporánea. duros. cami- naban “los geométricos”. Comenzaba a visibilizarse el enorme talento como narra- dor de Ricardo Piglia que concurría a veces a la “Modelo” pero que alguna vez me visitó en el “Capitol”. ya con relevancia. Enrique Gerardi ya experimentaba dentro de la música que había dejado de ser “clásica” para zambullirse en la búsqueda electroacústica y junto a él lo hacían Jorge Blarduni y Eduardo Mazzadi. cuya rigurosidad que comenzaban a aplicar con ellos mismos y con su obra. En uno de los capítulos hablarán Jorge Pereyra y Gonzalo Cháves. los de Oscar Fessler y Francis- co Javier de la Escuela de “Teatro de la Provincia”. que 279 . Miller y Gorostiza. entre otros. no estábamos solos en La Plata. en el “Teatro Argentino”. no los hizo exponer en esos años. Omar Luppi ya preparaba su Quintango mientras que los músicos que concurrían cada noche al bar. desde el bop y el cool hasta el progresivo y el free. las paredes del centro platense se llenaron de poesía al recibir la pegatina. interpretaban jazz moderno. Por lo tanto. entre ellos Horacio Castillo. En la vereda opuesta a la nuestra y a nuestra estética. Había una una rica actividad escénica independiente que hizo conocer a los platenses las obras de Inoesco. primero del grupo de “Los Elefantes” y poco tiempo después. Seguramente en esos años. por dar dos nombres significativos de los muchos que surgieron de esa gran maestra. los sábados merodeaban el “Capitol”. sin lugar para las conce- siones. con fuerte tinte expresionista. los alumnos de actuación de Agustín Alezzo y todos los días a la tarde o a la noche.

como es mi caso. a los pocos días de conocernos. Tambien menciono a García Cabo y Graciela Loren- zo. se instala- ron con él. También cedió el galpón. Ringuelet. porque Omar fue siempre el más radi- cal en sus experiencias pictóricas y escultóricas y trabajaba fun- 280 . no tuvo participación en nuestro nacimiento grupal porque se encontraba becado en Japón. en donde se zambulló en el Infor- malismo al mismo tiempo que nosotros. vida cotidiana y discusión La exposición en el “Círculo de Periodistas” y la afirmación de una amistad que sería entrañable a través del tiempo entre todos los que formamos parte del Grupo Sí. Gancedo contaba con suficiente espacio para sus pinturas y esculturas en la casa en donde vivía. siempre cercanas pero manteniendo distancia del extremismo y a una pintora de singular calidad cromática. en tanto un pintor notable como César López Osornio. Sitro y Blanco. empezó a tomar nuevas formas. Ya conté que Carlos Pacheco pintaba en 7 y 510. que es más que un detalle. en una vieja casaquin- ta que había pertenecido a su abuelo. sin conocer nuestras experiencias. que se levantaba en los fondos del terreno. es decir. dos años antes de nuestro nacimiento. tuvo el gesto generoso de ofrecerme uno de sus cuartos para que trabajara allí. Edgar- do Vigo ya escandalizaba a los platenses con sus experiencias ligadas al Dadá mientras que el siempre solitario Lido Iacopetti. iniciaba un camino que todavía recorre con sus buichos esté- ticos. Antes de la muestra del “Círculo”. aún con aquellos que dejaron la pintura para atreverse a otros caminos. en un garage de 39 entre 2 y 3 que arrendaba Ambrossini. ‘Grupo Sí’. Por otra parte. Soubielle y Larralde. para que pintaran Puente. que había sido alumna de Pettoruti. No puedo dejar de mencionar a ese gran pintor que es “el Vasco” Alzugaray y que en ese mismo momento estaba haciendo sus valijas junto a Hebe Redoano para radicarse en la Patagonia. Alicia Doufour. EL BLUES DE LA CALLE 51 fueron parte de ese colectivo que nosotros absurdamente sentía- mos como rivales. A su vez.

también egresado de la Fa- cultad de Bellas Artes y hermano mayor de Nelson. en la que siempre llevaba a uno de nosotros. para nosotros todo un adelantado del Informalismo. En el “Capitol” nos instalábamos en dos o tres mesas porque ya solían estar los que pintaban en La Plata. pintaba en su provincia. Entonces limpiábamos nuestros pince- les y espátulas. Puente ya estaba porque volvía en su Siam Lambretta. Trotta y Paternosto. después de la muestra del “Círculo de Perio- distas”. también nuestras manos y después de acomodar todo. Sirabo en la habitación que compartía con otro puntano. Pero el bar no era sólo nuestra sede. por- que Nelson al poco tiempo dejó de concurrir para pintar bajo la parra de su casa. con más gente que se fue acercando en racimos. cercana al Bosque. Roberto Rivas. lo que ponía límite horario a nuestro trabajo. Pintábamos con la luz del día desde la mañana. y ya se establecían como parte de ese gran colectivo que espontáneamente se fue armando alrededor de nuestro Grupo. y nos quedá- bamos hasta el atardecer. su amigo de toda la vida. Lo compartíamos con los músicos de jazz y. generalmente en el patio en donde encontraba espacio suficiente para su action painting. Carlos Sánchez Vacca. Lalo Painceira diendo plomo. Al llegar a la estación de La Plata caminábamos por diagonal 80 hasta la plaza San Martín o tomábamos un tranvía y arribábamos al bar. en una vieja pensión de calle 50. quemando con soplete superficies de un cuadro o los troncos a los que daba vida estética con singular virulencia. Horacio Elena. Mario Stafforini vivía en lo de una tía en una casona esquinera de 13. San Luis. lo mismo que Ramírez. trabajaba en Tres Arroyos. pin- taban en sus domicilios. su ciudad natal en la se había radicado. Llegaba uno y al otro día volvía con un amigo o más. frente a la plaza de calle 60 y allí pintaba. nos llegábamos a la estación a esperar el tren eléctrico que era de color naranja y venía desde la zona de Romero. El taller que compartíamos con Pacheco. Llegábamos a eso de las 10hs. Sánchez Vacca y César Blanco mantuvieron una relación no cotidiana con nosotros al no vivir en La Plata y muy pocas veces fueron al “Capitol”. 281 . generalmente a Sitro. carecía de luz eléctrica como ya conté. Puente y Sitro. y César Blanco.

a los que se solían sumar Alberto Favero. Jor- ge Curubeto. se encargará de nombrar a todos. el flaco Ávila y luego. “Bubby Ochoa”. lo compartían algunas veces con los músicos y muy excepcionalmente con no- sotros. A la madrugada se sumaban los trasnochadores y en sus recreos. nuestro Omar Gancedo. y otros que iban de vez en cuando. entonces un adolescente prodigio. Con ellos confraternizamos desde el pri- mer día. nuestros amigos con los que compartíamos el Café. “Popy” Monzó. poetas de otra generación anterior como Horacio Núñez West y una van- guardia literaria que irrumpió desde las paredes del centro pla- tense y que se llamó “Grupo de los Elefantes”. Ellas tomaban un café y como excepción. toca- ran o no. los hermanos Mendy. Raúl Fortín. Hubo pintores que nunca formaron parte del grupo porque sus bús- quedas plásticas estaban orientadas en otras direcciones. Pero en general formaban un grupo compacto y siempre inaccesible. Cantarella. Los permanentes eran “Talero” Pellegrini. establecimiento que en sus orígenes había sido una confitería bailable a la que concurrían los adolescentes de la clase media platense. entre otros. EL BLUES DE LA CALLE 51 “El Capitol” quedaba al lado del cabaret “El Galeón Rojo”. el entrañable “Caco Álvarez”. pero que fueron grandes amigos nuestros. con Lida Barra- gán. “Pocho Lapouble”. Talero Pe- llegrini que en ese momento era baterista además de difusor del jazz. En algunos casos porque existía un conocimiento previo y en otros. “Mingo” Martino. “el Negro” Lescano. a todos se agregaban estudiantes de Humanidades. cuando lo conocí. el “Co- lorado” Escobar. era un cabaret con coperas incluídas y en donde todas las noches tocaban en vivo los músicos de jazz. La mesa de los músicos tenía comensales permanentes. de ver y de buscar una expresión que reflejara nuestro tiempo. En una extensa charla que mantuvimos. como Grippo. Santiago Bo. también las coperas que trabajaban en el “Ga- león”. como el Fla- 282 . por comunión de ideas y por la misma necesidad de escuchar lo nuevo. Pero fue la exposición en el “Círculo de Periodistas” la que abrió la puerta del Café a otros comensales que pasaron a com- partir nuestras noches y a aportar en nuestros debates. Pero por razones que desconozco.

esos amigos que a su vez son amigos de…. Tono Castorina. Julio Godio. Otros que se sumaron fueron los estudiantes de la “Es- cuela Provincial de Teatro”. el “Negro” Vega. al encolumnarnos en frentes políticos algunos de los par- ticipantes de esa movida. Norma Beninatti. entre otros. También se acercaron artistas consagrados. con la gran exposición del Grupo en el “Museo Provincial de Bellas Artes” a la que concurrió diariamente mu- chísimo público. que a su vez acercaron a Jorge Blarduni y al llamado “Grupo de Berisso” con esos dos enormes poetas que fueron Imar Lamo- nega. Hubo también otros concurrentes asiduos como los poetas Alejandro De Isusi y Héctor Rivera y a veces. el Negro Gutiérrez. que era amiga de nosotros y de nuestra edad. pero a veces llegaba acom- pañado de su mujer. Quizás el más emblemático fue Javier Villafañe que en general iba solo y enfun- dado en su clásico mameluco beige. Cartier y Kleinert. Chuchi Muiña. la gran movida. el “Negro” Cabrera. Ar- quitectura. siempre de sobretodo negro. Y así llegaron. También bohemios empedernidos y solitarios hasta el misterio como “Noto”. Mario Goloboff. Leticia Hualde. poco a poco aparecieron por el “Capitol” y en los dos bares aledaños que ya habían abierto. “Copito”. Lalo Painceira co Rippa introductor junto a Grippo de todo el grupo de Tandil con el talentoso Dippy Dipaola y el músico Eduardo Mazzadi. los alumnos de Alezzo. Cris- tina Hansen. Humanidades y militantes universitarios y políticos. hicieron una aparición siempre acotada 283 . bailarinas del “grupo de Dore Hoyer”. “Lito” Barbieri y luego. Ana María Fernández. Jorge Ochoa. las hermanas Graciela y Susana Sau- tel. Lucrecia. portando un bagaje cultural nada despreciable y sobre el que se tejían historias noveladas para responder a preguntas simples como la de tratar de averiguar su domicilio. fundamentalmente alumnos de Bellas Artes. y Sandra Filippi que encontró en el mar el horizonte lejano a donde dirigió su vuelo. ocurrió recién en junio de 1961. desaparecido en tiempos de la dictadura. hasta nuestros maestros. Con esa manera pueblerina de entrelazarse que tenemos los platenses. Es posible que alguna vez se sumara Squirru y los pintores porteños que nos visitaban. Pero el estallido de la calle 51. muy pocas.

interior. para ser nuevamente fiel a Arlt. todos los escritores. 284 . Ha- bría que sumar también a Susana Torre. también iban “Poroto” Gil. por ejemplo del impacto que ocasionó en nosotros la primera muestra de los informalistas de Buenos Aires en Van Riel a la que siguió otra. compañeros y amigos anteriormente nombrados y a visitantes más circunstanciales. Sergio Labourdette. con acentos mínimos de algún cálido complementario. Esporádicamente. que no se puede traducir en palabras porque las palabras nunca pueden retratar a la imagen. su grueso empaste preferente en verdes. azules. pero había estudiado en el “Consevatorio Nacional” con Cunil Cabanillas. Clorindo Testa y Fernández Muro. Hablo de cincuenta años atrás pero el recuerdo permanece intacto porque fue un formidable cross a la mandíbula que nos propinaron. Nunca un pintor geométrico ni un académico ni un miembro de la “Peña de las Bellas Artes”. Particularmente hubo otros pintores que también me atraparon y conmovieron. Ante sus trabajos realmente viví una experiencia estética que me abrió a una dimensión nueva. fundadores del “Quinteto Tiempo”. como por ejemplo los de la “Galería Bonino” de aquella época: Sarah Grilo. Guardo recuerdos imborrables de nuestras caminatas porteñas. Kasuya Sakai. ya que el quinto experimentaba con la geometría. casi metafísica. El Pucciarelli estaba a mitad de la pared lateral de ese lado y el de Olga Ló- pez. “Gurí” Jáuregui y el “Negro” Molina. a los pocos meses. José Luis de las Heras. la delicadeza cromáti- ca y el vuelo lírico de Ocampo. cualidades que mantiene intactas. como Carbajal -no recuerdo el nombre. viajábamos a Bue- nos Aires. entonces estudiante de Arquitectura y hoy prestigiosa intelectual y profesora universi- taria en Nueva York. Miguel Ocampo. los de derecha. Debo resaltar la calidad de la geometría lírica de Gri- lo. Mauricio Tenembaum y “Lipo” Lipovetzky. unas dos veces al mes. en el “Museo de Arte Moderno” a la que también concurrimos. en el centro de la pared de la izquierda. Los tres eran los que más me interesaban. Sobre todo los cuatro prime- ros.Tampoco los política- mente reaccionarios. Me acuerdo que en la muestra de Van Riel el trabajo de Alberto Greco estaba colgado a la derecha de la puerta de ingreso a la galería. EL BLUES DE LA CALLE 51 en el tiempo.

Hoy recuerdo a ese grupo. Pucciarelli. el muy joven Polesello. En ese entonces Bonino quedaba en la calle Maipú. geométricos como Ary Brizzi. a la vuelta del Di Tella y a sólo me- tros del “Bar Moderno”. los escultores Julián Althabe. cerca de la salida de la Galería del Este. Maza. ya admirado y respetado Carlos Alonso. nada más. mi paraíso inal- canzable. que estudiaba en la “Escuela de Bellas Artes” de La Plata y luego se convirtió en la esposa de Leonardo Fabio. y la sutileza de los trabajos de entonces de Clorindo Testa. así me conmocionó. a su pintura y a nuestras visitas a Bonino y hasta percibo el perfu- me de aquella sala coqueta. especies de retrospectivas que van cambiando temporariamente. así lo sentí. También se sumaron al poco tiempo los ditellianos. 285 . Algo similar me sucedió un tiempo después ante la obra de Miguel Ocampo justo en La Cumbre. me topé con un Grilo de aquella época y fue verlo para revivir virginalmente la misma experiencia estética de la primera vez. desde una casi adolescente y espontánea Martha Minujín hasta el serio. grises intermedios y negro. Kemble. dos platenses que eran muy jovencitos: Carola Leyton. sobre todo los jóvenes participantes de las aven- turas creativas de Minujín y de los espectáculos teatrales. en una galería de la calle Arroyo de Buenos Aires. que eran en blanco. Entre ellos. Lalo Painceira el gesto suelto y hasta violento por su libertad. Entre ambos extremos concurrían habitualmente pintores infor- malistas como Greco. elegante. Formidables pintores todos ellos. los inte- grantes del “Grupo Espartaco” liderados por Carpani y Mollari. Heredia y Papparella y fotógrafos como Roitger. Ocampo se refugió en ese Edén y levantó allí una gran sala para mostrar trabajos suyos. que se sentaban todos en la misma mesa. López Anaya. y “Chalo” Galina. Hace dos años. Olga López. el excelente figurativo Roberto Duarte. en las caligrafías de empaste negro sobre fondos blancos o rojos de Sakay. como si la niebla hubiera puesto un velo entre la obra y el espectador. cercano al informalismo. Este bar era el sitio de reunión obligado de los pintores de ese tiempo. que presentaba los cuadros con marcos uniformados con un fondo negro y dorado frontal. Mc Entire y Vidal. con figuras geométricas que se esfumaban en el fondo desdibujando sus límites.

Compartimos la mesa y los vi- nos. tan poca que compartimos la mesa con los únicos clientes: los escultores Heredia y Althabe y otro pintor del que no recuerdo su nombre. sopas y otras comidas que hoy al recordarlas. También una acalorada discusión. porque era sumamente racional en su enfoque sobre el arte. entre perfu- mes y trajes carísimos. acostumbrado a dar clases. ya que lo nutría con anécdotas y humor. nos dábamos una vuelta por el “Moderno” y nos sentábamos en una de sus mesas que a veces compartíamos con colegas porteños conocidos y siempre nos enriquecíamos por las charlas mantenidas con ellos. A veces terminábamos comiendo en un bodegón pequeño con grandes murales que quedaba en la cortada Tres Sargentos entre Reconquista y San Martín. Era alto. Recuerdo un día de semana. Althabe era un escultor ligado a la geometría y a las expe- riencias de Pevsner. Sin em- bargo. cada vez que viajábamos a Buenos Aires. pero sí me acuerdo que trabajaba en escenografía en el “Teatro Colón”. gracias a él. ciudad en la que se destacó como diseñador de joyas. EL BLUES DE LA CALLE 51 que mutó en Marcial Berro en París. con una larga barba negra. atrapaba con su discurso ameno. Allí llegábamos nosotros en 1960 y hasta finales de 1962. cerca de donde se abrió con posterioridad el “Bárbaro”. pude ver a Tamara Taumanova gratis luego de que en el “Mo- derno” me prestaran una corbata que anudé sobre una chomba azul que vestía. museos y a Squirru. Allí comíamos guisos. albóndigas. Pero me di el lujo de ver a esa maravilla rusa en “Giselle” y cómodamente sentado en la platea baja. muy delgado. Recuerdo que al escuchar 286 . después de visi- tar galerías. Gabo y Bill. Conversador. jóvenes con aires provincianos y ajenos a esos mundos. me instalan en el invierno. bifes a la criolla. Trabajaba el metal generando formas virtuales que intercomunicaban el espacio interior y ex- terior. Heredia todavía no había llegado a los magníficos trabajos que lo consagraron posteriormente. Lo que no le gustaba era escuchar. casi todos más grandes que nosotros. Su aspecto tenía algo de profeta y provo- caba respeto. con poca gente en el bodegón de Tres Sargentos. Eran formas livianas como alas y que Althabe llenaba de poesía. Tiempo después.

Cuando caminábamos por la vereda se abrió la puerta del “Florida Garden” y salieron tres parejas de edad mediana. girando en esa Florida desierta como si lo hiciera en el gran sa- lón del “Palacio de Invierno” en la Rusia zarista. si era invierno. No pertenecés a esa boludez romántica”. Me conmovieron muchísimo. Al- gunas veces íbamos con alguna amiga. como si hubieran concurrido al “Colón” o a una cena en los cercanos “Círculo de Armas” o “Plaza Hotel”. camisa blanca de cuello sin planchar y corbata negra. Desde ya que no le hice caso. con aspecto de rabino porque vestía un traje gris oscuro con un sobretodo negro. llegamos a una Florida desierta y comenzamos a caminar hacia plaza San Martín. A medianoche salimos todos juntos. Althabe me cortó de plano y me dijo: “¿Ves? Vos no sos informalista. Y ahora recuerdo que hacía frío. novia o pareja. porque en el tren siempre se padeció el frío. Tu persona- lidad es la de un pintor concreto. le preguntó: “¿Usted viene siempre a este baile?”. Otro recuerdo fuerte. incluyendo la de su obligada partenaire. Hacéme caso. todos muy bien vestidos. lo que condicionaba el regreso porque había que volver más temprano y con mayor razón. arte pensante. tanto cuan- do visité su Museo particular en Barcelona como cuando voy 287 . Era tal la presencia y la calidad de los trabajos que nos enmudecieron. empezó a tararear un vals en voz muy alta y tomando delicadamente de la mano a una de las señoras. me topé en directo con las obras de Tapies. te guste o no te guste. Los informalistas no saben todo eso que vos me decís ni les importa. Lalo Painceira mi argumentación teórica a favor del “Informalismo”. de manera muy ceremoniosa y muy serio. impactante. Mientras tanto. Althabe. fue la gran exposición de los informalistas españoles en el “Instituto Di Tella”. ante la risa de todos. Finalizado el vals. pendejo. Por eso tenés que hacer geometría. estaban allí y no eran reproducciones. Por fin. la acompañó hasta el lugar en donde permanecía su grupo de pertenencia y con una reverencia le agradeció haberle concedido el baile. Vos usás la cabeza. como todavía lo hacen. y gracias al denostado “Di Tella”. No siempre nuestros viajes tenían finales tan brillantes. pasó su otro brazo por su cintura y comenzó a bailar con ella el vals.

La dependencia del Di Tella es una cosa muy explícita. primero Europa. en un diálogo mantenido con John King se refirió directamente al Instituto Di Tella (El Di Tella de John King. por ejemplo. a jurados extranjeros. que miraba permanentemente ha- cia los grandes centros emisores. A mí me parece una equivocación fundamental contra la que he luchado siempre en mi trabajo crítico: el traslado de modelos. fue Antonio Saura y también el “Museo Nacional” tiene una de sus crucifixiones. que posee la colección Di Tella y están dos de aquellas grandes obras. sin rehacerlos de acuerdo con una intención nacional. Si bien es cierto que la opinión de Marta Traba se hizo escuchar cuando el Grupo Sí ya no existía.UU. una forma sumisa y pasiva de aceptar la dependencia cultural. editado por el mismo instituto en 2007). que ha sido un arte muy dependiente. la introduc- ción al pop art. Agrego algunas voces teóricas que me importan. que sí tuvo que ver con nuestro tiempo. sino que es un fenómeno argentino muy caracte- rístico de la historia del arte. Traba expresó a John King que el examen sobre el Di Tella no se debe reducir a ver qué pasó en esos diez años y qué cosas hicieron o dejaron de hacer. movimientos que corresponden a otros grupos humanos. otro que me pegó muy fuerte. Otro que me gol- peó hasta el knock out. go- yesca. de los ‘happe- nings’. las maderas de Lucio Muñoz. Tendría que sumar los bellos grafismos automáticos de Cuixart y desde ya. o no. sino simplemente trasladándolos. si estaban dependientes de lo que pasaba en los EE. después los Estados Unidos. siguiendo lo mejor de la tradición española. 288 . mágnífica. EL BLUES DE LA CALLE 51 al “Museo Nacional de Bellas Artes”. trágica. de los espectáculos. del arte norteame- ricano (…) Entonces empieza esa apertura a todo.

el superrealismo ortodoxo cayó en manos de costureros. refiriéndose a la geometría. Lalo Painceira Ahora sí paso a reproducir textos que nos llegaron a tiempo en 1960: Como si se tratara de una respuesta parisina a la desaforada voz de Tomás Maldonado. el “Tachismo”. los artistas nórdicos. el superrealismo y el expresio- nismo figurativo. Cita a Frédeéric Nietzsche: “El arte no tiene necesidad de certeza. sus galerías. todo el “Informa- lismo”. bastan cinco años”. su revista. Va hacia su objetivo. 289 . Antaño se necesitaba una generación para que una Escue- la nueva se academizara. el “Arte Bruto” y en general. No se puede menos que aplaudir la iniciativa de Tapié y su deseo de abrir en el arte actual el camino de una nueva aventura. una década antes. entre las dos guerras habían enriquecido la pintu- ra: la abstracción. En el siglo del avión a chorro. Sus teorías llegaban posiblemente con oportunidad. No tiene por qué preocuparse de saber adónde va. su salón oficial. Me parece que el arte del porvenir superará a las corrientes que. justo en el momento en que el arte abstracto (la geometría) se anquilosaba. sus funcionarios. Y agrega: me gusta que una pintura llegue al extremo de no ser ya una pintura” (Dubuffet). por sí mismo y sencillamente. vidrieris- tas y publicistas. La abstracción pura sólo podía servir para las artes aplicadas. el expresionismo se academizó con Lorjou y Bernard Buffet. 1959) hablaba entonces del “nuevo academismo abstracto”. Michel Ragón (El arte abstracto. porque algo propio lo impulsa a desplegarse”. Cada uno de estos había llegado a su esclerosis.) y los grupos “Cobra”. sufría su esclerosis junto con su academia. que según él se superó gracias a los aportes de la “Escuela del Pacífico” (EE. Editorial Víctor Lerú.UU.

“A la ciudad hacía le hacía falta el ‘Grupo Sí’” La Plata. El éxtasis total’”. más allá del clima o los cimbronazos políticos que provocaban las continuas asonadas militares. la magia. EL BLUES DE LA CALLE 51 Michel Tapié: “es a través de la obra de de Dubuffet que me fue posible advertir un arte diferente contra las impotencias del academismo abstracto y a favor de obras donde ‘la expresión sólo ordena. en los meses de plena actividad. tenía nuevos integrantes. mantenía las agitadas características de una Capital de provincia convertida en ciudad universitaria. las mesas de los bares de barrio se quedaban sin tema de charla. el que nos brindaba argumentos para rebatir a los antagonistas de entonces. El 23 de junio nos aguardaba una 290 . meses de receso. de marzo a diciembre. el paroxismo. la larga sucesión de mesas ocupadas por jóvenes discutidores. Era nuestro catecismo. ya en el flamante 1961. nos permitió ampliar el círculo a otros grupos y enriquecernos con el diálogo al surgir otros temas y. Desde ya. En ese tiempo se estiró la vere- da de mesas sobre 51 con los dos nuevos bares aledaños y en esos largos atardeceres. Al finalizar febrero ya contábamos con nue- vas propuestas para el grupo. Sin embargo. la mayoría hijos estéticos de Cartier y por lo tanto. Reclamo a los pinto- res lo excepcional. también autodidactas. comenzamos a pergeñar nuevos proyectos. nosotros compartimos el contenido de estos textos. por lo tanto. El arte debe ser hoy estupefaciente. era casi un pueblo pequeño. de este fundamento idealista del arte. es decir. Mermaba la presencia juvenil en sus calles al ausentarse los estudiantes del interior y del exterior y sin torneos de fútbol. después de la polémica exposición de noviembre. Porque el Grupo Sí. nuevas y obligadas lecturas. en el “Capitol” continuaron nuestros encuentros porque vivíamos a nuestra manera. de siestas obligadas y atardece- res que se estiraban hasta el aburrimiento. En verano. en donde cuesta descubrir el comienzo de la no- che. En esos anocheceres desganados de verano. Argumentos que venían de profetas reconocidos por sus aportes a la estética de fines de los ’50 y comienzos de los ’60.

Omar Gancedo (dos pinturas y una escultura). Hugo Soubielle (dos). 291 . lo que concretó tiempo antes de la exposición de junio. siguiendo el riguroso orden alfabético. Gancedo. Lalo Painceira muestra muy grande. “Huipzilopotei” y “Tótem Nº1”. Él era duro en sus críticas pero lo que descartaba. Saúl Larralde (tres pinturas). Antonio Trotta (cuatro) y como artista invitado. La mayoría de las obras carecían de título y figuraban sólo como “Pintura” o “Chapa” o “Collage” o “Materia” pero hubo excepciones. Al comienzo del invierno ya teníamos toda la agenda armada y sus contenidos. una exposición en Lima. en el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires porque significaba nuestra presentación oficial en la patria porteña que siempre hace sentir extranjeros a los provincianos. Pacheco los llamó “Escoria” y las enumeró del 1 al 4. Horacio Elena (una pintura). porque así lo preferíamos por considerarlas más acordes con el planteo estético informalis- ta. En el me- dio. enviados por el “Ministerio de Relaciones Exteriores” como representantes de la Argentina. César Ambrossini (dos pinturas y dos trabajos en chapa). Antonio Sitro (tres). Ramírez tituló una sola de sus pinturas. la exposición más importante para nosotros. además. yo. Horacio Ramírez (tres). directa- mente lo apartaba y ni siquiera daba su juicio. Carlos Pacheco (cuatro pinturas). Roberto Rivas (dos). que fue la realizada en el “Museo Provincial de Bellas Artes” y el 15 de diciembre. Dalmiro Sirabo (dos pinturas). Y nos volcamos a pintar porque Squirru nos visitaría para ver nuestros trabajos. Nelson Blanco (una gran obra horizontal). Los compromisos nos obligaron a trabajar fuertemente en obras que. Perú. Edgardo Vigo que exhibió una de sus máquinas inútiles. Carlos Sánchez Vacca (cuatro collages). César Paternosto (cua- tro obras). Nelson tituló su gran obra “Nacimiento de un genio”. Lalo Painceira (tres pinturas). inauguramos la ex- posición en el “Museo Provincial de Bellas Artes” de La Plata en donde expusieron. Alejandro Puente (tres). eran de gran tamaño. la Nº0’03. el 21 de noviembre. “Llagas en llamas”. en mi caso elegí un “Homenaje a Han Shan” y a las otras dos las denominé con la letra G y les agregué los números 3 y 4. A dos días de iniciado el invierno de 1961. César Blan- co (cuatro pinturas).

la ten- sión de lo natural a lo tectónico y a cierta configu- ración simbólica. bien a chorro o por grattage. EL BLUES DE LA CALLE 51 “El espejo de las dimensiones” y Sirabo también sólo una. Los porteños que se aventuran a exponer en nues- tra ciudad siempre tuvieron y tienen mejor suerte. la obsesión por lo inventivo. el signo. seguramente inspirado en el taller en donde entonces trabajaba en ese momento que era un local con entrepiso. y plantea de nue- vo las relaciones del hombre con el cosmos”. el gesto petrificado en la ma- teria. 292 . puede proceder de otra faceta del mundo contemporáneo”. que también caracteriza ka creación actual. que ya fue reproducido parcialmente con anterioridad. tempestades pasionales o magnética’. El Catálogo fue modesto. “El grueso empaste. atrayente por lo nuevo y desconocida. que se revela ante todo como una transformación en la técnica creadora. al rechazar el ilusionismo de la pintura tradicional y al orientar la actividad crea- dora hacia una profunda enfrentación con la mate- ria. con el curioso nombre de “Etruria la duplex”. En su página izquierda colocamos un texto de Juan Eduar- do Cirlot perteneciente a Ideología del Informalismo. un interés apasionado por ella y por todos los elemen- tos que se consideran necesarios. “El Informalismo. pero que vale la pena reiterar como definición de nuestra estética: “Con referencia al arte de este período se ha podi- do decir: el mundo que existe es el de la materia en movimiento. las modalidades más dinámicas y hervorosas. suprimien- do los últimos residuos del ilusionismo pictórico”. son factores dominantes de esta tendencia. lo hace con una fe. El Catálogo se imprimió en un papel rústico y de espesor importante doblado en dos. como correspondió siempre en los organismos culturales bonaerenses y el municipal platense a los artistas locales.

era así. desde ya. Para Pacheco pertenecía a Ganuza y si Carlos lo decía. Los tres bares estaban siempre llenos de jóvenes a partir del atardecer. segu- ramente de Amílcar Ganuza. de jóvenes. No nos extrañó entonces que la exposición. Nos turnába- mos. sumaron por primera vez el aporte crítico que no se limitó esta vez a la prensa local. “El Día” y “El Argentino” le brindaron una cobertura importante desde el mismo anuncio de la inauguración de la muestra. luego iremos particularizando. Lo haremos en el todo. Porque allí estuvimos siempre nosotros para explicar. más propicio que el que nos acompañaba el año anterior. Además. comenzó a referirse a la exposición: Pasemos al análisis del Grupo Sí. Lalo Painceira Reitero que fue a partir de esta exposición que la movida de calle 51 alcanzó la plenitud que mantendría al menos por dos años más. A continuación transcribiré fragmentos de una muy extensa nota crítica aparecida a los dos días en El diario “El Día”. de algún centro que escapara de las tradiciona- 293 . contara con una gran cantidad de público y sobre todo. Y ese fenómeno ocurrió todos los días. con una larga nota firmada nada menos que por Romualdo Brughetti. porque no faltábamos a nuestras mesas del “Ca- pitol”. Al existir ese caldo de cultivo. para dar razón de nuestra expresión pictórica y también. desde la mis- ma inauguración. que fue por demás generosa. de nuestra ubicación frente al mundo. Después de criticar a las autoridades provinciales por la pre- cariedad del Catálogo y por la falta de un micrófono para la charla de presentación a cargo de Jorge López Anaya. Ahora éramos locales. La falta de precisión en la data de la autoría se debe a que yo la recuperé gracias a Carlos Pacheco y ambos sólo contábamos con fotocopias que carecían de esa especificación pero puede consultarse en el archivo de “El Día” en la edición del 25 de junio de 1961. sino que abarcó también a la prestigiosa “Criterio”. los diarios platenses. Había una necesidad de existencia de algo compacto.

sangre necesaria para toda renovación. El domingo 25 de junio el diario de Buenos Aires. tiene un sello de calidad sincero”. desde lo colectivo. “La Na- ción”. Además. EL BLUES DE LA CALLE 51 les tejedurías de cosas chabacanas. Exci- tación perfectamente justificable en ellos puesto que. de los trabajos realizados. pintor por pintor. 294 . A la ju- ventud le hace falta ese calor necesario. Sangre sana y pura. también informó sobre el acto inaugural de la muestra en la que habló Jorge López Anaya. Ve- mos así un panorama halagüeño para la plástica platense que trascenderá por méritos propios ba- sados en valores reales. y finaliza afirmando que la exposición debe ser para el Grupo “un calmante grande para una gran excitación. Este todo se une perfectamente y da como final una exposición de los elementos que es sello de eso ‘químicamente puro’ que todavía están investidos…” El medio ambiente platense respondió. Análisis se- rio y resultados no fáciles. ¿por qué no? La de tener fe suficiente como para capitalizar alre- dedor suyo un nuevo movimiento. Y si obser- vamos bien la exposición es fácil ver que ya em- piezan a sentirse alejamientos del informalismo en algunos. Búsquedas rompedoras y no cau- ces clásicos. crítica ponderativa por cierto. Caminos difíciles y no trillados. la necesidad de individualizarse y. Esas insti- tuciones artísticas tradicionales que presentan el panorama de apetitos desmedidos y de con- secuciones personales deben ser destruídas con las armas que sustenta como oro más preciado este GRUPO: honestidad y respeto. el cambio fundamental en otros. a la ciudad le hacía falta el Grupo Sí.” La crítica continúa con una descripción individual.

lo que nos obligó a multiplicarnos para ex- plicar nuestra fe dando razones como catequistas de una religión nueva. La exposición prosiguió con una concurrencia diaria de pú- blico inusual para La Plata. ‘Pintura Nº2’ de Horacio Ramírez. ‘Pintura’ de Alejan- dro Puente. Lalo Painceira El martes 27. de la Escuela Superior de Bellas Artes de la Universidad local. de acuerdo al detalle que sigue: ‘Homenaje a Han Shan’ de Eduardo Painceira. director del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires visitó la muestra de pinturas del Grupo Sí. Miss Ward. el doctor Rafael Squirru. los dos diarios de La Plata dieron cobertura importante a la presencia en la exposición de Rafael Squirru. Por su parte. En esta oportunidad el doctor Squi- rru procedió a adquirir -con destino al Museo de Arte Moderno de la ciudad de Buenos Aires- varios trabajos del Movimiento Sí. ‘Pintura’ de Horacio Elena. adquirió la obra ‘Pintura’ de Carlos Sánchez Vacca. Tras formular apreciaciones acerca de la aportación nueva y moderna que en el informalismo ofrece el movimiento Sí. Nosotros fuimos todas las tardes a la amplia sala del “Museo” que era recorrida por grupos. prefe- rentemente juveniles. hija del em- bajador británico en nuestro país y del profesor Héctor Cartier. A los que mostraban mayor interés los invitábamos al 295 . ‘Huipzilopotei’ de Omar Gancedo. ‘Pintura’ de Dalmiro Si- rabo. ‘Nacimiento de un genio’ de Nelson Blanco. ‘Pintura’ de César Paternosto. ‘Pintura’ de César Ambrosini y ‘Pintura’ de Ma- rio Stafforini. y transcribieron el comunicado del “Museo”: acompañado por Catherine Ward. se mostró complacido con los ámbitos expositores de la sala…”. ‘Escoria Nº1’ de Carlos Pacheco.

Y fue una crítica importante. Brughetti sabía de lo que hablaba y lo expresaba en un lenguaje académi- co. mi propio juicio crítico. Abstracción. y deseo recalcarlo una vez más. fue el grito del alma de Rimbaud. Informalis- mo. son distintas denominaciones que apasionan a los artistas de estos días. el 13 de julio de 1961. La realidad aparencial ha dejado paso a una realidad más íntima y profun- 296 . Así también se incre- mentó notoriamente la cantidad de gente en los bares de 51. Fue Squirru el que nos dio la voz de alerta y salimos en grupo a comprar la revista. imaginativa y lírica. una muy extensa nota en la revista “Criterio”. igno- rando nosotros de quién se trataba. Fue el reconocido crítico y profesor universitario Romualdo Brughetti que publicó. en momentos en que los impresionistas estaban lanzados hacia el gran cambio de visión. según la feliz expresión de Edourad Ja- guer. Arte Otro. ‘Cambiar la vida’. seguidos por escuelas y tendencias que han llegado hoy a la supresión de la realidad aparencial. es la le- gitimidad que acompaña a dichas búsquedas. entendida esta aptitud como contemplación y acción simultánea a través de una experiencia profunda. pero con sus licencias poéticas. Y nos sorprendió. EL BLUES DE LA CALLE 51 “Capitol” y allí charlábamos entre todos. A continuación transcribiré fragmentos de su crítica. ex- presión en ese tiempo del catolicismo más actualizado y abierto. “Un grupo de artistas nuevos: ‘Sí’” “En esta página he expresado un juicio. con algunos conceptos teóricos que la enriquecen. no recuerdo ahora en qué librería de la ciudad. acerca de los movimientos artísticos actuales en la plástica. Uno de los concurrentes que nos escuchó en silencio. Se busca nada menos que revelar ‘la faz desconocida de la tierra’. ¿Hay poco o mucho de afirmativo en tales movimientos? Lo evidente.

“Quiero destacar especialmente los trabajos de Omar Gancedo. En ellos la pintura es me- nos un hecho meramente experimental y más una indagación viviente en el espíritu del arte y en su mensaje de los nuevos tiempos. Estamos en presencia del espíritu con su mundo de sueños y realizaciones potenciales. Carlos Pache- co. en esa necesidad de fundirse en el gran Tao. y la obra es el diálogo que nace de la unidad de esas energías del alma en su comunicación técnica y su realización estética. Piensan integrantes cultos de ese grupo juvenil -ninguno ha alcanzado los treinta años. pues hemos superado ya los años de las meras ex- plosiones anárquicas y formalistas. César Ambrossini. y también no menos en el estado en que escuchaba el modo de pensar de sus integrantes.” “Estas ideas han ido ordenándose en mí a medi- da que visitaba la reciente exposición del Grupo Sí de La Plata en la sala del Departamento de Artes Plásticas de esa ciudad. Y en verdad el hecho de que la imagen preceda a la forma.que el arte es un acto de fe. Porque evidente- 297 . algunos preocupados por la lectura de textos orientales o de interpretaciones del budis- mo Zen. de pasión y de amor. Eduardo Painceira. Mario Stafforini. Lalo Painceira da. Creo que esta- mos en presencia de un fenómeno importantísimo. Horacio Elena y Nelson Blanco. viene cabalmente a colmar las expresiones más logradas de esa muestra”. para penetrar en el espíritu creador con absoluta libertad en bus- ca de la más vibrante espiritualidad. de la literatura y la poe- sía chinas en donde el espíritu impera por sobre la materia. de la filosofía. y el tiempo quiere unirse con el espacio para una renovación sustancial no sólo de las formas del arte sino de la existencia toda.

desde Francisco Vecchioli a Mateo y tantos otros. en los que parece renacer la pintura-. Es- tán comenzando a decir cuánto sienten o desean expresar en su sentir emocional y culto. Saúl Larralde. No cabría así la angustia suicida. Sitro. veo a estos pintores en una actitud decidida y clara y les doy mi simpatía y mi apoyo”. hasta estos nuevos valo- res. sino el vivir una existencia por el sueño hecho realidad de los creadores. libre de ataduras con- vencionales. César Paternosto. Y las posibilidades humanas suplanta- rían toda imposibilidad radical frente al mundo. Soubielle. pero mu- cho más el logro en la creación de esos materiales transfigurados en la expresión o gozo artístico. Rivas y Antonio Trotta. entre ellos el filósofo Emilio Estiú. RO- MUALDO BRUGHETTI”. el dolor y la derrota. sin más instrumento válido que su he- rramienta espiritual. EL BLUES DE LA CALLE 51 mente. Horacio Ramírez. razón de ser de su vida. (…) Una ciudad de artistas ilustres -desde ese fundador que se llamó Faustino Brug- hetti a Emilio Pettoruti. y aunque aquí y allá por demás aparejea el andamio o la trama. importa el uso de los materiales. por haber sumado importantes adhesiones de intelectuales y poetas que se acercaron a la muestra. ¿Estamos soñamdo? El artista siempre se alimenta de sustancia inasible. Ojalá así sea. “El núcleo Sí está integrado también por César Blanco. Sánchez Vacca. en ubica en la avanzada por la cual el arte es creación del anhelo del hombre de dialogar con su existencia superior y ‘con el cosmos’. La pintura de La Plata se renueva por conducto de aquéllos y estos jóvenes. 298 . Dalmiro Sirabo. La publicación de la crítica nos tomó totalmente por sorpresa pero sirvió para acrecentar nuestro entusiasmo y además.

un gigante con voz de bajo que pese a su apellido español. Lalo Painceira generoso maestro que lidió con nosotros al impartirnos leccio- nes sobre existencialismo. “Ahora estoy aquí. con patio y parra en la parte trasera en donde nos quedamos hasta la madrugada. su novia de entonces y a punto de casarse. Sonaban beat. Nos hizo cosechar nuevos ami- gos que enriquecieron nuestra vida y la enriquecen aún hoy y también enemigos que nos obligaron a leer y a estudiar para 299 . Leyeron poemas Barragán y Fortín y también Roberto Ávila. que conocíamos a tra- vés de la pegatina de sus poemas en los muros céntricos de La Plata y que fueron al “Capitol” para invitarnos a una lectura de sus poemas./ Y un día lloraremos la lluvia que no en- sucia…”. como sucede en toda boda. en el barrio El Mondongo. que luego en los ’70 se transformó en uno de los grandes ilustradores de la Argentina a través de la Revista “Humor” y de “Humi”. con voz seca y entrecortada. Sirabo y puede ser que nos acompañaran Puente y Sitro. Ellos nos invitaron a una lectura de poemas que se llevó a cabo en la librería de calle 51 entre 11 y 12 que hoy pertenece a la Iglesia Católica pero que en ese momento. Raúl Fortín. Saúl se trasladó a París a los pocos años y fue uno de los grandes amigos de Julio Cortázar. de las de antes. era un local de libros de avanzada. Elena. A los pocos. Era una vivienda a la italiana. Los poemas tenían contenidos fuertes para ese tiempo. De manera innegable la exposición en el “Museo Provincial” nos visibilizó para los platenses. leía con voz leve su poema dedicado al hongo atómi- co Lida Barragán. Concurrimos con Nelson Blanco. y Lida Barragán. gatilló: “Hace tiempo/en mi casa/ guardo un feto…”. Al poco tiempo. Omar Gancedo se integró al “Grupo de los Elefantes”. tenía aspecto de mujik. Gancedo. Es en este marco que se sumó el “Grupo de los Elefantes”. Concurrieron en representación del colectivo. quien antes de morir lo nombró albacea de su obra. be- biendo y algunos bailando. un abanderado de la vanguardia poética platense que ayudó a la apertura de nuestras mentes. días Raúl y Lida nos invitaron a la fiesta de su casamiento que se realizó en la casa familiar de ella. Fortín. también se acercó Saúl Yurkievich.

En este siglo XXI estoy almorzando con Ambrossini para re- pasar el tiempo del Grupo Sí y del “Capitol”.Pero no calmo. Quizás el César se lo haya reservado para Pernosto. se suelta en sus recuerdos. más serio y más formal en aquella época. Porque sus obras eran fuertes. la admiración hacia su obra. Cuando vuelve al hoy. Ahora comparti- mos una mesa que poco tiene que ver con aquellas del “Capitol”. que además vendía de- liciosos sándwiches alemanes. que fue Grippo. 300 . al que iba por las tardes porque pertenecía al equipo de los casados y de los más grandes. que le permitiera tutearse con la belleza. como lo dije. 1962 y un par de años más de lo que no puedo dar fe porque yo me alejé siguiendo otros rumbos. EL BLUES DE LA CALLE 51 refutarlos. a veces. este modesto blues. violenta. viviendo en otras ciudades y frecuentando otros lugares. nuestra muestra en el “Museo” fue la que transformó a 51 en algo digno de merecer al menos. Y Ambrossini habla. Por eso. Castorina (Tono). esa que se le escapa en el ges- to veloz de la espátula o la pinceleta para apelar a una caligrafía expresionista. porque nació el 16 de febrero de 1932. Los primeros que se sumaron a la movida de calle 51 fueron “Los Elefantes”. arrastran- do platenses de valía como Blarduni y otra presencia fundamental para muchos de nosotros. vuelve a reírse de algunas anécdotas y retorna a la seriedad y al ceño fruncido como si dudara antes de mover sus piezas en una partida de su amado ajedrez. Porque es dueño de un excelente humor y era rápido para lanzar su risa ante cualquier ocurrencia de Poroto o Nelson o de una imitación de Soubielle. el “Tirol Chopp”. También allí. Godio y muchos más que iban de vez en cuando a los bares de 51. El reinado duró 1961. Es reservado y silencioso. Yo siempre lo llamé por su apellido: Ambrossini. preferentemente a la cervecería aledaña. se lo podía ver a Piglia y a otros que con el tiempo se convertirían en reconocidos escritores e intelectuales. pero no por su aspecto serio. Tiene el aspecto de estar dominado por una tensión. pero luego llegaron en catarata los ya nombrados del grupo Tandil con Di Paola a la cabeza. en mi caso. Con Víctor accedimos a Goloboff (Golo). pero muy bellas. lo único que permanece exactamente igual es el afecto y.

Narra sus recuerdos cronológicamente partiendo de su puber- tad y adolescencia en El Dique. Yo creo profun- damente en el arte. Ya estaba decidido a pintar. Pero entré en la Justicia Federal de empleado y me ocupaba la mañana. Eso es lo importante porque todos estamos hechos de buenas y de malas. 301 . “Yo siempre me revelo ante las cosas que para mí están mal y el arte siempre me salvó. discípulo por excelencia de Pettoruti. siempre te salva. porque todavía la considera experimental. Hugo fue siempre más receptor y después comunicaba. Con Alejandro y Poroto co- noció a Cartier y “me cambió la vida”. Picasso comunicaba lo que el ser humano necesitaba para que el hombre viva”. Ahora su mirada hacia el Grupo Sí le permite ser agradecido con aquel colectivo de los ’60. Comenzó a trabajar de letrista y le fue bien. que dividí para construír un entrepiso. Lalo Painceira elude precisiones sobre esa obra nueva que elabora casi en secreto y guarda. él también era un rebelde”. te levanta”. ‘El Guernica’ fue un cimbronazo. Yo era amigo de Chalo Larralde y Hugo Soubielle…Chalo era un tipo que te abría la cabeza. Pero con Cartier cambió mi vida y abrí el taller en el garage de una casona vieja de techos altos de la calle 39. Por eso fue el discípulo de Cartier que mejor lo tra- ducía. “Hice tres viajes a Europa que me enriquecieron muchísimo como observador y también me dieron la idea de lo irrespetuoso que fue uno. Allí estaba el genio. Pero eso vino después. Ambrossini piensa el Grupo Sí lo integró a la sociedad y lo hizo responsable. Con esa com- puerta abierta buscó el lugar que le permitiera volcar esa necesidad nueva que lo encendía y se le agolpaba en el pecho. “Hugo me enseñó mucho y aunque no lo pareciera. Te pone de pie. Los tres pintábamos en 39 y allí iba Cartier a veces a tomar mate después de la clase”. manteniendo un trabajo administrativo oficial que le aportaba un sueldo seguro y le ocupaba la mañana. Así llegó al “Bachillerato de Bellas Artes” en donde se inscribió en Dibujo Téc- nico pero luego se pasó al turno mañana para ingresar a las aulas de la vieja Escuela y escuchar clases de Aragón y de Díaz Larroque. y el arte que permite una expresión tan libre. en donde conoció a Alejandro Puente que le generó la inquietud por la pintura.

porque se plasmaba el corazón. nuestro maestro”. no de sumar individualidades. Por eso aún hoy se lo recuerda y mantiene vigencia. tenían los vidrios empa- ñados e impedía ver los interiores. el “Adriático” y el “Tirol Chopp”. Lo conocí en Estudiantes en donde hacíamos Grandes Aparatos. Son las mismas interrupciones que sufrían las charlas. cuando me integré al “Ca- pitol”. por eso sentimos los vacíos que nos dejaron los que ya no están entre nosotros. También mantengo un reconoci- miento a las clases que nos dio Emilio Estiú y desde ya. muchas veces de un café para entrar al otro. El resto del día estábamos en nuestros talleres. Al comienzo éramos virgi- nales y anárquicos. Estábamos en lo mismo todos y defendíamos lo mismo. los debates que se daban en los atardeceres y noches no sólo del “Capitol”. poco a poco fue tiñendo nuestros debates. Y era bueno Nelson en eso. compromiso integral. Y creamos una amistad fuerte. Nuestra ideologización fue paulatina. Eso nos alejó del orientalismo. porque a mí siempre me interesó el deporte. se hizo 302 . este blues de la calle 51 se fue componiendo entre todos. En junio se disimulaba por la lógica ausencia de mesas sobre la vereda y los locales. es una expresión coral en donde cada uno tiene su solo. EL BLUES DE LA CALLE 51 “¿A que no sabés a quién conocía antes de que se formara el grupo? A Nelson. sino también de sus vecinos. Pero era un continuo entrar y salir de jóvenes en los tres bares alineados. quizás por la cantidad de gente. Por eso. No obstante. una unidad en la diversidad de expresión. ya era amigo de varios. no sólo la razón. Eso se en- tiende porque realmente constituimos un grupo. Pero poco a poco fuimos madurando e in- sertándonos en la realidad a la que ingresamos por la puerta izquierda. Por lo tanto. Sobre todo en sus momentos de ebullición. por eso el dolor posterior que nos ocasionaron las pérdidas. respetando la elección de cada uno”. “Pienso que el Grupo Sí fue un aporte porque lo hicimos con concepto de grupo. a Cartier. Como se ha visto por los recuerdos y las entrevistas que inte- rrumpen el relato. Porque en el Grupo hubo respeto.

Después de una escala técnica en el norte de Chile. Además todos nos tuvimos que calzar la máscara de oxígeno y cada tanto pa- saba el que oficiaba de comisario de abordo. elegidos por el voto del grupo. Mientras tanto “El Día” del martes 21 de noviembre de 1961 informa bajo el título de “Artistas argentinos exponen en Perú”. la de Lima y la del MAMBA. Era noviembre y con Alejandro vestíamos ropa liviana de estación. El texto de ambos diarios es similar. En cambio. avión militar que habían habilitado para pasajeros. para evitar que nos durmiéramos. de la tarde en las salas del Jirón Ancash 681 de Lima. y se inauguró el 21 de noviembre a las 7hs. Tomaron como fecha de inauguración la del día de nuestra partida. Yo pinté sobre un bastidor cuadrado de uno por uno. En páginas anteriores relaté que sólo podíamos viajar dos y que viajamos Puente y yo. Para la exposición en Perú teníamos que hacer una obra especial ya que concurríamos con una pintura cada uno que no podía exceder el metro por lado. cuando debió ascender a los siete mil metros de altura para sortear la Cordillera. El Catálogo contiene en tapa la fotografía grupal comentada al comienzo de esta larga crónica. en el largo asiento metálico ten- dido sobre el fuselaje del avión. nues- tro único objetivo como Grupo estaba puesto en las tres mues- tras que se nos venían encima: la del “Museo Provincial”. como la mayoría. fue congelante. La noticia apareció en los diarios platenses el 21 de noviem- bre pero contiene un error. sólo que “El Argentino” sumó el nombre de todos los exposi- tores. Lalo Painceira visible a fines de 1961. representantes 303 . Viajamos sentados como los paracai- distas de una película de guerra. Se anunció que participaríamos de una mesa redonda y debate. llegamos y nos alojamos en la Ciudad Universitaria de Lima. que: Han partido para Perú los pintores platenses Ale- jandro Puente y Eduardo Painceira. Pero el avión no estaba pre- surizado. cuando comenzó el año. director de la “Escuela Nacional de Bellas Artes” del Perú. El frío. Parti- mos el 18 de noviembre en un Hércules. La muestra fue curada por Juan Manuel Ugarte Eléspuru.

desde el prostibulario. el mantenido con una poeta limeña que era compañera de un joven pintor que se encontraba en París. hasta las ruinas de Pachacamac. cercanas a la capital peruana. Allí debatimos y vaya que lo hici- mos. Puente y Painceira intervendrán en mesas redondas y debates sobre temas pictóricos de vanguardia. sus raíces se nutrían de la propia tierra. La exposición fue inaugurada el 18 de este mes. En realidad. Más allá de lo anecdótico. Se reunían todos los atardeceres después de trabajar en los talleres o de dar clases. bromas. Retornamos a fines de noviembre y el viaje se transformó a los pocos días sólo en memoria. estos pintores fueron nues- tros guías y nos hicieron conocer todos los rincones de Lima. en mi caso. a diferencia de nosotros. Estética en Alejandro y más política en mí caso. dejaron su semilla en nosotros. Con ellos también visitamos el “Museo de la Magdalena” con un antropólogo que nos sirvió especialmente de guía y que abrió los depósitos “prohibidos”. Nosotros pertenecíamos to- davía a esa Argentina obediente de la que habla Traba. su colección de tejidos y huacos precolombinos nos admiró y nos sacudió hasta dejarnos mudos. En la ciudad de Lima realizan una exposición en el Mu- seo de Bellas Artes que cuenta con el auspicio de la Escuela de Bellas Artes del Perú y de la Oficina de Relaciones Culturales del ministerio de Relacio- nes Exteriores de nuestro país. “Pensar que nos creíamos in- ventores de todo”. EL BLUES DE LA CALLE 51 del Grupo Informalista Sí de esta Capital. el barrio chino con sus casas de comida. en una noche de vino y sándwiches de aceitunas porque en su casa no había otra cosa para comer. anécdotas. Además del encuentro y del debate diario. pero también 304 . las mesas redondas y debates se trasladaron a las mesas del bar que frecuentaban los pintores más reconocidos de Lima. Si bien todos eran abstractos. Pienso que ese estremecimiento sumado al diá- logo con los pintores y. como el graciosamente llamado de los “huacos pornográficos” que hicieron exclamar al embajador francés -según nos contó el guía-.

Luis de la Puente Uceda ya realizaba sus primeras experiencias de reforma agraria en poblados de montaña y había fundado el MIR. la rea- lizada en el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires con tres trabajos de gran formato cada uno. Pero nos urgía trabajar en nuestros talleres. leído y respetado. lo que trasladé a las mesas del “Capitol”. muerto en esa gesta. quedó satisfecho. Terminaba noviembre y a los po- cos días inaugurábamos la exposición del “Museo de Arte Mo- derno” de Buenos Aires. La última se iba a llevar a cabo en julio del siguiente año. El viaje se trans- formó rápidamente en pasado. 1962. en ese Perú encendido que habíamos visitado. Las fotografías para el Catálogo ya habían sido tomadas por Julio Mitozky en junio. Lalo Painceira en información sobre ese abanico estético que para nosotros era desconocido y que sólo Gancedo manejaba: la cultura precolom- bina y su presencia viva en la América de comienzos de los ‘60 y particularmente. cuando realizamos la exposición en el “Museo Provincial”. hablamos aquella noche de vinos y sándwiches de aceitunas con la poeta. Fuimos con todo y al menos Squirru. en un local comercial aunque fue una muestra de formato pequeño en la que hubo ausencias y agregados. como la última muestra del total del colectivo. que había estudiado en los ‘50 en la Facultad de Ingeniería de La Plata. por eso estamos todos vestidos con ropa de invierno que no correspondía al caluroso diciembre de la muestra 305 . y que ocupó los dos pisos del museo. La crítica también fue positiva para el Grupo Sí. De todo esto y no de estética. que poco después sería la base de un enclave guerrillero. Mamba: Última gran muestra como “Grupo Sí” La última gran muestra del Grupo Sí. del Partido Obrero Revolucionario Trotskista. con todos sus integran- tes. Por eso los integrantes del Grupo tomamos. Javier Heraud. ya era un poeta comprometido con su realidad y pese a su juventud. Había publica- do El río (1960) y El Viaje en ese 1961. se realizó a comienzos de diciembre de 1961. Tampoco pueden pasarse por alto las experiencias con el campesinado de Hugo Blanco.

además de ser representativa de nuestra estética. una pared blanca descascarada en la que aparecía un “Sí” pintado en negro como graffiti. Pero en gene- ral no fueron muestras gestadas en el vientre mismo del Grupo. apuntó aunque no directamente. Porque seguimos exponiendo individualmente o en grupo. La fotografía de tapa. Mitozky nos hizo posar uno a uno ante una de nuestras pinturas que expondríamos también en Buenos Aires. mientras que la de Sánchez Vacca. el único que posa veraniego y en mangas de camisa. la presentación escrita por Squirru. se gestionó en la imprenta platense “Canclini e hijo”. Algunos no pudieron concurrir ese día. En el “Museo Provincial” se tomaron las fotogra- fías individuales y también la colectiva que ilustró el catálogo de la exposición del Perú y que debimos remitir con bastante ante- lación. Pero quiero resaltar la importancia para nosotros hoy de aquella última muestra del total del colectivo que habíamos pa- rido. un texto en llamas. Pero comienzo con el texto de Squirru: 306 . EL BLUES DE LA CALLE 51 del MAMBA. como Larralde. Fue el Catálogo más importante que tuvimos en la corta vida del Grupo. dedicó páginas a la obra de Puente y Paternosto?) y la diagramación perteneció a Juan Carlos Molina. con sentido federal. Por eso valió tanto la exposición de Buenos Aires y sobre todo. también perte- nece a Mitozky y es muy bella. un auténtico parte de guerra. al porteñismo centralizador. Nelson y César Blanco y las fotos fueron tomadas en sus casas. El Prólogo. la aportó él y lo muestra en una cantera puntana. enviando a salones o siendo invitados en muestras colectivas. ya maduro y reconocido intelectual. (¿pariente del entonces joven estudiante de Humanidades García Canclini que luego. Lo mismo valoramos mucho la crítica publicada en un impor- tante diario porteño. fue escrito por Rafael Squirru que. Pagado por el “Museo de Arte Moderno” de Bue- nos Aires. como el “Salón de la Provincia de Buenos Aires” y el “Salón del Arte Nuevo” en las salas nacionales de exposición.

Es la blandura de los que sucumben al elogio blando de una crítica blanda. El Grupo Sí es el reducto de los reacios a todo halago. Y no estábamos preparados 307 . A la inauguración concurrieron muchos pintores porteños. vienen de La Pampa y traen el espíritu de los conquistadores. ante el supuesto refinamiento de una cursilería poco viril. entre ellos quienes po- drían adquirir nuestros trabajos. gente vinculada al MAMBA y a Squirru. Traen estos jóvenes pintores la frescura y la fuerza de una sana y tonificante barbarie. Tan sólo que si la reciedumbre fuera sólo el producto de la necesidad ya no creería en ellos. esa barbarie que el hombre debe custodiar dentro de sí para no sucumbir a los aires viciados de lo de- cadente”. RAFAEL SQUIRRU”. Lalo Painceira El Grupo Sí es a la pintura moderna lo que las tropas del Gengis-Khan fueron al arte bélico de su época. ante todo ese ambiente hecho a base de acomodarse lo mejor posible a lo que ya existe”. Cuentan que cuando Alejandro Magno hizo su entrada en las tolderías tapizadas de los persas se jactó de la fácil victoria que suponía para un grie- go enfrentarse con la regalada blandura del Impe- rio de Darío. Esa blandura ha sido y sigue siendo la mayor amenaza del arte de los argentinos. Creo en los artistas del Grupo Sí porque creo que cuando la consagración les abra las puertas seguirán pobres de espíritu y alojados en esa condición muelle de la existencia que arrebató al hombre su exencia más profunda. vienen de La Plata. Yo los he visto trabajar en esos talleres a la intemperie donde el pasto crece entre las lajas del piso.

y creo que me sonrojé. en donde tengo uno de mis campos. que abrumaba con su nombre y sus apellidos. Cuando todo esto ocurrió. La Siam Lambretta se había transformado en un monoplano de ala alta y yo me había convertido en un copi- loto que manejaba el timón bajo una tormenta. haciendo equilibrio mientras me esforzaba por no caerme ni soltar el cuadro. seguramente. en comercializar lo que hacía- mos y por lo tanto. llegar a la parisina diagonal Gelly y Ho- bes. Omar. me quería conocer y comprarme una pintura. cercana a donde hoy se emplaza la “Biblioteca Nacional”. Ella ya estaba en Europa. Cuando finalizó la muestra le llevé el cuadro a una muy paqueta casa de departamentos en donde vivía un amigo de la señora de Martínez de Hoz. que habíamos llegado hasta ahí en la motoneta de Alejandro. Allí en la muestra. Aunque hoy parezca imposible ante la mercantiliza- ción que sufre el arte. Pero llegamos. no sabíamos ni teníamos idea cuánto po- dría costar una de nuestras pinturas. Me atendieron de manera muy amable y cuando este señor me preguntó si quería un cheque o efectivo. señor. La señora. Puente y Ramírez y poco 308 . luego por Callao hasta Las Heras y por esta avenida hasta Puey- rredón para. que es abstracto. nosotros nunca habíamos pensado en la posibilidad de vender un cuadro. lo primero que le pregunté fue cuánto le tenía que pedir. EL BLUES DE LA CALLE 51 para ello. yo atrás por Corrientes. Y lo voy a mandar al casco de ese campo en Córdoba”. La adquisición por parte del MAMBA de nuestras obras fue a un precio estipulado por Squirru que él mismo reconoció como simbólico. en efectivo”. sólo había transcurrido algo más de un año del 7 de octubre de 1960. Pero fue im- portante. respondí rápido: “en efectivo. día en el que nos co- nocimos con Nelson. cuando el mismo Squirru se acercó al grupo en donde me encontraba y me dijo que la señora Dulce Liberal de Martínez de Hoz. “Decíle tanto…”. pero a mí me llega así. No se imaginaba. Para mí es un paisaje serrano…Ya sé que no lo es y que es no figurativo. desde allí. en la muy afrancesada avenida Gelly y Obes. Pacheco. y riendo me tiró una suma que a mí me pareció cuantiosa y hasta me dio vergüenza cuando frente a ella. me ponderó la obra y me dijo que le gustaba porque “me hace acordar a las sierras de Córdoba. tuve que repetirla.

se ha- bía presentado con otro nombre. se rea- lizaron elecciones a gobernador y en las principales provincias. cuando expusimos en el “Museo de Arte Moderno”. golpe disimulado por la subordinación del entonces vicepresidente Guido a las imposiciones militares. como si el horizonte trazado por nuestros sueños personales estuviera puesto ahí. detenido y remitido a la isla Martín García. recibidos en 1961 para los integrantes del Grupo Sí. incluyendo la de Buenos Aires. Ese fue el marco que rodeó la muestra porteña. Y nos abrió camino a otras muestras y al desarrollo personal de cada uno de nosotros al disolverse el grupo. debió sopor- tar treinta planteos militares. Y fue pesado para todos los argentinos. libro que había seducido a miles de intelectuales de valía. había ganado el proscripto pero- nismo al que yo desde entonces voté y que. 309 . porque la realidad se había ya filtrado en nuestras virginales mesas de café. cargado de desengaño. en su escaso período presidencial. Lalo Painceira después. hacían equilibrio para poder gober- nar. Para poder juzgar esas claudicaciones debe tenerse en cuenta que Frondizi. frustraciones y promesas incumplidas. Frondizi. y por lo tanto nuestro todavía valorado gobernador Oscar Alende. fue acercarnos al cielo. Estímulos y apoyos que fueron muchos. obligadamente. Así finalizó el breve ciclo de Frondizi. pintores veinteañeros de vanguardia. Las luchas estudiantiles de 1958 se extendieron al oponerse la juventud que había apoyado a Frondizi a las medidas econó- micas que implementó y que contradecían lo que él mismo había anunciado en “Petróleo y política”. igualmente fue derrocado. colectivos y particulares. Y pese a que Frondizi intervino de inmediato todas esas provincias. sólo faltaban tres meses para que fuera derrocado. Pero lo cierto es que en ese tiempo. en este mundo y a mi edad. con el resto. Al reaparecer ahora en la memoria. Y no eran años sencillos para nuestro país en lo político. Incluso para nosotros. exponer en Buenos Aires y en su “Museo de Arte Moderno” (todavía no había comenzado el reinado exclu- yente del Di Tella). Y duele. a po- cos pasos de nosotros. Co- rresponde informar que previamente al golpe de Estado. En diciembre. entre ellos. con toda su fuerza. los hermanos Viñas. Por eso cuesta discernir entre los estí- mulos emocionales.

Cuadros y Exposiciones”. Está dentro de un gran recuadro a cuatro columnas en la sección “Notas de arte. Omar Gancedo y Antonio Trotta para luego nombrarnos a todos. A continuación transcribo sus partes esenciales. Prosigue disparando dardos contra los plásticos de Buenos Aires y resalta que “por obvio descartamos el cotejo con este otro grupo de pintores de la ciudad de La Plata de igual tendencia aunque reunidos bajo otra denominación y que ahora exponen en los pisos 8 y 9 del ‘Museo de Arte Moderno’. Saúl Larralde se dis- tingue por su gran sentido del color. aclara que “en más de una ocasión se convirtió en una selección blanda la convirtió en anodina vio a esta tendencia ya reducida al más puro academicismo”. a fines de diciembre de 1961. la nota correspondería a Manuel Mujica Láinez que en ese tiempo era el crítico de arte del periódico. mencionando tam- bién aparte. la cohesión. Dalmiro Sirabo incorpora al cuadro titulado “Homenaje a Gutemberg” los relieves en cartón de las rotativas de los periódicos sobre el cual se hace el vaciado 310 . César Pater- nosto acierta a definirse con una grafía en relieve y una extraña figuración en tierras tonales. Corrientes 1530. EL BLUES DE LA CALLE 51 Del incompleto archivo personal sólo puedo rescatar una crí- tica aparecida. creo que en “La Nación”. pero sin precisiones críticas. A pesar de lo expre- sado sobre el informalismo. lo reivindica. Ambrossini y Paternosto. el vigor y la lozanía de la presente muestra. De ser del diario de los Mitre. a Nelson Blanco.” “No obstante la buena impresión del conjunto. al- gunos nombres hemos retenido: El de César Am- brossini por sus cuadros de gruesos caracteres y una bella sugestión dinámica. Larralde. pero resalta particularmente los trabajos de Sirabo. La nota es extensa y muy ponderativa de la muestra en general y de los 16 participantes. estos 16 expositores abren un paréntesis que encierra una esperanza. Después de una larga introducción criticando a los informa- listas porteños porque “los tímpanos se acostumbran hasta con los gritones”.

Mazza.” A coninua- ción nombra al resto de los integrantes del Grupo Sí para finalizar su crítica afirmando “Movimiento Sí o Sí Movimiento. Pero con inocencia. se comenzaron a producir rupturas en cada uno de nosotros. Paternosto y yo. Nelson Blanco. entre otros. también fue sumamente exigente. a quienes admirábamos. se fueron estirando y nuestra mesa se fue incrustando en la realidad nacional poco a poco. Los descensos al “Galeón Rojo” 311 . Olga López. Y las modificaciones comen- zaron a visibilizarse en 1962. Aquella bohemia inicial de encuentros sin horario de finaliza- ción. Ambrossini. Omar Gancedo y Antonio Trota. entre cada uno y su tiempo. Es cierto. El ser invitados a esta exposición y colgar nuestros trabajos junto con los de Kemble. Los jó- venes de hoy carecen de aquél Edén. Otros de los nombres que es necesario distinguir de esta muestra son los de Nelson Blan- co. Promovimos hechos importantes como grupo pero a su vez. este flamante gru- po se lanza a la lucha”. También fuimos invitados al “Salón Ver y Estimar” de Buenos Aires unos pocos integrantes del Grupo Sí. Pucciarelli. significó a nivel individual un impulso muy grande que se sumó al de las exposiciones gru- pales que siguieron. Previamente a todas las muestras del Grupo Sí de 1961. Greco. producto de ese diálogo permanente entre lo individual y lo co- lectivo. Lalo Painceira en plomo. en Buenos Aires. Porque si bien el año 1961 fue pródigo en acontecimientos positivos para nosotros. con este rótulo afirmativo y optimista impreso en un afiche. crisis de crecimiento personales y seguramente. cuatro de nosotros habíamos sido invitados al “Salón Nacional del Arte Nuevo” que se llevó a cabo en mayo en las salas de exposición del “Palais de Glace”. Accedimos por invitación de los organizadores. 1962: Última muestra y dispersión Vivíamos intensamente.

totalmente ajenas a nosotros. EL BLUES DE LA CALLE 51 acompañando a los músicos de jazz se fueron espaciando hasta extinguirse. balbuceando. ante la simple pregunta de “Entonces. También surgieron nuevas obligaciones y compromisos. Al poco tiempo Horacio Elena y su compañera desde entonces. 312 . Horadado por la vida misma. noso- tros sólo conocimos la droga a través del síndrome de abstinen- cia de “la Flaca”. y que estalló una madrugada. ¿quién soy yo?”. del alcohol. la mudanza de Paternosto lejos. bajo un pelo que había elegido ser colorado. Se bebía en el “Capitol”. que nos buscaba en el “Capitol” para huir de su soledad y su dependencia. No solo. En 1962 todo eso se fue deshilachando. a la que ya mencioné sentada en el suelo contra el mostrador del “Capitol”. Siempre mantuvimos el afecto. buscando las palabras que se le per- dían entre la ginebra bebida: “vos no sos. Y punto. con el único exceso y a veces. Chuchi Muiña. Pero hoy pienso que. para resaltar su piel pálida y su aspecto de modelo de Toulouse-Lautrec en el Moulin Rouge. colorado. al menos en mi caso. La droga volvió entonces a ser parte de relatos litera- rios o transmisiones orales lejanas. con Cuba como paladín en nuestro propio continente. Como cuenta Trotta. muy bella en sus grandes ojos celestes cargados de dolor y siempre perdidos en la nada. muy joven y desconocida por nosotros. mucha. Ella. transcurridos cincuenta años. Como el Grupo Sí. la misma hermandad que continúa hoy. Quizás habíamos empezado a escuchar las voces de ese Tercer Mundo surgente. Estás siendo. le respondió perdidamente enamorado. Esperan- zas e ideología que empezaron a reclamarnos. la política ya había incrustado su cuña: tomar posición frente a la coyuntura nacional e internacional. formulada por la más mítica de todas las coperas. También los encuentros diarios se fueron espaciando qui- zás porque hubo casamientos. Las fiestas se fueron apagando en su inocencia. a ese Big Sur nuestro de City Bell. lo profundizarían en Brasil. Tanto que uno de nosotros. Un día no apareció más y nunca supimos más de ella. ¿te das cuenta? Al ser lo vamos construyendo…” y siguió recitando su existencialismo de manual ante una risa contenida que contenía mucha vida. no rojo. Al menos así co- mencé yo a transitar un camino diferente y sin retorno.

es- grimiendo esa sabiduría suya que se adelantaba a los tiempos. Una tarde. Después nunca más hablamos. Pero retorno a 1962. Creo que la primera reunión del “Frente Cultural” la hicimos en el comedor de mi casa paterna. ya en democracia y habiendo perdido mi soberbia juvenil. Y comencé a leer marxismo. Nadie se enteró de ese gesto. Ninguno lanzó una frase sectaria ni nadie nombró al realismo socialista. lo vi tomando un café y me pareció que me miraba. Había algunos conocidos y otros no. ya que mis padres se habían mudado a Villa Castells. o recordar desde mi niñez aquellos libros del maestro Fernández Coria. vos sos Aramís…”. El responsable era Mauricio Tenembaum a quien debo gran parte de mi formación de entonces gracias a su amplitud y antidog- matismo. me calificó. Gonnet. me marginó. todavía más pintor que músico. No me animé a llegarme ante su mesa para decirle gracias. A los tres o cuatro años y cuando ya había dejado de pintar. mantuve una controversia con Squirru cuan- do me invitó a participar en una exposición en la “Embajada de los Estados Unidos”. en la periferia norte de La Plata. Desde ya. con su talento. año que marca mi ingreso al mundo de la política. nada más. a la que 313 . a fines de los cincuen- ta y en plena lucha de Laica contra Libre. nos encontramos en un asado en el taller de Pacheco de Ringuelet. Armado de paciencia aleccionadora. porque tuve un interlocutor de valía que fue Víctor Grippo. pero tenía claro que esa era la cabeza de Goliat. Luego se su- marían otros compañeros. Estaban Gurí Jáuregui. Por ejemplo. Lalo Painceira Las opciones eran radicales pese a que dábamos los primeros pasos. Y no me acerqué. Con insolencia le dije que no. me abrió puertas que me hicieron desempolvar en la memoria los diálogos adolescentes con Bibi Párraga. No me invitó más a ningún salón ni a nada. Porque hubo una ruptura en mi relación con Squirru. Al poco tiempo me afilié a la “Federación Juve- nil Comunista” y pasé a formar parte del “Frente Cultural”. Estas actividades. y Víctor. en plena guerra de Vietnam. yo no era David y mi hon- dazo sólo me aisló. Y Squirru ya se reía de aquel desplante mío (“Si supieras los que enviaron obras y fueron a la inauguración”…me dijo riendo) y me aseguró que yo en realidad era un místico: “De todos es- tos mosqueteros.

Trotta perfeccionaba su sentido del color. Roberto Ortiz. Gancedo profundizó su expresionismo y era cada vez más antropólogo. Horacio Elena comenzó a buscar un arte so- cial figurativo. Sirabo marchaba hacia una geometría minimalista dejando el barroco laberinto de sus bellas caligrafías. en Nelson comenzaron a visibilizarse sus parras y gatos. en el comienzo de cambios que nos llevarían a nuevas metas. El 3 de agosto de 1962 se inauguró una muestra de cinco integrantes del Grupo Sí. en julio de 1962. ex- hibiendo nuestros últimos trabajos informalistas-informalistas. expusimos sólo cinco y allí comenzamos a desnudar los cambios. Pero por un tiempo mantuve mis viajes ma- ñaneros a Ringuelet en donde comencé a experimentar dentro del arte social sin abandonar el Informalismo. sus es- culturas. Puente y Paternosto dejaban adi- vinar un tránsito hacia una geometría espacial pero lírica. que sintetizaba cada vez más sus trabajos matéricos para valori- zar el espacio y dar lugar al nacimiento de formas simples. Pese a ello. Ambrossini sumó a la pintura. lo mismo que Sitro. era amigo de Saúl Yurkievich. mundo mágico que después regaló al mundo. El resto también había comenzado a transitar caminos de cambio. dirigente radical. Roberto. No todos participaron de esa exposición a la que invitamos a un figurativo-figurativo. como Víctor Grippo. muy cromática junto a Ambrossini que además. Esa fue realmente la última muestra del Grupo Sí. En mi caso fueron cinco. me fueron abriendo de la concurrencia diaria al “Capitol”. no siempre coincidentes. exhibiendo varios trabajos cada uno. incursionaba en las tres dimensiones. Pacheco se sumergía en una pintura cercana a lo que en Francia se llamó l’art brut. más una relación profunda con una compañera que mantuve por tres años. lo mismo que Larralde y Sou- bielle comenzaba con una figuración testimonial y profunda. al menos conteniendo la obra de la mayoría de sus integrantes y manteniendo fidelidad al Informa- lismo. La tapa del Catálogo fue una xilografía de fondo negro 314 . En la próxima. que sería al mes siguiente. resolvimos hacer una muestra en el local de ese amigo-protector del Grupo. Así estábamos todos. EL BLUES DE LA CALLE 51 se sumaron el primer año de mis estudios en la “Escuela de Cine” de La Plata.

en la realidad. seguramente obra de Pacheco que fue uno de los mejores grabadores argentinos. no tenía vida. Paternosto y Puente. Sin embargo. En el CV todos nos reconoci- mos todavía como integrantes de Grupo Sí desde su fundación. lucha de áreas que se anulan y duplicación del conflicto por intromisión de rugosidades y relieves. Lamentablemente sólo guardo la fotocopia de un recorte de la crítica del diario “El Día” del 25 de agosto de 1962. Lalo Painceira con un estampado blanco. En un espacio abierto. en cierto modo de alegato-. La exposición tuvo una muy buena repercusión de público y crítica. Pacheco. Los expositores fuimos Ambrossini. la de hoy podría ser la anti ar- quitectura. Lo insinúan sus ‘villas miserias’. 315 . Su desaparición fue de muerte natural. un cierto resplandor metafísico irrumpe de pronto en la obra y la ilumina. en algunas visiones a la orilla del mar y en la chacra con molino -estas interpretaciones temáticas son siempre riesgosas-. En el tríptico figurába- mos los cinco en riguroso orden alfabético con nuestro CV y una fotografía al pie del texto. Su pintura fue ayer la anti pintura. el Grupo Sí ya se había agotado. virtual -proclive a la nueva figura- ción que no debe sorprender en un arte. Parecería ser que su pintura sigue siendo el ‘anti anti’ por excelencia. un tinte entre simbólico e informalista que introducía perfectamente a la exposición. yo. en la parte que sólo se refiere a mi obra. Amílcar Ganuza dice lo siguiente: Painceira viene de la arquitectura…cuya decep- ción lo llevó al informalismo. que daba desde su ca- ligrafía expresionista. De él conserva el tono espiritual: un joven que ha descubierto la mentira de los valores consagrados. un más allá se levanta de la apariencia sensible. prolóngase una actitud que in- strumenta lo absurdo: uno de sus cuadros mues- tra esa ruptura intelectual de la unidad. Allí. Y sin embargo.

dormirán junto a mis libros y ropa en algún depósito. de 1961. a “la chacra con resplandor metafí- sico” según Ganuza. lamento profundamente no ha- ber podido guardar ninguna pintura mía. en ocasión de otras muestras. metejón que me posibilita mantener un diálogo sensible y vivir la experiencia única de enfrentarme a una obra ajena y. Hoy. que en ese entonces era su esposa. se la regalé al director de teatro y admirado profesor mío en la “Escuela de Cine”. Me emocioné y mucho al reencontrarme con ellas por primera vez y sorpresivamente en el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires en una exposición de su patrimonio. EL BLUES DE LA CALLE 51 Según mi recuerdo. Lamentablemente. De todas las que quedaron en mi poder. A los dos años. Creo que todavía la guarda Dora Baret. El resto de mis obras se perdieron a causa de las vicisitudes por la que atravesó mi vida y que no viene al caso relatar. como por ejemplo en la muestra homenaje al Grupo Sí organizada por el “Centro Cultural Borges” de Buenos Aires conjuntamente con la Secretaría de Cultura de La Plata. porque siempre que iba a mi casa la ponderaba. profundamente ena- morado de la pintura. Pero no están guardadas. comprobando que el “Homenaje a Han Shan”. Allí permanecen cuidadas y todavía se exponen. Casi con seguridad habrán sido destruídas o en el mejor de los casos. Después. transcurridos cincuenta años. Carlos Gandolfo. Eso sí. se sumaron las otras dos pinturas. pinturas que fueron adquiri- das durante las muestras. según me comunicaron. pienso que la más importante fue una de mis villas miserias que posteriormente adquirió un arquitecto marplatense para una vivienda que había diseñado y construido para un cliente particular. sin embargo internalizarla hasta apropiármela desde el campo sensible. Eso sí. mantuvieron ese tono favorable. Allí estaba con mi compañera desde 1973 y mis dos hijas. Sólo sobrevivieron mis obras pertene- cientes al patrimonio de los museos. goza de una envidia- ble salud. la crítica a las obras de mis compañeros de muestra. Sólo pude hacerlo por poco tiempo. sus dueños la colocaron sobre el muro superior de una estufa a leña y ese calor constante agrietó la pintura de manera irreparable e irrecuprable. me he convertido sólo en un espectador de las artes plásticas. que se expuso en las dos ciudades y que contó con el estudio 316 .

Stafforini. aunque lo haya depositado en ese horizonte lejano. parias y sin protección. En el Catálogo se agradeció a los “Museos de Arte Moderno” de Buenos Aires y de Bellas Artes de la Provincia por la cesión de las obras que in- 317 . Sólo quedó una obra perdida de aquella época con la que jamás pude reencontrarme y que. Hubo algunos reencuentros posteriores a los que siempre fui convocado y de los que partici- pé y aún participo. formado por los “algún día” o los “más adelante” o “cuando tenga lugar”. Ocurrió el 25 de setiembre de 1969 en la sede de Sarmiento 2233 de Buenos Aires. Paternosoto. Ya en democracia y gra- cias a las gestiones de Cristina Rossi supimos que habían vuelto a Cancillería y que los sucesivos cambios políticos las dejaron allí. Nelson Blanco. importante y recono- cida a nivel nacional e internacional. Las pinturas que formaron parte de aquella muestra nunca retornaron a nosotros. mi ciudad natal. Se expusieron trabajos de Ambrossini. Puente. Lalo Painceira previo muy completo y académico de Cristina Rossi. ignoro su destino actual. Fue la que expuse en Lima. luego de vivir experiencias en otras expre- siones artísticas. Susana López Merino. siempre la con- sideré como una de las más bellas representativas. además del mencionado del Borges y de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de La Plata. Vale decir que recién en 1984 pude volver a La Plata. a los tres años me convertí en periodista y luego me volqué a la lucha política. en sus depósitos. Trotta y míos. etapa que no viene al caso relatar. infinito. El primero fue en la “Sociedad Hebraica Argentina y estuvo organizado y curado por Jorge Ló- pez Anaya. También se lo sumó a Vigo. modestamente. También hubo reconocimientos al Grupo Sí. a la que siempre extrañé y mucho. Por lo tanto. Y agrego que aún man- tengo el sueño de volver a pintar. Por eso fueron a remate y las adquirió un conocido coleccionista hoy fallecido. Allí se mostraron obras del Grupo Sí de los años ‘60 y ‘61 y ya tuvo carácter de homenaje póstumo. Pacheco. Exposición que debemos agradecer al empeño de la entonces Secretaria de la Municipalidad. Ele- na. Y lo hicieron dejando huella propia. Para terminar con mi vida posterior al Grupo Sí. ¿Qué sucedió con el resto? Simplemente decidieron caminar solos. Sirabo. Soubielle.

el pri- mer grupo de artistas platenses que siguió el hilo de su tiempo y se apartó deliberadamente de las tradiciones académicas que continuaban los pin- tores de las generaciones precedentes. quizás sin proponérselo. Pienso que un prólogo apto para ceder la palabra a algunos integrantes del Grupo con los que compartí almuerzos “de traba- jo”. Dada y el surrealismo. a mi entender. más por sus teorías que por sus obras. Pero lo dijo mejor y desde ya con mayor sapiencia. Y es importante. López Anaya nos denomina en el texto “Movimiento Sí” y no “Grupo Sí”. se integraron al esfuerzo -ya generalizado. internacional. Pero los informalistas. totalmente ajenas a las rupturas que el arte argentino había asumido desde la generación de 1930.con que un pequeño grupo de artistas iniciaban el proceso sobre el que articuló la desacralización de la obra de arte y la revalorización del papel del receptor. es transcribir el texto que escribió López Anaya. Después de la irrupción informalista en Buenos Ai- res. además de haber recibido importantes premios. Salvo en mi caso.la espontaneidad venía a reemplazar a la reflexión.” Con el informalismo -ya lo he expresado ante- riormente. lo evidencian. Jorge López Anaya en 1969: El Movimiento Sí constituyó. presentan- do la exposición en la SHA. los jóvenes platenses encontraron en el inform- nalismo una cierta manera de dar un nuevo fun- damento a la pintura y. porque “movimiento” engloba realmente todo lo que generamos en 1960. no se limitaron al automatismo ni al grafismo ausente de todo control de la concien- 318 . EL BLUES DE LA CALLE 51 tegraron la exposición. Como ocurría con Squirru. el resto ya contaba con un alto reconocimiento y prestigio en el medio plástico nacional y algunos.

re- chazo de la intención unívoca de la comunicación estética. según la acertada definición de Michel Tapié. sino la intencionalidad del concepto de forma como posibilidad de una máxima libertad de recepciones. no se trató de proclamar el anti-arte reeditando la po- sición Dada. tam- bién fue su intención la ruptura con los problemas plásticos. Lalo Painceira cia -técnicas surrealistas que pueden asimilarse a los informales. el Movimiento Sí posibilitaría la apertura que el arte platense manifestó poco des- pués con la ‘geometría cromática’ de Paternosto. demuestra que el optimista bautismo que re- cibiera de Rafael Squirru. si ser dadaísta era ‘gritar lo contrario de lo que el otro afirma’. Puente y Ambrossini. Otros quedaron en el camino. “De esta manera. las imágenes neosurrea- listas de Pacheco. sino de explorar un nuevo camino. En ese año mi historia de pintor había terminado. Más claramente. Fue mi manera de comenzar a 319 . como se ha supuesto. fue premonitorio”.ni a los procedimientos dadaístas del collage o los merzbilder de Schwitters. 3l ‘ingenuismo’ de Nelson Blanco. Exactamente. pero el balance del Grupo nueve años después de su primera exposi- ción. las ‘estructuras primarias’ de Sirabo y Sitro. ya era periodista y militante político. para convertir la obra informal en un campo de múltiples conclusiones”. la figuración de Soubielle y Ele- na o la sistematizada negación de la obra de Vigo. las ‘experiencias de Trotta. Esta tuvo características originales. ser informa- lista era ignorar lo que el otro afirma. para crear a partir de un estado primario sin voluntad de es- tructuración formal. Esto no significa el abandono de la forma como articulación del espacio pictóri- co. el art-autre.

Después. actividad en la que se destaca. le perdí todo rastro. dejó de concurrir al “Capitol” por lo que deduzco que habrá optado por la Arquitectura. Antes de cederle la palabra a alguno que todavía no habló. además de elegir la poe- sía. optó por el silencio y la reclusión del taller. ya mayor. más adelante se casó y se mudó a Córdoba. exponiendo individual. al menos yo. Chalo Larralde también fue abandonando la pintura poco a poco y terminó. Horacio Ramírez se fue alejando poco a poco del “Capitol”. siguió trabajando en la soledad del taller y exponiendo regularmente manteniendo sólo contactos muy esporádicos con nosotros. colectivamente e invitado a importan- tes salones. siguió trabajando y experimentando durante los años sesenta. César Ambrossini. pero nunca abandonó la pintura aunque haya dejado de exponer. Esta síntesis de sus logros no los describirá ni definirá como personas en donde su valor es mucho mayor al número de veces que expusieron o que fueron premia- dos o reconocidos. A Rivas. que fue su otra gran pasión. pero los mostrará en el lugar que ocupan en este mundo en el que priva la apariencia sobre la persona y el poseer sobre el ser. por esos misterios que cobija cada hombre en su propia historia. mereciendo siempre el elogio de la crítica. EL BLUES DE LA CALLE 51 buscar una respuesta a esa pregunta que se formula mi amigo. De los demás sólo puedo decir que César Blanco y Carlos Sánchez Vacca. quiero recorrer en apretada síntesis sus trayectorias. porque son hijos ejemplares del Grupo Sí. silencio abandonado para cumplir con sus obligaciones en la Justicia Federal y para jugar al ajedrez con amigos. cada uno en su terruño. el poeta platense José María Pallaoro: “Ellos son de este mundo/ Nosotros somos de este mundo/Y este mundo/ ¿de quién es?”. El resto siguió pintando y con gran repercusión. debiendo dejar el país en tiempos de la dictadura y se radicó en Suecia en donde diseña aún hoy joyas. setenta y ochenta. Gancedo. porque después de la muestra en el MAM- BA. algo ya sabido e infinitamente dicho. como Psicólogo social. uno de los más talentosos integrantes del Grupo Sí. finalizó sus estudios universitarios y con los años se convirtió en uno de los antropólogos más importantes de su Facultad ade- más de doctorarse y ser profesor titular. Por lo 320 .

incluyendo el de “Arte Moderno”. el más importante premio de la época. sintetizaré sus logros más importantes. las raíces de su tierra. El taller fue subvencionado por el Gobierno francés a partir de la presidencia de Mitterrand y visitado en numerosas oportunidades por quien fuera ministro de Cultura del socialismo. simplemente. Lalo Painceira tanto no se creen ni se creyeron ganadores sino. un pueblito de la campiña en la Picardía Francesa junto a Nadégè y sus dos hijos. en la capital francesa. pescaba. Murió así. mejor dicho. Nelson fue. fueron atemperados desde la poesía y la magia de los gatos. cuyo premio consistía en un viaje a París y una estadía de un año. conoció a Nadégè. Nelson Blanco: Al poco tiempo de la muestra del MAMBA en diciembre de 1961. Expuso en las más importantes galerías y museos de París. Nelson se fue alejando poco a poco del mundillo de las galerías. la que fue su esposa y compañera hasta que abandonó su cuerpo y se convirtió en un habitante del infinito. que es serlo también con los demás. un gran pintor. 321 . como si se hubiera quedado dormido en la orilla del río. de sus frivolidades y de las leyes de mercado. Desde entonces sólo volvió a la Argentina esporádicamente. pero ahora. Y se casó. De muchos ya hablé e incluso ellos mismos relataron sus experiencias ya instalados en el siglo XXI. Se quedó en su taller pin- tando y cuando llegaba el sol. de las mujeres. las parras y a partir de 1966. con ese público con el que entablarán un diálogo inin- terrumpido desde aquel 1960 hasta hoy. Jack Lange. Con esas pinturas ganó el “Salón Braque”. algo difícil de hallar en la plástica actual. creador de un lenguaje y un mundo propios de alta calidad pictórica. A fines de los ‘70 se radicó en Creve-Coeur-le-Grand. llenó de colores los ómnibus del lugar. Con ellos pintó murales en el pueblo y además. cargado del misterio y la poesía que siempre contiene una obra de arte. de una mujer. una joven- cita rubia y delgada que buscaba desde la danza contemporánea. Allí. aquellas formas y colores en violentos re- molinos de furia. en realidad es. porque su obra perdura y mantiene actualidad. similares a los cielos estrellados de Van Gogh. pintores honestos con ellos mismos. para cerrar este capítulo. Allí levantó el “Taller de lo Imaginario” iluminando la vida a cientos de chiquilines.

Obtuvo el “Premio George Braque” en pintura. entre otras distinciones. Era un prácti- co. pero luego se perfeccionó con Faustino Brughetti y en grabado. “Provincial de Bellas Artes” en La Plata. Rea- lizó más de cien exposiciones y sus obras fueron adquiridas por los Museos “Louvre” de París. el “Primer Premio de Vanguardia Contea di Bormio” (Italia) en pintura en 1969. en 1963. Pero se abría y se divertía cuando participaba de encuentros en el “Capitol”. sobre todo. cuando surgían esos problemas téc- nicos normales a todo autodidacta. él respondía a la consulta y ayudaba a superar el inconveniente. Con la prolijidad y pulcritud que siempre lo caracteriza- 322 . Fue una muy buena persona. Se recibió de Profesor de Dibujo y Pintura en la entonces “Escuela Superior de Bellas Artes” de la UNLP. firme en sus convicciones y sin dobleces. tanto en no guardarse sus conocimientos téc- nicos como en abrir las puertas de su vieja casona de Ringuelet para compartirla con nosotros como taller colectivo. y “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires. EL BLUES DE LA CALLE 51 Carlos Pacheco: Nació en La Plata en 1932 y nos dejó un frío día de julio de 2009. grabador y un gran maestro. Generoso. en las jornadas del trabajo diario. “International Contemporary Graphic Art” de Noruega. en los asados y en la fiesta de Ringuelet. Allí. un técnico al que poco a poco le crecieron alas para remontar ese vuelo poético que caracteriza. Su arte fue reconocido nacional e internacionalmente. con William Hayter en París y en el “Croidon Collège” de Londres. en lo de Gancedo y desde ya. Fue un destacado pintor. dibujante. en mi casa. aquél músico irre- dento al que rescató y brindó cobijo. Contenido. Pero no fue un intelectual. además de coleccio- nes particulares. a su etapa de geo- metría sensible. Para nosotros era trabajar con un maestro al lado. otorgado por el Gobierno de Francia. en 1982. el “Primer Premio en el Salón Nacional ‘Manuel Belgrano’” de la Municipalidad de Buenos Aires. Era callado. Entonces se soltaba hasta la risa de pibe ante las ocurrencias de “Poroto” o de Nelson o de “Shostakovich”. y como grabador. Lo dejé de ver durante años y lo reencontré en 1984 instalado en su casa de calle 58 a la que había trasladado el taller del Viejo Molino.

Han escrito sobre su obra críticos como Alfred Barr. en Milán y en Buenos Aires. Hirschorn. pero poco a poco su obra comenzó a poblarse de símbolos en superficies de gruesos empastes. En su paleta predo- minaban los ocres. Guggenheim. Sus trabajos entre 1960 y 1961 lo ubicaban dentro del informa- lismo matérico. Allí también daba clases porque le apasionaba ejercer la docencia en La Plata. Quizás sus búsquedas similares. Sus cuadros se encuentran en los más importantes museos de América del Norte y del Sur: MOMA. César Paternosto: Paternosto y Puente son. Carmen Waugh. Cecilia de Torres y Jorge Mara. Gottlieb. Aldo Pellegrini y el ya citado Néstor Gar- cía Canclini. entre otras. racional. Lucy Lippard. Era uno de los mayores del Grupo Sí y en el momento de su integración al colectivo. sin lugar a dudas. haya generado la aceptación crítica y de las grandes galerías internacionales. Había estudiado pintura con Jorge Mieri y asistía a las clases de Héctor Cartier. penetrando la historia cultural de la América precolombina y de manera fundamentada transformarla en cimiento de su acción creativa. tierras. transformándola en piel y en el corazón de sus obras. Lalo Painceira ron. Desde su desembarco en Nueva York expuso en galerías tan prestigio- sas como Denisse René. ávido lector y su madurez lo hizo tener influencia sobre el resto pese a no parti- cipar asiduamente de nuestros encuentros diarios del “Capitol”. Rockefeller y Pollock-Krasner Foundation. las carpetas con sus antecedentes y sus recuerdos. En 1967 se instaló en Nueva York y ganó las becas Guggen- heim. Ricardo Marín Crosa. Pienso que fueron esos símbolos los que derivaron en una geometría muy libre. 323 . en general. con una paleta totalmente opuesta y. En España hay obras suyas en el MNCARS y el Museo Thyssen-Bornemisza. cálida sobre fon- dos blancos. lírica. Ruth Benzacar. guardaba su obra. su ciudad a la que amó hasta regresar a ella después de haber vivido en París. los pintores del GrupoSí que adquirieron mayor relieve interna- cional. ya era abogado. negros y grises. Damián Bayón. Sofía Imbert de Caracas o Museo Nacional de Buenos Aires. Paternosto nació en La Plata en 1930. Era serio. Ambos están en un mismo nivel.

actualmente reside en España después de permanecer casi cuatro décadas viviendo en Nueva York. Estudió en la “Escuela Indus- trial” y de allí pasó a la Facultad de Arquitectura que le abrió las puertas del arte. Antonio Trotta: Es italiano pero la exaltación de su pasión meridional la deposita en su carácter y en su mundo privado. lejos del huracán de la gestualidad informalista. EL BLUES DE LA CALLE 51 Paralelamente a su obra plástica publicó sus investigaciones sobre los sistemas simbólicos abstractos de las antiguas civiliza- ciones de América con el título Piedra Abstracta (1989). en donde vive desde los años. Después. Allí. en las canchas de basquet adornadas con luces de colores. serena y también. Participó de todas las muestras del Grupo Sí en 1961 y 1962. con profundos fondos azu- les que iluminaban los acentos cálidos. que es muy pensada. Asimis- mo. dejó el Informalismo y derivó en una Geome- tría sensible y minimalista que lo depositó en los umbrales del Conceptualismo al que arribó en Italia. Nació en Stio. Inscripto como Puente en la tradición latinoamericanista que iniciara Torres García. Sus trabajos pueden admirarse en ciudades y pueblos del norte itálico y conmueve la poesía que hace brotar desde el mármol. con domicilio en Mi- lán y en Pietrasanta. pero muy bella. Jugó fútbol en los potreros y siempre recuerda cuando era adolescente y se colaba en los bailes de los clubes de barrio. En el lapso que media entre 1963 y su radicación en Italia. no en su obra. Su informalimo le permitió volcar una particular sensibilidad para el color en una pintura gestual. Hoy. se enamoró del tango. sumamente bella. con la sutileza de la brisa. instalándose en el barrio de Circunvalación. dejados por el ademán de su espátula. se ha convertido en uno de los escultores conceptualistas más importantes de Italia. Recuer- 324 . Se sumó al Grupo Sí después de la muestra del “Círculo de Periodistas” de noviembre de 1960. como la celebrada en el IVAM en 2001 con el título “Abstracción”: el paradigma ame- rindio. ha comisariado diversas exposiciones. traducido al inglés en 1996. provincia de Salerno. en 1938 y en 1946 viajó con su familia a la Argentina. de La Plata y ya era un plástico reconocido en el medio. expuso en las principales galerías porteñas. según consta en los catálogos de sus muestras más recien- tes.

Hugo Soubielle: nació en Carlos Begueríe. donde mostró el paisaje duro y áspero de un país golpeado. ciudad a la que se llega en cada uno de sus regresos parciales. Fue invita- do a la “Bienal de Venecia” en 1976 en donde presentó un bal- cón con flores y un farol esquinero. en 1934. color negro. Osvaldo Fresedo y su gran orquesta argentina. que es la reproducción en mosaico de una vieja etiqueta de disco RCA Victor 78. sumándose a las muestras posteriores hasta la disolución del grupo. y nos dejó sorpresivamente el 20 de febrero de 2006. fiel a sus climas tangueros. Fue uno de los fundadores del Grupo Sí aunque no participó de su primera exposición por la extrema rigurosidad que tenía en la valoración de la propia obra. Es entonces cuando Soubielle se interna dentro de un realis- mo crítico que no rehúye la ironía. Cada tanto aparece en sus obras.” En otro reproduce un texto del Borges del arrabal o de Cortázar. Era uno de los que más conocía de pintura. como en “Diventarono voce”. en pobla- ciones peninsulares donde ha dejado sus esculturas. Lalo Painceira do su “Le Madri di Plaza de Mayo”.M. Ha expuesto en los principales museos y galerías de Italia y Buenos Aires y también al aire libre. El punto de partida son per- sonajes clásicos que se codean con gente de pueblo y políticos de la década infame de los años treinta. en donde se lee ‘Cafetín de Buenos Aires’ -E. 325 . Ob- tuvo el “Premio Adquisición” en el “XXII Salón Nacional” que se realizó en Mar del Plata (1963) y el “Primer Premio del Salón Nacional” organizado por la Municipalidad de La Plata (1967).S. Su obra fue muy valorada por los críticos. Ama al país y también a La Plata. la Argentina.Mores. Estribillo cantado por Osvaldo Cordó. quizás porque transitó desde la abstracción hasta el realismo figurativo. un pequeño pueblo ferroviario y campesino del partido de Roque Pérez. Discépolo. una ronda de pañuelos blancos de mármol o el pañuelo blanco desplegado en mármol con una mínima lágrima de cristal en “Lacrime del 78”. el público y los jurados de distintos salones. pero también dio testimonio de nuestras tragedias. Su gran maestro fue Héctor Cartier a quien siguió sábado tras sábado entre los años 1957 y 1962 en la entonces “Escuela Superior de Bellas Artes” de la UNLP.

otorgado por el gobierno de Francia. Mario llegó a La Plata en 1959 para estudiar Arquitectura y los dos hermanos compartieron por un tiempo una pieza en la casa de 13 y 60 de una tía médica. de Jack Kerouac. buscando contactos que no logré concre- tar. expuso en importantes museos y galerías del país como el “Museo Nacional de Bellas Artes”. Luego de los galardones obtenidos y ya de regreso definitivo a La Plata. galería “Lirolay”. sus colores y su ta- lento. donde frecuen- taría a Julio Cortázar y a Emilio Pettoruti”. Él ya pintaba y había estudiado durante tres años en el taller de Basilio Celestino. Hizo sus valijas y marchó a Europa armado de sus pinceles. pero la sorpresa es algo cons- titutivo de su persona. Yo sumaría a una persona exquisita. EL BLUES DE LA CALLE 51 Recuerda el Catálogo de la exposición homenaje que realizó el MACLA después de su muerte. de su historia de joven rebelde no sólo en la teoría. vanguardista y lírica. Porque Mario se ha convertido en uno de los pintores más representativos de Ibiza. sobresale el Premio George Braque (1968). el “Museo de Arte Moder- no” de Buenos Aires y el “Museo Provincial de Buenos Aires”. Mario Stafforini: A la manera del Neal Cassidy de En el ca- mino. Des- pués. Lo que no deja de ser una sorpresa. desde 1966 hasta su retiro en 2000. pintor de Mar del Plata. que entonces tenía mi edad y era un excelente guitarrista que me abrió las puertas al jazz moderno. Por ese motivo. lo dejé para lo último porque los datos que brindo sobre él son extraídos de distintos sitios de Internet. Toro Stafforini. entre muchos otros. Mario se esfumó un día. que fue Saúl Yurkievich de quien era muy amigo. Fue Secretario del “Museo de Bellas Artes” de la Provincia de Buenos Aires y trabajó como realizador de escenografía en el “Tea- tro Argentino” de La Plata. que le per- mitió viajar a París para estudiar durante un año. seguramente en la época célebre de la “Escuela de Bellas Artes” de Tucumán 326 . formado nada me- nos que con Spilimbergo y Ramón Gómez Cornet. Toro se mudó a Buenos Aires y Mario se unió a nosotros. galería “Integral”. que “entre las numerosas y destacadas distinciones que obtuvo. sino fundamentalmente en la práctica. Mario nació en Mar del Plata en 1942 y se convirtió en amigo nuestro a través de su hermano.

. ese sol. Mario siguió trabajando y desde 1963 hasta 1969 expuso en las mejores ga- lerías de arte de Buenos Aires y La Plata y participó en salones. “El Laberinto”. Ya no es expresionista abstracto. Suiza. 327 . Mario era figurativo hasta que descubrió el Expresionismo Abstracto. el inaugurado por Pollock. Instalado en Ibiza regresó a la pintura con nuevas energías y entusiasmos y desde entonces no la ha abandonado como lo demuestran las numerosas exposiciones que lleva a cabo desde entonces en las mejores galerías de arte. Recorrió Francia. No hubo dudas. y la luz que refleja en el agua. Sobre todo. “Radio Uni- versidad de La Plata”. Expuso en “Lirolay”. el Sol aumenta desde la parte posterior. camino expresivo que parecía creado para él. Por lo tanto. “Witcomb”.. necesitó reflejarlo en las telas. el barco en- tra lentamente en la bahía. En 1969 Mario comenzó el viaje de su propia vida y lo hizo en el mítico “Giulio Cesare” rumbo a Europa.. Formó parte del Grupo Sí y participó de todas las muestras hasta la desaparición del colectivo informalista. sobre todo el norteamericano. este era el lugar. “Palacio de la Legislatu- ra” y en la “Galería del Mar” en su ciudad natal. Según se relata en Internet él mismo describió de la siguiente manera sus primeras impresiones de la Isla: “Era temprano en una mañana de invierno.. Ese paisaje. el poderoso cliché de la Acrópolis de Eivissa reclama los acantilados junto al mar. su lugar en el mundo. la luz. Italia y final- mente España. ese mar. ese pueblo que lo cautivó guían su mano para que los plasme en bellísimos paisajes que han merecido excelentes críticas. “Ver y Estimar”. la luz brillante. En Barcelona vivió un corto tiempo hasta que tomó un ferry en busca del Sol y de la leyenda de Ibiza. Lalo Painceira en donde ambos dieron clases. Este era mi lugar” Y a ese lugar.

mutaron en compañeros de otros sueños. a lo Sontag. de haber estado en La Plata. para vivir la obra de arte esencialmente. Muni Caretti. como Cecilia Cánepa. Juan Pezzani. Pau- la Massarutti. adoptándolos como hijos al ver que expresan la misma sed creativa y la misma independencia que sentíamos nosotros. Enzo Oliva. Pablo Contrisciani y Carolina Sardi. la pintura nunca nos abandonó. o los cielos y nuevos mundos de Lido Iacopetti. Para quienes mudamos nuestra piel expresiva para saciar otra sed. Bárbara Rodríguez Laguens. por el año ’60. otras necesidades. se convirtieron en amigos y también abandonaron la rigi- dez esquemática de antaño para crear obras dentro de una Geo- metría lírica de singular belleza. o los trabajos de la siempre arisca pero talentosa Graciela Gutiérrez Marx. hubiera formado parte del Grupo Sí. como Jorge Pere- yra. Me solidarizo con creadores que siguen fieles a sus mundos propios. lograron una importante trascendencia internacional. la Geometría sensible de mis amigos y también. Marcela Cabutti. los informalistas y expresionistas que persisten en volcar su pasional visión del arte. jóvenes grabadores. Gabriel Berlusconi. y en otros casos. Pero quedan cuatro voces por tradu- cir y corresponden a fundadores del Grupo. o de ese pintor-pintor que es Miguel Ángel Alzugaray. Estos nombres son los que acuden hoy a mi 328 . Dalmiro Rebolle- do y. hoy convertido en simple espectador. Julio Ricciardi. EL BLUES DE LA CALLE 51 Recuerdos y reflexiones de cuatro fundadores del “Grupo Sí” Como refleja la crónica. los integrantes del Grupo Sí que persistieron en su vocación plástica. y el compromiso sanguíneo con su tierra y su pueblo de Enrique Arrigoni. ya residiendo en el exterior. En mi caso particular. Hernán Cédola. Francisco Isasmendi. como la perfección y belleza de las obras de César López Osornio quien. a los que he seguido. Ahora amo y gozo la figuración. también me conmueven las obras de los integrantes de una valiosa generación intermedia. Los viejos enemigos del arte concreto. allá. dejé de lado viejos sectarismos y prejuicios. Sumergirme en esa experiencia mara- villosa que no tiene similitudes. pintores y escultores. por nombrar sólo algunos de los ya consagrados.

Ce- cilia Cánepa. la calle de tierra sobre la que se levantaba su casa en El Dique. por- que así anida en la memoria afectiva de todos nosotros. allá lejos. en su paraíso mediterráneo que se llama Sitges. De todas estas cosas hablaré a continuación con Antonio Si- tro. Lalo Painceira memoria pero soy injusto. nos preguntamos todavía. Pienso que la fidelidad a mi pasión estética de antaño renace en mi conmoción interior cuando me planto ante las obras de los que conformaron mi cielo lejano de los sesenta. no se nota en su pintura que es geométrica y minimalista. sigue llevando en su alma el barrio. que brindará su mirada sobre lo que le llegó desde aquellos años desbocados en los que nació el blues de la calle 51. sobre todo. el Chichino. la Escuela Nº23 y. como Tapiés. Todo esto sin embargo. Es “Poroto” Sitro. ¿Lo viste a “Poroto”?. nuestro “Gallego” y con Horacio Elena. Es un acto de fe y la fe se ha renovado y está vigente. porque hay muchos más y hay nuevas generaciones jóvenes en esta La Plata. 329 . a sus dos hijos. Elsa Herrero. Cerrará el ca- pítulo la reflexión de una artista de la generación más joven. calle y esa sabiduría popular en la que fue educado por el Negro Tinta. fue. nuestro “Puntano”. Una sola forma recortada en el espacio plano. Dalmiro Sirabo. Poroto encontró este lenguaje expresivo junto a Sirabo y Trotta al disolverse el Grupo Sí para anclar en esta expresión sensible de lo mínimo y puro. Pollock y Rothko y en nuestro país. Y es “Poroto” Sitro por- que pese a los años. Ellos contarán su arte de hoy y recordarán los sesenta. Saura. a su compañera maravillosa. el César. la vecina fá- brica de Gas con carbón de coque. es y será la ciudad de los pintores desde los tiempos de Pettoruti y Juan Cruz Ma- teo. nuestro “Poroto”. luego existo”. De Kooning. con ese aporte actual y que descubrí a mi regreso a La Plata. entre otros y también por la noche. que además del título que ostenta de ser de la Ciudad de los poetas. ba- rra que le dio esquina. Antonio Sitro: No es Antonio Sitro. muy lejos. que sigue fiel a sus afectos y a su sentir el arte como en los ’60. aquella barra de pibes entre los que estaba Alejandro Puente. de un gran pintor argentino y porteño como Jorge Abot y de todos aquellos que ponen su sangre en cada obra y que entienden que todavía vale optar por el “siento. Ale- jandro Puente. como lo reconoce.

El Grupo me entusiasmó. Y me envalé cuando comprobé que además de reunirnos en el bar a la noche. las discusiones que había. fue fundamental el instalarme en Ringuelet. material en el oficio. Siem- pre andaba con una lapicera de dibujo y papelitos en los que 330 . Para mi formación práctica. Uno lo recuerda al Poroto de aquellos años por sus ocurren- cias pero también por su búsqueda obsesiva de expresión. No sólo por la pintura sino también por lo que se hablaba en las mesas del “Capitol”. El Gru- po me sacó de un montón de cosas y orientó y cambió mi vida. Fue entonces cuando Ale- jandro Puente. Él me había hablado del Grupo porque conocía mis inclinaciones artísticas y sabía que me gustaba la pintura. Se incorporó a los cursos del “Teatro de la Universidad” que dirigía Juan Carlos Gené. Creo que Pacheco era un obrero de la pintura. EL BLUES DE LA CALLE 51 Sitro fue actor y comenzó muy joven en el “Club Mariano Moreno” de su barrio y después estudió teatro al concluir la ca- rrera de meteorólogo en Buenos Aires. tra- bajó en “Los Muertos” y cuando estaban preparando “Verano y Humo” se produjeron cambios en la Universidad que hicieron naufragar aquella valiosa experiencia. bajo la influencia de Pacheco y sus consejos. lo llevó al “Capitol” y me sentí en mi salsa. Y me incorporé y Pacheco me abrió las puertas de Ringuelet para que me instalara allí. ¿Vos sabés que siempre me atra- jo la pintura? Yo de pibe trabajaba de repartidor en una panadería y entraba a las exposiciones y las recorría admirado. Todos los días aprendía algo con él. la cosa iba en serio porque todos laburaban mucho en sus talleres. a fines de 1960. La inquietud estaba.

quien llevó el Informalismo a su provincia. como lo hacía hace cincuenta años en las mesas del “Capitol”. Dalmiro Sirabo: Si Antonio Sitro es “Poroto”. Tuve una buena recepción y hasta Iommi ponderó mi obra: “¿Sabés hablar inglés?” me pregun- tó. Al llegar a nuestra ciudad ya era informalista. haciendo bocetos que no concretaba. además. con esmalte sintético y aditamentos. Eran formas prima- rias que desarrollaba en el espacio real. lo que posibilita la escul- tura. Ahora sí es el regreso definitivo”. en el quoncet en donde dábamos clases con Kleinert. Allí. Las llevamos a Buenos Aires y premiaron una de mis obras en una muestra al aire libre. comience a sacar papelitos de sus bolsillos para mostrar bocetos de futuras pinturas. en el momento en el que charlamos por última vez. Regresamos en 1981 pero nos volvimos a ir a España y nos quedamos has- ta 2005. el general Adaro. Estas experiencias fueron el umbral de su opción por Arquitectura y de su mudanza a una pensión de La Plata. Dalmiro Sirabo es el “Puntano”. pensé bien mi trabajo y lo pinté y vi que era bueno y lo expuse. viajamos a España en donde vivimos muchos años pero alternadamente. Con entusiasmo de niño. porque me quería mandar a Londres. Dalmiro se contagió y comenzó a expresarse en trabajos informalistas. Después empezaron a salir los cuadros uno tras otro” En 1965 comenzó su labor en la Geometría y se lanzó a las tres dimensiones con maquetas de esculturas. Pero siguió un año de sequía sin poder pintar. con mi compañera Elsa Herrero que es pintora y egresada de Bellas Artes. Pero sólo estuvo un año de uniforme y después pasó al bachillerato común en donde conoció en sus últimos años a Carlos Sánchez Vacca que ya era pintor y. abril de 2011. estudió en el “Colegio Militar” por influencia de un tío. prepara una muestra primero de pintura y luego hará una de esculturas. “Al primer basti- dor me lo regalaron y me entusiasmé. “Buscaba formas elementales que sensibilizaran al espectador. Estaba buscando. Por Dalmiro accedimos al Informalismo y comenzamos 331 . Es posible que de visitarlo en su taller. lo conocí el primer día de clases. Lalo Painceira plasmaba bocetos de lo que serían sus cuadros. anécdota que ya relaté. Nacido por lo tanto en San Luis. Eso me quedó dando vueltas y poco tiempo después.

ese hilo invisible que nos hace crecer. y en sí mismos consti- tuyen un símbolo en donde se manifiesta un entre- cruzamiento cultural. salvo en 1966. Éramos hermanos. Pero fue muy bue- no lo del Grupo. También importó el impac- to que me produjo la obra de Ellworth Kelly. Siempre pintó en donde vivía. aquello de que cuando a un arte lo hacen todos. Como dice Franc Isasmendi. cuando comenzó a realizar trabajos espaciales con Trotta en City Bell. a ver ex- posiciones en Buenos Aires como aquella informa- lista que nos pegó tanto. que es un extremista del minimalismo. los otros vendían cuadros. Un poco me pasó lo que decía Herbert Read. pintábamos y discutía- mos. Para el Puntano. EL BLUES DE LA CALLE 51 a transitarlo Horacio Elena y yo. Siempre es importante cuando la gente se une y tiene un emergente. el grupo dejó en todos sus integrantes un sello: mientras nosotros leíamos. Fijáte que en el Grupo prácticamente no hubo rasgos egoístas. son mandalas. con una obra muy despojada pero sustentada en la geometría. ‘mi curriculum son todas las personas que conocí’. hasta nuestro tiempo. nuestras salidas al cine. Pienso que ahora cuando me dicen que mis trabajos tienen algo de oriental es por eso. pero en un momento dado sentí una especie de satura- ción. Compartíamos todo. se convierte en artesanía. Sus imágenes me impresionaron porque sentí que eran las de un místico. En la charla de nuestro almuerzo de trabajo reconoció que sentía una gran atracción por la materia. lo que dejó en nosotros. 332 .

a trabajar la luz de los atardeceres. “Esculturas. A continuación un resúmen de los salones y muestras de las que participó: “Experiencias Visuales”. expuso individual y colectivamente en numerosas oportunidades. “Nuevas Técnicas”. Después me doy cuenta que realmente había aprendido con él a armonizar los colores. California (1971). ingresó a una geometría minimalista y sensible que todavía lo expresa. “Museo de Arte Moderno” (1971). creo. “Cen- tro Cultural Recoleta”. “Obras 1960/1985”. “Arte al Sur”. representó a la Argentina en la “Bienal de París”. Centro Cultural Recoleta”. Buenos Aires (1968). “Galería Birger”. “Recordando al Di Tella” 1960. “Museo Nacional de Bellas Artes”. “Arti- culaciones Espaciales”. Arte en las Plazas de Bue- nos Aires”. “Multigeo- metrías”. “San Francisco Collège of Arts”. Buenos Aires (1995). Buenos Aires (1994). “Fundación Lorenzzuti”. “Dal- miro Sirabo”. Buenos Aires (1968). “Simposium de Esculturas Catalinas Sur”. “Nueva Expresión”. “Esculturas Premio Leopoldo Marechal”. “Articulaciones Espaciales”. propio. Buenos Aires (1998). “Museo de Arte Moderno”. Centro de Artes Visuales”. “Materiales”. “Museo Nacional de Bellas Artes” (1978). “Nuevo Ensamble”. “Mu- seo de Arte Moderno”. “Cen- tro Cultural Recoleta”. Buenos Aires (1971). La Plata (1978). Lalo Painceira “Yo aprendí mucho de Pacheco. Recibió premios. 333 . “Museo Provincial de Bellas Artes”. Buenos Aires (1999). La Plata (1985). Buenos Aires(2002). “Premio Fortabat”. “Dalmiro Sira- bo”. “Museo Nacional de Bellas Artes”. Sirabo. en un camino más personal. “Arte Argentino 78”. La Plata (1977). “Septiéme Bienale de París”. Buenos Aires (1976). “Museo de Arte Moder- no”. “Museo de la Universidad Católica”. “Buenos Aires” (1968). la misma que usaba al hacer pin- tura al aire libre y de la que nunca se apartó. Buenos Aires (1967). de la naturaleza”. París (1971) “Dalmiro Sira- bo”. “Arte Multi-Espacial. la “Visión Elemental”. Buenos Aires (1978). de ese momento en el que toma la paleta de la academia. “Museé d´art Moderne”. “Panorama de la Escultura Argentina Contemporánea”. “Arte Joven”. para empezar a trabajar primero con nosotros y en 1964. al concluir el Grupo Sí. “Museo Nacional de Be- llas Artes”. “Experiencias Espaciales. Buenos Aires (1989) “30 del Sur”. “Museo Nacional de Bellas Artes”.

las visitábamos en nuestros viajes a Buenos Aires. nuestros ta- lleres. Por eso. intelectual y melancólico. Horacio Elena: Desde joven Horacio se escuda en un lati- guillo: “no intelectualizo lo que hago y me niego a analizarlo. lo que me cuenta es un análisis de su obra que siempre respondió a sus necesidades interiores y a sus vivencias. recuerda hasta el olor de las galerías cuando a fines de los cincuenta y principios de los sesenta. ¿Viste que hay una relación particular entre el artista y su obra? La obra es como otra persona y hasta te cambia las ideas y te lleva por distintos caminos. Me gustaba trabajar las texturas. no sé si es lógico. su último recuerdo: “Vos sabés que un día le dije que admiraba su obra y él me miró. Hasta creo que ver la pintura de Greco me hizo más informalista. pero se ha dado”. poner el color. pero en aquél momento éramos under. nos manejábamos fuera del sistema. Nosotros teníamos nuestras cuevas. Dejo que las cosas se vayan dando y hasta ahora ocurrió así. vos tuviste hijos y yo no’”. aunque no lo reconozca. 334 . EL BLUES DE LA CALLE 51 Dalmiro fue gran amigo de Víctor Grippo e incluso compar- tieron por un tiempo la vivienda. Y trabajé con los del Grupo en eso. Ahora es distinto todo. porque el afecto per- dura. También melancólico. la materia. so- bre todo en las exposiciones de los informalistas y en Bonino. le dedica a ese flaco desgarbado. Las disfruto. ¿te acordás? Recuerdo todavía la con- moción que me produjo la obra de Alberto Greco y la de Kasuya Sakai. Ginsberg… ¿Sabés qué rescato de aquél tiempo?. y pese a su advertencia. No podía haberlo por la misma ac- titud frente a la pintura. Yo me paso horas mirando mis pinturas. nuestros reductos como el Capitol. la gente que conocí. No hubo un análisis previo de mi parte. se rió y me contestó: ‘Puntano. Era como si la pintura estuviera todavía fresca. Por eso nos llegaban tanto Kerouac.

Lalo Painceira Ellos son parte de lo que yo soy ahora. Además de ser uno de los ilustradores más importantes de Cataluña. La primera. “Otra experiencia fuerte. Chuchi Muiña que integra el personal no profesional de “Médicos sin Fronteras” con sede en la vecina Barcelona. mirando desde la ventana de su taller el mar y la playa. Es como si la sensibilidad social y política de ambos se acicateada al unísono por los mismos motivos. ha vuelto a exponer. Ahora. en África y en Medio Oriente. de una técnica impecable. todo lo social y a partir de entonces nunca me alejé de eso. sería otra persona. De nuevo marcha junto a su compañera. la instalación de su escultura “Mujer mirando el mar” en el principal paseo de Sitges y la segunda. Allí volcó su obra nueva. Si yo no hubiera caminado esa vereda. muestran las llagas de un mundo que no aprende de sus propios horrores. La que habla del dolor. Son excelentes y los ha mostrado en La Plata. Horacio fue informalista y participó del Grupo Sí hasta que se casó y en 1963 se marchó a Brasil con su compañera. porque en Brasil lo que yo sabía hacer para ganarme la vida era pintar y busqué hacerlo. me resulta imposible plantearme una geometría estricta”. Sus cuadros. en el sitio en donde antes había un mercado. hubiera estudiado una carrera formal. Es el re- cuerdo de un tiempo feliz. “Fue 335 . En 2010 tuvo dos pruebas importantes. cuando quiero volver a la abstracción me cuesta y desde ya. pero también la que habla del amor y del deseo. Instalado frente al Mediterráneo. Con la técnica informal pasé a la figuración porque me impactó la realidad que vivía en ese momento. lo impacta todo lo que sucede en la otra costa. la muestra gigante inaugurando la gran Sala Municipal de esa vieja ciudad de pescadores. en el MACLA.

era el dueño de una Siam Lambretta. Y no está dispuesto a negociarla. Pero no me cuesta imaginarlo en su ámbito. volvió a Sitges en donde se encuentra aho- ra y en donde lo veo y charlamos vía Skype. Después le aconsejó ir a las clases de Cartier y también a algunas de Martínez Solimán. Pero se reconoce auto- didacta. Después de esta charla que prolongó nuestro comensalismo. Pese a que tuvo que trabajar desde muy joven. dibujos que prolongaba con sus lápices de colores y cuadernos para expresar aquel mundo niño. esta vez con carbonilla. Porque les hablo desde mis obras y quiero saber si me escuchan”. Alejandro es el polo opuesto a Horacio Elena. como lo exigía su alto car- go administrativo en el “Ministerio de Obras Públicas”. comenzó en 1964 junto a Paternosto su búsqueda dentro de la geometría sensible. quizás surgido de las historias del abuelo. En esa época comenzó su amistad con Chalo Larralde. en cada encuentro. los mode- los. En una de ellas se le acercó César López Osornio y charlaron. Y resultó algo natural. Alejandro Puente: Alejandro es un pintor que alcanzó recono- cimiento internacional y nacional en el más alto nivel y sin em- bargo. su interés por la pintura nunca claudicó y visitaba toda exposición que podía. que le hablaba del mariscal Tito caminando por la calle Nueva York de Berisso. porque Ho- racio entiende la autonomía como sinónimo de libertad. 336 . la que todos envidiábamos como lo mencioné. que a diferencia de otras es sumamente ordenada pero que no tiene horarios. Por eso. al concluir el Grupo Sí. EL BLUES DE LA CALLE 51 un test porque me interesa la reacción de la gente. la suya. Era y es racional y su acto creador fue siempre también un ejercicio intelectual al que añadió lirismo y también compromiso a partir de entroncar su lenguaje expresivo con el arte prehispánico. le aflora aquel pibe de El Dique que en el pizarrón de la Escuela hacía los dibujos para las fechas patrias. Lo invitó al taller y retomó el dibujo. En ambos. Paternosto y Nelson Blanco. Además. los seres más queridos. Cortázar decía que en toda ciudad hay que construir la propia isla. esa isla. las fotos motivadoras. Cuando yo lo conocí vestía un traje “Príncipe de Gales” gris y corbata. Cada uno de nosotros lo sabe y ha marcado territorio impo- niendo el propio cielo al intruso.

porque era lo que sentía y por lo tanto. Nunca falta a nuestros encuentros y mantiene su fidelidad al modernismo. que dijo riéndose: ‘Hay. “En aquel tiempo. tan importante que pudimos soportar aquél frío terri- ble que sufríamos en Ringuelet. Pese a todos sus logros. En ese mis- mo año. Entre ellos los poderosos MOMA de Nueva York y “Reina Sofía” de Madrid. ya de regreso a Nueva York. expuso los tejidos de las culturas originarias de nuestro continente. Fui informalista por eso. la vanguardia era el informalismo y hoy pienso que yo siempre tuve una mirada hacia adelante.Conmigo pintaba Poroto y me acuerdo un día gris. Fue el inicio de una trayectoria de pintor que lo hizo ganar el “Premio Konex”. ¿te acordás. Alejandro sigue añorando aquella esquina de El Dique que al reunirnos. Quizás ese sentimien- to de barrio es el que le hizo abrir su sensibilidad a la propia tierra. los combates callejeros del Mayo francés. helado. ¿te imaginás lo que sentía- mos nosotros en el galpón del fondo?.. con viajes cortos a Europa que le permitieron vivir en 1968. Su obra fue adquirida por los principales museos. Además fue nombrado miembro de la “Academia Na- cional de las Artes”. al reconocimiento recibido. Lalo Painceira Ganó en 1966 la beca Guggenheim y se instaló cuatro años en Nueva York. comenzó a investigar sobre el arte precolombino y encontró un fuerte vínculo entre sus bús- quedas y las de aquellas culturas. en el del Grupo Sí. Y salió la muestra y el Grupo nos potenció a todos y fue muy importante. evo- ca con singular gracia relatando las aventuras de él y aquella barra de amigos entre los que estaba Poroto Sitro. si nos viera Leonardo…’” 337 . Lali- to? Ni una estufa. En la pieza en donde vos pintabas hacía frío porque los techos eran altos y había mucho vidrio.. el “Gran Premio Nacional de Pintura” y llevó su lenguaje de geometría amerindia a todo el mundo. Trabajó e hizo una muestra en Nueva York en donde además. lo que tenía que hacer. nada.

Nada más. de edificios en una ciudad tan distinta de aquella de hace cincuenta años. es otro. Aquí. salvo muy válidas excepciones. de obras indivi- duales. Todas son creaciones grupales y también trabajan el tex- to como herramienta de comunicación. Pero es una mañana de comienzos del oto- ño de 2011. Pero el barrio. y la generación intermedia y todos ellos miran ese futuro infinito que va dejando de ser individual y que poco a poco se va transformando de nuevo en sueño colectivo. Entonces. Por el contrario. Si bien estamos los “adultos mayores”. vivía Nelson con su parra. en la base gris de veredas y pavimento. nucleamientos transitorios formados para una muestra o para facilitar la exposición de las obras. desde su creación de la mano de la democracia. que desembocaron en los dra- 338 . ese eufemismo que pretende esconder la vejez. como la ciudad. como grupo. La Facultad de Bellas Artes está colmada de estudiantes que buscan la expresión a través de la forma. Un fenómeno que comenzó en tiempos dramáticos de desazón y de crisis. artistas de lo que queda” que practica un Arte Colectivo y Conceptual con algunas expresiones dentro de lo político y social. ¿por qué no hay grupos dentro de la plástica que se manifiesten dentro de una misma estética? Sólo conozco. Pero sigue siendo una ciudad de jóvenes. Han mudado la piel con el paso de los años y todavía duelen las heridas abiertas en los años setenta. en este barrio que rodea la plaza Yrigoyen. Creo que los permanentes son Luis Pazos y Héctor Puppo. Pero carecen. Parece imposible que ese cielo celeste sea la extensión infinita del aire que nos rodea instalados aquí. EL BLUES DE LA CALLE 51 Una nueva mirada Parece primavera. Consti- tuyen la excepción. en los años noventa. además por la longevidad del colectivo. sus gatos y su familia. Entre las excepciones que confirman la regla está el “Grupo Escombros. ha contado con diferentes integrantes. casualmente dos exponentes de los años sesenta. “Escombros”. que son muchos más. que siempre es hablar de mañana y no detener el paso del tiem- po. el color y el espacio. Que no existan grupos que compartan una estética no sig- nifica que no haya creadores ni compromiso. también están los jóvenes.

que es escultora y con algunos compañeros del MACLA. la define como “referente de compatibilidad con la que tengo la posibilidad de reflexionar sobre problemas del arte actual con un enfoque interdisciplina- rio. Lalo Painceira máticos 2000 y 2001. Integrante de la hoy generación intermedia. mantenían esa individualidad. se da ese acuerdo con una producción que era indepen- diente. Como si las profesiones tradicionales hu- bieran dejado de asegurar el futuro. Ese hecho potencia y cohesiona a un colectivo. firmadas. Y hasta lo mantiene en una posición de combate y lucha contra lo reconocido y aceptado por la sociedad en general. También man- tengo un intercambio rico con Bárbara Rodríguez Laguens. Lo que se dio en el Grupo Sí en los sesenta fue eso. el agrupamiento de los creadores se daba por compartir la misma estética. había acuerdos en común. Y lo hace desde su propia experiencia plástica. compartió un café para dar su testimonio sobre este hoy esperanzador y sobre aquellos años sesenta. pero manifestadas en obras que eran personales e incluso. como Dadá y el Surrealismo sobre todo. en donde trabajé desde su fundación. Como fue el Grupo Sí. se pasó a valorar la sed expresiva. Nos reunimos a leer y a comentar la lectura. docente y teórica. Año tras año aumentó la matrícula de Bellas Artes y los egresados empezaron a mostrar sus trabajos. Por lo tanto.” Apunta a diferenciar los tiempos de aquellas vanguardias con los actuales. Cecilia Cánepa que además de excelente grabadora expresionista tiene una fuer- te base teórica. pero muy promisoria y esperanzadora. señalando que antes. Lo mismo que había ocurrido en los 339 . generándose una movida distinta a la de los sesenta. Explica que “también en las vanguardias históricas del siglo XX. las mismas ideas. Amiga de Graciela Gutiérrez Marx. se compartía una misma mirada crítica sobre las artes reconocidas y aceptadas. si bien exponían grupalmente.

Hasta aquí el relato se centró en el Grupo Sí como una ex- presión de la vanguardia romántica de 1960. Miguel Ángel Alzugaray. EL BLUES DE LA CALLE 51 cuarenta con MADI y Arte Concreto Invención”. 340 . Las posiciones en los colectivos actuales son más inde- finidas. pienso que es necesario reflexionar sobre cinco artistas ubicados de manera paralela a los años se- senta. de estar en el país. Para no cruzar inmediatamente a la vereda de enfrente. Graciela Gutiérrez Marx. Estamos más mezclados. en el próximo capítulo me referiré a César Ló- pez Osornio. a veces hay plás- ticos a los que les importa sustentar sus trabajos y teóricos que mantienen o han tenido una práctica creativa”. El pintor se escuda en el ‘yo pinto’. el planteo colectivo no es tan colectivo. “Hoy. ‘yo hago’. hubiera formado parte de nuestro colectivo y otro. Lido Iacopetti y Enrique Arrigoni. Los artistas son convocados incluso hasta por gente que está afuera del proceso y trabajo creativo. ‘me ex- preso a través de eso’. Desde ya. Pero se hace nece- sario asomarse a los otros muchos que anidaban en el arte y mi- rar a quienes caminaban por otros caminos en aquellos sesenta contestatarios. pero que recorrieron sus propios senderos. Por eso. concluye. y los teóricos miran todo el proceso desde afuera. ocu- pada por el arte concreto. Uno de ellos. Por otra parte no es común que se unan el teórico y el plástico. recurriendo a mi memoria y a las de mis compañeros y amigos. representa a un grupo de aquellos años vinculado al arte social.

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artistas en el sentido 343 . incluyendo otros pintores que solitariamente. desde las políticas. sobre todo en el transcurso de la segunda muestra. en sus talleres. estudiantiles. sólo escogí a un puñado a modo de ejemplo. la del “Museo Provincial”. y desde ya. Ahí nos percatamos que la ciudad también vivía la eferves- cencia juvenil de los años sesenta y hacía tiempo que había roto la burbuja que la contenía incontaminada de expresiones van- guardistas y de cambio. no fue un oasis enclavado en un desierto. obreras. en los de la “Escuela Superior de Bellas Artes” o consti- tuyendo otros grupos (como por ejemplo los concretos). CAPÍTULO III EL “GRUPO SÍ” NO ESTABA SOLO La movida del “Capitol” y los aledaños de la calle 51. crearon sus propias movidas participando activamente en el desarrollo y la renovación del pensamiento hegemónico que se les imponía a los platenses. De todo el abanico de artistas que se manifestaban en ese tiempo en discordancia con lo admitido por su clase dirigente. aunque sus integrantes lo descubriéramos al tiempo de haber expuesto por primera vez y. Se encontraban vivas múltiples manifes- taciones. las artísticas.

No obstante él en cierta medida. al mis- mo tiempo que nosotros en La Plata. Pido perdón por mi pecado de omisión. Naturalmente quedarán afuera muchos exponentes de diversa valía. convocado por las autoridades municipales para que concretara su idea de crear el “Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano” (MACLA). Después de una larga permanencia en Europa. César López Osornio regresó a la Argentina restaurada la de- mocracia. incluyendo a quienes pertenecían a generaciones mayores que la nuestra. en 19 y 60. Por lo tanto. Pese a su infatigable labor como director de este museo creado en 1999 y hoy en pleno funcionamiento. el más importante del país. fue un precursor porque estuvo vinculado a las etapas previas a 1960 e incluso. hoy Yrigoyen. de haber pertenecido al grupo inicial. el colectivo hubiera permane- cido por más tiempo porque César tiene dotes de organizador y además. cuando regresó. fue un introductor a la pintura de varios de los que luego formarían el Grupo. César López Osornio: Comienzo este recuerdo con un pin- tor que debió ser parte del Grupo Sí y no lo fue porque justo en 1960 se encontraba becado. César nació en el barrio de los studs de La Plata. que también agitaron las aguas de la plástica platense para luego dedicar el capítulo siguiente al grupo de los concretos. EL BLUES DE LA CALLE 51 más completo de la palabra. volcar las charlas que mantuve con músicos. residiendo en Japón. en 1960 era ese su lenguaje expresivo allá. El mismo barrio 344 . personalmente lo conocí cuan- do el grupo hacía años que se había disuelto. en donde sobresale su manejo del color. escritores y poetas que formaron parte de aquella movida de calle 51. un gran empuje y energía. 1960-1963. Desde hace años se expresa a través de una geometría sensible y de singular lirismo. Pero aunque hoy cueste pensarlo informalista. César sigue pintando infatiga- blemente. Quizás. auténtico maestro de la plástica. Hoy es un artista consagrado. sus testimonios y aportes y por último. fundamentalmente en Barcelona. en el Oriente remoto. intelectua- les. El lapso que duró la beca fue exactamente el mismo que tuvo la vida activa del Grupo Sí. nuestro colectivo ya no existía. en una caso- na de 121 entre 37 y 38 pero después su familia se mudó a la en- tonces plaza Alsina. actores.

aquél 9 histórico de Rácing. En Japón se topó con el Informalismo “y me interesó. por lo surreal. sus comienzos como pintor figurativo como lógicamen- te hacía suponer para un discípulo de Martínez Solimán hasta su beca de 1960. Lalo Painceira de Nelson Blanco. sino también en Buenos Aires”. Aún hoy. a la sección de Escenografía en el “Teatro Argentino”. Fue letrista y luego filetero. dejándose seducir a veces. Es la misma pasión con la que habla y cuenta esa maravillosa aventura cultural que es el MACLA y sus encuentros con los viejos amigos de Europa que donaron sus obras para ese. Ni los tropezones que tuvo con su salud le impidie- ron crear. “Cartier me abrió la cabeza y me causa gracia porque casi toda la generación nuestra de pintores estudió con él. porque a diferencia de la mayoría de los pintores. los primeros equipos de Estudiantes y de Quilmes. El- garte. Era futbolista de día y de noche estudiaba en Bellas Artes. Porque César siempre pin- ta. se torna en poesía de color y de forma.y es posible que desde ese amor a la pintura. en donde todavía permanece. César tiene sustento teórico suficiente como para emitir juicios válidos que merecen ser escuchados. no sólo en La Plata. En Bellas Artes tuvo como maestros a Martínez Solimán. La misma pasión vuelca en sus juicios y que lo hace ser terminante y hasta duro. Y pintaba. Una lesión lo obligó a abandonar el fútbol profesional y lo hizo buscar un oficio dentro de la plástica. y toma un descanso. entre otros. nos abrió a todos nosotros la cabeza”. me gustó. Entonces cuesta relacionarlo con aquél joven flaco que jugaba en Quilmes y que un encontronazo con Rubén Bravo. le provocó una lesión que lo alejó tempranamente de las canchas y lo depositó allí. Como parte de su memoria recuerda su tra- yectoria. Bongiorno. porque siente esa pertenencia que los padres mantie- nen con sus hijos. Pacha. Previamente había empezado a hacer algo de 345 . Fue jugador de fútbol y llegó a integrar. Ya había ingre- sado. ante un caballete y una tela blanca. como defensor. De Santo. su museo -porque lo siente así y tiene razón. lo hace parecer hasta enojado opinando de arte o sobre una obra. precozmente y como aprendiz. se ríe y me dice: “yo para pintar tengo que dejar de hablar…pero me gusta enseñar y a veces tengo el defecto de poseer demasiada memoria…Pero Cartier me abrió. mejor dicho.

ese ambiente. 346 . EL BLUES DE LA CALLE 51 Cubismo clásico que abandoné al llegar a Japón para dedicarme al Informalismo”. Me conecté con el “Grupo Gutai” de informalistas. En La Plata había tenido su taller desde 1956 con el Vasco Alzugaray. pero me bastaron. lapso en el que enseñó en la Universidad de Zaragoza. porque también vivían allí. Era taller y casa. Y esa opción siempre me alegró. Este es el paralelismo que vivimos con César y que por esos misterios inex- plicables con los que siempre nos sorprende la vida. Pienso que ese cami- no me fue llevando al orden en la expresión pictóri- ca. “pero en Japón cambió mi pintura. ganó por concurso la cátedra de Visión hasta 1975. En ese tiempo era amigo de Rollié y de Casas que estaban en el arte concreto. eran diseños tipo europeo. Ex- puse en 1961 en Kioto y ya eran obras informalistas”. pero nunca dejó de pintar y de exponer. Trabajaban la materia y tam- bién la pintura de acción a través de la perfomance. En el último año en Japón fui ingresando poco a poco en la geometría y comencé a hacer diseños para telas. y me fui. desde 1980 a 1999. Allí lo dejaron cesante por razones políticas. Volvió a La Plata. Permaneció en Venezuela entre 1975 y 1980. Al terminar la beca pasé por Nueva York. Allí fue profesor en la Universidad Central de Venezuela. él exponía en Kioto y nosotros en el “Museo Provincial de Bellas Artes” y en el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires al mismo tiem- po y sin saberlo. luego se instaló en España. Él y nosotros. Creo que estuve sólo dos días. exactamente en Barcelona. por la galería de Martha Jackson y no me gustó ese mundo. El “Grupo Gutai” tuvo trascendencia en la plástica moderna japonesa. informalistas por el sólo hecho de vivir intensamente nuestro tiempo. recibió amenazas de un grupo de extrema derecha y decidió exiliarse. Eso no era para mí.

López Osornio demostró su capacidad de gestión al frente del MACLA. sin una sede fija. Hasta que el lugar fue La Plata. Tanto que esa muestra parió su museo. y los tres me fueron a despedir cuando me fui en barco a Japón. pinta y cada tanto expone en las principales galerías y museos del país. Por lo que me siento amigo de ellos y comparto sus comienzos en la pintura. fue sacando adelante todos sus proyectos junto a un equipo que le es fiel. su ciudad. al regresar a su casa. Un museo que en ese momento era migrante. desde Julio Le Parc a Tomasello pasando por Julio Silva y los Madi. Y la muestra fue un éxito. Por eso siem- pre me sentí parte del Grupo Sí y a mi regreso par- ticipé en muestras con muchos de sus integrantes”. yo abrí las puertas de las clases de Cartier y luché para que se admi- tieran concurrentes libres. pese a encontrarme en Japón. Exactamente. cada tarde. Allí están representadas todas las escuelas actuales del arte y por sus mejores exponentes. Yo le presenté a Cartier a Nelson Blanco. Con un empecinamiento y tenacidad que no son habituales en estructuras burocratizadas. Susana López Merino. el Pasaje “Dardo Ro- cha”. Los que estuvieron detrás de este acuerdo fueron el arqui- tecto Daniel Almeyda Curth y la entonces Secretaria de Cultura de la Municipalidad. 347 . “De alguna manera me siento partícipe de la crea- ción del Grupo Sí. Hoy el MA- CLA es el “Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano” más importante del continente. Surgió la idea de que cada uno donara una obra para constituirlo. Lalo Painceira Una de esas exposiciones fue una gran muestra itinerante con obras de los más importantes pintores latinoamericanos que re- sidían en Europa. incluido él. César es un representante de aquella generación y tuvo estre- cha vinculación con muchos de los que adhirieron al informalis- mo como parte de nuestro Grupo. Todos. Como consejero en Bellas Artes. desde Seguí a Sarah Grilo y Fernández Muro. Mientras tanto. Participaron todos. Alejandro Puente y Chalo Larralde.

de pocas palabras y sin enarbolar teorías que vayan más allá del compromiso humano 348 . Su trayectoria no está marcada con el signo de la facilidad. pero pintará en ese hacer que tanto ama. el rigor de la inteligencia. pero audaz cuando queda plas- mada en imagen. Miguel Ángel Alzugaray: Encontrarse con el Vasco Alzugaray es sentir el perfume del óleo o del acrílico. al contrario. En su obra. 2008). el sentido poético y la ingenuidad natural se equili- bran entre sí. Lo que le interesa o lo que busca en su arte es la esencia misma de la fuerza vital. Allí tomará mate o algún vino. Su lugar está frente al caballete y junto a la mesa en donde está su paleta cálida. Porque él es pintor-pintor. muestra huellas de un tra- bajo duro. a costa de grandes riesgos y extremas aventuras. un extraordi- nario inventor/ poeta de formas que nos envuelven sutilmente en un juego secreto de luz y color. produciendo esa conmovedora mez- cla de libertad onírica y rigor geométrico que lo define. con algunos fríos. y que sólo interrumpirá para dar cla- ses. En su obra podemos encontrar la historia de una lucha. solitario. En ella se encierra la capacidad del artista para crear un orden que brinda una respuesta al problema de la realidad y nos acerca a la verdad del espíritu”. (Catálogo de la exposición de López Osornio en la galería Coppa Oliver de Buenos Ai- res. para que ella lo alimente y le dé su verdadero sentido. Uno no puede ima- ginarlo detrás de un escritorio ni ejerciendo otros trabajos. EL BLUES DE LA CALLE 51 La obra actual de López Osornio es ante todo bella y de ex- celente factura. Su fuerza es la vida y su obra su íntima biografía espiritual. Recurro a la presentación de una teórica del arte como María de las Mercedes Reitano: “César es un prodigioso innovador.

como buen pintor. en sus formas ordenadas en un espacio conocido. Lalo Painceira con su pueblo. Aclara que es entrerriano. sus pájaros. Sin embargo hablamos. así llamábamos nosotros a un bodegón que quedaba cerca de plaza Rocha. como si le bastara su obra para entablar ese diálogo contínuo que man- tiene con su público. sus dorados del Paraná. sus caudillos plasmados en las telas para anunciarlo. yo era peronista en una ciudad gorila como ésta. Por eso no fue fácil compartir un café y que hablara de él y de su pintura porque. como le escribió Maiakovski a Esenin). Allí no está su discurso. Como ocurre con toda obra de arte lo que comunica está en el empaste. fijáte qué año. Porque cuando yo vine a estudiar a La Plata en 1955. retratos o en esas camisas tendidas al viento que hablan de ausencias. Mejor dicho. En los últimos años está más callado. su tierra y su historia. Lo hace en cada uno de sus paisajes. “Entrerriano y peronista. algo que no hace falta porque allí están sus paisajes costeros. Fuimos a Esquel y estuve mucho tiem- po. Y lo comparte con el espectador. pintora. Con Hugo (Soubielle) y Elías (Kortzars) nos encontrábamos en la ‘Escuela de Bellas Ar- tes’ y nos íbamos a comer al ‘Vómito negro’. abomina de las teorías y de las palabras. grabadora y dibujante. Soy amigo desde entonces de César (Ló- pez Osornio) porque entonces compartimos taller y casa. El Vasco tomó partido y demuestra en cada obra que se puede hacer arte popular sin caer en un amaneramiento imitativo del muralismo mexicano o de la pintura caribeña. en el color. Ni bien egresé en 1961 me fui a trabajar a la Pata- gonia con Hebe (Redoano. recordamos y fijamos posiciones. blancas como los pañuelos de las Madres de Plaza Mayo. Era mi vida de estudiante. Pienso que fuimos los últimos 349 . que fue hermosa. Pero no importa el tema. Pero en los años de la Facultad tuve mi vida intensa. que fue su compañera hasta que se fue de este mundo.

recorrió los talle- res y dijo asombrado: ‘aquí ni siquiera llegaron al cubismo’. EL BLUES DE LA CALLE 51 románticos. nada más. que exprese el tiempo que vivimos. Eso es vida y el arte es vida. profesor de dibujo. Porque el arte moderno es también vida. Miran- do las obras que había en el taller. Y fijáte cómo sería que cuando llegó Deferrari. Era un puñado de alumnos. que se reconocía parte de una misma familia. Decí que estaba Cartier. El Flaco (López Osornio) me enseñó el oficio de letrista y con eso nos ganábamos unos mangos. Una vida 350 . ge- neraban entonces bohemia y la necesidad de compartir todo el mayor tiempo posible. con imágenes bellísimas y que ganó el Gran Premio Nacional”. Fue un momento muy lindo que viví en la Escuela que entonces era chiquita. Pero algunos profesores eran muy retrógrados. También debo mencionr a Elgarte (Miguel Ángel). gran graba- dor. Arranz (pro- fesor de cerámica) y Saulo Benavente. Pasábamos el día en los talleres”. Ustedes salen afuera y la plaza con su jacarandá. Ustedes tienen que hacer el esfuerzo de aprender y hacer un arte moderno. Había uno que te advertía de entrada: ‘si hacés algo a lo Picasso te echo del taller’. Cartier. Cuando fui a la primera clase de él no me lo olvido más. porque no se corresponde con la vida de ustedes’. las señaló y nos dijo ‘esto está muerto. calculá que nos conocíamos todos. Me conmovió. “Hasta cocinába- mos allí y comíamos. Un arte de otra época no será vida ni luz. Los que trajeron la modernidad a la Escuela fueron Deferrari. Arranz y Saulo aportaron la temática social. La Escuela y sobre todo los talleres de las artes plásticas. Estaba vestido con un gabán con capucha color arena (un Montgomery pelo de camello) y fumaba con boquilla mientras hablaba. vive.

junto a Moneta. Cuando exponíamos dábamos charlas y home- najeábamos a figuras como Eva Perón. “el entorno natural en el que se crió influyó decididamente en su es- tética figurativa. hubiera integrado el Grupo Sí. Rollié. con paletas “sordas y terrosas” como él las define. y en Paraná realizó sus primeros estudios de dibujo. Entre 1982 y 1991 formó parte del “Grupo de Pintores Argentinos”. Entre Ríos. Como menciona el catálogo de su última muestra en el MACLA. Aunque puede adivinarse por sus empastes y la pincelada gestual su paso por el Informalismo. “Es- cuela Superior de Artes Visuales” (Chivilcoy). en donde pinto paisajes con la flora y la fauna pampeana y litoraleña”. Entre 1965 y 1970 se expresó en bellísimos trabajos informalistas de fondos texturados. Porto. Segura y Zanatta. Juan Manuel de Rosas. No. de sentir y manifestar. “Escuela Panamericana de Arte” y en la Facultad de Bellas Artes de La Plata. “si la revo- lución de Rosa Luxemburgo hubiera triunfado en Alemania…”. la vuelta a la Figuración no se hizo esperar. “Escuela de Arte de Berisso”. Juan Domingo Perón. además de nume- rosas muestras individuales. Lalo Painceira que añora. discutir y hablar de los trabajos. “si Dorrego hubiera derrotado a Lavalle…”. palpable. Mi aseveración se sustenta en una historia real. 351 . Recibió 18 premios por su obra en distintos salones y bienales de pintura y participó en más de 150 muestras colectivas en el país y en el exterior. Al concluir esa etapa comencé otra que yo llamo realismo ecológico. con “una afir- mación del planteo social e histórico. profundizando un compro- miso personal. sobre todo ese comensalismo. Graciela Gutiérrez Marx: Si Gutiérrez Marx hubiera nacido dos años antes. El Vasco nació el 2 de octubre de 1934 en Gualeguay. Mi aseveración no tiene que ver con esos supuestos que se manejan como po- sibilidades remotas que no sirven como estructura de ninguna historia: “si Stalin hubiera perdido la interna roja…”. Pero no siempre fue figurativo. esa familiaridad y el te- ner un espacio en donde pintar. Hipolito Yrigoyen. Artu- ro Jauretche y Enrique Santos Discépolo. de mantener los mismos combates contra los mismos oponentes.” Puede agregarse como dato que se desempeñó como profesor en el “Instituto de Arte de Chubut” (Esquel). Hugo del Carril.

Teodolina García Cabo. que me per- mitió que empezara a concurrir de manera libre al taller de Escultura. seductor”. 352 . además cursó dos años de Cine y parcialmente Diseño. rápido. Pero aprendí un montón con él. Otro que abría la cabeza era Cartier. Tesso- ne. Rescata de aquella época primera a dos profesores: Aurelio Macchi y Manuel López Blanco. Carlos Aragón y desde ya. Pero toda la Escuela era fantástica y abría la cabe- za desde el mismo Bachillerato. EL BLUES DE LA CALLE 51 de ser fiel a la misma rebeldía. Esta- ba terminando el “Bachillerato de Bellas Artes” con el propósito de ingresar a la carrera superior de Escultura para 1962. con gran influencia sobre el alum- nado porque era brillante. Profesores como Atilio Gamerro. En pintura predo- minaba la figuración y lo que podría denominarse academia. Crecí con él y todavía tengo su imagen con lágrimas en los ojos escuchando a Orff. Corregir los trabajos con él fue un apren- dizaje fantástico aunque mi tarea fue la confección de fichas sobre textos. la carrera superior de Escultura y luego de Historia del Arte. Macchi. Asti Vera. Pero no pudo ser. De Manolo López Blanco fui ayudante alumno desde 1963 a 1967 y lo fui a su pedido. Murió el 11 de marzo de 1969 y era muy joven todavía. cueste lo que cueste. Nelba Benítez. Y Macchi era duro. Graciela tenía sólo 17 años de ese tiempo y en aquella prejuiciosa y pacata ciudad de La Plata. Desde ya que no todos eran como ellos. el Bachillerato. al que conocí en 1961. Cuando se expusieron nuestras obras en el “Salón Estímulo” y luego formamos el Grupo Sí. De Santo. el Ciclo Básico. Gutiérrez Marx completó en la “Escuela de Bellas Artes” de la UNLP. Aunque ella ya acunaba similares rebeldías a las nuestras. Nina Sager. siendo yo alumna del Ba- chillerato. sobre todo con las alumnas. año que mostró al Grupo Sí ya consolidado y despidiéndose como colectivo.

al que también iba Lida Barragán de la que era amiga. que es el Arte Correo. Lalo Painceira La primera muestra de Gutiérrez Marx fue en 1963. Todavía es fiel a este arte nacido de la protesta. En 1967 ya gané un premio en un salón nacional y eso me abrió a invitaciones y participación en salones y muestras colectivas además de las individuales. Instaurada la democracia volvió a exponer y retornó a la cátedra. En 1977 ya era militante del arte más libertario. En los bares se hablaba y mucho. texto fundamental para conocer a fondo esta manifestación que se ha mantenido al margen de los circuitos oficiales y comerciales. Cinco años después se zambulló en el arte experimental integrándose al Mail-Art (Arte Correo).Artistas invisibles en la red postal. En 1976 fue separada de su cargo por la dictadura militar. pero no me influenciaron”. Y eso es algo que extraño. cuando cada integrante del Grupo Sí había comenzado a visualizar su propio horizonte. el grabado y la pintura. según sus necesidades expre- sivas. a los místicos hindués “y toda la onda oriental”. como Papparella o Badí. Recientemente publicó Arte correo. pero no fui al “Ca- pitol” sino al “Costa Brava”. Su misma mecánica lo re- duce al diálogo creativo. pero también volcando su talento (que es mucho) en la escultura. Veíamos una película como “Jules et Jim” y la discutíamos. Un 353 . rebelde y excluido de las artes. El Arte-correo es poco conocido. aún las que provienen de las galerías sumisas a las leyes de mercado. Su respuesta fue permanecer en el arte alternativo ne- gándose a participar en salones. Allí mantuvo una rica experiencia junto a Edgardo Vigo llegando a unir sus firmas durante un tiempo para la reali- zación conjunta de obras. Iba a los bares. pero sin embargo ha sido vehículo de resistencia. “Hacía esculturas en hierro y algunas figuras en yeso directo a lo Giacometti. Co- nocí entonces a escultores muy buenos. denunciando excesos dictatoriales y manteniendo el ejercicio de la libertad sin mordazas que la limiten. Se reconoce lectora precoz y rescata de aquellos años a Simone de Beauvoir. ¿cómo no hacerlo si planteaba una moral nueva?” Entre 1967 y 1969 expuso esculturas y objetos en las prin- cipales galerías porteñas y en 1970 obtuvo el “Primer Premio de Escultura” en el Salón Municipal.

las luchas en el campo popular (Cuba. siempre nos expolió. Ecuador. Bolivia. Si buscamos inscripciones. las subvenciones de los gobiernos de turno o las empresas lavadoras de culpas impositivas”. México. Perú. sus antecedentes llegan al siglo IV antes de Cristo. como a veces firma: Pertenezco a una tendencia de intercambio poé- tico global a distancia que fluyó entre los años sesenta y noventa del siglo anterior. ni críticos. Uruguay. ni paternida- des. Co- lombia. ni las honras de los premios o las cristalizacionespro- puestas por los museos y mucho menos todavía. Venezuela. y la novísi- ma poesía practicada en el Cono Sur de la América pobre. Dice GG Marx.en nuestro quinto infierno. Chile. Argentina…) y los movimientos libertarios que se negaron a los influjos seductores de un ‘progreso’ que. nacida en el seno de la literatura de cordel (nordeste de Brasil). EL BLUES DE LA CALLE 51 escrito de ella resume los fundamentos de este Arte. la manifes- tación más extrema del romanticismo. ha sido y 354 . las artesanías regionales. Hemos vivido un nosotros temporalmente a- secuencial y espacialmente deslocalizado. practi- cando géneros y tipos notablemente diversos con maravillosas posibilidades de danza en co-rres- pondencia. ni historia oficial que pueda alguien atreverse a enarbolar o de la que se pueda adueñar. pero preferiría situarla como deri- va de Dadá y hermanarla con Fluxus. El Arte Correo (modo particular de enunciar en el Caribe y la actual región del Mercosur all Mail art) fue una boca de salida para aquellos que no aceptaron el dominio del mercado en galerías. Nicaragua. Sin directores.

Lido comparte con los espectadores de su obra y particularmen- te con su ciudad. en don- de incluye aquello que sólo se manifiesta en el inconsciente. Y su obra está allí. la posee de manera exacerbada. Un tejido abier- to de pequeños racimos enredados. incluso aquella que se oculta en los pliegues interiores. ese lenguaje con el que comunica su alma. De esa 355 . Ese universo que cada uno crea entremezclándolo con la propia vida. banalización o denostación. pilar fundamental que lo sostiene y además. Ese es el mundo que generosamente y a través de los años. En consecuencia todo el material de intercambio está vivo. Porque Lido nos muestra su propia vida. eligió ser platense y aquí construyó su familia. Llegó a La Plata siendo adolescente. al exigirla diariamente. superpuestos y flotantes que junto a Fluxus. constituye su voz personal. esa escritura. la más íntima. nun- ca oculta. Por- que el mail art puede servir de anclaje e inscrip- ción a las redes del ciberespacio. Lalo Painceira es un arte ligado a la vida. dan cuenta de los múltiples transplantes de las esporas Dadá”. Lido Iacopetti: Lido pinta su propio universo. la que nace de la raíz creativa que todo hombre pero que él. Como practicante y responsable de un archivo de obra efímera. y por ello mis- mo corre los riesgos de una muerte por falta de conservación. inimitable y bien propia. porque si bien es nicoleño de nacimiento. me enfrento al desafío de construir un dispositivo que rescate su carácter indomesticable de resistencia poética y creación compartida. Atrás quedó su barrio de San Nicolás habitado por esa paz que sólo rompía el bullicio de pibes entreverados en algún picado en un potrero vecino. generosamente mostrada a través de los años. Y es así porque ese cosmos multi- color colmado de signos y misterio. en el misterio que comprende a toda creación. es aquí donde externalizó generosamente ese mundo mágico propio que lo habita y que nos regala en cada una de sus muestras.

Ad- mitió y respetó las discrepancias y los senderos divergentes. Es esa su ofrenda social. la “represión de los cosacos”. Pero ese Lido adolescente perma- neció fiel al trabajo infatigable en su taller. Por eso sigue pintando. Sus primeros intentos lo ligaron al Expresionismo pero des- pués la academia lo acercó al Postcubismo que imperaba en Be- llas Artes. En sus clases conoció a los que militaban en las dos expresiones en pugna de la vanguardia de esos momentos: a los concretos y a nosotros. Y en ese tiempo de utopías y de fe en ellas. a su concepción espacial y temporal. Pero Lido no se aisló aunque haya carecido de socios. de largos y encendidos debates. fue amigo de los dos grupos y también de sus compañeros o de aquellos con los que compartía los talleres en la vieja “Escuela de Bellas Artes”. En 1962 se le amplió el universo al concurrir a las clases de Cartier (¡qué presencia la de este gran maestro que no recibió todavía el homenaje que le debe La Plata!). aquel hombre que siempre fue niño. los informalistas del Grupo Sí. esa especie de ermita que lo protegía. Aferrado a su ética. Propio. Plagado de signos que navegan su propio espacio. a través de sus “buichos estéticos”. Es posible que haya sido testigo asombrado de aquellos enfren- tamientos estudiantiles entre partidarios de la enseñanza laica y los de la libre. No participó de aquella división del estudiantado y de la sociedad ni de la fuerte politización entre los jóvenes que se acentuó al año siguiente con el triunfo de la Revolución Cu- bana. su mundo siempre fue personal. al juego del color con sus vibraciones clásicas. Lo de él era distinto. donde la Univer- sidad seguía señalando caminos de rebeldía. No participó de ninguno de los dos movimientos aunque se sintió más cercano al Arte Geométrico. No obstante. Libertario por naturaleza. Tan personal y único como su lenguaje que cuenta sólo con un ancestro muy lejano. Joan Miró. EL BLUES DE LA CALLE 51 calma nicoleña. como entonces se llamaba a la policía montada. llegó a una ciudad en ebullición. quizás porque su manera de dia- logar sea esa. Lido arañaba su alma para encontrar caminos propios que le permitieran sacar su mundo interior. a las leyes de su propia gramática 356 . él man- tuvo la fidelidad a su vocación con la terquedad de un ermitaño. Se reconoce solitario. Era 1958 y Lido lle- gó con la sola ambición de convertirse en pintor.

Enrique Arrigoni y el “Grupo Diálogo”: En 1960. Pero no se reflejaron las luchas obreras. en general no era urbana ni local. y una noche de empanadas y vino en su casa. como Vigo. estaba presente en el paisaje norteño y cordillerano que solía incluir la presencia de figuras con rasgos de pueblos originarios. Salvo muy pocas excepciones. Lalo Painceira expresiva. porque no cuenta con un paisaje bello que la esconda o disimule. su amplitud generosa. Hoy. leyendo poesía. Mundo que no admite trampas. mirando un cielo estrellado en pleno campo o simplemente soñando. las injusticias sociales. me sintetizó esa terquedad puesta en el trabajo diario aclarándome que “algunos me dicen que soy un Quijote. como él afirmó: “el arte no existe donde no haya una cuota de creación. abrió las mentes a cientos de jóvenes platenses para zambullirlos en esa aventura maravillosa que es aceptar el arte como experiencia. muy bien acompañado por Mollari. con la única exigencia de ser fiel a sí mismos. cuando la mayoría de los artistas se encuadran en gale- rías que los someten a las leyes de mercado. sufre o se alegra escuchando una sinfonía. No lejos de La Plata. por mínima que sea: como no existe Dios en el alma de un ateo o el amor. causa admiración la santa terquedad de Lido. Yo no concibo la vida sin lucha”. con la excepción de los esplén- didos pescadores de Cleto Ciocchini. Desde ya. la pintura social que se conocía en La Plata. la pobreza urbana y la de los márgenes. de la misma manera como la mente vaga. dejándose llevar por él. que es sórdida. Sólo dejó su taller para enseñar y fue un gran maestro que. retratos en los que podían adivinarse las crudas condiciones de vida. Y sí. se apasiona. su palabra de aliento y de guía para los que se acercan por primera vez a ese mundo maravilloso que es el arte cuando se ejerce con libertad y honestidad. Queda agregar otra característica necesaria para ser reconocido como maestro: su calidad de persona. catequizando a favor de la libertad de un arte sin ataduras. hablar de Buenos Aires es hacerlo de la historia del Arte argentino que 357 . en ese año nació en Buenos Aires el le- gendario “Grupo Espartaco” compuesto por pintores militantes entre los que sobresalió el genio de Ricardo Carpani. el hambre. sin prejuicios. Bute y Sánchez. en el alma de un necio”.

Ismael Calvo Perotti. Bellocq. de modo que importe una actitud de solidaria resonancia. y que sin necesidad de ser comprometido compulsivamente. Alonso.Frente a las dos tendencias actuales de la plástica. entendemos que el “Diálogo” se promueve a través de la creación plástica por conducto de una base figurativa. una de las cuales por medio de la total abstracción está llamada a resultar funcional.Noción de que el artista no es un ente aislado dentro de la comunidad (aún cuando en este momento exista ese divor- cio). sin ol- vidarse de Facio Habequer. 3º. con la militancia activa propuesta por “Espartaco”. Arato. 4º. Con esos antecedentes. Spilimbergo. “Diálogo” dio a conocer su “Manifiesto” compuesto por ocho puntos en donde marcan su diferencia con la vanguardia existente pero también. que persiste tercamente en su camino. para no remontarme a los clásicos exponentes como De la Cárcova (autor de la célebre pintura “Sin pan y sin trabajo” de 1892/93. le obliga a transferir a la obra de arte. Riganelli. Castagnino. “Los Espartaco” se inscribieron en ese camino. 2º. en 1962. la condición del hombre to- mada como totalidad integral. 5º. el carácter natural e irrenunciable del compromiso existencial. EL BLUES DE LA CALLE 51 ya contaba con pintores sociales y militantes de la talla de Ber- ni. El material que sustenta este recuerdo y la charla mantenida en representación de “Diálogo”. Como corresponde en toda muestra inaugural. Diálogo se definió de la siguiente manera: 1º. cuatro artistas plásticos pla- tenses tomaron esa posta y crearon el “Grupo Diálogo”.Ubicación en la realidad del tiempo y del lugar que nos es dado.La esencia del arte es investir forma a la materia. expuesta hoy en el “Museo Nacional de Bellas Artes”) o la escuela de grabadores que acompañaron las luchas sindicales de fines del siglo XIX y comienzos del XX. denominados “Artistas del Pueblo”. Oscar Enrique Levaggi y Ramón Peralta. 358 . grupo integrado por Abraham Vigo. fue con Arrigoni.Nuestra única militancia es la del arte entendida como posibilidad de expresar lo humano. Ellos fueron Enrique Arrigoni.

Lalo Painceira 6º. Calvo Perotti confiesa que “vivo en esta época y me siento comprometido con ella”. 8º. como 1973. 7º. dentro de su mundo y dueño de su exclusiva orientación estética. Esto.Por último. el compromiso siem- pre está. la explotación que padecen e incluso.Necesidad de un conocimiento del pasado artístico universal. “Diálogo” expuso en galerías y museos de La Plata. Más allá de sus propuestas teóricas plasmadas en el “Ma- nifiesto”.Cada uno de nosotros es libre. aún tratando de rehuirle o ignorándolo. “La familia” hija de la pobreza en la obra de Calvo Perotti. Peralta asegura que busca “una vivencia en todas las manifestaciones del mundo que me rodea”. Así fueron las obras de su primera mues- tra: el trabajo en las peores condiciones en “Zafra”de Arrigoni. adquiere otra dimensión. Como lo estipula la premisa sartreana. en una figuración con mucho de abstracción en su “Remolino”. “Diálogo” brindó su obra testimonial hasta 1970. parece ser más fiel a la espiritualidad existencial que pregona el manifiesto. Capital Federal y distintas ciudades bonae- 359 . nos ubicamos en actitud sensible a la asi- milación de todo quehacer espiritual afín. Arrigoni afirma que “como pintor actual trato de ubicarme en los medios sociales de esta época tomando al hombre universal como eje de mi len- guaje plástico”. el “Sufragismo” con un puño obrero en la monocopia de Levaggi. también sus esperanzas. Eduardo Baliari en el Catálogo de una exposición homenaje realizada en el “Museo Provincial de Bellas Artes” en 1973 rescata expresiones de al- guno de sus integrantes. a los integrantes de “Diálogo” les sucedió lo que les ocurre a los fotógrafos testimoniales: los hombres y mujeres re- tratados pertenecen a un pueblo inscrito en un tiempo histórico determinado. Sus figuras delatan los sufrimientos. las alegrías. que corroboran su compromiso con la coyuntura. En sus ocho años de vida. como fuente de provisiones de perfeccionamiento téc- nico y de enriquecimiento espiritual que facilita la comprensión del sentido proyectivo de los acontecimientos. sus luchas y hasta esa fe que los alberga y se manifiesta en la religiosidad popular. Sólo Peralta. manifestado en un año caliente y participativo.

Y era precisamente allí. que fue quien nos promovió e incluso colaboró en la redacción del primer manifiesto. Nuestro grupo fue muy unido y dis- cutíamos todo. los pinto- res brasileños y desde ya. rodeado por gran cantidad de sus trabajos. Dato que da cuenta de un anclaje diario en el taller. yo no puedo pararme ante el 360 . Y salimos con esta temática a buscar el diálogo con la gente. en veintisiete oportunidades. Enrique Arrigoni me habla de aquellos encuentros y del comienzo de ese caminar juntos. argentinos. Deben ser producto de una sucesión de trabajos. En aquella época nos vivíamos como una expresión que estaba entre lo clásico y el Di Tella y brindábamos una visión más latinoamericana”. Por ejemplo. No sólo las obras a exponer. Todo eso nos acortó el tiempo del encuentro y de la charla. Pero seguimos pintando y trabajando individualmente”. Lo corrobora hoy con su ejemplo el infatigable Arrigoni. En una charla actual en su casa. “Nosotros conocíamos a Amíl- car Ganuza. Pero con el tiempo el grupo se fue diluyendo. Algunos fueron compañeros de estudio y todos se veían en exposiciones y en salones y a partir de todos esos encuentros fue naciendo ‘Diálogo’ ¿Qué nos unió? Supongo que la comu- nión expresiva entre nosotros porque la pintura social no existía en La Plata. que continúa pintando todos los días. Teníamos referentes comunes como los muralistas mexicanos. por eso su nombre. En 1968 Calvo Perotti ganó un concurso en Bahía Blanca y se marchó. Cuenta que el grupo se fue dando espontáneamente. en los talleres. “Pienso que los cambios deben llegar sin saltos. Peralta se empezó a dedicar mucho más a la docencia y los otros fueron convocados por sus actividades laborales personales. pero uno evoluciona siempre porque entiendo a la obra como un equilibrio entre la razón y la emo- ción. el lugar en donde se reunían. EL BLUES DE LA CALLE 51 renses.

fue bau- tizado así por Gancedo. del Pop Art en La Plata. del espacio y del lenguaje que le permitió vestir el traje de “Caza- dor Metafísico”. junto a Jorge del Luján Gutiérrez. para dedicarse a escribir. Puede decirse que fue entonces cuando Luis. grupo de poesía que tomó su nombre de los dos esmilodontes que custodian escultóricamente el ingreso al “Museo de Ciencias Naturales” de La Plata. Quico García. proyectos. Lalo Painceira caballete y enfrentar la tela vacía sin un trabajo previo. Luis Pazos: En 1960 Luis Pazos consumía libros de ciencia ficción con hambre de otros mundos. Hago dibujos. Y todos ellos dieron a luz a un “Esmilodonte”. esa lectura lo hizo acceder cinco años más tarde. es- tuviera a punto de cumplirse. a una dimensión del tiempo. Se presentó al concurso de la “Sociedad de Escritores de la Provincia” (SEP). junto al protagonista de ese poema que acababa de atrapar a Dios. Néstor Mux. esos mundos que habi- tan detrás de las apariencias de la realidad. Osvaldo Ballina y nuestro Omar Gancedo. recién comienzo a pintar sobre la tela”.” Luis no fue de nuestro grupo ya que comenzó a escribir poe- sía en 1965. Pazos fue y es poeta al punto que un año después de ser “Cazador Metafísico”. Devoraba los textos Bradbury como si la profesía del narrador norteamericano de Fahrenheit 451. Allí conoció al resto de los premiados: Gu- tiérrez. temperatura a la que se enciende el papel. Desde ya. Todavía sigo así. el primero que recuerda haber escrito y que fue publicado en el diario “El Día” de La Plata. Entendieron que la mejor manera de presentarlo en sociedad era a través de los muros de la ciudad y allí pegaron sus poemas como si fueran afiches de publicidad. Pero antes de zambullirse en los mo- vimientos plásticos. dijo “su primera palabra completa/ Yo soy. su primer poema o al menos. Rafael Oteriño. y cuando concluyo esa etapa. Sin embargo. recibiendo la “Faja de honor” lo que le permitió publicar. junto a ese “Yo soy”. dejó el trabajo en el bazar de su padre y sus estudios. pero asumió vitalmente los sesenta y se le puede acreditar ser el introductor. 361 .

1960 hasta fines de 1962? Porque Pazos introdujo el pop art. propiedad de los hermanos Vecchioli arquitectos e hijos de unos de los padres de la pintura platense. Pazos trabajó con Vigo en sucesivas publicaciones y poco a poco fue incursionando en un protoconceptualismo con fuer- te y directo contenido político. Además Luis Pazos es un conocido periodista a nivel nacional que trabajó en los medios de mayor difusión del país y que a partir de mediados de la primera década del siglo XXI. término que todavía no estaba en uso ni existían teorías como la del fin de la historia. La segunda fue “La corneta” que implicó vestimenta a lo Lennon y a la que se sumó un fotógrafo amigo de Vigo. esa mujer (1997). es decir. espacios públicos de La Plata. No llores por mí Catamarca (1991) y Justicia y televisión (Libros Perfil. 362 . En 2011 publicó El cazador metafísico. Lo cierto es que los mellizos Vecchioli abiertos al arte y a la vanguardia. lo vivieron como un “Mau Mau” local. Tiene en su haber varios libros sobre temas pe- riodísticos. Sobre todo sus obras a partir de 1971. retornó a La Plata. junto a su amigo Rayo Puppo. ese movimiento que fue el puente entre la vanguardia y el posmodernismo. del “Grupo Escombros”. realizaron el primer happening platense: “El Dios del laberinto”. EL BLUES DE LA CALLE 51 Fue una intervención pública o como prefiere denominarla Luis: “una experiencia de arte callejero” Al año siguiente Pazos se relacionó con Edgardo Vigo y parti- cipa en la publicación Diagonal 0 y siempre con Vigo. Chispa Estévez. facilitaron el local para estas experiencias dite- llianas. Fue en un boliche bailable de moda. ¿Por qué incluyo a Luis Pazos en una crónica que abarca al Grupo Sí y los años de su existencia. Francisco Vecchioli. “Federico Vº” significó un boom social entre los jóvenes de la clase media platense que como buenos imita- dores de la burguesía porteña. todavía en plena actividad y dedicado totalmente al conceptualismo sin ol- vidar grandes convocatorias para ocupar desde el arte. A nivel plástico fue fundador en 1988. en la editorial Libros de la Talita Dorada que lidera el poeta José María Pallaoro. como Graciela. 1999). algunos en colaboración.

De regreso a Esquel. cuando volvió al país lo invitó a viajar a la Patagonia. sería imperdonable. Guereña nació en La Plata en 1931 y en el 53. ejerce la do- cencia formando a varias generaciones de pintores chubutenses. Como por ejemplo. Por último. Años después logró adquirir la casa que ocupa actualmente. si hubiera excluído al Flaco Guereña. Omi- siones que sonarán a injusticias pero que son involuntarias. Desde entonces fijó su domicilio en el sur. Allí se tuteó con las vanguardias del siglo XX y se sintió atraído por aquellas vinculadas a la expre- sión más que a la razón. porque siempre adscribió a las vanguardias surgidas en ese camino que abrieron los románticos dentro del arte. en donde reside. Guereña había he- cho sus maletas y se había marchado de La Plata para afincarse en Chubut en donde. enclave del arte tradicional en La Plata pero que siempre prestó a la ciudad un servicio educativo encomiable y entre sus directivos y asociados se contaron excelentes paisajistas y retratistas. lejos de poder ser considerada dentro de la van- guardia. muchos de los cuales alcanzaron a destacarse en los ámbitos locales. La Peña fue fundada por un grupo 363 . la memoria se abre y descubro ausencias que de mantenerlas. Habrá más. Amigo de Alzugaray. Cuando el Grupo Sí nació. pero no desaprovechó las oportunidades que le permitieron viajar. El Flaco también tendría que haber formado parte del Grupo Sí. además de pintar febrilmente. en el cen- tro geográfico de la ciudad. desde ya. que soñaba con ser Químico Industrial y que sin embargo. a tres cuadras de La Sorbona. hijo de un fabricante de sombreros. como la de Miguel Angel Guereña. Cuan- do nació el Grupo Sí la sede de la entidad estaba ubicada en 6 entre 49 y 50 y allí se formaron cientos de adolescentes. Además escri- bió dos libros y crónicas para periódicos locales. Él fue como adelantado y después se mudó el Vasco. Sin embargo no pudo. Guereña siguió pintando y enseñando hasta hoy. también debe ser mencionada la Peña de las Bellas Artes. En 1972 visitó México en donde conoció directamente la obra de los muralistas. junto a Edgar- do Vigo se embarcó y se fue a vivir al barrio latino de París. se construyó como sólido pintor con más de 50 años expresándose a través de un lenguaje muy personal. Lalo Painceira Y a medida que coloco un punto final.

luego existo”. De la Torre. Fueron sus presidentes más destacados José M. Unos agregando alma. como símbolos enfrentados. Carmelo Yorio. Dolores López Aranguren. Ambrosio Aliverti. Puede significar una muestra de madurez pero también puede ser producto del de- bilitamiento del pensamiento moderno que transita terrenos en donde las diferencias se licuan sin llegar nunca a gestar una sín- tesis superadora. Pero volvamos a 1960 y crucemos esa calle seguramente em- pedrada y soportando las vías de los tranvías todavía en uso. 364 . Antes de cruzar de vereda para describir a los transeúntes de la razón. Arturo González. lirismo y pasión a la geometría. Pero ambas veredas. La casi totalidad de los pintores optó por caminos intermedios. para asomarnos a otro mundo. Edgard Ortiz y René Palermo. EL BLUES DE LA CALLE 51 de platenses enamorados de las artes. Cleto Ciocchini. ya no existen. de los años sesenta entre los descendientes del expresionismo y los de la razón. hijo del cartesiano “pienso. Rubén Giudice. Ro- berto Della Crocce. debo insistir que hoy no existe la rivalidad y a veces hasta el encono. José Gaspar Mancuso. José Mutti. otros sumando el orden a las búsquedas más radicales de los arrebatos expresivos. más ordenado y prolijo.

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Cada seis cuadras tiene una plaza o espacio verde y desde allí nacen avenidas y. La Plata no se asienta sobre uno de los lados. nuevas diagonales. CAPÍTULO IV EL RAZONADO ENCANTO DE LA GEOMETRÍA La ciudad de La Plata no nació de manera espontánea. Diseñada con escuadra. tampoco fue la expan- sión natural del casco de una estancia o de un almacén de ra- mos generales. regla y tinta china. diagonales que señalaban los puntos cardinales. por lo tanto. si se asume la convención de colocar el norte en lo alto de los mapas. es- tructural y políticamente se sostiene sobre esa columna vertebral 367 . algu- nas extensos y otras muy pequeñas. como esos pueblos paridos por el ferrocarril. a su vez. Además. de sólo una cuadra. La Plata fue pensada y planificada previamente. sino que es un cuadrado di- námico apoyado en uno de los vértices y sostenido interiormente por una cruz. de esos que se levantaban como mojones en ple- na pampa. hoy deformada por un crecimiento anárquico y espontáneo. equilibrada hasta en sus acentos de color. No. Se plasmó en el papel como un cuadrado perfecto que cruzaban dos diagonales que nacían desde sus vértices y se cruzaban en su centro. se comprobará que era armónica. Pero si se mira el plano de aquella ciudad original.

por sus resonancias románticas y hasta pasionales. Algo que el arte concreto detestaba. cuando larga esa provocación. En cuanto a su versión platense la contarán dos de sus exponentes. el que se extiende a lo largo de calle 13 y el que nace en el Bosque y llega al parque San Martín. Gonzalo Cháves que además de su palabra aporta un escrito del que transcribiré partes. EL BLUES DE LA CALLE 51 que constituyen sus dos ejes fundacionales. Sucede que debo cuidarme para no utilizar la palabra expresión. dando cuerpo local a la bipolaridad que siempre se necesita para avanzar y crecer. Las voces de los concretos “La figuración canalla y el expresionismo atrasa- ron al arte argentino”. sumamente ascética. La Plata es hija de la geometría. Los fundamentos y los mani- fiestos y escritos ya incluidos anteriormente. nos resultó obvia la existencia de un grupo de jóvenes pintores que había encontrado en esos juegos su propio discurso. Como se ve. hoy reconocido diseña- dor y pintor inscripto en una geometría más lírica. porque en ese tramo no hay calle 52. y Jorge Pereyra. Como si él y yo estuviéramos en un café en pleno 1960 o 1961. Los pintores geométricos de nuestra edad se constituyeron en nuestros rivales. se ríe. Sin embargo compartimos una mesa en pleno siglo XXI y quizás por eso. al Neoplasticismo y al Arte Cinético. bastan para defi- nir al Arte Concreto. Por lo tanto no es extraño que algunos de sus hijos hayan comenzado a ju- gar sobre un espacio plano con formas geométricas. Lo lanzó así Jorge Pereyra. integrantes del Grupo Sí. a nosotros. hasta que apelaran a trucos ópticos para simular el movimiento y de esa manera. líneas y con colores debidamente armonizados e incluso. Quizás por eso. articular el espacio con el tiempo. pero muy bella. Y la palabra juego no esconde malas intenciones. su sintaxis plástica. porque le divierte ese re- 368 . comprendido entre las avenidas 51 y 53.

Pero no a Pereyra. Pereyra mantiene fidelidad a los viejos postulados. él abandonó hace tiempo su ortodoxia calvinista de la geometría gestada desde la razón y no pudo contener a su alma que terminó filtrándose en los espléndidos trabajos actuales que ganaron en lirismo y a tal punto. Más allá de estas exageraciones humorísticas a esta altura de la vida. No puede serlo porque. aquél de los tajos en la tela. 369 . atacar a Berni por ejemplo. diáfanas y esperanzadas en el destino del hombre”. que el crítico italiano Antonio Gasbarrini los relacionó en un escrito con Lucio Fontana. desata el efecto contrario al buscado porque esa embestida reafirma su vigencia. Lalo Painceira torno a tiempos pasados encendiendo algunas me- chas de discusiones perimidas. para ser fiel a Susan Sontag. aunque estén viejas y húmedas. además. que fue uno de los puntales de las corrien- tes informales de Italia. Juanito Laguna y Ramona Montiel todavía molestan. Así lo evi- dencian sus propuestas de interrelación es pacial donde el objeto artístico propone una presencia que moviliza a un arte estancado en el inconscien- te y lo proyecta hacia zonas más francas. En tiempos del “arte facilón”. No es cierto lo de él. posi- ción que le hicieron escribir en setiembre de 2000 a un Dalmiro Sirabo ya converso y geométrico: “Este asumir la racionalidad del hombre en el pro- ceso creativo otorga a las obras de Jorge Pereyra un evolucionado carácter proyectual que lo iden- tifica con las posiciones sustentadas por los movi- mientos pioneros del Arte Concreto Invención y los Espacialistas del Manifiesto Blanco.

EL BLUES DE LA CALLE 51 Dejando de lado viejas discusiones que hoy carecen de senti- do. colectivo que comenzó a gestarse en 1957 junto a sus sueños adolescentes. En el taller de Rollié y César López Osornio empecé con los primeros intentos de arte concreto”. y los visitaba de vez en cuando Nel- son Blanco. Entonces decidimos solamente asistir a los talleres y a las clases que nos importaban. en un galpón de la casa de Di Marziani. Por él conocimos a Milciades Peña y su troskismo. pero las auto- ridades reaccionaron prohibiéndonos ingresar a las mismas. 1936). Todos eran en ese momento alumnos de la entonces “Escuela Superior de Bellas Artes” de la UNLP y militaban en su centro de estudiantes. Intervinieron Rollié y López Osornio y pudimos concurrir. incluso tomaron la de Escuela junto a Rollié y a Ma- nolo López Blanco. “Pero cuenta que no tenía sentido ir a esa Escuela. En ese momento se había acercado también Raúl Fortín. Héctor Puppo. contar el nacimiento de aquel grupo que formó junto a Hugo De Marzia- ni. Tam- bién iban Casas y Roberto Rollié que tuvo su in- fluencia en nosotros. “Nosotros trabajábamos y nos reuníamos en 1 y 72. que después abandonó el grupo. es tiempo de escuchar a Pereyra (La Plata. Raúl Mazzoni. Y yo me quedé con esa idea. otra influencia fundamental en el colectivo. Porque los geométricos rigurosos a veces se evaden de la racio- nalidad y también sueñan. Gonzalo Cháves y él. Toda esta movida fortaleció 370 . que había comenzado a pintar guiado por Puppo. Peña era amigo del pintor español geométrico Virgilio Villaba y fue también Roberto el que nos mostró y nos habló de la pintu- ra concreta como imagen revolucionaria.

sobre todo del Bauhaus. el colectivo que agrupaba a los geométricos pla- tenses comenzó a disgregarse coincidiendo aproximadamente. porque Mazzoni tenía su taller y Rayo (Puppo) construyó el propio. También coincide esa época con algunos cambios en nosotros y en nuestra pintura. Otro que nos apor- tó en la formación fue Cartier. Y como Manolo decía. comenzó a aportar escritos y material. que es algo muy interesante. Zelarrayán. que trabajaba con Distéfano y Juan Carlos Romero. el grupo tuvo nuevos integrantes como por ejemplo. En 1968 volvió a la “Escuela Superior de Bellas Artes” como adjunto de Rollié y allí crearon el “Centro 371 . Raúl Mazzoni y nos fuimos mudando. lo que posibilitó que el grupo avanzara muy rápido. Por ejemplo De Marziani empezó a experimentar con el arte ciné- tico. Lalo Painceira al grupo y empezamos a estudiar y a leer y nos metimos con todo con las ideas surgidas del Bau- haus. No fue improvisado. sobre todo en el diseño gráfico. Recuerdo que allí se hablaba de la muerte de la pintura de caballete”. El Grupo ya estaba disuelto y la docencia absorbió a Jorge porque la escuela de Buenos Aires tuvo un gran crecimiento. Al poco tiempo fueron convocados desde Buenos Aires para enseñar en el “Instituto de Directores de Arte de la Escuela de Publicidad”. con el año de extinción del Grupo Sí. ‘la historia nunca va en línea recta’. Con el tiempo. Ya contaban con una valiosa experiencia. En 1963. También se sumó Ezequiel Del Busto que significó un aporte interesante. Leíamos y discutíamos. porque también asistíamos a sus clases. Al año siguiente fueron convocados por la flamante carrera de Diseño en la “Escuela Superior de Bellas Artes” y se convirtieron en profesores. Rollié fue ablandando sus posiciones y accedió a inte- grarse al grupo al que se sumaron Ricardo Zala- rrayán y otros que provenían del diseño publici- tario.

Jorge Pereyra es uno de los pintores geomé- tricos argentinos con mayor proyección nacional e internacional y sobre su obra han escrito críticos argentinos y extranjeros. En su comienzo aclara que al iniciarse esa historia. una vanguardia que en 1957 soñaba con emular la vanguardia parisina”. “Aburridos de copiar yesos y naturalezas muertas en la Escuela (de Bellas Artes). carga- ban la valija de paisajistas y se iban a pintar al campo”. que era el mayor. decidieron convivir. En 1967 participó de la Cinquième Biennale de París en el Museé D’Art Moderne de París y su nombre trascendió a ni- vel internacional y nacional. “estos adolescentes informados. que no publicó y que ahora me permite transcribir. la docencia y la pintura. EL BLUES DE LA CALLE 51 de Experimentación Visual” y en ese año Pereyra expuso indi- vidualmente pinturas concretas. andaba por los 21. Anteriormente ya mantenía su trabajo de diseñador gráfico. El texto comienza así: 372 . los fines de semana. insolentes y la- biorosos. dando a conocer sus obras. La mirada de Gonzalo Cháves En abril de 2007 Gonzalo Cháves escribió una larga nota sobre “Los concretos platenses en los sesenta”. Se trata de un texto vivencial porque aunque mantenga la tercera persona. es parte de la me- moria del mismo Gonzalo. 18 y Jorge Pereyra. Expuso en el “Instituto Di Tella” (1969). Raúl Ma- zzoni. Su pintura actual. si bien mantiene la rigurosidad en el trabajo del color y del espacio. se permite un vuelo lírico y un gesto aparente de libertad que la enriquecen notablemente. in- fluenciados por el profesor Guillermo Martínez Solimán. Raúl Fortín y Gonzalo. en “Carmen Waugh” (1970) y en la muestra “Fotografía inesperada” (1971). en el quinto poder acceder al cuer- po humano completo. como ya expresé. participando en importantes mues- tras individuales y colectivas. Recuerda que los que habían pasado por la Acade- mia se hartaron de dibujar por cuatro años el cuerpo humano desmembrado para recién. Pero un día. Hugo De Marziani y Héctor Puppo tenían 16 años.

En los fines de los cincuenta. en donde transformaron un depósito de comestibles en un taller. Cartier repartió aire fresco en La Plata desde 1957 a 1962. (Uno de los fundadores de la carrera de Diseño Industrial y Gráfico que hoy se dicta en la Facultad de Bellas Artes. Raúl Fortín tomó distancia y por un tiempo se acercó Nelson Blanco que les pare- cía un tipo grande porque tenía entonces 24 años. a un año de la muerte de Moholy-Nagy. Inquietos. Entonces se fueron a la calle 1 y 72. Accedieron a un lenguaje plástico totalmente nuevo que les amplió el horizonte. Cuentan que otro innovador en las aulas de Bellas Artes fue el arquitecto Daniel Almeida. en el fondo de la casa de Di Marziani. 1962). Jorge ya estaba casado y tenía definido su com- promiso político lo que posibilitó que también acercara algunos textos de autores marxistas. En ese momento todos concurrían a las clases de Visión que el profe- sor Héctor Cartier daba en la Escuela los sábados a la maña- na. 1963). No era una práctica muy ordenada pero concuerdan que entre las lecturas que más influyeron en el grupo fueron los libros Arte Plástico y Arte Plástico Puro de Piet Mondrian (Editorial Leru) y La Nueva Visión del húngaro Lazló Moholy-Nagy (Ediciones Infinito. Lalo Painceira “Estaban por alquilar un viejo galpón de la avenida 38 pero el dueño se retractó a último momento. como las enseñanzas del maestro húngaro Gyorgy Kepes a través de El lenguaje de la Visión (Editorial Infinito. Por él conocieron los aportes de Rudolf Arnheim difundidos en el libro Arte y Percepción Visual (EUDEBA. Almeida como arquitecto. (Almeida) se hizo cargo de la ma- teria Morfología y desde allí contrabandeaba conocimiento. a nivel personal. Ins- talados en el taller de 1 y 72. 1968). además. hubo cambios. con particular interés sobre las artes plásticas. fue introductor en La Plata del ‘Movimiento Moderno’ cuya cabeza visible más noto- ria es Le Corbousier. El que introdujo en el grupo los planteos del Arte Concreto fue Jorge Pereyra. es un ejemplo de laico católico comprometido con su tiempo. Como también una traducción casera que realizó Mazzoni de Vision in Motion. Aclaración de Lalo Painceira). obra del mismo autor publicada en Chicago en 1946. 373 . leían todo lo que les ca- yera en las manos.

por un lado se forma MADI con Guyla Kosice. Alfredo Hlito y Raúl Lozza. Mazzoni. A partir de esa fecha se los conoce como el ‘Grupo de los Concretos’. EL BLUES DE LA CALLE 51 Pero un día se dieron cuenta de que además de la versión france- sa de la historia del arte. El grupo estaba animado por la nece- sidad de hacer un arte distinto. un intelectual troskista que editaba la revista “Estrategia”. se tomó contacto con Virgilio Villalba y Manuel Álvarez. que según su propia versión concluyó su experiencia 374 . Di Marziani y Puppo ya tenía 20 años. habían sucedido otras cosas. Arden Quin y Rhod Rothfuss a la cabeza y por el otro la Asociación Arte Concreto- Invención en la que participaban Tomás Maldonado. En el ‘63 Di Marziani se aleja del grupo y toma el camino de la ‘Nueva Figuración’. Se proyectaban con una voluntad integradora hacia la arquitectura. Ricardo Zerlarrayán y Nicolás Jiménez. los últimos mo- hicanos del arte concreto que habitaban en Buenos Aires. Los aportes del Movimiento Constructivis- ta iniciado en 1913 por Tatlin en Rusia y revivido en 1920 por los hermanos Naum Gabo y Antoine Pevsner. El suprematismo que surge en Rusia en 1913 de la mano de Kasimir Malevich. La Agrupa- ción Arte Concreto Invención fue fundada en 1945. La Asociación se disuelve en 1949. Cháves comprometido en un proyecto político militante. Manuel López Blanco. En esa relación se conoce a Zelarrayán y Jiménez. Cháves. Adscriptos a la política cultural del Partido Comunista fueron expulsados cuando vino la purga stalinista. llegaban tarde a la movida. amigo y compañero de Roberto Rollié. estos dos últimos pintores residían en la Capita Federal. Se sentían más grandes. Como es evidente. el movimiento De Stijl y la movida neoplasticista iniciada en 1917 donde los principales armadores fueron el belga Georges Van- tangerloo y los holandeses Piet Mondrian y Theo Van Doesburg. Por intermedio de Milcíades Peña. un grupo formado por los que venían del taller de 72 más Roberto Rollié. Tenían una mirada abarcado- ra que no se limitaba al campo de la pintura y la escultura. el diseño industrial y gráfico y la fotografía. el Profesor de Filosofía y Estética. En 1961 este puñado de jóvenes platenses constituyó ‘Visión Integral’. donde todo transitaba por París. En 1946 el grupo se divide. Al- fredo Hlito. deja de pintar. 22 y Pereyra 25.

C. por el arquitecto Méndez Mosquera. Por otro lado. tener conocimiento de los aportes que introduje- ron estos maestros en el campo de la pintura. que se abrió hacia ese territorio finito-infinito que había iniciado Vantangerloo’. Los integrantes del grupo abrevaron en la experiencia de la Bauhaus de Alemania. desde un metrismo elementalista hasta Max Bill un gran inven- tor de imágenes. De la situación de indefensión que habían quedado los estudiantes. Siete años más tarde de su creación en 1919. directivos y docentes que allí estudiaban o trabajaban. Si a los fines de los años cincuenta en Argentina. Para ese entonces el núcleo de preocupaciones de los concretos estaba expresado en la revista ‘Nueva Visión’ fundada. No sé si en los años sesenta se tenía en la Argentina la real dimensión del desastre que había ocurrido con el proyecto del Bauhaus. Lalo Painceira en 1958. apenas terminada la Primera Guerra Mundial. En la naciente república de Weimar. El 10 de abril de 1933 dos compañías de la policía nazi tomaron por asalto el Instituto. Maldonado invitado por Max Bill. va a decir: ‘dentro del Arte Concreto hubo variantes. la escultura. Sobre el tema circulaba el libro de G. la movida de los concretos ya había pasado. Walter Gropius había dado nacimiento al Instituto de Diseño y Arqui- tectura. la fotografía y la gráfica. Herbert Bayer.Argan Walter Gropius y el Bauhaus editado por Nueva Visión en 1957. No hablo de la infor- 375 . les abrió un camino nuevo. viaja en 1954 a la República Federal Alemana para integrarse al cuerpo docente de la Universidad de Ulm. arrestaron a 32 estudiantes que lo habitaban y lo cerraron para siempre. Conocer la obra de Josef Albers. docentes junto a Moholy Nagy del Bauhaus. De allí pro- viene el interés del grupo por el diseño gráfico y el industrial. En ese momento el Bauhaus tenía su nueva sede en la ciudad de Berlín y su director era el arquitecto Mies Van der Rohe. institu- ción de la que será rector entre 1964 y 1966. entre otros. Tomás Maldonado y Alfredo Hlito. no es de extrañar que a la heroica gesta del Bauhaus en Europa ya se la considerara como parte de la historia. la importante experiencia del Bauhaus que tanto da que hablar. la escuela se trasladó a los edificios proyectados por el mismo Gropius en la ciudad de Dessau y de allí pasó a Berlín. La publicación salió desde 1951 hasta 1955.

pintaban e incursionaban en el fotograma. Con otro horizonte y otros componentes el grupo se reorganiza en 1969 con la fundación del Centro de Experi- mentación Visual (CEV). todas las semanas viajaba Zelarrayán desde Bue- nos Aires a La Plata para reunirse en el nuevo taller de la calle 42 entre 9 y 10 dándole vida al proyecto de ‘Visión Integral’. Maz- zoni ya tenía su taller propio y en ese momento estaba definido por la escultura. Raúl Ma- zzoni. Mies Van der Rohe y Josef Albers entre otros. realizan varias exposiciones y dan a conocer sus propuestas. el drama de la Bauhaus adquiere una dimensión diferente. el periodista Lalo Painceira. Hace unos años atrás. en una nota publicada en el diario ‘El Día’ de La Plata escribió: ‘el grupo de los concretos platense en busca de la perfección nun- ca expuso’. Juan Carlos Romero. Debe haber mucho de cierto en eso. diseñador y creador de la famosa línea de muebles tubulares en el Bauhaus se fue a Inglaterra en 1935 y en 1937 emigró a EE.los cambios sustanciales en el mundo del arte y las luchas del pro- letariado por el socialismo. EL BLUES DE LA CALLE 51 mación. con un discurso más elaborado. Participan Jorge Pereyra. pero también estos jóvenes inquietos se negaban a aceptar que las galerías y los museos fueran los únicos ámbitos por donde transitaba el arte.UU. Nicolás Jiménez y Mario Casas. 376 . Lázló Moholy-Nagy se exilió en 1933 en Inlaterra y de allí pasó a los Estados Unidos donde vivió y trabajó hasta su muerte. El forzado detierro en el país del norte albergó también para esa época a Walter Gropius. Es evidente que después del genoci- dio. Herbert Bayer se exilió en 1938 también en Nortea- mérica. Más abiertos. la diáspora y el exilio sufrido en nuestro país. Siempre hablo de que profesores y directivos tuvieron que emigrar. Los libros de plástica no hablaban de que fueron perseguidos y tuvieron que huir. En el período de ‘Visión Integral’ que va desde 1961 a 1965 el grupo nunca mostró públicamente sus traba- jos. Roberto Rollié. Marcel Breuer. hablo del drama de una Europa que se la vislumbraba en las vísperas de un gran cambio y que terminó aplastada con sangre y fuego por la reacción. Investigaban. En tanto. Era un momento de la historia donde parecían coincidir -estamos hablando de Europa.

Roberto Rollié fue Decano de la Facultad de Bellas Artes desde 1984. en 1979 obtuvo el Primer Premio en el Salón Nacional de Pintura y en 1990 el Premio de Honor Presidente de la República. ha expuesto en los salones y galerías más importantes del país y del exterior. sobre el grupo de los geométricos que en aque- llos años veíamos en la vereda de enfrente sin saber. Hugo De Marziani re- side en la ciudad de Buenos Aires. entre otras cosas se lo reconoce por ser uno de los primeros expontes del Arte conceptual en el país. Jorge Pereyra vive y trabaja en su taller en La Plata. Lalo Painceira En 1970 el CEV realizó la exposición de sistemas que plan- teaba una propuesta de experimentación visual vinculada al diseño. Raúl Mazzoni tiene su taller en City Bell. Héctor Puppo es uno de los fundadores y principales animadores del Grupo Escombros que vienen tra- bajando desde 1988 y reside en La Plata. falleció en 2003. Así concluye el recuerdo escrito por Gonzalo Cháves en ter- cera persona. unos y otros. fue Premio Nacional de Pintura 1993 y Premio de Honor Presidente de la Nación en 1995. se cruzarían sin es- perar alcanzar el hipótetico infinito. entonces que. en plena eta- pa productiva es un artista conocido por su obra y su acción. Gonzalo Cháves después de un largo interregno volvió al camino de la plástica y expuso en julio de 2004 en el Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano (MACLA)”. en este mediodía 377 . Hace tiempo que marcha- mos por el mismo camino. fue parte del equipo fun- dador de la carrera de Diseño y se desempeñó como profesor titular de Lenguaje Visual y Taller de Diseño en Comunicación Visual. sus obras fueron expuestas en los principales museos y galerías del país y Europa. marchábamos en la misma dirección y que nuestros caminos. Por eso estoy aquí. con importantes exposicio- nes en su haber. que creíamos paralelos. ¿Qué fue de la vida y del ímpetu de estos jóvenes que en los años sesenta se planteaban realizar profundos cambios en el mundo de la plástica? ¿Dónde habitan y qué hacen hoy? Juan Carlos Romero vive y trabaja en la Capital. desde 1981 integró el Grupo de Pintores Argentinos.

compartiendo con Gonzalo la mesa. Hace poco recuperé un grabado de aquella época y al verlo me di cuenta que tenía influencia de Klee. La opción que habíamos hecho por la geometría no tenía que ver con la enseñanza que impartían allí.Había estado en los Estados Unidos charlando con Bayer y naturalmente hablamos de él. Ella me presentó a un Madi. EL BLUES DE LA CALLE 51 invernal del siglo XXI. una pintora geométrica que era simpatizante del movimiento 26 de julio. Yo en ese tiempo pintaba y hacía geometría. “Estudié ocho años en Bellas Artes pero el Gru- po Sí siempre estuvo por fuera de la Escuela. En 1981 volví a Cuba en plena época del blo- queo y lo volví a visitar. el pan. Pero no mostramos nuestras obras. 378 . un rumano que vivía en Cuba y hacía una obra participativa con el público. Darié Sandú. Pero de ma- nera individual. sobre todo la planteada por los grupos europeos de ligar el arte con la vida. Gonzalo reconoce que en 1962 dejó de pintar pero mantuvo una relación afectiva con los integrantes de su grupo. Y el tipo se acordaba de mí y seguía en sus trece: fiel a la revolución y ha- ciendo intervenciones urbanas. Yo lo había hecho con anterioridad a agruparnos. Así que salí para visitar pintores en La Habana y estu- ve con Loló Soldeville. Nosotros éramos muy estrictos”. el vino y la memoria. Me cuenta que en 1962 visitó Cuba porque lo había invitado el platense y revolucionario peronista John William Cooke. Había levantado un árbol rojo de metal. Nosotros cuando conocimos el arte concreto. nos ganó como propuesta.

como un místico que paladeaba su relación con ese otro mundo maravilloso que sacaba afuera en sus obras y nos donó. Después. trabajó años en el diario “El Día” y ganó el sindicato. mantuvieran un diálogo fluido entre los integrantes de uno y otro grupo. Y hasta encuentro ahora natural que se hayan dado al mis- mo tiempo. Había escrito libros pero había algo que la escritura no me daba y que sí me brindó la pintura”. buscando el mundo nuevo. Desde ya. que ese gran artista que revolucionó la fotografía con el aporte del surrealismo. Su compromiso político lo hizo marchar por otros caminos pero siempre en la misma dirección. que ametrallamos la ciudad desde nuestro expresionis- mo. estuvo días pidiéndole perdón y sintió enorme culpa por haber invadi- do y quebrado ese mundo interior tan rico y bello. pero eso es otra historia que además. mantuvo fidelidad a la geometría. “necesité sacar lo que tenía adentro. Pero hace poco tiempo. si invisibilidad al no exponer y anteponerla a nosotros. dejó de pintar. Eran idiomas distintos y códigos diferentes. En un almuerzo le tocó estar sentado junto a Man Ray. 379 . sintió que el país necesitaba que los jóvenes dieran respuestas diferentes a las dictaduras imperantes. Y la imagen me viene para mostrar la rigurosidad del grupo geométrico y su silencio social. Fue gráfico. Gonzalo volvió a la pintura. a fines de los años sesenta. como si estuviera solo. oposiciones y los lenguajes manejen una sintaxis plástica similar. le pertenece. en la misma época y en esta ciudad de La Plata. Lalo Painceira Como contó. Vivía ensimismado. Ray sacó una pistola y dispa- ró al aire y fue tal la conmoción de Klee. que era lo opuesto. los dos grupos. Cuentan que Paul Klee era muy introvertido y silencioso. En un momento dado. Hay una vieja anécdota del Bauhaus en donde convivían artis- tas de lenguajes totalmente opuestos. Y también es lógico que con el correr de los años se hayan borrado diferencias. No es sorprendente que mientras los dos bandos tuvieron vida activa.

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al golpeteo sincopado de los palillos de la batería sobre el redoblante. como si improvisaran vocalmente a falta de sus instrumentos. los músicos de jazz. habi- tual en los cafés de entonces. Esta orquesta sin instrumentos es- taba integrada por un grupo de jóvenes que se comunicaban casi sin palabras. se divisaba sin nitidez detrás de la niebla de humo. mejor aún. en una mesa del fondo. No 381 . predominando el bopeo de los cantantes de jazz. CAPÍTULO V Y LA BANDA SEGUÍA TOCANDO… Mientras todo el tiempo es la Eternidad es la pálida luz del radio de este poema nos sentaremos tras sombras olvidadas oyendo el jazz perdido de cada noche Allen Ginsberg Aquella primera noche que ingresamos al bar no habíamos visto su interior porque los vidrios estaban empañados pese a estar en primavera. Pero no nos llamó la atención su aspecto de café al paso que tenía. A ellos. como se decía entonces. un lugar que ya a esa hora y al estar las puertas cerradas por la baja temperatura exterior. Ese golpeteo rítimico se asemejaba al sonido del bajo en un grupo de jazz o. y al ruido habitual de cualquier bar a copas y tazas. sin embargo. Provenían del fondo del bar. em- pezamos a escucharlos. Recuerdo que lo primero que me llamó la atención fue un rítmico pero apagado golpeteo acompasado que acompañaba como música de fondo al murmullo del ambiente y al ruido de la máquina de café express “a la italiana”.

que aquel bar de 7 y 59. café que gene- rosamente aceptaron compartir con nosotros. No fue la única existente en La Plata. es- tudiantil o artística. Eran grupos más pequeños. un clima. El café de 6 y 382 . eran los clientes exclusivos y permanentes del “Capitol”. convirtiéndose también en un ámbito de reunión de profesores y alumnos de Bellas Artes. los músicos de jazz. Pero en número y diversidad fue la más importante. limitadas a grupos a los que los unía una misma praxis que podía ser política. los pintores. Nos repar- tíamos esa caja que hacía rebotar los sonidos por su techo bajo. Podría citar “La enseña de las tres ranas” que es un símil. Había comenzado una década maravillosa y hacía sólo un año que había triunfado la Revolución Cubana. más bohemio y mejor puesto para la ocasión. No. intelec- tual y artística que se extendió por esos tres años. Era una tenue música de fondo. Comenzaba una década de divisiones tajantes en donde no cabían los grises ni los tibios. cuando nosotros. Pero hay que situarse en ese tiempo. podría decir que desde el mismo momento que ingresamos al local aquella noche fresca del 7 de octubre de 1960. Nuestra presencia y la de ellos le dieron una atmósfera. que permitió que al año siguiente se convirtiera en el centro de una movida juvenil inquieta. ellos siempre ocupaban las mesas del fondo. Pienso que recién ahora comienzan a existir bares similares a los de la calle 51. Las otras eran más cerradas. En donde las opciones que iba ofreciendo el instante eran elecciones asumidas con el máximo compromiso. EL BLUES DE LA CALLE 51 era un sonido de volumen alto ni lo hacían para llamar la aten- ción del resto de los parroquianos. Nosotros nos instalá- bamos en las primeras. que puso el horizonte de las utopías al al- cance de la mano. sobre todo a partir de junio de ese 1961 que fue la gran exposición del Grupo Sí en las salas del “Museo Provincial de Bellas Artes”. El “Capitol” se fue abriendo. fue nuestro lugar que compartimos con ellos desde esa primera noche. Nunca dejamos el “Capitol” hasta 1963. Como conté. Hasta ese momento ellos. empezábamos a caminar juntos. las que uno debía sortear para pasar al baño. y participaron jóvenes de distintas disciplinas que dieron nueva vida a una ciudad que comenzaba a dormir- se.

Quizás también compartieran la mesa algunas novias de ellos. a Cantarella. como si hubiera sido diseñado para tocar el piano. cabaret aledaño al 383 . No recuerdo quiénes habrán estado a esa hora intermedia entre la tarde y la noche. que Mingo haya dejado también la inauguración y es- tuviera allí. Ricardo Guidi. nosotros y también los músicos. En aquella ciudad entonces cami- nable. la que pre- feríamos nosotros. a Caco Álvarez enfundado en su saco azul muy corto con mangas que no le cubrían las muñecas. a los pintores nos gustaba mucho el jazz (nos gusta todavía y supongo que a todos) y a ellos los conocíamos por haberlos escuchado en algún con- cierto. como los llamábamos. Pero la gran diferencia es que las movidas que se originan en torno de ellos no están sostenidas por grupos artísticos de van- guardia. Alberto Favero. aunque era sólo un adolescente. y se dirigían a sus mesas del fondo. Por lo tanto. También char- laban de sus cosas. colegios y la Universidad Nacional. Allí seguramente comen- taban las grabaciones escuchadas y graficaban sus juicios con el bopeo y el repiqueteo de sus dedos sobre la mesa. parroquianos. Talero Pellegrini. en el “Capitol” junto a nosotros y a Curubeto. Poppy Monzó. que solían acompañarlos pero a las que sólo conocimos de vista. Así esperaban la hora de la primera entrada en “El Galeón Rojo”. reunían a los hijos de la clase media platense de la que éramos hijos. Además. Po- cho Lapouble e incluso. Ellos tocaban la música que era de ese tiempo. los barrios. Buby Ochoa. porque tenían un particular sentido del humor y se reían a carcajadas. los jazzman. Guri Vaccaro o el flaco Catalá. de las bromas. Puede ser que hayamos visto al Flaco Bo. Puede ser que estuvieran también alguno de los mayores del grupo. Lalo Painceira 49. Debido a esas características pueblerinas que tenía La Plata y que aún hoy mantiene. no eran desconocidos nuestros. al Colorado Escobar. que pertenece al edificio del Pasaje “Dardo Rocha” llamado pomposamente “Café de las artes” podría ser otro sitio actual. dueños y emplea- dos. Los jazzman llegaban al bar con la familiaridad de estar en la propia casa. clubes. el jazz moderno. Saludaban a todos. Argüelles. aquella noche ingresamos al bar y nos saludamos y hasta charlamos con ellos.

Pérdida muy sen- tida por todos. como comenta Talero Pellegrini. que la primera noche cuando subieron a tocar y eran ellos mismos unos adolescentes. Esto generó un público conocedor del jazz. en donde tocaban en vivo. Guidi. La gente sabe escuchar y distinguir. el Loco Francheschi y los hermanos Jorge y Oscar López Ruiz entre otros exponentes de esa generación. el Chivo Borraro. Lamentablemente. hubo acercamientos de amistad con ellos y con algunos. Jorge Curubeto me contó que en aquella época hasta se había creado el “Bop Club La Plata”. pero la tradición y la escuela no se pierden”. Ellos eran los herederos de una generación que hizo de La Plata un semillero del jazz argentino aportando talentos como el Bebe Eguía y Coco Bach. Talero Pellegrini tocaba en esos años la batería en el grupo que hacía tres entradas en “El Galeón Rojo”. Pocho Lapou- ble. En realidad comenzaron a tocar en “El Galeón” y “El Teclado” cuando eran confiterías bailables para los adolescentes y jóvenes platenses del centro. Pero ese instru- mento tenía varios exponentes por lo que a veces alternaba con otros bateristas como el mítico Mingo Martino. EL BLUES DE LA CALLE 51 “Capitol”. Talero Pelegrini es baterista y un gran difusor y conocedor del jazz. Siempre hay recitales y nuevos grupos que se incoporan y subsiste un público conoce- dor del jazz. Podemos decir que los jazzman nos abrieron las puertas de su casa y de su música. entre otros. por ejemplo. En una gran nota dominical que les realicé a Talero. Lo mejor en jazz del país. a los que se acoplaron Mingo Martino. Recuerda Talero riéndose. Curubetto. Buby Ochoa o en Negro Lezcano. “La Plata”. lo único que habían ensayado juntos era “Té para dos” y “la tocamos en diferentes versiones e improvisaciones toda la noche y nadie se dio cuenta de que siempre era el mismo tema”. Poppy Monzó. el Mono Villegas. y las compartimos durante tres años y a me- dida que transcurrió el tiempo. Tal vez no haya especialistas. que tuvo una vida 384 . Mingo y Curubeto y que fue publicada en “El Día” del 31 de marzo de 1985. hasta complicidades ideológicas cuando la realidad urgía al compromiso. “fue un centro de jazz y venían a tocar los hermanos Barbieri. a Caco Alvarez lo perdimos demasiado pronto. porque era un tipo formidable además de gran músico.

y lo acompañaron mientras cantaba boleros en uno de los boliches en donde los músicos tocaban por entradas. consumían poco. mo- mento en donde a menudo nace la risa por sus relatos que cuen- ta de manera muy graciosa. un almuerzo con Talero. que murió muy joven. mí- tico ‘cabarute’ en el que nosotros íbamos a tocar por la noche. To- davía circula un desopilante cassette grabado por Románticos. “El Galeón” y hasta en el “Resil”. que tenían más o menos nuestra edad. A los dueños mucho no les gustaba lo que hacíamos y además. Lalo Painceira efímera porque en la ciudad había gran cantidad de solistas de jazz. como el memorable “Rodolfo Románticos”. los que nos iban a escuchar. los hermanos López Ruiz. además de los que trascendieron y se mudaron a Buenos Aires como Eguía. Con el grupo de los jazzman más jóvenes. que era un napolitano que quería ser cantor a toda costa sin im- portarle carecer absolutamente de condiciones.Los otros eran y algunos todavía son. pero de todos modos siempre encontrábamos un hueco en donde tocar”. Alberto Guglielmino. También compartí ya en 2011. Son viejas anécdotas de verdaderos personajes que se les acoplaban para triunfar como cantantes. Pero eso llegó más adelante”. “pero no teníamos dónde tocar. como “El Teclado”. porque trabajaban en tres. organizamos la fiesta en nuestro taller de Ringuelet en donde ellos tocaron en vivo y nos dieron un concierto memorable que ya relaté. 385 . Pellegrini subraya que hubo grandes músicos de jazz. excelentes instrumen- tistas. que era del gru- po de los de City Bell. Alberto Favero. Entonces se produce como una invasión de los solistas de jazz en distintos boliches de La Plata. Pocho Lapouble. Incluso permanece el Grupo de Jazz Con- temporáneo La Plata que incorporó a un pianista muy bueno. al que incluso vis- tieron -creo que de verde. en el recatado “El Teclado” desde la hora del té y seguían a la noche en los dos cabaret.

Era Profesor en Letras. Equiparable a las exposiciones de nosotros. como los Galletti y los Teruggi. Julito. dos familias con hijas desaparecidas en tiempos de la última dictadura. Pero es verdad. gallego de pura cepa e integrante en su tiempo de un grupo de amigos. precisa- mente. llegaran al bar. abrió las puertas del Colegio a las expresiones y talleres de arte que iban desde la música hasta la fotografía. Nosotros empezamos a tocar en “El Ga- león” en 1960. Como cabarute era raro porque estaba puesto como confitería baila- ble. como le decía- mos en familia. su sobrino. Nosotros hacíamos un swing moder- no y a veces volábamos con las improvisaciones y jugábamos con esas complicidades que se dan entre los músicos. A los dueños no les gustaba mucho lo que tocábamos. todos intelec- tuales notables. por ejemplo en el “Colegio Nacional” que entonces dirigía Julio Painceira. unos meses antes de que ustedes. EL BLUES DE LA CALLE 51 Y retoma los años sesenta desde las anécdotas y los perso- najes ganan la sobremesa. Pero enseguida volvíamos a la realidad. como las escapadas al Rivadavia que quedaba a la vuelta para comer sus milanesas cortadas con pa- pas fritas o algunas coperas como aquella que laburaba para que la hija estudiara y la piba era abanderada de su colegio y ella lo contaba con un orgullo conmovedor…Sí. por ser. los jazzman te- nían sus conciertos. los pintores. tío mío y más que tío. Se entraba por una escalera an- gosta. porque fue muy allegado a mí cuando ya había perdido a mi padre y lo quise y admiré mucho pese a ser tremenda estricto y sufrir sus consecuencias cuando era alumno del Nacional. además de algunos pintores como Raúl Bongiorno. Era el subsuelo de una zapatería que estaba junto al “Capitol”. Después tocábamos algún ritmo latino para compensar. pa- 386 . Suena a tango.

recuerda Talero y aclara algunos tantos. Del “Bop Club”. como por ejemplo Rodolfo Saran- dría y desde entonces y hasta hoy. Vicente Izzi en trom- bón. ponía mala cara agregábamos algo latino pero con fondo de jazz. lo mismo que el auditorio de Radio Provincia. En los sesenta se formó el ‘Grupo Contemporáneo de Jazz La Plata’ que tenía una curiosidad. sobre todo Jorge. uno de los dueños). Borraro. que entonces era un trompetista a lo Gillespie. gran pianista. Muy talentosos. Aquí nació el trío de Alberto Favero con Pocho Lapouble y llegó a tocar una versión de su suite con piano. Alberto (Favero) tocabo el saxo tenor porque el piano era de Caco Alvarez. En Buenos Aires tenía su sede el “Bop Club Argentino” con una subsede en La Plata. participaban los hermanos Barbieri. Lalo Painceira sando por la plástica de vanguardia. el mismísimo Talero Pellegrini. todos asi- duos concurrentes a las jam session platenses. lo mismo que los hermanos López Ruiz. Además estaban Pocho Lapouble en batería. en los boliches en donde siempre hacíamos nuestra música y si el Co- lorado (Peters. también prestaba sus salones para conciertos de jazz. emisora que siempre contó con promotores de jazz. bate- ría y una gran orquesta. “La Protectora”. Gury Vaccaro en bajo y Cacho Cantarella en 387 . el Mono Villegas. pero todavía adolescentes. Para la orquesta se tuvo que convocar a gente de otros grupos…fue una época memorable del jazz en La Plata”. como los conciertos del ‘Colegio Nacional’ y desde ya. de 49 en- tre 8 y 9. Y ellos eran dos chicos. “En ‘La Protectora’ tocaban los más grandes mez- clados con los porteños como El Chivo (Borraro). como se lo conocía. “Eran conciertos de mucho nivel. los Barbieri…Nosotros tocábamos en general en otros sitios. Bebe (Eguía). Bebe Eguía que ya vivía en la Capital. integrada por los músicos que mencioné.

siem- pre numeroso. Ellos eran en general los que tocaban en el nacional. nos reíamos de algunas ocurrencias como todo joven desde siempre y hasta hoy. los del Grupo Sí. Al menos para nosotros. jam sessions que transmitía en di- recto Radio Provincia en la audición ‘Tangentes del Jazz’. el Flaco catalá en saxo y Jorge López Ruiz en trompeta”. También me acuerdo de la risa amplia. funcionó durante nueve años desde fines de 1959. Creo que está radicado en España. Pero además empezamos a ser amigos. que siempre fue excelente. de nuestras vidas. escuchando sus historias y todavía mantengo en mi memoria la seriedad de Santiago Bo. en diciembre de 1972. como dicen los relatores de radio. Él estaba en el césped y yo en la tribuna. Porque no habían llegado todavía los tiempos en los cuales ser joven significaba ser sospechoso y constituía un peligro. nos gritamos. los pintores. casi adolescentes y sin dinero. EL BLUES DE LA CALLE 51 trompeta. estaba habitado por ánge- les inaccesibles. Compartíamos la mesa de ellos en el cabaret. a veces estuvieron Mingo Martino. a charlar de las cosas cotidianas de aquellos tiempos. Algunas veces bajamos con ellos las estrechas escaleras del “Galeón” y penetrábamos a ese templo del deseo. nos estrechamos con fuerza la mano a través del alambre perimetral. Jorge Curubeto en saxo o clarinete. los apuros del colorado Escobar. El grupo. su público. Nosotros. y después no volví a verlo más. y de la charla amena. graciosa. pero en realidad fui- mos nosotros. que no obstante ser un infierno. en el acto de homenaje a Pablo Neruda que se realizó en el “Estadio Nacional” de Santiago de Chile. Los jazzman eran dueños del “Capitol”. que tenía que cumplir otras obligaciones. que con el tiempo se convertiría en un renombrado arquitecto al que yo reencontraría más adelante. de Talero Pellegrini. en bateria. fuimos parte de ese. gene- rosa y limpia de Popy Monzó. cuando Alberto (Favero) tenía quince años y pasa- ron una veintena de músicos porque no hubo una formación fija. Popy Monzó o yo. los que atrajimos a los demás 388 .

con aquella increíble pe- lícula antibélica interpretada por Kirk Douglas. pero también de mesa a mesa. Del cine estadounidense nos interesaban las expresiones del movimiento independiente de Nueva York o el primer Stanley Kubrick. artísticas y hasta políticas. todas ellas euro- peas o las primeras de Kurosawa y el inicio del llamado “Nuevo Cine Argentino”. más tarde con su “Lolita” interpretada por la inquietante adolescente Sue Lyon y James Mason. el que trabajaba con Dalton Trumbo como guionista. hablábamos comprometidamente de lo que pensába- mos y vivíamos. con sus charlas en cada mesa. los libros leídos. Quedan los temas. Es imposible recor- dar. los LP de jazz escuchados. Era un bar con humareda permanente pero que no estaba todavía con- taminado por los aparatos de televisión encendidos o la música 389 . con la bellísima Janet Margolin. como recién ahora lo está haciendo gran parte de nuestra juventud en esta “resurrección” que vive la Argentina. Las últimas películas vistas. Hubo otra película que nos conmovió. después de cincuenta años. Sólo quedan en la memoria anécdotas. que luego filmó en nuestro país con Torre Nilsson. desde ya. como ya conté. Pienso ahora que lo atrayente era el bar cuando estaba colma- do de gente. según ca- lificación del siempre iluminado Rubén Dri. En ese tema también el grupo tenía opinión y compor- tamiento diferenciado de los chicos del centro platense. También eran motivo de charla. “Senderos de Gloria” y luego con su “Espartaco” y. pero despreciábamos el cine ficticio y “facilón” de los grandes estudios de Hollywood con sus muy incipientes y siempre empalagosos efectos especiales. “David y Lisa” (1962). los diálogos completos que man- teníamos. la política y contra las costumbresas burguesas de La Plata. ensayos estéticos y también posiciones ante la vida. que son los que dieron forma dinámica a esa movida. Lalo Painceira jóvenes con inquietudes intelectuales. las exposiciones visitadas. porque había entre nosotros una conexión di- recta. Con esos jóvenes que se fueron sumando y hasta con Javier Villafañe. o el recién llegado que iba de grupo en grupo y se sentaba con los que mantenían la conversación que más le atraía. como esa de “Marx no bailaba como yo” o aquel enamoramiento de uno de nuestro grupo con una copera a la que le hablaba de Heidegger.

el “Adriático”. para tener la libertad de estar en una mesa tratando de empezar una relación íntima y en la otra un grupo discutir sobre Sartre o Pratolini y su herrero Maciste o aquel conmovedor registro de su propia vida en Crónica fa- miliar. a los que nunca les importó si la relación que nacía era entre un varón y una muchacha o entre dos varones o dos muchachas. Algunos de ellos. sorprender. Eran tiempos en los que había que saber hablar. Se mezclaban los diálogos. apretando cada uno en su corazón el propio “Cuarderno de tapas azules”. Así se fue poblando poco a poco la calle 51 que creció en ofertas al público cuando a su lado abrió el “Tirol Chopp” y casi de inmediato. descubrir esa realidad que nos regaló Marcechal des- de su Adán Buenosayres. tener ideas y si era posible. Los tres bares juntos ofrecían una capacidad acorde a la demanda que crecía día a día. Se extraña esa solidaridad entre diferentes. que ya nombré con anterioridad. ese recato de apartarse cuando se empezaban a escuchar confidencias. Porque eran tiempos de bares que parecían hechos para escuchar y ser escuchados. amigos nuestros. o mostrar entusiasmo ante un libro con reproducciones de Tapiés. agregarnos a los suyos. frecuentaron 390 . Pero. esa libertad de participar e ingresar al ruedo para intervenir en una discusión que habían comenzado otros dos en otra mesa. Sí que entre los primeros estuvie- ron Javier Villafañe y su compañera. EL BLUES DE LA CALLE 51 estruendosa. ¿cómo se fue gestando la movida? ¿quiénes fueron los primeros en acercarse a ese “Capitol” que compartíamos con los músicos? ¿“Los Elefantes”? ¿la gente de teatro? ¿de danza? No lo recuerdo con exactitud. eran otros tiempos. Pero es posible que después de ellos llegaran los de teatro y de danza y después. se daban vuelta las sillas y se entraba en otro círculo al escu- char un tema que a uno le interesaba. nuestra Lucrecia y ese gran poeta que compartió nuestra bohemia que fue Horacio Núñez West. Por el simple hecho de sumar amigos y amigas y éstos a su vez. Fue una época singular en donde confluyeron jóvenes platen- ses de valía junto a muchachos del interior que llegaban a estu- diar y que fueron notables en lo suyo y lograron trascedencia. En realidad. la mayoría estudiantes de Humanidades o militantes políticos. Sin proponernos nada.

Recuerdo que Graciela Sautel tenía un gamulán gris. Pero no abandona- ron el “Capitol” porque se habían tejido amistades profundas y hasta algunos noviazgos. fueron llegando al bar sus compañeros varones como Carlos Lagos. además de es- tudiar teatro o danza. con su hablar italianizado. para charlar con uno de los habituales parroquianos de los tres bares. que también llegaba al bar vistiendo la ma- lla de baile de lana negra. Lo cierto es que en verano las mesas de la vereda se extendían como si fuera un solo bar desde el “Capitol”. mejor dicho con ellas. por más libertades que existían. Karpovich y Yiyo. al terminar la primera década 391 . Eran Graciela Sautel (que en una charla que mantuve en la actualidad mencionará cómo se dio el nexo). Allí concurrían incluso con pro- fesores como Oscar Fessler. ninguna de ellas se quedaba en el “Capitol” hasta la madrugada con nosotros. el barerista de los jazzman. Cristina Hansen fue la in- troductora de Leticia. el Turco Abdala y muy de vez en cuando. en los momentos libres que les deja- ban las clases que eran en horario nocturno. Terminaba 1960 y ya al año siguiente todo este grupo. her- mano de Bubby. Ahora. porque al comienzo eran todas muchachas. Ellas iban con sus mallas de baile ne- gras y los tapados encima. Lalo Painceira los cafés de 51 aunque sea esporádicamente. Norma Beninatti y Cristina Hansen de teatro y Leticia Hualde de danza contemporánea. una vieja casona en los altos de 7 entre 54 y 55 y los acogió el legendario bar “El Cabildo”. Yo no recordaba cómo llegaron los alumnos de la “Escuela de Teatro” ni quién había sido el nexo con ellos. Con ellas. Desde ya que en aquellos años. el Negro Gutiérrez. al poco tiempo. menos Leticia. Que nos acercaron un mundo nuevo. se mudaron a la nueva sede de la “Escuela de Teatro”. Nunca integramos las mesas del “Parlamento”. Ana María y Chuchi. Jorge Ochoa. adolescen- tes que cursaban el último año de su bachillerato. Raúl Boubé. un largo tapado de tejido abierto color beige y vincha ancha tomándole su pelo corto. que ya se había reducido a la esquina de 7 y 54. el primero llegando desde 8 hacia 7 hasta “El Tirol” y el “Adriático”. Graciela Sautel también introdujo en el “Capitol” a dos compañeras suyas del Colegio que no estudiaban teatro ni danza: Chuchi Muiña y Ana María Fernández.

se fueron acercando desde el teatro y de otras 392 . Es muy expresiva y puede decirse que sólo cambió su pelo que continúa corto. me reuní con Graciela Sautel y Ana María Fer- nández para recordar aquellos años en la calle 51 a la que ellas también aportaron y mucho más de lo que piensan. Conocernos significó para Graciela cierto impacto. se me mezclaron los tantos porque además de la amistad. “Yo empecé la Escuela de Tea- tro a los 16 años. siempre lo fue. No hubo almuerzo. la que yo recordaba como la primera de teatro que se había acercado a nuestro grupo. pero que hoy es blanco. ustedes no eran convencionales para nada. “Pero no. EL BLUES DE LA CALLE 51 del siglo XXI. pero ya me había contactado con grupos teatrales. Cuando los conocí. que fue la primera del grupo y a la que concurrí con ella. Susana. conmigo. Sólo un café en la confitería del Pasaje “Dardo Ro- cha” y comenzaré con el testimonio de Graciela Sautel. Mi hermana mayor y yo. Graciela tiene 65 años y es una actriz reconocida además de docente. El primer año lo cursamos en el Teatro Argentino y una de mis compañeras era Norma Beninatti. Yo me acerqué con ella y así los conocí a todos ustedes”. con mis 16 años. Des- pués. pero que ella ya incorporó y enton- ces se la escucha con frescura y espontaneidad. Habla con la voz educada de conservatorio. “porque convengamos. Yo no fui la primera. La primera fue Norma (Beninatti) que estaba de novia con Dalmi- ro Sirabo. Está casada con el director teatral santafesino Roberto Conte y tienen una hija. Yo los conocí en la exposición que hicieron en el Cír- culo de Periodistas. Es menuda. también se nos planteaba la relación mujer-varón”. y sus ojos siguen brillan- do como antaño.

en Psicología. Leticia Hualde. Últimamente se destacó en trabajos realizados en el “Teatro de la Universidad” que dirige Norberto Barrutti. Finalizado el primer año mudaron la Escuela a calle 7 entre 54 y 55 y nosotros íbamos a “El Cabildo” porque quedaba en la esquina y porque ahí iban Fessler. según me aclara. amigas como Cristina Hansen. por cualquier motivo. Pero el café emble- mático fue el “Capitol” al que seguimos concurriendo ya como amigas del grupo”. Me acuerdo de las clases de Estiú. Al concluir la “Escuela de Teatro”. Profe- sora titular de la UBA. Era un maestro genial. Chuchi Muiña y Ana María Fernández. Bas- ta ver la situación actual del capitalismo”. en el “Capitol” se te abría cabeza porque recibías influencias muy positivas en las charlas que se tenían. Hay ciertos temas de Marx que siguen vigentes más que nunca. de las de Car- tier. particularmente sobre aquello que abordan problemáticas de genéro y de las lógicas colectivas que contienen el tema de la subjetividad. “Fue impagable haberlo tenido de profesor. invitada a diversas Facultades naciona- les y extranjeras y estuvo a punto de ser decana de su Facultad. Javier y otros profesores. Lalo Painceira procedencias. de las inquietudes de cada uno…Todo era enriquecedor”. Escribió libros y publicaciones científicas sobre distintos temas. Ana María Fernández es una importante Psicóloga radicada en Buenos Aires desde hace muchos años y en donde mantiene sus lazos con la ciudad reuniéndose en los bares de Palermo con platenses en ese exilio elegido. Sintetiza la experiencia compartida con los integrantes del Gru- po Sí durante tres años afirmando que. 393 . Te abría la cabeza”. Castoriadis y Deleuze. “te acercaras por lo que te acercaras. Es Dra. conocedor de todos los métodos de actuación y además fue el gran introductor de Brecht en la Argentina. Agrega como introducción que se sigue considerando marxista “más allá de la incorporación de posmarxistas como Foucault. Graciela actuó en grupos independientes de La Plata con recordados trabajos poniendo en escena obras de “Los iracundos ingleses” y también en la Comedia de la Provincia. Fue profesora de la “Escuela de Teatro” durante años. Subraya su admiración hacia Fessler como maestro.

Se tejían amistades pero también noviazgos. Ambas recibieron la influencia. “que nos abrió otros mundos. estaba también presente el deseo. Además de ustedes. Ahora no recuerdo por qué fui al ‘Capitol’. que me sorprendía por lo abierto y actualizado. EL BLUES DE LA CALLE 51 Ana María era una delgada adolescente rubia de grande ojos claros que llegó al “Capitol” acompañando a Graciela. Me acuerdo de la relación de Horacio Elena y Chuchi. fue para quedarme. También la amistad de Graciela con los Papaleo fue central. Pero sé que cuando lo hice. Yo paraba en el “Capitol” por eso. Dippy Dipaola. compañera nuestra. había gente como Víctor Grippo. las hermanas Sautel y la amplitud en el pensamiento del padre de ellas. también Eduardo Mazzadi. “Yo era una lectora infatigable desde los 13 años pero ejercieron gran influencia. que se casa- ron cuando ella terminó el secundario. pero lo importante era escu- char al padre de ellos. Recuerdo a la gente de jazz y que todos ustedes. Víctor Sautel. Mariano Betelú. sino también de banco. Además había mujeres fuertes como Amanda (Peralta). según recuer- da hoy Ana. Porque el comienzo fue así. Susana. Tenía el atractivo de un grupo de muchachos como ustedes que vivían la bohemia y la ibertad de una manera que no había visto en La Plata. Lo del Capitol era distinto. Los años del “Capitol” con ustedes fueron de amistad y de ver libertades que yo quería tener. Te- nía también 16 años y era su compañera no sólo de curso. eran lo opuesto a los jóvenes de ese ‘Jockey Club’ provinciano de donde yo venía”. los del grupo. los del 394 . es decir. de la hermana mayor de Graciela. los del Grupo Sí y los de Jazz. Julio Bogado. relaciones más intensas. Todos ellos y ustedes. Lo que desconocía y me enteré después es que en el Parla- mento se reunían paradójicamente los que después conformarían la CNU. un anarquista mítico.

pero se mantenían distancias”. no salíamos hasta muy tarde. Es cierto que se armaban existenciarios más libres. Lalo Painceira Grupo Sí. vestidos de oscuro y hasta de negro. Simplemente. 395 . Era una apuesta libertaria sobre cómo amar desde nuestro propio existenciario”. No repro- ducíamos el mundo vigente. también algunos en la parte ideológica. Recuerdo al grupo de ustedes y a la gente. sin embargo. Ustedes y todo el grupo de amigos abrían caminos nuevos que implicaban lo intelectual. Porque no sólo nosotras nos vestíamos distinto a las chicas del centro. la se- xualidad…Nos ofrecían una modalidad de relación muy distintra que la del novio tradicional de ese tiempo que era un camino de sumisión. no de noche porque yo era muy chica y en ese en- tonces. “Quiero aclarar que yo recuerdo al ‘Capitol’ de día. “Mucho de lo que sosteníamos y vivíamos tenía cierta coherencia en el sentido moral amplio. y el deba- te contínuo de ideas. por ejemplo. ser del ‘Capitol’ era armar un mundo. no lo sabía. la sexualidad. etc. por eso no existía un apriori. también los varones. Era el placer de las diferencias. no reproducir lo que estaba dado y aceptado sobre la vida cotidia- na. En ese tiempo puedo asegurar que ya era feminista. política. con la experiencia de esos años. fueron tipos que ampliaron mi mente. Allí se aprendía a armar un mundo. Sintetizando. acontecía”. que ya había comenzado a interesarme cuando te- nía 13 años y visitábamos con Graciela a los Papa- leo y escuchábamos los relatos del padre anarquis- ta y militante. libros en mano del tipo de los pri- meros de Marguerite Duras. Son cosas que quedaron en nosotras pese a que el tiempo transcurrido suele relativizar las verdades. las libertades.

y no todos recogie- ron ese guante. gritándoles “Yo desnudo mi cuerpo. Al resto lo conocíamos de vista y por haber leído en el invierno de 1961. grupo de nos deslumbró y que fueron hermanos desde el mismo momento de conocernos. tuvieron la valentía y la decisión de romper las normas de una ciudad provinciana cuya costumbre era parir jóvenes pacatos. Era un mundo nue- vo para todos nosotros y lo comenzamos a construir entre todos./ Y soy pura./ Y te desesperabas”./Y grito. EL BLUES DE LA CALLE 51 Los recuerdos de los protagonistas de aquellos años de agitación y provocación mantienen coherencia. y pasa una paloma con el mal de San Vito”. a subrayar esa precocidad porque siendo adolescentes. porque llegó el tiempo de “Los Elefantes”. Junto a estos poemas estaban los de Yoly Poisneuf./ Y siempre cicatrizo. No difieren los diferentes relatos. todos impresos en papel afiche y encabezados por un título en letra cursiva y sin utilizar mayúsculas: grupo de “Los elefantes”. los provocadores poemas de su primera pegatina. el tiempo de la deconstrucción llegaría más tarde. El día que los elefantes invadieron La Plata Nelson era allegado a Raúl Fortín pero como pintor. 396 . nada más. Pero me obliga remarcar el coraje de aquellas muchachas que comenzaron a ser pares y en algunos casos parejas. “Fracasa en la cloaca una flor de naranjo. mucho más tarde./Y me entrego. A su lado. los de Roberto Ávila y los de Héctor Atanasiú. Pero hay más testigos de ese tiempo y también otras adolescentes precoces. Lida Barragán desafiaba a los platenses desde sus pendencieros dicisiéis años. es un fragmento de uno delos poemas pegados en la pared por Raúl Fortín. porque Raúl formaba parte del grupo inicial de los geométricos que se reunía en el galpón de De Marziani. no podía ser de otro modo en ese entonces. perteneciendo a la clase media platense./ Y siempre soy herida./Yo ten- go costillas de fiera.

Lalo Painceira Unos días después de esa pegatina. de donde eran alumnos los dos. al que concurrimos. Lida estudió en el “Bachillerato de Bellas Artes” y después Es- cenografía en la “Escuela de Teatro” de la Provincia. “¿Por qué poemas radioactivos? Porque en ese tiempo. Era actor y pertenecía al grupo del Teatro Universitario que dirigían María Mombrú y Enrique Escope. que se transformaría en una de las figuras más atractivas y provocadoras del teatro argentino de fines de los sesenta y comienzos de los se- tenta. entraron al “Capitol” en horas de la tarde para hablar con nosotros. De ese grupo formaba parte Renzo Casali. Ese pequeño departamento es también una especie de retorno al vientre materno del que sólo se asoma para lo esencial. plena Guerra Fría. cuando se mudó a Buenos Aires y comenzó esa maravillosa aventura estética y teatral que fue “Comuna Baires”. Al poco tiempo Lida y Raúl nos invitaron a su casamien- to. El objetivo de la visita erea presentarse e invitarnos a una lectura de sus poemas que se iba a realizar en la librería de calle 51 entre 11 y 12. Desde ya que concurri- mos a la lectura de poemas y el vino posterior terminó por herma- narnos. Meses después se incorporó al grupo nuestro Omar Gancedo y se fue Ávila. 397 . cuenta hoy Lida Barragán con sus 65 años. “Los Elefantes” ya eran menos y al grupo lo formaban ellos dos y Roberto Ávila. Ávila parecía un proletario ruso. tres hijos. un nieto y cuatro gatos. Murió allí en abril de 2011. Lida estaba vestida con un toque Carnaby Street mientras que Fortín era formal. Lida Barragán y Raúl Fortín. que sigue aferrada a su viejo barrio de El Mondon- go pero cerca de ese parque que tiene la Facultad de Agronomía y se vuelca en parte a la diagonal 113. estábamos muy impactados con la bomba atómica. hasta diría que bien platense en su indumentaria. Pero volvamos cincuenta años atrás. pero se ganó la vida cumpliendo funciones en la administración pública de la que está jubilada. Allí estaban las familias de ambos y un puñado de gente de Bellas Artes. Los tres publicaron Poemas radioactivos en un pequeño y bello libro que ilustraba una xilografía en su tapa. “Por eso”. con la que se trasladó a Italia radicándose en Milán y amplificando sus pro- puestas. gigantesco y con una magnífica voz de bajo.

estábamos impac- tados por la bomba atómica. Hago plástica para mí o para regalarle a una persona amiga. Nos re- uníamos en nuestras casas pero en general en la de Raúl. Héctor Atanasiú y Raúl. el equivalente hoy a la carrera universitaria. la Guerra Fría y la posibilidad de una nueva Guerra Mundial. “Nos reuníamos una o dos veces por semana. Nada más. pegando los poemas en las paredes de la ciudad. por nues- tra cuenta y a través de un modo nuevo. Mucho tiempo escribí. El grupo duró dos años. Además de las pegatinas hubo lectu- ras de poemas en el salón de actos de Bellas Artes y en la Librería a la que fueron ustedes”. En el invierno de 1961 fundamos el Grupo de ‘Los Elefantes’ con Yoli Poisneuf. 398 . Nos vinculamos a “Eco Contemporá- neo” que dirigía Miguel Grimberg. hubo una devolución por parte de la gente. Creamos el grupo porque entendíamos que la poesía se había quedado en La Plata. Salieron artículos en el diario. Entonces dejé y retomé la plástica. Al grupo lo formamos en Bellas Artes. Yoli era compañera mía y Raúl y Atanasiú estaban en el curso superior. Como te dije. La pegatina que hicimos tuvo mucha reper- cusión. Después se sumó Tito Ávila. Desde los trece años y empe- cé a mostrar lo que hacía en el Bachillerato de Bellas Artes. discutíamos. los lectores mandaron cartas y fue importante porque además de la repercusión. Y quisimos salir a romper así. “Eco…” y el “Escarabajo de Oro” eran las dos caras de la van- guardia de entonces”. EL BLUES DE LA CALLE 51 “Pero no escribo más. Escribir me angustiaba. leía- mos.

Lalo Painceira Los sesenta avanzaron rápido. Se daban discusiones muy buenas sobre marxismo…Uno piensa eso ahora y es difícil de visualizar. de toda la gente increíble que conocí ahí. en el fondo los músicos de jazz. qui- zás de una sensibilidad demasiado pronunciada para los tiempos 399 . la de ‘Los Redon- ditos’. Pero nada es como era entonces porque Lida era asidua concurrente al “Capitol” y guarda recuerdos imborrables. los músicos serios como Jorge Blarduni y desde ya. nosotros y desde ya ustedes. poeta y hermosa persona. la Negra. para no angustiarse. “¿Sabés de qué me acuerdo? Que yo siempre pedía una ginebra y una medialuna. desde ustedes a los de Tandil. Te- nerlos allí a todos era un lujo que nos regaló esa época. uno de los creadores de la Revista “Humor” y de “Humi”. sí. También iban Renzo Cassali y Liliana Ducca que en ese momento era su compañera. talentoso ilustrador. después retomó y hace más de diez años dejó de escribir. “¿Cómo no voy a acordarme del boliche. Lida dejó meses de escribir por- que fue presa política. de las discusiones que se armaban. los primeros habitantes del bar”. ¿no?” Raúl Fortín. recuerdo también a un pibe de la calle que iba a comer con nosotros y desde ya. los del Grupo Sí. los habitantes de la noche de siempre. acodadas en el mostrador las cope- ras de ‘El Galeón’. Ahora se reúne con amigos de antaño como Graciela Tassara. su compañera del “Bachillerato de Bellas Artes”. pasando por la Ne- gra Poli que iba al ‘Capitol’. la compañera de Skay. viejos poetas en otra mesa. Amanda Peralta. Porque iba gente que era del Malena. En una mesa discutiendo sobre Marx. ¿te acordás? Ese grupo de Ismael Viñas y también del PC. estudiantes de Humanidades.

en donde no ha recibido ningún homenaje. el tema se va desarrollando interrumpido por solos e improvisa- ciones. que lo admiramos y quisimos. cuando decidió volver ya restaurada la democracia. él esgrimiendo su humor ácido e irreverente. foto rescatada de nuestro último encuentro. lanzado con frases cortas que arrancaban de golpe disimulando un leve tartamudeo. / Yo cesaré como el dolor o el frío. Raúl decidió poner fin a su vida en el año 2000 y de una manera trágica. No transcribiré esos versos por mi propia necesidad de recordarlo vivo. Raúl tenía una casa en Tolosa y compartimos un asado y un vino junto a su compañera y a sus mellizos que corrían por ese pedazo de verde como si fuera en una plaza. / Como el dolor o el frío/ yo cesaré al fin/ violentamente”. Pero es la despedida. y desde ya que sus me- llizos. Se llama “Poema para mi muer- te violenta” y describe con imágenes descarnadas lo que exac- tamente sucedería cuarenta años después. Crítico del neoliberalismo imperante y de una ciudad a la que calificó de “mezquina”. demasiado dolorosa. Por todo eso sólo transcribo su advertencia final: “yo cesaré al fin. riendo. en donde sólo lo recuerdan públicamente los esforzados luchadores de la cultura de la revista “El Pasajero”. la que fue su última compañera y todos nosotros. eligió partir por su propia y muy dolorosa volun- tad. Como blues. EL BLUES DE LA CALLE 51 que vinieron. Escribiendo estos recuerdos me reencuentro con unos versos de él de los años se- senta. esa señal primera que quiso dejarnos y que ninguno leyó en su dimensión real o no compren- dimos entonces su significado. Raúl es uno de los grandes olvidados de esta ciudad real- mente mezquina. Nos habíamos reencontrado los dos después de años y ambos retornando a La Plata. Cuando todo 400 . Otros compañeros de la noche y el giro a la izquierda de algunos Estamos llegando al final del blues de la calle 51. Ahora retomaré el tema original y puede ser que se reitere parte de la melodía principal. de mantener esa foto de él en mi memoria. escrito premonitorio o quizás.

Además de la teoría. ni la multiplicación de anteojos. las bromas. entraban con libros. se mantuvo siempre el necesario recreo festivo. hablábamos en el léxico nacido de un mundo bipolar. una adelantada para nosotros. No llamaban la aten- ción las barbas ni los pelos largos o excesivamente cortos para la época. en su mayoría jóvenes. porque el “Capitol” no era un convento ni nosotros ni nuestras amigas y amigos teníamos vocación religiosa. Entre los nuevos habitués comenzaron a predominar los jóvenes militantes. Por lo tanto. Lalo Painceira el grupo comienza a tocar coralmente uniendo sus instrumentos y aportando algo que quedó de sus solos. sobre todo de la Fede (“Federación Juvenil 401 . algunos porque venían directamente de la cercana Facultad de Humanidades. habían llegado a nosotros. otros porque querían mostrar a su grupo de pertenencia algún hallazgo o reforzar la argumentación sostenida en la discusión de la noche anterior. comentar películas y novelas. sentados y solos ante su mesa en donde estaba la copa. los cuerpos delgados y tampoco los sacones o gabanes con cierto abuso de la ropa oscura. Por eso. como señaló Ana María Fernández. sino por la cantidad de jóvenes y agregaría que eso mejoró la calidad del contenido de lo mucho que se debatía debido a que esa tanda de nuevos clientes aportó positivamente a las polémicas. No sólo por “Los Elefantes” o por los perseverantes músicos de jazz y pintores del Grupo ni las amigas de teatro y de danza contemporánea. todavía ni Fanon ni los grandes del mundo que estaba naciendo. “El Capitol” había cambiado. a excepción de Amanda. esperando que lleguara el resto. Pero las discusiones comenzaron a teñirse con ideología y eso generó en algunos. Mucho menos ver que varios de los parroquianos. la necesidad de una praxis. el libro abierto. También estaban los que llegaban temprano y traían su ejemplar para leer allí. Como conté. hablar de los temas que hacen al arte. Si bien se mantuvieron los lazos de relación. parto de algo ya dicho: a partir de la exposición de junio de 1961 el “Capitol” comenzó a recibir nuevos adherentes y cambió la característica de su clientela. al retomar el blues. se empezó a hablar de polí- tica y predominaba un lenguaje marxista.

por tres años más. el grupo marxista de Silvio Frondizi. izquierda vernácula y gorila que continuó siendo fiel. Sin haber leído indudablemente los aportes de Cooke. La incorporación al “Capitol” de este grupo heterogéneo y nu- meroso. Pero volvamos a 1961 para sentarnos ante una mesa del “Ca- pitol” de aquellos años. de manera diversa aunque bueno es aclarar que nunca ahogó esa movida estupenda que había nacido y que viviría en plenitud. res- petando las diferencias. Porque ninguno llegó al “Capitol” y decía: muchachos. algo que la izquierda argentina nunca aprendió. al menos. que no le exigió que fuera del PC ni nada por el estilo. Sirabo. sitio desde el cual algunos todavía. introdujo un tema no común para el marxismo tradicional argentino de ese tiempo: el peronismo. no obstante. también la sufrían los marxistas. Trotsky llegó a nuestras mesas en la solitaria voz de Amanda que además. con Horacio Elena y Chuchi. Por ejemplo. siguió siendo parte del Grupo Sí y militante diario del “Capitol”. EL BLUES DE LA CALLE 51 Comunista”). obró en cada uno de nosotros. integrantes del Grupo Sí. que nunca fue marxista. Se comentaba sólo a quie- nes se tenía esperanza de incorporar e incluso. cuando el compromiso marxista obliga- ba a una semiclandestinidad a quien lo asumía. a las posiciones dogmáticas que los hicieron apartar a comienzos de los ’40 del campo popular. “Los Elefantes” incorporaron a Omar Gancedo que. los que asumían responsabilidades no daban a conocer sus domicilios ni a sus fa- miliares directos. porque en el fondo la derecha siempre tuvo claridad para identificar a sus enemigos principales. el sectarismo de ese marxismo lo descartaba por “bonapartista”. nos vinculamos al grupo de músicos de “Conser- 402 . que ya eran novios. como recuerda Lida Barragán y otros que entonces estaban en “Praxis”. de agrupaciones universitarias de izquierda y tam- bién concurría un grupo nutrido del “Malena”. Porque había represión y si bien la padecía fun- damentalmente la Resistencia Peronista. Para nada. en pleno siglo XXI. en tanto. me afilié al PC o entré en el “Malena” o en “Praxis”. no han retornado. con la sola excepción del trotskismo y de los grupos marxistas nuevos como “Praxis” y “Malena”. necesitaba un sitio para vivir y se mudó junto a Víctor Grippo. “populista” o “demagógico”.

como Grippo. Mi última expresión plástica fue neofigurativa con una temática social clara pero manteniendo el lenguaje de vanguardia. mi encuentro con el mar- xismo fue el comienzo de mi alejamiento del Informalismo y al año siguiente. desde mi amistad con Bibi Párraga. Bogado. del ni- vel de José Sazbón y también con Ricardo Piglia. Alejandro 403 . en donde me di el lujo de tener compañeros como Raymundo Gleyzer. Julio Bogado (poeta y además un tipo ideológicamente muy claro) y todo el grupo de Tandil. basado en ritos superficiales y no en una espiritualidad profunda. ya adolescente. Eran Sandra Filippi e Imar Lamonega. Beto Rubinstein. Adherí a la Fede y me incorporaron al “Frente Cultural” junto a otros amigos. Godio. sobre todo los más sólidos. Osvaldo. Grillo Frontini. Por eso fueron ellos. Amanda. aunque ellos en general. En mi caso particular. Rithé Cevascó. Norma y a su amiga. emblemático creador del “Teatro CLIMN”. También hubo encuentros muy espo- rádicos con marxistas independientes o de otras líneas. de quien luego me hice amigo. Coincidió con mi ingreso a la carrera de Cinematografía en la UNLP. También participaban de las reuniones del “Frente Cultural del PC” en esos tiempos María Mombrú. Castorina. del Grupo Sí. los que me hicieron retornar a aquella senda que había emprendido siendo casi niño desde mi admiración hacia el maestro Fernán- dez Coria y. perteneciente a la “Biblioteca ‘Max Nordau’”. pero sólo los fines de semana. Zito Zoibelson que dirigían el Teatro Universitario y Jorge Rubinstein. Rodolfo. Sin embargo. fueron los mar- xistas los que me hicieron retomar un camino que había olvidado al nublarme la mente ese misticismo vacuo. También se acercaron dos poetas notables del ba- rrio obrero de Berisso que empezaron a concurrir al bar algunos atardeceres y noches. inconsistente. Mauricio y Lipo. en mi caso particular. Golo (Mario Goloboff). algunos vinculados al grupo de pintura y otros que me enriquecieron notablemente. vinculación que duró incluso hasta mis primeros años de Buenos Aires y que se extendió a su mujer. bastaría mencionar que compar- tí reuniones con intelectuales de la talla de Golo. militaban en el frente universitario. entre los que estaban Dippy. Lalo Painceira vatorio” liderado por Jorge Blarduni y a todos sus amigos. Tono y ese tipo fantástico que fue Julio Godio.

en Historia María Dolores Béjar. 2011) de la Dra. Nunca pude pensar o sentir algo y vivir ajeno a ello. este último sofocado con la participación directa de la URSS). América Latina fue sacudida por la Revolución Cubana y la ‘nueva izquierda’ reivindicó la lucha armada contra la dependencia y la injusticia social. En el Sudeste asiático. Siempre necesité de una praxis para sostener mi pensamiento. EL BLUES DE LA CALLE 51 Malowicki. el Tercer Mundo se erigió como el nuevo 404 . Ricardo Gil Soria. jugó un rol en esa decisión. Después de pasar revista a la crítica situación de los países dominantes y de los socialis- tas (ya se habían producido los levantamientos de Polonia y de Hungría. Tiempo al que volvemos brevemente. según nuestra visión. Quizás no soy una excepción y gran parte de mi generación tam- bién fue así. no. el nacionalismo secular. “Entre 1957 y 1975 -escribe Béjar. reproduciendo fragmen- tos de la reciente y muy buena Historia del Siglo XX (Editorial Siglo XXI. Carlos Vallina y un gran compañero y amigo que me abrió la mente al todavía entonces denominado “fenómeno peronista”.la mayor par- te de África Subsahariana alcanzó independencia. Tampoco es una pose. Bajo el liderazgo del presidente egipcio Nasser. la lucha anticolonialista vietnamita se transformó en una guerra antiimperialista que socavó la hege- monía de la primera potencia capitalista. Pupi Rottblat. comprometida incluso hasta el límite. el tiempo que nos tocó vivir. ¿Por qué me pegó tan fuerte mi encuentro con el marxismo? Pienso que el hecho de adoptar como padre a Sartre. Sergio Labourdete. Así lo exigía. Es algo natural. Profesora de la UNLP y de FLACSO. participativa. En el imaginario de gran parte de la izquierda occi- dental. nos habla de este Tercer Mundo que nosotros todavía no visualizábamos. No es algo buscado o que me haya exigido sacrificios santificantes. antiimperialista y enfrenta- do con las monarquías conservadoras ganó terre- no en el escenario árabe. Soy así.

poetas. No éramos pocos los hijos del “Capitol” que estábamos enrolados en ese grupo. aún los que buscaban en las viejas religiones orientales su razón de seguir viviendo. Argelia. Allí estaban para con- firmarlo. La voluntad política de las víctimas del imperialismo pasó a ser visualizada como condición necesaria y suficiente para que és- tas se convirtieran en protagonistas de la historia a través de acciones heroicas. Cuba y Vietnam”. Había músicos. escritores y desde ya. ¿Por qué? Porque “en ese momento el Grupo era muy bien considerado y merecedor de respeto y recibiendo comentarios muy positi- vos”. También estudiantes de Bellas Artes y de Humanidades. lo que seguía convocando al “Capitol”. según los tercermundistas. no había llegado a La Plata en 1961 o. como lo llamábamos. sorprendieron desde la amplitud y el conocimiento del pensamiento marxista. fundamentalmente cons- tituido por hermanos de la FEDE. aunque no comparta todas sus posiciones políticas. que era una bandera que levantaba toda la izquierda marxista y peronista. pintores. Lo dice Mauricio Tenembaum en este siglo XXI con una realidad diferente que por ahí nos ubica en veredas distintas. lo que sería lo “cósico cosidad de la cosa” para utilizar un lenguaje heideggeriano. Pero el carozo de nuestro compromiso. con los que todavía me cruzo de vez en cuando y permanece mi respeto y cariño hacia ellos. al menos. Lalo Painceira sujeto revolucionario. Nos conmovía y adheríamos espontáneamente a la Revolución Cubana y a la lucha antiimperialista. 405 . Eran los responsables de ese frente cultural del PC al que me sumé. Fueron Mauricio Tenembaum y Jaime Lipovetzky o simplemen- te “Lipo”. Esta oleada descripta de manera tan caliente y comprometida por Béjar. era el Grupo Sí. contra toda especulación previa. no la conocíamos. debo señalar que dos personas tuvieron influencia directa y lo hicieron desde una posición que. En el caso personal y ya ingresado en el PC. pero también los jóvenes rebeldes de todo el mundo.

lidió con nuestra diversidad e indisciplina en tiempos en donde la disciplina del militante. me cuenta hoy mientras com- partimos un pocillo en el “Café de las Artes” del Pasaje “Dardo Rocha”. Pero Mauricio. rodeados de estudiantes de Humanidades. Mauricio es hoy un dirigente de pri- mera línea de la comunidad judía argentina e integrante de la “Comisión Provincial por la Memoria”. no obstante en los encuentros. Nunca discriminé a na- 406 . leer documentos y discutirlos. Nos reuníamos con él periódicamente para escuchar su informe. en ese momento el PC no admitía la vida en pareja. Porque Agosti era más ortodoxo de lo que se mostraba”. nos soportó el tiempo que estuvo con nosotros y además nos educó e hizo aportes a nuestra formación. EL BLUES DE LA CALLE 51 pero nunca opuestas. libertad de pensamiento pero que creían realmente en la necesidad de un país socialista y tenían como referencia el proceso soviético. Por ejemplo. era un par nuestro y se mostraba sumamente abierto a nuestras inquie- tudes. “Siempre creí que el intelectual y el artista no se amoldaban a la rigidez del Partido. exactamen- te como antaño. pero en aquel momen- to era nuestro flamante responsable del “Frente Cultural del PC” y que con infinita paciencia. porque marchamos en la misma dirección y nos sostiene el afecto. precisamente. sino que tenían que casarse y tampoco admitía la homosexualidad. Yo tenía reuniones con Héctor Agosti que me preguntaba por el grupo de La Plata y yo le contestaba que tenían mentes abiertas. Cuando lo conocimos ya tenía una trayectoria importante dentro del Partido. “Yo me reunía con ustedes y hasta tuve que de- fender a algunos de acusaciones de orientaciones sexuales diferentes y de comportamientos que la dirección criticaba duramente. Yo defendí y mantuve en el partido a homosexuales. siempre vestido formalmente y dueño de una vasta cultura y conocimiento marxista. era muy tenida en cuenta. ma- yor que nosotros.

en la casa de mis padres que quedaba en Villa Castells. Recuerdo que la primera reunión del “Frente de Cultura” se realizó en el comedor de diario. total- mente diferente en su manera de ser. y al que conocí en ese momento. junto a la cocina. Jaime Lipovetzky. Ése era mi tema y lo pensé dirigido hacia mí. a donde se ha- bían mudado a causa de una enfermedad pulmonar (EPOC) de mi papá. más abierto. Debían hacer una autocrítica sobre su comportamiento”. como el protagonizado por la inocencia sectaria de un hombre ya mayor. lo veo hasta en dónde estuvo sentado cuando afirmó hasta con inocencia. verborrágico e informal que Mauricio. Me acuerdo que después de escuchar el informe con el que comenzaba cada reunión. Tenía un comportamiento de par porque sólo tendría un par de años más que nosotros y recién se había 407 . Gonnet. “En las reuniones con ustedes se debatía con libertad. Pienso que si Castagnino lo hubiera escuchado lo echaba de la mesa. Y así fueron nuestros encuentros. como la mía. “como Castagnino”. y hasta llegó a plantear la uniformidad de la paleta que debíamos utilizar. incluso. había un pensamiento crítico que es propio de todo intelectual y que se aplicaba a diferentes líneas del Partido. incluso por desconocer hasta el mismo meca- nismo de las reuniones. Fue un encuentro en donde guardé respetuoso silencio hasta donde pude. sustentada en tierras. pintor. Lo mismo que su sucesor. me frenó con un gesto y le contestó bajando esa línea de amplitud que siempre mantuvo. Hubo voces potentes. demonizando al Arte Abstracto. sólo con acentos de otras tonalidades. Lo recuerdo hoy vivamen- te. ocres y sienas. Pero hubo detalles imborrables. con formación sólida y otras más débiles ideológicamente. como la referida al arte que era muy sectaria (realismo socialista)”. Pero el partido lo hacía e. con toda su calma. castigaba a aquellos que habían tenido relaciones extramatri- moniales. él planteó con crudeza la necesidad de someter nuestro lenguaje expresivo a los postulados del Realismo Socialista. Mauricio. pero cuando me aprestaba a respon- derle. nuestro Lipo. Lalo Painceira die.

porque para los que se soste- nían en la posición dogmática que era la línea oficial del Partido. 408 . EL BLUES DE LA CALLE 51 recibido de abogado. “Te diría que hasta parecía algo agresivo. Pero yo me fui dando cuenta que no era un problema personal. para recordar aquella primavera de nuestras vidas y que me cuente cómo la guarda en su memoria. Hoy es un abogado laboralista reconocido. Lipo retoma el primer concepto. Recuerdo una noche fría de primavera. lo era todo tipo que estuviera encuadrado. Sarita. la Revolución Cubana marca un antes y un después que no fue bien leído por la dirigencia. co- miendo choripanes y bailando chamamé. sino que ex- presaba la posición del intelectual. “Cuando me hice cargo del grupo de ustedes. con varios libros en su haber y fue el que espontáneamente se ofreció como nexo con Otto Vargas para comer los tres en aquella mítica cervecería porteña de calle Libertad. El Partido tenía muchas discrepancias. Pero ahora estamos solos los dos. juzgaban críticamente nuestras opiniones más libres y más gram- scianas. algunas fuertes. terminamos todos en un Recreo de Punta Lara junto al Río. Personalmente me opuse en el plenario del Partido a la crítica contra los intelectuales porque entendí que ellos tenían razón en sus posiciones y que ellas no representaban una posición rupturista”. por ejemplo con el Che”. supongo que después de que él pasara por el bar. Se comienza a cambiar esa mirada cuando se entien- de que la cultura mantenía una línea crítica y que buscaba un nuevo punto de vista para el mundo. Por ejemplo. bebiendo vino patero (vino típico de la costa). Incluso compartíamos algunas salidas jun- to a su novia de entonces y todavía compañera. porque Gramsci ya había hecho su aparición en nuestras lecturas. la línea del Partido era muy dogmática y en gene- ral.

Desde ya. Lalo Painceira Destaca “el papel jugado por Mauricio que tenía diferencias con la conducción del Partido y las manifestaba. pero subyacía la ideología que cortaba en porciones distintivas a ese grupo vivo. de corrillos y grupos distintos. de estética. Había poetas y músicos que nos abrie- ron mundos nuevos lo mismo que los militantes. habrá vislumbrado su minimalismo futu- ro? Y así cada uno de nosotros e incluso. Aquel “Capitol” virginal del comienzo había sido suplantado por otro. de esa búsqueda incesante de tender la historia del Arte hacia el futuro. vital. La política cambió el ambiente del bar. porque se expresaban a través de ese lenguaje. Esos fueron los primeros pasos de la reacción y de la discusión y ruptura que vino poco después”. la ma- yoría siguió hablando de arte. Se mantuvo el centro en el Grupo Sí. Futuro. Qué palabra pla- gada de contenidos diversos ¿Cuál sería el futuro imaginado por Puente y Parternosto entonces? ¿Cercana al arte precolombino que los ganaría recién años después y en Nueva York? ¿Y Dalmiro que dibujaba como Poroto en papeles diminutos obras que ya transita- ban hacia la geometría. Por nuestras lecturas apreciábamos el valor de las diferencias y no fuimos sectarios hacia el interior. de chica- nas. Lo que sucede es que en ese tiempo comienza un momento particular de dudas y contradicciones. la necesidad de romper límites. de vanguardia. Pero esa disparidad nos fue separando. la inquietud. Sobre todo el sector universitario y los intelectuales comenzaron a no acatar y a discutir las decisiones del Comité Central. pero ya no éramos los únicos pintores ni artistas. De discusiones mesa a mesa. más activo. cada uno de los poetas y los músicos del “Capitol”. Porque el “Capitol” fue eso durante todo el tiempo que duró su movida: un grupo vivo de jó- venes que podían coincidir o diferir. 409 . pero que todos estaban embar- gados por la pasión. Todos éramos amigos.

ocupando junto a nosotros las mesas de la vereda. hasta brindando un techo. Lo aceptó encantado y creo que en el primer programa el invitado fue Alejandro Puente. hubo gente que nos ayudó económicamente y en algunos casos. riéndose y gozando de las ocurrencias de Javier Villafañe o de Nelson. ya que si bien eran protectores del grupo en general mantenían una fuerte amistad con Nelson. basado en en- trevistas. quemaba buscando nuevas heridas expresivas. EL BLUES DE LA CALLE 51 Puede decirse que el Grupo Sí “atendía” en el “Capitol”. Supongo que esa mano se habrá extendido en algunos casos a la adquisi- ción de óleos. que él pedía en nuestra mesa. En su estudio vivió durante años Omar Gancedo. tanto como su cabellera. am- bos muy comprometidos con las artes plásticas y su fomento. en mi vida. Se vestía como abogado. desde ya. De esa manera compraron algunas obras nuestras. Una tarde le propusimos con Chuchi Muiña y Horacio Elena hacer un programa cultural en “Radio Universidad”. Julio Sager era abogado y director de “Radio Universidad de La Plata”. para una consumisión suntuosa para la escacez nuestra. Por- que además del empujón de Squirru. esmaltes. espátulas y herramientas. en mi profesión y. El programa tuvo corta duración en realidad y no recuerdo hoy la cantidad de programas que salieron al aire. nuestros mecenas. junto con mi familia y mis ideas y mi fe. Pero también se apiadaba de nuestras carencias. me acuerdo de ellos en vera- no. Cada tanto pasaba y dejaba algo de dinero. pero significó pre- monitoriamente mi primer contacto con el periodismo. Un invitado y la charla. pero portaba grandes bigotes blancos. al menos. También pasa- ban por el “Capitol” y sobre todo. Tenía su habitación en los fondos y allí esculpía. pintaba y armado del soplete. Fuera una amiga con la que se tejían los primeros puntos de una relación o los teóricos y. Cuando el grupo se apagaba apareció otro mecenas que con el transcurrir del tiempo alcanzaría notoriedad nacional: “Dudi” 410 . pinceles. Con poco trato personal. impecable. que se convertiría en los tramos finales de esa década. Althabe y Beilinson. nos visitaban dos ingenieros empresarios. Todo aquel que quisiera comunicarse con nosotros nos buscaba allí. ligeramente levantados en sus extremos lo que le otorgaba cierto acento bo- hemio.

matrimo- nio que duró dos años. cuando el grupo comenzó a languidecer. Mi tiempo se volcó a Bellas Artes. a la carrera de Cinematografía y a la militancia en el Centro de Estudiantes del que fui secretario. y que además me permitió encontrar otros focos de atención y un compromiso mayor en otras disciplinas. era empleado administrativo de Menores. el Grupo Sí dejó de existir con ese contacto diario y ese compro- miso anterior. además de su opción estética. Dudi era un amante de las artes plásticas y además. un conocedor porque había leído. Pacheco. el último eslabón que da sentido a una obra. dos años menos que yo. conocía los originales que nosotros amá- bamos por reproducciones. es decir. Lalo Painceira Graiver. La pintura para mí había que- dado definitivamente atrás. Puente y Paternosto en donde mostré mis villamiserias. rápido y que tenía gran sentido del humor. visitado museos del mundo y grandes galerías. Desde entonces y hasta hoy participo con intensidad de esa experiencia maravi- llosa que es vivir el arte como espectador. Desde ya que si uno estaba en el 411 . consejero estudiantil y delegado a la “Federa- ción Universitaria de La Plata”. Al poco tiempo y ya solo me mudé a Buenos Aires y prácticamente no pisé más el “Capitol”. nada más. porque fueron los estudiantes los que predominaron y dieron contenido al último tiempo. se había cultivado con esmero y a diferencia de nosotros. Había cruzado esa línea a veces muy sutil e invisible que existe delante de cada obra. pero nos sorprendía su lucidez y creo que gozaba sus recreos junto a nosotros. Compartía nuestra mesa y se sentía bien lejos de sus obligaciones participando de ese grupo que era totalmente informal. pero en la mesa era uno más. No es un aporte nuevo decir que era muy inteligente. Pero la movida en el “Capitol” continuó de manera más abierta y estudiantil. Sin alardear contaba lo útimo que había visto en exposiciones en el exterior. Creo que después de la exposición de 1962 con Ambrossini. Tenía nuestra edad. Al poco tiempo yo dejé de frecuentar asiduamente el “Capitol” ya que estudiaba en Bellas Artes. que no tuvo descendencia y que derivó en un gran afecto que todavía subsiste. militaba en el PC y además me había casado con una de aquellas adolescentes que compartían nuestra mesa.

para no callarse la boca. sino en la casona que tenía Jorge en City Bell. La poesía era la expresión estética que primaba en “Tarco”. la librería de Jorge Blarduni. sobre todo al abrir “Tarco”. También era asiduo concurrente Imar Lamonega. iba a estar disponible y abierto a la charla. Fundamentalmente a causa de Sandra Filippi. una porteña que en ese momento era mi compañera. Sandra se convirtió en una maravillosa escritora de cuentos para niños y montó un mítico comercio en Cariló. la dispersión de quienes confor- mábamos el núcleo de sus comensales. volvió a su Berisso y desde ya. iba al “Capitol” porque estaba seguro que alguno de los viejos estañeros o compañeros de madrugadas. una especie de ángel o mejor de hada que estaría más de acuerdo a su última actividad. que se afincaran en sitios aledaños a sus locales de ensayo de la misma manera que los de la “Escuela de Tea- 412 . persona verdaderamente mágica pero comprometida y militante. Pero se amplificaron los lugares de convoca- toria. Hubo grupos. cuan- do ese paraíso recién nacía. entre ellos. es posible que la disolución del Grupo Sí favoreciera en cierto sentido. En “Tarco” se charlaba como en el “Ca- pitol”. aunque también se jaraneaba y se siguieron organizando fiestas pero ya no en nuestros talleres. Fiestas inolvida- bles con representaciones de las que participábamos activamente con Horacio Elena. por ejemplo los integrantes del movimiento coral que siempre fue muy impor- tante en La Plata. obrero y gremialista que arrebató a la burocracia el Sindicato de Petro- leros de La Plata. el nivel del debate era más académico. regre- só a la Argentina en tiempos de la dictadura. Recuerdo a otros poetas que forma- ban parte de los encuentros y que habían pertenecido al grupo del “Capitol”. EL BLUES DE LA CALLE 51 centro solo. mejor dicho. poeta. como Mario Goloboff y Julio Bogado. pese a las advertencias y con esa terquedad que proviene de la fe que sólo tienen los santos. En cuanto al “Capitol”. Imar fue un militante ejemplar como lo reflejan sus versos. que mostraba sobre un caballete una de las bellas muchachas pintadas por Grippo. pero al predominar la gente de Humanidades. Chuchi Muiña y Ana. sin obligaciones y con tiempo para tomar un café. Recibió el “Premio Casa de las Américas” en Cuba y hoy está desaparecido porque.

como por ejemplo la Rocha. lentamente. dio paso al calor y el fuego de un largo verano en el que se asentaron y maduraron los frutos acuñados para dejar luego que. y es. Otras voces. sin tener en cuenta los que realizan presentaciones esporádicas. desde los albores del siglo XX. No puedo olvidarme tampoco de las pizze- rías “Sorrento” y “Bacci” e incluso de plazas. siempre fue un imán. otros ámbitos Ha formado parte de este blues la aseveración de que La Pla- ta. sobre todo para los estudiantes. más allá de algunos grupos que con anterioridad pudieron haber mantenido cierta actividad informal. La cervecería “Modelo”. la dotaban del clima ideal para estudiar o debatir o simplemente. pero ya hablaremos de esos nucleamientos unos párrafos más adelante. se fue apagando aquella movida de calle 51. Diría que la primavera que estalló en octubre de 1960. Señala 1942 como el año de inicio de la actividad coral vo- cacional de manera regular en la ciudad. y que fue la escenografía natural en donde se congregaba un naciente grupo de poesía. El dato. por ejemplo. posee una vida cultural inten- sa que constituye uno de sus más sólidos perfiles. ubicada estratégicamente frente a Bellas Artes y a la “Biblioteca de la Universidad”. El disparador fue la presentación en La Plata 413 . ardor y vida joven. lo proporciona Ricardo Denegri. lentamente. algo más de medio centenar de conjuntos corales. Una parte importante de ese perfil fue. su actividad coral. leer. Así. abarrotada de creatividad. comenza- ra a asomar el otoño con todo lo que contiene de pérdida y de anuncio del invierno. afianzándose como una de sus aristas salientes. característica que mantiene hasta la ctualidad. que no es menor. desde hace años un militante activo del movimiento coral platense y reconocido dirigente del mismo. Lalo Painceira tro” habían ocupado “El Cabildo”. Sus largas siestas y tardes en donde había pocos clientes y la am- plitud del local. Actualmente mantienen una actividad contínua. como se cumplen los ciclos de la vida natural y como mutan las estaciones.

con tranvías. Esa fue la brasa que dejaron encendida y que ardió. Y cada ensayo terminaba en ‘El Sorrento’ o ‘El Rayo’. porque el Coro estaba formado por una mayoría de estudiantes. Y todo repercutía en el Coro Universitario. en aquellos años. violista de la “Orquesta Juvenil”. que me resultó familiar. nada más. Tres años antes. EL BLUES DE LA CALLE 51 del Coro de la Universidad de Yale de Estados Unidos. era una ciudad chica. más allá incluso de lo estrictamente musical”. Pero además. Roberto Ruiz recuerda aquella circunstancia que lo instaló en nuestra ciudad resumiéndola en una afirmación categórica: “de alguna manera. lo científico y lo universitario. Podría decir que 414 . el del “Teatro Argentino” de La Plata. el ejemplo fue asumido por otras asociaciones y la actividad comenzó a expandirse. y después de cada concierto. aunque había ex estudiantes y egresados. un rosarino de 23 años. Nació así el “Coro Universitario de La Plata”. pero suficiente para aquella ciudad inquieta. Debe aclararse que ya existía un coro. lo político. fue el Coro el que me ganó a mí por todo lo que me dio la ciu- dad. Pero era una apariencia. tanto que recuperé ese ser del interior que me habitaba. mucho más pequeña que la actual. en la cervecería ‘Modelo’ o en el ‘Malvinas’. pero se trató siempre de un elenco profesional. o en ‘La Aguada’. En 1960 el panorama coral era algo menor en cuanto a can- tidad de grupos. que era un restaurante que quedaba en 49 entre 8 y 9. “La Plata. en ese momento exclusivamente mas- culino. porque La Plata en aquellos años era un hervidero desde lo artístico. ganó el concurso para dirigir el “Coro Universitario de La Plata”. ese café que estaba frente a la Estación. como no podía ser de otra manera. A los dos años se incorporaron voces femeninas y un sector se escindió para crear el coro “Antares” que hasta la ac- tualidad mantiene su característica de exclusividad masculina. Pero íbamos a restaurantes de vez en cuando. en el corazón de la Universidad.

Así fue mi vida hasta 1966. “¿De qué hablábamos? De lo que se hablaba entonces en nuestro ambiente: mucho de política. Fue muy impor- tante la calidad del cine que veíamos no sólo por su importancia y aportes estéticos. Calculá que el mayor de los que componían el coro tendría unos 33 años”. Simón Pomerich. “Fue en realidad Juan Carlos Paz el introductor de toda esa tendencia moderna de la música”. Lalo Painceira la casi totalidad estaba a tiro de la vida universita- ria. de una inserción real en la ciudad. En ese lapso. por ejemplo. ligado a la creación de la carrera de Cinematografía y dueño de la primera galería de arte privada de La Plata. Se discutía mucho y se ponía todo en tela de juicio. desde ya que de música que giraba como eje principal de la ciudad desde el Teatro Ar- gentino. Durante 1957. Emilio Pernas y Pancho Shwartz y uno de los más íntimos. careció. Roberto califica aquella época como apasionante. por lo tanto. militante del Partido Socialista y un excelente bajo. Roberto viajó desde Buenos Aires a La Plata en tren. luego se recibió de abogado pero era un excelente pintor. A su regreso. Pero en 1958 se instaló en La Plata y echó raíces. encontró otro movimiento in- cluso con experiencias de vanguardia impulsadas por Enrique Gerardi. ya en La Plata. que era concesionario del buffet del viejo “Teatro Argentino” y también fue amigo de los entrañables Clarita Maiztegui. Boris Baron. Se casó y tuvo amigos entrañables como Elio (Elías) Korzak que entonces estudiaba Derecho. No sólo a través 415 . cuando el gobierno francés me otorgó una beca y viví dos años en París”. Estaba la Revolución Cubana. Sino por la vi- sión del mundo que aportaban. inquieto. hombre importante de la cultura platense. Jaime Bauzá. además de ser un gran melómano. Roberto Bravis López. que dividía las aguas.

justo enfrente del cine. pero no por haber dialo- 416 . conocíamos a los Germani y a los Centeno. éstos eran conocidos de Omar Gancedo que para esa época ya no los frecuentaba. con el cine. como si constituyeran una gigantesca red humana. estaban los hermanos Papaleo y Sergio Karakachoff. Los que integrábamos el Grupo Sí no tuvimos relación con el movimiento coral platense pese a que ya era importante. y Jorge Berisso. Y extiende su recuerdo a las funciones del “Cine club La Plata” que en ese tiempo se exhibían en el “Astro”. Como otras veces pudo haber sido en el “So- rrento” o en la “Modelo”. Hubo otro movimiento conformado por jóvenes poetas a los que conocíamos de vista y de nombre. Además. que además de ser directivo de Núcleo. Una amistad que fue muy rica y que me conectó con sus amigos anarquistas y desde ya. que dominaban los cen- tros de las facultades más grandes como Derecho. Nada más que eso. era cineasta. en donde algunas veces ensayaban. 48 entre 7 y 8 en donde hoy se levanta un shopping. Por otra parte he mencionado con anterioridad esa contención de tinte pueblerino que tiene La Plata en donde de alguna manera. todos sus habitantes están vincula- dos. EL BLUES DE LA CALLE 51 de los estrenos sino también en los cines clubes. Entre los dirigentes universitarios co- nocidos y a los que jamás nos vinculamos. si era verano en las mesas de la vereda del “Bar Astro”. Una situación similar ocurría con militantes universitarios li- gados al radicalismo y al anarquismo. Yo fui socio en Buenos Aires del Cine Club Núcleo al ser amigo de Víctor Iturralde. Yo le musicali- zaba los cortometrajes a Víctor”. Entonces nos cruzábamos. que había sido compañero mío en la “Escuela Anexa” y en el “Colegio Nacional”. Sin embargo. y no deja de mencionar los debates sobre la película vista que proseguían. los que proveníamos de Arquitectura. Medicina o Ingeniería. Salvo algunos encuentros en el bar de la “Escuela de Bellas Artes”. todos ellos de la agru- pación de izquierda del entonces Departamento de Arquitectura y coincidíamos con ellos.

todo comenzó con un encuentro. 1942) e imagino que. En su caso. entre los pares generacionales y los adolescentes. El cine tuvo que estar presente en aquellos diálogos juveniles y empezamos a tomar contacto 417 . tomándome la libertad de adecuar sus versos. sobre todo. uno de sus fundadores. porque lo hizo con Néstor Mux y con Rafael Oteriño. Osvaldo comparte una mesa conmigo en el “Café de las Ar- tes” ahora. Porque el “Colegio Nacional” contenía esa rebeldía de sus profesores ante los programas estipulados por los que no dan clases. Al menos así lo recuerda Ba- llina (La Plata. “Creo que fue a fines del ’60 cuando empezamos a reunirnos al atardecer o a la noche con Rafael y Néstor en la plaza Rocha por cercanía a nuestros domicilios. Y también lograron una enorme repercusión. Lalo Painceira gado con ellos. Pero no empezó el camino solo. Según cuenta Osvaldo Ballina. fue allí cuando tomó a la poesía y la llevó de la mano o fue allí cuando la poesía lo tomó de la mano y lo llevó a él. Fue con ellos que tomaron de la mano a la poesía y echaron a andar juntos aquella tarde de verano de 1960. Atilio Gamerro. Lo cierto es que desde entonces marchan juntos. recuerda su infancia llena de verde transcurrida entre picados y caminatas en el Bosque platense. que fue siempre una gigantesca incubadora de sue- ños expresivos. El grupo nació al poco tiempo de haber hecho su aparición pública “Los Elefantes” y optó por la misma pre- sentación: empapelar las calles del centro platense con sus poe- mas como si fueran afiches publicitarios o políticos. estudios en la “Escuela Nº1” de calle 8 entre 57 y 58 y luego en el “Colegio Nacional”. dejó el programa a un lado y comenzó a hablar a sus alumnos de Rimbaud. un mediodía de primavera y tilos florecidos. Baudelaire y Walt Whitman. en este siglo XXI y allí. Y allí hablábamos de poesía y supongo que nos habremos leído nuestros primeros poe- mas. obró en el último año cuando un Pro- fesor de Literatura muy importante en la vida cultural platense. como suele suceder en el inicio de cada aventura artística colectiva.

como el de Mario Teruggi que tiene una vasta obra escrita entre la que destaca su Finnegan’s Wake por dentro. EL BLUES DE LA CALLE 51 con algunos poetas más grandes. sobre todo Pazos. junto a otros exponentes como Alfred Casey que además de poeta. y de los poetas de La Plata. introductores del pop en La Plata y en algunas valiosas experiencias. como Rafael Oteriño. También se acercaron a Horacio Castillo y a las expresiones más de vanguardia encarnadas por Jorge del Luján Gutiérrez y Luis Pazos. Prosigue con los primeros años de los sesenta cuando “nuestro grupo se fue armando. como Estiú. A nosotros tres se sumaron Horacio Pon- ce de León (h) y Enrique Dillon. 418 . Los nombres de los maestros de aquellos años nacen en la charla y muchos son comunes al Grupo Sí. considerado el más importante estudio en nuestra lengua sobre la obra final de James Joyce. por ejemplo. Gutiérrez y Pazos fueron. fue un valioso traductor. con Horacio Núñez West. Concretamos la experiencia de poesía mural y en 1964 publicamos el libro La voz en el tiem- po. Castillo se convertiría en uno de los grandes poetas nacionales y sería nombrado académico. Ballina inscribe a su grupo en el camino de la poesía platense cuya expresión anterior fue la llamada Generación del ’40. como ya se mencionó. de primavera contínua. Los dos siguieron el camino del periodismo sin abandonar. socios de Edgardo Vigo. Allí empecé a oír hablar de Céline. entre ellas. subrayando las puer- tas y dudas que abrió. su relación con la poesía. También coincide con la influencia del cine de ese tiempo. por ejemplo. Considera que hay aportes literarios importantes hoy olvidados. aunque a Roberto Themis Speroni lo vi sólo una vez en mi vida y nunca hablé con él”. que nos recibía en su casa y nosotros íbamos a escucharlo como se escucha a un maestro. y Ballina suma a Narciso Pousa. de la mano del gran Bergman.

Osvaldo recibió el impacto de toda la actividad cultural de Nueva York y a su regreso comenzó a trabajar en Buenos Aires. Al retornar totalmente a nuestra ciudad en la que vive actualmente. Y me acuerdo de la irrupción de ustedes. antes y después del desastre. ¿te acordás de aquellas funciones los domingos a la mañana? Eran películas densas. Uno venía del tono elegíaco. También la labor que desarro- llaba el Cine club. romántico. retomando la ruta de los que integraron la “generación del ’40”. en un diálogo que nunca ha perdido con aquel grupo original con el que siendo adolescente. del Grupo Sí. Rafael Oteriño y otros. Lalo Painceira Extraño el cine de ese tiempo. 419 . los que con su presencia y su obra le habían dado un nombre nuevo a La Plata. Pensar que hoy la cultura es reemplazada por el entretenimiento ¿no?” En 1965. Y leías todo lo que pasaba en ese mundo. no de Spielberg. debatía en los atardeceres de primavera y verano en la Plaza Rocha junto a Néstor Mux. y de golpe te en- contravbas con “Hiroshima mon amour”. Teníamos veinta años y te tiraban con eso que era un incentivo para la creación. Mendióroz. “la ciudad de los poetas”. el jazz… ¿Te acordás de los conciertos en las audiciones de Rodolfo Sarandría en Radio Provincia? A mí me gustaba el jazz moderno. sigue militando activamente por la vida y lo hace desde la poesía. lo que no cabía era la indiferencia”. aquí. Siempre había repercusión. Rippa Alberdi. Era una auténtica educación estética. lo que lo desconectó de los medios platenses. grupo que fue continuidad del camino abierto por Panchito López Merino. en La Plata. Existían ámbitos a los que concurrías y sa- bías con quiénes te ibas a encontrar. Delheye. no el tradicional. Y la música. “También rescato aquella confraternidad intelectual que había y que se manifestaba en el intercambio contínuo. Todo repercutía en nosotros contem- poráneamente.

transcribiré algunos fragmentos de su Crónicas… en donde hablan Ricardo Piglia. vale recurrir a la mirada de un joven escri- tor actual. Comenzaré por Ricardo Piglia. Estados Unidos. efervescente y colectivo de La Plata en los sesenta. Ramón Tarruela. club del que se hizo fervoroso hincha. Desde allí llegó a La Plata para estudiar Historia en la Facultad de Humanidades. de Ezequiel Martínez Estrada. contundente. proyectos incon- clusos pero sobre todo. posibilitaron una amistad que se extendió a mis primeros años de mi vida en Buenos Aires. que transcurría en una cárcel. Ya en aquellos años deslumbraba su prosa seca. en el caso del entrerriano. con quien elaboré algunos sue- ños en común cuando empezaba aquella década. porque formaron parte de la mo- vida de calle 51. del ya conocido vínculo de Rodolfo Walsh que él mismo relata en el capítulo inicial de su emblemático Operación masa- cre. con su familia. en donde trabajamos teatralmente una 420 . Ricardo nació en Adrogué en 1940 pero luego. Los tres recuerdan en sus testimonios a la ciudad de comienzos de los ’60. Pero Tarruela suma a otros escritores más recientes que llegaron para estudiar en la UNLP y que ya fueron nombrados en este blues. EL BLUES DE LA CALLE 51 “Crónicas de una ciudad” Para terminar este paisaje juvenil. la pormenorizada investigación de Tarruela aporta dos impensables: Héctor Tizón y Juan José Manauta. se trasladó a Mar del Plata. que escribió Crónicas de una ciudad. Uno de ellos. que él también ha contado en su obra. Esas crónicas tienen un subtí- tulo: “Historias de escritores vinculados a La Plata”. Pedro Henríquez Ureña y Ernesto Sábato. Piglia es hoy uno de los grandes narradores argentinos y ha cosechado importantes premios. Como se sabe. A los clásicos nombres de Almafuerte y Benito Lynch o a través de la UNLP. o el de Manuel Puig. publicado por la editorial La Comuna cuando la dirigía el inolvi- dable e insustituible Gabriel Báñez. sirvió para hacerle compartir las alegrías de los campeonatos ganados por Estudiantes. en cuentos que nos leía privadamente. que estudiaron en La Plata y que. nos llevó a tejer un proyecto que nunca pudimos concretar. este último un amigo y compañero. Por lo tanto. además de ser profesor en la Universidad de Princeton. Mario Goloboff y Rolo Diez.

José Sazbón. Otro estudiante de Filosofía al que le gustaba asistir era a Julio Godio. Porque aquellos años estimularon también los sueños creativos. de tanto en tanto. Así. “…Su compañero de carrera. tenía una sólida formación de izquierda y fue con él con quien leyó los primeros textos de Marx. Entre los organizadores estaban Rolo Diez. en el bar “La Modelo”. Edgardo Cozarinsky. 421 . Las películas se proyectaban durante la mañana. meses. Las proyecciones terminaban antes del mediodía pero las discusiones. salieron varias agrupaciones políticas. incluso prolongarse por semanas. otras tantas se fracturaron”. Raymundo Gleyzer. de inicios inciertos y finales imprevisibles. Lalo Painceira. el Chino Vallina. Pero lo mejor es ceder la palabra a Tarruela que relata lo que le contó Piglia en donde aparecen nombres en común con mi relato. en el horario en que los locales no tenían función. que se repartían entre el “Select” y otras dos salas que quedaban en la calle 48 entre 7 y 8 y en calle 7 entre 47 y 48. ambos estudiantes de Filosofía. Las funciones estaban organizadas por los estudiantes de cine. aparecían en el bar Néstor García Can- clini o José Antonio Castorina. un referente de la juventud comunista platense y un habilidoso wing de la quinta división de Estudiantes”. Una vez a la semana. De discusiones de ese tipo. Lalo Painceira puesta sobre el mismo con el fin de filmarla. podían durar hasta la noche. respetaban el lugar de la cita. que comenzaban por los argumentos de las películas y terminaban en cuestiones políticas. El horario de lectura era de 10 a 17 horas. “…El grupo también compartía las funciones matinales del Cine club. Con el tiempo se fueron sumando otros interesados en leer y discutir a Marx.

Recuerdo un poema suyo al hijo por llegar. En su diálogo con Golo. Hoy ha alcanzado un renombre internacional. cumplía un requisito suficiente para que una camada de ar- tistas jóvenes lo tomara como lugar de reunión: estaba abierto toda la noche. EL BLUES DE LA CALLE 51 El segundo que toma Tarruela es Mario Goloboff. había llegado a La Plata para ser abo- gado. Pero cuando lo conocí. Sin embargo. El bar quedaba en la calle 51 entre 7 y 8. un cabaret que solía compartir clientes con ‘El Ca- pitol’. Como aseguraban desde el manifiesto de creación del grupo de poesía que los albergaba: “Poesía para llegar al pueblo…trans- formar y cambiar cuestiones sociales desde la poesía”. Walter Elenco y Mariano Manutara. Al lado estaba “El Galeón”. Carlos Jmelnitzky que estudiaba Medicina. nacido en Carlos Casares. conmovedor pero comprometido. Imar Lamonega. ese bar que constituimos sede de la movida juvenil más importante y abarcativa de ese tiempo. sin dema- siadas intenciones de atraer a los estudiantes que deambulaban por la ciudad. Golo. supongo que de acuerdo al recuerdo de Goloboff: El ‘Capitol’ era un bar frío. entre otros. simplemen- te “Golo” para quienes lo solíamos tratar cotidianamente. autor de un texto clásico como Criador de palomas. Al regresar a la Argentina ganó el con- curso por una cátedra en la carrera de Letras de la UNLP y desde entonces. El grupo estaba integrado por Golo. Vi- vió en París en donde mantuvo una honda amistad con Cortázar lo que posibilitó que escribiera luego una magnífica biografía que publicó Seix Barral. María Mombrú. Golo era ante todo un poeta y como tal lo tratábamos nosotros. de luz tenue. 422 . sabe vivir entre Buenos Aires y La Plata. como Piglia. y la solapa de uno de sus libros lo define como poeta. En los tiempos que lo conocí militamos juntos en el “Frente Cultural” y pese a estudiar Derecho y recibirse de abogado luego. ambientado con una suave música de jazz”. Golo tuvo que exiliarse durante la dictadura y fue profesor universitario en Francia. novelista. era poeta. Tarruela describe a nuestro “Capi- tol”.

Tam- bién solía ir Oscar Aráiz cuando abandonaba su trabajo en el Teatro Argentino”. conver- tido hoy también en un novelista de proyección internacional y ganador de importantes premios. como el “Nacional de México”. mantuvo conmigo una doble relación. que llegó desde Los Toldos a La Plata para estudiar Derecho pero que abrazó la carrera de Cinematografía. que participaba de las asambleas nacionales. Autor de Los compañeros y El mejor y el peor de los tiempos. contra la guerra de Vietnam. “conoció una cantidad de amigos. Lalo Painceira. por la revolución cubana. El Canal 2 de La Plata había 423 . Rolo le cuenta a Tarruela que en Bellas Artes. entre otros libros y narraciones. Los lemas que se escuchaban en las asambleas contemplaban el mundo entero. país en donde reside. Entre sus compañeros de cine y militancia estaban el ‘Chino’ Vallina. el flaco Mussotto (…). El grupo se fue ampliando poco a poco por la inercia de encontrarse en el lugar y otro poco por iniciativa colectiva. Por último. era Lalo Painceira”. amigo. además. Rolo Diez. Con el tiempo se sumó gente de teatro entre los que es- taban Augusto Fernández y Agustín Alezzo. Lalo Painceira Golo recuerda entre los concurrentes habituales al “Capitol” al “grupo de pintura (Grupo Sí). con quienes compartió una actividad política que ya no se limitaba a la realidad cotidiana universitaria. en donde cursó Cinematografía. se luchaba contra la invasión de Estados Unidos a Santo Domingo. Tarruela menciona aquella Federación Universita- ria combativa en tiempos duros: “Uno de los delegados a FULP. de un estilo van- guardista bien definido. la de ser compañeros de militancia y.

EL BLUES DE LA CALLE 51 comenzado a funcionar y su plantel técnico estaba compuesto en su mayoría por estudiantes de la carrera de Cine. también detrás de cámaras. se asienta en los años ‘64 o ‘65. era el ‘Chino’ Vallina. de este home- naje al Grupo Sí. sigue cumpliendo sus ciclos. esos encarnados en aquella cita de Sartre que abre el libro Los compañeros de Rolo Diez (Editorial La Campana): “Sólo en la acción hay esperanza”. el amigo de ambos. Cierro la ventana y comienzo a bajar lentamen- te la cortina que cubre mi memoria. más participativa. amigo de Rolo. Como baja el telón final en un teatro. sentado ante una mesa del “Capitol” o con todos ustedes. Por esos años. el noticiero del canal. La memoria. Y algunos lo asumimos sin medir las consecuencias. Pero la realidad ya convocaba a todos de una manera diferente. había anclado su militancia política en Buenos Aires”. Otro estudiante de cine que trabajaba en el 2. Al menos así lo sentimos algunos. En algunos 424 . Después del cierre. Pero no caeré en la tentación. hermanos del Grupo Sí. Este último recuerdo acuñado por Tarruela después de char- lar con Rolo. en la pieza grande de mi casa. La memoria no es un espejo y me costó mucho reconstruirla desde la subjetividad. fundamentalmente de poetas y estudiantes. me ti- roneará para que vuelva a navegar sobre ella. escribir y opinar recordando mi discurso de los ‘60. inicio el último tramo de este blues. como corresponde a todo melancólico. ya no podré asomarme porque la vida continúa. Lalo Painceira. Rolo Diez había dejado la ‘Escuela de Bellas Artes’ para encargarse de la compaginación de ‘Notidós’. Pisábamos los umbrales de nuevos tiempos. Estas memorias contienen mi opinión. Ya entonces el Grupo Sí no existía y la movida de calle 51 era encabezada por otros grupos. Los últimos acordes de mi blues Hermanos.

encierro que incitaba al diálogo y hasta nos volvía locuaces a todos. Todavía hoy. como tiempos de creación. Lalo Painceira casos estarán de acuerdo y en otros. Y sigo profundamente agradecido a cada uno de los integrantes de aquel colectivo. en mi caso. Vamos a coincidir en calificar a aquellos años compartidos a partir de 1960. en donde desembarcábamos cada atardecer abriéndonos paso entre el humo y el ruido para ocupar una de sus mesas bajo aquella blancura hirientemente de los tubos fluorescentes y beber un pingüino de con un tinto más hiriente que la luz. pero con sol. incluyendo a los más silenciosos. sentimientos que dibuja- ron en mi alma cielos estrellados con lunas gordas y doradas y otras veces. cuando camino por 51 entre 7 y 8 y miro anhelante esas puertas cerradas que cubren un “Capitol” muer- to y no reconozco nuestro bar. conocimiento. ese. Horacio y Dalmiro o cualquiera de ustedes y entonces retumbará el eco de mi propia voz pidiéndole que los haga subir. sin olvidar la alegría que los tiñó y los momen- tos de dolor que los ensombrecieron. desnudaron el propio desierto. Escuchar en mi casa a mi madre gritándome desde abajo que llegaron Nelson. aquella nueva que nos gustaba a todos. Quiero confesarles que a veces yo también querría estar toda- 425 . hechos con sus manos y en madera. vendavales arrasadores que. como el “Capitol”. porque me dejaron crecer y madurar con ustedes. Como presente. Me encantaría tirar el tiempo atrás hasta hacerlo presente y estar con ustedes en cada uno de los lu- gares que colectivamente hicimos nuestros. crecimiento y de intercambio. para des- pués sentarme a fumar un Jockey en los escalones de la puerta y mirar el verde de la higuera mientras hablábamos de pintura. Así me brota el pasado. poesía. Tengo que dominar las ganas de asomarme por las hendijas de la per- siana entrecerrada para volver a recorrer aquellos años juntos. Pero basta. política y hasta de alguna muchacha. en donde tomábamos vino en aquellos vasos maravillosos y gigantescos que el “Barba” había cavado en ramas de árbol y comer con él arroz en cuencos. la pieza grande de mi casa o la habitación de Omar. Son los últimos acordes. o estar comiendo en la cocina de Ringuelet aquellas míticas tallarina- das de “Poroto” un mediodía cualquiera. Es cierto eso. la sostendré yo solo.

en una parte remota de mi alma. el informalismo platense de los sesen- ta es una exposición que dirige su mirada sobre el trabajo de un conjunto de jóvenes vanguardis- tas que intentó romper el canon estético que do- minaba aquellos años en la ciudad de La Plata. Ella. porque como habrán notado si llegaron hasta aquí en la lectura de esta crónica. y otro mes en las salas del “Borges”. EL BLUES DE LA CALLE 51 vía pintando. porque siento que fue una mutilación innecesaria abandonar la pintura y dejarla allá. porque los sueños no aceptan ausencias. el Grupo Sí dejó una huella indeleble en la escena cultural de la ciu- dad porque. en ese sitio que carece de retorno. Pero no entiendan mal. Fue en abril y mayo de 2001 en donde recibimos un impensado reconocimiento. son ganas de estar con ustedes. simplemente. Involucrarse fue parte constitutiva mía. cuarenta años después de haber funcionado como grupo. Aunque su trayectoria fue breve. en ese tiempo Secretaria de Cultura de la Municipalidad de La Plata. que se agluti- 426 . aún sigo siendo una orgullosa y pertinaz polilla romántica. debido a su carácter de agrupación relativamente formalizada. en contacto con el “Centro Cultural Borges”. Y hasta en el arte. en las “Galerías Pacífico”. Pero hubo un encuentro colectivo más cercano y hasta se col- garon cuadros de todos nosotros. No me arrepiento del camino recorrido y que ustedes conocen. Grupo Sí. La exposición estuvo un mes en el Pasaje “Dardo Rocha” de La Plata. Un reconoci- miento que consistió en una gran exposición de obras nuestras de aquellos sesenta y se lo debimos al empuje y a la gestión de Susana López Merino. catalizó las fuerzas y expectativas latentes en el medio. con todos. sede del “Museo Municipal”. Por ahí. Además contó con un importante Catálogo conteniendo un estudio de Cristina Rossi. Diría que cada glóbulo me lo reclamaba como buen hijo adoptivo de Sartre y de los ‘60. organizó ese homenaje y rescató los trabajos que habían adquirido distintos museos nacionales y de la Pro- vincia.

como Talero 427 . que llegó desde San Luis. Pero esa exposición. creemos que visitar este corto pero fructífero período no sólo significa volver so- bre la producción de quienes enfrentaron a la Aca- demia sino también. Las fotografías de esa no- che son para mí un tesoro y las mantengo escondidas. Agradecidos a Rossi por su paciencia por soportar nuestros recuerdos y por lo vialioso de su trabajo. Lalo Painceira naron a su alrededor”. A continuación aclara que “en ese sentido. repensar un segmento de la historia en el que la ciudad protagonizó -tal como ocurría en otros lugares. permitirá captar alguno de sus mati- ces particulares que. podrán enriquecer nuestra percepción de una etapa singular del arte argentino. relegado a los márgenes por la mirada legitimado- ra de una historia del arte anclada en los desarro- llos de los grandes centros. Así comienza el extenso y pormenorizado trabajo de Rossi que integra el catálogo de esa muestra. algunos de los músicos de jazz de aquel enton- ces y que tocaban en las noches del “Galeón Rojo”. sin duda. incluyendo a Horacio Elena que viajó espe- cialmente desde Sitges. En esa exposición nos acompañaron. en donde reside. porque la memoria aún vive. reconstruir este fragmento de la trama. como lo hacían cada noche años antes. posibilitó un reencuen- tro de todos los integrantes del Grupo Sí. brindará la posibilidad de revalorizar el trabajo de un grupo que logró ‘sacudir la modorra’ del campo artístico platense y. como lo hizo en 1961.un tiempo de rupturas y desafíos que intentaba hallar nuevas respuestas a los interrogantes que planteaba aquella sociedad. para que nadie me las quite. También nos sorprendió la presencia de un impecable y elegante Sánchez Vacca. que en ese momento estábamos en el país. para que nadie las robe. Asimismo. sobre todo la del Pasaje “Dardo Rocha”. a la vez.

un nuevo gesto de Horacio Núñez West. Pero ahora miro otra instantánea cazada en la muestra de 2001. Pero además de todos nosotros. La de Jorge Pereyra. Y siguen otras fotos que diviso desde esa cortina entre- cerrada de mi memoria. bellísimas y poéticas. como aquel mes de noviembre de 1960 en el “Círculo de Periodistas”. Allí estoy posando en el patio de mi casa de calle 49. ese de las texturas desérticas porque resultó ser una calle cortada. porque la alegría de ese reencuentro se le escapa por los ojos. Y también estaba Vicente Krause. la calle Nirvana. Altri tempi ¿no? Hoy escribo en una mañana de sol y cielo 428 . que se ríe a carcajadas junto a Horacio Elena. Mingo Martino y el Colorado Escobar. sino que estudiaba teatro con Alezzo y Fernándes. que cada día se parece más a Gerry Mulligan. Tengo graficado cada uno de nuestros encuentros colectivos. porque todo fotógrafo es un cazador. que llegó desde Buenos Aires para estar de nuevo junto a nosotros. sigue vivo en sus man- chas. Pero sobresaliendo entre todos. con una gran pintura mía detrás. que le proyectó aquella revolucionaria casa a Paternosto. Los actores estuvieron repre- sentados por el Negro Cabrera que en los tiempos del “Capitol”. en cambio. Pero ese último encuentro colectivo nos demostró lo viva que permanece esa hermandad que se fue cons- truyendo desde aquél “Salón Estímulo” en la primavera de 1960. me gustaría retomar ese camino y no el que seguí luego. bien expresionista y gestual. sin salida. que no recordaba y que es de 1959. esa es- pecie de barco encallado en nuestro Big Sur de City Bell. en sus pinceladas lanzadas desde la libertad y paridas por el desgarramiento. y allí está Soubielle. y pienso que de volver a pin- tar. pero no puede. EL BLUES DE LA CALLE 51 Pellegrini. No son las únicas fotos que guardo. aunque él mismo no pueda poner freno a su alma y se le escape hoy en sus obras. como le decía Nelson. incluyendo aquellas en las que todavía el Grupo Sí gozaba de excelente salud y hasta llegué a rescatar una pequeña en blanco y negro. El expresionismo. que todavía sigue apostrofando contra la Figuración y el Expresionismo. hubo otra presencia que no recordaba. un excelente dibujante y un maestro de la Arquitectura. todavía no cantaba tangos. mientras que Puente se esfuerza por permanecer serio. cuando nuestra historia en común daba los primeros pasos.

ese soplo indescifrable que está presente en el acto creativo. al espectador. nada más. Testimonio como sólo aquellas fotografías del interior de las barracas de los campos de 429 . conmover has- ta el espanto o volar hasta la poesía. como última irrupción expresionista. político. ese diálogo con Dios que se traslada a la obra y a través de ella. Aporte surgi- do del interior. Después de todo. Es la primavera actual. de lo que decidimos y hacemos y de eso que llamamos azar (y que seguramente estaba pero no supimos o no quisimos ver)”. Creo que es la última posta del Conceptualismo. la fuerza de algunas insta- laciones que permiten vivir una experiencia vital. de esos latidos que acompañan siempre el parto expresivo. profesora de la UNLP. Pero sigo siendo un vulgar ratón de biblioteca y uno de los últimos libros que leí fue el estupendo estudio sobre el siglo XX de María Dolores Béjar. al que ya hice referencia con anterioridad. construido desde la computadora. del artista francés Boltanski en Buenos Aires. mejor dicho. Lalo Painceira celeste que anuncian que en una semana. Tuve la suerte de poder visitar en el “Museo Whitney” de Nueva York una conmovedora muestra de Bill Viola que abarcó varios pisos. Cuando escribo este final. Desgarrador. Y me animaría a sumar a estos ingredientes el aporte mágico. dos. hay una muestra. estético. Me permito recomendar. Béjar lo finaliza con una aclaración de la que me apropio para integrarla a este último solo de mi blues de la calle 51: “La historia realmente acontecida siempre ha sido resultado de condiciones dadas de las que sólo vislumbramos algunas aristas. comenzará otra primavera. la memoria y el divisar un horizonte que no está de- masiado lejano. Me tomo la libertad de aplicar la afirmación de Béjar sobre la historia humana a la historia del Arte. que conozco pese a mi retiro por opción propia. es aceptar el principio de Kandinsky que abrió este blues: “Toda obra de arte es hija de su tiempo”. Cuando alzo la vista de la pantalla y miro por la ventana de mi estudio ese cielo. veo signos de nueva vida y que rozará mi propia vida y que la gozará Justino. la música. los brotes en las ramas ayer resecas. que todavía no ha nacido y no me conoce. de esa sangre en ebullición. Y ya camino la segunda década del siglo XXI y a punto de ser abuelo por primera vez.

Pero el blues nació así. Haciendo uso de un libertinaje que sólo la sucesión de recuerdos permite. calman los ímpetus. Porque los años abren los horizontes. Sin patrón canónico. es el momento de guardar silencio y no hacer caso a los últimos rayos de memoria que se filtran por la cortina entrecerrada. Por eso me nació esta crónica. Este blues ya contiene demasiada carga de subjetividad. 430 . EL BLUES DE LA CALLE 51 concentración o del ghetto de Varsovia. Bien a lo expresionista. Bien a lo romántico. pudieron hacer públicas. que apelan a la tecnología fla- mante cuando se hace necesario para crear esos frescos infinitos de la condición humana vulnerada. Dos artistas gigantes y actuales. desordenadamente. Y sí. esa que me hace levantar aún hoy la ban- dera del Expresionismo. pienso en aquella ironía clasista de Borges cuando nos tildó a los peronistas de “incorregibles”. que nuevamente vivimos tiempos de esperanza. Las “polillas ro- mánticas” también somos incorregibles. Ahora. Basta. Para nada. Así. y la razón interviene de manera más permanente. Casi un manifiesto pasional. Y no era mi objetivo. Pero ya hablé y recordé demasiado. Y al releerlo lo encontré como una profesión de fe. Sigo fiel al apotegma “siento y luego existo” y.

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expresados por ella misma en muchos de sus discursos. como así también la participación directa de mujeres en el mundo público. En aquellas ocasiones en que la visibilidad protagónica de mujeres es incontrastable -como en el caso de Evita. Es también una responsabilidad haber sido elegida para aportar a la reflexión sobre la participación de las mujeres en la 433 .suele acom- pañarse de una narrativa sentimental por la cual la inmensa figu- ra de esta política suele presentarse como motivada por su ‘amor al General’. en muchos sectores de la sociedad argentina de aceptar la política como cosa también de mujeres. es decir.de la dificultad presente. la legitimación de su vida pública por sus sen- timientos privados da cuenta -entre otras cosas.