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EL BLUES DE LA CALLE 51
COLLAGE DEL GRUPO SÍ, VANGUARDIA INFORMALISTA
Y LOS COMIENZOS DE LOS AÑOS ‘60 EN LA PLATA

EL BLUES DE LA CALLE 51
COLLAGE DEL GRUPO SÍ,
VANGUARDIA INFORMALISTA
Y LOS COMIENZOS DE LOS AÑOS ‘60
EN LA PLATA

LALO PAINCEIRA

APÉNDICE
ANA MARÍA FERNÁNDEZ

NOTA
GONZALO CHÁVES

Painceira, Eduardo
El blues de la calle 51 : collage del Grupo Sí, vanguardia informalista y
los comienzos de los años '60 en La Plata . - 1a ed. - La Plata : Univer-
sidad Nacional de La Plata. Facultad de Periodismo y Comunicación
Social. , 2013.
444 p. ; 21x15 cm.

ISBN 978-950-34-0958-9

1. Arte. 2. Estudios Culturales. I. Título
CDD 306

Arte de tapa y diseño interior: Jorgelina Arrien
Revisión de textos: Adrián Ferrero

Derechos Reservados
Facultad de Periodismo y Comunicación Social
Universidad Nacional de La Plata

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del editor. Su infracción está penada por la Leyes 11.723 y 25.446.

La Plata, Provincia de Buenos Aires, República Argentina.
Junio de 2013
ISBN 978-950-34-0958-9

A Susana, a nuestros hijos Luz Mariana, María Carolina
y Sergio y a mi nieto Justino, fuente del sustento diario
del que no podría prescindir.

A la memoria de mis amigos que ya no están:
Nelson Blanco, mago y duende, además de artista,
con toda la carga que presupone esa calificación;
Chalo Larralde, poeta de la vida; Hugo Soubielle,
gran plástico y dueño de un agudo sentido del humor;
Carlos Pacheco, maestro, por la generosidad
de sus continuas enseñanzas; Saúl Yurkievich,
revolucionario de la poesía y del lenguaje,
guía necesaria para deconstruir lo establecido en el arte;
maestro Edgardo Vigo, francotirador de la vanguardia
y del compromiso; Jorge Blarduni, músico de avanzada,
militante de la vida y de la libertad;
y Manolo López Blanco, que aportó la ideología
y el método crítico necesarios para leer los signos
de los tiempos.

A mis hermanos del Grupo Sí que siguen en la lucha,
como diría Squirru, y a todos los pintores, músicos,
escritores, actores, bailarinas, a los entonces estudiantes
de Humanidades y a los militantes que nos acompañaron
aportando inteligencia y energía a nuestra formación.

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Adrián y a todos los compañeros de la Facultad de Periodismo de la UNLP A Daniel Cruppa por la edición del texto y por su lectura crítica a Josefina López Mac Kenzie A Julia y a la biblioteca del MACLA . Ulises. AGRADECIMIENTOS A Florencia Saintout. a Pablo.

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............ miradas..................... 17 Introducción ...................................................................... 343 Capítulo IV El razonado encanto de la geometría ............................... un país............................... 13 Aclaración Preliminar ................. 367 Capítulo V Y la banda seguía tocando .. 55 Segunda Parte Capítulo I Contextualización cultural.... 27 Primera Parte Capítulo I Había una vez una ciudad.......... 267 Capítulo III El “Grupo Sí” no estaba solo ........................................................................................................................................................................... modos y debates ............. un mundo .. ÍNDICE PRÓLOGO ....................... 189 Capítulo II En busca del tiempo vivido ............. 433 ...... 381 Apéndice “Las ‘chicas sixties’” Por Ana María Fernández .....................................

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Lalo es un ejem- plo claro de este permanente devenir.los llenaba de  imágenes y conocimientos virtuales. Grupo de amigos que dio el grito del libertad. Decía Conrad Fiedler:”en la creación de una obra de arte el hombre se  entrega a una lucha con la naturaleza. el aula de Bellas Artes. Con gesto de poética humildad y nostalgia. sino por su existencia ‘espiritual’”. En este valioso libro.es un testigo vivo de  los años 60–década de oro en la ciudad de La Plata. decía Descartes.. en donde un maestro sin igual -Héc- tor Cartier. junto al Grupo Sí. es fruto del razonamiento y de la experiencia. no por su exis- tencia física. pasaran a la historia del arte con formas que dejaban atrás los itsmos. de cercenantes  teorías. para que después ellos. 13 . fue actor enamorado de sus propuestas. insistiendo en la aventura de lo que sí necesitaban. el molino de Ringuelet de Pa- checo.. PRÓLOGO Hay pocas verdades. su autor -Lalo Painceira. en sus  confrontaciones lúdicas. Su casa natal. concientes de lo que no querían. llegar a ellas como. huecas de sentido y llenas de soberbia. el bar “Capitol”. sin la cual quedamos en un subjetivismo que se esparce en el desierto.pero..

vivían al límite de la Nada. El gran poeta español Quevedo señala:”lo asumido con plenitud y dignidad en la vida-que ha de morir. imprescindible en toda bi- blioteca de arte. una memoria en- noblecida. EL BLUES DE LA CALLE 51 Peregrinos del Todo. quizás  un auténtico “ratón de biblioteca (él lo dice). Nos regala hoy lo que fue ayer y lo que será el mañana. sólida. pero sí “cenizas enamoradas”. actor. dejando el informalismo para abrirse en otros “itsmos” acompañados por un creador de voluntades. no indiferente. interlocutor válido  de una reconstrucción  histórica. no por oídas ni por rumores de aplausos. Carl Sagan sostenía. no sin razón. encarna una vivencia. En este completo y ameno libro. Lalo Painceira: cincuenta años después del Grupo Sí y de la dorada  época del ‘60. Somos la nada en la infinitud del espacio-tiempo. compartimos idénticos sentires. que además era un visor  de horizon- tes artísticos.                                                     César López Osornio Creador y director del Museo de Arte Contemporáneo de Latinoamerico (MACLA) 14 . Me refiero a Rafael Squirru. Lalo Painceira. veraz. estu- vo arropado por una familia que lo amaba: artista. con la amistad y el amor que implica una revelación compartida.a la larga serán cenizas. y sólo mo- rimos ante el olvido. que “el origen de esta ma- ravillosa existencia terrenal es polvo de estrellas en permanente creación”.

ese grito de deseo es el mismo. Lalo Painceira                             Lo efímero no es lo opuesto a lo eterno. Lo opuesto a lo eterno es el olvido John Berger Creo que ese grito. es el mismo que se había proferido ante Dios. Marguerite Duras 15 .

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No recordé la cita de Viñas cuando comencé a escribir esta crónica sobre el Grupo Sí. Quizás. de cuya creación fui uno de los responsables. me estoy refiriendo a mis propias limitaciones. escondiendo 17 . G. que no puedo dar cuenta de ellos si no es en forma autobiográfica. fundado en 1960 por jóvenes pin- tores informalistas platenses. y he decidido recordar lo que me calienta el alma. H. con más ilusiones que desencantos. acaso porque no puedo ni quiero olvidar. Desde ya. tan rápidos y abrumadores. pretendí encarar el relato en tercera persona. ACLARACIÓN PRELIMINAR Sigo caminando. es David Viñas. por formación profesional al ser perio- dista. con toda su comprometida lucidez. En realidad. como docente y ciudadana. Wells (Citado por David Viñas en Literatura argentina y realidad política) A David Viñas le bastó la cita de Wells para escribir en pri- mera persona el último capítulo del segundo tomo de su Litera- tura argentina y realidad política. Los acontecimientos históricos han sido tan numerosos desde entonces. María Dolores Béjar Perdón. Fue un acto de libertad y asumió la responsabilidad de sus juicios sin ampararse en cánones aca- démicos ni pretendidas miradas impolutas.

Por lo tanto. Así me aconsejó a mí. sentí que Vardá me hablaba directamente a mí. similar a la que nos impactó en los años sesenta. has- ta que me topé con “Las playas de Agnès”. Es ella la que habla. 18 . con signos de una rebeldía todavía viva. luciendo flequillo y pelo bicolor. yo no quiero hablar de mí. Escribir la crónica sobre el Grupo Sí y en realidad. que hizo trastabillar los valores burgueses de la pareja? Pero transcurrió el tiempo y este semidocumental es de 2008. Porque vislumbré una salida que me permitía construir el relato en primera persona. esté obligado a hablar de mí. quiero hablar de los otros”. a lo que me aferré. tam- bién es provocadora. Sin embargo. contar mi historia que es la nuestra. quiero hablar de los otros”. Y no pude. EL BLUES DE LA CALLE 51 detrás de esa falsa objetividad. que conocía mi dificultad. como si aprovechara esa intimidad que siempre tienen los encuentros en invierno. una parte muy cara de mi propia vida. La película mantiene la estética de Vardá. realizado por una Vardá de ochen- ta años que insiste en no hacerle caso al almanaque. desde su cara tan redonda y sonriente como la luna de Méliès. la que recuerda. La vi mirarme desde la pantalla para decirme con desenfado: “Yo no quiero hablar de mí. ¿Quién olvida su inquietante “La felicidad” (1965). En realidad la cita textual es que ella representa “el rol de una anciana gordita que cuenta su vida. joven pero sabia. bandera de las viejas rebeldías. Estoy comprometido desde la sangre con la historia que quiero narrar. Y me habla- ba como si supiera lo que me ocurría. Y comencé a hablar de los otros aunque para poder hacerlo. pese a ser conciente de la distancia abismal que me separa de su talento y de esa enorme capacidad que posee de generar poesía visual. Me di cuenta de que ese era el camino y opté por acatar su consejo. Apenas me senté en el living de mi casa ante el televisor para ver el film. En ese intento permanecí empantanado más de un mes. Sin embargo. Pero sucede que a los dos nos ocurría lo mismo. recomendado por una amiga. Se muestra burlona. no pudo evadirse de narrar su film en pri- mera persona. Esto es lo que me importó. el semidocumental autobiográfico de Agnès Vardá.

también me propongo volcar las ideas con la pa- sión de aquellos años. tampoco memorias ni ensayo ni un artículo demasiado largo. Llegábamos con un libro en el que ha- bíamos subrayado un párrafo y lo leíamos en la mesa del bar en el que nos reuníamos y lo discutíamos y de eso. 19 . Apela a textos escritos. vol- cando sin pudor mis opiniones sobre movimientos artísticos y también sobre la coyuntura histórica de finales de los años cin- cuenta y comienzos de los sesenta que nos tocó vivir y que obró como despertador de conciencias. Mezcla. Porque la contaré desde la primera persona. soy perio- dista. Es mi mirada personal. una be- lleza que me asombra cada día. Se impone tal como nace. involucrado totalmente en la narración. Al menos de la mía. Como consecuencia. mis recuerdos expues- tos. a dichos de amigos. No por rebeldía. un yerno que es un hijo más y mi hija mayor me convirtió en abuelo de Justino. Por eso no es una crónica. es anticanónico. Esas reuniones no eran académicas ni canónicas. Entiendo con Karen Armstrong que “un ateísmo apasionado y comprometido puede ser más religioso que un teísmo cansado o inadecuado” (Una historia de Dios. porque la vida no se aprisiona en moldes estrictos. Quiero recordar a los canónicos que en aquellos tiempos. Lalo Painceira Entonces comienzo por lo obvio: al empezar esta crónica tenía setenta años y ahora cumplí sesentaitrés años. sino porque en la memoria de cada uno se mezclan y cruzan las diferentes formas de expresión con esa libertad que sólo nos guardamos para la intimidad. según los puristas. Advierto desde ahora que lo que leerán. como si estuviéramos viviendo los ‘60. no es cronológica ni deja para después lo que nace abruptamente. 1995). las charlas y discusiones no tenían título ni género. saltábamos a las confesiones personales o a los relatos imaginarios y poéticos de Javier Villafañe o de Nelson o de Mario Stafforini o de cualquie- ra de nosotros. alterando los cánones aca- démicos que definen los distintos géneros. que parí estas memorias que también son crónica y ensayo. Porque sólo necesita de disparadores. estoy casado y tengo dos hijas. desde mi propia mirada. Pienso ahora cuando repaso lo escrito. a relaciones. Tal cual nacen. y todo sucedió mientras cuento la historia. Paidós. Contextos.

Los conocimientos sobre composi- ción. Porque buscábamos el diálogo. Pensábamos. o se siente el dolor de la mordaza que esconde todo desierto. Supongo hoy que por eso elegimos el camino del expresionismo pictórico. Porque nosotros tratábamos de ex- presarnos con nuestra pintura en un mundo que no era sen- cillo. podía contemplarlo desde la altura que impone el racional goce de las armonías tonales. están internalizados. No habrá disfraz de objetividad. sino también para los argentinos. sensible al dramatismo de su tiempo. se grita. Apelaré a categorías que posiblemente para muchos teóricos. Hablaré desde los valores de aquellos años en los que todavía nadie había teorizado sobre culturas híbridas. sobre color. que fue doloroso y no sólo para los demás. Eso no involucra desconocer el respeto por el oficio. de las formas geométricas jugando con el es- pacio -forma o con el espacio. como lo hizo el informalismo. ¿Y qué es ser autodidacta cuando a su vez se reconocen influencias y maestros? Todos amábamos el oficio. se putea. Aunque resulta confuso ese salto formal. aquél que dejó estampado Munch para la historia en su icónica obra. Incluso para romper algo. Forman parte de uno y ya no necesita pensar previamente que debe sujetarse a ellos. para los que saben de esto. Como Bacon. están peri- midas. para el resto del planeta. o al menos yo lo hacía. Está en uno y aparecerá siempre. que ante determinados hechos y sucesos. Porque la mayoría de nosotros nos proclamába- mos autodidactas. como lo haría treinta años más tarde el platense Néstor García Canclini. aspirábamos a pintar el grito. Por eso exponíamos nuestras pinturas. lo cuidábamos y siempre tuvimos la humildad de preguntar cuan- do surgía una dificultad. Pen- sábamos que nadie.tiempo. EL BLUES DE LA CALLE 51 Lo que quiero. es revivir y transcribir aquella religiosidad laica y encendida que nos embargaba entonces. y tampoco habíamos comenzado a escuchar las voces de Los condenados de la tierra de Fanon ni leído el Prólogo escrito 20 . Pero seré parcial. Trataré de repetir con la mayor fidelidad posible lo que pensaba enton- ces. hace cincuenta años. porque está integrado a uno. porque inocentemente guardábamos la esperanza de ser escuchados. Y a esto lo dejo en claro ahora porque ya no lo repetiré.

Y como re- conoce mi amigo Carlos Aprea en uno de sus poemas. volveré sin culpa a ser orgullosamen- te una de aquellas “polillas románticas”. disimulando su bipolaridad y las ideologías. sentido que las tornaba en reales y posibles. 21 . sí. Pero sin embargo. carezcan del sentido virginal de antaño. Por lo tanto. nosotros quedamos “siempre del lado equivocado del muro”. aunque hoy algunas palabras. La disertación era la del filósofo George Boas. Es posible que mi memoria no sea coincidente con la de mis hermanos que vivieron aquellos años. muy caras para todos nosotros en aquellos años. el que vivía- mos nosotros en La Plata. que modestamente. El año pasado. El mundo actual es otro. considero la vanguardia del arte clásico. leí los diarios de Susan Sontag en donde hace referencia a una conferencia a la que asistió cuando era una precoz alumna de Berkeley (tenía sólo dieciséis años. Mundo que no está partido como en el ‘60. pero que demuestra la vigencia que en ese tiempo tenía esa bipolaridad. criterio que no compartía Sontag en aquel entonces. no siento derrotada a mi generación aunque esa afirmación parezca irreal en este mundo dominado por ideas que trataron de detener el curso de la historia. entre amigos e incluso en los viejos matrimonios. Mundo que no se indigna. que es diferente. Descascarado. apelando al término condenatorio de Tomás Maldonado. Y hablo específica- mente de aquella santa indignación de los sesenta. profesor de la “John Hopkins”. Apelaré muchas veces a esas denominaciones para oponer el arte expresionista o informalista al geométrico. Seré fiel tercamente a los viejos sueños. en 2011. sino desgajado. y en ella hablaba de la antítesis estética entre lo “ro- mántico y lo clásico”. Mundo que hoy habla de globalización mientras levanta muros para hacer concretas las fronteras y excluir a los no elegidos. lejos de las rebeldías que ya desperta- ban en California. tiempo que era el nuestro. y defenderé la pasión y el misticismo en el arte en contra del racionalismo excesivo al que había llegado la vanguardia geométrica. Lalo Painceira por Sartre. las reprime. profundamen- te ideologizada. al menos. muros de protección para los selectos. Sucede siempre en todo grupo humano. Mundo impiadoso que no mira a los excluidos ni escucha las voces del hambre y si suenan demasiado fuerte.

al menos yo perseveré en la esperanza co- lectiva. que es hablar. Al fin y al cabo. las sigo levantando tercamente. También vale aclarar que a veces no podré evadirme de mi- rar el mundo de hoy. tan caro a quienes lo vivimos y asumimos. sino por el peso del tiempo transcurrido o por enfermedades crónicas heredadas. Tendré que volver a optar en viejas anti- nomias y defender las ideas desde la misma trinchera de antaño. pero dando vida a otras muy añejas. al menos en nuestra Patria Grande. recurriendo a las motivaciones. ésa que brinda el poder mirar el futuro sin divisar el límite. así. con el color rojo de la esperanza desteñido. exclu- sión de los diferentes. Y el trasplante me costará menos de lo esperado porque en este comienzo del siglo XXI se vislum- bra. que a veces tiembla y no por temor ni por el viento. esa memo- ria emotiva que inyecta la necesaria verdad al texto para hacerlo creíble. similar a aquel que vivenciábamos desde nuestras utopías en los ’60. mástil que carece de aquella fuerza. Perdón. Pero atención. con esa terca pureza que sólo tienen los niños y los viejos. Pero aunque las ban- deras luzcan pálidas. hasta ahora nada más que eso. EL BLUES DE LA CALLE 51 Pese a todo y contra una realidad internacional cada vez más preocupante y sorda. de modernismo tratando de instalarme en la se- gunda mitad del siglo XX. Tampoco lloro. Necesitaba decirlo como una simple aclara- ción porque me apresto a saltar al ruedo de los ‘60. hablaré de arte y de vanguardia. que son propias. convertido en un viejo mástil de viejas banderas al que le siguen doliendo injusticias. que fue mi participación grupal. pobreza. estaré contando parte de mi vida. Me convertiré en una especie de actor que dará vida a pasiones que son de él. un horizonte similar. como estoy. Sé que nada de esto tiene que ver con el tema de mi crónica. lo que ha bastado para revivir ilusiones dormidas. Mástil que no luce tan erguido como an- tes. la coyuntura actual que vivo. que es ha- blar de un mundo otro plural y esperanzador. porque des- de este mundo fragmentado y amurallado que podría generar miradas trágicas a lo Cioran. Lo sé. Pero tengo que advertirlo porque estas luces nuevas son las que me 22 . como si el almanaque se hubiera detenido. como enseña el método de Strasberg.

Por último. los supera. la vanguardia transitaba por los carriles de la razón y la pureza de la geometría. Por lo tanto. abre caminos nuevos penetrando en esa zona oscura que es toda exploración creativa. el Mail. por nombrar sólo a cuatro que desde la figuración aportaron al arte argentino obras notables. los homenajes a Van Gogh y a Spilimbergo de Alonso. que el arte de vanguardia no expulsa ni excluye a los otros caminos expresivos. Carlos Alonso. Y aparecerán desaliñada- mente. Es lo que Siri Hustvedt define como “lu- gares que tienen poder de evocación”. incluso en nuestro país. el “Martín Fierro” de Cas- tagnino. pasadas. y el combate popular y la trinchera de Carpani. Eso sí. Lalo Painceira dan vida y fortalecen las ganas de encarar mi relato. Es sabido. Lo sé. en donde convivieron informalistas y geométricos con grandes artistas. dejando en claro más ade- lante que “los recuerdos explícitos anidan en lugares” (La mujer 23 . Castagnino o Carpani. Sólo un necio dejaría afue- ra al “Guernica” de Picasso aduciendo que cuando fue pintado. coexiste y que son válidas mientras no pierdan su autenticidad.art. además de otros artistas experimentales que no ataron su lenguaje a movimiento alguno. También convivieron los surrealistas. El “Jua- nito Laguna” y la “Ramona Montiel” de Berni. Es desde allí que emergerá como movimiento nuevo. Ahora retorno a “Las playas…” porque Vardá aclara en su film que cada persona contiene en su interior un paisaje que lo define y lo representa. sin- tetiza el siglo XX como ninguna otra obra. El “Guernica”. como Berni. consti- tuyeron presencias ineludibles de la plástica de los ‘60. Hay más ejemplos. mira más allá. quiero subrayar que esta crónica está escrita desde lo que soy: un viejo periodista de un diario de provincia en un país unitario dominado por el centralismo porteño. netamente expresionista. esta realidad me atora y es seguro que se me escapará cuando escriba o que le dará particular fuerza a la defensa de ideas que para las clases dominantes de hoy. pero vale la pena aclararlo. apelaré a los que saben o desempolvaré los libros que nos ali- mentaron en aquellos años cuando haga falta. Quie- ro dejar en claro también que no soy un teórico. son históricas. Además. Pero no invalidará manifestaciones genuinas del arte con las que convive. pero sepan que no están vencidas.

fue modernizada -como dicen los viejos platenses. pero los habita la premura de un hom- bre sin tiempo para sí mismo. EL BLUES DE LA CALLE 51 temblorosa. Los lugares son la necesaria esce- nografía para que el alma alumbre y alimente a los recuerdos. aquella comprendida entre 7 y 8. que encontró las playas de su infancia tal cual las recordaba y lo que no estaba lo hizo reconstruir. Desapareció hasta la rambla fundacional que vertebraban bancos de madera y ele- gantes faroles decimonónicos con pie. al que jamás fuimos en los años sesenta. elegí sólo una cuadra de la vieja calle 51 de La Plata. 24 . Porque la calle 51. discutiendo. La historia y la transformación de la ciudad borró a los ba- res que nos cobijaban: el “Capitol”. hablando. el bar en donde nació el Grupo Sí una noche de octubre de 1960. Anagrama 2010).y está irreconocible. buscando dar sustento a nuestra rebeldía. La memoria sólo nos brinda sus dones cuando algo del presente la refresca. Hay nuevos. Tampoco están los pláta- nos que en verano nos daban sombra pero que en las noches nos ocultaban las estrellas. el “Adriático” y el “Tirol Chopp”. nuestra esceno- grafía de cada noche entre 1960 y 1963. en toda la realidad actual. ni para el diálogo con el otro. A diferencia de Vardá. ¿Se dan cuenta? No estamos más allí. Debo recrearlo desde la evocación. De aquellos años sólo queda un bar. acodados en las mesas hasta muy entrada la madrugada. Yo. Pero fundamental- mente. porque allí estaba el “Capitol”. Vardá optó por las playas del norte de Bélgica. Estoy obligado a apelar a mi memoria. modes- tamente. el de la esquina. sí. que nunca descansa y que está sujeto a continuas revisiones cada vez que exhumamos alguna fotografía o frase del pasado. faltamos nosotros siendo jóve- nes. tejiendo relaciones. el “Parlamen- to”. mi paisaje no está. La memoria no es un depósito de palabras e imágenes fijas sino un en- tramado neuronal de asociaciones que funcionan de un modo muy dinámico. riendo. Como si armara un rompecabezas con los recuerdos que la misma fragilidad de la memoria fue fragmentando con los años.

Deberé espolearlo desde mi propia alma. que es en donde permanece vivo. Ya no vive. 25 . también de Siri Hustvedt (Anagrama. Lalo Painceira asegura uno de los protagonistas de Elegía para un americano. Y es así. 2009). A diferencia de Vardá y sus playas verdaderas. mi pasado no está presente en esta ciudad de La Plata.

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Y me causa gracia verme como aquel joven que se hacía el distraído ante el fotógrafo. frases. catapulta recuerdos dormidos. aunque en realidad haya sido el que está más a la iz- quierda de mis compañeros. buscando el hilo con- ductor que le dé verosimilitud. Me divierte también esa pose de piernas cruzadas en actitud tanguera. Y lo elijo: una foto coral. la que aparece en la portada. Mirar ahora la foto en la soledad mañanera de mi es- tudio. ignorándolo. Yo soy el que está a la derecha del espectador. forcejeando. lecturas. 27 . para escapar del encierro permanente del olvido. coherencia narrativa para integrarse al relato. mi- rando hacia otra parte. tomada en las salas del “Museo Provincial de Bellas Ar- tes” en junio de 1961. como se dice en el teatro. olores. Todo parecía olvidado y hoy se agolpa contra esa puerta recién abierta. aunque mis anteojos denuncien al ratón de biblioteca que me habitaba. imágenes de entonces. cuando estábamos exponiendo allí nuestras obras. números. Siempre tiene que haber un punto de partida para que se dis- pare la memoria. INTRODUCCIÓN I.

no estamos todos. cincuenta años después. a los que estamos allí parados. queriendo quebrar el frío y la humedad de una ciudad que pese a nuestras críticas. digo rebeldía y lo sé. en actitud desafiante. como un equipo de fútbol. porque el resto la desconocemos. Pero somos un grupo de pintores y eso queda claro al observarla. Foto grupal que nos muestra a nosotros. era la academia. nos puso de pie. ésas. Porque esa foto está ahora. Los cuatro restantes no pudieron participar de ese momento. que era nuestra ciudad. Sí. integrantes de un colectivo de pintura de vanguardia. fue la que nos dio vida y cobijo. está mal porque no son sinónimos aunque muchas veces la rebeldía se despierta desde la bronca. Telas cubiertas desde la disconformidad y tam- bién desde esa rabia que sólo se puede sentir a los veinte años. como si nuestra presencia fuera accidental en ese espacio del que nos apropiamos casi un 28 . Como conté. im- presa en un catálogo actual que nos rescató de la historia. Y en ese momento. EL BLUES DE LA CALLE 51 Porque toda fotografía es un recuerdo en hibernación. Somos once los que es- tamos allí porque cuatro faltaron a la cita. las que están colgadas detrás de nosotros en aquél junio de 1961. vuelvo a percibir ese aroma a óleo. hasta veo nuestras ma- nos manchadas y ásperas de trabajar en el taller hasta momentos antes de posar. porque allí sólo se mostraba la virginidad de lo establecido. aceite y aguarrás que desprendían las telas multicolores que nos rodeaban. En este caso. eran blancas. que le brinde aire. Es curioso. que sólo despierta ante una mirada nueva que la ponga de pie. En esa pose. desde la presión del poder. A nosotros. pero las paredes y los paneles de esa gran sala de exposiciones que ocupaba todo el subsuelo del viejo cine “San Martín”. Las poseímos y las tornamos vio- lentas porque violentas eran nuestras obras. Y nosotros las desfloramos. en pleno siglo XXI. Somos once. la presión. el po- der en pintura. aquí. Pero ¿rabia de qué? Mejor dicho ¿contra qué? Cuando digo “rabia”. sólo unos pocos del grupo miran hacia la cáma- ra. La que hoy me da vida. exposición que nos visibilizó masivamente ante sus habitantes. Paredes que habían permanecido impolutas hasta nuestra llegada. de lo permitido. en la muestra más importante realiza- da por el grupo en La Plata. tanto que hoy.

Alejandro Puente. y en un escalón superior a todos nosotros. Hugo Soubielle y Saúl Larralde ya no están con nosotros. como me decía Roberto. César Blanco. Aunque la historia comenzó exactamente un mes antes de la primera expo- sición. ese que ocu- pan los maestros. Lalo Painceira mes en jornadas de diálogo. presente por sus pinturas que sirven de fondo para la foto. Horacio Ramírez. Dalmiro Sirabo. Omar Gancedo. Ausencias que a to- dos nos duelen aún mucho. César Ambrossini. que era mi barrio. Aniversarios redondos. De las cuatro ausencias. solitario y anárquico. El cuarto está lejos. Nelson Blanco. también el hermano mayor de Nelson. de esa exposición. admirado precursor. del arte nuevo. Y doy nombre y apellido a cada uno de los que estamos en esa ima- gen. como si el sólo transcurrir del tiempo constituyera un valor. y que hoy atrapa bellos paisajes me- diterráneos en España. En 2011 pasaron cincuenta años de esa fotografía. con los años tres se transformaron en permanentes. ya éramos quince. 29 . Antonio Trotta. pero muy vivo. Pero ocurre así. cuando cinco de nosotros coincidimos en un salón pro- vincial y allí nos conocimos. También los aniversarios disparan la memoria. A esa muestra que realizamos en junio de 1961 se sumaron dos invitados puntanos. Una parte fuimos los fundadores y los que realizamos la primera muestra en noviembre de 1960 en el “Círculo de Periodistas” aunque al mes de esa exposición. Sobre todo para los que acumulamos años de vida. Edgardo Vigo. como conven- cidos misioneros del informalismo. Y tengo que admitir que sobrevivir medio siglo y ser recordado encierra todo un mérito en el mundo de hoy. pero a veces de discusiones con un público todavía atado a los dictados tradicionales. y es Mario Stafforini. Carlos Pacheco. Anto- nio Sitro y yo. Pero al Grupo Sí lo constituimos aquellos primeros quince. de izquierda a derecha: César Paternosto. Carlos Sánchez Vacca y Roberto Rivas. con gabán negro. el peluquero de 13 y 48. borceguíes y un pelo desordena- do “cortado a la francesa”. Horacio Elena. Y concurría- mos allí cada tarde para dar razón de nuestra fe.

Se trató de un ejercicio geométrico clásico en el que jugaba con la dualidad de fondo y forma. Raúl y Lida. y un amigo de Nelson. Ambos. “El Día” y “El Argentino”. Un dato cu- rioso de ese Salón Estímulo fue la participación de Raúl Fortín con un retrato denominando “Lida” (Lida Barragán). A las siete y media de la tarde del viernes siete de octubre de 1960 quedó inaugurado en el “Museo Pro- vincial de Bellas Artes”. Kazuya Sakai. que era personal de planta del Museo además de un pintor de só- lida formación académica que comenzaba a ser reconocido en La Plata. de factu- ra académica. sábado. EL BLUES DE LA CALLE 51 II. los integrantes del Grupo Sí. Nelson Blanco también fue expositor en ese salón pero su obra pertenecía a una época anterior. dos amigos. El jurado del salón. Horacio Ramírez. Mario Stafforini y el restante mío. el “VI Salón Estímulo de la Provincia de Buenos Aires”. 30 . también pintores informalistas pero que no habían enviado obras al salón. y por los más académicos Francisco De Santo y Horacio Martínez Ferrer. Con Blanco y Gancedo estuvieron Carlos Pacheco. Horacio Elena y Dalmiro Sirabo. Fueron trabajos de Omar Gancedo. Alejandro Puente. de vinculación directa y diaria con nosotros. cuyo catálogo está debidamente archivado en la biblioteca del “Mu- seo Provincial de Bellas Artes”. “Los Elefantes”. después de haber concurrido a la clase de Héctor Cartier en la “Escuela Superior de Bellas Artes”. calle 7 Nº 917 de La Plata (subsuelo). apelando a una paleta fría con acentos cálidos en colores complemen- tarios. La noticia se difundió en los dos diarios platenses. constituirían al muy poco tiempo un colectivo de poesía de vanguardia. Concurrieron a la muestra para acompañarnos a Stafforini y a mí. integrado por uno de los máximos pin- tores argentinos de vanguardia. pusimos la piedra fundamental de nuestro colectivo al que se sumarían otros al poco tiempo. Esa misma noche o al otro día. en donde puede consultarse. permitió que por primera vez se exhibieran en La Plata pintu- ras informalistas.

Pa- checo y luego Puente. la cabeza tirada levemente hacia atrás. Así comenzamos a caminar juntos en dirección al Grupo Sí. Stafforini y yo. a Elena enfundado prolijamente en su blazer azul y Stafforini. vistiendo vaqueros y camisa a cuadros o remera de cuello redondo y color liso. que tenía un gabán de corderoy verde oscuro que le había hecho su mamá. Fue de esa manera espontánea. Elena. Gancedo. Los curadores habían colgado nuestras obras en el mismo panel. veo a Nelson hablando. casi negro. La de los bárbaros que invadieron la monotonía conservadora reinante en La Plata. usaba corbata como Pacheco. tratando de so- brevivir en un ambiente que sentimos hostil. lo que no debe sorprender porque en los recuerdos. aunque puede ser una exageración impresa en mi memoria. empezamos a responder a los cuestiona- mientos y a dar fundamento de nuestras obras. pero éste por obli- gación ya que cumplía funciones en el museo. Elena. los años anulan los tonos intermedios y acentúan los contrastes. Pero el comba- te era desigual y quedábamos expuestos como gladiadores sin escudo. que nos reunimos en ese salón. con sus ademanes ampulosos. acompañados por Sirabo. Ramírez. nos enteramos esa tarde de que no éramos los únicos informalistas de La Plata. Blanco. Sirabo. que hoy supon- go casi defensiva. una junto a la otra. con su pañuelo azul cobalto anudado al cuello a lo Modi- gliani. y fue verlas para buscar a los autores de esas obras similares y empezar a hablar allí mismo. Así comenzó la historia. Staffo- rini y yo. Que había al menos dos más y que se habían atrevido a mostrar sus trabajos al mismo tiempo que nosotros. Lalo Painceira III. vistiendo un sacón similar al mío. La imagen que guardo hoy es la de nosotros parados ante nuestros trabajos. Al menos así lo recuerdo ahora. delante de los trabajos. Como si estuviera mi- rando una fotografía de ese momento. La nuestra. motorizados desde la solidaridad. a su lado Omar Gancedo con barba a lo Fidel. Ramírez. Así lo pensábamos y nos veíamos nosotros. lo que luego corrobora- ría un ardoroso texto de Rafael Squirru. a Sirabo. todavía impensado. 31 .

hasta fines de 1962. El jazz no nos era ajeno. EL BLUES DE LA CALLE 51 Con Elena. Sirabo y Stafforini ya éramos amigos. El “Capitol” no existe más. También lo será de este relato. Todos juntos. Al rato de polemizar. Deci- dimos ir al bar “Capitol”. nos hermanamos de inmediato haciendo frente común en defensa de cada uno de nuestros trabajos. Es decir. No era atractivo y sólo seducía por no cerrar nunca sus puertas. Escena que se repitió. Un salón rectangular de techo a la altura de las construcciones modernas. allí aprendimos. amamos. La mezcla de gente que lo habitaba nos fascinó de inmediato y lo convertimos en la escenografía principal de aquella treintena de meses. Tenía me- sas de fórmica y un estandarizado estilo americano en sus sillas. creamos. filosofamos. nos hartamos y nos fuimos. Tampoco a Ramírez. y allí per- manecimos hablando el mismo idioma. La larga barra perpendicular a la calle. allí. que quedaba a la vuelta. La amistad con Toro Stafforini. No obstante. generosamen- te nos prestaron sus paredes para colgar de manera perma- nente nuestros cuadros. Sus dueños. pero es fácil de describir y de imaginar. cada noche. nos dejaron marcar nuestro territorio. Así permanece en cada uno de nosotros. hermano mayor de Mario y excelente guitarrista que además tocaba otros instrumentos. Ese bar fue nuestro cafetín discepoliano. era común y allí estaban montadas la caja y la máquina de café express. Exhi- biendo con impudicia el desparpajo de nuestros veinte años. verdaderos santos solidarios que nos aguantaban con consumiciones mínimas durante horas y horas. desde ese momento. Pero no conocíamos a Blanco ni a Gancedo ni a Pacheco ni a Puente. Nos sedujo todo lo que allí se respiraba y se oía. Sirabo había sido el introductor del informalismo entre no- sotros porque lo trajo desde su San Luis natal. porque cuando llegamos ya era el reducto de jóvenes músicos de jazz que le aportaban un clima atractivo y sonoro. nos abrió la puerta al jazz moder- 32 . Carlos Sánchez Vacca obró de adelantado y lo importó desde Buenos Aires a la capital puntana. instalado sin preocupación ni es- tilo. debatimos. Más aun. compartimos y crecimos.

Puente. Y fuimos totalmente atraídos por sus exponentes más notables. al Mono Villegas. al Chivo Borraro. Otra banda sonora que reiterá- bamos en el Winco de Toro era la de “La mentira maldita”. Baker. Monk. Soubielle y por mí. Creo que gastamos el LP que contenía el Bernies’s Tune por el cuarteto de Mulligan. 33 . escucho porque Horacio Elena me envió el CD desde España. que ya era abogado. Davis. Trotta. Silver. Brubeck. conocimos la música de Parker. Muchas noches nos acompañó Larralde. Mulligan. sin saberlo nosotros. Buscábamos el jazz hasta en las bandas sonoras de las pe- lículas de ese tiempo. a Bebe Eguía (gran saxofonista. Pero todo esto fue entre 1958 y 1959. Elena. cuyas grabaciones escuchába- mos con religioso respeto y un amor que todavía perdura. donde vive. también platense). permanecíamos hasta muy avanzada la madruga- da. No todos. Sirabo. entre otros. acompañaba a Julio Cortázar en París. de Marcel Carné (1957). Con esto quiero decir que cuando irrum- pimos en el bar entendíamos perfectamente el idioma de los músicos de jazz que lo habitaban. a los poemas de Ginsberg y. Sitro. ante las mis- mas mesas. cuando escribo esto. Coleman Hawkins y Oscar Peterson. como en “Los tramposos”. con la trompeta de Baker y con Chico Hamilton y Bobby Whitelock. banda que contaba con músicos de la talla de Stan Getz. a ese jazz que ponía música a las novelas de Kerouac. como conté. Lalo Painceira no. algunas Paternosto. del mismo año. Pero se constituyó una especie de elenco esta- ble integrado por Nelson. También habíamos asistido juntos a un concierto que se hizo en la Facultad de Medicina de la UBA y allí escuchamos en vivo al Gato Barbieri. Ramírez. Gancedo. a Jorge López Ruiz (platense que entonces era trompetista). y que en este momento. Allí sentados. con quien compartíamos horas en su pieza escuchando sus LP de jazz mientras fumábamos y tomábamos algo. En el “Capitol” tiramos el ancla la misma noche de la inau- guración del “Salón Estímulo” y volvimos. cada atardecer durante casi tres años. Lo atesoro como si estuviera bendito. Kenton y todas las escuelas del jazz moderno. que pertenecía a Chico Hamilton y su quin- teto. Gracias a él.

nosotros. Dalmi- ro. Mi memoria no respeta almanaques. describíamos las obras que mencionábamos y desde ya. divirtiendo. a cuyas clases se podía concurrir como alumnos libres. Inter- cambiamos información. nombramos a nuestros maestros. Y nos invitaron. Las clases eran los sábados desde muy tempra- no y hasta las doce. salamín y pan. enfundado en su jardinero beige. a Héctor Car- tier. a encuentros casuales que en realidad pasaban a ser parte de un cuento que exponía con su voz de poeta y titiritero. incluyendo los noctámbulos y su sabiduría de estaño. con un hu- mor inimitable que encendía su cara de diablo desde sus ojos brillantes. El primer encuentro entre nosotros. esposa de Villafañe. Y de esa manera nos debe haber sorprendido la madrugada del sábado. La mayoría constituían una ingeniosa justificación de su impuntualidad crónica. Stafforini y yo. que no nos conocía- mos. escuchando siempre los relatos de Javier. Horacio. con lo leído. nos pavoneamos con lo que sabía- mos. Y si fue así. y junto a ella. 34 . Pero el Grupo Sí siempre estaba allí para quien quisiera hablarnos y esa presencia continua nos convirtió. EL BLUES DE LA CALLE 51 trabajaba en la Fiscalía de Estado y era casado. fue una suerte de examen o de primer día de clase. los habremos acompañado con cazuelas de queso. el resto. y también Pacheco y Ambrossini. por lo que acordamos ir a la mañana si- guiente. supongo que pudo ser un café que luego alargamos con una ginebra o con un pingüino de aquel tinto del “Capitol” que raspaba la garganta. Se queda como foto fija en los ojos renegridos y con fuego de la muy joven Lu- crecia Chávez. No recuerdo bien lo que bebimos esa primera noche. a Alfredo Kleinert. en anfitriones de una socialización cultural que atrajo a jóvenes diversos y enrique- cedores de distintas disciplinas. Siempre con salidas imprevistas y rápido para las respuestas y acotaciones. Siempre apelaba a una historia nueva. sin ser conscientes de ello. seduciendo. como hicimos luego cada noche. meros espectadores.

Las llevan los santos”. Lucrecia y Javier se tomaron de la mano reconciliados. Después de algunas bromas y más risas. El policía me contó que los habían encontrado discutiendo en voz muy alta en mitad de la Plaza Moreno y notaron que habían bebido de más. Un amigo de mi padre les advirtió. Klei- nert. A la noche siguiente. Por fin. dieron el de mi casa y entonces los llevaron para comprobar si era verdad. centro histórico de La Plata que protege su imponente Catedral. Las barbas están en el cielo y en los altares. Ya en la madrugada. en medio 35 . y Javier. habien- do bebido de más. Ellos entraron y siguie- ron un rato con nosotros. con mis padres durmiendo en el piso superior. Cuando les preguntaron el domicilio. que tuvieran cuidado porque era el diablo el que usaba barba. son polizontes trotskistas! ¡Cuidáte!”. en el “Círculo de Perio- distas” y veníamos de la muestra la que había dado una charla sobre informalismo el barbado y grueso Eduardo Fasulo. y se fueron caminando tranquilamente. los bajaron del patrullero y los policías partieron. a los que se habían sumado otros amigos y amigas. Rápido Javier le respondió: “Se equivoca. Lalo Painceira Una noche de noviembre de 1960 comimos un asado en mi casa de calle 49 entre 13 y 14. Cuando me vio. Al rato sonó el timbre y ya era de madrugada. tratando de hacerles una broma. Con precaución abrí la puerta y me encontré con un policía y detrás un patrullero estacionado con Javier y Lucrecia instalados en el asiento trasero. también tenían barba. en el “Capitol”.”¡Lalo. que ya estaba muerto de risa como Lucrecia y nosotros. Estaban todos los del Grupo Sí. Javier empezó a gritarme por la ventanilla: “¡No les ha- gas caso. Lalo. Y les gritaba como insulto: “Ustedes son trotskistas”. Nosotros nos quedamos escuchando a Ho- racio Ramírez que tocaba la guitarra y cantaba. a una cuadra de la Plaza Mo- reno. en ese mismo momento. son polizontes trotskistas!”. seguía gritando Javier. porque nosotros estábamos exponiendo. Después de un largo rato se despidieron Javier y Lucrecia. ¡eran polizontes trotskistas!”. lo mismo que Gancedo. Lalo. nos encerramos todos en el garaje de mi casa. Javier nos aseguraba levantando sus cejas de diablo: “En serio. que lo había presentado.

todo de blanco. logró apartarlo para hablar o mejor dicho. ni siquiera una vecina para que me viera? Entonces le pedí al chofer que me lle- vara a la casa de un amigo y después a la de otro. Una maravilla. reeditar aquellas noches del “Capitol”. EL BLUES DE LA CALLE 51 de nuestras carcajadas y de su propia risa. a los que habíamos sido amigos. Era un gentío. pero un grupo entre los que me contaba. me turbé por el protocolo y le dije al rey que. para escucharlo. lo que aprove- chó para aclararnos que ese mameluco era “histórico porque lo compré en España para ir al Palacio invitado por el Rey Juan Carlos. y así recorrí todas las casas de mis amigos. Que en mi vida sólo había tenido un vehí- culo y que había sido una carreta (la célebre “Andariega”). ¿y quieren creer que cuando llegué a mi barrio no había nadie. que había ilustrado Hugo Soubielle (Libros del Sudeste). Ese mediodía de sába- do. habiendo yo escrito tanto sobre príncipes y reyes. sin embargo no sabía cómo saludarlo. si no ¿quién me iba a creer? 36 . solo. Cuando me iba me dijo que seguramente yo no tendría auto. conducido por un chofer de uniforme y yo sentado atrás. Miraba por la ventanilla y la gen- te se asombraba de ver a un barbado de jardinero blanco sentado en el auto del rey paseando por Madrid. En 1985. Javier lucía un impecable jardinero blanco. ya separado de Lucrecia. Javier visitó La Plata para presentar en la librería de Emilio Pernas “El caballo celoso”. Tenía que tener testigos. Se rió mucho y simplemente me dio la mano y hablamos de varios temas. Su presen- cia era convocante porque nos permitía. Esta calificación de trotskistas a manera de insulto provenía de la formación recibi- da por Javier en su paso por el Partido Comunista. En- tonces me envió a casa en su gran auto negro con el escudo real estampado en sus puertas. Cuando llegué a la “Zarzuela”. Le dije que no.

de jardinero blan- co. Un grande. Entonces yo. para compartir la mesa con nosotros y regalarnos sus historias maravillosas. Pero una vez no respondió a mis tiros. El sábado 8 de octubre de 1960. no vamos a jugar más porque anoche nos vieron y me dieron una semana de arresto’”. Dalmiro. ya era un personaje famoso en la Argentina y en el mundo en el año ‘60. feliz por- que daba vida al niño que guardaba. como dirían ahora en televisión. Algunas veces ingresaba a la cuadra por la otra esquina para sorprenderlo e intercambiar los disparos apuntándonos con nuestros dedos. cuando sintió nues- tra risa le brillaron los ojos y estimulado. y nom- brarlo me turba. me escondí detrás de un árbol y con el índice tieso le disparé: ¡bang! ¡bang! y él saltó detrás de otro árbol y me respondió con su dedo enguan- tado: ¡bang!¡bang! Así transcurrieron varias no- ches. Y. que es- taba de espaldas. ‘mire. Había recorrido el país y el mundo con sus títeres. Me acerqué y le pregunté qué le ocurría y él. Y todos largamos la carcajada y él junto a nosotros. Horacio. casi siempre con Lucrecia. Era todo un nombre. arrancó con otra historia: “¿Les conté lo que me ocurrió con el Guardiacivil de la cuadra de mi casa en Madrid? Una madru- gada llegué caminando y me topé con él. señor. casi con tristeza y mi- rando hacia abajo me respondió muy respetuoso. como ocurría en el “Capitol” de los ’60. Y resulta increí- ble que muchas noches se llegara al “Capitol”. Lalo Painceira Y todos nos largamos a reír con él. Y nos deslum- bró. Mario y yo asistimos por primera vez a una clase de Cartier. Javier Villafañe. Hizo accesibles aquellas puertas que pensábamos que jamás 37 . escribiendo su propia leyenda.

No puedo precisar si ese día. pálida. no sujeta a ningún programa. Y. como Nelson. muy bella y también poeta en ese entonces. Yo había quedado en ir a la clase con Nelson. Pacheco. Recuerdo la presencia de Puente porque llegó en su Siam Lambretta y también que todos hacíamos Informa- lismo y que de manera natural empezamos a hablar de la creación de un grupo. Hugo Soubielle. Sólo hay que descubrirla y dejarla libre. tan rebelde como la negación explícita. nos aferramos a negar lo vigente desde su mismo nombre. de 7 y 59. Poroto Sitro y César Ambrossini. lo sustancioso y la exposición libre de Cartier. hoy una de las grandes del teatro argentino. Puente y los que conoci- mos allí. Llegamos después de caminar por diagonal 73. Esa misma mañana conocimos además a otros pintores. llamada Laura Yusem. También nos envió a Perú como parte de una delegación artística que incluía a poetas como Juan Carlos Martelli. Si bien el inicio de la clase era a las 8hs. interesados en la misma búsqueda. reconocido coreógrafo de danza moderna. fuimos al bar “Costa Brava”. comenzaba a las 10hs. jóvenes como nosotros. a la que reconocíamos también como vanguardia pero a la que chicaneábamos. nuestro primer sábado con Cartier. El día y el año. que auspició todas nuestras exposiciones además de darnos al año siguiente todas sus salas para una gran muestra del grupo en la ciudad de Buenos Aires. negamos el tradicionalismo y fijamos posición de vanguardia como antagónica a la Geometría. y se extendía hasta después de las 12hs. EL BLUES DE LA CALLE 51 podríamos abrir. estaban todos ellos. A los pocos días cambiaríamos el No por el Sí. y Juan Falzone. como Chalo Larralde. Gancedo. ¡Qué joder! A esa edad y en ese momento. Cuando terminó. A la noche nos volvimos a encontrar en el “Ca- pitol” y entonces comenzó el trabajo de parto del Grupo Sí.. director del “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires. sin darnos cuenta de que la llave siempre está en el interior de cada uno. idea que dejamos madurar en la penumbra de nuestras ganas. una bailarina del- gada. La modificación fue sugerida por Rafael Squirru. Ese fue su nacimiento. Por la tarde visitamos los talleres de cada uno y comproba- mos que la obra realizada justificaba la creación del colectivo porque había que mostrarla. veinteañeros prepotentes. Porque lo bautizamos “Grupo Informalista No”. y compartimos un café. 38 . junto a los que concurrían regularmente a sus clases.

para ver las obras. ya me había instalado en una de las dos piezas de la casona. im- pulsor de aquellos jóvenes en los que adivinaba un contenido que le interesaba. En mi caso. Sin duda fue también nuestro gran maestro. pará. donde lo aguardábamos. No sólo se ceñía a lo pictórico. A veces llegaba a los asa- dos con invitados y habló tanto de nosotros a los pintores por- teños que un día se llegaron solos a nuestro taller de Ringuelet. Gracias a él conocimos el Adán Buenosayres de Leopoldo Marechal. con cono- cimientos de arte que nos abrumaban porque hasta conocía per- sonalmente a todos los autores extranjeros que nos citaba y a los monstruos sagrados de la pintura. A Squirru le gustaron los trabajos pero sobre todo le fascinaron esa rusticidad y nuestras historias. que era la más grande y tenía dos ventanas. “¡Pará. Compartimos asados. bebiendo agua de un viejo molino. Venía en tren y se bajaba en la estación Ringuelet. Flaco. Blanco y Antonio Sitro. rogándole. pintábamos Informalismo. los célebres tallarines de Sitro regados con vino suficiente como para terminar. ante un paisaje descampado en ese tiempo. Eso lo conmovió. y nos arrastraba desde su arenga con la fuerza de un huracán. Tenía una apertura de mente envidiable. ro- deado de manzanas baldías. Lalo Painceira “¡Hay que estar en la lucha!” era el lema que enarbolaba en aquel entonces Squirru. con Squirru sentado en el último escalón de una escalera. al que admirábamos. como diría luego. que me hacés llorar!”. en octubre de 1960. Pacheco pintaba en la otra. Squirru tenía la humildad del profeta. al Informalismo. y se interesó por nosotros y por lo que le contamos. Soubielle. Y allí. careciendo de luz eléctrica. aferrado a su brazo. el resto lo hacía en sus casas. En los dos años y medio que vivió el grupo nos visitó varias veces. Alberto Greco. Martha Minujín y Jorge López Anaya. imaginarnos trabajando allí todos los días. Larralde y Ambrossini pinta- ban en un garaje que alquilaba éste. y en el galpón del fondo trabajaban Puente. Lo visitamos en el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires a los pocos días de concretarse la fundación del Grupo. “en medio de la Pampa”. recitando íntegro el Martín Fierro y Poroto. siempre generoso. Lo invitamos y visitó nuestro taller de Ringuelet a los pocos días. sino también a la literatura. en una oportunidad. Algunos 39 .

nadie me votó!”. sentados a los costados como paracaidistas de película de guerra norteamericana. Bebimos tragos para calcinarnos por dentro y fue eficaz. Nunca había sentido tanto frío como en ese momento. “¡Hijos de puta. Cuando se fue Squirru acordamos una reunión para la tar- de siguiente en mi casa. Yo no lo recuerdo. Perú. En Lima nos alojamos en la Ciudad Universitaria y tuvimos pocos días de convivencia con el resto de la delegación porteña. Minujín. Después del asado ocupamos plateas en el Paraíso del viejo Argentino y vimos “La idea”. Otro pasajero convidó a todos los que via- jábamos con un aguardiente yugoslavo de cuyo envase salió humo al abrirlo. Por problemas en su trabajo. Squirru no pudo venir para inau- gurar la muestra del ‘Museo Provincia’l de junio de 1961. “Si tuviste dos votos”. depositan- do cada uno de nosotros dos papelitos en una caja de zapatos a la que le hicimos la correspondiente ranura. Recorrió las salas asintiendo ante cada obra y fue allí. que nos invitó a expo- ner en el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires. el ballet de Dore Hoyer. El viaje con Alejandro fue una aventura. pero que por estar en el centro de La Plata y ser amplia se había convertido en una subsede del Grupo. Y resolvimos votar en secreto. democráticamente. No voy a votar a otro ¿no?”. al finalizar el recorrido. ubicada en la planta alta. Finalizado el escrutinio. donde vivía con mis padres y hermanos. gritó Nelson. le contestamos. El resto de la delega- ción ya se encontraba en Lima y a nosotros dos nos hicieron viajar en un avión militar. una tarde fría y lluviosa. Y rápido confesó a las carcajadas: “Eran los dos míos. lo que es na- tural dada la exuberancia de Greco y la presencia de la rubia muy joven y atractiva. Al cruzar la Cordillera debimos colocarnos máscaras de oxígeno. junto a un Greco fascinado con los angelotes pintados en el techo del teatro. Llegó después. EL BLUES DE LA CALLE 51 agregan en su memoria a Macció. “Las obras las mando yo. 40 . como parte de esa delegación de arte joven argentino. Ustedes decidan quienes van del grupo”. además de enviarnos a Lima. resultamos elegidos Alejandro Puente y yo. Nos instalamos en lo que familiarmente llamábamos “la pieza grande”. Pero hay sólo dos pasajes en avión y estadía y comida para dos.

con las ruinas de sus templos del Sol y de la Luna-. Por último. hasta los más jóvenes. fuimos respetados como plásticos. para mostrarnos Lima y sus alrededores. Pienso que aún hoy ese peso ances- tral constituye para los artistas andinos una barrera inexpugnable contra la vulnerabilidad que presentan a la penetración extranjera culturas como la nuestra. y nos sentimos atrapados por sus formas y colores. Y nuestra visión precolombina se am- plió al acceder a las salas del “Museo de la Magdalena”. la china. 41 . aunque sus estéticas no se emparentaban con la nuestra. También en Lima. En el caso de Dávila y Szyszlo. Fueron con nosotros sencillos. Ellos se tuteaban cotidianamente con la cultura precolombina. que ya eran en ese momento dos de los grandes plásticos de Amé- rica. incluyendo los grandes maes- tros del momento como Alberto Dávila y Fernando de Szyszlo. nos hicieron saborear la comida limeña y. Nos llevaron a museos. el respeto que tenían los pueblos origi- narios a la diversidad en lo que respecta a la sexualidad. a la estadounidense y a la europea. como lo señaló de manera categórica Marta Traba. que contiene los huacos eróticos que nos permitió admirar todo el imaginario se- xual conocido y además. a la que descubrimos rica y bella en su producción simbólica. pudimos comprar Trópico de Cáncer y Trópico de Capricornio. por ejemplo. libros emblemáticos de Henry Miller que estaban prohibidos en la Argentina pese a que el presidente era Arturo Frondizi. por primera vez en mi caso. Pero nos relacio- namos con los plásticos de Lima. Lalo Painceira que retornó a la Argentina antes que nosotros. sobre todo. donde contemplamos colecciones maravillosas de cerámicas de diferen- tes culturas. Todos nos trataron con suma amabilidad. incluida la sala cerrada al público. También con ellos llegamos a conocer hasta la Lima prostibularia. su obra contenía raíces profundas en el continente y estaba muy lejos de los movimientos predominantes en nuestro país. nos invi- taron a comer a sus casas y se turnaron entre ellos. Pero más allá de las diferencias y de nuestra juventud. un gobierno supuestamente constitucional. cuyo presidente en ese momento era Be- laúnde Terry. cálidos. a los sitios arqueológicos precolombinos cercanos a la capital peruana -como los de Pachacamac. tejidos o cocidos en el barro de sus cerámicas.

28. EL BLUES DE LA CALLE 51 en mi caso. Puente. ¿se dan cuenta. Pacheco. 22. Lo que cuento ocurrió hace medio siglo y no puedo creer- lo. estén donde estén? Porque cuando comenzamos a caminar esta aventura yo tenía 21 años flamantes. Taurus. Soubielle. inmenso. inaccesible. sin frío que nos casti- gara. Siglo XXI. 27. 25. un cielo celeste. el mismo mes de la exposición de 1961 en el “Museo Provincial de Bellas Artes”. 2004). Alfaguara. sólo 19. Elena. por primera vez en mi vida accedí a una imponente colección particular que me enfrentó con originales de la mejor pintura moderna del mundo. Y los números repican con la crueldad de lo inapelable. la primera del grupo. Y me invade un vacío. 28. Sirabp. amigos del alma. A veces el paso de los años se hace sentir con brutali- dad. 27. Y pienso que es también junio. Aunque hoy también los dedos se entumezcan al escribir como me ocurría al pintar en aquel entonces en el taller de Ringuelet. 29. Larralde. 20. Trotta. Me basta mirar por la ventana. pero íntimo y cercano” que narra John Berger (El tamaño de una bolsa. sin nubes. prestar atención a los ruidos de la ciudad para comprobar que La Plata es otra. 28. En este día frío suena simbólico que el grupo naciera en pri- mavera en una ciudad caminable por veredas que todavía hue- 42 . Todos menores de treinta años. la más importante y potente de las realizadas por el Grupo Sí en La Plata y la que amplió la movida de calle 51. Sitro. V. 22 y Paternosto. Es ese cielo “invi- sible. porque era primavera. Ambrossini. Es de mañana y mientras cuento las historias de mi grupo y de mi pago chico se impone a través de la ventana de mi estudio. Fue en la bellísima casa de Fernan- do de Szyszlo. Ramírez y Stafforini. Y me aferro a ella para revivir aquella semana fundacional del Grupo Sí. Así me sostengo en aquel octubre y en la muestra del mes siguiente en el “Círculo de Periodistas”. 26. porque hace mucho frío. Nelson. Pero enga- ña. El salvavidas es la memoria.

utilizando un tono de voz similar al de Javier Villafañe. Así disfrutamos ese paisaje varias veces con Nelson rumbo a las clases de Cartier. Está Puente presentán- donos a Sitro. Como es sabido. El muro y Los caminos de la libertad. Después me llegaría su maravilloso Baudelaire. Larralde. Lalito?”. La angustia… ¿O no?”. habrá entrecerrado sus ojos como asumiendo lejanía ante nosotros. porque para el Grupo Sí fui Lalito desde el primer día. La nada. Soubielle y Larralde fueron los que mejor traducían las propuestas de Cartier. Puente. Gancedo y yo éramos ratones de biblioteca. Antonio Sitro. prolongados. No recuerdo si haciendo gala de su particular lenguaje. Y lo sigo siendo pese a mis años. Y estaba bien. que siempre fue para nosotros “Poroto”. to- davía no se había enamorado de los griegos sobre los que ela- boraría luego una lectura muy propia. Porque al fin y al cabo habíamos comenzado a construir nuestro propio cielo. Y ahora estoy en una mesa del “Costa Brava” después de asistir en grupo a una clase de Cartier. hacían repicar las campanas de la “Basílica del ‘Sa- grado Corazón’ ”. Lalo Painceira len. El cielo de Berger. Dalmiro. no hay cronología en la memoria. Ese que nos enfrenta… El precipicio. Herbert Read y algunos teóricos franceses como Cassou y Ragón. caminando lentamente hasta la “Escuela Supe- rior de Bellas Artes”. Ramírez callaba y siempre me llamaron la atención sus silencios profundos. sumándose la diagonal 73. teoría que narraría con pasión mediterránea. Los recuerdos aparecen impuestos por la prepotencia de las imágenes. en esos meses. A ese equipo se sumaría luego Trotta que 43 . techada por los jacarandás de color lila a partir de noviembre. Soubielle y Ambrossini. sus obras de teatro y también su conferencia sobre existencialismo y humanismo. En aquel tiempo nos aferrábamos a lo leí- do en Cirlot. Yo me consideraba sartreano. Si lo hizo. Nelson nos explicaba su “teoría sobre el abismalismo”. O quizás era el duende que escondía Nelson. a tilo florecido. Horacio. repitiendo como muletilla el “¿te das cuenta. Y creo que esos árboles lilas desde el sol mañanero. lo que era una audacia ya que sólo conocía el Sartre literato de La Náusea. para musitar esa teoría de su total creación. Nelson habrá definido su teoría como si fuera casi un título: “Es el espacio abismal.

solo. la mesa de dibujo. con fondos manchados. En ella jugábamos desde niños y sus baldosas amarillas fueron circuitos para los pequeños autitos que preparábamos con esmero. Pinté allí hasta fines de octubre de 1960. 44 . cambió su decoración. alternativa del “Capitol”. países en conflicto para la guerra de soldaditos de plomo o cancha de fútbol para los equipos arma- dos con figuritas. pinturas. sólo quedó una pequeña fotogra- fía. Pero todos éramos con- testatarios y también con una cuota de soberbia adolescente o joven que nos permitía juzgar y ser categóricos. del taller de Ringuelet y de la habitación de Gancedo. se constituyó en la subsede del Grupo Sí. Los miem- bros del Grupo iban cotidianamente a mi casa y lo curioso es que la mayoría llamaba a mis padres por sus nombres: Lalo y Carola. arquitectura y narrativa con los de mi hermano. La pieza grande que tenía siete metros por cuatro siempre fue el eje de nues- trars vidas. casi un SUM familiar como dirían los arquitectos de hoy. En una pared colgaba una gigantesca tela mía de escritura automática y tachismo. realmente lograda. junto a mis dos hermanos. porque tenía otro hermano. que dormía en una pieza. al crecer nosotros. los tres hijos. nuestra biblioteca. La pieza grande. según el juego elegido con los amigos del barrio. Pero ya pintaba Abstracto desde los 15 o 16 años gra- cias a los libros que me regalaba mi hermano mayor y a mi vora- cidad lectora. La compartí hasta 1961 con mi hermano mayor y con mis telas. EL BLUES DE LA CALLE 51 dejó trunca su carrera de Arquitectura. el del medio. Imposible no hablar de la pieza grande de mi casa. a nuestra movida. agregándoles el don y doña. pintada en el patio de mi casa. De esa tela. Con esa escenografía mi madre y sus amigas tomaban clases de costura y hacían plumeros multicolores de paño lenci. de medicina pero también de filosofía y poesía. cuando instalé mi taller en Ringuelet. como Machado. los tableros. donde se mez- claban mis libros de arte. ¿Cómo fui construyendo mi propio camino? Al andar. junto a varios integrantes del colectivo. En la pieza grande pintaba y tenía la mesa de dibujo. Fue una manera de integrarlos. Ese espacio.

con chorreados a lo Pollock. En ese tiempo todavía mi hermano mayor no se había casado y mantenía conmigo un diálogo casi de tutor. Lalo Painceira En 1958. siendo ya estudiante de primer año de la Facultad de Arquitectura. Para nosotros fue una especie de ángel con barba rubia que se defen- día del frío con un montgomery beige y que nos hizo conocer el arte nuevo. o “Moci”. En la Facultad tuve como compañeros a un hermano por elec- ción. 49 y 13. reconocido psicoanalista y radicado desde hace añares en Buenos Aires. Abandoné en 1959 y fue Squirru quien se lo informó a mi padre. Horacio Elena. aunque camináramos por veredas distin- tas pero en una misma dirección. carrera que siempre tuvo una barrera infranqueable para mí: análisis matemático con inte- grales. llegó a ser el primer decano de la Facultad de Arquitectura. y una antología con poemas de Corso. Kleinert daba las clases en un quonset enorme y helado. de Kerouac. que dictaba Plástica y pintaba expresionismo abstracto. Allí trepaba con mi tablero rumbo al quonset donde se dictaban las materias básicas de la carrera. Porque Squirru tenía hasta ese tipo de gestos paternales hacia nosotros. y ambos nos hicimos amigos entrañables de Dalmiro Sirabo. Los tres adoptamos a nuestro primer maestro de arte: el arquitecto Alfredo Kleinert. que incluía fragmentos de ese conmovedor “Aullido” de Guinsberg que nos inflamó: “Yo he visto a las mejores men- 45 . Kleinert. Él se había enamorado de la filosofía y de la poesía y todavía escribe poemas en los momen- tos que le deja su trajín psicoanalítico. a la poesía mo- derna europea y al arte de vanguardia. Hoy. el uso de la regla de cálculos y todo lo que es fundamental para levantar sin riesgos una casa o un edificio. impulsándonos para que hiciéramos lo que él no se había animado a hacer cuando era adolescente: dejar la carrera. se- guramente desconoce todas las puertas que me abrió desde su curiosidad intelectual. o “Mocito”. de acuerdo con el sobrenombre familiar. Ferlinghetti y otros. que murió en diciembre de 2009. cada mañana ascendía al tranvía 11 o al 15 en la esquina de mi casa. significó para mí el acceso precoz a los autores existencialistas. Volviendo a Kleinert. Yo fui el primero. fue él también el que nos habló de la literatura beat y nos facilitó En el camino. Alfredo.

por él fui pintor 46 . diario de Sarmiento. porque las flores lucen espléndidas. nosotros invadimos su casa. Mansilla. en el siglo XXI. EL BLUES DE LA CALLE 51 tes…”. y veo marcados dos versos: “La vida en vano me ha labrado fuerte/ para dejarme a mi memoria atado…”. Además. Lo pienso así porque tengo ese libro entre mis manos hoy. en 1974. Lalo (siempre lo lla- mé por su sobrenombre). que le causó mucha gracia. aguardando a alguien. que había sido muer- to en un duelo en el siglo XIX por Lucio V. la noticia de su muerte. en un libro heredado de don Julio. aunque luchó en el Paraguay. Él allí. con la copa de whisky en la mano. su padre gallego. Pero ahora asocio y estoy casi seguro que además hubo un elemento genético. historia que nos infundió a todos nosotros un incurable rencor contra el autor de Una excursión a los indios ranqueles. repetíamos en nuestra adhesión a la Beat Generation y con ella. Porque este blues es hijo del mismo sino. Curioso. fue gobernador-in- terventor en el Chaco y en Corrientes y dirigió “El Nacional”. sonriente. o los poemas de Enrique Banchs. puede sostener entre sus manos el Don Camilo de Guareschi. en mi me- moria. causa del duelo con Mansilla. Porque si bien nunca fue al “Capitol”. era ya recuerdo cuando establecimos esas charlas entre los dos. Lo español era hereda- do de don Julio. al jazz moderno y al expresionismo abstracto. una imagen similar a la de Fernando Rey pero con tez de criollo. Hoy. estando lejos de La Plata. Necesito re- cordarlo así. dialogar como lo hacía antes del EPOC que limitó sus desplazamientos. como si se tratara de un trono. Lalo está sentado en el parque de la casa de Gonnet y es un anochecer de primavera. como un homenaje personal. hija de don Pantaleón Gómez. cuando mis opciones políticas me obligaron a dejar nuestros encuentros en suspenso y así me llegó. Don Pantaleón era escribano. Y retomo con don Lalo el diálogo interrumpido ya en aquellos años. a cualquiera. al que recuerdo leyendo. Porque veo a mi padre. y su tez nativa provenía de su madre. Mi padre tenía aspecto de español. sentado en los atardeceres en ese sillón que era intocable para los otros. muchísimas veces. Don Julio también fue escribano. lo importante era hablar. Pero ya es otro tiempo y el Grupo Sí había quedado lejos. como mi padre. que en realidad era también la mía.

en una ciudad pequeña y universitaria. Siempre fue fiel a ese liberalismo español anticlerical que lo mantuvo distante de todo dogma. Julio o“el Negro”. hablando de la ansiedad que le provocaba la incertidumbre de su horario hasta que veía la lucecita lejana del tranvía y divisaba a su conductor. acompañando a los hermanos Sánchez Viamonte. de los que era amigo. Lalo Painceira y protegió mi vida desordenada para los cánones burgueses de aquel tiempo y jamás se quejó ni me criticó por mis opciones aunque fueran opuestas a las suyas. con un humor delicioso. un poema con mucha gracia. algo que no heredé. Don Lalo tuvo un estrecho vínculo con los integrantes del Grupo Sí. muy amigo de poetas como Panchito López Merino y otros de su generación. o “Lalo”. aunque luego transitara una vereda diferente. Guardaba un manuscrito de Panchito dedicado al motorman del tranvía 4. un retrato de Panchito dedicado a “A mi amigo Eduar- do Painceira. La vida inquieta de don Lalo joven. Volvió a la Uni- versidad y se recibió en sólo un par de años de escribano. Pero don Lalo había sido en su juventud un bohemio. También guardo. con mi más puro afecto. Mi hermano intermedio. Él había sido hijo de otro tiempo y cuando llegó el momento de casarse con Carola. Nunca me reprochó nada y después. es- tuvo esperándome a las once y media de la noche en Ezeiza para abrazarme a mi regreso del exilio obligado. Francisco López Merino. y muy sociable. Y en 1971. que llevaba a él y a su grupo de amigos a los prostíbulos de Ensenada. dejado por don Lalo. cuando mi radi- calización me llevó a la cárcel. en el centro. lo que tampoco llegó a mi sangre. como siempre lo llamé. el 24 de mayo de 1973. lo hizo participar de las pri- meras reuniones de la Reforma Universitaria. para heredar el Registro y la escribanía de su padre. “Don Lalo”. sobre todo cuando terminaban las reuniones realiza- das en la casa de 49. como le decían mis amigos del Grupo Sí. noviembre 29 de 1922”. me visitó cada semana aceptando las humillaciones a las que fue sometido por los penitenciarios. mi madre. antes de que nos mudáramos a 47 . dibujaba muy bien y era dueño de una línea envidiable. Era un hombre de buen humor. bajó la cabeza de bohemio y se sometió a los dictados de la sociedad platense. recibió con creces esos dos dones.

al no exigirme que yo recorriera su mismo camino. y porque también por ellos soy terco. donde supo ignorar lo evidente cuando alguno o alguna bebía de más o cometía un exceso. Y pienso que. aquél país. el mundo. aquel mundo. precisamente en ese año. sin Internet. a los de mi abuelo gallego. en los gestos y hasta cuando socialmente bebo un vaso de vino para disimular mi propio temblor esencial. la madre de nuestros sentimientos”. aquella marcha ruidosa por una calle que casi no tenía autos? ¿Podrá el hoy imaginarse una vida sin computadoras. Por todo esto merece esta mención en esta crónica. melancólico y devoto de la morriña. Nue- va Visión. sin celulares. las razones por las cuales yo debía abandonar la carrera universitaria cuando eso era ya un hecho consumado. el país. como si lo personificara en la forma de hablar. 1957) cuando afirma. Exactamente el mes de noviembre de 1960. de su boca. Le gustaba hablar con Nelson y con Dalmiro y se divertía mucho con el humor de ellos. Es mi pequeño homenaje. Nada mejor que ser fiel a mi biblioteca de antaño y recurrir a Kandinsky en De lo espiritual en el arte (Ediciones Galatea. Cita a la que retornaré pero que me obliga a comenzar mi relato contan- do cómo era aquella ciudad de fines de los cincuenta. Pienso que secretamente. las ideas y los intereses dominantes son otros? ¿Cómo pretender que me entiendan si ya no se escucha el paso del tran- vía 11 por la puerta de mi casa. También permitió que algunas de nuestras fiestas se realizaran en esa casa. con innegable vigencia. a sus genes. Y ahora lo sien- to en mí. con pensamiento plural creyendo que es posible otro mun- do justo y a la brevedad? Era el año 1960. ¿Cómo contar desde el hoy aquella vida si la ciudad. Recibió a Squirru varias veces en nuestra casa y allí escuchó. que también pintaba de adolescente en su Padrón y en Santiago de Compostela. EL BLUES DE LA CALLE 51 Villa Castells. me impulsó a descubrir el mío. cuando 48 . que fue su mismo padeci- miento. con estabilidad la- boral. Porque fui pintor gracias a él. pese a haberlo escrito en 1910: “Toda obra de arte es hija de su tiempo y muy a menudo.

filó- sofos. “Con referencia al arte de este período. Esta crónica es mi homena- je al Grupo Sí y también. aplicando a los inmigrantes la temida ley de residencia. Los derrumbes y derrotas posteriores no han podido impedir que aquellas ideas. músicos o simplemente bohemios. tempestades pasionales o magnéticas’. Lalo Painceira Kandinsky fundamentaba en su libro la abstracción en el arte. la oligarquía vacuna en el Gobierno de mi país festejaba el Cente- nario de la Argentina y lo hizo bajo estado de sitio. Y hoy me encuentro buscando al Kandisky de 1910 después de haber vivido lo opues- to: un bicentenario masivo. Tengo una última advertencia. Por ejemplo. puede proceder de otra faceta del mundo contemporáneo. poetas. los figurativos. popular. Porque entonces tener esperanza no era ser un iluso. al rechazar el ilusionismo de la pintura tradicional y al orientar la actividad creadora ha- 49 . las modalidades más dinámicas y her- vorosas. narradores. a los ‘50 y ‘60. sociólogos. ya con una perspectiva más abierta. los pintores sociales. Incluyo en el homenaje a todos los que hicieron posibles esos sueños aunque no hayan compartido nuestra propia vereda pero que caminaron en la misma direc- ción. aquellos sueños permanezcan vivos en un horizonte que algún día alcanzará la humanidad. psicólogos. nuestros rivales pictóricos de entonces. de revoluciones y de libera- ción nacional de pueblos del Tercer Mundo. la obsesión por lo inventivo. bailarinas. El infor- malismo. como actores. años maravillosos de transformaciones. también. los jóvenes pintores concretos. que también caracteriza la creación actual. los creadores soli- tarios como Edgardo Vigo y Lido Iacopetti. se ha po- dido decir: el mundo que existe es el mundo de la ‘materia en movimiento. modestamente. y a todos los integrantes de aquellas madrugadas encantadoras de humo tan espeso como los temas de debate y como esa alegría que nos iluminaba a todos desde la esperanza. de fiesta y con esperanza. los que estaban en Bellas Artes y lo extiendo a quienes fueron amigos y compañeros de búsquedas.

hoy en los altares del catolicismo y que la hizo escribir esperanzada: “…Pero el nuevo espíritu ha hecho ya acto de presencia. lo hace con una fe. Antes de penetrar en la vida del Grupo Sí y en el pensamiento de los teóricos que entonces leíamos desordenadamente. son factores dominantes de esta tendencia que se revela ante todo como una transformación en la técnica creadora. EL BLUES DE LA CALLE 51 cia un profundo enfrentamiento con la materia. corresponde contar cómo era La Plata o. El grueso empaste. el gesto petrifi- cado en la materia. Tomás Abraham y otros. asesinada en Auschwitz. el movimiento al que adherimos totalmente con el Grupo Sí. en la voz de quien fue su gran teórico: Juan Eduardo Cirlot. Edith Stein. Por lo tanto. la tensión de lo natural a lo tectónico y a cierta configuración simbólica. un interés apasionado por ella y por todos los elementos que se consideran necesa- rios y plantea de nuevo las relaciones del hombre con el cosmos. convertida en monja carmelita con el nombre de Teresa Benedictina de la Cruz. Expresionismo que conmovió a la filósofa cristiana de origen ju- dío. Y nosotros lo adoptamos como precepto y lo leíamos de sus li- bros en las mismas mesas del “Capitol” para debatirlo. debo cumplir con el precepto de Kandisky. y no hay duda de que acabará imponiéndose. Editorial Eudeba). suprimien- do los últimos residuos del ilusionismo pictórico”. esto es el Informa- lismo. el signo. Lo advertimos palpablemente en la filosofía y en los principios de un nuevo arte. Edith Elorza. amado y profético. en el expresio- nismo” (Vidas filosóficas. a mi país y a ese mundo con fisuras insoldables. bien a chorro o por grattage. para ser más exacto. 50 . que dotó de luz a la convulsionada Europa para que tomara conciencia de la profunda crisis que atravesaba. atrayente por lo nuevo y desconocida. Para dejarlo en claro desde el comienzo. Al Infor- malismo lo entendimos como un hijo directo del Expresionismo. cómo recuerdo yo a aquella ciudad universitaria de fines de los ’50.

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PRIMERA PARTE .

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Realmente nos sentíamos habitantes de un limbo sin raíces: hijos de una cultura que no era la propia y ajenos a La Plata. a la que no sentíamos como nuestra sino como perteneciente a la generación de nuestros padres y a los jóvenes que los imitaban y que se mostraban en las calles del centro. los “iracundos británicos” y el cine europeo. Con toda humildad y sin que esto encierre un juicio de valor. Nos asumíamos como pintores y nos sen- tíamos representados por el Informalismo. debatíamos y que nos formaron. esas eran nuestras lecturas y las películas que veíamos. señalo que los integrantes del Grupo Sí. no nos identificábamos con nuestros pares de capa social y por lo tanto. no frecuentá- bamos locales de moda ni íbamos a bailar en ellos o al “Jockey Club” o a sitios similares. CAPÍTULO I HABÍA UNA VEZ UNA CIUDAD. pese a no haber atravesado las condiciones que engendraron esos movimientos. UN PAÍS. sentíamos 55 . la beat generation. Sencillamente no cumplíamos con esos ritos que daban identidad a la mayoría de los jóvenes de las ca- pas medias platenses. UN MUNDO I. Por lo tanto. Pero así pintábamos.

voces discordantes y gritos. se modifican. la juzgábamos como una gigantesca oficina pública abierta sólo para trámites y largas esperas. Al ser la ciudad sede administrativa del gobierno provincial y de todos los poderes. Sí. Los platenses en aquellos años caminaban sin prisa y en realidad. Porque La Plata profunda. música y también dolor. ma- durar y avanzar en el camino elegido. sufren cambios. Todos seguíamos a los lentos y ruidosos tranvías que imponían a todos el ritmo de marcha desde sus ruedas gastadas. color. Pero en realidad ésa era la ciudad de nuestros mayores y de la pequeña burguesía. nosotros también. advirtió Paul Éluard en la Francia herida de posguerra. paridos desde el corazón mismo de la lucha. y por sus diagonales. Viven. poesía. EL BLUES DE LA CALLE 51 la necesidad de desprendernos de ella si queríamos crecer. incluyéndonos. “Hay otro mundo y está en éste”. establecimos esa relación dia- léctica de transformación mutua que toda persona mantiene con su tiempo. clamores nacidos en la protesta. A La Plata la juzgábamos conservadora y pequeñoburguesa. Y La Plata. verdaderos laberintos para todo visitante. Para noso- tros. estancos y uniformes. Hablo desde nuestra mirada encendida. angustia. pero es así como orgullosamente se autocalifican y como se la llama en general. como un reino de la denomi- nada “clase media” -término discutible que obliga a preguntarse sobre la amplia diversidad de sus integrantes. fue exponente de su época. romper los límites de lo posible. con su propio relato his- tórico. como se verá en la contextualización de nuestra pequeña historia. también sus habitantes adoptaban esa grisura oficinesca al caminar por sus calles. no era y nunca había sido así. para ingresar a mundos llenos de luz. nada más. de lo que acontecía en el país y en el resto del planeta. cuyos nombres ignoraban porque lo que vale es el número. 56 . Y La Plata no era una excep- ción. Bastaba atravesar el espejo de Alicia. Y sus habitantes. rebeldía. Las ciudades viven. nunca son de manera definitiva sino que se van construyendo con sus habitantes. crecen. llena de sed y de cambios urgentes que no encontraba respuestas. Porque las ciudades no son sitios muertos. movimiento.

el Informalismo nació a comienzos de los años cin- cuenta. esa prima- vera que sentimos brotar de manera arrebatadora en la pintura platense de 1960. refiriéndome a la pintura. del deseo y de los sueños compartidos. trataré de describir cómo La Plata vivió ese año bisagra en la historia del siglo XX. quizás todavía se puedan parir nuevas vanguardias. Al fin y al cabo. Qui- zás se podrían sumar algunas expresiones del conceptualismo y desde ya. mostrar ese mundo otro es también el propósito de este blues dedicado a la movida joven de la calle 51 a principios de los ‘60. la anárquica rebeldía del Mail-art. mostrar los “mundos otros” que habitaban la ciudad y cómo empezaba a tomar cuerpo. Años en los que. Lo cierto es que se visibilizó a través de una mutación en la plástica que 57 . la ficción que mostramos a los demás y que divide la piel de la sangre. Cruzaré el espejo utilizando ese pretexto. por lo tanto. a fines de 1962. Para eso se debe atravesar el espejo. ¿Por qué en 1960? Porque voy a contar la vida del Grupo Sí y su fundación se concretó en ese año. En nuestro país irrumpió a fines de esa década. Así lo vivimos y sentimos. siempre acunó rebeldías. Lalo Painceira Usando como pretexto este relato o este recuerdo del Grupo Sí. En las principales capitales del Norte. desde sus entrañas cultura- les. Pero no todo está concluido ni cerrado. porque representábamos a una vanguar- dia que hasta hoy es la última que produjo el modernismo. universitarias y obreras. El relato continuará hasta su extinción. que fue 1960. del alma. pateamos el tablero de la cordura y clavamos el impre- visto y la incertidumbre en el corazón de la rutina platense. Cruzar la fron- tera de ese espejo es atravesar la propia imagen reflejada. que hizo soñar al mundo. Lo cierto es que el Informalismo tuvo en La Plata su clara y única manifestación en el Grupo Sí. Existen corrientes del pensamiento moder- no que permiten ilusionarnos y percatarnos de que todavía se mantienen abiertas algunas expectativas y. artísticas. esa década que cambió al mundo o mejor dicho. haciéndose visible para una ciudad pensada desde el orden y que paradójicamente. su su- perficie. Fuimos una consecuencia o derivación de un movimiento cuyo origen más cercano se remonta al Expresionismo y con in- fluencias innegables del Surrealismo.

Mucho menos. Dimos pelea. Esta irrupción del arte nuevo que significaron el Informalismo o el Expresionismo abstracto se hizo visible en La Plata a partir de aquel “XVI Salón Estímulo” que mencioné en el Prólogo y después. como es sabido. inclu- ye la profecía. por ese camino. EL BLUES DE LA CALLE 51 acompañó los cambios que se hacían notables en la vida mis- ma y que abarcaron. la relación particular del artista con su tiempo. y no nos queda- mos experimentando y buscando cobijo y seguridad personal en la tranquila soledad de un taller y en la palmada condescendiente de un amigo. La pintura es una creación individual. como lo descalificó un joven Tomás Maldonado a fines de los años cuarenta. Y sí. un parto en la soledad más absoluta donde el autor vuelca su ser íntegramente. a veces. aunque no sea de manera explícita y más aún. las costumbres y las relaciones sociales. Y ganamos nuestro espacio desde la lucha. los que provenían de los artistas geométricos. 1961 y también en la de 1962. en aquella etapa de la vida. Se suma a esto el oficio necesario para sustentar la obra y ese misterio que le brinda el halo fundamental. Cuando salimos a la luz. hablo de ese juego dialéctico entre lo personal y lo colec- tivo. además del arte. aunque ésta no abar- có a todo el grupo ni se realizó con esa denominación colectiva. Como comienza vislumbrarse en este relato. en un compromiso existencial a través del ejercicio de su libertad. El que transitan dentro de la bipolar historia del arte. ambos protagonistas principales de la década que comenzaba. aun- que no sea consciente. 58 . expresiones políticas. como clamaba Squirru. se quiera o no. es un concepto romántico. no todo es mecánico en la vida ni en el arte. las “polillas románticas”. la poesía en su sentido más elevado que. Desde ya. incluyendo los espacios que comenzaron a ganar la mujer y los jóvenes. incluida su ideología. el aura. en las tres exposiciones de pintura que realizó el Grupo Sí en 1960. Dimos la cara. lo hicimos manejando fundamentos teó- ricos suficientes para poder defender nuestra estética ante el cues- tionamiento de los sectores tradicionalistas y también. narro la visión de un grupo que optó orgullosamente. Así nacieron los ‘60. Así establece el diálogo con su tiempo que derivará. descendientes del grupo porteño de Tomás Maldonado y del Madi.

Miguel Elgarte y Raúl Pacha. treinta y cuarenta y. en la Facultad de Arquitectura. Manuel López Blanco. Gilardo Gilardi y en teatro. A la lista de precursores del arte nuevo en La Plata se sumará posteriormente. en diferentes épo- cas y lugares de la ciudad. Carlos Gandolfo. Dorothy Ling de Hernando (también en música. que rea- lizó una muestra influenciada por el Dadaísmo que escandalizó a los platenses al punto de tener que levantar la exposición por orden de los directivos de la “Biblioteca popular” en donde se realizaba. Oscar Fessler. En danza es obligatorio nombrar a esa gran creadora que 59 . de Juan Carlos Gené. también me referiré a los años anteriores y reconoceré a los precursores y a los maestros. Vigo fue siempre un francotirador libertario y también un notable docente. Antonio Vigo. En la plástica se destacan Héctor Cartier. Adolfo De Ferrari. el Grupo Sí lo convocó a exponer como artista invitado en la muestra que realizó en junio de 1962 en La Plata y en la posterior del “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires. los maestros fueron muchos en nuestra ciudad aunque la mayoría provenía de Buenos Aires. Lalo Painceira Como ocurre en todo relato histórico. Guillermo Martínez Solimán. Alfredo Kleinert. que enfrentó una dura oposición y hasta burlas de los académicos de su tiempo y de sectores sociales con mentalidad conservadora. como no podía ser de otra manera. vanguardias pictóricas de las primeras dos déca- das del siglo XX. danza y expresión corporal). Si los precursores fueron tres. fueron los jóvenes poetas los que se alinearon a su lado. Ocurrió en los años veinte. tanto en nuestra ciudad como en Buenos Aires. Francisco Javier.Emilio Pettoruti. como Francisco “Panchito” López Merino en La Plata y los integrantes del grupo “Martín Fierro” en Buenos Aires. además habría que señalar el paso por el “Conservatorio Provincial de Música” y por Bellas Artes. Augusto Fernándes y Agustín Alezzo. a fines de los cincuenta. Al mencionar a los precursores debo advertir que el Cubismo y el Futurismo. Al- berto Ginastera. Sus introductores fueron Juan Cruz Mateo y sobre todo -por su trascendencia internacional. Como reconocimiento a su obra. todos en la “Escuela Superior de Bellas Ar- tes”. llegaron a La Plata tempranamente e incluso antes que a Buenos Aires. de maestros como Luis Gianneo.

una isla. pero hubo otros grupos de- dicados a disciplinas distintas que encontraron sus propios lugares. sociólogos. la nueva generación irrumpió en los ‘60 para tutearse con su tiempo y con lo que sucedía en el mundo en una suerte de internacionalismo iconoclasta. por sus caracterís- ticas grupales y colectivas. filósofos. no volvió a repetirse jamás en La Plata. parió un arte rebelde y nuevo para la ciudad al mismo tiempo que brotaba en Buenos Aires. Receptora de este combustible. Ambos como herederos de los grandes centros emisores de cultura que empezaban a mostrar sus llagas y angustias después de la Segunda Guerra Mundial. En esa ciudad con la que no comulgábamos. lecturas e información que recibíamos que valorizó y dio contenido a los encuentros noc- turnos. precursora en todo lo relacionado con el movimiento expresivo y el conocimiento sensorial del cuerpo. Ciencias de la Educación y la flamante Psicología. Cabe preguntarse qué lo generó o si brotó espontáneamente. incluyéndonos a nosotros. Este fenómeno notable en los primeros años de la década de los años sesenta. tanto en el país como en el exterior. Teniendo en cuenta lo ya contado cabe aclarar que nuestra visi- bilización no se circunscribió a las aulas ni a las exposiciones o sa- lones y museos de arte. que nos permitió convocar a otros jóvenes inquietos con los que intercambiábamos información y de- batíamos hasta altas horas de la madrugada. quienes a través de la enseñanza teórica o práctica abrieron mentes jóvenes y las vaciaron del lenguaje insípido de la rutina platense. Nuestra cueva fue el “Capitol”. Letras. Muchos de aquellos jó- venes trascendieron luego el límite platense para ser reconocidos artistas. encontramos un refugio. sitios que a veces compartían con otros. 60 . de las carreras de Filosofía. si hubo otras razones que abonaron el nacimiento de esa primavera que entre muchos otros aportes. Son sólo algunos nombres a los que deberían agregarse profe- sores de la Facultad de Humanidades. La actividad y los debates diarios en esos enclaves ubicados en el centro de la ciudad fueron importantes. psicólogos y profesores. sino también en las ciencias humanís- ticas y en la política. EL BLUES DE LA CALLE 51 fue la alemana Dore Hoyer y debo mencionar a Clarita Maiztegui. literatos. Historia. que no sólo existía en el arte.

Parte de esta crónica estará compuesta también por las lecturas que. Fuerza que nos permitió genera- cionalmente abrir ventanas de libertad y creatividad. Cada época de una civilización crea un arte que le es pro- pio y que jamás puede repetirse. fuimos sus hijos. nos formaron e impulsaron a “enfrentar la vida con el pesimismo de la inteligencia pero con el optimismo de la voluntad”. apelando al grito cuando fue necesario e incluso abrazando. Se extiende a todo hombre. sin embargo. no abarca sólo a los artistas. Escuché y transcribiré tes- timonios de otros protagonistas de ese año bisagra entre las dos décadas que cambiaron al mundo. escuela y espacio social. Por todo esto. 2003). opté por la afirmación de Wassily Kandinsky en 1910 como punto de inicio y justificación para atravesar el espejo de Alicia y sumergirme en aquella ciudad que sentíamos conser- vadora y pueblerina y de la que. Intentar revivir los principios del arte pasado sólo puede conducir a la producción de obras nacidas muertas. La cita completa de Kandinsky es la siguiente: Toda obra de arte es hija de su tiempo y muy a menudo. que comparto. Siglo XXI editores. más adelante. que lo empujaron hacia adelan- te. el arte es un producto histórico y por lo tanto. En síntesis. sin darnos cuenta. Este concepto. como decía Antonio Gramsci. ya que todos somos hijos y a la vez hacedores de nuestro tiempo. social. al mismo tiempo que son construidos por él” (Estudio preliminar a Pierre Bourdieu. lo explica con claridad Isabel Jiménez: “La comprensión del mundo social pasa necesariamente por la cons- trucción del espacio de las posiciones de los hombres y mujeres que lo construyen. Lalo Painceira Mi memoria no será la única fuente. la madre de nuestros sentimientos. el compromiso político para los que sentimos ese paso como algo imprescindible. Capital cultural. que es básico. Responde a su tiempo 61 . El encuadre dialéctico propuesto por Kandisky. sin excluir otras maneras de pensar.

De lo micro a lo macro. que justificaran las vanguardias y los sueños colectivos que instalaron cambios radicales en la sociedad? En este primer capítulo trataré de enumerar sintéticamente los principales sucesos que conformaron aquella coyuntura histórica y única. los cuatro post-impresionistas. en La Plata. 62 . Señalaré sólo los que influyeron de alguna manera en el nacimiento del arte de su tiempo. El Greco. El relato. que en su adolescencia se integró como amiga a nuestro colectivo. los cubistas. Los escribieron dos muy queridos compa- ñeros de vida y de utopías: la Dra en Psicología y profesora titular de la UBA Ana María Fernández. a zambullirnos en los años ‘50. para retornar luego lo particular. Pero frente al arte no caben esquematismos ni posiciones rígidas. los constructivistas y los abstractos rusos. EL BLUES DE LA CALLE 51 como integrante de ese espacio complejo y múltiple que se deno- mina “cultura”. uno de sus hacedores colectivos. aportando un trabajo sobre las jóvenes “sixties”. los expresionistas. como apéndice). Pero por ahora retomo la frase de Kandisnsky porque me obli- ga a contextualizar las expresiones de vanguardia que generó. sin pretender desde ya una comparación. Esta particularidad quedó demostrada por varios exponentes que se adelantaron a su épo- ca. Por- que si toda obra y todo artista sons hijos de su tiempo. los Dadá. Aclarado todo esto. Goya. contará con dos aportes (uno de ellos. Bruhegel. a gigantes de la pintura como El Bosco. Turner. Munch. Tomaré un camino inverso al que generalmente se sigue en una contextualización. Basta mencionar. los impresionistas. en nuestro país y en nuestro caso. los holandeses del Neoplasticismo. Porque si bien el artista es hijo de su tiempo y a la vez. y Gonzalo Cháves. que fue el gran vientre que parió con dolor la década de la esperanza. Picasso. Partiré de La Plata y continuaré con el país y el mundo. la Bauhaus y a otros más recientes. Todos ellos incomprendidos por sus contemporáneos y valorados con posterioridad. ¿qué hechos se produjeron en aquellos años en el mundo. además de contener el testimonio de quienes protago- nizamos aquella movida estética. que se refiere al grupo de pintores geométricos del que formaba parte en aquellos años. también lo trasciende y a veces lo anticipa proféticamente.

Tampoco se olvidaría mi padre en su relato de los últimos mateos. se hubiera aferrado a la melancolía. algunas calles con empedrado original y otras directamente de tierra. dentro de su famo- so cuadrado fundacional. no obstante su apa- rente deterioro. porque en los pueblos siempre las distancias se estiran como si se midieran en cuadras de campo. Las de “Ómnibus” eran y serán “las terminales”). la memoria colectiva de las capas medias platenses ha construido una imagen calma y pue- blerina de aquella ciudad que parecía marchar al ritmo de los enormes y ruidosos elefantes eléctricos que. taxis y mateos se agregaban algunas 63 . una afección endémica entre los habitantes del cuadrado perfecto y las calles numera- das. se- mejante en sus costumbres a un pueblo grande de provincia. A los tranvías. (El pago chico) La Plata de los años cincuenta se mantenía fiel al trazado per- geñado en 1882 por Pedro Benoit y contaba. con caballos de trote cansino que se estacionaban en unas pocas paradas fijas. prestaban un servicio eficaz en calles en las que había pocos automóviles y que habitaba la mitad de su pobla- ción actual. con veredas angostas estrechadas por zanjas. El censo de 1960 estipuló que La Plata (sin Berisso ni Ensenada) contenía sólo 337. Esa dimensión que tenía La Plata en 1960 facilitaba a sus ha- bitantes un andar pausado porque la ciudad parecía pequeña. Y el dato no es vacuo. ya viejos.613 personas. el censo de 2010 determinó que la habitan 649. Si mi padre viviera y me quisiera contar cómo era aquella ciu- dad. porque a partir de olvidos honestos y también de recortes interesados. y hubiera comenzado su relato con un dato: en esos años todavía había tranvías en La Plata. como por ejemplo la Estación (para los viejos platenses. Lalo Painceira II. Y se parecía tanto. que era común que para recorrer sólo cinco o seis cuadras recurrieran al tranvía.060 habitantes. Además de los tranvías. La Plata contaba entonces con otros medios de transporte: automóviles de alquiler con paradas fijas sobre arterias principales y ante edificios públicos o con mucho movimiento de gente. “la Estación” era y será siempre la de trenes.

con unidades rojas. Todos ellos. Pero. obreros y. El “Expreso Buenos Aires”. Es cierto. Tribunales. en 6 entre 54 y 55. Así viajábamos. Muy esporádicamente usábamos el ómnibus 18. EL BLUES DE LA CALLE 51 líneas de ómnibus y el trolebús. a sólo una cuadra de la estación. que unía La Loma. hace algo más de un siglo. Los mateos dejaron de caminar La Plata en 1965 y los tran- vías y trolebuses. y el “Río de la Plata”. Los trenes de entonces eran seguros. Un dibujo excelente de Calé que publicó “Rico Tipo” mostraba ese fenómeno en Buenos Aires. un año después. constituían el servicio de transporte público en aquella ciudad de piel tranquila en la que cada barrio mantenía su identidad. El tren también era utilizado para viajar a Capital Federal por profesio- nales. Ocurrió en 1910. estudiantes. Ese fue nuestro transporte preferido cuando establecimos nuestro taller en Ringuelet. que en ese tiempo 64 . Para Buenos Aires se podía optar también por dos líneas de ómnibus. La Granja. víctimas de la prepotencia del automóvil. con unidades azules y terminal en Plaza Italia. y hasta con Berisso y Ensenada. Romero y Abasto. y a Hernández. También en los años cincuenta y en 1960 era muy utilizado el ferrocarril para trasladarse del casco urbano a Tolosa. aunque los tranvías eran reyes indiscutidos y los preferidos por todos. la Universidad y la estación. cómodos y limpios. City Bell y Villa Elisa. contaban con un salón comedor para los de primera clase. mediodía y noche. Ringue- let. ¿qué importaba esa lentitud en una época en que sólo las urgencias requerían velocidad? Esa relación afectiva de los platenses con los tranvías fue prolongada porque había sido muy precoz. no eran rápidos. que en sus vagones llegamos a transportar los cuadros de gran porte que expusimos en el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires. La Plata fue una de las prime- ras ciudades latinoamericanas que utilizaron tranvías eléctricos. Gonnet. desde ya por nosotros. Los domingos de fútbol los tranvías eran copados por los hinchas que viajaban colgados y hasta en el techo. y en su apogeo llegó a contar con 19 líneas y un tendido de vías de 139 kilómetros que unía grandes distancias: el centro platense con Los Hornos y La Loma. Cumplían sus horarios y a la mañana. Juntos.

trolebuses y trenes eran estatales. Mar del Plata. incluidos los jóvenes. sitios turísticos en general y campos deportivos de algunos clubes. la 7 era la calle principal. distinta de las premuras actuales. El centro era la denominación que recibía su tramo comprendido entre Plaza Italia y Plaza Rocha. Por esta causa. Su prestigio continental atraía a alumnos de países distantes como 65 . Córdoba. Recién a mediados de los ‘50 se aventuraron a usar pantalones las jóvenes estudiantes. La vida social y estudiantil. por- que no había tráfico. y el centro En aquella ciudad de características pueblerinas. y a las mujeres. incluidas sus adyacencias hasta 5 y hasta 9. respectivamente. Lalo Painceira eran parte de La Plata y constituían sus Secciones electorales 8ª y 4ª. gracias al desembarco de los vaqueros o tejanos o jeans. en la que no eran comunes las injusti- cias sociales ni la miseria. de pollera. Pero no era común verlos en el centro hasta fines de esa década. gratuita y laica. con sillas instaladas en las veredas mientras los pibes correteaban y jugaban seguros. siestas obligadas y anocheceres de verano en familia. como el balneario del “Jockey Club” o el “Regatas” en Punta Lara. Todavía a fines de los ’50 y comienzos de los ’60. como se los prefiera llamar. al imple- mentarse en el país las políticas neoliberales de ajuste. que se apostaban en “La París” y “La Perla” de saco y corbata. Este pequeño resumen a partir del transporte quizás ayude a vi- sualizar esa ciudad de aparente vida pacífica cotidiana. Antes el pantalón femenino tenía usos exclusivos: quintas de verano. Es importante subrayar que los eficaces tranvías. los platenses típicos se vestían para ir al centro y lo común era ver a los hombres. La escandalosa pobreza que eclosio- nó en 2001 comenzó a visibilizarse a fines de los ‘50. Debe remarcarse que La Plata fue siempre una ciudad de jóvenes gracias a su Universidad pública. poco a poco se fue deshaciendo aquella imagen sosegada y mansa de los relatos de los viejos platenses que todavía pare- cen extrañar ese damero de barrios definidos.

Y nosotros no lo fuimos y cada uno por sus razones particulares. Desde ya que en estas apreciaciones no tomo en cuenta a los protagonistas de las rebeliones obreras. Yo me escudo de nuevo en Vardá y opto. Y desde ya. de ser así. ¿quién o quiénes oficiaron de maestros y nos propinaron el golpe con la Gracia que nos puso en marcha en la senda propicia y personal. Todo sostenido desde la necesidad de construir poco a poco el espacio propio. aunque muchos de los que concurrían a la universidad fueran sus hijos. Hablo del platense típico. de sus usos y costumbres? ¿Qué nos hizo romper los lazos que nos ataban a un futuro previamente planificado. la rebeldía personal. la particular. de las grandes huelgas. EL BLUES DE LA CALLE 51 Panamá. que nos embargaba a cada uno de nosotros. ¿cómo dimos el primer paso? ¿Quién nos empujó? ¿Cómo empezamos a alejarnos de la pequeña burguesía platense de la que proveníamos. Por el contrario. “a lo Zen”? Y. además de los limítrofes como Paraguay y Bolivia. integrantes del Grupo Sí y de la llamada “clase media”. la nuestra? Supongo que en primer lugar lo debemos a la época que nos tocó vivir y que sumamos aquella rebelión colectiva a la propia del crecimiento. Venezuela o Perú. Siempre los estudiantes pintaron la ciudad de un color y una vida distintos del gris de sus capas medias. ¿Cómo se rompe el cordón umbilical que ata a preceptos familiares y de clase? En nuestro caso específico. Colombia. seguro? ¿Cómo hicimos conciente esa iluminación que nos apartó del camino prefijado? ¿Fue repentina. por subjetivas que me permitan visualizar a los que influyeron en mí. Ese coctel nos impulsó al combate contra las fronteras y los valores que no compartíamos y que nos trataba de imponer una sociedad a la que enjuiciábamos. como si llevara una cámara de cine en mano. Es importante recordar que en los años cincuenta no era común en las capas medias de La Plata que adolescentes y jóvenes se rebelaran. 66 . al menos grupalmente. de las luchas sindicales y tampoco de las estudiantiles. intransferible. Del adolescente del centro. la mayoría ansiaba con fervor parecerse a sus mayores y hasta se disfrazaban de ellos copiando sus vestimentas y hasta sus gestos.

el progresista en una cuadra en la que abundaban los profesionales o empleados públicos radicales y conservadores. tanto en la enseñanza primaria como en la secundaria. son caminos personales que ni siquiera los hermanos comparten. Porque en aquellos años en donde todos se conocían. en cada barrio había un maestro particular. Si busco un origen lo encuentro en mi predisposición natural hacia determinadas lecturas que provocaron mi adhesión y también a palabras de personas que. por brindarme la libertad y por su pacien- cia. como se lo llama- ba. sin darse cuenta. no se debió a una herencia cultural familiar. pero me tuve que contentar con mirar sus lomos y retener a sus autores: Héctor 67 . Lalo Painceira El primer paso es reconocer que la rebeldía. obraron sobre mí. Nos atendía en grupos en una habitación que daba a la calle en la que había dos mesas grandes y dos bibliote- cas que admiré desde el primer día motivado por la curiosidad que siempre me despertaron los libros. habrá tenido una mano tendida que lo subió a ese barco nuevo que tenía la proa apuntando hacia otro puerto. Así de simple. El maestro que vivía en nuestra misma cuadra se llamaba Fernández Coria y fue un maestro en el más amplio sentido que tiene esa palabra. Y me hubiera gustado recibirlos en préstamo o que me los ofreciera. cada uno de nosotros. hubieran sido caminos impenetrables. mi visión del mundo fue diferente. La oposición de valores inculcados fue creciendo conmigo como algo innato y desde pibe fui discutidor y opositor a las afirmaciones de mis mayores. al menos en mi caso. Desde ya. invernal y helado. integrantes del Grupo Sí. Además a mi padre. Pero también aparece de manera temprana el maestro de mi barrio. opuesto al conocido y al tradicional. Si en este día de julio de 2010. Era un hombre de izquierda. por introducirme en lecturas y disci- plinas que sin su ayuda. Y a él nos enviaban nuestros padres con absoluta confianza cuando tropezábamos con obstáculos en alguna materia. Como si hubiera nacido en la vereda de enfrente. Alfredo. mirara ha- cia mis años juveniles. empezaría agradeciendo nuevamente a mi hermano mayor. Por lo tanto. Por lo tanto.

siempre ampliando los textos del colegio. Justo y su resumen de El Capital. la influencia más importante fue la de Víctor Grippo. ligeramente encorvado. con otros intereses. sobre todo en aquel trabajo en donde entre otras obras. Al conocerlo estaba relacionado con el grupo Praxis de Silvio Frondizi y recién años más adelante y ya siendo abogado. Por él llegué a Los caminos de la libertad. Usaba anteojos que nunca representaron un impedimento para la pelea ni para el combate callejero contra la policía cuando participábamos de las manifestaciones estu- diantiles a favor de la enseñanza laica. fue Bibi Párraga. Rodolfo Ghioldi. “el Puntano”. Después de ellos. por sacarnos las anteojeras de clase y darnos una mirada más abarcativa de la realidad. de Sartre. ése que descubre que él mismo es su libertad. También era contundente y descalificador en las discusiones. Agosti. Sólo encuentros muy esporádicos. Juan B. Mi curiosidad la saciaría años más tarde porque Fernández Coria nunca hizo proselitismo ni mención de sus libros. A su infinita paciencia y a su biblioteca les debo haber podido tutearme precozmente con el Sartre filósofo y con el endiablado lenguaje de Heidegger. se definía como existencialista de izquierda y había flirteado con el Partido Co- munista. EL BLUES DE LA CALLE 51 P. aunque sonreía cuando me veía pasar revista a su biblioteca. Era muy delgado. Cuando comencé a pintar nos dejamos de ver. pero esta amistad y otras formarán parte del relato central. Reitero: la primera puerta fueron los libros y las charlas con mi hermano mayor. de gestos ner- viosos y hablar rápido. analiza la pintura de los za- patones de Van Gogh con una profundidad existencial que sólo 68 . También fue importante Miguel Zabala Rodríguez. acribillado por parapoliciales en los tiempos isabelinos. porque mi círculo de amigos era distinto. de Marx. Mateo. y pienso que realmente se vivía como uno de sus personajes. pero generoso en el prestar li- bros y compartir sus conocimientos. derivó al peronismo revolucionario. la colección de una revista llamada “Cuader- nos de Cultura” de la que desconocía su origen. Otra persona importante en mi formación desde la rebeldía. ávido lector. Su testimonio pasó por la soli- daridad y ante hechos concretos. De una inteligencia brillante. más grande que yo y amigo en mi adolescen- cia.

a los 18. pero en silencio. Desde ya. que el Expre- sionismo era vida y estaba vivo. Allí leí a Éluard. dra- maturgos y cineastas ingleses del “Manifiesto de los Jóvenes Ira- cundos”. Pavese. discípulo del gran Kurt Joos. Por su generosidad. Gracias a su biblioteca supe que las realidades más duras y combativas tienen alas. poco a poco. como ya conté. Vittorini y sobre todo. me fui enredando con Parker y todo el jazz moderno. En mi mundo también reinó el jazz desde pequeño por amigos de mi hermano del medio. Allen Ginsberg y los escritores. Ellos y otros. me fueron señalando una dirección. y me encontré con Agosti y con los otros intelectuales marxistas y liberales que poblaban sus estantes. editorial que comandaban Osvaldo Svanascini y Tomás Maldonado. con “Carmina Burana”. pero en mi caso. ya que él trabajaba. el New Orleans. 69 . Ellos amaban el hot. a mis 16 años conocí a Bibi Párraga y me facilitó por fin aquellos “Cuadernos de Cultura” que había visto en la biblioteca color verde claro de mi maestro de barrio. Eso me impulsó a pintar. accedí a la rebeldía de Jack Kerouac. Paralelamente. una vereda que desde entonces no abandoné pero que en un lapso de mi historia. que me mostró que el Expre- sionismo podía ser movimiento corporal. Miguel Hernández. y todo lo publicado por Nueva Visión. pero también me topé con los silencios metafísicos de Ungaretti. recibí de regalo libros imperdibles como el de Kan- dinsky. Lalo Painceira encontré posteriormente en el Baudelaire de Sartre. Por último. Ahora se cruza en mi memoria la presentación en los años cincuenta del “Ballet Nacional” de Chile dirigido por Ernst Urhoff. En primer año de Arquitectura. que ya mencioné en el comienzo. a Neruda. tuve que ocultar. Pasarían años para que reconociera su presencia en mi vida y tomara conciencia de que siempre había estado vivo en mí. Es decir. a tirar mi mano detrás de la línea y llegar al color y a la materia. el tango era la música que se escuchaba en mi casa y yo amaba a Pugliese. Prattolini. Ni siquiera lo tenía presente. todavía Dios era un des- conocido que no se había cruzado en mi camino. como César Vallejo.

Eran exponentes de la clase media. el “Rectorado de la Universidad” (entre 47 y 48). imitando la moda y los modos de las clases dominantes porteñas. Con un reino pequeñoburgués estable- cido en el centro. se encontraba la recién mudada “Escuela de Teatro” de la Provincia (antes había fun- cionado en un espacio provisorio del viejo “Teatro Argentino”). viejo edificio que compartía el frente con la Fa- cultad de Derecho y el contrafrente. aunque contara con muy buenos pintores. Mientras tanto. 70 . Cleto Ciocchini. recurrían a los negocios barriales. y sobre calle 6 entre 49 y 50. Pero era en el centro donde se recono- cían todos. ¿Habrá sido La Plata a mitad del siglo pasado como la describí? De lo que estoy seguro es de que La Plata permanecía entonces fiel al cuadrado funda- cional y estaba sectorizada socialmente. Caminaban por ca- lle 12 y por diagonal 80. En el subsuelo del viejo cine “San Martín” (7 entre 50 y 51) se encontraba entonces el “Museo Provincial de Bellas Ar- tes”. bastión del arte más tradicional y conserva- dor. sobre calle 6. entre otros valores. integrado por los que caminaban por calle 7 y sus adyacencias. incluidos sus brotes de rebeldía. en Gonnet o City Bell y algunos sobre la calle Arana de Villa Elisa. y en una ciudad sin supermercados ni shoppings. se me ocurre en este momento como ejemplo. con la siempre arisca y contestataria Facultad de Humanidades. Ambrosio Aliverti. como se definían con orgullo. por los que vivían no lejos de allí o en quintas grandes y paquetas (palabra de aquella época y de ese sector so- cial) del Norte platense. para consumir lo mismo. en donde expusimos. Sobre la calle 7 se levantaba como hoy. Allí paseaban como si lo hicieran por las calles Santa Fe o Alvear de Buenos Aires. EL BLUES DE LA CALLE 51 Retorno al territorio de la memoria. con fronteras de clase definidas en su interior. Todavía el Onganiato no había levantado la mole estilo carcelario que puede verse hoy sobre 48. En una vieja caso- na de altos ubicada en 7 entre 54 y 55. exactamente el “centro”. la “Peña de las Bellas Artes”. Paradójicamente. los sectores populares se movilizaban por otras arterias en busca de precios más acomodados. donde se dic- taban todas las carreras humanísticas. Roberto Della Crocce. era la vidriera en la que se manifestaban las contra- dicciones de la ciudad. en ese reino pequeñoburgués.

estaba la sede del Partido Comunista. que le daba un aspecto menos formal. de acuerdo con la fracción interna que lo condujera. como el movi- miento de teatro independiente. A partir de mediados de los ’60 la realidad estudiantil variaría y la Juventud Peronista ganaría un espacio importante que a comienzos de los ‘70 la convertiría en conduc- ción a través de la JUP. pública. todavía en pie como “Universidad Popular ‘Alejandro Korn’ ”. el histórico “Coliseo Podestá”. en 49 entre 10 y 11. la “Biblioteca de la UNLP” y la “Radio” de la misma. todo permanece igual. En ese mismo acto escuché por primera vez voces plurales del estudiantado. al haber compartido la tribuna los ra- dicales junto a sus sempiternos aliados socialistas y anarquistas con la izquierda marxista. que adquirió una dimensión im- portante y convocante en La Plata desde mediados de esa década. había un gran ausente: el peronis- mo. Sobre Plaza Rocha. 7 y 60. encarcelado. Pero faltaba una década. Las Facultades. En 1958 recuerdo haber escuchado en los jardines del “Rectorado” a Alfredo Palacios defendiendo la enseñanza laica. representada por agrupaciones trots- kistas y comunistas. En 51 entre 9 y 10 se levantaba el viejo y elegante “Teatro Argentino” y en 10 entre 46 y 47. Allí estaban la entonces “Escuela Superior de Bellas Artes2 (hoy Facultad). pero en la esquina de 55. con fuerte impacto en esos años en el estudiantado y en los sectores intelectuales. Lalo Painceira También en lo alto y en la misma cuadra. la “Casa del Pueblo del Partido Socialista”. aportaban al centro la presencia de la juventud. aunque mantenía su presencia hegemónica en el movimiento obrero que resistía en la clandestinidad. en 48 entre 5 y 6 ya estaba la “Casa Radical” y en 45 y 5 funcionaba la sede del “Partido Conservador o Demócrata Nacional”. hoy una agrupación política extinguida con esos nombres. más libre y desestructurado. Retornemos a la calle 7 señorial de fines de los ‘50 y a su des- cripción casi escenográfica. que también se expresaba en actos y manifestaciones que solían finalizar con duros enfren- tamientos con la policía. Desde ya. porque de alguna manera ese también fue territorio para nuestras rebeldías y las de otros. centros culturales y políticos. gratuita y el ingreso irrestricto a la Universidad. 71 . pero no ideológicamente. en ese momento prohibido.

Por ejemplo. porque sobre 7 y adyacencias estaban los comercios más im- portantes. circulaban por esa arteria. comandada por Jorge Blarduni. “Atenea”. la “Casa de Gobierno”. En la esquina de 50 estaba la gran tienda “Gath & Chaves”. estaba frente a la Universidad. Comandaba la cartera educativa bonaerense Ataúlfo Pérez Aznar. EL BLUES DE LA CALLE 51 Habría que señalar también otros lugares que la gente con- virtió en centros culturales. por lo tanto. como la de “Benvenuto”. Pero más allá de la movida cultural. la relojería y joyería “Leiger”. en 7 y 54. las sedes de los Ministerios de Hacienda y Obras Públicas y la Legislatura. en diagonal 80 y 49 (hoy en 49 entre 4 y 5). “Tar- co” (diagonal 77 entre 5 y 6). ocupaba entonces todo el Pasaje “Dar- do Rocha”. Fueron tiempos iluminados para la cultura platense. el Nación y el Hipotecario-. Pero fueron fundamentalmente “Benvenuto” en su época y luego “Tarco” las que se constituye- ron en verdaderos núcleos de tertulia de intelectuales. El Correo. artistas. Sobre todo a partir de 1958. “Oitavén”. Los empleados públicos y bancarios. la farmacia “Manes”. decía su publicidad). jóvenes y en “Tarco”. construida a imagen de la “Harrod’s” porteña. gracias a la política del gobernador Oscar Alende. determinadas librerías. y a partir de comienzos de los sesenta. también de militantes. y en 54. “La Normal’. “El Siglo”. en 48 entre 5 y 6. También lo hacían los mercantiles. en 9 y 48 (hoy funciona allí un local de la cadena de librerías “Yenny”). de planta baja y dos pisos. las sederías se ubicaban en la zona de 46 entre 7 y 8. para hombres y mujeres (“da- mas. la calle 7 también tenía un constante tránsito peatonal. músico e intelectual destacado. “Delmar”. en 7 entre 48 72 . en 49 entre 7 y 8 (como hoy). en 7 y 55. caballeros y niños”. que era estatal. que había sido en sus tiempos de estudiante uno de los más lúcidos exponentes de la generación de la Refor- ma Universitaria de 1918. Y sobre 6. porque sobre ella se levantaban los tres principales bancos de la ciudad -el Provincia. Esa actitud progresista obró benéficamen- te para la ciudad. con posiciones claramente progresistas que lo diferen- ciaron del giro a la derecha del gobierno nacional que encabe- zaba Arturo Frondizi. con ingreso en 7 entre 49 y 50 pero cubriendo toda la manzana.

de riguroso tra- je y corbata. a los que habría que sumar “Renin” (47 entre 7 y 8). personas que cuando se ponía el sol podían estirar la tertulia compartiendo ‘la copa en el ‘estaño’ del viejo y amplio restaurante “Gentile” (7 entre 45 y 46). Con estos imanes atrayendo a la gente. antiguas. sobre todo en “Vicent” y en “Filardi”. con un notable frente. como la “Don Julio”. Los bares tenían su importancia en la vida social de la ciudad. “Filardi” (6 entre 45 y 46) y la zapatería “La Moderna” que vendía el calzado que usaban en la calle Santa Fe porteña. En estos dos lugares los chicos. pero más pequeño. junto a la óptica “Mezzanote”. Fue construido en 1935 por los mismos arquitectos que el por- teño. Si se sigue el orden creciente de numeración de las calles del centro de La Plata. en 48. y la de “Pedri- to”. definidamente Art Decó que todavía perdura. casi esquina 9. y lucía un aire porteño similar a “La Giralda”. “Macchi” (7 entre 53 y 54). Lalo Painceira y 49. En tanto. por 7 desde 44 hasta 60. era natural que sobre calle 7 y en zonas aledañas se levantaran cafés y confiterías. “Don Julio” tenía mesas de estilo. adolescentes y jóvenes platenses probaron sus primeros licuados y panchos. que seguía las líneas modernistas del Kavanagh de Buenos Aires. “La Cosechera” era un café tradicional que había sido elegido por la gente de pensamiento conservador. el primer café era “La Cosechera” (7 y 45). Su personalidad estaba dada por la clientela habitual -en algu- nos casos. junto a la “Librería Oitavén”. Al 73 . se vestían los jóvenes elegantes de La Plata. “Vicent” (48 entre 7 y 8). de rasgos distintivos. El edificio que lo contenía fue el primer rascacielos platense. la farmacia “Zo- rich” estaba en 7 y 55. Su clientela estaba compuesta en gene- ral por la gente del centro. o en el “Jockey Club”. a las que se sumaron dos lecherías históricas. Y son sólo algunos de los comercios más conocidos de ese tiempo. En cambio la de “Pedrito” era pequeña y más oscura. que debía su nombre a la empresa de seguros aledaña. en 6 y 49 (en la misma manzana del “Jockey Club”). era muy luminosa por sus grandes vidrieras y su concurrencia habitual estaba compuesta por los estudiantes de Humanidades.. En estos locales. contaba con una larga barra en forma de U con banquetas altas y fijas para sentarse y consumir.

al que se sumaban Víctor Manso. dando sus primeros pasos. como Ionesco. socios en las mismas agrupaciones estudianti- les. de Arthur Miller. estaba el “Teutonia”. los mismos que a las 5 de la tarde habían tomado el té con masas en “La Perla” o simplemen- te habían permanecido parados en la esquina. “trenzas” y “roscas” entre los diferentes grupos. que después fue remodela- do. un grupo de berissenses encabezados por Lito Cruz y Federico Luppi. pegado al “Cine Mayo”. se 74 . famoso por sus precios económicos y sus sándwiches de mortadela que se acompañaban con gaseosas hoy inexistentes. Era el escenario de acuerdos. Y no puedo dejar de mencionar su inolvidable puesta de “Las brujas de Salem”. casi sin mesas. sobre 44 entre plaza Italia y 6. cervecería típica alemana con mucha madera a la vista. el “Bristol”. “La Cosechera” mutaba y se poblaba de parroquianos vestidos de informalidad. allí se prologaban o epilogaban las reuniones nocturnas de la Federación Universitaria de La Plata (FULP). eran muchos los que se mostra- ban en la puerta de “La Perla” pero. Walter Zuleta. reserva- dos y hasta un palco para orquesta. hasta el realismo comprometido estadounidense. a la hora de consumir. con una actitud más política y comprometida al esti- lo del movimiento independiente porteño. En ese reducto de 44 actuaba en ese tiempo. cuyos clientes habitua- les eran los estudiantes universitarios y algunos sectores radica- les y anarquistas. En 48 entre 7 y 8. En 7 y 47 había otro bar. A media cuadra del “Bristol” pero sobre 47. para ser vistos y mirar a las chicas del centro. un reducto vanguardístico comandado por Lisandro Selva que hizo conocer a los platenses desde el teatro de avanzada europeo. estaba el “Teatro Nuevo”. estaba el viejo bar “Astro”. Además. Al “Teutonia” concurrían los jóvenes de la sociedad platense. En su sótano funcionaba el teatro independiente “La Lechuza” (hoy en 58 entre 10 y 11). A la vuelta. como la Sidral que constituían el sueño de los chicos que concurrían a las funciones matutinas de series y dibujos de los domingos en el “Astro”. o de los adolescentes que iban religiosamente a los continuados de los martes en el Mayo. Mariano García Iz- quierdo (además recordado poeta) y Martín Adjemián. EL BLUES DE LA CALLE 51 atardecer y a la noche. “El Astro” original era pequeño.

con una barra central. En 7 y 49 se instalaba el reinado de “La París”. sobre 49 y hacia 8. se abrió el primer bar americano de La Plata. Además. con asisten- cia de adolescentes de los barrios que empezaban a acercarse al centro. Gustavo García Saraví. que ya se había reducido al local de la esquina. el “Costa Bra- va”. pero sobre 49. una de las tantas simulaciones típicas de la clase media platense. Lalo Painceira pasaban al “Astro”. “Pizzería Sorrento” (7. distribuido en un salón amplio que no contaba. estaba la otra heladería histórica platense: “Pérsico”. El segundo y deslumbrante bar americano se abrió en 8 y 47. creo que se llamaba “Malvinas”. el local de “La Venecia- na”. era sede del teatro independiente “Los Duendes”. estaba el edificio de “La Protectora”. y tenían su mesa poetas de la generación del ‘40. Horacio Nuñez West y los Ponce de León. sobre 7. estudiantes y pro- fesores universitarios. se levantaba el majestuoso edificio del Jockey Club en cuyos salones se mezclaron a través de la historia figuras progresistas como Alejandro Korn o los Sánchez Viamonte. empleados públicos. pero hacia 8. con la pequeña burguesía conservadora y ra- dical. La tenía instalada en la pared lateral lindante con su cocina. Junto a ella se instaló una fábrica de sándwiches de miga que vendía a precios económicos sus formidables planchas y rollos. con los alumnos de la 75 . pero entre 8 y 9. y enfrente. como hoy. pegado a la tradicional basílica de “San Ponciano”. bancarios. También iban a La París las familias platenses. estaba el bar americano “Víctor”. “El Cabildo”. Al lado. 56 y 57) y en 7 y 59. A “La París” concurrían profesionales. tradicional confitería que convocaba a un grupo heterogéneo pero de cierto nivel social o cultural. En la esquina de 9. A media cuadra de “La París”. El resto de los cafés y pizzerías se enhebraban a lo largo de calle 7 hacia 60: “El Parlamento” (7 y 51). “El Cabildo” (7 y 54). Siempre sobre 49. junto al cine “Rocha”. había un restaurante cuyo nombre no recuerdo. Cada uno con sus clientes habituales. En diagonal 80 y 48. pequeño pero similar a los que maravillaban en Mar del Plata y con las mismas ofertas. con sus baños turcos y restaurante. En la vereda de enfrente. como Roberto Themis Speroni. heladería histórica de la ciudad.

artistas. El “Parlamento” era el sitio de reunión de platenses de la entonces generación intermedia. al que concurrían universitarios y noctám- bulos. a la coyuntura histórica que se vivía. Allí se mezclaban todos: familias. EL BLUES DE LA CALLE 51 “Escuela de Teatro” y algunos de sus profesores notables. Ubicado frente a la Legisla- tura. con reservados para comer sus famosas milanesas cortadas con papas fritas acompañadas por cerveza o vino. que permanecía abierto toda la noche y contaba con billares y mesas de ajedrez o dados. Sorrento era el lugar elegido para comer pizza después del cine. con una clientela similar a ‘Sorrento’ pero entre los jóvenes predominaban quienes habían comenzado a adherir a los sectores progresistas del peronismo. estudiantes. Fue un aporte fundamental en la formación nuestra y de 76 . que permanecía abierto hasta la madrugada porque recibía a quienes habían ido a la función noche o tras- noche del cine o el teatro o. algunos intelectuales e integrantes de coros. que comenzó a im- ponerse a mediados y finales de los ‘60. otro de los que hoy mantienen el aspecto de antaño. simplemente. que guarda intacta su identidad. como Oscar Fessler y Francisco Javier. intelectuales. Otros lugares emblemáticos de aquella ciudad de fines de los cin- cuenta y comienzos de los sesenta fueron el “Rivadavia”. era el reducto de los alumnos de Bellas Artes que allí estiraban con un café o una copa de vino o ginebra el trabajo de los talleres y el debate de las clases. a los trasnochadores. Las mesas eran compartidas por estudiantes y profesores. incluida las de su clientela. traba- jadores. “El Parlamento”’ es el único de calle 7 que aún hoy mantiene las características de entonces. el teatro y los ensayos de coros o de orquestas. para hablar de política. en cambio. en 54 y 5. la pizzería “Bacci”. sostuvo esa identidad aun cuando los golpes militares de- jaron sin funcionamiento por largos años al Poder Legislativo. que se mezclaban con tangueros melancólicamente fieles a la historia del lugar. La cervecería “Modelo”. “Costa Brava. congregaba a grupos heterogéneos con fuerte presencia estudian- til universitaria. profesionales. en diagonal 79 entre 1 y 2. Había otros sitios de reunión emblemáticos para la época. en 50 entre 7 y 8. el cine fue una de las ventanas más po- tentes para asomarse al mundo. A su lado. “La Aguada”. En aquellos años.

se exhibían sus tres películas y cuando Carlitos finalizaba una canción. “Mayo” y “Rocha”. universitarios e intelectuales en los cafés que los congregaban. Tendría que retomar la primera perso- na. sino secciones. Como ya mencioné. como sucede hoy. tuve la suerte de verlo como primera película en el viejo Astro y me deslumbró). Pero el cine que provocaba y abría las mentes se estrenaba en las salas del centro: principalmente en el “Astro”. “La noche” (1960). sobre la calle 7 o sobre 48. La Plata contaba con varias salas ubicadas casi todas en el centro. No había. y en pocas oportunidades en el “San Martín”. ese magnífico fresco que trazó Fellini de la Italia de los cincuen- ta. nos sentíamos expresados por esos parientes tan lejanos. Lo máximo era agregar una película a horario más temprano que a la tarde y los fines de semana. además de otras pocas salas periféricas. que se discutían entre artistas. y el “Güemes” y el “América” sobre 51 entre 5 y 6. 49 y también sobre 8. un horario continuado de exhibición. como las juveniles y bullangueras del “Belgrano” (diagonal 80 y 49) y el “Roca” (1 entre 43 y 44. “América” y “Güemes”. La concurrencia era masiva y no para las superproducciones comerciales. “Hiroshima mon amour”. el nuevo cine convocaba a gran cantidad de público y se hacían colas para ver “La dolce vita” (1959). porque se sentían expresados por esos parientes tan lejanos. frente a la Estación). desaparecidos a fines de los ‘50. la gente aplaudía como si hubiera cantado en vivo. Un clásico: para los aniversarios de Gardel. “Belgrano”. el trasnoche. de Resnais y Duras (1959) o “Recordando con ira” (1958) de Ri- chardson y Osborne. En 77 . como hoy. “Los cuatrocientos golpes” (1958) de Truffaut. tres. “El Select” no era sala de estrenos pero sí de ciclos de Cineclub después de que éste abandonara el coqueto cine “París” y luego el “Astro”. sino para las películas de mayor valor y contenido artístico y hasta ideo- lógico. Lalo Painceira los jóvenes en general. como “‘Roca”. Por- que en todos los cines se exhibían dos películas por función y en algunos. que era enorme. “Ocho”. “París”. Había otras más alejadas. del todavía paveseano Antonioni (a “La aventura” su filme anterior. Ese es el cine que formó a nuestra generación junto a lecturas.

En ese paisaje urbano debe ubicarse al bar “Capitol”. 8 y 9). En este recorrido tengo que hacer una mención especial. un homenaje. Leonardo Favio. Rodolfo Kuhn. nues- tro albergue de cada noche desde el 7 de octubre de 1960 hasta fines de 1962. Las principales salas esta- ban en sitios cercanos al centro. en realidad. que dirigía Gené (en Bellas Artes). Como indiqué anteriormente. Esta era la gran escenografía en la que nos movíamos los jó- venes. frente a la plaza San Martín. En sus mesas comenzó a trabajar Operación masacre. frente a un vaso de cerveza. No puede obviarse el “Club de Ajedrez” de 6 y 54 que albergó nada menos que a Rodolfo Walsh cuan- do estuvo radicado en La Plata. con inquietudes a flor de piel y mentes abiertas. por la irrupción de aquella generación constituida por directores como Lautaro Murúa (que vivió en La Plata). heredado del mítico grupo que integraron en los ‘40 entre otros. Por último. Clase 1927. un hom- bre me dice: -Hay un fusilado que vive-…”. el teatro independiente fue otra actividad convocante de los jóvenes. publicado pri- mero como notas periodísticas en el diario “Mayoría” de julio de 1957. EL BLUES DE LA CALLE 51 la producción nacional cinematográfica la identificación pasaba por el cine de Leopoldo Torre Nilsson y luego. el CLIMN. LE: 4.759. donde todavía figura en la Sección Primera: “Walsh. algunos casi adolescentes. David Kohn (que en sus últimos años se radicó en City Bell). como lo recuerda Walsh en su libro: “Seis meses más tarde. el elenco oficial bonae- rense. Sirva como testigo de la vinculación de Walsh con La Plata. Se constituyó en uno de los centros de la movida 78 . a fines de los cincuenta. del Centro Max Nordau (58 entre 10 y 11). el de la Universidad. un temprano desprendimiento de “La Lechuza” (49. Clarita Maiztegui y Atilio Gamerro y que en su versión de esa época dirigían María Mombrú y Enrique Escope. Esa historia empezó allí. el Padrón Electoral. José Martínez Suárez y desde ya. el “Teatro Universitario”. una noche asfixiante de verano.330. “La Lechuza” (7 y 45) y “Teatro Nuevo” (6 y 44). Rodolfo. calle 54 Nº 418”. la “Comedia de la Provincia”. que tenía sede en calle 47 entre 7 y 8. “Los Duendes”.

79 . continuando hacia 7. frecuentemente concurrimos a la “Sorrento”. fies- tas en nuestros talleres y. para acom- pañar a la gente de teatro. la vanguardia que protagonizamos desde el Grupo Sí. matri- monios. Fue tam- bién nuestro ámbito de formación y hasta de noviazgos. desde ya. En las noches de verano. era un formador de lectores. Después del cine. movida que se extendió a los pocos meses hacia 7 con la apertura de un bar al lado (el “Adriático”. No fue exclusivo. intercambiamos información. el troley o un micro. nunca un taxi o un mateo. le aportaban un clima particular. Las librerías también fueron punto de reunión y encuentros y no sólo un sitio en donde comprábamos los libros de aquellos autores que nos iluminaron entonces y nos dieron las opciones para elegir un camino y una dirección de marcha. programamos exposiciones. Lalo Painceira platense a partir de 1961. ni marcábamos tarjeta. algunos aún vigentes. las mesas de la vereda borraban toda frontera entre bar y bar y hasta se llegaban a confundir con las del “Parlamento”. sobre todo. pegado. a través de nosotros. que era el sitio de mis encuentros de aquellos años con Ricardo Piglia. Algunos vistiendo de una manera menos convencional que otros. por ejemplo. la cervecería “Tirol Chopp”. fue allí que abrimos nues- tras mentes al conocer a jóvenes que transitaban distintas líneas de pensamiento y cursaban diferentes carreras o se dedicaban a otras disciplinas. Sa- bía qué quería cada uno. A veces nos trasladábamos a otros cafés. Fuimos el 7 de octubre de 1960 y nos sentimos cómodos y ade- más nos gustó porque estaba abierto toda la noche y los músicos de jazz. la mayoría conocidos y amigos nuestros. Allí debatimos hasta el hartazgo. Guiaba al cliente. o al “Costa Brava” con los de Bellas Artes. Benvenuto. también comíamos en ‘La Aguada’ y en la cervecería “Modelo”. con un entrepiso con mesas) y. tomando el tranvía. En esa ciudad y en esos lugares se nos tiene que visualizar. Muy pocas veces fuimos al “Rivadavia”. como “El Cabildo”. pero todos caminando por esas calles. ¿Por qué elegimos el “Capitol”? No hay una razón concreta. En ese bar se visibilizó. o a “Don Julio” con los de Humanidades y también a “La París”.

Nelson y Gancedo de regreso a nuestras casas. bajábamos hacia 7 y caminábamos una cuadra y algo más. Larralde. y en tren. donde estaba nuestro taller colectivo y sede principal del Grupo Sí junto al “Capitol”. marchá- bamos con Stafforini. Stafforini hasta la plaza de 13 y 60. solíamos viajar en tren. estaba la quinta de Pacheco y allí nuestro taller. mi casa. y Nelson. Soubielle y a veces Ambrossini. a lo sucedido. EL BLUES DE LA CALLE 51 A la quinta de Pacheco. Gan- cedo a su domicilio en 55 entre 13 y 14. Trotta. Paternosto y otros amigos. Stafforini. también caminando. También venía con nosotros Ramírez que se quedaba en 10 y 51. Yo tomaba hacia 49 entre 13 y 14. separadas por terrenos llenos de pajonales. porque 80 . como habíamos llegado. donde se reencontraba con su parra y sus gatos. La casa carecía de electricidad. Saludábamos en la puerta de su casa al Sargento Benítez. En la esquina de 510. Sirabo. imágenes que lo acompañaron toda la vida. Desde 1 y 44 caminábamos pausadamente con Nelson y Pacheco por diago- nal 80 hasta el “Capitol”. como testimonian sus pinturas. Pero no importa. ya había llegado junto a Poroto Sitro al bar en don- de estaban los otros: Elena. seguía hasta su casa familiar de 20 entre 60 y 61. Con el resto nos despedíamos en la plaza Moreno. donde vivía y pintaba. que además de vecino hacía la gauchada de cuidar la quinta. Gancedo. Llegado el momento de irse a dormir. dueño de la envidiada Siam Lambretta. por lo cual al anochecer hacíamos el camino in- verso. Ramírez. Puente. riéndonos de las ocurrencias de Nelson o recordando las de Poroto. aunque se miren a través de esa bruma que los hace más tenues. por esa misma mano. Llegábamos a la estación Ringuelet. solo. Allí nos quedábamos hasta la madrugada. Enfrente había baldíos llenos de cardos que nos permitían ver a lo lejos el terraplén de las vías del ferrocarril. Soy conciente de que con el tiempo muchos recuerdos se pue- den haber transformado en reconstrucciones sustentadas en rela- tos reiterados que terminan suplantando al hecho verídico. nos volvíamos. Siempre se parecen al original. y ellos hacia las propias. Sobre la mano derecha había dos casitas modestas pero con jardín al frente.

Algunas teñidas de humor negro en donde merodeaban bromas a familiares mayores y los tours por velorios de la zona para tomar anís y apropiarse de la ceremonia al mejor estilo de los cronopios o del Adán Buenosayres. Alejandro y Poroto pertenecían a una barra esquinera nume- rosa y diversa en la que había personajes que ganaron protago- nismo a fuerza de travesuras. Algunos recuerdos o cuentos nos causan mucha gracia y pe- dimos siempre que se repitan. que no tiene límites cuando se aprende a vo- lar y se es pequeño o adolescente? Alejandro es hoy miembro de la “Academia Nacional de Bellas Artes”. amigos desde la infancia y oriundos del mismo barrio. No importa las veces que escuchemos el relato. nos reímos igual de aquellas aventuras de los chiquilines de El Dique. los del grupo. pe- gados a la 122. Los dos crecieron en ese barrio de gente trabajadora. A través de los años los integrantes del Grupo Sí nos seguimos reencontrando periódicamente. El Dique. también nacieron sus necesidades artísticas. Lalo Painceira convengamos que la memoria suele convertir al recuerdo en una pastoral limpia e impoluta. quizás encuentros ca- suales. del puerto y de los frigoríficos. adquirió una dimensión internacional y ya desde el tiempo del Grupo Sí fue un buscador intelectual del necesario sustento teórico para emprender su pro- 81 . Las estrellas son Puente y Sitro.. Hoy con sólo cruzar la calle se cambia de ciudad. en una réplica de lo contado años anteriores. libros escolares o hasta la temperatura de la propia sangre o de la imaginación. Entonces compartimos una comida. en ge- neral de YPF. sobre todo cuando regresa por unos días al país alguno de los que viven en Europa. Nosotros. que son cin- co. ¿Cómo se despertó en ambos esa sed creativa? ¿Qué misterio la motivó. Recuerdos que a fuerza de repetirlos se han convertido en cuento. para imitar gestos y complementarse entre am- bos. que los interpretan y hasta se ponen de pie en el restaurante en donde estemos. esa frontera administrativa que separa La Plata con Ensenada. Junto a esa barra empezaron a ir a los bailes de los clubes de la zona y allí. solos para permitir que los recuerdos se reiteren como sucede en las reuniones anuales de ex compañeros de colegio.. en ese paisaje suburbano de casas de chapa como en el Dock.

romántico aunque paradójicamente haya anclado en un Minimalismo geométrico. como me sucedió a mí. EL BLUES DE LA CALLE 51 pio vuelo. Su mente abarcadora y abierta. 82 . Stafforini era y es un pintor de raza que nunca pensó ser otra cosa. extremas. Expansivo y vital. siempre con posturas radicales. que ofició como pri- mer maestro en pintura y lo introdujo tempranamente al Infor- malismo. que desde chico fue muy buen dibujante y hasta diría que ilustrador. nombre sugerente. Horacio Elena era hijo de un reconocido médico marplatense y esa fue la carrera de sus hermanos. Dalmiro Sirabo. pintor y escultor. lo que habla de una pintura de predominio mental. Gancedo siempre tuvo una inteligencia brillante. y sobre todo Van Gogh. al que amó profundamente. En la ac- tualidad es antropólogo y realiza aportes fundamentales a esa disciplina que se exhiben en una vitrina del Museo de Ciencias Naturales de La Plata. que luego de incursiones teatrales abrazó la pintura. su hermano mayor. Larralde. cuando cursaba el se- cundario. un auténtico dandy. en un sector de City Bell en ese en- tonces casi virgen. optó por Arquitectura como lo más cercano a su vocación real. y luego. Ellos mismos contarán más adelante cómo se dio ese milagro. Trotta llegó de la mano de la arquitectura y Paternosto por su amistad con Mieri. ese místico que nos convocaba a la calle Nirvana. se dedicó a la ilustración de libros para niños. También él. además de antropólogo. Poroto Sitro. por lecturas y por las clases de Cartier. hoy diseña joyas en Suecia. silencioso pero atento siempre a todo lo que lo rodea- ba. es más pasional. ya pintor y en España. A Nelson lo introdujeron César. poeta. que era la pintura. lo hizo. empezó a pintar solitariamente un prolijo Informalismo con fuerte base geométrica y ordenada. en su San Luis natal. casi a lo Malevich. Soubielle y Ambrossini. llega- ron por amistades (se destaca la de César López Osornio. como buen libertario. no asombró cuando eligió el Expresio- nismo abstracto. Pero no la de Horacio. en 1960 becado en Japón y por esa causa no integró fundacional- mente el Grupo Sí). conoció a Carlos Sánchez Vacca. Ramírez.

83 . Y a esa historia pueden contarla los obreros que protagonizaron las grandes luchas en Berisso y Ensenada y los estudiantes de entonces que lentamente. levantisco y a veces revolucionario de la ciudad. empezaban a buscar los caminos del hombre nuevo. Lo que estaba a la vista. La Plata. de la burocracia administrativa y de las calles numeradas. Su piel. Fueron las luchas las que expresaron en toda su historia el contenido profundo. Porque además de la visión oficial y ge- neralmente pacata. ciudad inventada como prenda de paz. Porque la otra. En La Plata se cumplió y se cumple la remanida cita de Eluard: “hay otro mundo y está en éste”. Paradójicamente. Retomo el relato en 1960 para decir que aquella ciudad que nosotros sentíamos pueblerina siempre convivió con focos de resistencia y de rebeldía. fue siempre la cáscara de La Plata. que es la que constru- ye la memoria colectiva de los pueblos. como me lo transmitieron a mí mientras compartíamos un almuerzo. Lalo Painceira Algunos de ellos contarán su acercamiento a la pintura. con tropezones y errores. hay una historia real. siempre acunó rebeldías. la ciudad pacífica y provinciana. Mundo que en esta ciudad se ocultaba detrás del cuadrado perfecto.

nacidos desde la angustia de la posguerra. política y socialmente. también me interesaron los textos de D. Porque era extenso y quizás demasiado abierto como para ser debidamente rumiado. fundamentalmente desde el cine de autor. En el caso personal. caballo cuatralbo/ jinete del pueblo/ que la tierra es tuya. En mi caso. de escritores y cineastas franceses e italia- nos. La ciudad arisca A fines de los años cincuenta. los jóvenes que buscábamos tu- tearnos con nuestro tiempo histórico. que empezó a poblarse de palabras no habituales hasta ese momento. Eran tiempos de fragua (¿hablando de fragua. Y de todo. pieza fundamental en el armado de nuestra relación con el mundo y nuestro tiempo. EL BLUES DE LA CALLE 51 III. teatro. empezaban a templarse y a ganar temperatura. Poesía. 84 . Leíamos desordenadamente. pensadores y creadores enriqueció nuestro lenguaje. en una especie de internacionalismo espontáneo producto de las inquietudes particulares. además del Sartre literato y dramatur- go. y de muchos del Grupo. ejemplo de militante?) porque los ’50. Porque todos los acontecimientos comenzaron a sucederse en el mundo de ma- nera vertiginosa. revistas. resulta paradojal. esa relación con los grandes autores. diarios y publicaciones partidarias si queríamos ampliar la mirada so- bre la coyuntura. narrati- va beat. cómo no re- cordar al herrero Maciste de Crónica de los pobres amantes. /¡A galopar!/¡A galopar!/ hasta enterrarlos en el mar”. manejamos un abanico ideológico que mirado desde el hoy. El relato histórico del mundo dejó de marchar al paso o al trote ligero y comenzó a galopar ligero hasta desem- bocar en los ‘60 y así lo cantó Paco Ibáñez con los versos de Al- berti: “Galopa. por ejemplo. como si su voz aguardentosa llamara al combate. de su estupendo Baudelaire y de su conferencia sobre existen- cialismo y humanismo. En cuanto a los ensayos. “iracunda” y la perteneciente a ese grupo comprometido. de Pratolini. e impactaron de lleno en nuestras mentes abier- tas y vírgenes de jóvenes pintores que empezábamos a transitar nuestro propio camino. El arte también nos aportó una mirada crítica del hombre y de la realidad.T. teníamos que apelar a los medios con los que contábamos entonces: libros.

por ejemplo. Fidel y el Che. Y también los textos de la revista “Cristianismo y Revolución” y de aquellos que abrieron las ventanas para que ingresaran los tiempos nuevos. Read. Paralelamente leíamos a Cirlot. Se trata de otra historia personal que se desarrolló en un diálogo más directo con la historia colectiva. que el cuadro mío que adquirió el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires se llamara “Homenaje a Han Shan”. Trotsky y luego Mao. porque eran quienes daban fundamento a nuestra pintura. Reconozco lo descarado de nuestra búsqueda formativa en ese tiempo que no debe generalizarse a toda la juventud de en- tonces ni a todo el Grupo Sí. Volvamos al tiempo de este relato. aun- que fue a partir de mediados de los ’60. También leí a maestros cristianos contemplativos como Merton. Pero eso será más adelante. los vietnamitas. de esa puerta abierta al peronismo y al socialismo popular y nacional que significaron Juan José Hernández Arregui. sobre todo al de Jaspers y Marcel. recordando a ese poeta chino de finales de la dinastía Tang (618-907) a quien llamaron el “Sabio de la Montaña Fría” y que. Ragón. Finalizan los ‘50 y comienzan los sesenta. y los beatniks americanos no fueron ajenos a esta seducción. cuando mi sed lectora y mi necesidad de compromiso personal fueron saciadas por otros libros. Rodolfo Puigrós. sin olvidarme. Frantz Fanon. porque otros tenían diferentes in- 85 . Garaudy (y su diá- logo con los cristianos). como lo quiso Juan XXIII. En mi caso debo confesar que esta paradojal biblioteca duró nada más que hasta comienzos de 1962. que profundizaron cier- ta veta mística que no sentí lejana al existencialismo. fue monje y uno de los exponentes religiosos del budismo Chan del que derivaría luego “el Zen”. Engels. Tapié. a una Iglesia dormida y anquilosada en su tradición medieval y por eso convocó al Concilio. aunque en lo personal Dios no tuviera todavía para mí un vínculo ligado a la religión aunque sí a la religiosidad. atracción que hizo. Paulatinamente desde entonces comencé a leer individualmente o en grupos a Marx. Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Duhalde (“el bueno”. John Wi- lliam Cooke. como solemos acotar hoy los compañeros). Gramsci. Lenin. Jorge Abelardo Ramos. Arturo Jauretche. Lalo Painceira Suzuki sobre el “budismo Zen”. Max Bense. además de poeta y sabio.

EL BLUES DE LA CALLE 51

quietudes, modelos o seguían caminos diferentes. Me refiero sólo
a los que necesitaron mirar al mundo para descubrirse a sí mis-
mos y hallar un lugar que los cobijara y una esperanza colectiva
que les marcara el rumbo.
Esta aleación que puede parecer confusa, de pensamientos
diferentes absorbidos desordenadamente, tiene no obstante su
explicación. Mis inquietudes para elegir el lugar desde donde
mejor podía mirar el mundo y participar de él, nacieron, como
mencioné, tempranamente y con un Sartre que me enfrentó a la
nada y a mi soledad interior, ésa que aún tanto me cuesta do-
mar pese a que convivo con ella desde entonces. Por ese Sartre
llegué al Informalismo matérico, porque para mí era el arte de
la angustia, la experimentación de la nada. Como informalista
empecé a recorrer los andariveles que tendían sus teóricos. Y
allí apareció “el Zen”, el deslumbramiento por la belleza de los
haiku y aquella soledad existencial se convirtió en recogimiento
y silencio. Un arte para expresar el propio desierto. Dejé el Ex-
presionismo abstracto con el que había empezado a expresarme
(y al que retornaría seguramente si regresara a la pintura) y me
sumergí en el mundo de las texturas que me permitían fundirme
con mi hacer, o mejor dicho, desaparecer en ese hacer que se
transformaba en ser, como si esa materia se fuera formando na-
turalmente, tomando color de manera independiente. Después
llegó a mis manos el “Manifiesto de los jóvenes iracundos ingle-
ses”, que no tenían la inocencia ni los habitaban los fantasmas
de sus pares norteamericanos, sino que poseían una sólida base
teórica y marxista que los anclaba en la realidad. No eran gol-
peados: eran ellos los que pegaban. Y muy fuerte. Basta compro-
barlo con su cine de ese tiempo, con su teatro, sus narraciones
y sus pintores. Pero que quede claro: siempre me sentí, y hasta
ahora me siento, un hijo de Sartre, aunque balbuceante y básico.
Esa paternidad sartreana tuvo adherido el concepto compro-
metido de la libertad, más allá de la seducción que siempre des-
pertó en todos nosotros esa especie de virginidad que revestía a
Camus, el eterno extranjero de su tiempo.
Parte de nuestra generación y de nuestro grupo fue permea-
ble a todas esas influencias que nos ayudaron a cortar el cordón

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Lalo Painceira

umbilical que nos ataba a la historia familiar y a la colectiva
como platenses, quizás porque todavía desconocíamos los otros
mundos que habitaban la ciudad, esos que contaban con viejos
pergaminos de revueltas y luchas. Y es bueno recordar a esos
mojones.
Berisso, perteneciente en aquel tiempo al partido de La Pla-
ta, fue una de las cunas del 17 de octubre de 1945 y además,
escenario de históricas luchas obreras comandadas por socialis-
tas, comunistas, anarquistas y luego por peronistas. Punta Lara
(perteneciente a Ensenada, convertida en ciudad autónoma de
La Plata junto con Berisso), además de ser sede de coquetas
instalaciones deportivas como las del “Jockey Club” de La Plata
y del “Club de Regatas”, albergó en sus recreos populares a los
obreros y a los estudiantes de izquierda que realizaban sus pic-
nics y encuentros masivos desde las primeras décadas del siglo
pasado. José María Lunazzi, maestro libertario platense, me re-
lató hace un tiempo que a fines de los ‘20 mantuvo un encuentro
en un pic nic anarquista de Punta Lara, con un joven de gorra,
aspecto hosco y pocas palabras pero de gran formación que se
llamaba Severino Di Giovanni. En 1931, a los 30 años, ese joven
sería fusilado por la dictadura de la década infame.
El Gran La Plata amamantó y dio vida a la Resistencia del
peronismo que se negó a morir por decreto militar en 1955. En
esta ciudad nació John William Cooke que, junto con Evita,
encarnó la expresión del peronismo revolucionario, y fue en
la parroquia de “San Francisco” -calle 12 entre 67 y 68- en
donde se casó Evita con Perón. También en Gonnet, en el sector
Norte platense, Evita fundó la “República de los Niños”. El
16 de junio de 1956, el “Regimiento 7 de Infantería”, ubicado
en 51 y 19 (hoy Plaza “Islas Malvinas”), se constituyó en una
de las bases de la revolución encabezada por el general Valle
que pretendió reinstalar la democracia avasallada. No pocos
platenses mayores y pertenecientes a las capas medias suelen
olvidar o no mencionar el salvaje asedio y bombardeo a esa
sede militar y los fusilamientos posteriores, el verdadero inicio
de la violencia política en la Argentina de la segunda mitad del
siglo XX.

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EL BLUES DE LA CALLE 51

Sí, La Plata siempre tuvo una cara arisca, y no siempre desde
el pensamiento nacional y popular encarnado por el movimiento
peronista.
La rebeldía estudiantil enfrentó muchas veces al peronismo,
sobre todo desde su Universidad, eje principal del perfil más
prestigioso de la ciudad pensada por la Generación del ‘80. Los
estudiantes fueron (y son) uno de los rostros más combativos de
La Plata, y no precisamente de las últimas décadas. La historia
se remonta mucho más atrás, a 1918, cuando en sus Facultades
y colegios se luchó junto a los estudiantes cordobeses para de-
fender las banderas revolucionarias y latinoamericanistas de la
Reforma Universitaria. La Plata aportó a ese movimiento, en-
tre otras figuras, a Gabriel Del Mazo, a los hermanos Sánchez
Viamonte, a Juan Manuel Villarreal, a Ataúlfo Pérez Aznar, a
José María Lunazzi, sin olvidarme de Alejandro Korn, el gran
maestro libertario de toda esa generación. Años después, en la
Universidad y en sus colegios secundarios, se resistió a la década
infame de los años treinta, como bien lo recordaba Ernesto Sába-
to, alumno en esos años de ambos claustros. Posteriormente, en
1943, sus estudiantes y profesores fueron reprimidos duramente
cuando defendieron la autonomía universitaria avasallada. En
1958 ganaron la calle nuevamente para luchar por la Universi-
dad fundacional, siempre pensada como pública, laica, gratuita
y de ingreso irrestricto. Hubo actos y movilizaciones que casi
siempre finalizaban con verdaderas batallas callejeras entre los
estudiantes y “los cosacos” (Policía montada), que a veces se
extendían a pedradas y golpes de puño contra los partidarios
de la enseñanza libre, apañada desde los púlpitos y las grandes
empresas.
Estas batallas fueron uno de los telones de fondo de nuestros
primeros pasos expresivos dentro del informalismo dos años an-
tes de fundarse el Grupo Sí, cuando empezábamos, de manera
individual y tímida, a sumarnos a una vanguardia geográfica-
mente lejana que asumíamos vitalmente cercana.
Fue y es la última aparición de la poderosa corriente Expre-
sionista, terminó de dinamitar las puertas del arte tradicional en
todo el mundo, sumándose a la Geometría, su contratara, como

88

Lalo Painceira

última expresión vanguardista en la pintura. Las primeras obras
de este arte nuevo comenzaron a conocerse en las grandes ciuda-
des europeas y norteamericanas en la posguerra y a comienzos
de los ‘50. Como mencioné antes, el Informalismo y el Expre-
sionismo abstracto se sumaron al cine, la literatura, el teatro, la
danza, la música de conservatorio y la popular. También había
adelantado que los cambios fueron más abarcadores y llegaron
al mundo de las ideas, a la praxis política y religiosa y también a
las costumbres sociales, para redefinir los roles de la mujer y de
la juventud. Sobre eso también se hablará más tarde, pero esos
caminos abiertos desde fines de los ‘50 constituyeron hasta el
momento la última gran representación del Modernismo, van-
guardia que abarcó todos los territorios humanos. Vanguardia
que por realista terminó pidiendo lo imposible, como escribieron
los estudiantes franceses en mayo del ‘68 en uno de los graffitis
más descriptivos de aquel sueño colectivo, recordando la convo-
catoria que había lanzado antes el “Che” Guevara.
El siempre necesario Nicolás Casullo, que nos dejó demasia-
do pronto, se interesó sobre la relación de vanguardia con el
aún inconcluso modernismo. En uno de sus trabajos, citando al
teórico marxista Perry Anderson, explicó que las vanguardias

se coagulan como istmos que procuran adecuar el
mundo de valores, conductas, visión de vida, prácti-
cas del mundo vital, a la altura de la propia moder-
nización que viene sufriendo la historia en su con-
junto (…). La vanguardia estética se plantea dentro
de su campo el rechazo a las tradiciones estéticas
y, a la vez y concomitantemente, la denuncia a las
morales, a las costumbres y a los valores sociales
establecidos y anacronizados por los nuevos vien-
tos de la historia. Plantea que no hay gusto artís-
tico universal para siempre, sino que cada época,
cada tiempo tiene sus gustos, sus modos, sus for-
mas de expresarse (…). A cada tiempo su arte y al
arte, su libertad”. Casullo prosigue afirmando, en

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EL BLUES DE LA CALLE 51

coincidencia con Kandinsky, que “no hay belleza
permanente. Es fugaz, circunstancial, perseguida
inútilmente, en todo caso. Está marcada por valo-
res históricos dominantes y las modas sociales (…).
La vanguardia está viviendo el nuevo mundo de la
metrópolis, de las masas, mundo fragmentado en
el cual nosotros estamos absolutamente habituados
a vivir, este mundo real resquebrajado, de la des-
agregación permanente de lo real. La vanguardia
trata de expresar eso” En: Casullo, Nicolás; Fors-
ter, Ricardo y Kaufman, Alejandro. Itinerarios de la
modernidad. Bs. As., UBA, 2ª edición, 1997).

Casullo afirma que el Modernismo otorga un sentido a la his-
toria. Sin ese objetivo no puede hablarse de vanguardia. Dotar
de un sentido es tender la vida a la utopía para transformarla
en realidad. Torcer el brazo opositor en la pulseada dialéctica,
en un presente que siempre se convierte en pasado. No puede
haber vanguardia sin resistencia a vencer. No puede haber van-
guardia sin ideología ni proyecto histórico colectivo. Y es posible
que muchas de las afirmaciones mías parezcan perogrulladas o
simplezas esquemáticas. Como advertí en el comienzo, no soy
un teórico. Sólo un narrador de una crónica sustentada en la
memoria personal.
Los conceptos de Casullo obran a manera de Prólogo para
comprender mejor a ese Expresionismo de vanguardia al que
voy a referirme en esta crónica.
Intercalo ahora algunos conceptos extraídos de un reportaje
publicado en Página/ 12 al pensador francés Alain Badiou (6 de
noviembre de 2010), lúcido testigo de la porfiada persistencia del
Modernismo pese a que algunos iluminados del “pensamiento
único” habían “decretado su muerte”. El “Primer Manifiesto”
(se refiere a su primer libro, “Manifiesto por la Filosofía”, 1989)
recoge las últimas esperanzas del mundo de antes. Pero en los
últimos veinte años hubo cosas esenciales que cambiaron; entre
ellas, la hegemonía del capitalismo liberal competitivo y violento.

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Lalo Painceira

Intervino también otra cosa: una suerte de clara complicidad con
ese sistema por parte de los intelectuales, incluidos los franceses.
Ha sido una forma de decir de la que no se puede hacer ni espe-
rar otra cosa, que el mundo natural es así. Esto se aceleró con
la desaparición de la Unión Soviética y de los Estados socialis-
tas. En mi opinión éstos ya se habían muerto hacía mucho. Su
experiencia ya no tenía más fuerza, ya no proponía nada nuevo
a la humanidad. Lo cierto es que la desaparición completa de
todo eso fue vivida por el capitalismo como una victoria que le
abría el espacio del mundo entero para desplegarse. Las formas
de violencia y de complicidad intelectual con esa violencia se
desarrollaron mucho. Creo que esto se inició a finales de los ’70.
La nueva figura fundamental es que la opinión, en vez de estar
drásticamente dividida, es masivamente consensual. Este resulta-
do cambia el horizonte, la perspectiva, de un filósofo. El filósofo
es aquel que siempre lucha contra las opiniones dominantes, es
decir, las opiniones del poder. Hoy el combate es mucho más
complejo y singular que en los ‘60. En esos años los filósofos
críticos y comprometidos públicamente dominaban el escenario
intelectual. Eso se dio vuelta. Hoy son los perros guardianes de
quienes mandan. Hemos estado, con los años de Bush, en una
combinación extraordinaria de violencia y de mentiras. En el
fondo, los occidentales, la población incluida, fueron culpables
porque aceptaron todo eso. Hay que salir de todo esto. La Hu-
manidad no podrá continuar en este camino, si no irá hacia su
eliminación. Se trata de reconstruir una visión del mundo y de la
acción alejada de este horror (…) debemos preservar la potencia
subversiva del amor y apartarlo de esas amenazas (su domesti-
cación). Y ello es extensivo a otras cosas: el arte debe también
apartarse de la potencia del mercado, la ciencia igualmente. Allí
donde hay un pensamiento humano activo y desinteresado hay
un combate para liberarlo de los intereses”.
Años atrás pude entrevistar a Tomás Maldonado en La Plata
(entrevista publicada en el diario “El Día” del 20 de noviembre
de 1994) en el lobby del hotel Corregidor, frente a una plaza
San Martín que lucía estupenda. Maldonado había llegado a La
Plata desde Milán, donde vive, con el firme propósito de defen-

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EL BLUES DE LA CALLE 51

der la modernidad pero desde “un pesimismo constructivo. (…)
Desde ya que para nuestra generación fue una sorpresa no fácil
de asumir saber que las cosas no habían ido en el sentido que ha-
bíamos imaginado. Tanto es así que hoy nos encontramos en un
proliferar de ideologías nacionalistas, de fanatismos religiosos,
de formas que niegan ese núcleo de valores fuertes que habían
sustentado el Iluminismo de la Revolución Francesa y también la
Americana. La falta de solidaridad también en el hombre de hoy,
la deserción de aquellos ideales, es una constatación realmente
descorazonante. Entonces hay que aceptar esas realidades; vivi-
mos un momento muy crítico que ha permitido renacer a esos
valores retrógrados (…). Nosotros no podemos ya prediseñar ni
predeterminar una sola línea para resolver los problemas y ali-
nearnos en el progreso. No creo más, como alguna vez pensamos,
que existan esas grandes autopistas. Creo que parte del nuevo
estilo es aceptar una nueva hipótesis más modesta: existen inters-
ticios, pequeños a veces, a través de los cuales con cierta astucia
podemos crear islas positivas en el mundo de hoy. Pensar la fun-
ción del arte, el diseño y la arquitectura, entra en esta hipótesis
mía de los intersticios. La de poder influenciar la historia a través
de procesos más modestos. Esto no significa que esté a favor de
un pensamiento débil, como se dice ahora en Europa (Gianni Vat-
timo). Estoy, diremos, con un pensamiento semifuerte, ya que uno
fuerte sería pensar que todavía hay grandes autopistas para la
solución de los problemas”. Lo mismo que Badiou, el pensamien-
to de Maldonado es de resistencia. Tanto que al despedirnos me
advirtió: “Los enemigos de la modernidad son los conservadores
y los retrógrados que piensan en volver hacia atrás”.

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Lalo Painceira

IV. Un protagonista de la ciudad arisca

En aquellos años fuimos testigos, a través de las noticias, los
libros y el cine, del nacimiento del Tercer Mundo, con las expec-
tativas y esperanzas que despierta siempre la vida nueva, pero
también con el dolor que acompaña todo parto.
Este hecho convulsionó aún más el marco internacional que
ya se encontraba agitado por la Guerra Fría y la demonización
del comunismo, del marxismo y de toda idea que pregonara la
justicia social. Hasta ese momento estábamos ante un panorama
que parecía simplificar las opciones. Eran sólo dos caminos: la
derecha y la izquierda. Occidente y el Este. Pero a comienzos
de los años cincuenta, todo comenzó a complicarse: el Tercer
Mundo había comenzado el trabajo de parto abriendo un sen-
dero nuevo, que difería de las rutas existentes. Su mirada era de
izquierda, pero correspondía a un socialismo nacional aunque
mantuviera el enfrentamiento con el capitalismo. A ese Tercer
Mundo naciente, los argentinos estábamos ligados histórica, cul-
tural y políticamente, aunque los gobiernos que sucedieron al
peronismo lo negaran y se sintieran parte de Occidente, del Pri-
mer Mundo, el de los dominadores, queriendo ignorar nuestra
condición de sometidos.
Se abría un mundo nuevo particularmente seductor para los
jóvenes y se vivía un tiempo de compromiso aunque pasara des-
apercibido para los carentes de inquietudes política sociales o
culturales. Este fenómeno también se vivía en la Argentina pese
a que sus capas intelectuales y artísticas continuaron mostrando,
con excepciones desde ya, una acentuada admiración hacia el
Occidente, hacia ese norte integrado principalmente por Europa,
sentimiento quizás heredado de los abuelos inmigrantes, pero
también de los modelos de dependencia cultural y económica
que habían gobernado y gobernaban el país.
Otto Vargas, hoy dirigente máximo del Partido Comunista
Revolucionario (PCR), fue uno de los jóvenes agitados por los
vientos de cambio que protagonizaron aquellos años ariscos de
La Plata. Su testimonio es una puerta que nos permite ingresar a
la ciudad de los cincuenta y comienzos de los sesenta.

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EL BLUES DE LA CALLE 51

Vargas, que había arribado a La Plata para convertirse en abo-
gado, tuvo su “primera sorpresa al comprobar el grado de agita-
ción y politización del estudiantado”. Convivió en pensiones y en
“casas de estudiantes” con militantes de izquierda, relación que
poco a poco le hizo adquirir conciencia política. Al poco tiempo
se incorporó al Partido Comunista, donde se formó para termi-
nar por ser uno de sus más importantes cuadros políticos pese a
su juventud. Alcanzó cargos relevantes locales y nacionales con
proyección internacional. Fue también en La Plata, junto a Jorge
Rocha y a otros jóvenes dirigentes, intelectuales y artistas, quien
comenzó en 1962 la discusión interna que constituyó el primer
paso del sismo más importante sufrido por el tradicional y mo-
nolítico PC Argentino. Pero eso ocurrirá más adelante.
Ahora estoy con él en pleno siglo XXI, en una noche solitaria
de Buenos Aires. Compartimos un vaso de vino en una tradicio-
nal cervecería de calle Libertad. Vargas está acompañado por
Jaime Lipovetzky, reconocido abogado laboralista que fue partí-
cipe a comienzos de los sesenta, de algunos encuentros en el “Ca-
pitol”. Entonces lo llamábamos simplemente “Lipo” y asistía al
bar como responsable del Frente Cultural que reunía a artistas
del PC y a sus aliados.
Transcurrió más de medio siglo de aquel desembarco de Var-
gas en La Plata y sin embargo siguen vivos en su memoria aque-
llos aires caldeados que lo recibieron y lo impulsaron a formarse
como militante. Recuerda con precisión hasta los lugares en los
que se reunía políticamente y también de los otros, esos sitios
buscados para distenderse, como el “Rivadavia” o ya en los se-
senta, el “Caprex”, frente a la Facultad de Humanidades, donde
se escuchaba tango en vivo. Pero antes subraya el asombro que
le causó el desarrollo que había logrado el Partido Comunista
en esos años y su peso en los ambientes universitarios, intelec-
tuales y obreros, sobre todo en Berisso y Ensenada. No le cuesta
sumergirse en esos tiempos de agitación juvenil, de inquietudes y
militancia política. Sobre todo, aquel vuelco de mediados de los
sesenta de los jóvenes comunistas que habían empezado a leer al
“Che” y a otros líderes de la Revolución Cubana, los escritos de
Mao Tse Tung y de la Revolución China.

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Lalo Painceira

Llegó a La Plata en 1948 para estudiar Derecho y concluyó su
carrera en 1953. En ese lapso ingresó al Partido Comunista, que
entonces tenía su sede en una casona de calle 12 y 55.

“Pero me acuerdo de La Plata de fines de los años
cincuenta como una ciudad en efervescencia, sobre
todo en el ambiente estudiantil, que era muy com-
bativo, con un desarrollo muy fuerte de la izquier-
da. El Comedor Universitario, que era el centro de
reunión obligado, estaba ganado por los sectores
más progresistas. Eran miles de estudiantes los que
concurrían diariamente y allí se creó una comisión
que presidió Jorge Rocha. Las movilizaciones eran
continuas. Los motivos variaban, podía ser por el
precio de los vales pero también problemas como
la eterna falta de presupuesto. El comedor funcio-
naba en ese tiempo en el ex Hotel Provincial, en 8
entre 50 y 51, donde hoy funcionan los juzgados
federales”.

En su memoria ocupan un lugar preponderante la lucha obre-
ra y las conquistas de gremios por parte del PC, que no sólo tenía
fuerte influencia en los ambientes medios del estudiantado.

Se ganaron cinco sindicatos. Uno de ellos fue el de
la carne, tan importante en el Berisso de entonces.
Basta mencionar a un dirigente de la talla de Pe-
ter. Además se ganaron la Unión Ferroviaria y los
Petroleros, porque en Destilería trabajaba y era di-
rigente gremial ese poeta notable y compañero de
lucha que fue Imar Lamonega, ‘Premio Casa de las
Américas’ en Cuba y que hoy está desaparecido”.

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EL BLUES DE LA CALLE 51

Los lugares de reunión no políticas de Vargas y sus amigos
y compañeros eran un café que quedaba en 50 entre 7 y 8, de
la mano de los números pares, y a la noche el “Caprex” (se lo
denominaba así porque principalmente iban los estudiantes y el
nombre aludía a “cagazo-pre-examen”) de calle 6, 47 y 48. “Allí
tocaba un compañero, Walter Elenco, en el conjunto de tango
de vanguardia de Omar Luppi”, recuerda que también fue un
asiduo visitante del legendario “Rivadavia”, en 50 entre 7 y 8,
“donde se comían unas milanesas deliciosas y enormes. Allí ha-
bía billares, mesas para jugar a los dados pero también otras con
tableros de ajedrez… Estaba justo enfrente de la pensión donde
yo paraba”.

Volviendo a la política, subraya Vargas:

Fue un momento histórico a nivel mundial, con re-
percusión fuerte en toda América. La Revolución
Cubana del ‘59 ejerció una influencia decisiva y
también las manifestaciones masivas que organi-
zamos contra la invasión norteamericana a Santo
Domingo, además de otras luchas que se dieron en
el continente. La Plata vivió todos esos sacudones.
Fueron dos décadas de movilizaciones y de reunio-
nes continuas, de discusión, de formación política y,
desde ya, de estudio.

Y también de lucha interna, sobre todo dentro de un anqui-
losado Partido Comunista. Vargas señala como punto de par-
tida del debate interno en el PC la discusión de un documento
de Vittorio Codovilla que hacía referencia al peronismo y el
giro a la izquierda. En 1962 en La Plata se generó un enfrenta-
miento de los jóvenes contra la vieja dirigencia, que luego Jorge
Rocha y Otto Vargas, entre otros, convertirían en 1967 en la
creación del Partido Comunista Revolucionario (PCR), con un
fundamento teórico que evidenciaba la lectura profunda de los

96

Lalo Painceira

clásicos marxistas, incluidos Mao y el “Che”. Ambos fueron ca-
lificados por las autoridades del PC como fraccionistas en 1967.
Y se fueron. Pero no solos. Arrastraron, al menos en La Plata, al
grueso de la poderosa Federación Juvenil Comunista y también
a artistas e intelectuales. Pero antes, en el momento que abarca
este trabajo periodístico, 1959 y los primeros años de los sesenta,
aquella rebeldía contra la gerontocracia del PC ya estaba latente.
Y esa lucha interna del PC entre una esperanza que se había
burocratizado y un mundo emergente y nuevo es un buen prólo-
go para dejar momentáneamente lo micro y sumergirnos en ese
mundo complejo y en ebullición de fines de los cincuenta, esa
cuerda tensionada a punto del corte total, cuyos remezones lle-
garon a La Plata y como jóvenes, nos conmovieron, impulsaron
y movilizaron.
Mundo complejo pero inmensamente seductor, donde era di-
fícil visualizar y dimensionar las pasiones que despertaba. A fines
de los ’50 y en los ’60 todo estaba en discusión. No había un
camino único a seguir o acatar; desde 1917 existían dos mundos
antagónicos pero en ese momento estaba naciendo el tercero.
No se sentía el peso mediático de hoy y no había globalización
aunque existía un internacionalismo que se enarbolaba desde
diferentes ideologías. Aquella realidad compleja y fragmentada
permitió que, más allá de la dependencia existente, sobrevivieran
particularidades nacionales y continentales que constituyeron el
nuevo aporte de las revoluciones del Tercer Mundo.
Ese planeta del macartismo, de la Guerra Fría, del Este so-
viético y de las revoluciones de los pueblos nuevos del Sur obró
de incubadora del arte nuevo. Cumpliendo con la máxima de
Kandisky, ése fue el mundo que parió a pintores, escultores,
narradores, poetas, actores, directores, dramaturgos, bailarines
contemporáneos, músicos y cineastas, pero que siempre dieron
respuestas particulares.
A los jóvenes nos atrajo y nos importó ese mundo que aunque
muchas veces estuviera lejos de las diagonales platenses, sentía-
mos que nos formaba y modelaba. Además, en ese mundo par-
tido en dos y luego en tres, lejano al orden platense, a su rutina
oficinesca e incluso a sus rebeldías juveniles y obreras, nació el

97

EL BLUES DE LA CALLE 51

Informalismo, el Expresionismo abstracto y las nuevas expresio-
nes figurativas paridas desde un dolor profundo y en carne viva.
Creo que esa realidad fue el contenido que avivó el fuego de
la fragua del nuevo arte, de su revolución estética; de su carozo
esencial que además escondía la semilla de la esperanza.
Desde ya, cada obra es como siempre, producto de respuestas
individuales, personales, compuestas desde esa instancia que re-
laciona a todo hombre con su propio tiempo, en un juego mutuo
de construcción. Nosotros éramos románticos radicales, deno-
minación que, como mencioné, irritaba a la Sontag estudiante de
Berkeley, pero que era utilizada en ese tiempo y yo la retomaré
a veces para suplantar la antítesis entre la apuesta racional sin
abandonar lo sensible de la geometría y el mundo a veces des-
bordado de las emociones del Expresionismo.

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Lalo Painceira

V. (El mundo fragmentado de los años ‘50 y los ’60)

En los años cuarenta y principios de los cincuenta, los inte-
grantes del Grupo Sí éramos simples escolares. Por lo tanto, lo
que conocimos de la guerra y sus consecuencias lo aprendimos
de lecturas y de escuchar charlas entre adultos. Fue a partir del
‘55, ya adolescentes, cuando esa memoria bibliográfica y oral se
empezó a mezclar con vivencias propias y a convertirse en nues-
tra memoria la que comenzó a acuñar recuerdos propios.
¿Qué hechos nos marcaron? ¿Cuáles quedaron en la memoria
personal? ¿Qué acontecimientos pueden haber favorecido, direc-
ta o indirectamente, la creación de nuevos lenguajes artísticos y
en los creadores que los encarnaron y dieron contenido estético
a un inconformismo de hondo contenido humano?
Ya había viejas vanguardias vigentes, arte político o movi-
mientos que impulsaban la creación hacia su socialización. El
arte figurativo, la geometría lírica, el arte nuevo que encarnó
la esperanza colectiva que había despertado la Revolución rusa,
extendiénsose durante los años veinte y treinta, peregrinos impe-
nitentes del camino racional del Arte concreto. Pero las vanguar-
dias encontraron su camino: laGFeometría y el Informalismo
o Expresionismo, como postas antagónicas del último avance
dialéctico del arte. Y sumaría algunas obras conceptuales que
se están gestando desde la incorporación de la nueva tecnolo-
gía. Pero el Conceptualismo nacerá después del período que nos
tocó vivir. Por eso me referiré exclusivamente al Informalismo,
etapa última del Expresionismo, y a la Geometría, como las últi-
mas vanguardias. Además son lenguajes que aún hoy mantienen
plena vigencia y hasta han comenzado a dialogar en la obra de
muchos creadores.
Para nosotros eran entonces los rumbos enfrentados en un
relato bipolar de la historia del arte: lo clásico y mental por
un lado y lo romántico o expresionista por el otro. El “pien-
so, luego existo” contra el “siento, luego existo”. En su libro,
La mujer temblorosa (Anagrama, 2010, op.cit.), Siri Hustvedt,
apela al libro El error de Descartes, de Antonio Damasio, para
recordarnos que siempre la emoción es crucial para todo buen

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EL BLUES DE LA CALLE 51

razonamiento. Esto es la síntesis del antagonismo anterior. Hoy
se comprenden, dialogan, pero en aquellos años de disputa, se
rechazaban. Nos rechazábamos.
La sinopsis que sigue será obligadamente esquemática y con-
tendrá arbitrariedades, omisiones y olvidos, como ocurre en
toda síntesis.
Es ya sabido que los grandes períodos históricos no responden
al almanaque. Según Eric Hobsbawm el siglo XX no comenzó
en 1900 ni finalizó con la llegada del 2000. Se inició en la Gran
Guerra (1914) y finalizó en 1991, con el derrumbe soviético. “Es
un siglo corto”, concluye en su necesaria y comprometida His-
toria del Siglo XX (Grijalbo Mondadori, 1998). A diferencia de
Hobsbawn, para la historiadora María Dolores Béjar, que acaba
de publicar su propia historia del siglo XX, el siglo de las gran-
des guerras comienza a fines del siglo XIX y se extiende “casi
hasta nuestros días”. Concepto que explica en la introducción de
su valioso aporte (Historia del siglo XX. Europa, América, Asia,
África y Oceanía, Editorial Siglo XXI, 2011). Es decir, se trataría
de un siglo largo pero que mantiene su falta de respeto por los
almanaques. Pero Béjar, en diálogo con el periodista Cristian Vi-
tale agrega lúcidamente, una barrera contra los esquematismos
y simplificaciones:

Cuando se trabajan los procesos históricos, lo que
busco es que los alumnos se hagan preguntas clave
sobre cómo pensar lo social. Tales como que la
realidad social no se puede recortar, que es com-
pleja, que está compuesta por distintas caras: lo
político, lo social, lo económico, lo cultural, las
vidas privadas, en fin… y la clave que te enseña la
historia es que todas se articulan entre sí” (Página/
12, 5 de junio de 2011).

100

Lalo Painceira

Por lo tanto, no es aventurado asegurar que la década de los
sesenta nació un año antes, exactamente en enero de 1959, cuan-
do un puñado de jóvenes barbudos encabezados por Fidel Cas-
tro, el “Che” Guevara, Camilo Cienfuegos y Raúl Castro entra-
ron triunfantes en La Habana. La Revolución Cubana demostró
a los jóvenes de todo el mundo, pero especialmente a nosotros,
los latinoamericanos, que lo que parecía una esperanza remota
era una posibilidad real y cercana.
El sueño ya no anidó en horizontes inalcanzables y la Revo-
lución Cubana tiñó de manera decisiva los sesenta y setenta. Su
influencia llega hasta hoy, cuando vuelve a sentirse a Latinoa-
mérica como la Patria Grande. Porque el sueño sigue vivo pese
a las batallas perdidas y aún está presente, casi milagrosamente,
en esa isla diminuta, valiente, invencible pese a su soledad y al
asedio de los poderosos del planeta, y que persiste tercamente
como los santos, en su verdad.
Si la síntesis abarcara a todo el siglo XX, la concreción de la
esperanza colectiva habría que rastrearla mucho antes, pero para
no remontarnos hasta la Revolución bolchevique de 1917 o a
nuestro 17 de octubre de 1945, tiro el ancla en la década previa
a los ‘60. En los olvidados ‘50.
En esa década se hicieron visibles las contradicciones existen-
tes en el planeta y golpearon fuerte en las naciones que mante-
nían colonias, porque esto las mostró débiles y vulnerables des-
pués de la guerra. Esa flamante realidad ofrecía posibilidades
nuevas. Los estados que habían sido escenarios bélicos o habían
participado de la contienda se aferraron vitalmente a la nece-
sidad de resurgir, de reconstruirse, mientras los pueblos de las
viejas colonias, los sometidos, los condenados de la tierra, para
utilizar terminología “fanoniana”, comenzaron a aprovechar la
coyuntura para rebelarse y liberarse de las ataduras. Porque “los
grandes imperios coloniales que se habían formado antes y du-
rante la era del imperio se derrumbaban y quedaban reducidos a
cenizas” (Hobsbawm, op.cit.).
Este fue el clima, lo evidente que ocultaba lo latente, repitien-
do la máxima de Mao; el magma que encendió todos los ámbitos
de la vida humana, incluido el arte.

101

Lodz y cada campo de concentración. al finalizar la Segunda Guerra Mun- dial. quedó absolutamente desnudo ante su propia barbarie. ellos tendieron hacia adelante el relato de la historia teniendo por objetivo al hombre. Estados Unidos arrojó la primera bom- ba atómica en una ciudad japonesa que recién se desperezaba. Y el mundo fue otro. Todo quedó allí. con las de Nagasaki: miles de niños. que ya no pudo ocultar su enorme capacidad de crueldad y destrucción. EL BLUES DE LA CALLE 51 Ignorando de nuevo los almanaques. ¿Fue realmente así? ¿Los países poderosos habían aprendido la lección? Desde ya que no. Sus fisuras quedaron expuestas. Y los orgullosos occidentales tuvie- ron que mirarse en el espejo de sus propios horrores. a la vista. siempre propenso a enarbolar la bandera de su supuesto cristianismo. reflejados en Auschwitz. Permaneció en un tenso equilibrio. Y su nacimiento se produjo sobre un escenario trágico que mostraba un Occidente desnudo. la mañana del lunes 6 de agosto de 1945. puede afirmarse que la década del cincuenta fue incluso más larga que la del sesenta porque comenzó en 1945. Porque ellos plantaron una bandera de espe- ranza y de cambio. Después de contemplar seme- jante horror. Fue entonces cuando el amnésico Occidente. Estaba quebrado. cuyo ob- 102 . soste- nido quizás por el amor de nuevos santos. mujeres y hom- bres calcinados por el hongo atómico. en cada uno de esos esqueléticos rostros suplicantes fotografiados y filmados. Hobsbawm resalta: Una de las ironías que nos depara este extraño siglo (se refiere al XX) es que el resultado más perdurable de la Revolución de Octubre. se pudo pensar que el infierno había concluido. acostados en grandes camastros de madera. pero sin embargo no se cayó. Con toda crudeza. aferrados al último aliento de su condición humana. Y aquellas víctimas del Holocausto del pueblo judío pasaron a compartir el mismo espanto con las de Hiroshima y tres días después. al decir de Cornelius Castoriadis. A los pocos días. aunque la mayoría de ellos fueran ateos. fragmentado.

cuyas fuerzas podían agruparse en torno a la URSS. Lalo Painceira jetivo era acabar con el capitalismo a escala pla- netaria. los dirigentes occidentales se abocaron a la tarea de rescatar a sus países manteniendo el sis- tema capitalista y esforzándose por mostrarse fuertes para con- tinuar su dominación sobre el Tercer Mundo. una vez que el capitalismo liberal había conseguido sobrevivir -a duras pe- nas. op. tanto en la guerra como en la paz. anexando el Este europeo y naciones de Asia. aprovechando democracias endebles y económicamente dependientes.cit. como cabeza visible de Occidente. Paralelamente cre- cía el bloque comunista. en donde se desató la persecución ideológica con la aplicación metódica del terror sobre el que pensara diferente. fue imponer la Guerra Fría como relación entre ambos bloques. al dar difusión al concepto de planifica- ción económica. al proporcionarle el incentivo -el temor. a caballo del imponente desarrollo de la URSS y luego de China. La Guerra Fría tuvo también consecuencias internas en los Estados Unidos. Guerra Fría que también padeció el pueblo latinoamericano con la imposición de gobier- nos obedientes que representaron la ideología y los intereses de los grandes países occidentales. parecía tener que hacer frente todavía al avance global de la revolución. La primera reacción de Estados Unidos. 103 . fuera el de haber salvado a su enemigo acérrimo. con graves secuelas.) En un mundo irreconciliable. Esta bipolaridad tuvo sus consecuencias en las políticas del mundo entero. que había emergido de la Segunda Guerra Mundial como una superpotencia” (Hobsbawm. Había nacido el ma- cartismo. Ahora bien. suministrando al mismo tiempo algunos de los procedimientos necesarios para su reforma. el fascismo y la guerra.al triple reto de la Depresión.para refor- marse desde dentro al terminar la Segunda Guerra Mundial.

El existencialismo. Desde ese amanecer se gestó el cambio que se visibilizaría con claridad en la década siguiente. persecuciones internas. Hablo de los intelectuales y artistas y hasta de los mismos estudiantes que poco a poco asumieron definiciones ideológicas más nítidas. filosofía que dominó el pensamiento europeo en los cincuenta y parte de los sesenta. en los famosos ‘60. pero también con la libertad y el compromiso sartreanos. asumió que la exis- tencia siempre precede a la esencia y desde este concepto básico. de los desocupados y sin techo. Mientras tanto. una situación inversa. con movimientos obreros y juveniles fuertemente concientizados que sabían que otra socie- dad era posible. llamada críticamente. La URSS era gobernada por una geron- tocracia. convivían en Occidente. 104 . heredera del poder a la muerte de Stalin. con expresiones revolucionarias distintas. heterodoxas en lo ideológico y con características nacionales y propias. continuó con la persecución despiadada sobre quienes transgredían sus rígidos preceptos. no sólo porque ya había un camino abierto ha- cia el socialismo. Este fue el contexto que transformó a los ’50 en un período particularmente significativo y crítico. y abar- caría todos los ámbitos de la vida. Era el Tercer Mundo. en el mismo período. sobre todo en la URSS. Curiosamente en el Este se padeció. Esa negación al cambio también cayó sobre el arte y la cultura y. En los Estados Unidos y Europa los intelectuales comenzaron a reflejar las inquietudes y sueños de la clase obrera y en Europa. la soledad existencial. sino también por ese nuevo amanecer que em- pezaba a vislumbrarse desde los pueblos del Sur. sobre todo en Europa. que mantuvo la mano férrea para frenar la dialéctica del cambio con la imposición de estructuras rígidas que nega- ron la posibilidad del desarrollo revolucionario. filosofía de la libertad. EL BLUES DE LA CALLE 51 Guerra Fría. economías que todavía trastabillaban y buscaban resurgir desde la nada. Los filósofos ya habían redescubierto la Fenomenología y habían sumado la monumen- tal obra de Heidegger para parir el existencialismo. los artistas occidentales comenzaron a tu- tearse con la angustia.

Lo recuerda muy bien nuestro Abelardo Castillo en una extensa nota realizada por Ariel Dillon para la revista Ñ (2 de enero de 2010). Sartre. de pensamiento libertario. Precisamente esta polémica dividió aguas en- tre los sectores más intelectualizados de todo el mundo. Siguiendo los pasos del profeta de esos años. a raíz de una crítica a El hombre rebelde. incluso en nuestro país. Lo que da la medida de la irradiación que tenían esos nombres en esa época”. Jean-Paul Sar- tre. de Camus. Inevitable- mente se encontró con el marxismo. muchos adhirieron al poco tiempo a las ideas de Marx pero nunca respondiendo a la rígida burocracia soviética. No queremos decir (con esto) que el hombre es responsable de su estricta individualidad. También nació el interés por la obra de Trotsky y de Mao. escrita por Francis Jeanson. De esta ma- nera se abrió la posibilidad de una nueva lectura de los teóri- cos marxistas y comenzaron a difundirse sin tutelas. El debate entre ambos fue marcado como mojón fundamental en aquellos años. También pudo asumir su propio compromiso en la praxis revolucionaria. Con estos aportes fundamentales. Lukacs. que por el ‘53 o el ‘54 se publicó en la Argentina en la revista “Capricornio”. Garaudy. “el hombre es responsable de lo que es (…). Años más tarde la leeríamos con la misma devoción algunos integrantes 105 . Castillo extiende su memoria: “Yo tenía 18 o 19 años y con un amigo de San Pedro leíamos la polémica Sartre/Camus a la sombra de un árbol. se disputaban en esos años la pole position del pensa- miento occidental. y se abrieron accesos no ortodoxos a los clásicos del socialismo. la nueva generación de intelectua- les y artistas occidentales se permitió tener una mirada propia con la que acompañó los procesos revolucionarios y de libera- ción nacional que se extendían contemporáneamente en las vie- jas colonias. Castillo recuerda allí que la polémica tuvo lugar en 1951 en “Les Temps Modernes”. sino que es responsable de todos los hombres” (El existencialis- mo es un humanismo. Lalo Painceira le dio un corte totalmente humano a la esperanza. que dirigía Bernardo Kordon. y Camus. Porque. en palabras del propio Sartre. Ediciones del 80). marxista y existencialista. que entonces dirigía Sartre. los escritos de Antonio Gramsci. entre muchos otros.

por la terquedad de sus repulsas. reafirmaba. al poco tiempo comenzaría con mis lecturas marxistas de manera más sistemática. estrecho y puro. por así decir. Es. los dirigentes de los países del Primer Mundo no modificaron sus políticas de confrontación pese al Holocausto y al impune genocidio atómico. Sartre definió entonces. a los dos polos de un mundo partido. Pero. por su “humanismo terco. tomando partido. en ese año bisagra en la historia del mundo. y su muerte sumó otro hecho importante al inicio de la nueva década. yo me inclinaba por Sartre y fiel a su pensamiento. Esta vez en Corea que enfrentó. Sartre lo despidió de pie. poniendo en tela de juicio el acto político. Gancedo. como lo recuerda Castillo. Como telón de fondo. en el corazón de nuestra época. estos últimos años. tenía un aspecto positivo: este cartesiano del absurdo se negaba a abandonar el terreno seguro de la moralidad y a entrar en los inciertos caminos de la práctica” (Revista Ñ. esta inquebrantable afirmación. pasados pocos años del fin de la guerra y sus horrores. Por poco que se lo leyese o reflexionase. Albert Camus murió en un accidente automovilístico justo en 1960. por Camus. escribiendo un célebre “obituario” donde ex- presó su profundo respeto hacia quien era “el heredero actual de esa larga fila de moralistas cuyas obras constituyen quizás lo más original en las letras francesas”. por primera vez. op. contra los maquiavélicos. volvieron a activar los volcanes dormidos y estalló una nueva guerra. fiel a su pensamiento libertario. Si bien no 106 .). inversamente. Incluso su silencio.cit. EL BLUES DE LA CALLE 51 del Grupo Sí. la existencia del hecho moral. Los gobernantes si- guieron fieles a su amnesia y. contra el becerro de oro del realismo. austero y sen- sual (…). uno se topaba con los valores humanos que él sostenía en su puño apretado. como correspondía.

beneficio que no extendieron a sus colonias. Francia.y con una televisión no tan difundida como hoy. pero también en los sectores más progresistas de la clase trabajadora y de los afroamericanos. Bertold Brecht (en ese momento residente en los EE. situación retratada sin piedad por sus artistas. Como si las dos Guerras mundiales. sin Internet.UU. y que retornó a Berlín) y Dalton Trumbo (que se radicó en México y firmaba con seudónimo sus guiones cinematográficos protegido por amigos de Hollywood). donde aplicaron el terror y apelaron a la cárcel. Las noticias respondían a intereses. Él mismo fue víctima de esa persecución junto a artistas como Joseph Lossey (que se refugió en Inglaterra). Italia y Gran Bretaña mantuvieron las libertades dentro de sus propias fronteras. que dejó el mapa exactamente como antes. la tortura siste- mática y al asesinato de quienes luchaban por la liberación de sus pueblos. lo que sumó nuevos horrores para la historia de la crueldad en el Occidente cristiano. como 107 . También la Guerra de Corea tuvo sus consecuencias en el interior de los Estados Unidos. Eso intensificó la persecu- ción ideológica. En un tiempo sin computadoras hogareñas -por lo tanto.UU. era vulnerable o que. sobre todo entre los jóvenes intelectuales y artistas. de una pesadilla que había que olvidar y dejar atrás. el Holocausto. desnudando al macartismo con toda crudeza. resaltó el poderío alcanzado por las naciones socialistas que confrontaron de igual a igual con los Estados Unidos que pagó un costo enorme aunque los hechos bélicos ocurrieran lejos de su propio territorio. al menos. Pero además del descontento interno. la guerra de Corea mostró que EE. entre muchos otros. con “Las brujas de Sa- lem”. noso- tros contábamos sólo con los medios gráficos y radiales como fuentes informativas. Norteamérica no pudo derrotar a su enemigo y tuvo que aceptar en 1953 el armisticio de Panmunjon. Comenzó a aflorar una postura crítica y antibelicista. Un ejemplo fue el teatro de Arthur Miller. Lalo Painceira hubo un ganador en la contienda. Hiroshima y Nagasaki no hubieran existido y se tratara de un viejo mal sueño. había otra potencia que lo enfrentaba de igual a igual. con la amenaza de expansión de Corea del Norte. A diferencia de la paranoia interna norteamericana.

lo llamó aparte y le aconsejó 108 . los que integraríamos el Grupo Sí. Emulando a Goebbels.tiempo que habita el misterio último y que está en nosotros aunque lo instalemos en el infinito. jóvenes con inquietudes. Pintura. ¿Cómo contarte para la gente que no te conoció. Ese es el mundo que llegaba a nuestras mesas de café aunque la era la agitada realidad nacional la que acaparaba priorita- riamente la conversación. con centro en la memoria. No obstante. que transformabas en mágica. mi madre: “¿Está Lalito?”. EL BLUES DE LA CALLE 51 sucede hoy. cine. En este juego. como si tocaras el timbre de mi casa de 49 y preguntaras a Carola. Si queríamos ampliar el panorama teníamos que recurrir a la prensa parti- daria del comunismo o de alguna corriente trotskista porque los órganos del socialismo argentino (“La Vanguardia”) y del anarquismo (“La Protesta”) mantenían una mirada netamente anticomunista y a favor de las intereses del poder hegemónico de Occidente. provenientes de las capas medias. porque recuerdo haber leído entre las anécdotas del autor de “Amarcord” que después de escuchar las respuestas que daba Marcello Mastroiani a un periodista sobre su familia y su padre que era empleado. En nosotros. el interés por los temas polí- ticos comenzó a acentuarse a partir de 1958 de la mano de la participación en las movilizaciones en defensa de la enseñanza laica y gratuita. el cine fue utilizado por los Estados Unidos como vehículo de propaganda bélica y hasta de macartismo. que paradójicamente es al mismo tiempo de introspección y expresión. y lo usabas para seducir a quien te escuchara? Y aparece Fellini. lo cortó de plano. manteníamos como eje fundamental de nuestros diálogos. a veces teatro y sobre todo. si vos ha- cías un arte de la narración de tu vida. te asomás Nelson de repente. Y cómo deci- diste irte de este mundo. y provenían de agencias occidentales. nosotros. te hablo hoy y supongo que escucharás en ese espacio. el arte. la rebelión que estaban protagonizando los jóvenes artistas en ese mundo quebrado pero más lejano de lo que en nuestra inocencia suponíamos.

no con los que tenías al lado. tu cabello largo y rubio. Sobre todo la riqueza plás- tica de tu creatividad pictórica. Decí. que te quiero hablar”. casi musitando. Lalo Painceira que en los reportajes no contara que su papá había sido ofici- nista. con tu paleta inconfundible y estoy seguro de que cada arco iris que se forma en el cielo es obra tuya aunque otro se lleva el rédito. Es mucho lo que recuerdo de vos. Pero vos ya eras figura conocida con tu andar pausado. vida de circos con colores luminosos y ese sol que a veces se filtró en las parras pintadas por vos para iluminar el cuerpo de Nadègge o de los gatos que la rodeaban. algo así como una revelación? Nos conocimos en el Salón Estímulo de la Provincia en oc- tubre de 1960. Entonces te metiste bajo la mesa porque te cubría el mantel y entre las piernas de los comensales llegaste gateando a la otra cabecera. entrecerrando los ojos. Como hacía Javier Villafañe. en 2011. por ejemplo. que no se daba cuenta de lo que había ocurrido. el pañuelo bohemio azul cobalto anudado al cuello. Te lo cuento hoy. con ademanes amplios. ¿por qué impedirlo? Hacerlo lírico. Y como todo mago. poético. una nueva verdad. Porque al fin y al cabo. la poética y tu humor. ¿qué es la verdad sino lo que se cuenta a través de la propia subjetividad? Y si esa subjetividad puede ponerle alas al relato. pero ¡qué me 109 . Anécdota que desconozco si fue cierta. Romero. Y le dijiste: “Corréte. ¿te acordás? ¿Qué era verdad y qué imaginación en sus relatos? ¿Qué importaba determinarlo? ¿Acaso tenemos que ser escribanos y dar fe de la exactitud de lo ocurrido? ¿No basta con la felicidad de crear algo distinto? ¿No encierra eso en sí belleza. lejos de donde estaba sentado Romero Brest y querías hablar con él. que tu papá era pirata”. ¿A quién le importa? Tenés que inventarle una vida más interesante. Y también a tus hijos hijos. abriste el mantel y asomaste la cabeza ante un Romero Brest que te miraba atónito. Con tus ocurrencias. pero también la verbal. sabías hechizar cuando hablabas. “Es aburrido. sumar trapecios. Porque nos hacías reír desde tu ingenio. tu aspecto nórdico pese a ser descen- diente de españoles. cuando ya hace once años que nos siempre en Nàdegge. como aquella vez en que comías junto a otros plás- ticos en Buenos Aires en una larga mesa.

Tan tuyo como ese mundo que volcabas en las telas. No te interesó la competición absurda de las mo- das estéticas que se suceden buscando únicamente lo novedoso y lo vendible. ésos fueron mis otros maestros. como decías. después de conocer tu obra en una galería parisina. Te ca- saste y tuviste dos hijos a los que adorabas y me describías en tus cartas. Te mudaste a la Picardía francesa. Inconfundible. Esa sumisión del arte a las leyes del mercado. Recuerdo la muy ponderativa carta que te envió nada menos que Jean Dubuffet. Yo soy la antiteoría. Como parte de la rehabilita- ción por la poliomelitis adquiriste habilidades deportivas y acro- báticas y te destacaste en natación y en gimnasia con aparatos. rubia y luminosa como uno de tus soles. Allí. En mí influyeron el gato y la parra. A mí siempre me reventaron el diseño y la geometría. a causa del futuro que intuías. Naciste en Tres Arroyos en 1935. pero sobre todo ar- tista y con lenguaje propio. Sólo reconociste a Cartier como maestro porque. EL BLUES DE LA CALLE 51 importa si así me la contó Hugo Soubielle. ministro de Cultura del socialista Mitterrand. porque el gobierno francés subvencionó tu taller por la obra social y solidaria que desplegaste. una muy joven bailarina de danza contemporánea. Un sueño cumplido. Personal. a un pueblo donde fundaste tu“Taller de lo Imaginario” que visitó en más de una oportunidad Jack Lang. No obstante. Y el Grupo Sí fue un milagro 110 . “me abrió el mun- do mágico de la pintura. Al mismo tiempo. Allí dabas clase a los chicos y trabajabas infatigable- mente. Tenías 19 años y empezaste a pintar. Desde aquel colori- do empaste del Expresionismo abstracto en tiempos del Grupo Sí a los gatos y la parra. uno de los padres del Arte nuevo. a los pocos meses. Hiciste murales callejeros y hasta pintaste los ómnibus. no quisiste exponer más. ganabas un nombre y tu pintura alcanzó re- percusión en el competitivo París. Me escribiste en 1997 y me recordaste pasos previos a conocernos aquí en La Plata. Pero todo quedó atrás cuando te topaste con la vida y la obra de Van Gogh. que te imitaba! ¿Te acordás qué bien nos imitaba Hugo a todos? Fuiste (en realidad sos). porque era tiempo de cartas y no de mails. Pese a la lejanía. conociste a Nàdege. En 1965 ganaste el premio “Georges Braque” y te fuiste a París. seguimos dialogando. un gran pintor.

mucho más tarde. Y te quedaste allí. quebrado. A los dos años de haberme escrito esa carta. Y las revelaciones las tienen muy pocos. carecieron de una ideología que los sus- tentara y no proyectaron la historia hacia un nuevo amanecer. fueron los profetas del Posmodernismo. en la Picardía (¿dónde podías vivir sino en una región con ese nombre?). Lalo Painceira donde nos juntamos todos los que en aquella época tuvimos ga- nas y necesidad de hacer. sin colores. una tarde de sol te fuiste a pescar. Los grandes pintores tienen una coherencia en sus obras. polarizado e irreconcilia- ble. Siguieron otros movimientos. Hay mucha gente ciega para la pintura y ve el mundo gris. Instalado en tu bellísima casona campesina del 26 de la rue de Grandvilliers en Crévecoeur-le-Grand. me contaste tu presente:“Hace años que pinto gatos. Por el contrario. Además. A vos te dejo allí. Ahora tengo que re- gresar a los ’50. Pero eso sucederá después de lo que tengo que contar en esta crónica. habitando ese espacio abismal que tanto te inquietaba. Barrabás estuvo al lado de Cristo y no lo vio resucitar. no sus partes”. 111 . pero en general fueron claudicando ante las leyes del mercado y dejaron que sus obras se convirtieran en mercancía. con una Europa que todavía no se había repuesto completa- mente de la devastación provocada por la guerra. Pero yo creo que el hombre es un ser cósmico que tiene que abrirse en algún momento. los Fukuyama del arte y los creadores del “pensamiento débil”. Todavía estamos en el Paleolítico. es cierto. los que pretendieron vaciar de contenido ideológico el relato histórico. gestó la van- guardia expresionista que fue el Informalismo. El nuevo grito Ese mundo de los ’50. con todas las movidas artísticas que se pusieron en marcha y nos nutrieron. No creo en rupturas dentro de la plástica. Yo tenía 25 años y fue una experiencia increíble”. Lo fundamental reside en ver y experimentar totali- dades. en la infinitud del tiempo. La pintura es una revelación. en la orilla. como si te hu- bieras dormido.

la conexión entre el momento histórico y el mundo de las ideas y del arte no es algo mecánico y previsible. “Lo cierto es que nuestra personalidad tiñe inevitablemente cualquier manifestación de nuestra vida intelectual (…). cuyo magma estaba a la vista y corría incontenible como lava encendiendo el arte de nuestro tiempo. Pro- puesta que algunos entendimos extensible a toda manifestación artística. como producto. Hijos de ese Occidente crítico de su propia historia y coyuntura. devoradas como hambrientos que nunca respondieron a un estricto y académico programa de estu- dios ni a tutorazgos rígidos. la obra de arte. esa síntesis de belleza.). Aunque nunca pudieron hacerlo totalmente. Nosotros éramos y nos considerábamos hijos de ese Occiden- te. En el arte esto se considera una ventaja. hizo decir a Sartre que la literatura siempre “agita las ideas de su época”. En fin. porque los del Este siguieron padeciendo otra realidad. Me refiero al Arte Occidental y el de paí- ses dependientes como el nuestro. Esa es la 112 . Porque. Las voces disidentes. aunque apele al lenguaje de su tiempo. individual. EL BLUES DE LA CALLE 51 como atacó Tomás Maldonado en su visita a La Plata cuando finalizaba el siglo XX. como dice la ya citada Siri Huvstvedt en su libro La mujer temblorosa. Ese que. que las hubo y muy importantes. Es parte del misterio que sigue rodeando a la creación artística y a todo lo que comprende. Cit. todo hace a ese milagro que es la existencia y desde ya. a esos diálogos interminables que se retomaban al día siguiente en el “Capitol”. vuelo poético y compromiso que es siempre personal. Parte del relato es la información sobre el fruto de esas lecturas desordenadas. de visitas a muestras y espectáculos. Por otra parte. sometidos al rígido molde del “rea- lismo socialista stalinista”. imaginación. fueron perseguidas y se buscó enmudecerlas. las ideas y las teorías” (Op. pero en la ciencia se considera una contaminación (…) a menudo es difícil separar nuestra perso- nalidad y nuestros estados de ánimo de las creencias. el “Adriático”. renovando la afirmación de Kandinsky que abrió el libro. a charlas. ¿Cómo nos instalábamos en ese mundo y nos dejábamos en- cender? A través de lecturas. el “Tirol Chopp” o el bar elegido.

el descarnado aullido de Munch pintado en 1893. con el compro- miso del creador con su tiempo. ignorando la metástasis que la consumía en ese mismo momento. El artista verdadero tiene entonces esa función profética: es por excelencia quien ayuda a sus contemporáneos a inventar el futuro” (citado por Andrea Giunta en su imprescindible Vanguar- dia. Lo había advertido con anterioridad “El Grito”. Los caminos de la vanguardia en el arte nunca son únicos. Lalo Painceira respuesta personal. Suelen abrirse en búsquedas personales o grupales pero mantienen el vínculo original con su tiempo histórico. exclusivamente. es también un proyecto o una proyección anticipadora de un mundo que no existe todavía. lo explica con claridad: La obra de arte no es pues. El verdadero artista lo hace de manera comprometida. Los ejemplos en este sentido. nacida del tejido que une la ideología con la sensibilidad. mientras el resto de la Humanidad vivía sumergido en la gran fiesta de la esperanza positivista decimonónica. de un mundo en vías de nacer. Y más aún. propia. Roger Garaudy. 2008). teórico del Partido Comunista francés de que inició la apertura marxista al arte nuevo y al cristianismo. internacionalismo y política. trascendiéndolo. Un grito que nadie escuchó. Fueron profetas los pintores expresionistas a principios del siglo XX cuando desnudaron anticipadamente la tragedia que asolaría años más tarde al mundo con la guerra de 1914. siempre hablando de arte y no de simulacros que respondan a modas o a expresiones frívolas o directamente a las leyes del mercado. la belleza y la creatividad. 113 . sobran. a veces anticipándose proféticamente a la historia. un modelo de las relaciones entre el hombre de una época y el mundo en el cual vive.Arte argentino en los años sesenta. Siglo XXI editores.

Pero los caminos del arte no se agotan en las búsquedas de la vanguardia. Existen senderos anteriores que mantienen siempre su vigencia. la belleza pura del arte griego. Esta visión del arte levanta rejas y arremete contra esquematismos que impiden el vuelo. el momento histórico. su ser en el tiempo. 114 . artistas de lo social. que a la vez es parte de la historia de la consolación”. Lo cierto es que para informalistas. De una manera o de la otra debe tenerse en cuenta que “la belleza es parte de la historia de la idealización. También Leonardo. es una experiencia. Otras veces el artista se rebeló desde su racionalidad y sensibilidad buscando renovar el orden de la visión clásica de la belleza para integrarlo a la geometría o a la vida cotidiana del hombre a través del diseño y la arquitectura. considerada como obra de arte. y agregaba más adelante en su polémico libro Contra la interpretación (Alfaguara. la coyuntura. 1996): “La obra de arte. concretos. los huacos y los tejidos precolombinos. EL BLUES DE LA CALLE 51 hundiéndose en el momento del cual emerge para expresarlo en todo su dramatismo y dolor. Así lo hicieron en los cincuenta el Informalismo y el Expresionismo abstracto o como se lo quiera denominar. expresionistas. surrealistas. ese gigante de Miguel Ángel con su Sixtina y las diferentes versiones de “La Piedad”. Y sería interminable la lista. Pero ¿el artista está obligado a expresarlo? ¿cómo hacerlo? La respuesta fue una de las grandes batallas estéticas de los ‘50 y los ‘60 y de gran parte del siglo XX. metafísicos y abstractos líricos. Porque otro de los misterios de la obra de arte es su permanencia. Por eso aún conmueven las pinturas rupestres. Susan Sontag fue categórica en 1961: “Reducir la obra de arte a su contenido para luego interpretarla es domesticarla”. Otros permanecen invitando a la aventura de recorrer las expresiones del mundo de los sueños. juego disputado en el terreno de lo surreal. También deben mencionarse los que buscaron su lugar en la inmediatez de la trinchera para compartir el combate de los pueblos que buscaban construir un mundo mejor o la liberación de viejas ataduras imperiales. constituyó un sino obligado que cada uno transitó y expresó a su manera. no una afirmación ni la respuesta a una pregunta”. figurativos.

Lalo Painceira En otro andarivel marchaba la también muy inteligente y brillante Marta Traba. al pacifismo y a un mundo sin exclusiones de 115 . sobre todo ante excepciones vanguardistas latinoamericanas -que resalta y pondera el libro de Traba-. la que sostiene con firmeza que el arte no tiene la función de explicar ni contar nada sino que debe vivirse y hasta gozarse como una experiencia en sí. Su pri- mera edición data de 1973. al definirse la hegemonía de Nueva York en la estética actual (década del sesenta).aunque no justifican. de 1959. que adhería a ideas libertarias. grupo y comunidad de Nueva York que condujeron Julian Beck y Judith Malina. marca el paso a la estética del deterioro sin presentar resistencia El título del libro que contiene esta aseveración es todo un manifiesto: Dos décadas vulnerables en las artes plásticas latinoa- mericanas -de 1950 a 1970. y también en el Primer Mundo. Uno de los casos más emblemáticos de la alianza entre mili- tancia y vanguardia estética en esos años fue el del “Living Thea- tre”. serán ejes del debate en los ’60 los ‘70. Aunque debe aclararse que muchas veces convergerán y coincidi- rán.la docilidad con que al comenzar el siglo XX este arte [el latinoa- mericano] copia prolijamente los borradores que le suministra Europa y. una década después de haber dejado de existir el Grupo Sí. y la otra. 2005). Para esta intelectual argentina de intervención clave en los ‘60 y ‘70. mar- có un antes y un después en la escena norteamericana y de todo Occidente. que rescata la necesidad de una identidad cultural anclada en la propia historia y que guarda un contenido político. Su obra “The Connection”. Estas dos posiciones referidas siempre a expresiones de van- guardia. pero la actitud militante de este grupo. cuatro siglos de dominaciones culturales sucesivas explican . Incluyendo contenidos políticos. (Siglo XXI editores.

el espectador se sentía involucrado en experiencias límite. El verismo de las actuaciones conmocionaba a un espectador habituado a la convención teatral del escenario a la italiana. Personajes clave de su tiempo. En la obra estrenada en 1960. En “The Connection”. como “The brig”. Fueron figuras míti- cas a las que adherimos a la distancia desde alguna mesa del “Capitol” cuando alguien -no recuerdo quién. mientras escuchaban jazz ejecuta- do en vivo. donde mostraron una prisión militar norteamericana con todas sus humillaciones y torturas. un cuarto sórdido. Entonces. el público compartía con los actores personificando a un grupo de drogadictos que esperaban al “dealer” que les traería morfina o heroína. Beck y Malina pagaron con la cárcel su lucha estético- política y cuando el grupo fue especialmente invitado al festival “Théâtre des Nations”. no recibieron ni un céntimo del Estado norteamericano. que lo defendía de la posibilidad de involucrarse en el drama que contemplaba. el público ingresaba no a una sala tea- tral sino a una cárcel. Con esa precaria división casi indefinida que visualmente se borraba. un puñado de pintores. EL BLUES DE LA CALLE 51 género. que interpretaban acciones de una crudeza bes- tial. poetas y narradores de la “beat generation”. raza y elección sexual. como los Estados Unidos. y quedaba separado sólo por una reja real de los actores. Aportaron de 116 . y la cárcel. que en cambio envió como repre- sentante oficial a ese festival a un espectáculo convencional. similares a las que hoy imponen a sus prisioneros los “marines” en las cárceles de Guantánamo. Con el “Living theatre” era imposible permanecer neutral.de pinturas y manuscritos originales.nos hizo llegar sus propuestas y experiencias a principios de los ‘60. ese adentro doloroso y castigado. Las rejas eran endebles fronteras entre el mundo cotidiano. En un país que vivía una paranoia aguda. al decir de Malina. de París. que es decir la vanguardia del arte es- tadounidense de esos años. lucha social y combate estético. unificó vanguardia y momento histórico. Beck y Malina realizaron es- pectáculos de gran contenido político. les financiaron el viaje mediante una subasta -sin precedentes por su sentido solidario y políti- co radical. ese “afuera descomprometido”.

“¡El paraíso ya!” Judith Malina explicaba: “Ese es nuestro lema. ¿no parece un graffiti del Mayo Francés. fue un éxito de público impensado. casi como si se tratara de un recital actual de una estrella de rock. narrado- res. No quiero dinero. el “Living Theatre” viajó a París. El espectáculo comenzaba en la sala del grupo en el Village de Nueva York y terminaba en la calle. con idéntico resultado. La urgencia de esa vanguardia se hizo patente con crudeza en el nombre del último espectáculo del “Living Theatre”. y se remataron los manuscritos originales del poema “Cádiz” de Allen Guinsberg. México. Kline. se llamó precisamente Free Jazz y reprodujo en su cubierta un cuadro de Pollock. Johns. Además. Kline. El paraíso ahora. Fue una despedida tormentosa que sacudió al arte de su tiempo. poetas y un grupo teatral bregando por la misma causa. No quiero gobiernos. La obra fue vista. ¡Exijo todo a todo el mundo! Quiero amor.000 personas. con los actores vestidos como ‘marines’. El primer LP que grabó Coleman en 1961. dando armas a los transeúntes y orde- nándolos matar a los demás porque era vietnamitas. Pollock. entre otros. Rauschemberg. sólo en París. entre otros. “El paraíso ya” fue una de las primeras experiencias de arte callejero. Teatro Profético. Esta conjunción militante de los mejores pintores. Lalo Painceira manera directa para que se remataran sus obras pintores de la talla de De Kooning. Ade- más. No fue casualidad que su gran artífice. quizá el movimiento musical que más tuvo que ver con el Informalismo y con su libertad. escrito casi diez años antes? Otro caso emblemático de comunión expresiva fue el del Free Jazz. (Citado en: Little. compitió en el certamen y arrasó con todos los premios. y el grupo fue invi- tado para realizar una gira por Italia y Alemania. Desde ya. México Editores Aso- ciados). fue un primer paso a otros movimientos colectivos y sirve como ejemplo del fuego que dominaba a toda aquella generación. Stuart. por más de 20. No quiero ejércitos ni Policía ni guerras. Ornette Coleman. 117 . desembarcara en Nueva York con una serie de conciertos a fines de los ‘50 en la misma galería en donde exponían De Kooning. ¡Pido amor como estandarte!”. “¡El paraíso ya!”.

los que no se sentían expresados por los postulados del Instituto. Como corresponde a un país “vulnerable” como el nuestro. muy a menudo. Pero la visión. Porque es por eso que el Di Tella merece un reconocimiento. como lo visto en el “Tucumán Arde” y en una muestra de arte político realizada a principios de 1971 en Buenos Aires. la realidad que se vivía en los países del Norte. y se internaron el terreno frívolo de cierto snobismo pop. la madre de nuestros sentimientos”. pese a que ésa no era la totalidad. Realmente fue un ámbito valioso de experimentación. Otros no. Aunque debe reconocerse que casi todos los artistas que sobre- salieron en Buenos Aires en los ‘60 nacieron o tuvieron un paso ditelliano. sin tomar en cuenta su gran aporte como verdadero laborato- rio de experiencias artísticas. Lo demostraron muchas experiencias y muestras allí realizadas. que fue mucho más abierto y desprejuiciado de lo que hoy suele recor- darse y enarbolarse como sus logros. Eviden- temente. era tomar al Di Tella como expresión del Pop Art y de un hippismo domesticado. Unos se sintieron representa- dos por la política cultural que llevaba a cabo Romero Brest en el “Instituto Di Tella”. repercutió en los artistas argentinos y agregó fuego a la disputa estética que se li- braba sobre todo en Buenos Aires. Se experimentaba seriamente en todas las artes. Además. exponían en galerías independientes. no sólo en plástica y diseño. 118 . que es el que predomina en el recuerdo actual del Instituto. No obstante. sobre todo exaltada por revistas de actualidad de ese tiempo. “toda obra de arte es hija de su tiempo y. Unos lo abandonaron luego para adherir al proceso de concientización política que vivieron los jóvenes argentinos en la segunda mitad de los ’60. Abrió sus salas a plásticos notables y expuso sus obras sin importar la ideología que los motivaba. sino también en teatro. EL BLUES DE LA CALLE 51 Este entrelazamiento entre distintas disciplinas artísticas no es casual y corrobora la afirmación dialéctica de Kandinsky. con expresiones de alta calidad y fuerte impacto. danza y música. no se debe generalizar al hablar del Di Tella. claro representante de la “vulnerabilidad” denunciada por Traba y al que dedicó punzantes escritos.

aquí estudió todo el ciclo primario y secundario y comenzó Arquitectura. un alto vuelo poético. son de una belleza turbadora. refinado y lírico en el tratamiento del color aunque man- tenía cierta gestualidad. Pese a los años vividos aquí. repetía en aquellas noches del “Capitol”. Lalo Painceira Antonio Trotta nació en Italia. Actualmente. Sus trabajos siguen fieles a ese lirismo inicial y alcanzan. Sus obras. nunca perdió ese acento que lo identificaba como peninsular. y buscaba cada palabra con la exactitud de un científico. Por eso no sorprende su conceptualismo actual. Susana López Merino. a su concurrencia a los bailes populares y su amor por el tango. A continuación trans- cribo parte de aquel texto: “La exposición realizada por el Grupo Sí en 1961 en el sub- suelo del Cine ‘San Martín’ fue un suceso inusitado e inesperado 119 . lo estimulaba. En 2001. unieron esfuerzos y recursos para realizar una muestra de homenaje al Grupo Sí exponiendo obras de aquel entonces. ya convertido en uno de los más importantes artistas conceptuales de Italia. No era locuaz sino medido. Como parte de la investigación. “La hizo traer Evita”. eso no limitaba su vuelo. Por el contrario. muy cerca de Carrara. El Informalismo de Trotta era muy del tipo de la “Escuela de París”. Nos causaba gracia su espíritu latino y enamoradizo. El catálogo-libro contó con un excelente trabajo sobre el colectivo platense de pintores informalistas realizado por la Dra. Sin embargo. a las que no fal- taba. vive en Pietrasan- ta. pero sobresalía por ser un gran lector y por la profundidad con la que sostenía intelectualmente su obra. Se exhibió en La Plata y luego en las salas del Borges. el “Centro Cultural Borges” de Buenos Aires y la entonces secretaria de Cultura de la Municipalidad de La Plata. Llegó al país con sus padres de muy chico. Rossi incluye una carta de Trotta desde Pietrasanta en la que Toni abre su memo- ria y se refiere al Grupo Sí y a cada uno de nosotros con toda la subjetividad que eso encierra e incluso conteniendo viva aquella pasión meridional a la que hice mención. Le gustaba contar que había sido el primer niño de La Plata al que le habían inyectado penicilina. Pero Toni es un italiano tan- guero. en algunos casos. en la “Galería Pacífico” de Buenos Aires. muchas en mármol blanco. y docente en Arte de la UBA Cristina Rossi.

Joven y fuerte. En el grupo predominaban los personajes más que los adeptos al oficio. de seres individuales y personajes. robusto y desafiante. Fue visitada por todo tipo de ciudadanos. estilos y cuadros. del dandismo a la lamparita quemada de su pieza. que veían por primera vez arte contemporáneo joven. desde la Grecia im- perial a sus novias ausentes. recién hecho. de la cocina y el vino al diario que se ponía en el pecho debajo del excelente chaleco para protegerse del frío de las mañanas. aunque para muchos la pampa era una madre por adopción’ ”. Poroto. desde el lustrabotas o el canillita hasta los intelectuales y profe- sionales. Nos conquistó no tanto por su vitalidad 120 . Nadando contra las violentas olas del océano vino desde Mar del Plata Mario Stafforini. gran tomador de cerveza. Para ser fiel históricamente a los he- chos y prefiriendo hablar más que de formas. El más notable y muy querido fue siempre Antonio Sitro. no académicos. al ga- llinero del padre salernitano. Es necesario aclarar que en aquel tiempo nos definíamos casi todos con gran orgullo como autodidactas. EL BLUES DE LA CALLE 51 para tal tipo de manifestación -la primera que La Plata vivió en su corta historia-. de los hipódromos a Baudelaire. con sus continuas y refina- das disquisiciones sobre el cosmos. Parte de nosotros venía de la desilusión de nuestras experiencias universitarias. dio coraje a todos y entonces los críticos podían decir: ‘Estos jó- venes venidos de la pampa. ya fuera de Arquitectura o Bellas Artes”. Fue tal el clamor que los límites del Grupo se hicieron incontenibles y naturalmen- te se transformó en un movimiento cultural que logró despertar muchas conciencias hasta ese entonces en letargo o tímidas. o sea. Pintura fresca. se podría decir. Con absoluta indiferencia pasaba de El Dique. su barrio. venidos de los lugares de origen con historias de lo más variadas y dispara- tadas.

que el tiempo me llevase de la sombra de mi mano hasta el desván atestado de golondrinas”. el Gallego. Entonces yo le respondía: “Ah. fueron los hacedores de ese lugar maravilloso que costea el arroyo Rodríguez. Con él es posible tener infinitas conver- saciones como verdaderos sofistas. comu- nicativo “desde cuando somos diálogo”… De su “te das cuen- ta”. diría Bioy Casares. O sea. de esos que tienen ventajas sobre los demás porque son aquellos que nadie puede engrupir con falsos mitos. con el viento y el agua arrullando un canto de paz. de la calle Pepirí o de “Arte Zen”. Lalo Painceira y belleza como por su plena identificación con el poeta amado por todos nosotros por su Retrato del artista cachorro. el rocío gris acuchillado de flores”. El “te das cuenta” permite dialogar del arte. de Barracas al Sur. mientras fui joven y libre a la merced de sus ar- bitrios. Todavía. esa inteligencia y sabiduría callejera del auténtico cara sucia que se hizo en el barrio. no sólo a su obra sino a todo lo que le pasa por delante. Sagaz como quien vivió ciertas experiencias de vida. el tiempo me mantuvo verde y moribundo. Junto a César Paternosto y otros amigos. pasamos las noches de bar en bar. viviendo en una paz espiritual como sólo ciertos seres benditos se pueden permitir. Otro que venía del mítico Dique -mítico porque siempre me imaginé que para ellos era como un pedazo de Venecia en casa así como podía recordar el arroyo Maldonado a El hombre de la esquina rosada. Todo en su vida es problema poético. luchando para poder continuar viviendo en la verdad. donde cada uno se construyó una casa-taller como les parecía. las pocas veces que logra regresar a la Argentina. en los días inocentes. maníacamente griego. 121 . Otro respondía: “Nada me impor- taba.era Alejandro Puente. debajo de eucaliptos gigantes que recuerdan los titánicos robles de Hölderin. Hablo de Dylan Thomas. En aquellos tiempos ya te- nía. el Nirvana”. como hoy. como el nom- bre de su barrio de City Bell: Nirvana. de esos que siempre elegí como mis vecinos. fanáticamente gallego. de El Dique o de la Grecia. Mario con la jarra de cerveza en la mano alzada declamaba: ‘Oh. En Alejandro es admirable su dedicación. aunque canté en mis cadenas como el mar”. Alejandro logró hacer una categoría filosófica.

porque la representación se confunde con la rea- lidad. donde vivió hasta trasladar- se a Nueva York (…). ¿A quién se le ocurre hacer una una nueva Capital en medio de la selva? Y construyeron Brasilia en los años cincuenta. Lalito todavía es él. sobre avenida 53 y frente al Bosque. César pensó en construirse una casa taller como una gran escultura. De la misma manera. Painceira era un líder sin quererlo. que aún hoy parece una obra del 3000. por su mismo carácter no podía atravesar más allá del desierto y reposarse un tiempo para morar en su austera. Eligió al arquitecto más apto para hacerla (Vicente Krause) y allí está su casa en la calle Nirvana de City Bell. EL BLUES DE LA CALLE 51 Hay nombres o apodos que describen a la persona que los lleva y no podría ser más apto para des- cribir a Lalo Painceira el apodo de Lalito. con mística ternura y con una intensidad poética pocas veces vista. Como si quisiera caminarlos por toda la vida. esa joyita de la Arquitectura. escritor o hijo. Lo he visto habitar en los desiertos de arena que eran sus cuadros con inusitada felicidad. en todo lo que hace siempre. como padre o marido. También en La Plata un señor se despertó una mañana y supo que quería una casa diseñada por Le Corbusier y allí está. y se nublan los límites. mística y poética vida César Paternosto era un tipo de argentino así como ciertos brasileños. el más abierto a todo el acontecer. tal cual él. así miraba a sus dunas saharianas que el viento le mo- dificaba constantemente. que me fascinaba porque soñaban a lo grande. Hace cinco o seis años nos encontramos unas horas en San Telmo y noté su bienestar al volver al barrio: 122 . recorriendo sus desiertos con sus anteojitos. sea como artista. el más seguro en sus edu- cados modos. el más culto. Tal vez creyó demasiado en el acontecer cuando llegó el tiempo de la tragedia griega donde es más difícil ser consciente del engaño que ser engañado.

parecía salido de una película de Truffaut. Era uno de los más jóvenes. Otra joven promesa de carácter diametralmente opuesto al Puntano. cerca de Paestum. en una calle amiga o en una esquina es posible encontrar extractos culturales y poéticos así como en la quietud metafísica de un barrio se pueden hallar depósitos culturales de nuestros orígenes. por su tensión. llamado afectuosamente “El Loquito”. era un minimalista inteligente. Lalo Painceira algunas veces. sus silencios y su escasa comunicación. Dalmiro Sirabo. como aquellos que recuerdo del garage de calle 66: Rogelio Ramón. irónico. el Cilento. Víctor Grippo y Di Paola (Dippy). muchas veces en letargo. El Puntano era una verdadera promesa. Si el profesor Cartier la veía en la pelota que salta. desobediente como él. ¿qué había entonces allí que no hay ahora?”. felices y nada les faltaba). un verano lo visité en su tierra. todavía no contaminado. Por pura curiosidad. venía de la be- llísima tierra de San Luis. Nelson era mayor aun- que parecía más pequeño. como Baudelaire. el más luchado y el más dulcemente maldito (algunos pretendían ser malditos sólo porque eran jóvenes. el más lúcido. Me recordó tanto el lugar de mi nacimiento. Nelson era como una cascada de dichos y frases compuestas con un gran sentido del humor como sólo las personas muy inteligen- tes pueden hacer con sí mismo y con los demás. Era un lugar maravilloso. en Locarno. o sea. estaba haciendo un espectáculo tea- tral entre títeres. para nosotros “El Puntano”. Informado. Miguel La Battaglia. bañado por ríos de aguas frescas. siempre rodeado de amigos interesantes. la veía en las profundidades de los ojos de un gato. Siem- pre con bellas novias. lleno de verde y bosques. cuadros y la danza de su compañera de siempre y en esa performance contaba la historia de su vida. tan lento como elegante. que vienen a la luz apenas debajo de nuestros pasos. era Ramírez. Tanto física como mentalmente tenía la agilidad de un saltimbanqui a pesar de su pierna. “Si no era la infancia. libre y feliz en esos lugares. la Grecia imperial que entendí cómo el origen de nuestra afectuosa amistad y la similitud de nuestra infancia pasada. La última vez que lo vi. Sus cuadros 123 . Suiza. Parecía entonces el más antiguo. Nelson Blanco. agudo para describir las cosas y las personas.

hablaba poco o nada. hoy gran ilustrador de cuentos infantiles. Un día llegamos juntos a Viareggio en tren y. Porque Toni desconoce que aquella morocha. Otro que se acercó fue Víctor Grippo. poetas. Horacio Elena. sabía sobre sus habitantes como si hubiera vivi- do allí en otra vida. Soubielle. colgába- mos nuestros cuadros en sus paredes. cuando no la pasaba en la soledad y tristeza de las pensiones de calle 50. discutíamos sobre el len- guaje del arte nuevo por realizar. sólo los anteojos brillaban en la flacura de su figura. Ambrossini. desde la primera tóxico-dependiente que no sabía qué hacer con su crisis de abstinencia. Pasaban muchachas nun- ca vistas. También interesado en la Antropología. más bien pequeña pero muy inquieta. era Amanda Peralta. incas o griegos. sobre cómo custodiar el cono- cimiento y el individuo para superar un tipo de artistas reducido a una firma. gente de teatro y de dan- za (cerca daba lecciones Dore Hoyer). apasionada y solidaria. filosofía. abogados. arqueología. marxismo. El Grupo. ya Mo- vimiento. morocha. Pintores como Larralde. Supe que se llamaba Amanda y años más tarde co- nocí una canción: “Te recuerdo Amanda”… Quise respetar ese último recuerdo como homenaje a aquella Amanda de la que quedó prendado el Trotta juvenil. hasta escritoras y estudiantes. EL BLUES DE LA CALLE 51 eran muy originales. lúcida. poesía. con su barba negra y tupida. mayas o etruscos. a un estilo. músicos. No quisiera olvidarme de otros pintores aunque haría falta un libro. aunque él arribaba por primera vez. Refinado conocedor de todo lo que es posible conocer: literatura. Era y es un refinado artista conceptual (…). Gancedo asaltaba sus cuadros con un cuchillo para demostrar su interés en todo lo que fuera vital. teología. Rilke o Byron. que asumiría al poco tiempo la militancia popular y luego. Era pequeña. En el bar ‘Capitol’ nos encontrábamos por la noche. entraba y se sentaba observando. con su imagen tan intelectual y su cuerpo que parecía inexistente. a una forma vacía o a un esteticismo mercantilizado… Al bar comenzaron a acercarse todo tipo de personajes. Había una que recuerdo en particular. se iba enriqueciendo continuamente con nuevas perso- nalidades mientras perdía otras. etc. con cabellos largos. con sin- 124 . Estuvieron cerca los poetas de “Los Elefantes” así como el poeta Héctor Rivera.

desde ya. desde la plástica a la música. Trotta no menciona a los dos grandes profetas del arte nuevo de aquella Argentina de finales de los cincuenta y comienzos de los sesenta. la narrativa. Lalo Painceira gular coraje. a los que nombré en reiteradas oportunidades: Jorge Romero Brest. Amanda Peralta murió en Suecia. compartir y apoyar tanto al compromiso militante de Ricardo Carpani y del grupo “Espartaco” como el informalismo o las experiencias vanguardistas de Alberto Greco o la geometría de Vidal y Mac Entyre. en enero de 2009. Pero tam- bién sumaba un sentimiento nacional que le hizo no invalidar otras manifestaciones artísticas. conductor del Di Tella y Rafael Squirru. el teatro. esa síntesis de vanguardia y arte social que fue el “Juanito Laguna” de Berni. iracundas y profundamente comprometidas con su tiempo. el combate contra la dictadura militar instaurada en 1966. Kosice. la danza. mientras otros exponentes del arte buscaron su cauce creativo en el orden de la geometría. que cuando lo conocimos dirigía el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires y luego fue conductor de la política cultural de la “Cancillería”. el cine y. En ese Occidente convulsionado. uno de nuestros maestros. incluyendo la poesía. rebel- des. cuando ese camino nue- vo y radical se derramó a todas las disciplinas. el Madi y desde ya. al que Squirru vio nacer e impulsó categóricamente. de haber protagoni- zado fugas heroicas como la de El Buen Pastor. la irrupción del vendaval del expresionismo no pasó desapercibida ni navegó por aguas calmas. sino que desató verdaderas batallas estéticas que comen- zaron a manifestarse con envergadura en la segunda mitad de los cincuenta y a comienzos de los sesenta. Después de haber sido presa política. en donde vivió un prolongado exilio. 125 . No es casual que estas expresiones esgrimidas por las golpea- das generaciones de posguerra hayan sido contestatarias. su mente abierta y desprejuiciada y su conocimiento profundo del arte. Squirru supo gustar. A Squirru siempre lo carac- terizaron su energía positiva y batalladora.

nació el arte nuevo” (Las vanguardias artísticas del siglo XX. o si se prefiere utilizar un término actual. leídos en las trincheras por los revolucionarios bolcheviques. Alianza Editorial. Fue la unidad espiritual y cultural del siglo XIX la que se quebró. 1998) Las rupturas a las que se refiere De Micheli. de las tinieblas a la luz. o convertidas en silencios desérticos. el arte siempre está inscrip- to en su tiempo y debe contener sus pautas de belleza. metafórico o experimental. Valor que no es sinónimo de lindo. y que eran bien explícitos. y por el otro. Por el contrario. nació de una ruptura con los va- lores decimonónicos. También debe incluirse la bipolaridad estética que marcó desde mediados del siglo XX al arte. como toda creación. Pero no se trató de una sim- ple ruptura estética (…). Por un lado. las llagas convertidas en color y chorreados. de la protesta y de la revuelta que esta- llaron en el interior de esa unidad. azota- das sobre telas por los expresionistas abstractos. El arte es en sí un escalón para ascender a la com- plicada trama que teje la conciencia en su paso de lo individual a lo colectivo. y de la polémica. de marketinero. Pero explícito. has- ta la poesía metafísica de Ungaretti o la angustiante de Pavese. no tienen que ser necesariamente explícitas. continuador de la geometría de principios del siglo. Esas pautas estéticas las cumplieron desde los poemas mili- tantes y combativos de Maiakovski. EL BLUES DE LA CALLE 51 El teórico italiano Mario De Micheli asegura en su libro so- bre las vanguardias refiriéndose al expresionismo y a las prime- ras manifestaciones abstractas: El arte moderno no nació de la evolución de los principios del arte instaurados desde el siglo XIX. 126 . existenciales y místicos por el informalis- mo matérico. como lo denominó Ragón. tampoco el arte tiene la obligación de ser explícito. el orden purista y concreto.

que dejó su huella profunda en el continente. Y Traba no fue una teórica de mente estrecha ni dogmática. Puente y Paternosto. Los ejemplos que rescata como positivos abar- can tanto al surrealista chileno Matta como a pintores abstractos muy cercanos al informalismo. tal el caso del peruano Fernando de Syzlo y. no hace más que reiterar sus servicios a la sociedad de con- sumo. energía que. Todas expresiones de vanguar- dia con sello latinoamericano innegable y reconocido. por más que resulte insostenible desde el punto de vista de la estética europea. Por el contrario. Lalo Painceira En su Dos décadas… Marta Traba rescata a las vanguardias que cavaron sus cimientos en sus culturas ancestrales. la abstracción constructivista de ese gran maestro latinoamericano que fue el uruguayo Torres García. donde no se concibe un arte sin intenciones ni propósitos preconcebidos. Camino al que aportaron en los setenta. en el buen ejemplo está incluido el muralismo mexicano y sus descendientes de Centroamérica y del arte andino contem- poráneo. Des- de ya. fue bien amplia. Traba es contundente y no teme a las adjetivaciones: “…Cuando los artistas del pop- art o algunos practicantes del óptico (derivación de la geometría y la cinética europeas) defienden su absoluta carencia de intenciones críticas y des- autorizan a los teóricos que ven en ellos jueces sutiles y cáusticos de la sociedad de consumo. En sus Dos décadas… (publicado en una colección de Siglo XXI). Por eso la energía de los nuevos artistas norteamericanos es típicamente una ener- gía de producción (…). ya lejos de sus experiencias informales del año 1960 con el Grupo Sí. No de otra manera se puede enjuiciar un espacio con luz de neón de Dan Flavio o la silla eléctrica color naranja de Andy Warhol. Y sumaría el Brasil de Cándido Portinari. obviamente. aceptando las progresivas incitaciones de la tecnología. no hacen más que fijar un criterio nuevo y verdadero en su caso. 127 .

a esmaltes y óleos. Los años sesenta exigían estar despiertos. Una especie de Platero y yo. Sontag y Tra- ba pelearon en su tiempo defendiendo sus posiciones. Una noche. siempre que dicho lenguaje sólo represente el conjunto de signos que puede ser utilizado para fines diferentes y propios”. en la misma década”. Apiñados entre telas. pero sus opiniones se conocían a través de sus interven- ciones en publicaciones especializadas. Por lo tanto. compartimos seguramente un mate. durante los años sesenta. ¿se dan cuenta? ¿Lo leemos?”. Sus libros llegaron tarde a nuestras manos. sentados donde se podía. vestido de manera impecable. que ahora recuerdo como de invierno y muy fría de 1961. Traba asegura que “no es peli- grosa. un café o quizás una ginebra en busca de calor interior. Y en ese garage con perfume a aguarrás. Se lo había recomendado Javier Villafañe para que se lo comprara para sus hijos y agregó: “Lo empecé a leer y es poesía pura. EL BLUES DE LA CALLE 51 A continuación Traba nombra algunas excepciones a estas concepciones. Los libros de Traba y de Sontag ya mencionados. estábamos reunidos charlando en el garage que servía de taller a Ambrossini. acepta el uso de los lenguajes contemporáneos de las vanguardias siem- pre que estén enraizadas en la propia cultura. bajo fuego cruzado. son dos de los textos fundamentales para comprender el arte de aquel tiempo porque fueron escritos desde la trinchera. Chalo Larralde y Soubielle. comenzó a leer el libro desde su famosa dedicatoria: 128 . por consiguiente. él. tanto en sus países como en Europa. con la sensibilidad como piel. y sintetizan pensamientos no coincidentes que ambas ya habían hecho públicos. Charlábamos de temas diversos cuando Chalo extrajo un libro cuya tapa contenía dibujos infantiles y nos pro- puso leerlo. como el cubano Wilfredo Lam que transcurre “como un aire salvaje y refrescante entre los pulidos pintores surrealistas. la recepción de un lenguaje.

nos acompañó totalmente en esa vida que llevábamos los más jóvenes. ocupaba una jefatura admi- nistrativa en IOMA. sin pausas. Y ya era un hombre grande. Todavía. alto. hasta los libros para niños. Gran lector. estaba casado y tenía tres hijos. la mutual de los empleados públicos bonae- renses que pertenece al Estado. Sale a la luz hoy aquella imagen y pienso que Chalo no había cumplido todavía los treinta años. donde tiene hambre y frío. Tengo una tercera excusa: esta persona mayor vive en Francia. con quien confirmamos lo que ya sabíamos por práctica existen- cial y pictórica: “lo esencial es invisible a los ojos”. Así. sentado en el patio grande de su casa jugando con sus pequeños. Delgado. escuchamos El Principito. un verdadero dandy. que mantenían. Chalo era siete años mayor que yo. Tengo otra excusa: esta persona mayor puede comprender todo. Todas las personas ma- yores han sido niños antes (pero pocas lo recuer- dan). conteniendo la emo- ción. Siempre fue parte importante 129 . porque Chalo estaba encendido por el fuego de la bohemia. protector de amigos necesitados de conchabo a los que llevaba a trabajar a IOMA. esa formalidad era sólo un atuendo. pues. Lalo Painceira A León Werth. Sin embargo. Tengo una seria excusa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. de Antoine de Saint-Exupéry. Tiene verdadera necesidad de con- suelo. Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Chalo quedó impreso en mi memoria bajo una noche es- trellada de verano. Si todas estas excusas no fueran suficientes. Corrijo. mi dedicatoria: A Leon Werth cuando era niño” Y ya teníamos los ojos ganados por alguna lágrima que no nos animábamos a mostrar. quiero dedicar este libro al niño que esta persona mayor fue en otro tiempo. dos varones y una nena. a con- tramano de la pacatería platense. criaturas con plena libertad que se le trepaban y se trenzaban en ese abrazo perma- nente.

Tampoco se perdía las clases de Filosofía existencial que nos daba privadamente el profesor Emilio Estiú. Por lo tanto. vinieron mi soledad intramuros obligada. Después. Se reía de nuestras charlas y de nuestras aventuras y travesuras pequeñas y pueblerinas. Pintaba en ese garage y creo que su pintura lo expresaba to- talmente. Su informalismo era afrancesado como el de Soubielle y el de Trotta. Nosotros. La suya era una pintura sin violencia. elegante. Era reciente el nacimiento de la Beat Generation. no gestual ni expresionista pero. a los que adoraba.: la Segunda Gue- 130 . Y mucho. aquellos purretes saltarines que se le trepaban por el cuello como si quisieran ser parte de él. Entonces ingresó a la carrera de Psicología Social y se recibió el año en que partió para siempre. Aplicaba lo que había aprendido con Cartier por- que era infaltable a las clases del maestro. mi exilio y luego un prolongado insilio. Habían transcurrido más de veinte años de nuestros primeros encuentros en el “Capitol” y ya se había jubilado. en 1960 éramos fieles ex- ponentes de esa vulnerabilidad que señaló Traba. su humor agudo. esa ironía que siem- pre comenzaba a disparar contra él mismo. el arte y los movimientos intelectuales que nos importaban eran los gestados en el Occidente de la posguerra.UU. tipo “Escuela de París”. Lírica. Había ingresado a la Facultad de Psicología y se dio cuenta de que ya no estaba para ese nivel de exigencias. razones que me alejaron de la ciudad. Sólo pude reencontrarlo cuando regresé a La Plata. profundamente romántica. o al menos en mi caso. sin embargo. Tuve la oportunidad de ver a sus hijos que recibieron el título en su nombre. Mantenía la calidez de siempre en el trato. Se divertía con nosotros. Sus hijos. Tenía el pelo totalmente blanco y había suplantado la corbata de antaño por un pañuelo elegante anudado en el cuello. con un cuidado- so trabajo del color. en enero de 1984. EL BLUES DE LA CALLE 51 en ese comensalismo noctámbulo del “Capitol”. hija directa de dos enfrentamientos bélicos de los EE. En 1964 me mudé a Buenos Aires y dejé de verlo.

En la pantalla grande se expresaron a través del Free Cinema. Lalo Painceira rra Mundial y Corea. con los años. a quienes se sumó luego Joseph Lossey cuando pudo escapar de la paranoia instalada en los Estados Unidos por el senador Joseph Mc Car- thy. aquellos que noso- tros conocimos y admiramos a través de la reproducción de sus obras. integrado entre otros por Colin Wilson. Kenneth Tynan. su danza. 131 . que contemplaba paralizada cómo se deshilachaba su imperio y cómo perdía uno a uno sus dominios coloniales. Sarah Miles. su teatro. La Beat Generation estuvo integrada por un puñado de intelectuales y artistas jóvenes que desde la litera- tura. “Los Iracundos” tuvie- ron visibilidad plástica en el expresionismo figurativo de Bacon y de Lucien Freud. Comenzaré con Inglaterra. En 1956 los flemáticos londinenses queda- ron impactados al presenciar la puesta en escena de “Recordan- do con ira”. por sus libros. Karel Reisz y Lindsay Anderson. el teatro. Dirk Bogard y Edward Fox. su música y constituyeron el tema permanente de charla o de discusión en nuestras mesas compartidas desde 1959. A este grupo de “Los Iracundos” le dieron rostro y pusieron alma y cuerpo actores como Rita Tushingham (la conmovedo- ra protagonista de “Sabor a miel”. no fueron un fenómeno excepcional en Occidente. Doris Lessing. Richard Burton. la bella Julie Christie. la danza y el jazz. entre otros. el cine. la pintura. Alan Silitoe y Shelagh Delaney). Albert Finney. Pero los Beatniks. cuestionaron severamente los valores del sueño americano. incluido su puri- tanismo. movimiento crítico en contra de la artificiosidad de Hollywood y que contó con realizadores tan destacados como Tony Richardson. Alan Bates. de Richardson . Tom Courtnay. A continuación mencionaré esos caminos del arte y el pen- samiento occidental junto a sus referentes. Paradójicamente. como se los llamó. obra de John Osborne que dio origen y nombre al movimiento de los “Jóvenes Iracundos” (además de Osborne. sus filmes. la casi totalidad de ellos fueron ganados por Hollywood y sus grandes estudios. De manera simultánea nacieron en Europa expresiones similares que también protagonizaron sus artistas e intelectuales jóvenes.Delaney).

el poema “Aullido” de Allen Ginsberg gritó a la cara del sueño americano: Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura. flotando sobre las cimas de las ciudades contemplando jazz…(Fragmento inicial. de Jack Kerouac. que pobres y harapientos y ojerosos y drogados pasaron la noche fumando en la oscuridad sobrenatural de apartamentos de agua fría. y que cuando pasó a mi lado dijo: Llora por el hombre. cuando oí el ruido de pasos que se me acercaban por detrás. hambrientas histéricas desnudas/ arrastrándose por las calles de los negros al ama- necer en busca de un colérico pinchazo/ hipster con cabezas de ángel ardiendo por la antigua conexión celestial con la estrellada dínamo de la maquinaria nocturna. y una noche cruzando la frontera de Laredo. Y se perdió en la oscuridad” (Suplemento Ñ) En dos páginas más finaliza la novela cuya primera edición en español llegó a Buenos Aires a fines de los cincuenta gracias a la editorial Losada. en Dilley. Anagra- ma. EL BLUES DE LA CALLE 51 Al mismo tiempo que los británicos. estaba de pie en la ardiente carre- tera bajo una luz contra la que se estrellaban las mariposas. y he aquí que vi acercarse a un viejo muy alto con el pelo blanco al viento que llevaba un bulto a la espalda. 2006). En otoño dejé la ciudad de México para volver a casa. los estadounidenses re- cibieron un demoledor cross a la mandíbula en 1957 a través de la novela En el camino. Texas. 132 . Un año antes.

como el Marlon Brando de sus primeros filmes. Coleman y otros. de Samuel Beckett (1952). También hubo actores que se vistieron con la piel y la angustia existencial de los beatniks. Dubuffet. el Free y el llamado genéricamente Jazz moderno. 1959) y otros poetas y narradores. Hamilton. María Casares y Jean Vilar daban vida al compromiso político con su teatro popular recorriendo en una carpa gigantesca. el “Calígu- la” de Camus. En lite- ratura aparecieron los poéticos textos de Marguerite Duras y los herméticos de la Nouveau Roman. Truffaut. Mulligan. Lalo Painceira Kerouac y Guinsberg dieron vida. que aportaron a la renovación del cine mundial. No debe olvidarse como antecedente el duro y áspero Viaje al fin de la noche de un escritor maldito como Louis Ferdinand Céline. El Be Bop. entre otros. las barriadas y ciudades obreras de Francia. con rea- lizadores como John Cassavetes (“Sombras”). Chabrol. con vínculos estéticos y de vida con el ex- presionismo abstracto de Pollock. Su expresión fílmica hay que bus- carla en el naciente cine independiente de Nueva York. Demmy. En tanto. De Staël. de Beauvoir y Camus. Goddard. Gerard Phillipe. el James Dean de “Al este del paraíso” y el Montgomery Clift de los dramas de Tennessee Williams. De Kooning. se repetía) de Sartre. con figuras como Parker. Con todos ellos convivía el teatro del absurdo personificado por Ionesco a partir de “La cantante calva” (1950) y esa obra funda- mental que es “Esperando a Godot”. con Nathalie Serraute y Alain Robbe-Grille como máximos exponentes. 133 . En la plástica des- cubrieron también el Informalismo matérico y L’art brut de la mano de maestros como Fautrier. expresaron desde la música a esta generación. a la Beat Generation literaria. de Sartre. pero también “Las sirvientas” de Jean Genet. En los mismos años Francia ponía a punto su Nouvelle Va- gue con directores cinematográficos tan notables como Resnais. de los grafismos orientaloides de Kline y también de la descarnada propuesta escénica del Living Theatre. que se sumaban a los aportes del existencialismo. que no cesaron. Baker. junto a Burroughs (El al- muerzo desnudo. el Cool. Varda. En las salas de teatro se mostraba el drama existencial y su angustia en obras como “A puerta cerra- da” (“El infierno son los otros”.

mientras se escuchaba a la lánguida. sobre todo “Los iracundos”. Desde ya. “Los iracundos” en Londres. entre otros. junto al mundo que había creado e impuesto. De Sica. en Ita- lia se conocieron los primeros filmes de los talentosos hijos del Neorrealismo: Visconti. algunos de los integrantes de la Nouvelle Vague. Todo el arte de esa época expresaba una sublevación contra los valores instituidos por la burguesía. los franceses en sus caves y bodegones. muchos ya traían en sus valijas ideologías revolucionarias. La expresión plástica estuvo representada en el informalismo con las costuras sobre arpilleras de Burri y en los tajos sobre te- las tersas impuestas al bastidor con algo de relieve. el amor y la crítica a esa burguesía que se rompía. No puede ob- viarse el alto nivel de su literatura. Fellini. Tomando siempre como referencia los mismos años. Antonioni. la primera de sus obras maestras. en dolor profundo con Pavese y en furia justiciera con Pasoli- ni. los italianos a través de su participación po- lítica directa y los alemanes en sus lugares convocantes. Esta rebeldía encarnada por ar- tistas jóvenes se transformó poco a poco en revolucionaria y ges- tó cuestionamientos que muchas veces se acompañaron con el compromiso social y político. sobre versos de Jacques Prévert. pero también valores como la libertad. compromiso que se transformó en vuelo poético con Vittorini. Su film más paradigmático en aquellos años fue “El séptimo sello” (1957). o Nueva York. desde sus caves y cafetines en donde se exhibía una libertad de vida que pegaba duramente contra la moral burguesa. como Chabrol 134 . pálida y muy bella Juliette Greco cantar su inolvidable versión de “Las hojas muertas”. mientras continuaban aportando films fundamentales. EL BLUES DE LA CALLE 51 En esos momentos. del argentino Fontana. como llamaban a San Francisco. la vida cotidiana de París era la fiel ilustra- ción de toda esa movida. Lo hicieron los beatniks en sus reductos de Frisco. hijo an- gustiado de su tiempo que supo dialogar directamente con Dios y que nos inyectó. Zurlini y Pontecorvo. Zavattini y Rossellini. sobre todo desde el teatro y la danza. comprometida con Pratolini. Pasolini. a través de imágenes. entre otros. Un párrafo aparte merece el sueco Ingmar Bergman. todos sus interrogantes metafísicos.

‘No tenemos guita’. Lalo Painceira y Goddard. no buscó refugio en la clásica jaula de cristal. parras y los in- faltables gallineros pegados a la pequeña huerta familiar. “En la barra nuestra de El Dique había verdaderos persona- jes. y todos los italianos. estaba uno de los Estiú que pintaba. buscaron el cambio a través del or- den geométrico para oponerse al mundo fragmentado. sobrino del filósofo Emilio Estiú. Cuando nos reunimos ahora. recuerda anécdotas de aquella barra que creció en patios de tierra con higueras. de sólida formación marxista o cristiana de izquierda. Javier (Villafañe) me pedía siempre que le contara aquellas anécdotas y se reía muchísimo. Alejandro cuenta que despertó vocacionalmente gracias a un amigo. se justificaron los que ocupaban la casa. limpia y equilibrada.Pasó el tiempo y a través de César López Osornio llegué a las clases de Cartier y cambió mi vida. Resulta que uno de los amigos del barrio les prestó a los otros la casita de los viejos en la que él vivía. contagiosa. quebrado y roto que todos los jóvenes habían heredado. Tiene una risa casi infantil. Puente supo acuñar toda la sabiduría que da una esquina de barrio. Cuando recuerda una anécdota se le iluminan los ojos y se ríe con antici- pación al relato. en su casa de Punta Lara. Los demás. transcurridos más de sesen- ta años de su niñez en El Dique. Yo tenía catorce años. Él los miró y arremetió con un ‘Qué importa la guita. cuando ya éramos adolescentes. Y nosotros comenzamos a escuchar su historia acompañándolo. 135 . sino que gritó de manera desgarradora o se sumergió en el silencio existencial en donde algunos encontraron un mundo otro. aguda. Como a mí me gustaba dibujar me puse a charlar con él y me regaló una caja de pinturas. ¿O se acabaron los gallineros en El Dique?’. Él volvió antes que sus padres y se en- contró la cocina vacía. Pero mi objetivo es detenerme en las artes visuales y comen- zar recordando que el informalismo en ese tiempo convulsio- nado. ‘Un día. porque viajaban. y salieron a robar una gallina que después devoraron hervida”. sin nada para comer. Me hacía repetir una de ellas. ordenada.

Pero eso es historia mía y el que importa aquí es Alejandro. Llegamos a destino y además cobré en efectivo. Mientras que Poroto. Alejandro era y es muy cerebral. Era un cuadro grande. a Nelson Blanco y después a los que habían participado del ‘Salón Estímulo’. yo hubiera volado como barrilete. EL BLUES DE LA CALLE 51 Conocí a Hugo Soubielle. me acompañó a una librería de arte que quedaba sobre Callao. tanto como daban mis brazos extendidos. lo que me permitía afe- rrarme a su marco. Fundamos el Grupo Sí y empecé con los encuentros diarios en el boliche de calle 51 a la que se sumaron muchos jóvenes platenses”. su amigo de la infancia. cuando recién comenzaban a instalarse allí los grandes pintores y artistas que le dieron fama. Mi pintura fue adquiriendo características que claramente la emparentaban con las culturas precolombinas latinoamerica- 136 . lo que era una suerte porque la Siam Lambretta parecía con alas y de ser liviano. Alejandro era infaltable en el “Capitol”. A veces hasta Ringuelet y también a otros sitios de reunión. compañero mío de viaje a Lima. Paradójicamente fue en Esta- dos Unidos cuando descubrió el camino que lo llevaría al lugar que hoy ocupa en la historia de la pintura argentina. ya tranquilos. Era mayor que nosotros y tenía un alto cargo en Obras Públicas. en cuya vereda la dejaba estacionada. como ya conté. Me acuerdo que cuando ba- jamos la muestra del “Museo de Arte Moderno de Buenos Aires”. era y es pasional. “Allí se dio algo curioso. lo que le permi- tió acceder a la Siam Lambretta plateada con la que iba al taller y después al bar. Después. él comenzó a expe- rimentar con una geometría libre y ganó la importante beca Gu- ggenheim que lo llevó a Nueva York. En su Siam Lambretta viajamos todos. Además pesaba mucho. Estuvo cuatro años viviendo en el Soho. Bastante para esa época. en pleno Palermo Chico. entonces en el “Teatro Municipal San Martín” (Corrientes y Mon- tevideo). casi Santa Fe. me llevó en la Siam Lambretta a entregar el cuadro que me había comprado Dulce Liberal de Martínez de Hoz (tal era su nombre realmente y no se trata de una caracterización ideológi- ca de su familia). A los años de haberse disuelto el Grupo Sí. En aquel entonces pintaba y orien- taba su búsqueda planteándose objetivos definidos. me compré un libro enorme sobre informalismo de Editorial Skira y me sobró plata.

“Pienso que aquí está mi lugar en el mundo”. expresó. Alejandro ganó además importantes premios. en Italia. Ya con ese camino descubierto. que le permitió aunar su experiencia informalista con la geometría y las raíces culturales de los pueblos originarios. mantiene una casa en la calle Nirvana de City Bell donde se empalaga de sol y vida natural cada fin de semana. Lalo Painceira nas”. entre ellos el “Sa- lón Nacional” y el “Konex”. estuvo en Francia. y en 1985 fue designado miembro de la “Academia Nacional de Bellas Artes”. También ejerció la docen- cia en la “Escuela de Bellas Artes de Buenos Aires”. al barrio y a ese verde del Bosque platense que orillaba El Dique de su niñez. 137 . Pero fiel a su origen. volvió a Nueva York y decidió volver a la Argentina. contó.

los surrealistas y Picasso. “tachismo” para algunos franceses. entre otros. Brueghel. al profundizar las experiencias que se habían comenzado a plasmar en los también conflictivos años vein- te. cotidiana. EL BLUES DE LA CALLE 51 VI. también llamado “arte otro” por los españoles. “expresionismo abstracto” por los estadounidenses. según el caso. los fauves. Y lo expusieron con vehemencia en sus manifiestos que tuvieron la intensidad del arrebato romántico. buscando la respuesta revolucionaria a través del orden y la ar- monía. En la Bauhaus 138 . los impresionistas. sin pretenderlo. Como lo habían hecho en su tiempo El Bosco. Mientras los informalistas se dejaban lacerar por su tiem- po. Perso- nalmente prefiero denominarlo informalismo o expresionismo abstracto o nueva figuración. Los componentes de este movimiento vieron. extendiendo su propuesta a través del diseño y la arquitectura. con una figuración desgarradora. Turner. sangrar y parir. la inserción social de la belleza en la vida real. “arte pobre” por los italia- nos. Van Gogh. Soutine. Eligieron embarrarse. un nuevo movimiento pictórico con sus chorreados formando ver- daderas constelaciones en cielos sombríos. término en boga a fines de los ’50 y en los ‘60 para denominar a los que tomaron la posta del expresionismo. Retorno a la pintura Es hora de hablar de pintura. una arista social y hasta revolucionaria. Modigliani. Basta recordar a los constructivistas y abstractos rusos que acompañaron la Revolución de Octubre. “nueva figuración”. los holandeses del neo- plasticismo y los artistas visuales y arquitectos que en la Bauhaus de Walter Gropius buscaron desde el orden formal y el equili- brio. Estos nuevos pintores se dejaron invadir por su tiempo y se alejaron de la perfección clásica en la que no cabían. otros pintores reaccionaron frente al mundo en convulsión. en esta última con- cepción. con extensiones de materia herida. los expresionistas. Goya. “arte bruto” y otros nombres. Y debe comenzarse por los pio- neros que protagonizaron la vanguardia romántica. Todos ellos parieron el informalismo. en “Concretos”. Eran los “Geomé- tricos” que se convirtieron a partir de comienzos de los cuarenta. Gauguin. los Dadá.

como por ejemplo la del fotógrafo Man Ray. Y aunque ya nombré con anterioridad a la mayoría. Editorial Taurus. entre otros.UU. contem- poráneo y compañero de ruta de los expresionistas abstractos. otra línea más poética y que incluso llegó a tener en alguno de sus exponentes. Lalo Painceira hubo grandes excepciones. 2004). Esta línea se visibilizó sobre todo en los EE. Los últimos románticos del siglo XX Nosotros. A la pintura de Rothko le cabe aquello que John Berger aplica a la obra de Giorgio Morandi: “No dice nada. Existieron vertientes diferentes. No todos los geométricos fueron fieles a los postulados de “Los concretos”. Tuvieron nombre y ape- llido. con Poliakof. poéticas y también surreales. por lo que 139 . en unos exaltada y pasional y en otros metafísica y recoleta. éramos informalistas y tengo que referirme a quienes crearon esa vanguardia. La Escuela de Nueva York fue la cuna del expresionismo abs- tracto y tuvo una difusión tan potente en el mundo que. pero también tuvo sus exponentes en Francia. La geometría lírica tuvo expresiones muy valiosas en la Argentina de fines de los cincuenta y comienzos de los sesenta. a través de la obra de Mark Rothko. porque no hay pa- labras que puedan expresar la intensidad de lo que imagina” (El tamaño de una bolsa. Siempre coexistió con la rigurosidad que pos- tulaban esos movimientos. y el pintor de obras muy bellas. un recogimiento casi místico. la sutileza y el lirismo. Alfaguara. como por ejemplo en la obra de Sarah Grilo y Miguel Ocampo. desde esos años. el suizo Paul Klee. cada una con pintores que las expresaban y que ejercieron influencia directa en nuestro grupo porque realmente nos deslumbraron. La capital francesa estaba en ese tiempo ganada por el arte cinéti- co de Vasarely. clara vinculación con el informalismo. buscando en el silencio. debo hacerlo nuevamente. netamente surrealista. los del Grupo Sí. la más europea de las ciudades norteamericanas des- plazó como centro artístico de Occidente al mismísimo París. impuesto desde las galerías de moda.

donde ya está presente su paleta cálida con complementa- rios casi yuxtapuestos para acentuar su vibración. Ejerció una enorme influencia. Pero el más emblemático exponente de la “Escuela de Nueva York” no fue De Kooning. Solía suceder. sino un holandés nacido en Rotterdam. como en “Retrato de Mujer”. visualmente más agresivas y menos agradables al mercado. comprobable en sus primeras exposiciones. Por espacio de unos diez años atravesó ese período con notoria influencia de Picasso. también 140 . Allí aparecen sus mujeres destrozadas. como en París y en otras grandes capitales. Este inmigrante se llamó Willem De Kooning y había nacido en 1904. pintura que lo caracterizará y abrirá las puertas a Pollock. hasta realizar su impactante muestra de 1950 que lo ca- tapultó a la fama. Pero esa obra fue la despedida del lenguaje académico. que los artistas de vanguardia más sobresalientes no fueran oriun- dos. EL BLUES DE LA CALLE 51 las nuevas expresiones informales. A fines de los ‘40 comenzó a evolucionar a un expresionismo neocubista. a todo el expresionismo abstracto y a la action painting entre cuyos máximos cultores estuvo. de 1940. Los españoles impactaron a nivel internacional a través de una bús- queda muy propia de cada uno de sus integrantes que en general. donde se dedicó a diversas labores mientras hacía estudios de arte que le brindaron una sólida formación académica. De Kooning derivó luego hacia el ex- presionismo abstracto. indagaron las posibilidades semánticas de la materia. Llegó a los 21 años a los Estados Unidos. donde el Grupo Dau al Set expresó lo que su principal teórico denominó “arte otro”. la atención y los halagos se los llevó. En España seguía dominando el espa- cio artístico la ciudad de Barcelona. Así sucedió con el gran precursor del expresionismo abs- tracto en Nueva York que no fue un estadounidense. abandonando la figura humana y murió después de una larga enfermedad en 1997. sino también en otros países. debieron librar un duro comba- te para ser reconocidas. figuras adivinadas detrás de manchas y chorreados en colores vibrantes. Pese a ser. como lo muestra “Figura senta- da”. en mi modesta opinión el más importante. no sólo en los Estados Unidos. como en el español Saura o los primeros trabajos del gru- po de la nueva figuración de nuestro país.

Para completar la leyenda. Recién en 1949 desarrolló sus chorreados. Él mismo explicó su particular modo de expresión: Mi pintura no procede del caballete. No tengo miedo de hacer cambios. intento mantenerme al margen de los instrumentos tradicionales. Había nacido en Cody. e incluso un empaste espeso a base de arena. y se fueron tiñendo de gestos espontáneos que lo emparentaron con el expresionismo y con De Kooning. Por lo gene- ral. y con mayor capacidad para participar en ella. vidrio molido u otros materiales inusuales adicionados. Prefiero los palos. Wyo- ming. como el caballete. Sólo después de una especie de período ‘de acostumbramiento’ puedo ver en lo que he estado. etc. Lalo Painceira merecidamente. En el suelo es donde me siento más cómodo. Se trata de un método similar al de los pintores de arena de los pueblos indios del oeste. prefiero colocarla directamente en la pared o encima del suelo. murió tempranamente en un accidente en 1956 cuando realmente comenzaba a tener éxito. que acuñó el aura de pintor maldito que acentuó una imagen romántica. en 1912 y desembarcó en Nueva York en 1929 para estu- diar pintura. destruir la imagen. la paleta y los pinceles. Sus primeras obras tuvieron la inevitable influencia de Picasso y luego del surrealismo. Por eso. trabajar desde cual- quiera de sus cuatro lados e introducirme literal- mente dentro del cuadro. Fue a fines de los ‘40 cuando comenzó a buscar el lenguaje pictórico que lo haría trascender al mundo. más cercano a la pintura.. Cuando estoy en la pintura no me doy cuenta de lo que estoy haciendo. que continuó hasta su muerte. apenas tenso la tela antes de empezar y. Jackson Pollock. las espátulas y la pintura fluida que gotea y se escurre. su action painting sobre grandes telas. pues la 141 . en su lugar. ya que puedo caminar alrededor de la tela. Necesito la resistencia de una superficie dura.

es pura armo- nía. su lucha por ejercer el duro oficio de vivir. 142 . los pintores llega- ron a sobresalir e impactar internacionalmente con el Arte Otro. Porque Rothko se vincula con las enormes superficies texturadas de Tapies que parecen cubrir y esconder lo que debe decirse. toma como imagen a su pintura para decirnos que “el mar estaba tan denso como un Rothko. y la pintura sale muy bien. ambos pintando gi- gantescos grafismos en negro. los Goytisolo. su libertad. Es honda. “Tristana”. Lumen Argentina. “Llanto por un bandido”). Densa es su pintura y profunda. otro pintor de vida trágica. insoslayable pese a que no se lo puede incluir en el informalismo que es el ya mencionado Mark Rothko. por ejemplo y realizadores como Bardem (“La calle mayor”). Hubo un tercer pintor. entre otras genialidades) y el primer Carlos Saura (“Cría cuervos”. Porque en la España goyesca y hernandiana. puente entre la geometría y el informalismo que expresa el español An- toni Tapies. 2012). de reminiscencias orientales. mientras los ci- neastas y literatos buscaban la forma de burlar la rígida cen- sura franquista con escritores como Semprún. La siempre talentosa tanto como inesperada. aunque a los españoles en el franquismo les hubieran quitado las palabras. García Berlanga (“Bienvenido. Si no. Y concluye aclarando: “Lo que plasmo en las telas no es una imagen sino un hecho. uniforme” (El mar del coral. un fácil dar y tomar. Otros nombres importantes de la escuela de Nueva York fueron Franz Kline y Robert Motherwell. desde ya que Buñuel (el estupendo de “Viridiana”. Sólo cuando pierdo el contacto con la pintura. EL BLUES DE LA CALLE 51 pintura tiene vida en sí misma. el resultado es una confusión. una acción”. en general sobre fondo blanco. reside lo esencial de un humano. porque no se agota en la superficie pintada. para recordar a Pavese al que siento cerca de ambas ex- presiones. Pero en esa profundidad que parece oscura. Trato de que ésta surja. “Mamá cumple 100 años”. Patti Smith. Ferreri (“El cochecito”). prosaico. Mister Marshall”). “El discreto encanto de la burguesía”.

wikipedia. cuando estudiaba abogacía. En esa época se vinculó con las últimas corrientes de la pintura abstracta y con la izquierda política. Lalo Painceira Su principal exponente es Antoni Tapies (Barcelona 1913- 2012). Muerto Dalí se convirtió en el más impor- tante pintor español de finales del siglo XX y comienzos del presente. como Juan Eduardo Cirlot bautizó al “informalismo” en España. En sus comienzos estuvo influenciado por el surrealismo y fundó con otros artistas catalanes el grupo Dau al Set. así empezó a expre- sarse y logró su propia sintaxis pictórica. Su obra. La otra gran figura del “arte otro”. Fue un lector voraz y descubrió así la pintura de Van Gogh y de Picasso. incisiones. Careció de educación académica. grattages. Antonio creció durante la Guerra Civilhttp://es. se volvió casi monocromática y agregó aditamentos a la pintura para lograr relieve y una textura rugosa y muy espesa. En 1950 obtuvo una beca para cursar estudios en París. arena. siempre de gran tamaño. Expuso por primera vez en 1950 en Zaragoza y dos años más tarde. fue Antonio Saura (1930- 1997). hermano de Carlos. Había hallado su lenguaje pictórico. collages. el cineasta. También como su congénere catalán. autodidacta. como Tapies. Comenzó sus traba- jos realizados con materiales residuales. Expuso luego con singular éxito en la “Galería Martha Jackson” de Nueva York y obtuvo el “Gran Premio de Pintura de la Bienal de Sao Paulo” en 1953. En 1951 dejó el grupo Dau al Set y comenzó la senda que lo hizo trascender al mundo. procedente de una familia de libreros y políticos catalanes que lo hicieron vivir un ambiente cultural muy abierto. fue decisiva para él su permanencia en 143 . Investigó sobre la materia trabajando con tierra. que se dio a conocer públicamente en 1948. Su participación en la “XXIV Bienal de Venecia” (1952) fue un trampolín al mundo. Este plástico. co- menzó a pintar y a escribir. en Madrid. Debido a una tuberculo- sis ósea que lo mantuvo cinco años en cama a partir de 1943.org/wiki/Barcelona en Valencia y Barcelona junto a sus padres y hermanos. Pero lo que marcó su vida intelectual y artística fue el existencialismo de Sartre y luego. inició su trayectoria artística a los veintidós años. pinturas oníricas y surrealistas. la espiritualidad oriental. en una mezcla de abs- tracción y primitivismo.

por los materiales de descar- te utilizados. como Manolo Millares y Pa- blo Serrano. colectiva en Nueva York. En 1958 inició la “serie de los tajos”. que trabajaba sobre madera. retornó a Italia y se instaló en Roma para dedicarse exclusivamente a la pintura. participó de la segunda Guerra Mundial y fue tomado prisionero en 1944. Estados Unidos. Por último. que consagró mundialmente al informalismo español. como lo estaba haciendo en esos momentos De Kooning en Nueva York. Finalizada la guerra y liberado. Burri estudió Medicina y se recibió en la Universidad de Peru- ggia. Otro artista ligado al informalismo desde el llamado “espa- cialismo” fue el rosarino Lucio Fontana. muy bellos. y a Muñoz. Al volver a España se agrupó con otros informalistas. junto a Tapies y al escultor Eduardo Chillida (otro gi- gante). En 1957 expuso en París por primera vez y al año siguiente. Como médico. para luego tomar distancia del mismo. cuando ya estaba radi- cado en Italia. Pronto comenzó a expe- rimentar con materiales y su informalismo fue muy cercano al español. Puede decirse que es un arte de la destrucción. comenzó a pintar. la quemaba y lograba obras de singular rudeza expresiva. nacido en la Umbría en 1915. Derivado a un campo de de- tención en Texas. consis- tente en agujeros o tajos realizados a una tela colocada sobre un soporte que la dota de un ligero relieve. como se anun- ció en su última muestra. en la “Bienal de Venecia”. sobre todo los realizados con arpillera. EL BLUES DE LA CALLE 51 París entre 1954 y 1956 en donde profundizó su ligazón con el surrealismo. En 1954 abandonó la abstracción y dos años más tarde realizó sus primeras pinturas en blanco y negro a partir del cuerpo femenino. aunque puede vincularse. cuyas obras de colores y 144 . Italia aportó a Alberto Burri. Allí desarrolló los momentos más trascendentes de su vasta obra. Habría que sumar a Modesto Cuixart. Fue en París cuando comenzó sus trabajos experimentales en series que tituló “Fenómenos” y “Grattages”. también a “L’art brut”. Sin embargo sus trabajos. “destruir para crear”. un hábil tejedor de grafismos en relieve. hay que agregar a la lista de notables italianos informalistas al expresionista abstracto Emilio Vedova. son sumamente bellos. a la “estética del desperdicio” o al “arte pobre”.

los naranjas a los azules. Uti- lizó el grattagge. fue la otra gran figura del informalismo europeo. nacido en 1901. Lalo Painceira contrastes violentos. porque si bien sus abstracciones se limitaron a tierras. Alemania aportó a Hans Hartung. uno de los protagonistas de esta crónica. No se ató a preceptos. se de- dicó totalmente a ella a partir de 1949. los desnu- dos y las parras del pintor platense. radicado en París. un expresionista abstracto con fuerte influencia de la caligrafía japonesa y a Wols. otro que apeló a soltar la línea en grafismos y 145 . de de Stäel. en la figuración apeló a grandes contrastes. El francés Jean Dubuffet. con una paleta cálida. fue un estudioso de las expresiones plásticas de los enfermos mentales. que realizó un furioso e impactante mural en el edificio de la UNESCO en París. Pintó figuras humanas y también animales a los que deformaba en esquemas similares a los dibujos infantiles y no se ató a una paleta determinada. También en Francia no pueden obviarse los aportes de Soulages. de los niños y de todas las manifestaciones que fueran espontáneas y que no pasaran por las galerías ni que fueran imitaciones de expresiones clásicas. desde los dolores de la guerra. el frottagge y toda técnica que fuera útil a su ne- cesidad expresiva del momento. todos ellos pintores de sólida formación y sutil manejo del color. Él lo llamó L’art Brut y su arte está muy cercano a la na- turaleza del expresionismo. Hizo paralelamente obras figurativas y abstractas. El belga Karel Appel es un expresionista multicolor y abs- tracto. un geométrico de gran lirismo. Después de haber abandonado la pintura para intentar suerte en el comercio vitivinícola. Appel fue uno de los fundadores del “Grupo Cobra” en Bélgica pero tuvo trascendencia internacio- nal. de protesta. Su obra se puede relacionar con algunas manifestaciones de la “Nueva Figuración” que tendría grandes exponentes en la Argentina. sobre todo el rojo al verde. Siempre de manera ruda. anti-académica. apelando a grandes empastes. Dubuffet tuvo relación epistolar con Nelson Blanco porque se sintió atraído por los gatos. ocres y grises. como ha caracterizado siempre a la “Escuela de París”. Vinculado a ellos está Serge Poliakoff. superponiendo complementarios. del espectacular Mathieu. fueron amamantadas sin duda. Amante de las obras no académicas.

Más adelante me referiré espe- cíficamente a los informalistas porteños. El arte cinético cuenta con valiosos exponentes latinoameri- canos aunque radicados en París. EL BLUES DE LA CALLE 51 escrituras abstractas centradas en el espacio. junto al ve- nezolano Jesús Rafael Soto. Actualmente hay obras espléndidas de estos pintores en el “Museo Nacional de Bellas Artes” y muchos expusieron en aquellos años en nuestro país. descubrió la obra de Piet Mondrian. representando la otra vanguardia en el rela- to de la historia del arte. estuvo representada en esos años por la rigurosidad de la geometría y el imperio del movimiento a través del llamado arte cinético. puede agregarse que en 1951 viajó a Europa. Alejandra Pizarnik dedicó un breve y bello poema a una de las obras de Wols: “Estos hilos aprisionan a las sombras/ y las obligan a rendir cuentas del silencio/ estos hilos unen la mirada del sollozo”. Tomasello fue un pintor aca- démico y figurativo hasta 1950. en 1940. Resumiendo lo que se cuenta en Internet y en los catálogos de sus exposiciones. todos juntos. Luis Tomasello nació en La Plata en 1915. Fue impactante e inolvidable ver en 1961 la gran muestra de los informalistas españoles. Radicado en Buenos Aires ingresó a la “Escuela Nacional de Bellas Artes ‘Prilidiano Pue- yrredón’”. pero ya instalado en el Viejo Con- tinente. de notable desarrollo en París. en el “Instituto Di Tella”. Entre ellos sobresalen el pla- tense Luis Tomasello y el mendocino Julio Le Parc. que pesaron mucho en nosotros y algunos formaron parte de ese cielo nuestro. Ya en 1932 se lo reconocía por ser un joven inquieto. primero a la tierra siciliana de la que había emigrado su padre. a la “Escuela Superior de Pintura ‘Ernesto de la Cárcova’”. Los cinéticos ganaron su lugar a partir de la difusión de la obra y manifiestos de Víctor Vasarely y pasaron a ser predominantes dentro de la corriente de un arte más racional. de la que pasó. Todos ellos fueron los principales santos de nuestro cielo laico y revoltoso. Otras veredas La otra vereda. Vivió seis meses en 146 .

Lo mismo que con Tomassello. Lo impor- tante es el efecto de la luz. en pleno auge y reconocimiento del arte ciné- tico. y se abocó por com- pleto a desarrollar obras enfocadas a investigar los fenómenos de la luz. la abandonó al año siguiente. Con Julio Silva. jugando con el desplazamiento del espectador para simular el movimiento de las formas. a diferencia del pla- tense. pero sumamente bello. resumo material escrito sobre él. como en general ocurre con las obras de arte geométrico. Quizás el más promocionado artista cinético argentino es Julio Le Parc. se deslumbró con los vitrales medievales de Chartres y por primera vez manifestó su atracción por los fenómenos del color y la luz. convertido ya en pintor abstracto. gene- ran la ilusión óptica de movimiento. Gran amigo de César López Osornio. uno de los grandes pintores argentinos y fundador y director del “Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano de La Plata” (MACLA). Un simple truco visual. integró los efectos de la reflexión de los colores. Tomasello fue uno de los pintores que consti- tuyeron el círculo íntimo de Julio Cortázar. Según contó. A los dos años 147 . que logra con pequeños relieves que forman figuras geométricas que al caminar el espectador. Recién al año siguiente realizó sus primeros relieves donde en forma pionera. En 1958 se incorporó al grupo de la famosa galería de vanguardia. Este platense fue pre- miado en innumerables ocasiones. un lenguaje mediante el cual comenzó a expresarse aunque todavía a través del plano. su obra fue siguien- do pasos experimentales que se acentuaron cuando se radicó en París en 1958. Sus trabajos son de una factura impecable y generalmente. temas determinantes en sus obras posteriores. A partir de esa valoración del espectador. se hizo porteño como Tomasello e ingresó en 1943 a la “Escuela ‘Prilidiano Pueyrredón’” pero. Se radicó en París en 1957. Nació en Mendo- za en 1928. expuso en las principales ga- lerías y museos del mundo. Sobre todo desde una recordada exposición en los ‘60 en el Di Tella. Denise René. donó a esa institución gran parte de su obra que pasó a ser patrimonio de los platenses. Lalo Painceira París. monocromáticos. contemplar la relación que se establecía a través de los murales de la Galería Pacífico con los espectadores le hizo valorar el rol del espectador.

EL BLUES DE LA CALLE 51 fundó en la Capital gala el grupo GRAV (Groupe de Recherche d’Art Visuel -Grupo de Investigación de Arte Visual) al mismo tiempo que se contaba entre los integrantes del grupo llamado “Nueva Tendencia”. Sus esculturas. innovadora y au- daz. el Museo privado de la avenida Figueroa Alcorta en Buenos Aires. una me- dida que duró cinco meses. reflejos y desplazamientos. Uno de esos penetrables está en el MALBA. En 1967 realizó la ya mencionada muestra en el Di Tella que denominó “Desplazamientos” e intervino exitosa- mente en la exposición “Luz y Movimiento” realizada por el “Museo de Arte Moderno” de París. Para ello re- currió a iluminaciones artificiales. efectos espectaculares. buscó involucrar absolutamente al espectador. Activo participante de las jornadas del Mayo Francés. el “Grupo Madí”. y al mismo tiempo. quizás la fi- gura más emblemática desde Vasarely con la creación de sus “pe- netrables”. in- tegrado entonces por Carmelo Arden Quin y Gyula Kosice como sus exponentes más notorios. Obtuvo el permiso de volver a París merced a las protestas de artistas e intelectuales galos. fue expulsado de Francia. el fluir de líquidos fosforescen- tes. Por último. por ejemplo. La aparición de todos ellos fue una década o dos posterior a la irrupción de la geometría en la Argentina. Esta úl- tima tendencia se aúna a la experiencia europea de artistas como 148 . son genuinas instalaciones que envuelven a ese espectador que tanto le había preocupado desde tiempos de estudiante. que significó su consagración internacional. el movimiento de hilos de nailon. en ciertos casos. que tuvo anteceden- tes muy valiosos desde los’40. la “Asociación Arte Concreto-Invención”. con bandas que se movían por dispositivos mecánicos ocultos. Por ejemplo. parte fundamental de este movimiento en Europa es el pintor y escultor venezolano Jesús Rafael Soto. que permiten al espectador ingresar en sus esculturas realizadas en hilos de un material que mantiene su verticalidad y a la vez permite jugar dentro de ella e interactuar. La obra de Le Parc fue para la geometría de ese momento. con Tomás Maldonado como la figu- ra más conocida y redactor de sus virulentos manifiestos. En 1966 realizó su primera exposición pri- vada en Nueva York y pocos meses después obtuvo el “Primer Premio de la “Bienal de Venecia’”.

Sus nombres: Ricar- do Carpani. du- rante los cincuenta. Juan Manuel Sánchez y Mario Mollari. todos nacidos entre 1890 y 1900. sus preten- siones eran las de inscribirse en las luchas políticas y obreras de su tiempo con un lenguaje que rechazaba el naturalismo del lla- mado realismo socialista. Abraham Vigo y el escultor Agustín Riganelli. unió valiosas experiencias. aunque luego al- gunos sumaron los aportes del arte óptico o cinético que con el transcurrir de los años. vincu- lada más al expresionismo que al naturalismo e integrada por excelentes pintores y grabadores que ilustraban los diarios de las agrupaciones obreras en lucha. imprescindible investigación que narra ese camino no convencional del arte y de la expresión social. como el “Arte correo”. abandonaron. Es- tas manifestaciones fueron también revolucionarias al enfrentar la tiranía del mercado que domina hoy a las artes plásticas. la poesía visual y algunas expresiones que pueden incluirse dentro del arte conceptual. Adol- fo Bellocq. en Carolina del Norte (EE.UU. Uno de sus “laboratorios” creativos fue el Black Mountain College. como Facio Hebequer. Fueron los herederos de una tradición de las artes argentinas de la primera mitad del siglo XX. Estos plásticos estaban vinculados 149 . En 1957. Una coincidencia que no debería extrañar ya que habitamos el continente latinoamericano: en paralelo a las primeras expe- riencias informales porteñas nació el grupo de arte social “Es- partaco”. A esta propuesta adherirían a finales de los sesenta los platenses Edgardo Vigo y Graciela Gutiérrez Marx. Lalo Painceira Max Bill para continuar la aventura iniciada por la Bauhaus con trabajos en el diseño y en la arquitectura. la música experimental (John Cage). que se desarrolló fuera de los circuitos convencionales de lo “artístico”. El grupo platense de arte concreto depositó su primera mirada en esta corriente (leer más adelante lo que escribió Gonzalo Cháves). tres jóvenes pintores de 27 años expusieron en la “Asociación Estímulo de Bellas Artes”. esta última artista que hoy sigue levantando la bandera de la van- guardia y que ha publicado recientemente Artecorreo. que puede con- siderarse descendiente del dadaísmo.).Artistas invisibles en la red postal. Esta expresión. Hubo otra vanguardia más radical incluso que el arte con- creto y el informalismo.

También se hizo cargo de los afiches pidiendo por la libertad de los presos políticos en tiempos de la dictadura militar de Onganía-Levingston-Lanusse. ya identificado con el movimiento na- cional y popular. mostró al público las luchas obreras. Mollari fue más latinoamericanista e indigenista en sus motivos. En 1962. Los de Boedo. Carpani cataloga su texto como “un libro de combate y no pretende ser más que eso”. editado enton- ces por Coyoacán y reeditado ahora por Peña Lillo. Ediciones Continente. En el Prólogo. retomando los temas clásicos del arte social. “Espartaco” mostró una obra con- tundente. A fines de los cincuenta. Son Antonio Berni y Carlos Alonso. Todos sus integrantes tenían una sólida formación académica. lejos del de Florida. fueron la imagen de la CGT de los Argentinos y de la realidad de los trabajadores. siempre firmemente ligadas. que contó con un valioso Prólogo de Juan José Hernández Arregui. Hay dos pintores con temática social no exclusiva pero inelu- dibles en la historia del arte de nuestro país. pese a su enorme presencia en los cincuenta y 150 . por su gran calidad pictórica y su compromiso. que les aportaron un sustento estético difundido por la “Unión de Plásticos Proletarios”. Carpani aportó además valioso material teórico. se constituyó en una pieza esencial para comprender la última expresión de arte social en nuestro país. que fue la figura más trascendental de todos ellos. La política… es un libro indispensable para enten- der su estética y su militancia. Pero como los cuatro forman parte de la historia del arte argentino. Debería también sumar a Juan Carlos Castagnino y a Lino Eneas Spilimbergo. Más directo fue Leónidas Barletta: “Los de Florida querían la revolu- ción para el arte. Vinculados al grupo literario de Boedo. EL BLUES DE LA CALLE 51 a literatos de su tiempo. como contó el platense Álvaro Yunque: “Los de Boedo queríamos transformar al mundo y los de Florida se conformaban con transformar la Literatura. Sin embargo. de excelente factura plástica y sustentada en un dibujo impecable. No- sotros éramos revolucionarios y ellos sólo vanguardistas”. Sánchez pintó el paisaje fabril y Carpani. que parecen tallados en piedra. se diferenciaban por sus propuestas ideológicas. Sus proletarios. publicó La política en el arte. el arte para la revolución”.

Juanito y Ramona ganaron la pulseada. sin abandonar la figuración. los basurales. del arte pobre italiano y del arte bruto francés. con su “Juanito Laguna” y su “Ramona Montiel” supo inscribirse en el terreno de una avanzada lindante con ciertas corrientes expresionistas emparentadas al informalismo. Aunque Berni. Es posible que se deba incluir entre la vanguardia vinculada al pensamiento surgido del modernismo al “Conceptualismo”. Por el contrario. 151 . y se llevaron el máximo premio. templos gigantescos que olvidaron a Jesús pero que tie- nen siempre presente al turismo. a las que dotó de su mirada crí- tica sociopolítica. pintada entre 1892 y 1893. encontró un lenguaje propio y expresionista con el que buscó primero reflejar las luchas obreras y después. como la máxima distinción en la “Bienal de Venecia”. Berni. Después de viajar a Europa y recibir importantes premios nacio- nales e internacionales. a par- tir de 1957. Sin embargo. Entre canales. Venecia. transitando un cielo que no lo tuvo en cuenta. en sus casillas de chapa y cartón. convivientes de los desperdicios. sin perder la orientación social en su obra que ya lo caracterizaba en los ‘50. que ya es toda una mujer. hijos de la miseria. que ya era uno de los grandes maestros consagrados de la pintura argentina. que es el alquiler de su propio cuerpo. remonta barriletes y vuela con sus sueños de niño en el mismísimo Sputnik. ellos se mostraron de la mano de Berni. tomando elementos del informalismo. re- flejar momentos de la vida de dos personajes a los que convirtió en mito: Juanito Laguna y Ramona Montiel. esa explotación laboral y física de la mujer convertida en mercancía. Juanito juega en los basurales. Ramona lo ofrece porque es parte del código de la miseria. Los dos habitan en los márgenes aunque paradójicamente fueron exhibidos en el principal y más refinado encuentro internacional de arte. de De la Cárcova. Lalo Painceira los sesenta no corresponde analizarlos en una crónica sobre las vanguardias y el informalismo. obliga- da a vivir de lo que puede. no se trató de obras acentuadamente dramáticas al estilo de “Sin pan y sin trabajo”. Paralelamente aparece Ramona. palacios. como Juanito. arriesgó en la búsqueda de un lenguaje que lo colocó un paso adelante de la plástica de vanguardia. Es una hija de la pobreza extrema y de la exclusión.

En la Argentina hubo grandes pintores conceptualis- tas. del actual “Grupo Escombros -Artistas de lo que queda”. Según Simón Marchan-Fiz. Otras disciplinas En el campo de la música académica o de conservatorio -para diferenciarla de las encorsetadas como expresiones populares -se conocieron en La Plata de ese tiempo las experiencias de la música concreta y electrónica. en otras muestras contestatarias del arte. Fueron sus exponentes nacionales Víctor Grippo. ligado a la cultura. entre ellos nuestro amigo Víctor Grippo. Clorinda Testa. entre otros. donde las primeras manifestaciones se visualizan en 1967 en el Di Tella. ¿Qué habitante de aquellos años. al menos en nuestro país. A su manera. A diferencia del conceptualismo norteamericano. el de nuestro continente se vinculó más a la realidad sociopolítica coyuntu- ral. EL BLUES DE LA CALLE 51 aparecido con posterioridad. que escuchábamos en pequeños reductos. Luis Benedit. Leopoldo Maler. Se trata de Enrique 152 . Jacques Bedel. Otras exposiciones representativas del conceptualismo nacional fueron las ya men- cionadas y muy posteriores “Tucumán Arde” y “Arte Político”. con algo de rito religioso. Liliana Porter. fundamentalmente en el grupo de artistas que rompen con el Instituto. se trató de un “conceptualismo ideológico”. También en la actualidad no puede dejarse de mencionar el importante aporte en esta línea de compromiso. no recuerda la perturbadora belleza que lo atrapó al escuchar por primera vez “El canto de los ado- lescentes” (traducido también como “Canción de los jóvenes”) de Stockhausen? Debo nombrar a quien al menos yo conocí como primer van- guardista dentro de la música académica. los happenings y ligado a Vigo. Alfredo Portillo. uniendo ese fuerte lazo social con una veta muy lírica se encuentra dentro del conceptualismo la bella obra realizada en Italia por nuestro Antonio Trotta. inte- grado por plásticos y poetas que militaron en distintos grupos del año ’60: Héctor Puppo en la geometría y Luis Pazos en la poesía visual.

Ya en el siglo XXI. fue uno de los que expresaron en el país la experimen- tación que vivía la música. que montó su laboratorio en el “Teatro Argentino” de La Plata. oportunidad que Gerardi aprovechó para conectarse con sus grandes maestros. Angélica Vega Segovia. Con su vigencia siguió abriendo mentes y almas a una música que busca no detenerse en el tiempo sino ser una expresión del mundo y la época que transita. muchos descendientes del expresionismo alemán como Dore Hoyer. un público que viajó hasta La Plata para conmocionarse. un artista plástico pintaba un cuadro al que los intérpretes. alumno de Gianneo. cinta magnética y pintor”. guitarra eléctrica. categórica. en simultáneo. donde dictaba la cátedra de Sonido a comienzos de los ’60. Una sola vez me enfren- té a ella. que fue quien divulgó y experimentó dentro de la música contemporánea en aquellos años. estrenada en el “Teatro Argentino”. de una personalidad arrolladora y de carácter muy fuerte. Quizás coincidió nuestra irrupción con la beca en París de su esposa. Gerardi prosiguió experimentando y creando en el mundo de los sonidos y realizó conciertos en el “Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano de La Plata” (MACLA). Profesor en la “Escuela Superior de Bellas Artes en Cine- matografía”. En la danza adquirieron resonancia los que continuaron las experiencias iniciadas por Isadora Duncan y otros vanguardis- tas. le iban poniendo música en un juego de interrelación creativa e improvisada. donde engendró discípulos tan talentosos como Iris Sca- cheri y Oscar Araiz y montó dos espectáculos que sacudieron al mundo de la danza de todo el país. Gerardi no frecuentó nuestros ambientes. Ginastera y Gilardo Gilardi y en Francia de Pierre Schaeffer y Pierre Henry. reconocida filóloga. Fue una tarde cuando terminaba el verano de 1961 y estábamos con Alejandro Puente y Poroto Sitro en el “Capitol” 153 . Lalo Painceira Gerardi. Después ingresó al selecto equipo del Di Tella. Su primera repercusión vanguardista la logró con su obra “Figura-fondo para piano. Durante el desarrollo de la obra. percusión. Dore Hoyer era inmensa.

le advirtió nuestra amiga. quieto. Pantalones largos con cinturón. era un día relativamente fresco. quería buscar un coro de movimiento. No. Y los cuatro largamos la carcajada. Fueron actores y gente que no tenía idea de la danza. Tuve que estar allí. los cuerpos perfectos a los que Degas rindió culto. “¿Cómo de muerto?”. apto para caminar y hasta para sonreír. Y fuera quien fuera. medias. “Aquí no te va a pasar eso. “Sí. Por el contrario. “Vamos. como una sobredosis de belleza. dijo divertida y ahora se me aparece invitándonos con cierto gesto burlón. Las ropas colori- das. Los tres estábamos en ropa de calle. vas a tener que moverte”. el sólo hecho de entrar en la sala nos enmudeció. Y asentimos. rumbo al Teatro. ahora no tengo la seguridad porque dudo entre dos de nuestras amigas bailarinas. chispeante. EL BLUES DE LA CALLE 51 bebiendo algo fresco. Nos volvió liliputienses. las posiciones. Y fuimos los cuatro caminando bajo la sombra de los añe- jos plátanos de la rambla. zapatos y una camisa. Por eso. realmente tenía razón. ellas y ellos de pie. Y si lo expresó. Rí- gido”. Los ensayos de danza poseen un clima y una belleza que no guarda ningún otro ensayo que yo haya visto. pero a mirar”. erguidos. No era un día con la pesadez característica del húmedo verano platense. sabiendo que siempre des- cansan sobre un pedestal. o al menos así lo recuerdo. que des- pertaba en nosotros el más grande de los respetos por trayectoria y fama. Así la conocen a ella y ven un ensayo”. aclaramos. No recuerdo la hora pero al rato de estar sentados charlando pasó una de nues- tras amigas bailarinas cargando su pequeño bolso conteniendo su ropa de ensayo. Supongo que fue la misma sensación del personaje que interpretó Marcello Mastroiani en “La Dolce Vita” 154 . lo que provocó la sonrisa de nuestra amiga. le preguntamos. “De muerto”. respondió. “Vengan a mover- se un poco. porque esa visión impactó sobre nosotros. Nos invitó a ir al Teatro porque Dore Hoyer. en el escenario. “¿Qué rol te tocó interpretar?”. cuando el cielo parece una carga para el peatón. Poroto aprovechó las dos cuadras que nos separaban del Argentino para contarnos que tenía experien- cia escénica porque había comenzado a vincularse al arte a través del “Teatro de la Universidad” que dirigía Gené (Juan Carlos) y había trabajado en una obra. sin moverme.

Y de golpe posó sus ojos en nosotros tres. como tres chicos que van a la escuela y no quieren que les tomen la lección. inmerso en esa enormidad desértica.sobre los motivos por los que estábamos allí. Creo que hasta mis manos se ruborizaron. Al menos yo. Él solo. Mastroiani guardó silencio y cuando habló con su amigo. toda ternura. Cuando vi que se acercaba a nosotros marchando como un oficial ante la tropa. con una voz casi inaudible. ejecutaba en el órga- no de la iglesia la “Tocata y Fuga” de Bach. y al irnos. el intelectual interpretado por Alain Cuny. transcurridos casi cincuenta años. des- nudos”. en el rincón más oscuro y le- jano del salón. Se quitó los zapatos que dejó prolijamente en un rincón. Se paró delante de nosotros. Al menos así me lo dicta mi memoria hoy. Pero era tarde. que era muy tímido. Estábamos sentados en el suelo. No obstante. Salimos con Alejandro cruzando una mirada de bronca hacia la amiga que no aguantaba la risa. Puños cerrados en la cintura y así nos increpó -por- que su manera de interrogar era imperativa. dar un gran salto. manteniendo un tono gélido que hacía imposible todo elogio. Supongo que en demostración de respeto o de rendición ante lo inconmensurable. al punto de parecer distante. en ese cielo derramado sobre ese templo impoluto de Roma. “Aquí el que no baila se va. toda calidez. no delatamos la invitación de nuestra amiga que guardó silen- cio pero no su sonrisa. un recuerdo quizá barnizado por las pasiones ocultas de Degas. Y ya”. lo hizo murmurando. sin saber que eso es fatal. pero Poroto se quedó. Esa fue exactamente la sensación que sentí cuando entró Dore Hoyer. Lalo Painceira cuando ingresó a ese gran templo blanco y escuchó que su amigo. Balbuceamos algo que ni recuerdo. Nos queda- mos paralizados. a lo que res- pondió: “Se puede bailar con cualquier ropa y si quieren. a la que vi gigantesca. Nos miramos con Alejandro y nos retiramos los dos esbozando una disculpa tonta como “no tenemos ropa adecuada”. una especie de grand jette a lo Ni- 155 . comenzó el ensayo guiado por su vozarrón cor- tante de acento germánico y pésimo español. me di vuelta para ce- rrar la puerta. y lo vi en medias. maldije el momento en el que aceptamos la invitación. callado. con la camisa que se le salía del pantalón. Porque fueron esos gestos los que desnudaron nuestras falencias.

Ese gran salto vistiendo un pantalón gris de calle y con las medias arrugadas. dieron nacimiento al expresionismo abstracto. sino que se extendió. La vanguardia de fuerte tinte expresionista abarcó a todas las artes y fue la respuesta a ese mundo que expiraba. EL BLUES DE LA CALLE 51 jinsky en el “Espectro de la Rosa”. a los films franceses o italianos o ingleses o a Bergman. auditorios. con su angus- tia metafísica. Al fin y al cabo. ella incluida. y que en nuestro país fue brutalmente asesinado a mediados de los setenta. no directa ni explícita. respuesta que a veces fue elíptica. para acercarlo a la realidad. perdurará siem- pre en mi memoria. Siempre la aplaudimos de pie. al teatro de “Los iracundos”. Tampoco se circunscribió a sus galerías. respeta- mos y aprobamos la desinhibición total de Poroto. Pese a nuestra inocencia al haber ido y al maltrato. 156 . que humanizó la perfección estética que lo rodeaba. a la literatura beat. lo político. habiendo inter- pretado a un muerto. siguió siendo nuestra amiga y ahora me acuerdo de quién era porque siempre nos reíamos al acordarnos de aquella experiencia y todos. no se agotó en el debate estético de los ámbitos académicos ni en la cátedra. Y esa vanguardia no fue elitista. también empezaron a escucharse nuevos sonidos en la música popular acompañando los cambios totales de un presente que se extendió desde los ‘50 y abarcó los ‘60. Porque cuando los jóvenes rebeldes de Occidente volcaron su furia o su angustia. salo- nes. escenarios o libros. Puede ser que me haya poseído un espíritu degasiano en la descripción del ensayo y que el blanco y negro que siempre impone el paso del tiempo haya exagerado algunas sensaciones narradas sobre ese momento. pero que siempre trascendió a su tiempo. hasta amarla. como merecía ese genio que fue Dore Hoyer. las costumbres y las relaciones sociales. o mejor dicho. museos. bien valía un escenario para que se moviera. al informalismo matérico. En cuanto a la bailarina que nos llevó. Pero ocurrió y quizás sólo habrá que sumarle algunos grises intermedios. interactuó con las voces populares. los que siempre contiene la vida cotidiana. fuimos a ver “La idea” y la vimos más una vez. lo religio- so.

y en el cercano Brasil unos hermanos bahienses y otros músicos y poetas vigorizaban sus ritmos tradicionales. y al poco tiempo. se es- cuchaba la música de un Charlie Parker (¿qué intelectual. guapos. Allí completaba el staff permanente un grupo que daba voz a los barrios porteños y que era liderado por el “Tata” Cedrón. Chet Baker. como lo hizo el jazz y el tango de vanguardia. En esos años. re- volucionando la música popular rioplatense. Chico Hamilton. Piazzolla formó su Octeto en 1955 y en 1959 compuso “Adiós Nonino”. Piazzolla y Rovira tocaban en las noches de “Gotán”. e Italia vibraba con cantantes fantásticas como Ornella Vanno- ni. Gerry Mulligan. boliche bautizado desde ese memora- ble poema de Juan Gelman que comienza: “Esa mujer se parecía a la palabra nunca…”. Dave Brubeck. “Tango moderno”) dejó de lado las esquinas con farol. artista o estudiante argentino no lo amó después de leer el maravillo- so cuento de Cortázar “El perseguidor”. todos ellos revolu- cionarios del jazz. Se ignoró que la vanguardia fue parte de la Revolución de Octubre al aportar poetas como Vla- dimir Maiacovski y Sergio Esénin. Mientras tanto. Piaf. París seguía ganado por la melancolía y la protesta con Brassens. charlas y silencios. los cafetines se llenaban de jóvenes de apariencia melancólica que parecían ser discutidores empederni- dos. Thelonious Monk. como “Verano porteño”. hoy con- vertido en un himno. plásticos como Kandinsky. para anclar en su tiempo. incluido en Las armas secretas?). Juliette Greco. Lalo Painceira Comencemos por la música popular y en las grandes capitales del mundo. Pero como fondo de sus debates. Jacques Brel y un muy joven Ives Montand. que sostuvo el mismo vuelo musical a través de las series del Ángel y de las estaciones. Los movimientos de avanzada estuvieron silenciados en la URSS y en los países del Este. el tango también vio nacer su última vanguardia. En 1960 organizó su Quinteto. Porque en ese mismo momento. por ejemplo. los primeros LP de esos dos genios que fueron Miles Davies y John Coltrane. shoficas y papusas. integrantes del Grupo Sí. También en esos años comenzaba a escucharse el rock. 157 . As- tor Piazzolla (al que se sumaría Eduardo Rovira en 1959 con su agrupación. entonces muy jovencito. Horace Silver. música que no nos alcanzó a nosotros.

“daré mi alma entera a vuestro octubre y a vuestro mayo. Stalin primero. Maiacovski brindó la prueba: se suicidó de un balazo en 1930. y luego la gerontocracia que lo su- cedió en el poder. sino a la poesía”. Editorial Losada./ es mucho más difícil” (Ídem). En 1953 murió Stalin y lentamente comenzó un proceso que se conoció como “deshielo”. que pese al apoyo a la Revolución “Esénin no era de este mundo” (Textos sobre Arte. Lo curioso es que todos ellos fueron militantes revolucio- narios y mientras vivió Lenin y Trostky permaneció en la URSS. An- tes./ En esta vida. incluso trágicamente. Cuando Stalin implantó su dominio absoluto y personalista. impusieron el monumentalismo arquitectónico y escultórico y el mal llamado “realismo socialista” para la pin- tura y la literatura. Se silenciaron todas las voces discordantes. optar por la solución última para integrar- se al infinito. además de los aportes teatrales de Meyer- hold. Maiacovski le dedicó un bellísimo poema a Sergio Esénin. con Ilya Ehrenburg como principal vo- cero cultural de esa transición. tomando la imagen de esa despe- dida de Maiacovski. Fueron incapaces de escuchar el clamor de Maiacovski antes de elegir la muerte: “¡Resucitadme. Jorge Sarmiento Editor./ porque soy poeta./ Ha- cer vida. para concluir afirmando que no obstante. cineastas como Eisenstein y Vertov. en 1925./ Debemos arrancar/ la ale- gría/ a los días venideros. después del octubre victorioso de 1917. Por la rendija que se abrió se aso- mó al mundo un nuevo cine soviético. “la revolución instaurará para cada individuo el dere- cho no sólo al pan. que ya se había quitado la vida. Traducción de Lila Guerrero). El film más emblemático de 158 . como Esénin y Maiacovski. Hay un bellísimo y profundo trabajo de León Trotsky dedi- cado a Esénin en donde afirma. dándole la razón a ese Esé- nin que escribió. que comienza: “Usted se fue/ como se dice/al otro mundo” y finaliza: “Para la alegría/ nuestro planeta/está poco preparado. Cultura y Literatura./ aunque más no sea. 2008)./morir es cosa fácil. EL BLUES DE LA CALLE 51 Malevich y Chagall y los constructivistas rusos./ y esperaba el futuro…” (Antolo- gía poética. ocuparon cargos de relevancia en las áreas que definían las polí- ticas culturales./Pero mi lira bienamada nunca la cederé”. todos debieron marchar al exilio o callar o.

y hasta es lógico que en un proceso revolucionario convivieran la vanguardia de alto nivel con el arte que expresa las voces de la trinchera. Maiacovski había demostrado que el arte puede ser “un arma cargada de futuro” según la definición de Gabriel Celaya. representó la última expresión de vanguardia antes de que el posmodernis- mo licuara todo y tratara infructuosamente de arrebatarle a la historia su relato y su sentido. Rouault. también con anterioridad y en plena purga stalinista. a Francis Bacon y a un par de alemanes?”. cit. aún incluyendo a algunos líderes del expresionismo abstracto de la Escuela de Nueva York. de Mikhail Kalstosov. fue fiel representante de su tiempo. como se pregunta Hobsbawm (op. que arrasó con los premios en el “Festival de Cannes”. ¿Será así? ¿El gran estallido de la modernidad habrá comen- zado a decaer a partir de la posguerra del ’45. más específicamente. Él mismo se res- ponde más adelante: “Sería difícil hacer una lista de pintores de entre 1950 y 1990 que pudieran considerarse grandes figuras (es decir. ¿será “posible adivinar cómo valorarán las historias de la cultura del siglo XXI a los logros artísticos de la segunda mitad del siglo XX?”. Klee y “a dos o tres rusos y alemanes y a uno o dos españoles y mexi- canos. Desde ya. ¿Cómo podría compararse a ésta una lista de fines del siglo XX. de- bemos conformarnos con asegurar -como lo hace el historiador inglés. Esta película incluyó por primera vez la autocrítica política dentro del arte ruso. Y que más allá de esos interrogantes y sus inclusiones. Lalo Painceira esa época fue “Pasaron las grullas” (1957). Soutine. la oleada expresionista o romántica. como lo deja entrever Hobsbawm? Más allá del cuestionamiento que plantea interrogantes de este calibre a los que todavía no se les puede dar respuesta. En Berlín trabajó Bertold Brecht que revolucionó el teatro. hubo grandes excepciones en el Este socialista. Matisse.). En este panorama del arte de los cincuenta y sesenta. dignos de ser incluidos en museos de otros países que los suyos). con el conmovedor rostro de Tatiana Samoilova. Chagall. comparable con la lista del período de entreguerras”… Y nombra a Picasso.que el arte abstracto y. 159 .

Eran tres. Y el pár- vulo. desde la política hasta la religión. Pero sucede que ya no había dos mundos. bautizado como Tercer Mundo. para ser fieles a Marta Traba. EL BLUES DE LA CALLE 51 En este apretado panorama mostré lo ocurrido en aquellos años fundamentalmente en los dos mundos en los que se partía el hemisferio norte y en algunos territorios vulnerables. Desde la filosofía hasta el arte. comenzó a tener voz propia. 160 . Los mundos que ejercían una fuerte in- fluencia internacional en todos los aspectos de la vida.

El mundo era otro y contaba con nuevos protagonistas. jerárquico y abstracto de los catecismos tradiciona- les y de las Instituciones. Se tuvo la certeza de que esas guerras o luchas políticas de liberación em- prendidas en ese momento histórico. “El verdadero desarrollo es poner al hombre de pie”. Mirado desde el hoy. esos grandes ausentes del rela- to histórico y cultural elaborado desde la cátedra de Occidente y también. y lo hizo tan cercano que lo convirtió también en fundamento para el combate que libraban junto a 161 . amarillas y negras. Los ignorados habitantes de las viejas colonias y de los países dependientes o sometidos. desde los teóricos “vulnerables”. serían las últimas libradas por el hombre para lograr su liberación definitiva de los viejos imperios. pero para reprocharnos nuestra inhumanidad”. clamó en los ‘60 el obispo brasileño Helder Cámara después de encabezar una manifestación de protesta de “Los sin Tierra” que previamente había disfrazado de pro- cesión para evitar la represión policial. habían comenzado a alzar sus voces y a ser escuchados y notados. Se pensó entonces que habían llegado a su fin años y años de sometimiento. siglo XXI. Lo dice muy bien el maestro Sartre en su célebre Prólogo a Fa- non señala que los sumergidos y sometidos habían recuperado la palabra. y “las bocas se abrieron solas. capaz de unir el cristianismo con el marxismo y con viejas tradiciones orientales y africanas. Lalo Painceira VII. Esperanza desprejuiciada en lo teórico. aquellas certezas suenan a ingenuidad angélica. para usar una voz fanoniana. al decir de Traba. marcado por las profundas huellas de li- bertad y pensamiento crítico aportadas por intelectuales y ar- tistas del Primer Mundo. pero así pensaban entonces las voces de la nueva esperanza. seguían hablando de nuestro humanismo. comenzó a filtrarse en la posguerra la influencia de los pueblos del Sur. Esperanza que en muchos cristianos reemplazó al Dios lejano. El sol se asoma por el Sur Sobre ese paisaje. el internacionalismo marxista y la revo- lución permanente de Trotsky con la exaltación de lo nacional y lo ancestral. como los de Latinoamérica. las voces.

como forma de resistencia. asiáti- cos como Vietnam y China. ante el mismo enemigo. con independencia muy temprana aunque con interrupciones. EL BLUES DE LA CALLE 51 los ateos. Esas políticas de liberación se convirtieron a veces en guerras prolongadas. y latinoamericanos como Cuba y Colombia. casi al finalizar la Segunda Guerra Mundial. también sintieron el cimbronazo del nuevo llamado y a través de esas voces desconocidas descubrie- ron un nuevo horizonte: las revoluciones nacionales y populares. no tan académica ni universitaria. Sólo quedaba salir a su encuentro. Las izquierdas tradicionales obedientes al Este. Países africanos como el Congo y Argelia. Ese nuevo mundo surgente estaba presente en todas las calles del mundo. Frantz Fanon. Mao. y nos dimos cuenta de que los clásicos marxistas tenían lecturas diferentes y de que adquirían una nueva dimensión a través de una praxis nueva. incluidos los del Norte. aquí en La Pla- ta también empezamos a escuchar esas voces. Asia y Latinoamérica fueron escenarios de lu- chas heroicas y de testimonios ejemplares de coraje y convicción combatiente. que manejaban el marxismo or- todoxo de los manuales. Porque aquel sol liberador que antaño se asomaba por el Este había sido suplantado por un nuevo ama- necer que iluminaba a todo el planeta desde el Sur. tanto de Occidente como del Este. África. En los primeros años de la década del sesenta. Ben Bella. Y se hablaba de ella sin eufemismos. Después de Egipto. Esa esperanza tuvo un nombre: revolución. la India fue una de las primeras naciones que pusieron punto final al colonialismo luego de largos años de resistencia pacífica guiada por Ghan- di. Ho Chi Min. como objetivo final de esa lucha. Pero no siempre los pueblos prefirieron inmo- larse y convertirse en víctimas arrojándose a las vías de un tren para detenerlo -que no deja de ser violencia. el Che y Camilo Torres. Realidad que tiñó 162 . pero viva. fueron paradigmáticos en aquellos años y aportaron prototipos revolucionarios como Patrice Lumumba. porque coincidían en poner al hombre y a su realización plena. Fue un proceso largo y cruento porque los viejos imperios no se entregaron graciosamente ni reconocieron la libertad de sus colonias. Y esa nueva aurora encendió a jóvenes de todo el mundo. Logró su independencia en 1947. Fidel.

vulnerabilidad hija del sometimiento a “las modas extranjeras”. Tampoco para muchos del Sur. política. de otras naciones. cuando la prepotencia de la realidad clavó a los artistas en su propia tie- rra. de hurgar en la conciencia social. es decir. para Marta Traba los ’50 y ’60 con- formaron las “dos décadas vulnerables del arte”. es la liberación nacional la que hace presente a la nación en el escenario de la historia. este abandono de modelos y manuales teóricos que lo explicaban todo como catecismo infantil. Este tránsito. aportó una práctica y teoría funda- mental para ese tiempo de fuertes cambios. quizás buscando dar respuesta a la convocatoria del nuevo mundo que Fanon sintetizó para los escritores y artistas africa- nos en 1959: Si el hombre es su obra. afirmaremos que lo más urgente actualmente para el intelectual africano es la construc- ción de su nación. tan acostumbrados a esa dependencia. También era dialéctica y permanente. se tam- balean… Sólo los grandes árboles se yerguen inconmovibles”. porque la nueva realidad creó casi la obligación de escuchar las propias raíces. Mao. entonces la construcción nacional va acompañada necesariamente del descubrimiento y la promoción de valores universales. pues. intelectuales y jóvenes de Occidente y del Este. Situación que se modificó. no fue senci- llo para los artistas. Como ya se mencionó. lo que provocó una profunda crisis en el campo del arte. Lejos de alejarse. los vacilantes. Lalo Painceira toda la década encarnando la premisa de Mao: “rebelarse está justificado”. que había liderado la creación de la Repúbli- ca Popular China en 1949. si re- vela. a los pueblos africanos. Es en el corazón de la conciencia nacional 163 . porque “cada vez que se levanta un tifón. La revolución del pensamiento no tenía dique que la contuviera. en los que había que tener fortaleza y convicción para resistir. si traduce la voluntad manifiesta del pueblo. sobre todo a partir de mediados de los ’60. Si esa construcción es verdadera. en su impaciencia. incapaces de resistirlo. cultural y hasta religiosa de los propios pueblos.

Horacio era uno de los concurrentes diarios al “Capitol”. Horacio Elena es más que un amigo. A Kleinert lo hicimos nuestro maestro y a Dalmiro. Y desde el arte y el pensamiento hubo que vencer fuertes con- tradicciones internas para llegar a percibir esa voz nueva que comenzaba a escucharse. el Grupo Sí ya no existía. Así comenzó en el continente la “marcha incontenible de los pueblos” que vis- lumbró el Che. Pero aunque breve. que vestíamos de manera más négligé. nuestro compañero de ruta y de aventuras plásticas. en realidad. un año antes. en definitiva. Allí llegó un día junto a Graciela Sautel. carrera que abandonamos yo al finalizar primer año y Horacio. con Hora- cio y su familia ya instalados en La Plata. Con relación al tema central de este relato. Tampoco supi- mos escuchar en profundidad la nueva voz que había nacido en nuestro continente en 1959: la Revolución Cubana. Es un hermano de esa familia que uno elige en la vida. resolvimos ingresar los dos a Arquitectura. Al menos en el ambiente cultural de nuestro país se trató de un proceso paulatino. Horacio la conoció y al poco 164 . que estudiaba teatro y era ya parte de nuestra barra de amigos. cuando las nuevas voces llegaron con cla- ridad a nuestro país. A los dos nos gustaba dibujar y pintar. el paso por esa Facultad nos permitió conocer y trabar una amistad que nos enriqueció con Kleinert y también con Dalmiro Sirabo. a diferencia de mí y de Dalmiro. Terminado el bachillerato. Pero los dos ya pintábamos como autodidactas. Somos amigos desde pibes. Siempre elegante y prolijo. el segundo. cuando él vivía en Mar del Plata y yo en La Plata. Y ese doble nacimiento no es. Los tres fuimos parte del núcleo fundador del Grupo Sí. EL BLUES DE LA CALLE 51 donde se eleva y se aviva la conciencia internacional. La mítica década de los ‘60 había comenzado. Chuchi Muiña. no de un despertar al estilo de la conversión de San Pablo. El horizonte del nuevo mundo quedó al alcance de la mano. sino el núcleo de toda cultura.

Por eso en el ‘68 dirigí a Beto Rubinstein y Oscar Sierra en ‘Good Night Lázaro’. Argemí fue premiado 165 . pero todo eso lo cuenta él a continuación en un reportaje que le hizo Raúl Argemí. Desde entonces están juntos. y me borré. cerca del Sitges de Horacio. señala ahora: Todavía no tengo claro por qué me metí en la ac- tuación si lo mío no era la exhibición. Pero esos seis años dedicados a las tablas. a formarme y a formar actores y a estudiar con Alesso. Chuchi y Horacio comenzaron casi inmediatamente una vida trashumante que con un corto recreo porteño finalizó recién cuando decidieron tirar el ancla en Sitges.que en 1960. Tengo que aclarar que la vida de Raúl fue tan agitada como su tiempo. Lalo Painceira tiempo se pusieron de novios. ustedes eran París”. Sin embargo. una obra mía muy influen- ciada por el constructivismo y Piscator. para AQUIPEA. Escritor reconocido y premiado. La militancia lo hizo conocer la cárcel y el exilio. él “era un flaco de barrio que vivía en barrio El Mondongo y para mí. y le hizo el re- portaje que transcribo más adelante. reside en Barcelona. creo que para siempre. Has- ta hoy. En La Plata trabajó en un recordado reducto independiente llamado “Teatros Asociados” en obras como “So- ledad para cuatro” y “El knack y cómo lograrlo”. obsesio- nado con Brecht. otro de los protagonistas platenses de aquellos años agi- tados. al fin entraron en colisión con la militancia. En realidad lo que más me atraía era la dirección. Preci- samente allí viven en un segundo piso frente al mar. un viejo pero bellísimo pueblo de pescadores a orillas del Mediterráneo catalán. Argemí ingresó a la “Escuela de Teatro” en 1963 y me cuenta hoy -vía mail. Una militancia en la que era más sa- ludable no mostrar la cara sobre los escenarios. un espa- cio que creó en la Web destinado a los argentinos residentes en Cataluña. porque ahora no logro encontrar la magia de aquellos tiempos ni siquiera como espectador”. cuando fundamos el Grupo Sí.

En realidad nunca cam- bié la paleta por las maletas. Italia y Francia. Holanda. En Brasil nos pilló el golpe contra Joan Goulart. era en aquella época. dibujante. Años muy de- cisivos en mi vida. era parte del Grupo Sí. durísimo. no puedo dejar de recordar los loros de Ino- doro Pereyra y las acepto con simpatía. para citar sólo una parte de su vinculación con el arte. tal vez el grupo de creadores más interesante que dio la ciudad de La Plata en los ‘60. Argemí: Artista plástico. La primera vez que salí de Argentina fue en 1963. Fue un viaje de poco más de dos años a través de casi todo Brasil y Perú. ciudad que en un momento se vio llena de argentinos con pince- les y plumas en las manos. Pero aquí transcribo el reportaje: Horacio Elena vive desde hace años en Sitges. radar ni mecánico. Aún conservo amigos de aquellos años. Raúl Argemí: Usted es bonaerense. Quedarse varado en alta mar. me la llevé junto con mis pinceles y creo que eso me salvó de varias situaciones difíciles. ¿Por qué cambió la paleta por las maletas? ¿Qué año corría y cuál era el horizonte hacia el que partía? Horacio Elena: Las cotorras me visitan a diario y pese al “fo- llón” que producen. escultor e ilustrador. como las cotorras que se han adueñado de Barcelona y pronto de toda Cataluña. la idea era viajar. palabras 166 . ¿Recuerda cuando en Perú salía a pescar sardinas? Duro el oficio de pescador ¿no? Elena: Más que duro. expuse en Bahía (donde vivimos la mayor parte del tiempo) y Manaus. Embarcaciones de once tripulantes. adonde llegamos remontando el Amazonas. Allá le- jos y hace tiempo. Cuando llegué a Lima no me quedó más remedio que salir a pescar. sin radio. como nos pasó una vez. tam- bién tuvo un tiempo de ‘vaga mundos’. Su obra es amplia y abarca des- de la ilustración de libros para editoriales hasta la escultura. EL BLUES DE LA CALLE 51 por sus novelas policiales que se editaron en Espa- ña. conocer gente y lugares. tenía 22 añitos y como la línea del horizonte a esas edades no existe.

Todos esos granitos de arena que fueron mis libros y mis obras. comenzaron los fuegos artificiales celebrando la ‘Festa Major’ de Sitges. Guardar la maleta de los recuerdos en el ropero por- que sino no es posible integrarse plenamente. Argemí: Dicen que viajar enseña. sana. aun hoy. ¿Qué lo trajo a España? ¿Qué lo ató a Sitges? Elena: A España me trajo una exposición y una beca en el ‘Museo del Prado’. Lalo Painceira mayores. Te jugabas la vida a diario y lo peor es que era sólo por el sustento. Y sobre todo. De todo lo que enseña. luego en el socialismo en España… pero me niego. Me fui de Argentina en el ‘69. Una noche de agosto. como Discépolo. Fue una decisión totalmente libre y. a pensar que el mundo es una porquería. me cuesta creerlo. no tuve que salir ni por “pelas” ni por “piernas”. Supe elegir a mi compañera. saber retribuirlo. y creo que es por estas razones que me ha sido fácil integrarme en esta tierra. fueron creadas. Siempre creí que el mundo era perfectible. que el mundo sería una porquería en el 2000 también? Elena: Me considero un hombre con suerte. creí en el comunismo. En ese momento comprendí que éste era mi pueblo y que había llegado la hora de echar raíces. representaba el “futu- ro” y estar hoy en el 2010. en simultáneo. para mí el 2000 siempre fue cosa de Julio Verne. Aunque en realidad esa fue la excusa. por lo tanto. Argemi: Todos los caminos conducen a Roma. Saber reconocer y agradecer las puertas y corazones que se te han abierto a lo largo de todos estos años de conviven- cia. Respecto de Discépolo. Esto no creó motivos de resentimiento ni de nostalgias. Argemí: Hablando de cosas serias: usted vivió el franquismo aquí y una sucesión de dictadores allá. a veces. mucho tiempo antes ya estaban las ganas de visitar Europa. ¿Pensaba. ser agradecido. ¿qué fue lo que aprendió para no olvidar? Elena: Aprender a respetar los países y sus gentes adonde uno se radica. Y también. pero tal parece que su Roma estaba en Sitges. cuando me disponía a brindar con cava por mi cum- pleaños en una furgoneta en la que vivíamos. consciente 167 .

pese a llevar ya 33 años haciéndolo cada día. Argemí: Para llegar a lo que sea hace falta talento. que sembró el mundo de artistas. mantener la profesionalidad por encima de todo. Argemí:-Javier Villafañe. de alguna manera negar la obra que he hecho y por lo tanto a mí mismo. Me apena a veces no creer ni en dioses ni ángeles pues me gusta esta imagen de “co- razón dulce y coloreado como un pirulí”. si tuviera un ángel de la guarda sería así. narraba que el Ángel de la Guarda de los titiriteros era el más vago y atorrante del Paraíso. EL BLUES DE LA CALLE 51 o inconscientemente con esa intención. Parece que la “atorrancia” y cierto espíritu infantil incurable son propios del oficio. maestro de titiriteros. ¿Un consejo para los jóvenes dibujantes que quieren ganarse el mundo con los “dibujitos”? Elena: Hoy día ganarse el día a día con la ilustración está di- fícil. que el Río de la Plata y las barrosas aguas de Berisso eran más lindas que el Mediterráneo? Elena:(Ríe) ¡Nunca! Cada vez que abro las puertas de mi bal- cón y miro el mar no puedo menos que emocionarme. Cada vez hay más ilustradores con lo que la competitividad sumada a la falta de trabajo y a la bajada de precios lo hacen así. Negar la posibilidad de una mejora sería. No obstante. podían decir. ser honestos. de tanto en tanto me dan “ramalazos” y trato de volver cada año para caminar las calles de La Plata como solía hacerlo en compañía de viejos amigos. si nunca me fui?” ¿Extraña aquellos tiempos y parajes? Elena: Sí. pero en lugar de alas llevaría dos brochas gigantes pegadas a la espalda. como Aníbal Troilo. mucho tra- bajo y un empecinamiento de burro. creo que pueden ser las bases para un buen comienzo. cuando las cosas no salían. Argemí: ¿Alguna vez se dijo. “¿cómo voy a volver al barrio. respetar a los colegas y asociarse con el resto. Si. Argemí: Lalo Painceira escribió que usted y los de aquel mí- tico Grupo Sí. Muchos ya no están pero 168 . ¿Cómo es el ángel de los que ilustran libros para niños? ¿Tiene el corazón dulce y coloreado como un pirulí? Elena: He tenido el honor de conocer a Javier y de tomar no pocos vinos con él en la época del Grupo Sí.

ajenos a los vientos de cambio. pero no más que té. La pacatería de la clase media platense siguió pesando en muchos jóvenes que. seguir sus historias… Me gusta escuchar tangos. los años de la esperanza que transformaron totalmente los sueños y utopías juveniles. me emociono cuando escucho Troilo. de desolación pero también de rebeldías y sed de cambios. Los ’60: El viento de cambio se convierte en huracán El reportaje a Horacio Elena puede obrar perfectamente de Prólogo platense a los años sesenta. También en La Plata. del léxico habitual de los jóvenes inquietos y sensibles. Contursi o cualquiera de Piazzolla. des- pués de cuarenta años de estar ausente. de heridas no curadas. a sus bordes. en la segunda mitad de la década. genera la irresistible tentación de asomarse a toda esa década que iluminó al mundo. Por eso los ’50 se convirtieron en el magma que dio la temperatura necesaria para el nacimiento de los ‘60. cuesta saber de quiénenes están hablando. Porque si los hechos vividos en los ‘50 fueron contundentes y marcaron a fuego a sus protagonistas. no en todos. a su apego a imitar las modas de la gran burguesía porteña y lo que es peor. explicación del 169 . a asumir la ideología de ellos. Argemí: Confiese su manera secreta de ser argentino. de dolor. El dulce de leche desde que el tarro dejó de ser de cartón y es de cristal. Los ‘50 fueron años de gestación y de parto. Y llegar a su frontera. pero mis tigres están en el zoo. En cuanto a las radios argentinas. bien encerraditos’. los sesenta se tiñeron de lucha y rebelión. ¿Toma mate solo y le cuenta sus penas? ¿Se pierde por meter la cuchara en el tarro del dulce de leche? ¿Escucha radios de Argentina? ¿Cuando lo atacan los tigres de la “malaria” se acuerda la letra de algún tango? Elena: De tanto en tanto tomo mate. y la palabra revolución comenzó a formar parte. Desde ya. ya no es lo mismo. Por lo tanto. a sus paradas esquineras del centro. aunque el tema de esta crónica abarque sólo hasta 1963. siguieron aferrados a los típicos tics sociales. Lalo Painceira por suerte con otros cuando me los encuentro sucede como con aquella frase: ‘decíamos ayer…’.

Los sesenta fueron tiempos de rebeldía. desde ya. en todo el Tercer Mundo. de formación. multiraciales y policlasistas en las principales ciudades norteamericanas contra la la guerra en Vietnam y por los derechos civiles de los negros. sumándose a las batallas que se libraban por la emancipación y la construcción de sociedades más justas. Porque. como lo mostraron los jóvenes de Praga. Es una mirada parcial e interesada que muestra como rostro oficial de los ’60 la cara amable y colorida. siempre se escribe desde el poder. lo mismo sucedió en Italia. Estas marchas fueron acompañadas por la música de muchos de los notables creadores que dieron los sesenta. sobre todo. de feliz irresponsabilidad y de gigantescos y liberados recitales de música. Esa fue la rebeldía permitida. Esa ficción pretende ocultar una realidad que fue muy dura. y no sólo en la Argentina. intelectuales y líderes sociales. resistencia y. se estaba haciendo camino al andar. de Budapest y de Varsovia y. EL BLUES DE LA CALLE 51 pensamiento despreciativo a las clases populares y obreras. En la Francia universitaria y obrera se gestó un clima similar de creciente disconformidad que estalló en la primavera de 1968. igual que en Alemania y hasta en el Este. artistas. como es sabido. 170 . Jóvenes. está lejos de su realidad. la que no ponía en riesgo los intereses del verdadero poder. Por lo tanto. si se buscara en el mundo un rostro que retratara los ‘60 no habría que acudir a la bella vulnerabilidad de Twiggy ni a los escaparates de la moda de Carnaby Street ni entre los jóvenes vulnerables que asistían a los hapennings o a las inauguraciones de los pintores Pop en la calle Florida porteña. protesta. el rostro frívolo y despreocupado con el que se pretende representar a esa época. al peronismo. militancia. Debo comenzar recordando algo ya mencionado: los sesenta no fueron años de jolgorio. sino en todo el mundo. No. sobre todo en el Norte universitario e intelectual. Por lo tanto. El rostro de los ’60 es el del Che. manipulada por los medios y la historia Oficial que. el de Camilo Torres. a lo Machado. La lucha y la militancia no respetaron tampoco el corazón del imperio. típico del gorilaje platense. Y los reprimieron duramente. participaban en marchas multitudinarias.

los de los jóvenes pacifistas que llenaron las calles de Washington para poner fin a la invasión a Vietnam. fue el rostro de Angela Davis y los de los miembros del Black Power. cuando la TV mostró en directo a un hombrecito vestido de blanco y 171 . el de los primeros caídos entre los grupos juveniles que iniciaron la rebelión armada contra la dictadura militar argentina. En los EE. los ‘60 son también el rostro de Ho Chi Minh. en Chile los rostros de los hermanos Enriquez. venezolanos. de Lumumba y de todos los líderes del Tercer Mundo. los rostros de heroicos combatientes como Luis De la Puente Uceda y Javier Heraud en Perú. los ’60 son el rostro de Sartre (siempre el compañero Sartre) cuando arengaba a los obreros y estudiantes trepado sobre un tambor de aceite en la puerta de la fábrica Renault y. el de los jóvenes protagonistas del Mayo Francés. según la frase del Che recordada primero por los jóvenes franceses y luego por Slavoj Zizek. el rostro de Tania. En Francia. El rostro de los sesenta fue también el de Albert Camus. desde ya. sin olvidarnos en el Este de la Primavera de Praga. la heroína argelina torturada hasta la muerte por el ejército francés. Desde ya. la que cantó llorando “hasta romperse”. Fueron diez años que mostraron otros rostros también. Los de los astronautas. el de la combativa pacifista Joan Báez. los combatientes bolivianos que siguieron al Che. como la homenajeó Alejandra Pizarnik en un bellísimo poema dedicado a su canto doloroso y blusero. salvadoreños y de los estudiantes mexicanos asesinados por la policía cuando manifestaban en la plaza de Tlatelolco. el de Janis Joplin.UU. En América Latina. Los sesenta son también los rostros de la resistencia de los hermanos colombianos. nicaragüenses. el de Martin Luther King. los de los líderes del Cordobazo y del sindicalismo combativo con Agustín Tosco y Raymundo Ongaro a la cabeza. Lalo Painceira el de la resistencia peronista. de Fanon y de Yamila Boupatcha. de la larga lucha de los irlandeses del Norte por su independencia o de los jóvenes españoles que resistían a la dictadura franquista. de Mao. muerto en un accidente automovilístico cuando recién comenzaba la década. de Carlos Altamirano y el de Salvador Allende. Años en los que había que “pedir lo imposible”.

la música. Los EE. a través de la píldora. seguro ganador de las elecciones presidenciales que se realizaban al poco tiempo. EL BLUES DE LA CALLE 51 dando saltos sobre la superficie lunar. aunque esta denominación no contemple los millones de personas atrapadas por la guerra o la pobreza extrema en el sudeste asiático. el teatro. 172 . Debe aclararse que hubo intelectuales y artistas. que siempre fueron fieles a una tradición latinoamericanista y que mantuvieron un lenguaje de vanguardia. la literatura. un importante grupo de artistas argentinos se acopló a las raíces y a las luchas de Latinoamérica y dejó de ser vulnerable. otros caminaban de Selma a Montgomery (Alabama.- 2008). hicieron a la mujer dueña de su sexualidad. entre ellos pintores. sobre todo a mediados de esa década. el África o. entre otros. señala que “para muchos. Supisiche. la danza. incluso. En la década que transformó al mundo.UU. la plástica.. siempre serán ‘los alegres sesenta’. determinadas zonas del sur de Estados Unidos. que en la introducción a su magnífico fresco Los sesenta en fotografías (Parragón Books Ltda. además de los ya nombrados Alonso y Castagnino. Pienso en Berni. Gambartes. Estados Unidos) para de- fender su dignidad y sus derechos o morían entre el polvo de Sharpeville (República de Sudáfrica). fueron noticia porque en crímenes no resueltos totalmente fueron muertos nada menos que el Presidente John F. fueron testimonios claros de su tiempo y poco a poco. nombrados hasta empalagar por los medios como ejemplo de democracia. Kennedy en 1963 y cinco años más tarde su hermano Robert. recurro a James Lescott. El “cine de autor” de aquellos años. También formaron parte de los sesenta los grandes aportes de la ciencia que prolongaron las expectativas y la calidad de la vida humana y los que. Mientras algunos jó- venes paseaban despreocupados ante los vivos y extravagantes escaparates de King’s Road y Car- naby Street (Londres).

Víctor Manuel. como Víctor Jara. los que se sumarían al final de la década. por nombrar algunos de los que a fines de esa década dieron voz y canto a los jóvenes ariscos del Hemisferio Norte. Tampoco se exhibe en el es- caparate oficial al eterno y maravilloso Joan Manuel Serrat o a sus compatriotas. la enorme Violeta Parra. postulados y cambios sociales que encarnó aquella generación. En su apretada síntesis. Escondiendo los contenidos. Zitarrosa. multicolor y despreocupada. no nombra nunca a la combativa Joan Báez. “Los Trovadores”. los que concurren primero y espontáneamente a la convocatoria de mi memoria. nuestro platense “Quinteto Tiempo”. Lalo Painceira La tozuda historia oficial sigue en su empeño por mostrar una década sonriente. Otras fotografías testimonian la masacre de Sharpe- ville en Sudáfrica. tomada el 14 de diciembre de 1960 que muestra al coronel Pierre Lagaillarde preparándose para su rendición en Argelia. Cafrune. con fuerte re- percusión en nuestro país.UU. Le sigue la imagen de una manifestación de argelinos contra la ocupación francesa y otra. la misma que se pretende pintar como totalmente despolitizado y festiva. Paco Ibáñez y Patxi Andión. que visitó Vietnam del norte en plena guerra y recorrió las calles de su Capital mientras los aviones norteamericanos lanzaban napalm y bombas de fragmentación. los que expresaron nuestras voces y las voces del pueblo. Mercedes Sosa. Esos son sólo algunos nombres. como Yupanqui. Ese día miles 173 . tan grande como la cordillera que compartimos con Chile y junto a ella. Teja- da Gómez. La historia Oficial deja en el tintero al Lennon que luchó contra el belicismo americano y al siempre actual Imagine. aunque el conflicto proseguiría con las operaciones clan- destinas de los paramilitares franceses nucleados en la OAS. Viglietti. ocurrida el 23 de marzo de 1960. el estadounidense Lescott muestra en el mismísimo comienzo de la década del sesenta una de las marchas más imponentes encabezadas por Martin Luther King pidiendo derechos igualitarios entre negros y blancos. Nombres a los que habría que agregar a todos los de nuestro Sur. ofi- ciales que luego adiestrarían a represores argentinos en técnicas de tortura. ni muestra las imponentes marchas pacifistas y antirracistas en EE. los Quillapayún e “Inti Illimani”.

“Prohibido prohibir”. Continuando con el relato histórico de Lescott. Pero no como objetos de consumo. asesinados en prisión. Valientes y lúcidos los “Panteras Negras” saludaban con el brazo izquierdo en alto y el puño enguantado cerrado. convertida en símbolo de esa lucha. 1972). en 1968. “Los alegres sesenta” de la historia Oficial. sino desde la militancia revolucionaria sintetizada maravillosamente por los graffitis del Mayo francés. con jóvenes líderes como los hermanos Jackson. “Seamos realistas. esta última tomando la frase del Che. entre ellas. que compartía la lucha por un mundo igualitario. Estas propuestas son las que definieron a ese tiempo y se propagaron gracias a ese internacionalismo solidario y espontáneo que se daba entre los que se proponían cambiar la historia. aquellos que exigían “La imaginación al poder”. hojeando su libro. Siglo XXI editores. me topo con una vista del comedor de una cárcel de máxima seguridad en donde están comiendo una veintena de jóvenes negros. Carmichael y Angela Davis que. advirtió en uno de sus libros: “Si llegan por ti en la mañana…vendrán por nosotros en la noche” y agregó un cuestionamiento: “Cárcel ¿Cuál es tu victoria?” (Si llegan por la mañana. Años de pensamiento polarizado y enfrentado. Así lo hicieron los atletas negros Tommie Smith y John Carlos en el podio de las Olimpíadas de México. pidamos lo imposible”. solidario. La revuelta de los obreros y estudiantes franceses 174 . que contó como protagonistas principales a los jóvenes. la de circular libremente por las calles. EL BLUES DE LA CALLE 51 de personas manifestaron contra las leyes discriminatorias que restringían sus libertades. Son estudiantes universitarios y están allí por participar en la “oposición activa a la segregación racial”. La rebeldía se intensificó dando nacimiento luego al Black Power y a los “Panteras Negras”. La policía disparó sin previo aviso matando a 69 personas e hiriendo a 180. Fue una década en la que se vislumbró cercano un amanecer luminoso para todos. incluyendo bolsones tradicionalistas como la mismísima Iglesia Católica que abrió sus ventanas y sus puertas a nuevos fieles que encontraron a un Jesús vivo. recién comenzaban. como ocurre desde los noventa.

apelando al Imperio de Toni Negri y Michael Hardt (Paidós. estudiantes. pero aún así. influyó en la ideología y en las relaciones y modos sociales. fundamentalmente en la cultura juvenil de entonces. Si bien es cierto que las luchas por sus reivindicaciones comenzaron a fines del siglo XIX con la participación femenina en el trabajo industrial. apresadas. De las que siguieron las 175 . Son los rostros de las compañeras del Tercer Mundo y también de las francesas. de las minorías oprimidas y de los jóvenes. Sería injusto callar que los ‘60. italianas. herencia de la que todavía gozamos. Por eso ganaron libertades impensables para la generación de sus propias madres. Decididas. fueran obreros. campesinos. por la igualdad entre los géneros y por su liberación. asesinadas. permitió la irrupción de nuevas miradas y teóricos que se sumaron a las luchas. Pero estaríamos hablando como en el siglo XXI. Las mujeres también se habían puesto de pie. El rostro femenino de los sesenta es también el de las compañeras argentinas y latinoamericanas en lucha. que ganaron las calles para apropiarse de la esperanza. otra protagonista: la mujer luchando por sus derechos. hasta ese momento sectorizadas. norteamericanas. que en la nueva visión reconsideró aquella estructura bipolar esquematizada y amplificó el arco de los que buscaban el mundo nuevo. Así. 2002) y ahora debemos pararnos en los comienzos de la segunda mitad del siglo XX. fue en los sesenta cuando sus voces se multiplicaron y fueron escuchadas por todos los sectores sociales. libre y solidaria. sin exclusiones. además del Tercer Mundo con sus fanonianos condenados de la Tierra. Cuando todo era blanco y negro y costaba una enormidad divisar grises. Lalo Painceira mezcló a marxistas con libertarios y fue utópica a sabiendas. tuvieron otro protagonista. de todos los castigados por el mismo poder. simples empleados. alemanas. y de las que aún mantienen su fe intacta para construir una sociedad justa. Pero realizó otro aporte ideológico de suma importancia: le quitó el almidón soviético al marxismo. torturadas. Mejor dicho. excluidos racialmente o por género. con sus particularidades. incluyendo a sectores pauperizados de la clase media y aceptando singularidades de los que estiraron el arco de alianzas hasta convertirlo en multitud.

Hasta con los más grandes. a cualquiera. Porque nunca fue violento. Y le gustaba mostrarlo. que fue además protagonista de aquella década en La Plata y asidua concurrente al “Capitol”. Cuando discutía. siempre despeinado. EL BLUES DE LA CALLE 51 viejas luchas del feminismo por la igualdad de oportunidades y de vida. Era su forma de vida. opinaba con fundamento según sus ideas o. cargado de una vitali- dad envidiable. Mario también llegó para estudiar a La Plata desde su Mar del Plata natal. en donde vivía con sus padres y su hermana frente a la plaza Mitre. pelo lacio y largo. Su aspecto era el de un James Dean de cara un poco más redondeada. como escuchar el último LP de Mulligan. Ellas son sólo algunos ejemplos entre miles. vestirse y partir conmigo a un bar de la costa a tomar ginebra. Sobre todo este tema abriremos el oído a lo que nos dirá en el apéndice de este libro una especialista. 176 . hacer algo impensable. No entendía los encuentros sin com- partir una copa. moverse. No le importaba la política partidaria. sin preferencia. Lo conocimos cuando tenía 19 años. sobre todo cuando bebía. hacía proezas. la Dra. Le bastaba con mirar a alguien y era como si se le re- velara su punto débil y allí atacaba. No era callado y siempre proponía acciones. Una noche muy fría del invierno marplatense lo vi arrojarse al mar desde las piedras de Cabo Corrientes. Sin embargo. su presen- cia ejercía una fuerte influencia en el grupo. Mario Stafforini era el hermano menor de Toro. Mario era. Era el beatnik del grupo. Pero también lo pensable y de lo que gustábamos todos. preferentemente ginebra. como bañarse en el lago del Parque Saavedra en una noche algo más que fresca. salir aprovechando la rompiente de la ola y treparse a la piedra riendo para secarse con la ropa. Dueño de una mirada brillante y burlona. a su manera. ese guita- rrista que nos había introducido en el jazz. el más iracundo y libertario. un militante de la libertad. de comienzos de primavera. Ana Fernández. pero todo en tono de sorna. solía bromear a uno de nosotros.

directo. esa que le hacía acometer proezas. Tenía una amiga porteña muy bella que lo visi- taba. me contaba en la cocina y en voz baja. “golpeó la puerta a la madrugada. Practicaba un expresionismo abstracto fuerte. Lalo Painceira De la misma manera que podía resultar burlón. Nunca salió con las muchachas que formaron parte de nuestro grupo. con mucho éxito. pero fue el que compró el “Manifiesto de los Jóvenes Iracundos Ingle- ses” que introdujo en nosotros una lectura desacartonada del marxismo. además de ser un gran lector y de poseer una inteligencia viva. después de transitar una vida nada fá- cil. “Doña Carola”. además. Hoy. le traje unas cobijas y le armé la cama”. pobrecito. Se alejó tempranamente del grupo y dejamos de vernos. pero es necesario hurgar en la memoria colectiva de nuestro pue- blo y recordar los hechos significativos que movilizaron a los 177 . de pelo largo. compulsivo y colorido en grandes telas que. y no de la racional. Mario era muy alegre y lo contagiaba a los demás. A mi madre la tenía en su bolsillo y no fueron pocas las noches que bajé a desayunar en mi casa y lo vi tendido en el sofá del living. Su pintura parecía nacida desde su parte aventurera. es. Más allá de sus bromas. por lo que se lee en Internet. despierta. durmiendo plácidamente. un pintor excelente. Adoraba a Kerouac y a Guinsberg. Él no fue a retratarse. En la fotografía coral se puede adivinar en el fondo una de sus pinturas. una imagen más cercana a Juliette Greco que a una ha- bitante del San Francisco norteamericano. Era parte de su iracundia. Era muy pálida. desplegaba sus dotes de seductor. empastaba para sumar textu- ras ricas al cuadro. pinta paisajes mediterráneos en una de las islas españolas y. Seguimos caminos distintos. En los años sesenta suelen abundar los ejemplos extranjeros. Por lo tanto no guardo una foto de él de aquellos tiempos. Mario era o mejor dicho. comulgaba más con ideas anárquicas que socialistas. lacio y renegrido y solía vestirse de gris o de negro. como le decían a mi madre. Recitaba “Aullido” de memoria y sin ser político.

que fueron numerosas en un comienzo y que luego decantaron hasta ser dos: Montoneros y ERP. la labor en Centroamérica de los jesuitas. Por eso. Y desde ya. sobre todo en nuestro país. pero sin olvidar los 178 . Masetti y su Ejército Guerrillero del Pueblo en Salta. mujeres. cuyo rostro más visible fue Carlos Mugica. encarcelaba a militantes y reprimía toda manifestación en contra de sus políticas de de- pendencia. el Cordobazo y la serie de rebeliones po- pulares que surgieron en varias ciudades del interior. los focos rura- les (Uturunco como expresión de la Resistencia Peronista entre 1959 y 1960. lo que generó la necesidad del nacimiento de las organizaciones armadas de praxis urbana. La década del sesenta tuvo un desarrollo. sino varios. En esa década nació la “Teología de la Liberación” con su expresión local en los “Sacerdotes para el Tercer Mundo” y en los curas villeros. La efervescencia y la temperatura fue- ron en aumento. Creo que después de recordar a todos estos íconos recién se podrían incorporar como accesorio festivo y de color esa otra cara amable que muestra la historia Oficial. Y fundamentales. Taco Ralo. la mayoría de ellos españoles. ambos muy diferentes de la jerarquía argentina. Como por ejemplo la lucha contra la dictadura de Onganía. y de sacerdotes con el vuelo y talla de Ernesto Cardenal. cuando era presidente el Ge- neral Perón. los sesenta no tuvieron un rostro. ya que estaban muy comprometidos con los pobres de su tierra y con sus luchas. entre las que resaltan la de Ca- milo Torres y la de los episcopados brasileños y chilenos. EL BLUES DE LA CALLE 51 argentinos en esa década. y en menor medida. En Latinoamérica se visibilizaron nuevas formas del compromiso social de la Iglesia. También los ‘60 fueron los años en los que se acre- centó la resistencia. que tornó previsibles los cambios profundos que produjo. un crecimiento en la concientización de jóvenes. No nació de golpe y mantuvo una horizontalidad en cuanto a discusión interna y liderazgos. el combate. de las Fuerzas Armadas Peronistasy luego. intelectuales y obreros. mientras que el poder militar daba inicio al plan sistemático de desapa- rición de personas. el Ejército Revolucionario del Pueblo en Tucumán). asesinado por la Triple A en 1974. aplicaba la tortura. en los setenta.

entre otros artistas. ese diálogo 179 . contesta- tario. el “Instituto Di Tella” se sacudió también con el despertar del compromiso social que se fue dando entre los jóvenes artistas. porque ese devenir dialéctico personal. ante todo. Roberto Villanueva y Alberto Cous- tet. mi compromiso me llevó a mostrar en mi última exposición una serie de Villas Miseria y al año siguiente Horacio Elena ya trabajaba activamente en Brasil y pintaba con un len- guaje figurativo y social cercano a la tradición latinoamericana. León Ferrari. Pero cuando asomó a la luz esa radicalización política. a estas ex- presiones politizadas se sumaba una vanguardia estética con la música de Armando Krieger. aunque excedan el marco ditelliano. el Grupo Sí había dejado de existir. cuando nacían los ‘70. inmortalizada por ambas modelos. Felipe Noé. el propio Di Tella hizo conocer en esa década a otros artistas notables en los que fue creciendo la necesidad del compromiso con la realidad social. expresión de libertad y cambio. a Pablo Suárez. sin olvidar a “I Musicisti” de donde nació “Les Luthiers”. En Buenos Aires. Eduardo Ruano. incluso Berni y los “Espartaco”. Pueden mencionarse. Entonces sí se podrá dedicar un párrafo a las bellas y flaquísimas Twiggy y Verushka (protagonista de “Blow Up” de Antonioni so- bre un cuento de Cortázar) y al reinado en la moda de Carnaby Street con la minifalda. Pero volvamos al Di Tella y la radicalización de parte de sus hijos dilectos. A su vez. En mi caso personal. Roberto Jacoby. Ernesto Deira. Rómulo Macció. Marilú Marini y Graciela Martínez. Alejandro Puente y César Pa- ternosto abrieron un camino nuevo para la vanguardia con una pintura fuertemente sustentado en el arte precolombino y en el actual de los pueblos originarios andinos. Carlos De la Vega. lo mismo que la danza con Iris Scacheri. Gerardo Gandini y hasta Astor Pia- zzolla y también el paso de Jorge Blauduni por esa institución. que fue la expresión típicamente vulnerable del Pop Art. como lo mostró su música. el teatro de Norman Briski. Oscar Bony. entre otros. compromiso que culminó en el “Tucumán Arde” (1968) y en la muestra de “Arte Político” (1971). Lalo Painceira valores que levantaba ese “hipismo” que fue. Y si bien se lo recuerda hoy como la vidriera en la que se expuso ese puente entre el arte moderno y el posmo- derno.

EL BLUES DE LA CALLE 51 que cada artista mantiene con su tiempo. la imposibilidad de valorar las cosas en el momento en que estas inciden so- bre el medio. Hoy. Pero los que quieren ser enten- didos de alguna forma. Todo es arte. los llevó en la segun- da mitad de los años setenta. y el arte no es peligroso (la culpa es nuestra). porque la institución sólo deja entrar productos ya prestigiosos que se utilizan cuando. agregaba Suárez: Creo que la situación política y social del país origina este cambio. o han perdido vigencia o son indiscutibles (…) Si a mí se me ocurriera escribir VIVA LA REVOLU- CION POPULAR -prosigue. Hasta este momento yo po- día discutir la acción que desarrolla el Instituto. a romper categóricamente con el Instituto. aceptarla o enjuiciarla. díganlo en la calle o donde no los tergiversen. los que quieran trepar que trabajen en el Instituto. apenas unos días más tarde. la institucionalización. Esas cuatro paredes encierran el secreto de transformar todo lo que está dentro de ellas en arte. inglés o chino. Entonces. Más adelante y después de describir el objetivo cuestionador de su obra a los trabajos de otros artis- tas ditellianos. Está dirigida a Jorge Romero Brest y escrita el 13 de mayo de 1968 (el mismo año del “Tucumán Arde”) y comenzaba recordándole: “Hace unas semanas le escribí dándole a conocer la obra que pensaba desarrollar en el ‘Instituto Di Tella’. ya me siento incapaz de hacerla por una imposibilidad moral”. Nada más ilustrativo que dar a conocer fragmentos de la extensa renuncia de Pablo Suárez a participar en muestras del Di Tella. Hoy lo que no acepto es al Instituto que representa la centralización cultural. A los que quieran estar bien con Dios y con el Diablo les recuerdo: ‘los que quieran 180 .en castellano. El ITDT no tiene dinero como para imponer nada a nivel internacional. sería absolutamente lo mismo. yo no les aseguro que lleguen lejos.

pintor rosarino de vanguardia y militante popular. sólo siendo acep- tados los ‘artistas’ que se avinieron a cambiarlas 181 . no permitiendo a los artistas presentar sus obras. tanto estética como política.ha quedado al descubierto. Samuel Oliver. todas rechazadas. Quedando por lo tanto. Ejercida esta vez por el di- retor del Instituto. por haber utilizado en ella significados políticos como material estético”.R. A la Institución Tor- cuato Di Tella: “El Instituto Torcuato Di Tella” organiza “EXPE- RIENCIAS 68”. Eduardo Ruano.Brest. obliga a retirar la obra de J. está dán- dose el Hombre” Y sigue la firma de Pablo Suárez que agrega una nota al pie: “Esta renuncia es una obra para el Instituto Di Tella. El título fue: “Eduardo Ruano expone en el Di Tella. Mientras en el Museo de Bellas Artes el director. sino después de haber pasado por el filtro de dicho inquisidor. haber cumplido con el compromiso”. Lalo Painceira salvar la vida la perderán’.Parpagnoli. Creo que muestra claramente mi conflicto frente a esta invitación y por lo tanto. reprime a los participantes por mi obra expulsándolos del Museo y mandando a retirar ésta. en la muestra del Di Tella “Experiencias Visuales 68” distribuyó entre la concurrencia el siguiente volante fijando su posición de vanguardia. A los espectadores les aseguro: nadie puede darles fabricado y envasado lo que está dándose en este momento. J. El aparato cultural –submundo del arte. en el Museo de Arte Moderno (Premio Ver y Estimar) su direc- tor H. Carballa por ‘moles- tarle’ determinados elementos de ésta. Hoy aquí estamos en presencia de otra muestra de represión a los artistas.

transformaron en poesía y canto el fuego divino que las habitaba y las hizo remontar vuelo. a dos mujeres jóvenes: Alejandra Pizarnik y Janis Joplin. Menciono a Patti Smith. También quiero homenajear. me permito algunos homenajes per- sonales a esa década. cruzar nuestras plazas y diagonales de 1960.seguramente plagada de olvidos in- justos y de juicios parciales a los que ninguna mirada escapa-. en los ’70. allá. mucho más ligada a la generación beat que a la hippie. moral o política que pudiera molestar a los patrocinadores del Museo de Arte Moderno de Nueva York. Antes de pisar nuestras avenidas arboladas. eliminando de ellas toda relación social. que se embarazó de poesía en los años finales de la década mientras vivía las calles de Nueva York y allí parió y cantó sus propias letras demoledo- ras y me permito rescatar en ella su alma beatnik que todavía la habita. basta de breviarios y cataratas de nombres y movimientos. “¡Abajo la represión! ¡Fuera la policía cultural! ¿A qué vienen los patrocinadores del “Museo de Arte Moderno” de Nueva York sino a comprar con- ciencias y a tratar de prostituir a los artistas argen- tinos? ¡VIVA LA LIBERTAD! Eduardo Ruano” Por el momento. y a comenzar a asomarme a nuestra propia historia como Grupo Sí. los artistas Pablo Suárez y Ri- cardo Carreira se negaron a participar de estas ‘ex- periencias de la represión”. además de homenajearla por haber sido una luchadora de causas justas en su momento de máxima fama. Pizarnik dedicó a la blusera norteamericana. y especialmente. Cae el telón sobre esta desmañada síntesis histórica de los cincuenta y los sesenta. como Patti. “Ante estos manejos. un poema que parece un manifiesto del Informalismo y del expresionismo abstracto. camino elegido por el Grupo Sí: 182 . porque ambas. EL BLUES DE LA CALLE 51 por otras a su conveniencia.

Alguien 183 . a ladrar / Así como duerme la gitana de Rousseau/ así cantás. para imponer a mano dura las políticas dictadas por el Fondo Monetario Internacional. Lalo Painceira A cantar dulce y a morirse luego. empezó a correr una brisa nueva por Latinoamérica. La mayoría de los sueños de transformación social de los ‘60 no se hicieron realidad y el horizonte quedó de nuevo. Las fuerzas conservadoras se apropiaron de los gobiernos de Occidente y la gerontocracia so- viética no dejó lugar para la esperanza de cambios. ya a fines del siglo XX y comienzos del XXI. Más aún. fueron utilizados como en España. Me pregunto si eso aumentó el error/ hiciste bien en morir/ por eso te hablo. Pero en los últimos años. soportando castigos y un feroz aislamiento. más las lecciones de terror/ Hay que llorar hasta romperse/ para crear o decir una pequeña canción. gritar tanto para cubrir los agujeros de la ausencia/ eso hiciste vos. sigue fiel a sus sueños enfrentando al vecino “Goliat”. eso yo. Los gobiernos de las naciones que integraban el Tercer Mundo en general fueron domesticados y generaron. Cayó el muro de Berlín y la balanza que sostenía al mundo fragmentado se volcó descaradamente hacia el Imperio. / por eso me confío a una niña monstruo. a las grandes corporaciones y al capital interna- cional. el “pequeño David de Occidente”. Como si el mundo se hubiera detenido. Que no había un más allá de la explotación capitalista. Sólo Cuba. sobre todo para la mujer y los jóvenes. Se instaló un pensamiento único que reestableció en el poder al neoliberalismo. /no. en nuestro país a partir del 2003. Los partidos socialistas de Occidente dejaron la bandera roja y se transformaron en un híbrido que no propuso cambios ni reivindicaciones profundas y más aún. ¿Qué pasó luego? La historia no tuvo final feliz sino trágico. muy lejos del al- cance de nuestras manos. Como si hubiera retrocedido. Los ‘90 acentuaron la sensación de derrota y hasta parecía verdadero que la historia había terminado. una resis- tencia basada en el fundamentalismo religioso lo que implica un retroceso de muchas conquistas logradas bajo regímenes populis- tas.

Es cierto que los sueños y las utopías a los que aspiramos. se adivinan cercanos. 184 . Quizás por eso nos parecen más reales. como paisajes serranos. Esperemos que esta vez el mundo no se detenga y que esta brisa sea una nueva manifestación del modernismo que se niega a mo- rir sin haber parido el nuevo mundo. Y hasta aquellos sueños que motori- zaron el relato histórico hacia un destino común y que se había alejado como un horizonte oceánico. son más modestos que aquellos que nos encendían en los sesenta y los setenta. EL BLUES DE LA CALLE 51 abrió las ventanas de nuestro continente y hoy podemos pensar que no todo se ha perdido.

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SEGUNDA PARTE .

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(Se miran sin verse. Invadidos también por una realidad que había parido la barbarie. sentados. Nosotros allí. El vacío de ser simples espectadores de esa creación maravillosa de Alain Resnais y Marguerite Duras. suspendidos en ese vue- lo. Y si exagero ese ejemplo un paso más. la muerte en Cruz pero también. toda la barbarie que puede imaginar y caber en el hombre. pero sí recuerdo con fidelidad el silencio. Él: Ese es mi nombre. CAPÍTULO I CONTEXTUALIZACIÓN CULTURAL. Al fin y al cabo. Totalmente sorprendidos. Conmovidos también 189 . agregaría que acabába- mos de comulgar con una obra de arte que contenía el horror y la poesía. Marguerite Duras « Hiroshima mon amour» Cuando la palabra “Fin” se estampó en la pantalla y se en- cendieron las luces de la sala. Porque nos quedamos allí. Aferrados a los ecos de ese diálogo que se amplificaba en nuestro propio vacío. Para siempre). No puedo preci- sar cuánto tiempo. Ése es tu nombre.Hi-ro-shi-ma. el espanto y la belleza. su belle- za y hasta por su dolor. Estuvimos minutos sentados en las butacas. el arte. Esa es la imagen que acuño en mi memoria. fue como si no nos hubiéramos dado cuenta. Seducidos por su perfección. Ne-vers-de-Francia . Nos quedamos allí. la resurrección que siempre otorga el lirismo y la belleza. Y ahí nos quedamos)…Tu nombre es Nevers. MODOS Y DEBATES Ella: Hi-ro-shi-ma ……. Sí (Estamos sólo en esto todavía. ese silencio reverencial por haber participado de una misa. MIRADAS.

Y me acuerdo ahora de “Noche y Niebla”. sensación que nos atrapó desde el mismísimo comien- zo del film y desde las escenas documentales que muestran en parte. abrazados cada uno a su propio espanto. en una ciudad que recién despertaba con la ilusión de marchar hacia el trabajo o al es- tudio. atrapan. Y sin embargo. La palabra y la imagen sugieren todo y a todos envuelven. Y también la imagen y el montaje de Resnais recorriendo esos dos cuerpos. ese genocidio. EL BLUES DE LA CALLE 51 por esa redención nacida en el amor fugaz de un encuentro y en la poesía. miembros arrancados. ella. Con la enorme belleza de sus ojos que guardaron todo. la poesía lo iluminó todo desde esa noche estrellada que son los textos de Marguerite Duras y que piadosamente cubren el espanto. con el descubrimiento de los campos de concentración. en medio de las imágenes documentales y recreadas de su devastación. con su castigo al ser acusada de colaboracionista por amar a un enemigo. pero de manera descarnada y hasta brutal. anónimos. Pero también estaba ella con su propio infierno. Gas en lugar de fuego. grises. porque todavía verla es conmovedor. bellos. desnudos. geografías distantes. al hoy. ella. simples espectadores. Porque a la muerte y al horror se opone la vida. Distinta. ella. ese infierno hirviendo que cayó de manera imprevista sobre la población civil totalmente ajena a la guerra. Comprobar que en el horror. perfectos. su ciudad natal. imagen exaltada de un amor tan fugaz como la vida. Más muertes. en “Hiroshima…”. con sus recuerdos de la guerra en Europa. estrellas. Por- que la película es bella y vuelvo al presente. la belleza es siempre revolucionaria. 190 . todo está teñido de esperanza. con esa culpa desnuda desde su cabeza rapada en Nevers. nacido de un encuentro casual y con final previsto. El mismo infierno unificando víctimas. el documen- tal del mismo Resnais. la poesía. con- denas. y a la destrucción. sobre hombres y mujeres comunes. cielo. Pero a diferencia de la realidad. los efectos de la bomba atómica en cuerpos calcinados. el amor y el deseo. incluso a noso- tros. Es sol. historias. atan desde esos monólogos dialogados. esos crímenes impunes de lesa humanidad perpe- trados por los Estados Unidos que fueron Hiroshima y Nagasa- ki. a este siglo XXI. De una vida nueva posible. Fin de la guerra.

Porque en 1960. o la de nuestro modesto “Capitol”. Aunque la revolución para nosotros era algo impensable en aquellos años. una obra de teatro. un artículo leído. Para convencernos. Estaba a la distancia real del horizonte. Sin embargo. Con espontaneidad volcábamos nuestra voca- 191 . entre amigos y que no constituían una convo- catoria prefijada. donde nadie levantaba la voz. también somos nuestros propios límites. cuando vimos “Hiroshima…”. Bastaba una motivación. Para orientar nues- tro camino. a trancos largos. Aferrados a nuestros encuentros que eran informales. convivían la agitación y la resistencia de estudiantes y obreros. Pese al existencialismo leído. Así eran nuestros encuen- tros en una ciudad que a nosotros nos parecía contenida. de lo épico con lo lírico? ¿Cómo no re- cordar entonces. y cuando envejece con sueños incumplidos se vuelve a veces. un espectáculo de danza contemporánea. Lalo Painceira ¿Cómo no agotar noches discutiendo películas como “Hiro- shima mon amour”. como “Hiroshima…”. sino también a la poesía”. un libro. una opinión escuchada. que nosotros no escuchábamos las otras voces. como la del “So- rrento” o “La Aguada” o “La Modelo”. Como hoy. ante una mesa bien platense. no visualizábamos que de la misma manera que nosotros somos nuestra libertad. Ya sé. desde la Europa de 1959 a La Plata de 1960? ¿Cómo no debatir sobre la oposición de lo íntimo con lo colectivo. Podía ser una película. de la que queríamos despegarnos. ese que recién comenzábamos. un punto de inicio. Eso vendrá después y lo dije. sin darnos cuenta desde nuestro ego- centrismo de jóvenes. todavía no nos habíamos emborrachado de utopías. Para impulsarnos a emprender la marcha. Y todavía no lo veíamos. en bares y cafés. reiterativa. cuando vimos “Hiroshima…” éramos muy jó- venes y nos sentábamos en mesas compartidas para hablar de estas cuestiones. un LP. Las imágenes de Resnais y los textos de Duras cayeron sobre nuestras cabezas como agua de bautismo. compañeros eternos de causas justas. aquello que Trotsky dedicó a Sergio Esenin: “la revo- lución arrancará para cada individuo el derecho no sólo al pan. Porque en esa ciudad que criti- cábamos por provinciana y por la “gente del centro”. Pero la memoria a veces avanza desordenadamente.

Y algo importante. también compar- tíamos los silencios. que en aquel tiempo comenzaban en 192 . al cine y a Buenos Aires en donde recorríamos las galerías por Florida desde la calle Corrientes hasta la plaza San Martín. escritores. de Nelson Blanco y del gran Javier Villafañe. En esos encuentros del “Capitol”. Nos manejábamos en grupo. pero también nuestra vida cotidiana. en el de Ambrossini o en la pieza grande de mi casa. estudiantes de Humanidades y militantes políticos. de compartir una mesa después de haber trabajado en los talleres y bebernos un café o un vino o una ginebra con queso. de nuestras obras pero también de nuestros noviazgos. Los debates a veces los seguíamos hasta la madrugada en la habitación de Gancedo. en algunos casos solitarios pero siem- pre dolorosos. poetas. como esas bellas historias con las que Javier justificaba su eterna im- puntualidad. nuestras inquietudes. entre los que formábamos el grupo. Desde ya. EL BLUES DE LA CALLE 51 ción. Y agregaría que hasta 1961 no despuntó en esas charlas. estaba presente nuestro deseo y hablábamos mucho de pintura. a escuchar música. pero también había músi- cos. Entre nuestros amigos y amigas predominaban los pintores. También nos unía la necesidad del comensalismo. No por temor y menos aún por demostración de fuerza. nuestras salidas. salamín y pan. después de trabajar en nuestros talleres. bailarinas. en nuestro taller de Ringuelet a la luz de faroles. la discusión. una forma de visualizar nuestras propias contradic- ciones y ponernos en línea con la historia. Muchos acostumbrados a los partos de la creación. Siempre maravillosas. También en grupo íbamos a las exposiciones de pintura. de las muchachas que nos gustaban y que nos acompañaban en esa bohemia pero hasta la hora permitida y también hablábamos hasta de nuestras familias. Pienso que nos unía esa necesidad de debatir las ideas. Sino porque era habitual en esa época. también de las his- torias de pibe de Alejandro Puente y de sus amigos esquineros. una inquietud política más allá de considerarnos de izquierda. la búsqueda. pero también la de compartir los sueños y las fantasías. gozábamos de la imaginación de Poroto Sitro. al teatro. gente de teatro. quizás como manera de garantizar el diálogo.

Recorríamos todos esos bares para conectarnos con los pintores porteños. Althabe. porque allí. la costumbre de concurrir en grupo para ver una película no se ceñía sólo a nuestro círculo. Con la lectura. suplíamos lo grupal por el comentario posterior. desde la obra de los italianos del post-neorrealistas. los franceses de la Nouvelle Vague. de los alumnos de Filosofía. Lalo Painceira Van Riel. López Anaya. Minujín. y seguían luego por Witcomb. Todos. Vinci junto al “grupo Sur” y geomé- tricos como el muy joven Polesello. Pero siempre terminábamos en el “Bar Moderno”. por la “Asociación de Artistas Plásticos”. Des- de Carpani y los “Espartaco” hasta Greco. Era una forma común de aquel entonces para vivenciar un arte que nos sorprendía a todos. el gran Ingmar Bergman que generosamente nos llenó de interrogantes y nos brindó material suficiente para horas de elucubraciones e interpretaciones y para que Dios se asomara a nuestras mesas y comenzara a ganarnos el alma. Olga López. casi Viamonte. como sucedía en La Plata con nuestro “Capitol”. Pucciarelli. que tenía su taller muy cerca de allí o alguno de los artistas del llamado “Grupo Bonino”. Pizarro. comenzaban a llegar los pintores desde sus talleres. visitábamos primero el “Museo de Arte Moderno” que estaba en el “Teatro San Martín”. Y nos parecía que nosotros éramos los que descubríamos para todo el mundo a 193 . de Maipú entre Charcas y Paraguay o algunas veces en el “Coto” de Viamonte entre Florida y Maipú. “Bonino” en Maipú casi Charcas. Retomando el tema inicial del cine. como Alonso. frente al “Hotel Horizonte”. Corrien- tes y Montevideo y si pasábamos el día. Kemble. el “Teatro Nacional de Bellas Artes” sobre Libertador y cruzando Pueyrredón sobre Li- bertador. que nos obligaba a caminar hasta Esmeralda. el “Palais de Glace”. pasando por escultores como Papparella. sobre todo en el “Moderno”. Wells. Vidal y los ya consagrados. reducto junto con el “Florida”. algo necesariamente individual salvo la expe- riencia colectiva que hicimos de El Principito o de algún poema. A la noche íbamos a comer un guiso a un bodegón de la cortada Tres Sar- gentos al 400. al atardecer. Mc Entyre. los ingle- ses del Free Cinema y desde ya. el Di Tella y si íbamos con tiempo. y a una cuadra de las Galerías Pacífico.

pero también Ezrah Pound. A la poesía ingresamos. Prattolini. Prévert (¿Cómo no recitar su “Desayuno”?). nos adueñábamos sin darnos cuenta de que en realidad éramos poseídos por ellos. El primer contacto con su obra fue una antología que editó el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires y que me regaló Squirru antes de partir hacia Lima. y para el Gelman de Vio- lín y otras cuestiones. en ese instante mágico de la lectura por el cual nos apropiábamos de ellos. Pavese. Se llamó Alejandra Pizarnik y se suicidó la noche del 25 al 26 de setiembre de 1972 a los 36 años. Lecturas eclécticas producto de mentes abiertas y desprejui- ciadas que nos permitieron habitar por una noche el asteroide B 612 junto a El Principito y estar siempre dispuestos a optar en libertad junto a Sartre y luego sumergirnos en Merton para que nos abriera las puertas del silencio y del cielo y saltar de 194 . repetía). Guinsberg. Vittorini (me sabía casi de memoria el primer capítulo de Coloquio en Sicilia: ‘Aquél invierno yo era presa de furias abstractas…’. de la mano de Eluard. el Camus de El extranjero./ Pero creo que mi soledad/ debería tener alas”. Machado. Fer- linguetti. donde cada uno de sus integrantes daba cuenta de su combate contra la clase dominante en Inglaterra. Ungaretti. “Yo no sé de pájaros/ no conozco la historia del/ fuego. Hernández y los de nuestra Patria Grande. antología que incluía también poemas de Laura Yusem y Juan Carlos Martelli. como Vallejo y Neruda. que en ese momento era todavía poeta de culto y que nos nos hizo volar. ya mencionada. la Beauvoir de El segundo sexo y el Céline del Viaje al fin de la noche. el Sartre de Los caminos de la libertad. Nos con- movieron Pavese. para el Adán Buenosayres de Leopoldo Marechal que nos hizo conocer Squirru. los grandes españoles como Gar- cía Lorca. que nos mostró que en el arte existían otras dimensio- nes a las ya conocidas.. Desde ya. la narrativa norteame- ricana identificándonos con Kerouac. ambos parte de la delega- ción que nos acompañó como ya lo había adelantado. además de Guinsberg & Cia. siempre presente y de manera muy viva. Fue importante la lectura del “Manifiesto de los jóvenes iracundos”. Es la que escribió. Corso. EL BLUES DE LA CALLE 51 cada uno de los autores. Un párrafo aparte para el Bestiario de Cortázar. También debo nombrar a una jovencita.

Por eso. dirigida por dos personalidades cuya obra repercutió y tuvo influencia en nosotros: Kazuya Sakai y Osvaldo Svanascini) al “budismo Zen”. Lalo Painceira inmediato. fundamentalmente a través de los textos de D. En la mano izquierda y con ingreso desde el camino Belgrano. ascética. pero fue importante. sólo dos o tres vi- viendas. cubierta por una espesa arboleda. solía aconsejarnos y estaba interesado por nuestros trabajos y postulados. se levantaba la oriental mansión que perteneció al ex goberna- dor Rodolfo Moreno. pintor impregnado de un misticismo au- téntico.Suzuki. Fue la calle Nirvana de City Bell. Jorge Mieri había levantado allí su propia casa en madera. al poco tiempo levantó su casa César Paternosto con un provocador y revolucionario diseño de Vicente Krause. a los cien metros de recorrer Nirvana sorprendía sobre el arroyo. con un inmenso parque. El “Zen” ejerció su influencia en una etapa corta de nuestras vidas. bailarina del grupo de Dore Hoyer. en aquel momento. El resto parecía naturaleza virgen. Una escenografía. muy relacionado con nuestra estética. que había sido embajador en Japón. Años más tarde se sumó la casa de Alejandro Puente. a través de la colección Asoka (editorial La Man- drágora. Desde ese momento el lugar fue bautizado como “el ba- rrio de los pintores”. dentro del enorme atrevimiento que se tiene a los veinte años. robando el título del místico libro de Henry Miller. tuvimos nuestro “pequeño Big Sur”. vegetariana y con el alma pegada a su piel. Recuerdo a una amiga nuestra. 195 . un embarcadero y una glorieta al más puro estilo nipón y no lejos. como si hubiera buscado alejarse del mundo y del ruido. fue invadido por viviendas convencionales y hasta ostentosas que alojan a la pequeña burguesía platense. Y desde ya. que bordea el arroyo Rodríguez. que nos mostró una manera casi etérea de transitar y mirar el mundo. sobre todo las cinco primeras cuadras desde el camino General Belgrano hacia Gori- na en la que se levantaban. Hoy la calle Nirvana está tan irreconocible como la calle 51 y como la misma ciudad que nos cobijó en los ‘60. Ese Nirvana enclavado en el verde y el silencio.T. Mieri. cultor del silencio. En la mano derecha de Nirvana. A los pocos metros. faroles y ornamentos de jardín típicamente orienta- les.

Un cuarto a lo Van Gogh pero poblado de libros. Era el más expresionista de todos los integrantes del Grupo Sí. lectura. un abogado que fue una especie de mecenas y difusor del grupo. En 1961 se sumó como poeta al “Grupo de Los Elefantes”. mantuvimos diálogos enriquecedores. Omar era libertario y como buen anarquista adoptaba posi- ciones radicales que expresaba totalmente en gestos. trastocado luego en Grupo Sí. Su creatividad quedó plasmada en una obra do- lorosa. Después había una cama contra la pared. Era vegetariano. a la creación plástica y también por su poética. Pintaba. Con mente abierta. Era dos años mayor que yo pero como caminábamos en la misma dirección y manteníamos nuestros cielos habitados por modelos de vida similares. palabras y modos de vida. Allí Omar pintaba y trabajaba la madera. abrazó el “Zen” y lo llevó a su vida. engendrada violentamente como todo parto. al me- nos para mí. esculpía madera. era poeta y además. EL BLUES DE LA CALLE 51 Omar Gancedo era el más inteligente de todos nosotros. a su vida. Sus versos estuvieron ligados a sus pinturas y esculturas y también. desprejuiciada. Para in- gresar a la habitación de Omar había que caminar por un largo pasillo en donde había maceteros y se desembocaba en un patio. Vivía solo en una habitación que le cedía Julio Sager. además de importante gestor cultural en la ciudad de aquellos años. expresivos. no sólo por obra sino por actitud frente a la vida. casi monástica. Rostro fuerte. Le- jos. un jarro en donde se hacía el té y un mate con su correspondiente bombilla. Fue uno de los aceptados en el “Salón Estímulo” de 1960 y posteriormente participó de manera acti- va en la creación del Grupo No. 196 . La pieza era austera. constituían los únicos elementos comprados. estudio y creativi- dad realmente envidiables. varios almohadones en el suelo en donde nos sentábamos. Tenía una capacidad de trabajo. Una olla de barro. un aventajado y excelente alumno de Antropología. no usaba cubiertos metálicos sino cucharas talladas por él en madera lo mismo que los cuen- cos que servían de platos y los enormes vasos que había cavado en ramas de árbol. Usaba barba y tenía rasgos marcados. En aquel tiempo llevaba una vida ascética.

su gran ami- go. allí apiñados. A los gritos los guardaba para su obra. además de los estantes sostenidos por ladrillos huecos para acuñar su importante biblioteca. Cuando éramos muchos. la pareja como unidad como manda el mito. los de Antropología. Su obra era profunda. sentados sobre su cama. bebiendo cada uno su trago. Lalo Painceira Una o dos sillas. Escuchar y ser escuchado. nos leyó versos suyos de amor. Lo visitábamos asiduamente. Algunas noches invadíamos su cuarto y si era invierno y hacía frío -en aquellos años los inviernos platenses eran muy fríos. una obra clásica o geométrica. Su trato siempre era cálido. Constituíamos un racimo. con sólo sentir su olor. Lo escuchábamos en silencio hasta que uno de nosotros. los grandes vasos de madera de mano en mano. Pasábamos a buscarlo y otras veces compartíamos el arroz y el vino que impregnaba la madera de sus enormes vasos. tampoco dulzona como en Soldi. mayor que todos nosotros. los almohadones del piso o directamente en el suelo o parados. hablaba poco. pasándonos como en el Seder de Pesaj. bebiendo el vino. como las mujeres rotas de De Kooning. no convencional. con cierta ternura que no disimulaba. quemar las superficies para que brotaran nuevas texturas y colores. desesperada. Es dolorosa e inacaba- ble en la mente del autor. Siempre hablando. golpeaba. Conmovía. Pero era un gran polemista. Sacudía. cu- rándola a fuerza de uso. Recuerdo particularmente una madrugada. Prefería el diálogo. Le gustaba trabajar con fuego. No le interesaba el ruido. no recuerdo. que mencionaban la posibilidad de cumplir ese ideal de reconstruir la díada perdida. y supongo que habría un rope- ro. Él reía feliz porque supongo que le gustaba ser anfitrión. En broma le decíamos que uno podía emborracharse antes de beber. la charla. duro y entonces aquella calidez se transformaba en fuego. existencialistas y desde ya. Bella pero no del tipo de belleza que puede tener un soneto. Su belleza era como el “Aullido” de Guinsberg. La creación nunca es divertida. sobre todo Nelson. cuando ya se habían agotado todos los temas y un poeta amigo y ya reconocido.nos agrupábamos en su cuarto como si estuviéramos en una tribuna de fútbol. Allí predominaban los autores libertarios. Así también la vivía Omar en aquellos años. siempre el mismo que se caracterizaba por 197 .

y pasó meses conviviendo con esa comunidad. todo lo divina que te puedas imaginar. comiendo el arroz en cuencos y be- biendo agua en vasos que olían a una cuba de roble muy usada. fue profesor titular en la Facultad. el mundo mítico y las díadas. Además fue un excelente profesor titular de Etnografía America- na durante años. Y aprendí mucho de él. carajo. con más gracia!” y todos largamos la carcajada ante su enojo.vos dame la mano y hacé de mina…Y entonces así. dejando en el Museo un patrimonio muy valioso que está ac- tualmente en exhibición. como si se lo tragara. EL BLUES DE LA CALLE 51 sus salidas imprevistas. Y uno con ella. no y no. Fue el primer etnógrafo de nuestra Facultad for- mado por grandes maestros y realizó aportes fun- damentales para conocer por ejemplo. se doctoró. el doctor Héctor Lahítte. Amor no es eso. Más de una vez charlé mano a mano con Gancedo. Después se disolvió el grupo y cada uno siguió su propio ca- mino. y al poco tiempo estar los dos desnudos en una playa. “no. allí… Vení -le dijo a uno que era el más alto de nosotros. sentados sobre almohadones en el suelo. Nace de golpe. Omar logró reconocimiento internacional. cargadas de pasión. Es descubrirlo ante una mina. Él se dedicó totalmente a la Antropología. correr mojándose los pies…” y simulaba correr en cámara lenta con la vista a un horizonte perdido hasta que se dio vuelta. Escuchar el oleaje del mar. compar- timos almuerzos en su casa. según me comentó su colega. Se recibió. lo interrumpió con un. De noche. ¿Sabés qué es el amor? Es espontáneo. El realizó expediciones al Chaco paraguayo por ese motivo. las olas desapareciendo en la orilla y después robándose todo para llevarlo adentro. de la mano. Y se esfumó el amor. la cultura guayaqui de la selva paraguaya. miró al compañero que llevaba de la mano y enojado le espetó: “¡Corré con más gracia. 198 . investigador y.

Corrían ya los años sesenta y yo proseguí con mi lectura ecléctica y a tragos grandes. En agosto de 2010 hablé por teléfono con él. No obstante el eclecticismo. con iracundia y con posi- ciones comprometidas y existenciales. Lejos del drama de su poesía. con la ansiedad de los sedientos que no saben que la sed sólo es saciada bebiendo a pequeños sorbos. al menos a mí. Seguía con su vida ascética y me confirmó que había vuelto a la pintura. / romper las paredes de este silencio hueco/ y dejar la sangre en el mar y los ojos en el vidrio. en soledad. fueron puertas que nos permitieron. sino también como espectadores de otras expre- siones. con mejores armas e imbuídos del espíritu modernista. todos los libros (y un todos bien abarcativo). yo con la cuchara de madera. viviendo su crisis con rebeldía. / Llegar fuera de dios en este tiempo. la literatura. el teatro y la danza. la música. Por qué no decir/estoy muriendo/y los alambres de sol arrancan los ojos. Dejé el “Zen” y comencé a leer y estudiar a los autores marxistas que. como el cine. ingresar a la vanguardia que tratábamos de protagonizar. Para dar por terminado este recuerdo transcribo una de las poesías que publicó junto al Grupo de los Elefantes: “Cortar las manos. El deslumbramiento por “el Zen” fue breve. Él comiendo como los orientales con sus palitos. Lalo Painceira Hace mucho tiempo que no lo veo y que no hablábamos. Su voz mantiene el tono pacífico. / Mañana…/ ¿Cómo llegar al mañana/ sin un tiro en las venas?”. pero también convulsionado. fueron una topadora que barrió todo gesto iniciático y balbuceante de misticismo. junto a la caliente coyuntura de nuestro país. 199 . cerca de aquellas charlas juveniles cuando los dos nos sentábamos en almohadones sobre el suelo y manteníamos el cuenco con arroz en las manos. de antaño. Ingresamos y entendimos de otra manera el arte que expresaba al Occidente quebrado. Breve porque al poco tiempo escuché reclamos de mi propia realidad y participé de ella sin sentir culpa. Ante cada golpe recibido brotaba el grito o un silencio plagado de palabras contenidas. No sólo como pintores. / matar todos los rostros. parcial. sereno.

Víctor pintaba lánguidas muchachas en las que convivían claras influencias de Modigliani y de Spilimbergo y que no se oponían a los postulados estéticos imperantes en la URSS. Pero en ese momento. traductor al español de Ser y tiempo. La lectura de ese libro me proporcionó una mirada joven y despre- juiciada del marxismo. Por ejemplo recuerdo que sin proponérselo. sacándonos de la cómoda torre de cristal 200 . ese grito de deseo es el mismo. de Heidegger. Mario Stafforini sumó a mi rebeldía un contenido más político al acercarme el “Manifiesto de los jóvenes iracundos”. que había comprado en Buenos Aires y al que me referí anteriormente. es el mismo que se había proferi- do ante Dios”. Además de las lecturas y de nuestro interés por Sartre. pero Es- tiú representó un aporte fundamental a nuestro conocimiento y además. Esa primera aproximación política a la izquierda radical se haría más rigurosa a mediados de 1961 al unirse a nuestros encuentros nocturnos Víctor Grippo. Fiel a los maestros existencia- listas. Camus y en la filosofía existencial. aceptamos felices el ofrecimiento del profesor de la UNLP y filósofo Emilio Estiú. era afiliado al Partido Co- munista y militante de su Frente Cultural junto a un puñado de compañeros de la FEDE (Federación Juvenil Comunista) y alia- dos. Grippo también se oponía al llamado “realismo socialista” y a los dictados de la burocracia soviética. generador de inquietudes. hacíamos gala de una mente abierta a lo nuevo y a lo diferente. de darnos charlas sobre existen- cialismo. Las clases se circunscribieron a Heidegeer. que años más tarde se convertiría en el artista conceptual más importante de la Argentina. EL BLUES DE LA CALLE 51 Confirmaban aquello de Marguerite Duras: “Creo que ese grito. Nuestra pintura era casi lo opuesto al sectarismo soviéti- co y sin prejuicios ideológicos en la propia vida. Él fue uno de los que pusieron sobre la mesa de discusión del “Capitol” una mirada política de la realidad y le dio sentido al compromiso sartreano. nos llenó de interrogantes. que me impactaron fuerte. Hubo otros libros y a esto lo digo a modo personal. No obstante. Nos reuníamos a las ocho de la noche en el “Instituto de Filosofía de la UNLP” que creo que estaba en la calle 45 entre 5 y 6. premiado en la “Bienal de San Pablo”.

historia precolombina. Supimos desde lo elemental. agudo y ácido en su humor. Lalo Painceira que habitábamos. Gramsci. adhiere siempre a una clase y es el encargado de darle a la misma “homogeneidad y conciencia de su propia función. Antonio Gramsci). arte y teoría marxista. Garaudy. pintura. Fue el primero que nos planteó el camino de la praxis política. Conocía a fondo el arte abstracto y gustaba de sus expresiones. música y desde ya. Fueron noches que no ignoraron el ruido. a fines de 1961 y a partir de nuestra exposición de junio de ese año en el “Museo Provincial de Bellas Artes”. religión. ecología. en adelante. desde los primeros balbuceos sentimentales de una pareja hasta la discusión de marxismo. fue 201 . Mantenía un buen discurso y a esto lo narra muy bien Antonio Trotta en su carta. Grippo poseía una amplitud mental enorme y una sólida for- mación. las bromas y las risotadas. Uno de esos debates sobre marxismo y el naciente deshielo producido a partir del XX Congreso del PCUS (1956) en donde se realizó la primera autocrítica oficial y se cuestionó a Stalin desnudando la represión desatada bajo su imperio. pero en las que fundamentalmente se debatía y en cada mesa se hablaban te- mas distintos. Después llegarían al “Capitol” otros aportes que nos condujeron. química -era estudiante de esa carrera que nunca terminó. Su influencia fue importante en mi caso personal y aportó al “Capitol” a sus amigos. literatura. a afiliarnos al PC y con nuestras posiciones alcanzamos a perma- necer en la FEDE y en el Frente Cultural sólo un par de años. Uno podía escuchar a Víctor hablar de mitología. Pero este giro de las conversaciones se daría más adelante. Por ellos arri- bamos a Lukacs. por lo que nuestro lenguaje cotidiano se fue poblando de vocablos nuevos.y desde ya. a un puñado pequeño de concurrentes al bar. no sólo en el campo económico sino también en lo social y en lo políti- co” (Los intelectuales y la organización de la cultura. Saberlo nos dejaba solos ante la opción de participar o mantenernos en la pureza crítica de los impolutos sepulcros blanqueados. además de conocimientos que nos asombraban porque sabía de temas inimaginables. Era discutidor. y por lo tanto el artista. como que el intelectual. que atrajo a grupos diversos de jóvenes de distinto origen e intereses.

mientras se contoneaba siguiendo un imaginado ritmo tro- pical. Porque era un 202 . sigue también vivo en ellos. La movida del “Capitol” contuvo a jóvenes de una inteligencia y solidez intelectual que hoy puede asombrar y no doy nombres porque sería injusto con aquellos a los que seguramente olvidaré. Puede re- sultar paradójico que este excelente pintor guardara a Begueríe tan fuerte en su memoria afectiva. sino músicos. porque vivió en esa localidad sólo hasta los seis años. un pueblo pequeño y rural del partido de Roque Pérez. Reflexivo. Está aquí. su compañera. Pero muchos de los protagonistas de aquellos encuentros alcan- zaron luego relieve nacional y varios. El que lo interpretó más cabalmen- te y también. En su obra y más allá de que la burocracia municipal haya derribado el yinkgo biloba que sus hijos plantaron en su homenaje frente al Pasaje “Dardo Rocha”. filósofos. Así era el Begueríe que guardaba en sus recuerdos y en donde vivía con su familia porque allí trabajaba su papá como transportador de hacienda. una comisaría escasa de personal y un puñado de viviendas dibujan- do una cuadrícula magra de calles de tierra. escritores. y en cada uno de nosotros y de los que hoy con- forman el “Museo de Arte Contemporáneo Latinoaméricano” (MACLA). Nos dejó el 20 de febrero de 2006. levantado junto a la estación de tren con el almacén de ramos generales enfrente. con sede en ese Pasaje y del que fue parte. la escuela a la que alcanzó a ir un año y a la que volvió junto con su familia al conmemorarse los 75 años del establecimiento. anécdota publicada en “Primera Plana” a mediados de los sesenta. cantantes. sentía una fuerte perte- nencia hacia ese pueblo rural bonaerense. EL BLUES DE LA CALLE 51 interrumpido por Poroto Sitro que. Hugo Soubielle nació en 1934 en Carlos Begueríe. en Alda. Pero en realidad no se fue. Y no sólo pintores. fue el mejor discípulo de Cartier. Sin embargo. actores. bajo ese mismo título: “Marx no bailaba como yo”. rumiador de las verdades escuchadas o leídas. sociólogos e historiadores. el que lo imitaba como un espejo. internacional. harto de escuchar hablar del tema. se trepó a la mesa al grito de: “¡Marx no bailaba como yo!”.

en esos angustiantes rostros velados que buscan la luz detrás de una ventana. Fiel a su maestro. Fue un artista que obtuvo importantes reconocimientos. la represen- taba con todos los personajes hablando exactamente como ellos y a veces. fue parte nuestra y nosotros de él. en 2000. desde 1966 y llegó a ocupar el más alto cargo en su sección. como nosotros. se acercó al MACLA para colaborar con 203 . Fue secretario del “Museo de Bellas Artes de la Provincia de Buenos Aires” con Ángel Nessi como director. Lalo Painceira excelente imitador y cuando contaba una anécdota. Primero obtuvo el “Premio Ad- quisición en el XXII Salón Nacional de Arte de Mar del Plata” (1963) y el “Primer Premio del Salón Nacional” organizado por la Municipalidad de La Plata (1967). Al jubilarse. otorgado por el gobierno de Francia. Lo conocimos el primer sábado que fuimos a la clase de Cartier y compartimos después la mesa en el “Costa Brava”. entre muchos otros espacios. En la capital francesa frecuentó a Julio Cortázar y a Emilio Pettoruti con quien festejó el aniversario de La Plata en su estudio parisino. A partir de ese momento. su pintura informal contenía un exquisito tratamiento del color lo que su- maba una cuota de poesía a sus trabajos. que le permitió viajar a París durante un año. “galería Lirolay”. y luego trabajó como rea- lizador de escenografía en el “Teatro Argentino” de La Plata. inscribiéndose en una figuración que podría encuadrarse en un realismo crítico alternando sus homenajes a Velásquez con los figurones y militares que dieron sus zarpazos desde 1930 en adelante y sobre todo. Di- suelto el Grupo Sí alumbró a los propios fantasmas que lo habi- taban. cuando nos incluía. además de sus conocimientos teóricos. Expuso en importantes museos y galerías del país como el “Museo Nacional de Bellas Artes”. bebiendo champagne. su ironía y su humor. el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires y el “Museo Provincial de Buenos Aires”. como metáfora que encie- rra la tragedia de los desaparecidos. Participó en todas las muestras del grupo y era asiduo concurrente a los encuentros nocturnos del “Capitol” que iluminó con su ingenio. “gale- ría Integral”. Los tres años que duró el Grupo Sí lo tuvo como uno de sus protagonistas. Quizás el más importante de todos haya sido el “Premio George Braque” (1968).

Y del otro lado. que están construyendo su propia vida y ven cómo se les cierran los accesos al trabajo y a la realización personal y social. Mirando la lluvia bebo un sorbo de memoria. Mantuvo con sus dos hijos una relación magnífica. de cada integrante del Grupo Sí con los que había compartido la aventura de mostrar sus obras. cuando los cambios se sucedían de 204 . Todo día gris merece un sorbo de me- moria y un trago de melancolía. porque Hugo fue dueño de un sentido del humor sobresaliente y de una ironía que le hacía sortear situaciones adversas. una imitación. Siglo XXI y lluvia. Y se preguntó las razones de ese vuelco: “Yo pienso que se debe a la cosificación que padece el hombre de hoy y en especial los jóvenes.Su reflexión sonó rara. de sus hijos. nada más”. Pudo quedarse en París porque tenía grandes amigos. Y eso que era reticente para mostrar sus afectos. Veo la lluvia por mi ventana y las calles. soy un mendigo. de un lado el dolor por la realidad sobre todo eso. pero tran- sitábamos la década del neoliberalismo más inhumano que se implantó constitucionalmente en nuestro país. Su juicio suena amargo. que provocaban risa. como Saúl Yurkievich. Pero ahora lo pienso. Su humor nacido del mundo de sus afectos. lo recuerdo y percibo que vivía es- forzándose para transitar este mundo como un equilibrista. La vida los desconcierta. pero extrañaba La Plata a la que consideró siempre su lugar en el mundo. que cuando se mojan. A finales de los años noventa nos encontramos en el “Café de las Artes” y charla- mos sobre esa especie de boom de la pintura en los jóvenes. con record de inscriptos en la Facultad de Bellas Artes. ¿sabés también qué pasa? Yo en mi taller soy Dios y ahora aquí. libre. Siempre una broma. franca y nunca disimuló el enorme cariño que les profesaba. de Alda. quedan desnudas. injusta. EL BLUES DE LA CALLE 51 su amigo. hasta su sorpresiva partida. pensando la realidad. su humor a veces corrosivo. César López Osornio. pero siempre sano. Por eso retorno a mis precoces y voraces sesenta. Siempre tuvo inquietudes sociales y una curiosidad que lo ligaba a la vida y a la coyuntura.

De toda la vida. Lalo Painceira manera tan abrupta y veloz que los tornaba imparables. con su poesía y su sentido vivencial de la libertad. que compartimos con los músicos de jazz. 1961. Por último. También la libertad es tan absoluta como la vida. Fue en ese año. sino que abrieron nuestra mirada a un horizonte más amplio y colectivo y además. que no era tan callada como la recuerda Trotta en su carta sino que prefería los diálogos personales al bullicio grupal. también nos formaron los músicos de jazz. teníamos nombre y lo integrábamos nueve pintores. antes de que comprara el local y el edificio del cine adjunto. También arribó Amanda Peralta. La mayoría teníamos entre 19 y 25 años y sólo cinco se aproxi- maban a los 30. que nos ha- bló de Witold Grombrowicz. como Dippy. cuando Grippo se acercó junto a sus amigos. Cuando comenzó 1961 habíamos crecido y éramos 18. de quien era amigo. músicos que es- tudiaban en el “Conservatorio” y que realizaban experiencias de vanguardia. Lida Barragán y Raúl Fortín. entre otros. entre los que se contaba Dippy Di Paola y su grupo de Tandil. Y la memoria salpica y salta de año en año sin respetar cronologías. Todos ellos no sólo nos aportaron nuevos textos. y se acercaron para invitarnos a una lectura de poemas que se hizo en una librería de 51 entre 11 y 12. la militante hermandad de Berisso con Imar Lamonega y Sandra Filippi como notables exponentes de la poesía. como Jorge Blarduni y Eduardo Mazzadi. y lo inte- graban entonces. sobre todo nocturna. desde octubre de 1960 el bar “Capitol” fue nuestra sede. que habían llenado con sus versos las paredes de La Plata. No puedo dejar de mencionar que también en ese tiempo se acercaron al “Capitol” los integrantes del “Grupo de los Elefantes”. El doble. Como ya conté. Estos poetas. que 205 . A esa edad se es dueño de la vida. la “Universidad Católica”. La muerte es algo sólo concebible en los otros. lecturas más políticas de la realidad. el “fenómeno peronista”. con petulancia peque- ñoburguesa. ya comprometida con las luchas populares. Ella me descubrió muchos textos de Trotsky y enriqueció el contenido de las charlas y me dio una mirada nueva sobre lo que comen- cé a llamar. nos descubrieron mundos desconocidos. Al mes siguiente ya éramos un Grupo.

arpillera y carto- 206 . asumida con anterioridad a la creación del Grupo Sí y mantenida coherentemente durante los algo más de dos años de su existencia. Para concluir este vuelo rápido sobre nuestras fuentes forma- tivas e informativas. Por el contrario. admiración que todavía mantengo hacia varios de ellos. Esta agitación que vivíamos nosotros no se debía a cualidades propias especiales. quiero subrayar que la “ideologización” y el com- promiso político fue posterior al Grupo Sí y se circunscribieron sólo a muy pocos de sus integrantes. Sirvan de ejemplo mi propia evolución y la de Horacio Elena. Cuando los ’60 empezaban a caminar con el impulso de la década ante- rior. No fue un des- pertar al estilo del cachetazo del “maestro Zen” o el llamado de Jesús a San Pablo derribándolo del caballo. el estar viviendo una coyuntura particular y única. que se dio al mismo tiempo viviendo yo en La Plata y Horacio en Brasil. para transformarse en 1962 en paisajes con explícita te- mática social. El segmento vivido por nosotros como Grupo Sí se ubica en el comienzo de esos años. Fue la época. Mi última muestra contuvo esas expresiones con una muy buena crítica para esas “Villa mi- seria”. sin perder el lenguaje de vanguardia expresionista ligado al “informalismo matérico”. Mi informalismo abandonó los áridos y silenciosos desiertos de la materia. del Cool y del Free jazz. EL BLUES DE LA CALLE 51 nos abrieron los oídos a la revolución del Bop. No fuimos ni nos creímos excepcionales. su so- ledad. y para arribar a las ideas estéticas que nos convocaban. que eran collages de chapas recortadas. pero que además era revolucionaria. Hubo una excepción: la ideolo- gía libertaria de Omar Gancedo. Fue parte de un len- to camino personal que en algunos desembocó en la militancia y la participación en la construcción de un mundo mejor. el entorno. Y eso se fue haciendo visible en las obras. Comenzó a insinuarse a fines de 1961 como consecuencia de la coyuntura que vivía el país y el mundo. Admirábamos sinceramente a muchos de los que se acercaban a nosotros o a nuestros congéneres porteños. ya descripta. Debe destacarse también que el compromiso político no fue algo abrupto. incluyendo los que se dedicaban a otras expresiones o disciplinas. como lo es toda coyuntura.

Otros dos integrantes del grupo. con personajes representativos de un pueblo al que fue conociendo y amando hasta asumirlo como propio. Néstor García Canclini (La Plata. Culturas híbridas. José Sazbón y Julio Godio. No obstante. su sed nació en el mismo momento y en el mismo espacio que habitábamos los integrantes del Grupo Sí. recién casado. 2001). como también lo señala García Can- clini. es un hijo directo de aquella ciudad inquieta y de esa Universidad que siempre levantó banderas progresistas y las defendió con la lu- cha de su estudiantado y parte de su cuerpo docente. 2002). profundizaron su búsqueda acercándose a la geometría para hundirse ancestralmente en el continente latinoamericano con signos que mostraban una nueva mirada al arte precolombino y a la cultura de los pueblos originarios. las búsquedas de Sirabo y Sitro. La experiencia de ambos fue muy bien analizada por Néstor García Canclini en su libro Culturas híbridas (Editorial Paidós. actual profesor de la Universidad Autónoma de México y profesor invitado en Aus- tin. Duke. Elena. Alejandro Puente y César Paternosto. Esas vivencias se reflejaron en su pintura que fue directamente figurativa y social. Buenos Aires y San Pablo. para leer y discutir a Marx. dentro de una geometría mini- malista. En alguna medida. Su despertar intelectual. entre otros. se había radicado en el Brasil de Jao Goulart y junto a su mujer compartieron la revuelta cultural. Tono Castorina. Stanford. 207 . Era uno de los jóvenes que se reunían en los ’60. los días jueves en la cerve- cería “La Modelo”. Puente y Paternosto profundizaron más las culturas prehispánicas andinas y sus representaciones. se emparientan con ese camino cuyo origen está en el uruguayo Torres García. Barcelona. entre ellos Puente y Paternosto a los que dedica unos párrafos que transcribiré a con- tinuación en uno de sus libros fundamentales. según recuerda Piglia en “Crónicas de una ciudad” de Ramón Tarruela (Editorial La Comuna. a fines de los sesenta y comienzos de los setenta. Lalo Painceira nes acanalados sobre una espesa materia revuelta que asemejaba al barro. 1939). junto a Ricardo Piglia. ya citado.

vibraciones que parafrasean los t’oqapus (bordados). En el caso de Puente y Paternosto. Paternosto incorpora a su trabajo geométrico texturas en movimiento. objetos y prácticas”. “Del mismo modo que Paternosto. No hay referencias literales a las pirámides. El descubrimiento de su distancia respecto de la cultura anglosajona y la dificultad de integración lo llevan a investigar los hallazgos abstractos. procesos socio-culturales en los que estructuras o prácticas discretas. visitaron Perú y México grandes escultores modernos. César Paternosto. otro argentino que reto- ma la herencia prehispánica de un modo ni repetitivo ni folclo- rizante. la elaboración de superficies planas. el pasado incaico proporciona -más que 208 . la irrupción en sus cuadros de los tejidos y el arte (¿por qué no denominarlo arte?) precolombino. térmi- no para nada despectivo o crítico. se dedica a reela- borar diseños precolombinos?”. EL BLUES DE LA CALLE 51 Antes de la transcripción conviene aclarar que García Can- clini entiende por “hibridación. signos quechuas en forma piramidal. las líneas fracturadas de la plástica precolom- bina. la ubicación del arte en la escala de la naturaleza. A diferencia de los renacentistas que esta- blecieron como núcleo de la visión moderna una organización centrípeta del espacio. hizo su aproximación inicial al arte incaico al vivir en Nueva York. Lejos de cualquier nostalgia o mimetismo fácil. desde Josef Albers a Henry moore. Se pregunta Paternosto: ¿acaso no estaban tales preocupaciones constructivas en las búsquedas formales de los Incas cuando labraban y pulían la piedra? Por eso. que existían en forma se- parada. los modos de significar y ritualizar lo que construimos”. son aludidas con un tratamiento discreto. sus líneas escalonadas. Alejandro Puente. y en los años setenta por el despojamiento de la superficie hasta dejarla totalmente blanca y pintar sólo los bordes. su obra surge de una reflexión comparativa sobre los recursos con que distintas épocas trataron las relaciones entre escultura y arqui- tectura. con los cuales el arte geométrico puede hablar de cuestio- nes contemporáneas. constituyen ejemplos de hibridación. Ahora sí el texto que dedica a ambos: “¿Por qué un pintor preocupado en los años sesenta por la expresividad pura de la materia. sus formas triangu- lares. se combinan para generar nuevas estructuras.

Pero todo esto que describe García Canclini ocurrirá años después. cada uno a su manera y siguiendo su propia ruta. El retorno a los orígenes premodenos como recurso para descen- trar. “ylumyinarya”. Nos circunscribíamos a la ruta de los expresionistas y los detectábamos a partir de las expresiones más primigenias. hablábamos fundamentalmente de pintura y de arte en general. sin saber que “quien conserva demasiada luz/ se desintegra” (Julián Axat. la mirada actual. que “Altamira está siempre presente”.una concepción abierta de la visión. sin hacer mención a la línea clásica del relato de la historia del arte. En Gauguin por la influencia que las estampas orientales habían ejercido en su expresión. Van Gogh. Seurat y Van Gogh. el que me conmovía y me colmaba. las noches estrelladas y los cuartos desolados. (…) Ni trasplante enajenado. ni desajuste con la propia realidad: intentos de ordenar el mundo moderno sin abdicar de la historia”. diseminar. pero sobre todo. ese genio que se dejó atrapar por el sol. Pero no nos remontábamos tan lejos. aunque Squirru haya escrito en una de las presentaciones a una muestra de nuestro grupo y refiriéndose a mi obra. Gauguin. Con los ‘60 finalizando y todos nosotros caminándolos. pero en general partíamos de esa piedra basal del arte contemporáneo que fueron los impresionistas y los post- impresionistas. Lalo Painceira un repertorio de signos para usar emblemáticamente al modo de los ‘realismos telúricos’. el de los trigales trágicos que sobrevolaban cuervos. Desde ya que podíamos hablar del Goya negro o llegar hasta El Bosco. totalmente interesado en dos de ellos. 2008). plasmó en imágenes ese mundo en las paredes rocosas de las cuevas en las que buscaba refugio. era la obra y también la vida de ese holandés pelirrojo. ese cuarteto conformado por Cezanne. Hablemos de pintura En nuestros encuentros nocturnos en el “Capitol”. Libros de la Talita Dorada. desde el corazón mágico y religioso del hombre primitivo que con envidiable habilidad. Pero más 209 . En mi caso.

siempre más dispuesto a reconocer y maravillarse por la habilidad de una simple copia que a vivir y gozar la belleza. como si la pintura estuviera obligada a relatar algo. pero también la premura. que había reconquistado la luz. También era y es común en el espectador. Esta advertencia no es nueva. perdería la verdadera voz del arte que puede ser canto. no habría arte moderno. como lo demostraron. Hoy es una verdad de perogrullo. orden perfecto y racional. Picasso. de una obra de arte moderno. ese cuarteto fue uno de los pilares que permitió a la pintura liberarse de la tiranía de la reproducción. Habría que hacer la salvedad de Seurat. Con sus grandes diferencias. un desnudo. esa brevedad de tiempo en el hacer que los acercaba a lo gestual. Pollock. y eliminaba los frenos de la razón. la búsqueda del mensaje. dificultar el acceso a las mismas. nunca le hizo perder la poesía y la levedad como lo demuestra su obra. le insumía muchísimo tiempo y sin embargo. antes de ser un caballo en plena batalla. lejos del lento y trabajoso perfeccionismo de lo clásico. Pero siempre es conveniente insistir que esta nueva concepción de la pintura la habilitaron los impresionistas y sus herederos directos. Goya. expresión pura. De Kooning. ese 210 . a la manera de Tapies o Rothko. Bacon. Si lo hiciera. sobre todo para los pintores y los asiduos concurrentes a exposiciones y museos. EL BLUES DE LA CALLE 51 allá de sentirnos atrapados por la obra de Gauguin y Van Gogh. de mínimas pinceladas de colores puros colocadas como un gigantesco mosaico. Existía desde 1890. poesía. por ruda y violenta que sea. guardarlas. pero también grito y angustia. entre otros. Van Gogh. cuando el pintor francés Maurice Denis dejó en claro que “una pintura. Los cuatro supieron mantener la mirada nueva aportada por el impresionismo. cuya actitud cientificista en el estudio de la luz y su práctica pictórica. siempre reconocimos que sin ese cuarteto completo. Munch. También llenarse de palabras y callar. esa visión casi óptica. es esencialmente una superficie plana cubierta de formas y colores reunidos en un orden determinado”. como los ascetas o los monjes. una anécdota o lo que sea. Como si se buscara favorecer la espontaneidad en la creación. que tanta confusión ha producido y produce en el espectador.

El cubismo. Esta revolución total en el arte la habían comenzado ellos en 1910. porque el arte no acepta anteojeras ni caminos únicos y nadie es enteramente racional ni totalmente sentimental. Convive con ella aunque esta convivencia cause malestar en los sectarios de siempre. los últimos figurativos expresionistas como los ingleses Bacon y Freud. onírica. que encarnaron las corrientes que pueden encuadrarse dentro la denominada corriente romántica. el realismo social de Berni. el muralismo mexicano. Ricardo Carpani. lírica. hasta que Trotsky permaneció en libertad en la URSS. Los primeros en cruzarla fueron los expresionistas y les siguieron. Lalo Painceira cuarteto que profundizó sus hallazgos. año en el que Kandisky escribió De lo espiritual en el arte. Malevich. entre muchísimos ejemplos. ofreciendo desde su equilibrio. se sirvió del expresionismo para parir obras como ese fresco fundamental que es el “Guernica” de Picasso. buscando en la relación forma-color- espacio-tiempo y tratar de trasladarlo a la vida diaria de la gente para embellecerla. Sobre ella cabalgó el arte: el que se deja atrapar por lo racional y exacto. dinamismo y relaciones. por ejemplo. Ambos caminos conviven hasta hoy en el arte abstracto y también comparten el relato con expresiones figurativas. Ellos construyeron la puerta de ingreso al arte abstracto. a las que no invalidan para nada e incluso. en la alternancia del relato histórico del arte. los rusos. l’art brut de Dubuffet. los integrantes del movimiento constructivista. además de poetas. y los que expresan un mundo profundamente existencial de manera apasionada. cineastas y creadores teatrales. Fueron Kandinsky. El arte abstracto no desecha la figuración. favorecen en un entrecruzamiento de medios expresivos que posibilita una mayor libertad. Fue entonces que formas y colores dinamizaron el espacio plano de la tela. Habría que agregar los cuestionantes juegos Dadá. también existen en 211 . los surrealistas. una nueva forma de expresión. Los grises que porta cada uno de nosotros en otros aspectos de la vida. que acompañaron la etapa inicial de la Revolución de Octubre de 1917 mientras vivió Lenin (murió en enero de 1924) y la estiraron dos años más. Carlos Alonso.

¿Y de dónde nos llegaban a nosotros. charlas. la historia del arte moderno. pauta- do por una lógica evolutiva que hace de las obras de arte piezas explicativas de un relato mayor: la evolución del arte argentino. También había búsquedas propias a partir de estímulos de diferente tipo. cit. permite ese diálogo interior de crecimiento. También los recogíamos en esas charlas rápidas en el buffet de Bellas Artes con Manolo López Blanco. esa necesidad compulsiva de resolver las propias contradicciones internas. Inteligentemente advierte Andrea Giunta en su Prefacio de Vanguardia. viviendo aquí. A esos aportes sumábamos los libros y artículos leídos. internacionalismo y política (op. o lo escuchábamos de los alumnos de Dorothy Hernan- do.). EL BLUES DE LA CALLE 51 el arte. Esta versión acumulativa de procesos leídos en función de la idea de ‘progreso’ deja de lado rastros relevantes… Los rastros del arte son personales. tales como exposiciones. Todos nos proporcionaban conceptos que rumiábamos por- que la pintura. las clases sobre existencialismo de Emilio Estiú y recalco. al ser un arte de creación solitaria. La obra es del autor pero a su vez convoca al espectador para que participe vivencialmente de esa experiencia única que siem- pre ofrece el arte que. 212 . en La Plata. La relación entre lo ínti- mo y lo colectivo que esconde toda obra es también dialéctica. Pero no hay que ser mecánicos. Cartier y Kleinert. espectáculos. los contenidos y las herramientas para el debate? Muchos temas eran desarrollados por nuestros maestros. ese debate interior. que Los libros que ordenan biografías individuales o escuelas artísticas generalmente responden a la implícita voluntad de presentar los hechos como si éstos respondiesen a un orden natural. en sus clases. posibilita una mirada particular de su tiempo. el cine de ese tiempo. además.

allí. Profundamente humanos. como luego Hoyer. Mostraba la condición humana ultrajada. dolorosos. Luego Cirlot y los españoles lo llamarían “Arte Otro”. Pro- fundamente humano. en el escenario. a través de un cuerpo vivo y no sólo en los grandes lienzos de Pollock y De Kooning. Nos conmovió profundamente desde el esce- nario del viejo “Teatro Argentino” y mostró. discípulo del gran maestro del expresionismo germano Kurt Joos. sanguíneos. al igual que los espectáculos del “Living Theatre” en el convulsionado Greenwich Village de Nueva York. Sí. de Birri y Fontana. fundado y dirigido por el coreógrafo ale- mán Ernest Uthoff. reflejando su tiempo. Vivencial. Todos ellos contenían su esencia. el Informalismo en todas sus variantes. Nacían desde el mismo barro de la coyuntura histórica. que la danza ofrecía caminos nuevos y actualizados lejos de las convenciones del ballet clásico. deTapies y Saura. sublimando la belleza de nuestro tiempo a partir del propio cuerpo. Atrapándonos. Lalo Painceira Otro ejemplo fue a fines de los años cincuenta la puesta del orato- rio “Carmina Burana” con música de Karl Orff a cargo del “Ba- llet Nacional de Chile”. tuviera como antece- dente aquella deslumbrante demostración expresionista. Allí estaba él con su creación absolutamente personal. Apasionado. El expresionismo se podía expresar en es- pectáculos de danza. lo mismo que el “Aullido” de Gins- berg en poesía o el “Recordando con ira” de Osborne en teatro. ante una sala colma- da. Los estadounidenses lo llamaron Action Painting y también “Expresionismo abstracto”. es la manifestación de ese camino sensible y romántico. incontaminado y tampoco se lo creía. fueron expresionismo puro. que fue el primer ballet que montó Hoyer en el Argentino. Fue bautizado como “Informalismo” por el crítico y teórico francés Michel Tapié. incluyendo la llamada “Nueva Figuración”. para que montara su laboratorio creativo en la sala de calle 51. Su- cios. blanco. El artista que lo creaba no era un Dios impoluto. “La idea”. Dentro de la plástica. Tanto los chilenos. Es posible que la contratación posterior de la también alemana Dore Hoyer. Hubo franceses que hablaron 213 . nos mostraron que el expresionismo estaba vigente y además vivo. Desde el grito o desde el silencio.

y Van Gogh. tachismo. EL BLUES DE LA CALLE 51 de arte matérico. De la Vega y Macció). su apelación al automatismo. Es decir. Se rebela francamente contra las con- venciones de la concepción normal de la realidad y trata de crear una visión de ésta que se halle más estrictamente de acuerdo con sus propias reaccio- nes emocionales ante la experiencia”. Este fue el camino elegido por el Grupo Sí y de esto hablá- bamos en las mesas del “Capitol”. Y fueron sus tíos muy cercanos los Dadá y los surrealistas o superrealistas con su revelación del subconscien- te. a costa habitualmente de una exageración o distorsión de los aspectos na- turales (…). 1951). Los italianos “Arte Pobre”. Empezando por el expre- sionismo. Pero decir Informalismo o Expresionismo engloba perfectamente a todas esas corrientes. a lo gestual y a la valoración de las texturas desde el frottage y otras técnicas (visibles sobre 214 . Iniciador de líneas fundamentales en la comprensión de los fenómenos culturales. es evidente que Read se refiere en ese texto al expresionismo que nació a fines del siglo XIX y a comienzos del XX. agregando el de “Nueva Figuración” (otro cuarteto de lujo: Deira. al que Herbert Read define con claridad en uno de nuestros libros de entonces: Arte y sociedad (Editorial Kraft. Noé. puede ser considerado como su fun- dador. Después de aclarar que “el expresionismo moderno ha desarrollado un movimiento definido. arte bruto. a los abuelos y a los padres de los artistas del Informalismo. como por ejemplo los referidos a la edu- cación por el arte. aunque en realidad el pintor noruego Evard Munch fuera el exponente más conciente y de mayor influencia en el estilo…”. más que cualquier otro individuo. es decir. En nuestro país se lo llamó de todas esas maneras. expresa a cualquier precio las emociones del artista. Read afirma que El expresionismo vive en conformidad con su nombre. escritura automática.

sin militancia política partidaria. que deja de ser válida toda teoría que no contemple una actividad práctica basada sobre esa teoría y 2º. existencial y si se nos quería colgar alguna etiqueta. que el objeto de la filosofía no consiste en inter- pretar el mundo. No me refiero a una polí- tica partidaria atada a respuestas coyunturales. La nuestra era estética. En algunos pocos. con roces místicos. pero no meramente un revolucionario en lo que al arte concierne. Read apunta que el superrealista percibe claramente la falta de co- nexión orgánica entre el arte y la sociedad que ca- racteriza al mundo moderno (el libro está escrito en 1948). sino en transformarlo…”. Hablo de política como la praxis de una ideología. Pero todo arte es político aunque en ese momento no éramos concientes de esa verdad de Perogrullo. rebelde. revolucionario.para ser más precisos. al momento de fundar el Grupo Sí. También en su rebeldía con- tra lo instituido y aceptado. nuestra praxis era artística. Es (el superrealista). Lalo Painceira todo en los trabajos de Max Ernst).que se debe a Marx y que quizás sea posible resumir en dos proposiciones: 1º. podrían de- cir que éramos libertarios. Parte de una actitud revolucionaria en filosofía. En nuestro caso particular. de esa concepción revolucionaria. Ve así que la falla fundamental reside en la estructura económica de la sociedad y cree que la forma que ésta tiene actualmente no ofre- ce ninguna base satisfactoria para el arte. Pienso que nuestra actitud de entonces encuentra su mejor definición en un libro escrito por Jorge López Anaya. uno de los protagonistas de la vanguardia porteña de los ‘60 que visitó nuestro taller de Ringuelet junto a Alberto Greco y a Martha Minujín y luego presentó la exposición realizada por el Grupo Sí 215 . por lo tanto.

cuando la juventud se envanece a sí misma y cree a pie juntillas que está revelando el mundo. quizás fue una manera de protesta social nacida menos de las condiciones sociopolíticas que de situaciones generalizadas. muchos cojo- nes para decir ‘esto es arte’ o ‘esto vale la pena’ cuando no tiene antecedentes o tiene muy pocos antecedentes”. no se planteaba problemas políticos y so- ciales”. 2005) y allí asegura que el informalismo y sus diferentes ca- minos. no localizadas. con las obras de De Kooning. ante “la Nada” para Sartre y dejándolo suspendido en el tiempo para Heidegger. con su marginalidad de la historia y su técnica antiideológica. indeterminadas”. la propuesta del Living Theatre. eran “propuestas que reflejaban la filosofía de la época (el existencialismo sartreano y la fenomenología de Merleau. Leyendo hoy al padre Hugo Mujica me animaría a decir que ese informalismo matérico. No es difícil encontrar un parentesco palpable entre los escritos de la genera- ción beat. Agrega más adelante que las tendencias informales tuvieron una rápida expansión y “en oposición a ciertos movimientos regio- nales. Kenneth Kemble: “Las revoluciones se producen así. López Anaya escribió: Arte Argentino. a través del compromiso del cuerpo con la acción pictórica”. Y eso es necesario porque crear algo que no existió antes es muy difícil. para concluir que “desde ese punto de vista. Pollock y los de- más. en el límite. el del desierto. hay una definición categórica escrita por uno de los primeros informalistas porteños. EL BLUES DE LA CALLE 51 en el “Museo Provincial de Bellas Artes” en 1961. surgidas contemporáneamente. Pienso que de ha- ber conocido este texto en el inicio del Grupo Sí.Pon- ty). Cuatro siglos de historia (Emecé edito- res. No sólo pintores se sumergieron en esta búsqueda expresio- nista y romántica. Fue asumida en la misma época por creadores de otras disciplinas artísticas y en diferentes países. En el libro de Giunta ya citado. Lo mismo puede afirmarse del informalismo matérico europeo (sobre todo el español). el jazz moderno que nace con el bop. 216 . lo hubiéramos adoptado como manifiesto. hay que tener muchas pelotas. el informalismo. ex- presión clara de una filosofía existencialista que puso al hombre ante su instancia última. ante Dios para Jaspers y Marcel.

Sabiduría y compasión en los Evangelios. Eso tratábamos de hacer. Un texto que leí más adelante enmarca lo antedicho en una visión contemplativa. Fue Cuestiones discutidas de Thomas Merton (Editorial Sudamericana) que me llegó flamante.). se escriben sensaciones”. 1993): Se pinta. en 1962. De esa afirmación a las búsquedas inspiradas en “el Zen”. siendo muy joven). tomaría contacto con corrientes derivadas del surrealismo y con pensadores afines. Muchos años después sentí que también describían aquella vivencia creativa nuestra. hay menos de un paso. que “sólo se volverá clara tu visión cuando miras en tu cora- zón…porque quien mira hacia fuera. El arte no sólo se refiere a algo. acercándonos a la Sontag de Contra la interpretación (op. recién salido de la imprenta. se compone. cuando afirmaba en los sesenta: “La obra de arte. 2009). es una experiencia. Gilles Deleuze y Félix Guattari en ¿Qué es la filosofía?. se componen. despierta” (reproducido en el Catálogo de la muestra de la pintora platense Yulu Gomez Resa. En él. considerada simplemente como obra de arte. Se pintan. sueña y quien mira hacia adentro. Uno de ellos fue Carl Jung que aconsejaba en uno de sus textos. Esta “protesta social”. es algo. (Anagrama. Merton critica tanto al co- munismo como a la complacencia burguesa. Una obra de arte 217 . se esculpe. Lalo Painceira el de las palabras censuradas y la soledad existencial “creció en ese misterio de lo oculto para mostrarnos. quizás. se esculpen. como el silencio tiene de latido lo que promete la palabra” (Kénosis. por “la negativa de usar sus propios ojos para el fin que fueron creados: ver y gozar la belleza de Dios en la creación y buscarle en dicha belleza”. no una afirmación ni la respuesta a una pregunta. se escribe. existencial. como la denomina acertadamente Ló- pez Anaya. radical.cit. que nos dejó demasiado pronto. con sensaciones. que el misterio tiene de oculto lo que promete como donación. libertaria. Editorial Marea.

manteniéndola 218 . Editorial Omega. un concepto o una imitación ilusionista de la realidad” (La pintura abstracta. El teórico catalán afir- maba. la psicología o la historia). en la larga serie que se inicia con las disoluciones impresionistas de Turner y Monet (el de los Nenúfares) para lle- gar a la abstracción. fue uno de los primeros teóricos que esbozó un estudio de la tendencia informalista. la cual constituye un puente entre figuración y no figuración. Entre los teóricos que nos influían estéticamente ocupó un lugar preferencial Juan Eduardo Cirlot. un fenómeno de compromiso. del estilo. para ser fiel a su tónica de “revolución permanente” y de considerar a la imitación como “el peor de los crímenes”. que el arte contemporáneo en los años cincuenta “debía crear aún otra tendencia más. EL BLUES DE LA CALLE 51 es una cosa en el mundo. ya que su verdadera función parece ser la de establecer. la paradójica identidad formal de lo informe. que sintetizó la historia de la pintura contempo- ránea en otros volúmenes. precisamente. prescindiendo de si el substrato de esa alteración dramática es una figura de trián- gulo o de mujer. mejor que conocimiento de algo (como un hecho o un juicio moral) en sí mismo. 1951). Juan Eduardo Cirlot. Esto explica la preeminencia del valor de la expresividad en la obra de arte. Su rasgo distintivo consiste en que no dan lugar (las obras de arte) a un conocimiento conceptual (que es el rasgo distintivo del conocimiento discursivo o científico. y con razón. como la filosofía. Esa modalidad es el informalismo. y explica también cómo el valor de la expresividad -es decir.precede. el juicio en un estado de esclavitud o cautiverio. y no sólo un texto o un comentario sobre el mundo (…). la sociología. al contenido (cuando el contenido se halla falsamente aislado del estilo). sino a algo parecido a la emoción. Decir esto es decir que el conocimiento que adquirimos a través del arte es experiencia de la forma o estilo de conocer algo.

desde el vacío. pero también contra el segmento social dominante. Siempre fui discutidor. discutía. frente a mi ventana y ante la visión de una plaza desolada. la asumíamos como propia y adheríamos a sus posturas ariscas. que éramos solamente mentes abiertas y sedientas. en La Plata. Entonces. y alucinar. Siempre en presente. para usar la muy clara ima- gen evangélica. siento el peso de la memoria afectiva como un mazazo en medio de mi frente cavando en ella para que afloren los recuerdos. comienzo con un “no”. Nosotros. hoy. Todos estos textos llegaban a nuestras bibliotecas y después de ser leídos. Lo aconsejable es no ofrecerle resis- tencia. Lalo Painceira bajo la denominación de “Arte Otro” como la presentó en 1957. formados anárquicamente por lecturas asistemáticas. careciendo todavía de ideología y. contra las aristas conservadoras del arte oficial local. en pleno siglo XXI. porque la melancolía llega siempre desde el tiempo perdido. Lo escribí antes: La melancolía en La Plata es endémica y ataca fundamentalmente en los días grises de otoño o de invier- no. un puñado de jóvenes con claras falencias teóricas. a las mesas del café para hablarlos y discutirlos. Vivirla como si se hubiera ingerido lisérgico o fumado un tímido porro. de un método crítico que nos permitiera separar la paja del trigo. también con- servador en sus maneras. Nosotros. Como si en cada afirmación enfrentara al mundo aunque todos coincidiéramos. Me trepaba al último libro leído para sostenerme aferrado a las citas y lanzaba el latigazo y no paraba hasta sentir el chasquido 219 . Y en aquel entonces. desde las ausencias. Nosotros. Y aquí. Entregarse. aunque esté de acuerdo con lo afir- mado por el otro. esponjas que absorbíamos las ideas de la vanguardia dominante en el mundo. de repente. Decir “anoche” o “esta madrugada” refiriéndome a algo vivido hace cincuenta años. antes de respon- der. Porque ese arte nos sirvió para rebelarnos aquí. siento que ese virus me ataca y se expande en mí como metástasis. por lo tanto. burocrático y gris en sus formas de vida. que todavía. vanguardia nacida como respuesta rebelde (no revolucionaria) a una realidad que si bien no era la nuestra. Tanto.

Estaban ellos y después la puerta para ir al baño. Absurdas discusiones. Elemental y dogmático. Hacía frío. con su forma de caja de zapatos cerrada. de baja estatura. y era fácil adivinarlo mien- tras gesticulaba tratando de repetir un texto nuevo de marxismo apoyado en Gramsci. Cuando quisimos empezar a dialogar no nos escuchába- mos porque había mucho ruido en el “Capitol”. pasada la medianoche. La mía. acompañando la palabra con gestos de sus manos. Quedamos en encontrarnos al día siguiente. ubicándose él en la silla del medio. Eso es del ‘Manual Marxista Leninista de Mos- cú’. El ruido rebotaba contra las paredes y si uno se callaba. las mesas con varias sillas. Y los dos nos callamos para terminar en una carca- jada. Allí me reunía con los del grupo o con amigos y si estaba solo. estaba en el medio y yo me sentaba mirando hacia la entrada. podía escuchar fragmentos de conversaciones que siempre quedaban inconclusas porque otras voces tapaban lo escuchado. Y humo. Mucho humo. de hablar nervioso y rápido. mucho frío y la puerta estaba cerrada con sus vidrios empañados. La mayoría eran discusiones. Te escucho y no sos vos. Nunca lo había visto antes. Esa noche. entre los dos. Lo gracioso es que Rippa vino hacia mi mesa directamente y lo sentó frente a mí. Es tu PC el que me habla”. La mayoría de las mesas se ubicaban contra la pared acompañando el largo de la barra. Dejáme de joder. en donde me sentaba siempre. gente parada en la barra. flaco y gruesos anteojos. El café estaba lleno. El “Capitol”. la gente forma- ba coros de charlas. 220 . EL BLUES DE LA CALLE 51 que es la certificación de haber dado en el blanco. Sobre todo a esa hora. Por ejemplo uno podía lanzar al contrincante como si fuera un golpe: “Calláte. Y dejo que ingrese en mi memoria el recuerdo como si fuera hoy. Muy suelto dijo nuestros nombres a modo de presenta- ción y como si fuera un árbitro de box nos ordenó: “¡Hablen. un murmullo de cincuenta voces hablando al mismo tiempo y era insoportable. Los mú- sicos de jazz ocupaban siempre la última mesa. risas o polémicas. cuando estaba repleto. discutan!”. Dippy hablaba bajo y rápido y pude entenderle que era escri- tor. nosotros apuramos la ginebra y Dippy se despidió. leía. El flaco Rippa llevó una noche al “Capitol” a un intelectual prototípico. Le decían Dippy y era de Tandil.

Lalo Painceira más temprano. tampoco amigos conocidos. Era una marioneta a la que le habían cortado los hilos. bien tana aunque ponía una 221 . Las coperas y su reina. Eran ruidosos. Era el final de mi noche. hablando con sus compañeras. de las confesiones y a veces. Tomé los últimos tragos de ginebra y miré al corrillo que habían formado las coperas en su descanso. la expresión…”. Allí estaba. El “The End” feliz y hasta con carcajada. Era Pavese de- trás de una cámara y esa mujer. porque esa noche traba- jaban. Un día no volvió. como primera película. Al pasar le rasqué la cabeza como gesto de ternura porque me apenaba su soledad y su dependencia. Los músicos de jazz también estaban de descanso a mis espaldas. Y jamás volvimos a saber de ella. Comenzaba el tiempo del relajamiento. Antes me levanté para ir antes al baño. Estaba shockeado. Era hora de irme. así que tendría que caminar solo hasta mi casa. esa muchacha de piel muy blanca que se había teñido el pelo color remolacha. No estaban Horacio ni Omar ni Nelson ni Ramírez. Yo volví a quedar- me solo en mi mesa. como corresponde no desentonaban. esa especie de Chaplin jugando ante el espejo. Pero eso sí. el gesto. El resto del Grupo se había desperdigado. Su vida se reducía a un trabajo burocrático y a ese presente que compartía con nosotros y que moría cada amanecer. hasta del llanto. sentados ante su mesa. Juntos organizamos una fiesta en nuestro taller a la que fue gran parte de los concurrentes al “Capitol”. que no dejaba hablar. para poder hablar. Totalmente borracha o dada vuelta. por Dios. No lo soportaba. bellísima. Era una puta francesa de película o de historia del arte. “Ter- minó ‘La Aventura’ y me fui. las coperas. No gritar. A todos. “¿Cuándo viste ‘La Aventura’?” me preguntó alguien cuando pasaba y le conté que en el ‘Astro’. Para nosotros “la Flaca” no tenía pasa- do. Sólo podía mirar y me reí como loco cuando Poroto se trepó a la mesa de los que discutían sobre marxismo para gritarles aquello que ya conté de “¡Marx no bailaba como yo! Esto es la libertad. tampoco permitía la melancolía. esperando el fin de su recreo. Menos ellas. Cuando caminé hacia el fondo del local vi a “la Flaca” sentada en el suelo y apoyada la espalda contra la barra y las piernas derechas sobre el piso. Nunca más. Pero el ruido.

Me subí las solapas del gabán negro y empecé a caminar por una 51 vacía. No pude mirar la otra película”. El frío me lastimó la cara.. Como todas las noches. el Puntano me mostró el libro Los vagabundos del Dharma de Kerouac. Después. llegué a 13 y recibí de nuevo el viento en la cara. Sabía que llegaría a casa. Capital de la provincia más importante de nuestro país. Ciudad culturalmente obediente a las normas que el poder señalaba como virtudes y en donde pocos. “Dejá. muy pocos. esperando a mi otro hermano como todas las noches. con tapa celeste y dibujo de Baldessari como todos los de Editorial Losada y agregó” ¿Sabés a quién está dedicado?. Seguí caminando. Los anteojos frenaban el viento y al cruzar diagonal 74. la soledad me provocaba y me golpeaba. de ma- nera conciente o no. Con todas nuestras limitaciones teóricas encarnamos. que estaba allí. nosotros mirábamos también a 222 . encendería el último “Jockey” de la jornada. aspiraría como si fuera la última pitada de mi vida. miraban hacia adentro. A mí. Me senté un rato con él. pasé por lo de Ricardo Balbín. Sabía que mi madre estaba despierta. Pero busqué refugio en el gabán como si me metiera en una cueva. cuando no me di cuenta y de distraído. iría a la cocina sin hacer ruido porque todos estarían durmiendo en el piso alto. abismalmente lejano. La saludaría y me ence- rraría en la pieza grande en la que dormía rodeado de mis cuadros y mis libros. cuando volví del baño. seguro. Indefenso. con la ráfaga que llegaba desde la plaza tuve aquella sensación de una tarde en el verano y en la playa. una de las expresiones rebeldes de La Plata. dependien- te y deslumbrada por un Occidente siempre lejano. A Han Shan.. me contó del libro y me lo quiso prestar. me zambullí en el mar con los anteojos puestos. Me prepararía un café caliente y lo gotearía con el whisky de mi padre. Mañana lo compro”. EL BLUES DE LA CALLE 51 distancia al estilo de Michelle Morgan. Con mis 21 años y mis 48 kilos de peso. El de los haiku… Al que vos le dedicaste tu cuadro”. En ese momento. y me dejaría invadir por mi propio desierto. Lo saludé y salí a la calle. En 10 doblé hasta 49 para no cruzar la plaza porque significaba caminar por una heladera y en- filé a mi casa. Tendido en la cama.

Y eso que Rafael Squirru. Ricardo Carpani y el Grupo “Espartaco”. Cándido Portinari. marca el paso a la estética del deterioro sin presentar resistencia” (op. Pero en general. esa piedra fundamental que aportó Uruguay a todo el continente. En eso éramos obedientes al país oficial dentro de un pa- norama pictórico argentino en donde sólo sobresalían. las obras de Leónidas Gambartes. jóvenes platenses. todavía perdura- ban los ecos del muralismo mexicano. Marta Traba describió aquella realidad con crudeza: El arte latinoamericano no ha conseguido todavía desatender. con un arte relacionado a una cultura nacional y popular. de Roberto Matta. este arte copia prolijamente los borradores que le suministraba Europa y. al comenzar el siglo XX. el gran Guayasamin y el grupo andino que incursionó en la vanguardia abstracta sin perder el contacto con su tierra. como por ejemplo los peruanos Alberto Dávila y Fernando de Syzlo y desde ya. el siempre admirable Car- los Alonso. Lalo Painceira Occidente. para 223 . el tuteo con las raíces de Wilfredo Lam. respecto de la lección que se le imparte desde afuera. Castagnino. a diferencia de Romero Brest. Y en la América sometida. Traba pertenecía a un mun- do que todavía no conocíamos y del que no participábamos. ni siquiera distraerse. Supisiche.). Para nosotros. al definirse la hegemonía de Nueva York en la estética actual. Cuatro siglos de dominaciones culturales sucesivas explican –aunque no justifican-.cit. Berni. que fue Torres García y su escuela. la docilidad con que. se tuvo que aguardar a las revoluciones de “los condenados de la tierra” y que sus artistas tomaran el color de los pueblos originarios. Fue a través suyo que nos topamos con la icono- grafía mágica de Gambartes y comenzamos a escuchar sobre las experiencias de Berni y sus collages. pero bien americano. fue un gran defensor y difusor de aquella línea de las artes visuales lati- noamericanas. por nombrar a los más destacados. el vuelo surrealista.

) En 1957. se integraban o adherían objetos de todo tipo. cu- yas edades oscilaban entre los veinte y veinticinco años. “¡Estamos en la lucha!”. la labor de Rafael Squirru y sobre todo. Leopoldo Marechal. en otra rugosa. inconformista. cáustica otras.cit. Por eso debe resaltarse en el contexto cultural porteño de finales de los ‘50 y comienzos de los ‘60. Además de recitarnos en algún asa- do y después de compartir vinos. sino una mez- cla de pigmentos y sustancias directas: arena. Pero todo eso vendrá después. repetía como abanderado al frente de un ataque. de Dadá. Sobre esa espesa capa de materia. descubrieron la posibilidad de producir una pintura decididamente irreverente. Jorge López Anaya (él mismo). el Martín Fierro completo a los que sumaba jugosos y profundos comentarios. Jorge Martin y Mario Va- lencia (conocidos como grupo de San Isidro). a la Revolución Cubana. Todos querían obtener un contacto más directo con la materia. en ese momento uno de los poetas y narradores perseguidos y prohibidos por su adhesión al peronismo y luego. lo mismo que su autor. Abanderado que no supimos entender ni valorar en toda su magnitud. Pero volvamos a la pintura y comencemos a hablar de infor- malismo. surcada por grafismos y trazos esgrafiados. de los fundamentos de nuestra opción. car- bón y otros productos minerales. ya entrados los sesenta. un pequeño grupo de artistas jóvenes in- tentó la ruptura con el formalismo imperante en Buenos Aires. casi sin conocimiento de las corrientes artísticas más recientes. de Duchamp. 224 . libro que nos deslumbró. su apertura intelectual. López Anaya explica en su Arte Argentino… (op. que ya no era el óleo puro. herma- nándose con su continente. Lo hicieron detrás de l’art brut. En 1956. EL BLUES DE LA CALLE 51 que nuestra generación comenzara a mirar el propio país. en algunos lugares lisa. humorística algunas veces. al me- nos para nosotros. fue el que nos hizo descubrir Adán Buenosayres.

2005) de- finen al pop. el tiempo-espacio enmarcado dentro de la geometría y de sus expresiones dinámicas. Se pensó que era el punto final. la exactitud formal y tonal. in- cluyendo las grandes superficies desérticas. buscaban dar un nuevo rostro al Expresionismo. parido en el corazón del Imperio y con plena sumi- sión a las leyes de mercado. es un cuadrado dinámico sobre otro estático. Era la última frontera a transgredir. Jugó con figura y fondo de manera clásica: su obra. ambos blan- cos con muy leves diferencias de valor. Lalo Painceira Podríamos agregar que el nformalismo fue iconoclasta ade- más de irreverente. Pero Malevich había mantenido la forma. el primer paso había sido dado por Malevich con su trabajo “blanco sobre blanco”. Mientras otros buscaban profundizar el camino de Malevich. en 1918. ese abismo representado por la pintu- ra informal y el expresionismo abstracto. sus pince- ladas. La única manera de crear un nuevo cielo. como “la fascinación por lo trivial”. rectángulos ni lí- neas que habilitaran un código para introducirse en el mundo de la geometría. De esta afirmación. por demás radical. Sus chorreados espesos de color. habría que excluir a unos pocos exponentes de innegable calidad pictórica que utilizaron 225 . pero en la vereda de la geometría. pequeña y maravillosa por cierto. los informalistas expusieron con desenfado y desenfreno la propia pasión como respuesta a su tiempo histórico. los alemanes Ruhberg. Que se había llegado al borde del precipicio y se había agotado todo nuevo ca- mino. En ese sentido. El Informalismo fue y es la expresión pura. grises o directamente negros. cubiertas por grue- sas capas de pintura con aditamentos. ni pai- sajes. generalmente en colores ocres. Schneckenburger. La última barrera a sortear. Después del Informalismo. Quedaba acometer contra la forma. de tonalidad. En Arte del siglo XX. La más descarna- da. Sin figuras. Sin ataduras. el Pop art abriría la puerta al posmodernismo. La pintura llegaba a su última expresión. Tampoco apelaron a sugerir el movimiento como los pintores cinéticos. Fricke y Honnef (Editorial Taschen. tierras. Sin cuadrados. Descarnada. Do- liente. los espatulazos rompiendo las figuras y hasta las formas abstractas. ni bodegones a identificar.

¿Qué mejor que hacerlo de la mano del teórico francés Jean Cassou? En su Panorama de las artes contemporáneas escribe que: en su extrema consecuencia. el arte facilón actual ha dado luz verde a todo” (Al mismo tiempo. por intuición. Para estos artis- tas. la tendencia a lo informal rompe todos nuestros contactos con el mundo exterior. refiriéndose al alemán Hans Hartung y a través de él. Anteriormente creo haber mencionado a Susan Sontag en su madurez. a la veta expresionista del Informalismo. y a mí me corresponde retornar al año 1960 y al Informalismo. que “una de las primeras cosas que se nos ocurren al contemplar este arte es la noción de la violencia de los cambios a que se ha visto sometida la evolu- ción artística” y luego. los ultras de la materia bruta. todavía en estado de confusión y de caos. decir de ellas es que tienden a una negación desesperada del mundo. Cirlot advierte en uno de sus textos. Lo más que podemos. 2007). y no lo admiten más que en los primeros días de su génesis. No obstante. Mondadori. el mundo está negado en todo. La definición de los teóricos alema- nes refleja como espejo la afirmación de Sontag. deja inservibles todos los meca- nismos mentales que habíamos usado hasta hoy (…) Y también son ellas (las obras) las que nos solicitan y nos conmueven. cuando con cierto sabor amargo habló de la “conspi- ración esnob” para agregar que “la innovación es ahora relaja- ción. EL BLUES DE LA CALLE 51 al pop art para mostrar una clara visión crítica a ese mercado que se pregonaba como idea única. indica Cirlot que 226 . se trata de miradas independientes lanzadas después.

impactante. cuando Dalmiro Sirabo. Mario Pucciarelli. Greco. que procede del origen humano de su actitud de viviente sismógra- fo. Fernando Maza. En aquella mítica exposición. aunque atravesaba una época con fuerte influencia de los nor- teamericanos Kline y Motherwell. En estos lineamientos. Olga López y Mazza. El grupo porteño tuvo una vida 227 . se ubicó nuestra obra que comenzó a ser concebida casi parale- lamente a las expresiones similares porteñas. sino adictiva. revele las modificaciones de la angustia. se ha empeña- do en la consecución de una forma de arte. Horacio Elena y yo visitamos la muestra de arte informal que se inauguró en la “Galería Van Riel” de Buenos Aires. ver los trabajos del grupo de Buenos Aires cuando mostraron sus pinturas por primera vez juntos. que respondían a mis expectativas. Esto ocurrió el 13 de julio de 1959. sobresalían las pinturas de Pucciarelli. En general respondían al Informalismo matérico. Alberto Greco. Hartung realizó una obra basada en la caligrafía automática con grafismos negros sobre fondos en general de valores altos y monocromáticos. hombre de acción y sensibilidad agudamente interesada en los acontecimientos mundiales de los últimos lustros. sí expresiva que. A mi modesto entender de principian- te. También Kemble. al que sumaban el collage con telas rotas o papeles quemados superpuestos a la materia. Olga López. los mencionados por Cassou y Cirlot. la primera de Arte Informal que se realizaba en Bue- nos Aires. Pues Hartung. Lalo Painceira Hartung ha llegado a la creación de un tipo com- pletamente nuevo de abstracción. Towas y Luis Alberto Wells. Fue una muestra estupenda. Y eso que nosotros ya estábamos realizando experiencias con técnicas similares. No obstante. nos sacudió muy fuerte. Kenneth Kemble. a través del misterio de las abstracciones. sobre fondos blancos. participaron los grandes exponentes nacionales del In- formalismo: Enrique Barilari. sólida. con grandes grafismo negros. gestuales.

Paparella fue el primer escultor que vimos nosotros trabajar con hierros de desechos y chapas oxidadas. lejos de cualquier zozobra. creo que también fue en Van Riel. Había nacido en Italia en 1920 y mu- rió en nuestro país en 1977. pero que cuenta con trabajos claramente emparentados con sus pares informalistas. El “cross a la mandíbula” de Arlt. que le permitía al espectador dis- cernir lo bello. él era sobre todo pintor. Se sentía herido. La belleza necesitaba un nuevo canon de medición. sino de los últimos expresionistas ingleses como Bacon y Freud. El cachetazo “Zen” para despertar al espectador. nos conmovió. Molestaban. que nos conmovió y nos mostró un camino nuevo. Y eso era lo que se buscaba. También los españo- les utilizaron este doble lenguaje y hay que mencionar al gran escultor vasco Eduardo Chillida. La nueva versión de “El Grito”. que fue algo más formal en la concepción espacial de su obra. Los trabajos in- formalistas. Con ellos compartió la presentación internacional en la “Bienal de Vencia” y fue triunfal para todos. no sólo de Munch. Es cierto que muchos informa- listas europeos trabajaron junto con la pintura. Esa fue la base de los materiales con las que elaboraron sus creaciones los representantes del arte pobre italiano. quizás por no contar con escultores en el grupo porque. “El artista 228 . Expre- sar la rebeldía interior contra lo instituido. esculturas con desechos de fundiciones o talleres o quemando madera. Los cuadros carecían de las armonías clásicas que incluso mantenía la geometría. En noviembre de ese año realizaron la segunda y última muestra en el “Museo de Arte Moderno de Buenos Aires”. Hasta ahora no dediqué ni un solo renglón a la escultura. que busca el pequeño burgués ante la obra de arte. no. los pintores informalistas trabajaron sobre sopor- tes de gran tamaño. aún sin tema ni identificaciones. EL BLUES DE LA CALLE 51 efímera como colectivo: sólo meses. Pero debo nombrar a Aldo Paparella. pero situado en una posición que le brindaba cierta seguridad. La muestra a la que concurrimos. distinto del habitual. Y se inquietaba. En general. si bien Gancedo realizó algunas en madera. Y eso también incomodaba al espectador por- que quedaba desguarnecido y carecía de parámetros para sostener esa pose segura.

varios integrantes del Grupo Sí incursionaron. el Informalismo fue el polo opuesto. se limitaba a explicar Jackson Pollock. Un puñado mínimo dejamos la pintura: Larralde estudió Psicología social. el sectarismo se derrumbó. como es el caso de Stafforini. Esa acotada información es la única pista que daba para viajar por sus cielos plagados de color y dolor. y aún lo hacen. Más aún. También debo mencionar el camino figurativo de Elena. En esa marcha arribamos a una madurez que nos permite gozar obras de uno y otro polo y tam- bién. Ambos colectivos manteníamos posiciones sectarias y enfrenta- das. Trotta con su Con- ceptualismo realzado desde la belleza de sus obras y otros. Sin embargo. dirigir teatro. Lalo Painceira moderno trabaja y expresa un mundo interior. Sin posibilidad de diálogo. los del Grupo Sí. Ramírez diseña con éxito joyas en Suecia. Gancedo concretó una destacada labor como antropólogo aunque sigue pintando y trabajando madera de manera privada. Ambrossini experimenta en su taller pero no expone desde los ‘60 y yo ejercí el periodismo luego de estudiar Cinematografía en la “Escuela Superior de Bellas Artes” y de haber intentado infructuosamente. nunca nos hablába- mos. que siempre alguien nos revelaba. Por eso la polémica en aquellos años la manteníamos noso- tros. Más aún. con el que compartíamos las clases de Cartier y las expresiones de los dos últimos movimientos de vanguardia del Modernismo. En otras palabras. el de Nelson que se abrió totalmente a la Figuración mágica y poética. El Informalismo fue la antítesis de la necesidad geométrica de culminar la opción racional a partir del arte clásico. con los integrantes del grupo de “Arte Concreto” de nuestra ciudad. transcurridos cincuenta años. Hoy. en una geometría lírica y otros derivaron al Minima- lismo. el movimiento y otras fuerzas internas”. el necesario paso posterior para que avanzara el relato de la historia del arte. Sólo a través de terceros y por comentarios del tipo “Sabés lo que dijeron de ustedes…”. que no esconde su compromiso social. de todos los que cubren el amplio espectro intermedio. expresa la energía. que 229 . Sólo de negación del otro. que optaron por un tratamiento casi im- presionista del paisaje de acuerdo a reproducciones vistas a tra- vés de Internet.

Tápies. En el caso personal me siguen conmoviendo enormemente De Kooning. Freud. el aporte fundamental de conceptualistas como Grippo y acompaño la propuesta del grupo “Escombros”. alumna de Pettoruti. me moviliza y renueva la esperanza el aporte diario que está haciendo en La Plata un pu- ñado valiosísimo de plásticos menores de 45 años. los grabados de Vigo y reconozco (¡Cómo no hacerlo!). Y no son pocos. Saura y en las expresiones más nuevas. Pintores. cuando se 230 . me sigue pareciendo muy bella y me conmueve la geometría lírica de Sa- rah Grillo y soy un gustador empedernido de la obra de López Osornio y sobre todo. escultores y grabadores instalados en el hoy. No puedo dejar de señalar otros aportes anteriores. de muchísimo talento que no nombro individualmente. También me envuelve la magia de la obra de Nelson Blanco. sumo en el plano internacional a figurati- vos notables como Morandi. pariendo sus obras contra todo. como Alzugaray y sería injusto si me olvidara del pañuelo en mármol de carrara blanco con su lágrima de cristal de Trotta y de las pinturas y esculturas de Gutiérrez Marx. EL BLUES DE LA CALLE 51 son muchos y con aportes muy valiosos. la obra de Jorge Abot. como también me con- movió la desolación de las ventanas de Soubielle y las imágenes de la guerra de Horacio Elena. Son los que resisten. además del minimalismo de Sirabo y Sitro. de una genera- ción similar a la nuestra como la exquisita Alicia Dufour. Pollock. con una realidad adversa. todos ellos dentro de la línea expresionista o informalista. o del mismo Le Parc. un ex integrante del grupo platense de los concretos. y las lágrimas también me dejaron sin voz ante la obra de Carlos Alonso y la de Berni. Cristina Bellone y una dibujante que. Bacon. de la geometría anclada fuertemente en la historia cultural americana de Puente y Paternosto. Hopper y desde ya. defendiéndose para que sus trabajos sean valorados como obras de arte y no como simple mercancía. lloré ante el “Guernica” de Picasso como promesante ante una imagen religiosa. Iacopetti y gozo al estar ante una obra de un pintor-pintor de raza. Julio Silva. pero que me saben con ellos porque a mi manera los he acompañado y sigo su marcha. Además. Pero también gusto de la obra geométrica y exacta de Tomasello y de Isasmendi o el lirismo que ha incorporado Jorge Pereyra.

Fricke y Honnef. nos sentíamos militantes del Informalismo. De hecho. Los vecinos de enfrente En aquellos años no sólo éramos pintores informalistas sino también. Manessier la abstracción lírica y el resto. porque les llegan directamente. ata- ca los rostros de su pintura como si cometiera un crimen. Pero ¿puede quedar afuera Bacon? De oficio depurado. Wols y agregaría a Appel y a De Kooning como exponentes in- formalistas de estas relaciones binarias. y tal vez. “En realidad -cuenta el mismo Bacon. Esta actitud nuestra se convirtió en un motor que nos impulsaba a la polémi- ca. Ese es el abanico del arte de vanguardia. Malevich es la geometría pura. hay bastante con colocar los cuadrados de Malevich al lado de los deleites pictó- ricos de un Pollock. la gente piensa que son horribles”. al debate. En el voluminoso tratado de Ruhrberg. el expresionismo crudo. Lalo Painceira deja atrapar por el drama de su temática. los gri- tos que intentaba pintar habrían sido mucho más logrados. Schneckerburger. él también pintor que “según el propio Bacon. se señala que “para juzgar las enormes posibi- lidades expresivas inherentes a la abstracción. Y transcribe a Bacon: “siempre he intentado comu- nicar las cosas de la forma más directa y más cruda que he sido capaz. las distorsiones sufridas por el rostro y el cuerpo son la consecuencia de su búsqueda de una manera de hacer que la pintura llegue directamente al sistema nervioso”. Éramos sectarios. Y creo que si realmente hubiera pensado en qué es lo que hace que alguien grite -el horror causante del grito-. a dejar de lado a quien no estuviera alineado junto a nosotros. 2005). al menos el núcleo duro de nuestro 231 . y agrega.quería pintar el grito más que el horror. eran demasiado abstractos”. A esto lo cuenta John Ber- ger en Mirar (Ediciones de La Flor. se torna conmovedora en Gloria Guindani y el compromiso social con sapiencia pictó- rica de Arrigoni. la pintura piadosamente decorativa de un Alfred Manessier al lado de la rabia desesperada de un Wols”.

analizábamos la obra de los maestros de la geometría y de los antecedentes. Pero el objetivo estaba puesto en otra dirección. 232 . Los “geomé- tricos”. Sucedía que nunca pudimos ver sus trabajos aun- que sí los de sus referentes. todos ellos. al conocerlos. Sin embargo. encuentro”) al asegurar: “Ni buscar ni encontrar. También habían sido apasionados veinte años antes. No pretendían el diálogo con el público. En ese escrito se atrevió a lanzar una pu- lla contra Picasso (el malagueño había afirmado: “Yo no busco. nos dimos cuenta de que todo era diferente y que pudimos sentirnos relamente amigos de ellos. “la obra de arte en el futuro será anónima y prác- tica”. Y pensábamos que esos trabajos eran distantes. de Víctor Vasarely con sus experiencias cinéticas. que también se sabían vanguardia. Algu- nos ácidamente y en eso no eran tan fríos como la geometría y los juegos visuales que proponían. y en los veinte y trein- ta. en- tre los integrantes de un grupo que pensábamos como selecto. los creadores de esta forma de arte que fueron europeos. incluso Maldonado. El grupo platense fue la continuidad de aquella vanguardia del Viejo Mundo de los años veinte y treinta y la más reciente. Pero en ese momento no. profe- tizaba en 1946 que “el arte concreto será el arte socialista del futuro”. Que se corregían entre ellos. esgri- miendo un fanatismo más romántico que racionalista. en ese tiempo. Nosotros pensábamos que buscaban la perfección. Pero en ese momento nos criticaban. era aparente. como los llamábamos nosotros. Provenían también de nuestro Tomás Maldonado que. atreviéndose a hablar de “nuestra militancia” para fi- nalizar con la condena al infierno a “la nefasta polilla existen- cialista o romántica”. aunque más adelante compro- baríamos que esa frialdad y racionalización manifiesta en sus juegos de forma y fondo o de movimiento a través de la ilusión óptica. Algunos envia- ron a salones. Inventar”. los fun- dadores de la geometría en la Argentina. Al desconocer la obra directamente de los integrantes del grupo platense. EL BLUES DE LA CALLE 51 grupo. Pero también eran sectarios los de enfrente. firmaron y firman sus obras y participaron en salones y en muestras indi- viduales. Con el tiempo. y por último. Ellos no expusieron.

que siempre se han usado en todas partes” (Manifiesto II. lo que nos resultó enriquecedor. el ‘yo’ y el ‘él’. Puppo. poco a poco nos indujo a leer otro tipo de textos que no sólo sumaron a nuestra forma- ción. última consecuencia de toda cognición artística. De Marziani.Vantongerloo y Theo Van Doesburg. De ideología trotskista que no ocultaba (era una de las primeras advertencias al comenzar el diálogo o sus clases). del mismo modo que ellos mismos aniquilaron en su arte la forma natural que obstaculiza una auténtica expresión del arte. Casas. sino que nos dieron un método crítico que nos permitió analizar de otra manera la realidad. Lalo Painceira Antes que Maldonado. Sólo dos personas. 233 . entre otros. integrado entre otros por Piet Mon- drian. en el campo espiritual. Los artistas de hoy. por Pereyra. calificaron con dureza a “la poesía asmática y sentimental. reitero. el individualismo expresivo. la poesía asmática y sentimen- tal). han participado. se nos acerca- ron y dialogaron con nosotros. 1920) y antes habían convocado a “todos los que creen en la reforma del arte y de la cultura para aniquilar tales obstáculos (la subjetivi- dad. Con ellos compartimos las clases de Cartier aunque. Sólo Nelson Blanco. una integrante del grupo como Roberto Rollié y otra vinculada al mismo. El resto de nosotros representábamos la despreciable polilla romántica. como Manolo López Blanco. Ro- llié y Gonzalo Cháves (autor de un escrito vivencial que se dará a conocer aquí más adelante). En 1960 el grupo de los geométricos platenses estaba inte- grado. movidos en todo el mundo por la misma conciencia. sobre todo los aportes de Manolo. 1918). “Manolo”. Él era uno de los mentores del Arte aplicado siguiendo el estilo Bauhaus y hábilmente in- trodujo una cuña en esa mezcla de seguridad y pasión que nos embargaba desde la militancia informalista. en la guerra contra la domi- nación del individualismo y el capricho” (Manifiesto I. hablaba con ellos. el Grupo holandés “De Stijl”. Fue profesor de Es- tética de los cursos de la “Escuela Superior de Bellas Artes” y sus alumnos lo llamaban simplemente. nunca dialogamos. G. base del movimiento Neoplástico basado en el ortogonalismo y los colores primarios puros. que había comenzado a pintar junto a Puppo.

Cezanne y Seurat y luego. en un cuadro. a los geométricos y a los informalistas nos influ- yeron los mismos maestros: López Blanco. un color y una superficie. Dorothy Hernando. Pero. 234 . es decir. limitándolo a la geometría más rigurosa. sustenta el ex- tremo rigor de sus creaciones sobre las coordenadas de espacio y tiempo. sin olvidar la apelación al trabajo con el color. de la supuesta “academia”. que llegó a desarrollar plásticamente. ¿Por qué concreto? Los holan- deses de De Stijl dejaron sentado que una obra de arte debe ser el producto del intelecto. ¿qué era el “Arte Concreto”? Se llama así al arte Abs- tracto que. Los pintores concretos transitaron la línea que abrieron. Lo cierto es que en nuestro país se comenzó a hablar de “Arte Concreto” recién a comienzos de los años cuarenta. EL BLUES DE LA CALLE 51 Lo curioso es que. Cartier y de manera más sesgada. La obra concreta no es abstracta ya que nada es más concreto que una línea. constructivistas y abstractos rusos de las primeras décadas del siglo XX. sentimiento. es decir. Dedos. utilizando figuras geométricas puras. emoción. Todos profesores de la “Escue- la Superior de Bellas Artes”. lirismo. sueños. inconsciente y simbolismos son meros “ersatz” (sustitutos. nervios. pero dicho de manera despectiva. salvo Kleinert. En la Argentina hubo un antecedente solitario. den- tro de aquellos padres de la pintura moderna. desde Mon- drián y sus trabajos basados en el ortogonalismo y los colores primarios. hasta Max Bill. de dinamismo. El holandés Theo Van Doesburg acuñó el término “Arte Con- creto”. uno de los últimos directores de la Bauhaus. sensibilidad. una ecuación matemática. un plano. el neoplasticismo (Grupo De Stijl) y el Bauhaus creado por Groppius. peyorativa)… La técnica debiera ser mecánica. anti- impresionista. el juego forma y fondo y hasta la ilusión del movimiento. que era profesor de Plástica en Arquitectura. Juan del Prete. que había pertenecido al grupo francés Abstraction-Creation en 1937. algunos cubistas. naturaleza.

diseñador. Arturo. basado en la ilusión óptica de movi- miento que generaban algunas formas y distorsiones apelando a veces a la necesaria participación del espectador que debía des- plazarse delante del trabajo expuesto para que la luz proyectada sobre relieves muy sutiles y casi siempre monocromáticos. Y hablar de movimiento es hacerlo también de tiempo. Lalo Painceira El grupo de jóvenes pintores argentinos. que adhirió en los cuarenta a estos con- ceptos y fundaron un grupo y una revista en donde desarrollaron y explicaron su estética. al ortogonalismo y a las líneas. Maldo- nado. Además de Maldonado. A su vez Raúl Lozza crearía posteriormente el Perceptismo. Max Bill y Maldonado. pese a ser racionalistas y concretos. sobre todo. pa- radójicamente lo hicieron de manera combativa y apasionada. que rompió los límites del rectángulo o cuadrado impuesto por los soportes clásicos de los bastidores. procedimiento específicamente abstracto. demonizaron la tradición romántica del arte y hasta la figurativa. que poco tiempo después crea- rían el “Grupo Madi”. a la que consideraban “la gran canalla que atrasó al arte argentino”. En este marco. Decimos en cambio que es concreto porque se propone la inven- ción de una belleza objetiva a través de elementos igualmente objetivos”. En los cincuenta. se sumó en París la expresión plástica del mo- vimiento a través de los aportes de Víctor Vasarely. pero también al Arte Cinético. dentro de la misma orientación. ex director de la Bauhaus después de Bill. Esta brecha abierta se denominó Arte Cinético. a las figuras geométricas. cate- drático de la Universidad de Milán y aún hoy defensor a ultranza de la Modernidad. El grupo platense adhería a la línea abierta por el Bauhaus. debe nombrarse a Arden Quin y a Gyula Kosice. posi- bilitara la sensación de movimiento. aseguraba entonces que “decimos que no es abstracto porque no busca reflejar ilusoriamente la naturaleza sobre una superficie. participaron de aquel primer colectivo Raúl Lozza. Lidy Pratti y. 235 . El grupo se llamó directamente Arte Concreto -Invención y la revis- ta. al uso a fondo de las posibilidades del color y sus vibraciones. entre los que se con- taba Tomás Maldonado.

las detestables polillas existencia- listas y románticas. sustentados desde la inspiración que para nosotros. de las trampas del formalismo. Lo reconocen así en su completo Arte del Siglo XX. ese caminar en el encierro que trató en vano atar sus manos incluso. del conformismo con disfraz de abstracto”. según los concretos del ’40. Y frente al estricto “cepo creativo del Arte Concreto”. Nosotros buscábamos cómo expresar ese mundo en los años ’60 a través del color. inofensiva. surgió simultáneamente en Europa y en los Estados Unidos a comienzos de los años cincuenta sin que los artistas 236 . para evitar su suicidio. la poesía. sobre todo una que nos conmovió profundamente desde los escritos sobre arte en los que describe existencialmente los zapatones de Van Gogh. no nos quedá- bamos atrás. Fricke y Honnef (editorial Taschen). Impúdicamente. por lo tanto. a di- ferencia de los geométricos. Porque noso- tros también pintábamos la desolación y sentíamos en nuestras almas el barro de esas suelas gastadas. También reivindicábamos la espontaneidad y la gestualidad. En nuestro caso. texto con el que nos sentimos identificados. encarcelando el grito en el silencio del desierto y hablo del silencio autoimpuesto. EL BLUES DE LA CALLE 51 Volviendo a nuestra vereda Debo admitir que nosotros. en chorreados violentos. nos nutrimos de argumentos nuevos en las clases del profesor Emilio Estiú sobre Heidegger. como se cita en el libro de los teóricos germanos. el compromiso vital con la obra y hasta nos aventuramos a buscar el camino de los sueños. no era una mala palabra. místico. Ruhrberg. Recuerdo dos de ellas. la textura que es hablar de piel. Defendíamos apasionadamente nuestras posiciones y hacíamos algunas claras alusiones críticas a lo que definíamos como la “vanguardia permitida” y. El Informalismo. Schneckenburger. Nosotros buscábamos “un arte de liberación de las reglas. no- sotros oponíamos la libertad. el informalismo trató de ser una expresión de la vanguardia de su tiempo manteniendo fidelidad al existen- cialismo con su carga de angustia y libertad. Estábamos con una pintura que reflejara esa vida precozmente intensa que llevábamos y nuestra propia libertad.

ideológicamen- te resistente. el teatro.)”. ese profeta llamado Rafael Squirru: “Precisa (la Argentina) de Painceira. que en términos artísticos adoptó la forma de una confianza en una pintura vital y fluida. Fue hijo de su tiempo. podíamos afirmar que “esto nos llevó a re- currir a la autenticidad de los símbolos visuales de las culturas prehistóricas. mi pintura de entonces. redescubriendo los signos primigenios. con sus mares y cielos fundidos e iluminados por el dorado del fuego. de esa coyuntura. Tiempos en que los artistas abandonaron la ilusión de que el arte podía contri- buir a cambiar y mejorar el mundo. También condujo a un nuevo enfoque del paisaje. base de la corriente informal francesa. pintura que se hermanaba. en que los artistas penetraban debajo de la superficie para crear una especie de geología estructural en pintura. Porque nos dimos cuenta que esa búsqueda que sentíamos y que habíamos adoptado como lenguaje expresivo. recuerdo lo que había es- crito sobre mí en el Catálogo de la primera exposición del Grupo Sí.cit). Estos paisajes casi geológicos definían. op.cit. la música y también en el cine de autor. en el gesto espontáneo y en los materiales toscos…” (Ruhrberg y otros. Nos sentíamos depositarios de una historia ilustre y nos dio alegría cuando una noche en el “Capitol” descubrimos a dos abuelos geniales: el poético Monet de los nenúfares. Por eso. y aplicaban ma- teriales no convencionales en gruesas capas hasta conseguir un efecto de relieve (Ruhrberg y otros. por parte del individuo seguro de sí mismo. Positivizando esto implicaba una nueva libertad. con movimientos similares y contemporáneos que surgieron en la literatura. Lalo Painceira implicados se conocieran o hubieran visto sus obras. por ejemplo. como ya mencioné. en una línea impulsiva. y el turbulento inglés Turner. Y si nos sumergíamos en el rastreo de nuestros ancestros estéticos. en relación con esta coincidencia. recordándonos 237 . venía de mucho tiempo atrás. la danza. op.

Mark Tobey. en parte dramáticos y en parte silenciosos. el efímero grupo Cuadriga de Francfort y el Gruppe 33 de Dusseldorf. del abandono y la desesperación humana y del mutismo de una época”. Fautrier y Dubuffet. desde Wols a Tapies. los buenos modales del Londres de la posguerra. Y prosigue el texto de los germanos. En Italia fue representada por el Movimiento ‘Arte Nucleare’. porque el hombre renueva la rítmica dramaturgia del ser prestándole su sangre en cada nacimiento” (op. de una vida amenaza- da. los teóricos alemanes describen las obras de real envergadura de aquellos a los que considerábamos nues- tros maestros. Comenzaban los años cincuenta y en los ejemplos de los ale- manes. Ya liberada Fran- cia. sólo falta el expresionismo de De Kooning que transformó en recatado al explosivo Bacon. Lejos de mis tímidos comienzos pictóricos. y su método de dejar go- tear la pintura desde un tarro en una tela colocada en el suelo. La tendencia fue adoptada pron- to en Alemania por el Grupo Zen de Munich. sintetizando la entonces naciente historia del Informalismo en el arte. el inglés que interrumpió dramá- ticamente con sus gritos. Fue sobre todo Pollock. Cliford Still y Robert Motherwell. como “registros pictóricos. EL BLUES DE LA CALLE 51 que Altamira está vigente porque la Verdad no muere. En esa síntesis de los teóricos germanos están contenidas las puertas xpresivas que abrió el Informalismo en todas sus varian- tes: las enormes constelaciones de los dolorosos cielos chorreantes 238 . la Galerie Drouin exhibió cuadros de Wols. Fue la última corriente europea que tuvo su inicio en París. Le siguieron exposiciones en la Galerie Faccetti de los americanos Pollock.).cit. y pronto se vería acompañada por una masiva afluencia desde América. quien reafirmó a los artistas franceses en su enfoque.

Sin preconcep- tos de tiempo ni de espacio ni su representación visual. con las contradicciones que contiene todo hombre. con aquellos que no han quedado tocados por algún temporal. Ninguna ley ni juego con el fondo y la forma. Nada prolijo. aquellos que nunca se han derrumbado. las destrozadas mujeres de De Kooning instaurando el nuevo grito multicolor del expresionismo que luego Saura trans- formaría en monocromático y español. no nos quedábamos callados. como sucede en las grandes texturas casi monocromáticas de Tapies y de la escuela española. Es entonces cuando algo 239 . De haber leído en aquellos años. Sin sostenes estructurales ni leyes que garantizaran la armonía. Kline y Motherwell. Respondíamos con dureza. con su dolor. Nada exacto. Lalo Painceira de Pollock. mucho menos. Mostrado desde la tormenta y el trueno. que nunca se han hecho pedazos y se han vuelto a recomponer: grandes puntadas. y las bolsas de arpillera cosidas en Burri. las obras armadas con desechos y gruesas capas de óleo ajenas a toda armonía y a toda concesión al “buen gusto” del Arte Bruto de Dubuffet. de ilusiones ópticas. Frente a la crítica de entonces. esa perturbadora nada que desprende todo desierto interior hasta rozar lo divino. También con sus errores y sus horrores. los grafismos gestuales y expresivos que mantuvieron su sello oriental de Wols. la delicadeza informe pero bella de Fautrier y la escuela francesa y. Tampoco de movimiento y. Opuesto a esta sintaxis desbordada de pasión se levantaba el acicalamiento y perfeccionismo en la factura de la pintura Geomé- trica. nada muy lindo. El Informa- lismo mostró la crucifixión del ser humano en el siglo XX. Ninguna regla para el color más allá del impulso de los propios sentimientos y necesidades expre- sivas. Todo está allí. o me- jor dicho si se hubiera escrito entonces. O el silencio impenetrable de los muros car- celarios vistos desde el solitario y doloroso adentro. desgarrones mal cosidos. por último. seguramente hubiéramos hecho nuestro ese texto maravilloso de Andrea Dworkin que res- cató Berger: No tengo paciencia con los invulnerables.

antes de que nacieran sus famosos gatos. no los soporto” (El tamaño de una bolsa. Omar Gancedo era expresionista-expresionista en sus te- las. Editorial Taurus. preferentemente monocromático con grandes superficies lisas y la irrupción de texturas en el sector central del cuadro. parras y mujeres. y a través de nuestra modesta obra. EL BLUES DE LA CALLE 51 sale y reluce. en base a una materia no llamativa y de colores armónicos. que se leerán más adelante. Horacio Elena trabajaba texturas casi monocromáticas. a esos. antes de finalizar esta parte del relato. Pero a los lustrosos. como si se hubiera rajado. Desde La Plata. 2001). Y al menos una buena parte de los funda- dores del Grupo Sí. tanto en sus pinturas como en sus esculturas. como la madera y en al- gunas oportunidades apelaba. a quemar las superficies trabajadas. princi- palmente en tierras y sienas. César Blanco ponía la sapiencia adquirida en la “Escuela de Bellas Artes” en trabajos que seguían la línea afran- cesada del Informalismo. lo asumíamos como bandera y apuntábamos con virulencia a los lustrosos de entonces. como lo expli- qué. aunque buscaba otros materiales. ya que experimen- 240 . con algunos toques en valores más bajos. pienso conveniente describir so- meramente el camino expresivo por el que había optado cada uno de nosotros dentro del abanico que ofrecía el Informalismo o el “Arte Otro”. estaban sustentados en gruesas texturas. Mis trabajos. un Expresionismo similar al de Appel: materia espesa y colorida. Por eso ahora. Lo haré por riguroso orden alfabético: César Ambrossini hacía una pintura gestual. de materia espesa con un mínimo de color que iluminaban el fondo para los signos traza- dos en negro. tratába- mos de mostrar ese mismo mundo de desgarrones mal cosidos y que se derrumbaba. Rafael Squirru describió nuestra propuesta en sus presen- taciones. Nelson Blanco cultivaba en ese tiempo. a los que se las dan de algo. Carlos Pacheco tenía formación académica y un oficio impecable que aplicaba en la elaboración de grandes telas en las que sumaba aditamentos para dar cuerpo al óleo. asomando colores cálidos que levantaban el conjunto.

Mientras la geometría representaba la utópica esperanza de una organización nueva. En síntesis. lo suyo era un Expresio- nismo abstracto impregnado de lirismo. insinuando el camino minimalista que tomaría años más tarde cuando abrazó la geometría. Lalo Painceira taba con aditamentos pero con buen resultado. diferenciando las masas informes en base a diferentes tonalida- des. diría que lo de ellos era un informalismo “sensible”. como la obra de Larral- de y Soubielle. Roberto Rivas cubría grandes superficies con óleo con mucho empaste. Dalmiro Sirabo incursionaba en una caligrafía automática que remataba con acentos que le aportaban particular belleza a sus grafismos. la coyuntura. Antonio Trotta era expresivo. Los collages de Carlos Sánchez Vacca superponían toscos materiales de desechos de distinto origen a los que sumaba notas de color. Alejandro Puente hacía una pintura gestual sobre un gran espacio vacío y generalmente blanco en donde se inscribían signos con color. César Paternosto. Contenían poesía. multicolor. 241 . y eran casi monocromáticos resaltando la calidad de superficies desoladas asemejándose realmente a grandes desiertos. Los trabajos de Horacio Ramírez en dife- rentes tonos de grises y negros contenían. a diferencia del resto. Ins- cribió en la historia del Arte una gramática existencial. Respondió a la necesidad de su tiempo. de manera incontenible. se ex- pandió luego hasta llegar al poco tiempo a nuestro país. Antonio Sitro superponía materia a un espacio totalmente liso. sin encorsetarse den- tro de los límites de la figuración ni de la geometría. quizás anticipando su posterior pintura geométrica. usaba también el collage. Sin dique que lo contuviera. España. Ese silencio enorme se rompía por in- cisiones y signos. ya había empezado a rastrear en el mundo simbólico. latino. abrió el telón sobre el momento. cincuenta años después. Por eso. el Informalismo abrió las compuertas de la pasión y del misterio que habita en todo hombre. como lo explica Trotta en su carta. muy al estilo de cierto “arte pobre” italiano. cortes que definían formas. Porque los tra- bajos se mantienen impecables aún hoy. Trazando un paralelo con la geometría. Italia. brotó simultáneamente en Francia. Bélgica y Estados Unidos. débilmente coloreado. que también experimentaba con texturas de grueso porte. Alemania.

Fue en una noche fresca de fines de la primavera de 1961 en nuestro taller de Ringuelet. pequeña. ahora. impuesta por las leyes del mercado. Una casona típica de quinta. Pero antes. muy antigua y de pesada madera. había otros dos cuartos. Alfaguara. se asume y se busca. EL BLUES DE LA CALLE 51 el Informalismo mostró el alma rota del tiempo que vivía. “apta para todo público”. Nosotros tuvimos nuestra propia “fiesta inolvidable”. “No todos los deseos conducen a la libertad. Como dice John Berger en su último libro (Con la esperanza entre los dientes. El deseo no implica la mera posesión de algo. El deseo es una demanda: la exigencia de lo eterno. con planta cuadrada a la que se ingresaba por un pasillo. La libertad no constituye el cumplimiento de ese deseo. espejo del mundo del consumo. Por- que la fiesta que fue para su tiempo transgresora. Una que sobresalió por encima de todas las otras fiestas y encuentros compartidos. geometría e Informalismo. A la dere- cha había una habitación con ventana hacia la calle. De esa celebración sólo retengo imágenes sueltas. Desconozco qué puertas personales abrieron en cada uno aquel esfuerzo nuestro. sino la transfor- mación de ese algo. el Yin y el Yan de la última vanguardia conocida hasta el momento del Modernismo. el protagonista de “Me- dianoche en París”. uno más pequeño con su puerta enfrentada a la del domirtorio y en su interior. pero la libertad es la experiencia de un deseo que se reconoce. se complementan y re- presentan las dos caras. Por eso también. una somera descripción de la quinta en donde te- níamos el taller que era propiedad de Pacheco y la había recibi- do como legado de su abuelo. como si tratara de los avances de una película que hoy sería desde ya. la última genialidad de Woody Allen cuando vive sus realidades oníricas en el París de los años veinte. 2011). que se mantenía como dormitorio ocupado por una gran cama. Por eso ambos. hoy tendría la inocencia de los sueños del Gil Pender. una en su parte posterior que comunicaba con la 242 . siguen vigentes y resisten la invasión de la efímera iconografía posmoderna. sino el reconocimiento de su suprema importancia”.

Shostakovich era simpático. La casona estaba en el centro de un importante lote en donde había desperdigados árboles frutales. Squirru lo conoció en uno de nuestros asados y se lo llevó a Buenos Aires. que tenía el largo de la casa con doble ventanal. Después. pero tenía una gran ventana al frente que daba a la calle (era mi taller). Allí bromeábamos. Lalo Painceira cocina. como lo bautizó Poroto Sitro. a “Shostakovich”. Pacheco invitó para que viviera en la casa. nos distendíamos y hablábamos de otros temas. Como conté. Decía que estaba componiendo una cantata sobre Hiroshima. Shostakovich era un joven músico que se paseaba entre las plantas emitiendo sonidos como si personi- ficara una gran orquesta. lo vimos una sola vez. la puerta de la habitación más amplia. hablaba mucho y tenía una habilidad enorme para vaciar los higos y dejarlos colgando de la higuera. Los vaciaba con una cucharita trepado a las ramas. lo insultaban y lo maldecían aunque siempre todo terminaba en risas. en la casona de Ringuelet pasábamos todo el día pintando y en silencio. Se cortaba al me- diodía para almorzar tallarines. cuando Pacheco o Sitro iban a recoger higos con una canasta. antes de volver cada uno a su taller para continuar el trabajo. Cada uno en su taller. si Sitro había cocinado (lo hacía muy bien). una puerta de ingreso a la cocina y la dere- cha. Después. Al año siguiente de la fiesta. recorríamos los otros lugares para ver las telas en proce- 243 . uno a la calle y otro lateral que daba a la quinta (era el taller de Pacheco). pan y queso acompañado por vino. El pasillo terminaba en un amplio hall central con una gran mampara en hierro y vidrios coloreados que daba al terreno trasero. dos higueras. cuando visitamos a Squirru en su casa y Shostakovich estaba ante un piano de cola al que hacía emitir sonidos dispersos con un desprecio enorme hacia nosotros que oficiábamos de su público. La casona tenía un terreno amplio y al fondo contaba con un gran galpón de chapa (el taller de Puente. verduras sobrevivientes de viejas huertas y una especie de rincón oriental con grandes piedras construido por alguno de noso- tros en un delirio místico. A partir de entonces. Sitro y circunstancialmente de Nelson). o salamín. sería a mediados de 1962. como hacen algunos pájaros. Nos ignoró. algunas plantas.

Tengo recuerdos de cuando ya la fiesta se encontraba en su apogeo. Estaba totalmente colmada de gente y sólo había bebida. porque se ubicaron delante de la gran mampara de vidrio del hall. por cierto. Fue la única que organizamos conjuntamente con los músicos de jazz y además de ellos y nosotros. EL BLUES DE LA CALLE 51 so de creación de nuestros compañeros. Esa es la casona que conmovió a Squirru como lo cuenta en su presentación para la muestra del MAMBA. En ese taller nos visitaron Alberto Greco. pero el sonido retumbaba y chocaba contra las paredes. gente que nadie sabía quién la había invitado. Y se bebió. por lo que había faroles a kerossene y velas que se repo- 244 . bop. que les gustaba y nosotros éramos su público junto a los demás. Faltaron los casados. Todos eran músicos exce- lentes. iban todos los miembros del Grupo. entre otros pintores de Buenos Aires. no contábamos con luz eléctrica. lo mismo que Puente y Sitro. Escuchamos cool. saxo. que es decir la mayoría. Rómulo Macció. concurrió gente de teatro. El grupo musical contaba con trompeta. Desde afuera. También fueron desconocidos. Los pisos en los talleres de Pacheco y mío. Como en un dibujo animado. porque hacía años que no se enceraban. Como ya lo referí. la casona parecía que se iba a re- ventar por el ruido. Sin embargo cuando realizamos la fiesta no fueron todos. Faltó un piano. En todas estas ocasiones. con caballete de pie. los que sostienen las tablas de las mesas de cam- po. la casona debía agrandarse y achicarse siguiendo el compás. Del resto. porque fue pensada para después de comer. sobre el suelo. Pacheco pintaba vertical. lo mismo que los del dormitorio. free jazz. una adolescente Martha Minujín. Ninguna de la llegada de la gente o de los músicos ar- mando su lugar. danza y estudiantes de Humanidades. Jorge López Anaya. Yo tenía dos de esos caballetes de carpintería. y bastante. como si lo hiciera sobre una mesa. y sobre ellos colocaba el bastidor para trabajar de manera horizontal. en la oscuridad de la noche y la soledad del paraje. además de los que trabajábamos allí. bajo y batería. Blanco traba- jaba horizontal. Los músicos tocaron el jazz que querían. estuvi- mos todos. trombón. eran de madera color gris. como en toda fiesta.

casi sin ver. su público. con el vaso grande de vino en la mano. pero no se percataba. la chica sólo escu- chaba el retazo que le tocaba en suerte de un largo y difuso dis- curso. porque no había asientos y yo estaba instalado contra una pared. Me acuerdo de que todo lo veía desde el suelo y reaccioné desde allí. como si fuera un encuentro casual en el tren o estuviéramos en un sofá frente a una estufa. Sólo pudimos desplazarnos cuando algunos se fueron y queda- mos menos. ocupando todos los lugares. buscaba a la chica más cercana y con los ojos entrecerrados. brotándome el insulto. empujados por la fuerza del vino barato. Lalo Painceira nían al consumirse. estábamos apiñados. En ese ambiente se recortan los recuerdos. Y nos quedamos ahí. Reacción absurda porque nadie era responsable de sus movimientos en esa marea humana de equilibrio inestable. desconocía comienzo y era protagonista involuntaria de una especie de juego surrealista. continuaba recitando su texto a esa nueva muchacha que ahora estaba frente a él y que lo miraba desconcertada. Los músicos tocaban y nosotros. Había que hablar muy alto y muy al oído del que trataba de escuchar. Me acuerdo también de mi indig- nación cuando una invitada clavó su mano al trastabillar contra una pintura mía que estaba fresca y la desgarró. menos el dormitorio. que quedó como guardarropa. porque lo giraron varias veces y por lo tanto. uno junto al otro. sin entender. Él nunca se inmutaba y seguía fiel a su texto. casi sin poder movernos. delante de todos. parado en mitad del gentío que al pasar lo rozaba y lo giraba. Desde ya que me arrepentí de inmediato. en donde todos se esforzaban para que no se derramara el vino de los vasos que mágicamente se sostenían en la mano. abrazado a su novia que se tentó de risa y deci- 245 . Hay uno que me causa gracia porque todavía lo veo en esa penumbra y ese am- biente lleno de humo. Otro del grupo se quedó dormido allí. a uno de los compañeros caracterizado por su labia poética y envolvente. sentado junto a una amiga que hacía danza moderna. lo daba vuelta. como si se tratara de la misma chica con la que había comenzado a hablar vaya a saber en qué momento de la noche y en qué lugar de la casa. charlando. entonces él quedaba mirando hacia otro lado ubicado en otro grupo.

privado. Incluso a inspiraciones premonitorias con esa bruma gris de nubes depositadas y dor- midas sobre los frutales. entre desfalleciente y naciente. Y estaba allí. Todo esto ocurría mientras hablábamos a los gritos y el jazz se adueñaba hasta del último glóbulo de nuestra sangre. sin nadie. era un trompetista con instru- mento completo y quizás demasiado ganado por el vino. crear el “blues de la calle 51”? Nosotros dos volvi- mos a la casona para no interrumpir ese diálogo íntimo. él allí. Parecía el Montgomery Clift de la película “De aquí a la eternidad”. premo- nitoriamente.. EL BLUES DE LA CALLE 51 dió no despertarlo. totalmente ga- nados por ese paisaje casi ausente.. salí con mi amiga al parque para despejarnos. en esa inmensidad que lo rodeaba porque la niebla no dejaba percibir límites. 246 . solo. ya sin jam session. improvisando un blues. infinitamente solo. Hablo de aquella madrugada como si fuera hoy y sin embargo. del trompetista con su alma.. ¿El “blues de la calle 51”. cuando el día y la noche pelean por su predominio. espesado por la melancolía de un tango perdido en la memoria. rodeado por la grisura de un amanecer sin sol. un ambiente que abría las puertas a toda posibilidad. pero la imagen era la misma. recuerdo haber visto a uno de los trompe- tistas del grupo sentado en la horqueta de uno de los frutales. ¿Por qué no? La fiesta había generado un clímax. Y en ese amancer húmedo. ese “solo” memorable soplando nada más que la bo- quilla de la corneta. para sentir ese aire fresco que con- tienen siempre las horas intermedias. porque después se fue acomodando como si estuviera en una cama. Buscamos nuestras pertenencias y salimos caminando rumbo a la estación de trenes. me separa de ese momento el abismo de cincuenta años. ¿Acaso en esa escenografía no pudo. En este caso. con una niebla que recién se levantaba del suelo y agrisaba el paisaje es- fumando sus formas. Cuando amanecía.Puede ser.. Estaba protegido por esa grisura infinita que lo unía al cielo. Ya en lo alto miramos hacia nuestro taller y no se veía. tocando su homenaje al amigo asesinado (Sinatra).

Figura que sólo logró la aceptación local y en el 247 . Lalo Painceira Adelantados. Ahora recuerdo también que a la primera persona que visitó Soubielle cuando viajó pre- miado a París fue a Emilio Pettoruti. Y hasta fue simbólico. Los integrantes del Grupo Sí los reconocimos y siempre tu- vimos presente esa especie de ley genealógica natural y fuimos agradecidos con los que abonaron previamente el terreno para que naciéramos grupalmente y de parto natural. poder escucharlos o simplemente a través del ejemplo y de su obra. abuelos y hasta parteros que faciliten su nacimiento. debió librar un arduo combate no sólo en nuestra ciudad. maestros y ejemplos Para que una vanguardia se visibilice se necesitan padres. sino también en Buenos Aires. un clásico que dotó de lirismo y poesía a su obra. padeciendo el rechazo y has- ta la burla. hablaré de nuestros dos maestros y de aquellos que ejercieron influencia sobre nosotros al mantener un diálogo. realizada en el “Museo Provincial de Bellas Artes” con el auspicio del MAMBA. puede haber omisiones que. Ese agradeci- miento lo quisimos hacer público cuando invitamos a Edgardo Vigo para que participara de la primera muestra importante del Grupo en La Plata. Comenzaré hablando de los tres Quijotes que arremetieron en soledad contra los molinos de viento de la pacatería platense. Pese a la innegable belleza de su pintura. como siempre. Por- que llegó a la casa del gran maestro platense un 19 de noviembre y juntos conmemoraron el aniversario de la fundación de La Pla- ta y hasta con champagne. y si bien ya se mencionaron. Ninguno puede obviarse. serán injustas pero advierto que no son intencionadas. Y La Plata no fue una excepción. Desde ya. Por último. Los adelantados Pettoruti: Qué mejor que comenzar este breve reconocimien- to con Emilio Pettoruti. ahora me extenderé más sobre el aporte de alguno de ellos.

cuando elementos cubistas y futuristas. una realidad creada independientemente de la naturaleza”. portadores de nuevas experiencias. La Dra. como una nueva realidad. en octubre de 1924. se aliaron en los cuadros de Pettoruti en un color en el que estaban presentes las lecciones diarias de los museos por los maestros de Siena. cuando era dirigida por Gabriel Bañez. Fue escrito por varias investigadoras y cada una dedicó su trabajo a un plástico. Fue entonces -dice.(…) Su obra. Reitano se encargó de Pettoruti y optó por dejar de lado la primera experiencia europea del maestro junto a la vanguardia y a sus exposiciones en Italia y Francia. prepararon lentamente el medio na- cional hacia una mayor apertura y a un cambio de hábitos estéticos. EL BLUES DE LA CALLE 51 país después de su reconocimiento internacional. en 2005. estáticos equilibrios de síntesis y diná- micas superposiciones formales. en la Galería Witcomb de Buenos Aires. junto a la de Xul Solar. La repercusión fue inmediata y obtuvo lo que se propuso: el escándalo. 248 . puestos ante los ojos del público porteño. llegaron a la abstracción por distin- tos caminos. dedicado a los Maestros de la pintura platense. El libro contó con la coordinación de Elisabet Sánchez Pórfido. constituyó un fenómeno de rup- tura en la pintura argentina. y condujeron hacia una con- cepción autosuficiente del arte. para centrarse en la mues- tra que realizó a su regreso. Algo doloroso si se tiene en cuenta el amor que siempre profesó Pettoruti hacia La Plata. Mercedes Reitano le dedica una breve semblanza en un libro de la editorial de la Municipalidad de La Plata. Florencia y del Renacimien- to en general.

En el taller de Montrouge. Radicado en París a comienzo de la década de 1930. ciudad adoptiva que lo cobijó y catapul- tó como gran artista y en donde recibió premios y distinciones. Como cuenta Ana María Altamirano en el libro Maestros… (op. entre ellos algunos de La Plata. dejando su huella en discípulos de nuestro país. 249 . medios de expresión que estudió con profesores locales. que comparte con el escultor argentino Sesostris Vitu- llo. en el pianista y arreglador de Carlos Gardel en sus películas y presentaciones en Francia (…) En ese centro mundial de la cultura bullen las van- guardias artísticas. Nacido en nuestra ciudad en 1904. su pintura se transforma y encuentra en un fu- turismo tardío el camino acorde a su sensibilidad. Pero su arte nunca fue valorado por la clase dirigente de su ciudad. Cansado de no ser escuchado volvió a París en donde recibió el recono- cimiento internacional más que merecido para su obra. Nadie es profeta en su tierra y Pettoruti no fue excepción a la máxima evangélica. particularmente el tango. cit. Mateo: Juan Cruz Mateo fue otro de los mosqueteros con alma de Quijote que se enfrentó con la mediocridad conservado- ra de la pequeña burguesía platense. surgen así las obras que le darán trascendencia como artista plástico. participa del éxito que allí logra nuestra música convirtiéndose. mantuvo una pasión compartida entre la pintura y la música popular. Además de pintor tiene que destacarse su aporte como exce- lente maestro.). ciudad a la que amó como lo refleja en sus memorias publicadas bajo el nombre de Un pintor ante el espejo. además de compo- sitor. su vida de bohemio lo lleva a Europa durante casi veinte años. Lalo Painceira Pettoruti peleó en La Plata y desde La Plata y hasta ocupó la dirección del “Museo Provincial de Bellas Artes”. Murió en la capital francesa.

un viaje a Francia en donde tomó contacto con las obras de la vanguardia. Quizás pague en ese desconocimiento. Alfredo José (no podía tener otro segundo nombre) de quien heredó su profundo amor a la madera y al “oficio”. ciudad a la que retornó ya enfermo. Vigo: El tercer mosquetero fue Edgardo Antonio Vigo y su obra aún provoca inquietud y mantiene su contemporaneidad. el precio por su amor a las expresiones artísticas de los márge- nes. Murió tempranamente en La Plata en 1951. función que amaba y que colocaba en cuarto lugar entre las pre- ferencias de su vida. Miguel Guereña. poética y en perfomance. EL BLUES DE LA CALLE 51 Su pintura estuvo encaminada hacia la búsqueda de repre- sentación del movimiento. mostrando un delicado y poético tra- tamiento del color. del arte. En 1953 realizó junto a su amigo y compañero de Bellas Ar- tes. de las galerías y de los museos. Paralelamente comenzó a trabajar en el Poder Judicial. que organizó el “Centro de Arte Experimental Vigo”. tuvo una sólida for- mación académica en la entonces “Escuela Superior de Bellas Artes”. un solitario. a crear con sus propias manos. y de Gimna- sia. que comanda y cuida el legado de Vigo. Vigo y Guereña conocieron y trabaron amistad con artistas 250 . las no reconocidas académicamente. Ana María Gualtieri. Este dinamismo expresa la fugacidad de la imagen representada. a fines de la década del cuarenta. después de su familia. Magdalena Pérez Balbi y Mariana Santama- ría). nació el Día de los San- tos Inocentes de 1928 y en la casa de un carpintero. Fue un extremista de la vanguardia y si bien durante un lapso importan- te lo hizo en compañía. Además de su expresión plástica. el no haber transitado el camino de los salones. Según datos extraídos del catálogo de la muestra “Maquina- ciones”. puede decirse que fue un francotirador. depositario de su obra (la exposición tuvo como curadores a Mario Gradowczyk. Vigo fue un gran maestro y profesor en escuelas secundarias en donde abrió las puertas de la vanguardia y del arte a generaciones de platenses.cit.). Como si él mismo lo hubiera elegido. Sin embargo Vigo no figura en el libro Maestros de la pintura platense (op. al hacer. A diferencia de Mateo.

como los del mismo Vigo. Paralelamente escribía notas en el diario “El Argentino”. Comenzó a trabajar sus xilografías (era un excelente grabador) mezclando collages. a veces acompañado por Elena Comas. dando a conocer a los platenses una nueva mirada hacia el arte. Siempre dio la cara y prestó su palabra para difundir sus teo- rías. en un período muy rico y más prolongado que los anteriores. sorpresivamente a través de una amplia y muy conceptuosa nota publicada en “Criterio”. ataque que no hizo mella en nosotros por ha- ber recibido apoyos más contundentes y valorables. le abrió siempre las puertas a sus creaciones. Elena Comas. Lalo Painceira del nivel del venezolano Jesús Soto. por Luis Pazos y Eduardo Luján Gutiérrez y después. movimiento que en ese momento constituía la vanguardia en París. más adelante. por Graciela Gutiérrez Marx. Guereña y Osvaldo Gigli. Allí realizó su primera muestra de “máquinas inútiles” en 1957 y enfrentó al público con una char- la en donde explicó sus principios estéticos. En noviembre de 1960 estuvo presente en la inauguración de la primera muestra del Grupo Sí y actuó en nuestra defensa ante el único ataque inesperado. y objetos en madera que acompañaban a las máquinas inútiles. en ese momento uno de los más prestigiosos críticos 251 . Así comenzó su largo combate contra la medianía académica. expuso junto a quien sería su esposa. ganando el respeto no sólo de quienes comenzábamos a caminar el camino de la vanguardia sino de todos los que fueron sus alumnos en los colegios en los que dictó clases. en la “Asociación Sarmiento”. uno de los grandes pin- tores cinéticos. Los trabajos expuestos correspondían al Arte Geométrico aunque comenzaba a mostrar el perfil satíri- co y crítico que caracterizaría parte de su obra. Al año siguiente y de regreso al país. recibiendo de parte de los platenses el mismo trato que le habían brindado a Pettoruti y a Mateo. Vigo siguió batallando solo. de Romualdo Brughetti. revista de amplia difusión nacional. Su gremio judicial (porque lo sentía suyo). Incluso llegaron a dañar las obras lo que motivó la clausura de la muestra a los tres días de su inauguración. proferido por un tradicional profesor de Historia del Arte anclado en Pettoruti como último eslabón del arte. Rafael Squirru y más adelante.

guardaba una pincelada expresiva y esa poesía que forma el aura de los trabajos de un Victorica. abrió las puertas del arte nuevo tanto al grupo de Arte Concreto platense como a nosotros. Vigo fue un joven eterno. qué película habíamos visto en aquellos años de revolución cinematográfica. porque era insustituible. siempre bien peina- do. Pero sobre todo. Esa era su pintura. en donde sabía que se lo escuchaba con particular respeto. Sin embargo. su propia pintura. en 1984. pese a su clasicismo pictórico. corbata al tono. de un magnífico cuadro de Evita. Fue también un teórico de las artes plás- ticas de vanguardia aunque paradójicamente. por su coherencia absoluta de vanguardista libertario. bigote prolijamente recortado. abrió la mente de todos los que pasaron por sus clases. Vigo fue una de las presencias familiares en el bar “Capitol”. Esta actitud de Vigo nos llevó a los miembros del Grupo Sí a homenajearlo e invitarlo a exponer con nosotros en la muestra del “Museo Provincial de Bellas Artes” de 1961. sino un maestro y supo manejar una seducción enorme para atrapar al alumnado en cada una de sus clases. Era un excelente retratista y fue autor. que no obstante su porte tradicional. preguntándonos para nuestro asombro. fue clásica. por ejemplo. los informa- listas. Lastimado duramente por la dictadura que le arrebató un hijo. Podía de- 252 . académica y figurativa. Fueron muchas las oportunidades de diálogo en donde siempre le demostré el enorme respeto que le tuve como artista y como persona. dueño de una voz envolvente y apelando en su discurso a imágenes líricas. murió a los 69 años y dejó su vacío. Lo recuerdo con el pelo canoso y escaso. vestido de manera impecable con un traje “Príncipe de Gales” gris. EL BLUES DE LA CALLE 51 de arte del país. Mi ausencia prolongada de La Plata posibilitó que nos reen- contráramos recién a mi regreso. Los maestros Héctor Cartier: No fue un precursor. la más importante que realizamos en la ciudad. entre otras obras. Yo como periodista y él como artista arisco.

planteaba interrogantes. y en los aspectos pedagógicos que hacen a la expresión plástica. Fue en 1958/59 y yo fui el primero que obedecí su consejo y dejé la Facultad vencido por Análisis 253 . Ha- blaba de arte. aunque en realidad nos estaba dando clases de fi- losofía existencial y hasta de psicología. pese a que él era arquitecto y además. Cartier fue nuestro pontífice. su simbología.) en 1907 y se graduó como profesor de Dibujo y Pintura en la “Escuela ‘“Ernesto de la Car- cova’” de la Capital Federal. aún cuando criticara un trabajo lo hacía después de ponderar supuestas virtudes. aunque fueran mínimas. dudas. prosiguió sus estudios en la “Aca- demia Nacional de Bellas Artes”. especializándose según un cu- rriculum suyo. Muchísimas veces con su presencia. Cartier nos alentó a pintar y sobre todo. Él abría puertas. Había nacido en Chivilcoy (Bs. abriéndonos accesos para que profundizáramos los films. As. Además. con proyección estructuralista. Nos hablaba de la vida. de enorme paciencia y de un vuelo intelectual que nos deslumbró. sus interrogantes. Alfredo Kleinert: Dalmiro Sirabo. Aguijoneaba nuestro espíritu sediento. Lalo Painceira construirnos (con perdón de Derrida) el último Bergman o Fe- llini o Resnais. en psicología y fenomenología de la percepción. a tener una relación existencial y vivencial del arte. Amplificando para nosotros esas preguntas in- quietantes que nos llegaban desde la pantalla grande. Horacio Elena y yo. Tuvo la gentileza de corregir nuestros trabajos pese a no ser alumnos regulares sino simples oyentes de sus clases. Siempre estimulaba para que siguiéramos adelante. nuestro profesor de Plástica en la Facultad. Fue un maestro de gran apertura. tuvi- mos otro maestro y un gran impulsor para que nos dedicáramos a la pintura y abandonáramos precozmente la carrera de Arqui- tectura. su contenido profundo pero sobre todo. Las clases de Cartier eran los sábados a la mañana y se pro- longaban con un café en el “Costa Brava” de 7 y 59. Él hablaba y nosotros éramos sus fieles seguido- res. visitó nuestros talleres y se reía a carcajadas con las invenciones cargadas de humor de Nelson Blanco o de Antonio Sitro. pese a que jamás imponía sus pensamientos ni les ponía límites. Pertenecía a la generación de nuestros padres y ya falleció.

nos aconse- jó y aportó a nuestra cultura general prestándonos libros. pero fue profunda. La relación se extendió el tiempo que lo tuvimos como profe- sor. Un departamento luminoso y lindo en la planta baja lo que le facilitaba un jardín en donde pinta- ba. Nos contó que al terminar su Se- cundario había dudado mucho si ingresaba o no a Arquitectura porque ya compartía un taller con el pintor Carlos Sobrino. Hubo inmediata comunicación de él con nosotros tres. Por él leímos al movimiento beat norteamericano. Porque Kleinert se expresaba a través de la action painting. pero con ese toque négligé que suelen mostrar los arquitectos al vestirse que les da cierto matiz bohemio. Kleinert era más bien alto. en la que vivía con su esposa y sus hijos pequeños. Solía llegar desde Buenos Aires en tren y daba sus clases caminando por el pasillo intermedio que dejaban las mesadas. analizó críticamente nuestros trabajos. Kleinert se quedó charlando con nosotros. rubio. Respondimos de inmediato todas las preguntas y aprovechando la demora del resto. Inmediatmente lo adoptamos como maestro. Eran violentos. Elena. Allí nos mostró sus cuadros que no contenían esa calma que mostraba en su voz cuando nos enseñaba o aconse- jaba. diría que desde el primer día de clase cuando tomó un test de conocimientos ge- nerales vinculados al arte y a la arquitectura. dábamos nuestros primeros pasos en el Infor- malismo y leíamos lo que llegaba a nuestras manos sobre Arte Moderno y algo de Arquitectura en los libros de Nueva Visión. Nos invitó a su casa. Sirabo y yo. sport. pero sin exageraciones. facilitándonos En el camino de Kerouac y una traducción parcial del “Aulli- do” de Guinsberg. Éramos alrededor de doscientos estudiantes recién ingresados. de barba y caminaba con una ligera renguera de la que nunca nos animamos a pregun- tarle el origen. Vestía de manera común. Visitó nuestras casas en donde entonces pintábamos. Luego siguió Elena y por último. en 254 . Se protegía del frío con un “Montgomery” co- lor beige con forro escocés que todos le envidiábamos. en el gélido quoncet de la Facultad. EL BLUES DE LA CALLE 51 Matemático y seducido por la pintura. a lo Pollock. Me acuerdo que estaba ubicado en una calle muy arbolada de Caballito. ya pintábamos. Sirabo.

Pienso que fui ingrato con él. era también un seductor que abría la mente y se constituía en ejemplo. Porque siendo ideológica- mente opuesto a Cartier y de personalidad y aspecto totalmente distinto. Exactamente así vestía Sartre y como el profeta parisino. Y seducía. Lalo Painceira ese momento expresionista figurativo. todo lo que le agradecíamos nosotros tres. la misma corbata negra y una cami- sa blanca que nunca estaba planchada. Pero inmediatamente reía. Abierto a escuchar. una bellísima persona que me había dado tanto y que nunca supo. Hacía una broma. a medida que fuimos dejando Arquitectura. al tran- formase Arquitectura en Facultad. Después. Ejemplos formadores Manuel López Blanco: Manolo era joven. con el necesario toque nègligé que lo distinguía. Murió el 12 de diciembre de 2009 y me enteré por el aviso fúnebre que la Facultad de Arquitectura publicó en el diario “El Día” de La Plata. Manolo daba la sensación de haberlo leído todo y hablaba con una voz de actor. Como Sirabo insistía en sus estudios. nos enteramos de que había sido nombrado jefe del Departamento Arquitectura y luego. su imagen vital. Siempre fue joven y uno ha perpetuado. Era una manera de ves- tir afrancesada. Luego estudió. él se acercaba para preguntar y cuestionar al alumno o al interlocutor de turno. su pelo renegrido. 255 . 11-3-69 La Plata). Nos hablamos por teléfono en el 2000 para invitarlo a la muestra de homenaje al Grupo Sí en el “Centro Cultural Borges” y con- currió. Yo no pude ir por razones laborales y lamentablemente ya no lo vi más. perdimos contacto con él pese a que concurrió a todas nuestras muestras. camino que había recorrido en su época de estudiante. Manolo López Blanco (15-6-26 Pehuajó. su apasionamien- to en el intercambio de ideas cuando esgrimía argumentos con la contundencia de un golpe demoledor. como sucede hoy con los compañeros des- aparecidos. se recibió y ejerció su profesión además de dirigir la obra enorme del en- tonces Mercado del Plata. Siempre lo vi con el mismo traje gris oscuro. fue su primer decano. sobre calle Carlos Pellegrini.

de su se- guridad al brindar una opinión que nunca cerraba el diálogo. director y conductor de grupos independientes de teatro. porque a partir de entonces mantuve una re- lación buena con él. sobre todo cuando se es oyente y no alumno regular. que Roberto Rollié prologó en su reedición. del recuerdo de su voz. Lo cierto es que a Manolo no le gustaba la “pintura social”. Mucho más profundo porque no partía de la obra y de los autores. disciplina que quizás fue su base científica para arri- bar al Arte concreto. Además de su testimonio. de su imagen atlética y vital. Siendo y pensando como joven. como pregonaba. Ba- jaba al bar y allí estaba Manolo invitando a compartir su mesa. porque manejaba au- tores y conocía la obra de los pintores más emblemáticos. Y no porque no supiera. En realidad. 256 . Un examen que quizás aprobé aunque sea con 4. trotskista. Murió a los 42 años. cargo ganado por concurso. Roberto Rollié y otros. No era esquemático. Incluso tenía dos obras escritas. a su obra pero también a la sociedad. También fue activo participante de la renovación de la Carrera de Cine- matografía de la que era Profesor de Estética. EL BLUES DE LA CALLE 51 Lo conocí en el bar de Bellas Artes un sábado a la mañana en el recreo de la clase de Cartier. al Bauhaus y al diseño. dejó sus Notas para una introduc- ción a la estética. Su camino era otro. siempre en esos huecos que quedan en una clase. de esa relación dia- léctica y transformadora que engloba necesariamente al artista. como peldaños del nuevo arte social. Antes había sido actor. Por él accedí a algunos escritos del revolu- cionario ruso asesinado por el stalinismo en México. Había estudiado en Humanidades el Profesorado de Mate- máticas. impulsor y fundador de la carrera de Diseño. más aún. instaurada ya la democracia. porque Manolo se acercó para preguntarme sobre entonces flamante Grupo Sí y sobre Informalismo. junto a Daniel Almeida Curth. Fue. fue un interrogatorio. era amplio y se reivindicaba marxista. En la “Escuela Superior de Bellas Artes” daba Filosofía y Estética. sino del fenómeno artístico. Sus Notas… siguen vigentes y es una pena que las autoridades de la Facultad no hagan una nueva edición.

Hernando estaba en el polo opuesto a Manolo y conocí a quienes la criticaban ideo- lógicamente de manera muy dura. César López Osornio. “No puedo ser precisa en algunos datos. la primera era bailarina de danza con- temporánea y luego maestra de bailarines y actores en técnicas del movimiento. Jamás dialogué con ella y ni siquiera la vi. Recordarlo es un acto de jus- ticia. en este siglo XXI. pero también hablé con sus discípulos que la admiraban. incluyendo la mía. como se la conocía. Por ejemplo en la edad. si bien no fue una maestra formadora directa de nosotros. No sé. escuché hablar mucho sobre ella y casi desde el primer sábado que pisé el bufet de Bellas Artes en el intervalo de la clase de Cartier. Pero cedo la palabra a María De Vega. como realmente se llamaba de soltera. me llega la voz de otra discípula. también por esa mesa chica del bar de Bellas Artes y en reconocimiento a todas las mentes que abrió. pero por lo vivido puedo suponer que en 1955. aportando ideología y fundamentos para una lectura crítica del arte y de la vida. pasó desaper- cibida para mí. Los horarios de sus clases no coincidían con los míos y Dorothy tampoco iba al bar de la Escuela y si lo hacía. el que me servirá para recordar a esta precursora del Arte nuevo en La Plata que fue Dorothy Hernando. Sin embargo. tan innovadora que sólo pudo oponerse contra ella la estrechez mental de los académicos o el sectarismo ideológico. nos llegaron los aros que expandiéndose. precisamente. Por lo tanto. cuando la conocí. cantante líri- ca y compañera desde hace añares de un amigo y gran pintor. Lalo Painceira Manolo fue mi otro maestro. María De Vega. era inglesa nacionalizada argentina. un reconocimiento por todo lo que nos brindó a quienes pasamos por sus clases. al no conocerla. Nuestra admirada Betina Muraña fue una de las que amplificaba su voz y algo más tarde lo hizo Jorge Peirano. Es el testimonio de ella. Dorothy Ling de Hermando: No la conocí personalmente. Jorge era pintor. Cuando estaba becada en Alemania 257 . Tengo que aclarar que Cartier y Hernando hablaban el mismo idioma del arte. Do- rothy Ling. se abrían desde el centro exacto en donde caía su enseñanza. Murió en 1992. Pero ahora. rondaba los 50 años.

que abandonaran Europa y aceptaron entonces una propuesta de trabajo en la Universidad de Tucumán. -El hombre -nos decía. Pero cuando comenzó la Guerrra Clvil y el asedio franquista. Clemente Hernando Balmore. decía ella. Con el ritmo se nace porque el ritmo fluye del ser’. Ella produjo una revolución pedagógica abierta. Estando en Inglaterra les aconsejaron. Allí nacieron sus dos hijos. ‘lo esencial es invisible a los ojos’. Ella creía que la técnica podía matar la expresión. Su tarea es vaciarse. se recibió de organista y directora de coro. libre. con quien se casó. cuando llegaron a La Plata convocados por la Universidad. Lo importante era relajarse y dejar que la música entrara en una. Fueron a Londres y militaron allí en el campamento de niños huérfanos españoles. Tuvo una etapa muy fructífera cuando se mudó junto a su marido a España. para aplicar su sistema de pedagogía musical. Todo ser humano es músico. pero aclaraba que lo que ‘no se arregla es la falta de ritmo. Sus clases eran prácticas. A los estudiantes de Bellas Artes nos tocó en suerte encontrarla y que fuera nuestra maestra. para enseñar Filología en Humanidades y Dorothy. En Bellas Artes trabajó muy unida a Cartier y en La Plata puede decirse que ella fue la semilla de donde surgió la ‘Escuela Pedagógica’. En este punto yo opino diferente porque a mí la técnica me libera. ante la inminencia de la Guerra. Ella estudió en Cambridge y aun- que quería ser matemática. Nos enseñó a no dejarnos llevar por las apariencias porque repetía lo de El Principito. nos puso una partitura y nos dimos cuenta de que cantábamos pero no escuchábamos. Allí fueron hasta 1955. que tanto bien ha hecho a infinidad de niños platenses”. Sin embargo. sin preconceptos ni reglas rígidas. limpiarse por dentro para que sople a través de él el aliento de la ver- dad hecha música’. EL BLUES DE LA CALLE 51 conoció al marido. tuvieron que emigrar y lograron escapar en el último tren que partió hacia el puerto en donde se embarcaron. Allí aprendí a escuchar los sonidos. español y re- publicano.“nace caña”. Yo no sabía leer música. Cle- mente. 258 . Transformaba la enseñanza de la música en un hecho natural.Para mí Dorothy era una esotérica pura.

Víctor Grippo: Víctor se acercó al “Capitol” en 1961 y fue un participante cotidiano de sus tertulias y debates. En el momento de acercarse al “Capitol” y hacerse amigo nuestro. Era muy habilidoso manualmente y tenía un claro pensamiento 259 . en la formación estética y en otros. como en mi caso. pero nunca igual. No era platense. en plena vigencia y deve- nir creador. Tuvo gran influencia en algunos de nosotros. escribió junto a Cartier una In- troducción a una serie de Canciones de hoy y de siempre reco- piladas por ella y publicadas por EUDEBA: Estas canciones poseen un indudable contenido mítico que ha resistido la erosión de los siglos y las ha hecho permanecer inalterables –siempre el mismo. Víctor asombraba por sus conocimientos y una cultura vasta y variada que nos asombraba. Había nacido en Junín el 10 de mayo de 1936 y había llegado a La Plata junto con su hermana. En unos. pero no ausen- te. él era un pintor figurativo y como si hubiera querido subrayar más su aspecto de artista romántico. Reclama natividad. como llamábamos entonces al “Laboratorio Central de Salud de la Provincia”. Cuando renacen en boca del verdadero músico nos ponen en presencia de la Vida. de largo cuello y ojos enormes.más allá de las muta- ciones del tiempo y de las circunstancias. facilitó mi ingreso a la militancia política. anulado. que habita en cada uno de nosotros y reclama su libertad de ser. Trotta lo des- cribe muy bien. Nos invitan a salir a la búsqueda y al encuentro del niño olvidado. además de la estética. Lalo Painceira Dorothy Ling de Hernando. Estudiaba Química en la UNLP y trabajaba como fotógra- fo en el “Instituto Antirrábico”. Nos convocan a participar en ella y no quedarnos de espectadores. pintaba mujeres muy bellas. reci- biendo las influencias de Spilimbergo junto a las de Modigliani. para estudiar en la Universidad. profanado y degradado.

EL BLUES DE LA CALLE 51

científico. No disparaba nunca al aire al hacer comentarios sino
que siempre daba en el blanco. La habilidad manual la había
adquirido en Junín estudiando escultura y trabajando el hierro.
Cuando lo conocimos mantenía una conflictiva relación con el
Partido Comunista al que estaba afiliado. Formaba parte de su
Frente Cultural junto a otros camaradas y algunos compañeros
de ruta. Pese a ser figurativo y su pintura no contrariar los prin-
cipios impuestos por el stalinismo, Víctor tenía una amplitud de
mente que no admitía esos límites. Compartía nuestras mesas,
hablaba de Informalismo y nos defendía ante algunos ataques
ideológicos sectarios. Porque era un contundente polemista que
nunca necesitó levantar la voz para ser escuchado. Siempre con
su sonrisa, matizaba sus posturas con comentarios agudos, a ve-
ces ácidos y otras recurriendo a su sentido del humor. Era más
bien alto, muy delgado y de caminar desgarbado. Su palidez era
acentuada por su largo pelo negro. Usaba anteojos y se vestía
con cuidado desaliño. Su aspecto romántico chopiniano y su pin-
tura de lánguidas muchachas, le otorgaron éxito entre nuestras
compañeras del “Capitol”.
Nunca fue informalista ni integró el Grupo Sí aunque fue in-
vitado por nosotros para que participara en la exposición reali-
zada a mediados de 1962 en lo de Roberto Ortiz, un empresario
joven que se vinculó a nosotros y nos abrió las puertas de su
local para la muestra “Expresiones de la plástica local”.
A través de él me afilié al Partido Comunista y me incorporé
al Frente Cultural, relación política que me permitió conocer,
dialogar, escuchar a jóvenes de singular inteligencia, formación y
ejemplar militancia crítica. A través de ellos pude leer a grandes
autores y teóricos. A los pocos años todos ellos dejaron de per-
tenecer al PC, tampoco yo, porque sus viejos dirigentes habían
preferido optar por la gerontocracia soviética, sin escuchar las
necesarias voces de cambio que provenían de amplios sectores
de su juventud, del Tercer Mundo y del comunismo a la europea
liderado por italianos y franceses, que mantenían cierta indepen-
dencia y asumían posiciones distintas a las señaladas por Moscú.
Después, Víctor se radicó en Buenos Aires, en donde nos en-
contramos muy de vez en cuando, pero ya sin retomar al diálogo

260

Lalo Painceira

iniciado en las mesas del “Capitol” y que tanto me había aporta-
do. Ya vivíamos realidades diferentes. En cuanto a la plástica, en
1970 comenzó su etapa creativa dentro del Conceptualismo, mo-
vimiento que le permitió tejer sus obras uniendo su gran sentido
estético con su mentalidad científica. Obtuvo premios nacionales
y en el exterior y fue considerado el mejor artista conceptual de
su tiempo. Murió cuando todavía tenía mucho que expresar, en
febrero de 2002.
Jorge Blarduni: Músico de vanguardia de sólida formación
clásica obtenida en una época dorada del Conservatorio Pro-
vincial. Jorge sobresalió, no sólo intelectualmente, sino también
por su cualidad innata para congregar gente a su alrededor. Sa-
bía escuchar, opinaba directamente, era solidario y cálido con
quien lo necesitaba, fue también un militante que dejó de lado
importantes logros personales en lo artístico para ocupar car-
gos de importancia en la primavera camporista. En 1964 abrió
una librería, “Tarco”, que él supo transformar en una especie
de gran living con sillones y hacerla un lugar de encuentro y de
formación. Porque además del humor y de temas cotidianos, se
hablaba en serio de temas estéticos y políticos. Jorge no tuvo
influencia en todo el grupo, pero sí en Horacio Elena y en mí.Fue
el anteúltimo de cinco hermanos y su papá era binguero. Nació
en La Plata en el año 1930 y vivió con su familia en 39 entre 9
y 10. Ante la prematura muerte del padre, tuvo que trabajar con
sus hermanos desde edad temprana. Fue dibujante y decorador
de Astilleros, como lo recuerda hoy su hermano menor, José Al-
berto. No obstante su trabajo, estudió en el “Conservatorio Pro-
vincial” y se transformó en un músico de referencia que siguió
los pasos que ya había dado Enrique Gerardi, que fue su amigo.
Según cuenta su hermano, “Jorge era familiero y muy cariñoso.
Pero inflexible con sus ideales. Para mí fue un modelo de vida.
De todos los hermanos él fue el distinto. Por eso su muerte, a los
65 años, me dejó un vacío enorme. Repito, fue un modelo de vida.
En el “Conservatorio” conoció a Eduardo Mazzadi y a través
de él, a un grupo importante de jóvenes de Tandil y a otro de
Berisso. Entre los primeros estaba Dippy Di Paola y entre los
segundos, Imar Lamonega, Walter Elenco y Sandra Filippi, que

261

EL BLUES DE LA CALLE 51

vivían en el Barrio Obrero. Imar un gran poeta y gremialista en
YPF, “Premio Casa de las Américas” y que luego, fue secuestrado
en tiempos de la dictadura y se encuentra desaparecido; Sandra
fue otra gran poeta que después optó por la literatura para ni-
ños. Walter Elenco era músico popular de vanguardia. De ese
grupo participaba también Víctor Grippo y por él, Jorge y Dippy,
también nosotros.
Jorge trabajó contemporáneamente en música electroacústica
junto a Mazzadi, luego con Gerardi y después en el “Instituto
Di Tella”. También fue profesor en la “Escuela de Cine” de la
UNLP y luego director, para pasar a dirigir luego la “Escuela de
Arte” de Berisso. Participó en espectáculos teatrales aportando
su creatividad musical y sus conocimientos del sonido. Parte de
estos datos fueron aportados por Rodolfo Porret, uno de los que
directamente participó de la otra aventura fantástica de Jorge
que fue “Tarco”, junto a Osvaldo Beroldo. La librería fue des-
truída por una bomba colocada por parapoliciales del gobierno
de Isabelita y Calabró, en 1975. Porque Jorge fue un militante
del movimiento popular.
Tenía casi diez años más que yo y por su madurez, sus cono-
cimientos, amplitud mental, su no atarse a dogmas, fue impor-
tante en el proceso de mi formación. Jorge fue muy amigo de
Grippo y una de las lánguidas muchachas pintadas por Víctor se
exhibía sobre un caballete en “Tarco”.
Vivía en ese tiempo en una casona quinta de City Bell, junto
al arroyo, propiedad que cortaba la calle. En esa quinta se hi-
cieron reuniones y fiestas maravillosas en donde Jorge mostró
siempre su creatividad y a las que solíamos ir con Horacio Elena
y con su compañera de entonces, Chuchi Muiña. Ahora Jorge
habita en esa infinitud que es la memoria colectiva. Está allí jun-
to a Víctor. Lo imagino, porque esa infinitud, “puede pensarse
como una forma de la imaginación relativa de lo posible. Esta
imaginación es cercana a (reside en) Dios; pero no sé cómo”,
afirmación (Con la esperanza entre los dientes.Alfaguara, 2011)
que refleja uno de los grandes interrogantes humanos.

262

Lalo Painceira

De otros ejemplos, otros caminos y retornos a 1960

Desde ya no fueron éstos los únicos maestros ni ejemplos.
Porque hay mucho de ejercicio de la propia libertad en la elec-
ción de los modelos y en el camino de vida por el que se opta.
Pero es justicia y a nivel grupal, agregar a Emilio Estiú que en el
lapso que duraron sus clases sobre existencialismo fue un autén-
tico maestro para nosotros. Después están los que puede agregar
cada uno del Grupo a nivel personal. Esas amistades, ese tuteo
con quienes facilitaron el propio crecimiento, el propio desarro-
llo, esos que abrieron puertas que nos depositaron en el comien-
zo de un camino nuevo. En mi caso sumaría a todos los que en
aquellos años, me abrieron la mente y aportaron a mi forma-
ción desde el ejemplo, la lectura y luego, la militancia. Muchos
ya nombré y que fueron formadores en mi adolescencia como
mi hermano Alfredo, Bibi Párraga, pero también lo hicieron en
mi juventud y los nombro por orden de aparición en mi vida,
Imar Lamonega, Mauricio Tenembaum, Jaime Lipovetzky, Ju-
lio Godio, Mario Goloboff, Ricardo Piglia, Antonio Castorina,
Amanda Peralta y, más adelante, Sergio Labourdette, Ricardo
Gil Soria y mis maestros en la “Escuela de Cine”, en el teatro, en
la política y en la vida, como Humberto Ríos, Carlos Gandolfo,
Augusto Fernándes, Rodolfo Ortega Peña, Eduardo Luis Duhal-
de (el bueno), Roberto Carri, Luis Pujals, Víctor Fernández Pal-
meiro y todos los “cumpas” con los que busqué intensamente y
hasta con urgencia, con aciertos y errores pero con entrega total,
ese mundo mejor que despuntaba a fines de los ’60 y comienzos
de los ’70. Pero esa es otra historia que ocurrirá después. Mucho
después.
Por eso, para retornar al año 1960, nada mejor que hacer-
lo de la mano de Michel Ragón, uno de los teóricos y críticos
de arte más importante de ese tiempo. Él dividía la historia de
las Artes Plásticas en dos grandes corrientes. “Que son la se-
ñal de temperamentos opuestos e inconciliables. Por un lado,
los arquitectos, y por el otro, los magos. Al mismo tiempo que
algunos de nuestros antepasados trazaban sobre guijarros de
formas puras signos abstractos, enigmáticos y perfectos, otros

263

EL BLUES DE LA CALLE 51

cubrían las paredes de las grutas con una fauna que encantaban.
El Bosco pintaba en la misma época que Memling; Goya en la
misma que David; Delacroix paralelamente a Ingres; Cézanne
era contemporáneo de Van Gogh, y Braque de Picasso. Unos son
apasionados, delirantes; otros adoran el orden y la razón. Unos
fecundan el arte, los otros impiden que caiga en una patología”.
Humildemente, con las limitaciones de cada uno, los que
conformábamos el Grupo Sí nos inscribíamos en la corriente
de los magos.
Pero basta de elucubraciones. Sólo una más, de Horacio Por-
to que me parece oportuna: “Los informalistas se levantaron
como lo hicieron los dadaístas, contra una sociedad que los con-
dujo a la destrucción”.
Ya es hora que comience la crónica periodística, que siempre
está lejos de lo teórico. Es hora de empezar a hablar del Grupo
Sí, aquél que nació en los primeros días de octubre de 1960 en
un bar de la calle 51. Parte ya se contó y parecerá una reitera-
ción, pero no es así, lo anterior, lo ya dicho, debe tomarse sólo
como notas introductorias. Abro la puerta de mi jaula y dejo
escapar a los recuerdos, vivencias y a los textos y críticas que
provocaron las exposiciones del Grupo Sí para que suene, sola-
mente, el “blues de la calle 51”.

264

CAPÍTULO II
EN BUSCA DEL TIEMPO VIVIDO

Y los pedacitos rotos del sueño/ ¿se juntarán
alguna vez?
¿se juntarán algún día, pedacitos?
¿están diciendo que los enganchemos
al tejido del sueño general?
¿están diciendo que soñemos mejor?
Juan Gelman

Volver al nacimiento, los primeros pasos,
las primeras voces

En este capítulo se ampliará y se sumará material documental
sobre el Grupo Sí, sus muestras y el eco que encontraron las mis-
mas. Por lo tanto, me siento obligado a reiterar algunos hechos
porque me obliga la memoria y la investigación posterior. Por
ejemplo, saber que aquél 7 de octubre de 1960 fue en La Plata
un día gris, húmedo y muy fresco. La temperatura mínima fue de
7,2 grados Celsius y la máxima de sólo de 15,2, con una hume-
dad que llegó a rondar el 95%. Sin embargo, era primavera. Por
eso se visibilizaron retoños en la plástica platense.
En ese momento hacía once días que yo había cumplido los
21 años, Dalmiro Sirabo tenía 22, Horacio Elena 20 y Mario
Stafforini 19. Abrigados, pero sintiéndonos ansiosos aunque
muy solos, a las siete de la tarde bajamos los cuatro las escaleras
para ingresar al “Museo Provincial de Bellas Artes” y asistir a la
inauguración del “VI Salón Estímulo de la Provincia”. Provenía-
mos de Arquitectura y Stafforini y yo habíamos enviado obras

267

EL BLUES DE LA CALLE 51

que habían sido aceptadas; Sirabo y Elena no habían querido
presentarse. Llegamos, recogimos el Catálogo y comenzamos a
mirar la muestra en general, con la certeza de que seríamos los
únicos informalistas platenses dado que nunca se habían mostra-
do públicamente trabajos de esa corriente expresiva en nuestra
ciudad. Tanto, que enviamos nuestras pinturas persuadidos de
que íbamos a ser rechazados. Sin embargo, no fue así. El milagro
se llamó Kasuya Sakai, ese gran pintor entonces perteneciente al
“grupo de la Galería Bonino” de Buenos Aires, que integró el
Jurado. Él abrió la puerta para que por primera vez se vieran en
La Plata obras informalistas y además, pintadas por platenses.
Nuestra expectativa se centró entonces en la reacción del público.
Cuando comenzamos a caminar la gran sala colmada de pú-
blico, diría más, de ese público formal que concurre siempre a
las inauguraciones de las muestras oficiales, nos sentimos total-
mente ajenos. Lo recuerdo bien. Éramos cuatro desconocidos
que caminaban y miraban las diversas expresiones expuestas,
comentándolas en voz baja. En realidad, buscábamos nuestras
propias obras. Por fin las descubrimos, estaban colgadas en un
panel lateral del sector izquierdo. Las dos pinturas encarnaban
ambos caminos abiertos por el Informalismo. Mario, dentro del
Expresionismo abstracto y yo, del matérico.
Pero nos esperaba la gran sorpresa: no éramos los únicos
informalistas de La Plata.
Junto a nuestros trabajos había dos pinturas similares a las
nuestras y que pertenecían a plásticos de nuestra ciudad, según
el Catálogo. Las obras pertenecían a Horacio Ramírez, infor-
malista matérico como yo, y a Omar Gancedo, expresionista
abstracto como Stafforini. Y los dos trabajos eran muy buenos.
No estábamos solos en La Plata, tampoco en el Salón. Saber-
lo obró como bálsamo, lo suficiente para distendernos y empe-
zar a gozar de esa nueva realidad. Desde ya, que nos entró la
ansiedad por conocer a Gancedo y a Ramírez por eso decidimos
que lo mejor era quedarnos allí, parados junto a nuestros traba-
jos. Pero no fueron ellos los primeros en acercarse. El primero
fue Nelson Blanco, con un pañuelo azul anudado al cuello, ca-
bello rubio muy largo y con esa barba rala de los lampiños dibu-

268

Lalo Painceira

jándole el mentón. Hablaba muy bajo, levemente echado hacia
atrás y entrecerrando los ojos. Lo curioso es que él había envia-
do una pintura geométrica, casi un ejercicio de Cartier basado
en el doble juego de figura-fondo. “Pero se trata de un trabajo
viejo. Yo ahora pinto como ustedes. Más dentro de lo tuyo”, le
dijo a Mario. El segundo que se acercó y que conocía a Nelson,
fue Gancedo, de poblada barba negra y un rostro de expresión
abierta, franca, con un ligero parecido a Fidel Castro. Gancedo
se reía y le hacía bromas a Blanco porque figuraba en el Catálo-
go sólo por su nombre. “Sí, firmé nada más que Nelson. Porque
yo voy a ser como Napoleón. A mí me van a conocer sólo por
mi nombre y seré el único Nelson”, y con la respuesta se rió y
su risa tenía una cuota de picardía que invitaba a la complici-
dad. Después se acercó Ramírez, de la edad de Stafforini, pero
muy serio, casi formal. Más tarde se sumó Carlos Pacheco en
un gesto que agradecimos porque él ya era un pintor conoci-
do y estar allí, en la tertulia que habíamos formado nosotros,
fue una manera de respaldarnos ante la hostilidad de parte del
público, sobre todo la proveniente de plásticos con formación
académica. Porque nosotros pasamos a ser en el salón, una es-
pecie de nuevas fieras (fauves), invasores de un mundo que no
nos correspondía. Hubo reacciones no gratas a las que había
que responder desde la ironía, para no ser violento. Gancedo
tenía una forma interesante. Respondía preguntándole al otro,
cuestionándolo, dejándolo sin respuesta. Pero era un juego ago-
tador. Al rato, cuando ya se había sumado Alejandro Puente,
amigo de Nelson y que también pintaba, resolvimos todos dejar
el salón.
Pacheco era empleado del “Museo” y junto a él trabajaban
Juan Bautista Devoto, poeta del tango y gran conocedor del lun-
fardo, y Mingo Martino, que era un ícono platense del jazz. Ellos
dos, conocedores de cafetines discepolianos, al ver que salíamos
para tomar algo, nos recomendaron el “Capitol”, bar que que-
daba a la vuelta, en 51 entre 7 y 8. Mingo, que hablaba rápido y
con todo el swing de un baterista, como golpeando su redoblan-
te, agregó que allí se reunían los músicos de jazz “porque tocan
todas las noches en el cabarute que está pegado al bar”.

269

EL BLUES DE LA CALLE 51

Como ya conté, así llegamos al “Capitol” por primera vez.
Y lo adoptamos desde ese mismo momento. Al rato se arrimó
Pacheco y puedo decir que no faltamos ningún día durante casi
tres años y que allí mismo, en una de sus mesas, a los tres o cua-
tro días, nació el Grupo. El “Capitol” fue nuestra sede oficial.
Hasta fines de 1962, a partir de las 7 de la tarde aproximada-
mente, siempre estuvimos en el bar. Aunque fuera dos o tres de
nosotros, pero muchas veces la mayoría, ocupando ese territorio
que habíamos hecho nuestro. Lo expropiamos por prepotencia
y presencia continua. Y para marcarlo y establecer los límites, al
poco tiempo colgamos nuestras obras en sus paredes.
El atardecer del viernes 7 de octubre fue largo para noso-
tros y se prolongó hasta la noche y hasta las primeras horas
del sábado 8. Y hablamos. Hablamos mucho. Intercambiamos
información, cada uno informó lo que hacía y dio sus razones.
Largamos nombres de libros y autores, movimientos, nombres
de pintores norteamericanos, europeos y de los grandes teóricos.
También hablamos de la cantidad de obra acumulada por cada
uno de nosotros y desde ya, saltó el nombre de nuestros maes-
tros. Todos ellos nombraron a Cartier, porque iban a sus clases
en donde se permitía la concurrencia libre. Cartier daba clases de
Visión y Color en Bellas Artes los sábados a la mañana. Arranca-
ba muy temprano, había un recreo a las 10hs. y terminaba a las
12hs. Nosotros nombramos a Kleinert y encontramos que había
coincidencias entre ambos maestros.
Allí permanecimos. Nosotros cuatro y ellos. Y nos dimos
cuenta de que había algo que nos hermanaba, quizás la rebeldía,
el ser jóvenes insolentes e informales en una ciudad en donde
los de nuestra edad se vestían de grandes. Omar, con su pareci-
do a Fidel, mostraba en sus manos y ropa manchas de pintura
que exhibía como cicatrices de un reciente combate; Nelson, con
todo su ángel, su poesía, su aspecto modiglianesco; Ramírez, un
adolescente silencioso y sensible; Puente y Pacheco, mayores que
todos nosotros, serios e interesados. Para nosotros cuatro encon-
trarlos fue fundamental y casi de inmediato nos sentimos pares,
que es el paso previo a hermanarse. Quedamos en encontrarnos
al día siguiente, sábado 8 de octubre, a las 10hs. de la mañana,

270

Lalo Painceira

en la clase de Cartier en Bellas Artes. Y fuimos. Desde ya, bastó
escuchar a Cartier para que nosotros también lo adoptáramos
como nuestro maestro.
Deslumbrados por la contundencia de la clase de aquél sába-
do, la prolongamos en una mesa del “Costa brava”, el café de 7
y 59, reducto de la gente de Bellas Artes. Pero creo hoy, porque
los años le quitan exactitud a los recuerdos, que al grupo de la
noche anterior se sumaron ese mediodía Chalo Larralde, César
Ambrossini y Hugo Soubielle, que desde ese momento fueron
parte de aquel núcleo inicial que pocos días después conformaría
el Grupo No, luego convertido en Grupo Sí, al que se sumarían
Antonio Trotta, estudiante de Arquitectura avanzado, Antonio
Sitro, amigo de la infancia de Puente y al poco tiempo, César
Paternosto, abogado de la Fiscalía de Estado pero ante todo,
pintor y amigo de otro plástico, egresado de Bellas Artes, Jorge
Mieri, que vivía junto a su familia en ese pequeño paraíso de la
calle Nirvana de City Bell.
A partir de entonces nos empezamos a reunir todos los atar-
deceres en el “Capitol” después de pintar o de concurrir a clase, y
nos quedábamos hasta la madrugada. Encontrarnos fue también
abrir nuestros talleres para que los visitara el resto y ver la obra
producida. Pienso hoy que esa constatación nos ayudó a tomar
conciencia de que había llegado el momento de mostrar juntos
nuestros trabajos. Faltaba el paso previo: constituirnos como
grupo. Y lo formamos una noche o una tarde en el bar a sólo
tres o cuatro días de aquel inicial 7 de octubre.
Después de lanzar nombres apareció uno que nos cautivó de
inmediato: “No”. Y provocativamente decidimos llamarlo así.
Era contundente. Un cross arltiano a la mandíbula. Un rechazo
categórico a lo instituido, a la academia, a la geometría, a la
pequeñoburguesía dominante en La Plata y hasta a la gran bur-
guesía dueña del país. Porque nuestra soberbia no tenía límites.
Ese “No” tenía un toque anárquico que nos complacía. También
resolvimos en esa reunión viajar a Buenos Aires para contactar-
nos con Rafael Squirru, director del “Museo de Arte Moderno”
de Buenos Aires, verdadero pope de las nuevas tendencias en
nuestro país y contarle sobre nuestra existencia.

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EL BLUES DE LA CALLE 51

A los dos días, en horas de la tarde, nos asomamos por la
boca del subterráneo a la calle Corrientes y desde Uruguay ca-
minamos rumbo al MAMBA, que funcionaba en los pisos supe-
riores del “Teatro Municipal ‘San Martín’”. Ante nuestra sor-
presa, Squirru nos recibió de inmediato, quizás picado por la
curiosidad de conocer a ese grupo de jóvenes informalistas de La
Plata, ciudad siempre lejana para los porteños. Nos escuchó, nos
aconsejó y nos llenó de entusiasmo. “Hay que estar en la lucha”,
repetía como si estuviéramos en un enfrentamiento. A los tres
días viajó a La Plata para ver nuestra obra. Visitó los talleres y
a cada uno de nosotros nos encendió desde su fuego. Eligió las
obras que debíamos exponer y en el asado que compartimos,
nos anunció que el “Museo de Arte Moderno” auspiciaría esa
muestra, además de hacerse cargo del Catálogo y que él mismo
escribiría la presentación. Pero nos cambió el nombre. “El ‘No’
de ustedes es una negación a lo perimido, a lo viejo, lanzada des-
de lo nuevo que encarnan, por lo tanto es un ‘No’ positivo. Por
eso tienen que llamarse directamente Grupo Sí”. Desde ya que lo
acatamos y hasta nos gustó más. Esa misma tarde, después del
asado en Ringuelet, pidió papel, sacó su lapicera de tinta y escri-
bió el Prólogo del catálogo. Cuando lo leyó en voz alta (leía muy
bien y era dueño de un singular histrionismo) nos conmovió y
nos movilizó como si hubiéramos cargado nuestros tanques con
un concentrado anfetamínico.
De manera urgente salimos a buscar una sala, tarea que nos
facilitó el aval del “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires.
Accedió el “Círculo de Periodistas”, de calle 48 entre 5 y 6, enti-
dad tradicional pero siempre abierta a la actividad cultural local
y a expresiones nuevas. El poeta Horacio Núñez West, mayor
que todos nosotros pero un amigo que se había sumado a nues-
tras noches del “Capitol”, se ofreció para hablar en la inaugura-
ción. Horacio era un destacado poeta platense, muy valorado, y
su apoyo y sus palabras fueron un respaldo importante para la
exposición y para el Grupo.
Todo listo, sólo quedó colgar las obras e iluminarlas. Pache-
co, entrenado en lo que ahora se denominaría “curaduría”, dis-
tribuyó las pinturas. Estaba todo listo. El catálogo llegó impreso

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las épocas humanistas. Mostramos dos obras cada uno y en general. recien- temente constituido en La Plata”. nos auspiciaba el MAMBA y exponíamos nuestras obras. Carlos Pacheco. que me interesa es el de ser un grupo. Alejandro Puente. Omar Gancedo. Dalmiro Sirabo. Horacio Elena. esa potencia que sólo puede ser parida desde la fe y desde la seguridad en lo que hacíamos. tituló en su página cultural el diario “El Argentino” de La Plata del jueves 10 de noviembre de 1960. es su conciencia de equipo. Hoy me resulta casi increíble nuestra audacia. los frescos del Vaticano de Rafael.. dándose”. Chartres. Lalo Painceira a tiempo y la muestra se abrió el jueves 10 de noviembre de 1960. Expusimos Nelson Blanco. son conquistas del 273 . La presentación de Squirru. con un éxito importante y con un público compuesto mayoritariamente por jóvenes a los que se sumó la gente que generalmente asiste a muestras de pintura. el mundo del átomo. “El Partenón. Un signo del hombre actual. fueron de un tamaño importante. las palabras de Nuñez west y la repercusión en los diarios “La muestra del Grupo Informalista Sí se inaugura en la fe- cha”. se da. están cifradas por esta verdad: El hombre se da plena- mente fuera de sí. Mario Staforini y yo. hoy a las 19. a las 19hs. Todas las épo- cas de la humanidad en que el hombre alcanzó su dimensión humana. quedará inaugurada en el Salón del Círculo de Periodistas de la Provincia. Rafael Squirru escribió ardorosamente en el Catálogo: “Destaco en primer término que lo primero del ‘Grupo Sí’ de La Plata. la primera muestra de pintura del Grupo Informalista Sí. Seguidamente se afir- maba que “de acuerdo con lo informado. Habían transcurrido nada más que 34 días desde que nos habíamos conocido en el “Salón Estímulo” y ya for- mábamos un grupo. Horacio Ramírez. Era evidente que los integrantes del grupo no marchábamos al ritmo cansino de los tranvías platenses. del hombre nuevo.

y ambos se emparentan. el ‘no’. las for- mas independizadas del límite geográfico para in- gresar al espacio geogónico. únicamente admito que pueda hablarse de un arte otro”. arte sí. En este sentido. El Bauhaus es un trabajo de equipo. y así creo. el único ‘no’ al que hay que temer. “La Argentina precisa de Nelson Blanco dejando que su danza africana se anime de vida propia. El ver- dadero ‘no’ es la indiferencia. grupo Sí” Y aquí explica Squirru las razones del cambio de nombre de nuestro grupo: “prefiero esta rotunda denominación que la de su opuesto. Necesita de Alejandro Puen- te con su roja mancha queriendo ubicarse entre formas cósmicas como un coágulo heroico resca- tado de las nubes. “Arte otro. Sí. Precisa de Carlos Pacheco li- 274 . No ‘ver para creer’ sino ‘creer para ver’. que su amor es en función del otro. La Argentina necesita del ‘Grupo Sí’”. Elijo el creer porque opto por lo positivo. A medida que el hombre profundiza des- cubre que su verdad es en función de la verdad. Ese ‘sí. creando. que también es ser pero menos luminoso. a lo Unamuno. pero su voz está dada. opto por el ser frente a la nada. a favor de la vida animada con su propio impulso. EL BLUES DE LA CALLE 51 trabajo en equipo. La Argen- tina necesita de los que tienen valor para creer en sí mismos y en los demás. me quedo con el ‘sí’. Ya no le pertenece. ser y vigencia. porque el hombre renueva la rítmica dramaturgia del ser prestándole su sangre con cada nacimiento. Precisa de Eduardo Painceira redescubriendo los signos primigenios recordándonos que Altamira está vigente porque la Verdad no muere. el ‘sí creo’. de lo que ama. de aquel que ama. Pero admitiendo al ‘no’. creo’ puede ser creencia o creación. creo porque quiero.

Son ustedes quienes hoy se lanzan a la ley más alta de hombres y pueblos. Unos triunfarán más que otros en el plano de lo fáctico. La Plata brilla con estas obras como hace mucho tiempo no brillaba. Aquí estamos di- ciéndole que sí al mundo. 275 . Y finalizaba este manifiesto de apoyo a nuestra rebelión: Sí. De Mario Stafforini indagando el expresionismo informal del que nacerán nuevos rostros para de- cirnos que Dios también habita la planta de los pies. cumplir con el destino. Lalo Painceira diando con Oriente para imponerle la individuali- dad del yo en una nueva reintegración al absoluto. Grupo Sí. al querer de Demaría por la unísona caducidad del ser. el sentimiento. que jamás dejen que la envidia haga presa del corazón. para que la forma vuelva a nacer en toda su pureza prístina. la infinitud desperta- da en el ser. donde todo será redimido en términos de creación y cariño humano”. sí. que nada podrá contra el rumbo de nuestra estrella”. La Plata está por defi- nición destinada a brillar. porque en el triunfo de cualquiera estará siempre presente el triunfo de todos. De Horacio Elena informatizado. De Dalmiro Sirabo investigando el metal de los colores para darle un nuevo sentido a la gue- rra. Sí. De Horacio Ramírez concentrando la fuerza en un núcleo vital para expandirla liberada al Universo todo. De Omar Gancedo fundiendo el plomo sobre maderas y cartones en una afirmación locuaz de rebeldía y de ternura. Sí. sí. ninguno triunfará más que nadie en lo metafísico. todo será redimido. que sigan traba- jando unidos. todo está siendo redimido por el amor.

si pintaban. Pero no fue sencillo ni tan fácil. Delheye y Mendioroz. Y así salimos a mostrar pública- mente nuestras obras con absoluta seguridad. junto a otros grandes poetas como Roberto Themis Speroni. no menor. a veces encendidos porque algunos fueron con ánimo confrontativo. colores y aditamentos. EL BLUES DE LA CALLE 51 Y firmó. Nos hizo esgri- mir nuestros pinceles. que rechazaba de plano las innovaciones. Horacio Ponce de León y Ana Emilia Lahíte. Horacio integró. Como esperábamos. prolongando la huella abierta por Panchito López Merino. para conquistar una ciudad artísticamente conservadora y clásica. arremetimos con toda nuestra energía contra lo que creíamos molinos de viento estáticos y pa- ralizantes. “la ciudad de los poetas”. “doctor Rafael Squirru”. Gusta- vo García Saraví. Además fue importante porque sirvió de paliativo para nuestras propias familias que dejaron la des- confianza y comenzaron a creer un poco más en nosotros y en el camino que abríamos. Squirru nos transfundió su sangre impregnada de fe cervantina pero también de ese creo porque quiero a lo Unamuno. se incorporaron a los pocos días al Grupo Sí o a las tertulias del “Capitol”. En una ciudad creada desde el cuadrado perfecto. Este hecho. del segundo mojón que permitió que se siguiera llamando a La Plata. espátulas. Nuestra sana y provinciana omnipotencia juvenil se sintió potenciada infinitamente desde la presentación de Squirru y agi- gantó nuestras ganas y necesidades expresivas. Los diarios tuvieron que darle 276 . el cachetazo. nosotros fuimos la provoca- ción. Aurora Venturini. El Informalismo y el Expre- sionismo abstracto no consituían un espejo que reflejara al Arte Oficial de La Plata y a sus exponentes teóricos. como si fueran una lanza y a lo Quijote. Hubo debates ante cada cuadro. tomando partido a nuestro favor en la polémica. fue noticia. Pero también hubo mentes abiertas que se acercaron positivamente e incluso. fue una inauguración polémica. reinantes en nuestra ciudad. tornó sobresaliente el gesto de Ho- racio Núñez West al que no le importó su prestigio y se jugó totalmente por nosotros. La exposición realmente constituyó un hecho nuevo en la ciu- dad y por lo tanto.

el testimonio de una lucha por 277 . Dr. una actitud defensiva porque. calle 48N°530”. a Horacio Núñez West disertando. Lalo Painceira amplia difusión. sí. cree vislumbrar el comienzo de una irrealidad abismal (…). usó de la pala- bra el poeta Horacio Núñez West”. Squirru. ni la negación de todo ese pasado del arte que está vivo en nosotros como herencia in- apreciable. para su percepción conformada por leyes tradicionales. En ocasión del acto inaugural. Y continuaba: “La primera muestra de pintura del Grupo In- formalista ‘Sí’”. de reciente constitución en nuestra ciudad. y nombraba a todos los expositores. Rafael T. aclaran- do que “el catálogo de la interesante muestra fue prologado por el director del “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires. algo que no sucedía normalmente con las mues- tras pictóricas. Transcribo sólo algunos de sus conceptos: El que se sitúa frente a un cuadro de apariencia ar- bitraria. Proseguía reconociendo que “esta manifestación tuvo amplia resonancia en el ambiente artís- tico de la ciudad”. informativamente: “Quedó inaugurada la exposición del denominado Grupo Informalista “Sí”. El tradicional diario “El Día” le dedicó una amplia nota a tres columnas con dos fotografías. fue expuesta ante numeroso público en el “Círculo de Periodistas de la Provincia”. y transcribía la exposición de este último. asume invariable- mente. mas allá de esos límites prefijados por su anhelo espontáneo de permanecer asido a una realidad caduca. y no contribuye a crear desde sí esa posibilidad de descubrir el movimiento espiritual que anima a esa materia pictórica sometida a un proceso intenso de remoción. una mostrando al realmente “nu- meroso público” y la otra. Por eso será útil aclarar que esta muestra no es un manifiesto de lucha contra nada ni nadie en particular. Se publicó en la edición del sábado 12 de noviembre de 1960 y se tituló. Es.

Es así que el observador pre- juiciado. y la postulación de un deber virtual del hombre: el de realizarse dando lo mejor de sí. pero con autonomía que acentúa su relación con lo absoluto. sino en dar testimonio de su viva presencia (…). de reencuentro de la hermandad del hombre con lo creado. no resenti- dos sino creyentes que reaccionan por un acto de fe. Pero no es con la retórica en el arte ni en la vida que podremos alcanzar esa finalidad suprema. 278 . que es un vivir en ella. porque redescubrir la fuerza instaurada en cada parte del todo vivifica el sen- timiento de lo cósmico en el corazón del hombre y le comunica una vibración olvidada. hemos de encontrar el material precioso de una actitud honda y vital. realizaciones que surgen a la realidad como no realizaciones por ausencia de una temática visi- ble. Es decir. con el común origen a partir de sus expre- siones aisladas”. Y en estos jóvenes. De ahí que la pintura viva en sí misma. que se trata de un acto de amor. así como el hombre incorpora su individualidad a la gama universal por su trasfondo común de humanidad. sólo verá en las expresiones informalistas una disolución de la objetividad del antecedente formal. sino que será por la liberación y el ejercicio de ese venero de fervor con que todos hemos sido dotados para que podamos integrar- nos con el ritmo del universo. es decir el que no se asimila a la obra por la contemplación. por haber comprendido que cada existencia lleva en su razón de ser un impe- rativo de culminación. no iracundos pero sí rebeldes y firmes. Y es una pena. y también. un trabajar la materia asociándo- se a ella por inducción de un sentimiento unifica- dor. no interesada por la incor- poración a un ismo. EL BLUES DE LA CALLE 51 algo que se llama autenticidad. Es por lo tanto.

Lalo Painceira Después de la inauguración fuimos descubriendo que ade- más. después de la clase. entre otros. entre ellos Horacio Castillo. En ese entonces escri- bía maravillosos cuentos. no estábamos solos en La Plata. Goloboff escribía una poesía popular cargada de ternura como Imar Lamonega y Sandra Filippi. duros. en el “Teatro Argentino”. En 1960. sólo trabajaban en sus talleres. cuya rigurosidad que comenzaban a aplicar con ellos mismos y con su obra. que 279 . y a sólo dos cuadras del “Capitol”. En uno de los capítulos hablarán Jorge Pereyra y Gonzalo Cháves. las paredes del centro platense se llenaron de poesía al recibir la pegatina. por dar dos nombres significativos de los muchos que surgieron de esa gran maestra. cami- naban “los geométricos”. del cual surgieron figuras tan no- tables como Iris Scacheri y Oscar Aráiz. junto a Osvaldo Balli- na. cuando fundamos el Grupo Sí y expusimos por primera vez. con los versos de otro grupo de jóvenes poetas. desde el bop y el cool hasta el progresivo y el free. Rafael Oteriño y Néstor Mux. Miller y Gorostiza. sin lugar para las conce- siones. Había una una rica actividad escénica independiente que hizo conocer a los platenses las obras de Inoesco. interpretaban jazz moderno. los alumnos de actuación de Agustín Alezzo y todos los días a la tarde o a la noche. En la vereda opuesta a la nuestra y a nuestra estética. Que había expresiones de vanguardia en otras disciplinas artísticas. con fuerte tinte expresionista. secos. por otra parte. ya con relevancia. la extraordinaria Dore Ho- yer ya había montado su laboratorio de danza contemporánea. primero del grupo de “Los Elefantes” y poco tiempo después. Enrique Gerardi ya experimentaba dentro de la música que había dejado de ser “clásica” para zambullirse en la búsqueda electroacústica y junto a él lo hacían Jorge Blarduni y Eduardo Mazzadi. Omar Luppi ya preparaba su Quintango mientras que los músicos que concurrían cada noche al bar. Comenzaba a visibilizarse el enorme talento como narra- dor de Ricardo Piglia que concurría a veces a la “Modelo” pero que alguna vez me visitó en el “Capitol”. los sábados merodeaban el “Capitol”. Seguramente en esos años. no los hizo exponer en esos años. Por lo tanto. los de Oscar Fessler y Francis- co Javier de la Escuela de “Teatro de la Provincia”.

Sitro y Blanco. dos años antes de nuestro nacimiento. en donde se zambulló en el Infor- malismo al mismo tiempo que nosotros. Antes de la muestra del “Círculo”. Tambien menciono a García Cabo y Graciela Loren- zo. Edgar- do Vigo ya escandalizaba a los platenses con sus experiencias ligadas al Dadá mientras que el siempre solitario Lido Iacopetti. siempre cercanas pero manteniendo distancia del extremismo y a una pintora de singular calidad cromática. en tanto un pintor notable como César López Osornio. Ringuelet. Gancedo contaba con suficiente espacio para sus pinturas y esculturas en la casa en donde vivía. Ya conté que Carlos Pacheco pintaba en 7 y 510. es decir. en una vieja casaquin- ta que había pertenecido a su abuelo. A su vez. sin conocer nuestras experiencias. aún con aquellos que dejaron la pintura para atreverse a otros caminos. iniciaba un camino que todavía recorre con sus buichos esté- ticos. También cedió el galpón. ‘Grupo Sí’. que es más que un detalle. a los pocos días de conocernos. EL BLUES DE LA CALLE 51 fueron parte de ese colectivo que nosotros absurdamente sentía- mos como rivales. que se levantaba en los fondos del terreno. No puedo dejar de mencionar a ese gran pintor que es “el Vasco” Alzugaray y que en ese mismo momento estaba haciendo sus valijas junto a Hebe Redoano para radicarse en la Patagonia. Por otra parte. se instala- ron con él. para que pintaran Puente. empezó a tomar nuevas formas. que había sido alumna de Pettoruti. como es mi caso. no tuvo participación en nuestro nacimiento grupal porque se encontraba becado en Japón. tuvo el gesto generoso de ofrecerme uno de sus cuartos para que trabajara allí. en un garage de 39 entre 2 y 3 que arrendaba Ambrossini. Alicia Doufour. Soubielle y Larralde. vida cotidiana y discusión La exposición en el “Círculo de Periodistas” y la afirmación de una amistad que sería entrañable a través del tiempo entre todos los que formamos parte del Grupo Sí. porque Omar fue siempre el más radi- cal en sus experiencias pictóricas y escultóricas y trabajaba fun- 280 .

Carlos Sánchez Vacca. 281 . también egresado de la Fa- cultad de Bellas Artes y hermano mayor de Nelson. Llegábamos a eso de las 10hs. Lo compartíamos con los músicos de jazz y. Horacio Elena. frente a la plaza de calle 60 y allí pintaba. trabajaba en Tres Arroyos. quemando con soplete superficies de un cuadro o los troncos a los que daba vida estética con singular virulencia. nos llegábamos a la estación a esperar el tren eléctrico que era de color naranja y venía desde la zona de Romero. con más gente que se fue acercando en racimos. Sánchez Vacca y César Blanco mantuvieron una relación no cotidiana con nosotros al no vivir en La Plata y muy pocas veces fueron al “Capitol”. San Luis. pintaba en su provincia. Llegaba uno y al otro día volvía con un amigo o más. para nosotros todo un adelantado del Informalismo. Sirabo en la habitación que compartía con otro puntano. generalmente en el patio en donde encontraba espacio suficiente para su action painting. pin- taban en sus domicilios. Puente ya estaba porque volvía en su Siam Lambretta. y César Blanco. En el “Capitol” nos instalábamos en dos o tres mesas porque ya solían estar los que pintaban en La Plata. después de la muestra del “Círculo de Perio- distas”. generalmente a Sitro. Trotta y Paternosto. en una vieja pensión de calle 50. por- que Nelson al poco tiempo dejó de concurrir para pintar bajo la parra de su casa. Roberto Rivas. Entonces limpiábamos nuestros pince- les y espátulas. su amigo de toda la vida. lo que ponía límite horario a nuestro trabajo. lo mismo que Ramírez. Puente y Sitro. su ciudad natal en la se había radicado. El taller que compartíamos con Pacheco. Al llegar a la estación de La Plata caminábamos por diagonal 80 hasta la plaza San Martín o tomábamos un tranvía y arribábamos al bar. Lalo Painceira diendo plomo. Pintábamos con la luz del día desde la mañana. y ya se establecían como parte de ese gran colectivo que espontáneamente se fue armando alrededor de nuestro Grupo. también nuestras manos y después de acomodar todo. Mario Stafforini vivía en lo de una tía en una casona esquinera de 13. carecía de luz eléctrica como ya conté. cercana al Bosque. en la que siempre llevaba a uno de nosotros. y nos quedá- bamos hasta el atardecer. Pero el bar no era sólo nuestra sede.

establecimiento que en sus orígenes había sido una confitería bailable a la que concurrían los adolescentes de la clase media platense. con Lida Barra- gán. y otros que iban de vez en cuando. Los permanentes eran “Talero” Pellegrini. “Pocho Lapouble”. como Grippo. se encargará de nombrar a todos. los hermanos Mendy. La mesa de los músicos tenía comensales permanentes. a los que se solían sumar Alberto Favero. “Popy” Monzó. Talero Pe- llegrini que en ese momento era baterista además de difusor del jazz. Pero fue la exposición en el “Círculo de Periodistas” la que abrió la puerta del Café a otros comensales que pasaron a com- partir nuestras noches y a aportar en nuestros debates. “Mingo” Martino. “Bubby Ochoa”. por comunión de ideas y por la misma necesidad de escuchar lo nuevo. Hubo pintores que nunca formaron parte del grupo porque sus bús- quedas plásticas estaban orientadas en otras direcciones. Cantarella. nuestros amigos con los que compartíamos el Café. Pero en general formaban un grupo compacto y siempre inaccesible. nuestro Omar Gancedo. A la madrugada se sumaban los trasnochadores y en sus recreos. entonces un adolescente prodigio. Ellas tomaban un café y como excepción. como el Fla- 282 . el entrañable “Caco Álvarez”. Raúl Fortín. En algunos casos porque existía un conocimiento previo y en otros. “el Negro” Lescano. de ver y de buscar una expresión que reflejara nuestro tiempo. era un cabaret con coperas incluídas y en donde todas las noches tocaban en vivo los músicos de jazz. En una extensa charla que mantuvimos. Pero por razones que desconozco. el “Co- lorado” Escobar. poetas de otra generación anterior como Horacio Núñez West y una van- guardia literaria que irrumpió desde las paredes del centro pla- tense y que se llamó “Grupo de los Elefantes”. toca- ran o no. pero que fueron grandes amigos nuestros. Jor- ge Curubeto. a todos se agregaban estudiantes de Humanidades. Con ellos confraternizamos desde el pri- mer día. el flaco Ávila y luego. lo compartían algunas veces con los músicos y muy excepcionalmente con no- sotros. EL BLUES DE LA CALLE 51 “El Capitol” quedaba al lado del cabaret “El Galeón Rojo”. también las coperas que trabajaban en el “Ga- león”. entre otros. cuando lo conocí. Santiago Bo.

el Negro Gutiérrez. que era amiga de nosotros y de nuestra edad. Con esa manera pueblerina de entrelazarse que tenemos los platenses. las hermanas Graciela y Susana Sau- tel. Cartier y Kleinert. hasta nuestros maestros. con la gran exposición del Grupo en el “Museo Provincial de Bellas Artes” a la que concurrió diariamente mu- chísimo público. al encolumnarnos en frentes políticos algunos de los par- ticipantes de esa movida. Es posible que alguna vez se sumara Squirru y los pintores porteños que nos visitaban. Jorge Ochoa. poco a poco aparecieron por el “Capitol” y en los dos bares aledaños que ya habían abierto. desaparecido en tiempos de la dictadura. muy pocas. Mario Goloboff. Hubo también otros concurrentes asiduos como los poetas Alejandro De Isusi y Héctor Rivera y a veces. Ar- quitectura. entre otros. Humanidades y militantes universitarios y políticos. Lalo Painceira co Rippa introductor junto a Grippo de todo el grupo de Tandil con el talentoso Dippy Dipaola y el músico Eduardo Mazzadi. que a su vez acercaron a Jorge Blarduni y al llamado “Grupo de Berisso” con esos dos enormes poetas que fueron Imar Lamo- nega. bailarinas del “grupo de Dore Hoyer”. el “Negro” Vega. pero a veces llegaba acom- pañado de su mujer. “Lito” Barbieri y luego. Ana María Fernández. el “Negro” Cabrera. portando un bagaje cultural nada despreciable y sobre el que se tejían historias noveladas para responder a preguntas simples como la de tratar de averiguar su domicilio. Otros que se sumaron fueron los estudiantes de la “Es- cuela Provincial de Teatro”. Quizás el más emblemático fue Javier Villafañe que en general iba solo y enfun- dado en su clásico mameluco beige. Tono Castorina. Lucrecia. Y así llegaron. ocurrió recién en junio de 1961. Norma Beninatti. los alumnos de Alezzo. Leticia Hualde. Julio Godio. “Copito”. Chuchi Muiña. Cris- tina Hansen. hicieron una aparición siempre acotada 283 . Pero el estallido de la calle 51. esos amigos que a su vez son amigos de…. fundamentalmente alumnos de Bellas Artes. la gran movida. También se acercaron artistas consagrados. y Sandra Filippi que encontró en el mar el horizonte lejano a donde dirigió su vuelo. siempre de sobretodo negro. También bohemios empedernidos y solitarios hasta el misterio como “Noto”.

Los tres eran los que más me interesaban. que no se puede traducir en palabras porque las palabras nunca pueden retratar a la imagen. Sobre todo los cuatro prime- ros. como Carbajal -no recuerdo el nombre. El Pucciarelli estaba a mitad de la pared lateral de ese lado y el de Olga Ló- pez. azules. ya que el quinto experimentaba con la geometría. Me acuerdo que en la muestra de Van Riel el trabajo de Alberto Greco estaba colgado a la derecha de la puerta de ingreso a la galería. pero había estudiado en el “Consevatorio Nacional” con Cunil Cabanillas. la delicadeza cromáti- ca y el vuelo lírico de Ocampo. compañeros y amigos anteriormente nombrados y a visitantes más circunstanciales. a los pocos meses. fundadores del “Quinteto Tiempo”.Tampoco los política- mente reaccionarios. cualidades que mantiene intactas. Kasuya Sakai. EL BLUES DE LA CALLE 51 en el tiempo. Sergio Labourdette. casi metafísica. los de derecha. en el “Museo de Arte Moderno” a la que también concurrimos. Clorindo Testa y Fernández Muro. Ante sus trabajos realmente viví una experiencia estética que me abrió a una dimensión nueva. para ser nuevamente fiel a Arlt. en el centro de la pared de la izquierda. interior. “Gurí” Jáuregui y el “Negro” Molina. Miguel Ocampo. Debo resaltar la calidad de la geometría lírica de Gri- lo. unas dos veces al mes. Esporádicamente. todos los escritores. Ha- bría que sumar también a Susana Torre. su grueso empaste preferente en verdes. entonces estudiante de Arquitectura y hoy prestigiosa intelectual y profesora universi- taria en Nueva York. 284 . con acentos mínimos de algún cálido complementario. como por ejemplo los de la “Galería Bonino” de aquella época: Sarah Grilo. Particularmente hubo otros pintores que también me atraparon y conmovieron. Hablo de cincuenta años atrás pero el recuerdo permanece intacto porque fue un formidable cross a la mandíbula que nos propinaron. Nunca un pintor geométrico ni un académico ni un miembro de la “Peña de las Bellas Artes”. Guardo recuerdos imborrables de nuestras caminatas porteñas. José Luis de las Heras. Mauricio Tenembaum y “Lipo” Lipovetzky. también iban “Poroto” Gil. por ejemplo del impacto que ocasionó en nosotros la primera muestra de los informalistas de Buenos Aires en Van Riel a la que siguió otra. viajábamos a Bue- nos Aires.

en las caligrafías de empaste negro sobre fondos blancos o rojos de Sakay. cercano al informalismo. Kemble. Entre ellos. nada más. los inte- grantes del “Grupo Espartaco” liderados por Carpani y Mollari. y la sutileza de los trabajos de entonces de Clorindo Testa. Ocampo se refugió en ese Edén y levantó allí una gran sala para mostrar trabajos suyos. con figuras geométricas que se esfumaban en el fondo desdibujando sus límites. Algo similar me sucedió un tiempo después ante la obra de Miguel Ocampo justo en La Cumbre. Heredia y Papparella y fotógrafos como Roitger. a la vuelta del Di Tella y a sólo me- tros del “Bar Moderno”. López Anaya. Hoy recuerdo a ese grupo. Maza. Hace dos años. a su pintura y a nuestras visitas a Bonino y hasta percibo el perfu- me de aquella sala coqueta. el excelente figurativo Roberto Duarte. 285 . que estudiaba en la “Escuela de Bellas Artes” de La Plata y luego se convirtió en la esposa de Leonardo Fabio. Mc Entire y Vidal. me topé con un Grilo de aquella época y fue verlo para revivir virginalmente la misma experiencia estética de la primera vez. grises intermedios y negro. elegante. Entre ambos extremos concurrían habitualmente pintores infor- malistas como Greco. los escultores Julián Althabe. Este bar era el sitio de reunión obligado de los pintores de ese tiempo. que presentaba los cuadros con marcos uniformados con un fondo negro y dorado frontal. Olga López. dos platenses que eran muy jovencitos: Carola Leyton. sobre todo los jóvenes participantes de las aven- turas creativas de Minujín y de los espectáculos teatrales. Lalo Painceira el gesto suelto y hasta violento por su libertad. cerca de la salida de la Galería del Este. mi paraíso inal- canzable. como si la niebla hubiera puesto un velo entre la obra y el espectador. especies de retrospectivas que van cambiando temporariamente. También se sumaron al poco tiempo los ditellianos. el muy joven Polesello. Pucciarelli. ya admirado y respetado Carlos Alonso. y “Chalo” Galina. desde una casi adolescente y espontánea Martha Minujín hasta el serio. que eran en blanco. Formidables pintores todos ellos. en una galería de la calle Arroyo de Buenos Aires. así me conmocionó. así lo sentí. En ese entonces Bonino quedaba en la calle Maipú. geométricos como Ary Brizzi. que se sentaban todos en la misma mesa.

con una larga barba negra. nos dábamos una vuelta por el “Moderno” y nos sentábamos en una de sus mesas que a veces compartíamos con colegas porteños conocidos y siempre nos enriquecíamos por las charlas mantenidas con ellos. porque era sumamente racional en su enfoque sobre el arte. después de visi- tar galerías. Gabo y Bill. Allí llegábamos nosotros en 1960 y hasta finales de 1962. Althabe era un escultor ligado a la geometría y a las expe- riencias de Pevsner. cada vez que viajábamos a Buenos Aires. Recuerdo un día de semana. pero sí me acuerdo que trabajaba en escenografía en el “Teatro Colón”. atrapaba con su discurso ameno. Sin em- bargo. me instalan en el invierno. pude ver a Tamara Taumanova gratis luego de que en el “Mo- derno” me prestaran una corbata que anudé sobre una chomba azul que vestía. cerca de donde se abrió con posterioridad el “Bárbaro”. Conversador. muy delgado. museos y a Squirru. entre perfu- mes y trajes carísimos. A veces terminábamos comiendo en un bodegón pequeño con grandes murales que quedaba en la cortada Tres Sargentos entre Reconquista y San Martín. tan poca que compartimos la mesa con los únicos clientes: los escultores Heredia y Althabe y otro pintor del que no recuerdo su nombre. Allí comíamos guisos. Eran formas livianas como alas y que Althabe llenaba de poesía. Su aspecto tenía algo de profeta y provo- caba respeto. Trabajaba el metal generando formas virtuales que intercomunicaban el espacio interior y ex- terior. albóndigas. Heredia todavía no había llegado a los magníficos trabajos que lo consagraron posteriormente. ciudad en la que se destacó como diseñador de joyas. bifes a la criolla. gracias a él. Recuerdo que al escuchar 286 . jóvenes con aires provincianos y ajenos a esos mundos. con poca gente en el bodegón de Tres Sargentos. sopas y otras comidas que hoy al recordarlas. Pero me di el lujo de ver a esa maravilla rusa en “Giselle” y cómodamente sentado en la platea baja. acostumbrado a dar clases. casi todos más grandes que nosotros. Tiempo después. También una acalorada discusión. Compartimos la mesa y los vi- nos. Lo que no le gustaba era escuchar. Era alto. ya que lo nutría con anécdotas y humor. EL BLUES DE LA CALLE 51 que mutó en Marcial Berro en París.

Althabe me cortó de plano y me dijo: “¿Ves? Vos no sos informalista. la acompañó hasta el lugar en donde permanecía su grupo de pertenencia y con una reverencia le agradeció haberle concedido el baile. y gracias al denostado “Di Tella”. Althabe. No pertenecés a esa boludez romántica”. fue la gran exposición de los informalistas españoles en el “Instituto Di Tella”. impactante. Lalo Painceira mi argumentación teórica a favor del “Informalismo”. me topé en directo con las obras de Tapies. A medianoche salimos todos juntos. Por eso tenés que hacer geometría. Era tal la presencia y la calidad de los trabajos que nos enmudecieron. te guste o no te guste. Hacéme caso. arte pensante. empezó a tararear un vals en voz muy alta y tomando delicadamente de la mano a una de las señoras. de manera muy ceremoniosa y muy serio. Por fin. Al- gunas veces íbamos con alguna amiga. Me conmovieron muchísimo. si era invierno. lo que condicionaba el regreso porque había que volver más temprano y con mayor razón. Y ahora recuerdo que hacía frío. Vos usás la cabeza. como todavía lo hacen. porque en el tren siempre se padeció el frío. incluyendo la de su obligada partenaire. ante la risa de todos. Desde ya que no le hice caso. como si hubieran concurrido al “Colón” o a una cena en los cercanos “Círculo de Armas” o “Plaza Hotel”. Finalizado el vals. tanto cuan- do visité su Museo particular en Barcelona como cuando voy 287 . camisa blanca de cuello sin planchar y corbata negra. Cuando caminábamos por la vereda se abrió la puerta del “Florida Garden” y salieron tres parejas de edad mediana. Los informalistas no saben todo eso que vos me decís ni les importa. Otro recuerdo fuerte. Mientras tanto. todos muy bien vestidos. pasó su otro brazo por su cintura y comenzó a bailar con ella el vals. No siempre nuestros viajes tenían finales tan brillantes. girando en esa Florida desierta como si lo hiciera en el gran sa- lón del “Palacio de Invierno” en la Rusia zarista. llegamos a una Florida desierta y comenzamos a caminar hacia plaza San Martín. pendejo. Tu persona- lidad es la de un pintor concreto. estaban allí y no eran reproducciones. con aspecto de rabino porque vestía un traje gris oscuro con un sobretodo negro. le preguntó: “¿Usted viene siempre a este baile?”. novia o pareja.

primero Europa. La dependencia del Di Tella es una cosa muy explícita. una forma sumisa y pasiva de aceptar la dependencia cultural. fue Antonio Saura y también el “Museo Nacional” tiene una de sus crucifixiones. editado por el mismo instituto en 2007). de los ‘happe- nings’. sino que es un fenómeno argentino muy caracte- rístico de la historia del arte. que sí tuvo que ver con nuestro tiempo. movimientos que corresponden a otros grupos humanos. o no. Si bien es cierto que la opinión de Marta Traba se hizo escuchar cuando el Grupo Sí ya no existía. en un diálogo mantenido con John King se refirió directamente al Instituto Di Tella (El Di Tella de John King. Otro que me gol- peó hasta el knock out. que posee la colección Di Tella y están dos de aquellas grandes obras. por ejemplo. EL BLUES DE LA CALLE 51 al “Museo Nacional de Bellas Artes”. Agrego algunas voces teóricas que me importan. sin rehacerlos de acuerdo con una intención nacional. que miraba permanentemente ha- cia los grandes centros emisores. de los espectáculos. mágnífica. siguiendo lo mejor de la tradición española. la introduc- ción al pop art. del arte norteame- ricano (…) Entonces empieza esa apertura a todo. Traba expresó a John King que el examen sobre el Di Tella no se debe reducir a ver qué pasó en esos diez años y qué cosas hicieron o dejaron de hacer. trágica. 288 . que ha sido un arte muy dependiente. si estaban dependientes de lo que pasaba en los EE. sino simplemente trasladándolos. go- yesca. las maderas de Lucio Muñoz. otro que me pegó muy fuerte. a jurados extranjeros. A mí me parece una equivocación fundamental contra la que he luchado siempre en mi trabajo crítico: el traslado de modelos.UU. después los Estados Unidos. Tendría que sumar los bellos grafismos automáticos de Cuixart y desde ya.

Cita a Frédeéric Nietzsche: “El arte no tiene necesidad de certeza.) y los grupos “Cobra”. 1959) hablaba entonces del “nuevo academismo abstracto”. su revista. Sus teorías llegaban posiblemente con oportunidad. que según él se superó gracias a los aportes de la “Escuela del Pacífico” (EE. los artistas nórdicos. todo el “Informa- lismo”.UU. Y agrega: me gusta que una pintura llegue al extremo de no ser ya una pintura” (Dubuffet). el “Arte Bruto” y en general. Lalo Painceira Ahora sí paso a reproducir textos que nos llegaron a tiempo en 1960: Como si se tratara de una respuesta parisina a la desaforada voz de Tomás Maldonado. sus funcionarios. sus galerías. el superrealismo y el expresio- nismo figurativo. el superrealismo ortodoxo cayó en manos de costureros. porque algo propio lo impulsa a desplegarse”. La abstracción pura sólo podía servir para las artes aplicadas. el “Tachismo”. justo en el momento en que el arte abstracto (la geometría) se anquilosaba. una década antes. En el siglo del avión a chorro. por sí mismo y sencillamente. Antaño se necesitaba una generación para que una Escue- la nueva se academizara. Me parece que el arte del porvenir superará a las corrientes que. Cada uno de estos había llegado a su esclerosis. entre las dos guerras habían enriquecido la pintu- ra: la abstracción. No tiene por qué preocuparse de saber adónde va. bastan cinco años”. vidrieris- tas y publicistas. refiriéndose a la geometría. el expresionismo se academizó con Lorjou y Bernard Buffet. Va hacia su objetivo. No se puede menos que aplaudir la iniciativa de Tapié y su deseo de abrir en el arte actual el camino de una nueva aventura. 289 . su salón oficial. Editorial Víctor Lerú. sufría su esclerosis junto con su academia. Michel Ragón (El arte abstracto.

Sin embargo. Argumentos que venían de profetas reconocidos por sus aportes a la estética de fines de los ’50 y comienzos de los ’60. en el “Capitol” continuaron nuestros encuentros porque vivíamos a nuestra manera. de este fundamento idealista del arte. en donde cuesta descubrir el comienzo de la no- che. En esos anocheceres desganados de verano. El arte debe ser hoy estupefaciente. En verano. Desde ya. EL BLUES DE LA CALLE 51 Michel Tapié: “es a través de la obra de de Dubuffet que me fue posible advertir un arte diferente contra las impotencias del academismo abstracto y a favor de obras donde ‘la expresión sólo ordena. Reclamo a los pinto- res lo excepcional. la magia. las mesas de los bares de barrio se quedaban sin tema de charla. Mermaba la presencia juvenil en sus calles al ausentarse los estudiantes del interior y del exterior y sin torneos de fútbol. la mayoría hijos estéticos de Cartier y por lo tanto. ya en el flamante 1961. en los meses de plena actividad. de siestas obligadas y atardece- res que se estiraban hasta el aburrimiento. es decir. Al finalizar febrero ya contábamos con nue- vas propuestas para el grupo. meses de receso. Era nuestro catecismo. mantenía las agitadas características de una Capital de provincia convertida en ciudad universitaria. era casi un pueblo pequeño. después de la polémica exposición de noviembre. por lo tanto. de marzo a diciembre. “A la ciudad hacía le hacía falta el ‘Grupo Sí’” La Plata. el que nos brindaba argumentos para rebatir a los antagonistas de entonces. más allá del clima o los cimbronazos políticos que provocaban las continuas asonadas militares. la larga sucesión de mesas ocupadas por jóvenes discutidores. En ese tiempo se estiró la vere- da de mesas sobre 51 con los dos nuevos bares aledaños y en esos largos atardeceres. nuevas y obligadas lecturas. El éxtasis total’”. el paroxismo. tenía nuevos integrantes. El 23 de junio nos aguardaba una 290 . nosotros compartimos el contenido de estos textos. también autodidactas. Porque el Grupo Sí. comenzamos a pergeñar nuevos proyectos. nos permitió ampliar el círculo a otros grupos y enriquecernos con el diálogo al surgir otros temas y.

“Llagas en llamas”. Roberto Rivas (dos). en el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires porque significaba nuestra presentación oficial en la patria porteña que siempre hace sentir extranjeros a los provincianos. porque así lo preferíamos por considerarlas más acordes con el planteo estético informalis- ta. 291 . yo. la exposición más importante para nosotros. Horacio Elena (una pintura). Nelson tituló su gran obra “Nacimiento de un genio”. en mi caso elegí un “Homenaje a Han Shan” y a las otras dos las denominé con la letra G y les agregué los números 3 y 4. la Nº0’03. Nelson Blanco (una gran obra horizontal). La mayoría de las obras carecían de título y figuraban sólo como “Pintura” o “Chapa” o “Collage” o “Materia” pero hubo excepciones. Él era duro en sus críticas pero lo que descartaba. una exposición en Lima. César Ambrossini (dos pinturas y dos trabajos en chapa). Ramírez tituló una sola de sus pinturas. Carlos Pacheco (cuatro pinturas). Edgardo Vigo que exhibió una de sus máquinas inútiles. siguiendo el riguroso orden alfabético. Los compromisos nos obligaron a trabajar fuertemente en obras que. Gancedo. Antonio Trotta (cuatro) y como artista invitado. Lalo Painceira (tres pinturas). En el me- dio. Antonio Sitro (tres). “Huipzilopotei” y “Tótem Nº1”. Lalo Painceira muestra muy grande. Alejandro Puente (tres). Saúl Larralde (tres pinturas). Omar Gancedo (dos pinturas y una escultura). César Paternosto (cua- tro obras). Pacheco los llamó “Escoria” y las enumeró del 1 al 4. directa- mente lo apartaba y ni siquiera daba su juicio. Al comienzo del invierno ya teníamos toda la agenda armada y sus contenidos. además. Carlos Sánchez Vacca (cuatro collages). el 21 de noviembre. Hugo Soubielle (dos). eran de gran tamaño. Y nos volcamos a pintar porque Squirru nos visitaría para ver nuestros trabajos. César Blan- co (cuatro pinturas). Dalmiro Sirabo (dos pinturas). que fue la realizada en el “Museo Provincial de Bellas Artes” y el 15 de diciembre. Horacio Ramírez (tres). lo que concretó tiempo antes de la exposición de junio. enviados por el “Ministerio de Relaciones Exteriores” como representantes de la Argentina. Perú. inauguramos la ex- posición en el “Museo Provincial de Bellas Artes” de La Plata en donde expusieron. A dos días de iniciado el invierno de 1961.

el signo. con el curioso nombre de “Etruria la duplex”. pero que vale la pena reiterar como definición de nuestra estética: “Con referencia al arte de este período se ha podi- do decir: el mundo que existe es el de la materia en movimiento. puede proceder de otra faceta del mundo contemporáneo”. atrayente por lo nuevo y desconocida. lo hace con una fe. y plantea de nue- vo las relaciones del hombre con el cosmos”. que se revela ante todo como una transformación en la técnica creadora. las modalidades más dinámicas y hervorosas. el gesto petrificado en la ma- teria. En su página izquierda colocamos un texto de Juan Eduar- do Cirlot perteneciente a Ideología del Informalismo. que ya fue reproducido parcialmente con anterioridad. que también caracteriza ka creación actual. 292 . son factores dominantes de esta tendencia. “El Informalismo. la ten- sión de lo natural a lo tectónico y a cierta configu- ración simbólica. tempestades pasionales o magnética’. El Catálogo se imprimió en un papel rústico y de espesor importante doblado en dos. bien a chorro o por grattage. seguramente inspirado en el taller en donde entonces trabajaba en ese momento que era un local con entrepiso. la obsesión por lo inventivo. al rechazar el ilusionismo de la pintura tradicional y al orientar la actividad crea- dora hacia una profunda enfrentación con la mate- ria. Los porteños que se aventuran a exponer en nues- tra ciudad siempre tuvieron y tienen mejor suerte. “El grueso empaste. suprimien- do los últimos residuos del ilusionismo pictórico”. como correspondió siempre en los organismos culturales bonaerenses y el municipal platense a los artistas locales. El Catálogo fue modesto. un interés apasionado por ella y por todos los elemen- tos que se consideran necesarios. EL BLUES DE LA CALLE 51 “El espejo de las dimensiones” y Sirabo también sólo una.

Los tres bares estaban siempre llenos de jóvenes a partir del atardecer. que fue por demás generosa. La falta de precisión en la data de la autoría se debe a que yo la recuperé gracias a Carlos Pacheco y ambos sólo contábamos con fotocopias que carecían de esa especificación pero puede consultarse en el archivo de “El Día” en la edición del 25 de junio de 1961. contara con una gran cantidad de público y sobre todo. para dar razón de nuestra expresión pictórica y también. Además. Ahora éramos locales. No nos extrañó entonces que la exposición. de algún centro que escapara de las tradiciona- 293 . Lalo Painceira Reitero que fue a partir de esta exposición que la movida de calle 51 alcanzó la plenitud que mantendría al menos por dos años más. Después de criticar a las autoridades provinciales por la pre- cariedad del Catálogo y por la falta de un micrófono para la charla de presentación a cargo de Jorge López Anaya. Y ese fenómeno ocurrió todos los días. sumaron por primera vez el aporte crítico que no se limitó esta vez a la prensa local. de jóvenes. A continuación transcribiré fragmentos de una muy extensa nota crítica aparecida a los dos días en El diario “El Día”. sino que abarcó también a la prestigiosa “Criterio”. Nos turnába- mos. “El Día” y “El Argentino” le brindaron una cobertura importante desde el mismo anuncio de la inauguración de la muestra. comenzó a referirse a la exposición: Pasemos al análisis del Grupo Sí. desde la mis- ma inauguración. Al existir ese caldo de cultivo. más propicio que el que nos acompañaba el año anterior. segu- ramente de Amílcar Ganuza. los diarios platenses. era así. luego iremos particularizando. de nuestra ubicación frente al mundo. Había una necesidad de existencia de algo compacto. Porque allí estuvimos siempre nosotros para explicar. porque no faltábamos a nuestras mesas del “Ca- pitol”. desde ya. Para Pacheco pertenecía a Ganuza y si Carlos lo decía. Lo haremos en el todo. con una larga nota firmada nada menos que por Romualdo Brughetti.

Análisis se- rio y resultados no fáciles. Búsquedas rompedoras y no cau- ces clásicos. Además. de los trabajos realizados. Y si obser- vamos bien la exposición es fácil ver que ya em- piezan a sentirse alejamientos del informalismo en algunos. A la ju- ventud le hace falta ese calor necesario. sangre necesaria para toda renovación. la necesidad de individualizarse y. desde lo colectivo. crítica ponderativa por cierto. Este todo se une perfectamente y da como final una exposición de los elementos que es sello de eso ‘químicamente puro’ que todavía están investidos…” El medio ambiente platense respondió. pintor por pintor. Caminos difíciles y no trillados. a la ciudad le hacía falta el Grupo Sí. El domingo 25 de junio el diario de Buenos Aires. y finaliza afirmando que la exposición debe ser para el Grupo “un calmante grande para una gran excitación. el cambio fundamental en otros. Sangre sana y pura. también informó sobre el acto inaugural de la muestra en la que habló Jorge López Anaya. Esas insti- tuciones artísticas tradicionales que presentan el panorama de apetitos desmedidos y de con- secuciones personales deben ser destruídas con las armas que sustenta como oro más preciado este GRUPO: honestidad y respeto. EL BLUES DE LA CALLE 51 les tejedurías de cosas chabacanas.” La crítica continúa con una descripción individual. 294 . ¿por qué no? La de tener fe suficiente como para capitalizar alre- dedor suyo un nuevo movimiento. “La Na- ción”. Ve- mos así un panorama halagüeño para la plástica platense que trascenderá por méritos propios ba- sados en valores reales. tiene un sello de calidad sincero”. Exci- tación perfectamente justificable en ellos puesto que.

director del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires visitó la muestra de pinturas del Grupo Sí. Lalo Painceira El martes 27. el doctor Rafael Squirru. En esta oportunidad el doctor Squi- rru procedió a adquirir -con destino al Museo de Arte Moderno de la ciudad de Buenos Aires- varios trabajos del Movimiento Sí. lo que nos obligó a multiplicarnos para ex- plicar nuestra fe dando razones como catequistas de una religión nueva. Nosotros fuimos todas las tardes a la amplia sala del “Museo” que era recorrida por grupos. los dos diarios de La Plata dieron cobertura importante a la presencia en la exposición de Rafael Squirru. de acuerdo al detalle que sigue: ‘Homenaje a Han Shan’ de Eduardo Painceira. se mostró complacido con los ámbitos expositores de la sala…”. ‘Huipzilopotei’ de Omar Gancedo. ‘Pintura Nº2’ de Horacio Ramírez. Tras formular apreciaciones acerca de la aportación nueva y moderna que en el informalismo ofrece el movimiento Sí. ‘Pintura’ de Alejan- dro Puente. ‘Pintura’ de César Ambrosini y ‘Pintura’ de Ma- rio Stafforini. A los que mostraban mayor interés los invitábamos al 295 . y transcribieron el comunicado del “Museo”: acompañado por Catherine Ward. hija del em- bajador británico en nuestro país y del profesor Héctor Cartier. ‘Pintura’ de Dalmiro Si- rabo. ‘Escoria Nº1’ de Carlos Pacheco. de la Escuela Superior de Bellas Artes de la Universidad local. prefe- rentemente juveniles. adquirió la obra ‘Pintura’ de Carlos Sánchez Vacca. ‘Pintura’ de César Paternosto. La exposición prosiguió con una concurrencia diaria de pú- blico inusual para La Plata. Por su parte. ‘Pintura’ de Horacio Elena. ‘Nacimiento de un genio’ de Nelson Blanco. Miss Ward.

Informalis- mo. Arte Otro. imaginativa y lírica. Así también se incre- mentó notoriamente la cantidad de gente en los bares de 51. en momentos en que los impresionistas estaban lanzados hacia el gran cambio de visión. Abstracción. no recuerdo ahora en qué librería de la ciudad. Fue el reconocido crítico y profesor universitario Romualdo Brughetti que publicó. Y fue una crítica importante. igno- rando nosotros de quién se trataba. ex- presión en ese tiempo del catolicismo más actualizado y abierto. el 13 de julio de 1961. Uno de los concurrentes que nos escuchó en silencio. Brughetti sabía de lo que hablaba y lo expresaba en un lenguaje académi- co. y deseo recalcarlo una vez más. pero con sus licencias poéticas. Y nos sorprendió. entendida esta aptitud como contemplación y acción simultánea a través de una experiencia profunda. es la le- gitimidad que acompaña a dichas búsquedas. mi propio juicio crítico. Se busca nada menos que revelar ‘la faz desconocida de la tierra’. EL BLUES DE LA CALLE 51 “Capitol” y allí charlábamos entre todos. ‘Cambiar la vida’. La realidad aparencial ha dejado paso a una realidad más íntima y profun- 296 . fue el grito del alma de Rimbaud. son distintas denominaciones que apasionan a los artistas de estos días. seguidos por escuelas y tendencias que han llegado hoy a la supresión de la realidad aparencial. acerca de los movimientos artísticos actuales en la plástica. A continuación transcribiré fragmentos de su crítica. una muy extensa nota en la revista “Criterio”. según la feliz expresión de Edourad Ja- guer. “Un grupo de artistas nuevos: ‘Sí’” “En esta página he expresado un juicio. Fue Squirru el que nos dio la voz de alerta y salimos en grupo a comprar la revista. ¿Hay poco o mucho de afirmativo en tales movimientos? Lo evidente. con algunos conceptos teóricos que la enriquecen.

Creo que esta- mos en presencia de un fenómeno importantísimo. para penetrar en el espíritu creador con absoluta libertad en bus- ca de la más vibrante espiritualidad. Lalo Painceira da. “Quiero destacar especialmente los trabajos de Omar Gancedo. César Ambrossini. Porque evidente- 297 . en esa necesidad de fundirse en el gran Tao. Horacio Elena y Nelson Blanco. Y en verdad el hecho de que la imagen preceda a la forma. viene cabalmente a colmar las expresiones más logradas de esa muestra”. de la literatura y la poe- sía chinas en donde el espíritu impera por sobre la materia. pues hemos superado ya los años de las meras ex- plosiones anárquicas y formalistas. Mario Stafforini. de pasión y de amor. Piensan integrantes cultos de ese grupo juvenil -ninguno ha alcanzado los treinta años. Estamos en presencia del espíritu con su mundo de sueños y realizaciones potenciales. y también no menos en el estado en que escuchaba el modo de pensar de sus integrantes. y la obra es el diálogo que nace de la unidad de esas energías del alma en su comunicación técnica y su realización estética. de la filosofía.” “Estas ideas han ido ordenándose en mí a medi- da que visitaba la reciente exposición del Grupo Sí de La Plata en la sala del Departamento de Artes Plásticas de esa ciudad. Carlos Pache- co.que el arte es un acto de fe. y el tiempo quiere unirse con el espacio para una renovación sustancial no sólo de las formas del arte sino de la existencia toda. En ellos la pintura es me- nos un hecho meramente experimental y más una indagación viviente en el espíritu del arte y en su mensaje de los nuevos tiempos. Eduardo Painceira. algunos preocupados por la lectura de textos orientales o de interpretaciones del budis- mo Zen.

Y las posibilidades humanas suplanta- rían toda imposibilidad radical frente al mundo. pero mu- cho más el logro en la creación de esos materiales transfigurados en la expresión o gozo artístico. sin más instrumento válido que su he- rramienta espiritual. Rivas y Antonio Trotta. Sánchez Vacca. RO- MUALDO BRUGHETTI”. César Paternosto. entre ellos el filósofo Emilio Estiú. (…) Una ciudad de artistas ilustres -desde ese fundador que se llamó Faustino Brug- hetti a Emilio Pettoruti. en los que parece renacer la pintura-. Dalmiro Sirabo. Ojalá así sea. Saúl Larralde. veo a estos pintores en una actitud decidida y clara y les doy mi simpatía y mi apoyo”. Soubielle. el dolor y la derrota. Horacio Ramírez. 298 . desde Francisco Vecchioli a Mateo y tantos otros. No cabría así la angustia suicida. importa el uso de los materiales. La publicación de la crítica nos tomó totalmente por sorpresa pero sirvió para acrecentar nuestro entusiasmo y además. y aunque aquí y allá por demás aparejea el andamio o la trama. EL BLUES DE LA CALLE 51 mente. libre de ataduras con- vencionales. Es- tán comenzando a decir cuánto sienten o desean expresar en su sentir emocional y culto. sino el vivir una existencia por el sueño hecho realidad de los creadores. en ubica en la avanzada por la cual el arte es creación del anhelo del hombre de dialogar con su existencia superior y ‘con el cosmos’. por haber sumado importantes adhesiones de intelectuales y poetas que se acercaron a la muestra. “El núcleo Sí está integrado también por César Blanco. hasta estos nuevos valo- res. ¿Estamos soñamdo? El artista siempre se alimenta de sustancia inasible. Sitro. razón de ser de su vida. La pintura de La Plata se renueva por conducto de aquéllos y estos jóvenes.

que luego en los ’70 se transformó en uno de los grandes ilustradores de la Argentina a través de la Revista “Humor” y de “Humi”. be- biendo y algunos bailando. Es en este marco que se sumó el “Grupo de los Elefantes”. como sucede en toda boda. también se acercó Saúl Yurkievich. un abanderado de la vanguardia poética platense que ayudó a la apertura de nuestras mentes. Saúl se trasladó a París a los pocos años y fue uno de los grandes amigos de Julio Cortázar. Concurrimos con Nelson Blanco. Los poemas tenían contenidos fuertes para ese tiempo./ Y un día lloraremos la lluvia que no en- sucia…”. quien antes de morir lo nombró albacea de su obra. gatilló: “Hace tiempo/en mi casa/ guardo un feto…”. Elena. tenía aspecto de mujik. Leyeron poemas Barragán y Fortín y también Roberto Ávila. Lalo Painceira generoso maestro que lidió con nosotros al impartirnos leccio- nes sobre existencialismo. Concurrieron en representación del colectivo. Nos hizo cosechar nuevos ami- gos que enriquecieron nuestra vida y la enriquecen aún hoy y también enemigos que nos obligaron a leer y a estudiar para 299 . A los pocos. Omar Gancedo se integró al “Grupo de los Elefantes”. Fortín. con voz seca y entrecortada. Gancedo. en el barrio El Mondongo. Sonaban beat. “Ahora estoy aquí. un gigante con voz de bajo que pese a su apellido español. días Raúl y Lida nos invitaron a la fiesta de su casamiento que se realizó en la casa familiar de ella. era un local de libros de avanzada. de las de antes. y Lida Barragán. Al poco tiempo. De manera innegable la exposición en el “Museo Provincial” nos visibilizó para los platenses. Era una vivienda a la italiana. Ellos nos invitaron a una lectura de poemas que se llevó a cabo en la librería de calle 51 entre 11 y 12 que hoy pertenece a la Iglesia Católica pero que en ese momento. su novia de entonces y a punto de casarse. Sirabo y puede ser que nos acompañaran Puente y Sitro. que conocíamos a tra- vés de la pegatina de sus poemas en los muros céntricos de La Plata y que fueron al “Capitol” para invitarnos a una lectura de sus poemas. leía con voz leve su poema dedicado al hongo atómi- co Lida Barragán. con patio y parra en la parte trasera en donde nos quedamos hasta la madrugada. Raúl Fortín.

1962 y un par de años más de lo que no puedo dar fe porque yo me alejé siguiendo otros rumbos. que además vendía de- liciosos sándwiches alemanes. En este siglo XXI estoy almorzando con Ambrossini para re- pasar el tiempo del Grupo Sí y del “Capitol”. el “Tirol Chopp”. lo único que permanece exactamente igual es el afecto y. Por eso. Castorina (Tono). arrastran- do platenses de valía como Blarduni y otra presencia fundamental para muchos de nosotros. que le permitiera tutearse con la belleza. se suelta en sus recuerdos. También allí. 300 . pero luego llegaron en catarata los ya nombrados del grupo Tandil con Di Paola a la cabeza. Porque sus obras eran fuertes. El reinado duró 1961. pero no por su aspecto serio. que fue Grippo. vuelve a reírse de algunas anécdotas y retorna a la seriedad y al ceño fruncido como si dudara antes de mover sus piezas en una partida de su amado ajedrez. como lo dije. Es reservado y silencioso. Yo siempre lo llamé por su apellido: Ambrossini. Cuando vuelve al hoy. Quizás el César se lo haya reservado para Pernosto. se lo podía ver a Piglia y a otros que con el tiempo se convertirían en reconocidos escritores e intelectuales. esa que se le escapa en el ges- to veloz de la espátula o la pinceleta para apelar a una caligrafía expresionista. Y Ambrossini habla. preferentemente a la cervecería aledaña. viviendo en otras ciudades y frecuentando otros lugares. violenta. nuestra muestra en el “Museo” fue la que transformó a 51 en algo digno de merecer al menos. más serio y más formal en aquella época. en mi caso.Pero no calmo. Ahora comparti- mos una mesa que poco tiene que ver con aquellas del “Capitol”. Los primeros que se sumaron a la movida de calle 51 fueron “Los Elefantes”. EL BLUES DE LA CALLE 51 refutarlos. este modesto blues. Porque es dueño de un excelente humor y era rápido para lanzar su risa ante cualquier ocurrencia de Poroto o Nelson o de una imitación de Soubielle. Tiene el aspecto de estar dominado por una tensión. porque nació el 16 de febrero de 1932. Con Víctor accedimos a Goloboff (Golo). a veces. al que iba por las tardes porque pertenecía al equipo de los casados y de los más grandes. pero muy bellas. la admiración hacia su obra. Godio y muchos más que iban de vez en cuando a los bares de 51.

siempre te salva. Ambrossini piensa el Grupo Sí lo integró a la sociedad y lo hizo responsable. Comenzó a trabajar de letrista y le fue bien. Pero con Cartier cambió mi vida y abrí el taller en el garage de una casona vieja de techos altos de la calle 39. él también era un rebelde”. “Hice tres viajes a Europa que me enriquecieron muchísimo como observador y también me dieron la idea de lo irrespetuoso que fue uno. “Hugo me enseñó mucho y aunque no lo pareciera. Narra sus recuerdos cronológicamente partiendo de su puber- tad y adolescencia en El Dique. Los tres pintábamos en 39 y allí iba Cartier a veces a tomar mate después de la clase”. Picasso comunicaba lo que el ser humano necesitaba para que el hombre viva”. manteniendo un trabajo administrativo oficial que le aportaba un sueldo seguro y le ocupaba la mañana. Te pone de pie. Yo creo profun- damente en el arte. Ahora su mirada hacia el Grupo Sí le permite ser agradecido con aquel colectivo de los ’60. en donde conoció a Alejandro Puente que le generó la inquietud por la pintura. Allí estaba el genio. “Yo siempre me revelo ante las cosas que para mí están mal y el arte siempre me salvó. Así llegó al “Bachillerato de Bellas Artes” en donde se inscribió en Dibujo Téc- nico pero luego se pasó al turno mañana para ingresar a las aulas de la vieja Escuela y escuchar clases de Aragón y de Díaz Larroque. Con Alejandro y Poroto co- noció a Cartier y “me cambió la vida”. Lalo Painceira elude precisiones sobre esa obra nueva que elabora casi en secreto y guarda. y el arte que permite una expresión tan libre. Con esa com- puerta abierta buscó el lugar que le permitiera volcar esa necesidad nueva que lo encendía y se le agolpaba en el pecho. Yo era amigo de Chalo Larralde y Hugo Soubielle…Chalo era un tipo que te abría la cabeza. te levanta”. Hugo fue siempre más receptor y después comunicaba. ‘El Guernica’ fue un cimbronazo. Eso es lo importante porque todos estamos hechos de buenas y de malas. 301 . porque todavía la considera experimental. discípulo por excelencia de Pettoruti. Por eso fue el discípulo de Cartier que mejor lo tra- ducía. Pero entré en la Justicia Federal de empleado y me ocupaba la mañana. que dividí para construír un entrepiso. Pero eso vino después. Ya estaba decidido a pintar.

Sobre todo en sus momentos de ebullición. el “Adriático” y el “Tirol Chopp”. También mantengo un reconoci- miento a las clases que nos dio Emilio Estiú y desde ya. ya era amigo de varios. Por eso. por eso el dolor posterior que nos ocasionaron las pérdidas. quizás por la cantidad de gente. Pero poco a poco fuimos madurando e in- sertándonos en la realidad a la que ingresamos por la puerta izquierda. Eso nos alejó del orientalismo. una unidad en la diversidad de expresión. Por eso aún hoy se lo recuerda y mantiene vigencia. Y creamos una amistad fuerte. No obstante. Y era bueno Nelson en eso. respetando la elección de cada uno”. Eso se en- tiende porque realmente constituimos un grupo. El resto del día estábamos en nuestros talleres. EL BLUES DE LA CALLE 51 “¿A que no sabés a quién conocía antes de que se formara el grupo? A Nelson. En junio se disimulaba por la lógica ausencia de mesas sobre la vereda y los locales. cuando me integré al “Ca- pitol”. porque se plasmaba el corazón. no de sumar individualidades. Lo conocí en Estudiantes en donde hacíamos Grandes Aparatos. nuestro maestro”. por eso sentimos los vacíos que nos dejaron los que ya no están entre nosotros. porque a mí siempre me interesó el deporte. muchas veces de un café para entrar al otro. los debates que se daban en los atardeceres y noches no sólo del “Capitol”. Porque en el Grupo hubo respeto. Son las mismas interrupciones que sufrían las charlas. tenían los vidrios empa- ñados e impedía ver los interiores. es una expresión coral en donde cada uno tiene su solo. no sólo la razón. poco a poco fue tiñendo nuestros debates. Al comienzo éramos virgi- nales y anárquicos. a Cartier. sino también de sus vecinos. Por lo tanto. compromiso integral. este blues de la calle 51 se fue componiendo entre todos. Estábamos en lo mismo todos y defendíamos lo mismo. Nuestra ideologización fue paulatina. Pero era un continuo entrar y salir de jóvenes en los tres bares alineados. Como se ha visto por los recuerdos y las entrevistas que inte- rrumpen el relato. se hizo 302 . “Pienso que el Grupo Sí fue un aporte porque lo hicimos con concepto de grupo.

Pero el avión no estaba pre- surizado. El texto de ambos diarios es similar. que: Han partido para Perú los pintores platenses Ale- jandro Puente y Eduardo Painceira. Tomaron como fecha de inauguración la del día de nuestra partida. Yo pinté sobre un bastidor cuadrado de uno por uno. cuando comenzó el año. sólo que “El Argentino” sumó el nombre de todos los exposi- tores. El Catálogo contiene en tapa la fotografía grupal comentada al comienzo de esta larga crónica. cuando debió ascender a los siete mil metros de altura para sortear la Cordillera. La noticia apareció en los diarios platenses el 21 de noviem- bre pero contiene un error. llegamos y nos alojamos en la Ciudad Universitaria de Lima. Parti- mos el 18 de noviembre en un Hércules. representantes 303 . la de Lima y la del MAMBA. director de la “Escuela Nacional de Bellas Artes” del Perú. La muestra fue curada por Juan Manuel Ugarte Eléspuru. en el largo asiento metálico ten- dido sobre el fuselaje del avión. Viajamos sentados como los paracai- distas de una película de guerra. En páginas anteriores relaté que sólo podíamos viajar dos y que viajamos Puente y yo. Mientras tanto “El Día” del martes 21 de noviembre de 1961 informa bajo el título de “Artistas argentinos exponen en Perú”. como la mayoría. Se anunció que participaríamos de una mesa redonda y debate. avión militar que habían habilitado para pasajeros. y se inauguró el 21 de noviembre a las 7hs. fue congelante. Lalo Painceira visible a fines de 1961. En cambio. Para la exposición en Perú teníamos que hacer una obra especial ya que concurríamos con una pintura cada uno que no podía exceder el metro por lado. El frío. para evitar que nos durmiéramos. elegidos por el voto del grupo. nues- tro único objetivo como Grupo estaba puesto en las tres mues- tras que se nos venían encima: la del “Museo Provincial”. Después de una escala técnica en el norte de Chile. Era noviembre y con Alejandro vestíamos ropa liviana de estación. de la tarde en las salas del Jirón Ancash 681 de Lima. Además todos nos tuvimos que calzar la máscara de oxígeno y cada tanto pa- saba el que oficiaba de comisario de abordo.

En la ciudad de Lima realizan una exposición en el Mu- seo de Bellas Artes que cuenta con el auspicio de la Escuela de Bellas Artes del Perú y de la Oficina de Relaciones Culturales del ministerio de Relacio- nes Exteriores de nuestro país. en una noche de vino y sándwiches de aceitunas porque en su casa no había otra cosa para comer. desde el prostibulario. Allí debatimos y vaya que lo hici- mos. anécdotas. Se reunían todos los atardeceres después de trabajar en los talleres o de dar clases. EL BLUES DE LA CALLE 51 del Grupo Informalista Sí de esta Capital. pero también 304 . Estética en Alejandro y más política en mí caso. bromas. Puente y Painceira intervendrán en mesas redondas y debates sobre temas pictóricos de vanguardia. su colección de tejidos y huacos precolombinos nos admiró y nos sacudió hasta dejarnos mudos. Con ellos también visitamos el “Museo de la Magdalena” con un antropólogo que nos sirvió especialmente de guía y que abrió los depósitos “prohibidos”. el barrio chino con sus casas de comida. cercanas a la capital peruana. La exposición fue inaugurada el 18 de este mes. las mesas redondas y debates se trasladaron a las mesas del bar que frecuentaban los pintores más reconocidos de Lima. En realidad. Nosotros pertenecíamos to- davía a esa Argentina obediente de la que habla Traba. Retornamos a fines de noviembre y el viaje se transformó a los pocos días sólo en memoria. Si bien todos eran abstractos. estos pintores fueron nues- tros guías y nos hicieron conocer todos los rincones de Lima. Más allá de lo anecdótico. “Pensar que nos creíamos in- ventores de todo”. hasta las ruinas de Pachacamac. el mantenido con una poeta limeña que era compañera de un joven pintor que se encontraba en París. como el graciosamente llamado de los “huacos pornográficos” que hicieron exclamar al embajador francés -según nos contó el guía-. sus raíces se nutrían de la propia tierra. en mi caso. Además del encuentro y del debate diario. a diferencia de nosotros. Pienso que ese estremecimiento sumado al diá- logo con los pintores y. dejaron su semilla en nosotros.

que había estudiado en los ‘50 en la Facultad de Ingeniería de La Plata. Terminaba noviembre y a los po- cos días inaugurábamos la exposición del “Museo de Arte Mo- derno” de Buenos Aires. Pero nos urgía trabajar en nuestros talleres. con todos sus integran- tes. Tampoco pueden pasarse por alto las experiencias con el campesinado de Hugo Blanco. Había publica- do El río (1960) y El Viaje en ese 1961. La última se iba a llevar a cabo en julio del siguiente año. se realizó a comienzos de diciembre de 1961. Mamba: Última gran muestra como “Grupo Sí” La última gran muestra del Grupo Sí. cuando realizamos la exposición en el “Museo Provincial”. hablamos aquella noche de vinos y sándwiches de aceitunas con la poeta. 1962. por eso estamos todos vestidos con ropa de invierno que no correspondía al caluroso diciembre de la muestra 305 . en ese Perú encendido que habíamos visitado. muerto en esa gesta. Las fotografías para el Catálogo ya habían sido tomadas por Julio Mitozky en junio. Luis de la Puente Uceda ya realizaba sus primeras experiencias de reforma agraria en poblados de montaña y había fundado el MIR. De todo esto y no de estética. que poco después sería la base de un enclave guerrillero. Por eso los integrantes del Grupo tomamos. del Partido Obrero Revolucionario Trotskista. Lalo Painceira en información sobre ese abanico estético que para nosotros era desconocido y que sólo Gancedo manejaba: la cultura precolom- bina y su presencia viva en la América de comienzos de los ‘60 y particularmente. La crítica también fue positiva para el Grupo Sí. ya era un poeta comprometido con su realidad y pese a su juventud. quedó satisfecho. leído y respetado. en un local comercial aunque fue una muestra de formato pequeño en la que hubo ausencias y agregados. lo que trasladé a las mesas del “Capitol”. Fuimos con todo y al menos Squirru. y que ocupó los dos pisos del museo. Javier Heraud. la rea- lizada en el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires con tres trabajos de gran formato cada uno. como la última muestra del total del colectivo. El viaje se trans- formó rápidamente en pasado.

Pero comienzo con el texto de Squirru: 306 . Por eso valió tanto la exposición de Buenos Aires y sobre todo. Nelson y César Blanco y las fotos fueron tomadas en sus casas. Mitozky nos hizo posar uno a uno ante una de nuestras pinturas que expondríamos también en Buenos Aires. también perte- nece a Mitozky y es muy bella. EL BLUES DE LA CALLE 51 del MAMBA. Pagado por el “Museo de Arte Moderno” de Bue- nos Aires. enviando a salones o siendo invitados en muestras colectivas. Algunos no pudieron concurrir ese día. fue escrito por Rafael Squirru que. dedicó páginas a la obra de Puente y Paternosto?) y la diagramación perteneció a Juan Carlos Molina. Porque seguimos exponiendo individualmente o en grupo. En el “Museo Provincial” se tomaron las fotogra- fías individuales y también la colectiva que ilustró el catálogo de la exposición del Perú y que debimos remitir con bastante ante- lación. además de ser representativa de nuestra estética. la presentación escrita por Squirru. ya maduro y reconocido intelectual. al porteñismo centralizador. la aportó él y lo muestra en una cantera puntana. apuntó aunque no directamente. como Larralde. con sentido federal. Lo mismo valoramos mucho la crítica publicada en un impor- tante diario porteño. El Prólogo. Pero en gene- ral no fueron muestras gestadas en el vientre mismo del Grupo. La fotografía de tapa. una pared blanca descascarada en la que aparecía un “Sí” pintado en negro como graffiti. se gestionó en la imprenta platense “Canclini e hijo”. el único que posa veraniego y en mangas de camisa. (¿pariente del entonces joven estudiante de Humanidades García Canclini que luego. un auténtico parte de guerra. Pero quiero resaltar la importancia para nosotros hoy de aquella última muestra del total del colectivo que habíamos pa- rido. un texto en llamas. Fue el Catálogo más importante que tuvimos en la corta vida del Grupo. mientras que la de Sánchez Vacca. como el “Salón de la Provincia de Buenos Aires” y el “Salón del Arte Nuevo” en las salas nacionales de exposición.

esa barbarie que el hombre debe custodiar dentro de sí para no sucumbir a los aires viciados de lo de- cadente”. Cuentan que cuando Alejandro Magno hizo su entrada en las tolderías tapizadas de los persas se jactó de la fácil victoria que suponía para un grie- go enfrentarse con la regalada blandura del Impe- rio de Darío. RAFAEL SQUIRRU”. Yo los he visto trabajar en esos talleres a la intemperie donde el pasto crece entre las lajas del piso. Esa blandura ha sido y sigue siendo la mayor amenaza del arte de los argentinos. Traen estos jóvenes pintores la frescura y la fuerza de una sana y tonificante barbarie. gente vinculada al MAMBA y a Squirru. Es la blandura de los que sucumben al elogio blando de una crítica blanda. ante el supuesto refinamiento de una cursilería poco viril. vienen de La Plata. entre ellos quienes po- drían adquirir nuestros trabajos. Creo en los artistas del Grupo Sí porque creo que cuando la consagración les abra las puertas seguirán pobres de espíritu y alojados en esa condición muelle de la existencia que arrebató al hombre su exencia más profunda. Lalo Painceira El Grupo Sí es a la pintura moderna lo que las tropas del Gengis-Khan fueron al arte bélico de su época. ante todo ese ambiente hecho a base de acomodarse lo mejor posible a lo que ya existe”. vienen de La Pampa y traen el espíritu de los conquistadores. Tan sólo que si la reciedumbre fuera sólo el producto de la necesidad ya no creería en ellos. A la inauguración concurrieron muchos pintores porteños. El Grupo Sí es el reducto de los reacios a todo halago. Y no estábamos preparados 307 .

sólo había transcurrido algo más de un año del 7 de octubre de 1960. en comercializar lo que hacía- mos y por lo tanto. seguramente. que es abstracto. Me atendieron de manera muy amable y cuando este señor me preguntó si quería un cheque o efectivo. Pacheco. “Decíle tanto…”. día en el que nos co- nocimos con Nelson. en efectivo”. yo atrás por Corrientes. y creo que me sonrojé. pero a mí me llega así. La adquisición por parte del MAMBA de nuestras obras fue a un precio estipulado por Squirru que él mismo reconoció como simbólico. no sabíamos ni teníamos idea cuánto po- dría costar una de nuestras pinturas. luego por Callao hasta Las Heras y por esta avenida hasta Puey- rredón para. señor. La Siam Lambretta se había transformado en un monoplano de ala alta y yo me había convertido en un copi- loto que manejaba el timón bajo una tormenta. haciendo equilibrio mientras me esforzaba por no caerme ni soltar el cuadro. desde allí. nosotros nunca habíamos pensado en la posibilidad de vender un cuadro. Para mí es un paisaje serrano…Ya sé que no lo es y que es no figurativo. tuve que repetirla. me ponderó la obra y me dijo que le gustaba porque “me hace acordar a las sierras de Córdoba. Aunque hoy parezca imposible ante la mercantiliza- ción que sufre el arte. Y lo voy a mandar al casco de ese campo en Córdoba”. Cuando finalizó la muestra le llevé el cuadro a una muy paqueta casa de departamentos en donde vivía un amigo de la señora de Martínez de Hoz. me quería conocer y comprarme una pintura. cercana a donde hoy se emplaza la “Biblioteca Nacional”. Pero fue im- portante. cuando el mismo Squirru se acercó al grupo en donde me encontraba y me dijo que la señora Dulce Liberal de Martínez de Hoz. Cuando todo esto ocurrió. Puente y Ramírez y poco 308 . llegar a la parisina diagonal Gelly y Ho- bes. lo primero que le pregunté fue cuánto le tenía que pedir. en la muy afrancesada avenida Gelly y Obes. y riendo me tiró una suma que a mí me pareció cuantiosa y hasta me dio vergüenza cuando frente a ella. La señora. Allí en la muestra. respondí rápido: “en efectivo. EL BLUES DE LA CALLE 51 para ello. Omar. que abrumaba con su nombre y sus apellidos. en donde tengo uno de mis campos. que habíamos llegado hasta ahí en la motoneta de Alejandro. Pero llegamos. No se imaginaba. Ella ya estaba en Europa.

En diciembre. detenido y remitido a la isla Martín García. cuando expusimos en el “Museo de Arte Moderno”. con el resto. sólo faltaban tres meses para que fuera derrocado. exponer en Buenos Aires y en su “Museo de Arte Moderno” (todavía no había comenzado el reinado exclu- yente del Di Tella). Pero lo cierto es que en ese tiempo. hacían equilibrio para poder gober- nar. en su escaso período presidencial. fue acercarnos al cielo. Las luchas estudiantiles de 1958 se extendieron al oponerse la juventud que había apoyado a Frondizi a las medidas econó- micas que implementó y que contradecían lo que él mismo había anunciado en “Petróleo y política”. igualmente fue derrocado. y por lo tanto nuestro todavía valorado gobernador Oscar Alende. se rea- lizaron elecciones a gobernador y en las principales provincias. Y duele. a po- cos pasos de nosotros. con toda su fuerza. recibidos en 1961 para los integrantes del Grupo Sí. libro que había seducido a miles de intelectuales de valía. porque la realidad se había ya filtrado en nuestras virginales mesas de café. Ese fue el marco que rodeó la muestra porteña. Y fue pesado para todos los argentinos. debió sopor- tar treinta planteos militares. Al reaparecer ahora en la memoria. se ha- bía presentado con otro nombre. Y no eran años sencillos para nuestro país en lo político. cargado de desengaño. en este mundo y a mi edad. Y pese a que Frondizi intervino de inmediato todas esas provincias. como si el horizonte trazado por nuestros sueños personales estuviera puesto ahí. Estímulos y apoyos que fueron muchos. Incluso para nosotros. 309 . obligadamente. pintores veinteañeros de vanguardia. Co- rresponde informar que previamente al golpe de Estado. Por eso cuesta discernir entre los estí- mulos emocionales. incluyendo la de Buenos Aires. golpe disimulado por la subordinación del entonces vicepresidente Guido a las imposiciones militares. Para poder juzgar esas claudicaciones debe tenerse en cuenta que Frondizi. frustraciones y promesas incumplidas. Frondizi. había ganado el proscripto pero- nismo al que yo desde entonces voté y que. Así finalizó el breve ciclo de Frondizi. entre ellos. colectivos y particulares. Y nos abrió camino a otras muestras y al desarrollo personal de cada uno de nosotros al disolverse el grupo. Lalo Painceira después. los hermanos Viñas.

Ambrossini y Paternosto. a Nelson Blanco. César Pater- nosto acierta a definirse con una grafía en relieve y una extraña figuración en tierras tonales. Corrientes 1530. EL BLUES DE LA CALLE 51 Del incompleto archivo personal sólo puedo rescatar una crí- tica aparecida. la nota correspondería a Manuel Mujica Láinez que en ese tiempo era el crítico de arte del periódico.Cuadros y Exposiciones”. mencionando tam- bién aparte. Después de una larga introducción criticando a los informa- listas porteños porque “los tímpanos se acostumbran hasta con los gritones”. Prosigue disparando dardos contra los plásticos de Buenos Aires y resalta que “por obvio descartamos el cotejo con este otro grupo de pintores de la ciudad de La Plata de igual tendencia aunque reunidos bajo otra denominación y que ahora exponen en los pisos 8 y 9 del ‘Museo de Arte Moderno’. Dalmiro Sirabo incorpora al cuadro titulado “Homenaje a Gutemberg” los relieves en cartón de las rotativas de los periódicos sobre el cual se hace el vaciado 310 . pero sin precisiones críticas. Omar Gancedo y Antonio Trotta para luego nombrarnos a todos. estos 16 expositores abren un paréntesis que encierra una esperanza. a fines de diciembre de 1961. la cohesión. el vigor y la lozanía de la presente muestra. al- gunos nombres hemos retenido: El de César Am- brossini por sus cuadros de gruesos caracteres y una bella sugestión dinámica. Está dentro de un gran recuadro a cuatro columnas en la sección “Notas de arte. lo reivindica. aclara que “en más de una ocasión se convirtió en una selección blanda la convirtió en anodina vio a esta tendencia ya reducida al más puro academicismo”. Larralde. A pesar de lo expre- sado sobre el informalismo. De ser del diario de los Mitre. A continuación transcribo sus partes esenciales. La nota es extensa y muy ponderativa de la muestra en general y de los 16 participantes. Saúl Larralde se dis- tingue por su gran sentido del color. pero resalta particularmente los trabajos de Sirabo.” “No obstante la buena impresión del conjunto. creo que en “La Nación”.

con este rótulo afirmativo y optimista impreso en un afiche. Los descensos al “Galeón Rojo” 311 . Nelson Blanco. El ser invitados a esta exposición y colgar nuestros trabajos junto con los de Kemble. 1962: Última muestra y dispersión Vivíamos intensamente. Los jó- venes de hoy carecen de aquél Edén. Previamente a todas las muestras del Grupo Sí de 1961. Olga López. Greco. entre otros. entre cada uno y su tiempo. crisis de crecimiento personales y seguramente. Pero con inocencia. Lalo Painceira en plomo. Promovimos hechos importantes como grupo pero a su vez. Accedimos por invitación de los organizadores. a quienes admirábamos. este flamante gru- po se lanza a la lucha”. Es cierto. Mazza. Aquella bohemia inicial de encuentros sin horario de finaliza- ción. Otros de los nombres que es necesario distinguir de esta muestra son los de Nelson Blan- co. producto de ese diálogo permanente entre lo individual y lo co- lectivo. también fue sumamente exigente. cuatro de nosotros habíamos sido invitados al “Salón Nacional del Arte Nuevo” que se llevó a cabo en mayo en las salas de exposición del “Palais de Glace”. Ambrossini. Pucciarelli. se fueron estirando y nuestra mesa se fue incrustando en la realidad nacional poco a poco. Y las modificaciones comen- zaron a visibilizarse en 1962. en Buenos Aires. Porque si bien el año 1961 fue pródigo en acontecimientos positivos para nosotros. Paternosto y yo.” A coninua- ción nombra al resto de los integrantes del Grupo Sí para finalizar su crítica afirmando “Movimiento Sí o Sí Movimiento. se comenzaron a producir rupturas en cada uno de nosotros. significó a nivel individual un impulso muy grande que se sumó al de las exposiciones gru- pales que siguieron. También fuimos invitados al “Salón Ver y Estimar” de Buenos Aires unos pocos integrantes del Grupo Sí. Omar Gancedo y Antonio Trota.

la política ya había incrustado su cuña: tomar posición frente a la coyuntura nacional e internacional. Pero hoy pienso que. Estás siendo. que nos buscaba en el “Capitol” para huir de su soledad y su dependencia. Y punto. bajo un pelo que había elegido ser colorado. la mudanza de Paternosto lejos. Esperan- zas e ideología que empezaron a reclamarnos. Las fiestas se fueron apagando en su inocencia. totalmente ajenas a nosotros. Ella. le respondió perdidamente enamorado. muy bella en sus grandes ojos celestes cargados de dolor y siempre perdidos en la nada. ¿te das cuenta? Al ser lo vamos construyendo…” y siguió recitando su existencialismo de manual ante una risa contenida que contenía mucha vida. a ese Big Sur nuestro de City Bell. En 1962 todo eso se fue deshilachando. Como el Grupo Sí. y que estalló una madrugada. La droga volvió entonces a ser parte de relatos litera- rios o transmisiones orales lejanas. noso- tros sólo conocimos la droga a través del síndrome de abstinen- cia de “la Flaca”. Un día no apareció más y nunca supimos más de ella. ante la simple pregunta de “Entonces. ¿quién soy yo?”. con Cuba como paladín en nuestro propio continente. EL BLUES DE LA CALLE 51 acompañando a los músicos de jazz se fueron espaciando hasta extinguirse. con el único exceso y a veces. Se bebía en el “Capitol”. Siempre mantuvimos el afecto. Quizás habíamos empezado a escuchar las voces de ese Tercer Mundo surgente. a la que ya mencioné sentada en el suelo contra el mostrador del “Capitol”. para resaltar su piel pálida y su aspecto de modelo de Toulouse-Lautrec en el Moulin Rouge. muy joven y desconocida por nosotros. buscando las palabras que se le per- dían entre la ginebra bebida: “vos no sos. lo profundizarían en Brasil. mucha. del alcohol. Al menos así co- mencé yo a transitar un camino diferente y sin retorno. Al poco tiempo Horacio Elena y su compañera desde entonces. no rojo. Horadado por la vida misma. formulada por la más mítica de todas las coperas. Chuchi Muiña. transcurridos cincuenta años. No solo. Tanto que uno de nosotros. 312 . También los encuentros diarios se fueron espaciando qui- zás porque hubo casamientos. Como cuenta Trotta. También surgieron nuevas obligaciones y compromisos. balbuceando. colorado. la misma hermandad que continúa hoy. al menos en mi caso.

mantuve una controversia con Squirru cuan- do me invitó a participar en una exposición en la “Embajada de los Estados Unidos”. en la periferia norte de La Plata. con su talento. Porque hubo una ruptura en mi relación con Squirru. nos encontramos en un asado en el taller de Pacheco de Ringuelet. Nadie se enteró de ese gesto. y Víctor. todavía más pintor que músico. Por ejemplo. Después nunca más hablamos. me abrió puertas que me hicieron desempolvar en la memoria los diálogos adolescentes con Bibi Párraga. Ninguno lanzó una frase sectaria ni nadie nombró al realismo socialista. Al poco tiempo me afilié a la “Federación Juve- nil Comunista” y pasé a formar parte del “Frente Cultural”. Creo que la primera reunión del “Frente Cultural” la hicimos en el comedor de mi casa paterna. Pero retorno a 1962. Con insolencia le dije que no. Una tarde. a la que 313 . a fines de los cincuen- ta y en plena lucha de Laica contra Libre. ya que mis padres se habían mudado a Villa Castells. Gonnet. en plena guerra de Vietnam. año que marca mi ingreso al mundo de la política. porque tuve un interlocutor de valía que fue Víctor Grippo. Desde ya. yo no era David y mi hon- dazo sólo me aisló. Lalo Painceira Las opciones eran radicales pese a que dábamos los primeros pasos. pero tenía claro que esa era la cabeza de Goliat. vos sos Aramís…”. Y no me acerqué. Había algunos conocidos y otros no. No me invitó más a ningún salón ni a nada. lo vi tomando un café y me pareció que me miraba. Y comencé a leer marxismo. me marginó. Y Squirru ya se reía de aquel desplante mío (“Si supieras los que enviaron obras y fueron a la inauguración”…me dijo riendo) y me aseguró que yo en realidad era un místico: “De todos es- tos mosqueteros. Luego se su- marían otros compañeros. Estaban Gurí Jáuregui. o recordar desde mi niñez aquellos libros del maestro Fernández Coria. me calificó. A los tres o cuatro años y cuando ya había dejado de pintar. El responsable era Mauricio Tenembaum a quien debo gran parte de mi formación de entonces gracias a su amplitud y antidog- matismo. Estas actividades. es- grimiendo esa sabiduría suya que se adelantaba a los tiempos. Armado de paciencia aleccionadora. ya en democracia y habiendo perdido mi soberbia juvenil. No me animé a llegarme ante su mesa para decirle gracias. nada más.

exhibiendo varios trabajos cada uno. sus es- culturas. era amigo de Saúl Yurkievich. al menos conteniendo la obra de la mayoría de sus integrantes y manteniendo fidelidad al Informa- lismo. En la próxima. ex- hibiendo nuestros últimos trabajos informalistas-informalistas. que sería al mes siguiente. en el comienzo de cambios que nos llevarían a nuevas metas. que sintetizaba cada vez más sus trabajos matéricos para valori- zar el espacio y dar lugar al nacimiento de formas simples. La tapa del Catálogo fue una xilografía de fondo negro 314 . muy cromática junto a Ambrossini que además. en julio de 1962. Sirabo marchaba hacia una geometría minimalista dejando el barroco laberinto de sus bellas caligrafías. Trotta perfeccionaba su sentido del color. Puente y Paternosto dejaban adi- vinar un tránsito hacia una geometría espacial pero lírica. No todos participaron de esa exposición a la que invitamos a un figurativo-figurativo. Pese a ello. Así estábamos todos. El 3 de agosto de 1962 se inauguró una muestra de cinco integrantes del Grupo Sí. Roberto Ortiz. más una relación profunda con una compañera que mantuve por tres años. Horacio Elena comenzó a buscar un arte so- cial figurativo. Ambrossini sumó a la pintura. Roberto. En mi caso fueron cinco. lo mismo que Sitro. en Nelson comenzaron a visibilizarse sus parras y gatos. me fueron abriendo de la concurrencia diaria al “Capitol”. lo mismo que Larralde y Sou- bielle comenzaba con una figuración testimonial y profunda. incursionaba en las tres dimensiones. El resto también había comenzado a transitar caminos de cambio. Pacheco se sumergía en una pintura cercana a lo que en Francia se llamó l’art brut. Pero por un tiempo mantuve mis viajes ma- ñaneros a Ringuelet en donde comencé a experimentar dentro del arte social sin abandonar el Informalismo. resolvimos hacer una muestra en el local de ese amigo-protector del Grupo. como Víctor Grippo. mundo mágico que después regaló al mundo. expusimos sólo cinco y allí comenzamos a desnudar los cambios. Esa fue realmente la última muestra del Grupo Sí. no siempre coincidentes. dirigente radical. EL BLUES DE LA CALLE 51 se sumaron el primer año de mis estudios en la “Escuela de Cine” de La Plata. Gancedo profundizó su expresionismo y era cada vez más antropólogo.

yo. Lalo Painceira con un estampado blanco. Pacheco. Su desaparición fue de muerte natural. Allí. prolóngase una actitud que in- strumenta lo absurdo: uno de sus cuadros mues- tra esa ruptura intelectual de la unidad. Los expositores fuimos Ambrossini. en cierto modo de alegato-. no tenía vida. En un espacio abierto. en la parte que sólo se refiere a mi obra. que daba desde su ca- ligrafía expresionista. 315 . Su pintura fue ayer la anti pintura. La exposición tuvo una muy buena repercusión de público y crítica. De él conserva el tono espiritual: un joven que ha descubierto la mentira de los valores consagrados. un cierto resplandor metafísico irrumpe de pronto en la obra y la ilumina. Parecería ser que su pintura sigue siendo el ‘anti anti’ por excelencia. la de hoy podría ser la anti ar- quitectura. Sin embargo. Lo insinúan sus ‘villas miserias’. un más allá se levanta de la apariencia sensible. Y sin embargo. en la realidad. En el CV todos nos reconoci- mos todavía como integrantes de Grupo Sí desde su fundación. un tinte entre simbólico e informalista que introducía perfectamente a la exposición. el Grupo Sí ya se había agotado. seguramente obra de Pacheco que fue uno de los mejores grabadores argentinos. lucha de áreas que se anulan y duplicación del conflicto por intromisión de rugosidades y relieves. Amílcar Ganuza dice lo siguiente: Painceira viene de la arquitectura…cuya decep- ción lo llevó al informalismo. En el tríptico figurába- mos los cinco en riguroso orden alfabético con nuestro CV y una fotografía al pie del texto. Paternosto y Puente. en algunas visiones a la orilla del mar y en la chacra con molino -estas interpretaciones temáticas son siempre riesgosas-. Lamentablemente sólo guardo la fotocopia de un recorte de la crítica del diario “El Día” del 25 de agosto de 1962. virtual -proclive a la nueva figura- ción que no debe sorprender en un arte.

Sólo sobrevivieron mis obras pertene- cientes al patrimonio de los museos. sin embargo internalizarla hasta apropiármela desde el campo sensible. se la regalé al director de teatro y admirado profesor mío en la “Escuela de Cine”. Hoy. pienso que la más importante fue una de mis villas miserias que posteriormente adquirió un arquitecto marplatense para una vivienda que había diseñado y construido para un cliente particular. Allí estaba con mi compañera desde 1973 y mis dos hijas. pinturas que fueron adquiri- das durante las muestras. se sumaron las otras dos pinturas. de 1961. goza de una envidia- ble salud. que se expuso en las dos ciudades y que contó con el estudio 316 . que en ese entonces era su esposa. mantuvieron ese tono favorable. la crítica a las obras de mis compañeros de muestra. A los dos años. Sólo pude hacerlo por poco tiempo. porque siempre que iba a mi casa la ponderaba. Allí permanecen cuidadas y todavía se exponen. transcurridos cincuenta años. en ocasión de otras muestras. me he convertido sólo en un espectador de las artes plásticas. según me comunicaron. Lamentablemente. metejón que me posibilita mantener un diálogo sensible y vivir la experiencia única de enfrentarme a una obra ajena y. sus dueños la colocaron sobre el muro superior de una estufa a leña y ese calor constante agrietó la pintura de manera irreparable e irrecuprable. De todas las que quedaron en mi poder. lamento profundamente no ha- ber podido guardar ninguna pintura mía. Carlos Gandolfo. como por ejemplo en la muestra homenaje al Grupo Sí organizada por el “Centro Cultural Borges” de Buenos Aires conjuntamente con la Secretaría de Cultura de La Plata. Me emocioné y mucho al reencontrarme con ellas por primera vez y sorpresivamente en el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires en una exposición de su patrimonio. dormirán junto a mis libros y ropa en algún depósito. a “la chacra con resplandor metafí- sico” según Ganuza. Después. Casi con seguridad habrán sido destruídas o en el mejor de los casos. Eso sí. comprobando que el “Homenaje a Han Shan”. El resto de mis obras se perdieron a causa de las vicisitudes por la que atravesó mi vida y que no viene al caso relatar. Creo que todavía la guarda Dora Baret. profundamente ena- morado de la pintura. EL BLUES DE LA CALLE 51 Según mi recuerdo. Pero no están guardadas. Eso sí.

Se expusieron trabajos de Ambrossini. Vale decir que recién en 1984 pude volver a La Plata. Trotta y míos. parias y sin protección. También se lo sumó a Vigo. Susana López Merino. Allí se mostraron obras del Grupo Sí de los años ‘60 y ‘61 y ya tuvo carácter de homenaje póstumo. Por eso fueron a remate y las adquirió un conocido coleccionista hoy fallecido. Sólo quedó una obra perdida de aquella época con la que jamás pude reencontrarme y que. a la que siempre extrañé y mucho. aunque lo haya depositado en ese horizonte lejano. Pacheco. Nelson Blanco. Las pinturas que formaron parte de aquella muestra nunca retornaron a nosotros. Y agrego que aún man- tengo el sueño de volver a pintar. En el Catálogo se agradeció a los “Museos de Arte Moderno” de Buenos Aires y de Bellas Artes de la Provincia por la cesión de las obras que in- 317 . formado por los “algún día” o los “más adelante” o “cuando tenga lugar”. a los tres años me convertí en periodista y luego me volqué a la lucha política. Y lo hicieron dejando huella propia. Exposición que debemos agradecer al empeño de la entonces Secretaria de la Municipalidad. siempre la con- sideré como una de las más bellas representativas. Soubielle. importante y recono- cida a nivel nacional e internacional. Ocurrió el 25 de setiembre de 1969 en la sede de Sarmiento 2233 de Buenos Aires. Puente. ignoro su destino actual. además del mencionado del Borges y de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de La Plata. mi ciudad natal. etapa que no viene al caso relatar. ¿Qué sucedió con el resto? Simplemente decidieron caminar solos. Hubo algunos reencuentros posteriores a los que siempre fui convocado y de los que partici- pé y aún participo. Paternosoto. Fue la que expuse en Lima. El primero fue en la “Sociedad Hebraica Argentina y estuvo organizado y curado por Jorge Ló- pez Anaya. infinito. También hubo reconocimientos al Grupo Sí. Sirabo. Ele- na. Para terminar con mi vida posterior al Grupo Sí. en sus depósitos. Stafforini. Ya en democracia y gra- cias a las gestiones de Cristina Rossi supimos que habían vuelto a Cancillería y que los sucesivos cambios políticos las dejaron allí. Por lo tanto. Lalo Painceira previo muy completo y académico de Cristina Rossi. luego de vivir experiencias en otras expre- siones artísticas. modestamente.

con que un pequeño grupo de artistas iniciaban el proceso sobre el que articuló la desacralización de la obra de arte y la revalorización del papel del receptor. EL BLUES DE LA CALLE 51 tegraron la exposición. totalmente ajenas a las rupturas que el arte argentino había asumido desde la generación de 1930. quizás sin proponérselo. además de haber recibido importantes premios. Pero los informalistas. el resto ya contaba con un alto reconocimiento y prestigio en el medio plástico nacional y algunos. Jorge López Anaya en 1969: El Movimiento Sí constituyó. Salvo en mi caso. no se limitaron al automatismo ni al grafismo ausente de todo control de la concien- 318 . Después de la irrupción informalista en Buenos Ai- res. Pienso que un prólogo apto para ceder la palabra a algunos integrantes del Grupo con los que compartí almuerzos “de traba- jo”. presentan- do la exposición en la SHA. lo evidencian. es transcribir el texto que escribió López Anaya.la espontaneidad venía a reemplazar a la reflexión. Pero lo dijo mejor y desde ya con mayor sapiencia. Como ocurría con Squirru.” Con el informalismo -ya lo he expresado ante- riormente. porque “movimiento” engloba realmente todo lo que generamos en 1960. Dada y el surrealismo. el pri- mer grupo de artistas platenses que siguió el hilo de su tiempo y se apartó deliberadamente de las tradiciones académicas que continuaban los pin- tores de las generaciones precedentes. Y es importante. a mi entender. se integraron al esfuerzo -ya generalizado. más por sus teorías que por sus obras. los jóvenes platenses encontraron en el inform- nalismo una cierta manera de dar un nuevo fun- damento a la pintura y. López Anaya nos denomina en el texto “Movimiento Sí” y no “Grupo Sí”. internacional.

Otros quedaron en el camino. no se trató de proclamar el anti-arte reeditando la po- sición Dada. En ese año mi historia de pintor había terminado. “De esta manera. ser informa- lista era ignorar lo que el otro afirma. las ‘estructuras primarias’ de Sirabo y Sitro. re- chazo de la intención unívoca de la comunicación estética. para convertir la obra informal en un campo de múltiples conclusiones”. Fue mi manera de comenzar a 319 . Más claramente. si ser dadaísta era ‘gritar lo contrario de lo que el otro afirma’. según la acertada definición de Michel Tapié. Esta tuvo características originales. el art-autre.ni a los procedimientos dadaístas del collage o los merzbilder de Schwitters. Puente y Ambrossini. Exactamente. las imágenes neosurrea- listas de Pacheco. demuestra que el optimista bautismo que re- cibiera de Rafael Squirru. Esto no significa el abandono de la forma como articulación del espacio pictóri- co. como se ha supuesto. 3l ‘ingenuismo’ de Nelson Blanco. pero el balance del Grupo nueve años después de su primera exposi- ción. ya era periodista y militante político. tam- bién fue su intención la ruptura con los problemas plásticos. la figuración de Soubielle y Ele- na o la sistematizada negación de la obra de Vigo. para crear a partir de un estado primario sin voluntad de es- tructuración formal. sino la intencionalidad del concepto de forma como posibilidad de una máxima libertad de recepciones. el Movimiento Sí posibilitaría la apertura que el arte platense manifestó poco des- pués con la ‘geometría cromática’ de Paternosto. sino de explorar un nuevo camino. las ‘experiencias de Trotta. Lalo Painceira cia -técnicas surrealistas que pueden asimilarse a los informales. fue premonitorio”.

siguió trabajando en la soledad del taller y exponiendo regularmente manteniendo sólo contactos muy esporádicos con nosotros. uno de los más talentosos integrantes del Grupo Sí. siguió trabajando y experimentando durante los años sesenta. César Ambrossini. además de elegir la poe- sía. Después. pero los mostrará en el lugar que ocupan en este mundo en el que priva la apariencia sobre la persona y el poseer sobre el ser. colectivamente e invitado a importan- tes salones. como Psicólogo social. porque después de la muestra en el MAM- BA. Chalo Larralde también fue abandonando la pintura poco a poco y terminó. debiendo dejar el país en tiempos de la dictadura y se radicó en Suecia en donde diseña aún hoy joyas. Esta síntesis de sus logros no los describirá ni definirá como personas en donde su valor es mucho mayor al número de veces que expusieron o que fueron premia- dos o reconocidos. ya mayor. El resto siguió pintando y con gran repercusión. más adelante se casó y se mudó a Córdoba. Por lo 320 . De los demás sólo puedo decir que César Blanco y Carlos Sánchez Vacca. exponiendo individual. algo ya sabido e infinitamente dicho. actividad en la que se destaca. que fue su otra gran pasión. quiero recorrer en apretada síntesis sus trayectorias. optó por el silencio y la reclusión del taller. A Rivas. dejó de concurrir al “Capitol” por lo que deduzco que habrá optado por la Arquitectura. cada uno en su terruño. silencio abandonado para cumplir con sus obligaciones en la Justicia Federal y para jugar al ajedrez con amigos. pero nunca abandonó la pintura aunque haya dejado de exponer. setenta y ochenta. Gancedo. finalizó sus estudios universitarios y con los años se convirtió en uno de los antropólogos más importantes de su Facultad ade- más de doctorarse y ser profesor titular. Antes de cederle la palabra a alguno que todavía no habló. por esos misterios que cobija cada hombre en su propia historia. al menos yo. mereciendo siempre el elogio de la crítica. Horacio Ramírez se fue alejando poco a poco del “Capitol”. EL BLUES DE LA CALLE 51 buscar una respuesta a esa pregunta que se formula mi amigo. el poeta platense José María Pallaoro: “Ellos son de este mundo/ Nosotros somos de este mundo/Y este mundo/ ¿de quién es?”. porque son hijos ejemplares del Grupo Sí. le perdí todo rastro.

pintores honestos con ellos mismos. como si se hubiera quedado dormido en la orilla del río. las raíces de su tierra. sintetizaré sus logros más importantes. el más importante premio de la época. aquellas formas y colores en violentos re- molinos de furia. la que fue su esposa y compañera hasta que abandonó su cuerpo y se convirtió en un habitante del infinito. Con esas pinturas ganó el “Salón Braque”. incluyendo el de “Arte Moderno”. algo difícil de hallar en la plástica actual. mejor dicho. Allí. El taller fue subvencionado por el Gobierno francés a partir de la presidencia de Mitterrand y visitado en numerosas oportunidades por quien fuera ministro de Cultura del socialismo. Se quedó en su taller pin- tando y cuando llegaba el sol. Allí levantó el “Taller de lo Imaginario” iluminando la vida a cientos de chiquilines. en la capital francesa. de sus frivolidades y de las leyes de mercado. cargado del misterio y la poesía que siempre contiene una obra de arte. creador de un lenguaje y un mundo propios de alta calidad pictórica. un gran pintor. Murió así. de las mujeres. Lalo Painceira tanto no se creen ni se creyeron ganadores sino. Nelson se fue alejando poco a poco del mundillo de las galerías. una joven- cita rubia y delgada que buscaba desde la danza contemporánea. De muchos ya hablé e incluso ellos mismos relataron sus experiencias ya instalados en el siglo XXI. fueron atemperados desde la poesía y la magia de los gatos. en realidad es. A fines de los ‘70 se radicó en Creve-Coeur-le-Grand. pero ahora. un pueblito de la campiña en la Picardía Francesa junto a Nadégè y sus dos hijos. Jack Lange. las parras y a partir de 1966. cuyo premio consistía en un viaje a París y una estadía de un año. 321 . similares a los cielos estrellados de Van Gogh. conoció a Nadégè. llenó de colores los ómnibus del lugar. pescaba. Nelson Blanco: Al poco tiempo de la muestra del MAMBA en diciembre de 1961. Y se casó. Nelson fue. con ese público con el que entablarán un diálogo inin- terrumpido desde aquel 1960 hasta hoy. para cerrar este capítulo. de una mujer. simplemente. Desde entonces sólo volvió a la Argentina esporádicamente. Con ellos pintó murales en el pueblo y además. porque su obra perdura y mantiene actualidad. Expuso en las más importantes galerías y museos de París. que es serlo también con los demás.

él respondía a la consulta y ayudaba a superar el inconveniente. sobre todo. en mi casa. Se recibió de Profesor de Dibujo y Pintura en la entonces “Escuela Superior de Bellas Artes” de la UNLP. en los asados y en la fiesta de Ringuelet. y “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires. grabador y un gran maestro. además de coleccio- nes particulares. Entonces se soltaba hasta la risa de pibe ante las ocurrencias de “Poroto” o de Nelson o de “Shostakovich”. el “Primer Premio de Vanguardia Contea di Bormio” (Italia) en pintura en 1969. entre otras distinciones. Generoso. otorgado por el Gobierno de Francia. Para nosotros era trabajar con un maestro al lado. el “Primer Premio en el Salón Nacional ‘Manuel Belgrano’” de la Municipalidad de Buenos Aires. Lo dejé de ver durante años y lo reencontré en 1984 instalado en su casa de calle 58 a la que había trasladado el taller del Viejo Molino. dibujante. Rea- lizó más de cien exposiciones y sus obras fueron adquiridas por los Museos “Louvre” de París. EL BLUES DE LA CALLE 51 Carlos Pacheco: Nació en La Plata en 1932 y nos dejó un frío día de julio de 2009. aquél músico irre- dento al que rescató y brindó cobijo. Su arte fue reconocido nacional e internacionalmente. Allí. Era un prácti- co. Pero no fue un intelectual. Era callado. “International Contemporary Graphic Art” de Noruega. en lo de Gancedo y desde ya. cuando surgían esos problemas téc- nicos normales a todo autodidacta. con William Hayter en París y en el “Croidon Collège” de Londres. en las jornadas del trabajo diario. pero luego se perfeccionó con Faustino Brughetti y en grabado. en 1982. tanto en no guardarse sus conocimientos téc- nicos como en abrir las puertas de su vieja casona de Ringuelet para compartirla con nosotros como taller colectivo. Fue un destacado pintor. firme en sus convicciones y sin dobleces. a su etapa de geo- metría sensible. Con la prolijidad y pulcritud que siempre lo caracteriza- 322 . “Provincial de Bellas Artes” en La Plata. Contenido. Pero se abría y se divertía cuando participaba de encuentros en el “Capitol”. Fue una muy buena persona. un técnico al que poco a poco le crecieron alas para remontar ese vuelo poético que caracteriza. Obtuvo el “Premio George Braque” en pintura. y como grabador. en 1963.

lírica. Rockefeller y Pollock-Krasner Foundation. Gottlieb. Paternosto nació en La Plata en 1930. Ambos están en un mismo nivel. Carmen Waugh. tierras. César Paternosto: Paternosto y Puente son. penetrando la historia cultural de la América precolombina y de manera fundamentada transformarla en cimiento de su acción creativa. Era serio. los pintores del GrupoSí que adquirieron mayor relieve interna- cional. Sus cuadros se encuentran en los más importantes museos de América del Norte y del Sur: MOMA. En España hay obras suyas en el MNCARS y el Museo Thyssen-Bornemisza. transformándola en piel y en el corazón de sus obras. sin lugar a dudas. Guggenheim. ávido lector y su madurez lo hizo tener influencia sobre el resto pese a no parti- cipar asiduamente de nuestros encuentros diarios del “Capitol”. Hirschorn. Ruth Benzacar. racional. cálida sobre fon- dos blancos. Aldo Pellegrini y el ya citado Néstor Gar- cía Canclini. pero poco a poco su obra comenzó a poblarse de símbolos en superficies de gruesos empastes. Han escrito sobre su obra críticos como Alfred Barr. Desde su desembarco en Nueva York expuso en galerías tan prestigio- sas como Denisse René. Ricardo Marín Crosa. Sofía Imbert de Caracas o Museo Nacional de Buenos Aires. en Milán y en Buenos Aires. haya generado la aceptación crítica y de las grandes galerías internacionales. guardaba su obra. negros y grises. En su paleta predo- minaban los ocres. Era uno de los mayores del Grupo Sí y en el momento de su integración al colectivo. ya era abogado. su ciudad a la que amó hasta regresar a ella después de haber vivido en París. entre otras. Quizás sus búsquedas similares. Había estudiado pintura con Jorge Mieri y asistía a las clases de Héctor Cartier. Pienso que fueron esos símbolos los que derivaron en una geometría muy libre. con una paleta totalmente opuesta y. 323 . Lalo Painceira ron. Damián Bayón. las carpetas con sus antecedentes y sus recuerdos. Sus trabajos entre 1960 y 1961 lo ubicaban dentro del informa- lismo matérico. en general. En 1967 se instaló en Nueva York y ganó las becas Guggen- heim. Allí también daba clases porque le apasionaba ejercer la docencia en La Plata. Cecilia de Torres y Jorge Mara. Lucy Lippard.

lejos del huracán de la gestualidad informalista. Antonio Trotta: Es italiano pero la exaltación de su pasión meridional la deposita en su carácter y en su mundo privado. según consta en los catálogos de sus muestras más recien- tes. sumamente bella. de La Plata y ya era un plástico reconocido en el medio. Su informalimo le permitió volcar una particular sensibilidad para el color en una pintura gestual. que es muy pensada. provincia de Salerno. en donde vive desde los años. con profundos fondos azu- les que iluminaban los acentos cálidos. como la celebrada en el IVAM en 2001 con el título “Abstracción”: el paradigma ame- rindio. instalándose en el barrio de Circunvalación. En el lapso que media entre 1963 y su radicación en Italia. con la sutileza de la brisa. Sus trabajos pueden admirarse en ciudades y pueblos del norte itálico y conmueve la poesía que hace brotar desde el mármol. Estudió en la “Escuela Indus- trial” y de allí pasó a la Facultad de Arquitectura que le abrió las puertas del arte. no en su obra. Hoy. pero muy bella. Participó de todas las muestras del Grupo Sí en 1961 y 1962. Inscripto como Puente en la tradición latinoamericanista que iniciara Torres García. Después. se enamoró del tango. en 1938 y en 1946 viajó con su familia a la Argentina. serena y también. Recuer- 324 . en las canchas de basquet adornadas con luces de colores. Asimis- mo. ha comisariado diversas exposiciones. se ha convertido en uno de los escultores conceptualistas más importantes de Italia. Se sumó al Grupo Sí después de la muestra del “Círculo de Periodistas” de noviembre de 1960. EL BLUES DE LA CALLE 51 Paralelamente a su obra plástica publicó sus investigaciones sobre los sistemas simbólicos abstractos de las antiguas civiliza- ciones de América con el título Piedra Abstracta (1989). expuso en las principales galerías porteñas. Nació en Stio. Allí. con domicilio en Mi- lán y en Pietrasanta. traducido al inglés en 1996. dejó el Informalismo y derivó en una Geome- tría sensible y minimalista que lo depositó en los umbrales del Conceptualismo al que arribó en Italia. actualmente reside en España después de permanecer casi cuatro décadas viviendo en Nueva York. dejados por el ademán de su espátula. Jugó fútbol en los potreros y siempre recuerda cuando era adolescente y se colaba en los bailes de los clubes de barrio.

325 . pero también dio testimonio de nuestras tragedias.Mores. Ama al país y también a La Plata. un pequeño pueblo ferroviario y campesino del partido de Roque Pérez. Es entonces cuando Soubielle se interna dentro de un realis- mo crítico que no rehúye la ironía. fiel a sus climas tangueros. Su obra fue muy valorada por los críticos. en donde se lee ‘Cafetín de Buenos Aires’ -E. en pobla- ciones peninsulares donde ha dejado sus esculturas. Era uno de los que más conocía de pintura.S.M. Cada tanto aparece en sus obras. El punto de partida son per- sonajes clásicos que se codean con gente de pueblo y políticos de la década infame de los años treinta. Fue invita- do a la “Bienal de Venecia” en 1976 en donde presentó un bal- cón con flores y un farol esquinero. Hugo Soubielle: nació en Carlos Begueríe. Osvaldo Fresedo y su gran orquesta argentina. y nos dejó sorpresivamente el 20 de febrero de 2006. Estribillo cantado por Osvaldo Cordó. Ha expuesto en los principales museos y galerías de Italia y Buenos Aires y también al aire libre. ciudad a la que se llega en cada uno de sus regresos parciales. Discépolo. Lalo Painceira do su “Le Madri di Plaza de Mayo”. el público y los jurados de distintos salones. color negro. Su gran maestro fue Héctor Cartier a quien siguió sábado tras sábado entre los años 1957 y 1962 en la entonces “Escuela Superior de Bellas Artes” de la UNLP. Fue uno de los fundadores del Grupo Sí aunque no participó de su primera exposición por la extrema rigurosidad que tenía en la valoración de la propia obra. una ronda de pañuelos blancos de mármol o el pañuelo blanco desplegado en mármol con una mínima lágrima de cristal en “Lacrime del 78”. la Argentina. quizás porque transitó desde la abstracción hasta el realismo figurativo.” En otro reproduce un texto del Borges del arrabal o de Cortázar. Ob- tuvo el “Premio Adquisición” en el “XXII Salón Nacional” que se realizó en Mar del Plata (1963) y el “Primer Premio del Salón Nacional” organizado por la Municipalidad de La Plata (1967). como en “Diventarono voce”. en 1934. que es la reproducción en mosaico de una vieja etiqueta de disco RCA Victor 78. sumándose a las muestras posteriores hasta la disolución del grupo. donde mostró el paisaje duro y áspero de un país golpeado.

buscando contactos que no logré concre- tar. sus colores y su ta- lento. Él ya pintaba y había estudiado durante tres años en el taller de Basilio Celestino. otorgado por el gobierno de Francia. el “Museo de Arte Moder- no” de Buenos Aires y el “Museo Provincial de Buenos Aires”. lo dejé para lo último porque los datos que brindo sobre él son extraídos de distintos sitios de Internet. Luego de los galardones obtenidos y ya de regreso definitivo a La Plata. galería “Lirolay”. desde 1966 hasta su retiro en 2000. sobresale el Premio George Braque (1968). de su historia de joven rebelde no sólo en la teoría. que le per- mitió viajar a París para estudiar durante un año. Por ese motivo. que entonces tenía mi edad y era un excelente guitarrista que me abrió las puertas al jazz moderno. Mario nació en Mar del Plata en 1942 y se convirtió en amigo nuestro a través de su hermano. Lo que no deja de ser una sorpresa. vanguardista y lírica. Yo sumaría a una persona exquisita. Hizo sus valijas y marchó a Europa armado de sus pinceles. sino fundamentalmente en la práctica. expuso en importantes museos y galerías del país como el “Museo Nacional de Bellas Artes”. donde frecuen- taría a Julio Cortázar y a Emilio Pettoruti”. Mario se esfumó un día. Toro se mudó a Buenos Aires y Mario se unió a nosotros. Porque Mario se ha convertido en uno de los pintores más representativos de Ibiza. galería “Integral”. pero la sorpresa es algo cons- titutivo de su persona. que fue Saúl Yurkievich de quien era muy amigo. entre muchos otros. EL BLUES DE LA CALLE 51 Recuerda el Catálogo de la exposición homenaje que realizó el MACLA después de su muerte. pintor de Mar del Plata. de Jack Kerouac. Fue Secretario del “Museo de Bellas Artes” de la Provincia de Buenos Aires y trabajó como realizador de escenografía en el “Tea- tro Argentino” de La Plata. formado nada me- nos que con Spilimbergo y Ramón Gómez Cornet. Toro Stafforini. que “entre las numerosas y destacadas distinciones que obtuvo. Mario Stafforini: A la manera del Neal Cassidy de En el ca- mino. Des- pués. Mario llegó a La Plata en 1959 para estudiar Arquitectura y los dos hermanos compartieron por un tiempo una pieza en la casa de 13 y 60 de una tía médica. seguramente en la época célebre de la “Escuela de Bellas Artes” de Tucumán 326 .

Suiza. Expuso en “Lirolay”. la luz brillante. Sobre todo. “Palacio de la Legislatu- ra” y en la “Galería del Mar” en su ciudad natal. el poderoso cliché de la Acrópolis de Eivissa reclama los acantilados junto al mar. Según se relata en Internet él mismo describió de la siguiente manera sus primeras impresiones de la Isla: “Era temprano en una mañana de invierno. Recorrió Francia. En Barcelona vivió un corto tiempo hasta que tomó un ferry en busca del Sol y de la leyenda de Ibiza. ese mar.. En 1969 Mario comenzó el viaje de su propia vida y lo hizo en el mítico “Giulio Cesare” rumbo a Europa. Mario era figurativo hasta que descubrió el Expresionismo Abstracto. ese pueblo que lo cautivó guían su mano para que los plasme en bellísimos paisajes que han merecido excelentes críticas. Por lo tanto.. su lugar en el mundo. este era el lugar. “Radio Uni- versidad de La Plata”. Mario siguió trabajando y desde 1963 hasta 1969 expuso en las mejores ga- lerías de arte de Buenos Aires y La Plata y participó en salones. el inaugurado por Pollock. Italia y final- mente España. Ese paisaje.. “El Laberinto”. ese sol. Este era mi lugar” Y a ese lugar.. necesitó reflejarlo en las telas. Lalo Painceira en donde ambos dieron clases. 327 . No hubo dudas. sobre todo el norteamericano. “Ver y Estimar”. el Sol aumenta desde la parte posterior. Instalado en Ibiza regresó a la pintura con nuevas energías y entusiasmos y desde entonces no la ha abandonado como lo demuestran las numerosas exposiciones que lleva a cabo desde entonces en las mejores galerías de arte. Ya no es expresionista abstracto. el barco en- tra lentamente en la bahía. Formó parte del Grupo Sí y participó de todas las muestras hasta la desaparición del colectivo informalista. y la luz que refleja en el agua. “Witcomb”. la luz. camino expresivo que parecía creado para él.

o los cielos y nuevos mundos de Lido Iacopetti. por el año ’60. jóvenes grabadores. otras necesidades. hubiera formado parte del Grupo Sí. Pau- la Massarutti. lograron una importante trascendencia internacional. y el compromiso sanguíneo con su tierra y su pueblo de Enrique Arrigoni. o los trabajos de la siempre arisca pero talentosa Graciela Gutiérrez Marx. Para quienes mudamos nuestra piel expresiva para saciar otra sed. Estos nombres son los que acuden hoy a mi 328 . Hernán Cédola. allá. Bárbara Rodríguez Laguens. mutaron en compañeros de otros sueños. Enzo Oliva. a lo Sontag. se convirtieron en amigos y también abandonaron la rigi- dez esquemática de antaño para crear obras dentro de una Geo- metría lírica de singular belleza. los informalistas y expresionistas que persisten en volcar su pasional visión del arte. para vivir la obra de arte esencialmente. de haber estado en La Plata. como Jorge Pere- yra. Muni Caretti. como Cecilia Cánepa. Pablo Contrisciani y Carolina Sardi. ya residiendo en el exterior. Ahora amo y gozo la figuración. también me conmueven las obras de los integrantes de una valiosa generación intermedia. Juan Pezzani. hoy convertido en simple espectador. a los que he seguido. dejé de lado viejos sectarismos y prejuicios. o de ese pintor-pintor que es Miguel Ángel Alzugaray. En mi caso particular. Dalmiro Rebolle- do y. Marcela Cabutti. Sumergirme en esa experiencia mara- villosa que no tiene similitudes. pintores y escultores. Gabriel Berlusconi. y en otros casos. Me solidarizo con creadores que siguen fieles a sus mundos propios. los integrantes del Grupo Sí que persistieron en su vocación plástica. Los viejos enemigos del arte concreto. adoptándolos como hijos al ver que expresan la misma sed creativa y la misma independencia que sentíamos nosotros. EL BLUES DE LA CALLE 51 Recuerdos y reflexiones de cuatro fundadores del “Grupo Sí” Como refleja la crónica. como la perfección y belleza de las obras de César López Osornio quien. por nombrar sólo algunos de los ya consagrados. Francisco Isasmendi. la pintura nunca nos abandonó. Pero quedan cuatro voces por tradu- cir y corresponden a fundadores del Grupo. la Geometría sensible de mis amigos y también. Julio Ricciardi.

De Kooning. entre otros y también por la noche. nuestro “Puntano”. no se nota en su pintura que es geométrica y minimalista. por- que así anida en la memoria afectiva de todos nosotros. sobre todo. Todo esto sin embargo. muy lejos. ¿Lo viste a “Poroto”?. la calle de tierra sobre la que se levantaba su casa en El Dique. la Escuela Nº23 y. como lo reconoce. que además del título que ostenta de ser de la Ciudad de los poetas. calle y esa sabiduría popular en la que fue educado por el Negro Tinta. nuestro “Poroto”. Ellos contarán su arte de hoy y recordarán los sesenta. el Chichino. Y es “Poroto” Sitro por- que pese a los años. es y será la ciudad de los pintores desde los tiempos de Pettoruti y Juan Cruz Ma- teo. a su compañera maravillosa. Elsa Herrero. Cerrará el ca- pítulo la reflexión de una artista de la generación más joven. de un gran pintor argentino y porteño como Jorge Abot y de todos aquellos que ponen su sangre en cada obra y que entienden que todavía vale optar por el “siento. Una sola forma recortada en el espacio plano. Es “Poroto” Sitro. a sus dos hijos. porque hay muchos más y hay nuevas generaciones jóvenes en esta La Plata. Dalmiro Sirabo. la vecina fá- brica de Gas con carbón de coque. como Tapiés. aquella barra de pibes entre los que estaba Alejandro Puente. el César. Ce- cilia Cánepa. que sigue fiel a sus afectos y a su sentir el arte como en los ’60. ba- rra que le dio esquina. 329 . Es un acto de fe y la fe se ha renovado y está vigente. Antonio Sitro: No es Antonio Sitro. De todas estas cosas hablaré a continuación con Antonio Si- tro. allá lejos. que brindará su mirada sobre lo que le llegó desde aquellos años desbocados en los que nació el blues de la calle 51. Pienso que la fidelidad a mi pasión estética de antaño renace en mi conmoción interior cuando me planto ante las obras de los que conformaron mi cielo lejano de los sesenta. Lalo Painceira memoria pero soy injusto. Poroto encontró este lenguaje expresivo junto a Sirabo y Trotta al disolverse el Grupo Sí para anclar en esta expresión sensible de lo mínimo y puro. fue. nos preguntamos todavía. luego existo”. con ese aporte actual y que descubrí a mi regreso a La Plata. Pollock y Rothko y en nuestro país. Saura. Ale- jandro Puente. sigue llevando en su alma el barrio. nuestro “Gallego” y con Horacio Elena. en su paraíso mediterráneo que se llama Sitges.

La inquietud estaba. tra- bajó en “Los Muertos” y cuando estaban preparando “Verano y Humo” se produjeron cambios en la Universidad que hicieron naufragar aquella valiosa experiencia. a fines de 1960. Para mi formación práctica. Fue entonces cuando Ale- jandro Puente. Él me había hablado del Grupo porque conocía mis inclinaciones artísticas y sabía que me gustaba la pintura. No sólo por la pintura sino también por lo que se hablaba en las mesas del “Capitol”. la cosa iba en serio porque todos laburaban mucho en sus talleres. material en el oficio. EL BLUES DE LA CALLE 51 Sitro fue actor y comenzó muy joven en el “Club Mariano Moreno” de su barrio y después estudió teatro al concluir la ca- rrera de meteorólogo en Buenos Aires. El Grupo me entusiasmó. Todos los días aprendía algo con él. Creo que Pacheco era un obrero de la pintura. bajo la influencia de Pacheco y sus consejos. Y me incorporé y Pacheco me abrió las puertas de Ringuelet para que me instalara allí. lo llevó al “Capitol” y me sentí en mi salsa. fue fundamental el instalarme en Ringuelet. Y me envalé cuando comprobé que además de reunirnos en el bar a la noche. Se incorporó a los cursos del “Teatro de la Universidad” que dirigía Juan Carlos Gené. Uno lo recuerda al Poroto de aquellos años por sus ocurren- cias pero también por su búsqueda obsesiva de expresión. ¿Vos sabés que siempre me atra- jo la pintura? Yo de pibe trabajaba de repartidor en una panadería y entraba a las exposiciones y las recorría admirado. Siem- pre andaba con una lapicera de dibujo y papelitos en los que 330 . las discusiones que había. El Gru- po me sacó de un montón de cosas y orientó y cambió mi vida.

Eran formas prima- rias que desarrollaba en el espacio real. además. Nacido por lo tanto en San Luis. Dalmiro se contagió y comenzó a expresarse en trabajos informalistas. Allí. Al llegar a nuestra ciudad ya era informalista. Por Dalmiro accedimos al Informalismo y comenzamos 331 . el general Adaro. estudió en el “Colegio Militar” por influencia de un tío. Después empezaron a salir los cuadros uno tras otro” En 1965 comenzó su labor en la Geometría y se lanzó a las tres dimensiones con maquetas de esculturas. viajamos a España en donde vivimos muchos años pero alternadamente. como lo hacía hace cincuenta años en las mesas del “Capitol”. haciendo bocetos que no concretaba. “Buscaba formas elementales que sensibilizaran al espectador. Tuve una buena recepción y hasta Iommi ponderó mi obra: “¿Sabés hablar inglés?” me pregun- tó. prepara una muestra primero de pintura y luego hará una de esculturas. Es posible que de visitarlo en su taller. Pero sólo estuvo un año de uniforme y después pasó al bachillerato común en donde conoció en sus últimos años a Carlos Sánchez Vacca que ya era pintor y. Estas experiencias fueron el umbral de su opción por Arquitectura y de su mudanza a una pensión de La Plata. Dalmiro Sirabo: Si Antonio Sitro es “Poroto”. con esmalte sintético y aditamentos. “Al primer basti- dor me lo regalaron y me entusiasmé. quien llevó el Informalismo a su provincia. Lalo Painceira plasmaba bocetos de lo que serían sus cuadros. Con entusiasmo de niño. Regresamos en 1981 pero nos volvimos a ir a España y nos quedamos has- ta 2005. Estaba buscando. abril de 2011. anécdota que ya relaté. en el momento en el que charlamos por última vez. Eso me quedó dando vueltas y poco tiempo después. lo conocí el primer día de clases. pensé bien mi trabajo y lo pinté y vi que era bueno y lo expuse. en el quoncet en donde dábamos clases con Kleinert. Ahora sí es el regreso definitivo”. porque me quería mandar a Londres. Dalmiro Sirabo es el “Puntano”. lo que posibilita la escul- tura. comience a sacar papelitos de sus bolsillos para mostrar bocetos de futuras pinturas. con mi compañera Elsa Herrero que es pintora y egresada de Bellas Artes. Las llevamos a Buenos Aires y premiaron una de mis obras en una muestra al aire libre. Pero siguió un año de sequía sin poder pintar.

En la charla de nuestro almuerzo de trabajo reconoció que sentía una gran atracción por la materia. EL BLUES DE LA CALLE 51 a transitarlo Horacio Elena y yo. se convierte en artesanía. lo que dejó en nosotros. pero en un momento dado sentí una especie de satura- ción. Pero fue muy bue- no lo del Grupo. Siempre es importante cuando la gente se une y tiene un emergente. hasta nuestro tiempo. 332 . Siempre pintó en donde vivía. que es un extremista del minimalismo. nuestras salidas al cine. También importó el impac- to que me produjo la obra de Ellworth Kelly. Como dice Franc Isasmendi. son mandalas. aquello de que cuando a un arte lo hacen todos. los otros vendían cuadros. con una obra muy despojada pero sustentada en la geometría. y en sí mismos consti- tuyen un símbolo en donde se manifiesta un entre- cruzamiento cultural. el grupo dejó en todos sus integrantes un sello: mientras nosotros leíamos. Pienso que ahora cuando me dicen que mis trabajos tienen algo de oriental es por eso. Para el Puntano. salvo en 1966. pintábamos y discutía- mos. ‘mi curriculum son todas las personas que conocí’. a ver ex- posiciones en Buenos Aires como aquella informa- lista que nos pegó tanto. Un poco me pasó lo que decía Herbert Read. Sus imágenes me impresionaron porque sentí que eran las de un místico. Compartíamos todo. ese hilo invisible que nos hace crecer. cuando comenzó a realizar trabajos espaciales con Trotta en City Bell. Éramos hermanos. Fijáte que en el Grupo prácticamente no hubo rasgos egoístas.

Arte en las Plazas de Bue- nos Aires”. La Plata (1978). “Obras 1960/1985”. “Museo de Arte Moder- no”. “Galería Birger”. Después me doy cuenta que realmente había aprendido con él a armonizar los colores. “Esculturas. “Museo Nacional de Be- llas Artes”. “Museo de Arte Moderno” (1971). “Cen- tro Cultural Recoleta”. Buenos Aires (1976). propio. Buenos Aires (1998). París (1971) “Dalmiro Sira- bo”. “Museo Nacional de Bellas Artes”. “Esculturas Premio Leopoldo Marechal”. “Museo de Arte Moderno”. representó a la Argentina en la “Bienal de París”. Centro de Artes Visuales”. “Arte Argentino 78”. “Simposium de Esculturas Catalinas Sur”. “Cen- tro Cultural Recoleta”. “Nueva Expresión”. A continuación un resúmen de los salones y muestras de las que participó: “Experiencias Visuales”. de ese momento en el que toma la paleta de la academia. Buenos Aires (1967). Buenos Aires (1968). “San Francisco Collège of Arts”. La Plata (1977). “Septiéme Bienale de París”. ingresó a una geometría minimalista y sensible que todavía lo expresa. “Museé d´art Moderne”. “Arti- culaciones Espaciales”. Buenos Aires (1968). “Arte al Sur”. la misma que usaba al hacer pin- tura al aire libre y de la que nunca se apartó. creo. “Materiales”. “Museo Nacional de Bellas Artes”. “Fundación Lorenzzuti”. en un camino más personal. la “Visión Elemental”. para empezar a trabajar primero con nosotros y en 1964. expuso individual y colectivamente en numerosas oportunidades. Buenos Aires (1995). Centro Cultural Recoleta”. “Arte Joven”. “Mu- seo de Arte Moderno”. al concluir el Grupo Sí. California (1971). “Museo Provincial de Bellas Artes”. “Nuevo Ensamble”. “Buenos Aires” (1968). Buenos Aires (1989) “30 del Sur”. “Museo de la Universidad Católica”. Buenos Aires (1971). “Arte Multi-Espacial. Buenos Aires(2002). Lalo Painceira “Yo aprendí mucho de Pacheco. a trabajar la luz de los atardeceres. “Premio Fortabat”. “Experiencias Espaciales. “Multigeo- metrías”. “Dal- miro Sirabo”. Buenos Aires (1978). “Museo Nacional de Bellas Artes” (1978). “Articulaciones Espaciales”. “Recordando al Di Tella” 1960. “Nuevas Técnicas”. Buenos Aires (1999). 333 . “Panorama de la Escultura Argentina Contemporánea”. “Museo Nacional de Bellas Artes”. “Dalmiro Sira- bo”. Sirabo. Buenos Aires (1994). de la naturaleza”. Recibió premios. La Plata (1985).

nuestros ta- lleres. lo que me cuenta es un análisis de su obra que siempre respondió a sus necesidades interiores y a sus vivencias. se rió y me contestó: ‘Puntano. la materia. vos tuviste hijos y yo no’”. Y trabajé con los del Grupo en eso. le dedica a ese flaco desgarbado. Hasta creo que ver la pintura de Greco me hizo más informalista. Las disfruto. ¿te acordás? Recuerdo todavía la con- moción que me produjo la obra de Alberto Greco y la de Kasuya Sakai. nos manejábamos fuera del sistema. También melancólico. No hubo un análisis previo de mi parte. pero se ha dado”. Dejo que las cosas se vayan dando y hasta ahora ocurrió así. no sé si es lógico. la gente que conocí. recuerda hasta el olor de las galerías cuando a fines de los cincuenta y principios de los sesenta. Me gustaba trabajar las texturas. 334 . y pese a su advertencia. poner el color. so- bre todo en las exposiciones de los informalistas y en Bonino. ¿Viste que hay una relación particular entre el artista y su obra? La obra es como otra persona y hasta te cambia las ideas y te lleva por distintos caminos. Horacio Elena: Desde joven Horacio se escuda en un lati- guillo: “no intelectualizo lo que hago y me niego a analizarlo. pero en aquél momento éramos under. Nosotros teníamos nuestras cuevas. Yo me paso horas mirando mis pinturas. porque el afecto per- dura. intelectual y melancólico. No podía haberlo por la misma ac- titud frente a la pintura. su último recuerdo: “Vos sabés que un día le dije que admiraba su obra y él me miró. las visitábamos en nuestros viajes a Buenos Aires. aunque no lo reconozca. Ginsberg… ¿Sabés qué rescato de aquél tiempo?. EL BLUES DE LA CALLE 51 Dalmiro fue gran amigo de Víctor Grippo e incluso compar- tieron por un tiempo la vivienda. Ahora es distinto todo. Por eso nos llegaban tanto Kerouac. nuestros reductos como el Capitol. Por eso. Era como si la pintura estuviera todavía fresca.

muestran las llagas de un mundo que no aprende de sus propios horrores. Horacio fue informalista y participó del Grupo Sí hasta que se casó y en 1963 se marchó a Brasil con su compañera. de una técnica impecable. Es el re- cuerdo de un tiempo feliz. la instalación de su escultura “Mujer mirando el mar” en el principal paseo de Sitges y la segunda. lo impacta todo lo que sucede en la otra costa. mirando desde la ventana de su taller el mar y la playa. sería otra persona. Sus cuadros. De nuevo marcha junto a su compañera. La primera. “Otra experiencia fuerte. Además de ser uno de los ilustradores más importantes de Cataluña. Ahora. La que habla del dolor. Es como si la sensibilidad social y política de ambos se acicateada al unísono por los mismos motivos. Si yo no hubiera caminado esa vereda. Allí volcó su obra nueva. todo lo social y a partir de entonces nunca me alejé de eso. Lalo Painceira Ellos son parte de lo que yo soy ahora. hubiera estudiado una carrera formal. en el sitio en donde antes había un mercado. pero también la que habla del amor y del deseo. Chuchi Muiña que integra el personal no profesional de “Médicos sin Fronteras” con sede en la vecina Barcelona. me resulta imposible plantearme una geometría estricta”. Son excelentes y los ha mostrado en La Plata. en el MACLA. ha vuelto a exponer. En 2010 tuvo dos pruebas importantes. la muestra gigante inaugurando la gran Sala Municipal de esa vieja ciudad de pescadores. cuando quiero volver a la abstracción me cuesta y desde ya. “Fue 335 . porque en Brasil lo que yo sabía hacer para ganarme la vida era pintar y busqué hacerlo. en África y en Medio Oriente. Instalado frente al Mediterráneo. Con la técnica informal pasé a la figuración porque me impactó la realidad que vivía en ese momento.

comenzó en 1964 junto a Paternosto su búsqueda dentro de la geometría sensible. En una de ellas se le acercó César López Osornio y charlaron. porque Ho- racio entiende la autonomía como sinónimo de libertad. Alejandro es el polo opuesto a Horacio Elena. quizás surgido de las historias del abuelo. Porque les hablo desde mis obras y quiero saber si me escuchan”. Lo invitó al taller y retomó el dibujo. Pero no me cuesta imaginarlo en su ámbito. Cortázar decía que en toda ciudad hay que construir la propia isla. Cada uno de nosotros lo sabe y ha marcado territorio impo- niendo el propio cielo al intruso. 336 . En ambos. Y resultó algo natural. Después le aconsejó ir a las clases de Cartier y también a algunas de Martínez Solimán. al concluir el Grupo Sí. la suya. las fotos motivadoras. Pero se reconoce auto- didacta. EL BLUES DE LA CALLE 51 un test porque me interesa la reacción de la gente. que a diferencia de otras es sumamente ordenada pero que no tiene horarios. que le hablaba del mariscal Tito caminando por la calle Nueva York de Berisso. Además. le aflora aquel pibe de El Dique que en el pizarrón de la Escuela hacía los dibujos para las fechas patrias. Cuando yo lo conocí vestía un traje “Príncipe de Gales” gris y corbata. Después de esta charla que prolongó nuestro comensalismo. Paternosto y Nelson Blanco. dibujos que prolongaba con sus lápices de colores y cuadernos para expresar aquel mundo niño. los seres más queridos. Pese a que tuvo que trabajar desde muy joven. volvió a Sitges en donde se encuentra aho- ra y en donde lo veo y charlamos vía Skype. En esa época comenzó su amistad con Chalo Larralde. era el dueño de una Siam Lambretta. como lo exigía su alto car- go administrativo en el “Ministerio de Obras Públicas”. en cada encuentro. Alejandro Puente: Alejandro es un pintor que alcanzó recono- cimiento internacional y nacional en el más alto nivel y sin em- bargo. Era y es racional y su acto creador fue siempre también un ejercicio intelectual al que añadió lirismo y también compromiso a partir de entroncar su lenguaje expresivo con el arte prehispánico. la que todos envidiábamos como lo mencioné. esa isla. Por eso. los mode- los. esta vez con carbonilla. su interés por la pintura nunca claudicó y visitaba toda exposición que podía. Y no está dispuesto a negociarla.

con viajes cortos a Europa que le permitieron vivir en 1968.. si nos viera Leonardo…’” 337 . Fue el inicio de una trayectoria de pintor que lo hizo ganar el “Premio Konex”. Fui informalista por eso. lo que tenía que hacer. evo- ca con singular gracia relatando las aventuras de él y aquella barra de amigos entre los que estaba Poroto Sitro. nada. “En aquel tiempo. ¿te imaginás lo que sentía- mos nosotros en el galpón del fondo?. comenzó a investigar sobre el arte precolombino y encontró un fuerte vínculo entre sus bús- quedas y las de aquellas culturas. tan importante que pudimos soportar aquél frío terri- ble que sufríamos en Ringuelet. el “Gran Premio Nacional de Pintura” y llevó su lenguaje de geometría amerindia a todo el mundo.. En la pieza en donde vos pintabas hacía frío porque los techos eran altos y había mucho vidrio. la vanguardia era el informalismo y hoy pienso que yo siempre tuve una mirada hacia adelante. Alejandro sigue añorando aquella esquina de El Dique que al reunirnos. Lalo Painceira Ganó en 1966 la beca Guggenheim y se instaló cuatro años en Nueva York. ¿te acordás. al reconocimiento recibido. Lali- to? Ni una estufa. que dijo riéndose: ‘Hay. ya de regreso a Nueva York. helado. Además fue nombrado miembro de la “Academia Na- cional de las Artes”. En ese mis- mo año. Nunca falta a nuestros encuentros y mantiene su fidelidad al modernismo. en el del Grupo Sí. Y salió la muestra y el Grupo nos potenció a todos y fue muy importante. expuso los tejidos de las culturas originarias de nuestro continente.Conmigo pintaba Poroto y me acuerdo un día gris. Trabajó e hizo una muestra en Nueva York en donde además. Quizás ese sentimien- to de barrio es el que le hizo abrir su sensibilidad a la propia tierra. Su obra fue adquirida por los principales museos. Entre ellos los poderosos MOMA de Nueva York y “Reina Sofía” de Madrid. Pese a todos sus logros. porque era lo que sentía y por lo tanto. los combates callejeros del Mayo francés.

EL BLUES DE LA CALLE 51 Una nueva mirada Parece primavera. casualmente dos exponentes de los años sesenta. el color y el espacio. Creo que los permanentes son Luis Pazos y Héctor Puppo. Consti- tuyen la excepción. “Escombros”. Han mudado la piel con el paso de los años y todavía duelen las heridas abiertas en los años setenta. Parece imposible que ese cielo celeste sea la extensión infinita del aire que nos rodea instalados aquí. Un fenómeno que comenzó en tiempos dramáticos de desazón y de crisis. además por la longevidad del colectivo. Que no existan grupos que compartan una estética no sig- nifica que no haya creadores ni compromiso. como la ciudad. nucleamientos transitorios formados para una muestra o para facilitar la exposición de las obras. es otro. Pero carecen. como grupo. ese eufemismo que pretende esconder la vejez. La Facultad de Bellas Artes está colmada de estudiantes que buscan la expresión a través de la forma. Aquí. Entre las excepciones que confirman la regla está el “Grupo Escombros. ha contado con diferentes integrantes. Por el contrario. en este barrio que rodea la plaza Yrigoyen. salvo muy válidas excepciones. que desembocaron en los dra- 338 . artistas de lo que queda” que practica un Arte Colectivo y Conceptual con algunas expresiones dentro de lo político y social. en los años noventa. también están los jóvenes. Pero es una mañana de comienzos del oto- ño de 2011. ¿por qué no hay grupos dentro de la plástica que se manifiesten dentro de una misma estética? Sólo conozco. Si bien estamos los “adultos mayores”. Nada más. Todas son creaciones grupales y también trabajan el tex- to como herramienta de comunicación. Pero sigue siendo una ciudad de jóvenes. en la base gris de veredas y pavimento. de obras indivi- duales. y la generación intermedia y todos ellos miran ese futuro infinito que va dejando de ser individual y que poco a poco se va transformando de nuevo en sueño colectivo. que siempre es hablar de mañana y no detener el paso del tiem- po. Pero el barrio. Entonces. vivía Nelson con su parra. que son muchos más. de edificios en una ciudad tan distinta de aquella de hace cincuenta años. sus gatos y su familia. desde su creación de la mano de la democracia.

Y hasta lo mantiene en una posición de combate y lucha contra lo reconocido y aceptado por la sociedad en general. señalando que antes. la define como “referente de compatibilidad con la que tengo la posibilidad de reflexionar sobre problemas del arte actual con un enfoque interdisciplina- rio. las mismas ideas. Nos reunimos a leer y a comentar la lectura. Año tras año aumentó la matrícula de Bellas Artes y los egresados empezaron a mostrar sus trabajos. que es escultora y con algunos compañeros del MACLA. Lo mismo que había ocurrido en los 339 . pero muy promisoria y esperanzadora. se pasó a valorar la sed expresiva. Explica que “también en las vanguardias históricas del siglo XX. Como si las profesiones tradicionales hu- bieran dejado de asegurar el futuro. También man- tengo un intercambio rico con Bárbara Rodríguez Laguens. compartió un café para dar su testimonio sobre este hoy esperanzador y sobre aquellos años sesenta. Y lo hace desde su propia experiencia plástica. como Dadá y el Surrealismo sobre todo. Integrante de la hoy generación intermedia. Por lo tanto. si bien exponían grupalmente. mantenían esa individualidad. pero manifestadas en obras que eran personales e incluso. docente y teórica. en donde trabajé desde su fundación. Como fue el Grupo Sí. generándose una movida distinta a la de los sesenta. Cecilia Cánepa que además de excelente grabadora expresionista tiene una fuer- te base teórica. se compartía una misma mirada crítica sobre las artes reconocidas y aceptadas. el agrupamiento de los creadores se daba por compartir la misma estética. firmadas. Ese hecho potencia y cohesiona a un colectivo. Amiga de Graciela Gutiérrez Marx. se da ese acuerdo con una producción que era indepen- diente. había acuerdos en común.” Apunta a diferenciar los tiempos de aquellas vanguardias con los actuales. Lo que se dio en el Grupo Sí en los sesenta fue eso. Lalo Painceira máticos 2000 y 2001.

‘me ex- preso a través de eso’. ocu- pada por el arte concreto. pero que recorrieron sus propios senderos. Por otra parte no es común que se unan el teórico y el plástico. Los artistas son convocados incluso hasta por gente que está afuera del proceso y trabajo creativo. Desde ya. ‘yo hago’. y los teóricos miran todo el proceso desde afuera. a veces hay plás- ticos a los que les importa sustentar sus trabajos y teóricos que mantienen o han tenido una práctica creativa”. Lido Iacopetti y Enrique Arrigoni. Miguel Ángel Alzugaray. 340 . pienso que es necesario reflexionar sobre cinco artistas ubicados de manera paralela a los años se- senta. Uno de ellos. Por eso. concluye. Las posiciones en los colectivos actuales son más inde- finidas. Hasta aquí el relato se centró en el Grupo Sí como una ex- presión de la vanguardia romántica de 1960. EL BLUES DE LA CALLE 51 cuarenta con MADI y Arte Concreto Invención”. Estamos más mezclados. El pintor se escuda en el ‘yo pinto’. recurriendo a mi memoria y a las de mis compañeros y amigos. “Hoy. el planteo colectivo no es tan colectivo. Graciela Gutiérrez Marx. representa a un grupo de aquellos años vinculado al arte social. en el próximo capítulo me referiré a César Ló- pez Osornio. Para no cruzar inmediatamente a la vereda de enfrente. de estar en el país. Pero se hace nece- sario asomarse a los otros muchos que anidaban en el arte y mi- rar a quienes caminaban por otros caminos en aquellos sesenta contestatarios. hubiera formado parte de nuestro colectivo y otro.

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las artísticas. Ahí nos percatamos que la ciudad también vivía la eferves- cencia juvenil de los años sesenta y hacía tiempo que había roto la burbuja que la contenía incontaminada de expresiones van- guardistas y de cambio. aunque sus integrantes lo descubriéramos al tiempo de haber expuesto por primera vez y. no fue un oasis enclavado en un desierto. en sus talleres. De todo el abanico de artistas que se manifestaban en ese tiempo en discordancia con lo admitido por su clase dirigente. la del “Museo Provincial”. artistas en el sentido 343 . obreras. sobre todo en el transcurso de la segunda muestra. y desde ya. en los de la “Escuela Superior de Bellas Artes” o consti- tuyendo otros grupos (como por ejemplo los concretos). incluyendo otros pintores que solitariamente. desde las políticas. CAPÍTULO III EL “GRUPO SÍ” NO ESTABA SOLO La movida del “Capitol” y los aledaños de la calle 51. Se encontraban vivas múltiples manifes- taciones. estudiantiles. sólo escogí a un puñado a modo de ejemplo. crearon sus propias movidas participando activamente en el desarrollo y la renovación del pensamiento hegemónico que se les imponía a los platenses.

auténtico maestro de la plástica. que también agitaron las aguas de la plástica platense para luego dedicar el capítulo siguiente al grupo de los concretos. nuestro colectivo ya no existía. residiendo en Japón. incluyendo a quienes pertenecían a generaciones mayores que la nuestra. fue un precursor porque estuvo vinculado a las etapas previas a 1960 e incluso. el más importante del país. en donde sobresale su manejo del color. en una caso- na de 121 entre 37 y 38 pero después su familia se mudó a la en- tonces plaza Alsina. Hoy es un artista consagrado. El mismo barrio 344 . Pero aunque hoy cueste pensarlo informalista. convocado por las autoridades municipales para que concretara su idea de crear el “Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano” (MACLA). hoy Yrigoyen. César López Osornio: Comienzo este recuerdo con un pin- tor que debió ser parte del Grupo Sí y no lo fue porque justo en 1960 se encontraba becado. en el Oriente remoto. al mis- mo tiempo que nosotros en La Plata. 1960-1963. de haber pertenecido al grupo inicial. cuando regresó. EL BLUES DE LA CALLE 51 más completo de la palabra. un gran empuje y energía. actores. escritores y poetas que formaron parte de aquella movida de calle 51. personalmente lo conocí cuan- do el grupo hacía años que se había disuelto. Por lo tanto. volcar las charlas que mantuve con músicos. en 19 y 60. Después de una larga permanencia en Europa. Desde hace años se expresa a través de una geometría sensible y de singular lirismo. sus testimonios y aportes y por último. No obstante él en cierta medida. César nació en el barrio de los studs de La Plata. fue un introductor a la pintura de varios de los que luego formarían el Grupo. Pese a su infatigable labor como director de este museo creado en 1999 y hoy en pleno funcionamiento. fundamentalmente en Barcelona. El lapso que duró la beca fue exactamente el mismo que tuvo la vida activa del Grupo Sí. en 1960 era ese su lenguaje expresivo allá. el colectivo hubiera permane- cido por más tiempo porque César tiene dotes de organizador y además. César López Osornio regresó a la Argentina restaurada la de- mocracia. Naturalmente quedarán afuera muchos exponentes de diversa valía. César sigue pintando infatiga- blemente. Quizás. Pido perdón por mi pecado de omisión. intelectua- les.

entre otros. Una lesión lo obligó a abandonar el fútbol profesional y lo hizo buscar un oficio dentro de la plástica. mejor dicho. lo hace parecer hasta enojado opinando de arte o sobre una obra.y es posible que desde ese amor a la pintura. Aún hoy. Previamente había empezado a hacer algo de 345 . Ni los tropezones que tuvo con su salud le impidie- ron crear. porque siente esa pertenencia que los padres mantie- nen con sus hijos. Entonces cuesta relacionarlo con aquél joven flaco que jugaba en Quilmes y que un encontronazo con Rubén Bravo. nos abrió a todos nosotros la cabeza”. Y pintaba. Lalo Painceira de Nelson Blanco. y toma un descanso. Bongiorno. Fue letrista y luego filetero. ante un caballete y una tela blanca. en donde todavía permanece. Era futbolista de día y de noche estudiaba en Bellas Artes. se ríe y me dice: “yo para pintar tengo que dejar de hablar…pero me gusta enseñar y a veces tengo el defecto de poseer demasiada memoria…Pero Cartier me abrió. porque a diferencia de la mayoría de los pintores. le provocó una lesión que lo alejó tempranamente de las canchas y lo depositó allí. Fue jugador de fútbol y llegó a integrar. como defensor. aquél 9 histórico de Rácing. Es la misma pasión con la que habla y cuenta esa maravillosa aventura cultural que es el MACLA y sus encuentros con los viejos amigos de Europa que donaron sus obras para ese. se torna en poesía de color y de forma. La misma pasión vuelca en sus juicios y que lo hace ser terminante y hasta duro. su museo -porque lo siente así y tiene razón. Ya había ingre- sado. por lo surreal. César tiene sustento teórico suficiente como para emitir juicios válidos que merecen ser escuchados. a la sección de Escenografía en el “Teatro Argentino”. En Bellas Artes tuvo como maestros a Martínez Solimán. dejándose seducir a veces. En Japón se topó con el Informalismo “y me interesó. “Cartier me abrió la cabeza y me causa gracia porque casi toda la generación nuestra de pintores estudió con él. me gustó. De Santo. sino también en Buenos Aires”. los primeros equipos de Estudiantes y de Quilmes. no sólo en La Plata. Como parte de su memoria recuerda su tra- yectoria. El- garte. sus comienzos como pintor figurativo como lógicamen- te hacía suponer para un discípulo de Martínez Solimán hasta su beca de 1960. Porque César siempre pin- ta. Pacha. precozmente y como aprendiz.

Este es el paralelismo que vivimos con César y que por esos misterios inex- plicables con los que siempre nos sorprende la vida. pero nunca dejó de pintar y de exponer. él exponía en Kioto y nosotros en el “Museo Provincial de Bellas Artes” y en el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires al mismo tiem- po y sin saberlo. Creo que estuve sólo dos días. ganó por concurso la cátedra de Visión hasta 1975. 346 . exactamente en Barcelona. En La Plata había tenido su taller desde 1956 con el Vasco Alzugaray. luego se instaló en España. Él y nosotros. Allí lo dejaron cesante por razones políticas. Era taller y casa. Volvió a La Plata. eran diseños tipo europeo. Permaneció en Venezuela entre 1975 y 1980. EL BLUES DE LA CALLE 51 Cubismo clásico que abandoné al llegar a Japón para dedicarme al Informalismo”. En ese tiempo era amigo de Rollié y de Casas que estaban en el arte concreto. “pero en Japón cambió mi pintura. Al terminar la beca pasé por Nueva York. lapso en el que enseñó en la Universidad de Zaragoza. desde 1980 a 1999. por la galería de Martha Jackson y no me gustó ese mundo. pero me bastaron. y me fui. Pienso que ese cami- no me fue llevando al orden en la expresión pictóri- ca. Me conecté con el “Grupo Gutai” de informalistas. Y esa opción siempre me alegró. Eso no era para mí. Trabajaban la materia y tam- bién la pintura de acción a través de la perfomance. porque también vivían allí. En el último año en Japón fui ingresando poco a poco en la geometría y comencé a hacer diseños para telas. ese ambiente. recibió amenazas de un grupo de extrema derecha y decidió exiliarse. Allí fue profesor en la Universidad Central de Venezuela. El “Grupo Gutai” tuvo trascendencia en la plástica moderna japonesa. Ex- puse en 1961 en Kioto y ya eran obras informalistas”. informalistas por el sólo hecho de vivir intensamente nuestro tiempo.

Y la muestra fue un éxito. Hoy el MA- CLA es el “Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano” más importante del continente. fue sacando adelante todos sus proyectos junto a un equipo que le es fiel. Como consejero en Bellas Artes. Participaron todos. López Osornio demostró su capacidad de gestión al frente del MACLA. César es un representante de aquella generación y tuvo estre- cha vinculación con muchos de los que adhirieron al informalis- mo como parte de nuestro Grupo. desde Julio Le Parc a Tomasello pasando por Julio Silva y los Madi. Tanto que esa muestra parió su museo. Yo le presenté a Cartier a Nelson Blanco. Lalo Painceira Una de esas exposiciones fue una gran muestra itinerante con obras de los más importantes pintores latinoamericanos que re- sidían en Europa. Exactamente. desde Seguí a Sarah Grilo y Fernández Muro. el Pasaje “Dardo Ro- cha”. Hasta que el lugar fue La Plata. Alejandro Puente y Chalo Larralde. Con un empecinamiento y tenacidad que no son habituales en estructuras burocratizadas. Todos. Allí están representadas todas las escuelas actuales del arte y por sus mejores exponentes. Por eso siem- pre me sentí parte del Grupo Sí y a mi regreso par- ticipé en muestras con muchos de sus integrantes”. Susana López Merino. incluido él. Surgió la idea de que cada uno donara una obra para constituirlo. Los que estuvieron detrás de este acuerdo fueron el arqui- tecto Daniel Almeyda Curth y la entonces Secretaria de Cultura de la Municipalidad. su ciudad. al regresar a su casa. Un museo que en ese momento era migrante. “De alguna manera me siento partícipe de la crea- ción del Grupo Sí. pinta y cada tanto expone en las principales galerías y museos del país. 347 . Por lo que me siento amigo de ellos y comparto sus comienzos en la pintura. Mientras tanto. pese a encontrarme en Japón. y los tres me fueron a despedir cuando me fui en barco a Japón. sin una sede fija. yo abrí las puertas de las clases de Cartier y luché para que se admi- tieran concurrentes libres. cada tarde.

de pocas palabras y sin enarbolar teorías que vayan más allá del compromiso humano 348 . el rigor de la inteligencia. el sentido poético y la ingenuidad natural se equili- bran entre sí. EL BLUES DE LA CALLE 51 La obra actual de López Osornio es ante todo bella y de ex- celente factura. para que ella lo alimente y le dé su verdadero sentido. En ella se encierra la capacidad del artista para crear un orden que brinda una respuesta al problema de la realidad y nos acerca a la verdad del espíritu”. Lo que le interesa o lo que busca en su arte es la esencia misma de la fuerza vital. Porque él es pintor-pintor. Miguel Ángel Alzugaray: Encontrarse con el Vasco Alzugaray es sentir el perfume del óleo o del acrílico. con algunos fríos. produciendo esa conmovedora mez- cla de libertad onírica y rigor geométrico que lo define. solitario. un extraordi- nario inventor/ poeta de formas que nos envuelven sutilmente en un juego secreto de luz y color. pero pintará en ese hacer que tanto ama. Su fuerza es la vida y su obra su íntima biografía espiritual. En su obra podemos encontrar la historia de una lucha. pero audaz cuando queda plas- mada en imagen. al contrario. Su trayectoria no está marcada con el signo de la facilidad. Su lugar está frente al caballete y junto a la mesa en donde está su paleta cálida. En su obra. y que sólo interrumpirá para dar cla- ses. Uno no puede ima- ginarlo detrás de un escritorio ni ejerciendo otros trabajos. (Catálogo de la exposición de López Osornio en la galería Coppa Oliver de Buenos Ai- res. Recurro a la presentación de una teórica del arte como María de las Mercedes Reitano: “César es un prodigioso innovador. 2008). a costa de grandes riesgos y extremas aventuras. muestra huellas de un tra- bajo duro. Allí tomará mate o algún vino.

Como ocurre con toda obra de arte lo que comunica está en el empaste. blancas como los pañuelos de las Madres de Plaza Mayo. retratos o en esas camisas tendidas al viento que hablan de ausencias. Sin embargo hablamos. algo que no hace falta porque allí están sus paisajes costeros. Era mi vida de estudiante. Porque cuando yo vine a estudiar a La Plata en 1955. Pero en los años de la Facultad tuve mi vida intensa. El Vasco tomó partido y demuestra en cada obra que se puede hacer arte popular sin caer en un amaneramiento imitativo del muralismo mexicano o de la pintura caribeña. Con Hugo (Soubielle) y Elías (Kortzars) nos encontrábamos en la ‘Escuela de Bellas Ar- tes’ y nos íbamos a comer al ‘Vómito negro’. Allí no está su discurso. en sus formas ordenadas en un espacio conocido. Y lo comparte con el espectador. como le escribió Maiakovski a Esenin). Lo hace en cada uno de sus paisajes. Por eso no fue fácil compartir un café y que hablara de él y de su pintura porque. En los últimos años está más callado. pintora. que fue hermosa. Ni bien egresé en 1961 me fui a trabajar a la Pata- gonia con Hebe (Redoano. Pienso que fuimos los últimos 349 . Mejor dicho. fijáte qué año. en el color. Pero no importa el tema. sus dorados del Paraná. como buen pintor. Lalo Painceira con su pueblo. yo era peronista en una ciudad gorila como ésta. como si le bastara su obra para entablar ese diálogo contínuo que man- tiene con su público. grabadora y dibujante. Soy amigo desde entonces de César (Ló- pez Osornio) porque entonces compartimos taller y casa. Fuimos a Esquel y estuve mucho tiem- po. recordamos y fijamos posiciones. que fue su compañera hasta que se fue de este mundo. abomina de las teorías y de las palabras. sus pájaros. “Entrerriano y peronista. así llamábamos nosotros a un bodegón que quedaba cerca de plaza Rocha. Aclara que es entrerriano. su tierra y su historia. sus caudillos plasmados en las telas para anunciarlo.

También debo mencionr a Elgarte (Miguel Ángel). gran graba- dor. profesor de dibujo. vive. Fue un momento muy lindo que viví en la Escuela que entonces era chiquita. recorrió los talle- res y dijo asombrado: ‘aquí ni siquiera llegaron al cubismo’. Arranz (pro- fesor de cerámica) y Saulo Benavente. Estaba vestido con un gabán con capucha color arena (un Montgomery pelo de camello) y fumaba con boquilla mientras hablaba. Cuando fui a la primera clase de él no me lo olvido más. Eso es vida y el arte es vida. que exprese el tiempo que vivimos. Los que trajeron la modernidad a la Escuela fueron Deferrari. ge- neraban entonces bohemia y la necesidad de compartir todo el mayor tiempo posible. Era un puñado de alumnos. EL BLUES DE LA CALLE 51 románticos. Un arte de otra época no será vida ni luz. Había uno que te advertía de entrada: ‘si hacés algo a lo Picasso te echo del taller’. Cartier. La Escuela y sobre todo los talleres de las artes plásticas. Ustedes salen afuera y la plaza con su jacarandá. Una vida 350 . Ustedes tienen que hacer el esfuerzo de aprender y hacer un arte moderno. Porque el arte moderno es también vida. con imágenes bellísimas y que ganó el Gran Premio Nacional”. las señaló y nos dijo ‘esto está muerto. nada más. Me conmovió. Y fijáte cómo sería que cuando llegó Deferrari. Miran- do las obras que había en el taller. El Flaco (López Osornio) me enseñó el oficio de letrista y con eso nos ganábamos unos mangos. que se reconocía parte de una misma familia. “Hasta cocinába- mos allí y comíamos. calculá que nos conocíamos todos. Decí que estaba Cartier. Pero algunos profesores eran muy retrógrados. porque no se corresponde con la vida de ustedes’. Pasábamos el día en los talleres”. Arranz y Saulo aportaron la temática social.

Entre Ríos. Porto. “Es- cuela Superior de Artes Visuales” (Chivilcoy). 351 . esa familiaridad y el te- ner un espacio en donde pintar. “si Dorrego hubiera derrotado a Lavalle…”. Mi aseveración se sustenta en una historia real. de sentir y manifestar. Segura y Zanatta. Lalo Painceira que añora. “si la revo- lución de Rosa Luxemburgo hubiera triunfado en Alemania…”. “Escuela Panamericana de Arte” y en la Facultad de Bellas Artes de La Plata. junto a Moneta. la vuelta a la Figuración no se hizo esperar. sobre todo ese comensalismo. El Vasco nació el 2 de octubre de 1934 en Gualeguay. palpable. y en Paraná realizó sus primeros estudios de dibujo. además de nume- rosas muestras individuales. Entre 1965 y 1970 se expresó en bellísimos trabajos informalistas de fondos texturados. “el entorno natural en el que se crió influyó decididamente en su es- tética figurativa. Recibió 18 premios por su obra en distintos salones y bienales de pintura y participó en más de 150 muestras colectivas en el país y en el exterior. Juan Manuel de Rosas. Pero no siempre fue figurativo. Al concluir esa etapa comencé otra que yo llamo realismo ecológico. Como menciona el catálogo de su última muestra en el MACLA. Hugo del Carril. de mantener los mismos combates contra los mismos oponentes. Mi aseveración no tiene que ver con esos supuestos que se manejan como po- sibilidades remotas que no sirven como estructura de ninguna historia: “si Stalin hubiera perdido la interna roja…”. Cuando exponíamos dábamos charlas y home- najeábamos a figuras como Eva Perón. discutir y hablar de los trabajos. Aunque puede adivinarse por sus empastes y la pincelada gestual su paso por el Informalismo. No. en donde pinto paisajes con la flora y la fauna pampeana y litoraleña”. Entre 1982 y 1991 formó parte del “Grupo de Pintores Argentinos”. Hipolito Yrigoyen. “Escuela de Arte de Berisso”. con paletas “sordas y terrosas” como él las define. profundizando un compro- miso personal. hubiera integrado el Grupo Sí.” Puede agregarse como dato que se desempeñó como profesor en el “Instituto de Arte de Chubut” (Esquel). Graciela Gutiérrez Marx: Si Gutiérrez Marx hubiera nacido dos años antes. Rollié. Juan Domingo Perón. Artu- ro Jauretche y Enrique Santos Discépolo. con “una afir- mación del planteo social e histórico.

Nina Sager. con gran influencia sobre el alum- nado porque era brillante. Nelba Benítez. el Ciclo Básico. Pero toda la Escuela era fantástica y abría la cabe- za desde el mismo Bachillerato. Pero aprendí un montón con él. Murió el 11 de marzo de 1969 y era muy joven todavía. En pintura predo- minaba la figuración y lo que podría denominarse academia. siendo yo alumna del Ba- chillerato. Desde ya que no todos eran como ellos. cueste lo que cueste. el Bachillerato. EL BLUES DE LA CALLE 51 de ser fiel a la misma rebeldía. la carrera superior de Escultura y luego de Historia del Arte. Corregir los trabajos con él fue un apren- dizaje fantástico aunque mi tarea fue la confección de fichas sobre textos. Tesso- ne. sobre todo con las alumnas. Asti Vera. Pero no pudo ser. Gutiérrez Marx completó en la “Escuela de Bellas Artes” de la UNLP. Profesores como Atilio Gamerro. Crecí con él y todavía tengo su imagen con lágrimas en los ojos escuchando a Orff. De Santo. Carlos Aragón y desde ya. Otro que abría la cabeza era Cartier. que me per- mitió que empezara a concurrir de manera libre al taller de Escultura. Esta- ba terminando el “Bachillerato de Bellas Artes” con el propósito de ingresar a la carrera superior de Escultura para 1962. al que conocí en 1961. Rescata de aquella época primera a dos profesores: Aurelio Macchi y Manuel López Blanco. 352 . Graciela tenía sólo 17 años de ese tiempo y en aquella prejuiciosa y pacata ciudad de La Plata. De Manolo López Blanco fui ayudante alumno desde 1963 a 1967 y lo fui a su pedido. Teodolina García Cabo. Aunque ella ya acunaba similares rebeldías a las nuestras. año que mostró al Grupo Sí ya consolidado y despidiéndose como colectivo. rápido. seductor”. además cursó dos años de Cine y parcialmente Diseño. Y Macchi era duro. Cuando se expusieron nuestras obras en el “Salón Estímulo” y luego formamos el Grupo Sí. Macchi.

Veíamos una película como “Jules et Jim” y la discutíamos. El Arte-correo es poco conocido. Y eso es algo que extraño. el grabado y la pintura. rebelde y excluido de las artes. denunciando excesos dictatoriales y manteniendo el ejercicio de la libertad sin mordazas que la limiten. Se reconoce lectora precoz y rescata de aquellos años a Simone de Beauvoir. En los bares se hablaba y mucho. En 1976 fue separada de su cargo por la dictadura militar. Cinco años después se zambulló en el arte experimental integrándose al Mail-Art (Arte Correo). Recientemente publicó Arte correo.Artistas invisibles en la red postal. aún las que provienen de las galerías sumisas a las leyes de mercado. Co- nocí entonces a escultores muy buenos. como Papparella o Badí. Iba a los bares. Instaurada la democracia volvió a exponer y retornó a la cátedra. Su misma mecánica lo re- duce al diálogo creativo. Su respuesta fue permanecer en el arte alternativo ne- gándose a participar en salones. texto fundamental para conocer a fondo esta manifestación que se ha mantenido al margen de los circuitos oficiales y comerciales. pero no fui al “Ca- pitol” sino al “Costa Brava”. pero no me influenciaron”. Allí mantuvo una rica experiencia junto a Edgardo Vigo llegando a unir sus firmas durante un tiempo para la reali- zación conjunta de obras. a los místicos hindués “y toda la onda oriental”. Todavía es fiel a este arte nacido de la protesta. que es el Arte Correo. según sus necesidades expre- sivas. Un 353 . ¿cómo no hacerlo si planteaba una moral nueva?” Entre 1967 y 1969 expuso esculturas y objetos en las prin- cipales galerías porteñas y en 1970 obtuvo el “Primer Premio de Escultura” en el Salón Municipal. “Hacía esculturas en hierro y algunas figuras en yeso directo a lo Giacometti. pero también volcando su talento (que es mucho) en la escultura. En 1977 ya era militante del arte más libertario. pero sin embargo ha sido vehículo de resistencia. cuando cada integrante del Grupo Sí había comenzado a visualizar su propio horizonte. Lalo Painceira La primera muestra de Gutiérrez Marx fue en 1963. En 1967 ya gané un premio en un salón nacional y eso me abrió a invitaciones y participación en salones y muestras colectivas además de las individuales. al que también iba Lida Barragán de la que era amiga.

México. Si buscamos inscripciones. las subvenciones de los gobiernos de turno o las empresas lavadoras de culpas impositivas”. ha sido y 354 . Nicaragua. las artesanías regionales. Argentina…) y los movimientos libertarios que se negaron a los influjos seductores de un ‘progreso’ que. Perú. y la novísi- ma poesía practicada en el Cono Sur de la América pobre. como a veces firma: Pertenezco a una tendencia de intercambio poé- tico global a distancia que fluyó entre los años sesenta y noventa del siglo anterior. ni las honras de los premios o las cristalizacionespro- puestas por los museos y mucho menos todavía. Bolivia. Hemos vivido un nosotros temporalmente a- secuencial y espacialmente deslocalizado. Venezuela.en nuestro quinto infierno. la manifes- tación más extrema del romanticismo. ni críticos. pero preferiría situarla como deri- va de Dadá y hermanarla con Fluxus. Ecuador. Uruguay. las luchas en el campo popular (Cuba. practi- cando géneros y tipos notablemente diversos con maravillosas posibilidades de danza en co-rres- pondencia. Chile. sus antecedentes llegan al siglo IV antes de Cristo. EL BLUES DE LA CALLE 51 escrito de ella resume los fundamentos de este Arte. El Arte Correo (modo particular de enunciar en el Caribe y la actual región del Mercosur all Mail art) fue una boca de salida para aquellos que no aceptaron el dominio del mercado en galerías. ni historia oficial que pueda alguien atreverse a enarbolar o de la que se pueda adueñar. Sin directores. ni paternida- des. nacida en el seno de la literatura de cordel (nordeste de Brasil). siempre nos expolió. Dice GG Marx. Co- lombia.

Ese es el mundo que generosamente y a través de los años. esa escritura. la más íntima. Un tejido abier- to de pequeños racimos enredados. generosamente mostrada a través de los años. dan cuenta de los múltiples transplantes de las esporas Dadá”. en el misterio que comprende a toda creación. porque si bien es nicoleño de nacimiento. Como practicante y responsable de un archivo de obra efímera. Porque Lido nos muestra su propia vida. Lalo Painceira es un arte ligado a la vida. es aquí donde externalizó generosamente ese mundo mágico propio que lo habita y que nos regala en cada una de sus muestras. Ese universo que cada uno crea entremezclándolo con la propia vida. y por ello mis- mo corre los riesgos de una muerte por falta de conservación. En consecuencia todo el material de intercambio está vivo. nun- ca oculta. en don- de incluye aquello que sólo se manifiesta en el inconsciente. inimitable y bien propia. constituye su voz personal. superpuestos y flotantes que junto a Fluxus. Por- que el mail art puede servir de anclaje e inscrip- ción a las redes del ciberespacio. ese lenguaje con el que comunica su alma. De esa 355 . banalización o denostación. Lido Iacopetti: Lido pinta su propio universo. la posee de manera exacerbada. la que nace de la raíz creativa que todo hombre pero que él. al exigirla diariamente. me enfrento al desafío de construir un dispositivo que rescate su carácter indomesticable de resistencia poética y creación compartida. Atrás quedó su barrio de San Nicolás habitado por esa paz que sólo rompía el bullicio de pibes entreverados en algún picado en un potrero vecino. incluso aquella que se oculta en los pliegues interiores. Y es así porque ese cosmos multi- color colmado de signos y misterio. Y su obra está allí. Llegó a La Plata siendo adolescente. eligió ser platense y aquí construyó su familia. pilar fundamental que lo sostiene y además. Lido comparte con los espectadores de su obra y particularmen- te con su ciudad.

En 1962 se le amplió el universo al concurrir a las clases de Cartier (¡qué presencia la de este gran maestro que no recibió todavía el homenaje que le debe La Plata!). Aferrado a su ética. quizás porque su manera de dia- logar sea esa. Pero Lido no se aisló aunque haya carecido de socios.Ad- mitió y respetó las discrepancias y los senderos divergentes. fue amigo de los dos grupos y también de sus compañeros o de aquellos con los que compartía los talleres en la vieja “Escuela de Bellas Artes”. No participó de aquella división del estudiantado y de la sociedad ni de la fuerte politización entre los jóvenes que se acentuó al año siguiente con el triunfo de la Revolución Cu- bana. su mundo siempre fue personal. él man- tuvo la fidelidad a su vocación con la terquedad de un ermitaño. No participó de ninguno de los dos movimientos aunque se sintió más cercano al Arte Geométrico. a través de sus “buichos estéticos”. de largos y encendidos debates. Sus primeros intentos lo ligaron al Expresionismo pero des- pués la academia lo acercó al Postcubismo que imperaba en Be- llas Artes. a su concepción espacial y temporal. Propio. aquel hombre que siempre fue niño. Pero ese Lido adolescente perma- neció fiel al trabajo infatigable en su taller. Es esa su ofrenda social. Plagado de signos que navegan su propio espacio. En sus clases conoció a los que militaban en las dos expresiones en pugna de la vanguardia de esos momentos: a los concretos y a nosotros. esa especie de ermita que lo protegía. Libertario por naturaleza. donde la Univer- sidad seguía señalando caminos de rebeldía. los informalistas del Grupo Sí. la “represión de los cosacos”. No obstante. Lido arañaba su alma para encontrar caminos propios que le permitieran sacar su mundo interior. al juego del color con sus vibraciones clásicas. Joan Miró. Tan personal y único como su lenguaje que cuenta sólo con un ancestro muy lejano. Es posible que haya sido testigo asombrado de aquellos enfren- tamientos estudiantiles entre partidarios de la enseñanza laica y los de la libre. Lo de él era distinto. llegó a una ciudad en ebullición. Por eso sigue pintando. Se reconoce solitario. Era 1958 y Lido lle- gó con la sola ambición de convertirse en pintor. Y en ese tiempo de utopías y de fe en ellas. a las leyes de su propia gramática 356 . EL BLUES DE LA CALLE 51 calma nicoleña. como entonces se llamaba a la policía montada.

sufre o se alegra escuchando una sinfonía. el hambre. la pintura social que se conocía en La Plata. muy bien acompañado por Mollari. la pobreza urbana y la de los márgenes. por mínima que sea: como no existe Dios en el alma de un ateo o el amor. Enrique Arrigoni y el “Grupo Diálogo”: En 1960. Lalo Painceira expresiva. como él afirmó: “el arte no existe donde no haya una cuota de creación. estaba presente en el paisaje norteño y cordillerano que solía incluir la presencia de figuras con rasgos de pueblos originarios. abrió las mentes a cientos de jóvenes platenses para zambullirlos en esa aventura maravillosa que es aceptar el arte como experiencia. catequizando a favor de la libertad de un arte sin ataduras. que es sórdida. mirando un cielo estrellado en pleno campo o simplemente soñando. las injusticias sociales. su palabra de aliento y de guía para los que se acercan por primera vez a ese mundo maravilloso que es el arte cuando se ejerce con libertad y honestidad. hablar de Buenos Aires es hacerlo de la historia del Arte argentino que 357 . me sintetizó esa terquedad puesta en el trabajo diario aclarándome que “algunos me dicen que soy un Quijote. retratos en los que podían adivinarse las crudas condiciones de vida. Pero no se reflejaron las luchas obreras. de la misma manera como la mente vaga. dejándose llevar por él. Queda agregar otra característica necesaria para ser reconocido como maestro: su calidad de persona. Mundo que no admite trampas. sin prejuicios. Bute y Sánchez. se apasiona. Sólo dejó su taller para enseñar y fue un gran maestro que. en general no era urbana ni local. Desde ya. como Vigo. No lejos de La Plata. porque no cuenta con un paisaje bello que la esconda o disimule. Y sí. causa admiración la santa terquedad de Lido. leyendo poesía. su amplitud generosa. y una noche de empanadas y vino en su casa. Yo no concibo la vida sin lucha”. con la excepción de los esplén- didos pescadores de Cleto Ciocchini. Hoy. con la única exigencia de ser fiel a sí mismos. cuando la mayoría de los artistas se encuadran en gale- rías que los someten a las leyes de mercado. en el alma de un necio”. Salvo muy pocas excepciones. en ese año nació en Buenos Aires el le- gendario “Grupo Espartaco” compuesto por pintores militantes entre los que sobresalió el genio de Ricardo Carpani.

una de las cuales por medio de la total abstracción está llamada a resultar funcional. en 1962. Castagnino. sin ol- vidarse de Facio Habequer. Arato. fue con Arrigoni. Riganelli. cuatro artistas plásticos pla- tenses tomaron esa posta y crearon el “Grupo Diálogo”. entendemos que el “Diálogo” se promueve a través de la creación plástica por conducto de una base figurativa. 5º. Alonso. EL BLUES DE LA CALLE 51 ya contaba con pintores sociales y militantes de la talla de Ber- ni. de modo que importe una actitud de solidaria resonancia. Ismael Calvo Perotti. Con esos antecedentes.Ubicación en la realidad del tiempo y del lugar que nos es dado. el carácter natural e irrenunciable del compromiso existencial.Frente a las dos tendencias actuales de la plástica. y que sin necesidad de ser comprometido compulsivamente. El material que sustenta este recuerdo y la charla mantenida en representación de “Diálogo”.Nuestra única militancia es la del arte entendida como posibilidad de expresar lo humano. 358 . expuesta hoy en el “Museo Nacional de Bellas Artes”) o la escuela de grabadores que acompañaron las luchas sindicales de fines del siglo XIX y comienzos del XX. para no remontarme a los clásicos exponentes como De la Cárcova (autor de la célebre pintura “Sin pan y sin trabajo” de 1892/93. le obliga a transferir a la obra de arte. 4º. la condición del hombre to- mada como totalidad integral. denominados “Artistas del Pueblo”. Diálogo se definió de la siguiente manera: 1º. 2º. Ellos fueron Enrique Arrigoni. “Los Espartaco” se inscribieron en ese camino. grupo integrado por Abraham Vigo. que persiste tercamente en su camino. Bellocq. Como corresponde en toda muestra inaugural.Noción de que el artista no es un ente aislado dentro de la comunidad (aún cuando en este momento exista ese divor- cio). con la militancia activa propuesta por “Espartaco”.La esencia del arte es investir forma a la materia. Spilimbergo. Oscar Enrique Levaggi y Ramón Peralta. 3º. “Diálogo” dio a conocer su “Manifiesto” compuesto por ocho puntos en donde marcan su diferencia con la vanguardia existente pero también.

a los integrantes de “Diálogo” les sucedió lo que les ocurre a los fotógrafos testimoniales: los hombres y mujeres re- tratados pertenecen a un pueblo inscrito en un tiempo histórico determinado. las alegrías. Sus figuras delatan los sufrimientos. como fuente de provisiones de perfeccionamiento téc- nico y de enriquecimiento espiritual que facilita la comprensión del sentido proyectivo de los acontecimientos. Sólo Peralta. también sus esperanzas. manifestado en un año caliente y participativo.Cada uno de nosotros es libre. Peralta asegura que busca “una vivencia en todas las manifestaciones del mundo que me rodea”. “Diálogo” expuso en galerías y museos de La Plata. como 1973.Por último. Lalo Painceira 6º. parece ser más fiel a la espiritualidad existencial que pregona el manifiesto. Esto. el compromiso siem- pre está. Más allá de sus propuestas teóricas plasmadas en el “Ma- nifiesto”. aún tratando de rehuirle o ignorándolo. Calvo Perotti confiesa que “vivo en esta época y me siento comprometido con ella”. Eduardo Baliari en el Catálogo de una exposición homenaje realizada en el “Museo Provincial de Bellas Artes” en 1973 rescata expresiones de al- guno de sus integrantes. en una figuración con mucho de abstracción en su “Remolino”. 8º. “Diálogo” brindó su obra testimonial hasta 1970. 7º. dentro de su mundo y dueño de su exclusiva orientación estética. que corroboran su compromiso con la coyuntura. sus luchas y hasta esa fe que los alberga y se manifiesta en la religiosidad popular. “La familia” hija de la pobreza en la obra de Calvo Perotti. Así fueron las obras de su primera mues- tra: el trabajo en las peores condiciones en “Zafra”de Arrigoni. Arrigoni afirma que “como pintor actual trato de ubicarme en los medios sociales de esta época tomando al hombre universal como eje de mi len- guaje plástico”. el “Sufragismo” con un puño obrero en la monocopia de Levaggi. En sus ocho años de vida. la explotación que padecen e incluso. adquiere otra dimensión. Como lo estipula la premisa sartreana. Capital Federal y distintas ciudades bonae- 359 . nos ubicamos en actitud sensible a la asi- milación de todo quehacer espiritual afín.Necesidad de un conocimiento del pasado artístico universal.

Todo eso nos acortó el tiempo del encuentro y de la charla. En 1968 Calvo Perotti ganó un concurso en Bahía Blanca y se marchó. En aquella época nos vivíamos como una expresión que estaba entre lo clásico y el Di Tella y brindábamos una visión más latinoamericana”. que fue quien nos promovió e incluso colaboró en la redacción del primer manifiesto. pero uno evoluciona siempre porque entiendo a la obra como un equilibrio entre la razón y la emo- ción. Lo corrobora hoy con su ejemplo el infatigable Arrigoni. Dato que da cuenta de un anclaje diario en el taller. “Nosotros conocíamos a Amíl- car Ganuza. Cuenta que el grupo se fue dando espontáneamente. Teníamos referentes comunes como los muralistas mexicanos. Enrique Arrigoni me habla de aquellos encuentros y del comienzo de ese caminar juntos. Algunos fueron compañeros de estudio y todos se veían en exposiciones y en salones y a partir de todos esos encuentros fue naciendo ‘Diálogo’ ¿Qué nos unió? Supongo que la comu- nión expresiva entre nosotros porque la pintura social no existía en La Plata. que continúa pintando todos los días. rodeado por gran cantidad de sus trabajos. argentinos. Y salimos con esta temática a buscar el diálogo con la gente. No sólo las obras a exponer. Pero seguimos pintando y trabajando individualmente”. el lugar en donde se reunían. Pero con el tiempo el grupo se fue diluyendo. “Pienso que los cambios deben llegar sin saltos. Y era precisamente allí. en veintisiete oportunidades. Peralta se empezó a dedicar mucho más a la docencia y los otros fueron convocados por sus actividades laborales personales. yo no puedo pararme ante el 360 . Deben ser producto de una sucesión de trabajos. los pinto- res brasileños y desde ya. por eso su nombre. Por ejemplo. Nuestro grupo fue muy unido y dis- cutíamos todo. en los talleres. En una charla actual en su casa. EL BLUES DE LA CALLE 51 renses.

Desde ya. grupo de poesía que tomó su nombre de los dos esmilodontes que custodian escultóricamente el ingreso al “Museo de Ciencias Naturales” de La Plata. Hago dibujos. Lalo Painceira caballete y enfrentar la tela vacía sin un trabajo previo. dijo “su primera palabra completa/ Yo soy.” Luis no fue de nuestro grupo ya que comenzó a escribir poe- sía en 1965. 361 . Néstor Mux. proyectos. para dedicarse a escribir. Se presentó al concurso de la “Sociedad de Escritores de la Provincia” (SEP). Sin embargo. pero asumió vitalmente los sesenta y se le puede acreditar ser el introductor. del espacio y del lenguaje que le permitió vestir el traje de “Caza- dor Metafísico”. Luis Pazos: En 1960 Luis Pazos consumía libros de ciencia ficción con hambre de otros mundos. y cuando concluyo esa etapa. recién comienzo a pintar sobre la tela”. su primer poema o al menos. esa lectura lo hizo acceder cinco años más tarde. Allí conoció al resto de los premiados: Gu- tiérrez. junto a ese “Yo soy”. dejó el trabajo en el bazar de su padre y sus estudios. Pero antes de zambullirse en los mo- vimientos plásticos. Devoraba los textos Bradbury como si la profesía del narrador norteamericano de Fahrenheit 451. temperatura a la que se enciende el papel. a una dimensión del tiempo. Puede decirse que fue entonces cuando Luis. Todavía sigo así. Entendieron que la mejor manera de presentarlo en sociedad era a través de los muros de la ciudad y allí pegaron sus poemas como si fueran afiches de publicidad. junto al protagonista de ese poema que acababa de atrapar a Dios. Pazos fue y es poeta al punto que un año después de ser “Cazador Metafísico”. recibiendo la “Faja de honor” lo que le permitió publicar. fue bau- tizado así por Gancedo. Quico García. Y todos ellos dieron a luz a un “Esmilodonte”. es- tuviera a punto de cumplirse. esos mundos que habi- tan detrás de las apariencias de la realidad. junto a Jorge del Luján Gutiérrez. Rafael Oteriño. el primero que recuerda haber escrito y que fue publicado en el diario “El Día” de La Plata. del Pop Art en La Plata. Osvaldo Ballina y nuestro Omar Gancedo.

“Federico Vº” significó un boom social entre los jóvenes de la clase media platense que como buenos imita- dores de la burguesía porteña. como Graciela. todavía en plena actividad y dedicado totalmente al conceptualismo sin ol- vidar grandes convocatorias para ocupar desde el arte. Pazos trabajó con Vigo en sucesivas publicaciones y poco a poco fue incursionando en un protoconceptualismo con fuer- te y directo contenido político. ¿Por qué incluyo a Luis Pazos en una crónica que abarca al Grupo Sí y los años de su existencia. Sobre todo sus obras a partir de 1971. esa mujer (1997). realizaron el primer happening platense: “El Dios del laberinto”. Lo cierto es que los mellizos Vecchioli abiertos al arte y a la vanguardia. término que todavía no estaba en uso ni existían teorías como la del fin de la historia. Además Luis Pazos es un conocido periodista a nivel nacional que trabajó en los medios de mayor difusión del país y que a partir de mediados de la primera década del siglo XXI. en la editorial Libros de la Talita Dorada que lidera el poeta José María Pallaoro. Chispa Estévez. Fue en un boliche bailable de moda. es decir. junto a su amigo Rayo Puppo. algunos en colaboración. A nivel plástico fue fundador en 1988. 1960 hasta fines de 1962? Porque Pazos introdujo el pop art. 362 . facilitaron el local para estas experiencias dite- llianas. No llores por mí Catamarca (1991) y Justicia y televisión (Libros Perfil. 1999). ese movimiento que fue el puente entre la vanguardia y el posmodernismo. del “Grupo Escombros”. Francisco Vecchioli. La segunda fue “La corneta” que implicó vestimenta a lo Lennon y a la que se sumó un fotógrafo amigo de Vigo. En 2011 publicó El cazador metafísico. Tiene en su haber varios libros sobre temas pe- riodísticos. lo vivieron como un “Mau Mau” local. espacios públicos de La Plata. retornó a La Plata. EL BLUES DE LA CALLE 51 Fue una intervención pública o como prefiere denominarla Luis: “una experiencia de arte callejero” Al año siguiente Pazos se relacionó con Edgardo Vigo y parti- cipa en la publicación Diagonal 0 y siempre con Vigo. propiedad de los hermanos Vecchioli arquitectos e hijos de unos de los padres de la pintura platense.

muchos de los cuales alcanzaron a destacarse en los ámbitos locales. enclave del arte tradicional en La Plata pero que siempre prestó a la ciudad un servicio educativo encomiable y entre sus directivos y asociados se contaron excelentes paisajistas y retratistas. pero no desaprovechó las oportunidades que le permitieron viajar. desde ya. cuando volvió al país lo invitó a viajar a la Patagonia. que soñaba con ser Químico Industrial y que sin embargo. Lalo Painceira Y a medida que coloco un punto final. como la de Miguel Angel Guereña. Cuando el Grupo Sí nació. Allí se tuteó con las vanguardias del siglo XX y se sintió atraído por aquellas vinculadas a la expre- sión más que a la razón. lejos de poder ser considerada dentro de la van- guardia. Guereña nació en La Plata en 1931 y en el 53. Además escri- bió dos libros y crónicas para periódicos locales. porque siempre adscribió a las vanguardias surgidas en ese camino que abrieron los románticos dentro del arte. la memoria se abre y descubro ausencias que de mantenerlas. Amigo de Alzugaray. En 1972 visitó México en donde conoció directamente la obra de los muralistas. Sin embargo no pudo. La Peña fue fundada por un grupo 363 . a tres cuadras de La Sorbona. se construyó como sólido pintor con más de 50 años expresándose a través de un lenguaje muy personal. ejerce la do- cencia formando a varias generaciones de pintores chubutenses. Años después logró adquirir la casa que ocupa actualmente. también debe ser mencionada la Peña de las Bellas Artes. Por último. El Flaco también tendría que haber formado parte del Grupo Sí. Omi- siones que sonarán a injusticias pero que son involuntarias. hijo de un fabricante de sombreros. Habrá más. Guereña había he- cho sus maletas y se había marchado de La Plata para afincarse en Chubut en donde. Como por ejemplo. Desde entonces fijó su domicilio en el sur. en el cen- tro geográfico de la ciudad. si hubiera excluído al Flaco Guereña. sería imperdonable. Guereña siguió pintando y enseñando hasta hoy. además de pintar febrilmente. junto a Edgar- do Vigo se embarcó y se fue a vivir al barrio latino de París. Cuan- do nació el Grupo Sí la sede de la entidad estaba ubicada en 6 entre 49 y 50 y allí se formaron cientos de adolescentes. en donde reside. De regreso a Esquel. Él fue como adelantado y después se mudó el Vasco.

otros sumando el orden a las búsquedas más radicales de los arrebatos expresivos. EL BLUES DE LA CALLE 51 de platenses enamorados de las artes. José Gaspar Mancuso. Ambrosio Aliverti. hijo del cartesiano “pienso. Antes de cruzar de vereda para describir a los transeúntes de la razón. para asomarnos a otro mundo. ya no existen. José Mutti. Arturo González. Carmelo Yorio. Dolores López Aranguren. luego existo”. Pero ambas veredas. de los años sesenta entre los descendientes del expresionismo y los de la razón. lirismo y pasión a la geometría. Edgard Ortiz y René Palermo. más ordenado y prolijo. Puede significar una muestra de madurez pero también puede ser producto del de- bilitamiento del pensamiento moderno que transita terrenos en donde las diferencias se licuan sin llegar nunca a gestar una sín- tesis superadora. Fueron sus presidentes más destacados José M. debo insistir que hoy no existe la rivalidad y a veces hasta el encono. Rubén Giudice. Ro- berto Della Crocce. Cleto Ciocchini. La casi totalidad de los pintores optó por caminos intermedios. Unos agregando alma. De la Torre. 364 . Pero volvamos a 1960 y crucemos esa calle seguramente em- pedrada y soportando las vías de los tranvías todavía en uso. como símbolos enfrentados.

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No. regla y tinta china. La Plata no se asienta sobre uno de los lados. hoy deformada por un crecimiento anárquico y espontáneo. Pero si se mira el plano de aquella ciudad original. por lo tanto. si se asume la convención de colocar el norte en lo alto de los mapas. diagonales que señalaban los puntos cardinales. Cada seis cuadras tiene una plaza o espacio verde y desde allí nacen avenidas y. algu- nas extensos y otras muy pequeñas. nuevas diagonales. como esos pueblos paridos por el ferrocarril. se comprobará que era armónica. sino que es un cuadrado di- námico apoyado en uno de los vértices y sostenido interiormente por una cruz. equilibrada hasta en sus acentos de color. Se plasmó en el papel como un cuadrado perfecto que cruzaban dos diagonales que nacían desde sus vértices y se cruzaban en su centro. Diseñada con escuadra. a su vez. CAPÍTULO IV EL RAZONADO ENCANTO DE LA GEOMETRÍA La ciudad de La Plata no nació de manera espontánea. es- tructural y políticamente se sostiene sobre esa columna vertebral 367 . de sólo una cuadra. La Plata fue pensada y planificada previamente. Además. tampoco fue la expan- sión natural del casco de una estancia o de un almacén de ra- mos generales. de esos que se levantaban como mojones en ple- na pampa.

En cuanto a su versión platense la contarán dos de sus exponentes. Algo que el arte concreto detestaba. integrantes del Grupo Sí. Lo lanzó así Jorge Pereyra. Las voces de los concretos “La figuración canalla y el expresionismo atrasa- ron al arte argentino”. Quizás por eso. Los pintores geométricos de nuestra edad se constituyeron en nuestros rivales. porque en ese tramo no hay calle 52. Y la palabra juego no esconde malas intenciones. La Plata es hija de la geometría. a nosotros. líneas y con colores debidamente armonizados e incluso. hasta que apelaran a trucos ópticos para simular el movimiento y de esa manera. al Neoplasticismo y al Arte Cinético. Como se ve. Por lo tanto no es extraño que algunos de sus hijos hayan comenzado a ju- gar sobre un espacio plano con formas geométricas. bastan para defi- nir al Arte Concreto. se ríe. nos resultó obvia la existencia de un grupo de jóvenes pintores que había encontrado en esos juegos su propio discurso. cuando larga esa provocación. Sin embargo compartimos una mesa en pleno siglo XXI y quizás por eso. y Jorge Pereyra. Sucede que debo cuidarme para no utilizar la palabra expresión. sumamente ascética. su sintaxis plástica. dando cuerpo local a la bipolaridad que siempre se necesita para avanzar y crecer. comprendido entre las avenidas 51 y 53. EL BLUES DE LA CALLE 51 que constituyen sus dos ejes fundacionales. hoy reconocido diseña- dor y pintor inscripto en una geometría más lírica. porque le divierte ese re- 368 . Como si él y yo estuviéramos en un café en pleno 1960 o 1961. el que se extiende a lo largo de calle 13 y el que nace en el Bosque y llega al parque San Martín. Gonzalo Cháves que además de su palabra aporta un escrito del que transcribiré partes. por sus resonancias románticas y hasta pasionales. articular el espacio con el tiempo. Los fundamentos y los mani- fiestos y escritos ya incluidos anteriormente. pero muy bella.

atacar a Berni por ejemplo. En tiempos del “arte facilón”. No es cierto lo de él. desata el efecto contrario al buscado porque esa embestida reafirma su vigencia. Pero no a Pereyra. 369 . Juanito Laguna y Ramona Montiel todavía molestan. aunque estén viejas y húmedas. Más allá de estas exageraciones humorísticas a esta altura de la vida. Lalo Painceira torno a tiempos pasados encendiendo algunas me- chas de discusiones perimidas. posi- ción que le hicieron escribir en setiembre de 2000 a un Dalmiro Sirabo ya converso y geométrico: “Este asumir la racionalidad del hombre en el pro- ceso creativo otorga a las obras de Jorge Pereyra un evolucionado carácter proyectual que lo iden- tifica con las posiciones sustentadas por los movi- mientos pioneros del Arte Concreto Invención y los Espacialistas del Manifiesto Blanco. aquél de los tajos en la tela. para ser fiel a Susan Sontag. Pereyra mantiene fidelidad a los viejos postulados. que el crítico italiano Antonio Gasbarrini los relacionó en un escrito con Lucio Fontana. diáfanas y esperanzadas en el destino del hombre”. él abandonó hace tiempo su ortodoxia calvinista de la geometría gestada desde la razón y no pudo contener a su alma que terminó filtrándose en los espléndidos trabajos actuales que ganaron en lirismo y a tal punto. además. que fue uno de los puntales de las corrien- tes informales de Italia. Así lo evi- dencian sus propuestas de interrelación es pacial donde el objeto artístico propone una presencia que moviliza a un arte estancado en el inconscien- te y lo proyecta hacia zonas más francas. No puede serlo porque.

pero las auto- ridades reaccionaron prohibiéndonos ingresar a las mismas. EL BLUES DE LA CALLE 51 Dejando de lado viejas discusiones que hoy carecen de senti- do. 1936). que había comenzado a pintar guiado por Puppo. En el taller de Rollié y César López Osornio empecé con los primeros intentos de arte concreto”. y los visitaba de vez en cuando Nel- son Blanco. contar el nacimiento de aquel grupo que formó junto a Hugo De Marzia- ni. otra influencia fundamental en el colectivo. en un galpón de la casa de Di Marziani. Héctor Puppo. que después abandonó el grupo. Y yo me quedé con esa idea. “Nosotros trabajábamos y nos reuníamos en 1 y 72. Peña era amigo del pintor español geométrico Virgilio Villaba y fue también Roberto el que nos mostró y nos habló de la pintu- ra concreta como imagen revolucionaria. Gonzalo Cháves y él. incluso tomaron la de Escuela junto a Rollié y a Ma- nolo López Blanco. colectivo que comenzó a gestarse en 1957 junto a sus sueños adolescentes. Toda esta movida fortaleció 370 . Todos eran en ese momento alumnos de la entonces “Escuela Superior de Bellas Artes” de la UNLP y militaban en su centro de estudiantes. es tiempo de escuchar a Pereyra (La Plata. Tam- bién iban Casas y Roberto Rollié que tuvo su in- fluencia en nosotros. Por él conocimos a Milciades Peña y su troskismo. En ese momento se había acercado también Raúl Fortín. Entonces decidimos solamente asistir a los talleres y a las clases que nos importaban. “Pero cuenta que no tenía sentido ir a esa Escuela. Porque los geométricos rigurosos a veces se evaden de la racio- nalidad y también sueñan. Intervinieron Rollié y López Osornio y pudimos concurrir. Raúl Mazzoni.

‘la historia nunca va en línea recta’. Leíamos y discutíamos. Con el tiempo. Zelarrayán. el grupo tuvo nuevos integrantes como por ejemplo. Ya contaban con una valiosa experiencia. Raúl Mazzoni y nos fuimos mudando. que trabajaba con Distéfano y Juan Carlos Romero. porque también asistíamos a sus clases. También coincide esa época con algunos cambios en nosotros y en nuestra pintura. No fue improvisado. sobre todo en el diseño gráfico. Otro que nos apor- tó en la formación fue Cartier. Al poco tiempo fueron convocados desde Buenos Aires para enseñar en el “Instituto de Directores de Arte de la Escuela de Publicidad”. porque Mazzoni tenía su taller y Rayo (Puppo) construyó el propio. Recuerdo que allí se hablaba de la muerte de la pintura de caballete”. En 1968 volvió a la “Escuela Superior de Bellas Artes” como adjunto de Rollié y allí crearon el “Centro 371 . Lalo Painceira al grupo y empezamos a estudiar y a leer y nos metimos con todo con las ideas surgidas del Bau- haus. En 1963. lo que posibilitó que el grupo avanzara muy rápido. el colectivo que agrupaba a los geométricos pla- tenses comenzó a disgregarse coincidiendo aproximadamente. Rollié fue ablandando sus posiciones y accedió a inte- grarse al grupo al que se sumaron Ricardo Zala- rrayán y otros que provenían del diseño publici- tario. sobre todo del Bauhaus. que es algo muy interesante. con el año de extinción del Grupo Sí. Al año siguiente fueron convocados por la flamante carrera de Diseño en la “Escuela Superior de Bellas Artes” y se convirtieron en profesores. Y como Manolo decía. También se sumó Ezequiel Del Busto que significó un aporte interesante. Por ejemplo De Marziani empezó a experimentar con el arte ciné- tico. comenzó a aportar escritos y material. El Grupo ya estaba disuelto y la docencia absorbió a Jorge porque la escuela de Buenos Aires tuvo un gran crecimiento.

“Aburridos de copiar yesos y naturalezas muertas en la Escuela (de Bellas Artes). participando en importantes mues- tras individuales y colectivas. en “Carmen Waugh” (1970) y en la muestra “Fotografía inesperada” (1971). Pero un día. Su pintura actual. Anteriormente ya mantenía su trabajo de diseñador gráfico. “estos adolescentes informados. EL BLUES DE LA CALLE 51 de Experimentación Visual” y en ese año Pereyra expuso indi- vidualmente pinturas concretas. insolentes y la- biorosos. 18 y Jorge Pereyra. una vanguardia que en 1957 soñaba con emular la vanguardia parisina”. si bien mantiene la rigurosidad en el trabajo del color y del espacio. El texto comienza así: 372 . carga- ban la valija de paisajistas y se iban a pintar al campo”. dando a conocer sus obras. En 1967 participó de la Cinquième Biennale de París en el Museé D’Art Moderne de París y su nombre trascendió a ni- vel internacional y nacional. decidieron convivir. andaba por los 21. Hugo De Marziani y Héctor Puppo tenían 16 años. Raúl Fortín y Gonzalo. los fines de semana. se permite un vuelo lírico y un gesto aparente de libertad que la enriquecen notablemente. es parte de la me- moria del mismo Gonzalo. que era el mayor. que no publicó y que ahora me permite transcribir. in- fluenciados por el profesor Guillermo Martínez Solimán. Recuerda que los que habían pasado por la Acade- mia se hartaron de dibujar por cuatro años el cuerpo humano desmembrado para recién. Se trata de un texto vivencial porque aunque mantenga la tercera persona. La mirada de Gonzalo Cháves En abril de 2007 Gonzalo Cháves escribió una larga nota sobre “Los concretos platenses en los sesenta”. En su comienzo aclara que al iniciarse esa historia. como ya expresé. Jorge Pereyra es uno de los pintores geomé- tricos argentinos con mayor proyección nacional e internacional y sobre su obra han escrito críticos argentinos y extranjeros. en el quinto poder acceder al cuer- po humano completo. Expuso en el “Instituto Di Tella” (1969). Raúl Ma- zzoni. la docencia y la pintura.

como las enseñanzas del maestro húngaro Gyorgy Kepes a través de El lenguaje de la Visión (Editorial Infinito. con particular interés sobre las artes plásticas. Jorge ya estaba casado y tenía definido su com- promiso político lo que posibilitó que también acercara algunos textos de autores marxistas. Entonces se fueron a la calle 1 y 72. En los fines de los cincuenta. 1968). a un año de la muerte de Moholy-Nagy. es un ejemplo de laico católico comprometido con su tiempo. leían todo lo que les ca- yera en las manos. 1963). Ins- talados en el taller de 1 y 72. a nivel personal. (Almeida) se hizo cargo de la ma- teria Morfología y desde allí contrabandeaba conocimiento. Lalo Painceira “Estaban por alquilar un viejo galpón de la avenida 38 pero el dueño se retractó a último momento. Aclaración de Lalo Painceira). Cartier repartió aire fresco en La Plata desde 1957 a 1962. hubo cambios. No era una práctica muy ordenada pero concuerdan que entre las lecturas que más influyeron en el grupo fueron los libros Arte Plástico y Arte Plástico Puro de Piet Mondrian (Editorial Leru) y La Nueva Visión del húngaro Lazló Moholy-Nagy (Ediciones Infinito. (Uno de los fundadores de la carrera de Diseño Industrial y Gráfico que hoy se dicta en la Facultad de Bellas Artes. En ese momento todos concurrían a las clases de Visión que el profe- sor Héctor Cartier daba en la Escuela los sábados a la maña- na. en donde transformaron un depósito de comestibles en un taller. El que introdujo en el grupo los planteos del Arte Concreto fue Jorge Pereyra. Inquietos. Cuentan que otro innovador en las aulas de Bellas Artes fue el arquitecto Daniel Almeida. 1962). obra del mismo autor publicada en Chicago en 1946. Como también una traducción casera que realizó Mazzoni de Vision in Motion. además. Raúl Fortín tomó distancia y por un tiempo se acercó Nelson Blanco que les pare- cía un tipo grande porque tenía entonces 24 años. Por él conocieron los aportes de Rudolf Arnheim difundidos en el libro Arte y Percepción Visual (EUDEBA. 373 . Almeida como arquitecto. Accedieron a un lenguaje plástico totalmente nuevo que les amplió el horizonte. en el fondo de la casa de Di Marziani. fue introductor en La Plata del ‘Movimiento Moderno’ cuya cabeza visible más noto- ria es Le Corbousier.

Tenían una mirada abarcado- ra que no se limitaba al campo de la pintura y la escultura. el Profesor de Filosofía y Estética. un intelectual troskista que editaba la revista “Estrategia”. Al- fredo Hlito. Los aportes del Movimiento Constructivis- ta iniciado en 1913 por Tatlin en Rusia y revivido en 1920 por los hermanos Naum Gabo y Antoine Pevsner. un grupo formado por los que venían del taller de 72 más Roberto Rollié. Se proyectaban con una voluntad integradora hacia la arquitectura. Mazzoni. llegaban tarde a la movida. En esa relación se conoce a Zelarrayán y Jiménez. deja de pintar. habían sucedido otras cosas. Manuel López Blanco. se tomó contacto con Virgilio Villalba y Manuel Álvarez. los últimos mo- hicanos del arte concreto que habitaban en Buenos Aires. Cháves. Di Marziani y Puppo ya tenía 20 años. En 1946 el grupo se divide. estos dos últimos pintores residían en la Capita Federal. Alfredo Hlito y Raúl Lozza. El suprematismo que surge en Rusia en 1913 de la mano de Kasimir Malevich. En 1961 este puñado de jóvenes platenses constituyó ‘Visión Integral’. Adscriptos a la política cultural del Partido Comunista fueron expulsados cuando vino la purga stalinista. Se sentían más grandes. Como es evidente. 22 y Pereyra 25. A partir de esa fecha se los conoce como el ‘Grupo de los Concretos’. Ricardo Zerlarrayán y Nicolás Jiménez. que según su propia versión concluyó su experiencia 374 . El grupo estaba animado por la nece- sidad de hacer un arte distinto. La Asociación se disuelve en 1949. el movimiento De Stijl y la movida neoplasticista iniciada en 1917 donde los principales armadores fueron el belga Georges Van- tangerloo y los holandeses Piet Mondrian y Theo Van Doesburg. donde todo transitaba por París. amigo y compañero de Roberto Rollié. EL BLUES DE LA CALLE 51 Pero un día se dieron cuenta de que además de la versión france- sa de la historia del arte. La Agrupa- ción Arte Concreto Invención fue fundada en 1945. Por intermedio de Milcíades Peña. el diseño industrial y gráfico y la fotografía. Arden Quin y Rhod Rothfuss a la cabeza y por el otro la Asociación Arte Concreto- Invención en la que participaban Tomás Maldonado. Cháves comprometido en un proyecto político militante. En el ‘63 Di Marziani se aleja del grupo y toma el camino de la ‘Nueva Figuración’. por un lado se forma MADI con Guyla Kosice.

Walter Gropius había dado nacimiento al Instituto de Diseño y Arqui- tectura. Maldonado invitado por Max Bill. la escultura. Lalo Painceira en 1958. Para ese entonces el núcleo de preocupaciones de los concretos estaba expresado en la revista ‘Nueva Visión’ fundada.C. entre otros. Por otro lado. la fotografía y la gráfica. De la situación de indefensión que habían quedado los estudiantes. tener conocimiento de los aportes que introduje- ron estos maestros en el campo de la pintura. la movida de los concretos ya había pasado. arrestaron a 32 estudiantes que lo habitaban y lo cerraron para siempre. Herbert Bayer. Sobre el tema circulaba el libro de G. No sé si en los años sesenta se tenía en la Argentina la real dimensión del desastre que había ocurrido con el proyecto del Bauhaus. Conocer la obra de Josef Albers. directivos y docentes que allí estudiaban o trabajaban. Los integrantes del grupo abrevaron en la experiencia de la Bauhaus de Alemania.Argan Walter Gropius y el Bauhaus editado por Nueva Visión en 1957. docentes junto a Moholy Nagy del Bauhaus. Tomás Maldonado y Alfredo Hlito. El 10 de abril de 1933 dos compañías de la policía nazi tomaron por asalto el Instituto. No hablo de la infor- 375 . les abrió un camino nuevo. De allí pro- viene el interés del grupo por el diseño gráfico y el industrial. apenas terminada la Primera Guerra Mundial. por el arquitecto Méndez Mosquera. institu- ción de la que será rector entre 1964 y 1966. Si a los fines de los años cincuenta en Argentina. En ese momento el Bauhaus tenía su nueva sede en la ciudad de Berlín y su director era el arquitecto Mies Van der Rohe. la escuela se trasladó a los edificios proyectados por el mismo Gropius en la ciudad de Dessau y de allí pasó a Berlín. La publicación salió desde 1951 hasta 1955. no es de extrañar que a la heroica gesta del Bauhaus en Europa ya se la considerara como parte de la historia. Siete años más tarde de su creación en 1919. va a decir: ‘dentro del Arte Concreto hubo variantes. viaja en 1954 a la República Federal Alemana para integrarse al cuerpo docente de la Universidad de Ulm. desde un metrismo elementalista hasta Max Bill un gran inven- tor de imágenes. la importante experiencia del Bauhaus que tanto da que hablar. En la naciente república de Weimar. que se abrió hacia ese territorio finito-infinito que había iniciado Vantangerloo’.

todas las semanas viajaba Zelarrayán desde Bue- nos Aires a La Plata para reunirse en el nuevo taller de la calle 42 entre 9 y 10 dándole vida al proyecto de ‘Visión Integral’. En tanto. Más abiertos. Juan Carlos Romero. la diáspora y el exilio sufrido en nuestro país. Investigaban. el drama de la Bauhaus adquiere una dimensión diferente. Era un momento de la historia donde parecían coincidir -estamos hablando de Europa. Lázló Moholy-Nagy se exilió en 1933 en Inlaterra y de allí pasó a los Estados Unidos donde vivió y trabajó hasta su muerte. 376 . EL BLUES DE LA CALLE 51 mación. Marcel Breuer. El forzado detierro en el país del norte albergó también para esa época a Walter Gropius. pintaban e incursionaban en el fotograma. Hace unos años atrás. Roberto Rollié. el periodista Lalo Painceira. hablo del drama de una Europa que se la vislumbraba en las vísperas de un gran cambio y que terminó aplastada con sangre y fuego por la reacción. diseñador y creador de la famosa línea de muebles tubulares en el Bauhaus se fue a Inglaterra en 1935 y en 1937 emigró a EE. pero también estos jóvenes inquietos se negaban a aceptar que las galerías y los museos fueran los únicos ámbitos por donde transitaba el arte. Con otro horizonte y otros componentes el grupo se reorganiza en 1969 con la fundación del Centro de Experi- mentación Visual (CEV). Mies Van der Rohe y Josef Albers entre otros. Los libros de plástica no hablaban de que fueron perseguidos y tuvieron que huir. Maz- zoni ya tenía su taller propio y en ese momento estaba definido por la escultura. Es evidente que después del genoci- dio. Herbert Bayer se exilió en 1938 también en Nortea- mérica. en una nota publicada en el diario ‘El Día’ de La Plata escribió: ‘el grupo de los concretos platense en busca de la perfección nun- ca expuso’. Nicolás Jiménez y Mario Casas. con un discurso más elaborado. En el período de ‘Visión Integral’ que va desde 1961 a 1965 el grupo nunca mostró públicamente sus traba- jos. realizan varias exposiciones y dan a conocer sus propuestas. Participan Jorge Pereyra. Raúl Ma- zzoni.los cambios sustanciales en el mundo del arte y las luchas del pro- letariado por el socialismo. Siempre hablo de que profesores y directivos tuvieron que emigrar. Debe haber mucho de cierto en eso.UU.

entonces que. Por eso estoy aquí. se cruzarían sin es- perar alcanzar el hipótetico infinito. que creíamos paralelos. Raúl Mazzoni tiene su taller en City Bell. entre otras cosas se lo reconoce por ser uno de los primeros expontes del Arte conceptual en el país. fue Premio Nacional de Pintura 1993 y Premio de Honor Presidente de la Nación en 1995. Lalo Painceira En 1970 el CEV realizó la exposición de sistemas que plan- teaba una propuesta de experimentación visual vinculada al diseño. en 1979 obtuvo el Primer Premio en el Salón Nacional de Pintura y en 1990 el Premio de Honor Presidente de la República. desde 1981 integró el Grupo de Pintores Argentinos. sobre el grupo de los geométricos que en aque- llos años veíamos en la vereda de enfrente sin saber. ha expuesto en los salones y galerías más importantes del país y del exterior. en plena eta- pa productiva es un artista conocido por su obra y su acción. Así concluye el recuerdo escrito por Gonzalo Cháves en ter- cera persona. en este mediodía 377 . con importantes exposicio- nes en su haber. falleció en 2003. sus obras fueron expuestas en los principales museos y galerías del país y Europa. fue parte del equipo fun- dador de la carrera de Diseño y se desempeñó como profesor titular de Lenguaje Visual y Taller de Diseño en Comunicación Visual. Hugo De Marziani re- side en la ciudad de Buenos Aires. Hace tiempo que marcha- mos por el mismo camino. Héctor Puppo es uno de los fundadores y principales animadores del Grupo Escombros que vienen tra- bajando desde 1988 y reside en La Plata. unos y otros. marchábamos en la misma dirección y que nuestros caminos. ¿Qué fue de la vida y del ímpetu de estos jóvenes que en los años sesenta se planteaban realizar profundos cambios en el mundo de la plástica? ¿Dónde habitan y qué hacen hoy? Juan Carlos Romero vive y trabaja en la Capital. Jorge Pereyra vive y trabaja en su taller en La Plata. Gonzalo Cháves después de un largo interregno volvió al camino de la plástica y expuso en julio de 2004 en el Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano (MACLA)”. Roberto Rollié fue Decano de la Facultad de Bellas Artes desde 1984.

Había estado en los Estados Unidos charlando con Bayer y naturalmente hablamos de él. Había levantado un árbol rojo de metal. un rumano que vivía en Cuba y hacía una obra participativa con el público. Pero no mostramos nuestras obras. Darié Sandú. 378 . Ella me presentó a un Madi. nos ganó como propuesta. “Estudié ocho años en Bellas Artes pero el Gru- po Sí siempre estuvo por fuera de la Escuela. Así que salí para visitar pintores en La Habana y estu- ve con Loló Soldeville. Gonzalo reconoce que en 1962 dejó de pintar pero mantuvo una relación afectiva con los integrantes de su grupo. el vino y la memoria. Yo en ese tiempo pintaba y hacía geometría. compartiendo con Gonzalo la mesa. EL BLUES DE LA CALLE 51 invernal del siglo XXI. el pan. Y el tipo se acordaba de mí y seguía en sus trece: fiel a la revolución y ha- ciendo intervenciones urbanas. La opción que habíamos hecho por la geometría no tenía que ver con la enseñanza que impartían allí. Nosotros éramos muy estrictos”. Hace poco recuperé un grabado de aquella época y al verlo me di cuenta que tenía influencia de Klee. En 1981 volví a Cuba en plena época del blo- queo y lo volví a visitar. Nosotros cuando conocimos el arte concreto. sobre todo la planteada por los grupos europeos de ligar el arte con la vida. Yo lo había hecho con anterioridad a agruparnos. Pero de ma- nera individual. Me cuenta que en 1962 visitó Cuba porque lo había invitado el platense y revolucionario peronista John William Cooke. una pintora geométrica que era simpatizante del movimiento 26 de julio.

sintió que el país necesitaba que los jóvenes dieran respuestas diferentes a las dictaduras imperantes. Vivía ensimismado. Eran idiomas distintos y códigos diferentes. como un místico que paladeaba su relación con ese otro mundo maravilloso que sacaba afuera en sus obras y nos donó. que ametrallamos la ciudad desde nuestro expresionis- mo. Después. pero eso es otra historia que además. que ese gran artista que revolucionó la fotografía con el aporte del surrealismo. No es sorprendente que mientras los dos bandos tuvieron vida activa. que era lo opuesto. Y hasta encuentro ahora natural que se hayan dado al mis- mo tiempo. En un almuerzo le tocó estar sentado junto a Man Ray. mantuvo fidelidad a la geometría. Cuentan que Paul Klee era muy introvertido y silencioso. En un momento dado. dejó de pintar. a fines de los años sesenta. oposiciones y los lenguajes manejen una sintaxis plástica similar. Su compromiso político lo hizo marchar por otros caminos pero siempre en la misma dirección. Y también es lógico que con el correr de los años se hayan borrado diferencias. le pertenece. estuvo días pidiéndole perdón y sintió enorme culpa por haber invadi- do y quebrado ese mundo interior tan rico y bello. Y la imagen me viene para mostrar la rigurosidad del grupo geométrico y su silencio social. Lalo Painceira Como contó. Gonzalo volvió a la pintura. Fue gráfico. buscando el mundo nuevo. “necesité sacar lo que tenía adentro. mantuvieran un diálogo fluido entre los integrantes de uno y otro grupo. Pero hace poco tiempo. como si estuviera solo. Desde ya. 379 . trabajó años en el diario “El Día” y ganó el sindicato. Hay una vieja anécdota del Bauhaus en donde convivían artis- tas de lenguajes totalmente opuestos. en la misma época y en esta ciudad de La Plata. Ray sacó una pistola y dispa- ró al aire y fue tal la conmoción de Klee. Había escrito libros pero había algo que la escritura no me daba y que sí me brindó la pintura”. si invisibilidad al no exponer y anteponerla a nosotros. los dos grupos.

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un lugar que ya a esa hora y al estar las puertas cerradas por la baja temperatura exterior. y al ruido habitual de cualquier bar a copas y tazas. Pero no nos llamó la atención su aspecto de café al paso que tenía. se divisaba sin nitidez detrás de la niebla de humo. No 381 . como si improvisaran vocalmente a falta de sus instrumentos. al golpeteo sincopado de los palillos de la batería sobre el redoblante. mejor aún. CAPÍTULO V Y LA BANDA SEGUÍA TOCANDO… Mientras todo el tiempo es la Eternidad es la pálida luz del radio de este poema nos sentaremos tras sombras olvidadas oyendo el jazz perdido de cada noche Allen Ginsberg Aquella primera noche que ingresamos al bar no habíamos visto su interior porque los vidrios estaban empañados pese a estar en primavera. predominando el bopeo de los cantantes de jazz. Esta orquesta sin instrumentos es- taba integrada por un grupo de jóvenes que se comunicaban casi sin palabras. los músicos de jazz. A ellos. Recuerdo que lo primero que me llamó la atención fue un rítmico pero apagado golpeteo acompasado que acompañaba como música de fondo al murmullo del ambiente y al ruido de la máquina de café express “a la italiana”. en una mesa del fondo. habi- tual en los cafés de entonces. como se decía entonces. Ese golpeteo rítimico se asemejaba al sonido del bajo en un grupo de jazz o. em- pezamos a escucharlos. Provenían del fondo del bar. sin embargo.

intelec- tual y artística que se extendió por esos tres años. café que gene- rosamente aceptaron compartir con nosotros. Había comenzado una década maravillosa y hacía sólo un año que había triunfado la Revolución Cubana. Podría citar “La enseña de las tres ranas” que es un símil. las que uno debía sortear para pasar al baño. y participaron jóvenes de distintas disciplinas que dieron nueva vida a una ciudad que comenzaba a dormir- se. Las otras eran más cerradas. sobre todo a partir de junio de ese 1961 que fue la gran exposición del Grupo Sí en las salas del “Museo Provincial de Bellas Artes”. El “Capitol” se fue abriendo. EL BLUES DE LA CALLE 51 era un sonido de volumen alto ni lo hacían para llamar la aten- ción del resto de los parroquianos. Pero en número y diversidad fue la más importante. Nosotros nos instalá- bamos en las primeras. los músicos de jazz. más bohemio y mejor puesto para la ocasión. Eran grupos más pequeños. Nunca dejamos el “Capitol” hasta 1963. Pienso que recién ahora comienzan a existir bares similares a los de la calle 51. que puso el horizonte de las utopías al al- cance de la mano. convirtiéndose también en un ámbito de reunión de profesores y alumnos de Bellas Artes. Nos repar- tíamos esa caja que hacía rebotar los sonidos por su techo bajo. ellos siempre ocupaban las mesas del fondo. Era una tenue música de fondo. que aquel bar de 7 y 59. cuando nosotros. El café de 6 y 382 . un clima. empezábamos a caminar juntos. En donde las opciones que iba ofreciendo el instante eran elecciones asumidas con el máximo compromiso. Comenzaba una década de divisiones tajantes en donde no cabían los grises ni los tibios. Hasta ese momento ellos. podría decir que desde el mismo momento que ingresamos al local aquella noche fresca del 7 de octubre de 1960. los pintores. es- tudiantil o artística. Pero hay que situarse en ese tiempo. fue nuestro lugar que compartimos con ellos desde esa primera noche. limitadas a grupos a los que los unía una misma praxis que podía ser política. Como conté. No fue la única existente en La Plata. No. Nuestra presencia y la de ellos le dieron una atmósfera. eran los clientes exclusivos y permanentes del “Capitol”. que permitió que al año siguiente se convirtiera en el centro de una movida juvenil inquieta.

como si hubiera sido diseñado para tocar el piano. Quizás también compartieran la mesa algunas novias de ellos. cabaret aledaño al 383 . a Cantarella. Argüelles. en el “Capitol” junto a nosotros y a Curubeto. que solían acompañarlos pero a las que sólo conocimos de vista. Po- cho Lapouble e incluso. Ricardo Guidi. En aquella ciudad entonces cami- nable. no eran desconocidos nuestros. Los jazzman llegaban al bar con la familiaridad de estar en la propia casa. Alberto Favero. Talero Pellegrini. de las bromas. los barrios. nosotros y también los músicos. los jazzman. dueños y emplea- dos. al Colorado Escobar. clubes. y se dirigían a sus mesas del fondo. Guri Vaccaro o el flaco Catalá. a Caco Álvarez enfundado en su saco azul muy corto con mangas que no le cubrían las muñecas. No recuerdo quiénes habrán estado a esa hora intermedia entre la tarde y la noche. Ellos tocaban la música que era de ese tiempo. Pero la gran diferencia es que las movidas que se originan en torno de ellos no están sostenidas por grupos artísticos de van- guardia. Puede ser que estuvieran también alguno de los mayores del grupo. la que pre- feríamos nosotros. También char- laban de sus cosas. Buby Ochoa. que pertenece al edificio del Pasaje “Dardo Rocha” llamado pomposamente “Café de las artes” podría ser otro sitio actual. Por lo tanto. Lalo Painceira 49. como los llamábamos. aunque era sólo un adolescente. Puede ser que hayamos visto al Flaco Bo. el jazz moderno. reunían a los hijos de la clase media platense de la que éramos hijos. que Mingo haya dejado también la inauguración y es- tuviera allí. colegios y la Universidad Nacional. Allí seguramente comen- taban las grabaciones escuchadas y graficaban sus juicios con el bopeo y el repiqueteo de sus dedos sobre la mesa. porque tenían un particular sentido del humor y se reían a carcajadas. Poppy Monzó. Debido a esas características pueblerinas que tenía La Plata y que aún hoy mantiene. parroquianos. a los pintores nos gustaba mucho el jazz (nos gusta todavía y supongo que a todos) y a ellos los conocíamos por haberlos escuchado en algún con- cierto. aquella noche ingresamos al bar y nos saludamos y hasta charlamos con ellos. Además. Así esperaban la hora de la primera entrada en “El Galeón Rojo”. Saludaban a todos.

Tal vez no haya especialistas. Siempre hay recitales y nuevos grupos que se incoporan y subsiste un público conoce- dor del jazz. lo único que habían ensayado juntos era “Té para dos” y “la tocamos en diferentes versiones e improvisaciones toda la noche y nadie se dio cuenta de que siempre era el mismo tema”. como comenta Talero Pellegrini. por ejemplo. Lamentablemente. el Mono Villegas. Curubetto. Lo mejor en jazz del país. Jorge Curubeto me contó que en aquella época hasta se había creado el “Bop Club La Plata”. pero la tradición y la escuela no se pierden”. Pérdida muy sen- tida por todos. Talero Pelegrini es baterista y un gran difusor y conocedor del jazz. que tuvo una vida 384 . y las compartimos durante tres años y a me- dida que transcurrió el tiempo. “fue un centro de jazz y venían a tocar los hermanos Barbieri. “La Plata”. La gente sabe escuchar y distinguir. Podemos decir que los jazzman nos abrieron las puertas de su casa y de su música. entre otros. Buby Ochoa o en Negro Lezcano. En una gran nota dominical que les realicé a Talero. Recuerda Talero riéndose. Mingo y Curubeto y que fue publicada en “El Día” del 31 de marzo de 1985. hasta complicidades ideológicas cuando la realidad urgía al compromiso. el Loco Francheschi y los hermanos Jorge y Oscar López Ruiz entre otros exponentes de esa generación. a Caco Alvarez lo perdimos demasiado pronto. Ellos eran los herederos de una generación que hizo de La Plata un semillero del jazz argentino aportando talentos como el Bebe Eguía y Coco Bach. Poppy Monzó. en donde tocaban en vivo. a los que se acoplaron Mingo Martino. Talero Pellegrini tocaba en esos años la batería en el grupo que hacía tres entradas en “El Galeón Rojo”. Guidi. EL BLUES DE LA CALLE 51 “Capitol”. En realidad comenzaron a tocar en “El Galeón” y “El Teclado” cuando eran confiterías bailables para los adolescentes y jóvenes platenses del centro. el Chivo Borraro. Pero ese instru- mento tenía varios exponentes por lo que a veces alternaba con otros bateristas como el mítico Mingo Martino. que la primera noche cuando subieron a tocar y eran ellos mismos unos adolescentes. hubo acercamientos de amistad con ellos y con algunos. Pocho Lapou- ble. porque era un tipo formidable además de gran músico. Esto generó un público conocedor del jazz.

que era un napolitano que quería ser cantor a toda costa sin im- portarle carecer absolutamente de condiciones. Pellegrini subraya que hubo grandes músicos de jazz. Son viejas anécdotas de verdaderos personajes que se les acoplaban para triunfar como cantantes. Alberto Favero. un almuerzo con Talero. pero de todos modos siempre encontrábamos un hueco en donde tocar”.y lo acompañaron mientras cantaba boleros en uno de los boliches en donde los músicos tocaban por entradas. También compartí ya en 2011. 385 . “El Galeón” y hasta en el “Resil”. Pero eso llegó más adelante”. Alberto Guglielmino. Entonces se produce como una invasión de los solistas de jazz en distintos boliches de La Plata. los hermanos López Ruiz. mo- mento en donde a menudo nace la risa por sus relatos que cuen- ta de manera muy graciosa. los que nos iban a escuchar. como el memorable “Rodolfo Románticos”. To- davía circula un desopilante cassette grabado por Románticos. que murió muy joven. Lalo Painceira efímera porque en la ciudad había gran cantidad de solistas de jazz. como “El Teclado”. A los dueños mucho no les gustaba lo que hacíamos y además. en el recatado “El Teclado” desde la hora del té y seguían a la noche en los dos cabaret. Con el grupo de los jazzman más jóvenes. además de los que trascendieron y se mudaron a Buenos Aires como Eguía. “pero no teníamos dónde tocar. organizamos la fiesta en nuestro taller de Ringuelet en donde ellos tocaron en vivo y nos dieron un concierto memorable que ya relaté. que era del gru- po de los de City Bell. que tenían más o menos nuestra edad.Los otros eran y algunos todavía son. Pocho Lapouble. consumían poco. porque trabajaban en tres. excelentes instrumen- tistas. mí- tico ‘cabarute’ en el que nosotros íbamos a tocar por la noche. Incluso permanece el Grupo de Jazz Con- temporáneo La Plata que incorporó a un pianista muy bueno. al que incluso vis- tieron -creo que de verde.

Pero enseguida volvíamos a la realidad. EL BLUES DE LA CALLE 51 Y retoma los años sesenta desde las anécdotas y los perso- najes ganan la sobremesa. como le decía- mos en familia. porque fue muy allegado a mí cuando ya había perdido a mi padre y lo quise y admiré mucho pese a ser tremenda estricto y sufrir sus consecuencias cuando era alumno del Nacional. su sobrino. Después tocábamos algún ritmo latino para compensar. como las escapadas al Rivadavia que quedaba a la vuelta para comer sus milanesas cortadas con pa- pas fritas o algunas coperas como aquella que laburaba para que la hija estudiara y la piba era abanderada de su colegio y ella lo contaba con un orgullo conmovedor…Sí. como los Galletti y los Teruggi. Nosotros empezamos a tocar en “El Ga- león” en 1960. unos meses antes de que ustedes. por ser. Pero es verdad. precisa- mente. Era el subsuelo de una zapatería que estaba junto al “Capitol”. Equiparable a las exposiciones de nosotros. llegaran al bar. dos familias con hijas desaparecidas en tiempos de la última dictadura. los jazzman te- nían sus conciertos. Suena a tango. abrió las puertas del Colegio a las expresiones y talleres de arte que iban desde la música hasta la fotografía. además de algunos pintores como Raúl Bongiorno. los pintores. Era Profesor en Letras. todos intelec- tuales notables. Julito. pa- 386 . Nosotros hacíamos un swing moder- no y a veces volábamos con las improvisaciones y jugábamos con esas complicidades que se dan entre los músicos. Se entraba por una escalera an- gosta. gallego de pura cepa e integrante en su tiempo de un grupo de amigos. A los dueños no les gustaba mucho lo que tocábamos. tío mío y más que tío. Como cabarute era raro porque estaba puesto como confitería baila- ble. por ejemplo en el “Colegio Nacional” que entonces dirigía Julio Painceira.

Y ellos eran dos chicos. lo mismo que los hermanos López Ruiz. integrada por los músicos que mencioné. “La Protectora”. recuerda Talero y aclara algunos tantos. “En ‘La Protectora’ tocaban los más grandes mez- clados con los porteños como El Chivo (Borraro). los Barbieri…Nosotros tocábamos en general en otros sitios. Gury Vaccaro en bajo y Cacho Cantarella en 387 . Aquí nació el trío de Alberto Favero con Pocho Lapouble y llegó a tocar una versión de su suite con piano. el mismísimo Talero Pellegrini. Lalo Painceira sando por la plástica de vanguardia. Bebe Eguía que ya vivía en la Capital. pero todavía adolescentes. emisora que siempre contó con promotores de jazz. Muy talentosos. sobre todo Jorge. el Mono Villegas. como los conciertos del ‘Colegio Nacional’ y desde ya. gran pianista. Del “Bop Club”. Alberto (Favero) tocabo el saxo tenor porque el piano era de Caco Alvarez. Además estaban Pocho Lapouble en batería. de 49 en- tre 8 y 9. en los boliches en donde siempre hacíamos nuestra música y si el Co- lorado (Peters. Borraro. Bebe (Eguía). como se lo conocía. todos asi- duos concurrentes a las jam session platenses. lo mismo que el auditorio de Radio Provincia. participaban los hermanos Barbieri. ponía mala cara agregábamos algo latino pero con fondo de jazz. como por ejemplo Rodolfo Saran- dría y desde entonces y hasta hoy. En Buenos Aires tenía su sede el “Bop Club Argentino” con una subsede en La Plata. uno de los dueños). “Eran conciertos de mucho nivel. En los sesenta se formó el ‘Grupo Contemporáneo de Jazz La Plata’ que tenía una curiosidad. bate- ría y una gran orquesta. que entonces era un trompetista a lo Gillespie. Para la orquesta se tuvo que convocar a gente de otros grupos…fue una época memorable del jazz en La Plata”. también prestaba sus salones para conciertos de jazz. Vicente Izzi en trom- bón.

Creo que está radicado en España. Algunas veces bajamos con ellos las estrechas escaleras del “Galeón” y penetrábamos a ese templo del deseo. Ellos eran en general los que tocaban en el nacional. que siempre fue excelente. fuimos parte de ese. pero en realidad fui- mos nosotros. como dicen los relatores de radio. También me acuerdo de la risa amplia. siem- pre numeroso. su público. que tenía que cumplir otras obligaciones. gene- rosa y limpia de Popy Monzó. y después no volví a verlo más. escuchando sus historias y todavía mantengo en mi memoria la seriedad de Santiago Bo. nos estrechamos con fuerza la mano a través del alambre perimetral. EL BLUES DE LA CALLE 51 trompeta. funcionó durante nueve años desde fines de 1959. los apuros del colorado Escobar. estaba habitado por ánge- les inaccesibles. los del Grupo Sí. y de la charla amena. los pintores. casi adolescentes y sin dinero. Pero además empezamos a ser amigos. a charlar de las cosas cotidianas de aquellos tiempos. Jorge Curubeto en saxo o clarinete. nos reíamos de algunas ocurrencias como todo joven desde siempre y hasta hoy. que no obstante ser un infierno. que con el tiempo se convertiría en un renombrado arquitecto al que yo reencontraría más adelante. cuando Alberto (Favero) tenía quince años y pasa- ron una veintena de músicos porque no hubo una formación fija. Nosotros. graciosa. Porque no habían llegado todavía los tiempos en los cuales ser joven significaba ser sospechoso y constituía un peligro. el Flaco catalá en saxo y Jorge López Ruiz en trompeta”. en el acto de homenaje a Pablo Neruda que se realizó en el “Estadio Nacional” de Santiago de Chile. nos gritamos. Compartíamos la mesa de ellos en el cabaret. de Talero Pellegrini. los que atrajimos a los demás 388 . a veces estuvieron Mingo Martino. El grupo. Los jazzman eran dueños del “Capitol”. en bateria. Popy Monzó o yo. Él estaba en el césped y yo en la tribuna. Al menos para nosotros. de nuestras vidas. jam sessions que transmitía en di- recto Radio Provincia en la audición ‘Tangentes del Jazz’. en diciembre de 1972.

hablábamos comprometidamente de lo que pensába- mos y vivíamos. todas ellas euro- peas o las primeras de Kurosawa y el inicio del llamado “Nuevo Cine Argentino”. después de cincuenta años. Es imposible recor- dar. los LP de jazz escuchados. desde ya. Las últimas películas vistas. Lalo Painceira jóvenes con inquietudes intelectuales. Con esos jóvenes que se fueron sumando y hasta con Javier Villafañe. como esa de “Marx no bailaba como yo” o aquel enamoramiento de uno de nuestro grupo con una copera a la que le hablaba de Heidegger. Hubo otra película que nos conmovió. artísticas y hasta políticas. Del cine estadounidense nos interesaban las expresiones del movimiento independiente de Nueva York o el primer Stanley Kubrick. como recién ahora lo está haciendo gran parte de nuestra juventud en esta “resurrección” que vive la Argentina. que luego filmó en nuestro país con Torre Nilsson. los libros leídos. que son los que dieron forma dinámica a esa movida. porque había entre nosotros una conexión di- recta. con sus charlas en cada mesa. los diálogos completos que man- teníamos. con aquella increíble pe- lícula antibélica interpretada por Kirk Douglas. Quedan los temas. las exposiciones visitadas. Era un bar con humareda permanente pero que no estaba todavía con- taminado por los aparatos de televisión encendidos o la música 389 . según ca- lificación del siempre iluminado Rubén Dri. ensayos estéticos y también posiciones ante la vida. pero también de mesa a mesa. Pienso ahora que lo atrayente era el bar cuando estaba colma- do de gente. “Senderos de Gloria” y luego con su “Espartaco” y. la política y contra las costumbresas burguesas de La Plata. También eran motivo de charla. Sólo quedan en la memoria anécdotas. En ese tema también el grupo tenía opinión y compor- tamiento diferenciado de los chicos del centro platense. pero despreciábamos el cine ficticio y “facilón” de los grandes estudios de Hollywood con sus muy incipientes y siempre empalagosos efectos especiales. “David y Lisa” (1962). o el recién llegado que iba de grupo en grupo y se sentaba con los que mantenían la conversación que más le atraía. como ya conté. con la bellísima Janet Margolin. el que trabajaba con Dalton Trumbo como guionista. más tarde con su “Lolita” interpretada por la inquietante adolescente Sue Lyon y James Mason.

sorprender. agregarnos a los suyos. esa libertad de participar e ingresar al ruedo para intervenir en una discusión que habían comenzado otros dos en otra mesa. a los que nunca les importó si la relación que nacía era entre un varón y una muchacha o entre dos varones o dos muchachas. EL BLUES DE LA CALLE 51 estruendosa. Pero. frecuentaron 390 . Sí que entre los primeros estuvie- ron Javier Villafañe y su compañera. Así se fue poblando poco a poco la calle 51 que creció en ofertas al público cuando a su lado abrió el “Tirol Chopp” y casi de inmediato. tener ideas y si era posible. o mostrar entusiasmo ante un libro con reproducciones de Tapiés. ¿cómo se fue gestando la movida? ¿quiénes fueron los primeros en acercarse a ese “Capitol” que compartíamos con los músicos? ¿“Los Elefantes”? ¿la gente de teatro? ¿de danza? No lo recuerdo con exactitud. apretando cada uno en su corazón el propio “Cuarderno de tapas azules”. Por el simple hecho de sumar amigos y amigas y éstos a su vez. Sin proponernos nada. Fue una época singular en donde confluyeron jóvenes platen- ses de valía junto a muchachos del interior que llegaban a estu- diar y que fueron notables en lo suyo y lograron trascedencia. Eran tiempos en los que había que saber hablar. En realidad. Pero es posible que después de ellos llegaran los de teatro y de danza y después. la mayoría estudiantes de Humanidades o militantes políticos. se daban vuelta las sillas y se entraba en otro círculo al escu- char un tema que a uno le interesaba. Se extraña esa solidaridad entre diferentes. amigos nuestros. Algunos de ellos. nuestra Lucrecia y ese gran poeta que compartió nuestra bohemia que fue Horacio Núñez West. descubrir esa realidad que nos regaló Marcechal des- de su Adán Buenosayres. ese recato de apartarse cuando se empezaban a escuchar confidencias. para tener la libertad de estar en una mesa tratando de empezar una relación íntima y en la otra un grupo discutir sobre Sartre o Pratolini y su herrero Maciste o aquel conmovedor registro de su propia vida en Crónica fa- miliar. Porque eran tiempos de bares que parecían hechos para escuchar y ser escuchados. que ya nombré con anterioridad. Se mezclaban los diálogos. el “Adriático”. eran otros tiempos. Los tres bares juntos ofrecían una capacidad acorde a la demanda que crecía día a día.

el barerista de los jazzman. con su hablar italianizado. al terminar la primera década 391 . Yo no recordaba cómo llegaron los alumnos de la “Escuela de Teatro” ni quién había sido el nexo con ellos. el Turco Abdala y muy de vez en cuando. por más libertades que existían. her- mano de Bubby. un largo tapado de tejido abierto color beige y vincha ancha tomándole su pelo corto. adolescen- tes que cursaban el último año de su bachillerato. menos Leticia. fueron llegando al bar sus compañeros varones como Carlos Lagos. además de es- tudiar teatro o danza. Ellas iban con sus mallas de baile ne- gras y los tapados encima. que ya se había reducido a la esquina de 7 y 54. Desde ya que en aquellos años. Raúl Boubé. Ana María y Chuchi. Ahora. una vieja casona en los altos de 7 entre 54 y 55 y los acogió el legendario bar “El Cabildo”. el Negro Gutiérrez. Que nos acercaron un mundo nuevo. porque al comienzo eran todas muchachas. Pero no abandona- ron el “Capitol” porque se habían tejido amistades profundas y hasta algunos noviazgos. Karpovich y Yiyo. para charlar con uno de los habituales parroquianos de los tres bares. Allí concurrían incluso con pro- fesores como Oscar Fessler. Graciela Sautel también introdujo en el “Capitol” a dos compañeras suyas del Colegio que no estudiaban teatro ni danza: Chuchi Muiña y Ana María Fernández. Cristina Hansen fue la in- troductora de Leticia. Eran Graciela Sautel (que en una charla que mantuve en la actualidad mencionará cómo se dio el nexo). el primero llegando desde 8 hacia 7 hasta “El Tirol” y el “Adriático”. Con ellas. Terminaba 1960 y ya al año siguiente todo este grupo. se mudaron a la nueva sede de la “Escuela de Teatro”. Norma Beninatti y Cristina Hansen de teatro y Leticia Hualde de danza contemporánea. Recuerdo que Graciela Sautel tenía un gamulán gris. Nunca integramos las mesas del “Parlamento”. Lalo Painceira los cafés de 51 aunque sea esporádicamente. que también llegaba al bar vistiendo la ma- lla de baile de lana negra. al poco tiempo. Lo cierto es que en verano las mesas de la vereda se extendían como si fuera un solo bar desde el “Capitol”. Jorge Ochoa. ninguna de ellas se quedaba en el “Capitol” hasta la madrugada con nosotros. en los momentos libres que les deja- ban las clases que eran en horario nocturno. mejor dicho con ellas.

“Pero no. “porque convengamos. se me mezclaron los tantos porque además de la amistad. Yo los conocí en la exposición que hicieron en el Cír- culo de Periodistas. Es menuda. Está casada con el director teatral santafesino Roberto Conte y tienen una hija. siempre lo fue. pero que ella ya incorporó y enton- ces se la escucha con frescura y espontaneidad. La primera fue Norma (Beninatti) que estaba de novia con Dalmi- ro Sirabo. “Yo empecé la Escuela de Tea- tro a los 16 años. Des- pués. ustedes no eran convencionales para nada. pero ya me había contactado con grupos teatrales. EL BLUES DE LA CALLE 51 del siglo XXI. Yo me acerqué con ella y así los conocí a todos ustedes”. El primer año lo cursamos en el Teatro Argentino y una de mis compañeras era Norma Beninatti. con mis 16 años. Yo no fui la primera. se fueron acercando desde el teatro y de otras 392 . Mi hermana mayor y yo. la que yo recordaba como la primera de teatro que se había acercado a nuestro grupo. que fue la primera del grupo y a la que concurrí con ella. Es muy expresiva y puede decirse que sólo cambió su pelo que continúa corto. Conocernos significó para Graciela cierto impacto. No hubo almuerzo. Susana. y sus ojos siguen brillan- do como antaño. también se nos planteaba la relación mujer-varón”. me reuní con Graciela Sautel y Ana María Fer- nández para recordar aquellos años en la calle 51 a la que ellas también aportaron y mucho más de lo que piensan. Graciela tiene 65 años y es una actriz reconocida además de docente. conmigo. Habla con la voz educada de conservatorio. Sólo un café en la confitería del Pasaje “Dardo Ro- cha” y comenzaré con el testimonio de Graciela Sautel. pero que hoy es blanco. Cuando los conocí.

Ana María Fernández es una importante Psicóloga radicada en Buenos Aires desde hace muchos años y en donde mantiene sus lazos con la ciudad reuniéndose en los bares de Palermo con platenses en ese exilio elegido. Te abría la cabeza”. Bas- ta ver la situación actual del capitalismo”. Chuchi Muiña y Ana María Fernández. Hay ciertos temas de Marx que siguen vigentes más que nunca. en el “Capitol” se te abría cabeza porque recibías influencias muy positivas en las charlas que se tenían. Javier y otros profesores. “te acercaras por lo que te acercaras. Profe- sora titular de la UBA. Me acuerdo de las clases de Estiú. particularmente sobre aquello que abordan problemáticas de genéro y de las lógicas colectivas que contienen el tema de la subjetividad. en Psicología. conocedor de todos los métodos de actuación y además fue el gran introductor de Brecht en la Argentina. Finalizado el primer año mudaron la Escuela a calle 7 entre 54 y 55 y nosotros íbamos a “El Cabildo” porque quedaba en la esquina y porque ahí iban Fessler. Escribió libros y publicaciones científicas sobre distintos temas. Agrega como introducción que se sigue considerando marxista “más allá de la incorporación de posmarxistas como Foucault. Lalo Painceira procedencias. Al concluir la “Escuela de Teatro”. Era un maestro genial. Últimamente se destacó en trabajos realizados en el “Teatro de la Universidad” que dirige Norberto Barrutti. Leticia Hualde. Sintetiza la experiencia compartida con los integrantes del Gru- po Sí durante tres años afirmando que. de las de Car- tier. “Fue impagable haberlo tenido de profesor. Es Dra. según me aclara. de las inquietudes de cada uno…Todo era enriquecedor”. amigas como Cristina Hansen. Subraya su admiración hacia Fessler como maestro. Fue profesora de la “Escuela de Teatro” durante años. invitada a diversas Facultades naciona- les y extranjeras y estuvo a punto de ser decana de su Facultad. Pero el café emble- mático fue el “Capitol” al que seguimos concurriendo ya como amigas del grupo”. por cualquier motivo. 393 . Castoriadis y Deleuze. Graciela actuó en grupos independientes de La Plata con recordados trabajos poniendo en escena obras de “Los iracundos ingleses” y también en la Comedia de la Provincia.

Porque el comienzo fue así. sino también de banco. los del Grupo Sí y los de Jazz. relaciones más intensas. también Eduardo Mazzadi. Julio Bogado. según recuer- da hoy Ana. que me sorprendía por lo abierto y actualizado. de la hermana mayor de Graciela. es decir. eran lo opuesto a los jóvenes de ese ‘Jockey Club’ provinciano de donde yo venía”. pero lo importante era escu- char al padre de ellos. Susana. las hermanas Sautel y la amplitud en el pensamiento del padre de ellas. Ahora no recuerdo por qué fui al ‘Capitol’. Víctor Sautel. También la amistad de Graciela con los Papaleo fue central. Tenía el atractivo de un grupo de muchachos como ustedes que vivían la bohemia y la ibertad de una manera que no había visto en La Plata. Ambas recibieron la influencia. los del grupo. Lo que desconocía y me enteré después es que en el Parla- mento se reunían paradójicamente los que después conformarían la CNU. Mariano Betelú. Recuerdo a la gente de jazz y que todos ustedes. Los años del “Capitol” con ustedes fueron de amistad y de ver libertades que yo quería tener. estaba también presente el deseo. Me acuerdo de la relación de Horacio Elena y Chuchi. los del 394 . fue para quedarme. Se tejían amistades pero también noviazgos. Además había mujeres fuertes como Amanda (Peralta). “que nos abrió otros mundos. que se casa- ron cuando ella terminó el secundario. “Yo era una lectora infatigable desde los 13 años pero ejercieron gran influencia. Pero sé que cuando lo hice. Además de ustedes. un anarquista mítico. Todos ellos y ustedes. Dippy Dipaola. EL BLUES DE LA CALLE 51 Ana María era una delgada adolescente rubia de grande ojos claros que llegó al “Capitol” acompañando a Graciela. Te- nía también 16 años y era su compañera no sólo de curso. Lo del Capitol era distinto. compañera nuestra. había gente como Víctor Grippo. Yo paraba en el “Capitol” por eso.

la se- xualidad…Nos ofrecían una modalidad de relación muy distintra que la del novio tradicional de ese tiempo que era un camino de sumisión. no reproducir lo que estaba dado y aceptado sobre la vida cotidia- na. acontecía”. En ese tiempo puedo asegurar que ya era feminista. No repro- ducíamos el mundo vigente. también los varones. Es cierto que se armaban existenciarios más libres. no salíamos hasta muy tarde. Sintetizando. Son cosas que quedaron en nosotras pese a que el tiempo transcurrido suele relativizar las verdades. Era el placer de las diferencias. con la experiencia de esos años. fueron tipos que ampliaron mi mente. Simplemente. Lalo Painceira Grupo Sí. no de noche porque yo era muy chica y en ese en- tonces. etc. y el deba- te contínuo de ideas. pero se mantenían distancias”. 395 . sin embargo. Porque no sólo nosotras nos vestíamos distinto a las chicas del centro. por ejemplo. las libertades. Ustedes y todo el grupo de amigos abrían caminos nuevos que implicaban lo intelectual. por eso no existía un apriori. política. Era una apuesta libertaria sobre cómo amar desde nuestro propio existenciario”. vestidos de oscuro y hasta de negro. “Mucho de lo que sosteníamos y vivíamos tenía cierta coherencia en el sentido moral amplio. la sexualidad. Allí se aprendía a armar un mundo. libros en mano del tipo de los pri- meros de Marguerite Duras. ser del ‘Capitol’ era armar un mundo. “Quiero aclarar que yo recuerdo al ‘Capitol’ de día. también algunos en la parte ideológica. que ya había comenzado a interesarme cuando te- nía 13 años y visitábamos con Graciela a los Papa- leo y escuchábamos los relatos del padre anarquis- ta y militante. Recuerdo al grupo de ustedes y a la gente. no lo sabía.

/ Y te desesperabas”./ Y siempre cicatrizo. Era un mundo nue- vo para todos nosotros y lo comenzamos a construir entre todos. todos impresos en papel afiche y encabezados por un título en letra cursiva y sin utilizar mayúsculas: grupo de “Los elefantes”. tuvieron la valentía y la decisión de romper las normas de una ciudad provinciana cuya costumbre era parir jóvenes pacatos. es un fragmento de uno delos poemas pegados en la pared por Raúl Fortín. EL BLUES DE LA CALLE 51 Los recuerdos de los protagonistas de aquellos años de agitación y provocación mantienen coherencia. porque Raúl formaba parte del grupo inicial de los geométricos que se reunía en el galpón de De Marziani. Al resto lo conocíamos de vista y por haber leído en el invierno de 1961. porque llegó el tiempo de “Los Elefantes”. El día que los elefantes invadieron La Plata Nelson era allegado a Raúl Fortín pero como pintor./Yo ten- go costillas de fiera. mucho más tarde. y no todos recogie- ron ese guante. No difieren los diferentes relatos./Y me entrego./ Y siempre soy herida. gritándoles “Yo desnudo mi cuerpo. los de Roberto Ávila y los de Héctor Atanasiú. Pero me obliga remarcar el coraje de aquellas muchachas que comenzaron a ser pares y en algunos casos parejas. y pasa una paloma con el mal de San Vito”. los provocadores poemas de su primera pegatina. 396 . “Fracasa en la cloaca una flor de naranjo. el tiempo de la deconstrucción llegaría más tarde. A su lado. Junto a estos poemas estaban los de Yoly Poisneuf. nada más. Lida Barragán desafiaba a los platenses desde sus pendencieros dicisiéis años. a subrayar esa precocidad porque siendo adolescentes. no podía ser de otro modo en ese entonces. perteneciendo a la clase media platense./Y grito./ Y soy pura. Pero hay más testigos de ese tiempo y también otras adolescentes precoces. grupo de nos deslumbró y que fueron hermanos desde el mismo momento de conocernos.

El objetivo de la visita erea presentarse e invitarnos a una lectura de sus poemas que se iba a realizar en la librería de calle 51 entre 11 y 12. Pero volvamos cincuenta años atrás. “¿Por qué poemas radioactivos? Porque en ese tiempo. Ese pequeño departamento es también una especie de retorno al vientre materno del que sólo se asoma para lo esencial. Desde ya que concurri- mos a la lectura de poemas y el vino posterior terminó por herma- narnos. De ese grupo formaba parte Renzo Casali. pero se ganó la vida cumpliendo funciones en la administración pública de la que está jubilada. hasta diría que bien platense en su indumentaria. cuenta hoy Lida Barragán con sus 65 años. gigantesco y con una magnífica voz de bajo. plena Guerra Fría. que se transformaría en una de las figuras más atractivas y provocadoras del teatro argentino de fines de los sesenta y comienzos de los se- tenta. Lida Barragán y Raúl Fortín. Meses después se incorporó al grupo nuestro Omar Gancedo y se fue Ávila. que sigue aferrada a su viejo barrio de El Mondon- go pero cerca de ese parque que tiene la Facultad de Agronomía y se vuelca en parte a la diagonal 113. con la que se trasladó a Italia radicándose en Milán y amplificando sus pro- puestas. Los tres publicaron Poemas radioactivos en un pequeño y bello libro que ilustraba una xilografía en su tapa. Lida estaba vestida con un toque Carnaby Street mientras que Fortín era formal. estábamos muy impactados con la bomba atómica. 397 . Murió allí en abril de 2011. entraron al “Capitol” en horas de la tarde para hablar con nosotros. Allí estaban las familias de ambos y un puñado de gente de Bellas Artes. Era actor y pertenecía al grupo del Teatro Universitario que dirigían María Mombrú y Enrique Escope. cuando se mudó a Buenos Aires y comenzó esa maravillosa aventura estética y teatral que fue “Comuna Baires”. “Por eso”. al que concurrimos. tres hijos. de donde eran alumnos los dos. “Los Elefantes” ya eran menos y al grupo lo formaban ellos dos y Roberto Ávila. un nieto y cuatro gatos. Lalo Painceira Unos días después de esa pegatina. Lida estudió en el “Bachillerato de Bellas Artes” y después Es- cenografía en la “Escuela de Teatro” de la Provincia. Al poco tiempo Lida y Raúl nos invitaron a su casamien- to. Ávila parecía un proletario ruso.

En el invierno de 1961 fundamos el Grupo de ‘Los Elefantes’ con Yoli Poisneuf. Hago plástica para mí o para regalarle a una persona amiga. 398 . hubo una devolución por parte de la gente. Salieron artículos en el diario. La pegatina que hicimos tuvo mucha reper- cusión. Como te dije. Nos vinculamos a “Eco Contemporá- neo” que dirigía Miguel Grimberg. Y quisimos salir a romper así. Después se sumó Tito Ávila. Entonces dejé y retomé la plástica. “Nos reuníamos una o dos veces por semana. leía- mos. Mucho tiempo escribí. discutíamos. Yoli era compañera mía y Raúl y Atanasiú estaban en el curso superior. Además de las pegatinas hubo lectu- ras de poemas en el salón de actos de Bellas Artes y en la Librería a la que fueron ustedes”. Creamos el grupo porque entendíamos que la poesía se había quedado en La Plata. Nada más. Nos re- uníamos en nuestras casas pero en general en la de Raúl. pegando los poemas en las paredes de la ciudad. El grupo duró dos años. Héctor Atanasiú y Raúl. EL BLUES DE LA CALLE 51 “Pero no escribo más. por nues- tra cuenta y a través de un modo nuevo. Escribir me angustiaba. la Guerra Fría y la posibilidad de una nueva Guerra Mundial. Al grupo lo formamos en Bellas Artes. estábamos impac- tados por la bomba atómica. “Eco…” y el “Escarabajo de Oro” eran las dos caras de la van- guardia de entonces”. el equivalente hoy a la carrera universitaria. Desde los trece años y empe- cé a mostrar lo que hacía en el Bachillerato de Bellas Artes. los lectores mandaron cartas y fue importante porque además de la repercusión.

En una mesa discutiendo sobre Marx. ¿te acordás? Ese grupo de Ismael Viñas y también del PC. nosotros y desde ya ustedes. qui- zás de una sensibilidad demasiado pronunciada para los tiempos 399 . para no angustiarse. los habitantes de la noche de siempre. los músicos serios como Jorge Blarduni y desde ya. su compañera del “Bachillerato de Bellas Artes”. de las discusiones que se armaban. estudiantes de Humanidades. “¿Cómo no voy a acordarme del boliche. la compañera de Skay. en el fondo los músicos de jazz. después retomó y hace más de diez años dejó de escribir. viejos poetas en otra mesa. También iban Renzo Cassali y Liliana Ducca que en ese momento era su compañera. Amanda Peralta. sí. poeta y hermosa persona. de toda la gente increíble que conocí ahí. Te- nerlos allí a todos era un lujo que nos regaló esa época. acodadas en el mostrador las cope- ras de ‘El Galeón’. Se daban discusiones muy buenas sobre marxismo…Uno piensa eso ahora y es difícil de visualizar. recuerdo también a un pibe de la calle que iba a comer con nosotros y desde ya. ¿no?” Raúl Fortín. Lalo Painceira Los sesenta avanzaron rápido. la de ‘Los Redon- ditos’. Porque iba gente que era del Malena. Lida dejó meses de escribir por- que fue presa política. los primeros habitantes del bar”. talentoso ilustrador. los del Grupo Sí. uno de los creadores de la Revista “Humor” y de “Humi”. “¿Sabés de qué me acuerdo? Que yo siempre pedía una ginebra y una medialuna. la Negra. pasando por la Ne- gra Poli que iba al ‘Capitol’. desde ustedes a los de Tandil. Pero nada es como era entonces porque Lida era asidua concurrente al “Capitol” y guarda recuerdos imborrables. Ahora se reúne con amigos de antaño como Graciela Tassara.

riendo. Por todo eso sólo transcribo su advertencia final: “yo cesaré al fin. el tema se va desarrollando interrumpido por solos e improvisa- ciones. EL BLUES DE LA CALLE 51 que vinieron. esa señal primera que quiso dejarnos y que ninguno leyó en su dimensión real o no compren- dimos entonces su significado. y desde ya que sus me- llizos. demasiado dolorosa. Pero es la despedida. Raúl decidió poner fin a su vida en el año 2000 y de una manera trágica. Crítico del neoliberalismo imperante y de una ciudad a la que calificó de “mezquina”. / Yo cesaré como el dolor o el frío. No transcribiré esos versos por mi propia necesidad de recordarlo vivo. / Como el dolor o el frío/ yo cesaré al fin/ violentamente”. Raúl es uno de los grandes olvidados de esta ciudad real- mente mezquina. lanzado con frases cortas que arrancaban de golpe disimulando un leve tartamudeo. Escribiendo estos recuerdos me reencuentro con unos versos de él de los años se- senta. él esgrimiendo su humor ácido e irreverente. Nos habíamos reencontrado los dos después de años y ambos retornando a La Plata. eligió partir por su propia y muy dolorosa volun- tad. Otros compañeros de la noche y el giro a la izquierda de algunos Estamos llegando al final del blues de la calle 51. Raúl tenía una casa en Tolosa y compartimos un asado y un vino junto a su compañera y a sus mellizos que corrían por ese pedazo de verde como si fuera en una plaza. Como blues. en donde no ha recibido ningún homenaje. foto rescatada de nuestro último encuentro. de mantener esa foto de él en mi memoria. escrito premonitorio o quizás. Cuando todo 400 . en donde sólo lo recuerdan públicamente los esforzados luchadores de la cultura de la revista “El Pasajero”. que lo admiramos y quisimos. Se llama “Poema para mi muer- te violenta” y describe con imágenes descarnadas lo que exac- tamente sucedería cuarenta años después. la que fue su última compañera y todos nosotros. cuando decidió volver ya restaurada la democracia. Ahora retomaré el tema original y puede ser que se reitere parte de la melodía principal.

sentados y solos ante su mesa en donde estaba la copa. comentar películas y novelas. “El Capitol” había cambiado. algunos porque venían directamente de la cercana Facultad de Humanidades. No llamaban la aten- ción las barbas ni los pelos largos o excesivamente cortos para la época. ni la multiplicación de anteojos. las bromas. todavía ni Fanon ni los grandes del mundo que estaba naciendo. otros porque querían mostrar a su grupo de pertenencia algún hallazgo o reforzar la argumentación sostenida en la discusión de la noche anterior. una adelantada para nosotros. Lalo Painceira el grupo comienza a tocar coralmente uniendo sus instrumentos y aportando algo que quedó de sus solos. También estaban los que llegaban temprano y traían su ejemplar para leer allí. los cuerpos delgados y tampoco los sacones o gabanes con cierto abuso de la ropa oscura. Por lo tanto. hablar de los temas que hacen al arte. a excepción de Amanda. se mantuvo siempre el necesario recreo festivo. Mucho menos ver que varios de los parroquianos. porque el “Capitol” no era un convento ni nosotros ni nuestras amigas y amigos teníamos vocación religiosa. parto de algo ya dicho: a partir de la exposición de junio de 1961 el “Capitol” comenzó a recibir nuevos adherentes y cambió la característica de su clientela. entraban con libros. Como conté. habían llegado a nosotros. Además de la teoría. Entre los nuevos habitués comenzaron a predominar los jóvenes militantes. esperando que lleguara el resto. al retomar el blues. Pero las discusiones comenzaron a teñirse con ideología y eso generó en algunos. hablábamos en el léxico nacido de un mundo bipolar. sobre todo de la Fede (“Federación Juvenil 401 . Por eso. en su mayoría jóvenes. el libro abierto. sino por la cantidad de jóvenes y agregaría que eso mejoró la calidad del contenido de lo mucho que se debatía debido a que esa tanda de nuevos clientes aportó positivamente a las polémicas. como señaló Ana María Fernández. se empezó a hablar de polí- tica y predominaba un lenguaje marxista. Si bien se mantuvieron los lazos de relación. la necesidad de una praxis. No sólo por “Los Elefantes” o por los perseverantes músicos de jazz y pintores del Grupo ni las amigas de teatro y de danza contemporánea.

el sectarismo de ese marxismo lo descartaba por “bonapartista”. Trotsky llegó a nuestras mesas en la solitaria voz de Amanda que además. al menos. los que asumían responsabilidades no daban a conocer sus domicilios ni a sus fa- miliares directos. no obstante. sitio desde el cual algunos todavía. necesitaba un sitio para vivir y se mudó junto a Víctor Grippo. no han retornado. Por ejemplo. de manera diversa aunque bueno es aclarar que nunca ahogó esa movida estupenda que había nacido y que viviría en plenitud. por tres años más. en pleno siglo XXI. Porque había represión y si bien la padecía fun- damentalmente la Resistencia Peronista. porque en el fondo la derecha siempre tuvo claridad para identificar a sus enemigos principales. La incorporación al “Capitol” de este grupo heterogéneo y nu- meroso. también la sufrían los marxistas. “Los Elefantes” incorporaron a Omar Gancedo que. Sirabo. siguió siendo parte del Grupo Sí y militante diario del “Capitol”. de agrupaciones universitarias de izquierda y tam- bién concurría un grupo nutrido del “Malena”. EL BLUES DE LA CALLE 51 Comunista”). con la sola excepción del trotskismo y de los grupos marxistas nuevos como “Praxis” y “Malena”. Porque ninguno llegó al “Capitol” y decía: muchachos. izquierda vernácula y gorila que continuó siendo fiel. el grupo marxista de Silvio Frondizi. cuando el compromiso marxista obliga- ba a una semiclandestinidad a quien lo asumía. integrantes del Grupo Sí. algo que la izquierda argentina nunca aprendió. como recuerda Lida Barragán y otros que entonces estaban en “Praxis”. que ya eran novios. Sin haber leído indudablemente los aportes de Cooke. con Horacio Elena y Chuchi. nos vinculamos al grupo de músicos de “Conser- 402 . a las posiciones dogmáticas que los hicieron apartar a comienzos de los ’40 del campo popular. Para nada. que nunca fue marxista. me afilié al PC o entré en el “Malena” o en “Praxis”. introdujo un tema no común para el marxismo tradicional argentino de ese tiempo: el peronismo. “populista” o “demagógico”. que no le exigió que fuera del PC ni nada por el estilo. obró en cada uno de nosotros. Pero volvamos a 1961 para sentarnos ante una mesa del “Ca- pitol” de aquellos años. Se comentaba sólo a quie- nes se tenía esperanza de incorporar e incluso. en tanto. res- petando las diferencias.

perteneciente a la “Biblioteca ‘Max Nordau’”. Adherí a la Fede y me incorporaron al “Frente Cultural” junto a otros amigos. Lalo Painceira vatorio” liderado por Jorge Blarduni y a todos sus amigos. del Grupo Sí. Coincidió con mi ingreso a la carrera de Cinematografía en la UNLP. Grillo Frontini. de quien luego me hice amigo. Castorina. pero sólo los fines de semana. del ni- vel de José Sazbón y también con Ricardo Piglia. Julio Bogado (poeta y además un tipo ideológicamente muy claro) y todo el grupo de Tandil. Rithé Cevascó. Zito Zoibelson que dirigían el Teatro Universitario y Jorge Rubinstein. Beto Rubinstein. Rodolfo. Godio. aunque ellos en general. desde mi amistad con Bibi Párraga. Eran Sandra Filippi e Imar Lamonega. Golo (Mario Goloboff). en donde me di el lujo de tener compañeros como Raymundo Gleyzer. vinculación que duró incluso hasta mis primeros años de Buenos Aires y que se extendió a su mujer. En mi caso particular. También se acercaron dos poetas notables del ba- rrio obrero de Berisso que empezaron a concurrir al bar algunos atardeceres y noches. Norma y a su amiga. mi encuentro con el mar- xismo fue el comienzo de mi alejamiento del Informalismo y al año siguiente. los que me hicieron retornar a aquella senda que había emprendido siendo casi niño desde mi admiración hacia el maestro Fernán- dez Coria y. en mi caso particular. algunos vinculados al grupo de pintura y otros que me enriquecieron notablemente. Mauricio y Lipo. También hubo encuentros muy espo- rádicos con marxistas independientes o de otras líneas. Sin embargo. sobre todo los más sólidos. Mi última expresión plástica fue neofigurativa con una temática social clara pero manteniendo el lenguaje de vanguardia. También participaban de las reuniones del “Frente Cultural del PC” en esos tiempos María Mombrú. entre los que estaban Dippy. Por eso fueron ellos. Tono y ese tipo fantástico que fue Julio Godio. fueron los mar- xistas los que me hicieron retomar un camino que había olvidado al nublarme la mente ese misticismo vacuo. Amanda. basado en ritos superficiales y no en una espiritualidad profunda. inconsistente. como Grippo. bastaría mencionar que compar- tí reuniones con intelectuales de la talla de Golo. Alejandro 403 . Bogado. ya adolescente. emblemático creador del “Teatro CLIMN”. militaban en el frente universitario. Osvaldo.

no. Profesora de la UNLP y de FLACSO. el Tercer Mundo se erigió como el nuevo 404 . Nunca pude pensar o sentir algo y vivir ajeno a ello. Sergio Labourdete. Es algo natural. 2011) de la Dra. Así lo exigía. Tampoco es una pose. América Latina fue sacudida por la Revolución Cubana y la ‘nueva izquierda’ reivindicó la lucha armada contra la dependencia y la injusticia social. Soy así.la mayor par- te de África Subsahariana alcanzó independencia. Pupi Rottblat. el tiempo que nos tocó vivir. ¿Por qué me pegó tan fuerte mi encuentro con el marxismo? Pienso que el hecho de adoptar como padre a Sartre. según nuestra visión. EL BLUES DE LA CALLE 51 Malowicki. participativa. En el imaginario de gran parte de la izquierda occi- dental. Ricardo Gil Soria. antiimperialista y enfrenta- do con las monarquías conservadoras ganó terre- no en el escenario árabe. Bajo el liderazgo del presidente egipcio Nasser. Carlos Vallina y un gran compañero y amigo que me abrió la mente al todavía entonces denominado “fenómeno peronista”. Tiempo al que volvemos brevemente. No es algo buscado o que me haya exigido sacrificios santificantes. reproduciendo fragmen- tos de la reciente y muy buena Historia del Siglo XX (Editorial Siglo XXI. nos habla de este Tercer Mundo que nosotros todavía no visualizábamos. Quizás no soy una excepción y gran parte de mi generación tam- bién fue así. en Historia María Dolores Béjar. “Entre 1957 y 1975 -escribe Béjar. el nacionalismo secular. En el Sudeste asiático. Después de pasar revista a la crítica situación de los países dominantes y de los socialis- tas (ya se habían producido los levantamientos de Polonia y de Hungría. este último sofocado con la participación directa de la URSS). la lucha anticolonialista vietnamita se transformó en una guerra antiimperialista que socavó la hege- monía de la primera potencia capitalista. jugó un rol en esa decisión. Siempre necesité de una praxis para sostener mi pensamiento. comprometida incluso hasta el límite.

era el Grupo Sí. Esta oleada descripta de manera tan caliente y comprometida por Béjar. La voluntad política de las víctimas del imperialismo pasó a ser visualizada como condición necesaria y suficiente para que és- tas se convirtieran en protagonistas de la historia a través de acciones heroicas. En el caso personal y ya ingresado en el PC. Nos conmovía y adheríamos espontáneamente a la Revolución Cubana y a la lucha antiimperialista. no había llegado a La Plata en 1961 o. al menos. que era una bandera que levantaba toda la izquierda marxista y peronista. 405 . poetas. Fueron Mauricio Tenembaum y Jaime Lipovetzky o simplemen- te “Lipo”. debo señalar que dos personas tuvieron influencia directa y lo hicieron desde una posición que. pintores. como lo llamábamos. Lo dice Mauricio Tenembaum en este siglo XXI con una realidad diferente que por ahí nos ubica en veredas distintas. También estudiantes de Bellas Artes y de Humanidades. Cuba y Vietnam”. Había músicos. sorprendieron desde la amplitud y el conocimiento del pensamiento marxista. Argelia. lo que seguía convocando al “Capitol”. contra toda especulación previa. según los tercermundistas. No éramos pocos los hijos del “Capitol” que estábamos enrolados en ese grupo. Eran los responsables de ese frente cultural del PC al que me sumé. lo que sería lo “cósico cosidad de la cosa” para utilizar un lenguaje heideggeriano. pero también los jóvenes rebeldes de todo el mundo. escritores y desde ya. Lalo Painceira sujeto revolucionario. Allí estaban para con- firmarlo. no la conocíamos. aún los que buscaban en las viejas religiones orientales su razón de seguir viviendo. aunque no comparta todas sus posiciones políticas. fundamentalmente cons- tituido por hermanos de la FEDE. Pero el carozo de nuestro compromiso. con los que todavía me cruzo de vez en cuando y permanece mi respeto y cariño hacia ellos. ¿Por qué? Porque “en ese momento el Grupo era muy bien considerado y merecedor de respeto y recibiendo comentarios muy positi- vos”.

Nos reuníamos con él periódicamente para escuchar su informe. ma- yor que nosotros. libertad de pensamiento pero que creían realmente en la necesidad de un país socialista y tenían como referencia el proceso soviético. Cuando lo conocimos ya tenía una trayectoria importante dentro del Partido. EL BLUES DE LA CALLE 51 pero nunca opuestas. Nunca discriminé a na- 406 . rodeados de estudiantes de Humanidades. leer documentos y discutirlos. siempre vestido formalmente y dueño de una vasta cultura y conocimiento marxista. pero en aquel momen- to era nuestro flamante responsable del “Frente Cultural del PC” y que con infinita paciencia. en ese momento el PC no admitía la vida en pareja. no obstante en los encuentros. porque marchamos en la misma dirección y nos sostiene el afecto. me cuenta hoy mientras com- partimos un pocillo en el “Café de las Artes” del Pasaje “Dardo Rocha”. era un par nuestro y se mostraba sumamente abierto a nuestras inquie- tudes. Por ejemplo. precisamente. Yo tenía reuniones con Héctor Agosti que me preguntaba por el grupo de La Plata y yo le contestaba que tenían mentes abiertas. Yo defendí y mantuve en el partido a homosexuales. era muy tenida en cuenta. sino que tenían que casarse y tampoco admitía la homosexualidad. Pero Mauricio. Mauricio es hoy un dirigente de pri- mera línea de la comunidad judía argentina e integrante de la “Comisión Provincial por la Memoria”. Porque Agosti era más ortodoxo de lo que se mostraba”. nos soportó el tiempo que estuvo con nosotros y además nos educó e hizo aportes a nuestra formación. “Yo me reunía con ustedes y hasta tuve que de- fender a algunos de acusaciones de orientaciones sexuales diferentes y de comportamientos que la dirección criticaba duramente. “Siempre creí que el intelectual y el artista no se amoldaban a la rigidez del Partido. exactamen- te como antaño. lidió con nuestra diversidad e indisciplina en tiempos en donde la disciplina del militante.

en la casa de mis padres que quedaba en Villa Castells. “En las reuniones con ustedes se debatía con libertad. Gonnet. Fue un encuentro en donde guardé respetuoso silencio hasta donde pude. “como Castagnino”. pero cuando me aprestaba a respon- derle. él planteó con crudeza la necesidad de someter nuestro lenguaje expresivo a los postulados del Realismo Socialista. Me acuerdo que después de escuchar el informe con el que comenzaba cada reunión. sustentada en tierras. como la referida al arte que era muy sectaria (realismo socialista)”. Pero el partido lo hacía e. Mauricio. Hubo voces potentes. incluso por desconocer hasta el mismo meca- nismo de las reuniones. incluso. Ése era mi tema y lo pensé dirigido hacia mí. a donde se ha- bían mudado a causa de una enfermedad pulmonar (EPOC) de mi papá. ocres y sienas. Debían hacer una autocrítica sobre su comportamiento”. Lo mismo que su sucesor. más abierto. con formación sólida y otras más débiles ideológicamente. Recuerdo que la primera reunión del “Frente de Cultura” se realizó en el comedor de diario. Lo recuerdo hoy vivamen- te. sólo con acentos de otras tonalidades. y hasta llegó a plantear la uniformidad de la paleta que debíamos utilizar. verborrágico e informal que Mauricio. junto a la cocina. me frenó con un gesto y le contestó bajando esa línea de amplitud que siempre mantuvo. demonizando al Arte Abstracto. Lalo Painceira die. pintor. Jaime Lipovetzky. como la mía. Pero hubo detalles imborrables. había un pensamiento crítico que es propio de todo intelectual y que se aplicaba a diferentes líneas del Partido. y al que conocí en ese momento. lo veo hasta en dónde estuvo sentado cuando afirmó hasta con inocencia. Y así fueron nuestros encuentros. con toda su calma. Tenía un comportamiento de par porque sólo tendría un par de años más que nosotros y recién se había 407 . Pienso que si Castagnino lo hubiera escuchado lo echaba de la mesa. total- mente diferente en su manera de ser. nuestro Lipo. como el protagonizado por la inocencia sectaria de un hombre ya mayor. castigaba a aquellos que habían tenido relaciones extramatri- moniales.

porque para los que se soste- nían en la posición dogmática que era la línea oficial del Partido. juzgaban críticamente nuestras opiniones más libres y más gram- scianas. Personalmente me opuse en el plenario del Partido a la crítica contra los intelectuales porque entendí que ellos tenían razón en sus posiciones y que ellas no representaban una posición rupturista”. “Cuando me hice cargo del grupo de ustedes. Incluso compartíamos algunas salidas jun- to a su novia de entonces y todavía compañera. Pero ahora estamos solos los dos. con varios libros en su haber y fue el que espontáneamente se ofreció como nexo con Otto Vargas para comer los tres en aquella mítica cervecería porteña de calle Libertad. 408 . Se comienza a cambiar esa mirada cuando se entien- de que la cultura mantenía una línea crítica y que buscaba un nuevo punto de vista para el mundo. la Revolución Cubana marca un antes y un después que no fue bien leído por la dirigencia. Recuerdo una noche fría de primavera. Lipo retoma el primer concepto. la línea del Partido era muy dogmática y en gene- ral. para recordar aquella primavera de nuestras vidas y que me cuente cómo la guarda en su memoria. EL BLUES DE LA CALLE 51 recibido de abogado. porque Gramsci ya había hecho su aparición en nuestras lecturas. por ejemplo con el Che”. Sarita. sino que ex- presaba la posición del intelectual. El Partido tenía muchas discrepancias. terminamos todos en un Recreo de Punta Lara junto al Río. Pero yo me fui dando cuenta que no era un problema personal. bebiendo vino patero (vino típico de la costa). lo era todo tipo que estuviera encuadrado. algunas fuertes. Hoy es un abogado laboralista reconocido. supongo que después de que él pasara por el bar. “Te diría que hasta parecía algo agresivo. Por ejemplo. co- miendo choripanes y bailando chamamé.

Sobre todo el sector universitario y los intelectuales comenzaron a no acatar y a discutir las decisiones del Comité Central. de chica- nas. Futuro. la ma- yoría siguió hablando de arte. Lalo Painceira Destaca “el papel jugado por Mauricio que tenía diferencias con la conducción del Partido y las manifestaba. de corrillos y grupos distintos. habrá vislumbrado su minimalismo futu- ro? Y así cada uno de nosotros e incluso. más activo. cada uno de los poetas y los músicos del “Capitol”. de esa búsqueda incesante de tender la historia del Arte hacia el futuro. Pero esa disparidad nos fue separando. Lo que sucede es que en ese tiempo comienza un momento particular de dudas y contradicciones. pero ya no éramos los únicos pintores ni artistas. la inquietud. Esos fueron los primeros pasos de la reacción y de la discusión y ruptura que vino poco después”. de estética. pero que todos estaban embar- gados por la pasión. Qué palabra pla- gada de contenidos diversos ¿Cuál sería el futuro imaginado por Puente y Parternosto entonces? ¿Cercana al arte precolombino que los ganaría recién años después y en Nueva York? ¿Y Dalmiro que dibujaba como Poroto en papeles diminutos obras que ya transita- ban hacia la geometría. pero subyacía la ideología que cortaba en porciones distintivas a ese grupo vivo. De discusiones mesa a mesa. Desde ya. Se mantuvo el centro en el Grupo Sí. Aquel “Capitol” virginal del comienzo había sido suplantado por otro. la necesidad de romper límites. Había poetas y músicos que nos abrie- ron mundos nuevos lo mismo que los militantes. Por nuestras lecturas apreciábamos el valor de las diferencias y no fuimos sectarios hacia el interior. 409 . Todos éramos amigos. La política cambió el ambiente del bar. porque se expresaban a través de ese lenguaje. vital. de vanguardia. Porque el “Capitol” fue eso durante todo el tiempo que duró su movida: un grupo vivo de jó- venes que podían coincidir o diferir.

am- bos muy comprometidos con las artes plásticas y su fomento. en mi vida. nuestros mecenas. Tenía su habitación en los fondos y allí esculpía. hasta brindando un techo. De esa manera compraron algunas obras nuestras. ocupando junto a nosotros las mesas de la vereda. Cada tanto pasaba y dejaba algo de dinero. que se convertiría en los tramos finales de esa década. basado en en- trevistas. me acuerdo de ellos en vera- no. Todo aquel que quisiera comunicarse con nosotros nos buscaba allí. Por- que además del empujón de Squirru. riéndose y gozando de las ocurrencias de Javier Villafañe o de Nelson. quemaba buscando nuevas heridas expresivas. Lo aceptó encantado y creo que en el primer programa el invitado fue Alejandro Puente. pero portaba grandes bigotes blancos. nos visitaban dos ingenieros empresarios. pero significó pre- monitoriamente mi primer contacto con el periodismo. Supongo que esa mano se habrá extendido en algunos casos a la adquisi- ción de óleos. esmaltes. Althabe y Beilinson. Una tarde le propusimos con Chuchi Muiña y Horacio Elena hacer un programa cultural en “Radio Universidad”. En su estudio vivió durante años Omar Gancedo. tanto como su cabellera. ligeramente levantados en sus extremos lo que le otorgaba cierto acento bo- hemio. junto con mi familia y mis ideas y mi fe. EL BLUES DE LA CALLE 51 Puede decirse que el Grupo Sí “atendía” en el “Capitol”. Un invitado y la charla. pintaba y armado del soplete. al menos. Cuando el grupo se apagaba apareció otro mecenas que con el transcurrir del tiempo alcanzaría notoriedad nacional: “Dudi” 410 . Julio Sager era abogado y director de “Radio Universidad de La Plata”. También pasa- ban por el “Capitol” y sobre todo. para una consumisión suntuosa para la escacez nuestra. Con poco trato personal. en mi profesión y. que él pedía en nuestra mesa. Pero también se apiadaba de nuestras carencias. Fuera una amiga con la que se tejían los primeros puntos de una relación o los teóricos y. ya que si bien eran protectores del grupo en general mantenían una fuerte amistad con Nelson. El programa tuvo corta duración en realidad y no recuerdo hoy la cantidad de programas que salieron al aire. desde ya. pinceles. Se vestía como abogado. impecable. espátulas y herramientas. hubo gente que nos ayudó económicamente y en algunos casos.

a la carrera de Cinematografía y a la militancia en el Centro de Estudiantes del que fui secretario. es decir. conocía los originales que nosotros amá- bamos por reproducciones. nada más. Tenía nuestra edad. pero en la mesa era uno más. Puente y Paternosto en donde mostré mis villamiserias. matrimo- nio que duró dos años. La pintura para mí había que- dado definitivamente atrás. dos años menos que yo. Al poco tiempo y ya solo me mudé a Buenos Aires y prácticamente no pisé más el “Capitol”. Desde entonces y hasta hoy participo con intensidad de esa experiencia maravi- llosa que es vivir el arte como espectador. el último eslabón que da sentido a una obra. Dudi era un amante de las artes plásticas y además. Sin alardear contaba lo útimo que había visto en exposiciones en el exterior. que no tuvo descendencia y que derivó en un gran afecto que todavía subsiste. rápido y que tenía gran sentido del humor. un conocedor porque había leído. Mi tiempo se volcó a Bellas Artes. además de su opción estética. porque fueron los estudiantes los que predominaron y dieron contenido al último tiempo. consejero estudiantil y delegado a la “Federa- ción Universitaria de La Plata”. pero nos sorprendía su lucidez y creo que gozaba sus recreos junto a nosotros. cuando el grupo comenzó a languidecer. Había cruzado esa línea a veces muy sutil e invisible que existe delante de cada obra. Compartía nuestra mesa y se sentía bien lejos de sus obligaciones participando de ese grupo que era totalmente informal. No es un aporte nuevo decir que era muy inteligente. Lalo Painceira Graiver. militaba en el PC y además me había casado con una de aquellas adolescentes que compartían nuestra mesa. visitado museos del mundo y grandes galerías. Desde ya que si uno estaba en el 411 . se había cultivado con esmero y a diferencia de nosotros. era empleado administrativo de Menores. Pacheco. Al poco tiempo yo dejé de frecuentar asiduamente el “Capitol” ya que estudiaba en Bellas Artes. y que además me permitió encontrar otros focos de atención y un compromiso mayor en otras disciplinas. Creo que después de la exposición de 1962 con Ambrossini. el Grupo Sí dejó de existir con ese contacto diario y ese compro- miso anterior. Pero la movida en el “Capitol” continuó de manera más abierta y estudiantil.

También era asiduo concurrente Imar Lamonega. Fiestas inolvida- bles con representaciones de las que participábamos activamente con Horacio Elena. sino en la casona que tenía Jorge en City Bell. pero al predominar la gente de Humanidades. el nivel del debate era más académico. iba a estar disponible y abierto a la charla. pese a las advertencias y con esa terquedad que proviene de la fe que sólo tienen los santos. volvió a su Berisso y desde ya. sobre todo al abrir “Tarco”. En cuanto al “Capitol”. Chuchi Muiña y Ana. poeta. una especie de ángel o mejor de hada que estaría más de acuerdo a su última actividad. EL BLUES DE LA CALLE 51 centro solo. Hubo grupos. persona verdaderamente mágica pero comprometida y militante. la librería de Jorge Blarduni. mejor dicho. Pero se amplificaron los lugares de convoca- toria. es posible que la disolución del Grupo Sí favoreciera en cierto sentido. Fundamentalmente a causa de Sandra Filippi. sin obligaciones y con tiempo para tomar un café. entre ellos. regre- só a la Argentina en tiempos de la dictadura. que mostraba sobre un caballete una de las bellas muchachas pintadas por Grippo. iba al “Capitol” porque estaba seguro que alguno de los viejos estañeros o compañeros de madrugadas. En “Tarco” se charlaba como en el “Ca- pitol”. Sandra se convirtió en una maravillosa escritora de cuentos para niños y montó un mítico comercio en Cariló. La poesía era la expresión estética que primaba en “Tarco”. como Mario Goloboff y Julio Bogado. aunque también se jaraneaba y se siguieron organizando fiestas pero ya no en nuestros talleres. Recibió el “Premio Casa de las Américas” en Cuba y hoy está desaparecido porque. cuan- do ese paraíso recién nacía. la dispersión de quienes confor- mábamos el núcleo de sus comensales. para no callarse la boca. una porteña que en ese momento era mi compañera. que se afincaran en sitios aledaños a sus locales de ensayo de la misma manera que los de la “Escuela de Tea- 412 . por ejemplo los integrantes del movimiento coral que siempre fue muy impor- tante en La Plata. Recuerdo a otros poetas que forma- ban parte de los encuentros y que habían pertenecido al grupo del “Capitol”. obrero y gremialista que arrebató a la burocracia el Sindicato de Petro- leros de La Plata. Imar fue un militante ejemplar como lo reflejan sus versos.

No puedo olvidarme tampoco de las pizze- rías “Sorrento” y “Bacci” e incluso de plazas. lentamente. pero ya hablaremos de esos nucleamientos unos párrafos más adelante. sin tener en cuenta los que realizan presentaciones esporádicas. El dato. lentamente. abarrotada de creatividad. desde los albores del siglo XX. desde hace años un militante activo del movimiento coral platense y reconocido dirigente del mismo. Otras voces. más allá de algunos grupos que con anterioridad pudieron haber mantenido cierta actividad informal. lo proporciona Ricardo Denegri. ardor y vida joven. sobre todo para los estudiantes. El disparador fue la presentación en La Plata 413 . comenza- ra a asomar el otoño con todo lo que contiene de pérdida y de anuncio del invierno. como por ejemplo la Rocha. y que fue la escenografía natural en donde se congregaba un naciente grupo de poesía. afianzándose como una de sus aristas salientes. leer. que no es menor. Sus largas siestas y tardes en donde había pocos clientes y la am- plitud del local. dio paso al calor y el fuego de un largo verano en el que se asentaron y maduraron los frutos acuñados para dejar luego que. Actualmente mantienen una actividad contínua. Una parte importante de ese perfil fue. otros ámbitos Ha formado parte de este blues la aseveración de que La Pla- ta. se fue apagando aquella movida de calle 51. Así. posee una vida cultural inten- sa que constituye uno de sus más sólidos perfiles. como se cumplen los ciclos de la vida natural y como mutan las estaciones. su actividad coral. característica que mantiene hasta la ctualidad. siempre fue un imán. y es. La cervecería “Modelo”. por ejemplo. Lalo Painceira tro” habían ocupado “El Cabildo”. Diría que la primavera que estalló en octubre de 1960. la dotaban del clima ideal para estudiar o debatir o simplemente. ubicada estratégicamente frente a Bellas Artes y a la “Biblioteca de la Universidad”. algo más de medio centenar de conjuntos corales. Señala 1942 como el año de inicio de la actividad coral vo- cacional de manera regular en la ciudad.

con tranvías. tanto que recuperé ese ser del interior que me habitaba. lo político. que era un restaurante que quedaba en 49 entre 8 y 9. Esa fue la brasa que dejaron encendida y que ardió. y después de cada concierto. el del “Teatro Argentino” de La Plata. como no podía ser de otra manera. ganó el concurso para dirigir el “Coro Universitario de La Plata”. o en ‘La Aguada’. fue el Coro el que me ganó a mí por todo lo que me dio la ciu- dad. era una ciudad chica. lo científico y lo universitario. Tres años antes. “La Plata. Podría decir que 414 . más allá incluso de lo estrictamente musical”. en el corazón de la Universidad. Y todo repercutía en el Coro Universitario. Y cada ensayo terminaba en ‘El Sorrento’ o ‘El Rayo’. En 1960 el panorama coral era algo menor en cuanto a can- tidad de grupos. Nació así el “Coro Universitario de La Plata”. Debe aclararse que ya existía un coro. un rosarino de 23 años. EL BLUES DE LA CALLE 51 del Coro de la Universidad de Yale de Estados Unidos. ese café que estaba frente a la Estación. Roberto Ruiz recuerda aquella circunstancia que lo instaló en nuestra ciudad resumiéndola en una afirmación categórica: “de alguna manera. en ese momento exclusivamente mas- culino. A los dos años se incorporaron voces femeninas y un sector se escindió para crear el coro “Antares” que hasta la ac- tualidad mantiene su característica de exclusividad masculina. Pero además. el ejemplo fue asumido por otras asociaciones y la actividad comenzó a expandirse. pero se trató siempre de un elenco profesional. porque el Coro estaba formado por una mayoría de estudiantes. en la cervecería ‘Modelo’ o en el ‘Malvinas’. en aquellos años. Pero íbamos a restaurantes de vez en cuando. Pero era una apariencia. que me resultó familiar. pero suficiente para aquella ciudad inquieta. mucho más pequeña que la actual. porque La Plata en aquellos años era un hervidero desde lo artístico. nada más. aunque había ex estudiantes y egresados. violista de la “Orquesta Juvenil”.

que era concesionario del buffet del viejo “Teatro Argentino” y también fue amigo de los entrañables Clarita Maiztegui. Roberto Bravis López. Simón Pomerich. Durante 1957. luego se recibió de abogado pero era un excelente pintor. Sino por la vi- sión del mundo que aportaban. Calculá que el mayor de los que componían el coro tendría unos 33 años”. Así fue mi vida hasta 1966. Lalo Painceira la casi totalidad estaba a tiro de la vida universita- ria. además de ser un gran melómano. Estaba la Revolución Cubana. Emilio Pernas y Pancho Shwartz y uno de los más íntimos. que dividía las aguas. Se casó y tuvo amigos entrañables como Elio (Elías) Korzak que entonces estudiaba Derecho. inquieto. por lo tanto. Pero en 1958 se instaló en La Plata y echó raíces. encontró otro movimiento in- cluso con experiencias de vanguardia impulsadas por Enrique Gerardi. En ese lapso. cuando el gobierno francés me otorgó una beca y viví dos años en París”. por ejemplo. Boris Baron. hombre importante de la cultura platense. de una inserción real en la ciudad. militante del Partido Socialista y un excelente bajo. Fue muy impor- tante la calidad del cine que veíamos no sólo por su importancia y aportes estéticos. ligado a la creación de la carrera de Cinematografía y dueño de la primera galería de arte privada de La Plata. “Fue en realidad Juan Carlos Paz el introductor de toda esa tendencia moderna de la música”. Jaime Bauzá. A su regreso. “¿De qué hablábamos? De lo que se hablaba entonces en nuestro ambiente: mucho de política. Roberto viajó desde Buenos Aires a La Plata en tren. ya en La Plata. No sólo a través 415 . Se discutía mucho y se ponía todo en tela de juicio. desde ya que de música que giraba como eje principal de la ciudad desde el Teatro Ar- gentino. careció. Roberto califica aquella época como apasionante.

Hubo otro movimiento conformado por jóvenes poetas a los que conocíamos de vista y de nombre. Además. Entre los dirigentes universitarios co- nocidos y a los que jamás nos vinculamos. y no deja de mencionar los debates sobre la película vista que proseguían. como si constituyeran una gigantesca red humana. Entonces nos cruzábamos. EL BLUES DE LA CALLE 51 de los estrenos sino también en los cines clubes. Por otra parte he mencionado con anterioridad esa contención de tinte pueblerino que tiene La Plata en donde de alguna manera. Medicina o Ingeniería. todos ellos de la agru- pación de izquierda del entonces Departamento de Arquitectura y coincidíamos con ellos. Una situación similar ocurría con militantes universitarios li- gados al radicalismo y al anarquismo. los que proveníamos de Arquitectura. 48 entre 7 y 8 en donde hoy se levanta un shopping. Los que integrábamos el Grupo Sí no tuvimos relación con el movimiento coral platense pese a que ya era importante. Una amistad que fue muy rica y que me conectó con sus amigos anarquistas y desde ya. Sin embargo. en donde algunas veces ensayaban. éstos eran conocidos de Omar Gancedo que para esa época ya no los frecuentaba. que además de ser directivo de Núcleo. estaban los hermanos Papaleo y Sergio Karakachoff. Yo le musicali- zaba los cortometrajes a Víctor”. y Jorge Berisso. Yo fui socio en Buenos Aires del Cine Club Núcleo al ser amigo de Víctor Iturralde. con el cine. justo enfrente del cine. todos sus habitantes están vincula- dos. era cineasta. Como otras veces pudo haber sido en el “So- rrento” o en la “Modelo”. conocíamos a los Germani y a los Centeno. Salvo algunos encuentros en el bar de la “Escuela de Bellas Artes”. Nada más que eso. que había sido compañero mío en la “Escuela Anexa” y en el “Colegio Nacional”. Y extiende su recuerdo a las funciones del “Cine club La Plata” que en ese tiempo se exhibían en el “Astro”. que dominaban los cen- tros de las facultades más grandes como Derecho. si era verano en las mesas de la vereda del “Bar Astro”. pero no por haber dialo- 416 .

que fue siempre una gigantesca incubadora de sue- ños expresivos. 1942) e imagino que. El cine tuvo que estar presente en aquellos diálogos juveniles y empezamos a tomar contacto 417 . Lalo Painceira gado con ellos. en este siglo XXI y allí. obró en el último año cuando un Pro- fesor de Literatura muy importante en la vida cultural platense. porque lo hizo con Néstor Mux y con Rafael Oteriño. entre los pares generacionales y los adolescentes. El grupo nació al poco tiempo de haber hecho su aparición pública “Los Elefantes” y optó por la misma pre- sentación: empapelar las calles del centro platense con sus poe- mas como si fueran afiches publicitarios o políticos. Fue con ellos que tomaron de la mano a la poesía y echaron a andar juntos aquella tarde de verano de 1960. Osvaldo comparte una mesa conmigo en el “Café de las Ar- tes” ahora. Al menos así lo recuerda Ba- llina (La Plata. Pero no empezó el camino solo. “Creo que fue a fines del ’60 cuando empezamos a reunirnos al atardecer o a la noche con Rafael y Néstor en la plaza Rocha por cercanía a nuestros domicilios. recuerda su infancia llena de verde transcurrida entre picados y caminatas en el Bosque platense. En su caso. Porque el “Colegio Nacional” contenía esa rebeldía de sus profesores ante los programas estipulados por los que no dan clases. uno de sus fundadores. dejó el programa a un lado y comenzó a hablar a sus alumnos de Rimbaud. Baudelaire y Walt Whitman. estudios en la “Escuela Nº1” de calle 8 entre 57 y 58 y luego en el “Colegio Nacional”. Lo cierto es que desde entonces marchan juntos. Atilio Gamerro. todo comenzó con un encuentro. sobre todo. tomándome la libertad de adecuar sus versos. como suele suceder en el inicio de cada aventura artística colectiva. un mediodía de primavera y tilos florecidos. Y también lograron una enorme repercusión. Y allí hablábamos de poesía y supongo que nos habremos leído nuestros primeros poe- mas. fue allí cuando tomó a la poesía y la llevó de la mano o fue allí cuando la poesía lo tomó de la mano y lo llevó a él. Según cuenta Osvaldo Ballina.

como ya se mencionó. Gutiérrez y Pazos fueron. por ejemplo. junto a otros exponentes como Alfred Casey que además de poeta. introductores del pop en La Plata y en algunas valiosas experiencias. Ballina inscribe a su grupo en el camino de la poesía platense cuya expresión anterior fue la llamada Generación del ’40. su relación con la poesía. subrayando las puer- tas y dudas que abrió. 418 . A nosotros tres se sumaron Horacio Pon- ce de León (h) y Enrique Dillon. Los dos siguieron el camino del periodismo sin abandonar. de primavera contínua. Concretamos la experiencia de poesía mural y en 1964 publicamos el libro La voz en el tiem- po. entre ellas. sobre todo Pazos. como el de Mario Teruggi que tiene una vasta obra escrita entre la que destaca su Finnegan’s Wake por dentro. de la mano del gran Bergman. socios de Edgardo Vigo. que nos recibía en su casa y nosotros íbamos a escucharlo como se escucha a un maestro. y Ballina suma a Narciso Pousa. Prosigue con los primeros años de los sesenta cuando “nuestro grupo se fue armando. Castillo se convertiría en uno de los grandes poetas nacionales y sería nombrado académico. Considera que hay aportes literarios importantes hoy olvidados. Los nombres de los maestros de aquellos años nacen en la charla y muchos son comunes al Grupo Sí. También se acercaron a Horacio Castillo y a las expresiones más de vanguardia encarnadas por Jorge del Luján Gutiérrez y Luis Pazos. aunque a Roberto Themis Speroni lo vi sólo una vez en mi vida y nunca hablé con él”. y de los poetas de La Plata. como Estiú. con Horacio Núñez West. considerado el más importante estudio en nuestra lengua sobre la obra final de James Joyce. También coincide con la influencia del cine de ese tiempo. fue un valioso traductor. EL BLUES DE LA CALLE 51 con algunos poetas más grandes. Allí empecé a oír hablar de Céline. como Rafael Oteriño. por ejemplo.

“También rescato aquella confraternidad intelectual que había y que se manifestaba en el intercambio contínuo. romántico. Siempre había repercusión. Era una auténtica educación estética. Rippa Alberdi. y de golpe te en- contravbas con “Hiroshima mon amour”. Uno venía del tono elegíaco. debatía en los atardeceres de primavera y verano en la Plaza Rocha junto a Néstor Mux. Lalo Painceira Extraño el cine de ese tiempo. el jazz… ¿Te acordás de los conciertos en las audiciones de Rodolfo Sarandría en Radio Provincia? A mí me gustaba el jazz moderno. También la labor que desarro- llaba el Cine club. en un diálogo que nunca ha perdido con aquel grupo original con el que siendo adolescente. Osvaldo recibió el impacto de toda la actividad cultural de Nueva York y a su regreso comenzó a trabajar en Buenos Aires. Pensar que hoy la cultura es reemplazada por el entretenimiento ¿no?” En 1965. Teníamos veinta años y te tiraban con eso que era un incentivo para la creación. ¿te acordás de aquellas funciones los domingos a la mañana? Eran películas densas. Rafael Oteriño y otros. Y me acuerdo de la irrupción de ustedes. lo que no cabía era la indiferencia”. lo que lo desconectó de los medios platenses. los que con su presencia y su obra le habían dado un nombre nuevo a La Plata. Delheye. Mendióroz. antes y después del desastre. grupo que fue continuidad del camino abierto por Panchito López Merino. Todo repercutía en nosotros contem- poráneamente. en La Plata. Y leías todo lo que pasaba en ese mundo. sigue militando activamente por la vida y lo hace desde la poesía. Y la música. aquí. no el tradicional. del Grupo Sí. no de Spielberg. Existían ámbitos a los que concurrías y sa- bías con quiénes te ibas a encontrar. Al retornar totalmente a nuestra ciudad en la que vive actualmente. retomando la ruta de los que integraron la “generación del ’40”. “la ciudad de los poetas”. 419 .

del ya conocido vínculo de Rodolfo Walsh que él mismo relata en el capítulo inicial de su emblemático Operación masa- cre. que escribió Crónicas de una ciudad. Estados Unidos. Ya en aquellos años deslumbraba su prosa seca. Piglia es hoy uno de los grandes narradores argentinos y ha cosechado importantes premios. de Ezequiel Martínez Estrada. porque formaron parte de la mo- vida de calle 51. o el de Manuel Puig. transcribiré algunos fragmentos de su Crónicas… en donde hablan Ricardo Piglia. Desde allí llegó a La Plata para estudiar Historia en la Facultad de Humanidades. Los tres recuerdan en sus testimonios a la ciudad de comienzos de los ’60. contundente. Comenzaré por Ricardo Piglia. además de ser profesor en la Universidad de Princeton. A los clásicos nombres de Almafuerte y Benito Lynch o a través de la UNLP. Uno de ellos. Por lo tanto. Como se sabe. en donde trabajamos teatralmente una 420 . Pedro Henríquez Ureña y Ernesto Sábato. que él también ha contado en su obra. se trasladó a Mar del Plata. la pormenorizada investigación de Tarruela aporta dos impensables: Héctor Tizón y Juan José Manauta. que transcurría en una cárcel. este último un amigo y compañero. vale recurrir a la mirada de un joven escri- tor actual. en cuentos que nos leía privadamente. nos llevó a tejer un proyecto que nunca pudimos concretar. Ramón Tarruela. Pero Tarruela suma a otros escritores más recientes que llegaron para estudiar en la UNLP y que ya fueron nombrados en este blues. con quien elaboré algunos sue- ños en común cuando empezaba aquella década. efervescente y colectivo de La Plata en los sesenta. proyectos incon- clusos pero sobre todo. club del que se hizo fervoroso hincha. Mario Goloboff y Rolo Diez. publicado por la editorial La Comuna cuando la dirigía el inolvi- dable e insustituible Gabriel Báñez. con su familia. Esas crónicas tienen un subtí- tulo: “Historias de escritores vinculados a La Plata”. que estudiaron en La Plata y que. EL BLUES DE LA CALLE 51 “Crónicas de una ciudad” Para terminar este paisaje juvenil. posibilitaron una amistad que se extendió a mis primeros años de mi vida en Buenos Aires. sirvió para hacerle compartir las alegrías de los campeonatos ganados por Estudiantes. Ricardo nació en Adrogué en 1940 pero luego. en el caso del entrerriano.

Raymundo Gleyzer. ambos estudiantes de Filosofía. Lalo Painceira. José Sazbón. Porque aquellos años estimularon también los sueños creativos. Las proyecciones terminaban antes del mediodía pero las discusiones. salieron varias agrupaciones políticas. otras tantas se fracturaron”. respetaban el lugar de la cita. Entre los organizadores estaban Rolo Diez. Las películas se proyectaban durante la mañana. en el bar “La Modelo”. Lalo Painceira puesta sobre el mismo con el fin de filmarla. El horario de lectura era de 10 a 17 horas. que se repartían entre el “Select” y otras dos salas que quedaban en la calle 48 entre 7 y 8 y en calle 7 entre 47 y 48. Pero lo mejor es ceder la palabra a Tarruela que relata lo que le contó Piglia en donde aparecen nombres en común con mi relato. Con el tiempo se fueron sumando otros interesados en leer y discutir a Marx. Otro estudiante de Filosofía al que le gustaba asistir era a Julio Godio. Las funciones estaban organizadas por los estudiantes de cine. de tanto en tanto. “…El grupo también compartía las funciones matinales del Cine club. Así. un referente de la juventud comunista platense y un habilidoso wing de la quinta división de Estudiantes”. en el horario en que los locales no tenían función. tenía una sólida formación de izquierda y fue con él con quien leyó los primeros textos de Marx. el Chino Vallina. incluso prolongarse por semanas. aparecían en el bar Néstor García Can- clini o José Antonio Castorina. podían durar hasta la noche. Edgardo Cozarinsky. que comenzaban por los argumentos de las películas y terminaban en cuestiones políticas. Una vez a la semana. 421 . de inicios inciertos y finales imprevisibles. meses. “…Su compañero de carrera. De discusiones de ese tipo.

sabe vivir entre Buenos Aires y La Plata. Tarruela describe a nuestro “Capi- tol”. Golo era ante todo un poeta y como tal lo tratábamos nosotros. Como aseguraban desde el manifiesto de creación del grupo de poesía que los albergaba: “Poesía para llegar al pueblo…trans- formar y cambiar cuestiones sociales desde la poesía”. como Piglia. novelista. El bar quedaba en la calle 51 entre 7 y 8. ambientado con una suave música de jazz”. En su diálogo con Golo. EL BLUES DE LA CALLE 51 El segundo que toma Tarruela es Mario Goloboff. conmovedor pero comprometido. Carlos Jmelnitzky que estudiaba Medicina. Al regresar a la Argentina ganó el con- curso por una cátedra en la carrera de Letras de la UNLP y desde entonces. En los tiempos que lo conocí militamos juntos en el “Frente Cultural” y pese a estudiar Derecho y recibirse de abogado luego. Al lado estaba “El Galeón”. Recuerdo un poema suyo al hijo por llegar. entre otros. supongo que de acuerdo al recuerdo de Goloboff: El ‘Capitol’ era un bar frío. autor de un texto clásico como Criador de palomas. de luz tenue. simplemen- te “Golo” para quienes lo solíamos tratar cotidianamente. y la solapa de uno de sus libros lo define como poeta. Walter Elenco y Mariano Manutara. un cabaret que solía compartir clientes con ‘El Ca- pitol’. Pero cuando lo conocí. Hoy ha alcanzado un renombre internacional. sin dema- siadas intenciones de atraer a los estudiantes que deambulaban por la ciudad. 422 . Vi- vió en París en donde mantuvo una honda amistad con Cortázar lo que posibilitó que escribiera luego una magnífica biografía que publicó Seix Barral. era poeta. ese bar que constituimos sede de la movida juvenil más importante y abarcativa de ese tiempo. Sin embargo. Imar Lamonega. María Mombrú. Golo. El grupo estaba integrado por Golo. nacido en Carlos Casares. cumplía un requisito suficiente para que una camada de ar- tistas jóvenes lo tomara como lugar de reunión: estaba abierto toda la noche. había llegado a La Plata para ser abo- gado. Golo tuvo que exiliarse durante la dictadura y fue profesor universitario en Francia.

Tarruela menciona aquella Federación Universita- ria combativa en tiempos duros: “Uno de los delegados a FULP. país en donde reside. además. contra la guerra de Vietnam. Rolo Diez. era Lalo Painceira”. se luchaba contra la invasión de Estados Unidos a Santo Domingo. por la revolución cubana. en donde cursó Cinematografía. Entre sus compañeros de cine y militancia estaban el ‘Chino’ Vallina. Lalo Painceira. de un estilo van- guardista bien definido. Lalo Painceira Golo recuerda entre los concurrentes habituales al “Capitol” al “grupo de pintura (Grupo Sí). como el “Nacional de México”. El Canal 2 de La Plata había 423 . Con el tiempo se sumó gente de teatro entre los que es- taban Augusto Fernández y Agustín Alezzo. Rolo le cuenta a Tarruela que en Bellas Artes. Tam- bién solía ir Oscar Aráiz cuando abandonaba su trabajo en el Teatro Argentino”. conver- tido hoy también en un novelista de proyección internacional y ganador de importantes premios. Autor de Los compañeros y El mejor y el peor de los tiempos. entre otros libros y narraciones. el flaco Mussotto (…). Los lemas que se escuchaban en las asambleas contemplaban el mundo entero. “conoció una cantidad de amigos. amigo. mantuvo conmigo una doble relación. Por último. con quienes compartió una actividad política que ya no se limitaba a la realidad cotidiana universitaria. que llegó desde Los Toldos a La Plata para estudiar Derecho pero que abrazó la carrera de Cinematografía. El grupo se fue ampliando poco a poco por la inercia de encontrarse en el lugar y otro poco por iniciativa colectiva. la de ser compañeros de militancia y. que participaba de las asambleas nacionales.

como corresponde a todo melancólico. era el ‘Chino’ Vallina. En algunos 424 . ya no podré asomarme porque la vida continúa. se asienta en los años ‘64 o ‘65. Después del cierre. el amigo de ambos. Pero la realidad ya convocaba a todos de una manera diferente. Rolo Diez había dejado la ‘Escuela de Bellas Artes’ para encargarse de la compaginación de ‘Notidós’. EL BLUES DE LA CALLE 51 comenzado a funcionar y su plantel técnico estaba compuesto en su mayoría por estudiantes de la carrera de Cine. me ti- roneará para que vuelva a navegar sobre ella. de este home- naje al Grupo Sí. Pero no caeré en la tentación. Lalo Painceira. amigo de Rolo. Pisábamos los umbrales de nuevos tiempos. fundamentalmente de poetas y estudiantes. más participativa. Este último recuerdo acuñado por Tarruela después de char- lar con Rolo. sentado ante una mesa del “Capitol” o con todos ustedes. Al menos así lo sentimos algunos. escribir y opinar recordando mi discurso de los ‘60. La memoria no es un espejo y me costó mucho reconstruirla desde la subjetividad. Y algunos lo asumimos sin medir las consecuencias. Como baja el telón final en un teatro. en la pieza grande de mi casa. Ya entonces el Grupo Sí no existía y la movida de calle 51 era encabezada por otros grupos. Otro estudiante de cine que trabajaba en el 2. esos encarnados en aquella cita de Sartre que abre el libro Los compañeros de Rolo Diez (Editorial La Campana): “Sólo en la acción hay esperanza”. La memoria. el noticiero del canal. también detrás de cámaras. Los últimos acordes de mi blues Hermanos. Estas memorias contienen mi opinión. había anclado su militancia política en Buenos Aires”. Cierro la ventana y comienzo a bajar lentamen- te la cortina que cubre mi memoria. inicio el último tramo de este blues. hermanos del Grupo Sí. sigue cumpliendo sus ciclos. Por esos años.

Vamos a coincidir en calificar a aquellos años compartidos a partir de 1960. en mi caso. Lalo Painceira casos estarán de acuerdo y en otros. Es cierto eso. Todavía hoy. la sostendré yo solo. poesía. encierro que incitaba al diálogo y hasta nos volvía locuaces a todos. Tengo que dominar las ganas de asomarme por las hendijas de la per- siana entrecerrada para volver a recorrer aquellos años juntos. o estar comiendo en la cocina de Ringuelet aquellas míticas tallarina- das de “Poroto” un mediodía cualquiera. como el “Capitol”. vendavales arrasadores que. en donde desembarcábamos cada atardecer abriéndonos paso entre el humo y el ruido para ocupar una de sus mesas bajo aquella blancura hirientemente de los tubos fluorescentes y beber un pingüino de con un tinto más hiriente que la luz. Son los últimos acordes. Horacio y Dalmiro o cualquiera de ustedes y entonces retumbará el eco de mi propia voz pidiéndole que los haga subir. conocimiento. sin olvidar la alegría que los tiñó y los momen- tos de dolor que los ensombrecieron. pero con sol. Escuchar en mi casa a mi madre gritándome desde abajo que llegaron Nelson. en donde tomábamos vino en aquellos vasos maravillosos y gigantescos que el “Barba” había cavado en ramas de árbol y comer con él arroz en cuencos. aquella nueva que nos gustaba a todos. incluyendo a los más silenciosos. hechos con sus manos y en madera. crecimiento y de intercambio. ese. sentimientos que dibuja- ron en mi alma cielos estrellados con lunas gordas y doradas y otras veces. Y sigo profundamente agradecido a cada uno de los integrantes de aquel colectivo. para des- pués sentarme a fumar un Jockey en los escalones de la puerta y mirar el verde de la higuera mientras hablábamos de pintura. porque me dejaron crecer y madurar con ustedes. Me encantaría tirar el tiempo atrás hasta hacerlo presente y estar con ustedes en cada uno de los lu- gares que colectivamente hicimos nuestros. como tiempos de creación. Así me brota el pasado. cuando camino por 51 entre 7 y 8 y miro anhelante esas puertas cerradas que cubren un “Capitol” muer- to y no reconozco nuestro bar. Pero basta. la pieza grande de mi casa o la habitación de Omar. desnudaron el propio desierto. Quiero confesarles que a veces yo también querría estar toda- 425 . política y hasta de alguna muchacha. Como presente.

simplemente. Grupo Sí. catalizó las fuerzas y expectativas latentes en el medio. aún sigo siendo una orgullosa y pertinaz polilla romántica. Involucrarse fue parte constitutiva mía. son ganas de estar con ustedes. Fue en abril y mayo de 2001 en donde recibimos un impensado reconocimiento. cuarenta años después de haber funcionado como grupo. EL BLUES DE LA CALLE 51 vía pintando. porque los sueños no aceptan ausencias. en ese tiempo Secretaria de Cultura de la Municipalidad de La Plata. Aunque su trayectoria fue breve. Además contó con un importante Catálogo conteniendo un estudio de Cristina Rossi. No me arrepiento del camino recorrido y que ustedes conocen. porque como habrán notado si llegaron hasta aquí en la lectura de esta crónica. porque siento que fue una mutilación innecesaria abandonar la pintura y dejarla allá. sede del “Museo Municipal”. en ese sitio que carece de retorno. Ella. Y hasta en el arte. debido a su carácter de agrupación relativamente formalizada. Un reconoci- miento que consistió en una gran exposición de obras nuestras de aquellos sesenta y se lo debimos al empuje y a la gestión de Susana López Merino. con todos. y otro mes en las salas del “Borges”. La exposición estuvo un mes en el Pasaje “Dardo Rocha” de La Plata. en contacto con el “Centro Cultural Borges”. en una parte remota de mi alma. el informalismo platense de los sesen- ta es una exposición que dirige su mirada sobre el trabajo de un conjunto de jóvenes vanguardis- tas que intentó romper el canon estético que do- minaba aquellos años en la ciudad de La Plata. el Grupo Sí dejó una huella indeleble en la escena cultural de la ciu- dad porque. Diría que cada glóbulo me lo reclamaba como buen hijo adoptivo de Sartre y de los ‘60. en las “Galerías Pacífico”. organizó ese homenaje y rescató los trabajos que habían adquirido distintos museos nacionales y de la Pro- vincia. que se agluti- 426 . Pero hubo un encuentro colectivo más cercano y hasta se col- garon cuadros de todos nosotros. Por ahí. Pero no entiendan mal.

porque la memoria aún vive. a la vez. podrán enriquecer nuestra percepción de una etapa singular del arte argentino. como lo hacían cada noche años antes. Así comienza el extenso y pormenorizado trabajo de Rossi que integra el catálogo de esa muestra. para que nadie me las quite. brindará la posibilidad de revalorizar el trabajo de un grupo que logró ‘sacudir la modorra’ del campo artístico platense y. Lalo Painceira naron a su alrededor”. Agradecidos a Rossi por su paciencia por soportar nuestros recuerdos y por lo vialioso de su trabajo. También nos sorprendió la presencia de un impecable y elegante Sánchez Vacca. reconstruir este fragmento de la trama.un tiempo de rupturas y desafíos que intentaba hallar nuevas respuestas a los interrogantes que planteaba aquella sociedad. creemos que visitar este corto pero fructífero período no sólo significa volver so- bre la producción de quienes enfrentaron a la Aca- demia sino también. En esa exposición nos acompañaron. A continuación aclara que “en ese sentido. Asimismo. sin duda. como Talero 427 . Las fotografías de esa no- che son para mí un tesoro y las mantengo escondidas. incluyendo a Horacio Elena que viajó espe- cialmente desde Sitges. como lo hizo en 1961. posibilitó un reencuen- tro de todos los integrantes del Grupo Sí. que en ese momento estábamos en el país. permitirá captar alguno de sus mati- ces particulares que. sobre todo la del Pasaje “Dardo Rocha”. que llegó desde San Luis. repensar un segmento de la historia en el que la ciudad protagonizó -tal como ocurría en otros lugares. para que nadie las robe. Pero esa exposición. en donde reside. algunos de los músicos de jazz de aquel enton- ces y que tocaban en las noches del “Galeón Rojo”. relegado a los márgenes por la mirada legitimado- ra de una historia del arte anclada en los desarro- llos de los grandes centros.

todavía no cantaba tangos. un nuevo gesto de Horacio Núñez West. la calle Nirvana. con una gran pintura mía detrás. cuando nuestra historia en común daba los primeros pasos. pero no puede. me gustaría retomar ese camino y no el que seguí luego. sigue vivo en sus man- chas. mientras que Puente se esfuerza por permanecer serio. Allí estoy posando en el patio de mi casa de calle 49. y pienso que de volver a pin- tar. en sus pinceladas lanzadas desde la libertad y paridas por el desgarramiento. incluyendo aquellas en las que todavía el Grupo Sí gozaba de excelente salud y hasta llegué a rescatar una pequeña en blanco y negro. aunque él mismo no pueda poner freno a su alma y se le escape hoy en sus obras. y allí está Soubielle. sin salida. Pero ese último encuentro colectivo nos demostró lo viva que permanece esa hermandad que se fue cons- truyendo desde aquél “Salón Estímulo” en la primavera de 1960. Mingo Martino y el Colorado Escobar. Pero sobresaliendo entre todos. esa es- pecie de barco encallado en nuestro Big Sur de City Bell. Altri tempi ¿no? Hoy escribo en una mañana de sol y cielo 428 . Pero ahora miro otra instantánea cazada en la muestra de 2001. El expresionismo. hubo otra presencia que no recordaba. Y siguen otras fotos que diviso desde esa cortina entre- cerrada de mi memoria. que cada día se parece más a Gerry Mulligan. como le decía Nelson. que se ríe a carcajadas junto a Horacio Elena. Y también estaba Vicente Krause. Los actores estuvieron repre- sentados por el Negro Cabrera que en los tiempos del “Capitol”. que todavía sigue apostrofando contra la Figuración y el Expresionismo. sino que estudiaba teatro con Alezzo y Fernándes. como aquel mes de noviembre de 1960 en el “Círculo de Periodistas”. Pero además de todos nosotros. EL BLUES DE LA CALLE 51 Pellegrini. que le proyectó aquella revolucionaria casa a Paternosto. ese de las texturas desérticas porque resultó ser una calle cortada. en cambio. porque todo fotógrafo es un cazador. que no recordaba y que es de 1959. un excelente dibujante y un maestro de la Arquitectura. No son las únicas fotos que guardo. bellísimas y poéticas. porque la alegría de ese reencuentro se le escapa por los ojos. bien expresionista y gestual. Tengo graficado cada uno de nuestros encuentros colectivos. que llegó desde Buenos Aires para estar de nuevo junto a nosotros. La de Jorge Pereyra.

al espectador. Creo que es la última posta del Conceptualismo. es aceptar el principio de Kandinsky que abrió este blues: “Toda obra de arte es hija de su tiempo”. al que ya hice referencia con anterioridad. veo signos de nueva vida y que rozará mi propia vida y que la gozará Justino. profesora de la UNLP. Me permito recomendar. conmover has- ta el espanto o volar hasta la poesía. Después de todo. ese diálogo con Dios que se traslada a la obra y a través de ella. de esa sangre en ebullición. Aporte surgi- do del interior. ese soplo indescifrable que está presente en el acto creativo. como última irrupción expresionista. Lalo Painceira celeste que anuncian que en una semana. Es la primavera actual. Pero sigo siendo un vulgar ratón de biblioteca y uno de los últimos libros que leí fue el estupendo estudio sobre el siglo XX de María Dolores Béjar. que todavía no ha nacido y no me conoce. Cuando escribo este final. hay una muestra. político. que conozco pese a mi retiro por opción propia. Y ya camino la segunda década del siglo XXI y a punto de ser abuelo por primera vez. Me tomo la libertad de aplicar la afirmación de Béjar sobre la historia humana a la historia del Arte. mejor dicho. estético. Desgarrador. del artista francés Boltanski en Buenos Aires. la fuerza de algunas insta- laciones que permiten vivir una experiencia vital. Cuando alzo la vista de la pantalla y miro por la ventana de mi estudio ese cielo. Béjar lo finaliza con una aclaración de la que me apropio para integrarla a este último solo de mi blues de la calle 51: “La historia realmente acontecida siempre ha sido resultado de condiciones dadas de las que sólo vislumbramos algunas aristas. construido desde la computadora. los brotes en las ramas ayer resecas. dos. Testimonio como sólo aquellas fotografías del interior de las barracas de los campos de 429 . comenzará otra primavera. la música. nada más. la memoria y el divisar un horizonte que no está de- masiado lejano. de lo que decidimos y hacemos y de eso que llamamos azar (y que seguramente estaba pero no supimos o no quisimos ver)”. Y me animaría a sumar a estos ingredientes el aporte mágico. de esos latidos que acompañan siempre el parto expresivo. Tuve la suerte de poder visitar en el “Museo Whitney” de Nueva York una conmovedora muestra de Bill Viola que abarcó varios pisos.

Y no era mi objetivo. Porque los años abren los horizontes. que nuevamente vivimos tiempos de esperanza. Para nada. Basta. Pero el blues nació así. pienso en aquella ironía clasista de Borges cuando nos tildó a los peronistas de “incorregibles”. Sigo fiel al apotegma “siento y luego existo” y. pudieron hacer públicas. Y al releerlo lo encontré como una profesión de fe. y la razón interviene de manera más permanente. calman los ímpetus. Haciendo uso de un libertinaje que sólo la sucesión de recuerdos permite. Este blues ya contiene demasiada carga de subjetividad. Casi un manifiesto pasional. Así. Dos artistas gigantes y actuales. 430 . Y sí. Por eso me nació esta crónica. es el momento de guardar silencio y no hacer caso a los últimos rayos de memoria que se filtran por la cortina entrecerrada. esa que me hace levantar aún hoy la ban- dera del Expresionismo. Las “polillas ro- mánticas” también somos incorregibles. Pero ya hablé y recordé demasiado. que apelan a la tecnología fla- mante cuando se hace necesario para crear esos frescos infinitos de la condición humana vulnerada. desordenadamente. Bien a lo romántico. EL BLUES DE LA CALLE 51 concentración o del ghetto de Varsovia. Sin patrón canónico. Ahora. Bien a lo expresionista.

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la legitimación de su vida pública por sus sen- timientos privados da cuenta -entre otras cosas.suele acom- pañarse de una narrativa sentimental por la cual la inmensa figu- ra de esta política suele presentarse como motivada por su ‘amor al General’. en muchos sectores de la sociedad argentina de aceptar la política como cosa también de mujeres.de la dificultad presente. como así también la participación directa de mujeres en el mundo público. Es también una responsabilidad haber sido elegida para aportar a la reflexión sobre la participación de las mujeres en la 433 . Lalo Painceira APÉNDICE “LAS ‘CHICAS SIXTIES’” Por Ana María Fernández La historia oficial es un relato que generalmente tiene en con- sideración la participación de los varones en el espacio público y suele dejar en invisibilidad tanto el soporte que desde el mundo privado las mujeres hemos aportado a “nuestros” hombres pú- blicos. es decir. aún hoy. expresados por ella misma en muchos de sus discursos. tanto social como político. En aquellas ocasiones en que la visibilidad protagónica de mujeres es incontrastable -como en el caso de Evita. de acep- tar voluntades de poder llevadas adelante en cuerpos de mujer. Más allá de sus afectos.

Diversidad no sólo de posiciones políticas. También habrá diferencias entre quienes participaron desde las izquierdas y los peronismos armados con respecto a aquellos/as que aportaron desde los movimientos de orientación insurreccional o desde los sectores más avanzados de partidos tradicionales. Anguita. Tanto El presidente que no fue de Miguel Bonasso como La voluntad. Difícil. También coincido en que tanto en El presidente que no fue como en La voluntad la participación de las mujeres en la política de la época está sub representada. podré hablar desde quien fui en los sesenta/setenta: una estudiante universitaria con militancia en el movimiento estu- diantil. como eventos colmados de gente en la presentación de estos libros o el hecho de que se agotaran sus primeras ediciones. Coincido con M. 434 . el radicalismo o los sectores cris- tianos. De ahí la importancia de debatir la década y hacerlo desde la diversidad. de género.pero siempre al interior de las izquierdas. EL BLUES DE LA CALLE 51 década del setenta. ¿Cuál es la importancia de poner la mirada en los setenta? A la hora de analizar una etapa tan conflictiva de la vida del país -y de la que aún no hay demasiado balance. diferentes de las de quienes participaron desde el peronismo. dan cuenta de una necesidad.se establecen “luchas políticas por el sentido”: quienes puedan imponer su versión de los setenta. Caparrós y E. Esto seguramente va a dar particularidades en el enfoque. deuda que los actores de la época todavía tenemos con nuestra sociedad. Feijoó en el planteo que ella acaba de rea- lizar de indicadores de los noventa que ponen sobre la mesa la discusión de los años setenta. de edad. dirigida por Dardo Castro. C. serán aquellos que digan cómo los setenta fueron. complejo y atrayente período de la vida política y social del país que por suerte ha comenzado a elaborarse. En mi caso. sino también de expe- riencias. que en los setenta desarrolló su participación política ya sin inscripción partidaria -básicamente en el mundo académico univer- sitario. de M. A veinte años de dicha década tal vez podamos sumar inteligencia y serenidad para pensar un período tan complejo de nuestra a historia. y cons- truirán una realidad de los setenta -más allá de los hechos.que cada cual ocupó en la época. de ubicaciones -de clase. como la revista “Los ‘70”.

Por lo tanto más que mirada nostálgica a una época de utopías.atravesaba transversalmente grupos políticos de muy diferente procedencia. puede incurrirse en dos errores simé- tricos: la negación de la importancia de la década y la mirada idealizada y nostálgica de la misma. había dos ideas que organizaban las diversas prácticas políticas: r&MDBNCJPSFWPMVDJPOBSJPFSBJONJOFOUF r$PNPFSBSFWPMVDJPOBSJP FTEFDJSEFGPOEP OFDFTBSJB- mente la forma de conseguirlo sería violenta. según los grupos. Lo que a mi criterio no sirve es la mirada idealizada y nostálgica. La derrota no sólo está asociada a la dictadura militar. En realidad.del bloque histórico que la época denominó “campo popular”. pero lo que importa subrayar es que esta violencia era inherente a la propuesta misma. Hay varias teorías sobre la década que a mi 435 . quiero decir con esto que miles de ciudadanos y ciudadanas -no sólo jóvenes. El problema de la década de los ‘70 no es tanto que fue vio- lenta. Si la riqueza y el poder tenían que cambiar de manos.se volcaron a militancias de diversas orientaciones con la voluntad de la transformación de nuestra sociedad en una sociedad más justa. sino a un gran retroceso -de todo orden. la interpretación que hagamos sobre los hechos que vivimos cons- truirá la historia. fue revolucionaria. Rápidamente hay que agregar que esa lucha se perdió. no se puede subestimar la década. o articulación de am- bas. El pasado no es un lugar al que se accede meramente recor- dando sino que debe ser construido y es una tarea colectiva. Más allá de las diferencias políticas. Un imaginario revolucionario -transformación radical de la sociedad. no serían entregados por consensos democráticos. la violencia podía ser insurreccional o armada. Lalo Painceira Creo que estas diferencias son muy saludables para pensar la década. sino de las ilusiones progresistas de amplios sectores de la población. Derrota no sólo de los grupos armados. Derrota que no fue meramente militar sino básicamente política. sino que para algunos. análisis político de la derrota. Por lo tanto.

también se diferenciaban según qué importan- cia daban. qué concepción sustentaban del cambio social que proponían. Nebulosa donde se diluyen tanto los objetivos político-socia- les de las diferentes organizaciones. ni social.totalización . El modo de expresión “jóvenes idealistas con utopías”. se hace más senci- lla su satanización. etc. se pone en juego un mecanismo (ni individual. Es parte de una renegación social. las pertenencias políticas constituyen un verdadero innombrable. La elaboración colectiva y conceptual de todo esto es necesa- ria para la política del los noventa por varios motivos: 1. EL BLUES DE LA CALLE 51 criterio. Así.dejó en una parti- cular penumbra la inscripción política de cada uno de ellos. por ejemplo. así como también las diferencias -profundísimas. estrategias. sino singular-colectivo) por el cual se niega y se niega que se niega.satanización arma así uno de los circuitos de la renegación social con respecto a las militancias de los setenta. mantie- ne como innombrable a qué organizaciones políticas pertenecie- ron. es necesario analizar críticamente. 436 . Un primer criterio.entre dichas organizaciones. Dentro de éstas. o aquella que ubica a la militancia como “jóvenes idealistas con utopías”.Hay una relación necesaria entre lo que se instituye como memoria y lo que se desaloja de ella: los olvidos colectivos. Habrá divisoria de aguas entre las organi- zaciones llamadas insurreccionales y las organizaciones armadas. seguramente correcto. acciones y fundamentaciones de los modos de sus procedimientos políticos. Algo hacía -y hace. de reivindicar a todos los desaparecidos -sin distinción de banderías. Un innombrable no es meramente algo que no es conveniente mencionar. como sus métodos. Puede observarse que aún hoy. Dicha renegación es inseparable de mecanismos de totaliza- ción que invisibilizan la diversidad de las inscripciones políticas para luego. Desconocimiento .obstáculo a la hora de particularizar la pertenencia a una organización determinada. No sólo la teoría de los dos demonios. una vez construida la totalización. también aquella que ubica la violencia revo- lucionaria como efecto del cierre de los caminos democráticos. y al “frente militar o armado”. al “frente político”.

si se explican los hechos por la idea de jóvenes idea- listas. La falta. Esta elección no implica ninguna ponderación de este sector. En tal sentido. me interesa el análisis del pasado para recupe- rar la capacidad colectiva de imaginar una sociedad justa y –en consecuencia– para recuperar la capacidad de inventar las estra- tegias posibles para alcanzarla. se “olvida” la radicalidad de las militancias revoluciona- rias. Si se apela a los dos demonios. Simplemente. Las consecuencias de la falta de proyectos profundamente alter- nativos a este modelo están a la vista. 2. de análisis políticos de la derrota del “campo popular” y su consecuente ensoñación nostálgica del pasado. aun hoy. Con respecto a las mujeres de la década voy a referirme a un tipo particular de subjetividad femenina que se constituyó en la época en ciertos circuitos básicamente de la militancia estudian- til de izquierda. si se piensa la violencia revolucionaria sólo como conse- cuencia del cierre de los caminos democráticos. el sector más productivo en este aspecto es el bloque que se ha reagrupado en las concepciones neoliberales. Habrá que juntarlo con otras voces de otros lugares que en su damero de diferencias pueda dar algún perfil de época de las mujeres de los sesenta/setenta. de trans- formar la base de la injusticia distributiva. Mal que nos pese. Lalo Painceira por ejemplo. es lo que yo conocí.Hay una relación necesaria entre la elaboración crítica del pasado y la posibilidad de recuperar la radicalidad en la imaginación política. se “olvida” que había una voluntad política en muchos de los grupos. se “olvida” por nivelación la ferocidad política del terrorismo de Estado. 437 . ha dejado a los sectores más progresistas de la política argentina sin posibilidad de imaginar formas de acción acordes a los nuevos tiempos.

Macedonio. Girondo y Lacan.para estas jovencitas que te- nían. Bergman y Antonioni. la Universidad separó los mundos de muchas de las jóvenes de clase media en la Argentina. con respecto a los varones. Mucho marxismo. sin saberlo. Esto marcó no sólo un modo de apropiación del capital simbólico hasta ese momento reservado a los varones de clase alta y media sino que creó algunas condiciones en la institución de un nuevo modo de subjetivación de mujeres. muy diferente a las de aquellas que esperaban realizar una buena perfomance en la carrera matrimonial. Las estadísticas indican que a partir de los sesenta se produce el ingreso masivo de mujeres de dicho sector social a la Universidad. Mao y Fannon. Cortázar. una decisión política: desalojar la fragilidad. Muchacha ojos de papel. Muchas de ellas no sólo estudiaron en la Universidad. En los ‘60/’70 -como hoy en los ‘90. la Revolución Cubana. Pelo lacio. En este punto. modelo amoroso. Esta diversidad no fue marcada solamente por sus posi- ciones de clase. No se definía tanto por una idea concre- ta de “futura mujer”. sino por algo un poco más resistente a la lectura sociológica: qué proyecto de mujeres anhelábamos construir. Chicas que imaginaban para sí futuros profesionales y auto- nomías económicas. Proyecto implícito. Piazzola y las más lanzadas ginebras. Mayo Francés y el Cordobazo. Estos anhelos las colocaban en un posicio- namiento subjetivo. Nada de lo social es homogéneo. Gelman. EL BLUES DE LA CALLE 51 II El Di Tella. Vietnam.S. Sartre y Simone de Beauvoir. Vino. tam- bién se volcaron a la vida política estudiantil. Rosa Luxemburgo y los Grun- drisse. también Borges. El Che. Las más intelectuales.hubo modos muy disímiles de subjetivación de las mujeres.D. pero con elecciones de vida más convencionales. Referentes -casi todos masculinos. minifalda y botas. Pensaban que ha- 438 . la “píldora” y un poco después Los Beatles.. sino que se delineaba en el enhebrado de elecciones y acciones que operaban por diferencia respecto de mujeres de generaciones anteriores o de su misma edad. poco L.

Se llamaba compañero. Desafío a lo posible. desafío a los padres. Las relaciones amorosas. Ni tampoco todas las estudiantes universitarias. Irse a vivir solas. o la invención de nuevos espa- cios profesionales requirieran -las carreras de Psicología y So- ciología. Casarse por iglesia era un impensable. iniciaron sus militancias en agrupaciones estu- diantiles de izquierdas-las agrupaciones peronistas en la univer- sidad toman forma recién después del golpe del ‘66-. Ni siquiera la ma- yoría. imparable. Su importancia no estuvo en el número. A la “línea” que bajaba de algún arriba de la política. que no tardaron en llegar. el amor. el erotismo. Más que nuevos discursos sobre la femineidad. palabra de época. casi de mal gusto. Instituyente colectivo. En general. Todos los rituales de la vida cotidiana quedaban cuestionados. de alta matrícula femenina desde el inicio se crean de 1957 en adelante. Se compartía la militancia. Algunas cuestiones parecían haber quedado atrás para siem- pre. también los cafés y la noche se volvieron mixtos. Fuimos feministas sin saberlo. “Compromiso”. desafío a los profesores. Los gastos se pagaban -con orgullo. Él no era ni el novio. nuevas mujeres en acto. 439 . sólo cuando la presión familiar era demasiado fuerte. los sueños. Por civil. ni el marido.se instituían desde el desafío.fifty-fifty. Cada una de las prácticas que la política. las tareas do- mésticas y la crianza de los bebés. Lalo Painceira bía que cambiar el mundo y anhelaban ser protagonistas directas de las revoluciones que fueran necesarias para transformarlo. trabajar y mantenerse eran cuestiones prio- ritarias. Las chicas “sixties” no fueron todas las mujeres de los sesenta/setenta. ingresaron a la política y saltaron las vallas que hasta entonces habían obstaculizado la libertad erótica de las mujeres. A la moral sexual tradicional. En un único envión abrieron las puertas de la profesiona- lización y el conocimiento. sino en una par- ticular potencia de enunciación de sus prácticas. anónimo. Ingresaron al mundo intelectual y/o artístico de la época. aún las efímeras se vivían con “com- promiso”. de nuevas prácticas de sí. No sólo las aulas. más que transgresiones a la moral convencional.

Si bien no todas las izquierdas se militarizaron. Personal y político. Si la década del sesenta tiene al Cordobazo como uno de sus acontecimientos políticos más significativos -nunca la palabra acontecimiento pudo ser más precisa. la “vía armada” y las “masas” peronistas eran imanes difíciles de resistir. enfrentados en los cincuenta. Cuando algo de eso nos asaltaba se contaba sólo a la íntima amiga. Leal al acontecimiento. La consigna “obreros y estudiantes unidos adelante” deja de ser un cántico de marchas estudiantiles. dos fuertes marcas de época. 440 . La teoría del foco.la del setenta tiene en el proceso de peronización y militarización de las políticas revolu- cionarias. Algunas -no muchas.alcanzaban protago- nismos y espacios de conducción. Público y privado. Las discusiones eran intermi- nables. Aparecían nuevas alianzas. pero se era leal. No sólo engalanaban -y erotizaban. Había que ser valiente. Muchas interpretaciones eran desestimadas por burguesas. Los ejes de los debates y los escenarios de las acciones habían cambiado. compromiso y entusiasmo eran ingredientes infalta- bles en una buena receta de chica sixtie. devastadoras. Se podía no ser fiel en el sentido convencional. EL BLUES DE LA CALLE 51 Desafío. La amalgama de esos dos sectores. tanto en la vida privada como en la vida pública. Los enfrentamientos cada vez más peligrosos. con el pensamiento y las metodologías pero- nistas. La revolución estaba por llegar y había que entrenar tanto el cuerpo para la pelea como el alma para la solidaridad. no era algo sencillo. En los divanes solían librarse verdaderas batallas ideológicas. Ni en lo político ni en lo personal. ni todos sus militantes pasaron a organizaciones peronistas. Sentimientos como el miedo o la culpa no debían existir.áridas reuniones políticas. se volvían indistingui- bles. Mao y Guevara entraban en una química impensable pocos años atrás. fuera éste político o amoroso. Máquinas de amor y de guerra en los mismos cuerpos. In- tensidades. Avergonzaban. no fue sencilla. Las chicas crecían. En algunas. más que al amante o al partido. Ser conducido por una mujer en una acción de riesgo.

se realizaba valorando sólo aquellas prácticas que tenían como destinatario a “los sec- tores populares”. Jun- to con su compañero militaban en fábricas y vivían en barriadas obreras. Trabajar y militar no sólo traía otra dinámica en los roles domésticos. Los dolores personales se tramita- ban duramente. Tenían un nuevo compañero. necesitando olvidar su historia. Algunos “compañeros” comenzaban a cansarse de tanto entusiasmo. De aquel pacto de lealtad inicial. Ese capítulo no estaba contemplado en la construcción del hom- bre nuevo. Algunas decidieron barajar y dar de nuevo y se acomodaron a los nuevos tiempos. escuelas y demás instituciones. que eran muchos más de los que imaginábamos entonces. tuvo que soportar duras pruebas en los setenta. No sólo por la dureza de las condiciones de las militancias armadas y la violencia re- presiva del Estado. El trabajo en hos- pitales. Los nuevos modos del amor que en los sesen- ta se habían instituido en un imaginario heroico. secreto de resistir el 441 . en los tiempos de las convivencias ellas exigirían héroes domésticos. algunas ya se habían separado. pero al paso apurado de la militancia. No sólo las prácticas políticas se vieron diezmadas por la re- presión del ‘75 en adelante. Algunas no se recibieron. Lalo Painceira Muchas se habían recibido. Salvo los/las indiferentes. instalaban maternidades que no eran el único eje de sus vidas. se deterioraban en las rutinas cotidianas. la vida recomenzaba siempre. podía ser un modo privado. ellas ahora -en medio de las crianzas. a muchos “compañeros” les impidió advertir que. Optaron por “proletarizarse”. El atractivo que las chicas habían tenido por su liberalidad erótica. También las nuevas prácticas de sí fueron abruptamente abortadas. habían empezado a tener hijos. La alegría de inventar nuevos mundos en los sesenta. Acunar un bebé cantándole muy bajito canciones de la Revolución Es- pañola. Otras resistieron desde pequeñas acciones cotidianas. Allí también criaban sus hijos. en los ’70 las profesiones y la vida aca- démica eran inseparables del “compromiso”.exigían fidelidad. íntimo.

Se han perdido muchas cosas. el compromiso y el entusiasmo que les había dado todo un estilo. en la espe- ranza de que cuando el horror pasara. El tiempo ha pasado. Otras jamás las entregaremos. Se trataba de sostener. algo del desafío. exilios. Desapariciones. También una ética. Queda la incógnita de qué huella han dejado en sus hijos y en sus hijas. desde esos ínfimos núcleos de intransigencia. una podría ponerse en marcha nuevamente. aún en los quiebres. insilios. EL BLUES DE LA CALLE 51 aniquilamiento de una historia de sueños colectivos. estas madres tan diferentes a otras madres. 442 . dejaron en muchas sobrevivientes la difícil empresa de resistir y negociar en las nue- vas situaciones. prisiones.

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en la ciudad de La Plata. Argentina .Este libro se terminó de imprimir en el mes de julio de 2013. Buenos Aires.