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EL BLUES DE LA CALLE 51
COLLAGE DEL GRUPO SÍ, VANGUARDIA INFORMALISTA
Y LOS COMIENZOS DE LOS AÑOS ‘60 EN LA PLATA

EL BLUES DE LA CALLE 51
COLLAGE DEL GRUPO SÍ,
VANGUARDIA INFORMALISTA
Y LOS COMIENZOS DE LOS AÑOS ‘60
EN LA PLATA

LALO PAINCEIRA

APÉNDICE
ANA MARÍA FERNÁNDEZ

NOTA
GONZALO CHÁVES

Painceira, Eduardo
El blues de la calle 51 : collage del Grupo Sí, vanguardia informalista y
los comienzos de los años '60 en La Plata . - 1a ed. - La Plata : Univer-
sidad Nacional de La Plata. Facultad de Periodismo y Comunicación
Social. , 2013.
444 p. ; 21x15 cm.

ISBN 978-950-34-0958-9

1. Arte. 2. Estudios Culturales. I. Título
CDD 306

Arte de tapa y diseño interior: Jorgelina Arrien
Revisión de textos: Adrián Ferrero

Derechos Reservados
Facultad de Periodismo y Comunicación Social
Universidad Nacional de La Plata

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del editor. Su infracción está penada por la Leyes 11.723 y 25.446.

La Plata, Provincia de Buenos Aires, República Argentina.
Junio de 2013
ISBN 978-950-34-0958-9

A Susana, a nuestros hijos Luz Mariana, María Carolina
y Sergio y a mi nieto Justino, fuente del sustento diario
del que no podría prescindir.

A la memoria de mis amigos que ya no están:
Nelson Blanco, mago y duende, además de artista,
con toda la carga que presupone esa calificación;
Chalo Larralde, poeta de la vida; Hugo Soubielle,
gran plástico y dueño de un agudo sentido del humor;
Carlos Pacheco, maestro, por la generosidad
de sus continuas enseñanzas; Saúl Yurkievich,
revolucionario de la poesía y del lenguaje,
guía necesaria para deconstruir lo establecido en el arte;
maestro Edgardo Vigo, francotirador de la vanguardia
y del compromiso; Jorge Blarduni, músico de avanzada,
militante de la vida y de la libertad;
y Manolo López Blanco, que aportó la ideología
y el método crítico necesarios para leer los signos
de los tiempos.

A mis hermanos del Grupo Sí que siguen en la lucha,
como diría Squirru, y a todos los pintores, músicos,
escritores, actores, bailarinas, a los entonces estudiantes
de Humanidades y a los militantes que nos acompañaron
aportando inteligencia y energía a nuestra formación.

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a Pablo. Ulises. AGRADECIMIENTOS A Florencia Saintout. Adrián y a todos los compañeros de la Facultad de Periodismo de la UNLP A Daniel Cruppa por la edición del texto y por su lectura crítica a Josefina López Mac Kenzie A Julia y a la biblioteca del MACLA .

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...................... 267 Capítulo III El “Grupo Sí” no estaba solo ... 27 Primera Parte Capítulo I Había una vez una ciudad......................................... 433 ......................................... modos y debates .............. 343 Capítulo IV El razonado encanto de la geometría .............................................................................................................................................. 189 Capítulo II En busca del tiempo vivido ........................ 55 Segunda Parte Capítulo I Contextualización cultural........... miradas................ 17 Introducción ......................... ÍNDICE PRÓLOGO ....... un país.............. 381 Apéndice “Las ‘chicas sixties’” Por Ana María Fernández .. 367 Capítulo V Y la banda seguía tocando ......................... 13 Aclaración Preliminar ............................ un mundo ................................................

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los llenaba de  imágenes y conocimientos virtuales. junto al Grupo Sí. fue actor enamorado de sus propuestas. decía Descartes. para que después ellos. el aula de Bellas Artes. en sus  confrontaciones lúdicas. huecas de sentido y llenas de soberbia. concientes de lo que no querían. PRÓLOGO Hay pocas verdades.es un testigo vivo de  los años 60–década de oro en la ciudad de La Plata. su autor -Lalo Painceira. 13 .pero. sino por su existencia ‘espiritual’”. es fruto del razonamiento y de la experiencia. no por su exis- tencia física. el bar “Capitol”. en donde un maestro sin igual -Héc- tor Cartier. sin la cual quedamos en un subjetivismo que se esparce en el desierto. llegar a ellas como. En este valioso libro. de cercenantes  teorías. Su casa natal. Lalo es un ejem- plo claro de este permanente devenir. insistiendo en la aventura de lo que sí necesitaban.. Grupo de amigos que dio el grito del libertad.. pasaran a la historia del arte con formas que dejaban atrás los itsmos. Decía Conrad Fiedler:”en la creación de una obra de arte el hombre se  entrega a una lucha con la naturaleza. el molino de Ringuelet de Pa- checo.. Con gesto de poética humildad y nostalgia.

EL BLUES DE LA CALLE 51 Peregrinos del Todo. no indiferente.                                                     César López Osornio Creador y director del Museo de Arte Contemporáneo de Latinoamerico (MACLA) 14 . En este completo y ameno libro. que “el origen de esta ma- ravillosa existencia terrenal es polvo de estrellas en permanente creación”. Carl Sagan sostenía. compartimos idénticos sentires. Lalo Painceira: cincuenta años después del Grupo Sí y de la dorada  época del ‘60. Somos la nada en la infinitud del espacio-tiempo. una memoria en- noblecida. veraz. Me refiero a Rafael Squirru. Nos regala hoy lo que fue ayer y lo que será el mañana. estu- vo arropado por una familia que lo amaba: artista. Lalo Painceira. pero sí “cenizas enamoradas”. dejando el informalismo para abrirse en otros “itsmos” acompañados por un creador de voluntades. El gran poeta español Quevedo señala:”lo asumido con plenitud y dignidad en la vida-que ha de morir. no por oídas ni por rumores de aplausos. sólida. encarna una vivencia. quizás  un auténtico “ratón de biblioteca (él lo dice). vivían al límite de la Nada.a la larga serán cenizas. que además era un visor  de horizon- tes artísticos. imprescindible en toda bi- blioteca de arte. interlocutor válido  de una reconstrucción  histórica. no sin razón. con la amistad y el amor que implica una revelación compartida. actor. y sólo mo- rimos ante el olvido.

es el mismo que se había proferido ante Dios. Lalo Painceira                             Lo efímero no es lo opuesto a lo eterno. Lo opuesto a lo eterno es el olvido John Berger Creo que ese grito. ese grito de deseo es el mismo. Marguerite Duras 15 .

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ACLARACIÓN PRELIMINAR Sigo caminando. Desde ya. escondiendo 17 . No recordé la cita de Viñas cuando comencé a escribir esta crónica sobre el Grupo Sí. pretendí encarar el relato en tercera persona. En realidad. me estoy refiriendo a mis propias limitaciones. María Dolores Béjar Perdón. H. Quizás. acaso porque no puedo ni quiero olvidar. como docente y ciudadana. de cuya creación fui uno de los responsables. y he decidido recordar lo que me calienta el alma. con más ilusiones que desencantos. con toda su comprometida lucidez. por formación profesional al ser perio- dista. Fue un acto de libertad y asumió la responsabilidad de sus juicios sin ampararse en cánones aca- démicos ni pretendidas miradas impolutas. tan rápidos y abrumadores. G. Los acontecimientos históricos han sido tan numerosos desde entonces. que no puedo dar cuenta de ellos si no es en forma autobiográfica. Wells (Citado por David Viñas en Literatura argentina y realidad política) A David Viñas le bastó la cita de Wells para escribir en pri- mera persona el último capítulo del segundo tomo de su Litera- tura argentina y realidad política. fundado en 1960 por jóvenes pin- tores informalistas platenses. es David Viñas.

Pero sucede que a los dos nos ocurría lo mismo. Así me aconsejó a mí. Y no pude. La vi mirarme desde la pantalla para decirme con desenfado: “Yo no quiero hablar de mí. realizado por una Vardá de ochen- ta años que insiste en no hacerle caso al almanaque. Escribir la crónica sobre el Grupo Sí y en realidad. desde su cara tan redonda y sonriente como la luna de Méliès. tam- bién es provocadora. Se muestra burlona. has- ta que me topé con “Las playas de Agnès”. la que recuerda. pese a ser conciente de la distancia abismal que me separa de su talento y de esa enorme capacidad que posee de generar poesía visual. quiero hablar de los otros”. el semidocumental autobiográfico de Agnès Vardá. bandera de las viejas rebeldías. La película mantiene la estética de Vardá. no pudo evadirse de narrar su film en pri- mera persona. que conocía mi dificultad. Sin embargo. En realidad la cita textual es que ella representa “el rol de una anciana gordita que cuenta su vida. yo no quiero hablar de mí. sentí que Vardá me hablaba directamente a mí. Sin embargo. que hizo trastabillar los valores burgueses de la pareja? Pero transcurrió el tiempo y este semidocumental es de 2008. Es ella la que habla. En ese intento permanecí empantanado más de un mes. Por lo tanto. Estoy comprometido desde la sangre con la historia que quiero narrar. contar mi historia que es la nuestra. Porque vislumbré una salida que me permitía construir el relato en primera persona. luciendo flequillo y pelo bicolor. Esto es lo que me importó. similar a la que nos impactó en los años sesenta. con signos de una rebeldía todavía viva. quiero hablar de los otros”. 18 . Y me habla- ba como si supiera lo que me ocurría. Y comencé a hablar de los otros aunque para poder hacerlo. joven pero sabia. a lo que me aferré. recomendado por una amiga. Apenas me senté en el living de mi casa ante el televisor para ver el film. como si aprovechara esa intimidad que siempre tienen los encuentros en invierno. esté obligado a hablar de mí. una parte muy cara de mi propia vida. Me di cuenta de que ese era el camino y opté por acatar su consejo. EL BLUES DE LA CALLE 51 detrás de esa falsa objetividad. ¿Quién olvida su inquietante “La felicidad” (1965).

no es cronológica ni deja para después lo que nace abruptamente. Llegábamos con un libro en el que ha- bíamos subrayado un párrafo y lo leíamos en la mesa del bar en el que nos reuníamos y lo discutíamos y de eso. que parí estas memorias que también son crónica y ensayo. Porque sólo necesita de disparadores. Tal cual nacen. también me propongo volcar las ideas con la pa- sión de aquellos años. vol- cando sin pudor mis opiniones sobre movimientos artísticos y también sobre la coyuntura histórica de finales de los años cin- cuenta y comienzos de los sesenta que nos tocó vivir y que obró como despertador de conciencias. Se impone tal como nace. a dichos de amigos. alterando los cánones aca- démicos que definen los distintos géneros. Lalo Painceira Entonces comienzo por lo obvio: al empezar esta crónica tenía setenta años y ahora cumplí sesentaitrés años. Paidós. porque la vida no se aprisiona en moldes estrictos. Quiero recordar a los canónicos que en aquellos tiempos. es anticanónico. y todo sucedió mientras cuento la historia. Como consecuencia. tampoco memorias ni ensayo ni un artículo demasiado largo. un yerno que es un hijo más y mi hija mayor me convirtió en abuelo de Justino. a relaciones. Advierto desde ahora que lo que leerán. sino porque en la memoria de cada uno se mezclan y cruzan las diferentes formas de expresión con esa libertad que sólo nos guardamos para la intimidad. desde mi propia mirada. 19 . Esas reuniones no eran académicas ni canónicas. involucrado totalmente en la narración. 1995). Entiendo con Karen Armstrong que “un ateísmo apasionado y comprometido puede ser más religioso que un teísmo cansado o inadecuado” (Una historia de Dios. No por rebeldía. una be- lleza que me asombra cada día. Por eso no es una crónica. como si estuviéramos viviendo los ‘60. estoy casado y tengo dos hijas. saltábamos a las confesiones personales o a los relatos imaginarios y poéticos de Javier Villafañe o de Nelson o de Mario Stafforini o de cualquie- ra de nosotros. Mezcla. Pienso ahora cuando repaso lo escrito. soy perio- dista. según los puristas. Al menos de la mía. las charlas y discusiones no tenían título ni género. Contextos. mis recuerdos expues- tos. Apela a textos escritos. Es mi mirada personal. Porque la contaré desde la primera persona.

es revivir y transcribir aquella religiosidad laica y encendida que nos embargaba entonces. porque inocentemente guardábamos la esperanza de ser escuchados. aspirábamos a pintar el grito. que fue doloroso y no sólo para los demás. Eso no involucra desconocer el respeto por el oficio. sino también para los argentinos. sobre color. están peri- midas. que ante determinados hechos y sucesos. Trataré de repetir con la mayor fidelidad posible lo que pensaba enton- ces. lo cuidábamos y siempre tuvimos la humildad de preguntar cuan- do surgía una dificultad. se putea. ¿Y qué es ser autodidacta cuando a su vez se reconocen influencias y maestros? Todos amábamos el oficio. Como Bacon. están internalizados. Porque buscábamos el diálogo. de las formas geométricas jugando con el es- pacio -forma o con el espacio. como lo haría treinta años más tarde el platense Néstor García Canclini. hace cincuenta años. Y a esto lo dejo en claro ahora porque ya no lo repetiré. aquél que dejó estampado Munch para la historia en su icónica obra. Incluso para romper algo. Porque la mayoría de nosotros nos proclamába- mos autodidactas. Los conocimientos sobre composi- ción. Está en uno y aparecerá siempre. No habrá disfraz de objetividad. podía contemplarlo desde la altura que impone el racional goce de las armonías tonales. o al menos yo lo hacía. Aunque resulta confuso ese salto formal. Supongo hoy que por eso elegimos el camino del expresionismo pictórico. Pero seré parcial. para el resto del planeta. Hablaré desde los valores de aquellos años en los que todavía nadie había teorizado sobre culturas híbridas. Pensábamos. Por eso exponíamos nuestras pinturas. Porque nosotros tratábamos de ex- presarnos con nuestra pintura en un mundo que no era sen- cillo. sensible al dramatismo de su tiempo. se grita. como lo hizo el informalismo.tiempo. para los que saben de esto. porque está integrado a uno. Pen- sábamos que nadie. y tampoco habíamos comenzado a escuchar las voces de Los condenados de la tierra de Fanon ni leído el Prólogo escrito 20 . Forman parte de uno y ya no necesita pensar previamente que debe sujetarse a ellos. o se siente el dolor de la mordaza que esconde todo desierto. Apelaré a categorías que posiblemente para muchos teóricos. EL BLUES DE LA CALLE 51 Lo que quiero.

El año pasado. muy caras para todos nosotros en aquellos años. La disertación era la del filósofo George Boas. muros de protección para los selectos. Y como re- conoce mi amigo Carlos Aprea en uno de sus poemas. Mundo que hoy habla de globalización mientras levanta muros para hacer concretas las fronteras y excluir a los no elegidos. Y hablo específica- mente de aquella santa indignación de los sesenta. Mundo impiadoso que no mira a los excluidos ni escucha las voces del hambre y si suenan demasiado fuerte. no siento derrotada a mi generación aunque esa afirmación parezca irreal en este mundo dominado por ideas que trataron de detener el curso de la historia. profundamen- te ideologizada. disimulando su bipolaridad y las ideologías. las reprime. aunque hoy algunas palabras. tiempo que era el nuestro. pero que demuestra la vigencia que en ese tiempo tenía esa bipolaridad. Lalo Painceira por Sartre. Mundo que no se indigna. y defenderé la pasión y el misticismo en el arte en contra del racionalismo excesivo al que había llegado la vanguardia geométrica. Mundo que no está partido como en el ‘60. leí los diarios de Susan Sontag en donde hace referencia a una conferencia a la que asistió cuando era una precoz alumna de Berkeley (tenía sólo dieciséis años. al menos. Sucede siempre en todo grupo humano. profesor de la “John Hopkins”. el que vivía- mos nosotros en La Plata. Seré fiel tercamente a los viejos sueños. sino desgajado. que es diferente. Descascarado. Por lo tanto. lejos de las rebeldías que ya desperta- ban en California. apelando al término condenatorio de Tomás Maldonado. volveré sin culpa a ser orgullosamen- te una de aquellas “polillas románticas”. sentido que las tornaba en reales y posibles. Pero sin embargo. 21 . y en ella hablaba de la antítesis estética entre lo “ro- mántico y lo clásico”. que modestamente. considero la vanguardia del arte clásico. nosotros quedamos “siempre del lado equivocado del muro”. Apelaré muchas veces a esas denominaciones para oponer el arte expresionista o informalista al geométrico. en 2011. carezcan del sentido virginal de antaño. El mundo actual es otro. sí. criterio que no compartía Sontag en aquel entonces. Es posible que mi memoria no sea coincidente con la de mis hermanos que vivieron aquellos años. entre amigos e incluso en los viejos matrimonios.

Pero tengo que advertirlo porque estas luces nuevas son las que me 22 . que es hablar. pero dando vida a otras muy añejas. También vale aclarar que a veces no podré evadirme de mi- rar el mundo de hoy. tan caro a quienes lo vivimos y asumimos. EL BLUES DE LA CALLE 51 Pese a todo y contra una realidad internacional cada vez más preocupante y sorda. similar a aquel que vivenciábamos desde nuestras utopías en los ’60. como enseña el método de Strasberg. Al fin y al cabo. con el color rojo de la esperanza desteñido. que a veces tiembla y no por temor ni por el viento. sino por el peso del tiempo transcurrido o por enfermedades crónicas heredadas. Tampoco lloro. ésa que brinda el poder mirar el futuro sin divisar el límite. exclu- sión de los diferentes. lo que ha bastado para revivir ilusiones dormidas. Lo sé. hablaré de arte y de vanguardia. que fue mi participación grupal. las sigo levantando tercamente. Mástil que no luce tan erguido como an- tes. mástil que carece de aquella fuerza. hasta ahora nada más que eso. estaré contando parte de mi vida. Me convertiré en una especie de actor que dará vida a pasiones que son de él. pobreza. Pero atención. recurriendo a las motivaciones. Tendré que volver a optar en viejas anti- nomias y defender las ideas desde la misma trinchera de antaño. de modernismo tratando de instalarme en la se- gunda mitad del siglo XX. que es ha- blar de un mundo otro plural y esperanzador. con esa terca pureza que sólo tienen los niños y los viejos. Y el trasplante me costará menos de lo esperado porque en este comienzo del siglo XXI se vislum- bra. al menos en nuestra Patria Grande. como estoy. Pero aunque las ban- deras luzcan pálidas. Sé que nada de esto tiene que ver con el tema de mi crónica. al menos yo perseveré en la esperanza co- lectiva. como si el almanaque se hubiera detenido. un horizonte similar. porque des- de este mundo fragmentado y amurallado que podría generar miradas trágicas a lo Cioran. que son propias. convertido en un viejo mástil de viejas banderas al que le siguen doliendo injusticias. esa memo- ria emotiva que inyecta la necesaria verdad al texto para hacerlo creíble. la coyuntura actual que vivo. Perdón. así. Necesitaba decirlo como una simple aclara- ción porque me apresto a saltar al ruedo de los ‘60.

en donde convivieron informalistas y geométricos con grandes artistas. Lo sé. Pero no invalidará manifestaciones genuinas del arte con las que convive. coexiste y que son válidas mientras no pierdan su autenticidad. Carlos Alonso. Además. abre caminos nuevos penetrando en esa zona oscura que es toda exploración creativa. sin- tetiza el siglo XX como ninguna otra obra.art. quiero subrayar que esta crónica está escrita desde lo que soy: un viejo periodista de un diario de provincia en un país unitario dominado por el centralismo porteño. Castagnino o Carpani. además de otros artistas experimentales que no ataron su lenguaje a movimiento alguno. El “Jua- nito Laguna” y la “Ramona Montiel” de Berni. Lalo Painceira dan vida y fortalecen las ganas de encarar mi relato. son históricas. pasadas. Es sabido. dejando en claro más ade- lante que “los recuerdos explícitos anidan en lugares” (La mujer 23 . Por lo tanto. la vanguardia transitaba por los carriles de la razón y la pureza de la geometría. consti- tuyeron presencias ineludibles de la plástica de los ‘60. los homenajes a Van Gogh y a Spilimbergo de Alonso. Y aparecerán desaliñada- mente. los supera. incluso en nuestro país. Eso sí. Por último. Es lo que Siri Hustvedt define como “lu- gares que tienen poder de evocación”. por nombrar sólo a cuatro que desde la figuración aportaron al arte argentino obras notables. mira más allá. Es desde allí que emergerá como movimiento nuevo. Quie- ro dejar en claro también que no soy un teórico. y el combate popular y la trinchera de Carpani. netamente expresionista. el Mail. Sólo un necio dejaría afue- ra al “Guernica” de Picasso aduciendo que cuando fue pintado. esta realidad me atora y es seguro que se me escapará cuando escriba o que le dará particular fuerza a la defensa de ideas que para las clases dominantes de hoy. apelaré a los que saben o desempolvaré los libros que nos ali- mentaron en aquellos años cuando haga falta. que el arte de vanguardia no expulsa ni excluye a los otros caminos expresivos. Ahora retorno a “Las playas…” porque Vardá aclara en su film que cada persona contiene en su interior un paisaje que lo define y lo representa. El “Guernica”. el “Martín Fierro” de Cas- tagnino. pero vale la pena aclararlo. como Berni. pero sepan que no están vencidas. Hay más ejemplos. También convivieron los surrealistas.

Como si armara un rompecabezas con los recuerdos que la misma fragilidad de la memoria fue fragmentando con los años. Porque la calle 51. hablando. Vardá optó por las playas del norte de Bélgica. La historia y la transformación de la ciudad borró a los ba- res que nos cobijaban: el “Capitol”. porque allí estaba el “Capitol”. que encontró las playas de su infancia tal cual las recordaba y lo que no estaba lo hizo reconstruir. faltamos nosotros siendo jóve- nes. riendo. en toda la realidad actual. A diferencia de Vardá. Desapareció hasta la rambla fundacional que vertebraban bancos de madera y ele- gantes faroles decimonónicos con pie. Yo. acodados en las mesas hasta muy entrada la madrugada. fue modernizada -como dicen los viejos platenses. ¿Se dan cuenta? No estamos más allí. 24 . mi paisaje no está. discutiendo. Estoy obligado a apelar a mi memoria.y está irreconocible. aquella comprendida entre 7 y 8. el de la esquina. Tampoco están los pláta- nos que en verano nos daban sombra pero que en las noches nos ocultaban las estrellas. La memoria no es un depósito de palabras e imágenes fijas sino un en- tramado neuronal de asociaciones que funcionan de un modo muy dinámico. ni para el diálogo con el otro. elegí sólo una cuadra de la vieja calle 51 de La Plata. Debo recrearlo desde la evocación. pero los habita la premura de un hom- bre sin tiempo para sí mismo. el “Adriático” y el “Tirol Chopp”. Anagrama 2010). que nunca descansa y que está sujeto a continuas revisiones cada vez que exhumamos alguna fotografía o frase del pasado. Pero fundamental- mente. EL BLUES DE LA CALLE 51 temblorosa. nuestra esceno- grafía de cada noche entre 1960 y 1963. tejiendo relaciones. La memoria sólo nos brinda sus dones cuando algo del presente la refresca. modes- tamente. Los lugares son la necesaria esce- nografía para que el alma alumbre y alimente a los recuerdos. buscando dar sustento a nuestra rebeldía. al que jamás fuimos en los años sesenta. De aquellos años sólo queda un bar. sí. el bar en donde nació el Grupo Sí una noche de octubre de 1960. el “Parlamen- to”. Hay nuevos.

Deberé espolearlo desde mi propia alma. Ya no vive. 25 . Lalo Painceira asegura uno de los protagonistas de Elegía para un americano. 2009). que es en donde permanece vivo. A diferencia de Vardá y sus playas verdaderas. Y es así. también de Siri Hustvedt (Anagrama. mi pasado no está presente en esta ciudad de La Plata.

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Me divierte también esa pose de piernas cruzadas en actitud tanguera. ignorándolo. Todo parecía olvidado y hoy se agolpa contra esa puerta recién abierta. cuando estábamos exponiendo allí nuestras obras. frases. como se dice en el teatro. Y me causa gracia verme como aquel joven que se hacía el distraído ante el fotógrafo. olores. tomada en las salas del “Museo Provincial de Bellas Ar- tes” en junio de 1961. catapulta recuerdos dormidos. mi- rando hacia otra parte. aunque mis anteojos denuncien al ratón de biblioteca que me habitaba. imágenes de entonces. buscando el hilo con- ductor que le dé verosimilitud. forcejeando. Siempre tiene que haber un punto de partida para que se dis- pare la memoria. la que aparece en la portada. coherencia narrativa para integrarse al relato. para escapar del encierro permanente del olvido. Y lo elijo: una foto coral. números. lecturas. Yo soy el que está a la derecha del espectador. Mirar ahora la foto en la soledad mañanera de mi es- tudio. INTRODUCCIÓN I. 27 . aunque en realidad haya sido el que está más a la iz- quierda de mis compañeros.

EL BLUES DE LA CALLE 51 Porque toda fotografía es un recuerdo en hibernación. Las poseímos y las tornamos vio- lentas porque violentas eran nuestras obras. en actitud desafiante. porque allí sólo se mostraba la virginidad de lo establecido. desde la presión del poder. porque el resto la desconocemos. Sí. im- presa en un catálogo actual que nos rescató de la historia. la presión. Como conté. integrantes de un colectivo de pintura de vanguardia. está mal porque no son sinónimos aunque muchas veces la rebeldía se despierta desde la bronca. a los que estamos allí parados. queriendo quebrar el frío y la humedad de una ciudad que pese a nuestras críticas. ésas. cincuenta años después. Y nosotros las desfloramos. La que hoy me da vida. aceite y aguarrás que desprendían las telas multicolores que nos rodeaban. Los cuatro restantes no pudieron participar de ese momento. hasta veo nuestras ma- nos manchadas y ásperas de trabajar en el taller hasta momentos antes de posar. Es curioso. En este caso. Pero ¿rabia de qué? Mejor dicho ¿contra qué? Cuando digo “rabia”. aquí. como si nuestra presencia fuera accidental en ese espacio del que nos apropiamos casi un 28 . A nosotros. Foto grupal que nos muestra a nosotros. el po- der en pintura. que era nuestra ciudad. nos puso de pie. no estamos todos. fue la que nos dio vida y cobijo. En esa pose. Somos once los que es- tamos allí porque cuatro faltaron a la cita. pero las paredes y los paneles de esa gran sala de exposiciones que ocupaba todo el subsuelo del viejo cine “San Martín”. las que están colgadas detrás de nosotros en aquél junio de 1961. que le brinde aire. en pleno siglo XXI. que sólo despierta ante una mirada nueva que la ponga de pie. Somos once. vuelvo a percibir ese aroma a óleo. Y en ese momento. en la muestra más importante realiza- da por el grupo en La Plata. exposición que nos visibilizó masivamente ante sus habitantes. Paredes que habían permanecido impolutas hasta nuestra llegada. digo rebeldía y lo sé. Porque esa foto está ahora. Pero somos un grupo de pintores y eso queda claro al observarla. tanto que hoy. eran blancas. Telas cubiertas desde la disconformidad y tam- bién desde esa rabia que sólo se puede sentir a los veinte años. de lo permitido. sólo unos pocos del grupo miran hacia la cáma- ra. como un equipo de fútbol. era la academia.

De las cuatro ausencias. Aunque la historia comenzó exactamente un mes antes de la primera expo- sición. ese que ocu- pan los maestros. También los aniversarios disparan la memoria. el peluquero de 13 y 48. como me decía Roberto. Carlos Sánchez Vacca y Roberto Rivas. también el hermano mayor de Nelson. Dalmiro Sirabo. Ausencias que a to- dos nos duelen aún mucho. que era mi barrio. En 2011 pasaron cincuenta años de esa fotografía. Sobre todo para los que acumulamos años de vida. Omar Gancedo. Edgardo Vigo. Una parte fuimos los fundadores y los que realizamos la primera muestra en noviembre de 1960 en el “Círculo de Periodistas” aunque al mes de esa exposición. pero a veces de discusiones con un público todavía atado a los dictados tradicionales. borceguíes y un pelo desordena- do “cortado a la francesa”. El cuarto está lejos. y es Mario Stafforini. solitario y anárquico. Nelson Blanco. como conven- cidos misioneros del informalismo. admirado precursor. Y tengo que admitir que sobrevivir medio siglo y ser recordado encierra todo un mérito en el mundo de hoy. de esa exposición. Horacio Elena. cuando cinco de nosotros coincidimos en un salón pro- vincial y allí nos conocimos. Horacio Ramírez. del arte nuevo. de izquierda a derecha: César Paternosto. pero muy vivo. Hugo Soubielle y Saúl Larralde ya no están con nosotros. Lalo Painceira mes en jornadas de diálogo. como si el sólo transcurrir del tiempo constituyera un valor. Pero ocurre así. con gabán negro. Y doy nombre y apellido a cada uno de los que estamos en esa ima- gen. presente por sus pinturas que sirven de fondo para la foto. Pero al Grupo Sí lo constituimos aquellos primeros quince. César Ambrossini. Anto- nio Sitro y yo. ya éramos quince. A esa muestra que realizamos en junio de 1961 se sumaron dos invitados puntanos. y en un escalón superior a todos nosotros. Antonio Trotta. Alejandro Puente. Aniversarios redondos. César Blanco. Y concurría- mos allí cada tarde para dar razón de nuestra fe. y que hoy atrapa bellos paisajes me- diterráneos en España. con los años tres se transformaron en permanentes. 29 . Carlos Pacheco.

Kazuya Sakai. Nelson Blanco también fue expositor en ese salón pero su obra pertenecía a una época anterior. Esa misma noche o al otro día. Se trató de un ejercicio geométrico clásico en el que jugaba con la dualidad de fondo y forma. y un amigo de Nelson. Horacio Ramírez. apelando a una paleta fría con acentos cálidos en colores complemen- tarios. calle 7 Nº 917 de La Plata (subsuelo). Con Blanco y Gancedo estuvieron Carlos Pacheco. A las siete y media de la tarde del viernes siete de octubre de 1960 quedó inaugurado en el “Museo Pro- vincial de Bellas Artes”. permitió que por primera vez se exhibieran en La Plata pintu- ras informalistas. La noticia se difundió en los dos diarios platenses. después de haber concurrido a la clase de Héctor Cartier en la “Escuela Superior de Bellas Artes”. Fueron trabajos de Omar Gancedo. y por los más académicos Francisco De Santo y Horacio Martínez Ferrer. también pintores informalistas pero que no habían enviado obras al salón. en donde puede consultarse. los integrantes del Grupo Sí. constituirían al muy poco tiempo un colectivo de poesía de vanguardia. Alejandro Puente. dos amigos. el “VI Salón Estímulo de la Provincia de Buenos Aires”. pusimos la piedra fundamental de nuestro colectivo al que se sumarían otros al poco tiempo. cuyo catálogo está debidamente archivado en la biblioteca del “Mu- seo Provincial de Bellas Artes”. Un dato cu- rioso de ese Salón Estímulo fue la participación de Raúl Fortín con un retrato denominando “Lida” (Lida Barragán). Concurrieron a la muestra para acompañarnos a Stafforini y a mí. 30 . Mario Stafforini y el restante mío. “Los Elefantes”. de factu- ra académica. de vinculación directa y diaria con nosotros. “El Día” y “El Argentino”. Horacio Elena y Dalmiro Sirabo. Raúl y Lida. El jurado del salón. sábado. Ambos. EL BLUES DE LA CALLE 51 II. integrado por uno de los máximos pin- tores argentinos de vanguardia. que era personal de planta del Museo además de un pintor de só- lida formación académica que comenzaba a ser reconocido en La Plata.

Que había al menos dos más y que se habían atrevido a mostrar sus trabajos al mismo tiempo que nosotros. Así comenzó la historia. usaba corbata como Pacheco. la cabeza tirada levemente hacia atrás. Sirabo. que tenía un gabán de corderoy verde oscuro que le había hecho su mamá. Lalo Painceira III. Los curadores habían colgado nuestras obras en el mismo panel. Elena. Staffo- rini y yo. todavía impensado. a su lado Omar Gancedo con barba a lo Fidel. Ramírez. lo que luego corrobora- ría un ardoroso texto de Rafael Squirru. acompañados por Sirabo. los años anulan los tonos intermedios y acentúan los contrastes. Pero el comba- te era desigual y quedábamos expuestos como gladiadores sin escudo. 31 . pero éste por obli- gación ya que cumplía funciones en el museo. a Sirabo. La de los bárbaros que invadieron la monotonía conservadora reinante en La Plata. motorizados desde la solidaridad. Así lo pensábamos y nos veíamos nosotros. una junto a la otra. Elena. vistiendo vaqueros y camisa a cuadros o remera de cuello redondo y color liso. lo que no debe sorprender porque en los recuerdos. con sus ademanes ampulosos. vistiendo un sacón similar al mío. tratando de so- brevivir en un ambiente que sentimos hostil. La nuestra. Ramírez. veo a Nelson hablando. con su pañuelo azul cobalto anudado al cuello a lo Modi- gliani. a Elena enfundado prolijamente en su blazer azul y Stafforini. Blanco. y fue verlas para buscar a los autores de esas obras similares y empezar a hablar allí mismo. Gancedo. nos enteramos esa tarde de que no éramos los únicos informalistas de La Plata. que hoy supon- go casi defensiva. Stafforini y yo. Como si estuviera mi- rando una fotografía de ese momento. que nos reunimos en ese salón. delante de los trabajos. empezamos a responder a los cuestiona- mientos y a dar fundamento de nuestras obras. La imagen que guardo hoy es la de nosotros parados ante nuestros trabajos. casi negro. aunque puede ser una exageración impresa en mi memoria. Al menos así lo recuerdo ahora. Así comenzamos a caminar juntos en dirección al Grupo Sí. Pa- checo y luego Puente. Fue de esa manera espontánea.

que quedaba a la vuelta. Nos sedujo todo lo que allí se respiraba y se oía. nos abrió la puerta al jazz moder- 32 . EL BLUES DE LA CALLE 51 Con Elena. La mezcla de gente que lo habitaba nos fascinó de inmediato y lo convertimos en la escenografía principal de aquella treintena de meses. El jazz no nos era ajeno. Un salón rectangular de techo a la altura de las construcciones modernas. Carlos Sánchez Vacca obró de adelantado y lo importó desde Buenos Aires a la capital puntana. compartimos y crecimos. instalado sin preocupación ni es- tilo. Todos juntos. También lo será de este relato. pero es fácil de describir y de imaginar. debatimos. Sirabo había sido el introductor del informalismo entre no- sotros porque lo trajo desde su San Luis natal. Más aun. El “Capitol” no existe más. y allí per- manecimos hablando el mismo idioma. nos hartamos y nos fuimos. allí. era común y allí estaban montadas la caja y la máquina de café express. allí aprendimos. Pero no conocíamos a Blanco ni a Gancedo ni a Pacheco ni a Puente. cada noche. Sirabo y Stafforini ya éramos amigos. Tampoco a Ramírez. Sus dueños. No era atractivo y sólo seducía por no cerrar nunca sus puertas. hasta fines de 1962. amamos. La larga barra perpendicular a la calle. Es decir. verdaderos santos solidarios que nos aguantaban con consumiciones mínimas durante horas y horas. La amistad con Toro Stafforini. Así permanece en cada uno de nosotros. No obstante. desde ese momento. Ese bar fue nuestro cafetín discepoliano. nos dejaron marcar nuestro territorio. hermano mayor de Mario y excelente guitarrista que además tocaba otros instrumentos. generosamen- te nos prestaron sus paredes para colgar de manera perma- nente nuestros cuadros. porque cuando llegamos ya era el reducto de jóvenes músicos de jazz que le aportaban un clima atractivo y sonoro. Tenía me- sas de fórmica y un estandarizado estilo americano en sus sillas. creamos. Exhi- biendo con impudicia el desparpajo de nuestros veinte años. Escena que se repitió. Al rato de polemizar. Deci- dimos ir al bar “Capitol”. filosofamos. nos hermanamos de inmediato haciendo frente común en defensa de cada uno de nuestros trabajos.

Buscábamos el jazz hasta en las bandas sonoras de las pe- lículas de ese tiempo. del mismo año. Baker. cuyas grabaciones escuchába- mos con religioso respeto y un amor que todavía perdura. al Chivo Borraro. como conté. Ramírez. Gracias a él. cada atardecer durante casi tres años. Gancedo. Soubielle y por mí. ante las mis- mas mesas. cuando escribo esto. 33 . Sirabo. como en “Los tramposos”. a ese jazz que ponía música a las novelas de Kerouac. Coleman Hawkins y Oscar Peterson. Elena. con quien compartíamos horas en su pieza escuchando sus LP de jazz mientras fumábamos y tomábamos algo. algunas Paternosto. a Jorge López Ruiz (platense que entonces era trompetista). que pertenecía a Chico Hamilton y su quin- teto. Trotta. Silver. También habíamos asistido juntos a un concierto que se hizo en la Facultad de Medicina de la UBA y allí escuchamos en vivo al Gato Barbieri. Pero todo esto fue entre 1958 y 1959. Mulligan. y que en este momento. con la trompeta de Baker y con Chico Hamilton y Bobby Whitelock. Davis. Otra banda sonora que reiterá- bamos en el Winco de Toro era la de “La mentira maldita”. Creo que gastamos el LP que contenía el Bernies’s Tune por el cuarteto de Mulligan. escucho porque Horacio Elena me envió el CD desde España. Con esto quiero decir que cuando irrum- pimos en el bar entendíamos perfectamente el idioma de los músicos de jazz que lo habitaban. Kenton y todas las escuelas del jazz moderno. No todos. banda que contaba con músicos de la talla de Stan Getz. a los poemas de Ginsberg y. que ya era abogado. también platense). sin saberlo nosotros. al Mono Villegas. Y fuimos totalmente atraídos por sus exponentes más notables. donde vive. Monk. permanecíamos hasta muy avanzada la madruga- da. Muchas noches nos acompañó Larralde. Puente. Allí sentados. conocimos la música de Parker. Lalo Painceira no. Pero se constituyó una especie de elenco esta- ble integrado por Nelson. entre otros. a Bebe Eguía (gran saxofonista. Sitro. Brubeck. Lo atesoro como si estuviera bendito. En el “Capitol” tiramos el ancla la misma noche de la inau- guración del “Salón Estímulo” y volvimos. de Marcel Carné (1957). acompañaba a Julio Cortázar en París.

supongo que pudo ser un café que luego alargamos con una ginebra o con un pingüino de aquel tinto del “Capitol” que raspaba la garganta. enfundado en su jardinero beige. nos pavoneamos con lo que sabía- mos. No recuerdo bien lo que bebimos esa primera noche. y junto a ella. en anfitriones de una socialización cultural que atrajo a jóvenes diversos y enrique- cedores de distintas disciplinas. con un hu- mor inimitable que encendía su cara de diablo desde sus ojos brillantes. a encuentros casuales que en realidad pasaban a ser parte de un cuento que exponía con su voz de poeta y titiritero. que no nos conocía- mos. con lo leído. Y nos invitaron. por lo que acordamos ir a la mañana si- guiente. esposa de Villafañe. Se queda como foto fija en los ojos renegridos y con fuego de la muy joven Lu- crecia Chávez. El primer encuentro entre nosotros. 34 . los habremos acompañado con cazuelas de queso. sin ser conscientes de ello. La mayoría constituían una ingeniosa justificación de su impuntualidad crónica. nosotros. Horacio. Inter- cambiamos información. el resto. como hicimos luego cada noche. y también Pacheco y Ambrossini. Dalmi- ro. Y de esa manera nos debe haber sorprendido la madrugada del sábado. salamín y pan. divirtiendo. seduciendo. fue una suerte de examen o de primer día de clase. meros espectadores. Siempre apelaba a una historia nueva. Mi memoria no respeta almanaques. a Héctor Car- tier. Y si fue así. a Alfredo Kleinert. nombramos a nuestros maestros. incluyendo los noctámbulos y su sabiduría de estaño. Siempre con salidas imprevistas y rápido para las respuestas y acotaciones. escuchando siempre los relatos de Javier. Pero el Grupo Sí siempre estaba allí para quien quisiera hablarnos y esa presencia continua nos convirtió. Las clases eran los sábados desde muy tempra- no y hasta las doce. a cuyas clases se podía concurrir como alumnos libres. describíamos las obras que mencionábamos y desde ya. EL BLUES DE LA CALLE 51 trabajaba en la Fiscalía de Estado y era casado. Stafforini y yo.

centro histórico de La Plata que protege su imponente Catedral. también tenían barba. en el “Capitol”. Con precaución abrí la puerta y me encontré con un policía y detrás un patrullero estacionado con Javier y Lucrecia instalados en el asiento trasero. porque nosotros estábamos exponiendo. Un amigo de mi padre les advirtió. Lucrecia y Javier se tomaron de la mano reconciliados. a los que se habían sumado otros amigos y amigas. Cuando les preguntaron el domicilio. Javier empezó a gritarme por la ventanilla: “¡No les ha- gas caso. son polizontes trotskistas! ¡Cuidáte!”. El policía me contó que los habían encontrado discutiendo en voz muy alta en mitad de la Plaza Moreno y notaron que habían bebido de más. son polizontes trotskistas!”. Las barbas están en el cielo y en los altares. en el “Círculo de Perio- distas” y veníamos de la muestra la que había dado una charla sobre informalismo el barbado y grueso Eduardo Fasulo. Javier nos aseguraba levantando sus cejas de diablo: “En serio. que ya estaba muerto de risa como Lucrecia y nosotros. en medio 35 . lo mismo que Gancedo. Rápido Javier le respondió: “Se equivoca. y Javier. en ese mismo momento. Lalo. tratando de hacerles una broma. Ellos entraron y siguie- ron un rato con nosotros. y se fueron caminando tranquilamente. Nosotros nos quedamos escuchando a Ho- racio Ramírez que tocaba la guitarra y cantaba. Las llevan los santos”. Klei- nert. Cuando me vio. los bajaron del patrullero y los policías partieron. con mis padres durmiendo en el piso superior. Después de algunas bromas y más risas. Por fin. Estaban todos los del Grupo Sí. Al rato sonó el timbre y ya era de madrugada. Después de un largo rato se despidieron Javier y Lucrecia. habien- do bebido de más. Ya en la madrugada. dieron el de mi casa y entonces los llevaron para comprobar si era verdad. a una cuadra de la Plaza Mo- reno. A la noche siguiente. nos encerramos todos en el garaje de mi casa.”¡Lalo. seguía gritando Javier. Y les gritaba como insulto: “Ustedes son trotskistas”. Lalo Painceira Una noche de noviembre de 1960 comimos un asado en mi casa de calle 49 entre 13 y 14. que tuvieran cuidado porque era el diablo el que usaba barba. que lo había presentado. ¡eran polizontes trotskistas!”. Lalo.

a los que habíamos sido amigos. habiendo yo escrito tanto sobre príncipes y reyes. conducido por un chofer de uniforme y yo sentado atrás. Le dije que no. solo. para escucharlo. logró apartarlo para hablar o mejor dicho. y así recorrí todas las casas de mis amigos. ya separado de Lucrecia. Cuando me iba me dijo que seguramente yo no tendría auto. Javier visitó La Plata para presentar en la librería de Emilio Pernas “El caballo celoso”. me turbé por el protocolo y le dije al rey que. Se rió mucho y simplemente me dio la mano y hablamos de varios temas. si no ¿quién me iba a creer? 36 . sin embargo no sabía cómo saludarlo. Cuando llegué a la “Zarzuela”. Su presen- cia era convocante porque nos permitía. ni siquiera una vecina para que me viera? Entonces le pedí al chofer que me lle- vara a la casa de un amigo y después a la de otro. Que en mi vida sólo había tenido un vehí- culo y que había sido una carreta (la célebre “Andariega”). En 1985. Era un gentío. todo de blanco. Javier lucía un impecable jardinero blanco. reeditar aquellas noches del “Capitol”. Una maravilla. que había ilustrado Hugo Soubielle (Libros del Sudeste). Ese mediodía de sába- do. ¿y quieren creer que cuando llegué a mi barrio no había nadie. Tenía que tener testigos. EL BLUES DE LA CALLE 51 de nuestras carcajadas y de su propia risa. Esta calificación de trotskistas a manera de insulto provenía de la formación recibi- da por Javier en su paso por el Partido Comunista. lo que aprove- chó para aclararnos que ese mameluco era “histórico porque lo compré en España para ir al Palacio invitado por el Rey Juan Carlos. pero un grupo entre los que me contaba. En- tonces me envió a casa en su gran auto negro con el escudo real estampado en sus puertas. Miraba por la ventanilla y la gen- te se asombraba de ver a un barbado de jardinero blanco sentado en el auto del rey paseando por Madrid.

Dalmiro. Lalo Painceira Y todos nos largamos a reír con él. feliz por- que daba vida al niño que guardaba. Un grande. Y todos largamos la carcajada y él junto a nosotros. Pero una vez no respondió a mis tiros. casi con tristeza y mi- rando hacia abajo me respondió muy respetuoso. Javier Villafañe. casi siempre con Lucrecia. ya era un personaje famoso en la Argentina y en el mundo en el año ‘60. ‘mire. me escondí detrás de un árbol y con el índice tieso le disparé: ¡bang! ¡bang! y él saltó detrás de otro árbol y me respondió con su dedo enguan- tado: ¡bang!¡bang! Así transcurrieron varias no- ches. Hizo accesibles aquellas puertas que pensábamos que jamás 37 . Me acerqué y le pregunté qué le ocurría y él. como dirían ahora en televisión. arrancó con otra historia: “¿Les conté lo que me ocurrió con el Guardiacivil de la cuadra de mi casa en Madrid? Una madru- gada llegué caminando y me topé con él. Mario y yo asistimos por primera vez a una clase de Cartier. Horacio. y nom- brarlo me turba. Y resulta increí- ble que muchas noches se llegara al “Capitol”. Entonces yo. cuando sintió nues- tra risa le brillaron los ojos y estimulado. Algunas veces ingresaba a la cuadra por la otra esquina para sorprenderlo e intercambiar los disparos apuntándonos con nuestros dedos. Y nos deslum- bró. que es- taba de espaldas. Y. Había recorrido el país y el mundo con sus títeres. para compartir la mesa con nosotros y regalarnos sus historias maravillosas. Era todo un nombre. El sábado 8 de octubre de 1960. no vamos a jugar más porque anoche nos vieron y me dieron una semana de arresto’”. de jardinero blan- co. escribiendo su propia leyenda. señor. como ocurría en el “Capitol” de los ’60.

Y. Recuerdo la presencia de Puente porque llegó en su Siam Lambretta y también que todos hacíamos Informa- lismo y que de manera natural empezamos a hablar de la creación de un grupo. pálida. una bailarina del- gada. reconocido coreógrafo de danza moderna. Porque lo bautizamos “Grupo Informalista No”. No puedo precisar si ese día. Sólo hay que descubrirla y dejarla libre. nuestro primer sábado con Cartier. Cuando terminó. que auspició todas nuestras exposiciones además de darnos al año siguiente todas sus salas para una gran muestra del grupo en la ciudad de Buenos Aires. A la noche nos volvimos a encontrar en el “Ca- pitol” y entonces comenzó el trabajo de parto del Grupo Sí. Hugo Soubielle. y se extendía hasta después de las 12hs. veinteañeros prepotentes. Gancedo. Por la tarde visitamos los talleres de cada uno y comproba- mos que la obra realizada justificaba la creación del colectivo porque había que mostrarla. fuimos al bar “Costa Brava”. estaban todos ellos. También nos envió a Perú como parte de una delegación artística que incluía a poetas como Juan Carlos Martelli. nos aferramos a negar lo vigente desde su mismo nombre. lo sustancioso y la exposición libre de Cartier. junto a los que concurrían regularmente a sus clases. hoy una de las grandes del teatro argentino. como Nelson. interesados en la misma búsqueda. Poroto Sitro y César Ambrossini. Yo había quedado en ir a la clase con Nelson.. Llegamos después de caminar por diagonal 73. Pacheco. llamada Laura Yusem. tan rebelde como la negación explícita. Esa misma mañana conocimos además a otros pintores. negamos el tradicionalismo y fijamos posición de vanguardia como antagónica a la Geometría. idea que dejamos madurar en la penumbra de nuestras ganas. La modificación fue sugerida por Rafael Squirru. Puente y los que conoci- mos allí. A los pocos días cambiaríamos el No por el Sí. como Chalo Larralde. y compartimos un café. de 7 y 59. no sujeta a ningún programa. comenzaba a las 10hs. EL BLUES DE LA CALLE 51 podríamos abrir. director del “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires. muy bella y también poeta en ese entonces. Si bien el inicio de la clase era a las 8hs. y Juan Falzone. Ese fue su nacimiento. jóvenes como nosotros. sin darnos cuenta de que la llave siempre está en el interior de cada uno. ¡Qué joder! A esa edad y en ese momento. 38 . El día y el año. a la que reconocíamos también como vanguardia pero a la que chicaneábamos.

al que admirábamos. Soubielle. Squirru tenía la humildad del profeta. A veces llegaba a los asa- dos con invitados y habló tanto de nosotros a los pintores por- teños que un día se llegaron solos a nuestro taller de Ringuelet. Lo visitamos en el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires a los pocos días de concretarse la fundación del Grupo. los célebres tallarines de Sitro regados con vino suficiente como para terminar. Y allí. aferrado a su brazo. Pacheco pintaba en la otra. Lalo Painceira “¡Hay que estar en la lucha!” era el lema que enarbolaba en aquel entonces Squirru. Compartimos asados. “¡Pará. en octubre de 1960. No sólo se ceñía a lo pictórico. donde lo aguardábamos. im- pulsor de aquellos jóvenes en los que adivinaba un contenido que le interesaba. con Squirru sentado en el último escalón de una escalera. pintábamos Informalismo. careciendo de luz eléctrica. Gracias a él conocimos el Adán Buenosayres de Leopoldo Marechal. como diría luego. imaginarnos trabajando allí todos los días. Flaco. Algunos 39 . Sin duda fue también nuestro gran maestro. Tenía una apertura de mente envidiable. y se interesó por nosotros y por lo que le contamos. ya me había instalado en una de las dos piezas de la casona. recitando íntegro el Martín Fierro y Poroto. Lo invitamos y visitó nuestro taller de Ringuelet a los pocos días. al Informalismo. con cono- cimientos de arte que nos abrumaban porque hasta conocía per- sonalmente a todos los autores extranjeros que nos citaba y a los monstruos sagrados de la pintura. que era la más grande y tenía dos ventanas. que me hacés llorar!”. Eso lo conmovió. Blanco y Antonio Sitro. en una oportunidad. Alberto Greco. A Squirru le gustaron los trabajos pero sobre todo le fascinaron esa rusticidad y nuestras historias. ante un paisaje descampado en ese tiempo. siempre generoso. el resto lo hacía en sus casas. sino también a la literatura. ro- deado de manzanas baldías. bebiendo agua de un viejo molino. y nos arrastraba desde su arenga con la fuerza de un huracán. En mi caso. y en el galpón del fondo trabajaban Puente. Larralde y Ambrossini pinta- ban en un garaje que alquilaba éste. “en medio de la Pampa”. pará. Venía en tren y se bajaba en la estación Ringuelet. En los dos años y medio que vivió el grupo nos visitó varias veces. Martha Minujín y Jorge López Anaya. rogándole. para ver las obras.

como parte de esa delegación de arte joven argentino. Ustedes decidan quienes van del grupo”. democráticamente. que nos invitó a expo- ner en el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires. 40 . El viaje con Alejandro fue una aventura. le contestamos. El resto de la delega- ción ya se encontraba en Lima y a nosotros dos nos hicieron viajar en un avión militar. una tarde fría y lluviosa. además de enviarnos a Lima. Pero hay sólo dos pasajes en avión y estadía y comida para dos. ubicada en la planta alta. Y rápido confesó a las carcajadas: “Eran los dos míos. “Si tuviste dos votos”. Al cruzar la Cordillera debimos colocarnos máscaras de oxígeno. Bebimos tragos para calcinarnos por dentro y fue eficaz. Después del asado ocupamos plateas en el Paraíso del viejo Argentino y vimos “La idea”. depositan- do cada uno de nosotros dos papelitos en una caja de zapatos a la que le hicimos la correspondiente ranura. Cuando se fue Squirru acordamos una reunión para la tar- de siguiente en mi casa. En Lima nos alojamos en la Ciudad Universitaria y tuvimos pocos días de convivencia con el resto de la delegación porteña. Yo no lo recuerdo. al finalizar el recorrido. Finalizado el escrutinio. Minujín. sentados a los costados como paracaidistas de película de guerra norteamericana. el ballet de Dore Hoyer. Llegó después. “¡Hijos de puta. Y resolvimos votar en secreto. EL BLUES DE LA CALLE 51 agregan en su memoria a Macció. nadie me votó!”. Nunca había sentido tanto frío como en ese momento. No voy a votar a otro ¿no?”. gritó Nelson. Por problemas en su trabajo. donde vivía con mis padres y hermanos. resultamos elegidos Alejandro Puente y yo. Perú. pero que por estar en el centro de La Plata y ser amplia se había convertido en una subsede del Grupo. Squirru no pudo venir para inau- gurar la muestra del ‘Museo Provincia’l de junio de 1961. junto a un Greco fascinado con los angelotes pintados en el techo del teatro. lo que es na- tural dada la exuberancia de Greco y la presencia de la rubia muy joven y atractiva. Otro pasajero convidó a todos los que via- jábamos con un aguardiente yugoslavo de cuyo envase salió humo al abrirlo. Recorrió las salas asintiendo ante cada obra y fue allí. Nos instalamos en lo que familiarmente llamábamos “la pieza grande”. “Las obras las mando yo.

a los sitios arqueológicos precolombinos cercanos a la capital peruana -como los de Pachacamac. como lo señaló de manera categórica Marta Traba. su obra contenía raíces profundas en el continente y estaba muy lejos de los movimientos predominantes en nuestro país. incluida la sala cerrada al público. y nos sentimos atrapados por sus formas y colores. Por último. con las ruinas de sus templos del Sol y de la Luna-. Pero más allá de las diferencias y de nuestra juventud. En el caso de Dávila y Szyszlo. tejidos o cocidos en el barro de sus cerámicas. nos hicieron saborear la comida limeña y. que contiene los huacos eróticos que nos permitió admirar todo el imaginario se- xual conocido y además. la china. También con ellos llegamos a conocer hasta la Lima prostibularia. incluyendo los grandes maes- tros del momento como Alberto Dávila y Fernando de Szyszlo. libros emblemáticos de Henry Miller que estaban prohibidos en la Argentina pese a que el presidente era Arturo Frondizi. Pienso que aún hoy ese peso ances- tral constituye para los artistas andinos una barrera inexpugnable contra la vulnerabilidad que presentan a la penetración extranjera culturas como la nuestra. a la que descubrimos rica y bella en su producción simbólica. pudimos comprar Trópico de Cáncer y Trópico de Capricornio. un gobierno supuestamente constitucional. a la estadounidense y a la europea. aunque sus estéticas no se emparentaban con la nuestra. por ejemplo. cálidos. cuyo presidente en ese momento era Be- laúnde Terry. el respeto que tenían los pueblos origi- narios a la diversidad en lo que respecta a la sexualidad. Lalo Painceira que retornó a la Argentina antes que nosotros. Todos nos trataron con suma amabilidad. Nos llevaron a museos. que ya eran en ese momento dos de los grandes plásticos de Amé- rica. para mostrarnos Lima y sus alrededores. donde contemplamos colecciones maravillosas de cerámicas de diferen- tes culturas. hasta los más jóvenes. También en Lima. por primera vez en mi caso. sobre todo. nos invi- taron a comer a sus casas y se turnaron entre ellos. fuimos respetados como plásticos. Fueron con nosotros sencillos. Ellos se tuteaban cotidianamente con la cultura precolombina. Pero nos relacio- namos con los plásticos de Lima. 41 . Y nuestra visión precolombina se am- plió al acceder a las salas del “Museo de la Magdalena”.

un cielo celeste. 28. Ambrossini. Pacheco. Es ese cielo “invi- sible. ¿se dan cuenta. 20. Así me sostengo en aquel octubre y en la muestra del mes siguiente en el “Círculo de Periodistas”. Alfaguara. Trotta. Sirabp. Siglo XXI. Sitro. sin nubes. 27. Todos menores de treinta años. Es de mañana y mientras cuento las historias de mi grupo y de mi pago chico se impone a través de la ventana de mi estudio. Lo que cuento ocurrió hace medio siglo y no puedo creer- lo. Aunque hoy también los dedos se entumezcan al escribir como me ocurría al pintar en aquel entonces en el taller de Ringuelet. 28. el mismo mes de la exposición de 1961 en el “Museo Provincial de Bellas Artes”. El salvavidas es la memoria. inmenso. V. 26. Taurus. 28. la primera del grupo. 22. Pero enga- ña. pero íntimo y cercano” que narra John Berger (El tamaño de una bolsa. En este día frío suena simbólico que el grupo naciera en pri- mavera en una ciudad caminable por veredas que todavía hue- 42 . 25. Soubielle. estén donde estén? Porque cuando comenzamos a caminar esta aventura yo tenía 21 años flamantes. A veces el paso de los años se hace sentir con brutali- dad. Y los números repican con la crueldad de lo inapelable. Larralde. prestar atención a los ruidos de la ciudad para comprobar que La Plata es otra. 29. Y me invade un vacío. Elena. Y me aferro a ella para revivir aquella semana fundacional del Grupo Sí. sólo 19. 2004). Puente. porque hace mucho frío. Ramírez y Stafforini. amigos del alma. porque era primavera. Fue en la bellísima casa de Fernan- do de Szyszlo. la más importante y potente de las realizadas por el Grupo Sí en La Plata y la que amplió la movida de calle 51. Me basta mirar por la ventana. por primera vez en mi vida accedí a una imponente colección particular que me enfrentó con originales de la mejor pintura moderna del mundo. 27. Nelson. EL BLUES DE LA CALLE 51 en mi caso. sin frío que nos casti- gara. 22 y Paternosto. inaccesible. Y pienso que es también junio.

Y ahora estoy en una mesa del “Costa Brava” después de asistir en grupo a una clase de Cartier. techada por los jacarandás de color lila a partir de noviembre. Antonio Sitro. sus obras de teatro y también su conferencia sobre existencialismo y humanismo. A ese equipo se sumaría luego Trotta que 43 . Y estaba bien. no hay cronología en la memoria. Porque al fin y al cabo habíamos comenzado a construir nuestro propio cielo. La angustia… ¿O no?”. caminando lentamente hasta la “Escuela Supe- rior de Bellas Artes”. teoría que narraría con pasión mediterránea. para musitar esa teoría de su total creación. sumándose la diagonal 73. Herbert Read y algunos teóricos franceses como Cassou y Ragón. Gancedo y yo éramos ratones de biblioteca. Horacio. lo que era una audacia ya que sólo conocía el Sartre literato de La Náusea. Soubielle y Larralde fueron los que mejor traducían las propuestas de Cartier. habrá entrecerrado sus ojos como asumiendo lejanía ante nosotros. hacían repicar las campanas de la “Basílica del ‘Sa- grado Corazón’ ”. Soubielle y Ambrossini. Después me llegaría su maravilloso Baudelaire. que siempre fue para nosotros “Poroto”. utilizando un tono de voz similar al de Javier Villafañe. Si lo hizo. El muro y Los caminos de la libertad. Y lo sigo siendo pese a mis años. Nelson nos explicaba su “teoría sobre el abismalismo”. Larralde. Ramírez callaba y siempre me llamaron la atención sus silencios profundos. No recuerdo si haciendo gala de su particular lenguaje. El cielo de Berger. Lalo Painceira len. Nelson habrá definido su teoría como si fuera casi un título: “Es el espacio abismal. Los recuerdos aparecen impuestos por la prepotencia de las imágenes. Ese que nos enfrenta… El precipicio. Dalmiro. Como es sabido. Está Puente presentán- donos a Sitro. En aquel tiempo nos aferrábamos a lo leí- do en Cirlot. a tilo florecido. Lalito?”. to- davía no se había enamorado de los griegos sobre los que ela- boraría luego una lectura muy propia. O quizás era el duende que escondía Nelson. repitiendo como muletilla el “¿te das cuenta. Y creo que esos árboles lilas desde el sol mañanero. porque para el Grupo Sí fui Lalito desde el primer día. Así disfrutamos ese paisaje varias veces con Nelson rumbo a las clases de Cartier. prolongados. Yo me consideraba sartreano. Puente. La nada. en esos meses.

Fue una manera de integrarlos. junto a mis dos hermanos. el del medio. EL BLUES DE LA CALLE 51 dejó trunca su carrera de Arquitectura. Con esa escenografía mi madre y sus amigas tomaban clases de costura y hacían plumeros multicolores de paño lenci. En la pieza grande pintaba y tenía la mesa de dibujo. del taller de Ringuelet y de la habitación de Gancedo. la mesa de dibujo. al crecer nosotros. alternativa del “Capitol”. de medicina pero también de filosofía y poesía. La compartí hasta 1961 con mi hermano mayor y con mis telas. Pinté allí hasta fines de octubre de 1960. arquitectura y narrativa con los de mi hermano. junto a varios integrantes del colectivo. solo. Los miem- bros del Grupo iban cotidianamente a mi casa y lo curioso es que la mayoría llamaba a mis padres por sus nombres: Lalo y Carola. En ella jugábamos desde niños y sus baldosas amarillas fueron circuitos para los pequeños autitos que preparábamos con esmero. Imposible no hablar de la pieza grande de mi casa. 44 . se constituyó en la subsede del Grupo Sí. pintada en el patio de mi casa. realmente lograda. Pero ya pintaba Abstracto desde los 15 o 16 años gra- cias a los libros que me regalaba mi hermano mayor y a mi vora- cidad lectora. nuestra biblioteca. cambió su decoración. Pero todos éramos con- testatarios y también con una cuota de soberbia adolescente o joven que nos permitía juzgar y ser categóricos. pinturas. De esa tela. casi un SUM familiar como dirían los arquitectos de hoy. ¿Cómo fui construyendo mi propio camino? Al andar. cuando instalé mi taller en Ringuelet. agregándoles el don y doña. La pieza grande que tenía siete metros por cuatro siempre fue el eje de nues- trars vidas. sólo quedó una pequeña fotogra- fía. según el juego elegido con los amigos del barrio. los tableros. Ese espacio. que dormía en una pieza. La pieza grande. países en conflicto para la guerra de soldaditos de plomo o cancha de fútbol para los equipos arma- dos con figuritas. los tres hijos. porque tenía otro hermano. como Machado. En una pared colgaba una gigantesca tela mía de escritura automática y tachismo. con fondos manchados. a nuestra movida. donde se mez- claban mis libros de arte.

En ese tiempo todavía mi hermano mayor no se había casado y mantenía conmigo un diálogo casi de tutor. En la Facultad tuve como compañeros a un hermano por elec- ción. que murió en diciembre de 2009. que dictaba Plástica y pintaba expresionismo abstracto. Ferlinghetti y otros. y ambos nos hicimos amigos entrañables de Dalmiro Sirabo. significó para mí el acceso precoz a los autores existencialistas. con chorreados a lo Pollock. Él se había enamorado de la filosofía y de la poesía y todavía escribe poemas en los momen- tos que le deja su trajín psicoanalítico. que incluía fragmentos de ese conmovedor “Aullido” de Guinsberg que nos inflamó: “Yo he visto a las mejores men- 45 . a la poesía mo- derna europea y al arte de vanguardia. aunque camináramos por veredas distin- tas pero en una misma dirección. Lalo Painceira En 1958. Volviendo a Kleinert. Yo fui el primero. fue él también el que nos habló de la literatura beat y nos facilitó En el camino. se- guramente desconoce todas las puertas que me abrió desde su curiosidad intelectual. reconocido psicoanalista y radicado desde hace añares en Buenos Aires. Alfredo. siendo ya estudiante de primer año de la Facultad de Arquitectura. cada mañana ascendía al tranvía 11 o al 15 en la esquina de mi casa. Hoy. de acuerdo con el sobrenombre familiar. Porque Squirru tenía hasta ese tipo de gestos paternales hacia nosotros. Los tres adoptamos a nuestro primer maestro de arte: el arquitecto Alfredo Kleinert. carrera que siempre tuvo una barrera infranqueable para mí: análisis matemático con inte- grales. Para nosotros fue una especie de ángel con barba rubia que se defen- día del frío con un montgomery beige y que nos hizo conocer el arte nuevo. Kleinert. o “Mocito”. llegó a ser el primer decano de la Facultad de Arquitectura. Abandoné en 1959 y fue Squirru quien se lo informó a mi padre. de Kerouac. Allí trepaba con mi tablero rumbo al quonset donde se dictaban las materias básicas de la carrera. y una antología con poemas de Corso. o “Moci”. 49 y 13. el uso de la regla de cálculos y todo lo que es fundamental para levantar sin riesgos una casa o un edificio. Kleinert daba las clases en un quonset enorme y helado. Horacio Elena. impulsándonos para que hiciéramos lo que él no se había animado a hacer cuando era adolescente: dejar la carrera.

y su tez nativa provenía de su madre. porque las flores lucen espléndidas. nosotros invadimos su casa. Lo español era hereda- do de don Julio. Porque si bien nunca fue al “Capitol”. Curioso. en 1974. Lo pienso así porque tengo ese libro entre mis manos hoy. fue gobernador-in- terventor en el Chaco y en Corrientes y dirigió “El Nacional”. sentado en los atardeceres en ese sillón que era intocable para los otros. en el siglo XXI. a cualquiera. EL BLUES DE LA CALLE 51 tes…”. Y retomo con don Lalo el diálogo interrumpido ya en aquellos años. sonriente. una imagen similar a la de Fernando Rey pero con tez de criollo. Hoy. que había sido muer- to en un duelo en el siglo XIX por Lucio V. Lalo está sentado en el parque de la casa de Gonnet y es un anochecer de primavera. aguardando a alguien. con la copa de whisky en la mano. que en realidad era también la mía. dialogar como lo hacía antes del EPOC que limitó sus desplazamientos. hija de don Pantaleón Gómez. Don Pantaleón era escribano. estando lejos de La Plata. Necesito re- cordarlo así. Don Julio también fue escribano. aunque luchó en el Paraguay. al que recuerdo leyendo. su padre gallego. Lalo (siempre lo lla- mé por su sobrenombre). Porque veo a mi padre. o los poemas de Enrique Banchs. cuando mis opciones políticas me obligaron a dejar nuestros encuentros en suspenso y así me llegó. Él allí. Porque este blues es hijo del mismo sino. era ya recuerdo cuando establecimos esas charlas entre los dos. causa del duelo con Mansilla. lo importante era hablar. repetíamos en nuestra adhesión a la Beat Generation y con ella. Pero ya es otro tiempo y el Grupo Sí había quedado lejos. y veo marcados dos versos: “La vida en vano me ha labrado fuerte/ para dejarme a mi memoria atado…”. en un libro heredado de don Julio. Mansilla. en mi me- moria. como mi padre. como si se tratara de un trono. Además. al jazz moderno y al expresionismo abstracto. como un homenaje personal. historia que nos infundió a todos nosotros un incurable rencor contra el autor de Una excursión a los indios ranqueles. Pero ahora asocio y estoy casi seguro que además hubo un elemento genético. que le causó mucha gracia. puede sostener entre sus manos el Don Camilo de Guareschi. diario de Sarmiento. por él fui pintor 46 . la noticia de su muerte. muchísimas veces. Mi padre tenía aspecto de español.

Don Lalo tuvo un estrecho vínculo con los integrantes del Grupo Sí. lo que tampoco llegó a mi sangre. “Don Lalo”. para heredar el Registro y la escribanía de su padre. en una ciudad pequeña y universitaria. muy amigo de poetas como Panchito López Merino y otros de su generación. Lalo Painceira y protegió mi vida desordenada para los cánones burgueses de aquel tiempo y jamás se quejó ni me criticó por mis opciones aunque fueran opuestas a las suyas. como siempre lo llamé. hablando de la ansiedad que le provocaba la incertidumbre de su horario hasta que veía la lucecita lejana del tranvía y divisaba a su conductor. antes de que nos mudáramos a 47 . Él había sido hijo de otro tiempo y cuando llegó el momento de casarse con Carola. algo que no heredé. Francisco López Merino. el 24 de mayo de 1973. que llevaba a él y a su grupo de amigos a los prostíbulos de Ensenada. Siempre fue fiel a ese liberalismo español anticlerical que lo mantuvo distante de todo dogma. Guardaba un manuscrito de Panchito dedicado al motorman del tranvía 4. mi madre. Julio o“el Negro”. con mi más puro afecto. Pero don Lalo había sido en su juventud un bohemio. es- tuvo esperándome a las once y media de la noche en Ezeiza para abrazarme a mi regreso del exilio obligado. de los que era amigo. Volvió a la Uni- versidad y se recibió en sólo un par de años de escribano. un retrato de Panchito dedicado a “A mi amigo Eduar- do Painceira. La vida inquieta de don Lalo joven. aunque luego transitara una vereda diferente. Nunca me reprochó nada y después. Mi hermano intermedio. un poema con mucha gracia. recibió con creces esos dos dones. bajó la cabeza de bohemio y se sometió a los dictados de la sociedad platense. dejado por don Lalo. como le decían mis amigos del Grupo Sí. dibujaba muy bien y era dueño de una línea envidiable. con un humor delicioso. cuando mi radi- calización me llevó a la cárcel. y muy sociable. en el centro. También guardo. o “Lalo”. sobre todo cuando terminaban las reuniones realiza- das en la casa de 49. acompañando a los hermanos Sánchez Viamonte. me visitó cada semana aceptando las humillaciones a las que fue sometido por los penitenciarios. lo hizo participar de las pri- meras reuniones de la Reforma Universitaria. Y en 1971. Era un hombre de buen humor. noviembre 29 de 1922”.

el país. aquel mundo. Es mi pequeño homenaje. Exactamente el mes de noviembre de 1960. melancólico y devoto de la morriña. y porque también por ellos soy terco. que también pintaba de adolescente en su Padrón y en Santiago de Compostela. con innegable vigencia. También permitió que algunas de nuestras fiestas se realizaran en esa casa. la madre de nuestros sentimientos”. aquella marcha ruidosa por una calle que casi no tenía autos? ¿Podrá el hoy imaginarse una vida sin computadoras. aquél país. de su boca. Le gustaba hablar con Nelson y con Dalmiro y se divertía mucho con el humor de ellos. que fue su mismo padeci- miento. con pensamiento plural creyendo que es posible otro mun- do justo y a la brevedad? Era el año 1960. el mundo. Pienso que secretamente. EL BLUES DE LA CALLE 51 Villa Castells. las razones por las cuales yo debía abandonar la carrera universitaria cuando eso era ya un hecho consumado. Nada mejor que ser fiel a mi biblioteca de antaño y recurrir a Kandinsky en De lo espiritual en el arte (Ediciones Galatea. 1957) cuando afirma. precisamente en ese año. a sus genes. al no exigirme que yo recorriera su mismo camino. sin Internet. Y pienso que. Porque fui pintor gracias a él. Cita a la que retornaré pero que me obliga a comenzar mi relato contan- do cómo era aquella ciudad de fines de los cincuenta. sin celulares. con estabilidad la- boral. ¿Cómo contar desde el hoy aquella vida si la ciudad. las ideas y los intereses dominantes son otros? ¿Cómo pretender que me entiendan si ya no se escucha el paso del tran- vía 11 por la puerta de mi casa. Por todo esto merece esta mención en esta crónica. me impulsó a descubrir el mío. Nue- va Visión. como si lo personificara en la forma de hablar. Y ahora lo sien- to en mí. en los gestos y hasta cuando socialmente bebo un vaso de vino para disimular mi propio temblor esencial. cuando 48 . donde supo ignorar lo evidente cuando alguno o alguna bebía de más o cometía un exceso. Recibió a Squirru varias veces en nuestra casa y allí escuchó. pese a haberlo escrito en 1910: “Toda obra de arte es hija de su tiempo y muy a menudo. a los de mi abuelo gallego.

de revoluciones y de libera- ción nacional de pueblos del Tercer Mundo. los jóvenes pintores concretos. narradores. que también caracteriza la creación actual. popular. se ha po- dido decir: el mundo que existe es el mundo de la ‘materia en movimiento. Tengo una última advertencia. como actores. Por ejemplo. los pintores sociales. poetas. los que estaban en Bellas Artes y lo extiendo a quienes fueron amigos y compañeros de búsquedas. El infor- malismo. también. al rechazar el ilusionismo de la pintura tradicional y al orientar la actividad creadora ha- 49 . Incluyo en el homenaje a todos los que hicieron posibles esos sueños aunque no hayan compartido nuestra propia vereda pero que caminaron en la misma direc- ción. a los ‘50 y ‘60. y a todos los integrantes de aquellas madrugadas encantadoras de humo tan espeso como los temas de debate y como esa alegría que nos iluminaba a todos desde la esperanza. bailarinas. de fiesta y con esperanza. Porque entonces tener esperanza no era ser un iluso. la oligarquía vacuna en el Gobierno de mi país festejaba el Cente- nario de la Argentina y lo hizo bajo estado de sitio. las modalidades más dinámicas y her- vorosas. los creadores soli- tarios como Edgardo Vigo y Lido Iacopetti. tempestades pasionales o magnéticas’. Y hoy me encuentro buscando al Kandisky de 1910 después de haber vivido lo opues- to: un bicentenario masivo. la obsesión por lo inventivo. años maravillosos de transformaciones. nuestros rivales pictóricos de entonces. aquellos sueños permanezcan vivos en un horizonte que algún día alcanzará la humanidad. Los derrumbes y derrotas posteriores no han podido impedir que aquellas ideas. Esta crónica es mi homena- je al Grupo Sí y también. aplicando a los inmigrantes la temida ley de residencia. Lalo Painceira Kandinsky fundamentaba en su libro la abstracción en el arte. ya con una perspectiva más abierta. psicólogos. músicos o simplemente bohemios. sociólogos. “Con referencia al arte de este período. puede proceder de otra faceta del mundo contemporáneo. filó- sofos. modestamente. los figurativos.

Tomás Abraham y otros. son factores dominantes de esta tendencia que se revela ante todo como una transformación en la técnica creadora. el movimiento al que adherimos totalmente con el Grupo Sí. corresponde contar cómo era La Plata o. Expresionismo que conmovió a la filósofa cristiana de origen ju- dío. Por lo tanto. en el expresio- nismo” (Vidas filosóficas. Edith Elorza. atrayente por lo nuevo y desconocida. suprimien- do los últimos residuos del ilusionismo pictórico”. hoy en los altares del catolicismo y que la hizo escribir esperanzada: “…Pero el nuevo espíritu ha hecho ya acto de presencia. bien a chorro o por grattage. el signo. 50 . debo cumplir con el precepto de Kandisky. EL BLUES DE LA CALLE 51 cia un profundo enfrentamiento con la materia. la tensión de lo natural a lo tectónico y a cierta configuración simbólica. que dotó de luz a la convulsionada Europa para que tomara conciencia de la profunda crisis que atravesaba. para ser más exacto. el gesto petrifi- cado en la materia. Antes de penetrar en la vida del Grupo Sí y en el pensamiento de los teóricos que entonces leíamos desordenadamente. un interés apasionado por ella y por todos los elementos que se consideran necesa- rios y plantea de nuevo las relaciones del hombre con el cosmos. cómo recuerdo yo a aquella ciudad universitaria de fines de los ’50. Al Infor- malismo lo entendimos como un hijo directo del Expresionismo. Para dejarlo en claro desde el comienzo. amado y profético. asesinada en Auschwitz. convertida en monja carmelita con el nombre de Teresa Benedictina de la Cruz. esto es el Informa- lismo. Lo advertimos palpablemente en la filosofía y en los principios de un nuevo arte. Edith Stein. y no hay duda de que acabará imponiéndose. Y nosotros lo adoptamos como precepto y lo leíamos de sus li- bros en las mismas mesas del “Capitol” para debatirlo. El grueso empaste. a mi país y a ese mundo con fisuras insoldables. lo hace con una fe. en la voz de quien fue su gran teórico: Juan Eduardo Cirlot. Editorial Eudeba).

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PRIMERA PARTE .

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UN PAÍS. Por lo tanto. Nos asumíamos como pintores y nos sen- tíamos representados por el Informalismo. UN MUNDO I. la beat generation. debatíamos y que nos formaron. CAPÍTULO I HABÍA UNA VEZ UNA CIUDAD. sentíamos 55 . pese a no haber atravesado las condiciones que engendraron esos movimientos. a la que no sentíamos como nuestra sino como perteneciente a la generación de nuestros padres y a los jóvenes que los imitaban y que se mostraban en las calles del centro. Pero así pintábamos. esas eran nuestras lecturas y las películas que veíamos. los “iracundos británicos” y el cine europeo. Sencillamente no cumplíamos con esos ritos que daban identidad a la mayoría de los jóvenes de las ca- pas medias platenses. Con toda humildad y sin que esto encierre un juicio de valor. no nos identificábamos con nuestros pares de capa social y por lo tanto. Realmente nos sentíamos habitantes de un limbo sin raíces: hijos de una cultura que no era la propia y ajenos a La Plata. no frecuentá- bamos locales de moda ni íbamos a bailar en ellos o al “Jockey Club” o a sitios similares. señalo que los integrantes del Grupo Sí.

crecen. ma- durar y avanzar en el camino elegido. se modifican. Las ciudades viven. clamores nacidos en la protesta. verdaderos laberintos para todo visitante. incluyéndonos. como se verá en la contextualización de nuestra pequeña historia. con su propio relato his- tórico. también sus habitantes adoptaban esa grisura oficinesca al caminar por sus calles. voces discordantes y gritos. Sí. Porque las ciudades no son sitios muertos. y por sus diagonales. para ingresar a mundos llenos de luz. nada más. sufren cambios. color. EL BLUES DE LA CALLE 51 la necesidad de desprendernos de ella si queríamos crecer. Porque La Plata profunda. la juzgábamos como una gigantesca oficina pública abierta sólo para trámites y largas esperas. Todos seguíamos a los lentos y ruidosos tranvías que imponían a todos el ritmo de marcha desde sus ruedas gastadas. nunca son de manera definitiva sino que se van construyendo con sus habitantes. romper los límites de lo posible. no era y nunca había sido así. Y La Plata no era una excep- ción. “Hay otro mundo y está en éste”. estancos y uniformes. Los platenses en aquellos años caminaban sin prisa y en realidad. A La Plata la juzgábamos conservadora y pequeñoburguesa. llena de sed y de cambios urgentes que no encontraba respuestas. Al ser la ciudad sede administrativa del gobierno provincial y de todos los poderes. pero es así como orgullosamente se autocalifican y como se la llama en general. Pero en realidad ésa era la ciudad de nuestros mayores y de la pequeña burguesía. Y sus habitantes. Bastaba atravesar el espejo de Alicia. paridos desde el corazón mismo de la lucha. rebeldía. poesía. fue exponente de su época. advirtió Paul Éluard en la Francia herida de posguerra. 56 . como un reino de la denomi- nada “clase media” -término discutible que obliga a preguntarse sobre la amplia diversidad de sus integrantes. música y también dolor. Viven. angustia. Hablo desde nuestra mirada encendida. nosotros también. de lo que acontecía en el país y en el resto del planeta. Y La Plata. cuyos nombres ignoraban porque lo que vale es el número. Para noso- tros. movimiento. establecimos esa relación dia- léctica de transformación mutua que toda persona mantiene con su tiempo.

esa prima- vera que sentimos brotar de manera arrebatadora en la pintura platense de 1960. esa década que cambió al mundo o mejor dicho. la anárquica rebeldía del Mail-art. Años en los que. Lalo Painceira Usando como pretexto este relato o este recuerdo del Grupo Sí. refiriéndome a la pintura. Lo cierto es que el Informalismo tuvo en La Plata su clara y única manifestación en el Grupo Sí. que hizo soñar al mundo. artísticas. del deseo y de los sueños compartidos. El relato continuará hasta su extinción. mostrar ese mundo otro es también el propósito de este blues dedicado a la movida joven de la calle 51 a principios de los ‘60. Fuimos una consecuencia o derivación de un movimiento cuyo origen más cercano se remonta al Expresionismo y con in- fluencias innegables del Surrealismo. En las principales capitales del Norte. Cruzar la fron- tera de ese espejo es atravesar la propia imagen reflejada. pateamos el tablero de la cordura y clavamos el impre- visto y la incertidumbre en el corazón de la rutina platense. del alma. Cruzaré el espejo utilizando ese pretexto. el Informalismo nació a comienzos de los años cin- cuenta. porque representábamos a una vanguar- dia que hasta hoy es la última que produjo el modernismo. quizás todavía se puedan parir nuevas vanguardias. mostrar los “mundos otros” que habitaban la ciudad y cómo empezaba a tomar cuerpo. Así lo vivimos y sentimos. a fines de 1962. por lo tanto. Para eso se debe atravesar el espejo. trataré de describir cómo La Plata vivió ese año bisagra en la historia del siglo XX. Pero no todo está concluido ni cerrado. Lo cierto es que se visibilizó a través de una mutación en la plástica que 57 . la ficción que mostramos a los demás y que divide la piel de la sangre. haciéndose visible para una ciudad pensada desde el orden y que paradójicamente. Existen corrientes del pensamiento moder- no que permiten ilusionarnos y percatarnos de que todavía se mantienen abiertas algunas expectativas y. siempre acunó rebeldías. Qui- zás se podrían sumar algunas expresiones del conceptualismo y desde ya. desde sus entrañas cultura- les. que fue 1960. ¿Por qué en 1960? Porque voy a contar la vida del Grupo Sí y su fundación se concretó en ese año. Al fin y al cabo. universitarias y obreras. su su- perficie. En nuestro país irrumpió a fines de esa década.

Dimos la cara. incluyendo los espacios que comenzaron a ganar la mujer y los jóvenes. a veces. no todo es mecánico en la vida ni en el arte. Y ganamos nuestro espacio desde la lucha. lo hicimos manejando fundamentos teó- ricos suficientes para poder defender nuestra estética ante el cues- tionamiento de los sectores tradicionalistas y también. Esta irrupción del arte nuevo que significaron el Informalismo o el Expresionismo abstracto se hizo visible en La Plata a partir de aquel “XVI Salón Estímulo” que mencioné en el Prólogo y después. narro la visión de un grupo que optó orgullosamente. La pintura es una creación individual. Como comienza vislumbrarse en este relato. es un concepto romántico. hablo de ese juego dialéctico entre lo personal y lo colec- tivo. incluida su ideología. Se suma a esto el oficio necesario para sustentar la obra y ese misterio que le brinda el halo fundamental. las “polillas románticas”. en un compromiso existencial a través del ejercicio de su libertad. por ese camino. el aura. Así establece el diálogo con su tiempo que derivará. Desde ya. en las tres exposiciones de pintura que realizó el Grupo Sí en 1960. EL BLUES DE LA CALLE 51 acompañó los cambios que se hacían notables en la vida mis- ma y que abarcaron. El que transitan dentro de la bipolar historia del arte. los que provenían de los artistas geométricos. aun- que no sea consciente. la poesía en su sentido más elevado que. en aquella etapa de la vida. ambos protagonistas principales de la década que comenzaba. inclu- ye la profecía. aunque ésta no abar- có a todo el grupo ni se realizó con esa denominación colectiva. Y sí. como clamaba Squirru. como lo descalificó un joven Tomás Maldonado a fines de los años cuarenta. Dimos pelea. Cuando salimos a la luz. se quiera o no. un parto en la soledad más absoluta donde el autor vuelca su ser íntegramente. Mucho menos. 58 . expresiones políticas. además del arte. como es sabido. descendientes del grupo porteño de Tomás Maldonado y del Madi. y no nos queda- mos experimentando y buscando cobijo y seguridad personal en la tranquila soledad de un taller y en la palmada condescendiente de un amigo. las costumbres y las relaciones sociales. Así nacieron los ‘60. la relación particular del artista con su tiempo. 1961 y también en la de 1962. aunque no sea de manera explícita y más aún.

de Juan Carlos Gené. En la plástica se destacan Héctor Cartier. el Grupo Sí lo convocó a exponer como artista invitado en la muestra que realizó en junio de 1962 en La Plata y en la posterior del “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires. Gilardo Gilardi y en teatro. en diferentes épo- cas y lugares de la ciudad. además habría que señalar el paso por el “Conservatorio Provincial de Música” y por Bellas Artes. Lalo Painceira Como ocurre en todo relato histórico. Alfredo Kleinert. fueron los jóvenes poetas los que se alinearon a su lado. todos en la “Escuela Superior de Bellas Ar- tes”. Antonio Vigo. En danza es obligatorio nombrar a esa gran creadora que 59 . treinta y cuarenta y. Vigo fue siempre un francotirador libertario y también un notable docente. Dorothy Ling de Hernando (también en música. Oscar Fessler. a fines de los cincuenta. Manuel López Blanco. Sus introductores fueron Juan Cruz Mateo y sobre todo -por su trascendencia internacional. Miguel Elgarte y Raúl Pacha. danza y expresión corporal). Francisco Javier. también me referiré a los años anteriores y reconoceré a los precursores y a los maestros. que rea- lizó una muestra influenciada por el Dadaísmo que escandalizó a los platenses al punto de tener que levantar la exposición por orden de los directivos de la “Biblioteca popular” en donde se realizaba. vanguardias pictóricas de las primeras dos déca- das del siglo XX. como no podía ser de otra manera. Ocurrió en los años veinte. tanto en nuestra ciudad como en Buenos Aires. Augusto Fernándes y Agustín Alezzo. Al- berto Ginastera. en la Facultad de Arquitectura. llegaron a La Plata tempranamente e incluso antes que a Buenos Aires. Carlos Gandolfo. Como reconocimiento a su obra. A la lista de precursores del arte nuevo en La Plata se sumará posteriormente.Emilio Pettoruti. Al mencionar a los precursores debo advertir que el Cubismo y el Futurismo. que enfrentó una dura oposición y hasta burlas de los académicos de su tiempo y de sectores sociales con mentalidad conservadora. de maestros como Luis Gianneo. los maestros fueron muchos en nuestra ciudad aunque la mayoría provenía de Buenos Aires. Si los precursores fueron tres. Guillermo Martínez Solimán. Adolfo De Ferrari. como Francisco “Panchito” López Merino en La Plata y los integrantes del grupo “Martín Fierro” en Buenos Aires.

una isla. lecturas e información que recibíamos que valorizó y dio contenido a los encuentros noc- turnos. sino también en las ciencias humanís- ticas y en la política. Ciencias de la Educación y la flamante Psicología. la nueva generación irrumpió en los ‘60 para tutearse con su tiempo y con lo que sucedía en el mundo en una suerte de internacionalismo iconoclasta. que nos permitió convocar a otros jóvenes inquietos con los que intercambiábamos información y de- batíamos hasta altas horas de la madrugada. Son sólo algunos nombres a los que deberían agregarse profe- sores de la Facultad de Humanidades. precursora en todo lo relacionado con el movimiento expresivo y el conocimiento sensorial del cuerpo. tanto en el país como en el exterior. quienes a través de la enseñanza teórica o práctica abrieron mentes jóvenes y las vaciaron del lenguaje insípido de la rutina platense. sociólogos. filósofos. incluyéndonos a nosotros. encontramos un refugio. parió un arte rebelde y nuevo para la ciudad al mismo tiempo que brotaba en Buenos Aires. Receptora de este combustible. Teniendo en cuenta lo ya contado cabe aclarar que nuestra visi- bilización no se circunscribió a las aulas ni a las exposiciones o sa- lones y museos de arte. Este fenómeno notable en los primeros años de la década de los años sesenta. Cabe preguntarse qué lo generó o si brotó espontáneamente. EL BLUES DE LA CALLE 51 fue la alemana Dore Hoyer y debo mencionar a Clarita Maiztegui. Ambos como herederos de los grandes centros emisores de cultura que empezaban a mostrar sus llagas y angustias después de la Segunda Guerra Mundial. no volvió a repetirse jamás en La Plata. literatos. En esa ciudad con la que no comulgábamos. Muchos de aquellos jó- venes trascendieron luego el límite platense para ser reconocidos artistas. Letras. sitios que a veces compartían con otros. 60 . Nuestra cueva fue el “Capitol”. La actividad y los debates diarios en esos enclaves ubicados en el centro de la ciudad fueron importantes. por sus caracterís- ticas grupales y colectivas. psicólogos y profesores. que no sólo existía en el arte. Historia. de las carreras de Filosofía. pero hubo otros grupos de- dicados a disciplinas distintas que encontraron sus propios lugares. si hubo otras razones que abonaron el nacimiento de esa primavera que entre muchos otros aportes.

que es básico. Lalo Painceira Mi memoria no será la única fuente. apelando al grito cuando fue necesario e incluso abrazando. nos formaron e impulsaron a “enfrentar la vida con el pesimismo de la inteligencia pero con el optimismo de la voluntad”. 2003). como decía Antonio Gramsci. la madre de nuestros sentimientos. al mismo tiempo que son construidos por él” (Estudio preliminar a Pierre Bourdieu. Intentar revivir los principios del arte pasado sólo puede conducir a la producción de obras nacidas muertas. Cada época de una civilización crea un arte que le es pro- pio y que jamás puede repetirse. Este concepto. Capital cultural. sin darnos cuenta. no abarca sólo a los artistas. La cita completa de Kandinsky es la siguiente: Toda obra de arte es hija de su tiempo y muy a menudo. Fuerza que nos permitió genera- cionalmente abrir ventanas de libertad y creatividad. El encuadre dialéctico propuesto por Kandisky. el arte es un producto histórico y por lo tanto. Responde a su tiempo 61 . más adelante. escuela y espacio social. Escuché y transcribiré tes- timonios de otros protagonistas de ese año bisagra entre las dos décadas que cambiaron al mundo. Por todo esto. En síntesis. sin embargo. Parte de esta crónica estará compuesta también por las lecturas que. fuimos sus hijos. ya que todos somos hijos y a la vez hacedores de nuestro tiempo. que lo empujaron hacia adelan- te. opté por la afirmación de Wassily Kandinsky en 1910 como punto de inicio y justificación para atravesar el espejo de Alicia y sumergirme en aquella ciudad que sentíamos conser- vadora y pueblerina y de la que. social. que comparto. Siglo XXI editores. Se extiende a todo hombre. lo explica con claridad Isabel Jiménez: “La comprensión del mundo social pasa necesariamente por la cons- trucción del espacio de las posiciones de los hombres y mujeres que lo construyen. sin excluir otras maneras de pensar. el compromiso político para los que sentimos ese paso como algo imprescindible.

los Dadá. los expresionistas. en nuestro país y en nuestro caso. Goya. Esta particularidad quedó demostrada por varios exponentes que se adelantaron a su épo- ca. Los escribieron dos muy queridos compa- ñeros de vida y de utopías: la Dra en Psicología y profesora titular de la UBA Ana María Fernández. De lo micro a lo macro. en La Plata. contará con dos aportes (uno de ellos. que se refiere al grupo de pintores geométricos del que formaba parte en aquellos años. EL BLUES DE LA CALLE 51 como integrante de ese espacio complejo y múltiple que se deno- mina “cultura”. Basta mencionar. aportando un trabajo sobre las jóvenes “sixties”. para retornar luego lo particular. Por- que si toda obra y todo artista sons hijos de su tiempo. a gigantes de la pintura como El Bosco. Partiré de La Plata y continuaré con el país y el mundo. Picasso. y Gonzalo Cháves. que en su adolescencia se integró como amiga a nuestro colectivo. a zambullirnos en los años ‘50. como apéndice). la Bauhaus y a otros más recientes. 62 . Munch. Turner. Pero por ahora retomo la frase de Kandisnsky porque me obli- ga a contextualizar las expresiones de vanguardia que generó. Tomaré un camino inverso al que generalmente se sigue en una contextualización. Todos ellos incomprendidos por sus contemporáneos y valorados con posterioridad. uno de sus hacedores colectivos. que justificaran las vanguardias y los sueños colectivos que instalaron cambios radicales en la sociedad? En este primer capítulo trataré de enumerar sintéticamente los principales sucesos que conformaron aquella coyuntura histórica y única. Señalaré sólo los que influyeron de alguna manera en el nacimiento del arte de su tiempo. los holandeses del Neoplasticismo. los cuatro post-impresionistas. ¿qué hechos se produjeron en aquellos años en el mundo. Bruhegel. los cubistas. los constructivistas y los abstractos rusos. que fue el gran vientre que parió con dolor la década de la esperanza. los impresionistas. además de contener el testimonio de quienes protago- nizamos aquella movida estética. Pero frente al arte no caben esquematismos ni posiciones rígidas. también lo trasciende y a veces lo anticipa proféticamente. El relato. Porque si bien el artista es hijo de su tiempo y a la vez. Aclarado todo esto. sin pretender desde ya una comparación. El Greco.

algunas calles con empedrado original y otras directamente de tierra. prestaban un servicio eficaz en calles en las que había pocos automóviles y que habitaba la mitad de su pobla- ción actual. (El pago chico) La Plata de los años cincuenta se mantenía fiel al trazado per- geñado en 1882 por Pedro Benoit y contaba. porque a partir de olvidos honestos y también de recortes interesados. con veredas angostas estrechadas por zanjas. Y se parecía tanto. como por ejemplo la Estación (para los viejos platenses. se hubiera aferrado a la melancolía. A los tranvías. no obstante su apa- rente deterioro. y hubiera comenzado su relato con un dato: en esos años todavía había tranvías en La Plata. Y el dato no es vacuo. Tampoco se olvidaría mi padre en su relato de los últimos mateos. con caballos de trote cansino que se estacionaban en unas pocas paradas fijas. se- mejante en sus costumbres a un pueblo grande de provincia. La Plata contaba entonces con otros medios de transporte: automóviles de alquiler con paradas fijas sobre arterias principales y ante edificios públicos o con mucho movimiento de gente. Las de “Ómnibus” eran y serán “las terminales”).060 habitantes. porque en los pueblos siempre las distancias se estiran como si se midieran en cuadras de campo. ya viejos. Además de los tranvías. El censo de 1960 estipuló que La Plata (sin Berisso ni Ensenada) contenía sólo 337. “la Estación” era y será siempre la de trenes. Lalo Painceira II. una afección endémica entre los habitantes del cuadrado perfecto y las calles numera- das. dentro de su famo- so cuadrado fundacional. Si mi padre viviera y me quisiera contar cómo era aquella ciu- dad. que era común que para recorrer sólo cinco o seis cuadras recurrieran al tranvía. Esa dimensión que tenía La Plata en 1960 facilitaba a sus ha- bitantes un andar pausado porque la ciudad parecía pequeña. el censo de 2010 determinó que la habitan 649. la memoria colectiva de las capas medias platenses ha construido una imagen calma y pue- blerina de aquella ciudad que parecía marchar al ritmo de los enormes y ruidosos elefantes eléctricos que.613 personas. taxis y mateos se agregaban algunas 63 .

la Universidad y la estación. Gonnet. a sólo una cuadra de la estación. en 6 entre 54 y 55. Ocurrió en 1910. con unidades rojas. y a Hernández. Juntos. El tren también era utilizado para viajar a Capital Federal por profesio- nales. con unidades azules y terminal en Plaza Italia. cómodos y limpios. mediodía y noche. Para Buenos Aires se podía optar también por dos líneas de ómnibus. y en su apogeo llegó a contar con 19 líneas y un tendido de vías de 139 kilómetros que unía grandes distancias: el centro platense con Los Hornos y La Loma. y el “Río de la Plata”. que en ese tiempo 64 . Ringue- let. Muy esporádicamente usábamos el ómnibus 18. Un dibujo excelente de Calé que publicó “Rico Tipo” mostraba ese fenómeno en Buenos Aires. ¿qué importaba esa lentitud en una época en que sólo las urgencias requerían velocidad? Esa relación afectiva de los platenses con los tranvías fue prolongada porque había sido muy precoz. Romero y Abasto. estudiantes. Los mateos dejaron de caminar La Plata en 1965 y los tran- vías y trolebuses. víctimas de la prepotencia del automóvil. un año después. aunque los tranvías eran reyes indiscutidos y los preferidos por todos. La Plata fue una de las prime- ras ciudades latinoamericanas que utilizaron tranvías eléctricos. desde ya por nosotros. Tribunales. La Granja. no eran rápidos. constituían el servicio de transporte público en aquella ciudad de piel tranquila en la que cada barrio mantenía su identidad. hace algo más de un siglo. EL BLUES DE LA CALLE 51 líneas de ómnibus y el trolebús. Ese fue nuestro transporte preferido cuando establecimos nuestro taller en Ringuelet. y hasta con Berisso y Ensenada. Todos ellos. Es cierto. contaban con un salón comedor para los de primera clase. que unía La Loma. City Bell y Villa Elisa. Los trenes de entonces eran seguros. Pero. El “Expreso Buenos Aires”. Así viajábamos. Los domingos de fútbol los tranvías eran copados por los hinchas que viajaban colgados y hasta en el techo. Cumplían sus horarios y a la mañana. obreros y. que en sus vagones llegamos a transportar los cuadros de gran porte que expusimos en el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires. También en los años cincuenta y en 1960 era muy utilizado el ferrocarril para trasladarse del casco urbano a Tolosa.

de pollera. incluidas sus adyacencias hasta 5 y hasta 9. Por esta causa. Es importante subrayar que los eficaces tranvías. por- que no había tráfico. como se los prefiera llamar. Su prestigio continental atraía a alumnos de países distantes como 65 . El centro era la denominación que recibía su tramo comprendido entre Plaza Italia y Plaza Rocha. Todavía a fines de los ’50 y comienzos de los ’60. poco a poco se fue deshaciendo aquella imagen sosegada y mansa de los relatos de los viejos platenses que todavía pare- cen extrañar ese damero de barrios definidos. Debe remarcarse que La Plata fue siempre una ciudad de jóvenes gracias a su Universidad pública. Pero no era común verlos en el centro hasta fines de esa década. trolebuses y trenes eran estatales. respectivamente. Este pequeño resumen a partir del transporte quizás ayude a vi- sualizar esa ciudad de aparente vida pacífica cotidiana. y el centro En aquella ciudad de características pueblerinas. los platenses típicos se vestían para ir al centro y lo común era ver a los hombres. gratuita y laica. sitios turísticos en general y campos deportivos de algunos clubes. Mar del Plata. que se apostaban en “La París” y “La Perla” de saco y corbata. la 7 era la calle principal. distinta de las premuras actuales. con sillas instaladas en las veredas mientras los pibes correteaban y jugaban seguros. Antes el pantalón femenino tenía usos exclusivos: quintas de verano. y a las mujeres. gracias al desembarco de los vaqueros o tejanos o jeans. al imple- mentarse en el país las políticas neoliberales de ajuste. en la que no eran comunes las injusti- cias sociales ni la miseria. siestas obligadas y anocheceres de verano en familia. Córdoba. incluidos los jóvenes. La vida social y estudiantil. La escandalosa pobreza que eclosio- nó en 2001 comenzó a visibilizarse a fines de los ‘50. Lalo Painceira eran parte de La Plata y constituían sus Secciones electorales 8ª y 4ª. Recién a mediados de los ‘50 se aventuraron a usar pantalones las jóvenes estudiantes. como el balneario del “Jockey Club” o el “Regatas” en Punta Lara.

de ser así. Del adolescente del centro. Es importante recordar que en los años cincuenta no era común en las capas medias de La Plata que adolescentes y jóvenes se rebelaran. como si llevara una cámara de cine en mano. EL BLUES DE LA CALLE 51 Panamá. además de los limítrofes como Paraguay y Bolivia. la nuestra? Supongo que en primer lugar lo debemos a la época que nos tocó vivir y que sumamos aquella rebelión colectiva a la propia del crecimiento. de las grandes huelgas. ¿Cómo se rompe el cordón umbilical que ata a preceptos familiares y de clase? En nuestro caso específico. ¿cómo dimos el primer paso? ¿Quién nos empujó? ¿Cómo empezamos a alejarnos de la pequeña burguesía platense de la que proveníamos. “a lo Zen”? Y. intransferible. la rebeldía personal. Y desde ya. aunque muchos de los que concurrían a la universidad fueran sus hijos. ¿quién o quiénes oficiaron de maestros y nos propinaron el golpe con la Gracia que nos puso en marcha en la senda propicia y personal. seguro? ¿Cómo hicimos conciente esa iluminación que nos apartó del camino prefijado? ¿Fue repentina. al menos grupalmente. de sus usos y costumbres? ¿Qué nos hizo romper los lazos que nos ataban a un futuro previamente planificado. Yo me escudo de nuevo en Vardá y opto. que nos embargaba a cada uno de nosotros. Desde ya que en estas apreciaciones no tomo en cuenta a los protagonistas de las rebeliones obreras. Colombia. la mayoría ansiaba con fervor parecerse a sus mayores y hasta se disfrazaban de ellos copiando sus vestimentas y hasta sus gestos. 66 . la particular. Siempre los estudiantes pintaron la ciudad de un color y una vida distintos del gris de sus capas medias. Hablo del platense típico. Venezuela o Perú. de las luchas sindicales y tampoco de las estudiantiles. por subjetivas que me permitan visualizar a los que influyeron en mí. Ese coctel nos impulsó al combate contra las fronteras y los valores que no compartíamos y que nos trataba de imponer una sociedad a la que enjuiciábamos. Por el contrario. integrantes del Grupo Sí y de la llamada “clase media”. Y nosotros no lo fuimos y cada uno por sus razones particulares. Todo sostenido desde la necesidad de construir poco a poco el espacio propio.

La oposición de valores inculcados fue creciendo conmigo como algo innato y desde pibe fui discutidor y opositor a las afirmaciones de mis mayores. mi visión del mundo fue diferente. hubieran sido caminos impenetrables. Alfredo. al menos en mi caso. Pero también aparece de manera temprana el maestro de mi barrio. no se debió a una herencia cultural familiar. el progresista en una cuadra en la que abundaban los profesionales o empleados públicos radicales y conservadores. opuesto al conocido y al tradicional. Porque en aquellos años en donde todos se conocían. mirara ha- cia mis años juveniles. son caminos personales que ni siquiera los hermanos comparten. como se lo llama- ba. Por lo tanto. pero me tuve que contentar con mirar sus lomos y retener a sus autores: Héctor 67 . por brindarme la libertad y por su pacien- cia. habrá tenido una mano tendida que lo subió a ese barco nuevo que tenía la proa apuntando hacia otro puerto. Desde ya. en cada barrio había un maestro particular. Lalo Painceira El primer paso es reconocer que la rebeldía. cada uno de nosotros. Y a él nos enviaban nuestros padres con absoluta confianza cuando tropezábamos con obstáculos en alguna materia. Y me hubiera gustado recibirlos en préstamo o que me los ofreciera. tanto en la enseñanza primaria como en la secundaria. Nos atendía en grupos en una habitación que daba a la calle en la que había dos mesas grandes y dos bibliote- cas que admiré desde el primer día motivado por la curiosidad que siempre me despertaron los libros. Como si hubiera nacido en la vereda de enfrente. Era un hombre de izquierda. sin darse cuenta. empezaría agradeciendo nuevamente a mi hermano mayor. integrantes del Grupo Sí. Por lo tanto. Además a mi padre. obraron sobre mí. por introducirme en lecturas y disci- plinas que sin su ayuda. Si busco un origen lo encuentro en mi predisposición natural hacia determinadas lecturas que provocaron mi adhesión y también a palabras de personas que. Así de simple. invernal y helado. El maestro que vivía en nuestra misma cuadra se llamaba Fernández Coria y fue un maestro en el más amplio sentido que tiene esa palabra. Si en este día de julio de 2010.

por sacarnos las anteojeras de clase y darnos una mirada más abarcativa de la realidad. A su infinita paciencia y a su biblioteca les debo haber podido tutearme precozmente con el Sartre filósofo y con el endiablado lenguaje de Heidegger. de gestos ner- viosos y hablar rápido. Sólo encuentros muy esporádicos. siempre ampliando los textos del colegio. de Sartre. Agosti. Reitero: la primera puerta fueron los libros y las charlas con mi hermano mayor. Juan B. más grande que yo y amigo en mi adolescen- cia. fue Bibi Párraga. De una inteligencia brillante. analiza la pintura de los za- patones de Van Gogh con una profundidad existencial que sólo 68 . la colección de una revista llamada “Cuader- nos de Cultura” de la que desconocía su origen. Al conocerlo estaba relacionado con el grupo Praxis de Silvio Frondizi y recién años más adelante y ya siendo abogado. Mateo. ése que descubre que él mismo es su libertad. pero esta amistad y otras formarán parte del relato central. ávido lector. Mi curiosidad la saciaría años más tarde porque Fernández Coria nunca hizo proselitismo ni mención de sus libros. Su testimonio pasó por la soli- daridad y ante hechos concretos. pero generoso en el prestar li- bros y compartir sus conocimientos. de Marx. porque mi círculo de amigos era distinto. EL BLUES DE LA CALLE 51 P. con otros intereses. acribillado por parapoliciales en los tiempos isabelinos. sobre todo en aquel trabajo en donde entre otras obras. se definía como existencialista de izquierda y había flirteado con el Partido Co- munista. Después de ellos. derivó al peronismo revolucionario. Cuando comencé a pintar nos dejamos de ver. la influencia más importante fue la de Víctor Grippo. También era contundente y descalificador en las discusiones. Era muy delgado. aunque sonreía cuando me veía pasar revista a su biblioteca. y pienso que realmente se vivía como uno de sus personajes. También fue importante Miguel Zabala Rodríguez. Por él llegué a Los caminos de la libertad. “el Puntano”. Usaba anteojos que nunca representaron un impedimento para la pelea ni para el combate callejero contra la policía cuando participábamos de las manifestaciones estu- diantiles a favor de la enseñanza laica. Rodolfo Ghioldi. Otra persona importante en mi formación desde la rebeldía. ligeramente encorvado. Justo y su resumen de El Capital.

como ya conté. discípulo del gran Kurt Joos. me fui enredando con Parker y todo el jazz moderno. 69 . me fueron señalando una dirección. ya que él trabajaba. pero en mi caso. a Neruda. recibí de regalo libros imperdibles como el de Kan- dinsky. Paralelamente. a los 18. Prattolini. editorial que comandaban Osvaldo Svanascini y Tomás Maldonado. dra- maturgos y cineastas ingleses del “Manifiesto de los Jóvenes Ira- cundos”. y me encontré con Agosti y con los otros intelectuales marxistas y liberales que poblaban sus estantes. Desde ya. todavía Dios era un des- conocido que no se había cruzado en mi camino. una vereda que desde entonces no abandoné pero que en un lapso de mi historia. Pavese. Gracias a su biblioteca supe que las realidades más duras y combativas tienen alas. Eso me impulsó a pintar. Allen Ginsberg y los escritores. y todo lo publicado por Nueva Visión. poco a poco. que ya mencioné en el comienzo. Pasarían años para que reconociera su presencia en mi vida y tomara conciencia de que siempre había estado vivo en mí. En mi mundo también reinó el jazz desde pequeño por amigos de mi hermano del medio. a tirar mi mano detrás de la línea y llegar al color y a la materia. el New Orleans. a mis 16 años conocí a Bibi Párraga y me facilitó por fin aquellos “Cuadernos de Cultura” que había visto en la biblioteca color verde claro de mi maestro de barrio. el tango era la música que se escuchaba en mi casa y yo amaba a Pugliese. Miguel Hernández. pero también me topé con los silencios metafísicos de Ungaretti. En primer año de Arquitectura. Por su generosidad. con “Carmina Burana”. Por último. como César Vallejo. tuve que ocultar. que el Expre- sionismo era vida y estaba vivo. Ellos y otros. Allí leí a Éluard. Ellos amaban el hot. Ahora se cruza en mi memoria la presentación en los años cincuenta del “Ballet Nacional” de Chile dirigido por Ernst Urhoff. Ni siquiera lo tenía presente. pero en silencio. Lalo Painceira encontré posteriormente en el Baudelaire de Sartre. accedí a la rebeldía de Jack Kerouac. Vittorini y sobre todo. Es decir. que me mostró que el Expre- sionismo podía ser movimiento corporal.

Caminaban por ca- lle 12 y por diagonal 80. EL BLUES DE LA CALLE 51 Retorno al territorio de la memoria. Con un reino pequeñoburgués estable- cido en el centro. incluidos sus brotes de rebeldía. En el subsuelo del viejo cine “San Martín” (7 entre 50 y 51) se encontraba entonces el “Museo Provincial de Bellas Ar- tes”. como se definían con orgullo. en Gonnet o City Bell y algunos sobre la calle Arana de Villa Elisa. recurrían a los negocios barriales. donde se dic- taban todas las carreras humanísticas. bastión del arte más tradicional y conserva- dor. imitando la moda y los modos de las clases dominantes porteñas. con fronteras de clase definidas en su interior. se me ocurre en este momento como ejemplo. Roberto Della Crocce. los sectores populares se movilizaban por otras arterias en busca de precios más acomodados. Sobre la calle 7 se levantaba como hoy. era la vidriera en la que se manifestaban las contra- dicciones de la ciudad. exactamente el “centro”. el “Rectorado de la Universidad” (entre 47 y 48). entre otros valores. para consumir lo mismo. En una vieja caso- na de altos ubicada en 7 entre 54 y 55. por los que vivían no lejos de allí o en quintas grandes y paquetas (palabra de aquella época y de ese sector so- cial) del Norte platense. con la siempre arisca y contestataria Facultad de Humanidades. ¿Habrá sido La Plata a mitad del siglo pasado como la describí? De lo que estoy seguro es de que La Plata permanecía entonces fiel al cuadrado funda- cional y estaba sectorizada socialmente. y en una ciudad sin supermercados ni shoppings. integrado por los que caminaban por calle 7 y sus adyacencias. Pero era en el centro donde se recono- cían todos. viejo edificio que compartía el frente con la Fa- cultad de Derecho y el contrafrente. 70 . se encontraba la recién mudada “Escuela de Teatro” de la Provincia (antes había fun- cionado en un espacio provisorio del viejo “Teatro Argentino”). en ese reino pequeñoburgués. y sobre calle 6 entre 49 y 50. Todavía el Onganiato no había levantado la mole estilo carcelario que puede verse hoy sobre 48. sobre calle 6. Allí paseaban como si lo hicieran por las calles Santa Fe o Alvear de Buenos Aires. Eran exponentes de la clase media. Ambrosio Aliverti. Paradójicamente. Cleto Ciocchini. aunque contara con muy buenos pintores. en donde expusimos. Mientras tanto. la “Peña de las Bellas Artes”.

71 . en ese momento prohibido. encarcelado. En 1958 recuerdo haber escuchado en los jardines del “Rectorado” a Alfredo Palacios defendiendo la enseñanza laica. Lalo Painceira También en lo alto y en la misma cuadra. que adquirió una dimensión im- portante y convocante en La Plata desde mediados de esa década. que también se expresaba en actos y manifestaciones que solían finalizar con duros enfren- tamientos con la policía. había un gran ausente: el peronis- mo. aportaban al centro la presencia de la juventud. A partir de mediados de los ’60 la realidad estudiantil variaría y la Juventud Peronista ganaría un espacio importante que a comienzos de los ‘70 la convertiría en conduc- ción a través de la JUP. de acuerdo con la fracción interna que lo condujera. Las Facultades. en 49 entre 10 y 11. en 48 entre 5 y 6 ya estaba la “Casa Radical” y en 45 y 5 funcionaba la sede del “Partido Conservador o Demócrata Nacional”. aunque mantenía su presencia hegemónica en el movimiento obrero que resistía en la clandestinidad. todavía en pie como “Universidad Popular ‘Alejandro Korn’ ”. pública. la “Casa del Pueblo del Partido Socialista”. En ese mismo acto escuché por primera vez voces plurales del estudiantado. estaba la sede del Partido Comunista. gratuita y el ingreso irrestricto a la Universidad. más libre y desestructurado. centros culturales y políticos. porque de alguna manera ese también fue territorio para nuestras rebeldías y las de otros. 7 y 60. Desde ya. que le daba un aspecto menos formal. al haber compartido la tribuna los ra- dicales junto a sus sempiternos aliados socialistas y anarquistas con la izquierda marxista. Sobre Plaza Rocha. En 51 entre 9 y 10 se levantaba el viejo y elegante “Teatro Argentino” y en 10 entre 46 y 47. pero no ideológicamente. con fuerte impacto en esos años en el estudiantado y en los sectores intelectuales. como el movi- miento de teatro independiente. el histórico “Coliseo Podestá”. hoy una agrupación política extinguida con esos nombres. la “Biblioteca de la UNLP” y la “Radio” de la misma. todo permanece igual. representada por agrupaciones trots- kistas y comunistas. pero en la esquina de 55. Retornemos a la calle 7 señorial de fines de los ‘50 y a su des- cripción casi escenográfica. Allí estaban la entonces “Escuela Superior de Bellas Artes2 (hoy Facultad). Pero faltaba una década.

para hombres y mujeres (“da- mas. en diagonal 80 y 49 (hoy en 49 entre 4 y 5). como la de “Benvenuto”. decía su publicidad). jóvenes y en “Tarco”. en 7 y 55. porque sobre 7 y adyacencias estaban los comercios más im- portantes. con posiciones claramente progresistas que lo diferen- ciaron del giro a la derecha del gobierno nacional que encabe- zaba Arturo Frondizi. En la esquina de 50 estaba la gran tienda “Gath & Chaves”. “Tar- co” (diagonal 77 entre 5 y 6). las sederías se ubicaban en la zona de 46 entre 7 y 8. en 48 entre 5 y 6. estaba frente a la Universidad. por lo tanto. la calle 7 también tenía un constante tránsito peatonal. porque sobre ella se levantaban los tres principales bancos de la ciudad -el Provincia. También lo hacían los mercantiles. Pero fueron fundamentalmente “Benvenuto” en su época y luego “Tarco” las que se constituye- ron en verdaderos núcleos de tertulia de intelectuales. con ingreso en 7 entre 49 y 50 pero cubriendo toda la manzana. Por ejemplo. EL BLUES DE LA CALLE 51 Habría que señalar también otros lugares que la gente con- virtió en centros culturales. el Nación y el Hipotecario-. músico e intelectual destacado. en 49 entre 7 y 8 (como hoy). “El Siglo”. la “Casa de Gobierno”. Comandaba la cartera educativa bonaerense Ataúlfo Pérez Aznar. Sobre todo a partir de 1958. “La Normal’. ocupaba entonces todo el Pasaje “Dar- do Rocha”. la farmacia “Manes”. de planta baja y dos pisos. la relojería y joyería “Leiger”. El Correo. caballeros y niños”. las sedes de los Ministerios de Hacienda y Obras Públicas y la Legislatura. “Delmar”. “Atenea”. construida a imagen de la “Harrod’s” porteña. Pero más allá de la movida cultural. gracias a la política del gobernador Oscar Alende. determinadas librerías. “Oitavén”. en 7 y 54. y en 54. y a partir de comienzos de los sesenta. circulaban por esa arteria. en 9 y 48 (hoy funciona allí un local de la cadena de librerías “Yenny”). Y sobre 6. Esa actitud progresista obró benéficamen- te para la ciudad. que era estatal. Los empleados públicos y bancarios. que había sido en sus tiempos de estudiante uno de los más lúcidos exponentes de la generación de la Refor- ma Universitaria de 1918. en 7 entre 48 72 . también de militantes. Fueron tiempos iluminados para la cultura platense. artistas. comandada por Jorge Blarduni.

. por 7 desde 44 hasta 60. Lalo Painceira y 49. de riguroso tra- je y corbata. y lucía un aire porteño similar a “La Giralda”. “Vicent” (48 entre 7 y 8). “Don Julio” tenía mesas de estilo. En tanto. Al 73 . personas que cuando se ponía el sol podían estirar la tertulia compartiendo ‘la copa en el ‘estaño’ del viejo y amplio restaurante “Gentile” (7 entre 45 y 46). a las que se sumaron dos lecherías históricas. junto a la óptica “Mezzanote”. y la de “Pedri- to”. En cambio la de “Pedrito” era pequeña y más oscura. En estos locales. En estos dos lugares los chicos. Con estos imanes atrayendo a la gente. con un notable frente. Su clientela estaba compuesta en gene- ral por la gente del centro. Su personalidad estaba dada por la clientela habitual -en algu- nos casos. el primer café era “La Cosechera” (7 y 45). adolescentes y jóvenes platenses probaron sus primeros licuados y panchos. a los que habría que sumar “Renin” (47 entre 7 y 8). antiguas. Si se sigue el orden creciente de numeración de las calles del centro de La Plata. que debía su nombre a la empresa de seguros aledaña. en 6 y 49 (en la misma manzana del “Jockey Club”). se vestían los jóvenes elegantes de La Plata. El edificio que lo contenía fue el primer rascacielos platense. sobre todo en “Vicent” y en “Filardi”. la farmacia “Zo- rich” estaba en 7 y 55. era muy luminosa por sus grandes vidrieras y su concurrencia habitual estaba compuesta por los estudiantes de Humanidades. Los bares tenían su importancia en la vida social de la ciudad. o en el “Jockey Club”. contaba con una larga barra en forma de U con banquetas altas y fijas para sentarse y consumir. junto a la “Librería Oitavén”. como la “Don Julio”. definidamente Art Decó que todavía perdura. “Macchi” (7 entre 53 y 54). Y son sólo algunos de los comercios más conocidos de ese tiempo. era natural que sobre calle 7 y en zonas aledañas se levantaran cafés y confiterías. Fue construido en 1935 por los mismos arquitectos que el por- teño. “La Cosechera” era un café tradicional que había sido elegido por la gente de pensamiento conservador. de rasgos distintivos. pero más pequeño. “Filardi” (6 entre 45 y 46) y la zapatería “La Moderna” que vendía el calzado que usaban en la calle Santa Fe porteña. que seguía las líneas modernistas del Kavanagh de Buenos Aires. en 48. casi esquina 9.

a la hora de consumir. o de los adolescentes que iban religiosamente a los continuados de los martes en el Mayo. En su sótano funcionaba el teatro independiente “La Lechuza” (hoy en 58 entre 10 y 11). estaba el “Teatro Nuevo”. “La Cosechera” mutaba y se poblaba de parroquianos vestidos de informalidad. Mariano García Iz- quierdo (además recordado poeta) y Martín Adjemián. “trenzas” y “roscas” entre los diferentes grupos. como Ionesco. de Arthur Miller. Al “Teutonia” concurrían los jóvenes de la sociedad platense. sobre 44 entre plaza Italia y 6. el “Bristol”. A la vuelta. reserva- dos y hasta un palco para orquesta. famoso por sus precios económicos y sus sándwiches de mortadela que se acompañaban con gaseosas hoy inexistentes. “El Astro” original era pequeño. En ese reducto de 44 actuaba en ese tiempo. EL BLUES DE LA CALLE 51 atardecer y a la noche. Además. allí se prologaban o epilogaban las reuniones nocturnas de la Federación Universitaria de La Plata (FULP). socios en las mismas agrupaciones estudianti- les. Walter Zuleta. estaba el viejo bar “Astro”. que después fue remodela- do. estaba el “Teutonia”. pegado al “Cine Mayo”. eran muchos los que se mostra- ban en la puerta de “La Perla” pero. un reducto vanguardístico comandado por Lisandro Selva que hizo conocer a los platenses desde el teatro de avanzada europeo. Y no puedo dejar de mencionar su inolvidable puesta de “Las brujas de Salem”. cuyos clientes habitua- les eran los estudiantes universitarios y algunos sectores radica- les y anarquistas. A media cuadra del “Bristol” pero sobre 47. cervecería típica alemana con mucha madera a la vista. En 48 entre 7 y 8. los mismos que a las 5 de la tarde habían tomado el té con masas en “La Perla” o simplemen- te habían permanecido parados en la esquina. al que se sumaban Víctor Manso. con una actitud más política y comprometida al esti- lo del movimiento independiente porteño. hasta el realismo comprometido estadounidense. como la Sidral que constituían el sueño de los chicos que concurrían a las funciones matutinas de series y dibujos de los domingos en el “Astro”. Era el escenario de acuerdos. se 74 . casi sin mesas. En 7 y 47 había otro bar. para ser vistos y mirar a las chicas del centro. un grupo de berissenses encabezados por Lito Cruz y Federico Luppi. dando sus primeros pasos.

había un restaurante cuyo nombre no recuerdo. como hoy. con los alumnos de la 75 . En 7 y 49 se instalaba el reinado de “La París”. pero sobre 49. se levantaba el majestuoso edificio del Jockey Club en cuyos salones se mezclaron a través de la historia figuras progresistas como Alejandro Korn o los Sánchez Viamonte. Gustavo García Saraví. Cada uno con sus clientes habituales. El segundo y deslumbrante bar americano se abrió en 8 y 47. el local de “La Venecia- na”. También iban a La París las familias platenses. Siempre sobre 49. Además. “El Cabildo”. empleados públicos. A media cuadra de “La París”. y enfrente. Horacio Nuñez West y los Ponce de León. “Pizzería Sorrento” (7. bancarios. En la vereda de enfrente. pero hacia 8. creo que se llamaba “Malvinas”. con la pequeña burguesía conservadora y ra- dical. En la esquina de 9. que ya se había reducido al local de la esquina. el “Costa Bra- va”. se abrió el primer bar americano de La Plata. estudiantes y pro- fesores universitarios. “El Cabildo” (7 y 54). La tenía instalada en la pared lateral lindante con su cocina. Lalo Painceira pasaban al “Astro”. distribuido en un salón amplio que no contaba. junto al cine “Rocha”. Al lado. sobre 7. estaba el bar americano “Víctor”. pequeño pero similar a los que maravillaban en Mar del Plata y con las mismas ofertas. estaba la otra heladería histórica platense: “Pérsico”. heladería histórica de la ciudad. tradicional confitería que convocaba a un grupo heterogéneo pero de cierto nivel social o cultural. El resto de los cafés y pizzerías se enhebraban a lo largo de calle 7 hacia 60: “El Parlamento” (7 y 51). con una barra central. 56 y 57) y en 7 y 59. Junto a ella se instaló una fábrica de sándwiches de miga que vendía a precios económicos sus formidables planchas y rollos. con sus baños turcos y restaurante. con asisten- cia de adolescentes de los barrios que empezaban a acercarse al centro. sobre 49 y hacia 8. como Roberto Themis Speroni. estaba el edificio de “La Protectora”. En diagonal 80 y 48. pegado a la tradicional basílica de “San Ponciano”. pero entre 8 y 9. era sede del teatro independiente “Los Duendes”. A “La París” concurrían profesionales. y tenían su mesa poetas de la generación del ‘40. una de las tantas simulaciones típicas de la clase media platense.

algunos intelectuales e integrantes de coros. El “Parlamento” era el sitio de reunión de platenses de la entonces generación intermedia. Allí se mezclaban todos: familias. sostuvo esa identidad aun cuando los golpes militares de- jaron sin funcionamiento por largos años al Poder Legislativo. que se mezclaban con tangueros melancólicamente fieles a la historia del lugar. intelectuales. que permanecía abierto hasta la madrugada porque recibía a quienes habían ido a la función noche o tras- noche del cine o el teatro o. traba- jadores. artistas. que comenzó a im- ponerse a mediados y finales de los ‘60. EL BLUES DE LA CALLE 51 “Escuela de Teatro” y algunos de sus profesores notables. a la coyuntura histórica que se vivía. Fue un aporte fundamental en la formación nuestra y de 76 . congregaba a grupos heterogéneos con fuerte presencia estudian- til universitaria. el cine fue una de las ventanas más po- tentes para asomarse al mundo. A su lado. que guarda intacta su identidad. como Oscar Fessler y Francisco Javier. Sorrento era el lugar elegido para comer pizza después del cine. simplemente. Las mesas eran compartidas por estudiantes y profesores. “Costa Brava. al que concurrían universitarios y noctám- bulos. con una clientela similar a ‘Sorrento’ pero entre los jóvenes predominaban quienes habían comenzado a adherir a los sectores progresistas del peronismo. La cervecería “Modelo”. en diagonal 79 entre 1 y 2. la pizzería “Bacci”. estudiantes. en 50 entre 7 y 8. con reservados para comer sus famosas milanesas cortadas con papas fritas acompañadas por cerveza o vino. otro de los que hoy mantienen el aspecto de antaño. Había otros sitios de reunión emblemáticos para la época. Ubicado frente a la Legisla- tura. profesionales. era el reducto de los alumnos de Bellas Artes que allí estiraban con un café o una copa de vino o ginebra el trabajo de los talleres y el debate de las clases. el teatro y los ensayos de coros o de orquestas. “El Parlamento”’ es el único de calle 7 que aún hoy mantiene las características de entonces. en 54 y 5. que permanecía abierto toda la noche y contaba con billares y mesas de ajedrez o dados. en cambio. “La Aguada”. incluida las de su clientela. a los trasnochadores. Otros lugares emblemáticos de aquella ciudad de fines de los cin- cuenta y comienzos de los sesenta fueron el “Rivadavia”. para hablar de política. En aquellos años.

y en pocas oportunidades en el “San Martín”. un horario continuado de exhibición. Pero el cine que provocaba y abría las mentes se estrenaba en las salas del centro: principalmente en el “Astro”. como “‘Roca”. “Mayo” y “Rocha”. el trasnoche. sino para las películas de mayor valor y contenido artístico y hasta ideo- lógico. Había otras más alejadas. universitarios e intelectuales en los cafés que los congregaban. Un clásico: para los aniversarios de Gardel. “Ocho”. “La noche” (1960). No había. como hoy. Lo máximo era agregar una película a horario más temprano que a la tarde y los fines de semana. del todavía paveseano Antonioni (a “La aventura” su filme anterior. Como ya mencioné. como sucede hoy. sobre la calle 7 o sobre 48. se exhibían sus tres películas y cuando Carlitos finalizaba una canción. “El Select” no era sala de estrenos pero sí de ciclos de Cineclub después de que éste abandonara el coqueto cine “París” y luego el “Astro”. que se discutían entre artistas. “París”. y el “Güemes” y el “América” sobre 51 entre 5 y 6. frente a la Estación). como las juveniles y bullangueras del “Belgrano” (diagonal 80 y 49) y el “Roca” (1 entre 43 y 44. “Belgrano”. porque se sentían expresados por esos parientes tan lejanos. tres. el nuevo cine convocaba a gran cantidad de público y se hacían colas para ver “La dolce vita” (1959). Por- que en todos los cines se exhibían dos películas por función y en algunos. desaparecidos a fines de los ‘50. Tendría que retomar la primera perso- na. Ese es el cine que formó a nuestra generación junto a lecturas. tuve la suerte de verlo como primera película en el viejo Astro y me deslumbró). nos sentíamos expresados por esos parientes tan lejanos. la gente aplaudía como si hubiera cantado en vivo. 49 y también sobre 8. sino secciones. de Resnais y Duras (1959) o “Recordando con ira” (1958) de Ri- chardson y Osborne. La Plata contaba con varias salas ubicadas casi todas en el centro. En 77 . “Los cuatrocientos golpes” (1958) de Truffaut. que era enorme. “América” y “Güemes”. La concurrencia era masiva y no para las superproducciones comerciales. Lalo Painceira los jóvenes en general. además de otras pocas salas periféricas. “Hiroshima mon amour”. ese magnífico fresco que trazó Fellini de la Italia de los cincuen- ta.

nues- tro albergue de cada noche desde el 7 de octubre de 1960 hasta fines de 1962. Leonardo Favio. algunos casi adolescentes.330. el CLIMN. Clase 1927. Las principales salas esta- ban en sitios cercanos al centro. EL BLUES DE LA CALLE 51 la producción nacional cinematográfica la identificación pasaba por el cine de Leopoldo Torre Nilsson y luego. frente a la plaza San Martín. En ese paisaje urbano debe ubicarse al bar “Capitol”. el teatro independiente fue otra actividad convocante de los jóvenes. Clarita Maiztegui y Atilio Gamerro y que en su versión de esa época dirigían María Mombrú y Enrique Escope. la “Comedia de la Provincia”. 8 y 9). No puede obviarse el “Club de Ajedrez” de 6 y 54 que albergó nada menos que a Rodolfo Walsh cuan- do estuvo radicado en La Plata. el “Teatro Universitario”. que tenía sede en calle 47 entre 7 y 8. por la irrupción de aquella generación constituida por directores como Lautaro Murúa (que vivió en La Plata). un homenaje. del Centro Max Nordau (58 entre 10 y 11). un temprano desprendimiento de “La Lechuza” (49. Se constituyó en uno de los centros de la movida 78 . publicado pri- mero como notas periodísticas en el diario “Mayoría” de julio de 1957. En este recorrido tengo que hacer una mención especial. “Los Duendes”. calle 54 Nº 418”. el de la Universidad. Esa historia empezó allí. una noche asfixiante de verano. heredado del mítico grupo que integraron en los ‘40 entre otros. Rodolfo Kuhn. Sirva como testigo de la vinculación de Walsh con La Plata. en realidad. donde todavía figura en la Sección Primera: “Walsh. Como indiqué anteriormente. Rodolfo.759. el Padrón Electoral. el elenco oficial bonae- rense. David Kohn (que en sus últimos años se radicó en City Bell). frente a un vaso de cerveza. un hom- bre me dice: -Hay un fusilado que vive-…”. con inquietudes a flor de piel y mentes abiertas. como lo recuerda Walsh en su libro: “Seis meses más tarde. a fines de los cincuenta. Por último. José Martínez Suárez y desde ya. Esta era la gran escenografía en la que nos movíamos los jó- venes. “La Lechuza” (7 y 45) y “Teatro Nuevo” (6 y 44). que dirigía Gené (en Bellas Artes). LE: 4. En sus mesas comenzó a trabajar Operación masacre.

la mayoría conocidos y amigos nuestros. Fue tam- bién nuestro ámbito de formación y hasta de noviazgos. pero todos caminando por esas calles. nunca un taxi o un mateo. la vanguardia que protagonizamos desde el Grupo Sí. o a “Don Julio” con los de Humanidades y también a “La París”. Las librerías también fueron punto de reunión y encuentros y no sólo un sitio en donde comprábamos los libros de aquellos autores que nos iluminaron entonces y nos dieron las opciones para elegir un camino y una dirección de marcha. frecuentemente concurrimos a la “Sorrento”. para acom- pañar a la gente de teatro. programamos exposiciones. Después del cine. o al “Costa Brava” con los de Bellas Artes. 79 . intercambiamos información. como “El Cabildo”. En esa ciudad y en esos lugares se nos tiene que visualizar. desde ya. a través de nosotros. el troley o un micro. continuando hacia 7. le aportaban un clima particular. Muy pocas veces fuimos al “Rivadavia”. era un formador de lectores. sobre todo. pegado. Benvenuto. fies- tas en nuestros talleres y. también comíamos en ‘La Aguada’ y en la cervecería “Modelo”. Algunos vistiendo de una manera menos convencional que otros. tomando el tranvía. ni marcábamos tarjeta. las mesas de la vereda borraban toda frontera entre bar y bar y hasta se llegaban a confundir con las del “Parlamento”. En las noches de verano. la cervecería “Tirol Chopp”. A veces nos trasladábamos a otros cafés. algunos aún vigentes. No fue exclusivo. fue allí que abrimos nues- tras mentes al conocer a jóvenes que transitaban distintas líneas de pensamiento y cursaban diferentes carreras o se dedicaban a otras disciplinas. ¿Por qué elegimos el “Capitol”? No hay una razón concreta. matri- monios. Lalo Painceira platense a partir de 1961. por ejemplo. que era el sitio de mis encuentros de aquellos años con Ricardo Piglia. Guiaba al cliente. En ese bar se visibilizó. Sa- bía qué quería cada uno. Allí debatimos hasta el hartazgo. con un entrepiso con mesas) y. movida que se extendió a los pocos meses hacia 7 con la apertura de un bar al lado (el “Adriático”. Fuimos el 7 de octubre de 1960 y nos sentimos cómodos y ade- más nos gustó porque estaba abierto toda la noche y los músicos de jazz.

separadas por terrenos llenos de pajonales. Allí nos quedábamos hasta la madrugada. como testimonian sus pinturas. por esa misma mano. Siempre se parecen al original. bajábamos hacia 7 y caminábamos una cuadra y algo más. solo. y en tren. Nelson y Gancedo de regreso a nuestras casas. Stafforini. y Nelson. donde se reencontraba con su parra y sus gatos. Con el resto nos despedíamos en la plaza Moreno. donde estaba nuestro taller colectivo y sede principal del Grupo Sí junto al “Capitol”. Pero no importa. solíamos viajar en tren. Yo tomaba hacia 49 entre 13 y 14. y ellos hacia las propias. dueño de la envidiada Siam Lambretta. Trotta. EL BLUES DE LA CALLE 51 A la quinta de Pacheco. riéndonos de las ocurrencias de Nelson o recordando las de Poroto. Desde 1 y 44 caminábamos pausadamente con Nelson y Pacheco por diago- nal 80 hasta el “Capitol”. Larralde. Ramírez. estaba la quinta de Pacheco y allí nuestro taller. Llegado el momento de irse a dormir. por lo cual al anochecer hacíamos el camino in- verso. ya había llegado junto a Poroto Sitro al bar en don- de estaban los otros: Elena. Soubielle y a veces Ambrossini. seguía hasta su casa familiar de 20 entre 60 y 61. Sobre la mano derecha había dos casitas modestas pero con jardín al frente. En la esquina de 510. Gan- cedo a su domicilio en 55 entre 13 y 14. como habíamos llegado. Enfrente había baldíos llenos de cardos que nos permitían ver a lo lejos el terraplén de las vías del ferrocarril. Paternosto y otros amigos. También venía con nosotros Ramírez que se quedaba en 10 y 51. Puente. marchá- bamos con Stafforini. que además de vecino hacía la gauchada de cuidar la quinta. también caminando. Sirabo. imágenes que lo acompañaron toda la vida. Stafforini hasta la plaza de 13 y 60. donde vivía y pintaba. Saludábamos en la puerta de su casa al Sargento Benítez. Llegábamos a la estación Ringuelet. Soy conciente de que con el tiempo muchos recuerdos se pue- den haber transformado en reconstrucciones sustentadas en rela- tos reiterados que terminan suplantando al hecho verídico. La casa carecía de electricidad. nos volvíamos. a lo sucedido. mi casa. porque 80 . aunque se miren a través de esa bruma que los hace más tenues. Gancedo.

solos para permitir que los recuerdos se reiteren como sucede en las reuniones anuales de ex compañeros de colegio. A través de los años los integrantes del Grupo Sí nos seguimos reencontrando periódicamente. Algunas teñidas de humor negro en donde merodeaban bromas a familiares mayores y los tours por velorios de la zona para tomar anís y apropiarse de la ceremonia al mejor estilo de los cronopios o del Adán Buenosayres. Lalo Painceira convengamos que la memoria suele convertir al recuerdo en una pastoral limpia e impoluta. Algunos recuerdos o cuentos nos causan mucha gracia y pe- dimos siempre que se repitan. Junto a esa barra empezaron a ir a los bailes de los clubes de la zona y allí. Hoy con sólo cruzar la calle se cambia de ciudad. nos reímos igual de aquellas aventuras de los chiquilines de El Dique. esa frontera administrativa que separa La Plata con Ensenada. libros escolares o hasta la temperatura de la propia sangre o de la imaginación. Entonces compartimos una comida. Las estrellas son Puente y Sitro. del puerto y de los frigoríficos. en una réplica de lo contado años anteriores. Nosotros. adquirió una dimensión internacional y ya desde el tiempo del Grupo Sí fue un buscador intelectual del necesario sustento teórico para emprender su pro- 81 . en ese paisaje suburbano de casas de chapa como en el Dock. que los interpretan y hasta se ponen de pie en el restaurante en donde estemos.. Los dos crecieron en ese barrio de gente trabajadora. Recuerdos que a fuerza de repetirlos se han convertido en cuento. amigos desde la infancia y oriundos del mismo barrio. pe- gados a la 122. para imitar gestos y complementarse entre am- bos. quizás encuentros ca- suales.. que son cin- co. ¿Cómo se despertó en ambos esa sed creativa? ¿Qué misterio la motivó. El Dique. los del grupo. No importa las veces que escuchemos el relato. en ge- neral de YPF. también nacieron sus necesidades artísticas. Alejandro y Poroto pertenecían a una barra esquinera nume- rosa y diversa en la que había personajes que ganaron protago- nismo a fuerza de travesuras. sobre todo cuando regresa por unos días al país alguno de los que viven en Europa. que no tiene límites cuando se aprende a vo- lar y se es pequeño o adolescente? Alejandro es hoy miembro de la “Academia Nacional de Bellas Artes”.

Pero no la de Horacio. pintor y escultor. Poroto Sitro. además de antropólogo. un auténtico dandy. Dalmiro Sirabo. en su San Luis natal. lo que habla de una pintura de predominio mental. 82 . que desde chico fue muy buen dibujante y hasta diría que ilustrador. y sobre todo Van Gogh. llega- ron por amistades (se destaca la de César López Osornio. ya pintor y en España. También él. Ramírez. hoy diseña joyas en Suecia. al que amó profundamente. romántico aunque paradójicamente haya anclado en un Minimalismo geométrico. poeta. conoció a Carlos Sánchez Vacca. se dedicó a la ilustración de libros para niños. es más pasional. Stafforini era y es un pintor de raza que nunca pensó ser otra cosa. Ellos mismos contarán más adelante cómo se dio ese milagro. que ofició como pri- mer maestro en pintura y lo introdujo tempranamente al Infor- malismo. casi a lo Malevich. nombre sugerente. que era la pintura. su hermano mayor. optó por Arquitectura como lo más cercano a su vocación real. que luego de incursiones teatrales abrazó la pintura. EL BLUES DE LA CALLE 51 pio vuelo. empezó a pintar solitariamente un prolijo Informalismo con fuerte base geométrica y ordenada. Gancedo siempre tuvo una inteligencia brillante. cuando cursaba el se- cundario. siempre con posturas radicales. como buen libertario. en 1960 becado en Japón y por esa causa no integró fundacional- mente el Grupo Sí). en un sector de City Bell en ese en- tonces casi virgen. por lecturas y por las clases de Cartier. Su mente abarcadora y abierta. En la ac- tualidad es antropólogo y realiza aportes fundamentales a esa disciplina que se exhiben en una vitrina del Museo de Ciencias Naturales de La Plata. Larralde. silencioso pero atento siempre a todo lo que lo rodea- ba. A Nelson lo introdujeron César. ese místico que nos convocaba a la calle Nirvana. Soubielle y Ambrossini. Trotta llegó de la mano de la arquitectura y Paternosto por su amistad con Mieri. lo hizo. como me sucedió a mí. Horacio Elena era hijo de un reconocido médico marplatense y esa fue la carrera de sus hermanos. y luego. Expansivo y vital. no asombró cuando eligió el Expresio- nismo abstracto. extremas.

La Plata. 83 . Porque además de la visión oficial y ge- neralmente pacata. Fueron las luchas las que expresaron en toda su historia el contenido profundo. ciudad inventada como prenda de paz. hay una historia real. Paradójicamente. levantisco y a veces revolucionario de la ciudad. Mundo que en esta ciudad se ocultaba detrás del cuadrado perfecto. fue siempre la cáscara de La Plata. siempre acunó rebeldías. En La Plata se cumplió y se cumple la remanida cita de Eluard: “hay otro mundo y está en éste”. Lo que estaba a la vista. Y a esa historia pueden contarla los obreros que protagonizaron las grandes luchas en Berisso y Ensenada y los estudiantes de entonces que lentamente. de la burocracia administrativa y de las calles numeradas. Retomo el relato en 1960 para decir que aquella ciudad que nosotros sentíamos pueblerina siempre convivió con focos de resistencia y de rebeldía. que es la que constru- ye la memoria colectiva de los pueblos. empezaban a buscar los caminos del hombre nuevo. Su piel. como me lo transmitieron a mí mientras compartíamos un almuerzo. con tropezones y errores. Porque la otra. Lalo Painceira Algunos de ellos contarán su acercamiento a la pintura. la ciudad pacífica y provinciana.

y de muchos del Grupo. e impactaron de lleno en nuestras mentes abier- tas y vírgenes de jóvenes pintores que empezábamos a transitar nuestro propio camino. diarios y publicaciones partidarias si queríamos ampliar la mirada so- bre la coyuntura. de su estupendo Baudelaire y de su conferencia sobre existen- cialismo y humanismo. pieza fundamental en el armado de nuestra relación con el mundo y nuestro tiempo. /¡A galopar!/¡A galopar!/ hasta enterrarlos en el mar”. Poesía. La ciudad arisca A fines de los años cincuenta. los jóvenes que buscábamos tu- tearnos con nuestro tiempo histórico. nacidos desde la angustia de la posguerra. En el caso personal. revistas. esa relación con los grandes autores. además del Sartre literato y dramatur- go. En cuanto a los ensayos. teatro. en una especie de internacionalismo espontáneo producto de las inquietudes particulares. En mi caso. Porque todos los acontecimientos comenzaron a sucederse en el mundo de ma- nera vertiginosa. Porque era extenso y quizás demasiado abierto como para ser debidamente rumiado. El relato histórico del mundo dejó de marchar al paso o al trote ligero y comenzó a galopar ligero hasta desem- bocar en los ‘60 y así lo cantó Paco Ibáñez con los versos de Al- berti: “Galopa. 84 . política y socialmente. caballo cuatralbo/ jinete del pueblo/ que la tierra es tuya. EL BLUES DE LA CALLE 51 III. de escritores y cineastas franceses e italia- nos. ejemplo de militante?) porque los ’50. El arte también nos aportó una mirada crítica del hombre y de la realidad. manejamos un abanico ideológico que mirado desde el hoy.T. resulta paradojal. también me interesaron los textos de D. pensadores y creadores enriqueció nuestro lenguaje. narrati- va beat. que empezó a poblarse de palabras no habituales hasta ese momento. Leíamos desordenadamente. “iracunda” y la perteneciente a ese grupo comprometido. fundamentalmente desde el cine de autor. Y de todo. de Pratolini. como si su voz aguardentosa llamara al combate. Eran tiempos de fragua (¿hablando de fragua. por ejemplo. teníamos que apelar a los medios con los que contábamos entonces: libros. empezaban a templarse y a ganar temperatura. cómo no re- cordar al herrero Maciste de Crónica de los pobres amantes.

sin olvidarme. Max Bense. Rodolfo Puigrós. sobre todo al de Jaspers y Marcel. que profundizaron cier- ta veta mística que no sentí lejana al existencialismo. y los beatniks americanos no fueron ajenos a esta seducción. Trotsky y luego Mao. los vietnamitas. Lenin. Read. John Wi- lliam Cooke. Engels. Pero eso será más adelante. a una Iglesia dormida y anquilosada en su tradición medieval y por eso convocó al Concilio. Frantz Fanon. como solemos acotar hoy los compañeros). como lo quiso Juan XXIII. Finalizan los ‘50 y comienzan los sesenta. Paralelamente leíamos a Cirlot. Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Duhalde (“el bueno”. En mi caso debo confesar que esta paradojal biblioteca duró nada más que hasta comienzos de 1962. Garaudy (y su diá- logo con los cristianos). Lalo Painceira Suzuki sobre el “budismo Zen”. atracción que hizo. aunque en lo personal Dios no tuviera todavía para mí un vínculo ligado a la religión aunque sí a la religiosidad. recordando a ese poeta chino de finales de la dinastía Tang (618-907) a quien llamaron el “Sabio de la Montaña Fría” y que. que el cuadro mío que adquirió el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires se llamara “Homenaje a Han Shan”. Gramsci. Volvamos al tiempo de este relato. Tapié. fue monje y uno de los exponentes religiosos del budismo Chan del que derivaría luego “el Zen”. Jorge Abelardo Ramos. aun- que fue a partir de mediados de los ’60. Y también los textos de la revista “Cristianismo y Revolución” y de aquellos que abrieron las ventanas para que ingresaran los tiempos nuevos. Arturo Jauretche. además de poeta y sabio. de esa puerta abierta al peronismo y al socialismo popular y nacional que significaron Juan José Hernández Arregui. Paulatinamente desde entonces comencé a leer individualmente o en grupos a Marx. También leí a maestros cristianos contemplativos como Merton. Fidel y el Che. Reconozco lo descarado de nuestra búsqueda formativa en ese tiempo que no debe generalizarse a toda la juventud de en- tonces ni a todo el Grupo Sí. porque eran quienes daban fundamento a nuestra pintura. Se trata de otra historia personal que se desarrolló en un diálogo más directo con la historia colectiva. porque otros tenían diferentes in- 85 . Ragón. cuando mi sed lectora y mi necesidad de compromiso personal fueron saciadas por otros libros. por ejemplo.

EL BLUES DE LA CALLE 51

quietudes, modelos o seguían caminos diferentes. Me refiero sólo
a los que necesitaron mirar al mundo para descubrirse a sí mis-
mos y hallar un lugar que los cobijara y una esperanza colectiva
que les marcara el rumbo.
Esta aleación que puede parecer confusa, de pensamientos
diferentes absorbidos desordenadamente, tiene no obstante su
explicación. Mis inquietudes para elegir el lugar desde donde
mejor podía mirar el mundo y participar de él, nacieron, como
mencioné, tempranamente y con un Sartre que me enfrentó a la
nada y a mi soledad interior, ésa que aún tanto me cuesta do-
mar pese a que convivo con ella desde entonces. Por ese Sartre
llegué al Informalismo matérico, porque para mí era el arte de
la angustia, la experimentación de la nada. Como informalista
empecé a recorrer los andariveles que tendían sus teóricos. Y
allí apareció “el Zen”, el deslumbramiento por la belleza de los
haiku y aquella soledad existencial se convirtió en recogimiento
y silencio. Un arte para expresar el propio desierto. Dejé el Ex-
presionismo abstracto con el que había empezado a expresarme
(y al que retornaría seguramente si regresara a la pintura) y me
sumergí en el mundo de las texturas que me permitían fundirme
con mi hacer, o mejor dicho, desaparecer en ese hacer que se
transformaba en ser, como si esa materia se fuera formando na-
turalmente, tomando color de manera independiente. Después
llegó a mis manos el “Manifiesto de los jóvenes iracundos ingle-
ses”, que no tenían la inocencia ni los habitaban los fantasmas
de sus pares norteamericanos, sino que poseían una sólida base
teórica y marxista que los anclaba en la realidad. No eran gol-
peados: eran ellos los que pegaban. Y muy fuerte. Basta compro-
barlo con su cine de ese tiempo, con su teatro, sus narraciones
y sus pintores. Pero que quede claro: siempre me sentí, y hasta
ahora me siento, un hijo de Sartre, aunque balbuceante y básico.
Esa paternidad sartreana tuvo adherido el concepto compro-
metido de la libertad, más allá de la seducción que siempre des-
pertó en todos nosotros esa especie de virginidad que revestía a
Camus, el eterno extranjero de su tiempo.
Parte de nuestra generación y de nuestro grupo fue permea-
ble a todas esas influencias que nos ayudaron a cortar el cordón

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Lalo Painceira

umbilical que nos ataba a la historia familiar y a la colectiva
como platenses, quizás porque todavía desconocíamos los otros
mundos que habitaban la ciudad, esos que contaban con viejos
pergaminos de revueltas y luchas. Y es bueno recordar a esos
mojones.
Berisso, perteneciente en aquel tiempo al partido de La Pla-
ta, fue una de las cunas del 17 de octubre de 1945 y además,
escenario de históricas luchas obreras comandadas por socialis-
tas, comunistas, anarquistas y luego por peronistas. Punta Lara
(perteneciente a Ensenada, convertida en ciudad autónoma de
La Plata junto con Berisso), además de ser sede de coquetas
instalaciones deportivas como las del “Jockey Club” de La Plata
y del “Club de Regatas”, albergó en sus recreos populares a los
obreros y a los estudiantes de izquierda que realizaban sus pic-
nics y encuentros masivos desde las primeras décadas del siglo
pasado. José María Lunazzi, maestro libertario platense, me re-
lató hace un tiempo que a fines de los ‘20 mantuvo un encuentro
en un pic nic anarquista de Punta Lara, con un joven de gorra,
aspecto hosco y pocas palabras pero de gran formación que se
llamaba Severino Di Giovanni. En 1931, a los 30 años, ese joven
sería fusilado por la dictadura de la década infame.
El Gran La Plata amamantó y dio vida a la Resistencia del
peronismo que se negó a morir por decreto militar en 1955. En
esta ciudad nació John William Cooke que, junto con Evita,
encarnó la expresión del peronismo revolucionario, y fue en
la parroquia de “San Francisco” -calle 12 entre 67 y 68- en
donde se casó Evita con Perón. También en Gonnet, en el sector
Norte platense, Evita fundó la “República de los Niños”. El
16 de junio de 1956, el “Regimiento 7 de Infantería”, ubicado
en 51 y 19 (hoy Plaza “Islas Malvinas”), se constituyó en una
de las bases de la revolución encabezada por el general Valle
que pretendió reinstalar la democracia avasallada. No pocos
platenses mayores y pertenecientes a las capas medias suelen
olvidar o no mencionar el salvaje asedio y bombardeo a esa
sede militar y los fusilamientos posteriores, el verdadero inicio
de la violencia política en la Argentina de la segunda mitad del
siglo XX.

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EL BLUES DE LA CALLE 51

Sí, La Plata siempre tuvo una cara arisca, y no siempre desde
el pensamiento nacional y popular encarnado por el movimiento
peronista.
La rebeldía estudiantil enfrentó muchas veces al peronismo,
sobre todo desde su Universidad, eje principal del perfil más
prestigioso de la ciudad pensada por la Generación del ‘80. Los
estudiantes fueron (y son) uno de los rostros más combativos de
La Plata, y no precisamente de las últimas décadas. La historia
se remonta mucho más atrás, a 1918, cuando en sus Facultades
y colegios se luchó junto a los estudiantes cordobeses para de-
fender las banderas revolucionarias y latinoamericanistas de la
Reforma Universitaria. La Plata aportó a ese movimiento, en-
tre otras figuras, a Gabriel Del Mazo, a los hermanos Sánchez
Viamonte, a Juan Manuel Villarreal, a Ataúlfo Pérez Aznar, a
José María Lunazzi, sin olvidarme de Alejandro Korn, el gran
maestro libertario de toda esa generación. Años después, en la
Universidad y en sus colegios secundarios, se resistió a la década
infame de los años treinta, como bien lo recordaba Ernesto Sába-
to, alumno en esos años de ambos claustros. Posteriormente, en
1943, sus estudiantes y profesores fueron reprimidos duramente
cuando defendieron la autonomía universitaria avasallada. En
1958 ganaron la calle nuevamente para luchar por la Universi-
dad fundacional, siempre pensada como pública, laica, gratuita
y de ingreso irrestricto. Hubo actos y movilizaciones que casi
siempre finalizaban con verdaderas batallas callejeras entre los
estudiantes y “los cosacos” (Policía montada), que a veces se
extendían a pedradas y golpes de puño contra los partidarios
de la enseñanza libre, apañada desde los púlpitos y las grandes
empresas.
Estas batallas fueron uno de los telones de fondo de nuestros
primeros pasos expresivos dentro del informalismo dos años an-
tes de fundarse el Grupo Sí, cuando empezábamos, de manera
individual y tímida, a sumarnos a una vanguardia geográfica-
mente lejana que asumíamos vitalmente cercana.
Fue y es la última aparición de la poderosa corriente Expre-
sionista, terminó de dinamitar las puertas del arte tradicional en
todo el mundo, sumándose a la Geometría, su contratara, como

88

Lalo Painceira

última expresión vanguardista en la pintura. Las primeras obras
de este arte nuevo comenzaron a conocerse en las grandes ciuda-
des europeas y norteamericanas en la posguerra y a comienzos
de los ‘50. Como mencioné antes, el Informalismo y el Expre-
sionismo abstracto se sumaron al cine, la literatura, el teatro, la
danza, la música de conservatorio y la popular. También había
adelantado que los cambios fueron más abarcadores y llegaron
al mundo de las ideas, a la praxis política y religiosa y también a
las costumbres sociales, para redefinir los roles de la mujer y de
la juventud. Sobre eso también se hablará más tarde, pero esos
caminos abiertos desde fines de los ‘50 constituyeron hasta el
momento la última gran representación del Modernismo, van-
guardia que abarcó todos los territorios humanos. Vanguardia
que por realista terminó pidiendo lo imposible, como escribieron
los estudiantes franceses en mayo del ‘68 en uno de los graffitis
más descriptivos de aquel sueño colectivo, recordando la convo-
catoria que había lanzado antes el “Che” Guevara.
El siempre necesario Nicolás Casullo, que nos dejó demasia-
do pronto, se interesó sobre la relación de vanguardia con el
aún inconcluso modernismo. En uno de sus trabajos, citando al
teórico marxista Perry Anderson, explicó que las vanguardias

se coagulan como istmos que procuran adecuar el
mundo de valores, conductas, visión de vida, prácti-
cas del mundo vital, a la altura de la propia moder-
nización que viene sufriendo la historia en su con-
junto (…). La vanguardia estética se plantea dentro
de su campo el rechazo a las tradiciones estéticas
y, a la vez y concomitantemente, la denuncia a las
morales, a las costumbres y a los valores sociales
establecidos y anacronizados por los nuevos vien-
tos de la historia. Plantea que no hay gusto artís-
tico universal para siempre, sino que cada época,
cada tiempo tiene sus gustos, sus modos, sus for-
mas de expresarse (…). A cada tiempo su arte y al
arte, su libertad”. Casullo prosigue afirmando, en

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EL BLUES DE LA CALLE 51

coincidencia con Kandinsky, que “no hay belleza
permanente. Es fugaz, circunstancial, perseguida
inútilmente, en todo caso. Está marcada por valo-
res históricos dominantes y las modas sociales (…).
La vanguardia está viviendo el nuevo mundo de la
metrópolis, de las masas, mundo fragmentado en
el cual nosotros estamos absolutamente habituados
a vivir, este mundo real resquebrajado, de la des-
agregación permanente de lo real. La vanguardia
trata de expresar eso” En: Casullo, Nicolás; Fors-
ter, Ricardo y Kaufman, Alejandro. Itinerarios de la
modernidad. Bs. As., UBA, 2ª edición, 1997).

Casullo afirma que el Modernismo otorga un sentido a la his-
toria. Sin ese objetivo no puede hablarse de vanguardia. Dotar
de un sentido es tender la vida a la utopía para transformarla
en realidad. Torcer el brazo opositor en la pulseada dialéctica,
en un presente que siempre se convierte en pasado. No puede
haber vanguardia sin resistencia a vencer. No puede haber van-
guardia sin ideología ni proyecto histórico colectivo. Y es posible
que muchas de las afirmaciones mías parezcan perogrulladas o
simplezas esquemáticas. Como advertí en el comienzo, no soy
un teórico. Sólo un narrador de una crónica sustentada en la
memoria personal.
Los conceptos de Casullo obran a manera de Prólogo para
comprender mejor a ese Expresionismo de vanguardia al que
voy a referirme en esta crónica.
Intercalo ahora algunos conceptos extraídos de un reportaje
publicado en Página/ 12 al pensador francés Alain Badiou (6 de
noviembre de 2010), lúcido testigo de la porfiada persistencia del
Modernismo pese a que algunos iluminados del “pensamiento
único” habían “decretado su muerte”. El “Primer Manifiesto”
(se refiere a su primer libro, “Manifiesto por la Filosofía”, 1989)
recoge las últimas esperanzas del mundo de antes. Pero en los
últimos veinte años hubo cosas esenciales que cambiaron; entre
ellas, la hegemonía del capitalismo liberal competitivo y violento.

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Lalo Painceira

Intervino también otra cosa: una suerte de clara complicidad con
ese sistema por parte de los intelectuales, incluidos los franceses.
Ha sido una forma de decir de la que no se puede hacer ni espe-
rar otra cosa, que el mundo natural es así. Esto se aceleró con
la desaparición de la Unión Soviética y de los Estados socialis-
tas. En mi opinión éstos ya se habían muerto hacía mucho. Su
experiencia ya no tenía más fuerza, ya no proponía nada nuevo
a la humanidad. Lo cierto es que la desaparición completa de
todo eso fue vivida por el capitalismo como una victoria que le
abría el espacio del mundo entero para desplegarse. Las formas
de violencia y de complicidad intelectual con esa violencia se
desarrollaron mucho. Creo que esto se inició a finales de los ’70.
La nueva figura fundamental es que la opinión, en vez de estar
drásticamente dividida, es masivamente consensual. Este resulta-
do cambia el horizonte, la perspectiva, de un filósofo. El filósofo
es aquel que siempre lucha contra las opiniones dominantes, es
decir, las opiniones del poder. Hoy el combate es mucho más
complejo y singular que en los ‘60. En esos años los filósofos
críticos y comprometidos públicamente dominaban el escenario
intelectual. Eso se dio vuelta. Hoy son los perros guardianes de
quienes mandan. Hemos estado, con los años de Bush, en una
combinación extraordinaria de violencia y de mentiras. En el
fondo, los occidentales, la población incluida, fueron culpables
porque aceptaron todo eso. Hay que salir de todo esto. La Hu-
manidad no podrá continuar en este camino, si no irá hacia su
eliminación. Se trata de reconstruir una visión del mundo y de la
acción alejada de este horror (…) debemos preservar la potencia
subversiva del amor y apartarlo de esas amenazas (su domesti-
cación). Y ello es extensivo a otras cosas: el arte debe también
apartarse de la potencia del mercado, la ciencia igualmente. Allí
donde hay un pensamiento humano activo y desinteresado hay
un combate para liberarlo de los intereses”.
Años atrás pude entrevistar a Tomás Maldonado en La Plata
(entrevista publicada en el diario “El Día” del 20 de noviembre
de 1994) en el lobby del hotel Corregidor, frente a una plaza
San Martín que lucía estupenda. Maldonado había llegado a La
Plata desde Milán, donde vive, con el firme propósito de defen-

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EL BLUES DE LA CALLE 51

der la modernidad pero desde “un pesimismo constructivo. (…)
Desde ya que para nuestra generación fue una sorpresa no fácil
de asumir saber que las cosas no habían ido en el sentido que ha-
bíamos imaginado. Tanto es así que hoy nos encontramos en un
proliferar de ideologías nacionalistas, de fanatismos religiosos,
de formas que niegan ese núcleo de valores fuertes que habían
sustentado el Iluminismo de la Revolución Francesa y también la
Americana. La falta de solidaridad también en el hombre de hoy,
la deserción de aquellos ideales, es una constatación realmente
descorazonante. Entonces hay que aceptar esas realidades; vivi-
mos un momento muy crítico que ha permitido renacer a esos
valores retrógrados (…). Nosotros no podemos ya prediseñar ni
predeterminar una sola línea para resolver los problemas y ali-
nearnos en el progreso. No creo más, como alguna vez pensamos,
que existan esas grandes autopistas. Creo que parte del nuevo
estilo es aceptar una nueva hipótesis más modesta: existen inters-
ticios, pequeños a veces, a través de los cuales con cierta astucia
podemos crear islas positivas en el mundo de hoy. Pensar la fun-
ción del arte, el diseño y la arquitectura, entra en esta hipótesis
mía de los intersticios. La de poder influenciar la historia a través
de procesos más modestos. Esto no significa que esté a favor de
un pensamiento débil, como se dice ahora en Europa (Gianni Vat-
timo). Estoy, diremos, con un pensamiento semifuerte, ya que uno
fuerte sería pensar que todavía hay grandes autopistas para la
solución de los problemas”. Lo mismo que Badiou, el pensamien-
to de Maldonado es de resistencia. Tanto que al despedirnos me
advirtió: “Los enemigos de la modernidad son los conservadores
y los retrógrados que piensan en volver hacia atrás”.

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Lalo Painceira

IV. Un protagonista de la ciudad arisca

En aquellos años fuimos testigos, a través de las noticias, los
libros y el cine, del nacimiento del Tercer Mundo, con las expec-
tativas y esperanzas que despierta siempre la vida nueva, pero
también con el dolor que acompaña todo parto.
Este hecho convulsionó aún más el marco internacional que
ya se encontraba agitado por la Guerra Fría y la demonización
del comunismo, del marxismo y de toda idea que pregonara la
justicia social. Hasta ese momento estábamos ante un panorama
que parecía simplificar las opciones. Eran sólo dos caminos: la
derecha y la izquierda. Occidente y el Este. Pero a comienzos
de los años cincuenta, todo comenzó a complicarse: el Tercer
Mundo había comenzado el trabajo de parto abriendo un sen-
dero nuevo, que difería de las rutas existentes. Su mirada era de
izquierda, pero correspondía a un socialismo nacional aunque
mantuviera el enfrentamiento con el capitalismo. A ese Tercer
Mundo naciente, los argentinos estábamos ligados histórica, cul-
tural y políticamente, aunque los gobiernos que sucedieron al
peronismo lo negaran y se sintieran parte de Occidente, del Pri-
mer Mundo, el de los dominadores, queriendo ignorar nuestra
condición de sometidos.
Se abría un mundo nuevo particularmente seductor para los
jóvenes y se vivía un tiempo de compromiso aunque pasara des-
apercibido para los carentes de inquietudes política sociales o
culturales. Este fenómeno también se vivía en la Argentina pese
a que sus capas intelectuales y artísticas continuaron mostrando,
con excepciones desde ya, una acentuada admiración hacia el
Occidente, hacia ese norte integrado principalmente por Europa,
sentimiento quizás heredado de los abuelos inmigrantes, pero
también de los modelos de dependencia cultural y económica
que habían gobernado y gobernaban el país.
Otto Vargas, hoy dirigente máximo del Partido Comunista
Revolucionario (PCR), fue uno de los jóvenes agitados por los
vientos de cambio que protagonizaron aquellos años ariscos de
La Plata. Su testimonio es una puerta que nos permite ingresar a
la ciudad de los cincuenta y comienzos de los sesenta.

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EL BLUES DE LA CALLE 51

Vargas, que había arribado a La Plata para convertirse en abo-
gado, tuvo su “primera sorpresa al comprobar el grado de agita-
ción y politización del estudiantado”. Convivió en pensiones y en
“casas de estudiantes” con militantes de izquierda, relación que
poco a poco le hizo adquirir conciencia política. Al poco tiempo
se incorporó al Partido Comunista, donde se formó para termi-
nar por ser uno de sus más importantes cuadros políticos pese a
su juventud. Alcanzó cargos relevantes locales y nacionales con
proyección internacional. Fue también en La Plata, junto a Jorge
Rocha y a otros jóvenes dirigentes, intelectuales y artistas, quien
comenzó en 1962 la discusión interna que constituyó el primer
paso del sismo más importante sufrido por el tradicional y mo-
nolítico PC Argentino. Pero eso ocurrirá más adelante.
Ahora estoy con él en pleno siglo XXI, en una noche solitaria
de Buenos Aires. Compartimos un vaso de vino en una tradicio-
nal cervecería de calle Libertad. Vargas está acompañado por
Jaime Lipovetzky, reconocido abogado laboralista que fue partí-
cipe a comienzos de los sesenta, de algunos encuentros en el “Ca-
pitol”. Entonces lo llamábamos simplemente “Lipo” y asistía al
bar como responsable del Frente Cultural que reunía a artistas
del PC y a sus aliados.
Transcurrió más de medio siglo de aquel desembarco de Var-
gas en La Plata y sin embargo siguen vivos en su memoria aque-
llos aires caldeados que lo recibieron y lo impulsaron a formarse
como militante. Recuerda con precisión hasta los lugares en los
que se reunía políticamente y también de los otros, esos sitios
buscados para distenderse, como el “Rivadavia” o ya en los se-
senta, el “Caprex”, frente a la Facultad de Humanidades, donde
se escuchaba tango en vivo. Pero antes subraya el asombro que
le causó el desarrollo que había logrado el Partido Comunista
en esos años y su peso en los ambientes universitarios, intelec-
tuales y obreros, sobre todo en Berisso y Ensenada. No le cuesta
sumergirse en esos tiempos de agitación juvenil, de inquietudes y
militancia política. Sobre todo, aquel vuelco de mediados de los
sesenta de los jóvenes comunistas que habían empezado a leer al
“Che” y a otros líderes de la Revolución Cubana, los escritos de
Mao Tse Tung y de la Revolución China.

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Lalo Painceira

Llegó a La Plata en 1948 para estudiar Derecho y concluyó su
carrera en 1953. En ese lapso ingresó al Partido Comunista, que
entonces tenía su sede en una casona de calle 12 y 55.

“Pero me acuerdo de La Plata de fines de los años
cincuenta como una ciudad en efervescencia, sobre
todo en el ambiente estudiantil, que era muy com-
bativo, con un desarrollo muy fuerte de la izquier-
da. El Comedor Universitario, que era el centro de
reunión obligado, estaba ganado por los sectores
más progresistas. Eran miles de estudiantes los que
concurrían diariamente y allí se creó una comisión
que presidió Jorge Rocha. Las movilizaciones eran
continuas. Los motivos variaban, podía ser por el
precio de los vales pero también problemas como
la eterna falta de presupuesto. El comedor funcio-
naba en ese tiempo en el ex Hotel Provincial, en 8
entre 50 y 51, donde hoy funcionan los juzgados
federales”.

En su memoria ocupan un lugar preponderante la lucha obre-
ra y las conquistas de gremios por parte del PC, que no sólo tenía
fuerte influencia en los ambientes medios del estudiantado.

Se ganaron cinco sindicatos. Uno de ellos fue el de
la carne, tan importante en el Berisso de entonces.
Basta mencionar a un dirigente de la talla de Pe-
ter. Además se ganaron la Unión Ferroviaria y los
Petroleros, porque en Destilería trabajaba y era di-
rigente gremial ese poeta notable y compañero de
lucha que fue Imar Lamonega, ‘Premio Casa de las
Américas’ en Cuba y que hoy está desaparecido”.

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EL BLUES DE LA CALLE 51

Los lugares de reunión no políticas de Vargas y sus amigos
y compañeros eran un café que quedaba en 50 entre 7 y 8, de
la mano de los números pares, y a la noche el “Caprex” (se lo
denominaba así porque principalmente iban los estudiantes y el
nombre aludía a “cagazo-pre-examen”) de calle 6, 47 y 48. “Allí
tocaba un compañero, Walter Elenco, en el conjunto de tango
de vanguardia de Omar Luppi”, recuerda que también fue un
asiduo visitante del legendario “Rivadavia”, en 50 entre 7 y 8,
“donde se comían unas milanesas deliciosas y enormes. Allí ha-
bía billares, mesas para jugar a los dados pero también otras con
tableros de ajedrez… Estaba justo enfrente de la pensión donde
yo paraba”.

Volviendo a la política, subraya Vargas:

Fue un momento histórico a nivel mundial, con re-
percusión fuerte en toda América. La Revolución
Cubana del ‘59 ejerció una influencia decisiva y
también las manifestaciones masivas que organi-
zamos contra la invasión norteamericana a Santo
Domingo, además de otras luchas que se dieron en
el continente. La Plata vivió todos esos sacudones.
Fueron dos décadas de movilizaciones y de reunio-
nes continuas, de discusión, de formación política y,
desde ya, de estudio.

Y también de lucha interna, sobre todo dentro de un anqui-
losado Partido Comunista. Vargas señala como punto de par-
tida del debate interno en el PC la discusión de un documento
de Vittorio Codovilla que hacía referencia al peronismo y el
giro a la izquierda. En 1962 en La Plata se generó un enfrenta-
miento de los jóvenes contra la vieja dirigencia, que luego Jorge
Rocha y Otto Vargas, entre otros, convertirían en 1967 en la
creación del Partido Comunista Revolucionario (PCR), con un
fundamento teórico que evidenciaba la lectura profunda de los

96

Lalo Painceira

clásicos marxistas, incluidos Mao y el “Che”. Ambos fueron ca-
lificados por las autoridades del PC como fraccionistas en 1967.
Y se fueron. Pero no solos. Arrastraron, al menos en La Plata, al
grueso de la poderosa Federación Juvenil Comunista y también
a artistas e intelectuales. Pero antes, en el momento que abarca
este trabajo periodístico, 1959 y los primeros años de los sesenta,
aquella rebeldía contra la gerontocracia del PC ya estaba latente.
Y esa lucha interna del PC entre una esperanza que se había
burocratizado y un mundo emergente y nuevo es un buen prólo-
go para dejar momentáneamente lo micro y sumergirnos en ese
mundo complejo y en ebullición de fines de los cincuenta, esa
cuerda tensionada a punto del corte total, cuyos remezones lle-
garon a La Plata y como jóvenes, nos conmovieron, impulsaron
y movilizaron.
Mundo complejo pero inmensamente seductor, donde era di-
fícil visualizar y dimensionar las pasiones que despertaba. A fines
de los ’50 y en los ’60 todo estaba en discusión. No había un
camino único a seguir o acatar; desde 1917 existían dos mundos
antagónicos pero en ese momento estaba naciendo el tercero.
No se sentía el peso mediático de hoy y no había globalización
aunque existía un internacionalismo que se enarbolaba desde
diferentes ideologías. Aquella realidad compleja y fragmentada
permitió que, más allá de la dependencia existente, sobrevivieran
particularidades nacionales y continentales que constituyeron el
nuevo aporte de las revoluciones del Tercer Mundo.
Ese planeta del macartismo, de la Guerra Fría, del Este so-
viético y de las revoluciones de los pueblos nuevos del Sur obró
de incubadora del arte nuevo. Cumpliendo con la máxima de
Kandisky, ése fue el mundo que parió a pintores, escultores,
narradores, poetas, actores, directores, dramaturgos, bailarines
contemporáneos, músicos y cineastas, pero que siempre dieron
respuestas particulares.
A los jóvenes nos atrajo y nos importó ese mundo que aunque
muchas veces estuviera lejos de las diagonales platenses, sentía-
mos que nos formaba y modelaba. Además, en ese mundo par-
tido en dos y luego en tres, lejano al orden platense, a su rutina
oficinesca e incluso a sus rebeldías juveniles y obreras, nació el

97

EL BLUES DE LA CALLE 51

Informalismo, el Expresionismo abstracto y las nuevas expresio-
nes figurativas paridas desde un dolor profundo y en carne viva.
Creo que esa realidad fue el contenido que avivó el fuego de
la fragua del nuevo arte, de su revolución estética; de su carozo
esencial que además escondía la semilla de la esperanza.
Desde ya, cada obra es como siempre, producto de respuestas
individuales, personales, compuestas desde esa instancia que re-
laciona a todo hombre con su propio tiempo, en un juego mutuo
de construcción. Nosotros éramos románticos radicales, deno-
minación que, como mencioné, irritaba a la Sontag estudiante de
Berkeley, pero que era utilizada en ese tiempo y yo la retomaré
a veces para suplantar la antítesis entre la apuesta racional sin
abandonar lo sensible de la geometría y el mundo a veces des-
bordado de las emociones del Expresionismo.

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Lalo Painceira

V. (El mundo fragmentado de los años ‘50 y los ’60)

En los años cuarenta y principios de los cincuenta, los inte-
grantes del Grupo Sí éramos simples escolares. Por lo tanto, lo
que conocimos de la guerra y sus consecuencias lo aprendimos
de lecturas y de escuchar charlas entre adultos. Fue a partir del
‘55, ya adolescentes, cuando esa memoria bibliográfica y oral se
empezó a mezclar con vivencias propias y a convertirse en nues-
tra memoria la que comenzó a acuñar recuerdos propios.
¿Qué hechos nos marcaron? ¿Cuáles quedaron en la memoria
personal? ¿Qué acontecimientos pueden haber favorecido, direc-
ta o indirectamente, la creación de nuevos lenguajes artísticos y
en los creadores que los encarnaron y dieron contenido estético
a un inconformismo de hondo contenido humano?
Ya había viejas vanguardias vigentes, arte político o movi-
mientos que impulsaban la creación hacia su socialización. El
arte figurativo, la geometría lírica, el arte nuevo que encarnó
la esperanza colectiva que había despertado la Revolución rusa,
extendiénsose durante los años veinte y treinta, peregrinos impe-
nitentes del camino racional del Arte concreto. Pero las vanguar-
dias encontraron su camino: laGFeometría y el Informalismo
o Expresionismo, como postas antagónicas del último avance
dialéctico del arte. Y sumaría algunas obras conceptuales que
se están gestando desde la incorporación de la nueva tecnolo-
gía. Pero el Conceptualismo nacerá después del período que nos
tocó vivir. Por eso me referiré exclusivamente al Informalismo,
etapa última del Expresionismo, y a la Geometría, como las últi-
mas vanguardias. Además son lenguajes que aún hoy mantienen
plena vigencia y hasta han comenzado a dialogar en la obra de
muchos creadores.
Para nosotros eran entonces los rumbos enfrentados en un
relato bipolar de la historia del arte: lo clásico y mental por
un lado y lo romántico o expresionista por el otro. El “pien-
so, luego existo” contra el “siento, luego existo”. En su libro,
La mujer temblorosa (Anagrama, 2010, op.cit.), Siri Hustvedt,
apela al libro El error de Descartes, de Antonio Damasio, para
recordarnos que siempre la emoción es crucial para todo buen

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EL BLUES DE LA CALLE 51

razonamiento. Esto es la síntesis del antagonismo anterior. Hoy
se comprenden, dialogan, pero en aquellos años de disputa, se
rechazaban. Nos rechazábamos.
La sinopsis que sigue será obligadamente esquemática y con-
tendrá arbitrariedades, omisiones y olvidos, como ocurre en
toda síntesis.
Es ya sabido que los grandes períodos históricos no responden
al almanaque. Según Eric Hobsbawm el siglo XX no comenzó
en 1900 ni finalizó con la llegada del 2000. Se inició en la Gran
Guerra (1914) y finalizó en 1991, con el derrumbe soviético. “Es
un siglo corto”, concluye en su necesaria y comprometida His-
toria del Siglo XX (Grijalbo Mondadori, 1998). A diferencia de
Hobsbawn, para la historiadora María Dolores Béjar, que acaba
de publicar su propia historia del siglo XX, el siglo de las gran-
des guerras comienza a fines del siglo XIX y se extiende “casi
hasta nuestros días”. Concepto que explica en la introducción de
su valioso aporte (Historia del siglo XX. Europa, América, Asia,
África y Oceanía, Editorial Siglo XXI, 2011). Es decir, se trataría
de un siglo largo pero que mantiene su falta de respeto por los
almanaques. Pero Béjar, en diálogo con el periodista Cristian Vi-
tale agrega lúcidamente, una barrera contra los esquematismos
y simplificaciones:

Cuando se trabajan los procesos históricos, lo que
busco es que los alumnos se hagan preguntas clave
sobre cómo pensar lo social. Tales como que la
realidad social no se puede recortar, que es com-
pleja, que está compuesta por distintas caras: lo
político, lo social, lo económico, lo cultural, las
vidas privadas, en fin… y la clave que te enseña la
historia es que todas se articulan entre sí” (Página/
12, 5 de junio de 2011).

100

Lalo Painceira

Por lo tanto, no es aventurado asegurar que la década de los
sesenta nació un año antes, exactamente en enero de 1959, cuan-
do un puñado de jóvenes barbudos encabezados por Fidel Cas-
tro, el “Che” Guevara, Camilo Cienfuegos y Raúl Castro entra-
ron triunfantes en La Habana. La Revolución Cubana demostró
a los jóvenes de todo el mundo, pero especialmente a nosotros,
los latinoamericanos, que lo que parecía una esperanza remota
era una posibilidad real y cercana.
El sueño ya no anidó en horizontes inalcanzables y la Revo-
lución Cubana tiñó de manera decisiva los sesenta y setenta. Su
influencia llega hasta hoy, cuando vuelve a sentirse a Latinoa-
mérica como la Patria Grande. Porque el sueño sigue vivo pese
a las batallas perdidas y aún está presente, casi milagrosamente,
en esa isla diminuta, valiente, invencible pese a su soledad y al
asedio de los poderosos del planeta, y que persiste tercamente
como los santos, en su verdad.
Si la síntesis abarcara a todo el siglo XX, la concreción de la
esperanza colectiva habría que rastrearla mucho antes, pero para
no remontarnos hasta la Revolución bolchevique de 1917 o a
nuestro 17 de octubre de 1945, tiro el ancla en la década previa
a los ‘60. En los olvidados ‘50.
En esa década se hicieron visibles las contradicciones existen-
tes en el planeta y golpearon fuerte en las naciones que mante-
nían colonias, porque esto las mostró débiles y vulnerables des-
pués de la guerra. Esa flamante realidad ofrecía posibilidades
nuevas. Los estados que habían sido escenarios bélicos o habían
participado de la contienda se aferraron vitalmente a la nece-
sidad de resurgir, de reconstruirse, mientras los pueblos de las
viejas colonias, los sometidos, los condenados de la tierra, para
utilizar terminología “fanoniana”, comenzaron a aprovechar la
coyuntura para rebelarse y liberarse de las ataduras. Porque “los
grandes imperios coloniales que se habían formado antes y du-
rante la era del imperio se derrumbaban y quedaban reducidos a
cenizas” (Hobsbawm, op.cit.).
Este fue el clima, lo evidente que ocultaba lo latente, repitien-
do la máxima de Mao; el magma que encendió todos los ámbitos
de la vida humana, incluido el arte.

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EL BLUES DE LA CALLE 51 Ignorando de nuevo los almanaques. siempre propenso a enarbolar la bandera de su supuesto cristianismo. Y el mundo fue otro. aferrados al último aliento de su condición humana. ellos tendieron hacia adelante el relato de la historia teniendo por objetivo al hombre. Lodz y cada campo de concentración. cuyo ob- 102 . Porque ellos plantaron una bandera de espe- ranza y de cambio. se pudo pensar que el infierno había concluido. a la vista. que ya no pudo ocultar su enorme capacidad de crueldad y destrucción. Fue entonces cuando el amnésico Occidente. Permaneció en un tenso equilibrio. Y su nacimiento se produjo sobre un escenario trágico que mostraba un Occidente desnudo. puede afirmarse que la década del cincuenta fue incluso más larga que la del sesenta porque comenzó en 1945. Hobsbawm resalta: Una de las ironías que nos depara este extraño siglo (se refiere al XX) es que el resultado más perdurable de la Revolución de Octubre. Estaba quebrado. Después de contemplar seme- jante horror. Estados Unidos arrojó la primera bom- ba atómica en una ciudad japonesa que recién se desperezaba. ¿Fue realmente así? ¿Los países poderosos habían aprendido la lección? Desde ya que no. reflejados en Auschwitz. A los pocos días. al decir de Cornelius Castoriadis. soste- nido quizás por el amor de nuevos santos. al finalizar la Segunda Guerra Mun- dial. Todo quedó allí. Y los orgullosos occidentales tuvie- ron que mirarse en el espejo de sus propios horrores. quedó absolutamente desnudo ante su propia barbarie. la mañana del lunes 6 de agosto de 1945. acostados en grandes camastros de madera. Y aquellas víctimas del Holocausto del pueblo judío pasaron a compartir el mismo espanto con las de Hiroshima y tres días después. Con toda crudeza. fragmentado. mujeres y hom- bres calcinados por el hongo atómico. Sus fisuras quedaron expuestas. en cada uno de esos esqueléticos rostros suplicantes fotografiados y filmados. aunque la mayoría de ellos fueran ateos. pero sin embargo no se cayó. con las de Nagasaki: miles de niños.

) En un mundo irreconciliable. La primera reacción de Estados Unidos. Había nacido el ma- cartismo. el fascismo y la guerra. al proporcionarle el incentivo -el temor. tanto en la guerra como en la paz. parecía tener que hacer frente todavía al avance global de la revolución. suministrando al mismo tiempo algunos de los procedimientos necesarios para su reforma. Ahora bien. Guerra Fría que también padeció el pueblo latinoamericano con la imposición de gobier- nos obedientes que representaron la ideología y los intereses de los grandes países occidentales. al dar difusión al concepto de planifica- ción económica. como cabeza visible de Occidente.cit. con graves secuelas. cuyas fuerzas podían agruparse en torno a la URSS. fuera el de haber salvado a su enemigo acérrimo.para refor- marse desde dentro al terminar la Segunda Guerra Mundial. Paralelamente cre- cía el bloque comunista. aprovechando democracias endebles y económicamente dependientes. 103 . fue imponer la Guerra Fría como relación entre ambos bloques. los dirigentes occidentales se abocaron a la tarea de rescatar a sus países manteniendo el sis- tema capitalista y esforzándose por mostrarse fuertes para con- tinuar su dominación sobre el Tercer Mundo. que había emergido de la Segunda Guerra Mundial como una superpotencia” (Hobsbawm. una vez que el capitalismo liberal había conseguido sobrevivir -a duras pe- nas. a caballo del imponente desarrollo de la URSS y luego de China. Lalo Painceira jetivo era acabar con el capitalismo a escala pla- netaria. La Guerra Fría tuvo también consecuencias internas en los Estados Unidos. Esta bipolaridad tuvo sus consecuencias en las políticas del mundo entero. anexando el Este europeo y naciones de Asia.al triple reto de la Depresión. en donde se desató la persecución ideológica con la aplicación metódica del terror sobre el que pensara diferente. op.

Los filósofos ya habían redescubierto la Fenomenología y habían sumado la monumen- tal obra de Heidegger para parir el existencialismo. 104 . convivían en Occidente. Esa negación al cambio también cayó sobre el arte y la cultura y. El existencialismo. filosofía que dominó el pensamiento europeo en los cincuenta y parte de los sesenta. pero también con la libertad y el compromiso sartreanos. la soledad existencial. Desde ese amanecer se gestó el cambio que se visibilizaría con claridad en la década siguiente. una situación inversa. economías que todavía trastabillaban y buscaban resurgir desde la nada. con movimientos obreros y juveniles fuertemente concientizados que sabían que otra socie- dad era posible. que mantuvo la mano férrea para frenar la dialéctica del cambio con la imposición de estructuras rígidas que nega- ron la posibilidad del desarrollo revolucionario. Este fue el contexto que transformó a los ’50 en un período particularmente significativo y crítico. filosofía de la libertad. Curiosamente en el Este se padeció. La URSS era gobernada por una geron- tocracia. en el mismo período. Mientras tanto. persecuciones internas. asumió que la exis- tencia siempre precede a la esencia y desde este concepto básico. los artistas occidentales comenzaron a tu- tearse con la angustia. sobre todo en la URSS. En los Estados Unidos y Europa los intelectuales comenzaron a reflejar las inquietudes y sueños de la clase obrera y en Europa. Hablo de los intelectuales y artistas y hasta de los mismos estudiantes que poco a poco asumieron definiciones ideológicas más nítidas. llamada críticamente. heredera del poder a la muerte de Stalin. sobre todo en Europa. EL BLUES DE LA CALLE 51 Guerra Fría. heterodoxas en lo ideológico y con características nacionales y propias. en los famosos ‘60. no sólo porque ya había un camino abierto ha- cia el socialismo. de los desocupados y sin techo. con expresiones revolucionarias distintas. y abar- caría todos los ámbitos de la vida. continuó con la persecución despiadada sobre quienes transgredían sus rígidos preceptos. Era el Tercer Mundo. sino también por ese nuevo amanecer que em- pezaba a vislumbrarse desde los pueblos del Sur.

Sartre. incluso en nuestro país. Garaudy. y se abrieron accesos no ortodoxos a los clásicos del socialismo. Siguiendo los pasos del profeta de esos años. “el hombre es responsable de lo que es (…). en palabras del propio Sartre. El debate entre ambos fue marcado como mojón fundamental en aquellos años. sino que es responsable de todos los hombres” (El existencialis- mo es un humanismo. que entonces dirigía Sartre. Lo recuerda muy bien nuestro Abelardo Castillo en una extensa nota realizada por Ariel Dillon para la revista Ñ (2 de enero de 2010). marxista y existencialista. Castillo recuerda allí que la polémica tuvo lugar en 1951 en “Les Temps Modernes”. la nueva generación de intelectua- les y artistas occidentales se permitió tener una mirada propia con la que acompañó los procesos revolucionarios y de libera- ción nacional que se extendían contemporáneamente en las vie- jas colonias. Lalo Painceira le dio un corte totalmente humano a la esperanza. de pensamiento libertario. Precisamente esta polémica dividió aguas en- tre los sectores más intelectualizados de todo el mundo. Ediciones del 80). que por el ‘53 o el ‘54 se publicó en la Argentina en la revista “Capricornio”. Jean-Paul Sar- tre. También pudo asumir su propio compromiso en la praxis revolucionaria. Porque. se disputaban en esos años la pole position del pensa- miento occidental. Castillo extiende su memoria: “Yo tenía 18 o 19 años y con un amigo de San Pedro leíamos la polémica Sartre/Camus a la sombra de un árbol. Lukacs. Años más tarde la leeríamos con la misma devoción algunos integrantes 105 . a raíz de una crítica a El hombre rebelde. Lo que da la medida de la irradiación que tenían esos nombres en esa época”. De esta ma- nera se abrió la posibilidad de una nueva lectura de los teóri- cos marxistas y comenzaron a difundirse sin tutelas. No queremos decir (con esto) que el hombre es responsable de su estricta individualidad. escrita por Francis Jeanson. entre muchos otros. También nació el interés por la obra de Trotsky y de Mao. que dirigía Bernardo Kordon. de Camus. los escritos de Antonio Gramsci. Con estos aportes fundamentales. y Camus. muchos adhirieron al poco tiempo a las ideas de Marx pero nunca respondiendo a la rígida burocracia soviética. Inevitable- mente se encontró con el marxismo.

Los gobernantes si- guieron fieles a su amnesia y. fiel a su pensamiento libertario. Por poco que se lo leyese o reflexionase. como correspondía.). Sartre lo despidió de pie. tomando partido. Pero. por Camus. Es. Incluso su silencio. tenía un aspecto positivo: este cartesiano del absurdo se negaba a abandonar el terreno seguro de la moralidad y a entrar en los inciertos caminos de la práctica” (Revista Ñ. Como telón de fondo. Gancedo. al poco tiempo comenzaría con mis lecturas marxistas de manera más sistemática. inversamente. por su “humanismo terco. contra el becerro de oro del realismo. pasados pocos años del fin de la guerra y sus horrores. contra los maquiavélicos. por primera vez. Si bien no 106 . uno se topaba con los valores humanos que él sostenía en su puño apretado. Sartre definió entonces.cit. EL BLUES DE LA CALLE 51 del Grupo Sí. a los dos polos de un mundo partido. op. poniendo en tela de juicio el acto político. yo me inclinaba por Sartre y fiel a su pensamiento. volvieron a activar los volcanes dormidos y estalló una nueva guerra. estos últimos años. Albert Camus murió en un accidente automovilístico justo en 1960. Esta vez en Corea que enfrentó. como lo recuerda Castillo. los dirigentes de los países del Primer Mundo no modificaron sus políticas de confrontación pese al Holocausto y al impune genocidio atómico. escribiendo un célebre “obituario” donde ex- presó su profundo respeto hacia quien era “el heredero actual de esa larga fila de moralistas cuyas obras constituyen quizás lo más original en las letras francesas”. en ese año bisagra en la historia del mundo. estrecho y puro. por la terquedad de sus repulsas. en el corazón de nuestra época. esta inquebrantable afirmación. por así decir. y su muerte sumó otro hecho importante al inicio de la nueva década. la existencia del hecho moral. reafirmaba. austero y sen- sual (…).

como 107 . beneficio que no extendieron a sus colonias. al menos. de una pesadilla que había que olvidar y dejar atrás. la guerra de Corea mostró que EE. entre muchos otros. En un tiempo sin computadoras hogareñas -por lo tanto. Norteamérica no pudo derrotar a su enemigo y tuvo que aceptar en 1953 el armisticio de Panmunjon. Francia. era vulnerable o que. Un ejemplo fue el teatro de Arthur Miller. Bertold Brecht (en ese momento residente en los EE. lo que sumó nuevos horrores para la historia de la crueldad en el Occidente cristiano. sin Internet. Las noticias respondían a intereses. Lalo Painceira hubo un ganador en la contienda. que dejó el mapa exactamente como antes. noso- tros contábamos sólo con los medios gráficos y radiales como fuentes informativas. con la amenaza de expansión de Corea del Norte. También la Guerra de Corea tuvo sus consecuencias en el interior de los Estados Unidos. el Holocausto. y que retornó a Berlín) y Dalton Trumbo (que se radicó en México y firmaba con seudónimo sus guiones cinematográficos protegido por amigos de Hollywood). Hiroshima y Nagasaki no hubieran existido y se tratara de un viejo mal sueño. la tortura siste- mática y al asesinato de quienes luchaban por la liberación de sus pueblos. con “Las brujas de Sa- lem”. Eso intensificó la persecu- ción ideológica. pero también en los sectores más progresistas de la clase trabajadora y de los afroamericanos.y con una televisión no tan difundida como hoy. Como si las dos Guerras mundiales.UU. había otra potencia que lo enfrentaba de igual a igual. donde aplicaron el terror y apelaron a la cárcel. desnudando al macartismo con toda crudeza. Comenzó a aflorar una postura crítica y antibelicista. A diferencia de la paranoia interna norteamericana. situación retratada sin piedad por sus artistas. Pero además del descontento interno. resaltó el poderío alcanzado por las naciones socialistas que confrontaron de igual a igual con los Estados Unidos que pagó un costo enorme aunque los hechos bélicos ocurrieran lejos de su propio territorio.UU. sobre todo entre los jóvenes intelectuales y artistas. Él mismo fue víctima de esa persecución junto a artistas como Joseph Lossey (que se refugió en Inglaterra). Italia y Gran Bretaña mantuvieron las libertades dentro de sus propias fronteras.

mi madre: “¿Está Lalito?”. nosotros. Emulando a Goebbels. En este juego. que paradójicamente es al mismo tiempo de introspección y expresión. que transformabas en mágica. No obstante.tiempo que habita el misterio último y que está en nosotros aunque lo instalemos en el infinito. ¿Cómo contarte para la gente que no te conoció. y provenían de agencias occidentales. la rebelión que estaban protagonizando los jóvenes artistas en ese mundo quebrado pero más lejano de lo que en nuestra inocencia suponíamos. lo llamó aparte y le aconsejó 108 . el interés por los temas polí- ticos comenzó a acentuarse a partir de 1958 de la mano de la participación en las movilizaciones en defensa de la enseñanza laica y gratuita. con centro en la memoria. si vos ha- cías un arte de la narración de tu vida. manteníamos como eje fundamental de nuestros diálogos. En nosotros. te hablo hoy y supongo que escucharás en ese espacio. Ese es el mundo que llegaba a nuestras mesas de café aunque la era la agitada realidad nacional la que acaparaba priorita- riamente la conversación. los que integraríamos el Grupo Sí. a veces teatro y sobre todo. Y cómo deci- diste irte de este mundo. Si queríamos ampliar el panorama teníamos que recurrir a la prensa parti- daria del comunismo o de alguna corriente trotskista porque los órganos del socialismo argentino (“La Vanguardia”) y del anarquismo (“La Protesta”) mantenían una mirada netamente anticomunista y a favor de las intereses del poder hegemónico de Occidente. provenientes de las capas medias. Pintura. el cine fue utilizado por los Estados Unidos como vehículo de propaganda bélica y hasta de macartismo. el arte. como si tocaras el timbre de mi casa de 49 y preguntaras a Carola. porque recuerdo haber leído entre las anécdotas del autor de “Amarcord” que después de escuchar las respuestas que daba Marcello Mastroiani a un periodista sobre su familia y su padre que era empleado. te asomás Nelson de repente. EL BLUES DE LA CALLE 51 sucede hoy. cine. jóvenes con inquietudes. y lo usabas para seducir a quien te escuchara? Y aparece Fellini. lo cortó de plano.

Porque al fin y al cabo. no con los que tenías al lado. ¿te acordás? ¿Qué era verdad y qué imaginación en sus relatos? ¿Qué importaba determinarlo? ¿Acaso tenemos que ser escribanos y dar fe de la exactitud de lo ocurrido? ¿No basta con la felicidad de crear algo distinto? ¿No encierra eso en sí belleza. entrecerrando los ojos. tu cabello largo y rubio. poético. sabías hechizar cuando hablabas. Sobre todo la riqueza plás- tica de tu creatividad pictórica. Y también a tus hijos hijos. que tu papá era pirata”. pero también la verbal. ¿A quién le importa? Tenés que inventarle una vida más interesante. ¿qué es la verdad sino lo que se cuenta a través de la propia subjetividad? Y si esa subjetividad puede ponerle alas al relato. lejos de donde estaba sentado Romero Brest y querías hablar con él. “Es aburrido. Lalo Painceira que en los reportajes no contara que su papá había sido ofici- nista. Y le dijiste: “Corréte. que no se daba cuenta de lo que había ocurrido. Pero vos ya eras figura conocida con tu andar pausado. tu aspecto nórdico pese a ser descen- diente de españoles. Decí. algo así como una revelación? Nos conocimos en el Salón Estímulo de la Provincia en oc- tubre de 1960. con tu paleta inconfundible y estoy seguro de que cada arco iris que se forma en el cielo es obra tuya aunque otro se lleva el rédito. cuando ya hace once años que nos siempre en Nàdegge. por ejemplo. sumar trapecios. Con tus ocurrencias. abriste el mantel y asomaste la cabeza ante un Romero Brest que te miraba atónito. que te quiero hablar”. una nueva verdad. como aquella vez en que comías junto a otros plás- ticos en Buenos Aires en una larga mesa. Entonces te metiste bajo la mesa porque te cubría el mantel y entre las piernas de los comensales llegaste gateando a la otra cabecera. vida de circos con colores luminosos y ese sol que a veces se filtró en las parras pintadas por vos para iluminar el cuerpo de Nadègge o de los gatos que la rodeaban. Y como todo mago. pero ¡qué me 109 . Porque nos hacías reír desde tu ingenio. con ademanes amplios. Romero. Como hacía Javier Villafañe. el pañuelo bohemio azul cobalto anudado al cuello. la poética y tu humor. Te lo cuento hoy. Es mucho lo que recuerdo de vos. Anécdota que desconozco si fue cierta. ¿por qué impedirlo? Hacerlo lírico. casi musitando. en 2011.

Tenías 19 años y empezaste a pintar. Como parte de la rehabilita- ción por la poliomelitis adquiriste habilidades deportivas y acro- báticas y te destacaste en natación y en gimnasia con aparatos. rubia y luminosa como uno de tus soles. porque el gobierno francés subvencionó tu taller por la obra social y solidaria que desplegaste. En 1965 ganaste el premio “Georges Braque” y te fuiste a París. después de conocer tu obra en una galería parisina. Pero todo quedó atrás cuando te topaste con la vida y la obra de Van Gogh. Inconfundible. Desde aquel colori- do empaste del Expresionismo abstracto en tiempos del Grupo Sí a los gatos y la parra. A mí siempre me reventaron el diseño y la geometría. “me abrió el mun- do mágico de la pintura. Me escribiste en 1997 y me recordaste pasos previos a conocernos aquí en La Plata. a un pueblo donde fundaste tu“Taller de lo Imaginario” que visitó en más de una oportunidad Jack Lang. Esa sumisión del arte a las leyes del mercado. Allí. EL BLUES DE LA CALLE 51 importa si así me la contó Hugo Soubielle. Un sueño cumplido. conociste a Nàdege. Al mismo tiempo. seguimos dialogando. Tan tuyo como ese mundo que volcabas en las telas. Personal. En mí influyeron el gato y la parra. Recuerdo la muy ponderativa carta que te envió nada menos que Jean Dubuffet. Y el Grupo Sí fue un milagro 110 . No obstante. Allí dabas clase a los chicos y trabajabas infatigable- mente. Sólo reconociste a Cartier como maestro porque. porque era tiempo de cartas y no de mails. Te ca- saste y tuviste dos hijos a los que adorabas y me describías en tus cartas. Te mudaste a la Picardía francesa. Naciste en Tres Arroyos en 1935. una muy joven bailarina de danza contemporánea. Pese a la lejanía. No te interesó la competición absurda de las mo- das estéticas que se suceden buscando únicamente lo novedoso y lo vendible. ésos fueron mis otros maestros. Hiciste murales callejeros y hasta pintaste los ómnibus. un gran pintor. pero sobre todo ar- tista y con lenguaje propio. uno de los padres del Arte nuevo. ganabas un nombre y tu pintura alcanzó re- percusión en el competitivo París. que te imitaba! ¿Te acordás qué bien nos imitaba Hugo a todos? Fuiste (en realidad sos). no quisiste exponer más. a causa del futuro que intuías. ministro de Cultura del socialista Mitterrand. Yo soy la antiteoría. como decías. a los pocos meses.

El nuevo grito Ese mundo de los ’50. Además. quebrado. no sus partes”. Y las revelaciones las tienen muy pocos. polarizado e irreconcilia- ble. con una Europa que todavía no se había repuesto completa- mente de la devastación provocada por la guerra. Siguieron otros movimientos. una tarde de sol te fuiste a pescar. Pero eso sucederá después de lo que tengo que contar en esta crónica. los Fukuyama del arte y los creadores del “pensamiento débil”. Todavía estamos en el Paleolítico. habitando ese espacio abismal que tanto te inquietaba. carecieron de una ideología que los sus- tentara y no proyectaron la historia hacia un nuevo amanecer. Yo tenía 25 años y fue una experiencia increíble”. A los dos años de haberme escrito esa carta. gestó la van- guardia expresionista que fue el Informalismo. Barrabás estuvo al lado de Cristo y no lo vio resucitar. en la infinitud del tiempo. A vos te dejo allí. Los grandes pintores tienen una coherencia en sus obras. mucho más tarde. con todas las movidas artísticas que se pusieron en marcha y nos nutrieron. sin colores. como si te hu- bieras dormido. Y te quedaste allí. Ahora tengo que re- gresar a los ’50. en la Picardía (¿dónde podías vivir sino en una región con ese nombre?). Hay mucha gente ciega para la pintura y ve el mundo gris. Instalado en tu bellísima casona campesina del 26 de la rue de Grandvilliers en Crévecoeur-le-Grand. 111 . los que pretendieron vaciar de contenido ideológico el relato histórico. es cierto. Pero yo creo que el hombre es un ser cósmico que tiene que abrirse en algún momento. Lo fundamental reside en ver y experimentar totali- dades. No creo en rupturas dentro de la plástica. pero en general fueron claudicando ante las leyes del mercado y dejaron que sus obras se convirtieran en mercancía. en la orilla. La pintura es una revelación. Por el contrario. me contaste tu presente:“Hace años que pinto gatos. fueron los profetas del Posmodernismo. Lalo Painceira donde nos juntamos todos los que en aquella época tuvimos ga- nas y necesidad de hacer.

porque los del Este siguieron padeciendo otra realidad. En fin. sometidos al rígido molde del “rea- lismo socialista stalinista”. Porque. la conexión entre el momento histórico y el mundo de las ideas y del arte no es algo mecánico y previsible.). Pro- puesta que algunos entendimos extensible a toda manifestación artística. todo hace a ese milagro que es la existencia y desde ya. imaginación. la obra de arte. que las hubo y muy importantes. hizo decir a Sartre que la literatura siempre “agita las ideas de su época”. Me refiero al Arte Occidental y el de paí- ses dependientes como el nuestro. Parte del relato es la información sobre el fruto de esas lecturas desordenadas. cuyo magma estaba a la vista y corría incontenible como lava encendiendo el arte de nuestro tiempo. “Lo cierto es que nuestra personalidad tiñe inevitablemente cualquier manifestación de nuestra vida intelectual (…). Por otra parte. Cit. esa síntesis de belleza. Las voces disidentes. individual. de visitas a muestras y espectáculos. vuelo poético y compromiso que es siempre personal. Esa es la 112 . Aunque nunca pudieron hacerlo totalmente. Hijos de ese Occidente crítico de su propia historia y coyuntura. ¿Cómo nos instalábamos en ese mundo y nos dejábamos en- cender? A través de lecturas. las ideas y las teorías” (Op. aunque apele al lenguaje de su tiempo. devoradas como hambrientos que nunca respondieron a un estricto y académico programa de estu- dios ni a tutorazgos rígidos. renovando la afirmación de Kandinsky que abrió el libro. fueron perseguidas y se buscó enmudecerlas. Ese que. como dice la ya citada Siri Huvstvedt en su libro La mujer temblorosa. pero en la ciencia se considera una contaminación (…) a menudo es difícil separar nuestra perso- nalidad y nuestros estados de ánimo de las creencias. el “Tirol Chopp” o el bar elegido. Es parte del misterio que sigue rodeando a la creación artística y a todo lo que comprende. Nosotros éramos y nos considerábamos hijos de ese Occiden- te. a esos diálogos interminables que se retomaban al día siguiente en el “Capitol”. a charlas. En el arte esto se considera una ventaja. EL BLUES DE LA CALLE 51 como atacó Tomás Maldonado en su visita a La Plata cuando finalizaba el siglo XX. como producto. el “Adriático”.

El verdadero artista lo hace de manera comprometida. mientras el resto de la Humanidad vivía sumergido en la gran fiesta de la esperanza positivista decimonónica. Los ejemplos en este sentido. la belleza y la creatividad. propia. con el compro- miso del creador con su tiempo. El artista verdadero tiene entonces esa función profética: es por excelencia quien ayuda a sus contemporáneos a inventar el futuro” (citado por Andrea Giunta en su imprescindible Vanguar- dia. es también un proyecto o una proyección anticipadora de un mundo que no existe todavía. teórico del Partido Comunista francés de que inició la apertura marxista al arte nuevo y al cristianismo. Lalo Painceira respuesta personal. siempre hablando de arte y no de simulacros que respondan a modas o a expresiones frívolas o directamente a las leyes del mercado. Roger Garaudy. de un mundo en vías de nacer. nacida del tejido que une la ideología con la sensibilidad. Un grito que nadie escuchó.Arte argentino en los años sesenta. Suelen abrirse en búsquedas personales o grupales pero mantienen el vínculo original con su tiempo histórico. Fueron profetas los pintores expresionistas a principios del siglo XX cuando desnudaron anticipadamente la tragedia que asolaría años más tarde al mundo con la guerra de 1914. Los caminos de la vanguardia en el arte nunca son únicos. Y más aún. sobran. exclusivamente. un modelo de las relaciones entre el hombre de una época y el mundo en el cual vive. internacionalismo y política. lo explica con claridad: La obra de arte no es pues. Lo había advertido con anterioridad “El Grito”. a veces anticipándose proféticamente a la historia. trascendiéndolo. 2008). el descarnado aullido de Munch pintado en 1893. ignorando la metástasis que la consumía en ese mismo momento. Siglo XXI editores. 113 .

su ser en el tiempo. la coyuntura. Susan Sontag fue categórica en 1961: “Reducir la obra de arte a su contenido para luego interpretarla es domesticarla”. De una manera o de la otra debe tenerse en cuenta que “la belleza es parte de la historia de la idealización. Por eso aún conmueven las pinturas rupestres. concretos. Lo cierto es que para informalistas. artistas de lo social. es una experiencia. Otras veces el artista se rebeló desde su racionalidad y sensibilidad buscando renovar el orden de la visión clásica de la belleza para integrarlo a la geometría o a la vida cotidiana del hombre a través del diseño y la arquitectura. 114 . EL BLUES DE LA CALLE 51 hundiéndose en el momento del cual emerge para expresarlo en todo su dramatismo y dolor. surrealistas. expresionistas. ese gigante de Miguel Ángel con su Sixtina y las diferentes versiones de “La Piedad”. Existen senderos anteriores que mantienen siempre su vigencia. considerada como obra de arte. metafísicos y abstractos líricos. constituyó un sino obligado que cada uno transitó y expresó a su manera. y agregaba más adelante en su polémico libro Contra la interpretación (Alfaguara. Esta visión del arte levanta rejas y arremete contra esquematismos que impiden el vuelo. la belleza pura del arte griego. Así lo hicieron en los cincuenta el Informalismo y el Expresionismo abstracto o como se lo quiera denominar. figurativos. los huacos y los tejidos precolombinos. Pero ¿el artista está obligado a expresarlo? ¿cómo hacerlo? La respuesta fue una de las grandes batallas estéticas de los ‘50 y los ‘60 y de gran parte del siglo XX. el momento histórico. juego disputado en el terreno de lo surreal. Pero los caminos del arte no se agotan en las búsquedas de la vanguardia. También deben mencionarse los que buscaron su lugar en la inmediatez de la trinchera para compartir el combate de los pueblos que buscaban construir un mundo mejor o la liberación de viejas ataduras imperiales. que a la vez es parte de la historia de la consolación”. 1996): “La obra de arte. También Leonardo. Y sería interminable la lista. Porque otro de los misterios de la obra de arte es su permanencia. Otros permanecen invitando a la aventura de recorrer las expresiones del mundo de los sueños. no una afirmación ni la respuesta a una pregunta”.

y también en el Primer Mundo. grupo y comunidad de Nueva York que condujeron Julian Beck y Judith Malina. de 1959.la docilidad con que al comenzar el siglo XX este arte [el latinoa- mericano] copia prolijamente los borradores que le suministra Europa y. (Siglo XXI editores.aunque no justifican. marca el paso a la estética del deterioro sin presentar resistencia El título del libro que contiene esta aseveración es todo un manifiesto: Dos décadas vulnerables en las artes plásticas latinoa- mericanas -de 1950 a 1970. pero la actitud militante de este grupo. Lalo Painceira En otro andarivel marchaba la también muy inteligente y brillante Marta Traba. Incluyendo contenidos políticos. Su pri- mera edición data de 1973. mar- có un antes y un después en la escena norteamericana y de todo Occidente. al pacifismo y a un mundo sin exclusiones de 115 . la que sostiene con firmeza que el arte no tiene la función de explicar ni contar nada sino que debe vivirse y hasta gozarse como una experiencia en sí. una década después de haber dejado de existir el Grupo Sí. Su obra “The Connection”. Aunque debe aclararse que muchas veces convergerán y coincidi- rán. Uno de los casos más emblemáticos de la alianza entre mili- tancia y vanguardia estética en esos años fue el del “Living Thea- tre”. al definirse la hegemonía de Nueva York en la estética actual (década del sesenta). cuatro siglos de dominaciones culturales sucesivas explican . y la otra. serán ejes del debate en los ’60 los ‘70. que rescata la necesidad de una identidad cultural anclada en la propia historia y que guarda un contenido político. que adhería a ideas libertarias. sobre todo ante excepciones vanguardistas latinoamericanas -que resalta y pondera el libro de Traba-. Para esta intelectual argentina de intervención clave en los ‘60 y ‘70. 2005). Estas dos posiciones referidas siempre a expresiones de van- guardia.

el espectador se sentía involucrado en experiencias límite. Beck y Malina pagaron con la cárcel su lucha estético- política y cuando el grupo fue especialmente invitado al festival “Théâtre des Nations”. y quedaba separado sólo por una reja real de los actores. que interpretaban acciones de una crudeza bes- tial. Entonces. lucha social y combate estético. les financiaron el viaje mediante una subasta -sin precedentes por su sentido solidario y políti- co radical. donde mostraron una prisión militar norteamericana con todas sus humillaciones y torturas. Aportaron de 116 . al decir de Malina. un puñado de pintores. similares a las que hoy imponen a sus prisioneros los “marines” en las cárceles de Guantánamo. mientras escuchaban jazz ejecuta- do en vivo. El verismo de las actuaciones conmocionaba a un espectador habituado a la convención teatral del escenario a la italiana. que es decir la vanguardia del arte es- tadounidense de esos años. Personajes clave de su tiempo. el público compartía con los actores personificando a un grupo de drogadictos que esperaban al “dealer” que les traería morfina o heroína. que en cambio envió como repre- sentante oficial a ese festival a un espectáculo convencional. y la cárcel. Con el “Living theatre” era imposible permanecer neutral. de París. el público ingresaba no a una sala tea- tral sino a una cárcel. EL BLUES DE LA CALLE 51 género. como “The brig”. unificó vanguardia y momento histórico. Las rejas eran endebles fronteras entre el mundo cotidiano. En “The Connection”.nos hizo llegar sus propuestas y experiencias a principios de los ‘60. En la obra estrenada en 1960. raza y elección sexual. Fueron figuras míti- cas a las que adherimos a la distancia desde alguna mesa del “Capitol” cuando alguien -no recuerdo quién.de pinturas y manuscritos originales. En un país que vivía una paranoia aguda. como los Estados Unidos. ese adentro doloroso y castigado. no recibieron ni un céntimo del Estado norteamericano. Beck y Malina realizaron es- pectáculos de gran contenido político. Con esa precaria división casi indefinida que visualmente se borraba. poetas y narradores de la “beat generation”. que lo defendía de la posibilidad de involucrarse en el drama que contemplaba. un cuarto sórdido. ese “afuera descomprometido”.

La urgencia de esa vanguardia se hizo patente con crudeza en el nombre del último espectáculo del “Living Theatre”.000 personas. entre otros. ¡Exijo todo a todo el mundo! Quiero amor. Pollock. Ornette Coleman. escrito casi diez años antes? Otro caso emblemático de comunión expresiva fue el del Free Jazz. Fue una despedida tormentosa que sacudió al arte de su tiempo. Ade- más. ¡Pido amor como estandarte!”. “El paraíso ya” fue una de las primeras experiencias de arte callejero. El paraíso ahora. Rauschemberg. se llamó precisamente Free Jazz y reprodujo en su cubierta un cuadro de Pollock. poetas y un grupo teatral bregando por la misma causa. Desde ya. fue un éxito de público impensado. Johns. “¡El paraíso ya!”. ¿no parece un graffiti del Mayo Francés. y se remataron los manuscritos originales del poema “Cádiz” de Allen Guinsberg. quizá el movimiento musical que más tuvo que ver con el Informalismo y con su libertad. narrado- res. y el grupo fue invi- tado para realizar una gira por Italia y Alemania. No quiero ejércitos ni Policía ni guerras. México. fue un primer paso a otros movimientos colectivos y sirve como ejemplo del fuego que dominaba a toda aquella generación. No fue casualidad que su gran artífice. Teatro Profético. por más de 20. desembarcara en Nueva York con una serie de conciertos a fines de los ‘50 en la misma galería en donde exponían De Kooning. El espectáculo comenzaba en la sala del grupo en el Village de Nueva York y terminaba en la calle. Kline. No quiero dinero. compitió en el certamen y arrasó con todos los premios. sólo en París. La obra fue vista. dando armas a los transeúntes y orde- nándolos matar a los demás porque era vietnamitas. 117 . “¡El paraíso ya!” Judith Malina explicaba: “Ese es nuestro lema. Kline. Esta conjunción militante de los mejores pintores. Además. con los actores vestidos como ‘marines’. Stuart. el “Living Theatre” viajó a París. (Citado en: Little. casi como si se tratara de un recital actual de una estrella de rock. El primer LP que grabó Coleman en 1961. Lalo Painceira manera directa para que se remataran sus obras pintores de la talla de De Kooning. con idéntico resultado. México Editores Aso- ciados). entre otros. No quiero gobiernos.

Pero la visión. repercutió en los artistas argentinos y agregó fuego a la disputa estética que se li- braba sobre todo en Buenos Aires. EL BLUES DE LA CALLE 51 Este entrelazamiento entre distintas disciplinas artísticas no es casual y corrobora la afirmación dialéctica de Kandinsky. Porque es por eso que el Di Tella merece un reconocimiento. como lo visto en el “Tucumán Arde” y en una muestra de arte político realizada a principios de 1971 en Buenos Aires. Realmente fue un ámbito valioso de experimentación. y se internaron el terreno frívolo de cierto snobismo pop. sobre todo exaltada por revistas de actualidad de ese tiempo. Además. “toda obra de arte es hija de su tiempo y. No obstante. los que no se sentían expresados por los postulados del Instituto. Como corresponde a un país “vulnerable” como el nuestro. Unos se sintieron representa- dos por la política cultural que llevaba a cabo Romero Brest en el “Instituto Di Tella”. Otros no. la realidad que se vivía en los países del Norte. con expresiones de alta calidad y fuerte impacto. Se experimentaba seriamente en todas las artes. la madre de nuestros sentimientos”. Unos lo abandonaron luego para adherir al proceso de concientización política que vivieron los jóvenes argentinos en la segunda mitad de los ’60. pese a que ésa no era la totalidad. muy a menudo. Eviden- temente. Lo demostraron muchas experiencias y muestras allí realizadas. Aunque debe reconocerse que casi todos los artistas que sobre- salieron en Buenos Aires en los ‘60 nacieron o tuvieron un paso ditelliano. que es el que predomina en el recuerdo actual del Instituto. no sólo en plástica y diseño. que fue mucho más abierto y desprejuiciado de lo que hoy suele recor- darse y enarbolarse como sus logros. claro representante de la “vulnerabilidad” denunciada por Traba y al que dedicó punzantes escritos. Abrió sus salas a plásticos notables y expuso sus obras sin importar la ideología que los motivaba. sin tomar en cuenta su gran aporte como verdadero laborato- rio de experiencias artísticas. 118 . sino también en teatro. no se debe generalizar al hablar del Di Tella. era tomar al Di Tella como expresión del Pop Art y de un hippismo domesticado. danza y música. exponían en galerías independientes.

Rossi incluye una carta de Trotta desde Pietrasanta en la que Toni abre su memo- ria y se refiere al Grupo Sí y a cada uno de nosotros con toda la subjetividad que eso encierra e incluso conteniendo viva aquella pasión meridional a la que hice mención. lo estimulaba. repetía en aquellas noches del “Capitol”. Llegó al país con sus padres de muy chico. son de una belleza turbadora. un alto vuelo poético. y buscaba cada palabra con la exactitud de un científico. Lalo Painceira Antonio Trotta nació en Italia. Actualmente. a las que no fal- taba. Como parte de la investigación. ya convertido en uno de los más importantes artistas conceptuales de Italia. Pese a los años vividos aquí. El catálogo-libro contó con un excelente trabajo sobre el colectivo platense de pintores informalistas realizado por la Dra. el “Centro Cultural Borges” de Buenos Aires y la entonces secretaria de Cultura de la Municipalidad de La Plata. El Informalismo de Trotta era muy del tipo de la “Escuela de París”. a su concurrencia a los bailes populares y su amor por el tango. vive en Pietrasan- ta. No era locuaz sino medido. Sus obras. Nos causaba gracia su espíritu latino y enamoradizo. Por el contrario. A continuación trans- cribo parte de aquel texto: “La exposición realizada por el Grupo Sí en 1961 en el sub- suelo del Cine ‘San Martín’ fue un suceso inusitado e inesperado 119 . Sus trabajos siguen fieles a ese lirismo inicial y alcanzan. Susana López Merino. nunca perdió ese acento que lo identificaba como peninsular. refinado y lírico en el tratamiento del color aunque man- tenía cierta gestualidad. aquí estudió todo el ciclo primario y secundario y comenzó Arquitectura. Sin embargo. Pero Toni es un italiano tan- guero. Le gustaba contar que había sido el primer niño de La Plata al que le habían inyectado penicilina. en la “Galería Pacífico” de Buenos Aires. muchas en mármol blanco. pero sobresalía por ser un gran lector y por la profundidad con la que sostenía intelectualmente su obra. y docente en Arte de la UBA Cristina Rossi. Por eso no sorprende su conceptualismo actual. en algunos casos. En 2001. muy cerca de Carrara. unieron esfuerzos y recursos para realizar una muestra de homenaje al Grupo Sí exponiendo obras de aquel entonces. “La hizo traer Evita”. Se exhibió en La Plata y luego en las salas del Borges. eso no limitaba su vuelo.

Parte de nosotros venía de la desilusión de nuestras experiencias universitarias. recién hecho. que veían por primera vez arte contemporáneo joven. Para ser fiel históricamente a los he- chos y prefiriendo hablar más que de formas. Es necesario aclarar que en aquel tiempo nos definíamos casi todos con gran orgullo como autodidactas. dio coraje a todos y entonces los críticos podían decir: ‘Estos jó- venes venidos de la pampa. al ga- llinero del padre salernitano. no académicos. En el grupo predominaban los personajes más que los adeptos al oficio. de los hipódromos a Baudelaire. Pintura fresca. El más notable y muy querido fue siempre Antonio Sitro. Nadando contra las violentas olas del océano vino desde Mar del Plata Mario Stafforini. aunque para muchos la pampa era una madre por adopción’ ”. de seres individuales y personajes. su barrio. Nos conquistó no tanto por su vitalidad 120 . Con absoluta indiferencia pasaba de El Dique. estilos y cuadros. EL BLUES DE LA CALLE 51 para tal tipo de manifestación -la primera que La Plata vivió en su corta historia-. desde el lustrabotas o el canillita hasta los intelectuales y profe- sionales. o sea. gran tomador de cerveza. robusto y desafiante. con sus continuas y refina- das disquisiciones sobre el cosmos. Joven y fuerte. ya fuera de Arquitectura o Bellas Artes”. Fue tal el clamor que los límites del Grupo se hicieron incontenibles y naturalmen- te se transformó en un movimiento cultural que logró despertar muchas conciencias hasta ese entonces en letargo o tímidas. se podría decir. desde la Grecia im- perial a sus novias ausentes. Poroto. Fue visitada por todo tipo de ciudadanos. del dandismo a la lamparita quemada de su pieza. venidos de los lugares de origen con historias de lo más variadas y dispara- tadas. de la cocina y el vino al diario que se ponía en el pecho debajo del excelente chaleco para protegerse del frío de las mañanas.

que el tiempo me llevase de la sombra de mi mano hasta el desván atestado de golondrinas”. de Barracas al Sur. esa inteligencia y sabiduría callejera del auténtico cara sucia que se hizo en el barrio. comu- nicativo “desde cuando somos diálogo”… De su “te das cuen- ta”. Todo en su vida es problema poético. Entonces yo le respondía: “Ah. las pocas veces que logra regresar a la Argentina. de esos que siempre elegí como mis vecinos. Otro que venía del mítico Dique -mítico porque siempre me imaginé que para ellos era como un pedazo de Venecia en casa así como podía recordar el arroyo Maldonado a El hombre de la esquina rosada. viviendo en una paz espiritual como sólo ciertos seres benditos se pueden permitir. diría Bioy Casares. aunque canté en mis cadenas como el mar”. con el viento y el agua arrullando un canto de paz. Lalo Painceira y belleza como por su plena identificación con el poeta amado por todos nosotros por su Retrato del artista cachorro. de la calle Pepirí o de “Arte Zen”. Todavía. Hablo de Dylan Thomas. fanáticamente gallego.era Alejandro Puente. no sólo a su obra sino a todo lo que le pasa por delante. En Alejandro es admirable su dedicación. como el nom- bre de su barrio de City Bell: Nirvana. Mario con la jarra de cerveza en la mano alzada declamaba: ‘Oh. 121 . pasamos las noches de bar en bar. como hoy. O sea. Sagaz como quien vivió ciertas experiencias de vida. Otro respondía: “Nada me impor- taba. El “te das cuenta” permite dialogar del arte. el Gallego. Junto a César Paternosto y otros amigos. donde cada uno se construyó una casa-taller como les parecía. En aquellos tiempos ya te- nía. Con él es posible tener infinitas conver- saciones como verdaderos sofistas. de esos que tienen ventajas sobre los demás porque son aquellos que nadie puede engrupir con falsos mitos. maníacamente griego. fueron los hacedores de ese lugar maravilloso que costea el arroyo Rodríguez. Alejandro logró hacer una categoría filosófica. de El Dique o de la Grecia. el tiempo me mantuvo verde y moribundo. mientras fui joven y libre a la merced de sus ar- bitrios. el Nirvana”. en los días inocentes. el rocío gris acuchillado de flores”. luchando para poder continuar viviendo en la verdad. debajo de eucaliptos gigantes que recuerdan los titánicos robles de Hölderin.

que aún hoy parece una obra del 3000. el más seguro en sus edu- cados modos. Como si quisiera caminarlos por toda la vida. tal cual él. esa joyita de la Arquitectura. De la misma manera. el más abierto a todo el acontecer. ¿A quién se le ocurre hacer una una nueva Capital en medio de la selva? Y construyeron Brasilia en los años cincuenta. con mística ternura y con una intensidad poética pocas veces vista. Painceira era un líder sin quererlo. así miraba a sus dunas saharianas que el viento le mo- dificaba constantemente. que me fascinaba porque soñaban a lo grande. Lo he visto habitar en los desiertos de arena que eran sus cuadros con inusitada felicidad. escritor o hijo. en todo lo que hace siempre. sobre avenida 53 y frente al Bosque. Tal vez creyó demasiado en el acontecer cuando llegó el tiempo de la tragedia griega donde es más difícil ser consciente del engaño que ser engañado. como padre o marido. mística y poética vida César Paternosto era un tipo de argentino así como ciertos brasileños. También en La Plata un señor se despertó una mañana y supo que quería una casa diseñada por Le Corbusier y allí está. recorriendo sus desiertos con sus anteojitos. EL BLUES DE LA CALLE 51 Hay nombres o apodos que describen a la persona que los lleva y no podría ser más apto para des- cribir a Lalo Painceira el apodo de Lalito. Hace cinco o seis años nos encontramos unas horas en San Telmo y noté su bienestar al volver al barrio: 122 . por su mismo carácter no podía atravesar más allá del desierto y reposarse un tiempo para morar en su austera. el más culto. Eligió al arquitecto más apto para hacerla (Vicente Krause) y allí está su casa en la calle Nirvana de City Bell. César pensó en construirse una casa taller como una gran escultura. porque la representación se confunde con la rea- lidad. sea como artista. y se nublan los límites. donde vivió hasta trasladar- se a Nueva York (…). Lalito todavía es él.

Miguel La Battaglia. bañado por ríos de aguas frescas. sus silencios y su escasa comunicación. Era uno de los más jóvenes. libre y feliz en esos lugares. Nelson era como una cascada de dichos y frases compuestas con un gran sentido del humor como sólo las personas muy inteligen- tes pueden hacer con sí mismo y con los demás. lleno de verde y bosques. el más lúcido. el más luchado y el más dulcemente maldito (algunos pretendían ser malditos sólo porque eran jóvenes. desobediente como él. la Grecia imperial que entendí cómo el origen de nuestra afectuosa amistad y la similitud de nuestra infancia pasada. Sus cuadros 123 . en Locarno. Lalo Painceira algunas veces. era un minimalista inteligente. “Si no era la infancia. por su tensión. felices y nada les faltaba). Suiza. como Baudelaire. irónico. para nosotros “El Puntano”. Parecía entonces el más antiguo. la veía en las profundidades de los ojos de un gato. Víctor Grippo y Di Paola (Dippy). parecía salido de una película de Truffaut. Dalmiro Sirabo. tan lento como elegante. cuadros y la danza de su compañera de siempre y en esa performance contaba la historia de su vida. Por pura curiosidad. Si el profesor Cartier la veía en la pelota que salta. El Puntano era una verdadera promesa. todavía no contaminado. La última vez que lo vi. Informado. un verano lo visité en su tierra. como aquellos que recuerdo del garage de calle 66: Rogelio Ramón. Otra joven promesa de carácter diametralmente opuesto al Puntano. estaba haciendo un espectáculo tea- tral entre títeres. llamado afectuosamente “El Loquito”. Era un lugar maravilloso. era Ramírez. el Cilento. agudo para describir las cosas y las personas. Siem- pre con bellas novias. muchas veces en letargo. Nelson Blanco. en una calle amiga o en una esquina es posible encontrar extractos culturales y poéticos así como en la quietud metafísica de un barrio se pueden hallar depósitos culturales de nuestros orígenes. Tanto física como mentalmente tenía la agilidad de un saltimbanqui a pesar de su pierna. cerca de Paestum. Nelson era mayor aun- que parecía más pequeño. ¿qué había entonces allí que no hay ahora?”. que vienen a la luz apenas debajo de nuestros pasos. o sea. venía de la be- llísima tierra de San Luis. Me recordó tanto el lugar de mi nacimiento. siempre rodeado de amigos interesantes.

mayas o etruscos. También interesado en la Antropología. cuando no la pasaba en la soledad y tristeza de las pensiones de calle 50. Un día llegamos juntos a Viareggio en tren y. apasionada y solidaria. Rilke o Byron. No quisiera olvidarme de otros pintores aunque haría falta un libro. sobre cómo custodiar el cono- cimiento y el individuo para superar un tipo de artistas reducido a una firma. aunque él arribaba por primera vez. ya Mo- vimiento. más bien pequeña pero muy inquieta. Porque Toni desconoce que aquella morocha. a una forma vacía o a un esteticismo mercantilizado… Al bar comenzaron a acercarse todo tipo de personajes. con sin- 124 . marxismo. con cabellos largos. músicos. era Amanda Peralta. Refinado conocedor de todo lo que es posible conocer: literatura. Era pequeña. Horacio Elena. se iba enriqueciendo continuamente con nuevas perso- nalidades mientras perdía otras. incas o griegos. Otro que se acercó fue Víctor Grippo. con su barba negra y tupida. EL BLUES DE LA CALLE 51 eran muy originales. Gancedo asaltaba sus cuadros con un cuchillo para demostrar su interés en todo lo que fuera vital. hoy gran ilustrador de cuentos infantiles. Pintores como Larralde. discutíamos sobre el len- guaje del arte nuevo por realizar. Había una que recuerdo en particular. Ambrossini. filosofía. Era y es un refinado artista conceptual (…). con su imagen tan intelectual y su cuerpo que parecía inexistente. arqueología. Estuvieron cerca los poetas de “Los Elefantes” así como el poeta Héctor Rivera. desde la primera tóxico-dependiente que no sabía qué hacer con su crisis de abstinencia. a un estilo. teología. entraba y se sentaba observando. morocha. colgába- mos nuestros cuadros en sus paredes. poesía. gente de teatro y de dan- za (cerca daba lecciones Dore Hoyer). En el bar ‘Capitol’ nos encontrábamos por la noche. hablaba poco o nada. que asumiría al poco tiempo la militancia popular y luego. hasta escritoras y estudiantes. El Grupo. sabía sobre sus habitantes como si hubiera vivi- do allí en otra vida. lúcida. Supe que se llamaba Amanda y años más tarde co- nocí una canción: “Te recuerdo Amanda”… Quise respetar ese último recuerdo como homenaje a aquella Amanda de la que quedó prendado el Trotta juvenil. abogados. etc. Pasaban muchachas nun- ca vistas. Soubielle. sólo los anteojos brillaban en la flacura de su figura. poetas.

la narrativa. la danza. su mente abierta y desprejuiciada y su conocimiento profundo del arte. el combate contra la dictadura militar instaurada en 1966. Trotta no menciona a los dos grandes profetas del arte nuevo de aquella Argentina de finales de los cincuenta y comienzos de los sesenta. a los que nombré en reiteradas oportunidades: Jorge Romero Brest. No es casual que estas expresiones esgrimidas por las golpea- das generaciones de posguerra hayan sido contestatarias. la irrupción del vendaval del expresionismo no pasó desapercibida ni navegó por aguas calmas. desde la plástica a la música. sino que desató verdaderas batallas estéticas que comen- zaron a manifestarse con envergadura en la segunda mitad de los cincuenta y a comienzos de los sesenta. que cuando lo conocimos dirigía el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires y luego fue conductor de la política cultural de la “Cancillería”. compartir y apoyar tanto al compromiso militante de Ricardo Carpani y del grupo “Espartaco” como el informalismo o las experiencias vanguardistas de Alberto Greco o la geometría de Vidal y Mac Entyre. uno de nuestros maestros. de haber protagoni- zado fugas heroicas como la de El Buen Pastor. cuando ese camino nue- vo y radical se derramó a todas las disciplinas. al que Squirru vio nacer e impulsó categóricamente. incluyendo la poesía. Kosice. el Madi y desde ya. iracundas y profundamente comprometidas con su tiempo. Después de haber sido presa política. Pero tam- bién sumaba un sentimiento nacional que le hizo no invalidar otras manifestaciones artísticas. el teatro. 125 . mientras otros exponentes del arte buscaron su cauce creativo en el orden de la geometría. el cine y. Lalo Painceira gular coraje. rebel- des. En ese Occidente convulsionado. conductor del Di Tella y Rafael Squirru. A Squirru siempre lo carac- terizaron su energía positiva y batalladora. Amanda Peralta murió en Suecia. en enero de 2009. Squirru supo gustar. desde ya. esa síntesis de vanguardia y arte social que fue el “Juanito Laguna” de Berni. en donde vivió un prolongado exilio.

o convertidas en silencios desérticos. azota- das sobre telas por los expresionistas abstractos. Esas pautas estéticas las cumplieron desde los poemas mili- tantes y combativos de Maiakovski. Por el contrario. y de la polémica. como toda creación. 126 . También debe incluirse la bipolaridad estética que marcó desde mediados del siglo XX al arte. leídos en las trincheras por los revolucionarios bolcheviques. de las tinieblas a la luz. Pero explícito. tampoco el arte tiene la obligación de ser explícito. nació de una ruptura con los va- lores decimonónicos. como lo denominó Ragón. las llagas convertidas en color y chorreados. metafórico o experimental. El arte es en sí un escalón para ascender a la com- plicada trama que teje la conciencia en su paso de lo individual a lo colectivo. has- ta la poesía metafísica de Ungaretti o la angustiante de Pavese. el orden purista y concreto. y por el otro. existenciales y místicos por el informalis- mo matérico. Por un lado. Valor que no es sinónimo de lindo. Fue la unidad espiritual y cultural del siglo XIX la que se quebró. de marketinero. o si se prefiere utilizar un término actual. 1998) Las rupturas a las que se refiere De Micheli. Alianza Editorial. EL BLUES DE LA CALLE 51 El teórico italiano Mario De Micheli asegura en su libro so- bre las vanguardias refiriéndose al expresionismo y a las prime- ras manifestaciones abstractas: El arte moderno no nació de la evolución de los principios del arte instaurados desde el siglo XIX. continuador de la geometría de principios del siglo. el arte siempre está inscrip- to en su tiempo y debe contener sus pautas de belleza. no tienen que ser necesariamente explícitas. y que eran bien explícitos. nació el arte nuevo” (Las vanguardias artísticas del siglo XX. Pero no se trató de una sim- ple ruptura estética (…). de la protesta y de la revuelta que esta- llaron en el interior de esa unidad.

Los ejemplos que rescata como positivos abar- can tanto al surrealista chileno Matta como a pintores abstractos muy cercanos al informalismo. Camino al que aportaron en los setenta. Y sumaría el Brasil de Cándido Portinari. donde no se concibe un arte sin intenciones ni propósitos preconcebidos. en el buen ejemplo está incluido el muralismo mexicano y sus descendientes de Centroamérica y del arte andino contem- poráneo. 127 . fue bien amplia. la abstracción constructivista de ese gran maestro latinoamericano que fue el uruguayo Torres García. Traba es contundente y no teme a las adjetivaciones: “…Cuando los artistas del pop- art o algunos practicantes del óptico (derivación de la geometría y la cinética europeas) defienden su absoluta carencia de intenciones críticas y des- autorizan a los teóricos que ven en ellos jueces sutiles y cáusticos de la sociedad de consumo. tal el caso del peruano Fernando de Syzlo y. Puente y Paternosto. Lalo Painceira En su Dos décadas… Marta Traba rescata a las vanguardias que cavaron sus cimientos en sus culturas ancestrales. que dejó su huella profunda en el continente. En sus Dos décadas… (publicado en una colección de Siglo XXI). no hacen más que fijar un criterio nuevo y verdadero en su caso. Por el contrario. Por eso la energía de los nuevos artistas norteamericanos es típicamente una ener- gía de producción (…). por más que resulte insostenible desde el punto de vista de la estética europea. Todas expresiones de vanguar- dia con sello latinoamericano innegable y reconocido. ya lejos de sus experiencias informales del año 1960 con el Grupo Sí. obviamente. aceptando las progresivas incitaciones de la tecnología. energía que. Y Traba no fue una teórica de mente estrecha ni dogmática. No de otra manera se puede enjuiciar un espacio con luz de neón de Dan Flavio o la silla eléctrica color naranja de Andy Warhol. no hace más que reiterar sus servicios a la sociedad de con- sumo. Des- de ya.

como el cubano Wilfredo Lam que transcurre “como un aire salvaje y refrescante entre los pulidos pintores surrealistas. siempre que dicho lenguaje sólo represente el conjunto de signos que puede ser utilizado para fines diferentes y propios”. Apiñados entre telas. que ahora recuerdo como de invierno y muy fría de 1961. por consiguiente. Sus libros llegaron tarde a nuestras manos. con la sensibilidad como piel. acepta el uso de los lenguajes contemporáneos de las vanguardias siem- pre que estén enraizadas en la propia cultura. Los años sesenta exigían estar despiertos. durante los años sesenta. Se lo había recomendado Javier Villafañe para que se lo comprara para sus hijos y agregó: “Lo empecé a leer y es poesía pura. Chalo Larralde y Soubielle. son dos de los textos fundamentales para comprender el arte de aquel tiempo porque fueron escritos desde la trinchera. la recepción de un lenguaje. EL BLUES DE LA CALLE 51 A continuación Traba nombra algunas excepciones a estas concepciones. Charlábamos de temas diversos cuando Chalo extrajo un libro cuya tapa contenía dibujos infantiles y nos pro- puso leerlo. en la misma década”. Y en ese garage con perfume a aguarrás. ¿se dan cuenta? ¿Lo leemos?”. Una noche. estábamos reunidos charlando en el garage que servía de taller a Ambrossini. bajo fuego cruzado. comenzó a leer el libro desde su famosa dedicatoria: 128 . él. a esmaltes y óleos. Por lo tanto. pero sus opiniones se conocían a través de sus interven- ciones en publicaciones especializadas. y sintetizan pensamientos no coincidentes que ambas ya habían hecho públicos. Una especie de Platero y yo. vestido de manera impecable. sentados donde se podía. un café o quizás una ginebra en busca de calor interior. compartimos seguramente un mate. Los libros de Traba y de Sontag ya mencionados. tanto en sus países como en Europa. Sontag y Tra- ba pelearon en su tiempo defendiendo sus posiciones. Traba asegura que “no es peli- grosa.

quiero dedicar este libro al niño que esta persona mayor fue en otro tiempo. Sale a la luz hoy aquella imagen y pienso que Chalo no había cumplido todavía los treinta años. con quien confirmamos lo que ya sabíamos por práctica existen- cial y pictórica: “lo esencial es invisible a los ojos”. Gran lector. hasta los libros para niños. Tiene verdadera necesidad de con- suelo. pues. ocupaba una jefatura admi- nistrativa en IOMA. a con- tramano de la pacatería platense. Si todas estas excusas no fueran suficientes. Y ya era un hombre grande. sentado en el patio grande de su casa jugando con sus pequeños. Así. Siempre fue parte importante 129 . conteniendo la emo- ción. Corrijo. Lalo Painceira A León Werth. la mutual de los empleados públicos bonae- renses que pertenece al Estado. protector de amigos necesitados de conchabo a los que llevaba a trabajar a IOMA. esa formalidad era sólo un atuendo. criaturas con plena libertad que se le trepaban y se trenzaban en ese abrazo perma- nente. alto. un verdadero dandy. nos acompañó totalmente en esa vida que llevábamos los más jóvenes. Tengo una tercera excusa: esta persona mayor vive en Francia. Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Delgado. Todas las personas ma- yores han sido niños antes (pero pocas lo recuer- dan). dos varones y una nena. Tengo otra excusa: esta persona mayor puede comprender todo. Chalo era siete años mayor que yo. Todavía. Sin embargo. que mantenían. porque Chalo estaba encendido por el fuego de la bohemia. estaba casado y tenía tres hijos. Chalo quedó impreso en mi memoria bajo una noche es- trellada de verano. mi dedicatoria: A Leon Werth cuando era niño” Y ya teníamos los ojos ganados por alguna lágrima que no nos animábamos a mostrar. sin pausas. de Antoine de Saint-Exupéry. escuchamos El Principito. Tengo una seria excusa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. donde tiene hambre y frío.

Tenía el pelo totalmente blanco y había suplantado la corbata de antaño por un pañuelo elegante anudado en el cuello. en enero de 1984. a los que adoraba. su humor agudo. Se divertía con nosotros. En 1964 me mudé a Buenos Aires y dejé de verlo. en 1960 éramos fieles ex- ponentes de esa vulnerabilidad que señaló Traba. Entonces ingresó a la carrera de Psicología Social y se recibió el año en que partió para siempre. Después. o al menos en mi caso.: la Segunda Gue- 130 . Aplicaba lo que había aprendido con Cartier por- que era infaltable a las clases del maestro. Sólo pude reencontrarlo cuando regresé a La Plata. mi exilio y luego un prolongado insilio. Era reciente el nacimiento de la Beat Generation. Por lo tanto. razones que me alejaron de la ciudad. esa ironía que siem- pre comenzaba a disparar contra él mismo. Pintaba en ese garage y creo que su pintura lo expresaba to- talmente. Sus hijos. tipo “Escuela de París”. el arte y los movimientos intelectuales que nos importaban eran los gestados en el Occidente de la posguerra. con un cuidado- so trabajo del color. La suya era una pintura sin violencia. sin embargo. Lírica. Había ingresado a la Facultad de Psicología y se dio cuenta de que ya no estaba para ese nivel de exigencias. aquellos purretes saltarines que se le trepaban por el cuello como si quisieran ser parte de él. no gestual ni expresionista pero. Y mucho. Tampoco se perdía las clases de Filosofía existencial que nos daba privadamente el profesor Emilio Estiú. Mantenía la calidez de siempre en el trato.UU. Habían transcurrido más de veinte años de nuestros primeros encuentros en el “Capitol” y ya se había jubilado. vinieron mi soledad intramuros obligada. Nosotros. Tuve la oportunidad de ver a sus hijos que recibieron el título en su nombre. Su informalismo era afrancesado como el de Soubielle y el de Trotta. profundamente romántica. elegante. EL BLUES DE LA CALLE 51 en ese comensalismo noctámbulo del “Capitol”. hija directa de dos enfrentamientos bélicos de los EE. Se reía de nuestras charlas y de nuestras aventuras y travesuras pequeñas y pueblerinas.

su música y constituyeron el tema permanente de charla o de discusión en nuestras mesas compartidas desde 1959. el teatro. aquellos que noso- tros conocimos y admiramos a través de la reproducción de sus obras. la bella Julie Christie. Lalo Painceira rra Mundial y Corea. A continuación mencionaré esos caminos del arte y el pen- samiento occidental junto a sus referentes. Alan Silitoe y Shelagh Delaney). obra de John Osborne que dio origen y nombre al movimiento de los “Jóvenes Iracundos” (además de Osborne. Dirk Bogard y Edward Fox. la casi totalidad de ellos fueron ganados por Hollywood y sus grandes estudios. La Beat Generation estuvo integrada por un puñado de intelectuales y artistas jóvenes que desde la litera- tura. el cine. entre otros. 131 . su teatro. Richard Burton. De manera simultánea nacieron en Europa expresiones similares que también protagonizaron sus artistas e intelectuales jóvenes. En 1956 los flemáticos londinenses queda- ron impactados al presenciar la puesta en escena de “Recordan- do con ira”. integrado entre otros por Colin Wilson. “Los Iracundos” tuvie- ron visibilidad plástica en el expresionismo figurativo de Bacon y de Lucien Freud. la danza y el jazz. la pintura. incluido su puri- tanismo. Karel Reisz y Lindsay Anderson. Comenzaré con Inglaterra. Doris Lessing. En la pantalla grande se expresaron a través del Free Cinema. Tom Courtnay. a quienes se sumó luego Joseph Lossey cuando pudo escapar de la paranoia instalada en los Estados Unidos por el senador Joseph Mc Car- thy. Alan Bates. Kenneth Tynan. de Richardson . no fueron un fenómeno excepcional en Occidente. Albert Finney. como se los llamó. con los años. Sarah Miles. su danza.Delaney). cuestionaron severamente los valores del sueño americano. sus filmes. Paradójicamente. que contemplaba paralizada cómo se deshilachaba su imperio y cómo perdía uno a uno sus dominios coloniales. A este grupo de “Los Iracundos” le dieron rostro y pusieron alma y cuerpo actores como Rita Tushingham (la conmovedo- ra protagonista de “Sabor a miel”. por sus libros. Pero los Beatniks. movimiento crítico en contra de la artificiosidad de Hollywood y que contó con realizadores tan destacados como Tony Richardson.

2006). los estadounidenses re- cibieron un demoledor cross a la mandíbula en 1957 a través de la novela En el camino. de Jack Kerouac. flotando sobre las cimas de las ciudades contemplando jazz…(Fragmento inicial. y una noche cruzando la frontera de Laredo. 132 . y he aquí que vi acercarse a un viejo muy alto con el pelo blanco al viento que llevaba un bulto a la espalda. y que cuando pasó a mi lado dijo: Llora por el hombre. que pobres y harapientos y ojerosos y drogados pasaron la noche fumando en la oscuridad sobrenatural de apartamentos de agua fría. en Dilley. Un año antes. Anagra- ma. estaba de pie en la ardiente carre- tera bajo una luz contra la que se estrellaban las mariposas. hambrientas histéricas desnudas/ arrastrándose por las calles de los negros al ama- necer en busca de un colérico pinchazo/ hipster con cabezas de ángel ardiendo por la antigua conexión celestial con la estrellada dínamo de la maquinaria nocturna. Texas. cuando oí el ruido de pasos que se me acercaban por detrás. el poema “Aullido” de Allen Ginsberg gritó a la cara del sueño americano: Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura. Y se perdió en la oscuridad” (Suplemento Ñ) En dos páginas más finaliza la novela cuya primera edición en español llegó a Buenos Aires a fines de los cincuenta gracias a la editorial Losada. EL BLUES DE LA CALLE 51 Al mismo tiempo que los británicos. En otoño dejé la ciudad de México para volver a casa.

con Nathalie Serraute y Alain Robbe-Grille como máximos exponentes. No debe olvidarse como antecedente el duro y áspero Viaje al fin de la noche de un escritor maldito como Louis Ferdinand Céline. de los grafismos orientaloides de Kline y también de la descarnada propuesta escénica del Living Theatre. De Kooning. Con todos ellos convivía el teatro del absurdo personificado por Ionesco a partir de “La cantante calva” (1950) y esa obra funda- mental que es “Esperando a Godot”. se repetía) de Sartre. el James Dean de “Al este del paraíso” y el Montgomery Clift de los dramas de Tennessee Williams. junto a Burroughs (El al- muerzo desnudo. de Sartre. que no cesaron. el Cool. con figuras como Parker. En tanto. También hubo actores que se vistieron con la piel y la angustia existencial de los beatniks. como el Marlon Brando de sus primeros filmes. Lalo Painceira Kerouac y Guinsberg dieron vida. En los mismos años Francia ponía a punto su Nouvelle Va- gue con directores cinematográficos tan notables como Resnais. En la plástica des- cubrieron también el Informalismo matérico y L’art brut de la mano de maestros como Fautrier. En las salas de teatro se mostraba el drama existencial y su angustia en obras como “A puerta cerra- da” (“El infierno son los otros”. Baker. de Samuel Beckett (1952). con vínculos estéticos y de vida con el ex- presionismo abstracto de Pollock. expresaron desde la música a esta generación. En lite- ratura aparecieron los poéticos textos de Marguerite Duras y los herméticos de la Nouveau Roman. Gerard Phillipe. Goddard. Varda. Truffaut. a la Beat Generation literaria. Chabrol. el “Calígu- la” de Camus. 133 . las barriadas y ciudades obreras de Francia. Demmy. Hamilton. el Free y el llamado genéricamente Jazz moderno. Coleman y otros. Mulligan. de Beauvoir y Camus. que aportaron a la renovación del cine mundial. María Casares y Jean Vilar daban vida al compromiso político con su teatro popular recorriendo en una carpa gigantesca. De Staël. con rea- lizadores como John Cassavetes (“Sombras”). que se sumaban a los aportes del existencialismo. pero también “Las sirvientas” de Jean Genet. entre otros. 1959) y otros poetas y narradores. El Be Bop. Su expresión fílmica hay que bus- carla en el naciente cine independiente de Nueva York. Dubuffet.

junto al mundo que había creado e impuesto. algunos de los integrantes de la Nouvelle Vague. mientras continuaban aportando films fundamentales. pero también valores como la libertad. Tomando siempre como referencia los mismos años. desde sus caves y cafetines en donde se exhibía una libertad de vida que pegaba duramente contra la moral burguesa. Antonioni. la primera de sus obras maestras. como Chabrol 134 . “Los iracundos” en Londres. Su film más paradigmático en aquellos años fue “El séptimo sello” (1957). o Nueva York. Lo hicieron los beatniks en sus reductos de Frisco. del argentino Fontana. De Sica. No puede ob- viarse el alto nivel de su literatura. sobre todo “Los iracundos”. entre otros. entre otros. en Ita- lia se conocieron los primeros filmes de los talentosos hijos del Neorrealismo: Visconti. Esta rebeldía encarnada por ar- tistas jóvenes se transformó poco a poco en revolucionaria y ges- tó cuestionamientos que muchas veces se acompañaron con el compromiso social y político. Todo el arte de esa época expresaba una sublevación contra los valores instituidos por la burguesía. La expresión plástica estuvo representada en el informalismo con las costuras sobre arpilleras de Burri y en los tajos sobre te- las tersas impuestas al bastidor con algo de relieve. el amor y la crítica a esa burguesía que se rompía. Zurlini y Pontecorvo. Pasolini. Desde ya. sobre versos de Jacques Prévert. los italianos a través de su participación po- lítica directa y los alemanes en sus lugares convocantes. comprometida con Pratolini. compromiso que se transformó en vuelo poético con Vittorini. Zavattini y Rossellini. como llamaban a San Francisco. a través de imágenes. Un párrafo aparte merece el sueco Ingmar Bergman. todos sus interrogantes metafísicos. Fellini. muchos ya traían en sus valijas ideologías revolucionarias. pálida y muy bella Juliette Greco cantar su inolvidable versión de “Las hojas muertas”. la vida cotidiana de París era la fiel ilustra- ción de toda esa movida. los franceses en sus caves y bodegones. sobre todo desde el teatro y la danza. en dolor profundo con Pavese y en furia justiciera con Pasoli- ni. hijo an- gustiado de su tiempo que supo dialogar directamente con Dios y que nos inyectó. mientras se escuchaba a la lánguida. EL BLUES DE LA CALLE 51 En esos momentos.

parras y los in- faltables gallineros pegados a la pequeña huerta familiar. Puente supo acuñar toda la sabiduría que da una esquina de barrio. Cuando recuerda una anécdota se le iluminan los ojos y se ríe con antici- pación al relato. sobrino del filósofo Emilio Estiú. Cuando nos reunimos ahora. y todos los italianos. Javier (Villafañe) me pedía siempre que le contara aquellas anécdotas y se reía muchísimo. Alejandro cuenta que despertó vocacionalmente gracias a un amigo. sin nada para comer. contagiosa. quebrado y roto que todos los jóvenes habían heredado. Yo tenía catorce años. Tiene una risa casi infantil. se justificaron los que ocupaban la casa. y salieron a robar una gallina que después devoraron hervida”. Y nosotros comenzamos a escuchar su historia acompañándolo. Pero mi objetivo es detenerme en las artes visuales y comen- zar recordando que el informalismo en ese tiempo convulsio- nado. buscaron el cambio a través del or- den geométrico para oponerse al mundo fragmentado. Como a mí me gustaba dibujar me puse a charlar con él y me regaló una caja de pinturas. ‘Un día. Me hacía repetir una de ellas. de sólida formación marxista o cristiana de izquierda. porque viajaban. “En la barra nuestra de El Dique había verdaderos persona- jes. estaba uno de los Estiú que pintaba. 135 . no buscó refugio en la clásica jaula de cristal. limpia y equilibrada. cuando ya éramos adolescentes. aguda. ¿O se acabaron los gallineros en El Dique?’. Él los miró y arremetió con un ‘Qué importa la guita. recuerda anécdotas de aquella barra que creció en patios de tierra con higueras. Resulta que uno de los amigos del barrio les prestó a los otros la casita de los viejos en la que él vivía. ‘No tenemos guita’.Pasó el tiempo y a través de César López Osornio llegué a las clases de Cartier y cambió mi vida. Lalo Painceira y Goddard. transcurridos más de sesen- ta años de su niñez en El Dique. Él volvió antes que sus padres y se en- contró la cocina vacía. en su casa de Punta Lara. ordenada. sino que gritó de manera desgarradora o se sumergió en el silencio existencial en donde algunos encontraron un mundo otro. Los demás.

ya tranquilos. EL BLUES DE LA CALLE 51 Conocí a Hugo Soubielle. tanto como daban mis brazos extendidos. me llevó en la Siam Lambretta a entregar el cuadro que me había comprado Dulce Liberal de Martínez de Hoz (tal era su nombre realmente y no se trata de una caracterización ideológi- ca de su familia). compañero mío de viaje a Lima. cuando recién comenzaban a instalarse allí los grandes pintores y artistas que le dieron fama. Alejandro era infaltable en el “Capitol”. en pleno Palermo Chico. Llegamos a destino y además cobré en efectivo. A los años de haberse disuelto el Grupo Sí. Fundamos el Grupo Sí y empecé con los encuentros diarios en el boliche de calle 51 a la que se sumaron muchos jóvenes platenses”. Era un cuadro grande. Pero eso es historia mía y el que importa aquí es Alejandro. Además pesaba mucho. yo hubiera volado como barrilete. Bastante para esa época. a Nelson Blanco y después a los que habían participado del ‘Salón Estímulo’. Paradójicamente fue en Esta- dos Unidos cuando descubrió el camino que lo llevaría al lugar que hoy ocupa en la historia de la pintura argentina. como ya conté. Mi pintura fue adquiriendo características que claramente la emparentaban con las culturas precolombinas latinoamerica- 136 . A veces hasta Ringuelet y también a otros sitios de reunión. Era mayor que nosotros y tenía un alto cargo en Obras Públicas. Estuvo cuatro años viviendo en el Soho. “Allí se dio algo curioso. En aquel entonces pintaba y orien- taba su búsqueda planteándose objetivos definidos. me compré un libro enorme sobre informalismo de Editorial Skira y me sobró plata. me acompañó a una librería de arte que quedaba sobre Callao. Mientras que Poroto. era y es pasional. lo que era una suerte porque la Siam Lambretta parecía con alas y de ser liviano. casi Santa Fe. entonces en el “Teatro Municipal San Martín” (Corrientes y Mon- tevideo). En su Siam Lambretta viajamos todos. lo que me permitía afe- rrarme a su marco. en cuya vereda la dejaba estacionada. él comenzó a expe- rimentar con una geometría libre y ganó la importante beca Gu- ggenheim que lo llevó a Nueva York. su amigo de la infancia. Después. lo que le permi- tió acceder a la Siam Lambretta plateada con la que iba al taller y después al bar. Me acuerdo que cuando ba- jamos la muestra del “Museo de Arte Moderno de Buenos Aires”. Alejandro era y es muy cerebral.

que le permitió aunar su experiencia informalista con la geometría y las raíces culturales de los pueblos originarios. estuvo en Francia. También ejerció la docen- cia en la “Escuela de Bellas Artes de Buenos Aires”. Pero fiel a su origen. en Italia. 137 . contó. Ya con ese camino descubierto. “Pienso que aquí está mi lugar en el mundo”. Lalo Painceira nas”. expresó. al barrio y a ese verde del Bosque platense que orillaba El Dique de su niñez. y en 1985 fue designado miembro de la “Academia Nacional de Bellas Artes”. volvió a Nueva York y decidió volver a la Argentina. Alejandro ganó además importantes premios. entre ellos el “Sa- lón Nacional” y el “Konex”. mantiene una casa en la calle Nirvana de City Bell donde se empalaga de sol y vida natural cada fin de semana.

la inserción social de la belleza en la vida real. una arista social y hasta revolucionaria. según el caso. con extensiones de materia herida. buscando la respuesta revolucionaria a través del orden y la ar- monía. también llamado “arte otro” por los españoles. los impresionistas. “nueva figuración”. los surrealistas y Picasso. Eran los “Geomé- tricos” que se convirtieron a partir de comienzos de los cuarenta. En la Bauhaus 138 . los Dadá. “expresionismo abstracto” por los estadounidenses. Soutine. los holandeses del neo- plasticismo y los artistas visuales y arquitectos que en la Bauhaus de Walter Gropius buscaron desde el orden formal y el equili- brio. extendiendo su propuesta a través del diseño y la arquitectura. Eligieron embarrarse. Gauguin. al profundizar las experiencias que se habían comenzado a plasmar en los también conflictivos años vein- te. en esta última con- cepción. Basta recordar a los constructivistas y abstractos rusos que acompañaron la Revolución de Octubre. cotidiana. Retorno a la pintura Es hora de hablar de pintura. Turner. Todos ellos parieron el informalismo. Mientras los informalistas se dejaban lacerar por su tiem- po. con una figuración desgarradora. Goya. otros pintores reaccionaron frente al mundo en convulsión. en “Concretos”. sin pretenderlo. término en boga a fines de los ’50 y en los ‘60 para denominar a los que tomaron la posta del expresionismo. Los componentes de este movimiento vieron. “arte bruto” y otros nombres. Brueghel. Y lo expusieron con vehemencia en sus manifiestos que tuvieron la intensidad del arrebato romántico. Y debe comenzarse por los pio- neros que protagonizaron la vanguardia romántica. “arte pobre” por los italia- nos. entre otros. Modigliani. un nuevo movimiento pictórico con sus chorreados formando ver- daderas constelaciones en cielos sombríos. Como lo habían hecho en su tiempo El Bosco. Van Gogh. Estos nuevos pintores se dejaron invadir por su tiempo y se alejaron de la perfección clásica en la que no cabían. Perso- nalmente prefiero denominarlo informalismo o expresionismo abstracto o nueva figuración. “tachismo” para algunos franceses. los fauves. EL BLUES DE LA CALLE 51 VI. los expresionistas. sangrar y parir.

por lo que 139 . clara vinculación con el informalismo. Y aunque ya nombré con anterioridad a la mayoría. como por ejemplo en la obra de Sarah Grilo y Miguel Ocampo. A la pintura de Rothko le cabe aquello que John Berger aplica a la obra de Giorgio Morandi: “No dice nada. Alfaguara. otra línea más poética y que incluso llegó a tener en alguno de sus exponentes. cada una con pintores que las expresaban y que ejercieron influencia directa en nuestro grupo porque realmente nos deslumbraron. éramos informalistas y tengo que referirme a quienes crearon esa vanguardia. un recogimiento casi místico.UU. No todos los geométricos fueron fieles a los postulados de “Los concretos”. la sutileza y el lirismo. Los últimos románticos del siglo XX Nosotros. y el pintor de obras muy bellas. contem- poráneo y compañero de ruta de los expresionistas abstractos. Existieron vertientes diferentes. como por ejemplo la del fotógrafo Man Ray. netamente surrealista. La geometría lírica tuvo expresiones muy valiosas en la Argentina de fines de los cincuenta y comienzos de los sesenta. a través de la obra de Mark Rothko. La Escuela de Nueva York fue la cuna del expresionismo abs- tracto y tuvo una difusión tan potente en el mundo que. Lalo Painceira hubo grandes excepciones. 2004). entre otros. Siempre coexistió con la rigurosidad que pos- tulaban esos movimientos. impuesto desde las galerías de moda. debo hacerlo nuevamente. en unos exaltada y pasional y en otros metafísica y recoleta. Editorial Taurus. la más europea de las ciudades norteamericanas des- plazó como centro artístico de Occidente al mismísimo París. buscando en el silencio. Tuvieron nombre y ape- llido. los del Grupo Sí. La capital francesa estaba en ese tiempo ganada por el arte cinéti- co de Vasarely. desde esos años. pero también tuvo sus exponentes en Francia. Esta línea se visibilizó sobre todo en los EE. poéticas y también surreales. con Poliakof. porque no hay pa- labras que puedan expresar la intensidad de lo que imagina” (El tamaño de una bolsa. el suizo Paul Klee.

que los artistas de vanguardia más sobresalientes no fueran oriun- dos. pintura que lo caracterizará y abrirá las puertas a Pollock. de 1940. como en el español Saura o los primeros trabajos del gru- po de la nueva figuración de nuestro país. no sólo en los Estados Unidos. comprobable en sus primeras exposiciones. A fines de los ‘40 comenzó a evolucionar a un expresionismo neocubista. debieron librar un duro comba- te para ser reconocidas. como en París y en otras grandes capitales. también 140 . Pero el más emblemático exponente de la “Escuela de Nueva York” no fue De Kooning. indagaron las posibilidades semánticas de la materia. Por espacio de unos diez años atravesó ese período con notoria influencia de Picasso. como lo muestra “Figura senta- da”. Pese a ser. donde se dedicó a diversas labores mientras hacía estudios de arte que le brindaron una sólida formación académica. visualmente más agresivas y menos agradables al mercado. sino también en otros países. sino un holandés nacido en Rotterdam. como en “Retrato de Mujer”. abandonando la figura humana y murió después de una larga enfermedad en 1997. De Kooning derivó luego hacia el ex- presionismo abstracto. la atención y los halagos se los llevó. donde el Grupo Dau al Set expresó lo que su principal teórico denominó “arte otro”. Así sucedió con el gran precursor del expresionismo abs- tracto en Nueva York que no fue un estadounidense. Este inmigrante se llamó Willem De Kooning y había nacido en 1904. En España seguía dominando el espa- cio artístico la ciudad de Barcelona. Allí aparecen sus mujeres destrozadas. Los españoles impactaron a nivel internacional a través de una bús- queda muy propia de cada uno de sus integrantes que en general. hasta realizar su impactante muestra de 1950 que lo ca- tapultó a la fama. donde ya está presente su paleta cálida con complementa- rios casi yuxtapuestos para acentuar su vibración. Llegó a los 21 años a los Estados Unidos. figuras adivinadas detrás de manchas y chorreados en colores vibrantes. a todo el expresionismo abstracto y a la action painting entre cuyos máximos cultores estuvo. Ejerció una enorme influencia. Solía suceder. EL BLUES DE LA CALLE 51 las nuevas expresiones informales. Pero esa obra fue la despedida del lenguaje académico. en mi modesta opinión el más importante.

trabajar desde cual- quiera de sus cuatro lados e introducirme literal- mente dentro del cuadro. Recién en 1949 desarrolló sus chorreados. Sus primeras obras tuvieron la inevitable influencia de Picasso y luego del surrealismo. como el caballete. apenas tenso la tela antes de empezar y. más cercano a la pintura. destruir la imagen. las espátulas y la pintura fluida que gotea y se escurre. y con mayor capacidad para participar en ella. intento mantenerme al margen de los instrumentos tradicionales. en 1912 y desembarcó en Nueva York en 1929 para estu- diar pintura. Necesito la resistencia de una superficie dura. No tengo miedo de hacer cambios. que continuó hasta su muerte. su action painting sobre grandes telas. ya que puedo caminar alrededor de la tela. Por lo gene- ral. Lalo Painceira merecidamente. Por eso. Sólo después de una especie de período ‘de acostumbramiento’ puedo ver en lo que he estado. Había nacido en Cody. murió tempranamente en un accidente en 1956 cuando realmente comenzaba a tener éxito. En el suelo es donde me siento más cómodo.. en su lugar. Jackson Pollock. pues la 141 . vidrio molido u otros materiales inusuales adicionados. y se fueron tiñendo de gestos espontáneos que lo emparentaron con el expresionismo y con De Kooning. prefiero colocarla directamente en la pared o encima del suelo. Wyo- ming. la paleta y los pinceles. Se trata de un método similar al de los pintores de arena de los pueblos indios del oeste. Él mismo explicó su particular modo de expresión: Mi pintura no procede del caballete. que acuñó el aura de pintor maldito que acentuó una imagen romántica. Cuando estoy en la pintura no me doy cuenta de lo que estoy haciendo. e incluso un empaste espeso a base de arena. Prefiero los palos. etc. Fue a fines de los ‘40 cuando comenzó a buscar el lenguaje pictórico que lo haría trascender al mundo. Para completar la leyenda.

desde ya que Buñuel (el estupendo de “Viridiana”. García Berlanga (“Bienvenido. prosaico. “Mamá cumple 100 años”. Hubo un tercer pintor. los pintores llega- ron a sobresalir e impactar internacionalmente con el Arte Otro. aunque a los españoles en el franquismo les hubieran quitado las palabras. “Tristana”. por ejemplo y realizadores como Bardem (“La calle mayor”). Ferreri (“El cochecito”). un fácil dar y tomar. los Goytisolo. “El discreto encanto de la burguesía”. Trato de que ésta surja. Densa es su pintura y profunda. en general sobre fondo blanco. Patti Smith. de reminiscencias orientales. Porque en la España goyesca y hernandiana. y la pintura sale muy bien. Si no. uniforme” (El mar del coral. una acción”. el resultado es una confusión. porque no se agota en la superficie pintada. Y concluye aclarando: “Lo que plasmo en las telas no es una imagen sino un hecho. La siempre talentosa tanto como inesperada. mientras los ci- neastas y literatos buscaban la forma de burlar la rígida cen- sura franquista con escritores como Semprún. Pero en esa profundidad que parece oscura. toma como imagen a su pintura para decirnos que “el mar estaba tan denso como un Rothko. 142 . insoslayable pese a que no se lo puede incluir en el informalismo que es el ya mencionado Mark Rothko. Otros nombres importantes de la escuela de Nueva York fueron Franz Kline y Robert Motherwell. Mister Marshall”). “Llanto por un bandido”). 2012). reside lo esencial de un humano. Lumen Argentina. para recordar a Pavese al que siento cerca de ambas ex- presiones. puente entre la geometría y el informalismo que expresa el español An- toni Tapies. su libertad. su lucha por ejercer el duro oficio de vivir. es pura armo- nía. otro pintor de vida trágica. entre otras genialidades) y el primer Carlos Saura (“Cría cuervos”. Es honda. EL BLUES DE LA CALLE 51 pintura tiene vida en sí misma. Porque Rothko se vincula con las enormes superficies texturadas de Tapies que parecen cubrir y esconder lo que debe decirse. ambos pintando gi- gantescos grafismos en negro. Sólo cuando pierdo el contacto con la pintura.

arena.wikipedia. También como su congénere catalán. siempre de gran tamaño. que se dio a conocer públicamente en 1948. collages. pinturas oníricas y surrealistas. En 1950 obtuvo una beca para cursar estudios en París. cuando estudiaba abogacía. Debido a una tuberculo- sis ósea que lo mantuvo cinco años en cama a partir de 1943. fue Antonio Saura (1930- 1997). Pero lo que marcó su vida intelectual y artística fue el existencialismo de Sartre y luego. Había hallado su lenguaje pictórico. Investigó sobre la materia trabajando con tierra. procedente de una familia de libreros y políticos catalanes que lo hicieron vivir un ambiente cultural muy abierto.org/wiki/Barcelona en Valencia y Barcelona junto a sus padres y hermanos. en Madrid. Comenzó sus traba- jos realizados con materiales residuales. incisiones. Su obra. inició su trayectoria artística a los veintidós años. En 1951 dejó el grupo Dau al Set y comenzó la senda que lo hizo trascender al mundo. Su participación en la “XXIV Bienal de Venecia” (1952) fue un trampolín al mundo. el cineasta. En sus comienzos estuvo influenciado por el surrealismo y fundó con otros artistas catalanes el grupo Dau al Set. Este plástico. grattages. en una mezcla de abs- tracción y primitivismo. Muerto Dalí se convirtió en el más impor- tante pintor español de finales del siglo XX y comienzos del presente. así empezó a expre- sarse y logró su propia sintaxis pictórica. Lalo Painceira Su principal exponente es Antoni Tapies (Barcelona 1913- 2012). Antonio creció durante la Guerra Civilhttp://es. Expuso por primera vez en 1950 en Zaragoza y dos años más tarde. co- menzó a pintar y a escribir. Fue un lector voraz y descubrió así la pintura de Van Gogh y de Picasso. la espiritualidad oriental. autodidacta. La otra gran figura del “arte otro”. Expuso luego con singular éxito en la “Galería Martha Jackson” de Nueva York y obtuvo el “Gran Premio de Pintura de la Bienal de Sao Paulo” en 1953. hermano de Carlos. fue decisiva para él su permanencia en 143 . En esa época se vinculó con las últimas corrientes de la pintura abstracta y con la izquierda política. se volvió casi monocromática y agregó aditamentos a la pintura para lograr relieve y una textura rugosa y muy espesa. Careció de educación académica. como Tapies. como Juan Eduardo Cirlot bautizó al “informalismo” en España.

En 1954 abandonó la abstracción y dos años más tarde realizó sus primeras pinturas en blanco y negro a partir del cuerpo femenino. Sin embargo sus trabajos. comenzó a pintar. Al volver a España se agrupó con otros informalistas. y a Muñoz. a la “estética del desperdicio” o al “arte pobre”. Italia aportó a Alberto Burri. cuando ya estaba radi- cado en Italia. sobre todo los realizados con arpillera. Derivado a un campo de de- tención en Texas. para luego tomar distancia del mismo. Fue en París cuando comenzó sus trabajos experimentales en series que tituló “Fenómenos” y “Grattages”. son sumamente bellos. participó de la segunda Guerra Mundial y fue tomado prisionero en 1944. como lo estaba haciendo en esos momentos De Kooning en Nueva York. nacido en la Umbría en 1915. que trabajaba sobre madera. junto a Tapies y al escultor Eduardo Chillida (otro gi- gante). aunque puede vincularse. Otro artista ligado al informalismo desde el llamado “espa- cialismo” fue el rosarino Lucio Fontana. Puede decirse que es un arte de la destrucción. la quemaba y lograba obras de singular rudeza expresiva. como se anun- ció en su última muestra. también a “L’art brut”. EL BLUES DE LA CALLE 51 París entre 1954 y 1956 en donde profundizó su ligazón con el surrealismo. En 1958 inició la “serie de los tajos”. “destruir para crear”. cuyas obras de colores y 144 . en la “Bienal de Venecia”. En 1957 expuso en París por primera vez y al año siguiente. Finalizada la guerra y liberado. colectiva en Nueva York. muy bellos. Como médico. Allí desarrolló los momentos más trascendentes de su vasta obra. como Manolo Millares y Pa- blo Serrano. por los materiales de descar- te utilizados. consis- tente en agujeros o tajos realizados a una tela colocada sobre un soporte que la dota de un ligero relieve. hay que agregar a la lista de notables italianos informalistas al expresionista abstracto Emilio Vedova. Habría que sumar a Modesto Cuixart. que consagró mundialmente al informalismo español. Burri estudió Medicina y se recibió en la Universidad de Peru- ggia. Por último. retornó a Italia y se instaló en Roma para dedicarse exclusivamente a la pintura. Pronto comenzó a expe- rimentar con materiales y su informalismo fue muy cercano al español. un hábil tejedor de grafismos en relieve. Estados Unidos.

fue la otra gran figura del informalismo europeo. Siempre de manera ruda. en la figuración apeló a grandes contrastes. Él lo llamó L’art Brut y su arte está muy cercano a la na- turaleza del expresionismo. fue un estudioso de las expresiones plásticas de los enfermos mentales. un expresionista abstracto con fuerte influencia de la caligrafía japonesa y a Wols. uno de los protagonistas de esta crónica. anti-académica. Su obra se puede relacionar con algunas manifestaciones de la “Nueva Figuración” que tendría grandes exponentes en la Argentina. ocres y grises. radicado en París. Vinculado a ellos está Serge Poliakoff. Pintó figuras humanas y también animales a los que deformaba en esquemas similares a los dibujos infantiles y no se ató a una paleta determinada. los desnu- dos y las parras del pintor platense. como ha caracterizado siempre a la “Escuela de París”. que realizó un furioso e impactante mural en el edificio de la UNESCO en París. sobre todo el rojo al verde. El belga Karel Appel es un expresionista multicolor y abs- tracto. Hizo paralelamente obras figurativas y abstractas. apelando a grandes empastes. nacido en 1901. superponiendo complementarios. Appel fue uno de los fundadores del “Grupo Cobra” en Bélgica pero tuvo trascendencia internacio- nal. También en Francia no pueden obviarse los aportes de Soulages. Después de haber abandonado la pintura para intentar suerte en el comercio vitivinícola. desde los dolores de la guerra. del espectacular Mathieu. fueron amamantadas sin duda. El francés Jean Dubuffet. Alemania aportó a Hans Hartung. Amante de las obras no académicas. de protesta. Dubuffet tuvo relación epistolar con Nelson Blanco porque se sintió atraído por los gatos. se de- dicó totalmente a ella a partir de 1949. un geométrico de gran lirismo. de los niños y de todas las manifestaciones que fueran espontáneas y que no pasaran por las galerías ni que fueran imitaciones de expresiones clásicas. los naranjas a los azules. de de Stäel. el frottagge y toda técnica que fuera útil a su ne- cesidad expresiva del momento. todos ellos pintores de sólida formación y sutil manejo del color. con una paleta cálida. porque si bien sus abstracciones se limitaron a tierras. No se ató a preceptos. otro que apeló a soltar la línea en grafismos y 145 . Uti- lizó el grattagge. Lalo Painceira contrastes violentos.

Todos ellos fueron los principales santos de nuestro cielo laico y revoltoso. EL BLUES DE LA CALLE 51 escrituras abstractas centradas en el espacio. de la que pasó. representando la otra vanguardia en el rela- to de la historia del arte. todos juntos. Entre ellos sobresalen el pla- tense Luis Tomasello y el mendocino Julio Le Parc. en 1940. junto al ve- nezolano Jesús Rafael Soto. Radicado en Buenos Aires ingresó a la “Escuela Nacional de Bellas Artes ‘Prilidiano Pue- yrredón’”. Alejandra Pizarnik dedicó un breve y bello poema a una de las obras de Wols: “Estos hilos aprisionan a las sombras/ y las obligan a rendir cuentas del silencio/ estos hilos unen la mirada del sollozo”. El arte cinético cuenta con valiosos exponentes latinoameri- canos aunque radicados en París. pero ya instalado en el Viejo Con- tinente. Vivió seis meses en 146 . a la “Escuela Superior de Pintura ‘Ernesto de la Cárcova’”. de notable desarrollo en París. en el “Instituto Di Tella”. Los cinéticos ganaron su lugar a partir de la difusión de la obra y manifiestos de Víctor Vasarely y pasaron a ser predominantes dentro de la corriente de un arte más racional. Actualmente hay obras espléndidas de estos pintores en el “Museo Nacional de Bellas Artes” y muchos expusieron en aquellos años en nuestro país. Ya en 1932 se lo reconocía por ser un joven inquieto. primero a la tierra siciliana de la que había emigrado su padre. que pesaron mucho en nosotros y algunos formaron parte de ese cielo nuestro. Tomasello fue un pintor aca- démico y figurativo hasta 1950. puede agregarse que en 1951 viajó a Europa. estuvo representada en esos años por la rigurosidad de la geometría y el imperio del movimiento a través del llamado arte cinético. descubrió la obra de Piet Mondrian. Resumiendo lo que se cuenta en Internet y en los catálogos de sus exposiciones. Luis Tomasello nació en La Plata en 1915. Más adelante me referiré espe- cíficamente a los informalistas porteños. Fue impactante e inolvidable ver en 1961 la gran muestra de los informalistas españoles. Otras veredas La otra vereda.

uno de los grandes pintores argentinos y fundador y director del “Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano de La Plata” (MACLA). en pleno auge y reconocimiento del arte ciné- tico. Nació en Mendo- za en 1928. un lenguaje mediante el cual comenzó a expresarse aunque todavía a través del plano. Tomasello fue uno de los pintores que consti- tuyeron el círculo íntimo de Julio Cortázar. la abandonó al año siguiente. Gran amigo de César López Osornio. se deslumbró con los vitrales medievales de Chartres y por primera vez manifestó su atracción por los fenómenos del color y la luz. jugando con el desplazamiento del espectador para simular el movimiento de las formas. Recién al año siguiente realizó sus primeros relieves donde en forma pionera. Se radicó en París en 1957. Lo mismo que con Tomassello. donó a esa institución gran parte de su obra que pasó a ser patrimonio de los platenses. y se abocó por com- pleto a desarrollar obras enfocadas a investigar los fenómenos de la luz. su obra fue siguien- do pasos experimentales que se acentuaron cuando se radicó en París en 1958. Según contó. monocromáticos. gene- ran la ilusión óptica de movimiento. Lalo Painceira París. Sobre todo desde una recordada exposición en los ‘60 en el Di Tella. Con Julio Silva. contemplar la relación que se establecía a través de los murales de la Galería Pacífico con los espectadores le hizo valorar el rol del espectador. a diferencia del pla- tense. Un simple truco visual. Denise René. Sus trabajos son de una factura impecable y generalmente. que logra con pequeños relieves que forman figuras geométricas que al caminar el espectador. se hizo porteño como Tomasello e ingresó en 1943 a la “Escuela ‘Prilidiano Pueyrredón’” pero. temas determinantes en sus obras posteriores. como en general ocurre con las obras de arte geométrico. integró los efectos de la reflexión de los colores. Este platense fue pre- miado en innumerables ocasiones. A los dos años 147 . A partir de esa valoración del espectador. expuso en las principales ga- lerías y museos del mundo. pero sumamente bello. Quizás el más promocionado artista cinético argentino es Julio Le Parc. Lo impor- tante es el efecto de la luz. En 1958 se incorporó al grupo de la famosa galería de vanguardia. resumo material escrito sobre él. convertido ya en pintor abstracto.

Esta úl- tima tendencia se aúna a la experiencia europea de artistas como 148 . el “Grupo Madí”. que significó su consagración internacional. la “Asociación Arte Concreto-Invención”. Para ello re- currió a iluminaciones artificiales. el Museo privado de la avenida Figueroa Alcorta en Buenos Aires. son genuinas instalaciones que envuelven a ese espectador que tanto le había preocupado desde tiempos de estudiante. quizás la fi- gura más emblemática desde Vasarely con la creación de sus “pe- netrables”. parte fundamental de este movimiento en Europa es el pintor y escultor venezolano Jesús Rafael Soto. Obtuvo el permiso de volver a París merced a las protestas de artistas e intelectuales galos. En 1966 realizó su primera exposición pri- vada en Nueva York y pocos meses después obtuvo el “Primer Premio de la “Bienal de Venecia’”. Activo participante de las jornadas del Mayo Francés. La aparición de todos ellos fue una década o dos posterior a la irrupción de la geometría en la Argentina. con Tomás Maldonado como la figu- ra más conocida y redactor de sus virulentos manifiestos. por ejemplo. en ciertos casos. innovadora y au- daz. Sus esculturas. in- tegrado entonces por Carmelo Arden Quin y Gyula Kosice como sus exponentes más notorios. Por último. que tuvo anteceden- tes muy valiosos desde los’40. y al mismo tiempo. EL BLUES DE LA CALLE 51 fundó en la Capital gala el grupo GRAV (Groupe de Recherche d’Art Visuel -Grupo de Investigación de Arte Visual) al mismo tiempo que se contaba entre los integrantes del grupo llamado “Nueva Tendencia”. buscó involucrar absolutamente al espectador. La obra de Le Parc fue para la geometría de ese momento. una me- dida que duró cinco meses. efectos espectaculares. reflejos y desplazamientos. que permiten al espectador ingresar en sus esculturas realizadas en hilos de un material que mantiene su verticalidad y a la vez permite jugar dentro de ella e interactuar. el movimiento de hilos de nailon. fue expulsado de Francia. con bandas que se movían por dispositivos mecánicos ocultos. el fluir de líquidos fosforescen- tes. Por ejemplo. En 1967 realizó la ya mencionada muestra en el Di Tella que denominó “Desplazamientos” e intervino exitosa- mente en la exposición “Luz y Movimiento” realizada por el “Museo de Arte Moderno” de París. Uno de esos penetrables está en el MALBA.

tres jóvenes pintores de 27 años expusieron en la “Asociación Estímulo de Bellas Artes”. Abraham Vigo y el escultor Agustín Riganelli. que puede con- siderarse descendiente del dadaísmo.UU. du- rante los cincuenta. Es- tas manifestaciones fueron también revolucionarias al enfrentar la tiranía del mercado que domina hoy a las artes plásticas. esta última artista que hoy sigue levantando la bandera de la van- guardia y que ha publicado recientemente Artecorreo. Sus nombres: Ricar- do Carpani. la música experimental (John Cage). la poesía visual y algunas expresiones que pueden incluirse dentro del arte conceptual. Adol- fo Bellocq. Una coincidencia que no debería extrañar ya que habitamos el continente latinoamericano: en paralelo a las primeras expe- riencias informales porteñas nació el grupo de arte social “Es- partaco”. en Carolina del Norte (EE. El grupo platense de arte concreto depositó su primera mirada en esta corriente (leer más adelante lo que escribió Gonzalo Cháves). Lalo Painceira Max Bill para continuar la aventura iniciada por la Bauhaus con trabajos en el diseño y en la arquitectura. Juan Manuel Sánchez y Mario Mollari.). como el “Arte correo”. vincu- lada más al expresionismo que al naturalismo e integrada por excelentes pintores y grabadores que ilustraban los diarios de las agrupaciones obreras en lucha. A esta propuesta adherirían a finales de los sesenta los platenses Edgardo Vigo y Graciela Gutiérrez Marx. En 1957. como Facio Hebequer. sus preten- siones eran las de inscribirse en las luchas políticas y obreras de su tiempo con un lenguaje que rechazaba el naturalismo del lla- mado realismo socialista.Artistas invisibles en la red postal. Hubo otra vanguardia más radical incluso que el arte con- creto y el informalismo. que se desarrolló fuera de los circuitos convencionales de lo “artístico”. unió valiosas experiencias. aunque luego al- gunos sumaron los aportes del arte óptico o cinético que con el transcurrir de los años. abandonaron. Uno de sus “laboratorios” creativos fue el Black Mountain College. imprescindible investigación que narra ese camino no convencional del arte y de la expresión social. Estos plásticos estaban vinculados 149 . Fueron los herederos de una tradición de las artes argentinas de la primera mitad del siglo XX. todos nacidos entre 1890 y 1900. Esta expresión.

fueron la imagen de la CGT de los Argentinos y de la realidad de los trabajadores. Todos sus integrantes tenían una sólida formación académica. siempre firmemente ligadas. Pero como los cuatro forman parte de la historia del arte argentino. Hay dos pintores con temática social no exclusiva pero inelu- dibles en la historia del arte de nuestro país. Ediciones Continente. que les aportaron un sustento estético difundido por la “Unión de Plásticos Proletarios”. se diferenciaban por sus propuestas ideológicas. de excelente factura plástica y sustentada en un dibujo impecable. lejos del de Florida. retomando los temas clásicos del arte social. Sus proletarios. el arte para la revolución”. editado enton- ces por Coyoacán y reeditado ahora por Peña Lillo. EL BLUES DE LA CALLE 51 a literatos de su tiempo. Mollari fue más latinoamericanista e indigenista en sus motivos. Sin embargo. mostró al público las luchas obreras. por su gran calidad pictórica y su compromiso. “Espartaco” mostró una obra con- tundente. Carpani cataloga su texto como “un libro de combate y no pretende ser más que eso”. Más directo fue Leónidas Barletta: “Los de Florida querían la revolu- ción para el arte. Son Antonio Berni y Carlos Alonso. A fines de los cincuenta. pese a su enorme presencia en los cincuenta y 150 . En el Prólogo. como contó el platense Álvaro Yunque: “Los de Boedo queríamos transformar al mundo y los de Florida se conformaban con transformar la Literatura. Sánchez pintó el paisaje fabril y Carpani. Vinculados al grupo literario de Boedo. Carpani aportó además valioso material teórico. La política… es un libro indispensable para enten- der su estética y su militancia. que fue la figura más trascendental de todos ellos. ya identificado con el movimiento na- cional y popular. No- sotros éramos revolucionarios y ellos sólo vanguardistas”. También se hizo cargo de los afiches pidiendo por la libertad de los presos políticos en tiempos de la dictadura militar de Onganía-Levingston-Lanusse. que contó con un valioso Prólogo de Juan José Hernández Arregui. En 1962. se constituyó en una pieza esencial para comprender la última expresión de arte social en nuestro país. Los de Boedo. publicó La política en el arte. Debería también sumar a Juan Carlos Castagnino y a Lino Eneas Spilimbergo. que parecen tallados en piedra.

del arte pobre italiano y del arte bruto francés. transitando un cielo que no lo tuvo en cuenta. a par- tir de 1957. a las que dotó de su mirada crí- tica sociopolítica. sin perder la orientación social en su obra que ya lo caracterizaba en los ‘50. 151 . Por el contrario. Después de viajar a Europa y recibir importantes premios nacio- nales e internacionales. Los dos habitan en los márgenes aunque paradójicamente fueron exhibidos en el principal y más refinado encuentro internacional de arte. Es posible que se deba incluir entre la vanguardia vinculada al pensamiento surgido del modernismo al “Conceptualismo”. Juanito juega en los basurales. convivientes de los desperdicios. Es una hija de la pobreza extrema y de la exclusión. encontró un lenguaje propio y expresionista con el que buscó primero reflejar las luchas obreras y después. que ya era uno de los grandes maestros consagrados de la pintura argentina. Berni. Aunque Berni. tomando elementos del informalismo. Sin embargo. los basurales. sin abandonar la figuración. esa explotación laboral y física de la mujer convertida en mercancía. re- flejar momentos de la vida de dos personajes a los que convirtió en mito: Juanito Laguna y Ramona Montiel. que es el alquiler de su propio cuerpo. de De la Cárcova. con su “Juanito Laguna” y su “Ramona Montiel” supo inscribirse en el terreno de una avanzada lindante con ciertas corrientes expresionistas emparentadas al informalismo. Ramona lo ofrece porque es parte del código de la miseria. palacios. Paralelamente aparece Ramona. remonta barriletes y vuela con sus sueños de niño en el mismísimo Sputnik. que ya es toda una mujer. como Juanito. ellos se mostraron de la mano de Berni. Lalo Painceira los sesenta no corresponde analizarlos en una crónica sobre las vanguardias y el informalismo. obliga- da a vivir de lo que puede. Entre canales. no se trató de obras acentuadamente dramáticas al estilo de “Sin pan y sin trabajo”. Venecia. en sus casillas de chapa y cartón. templos gigantescos que olvidaron a Jesús pero que tie- nen siempre presente al turismo. y se llevaron el máximo premio. como la máxima distinción en la “Bienal de Venecia”. Juanito y Ramona ganaron la pulseada. hijos de la miseria. arriesgó en la búsqueda de un lenguaje que lo colocó un paso adelante de la plástica de vanguardia. pintada entre 1892 y 1893.

¿Qué habitante de aquellos años. A su manera. fundamentalmente en el grupo de artistas que rompen con el Instituto. Otras disciplinas En el campo de la música académica o de conservatorio -para diferenciarla de las encorsetadas como expresiones populares -se conocieron en La Plata de ese tiempo las experiencias de la música concreta y electrónica. Jacques Bedel. que escuchábamos en pequeños reductos. al menos en nuestro país. del actual “Grupo Escombros -Artistas de lo que queda”. uniendo ese fuerte lazo social con una veta muy lírica se encuentra dentro del conceptualismo la bella obra realizada en Italia por nuestro Antonio Trotta. Según Simón Marchan-Fiz. entre otros. También en la actualidad no puede dejarse de mencionar el importante aporte en esta línea de compromiso. se trató de un “conceptualismo ideológico”. ligado a la cultura. los happenings y ligado a Vigo. con algo de rito religioso. donde las primeras manifestaciones se visualizan en 1967 en el Di Tella. entre ellos nuestro amigo Víctor Grippo. Otras exposiciones representativas del conceptualismo nacional fueron las ya men- cionadas y muy posteriores “Tucumán Arde” y “Arte Político”. el de nuestro continente se vinculó más a la realidad sociopolítica coyuntu- ral. Leopoldo Maler. EL BLUES DE LA CALLE 51 aparecido con posterioridad. Alfredo Portillo. inte- grado por plásticos y poetas que militaron en distintos grupos del año ’60: Héctor Puppo en la geometría y Luis Pazos en la poesía visual. no recuerda la perturbadora belleza que lo atrapó al escuchar por primera vez “El canto de los ado- lescentes” (traducido también como “Canción de los jóvenes”) de Stockhausen? Debo nombrar a quien al menos yo conocí como primer van- guardista dentro de la música académica. Clorinda Testa. Luis Benedit. en otras muestras contestatarias del arte. Fueron sus exponentes nacionales Víctor Grippo. Liliana Porter. Se trata de Enrique 152 . A diferencia del conceptualismo norteamericano. En la Argentina hubo grandes pintores conceptualis- tas.

Una sola vez me enfren- té a ella. Lalo Painceira Gerardi. un público que viajó hasta La Plata para conmocionarse. le iban poniendo música en un juego de interrelación creativa e improvisada. donde engendró discípulos tan talentosos como Iris Sca- cheri y Oscar Araiz y montó dos espectáculos que sacudieron al mundo de la danza de todo el país. muchos descendientes del expresionismo alemán como Dore Hoyer. Profesor en la “Escuela Superior de Bellas Artes en Cine- matografía”. percusión. Dore Hoyer era inmensa. de una personalidad arrolladora y de carácter muy fuerte. en simultáneo. Durante el desarrollo de la obra. En la danza adquirieron resonancia los que continuaron las experiencias iniciadas por Isadora Duncan y otros vanguardis- tas. Fue una tarde cuando terminaba el verano de 1961 y estábamos con Alejandro Puente y Poroto Sitro en el “Capitol” 153 . alumno de Gianneo. Quizás coincidió nuestra irrupción con la beca en París de su esposa. fue uno de los que expresaron en el país la experimen- tación que vivía la música. que montó su laboratorio en el “Teatro Argentino” de La Plata. cinta magnética y pintor”. un artista plástico pintaba un cuadro al que los intérpretes. Angélica Vega Segovia. Gerardi no frecuentó nuestros ambientes. Ginastera y Gilardo Gilardi y en Francia de Pierre Schaeffer y Pierre Henry. Su primera repercusión vanguardista la logró con su obra “Figura-fondo para piano. donde dictaba la cátedra de Sonido a comienzos de los ’60. estrenada en el “Teatro Argentino”. que fue quien divulgó y experimentó dentro de la música contemporánea en aquellos años. Con su vigencia siguió abriendo mentes y almas a una música que busca no detenerse en el tiempo sino ser una expresión del mundo y la época que transita. guitarra eléctrica. reconocida filóloga. oportunidad que Gerardi aprovechó para conectarse con sus grandes maestros. Gerardi prosiguió experimentando y creando en el mundo de los sonidos y realizó conciertos en el “Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano de La Plata” (MACLA). Después ingresó al selecto equipo del Di Tella. categórica. Ya en el siglo XXI.

Y los cuatro largamos la carcajada. Pantalones largos con cinturón. “Vengan a mover- se un poco. “Sí. las posiciones. pero a mirar”. como una sobredosis de belleza. Los tres estábamos en ropa de calle. Así la conocen a ella y ven un ensayo”. cuando el cielo parece una carga para el peatón. chispeante. realmente tenía razón. apto para caminar y hasta para sonreír. Las ropas colori- das. Nos volvió liliputienses. Y fuimos los cuatro caminando bajo la sombra de los añe- jos plátanos de la rambla. le advirtió nuestra amiga. quería buscar un coro de movimiento. No era un día con la pesadez característica del húmedo verano platense. Fueron actores y gente que no tenía idea de la danza. EL BLUES DE LA CALLE 51 bebiendo algo fresco. rumbo al Teatro. “Aquí no te va a pasar eso. en el escenario. que des- pertaba en nosotros el más grande de los respetos por trayectoria y fama. No recuerdo la hora pero al rato de estar sentados charlando pasó una de nues- tras amigas bailarinas cargando su pequeño bolso conteniendo su ropa de ensayo. Y fuera quien fuera. sin moverme. erguidos. respondió. ahora no tengo la seguridad porque dudo entre dos de nuestras amigas bailarinas. No. dijo divertida y ahora se me aparece invitándonos con cierto gesto burlón. “Vamos. Rí- gido”. o al menos así lo recuerdo. quieto. porque esa visión impactó sobre nosotros. le preguntamos. era un día relativamente fresco. Y si lo expresó. “¿Qué rol te tocó interpretar?”. Por el contrario. sabiendo que siempre des- cansan sobre un pedestal. medias. “De muerto”. Nos invitó a ir al Teatro porque Dore Hoyer. Poroto aprovechó las dos cuadras que nos separaban del Argentino para contarnos que tenía experien- cia escénica porque había comenzado a vincularse al arte a través del “Teatro de la Universidad” que dirigía Gené (Juan Carlos) y había trabajado en una obra. lo que provocó la sonrisa de nuestra amiga. aclaramos. ellas y ellos de pie. Y asentimos. Por eso. “¿Cómo de muerto?”. vas a tener que moverte”. Tuve que estar allí. Los ensayos de danza poseen un clima y una belleza que no guarda ningún otro ensayo que yo haya visto. zapatos y una camisa. el sólo hecho de entrar en la sala nos enmudeció. los cuerpos perfectos a los que Degas rindió culto. Supongo que fue la misma sensación del personaje que interpretó Marcello Mastroiani en “La Dolce Vita” 154 .

Estábamos sentados en el suelo. Cuando vi que se acercaba a nosotros marchando como un oficial ante la tropa. Y de golpe posó sus ojos en nosotros tres. pero Poroto se quedó. callado. que era muy tímido.sobre los motivos por los que estábamos allí. toda calidez. Él solo. Se quitó los zapatos que dejó prolijamente en un rincón. Creo que hasta mis manos se ruborizaron. “Aquí el que no baila se va. y lo vi en medias. a la que vi gigantesca. No obstante. Se paró delante de nosotros. Nos queda- mos paralizados. Pero era tarde. al punto de parecer distante. Supongo que en demostración de respeto o de rendición ante lo inconmensurable. en el rincón más oscuro y le- jano del salón. des- nudos”. maldije el momento en el que aceptamos la invitación. me di vuelta para ce- rrar la puerta. no delatamos la invitación de nuestra amiga que guardó silen- cio pero no su sonrisa. manteniendo un tono gélido que hacía imposible todo elogio. Esa fue exactamente la sensación que sentí cuando entró Dore Hoyer. ejecutaba en el órga- no de la iglesia la “Tocata y Fuga” de Bach. Al menos yo. comenzó el ensayo guiado por su vozarrón cor- tante de acento germánico y pésimo español. Puños cerrados en la cintura y así nos increpó -por- que su manera de interrogar era imperativa. una especie de grand jette a lo Ni- 155 . como tres chicos que van a la escuela y no quieren que les tomen la lección. y al irnos. Balbuceamos algo que ni recuerdo. con una voz casi inaudible. inmerso en esa enormidad desértica. Lalo Painceira cuando ingresó a ese gran templo blanco y escuchó que su amigo. Al menos así me lo dicta mi memoria hoy. el intelectual interpretado por Alain Cuny. Porque fueron esos gestos los que desnudaron nuestras falencias. toda ternura. Nos miramos con Alejandro y nos retiramos los dos esbozando una disculpa tonta como “no tenemos ropa adecuada”. sin saber que eso es fatal. Mastroiani guardó silencio y cuando habló con su amigo. en ese cielo derramado sobre ese templo impoluto de Roma. transcurridos casi cincuenta años. un recuerdo quizá barnizado por las pasiones ocultas de Degas. dar un gran salto. Y ya”. Salimos con Alejandro cruzando una mirada de bronca hacia la amiga que no aguantaba la risa. a lo que res- pondió: “Se puede bailar con cualquier ropa y si quieren. con la camisa que se le salía del pantalón. lo hizo murmurando.

fuimos a ver “La idea” y la vimos más una vez. La vanguardia de fuerte tinte expresionista abarcó a todas las artes y fue la respuesta a ese mundo que expiraba. las costumbres y las relaciones sociales. museos. lo religio- so. a los films franceses o italianos o ingleses o a Bergman. siguió siendo nuestra amiga y ahora me acuerdo de quién era porque siempre nos reíamos al acordarnos de aquella experiencia y todos. al teatro de “Los iracundos”. no directa ni explícita. ella incluida. al informalismo matérico. perdurará siem- pre en mi memoria. Porque cuando los jóvenes rebeldes de Occidente volcaron su furia o su angustia. los que siempre contiene la vida cotidiana. dieron nacimiento al expresionismo abstracto. 156 . salo- nes. pero que siempre trascendió a su tiempo. sino que se extendió. Tampoco se circunscribió a sus galerías. bien valía un escenario para que se moviera. Puede ser que me haya poseído un espíritu degasiano en la descripción del ensayo y que el blanco y negro que siempre impone el paso del tiempo haya exagerado algunas sensaciones narradas sobre ese momento. que humanizó la perfección estética que lo rodeaba. con su angus- tia metafísica. también empezaron a escucharse nuevos sonidos en la música popular acompañando los cambios totales de un presente que se extendió desde los ‘50 y abarcó los ‘60. interactuó con las voces populares. EL BLUES DE LA CALLE 51 jinsky en el “Espectro de la Rosa”. o mejor dicho. En cuanto a la bailarina que nos llevó. lo político. escenarios o libros. respeta- mos y aprobamos la desinhibición total de Poroto. Al fin y al cabo. a la literatura beat. como merecía ese genio que fue Dore Hoyer. Pero ocurrió y quizás sólo habrá que sumarle algunos grises intermedios. Ese gran salto vistiendo un pantalón gris de calle y con las medias arrugadas. no se agotó en el debate estético de los ámbitos académicos ni en la cátedra. auditorios. Siempre la aplaudimos de pie. para acercarlo a la realidad. y que en nuestro país fue brutalmente asesinado a mediados de los setenta. respuesta que a veces fue elíptica. Y esa vanguardia no fue elitista. hasta amarla. Pese a nuestra inocencia al haber ido y al maltrato. habiendo inter- pretado a un muerto.

plásticos como Kandinsky. Se ignoró que la vanguardia fue parte de la Revolución de Octubre al aportar poetas como Vla- dimir Maiacovski y Sergio Esénin. En esos años. Piaf. como lo hizo el jazz y el tango de vanguardia. entonces muy jovencito. para anclar en su tiempo. integrantes del Grupo Sí. Gerry Mulligan. boliche bautizado desde ese memora- ble poema de Juan Gelman que comienza: “Esa mujer se parecía a la palabra nunca…”. Horace Silver. el tango también vio nacer su última vanguardia. hoy con- vertido en un himno. como “Verano porteño”. los primeros LP de esos dos genios que fueron Miles Davies y John Coltrane. e Italia vibraba con cantantes fantásticas como Ornella Vanno- ni. incluido en Las armas secretas?). artista o estudiante argentino no lo amó después de leer el maravillo- so cuento de Cortázar “El perseguidor”. Mientras tanto. Lalo Painceira Comencemos por la música popular y en las grandes capitales del mundo. por ejemplo. París seguía ganado por la melancolía y la protesta con Brassens. Piazzolla formó su Octeto en 1955 y en 1959 compuso “Adiós Nonino”. se es- cuchaba la música de un Charlie Parker (¿qué intelectual. que sostuvo el mismo vuelo musical a través de las series del Ángel y de las estaciones. En 1960 organizó su Quinteto. También en esos años comenzaba a escucharse el rock. 157 . shoficas y papusas. Piazzolla y Rovira tocaban en las noches de “Gotán”. Jacques Brel y un muy joven Ives Montand. Porque en ese mismo momento. re- volucionando la música popular rioplatense. Chet Baker. Thelonious Monk. charlas y silencios. Dave Brubeck. Chico Hamilton. música que no nos alcanzó a nosotros. los cafetines se llenaban de jóvenes de apariencia melancólica que parecían ser discutidores empederni- dos. Juliette Greco. y en el cercano Brasil unos hermanos bahienses y otros músicos y poetas vigorizaban sus ritmos tradicionales. As- tor Piazzolla (al que se sumaría Eduardo Rovira en 1959 con su agrupación. “Tango moderno”) dejó de lado las esquinas con farol. Allí completaba el staff permanente un grupo que daba voz a los barrios porteños y que era liderado por el “Tata” Cedrón. todos ellos revolu- cionarios del jazz. y al poco tiempo. guapos. Los movimientos de avanzada estuvieron silenciados en la URSS y en los países del Este. Pero como fondo de sus debates.

con Ilya Ehrenburg como principal vo- cero cultural de esa transición./ porque soy poeta. ocuparon cargos de relevancia en las áreas que definían las polí- ticas culturales. además de los aportes teatrales de Meyer- hold. Stalin primero. Cultura y Literatura. tomando la imagen de esa despe- dida de Maiacovski./morir es cosa fácil. Se silenciaron todas las voces discordantes. cineastas como Eisenstein y Vertov. 2008). optar por la solución última para integrar- se al infinito. que ya se había quitado la vida. El film más emblemático de 158 . dándole la razón a ese Esé- nin que escribió. Fueron incapaces de escuchar el clamor de Maiacovski antes de elegir la muerte: “¡Resucitadme./ Ha- cer vida. An- tes. Editorial Losada./ y esperaba el futuro…” (Antolo- gía poética./ aunque más no sea. Maiacovski le dedicó un bellísimo poema a Sergio Esénin. en 1925./Pero mi lira bienamada nunca la cederé”. Por la rendija que se abrió se aso- mó al mundo un nuevo cine soviético. que comienza: “Usted se fue/ como se dice/al otro mundo” y finaliza: “Para la alegría/ nuestro planeta/está poco preparado. sino a la poesía”./ En esta vida. En 1953 murió Stalin y lentamente comenzó un proceso que se conoció como “deshielo”. Hay un bellísimo y profundo trabajo de León Trotsky dedi- cado a Esénin en donde afirma. como Esénin y Maiacovski. después del octubre victorioso de 1917. Traducción de Lila Guerrero). Cuando Stalin implantó su dominio absoluto y personalista. que pese al apoyo a la Revolución “Esénin no era de este mundo” (Textos sobre Arte. “daré mi alma entera a vuestro octubre y a vuestro mayo. Jorge Sarmiento Editor./ es mucho más difícil” (Ídem). impusieron el monumentalismo arquitectónico y escultórico y el mal llamado “realismo socialista” para la pin- tura y la literatura. y luego la gerontocracia que lo su- cedió en el poder. para concluir afirmando que no obstante. Lo curioso es que todos ellos fueron militantes revolucio- narios y mientras vivió Lenin y Trostky permaneció en la URSS./ Debemos arrancar/ la ale- gría/ a los días venideros. todos debieron marchar al exilio o callar o. Maiacovski brindó la prueba: se suicidó de un balazo en 1930. EL BLUES DE LA CALLE 51 Malevich y Chagall y los constructivistas rusos. incluso trágicamente. “la revolución instaurará para cada individuo el dere- cho no sólo al pan.

¿será “posible adivinar cómo valorarán las historias de la cultura del siglo XXI a los logros artísticos de la segunda mitad del siglo XX?”. como lo deja entrever Hobsbawm? Más allá del cuestionamiento que plantea interrogantes de este calibre a los que todavía no se les puede dar respuesta. con el conmovedor rostro de Tatiana Samoilova. En este panorama del arte de los cincuenta y sesenta. que arrasó con los premios en el “Festival de Cannes”. Matisse. y hasta es lógico que en un proceso revolucionario convivieran la vanguardia de alto nivel con el arte que expresa las voces de la trinchera. fue fiel representante de su tiempo. Esta película incluyó por primera vez la autocrítica política dentro del arte ruso. de- bemos conformarnos con asegurar -como lo hace el historiador inglés. Lalo Painceira esa época fue “Pasaron las grullas” (1957). representó la última expresión de vanguardia antes de que el posmodernis- mo licuara todo y tratara infructuosamente de arrebatarle a la historia su relato y su sentido. 159 . más específicamente.que el arte abstracto y. ¿Cómo podría compararse a ésta una lista de fines del siglo XX. En Berlín trabajó Bertold Brecht que revolucionó el teatro. Soutine. la oleada expresionista o romántica. Desde ya. a Francis Bacon y a un par de alemanes?”. cit. Él mismo se res- ponde más adelante: “Sería difícil hacer una lista de pintores de entre 1950 y 1990 que pudieran considerarse grandes figuras (es decir.). de Mikhail Kalstosov. Chagall. dignos de ser incluidos en museos de otros países que los suyos). también con anterioridad y en plena purga stalinista. comparable con la lista del período de entreguerras”… Y nombra a Picasso. Y que más allá de esos interrogantes y sus inclusiones. aún incluyendo a algunos líderes del expresionismo abstracto de la Escuela de Nueva York. ¿Será así? ¿El gran estallido de la modernidad habrá comen- zado a decaer a partir de la posguerra del ’45. como se pregunta Hobsbawm (op. Rouault. Maiacovski había demostrado que el arte puede ser “un arma cargada de futuro” según la definición de Gabriel Celaya. hubo grandes excepciones en el Este socialista. Klee y “a dos o tres rusos y alemanes y a uno o dos españoles y mexi- canos.

Y el pár- vulo. Pero sucede que ya no había dos mundos. para ser fieles a Marta Traba. desde la política hasta la religión. EL BLUES DE LA CALLE 51 En este apretado panorama mostré lo ocurrido en aquellos años fundamentalmente en los dos mundos en los que se partía el hemisferio norte y en algunos territorios vulnerables. bautizado como Tercer Mundo. Los mundos que ejercían una fuerte in- fluencia internacional en todos los aspectos de la vida. comenzó a tener voz propia. Desde la filosofía hasta el arte. 160 . Eran tres.

Esperanza desprejuiciada en lo teórico. El sol se asoma por el Sur Sobre ese paisaje. jerárquico y abstracto de los catecismos tradiciona- les y de las Instituciones. Lalo Painceira VII. amarillas y negras. al decir de Traba. El mundo era otro y contaba con nuevos protagonistas. el internacionalismo marxista y la revo- lución permanente de Trotsky con la exaltación de lo nacional y lo ancestral. seguían hablando de nuestro humanismo. desde los teóricos “vulnerables”. pero así pensaban entonces las voces de la nueva esperanza. Se pensó entonces que habían llegado a su fin años y años de sometimiento. siglo XXI. como los de Latinoamérica. pero para reprocharnos nuestra inhumanidad”. Se tuvo la certeza de que esas guerras o luchas políticas de liberación em- prendidas en ese momento histórico. Mirado desde el hoy. aquellas certezas suenan a ingenuidad angélica. Lo dice muy bien el maestro Sartre en su célebre Prólogo a Fa- non señala que los sumergidos y sometidos habían recuperado la palabra. habían comenzado a alzar sus voces y a ser escuchados y notados. Esperanza que en muchos cristianos reemplazó al Dios lejano. las voces. esos grandes ausentes del rela- to histórico y cultural elaborado desde la cátedra de Occidente y también. y “las bocas se abrieron solas. para usar una voz fanoniana. clamó en los ‘60 el obispo brasileño Helder Cámara después de encabezar una manifestación de protesta de “Los sin Tierra” que previamente había disfrazado de pro- cesión para evitar la represión policial. “El verdadero desarrollo es poner al hombre de pie”. serían las últimas libradas por el hombre para lograr su liberación definitiva de los viejos imperios. y lo hizo tan cercano que lo convirtió también en fundamento para el combate que libraban junto a 161 . Los ignorados habitantes de las viejas colonias y de los países dependientes o sometidos. marcado por las profundas huellas de li- bertad y pensamiento crítico aportadas por intelectuales y ar- tistas del Primer Mundo. capaz de unir el cristianismo con el marxismo y con viejas tradiciones orientales y africanas. comenzó a filtrarse en la posguerra la influencia de los pueblos del Sur.

con independencia muy temprana aunque con interrupciones. Ben Bella. Porque aquel sol liberador que antaño se asomaba por el Este había sido suplantado por un nuevo ama- necer que iluminaba a todo el planeta desde el Sur. incluidos los del Norte. casi al finalizar la Segunda Guerra Mundial. En los primeros años de la década del sesenta. África. Fue un proceso largo y cruento porque los viejos imperios no se entregaron graciosamente ni reconocieron la libertad de sus colonias. no tan académica ni universitaria. la India fue una de las primeras naciones que pusieron punto final al colonialismo luego de largos años de resistencia pacífica guiada por Ghan- di. y latinoamericanos como Cuba y Colombia. Realidad que tiñó 162 . Asia y Latinoamérica fueron escenarios de lu- chas heroicas y de testimonios ejemplares de coraje y convicción combatiente. Y se hablaba de ella sin eufemismos. Pero no siempre los pueblos prefirieron inmo- larse y convertirse en víctimas arrojándose a las vías de un tren para detenerlo -que no deja de ser violencia. Fidel. Logró su independencia en 1947. tanto de Occidente como del Este. Ese nuevo mundo surgente estaba presente en todas las calles del mundo. Países africanos como el Congo y Argelia. también sintieron el cimbronazo del nuevo llamado y a través de esas voces desconocidas descubrie- ron un nuevo horizonte: las revoluciones nacionales y populares. Y esa nueva aurora encendió a jóvenes de todo el mundo. y nos dimos cuenta de que los clásicos marxistas tenían lecturas diferentes y de que adquirían una nueva dimensión a través de una praxis nueva. porque coincidían en poner al hombre y a su realización plena. EL BLUES DE LA CALLE 51 los ateos.como forma de resistencia. Esas políticas de liberación se convirtieron a veces en guerras prolongadas. pero viva. que manejaban el marxismo or- todoxo de los manuales. Mao. Ho Chi Min. aquí en La Pla- ta también empezamos a escuchar esas voces. Frantz Fanon. fueron paradigmáticos en aquellos años y aportaron prototipos revolucionarios como Patrice Lumumba. el Che y Camilo Torres. Sólo quedaba salir a su encuentro. asiáti- cos como Vietnam y China. como objetivo final de esa lucha. Esa esperanza tuvo un nombre: revolución. Las izquierdas tradicionales obedientes al Este. ante el mismo enemigo. Después de Egipto.

pues. Lalo Painceira toda la década encarnando la premisa de Mao: “rebelarse está justificado”. Situación que se modificó. se tam- balean… Sólo los grandes árboles se yerguen inconmovibles”. Lejos de alejarse. política. Es en el corazón de la conciencia nacional 163 . quizás buscando dar respuesta a la convocatoria del nuevo mundo que Fanon sintetizó para los escritores y artistas africa- nos en 1959: Si el hombre es su obra. Como ya se mencionó. Si esa construcción es verdadera. aportó una práctica y teoría funda- mental para ese tiempo de fuertes cambios. porque la nueva realidad creó casi la obligación de escuchar las propias raíces. de otras naciones. afirmaremos que lo más urgente actualmente para el intelectual africano es la construc- ción de su nación. También era dialéctica y permanente. de hurgar en la conciencia social. si re- vela. si traduce la voluntad manifiesta del pueblo. sobre todo a partir de mediados de los ’60. porque “cada vez que se levanta un tifón. Mao. este abandono de modelos y manuales teóricos que lo explicaban todo como catecismo infantil. cultural y hasta religiosa de los propios pueblos. entonces la construcción nacional va acompañada necesariamente del descubrimiento y la promoción de valores universales. en su impaciencia. La revolución del pensamiento no tenía dique que la contuviera. tan acostumbrados a esa dependencia. vulnerabilidad hija del sometimiento a “las modas extranjeras”. Tampoco para muchos del Sur. es decir. intelectuales y jóvenes de Occidente y del Este. cuando la prepotencia de la realidad clavó a los artistas en su propia tie- rra. que había liderado la creación de la Repúbli- ca Popular China en 1949. incapaces de resistirlo. no fue senci- llo para los artistas. es la liberación nacional la que hace presente a la nación en el escenario de la historia. a los pueblos africanos. los vacilantes. para Marta Traba los ’50 y ’60 con- formaron las “dos décadas vulnerables del arte”. en los que había que tener fortaleza y convicción para resistir. lo que provocó una profunda crisis en el campo del arte. Este tránsito.

en definitiva. el paso por esa Facultad nos permitió conocer y trabar una amistad que nos enriqueció con Kleinert y también con Dalmiro Sirabo. Allí llegó un día junto a Graciela Sautel. sino el núcleo de toda cultura. con Hora- cio y su familia ya instalados en La Plata. A Kleinert lo hicimos nuestro maestro y a Dalmiro. nuestro compañero de ruta y de aventuras plásticas. un año antes. Así comenzó en el continente la “marcha incontenible de los pueblos” que vis- lumbró el Che. EL BLUES DE LA CALLE 51 donde se eleva y se aviva la conciencia internacional. el segundo. Con relación al tema central de este relato. La mítica década de los ‘60 había comenzado. Tampoco supi- mos escuchar en profundidad la nueva voz que había nacido en nuestro continente en 1959: la Revolución Cubana. Los tres fuimos parte del núcleo fundador del Grupo Sí. Horacio era uno de los concurrentes diarios al “Capitol”. que estudiaba teatro y era ya parte de nuestra barra de amigos. Pero aunque breve. cuando las nuevas voces llegaron con cla- ridad a nuestro país. resolvimos ingresar los dos a Arquitectura. El horizonte del nuevo mundo quedó al alcance de la mano. A los dos nos gustaba dibujar y pintar. no de un despertar al estilo de la conversión de San Pablo. carrera que abandonamos yo al finalizar primer año y Horacio. Y ese doble nacimiento no es. en realidad. Pero los dos ya pintábamos como autodidactas. Y desde el arte y el pensamiento hubo que vencer fuertes con- tradicciones internas para llegar a percibir esa voz nueva que comenzaba a escucharse. Siempre elegante y prolijo. que vestíamos de manera más négligé. Chuchi Muiña. Somos amigos desde pibes. Horacio Elena es más que un amigo. Horacio la conoció y al poco 164 . Es un hermano de esa familia que uno elige en la vida. a diferencia de mí y de Dalmiro. el Grupo Sí ya no existía. Al menos en el ambiente cultural de nuestro país se trató de un proceso paulatino. Terminado el bachillerato. cuando él vivía en Mar del Plata y yo en La Plata.

Pero esos seis años dedicados a las tablas. y me borré. Tengo que aclarar que la vida de Raúl fue tan agitada como su tiempo. para AQUIPEA. Argemí fue premiado 165 . En realidad lo que más me atraía era la dirección. pero todo eso lo cuenta él a continuación en un reportaje que le hizo Raúl Argemí. Escritor reconocido y premiado. Lalo Painceira tiempo se pusieron de novios. obsesio- nado con Brecht. un espa- cio que creó en la Web destinado a los argentinos residentes en Cataluña. él “era un flaco de barrio que vivía en barrio El Mondongo y para mí. porque ahora no logro encontrar la magia de aquellos tiempos ni siquiera como espectador”. Desde entonces están juntos. Chuchi y Horacio comenzaron casi inmediatamente una vida trashumante que con un corto recreo porteño finalizó recién cuando decidieron tirar el ancla en Sitges. ustedes eran París”. una obra mía muy influen- ciada por el constructivismo y Piscator. Sin embargo. otro de los protagonistas platenses de aquellos años agi- tados. al fin entraron en colisión con la militancia. Argemí ingresó a la “Escuela de Teatro” en 1963 y me cuenta hoy -vía mail. Preci- samente allí viven en un segundo piso frente al mar. un viejo pero bellísimo pueblo de pescadores a orillas del Mediterráneo catalán. cerca del Sitges de Horacio. Has- ta hoy. reside en Barcelona. La militancia lo hizo conocer la cárcel y el exilio. cuando fundamos el Grupo Sí. En La Plata trabajó en un recordado reducto independiente llamado “Teatros Asociados” en obras como “So- ledad para cuatro” y “El knack y cómo lograrlo”. creo que para siempre. y le hizo el re- portaje que transcribo más adelante. Una militancia en la que era más sa- ludable no mostrar la cara sobre los escenarios. a formarme y a formar actores y a estudiar con Alesso. señala ahora: Todavía no tengo claro por qué me metí en la ac- tuación si lo mío no era la exhibición. Por eso en el ‘68 dirigí a Beto Rubinstein y Oscar Sierra en ‘Good Night Lázaro’.que en 1960.

Embarcaciones de once tripulantes. Italia y Francia. sin radio. expuse en Bahía (donde vivimos la mayor parte del tiempo) y Manaus. como nos pasó una vez. Raúl Argemí: Usted es bonaerense. ¿Recuerda cuando en Perú salía a pescar sardinas? Duro el oficio de pescador ¿no? Elena: Más que duro. para citar sólo una parte de su vinculación con el arte. Cuando llegué a Lima no me quedó más remedio que salir a pescar. Pero aquí transcribo el reportaje: Horacio Elena vive desde hace años en Sitges. era en aquella época. durísimo. era parte del Grupo Sí. conocer gente y lugares. Quedarse varado en alta mar. Años muy de- cisivos en mi vida. dibujante. escultor e ilustrador. Aún conservo amigos de aquellos años. En Brasil nos pilló el golpe contra Joan Goulart. ¿Por qué cambió la paleta por las maletas? ¿Qué año corría y cuál era el horizonte hacia el que partía? Horacio Elena: Las cotorras me visitan a diario y pese al “fo- llón” que producen. la idea era viajar. La primera vez que salí de Argentina fue en 1963. Su obra es amplia y abarca des- de la ilustración de libros para editoriales hasta la escultura. radar ni mecánico. Allá le- jos y hace tiempo. no puedo dejar de recordar los loros de Ino- doro Pereyra y las acepto con simpatía. Holanda. En realidad nunca cam- bié la paleta por las maletas. tal vez el grupo de creadores más interesante que dio la ciudad de La Plata en los ‘60. EL BLUES DE LA CALLE 51 por sus novelas policiales que se editaron en Espa- ña. tam- bién tuvo un tiempo de ‘vaga mundos’. tenía 22 añitos y como la línea del horizonte a esas edades no existe. como las cotorras que se han adueñado de Barcelona y pronto de toda Cataluña. ciudad que en un momento se vio llena de argentinos con pince- les y plumas en las manos. Fue un viaje de poco más de dos años a través de casi todo Brasil y Perú. Argemí: Artista plástico. palabras 166 . adonde llegamos remontando el Amazonas. me la llevé junto con mis pinceles y creo que eso me salvó de varias situaciones difíciles.

Fue una decisión totalmente libre y. Argemí: Dicen que viajar enseña. Argemi: Todos los caminos conducen a Roma. comenzaron los fuegos artificiales celebrando la ‘Festa Major’ de Sitges. Y también. representaba el “futu- ro” y estar hoy en el 2010. Una noche de agosto. luego en el socialismo en España… pero me niego. Siempre creí que el mundo era perfectible. me cuesta creerlo. creí en el comunismo. ¿Pensaba. y creo que es por estas razones que me ha sido fácil integrarme en esta tierra. en simultáneo. ¿qué fue lo que aprendió para no olvidar? Elena: Aprender a respetar los países y sus gentes adonde uno se radica. Lalo Painceira mayores. Supe elegir a mi compañera. De todo lo que enseña. a veces. sana. mucho tiempo antes ya estaban las ganas de visitar Europa. como Discépolo. no tuve que salir ni por “pelas” ni por “piernas”. Guardar la maleta de los recuerdos en el ropero por- que sino no es posible integrarse plenamente. fueron creadas. por lo tanto. Esto no creó motivos de resentimiento ni de nostalgias. aun hoy. pero tal parece que su Roma estaba en Sitges. Te jugabas la vida a diario y lo peor es que era sólo por el sustento. Respecto de Discépolo. En ese momento comprendí que éste era mi pueblo y que había llegado la hora de echar raíces. saber retribuirlo. Saber reconocer y agradecer las puertas y corazones que se te han abierto a lo largo de todos estos años de conviven- cia. consciente 167 . Todos esos granitos de arena que fueron mis libros y mis obras. Aunque en realidad esa fue la excusa. Y sobre todo. ¿Qué lo trajo a España? ¿Qué lo ató a Sitges? Elena: A España me trajo una exposición y una beca en el ‘Museo del Prado’. cuando me disponía a brindar con cava por mi cum- pleaños en una furgoneta en la que vivíamos. para mí el 2000 siempre fue cosa de Julio Verne. ser agradecido. Me fui de Argentina en el ‘69. a pensar que el mundo es una porquería. Argemí: Hablando de cosas serias: usted vivió el franquismo aquí y una sucesión de dictadores allá. que el mundo sería una porquería en el 2000 también? Elena: Me considero un hombre con suerte.

mucho tra- bajo y un empecinamiento de burro. podían decir. si nunca me fui?” ¿Extraña aquellos tiempos y parajes? Elena: Sí. Si. Argemí: Lalo Painceira escribió que usted y los de aquel mí- tico Grupo Sí. Argemí: Para llegar a lo que sea hace falta talento. No obstante. de alguna manera negar la obra que he hecho y por lo tanto a mí mismo. pero en lugar de alas llevaría dos brochas gigantes pegadas a la espalda. pese a llevar ya 33 años haciéndolo cada día. si tuviera un ángel de la guarda sería así. Cada vez hay más ilustradores con lo que la competitividad sumada a la falta de trabajo y a la bajada de precios lo hacen así. respetar a los colegas y asociarse con el resto. cuando las cosas no salían. como Aníbal Troilo. Parece que la “atorrancia” y cierto espíritu infantil incurable son propios del oficio. de tanto en tanto me dan “ramalazos” y trato de volver cada año para caminar las calles de La Plata como solía hacerlo en compañía de viejos amigos. Argemí: ¿Alguna vez se dijo. que el Río de la Plata y las barrosas aguas de Berisso eran más lindas que el Mediterráneo? Elena:(Ríe) ¡Nunca! Cada vez que abro las puertas de mi bal- cón y miro el mar no puedo menos que emocionarme. narraba que el Ángel de la Guarda de los titiriteros era el más vago y atorrante del Paraíso. creo que pueden ser las bases para un buen comienzo. mantener la profesionalidad por encima de todo. ¿Cómo es el ángel de los que ilustran libros para niños? ¿Tiene el corazón dulce y coloreado como un pirulí? Elena: He tenido el honor de conocer a Javier y de tomar no pocos vinos con él en la época del Grupo Sí. Me apena a veces no creer ni en dioses ni ángeles pues me gusta esta imagen de “co- razón dulce y coloreado como un pirulí”. ser honestos. “¿cómo voy a volver al barrio. EL BLUES DE LA CALLE 51 o inconscientemente con esa intención. Negar la posibilidad de una mejora sería. ¿Un consejo para los jóvenes dibujantes que quieren ganarse el mundo con los “dibujitos”? Elena: Hoy día ganarse el día a día con la ilustración está di- fícil. que sembró el mundo de artistas. Muchos ya no están pero 168 . maestro de titiriteros. Argemí:-Javier Villafañe.

genera la irresistible tentación de asomarse a toda esa década que iluminó al mundo. y la palabra revolución comenzó a formar parte. También en La Plata. bien encerraditos’. cuesta saber de quiénenes están hablando. Lalo Painceira por suerte con otros cuando me los encuentro sucede como con aquella frase: ‘decíamos ayer…’. del léxico habitual de los jóvenes inquietos y sensibles. pero mis tigres están en el zoo. los años de la esperanza que transformaron totalmente los sueños y utopías juveniles. seguir sus historias… Me gusta escuchar tangos. a asumir la ideología de ellos. a su apego a imitar las modas de la gran burguesía porteña y lo que es peor. Argemí: Confiese su manera secreta de ser argentino. me emociono cuando escucho Troilo. El dulce de leche desde que el tarro dejó de ser de cartón y es de cristal. explicación del 169 . Los ’60: El viento de cambio se convierte en huracán El reportaje a Horacio Elena puede obrar perfectamente de Prólogo platense a los años sesenta. siguieron aferrados a los típicos tics sociales. a sus bordes. no en todos. ya no es lo mismo. Desde ya. pero no más que té. Porque si los hechos vividos en los ‘50 fueron contundentes y marcaron a fuego a sus protagonistas. a sus paradas esquineras del centro. Los ‘50 fueron años de gestación y de parto. de desolación pero también de rebeldías y sed de cambios. Por lo tanto. de heridas no curadas. de dolor. La pacatería de la clase media platense siguió pesando en muchos jóvenes que. Contursi o cualquiera de Piazzolla. En cuanto a las radios argentinas. ajenos a los vientos de cambio. aunque el tema de esta crónica abarque sólo hasta 1963. los sesenta se tiñeron de lucha y rebelión. en la segunda mitad de la década. Y llegar a su frontera. ¿Toma mate solo y le cuenta sus penas? ¿Se pierde por meter la cuchara en el tarro del dulce de leche? ¿Escucha radios de Argentina? ¿Cuando lo atacan los tigres de la “malaria” se acuerda la letra de algún tango? Elena: De tanto en tanto tomo mate. des- pués de cuarenta años de estar ausente. Por eso los ’50 se convirtieron en el magma que dio la temperatura necesaria para el nacimiento de los ‘60.

lo mismo sucedió en Italia. En la Francia universitaria y obrera se gestó un clima similar de creciente disconformidad que estalló en la primavera de 1968. a lo Machado. el de Camilo Torres. Por lo tanto. igual que en Alemania y hasta en el Este. manipulada por los medios y la historia Oficial que. sumándose a las batallas que se libraban por la emancipación y la construcción de sociedades más justas. militancia. Estas marchas fueron acompañadas por la música de muchos de los notables creadores que dieron los sesenta. como es sabido. Porque. Jóvenes. artistas. 170 . multiraciales y policlasistas en las principales ciudades norteamericanas contra la la guerra en Vietnam y por los derechos civiles de los negros. El rostro de los ’60 es el del Che. No. Esa ficción pretende ocultar una realidad que fue muy dura. la que no ponía en riesgo los intereses del verdadero poder. Y los reprimieron duramente. sobre todo. de Budapest y de Varsovia y. al peronismo. en todo el Tercer Mundo. sino en todo el mundo. Los sesenta fueron tiempos de rebeldía. protesta. La lucha y la militancia no respetaron tampoco el corazón del imperio. sobre todo en el Norte universitario e intelectual. Por lo tanto. resistencia y. el rostro frívolo y despreocupado con el que se pretende representar a esa época. como lo mostraron los jóvenes de Praga. desde ya. si se buscara en el mundo un rostro que retratara los ‘60 no habría que acudir a la bella vulnerabilidad de Twiggy ni a los escaparates de la moda de Carnaby Street ni entre los jóvenes vulnerables que asistían a los hapennings o a las inauguraciones de los pintores Pop en la calle Florida porteña. típico del gorilaje platense. Debo comenzar recordando algo ya mencionado: los sesenta no fueron años de jolgorio. EL BLUES DE LA CALLE 51 pensamiento despreciativo a las clases populares y obreras. Es una mirada parcial e interesada que muestra como rostro oficial de los ’60 la cara amable y colorida. Esa fue la rebeldía permitida. y no sólo en la Argentina. se estaba haciendo camino al andar. siempre se escribe desde el poder. de feliz irresponsabilidad y de gigantescos y liberados recitales de música. intelectuales y líderes sociales. de formación. participaban en marchas multitudinarias. está lejos de su realidad.

de Fanon y de Yamila Boupatcha. el de los jóvenes protagonistas del Mayo Francés. los de los líderes del Cordobazo y del sindicalismo combativo con Agustín Tosco y Raymundo Ongaro a la cabeza. los ‘60 son también el rostro de Ho Chi Minh. cuando la TV mostró en directo a un hombrecito vestido de blanco y 171 . en Chile los rostros de los hermanos Enriquez. Fueron diez años que mostraron otros rostros también. el rostro de Tania. el de Martin Luther King. la heroína argelina torturada hasta la muerte por el ejército francés. nicaragüenses. el de Janis Joplin. Desde ya. de Mao. En los EE. de la larga lucha de los irlandeses del Norte por su independencia o de los jóvenes españoles que resistían a la dictadura franquista. sin olvidarnos en el Este de la Primavera de Praga. el de la combativa pacifista Joan Báez. El rostro de los sesenta fue también el de Albert Camus. según la frase del Che recordada primero por los jóvenes franceses y luego por Slavoj Zizek. como la homenajeó Alejandra Pizarnik en un bellísimo poema dedicado a su canto doloroso y blusero.UU. desde ya. muerto en un accidente automovilístico cuando recién comenzaba la década. el de los primeros caídos entre los grupos juveniles que iniciaron la rebelión armada contra la dictadura militar argentina. Los sesenta son también los rostros de la resistencia de los hermanos colombianos. Los de los astronautas. los ’60 son el rostro de Sartre (siempre el compañero Sartre) cuando arengaba a los obreros y estudiantes trepado sobre un tambor de aceite en la puerta de la fábrica Renault y. los combatientes bolivianos que siguieron al Che. de Carlos Altamirano y el de Salvador Allende. venezolanos. de Lumumba y de todos los líderes del Tercer Mundo. Años en los que había que “pedir lo imposible”. los de los jóvenes pacifistas que llenaron las calles de Washington para poner fin a la invasión a Vietnam. la que cantó llorando “hasta romperse”. En Francia. fue el rostro de Angela Davis y los de los miembros del Black Power. Lalo Painceira el de la resistencia peronista. salvadoreños y de los estudiantes mexicanos asesinados por la policía cuando manifestaban en la plaza de Tlatelolco. En América Latina. los rostros de heroicos combatientes como Luis De la Puente Uceda y Javier Heraud en Perú.

El “cine de autor” de aquellos años. además de los ya nombrados Alonso y Castagnino. Mientras algunos jó- venes paseaban despreocupados ante los vivos y extravagantes escaparates de King’s Road y Car- naby Street (Londres). nombrados hasta empalagar por los medios como ejemplo de democracia. recurro a James Lescott. la música. En la década que transformó al mundo.- 2008). determinadas zonas del sur de Estados Unidos. EL BLUES DE LA CALLE 51 dando saltos sobre la superficie lunar.. la plástica. que en la introducción a su magnífico fresco Los sesenta en fotografías (Parragón Books Ltda. un importante grupo de artistas argentinos se acopló a las raíces y a las luchas de Latinoamérica y dejó de ser vulnerable. que siempre fueron fieles a una tradición latinoamericanista y que mantuvieron un lenguaje de vanguardia. Pienso en Berni. sobre todo a mediados de esa década. Estados Unidos) para de- fender su dignidad y sus derechos o morían entre el polvo de Sharpeville (República de Sudáfrica).UU. entre ellos pintores. Kennedy en 1963 y cinco años más tarde su hermano Robert. fueron testimonios claros de su tiempo y poco a poco. otros caminaban de Selma a Montgomery (Alabama. la danza. incluso. siempre serán ‘los alegres sesenta’. 172 . entre otros. También formaron parte de los sesenta los grandes aportes de la ciencia que prolongaron las expectativas y la calidad de la vida humana y los que. Supisiche. seguro ganador de las elecciones presidenciales que se realizaban al poco tiempo. Debe aclararse que hubo intelectuales y artistas. Gambartes. fueron noticia porque en crímenes no resueltos totalmente fueron muertos nada menos que el Presidente John F. la literatura. aunque esta denominación no contemple los millones de personas atrapadas por la guerra o la pobreza extrema en el sudeste asiático. a través de la píldora. hicieron a la mujer dueña de su sexualidad. el África o. el teatro. señala que “para muchos. Los EE.

Esos son sólo algunos nombres. Tampoco se exhibe en el es- caparate oficial al eterno y maravilloso Joan Manuel Serrat o a sus compatriotas. la misma que se pretende pintar como totalmente despolitizado y festiva. con fuerte re- percusión en nuestro país. Le sigue la imagen de una manifestación de argelinos contra la ocupación francesa y otra. la enorme Violeta Parra. postulados y cambios sociales que encarnó aquella generación. nuestro platense “Quinteto Tiempo”. el estadounidense Lescott muestra en el mismísimo comienzo de la década del sesenta una de las marchas más imponentes encabezadas por Martin Luther King pidiendo derechos igualitarios entre negros y blancos. Zitarrosa. ofi- ciales que luego adiestrarían a represores argentinos en técnicas de tortura. aunque el conflicto proseguiría con las operaciones clan- destinas de los paramilitares franceses nucleados en la OAS. Viglietti. multicolor y despreocupada. Ese día miles 173 . Paco Ibáñez y Patxi Andión. tan grande como la cordillera que compartimos con Chile y junto a ella. Víctor Manuel. Lalo Painceira La tozuda historia oficial sigue en su empeño por mostrar una década sonriente. Otras fotografías testimonian la masacre de Sharpe- ville en Sudáfrica. los que se sumarían al final de la década. La historia Oficial deja en el tintero al Lennon que luchó contra el belicismo americano y al siempre actual Imagine. tomada el 14 de diciembre de 1960 que muestra al coronel Pierre Lagaillarde preparándose para su rendición en Argelia. los que concurren primero y espontáneamente a la convocatoria de mi memoria. por nombrar algunos de los que a fines de esa década dieron voz y canto a los jóvenes ariscos del Hemisferio Norte. En su apretada síntesis. ocurrida el 23 de marzo de 1960. como Yupanqui.UU. Cafrune. Escondiendo los contenidos. Nombres a los que habría que agregar a todos los de nuestro Sur. “Los Trovadores”. que visitó Vietnam del norte en plena guerra y recorrió las calles de su Capital mientras los aviones norteamericanos lanzaban napalm y bombas de fragmentación. Teja- da Gómez. ni muestra las imponentes marchas pacifistas y antirracistas en EE. Mercedes Sosa. los que expresaron nuestras voces y las voces del pueblo. como Víctor Jara. no nombra nunca a la combativa Joan Báez. los Quillapayún e “Inti Illimani”.

La revuelta de los obreros y estudiantes franceses 174 . que contó como protagonistas principales a los jóvenes. Continuando con el relato histórico de Lescott. EL BLUES DE LA CALLE 51 de personas manifestaron contra las leyes discriminatorias que restringían sus libertades. pidamos lo imposible”. con jóvenes líderes como los hermanos Jackson. incluyendo bolsones tradicionalistas como la mismísima Iglesia Católica que abrió sus ventanas y sus puertas a nuevos fieles que encontraron a un Jesús vivo. La rebeldía se intensificó dando nacimiento luego al Black Power y a los “Panteras Negras”. Son estudiantes universitarios y están allí por participar en la “oposición activa a la segregación racial”. 1972). como ocurre desde los noventa. asesinados en prisión. convertida en símbolo de esa lucha. “Los alegres sesenta” de la historia Oficial. esta última tomando la frase del Che. Siglo XXI editores. sino desde la militancia revolucionaria sintetizada maravillosamente por los graffitis del Mayo francés. Así lo hicieron los atletas negros Tommie Smith y John Carlos en el podio de las Olimpíadas de México. que compartía la lucha por un mundo igualitario. entre ellas. Valientes y lúcidos los “Panteras Negras” saludaban con el brazo izquierdo en alto y el puño enguantado cerrado. Pero no como objetos de consumo. en 1968. Años de pensamiento polarizado y enfrentado. advirtió en uno de sus libros: “Si llegan por ti en la mañana…vendrán por nosotros en la noche” y agregó un cuestionamiento: “Cárcel ¿Cuál es tu victoria?” (Si llegan por la mañana. recién comenzaban. me topo con una vista del comedor de una cárcel de máxima seguridad en donde están comiendo una veintena de jóvenes negros. Carmichael y Angela Davis que. Fue una década en la que se vislumbró cercano un amanecer luminoso para todos. hojeando su libro. aquellos que exigían “La imaginación al poder”. la de circular libremente por las calles. solidario. “Prohibido prohibir”. La policía disparó sin previo aviso matando a 69 personas e hiriendo a 180. Estas propuestas son las que definieron a ese tiempo y se propagaron gracias a ese internacionalismo solidario y espontáneo que se daba entre los que se proponían cambiar la historia. “Seamos realistas.

Sería injusto callar que los ‘60. apresadas. simples empleados. Si bien es cierto que las luchas por sus reivindicaciones comenzaron a fines del siglo XIX con la participación femenina en el trabajo industrial. apelando al Imperio de Toni Negri y Michael Hardt (Paidós. Mejor dicho. por la igualdad entre los géneros y por su liberación. Decididas. de las minorías oprimidas y de los jóvenes. libre y solidaria. y de las que aún mantienen su fe intacta para construir una sociedad justa. fue en los sesenta cuando sus voces se multiplicaron y fueron escuchadas por todos los sectores sociales. campesinos. asesinadas. Pero realizó otro aporte ideológico de suma importancia: le quitó el almidón soviético al marxismo. Así. hasta ese momento sectorizadas. excluidos racialmente o por género. otra protagonista: la mujer luchando por sus derechos. Las mujeres también se habían puesto de pie. norteamericanas. Son los rostros de las compañeras del Tercer Mundo y también de las francesas. influyó en la ideología y en las relaciones y modos sociales. El rostro femenino de los sesenta es también el de las compañeras argentinas y latinoamericanas en lucha. que en la nueva visión reconsideró aquella estructura bipolar esquematizada y amplificó el arco de los que buscaban el mundo nuevo. pero aún así. Cuando todo era blanco y negro y costaba una enormidad divisar grises. italianas. fueran obreros. Pero estaríamos hablando como en el siglo XXI. Por eso ganaron libertades impensables para la generación de sus propias madres. que ganaron las calles para apropiarse de la esperanza. Lalo Painceira mezcló a marxistas con libertarios y fue utópica a sabiendas. permitió la irrupción de nuevas miradas y teóricos que se sumaron a las luchas. incluyendo a sectores pauperizados de la clase media y aceptando singularidades de los que estiraron el arco de alianzas hasta convertirlo en multitud. estudiantes. herencia de la que todavía gozamos. 2002) y ahora debemos pararnos en los comienzos de la segunda mitad del siglo XX. fundamentalmente en la cultura juvenil de entonces. además del Tercer Mundo con sus fanonianos condenados de la Tierra. de todos los castigados por el mismo poder. torturadas. De las que siguieron las 175 . alemanas. sin exclusiones. tuvieron otro protagonista. con sus particularidades.

el más iracundo y libertario. la Dra. Mario Stafforini era el hermano menor de Toro. ese guita- rrista que nos había introducido en el jazz. No le importaba la política partidaria. un militante de la libertad. Su aspecto era el de un James Dean de cara un poco más redondeada. Ana Fernández. Pero también lo pensable y de lo que gustábamos todos. solía bromear a uno de nosotros. en donde vivía con sus padres y su hermana frente a la plaza Mitre. como bañarse en el lago del Parque Saavedra en una noche algo más que fresca. siempre despeinado. opinaba con fundamento según sus ideas o. a su manera. hacer algo impensable. preferentemente ginebra. como escuchar el último LP de Mulligan. Lo conocimos cuando tenía 19 años. Mario también llegó para estudiar a La Plata desde su Mar del Plata natal. No entendía los encuentros sin com- partir una copa. Le bastaba con mirar a alguien y era como si se le re- velara su punto débil y allí atacaba. a cualquiera. vestirse y partir conmigo a un bar de la costa a tomar ginebra. Ellas son sólo algunos ejemplos entre miles. Hasta con los más grandes. pero todo en tono de sorna. Dueño de una mirada brillante y burlona. Una noche muy fría del invierno marplatense lo vi arrojarse al mar desde las piedras de Cabo Corrientes. pelo lacio y largo. Era el beatnik del grupo. No era callado y siempre proponía acciones. Y le gustaba mostrarlo. EL BLUES DE LA CALLE 51 viejas luchas del feminismo por la igualdad de oportunidades y de vida. de comienzos de primavera. Sin embargo. Sobre todo este tema abriremos el oído a lo que nos dirá en el apéndice de este libro una especialista. salir aprovechando la rompiente de la ola y treparse a la piedra riendo para secarse con la ropa. Era su forma de vida. 176 . hacía proezas. su presen- cia ejercía una fuerte influencia en el grupo. sin preferencia. Porque nunca fue violento. cargado de una vitali- dad envidiable. Mario era. que fue además protagonista de aquella década en La Plata y asidua concurrente al “Capitol”. sobre todo cuando bebía. moverse. Cuando discutía.

pero es necesario hurgar en la memoria colectiva de nuestro pue- blo y recordar los hechos significativos que movilizaron a los 177 . directo. En la fotografía coral se puede adivinar en el fondo una de sus pinturas. Más allá de sus bromas. Adoraba a Kerouac y a Guinsberg. le traje unas cobijas y le armé la cama”. Él no fue a retratarse. me contaba en la cocina y en voz baja. además de ser un gran lector y de poseer una inteligencia viva. comulgaba más con ideas anárquicas que socialistas. pinta paisajes mediterráneos en una de las islas españolas y. una imagen más cercana a Juliette Greco que a una ha- bitante del San Francisco norteamericano. Su pintura parecía nacida desde su parte aventurera. Recitaba “Aullido” de memoria y sin ser político. “Doña Carola”. después de transitar una vida nada fá- cil. y no de la racional. de pelo largo. En los años sesenta suelen abundar los ejemplos extranjeros. despierta. esa que le hacía acometer proezas. por lo que se lee en Internet. Se alejó tempranamente del grupo y dejamos de vernos. Seguimos caminos distintos. durmiendo plácidamente. lacio y renegrido y solía vestirse de gris o de negro. Practicaba un expresionismo abstracto fuerte. un pintor excelente. empastaba para sumar textu- ras ricas al cuadro. Tenía una amiga porteña muy bella que lo visi- taba. pero fue el que compró el “Manifiesto de los Jóvenes Iracundos Ingle- ses” que introdujo en nosotros una lectura desacartonada del marxismo. “golpeó la puerta a la madrugada. pobrecito. Lalo Painceira De la misma manera que podía resultar burlón. compulsivo y colorido en grandes telas que. Era parte de su iracundia. Hoy. Mario era o mejor dicho. con mucho éxito. Mario era muy alegre y lo contagiaba a los demás. Era muy pálida. desplegaba sus dotes de seductor. Nunca salió con las muchachas que formaron parte de nuestro grupo. Por lo tanto no guardo una foto de él de aquellos tiempos. es. como le decían a mi madre. A mi madre la tenía en su bolsillo y no fueron pocas las noches que bajé a desayunar en mi casa y lo vi tendido en el sofá del living. además.

que fueron numerosas en un comienzo y que luego decantaron hasta ser dos: Montoneros y ERP. el combate. EL BLUES DE LA CALLE 51 argentinos en esa década. En esa década nació la “Teología de la Liberación” con su expresión local en los “Sacerdotes para el Tercer Mundo” y en los curas villeros. el Ejército Revolucionario del Pueblo en Tucumán). Taco Ralo. y de sacerdotes con el vuelo y talla de Ernesto Cardenal. y en menor medida. Masetti y su Ejército Guerrillero del Pueblo en Salta. un crecimiento en la concientización de jóvenes. pero sin olvidar los 178 . asesinado por la Triple A en 1974. cuyo rostro más visible fue Carlos Mugica. También los ‘60 fueron los años en los que se acre- centó la resistencia. Como por ejemplo la lucha contra la dictadura de Onganía. ya que estaban muy comprometidos con los pobres de su tierra y con sus luchas. sobre todo en nuestro país. Por eso. mujeres. el Cordobazo y la serie de rebeliones po- pulares que surgieron en varias ciudades del interior. La década del sesenta tuvo un desarrollo. de las Fuerzas Armadas Peronistasy luego. Y fundamentales. entre las que resaltan la de Ca- milo Torres y la de los episcopados brasileños y chilenos. la mayoría de ellos españoles. lo que generó la necesidad del nacimiento de las organizaciones armadas de praxis urbana. En Latinoamérica se visibilizaron nuevas formas del compromiso social de la Iglesia. aplicaba la tortura. cuando era presidente el Ge- neral Perón. en los setenta. encarcelaba a militantes y reprimía toda manifestación en contra de sus políticas de de- pendencia. mientras que el poder militar daba inicio al plan sistemático de desapa- rición de personas. No nació de golpe y mantuvo una horizontalidad en cuanto a discusión interna y liderazgos. La efervescencia y la temperatura fue- ron en aumento. los sesenta no tuvieron un rostro. los focos rura- les (Uturunco como expresión de la Resistencia Peronista entre 1959 y 1960. que tornó previsibles los cambios profundos que produjo. intelectuales y obreros. ambos muy diferentes de la jerarquía argentina. Y desde ya. sino varios. la labor en Centroamérica de los jesuitas. Creo que después de recordar a todos estos íconos recién se podrían incorporar como accesorio festivo y de color esa otra cara amable que muestra la historia Oficial.

aunque excedan el marco ditelliano. a Pablo Suárez. Pero volvamos al Di Tella y la radicalización de parte de sus hijos dilectos. Y si bien se lo recuerda hoy como la vidriera en la que se expuso ese puente entre el arte moderno y el posmo- derno. como lo mostró su música. Carlos De la Vega. entre otros artistas. ante todo. incluso Berni y los “Espartaco”. expresión de libertad y cambio. Marilú Marini y Graciela Martínez. inmortalizada por ambas modelos. Alejandro Puente y César Pa- ternosto abrieron un camino nuevo para la vanguardia con una pintura fuertemente sustentado en el arte precolombino y en el actual de los pueblos originarios andinos. cuando nacían los ‘70. Pueden mencionarse. Gerardo Gandini y hasta Astor Pia- zzolla y también el paso de Jorge Blauduni por esa institución. sin olvidar a “I Musicisti” de donde nació “Les Luthiers”. el “Instituto Di Tella” se sacudió también con el despertar del compromiso social que se fue dando entre los jóvenes artistas. lo mismo que la danza con Iris Scacheri. el propio Di Tella hizo conocer en esa década a otros artistas notables en los que fue creciendo la necesidad del compromiso con la realidad social. A su vez. Felipe Noé. Roberto Jacoby. Eduardo Ruano. el Grupo Sí había dejado de existir. En Buenos Aires. compromiso que culminó en el “Tucumán Arde” (1968) y en la muestra de “Arte Político” (1971). que fue la expresión típicamente vulnerable del Pop Art. el teatro de Norman Briski. mi compromiso me llevó a mostrar en mi última exposición una serie de Villas Miseria y al año siguiente Horacio Elena ya trabajaba activamente en Brasil y pintaba con un len- guaje figurativo y social cercano a la tradición latinoamericana. ese diálogo 179 . Roberto Villanueva y Alberto Cous- tet. En mi caso personal. porque ese devenir dialéctico personal. Ernesto Deira. entre otros. Pero cuando asomó a la luz esa radicalización política. Rómulo Macció. contesta- tario. Lalo Painceira valores que levantaba ese “hipismo” que fue. León Ferrari. a estas ex- presiones politizadas se sumaba una vanguardia estética con la música de Armando Krieger. Oscar Bony. Entonces sí se podrá dedicar un párrafo a las bellas y flaquísimas Twiggy y Verushka (protagonista de “Blow Up” de Antonioni so- bre un cuento de Cortázar) y al reinado en la moda de Carnaby Street con la minifalda.

Esas cuatro paredes encierran el secreto de transformar todo lo que está dentro de ellas en arte. y el arte no es peligroso (la culpa es nuestra). EL BLUES DE LA CALLE 51 que cada artista mantiene con su tiempo. aceptarla o enjuiciarla. Más adelante y después de describir el objetivo cuestionador de su obra a los trabajos de otros artis- tas ditellianos. los que quieran trepar que trabajen en el Instituto. apenas unos días más tarde. a romper categóricamente con el Instituto. Pero los que quieren ser enten- didos de alguna forma. inglés o chino. El ITDT no tiene dinero como para imponer nada a nivel internacional. o han perdido vigencia o son indiscutibles (…) Si a mí se me ocurriera escribir VIVA LA REVOLU- CION POPULAR -prosigue. yo no les aseguro que lleguen lejos. Todo es arte. Está dirigida a Jorge Romero Brest y escrita el 13 de mayo de 1968 (el mismo año del “Tucumán Arde”) y comenzaba recordándole: “Hace unas semanas le escribí dándole a conocer la obra que pensaba desarrollar en el ‘Instituto Di Tella’. la imposibilidad de valorar las cosas en el momento en que estas inciden so- bre el medio. Nada más ilustrativo que dar a conocer fragmentos de la extensa renuncia de Pablo Suárez a participar en muestras del Di Tella. los llevó en la segun- da mitad de los años setenta. porque la institución sólo deja entrar productos ya prestigiosos que se utilizan cuando. agregaba Suárez: Creo que la situación política y social del país origina este cambio. Hoy lo que no acepto es al Instituto que representa la centralización cultural. Hasta este momento yo po- día discutir la acción que desarrolla el Instituto. A los que quieran estar bien con Dios y con el Diablo les recuerdo: ‘los que quieran 180 . Entonces. la institucionalización. díganlo en la calle o donde no los tergiversen.en castellano. Hoy. sería absolutamente lo mismo. ya me siento incapaz de hacerla por una imposibilidad moral”.

pintor rosarino de vanguardia y militante popular. sino después de haber pasado por el filtro de dicho inquisidor.R. por haber utilizado en ella significados políticos como material estético”. Creo que muestra claramente mi conflicto frente a esta invitación y por lo tanto. sólo siendo acep- tados los ‘artistas’ que se avinieron a cambiarlas 181 . El aparato cultural –submundo del arte. está dán- dose el Hombre” Y sigue la firma de Pablo Suárez que agrega una nota al pie: “Esta renuncia es una obra para el Instituto Di Tella. haber cumplido con el compromiso”. J.Brest. Carballa por ‘moles- tarle’ determinados elementos de ésta. en el Museo de Arte Moderno (Premio Ver y Estimar) su direc- tor H. en la muestra del Di Tella “Experiencias Visuales 68” distribuyó entre la concurrencia el siguiente volante fijando su posición de vanguardia. Mientras en el Museo de Bellas Artes el director. Ejercida esta vez por el di- retor del Instituto. A los espectadores les aseguro: nadie puede darles fabricado y envasado lo que está dándose en este momento. A la Institución Tor- cuato Di Tella: “El Instituto Torcuato Di Tella” organiza “EXPE- RIENCIAS 68”. obliga a retirar la obra de J. Eduardo Ruano. no permitiendo a los artistas presentar sus obras. Lalo Painceira salvar la vida la perderán’. todas rechazadas. tanto estética como política. reprime a los participantes por mi obra expulsándolos del Museo y mandando a retirar ésta. Hoy aquí estamos en presencia de otra muestra de represión a los artistas. Samuel Oliver.Parpagnoli. El título fue: “Eduardo Ruano expone en el Di Tella.ha quedado al descubierto. Quedando por lo tanto.

cruzar nuestras plazas y diagonales de 1960. me permito algunos homenajes per- sonales a esa década. camino elegido por el Grupo Sí: 182 . transformaron en poesía y canto el fuego divino que las habitaba y las hizo remontar vuelo.seguramente plagada de olvidos in- justos y de juicios parciales a los que ninguna mirada escapa-. que se embarazó de poesía en los años finales de la década mientras vivía las calles de Nueva York y allí parió y cantó sus propias letras demoledo- ras y me permito rescatar en ella su alma beatnik que todavía la habita. los artistas Pablo Suárez y Ri- cardo Carreira se negaron a participar de estas ‘ex- periencias de la represión”. allá. basta de breviarios y cataratas de nombres y movimientos. y a comenzar a asomarme a nuestra propia historia como Grupo Sí. eliminando de ellas toda relación social. Antes de pisar nuestras avenidas arboladas. y especialmente. EL BLUES DE LA CALLE 51 por otras a su conveniencia. como Patti. porque ambas. “¡Abajo la represión! ¡Fuera la policía cultural! ¿A qué vienen los patrocinadores del “Museo de Arte Moderno” de Nueva York sino a comprar con- ciencias y a tratar de prostituir a los artistas argen- tinos? ¡VIVA LA LIBERTAD! Eduardo Ruano” Por el momento. mucho más ligada a la generación beat que a la hippie. “Ante estos manejos. a dos mujeres jóvenes: Alejandra Pizarnik y Janis Joplin. Pizarnik dedicó a la blusera norteamericana. Cae el telón sobre esta desmañada síntesis histórica de los cincuenta y los sesenta. además de homenajearla por haber sido una luchadora de causas justas en su momento de máxima fama. moral o política que pudiera molestar a los patrocinadores del Museo de Arte Moderno de Nueva York. También quiero homenajear. Menciono a Patti Smith. un poema que parece un manifiesto del Informalismo y del expresionismo abstracto. en los ’70.

más las lecciones de terror/ Hay que llorar hasta romperse/ para crear o decir una pequeña canción. empezó a correr una brisa nueva por Latinoamérica. para imponer a mano dura las políticas dictadas por el Fondo Monetario Internacional. Los partidos socialistas de Occidente dejaron la bandera roja y se transformaron en un híbrido que no propuso cambios ni reivindicaciones profundas y más aún. en nuestro país a partir del 2003. Lalo Painceira A cantar dulce y a morirse luego. Cayó el muro de Berlín y la balanza que sostenía al mundo fragmentado se volcó descaradamente hacia el Imperio. ya a fines del siglo XX y comienzos del XXI. gritar tanto para cubrir los agujeros de la ausencia/ eso hiciste vos. Se instaló un pensamiento único que reestableció en el poder al neoliberalismo. muy lejos del al- cance de nuestras manos. eso yo. Los ‘90 acentuaron la sensación de derrota y hasta parecía verdadero que la historia había terminado. Como si el mundo se hubiera detenido. sobre todo para la mujer y los jóvenes. /no. / por eso me confío a una niña monstruo. a las grandes corporaciones y al capital interna- cional. Los gobiernos de las naciones que integraban el Tercer Mundo en general fueron domesticados y generaron. soportando castigos y un feroz aislamiento. Alguien 183 . a ladrar / Así como duerme la gitana de Rousseau/ así cantás. fueron utilizados como en España. Más aún. Que no había un más allá de la explotación capitalista. La mayoría de los sueños de transformación social de los ‘60 no se hicieron realidad y el horizonte quedó de nuevo. Como si hubiera retrocedido. sigue fiel a sus sueños enfrentando al vecino “Goliat”. Las fuerzas conservadoras se apropiaron de los gobiernos de Occidente y la gerontocracia so- viética no dejó lugar para la esperanza de cambios. Pero en los últimos años. ¿Qué pasó luego? La historia no tuvo final feliz sino trágico. una resis- tencia basada en el fundamentalismo religioso lo que implica un retroceso de muchas conquistas logradas bajo regímenes populis- tas. Me pregunto si eso aumentó el error/ hiciste bien en morir/ por eso te hablo. el “pequeño David de Occidente”. Sólo Cuba.

Y hasta aquellos sueños que motori- zaron el relato histórico hacia un destino común y que se había alejado como un horizonte oceánico. EL BLUES DE LA CALLE 51 abrió las ventanas de nuestro continente y hoy podemos pensar que no todo se ha perdido. Quizás por eso nos parecen más reales. Es cierto que los sueños y las utopías a los que aspiramos. 184 . como paisajes serranos. son más modestos que aquellos que nos encendían en los sesenta y los setenta. Esperemos que esta vez el mundo no se detenga y que esta brisa sea una nueva manifestación del modernismo que se niega a mo- rir sin haber parido el nuevo mundo. se adivinan cercanos.

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SEGUNDA PARTE .

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Totalmente sorprendidos. MODOS Y DEBATES Ella: Hi-ro-shi-ma ……. ese silencio reverencial por haber participado de una misa. Y si exagero ese ejemplo un paso más. Marguerite Duras « Hiroshima mon amour» Cuando la palabra “Fin” se estampó en la pantalla y se en- cendieron las luces de la sala. No puedo preci- sar cuánto tiempo. el arte. Nosotros allí. agregaría que acabába- mos de comulgar con una obra de arte que contenía el horror y la poesía. Porque nos quedamos allí.Hi-ro-shi-ma. Invadidos también por una realidad que había parido la barbarie. Él: Ese es mi nombre. Nos quedamos allí. CAPÍTULO I CONTEXTUALIZACIÓN CULTURAL. el espanto y la belleza. Al fin y al cabo. Sí (Estamos sólo en esto todavía. Para siempre). su belle- za y hasta por su dolor. Esa es la imagen que acuño en mi memoria. Ése es tu nombre. Ne-vers-de-Francia . Aferrados a los ecos de ese diálogo que se amplificaba en nuestro propio vacío. fue como si no nos hubiéramos dado cuenta. Y ahí nos quedamos)…Tu nombre es Nevers. la resurrección que siempre otorga el lirismo y la belleza. la muerte en Cruz pero también. (Se miran sin verse. Estuvimos minutos sentados en las butacas. sentados. Seducidos por su perfección. El vacío de ser simples espectadores de esa creación maravillosa de Alain Resnais y Marguerite Duras. suspendidos en ese vue- lo. toda la barbarie que puede imaginar y caber en el hombre. pero sí recuerdo con fidelidad el silencio. MIRADAS. Conmovidos también 189 .

Gas en lugar de fuego. El mismo infierno unificando víctimas. Con la enorme belleza de sus ojos que guardaron todo. todo está teñido de esperanza. con su castigo al ser acusada de colaboracionista por amar a un enemigo. Por- que la película es bella y vuelvo al presente. abrazados cada uno a su propio espanto. Pero a diferencia de la realidad. incluso a noso- tros. cielo. estrellas. sensación que nos atrapó desde el mismísimo comien- zo del film y desde las escenas documentales que muestran en parte. geografías distantes. perfectos. De una vida nueva posible. ella. la belleza es siempre revolucionaria. con esa culpa desnuda desde su cabeza rapada en Nevers. Porque a la muerte y al horror se opone la vida. al hoy. Y me acuerdo ahora de “Noche y Niebla”. con sus recuerdos de la guerra en Europa. Es sol. imagen exaltada de un amor tan fugaz como la vida. esos crímenes impunes de lesa humanidad perpe- trados por los Estados Unidos que fueron Hiroshima y Nagasa- ki. porque todavía verla es conmovedor. Comprobar que en el horror. nacido de un encuentro casual y con final previsto. atrapan. EL BLUES DE LA CALLE 51 por esa redención nacida en el amor fugaz de un encuentro y en la poesía. bellos. los efectos de la bomba atómica en cuerpos calcinados. miembros arrancados. ella. atan desde esos monólogos dialogados. Y también la imagen y el montaje de Resnais recorriendo esos dos cuerpos. desnudos. pero de manera descarnada y hasta brutal. Más muertes. en “Hiroshima…”. historias. Fin de la guerra. ese genocidio. La palabra y la imagen sugieren todo y a todos envuelven. ese infierno hirviendo que cayó de manera imprevista sobre la población civil totalmente ajena a la guerra. ella. con- denas. el documen- tal del mismo Resnais. 190 . la poesía lo iluminó todo desde esa noche estrellada que son los textos de Marguerite Duras y que piadosamente cubren el espanto. Distinta. a este siglo XXI. sobre hombres y mujeres comunes. la poesía. en medio de las imágenes documentales y recreadas de su devastación. anónimos. el amor y el deseo. Y sin embargo. con el descubrimiento de los campos de concentración. su ciudad natal. grises. simples espectadores. y a la destrucción. Pero también estaba ella con su propio infierno. en una ciudad que recién despertaba con la ilusión de marchar hacia el trabajo o al es- tudio.

entre amigos y que no constituían una convo- catoria prefijada. aquello que Trotsky dedicó a Sergio Esenin: “la revo- lución arrancará para cada individuo el derecho no sólo al pan. Las imágenes de Resnais y los textos de Duras cayeron sobre nuestras cabezas como agua de bautismo. también somos nuestros propios límites. Lalo Painceira ¿Cómo no agotar noches discutiendo películas como “Hiro- shima mon amour”. a trancos largos. Podía ser una película. Porque en 1960. sin darnos cuenta desde nuestro ego- centrismo de jóvenes. como la del “So- rrento” o “La Aguada” o “La Modelo”. un punto de inicio. como “Hiroshima…”. Pese al existencialismo leído. o la de nuestro modesto “Capitol”. Para convencernos. Ya sé. Aferrados a nuestros encuentros que eran informales. Así eran nuestros encuen- tros en una ciudad que a nosotros nos parecía contenida. Porque en esa ciudad que criti- cábamos por provinciana y por la “gente del centro”. Para orientar nues- tro camino. ante una mesa bien platense. sino también a la poesía”. compañeros eternos de causas justas. Y todavía no lo veíamos. un LP. de lo épico con lo lírico? ¿Cómo no re- cordar entonces. Sin embargo. no visualizábamos que de la misma manera que nosotros somos nuestra libertad. desde la Europa de 1959 a La Plata de 1960? ¿Cómo no debatir sobre la oposición de lo íntimo con lo colectivo. un artículo leído. donde nadie levantaba la voz. cuando vimos “Hiroshima…”. Pero la memoria a veces avanza desordenadamente. que nosotros no escuchábamos las otras voces. y cuando envejece con sueños incumplidos se vuelve a veces. un espectáculo de danza contemporánea. Bastaba una motivación. Como hoy. reiterativa. de la que queríamos despegarnos. Para impulsarnos a emprender la marcha. Eso vendrá después y lo dije. en bares y cafés. un libro. una opinión escuchada. Estaba a la distancia real del horizonte. cuando vimos “Hiroshima…” éramos muy jó- venes y nos sentábamos en mesas compartidas para hablar de estas cuestiones. Con espontaneidad volcábamos nuestra voca- 191 . una obra de teatro. Aunque la revolución para nosotros era algo impensable en aquellos años. convivían la agitación y la resistencia de estudiantes y obreros. todavía no nos habíamos emborrachado de utopías. ese que recién comenzábamos.

Y algo importante. de nuestras obras pero también de nuestros noviazgos. También en grupo íbamos a las exposiciones de pintura. la búsqueda. En esos encuentros del “Capitol”. como esas bellas historias con las que Javier justificaba su eterna im- puntualidad. También nos unía la necesidad del comensalismo. la discusión. poetas. al cine y a Buenos Aires en donde recorríamos las galerías por Florida desde la calle Corrientes hasta la plaza San Martín. Siempre maravillosas. nuestras inquietudes. también compar- tíamos los silencios. a escuchar música. de las muchachas que nos gustaban y que nos acompañaban en esa bohemia pero hasta la hora permitida y también hablábamos hasta de nuestras familias. gozábamos de la imaginación de Poroto Sitro. Sino porque era habitual en esa época. pero también la de compartir los sueños y las fantasías. Nos manejábamos en grupo. estaba presente nuestro deseo y hablábamos mucho de pintura. escritores. que en aquel tiempo comenzaban en 192 . EL BLUES DE LA CALLE 51 ción. bailarinas. una forma de visualizar nuestras propias contradic- ciones y ponernos en línea con la historia. Entre nuestros amigos y amigas predominaban los pintores. Muchos acostumbrados a los partos de la creación. Desde ya. de compartir una mesa después de haber trabajado en los talleres y bebernos un café o un vino o una ginebra con queso. una inquietud política más allá de considerarnos de izquierda. Los debates a veces los seguíamos hasta la madrugada en la habitación de Gancedo. estudiantes de Humanidades y militantes políticos. también de las his- torias de pibe de Alejandro Puente y de sus amigos esquineros. Y agregaría que hasta 1961 no despuntó en esas charlas. No por temor y menos aún por demostración de fuerza. Pienso que nos unía esa necesidad de debatir las ideas. salamín y pan. después de trabajar en nuestros talleres. nuestras salidas. en algunos casos solitarios pero siem- pre dolorosos. quizás como manera de garantizar el diálogo. en el de Ambrossini o en la pieza grande de mi casa. pero también había músi- cos. entre los que formábamos el grupo. de Nelson Blanco y del gran Javier Villafañe. al teatro. gente de teatro. en nuestro taller de Ringuelet a la luz de faroles. pero también nuestra vida cotidiana.

que tenía su taller muy cerca de allí o alguno de los artistas del llamado “Grupo Bonino”. casi Viamonte. Minujín. Lalo Painceira Van Riel. reducto junto con el “Florida”. como Alonso. López Anaya. Era una forma común de aquel entonces para vivenciar un arte que nos sorprendía a todos. comenzaban a llegar los pintores desde sus talleres. por la “Asociación de Artistas Plásticos”. Y nos parecía que nosotros éramos los que descubríamos para todo el mundo a 193 . algo necesariamente individual salvo la expe- riencia colectiva que hicimos de El Principito o de algún poema. Olga López. Kemble. Des- de Carpani y los “Espartaco” hasta Greco. Wells. Pucciarelli. de Maipú entre Charcas y Paraguay o algunas veces en el “Coto” de Viamonte entre Florida y Maipú. como sucedía en La Plata con nuestro “Capitol”. desde la obra de los italianos del post-neorrealistas. Recorríamos todos esos bares para conectarnos con los pintores porteños. de los alumnos de Filosofía. Althabe. pasando por escultores como Papparella. y seguían luego por Witcomb. Mc Entyre. el “Teatro Nacional de Bellas Artes” sobre Libertador y cruzando Pueyrredón sobre Li- bertador. el “Palais de Glace”. frente al “Hotel Horizonte”. visitábamos primero el “Museo de Arte Moderno” que estaba en el “Teatro San Martín”. Vidal y los ya consagrados. que nos obligaba a caminar hasta Esmeralda. Con la lectura. Pero siempre terminábamos en el “Bar Moderno”. la costumbre de concurrir en grupo para ver una película no se ceñía sólo a nuestro círculo. Pizarro. los franceses de la Nouvelle Vague. Todos. el gran Ingmar Bergman que generosamente nos llenó de interrogantes y nos brindó material suficiente para horas de elucubraciones e interpretaciones y para que Dios se asomara a nuestras mesas y comenzara a ganarnos el alma. suplíamos lo grupal por el comentario posterior. el Di Tella y si íbamos con tiempo. y a una cuadra de las Galerías Pacífico. Corrien- tes y Montevideo y si pasábamos el día. al atardecer. los ingle- ses del Free Cinema y desde ya. Vinci junto al “grupo Sur” y geomé- tricos como el muy joven Polesello. sobre todo en el “Moderno”. porque allí. Retomando el tema inicial del cine. “Bonino” en Maipú casi Charcas. A la noche íbamos a comer un guiso a un bodegón de la cortada Tres Sar- gentos al 400.

Desde ya. Vittorini (me sabía casi de memoria el primer capítulo de Coloquio en Sicilia: ‘Aquél invierno yo era presa de furias abstractas…’. además de Guinsberg & Cia. donde cada uno de sus integrantes daba cuenta de su combate contra la clase dominante en Inglaterra. y para el Gelman de Vio- lín y otras cuestiones. el Sartre de Los caminos de la libertad. “Yo no sé de pájaros/ no conozco la historia del/ fuego. Machado. siempre presente y de manera muy viva. Corso. Prattolini. ambos parte de la delega- ción que nos acompañó como ya lo había adelantado. Fue importante la lectura del “Manifiesto de los jóvenes iracundos”. ya mencionada. el Camus de El extranjero. como Vallejo y Neruda. También debo nombrar a una jovencita. de la mano de Eluard. que en ese momento era todavía poeta de culto y que nos nos hizo volar. pero también Ezrah Pound. Se llamó Alejandra Pizarnik y se suicidó la noche del 25 al 26 de setiembre de 1972 a los 36 años. en ese instante mágico de la lectura por el cual nos apropiábamos de ellos. Nos con- movieron Pavese. que nos mostró que en el arte existían otras dimensio- nes a las ya conocidas./ Pero creo que mi soledad/ debería tener alas”. antología que incluía también poemas de Laura Yusem y Juan Carlos Martelli. Pavese. Fer- linguetti. EL BLUES DE LA CALLE 51 cada uno de los autores. los grandes españoles como Gar- cía Lorca.. Ungaretti. El primer contacto con su obra fue una antología que editó el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires y que me regaló Squirru antes de partir hacia Lima. Prévert (¿Cómo no recitar su “Desayuno”?). repetía). Un párrafo aparte para el Bestiario de Cortázar. nos adueñábamos sin darnos cuenta de que en realidad éramos poseídos por ellos. para el Adán Buenosayres de Leopoldo Marechal que nos hizo conocer Squirru. Lecturas eclécticas producto de mentes abiertas y desprejui- ciadas que nos permitieron habitar por una noche el asteroide B 612 junto a El Principito y estar siempre dispuestos a optar en libertad junto a Sartre y luego sumergirnos en Merton para que nos abriera las puertas del silencio y del cielo y saltar de 194 . la narrativa norteame- ricana identificándonos con Kerouac. Guinsberg. A la poesía ingresamos. Hernández y los de nuestra Patria Grande. Es la que escribió. la Beauvoir de El segundo sexo y el Céline del Viaje al fin de la noche.

a los cien metros de recorrer Nirvana sorprendía sobre el arroyo. El resto parecía naturaleza virgen. dentro del enorme atrevimiento que se tiene a los veinte años. En la mano derecha de Nirvana. se levantaba la oriental mansión que perteneció al ex goberna- dor Rodolfo Moreno. solía aconsejarnos y estaba interesado por nuestros trabajos y postulados. 195 . sólo dos o tres vi- viendas. Y desde ya. fue invadido por viviendas convencionales y hasta ostentosas que alojan a la pequeña burguesía platense. vegetariana y con el alma pegada a su piel. a través de la colección Asoka (editorial La Man- drágora. Desde ese momento el lugar fue bautizado como “el ba- rrio de los pintores”. Mieri. que nos mostró una manera casi etérea de transitar y mirar el mundo. A los pocos metros. tuvimos nuestro “pequeño Big Sur”. Ese Nirvana enclavado en el verde y el silencio. faroles y ornamentos de jardín típicamente orienta- les. Años más tarde se sumó la casa de Alejandro Puente. pero fue importante. Jorge Mieri había levantado allí su propia casa en madera. robando el título del místico libro de Henry Miller. Una escenografía. muy relacionado con nuestra estética. fundamentalmente a través de los textos de D. El “Zen” ejerció su influencia en una etapa corta de nuestras vidas. sobre todo las cinco primeras cuadras desde el camino General Belgrano hacia Gori- na en la que se levantaban. bailarina del grupo de Dore Hoyer.Suzuki. con un inmenso parque. dirigida por dos personalidades cuya obra repercutió y tuvo influencia en nosotros: Kazuya Sakai y Osvaldo Svanascini) al “budismo Zen”. cultor del silencio. que había sido embajador en Japón. En la mano izquierda y con ingreso desde el camino Belgrano. cubierta por una espesa arboleda. Fue la calle Nirvana de City Bell. Recuerdo a una amiga nuestra. al poco tiempo levantó su casa César Paternosto con un provocador y revolucionario diseño de Vicente Krause. pintor impregnado de un misticismo au- téntico.T. ascética. que bordea el arroyo Rodríguez. Por eso. un embarcadero y una glorieta al más puro estilo nipón y no lejos. en aquel momento. Lalo Painceira inmediato. Hoy la calle Nirvana está tan irreconocible como la calle 51 y como la misma ciudad que nos cobijó en los ‘60. como si hubiera buscado alejarse del mundo y del ruido.

palabras y modos de vida. Era dos años mayor que yo pero como caminábamos en la misma dirección y manteníamos nuestros cielos habitados por modelos de vida similares. En aquel tiempo llevaba una vida ascética. a la creación plástica y también por su poética. Tenía una capacidad de trabajo. lectura. era poeta y además. EL BLUES DE LA CALLE 51 Omar Gancedo era el más inteligente de todos nosotros. Después había una cama contra la pared. En 1961 se sumó como poeta al “Grupo de Los Elefantes”. 196 . un aventajado y excelente alumno de Antropología. Vivía solo en una habitación que le cedía Julio Sager. a su vida. varios almohadones en el suelo en donde nos sentábamos. trastocado luego en Grupo Sí. Era el más expresionista de todos los integrantes del Grupo Sí. Omar era libertario y como buen anarquista adoptaba posi- ciones radicales que expresaba totalmente en gestos. un jarro en donde se hacía el té y un mate con su correspondiente bombilla. desprejuiciada. constituían los únicos elementos comprados. estudio y creativi- dad realmente envidiables. Le- jos. mantuvimos diálogos enriquecedores. Un cuarto a lo Van Gogh pero poblado de libros. Fue uno de los aceptados en el “Salón Estímulo” de 1960 y posteriormente participó de manera acti- va en la creación del Grupo No. Una olla de barro. La pieza era austera. Para in- gresar a la habitación de Omar había que caminar por un largo pasillo en donde había maceteros y se desembocaba en un patio. expresivos. Su creatividad quedó plasmada en una obra do- lorosa. no usaba cubiertos metálicos sino cucharas talladas por él en madera lo mismo que los cuen- cos que servían de platos y los enormes vasos que había cavado en ramas de árbol. no sólo por obra sino por actitud frente a la vida. Pintaba. además de importante gestor cultural en la ciudad de aquellos años. engendrada violentamente como todo parto. Sus versos estuvieron ligados a sus pinturas y esculturas y también. un abogado que fue una especie de mecenas y difusor del grupo. Usaba barba y tenía rasgos marcados. al me- nos para mí. Rostro fuerte. casi monástica. esculpía madera. abrazó el “Zen” y lo llevó a su vida. Con mente abierta. Allí Omar pintaba y trabajaba la madera. Era vegetariano.

Conmovía. pasándonos como en el Seder de Pesaj. sobre todo Nelson. además de los estantes sostenidos por ladrillos huecos para acuñar su importante biblioteca. y supongo que habría un rope- ro. cuando ya se habían agotado todos los temas y un poeta amigo y ya reconocido. bebiendo cada uno su trago. Escuchar y ser escuchado. cu- rándola a fuerza de uso. En broma le decíamos que uno podía emborracharse antes de beber. que mencionaban la posibilidad de cumplir ese ideal de reconstruir la díada perdida. Constituíamos un racimo. Prefería el diálogo. los grandes vasos de madera de mano en mano. Bella pero no del tipo de belleza que puede tener un soneto. su gran ami- go. Cuando éramos muchos. Allí predominaban los autores libertarios. Le gustaba trabajar con fuego. hablaba poco. mayor que todos nosotros. golpeaba. Pero era un gran polemista. con sólo sentir su olor. No le interesaba el ruido. Él reía feliz porque supongo que le gustaba ser anfitrión. duro y entonces aquella calidez se transformaba en fuego. quemar las superficies para que brotaran nuevas texturas y colores. Pasábamos a buscarlo y otras veces compartíamos el arroz y el vino que impregnaba la madera de sus enormes vasos. Lo visitábamos asiduamente. nos leyó versos suyos de amor. tampoco dulzona como en Soldi. la charla. los almohadones del piso o directamente en el suelo o parados. no convencional. Lo escuchábamos en silencio hasta que uno de nosotros. A los gritos los guardaba para su obra. siempre el mismo que se caracterizaba por 197 . desesperada. no recuerdo. La creación nunca es divertida. la pareja como unidad como manda el mito. Algunas noches invadíamos su cuarto y si era invierno y hacía frío -en aquellos años los inviernos platenses eran muy fríos. Recuerdo particularmente una madrugada. Siempre hablando. Su trato siempre era cálido. Sacudía. Así también la vivía Omar en aquellos años. Su belleza era como el “Aullido” de Guinsberg. Su obra era profunda. existencialistas y desde ya. bebiendo el vino. los de Antropología. Lalo Painceira Una o dos sillas. con cierta ternura que no disimulaba. sentados sobre su cama. una obra clásica o geométrica. como las mujeres rotas de De Kooning. Es dolorosa e inacaba- ble en la mente del autor. allí apiñados.nos agrupábamos en su cuarto como si estuviéramos en una tribuna de fútbol.

allí… Vení -le dijo a uno que era el más alto de nosotros. y pasó meses conviviendo con esa comunidad. Escuchar el oleaje del mar. Fue el primer etnógrafo de nuestra Facultad for- mado por grandes maestros y realizó aportes fun- damentales para conocer por ejemplo. ¿Sabés qué es el amor? Es espontáneo. Y se esfumó el amor. no y no. compar- timos almuerzos en su casa. EL BLUES DE LA CALLE 51 sus salidas imprevistas. Y aprendí mucho de él. 198 . correr mojándose los pies…” y simulaba correr en cámara lenta con la vista a un horizonte perdido hasta que se dio vuelta. investigador y. las olas desapareciendo en la orilla y después robándose todo para llevarlo adentro. y al poco tiempo estar los dos desnudos en una playa. todo lo divina que te puedas imaginar. Él se dedicó totalmente a la Antropología. la cultura guayaqui de la selva paraguaya. lo interrumpió con un. De noche. el doctor Héctor Lahítte. de la mano. Más de una vez charlé mano a mano con Gancedo. Y uno con ella. Después se disolvió el grupo y cada uno siguió su propio ca- mino. Es descubrirlo ante una mina. se doctoró. el mundo mítico y las díadas. Se recibió. comiendo el arroz en cuencos y be- biendo agua en vasos que olían a una cuba de roble muy usada. Amor no es eso. Además fue un excelente profesor titular de Etnografía America- na durante años. Omar logró reconocimiento internacional. carajo. “no. como si se lo tragara. Nace de golpe. dejando en el Museo un patrimonio muy valioso que está ac- tualmente en exhibición. sentados sobre almohadones en el suelo. El realizó expediciones al Chaco paraguayo por ese motivo. miró al compañero que llevaba de la mano y enojado le espetó: “¡Corré con más gracia. fue profesor titular en la Facultad.vos dame la mano y hacé de mina…Y entonces así. según me comentó su colega. con más gracia!” y todos largamos la carcajada ante su enojo. cargadas de pasión.

la literatura. / matar todos los rostros. / romper las paredes de este silencio hueco/ y dejar la sangre en el mar y los ojos en el vidrio. sereno. Corrían ya los años sesenta y yo proseguí con mi lectura ecléctica y a tragos grandes. El deslumbramiento por “el Zen” fue breve. la música. Él comiendo como los orientales con sus palitos. En agosto de 2010 hablé por teléfono con él. Lejos del drama de su poesía. fueron una topadora que barrió todo gesto iniciático y balbuceante de misticismo. Seguía con su vida ascética y me confirmó que había vuelto a la pintura. Para dar por terminado este recuerdo transcribo una de las poesías que publicó junto al Grupo de los Elefantes: “Cortar las manos. Dejé el “Zen” y comencé a leer y estudiar a los autores marxistas que. pero también convulsionado. sino también como espectadores de otras expre- siones. junto a la caliente coyuntura de nuestro país. Por qué no decir/estoy muriendo/y los alambres de sol arrancan los ojos. con mejores armas e imbuídos del espíritu modernista. parcial. con la ansiedad de los sedientos que no saben que la sed sólo es saciada bebiendo a pequeños sorbos. / Mañana…/ ¿Cómo llegar al mañana/ sin un tiro en las venas?”. Ante cada golpe recibido brotaba el grito o un silencio plagado de palabras contenidas. Lalo Painceira Hace mucho tiempo que no lo veo y que no hablábamos. yo con la cuchara de madera. en soledad. cerca de aquellas charlas juveniles cuando los dos nos sentábamos en almohadones sobre el suelo y manteníamos el cuenco con arroz en las manos. 199 . No sólo como pintores. Ingresamos y entendimos de otra manera el arte que expresaba al Occidente quebrado. el teatro y la danza. fueron puertas que nos permitieron. Su voz mantiene el tono pacífico. Breve porque al poco tiempo escuché reclamos de mi propia realidad y participé de ella sin sentir culpa. como el cine. No obstante el eclecticismo. todos los libros (y un todos bien abarcativo). viviendo su crisis con rebeldía. con iracundia y con posi- ciones comprometidas y existenciales. / Llegar fuera de dios en este tiempo. de antaño. al menos a mí. ingresar a la vanguardia que tratábamos de protagonizar.

Fiel a los maestros existencia- listas. que había comprado en Buenos Aires y al que me referí anteriormente. Pero en ese momento. Grippo también se oponía al llamado “realismo socialista” y a los dictados de la burocracia soviética. que años más tarde se convertiría en el artista conceptual más importante de la Argentina. era afiliado al Partido Co- munista y militante de su Frente Cultural junto a un puñado de compañeros de la FEDE (Federación Juvenil Comunista) y alia- dos. es el mismo que se había proferi- do ante Dios”. Nos reuníamos a las ocho de la noche en el “Instituto de Filosofía de la UNLP” que creo que estaba en la calle 45 entre 5 y 6. sacándonos de la cómoda torre de cristal 200 . No obstante. Víctor pintaba lánguidas muchachas en las que convivían claras influencias de Modigliani y de Spilimbergo y que no se oponían a los postulados estéticos imperantes en la URSS. Las clases se circunscribieron a Heidegeer. de Heidegger. Camus y en la filosofía existencial. que me impactaron fuerte. Él fue uno de los que pusieron sobre la mesa de discusión del “Capitol” una mirada política de la realidad y le dio sentido al compromiso sartreano. Mario Stafforini sumó a mi rebeldía un contenido más político al acercarme el “Manifiesto de los jóvenes iracundos”. nos llenó de interrogantes. traductor al español de Ser y tiempo. Esa primera aproximación política a la izquierda radical se haría más rigurosa a mediados de 1961 al unirse a nuestros encuentros nocturnos Víctor Grippo. pero Es- tiú representó un aporte fundamental a nuestro conocimiento y además. EL BLUES DE LA CALLE 51 Confirmaban aquello de Marguerite Duras: “Creo que ese grito. La lectura de ese libro me proporcionó una mirada joven y despre- juiciada del marxismo. ese grito de deseo es el mismo. hacíamos gala de una mente abierta a lo nuevo y a lo diferente. Nuestra pintura era casi lo opuesto al sectarismo soviéti- co y sin prejuicios ideológicos en la propia vida. Hubo otros libros y a esto lo digo a modo personal. de darnos charlas sobre existen- cialismo. Por ejemplo recuerdo que sin proponérselo. Además de las lecturas y de nuestro interés por Sartre. generador de inquietudes. premiado en la “Bienal de San Pablo”. aceptamos felices el ofrecimiento del profesor de la UNLP y filósofo Emilio Estiú.

fue 201 . no sólo en el campo económico sino también en lo social y en lo políti- co” (Los intelectuales y la organización de la cultura. Conocía a fondo el arte abstracto y gustaba de sus expresiones. desde los primeros balbuceos sentimentales de una pareja hasta la discusión de marxismo. como que el intelectual. pintura. Era discutidor. Mantenía un buen discurso y a esto lo narra muy bien Antonio Trotta en su carta. ecología.y desde ya. que atrajo a grupos diversos de jóvenes de distinto origen e intereses. música y desde ya. Lalo Painceira que habitábamos. arte y teoría marxista. a fines de 1961 y a partir de nuestra exposición de junio de ese año en el “Museo Provincial de Bellas Artes”. literatura. las bromas y las risotadas. Su influencia fue importante en mi caso personal y aportó al “Capitol” a sus amigos. religión. por lo que nuestro lenguaje cotidiano se fue poblando de vocablos nuevos. pero en las que fundamentalmente se debatía y en cada mesa se hablaban te- mas distintos. agudo y ácido en su humor. Fueron noches que no ignoraron el ruido. Fue el primero que nos planteó el camino de la praxis política. Saberlo nos dejaba solos ante la opción de participar o mantenernos en la pureza crítica de los impolutos sepulcros blanqueados. a afiliarnos al PC y con nuestras posiciones alcanzamos a perma- necer en la FEDE y en el Frente Cultural sólo un par de años. Gramsci. Por ellos arri- bamos a Lukacs. Uno podía escuchar a Víctor hablar de mitología. Garaudy. Grippo poseía una amplitud mental enorme y una sólida for- mación. Supimos desde lo elemental. Después llegarían al “Capitol” otros aportes que nos condujeron. además de conocimientos que nos asombraban porque sabía de temas inimaginables. en adelante. Uno de esos debates sobre marxismo y el naciente deshielo producido a partir del XX Congreso del PCUS (1956) en donde se realizó la primera autocrítica oficial y se cuestionó a Stalin desnudando la represión desatada bajo su imperio. a un puñado pequeño de concurrentes al bar. adhiere siempre a una clase y es el encargado de darle a la misma “homogeneidad y conciencia de su propia función. Pero este giro de las conversaciones se daría más adelante. y por lo tanto el artista. química -era estudiante de esa carrera que nunca terminó. Antonio Gramsci). historia precolombina.

porque vivió en esa localidad sólo hasta los seis años. sociólogos e historiadores. una comisaría escasa de personal y un puñado de viviendas dibujan- do una cuadrícula magra de calles de tierra. y en cada uno de nosotros y de los que hoy con- forman el “Museo de Arte Contemporáneo Latinoaméricano” (MACLA). Hugo Soubielle nació en 1934 en Carlos Begueríe. levantado junto a la estación de tren con el almacén de ramos generales enfrente. cantantes. Pero muchos de los protagonistas de aquellos encuentros alcan- zaron luego relieve nacional y varios. EL BLUES DE LA CALLE 51 interrumpido por Poroto Sitro que. Está aquí. actores. Reflexivo. bajo ese mismo título: “Marx no bailaba como yo”. Nos dejó el 20 de febrero de 2006. Pero en realidad no se fue. internacional. sigue también vivo en ellos. en Alda. su compañera. Sin embargo. Puede re- sultar paradójico que este excelente pintor guardara a Begueríe tan fuerte en su memoria afectiva. Y no sólo pintores. sentía una fuerte perte- nencia hacia ese pueblo rural bonaerense. se trepó a la mesa al grito de: “¡Marx no bailaba como yo!”. Así era el Begueríe que guardaba en sus recuerdos y en donde vivía con su familia porque allí trabajaba su papá como transportador de hacienda. escritores. La movida del “Capitol” contuvo a jóvenes de una inteligencia y solidez intelectual que hoy puede asombrar y no doy nombres porque sería injusto con aquellos a los que seguramente olvidaré. mientras se contoneaba siguiendo un imaginado ritmo tro- pical. sino músicos. anécdota publicada en “Primera Plana” a mediados de los sesenta. filósofos. Porque era un 202 . El que lo interpretó más cabalmen- te y también. harto de escuchar hablar del tema. un pueblo pequeño y rural del partido de Roque Pérez. En su obra y más allá de que la burocracia municipal haya derribado el yinkgo biloba que sus hijos plantaron en su homenaje frente al Pasaje “Dardo Rocha”. fue el mejor discípulo de Cartier. con sede en ese Pasaje y del que fue parte. rumiador de las verdades escuchadas o leídas. el que lo imitaba como un espejo. la escuela a la que alcanzó a ir un año y a la que volvió junto con su familia al conmemorarse los 75 años del establecimiento.

en esos angustiantes rostros velados que buscan la luz detrás de una ventana. además de sus conocimientos teóricos. Fue un artista que obtuvo importantes reconocimientos. su ironía y su humor. En la capital francesa frecuentó a Julio Cortázar y a Emilio Pettoruti con quien festejó el aniversario de La Plata en su estudio parisino. Di- suelto el Grupo Sí alumbró a los propios fantasmas que lo habi- taban. inscribiéndose en una figuración que podría encuadrarse en un realismo crítico alternando sus homenajes a Velásquez con los figurones y militares que dieron sus zarpazos desde 1930 en adelante y sobre todo. su pintura informal contenía un exquisito tratamiento del color lo que su- maba una cuota de poesía a sus trabajos. Los tres años que duró el Grupo Sí lo tuvo como uno de sus protagonistas. “gale- ría Integral”. Fue secretario del “Museo de Bellas Artes de la Provincia de Buenos Aires” con Ángel Nessi como director. Lo conocimos el primer sábado que fuimos a la clase de Cartier y compartimos después la mesa en el “Costa Brava”. cuando nos incluía. Expuso en importantes museos y galerías del país como el “Museo Nacional de Bellas Artes”. la represen- taba con todos los personajes hablando exactamente como ellos y a veces. el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires y el “Museo Provincial de Buenos Aires”. Primero obtuvo el “Premio Ad- quisición en el XXII Salón Nacional de Arte de Mar del Plata” (1963) y el “Primer Premio del Salón Nacional” organizado por la Municipalidad de La Plata (1967). se acercó al MACLA para colaborar con 203 . Quizás el más importante de todos haya sido el “Premio George Braque” (1968). y luego trabajó como rea- lizador de escenografía en el “Teatro Argentino” de La Plata. bebiendo champagne. que le permitió viajar a París durante un año. entre muchos otros espacios. Fiel a su maestro. Al jubilarse. en 2000. otorgado por el gobierno de Francia. como metáfora que encie- rra la tragedia de los desaparecidos. fue parte nuestra y nosotros de él. A partir de ese momento. Lalo Painceira excelente imitador y cuando contaba una anécdota. “galería Lirolay”. desde 1966 y llegó a ocupar el más alto cargo en su sección. como nosotros. Participó en todas las muestras del grupo y era asiduo concurrente a los encuentros nocturnos del “Capitol” que iluminó con su ingenio.

Pudo quedarse en París porque tenía grandes amigos. que están construyendo su propia vida y ven cómo se les cierran los accesos al trabajo y a la realización personal y social. Pero ahora lo pienso. Veo la lluvia por mi ventana y las calles. pero siempre sano. injusta. Y eso que era reticente para mostrar sus afectos. César López Osornio. Su juicio suena amargo. quedan desnudas. Mirando la lluvia bebo un sorbo de memoria. Siglo XXI y lluvia. Siempre tuvo inquietudes sociales y una curiosidad que lo ligaba a la vida y a la coyuntura. A finales de los años noventa nos encontramos en el “Café de las Artes” y charla- mos sobre esa especie de boom de la pintura en los jóvenes. de un lado el dolor por la realidad sobre todo eso. con record de inscriptos en la Facultad de Bellas Artes. como Saúl Yurkievich. Y se preguntó las razones de ese vuelco: “Yo pienso que se debe a la cosificación que padece el hombre de hoy y en especial los jóvenes. que cuando se mojan. soy un mendigo. de cada integrante del Grupo Sí con los que había compartido la aventura de mostrar sus obras. hasta su sorpresiva partida. su humor a veces corrosivo. EL BLUES DE LA CALLE 51 su amigo.Su reflexión sonó rara. una imitación. pero extrañaba La Plata a la que consideró siempre su lugar en el mundo. de sus hijos. pensando la realidad. de Alda. que provocaban risa. Siempre una broma. Su humor nacido del mundo de sus afectos. Por eso retorno a mis precoces y voraces sesenta. ¿sabés también qué pasa? Yo en mi taller soy Dios y ahora aquí. nada más”. Todo día gris merece un sorbo de me- moria y un trago de melancolía. pero tran- sitábamos la década del neoliberalismo más inhumano que se implantó constitucionalmente en nuestro país. cuando los cambios se sucedían de 204 . Mantuvo con sus dos hijos una relación magnífica. lo recuerdo y percibo que vivía es- forzándose para transitar este mundo como un equilibrista. libre. La vida los desconcierta. franca y nunca disimuló el enorme cariño que les profesaba. Y del otro lado. porque Hugo fue dueño de un sentido del humor sobresaliente y de una ironía que le hacía sortear situaciones adversas.

También la libertad es tan absoluta como la vida. el “fenómeno peronista”. que no era tan callada como la recuerda Trotta en su carta sino que prefería los diálogos personales al bullicio grupal. No puedo dejar de mencionar que también en ese tiempo se acercaron al “Capitol” los integrantes del “Grupo de los Elefantes”. que 205 . La muerte es algo sólo concebible en los otros. de quien era amigo. que nos ha- bló de Witold Grombrowicz. Ella me descubrió muchos textos de Trotsky y enriqueció el contenido de las charlas y me dio una mirada nueva sobre lo que comen- cé a llamar. la “Universidad Católica”. Lalo Painceira manera tan abrupta y veloz que los tornaba imparables. que compartimos con los músicos de jazz. y lo inte- graban entonces. cuando Grippo se acercó junto a sus amigos. A esa edad se es dueño de la vida. sobre todo nocturna. y se acercaron para invitarnos a una lectura de poemas que se hizo en una librería de 51 entre 11 y 12. También arribó Amanda Peralta. Fue en ese año. Lida Barragán y Raúl Fortín. Todos ellos no sólo nos aportaron nuevos textos. desde octubre de 1960 el bar “Capitol” fue nuestra sede. con su poesía y su sentido vivencial de la libertad. Como ya conté. entre otros. 1961. nos descubrieron mundos desconocidos. sino que abrieron nuestra mirada a un horizonte más amplio y colectivo y además. con petulancia peque- ñoburguesa. que habían llenado con sus versos las paredes de La Plata. como Dippy. De toda la vida. El doble. ya comprometida con las luchas populares. lecturas más políticas de la realidad. La mayoría teníamos entre 19 y 25 años y sólo cinco se aproxi- maban a los 30. Al mes siguiente ya éramos un Grupo. Y la memoria salpica y salta de año en año sin respetar cronologías. músicos que es- tudiaban en el “Conservatorio” y que realizaban experiencias de vanguardia. antes de que comprara el local y el edificio del cine adjunto. teníamos nombre y lo integrábamos nueve pintores. Estos poetas. entre los que se contaba Dippy Di Paola y su grupo de Tandil. como Jorge Blarduni y Eduardo Mazzadi. Por último. también nos formaron los músicos de jazz. Cuando comenzó 1961 habíamos crecido y éramos 18. la militante hermandad de Berisso con Imar Lamonega y Sandra Filippi como notables exponentes de la poesía.

como lo es toda coyuntura. admiración que todavía mantengo hacia varios de ellos. Fue parte de un len- to camino personal que en algunos desembocó en la militancia y la participación en la construcción de un mundo mejor. el estar viviendo una coyuntura particular y única. asumida con anterioridad a la creación del Grupo Sí y mantenida coherentemente durante los algo más de dos años de su existencia. que eran collages de chapas recortadas. No fue un des- pertar al estilo del cachetazo del “maestro Zen” o el llamado de Jesús a San Pablo derribándolo del caballo. Admirábamos sinceramente a muchos de los que se acercaban a nosotros o a nuestros congéneres porteños. ya descripta. Para concluir este vuelo rápido sobre nuestras fuentes forma- tivas e informativas. Mi informalismo abandonó los áridos y silenciosos desiertos de la materia. arpillera y carto- 206 . El segmento vivido por nosotros como Grupo Sí se ubica en el comienzo de esos años. EL BLUES DE LA CALLE 51 nos abrieron los oídos a la revolución del Bop. quiero subrayar que la “ideologización” y el com- promiso político fue posterior al Grupo Sí y se circunscribieron sólo a muy pocos de sus integrantes. Comenzó a insinuarse a fines de 1961 como consecuencia de la coyuntura que vivía el país y el mundo. para transformarse en 1962 en paisajes con explícita te- mática social. Por el contrario. Debe destacarse también que el compromiso político no fue algo abrupto. su so- ledad. el entorno. del Cool y del Free jazz. que se dio al mismo tiempo viviendo yo en La Plata y Horacio en Brasil. y para arribar a las ideas estéticas que nos convocaban. Cuando los ’60 empezaban a caminar con el impulso de la década ante- rior. Esta agitación que vivíamos nosotros no se debía a cualidades propias especiales. Y eso se fue haciendo visible en las obras. Fue la época. incluyendo los que se dedicaban a otras expresiones o disciplinas. Sirvan de ejemplo mi propia evolución y la de Horacio Elena. Mi última muestra contuvo esas expresiones con una muy buena crítica para esas “Villa mi- seria”. Hubo una excepción: la ideolo- gía libertaria de Omar Gancedo. sin perder el lenguaje de vanguardia expresionista ligado al “informalismo matérico”. pero que además era revolucionaria. No fuimos ni nos creímos excepcionales.

Stanford. Puente y Paternosto profundizaron más las culturas prehispánicas andinas y sus representaciones. con personajes representativos de un pueblo al que fue conociendo y amando hasta asumirlo como propio. 1939). Esas vivencias se reflejaron en su pintura que fue directamente figurativa y social. las búsquedas de Sirabo y Sitro. su sed nació en el mismo momento y en el mismo espacio que habitábamos los integrantes del Grupo Sí. ya citado. dentro de una geometría mini- malista. La experiencia de ambos fue muy bien analizada por Néstor García Canclini en su libro Culturas híbridas (Editorial Paidós. Néstor García Canclini (La Plata. 207 . Era uno de los jóvenes que se reunían en los ’60. Buenos Aires y San Pablo. actual profesor de la Universidad Autónoma de México y profesor invitado en Aus- tin. Alejandro Puente y César Paternosto. Culturas híbridas. profundizaron su búsqueda acercándose a la geometría para hundirse ancestralmente en el continente latinoamericano con signos que mostraban una nueva mirada al arte precolombino y a la cultura de los pueblos originarios. 2001). como también lo señala García Can- clini. entre ellos Puente y Paternosto a los que dedica unos párrafos que transcribiré a con- tinuación en uno de sus libros fundamentales. se emparientan con ese camino cuyo origen está en el uruguayo Torres García. se había radicado en el Brasil de Jao Goulart y junto a su mujer compartieron la revuelta cultural. Barcelona. los días jueves en la cerve- cería “La Modelo”. entre otros. Otros dos integrantes del grupo. recién casado. Lalo Painceira nes acanalados sobre una espesa materia revuelta que asemejaba al barro. Tono Castorina. junto a Ricardo Piglia. No obstante. Elena. según recuerda Piglia en “Crónicas de una ciudad” de Ramón Tarruela (Editorial La Comuna. En alguna medida. Su despertar intelectual. Duke. 2002). es un hijo directo de aquella ciudad inquieta y de esa Universidad que siempre levantó banderas progresistas y las defendió con la lu- cha de su estudiantado y parte de su cuerpo docente. para leer y discutir a Marx. a fines de los sesenta y comienzos de los setenta. José Sazbón y Julio Godio.

En el caso de Puente y Paternosto. El descubrimiento de su distancia respecto de la cultura anglosajona y la dificultad de integración lo llevan a investigar los hallazgos abstractos. signos quechuas en forma piramidal. se combinan para generar nuevas estructuras. la irrupción en sus cuadros de los tejidos y el arte (¿por qué no denominarlo arte?) precolombino. hizo su aproximación inicial al arte incaico al vivir en Nueva York. vibraciones que parafrasean los t’oqapus (bordados). y en los años setenta por el despojamiento de la superficie hasta dejarla totalmente blanca y pintar sólo los bordes. visitaron Perú y México grandes escultores modernos. la ubicación del arte en la escala de la naturaleza. desde Josef Albers a Henry moore. que existían en forma se- parada. EL BLUES DE LA CALLE 51 Antes de la transcripción conviene aclarar que García Can- clini entiende por “hibridación. la elaboración de superficies planas. sus formas triangu- lares. sus líneas escalonadas. con los cuales el arte geométrico puede hablar de cuestio- nes contemporáneas. No hay referencias literales a las pirámides. Se pregunta Paternosto: ¿acaso no estaban tales preocupaciones constructivas en las búsquedas formales de los Incas cuando labraban y pulían la piedra? Por eso. térmi- no para nada despectivo o crítico. Alejandro Puente. otro argentino que reto- ma la herencia prehispánica de un modo ni repetitivo ni folclo- rizante. son aludidas con un tratamiento discreto. “Del mismo modo que Paternosto. A diferencia de los renacentistas que esta- blecieron como núcleo de la visión moderna una organización centrípeta del espacio. Lejos de cualquier nostalgia o mimetismo fácil. Paternosto incorpora a su trabajo geométrico texturas en movimiento. procesos socio-culturales en los que estructuras o prácticas discretas. los modos de significar y ritualizar lo que construimos”. objetos y prácticas”. el pasado incaico proporciona -más que 208 . César Paternosto. constituyen ejemplos de hibridación. se dedica a reela- borar diseños precolombinos?”. su obra surge de una reflexión comparativa sobre los recursos con que distintas épocas trataron las relaciones entre escultura y arqui- tectura. Ahora sí el texto que dedica a ambos: “¿Por qué un pintor preocupado en los años sesenta por la expresividad pura de la materia. las líneas fracturadas de la plástica precolom- bina.

desde el corazón mágico y religioso del hombre primitivo que con envidiable habilidad. Libros de la Talita Dorada. plasmó en imágenes ese mundo en las paredes rocosas de las cuevas en las que buscaba refugio. Nos circunscribíamos a la ruta de los expresionistas y los detectábamos a partir de las expresiones más primigenias. Pero todo esto que describe García Canclini ocurrirá años después. la mirada actual. que “Altamira está siempre presente”. el de los trigales trágicos que sobrevolaban cuervos. El retorno a los orígenes premodenos como recurso para descen- trar. Gauguin. (…) Ni trasplante enajenado. Van Gogh. ese genio que se dejó atrapar por el sol. “ylumyinarya”. el que me conmovía y me colmaba. Desde ya que podíamos hablar del Goya negro o llegar hasta El Bosco. Hablemos de pintura En nuestros encuentros nocturnos en el “Capitol”. Pero más 209 . diseminar. 2008). sin hacer mención a la línea clásica del relato de la historia del arte. pero sobre todo. aunque Squirru haya escrito en una de las presentaciones a una muestra de nuestro grupo y refiriéndose a mi obra. las noches estrelladas y los cuartos desolados. pero en general partíamos de esa piedra basal del arte contemporáneo que fueron los impresionistas y los post- impresionistas. hablábamos fundamentalmente de pintura y de arte en general. era la obra y también la vida de ese holandés pelirrojo. ese cuarteto conformado por Cezanne. Con los ‘60 finalizando y todos nosotros caminándolos. ni desajuste con la propia realidad: intentos de ordenar el mundo moderno sin abdicar de la historia”. Seurat y Van Gogh.una concepción abierta de la visión. cada uno a su manera y siguiendo su propia ruta. En mi caso. sin saber que “quien conserva demasiada luz/ se desintegra” (Julián Axat. Lalo Painceira un repertorio de signos para usar emblemáticamente al modo de los ‘realismos telúricos’. totalmente interesado en dos de ellos. En Gauguin por la influencia que las estampas orientales habían ejercido en su expresión. Pero no nos remontábamos tan lejos.

Van Gogh. Habría que hacer la salvedad de Seurat. una anécdota o lo que sea. como lo demostraron. Pero siempre es conveniente insistir que esta nueva concepción de la pintura la habilitaron los impresionistas y sus herederos directos. que había reconquistado la luz. orden perfecto y racional. Bacon. antes de ser un caballo en plena batalla. De Kooning. siempre reconocimos que sin ese cuarteto completo. Pollock. Como si se buscara favorecer la espontaneidad en la creación. a la manera de Tapies o Rothko. un desnudo. nunca le hizo perder la poesía y la levedad como lo demuestra su obra. pero también grito y angustia. poesía. pero también la premura. le insumía muchísimo tiempo y sin embargo. dificultar el acceso a las mismas. sobre todo para los pintores y los asiduos concurrentes a exposiciones y museos. entre otros. por ruda y violenta que sea. la búsqueda del mensaje. Con sus grandes diferencias. de mínimas pinceladas de colores puros colocadas como un gigantesco mosaico. que tanta confusión ha producido y produce en el espectador. EL BLUES DE LA CALLE 51 allá de sentirnos atrapados por la obra de Gauguin y Van Gogh. Esta advertencia no es nueva. siempre más dispuesto a reconocer y maravillarse por la habilidad de una simple copia que a vivir y gozar la belleza. perdería la verdadera voz del arte que puede ser canto. como los ascetas o los monjes. Munch. y eliminaba los frenos de la razón. cuando el pintor francés Maurice Denis dejó en claro que “una pintura. ese cuarteto fue uno de los pilares que permitió a la pintura liberarse de la tiranía de la reproducción. Hoy es una verdad de perogrullo. guardarlas. Picasso. ese 210 . esa visión casi óptica. También era y es común en el espectador. como si la pintura estuviera obligada a relatar algo. no habría arte moderno. cuya actitud cientificista en el estudio de la luz y su práctica pictórica. Goya. Los cuatro supieron mantener la mirada nueva aportada por el impresionismo. lejos del lento y trabajoso perfeccionismo de lo clásico. es esencialmente una superficie plana cubierta de formas y colores reunidos en un orden determinado”. esa brevedad de tiempo en el hacer que los acercaba a lo gestual. expresión pura. Existía desde 1890. También llenarse de palabras y callar. Si lo hiciera. de una obra de arte moderno.

onírica. Malevich. buscando en la relación forma-color- espacio-tiempo y tratar de trasladarlo a la vida diaria de la gente para embellecerla. se sirvió del expresionismo para parir obras como ese fresco fundamental que es el “Guernica” de Picasso. porque el arte no acepta anteojeras ni caminos únicos y nadie es enteramente racional ni totalmente sentimental. cineastas y creadores teatrales. Los grises que porta cada uno de nosotros en otros aspectos de la vida. los rusos. que encarnaron las corrientes que pueden encuadrarse dentro la denominada corriente romántica. hasta que Trotsky permaneció en libertad en la URSS. Ellos construyeron la puerta de ingreso al arte abstracto. entre muchísimos ejemplos. dinamismo y relaciones. una nueva forma de expresión. Esta revolución total en el arte la habían comenzado ellos en 1910. y los que expresan un mundo profundamente existencial de manera apasionada. El arte abstracto no desecha la figuración. Fueron Kandinsky. Habría que agregar los cuestionantes juegos Dadá. ofreciendo desde su equilibrio. a las que no invalidan para nada e incluso. Convive con ella aunque esta convivencia cause malestar en los sectarios de siempre. que acompañaron la etapa inicial de la Revolución de Octubre de 1917 mientras vivió Lenin (murió en enero de 1924) y la estiraron dos años más. Carlos Alonso. el realismo social de Berni. los integrantes del movimiento constructivista. lírica. Sobre ella cabalgó el arte: el que se deja atrapar por lo racional y exacto. Los primeros en cruzarla fueron los expresionistas y les siguieron. los surrealistas. también existen en 211 . Ambos caminos conviven hasta hoy en el arte abstracto y también comparten el relato con expresiones figurativas. Ricardo Carpani. en la alternancia del relato histórico del arte. Fue entonces que formas y colores dinamizaron el espacio plano de la tela. Lalo Painceira cuarteto que profundizó sus hallazgos. los últimos figurativos expresionistas como los ingleses Bacon y Freud. año en el que Kandisky escribió De lo espiritual en el arte. l’art brut de Dubuffet. favorecen en un entrecruzamiento de medios expresivos que posibilita una mayor libertad. El cubismo. por ejemplo. además de poetas. el muralismo mexicano.

charlas. Pero no hay que ser mecánicos. cit.). La relación entre lo ínti- mo y lo colectivo que esconde toda obra es también dialéctica. viviendo aquí. permite ese diálogo interior de crecimiento. o lo escuchábamos de los alumnos de Dorothy Hernan- do. Esta versión acumulativa de procesos leídos en función de la idea de ‘progreso’ deja de lado rastros relevantes… Los rastros del arte son personales. Inteligentemente advierte Andrea Giunta en su Prefacio de Vanguardia. tales como exposiciones. las clases sobre existencialismo de Emilio Estiú y recalco. al ser un arte de creación solitaria. en sus clases. los contenidos y las herramientas para el debate? Muchos temas eran desarrollados por nuestros maestros. ¿Y de dónde nos llegaban a nosotros. A esos aportes sumábamos los libros y artículos leídos. pauta- do por una lógica evolutiva que hace de las obras de arte piezas explicativas de un relato mayor: la evolución del arte argentino. ese debate interior. Cartier y Kleinert. También los recogíamos en esas charlas rápidas en el buffet de Bellas Artes con Manolo López Blanco. La obra es del autor pero a su vez convoca al espectador para que participe vivencialmente de esa experiencia única que siem- pre ofrece el arte que. además. que Los libros que ordenan biografías individuales o escuelas artísticas generalmente responden a la implícita voluntad de presentar los hechos como si éstos respondiesen a un orden natural. EL BLUES DE LA CALLE 51 el arte. También había búsquedas propias a partir de estímulos de diferente tipo. 212 . la historia del arte moderno. esa necesidad compulsiva de resolver las propias contradicciones internas. Todos nos proporcionaban conceptos que rumiábamos por- que la pintura. internacionalismo y política (op. espectáculos. posibilita una mirada particular de su tiempo. el cine de ese tiempo. en La Plata.

es la manifestación de ese camino sensible y romántico. Dentro de la plástica. sanguíneos. lo mismo que el “Aullido” de Gins- berg en poesía o el “Recordando con ira” de Osborne en teatro. fundado y dirigido por el coreógrafo ale- mán Ernest Uthoff. allí. a través de un cuerpo vivo y no sólo en los grandes lienzos de Pollock y De Kooning. el Informalismo en todas sus variantes. al igual que los espectáculos del “Living Theatre” en el convulsionado Greenwich Village de Nueva York. Tanto los chilenos. Sí. Todos ellos contenían su esencia. “La idea”. dolorosos. blanco. sublimando la belleza de nuestro tiempo a partir del propio cuerpo. ante una sala colma- da. Fue bautizado como “Informalismo” por el crítico y teórico francés Michel Tapié. que la danza ofrecía caminos nuevos y actualizados lejos de las convenciones del ballet clásico. Hubo franceses que hablaron 213 . El expresionismo se podía expresar en es- pectáculos de danza. como luego Hoyer. en el escenario. que fue el primer ballet que montó Hoyer en el Argentino. Luego Cirlot y los españoles lo llamarían “Arte Otro”. Apasionado. Allí estaba él con su creación absolutamente personal. de Birri y Fontana. Nos conmovió profundamente desde el esce- nario del viejo “Teatro Argentino” y mostró. incontaminado y tampoco se lo creía. fueron expresionismo puro. Es posible que la contratación posterior de la también alemana Dore Hoyer. Profundamente humanos. Nacían desde el mismo barro de la coyuntura histórica. deTapies y Saura. discípulo del gran maestro del expresionismo germano Kurt Joos. Vivencial. tuviera como antece- dente aquella deslumbrante demostración expresionista. El artista que lo creaba no era un Dios impoluto. Atrapándonos. para que montara su laboratorio creativo en la sala de calle 51. Pro- fundamente humano. Su- cios. reflejando su tiempo. nos mostraron que el expresionismo estaba vigente y además vivo. incluyendo la llamada “Nueva Figuración”. Mostraba la condición humana ultrajada. Lalo Painceira Otro ejemplo fue a fines de los años cincuenta la puesta del orato- rio “Carmina Burana” con música de Karl Orff a cargo del “Ba- llet Nacional de Chile”. Los estadounidenses lo llamaron Action Painting y también “Expresionismo abstracto”. Desde el grito o desde el silencio.

a costa habitualmente de una exageración o distorsión de los aspectos na- turales (…). Es decir. agregando el de “Nueva Figuración” (otro cuarteto de lujo: Deira. En nuestro país se lo llamó de todas esas maneras. Se rebela francamente contra las con- venciones de la concepción normal de la realidad y trata de crear una visión de ésta que se halle más estrictamente de acuerdo con sus propias reaccio- nes emocionales ante la experiencia”. a los abuelos y a los padres de los artistas del Informalismo. es evidente que Read se refiere en ese texto al expresionismo que nació a fines del siglo XIX y a comienzos del XX. Este fue el camino elegido por el Grupo Sí y de esto hablá- bamos en las mesas del “Capitol”. Read afirma que El expresionismo vive en conformidad con su nombre. aunque en realidad el pintor noruego Evard Munch fuera el exponente más conciente y de mayor influencia en el estilo…”. Pero decir Informalismo o Expresionismo engloba perfectamente a todas esas corrientes. Los italianos “Arte Pobre”. Noé. EL BLUES DE LA CALLE 51 de arte matérico. a lo gestual y a la valoración de las texturas desde el frottage y otras técnicas (visibles sobre 214 . Iniciador de líneas fundamentales en la comprensión de los fenómenos culturales. como por ejemplo los referidos a la edu- cación por el arte. escritura automática. Empezando por el expre- sionismo. al que Herbert Read define con claridad en uno de nuestros libros de entonces: Arte y sociedad (Editorial Kraft. es decir. su apelación al automatismo. tachismo. y Van Gogh. puede ser considerado como su fun- dador. Y fueron sus tíos muy cercanos los Dadá y los surrealistas o superrealistas con su revelación del subconscien- te. Después de aclarar que “el expresionismo moderno ha desarrollado un movimiento definido. expresa a cualquier precio las emociones del artista. más que cualquier otro individuo. 1951). arte bruto. De la Vega y Macció).

uno de los protagonistas de la vanguardia porteña de los ‘60 que visitó nuestro taller de Ringuelet junto a Alberto Greco y a Martha Minujín y luego presentó la exposición realizada por el Grupo Sí 215 . Hablo de política como la praxis de una ideología. La nuestra era estética. sino en transformarlo…”. nuestra praxis era artística. También en su rebeldía con- tra lo instituido y aceptado. Ve así que la falla fundamental reside en la estructura económica de la sociedad y cree que la forma que ésta tiene actualmente no ofre- ce ninguna base satisfactoria para el arte. revolucionario. pero no meramente un revolucionario en lo que al arte concierne. por lo tanto. que el objeto de la filosofía no consiste en inter- pretar el mundo. que deja de ser válida toda teoría que no contemple una actividad práctica basada sobre esa teoría y 2º. Lalo Painceira todo en los trabajos de Max Ernst). Read apunta que el superrealista percibe claramente la falta de co- nexión orgánica entre el arte y la sociedad que ca- racteriza al mundo moderno (el libro está escrito en 1948).que se debe a Marx y que quizás sea posible resumir en dos proposiciones: 1º. de esa concepción revolucionaria. No me refiero a una polí- tica partidaria atada a respuestas coyunturales. Pienso que nuestra actitud de entonces encuentra su mejor definición en un libro escrito por Jorge López Anaya. Pero todo arte es político aunque en ese momento no éramos concientes de esa verdad de Perogrullo. Es (el superrealista). con roces místicos. al momento de fundar el Grupo Sí.para ser más precisos. sin militancia política partidaria. existencial y si se nos quería colgar alguna etiqueta. En algunos pocos. Parte de una actitud revolucionaria en filosofía. podrían de- cir que éramos libertarios. rebelde. En nuestro caso particular.

Fue asumida en la misma época por creadores de otras disciplinas artísticas y en diferentes países. Cuatro siglos de historia (Emecé edito- res. En el libro de Giunta ya citado. en el límite. Leyendo hoy al padre Hugo Mujica me animaría a decir que ese informalismo matérico. indeterminadas”. 2005) y allí asegura que el informalismo y sus diferentes ca- minos. No sólo pintores se sumergieron en esta búsqueda expresio- nista y romántica. la propuesta del Living Theatre. Lo mismo puede afirmarse del informalismo matérico europeo (sobre todo el español). quizás fue una manera de protesta social nacida menos de las condiciones sociopolíticas que de situaciones generalizadas. Pollock y los de- más. Y eso es necesario porque crear algo que no existió antes es muy difícil. Agrega más adelante que las tendencias informales tuvieron una rápida expansión y “en oposición a ciertos movimientos regio- nales. No es difícil encontrar un parentesco palpable entre los escritos de la genera- ción beat. a través del compromiso del cuerpo con la acción pictórica”. el del desierto. no se planteaba problemas políticos y so- ciales”. con las obras de De Kooning. para concluir que “desde ese punto de vista. Pienso que de ha- ber conocido este texto en el inicio del Grupo Sí. el jazz moderno que nace con el bop. no localizadas. surgidas contemporáneamente. EL BLUES DE LA CALLE 51 en el “Museo Provincial de Bellas Artes” en 1961. ante “la Nada” para Sartre y dejándolo suspendido en el tiempo para Heidegger. eran “propuestas que reflejaban la filosofía de la época (el existencialismo sartreano y la fenomenología de Merleau. 216 . lo hubiéramos adoptado como manifiesto. hay que tener muchas pelotas. muchos cojo- nes para decir ‘esto es arte’ o ‘esto vale la pena’ cuando no tiene antecedentes o tiene muy pocos antecedentes”. con su marginalidad de la historia y su técnica antiideológica. el informalismo. Kenneth Kemble: “Las revoluciones se producen así.Pon- ty). hay una definición categórica escrita por uno de los primeros informalistas porteños. ante Dios para Jaspers y Marcel. cuando la juventud se envanece a sí misma y cree a pie juntillas que está revelando el mundo. López Anaya escribió: Arte Argentino. ex- presión clara de una filosofía existencialista que puso al hombre ante su instancia última.

recién salido de la imprenta. como el silencio tiene de latido lo que promete la palabra” (Kénosis. es algo. con sensaciones. cuando afirmaba en los sesenta: “La obra de arte. De esa afirmación a las búsquedas inspiradas en “el Zen”. se escribe. quizás. Lalo Painceira el de las palabras censuradas y la soledad existencial “creció en ese misterio de lo oculto para mostrarnos. Eso tratábamos de hacer.). despierta” (reproducido en el Catálogo de la muestra de la pintora platense Yulu Gomez Resa. hay menos de un paso. que nos dejó demasiado pronto. En él. considerada simplemente como obra de arte. se componen. (Anagrama.cit. Muchos años después sentí que también describían aquella vivencia creativa nuestra. es una experiencia. existencial. Fue Cuestiones discutidas de Thomas Merton (Editorial Sudamericana) que me llegó flamante. Un texto que leí más adelante enmarca lo antedicho en una visión contemplativa. se esculpen. que el misterio tiene de oculto lo que promete como donación. se esculpe. Una obra de arte 217 . Sabiduría y compasión en los Evangelios. 1993): Se pinta. sueña y quien mira hacia adentro. siendo muy joven). como la denomina acertadamente Ló- pez Anaya. por “la negativa de usar sus propios ojos para el fin que fueron creados: ver y gozar la belleza de Dios en la creación y buscarle en dicha belleza”. El arte no sólo se refiere a algo. 2009). no una afirmación ni la respuesta a una pregunta. Esta “protesta social”. se compone. radical. libertaria. Uno de ellos fue Carl Jung que aconsejaba en uno de sus textos. que “sólo se volverá clara tu visión cuando miras en tu cora- zón…porque quien mira hacia fuera. acercándonos a la Sontag de Contra la interpretación (op. Se pintan. en 1962. tomaría contacto con corrientes derivadas del surrealismo y con pensadores afines. se escriben sensaciones”. Editorial Marea. Gilles Deleuze y Félix Guattari en ¿Qué es la filosofía?. Merton critica tanto al co- munismo como a la complacencia burguesa.

que el arte contemporáneo en los años cincuenta “debía crear aún otra tendencia más. precisamente. Decir esto es decir que el conocimiento que adquirimos a través del arte es experiencia de la forma o estilo de conocer algo. como la filosofía. mejor que conocimiento de algo (como un hecho o un juicio moral) en sí mismo. sino a algo parecido a la emoción. 1951). y explica también cómo el valor de la expresividad -es decir. del estilo. la cual constituye un puente entre figuración y no figuración. prescindiendo de si el substrato de esa alteración dramática es una figura de trián- gulo o de mujer. un concepto o una imitación ilusionista de la realidad” (La pintura abstracta. que sintetizó la historia de la pintura contempo- ránea en otros volúmenes.precede. EL BLUES DE LA CALLE 51 es una cosa en el mundo. Juan Eduardo Cirlot. El teórico catalán afir- maba. un fenómeno de compromiso. Su rasgo distintivo consiste en que no dan lugar (las obras de arte) a un conocimiento conceptual (que es el rasgo distintivo del conocimiento discursivo o científico. ya que su verdadera función parece ser la de establecer. al contenido (cuando el contenido se halla falsamente aislado del estilo). Editorial Omega. Entre los teóricos que nos influían estéticamente ocupó un lugar preferencial Juan Eduardo Cirlot. la psicología o la historia). Esa modalidad es el informalismo. en la larga serie que se inicia con las disoluciones impresionistas de Turner y Monet (el de los Nenúfares) para lle- gar a la abstracción. manteniéndola 218 . fue uno de los primeros teóricos que esbozó un estudio de la tendencia informalista. el juicio en un estado de esclavitud o cautiverio. Esto explica la preeminencia del valor de la expresividad en la obra de arte. para ser fiel a su tónica de “revolución permanente” y de considerar a la imitación como “el peor de los crímenes”. la sociología. y no sólo un texto o un comentario sobre el mundo (…). y con razón. la paradójica identidad formal de lo informe.

Y en aquel entonces. que éramos solamente mentes abiertas y sedientas. Decir “anoche” o “esta madrugada” refiriéndome a algo vivido hace cincuenta años. hoy. discutía. en pleno siglo XXI. Vivirla como si se hubiera ingerido lisérgico o fumado un tímido porro. Porque ese arte nos sirvió para rebelarnos aquí. desde el vacío. formados anárquicamente por lecturas asistemáticas. de repente. Entonces. comienzo con un “no”. Y aquí. y alucinar. antes de respon- der. Tanto. a las mesas del café para hablarlos y discutirlos. Lo aconsejable es no ofrecerle resis- tencia. esponjas que absorbíamos las ideas de la vanguardia dominante en el mundo. en La Plata. siento el peso de la memoria afectiva como un mazazo en medio de mi frente cavando en ella para que afloren los recuerdos. burocrático y gris en sus formas de vida. aunque esté de acuerdo con lo afir- mado por el otro. Entregarse. Nosotros. frente a mi ventana y ante la visión de una plaza desolada. Nosotros. porque la melancolía llega siempre desde el tiempo perdido. Todos estos textos llegaban a nuestras bibliotecas y después de ser leídos. Siempre en presente. la asumíamos como propia y adheríamos a sus posturas ariscas. siento que ese virus me ataca y se expande en mí como metástasis. desde las ausencias. Me trepaba al último libro leído para sostenerme aferrado a las citas y lanzaba el latigazo y no paraba hasta sentir el chasquido 219 . contra las aristas conservadoras del arte oficial local. Nosotros. un puñado de jóvenes con claras falencias teóricas. por lo tanto. para usar la muy clara ima- gen evangélica. Como si en cada afirmación enfrentara al mundo aunque todos coincidiéramos. Lalo Painceira bajo la denominación de “Arte Otro” como la presentó en 1957. Lo escribí antes: La melancolía en La Plata es endémica y ataca fundamentalmente en los días grises de otoño o de invier- no. pero también contra el segmento social dominante. Siempre fui discutidor. que todavía. vanguardia nacida como respuesta rebelde (no revolucionaria) a una realidad que si bien no era la nuestra. careciendo todavía de ideología y. de un método crítico que nos permitiera separar la paja del trigo. también con- servador en sus maneras.

acompañando la palabra con gestos de sus manos. Estaban ellos y después la puerta para ir al baño. Esa noche. flaco y gruesos anteojos. de baja estatura. entre los dos. Quedamos en encontrarnos al día siguiente. La mayoría eran discusiones. El café estaba lleno. Lo gracioso es que Rippa vino hacia mi mesa directamente y lo sentó frente a mí. Es tu PC el que me habla”. Muy suelto dijo nuestros nombres a modo de presenta- ción y como si fuera un árbitro de box nos ordenó: “¡Hablen. risas o polémicas. discutan!”. con su forma de caja de zapatos cerrada. Por ejemplo uno podía lanzar al contrincante como si fuera un golpe: “Calláte. pasada la medianoche. EL BLUES DE LA CALLE 51 que es la certificación de haber dado en el blanco. cuando estaba repleto. Dippy hablaba bajo y rápido y pude entenderle que era escri- tor. Cuando quisimos empezar a dialogar no nos escuchába- mos porque había mucho ruido en el “Capitol”. las mesas con varias sillas. Elemental y dogmático. de hablar nervioso y rápido. Absurdas discusiones. estaba en el medio y yo me sentaba mirando hacia la entrada. ubicándose él en la silla del medio. gente parada en la barra. podía escuchar fragmentos de conversaciones que siempre quedaban inconclusas porque otras voces tapaban lo escuchado. Le decían Dippy y era de Tandil. Allí me reunía con los del grupo o con amigos y si estaba solo. 220 . Y dejo que ingrese en mi memoria el recuerdo como si fuera hoy. la gente forma- ba coros de charlas. Hacía frío. Y los dos nos callamos para terminar en una carca- jada. El flaco Rippa llevó una noche al “Capitol” a un intelectual prototípico. El ruido rebotaba contra las paredes y si uno se callaba. Dejáme de joder. un murmullo de cincuenta voces hablando al mismo tiempo y era insoportable. Los mú- sicos de jazz ocupaban siempre la última mesa. leía. Eso es del ‘Manual Marxista Leninista de Mos- cú’. Te escucho y no sos vos. en donde me sentaba siempre. mucho frío y la puerta estaba cerrada con sus vidrios empañados. Sobre todo a esa hora. La mayoría de las mesas se ubicaban contra la pared acompañando el largo de la barra. Mucho humo. La mía. Y humo. Nunca lo había visto antes. y era fácil adivinarlo mien- tras gesticulaba tratando de repetir un texto nuevo de marxismo apoyado en Gramsci. nosotros apuramos la ginebra y Dippy se despidió. El “Capitol”.

Allí estaba. para poder hablar. que no dejaba hablar. Menos ellas. Nunca más. El resto del Grupo se había desperdigado. El “The End” feliz y hasta con carcajada. Las coperas y su reina. Los músicos de jazz también estaban de descanso a mis espaldas. porque esa noche traba- jaban. Antes me levanté para ir antes al baño. Y jamás volvimos a saber de ella. Al pasar le rasqué la cabeza como gesto de ternura porque me apenaba su soledad y su dependencia. de las confesiones y a veces. esa especie de Chaplin jugando ante el espejo. bien tana aunque ponía una 221 . Cuando caminé hacia el fondo del local vi a “la Flaca” sentada en el suelo y apoyada la espalda contra la barra y las piernas derechas sobre el piso. Sólo podía mirar y me reí como loco cuando Poroto se trepó a la mesa de los que discutían sobre marxismo para gritarles aquello que ya conté de “¡Marx no bailaba como yo! Esto es la libertad. como primera película. esa muchacha de piel muy blanca que se había teñido el pelo color remolacha. “¿Cuándo viste ‘La Aventura’?” me preguntó alguien cuando pasaba y le conté que en el ‘Astro’. Su vida se reducía a un trabajo burocrático y a ese presente que compartía con nosotros y que moría cada amanecer. Juntos organizamos una fiesta en nuestro taller a la que fue gran parte de los concurrentes al “Capitol”. hasta del llanto. por Dios. Eran ruidosos. esperando el fin de su recreo. Era una marioneta a la que le habían cortado los hilos. Tomé los últimos tragos de ginebra y miré al corrillo que habían formado las coperas en su descanso. Comenzaba el tiempo del relajamiento. como corresponde no desentonaban. la expresión…”. tampoco amigos conocidos. Totalmente borracha o dada vuelta. Era Pavese de- trás de una cámara y esa mujer. “Ter- minó ‘La Aventura’ y me fui. así que tendría que caminar solo hasta mi casa. No lo soportaba. Pero el ruido. sentados ante su mesa. hablando con sus compañeras. bellísima. las coperas. Era hora de irme. Yo volví a quedar- me solo en mi mesa. el gesto. Para nosotros “la Flaca” no tenía pasa- do. Era una puta francesa de película o de historia del arte. Lalo Painceira más temprano. A todos. No gritar. Pero eso sí. No estaban Horacio ni Omar ni Nelson ni Ramírez. tampoco permitía la melancolía. Un día no volvió. Estaba shockeado. Era el final de mi noche.

“Dejá. Mañana lo compro”. Con todas nuestras limitaciones teóricas encarnamos. me zambullí en el mar con los anteojos puestos. abismalmente lejano. iría a la cocina sin hacer ruido porque todos estarían durmiendo en el piso alto. Después. Me subí las solapas del gabán negro y empecé a caminar por una 51 vacía. Como todas las noches. seguro. aspiraría como si fuera la última pitada de mi vida. Sabía que mi madre estaba despierta. cuando no me di cuenta y de distraído. Con mis 21 años y mis 48 kilos de peso. En 10 doblé hasta 49 para no cruzar la plaza porque significaba caminar por una heladera y en- filé a mi casa. y me dejaría invadir por mi propio desierto. El de los haiku… Al que vos le dedicaste tu cuadro”. una de las expresiones rebeldes de La Plata. llegué a 13 y recibí de nuevo el viento en la cara. El frío me lastimó la cara. En ese momento. Me senté un rato con él. Sabía que llegaría a casa. Ciudad culturalmente obediente a las normas que el poder señalaba como virtudes y en donde pocos. esperando a mi otro hermano como todas las noches.. cuando volví del baño. pasé por lo de Ricardo Balbín. miraban hacia adentro. Indefenso. el Puntano me mostró el libro Los vagabundos del Dharma de Kerouac. me contó del libro y me lo quiso prestar. Me prepararía un café caliente y lo gotearía con el whisky de mi padre. encendería el último “Jockey” de la jornada. de ma- nera conciente o no. la soledad me provocaba y me golpeaba. A mí. Los anteojos frenaban el viento y al cruzar diagonal 74. Lo saludé y salí a la calle. Pero busqué refugio en el gabán como si me metiera en una cueva. No pude mirar la otra película”. dependien- te y deslumbrada por un Occidente siempre lejano. La saludaría y me ence- rraría en la pieza grande en la que dormía rodeado de mis cuadros y mis libros. que estaba allí. nosotros mirábamos también a 222 . con la ráfaga que llegaba desde la plaza tuve aquella sensación de una tarde en el verano y en la playa. muy pocos. A Han Shan. Capital de la provincia más importante de nuestro país. con tapa celeste y dibujo de Baldessari como todos los de Editorial Losada y agregó” ¿Sabés a quién está dedicado?.. Tendido en la cama. EL BLUES DE LA CALLE 51 distancia al estilo de Michelle Morgan. Seguí caminando.

esa piedra fundamental que aportó Uruguay a todo el continente. ni siquiera distraerse. Marta Traba describió aquella realidad con crudeza: El arte latinoamericano no ha conseguido todavía desatender. el siempre admirable Car- los Alonso. Cuatro siglos de dominaciones culturales sucesivas explican –aunque no justifican-. con un arte relacionado a una cultura nacional y popular. para 223 . En eso éramos obedientes al país oficial dentro de un pa- norama pictórico argentino en donde sólo sobresalían. Ricardo Carpani y el Grupo “Espartaco”. Lalo Painceira Occidente. al comenzar el siglo XX. de Roberto Matta. por nombrar a los más destacados. el tuteo con las raíces de Wilfredo Lam. marca el paso a la estética del deterioro sin presentar resistencia” (op. respecto de la lección que se le imparte desde afuera. como por ejemplo los peruanos Alberto Dávila y Fernando de Syzlo y desde ya. este arte copia prolijamente los borradores que le suministraba Europa y. Y eso que Rafael Squirru. el gran Guayasamin y el grupo andino que incursionó en la vanguardia abstracta sin perder el contacto con su tierra. Y en la América sometida. las obras de Leónidas Gambartes. que fue Torres García y su escuela. Para nosotros. Supisiche. Castagnino. la docilidad con que. jóvenes platenses.cit. fue un gran defensor y difusor de aquella línea de las artes visuales lati- noamericanas. pero bien americano. todavía perdura- ban los ecos del muralismo mexicano.). Cándido Portinari. Traba pertenecía a un mun- do que todavía no conocíamos y del que no participábamos. al definirse la hegemonía de Nueva York en la estética actual. Berni. Pero en general. el vuelo surrealista. a diferencia de Romero Brest. Fue a través suyo que nos topamos con la icono- grafía mágica de Gambartes y comenzamos a escuchar sobre las experiencias de Berni y sus collages. se tuvo que aguardar a las revoluciones de “los condenados de la tierra” y que sus artistas tomaran el color de los pueblos originarios.

Jorge López Anaya (él mismo). sino una mez- cla de pigmentos y sustancias directas: arena. Todos querían obtener un contacto más directo con la materia.) En 1957. López Anaya explica en su Arte Argentino… (op. un pequeño grupo de artistas jóvenes in- tentó la ruptura con el formalismo imperante en Buenos Aires. casi sin conocimiento de las corrientes artísticas más recientes. el Martín Fierro completo a los que sumaba jugosos y profundos comentarios. en ese momento uno de los poetas y narradores perseguidos y prohibidos por su adhesión al peronismo y luego. libro que nos deslumbró. cu- yas edades oscilaban entre los veinte y veinticinco años. se integraban o adherían objetos de todo tipo. su apertura intelectual. fue el que nos hizo descubrir Adán Buenosayres. Pero todo eso vendrá después. Leopoldo Marechal. humorística algunas veces. Sobre esa espesa capa de materia. de los fundamentos de nuestra opción. que ya no era el óleo puro. al me- nos para nosotros. Por eso debe resaltarse en el contexto cultural porteño de finales de los ‘50 y comienzos de los ‘60. descubrieron la posibilidad de producir una pintura decididamente irreverente. “¡Estamos en la lucha!”. repetía como abanderado al frente de un ataque. Pero volvamos a la pintura y comencemos a hablar de infor- malismo. surcada por grafismos y trazos esgrafiados. Abanderado que no supimos entender ni valorar en toda su magnitud. car- bón y otros productos minerales. Jorge Martin y Mario Va- lencia (conocidos como grupo de San Isidro).cit. Lo hicieron detrás de l’art brut. EL BLUES DE LA CALLE 51 que nuestra generación comenzara a mirar el propio país. En 1956. 224 . cáustica otras. ya entrados los sesenta. a la Revolución Cubana. la labor de Rafael Squirru y sobre todo. inconformista. de Duchamp. de Dadá. en otra rugosa. en algunos lugares lisa. herma- nándose con su continente. lo mismo que su autor. Además de recitarnos en algún asa- do y después de compartir vinos.

pero en la vereda de la geometría. los alemanes Ruhberg. Se pensó que era el punto final. los espatulazos rompiendo las figuras y hasta las formas abstractas. Quedaba acometer contra la forma. el Pop art abriría la puerta al posmodernismo. Descarnada. En ese sentido. Do- liente. la exactitud formal y tonal. Sin ataduras. pequeña y maravillosa por cierto. in- cluyendo las grandes superficies desérticas. buscaban dar un nuevo rostro al Expresionismo. sus pince- ladas. ese abismo representado por la pintu- ra informal y el expresionismo abstracto. parido en el corazón del Imperio y con plena sumi- sión a las leyes de mercado. ni bodegones a identificar. en 1918. 2005) de- finen al pop. es un cuadrado dinámico sobre otro estático. Pero Malevich había mantenido la forma. La única manera de crear un nuevo cielo. rectángulos ni lí- neas que habilitaran un código para introducirse en el mundo de la geometría. de tonalidad. grises o directamente negros. habría que excluir a unos pocos exponentes de innegable calidad pictórica que utilizaron 225 . cubiertas por grue- sas capas de pintura con aditamentos. El Informalismo fue y es la expresión pura. tierras. Fricke y Honnef (Editorial Taschen. La última barrera a sortear. ni pai- sajes. Sus chorreados espesos de color. Schneckenburger. por demás radical. Jugó con figura y fondo de manera clásica: su obra. Era la última frontera a transgredir. La más descarna- da. En Arte del siglo XX. el primer paso había sido dado por Malevich con su trabajo “blanco sobre blanco”. Que se había llegado al borde del precipicio y se había agotado todo nuevo ca- mino. Mientras otros buscaban profundizar el camino de Malevich. Sin cuadrados. generalmente en colores ocres. Tampoco apelaron a sugerir el movimiento como los pintores cinéticos. Después del Informalismo. Sin figuras. los informalistas expusieron con desenfado y desenfreno la propia pasión como respuesta a su tiempo histórico. Lalo Painceira Podríamos agregar que el nformalismo fue iconoclasta ade- más de irreverente. el tiempo-espacio enmarcado dentro de la geometría y de sus expresiones dinámicas. como “la fascinación por lo trivial”. La pintura llegaba a su última expresión. De esta afirmación. ambos blan- cos con muy leves diferencias de valor.

los ultras de la materia bruta. No obstante. decir de ellas es que tienden a una negación desesperada del mundo. todavía en estado de confusión y de caos. Mondadori. a la veta expresionista del Informalismo. EL BLUES DE LA CALLE 51 al pop art para mostrar una clara visión crítica a ese mercado que se pregonaba como idea única. y no lo admiten más que en los primeros días de su génesis. el arte facilón actual ha dado luz verde a todo” (Al mismo tiempo. y a mí me corresponde retornar al año 1960 y al Informalismo. Lo más que podemos. 2007). cuando con cierto sabor amargo habló de la “conspi- ración esnob” para agregar que “la innovación es ahora relaja- ción. se trata de miradas independientes lanzadas después. deja inservibles todos los meca- nismos mentales que habíamos usado hasta hoy (…) Y también son ellas (las obras) las que nos solicitan y nos conmueven. el mundo está negado en todo. Para estos artis- tas. la tendencia a lo informal rompe todos nuestros contactos con el mundo exterior. indica Cirlot que 226 . La definición de los teóricos alema- nes refleja como espejo la afirmación de Sontag. por intuición. refiriéndose al alemán Hans Hartung y a través de él. ¿Qué mejor que hacerlo de la mano del teórico francés Jean Cassou? En su Panorama de las artes contemporáneas escribe que: en su extrema consecuencia. Cirlot advierte en uno de sus textos. Anteriormente creo haber mencionado a Susan Sontag en su madurez. que “una de las primeras cosas que se nos ocurren al contemplar este arte es la noción de la violencia de los cambios a que se ha visto sometida la evolu- ción artística” y luego.

sí expresiva que. aunque atravesaba una época con fuerte influencia de los nor- teamericanos Kline y Motherwell. El grupo porteño tuvo una vida 227 . Esto ocurrió el 13 de julio de 1959. participaron los grandes exponentes nacionales del In- formalismo: Enrique Barilari. Olga López. con grandes grafismo negros. ver los trabajos del grupo de Buenos Aires cuando mostraron sus pinturas por primera vez juntos. que procede del origen humano de su actitud de viviente sismógra- fo. a través del misterio de las abstracciones. Greco. Y eso que nosotros ya estábamos realizando experiencias con técnicas similares. cuando Dalmiro Sirabo. los mencionados por Cassou y Cirlot. al que sumaban el collage con telas rotas o papeles quemados superpuestos a la materia. Horacio Elena y yo visitamos la muestra de arte informal que se inauguró en la “Galería Van Riel” de Buenos Aires. la primera de Arte Informal que se realizaba en Bue- nos Aires. sobre fondos blancos. Towas y Luis Alberto Wells. Kenneth Kemble. que respondían a mis expectativas. se ubicó nuestra obra que comenzó a ser concebida casi parale- lamente a las expresiones similares porteñas. En estos lineamientos. Fernando Maza. sobresalían las pinturas de Pucciarelli. nos sacudió muy fuerte. Hartung realizó una obra basada en la caligrafía automática con grafismos negros sobre fondos en general de valores altos y monocromáticos. sólida. impactante. revele las modificaciones de la angustia. Lalo Painceira Hartung ha llegado a la creación de un tipo com- pletamente nuevo de abstracción. No obstante. Mario Pucciarelli. También Kemble. Alberto Greco. sino adictiva. hombre de acción y sensibilidad agudamente interesada en los acontecimientos mundiales de los últimos lustros. En aquella mítica exposición. En general respondían al Informalismo matérico. se ha empeña- do en la consecución de una forma de arte. Olga López y Mazza. A mi modesto entender de principian- te. gestuales. Pues Hartung. Fue una muestra estupenda.

En general. En noviembre de ese año realizaron la segunda y última muestra en el “Museo de Arte Moderno de Buenos Aires”. aún sin tema ni identificaciones. La nueva versión de “El Grito”. Los cuadros carecían de las armonías clásicas que incluso mantenía la geometría. no sólo de Munch. Paparella fue el primer escultor que vimos nosotros trabajar con hierros de desechos y chapas oxidadas. EL BLUES DE LA CALLE 51 efímera como colectivo: sólo meses. quizás por no contar con escultores en el grupo porque. Se sentía herido. pero situado en una posición que le brindaba cierta seguridad. si bien Gancedo realizó algunas en madera. que busca el pequeño burgués ante la obra de arte. que le permitía al espectador dis- cernir lo bello. Y eso era lo que se buscaba. Había nacido en Italia en 1920 y mu- rió en nuestro país en 1977. Y se inquietaba. Con ellos compartió la presentación internacional en la “Bienal de Vencia” y fue triunfal para todos. nos conmovió. él era sobre todo pintor. esculturas con desechos de fundiciones o talleres o quemando madera. “El artista 228 . creo que también fue en Van Riel. Molestaban. distinto del habitual. sino de los últimos expresionistas ingleses como Bacon y Freud. pero que cuenta con trabajos claramente emparentados con sus pares informalistas. Es cierto que muchos informa- listas europeos trabajaron junto con la pintura. El “cross a la mandíbula” de Arlt. Esa fue la base de los materiales con las que elaboraron sus creaciones los representantes del arte pobre italiano. no. Y eso también incomodaba al espectador por- que quedaba desguarnecido y carecía de parámetros para sostener esa pose segura. Pero debo nombrar a Aldo Paparella. Expre- sar la rebeldía interior contra lo instituido. El cachetazo “Zen” para despertar al espectador. Hasta ahora no dediqué ni un solo renglón a la escultura. La belleza necesitaba un nuevo canon de medición. La muestra a la que concurrimos. que nos conmovió y nos mostró un camino nuevo. Los trabajos in- formalistas. También los españo- les utilizaron este doble lenguaje y hay que mencionar al gran escultor vasco Eduardo Chillida. los pintores informalistas trabajaron sobre sopor- tes de gran tamaño. que fue algo más formal en la concepción espacial de su obra. lejos de cualquier zozobra.

nunca nos hablába- mos. Gancedo concretó una destacada labor como antropólogo aunque sigue pintando y trabajando madera de manera privada. el de Nelson que se abrió totalmente a la Figuración mágica y poética. los del Grupo Sí. y aún lo hacen. En otras palabras. varios integrantes del Grupo Sí incursionaron. que optaron por un tratamiento casi im- presionista del paisaje de acuerdo a reproducciones vistas a tra- vés de Internet. El Informalismo fue la antítesis de la necesidad geométrica de culminar la opción racional a partir del arte clásico. el sectarismo se derrumbó. También debo mencionar el camino figurativo de Elena. Más aún. En esa marcha arribamos a una madurez que nos permite gozar obras de uno y otro polo y tam- bién. con los integrantes del grupo de “Arte Concreto” de nuestra ciudad. Sólo de negación del otro. Ambrossini experimenta en su taller pero no expone desde los ‘60 y yo ejercí el periodismo luego de estudiar Cinematografía en la “Escuela Superior de Bellas Artes” y de haber intentado infructuosamente. el movimiento y otras fuerzas internas”. Un puñado mínimo dejamos la pintura: Larralde estudió Psicología social. dirigir teatro. Sin embargo. el necesario paso posterior para que avanzara el relato de la historia del arte. transcurridos cincuenta años. expresa la energía. Hoy. Sin posibilidad de diálogo. Ambos colectivos manteníamos posiciones sectarias y enfrenta- das. que no esconde su compromiso social. el Informalismo fue el polo opuesto. que 229 . Lalo Painceira moderno trabaja y expresa un mundo interior. Por eso la polémica en aquellos años la manteníamos noso- tros. Más aún. Sólo a través de terceros y por comentarios del tipo “Sabés lo que dijeron de ustedes…”. Ramírez diseña con éxito joyas en Suecia. como es el caso de Stafforini. Esa acotada información es la única pista que daba para viajar por sus cielos plagados de color y dolor. se limitaba a explicar Jackson Pollock. de todos los que cubren el amplio espectro intermedio. en una geometría lírica y otros derivaron al Minima- lismo. con el que compartíamos las clases de Cartier y las expresiones de los dos últimos movimientos de vanguardia del Modernismo. que siempre alguien nos revelaba. Trotta con su Con- ceptualismo realzado desde la belleza de sus obras y otros.

No puedo dejar de señalar otros aportes anteriores. me sigue pareciendo muy bella y me conmueve la geometría lírica de Sa- rah Grillo y soy un gustador empedernido de la obra de López Osornio y sobre todo. escultores y grabadores instalados en el hoy. Pintores. un ex integrante del grupo platense de los concretos. o del mismo Le Parc. Iacopetti y gozo al estar ante una obra de un pintor-pintor de raza. Hopper y desde ya. como también me con- movió la desolación de las ventanas de Soubielle y las imágenes de la guerra de Horacio Elena. de una genera- ción similar a la nuestra como la exquisita Alicia Dufour. defendiéndose para que sus trabajos sean valorados como obras de arte y no como simple mercancía. pero que me saben con ellos porque a mi manera los he acompañado y sigo su marcha. de muchísimo talento que no nombro individualmente. Y no son pocos. la obra de Jorge Abot. En el caso personal me siguen conmoviendo enormemente De Kooning. EL BLUES DE LA CALLE 51 son muchos y con aportes muy valiosos. Bacon. Pero también gusto de la obra geométrica y exacta de Tomasello y de Isasmendi o el lirismo que ha incorporado Jorge Pereyra. me moviliza y renueva la esperanza el aporte diario que está haciendo en La Plata un pu- ñado valiosísimo de plásticos menores de 45 años. sumo en el plano internacional a figurati- vos notables como Morandi. Julio Silva. todos ellos dentro de la línea expresionista o informalista. Pollock. lloré ante el “Guernica” de Picasso como promesante ante una imagen religiosa. Cristina Bellone y una dibujante que. Saura y en las expresiones más nuevas. Además. el aporte fundamental de conceptualistas como Grippo y acompaño la propuesta del grupo “Escombros”. cuando se 230 . además del minimalismo de Sirabo y Sitro. También me envuelve la magia de la obra de Nelson Blanco. Son los que resisten. de la geometría anclada fuertemente en la historia cultural americana de Puente y Paternosto. pariendo sus obras contra todo. y las lágrimas también me dejaron sin voz ante la obra de Carlos Alonso y la de Berni. Freud. los grabados de Vigo y reconozco (¡Cómo no hacerlo!). Tápies. como Alzugaray y sería injusto si me olvidara del pañuelo en mármol de carrara blanco con su lágrima de cristal de Trotta y de las pinturas y esculturas de Gutiérrez Marx. con una realidad adversa. alumna de Pettoruti.

eran demasiado abstractos”. y agrega. En el voluminoso tratado de Ruhrberg. Esta actitud nuestra se convirtió en un motor que nos impulsaba a la polémi- ca. se señala que “para juzgar las enormes posibi- lidades expresivas inherentes a la abstracción. “En realidad -cuenta el mismo Bacon. la pintura piadosamente decorativa de un Alfred Manessier al lado de la rabia desesperada de un Wols”. hay bastante con colocar los cuadrados de Malevich al lado de los deleites pictó- ricos de un Pollock. Los vecinos de enfrente En aquellos años no sólo éramos pintores informalistas sino también. Éramos sectarios. Schneckerburger. nos sentíamos militantes del Informalismo. Malevich es la geometría pura. él también pintor que “según el propio Bacon. la gente piensa que son horribles”. Manessier la abstracción lírica y el resto. Y creo que si realmente hubiera pensado en qué es lo que hace que alguien grite -el horror causante del grito-. Ese es el abanico del arte de vanguardia. Y transcribe a Bacon: “siempre he intentado comu- nicar las cosas de la forma más directa y más cruda que he sido capaz. Fricke y Honnef. A esto lo cuenta John Ber- ger en Mirar (Ediciones de La Flor. porque les llegan directamente. los gri- tos que intentaba pintar habrían sido mucho más logrados. las distorsiones sufridas por el rostro y el cuerpo son la consecuencia de su búsqueda de una manera de hacer que la pintura llegue directamente al sistema nervioso”. De hecho. el expresionismo crudo. Wols y agregaría a Appel y a De Kooning como exponentes in- formalistas de estas relaciones binarias. ata- ca los rostros de su pintura como si cometiera un crimen. y tal vez. a dejar de lado a quien no estuviera alineado junto a nosotros. se torna conmovedora en Gloria Guindani y el compromiso social con sapiencia pictó- rica de Arrigoni. al menos el núcleo duro de nuestro 231 . Pero ¿puede quedar afuera Bacon? De oficio depurado. 2005).quería pintar el grito más que el horror. Lalo Painceira deja atrapar por el drama de su temática. al debate.

Pero el objetivo estaba puesto en otra dirección. Ellos no expusieron. al conocerlos. No pretendían el diálogo con el público. nos dimos cuenta de que todo era diferente y que pudimos sentirnos relamente amigos de ellos. aunque más adelante compro- baríamos que esa frialdad y racionalización manifiesta en sus juegos de forma y fondo o de movimiento a través de la ilusión óptica. “la obra de arte en el futuro será anónima y prác- tica”. Nosotros pensábamos que buscaban la perfección. Los “geomé- tricos”. que también se sabían vanguardia. en ese tiempo. profe- tizaba en 1946 que “el arte concreto será el arte socialista del futuro”. Pero en ese momento nos criticaban. Pero en ese momento no. EL BLUES DE LA CALLE 51 grupo. en- tre los integrantes de un grupo que pensábamos como selecto. En ese escrito se atrevió a lanzar una pu- lla contra Picasso (el malagueño había afirmado: “Yo no busco. los creadores de esta forma de arte que fueron europeos. todos ellos. Que se corregían entre ellos. También habían sido apasionados veinte años antes. Sucedía que nunca pudimos ver sus trabajos aun- que sí los de sus referentes. Sin embargo. analizábamos la obra de los maestros de la geometría y de los antecedentes. firmaron y firman sus obras y participaron en salones y en muestras indi- viduales. de Víctor Vasarely con sus experiencias cinéticas. como los llamábamos nosotros. Provenían también de nuestro Tomás Maldonado que. Con el tiempo. los fun- dadores de la geometría en la Argentina. y en los veinte y trein- ta. Algunos envia- ron a salones. incluso Maldonado. Algu- nos ácidamente y en eso no eran tan fríos como la geometría y los juegos visuales que proponían. Inventar”. Al desconocer la obra directamente de los integrantes del grupo platense. Y pensábamos que esos trabajos eran distantes. esgri- miendo un fanatismo más romántico que racionalista. 232 . El grupo platense fue la continuidad de aquella vanguardia del Viejo Mundo de los años veinte y treinta y la más reciente. y por último. encuentro”) al asegurar: “Ni buscar ni encontrar. era aparente. atreviéndose a hablar de “nuestra militancia” para fi- nalizar con la condena al infierno a “la nefasta polilla existen- cialista o romántica”. Pero también eran sectarios los de enfrente.

que había comenzado a pintar junto a Puppo. Lalo Painceira Antes que Maldonado. el Grupo holandés “De Stijl”. por Pereyra. entre otros. calificaron con dureza a “la poesía asmática y sentimental. De ideología trotskista que no ocultaba (era una de las primeras advertencias al comenzar el diálogo o sus clases). han participado. una integrante del grupo como Roberto Rollié y otra vinculada al mismo. De Marziani. poco a poco nos indujo a leer otro tipo de textos que no sólo sumaron a nuestra forma- ción. Casas. Con ellos compartimos las clases de Cartier aunque. hablaba con ellos. “Manolo”. 233 . sobre todo los aportes de Manolo. que siempre se han usado en todas partes” (Manifiesto II. 1918). la poesía asmática y sentimen- tal). base del movimiento Neoplástico basado en el ortogonalismo y los colores primarios puros. como Manolo López Blanco. en la guerra contra la domi- nación del individualismo y el capricho” (Manifiesto I. se nos acerca- ron y dialogaron con nosotros. movidos en todo el mundo por la misma conciencia.Vantongerloo y Theo Van Doesburg. Fue profesor de Es- tética de los cursos de la “Escuela Superior de Bellas Artes” y sus alumnos lo llamaban simplemente. nunca dialogamos. Los artistas de hoy. Sólo dos personas. En 1960 el grupo de los geométricos platenses estaba inte- grado. integrado entre otros por Piet Mon- drian. del mismo modo que ellos mismos aniquilaron en su arte la forma natural que obstaculiza una auténtica expresión del arte. lo que nos resultó enriquecedor. Sólo Nelson Blanco. G. Puppo. sino que nos dieron un método crítico que nos permitió analizar de otra manera la realidad. el ‘yo’ y el ‘él’. última consecuencia de toda cognición artística. Ro- llié y Gonzalo Cháves (autor de un escrito vivencial que se dará a conocer aquí más adelante). reitero. El resto de nosotros representábamos la despreciable polilla romántica. 1920) y antes habían convocado a “todos los que creen en la reforma del arte y de la cultura para aniquilar tales obstáculos (la subjetivi- dad. Él era uno de los mentores del Arte aplicado siguiendo el estilo Bauhaus y hábilmente in- trodujo una cuña en esa mezcla de seguridad y pasión que nos embargaba desde la militancia informalista. el individualismo expresivo. en el campo espiritual.

el neoplasticismo (Grupo De Stijl) y el Bauhaus creado por Groppius. desde Mon- drián y sus trabajos basados en el ortogonalismo y los colores primarios. es decir. naturaleza. ¿Por qué concreto? Los holan- deses de De Stijl dejaron sentado que una obra de arte debe ser el producto del intelecto. Pero. limitándolo a la geometría más rigurosa. inconsciente y simbolismos son meros “ersatz” (sustitutos. emoción. Juan del Prete. que llegó a desarrollar plásticamente. de la supuesta “academia”. sustenta el ex- tremo rigor de sus creaciones sobre las coordenadas de espacio y tiempo. una ecuación matemática. En la Argentina hubo un antecedente solitario. El holandés Theo Van Doesburg acuñó el término “Arte Con- creto”. EL BLUES DE LA CALLE 51 Lo curioso es que. Dorothy Hernando. Cezanne y Seurat y luego. el juego forma y fondo y hasta la ilusión del movimiento. a los geométricos y a los informalistas nos influ- yeron los mismos maestros: López Blanco. Todos profesores de la “Escue- la Superior de Bellas Artes”. anti- impresionista. un plano. en un cuadro. que era profesor de Plástica en Arquitectura. 234 . de dinamismo. pero dicho de manera despectiva. peyorativa)… La técnica debiera ser mecánica. ¿qué era el “Arte Concreto”? Se llama así al arte Abs- tracto que. den- tro de aquellos padres de la pintura moderna. es decir. constructivistas y abstractos rusos de las primeras décadas del siglo XX. sin olvidar la apelación al trabajo con el color. Lo cierto es que en nuestro país se comenzó a hablar de “Arte Concreto” recién a comienzos de los años cuarenta. Los pintores concretos transitaron la línea que abrieron. un color y una superficie. algunos cubistas. Cartier y de manera más sesgada. hasta Max Bill. sentimiento. utilizando figuras geométricas puras. nervios. Dedos. salvo Kleinert. sueños. que había pertenecido al grupo francés Abstraction-Creation en 1937. uno de los últimos directores de la Bauhaus. sensibilidad. La obra concreta no es abstracta ya que nada es más concreto que una línea. lirismo.

al ortogonalismo y a las líneas. cate- drático de la Universidad de Milán y aún hoy defensor a ultranza de la Modernidad. dentro de la misma orientación. a la que consideraban “la gran canalla que atrasó al arte argentino”. participaron de aquel primer colectivo Raúl Lozza. Lidy Pratti y. basado en la ilusión óptica de movi- miento que generaban algunas formas y distorsiones apelando a veces a la necesaria participación del espectador que debía des- plazarse delante del trabajo expuesto para que la luz proyectada sobre relieves muy sutiles y casi siempre monocromáticos. Lalo Painceira El grupo de jóvenes pintores argentinos. se sumó en París la expresión plástica del mo- vimiento a través de los aportes de Víctor Vasarely. pese a ser racionalistas y concretos. procedimiento específicamente abstracto. a las figuras geométricas. En los cincuenta. ex director de la Bauhaus después de Bill. que rompió los límites del rectángulo o cuadrado impuesto por los soportes clásicos de los bastidores. debe nombrarse a Arden Quin y a Gyula Kosice. al uso a fondo de las posibilidades del color y sus vibraciones. que adhirió en los cuarenta a estos con- ceptos y fundaron un grupo y una revista en donde desarrollaron y explicaron su estética. sobre todo. Max Bill y Maldonado. que poco tiempo después crea- rían el “Grupo Madi”. Arturo. pero también al Arte Cinético. A su vez Raúl Lozza crearía posteriormente el Perceptismo. Decimos en cambio que es concreto porque se propone la inven- ción de una belleza objetiva a través de elementos igualmente objetivos”. Maldo- nado. entre los que se con- taba Tomás Maldonado. aseguraba entonces que “decimos que no es abstracto porque no busca reflejar ilusoriamente la naturaleza sobre una superficie. demonizaron la tradición romántica del arte y hasta la figurativa. Y hablar de movimiento es hacerlo también de tiempo. En este marco. Esta brecha abierta se denominó Arte Cinético. diseñador. El grupo se llamó directamente Arte Concreto -Invención y la revis- ta. 235 . posi- bilitara la sensación de movimiento. pa- radójicamente lo hicieron de manera combativa y apasionada. El grupo platense adhería a la línea abierta por el Bauhaus. Además de Maldonado.

místico. para evitar su suicidio. Impúdicamente. Nosotros buscábamos cómo expresar ese mundo en los años ’60 a través del color. no nos quedá- bamos atrás. según los concretos del ’40. no era una mala palabra. Recuerdo dos de ellas. del conformismo con disfraz de abstracto”. En nuestro caso. texto con el que nos sentimos identificados. nos nutrimos de argumentos nuevos en las clases del profesor Emilio Estiú sobre Heidegger. Fricke y Honnef (editorial Taschen). Ruhrberg. Y frente al estricto “cepo creativo del Arte Concreto”. como se cita en el libro de los teóricos germanos. la poesía. Schneckenburger. Defendíamos apasionadamente nuestras posiciones y hacíamos algunas claras alusiones críticas a lo que definíamos como la “vanguardia permitida” y. Estábamos con una pintura que reflejara esa vida precozmente intensa que llevábamos y nuestra propia libertad. sustentados desde la inspiración que para nosotros. Lo reconocen así en su completo Arte del Siglo XX. Nosotros buscábamos “un arte de liberación de las reglas. de las trampas del formalismo. sobre todo una que nos conmovió profundamente desde los escritos sobre arte en los que describe existencialmente los zapatones de Van Gogh. También reivindicábamos la espontaneidad y la gestualidad. surgió simultáneamente en Europa y en los Estados Unidos a comienzos de los años cincuenta sin que los artistas 236 . EL BLUES DE LA CALLE 51 Volviendo a nuestra vereda Debo admitir que nosotros. por lo tanto. el compromiso vital con la obra y hasta nos aventuramos a buscar el camino de los sueños. ese caminar en el encierro que trató en vano atar sus manos incluso. no- sotros oponíamos la libertad. a di- ferencia de los geométricos. encarcelando el grito en el silencio del desierto y hablo del silencio autoimpuesto. en chorreados violentos. las detestables polillas existencia- listas y románticas. Porque noso- tros también pintábamos la desolación y sentíamos en nuestras almas el barro de esas suelas gastadas. el informalismo trató de ser una expresión de la vanguardia de su tiempo manteniendo fidelidad al existen- cialismo con su carga de angustia y libertad. inofensiva. El Informalismo. la textura que es hablar de piel.

mi pintura de entonces. recordándonos 237 . base de la corriente informal francesa. por parte del individuo seguro de sí mismo. Positivizando esto implicaba una nueva libertad.)”. la danza. Y si nos sumergíamos en el rastreo de nuestros ancestros estéticos. Lalo Painceira implicados se conocieran o hubieran visto sus obras. de esa coyuntura. como ya mencioné.cit. la música y también en el cine de autor. redescubriendo los signos primigenios. en una línea impulsiva. con sus mares y cielos fundidos e iluminados por el dorado del fuego. podíamos afirmar que “esto nos llevó a re- currir a la autenticidad de los símbolos visuales de las culturas prehistóricas. con movimientos similares y contemporáneos que surgieron en la literatura. Estos paisajes casi geológicos definían. en que los artistas penetraban debajo de la superficie para crear una especie de geología estructural en pintura. op. También condujo a un nuevo enfoque del paisaje. en relación con esta coincidencia. ese profeta llamado Rafael Squirru: “Precisa (la Argentina) de Painceira. Fue hijo de su tiempo. y aplicaban ma- teriales no convencionales en gruesas capas hasta conseguir un efecto de relieve (Ruhrberg y otros. y el turbulento inglés Turner. Por eso. en el gesto espontáneo y en los materiales toscos…” (Ruhrberg y otros. el teatro. Tiempos en que los artistas abandonaron la ilusión de que el arte podía contri- buir a cambiar y mejorar el mundo. que en términos artísticos adoptó la forma de una confianza en una pintura vital y fluida. ideológicamen- te resistente. por ejemplo. Nos sentíamos depositarios de una historia ilustre y nos dio alegría cuando una noche en el “Capitol” descubrimos a dos abuelos geniales: el poético Monet de los nenúfares. Porque nos dimos cuenta que esa búsqueda que sentíamos y que habíamos adoptado como lenguaje expresivo.cit). pintura que se hermanaba. op. recuerdo lo que había es- crito sobre mí en el Catálogo de la primera exposición del Grupo Sí. venía de mucho tiempo atrás.

Fautrier y Dubuffet. de una vida amenaza- da. Cliford Still y Robert Motherwell. desde Wols a Tapies. Ya liberada Fran- cia. La tendencia fue adoptada pron- to en Alemania por el Grupo Zen de Munich.cit. Comenzaban los años cincuenta y en los ejemplos de los ale- manes. Y prosigue el texto de los germanos. y pronto se vería acompañada por una masiva afluencia desde América. y su método de dejar go- tear la pintura desde un tarro en una tela colocada en el suelo. Fue la última corriente europea que tuvo su inicio en París. del abandono y la desesperación humana y del mutismo de una época”. Le siguieron exposiciones en la Galerie Faccetti de los americanos Pollock. Mark Tobey. sintetizando la entonces naciente historia del Informalismo en el arte. sólo falta el expresionismo de De Kooning que transformó en recatado al explosivo Bacon. En Italia fue representada por el Movimiento ‘Arte Nucleare’. Lejos de mis tímidos comienzos pictóricos. En esa síntesis de los teóricos germanos están contenidas las puertas xpresivas que abrió el Informalismo en todas sus varian- tes: las enormes constelaciones de los dolorosos cielos chorreantes 238 . como “registros pictóricos. porque el hombre renueva la rítmica dramaturgia del ser prestándole su sangre en cada nacimiento” (op. los buenos modales del Londres de la posguerra. el inglés que interrumpió dramá- ticamente con sus gritos. Fue sobre todo Pollock. EL BLUES DE LA CALLE 51 que Altamira está vigente porque la Verdad no muere. la Galerie Drouin exhibió cuadros de Wols. los teóricos alemanes describen las obras de real envergadura de aquellos a los que considerábamos nues- tros maestros. quien reafirmó a los artistas franceses en su enfoque. el efímero grupo Cuadriga de Francfort y el Gruppe 33 de Dusseldorf.). en parte dramáticos y en parte silenciosos.

aquellos que nunca se han derrumbado. las destrozadas mujeres de De Kooning instaurando el nuevo grito multicolor del expresionismo que luego Saura trans- formaría en monocromático y español. seguramente hubiéramos hecho nuestro ese texto maravilloso de Andrea Dworkin que res- cató Berger: No tengo paciencia con los invulnerables. Todo está allí. no nos quedábamos callados. nada muy lindo. El Informa- lismo mostró la crucifixión del ser humano en el siglo XX. con su dolor. desgarrones mal cosidos. Frente a la crítica de entonces. y las bolsas de arpillera cosidas en Burri. Es entonces cuando algo 239 . las obras armadas con desechos y gruesas capas de óleo ajenas a toda armonía y a toda concesión al “buen gusto” del Arte Bruto de Dubuffet. por último. Sin preconcep- tos de tiempo ni de espacio ni su representación visual. de ilusiones ópticas. Sin sostenes estructurales ni leyes que garantizaran la armonía. los grafismos gestuales y expresivos que mantuvieron su sello oriental de Wols. Ninguna regla para el color más allá del impulso de los propios sentimientos y necesidades expre- sivas. esa perturbadora nada que desprende todo desierto interior hasta rozar lo divino. como sucede en las grandes texturas casi monocromáticas de Tapies y de la escuela española. mucho menos. con las contradicciones que contiene todo hombre. que nunca se han hecho pedazos y se han vuelto a recomponer: grandes puntadas. Nada prolijo. la delicadeza informe pero bella de Fautrier y la escuela francesa y. Ninguna ley ni juego con el fondo y la forma. Opuesto a esta sintaxis desbordada de pasión se levantaba el acicalamiento y perfeccionismo en la factura de la pintura Geomé- trica. También con sus errores y sus horrores. Kline y Motherwell. Respondíamos con dureza. De haber leído en aquellos años. o me- jor dicho si se hubiera escrito entonces. Lalo Painceira de Pollock. O el silencio impenetrable de los muros car- celarios vistos desde el solitario y doloroso adentro. Nada exacto. con aquellos que no han quedado tocados por algún temporal. Mostrado desde la tormenta y el trueno. Tampoco de movimiento y.

Desde La Plata. aunque buscaba otros materiales. tanto en sus pinturas como en sus esculturas. de materia espesa con un mínimo de color que iluminaban el fondo para los signos traza- dos en negro. asomando colores cálidos que levantaban el conjunto. un Expresionismo similar al de Appel: materia espesa y colorida. Carlos Pacheco tenía formación académica y un oficio impecable que aplicaba en la elaboración de grandes telas en las que sumaba aditamentos para dar cuerpo al óleo. antes de que nacieran sus famosos gatos. lo asumíamos como bandera y apuntábamos con virulencia a los lustrosos de entonces. Pero a los lustrosos. princi- palmente en tierras y sienas. pienso conveniente describir so- meramente el camino expresivo por el que había optado cada uno de nosotros dentro del abanico que ofrecía el Informalismo o el “Arte Otro”. César Blanco ponía la sapiencia adquirida en la “Escuela de Bellas Artes” en trabajos que seguían la línea afran- cesada del Informalismo. estaban sustentados en gruesas texturas. a los que se las dan de algo. Nelson Blanco cultivaba en ese tiempo. Horacio Elena trabajaba texturas casi monocromáticas. y a través de nuestra modesta obra. preferentemente monocromático con grandes superficies lisas y la irrupción de texturas en el sector central del cuadro. antes de finalizar esta parte del relato. como lo expli- qué. a esos. ya que experimen- 240 . Y al menos una buena parte de los funda- dores del Grupo Sí. EL BLUES DE LA CALLE 51 sale y reluce. con algunos toques en valores más bajos. que se leerán más adelante. a quemar las superficies trabajadas. Lo haré por riguroso orden alfabético: César Ambrossini hacía una pintura gestual. Por eso ahora. tratába- mos de mostrar ese mismo mundo de desgarrones mal cosidos y que se derrumbaba. Rafael Squirru describió nuestra propuesta en sus presen- taciones. no los soporto” (El tamaño de una bolsa. como la madera y en al- gunas oportunidades apelaba. 2001). como si se hubiera rajado. Editorial Taurus. en base a una materia no llamativa y de colores armónicos. Mis trabajos. Omar Gancedo era expresionista-expresionista en sus te- las. parras y mujeres.

En síntesis. César Paternosto. se ex- pandió luego hasta llegar al poco tiempo a nuestro país. cincuenta años después. sin encorsetarse den- tro de los límites de la figuración ni de la geometría. a diferencia del resto. diría que lo de ellos era un informalismo “sensible”. débilmente coloreado. que también experimentaba con texturas de grueso porte. quizás anticipando su posterior pintura geométrica. y eran casi monocromáticos resaltando la calidad de superficies desoladas asemejándose realmente a grandes desiertos. ya había empezado a rastrear en el mundo simbólico. Los collages de Carlos Sánchez Vacca superponían toscos materiales de desechos de distinto origen a los que sumaba notas de color. Mientras la geometría representaba la utópica esperanza de una organización nueva. Dalmiro Sirabo incursionaba en una caligrafía automática que remataba con acentos que le aportaban particular belleza a sus grafismos. Alejandro Puente hacía una pintura gestual sobre un gran espacio vacío y generalmente blanco en donde se inscribían signos con color. la coyuntura. el Informalismo abrió las compuertas de la pasión y del misterio que habita en todo hombre. Respondió a la necesidad de su tiempo. lo suyo era un Expresio- nismo abstracto impregnado de lirismo. muy al estilo de cierto “arte pobre” italiano. de manera incontenible. Lalo Painceira taba con aditamentos pero con buen resultado. Sin dique que lo contuviera. Los trabajos de Horacio Ramírez en dife- rentes tonos de grises y negros contenían. Contenían poesía. Ins- cribió en la historia del Arte una gramática existencial. cortes que definían formas. Bélgica y Estados Unidos. como la obra de Larral- de y Soubielle. Trazando un paralelo con la geometría. 241 . como lo explica Trotta en su carta. abrió el telón sobre el momento. Antonio Sitro superponía materia a un espacio totalmente liso. Por eso. usaba también el collage. España. Ese silencio enorme se rompía por in- cisiones y signos. latino. Alemania. Roberto Rivas cubría grandes superficies con óleo con mucho empaste. diferenciando las masas informes en base a diferentes tonalida- des. insinuando el camino minimalista que tomaría años más tarde cuando abrazó la geometría. brotó simultáneamente en Francia. multicolor. Antonio Trotta era expresivo. Italia. Porque los tra- bajos se mantienen impecables aún hoy.

pequeña. Nosotros tuvimos nuestra propia “fiesta inolvidable”. La libertad no constituye el cumplimiento de ese deseo. la última genialidad de Woody Allen cuando vive sus realidades oníricas en el París de los años veinte. Una casona típica de quinta. una somera descripción de la quinta en donde te- níamos el taller que era propiedad de Pacheco y la había recibi- do como legado de su abuelo. sino la transfor- mación de ese algo. como si tratara de los avances de una película que hoy sería desde ya. pero la libertad es la experiencia de un deseo que se reconoce. siguen vigentes y resisten la invasión de la efímera iconografía posmoderna. espejo del mundo del consumo. Por eso ambos. “apta para todo público”. el protagonista de “Me- dianoche en París”. muy antigua y de pesada madera. Por eso también. se complementan y re- presentan las dos caras. hoy tendría la inocencia de los sueños del Gil Pender. sino el reconocimiento de su suprema importancia”. geometría e Informalismo. ahora. una en su parte posterior que comunicaba con la 242 . había otros dos cuartos. A la dere- cha había una habitación con ventana hacia la calle. el Yin y el Yan de la última vanguardia conocida hasta el momento del Modernismo. EL BLUES DE LA CALLE 51 el Informalismo mostró el alma rota del tiempo que vivía. De esa celebración sólo retengo imágenes sueltas. Fue en una noche fresca de fines de la primavera de 1961 en nuestro taller de Ringuelet. que se mantenía como dormitorio ocupado por una gran cama. uno más pequeño con su puerta enfrentada a la del domirtorio y en su interior. 2011). impuesta por las leyes del mercado. El deseo es una demanda: la exigencia de lo eterno. Desconozco qué puertas personales abrieron en cada uno aquel esfuerzo nuestro. con planta cuadrada a la que se ingresaba por un pasillo. Pero antes. Alfaguara. se asume y se busca. Por- que la fiesta que fue para su tiempo transgresora. El deseo no implica la mera posesión de algo. Una que sobresalió por encima de todas las otras fiestas y encuentros compartidos. Como dice John Berger en su último libro (Con la esperanza entre los dientes. “No todos los deseos conducen a la libertad.

Decía que estaba componiendo una cantata sobre Hiroshima. Después. a “Shostakovich”. hablaba mucho y tenía una habilidad enorme para vaciar los higos y dejarlos colgando de la higuera. una puerta de ingreso a la cocina y la dere- cha. algunas plantas. en la casona de Ringuelet pasábamos todo el día pintando y en silencio. cuando Pacheco o Sitro iban a recoger higos con una canasta. la puerta de la habitación más amplia. Al año siguiente de la fiesta. verduras sobrevivientes de viejas huertas y una especie de rincón oriental con grandes piedras construido por alguno de noso- tros en un delirio místico. Cada uno en su taller. como lo bautizó Poroto Sitro. lo insultaban y lo maldecían aunque siempre todo terminaba en risas. cuando visitamos a Squirru en su casa y Shostakovich estaba ante un piano de cola al que hacía emitir sonidos dispersos con un desprecio enorme hacia nosotros que oficiábamos de su público. si Sitro había cocinado (lo hacía muy bien). Lalo Painceira cocina. El pasillo terminaba en un amplio hall central con una gran mampara en hierro y vidrios coloreados que daba al terreno trasero. antes de volver cada uno a su taller para continuar el trabajo. La casona tenía un terreno amplio y al fondo contaba con un gran galpón de chapa (el taller de Puente. Allí bromeábamos. uno a la calle y otro lateral que daba a la quinta (era el taller de Pacheco). Como conté. recorríamos los otros lugares para ver las telas en proce- 243 . pan y queso acompañado por vino. La casona estaba en el centro de un importante lote en donde había desperdigados árboles frutales. A partir de entonces. Shostakovich era un joven músico que se paseaba entre las plantas emitiendo sonidos como si personi- ficara una gran orquesta. lo vimos una sola vez. Se cortaba al me- diodía para almorzar tallarines. Shostakovich era simpático. Pacheco invitó para que viviera en la casa. dos higueras. sería a mediados de 1962. Sitro y circunstancialmente de Nelson). que tenía el largo de la casa con doble ventanal. Squirru lo conoció en uno de nuestros asados y se lo llevó a Buenos Aires. Después. pero tenía una gran ventana al frente que daba a la calle (era mi taller). Nos ignoró. Los vaciaba con una cucharita trepado a las ramas. o salamín. como hacen algunos pájaros. nos distendíamos y hablábamos de otros temas.

Ninguna de la llegada de la gente o de los músicos ar- mando su lugar. por lo que había faroles a kerossene y velas que se repo- 244 . iban todos los miembros del Grupo. Escuchamos cool. no contábamos con luz eléctrica. como si lo hiciera sobre una mesa. una adolescente Martha Minujín. lo mismo que Puente y Sitro. EL BLUES DE LA CALLE 51 so de creación de nuestros compañeros. Pacheco pintaba vertical. Todos eran músicos exce- lentes. Esa es la casona que conmovió a Squirru como lo cuenta en su presentación para la muestra del MAMBA. además de los que trabajábamos allí. porque fue pensada para después de comer. saxo. Fue la única que organizamos conjuntamente con los músicos de jazz y además de ellos y nosotros. trombón. danza y estudiantes de Humanidades. con caballete de pie. Jorge López Anaya. en la oscuridad de la noche y la soledad del paraje. En todas estas ocasiones. Rómulo Macció. Sin embargo cuando realizamos la fiesta no fueron todos. estuvi- mos todos. bajo y batería. porque se ubicaron delante de la gran mampara de vidrio del hall. En ese taller nos visitaron Alberto Greco. concurrió gente de teatro. y bastante. Y se bebió. como en toda fiesta. eran de madera color gris. Yo tenía dos de esos caballetes de carpintería. por cierto. lo mismo que los del dormitorio. Tengo recuerdos de cuando ya la fiesta se encontraba en su apogeo. Como en un dibujo animado. Faltó un piano. pero el sonido retumbaba y chocaba contra las paredes. Los pisos en los talleres de Pacheco y mío. gente que nadie sabía quién la había invitado. También fueron desconocidos. que les gustaba y nosotros éramos su público junto a los demás. bop. Faltaron los casados. El grupo musical contaba con trompeta. Blanco traba- jaba horizontal. la casona debía agrandarse y achicarse siguiendo el compás. la casona parecía que se iba a re- ventar por el ruido. Estaba totalmente colmada de gente y sólo había bebida. que es decir la mayoría. Del resto. entre otros pintores de Buenos Aires. Como ya lo referí. los que sostienen las tablas de las mesas de cam- po. sobre el suelo. Los músicos tocaron el jazz que querían. porque hacía años que no se enceraban. Desde afuera. free jazz. y sobre ellos colocaba el bastidor para trabajar de manera horizontal.

con el vaso grande de vino en la mano. Otro del grupo se quedó dormido allí. casi sin poder movernos. porque no había asientos y yo estaba instalado contra una pared. la chica sólo escu- chaba el retazo que le tocaba en suerte de un largo y difuso dis- curso. continuaba recitando su texto a esa nueva muchacha que ahora estaba frente a él y que lo miraba desconcertada. sin entender. Los músicos tocaban y nosotros. menos el dormitorio. desconocía comienzo y era protagonista involuntaria de una especie de juego surrealista. entonces él quedaba mirando hacia otro lado ubicado en otro grupo. Él nunca se inmutaba y seguía fiel a su texto. sentado junto a una amiga que hacía danza moderna. charlando. Hay uno que me causa gracia porque todavía lo veo en esa penumbra y ese am- biente lleno de humo. Sólo pudimos desplazarnos cuando algunos se fueron y queda- mos menos. Desde ya que me arrepentí de inmediato. como si fuera un encuentro casual en el tren o estuviéramos en un sofá frente a una estufa. casi sin ver. ocupando todos los lugares. buscaba a la chica más cercana y con los ojos entrecerrados. que quedó como guardarropa. Me acuerdo de que todo lo veía desde el suelo y reaccioné desde allí. Reacción absurda porque nadie era responsable de sus movimientos en esa marea humana de equilibrio inestable. Me acuerdo también de mi indig- nación cuando una invitada clavó su mano al trastabillar contra una pintura mía que estaba fresca y la desgarró. pero no se percataba. en donde todos se esforzaban para que no se derramara el vino de los vasos que mágicamente se sostenían en la mano. Lalo Painceira nían al consumirse. En ese ambiente se recortan los recuerdos. lo daba vuelta. empujados por la fuerza del vino barato. su público. abrazado a su novia que se tentó de risa y deci- 245 . porque lo giraron varias veces y por lo tanto. uno junto al otro. Había que hablar muy alto y muy al oído del que trataba de escuchar. parado en mitad del gentío que al pasar lo rozaba y lo giraba. Y nos quedamos ahí. delante de todos. estábamos apiñados. brotándome el insulto. a uno de los compañeros caracterizado por su labia poética y envolvente. como si se tratara de la misma chica con la que había comenzado a hablar vaya a saber en qué momento de la noche y en qué lugar de la casa.

ese “solo” memorable soplando nada más que la bo- quilla de la corneta. ya sin jam session. Parecía el Montgomery Clift de la película “De aquí a la eternidad”. Y en ese amancer húmedo. Y estaba allí. era un trompetista con instru- mento completo y quizás demasiado ganado por el vino. rodeado por la grisura de un amanecer sin sol. Cuando amanecía.. crear el “blues de la calle 51”? Nosotros dos volvi- mos a la casona para no interrumpir ese diálogo íntimo. solo. ¿Por qué no? La fiesta había generado un clímax. Buscamos nuestras pertenencias y salimos caminando rumbo a la estación de trenes.Puede ser. improvisando un blues. espesado por la melancolía de un tango perdido en la memoria. sin nadie.. pero la imagen era la misma. recuerdo haber visto a uno de los trompe- tistas del grupo sentado en la horqueta de uno de los frutales. un ambiente que abría las puertas a toda posibilidad. ¿Acaso en esa escenografía no pudo. tocando su homenaje al amigo asesinado (Sinatra). entre desfalleciente y naciente. Todo esto ocurría mientras hablábamos a los gritos y el jazz se adueñaba hasta del último glóbulo de nuestra sangre. premo- nitoriamente. en esa inmensidad que lo rodeaba porque la niebla no dejaba percibir límites. él allí. Hablo de aquella madrugada como si fuera hoy y sin embargo. totalmente ga- nados por ese paisaje casi ausente. privado. EL BLUES DE LA CALLE 51 dió no despertarlo. salí con mi amiga al parque para despejarnos. infinitamente solo.. 246 . porque después se fue acomodando como si estuviera en una cama.. Incluso a inspiraciones premonitorias con esa bruma gris de nubes depositadas y dor- midas sobre los frutales. Ya en lo alto miramos hacia nuestro taller y no se veía. con una niebla que recién se levantaba del suelo y agrisaba el paisaje es- fumando sus formas. ¿El “blues de la calle 51”. cuando el día y la noche pelean por su predominio. para sentir ese aire fresco que con- tienen siempre las horas intermedias. Estaba protegido por esa grisura infinita que lo unía al cielo. del trompetista con su alma. En este caso. me separa de ese momento el abismo de cincuenta años.

Y hasta fue simbólico. padeciendo el rechazo y has- ta la burla. serán injustas pero advierto que no son intencionadas. Los integrantes del Grupo Sí los reconocimos y siempre tu- vimos presente esa especie de ley genealógica natural y fuimos agradecidos con los que abonaron previamente el terreno para que naciéramos grupalmente y de parto natural. como siempre. Comenzaré hablando de los tres Quijotes que arremetieron en soledad contra los molinos de viento de la pacatería platense. Lalo Painceira Adelantados. Ahora recuerdo también que a la primera persona que visitó Soubielle cuando viajó pre- miado a París fue a Emilio Pettoruti. Desde ya. Ese agradeci- miento lo quisimos hacer público cuando invitamos a Edgardo Vigo para que participara de la primera muestra importante del Grupo en La Plata. y si bien ya se mencionaron. maestros y ejemplos Para que una vanguardia se visibilice se necesitan padres. Y La Plata no fue una excepción. Por- que llegó a la casa del gran maestro platense un 19 de noviembre y juntos conmemoraron el aniversario de la fundación de La Pla- ta y hasta con champagne. Pese a la innegable belleza de su pintura. abuelos y hasta parteros que faciliten su nacimiento. Ninguno puede obviarse. puede haber omisiones que. debió librar un arduo combate no sólo en nuestra ciudad. hablaré de nuestros dos maestros y de aquellos que ejercieron influencia sobre nosotros al mantener un diálogo. sino también en Buenos Aires. un clásico que dotó de lirismo y poesía a su obra. realizada en el “Museo Provincial de Bellas Artes” con el auspicio del MAMBA. Por último. Los adelantados Pettoruti: Qué mejor que comenzar este breve reconocimien- to con Emilio Pettoruti. ahora me extenderé más sobre el aporte de alguno de ellos. poder escucharlos o simplemente a través del ejemplo y de su obra. Figura que sólo logró la aceptación local y en el 247 .

Florencia y del Renacimien- to en general. en 2005. EL BLUES DE LA CALLE 51 país después de su reconocimiento internacional. como una nueva realidad. una realidad creada independientemente de la naturaleza”. en octubre de 1924. Reitano se encargó de Pettoruti y optó por dejar de lado la primera experiencia europea del maestro junto a la vanguardia y a sus exposiciones en Italia y Francia.(…) Su obra. en la Galería Witcomb de Buenos Aires. portadores de nuevas experiencias.cuando elementos cubistas y futuristas. Mercedes Reitano le dedica una breve semblanza en un libro de la editorial de la Municipalidad de La Plata. El libro contó con la coordinación de Elisabet Sánchez Pórfido. cuando era dirigida por Gabriel Bañez. dedicado a los Maestros de la pintura platense. 248 . La repercusión fue inmediata y obtuvo lo que se propuso: el escándalo. llegaron a la abstracción por distin- tos caminos. estáticos equilibrios de síntesis y diná- micas superposiciones formales. Algo doloroso si se tiene en cuenta el amor que siempre profesó Pettoruti hacia La Plata. puestos ante los ojos del público porteño. para centrarse en la mues- tra que realizó a su regreso. se aliaron en los cuadros de Pettoruti en un color en el que estaban presentes las lecciones diarias de los museos por los maestros de Siena. Fue entonces -dice. La Dra. y condujeron hacia una con- cepción autosuficiente del arte. Fue escrito por varias investigadoras y cada una dedicó su trabajo a un plástico. constituyó un fenómeno de rup- tura en la pintura argentina. junto a la de Xul Solar. prepararon lentamente el medio na- cional hacia una mayor apertura y a un cambio de hábitos estéticos.

Además de pintor tiene que destacarse su aporte como exce- lente maestro.). su vida de bohemio lo lleva a Europa durante casi veinte años. ciudad a la que amó como lo refleja en sus memorias publicadas bajo el nombre de Un pintor ante el espejo. su pintura se transforma y encuentra en un fu- turismo tardío el camino acorde a su sensibilidad. Como cuenta Ana María Altamirano en el libro Maestros… (op. participa del éxito que allí logra nuestra música convirtiéndose. Pero su arte nunca fue valorado por la clase dirigente de su ciudad. además de compo- sitor. mantuvo una pasión compartida entre la pintura y la música popular. Cansado de no ser escuchado volvió a París en donde recibió el recono- cimiento internacional más que merecido para su obra. surgen así las obras que le darán trascendencia como artista plástico. Murió en la capital francesa. que comparte con el escultor argentino Sesostris Vitu- llo. en el pianista y arreglador de Carlos Gardel en sus películas y presentaciones en Francia (…) En ese centro mundial de la cultura bullen las van- guardias artísticas. medios de expresión que estudió con profesores locales. entre ellos algunos de La Plata. Nacido en nuestra ciudad en 1904. ciudad adoptiva que lo cobijó y catapul- tó como gran artista y en donde recibió premios y distinciones. En el taller de Montrouge. Mateo: Juan Cruz Mateo fue otro de los mosqueteros con alma de Quijote que se enfrentó con la mediocridad conservado- ra de la pequeña burguesía platense. 249 . Nadie es profeta en su tierra y Pettoruti no fue excepción a la máxima evangélica. dejando su huella en discípulos de nuestro país. Radicado en París a comienzo de la década de 1930. cit. particularmente el tango. Lalo Painceira Pettoruti peleó en La Plata y desde La Plata y hasta ocupó la dirección del “Museo Provincial de Bellas Artes”.

Ana María Gualtieri. A diferencia de Mateo. depositario de su obra (la exposición tuvo como curadores a Mario Gradowczyk. ciudad a la que retornó ya enfermo. que organizó el “Centro de Arte Experimental Vigo”. nació el Día de los San- tos Inocentes de 1928 y en la casa de un carpintero. Paralelamente comenzó a trabajar en el Poder Judicial. las no reconocidas académicamente. un solitario. el precio por su amor a las expresiones artísticas de los márge- nes. a fines de la década del cuarenta. mostrando un delicado y poético tra- tamiento del color. Vigo y Guereña conocieron y trabaron amistad con artistas 250 . puede decirse que fue un francotirador. Según datos extraídos del catálogo de la muestra “Maquina- ciones”. y de Gimna- sia. En 1953 realizó junto a su amigo y compañero de Bellas Ar- tes. Vigo fue un gran maestro y profesor en escuelas secundarias en donde abrió las puertas de la vanguardia y del arte a generaciones de platenses.cit. Miguel Guereña. de las galerías y de los museos. EL BLUES DE LA CALLE 51 Su pintura estuvo encaminada hacia la búsqueda de repre- sentación del movimiento. poética y en perfomance. el no haber transitado el camino de los salones. Además de su expresión plástica. función que amaba y que colocaba en cuarto lugar entre las pre- ferencias de su vida. del arte. a crear con sus propias manos. después de su familia.). que comanda y cuida el legado de Vigo. Magdalena Pérez Balbi y Mariana Santama- ría). Murió tempranamente en La Plata en 1951. un viaje a Francia en donde tomó contacto con las obras de la vanguardia. tuvo una sólida for- mación académica en la entonces “Escuela Superior de Bellas Artes”. al hacer. Alfredo José (no podía tener otro segundo nombre) de quien heredó su profundo amor a la madera y al “oficio”. Este dinamismo expresa la fugacidad de la imagen representada. Como si él mismo lo hubiera elegido. Fue un extremista de la vanguardia y si bien durante un lapso importan- te lo hizo en compañía. Sin embargo Vigo no figura en el libro Maestros de la pintura platense (op. Vigo: El tercer mosquetero fue Edgardo Antonio Vigo y su obra aún provoca inquietud y mantiene su contemporaneidad. Quizás pague en ese desconocimiento.

dando a conocer a los platenses una nueva mirada hacia el arte. Comenzó a trabajar sus xilografías (era un excelente grabador) mezclando collages. en un período muy rico y más prolongado que los anteriores. proferido por un tradicional profesor de Historia del Arte anclado en Pettoruti como último eslabón del arte. Guereña y Osvaldo Gigli. en ese momento uno de los más prestigiosos críticos 251 . Paralelamente escribía notas en el diario “El Argentino”. Rafael Squirru y más adelante. a veces acompañado por Elena Comas. Incluso llegaron a dañar las obras lo que motivó la clausura de la muestra a los tres días de su inauguración. Su gremio judicial (porque lo sentía suyo). de Romualdo Brughetti. revista de amplia difusión nacional. y objetos en madera que acompañaban a las máquinas inútiles. expuso junto a quien sería su esposa. Lalo Painceira del nivel del venezolano Jesús Soto. movimiento que en ese momento constituía la vanguardia en París. uno de los grandes pin- tores cinéticos. recibiendo de parte de los platenses el mismo trato que le habían brindado a Pettoruti y a Mateo. ataque que no hizo mella en nosotros por ha- ber recibido apoyos más contundentes y valorables. Al año siguiente y de regreso al país. Siempre dio la cara y prestó su palabra para difundir sus teo- rías. le abrió siempre las puertas a sus creaciones. Allí realizó su primera muestra de “máquinas inútiles” en 1957 y enfrentó al público con una char- la en donde explicó sus principios estéticos. En noviembre de 1960 estuvo presente en la inauguración de la primera muestra del Grupo Sí y actuó en nuestra defensa ante el único ataque inesperado. por Luis Pazos y Eduardo Luján Gutiérrez y después. en la “Asociación Sarmiento”. Los trabajos expuestos correspondían al Arte Geométrico aunque comenzaba a mostrar el perfil satíri- co y crítico que caracterizaría parte de su obra. Elena Comas. como los del mismo Vigo. por Graciela Gutiérrez Marx. sorpresivamente a través de una amplia y muy conceptuosa nota publicada en “Criterio”. Así comenzó su largo combate contra la medianía académica. Vigo siguió batallando solo. más adelante. ganando el respeto no sólo de quienes comenzábamos a caminar el camino de la vanguardia sino de todos los que fueron sus alumnos en los colegios en los que dictó clases.

en donde sabía que se lo escuchaba con particular respeto. Vigo fue una de las presencias familiares en el bar “Capitol”. qué película habíamos visto en aquellos años de revolución cinematográfica. Esta actitud de Vigo nos llevó a los miembros del Grupo Sí a homenajearlo e invitarlo a exponer con nosotros en la muestra del “Museo Provincial de Bellas Artes” de 1961. preguntándonos para nuestro asombro. Lastimado duramente por la dictadura que le arrebató un hijo. Podía de- 252 . porque era insustituible. pese a su clasicismo pictórico. abrió las puertas del arte nuevo tanto al grupo de Arte Concreto platense como a nosotros. sino un maestro y supo manejar una seducción enorme para atrapar al alumnado en cada una de sus clases. corbata al tono. Fueron muchas las oportunidades de diálogo en donde siempre le demostré el enorme respeto que le tuve como artista y como persona. dueño de una voz envolvente y apelando en su discurso a imágenes líricas. la más importante que realizamos en la ciudad. por su coherencia absoluta de vanguardista libertario. Lo recuerdo con el pelo canoso y escaso. Era un excelente retratista y fue autor. bigote prolijamente recortado. vestido de manera impecable con un traje “Príncipe de Gales” gris. murió a los 69 años y dejó su vacío. Pero sobre todo. de un magnífico cuadro de Evita. EL BLUES DE LA CALLE 51 de arte del país. Sin embargo. abrió la mente de todos los que pasaron por sus clases. los informa- listas. académica y figurativa. Fue también un teórico de las artes plás- ticas de vanguardia aunque paradójicamente. siempre bien peina- do. fue clásica. Yo como periodista y él como artista arisco. Mi ausencia prolongada de La Plata posibilitó que nos reen- contráramos recién a mi regreso. Vigo fue un joven eterno. Esa era su pintura. por ejemplo. que no obstante su porte tradicional. en 1984. entre otras obras. Los maestros Héctor Cartier: No fue un precursor. guardaba una pincelada expresiva y esa poesía que forma el aura de los trabajos de un Victorica. su propia pintura.

dudas. Horacio Elena y yo. aún cuando criticara un trabajo lo hacía después de ponderar supuestas virtudes. Tuvo la gentileza de corregir nuestros trabajos pese a no ser alumnos regulares sino simples oyentes de sus clases. Fue un maestro de gran apertura. de enorme paciencia y de un vuelo intelectual que nos deslumbró. especializándose según un cu- rriculum suyo. Las clases de Cartier eran los sábados a la mañana y se pro- longaban con un café en el “Costa Brava” de 7 y 59.) en 1907 y se graduó como profesor de Dibujo y Pintura en la “Escuela ‘“Ernesto de la Car- cova’” de la Capital Federal. Nos hablaba de la vida. aunque fueran mínimas. su contenido profundo pero sobre todo. a tener una relación existencial y vivencial del arte. con proyección estructuralista. Él abría puertas. Alfredo Kleinert: Dalmiro Sirabo. pese a que jamás imponía sus pensamientos ni les ponía límites. Aguijoneaba nuestro espíritu sediento. aunque en realidad nos estaba dando clases de fi- losofía existencial y hasta de psicología. pese a que él era arquitecto y además. prosiguió sus estudios en la “Aca- demia Nacional de Bellas Artes”. abriéndonos accesos para que profundizáramos los films. y en los aspectos pedagógicos que hacen a la expresión plástica. Cartier nos alentó a pintar y sobre todo. en psicología y fenomenología de la percepción. Siempre estimulaba para que siguiéramos adelante. tuvi- mos otro maestro y un gran impulsor para que nos dedicáramos a la pintura y abandonáramos precozmente la carrera de Arqui- tectura. Había nacido en Chivilcoy (Bs. Además. visitó nuestros talleres y se reía a carcajadas con las invenciones cargadas de humor de Nelson Blanco o de Antonio Sitro. Él hablaba y nosotros éramos sus fieles seguido- res. su simbología. nuestro profesor de Plástica en la Facultad. As. Amplificando para nosotros esas preguntas in- quietantes que nos llegaban desde la pantalla grande. Cartier fue nuestro pontífice. Muchísimas veces con su presencia. planteaba interrogantes. Ha- blaba de arte. Lalo Painceira construirnos (con perdón de Derrida) el último Bergman o Fe- llini o Resnais. Pertenecía a la generación de nuestros padres y ya falleció. sus interrogantes. Fue en 1958/59 y yo fui el primero que obedecí su consejo y dejé la Facultad vencido por Análisis 253 .

a lo Pollock. EL BLUES DE LA CALLE 51 Matemático y seducido por la pintura. Kleinert se quedó charlando con nosotros. ya pintábamos. Luego siguió Elena y por último. Un departamento luminoso y lindo en la planta baja lo que le facilitaba un jardín en donde pinta- ba. Kleinert era más bien alto. analizó críticamente nuestros trabajos. pero con ese toque négligé que suelen mostrar los arquitectos al vestirse que les da cierto matiz bohemio. facilitándonos En el camino de Kerouac y una traducción parcial del “Aulli- do” de Guinsberg. Respondimos de inmediato todas las preguntas y aprovechando la demora del resto. Por él leímos al movimiento beat norteamericano. pero sin exageraciones. en el gélido quoncet de la Facultad. Visitó nuestras casas en donde entonces pintábamos. Nos invitó a su casa. La relación se extendió el tiempo que lo tuvimos como profe- sor. Inmediatmente lo adoptamos como maestro. Eran violentos. Nos contó que al terminar su Se- cundario había dudado mucho si ingresaba o no a Arquitectura porque ya compartía un taller con el pintor Carlos Sobrino. Allí nos mostró sus cuadros que no contenían esa calma que mostraba en su voz cuando nos enseñaba o aconse- jaba. diría que desde el primer día de clase cuando tomó un test de conocimientos ge- nerales vinculados al arte y a la arquitectura. Sirabo y yo. Solía llegar desde Buenos Aires en tren y daba sus clases caminando por el pasillo intermedio que dejaban las mesadas. Éramos alrededor de doscientos estudiantes recién ingresados. nos aconse- jó y aportó a nuestra cultura general prestándonos libros. de barba y caminaba con una ligera renguera de la que nunca nos animamos a pregun- tarle el origen. Se protegía del frío con un “Montgomery” co- lor beige con forro escocés que todos le envidiábamos. pero fue profunda. Me acuerdo que estaba ubicado en una calle muy arbolada de Caballito. Hubo inmediata comunicación de él con nosotros tres. rubio. en la que vivía con su esposa y sus hijos pequeños. Vestía de manera común. Sirabo. en 254 . dábamos nuestros primeros pasos en el Infor- malismo y leíamos lo que llegaba a nuestras manos sobre Arte Moderno y algo de Arquitectura en los libros de Nueva Visión. sport. Elena. Porque Kleinert se expresaba a través de la action painting.

Como Sirabo insistía en sus estudios. su apasionamien- to en el intercambio de ideas cuando esgrimía argumentos con la contundencia de un golpe demoledor. Yo no pude ir por razones laborales y lamentablemente ya no lo vi más. se recibió y ejerció su profesión además de dirigir la obra enorme del en- tonces Mercado del Plata. Era una manera de ves- tir afrancesada. como sucede hoy con los compañeros des- aparecidos. Porque siendo ideológica- mente opuesto a Cartier y de personalidad y aspecto totalmente distinto. su imagen vital. Pero inmediatamente reía. Manolo López Blanco (15-6-26 Pehuajó. a medida que fuimos dejando Arquitectura. Después. él se acercaba para preguntar y cuestionar al alumno o al interlocutor de turno. Y seducía. 11-3-69 La Plata). 255 . todo lo que le agradecíamos nosotros tres. Murió el 12 de diciembre de 2009 y me enteré por el aviso fúnebre que la Facultad de Arquitectura publicó en el diario “El Día” de La Plata. Pienso que fui ingrato con él. fue su primer decano. Luego estudió. Abierto a escuchar. nos enteramos de que había sido nombrado jefe del Departamento Arquitectura y luego. una bellísima persona que me había dado tanto y que nunca supo. Ejemplos formadores Manuel López Blanco: Manolo era joven. Siempre fue joven y uno ha perpetuado. Nos hablamos por teléfono en el 2000 para invitarlo a la muestra de homenaje al Grupo Sí en el “Centro Cultural Borges” y con- currió. camino que había recorrido en su época de estudiante. era también un seductor que abría la mente y se constituía en ejemplo. al tran- formase Arquitectura en Facultad. Manolo daba la sensación de haberlo leído todo y hablaba con una voz de actor. la misma corbata negra y una cami- sa blanca que nunca estaba planchada. su pelo renegrido. sobre calle Carlos Pellegrini. Siempre lo vi con el mismo traje gris oscuro. Lalo Painceira ese momento expresionista figurativo. Hacía una broma. con el necesario toque nègligé que lo distinguía. perdimos contacto con él pese a que concurrió a todas nuestras muestras. Exactamente así vestía Sartre y como el profeta parisino.

Mucho más profundo porque no partía de la obra y de los autores. impulsor y fundador de la carrera de Diseño. director y conductor de grupos independientes de teatro. dejó sus Notas para una introduc- ción a la estética. junto a Daniel Almeida Curth. Siendo y pensando como joven. Había estudiado en Humanidades el Profesorado de Mate- máticas. disciplina que quizás fue su base científica para arri- bar al Arte concreto. porque Manolo se acercó para preguntarme sobre entonces flamante Grupo Sí y sobre Informalismo. Fue. al Bauhaus y al diseño. siempre en esos huecos que quedan en una clase. En realidad. de su se- guridad al brindar una opinión que nunca cerraba el diálogo. Ba- jaba al bar y allí estaba Manolo invitando a compartir su mesa. También fue activo participante de la renovación de la Carrera de Cine- matografía de la que era Profesor de Estética. Incluso tenía dos obras escritas. más aún. como peldaños del nuevo arte social. EL BLUES DE LA CALLE 51 Lo conocí en el bar de Bellas Artes un sábado a la mañana en el recreo de la clase de Cartier. Roberto Rollié y otros. cargo ganado por concurso. Un examen que quizás aprobé aunque sea con 4. de su imagen atlética y vital. Sus Notas… siguen vigentes y es una pena que las autoridades de la Facultad no hagan una nueva edición. era amplio y se reivindicaba marxista. 256 . Su camino era otro. trotskista. No era esquemático. Además de su testimonio. Murió a los 42 años. de esa relación dia- léctica y transformadora que engloba necesariamente al artista. como pregonaba. porque a partir de entonces mantuve una re- lación buena con él. En la “Escuela Superior de Bellas Artes” daba Filosofía y Estética. porque manejaba au- tores y conocía la obra de los pintores más emblemáticos. Y no porque no supiera. que Roberto Rollié prologó en su reedición. Lo cierto es que a Manolo no le gustaba la “pintura social”. a su obra pero también a la sociedad. del recuerdo de su voz. sino del fenómeno artístico. fue un interrogatorio. sobre todo cuando se es oyente y no alumno regular. Antes había sido actor. instaurada ya la democracia. Por él accedí a algunos escritos del revolu- cionario ruso asesinado por el stalinismo en México.

cuando la conocí. como realmente se llamaba de soltera. la primera era bailarina de danza con- temporánea y luego maestra de bailarines y actores en técnicas del movimiento. rondaba los 50 años. Sin embargo. Por ejemplo en la edad. Lalo Painceira Manolo fue mi otro maestro. si bien no fue una maestra formadora directa de nosotros. el que me servirá para recordar a esta precursora del Arte nuevo en La Plata que fue Dorothy Hernando. “No puedo ser precisa en algunos datos. María De Vega. Recordarlo es un acto de jus- ticia. incluyendo la mía. Jorge era pintor. tan innovadora que sólo pudo oponerse contra ella la estrechez mental de los académicos o el sectarismo ideológico. nos llegaron los aros que expandiéndose. escuché hablar mucho sobre ella y casi desde el primer sábado que pisé el bufet de Bellas Artes en el intervalo de la clase de Cartier. cantante líri- ca y compañera desde hace añares de un amigo y gran pintor. al no conocerla. Murió en 1992. era inglesa nacionalizada argentina. pero también hablé con sus discípulos que la admiraban. se abrían desde el centro exacto en donde caía su enseñanza. como se la conocía. Pero cedo la palabra a María De Vega. Es el testimonio de ella. Hernando estaba en el polo opuesto a Manolo y conocí a quienes la criticaban ideo- lógicamente de manera muy dura. precisamente. en este siglo XXI. César López Osornio. Nuestra admirada Betina Muraña fue una de las que amplificaba su voz y algo más tarde lo hizo Jorge Peirano. aportando ideología y fundamentos para una lectura crítica del arte y de la vida. Tengo que aclarar que Cartier y Hernando hablaban el mismo idioma del arte. me llega la voz de otra discípula. pero por lo vivido puedo suponer que en 1955. Pero ahora. también por esa mesa chica del bar de Bellas Artes y en reconocimiento a todas las mentes que abrió. pasó desaper- cibida para mí. Dorothy Ling de Hermando: No la conocí personalmente. Do- rothy Ling. un reconocimiento por todo lo que nos brindó a quienes pasamos por sus clases. Jamás dialogué con ella y ni siquiera la vi. Por lo tanto. Los horarios de sus clases no coincidían con los míos y Dorothy tampoco iba al bar de la Escuela y si lo hacía. No sé. Cuando estaba becada en Alemania 257 .

-El hombre -nos decía.Para mí Dorothy era una esotérica pura. ‘lo esencial es invisible a los ojos’. Clemente Hernando Balmore. Ella estudió en Cambridge y aun- que quería ser matemática. español y re- publicano. se recibió de organista y directora de coro. cuando llegaron a La Plata convocados por la Universidad. Todo ser humano es músico. 258 . decía ella. En Bellas Artes trabajó muy unida a Cartier y en La Plata puede decirse que ella fue la semilla de donde surgió la ‘Escuela Pedagógica’. Lo importante era relajarse y dejar que la música entrara en una. A los estudiantes de Bellas Artes nos tocó en suerte encontrarla y que fuera nuestra maestra. para aplicar su sistema de pedagogía musical. sin preconceptos ni reglas rígidas. En este punto yo opino diferente porque a mí la técnica me libera. libre. con quien se casó. ante la inminencia de la Guerra. Tuvo una etapa muy fructífera cuando se mudó junto a su marido a España. Ella produjo una revolución pedagógica abierta. Su tarea es vaciarse. Allí fueron hasta 1955. limpiarse por dentro para que sople a través de él el aliento de la ver- dad hecha música’. que abandonaran Europa y aceptaron entonces una propuesta de trabajo en la Universidad de Tucumán.“nace caña”. Transformaba la enseñanza de la música en un hecho natural. Pero cuando comenzó la Guerrra Clvil y el asedio franquista. Sus clases eran prácticas. que tanto bien ha hecho a infinidad de niños platenses”. Cle- mente. Estando en Inglaterra les aconsejaron. Con el ritmo se nace porque el ritmo fluye del ser’. nos puso una partitura y nos dimos cuenta de que cantábamos pero no escuchábamos. Allí aprendí a escuchar los sonidos. Allí nacieron sus dos hijos. Nos enseñó a no dejarnos llevar por las apariencias porque repetía lo de El Principito. tuvieron que emigrar y lograron escapar en el último tren que partió hacia el puerto en donde se embarcaron. Sin embargo. Fueron a Londres y militaron allí en el campamento de niños huérfanos españoles. Yo no sabía leer música. EL BLUES DE LA CALLE 51 conoció al marido. para enseñar Filología en Humanidades y Dorothy. pero aclaraba que lo que ‘no se arregla es la falta de ritmo. Ella creía que la técnica podía matar la expresión.

Víctor Grippo: Víctor se acercó al “Capitol” en 1961 y fue un participante cotidiano de sus tertulias y debates. Trotta lo des- cribe muy bien. de largo cuello y ojos enormes. Nos convocan a participar en ella y no quedarnos de espectadores. Era muy habilidoso manualmente y tenía un claro pensamiento 259 . como en mi caso. pero nunca igual. Había nacido en Junín el 10 de mayo de 1936 y había llegado a La Plata junto con su hermana. Víctor asombraba por sus conocimientos y una cultura vasta y variada que nos asombraba. No era platense. él era un pintor figurativo y como si hubiera querido subrayar más su aspecto de artista romántico. pintaba mujeres muy bellas. como llamábamos entonces al “Laboratorio Central de Salud de la Provincia”. Nos invitan a salir a la búsqueda y al encuentro del niño olvidado. además de la estética. pero no ausen- te. Estudiaba Química en la UNLP y trabajaba como fotógra- fo en el “Instituto Antirrábico”. En el momento de acercarse al “Capitol” y hacerse amigo nuestro. que habita en cada uno de nosotros y reclama su libertad de ser. Lalo Painceira Dorothy Ling de Hernando. anulado. Reclama natividad. En unos. Tuvo gran influencia en algunos de nosotros. profanado y degradado. para estudiar en la Universidad. Cuando renacen en boca del verdadero músico nos ponen en presencia de la Vida. facilitó mi ingreso a la militancia política. en la formación estética y en otros. en plena vigencia y deve- nir creador.más allá de las muta- ciones del tiempo y de las circunstancias. escribió junto a Cartier una In- troducción a una serie de Canciones de hoy y de siempre reco- piladas por ella y publicadas por EUDEBA: Estas canciones poseen un indudable contenido mítico que ha resistido la erosión de los siglos y las ha hecho permanecer inalterables –siempre el mismo. reci- biendo las influencias de Spilimbergo junto a las de Modigliani.

EL BLUES DE LA CALLE 51

científico. No disparaba nunca al aire al hacer comentarios sino
que siempre daba en el blanco. La habilidad manual la había
adquirido en Junín estudiando escultura y trabajando el hierro.
Cuando lo conocimos mantenía una conflictiva relación con el
Partido Comunista al que estaba afiliado. Formaba parte de su
Frente Cultural junto a otros camaradas y algunos compañeros
de ruta. Pese a ser figurativo y su pintura no contrariar los prin-
cipios impuestos por el stalinismo, Víctor tenía una amplitud de
mente que no admitía esos límites. Compartía nuestras mesas,
hablaba de Informalismo y nos defendía ante algunos ataques
ideológicos sectarios. Porque era un contundente polemista que
nunca necesitó levantar la voz para ser escuchado. Siempre con
su sonrisa, matizaba sus posturas con comentarios agudos, a ve-
ces ácidos y otras recurriendo a su sentido del humor. Era más
bien alto, muy delgado y de caminar desgarbado. Su palidez era
acentuada por su largo pelo negro. Usaba anteojos y se vestía
con cuidado desaliño. Su aspecto romántico chopiniano y su pin-
tura de lánguidas muchachas, le otorgaron éxito entre nuestras
compañeras del “Capitol”.
Nunca fue informalista ni integró el Grupo Sí aunque fue in-
vitado por nosotros para que participara en la exposición reali-
zada a mediados de 1962 en lo de Roberto Ortiz, un empresario
joven que se vinculó a nosotros y nos abrió las puertas de su
local para la muestra “Expresiones de la plástica local”.
A través de él me afilié al Partido Comunista y me incorporé
al Frente Cultural, relación política que me permitió conocer,
dialogar, escuchar a jóvenes de singular inteligencia, formación y
ejemplar militancia crítica. A través de ellos pude leer a grandes
autores y teóricos. A los pocos años todos ellos dejaron de per-
tenecer al PC, tampoco yo, porque sus viejos dirigentes habían
preferido optar por la gerontocracia soviética, sin escuchar las
necesarias voces de cambio que provenían de amplios sectores
de su juventud, del Tercer Mundo y del comunismo a la europea
liderado por italianos y franceses, que mantenían cierta indepen-
dencia y asumían posiciones distintas a las señaladas por Moscú.
Después, Víctor se radicó en Buenos Aires, en donde nos en-
contramos muy de vez en cuando, pero ya sin retomar al diálogo

260

Lalo Painceira

iniciado en las mesas del “Capitol” y que tanto me había aporta-
do. Ya vivíamos realidades diferentes. En cuanto a la plástica, en
1970 comenzó su etapa creativa dentro del Conceptualismo, mo-
vimiento que le permitió tejer sus obras uniendo su gran sentido
estético con su mentalidad científica. Obtuvo premios nacionales
y en el exterior y fue considerado el mejor artista conceptual de
su tiempo. Murió cuando todavía tenía mucho que expresar, en
febrero de 2002.
Jorge Blarduni: Músico de vanguardia de sólida formación
clásica obtenida en una época dorada del Conservatorio Pro-
vincial. Jorge sobresalió, no sólo intelectualmente, sino también
por su cualidad innata para congregar gente a su alrededor. Sa-
bía escuchar, opinaba directamente, era solidario y cálido con
quien lo necesitaba, fue también un militante que dejó de lado
importantes logros personales en lo artístico para ocupar car-
gos de importancia en la primavera camporista. En 1964 abrió
una librería, “Tarco”, que él supo transformar en una especie
de gran living con sillones y hacerla un lugar de encuentro y de
formación. Porque además del humor y de temas cotidianos, se
hablaba en serio de temas estéticos y políticos. Jorge no tuvo
influencia en todo el grupo, pero sí en Horacio Elena y en mí.Fue
el anteúltimo de cinco hermanos y su papá era binguero. Nació
en La Plata en el año 1930 y vivió con su familia en 39 entre 9
y 10. Ante la prematura muerte del padre, tuvo que trabajar con
sus hermanos desde edad temprana. Fue dibujante y decorador
de Astilleros, como lo recuerda hoy su hermano menor, José Al-
berto. No obstante su trabajo, estudió en el “Conservatorio Pro-
vincial” y se transformó en un músico de referencia que siguió
los pasos que ya había dado Enrique Gerardi, que fue su amigo.
Según cuenta su hermano, “Jorge era familiero y muy cariñoso.
Pero inflexible con sus ideales. Para mí fue un modelo de vida.
De todos los hermanos él fue el distinto. Por eso su muerte, a los
65 años, me dejó un vacío enorme. Repito, fue un modelo de vida.
En el “Conservatorio” conoció a Eduardo Mazzadi y a través
de él, a un grupo importante de jóvenes de Tandil y a otro de
Berisso. Entre los primeros estaba Dippy Di Paola y entre los
segundos, Imar Lamonega, Walter Elenco y Sandra Filippi, que

261

EL BLUES DE LA CALLE 51

vivían en el Barrio Obrero. Imar un gran poeta y gremialista en
YPF, “Premio Casa de las Américas” y que luego, fue secuestrado
en tiempos de la dictadura y se encuentra desaparecido; Sandra
fue otra gran poeta que después optó por la literatura para ni-
ños. Walter Elenco era músico popular de vanguardia. De ese
grupo participaba también Víctor Grippo y por él, Jorge y Dippy,
también nosotros.
Jorge trabajó contemporáneamente en música electroacústica
junto a Mazzadi, luego con Gerardi y después en el “Instituto
Di Tella”. También fue profesor en la “Escuela de Cine” de la
UNLP y luego director, para pasar a dirigir luego la “Escuela de
Arte” de Berisso. Participó en espectáculos teatrales aportando
su creatividad musical y sus conocimientos del sonido. Parte de
estos datos fueron aportados por Rodolfo Porret, uno de los que
directamente participó de la otra aventura fantástica de Jorge
que fue “Tarco”, junto a Osvaldo Beroldo. La librería fue des-
truída por una bomba colocada por parapoliciales del gobierno
de Isabelita y Calabró, en 1975. Porque Jorge fue un militante
del movimiento popular.
Tenía casi diez años más que yo y por su madurez, sus cono-
cimientos, amplitud mental, su no atarse a dogmas, fue impor-
tante en el proceso de mi formación. Jorge fue muy amigo de
Grippo y una de las lánguidas muchachas pintadas por Víctor se
exhibía sobre un caballete en “Tarco”.
Vivía en ese tiempo en una casona quinta de City Bell, junto
al arroyo, propiedad que cortaba la calle. En esa quinta se hi-
cieron reuniones y fiestas maravillosas en donde Jorge mostró
siempre su creatividad y a las que solíamos ir con Horacio Elena
y con su compañera de entonces, Chuchi Muiña. Ahora Jorge
habita en esa infinitud que es la memoria colectiva. Está allí jun-
to a Víctor. Lo imagino, porque esa infinitud, “puede pensarse
como una forma de la imaginación relativa de lo posible. Esta
imaginación es cercana a (reside en) Dios; pero no sé cómo”,
afirmación (Con la esperanza entre los dientes.Alfaguara, 2011)
que refleja uno de los grandes interrogantes humanos.

262

Lalo Painceira

De otros ejemplos, otros caminos y retornos a 1960

Desde ya no fueron éstos los únicos maestros ni ejemplos.
Porque hay mucho de ejercicio de la propia libertad en la elec-
ción de los modelos y en el camino de vida por el que se opta.
Pero es justicia y a nivel grupal, agregar a Emilio Estiú que en el
lapso que duraron sus clases sobre existencialismo fue un autén-
tico maestro para nosotros. Después están los que puede agregar
cada uno del Grupo a nivel personal. Esas amistades, ese tuteo
con quienes facilitaron el propio crecimiento, el propio desarro-
llo, esos que abrieron puertas que nos depositaron en el comien-
zo de un camino nuevo. En mi caso sumaría a todos los que en
aquellos años, me abrieron la mente y aportaron a mi forma-
ción desde el ejemplo, la lectura y luego, la militancia. Muchos
ya nombré y que fueron formadores en mi adolescencia como
mi hermano Alfredo, Bibi Párraga, pero también lo hicieron en
mi juventud y los nombro por orden de aparición en mi vida,
Imar Lamonega, Mauricio Tenembaum, Jaime Lipovetzky, Ju-
lio Godio, Mario Goloboff, Ricardo Piglia, Antonio Castorina,
Amanda Peralta y, más adelante, Sergio Labourdette, Ricardo
Gil Soria y mis maestros en la “Escuela de Cine”, en el teatro, en
la política y en la vida, como Humberto Ríos, Carlos Gandolfo,
Augusto Fernándes, Rodolfo Ortega Peña, Eduardo Luis Duhal-
de (el bueno), Roberto Carri, Luis Pujals, Víctor Fernández Pal-
meiro y todos los “cumpas” con los que busqué intensamente y
hasta con urgencia, con aciertos y errores pero con entrega total,
ese mundo mejor que despuntaba a fines de los ’60 y comienzos
de los ’70. Pero esa es otra historia que ocurrirá después. Mucho
después.
Por eso, para retornar al año 1960, nada mejor que hacer-
lo de la mano de Michel Ragón, uno de los teóricos y críticos
de arte más importante de ese tiempo. Él dividía la historia de
las Artes Plásticas en dos grandes corrientes. “Que son la se-
ñal de temperamentos opuestos e inconciliables. Por un lado,
los arquitectos, y por el otro, los magos. Al mismo tiempo que
algunos de nuestros antepasados trazaban sobre guijarros de
formas puras signos abstractos, enigmáticos y perfectos, otros

263

EL BLUES DE LA CALLE 51

cubrían las paredes de las grutas con una fauna que encantaban.
El Bosco pintaba en la misma época que Memling; Goya en la
misma que David; Delacroix paralelamente a Ingres; Cézanne
era contemporáneo de Van Gogh, y Braque de Picasso. Unos son
apasionados, delirantes; otros adoran el orden y la razón. Unos
fecundan el arte, los otros impiden que caiga en una patología”.
Humildemente, con las limitaciones de cada uno, los que
conformábamos el Grupo Sí nos inscribíamos en la corriente
de los magos.
Pero basta de elucubraciones. Sólo una más, de Horacio Por-
to que me parece oportuna: “Los informalistas se levantaron
como lo hicieron los dadaístas, contra una sociedad que los con-
dujo a la destrucción”.
Ya es hora que comience la crónica periodística, que siempre
está lejos de lo teórico. Es hora de empezar a hablar del Grupo
Sí, aquél que nació en los primeros días de octubre de 1960 en
un bar de la calle 51. Parte ya se contó y parecerá una reitera-
ción, pero no es así, lo anterior, lo ya dicho, debe tomarse sólo
como notas introductorias. Abro la puerta de mi jaula y dejo
escapar a los recuerdos, vivencias y a los textos y críticas que
provocaron las exposiciones del Grupo Sí para que suene, sola-
mente, el “blues de la calle 51”.

264

CAPÍTULO II
EN BUSCA DEL TIEMPO VIVIDO

Y los pedacitos rotos del sueño/ ¿se juntarán
alguna vez?
¿se juntarán algún día, pedacitos?
¿están diciendo que los enganchemos
al tejido del sueño general?
¿están diciendo que soñemos mejor?
Juan Gelman

Volver al nacimiento, los primeros pasos,
las primeras voces

En este capítulo se ampliará y se sumará material documental
sobre el Grupo Sí, sus muestras y el eco que encontraron las mis-
mas. Por lo tanto, me siento obligado a reiterar algunos hechos
porque me obliga la memoria y la investigación posterior. Por
ejemplo, saber que aquél 7 de octubre de 1960 fue en La Plata
un día gris, húmedo y muy fresco. La temperatura mínima fue de
7,2 grados Celsius y la máxima de sólo de 15,2, con una hume-
dad que llegó a rondar el 95%. Sin embargo, era primavera. Por
eso se visibilizaron retoños en la plástica platense.
En ese momento hacía once días que yo había cumplido los
21 años, Dalmiro Sirabo tenía 22, Horacio Elena 20 y Mario
Stafforini 19. Abrigados, pero sintiéndonos ansiosos aunque
muy solos, a las siete de la tarde bajamos los cuatro las escaleras
para ingresar al “Museo Provincial de Bellas Artes” y asistir a la
inauguración del “VI Salón Estímulo de la Provincia”. Provenía-
mos de Arquitectura y Stafforini y yo habíamos enviado obras

267

EL BLUES DE LA CALLE 51

que habían sido aceptadas; Sirabo y Elena no habían querido
presentarse. Llegamos, recogimos el Catálogo y comenzamos a
mirar la muestra en general, con la certeza de que seríamos los
únicos informalistas platenses dado que nunca se habían mostra-
do públicamente trabajos de esa corriente expresiva en nuestra
ciudad. Tanto, que enviamos nuestras pinturas persuadidos de
que íbamos a ser rechazados. Sin embargo, no fue así. El milagro
se llamó Kasuya Sakai, ese gran pintor entonces perteneciente al
“grupo de la Galería Bonino” de Buenos Aires, que integró el
Jurado. Él abrió la puerta para que por primera vez se vieran en
La Plata obras informalistas y además, pintadas por platenses.
Nuestra expectativa se centró entonces en la reacción del público.
Cuando comenzamos a caminar la gran sala colmada de pú-
blico, diría más, de ese público formal que concurre siempre a
las inauguraciones de las muestras oficiales, nos sentimos total-
mente ajenos. Lo recuerdo bien. Éramos cuatro desconocidos
que caminaban y miraban las diversas expresiones expuestas,
comentándolas en voz baja. En realidad, buscábamos nuestras
propias obras. Por fin las descubrimos, estaban colgadas en un
panel lateral del sector izquierdo. Las dos pinturas encarnaban
ambos caminos abiertos por el Informalismo. Mario, dentro del
Expresionismo abstracto y yo, del matérico.
Pero nos esperaba la gran sorpresa: no éramos los únicos
informalistas de La Plata.
Junto a nuestros trabajos había dos pinturas similares a las
nuestras y que pertenecían a plásticos de nuestra ciudad, según
el Catálogo. Las obras pertenecían a Horacio Ramírez, infor-
malista matérico como yo, y a Omar Gancedo, expresionista
abstracto como Stafforini. Y los dos trabajos eran muy buenos.
No estábamos solos en La Plata, tampoco en el Salón. Saber-
lo obró como bálsamo, lo suficiente para distendernos y empe-
zar a gozar de esa nueva realidad. Desde ya, que nos entró la
ansiedad por conocer a Gancedo y a Ramírez por eso decidimos
que lo mejor era quedarnos allí, parados junto a nuestros traba-
jos. Pero no fueron ellos los primeros en acercarse. El primero
fue Nelson Blanco, con un pañuelo azul anudado al cuello, ca-
bello rubio muy largo y con esa barba rala de los lampiños dibu-

268

Lalo Painceira

jándole el mentón. Hablaba muy bajo, levemente echado hacia
atrás y entrecerrando los ojos. Lo curioso es que él había envia-
do una pintura geométrica, casi un ejercicio de Cartier basado
en el doble juego de figura-fondo. “Pero se trata de un trabajo
viejo. Yo ahora pinto como ustedes. Más dentro de lo tuyo”, le
dijo a Mario. El segundo que se acercó y que conocía a Nelson,
fue Gancedo, de poblada barba negra y un rostro de expresión
abierta, franca, con un ligero parecido a Fidel Castro. Gancedo
se reía y le hacía bromas a Blanco porque figuraba en el Catálo-
go sólo por su nombre. “Sí, firmé nada más que Nelson. Porque
yo voy a ser como Napoleón. A mí me van a conocer sólo por
mi nombre y seré el único Nelson”, y con la respuesta se rió y
su risa tenía una cuota de picardía que invitaba a la complici-
dad. Después se acercó Ramírez, de la edad de Stafforini, pero
muy serio, casi formal. Más tarde se sumó Carlos Pacheco en
un gesto que agradecimos porque él ya era un pintor conoci-
do y estar allí, en la tertulia que habíamos formado nosotros,
fue una manera de respaldarnos ante la hostilidad de parte del
público, sobre todo la proveniente de plásticos con formación
académica. Porque nosotros pasamos a ser en el salón, una es-
pecie de nuevas fieras (fauves), invasores de un mundo que no
nos correspondía. Hubo reacciones no gratas a las que había
que responder desde la ironía, para no ser violento. Gancedo
tenía una forma interesante. Respondía preguntándole al otro,
cuestionándolo, dejándolo sin respuesta. Pero era un juego ago-
tador. Al rato, cuando ya se había sumado Alejandro Puente,
amigo de Nelson y que también pintaba, resolvimos todos dejar
el salón.
Pacheco era empleado del “Museo” y junto a él trabajaban
Juan Bautista Devoto, poeta del tango y gran conocedor del lun-
fardo, y Mingo Martino, que era un ícono platense del jazz. Ellos
dos, conocedores de cafetines discepolianos, al ver que salíamos
para tomar algo, nos recomendaron el “Capitol”, bar que que-
daba a la vuelta, en 51 entre 7 y 8. Mingo, que hablaba rápido y
con todo el swing de un baterista, como golpeando su redoblan-
te, agregó que allí se reunían los músicos de jazz “porque tocan
todas las noches en el cabarute que está pegado al bar”.

269

EL BLUES DE LA CALLE 51

Como ya conté, así llegamos al “Capitol” por primera vez.
Y lo adoptamos desde ese mismo momento. Al rato se arrimó
Pacheco y puedo decir que no faltamos ningún día durante casi
tres años y que allí mismo, en una de sus mesas, a los tres o cua-
tro días, nació el Grupo. El “Capitol” fue nuestra sede oficial.
Hasta fines de 1962, a partir de las 7 de la tarde aproximada-
mente, siempre estuvimos en el bar. Aunque fuera dos o tres de
nosotros, pero muchas veces la mayoría, ocupando ese territorio
que habíamos hecho nuestro. Lo expropiamos por prepotencia
y presencia continua. Y para marcarlo y establecer los límites, al
poco tiempo colgamos nuestras obras en sus paredes.
El atardecer del viernes 7 de octubre fue largo para noso-
tros y se prolongó hasta la noche y hasta las primeras horas
del sábado 8. Y hablamos. Hablamos mucho. Intercambiamos
información, cada uno informó lo que hacía y dio sus razones.
Largamos nombres de libros y autores, movimientos, nombres
de pintores norteamericanos, europeos y de los grandes teóricos.
También hablamos de la cantidad de obra acumulada por cada
uno de nosotros y desde ya, saltó el nombre de nuestros maes-
tros. Todos ellos nombraron a Cartier, porque iban a sus clases
en donde se permitía la concurrencia libre. Cartier daba clases de
Visión y Color en Bellas Artes los sábados a la mañana. Arranca-
ba muy temprano, había un recreo a las 10hs. y terminaba a las
12hs. Nosotros nombramos a Kleinert y encontramos que había
coincidencias entre ambos maestros.
Allí permanecimos. Nosotros cuatro y ellos. Y nos dimos
cuenta de que había algo que nos hermanaba, quizás la rebeldía,
el ser jóvenes insolentes e informales en una ciudad en donde
los de nuestra edad se vestían de grandes. Omar, con su pareci-
do a Fidel, mostraba en sus manos y ropa manchas de pintura
que exhibía como cicatrices de un reciente combate; Nelson, con
todo su ángel, su poesía, su aspecto modiglianesco; Ramírez, un
adolescente silencioso y sensible; Puente y Pacheco, mayores que
todos nosotros, serios e interesados. Para nosotros cuatro encon-
trarlos fue fundamental y casi de inmediato nos sentimos pares,
que es el paso previo a hermanarse. Quedamos en encontrarnos
al día siguiente, sábado 8 de octubre, a las 10hs. de la mañana,

270

Lalo Painceira

en la clase de Cartier en Bellas Artes. Y fuimos. Desde ya, bastó
escuchar a Cartier para que nosotros también lo adoptáramos
como nuestro maestro.
Deslumbrados por la contundencia de la clase de aquél sába-
do, la prolongamos en una mesa del “Costa brava”, el café de 7
y 59, reducto de la gente de Bellas Artes. Pero creo hoy, porque
los años le quitan exactitud a los recuerdos, que al grupo de la
noche anterior se sumaron ese mediodía Chalo Larralde, César
Ambrossini y Hugo Soubielle, que desde ese momento fueron
parte de aquel núcleo inicial que pocos días después conformaría
el Grupo No, luego convertido en Grupo Sí, al que se sumarían
Antonio Trotta, estudiante de Arquitectura avanzado, Antonio
Sitro, amigo de la infancia de Puente y al poco tiempo, César
Paternosto, abogado de la Fiscalía de Estado pero ante todo,
pintor y amigo de otro plástico, egresado de Bellas Artes, Jorge
Mieri, que vivía junto a su familia en ese pequeño paraíso de la
calle Nirvana de City Bell.
A partir de entonces nos empezamos a reunir todos los atar-
deceres en el “Capitol” después de pintar o de concurrir a clase, y
nos quedábamos hasta la madrugada. Encontrarnos fue también
abrir nuestros talleres para que los visitara el resto y ver la obra
producida. Pienso hoy que esa constatación nos ayudó a tomar
conciencia de que había llegado el momento de mostrar juntos
nuestros trabajos. Faltaba el paso previo: constituirnos como
grupo. Y lo formamos una noche o una tarde en el bar a sólo
tres o cuatro días de aquel inicial 7 de octubre.
Después de lanzar nombres apareció uno que nos cautivó de
inmediato: “No”. Y provocativamente decidimos llamarlo así.
Era contundente. Un cross arltiano a la mandíbula. Un rechazo
categórico a lo instituido, a la academia, a la geometría, a la
pequeñoburguesía dominante en La Plata y hasta a la gran bur-
guesía dueña del país. Porque nuestra soberbia no tenía límites.
Ese “No” tenía un toque anárquico que nos complacía. También
resolvimos en esa reunión viajar a Buenos Aires para contactar-
nos con Rafael Squirru, director del “Museo de Arte Moderno”
de Buenos Aires, verdadero pope de las nuevas tendencias en
nuestro país y contarle sobre nuestra existencia.

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EL BLUES DE LA CALLE 51

A los dos días, en horas de la tarde, nos asomamos por la
boca del subterráneo a la calle Corrientes y desde Uruguay ca-
minamos rumbo al MAMBA, que funcionaba en los pisos supe-
riores del “Teatro Municipal ‘San Martín’”. Ante nuestra sor-
presa, Squirru nos recibió de inmediato, quizás picado por la
curiosidad de conocer a ese grupo de jóvenes informalistas de La
Plata, ciudad siempre lejana para los porteños. Nos escuchó, nos
aconsejó y nos llenó de entusiasmo. “Hay que estar en la lucha”,
repetía como si estuviéramos en un enfrentamiento. A los tres
días viajó a La Plata para ver nuestra obra. Visitó los talleres y
a cada uno de nosotros nos encendió desde su fuego. Eligió las
obras que debíamos exponer y en el asado que compartimos,
nos anunció que el “Museo de Arte Moderno” auspiciaría esa
muestra, además de hacerse cargo del Catálogo y que él mismo
escribiría la presentación. Pero nos cambió el nombre. “El ‘No’
de ustedes es una negación a lo perimido, a lo viejo, lanzada des-
de lo nuevo que encarnan, por lo tanto es un ‘No’ positivo. Por
eso tienen que llamarse directamente Grupo Sí”. Desde ya que lo
acatamos y hasta nos gustó más. Esa misma tarde, después del
asado en Ringuelet, pidió papel, sacó su lapicera de tinta y escri-
bió el Prólogo del catálogo. Cuando lo leyó en voz alta (leía muy
bien y era dueño de un singular histrionismo) nos conmovió y
nos movilizó como si hubiéramos cargado nuestros tanques con
un concentrado anfetamínico.
De manera urgente salimos a buscar una sala, tarea que nos
facilitó el aval del “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires.
Accedió el “Círculo de Periodistas”, de calle 48 entre 5 y 6, enti-
dad tradicional pero siempre abierta a la actividad cultural local
y a expresiones nuevas. El poeta Horacio Núñez West, mayor
que todos nosotros pero un amigo que se había sumado a nues-
tras noches del “Capitol”, se ofreció para hablar en la inaugura-
ción. Horacio era un destacado poeta platense, muy valorado, y
su apoyo y sus palabras fueron un respaldo importante para la
exposición y para el Grupo.
Todo listo, sólo quedó colgar las obras e iluminarlas. Pache-
co, entrenado en lo que ahora se denominaría “curaduría”, dis-
tribuyó las pinturas. Estaba todo listo. El catálogo llegó impreso

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dándose”. hoy a las 19. Mario Staforini y yo. quedará inaugurada en el Salón del Círculo de Periodistas de la Provincia. Seguidamente se afir- maba que “de acuerdo con lo informado. nos auspiciaba el MAMBA y exponíamos nuestras obras. fueron de un tamaño importante. tituló en su página cultural el diario “El Argentino” de La Plata del jueves 10 de noviembre de 1960. Horacio Ramírez. Horacio Elena. están cifradas por esta verdad: El hombre se da plena- mente fuera de sí. que me interesa es el de ser un grupo. el mundo del átomo. Carlos Pacheco. Un signo del hombre actual. Omar Gancedo. La presentación de Squirru. son conquistas del 273 . Era evidente que los integrantes del grupo no marchábamos al ritmo cansino de los tranvías platenses. Rafael Squirru escribió ardorosamente en el Catálogo: “Destaco en primer término que lo primero del ‘Grupo Sí’ de La Plata. Mostramos dos obras cada uno y en general. la primera muestra de pintura del Grupo Informalista Sí.. recien- temente constituido en La Plata”. se da. Dalmiro Sirabo. con un éxito importante y con un público compuesto mayoritariamente por jóvenes a los que se sumó la gente que generalmente asiste a muestras de pintura. Todas las épo- cas de la humanidad en que el hombre alcanzó su dimensión humana. esa potencia que sólo puede ser parida desde la fe y desde la seguridad en lo que hacíamos. Alejandro Puente. los frescos del Vaticano de Rafael. Expusimos Nelson Blanco. a las 19hs. “El Partenón. las épocas humanistas. Hoy me resulta casi increíble nuestra audacia. es su conciencia de equipo. Chartres. del hombre nuevo. Lalo Painceira a tiempo y la muestra se abrió el jueves 10 de noviembre de 1960. las palabras de Nuñez west y la repercusión en los diarios “La muestra del Grupo Informalista Sí se inaugura en la fe- cha”. Habían transcurrido nada más que 34 días desde que nos habíamos conocido en el “Salón Estímulo” y ya for- mábamos un grupo.

el ‘sí creo’. las for- mas independizadas del límite geográfico para in- gresar al espacio geogónico. Ese ‘sí. de lo que ama. porque el hombre renueva la rítmica dramaturgia del ser prestándole su sangre con cada nacimiento. ser y vigencia. Elijo el creer porque opto por lo positivo. que también es ser pero menos luminoso. Precisa de Carlos Pacheco li- 274 . Necesita de Alejandro Puen- te con su roja mancha queriendo ubicarse entre formas cósmicas como un coágulo heroico resca- tado de las nubes. únicamente admito que pueda hablarse de un arte otro”. a lo Unamuno. y así creo. el único ‘no’ al que hay que temer. El ver- dadero ‘no’ es la indiferencia. opto por el ser frente a la nada. En este sentido. El Bauhaus es un trabajo de equipo. “Arte otro. La Argen- tina necesita de los que tienen valor para creer en sí mismos y en los demás. pero su voz está dada. creo porque quiero. Precisa de Eduardo Painceira redescubriendo los signos primigenios recordándonos que Altamira está vigente porque la Verdad no muere. Pero admitiendo al ‘no’. a favor de la vida animada con su propio impulso. Ya no le pertenece. grupo Sí” Y aquí explica Squirru las razones del cambio de nombre de nuestro grupo: “prefiero esta rotunda denominación que la de su opuesto. y ambos se emparentan. creo’ puede ser creencia o creación. de aquel que ama. A medida que el hombre profundiza des- cubre que su verdad es en función de la verdad. arte sí. el ‘no’. “La Argentina precisa de Nelson Blanco dejando que su danza africana se anime de vida propia. creando. La Argentina necesita del ‘Grupo Sí’”. EL BLUES DE LA CALLE 51 trabajo en equipo. Sí. No ‘ver para creer’ sino ‘creer para ver’. que su amor es en función del otro. me quedo con el ‘sí’.

todo será redimido. al querer de Demaría por la unísona caducidad del ser. sí. que nada podrá contra el rumbo de nuestra estrella”. De Horacio Elena informatizado. De Dalmiro Sirabo investigando el metal de los colores para darle un nuevo sentido a la gue- rra. Sí. para que la forma vuelva a nacer en toda su pureza prístina. todo está siendo redimido por el amor. que sigan traba- jando unidos. Aquí estamos di- ciéndole que sí al mundo. La Plata está por defi- nición destinada a brillar. sí. 275 . De Horacio Ramírez concentrando la fuerza en un núcleo vital para expandirla liberada al Universo todo. De Omar Gancedo fundiendo el plomo sobre maderas y cartones en una afirmación locuaz de rebeldía y de ternura. ninguno triunfará más que nadie en lo metafísico. que jamás dejen que la envidia haga presa del corazón. cumplir con el destino. donde todo será redimido en términos de creación y cariño humano”. Son ustedes quienes hoy se lanzan a la ley más alta de hombres y pueblos. la infinitud desperta- da en el ser. La Plata brilla con estas obras como hace mucho tiempo no brillaba. Unos triunfarán más que otros en el plano de lo fáctico. Lalo Painceira diando con Oriente para imponerle la individuali- dad del yo en una nueva reintegración al absoluto. De Mario Stafforini indagando el expresionismo informal del que nacerán nuevos rostros para de- cirnos que Dios también habita la planta de los pies. Y finalizaba este manifiesto de apoyo a nuestra rebelión: Sí. el sentimiento. porque en el triunfo de cualquiera estará siempre presente el triunfo de todos. Sí. Grupo Sí.

el cachetazo. El Informalismo y el Expre- sionismo abstracto no consituían un espejo que reflejara al Arte Oficial de La Plata y a sus exponentes teóricos. “la ciudad de los poetas”. a veces encendidos porque algunos fueron con ánimo confrontativo. En una ciudad creada desde el cuadrado perfecto. Gusta- vo García Saraví. se incorporaron a los pocos días al Grupo Sí o a las tertulias del “Capitol”. colores y aditamentos. “doctor Rafael Squirru”. que rechazaba de plano las innovaciones. Nuestra sana y provinciana omnipotencia juvenil se sintió potenciada infinitamente desde la presentación de Squirru y agi- gantó nuestras ganas y necesidades expresivas. Delheye y Mendioroz. como si fueran una lanza y a lo Quijote. fue una inauguración polémica. EL BLUES DE LA CALLE 51 Y firmó. tomando partido a nuestro favor en la polémica. si pintaban. fue noticia. nosotros fuimos la provoca- ción. Como esperábamos. no menor. reinantes en nuestra ciudad. Nos hizo esgri- mir nuestros pinceles. prolongando la huella abierta por Panchito López Merino. Aurora Venturini. Este hecho. tornó sobresaliente el gesto de Ho- racio Núñez West al que no le importó su prestigio y se jugó totalmente por nosotros. Pero no fue sencillo ni tan fácil. espátulas. junto a otros grandes poetas como Roberto Themis Speroni. Y así salimos a mostrar pública- mente nuestras obras con absoluta seguridad. Squirru nos transfundió su sangre impregnada de fe cervantina pero también de ese creo porque quiero a lo Unamuno. Horacio Ponce de León y Ana Emilia Lahíte. del segundo mojón que permitió que se siguiera llamando a La Plata. La exposición realmente constituyó un hecho nuevo en la ciu- dad y por lo tanto. arremetimos con toda nuestra energía contra lo que creíamos molinos de viento estáticos y pa- ralizantes. Los diarios tuvieron que darle 276 . Horacio integró. Hubo debates ante cada cuadro. Pero también hubo mentes abiertas que se acercaron positivamente e incluso. para conquistar una ciudad artísticamente conservadora y clásica. Además fue importante porque sirvió de paliativo para nuestras propias familias que dejaron la des- confianza y comenzaron a creer un poco más en nosotros y en el camino que abríamos.

Es. a Horacio Núñez West disertando. Y continuaba: “La primera muestra de pintura del Grupo In- formalista ‘Sí’”. de reciente constitución en nuestra ciudad. asume invariable- mente. mas allá de esos límites prefijados por su anhelo espontáneo de permanecer asido a una realidad caduca. usó de la pala- bra el poeta Horacio Núñez West”. fue expuesta ante numeroso público en el “Círculo de Periodistas de la Provincia”. aclaran- do que “el catálogo de la interesante muestra fue prologado por el director del “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires. informativamente: “Quedó inaugurada la exposición del denominado Grupo Informalista “Sí”. para su percepción conformada por leyes tradicionales. calle 48N°530”. sí. y no contribuye a crear desde sí esa posibilidad de descubrir el movimiento espiritual que anima a esa materia pictórica sometida a un proceso intenso de remoción. el testimonio de una lucha por 277 . Squirru. algo que no sucedía normalmente con las mues- tras pictóricas. En ocasión del acto inaugural. Proseguía reconociendo que “esta manifestación tuvo amplia resonancia en el ambiente artís- tico de la ciudad”. ni la negación de todo ese pasado del arte que está vivo en nosotros como herencia in- apreciable. cree vislumbrar el comienzo de una irrealidad abismal (…). una mostrando al realmente “nu- meroso público” y la otra. Por eso será útil aclarar que esta muestra no es un manifiesto de lucha contra nada ni nadie en particular. y transcribía la exposición de este último. Rafael T. Transcribo sólo algunos de sus conceptos: El que se sitúa frente a un cuadro de apariencia ar- bitraria. El tradicional diario “El Día” le dedicó una amplia nota a tres columnas con dos fotografías. Se publicó en la edición del sábado 12 de noviembre de 1960 y se tituló. Dr. y nombraba a todos los expositores. una actitud defensiva porque. Lalo Painceira amplia difusión.

Y en estos jóvenes. de reencuentro de la hermandad del hombre con lo creado. De ahí que la pintura viva en sí misma. sino que será por la liberación y el ejercicio de ese venero de fervor con que todos hemos sido dotados para que podamos integrar- nos con el ritmo del universo. realizaciones que surgen a la realidad como no realizaciones por ausencia de una temática visi- ble. Pero no es con la retórica en el arte ni en la vida que podremos alcanzar esa finalidad suprema. 278 . Es así que el observador pre- juiciado. porque redescubrir la fuerza instaurada en cada parte del todo vivifica el sen- timiento de lo cósmico en el corazón del hombre y le comunica una vibración olvidada. Y es una pena. pero con autonomía que acentúa su relación con lo absoluto. un trabajar la materia asociándo- se a ella por inducción de un sentimiento unifica- dor. así como el hombre incorpora su individualidad a la gama universal por su trasfondo común de humanidad. con el común origen a partir de sus expre- siones aisladas”. sino en dar testimonio de su viva presencia (…). EL BLUES DE LA CALLE 51 algo que se llama autenticidad. que es un vivir en ella. y la postulación de un deber virtual del hombre: el de realizarse dando lo mejor de sí. no iracundos pero sí rebeldes y firmes. Es decir. sólo verá en las expresiones informalistas una disolución de la objetividad del antecedente formal. y también. Es por lo tanto. no resenti- dos sino creyentes que reaccionan por un acto de fe. por haber comprendido que cada existencia lleva en su razón de ser un impe- rativo de culminación. hemos de encontrar el material precioso de una actitud honda y vital. no interesada por la incor- poración a un ismo. que se trata de un acto de amor. es decir el que no se asimila a la obra por la contemplación.

con los versos de otro grupo de jóvenes poetas. entre ellos Horacio Castillo. con fuerte tinte expresionista. por dar dos nombres significativos de los muchos que surgieron de esa gran maestra. después de la clase. cuya rigurosidad que comenzaban a aplicar con ellos mismos y con su obra. que 279 . duros. las paredes del centro platense se llenaron de poesía al recibir la pegatina. Seguramente en esos años. interpretaban jazz moderno. primero del grupo de “Los Elefantes” y poco tiempo después. Comenzaba a visibilizarse el enorme talento como narra- dor de Ricardo Piglia que concurría a veces a la “Modelo” pero que alguna vez me visitó en el “Capitol”. Que había expresiones de vanguardia en otras disciplinas artísticas. la extraordinaria Dore Ho- yer ya había montado su laboratorio de danza contemporánea. ya con relevancia. En uno de los capítulos hablarán Jorge Pereyra y Gonzalo Cháves. cami- naban “los geométricos”. Enrique Gerardi ya experimentaba dentro de la música que había dejado de ser “clásica” para zambullirse en la búsqueda electroacústica y junto a él lo hacían Jorge Blarduni y Eduardo Mazzadi. entre otros. sin lugar para las conce- siones. secos. en el “Teatro Argentino”. En ese entonces escri- bía maravillosos cuentos. Omar Luppi ya preparaba su Quintango mientras que los músicos que concurrían cada noche al bar. En 1960. no los hizo exponer en esos años. Lalo Painceira Después de la inauguración fuimos descubriendo que ade- más. los alumnos de actuación de Agustín Alezzo y todos los días a la tarde o a la noche. los sábados merodeaban el “Capitol”. del cual surgieron figuras tan no- tables como Iris Scacheri y Oscar Aráiz. sólo trabajaban en sus talleres. los de Oscar Fessler y Francis- co Javier de la Escuela de “Teatro de la Provincia”. Había una una rica actividad escénica independiente que hizo conocer a los platenses las obras de Inoesco. Miller y Gorostiza. Por lo tanto. Goloboff escribía una poesía popular cargada de ternura como Imar Lamonega y Sandra Filippi. En la vereda opuesta a la nuestra y a nuestra estética. cuando fundamos el Grupo Sí y expusimos por primera vez. y a sólo dos cuadras del “Capitol”. junto a Osvaldo Balli- na. no estábamos solos en La Plata. desde el bop y el cool hasta el progresivo y el free. Rafael Oteriño y Néstor Mux. por otra parte.

no tuvo participación en nuestro nacimiento grupal porque se encontraba becado en Japón. sin conocer nuestras experiencias. porque Omar fue siempre el más radi- cal en sus experiencias pictóricas y escultóricas y trabajaba fun- 280 . No puedo dejar de mencionar a ese gran pintor que es “el Vasco” Alzugaray y que en ese mismo momento estaba haciendo sus valijas junto a Hebe Redoano para radicarse en la Patagonia. que se levantaba en los fondos del terreno. es decir. A su vez. Soubielle y Larralde. tuvo el gesto generoso de ofrecerme uno de sus cuartos para que trabajara allí. en una vieja casaquin- ta que había pertenecido a su abuelo. Tambien menciono a García Cabo y Graciela Loren- zo. aún con aquellos que dejaron la pintura para atreverse a otros caminos. se instala- ron con él. Sitro y Blanco. como es mi caso. dos años antes de nuestro nacimiento. a los pocos días de conocernos. Ringuelet. Por otra parte. en tanto un pintor notable como César López Osornio. para que pintaran Puente. empezó a tomar nuevas formas. EL BLUES DE LA CALLE 51 fueron parte de ese colectivo que nosotros absurdamente sentía- mos como rivales. Gancedo contaba con suficiente espacio para sus pinturas y esculturas en la casa en donde vivía. que había sido alumna de Pettoruti. siempre cercanas pero manteniendo distancia del extremismo y a una pintora de singular calidad cromática. ‘Grupo Sí’. que es más que un detalle. en donde se zambulló en el Infor- malismo al mismo tiempo que nosotros. También cedió el galpón. Ya conté que Carlos Pacheco pintaba en 7 y 510. Alicia Doufour. vida cotidiana y discusión La exposición en el “Círculo de Periodistas” y la afirmación de una amistad que sería entrañable a través del tiempo entre todos los que formamos parte del Grupo Sí. iniciaba un camino que todavía recorre con sus buichos esté- ticos. Antes de la muestra del “Círculo”. Edgar- do Vigo ya escandalizaba a los platenses con sus experiencias ligadas al Dadá mientras que el siempre solitario Lido Iacopetti. en un garage de 39 entre 2 y 3 que arrendaba Ambrossini.

Sánchez Vacca y César Blanco mantuvieron una relación no cotidiana con nosotros al no vivir en La Plata y muy pocas veces fueron al “Capitol”. Puente ya estaba porque volvía en su Siam Lambretta. pintaba en su provincia. Pintábamos con la luz del día desde la mañana. generalmente a Sitro. Roberto Rivas. su ciudad natal en la se había radicado. Llegábamos a eso de las 10hs. cercana al Bosque. Trotta y Paternosto. nos llegábamos a la estación a esperar el tren eléctrico que era de color naranja y venía desde la zona de Romero. Lo compartíamos con los músicos de jazz y. frente a la plaza de calle 60 y allí pintaba. y ya se establecían como parte de ese gran colectivo que espontáneamente se fue armando alrededor de nuestro Grupo. Entonces limpiábamos nuestros pince- les y espátulas. trabajaba en Tres Arroyos. en una vieja pensión de calle 50. Carlos Sánchez Vacca. también egresado de la Fa- cultad de Bellas Artes y hermano mayor de Nelson. quemando con soplete superficies de un cuadro o los troncos a los que daba vida estética con singular virulencia. Puente y Sitro. generalmente en el patio en donde encontraba espacio suficiente para su action painting. lo que ponía límite horario a nuestro trabajo. San Luis. Sirabo en la habitación que compartía con otro puntano. pin- taban en sus domicilios. Mario Stafforini vivía en lo de una tía en una casona esquinera de 13. 281 . En el “Capitol” nos instalábamos en dos o tres mesas porque ya solían estar los que pintaban en La Plata. Lalo Painceira diendo plomo. y César Blanco. Al llegar a la estación de La Plata caminábamos por diagonal 80 hasta la plaza San Martín o tomábamos un tranvía y arribábamos al bar. con más gente que se fue acercando en racimos. después de la muestra del “Círculo de Perio- distas”. y nos quedá- bamos hasta el atardecer. carecía de luz eléctrica como ya conté. también nuestras manos y después de acomodar todo. El taller que compartíamos con Pacheco. en la que siempre llevaba a uno de nosotros. Pero el bar no era sólo nuestra sede. por- que Nelson al poco tiempo dejó de concurrir para pintar bajo la parra de su casa. Horacio Elena. su amigo de toda la vida. Llegaba uno y al otro día volvía con un amigo o más. lo mismo que Ramírez. para nosotros todo un adelantado del Informalismo.

A la madrugada se sumaban los trasnochadores y en sus recreos. Hubo pintores que nunca formaron parte del grupo porque sus bús- quedas plásticas estaban orientadas en otras direcciones. a los que se solían sumar Alberto Favero. Cantarella. En algunos casos porque existía un conocimiento previo y en otros. también las coperas que trabajaban en el “Ga- león”. nuestro Omar Gancedo. “el Negro” Lescano. de ver y de buscar una expresión que reflejara nuestro tiempo. los hermanos Mendy. En una extensa charla que mantuvimos. se encargará de nombrar a todos. Pero fue la exposición en el “Círculo de Periodistas” la que abrió la puerta del Café a otros comensales que pasaron a com- partir nuestras noches y a aportar en nuestros debates. a todos se agregaban estudiantes de Humanidades. establecimiento que en sus orígenes había sido una confitería bailable a la que concurrían los adolescentes de la clase media platense. Santiago Bo. poetas de otra generación anterior como Horacio Núñez West y una van- guardia literaria que irrumpió desde las paredes del centro pla- tense y que se llamó “Grupo de los Elefantes”. Ellas tomaban un café y como excepción. “Pocho Lapouble”. el flaco Ávila y luego. entre otros. como Grippo. “Popy” Monzó. el “Co- lorado” Escobar. Los permanentes eran “Talero” Pellegrini. Pero por razones que desconozco. “Mingo” Martino. el entrañable “Caco Álvarez”. era un cabaret con coperas incluídas y en donde todas las noches tocaban en vivo los músicos de jazz. Jor- ge Curubeto. “Bubby Ochoa”. toca- ran o no. EL BLUES DE LA CALLE 51 “El Capitol” quedaba al lado del cabaret “El Galeón Rojo”. lo compartían algunas veces con los músicos y muy excepcionalmente con no- sotros. Raúl Fortín. con Lida Barra- gán. Talero Pe- llegrini que en ese momento era baterista además de difusor del jazz. pero que fueron grandes amigos nuestros. cuando lo conocí. por comunión de ideas y por la misma necesidad de escuchar lo nuevo. La mesa de los músicos tenía comensales permanentes. Con ellos confraternizamos desde el pri- mer día. entonces un adolescente prodigio. como el Fla- 282 . y otros que iban de vez en cuando. nuestros amigos con los que compartíamos el Café. Pero en general formaban un grupo compacto y siempre inaccesible.

Julio Godio. los alumnos de Alezzo. Lucrecia. fundamentalmente alumnos de Bellas Artes. pero a veces llegaba acom- pañado de su mujer. que era amiga de nosotros y de nuestra edad. Y así llegaron. que a su vez acercaron a Jorge Blarduni y al llamado “Grupo de Berisso” con esos dos enormes poetas que fueron Imar Lamo- nega. Lalo Painceira co Rippa introductor junto a Grippo de todo el grupo de Tandil con el talentoso Dippy Dipaola y el músico Eduardo Mazzadi. ocurrió recién en junio de 1961. Otros que se sumaron fueron los estudiantes de la “Es- cuela Provincial de Teatro”. Es posible que alguna vez se sumara Squirru y los pintores porteños que nos visitaban. el Negro Gutiérrez. Hubo también otros concurrentes asiduos como los poetas Alejandro De Isusi y Héctor Rivera y a veces. Norma Beninatti. esos amigos que a su vez son amigos de…. con la gran exposición del Grupo en el “Museo Provincial de Bellas Artes” a la que concurrió diariamente mu- chísimo público. Con esa manera pueblerina de entrelazarse que tenemos los platenses. hasta nuestros maestros. al encolumnarnos en frentes políticos algunos de los par- ticipantes de esa movida. poco a poco aparecieron por el “Capitol” y en los dos bares aledaños que ya habían abierto. Ana María Fernández. y Sandra Filippi que encontró en el mar el horizonte lejano a donde dirigió su vuelo. siempre de sobretodo negro. Humanidades y militantes universitarios y políticos. “Lito” Barbieri y luego. el “Negro” Cabrera. También bohemios empedernidos y solitarios hasta el misterio como “Noto”. Quizás el más emblemático fue Javier Villafañe que en general iba solo y enfun- dado en su clásico mameluco beige. Cartier y Kleinert. Pero el estallido de la calle 51. Chuchi Muiña. las hermanas Graciela y Susana Sau- tel. muy pocas. la gran movida. el “Negro” Vega. También se acercaron artistas consagrados. Leticia Hualde. Cris- tina Hansen. bailarinas del “grupo de Dore Hoyer”. Mario Goloboff. entre otros. Ar- quitectura. hicieron una aparición siempre acotada 283 . portando un bagaje cultural nada despreciable y sobre el que se tejían historias noveladas para responder a preguntas simples como la de tratar de averiguar su domicilio. desaparecido en tiempos de la dictadura. Jorge Ochoa. Tono Castorina. “Copito”.

Me acuerdo que en la muestra de Van Riel el trabajo de Alberto Greco estaba colgado a la derecha de la puerta de ingreso a la galería. Sobre todo los cuatro prime- ros. la delicadeza cromáti- ca y el vuelo lírico de Ocampo. todos los escritores. entonces estudiante de Arquitectura y hoy prestigiosa intelectual y profesora universi- taria en Nueva York. compañeros y amigos anteriormente nombrados y a visitantes más circunstanciales. Ha- bría que sumar también a Susana Torre. Los tres eran los que más me interesaban. en el centro de la pared de la izquierda. en el “Museo de Arte Moderno” a la que también concurrimos. por ejemplo del impacto que ocasionó en nosotros la primera muestra de los informalistas de Buenos Aires en Van Riel a la que siguió otra. pero había estudiado en el “Consevatorio Nacional” con Cunil Cabanillas. Ante sus trabajos realmente viví una experiencia estética que me abrió a una dimensión nueva. Particularmente hubo otros pintores que también me atraparon y conmovieron. unas dos veces al mes. Hablo de cincuenta años atrás pero el recuerdo permanece intacto porque fue un formidable cross a la mandíbula que nos propinaron. Guardo recuerdos imborrables de nuestras caminatas porteñas. Esporádicamente. a los pocos meses. ya que el quinto experimentaba con la geometría. José Luis de las Heras. viajábamos a Bue- nos Aires. azules. para ser nuevamente fiel a Arlt. Clorindo Testa y Fernández Muro.Tampoco los política- mente reaccionarios. como Carbajal -no recuerdo el nombre. Sergio Labourdette. Debo resaltar la calidad de la geometría lírica de Gri- lo. cualidades que mantiene intactas. los de derecha. El Pucciarelli estaba a mitad de la pared lateral de ese lado y el de Olga Ló- pez. EL BLUES DE LA CALLE 51 en el tiempo. que no se puede traducir en palabras porque las palabras nunca pueden retratar a la imagen. su grueso empaste preferente en verdes. Kasuya Sakai. 284 . “Gurí” Jáuregui y el “Negro” Molina. con acentos mínimos de algún cálido complementario. fundadores del “Quinteto Tiempo”. casi metafísica. Mauricio Tenembaum y “Lipo” Lipovetzky. como por ejemplo los de la “Galería Bonino” de aquella época: Sarah Grilo. Miguel Ocampo. interior. también iban “Poroto” Gil. Nunca un pintor geométrico ni un académico ni un miembro de la “Peña de las Bellas Artes”.

En ese entonces Bonino quedaba en la calle Maipú. que estudiaba en la “Escuela de Bellas Artes” de La Plata y luego se convirtió en la esposa de Leonardo Fabio. nada más. Ocampo se refugió en ese Edén y levantó allí una gran sala para mostrar trabajos suyos. en una galería de la calle Arroyo de Buenos Aires. y “Chalo” Galina. el excelente figurativo Roberto Duarte. Maza. me topé con un Grilo de aquella época y fue verlo para revivir virginalmente la misma experiencia estética de la primera vez. grises intermedios y negro. ya admirado y respetado Carlos Alonso. También se sumaron al poco tiempo los ditellianos. Este bar era el sitio de reunión obligado de los pintores de ese tiempo. Olga López. cerca de la salida de la Galería del Este. López Anaya. Mc Entire y Vidal. Pucciarelli. así lo sentí. Algo similar me sucedió un tiempo después ante la obra de Miguel Ocampo justo en La Cumbre. el muy joven Polesello. los inte- grantes del “Grupo Espartaco” liderados por Carpani y Mollari. así me conmocionó. desde una casi adolescente y espontánea Martha Minujín hasta el serio. que presentaba los cuadros con marcos uniformados con un fondo negro y dorado frontal. Kemble. mi paraíso inal- canzable. a su pintura y a nuestras visitas a Bonino y hasta percibo el perfu- me de aquella sala coqueta. Formidables pintores todos ellos. que se sentaban todos en la misma mesa. a la vuelta del Di Tella y a sólo me- tros del “Bar Moderno”. como si la niebla hubiera puesto un velo entre la obra y el espectador. Heredia y Papparella y fotógrafos como Roitger. Hoy recuerdo a ese grupo. con figuras geométricas que se esfumaban en el fondo desdibujando sus límites. elegante. Entre ellos. dos platenses que eran muy jovencitos: Carola Leyton. que eran en blanco. en las caligrafías de empaste negro sobre fondos blancos o rojos de Sakay. cercano al informalismo. Entre ambos extremos concurrían habitualmente pintores infor- malistas como Greco. Hace dos años. y la sutileza de los trabajos de entonces de Clorindo Testa. geométricos como Ary Brizzi. sobre todo los jóvenes participantes de las aven- turas creativas de Minujín y de los espectáculos teatrales. los escultores Julián Althabe. especies de retrospectivas que van cambiando temporariamente. Lalo Painceira el gesto suelto y hasta violento por su libertad. 285 .

casi todos más grandes que nosotros. tan poca que compartimos la mesa con los únicos clientes: los escultores Heredia y Althabe y otro pintor del que no recuerdo su nombre. nos dábamos una vuelta por el “Moderno” y nos sentábamos en una de sus mesas que a veces compartíamos con colegas porteños conocidos y siempre nos enriquecíamos por las charlas mantenidas con ellos. pero sí me acuerdo que trabajaba en escenografía en el “Teatro Colón”. jóvenes con aires provincianos y ajenos a esos mundos. Eran formas livianas como alas y que Althabe llenaba de poesía. Compartimos la mesa y los vi- nos. Era alto. Heredia todavía no había llegado a los magníficos trabajos que lo consagraron posteriormente. ciudad en la que se destacó como diseñador de joyas. muy delgado. Althabe era un escultor ligado a la geometría y a las expe- riencias de Pevsner. Lo que no le gustaba era escuchar. Su aspecto tenía algo de profeta y provo- caba respeto. Sin em- bargo. A veces terminábamos comiendo en un bodegón pequeño con grandes murales que quedaba en la cortada Tres Sargentos entre Reconquista y San Martín. pude ver a Tamara Taumanova gratis luego de que en el “Mo- derno” me prestaran una corbata que anudé sobre una chomba azul que vestía. con una larga barba negra. museos y a Squirru. me instalan en el invierno. gracias a él. También una acalorada discusión. Allí comíamos guisos. ya que lo nutría con anécdotas y humor. cerca de donde se abrió con posterioridad el “Bárbaro”. atrapaba con su discurso ameno. Tiempo después. albóndigas. Pero me di el lujo de ver a esa maravilla rusa en “Giselle” y cómodamente sentado en la platea baja. Gabo y Bill. sopas y otras comidas que hoy al recordarlas. EL BLUES DE LA CALLE 51 que mutó en Marcial Berro en París. Recuerdo un día de semana. cada vez que viajábamos a Buenos Aires. porque era sumamente racional en su enfoque sobre el arte. acostumbrado a dar clases. Recuerdo que al escuchar 286 . bifes a la criolla. Conversador. Trabajaba el metal generando formas virtuales que intercomunicaban el espacio interior y ex- terior. entre perfu- mes y trajes carísimos. con poca gente en el bodegón de Tres Sargentos. Allí llegábamos nosotros en 1960 y hasta finales de 1962. después de visi- tar galerías.

No siempre nuestros viajes tenían finales tan brillantes. Mientras tanto. la acompañó hasta el lugar en donde permanecía su grupo de pertenencia y con una reverencia le agradeció haberle concedido el baile. como todavía lo hacen. Por fin. con aspecto de rabino porque vestía un traje gris oscuro con un sobretodo negro. Era tal la presencia y la calidad de los trabajos que nos enmudecieron. lo que condicionaba el regreso porque había que volver más temprano y con mayor razón. Los informalistas no saben todo eso que vos me decís ni les importa. Cuando caminábamos por la vereda se abrió la puerta del “Florida Garden” y salieron tres parejas de edad mediana. No pertenecés a esa boludez romántica”. Y ahora recuerdo que hacía frío. ante la risa de todos. Finalizado el vals. Por eso tenés que hacer geometría. pasó su otro brazo por su cintura y comenzó a bailar con ella el vals. arte pensante. le preguntó: “¿Usted viene siempre a este baile?”. A medianoche salimos todos juntos. impactante. si era invierno. girando en esa Florida desierta como si lo hiciera en el gran sa- lón del “Palacio de Invierno” en la Rusia zarista. como si hubieran concurrido al “Colón” o a una cena en los cercanos “Círculo de Armas” o “Plaza Hotel”. Al- gunas veces íbamos con alguna amiga. Vos usás la cabeza. pendejo. estaban allí y no eran reproducciones. tanto cuan- do visité su Museo particular en Barcelona como cuando voy 287 . me topé en directo con las obras de Tapies. Desde ya que no le hice caso. Tu persona- lidad es la de un pintor concreto. novia o pareja. Hacéme caso. Lalo Painceira mi argumentación teórica a favor del “Informalismo”. llegamos a una Florida desierta y comenzamos a caminar hacia plaza San Martín. porque en el tren siempre se padeció el frío. todos muy bien vestidos. empezó a tararear un vals en voz muy alta y tomando delicadamente de la mano a una de las señoras. te guste o no te guste. incluyendo la de su obligada partenaire. fue la gran exposición de los informalistas españoles en el “Instituto Di Tella”. Althabe me cortó de plano y me dijo: “¿Ves? Vos no sos informalista. Althabe. Me conmovieron muchísimo. Otro recuerdo fuerte. camisa blanca de cuello sin planchar y corbata negra. de manera muy ceremoniosa y muy serio. y gracias al denostado “Di Tella”.

UU. go- yesca. primero Europa. la introduc- ción al pop art. Tendría que sumar los bellos grafismos automáticos de Cuixart y desde ya. de los ‘happe- nings’. trágica. las maderas de Lucio Muñoz. si estaban dependientes de lo que pasaba en los EE. a jurados extranjeros. EL BLUES DE LA CALLE 51 al “Museo Nacional de Bellas Artes”. Traba expresó a John King que el examen sobre el Di Tella no se debe reducir a ver qué pasó en esos diez años y qué cosas hicieron o dejaron de hacer. que miraba permanentemente ha- cia los grandes centros emisores. sino simplemente trasladándolos. Si bien es cierto que la opinión de Marta Traba se hizo escuchar cuando el Grupo Sí ya no existía. siguiendo lo mejor de la tradición española. que sí tuvo que ver con nuestro tiempo. 288 . fue Antonio Saura y también el “Museo Nacional” tiene una de sus crucifixiones. del arte norteame- ricano (…) Entonces empieza esa apertura a todo. La dependencia del Di Tella es una cosa muy explícita. una forma sumisa y pasiva de aceptar la dependencia cultural. después los Estados Unidos. por ejemplo. que posee la colección Di Tella y están dos de aquellas grandes obras. movimientos que corresponden a otros grupos humanos. de los espectáculos. sin rehacerlos de acuerdo con una intención nacional. A mí me parece una equivocación fundamental contra la que he luchado siempre en mi trabajo crítico: el traslado de modelos. en un diálogo mantenido con John King se refirió directamente al Instituto Di Tella (El Di Tella de John King. que ha sido un arte muy dependiente. Agrego algunas voces teóricas que me importan. sino que es un fenómeno argentino muy caracte- rístico de la historia del arte. Otro que me gol- peó hasta el knock out. mágnífica. o no. editado por el mismo instituto en 2007). otro que me pegó muy fuerte.

sus funcionarios. el “Tachismo”. bastan cinco años”. que según él se superó gracias a los aportes de la “Escuela del Pacífico” (EE. los artistas nórdicos. Lalo Painceira Ahora sí paso a reproducir textos que nos llegaron a tiempo en 1960: Como si se tratara de una respuesta parisina a la desaforada voz de Tomás Maldonado.UU. sus galerías. justo en el momento en que el arte abstracto (la geometría) se anquilosaba. el “Arte Bruto” y en general. vidrieris- tas y publicistas. refiriéndose a la geometría. sufría su esclerosis junto con su academia. Editorial Víctor Lerú. el superrealismo y el expresio- nismo figurativo. Va hacia su objetivo. su salón oficial. entre las dos guerras habían enriquecido la pintu- ra: la abstracción.) y los grupos “Cobra”. una década antes. Me parece que el arte del porvenir superará a las corrientes que. por sí mismo y sencillamente. 289 . el expresionismo se academizó con Lorjou y Bernard Buffet. En el siglo del avión a chorro. el superrealismo ortodoxo cayó en manos de costureros. todo el “Informa- lismo”. No tiene por qué preocuparse de saber adónde va. Sus teorías llegaban posiblemente con oportunidad. Antaño se necesitaba una generación para que una Escue- la nueva se academizara. La abstracción pura sólo podía servir para las artes aplicadas. Cada uno de estos había llegado a su esclerosis. Y agrega: me gusta que una pintura llegue al extremo de no ser ya una pintura” (Dubuffet). 1959) hablaba entonces del “nuevo academismo abstracto”. Michel Ragón (El arte abstracto. No se puede menos que aplaudir la iniciativa de Tapié y su deseo de abrir en el arte actual el camino de una nueva aventura. porque algo propio lo impulsa a desplegarse”. Cita a Frédeéric Nietzsche: “El arte no tiene necesidad de certeza. su revista.

en los meses de plena actividad. En esos anocheceres desganados de verano. meses de receso. El 23 de junio nos aguardaba una 290 . de marzo a diciembre. EL BLUES DE LA CALLE 51 Michel Tapié: “es a través de la obra de de Dubuffet que me fue posible advertir un arte diferente contra las impotencias del academismo abstracto y a favor de obras donde ‘la expresión sólo ordena. la mayoría hijos estéticos de Cartier y por lo tanto. nosotros compartimos el contenido de estos textos. es decir. Reclamo a los pinto- res lo excepcional. el paroxismo. de siestas obligadas y atardece- res que se estiraban hasta el aburrimiento. Argumentos que venían de profetas reconocidos por sus aportes a la estética de fines de los ’50 y comienzos de los ’60. también autodidactas. En ese tiempo se estiró la vere- da de mesas sobre 51 con los dos nuevos bares aledaños y en esos largos atardeceres. la larga sucesión de mesas ocupadas por jóvenes discutidores. era casi un pueblo pequeño. En verano. de este fundamento idealista del arte. las mesas de los bares de barrio se quedaban sin tema de charla. nuevas y obligadas lecturas. nos permitió ampliar el círculo a otros grupos y enriquecernos con el diálogo al surgir otros temas y. ya en el flamante 1961. “A la ciudad hacía le hacía falta el ‘Grupo Sí’” La Plata. el que nos brindaba argumentos para rebatir a los antagonistas de entonces. por lo tanto. en donde cuesta descubrir el comienzo de la no- che. más allá del clima o los cimbronazos políticos que provocaban las continuas asonadas militares. tenía nuevos integrantes. El arte debe ser hoy estupefaciente. la magia. El éxtasis total’”. en el “Capitol” continuaron nuestros encuentros porque vivíamos a nuestra manera. mantenía las agitadas características de una Capital de provincia convertida en ciudad universitaria. Sin embargo. después de la polémica exposición de noviembre. Desde ya. comenzamos a pergeñar nuevos proyectos. Era nuestro catecismo. Mermaba la presencia juvenil en sus calles al ausentarse los estudiantes del interior y del exterior y sin torneos de fútbol. Porque el Grupo Sí. Al finalizar febrero ya contábamos con nue- vas propuestas para el grupo.

en mi caso elegí un “Homenaje a Han Shan” y a las otras dos las denominé con la letra G y les agregué los números 3 y 4. Omar Gancedo (dos pinturas y una escultura). La mayoría de las obras carecían de título y figuraban sólo como “Pintura” o “Chapa” o “Collage” o “Materia” pero hubo excepciones. Ramírez tituló una sola de sus pinturas. “Llagas en llamas”. Lalo Painceira (tres pinturas). Gancedo. siguiendo el riguroso orden alfabético. además. una exposición en Lima. César Blan- co (cuatro pinturas). Saúl Larralde (tres pinturas). César Paternosto (cua- tro obras). enviados por el “Ministerio de Relaciones Exteriores” como representantes de la Argentina. eran de gran tamaño. el 21 de noviembre. inauguramos la ex- posición en el “Museo Provincial de Bellas Artes” de La Plata en donde expusieron. la exposición más importante para nosotros. En el me- dio. la Nº0’03. lo que concretó tiempo antes de la exposición de junio. Antonio Trotta (cuatro) y como artista invitado. Él era duro en sus críticas pero lo que descartaba. porque así lo preferíamos por considerarlas más acordes con el planteo estético informalis- ta. Antonio Sitro (tres). Roberto Rivas (dos). César Ambrossini (dos pinturas y dos trabajos en chapa). Edgardo Vigo que exhibió una de sus máquinas inútiles. Y nos volcamos a pintar porque Squirru nos visitaría para ver nuestros trabajos. Carlos Sánchez Vacca (cuatro collages). Dalmiro Sirabo (dos pinturas). que fue la realizada en el “Museo Provincial de Bellas Artes” y el 15 de diciembre. Horacio Elena (una pintura). Nelson Blanco (una gran obra horizontal). Pacheco los llamó “Escoria” y las enumeró del 1 al 4. A dos días de iniciado el invierno de 1961. directa- mente lo apartaba y ni siquiera daba su juicio. Alejandro Puente (tres). Los compromisos nos obligaron a trabajar fuertemente en obras que. Perú. Carlos Pacheco (cuatro pinturas). 291 . en el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires porque significaba nuestra presentación oficial en la patria porteña que siempre hace sentir extranjeros a los provincianos. Nelson tituló su gran obra “Nacimiento de un genio”. yo. Horacio Ramírez (tres). Hugo Soubielle (dos). “Huipzilopotei” y “Tótem Nº1”. Al comienzo del invierno ya teníamos toda la agenda armada y sus contenidos. Lalo Painceira muestra muy grande.

y plantea de nue- vo las relaciones del hombre con el cosmos”. “El Informalismo. suprimien- do los últimos residuos del ilusionismo pictórico”. un interés apasionado por ella y por todos los elemen- tos que se consideran necesarios. EL BLUES DE LA CALLE 51 “El espejo de las dimensiones” y Sirabo también sólo una. la obsesión por lo inventivo. la ten- sión de lo natural a lo tectónico y a cierta configu- ración simbólica. el signo. lo hace con una fe. “El grueso empaste. con el curioso nombre de “Etruria la duplex”. 292 . pero que vale la pena reiterar como definición de nuestra estética: “Con referencia al arte de este período se ha podi- do decir: el mundo que existe es el de la materia en movimiento. como correspondió siempre en los organismos culturales bonaerenses y el municipal platense a los artistas locales. que también caracteriza ka creación actual. bien a chorro o por grattage. atrayente por lo nuevo y desconocida. que se revela ante todo como una transformación en la técnica creadora. que ya fue reproducido parcialmente con anterioridad. las modalidades más dinámicas y hervorosas. Los porteños que se aventuran a exponer en nues- tra ciudad siempre tuvieron y tienen mejor suerte. El Catálogo se imprimió en un papel rústico y de espesor importante doblado en dos. tempestades pasionales o magnética’. puede proceder de otra faceta del mundo contemporáneo”. seguramente inspirado en el taller en donde entonces trabajaba en ese momento que era un local con entrepiso. En su página izquierda colocamos un texto de Juan Eduar- do Cirlot perteneciente a Ideología del Informalismo. al rechazar el ilusionismo de la pintura tradicional y al orientar la actividad crea- dora hacia una profunda enfrentación con la mate- ria. el gesto petrificado en la ma- teria. son factores dominantes de esta tendencia. El Catálogo fue modesto.

sumaron por primera vez el aporte crítico que no se limitó esta vez a la prensa local. Ahora éramos locales. desde ya. Al existir ese caldo de cultivo. No nos extrañó entonces que la exposición. sino que abarcó también a la prestigiosa “Criterio”. Lo haremos en el todo. desde la mis- ma inauguración. contara con una gran cantidad de público y sobre todo. Después de criticar a las autoridades provinciales por la pre- cariedad del Catálogo y por la falta de un micrófono para la charla de presentación a cargo de Jorge López Anaya. Además. Lalo Painceira Reitero que fue a partir de esta exposición que la movida de calle 51 alcanzó la plenitud que mantendría al menos por dos años más. Porque allí estuvimos siempre nosotros para explicar. porque no faltábamos a nuestras mesas del “Ca- pitol”. los diarios platenses. con una larga nota firmada nada menos que por Romualdo Brughetti. Y ese fenómeno ocurrió todos los días. Los tres bares estaban siempre llenos de jóvenes a partir del atardecer. comenzó a referirse a la exposición: Pasemos al análisis del Grupo Sí. Nos turnába- mos. Para Pacheco pertenecía a Ganuza y si Carlos lo decía. de algún centro que escapara de las tradiciona- 293 . era así. más propicio que el que nos acompañaba el año anterior. luego iremos particularizando. para dar razón de nuestra expresión pictórica y también. que fue por demás generosa. de nuestra ubicación frente al mundo. A continuación transcribiré fragmentos de una muy extensa nota crítica aparecida a los dos días en El diario “El Día”. La falta de precisión en la data de la autoría se debe a que yo la recuperé gracias a Carlos Pacheco y ambos sólo contábamos con fotocopias que carecían de esa especificación pero puede consultarse en el archivo de “El Día” en la edición del 25 de junio de 1961. de jóvenes. segu- ramente de Amílcar Ganuza. Había una necesidad de existencia de algo compacto. “El Día” y “El Argentino” le brindaron una cobertura importante desde el mismo anuncio de la inauguración de la muestra.

Búsquedas rompedoras y no cau- ces clásicos. la necesidad de individualizarse y. A la ju- ventud le hace falta ese calor necesario. también informó sobre el acto inaugural de la muestra en la que habló Jorge López Anaya. Sangre sana y pura. a la ciudad le hacía falta el Grupo Sí. El domingo 25 de junio el diario de Buenos Aires. Exci- tación perfectamente justificable en ellos puesto que. tiene un sello de calidad sincero”. ¿por qué no? La de tener fe suficiente como para capitalizar alre- dedor suyo un nuevo movimiento. Este todo se une perfectamente y da como final una exposición de los elementos que es sello de eso ‘químicamente puro’ que todavía están investidos…” El medio ambiente platense respondió. Caminos difíciles y no trillados. 294 . Ve- mos así un panorama halagüeño para la plástica platense que trascenderá por méritos propios ba- sados en valores reales. Esas insti- tuciones artísticas tradicionales que presentan el panorama de apetitos desmedidos y de con- secuciones personales deben ser destruídas con las armas que sustenta como oro más preciado este GRUPO: honestidad y respeto. crítica ponderativa por cierto. desde lo colectivo. Además. sangre necesaria para toda renovación. y finaliza afirmando que la exposición debe ser para el Grupo “un calmante grande para una gran excitación. el cambio fundamental en otros. Análisis se- rio y resultados no fáciles. Y si obser- vamos bien la exposición es fácil ver que ya em- piezan a sentirse alejamientos del informalismo en algunos. EL BLUES DE LA CALLE 51 les tejedurías de cosas chabacanas. de los trabajos realizados. “La Na- ción”. pintor por pintor.” La crítica continúa con una descripción individual.

‘Pintura’ de César Ambrosini y ‘Pintura’ de Ma- rio Stafforini. se mostró complacido con los ámbitos expositores de la sala…”. lo que nos obligó a multiplicarnos para ex- plicar nuestra fe dando razones como catequistas de una religión nueva. de acuerdo al detalle que sigue: ‘Homenaje a Han Shan’ de Eduardo Painceira. ‘Huipzilopotei’ de Omar Gancedo. ‘Escoria Nº1’ de Carlos Pacheco. los dos diarios de La Plata dieron cobertura importante a la presencia en la exposición de Rafael Squirru. ‘Pintura’ de Horacio Elena. En esta oportunidad el doctor Squi- rru procedió a adquirir -con destino al Museo de Arte Moderno de la ciudad de Buenos Aires- varios trabajos del Movimiento Sí. adquirió la obra ‘Pintura’ de Carlos Sánchez Vacca. La exposición prosiguió con una concurrencia diaria de pú- blico inusual para La Plata. Por su parte. director del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires visitó la muestra de pinturas del Grupo Sí. ‘Pintura Nº2’ de Horacio Ramírez. ‘Pintura’ de Alejan- dro Puente. Miss Ward. A los que mostraban mayor interés los invitábamos al 295 . ‘Pintura’ de César Paternosto. Nosotros fuimos todas las tardes a la amplia sala del “Museo” que era recorrida por grupos. hija del em- bajador británico en nuestro país y del profesor Héctor Cartier. Lalo Painceira El martes 27. el doctor Rafael Squirru. Tras formular apreciaciones acerca de la aportación nueva y moderna que en el informalismo ofrece el movimiento Sí. de la Escuela Superior de Bellas Artes de la Universidad local. y transcribieron el comunicado del “Museo”: acompañado por Catherine Ward. ‘Pintura’ de Dalmiro Si- rabo. ‘Nacimiento de un genio’ de Nelson Blanco. prefe- rentemente juveniles.

La realidad aparencial ha dejado paso a una realidad más íntima y profun- 296 . son distintas denominaciones que apasionan a los artistas de estos días. Y nos sorprendió. Arte Otro. en momentos en que los impresionistas estaban lanzados hacia el gran cambio de visión. Uno de los concurrentes que nos escuchó en silencio. mi propio juicio crítico. Se busca nada menos que revelar ‘la faz desconocida de la tierra’. Así también se incre- mentó notoriamente la cantidad de gente en los bares de 51. el 13 de julio de 1961. una muy extensa nota en la revista “Criterio”. Fue el reconocido crítico y profesor universitario Romualdo Brughetti que publicó. Brughetti sabía de lo que hablaba y lo expresaba en un lenguaje académi- co. EL BLUES DE LA CALLE 51 “Capitol” y allí charlábamos entre todos. imaginativa y lírica. pero con sus licencias poéticas. ‘Cambiar la vida’. ex- presión en ese tiempo del catolicismo más actualizado y abierto. acerca de los movimientos artísticos actuales en la plástica. según la feliz expresión de Edourad Ja- guer. con algunos conceptos teóricos que la enriquecen. Abstracción. Y fue una crítica importante. Informalis- mo. entendida esta aptitud como contemplación y acción simultánea a través de una experiencia profunda. ¿Hay poco o mucho de afirmativo en tales movimientos? Lo evidente. y deseo recalcarlo una vez más. igno- rando nosotros de quién se trataba. “Un grupo de artistas nuevos: ‘Sí’” “En esta página he expresado un juicio. seguidos por escuelas y tendencias que han llegado hoy a la supresión de la realidad aparencial. A continuación transcribiré fragmentos de su crítica. no recuerdo ahora en qué librería de la ciudad. fue el grito del alma de Rimbaud. Fue Squirru el que nos dio la voz de alerta y salimos en grupo a comprar la revista. es la le- gitimidad que acompaña a dichas búsquedas.

para penetrar en el espíritu creador con absoluta libertad en bus- ca de la más vibrante espiritualidad. Piensan integrantes cultos de ese grupo juvenil -ninguno ha alcanzado los treinta años. de la literatura y la poe- sía chinas en donde el espíritu impera por sobre la materia. En ellos la pintura es me- nos un hecho meramente experimental y más una indagación viviente en el espíritu del arte y en su mensaje de los nuevos tiempos.” “Estas ideas han ido ordenándose en mí a medi- da que visitaba la reciente exposición del Grupo Sí de La Plata en la sala del Departamento de Artes Plásticas de esa ciudad. y la obra es el diálogo que nace de la unidad de esas energías del alma en su comunicación técnica y su realización estética. algunos preocupados por la lectura de textos orientales o de interpretaciones del budis- mo Zen. Creo que esta- mos en presencia de un fenómeno importantísimo. viene cabalmente a colmar las expresiones más logradas de esa muestra”.que el arte es un acto de fe. Carlos Pache- co. y el tiempo quiere unirse con el espacio para una renovación sustancial no sólo de las formas del arte sino de la existencia toda. Porque evidente- 297 . Mario Stafforini. y también no menos en el estado en que escuchaba el modo de pensar de sus integrantes. Eduardo Painceira. en esa necesidad de fundirse en el gran Tao. Lalo Painceira da. pues hemos superado ya los años de las meras ex- plosiones anárquicas y formalistas. César Ambrossini. de pasión y de amor. “Quiero destacar especialmente los trabajos de Omar Gancedo. Y en verdad el hecho de que la imagen preceda a la forma. Horacio Elena y Nelson Blanco. de la filosofía. Estamos en presencia del espíritu con su mundo de sueños y realizaciones potenciales.

en ubica en la avanzada por la cual el arte es creación del anhelo del hombre de dialogar con su existencia superior y ‘con el cosmos’. el dolor y la derrota. importa el uso de los materiales. EL BLUES DE LA CALLE 51 mente. 298 . Y las posibilidades humanas suplanta- rían toda imposibilidad radical frente al mundo. La publicación de la crítica nos tomó totalmente por sorpresa pero sirvió para acrecentar nuestro entusiasmo y además. César Paternosto. Es- tán comenzando a decir cuánto sienten o desean expresar en su sentir emocional y culto. Sitro. “El núcleo Sí está integrado también por César Blanco. Soubielle. sino el vivir una existencia por el sueño hecho realidad de los creadores. y aunque aquí y allá por demás aparejea el andamio o la trama. en los que parece renacer la pintura-. RO- MUALDO BRUGHETTI”. Dalmiro Sirabo. Horacio Ramírez. por haber sumado importantes adhesiones de intelectuales y poetas que se acercaron a la muestra. La pintura de La Plata se renueva por conducto de aquéllos y estos jóvenes. No cabría así la angustia suicida. desde Francisco Vecchioli a Mateo y tantos otros. Ojalá así sea. libre de ataduras con- vencionales. ¿Estamos soñamdo? El artista siempre se alimenta de sustancia inasible. veo a estos pintores en una actitud decidida y clara y les doy mi simpatía y mi apoyo”. sin más instrumento válido que su he- rramienta espiritual. Rivas y Antonio Trotta. hasta estos nuevos valo- res. razón de ser de su vida. pero mu- cho más el logro en la creación de esos materiales transfigurados en la expresión o gozo artístico. Sánchez Vacca. entre ellos el filósofo Emilio Estiú. Saúl Larralde. (…) Una ciudad de artistas ilustres -desde ese fundador que se llamó Faustino Brug- hetti a Emilio Pettoruti.

Saúl se trasladó a París a los pocos años y fue uno de los grandes amigos de Julio Cortázar. A los pocos. Leyeron poemas Barragán y Fortín y también Roberto Ávila. Sonaban beat. un abanderado de la vanguardia poética platense que ayudó a la apertura de nuestras mentes. Lalo Painceira generoso maestro que lidió con nosotros al impartirnos leccio- nes sobre existencialismo. con voz seca y entrecortada. su novia de entonces y a punto de casarse./ Y un día lloraremos la lluvia que no en- sucia…”. tenía aspecto de mujik. Nos hizo cosechar nuevos ami- gos que enriquecieron nuestra vida y la enriquecen aún hoy y también enemigos que nos obligaron a leer y a estudiar para 299 . Raúl Fortín. Elena. gatilló: “Hace tiempo/en mi casa/ guardo un feto…”. era un local de libros de avanzada. Concurrieron en representación del colectivo. Los poemas tenían contenidos fuertes para ese tiempo. Ellos nos invitaron a una lectura de poemas que se llevó a cabo en la librería de calle 51 entre 11 y 12 que hoy pertenece a la Iglesia Católica pero que en ese momento. también se acercó Saúl Yurkievich. Gancedo. Omar Gancedo se integró al “Grupo de los Elefantes”. leía con voz leve su poema dedicado al hongo atómi- co Lida Barragán. de las de antes. y Lida Barragán. como sucede en toda boda. Sirabo y puede ser que nos acompañaran Puente y Sitro. quien antes de morir lo nombró albacea de su obra. Es en este marco que se sumó el “Grupo de los Elefantes”. be- biendo y algunos bailando. Fortín. Concurrimos con Nelson Blanco. con patio y parra en la parte trasera en donde nos quedamos hasta la madrugada. Al poco tiempo. que conocíamos a tra- vés de la pegatina de sus poemas en los muros céntricos de La Plata y que fueron al “Capitol” para invitarnos a una lectura de sus poemas. “Ahora estoy aquí. que luego en los ’70 se transformó en uno de los grandes ilustradores de la Argentina a través de la Revista “Humor” y de “Humi”. un gigante con voz de bajo que pese a su apellido español. días Raúl y Lida nos invitaron a la fiesta de su casamiento que se realizó en la casa familiar de ella. De manera innegable la exposición en el “Museo Provincial” nos visibilizó para los platenses. en el barrio El Mondongo. Era una vivienda a la italiana.

Tiene el aspecto de estar dominado por una tensión. También allí. Por eso. Cuando vuelve al hoy. que le permitiera tutearse con la belleza. 300 . pero muy bellas. 1962 y un par de años más de lo que no puedo dar fe porque yo me alejé siguiendo otros rumbos. más serio y más formal en aquella época. este modesto blues. porque nació el 16 de febrero de 1932. pero no por su aspecto serio. el “Tirol Chopp”. Castorina (Tono). El reinado duró 1961. preferentemente a la cervecería aledaña. como lo dije. En este siglo XXI estoy almorzando con Ambrossini para re- pasar el tiempo del Grupo Sí y del “Capitol”. en mi caso. Godio y muchos más que iban de vez en cuando a los bares de 51. violenta. Es reservado y silencioso. Yo siempre lo llamé por su apellido: Ambrossini. Ahora comparti- mos una mesa que poco tiene que ver con aquellas del “Capitol”. Y Ambrossini habla. que fue Grippo. arrastran- do platenses de valía como Blarduni y otra presencia fundamental para muchos de nosotros. vuelve a reírse de algunas anécdotas y retorna a la seriedad y al ceño fruncido como si dudara antes de mover sus piezas en una partida de su amado ajedrez. lo único que permanece exactamente igual es el afecto y. Quizás el César se lo haya reservado para Pernosto. se lo podía ver a Piglia y a otros que con el tiempo se convertirían en reconocidos escritores e intelectuales. a veces. EL BLUES DE LA CALLE 51 refutarlos. Porque sus obras eran fuertes. se suelta en sus recuerdos. que además vendía de- liciosos sándwiches alemanes. pero luego llegaron en catarata los ya nombrados del grupo Tandil con Di Paola a la cabeza. viviendo en otras ciudades y frecuentando otros lugares. Los primeros que se sumaron a la movida de calle 51 fueron “Los Elefantes”. nuestra muestra en el “Museo” fue la que transformó a 51 en algo digno de merecer al menos.Pero no calmo. al que iba por las tardes porque pertenecía al equipo de los casados y de los más grandes. Porque es dueño de un excelente humor y era rápido para lanzar su risa ante cualquier ocurrencia de Poroto o Nelson o de una imitación de Soubielle. Con Víctor accedimos a Goloboff (Golo). la admiración hacia su obra. esa que se le escapa en el ges- to veloz de la espátula o la pinceleta para apelar a una caligrafía expresionista.

porque todavía la considera experimental. 301 . Eso es lo importante porque todos estamos hechos de buenas y de malas. discípulo por excelencia de Pettoruti. Ya estaba decidido a pintar. en donde conoció a Alejandro Puente que le generó la inquietud por la pintura. Con esa com- puerta abierta buscó el lugar que le permitiera volcar esa necesidad nueva que lo encendía y se le agolpaba en el pecho. Ahora su mirada hacia el Grupo Sí le permite ser agradecido con aquel colectivo de los ’60. Los tres pintábamos en 39 y allí iba Cartier a veces a tomar mate después de la clase”. Con Alejandro y Poroto co- noció a Cartier y “me cambió la vida”. Pero entré en la Justicia Federal de empleado y me ocupaba la mañana. te levanta”. Yo creo profun- damente en el arte. “Yo siempre me revelo ante las cosas que para mí están mal y el arte siempre me salvó. siempre te salva. Narra sus recuerdos cronológicamente partiendo de su puber- tad y adolescencia en El Dique. Comenzó a trabajar de letrista y le fue bien. “Hugo me enseñó mucho y aunque no lo pareciera. que dividí para construír un entrepiso. Ambrossini piensa el Grupo Sí lo integró a la sociedad y lo hizo responsable. él también era un rebelde”. Picasso comunicaba lo que el ser humano necesitaba para que el hombre viva”. Allí estaba el genio. manteniendo un trabajo administrativo oficial que le aportaba un sueldo seguro y le ocupaba la mañana. Pero con Cartier cambió mi vida y abrí el taller en el garage de una casona vieja de techos altos de la calle 39. Yo era amigo de Chalo Larralde y Hugo Soubielle…Chalo era un tipo que te abría la cabeza. Por eso fue el discípulo de Cartier que mejor lo tra- ducía. Pero eso vino después. Así llegó al “Bachillerato de Bellas Artes” en donde se inscribió en Dibujo Téc- nico pero luego se pasó al turno mañana para ingresar a las aulas de la vieja Escuela y escuchar clases de Aragón y de Díaz Larroque. y el arte que permite una expresión tan libre. Te pone de pie. “Hice tres viajes a Europa que me enriquecieron muchísimo como observador y también me dieron la idea de lo irrespetuoso que fue uno. Hugo fue siempre más receptor y después comunicaba. ‘El Guernica’ fue un cimbronazo. Lalo Painceira elude precisiones sobre esa obra nueva que elabora casi en secreto y guarda.

porque a mí siempre me interesó el deporte. Pero era un continuo entrar y salir de jóvenes en los tres bares alineados. los debates que se daban en los atardeceres y noches no sólo del “Capitol”. “Pienso que el Grupo Sí fue un aporte porque lo hicimos con concepto de grupo. Eso se en- tiende porque realmente constituimos un grupo. Estábamos en lo mismo todos y defendíamos lo mismo. por eso sentimos los vacíos que nos dejaron los que ya no están entre nosotros. quizás por la cantidad de gente. En junio se disimulaba por la lógica ausencia de mesas sobre la vereda y los locales. Y creamos una amistad fuerte. EL BLUES DE LA CALLE 51 “¿A que no sabés a quién conocía antes de que se formara el grupo? A Nelson. Por lo tanto. También mantengo un reconoci- miento a las clases que nos dio Emilio Estiú y desde ya. tenían los vidrios empa- ñados e impedía ver los interiores. cuando me integré al “Ca- pitol”. Lo conocí en Estudiantes en donde hacíamos Grandes Aparatos. Son las mismas interrupciones que sufrían las charlas. Como se ha visto por los recuerdos y las entrevistas que inte- rrumpen el relato. compromiso integral. Por eso aún hoy se lo recuerda y mantiene vigencia. No obstante. Pero poco a poco fuimos madurando e in- sertándonos en la realidad a la que ingresamos por la puerta izquierda. El resto del día estábamos en nuestros talleres. Sobre todo en sus momentos de ebullición. Y era bueno Nelson en eso. ya era amigo de varios. una unidad en la diversidad de expresión. Al comienzo éramos virgi- nales y anárquicos. nuestro maestro”. se hizo 302 . no sólo la razón. este blues de la calle 51 se fue componiendo entre todos. respetando la elección de cada uno”. porque se plasmaba el corazón. Nuestra ideologización fue paulatina. muchas veces de un café para entrar al otro. Porque en el Grupo hubo respeto. el “Adriático” y el “Tirol Chopp”. es una expresión coral en donde cada uno tiene su solo. Eso nos alejó del orientalismo. sino también de sus vecinos. no de sumar individualidades. poco a poco fue tiñendo nuestros debates. Por eso. por eso el dolor posterior que nos ocasionaron las pérdidas. a Cartier.

La noticia apareció en los diarios platenses el 21 de noviem- bre pero contiene un error. El texto de ambos diarios es similar. fue congelante. Tomaron como fecha de inauguración la del día de nuestra partida. para evitar que nos durmiéramos. En cambio. la de Lima y la del MAMBA. Lalo Painceira visible a fines de 1961. El Catálogo contiene en tapa la fotografía grupal comentada al comienzo de esta larga crónica. representantes 303 . Viajamos sentados como los paracai- distas de una película de guerra. como la mayoría. Era noviembre y con Alejandro vestíamos ropa liviana de estación. El frío. Para la exposición en Perú teníamos que hacer una obra especial ya que concurríamos con una pintura cada uno que no podía exceder el metro por lado. cuando debió ascender a los siete mil metros de altura para sortear la Cordillera. Yo pinté sobre un bastidor cuadrado de uno por uno. Mientras tanto “El Día” del martes 21 de noviembre de 1961 informa bajo el título de “Artistas argentinos exponen en Perú”. elegidos por el voto del grupo. Además todos nos tuvimos que calzar la máscara de oxígeno y cada tanto pa- saba el que oficiaba de comisario de abordo. director de la “Escuela Nacional de Bellas Artes” del Perú. sólo que “El Argentino” sumó el nombre de todos los exposi- tores. nues- tro único objetivo como Grupo estaba puesto en las tres mues- tras que se nos venían encima: la del “Museo Provincial”. que: Han partido para Perú los pintores platenses Ale- jandro Puente y Eduardo Painceira. y se inauguró el 21 de noviembre a las 7hs. de la tarde en las salas del Jirón Ancash 681 de Lima. en el largo asiento metálico ten- dido sobre el fuselaje del avión. cuando comenzó el año. avión militar que habían habilitado para pasajeros. Después de una escala técnica en el norte de Chile. En páginas anteriores relaté que sólo podíamos viajar dos y que viajamos Puente y yo. Parti- mos el 18 de noviembre en un Hércules. La muestra fue curada por Juan Manuel Ugarte Eléspuru. Se anunció que participaríamos de una mesa redonda y debate. llegamos y nos alojamos en la Ciudad Universitaria de Lima. Pero el avión no estaba pre- surizado.

las mesas redondas y debates se trasladaron a las mesas del bar que frecuentaban los pintores más reconocidos de Lima. su colección de tejidos y huacos precolombinos nos admiró y nos sacudió hasta dejarnos mudos. el mantenido con una poeta limeña que era compañera de un joven pintor que se encontraba en París. Retornamos a fines de noviembre y el viaje se transformó a los pocos días sólo en memoria. el barrio chino con sus casas de comida. Estética en Alejandro y más política en mí caso. bromas. En realidad. “Pensar que nos creíamos in- ventores de todo”. Nosotros pertenecíamos to- davía a esa Argentina obediente de la que habla Traba. Con ellos también visitamos el “Museo de la Magdalena” con un antropólogo que nos sirvió especialmente de guía y que abrió los depósitos “prohibidos”. En la ciudad de Lima realizan una exposición en el Mu- seo de Bellas Artes que cuenta con el auspicio de la Escuela de Bellas Artes del Perú y de la Oficina de Relaciones Culturales del ministerio de Relacio- nes Exteriores de nuestro país. estos pintores fueron nues- tros guías y nos hicieron conocer todos los rincones de Lima. anécdotas. Allí debatimos y vaya que lo hici- mos. EL BLUES DE LA CALLE 51 del Grupo Informalista Sí de esta Capital. Puente y Painceira intervendrán en mesas redondas y debates sobre temas pictóricos de vanguardia. Más allá de lo anecdótico. pero también 304 . a diferencia de nosotros. desde el prostibulario. Además del encuentro y del debate diario. La exposición fue inaugurada el 18 de este mes. en mi caso. Pienso que ese estremecimiento sumado al diá- logo con los pintores y. Se reunían todos los atardeceres después de trabajar en los talleres o de dar clases. dejaron su semilla en nosotros. Si bien todos eran abstractos. hasta las ruinas de Pachacamac. como el graciosamente llamado de los “huacos pornográficos” que hicieron exclamar al embajador francés -según nos contó el guía-. en una noche de vino y sándwiches de aceitunas porque en su casa no había otra cosa para comer. cercanas a la capital peruana. sus raíces se nutrían de la propia tierra.

lo que trasladé a las mesas del “Capitol”. que poco después sería la base de un enclave guerrillero. como la última muestra del total del colectivo. La crítica también fue positiva para el Grupo Sí. con todos sus integran- tes. Terminaba noviembre y a los po- cos días inaugurábamos la exposición del “Museo de Arte Mo- derno” de Buenos Aires. Javier Heraud. Las fotografías para el Catálogo ya habían sido tomadas por Julio Mitozky en junio. del Partido Obrero Revolucionario Trotskista. la rea- lizada en el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires con tres trabajos de gran formato cada uno. Pero nos urgía trabajar en nuestros talleres. se realizó a comienzos de diciembre de 1961. El viaje se trans- formó rápidamente en pasado. Había publica- do El río (1960) y El Viaje en ese 1961. Mamba: Última gran muestra como “Grupo Sí” La última gran muestra del Grupo Sí. De todo esto y no de estética. Tampoco pueden pasarse por alto las experiencias con el campesinado de Hugo Blanco. muerto en esa gesta. ya era un poeta comprometido con su realidad y pese a su juventud. Por eso los integrantes del Grupo tomamos. en un local comercial aunque fue una muestra de formato pequeño en la que hubo ausencias y agregados. que había estudiado en los ‘50 en la Facultad de Ingeniería de La Plata. 1962. Fuimos con todo y al menos Squirru. La última se iba a llevar a cabo en julio del siguiente año. en ese Perú encendido que habíamos visitado. por eso estamos todos vestidos con ropa de invierno que no correspondía al caluroso diciembre de la muestra 305 . Luis de la Puente Uceda ya realizaba sus primeras experiencias de reforma agraria en poblados de montaña y había fundado el MIR. Lalo Painceira en información sobre ese abanico estético que para nosotros era desconocido y que sólo Gancedo manejaba: la cultura precolom- bina y su presencia viva en la América de comienzos de los ‘60 y particularmente. y que ocupó los dos pisos del museo. leído y respetado. hablamos aquella noche de vinos y sándwiches de aceitunas con la poeta. cuando realizamos la exposición en el “Museo Provincial”. quedó satisfecho.

Nelson y César Blanco y las fotos fueron tomadas en sus casas. el único que posa veraniego y en mangas de camisa. mientras que la de Sánchez Vacca. Pagado por el “Museo de Arte Moderno” de Bue- nos Aires. Pero comienzo con el texto de Squirru: 306 . Por eso valió tanto la exposición de Buenos Aires y sobre todo. un texto en llamas. dedicó páginas a la obra de Puente y Paternosto?) y la diagramación perteneció a Juan Carlos Molina. un auténtico parte de guerra. se gestionó en la imprenta platense “Canclini e hijo”. En el “Museo Provincial” se tomaron las fotogra- fías individuales y también la colectiva que ilustró el catálogo de la exposición del Perú y que debimos remitir con bastante ante- lación. (¿pariente del entonces joven estudiante de Humanidades García Canclini que luego. Fue el Catálogo más importante que tuvimos en la corta vida del Grupo. también perte- nece a Mitozky y es muy bella. la aportó él y lo muestra en una cantera puntana. Porque seguimos exponiendo individualmente o en grupo. EL BLUES DE LA CALLE 51 del MAMBA. Mitozky nos hizo posar uno a uno ante una de nuestras pinturas que expondríamos también en Buenos Aires. Pero quiero resaltar la importancia para nosotros hoy de aquella última muestra del total del colectivo que habíamos pa- rido. El Prólogo. fue escrito por Rafael Squirru que. ya maduro y reconocido intelectual. con sentido federal. Pero en gene- ral no fueron muestras gestadas en el vientre mismo del Grupo. además de ser representativa de nuestra estética. al porteñismo centralizador. La fotografía de tapa. como Larralde. Lo mismo valoramos mucho la crítica publicada en un impor- tante diario porteño. Algunos no pudieron concurrir ese día. como el “Salón de la Provincia de Buenos Aires” y el “Salón del Arte Nuevo” en las salas nacionales de exposición. una pared blanca descascarada en la que aparecía un “Sí” pintado en negro como graffiti. apuntó aunque no directamente. enviando a salones o siendo invitados en muestras colectivas. la presentación escrita por Squirru.

Y no estábamos preparados 307 . gente vinculada al MAMBA y a Squirru. Lalo Painceira El Grupo Sí es a la pintura moderna lo que las tropas del Gengis-Khan fueron al arte bélico de su época. El Grupo Sí es el reducto de los reacios a todo halago. Traen estos jóvenes pintores la frescura y la fuerza de una sana y tonificante barbarie. ante el supuesto refinamiento de una cursilería poco viril. vienen de La Pampa y traen el espíritu de los conquistadores. vienen de La Plata. Es la blandura de los que sucumben al elogio blando de una crítica blanda. ante todo ese ambiente hecho a base de acomodarse lo mejor posible a lo que ya existe”. Tan sólo que si la reciedumbre fuera sólo el producto de la necesidad ya no creería en ellos. esa barbarie que el hombre debe custodiar dentro de sí para no sucumbir a los aires viciados de lo de- cadente”. Esa blandura ha sido y sigue siendo la mayor amenaza del arte de los argentinos. Creo en los artistas del Grupo Sí porque creo que cuando la consagración les abra las puertas seguirán pobres de espíritu y alojados en esa condición muelle de la existencia que arrebató al hombre su exencia más profunda. entre ellos quienes po- drían adquirir nuestros trabajos. Cuentan que cuando Alejandro Magno hizo su entrada en las tolderías tapizadas de los persas se jactó de la fácil victoria que suponía para un grie- go enfrentarse con la regalada blandura del Impe- rio de Darío. A la inauguración concurrieron muchos pintores porteños. Yo los he visto trabajar en esos talleres a la intemperie donde el pasto crece entre las lajas del piso. RAFAEL SQUIRRU”.

Aunque hoy parezca imposible ante la mercantiliza- ción que sufre el arte. Cuando finalizó la muestra le llevé el cuadro a una muy paqueta casa de departamentos en donde vivía un amigo de la señora de Martínez de Hoz. tuve que repetirla. y creo que me sonrojé. pero a mí me llega así. Allí en la muestra. Pero fue im- portante. me ponderó la obra y me dijo que le gustaba porque “me hace acordar a las sierras de Córdoba. haciendo equilibrio mientras me esforzaba por no caerme ni soltar el cuadro. que habíamos llegado hasta ahí en la motoneta de Alejandro. Puente y Ramírez y poco 308 . “Decíle tanto…”. luego por Callao hasta Las Heras y por esta avenida hasta Puey- rredón para. EL BLUES DE LA CALLE 51 para ello. Cuando todo esto ocurrió. seguramente. Omar. Pacheco. día en el que nos co- nocimos con Nelson. me quería conocer y comprarme una pintura. Ella ya estaba en Europa. llegar a la parisina diagonal Gelly y Ho- bes. señor. no sabíamos ni teníamos idea cuánto po- dría costar una de nuestras pinturas. desde allí. sólo había transcurrido algo más de un año del 7 de octubre de 1960. respondí rápido: “en efectivo. y riendo me tiró una suma que a mí me pareció cuantiosa y hasta me dio vergüenza cuando frente a ella. La Siam Lambretta se había transformado en un monoplano de ala alta y yo me había convertido en un copi- loto que manejaba el timón bajo una tormenta. en la muy afrancesada avenida Gelly y Obes. que es abstracto. nosotros nunca habíamos pensado en la posibilidad de vender un cuadro. Para mí es un paisaje serrano…Ya sé que no lo es y que es no figurativo. La señora. lo primero que le pregunté fue cuánto le tenía que pedir. en efectivo”. en donde tengo uno de mis campos. La adquisición por parte del MAMBA de nuestras obras fue a un precio estipulado por Squirru que él mismo reconoció como simbólico. en comercializar lo que hacía- mos y por lo tanto. cercana a donde hoy se emplaza la “Biblioteca Nacional”. que abrumaba con su nombre y sus apellidos. Me atendieron de manera muy amable y cuando este señor me preguntó si quería un cheque o efectivo. No se imaginaba. yo atrás por Corrientes. cuando el mismo Squirru se acercó al grupo en donde me encontraba y me dijo que la señora Dulce Liberal de Martínez de Hoz. Y lo voy a mandar al casco de ese campo en Córdoba”. Pero llegamos.

Y nos abrió camino a otras muestras y al desarrollo personal de cada uno de nosotros al disolverse el grupo. como si el horizonte trazado por nuestros sueños personales estuviera puesto ahí. Las luchas estudiantiles de 1958 se extendieron al oponerse la juventud que había apoyado a Frondizi a las medidas econó- micas que implementó y que contradecían lo que él mismo había anunciado en “Petróleo y política”. en su escaso período presidencial. obligadamente. a po- cos pasos de nosotros. sólo faltaban tres meses para que fuera derrocado. En diciembre. cuando expusimos en el “Museo de Arte Moderno”. fue acercarnos al cielo. 309 . había ganado el proscripto pero- nismo al que yo desde entonces voté y que. Así finalizó el breve ciclo de Frondizi. igualmente fue derrocado. Estímulos y apoyos que fueron muchos. detenido y remitido a la isla Martín García. recibidos en 1961 para los integrantes del Grupo Sí. exponer en Buenos Aires y en su “Museo de Arte Moderno” (todavía no había comenzado el reinado exclu- yente del Di Tella). porque la realidad se había ya filtrado en nuestras virginales mesas de café. Y pese a que Frondizi intervino de inmediato todas esas provincias. con el resto. libro que había seducido a miles de intelectuales de valía. hacían equilibrio para poder gober- nar. cargado de desengaño. colectivos y particulares. frustraciones y promesas incumplidas. Ese fue el marco que rodeó la muestra porteña. Incluso para nosotros. Frondizi. Y fue pesado para todos los argentinos. Para poder juzgar esas claudicaciones debe tenerse en cuenta que Frondizi. Por eso cuesta discernir entre los estí- mulos emocionales. Y duele. pintores veinteañeros de vanguardia. se ha- bía presentado con otro nombre. y por lo tanto nuestro todavía valorado gobernador Oscar Alende. Lalo Painceira después. incluyendo la de Buenos Aires. debió sopor- tar treinta planteos militares. se rea- lizaron elecciones a gobernador y en las principales provincias. entre ellos. Al reaparecer ahora en la memoria. Y no eran años sencillos para nuestro país en lo político. Co- rresponde informar que previamente al golpe de Estado. en este mundo y a mi edad. Pero lo cierto es que en ese tiempo. con toda su fuerza. los hermanos Viñas. golpe disimulado por la subordinación del entonces vicepresidente Guido a las imposiciones militares.

Dalmiro Sirabo incorpora al cuadro titulado “Homenaje a Gutemberg” los relieves en cartón de las rotativas de los periódicos sobre el cual se hace el vaciado 310 . Prosigue disparando dardos contra los plásticos de Buenos Aires y resalta que “por obvio descartamos el cotejo con este otro grupo de pintores de la ciudad de La Plata de igual tendencia aunque reunidos bajo otra denominación y que ahora exponen en los pisos 8 y 9 del ‘Museo de Arte Moderno’. A pesar de lo expre- sado sobre el informalismo. Está dentro de un gran recuadro a cuatro columnas en la sección “Notas de arte. al- gunos nombres hemos retenido: El de César Am- brossini por sus cuadros de gruesos caracteres y una bella sugestión dinámica. Omar Gancedo y Antonio Trotta para luego nombrarnos a todos. Ambrossini y Paternosto. pero sin precisiones críticas. César Pater- nosto acierta a definirse con una grafía en relieve y una extraña figuración en tierras tonales. aclara que “en más de una ocasión se convirtió en una selección blanda la convirtió en anodina vio a esta tendencia ya reducida al más puro academicismo”. la cohesión. La nota es extensa y muy ponderativa de la muestra en general y de los 16 participantes. la nota correspondería a Manuel Mujica Láinez que en ese tiempo era el crítico de arte del periódico. EL BLUES DE LA CALLE 51 Del incompleto archivo personal sólo puedo rescatar una crí- tica aparecida. Después de una larga introducción criticando a los informa- listas porteños porque “los tímpanos se acostumbran hasta con los gritones”. estos 16 expositores abren un paréntesis que encierra una esperanza. creo que en “La Nación”. A continuación transcribo sus partes esenciales.” “No obstante la buena impresión del conjunto. el vigor y la lozanía de la presente muestra. lo reivindica.Cuadros y Exposiciones”. Larralde. De ser del diario de los Mitre. mencionando tam- bién aparte. Corrientes 1530. Saúl Larralde se dis- tingue por su gran sentido del color. pero resalta particularmente los trabajos de Sirabo. a fines de diciembre de 1961. a Nelson Blanco.

a quienes admirábamos. entre otros. significó a nivel individual un impulso muy grande que se sumó al de las exposiciones gru- pales que siguieron. Los jó- venes de hoy carecen de aquél Edén. Greco. Accedimos por invitación de los organizadores. se fueron estirando y nuestra mesa se fue incrustando en la realidad nacional poco a poco. este flamante gru- po se lanza a la lucha”. con este rótulo afirmativo y optimista impreso en un afiche. producto de ese diálogo permanente entre lo individual y lo co- lectivo. en Buenos Aires. entre cada uno y su tiempo. Es cierto. Aquella bohemia inicial de encuentros sin horario de finaliza- ción. 1962: Última muestra y dispersión Vivíamos intensamente. Los descensos al “Galeón Rojo” 311 . Porque si bien el año 1961 fue pródigo en acontecimientos positivos para nosotros. El ser invitados a esta exposición y colgar nuestros trabajos junto con los de Kemble. Olga López. Previamente a todas las muestras del Grupo Sí de 1961. cuatro de nosotros habíamos sido invitados al “Salón Nacional del Arte Nuevo” que se llevó a cabo en mayo en las salas de exposición del “Palais de Glace”. Ambrossini. también fue sumamente exigente. Y las modificaciones comen- zaron a visibilizarse en 1962. Omar Gancedo y Antonio Trota. Nelson Blanco. Promovimos hechos importantes como grupo pero a su vez. Mazza. crisis de crecimiento personales y seguramente. Pucciarelli. Paternosto y yo. se comenzaron a producir rupturas en cada uno de nosotros. Lalo Painceira en plomo. Otros de los nombres que es necesario distinguir de esta muestra son los de Nelson Blan- co. También fuimos invitados al “Salón Ver y Estimar” de Buenos Aires unos pocos integrantes del Grupo Sí. Pero con inocencia.” A coninua- ción nombra al resto de los integrantes del Grupo Sí para finalizar su crítica afirmando “Movimiento Sí o Sí Movimiento.

Estás siendo. Ella. muy bella en sus grandes ojos celestes cargados de dolor y siempre perdidos en la nada. buscando las palabras que se le per- dían entre la ginebra bebida: “vos no sos. al menos en mi caso. ¿te das cuenta? Al ser lo vamos construyendo…” y siguió recitando su existencialismo de manual ante una risa contenida que contenía mucha vida. 312 . formulada por la más mítica de todas las coperas. la política ya había incrustado su cuña: tomar posición frente a la coyuntura nacional e internacional. No solo. que nos buscaba en el “Capitol” para huir de su soledad y su dependencia. bajo un pelo que había elegido ser colorado. También los encuentros diarios se fueron espaciando qui- zás porque hubo casamientos. Horadado por la vida misma. no rojo. Chuchi Muiña. También surgieron nuevas obligaciones y compromisos. muy joven y desconocida por nosotros. noso- tros sólo conocimos la droga a través del síndrome de abstinen- cia de “la Flaca”. con el único exceso y a veces. Las fiestas se fueron apagando en su inocencia. Quizás habíamos empezado a escuchar las voces de ese Tercer Mundo surgente. balbuceando. colorado. Al poco tiempo Horacio Elena y su compañera desde entonces. del alcohol. la mudanza de Paternosto lejos. Un día no apareció más y nunca supimos más de ella. mucha. Como el Grupo Sí. transcurridos cincuenta años. EL BLUES DE LA CALLE 51 acompañando a los músicos de jazz se fueron espaciando hasta extinguirse. con Cuba como paladín en nuestro propio continente. para resaltar su piel pálida y su aspecto de modelo de Toulouse-Lautrec en el Moulin Rouge. le respondió perdidamente enamorado. Se bebía en el “Capitol”. En 1962 todo eso se fue deshilachando. Y punto. ¿quién soy yo?”. y que estalló una madrugada. a la que ya mencioné sentada en el suelo contra el mostrador del “Capitol”. Pero hoy pienso que. Esperan- zas e ideología que empezaron a reclamarnos. lo profundizarían en Brasil. a ese Big Sur nuestro de City Bell. Tanto que uno de nosotros. La droga volvió entonces a ser parte de relatos litera- rios o transmisiones orales lejanas. Al menos así co- mencé yo a transitar un camino diferente y sin retorno. ante la simple pregunta de “Entonces. la misma hermandad que continúa hoy. Como cuenta Trotta. totalmente ajenas a nosotros. Siempre mantuvimos el afecto.

yo no era David y mi hon- dazo sólo me aisló. ya que mis padres se habían mudado a Villa Castells. Lalo Painceira Las opciones eran radicales pese a que dábamos los primeros pasos. mantuve una controversia con Squirru cuan- do me invitó a participar en una exposición en la “Embajada de los Estados Unidos”. todavía más pintor que músico. Pero retorno a 1962. Estaban Gurí Jáuregui. nos encontramos en un asado en el taller de Pacheco de Ringuelet. con su talento. Creo que la primera reunión del “Frente Cultural” la hicimos en el comedor de mi casa paterna. Y Squirru ya se reía de aquel desplante mío (“Si supieras los que enviaron obras y fueron a la inauguración”…me dijo riendo) y me aseguró que yo en realidad era un místico: “De todos es- tos mosqueteros. Por ejemplo. y Víctor. o recordar desde mi niñez aquellos libros del maestro Fernández Coria. lo vi tomando un café y me pareció que me miraba. vos sos Aramís…”. No me animé a llegarme ante su mesa para decirle gracias. A los tres o cuatro años y cuando ya había dejado de pintar. a la que 313 . año que marca mi ingreso al mundo de la política. en la periferia norte de La Plata. Ninguno lanzó una frase sectaria ni nadie nombró al realismo socialista. Desde ya. Estas actividades. No me invitó más a ningún salón ni a nada. Armado de paciencia aleccionadora. me marginó. a fines de los cincuen- ta y en plena lucha de Laica contra Libre. Había algunos conocidos y otros no. Una tarde. nada más. Con insolencia le dije que no. me calificó. Al poco tiempo me afilié a la “Federación Juve- nil Comunista” y pasé a formar parte del “Frente Cultural”. porque tuve un interlocutor de valía que fue Víctor Grippo. en plena guerra de Vietnam. Luego se su- marían otros compañeros. El responsable era Mauricio Tenembaum a quien debo gran parte de mi formación de entonces gracias a su amplitud y antidog- matismo. ya en democracia y habiendo perdido mi soberbia juvenil. pero tenía claro que esa era la cabeza de Goliat. es- grimiendo esa sabiduría suya que se adelantaba a los tiempos. Después nunca más hablamos. Porque hubo una ruptura en mi relación con Squirru. Y comencé a leer marxismo. me abrió puertas que me hicieron desempolvar en la memoria los diálogos adolescentes con Bibi Párraga. Gonnet. Y no me acerqué. Nadie se enteró de ese gesto.

lo mismo que Sitro. Sirabo marchaba hacia una geometría minimalista dejando el barroco laberinto de sus bellas caligrafías. El resto también había comenzado a transitar caminos de cambio. al menos conteniendo la obra de la mayoría de sus integrantes y manteniendo fidelidad al Informa- lismo. no siempre coincidentes. en el comienzo de cambios que nos llevarían a nuevas metas. muy cromática junto a Ambrossini que además. que sería al mes siguiente. Pese a ello. me fueron abriendo de la concurrencia diaria al “Capitol”. en julio de 1962. Trotta perfeccionaba su sentido del color. En la próxima. Ambrossini sumó a la pintura. lo mismo que Larralde y Sou- bielle comenzaba con una figuración testimonial y profunda. como Víctor Grippo. EL BLUES DE LA CALLE 51 se sumaron el primer año de mis estudios en la “Escuela de Cine” de La Plata. Pacheco se sumergía en una pintura cercana a lo que en Francia se llamó l’art brut. ex- hibiendo nuestros últimos trabajos informalistas-informalistas. Roberto. No todos participaron de esa exposición a la que invitamos a un figurativo-figurativo. era amigo de Saúl Yurkievich. incursionaba en las tres dimensiones. Así estábamos todos. Esa fue realmente la última muestra del Grupo Sí. Roberto Ortiz. Horacio Elena comenzó a buscar un arte so- cial figurativo. Gancedo profundizó su expresionismo y era cada vez más antropólogo. sus es- culturas. que sintetizaba cada vez más sus trabajos matéricos para valori- zar el espacio y dar lugar al nacimiento de formas simples. expusimos sólo cinco y allí comenzamos a desnudar los cambios. La tapa del Catálogo fue una xilografía de fondo negro 314 . Puente y Paternosto dejaban adi- vinar un tránsito hacia una geometría espacial pero lírica. mundo mágico que después regaló al mundo. resolvimos hacer una muestra en el local de ese amigo-protector del Grupo. en Nelson comenzaron a visibilizarse sus parras y gatos. exhibiendo varios trabajos cada uno. dirigente radical. más una relación profunda con una compañera que mantuve por tres años. Pero por un tiempo mantuve mis viajes ma- ñaneros a Ringuelet en donde comencé a experimentar dentro del arte social sin abandonar el Informalismo. El 3 de agosto de 1962 se inauguró una muestra de cinco integrantes del Grupo Sí. En mi caso fueron cinco.

315 . Paternosto y Puente. En el tríptico figurába- mos los cinco en riguroso orden alfabético con nuestro CV y una fotografía al pie del texto. Y sin embargo. prolóngase una actitud que in- strumenta lo absurdo: uno de sus cuadros mues- tra esa ruptura intelectual de la unidad. La exposición tuvo una muy buena repercusión de público y crítica. De él conserva el tono espiritual: un joven que ha descubierto la mentira de los valores consagrados. lucha de áreas que se anulan y duplicación del conflicto por intromisión de rugosidades y relieves. Pacheco. En el CV todos nos reconoci- mos todavía como integrantes de Grupo Sí desde su fundación. en la realidad. en cierto modo de alegato-. yo. un cierto resplandor metafísico irrumpe de pronto en la obra y la ilumina. Sin embargo. Amílcar Ganuza dice lo siguiente: Painceira viene de la arquitectura…cuya decep- ción lo llevó al informalismo. Lalo Painceira con un estampado blanco. Parecería ser que su pintura sigue siendo el ‘anti anti’ por excelencia. el Grupo Sí ya se había agotado. un tinte entre simbólico e informalista que introducía perfectamente a la exposición. Lo insinúan sus ‘villas miserias’. que daba desde su ca- ligrafía expresionista. un más allá se levanta de la apariencia sensible. en la parte que sólo se refiere a mi obra. Lamentablemente sólo guardo la fotocopia de un recorte de la crítica del diario “El Día” del 25 de agosto de 1962. virtual -proclive a la nueva figura- ción que no debe sorprender en un arte. la de hoy podría ser la anti ar- quitectura. seguramente obra de Pacheco que fue uno de los mejores grabadores argentinos. Su pintura fue ayer la anti pintura. Su desaparición fue de muerte natural. Los expositores fuimos Ambrossini. no tenía vida. Allí. En un espacio abierto. en algunas visiones a la orilla del mar y en la chacra con molino -estas interpretaciones temáticas son siempre riesgosas-.

Sólo pude hacerlo por poco tiempo. se la regalé al director de teatro y admirado profesor mío en la “Escuela de Cine”. a “la chacra con resplandor metafí- sico” según Ganuza. Allí estaba con mi compañera desde 1973 y mis dos hijas. según me comunicaron. De todas las que quedaron en mi poder. porque siempre que iba a mi casa la ponderaba. A los dos años. profundamente ena- morado de la pintura. sin embargo internalizarla hasta apropiármela desde el campo sensible. El resto de mis obras se perdieron a causa de las vicisitudes por la que atravesó mi vida y que no viene al caso relatar. Después. que en ese entonces era su esposa. se sumaron las otras dos pinturas. Sólo sobrevivieron mis obras pertene- cientes al patrimonio de los museos. EL BLUES DE LA CALLE 51 Según mi recuerdo. Carlos Gandolfo. Casi con seguridad habrán sido destruídas o en el mejor de los casos. como por ejemplo en la muestra homenaje al Grupo Sí organizada por el “Centro Cultural Borges” de Buenos Aires conjuntamente con la Secretaría de Cultura de La Plata. Pero no están guardadas. pienso que la más importante fue una de mis villas miserias que posteriormente adquirió un arquitecto marplatense para una vivienda que había diseñado y construido para un cliente particular. Creo que todavía la guarda Dora Baret. Eso sí. lamento profundamente no ha- ber podido guardar ninguna pintura mía. pinturas que fueron adquiri- das durante las muestras. dormirán junto a mis libros y ropa en algún depósito. de 1961. comprobando que el “Homenaje a Han Shan”. Hoy. la crítica a las obras de mis compañeros de muestra. sus dueños la colocaron sobre el muro superior de una estufa a leña y ese calor constante agrietó la pintura de manera irreparable e irrecuprable. metejón que me posibilita mantener un diálogo sensible y vivir la experiencia única de enfrentarme a una obra ajena y. me he convertido sólo en un espectador de las artes plásticas. en ocasión de otras muestras. Eso sí. Allí permanecen cuidadas y todavía se exponen. goza de una envidia- ble salud. Me emocioné y mucho al reencontrarme con ellas por primera vez y sorpresivamente en el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires en una exposición de su patrimonio. mantuvieron ese tono favorable. que se expuso en las dos ciudades y que contó con el estudio 316 . transcurridos cincuenta años. Lamentablemente.

Pacheco. Stafforini. Allí se mostraron obras del Grupo Sí de los años ‘60 y ‘61 y ya tuvo carácter de homenaje póstumo. ¿Qué sucedió con el resto? Simplemente decidieron caminar solos. En el Catálogo se agradeció a los “Museos de Arte Moderno” de Buenos Aires y de Bellas Artes de la Provincia por la cesión de las obras que in- 317 . Ele- na. a los tres años me convertí en periodista y luego me volqué a la lucha política. Paternosoto. Puente. a la que siempre extrañé y mucho. Lalo Painceira previo muy completo y académico de Cristina Rossi. siempre la con- sideré como una de las más bellas representativas. Ya en democracia y gra- cias a las gestiones de Cristina Rossi supimos que habían vuelto a Cancillería y que los sucesivos cambios políticos las dejaron allí. Para terminar con mi vida posterior al Grupo Sí. Trotta y míos. Vale decir que recién en 1984 pude volver a La Plata. mi ciudad natal. formado por los “algún día” o los “más adelante” o “cuando tenga lugar”. Susana López Merino. parias y sin protección. Por lo tanto. Exposición que debemos agradecer al empeño de la entonces Secretaria de la Municipalidad. Por eso fueron a remate y las adquirió un conocido coleccionista hoy fallecido. aunque lo haya depositado en ese horizonte lejano. Las pinturas que formaron parte de aquella muestra nunca retornaron a nosotros. Nelson Blanco. Sólo quedó una obra perdida de aquella época con la que jamás pude reencontrarme y que. Hubo algunos reencuentros posteriores a los que siempre fui convocado y de los que partici- pé y aún participo. Y agrego que aún man- tengo el sueño de volver a pintar. luego de vivir experiencias en otras expre- siones artísticas. Fue la que expuse en Lima. También se lo sumó a Vigo. infinito. además del mencionado del Borges y de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de La Plata. Y lo hicieron dejando huella propia. Ocurrió el 25 de setiembre de 1969 en la sede de Sarmiento 2233 de Buenos Aires. importante y recono- cida a nivel nacional e internacional. El primero fue en la “Sociedad Hebraica Argentina y estuvo organizado y curado por Jorge Ló- pez Anaya. Sirabo. modestamente. en sus depósitos. ignoro su destino actual. También hubo reconocimientos al Grupo Sí. Se expusieron trabajos de Ambrossini. etapa que no viene al caso relatar. Soubielle.

presentan- do la exposición en la SHA. es transcribir el texto que escribió López Anaya. el resto ya contaba con un alto reconocimiento y prestigio en el medio plástico nacional y algunos. Después de la irrupción informalista en Buenos Ai- res. lo evidencian.con que un pequeño grupo de artistas iniciaban el proceso sobre el que articuló la desacralización de la obra de arte y la revalorización del papel del receptor. Dada y el surrealismo. Como ocurría con Squirru. Jorge López Anaya en 1969: El Movimiento Sí constituyó. más por sus teorías que por sus obras. López Anaya nos denomina en el texto “Movimiento Sí” y no “Grupo Sí”. además de haber recibido importantes premios. Pero los informalistas. internacional. el pri- mer grupo de artistas platenses que siguió el hilo de su tiempo y se apartó deliberadamente de las tradiciones académicas que continuaban los pin- tores de las generaciones precedentes. Y es importante.la espontaneidad venía a reemplazar a la reflexión. a mi entender. EL BLUES DE LA CALLE 51 tegraron la exposición. no se limitaron al automatismo ni al grafismo ausente de todo control de la concien- 318 .” Con el informalismo -ya lo he expresado ante- riormente. se integraron al esfuerzo -ya generalizado. quizás sin proponérselo. Pienso que un prólogo apto para ceder la palabra a algunos integrantes del Grupo con los que compartí almuerzos “de traba- jo”. totalmente ajenas a las rupturas que el arte argentino había asumido desde la generación de 1930. Salvo en mi caso. Pero lo dijo mejor y desde ya con mayor sapiencia. los jóvenes platenses encontraron en el inform- nalismo una cierta manera de dar un nuevo fun- damento a la pintura y. porque “movimiento” engloba realmente todo lo que generamos en 1960.

tam- bién fue su intención la ruptura con los problemas plásticos.ni a los procedimientos dadaístas del collage o los merzbilder de Schwitters. Esto no significa el abandono de la forma como articulación del espacio pictóri- co. 3l ‘ingenuismo’ de Nelson Blanco. fue premonitorio”. para convertir la obra informal en un campo de múltiples conclusiones”. ya era periodista y militante político. Esta tuvo características originales. Otros quedaron en el camino. re- chazo de la intención unívoca de la comunicación estética. Más claramente. como se ha supuesto. En ese año mi historia de pintor había terminado. Fue mi manera de comenzar a 319 . sino la intencionalidad del concepto de forma como posibilidad de una máxima libertad de recepciones. las ‘estructuras primarias’ de Sirabo y Sitro. Puente y Ambrossini. no se trató de proclamar el anti-arte reeditando la po- sición Dada. el Movimiento Sí posibilitaría la apertura que el arte platense manifestó poco des- pués con la ‘geometría cromática’ de Paternosto. las imágenes neosurrea- listas de Pacheco. si ser dadaísta era ‘gritar lo contrario de lo que el otro afirma’. pero el balance del Grupo nueve años después de su primera exposi- ción. demuestra que el optimista bautismo que re- cibiera de Rafael Squirru. la figuración de Soubielle y Ele- na o la sistematizada negación de la obra de Vigo. Exactamente. Lalo Painceira cia -técnicas surrealistas que pueden asimilarse a los informales. para crear a partir de un estado primario sin voluntad de es- tructuración formal. las ‘experiencias de Trotta. según la acertada definición de Michel Tapié. ser informa- lista era ignorar lo que el otro afirma. el art-autre. “De esta manera. sino de explorar un nuevo camino.

setenta y ochenta. que fue su otra gran pasión. A Rivas. César Ambrossini. debiendo dejar el país en tiempos de la dictadura y se radicó en Suecia en donde diseña aún hoy joyas. el poeta platense José María Pallaoro: “Ellos son de este mundo/ Nosotros somos de este mundo/Y este mundo/ ¿de quién es?”. silencio abandonado para cumplir con sus obligaciones en la Justicia Federal y para jugar al ajedrez con amigos. algo ya sabido e infinitamente dicho. Horacio Ramírez se fue alejando poco a poco del “Capitol”. Antes de cederle la palabra a alguno que todavía no habló. Esta síntesis de sus logros no los describirá ni definirá como personas en donde su valor es mucho mayor al número de veces que expusieron o que fueron premia- dos o reconocidos. por esos misterios que cobija cada hombre en su propia historia. pero los mostrará en el lugar que ocupan en este mundo en el que priva la apariencia sobre la persona y el poseer sobre el ser. Por lo 320 . porque después de la muestra en el MAM- BA. siguió trabajando en la soledad del taller y exponiendo regularmente manteniendo sólo contactos muy esporádicos con nosotros. mereciendo siempre el elogio de la crítica. Después. siguió trabajando y experimentando durante los años sesenta. Gancedo. quiero recorrer en apretada síntesis sus trayectorias. pero nunca abandonó la pintura aunque haya dejado de exponer. porque son hijos ejemplares del Grupo Sí. le perdí todo rastro. ya mayor. EL BLUES DE LA CALLE 51 buscar una respuesta a esa pregunta que se formula mi amigo. como Psicólogo social. uno de los más talentosos integrantes del Grupo Sí. además de elegir la poe- sía. al menos yo. más adelante se casó y se mudó a Córdoba. cada uno en su terruño. De los demás sólo puedo decir que César Blanco y Carlos Sánchez Vacca. actividad en la que se destaca. dejó de concurrir al “Capitol” por lo que deduzco que habrá optado por la Arquitectura. El resto siguió pintando y con gran repercusión. optó por el silencio y la reclusión del taller. Chalo Larralde también fue abandonando la pintura poco a poco y terminó. finalizó sus estudios universitarios y con los años se convirtió en uno de los antropólogos más importantes de su Facultad ade- más de doctorarse y ser profesor titular. exponiendo individual. colectivamente e invitado a importan- tes salones.

Allí levantó el “Taller de lo Imaginario” iluminando la vida a cientos de chiquilines. cargado del misterio y la poesía que siempre contiene una obra de arte. de las mujeres. las raíces de su tierra. Nelson se fue alejando poco a poco del mundillo de las galerías. un gran pintor. Allí. pero ahora. Y se casó. Desde entonces sólo volvió a la Argentina esporádicamente. fueron atemperados desde la poesía y la magia de los gatos. Con ellos pintó murales en el pueblo y además. Nelson Blanco: Al poco tiempo de la muestra del MAMBA en diciembre de 1961. cuyo premio consistía en un viaje a París y una estadía de un año. porque su obra perdura y mantiene actualidad. en la capital francesa. la que fue su esposa y compañera hasta que abandonó su cuerpo y se convirtió en un habitante del infinito. el más importante premio de la época. El taller fue subvencionado por el Gobierno francés a partir de la presidencia de Mitterrand y visitado en numerosas oportunidades por quien fuera ministro de Cultura del socialismo. Con esas pinturas ganó el “Salón Braque”. una joven- cita rubia y delgada que buscaba desde la danza contemporánea. pescaba. de una mujer. con ese público con el que entablarán un diálogo inin- terrumpido desde aquel 1960 hasta hoy. en realidad es. Murió así. Expuso en las más importantes galerías y museos de París. como si se hubiera quedado dormido en la orilla del río. creador de un lenguaje y un mundo propios de alta calidad pictórica. de sus frivolidades y de las leyes de mercado. las parras y a partir de 1966. Nelson fue. pintores honestos con ellos mismos. mejor dicho. simplemente. incluyendo el de “Arte Moderno”. conoció a Nadégè. que es serlo también con los demás. aquellas formas y colores en violentos re- molinos de furia. llenó de colores los ómnibus del lugar. 321 . algo difícil de hallar en la plástica actual. para cerrar este capítulo. De muchos ya hablé e incluso ellos mismos relataron sus experiencias ya instalados en el siglo XXI. similares a los cielos estrellados de Van Gogh. Lalo Painceira tanto no se creen ni se creyeron ganadores sino. A fines de los ‘70 se radicó en Creve-Coeur-le-Grand. un pueblito de la campiña en la Picardía Francesa junto a Nadégè y sus dos hijos. sintetizaré sus logros más importantes. Jack Lange. Se quedó en su taller pin- tando y cuando llegaba el sol.

en lo de Gancedo y desde ya. Se recibió de Profesor de Dibujo y Pintura en la entonces “Escuela Superior de Bellas Artes” de la UNLP. otorgado por el Gobierno de Francia. “Provincial de Bellas Artes” en La Plata. en 1982. en las jornadas del trabajo diario. y como grabador. el “Primer Premio en el Salón Nacional ‘Manuel Belgrano’” de la Municipalidad de Buenos Aires. tanto en no guardarse sus conocimientos téc- nicos como en abrir las puertas de su vieja casona de Ringuelet para compartirla con nosotros como taller colectivo. Fue una muy buena persona. aquél músico irre- dento al que rescató y brindó cobijo. en 1963. Lo dejé de ver durante años y lo reencontré en 1984 instalado en su casa de calle 58 a la que había trasladado el taller del Viejo Molino. un técnico al que poco a poco le crecieron alas para remontar ese vuelo poético que caracteriza. en mi casa. Era callado. Era un prácti- co. Contenido. grabador y un gran maestro. Con la prolijidad y pulcritud que siempre lo caracteriza- 322 . además de coleccio- nes particulares. Obtuvo el “Premio George Braque” en pintura. él respondía a la consulta y ayudaba a superar el inconveniente. cuando surgían esos problemas téc- nicos normales a todo autodidacta. Pero se abría y se divertía cuando participaba de encuentros en el “Capitol”. Su arte fue reconocido nacional e internacionalmente. con William Hayter en París y en el “Croidon Collège” de Londres. pero luego se perfeccionó con Faustino Brughetti y en grabado. sobre todo. EL BLUES DE LA CALLE 51 Carlos Pacheco: Nació en La Plata en 1932 y nos dejó un frío día de julio de 2009. Generoso. Para nosotros era trabajar con un maestro al lado. y “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires. firme en sus convicciones y sin dobleces. dibujante. Pero no fue un intelectual. “International Contemporary Graphic Art” de Noruega. Entonces se soltaba hasta la risa de pibe ante las ocurrencias de “Poroto” o de Nelson o de “Shostakovich”. entre otras distinciones. Rea- lizó más de cien exposiciones y sus obras fueron adquiridas por los Museos “Louvre” de París. a su etapa de geo- metría sensible. el “Primer Premio de Vanguardia Contea di Bormio” (Italia) en pintura en 1969. Fue un destacado pintor. Allí. en los asados y en la fiesta de Ringuelet.

ávido lector y su madurez lo hizo tener influencia sobre el resto pese a no parti- cipar asiduamente de nuestros encuentros diarios del “Capitol”. Rockefeller y Pollock-Krasner Foundation. guardaba su obra. Lucy Lippard. Sus trabajos entre 1960 y 1961 lo ubicaban dentro del informa- lismo matérico. 323 . Han escrito sobre su obra críticos como Alfred Barr. transformándola en piel y en el corazón de sus obras. César Paternosto: Paternosto y Puente son. las carpetas con sus antecedentes y sus recuerdos. En 1967 se instaló en Nueva York y ganó las becas Guggen- heim. En su paleta predo- minaban los ocres. en Milán y en Buenos Aires. Sofía Imbert de Caracas o Museo Nacional de Buenos Aires. ya era abogado. pero poco a poco su obra comenzó a poblarse de símbolos en superficies de gruesos empastes. Ruth Benzacar. Allí también daba clases porque le apasionaba ejercer la docencia en La Plata. Ambos están en un mismo nivel. Hirschorn. Aldo Pellegrini y el ya citado Néstor Gar- cía Canclini. negros y grises. En España hay obras suyas en el MNCARS y el Museo Thyssen-Bornemisza. Carmen Waugh. en general. Cecilia de Torres y Jorge Mara. sin lugar a dudas. racional. con una paleta totalmente opuesta y. su ciudad a la que amó hasta regresar a ella después de haber vivido en París. Gottlieb. lírica. Quizás sus búsquedas similares. Ricardo Marín Crosa. Paternosto nació en La Plata en 1930. Había estudiado pintura con Jorge Mieri y asistía a las clases de Héctor Cartier. Sus cuadros se encuentran en los más importantes museos de América del Norte y del Sur: MOMA. Era uno de los mayores del Grupo Sí y en el momento de su integración al colectivo. Pienso que fueron esos símbolos los que derivaron en una geometría muy libre. penetrando la historia cultural de la América precolombina y de manera fundamentada transformarla en cimiento de su acción creativa. Desde su desembarco en Nueva York expuso en galerías tan prestigio- sas como Denisse René. Era serio. haya generado la aceptación crítica y de las grandes galerías internacionales. tierras. entre otras. Damián Bayón. los pintores del GrupoSí que adquirieron mayor relieve interna- cional. Guggenheim. Lalo Painceira ron. cálida sobre fon- dos blancos.

Sus trabajos pueden admirarse en ciudades y pueblos del norte itálico y conmueve la poesía que hace brotar desde el mármol. Después. dejó el Informalismo y derivó en una Geome- tría sensible y minimalista que lo depositó en los umbrales del Conceptualismo al que arribó en Italia. Inscripto como Puente en la tradición latinoamericanista que iniciara Torres García. Allí. Su informalimo le permitió volcar una particular sensibilidad para el color en una pintura gestual. Antonio Trotta: Es italiano pero la exaltación de su pasión meridional la deposita en su carácter y en su mundo privado. Participó de todas las muestras del Grupo Sí en 1961 y 1962. con profundos fondos azu- les que iluminaban los acentos cálidos. de La Plata y ya era un plástico reconocido en el medio. Jugó fútbol en los potreros y siempre recuerda cuando era adolescente y se colaba en los bailes de los clubes de barrio. Asimis- mo. con domicilio en Mi- lán y en Pietrasanta. dejados por el ademán de su espátula. serena y también. Recuer- 324 . según consta en los catálogos de sus muestras más recien- tes. En el lapso que media entre 1963 y su radicación en Italia. instalándose en el barrio de Circunvalación. EL BLUES DE LA CALLE 51 Paralelamente a su obra plástica publicó sus investigaciones sobre los sistemas simbólicos abstractos de las antiguas civiliza- ciones de América con el título Piedra Abstracta (1989). que es muy pensada. no en su obra. como la celebrada en el IVAM en 2001 con el título “Abstracción”: el paradigma ame- rindio. Se sumó al Grupo Sí después de la muestra del “Círculo de Periodistas” de noviembre de 1960. Estudió en la “Escuela Indus- trial” y de allí pasó a la Facultad de Arquitectura que le abrió las puertas del arte. Hoy. sumamente bella. lejos del huracán de la gestualidad informalista. se enamoró del tango. traducido al inglés en 1996. provincia de Salerno. pero muy bella. actualmente reside en España después de permanecer casi cuatro décadas viviendo en Nueva York. en las canchas de basquet adornadas con luces de colores. en 1938 y en 1946 viajó con su familia a la Argentina. en donde vive desde los años. Nació en Stio. expuso en las principales galerías porteñas. con la sutileza de la brisa. se ha convertido en uno de los escultores conceptualistas más importantes de Italia. ha comisariado diversas exposiciones.

que es la reproducción en mosaico de una vieja etiqueta de disco RCA Victor 78. Hugo Soubielle: nació en Carlos Begueríe. ciudad a la que se llega en cada uno de sus regresos parciales. Fue invita- do a la “Bienal de Venecia” en 1976 en donde presentó un bal- cón con flores y un farol esquinero. la Argentina. y nos dejó sorpresivamente el 20 de febrero de 2006. como en “Diventarono voce”.M. Era uno de los que más conocía de pintura. un pequeño pueblo ferroviario y campesino del partido de Roque Pérez. una ronda de pañuelos blancos de mármol o el pañuelo blanco desplegado en mármol con una mínima lágrima de cristal en “Lacrime del 78”. quizás porque transitó desde la abstracción hasta el realismo figurativo. Osvaldo Fresedo y su gran orquesta argentina. Discépolo. Ob- tuvo el “Premio Adquisición” en el “XXII Salón Nacional” que se realizó en Mar del Plata (1963) y el “Primer Premio del Salón Nacional” organizado por la Municipalidad de La Plata (1967). Cada tanto aparece en sus obras.Mores. en pobla- ciones peninsulares donde ha dejado sus esculturas. Su gran maestro fue Héctor Cartier a quien siguió sábado tras sábado entre los años 1957 y 1962 en la entonces “Escuela Superior de Bellas Artes” de la UNLP. Es entonces cuando Soubielle se interna dentro de un realis- mo crítico que no rehúye la ironía. 325 . color negro.S. en 1934. Ha expuesto en los principales museos y galerías de Italia y Buenos Aires y también al aire libre. pero también dio testimonio de nuestras tragedias. donde mostró el paisaje duro y áspero de un país golpeado. Fue uno de los fundadores del Grupo Sí aunque no participó de su primera exposición por la extrema rigurosidad que tenía en la valoración de la propia obra. el público y los jurados de distintos salones. Lalo Painceira do su “Le Madri di Plaza de Mayo”. fiel a sus climas tangueros. en donde se lee ‘Cafetín de Buenos Aires’ -E. Estribillo cantado por Osvaldo Cordó. Ama al país y también a La Plata.” En otro reproduce un texto del Borges del arrabal o de Cortázar. El punto de partida son per- sonajes clásicos que se codean con gente de pueblo y políticos de la década infame de los años treinta. Su obra fue muy valorada por los críticos. sumándose a las muestras posteriores hasta la disolución del grupo.

otorgado por el gobierno de Francia. Toro se mudó a Buenos Aires y Mario se unió a nosotros. Mario Stafforini: A la manera del Neal Cassidy de En el ca- mino. galería “Lirolay”. seguramente en la época célebre de la “Escuela de Bellas Artes” de Tucumán 326 . que le per- mitió viajar a París para estudiar durante un año. sus colores y su ta- lento. Lo que no deja de ser una sorpresa. entre muchos otros. EL BLUES DE LA CALLE 51 Recuerda el Catálogo de la exposición homenaje que realizó el MACLA después de su muerte. Toro Stafforini. lo dejé para lo último porque los datos que brindo sobre él son extraídos de distintos sitios de Internet. de Jack Kerouac. el “Museo de Arte Moder- no” de Buenos Aires y el “Museo Provincial de Buenos Aires”. Fue Secretario del “Museo de Bellas Artes” de la Provincia de Buenos Aires y trabajó como realizador de escenografía en el “Tea- tro Argentino” de La Plata. Él ya pintaba y había estudiado durante tres años en el taller de Basilio Celestino. desde 1966 hasta su retiro en 2000. pero la sorpresa es algo cons- titutivo de su persona. Des- pués. de su historia de joven rebelde no sólo en la teoría. formado nada me- nos que con Spilimbergo y Ramón Gómez Cornet. buscando contactos que no logré concre- tar. Mario llegó a La Plata en 1959 para estudiar Arquitectura y los dos hermanos compartieron por un tiempo una pieza en la casa de 13 y 60 de una tía médica. expuso en importantes museos y galerías del país como el “Museo Nacional de Bellas Artes”. Porque Mario se ha convertido en uno de los pintores más representativos de Ibiza. sino fundamentalmente en la práctica. Hizo sus valijas y marchó a Europa armado de sus pinceles. sobresale el Premio George Braque (1968). vanguardista y lírica. Yo sumaría a una persona exquisita. Mario se esfumó un día. que fue Saúl Yurkievich de quien era muy amigo. Mario nació en Mar del Plata en 1942 y se convirtió en amigo nuestro a través de su hermano. donde frecuen- taría a Julio Cortázar y a Emilio Pettoruti”. Luego de los galardones obtenidos y ya de regreso definitivo a La Plata. Por ese motivo. pintor de Mar del Plata. que “entre las numerosas y destacadas distinciones que obtuvo. galería “Integral”. que entonces tenía mi edad y era un excelente guitarrista que me abrió las puertas al jazz moderno.

No hubo dudas. Por lo tanto. Suiza. camino expresivo que parecía creado para él. “Witcomb”. Lalo Painceira en donde ambos dieron clases. Ese paisaje. Instalado en Ibiza regresó a la pintura con nuevas energías y entusiasmos y desde entonces no la ha abandonado como lo demuestran las numerosas exposiciones que lleva a cabo desde entonces en las mejores galerías de arte. el barco en- tra lentamente en la bahía. este era el lugar. “Radio Uni- versidad de La Plata”. Mario era figurativo hasta que descubrió el Expresionismo Abstracto. Italia y final- mente España. y la luz que refleja en el agua. Mario siguió trabajando y desde 1963 hasta 1969 expuso en las mejores ga- lerías de arte de Buenos Aires y La Plata y participó en salones. ese pueblo que lo cautivó guían su mano para que los plasme en bellísimos paisajes que han merecido excelentes críticas. En 1969 Mario comenzó el viaje de su propia vida y lo hizo en el mítico “Giulio Cesare” rumbo a Europa. 327 . Formó parte del Grupo Sí y participó de todas las muestras hasta la desaparición del colectivo informalista. su lugar en el mundo. ese sol.. el Sol aumenta desde la parte posterior. ese mar. el inaugurado por Pollock. “El Laberinto”. Ya no es expresionista abstracto.. Este era mi lugar” Y a ese lugar. “Palacio de la Legislatu- ra” y en la “Galería del Mar” en su ciudad natal. Según se relata en Internet él mismo describió de la siguiente manera sus primeras impresiones de la Isla: “Era temprano en una mañana de invierno. la luz brillante. Expuso en “Lirolay”. “Ver y Estimar”. necesitó reflejarlo en las telas. el poderoso cliché de la Acrópolis de Eivissa reclama los acantilados junto al mar. Recorrió Francia.. Sobre todo.. En Barcelona vivió un corto tiempo hasta que tomó un ferry en busca del Sol y de la leyenda de Ibiza. sobre todo el norteamericano. la luz.

por nombrar sólo algunos de los ya consagrados. otras necesidades. de haber estado en La Plata. mutaron en compañeros de otros sueños. Para quienes mudamos nuestra piel expresiva para saciar otra sed. hoy convertido en simple espectador. para vivir la obra de arte esencialmente. ya residiendo en el exterior. Julio Ricciardi. o los cielos y nuevos mundos de Lido Iacopetti. los informalistas y expresionistas que persisten en volcar su pasional visión del arte. Me solidarizo con creadores que siguen fieles a sus mundos propios. o los trabajos de la siempre arisca pero talentosa Graciela Gutiérrez Marx. o de ese pintor-pintor que es Miguel Ángel Alzugaray. a lo Sontag. adoptándolos como hijos al ver que expresan la misma sed creativa y la misma independencia que sentíamos nosotros. se convirtieron en amigos y también abandonaron la rigi- dez esquemática de antaño para crear obras dentro de una Geo- metría lírica de singular belleza. Hernán Cédola. por el año ’60. como Cecilia Cánepa. y el compromiso sanguíneo con su tierra y su pueblo de Enrique Arrigoni. Sumergirme en esa experiencia mara- villosa que no tiene similitudes. Juan Pezzani. hubiera formado parte del Grupo Sí. jóvenes grabadores. los integrantes del Grupo Sí que persistieron en su vocación plástica. dejé de lado viejos sectarismos y prejuicios. Marcela Cabutti. Pau- la Massarutti. En mi caso particular. lograron una importante trascendencia internacional. Los viejos enemigos del arte concreto. Pablo Contrisciani y Carolina Sardi. EL BLUES DE LA CALLE 51 Recuerdos y reflexiones de cuatro fundadores del “Grupo Sí” Como refleja la crónica. a los que he seguido. Francisco Isasmendi. Enzo Oliva. como la perfección y belleza de las obras de César López Osornio quien. y en otros casos. Ahora amo y gozo la figuración. la pintura nunca nos abandonó. también me conmueven las obras de los integrantes de una valiosa generación intermedia. Bárbara Rodríguez Laguens. Dalmiro Rebolle- do y. como Jorge Pere- yra. Pero quedan cuatro voces por tradu- cir y corresponden a fundadores del Grupo. Muni Caretti. Gabriel Berlusconi. la Geometría sensible de mis amigos y también. Estos nombres son los que acuden hoy a mi 328 . allá. pintores y escultores.

ba- rra que le dio esquina. la calle de tierra sobre la que se levantaba su casa en El Dique. en su paraíso mediterráneo que se llama Sitges. nuestro “Poroto”. calle y esa sabiduría popular en la que fue educado por el Negro Tinta. Pienso que la fidelidad a mi pasión estética de antaño renace en mi conmoción interior cuando me planto ante las obras de los que conformaron mi cielo lejano de los sesenta. ¿Lo viste a “Poroto”?. con ese aporte actual y que descubrí a mi regreso a La Plata. nos preguntamos todavía. fue. Ellos contarán su arte de hoy y recordarán los sesenta. a sus dos hijos. que además del título que ostenta de ser de la Ciudad de los poetas. como lo reconoce. entre otros y también por la noche. por- que así anida en la memoria afectiva de todos nosotros. el Chichino. sigue llevando en su alma el barrio. de un gran pintor argentino y porteño como Jorge Abot y de todos aquellos que ponen su sangre en cada obra y que entienden que todavía vale optar por el “siento. Una sola forma recortada en el espacio plano. luego existo”. Lalo Painceira memoria pero soy injusto. a su compañera maravillosa. aquella barra de pibes entre los que estaba Alejandro Puente. muy lejos. nuestro “Puntano”. Es “Poroto” Sitro. De todas estas cosas hablaré a continuación con Antonio Si- tro. Ale- jandro Puente. Cerrará el ca- pítulo la reflexión de una artista de la generación más joven. Ce- cilia Cánepa. porque hay muchos más y hay nuevas generaciones jóvenes en esta La Plata. Poroto encontró este lenguaje expresivo junto a Sirabo y Trotta al disolverse el Grupo Sí para anclar en esta expresión sensible de lo mínimo y puro. Es un acto de fe y la fe se ha renovado y está vigente. no se nota en su pintura que es geométrica y minimalista. Todo esto sin embargo. es y será la ciudad de los pintores desde los tiempos de Pettoruti y Juan Cruz Ma- teo. De Kooning. como Tapiés. sobre todo. Antonio Sitro: No es Antonio Sitro. la vecina fá- brica de Gas con carbón de coque. 329 . Y es “Poroto” Sitro por- que pese a los años. allá lejos. que sigue fiel a sus afectos y a su sentir el arte como en los ’60. Dalmiro Sirabo. Pollock y Rothko y en nuestro país. Elsa Herrero. la Escuela Nº23 y. que brindará su mirada sobre lo que le llegó desde aquellos años desbocados en los que nació el blues de la calle 51. el César. nuestro “Gallego” y con Horacio Elena. Saura.

a fines de 1960. Uno lo recuerda al Poroto de aquellos años por sus ocurren- cias pero también por su búsqueda obsesiva de expresión. Creo que Pacheco era un obrero de la pintura. Y me envalé cuando comprobé que además de reunirnos en el bar a la noche. Y me incorporé y Pacheco me abrió las puertas de Ringuelet para que me instalara allí. Fue entonces cuando Ale- jandro Puente. fue fundamental el instalarme en Ringuelet. El Grupo me entusiasmó. ¿Vos sabés que siempre me atra- jo la pintura? Yo de pibe trabajaba de repartidor en una panadería y entraba a las exposiciones y las recorría admirado. la cosa iba en serio porque todos laburaban mucho en sus talleres. bajo la influencia de Pacheco y sus consejos. Se incorporó a los cursos del “Teatro de la Universidad” que dirigía Juan Carlos Gené. Siem- pre andaba con una lapicera de dibujo y papelitos en los que 330 . El Gru- po me sacó de un montón de cosas y orientó y cambió mi vida. lo llevó al “Capitol” y me sentí en mi salsa. Todos los días aprendía algo con él. material en el oficio. EL BLUES DE LA CALLE 51 Sitro fue actor y comenzó muy joven en el “Club Mariano Moreno” de su barrio y después estudió teatro al concluir la ca- rrera de meteorólogo en Buenos Aires. No sólo por la pintura sino también por lo que se hablaba en las mesas del “Capitol”. las discusiones que había. La inquietud estaba. Para mi formación práctica. tra- bajó en “Los Muertos” y cuando estaban preparando “Verano y Humo” se produjeron cambios en la Universidad que hicieron naufragar aquella valiosa experiencia. Él me había hablado del Grupo porque conocía mis inclinaciones artísticas y sabía que me gustaba la pintura.

anécdota que ya relaté. “Buscaba formas elementales que sensibilizaran al espectador. Estas experiencias fueron el umbral de su opción por Arquitectura y de su mudanza a una pensión de La Plata. “Al primer basti- dor me lo regalaron y me entusiasmé. el general Adaro. quien llevó el Informalismo a su provincia. Dalmiro se contagió y comenzó a expresarse en trabajos informalistas. Por Dalmiro accedimos al Informalismo y comenzamos 331 . Eran formas prima- rias que desarrollaba en el espacio real. Pero sólo estuvo un año de uniforme y después pasó al bachillerato común en donde conoció en sus últimos años a Carlos Sánchez Vacca que ya era pintor y. Dalmiro Sirabo es el “Puntano”. pensé bien mi trabajo y lo pinté y vi que era bueno y lo expuse. Las llevamos a Buenos Aires y premiaron una de mis obras en una muestra al aire libre. prepara una muestra primero de pintura y luego hará una de esculturas. Con entusiasmo de niño. Dalmiro Sirabo: Si Antonio Sitro es “Poroto”. lo conocí el primer día de clases. Estaba buscando. Al llegar a nuestra ciudad ya era informalista. comience a sacar papelitos de sus bolsillos para mostrar bocetos de futuras pinturas. Ahora sí es el regreso definitivo”. abril de 2011. además. Tuve una buena recepción y hasta Iommi ponderó mi obra: “¿Sabés hablar inglés?” me pregun- tó. lo que posibilita la escul- tura. Pero siguió un año de sequía sin poder pintar. Allí. haciendo bocetos que no concretaba. porque me quería mandar a Londres. con esmalte sintético y aditamentos. en el momento en el que charlamos por última vez. viajamos a España en donde vivimos muchos años pero alternadamente. Lalo Painceira plasmaba bocetos de lo que serían sus cuadros. en el quoncet en donde dábamos clases con Kleinert. estudió en el “Colegio Militar” por influencia de un tío. Nacido por lo tanto en San Luis. Regresamos en 1981 pero nos volvimos a ir a España y nos quedamos has- ta 2005. Después empezaron a salir los cuadros uno tras otro” En 1965 comenzó su labor en la Geometría y se lanzó a las tres dimensiones con maquetas de esculturas. Eso me quedó dando vueltas y poco tiempo después. como lo hacía hace cincuenta años en las mesas del “Capitol”. con mi compañera Elsa Herrero que es pintora y egresada de Bellas Artes. Es posible que de visitarlo en su taller.

En la charla de nuestro almuerzo de trabajo reconoció que sentía una gran atracción por la materia. aquello de que cuando a un arte lo hacen todos. pero en un momento dado sentí una especie de satura- ción. a ver ex- posiciones en Buenos Aires como aquella informa- lista que nos pegó tanto. EL BLUES DE LA CALLE 51 a transitarlo Horacio Elena y yo. Como dice Franc Isasmendi. Fijáte que en el Grupo prácticamente no hubo rasgos egoístas. Para el Puntano. son mandalas. salvo en 1966. los otros vendían cuadros. cuando comenzó a realizar trabajos espaciales con Trotta en City Bell. Compartíamos todo. se convierte en artesanía. el grupo dejó en todos sus integrantes un sello: mientras nosotros leíamos. hasta nuestro tiempo. ese hilo invisible que nos hace crecer. Un poco me pasó lo que decía Herbert Read. y en sí mismos consti- tuyen un símbolo en donde se manifiesta un entre- cruzamiento cultural. con una obra muy despojada pero sustentada en la geometría. 332 . También importó el impac- to que me produjo la obra de Ellworth Kelly. lo que dejó en nosotros. nuestras salidas al cine. Siempre es importante cuando la gente se une y tiene un emergente. Pienso que ahora cuando me dicen que mis trabajos tienen algo de oriental es por eso. Sus imágenes me impresionaron porque sentí que eran las de un místico. pintábamos y discutía- mos. Siempre pintó en donde vivía. Pero fue muy bue- no lo del Grupo. ‘mi curriculum son todas las personas que conocí’. que es un extremista del minimalismo. Éramos hermanos.

“Experiencias Espaciales. propio. Buenos Aires (1967). creo. Buenos Aires (1978). París (1971) “Dalmiro Sira- bo”. “Museo de Arte Moder- no”. Arte en las Plazas de Bue- nos Aires”. A continuación un resúmen de los salones y muestras de las que participó: “Experiencias Visuales”. “Arti- culaciones Espaciales”. Después me doy cuenta que realmente había aprendido con él a armonizar los colores. “Multigeo- metrías”. “Buenos Aires” (1968). a trabajar la luz de los atardeceres. Centro Cultural Recoleta”. “Arte Multi-Espacial. Buenos Aires (1968). “Museo Nacional de Bellas Artes”. “Arte Joven”. “Cen- tro Cultural Recoleta”. Buenos Aires (1989) “30 del Sur”. “Esculturas. “Arte Argentino 78”. Recibió premios. “Simposium de Esculturas Catalinas Sur”. “Premio Fortabat”. “Nuevo Ensamble”. “Septiéme Bienale de París”. Sirabo. “Museo Nacional de Bellas Artes”. “Dalmiro Sira- bo”. “Arte al Sur”. Buenos Aires (1976). “San Francisco Collège of Arts”. Buenos Aires(2002). “Cen- tro Cultural Recoleta”. Buenos Aires (1994). “Materiales”. “Museo Nacional de Be- llas Artes”. California (1971). “Museo de la Universidad Católica”. “Mu- seo de Arte Moderno”. “Museo Nacional de Bellas Artes”. de la naturaleza”. “Nueva Expresión”. Buenos Aires (1998). Centro de Artes Visuales”. “Museo de Arte Moderno” (1971). “Museo Provincial de Bellas Artes”. “Esculturas Premio Leopoldo Marechal”. ingresó a una geometría minimalista y sensible que todavía lo expresa. “Museo Nacional de Bellas Artes” (1978). Buenos Aires (1999). “Panorama de la Escultura Argentina Contemporánea”. “Fundación Lorenzzuti”. La Plata (1978). de ese momento en el que toma la paleta de la academia. para empezar a trabajar primero con nosotros y en 1964. al concluir el Grupo Sí. “Galería Birger”. la “Visión Elemental”. “Dal- miro Sirabo”. la misma que usaba al hacer pin- tura al aire libre y de la que nunca se apartó. “Museo de Arte Moderno”. representó a la Argentina en la “Bienal de París”. Buenos Aires (1971). “Articulaciones Espaciales”. expuso individual y colectivamente en numerosas oportunidades. en un camino más personal. “Museé d´art Moderne”. La Plata (1977). Buenos Aires (1968). La Plata (1985). 333 . Lalo Painceira “Yo aprendí mucho de Pacheco. “Nuevas Técnicas”. “Recordando al Di Tella” 1960. Buenos Aires (1995). “Obras 1960/1985”.

vos tuviste hijos y yo no’”. porque el afecto per- dura. la gente que conocí. Nosotros teníamos nuestras cuevas. se rió y me contestó: ‘Puntano. Era como si la pintura estuviera todavía fresca. Hasta creo que ver la pintura de Greco me hizo más informalista. Por eso. No podía haberlo por la misma ac- titud frente a la pintura. so- bre todo en las exposiciones de los informalistas y en Bonino. le dedica a ese flaco desgarbado. nuestros ta- lleres. Ginsberg… ¿Sabés qué rescato de aquél tiempo?. y pese a su advertencia. intelectual y melancólico. Yo me paso horas mirando mis pinturas. su último recuerdo: “Vos sabés que un día le dije que admiraba su obra y él me miró. Horacio Elena: Desde joven Horacio se escuda en un lati- guillo: “no intelectualizo lo que hago y me niego a analizarlo. Por eso nos llegaban tanto Kerouac. nos manejábamos fuera del sistema. aunque no lo reconozca. Y trabajé con los del Grupo en eso. EL BLUES DE LA CALLE 51 Dalmiro fue gran amigo de Víctor Grippo e incluso compar- tieron por un tiempo la vivienda. recuerda hasta el olor de las galerías cuando a fines de los cincuenta y principios de los sesenta. la materia. nuestros reductos como el Capitol. Me gustaba trabajar las texturas. lo que me cuenta es un análisis de su obra que siempre respondió a sus necesidades interiores y a sus vivencias. No hubo un análisis previo de mi parte. Las disfruto. las visitábamos en nuestros viajes a Buenos Aires. ¿te acordás? Recuerdo todavía la con- moción que me produjo la obra de Alberto Greco y la de Kasuya Sakai. no sé si es lógico. poner el color. Dejo que las cosas se vayan dando y hasta ahora ocurrió así. Ahora es distinto todo. 334 . También melancólico. pero se ha dado”. ¿Viste que hay una relación particular entre el artista y su obra? La obra es como otra persona y hasta te cambia las ideas y te lleva por distintos caminos. pero en aquél momento éramos under.

ha vuelto a exponer. la instalación de su escultura “Mujer mirando el mar” en el principal paseo de Sitges y la segunda. Si yo no hubiera caminado esa vereda. hubiera estudiado una carrera formal. cuando quiero volver a la abstracción me cuesta y desde ya. Horacio fue informalista y participó del Grupo Sí hasta que se casó y en 1963 se marchó a Brasil con su compañera. “Fue 335 . porque en Brasil lo que yo sabía hacer para ganarme la vida era pintar y busqué hacerlo. Es el re- cuerdo de un tiempo feliz. En 2010 tuvo dos pruebas importantes. Instalado frente al Mediterráneo. pero también la que habla del amor y del deseo. La que habla del dolor. en África y en Medio Oriente. La primera. me resulta imposible plantearme una geometría estricta”. sería otra persona. Allí volcó su obra nueva. en el sitio en donde antes había un mercado. mirando desde la ventana de su taller el mar y la playa. muestran las llagas de un mundo que no aprende de sus propios horrores. De nuevo marcha junto a su compañera. Chuchi Muiña que integra el personal no profesional de “Médicos sin Fronteras” con sede en la vecina Barcelona. Con la técnica informal pasé a la figuración porque me impactó la realidad que vivía en ese momento. Son excelentes y los ha mostrado en La Plata. Ahora. “Otra experiencia fuerte. de una técnica impecable. lo impacta todo lo que sucede en la otra costa. Sus cuadros. la muestra gigante inaugurando la gran Sala Municipal de esa vieja ciudad de pescadores. Es como si la sensibilidad social y política de ambos se acicateada al unísono por los mismos motivos. todo lo social y a partir de entonces nunca me alejé de eso. en el MACLA. Además de ser uno de los ilustradores más importantes de Cataluña. Lalo Painceira Ellos son parte de lo que yo soy ahora.

EL BLUES DE LA CALLE 51 un test porque me interesa la reacción de la gente. Cortázar decía que en toda ciudad hay que construir la propia isla. Por eso. era el dueño de una Siam Lambretta. Alejandro Puente: Alejandro es un pintor que alcanzó recono- cimiento internacional y nacional en el más alto nivel y sin em- bargo. como lo exigía su alto car- go administrativo en el “Ministerio de Obras Públicas”. Después le aconsejó ir a las clases de Cartier y también a algunas de Martínez Solimán. Porque les hablo desde mis obras y quiero saber si me escuchan”. porque Ho- racio entiende la autonomía como sinónimo de libertad. en cada encuentro. los seres más queridos. comenzó en 1964 junto a Paternosto su búsqueda dentro de la geometría sensible. Cada uno de nosotros lo sabe y ha marcado territorio impo- niendo el propio cielo al intruso. volvió a Sitges en donde se encuentra aho- ra y en donde lo veo y charlamos vía Skype. dibujos que prolongaba con sus lápices de colores y cuadernos para expresar aquel mundo niño. Después de esta charla que prolongó nuestro comensalismo. Era y es racional y su acto creador fue siempre también un ejercicio intelectual al que añadió lirismo y también compromiso a partir de entroncar su lenguaje expresivo con el arte prehispánico. la suya. En ambos. Pese a que tuvo que trabajar desde muy joven. Cuando yo lo conocí vestía un traje “Príncipe de Gales” gris y corbata. los mode- los. En una de ellas se le acercó César López Osornio y charlaron. Pero se reconoce auto- didacta. le aflora aquel pibe de El Dique que en el pizarrón de la Escuela hacía los dibujos para las fechas patrias. Alejandro es el polo opuesto a Horacio Elena. que le hablaba del mariscal Tito caminando por la calle Nueva York de Berisso. esa isla. Paternosto y Nelson Blanco. su interés por la pintura nunca claudicó y visitaba toda exposición que podía. En esa época comenzó su amistad con Chalo Larralde. que a diferencia de otras es sumamente ordenada pero que no tiene horarios. Además. 336 . al concluir el Grupo Sí. las fotos motivadoras. Y resultó algo natural. Y no está dispuesto a negociarla. esta vez con carbonilla. la que todos envidiábamos como lo mencioné. quizás surgido de las historias del abuelo. Lo invitó al taller y retomó el dibujo. Pero no me cuesta imaginarlo en su ámbito.

ya de regreso a Nueva York. en el del Grupo Sí. el “Gran Premio Nacional de Pintura” y llevó su lenguaje de geometría amerindia a todo el mundo. Trabajó e hizo una muestra en Nueva York en donde además. Entre ellos los poderosos MOMA de Nueva York y “Reina Sofía” de Madrid. que dijo riéndose: ‘Hay. lo que tenía que hacer. ¿te acordás. Y salió la muestra y el Grupo nos potenció a todos y fue muy importante. Fui informalista por eso. nada. expuso los tejidos de las culturas originarias de nuestro continente.Conmigo pintaba Poroto y me acuerdo un día gris. Nunca falta a nuestros encuentros y mantiene su fidelidad al modernismo. tan importante que pudimos soportar aquél frío terri- ble que sufríamos en Ringuelet. con viajes cortos a Europa que le permitieron vivir en 1968. Fue el inicio de una trayectoria de pintor que lo hizo ganar el “Premio Konex”. Quizás ese sentimien- to de barrio es el que le hizo abrir su sensibilidad a la propia tierra. evo- ca con singular gracia relatando las aventuras de él y aquella barra de amigos entre los que estaba Poroto Sitro. Alejandro sigue añorando aquella esquina de El Dique que al reunirnos. Lalo Painceira Ganó en 1966 la beca Guggenheim y se instaló cuatro años en Nueva York. comenzó a investigar sobre el arte precolombino y encontró un fuerte vínculo entre sus bús- quedas y las de aquellas culturas. En la pieza en donde vos pintabas hacía frío porque los techos eran altos y había mucho vidrio. helado. la vanguardia era el informalismo y hoy pienso que yo siempre tuve una mirada hacia adelante. “En aquel tiempo. Pese a todos sus logros. Lali- to? Ni una estufa. En ese mis- mo año.. si nos viera Leonardo…’” 337 . Además fue nombrado miembro de la “Academia Na- cional de las Artes”. al reconocimiento recibido.. porque era lo que sentía y por lo tanto. Su obra fue adquirida por los principales museos. los combates callejeros del Mayo francés. ¿te imaginás lo que sentía- mos nosotros en el galpón del fondo?.

Si bien estamos los “adultos mayores”. Creo que los permanentes son Luis Pazos y Héctor Puppo. Pero sigue siendo una ciudad de jóvenes. Por el contrario. artistas de lo que queda” que practica un Arte Colectivo y Conceptual con algunas expresiones dentro de lo político y social. Entonces. vivía Nelson con su parra. que son muchos más. Pero carecen. en los años noventa. casualmente dos exponentes de los años sesenta. en la base gris de veredas y pavimento. “Escombros”. Parece imposible que ese cielo celeste sea la extensión infinita del aire que nos rodea instalados aquí. Aquí. Todas son creaciones grupales y también trabajan el tex- to como herramienta de comunicación. como grupo. Un fenómeno que comenzó en tiempos dramáticos de desazón y de crisis. Pero el barrio. La Facultad de Bellas Artes está colmada de estudiantes que buscan la expresión a través de la forma. y la generación intermedia y todos ellos miran ese futuro infinito que va dejando de ser individual y que poco a poco se va transformando de nuevo en sueño colectivo. es otro. en este barrio que rodea la plaza Yrigoyen. que desembocaron en los dra- 338 . de edificios en una ciudad tan distinta de aquella de hace cincuenta años. salvo muy válidas excepciones. EL BLUES DE LA CALLE 51 Una nueva mirada Parece primavera. Nada más. que siempre es hablar de mañana y no detener el paso del tiem- po. Entre las excepciones que confirman la regla está el “Grupo Escombros. sus gatos y su familia. también están los jóvenes. Que no existan grupos que compartan una estética no sig- nifica que no haya creadores ni compromiso. Pero es una mañana de comienzos del oto- ño de 2011. Consti- tuyen la excepción. Han mudado la piel con el paso de los años y todavía duelen las heridas abiertas en los años setenta. ¿por qué no hay grupos dentro de la plástica que se manifiesten dentro de una misma estética? Sólo conozco. ha contado con diferentes integrantes. el color y el espacio. además por la longevidad del colectivo. ese eufemismo que pretende esconder la vejez. como la ciudad. nucleamientos transitorios formados para una muestra o para facilitar la exposición de las obras. de obras indivi- duales. desde su creación de la mano de la democracia.

se pasó a valorar la sed expresiva. Nos reunimos a leer y a comentar la lectura. si bien exponían grupalmente. Como si las profesiones tradicionales hu- bieran dejado de asegurar el futuro. También man- tengo un intercambio rico con Bárbara Rodríguez Laguens. Año tras año aumentó la matrícula de Bellas Artes y los egresados empezaron a mostrar sus trabajos. compartió un café para dar su testimonio sobre este hoy esperanzador y sobre aquellos años sesenta. pero muy promisoria y esperanzadora. en donde trabajé desde su fundación. firmadas. las mismas ideas. había acuerdos en común. Y hasta lo mantiene en una posición de combate y lucha contra lo reconocido y aceptado por la sociedad en general. Integrante de la hoy generación intermedia. Ese hecho potencia y cohesiona a un colectivo. señalando que antes. Lalo Painceira máticos 2000 y 2001. Por lo tanto.” Apunta a diferenciar los tiempos de aquellas vanguardias con los actuales. Cecilia Cánepa que además de excelente grabadora expresionista tiene una fuer- te base teórica. que es escultora y con algunos compañeros del MACLA. Y lo hace desde su propia experiencia plástica. como Dadá y el Surrealismo sobre todo. mantenían esa individualidad. Lo que se dio en el Grupo Sí en los sesenta fue eso. pero manifestadas en obras que eran personales e incluso. el agrupamiento de los creadores se daba por compartir la misma estética. docente y teórica. se da ese acuerdo con una producción que era indepen- diente. Lo mismo que había ocurrido en los 339 . la define como “referente de compatibilidad con la que tengo la posibilidad de reflexionar sobre problemas del arte actual con un enfoque interdisciplina- rio. Amiga de Graciela Gutiérrez Marx. Como fue el Grupo Sí. generándose una movida distinta a la de los sesenta. se compartía una misma mirada crítica sobre las artes reconocidas y aceptadas. Explica que “también en las vanguardias históricas del siglo XX.

‘me ex- preso a través de eso’. 340 . a veces hay plás- ticos a los que les importa sustentar sus trabajos y teóricos que mantienen o han tenido una práctica creativa”. recurriendo a mi memoria y a las de mis compañeros y amigos. Lido Iacopetti y Enrique Arrigoni. Estamos más mezclados. EL BLUES DE LA CALLE 51 cuarenta con MADI y Arte Concreto Invención”. Por eso. pero que recorrieron sus propios senderos. de estar en el país. Desde ya. El pintor se escuda en el ‘yo pinto’. Miguel Ángel Alzugaray. Las posiciones en los colectivos actuales son más inde- finidas. en el próximo capítulo me referiré a César Ló- pez Osornio. representa a un grupo de aquellos años vinculado al arte social. ‘yo hago’. Hasta aquí el relato se centró en el Grupo Sí como una ex- presión de la vanguardia romántica de 1960. Uno de ellos. Por otra parte no es común que se unan el teórico y el plástico. y los teóricos miran todo el proceso desde afuera. el planteo colectivo no es tan colectivo. “Hoy. hubiera formado parte de nuestro colectivo y otro. Para no cruzar inmediatamente a la vereda de enfrente. Pero se hace nece- sario asomarse a los otros muchos que anidaban en el arte y mi- rar a quienes caminaban por otros caminos en aquellos sesenta contestatarios. Graciela Gutiérrez Marx. pienso que es necesario reflexionar sobre cinco artistas ubicados de manera paralela a los años se- senta. Los artistas son convocados incluso hasta por gente que está afuera del proceso y trabajo creativo. ocu- pada por el arte concreto. concluye.

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Se encontraban vivas múltiples manifes- taciones. no fue un oasis enclavado en un desierto. De todo el abanico de artistas que se manifestaban en ese tiempo en discordancia con lo admitido por su clase dirigente. en los de la “Escuela Superior de Bellas Artes” o consti- tuyendo otros grupos (como por ejemplo los concretos). la del “Museo Provincial”. aunque sus integrantes lo descubriéramos al tiempo de haber expuesto por primera vez y. y desde ya. sólo escogí a un puñado a modo de ejemplo. crearon sus propias movidas participando activamente en el desarrollo y la renovación del pensamiento hegemónico que se les imponía a los platenses. sobre todo en el transcurso de la segunda muestra. obreras. CAPÍTULO III EL “GRUPO SÍ” NO ESTABA SOLO La movida del “Capitol” y los aledaños de la calle 51. estudiantiles. incluyendo otros pintores que solitariamente. desde las políticas. las artísticas. Ahí nos percatamos que la ciudad también vivía la eferves- cencia juvenil de los años sesenta y hacía tiempo que había roto la burbuja que la contenía incontaminada de expresiones van- guardistas y de cambio. artistas en el sentido 343 . en sus talleres.

César López Osornio regresó a la Argentina restaurada la de- mocracia. hoy Yrigoyen. convocado por las autoridades municipales para que concretara su idea de crear el “Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano” (MACLA). César López Osornio: Comienzo este recuerdo con un pin- tor que debió ser parte del Grupo Sí y no lo fue porque justo en 1960 se encontraba becado. el colectivo hubiera permane- cido por más tiempo porque César tiene dotes de organizador y además. El lapso que duró la beca fue exactamente el mismo que tuvo la vida activa del Grupo Sí. en donde sobresale su manejo del color. Desde hace años se expresa a través de una geometría sensible y de singular lirismo. Naturalmente quedarán afuera muchos exponentes de diversa valía. César sigue pintando infatiga- blemente. volcar las charlas que mantuve con músicos. César nació en el barrio de los studs de La Plata. al mis- mo tiempo que nosotros en La Plata. personalmente lo conocí cuan- do el grupo hacía años que se había disuelto. en 1960 era ese su lenguaje expresivo allá. Por lo tanto. EL BLUES DE LA CALLE 51 más completo de la palabra. incluyendo a quienes pertenecían a generaciones mayores que la nuestra. Hoy es un artista consagrado. fue un precursor porque estuvo vinculado a las etapas previas a 1960 e incluso. escritores y poetas que formaron parte de aquella movida de calle 51. sus testimonios y aportes y por último. en una caso- na de 121 entre 37 y 38 pero después su familia se mudó a la en- tonces plaza Alsina. cuando regresó. en el Oriente remoto. fue un introductor a la pintura de varios de los que luego formarían el Grupo. Pese a su infatigable labor como director de este museo creado en 1999 y hoy en pleno funcionamiento. No obstante él en cierta medida. actores. que también agitaron las aguas de la plástica platense para luego dedicar el capítulo siguiente al grupo de los concretos. El mismo barrio 344 . en 19 y 60. fundamentalmente en Barcelona. Pero aunque hoy cueste pensarlo informalista. el más importante del país. intelectua- les. residiendo en Japón. auténtico maestro de la plástica. de haber pertenecido al grupo inicial. Quizás. 1960-1963. Pido perdón por mi pecado de omisión. nuestro colectivo ya no existía. un gran empuje y energía. Después de una larga permanencia en Europa.

lo hace parecer hasta enojado opinando de arte o sobre una obra. sino también en Buenos Aires”. por lo surreal. El- garte. De Santo. los primeros equipos de Estudiantes y de Quilmes. Entonces cuesta relacionarlo con aquél joven flaco que jugaba en Quilmes y que un encontronazo con Rubén Bravo. aquél 9 histórico de Rácing. me gustó. Fue letrista y luego filetero. Bongiorno. Era futbolista de día y de noche estudiaba en Bellas Artes. su museo -porque lo siente así y tiene razón. Una lesión lo obligó a abandonar el fútbol profesional y lo hizo buscar un oficio dentro de la plástica. no sólo en La Plata. porque siente esa pertenencia que los padres mantie- nen con sus hijos. En Japón se topó con el Informalismo “y me interesó. en donde todavía permanece. Previamente había empezado a hacer algo de 345 . se torna en poesía de color y de forma. Porque César siempre pin- ta. Pacha. entre otros. sus comienzos como pintor figurativo como lógicamen- te hacía suponer para un discípulo de Martínez Solimán hasta su beca de 1960. como defensor. nos abrió a todos nosotros la cabeza”. ante un caballete y una tela blanca. En Bellas Artes tuvo como maestros a Martínez Solimán. Ya había ingre- sado. “Cartier me abrió la cabeza y me causa gracia porque casi toda la generación nuestra de pintores estudió con él. La misma pasión vuelca en sus juicios y que lo hace ser terminante y hasta duro. y toma un descanso. Lalo Painceira de Nelson Blanco. César tiene sustento teórico suficiente como para emitir juicios válidos que merecen ser escuchados. Fue jugador de fútbol y llegó a integrar. se ríe y me dice: “yo para pintar tengo que dejar de hablar…pero me gusta enseñar y a veces tengo el defecto de poseer demasiada memoria…Pero Cartier me abrió. porque a diferencia de la mayoría de los pintores.y es posible que desde ese amor a la pintura. Es la misma pasión con la que habla y cuenta esa maravillosa aventura cultural que es el MACLA y sus encuentros con los viejos amigos de Europa que donaron sus obras para ese. dejándose seducir a veces. precozmente y como aprendiz. Y pintaba. mejor dicho. Aún hoy. le provocó una lesión que lo alejó tempranamente de las canchas y lo depositó allí. a la sección de Escenografía en el “Teatro Argentino”. Como parte de su memoria recuerda su tra- yectoria. Ni los tropezones que tuvo con su salud le impidie- ron crear.

Me conecté con el “Grupo Gutai” de informalistas. Allí lo dejaron cesante por razones políticas. eran diseños tipo europeo. Este es el paralelismo que vivimos con César y que por esos misterios inex- plicables con los que siempre nos sorprende la vida. Allí fue profesor en la Universidad Central de Venezuela. porque también vivían allí. “pero en Japón cambió mi pintura. Pienso que ese cami- no me fue llevando al orden en la expresión pictóri- ca. informalistas por el sólo hecho de vivir intensamente nuestro tiempo. él exponía en Kioto y nosotros en el “Museo Provincial de Bellas Artes” y en el “Museo de Arte Moderno” de Buenos Aires al mismo tiem- po y sin saberlo. Y esa opción siempre me alegró. luego se instaló en España. Eso no era para mí. 346 . En el último año en Japón fui ingresando poco a poco en la geometría y comencé a hacer diseños para telas. El “Grupo Gutai” tuvo trascendencia en la plástica moderna japonesa. Trabajaban la materia y tam- bién la pintura de acción a través de la perfomance. Creo que estuve sólo dos días. pero nunca dejó de pintar y de exponer. recibió amenazas de un grupo de extrema derecha y decidió exiliarse. pero me bastaron. En ese tiempo era amigo de Rollié y de Casas que estaban en el arte concreto. ganó por concurso la cátedra de Visión hasta 1975. ese ambiente. y me fui. Ex- puse en 1961 en Kioto y ya eran obras informalistas”. Él y nosotros. exactamente en Barcelona. En La Plata había tenido su taller desde 1956 con el Vasco Alzugaray. EL BLUES DE LA CALLE 51 Cubismo clásico que abandoné al llegar a Japón para dedicarme al Informalismo”. desde 1980 a 1999. Era taller y casa. Al terminar la beca pasé por Nueva York. Volvió a La Plata. por la galería de Martha Jackson y no me gustó ese mundo. Permaneció en Venezuela entre 1975 y 1980. lapso en el que enseñó en la Universidad de Zaragoza.

Participaron todos. pese a encontrarme en Japón. desde Seguí a Sarah Grilo y Fernández Muro. incluido él. López Osornio demostró su capacidad de gestión al frente del MACLA. Alejandro Puente y Chalo Larralde. Yo le presenté a Cartier a Nelson Blanco. desde Julio Le Parc a Tomasello pasando por Julio Silva y los Madi. Con un empecinamiento y tenacidad que no son habituales en estructuras burocratizadas. el Pasaje “Dardo Ro- cha”. pinta y cada tanto expone en las principales galerías y museos del país. Mientras tanto. al regresar a su casa. “De alguna manera me siento partícipe de la crea- ción del Grupo Sí. César es un representante de aquella generación y tuvo estre- cha vinculación con muchos de los que adhirieron al informalis- mo como parte de nuestro Grupo. fue sacando adelante todos sus proyectos junto a un equipo que le es fiel. yo abrí las puertas de las clases de Cartier y luché para que se admi- tieran concurrentes libres. Susana López Merino. sin una sede fija. Y la muestra fue un éxito. Surgió la idea de que cada uno donara una obra para constituirlo. Tanto que esa muestra parió su museo. Por eso siem- pre me sentí parte del Grupo Sí y a mi regreso par- ticipé en muestras con muchos de sus integrantes”. su ciudad. Como consejero en Bellas Artes. cada tarde. Hoy el MA- CLA es el “Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano” más importante del continente. Todos. Un museo que en ese momento era migrante. Exactamente. Por lo que me siento amigo de ellos y comparto sus comienzos en la pintura. y los tres me fueron a despedir cuando me fui en barco a Japón. Allí están representadas todas las escuelas actuales del arte y por sus mejores exponentes. Hasta que el lugar fue La Plata. Lalo Painceira Una de esas exposiciones fue una gran muestra itinerante con obras de los más importantes pintores latinoamericanos que re- sidían en Europa. Los que estuvieron detrás de este acuerdo fueron el arqui- tecto Daniel Almeyda Curth y la entonces Secretaria de Cultura de la Municipalidad. 347 .

de pocas palabras y sin enarbolar teorías que vayan más allá del compromiso humano 348 . para que ella lo alimente y le dé su verdadero sentido. 2008). solitario. En su obra podemos encontrar la historia de una lucha. el sentido poético y la ingenuidad natural se equili- bran entre sí. Miguel Ángel Alzugaray: Encontrarse con el Vasco Alzugaray es sentir el perfume del óleo o del acrílico. Su lugar está frente al caballete y junto a la mesa en donde está su paleta cálida. EL BLUES DE LA CALLE 51 La obra actual de López Osornio es ante todo bella y de ex- celente factura. un extraordi- nario inventor/ poeta de formas que nos envuelven sutilmente en un juego secreto de luz y color. a costa de grandes riesgos y extremas aventuras. produciendo esa conmovedora mez- cla de libertad onírica y rigor geométrico que lo define. En su obra. Uno no puede ima- ginarlo detrás de un escritorio ni ejerciendo otros trabajos. y que sólo interrumpirá para dar cla- ses. Recurro a la presentación de una teórica del arte como María de las Mercedes Reitano: “César es un prodigioso innovador. (Catálogo de la exposición de López Osornio en la galería Coppa Oliver de Buenos Ai- res. Porque él es pintor-pintor. el rigor de la inteligencia. muestra huellas de un tra- bajo duro. Allí tomará mate o algún vino. Su fuerza es la vida y su obra su íntima biografía espiritual. pero pintará en ese hacer que tanto ama. En ella se encierra la capacidad del artista para crear un orden que brinda una respuesta al problema de la realidad y nos acerca a la verdad del espíritu”. Lo que le interesa o lo que busca en su arte es la esencia misma de la fuerza vital. al contrario. Su trayectoria no está marcada con el signo de la facilidad. pero audaz cuando queda plas- mada en imagen. con algunos fríos.

como le escribió Maiakovski a Esenin). en el color. su tierra y su historia. Ni bien egresé en 1961 me fui a trabajar a la Pata- gonia con Hebe (Redoano. fijáte qué año. así llamábamos nosotros a un bodegón que quedaba cerca de plaza Rocha. Y lo comparte con el espectador. Por eso no fue fácil compartir un café y que hablara de él y de su pintura porque. Mejor dicho. Fuimos a Esquel y estuve mucho tiem- po. “Entrerriano y peronista. Pero no importa el tema. Lalo Painceira con su pueblo. Aclara que es entrerriano. pintora. retratos o en esas camisas tendidas al viento que hablan de ausencias. Con Hugo (Soubielle) y Elías (Kortzars) nos encontrábamos en la ‘Escuela de Bellas Ar- tes’ y nos íbamos a comer al ‘Vómito negro’. En los últimos años está más callado. recordamos y fijamos posiciones. El Vasco tomó partido y demuestra en cada obra que se puede hacer arte popular sin caer en un amaneramiento imitativo del muralismo mexicano o de la pintura caribeña. blancas como los pañuelos de las Madres de Plaza Mayo. Pero en los años de la Facultad tuve mi vida intensa. Porque cuando yo vine a estudiar a La Plata en 1955. en sus formas ordenadas en un espacio conocido. Soy amigo desde entonces de César (Ló- pez Osornio) porque entonces compartimos taller y casa. abomina de las teorías y de las palabras. sus dorados del Paraná. algo que no hace falta porque allí están sus paisajes costeros. sus caudillos plasmados en las telas para anunciarlo. Allí no está su discurso. Sin embargo hablamos. Lo hace en cada uno de sus paisajes. como buen pintor. yo era peronista en una ciudad gorila como ésta. Como ocurre con toda obra de arte lo que comunica está en el empaste. que fue hermosa. Pienso que fuimos los últimos 349 . grabadora y dibujante. Era mi vida de estudiante. sus pájaros. que fue su compañera hasta que se fue de este mundo. como si le bastara su obra para entablar ese diálogo contínuo que man- tiene con su público.

gran graba- dor. que exprese el tiempo que vivimos. Cartier. porque no se corresponde con la vida de ustedes’. Pero algunos profesores eran muy retrógrados. vive. Era un puñado de alumnos. con imágenes bellísimas y que ganó el Gran Premio Nacional”. Pasábamos el día en los talleres”. Ustedes salen afuera y la plaza con su jacarandá. Arranz y Saulo aportaron la temática social. recorrió los talle- res y dijo asombrado: ‘aquí ni siquiera llegaron al cubismo’. EL BLUES DE LA CALLE 51 románticos. Ustedes tienen que hacer el esfuerzo de aprender y hacer un arte moderno. Los que trajeron la modernidad a la Escuela fueron Deferrari. Arranz (pro- fesor de cerámica) y Saulo Benavente. ge- neraban entonces bohemia y la necesidad de compartir todo el mayor tiempo posible. La Escuela y sobre todo los talleres de las artes plásticas. Me conmovió. nada más. Y fijáte cómo sería que cuando llegó Deferrari. calculá que nos conocíamos todos. Una vida 350 . Eso es vida y el arte es vida. profesor de dibujo. Estaba vestido con un gabán con capucha color arena (un Montgomery pelo de camello) y fumaba con boquilla mientras hablaba. El Flaco (López Osornio) me enseñó el oficio de letrista y con eso nos ganábamos unos mangos. También debo mencionr a Elgarte (Miguel Ángel). Cuando fui a la primera clase de él no me lo olvido más. Fue un momento muy lindo que viví en la Escuela que entonces era chiquita. “Hasta cocinába- mos allí y comíamos. Un arte de otra época no será vida ni luz. Había uno que te advertía de entrada: ‘si hacés algo a lo Picasso te echo del taller’. Miran- do las obras que había en el taller. Decí que estaba Cartier. las señaló y nos dijo ‘esto está muerto. que se reconocía parte de una misma familia. Porque el arte moderno es también vida.

Juan Manuel de Rosas. Entre Ríos. Hugo del Carril. “Escuela Panamericana de Arte” y en la Facultad de Bellas Artes de La Plata. “si la revo- lución de Rosa Luxemburgo hubiera triunfado en Alemania…”. discutir y hablar de los trabajos. de sentir y manifestar. profundizando un compro- miso personal. la vuelta a la Figuración no se hizo esperar. No. de mantener los mismos combates contra los mismos oponentes. Artu- ro Jauretche y Enrique Santos Discépolo. con paletas “sordas y terrosas” como él las define. Recibió 18 premios por su obra en distintos salones y bienales de pintura y participó en más de 150 muestras colectivas en el país y en el exterior. Mi aseveración no tiene que ver con esos supuestos que se manejan como po- sibilidades remotas que no sirven como estructura de ninguna historia: “si Stalin hubiera perdido la interna roja…”. Graciela Gutiérrez Marx: Si Gutiérrez Marx hubiera nacido dos años antes.” Puede agregarse como dato que se desempeñó como profesor en el “Instituto de Arte de Chubut” (Esquel). Como menciona el catálogo de su última muestra en el MACLA. con “una afir- mación del planteo social e histórico. Juan Domingo Perón. Hipolito Yrigoyen. junto a Moneta. palpable. Mi aseveración se sustenta en una historia real. Entre 1982 y 1991 formó parte del “Grupo de Pintores Argentinos”. Al concluir esa etapa comencé otra que yo llamo realismo ecológico. Pero no siempre fue figurativo. “el entorno natural en el que se crió influyó decididamente en su es- tética figurativa. Aunque puede adivinarse por sus empastes y la pincelada gestual su paso por el Informalismo. Lalo Painceira que añora. hubiera integrado el Grupo Sí. 351 . y en Paraná realizó sus primeros estudios de dibujo. esa familiaridad y el te- ner un espacio en donde pintar. Rollié. “si Dorrego hubiera derrotado a Lavalle…”. sobre todo ese comensalismo. además de nume- rosas muestras individuales. Segura y Zanatta. “Escuela de Arte de Berisso”. “Es- cuela Superior de Artes Visuales” (Chivilcoy). en donde pinto paisajes con la flora y la fauna pampeana y litoraleña”. Entre 1965 y 1970 se expresó en bellísimos trabajos informalistas de fondos texturados. Cuando exponíamos dábamos charlas y home- najeábamos a figuras como Eva Perón. El Vasco nació el 2 de octubre de 1934 en Gualeguay. Porto.

Desde ya que no todos eran como ellos. Teodolina García Cabo. Cuando se expusieron nuestras obras en el “Salón Estímulo” y luego formamos el Grupo Sí. Nina Sager. año que mostró al Grupo Sí ya consolidado y despidiéndose como colectivo. Corregir los trabajos con él fue un apren- dizaje fantástico aunque mi tarea fue la confección de fichas sobre textos. seductor”. Murió el 11 de marzo de 1969 y era muy joven todavía. la carrera superior de Escultura y luego de Historia del Arte. EL BLUES DE LA CALLE 51 de ser fiel a la misma rebeldía. con gran influencia sobre el alum- nado porque era brillante. En pintura predo- minaba la figuración y lo que podría denominarse academia. Nelba Benítez. Otro que abría la cabeza era Cartier. Profesores como Atilio Gamerro. Rescata de aquella época primera a dos profesores: Aurelio Macchi y Manuel López Blanco. además cursó dos años de Cine y parcialmente Diseño. cueste lo que cueste. Macchi. Crecí con él y todavía tengo su imagen con lágrimas en los ojos escuchando a Orff. Carlos Aragón y desde ya. el Bachillerato. siendo yo alumna del Ba- chillerato. Gutiérrez Marx completó en la “Escuela de Bellas Artes” de la UNLP. Pero no pudo ser. Graciela tenía sólo 17 años de ese tiempo y en aquella prejuiciosa y pacata ciudad de La Plata. Aunque ella ya acunaba similares rebeldías a las nuestras. Esta- ba terminando el “Bachillerato de Bellas Artes” con el propósito de ingresar a la carrera superior de Escultura para 1962. Pero aprendí un montón con él. De Manolo López Blanco fui ayudante alumno desde 1963 a 1967 y lo fui a su pedido. Pero toda la Escuela era fantástica y abría la cabe- za desde el mismo Bachillerato. 352 . al que conocí en 1961. Y Macchi era duro. que me per- mitió que empezara a concurrir de manera libre al taller de Escultura. De Santo. Tesso- ne. sobre todo con las alumnas. Asti Vera. rápido. el Ciclo Básico.

En 1976 fue separada de su cargo por la dictadura militar. según sus necesidades expre- sivas. ¿cómo no hacerlo si planteaba una moral nueva?” Entre 1967 y 1969 expuso esculturas y objetos en las prin- cipales galerías porteñas y en 1970 obtuvo el “Primer Premio de Escultura” en el Salón Municipal. pero no me influenciaron”. Cinco años después se zambulló en el arte experimental integrándose al Mail-Art (Arte Correo). Recientemente publicó Arte correo. Su respuesta fue permanecer en el arte alternativo ne- gándose a participar en salones.Artistas invisibles en la red postal. texto fundamental para conocer a fondo esta manifestación que se ha mantenido al margen de los circuitos oficiales y comerciales. Lalo Painceira La primera muestra de Gutiérrez Marx fue en 1963. Co- nocí entonces a escultores muy buenos. que es el Arte Correo. a los místicos hindués “y toda la onda oriental”. rebelde y excluido de las artes. Veíamos una película como “Jules et Jim” y la discutíamos. pero sin embargo ha sido vehículo de resistencia. denunciando excesos dictatoriales y manteniendo el ejercicio de la libertad sin mordazas que la limiten. como Papparella o Badí. Todavía es fiel a este arte nacido de la protesta. el grabado y la pintura. al que también iba Lida Barragán de la que era amiga. Instaurada la democracia volvió a exponer y retornó a la cátedra. En 1977 ya era militante del arte más libertario. pero no fui al “Ca- pitol” sino al “Costa Brava”. Su misma mecánica lo re- duce al diálogo creativo. Un 353 . En los bares se hablaba y mucho. pero también volcando su talento (que es mucho) en la escultura. En 1967 ya gané un premio en un salón nacional y eso me abrió a invitaciones y participación en salones y muestras colectivas además de las individuales. “Hacía esculturas en hierro y algunas figuras en yeso directo a lo Giacometti. El Arte-correo es poco conocido. Allí mantuvo una rica experiencia junto a Edgardo Vigo llegando a unir sus firmas durante un tiempo para la reali- zación conjunta de obras. Se reconoce lectora precoz y rescata de aquellos años a Simone de Beauvoir. cuando cada integrante del Grupo Sí había comenzado a visualizar su propio horizonte. aún las que provienen de las galerías sumisas a las leyes de mercado. Y eso es algo que extraño. Iba a los bares.

ni historia oficial que pueda alguien atreverse a enarbolar o de la que se pueda adueñar. las luchas en el campo popular (Cuba. como a veces firma: Pertenezco a una tendencia de intercambio poé- tico global a distancia que fluyó entre los años sesenta y noventa del siglo anterior. ni las honras de los premios o las cristalizacionespro- puestas por los museos y mucho menos todavía. Sin directores. Uruguay. pero preferiría situarla como deri- va de Dadá y hermanarla con Fluxus. y la novísi- ma poesía practicada en el Cono Sur de la América pobre. Si buscamos inscripciones. Perú. nacida en el seno de la literatura de cordel (nordeste de Brasil). Venezuela.en nuestro quinto infierno. las subvenciones de los gobiernos de turno o las empresas lavadoras de culpas impositivas”. ni paternida- des. la manifes- tación más extrema del romanticismo. EL BLUES DE LA CALLE 51 escrito de ella resume los fundamentos de este Arte. ni críticos. las artesanías regionales. siempre nos expolió. Nicaragua. ha sido y 354 . Dice GG Marx. sus antecedentes llegan al siglo IV antes de Cristo. México. practi- cando géneros y tipos notablemente diversos con maravillosas posibilidades de danza en co-rres- pondencia. Ecuador. Argentina…) y los movimientos libertarios que se negaron a los influjos seductores de un ‘progreso’ que. Co- lombia. Bolivia. El Arte Correo (modo particular de enunciar en el Caribe y la actual región del Mercosur all Mail art) fue una boca de salida para aquellos que no aceptaron el dominio del mercado en galerías. Hemos vivido un nosotros temporalmente a- secuencial y espacialmente deslocalizado. Chile.

inimitable y bien propia. y por ello mis- mo corre los riesgos de una muerte por falta de conservación. superpuestos y flotantes que junto a Fluxus. Ese es el mundo que generosamente y a través de los años. generosamente mostrada a través de los años. dan cuenta de los múltiples transplantes de las esporas Dadá”. eligió ser platense y aquí construyó su familia. De esa 355 . en don- de incluye aquello que sólo se manifiesta en el inconsciente. la más íntima. ese lenguaje con el que comunica su alma. Por- que el mail art puede servir de anclaje e inscrip- ción a las redes del ciberespacio. Como practicante y responsable de un archivo de obra efímera. es aquí donde externalizó generosamente ese mundo mágico propio que lo habita y que nos regala en cada una de sus muestras. nun- ca oculta. pilar fundamental que lo sostiene y además. incluso aquella que se oculta en los pliegues interiores. constituye su voz personal. Lido Iacopetti: Lido pinta su propio universo. al exigirla diariamente. esa escritura. porque si bien es nicoleño de nacimiento. la que nace de la raíz creativa que todo hombre pero que él. En consecuencia todo el material de intercambio está vivo. me enfrento al desafío de construir un dispositivo que rescate su carácter indomesticable de resistencia poética y creación compartida. en el misterio que comprende a toda creación. la posee de manera exacerbada. Y su obra está allí. Ese universo que cada uno crea entremezclándolo con la propia vida. Lido comparte con los espectadores de su obra y particularmen- te con su ciudad. Un tejido abier- to de pequeños racimos enredados. Atrás quedó su barrio de San Nicolás habitado por esa paz que sólo rompía el bullicio de pibes entreverados en algún picado en un potrero vecino. Y es así porque ese cosmos multi- color colmado de signos y misterio. Llegó a La Plata siendo adolescente. Porque Lido nos muestra su propia vida. banalización o denostación. Lalo Painceira es un arte ligado a la vida.

Por eso sigue pintando. Tan personal y único como su lenguaje que cuenta sólo con un ancestro muy lejano. como entonces se llamaba a la policía montada. a su concepción espacial y temporal. Lido arañaba su alma para encontrar caminos propios que le permitieran sacar su mundo interior. la “represión de los cosacos”. a través de sus “buichos estéticos”. donde la Univer- sidad seguía señalando caminos de rebeldía. Y en ese tiempo de utopías y de fe en ellas. Es posible que haya sido testigo asombrado de aquellos enfren- tamientos estudiantiles entre partidarios de la enseñanza laica y los de la libre. al juego del color con sus vibraciones clásicas. quizás porque su manera de dia- logar sea esa. Libertario por naturaleza. No participó de aquella división del estudiantado y de la sociedad ni de la fuerte politización entre los jóvenes que se acentuó al año siguiente con el triunfo de la Revolución Cu- bana. Era 1958 y Lido lle- gó con la sola ambición de convertirse en pintor. llegó a una ciudad en ebullición. Es esa su ofrenda social. Sus primeros intentos lo ligaron al Expresionismo pero des- pués la academia lo acercó al Postcubismo que imperaba en Be- llas Artes. Pero ese Lido adolescente perma- neció fiel al trabajo infatigable en su taller. Joan Miró. EL BLUES DE LA CALLE 51 calma nicoleña. fue amigo de los dos grupos y también de sus compañeros o de aquellos con los que compartía los talleres en la vieja “Escuela de Bellas Artes”. No obstante. Propio. esa especie de ermita que lo protegía. su mundo siempre fue personal. Pero Lido no se aisló aunque haya carecido de socios. Se reconoce solitario. a las leyes de su propia gramática 356 .Ad- mitió y respetó las discrepancias y los senderos divergentes. Aferrado a su ética. No participó de ninguno de los dos movimientos aunque se sintió más cercano al Arte Geométrico. Plagado de signos que navegan su propio espacio. Lo de él era distinto. En 1962 se le amplió el universo al concurrir a las clases de Cartier (¡qué presencia la de este gran maestro que no recibió todavía el homenaje que le debe La Plata!). de largos y encendidos debates. aquel hombre que siempre fue niño. los informalistas del Grupo Sí. él man- tuvo la fidelidad a su vocación con la terquedad de un ermitaño. En sus clases conoció a los que militaban en las dos expresiones en pugna de la vanguardia de esos momentos: a los concretos y a nosotros.

muy bien acompañado por Mollari. cuando la mayoría de los artistas se encuadran en gale- rías que los someten a las leyes de mercado. y una noche de empanadas y vino en su casa. leyendo poesía. con la única exigencia de ser fiel a sí mismos. Salvo muy pocas excepciones. sufre o se alegra escuchando una sinfonía. causa admiración la santa terquedad de Lido. la pintura social que se conocía en La Plata. en ese año nació en Buenos Aires el le- gendario “Grupo Espartaco” compuesto por pintores militantes entre los que sobresalió el genio de Ricardo Carpani. mirando un cielo estrellado en pleno campo o simplemente soñando. sin prejuicios. en general no era urbana ni local. Y sí. Desde ya. catequizando a favor de la libertad de un arte sin ataduras. que es sórdida. Enrique Arrigoni y el “Grupo Diálogo”: En 1960. su palabra de aliento y de guía para los que se acercan por primera vez a ese mundo maravilloso que es el arte cuando se ejerce con libertad y honestidad. Lalo Painceira expresiva. Sólo dejó su taller para enseñar y fue un gran maestro que. Pero no se reflejaron las luchas obreras. por mínima que sea: como no existe Dios en el alma de un ateo o el amor. porque no cuenta con un paisaje bello que la esconda o disimule. Mundo que no admite trampas. dejándose llevar por él. Bute y Sánchez. con la excepción de los esplén- didos pescadores de Cleto Ciocchini. se apasiona. No lejos de La Plata. abrió las mentes a cientos de jóvenes platenses para zambullirlos en esa aventura maravillosa que es aceptar el arte como experiencia. Queda agregar otra característica necesaria para ser reconocido como maestro: su calidad de persona. como él afirmó: “el arte no existe donde no haya una cuota de creación. Yo no concibo la vida sin lucha”. en el alma de un necio”. retratos en los que podían adivinarse las crudas condiciones de vida. me sintetizó esa terquedad puesta en el trabajo diario aclarándome que “algunos me dicen que soy un Quijote. como Vigo. las injusticias sociales. el hambre. estaba presente en el paisaje norteño y cordillerano que solía incluir la presencia de figuras con rasgos de pueblos originarios. de la misma manera como la mente vaga. hablar de Buenos Aires es hacerlo de la historia del Arte argentino que 357 . la pobreza urbana y la de los márgenes. Hoy. su amplitud generosa.

“Los Espartaco” se inscribieron en ese camino. Diálogo se definió de la siguiente manera: 1º. en 1962. expuesta hoy en el “Museo Nacional de Bellas Artes”) o la escuela de grabadores que acompañaron las luchas sindicales de fines del siglo XIX y comienzos del XX. Spilimbergo. con la militancia activa propuesta por “Espartaco”. que persiste tercamente en su camino. Riganelli. EL BLUES DE LA CALLE 51 ya contaba con pintores sociales y militantes de la talla de Ber- ni. el carácter natural e irrenunciable del compromiso existencial. cuatro artistas plásticos pla- tenses tomaron esa posta y crearon el “Grupo Diálogo”. sin ol- vidarse de Facio Habequer.Noción de que el artista no es un ente aislado dentro de la comunidad (aún cuando en este momento exista ese divor- cio). Castagnino. 3º. Arato. 2º.Frente a las dos tendencias actuales de la plástica. Con esos antecedentes. 4º. le obliga a transferir a la obra de arte. de modo que importe una actitud de solidaria resonancia. Oscar Enrique Levaggi y Ramón Peralta.La esencia del arte es investir forma a la materia. y que sin necesidad de ser comprometido compulsivamente. 5º. una de las cuales por medio de la total abstracción está llamada a resultar funcional. Alonso. 358 . El material que sustenta este recuerdo y la charla mantenida en representación de “Diálogo”. “Diálogo” dio a conocer su “Manifiesto” compuesto por ocho puntos en donde marcan su diferencia con la vanguardia existente pero también.Nuestra única militancia es la del arte entendida como posibilidad de expresar lo humano. la condición del hombre to- mada como totalidad integral. para no remontarme a los clásicos exponentes como De la Cárcova (autor de la célebre pintura “Sin pan y sin trabajo” de 1892/93. entendemos que el “Diálogo” se promueve a través de la creación plástica por conducto de una base figurativa.Ubicación en la realidad del tiempo y del lugar que nos es dado. Como corresponde en toda muestra inaugural. Ismael Calvo Perotti. Bellocq. Ellos fueron Enrique Arrigoni. grupo integrado por Abraham Vigo. denominados “Artistas del Pueblo”. fue con Arrigoni.

Capital Federal y distintas ciudades bonae- 359 . “La familia” hija de la pobreza en la obra de Calvo Perotti.Cada uno de nosotros es libre. Como lo estipula la premisa sartreana. sus luchas y hasta esa fe que los alberga y se manifiesta en la religiosidad popular. Arrigoni afirma que “como pintor actual trato de ubicarme en los medios sociales de esta época tomando al hombre universal como eje de mi len- guaje plástico”.Por último. en una figuración con mucho de abstracción en su “Remolino”. Peralta asegura que busca “una vivencia en todas las manifestaciones del mundo que me rodea”. Esto. como fuente de provisiones de perfeccionamiento téc- nico y de enriquecimiento espiritual que facilita la comprensión del sentido proyectivo de los acontecimientos. Más allá de sus propuestas teóricas plasmadas en el “Ma- nifiesto”. que corroboran su compromiso con la coyuntura. dentro de su mundo y dueño de su exclusiva orientación estética. adquiere otra dimensión. manifestado en un año caliente y participativo. la explotación que padecen e incluso. el “Sufragismo” con un puño obrero en la monocopia de Levaggi.Necesidad de un conocimiento del pasado artístico universal. “Diálogo” expuso en galerías y museos de La Plata. “Diálogo” brindó su obra testimonial hasta 1970. Sus figuras delatan los sufrimientos. Eduardo Baliari en el Catálogo de una exposición homenaje realizada en el “Museo Provincial de Bellas Artes” en 1973 rescata expresiones de al- guno de sus integrantes. parece ser más fiel a la espiritualidad existencial que pregona el manifiesto. Calvo Perotti confiesa que “vivo en esta época y me siento comprometido con ella”. aún tratando de rehuirle o ignorándolo. 7º. también sus esperanzas. nos ubicamos en actitud sensible a la asi- milación de todo quehacer espiritual afín. Lalo Painceira 6º. a los integrantes de “Diálogo” les sucedió lo que les ocurre a los fotógrafos testimoniales: los hombres y mujeres re- tratados pertenecen a un pueblo inscrito en un tiempo histórico determinado. como 1973. las alegrías. el compromiso siem- pre está. Sólo Peralta. Así fueron las obras de su primera mues- tra: el trabajo en las peores condiciones en “Zafra”de Arrigoni. En sus ocho años de vida. 8º.

Nuestro grupo fue muy unido y dis- cutíamos todo. rodeado por gran cantidad de sus trabajos. en los talleres. “Pienso que los cambios deben llegar sin saltos. Por ejemplo. Algunos fueron compañeros de estudio y todos se veían en exposiciones y en salones y a partir de todos esos encuentros fue naciendo ‘Diálogo’ ¿Qué nos unió? Supongo que la comu- nión expresiva entre nosotros porque la pintura social no existía en La Plata. Dato que da cuenta de un anclaje diario en el taller. Cuenta que el grupo se fue dando espontáneamente. Y salimos con esta temática a buscar el diálogo con la gente. Peralta se empezó a dedicar mucho más a la docencia y los otros fueron convocados por sus actividades laborales personales. pero uno evoluciona siempre porque entiendo a la obra como un equilibrio entre la razón y la emo- ción. argentinos. los pinto- res brasileños y desde ya. que fue quien nos promovió e incluso colaboró en la redacción del primer manifiesto. Todo eso nos acortó el tiempo del encuentro y de la charla. Pero con el tiempo el grupo se fue diluyendo. que continúa pintando todos los días. Enrique Arrigoni me habla de aquellos encuentros y del comienzo de ese caminar juntos. en veintisiete oportunidades. Y era precisamente allí. Teníamos referentes comunes como los muralistas mexicanos. Lo corrobora hoy con su ejemplo el infatigable Arrigoni. Deben ser producto de una sucesión de trabajos. En una charla actual en su casa. EL BLUES DE LA CALLE 51 renses. En aquella época nos vivíamos como una expresión que estaba entre lo clásico y el Di Tella y brindábamos una visión más latinoamericana”. “Nosotros conocíamos a Amíl- car Ganuza. yo no puedo pararme ante el 360 . por eso su nombre. En 1968 Calvo Perotti ganó un concurso en Bahía Blanca y se marchó. Pero seguimos pintando y trabajando individualmente”. No sólo las obras a exponer. el lugar en donde se reunían.

dijo “su primera palabra completa/ Yo soy. Devoraba los textos Bradbury como si la profesía del narrador norteamericano de Fahrenheit 451. Todavía sigo así. Sin embargo. y cuando concluyo esa etapa. del Pop Art en La Plata. dejó el trabajo en el bazar de su padre y sus estudios. Néstor Mux. Pazos fue y es poeta al punto que un año después de ser “Cazador Metafísico”. Rafael Oteriño. Quico García. temperatura a la que se enciende el papel. Pero antes de zambullirse en los mo- vimientos plásticos. es- tuviera a punto de cumplirse. Puede decirse que fue entonces cuando Luis. Se presentó al concurso de la “Sociedad de Escritores de la Provincia” (SEP). pero asumió vitalmente los sesenta y se le puede acreditar ser el introductor. fue bau- tizado así por Gancedo. 361 . para dedicarse a escribir. Allí conoció al resto de los premiados: Gu- tiérrez. proyectos. el primero que recuerda haber escrito y que fue publicado en el diario “El Día” de La Plata. Entendieron que la mejor manera de presentarlo en sociedad era a través de los muros de la ciudad y allí pegaron sus poemas como si fueran afiches de publicidad. su primer poema o al menos. Luis Pazos: En 1960 Luis Pazos consumía libros de ciencia ficción con hambre de otros mundos. grupo de poesía que tomó su nombre de los dos esmilodontes que custodian escultóricamente el ingreso al “Museo de Ciencias Naturales” de La Plata. junto a ese “Yo soy”. junto a Jorge del Luján Gutiérrez. recibiendo la “Faja de honor” lo que le permitió publicar. a una dimensión del tiempo. recién comienzo a pintar sobre la tela”. esos mundos que habi- tan detrás de las apariencias de la realidad. del espacio y del lenguaje que le permitió vestir el traje de “Caza- dor Metafísico”. Osvaldo Ballina y nuestro Omar Gancedo. Lalo Painceira caballete y enfrentar la tela vacía sin un trabajo previo. esa lectura lo hizo acceder cinco años más tarde. Y todos ellos dieron a luz a un “Esmilodonte”. junto al protagonista de ese poema que acababa de atrapar a Dios. Hago dibujos.” Luis no fue de nuestro grupo ya que comenzó a escribir poe- sía en 1965. Desde ya.

Francisco Vecchioli. propiedad de los hermanos Vecchioli arquitectos e hijos de unos de los padres de la pintura platense. “Federico Vº” significó un boom social entre los jóvenes de la clase media platense que como buenos imita- dores de la burguesía porteña. En 2011 publicó El cazador metafísico. ¿Por qué incluyo a Luis Pazos en una crónica que abarca al Grupo Sí y los años de su existencia. todavía en plena actividad y dedicado totalmente al conceptualismo sin ol- vidar grandes convocatorias para ocupar desde el arte. No llores por mí Catamarca (1991) y Justicia y televisión (Libros Perfil. Además Luis Pazos es un conocido periodista a nivel nacional que trabajó en los medios de mayor difusión del país y que a partir de mediados de la primera década del siglo XXI. Pazos trabajó con Vigo en sucesivas publicaciones y poco a poco fue incursionando en un protoconceptualismo con fuer- te y directo contenido político. retornó a La Plata. ese movimiento que fue el puente entre la vanguardia y el posmodernismo. EL BLUES DE LA CALLE 51 Fue una intervención pública o como prefiere denominarla Luis: “una experiencia de arte callejero” Al año siguiente Pazos se relacionó con Edgardo Vigo y parti- cipa en la publicación Diagonal 0 y siempre con Vigo. Fue en un boliche bailable de moda. A nivel plástico fue fundador en 1988. es decir. 1999). Lo cierto es que los mellizos Vecchioli abiertos al arte y a la vanguardia. Tiene en su haber varios libros sobre temas pe- riodísticos. del “Grupo Escombros”. Sobre todo sus obras a partir de 1971. Chispa Estévez. esa mujer (1997). espacios públicos de La Plata. 362 . término que todavía no estaba en uso ni existían teorías como la del fin de la historia. en la editorial Libros de la Talita Dorada que lidera el poeta José María Pallaoro. como Graciela. La segunda fue “La corneta” que implicó vestimenta a lo Lennon y a la que se sumó un fotógrafo amigo de Vigo. 1960 hasta fines de 1962? Porque Pazos introdujo el pop art. junto a su amigo Rayo Puppo. algunos en colaboración. lo vivieron como un “Mau Mau” local. facilitaron el local para estas experiencias dite- llianas. realizaron el primer happening platense: “El Dios del laberinto”.

en donde reside. Habrá más. lejos de poder ser considerada dentro de la van- guardia. Por último. Omi- siones que sonarán a injusticias pero que son involuntarias. Guereña nació en La Plata en 1931 y en el 53. pero no desaprovechó las oportunidades que le permitieron viajar. cuando volvió al país lo invitó a viajar a la Patagonia. Además escri- bió dos libros y crónicas para periódicos locales. Como por ejemplo. enclave del arte tradicional en La Plata pero que siempre prestó a la ciudad un servicio educativo encomiable y entre sus directivos y asociados se contaron excelentes paisajistas y retratistas. la memoria se abre y descubro ausencias que de mantenerlas. Allí se tuteó con las vanguardias del siglo XX y se sintió atraído por aquellas vinculadas a la expre- sión más que a la razón. desde ya. a tres cuadras de La Sorbona. Años después logró adquirir la casa que ocupa actualmente. ejerce la do- cencia formando a varias generaciones de pintores chubutenses. hijo de un fabricante de sombreros. Cuan- do nació el Grupo Sí la sede de la entidad estaba ubicada en 6 entre 49 y 50 y allí se formaron cientos de adolescentes. porque siempre adscribió a las vanguardias surgidas en ese camino que abrieron los románticos dentro del arte. se construyó como sólido pintor con más de 50 años expresándose a través de un lenguaje muy personal. Desde entonces fijó su domicilio en el sur. En 1972 visitó México en donde conoció directamente la obra de los muralistas. muchos de los cuales alcanzaron a destacarse en los ámbitos locales. Amigo de Alzugaray. en el cen- tro geográfico de la ciudad. El Flaco también tendría que haber formado parte del Grupo Sí. también debe ser mencionada la Peña de las Bellas Artes. Sin embargo no pudo. si hubiera excluído al Flaco Guereña. como la de Miguel Angel Guereña. que soñaba con ser Químico Industrial y que sin embargo. Guereña había he- cho sus maletas y se había marchado de La Plata para afincarse en Chubut en donde. además de pintar febrilmente. Guereña siguió pintando y enseñando hasta hoy. junto a Edgar- do Vigo se embarcó y se fue a vivir al barrio latino de París. Lalo Painceira Y a medida que coloco un punto final. Cuando el Grupo Sí nació. sería imperdonable. Él fue como adelantado y después se mudó el Vasco. La Peña fue fundada por un grupo 363 . De regreso a Esquel.

Ambrosio Aliverti. debo insistir que hoy no existe la rivalidad y a veces hasta el encono. como símbolos enfrentados. Unos agregando alma. José Gaspar Mancuso. Arturo González. Dolores López Aranguren. otros sumando el orden a las búsquedas más radicales de los arrebatos expresivos. para asomarnos a otro mundo. Rubén Giudice. Cleto Ciocchini. más ordenado y prolijo. 364 . Edgard Ortiz y René Palermo. luego existo”. de los años sesenta entre los descendientes del expresionismo y los de la razón. Puede significar una muestra de madurez pero también puede ser producto del de- bilitamiento del pensamiento moderno que transita terrenos en donde las diferencias se licuan sin llegar nunca a gestar una sín- tesis superadora. De la Torre. Antes de cruzar de vereda para describir a los transeúntes de la razón. hijo del cartesiano “pienso. ya no existen. La casi totalidad de los pintores optó por caminos intermedios. lirismo y pasión a la geometría. Pero volvamos a 1960 y crucemos esa calle seguramente em- pedrada y soportando las vías de los tranvías todavía en uso. José Mutti. EL BLUES DE LA CALLE 51 de platenses enamorados de las artes. Ro- berto Della Crocce. Carmelo Yorio. Pero ambas veredas. Fueron sus presidentes más destacados José M.

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de sólo una cuadra. sino que es un cuadrado di- námico apoyado en uno de los vértices y sostenido interiormente por una cruz. La Plata fue pensada y planificada previamente. Cada seis cuadras tiene una plaza o espacio verde y desde allí nacen avenidas y. algu- nas extensos y otras muy pequeñas. equilibrada hasta en sus acentos de color. diagonales que señalaban los puntos cardinales. Además. por lo tanto. La Plata no se asienta sobre uno de los lados. como esos pueblos paridos por el ferrocarril. tampoco fue la expan- sión natural del casco de una estancia o de un almacén de ra- mos generales. hoy deformada por un crecimiento anárquico y espontáneo. nuevas diagonales. es- tructural y políticamente se sostiene sobre esa columna vertebral 367 . No. Se plasmó en el papel como un cuadrado perfecto que cruzaban dos diagonales que nacían desde sus vértices y se cruzaban en su centro. CAPÍTULO IV EL RAZONADO ENCANTO DE LA GEOMETRÍA La ciudad de La Plata no nació de manera espontánea. de esos que se levantaban como mojones en ple- na pampa. si se asume la convención de colocar el norte en lo alto de los mapas. Pero si se mira el plano de aquella ciudad original. a su vez. se comprobará que era armónica. regla y tinta china. Diseñada con escuadra.

sumamente ascética. y Jorge Pereyra. EL BLUES DE LA CALLE 51 que constituyen sus dos ejes fundacionales. Lo lanzó así Jorge Pereyra. nos resultó obvia la existencia de un grupo de jóvenes pintores que había encontrado en esos juegos su propio discurso. Por lo tanto no es extraño que algunos de sus hijos hayan comenzado a ju- gar sobre un espacio plano con formas geométricas. Las voces de los concretos “La figuración canalla y el expresionismo atrasa- ron al arte argentino”. Sin embargo compartimos una mesa en pleno siglo XXI y quizás por eso. al Neoplasticismo y al Arte Cinético. cuando larga esa provocación. por sus resonancias románticas y hasta pasionales. articular el espacio con el tiempo. comprendido entre las avenidas 51 y 53. Quizás por eso. se ríe. Y la palabra juego no esconde malas intenciones. líneas y con colores debidamente armonizados e incluso. su sintaxis plástica. pero muy bella. hasta que apelaran a trucos ópticos para simular el movimiento y de esa manera. La Plata es hija de la geometría. bastan para defi- nir al Arte Concreto. Algo que el arte concreto detestaba. porque en ese tramo no hay calle 52. Sucede que debo cuidarme para no utilizar la palabra expresión. a nosotros. Como si él y yo estuviéramos en un café en pleno 1960 o 1961. En cuanto a su versión platense la contarán dos de sus exponentes. porque le divierte ese re- 368 . hoy reconocido diseña- dor y pintor inscripto en una geometría más lírica. Como se ve. integrantes del Grupo Sí. dando cuerpo local a la bipolaridad que siempre se necesita para avanzar y crecer. el que se extiende a lo largo de calle 13 y el que nace en el Bosque y llega al parque San Martín. Los pintores geométricos de nuestra edad se constituyeron en nuestros rivales. Los fundamentos y los mani- fiestos y escritos ya incluidos anteriormente. Gonzalo Cháves que además de su palabra aporta un escrito del que transcribiré partes.

que el crítico italiano Antonio Gasbarrini los relacionó en un escrito con Lucio Fontana. diáfanas y esperanzadas en el destino del hombre”. para ser fiel a Susan Sontag. aquél de los tajos en la tela. Pereyra mantiene fidelidad a los viejos postulados. aunque estén viejas y húmedas. además. él abandonó hace tiempo su ortodoxia calvinista de la geometría gestada desde la razón y no pudo contener a su alma que terminó filtrándose en los espléndidos trabajos actuales que ganaron en lirismo y a tal punto. No es cierto lo de él. posi- ción que le hicieron escribir en setiembre de 2000 a un Dalmiro Sirabo ya converso y geométrico: “Este asumir la racionalidad del hombre en el pro- ceso creativo otorga a las obras de Jorge Pereyra un evolucionado carácter proyectual que lo iden- tifica con las posiciones sustentadas por los movi- mientos pioneros del Arte Concreto Invención y los Espacialistas del Manifiesto Blanco. desata el efecto contrario al buscado porque esa embestida reafirma su vigencia. 369 . Más allá de estas exageraciones humorísticas a esta altura de la vida. En tiempos del “arte facilón”. Juanito Laguna y Ramona Montiel todavía molestan. atacar a Berni por ejemplo. Lalo Painceira torno a tiempos pasados encendiendo algunas me- chas de discusiones perimidas. Así lo evi- dencian sus propuestas de interrelación es pacial donde el objeto artístico propone una presencia que moviliza a un arte estancado en el inconscien- te y lo proyecta hacia zonas más francas. No puede serlo porque. que fue uno de los puntales de las corrien- tes informales de Italia. Pero no a Pereyra.

pero las auto- ridades reaccionaron prohibiéndonos ingresar a las mismas. Por él conocimos a Milciades Peña y su troskismo. Intervinieron Rollié y López Osornio y pudimos concurrir. “Nosotros trabajábamos y nos reuníamos en 1 y 72. Peña era amigo del pintor español geométrico Virgilio Villaba y fue también Roberto el que nos mostró y nos habló de la pintu- ra concreta como imagen revolucionaria. Y yo me quedé con esa idea. Gonzalo Cháves y él. En ese momento se había acercado también Raúl Fortín. En el taller de Rollié y César López Osornio empecé con los primeros intentos de arte concreto”. en un galpón de la casa de Di Marziani. Porque los geométricos rigurosos a veces se evaden de la racio- nalidad y también sueñan. y los visitaba de vez en cuando Nel- son Blanco. Raúl Mazzoni. 1936). que había comenzado a pintar guiado por Puppo. Toda esta movida fortaleció 370 . contar el nacimiento de aquel grupo que formó junto a Hugo De Marzia- ni. que después abandonó el grupo. otra influencia fundamental en el colectivo. colectivo que comenzó a gestarse en 1957 junto a sus sueños adolescentes. “Pero cuenta que no tenía sentido ir a esa Escuela. es tiempo de escuchar a Pereyra (La Plata. Todos eran en ese momento alumnos de la entonces “Escuela Superior de Bellas Artes” de la UNLP y militaban en su centro de estudiantes. Tam- bién iban Casas y Roberto Rollié que tuvo su in- fluencia en nosotros. incluso tomaron la de Escuela junto a Rollié y a Ma- nolo López Blanco. Héctor Puppo. Entonces decidimos solamente asistir a los talleres y a las clases que nos importaban. EL BLUES DE LA CALLE 51 Dejando de lado viejas discusiones que hoy carecen de senti- do.

que trabajaba con Distéfano y Juan Carlos Romero. Zelarrayán. También se sumó Ezequiel Del Busto que significó un aporte interesante. Al poco tiempo fueron convocados desde Buenos Aires para enseñar en el “Instituto de Directores de Arte de la Escuela de Publicidad”. lo que posibilitó que el grupo avanzara muy rápido. porque Mazzoni tenía su taller y Rayo (Puppo) construyó el propio. Y como Manolo decía. Con el tiempo. Recuerdo que allí se hablaba de la muerte de la pintura de caballete”. Lalo Painceira al grupo y empezamos a estudiar y a leer y nos metimos con todo con las ideas surgidas del Bau- haus. con el año de extinción del Grupo Sí. comenzó a aportar escritos y material. Otro que nos apor- tó en la formación fue Cartier. Por ejemplo De Marziani empezó a experimentar con el arte ciné- tico. No fue improvisado. ‘la historia nunca va en línea recta’. el colectivo que agrupaba a los geométricos pla- tenses comenzó a disgregarse coincidiendo aproximadamente. Leíamos y discutíamos. En 1968 volvió a la “Escuela Superior de Bellas Artes” como adjunto de Rollié y allí crearon el “Centro 371 . Ya contaban con una valiosa experiencia. Raúl Mazzoni y nos fuimos mudando. el grupo tuvo nuevos integrantes como por ejemplo. que es algo muy interesante. sobre todo del Bauhaus. El Grupo ya estaba disuelto y la docencia absorbió a Jorge porque la escuela de Buenos Aires tuvo un gran crecimiento. En 1963. Al año siguiente fueron convocados por la flamante carrera de Diseño en la “Escuela Superior de Bellas Artes” y se convirtieron en profesores. porque también asistíamos a sus clases. sobre todo en el diseño gráfico. También coincide esa época con algunos cambios en nosotros y en nuestra pintura. Rollié fue ablandando sus posiciones y accedió a inte- grarse al grupo al que se sumaron Ricardo Zala- rrayán y otros que provenían del diseño publici- tario.

Recuerda que los que habían pasado por la Acade- mia se hartaron de dibujar por cuatro años el cuerpo humano desmembrado para recién. que era el mayor. andaba por los 21. Hugo De Marziani y Héctor Puppo tenían 16 años. insolentes y la- biorosos. si bien mantiene la rigurosidad en el trabajo del color y del espacio. participando en importantes mues- tras individuales y colectivas. En su comienzo aclara que al iniciarse esa historia. 18 y Jorge Pereyra. Raúl Ma- zzoni. “estos adolescentes informados. Pero un día. El texto comienza así: 372 . una vanguardia que en 1957 soñaba con emular la vanguardia parisina”. Raúl Fortín y Gonzalo. En 1967 participó de la Cinquième Biennale de París en el Museé D’Art Moderne de París y su nombre trascendió a ni- vel internacional y nacional. Anteriormente ya mantenía su trabajo de diseñador gráfico. EL BLUES DE LA CALLE 51 de Experimentación Visual” y en ese año Pereyra expuso indi- vidualmente pinturas concretas. en el quinto poder acceder al cuer- po humano completo. decidieron convivir. in- fluenciados por el profesor Guillermo Martínez Solimán. es parte de la me- moria del mismo Gonzalo. los fines de semana. la docencia y la pintura. Se trata de un texto vivencial porque aunque mantenga la tercera persona. en “Carmen Waugh” (1970) y en la muestra “Fotografía inesperada” (1971). “Aburridos de copiar yesos y naturalezas muertas en la Escuela (de Bellas Artes). que no publicó y que ahora me permite transcribir. dando a conocer sus obras. Expuso en el “Instituto Di Tella” (1969). Jorge Pereyra es uno de los pintores geomé- tricos argentinos con mayor proyección nacional e internacional y sobre su obra han escrito críticos argentinos y extranjeros. La mirada de Gonzalo Cháves En abril de 2007 Gonzalo Cháves escribió una larga nota sobre “Los concretos platenses en los sesenta”. como ya expresé. carga- ban la valija de paisajistas y se iban a pintar al campo”. Su pintura actual. se permite un vuelo lírico y un gesto aparente de libertad que la enriquecen notablemente.

1962). Accedieron a un lenguaje plástico totalmente nuevo que les amplió el horizonte. Como también una traducción casera que realizó Mazzoni de Vision in Motion. 1968). en el fondo de la casa de Di Marziani. Almeida como arquitecto. como las enseñanzas del maestro húngaro Gyorgy Kepes a través de El lenguaje de la Visión (Editorial Infinito. a nivel personal. Lalo Painceira “Estaban por alquilar un viejo galpón de la avenida 38 pero el dueño se retractó a último momento. además. El que introdujo en el grupo los planteos del Arte Concreto fue Jorge Pereyra. (Uno de los fundadores de la carrera de Diseño Industrial y Gráfico que hoy se dicta en la Facultad de Bellas Artes. a un año de la muerte de Moholy-Nagy. (Almeida) se hizo cargo de la ma- teria Morfología y desde allí contrabandeaba conocimiento. En ese momento todos concurrían a las clases de Visión que el profe- sor Héctor Cartier daba en la Escuela los sábados a la maña- na. 1963). Raúl Fortín tomó distancia y por un tiempo se acercó Nelson Blanco que les pare- cía un tipo grande porque tenía entonces 24 años. En los fines de los cincuenta. Entonces se fueron a la calle 1 y 72. Aclaración de Lalo Painceira). Cuentan que otro innovador en las aulas de Bellas Artes fue el arquitecto Daniel Almeida. es un ejemplo de laico católico comprometido con su tiempo. Cartier repartió aire fresco en La Plata desde 1957 a 1962. hubo cambios. No era una práctica muy ordenada pero concuerdan que entre las lecturas que más influyeron en el grupo fueron los libros Arte Plástico y Arte Plástico Puro de Piet Mondrian (Editorial Leru) y La Nueva Visión del húngaro Lazló Moholy-Nagy (Ediciones Infinito. obra del mismo autor publicada en Chicago en 1946. 373 . Jorge ya estaba casado y tenía definido su com- promiso político lo que posibilitó que también acercara algunos textos de autores marxistas. fue introductor en La Plata del ‘Movimiento Moderno’ cuya cabeza visible más noto- ria es Le Corbousier. Inquietos. Por él conocieron los aportes de Rudolf Arnheim difundidos en el libro Arte y Percepción Visual (EUDEBA. en donde transformaron un depósito de comestibles en un taller. Ins- talados en el taller de 1 y 72. leían todo lo que les ca- yera en las manos. con particular interés sobre las artes plásticas.

A partir de esa fecha se los conoce como el ‘Grupo de los Concretos’. deja de pintar. Arden Quin y Rhod Rothfuss a la cabeza y por el otro la Asociación Arte Concreto- Invención en la que participaban Tomás Maldonado. el movimiento De Stijl y la movida neoplasticista iniciada en 1917 donde los principales armadores fueron el belga Georges Van- tangerloo y los holandeses Piet Mondrian y Theo Van Doesburg. La Asociación se disuelve en 1949. el diseño industrial y gráfico y la fotografía. llegaban tarde a la movida. habían sucedido otras cosas. Los aportes del Movimiento Constructivis- ta iniciado en 1913 por Tatlin en Rusia y revivido en 1920 por los hermanos Naum Gabo y Antoine Pevsner. Como es evidente. Se sentían más grandes. que según su propia versión concluyó su experiencia 374 . Alfredo Hlito y Raúl Lozza. 22 y Pereyra 25. Mazzoni. Manuel López Blanco. Al- fredo Hlito. el Profesor de Filosofía y Estética. los últimos mo- hicanos del arte concreto que habitaban en Buenos Aires. En el ‘63 Di Marziani se aleja del grupo y toma el camino de la ‘Nueva Figuración’. estos dos últimos pintores residían en la Capita Federal. Di Marziani y Puppo ya tenía 20 años. El grupo estaba animado por la nece- sidad de hacer un arte distinto. EL BLUES DE LA CALLE 51 Pero un día se dieron cuenta de que además de la versión france- sa de la historia del arte. un grupo formado por los que venían del taller de 72 más Roberto Rollié. Adscriptos a la política cultural del Partido Comunista fueron expulsados cuando vino la purga stalinista. Cháves comprometido en un proyecto político militante. por un lado se forma MADI con Guyla Kosice. Por intermedio de Milcíades Peña. Se proyectaban con una voluntad integradora hacia la arquitectura. En 1946 el grupo se divide. se tomó contacto con Virgilio Villalba y Manuel Álvarez. En esa relación se conoce a Zelarrayán y Jiménez. Cháves. El suprematismo que surge en Rusia en 1913 de la mano de Kasimir Malevich. Ricardo Zerlarrayán y Nicolás Jiménez. donde todo transitaba por París. un intelectual troskista que editaba la revista “Estrategia”. La Agrupa- ción Arte Concreto Invención fue fundada en 1945. Tenían una mirada abarcado- ra que no se limitaba al campo de la pintura y la escultura. En 1961 este puñado de jóvenes platenses constituyó ‘Visión Integral’. amigo y compañero de Roberto Rollié.

por el arquitecto Méndez Mosquera. En la naciente república de Weimar. No sé si en los años sesenta se tenía en la Argentina la real dimensión del desastre que había ocurrido con el proyecto del Bauhaus. directivos y docentes que allí estudiaban o trabajaban. no es de extrañar que a la heroica gesta del Bauhaus en Europa ya se la considerara como parte de la historia. Maldonado invitado por Max Bill. les abrió un camino nuevo. tener conocimiento de los aportes que introduje- ron estos maestros en el campo de la pintura. Tomás Maldonado y Alfredo Hlito. va a decir: ‘dentro del Arte Concreto hubo variantes. la fotografía y la gráfica.Argan Walter Gropius y el Bauhaus editado por Nueva Visión en 1957. De la situación de indefensión que habían quedado los estudiantes. Walter Gropius había dado nacimiento al Instituto de Diseño y Arqui- tectura. desde un metrismo elementalista hasta Max Bill un gran inven- tor de imágenes. que se abrió hacia ese territorio finito-infinito que había iniciado Vantangerloo’. arrestaron a 32 estudiantes que lo habitaban y lo cerraron para siempre. viaja en 1954 a la República Federal Alemana para integrarse al cuerpo docente de la Universidad de Ulm. Sobre el tema circulaba el libro de G. docentes junto a Moholy Nagy del Bauhaus. La publicación salió desde 1951 hasta 1955. Los integrantes del grupo abrevaron en la experiencia de la Bauhaus de Alemania. No hablo de la infor- 375 . Por otro lado. la escuela se trasladó a los edificios proyectados por el mismo Gropius en la ciudad de Dessau y de allí pasó a Berlín. Para ese entonces el núcleo de preocupaciones de los concretos estaba expresado en la revista ‘Nueva Visión’ fundada. En ese momento el Bauhaus tenía su nueva sede en la ciudad de Berlín y su director era el arquitecto Mies Van der Rohe. institu- ción de la que será rector entre 1964 y 1966.C. Herbert Bayer. Conocer la obra de Josef Albers. Siete años más tarde de su creación en 1919. apenas terminada la Primera Guerra Mundial. Si a los fines de los años cincuenta en Argentina. Lalo Painceira en 1958. El 10 de abril de 1933 dos compañías de la policía nazi tomaron por asalto el Instituto. De allí pro- viene el interés del grupo por el diseño gráfico y el industrial. la importante experiencia del Bauhaus que tanto da que hablar. la movida de los concretos ya había pasado. la escultura. entre otros.

pero también estos jóvenes inquietos se negaban a aceptar que las galerías y los museos fueran los únicos ámbitos por donde transitaba el arte. En el período de ‘Visión Integral’ que va desde 1961 a 1965 el grupo nunca mostró públicamente sus traba- jos. la diáspora y el exilio sufrido en nuestro país. realizan varias exposiciones y dan a conocer sus propuestas. Más abiertos. todas las semanas viajaba Zelarrayán desde Bue- nos Aires a La Plata para reunirse en el nuevo taller de la calle 42 entre 9 y 10 dándole vida al proyecto de ‘Visión Integral’. Es evidente que después del genoci- dio. Mies Van der Rohe y Josef Albers entre otros. el drama de la Bauhaus adquiere una dimensión diferente. Marcel Breuer. Debe haber mucho de cierto en eso. Nicolás Jiménez y Mario Casas. diseñador y creador de la famosa línea de muebles tubulares en el Bauhaus se fue a Inglaterra en 1935 y en 1937 emigró a EE. Participan Jorge Pereyra. Roberto Rollié. Investigaban. Con otro horizonte y otros componentes el grupo se reorganiza en 1969 con la fundación del Centro de Experi- mentación Visual (CEV). Siempre hablo de que profesores y directivos tuvieron que emigrar. Era un momento de la historia donde parecían coincidir -estamos hablando de Europa.UU. Herbert Bayer se exilió en 1938 también en Nortea- mérica. Juan Carlos Romero.los cambios sustanciales en el mundo del arte y las luchas del pro- letariado por el socialismo. pintaban e incursionaban en el fotograma. Hace unos años atrás. Lázló Moholy-Nagy se exilió en 1933 en Inlaterra y de allí pasó a los Estados Unidos donde vivió y trabajó hasta su muerte. 376 . el periodista Lalo Painceira. Los libros de plástica no hablaban de que fueron perseguidos y tuvieron que huir. El forzado detierro en el país del norte albergó también para esa época a Walter Gropius. hablo del drama de una Europa que se la vislumbraba en las vísperas de un gran cambio y que terminó aplastada con sangre y fuego por la reacción. En tanto. Raúl Ma- zzoni. Maz- zoni ya tenía su taller propio y en ese momento estaba definido por la escultura. con un discurso más elaborado. en una nota publicada en el diario ‘El Día’ de La Plata escribió: ‘el grupo de los concretos platense en busca de la perfección nun- ca expuso’. EL BLUES DE LA CALLE 51 mación.

entonces que. Hugo De Marziani re- side en la ciudad de Buenos Aires. Lalo Painceira En 1970 el CEV realizó la exposición de sistemas que plan- teaba una propuesta de experimentación visual vinculada al diseño. sus obras fueron expuestas en los principales museos y galerías del país y Europa. ha expuesto en los salones y galerías más importantes del país y del exterior. Así concluye el recuerdo escrito por Gonzalo Cháves en ter- cera persona. Héctor Puppo es uno de los fundadores y principales animadores del Grupo Escombros que vienen tra- bajando desde 1988 y reside en La Plata. Gonzalo Cháves después de un largo interregno volvió al camino de la plástica y expuso en julio de 2004 en el Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano (MACLA)”. ¿Qué fue de la vida y del ímpetu de estos jóvenes que en los años sesenta se planteaban realizar profundos cambios en el mundo de la plástica? ¿Dónde habitan y qué hacen hoy? Juan Carlos Romero vive y trabaja en la Capital. en este mediodía 377 . se cruzarían sin es- perar alcanzar el hipótetico infinito. fue Premio Nacional de Pintura 1993 y Premio de Honor Presidente de la Nación en 1995. Roberto Rollié fue Decano de la Facultad de Bellas Artes desde 1984. sobre el grupo de los geométricos que en aque- llos años veíamos en la vereda de enfrente sin saber. Jorge Pereyra vive y trabaja en su taller en La Plata. entre otras cosas se lo reconoce por ser uno de los primeros expontes del Arte conceptual en el país. que creíamos paralelos. en 1979 obtuvo el Primer Premio en el Salón Nacional de Pintura y en 1990 el Premio de Honor Presidente de la República. Raúl Mazzoni tiene su taller en City Bell. unos y otros. fue parte del equipo fun- dador de la carrera de Diseño y se desempeñó como profesor titular de Lenguaje Visual y Taller de Diseño en Comunicación Visual. Por eso estoy aquí. desde 1981 integró el Grupo de Pintores Argentinos. en plena eta- pa productiva es un artista conocido por su obra y su acción. falleció en 2003. con importantes exposicio- nes en su haber. marchábamos en la misma dirección y que nuestros caminos. Hace tiempo que marcha- mos por el mismo camino.

Gonzalo reconoce que en 1962 dejó de pintar pero mantuvo una relación afectiva con los integrantes de su grupo. La opción que habíamos hecho por la geometría no tenía que ver con la enseñanza que impartían allí. Había levantado un árbol rojo de metal. Nosotros éramos muy estrictos”. “Estudié ocho años en Bellas Artes pero el Gru- po Sí siempre estuvo por fuera de la Escuela. Ella me presentó a un Madi. EL BLUES DE LA CALLE 51 invernal del siglo XXI. 378 . Pero no mostramos nuestras obras. Yo lo había hecho con anterioridad a agruparnos. nos ganó como propuesta. una pintora geométrica que era simpatizante del movimiento 26 de julio. Y el tipo se acordaba de mí y seguía en sus trece: fiel a la revolución y ha- ciendo intervenciones urbanas. Darié Sandú. Me cuenta que en 1962 visitó Cuba porque lo había invitado el platense y revolucionario peronista John William Cooke. Así que salí para visitar pintores en La Habana y estu- ve con Loló Soldeville. Nosotros cuando conocimos el arte concreto. el vino y la memoria. un rumano que vivía en Cuba y hacía una obra participativa con el público. compartiendo con Gonzalo la mesa. sobre todo la planteada por los grupos europeos de ligar el arte con la vida. el pan. Yo en ese tiempo pintaba y hacía geometría. Hace poco recuperé un grabado de aquella época y al verlo me di cuenta que tenía influencia de Klee.Había estado en los Estados Unidos charlando con Bayer y naturalmente hablamos de él. Pero de ma- nera individual. En 1981 volví a Cuba en plena época del blo- queo y lo volví a visitar.

Hay una vieja anécdota del Bauhaus en donde convivían artis- tas de lenguajes totalmente opuestos. Gonzalo volvió a la pintura. 379 . Lalo Painceira Como contó. como un místico que paladeaba su relación con ese otro mundo maravilloso que sacaba afuera en sus obras y nos donó. buscando el mundo nuevo. Después. Y también es lógico que con el correr de los años se hayan borrado diferencias. En un almuerzo le tocó estar sentado junto a Man Ray. Había escrito libros pero había algo que la escritura no me daba y que sí me brindó la pintura”. Desde ya. Eran idiomas distintos y códigos diferentes. No es sorprendente que mientras los dos bandos tuvieron vida activa. Fue gráfico. mantuvieran un diálogo fluido entre los integrantes de uno y otro grupo. en la misma época y en esta ciudad de La Plata. Pero hace poco tiempo. que era lo opuesto. dejó de pintar. En un momento dado. Y hasta encuentro ahora natural que se hayan dado al mis- mo tiempo. pero eso es otra historia que además. que ametrallamos la ciudad desde nuestro expresionis- mo. sintió que el país necesitaba que los jóvenes dieran respuestas diferentes a las dictaduras imperantes. Su compromiso político lo hizo marchar por otros caminos pero siempre en la misma dirección. si invisibilidad al no exponer y anteponerla a nosotros. oposiciones y los lenguajes manejen una sintaxis plástica similar. a fines de los años sesenta. como si estuviera solo. Vivía ensimismado. Ray sacó una pistola y dispa- ró al aire y fue tal la conmoción de Klee. los dos grupos. que ese gran artista que revolucionó la fotografía con el aporte del surrealismo. estuvo días pidiéndole perdón y sintió enorme culpa por haber invadi- do y quebrado ese mundo interior tan rico y bello. Cuentan que Paul Klee era muy introvertido y silencioso. “necesité sacar lo que tenía adentro. le pertenece. mantuvo fidelidad a la geometría. Y la imagen me viene para mostrar la rigurosidad del grupo geométrico y su silencio social. trabajó años en el diario “El Día” y ganó el sindicato.

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No 381 . al golpeteo sincopado de los palillos de la batería sobre el redoblante. Esta orquesta sin instrumentos es- taba integrada por un grupo de jóvenes que se comunicaban casi sin palabras. Provenían del fondo del bar. Ese golpeteo rítimico se asemejaba al sonido del bajo en un grupo de jazz o. mejor aún. los músicos de jazz. en una mesa del fondo. A ellos. y al ruido habitual de cualquier bar a copas y tazas. CAPÍTULO V Y LA BANDA SEGUÍA TOCANDO… Mientras todo el tiempo es la Eternidad es la pálida luz del radio de este poema nos sentaremos tras sombras olvidadas oyendo el jazz perdido de cada noche Allen Ginsberg Aquella primera noche que ingresamos al bar no habíamos visto su interior porque los vidrios estaban empañados pese a estar en primavera. sin embargo. em- pezamos a escucharlos. Pero no nos llamó la atención su aspecto de café al paso que tenía. como se decía entonces. habi- tual en los cafés de entonces. se divisaba sin nitidez detrás de la niebla de humo. como si improvisaran vocalmente a falta de sus instrumentos. un lugar que ya a esa hora y al estar las puertas cerradas por la baja temperatura exterior. predominando el bopeo de los cantantes de jazz. Recuerdo que lo primero que me llamó la atención fue un rítmico pero apagado golpeteo acompasado que acompañaba como música de fondo al murmullo del ambiente y al ruido de la máquina de café express “a la italiana”.

Nos repar- tíamos esa caja que hacía rebotar los sonidos por su techo bajo. sobre todo a partir de junio de ese 1961 que fue la gran exposición del Grupo Sí en las salas del “Museo Provincial de Bellas Artes”. limitadas a grupos a los que los unía una misma praxis que podía ser política. No. y participaron jóvenes de distintas disciplinas que dieron nueva vida a una ciudad que comenzaba a dormir- se. intelec- tual y artística que se extendió por esos tres años. las que uno debía sortear para pasar al baño. Hasta ese momento ellos. más bohemio y mejor puesto para la ocasión. Las otras eran más cerradas. Como conté. Nunca dejamos el “Capitol” hasta 1963. los músicos de jazz. eran los clientes exclusivos y permanentes del “Capitol”. convirtiéndose también en un ámbito de reunión de profesores y alumnos de Bellas Artes. Era una tenue música de fondo. El “Capitol” se fue abriendo. podría decir que desde el mismo momento que ingresamos al local aquella noche fresca del 7 de octubre de 1960. Nosotros nos instalá- bamos en las primeras. Pienso que recién ahora comienzan a existir bares similares a los de la calle 51. Había comenzado una década maravillosa y hacía sólo un año que había triunfado la Revolución Cubana. Comenzaba una década de divisiones tajantes en donde no cabían los grises ni los tibios. un clima. los pintores. ellos siempre ocupaban las mesas del fondo. Pero hay que situarse en ese tiempo. Pero en número y diversidad fue la más importante. que puso el horizonte de las utopías al al- cance de la mano. cuando nosotros. No fue la única existente en La Plata. Nuestra presencia y la de ellos le dieron una atmósfera. café que gene- rosamente aceptaron compartir con nosotros. es- tudiantil o artística. El café de 6 y 382 . Eran grupos más pequeños. que aquel bar de 7 y 59. fue nuestro lugar que compartimos con ellos desde esa primera noche. empezábamos a caminar juntos. En donde las opciones que iba ofreciendo el instante eran elecciones asumidas con el máximo compromiso. EL BLUES DE LA CALLE 51 era un sonido de volumen alto ni lo hacían para llamar la aten- ción del resto de los parroquianos. Podría citar “La enseña de las tres ranas” que es un símil. que permitió que al año siguiente se convirtiera en el centro de una movida juvenil inquieta.

aunque era sólo un adolescente. dueños y emplea- dos. Ellos tocaban la música que era de ese tiempo. Alberto Favero. Puede ser que hayamos visto al Flaco Bo. En aquella ciudad entonces cami- nable. parroquianos. como si hubiera sido diseñado para tocar el piano. a los pintores nos gustaba mucho el jazz (nos gusta todavía y supongo que a todos) y a ellos los conocíamos por haberlos escuchado en algún con- cierto. colegios y la Universidad Nacional. Talero Pellegrini. Puede ser que estuvieran también alguno de los mayores del grupo. Ricardo Guidi. nosotros y también los músicos. porque tenían un particular sentido del humor y se reían a carcajadas. a Cantarella. Además. cabaret aledaño al 383 . como los llamábamos. Allí seguramente comen- taban las grabaciones escuchadas y graficaban sus juicios con el bopeo y el repiqueteo de sus dedos sobre la mesa. en el “Capitol” junto a nosotros y a Curubeto. al Colorado Escobar. a Caco Álvarez enfundado en su saco azul muy corto con mangas que no le cubrían las muñecas. Poppy Monzó. Buby Ochoa. Guri Vaccaro o el flaco Catalá. reunían a los hijos de la clase media platense de la que éramos hijos. Saludaban a todos. el jazz moderno. Así esperaban la hora de la primera entrada en “El Galeón Rojo”. no eran desconocidos nuestros. clubes. Los jazzman llegaban al bar con la familiaridad de estar en la propia casa. Po- cho Lapouble e incluso. la que pre- feríamos nosotros. Por lo tanto. Quizás también compartieran la mesa algunas novias de ellos. Pero la gran diferencia es que las movidas que se originan en torno de ellos no están sostenidas por grupos artísticos de van- guardia. los jazzman. Lalo Painceira 49. los barrios. aquella noche ingresamos al bar y nos saludamos y hasta charlamos con ellos. y se dirigían a sus mesas del fondo. También char- laban de sus cosas. que pertenece al edificio del Pasaje “Dardo Rocha” llamado pomposamente “Café de las artes” podría ser otro sitio actual. Argüelles. que Mingo haya dejado también la inauguración y es- tuviera allí. de las bromas. Debido a esas características pueblerinas que tenía La Plata y que aún hoy mantiene. que solían acompañarlos pero a las que sólo conocimos de vista. No recuerdo quiénes habrán estado a esa hora intermedia entre la tarde y la noche.

y las compartimos durante tres años y a me- dida que transcurrió el tiempo. Tal vez no haya especialistas. Jorge Curubeto me contó que en aquella época hasta se había creado el “Bop Club La Plata”. En realidad comenzaron a tocar en “El Galeón” y “El Teclado” cuando eran confiterías bailables para los adolescentes y jóvenes platenses del centro. Talero Pellegrini tocaba en esos años la batería en el grupo que hacía tres entradas en “El Galeón Rojo”. Curubetto. Guidi. que la primera noche cuando subieron a tocar y eran ellos mismos unos adolescentes. porque era un tipo formidable además de gran músico. por ejemplo. a los que se acoplaron Mingo Martino. Lamentablemente. “La Plata”. En una gran nota dominical que les realicé a Talero. como comenta Talero Pellegrini. hasta complicidades ideológicas cuando la realidad urgía al compromiso. Recuerda Talero riéndose. La gente sabe escuchar y distinguir. que tuvo una vida 384 . pero la tradición y la escuela no se pierden”. Buby Ochoa o en Negro Lezcano. el Chivo Borraro. Esto generó un público conocedor del jazz. a Caco Alvarez lo perdimos demasiado pronto. Ellos eran los herederos de una generación que hizo de La Plata un semillero del jazz argentino aportando talentos como el Bebe Eguía y Coco Bach. Poppy Monzó. el Mono Villegas. “fue un centro de jazz y venían a tocar los hermanos Barbieri. Pero ese instru- mento tenía varios exponentes por lo que a veces alternaba con otros bateristas como el mítico Mingo Martino. Siempre hay recitales y nuevos grupos que se incoporan y subsiste un público conoce- dor del jazz. en donde tocaban en vivo. el Loco Francheschi y los hermanos Jorge y Oscar López Ruiz entre otros exponentes de esa generación. lo único que habían ensayado juntos era “Té para dos” y “la tocamos en diferentes versiones e improvisaciones toda la noche y nadie se dio cuenta de que siempre era el mismo tema”. EL BLUES DE LA CALLE 51 “Capitol”. entre otros. Talero Pelegrini es baterista y un gran difusor y conocedor del jazz. Mingo y Curubeto y que fue publicada en “El Día” del 31 de marzo de 1985. Pocho Lapou- ble. Lo mejor en jazz del país. Podemos decir que los jazzman nos abrieron las puertas de su casa y de su música. hubo acercamientos de amistad con ellos y con algunos. Pérdida muy sen- tida por todos.

Alberto Favero. como “El Teclado”. mo- mento en donde a menudo nace la risa por sus relatos que cuen- ta de manera muy graciosa. También compartí ya en 2011. que era un napolitano que quería ser cantor a toda costa sin im- portarle carecer absolutamente de condiciones. que murió muy joven. pero de todos modos siempre encontrábamos un hueco en donde tocar”. porque trabajaban en tres. Alberto Guglielmino. además de los que trascendieron y se mudaron a Buenos Aires como Eguía. que tenían más o menos nuestra edad. Con el grupo de los jazzman más jóvenes. “pero no teníamos dónde tocar. To- davía circula un desopilante cassette grabado por Románticos.y lo acompañaron mientras cantaba boleros en uno de los boliches en donde los músicos tocaban por entradas. Pellegrini subraya que hubo grandes músicos de jazz. mí- tico ‘cabarute’ en el que nosotros íbamos a tocar por la noche. Incluso permanece el Grupo de Jazz Con- temporáneo La Plata que incorporó a un pianista muy bueno. A los dueños mucho no les gustaba lo que hacíamos y además. organizamos la fiesta en nuestro taller de Ringuelet en donde ellos tocaron en vivo y nos dieron un concierto memorable que ya relaté. al que incluso vis- tieron -creo que de verde. en el recatado “El Teclado” desde la hora del té y seguían a la noche en los dos cabaret. “El Galeón” y hasta en el “Resil”.Los otros eran y algunos todavía son. que era del gru- po de los de City Bell. Pocho Lapouble. como el memorable “Rodolfo Románticos”. Lalo Painceira efímera porque en la ciudad había gran cantidad de solistas de jazz. los que nos iban a escuchar. Son viejas anécdotas de verdaderos personajes que se les acoplaban para triunfar como cantantes. 385 . Entonces se produce como una invasión de los solistas de jazz en distintos boliches de La Plata. consumían poco. excelentes instrumen- tistas. Pero eso llegó más adelante”. los hermanos López Ruiz. un almuerzo con Talero.

su sobrino. por ser. Equiparable a las exposiciones de nosotros. por ejemplo en el “Colegio Nacional” que entonces dirigía Julio Painceira. Se entraba por una escalera an- gosta. unos meses antes de que ustedes. Como cabarute era raro porque estaba puesto como confitería baila- ble. Nosotros empezamos a tocar en “El Ga- león” en 1960. Nosotros hacíamos un swing moder- no y a veces volábamos con las improvisaciones y jugábamos con esas complicidades que se dan entre los músicos. EL BLUES DE LA CALLE 51 Y retoma los años sesenta desde las anécdotas y los perso- najes ganan la sobremesa. porque fue muy allegado a mí cuando ya había perdido a mi padre y lo quise y admiré mucho pese a ser tremenda estricto y sufrir sus consecuencias cuando era alumno del Nacional. Era el subsuelo de una zapatería que estaba junto al “Capitol”. los pintores. Después tocábamos algún ritmo latino para compensar. además de algunos pintores como Raúl Bongiorno. Era Profesor en Letras. pa- 386 . gallego de pura cepa e integrante en su tiempo de un grupo de amigos. Suena a tango. dos familias con hijas desaparecidas en tiempos de la última dictadura. Julito. los jazzman te- nían sus conciertos. como los Galletti y los Teruggi. Pero es verdad. abrió las puertas del Colegio a las expresiones y talleres de arte que iban desde la música hasta la fotografía. precisa- mente. Pero enseguida volvíamos a la realidad. A los dueños no les gustaba mucho lo que tocábamos. como le decía- mos en familia. llegaran al bar. como las escapadas al Rivadavia que quedaba a la vuelta para comer sus milanesas cortadas con pa- pas fritas o algunas coperas como aquella que laburaba para que la hija estudiara y la piba era abanderada de su colegio y ella lo contaba con un orgullo conmovedor…Sí. todos intelec- tuales notables. tío mío y más que tío.

lo mismo que los hermanos López Ruiz. el Mono Villegas. Y ellos eran dos chicos. Borraro. Bebe Eguía que ya vivía en la Capital. Gury Vaccaro en bajo y Cacho Cantarella en 387 . integrada por los músicos que mencioné. uno de los dueños). recuerda Talero y aclara algunos tantos. como se lo conocía. todos asi- duos concurrentes a las jam session platenses. en los boliches en donde siempre hacíamos nuestra música y si el Co- lorado (Peters. bate- ría y una gran orquesta. como los conciertos del ‘Colegio Nacional’ y desde ya. pero todavía adolescentes. Alberto (Favero) tocabo el saxo tenor porque el piano era de Caco Alvarez. “Eran conciertos de mucho nivel. que entonces era un trompetista a lo Gillespie. Aquí nació el trío de Alberto Favero con Pocho Lapouble y llegó a tocar una versión de su suite con piano. el mismísimo Talero Pellegrini. como por ejemplo Rodolfo Saran- dría y desde entonces y hasta hoy. de 49 en- tre 8 y 9. Vicente Izzi en trom- bón. “La Protectora”. Bebe (Eguía). “En ‘La Protectora’ tocaban los más grandes mez- clados con los porteños como El Chivo (Borraro). Lalo Painceira sando por la plástica de vanguardia. Muy talentosos. gran pianista. Para la orquesta se tuvo que convocar a gente de otros grupos…fue una época memorable del jazz en La Plata”. sobre todo Jorge. también prestaba sus salones para conciertos de jazz. Del “Bop Club”. En los sesenta se formó el ‘Grupo Contemporáneo de Jazz La Plata’ que tenía una curiosidad. Además estaban Pocho Lapouble en batería. En Buenos Aires tenía su sede el “Bop Club Argentino” con una subsede en La Plata. lo mismo que el auditorio de Radio Provincia. emisora que siempre contó con promotores de jazz. ponía mala cara agregábamos algo latino pero con fondo de jazz. participaban los hermanos Barbieri. los Barbieri…Nosotros tocábamos en general en otros sitios.

que no obstante ser un infierno. nos reíamos de algunas ocurrencias como todo joven desde siempre y hasta hoy. en bateria. pero en realidad fui- mos nosotros. a charlar de las cosas cotidianas de aquellos tiempos. fuimos parte de ese. los que atrajimos a los demás 388 . También me acuerdo de la risa amplia. los del Grupo Sí. Ellos eran en general los que tocaban en el nacional. en diciembre de 1972. estaba habitado por ánge- les inaccesibles. Al menos para nosotros. gene- rosa y limpia de Popy Monzó. que tenía que cumplir otras obligaciones. escuchando sus historias y todavía mantengo en mi memoria la seriedad de Santiago Bo. Creo que está radicado en España. cuando Alberto (Favero) tenía quince años y pasa- ron una veintena de músicos porque no hubo una formación fija. y de la charla amena. Él estaba en el césped y yo en la tribuna. EL BLUES DE LA CALLE 51 trompeta. de Talero Pellegrini. Los jazzman eran dueños del “Capitol”. los pintores. como dicen los relatores de radio. los apuros del colorado Escobar. siem- pre numeroso. a veces estuvieron Mingo Martino. Popy Monzó o yo. nos estrechamos con fuerza la mano a través del alambre perimetral. Jorge Curubeto en saxo o clarinete. y después no volví a verlo más. Pero además empezamos a ser amigos. su público. Compartíamos la mesa de ellos en el cabaret. graciosa. de nuestras vidas. Algunas veces bajamos con ellos las estrechas escaleras del “Galeón” y penetrábamos a ese templo del deseo. jam sessions que transmitía en di- recto Radio Provincia en la audición ‘Tangentes del Jazz’. El grupo. en el acto de homenaje a Pablo Neruda que se realizó en el “Estadio Nacional” de Santiago de Chile. el Flaco catalá en saxo y Jorge López Ruiz en trompeta”. Nosotros. casi adolescentes y sin dinero. que siempre fue excelente. funcionó durante nueve años desde fines de 1959. nos gritamos. que con el tiempo se convertiría en un renombrado arquitecto al que yo reencontraría más adelante. Porque no habían llegado todavía los tiempos en los cuales ser joven significaba ser sospechoso y constituía un peligro.

el que trabajaba con Dalton Trumbo como guionista. o el recién llegado que iba de grupo en grupo y se sentaba con los que mantenían la conversación que más le atraía. la política y contra las costumbresas burguesas de La Plata. hablábamos comprometidamente de lo que pensába- mos y vivíamos. desde ya. Pienso ahora que lo atrayente era el bar cuando estaba colma- do de gente. porque había entre nosotros una conexión di- recta. Quedan los temas. las exposiciones visitadas. con sus charlas en cada mesa. Era un bar con humareda permanente pero que no estaba todavía con- taminado por los aparatos de televisión encendidos o la música 389 . También eran motivo de charla. En ese tema también el grupo tenía opinión y compor- tamiento diferenciado de los chicos del centro platense. los diálogos completos que man- teníamos. artísticas y hasta políticas. como ya conté. “David y Lisa” (1962). según ca- lificación del siempre iluminado Rubén Dri. Del cine estadounidense nos interesaban las expresiones del movimiento independiente de Nueva York o el primer Stanley Kubrick. los LP de jazz escuchados. Lalo Painceira jóvenes con inquietudes intelectuales. Con esos jóvenes que se fueron sumando y hasta con Javier Villafañe. que son los que dieron forma dinámica a esa movida. después de cincuenta años. pero también de mesa a mesa. más tarde con su “Lolita” interpretada por la inquietante adolescente Sue Lyon y James Mason. pero despreciábamos el cine ficticio y “facilón” de los grandes estudios de Hollywood con sus muy incipientes y siempre empalagosos efectos especiales. Las últimas películas vistas. todas ellas euro- peas o las primeras de Kurosawa y el inicio del llamado “Nuevo Cine Argentino”. como recién ahora lo está haciendo gran parte de nuestra juventud en esta “resurrección” que vive la Argentina. que luego filmó en nuestro país con Torre Nilsson. los libros leídos. Es imposible recor- dar. como esa de “Marx no bailaba como yo” o aquel enamoramiento de uno de nuestro grupo con una copera a la que le hablaba de Heidegger. Hubo otra película que nos conmovió. “Senderos de Gloria” y luego con su “Espartaco” y. ensayos estéticos y también posiciones ante la vida. con aquella increíble pe- lícula antibélica interpretada por Kirk Douglas. Sólo quedan en la memoria anécdotas. con la bellísima Janet Margolin.

ese recato de apartarse cuando se empezaban a escuchar confidencias. frecuentaron 390 . el “Adriático”. para tener la libertad de estar en una mesa tratando de empezar una relación íntima y en la otra un grupo discutir sobre Sartre o Pratolini y su herrero Maciste o aquel conmovedor registro de su propia vida en Crónica fa- miliar. la mayoría estudiantes de Humanidades o militantes políticos. En realidad. Se extraña esa solidaridad entre diferentes. Los tres bares juntos ofrecían una capacidad acorde a la demanda que crecía día a día. descubrir esa realidad que nos regaló Marcechal des- de su Adán Buenosayres. Sin proponernos nada. se daban vuelta las sillas y se entraba en otro círculo al escu- char un tema que a uno le interesaba. Fue una época singular en donde confluyeron jóvenes platen- ses de valía junto a muchachos del interior que llegaban a estu- diar y que fueron notables en lo suyo y lograron trascedencia. Algunos de ellos. nuestra Lucrecia y ese gran poeta que compartió nuestra bohemia que fue Horacio Núñez West. EL BLUES DE LA CALLE 51 estruendosa. agregarnos a los suyos. Porque eran tiempos de bares que parecían hechos para escuchar y ser escuchados. que ya nombré con anterioridad. amigos nuestros. apretando cada uno en su corazón el propio “Cuarderno de tapas azules”. Así se fue poblando poco a poco la calle 51 que creció en ofertas al público cuando a su lado abrió el “Tirol Chopp” y casi de inmediato. tener ideas y si era posible. eran otros tiempos. sorprender. Se mezclaban los diálogos. Eran tiempos en los que había que saber hablar. a los que nunca les importó si la relación que nacía era entre un varón y una muchacha o entre dos varones o dos muchachas. Pero es posible que después de ellos llegaran los de teatro y de danza y después. esa libertad de participar e ingresar al ruedo para intervenir en una discusión que habían comenzado otros dos en otra mesa. Pero. Por el simple hecho de sumar amigos y amigas y éstos a su vez. ¿cómo se fue gestando la movida? ¿quiénes fueron los primeros en acercarse a ese “Capitol” que compartíamos con los músicos? ¿“Los Elefantes”? ¿la gente de teatro? ¿de danza? No lo recuerdo con exactitud. Sí que entre los primeros estuvie- ron Javier Villafañe y su compañera. o mostrar entusiasmo ante un libro con reproducciones de Tapiés.

fueron llegando al bar sus compañeros varones como Carlos Lagos. Nunca integramos las mesas del “Parlamento”. ninguna de ellas se quedaba en el “Capitol” hasta la madrugada con nosotros. Karpovich y Yiyo. una vieja casona en los altos de 7 entre 54 y 55 y los acogió el legendario bar “El Cabildo”. el primero llegando desde 8 hacia 7 hasta “El Tirol” y el “Adriático”. adolescen- tes que cursaban el último año de su bachillerato. Desde ya que en aquellos años. mejor dicho con ellas. Ellas iban con sus mallas de baile ne- gras y los tapados encima. porque al comienzo eran todas muchachas. que también llegaba al bar vistiendo la ma- lla de baile de lana negra. Ana María y Chuchi. Ahora. Cristina Hansen fue la in- troductora de Leticia. Con ellas. Lalo Painceira los cafés de 51 aunque sea esporádicamente. Raúl Boubé. Lo cierto es que en verano las mesas de la vereda se extendían como si fuera un solo bar desde el “Capitol”. Yo no recordaba cómo llegaron los alumnos de la “Escuela de Teatro” ni quién había sido el nexo con ellos. para charlar con uno de los habituales parroquianos de los tres bares. un largo tapado de tejido abierto color beige y vincha ancha tomándole su pelo corto. Norma Beninatti y Cristina Hansen de teatro y Leticia Hualde de danza contemporánea. se mudaron a la nueva sede de la “Escuela de Teatro”. al poco tiempo. menos Leticia. Eran Graciela Sautel (que en una charla que mantuve en la actualidad mencionará cómo se dio el nexo). además de es- tudiar teatro o danza. Jorge Ochoa. al terminar la primera década 391 . el barerista de los jazzman. Allí concurrían incluso con pro- fesores como Oscar Fessler. el Turco Abdala y muy de vez en cuando. Pero no abandona- ron el “Capitol” porque se habían tejido amistades profundas y hasta algunos noviazgos. Graciela Sautel también introdujo en el “Capitol” a dos compañeras suyas del Colegio que no estudiaban teatro ni danza: Chuchi Muiña y Ana María Fernández. con su hablar italianizado. her- mano de Bubby. Que nos acercaron un mundo nuevo. Recuerdo que Graciela Sautel tenía un gamulán gris. por más libertades que existían. Terminaba 1960 y ya al año siguiente todo este grupo. el Negro Gutiérrez. que ya se había reducido a la esquina de 7 y 54. en los momentos libres que les deja- ban las clases que eran en horario nocturno.

la que yo recordaba como la primera de teatro que se había acercado a nuestro grupo. se fueron acercando desde el teatro y de otras 392 . conmigo. se me mezclaron los tantos porque además de la amistad. pero ya me había contactado con grupos teatrales. Es muy expresiva y puede decirse que sólo cambió su pelo que continúa corto. Yo los conocí en la exposición que hicieron en el Cír- culo de Periodistas. Yo me acerqué con ella y así los conocí a todos ustedes”. con mis 16 años. “Pero no. que fue la primera del grupo y a la que concurrí con ella. Habla con la voz educada de conservatorio. Susana. me reuní con Graciela Sautel y Ana María Fer- nández para recordar aquellos años en la calle 51 a la que ellas también aportaron y mucho más de lo que piensan. “Yo empecé la Escuela de Tea- tro a los 16 años. Yo no fui la primera. La primera fue Norma (Beninatti) que estaba de novia con Dalmi- ro Sirabo. Des- pués. Está casada con el director teatral santafesino Roberto Conte y tienen una hija. Mi hermana mayor y yo. Es menuda. No hubo almuerzo. y sus ojos siguen brillan- do como antaño. pero que hoy es blanco. Sólo un café en la confitería del Pasaje “Dardo Ro- cha” y comenzaré con el testimonio de Graciela Sautel. Conocernos significó para Graciela cierto impacto. pero que ella ya incorporó y enton- ces se la escucha con frescura y espontaneidad. siempre lo fue. ustedes no eran convencionales para nada. también se nos planteaba la relación mujer-varón”. Cuando los conocí. EL BLUES DE LA CALLE 51 del siglo XXI. “porque convengamos. El primer año lo cursamos en el Teatro Argentino y una de mis compañeras era Norma Beninatti. Graciela tiene 65 años y es una actriz reconocida además de docente.

“te acercaras por lo que te acercaras. Finalizado el primer año mudaron la Escuela a calle 7 entre 54 y 55 y nosotros íbamos a “El Cabildo” porque quedaba en la esquina y porque ahí iban Fessler. Graciela actuó en grupos independientes de La Plata con recordados trabajos poniendo en escena obras de “Los iracundos ingleses” y también en la Comedia de la Provincia. en el “Capitol” se te abría cabeza porque recibías influencias muy positivas en las charlas que se tenían. Últimamente se destacó en trabajos realizados en el “Teatro de la Universidad” que dirige Norberto Barrutti. Castoriadis y Deleuze. Es Dra. Me acuerdo de las clases de Estiú. particularmente sobre aquello que abordan problemáticas de genéro y de las lógicas colectivas que contienen el tema de la subjetividad. según me aclara. Agrega como introducción que se sigue considerando marxista “más allá de la incorporación de posmarxistas como Foucault. Ana María Fernández es una importante Psicóloga radicada en Buenos Aires desde hace muchos años y en donde mantiene sus lazos con la ciudad reuniéndose en los bares de Palermo con platenses en ese exilio elegido. Chuchi Muiña y Ana María Fernández. Hay ciertos temas de Marx que siguen vigentes más que nunca. 393 . Profe- sora titular de la UBA. Pero el café emble- mático fue el “Capitol” al que seguimos concurriendo ya como amigas del grupo”. Fue profesora de la “Escuela de Teatro” durante años. de las inquietudes de cada uno…Todo era enriquecedor”. Bas- ta ver la situación actual del capitalismo”. Javier y otros profesores. Lalo Painceira procedencias. Al concluir la “Escuela de Teatro”. Sintetiza la experiencia compartida con los integrantes del Gru- po Sí durante tres años afirmando que. por cualquier motivo. de las de Car- tier. Era un maestro genial. “Fue impagable haberlo tenido de profesor. amigas como Cristina Hansen. invitada a diversas Facultades naciona- les y extranjeras y estuvo a punto de ser decana de su Facultad. Subraya su admiración hacia Fessler como maestro. Te abría la cabeza”. Leticia Hualde. Escribió libros y publicaciones científicas sobre distintos temas. en Psicología. conocedor de todos los métodos de actuación y además fue el gran introductor de Brecht en la Argentina.

Tenía el atractivo de un grupo de muchachos como ustedes que vivían la bohemia y la ibertad de una manera que no había visto en La Plata. Ambas recibieron la influencia. Dippy Dipaola. Lo del Capitol era distinto. También la amistad de Graciela con los Papaleo fue central. también Eduardo Mazzadi. Lo que desconocía y me enteré después es que en el Parla- mento se reunían paradójicamente los que después conformarían la CNU. Yo paraba en el “Capitol” por eso. “Yo era una lectora infatigable desde los 13 años pero ejercieron gran influencia. Ahora no recuerdo por qué fui al ‘Capitol’. las hermanas Sautel y la amplitud en el pensamiento del padre de ellas. es decir. un anarquista mítico. EL BLUES DE LA CALLE 51 Ana María era una delgada adolescente rubia de grande ojos claros que llegó al “Capitol” acompañando a Graciela. estaba también presente el deseo. Pero sé que cuando lo hice. Me acuerdo de la relación de Horacio Elena y Chuchi. Además de ustedes. los del 394 . que se casa- ron cuando ella terminó el secundario. Te- nía también 16 años y era su compañera no sólo de curso. Víctor Sautel. “que nos abrió otros mundos. eran lo opuesto a los jóvenes de ese ‘Jockey Club’ provinciano de donde yo venía”. Julio Bogado. que me sorprendía por lo abierto y actualizado. relaciones más intensas. de la hermana mayor de Graciela. Susana. compañera nuestra. Se tejían amistades pero también noviazgos. Recuerdo a la gente de jazz y que todos ustedes. Mariano Betelú. los del Grupo Sí y los de Jazz. fue para quedarme. según recuer- da hoy Ana. Los años del “Capitol” con ustedes fueron de amistad y de ver libertades que yo quería tener. pero lo importante era escu- char al padre de ellos. había gente como Víctor Grippo. los del grupo. Todos ellos y ustedes. Porque el comienzo fue así. sino también de banco. Además había mujeres fuertes como Amanda (Peralta).

Allí se aprendía a armar un mundo. con la experiencia de esos años. Era el placer de las diferencias. que ya había comenzado a interesarme cuando te- nía 13 años y visitábamos con Graciela a los Papa- leo y escuchábamos los relatos del padre anarquis- ta y militante. Porque no sólo nosotras nos vestíamos distinto a las chicas del centro. no reproducir lo que estaba dado y aceptado sobre la vida cotidia- na. Son cosas que quedaron en nosotras pese a que el tiempo transcurrido suele relativizar las verdades. En ese tiempo puedo asegurar que ya era feminista. Lalo Painceira Grupo Sí. no de noche porque yo era muy chica y en ese en- tonces. pero se mantenían distancias”. “Mucho de lo que sosteníamos y vivíamos tenía cierta coherencia en el sentido moral amplio. por eso no existía un apriori. también los varones. etc. “Quiero aclarar que yo recuerdo al ‘Capitol’ de día. Es cierto que se armaban existenciarios más libres. no lo sabía. fueron tipos que ampliaron mi mente. Recuerdo al grupo de ustedes y a la gente. no salíamos hasta muy tarde. y el deba- te contínuo de ideas. acontecía”. libros en mano del tipo de los pri- meros de Marguerite Duras. sin embargo. las libertades. vestidos de oscuro y hasta de negro. la sexualidad. por ejemplo. Simplemente. 395 . ser del ‘Capitol’ era armar un mundo. Sintetizando. la se- xualidad…Nos ofrecían una modalidad de relación muy distintra que la del novio tradicional de ese tiempo que era un camino de sumisión. Era una apuesta libertaria sobre cómo amar desde nuestro propio existenciario”. No repro- ducíamos el mundo vigente. también algunos en la parte ideológica. política. Ustedes y todo el grupo de amigos abrían caminos nuevos que implicaban lo intelectual.

/Y me entrego. “Fracasa en la cloaca una flor de naranjo. los provocadores poemas de su primera pegatina. no podía ser de otro modo en ese entonces. A su lado./ Y soy pura. todos impresos en papel afiche y encabezados por un título en letra cursiva y sin utilizar mayúsculas: grupo de “Los elefantes”. Junto a estos poemas estaban los de Yoly Poisneuf. porque Raúl formaba parte del grupo inicial de los geométricos que se reunía en el galpón de De Marziani. Pero hay más testigos de ese tiempo y también otras adolescentes precoces. es un fragmento de uno delos poemas pegados en la pared por Raúl Fortín. perteneciendo a la clase media platense. El día que los elefantes invadieron La Plata Nelson era allegado a Raúl Fortín pero como pintor. los de Roberto Ávila y los de Héctor Atanasiú. EL BLUES DE LA CALLE 51 Los recuerdos de los protagonistas de aquellos años de agitación y provocación mantienen coherencia. tuvieron la valentía y la decisión de romper las normas de una ciudad provinciana cuya costumbre era parir jóvenes pacatos./ Y siempre soy herida. el tiempo de la deconstrucción llegaría más tarde. Lida Barragán desafiaba a los platenses desde sus pendencieros dicisiéis años. a subrayar esa precocidad porque siendo adolescentes. Pero me obliga remarcar el coraje de aquellas muchachas que comenzaron a ser pares y en algunos casos parejas./ Y te desesperabas”./Yo ten- go costillas de fiera./ Y siempre cicatrizo. gritándoles “Yo desnudo mi cuerpo. nada más. mucho más tarde. Al resto lo conocíamos de vista y por haber leído en el invierno de 1961. grupo de nos deslumbró y que fueron hermanos desde el mismo momento de conocernos. No difieren los diferentes relatos. porque llegó el tiempo de “Los Elefantes”. y no todos recogie- ron ese guante. Era un mundo nue- vo para todos nosotros y lo comenzamos a construir entre todos. 396 ./Y grito. y pasa una paloma con el mal de San Vito”.

que sigue aferrada a su viejo barrio de El Mondon- go pero cerca de ese parque que tiene la Facultad de Agronomía y se vuelca en parte a la diagonal 113. Desde ya que concurri- mos a la lectura de poemas y el vino posterior terminó por herma- narnos. tres hijos. “¿Por qué poemas radioactivos? Porque en ese tiempo. Lida estaba vestida con un toque Carnaby Street mientras que Fortín era formal. Lida Barragán y Raúl Fortín. Ese pequeño departamento es también una especie de retorno al vientre materno del que sólo se asoma para lo esencial. Pero volvamos cincuenta años atrás. estábamos muy impactados con la bomba atómica. con la que se trasladó a Italia radicándose en Milán y amplificando sus pro- puestas. de donde eran alumnos los dos. Allí estaban las familias de ambos y un puñado de gente de Bellas Artes. El objetivo de la visita erea presentarse e invitarnos a una lectura de sus poemas que se iba a realizar en la librería de calle 51 entre 11 y 12. “Por eso”. Ávila parecía un proletario ruso. “Los Elefantes” ya eran menos y al grupo lo formaban ellos dos y Roberto Ávila. plena Guerra Fría. entraron al “Capitol” en horas de la tarde para hablar con nosotros. pero se ganó la vida cumpliendo funciones en la administración pública de la que está jubilada. Murió allí en abril de 2011. 397 . De ese grupo formaba parte Renzo Casali. Meses después se incorporó al grupo nuestro Omar Gancedo y se fue Ávila. Lalo Painceira Unos días después de esa pegatina. Era actor y pertenecía al grupo del Teatro Universitario que dirigían María Mombrú y Enrique Escope. gigantesco y con una magnífica voz de bajo. que se transformaría en una de las figuras más atractivas y provocadoras del teatro argentino de fines de los sesenta y comienzos de los se- tenta. cuando se mudó a Buenos Aires y comenzó esa maravillosa aventura estética y teatral que fue “Comuna Baires”. Al poco tiempo Lida y Raúl nos invitaron a su casamien- to. Los tres publicaron Poemas radioactivos en un pequeño y bello libro que ilustraba una xilografía en su tapa. Lida estudió en el “Bachillerato de Bellas Artes” y después Es- cenografía en la “Escuela de Teatro” de la Provincia. al que concurrimos. un nieto y cuatro gatos. cuenta hoy Lida Barragán con sus 65 años. hasta diría que bien platense en su indumentaria.

el equivalente hoy a la carrera universitaria. Nos re- uníamos en nuestras casas pero en general en la de Raúl. En el invierno de 1961 fundamos el Grupo de ‘Los Elefantes’ con Yoli Poisneuf. Y quisimos salir a romper así. 398 . Al grupo lo formamos en Bellas Artes. EL BLUES DE LA CALLE 51 “Pero no escribo más. la Guerra Fría y la posibilidad de una nueva Guerra Mundial. por nues- tra cuenta y a través de un modo nuevo. los lectores mandaron cartas y fue importante porque además de la repercusión. Además de las pegatinas hubo lectu- ras de poemas en el salón de actos de Bellas Artes y en la Librería a la que fueron ustedes”. discutíamos. Entonces dejé y retomé la plástica. “Nos reuníamos una o dos veces por semana. hubo una devolución por parte de la gente. La pegatina que hicimos tuvo mucha reper- cusión. Hago plástica para mí o para regalarle a una persona amiga. Como te dije. El grupo duró dos años. Nada más. Después se sumó Tito Ávila. Desde los trece años y empe- cé a mostrar lo que hacía en el Bachillerato de Bellas Artes. Yoli era compañera mía y Raúl y Atanasiú estaban en el curso superior. pegando los poemas en las paredes de la ciudad. “Eco…” y el “Escarabajo de Oro” eran las dos caras de la van- guardia de entonces”. Mucho tiempo escribí. estábamos impac- tados por la bomba atómica. Salieron artículos en el diario. Héctor Atanasiú y Raúl. Nos vinculamos a “Eco Contemporá- neo” que dirigía Miguel Grimberg. leía- mos. Creamos el grupo porque entendíamos que la poesía se había quedado en La Plata. Escribir me angustiaba.

la de ‘Los Redon- ditos’. estudiantes de Humanidades. Lida dejó meses de escribir por- que fue presa política. También iban Renzo Cassali y Liliana Ducca que en ese momento era su compañera. pasando por la Ne- gra Poli que iba al ‘Capitol’. los habitantes de la noche de siempre. acodadas en el mostrador las cope- ras de ‘El Galeón’. los del Grupo Sí. “¿Sabés de qué me acuerdo? Que yo siempre pedía una ginebra y una medialuna. la Negra. Pero nada es como era entonces porque Lida era asidua concurrente al “Capitol” y guarda recuerdos imborrables. sí. de toda la gente increíble que conocí ahí. después retomó y hace más de diez años dejó de escribir. Lalo Painceira Los sesenta avanzaron rápido. ¿no?” Raúl Fortín. qui- zás de una sensibilidad demasiado pronunciada para los tiempos 399 . viejos poetas en otra mesa. recuerdo también a un pibe de la calle que iba a comer con nosotros y desde ya. Ahora se reúne con amigos de antaño como Graciela Tassara. su compañera del “Bachillerato de Bellas Artes”. uno de los creadores de la Revista “Humor” y de “Humi”. “¿Cómo no voy a acordarme del boliche. Te- nerlos allí a todos era un lujo que nos regaló esa época. poeta y hermosa persona. ¿te acordás? Ese grupo de Ismael Viñas y también del PC. Amanda Peralta. Se daban discusiones muy buenas sobre marxismo…Uno piensa eso ahora y es difícil de visualizar. para no angustiarse. En una mesa discutiendo sobre Marx. los primeros habitantes del bar”. desde ustedes a los de Tandil. la compañera de Skay. Porque iba gente que era del Malena. los músicos serios como Jorge Blarduni y desde ya. en el fondo los músicos de jazz. de las discusiones que se armaban. talentoso ilustrador. nosotros y desde ya ustedes.

riendo. Cuando todo 400 . cuando decidió volver ya restaurada la democracia. Ahora retomaré el tema original y puede ser que se reitere parte de la melodía principal. escrito premonitorio o quizás. Nos habíamos reencontrado los dos después de años y ambos retornando a La Plata. demasiado dolorosa. Crítico del neoliberalismo imperante y de una ciudad a la que calificó de “mezquina”. No transcribiré esos versos por mi propia necesidad de recordarlo vivo. Se llama “Poema para mi muer- te violenta” y describe con imágenes descarnadas lo que exac- tamente sucedería cuarenta años después. Escribiendo estos recuerdos me reencuentro con unos versos de él de los años se- senta. la que fue su última compañera y todos nosotros. Por todo eso sólo transcribo su advertencia final: “yo cesaré al fin. en donde no ha recibido ningún homenaje. Raúl tenía una casa en Tolosa y compartimos un asado y un vino junto a su compañera y a sus mellizos que corrían por ese pedazo de verde como si fuera en una plaza. Raúl es uno de los grandes olvidados de esta ciudad real- mente mezquina. el tema se va desarrollando interrumpido por solos e improvisa- ciones. que lo admiramos y quisimos. Otros compañeros de la noche y el giro a la izquierda de algunos Estamos llegando al final del blues de la calle 51. lanzado con frases cortas que arrancaban de golpe disimulando un leve tartamudeo. / Como el dolor o el frío/ yo cesaré al fin/ violentamente”. Raúl decidió poner fin a su vida en el año 2000 y de una manera trágica. eligió partir por su propia y muy dolorosa volun- tad. EL BLUES DE LA CALLE 51 que vinieron. Pero es la despedida. en donde sólo lo recuerdan públicamente los esforzados luchadores de la cultura de la revista “El Pasajero”. y desde ya que sus me- llizos. Como blues. / Yo cesaré como el dolor o el frío. él esgrimiendo su humor ácido e irreverente. foto rescatada de nuestro último encuentro. esa señal primera que quiso dejarnos y que ninguno leyó en su dimensión real o no compren- dimos entonces su significado. de mantener esa foto de él en mi memoria.

También estaban los que llegaban temprano y traían su ejemplar para leer allí. sobre todo de la Fede (“Federación Juvenil 401 . parto de algo ya dicho: a partir de la exposición de junio de 1961 el “Capitol” comenzó a recibir nuevos adherentes y cambió la característica de su clientela. hablábamos en el léxico nacido de un mundo bipolar. Pero las discusiones comenzaron a teñirse con ideología y eso generó en algunos. habían llegado a nosotros. Mucho menos ver que varios de los parroquianos. los cuerpos delgados y tampoco los sacones o gabanes con cierto abuso de la ropa oscura. Por eso. ni la multiplicación de anteojos. en su mayoría jóvenes. Como conté. entraban con libros. Por lo tanto. esperando que lleguara el resto. No llamaban la aten- ción las barbas ni los pelos largos o excesivamente cortos para la época. Además de la teoría. al retomar el blues. como señaló Ana María Fernández. a excepción de Amanda. las bromas. se mantuvo siempre el necesario recreo festivo. otros porque querían mostrar a su grupo de pertenencia algún hallazgo o reforzar la argumentación sostenida en la discusión de la noche anterior. Entre los nuevos habitués comenzaron a predominar los jóvenes militantes. se empezó a hablar de polí- tica y predominaba un lenguaje marxista. algunos porque venían directamente de la cercana Facultad de Humanidades. una adelantada para nosotros. Si bien se mantuvieron los lazos de relación. sino por la cantidad de jóvenes y agregaría que eso mejoró la calidad del contenido de lo mucho que se debatía debido a que esa tanda de nuevos clientes aportó positivamente a las polémicas. sentados y solos ante su mesa en donde estaba la copa. “El Capitol” había cambiado. No sólo por “Los Elefantes” o por los perseverantes músicos de jazz y pintores del Grupo ni las amigas de teatro y de danza contemporánea. el libro abierto. comentar películas y novelas. porque el “Capitol” no era un convento ni nosotros ni nuestras amigas y amigos teníamos vocación religiosa. Lalo Painceira el grupo comienza a tocar coralmente uniendo sus instrumentos y aportando algo que quedó de sus solos. la necesidad de una praxis. todavía ni Fanon ni los grandes del mundo que estaba naciendo. hablar de los temas que hacen al arte.

siguió siendo parte del Grupo Sí y militante diario del “Capitol”. también la sufrían los marxistas. los que asumían responsabilidades no daban a conocer sus domicilios ni a sus fa- miliares directos. al menos. con la sola excepción del trotskismo y de los grupos marxistas nuevos como “Praxis” y “Malena”. introdujo un tema no común para el marxismo tradicional argentino de ese tiempo: el peronismo. “Los Elefantes” incorporaron a Omar Gancedo que. EL BLUES DE LA CALLE 51 Comunista”). Por ejemplo. de agrupaciones universitarias de izquierda y tam- bién concurría un grupo nutrido del “Malena”. a las posiciones dogmáticas que los hicieron apartar a comienzos de los ’40 del campo popular. de manera diversa aunque bueno es aclarar que nunca ahogó esa movida estupenda que había nacido y que viviría en plenitud. necesitaba un sitio para vivir y se mudó junto a Víctor Grippo. algo que la izquierda argentina nunca aprendió. integrantes del Grupo Sí. “populista” o “demagógico”. izquierda vernácula y gorila que continuó siendo fiel. que ya eran novios. por tres años más. Se comentaba sólo a quie- nes se tenía esperanza de incorporar e incluso. que nunca fue marxista. sitio desde el cual algunos todavía. porque en el fondo la derecha siempre tuvo claridad para identificar a sus enemigos principales. el grupo marxista de Silvio Frondizi. no han retornado. Sin haber leído indudablemente los aportes de Cooke. nos vinculamos al grupo de músicos de “Conser- 402 . con Horacio Elena y Chuchi. como recuerda Lida Barragán y otros que entonces estaban en “Praxis”. Porque ninguno llegó al “Capitol” y decía: muchachos. La incorporación al “Capitol” de este grupo heterogéneo y nu- meroso. Porque había represión y si bien la padecía fun- damentalmente la Resistencia Peronista. cuando el compromiso marxista obliga- ba a una semiclandestinidad a quien lo asumía. Para nada. en pleno siglo XXI. el sectarismo de ese marxismo lo descartaba por “bonapartista”. obró en cada uno de nosotros. en tanto. res- petando las diferencias. Sirabo. que no le exigió que fuera del PC ni nada por el estilo. Pero volvamos a 1961 para sentarnos ante una mesa del “Ca- pitol” de aquellos años. me afilié al PC o entré en el “Malena” o en “Praxis”. no obstante. Trotsky llegó a nuestras mesas en la solitaria voz de Amanda que además.

Lalo Painceira vatorio” liderado por Jorge Blarduni y a todos sus amigos. los que me hicieron retornar a aquella senda que había emprendido siendo casi niño desde mi admiración hacia el maestro Fernán- dez Coria y. También se acercaron dos poetas notables del ba- rrio obrero de Berisso que empezaron a concurrir al bar algunos atardeceres y noches. pero sólo los fines de semana. inconsistente. Rithé Cevascó. Sin embargo. Por eso fueron ellos. Mi última expresión plástica fue neofigurativa con una temática social clara pero manteniendo el lenguaje de vanguardia. Coincidió con mi ingreso a la carrera de Cinematografía en la UNLP. Norma y a su amiga. Amanda. basado en ritos superficiales y no en una espiritualidad profunda. desde mi amistad con Bibi Párraga. ya adolescente. Tono y ese tipo fantástico que fue Julio Godio. Osvaldo. Alejandro 403 . Rodolfo. de quien luego me hice amigo. En mi caso particular. También participaban de las reuniones del “Frente Cultural del PC” en esos tiempos María Mombrú. Eran Sandra Filippi e Imar Lamonega. Julio Bogado (poeta y además un tipo ideológicamente muy claro) y todo el grupo de Tandil. fueron los mar- xistas los que me hicieron retomar un camino que había olvidado al nublarme la mente ese misticismo vacuo. Godio. Golo (Mario Goloboff). del ni- vel de José Sazbón y también con Ricardo Piglia. mi encuentro con el mar- xismo fue el comienzo de mi alejamiento del Informalismo y al año siguiente. Bogado. sobre todo los más sólidos. en donde me di el lujo de tener compañeros como Raymundo Gleyzer. algunos vinculados al grupo de pintura y otros que me enriquecieron notablemente. emblemático creador del “Teatro CLIMN”. militaban en el frente universitario. del Grupo Sí. También hubo encuentros muy espo- rádicos con marxistas independientes o de otras líneas. Grillo Frontini. Beto Rubinstein. Adherí a la Fede y me incorporaron al “Frente Cultural” junto a otros amigos. Castorina. entre los que estaban Dippy. aunque ellos en general. como Grippo. vinculación que duró incluso hasta mis primeros años de Buenos Aires y que se extendió a su mujer. Mauricio y Lipo. en mi caso particular. Zito Zoibelson que dirigían el Teatro Universitario y Jorge Rubinstein. perteneciente a la “Biblioteca ‘Max Nordau’”. bastaría mencionar que compar- tí reuniones con intelectuales de la talla de Golo.

Carlos Vallina y un gran compañero y amigo que me abrió la mente al todavía entonces denominado “fenómeno peronista”. ¿Por qué me pegó tan fuerte mi encuentro con el marxismo? Pienso que el hecho de adoptar como padre a Sartre. el nacionalismo secular. jugó un rol en esa decisión.la mayor par- te de África Subsahariana alcanzó independencia. Ricardo Gil Soria. no. Siempre necesité de una praxis para sostener mi pensamiento. EL BLUES DE LA CALLE 51 Malowicki. antiimperialista y enfrenta- do con las monarquías conservadoras ganó terre- no en el escenario árabe. En el Sudeste asiático. según nuestra visión. Nunca pude pensar o sentir algo y vivir ajeno a ello. Tampoco es una pose. el Tercer Mundo se erigió como el nuevo 404 . América Latina fue sacudida por la Revolución Cubana y la ‘nueva izquierda’ reivindicó la lucha armada contra la dependencia y la injusticia social. el tiempo que nos tocó vivir. participativa. este último sofocado con la participación directa de la URSS). Así lo exigía. Pupi Rottblat. nos habla de este Tercer Mundo que nosotros todavía no visualizábamos. comprometida incluso hasta el límite. Sergio Labourdete. Quizás no soy una excepción y gran parte de mi generación tam- bién fue así. En el imaginario de gran parte de la izquierda occi- dental. la lucha anticolonialista vietnamita se transformó en una guerra antiimperialista que socavó la hege- monía de la primera potencia capitalista. Profesora de la UNLP y de FLACSO. Después de pasar revista a la crítica situación de los países dominantes y de los socialis- tas (ya se habían producido los levantamientos de Polonia y de Hungría. Tiempo al que volvemos brevemente. Bajo el liderazgo del presidente egipcio Nasser. No es algo buscado o que me haya exigido sacrificios santificantes. reproduciendo fragmen- tos de la reciente y muy buena Historia del Siglo XX (Editorial Siglo XXI. 2011) de la Dra. Es algo natural. “Entre 1957 y 1975 -escribe Béjar. Soy así. en Historia María Dolores Béjar.

fundamentalmente cons- tituido por hermanos de la FEDE. que era una bandera que levantaba toda la izquierda marxista y peronista. En el caso personal y ya ingresado en el PC. debo señalar que dos personas tuvieron influencia directa y lo hicieron desde una posición que. escritores y desde ya. al menos. También estudiantes de Bellas Artes y de Humanidades. No éramos pocos los hijos del “Capitol” que estábamos enrolados en ese grupo. Lalo Painceira sujeto revolucionario. 405 . era el Grupo Sí. Eran los responsables de ese frente cultural del PC al que me sumé. como lo llamábamos. pintores. ¿Por qué? Porque “en ese momento el Grupo era muy bien considerado y merecedor de respeto y recibiendo comentarios muy positi- vos”. aunque no comparta todas sus posiciones políticas. lo que seguía convocando al “Capitol”. Esta oleada descripta de manera tan caliente y comprometida por Béjar. Argelia. con los que todavía me cruzo de vez en cuando y permanece mi respeto y cariño hacia ellos. Lo dice Mauricio Tenembaum en este siglo XXI con una realidad diferente que por ahí nos ubica en veredas distintas. aún los que buscaban en las viejas religiones orientales su razón de seguir viviendo. contra toda especulación previa. pero también los jóvenes rebeldes de todo el mundo. Pero el carozo de nuestro compromiso. Allí estaban para con- firmarlo. no la conocíamos. Nos conmovía y adheríamos espontáneamente a la Revolución Cubana y a la lucha antiimperialista. Había músicos. Cuba y Vietnam”. según los tercermundistas. no había llegado a La Plata en 1961 o. poetas. La voluntad política de las víctimas del imperialismo pasó a ser visualizada como condición necesaria y suficiente para que és- tas se convirtieran en protagonistas de la historia a través de acciones heroicas. sorprendieron desde la amplitud y el conocimiento del pensamiento marxista. lo que sería lo “cósico cosidad de la cosa” para utilizar un lenguaje heideggeriano. Fueron Mauricio Tenembaum y Jaime Lipovetzky o simplemen- te “Lipo”.

nos soportó el tiempo que estuvo con nosotros y además nos educó e hizo aportes a nuestra formación. ma- yor que nosotros. porque marchamos en la misma dirección y nos sostiene el afecto. pero en aquel momen- to era nuestro flamante responsable del “Frente Cultural del PC” y que con infinita paciencia. no obstante en los encuentros. Porque Agosti era más ortodoxo de lo que se mostraba”. Yo defendí y mantuve en el partido a homosexuales. Mauricio es hoy un dirigente de pri- mera línea de la comunidad judía argentina e integrante de la “Comisión Provincial por la Memoria”. era muy tenida en cuenta. lidió con nuestra diversidad e indisciplina en tiempos en donde la disciplina del militante. siempre vestido formalmente y dueño de una vasta cultura y conocimiento marxista. era un par nuestro y se mostraba sumamente abierto a nuestras inquie- tudes. EL BLUES DE LA CALLE 51 pero nunca opuestas. me cuenta hoy mientras com- partimos un pocillo en el “Café de las Artes” del Pasaje “Dardo Rocha”. Nunca discriminé a na- 406 . Yo tenía reuniones con Héctor Agosti que me preguntaba por el grupo de La Plata y yo le contestaba que tenían mentes abiertas. Por ejemplo. exactamen- te como antaño. en ese momento el PC no admitía la vida en pareja. Nos reuníamos con él periódicamente para escuchar su informe. rodeados de estudiantes de Humanidades. leer documentos y discutirlos. Cuando lo conocimos ya tenía una trayectoria importante dentro del Partido. “Siempre creí que el intelectual y el artista no se amoldaban a la rigidez del Partido. precisamente. Pero Mauricio. “Yo me reunía con ustedes y hasta tuve que de- fender a algunos de acusaciones de orientaciones sexuales diferentes y de comportamientos que la dirección criticaba duramente. sino que tenían que casarse y tampoco admitía la homosexualidad. libertad de pensamiento pero que creían realmente en la necesidad de un país socialista y tenían como referencia el proceso soviético.

Ése era mi tema y lo pensé dirigido hacia mí. pero cuando me aprestaba a respon- derle. me frenó con un gesto y le contestó bajando esa línea de amplitud que siempre mantuvo. castigaba a aquellos que habían tenido relaciones extramatri- moniales. Lo mismo que su sucesor. Y así fueron nuestros encuentros. él planteó con crudeza la necesidad de someter nuestro lenguaje expresivo a los postulados del Realismo Socialista. a donde se ha- bían mudado a causa de una enfermedad pulmonar (EPOC) de mi papá. más abierto. incluso. con toda su calma. Jaime Lipovetzky. con formación sólida y otras más débiles ideológicamente. Hubo voces potentes. Lo recuerdo hoy vivamen- te. y al que conocí en ese momento. como la referida al arte que era muy sectaria (realismo socialista)”. Debían hacer una autocrítica sobre su comportamiento”. pintor. Pienso que si Castagnino lo hubiera escuchado lo echaba de la mesa. Mauricio. como el protagonizado por la inocencia sectaria de un hombre ya mayor. total- mente diferente en su manera de ser. sólo con acentos de otras tonalidades. incluso por desconocer hasta el mismo meca- nismo de las reuniones. demonizando al Arte Abstracto. Recuerdo que la primera reunión del “Frente de Cultura” se realizó en el comedor de diario. “como Castagnino”. Tenía un comportamiento de par porque sólo tendría un par de años más que nosotros y recién se había 407 . había un pensamiento crítico que es propio de todo intelectual y que se aplicaba a diferentes líneas del Partido. en la casa de mis padres que quedaba en Villa Castells. Gonnet. Pero hubo detalles imborrables. lo veo hasta en dónde estuvo sentado cuando afirmó hasta con inocencia. “En las reuniones con ustedes se debatía con libertad. Fue un encuentro en donde guardé respetuoso silencio hasta donde pude. Lalo Painceira die. verborrágico e informal que Mauricio. y hasta llegó a plantear la uniformidad de la paleta que debíamos utilizar. sustentada en tierras. Me acuerdo que después de escuchar el informe con el que comenzaba cada reunión. ocres y sienas. nuestro Lipo. junto a la cocina. como la mía. Pero el partido lo hacía e.

supongo que después de que él pasara por el bar. Pero ahora estamos solos los dos. con varios libros en su haber y fue el que espontáneamente se ofreció como nexo con Otto Vargas para comer los tres en aquella mítica cervecería porteña de calle Libertad. co- miendo choripanes y bailando chamamé. juzgaban críticamente nuestras opiniones más libres y más gram- scianas. Sarita. Recuerdo una noche fría de primavera. “Te diría que hasta parecía algo agresivo. algunas fuertes. Lipo retoma el primer concepto. EL BLUES DE LA CALLE 51 recibido de abogado. porque para los que se soste- nían en la posición dogmática que era la línea oficial del Partido. bebiendo vino patero (vino típico de la costa). El Partido tenía muchas discrepancias. porque Gramsci ya había hecho su aparición en nuestras lecturas. por ejemplo con el Che”. Por ejemplo. Personalmente me opuse en el plenario del Partido a la crítica contra los intelectuales porque entendí que ellos tenían razón en sus posiciones y que ellas no representaban una posición rupturista”. la línea del Partido era muy dogmática y en gene- ral. Hoy es un abogado laboralista reconocido. Se comienza a cambiar esa mirada cuando se entien- de que la cultura mantenía una línea crítica y que buscaba un nuevo punto de vista para el mundo. Incluso compartíamos algunas salidas jun- to a su novia de entonces y todavía compañera. “Cuando me hice cargo del grupo de ustedes. terminamos todos en un Recreo de Punta Lara junto al Río. Pero yo me fui dando cuenta que no era un problema personal. lo era todo tipo que estuviera encuadrado. para recordar aquella primavera de nuestras vidas y que me cuente cómo la guarda en su memoria. sino que ex- presaba la posición del intelectual. 408 . la Revolución Cubana marca un antes y un después que no fue bien leído por la dirigencia.

Qué palabra pla- gada de contenidos diversos ¿Cuál sería el futuro imaginado por Puente y Parternosto entonces? ¿Cercana al arte precolombino que los ganaría recién años después y en Nueva York? ¿Y Dalmiro que dibujaba como Poroto en papeles diminutos obras que ya transita- ban hacia la geometría. Había poetas y músicos que nos abrie- ron mundos nuevos lo mismo que los militantes. Todos éramos amigos. Desde ya. pero que todos estaban embar- gados por la pasión. de corrillos y grupos distintos. Sobre todo el sector universitario y los intelectuales comenzaron a no acatar y a discutir las decisiones del Comité Central. de chica- nas. De discusiones mesa a mesa. la ma- yoría siguió hablando de arte. Lo que sucede es que en ese tiempo comienza un momento particular de dudas y contradicciones. de esa búsqueda incesante de tender la historia del Arte hacia el futuro. pero subyacía la ideología que cortaba en porciones distintivas a ese grupo vivo. porque se expresaban a través de ese lenguaje. la necesidad de romper límites. 409 . Por nuestras lecturas apreciábamos el valor de las diferencias y no fuimos sectarios hacia el interior. pero ya no éramos los únicos pintores ni artistas. de estética. más activo. Lalo Painceira Destaca “el papel jugado por Mauricio que tenía diferencias con la conducción del Partido y las manifestaba. Aquel “Capitol” virginal del comienzo había sido suplantado por otro. Se mantuvo el centro en el Grupo Sí. La política cambió el ambiente del bar. vital. Futuro. habrá vislumbrado su minimalismo futu- ro? Y así cada uno de nosotros e incluso. de vanguardia. cada uno de los poetas y los músicos del “Capitol”. Esos fueron los primeros pasos de la reacción y de la discusión y ruptura que vino poco después”. Pero esa disparidad nos fue separando. Porque el “Capitol” fue eso durante todo el tiempo que duró su movida: un grupo vivo de jó- venes que podían coincidir o diferir. la inquietud.

hasta brindando un techo. para una consumisión suntuosa para la escacez nuestra. nos visitaban dos ingenieros empresarios. me acuerdo de ellos en vera- no. que se convertiría en los tramos finales de esa década. impecable. espátulas y herramientas. desde ya. Una tarde le propusimos con Chuchi Muiña y Horacio Elena hacer un programa cultural en “Radio Universidad”. Por- que además del empujón de Squirru. Todo aquel que quisiera comunicarse con nosotros nos buscaba allí. que él pedía en nuestra mesa. EL BLUES DE LA CALLE 51 Puede decirse que el Grupo Sí “atendía” en el “Capitol”. Un invitado y la charla. hubo gente que nos ayudó económicamente y en algunos casos. En su estudio vivió durante años Omar Gancedo. Con poco trato personal. ya que si bien eran protectores del grupo en general mantenían una fuerte amistad con Nelson. pinceles. De esa manera compraron algunas obras nuestras. Se vestía como abogado. pintaba y armado del soplete. ocupando junto a nosotros las mesas de la vereda. Supongo que esa mano se habrá extendido en algunos casos a la adquisi- ción de óleos. tanto como su cabellera. pero significó pre- monitoriamente mi primer contacto con el periodismo. riéndose y gozando de las ocurrencias de Javier Villafañe o de Nelson. am- bos muy comprometidos con las artes plásticas y su fomento. en mi vida. al menos. ligeramente levantados en sus extremos lo que le otorgaba cierto acento bo- hemio. Tenía su habitación en los fondos y allí esculpía. Cada tanto pasaba y dejaba algo de dinero. Lo aceptó encantado y creo que en el primer programa el invitado fue Alejandro Puente. Fuera una amiga con la que se tejían los primeros puntos de una relación o los teóricos y. esmaltes. Althabe y Beilinson. quemaba buscando nuevas heridas expresivas. pero portaba grandes bigotes blancos. en mi profesión y. También pasa- ban por el “Capitol” y sobre todo. basado en en- trevistas. El programa tuvo corta duración en realidad y no recuerdo hoy la cantidad de programas que salieron al aire. Cuando el grupo se apagaba apareció otro mecenas que con el transcurrir del tiempo alcanzaría notoriedad nacional: “Dudi” 410 . Pero también se apiadaba de nuestras carencias. Julio Sager era abogado y director de “Radio Universidad de La Plata”. nuestros mecenas. junto con mi familia y mis ideas y mi fe.

un conocedor porque había leído. pero en la mesa era uno más. que no tuvo descendencia y que derivó en un gran afecto que todavía subsiste. se había cultivado con esmero y a diferencia de nosotros. a la carrera de Cinematografía y a la militancia en el Centro de Estudiantes del que fui secretario. conocía los originales que nosotros amá- bamos por reproducciones. Dudi era un amante de las artes plásticas y además. Al poco tiempo yo dejé de frecuentar asiduamente el “Capitol” ya que estudiaba en Bellas Artes. No es un aporte nuevo decir que era muy inteligente. era empleado administrativo de Menores. el último eslabón que da sentido a una obra. Compartía nuestra mesa y se sentía bien lejos de sus obligaciones participando de ese grupo que era totalmente informal. Lalo Painceira Graiver. cuando el grupo comenzó a languidecer. militaba en el PC y además me había casado con una de aquellas adolescentes que compartían nuestra mesa. Puente y Paternosto en donde mostré mis villamiserias. es decir. porque fueron los estudiantes los que predominaron y dieron contenido al último tiempo. matrimo- nio que duró dos años. dos años menos que yo. Tenía nuestra edad. y que además me permitió encontrar otros focos de atención y un compromiso mayor en otras disciplinas. además de su opción estética. consejero estudiantil y delegado a la “Federa- ción Universitaria de La Plata”. Había cruzado esa línea a veces muy sutil e invisible que existe delante de cada obra. rápido y que tenía gran sentido del humor. Al poco tiempo y ya solo me mudé a Buenos Aires y prácticamente no pisé más el “Capitol”. Mi tiempo se volcó a Bellas Artes. Creo que después de la exposición de 1962 con Ambrossini. el Grupo Sí dejó de existir con ese contacto diario y ese compro- miso anterior. Sin alardear contaba lo útimo que había visto en exposiciones en el exterior. Pacheco. nada más. La pintura para mí había que- dado definitivamente atrás. Desde ya que si uno estaba en el 411 . visitado museos del mundo y grandes galerías. Desde entonces y hasta hoy participo con intensidad de esa experiencia maravi- llosa que es vivir el arte como espectador. pero nos sorprendía su lucidez y creo que gozaba sus recreos junto a nosotros. Pero la movida en el “Capitol” continuó de manera más abierta y estudiantil.

es posible que la disolución del Grupo Sí favoreciera en cierto sentido. Recibió el “Premio Casa de las Américas” en Cuba y hoy está desaparecido porque. cuan- do ese paraíso recién nacía. pero al predominar la gente de Humanidades. iba al “Capitol” porque estaba seguro que alguno de los viejos estañeros o compañeros de madrugadas. pese a las advertencias y con esa terquedad que proviene de la fe que sólo tienen los santos. Fundamentalmente a causa de Sandra Filippi. La poesía era la expresión estética que primaba en “Tarco”. obrero y gremialista que arrebató a la burocracia el Sindicato de Petro- leros de La Plata. el nivel del debate era más académico. También era asiduo concurrente Imar Lamonega. persona verdaderamente mágica pero comprometida y militante. la librería de Jorge Blarduni. En “Tarco” se charlaba como en el “Ca- pitol”. una especie de ángel o mejor de hada que estaría más de acuerdo a su última actividad. que se afincaran en sitios aledaños a sus locales de ensayo de la misma manera que los de la “Escuela de Tea- 412 . aunque también se jaraneaba y se siguieron organizando fiestas pero ya no en nuestros talleres. como Mario Goloboff y Julio Bogado. entre ellos. por ejemplo los integrantes del movimiento coral que siempre fue muy impor- tante en La Plata. iba a estar disponible y abierto a la charla. En cuanto al “Capitol”. Sandra se convirtió en una maravillosa escritora de cuentos para niños y montó un mítico comercio en Cariló. regre- só a la Argentina en tiempos de la dictadura. sino en la casona que tenía Jorge en City Bell. para no callarse la boca. Fiestas inolvida- bles con representaciones de las que participábamos activamente con Horacio Elena. Imar fue un militante ejemplar como lo reflejan sus versos. que mostraba sobre un caballete una de las bellas muchachas pintadas por Grippo. sobre todo al abrir “Tarco”. Pero se amplificaron los lugares de convoca- toria. Recuerdo a otros poetas que forma- ban parte de los encuentros y que habían pertenecido al grupo del “Capitol”. una porteña que en ese momento era mi compañera. Chuchi Muiña y Ana. mejor dicho. la dispersión de quienes confor- mábamos el núcleo de sus comensales. EL BLUES DE LA CALLE 51 centro solo. Hubo grupos. volvió a su Berisso y desde ya. poeta. sin obligaciones y con tiempo para tomar un café.

comenza- ra a asomar el otoño con todo lo que contiene de pérdida y de anuncio del invierno. No puedo olvidarme tampoco de las pizze- rías “Sorrento” y “Bacci” e incluso de plazas. y es. Otras voces. más allá de algunos grupos que con anterioridad pudieron haber mantenido cierta actividad informal. ardor y vida joven. La cervecería “Modelo”. la dotaban del clima ideal para estudiar o debatir o simplemente. Una parte importante de ese perfil fue. característica que mantiene hasta la ctualidad. Lalo Painceira tro” habían ocupado “El Cabildo”. lentamente. posee una vida cultural inten- sa que constituye uno de sus más sólidos perfiles. Sus largas siestas y tardes en donde había pocos clientes y la am- plitud del local. otros ámbitos Ha formado parte de este blues la aseveración de que La Pla- ta. dio paso al calor y el fuego de un largo verano en el que se asentaron y maduraron los frutos acuñados para dejar luego que. Así. desde los albores del siglo XX. afianzándose como una de sus aristas salientes. Diría que la primavera que estalló en octubre de 1960. El dato. que no es menor. leer. lo proporciona Ricardo Denegri. y que fue la escenografía natural en donde se congregaba un naciente grupo de poesía. pero ya hablaremos de esos nucleamientos unos párrafos más adelante. siempre fue un imán. algo más de medio centenar de conjuntos corales. sin tener en cuenta los que realizan presentaciones esporádicas. El disparador fue la presentación en La Plata 413 . como se cumplen los ciclos de la vida natural y como mutan las estaciones. Señala 1942 como el año de inicio de la actividad coral vo- cacional de manera regular en la ciudad. su actividad coral. lentamente. como por ejemplo la Rocha. por ejemplo. ubicada estratégicamente frente a Bellas Artes y a la “Biblioteca de la Universidad”. Actualmente mantienen una actividad contínua. desde hace años un militante activo del movimiento coral platense y reconocido dirigente del mismo. sobre todo para los estudiantes. abarrotada de creatividad. se fue apagando aquella movida de calle 51.

Pero además. nada más. ganó el concurso para dirigir el “Coro Universitario de La Plata”. Roberto Ruiz recuerda aquella circunstancia que lo instaló en nuestra ciudad resumiéndola en una afirmación categórica: “de alguna manera. ese café que estaba frente a la Estación. Pero íbamos a restaurantes de vez en cuando. En 1960 el panorama coral era algo menor en cuanto a can- tidad de grupos. Nació así el “Coro Universitario de La Plata”. en la cervecería ‘Modelo’ o en el ‘Malvinas’. más allá incluso de lo estrictamente musical”. mucho más pequeña que la actual. pero se trató siempre de un elenco profesional. en aquellos años. como no podía ser de otra manera. el ejemplo fue asumido por otras asociaciones y la actividad comenzó a expandirse. porque el Coro estaba formado por una mayoría de estudiantes. Y cada ensayo terminaba en ‘El Sorrento’ o ‘El Rayo’. que me resultó familiar. aunque había ex estudiantes y egresados. con tranvías. en ese momento exclusivamente mas- culino. A los dos años se incorporaron voces femeninas y un sector se escindió para crear el coro “Antares” que hasta la ac- tualidad mantiene su característica de exclusividad masculina. un rosarino de 23 años. Esa fue la brasa que dejaron encendida y que ardió. el del “Teatro Argentino” de La Plata. “La Plata. Pero era una apariencia. y después de cada concierto. lo político. porque La Plata en aquellos años era un hervidero desde lo artístico. o en ‘La Aguada’. era una ciudad chica. lo científico y lo universitario. Debe aclararse que ya existía un coro. en el corazón de la Universidad. Y todo repercutía en el Coro Universitario. Tres años antes. tanto que recuperé ese ser del interior que me habitaba. violista de la “Orquesta Juvenil”. pero suficiente para aquella ciudad inquieta. Podría decir que 414 . que era un restaurante que quedaba en 49 entre 8 y 9. EL BLUES DE LA CALLE 51 del Coro de la Universidad de Yale de Estados Unidos. fue el Coro el que me ganó a mí por todo lo que me dio la ciu- dad.

A su regreso. ligado a la creación de la carrera de Cinematografía y dueño de la primera galería de arte privada de La Plata. Durante 1957. Se discutía mucho y se ponía todo en tela de juicio. Emilio Pernas y Pancho Shwartz y uno de los más íntimos. hombre importante de la cultura platense. que dividía las aguas. Estaba la Revolución Cubana. luego se recibió de abogado pero era un excelente pintor. que era concesionario del buffet del viejo “Teatro Argentino” y también fue amigo de los entrañables Clarita Maiztegui. Lalo Painceira la casi totalidad estaba a tiro de la vida universita- ria. militante del Partido Socialista y un excelente bajo. “¿De qué hablábamos? De lo que se hablaba entonces en nuestro ambiente: mucho de política. ya en La Plata. Calculá que el mayor de los que componían el coro tendría unos 33 años”. desde ya que de música que giraba como eje principal de la ciudad desde el Teatro Ar- gentino. En ese lapso. Boris Baron. por ejemplo. Fue muy impor- tante la calidad del cine que veíamos no sólo por su importancia y aportes estéticos. cuando el gobierno francés me otorgó una beca y viví dos años en París”. por lo tanto. Roberto califica aquella época como apasionante. “Fue en realidad Juan Carlos Paz el introductor de toda esa tendencia moderna de la música”. careció. No sólo a través 415 . Simón Pomerich. además de ser un gran melómano. Pero en 1958 se instaló en La Plata y echó raíces. de una inserción real en la ciudad. Así fue mi vida hasta 1966. Se casó y tuvo amigos entrañables como Elio (Elías) Korzak que entonces estudiaba Derecho. Sino por la vi- sión del mundo que aportaban. Roberto Bravis López. Jaime Bauzá. encontró otro movimiento in- cluso con experiencias de vanguardia impulsadas por Enrique Gerardi. Roberto viajó desde Buenos Aires a La Plata en tren. inquieto.

estaban los hermanos Papaleo y Sergio Karakachoff. era cineasta. 48 entre 7 y 8 en donde hoy se levanta un shopping. si era verano en las mesas de la vereda del “Bar Astro”. como si constituyeran una gigantesca red humana. Entonces nos cruzábamos. Y extiende su recuerdo a las funciones del “Cine club La Plata” que en ese tiempo se exhibían en el “Astro”. los que proveníamos de Arquitectura. y no deja de mencionar los debates sobre la película vista que proseguían. Por otra parte he mencionado con anterioridad esa contención de tinte pueblerino que tiene La Plata en donde de alguna manera. Hubo otro movimiento conformado por jóvenes poetas a los que conocíamos de vista y de nombre. Sin embargo. Salvo algunos encuentros en el bar de la “Escuela de Bellas Artes”. todos ellos de la agru- pación de izquierda del entonces Departamento de Arquitectura y coincidíamos con ellos. Entre los dirigentes universitarios co- nocidos y a los que jamás nos vinculamos. y Jorge Berisso. Como otras veces pudo haber sido en el “So- rrento” o en la “Modelo”. Nada más que eso. en donde algunas veces ensayaban. éstos eran conocidos de Omar Gancedo que para esa época ya no los frecuentaba. que dominaban los cen- tros de las facultades más grandes como Derecho. pero no por haber dialo- 416 . conocíamos a los Germani y a los Centeno. todos sus habitantes están vincula- dos. Una situación similar ocurría con militantes universitarios li- gados al radicalismo y al anarquismo. Los que integrábamos el Grupo Sí no tuvimos relación con el movimiento coral platense pese a que ya era importante. Medicina o Ingeniería. EL BLUES DE LA CALLE 51 de los estrenos sino también en los cines clubes. Una amistad que fue muy rica y que me conectó con sus amigos anarquistas y desde ya. Además. que además de ser directivo de Núcleo. Yo le musicali- zaba los cortometrajes a Víctor”. con el cine. que había sido compañero mío en la “Escuela Anexa” y en el “Colegio Nacional”. justo enfrente del cine. Yo fui socio en Buenos Aires del Cine Club Núcleo al ser amigo de Víctor Iturralde.

En su caso. uno de sus fundadores. obró en el último año cuando un Pro- fesor de Literatura muy importante en la vida cultural platense. recuerda su infancia llena de verde transcurrida entre picados y caminatas en el Bosque platense. todo comenzó con un encuentro. Atilio Gamerro. 1942) e imagino que. “Creo que fue a fines del ’60 cuando empezamos a reunirnos al atardecer o a la noche con Rafael y Néstor en la plaza Rocha por cercanía a nuestros domicilios. El grupo nació al poco tiempo de haber hecho su aparición pública “Los Elefantes” y optó por la misma pre- sentación: empapelar las calles del centro platense con sus poe- mas como si fueran afiches publicitarios o políticos. dejó el programa a un lado y comenzó a hablar a sus alumnos de Rimbaud. fue allí cuando tomó a la poesía y la llevó de la mano o fue allí cuando la poesía lo tomó de la mano y lo llevó a él. El cine tuvo que estar presente en aquellos diálogos juveniles y empezamos a tomar contacto 417 . estudios en la “Escuela Nº1” de calle 8 entre 57 y 58 y luego en el “Colegio Nacional”. Lo cierto es que desde entonces marchan juntos. como suele suceder en el inicio de cada aventura artística colectiva. un mediodía de primavera y tilos florecidos. que fue siempre una gigantesca incubadora de sue- ños expresivos. Pero no empezó el camino solo. Fue con ellos que tomaron de la mano a la poesía y echaron a andar juntos aquella tarde de verano de 1960. tomándome la libertad de adecuar sus versos. Baudelaire y Walt Whitman. Lalo Painceira gado con ellos. Y también lograron una enorme repercusión. porque lo hizo con Néstor Mux y con Rafael Oteriño. sobre todo. entre los pares generacionales y los adolescentes. en este siglo XXI y allí. Y allí hablábamos de poesía y supongo que nos habremos leído nuestros primeros poe- mas. Osvaldo comparte una mesa conmigo en el “Café de las Ar- tes” ahora. Porque el “Colegio Nacional” contenía esa rebeldía de sus profesores ante los programas estipulados por los que no dan clases. Al menos así lo recuerda Ba- llina (La Plata. Según cuenta Osvaldo Ballina.

socios de Edgardo Vigo. que nos recibía en su casa y nosotros íbamos a escucharlo como se escucha a un maestro. Castillo se convertiría en uno de los grandes poetas nacionales y sería nombrado académico. de primavera contínua. A nosotros tres se sumaron Horacio Pon- ce de León (h) y Enrique Dillon. También se acercaron a Horacio Castillo y a las expresiones más de vanguardia encarnadas por Jorge del Luján Gutiérrez y Luis Pazos. Los nombres de los maestros de aquellos años nacen en la charla y muchos son comunes al Grupo Sí. Considera que hay aportes literarios importantes hoy olvidados. junto a otros exponentes como Alfred Casey que además de poeta. Los dos siguieron el camino del periodismo sin abandonar. con Horacio Núñez West. aunque a Roberto Themis Speroni lo vi sólo una vez en mi vida y nunca hablé con él”. Allí empecé a oír hablar de Céline. como ya se mencionó. por ejemplo. Prosigue con los primeros años de los sesenta cuando “nuestro grupo se fue armando. Gutiérrez y Pazos fueron. de la mano del gran Bergman. entre ellas. su relación con la poesía. y Ballina suma a Narciso Pousa. EL BLUES DE LA CALLE 51 con algunos poetas más grandes. como Estiú. 418 . por ejemplo. sobre todo Pazos. introductores del pop en La Plata y en algunas valiosas experiencias. y de los poetas de La Plata. Concretamos la experiencia de poesía mural y en 1964 publicamos el libro La voz en el tiem- po. como Rafael Oteriño. fue un valioso traductor. considerado el más importante estudio en nuestra lengua sobre la obra final de James Joyce. También coincide con la influencia del cine de ese tiempo. como el de Mario Teruggi que tiene una vasta obra escrita entre la que destaca su Finnegan’s Wake por dentro. subrayando las puer- tas y dudas que abrió. Ballina inscribe a su grupo en el camino de la poesía platense cuya expresión anterior fue la llamada Generación del ’40.

Rippa Alberdi. “También rescato aquella confraternidad intelectual que había y que se manifestaba en el intercambio contínuo. Y leías todo lo que pasaba en ese mundo. Y la música. no de Spielberg. lo que no cabía era la indiferencia”. ¿te acordás de aquellas funciones los domingos a la mañana? Eran películas densas. Uno venía del tono elegíaco. Delheye. Osvaldo recibió el impacto de toda la actividad cultural de Nueva York y a su regreso comenzó a trabajar en Buenos Aires. y de golpe te en- contravbas con “Hiroshima mon amour”. del Grupo Sí. 419 . Pensar que hoy la cultura es reemplazada por el entretenimiento ¿no?” En 1965. grupo que fue continuidad del camino abierto por Panchito López Merino. los que con su presencia y su obra le habían dado un nombre nuevo a La Plata. Todo repercutía en nosotros contem- poráneamente. en un diálogo que nunca ha perdido con aquel grupo original con el que siendo adolescente. Al retornar totalmente a nuestra ciudad en la que vive actualmente. Mendióroz. el jazz… ¿Te acordás de los conciertos en las audiciones de Rodolfo Sarandría en Radio Provincia? A mí me gustaba el jazz moderno. También la labor que desarro- llaba el Cine club. Teníamos veinta años y te tiraban con eso que era un incentivo para la creación. Era una auténtica educación estética. antes y después del desastre. no el tradicional. Y me acuerdo de la irrupción de ustedes. aquí. debatía en los atardeceres de primavera y verano en la Plaza Rocha junto a Néstor Mux. Rafael Oteriño y otros. Existían ámbitos a los que concurrías y sa- bías con quiénes te ibas a encontrar. Siempre había repercusión. retomando la ruta de los que integraron la “generación del ’40”. Lalo Painceira Extraño el cine de ese tiempo. sigue militando activamente por la vida y lo hace desde la poesía. en La Plata. lo que lo desconectó de los medios platenses. romántico. “la ciudad de los poetas”.

Comenzaré por Ricardo Piglia. posibilitaron una amistad que se extendió a mis primeros años de mi vida en Buenos Aires. efervescente y colectivo de La Plata en los sesenta. Pedro Henríquez Ureña y Ernesto Sábato. sirvió para hacerle compartir las alegrías de los campeonatos ganados por Estudiantes. transcribiré algunos fragmentos de su Crónicas… en donde hablan Ricardo Piglia. Estados Unidos. Desde allí llegó a La Plata para estudiar Historia en la Facultad de Humanidades. Piglia es hoy uno de los grandes narradores argentinos y ha cosechado importantes premios. proyectos incon- clusos pero sobre todo. A los clásicos nombres de Almafuerte y Benito Lynch o a través de la UNLP. que estudiaron en La Plata y que. Uno de ellos. que él también ha contado en su obra. club del que se hizo fervoroso hincha. este último un amigo y compañero. Por lo tanto. Como se sabe. Ricardo nació en Adrogué en 1940 pero luego. vale recurrir a la mirada de un joven escri- tor actual. en cuentos que nos leía privadamente. Esas crónicas tienen un subtí- tulo: “Historias de escritores vinculados a La Plata”. Ramón Tarruela. Los tres recuerdan en sus testimonios a la ciudad de comienzos de los ’60. se trasladó a Mar del Plata. contundente. con quien elaboré algunos sue- ños en común cuando empezaba aquella década. en donde trabajamos teatralmente una 420 . con su familia. la pormenorizada investigación de Tarruela aporta dos impensables: Héctor Tizón y Juan José Manauta. que escribió Crónicas de una ciudad. publicado por la editorial La Comuna cuando la dirigía el inolvi- dable e insustituible Gabriel Báñez. o el de Manuel Puig. del ya conocido vínculo de Rodolfo Walsh que él mismo relata en el capítulo inicial de su emblemático Operación masa- cre. Mario Goloboff y Rolo Diez. EL BLUES DE LA CALLE 51 “Crónicas de una ciudad” Para terminar este paisaje juvenil. en el caso del entrerriano. nos llevó a tejer un proyecto que nunca pudimos concretar. que transcurría en una cárcel. Ya en aquellos años deslumbraba su prosa seca. de Ezequiel Martínez Estrada. Pero Tarruela suma a otros escritores más recientes que llegaron para estudiar en la UNLP y que ya fueron nombrados en este blues. además de ser profesor en la Universidad de Princeton. porque formaron parte de la mo- vida de calle 51.

Las películas se proyectaban durante la mañana. otras tantas se fracturaron”. en el horario en que los locales no tenían función. meses. José Sazbón. salieron varias agrupaciones políticas. Otro estudiante de Filosofía al que le gustaba asistir era a Julio Godio. tenía una sólida formación de izquierda y fue con él con quien leyó los primeros textos de Marx. Una vez a la semana. Lalo Painceira puesta sobre el mismo con el fin de filmarla. el Chino Vallina. de inicios inciertos y finales imprevisibles. Pero lo mejor es ceder la palabra a Tarruela que relata lo que le contó Piglia en donde aparecen nombres en común con mi relato. de tanto en tanto. en el bar “La Modelo”. Edgardo Cozarinsky. aparecían en el bar Néstor García Can- clini o José Antonio Castorina. que se repartían entre el “Select” y otras dos salas que quedaban en la calle 48 entre 7 y 8 y en calle 7 entre 47 y 48. Entre los organizadores estaban Rolo Diez. podían durar hasta la noche. respetaban el lugar de la cita. incluso prolongarse por semanas. Raymundo Gleyzer. Con el tiempo se fueron sumando otros interesados en leer y discutir a Marx. Las proyecciones terminaban antes del mediodía pero las discusiones. El horario de lectura era de 10 a 17 horas. Porque aquellos años estimularon también los sueños creativos. Lalo Painceira. De discusiones de ese tipo. “…Su compañero de carrera. “…El grupo también compartía las funciones matinales del Cine club. que comenzaban por los argumentos de las películas y terminaban en cuestiones políticas. Así. un referente de la juventud comunista platense y un habilidoso wing de la quinta división de Estudiantes”. ambos estudiantes de Filosofía. 421 . Las funciones estaban organizadas por los estudiantes de cine.

sin dema- siadas intenciones de atraer a los estudiantes que deambulaban por la ciudad. ese bar que constituimos sede de la movida juvenil más importante y abarcativa de ese tiempo. entre otros. autor de un texto clásico como Criador de palomas. un cabaret que solía compartir clientes con ‘El Ca- pitol’. Recuerdo un poema suyo al hijo por llegar. ambientado con una suave música de jazz”. En los tiempos que lo conocí militamos juntos en el “Frente Cultural” y pese a estudiar Derecho y recibirse de abogado luego. Golo tuvo que exiliarse durante la dictadura y fue profesor universitario en Francia. María Mombrú. Al regresar a la Argentina ganó el con- curso por una cátedra en la carrera de Letras de la UNLP y desde entonces. Sin embargo. Tarruela describe a nuestro “Capi- tol”. 422 . Imar Lamonega. En su diálogo con Golo. como Piglia. nacido en Carlos Casares. Vi- vió en París en donde mantuvo una honda amistad con Cortázar lo que posibilitó que escribiera luego una magnífica biografía que publicó Seix Barral. había llegado a La Plata para ser abo- gado. El grupo estaba integrado por Golo. conmovedor pero comprometido. Al lado estaba “El Galeón”. supongo que de acuerdo al recuerdo de Goloboff: El ‘Capitol’ era un bar frío. y la solapa de uno de sus libros lo define como poeta. Walter Elenco y Mariano Manutara. El bar quedaba en la calle 51 entre 7 y 8. Golo era ante todo un poeta y como tal lo tratábamos nosotros. EL BLUES DE LA CALLE 51 El segundo que toma Tarruela es Mario Goloboff. era poeta. novelista. simplemen- te “Golo” para quienes lo solíamos tratar cotidianamente. sabe vivir entre Buenos Aires y La Plata. Pero cuando lo conocí. Como aseguraban desde el manifiesto de creación del grupo de poesía que los albergaba: “Poesía para llegar al pueblo…trans- formar y cambiar cuestiones sociales desde la poesía”. Carlos Jmelnitzky que estudiaba Medicina. cumplía un requisito suficiente para que una camada de ar- tistas jóvenes lo tomara como lugar de reunión: estaba abierto toda la noche. de luz tenue. Golo. Hoy ha alcanzado un renombre internacional.

además. con quienes compartió una actividad política que ya no se limitaba a la realidad cotidiana universitaria. Tam- bién solía ir Oscar Aráiz cuando abandonaba su trabajo en el Teatro Argentino”. conver- tido hoy también en un novelista de proyección internacional y ganador de importantes premios. se luchaba contra la invasión de Estados Unidos a Santo Domingo. Por último. que participaba de las asambleas nacionales. El Canal 2 de La Plata había 423 . de un estilo van- guardista bien definido. amigo. mantuvo conmigo una doble relación. Los lemas que se escuchaban en las asambleas contemplaban el mundo entero. en donde cursó Cinematografía. Lalo Painceira Golo recuerda entre los concurrentes habituales al “Capitol” al “grupo de pintura (Grupo Sí). Autor de Los compañeros y El mejor y el peor de los tiempos. por la revolución cubana. Tarruela menciona aquella Federación Universita- ria combativa en tiempos duros: “Uno de los delegados a FULP. país en donde reside. Con el tiempo se sumó gente de teatro entre los que es- taban Augusto Fernández y Agustín Alezzo. como el “Nacional de México”. el flaco Mussotto (…). Lalo Painceira. “conoció una cantidad de amigos. que llegó desde Los Toldos a La Plata para estudiar Derecho pero que abrazó la carrera de Cinematografía. El grupo se fue ampliando poco a poco por la inercia de encontrarse en el lugar y otro poco por iniciativa colectiva. Rolo le cuenta a Tarruela que en Bellas Artes. la de ser compañeros de militancia y. era Lalo Painceira”. contra la guerra de Vietnam. entre otros libros y narraciones. Entre sus compañeros de cine y militancia estaban el ‘Chino’ Vallina. Rolo Diez.

Como baja el telón final en un teatro. inicio el último tramo de este blues. ya no podré asomarme porque la vida continúa. sigue cumpliendo sus ciclos. más participativa. La memoria no es un espejo y me costó mucho reconstruirla desde la subjetividad. Los últimos acordes de mi blues Hermanos. Estas memorias contienen mi opinión. en la pieza grande de mi casa. Después del cierre. Otro estudiante de cine que trabajaba en el 2. Cierro la ventana y comienzo a bajar lentamen- te la cortina que cubre mi memoria. fundamentalmente de poetas y estudiantes. esos encarnados en aquella cita de Sartre que abre el libro Los compañeros de Rolo Diez (Editorial La Campana): “Sólo en la acción hay esperanza”. EL BLUES DE LA CALLE 51 comenzado a funcionar y su plantel técnico estaba compuesto en su mayoría por estudiantes de la carrera de Cine. se asienta en los años ‘64 o ‘65. había anclado su militancia política en Buenos Aires”. escribir y opinar recordando mi discurso de los ‘60. Al menos así lo sentimos algunos. de este home- naje al Grupo Sí. el noticiero del canal. sentado ante una mesa del “Capitol” o con todos ustedes. En algunos 424 . también detrás de cámaras. era el ‘Chino’ Vallina. Por esos años. Pero la realidad ya convocaba a todos de una manera diferente. como corresponde a todo melancólico. Pisábamos los umbrales de nuevos tiempos. Lalo Painceira. me ti- roneará para que vuelva a navegar sobre ella. amigo de Rolo. Y algunos lo asumimos sin medir las consecuencias. La memoria. Pero no caeré en la tentación. hermanos del Grupo Sí. el amigo de ambos. Ya entonces el Grupo Sí no existía y la movida de calle 51 era encabezada por otros grupos. Este último recuerdo acuñado por Tarruela después de char- lar con Rolo. Rolo Diez había dejado la ‘Escuela de Bellas Artes’ para encargarse de la compaginación de ‘Notidós’.

Es cierto eso. en donde tomábamos vino en aquellos vasos maravillosos y gigantescos que el “Barba” había cavado en ramas de árbol y comer con él arroz en cuencos. en donde desembarcábamos cada atardecer abriéndonos paso entre el humo y el ruido para ocupar una de sus mesas bajo aquella blancura hirientemente de los tubos fluorescentes y beber un pingüino de con un tinto más hiriente que la luz. incluyendo a los más silenciosos. o estar comiendo en la cocina de Ringuelet aquellas míticas tallarina- das de “Poroto” un mediodía cualquiera. política y hasta de alguna muchacha. Quiero confesarles que a veces yo también querría estar toda- 425 . sentimientos que dibuja- ron en mi alma cielos estrellados con lunas gordas y doradas y otras veces. conocimiento. Horacio y Dalmiro o cualquiera de ustedes y entonces retumbará el eco de mi propia voz pidiéndole que los haga subir. poesía. Pero basta. Lalo Painceira casos estarán de acuerdo y en otros. pero con sol. Así me brota el pasado. Son los últimos acordes. aquella nueva que nos gustaba a todos. la pieza grande de mi casa o la habitación de Omar. crecimiento y de intercambio. desnudaron el propio desierto. Escuchar en mi casa a mi madre gritándome desde abajo que llegaron Nelson. Y sigo profundamente agradecido a cada uno de los integrantes de aquel colectivo. Todavía hoy. para des- pués sentarme a fumar un Jockey en los escalones de la puerta y mirar el verde de la higuera mientras hablábamos de pintura. Tengo que dominar las ganas de asomarme por las hendijas de la per- siana entrecerrada para volver a recorrer aquellos años juntos. como el “Capitol”. vendavales arrasadores que. Vamos a coincidir en calificar a aquellos años compartidos a partir de 1960. Como presente. sin olvidar la alegría que los tiñó y los momen- tos de dolor que los ensombrecieron. Me encantaría tirar el tiempo atrás hasta hacerlo presente y estar con ustedes en cada uno de los lu- gares que colectivamente hicimos nuestros. hechos con sus manos y en madera. como tiempos de creación. encierro que incitaba al diálogo y hasta nos volvía locuaces a todos. en mi caso. la sostendré yo solo. ese. cuando camino por 51 entre 7 y 8 y miro anhelante esas puertas cerradas que cubren un “Capitol” muer- to y no reconozco nuestro bar. porque me dejaron crecer y madurar con ustedes.

porque los sueños no aceptan ausencias. catalizó las fuerzas y expectativas latentes en el medio. en ese tiempo Secretaria de Cultura de la Municipalidad de La Plata. cuarenta años después de haber funcionado como grupo. Grupo Sí. Pero hubo un encuentro colectivo más cercano y hasta se col- garon cuadros de todos nosotros. No me arrepiento del camino recorrido y que ustedes conocen. Además contó con un importante Catálogo conteniendo un estudio de Cristina Rossi. porque como habrán notado si llegaron hasta aquí en la lectura de esta crónica. Por ahí. en contacto con el “Centro Cultural Borges”. en ese sitio que carece de retorno. y otro mes en las salas del “Borges”. simplemente. Y hasta en el arte. Diría que cada glóbulo me lo reclamaba como buen hijo adoptivo de Sartre y de los ‘60. Pero no entiendan mal. porque siento que fue una mutilación innecesaria abandonar la pintura y dejarla allá. La exposición estuvo un mes en el Pasaje “Dardo Rocha” de La Plata. el Grupo Sí dejó una huella indeleble en la escena cultural de la ciu- dad porque. sede del “Museo Municipal”. que se agluti- 426 . Fue en abril y mayo de 2001 en donde recibimos un impensado reconocimiento. Ella. aún sigo siendo una orgullosa y pertinaz polilla romántica. Involucrarse fue parte constitutiva mía. con todos. EL BLUES DE LA CALLE 51 vía pintando. Aunque su trayectoria fue breve. Un reconoci- miento que consistió en una gran exposición de obras nuestras de aquellos sesenta y se lo debimos al empuje y a la gestión de Susana López Merino. en una parte remota de mi alma. debido a su carácter de agrupación relativamente formalizada. el informalismo platense de los sesen- ta es una exposición que dirige su mirada sobre el trabajo de un conjunto de jóvenes vanguardis- tas que intentó romper el canon estético que do- minaba aquellos años en la ciudad de La Plata. en las “Galerías Pacífico”. organizó ese homenaje y rescató los trabajos que habían adquirido distintos museos nacionales y de la Pro- vincia. son ganas de estar con ustedes.

un tiempo de rupturas y desafíos que intentaba hallar nuevas respuestas a los interrogantes que planteaba aquella sociedad. En esa exposición nos acompañaron. Pero esa exposición. a la vez. sin duda. porque la memoria aún vive. como lo hacían cada noche años antes. algunos de los músicos de jazz de aquel enton- ces y que tocaban en las noches del “Galeón Rojo”. en donde reside. que llegó desde San Luis. posibilitó un reencuen- tro de todos los integrantes del Grupo Sí. Asimismo. brindará la posibilidad de revalorizar el trabajo de un grupo que logró ‘sacudir la modorra’ del campo artístico platense y. incluyendo a Horacio Elena que viajó espe- cialmente desde Sitges. como lo hizo en 1961. podrán enriquecer nuestra percepción de una etapa singular del arte argentino. para que nadie me las quite. reconstruir este fragmento de la trama. También nos sorprendió la presencia de un impecable y elegante Sánchez Vacca. Agradecidos a Rossi por su paciencia por soportar nuestros recuerdos y por lo vialioso de su trabajo. Así comienza el extenso y pormenorizado trabajo de Rossi que integra el catálogo de esa muestra. creemos que visitar este corto pero fructífero período no sólo significa volver so- bre la producción de quienes enfrentaron a la Aca- demia sino también. como Talero 427 . para que nadie las robe. A continuación aclara que “en ese sentido. sobre todo la del Pasaje “Dardo Rocha”. relegado a los márgenes por la mirada legitimado- ra de una historia del arte anclada en los desarro- llos de los grandes centros. Lalo Painceira naron a su alrededor”. permitirá captar alguno de sus mati- ces particulares que. que en ese momento estábamos en el país. repensar un segmento de la historia en el que la ciudad protagonizó -tal como ocurría en otros lugares. Las fotografías de esa no- che son para mí un tesoro y las mantengo escondidas.

El expresionismo. que le proyectó aquella revolucionaria casa a Paternosto. ese de las texturas desérticas porque resultó ser una calle cortada. bien expresionista y gestual. un excelente dibujante y un maestro de la Arquitectura. me gustaría retomar ese camino y no el que seguí luego. sino que estudiaba teatro con Alezzo y Fernándes. porque la alegría de ese reencuentro se le escapa por los ojos. incluyendo aquellas en las que todavía el Grupo Sí gozaba de excelente salud y hasta llegué a rescatar una pequeña en blanco y negro. Pero ahora miro otra instantánea cazada en la muestra de 2001. Y también estaba Vicente Krause. un nuevo gesto de Horacio Núñez West. y allí está Soubielle. aunque él mismo no pueda poner freno a su alma y se le escape hoy en sus obras. pero no puede. Y siguen otras fotos que diviso desde esa cortina entre- cerrada de mi memoria. en sus pinceladas lanzadas desde la libertad y paridas por el desgarramiento. en cambio. como le decía Nelson. cuando nuestra historia en común daba los primeros pasos. que no recordaba y que es de 1959. que cada día se parece más a Gerry Mulligan. No son las únicas fotos que guardo. todavía no cantaba tangos. mientras que Puente se esfuerza por permanecer serio. Pero ese último encuentro colectivo nos demostró lo viva que permanece esa hermandad que se fue cons- truyendo desde aquél “Salón Estímulo” en la primavera de 1960. sin salida. que se ríe a carcajadas junto a Horacio Elena. bellísimas y poéticas. Tengo graficado cada uno de nuestros encuentros colectivos. como aquel mes de noviembre de 1960 en el “Círculo de Periodistas”. que llegó desde Buenos Aires para estar de nuevo junto a nosotros. Mingo Martino y el Colorado Escobar. hubo otra presencia que no recordaba. y pienso que de volver a pin- tar. que todavía sigue apostrofando contra la Figuración y el Expresionismo. porque todo fotógrafo es un cazador. Altri tempi ¿no? Hoy escribo en una mañana de sol y cielo 428 . EL BLUES DE LA CALLE 51 Pellegrini. Los actores estuvieron repre- sentados por el Negro Cabrera que en los tiempos del “Capitol”. sigue vivo en sus man- chas. la calle Nirvana. Allí estoy posando en el patio de mi casa de calle 49. esa es- pecie de barco encallado en nuestro Big Sur de City Bell. Pero sobresaliendo entre todos. con una gran pintura mía detrás. La de Jorge Pereyra. Pero además de todos nosotros.

Desgarrador. la música. Y me animaría a sumar a estos ingredientes el aporte mágico. construido desde la computadora. Testimonio como sólo aquellas fotografías del interior de las barracas de los campos de 429 . los brotes en las ramas ayer resecas. que todavía no ha nacido y no me conoce. Cuando alzo la vista de la pantalla y miro por la ventana de mi estudio ese cielo. que conozco pese a mi retiro por opción propia. la memoria y el divisar un horizonte que no está de- masiado lejano. Lalo Painceira celeste que anuncian que en una semana. Béjar lo finaliza con una aclaración de la que me apropio para integrarla a este último solo de mi blues de la calle 51: “La historia realmente acontecida siempre ha sido resultado de condiciones dadas de las que sólo vislumbramos algunas aristas. la fuerza de algunas insta- laciones que permiten vivir una experiencia vital. es aceptar el principio de Kandinsky que abrió este blues: “Toda obra de arte es hija de su tiempo”. veo signos de nueva vida y que rozará mi propia vida y que la gozará Justino. de esos latidos que acompañan siempre el parto expresivo. al espectador. ese soplo indescifrable que está presente en el acto creativo. Después de todo. profesora de la UNLP. Es la primavera actual. mejor dicho. ese diálogo con Dios que se traslada a la obra y a través de ella. Aporte surgi- do del interior. político. de lo que decidimos y hacemos y de eso que llamamos azar (y que seguramente estaba pero no supimos o no quisimos ver)”. comenzará otra primavera. hay una muestra. Creo que es la última posta del Conceptualismo. conmover has- ta el espanto o volar hasta la poesía. dos. Pero sigo siendo un vulgar ratón de biblioteca y uno de los últimos libros que leí fue el estupendo estudio sobre el siglo XX de María Dolores Béjar. Y ya camino la segunda década del siglo XXI y a punto de ser abuelo por primera vez. al que ya hice referencia con anterioridad. del artista francés Boltanski en Buenos Aires. Me permito recomendar. Tuve la suerte de poder visitar en el “Museo Whitney” de Nueva York una conmovedora muestra de Bill Viola que abarcó varios pisos. Cuando escribo este final. Me tomo la libertad de aplicar la afirmación de Béjar sobre la historia humana a la historia del Arte. de esa sangre en ebullición. como última irrupción expresionista. estético. nada más.

Bien a lo expresionista. Este blues ya contiene demasiada carga de subjetividad. Sin patrón canónico. EL BLUES DE LA CALLE 51 concentración o del ghetto de Varsovia. Casi un manifiesto pasional. Y al releerlo lo encontré como una profesión de fe. Haciendo uso de un libertinaje que sólo la sucesión de recuerdos permite. Las “polillas ro- mánticas” también somos incorregibles. Bien a lo romántico. pudieron hacer públicas. que apelan a la tecnología fla- mante cuando se hace necesario para crear esos frescos infinitos de la condición humana vulnerada. Porque los años abren los horizontes. Ahora. calman los ímpetus. Sigo fiel al apotegma “siento y luego existo” y. desordenadamente. Por eso me nació esta crónica. Pero ya hablé y recordé demasiado. que nuevamente vivimos tiempos de esperanza. Para nada. Así. Dos artistas gigantes y actuales. pienso en aquella ironía clasista de Borges cuando nos tildó a los peronistas de “incorregibles”. Pero el blues nació así. Y no era mi objetivo. y la razón interviene de manera más permanente. Basta. Y sí. 430 . esa que me hace levantar aún hoy la ban- dera del Expresionismo. es el momento de guardar silencio y no hacer caso a los últimos rayos de memoria que se filtran por la cortina entrecerrada.

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aún hoy. tanto social como político. Más allá de sus afectos. expresados por ella misma en muchos de sus discursos. Es también una responsabilidad haber sido elegida para aportar a la reflexión sobre la participación de las mujeres en la 433 .suele acom- pañarse de una narrativa sentimental por la cual la inmensa figu- ra de esta política suele presentarse como motivada por su ‘amor al General’. de acep- tar voluntades de poder llevadas adelante en cuerpos de mujer. En aquellas ocasiones en que la visibilidad protagónica de mujeres es incontrastable -como en el caso de Evita. la legitimación de su vida pública por sus sen- timientos privados da cuenta -entre otras cosas.de la dificultad presente. Lalo Painceira APÉNDICE “LAS ‘CHICAS SIXTIES’” Por Ana María Fernández La historia oficial es un relato que generalmente tiene en con- sideración la participación de los varones en el espacio público y suele dejar en invisibilidad tanto el soporte que desde el mundo privado las mujeres hemos aportado a “nuestros” hombres pú- blicos. en muchos sectores de la sociedad argentina de aceptar la política como cosa también de mujeres. como así también la participación directa de mujeres en el mundo público. es decir.

diferentes de las de quienes participaron desde el peronismo. podré hablar desde quien fui en los sesenta/setenta: una estudiante universitaria con militancia en el movimiento estu- diantil. 434 . Feijoó en el planteo que ella acaba de rea- lizar de indicadores de los noventa que ponen sobre la mesa la discusión de los años setenta. dan cuenta de una necesidad. Esto seguramente va a dar particularidades en el enfoque. el radicalismo o los sectores cris- tianos. y cons- truirán una realidad de los setenta -más allá de los hechos. dirigida por Dardo Castro. De ahí la importancia de debatir la década y hacerlo desde la diversidad. sino también de expe- riencias.se establecen “luchas políticas por el sentido”: quienes puedan imponer su versión de los setenta. como la revista “Los ‘70”. También coincido en que tanto en El presidente que no fue como en La voluntad la participación de las mujeres en la política de la época está sub representada. Diversidad no sólo de posiciones políticas.que cada cual ocupó en la época. ¿Cuál es la importancia de poner la mirada en los setenta? A la hora de analizar una etapa tan conflictiva de la vida del país -y de la que aún no hay demasiado balance. deuda que los actores de la época todavía tenemos con nuestra sociedad. de ubicaciones -de clase. C. de género. Coincido con M. Caparrós y E. que en los setenta desarrolló su participación política ya sin inscripción partidaria -básicamente en el mundo académico univer- sitario.pero siempre al interior de las izquierdas. de M. serán aquellos que digan cómo los setenta fueron. como eventos colmados de gente en la presentación de estos libros o el hecho de que se agotaran sus primeras ediciones. EL BLUES DE LA CALLE 51 década del setenta. En mi caso. de edad. Difícil. También habrá diferencias entre quienes participaron desde las izquierdas y los peronismos armados con respecto a aquellos/as que aportaron desde los movimientos de orientación insurreccional o desde los sectores más avanzados de partidos tradicionales. Tanto El presidente que no fue de Miguel Bonasso como La voluntad. complejo y atrayente período de la vida política y social del país que por suerte ha comenzado a elaborarse. A veinte años de dicha década tal vez podamos sumar inteligencia y serenidad para pensar un período tan complejo de nuestra a historia. Anguita.

En realidad. Por lo tanto. la interpretación que hagamos sobre los hechos que vivimos cons- truirá la historia. Por lo tanto más que mirada nostálgica a una época de utopías. Lo que a mi criterio no sirve es la mirada idealizada y nostálgica. quiero decir con esto que miles de ciudadanos y ciudadanas -no sólo jóvenes. Un imaginario revolucionario -transformación radical de la sociedad. El problema de la década de los ‘70 no es tanto que fue vio- lenta. pero lo que importa subrayar es que esta violencia era inherente a la propuesta misma. Lalo Painceira Creo que estas diferencias son muy saludables para pensar la década. Derrota que no fue meramente militar sino básicamente política. o articulación de am- bas. no serían entregados por consensos democráticos.del bloque histórico que la época denominó “campo popular”. La derrota no sólo está asociada a la dictadura militar. fue revolucionaria. la violencia podía ser insurreccional o armada. según los grupos. Si la riqueza y el poder tenían que cambiar de manos. sino a un gran retroceso -de todo orden. Más allá de las diferencias políticas.se volcaron a militancias de diversas orientaciones con la voluntad de la transformación de nuestra sociedad en una sociedad más justa. había dos ideas que organizaban las diversas prácticas políticas: r&MDBNCJPSFWPMVDJPOBSJPFSBJONJOFOUF r$PNPFSBSFWPMVDJPOBSJP FTEFDJSEFGPOEP OFDFTBSJB- mente la forma de conseguirlo sería violenta. sino de las ilusiones progresistas de amplios sectores de la población. puede incurrirse en dos errores simé- tricos: la negación de la importancia de la década y la mirada idealizada y nostálgica de la misma. Rápidamente hay que agregar que esa lucha se perdió. análisis político de la derrota. Derrota no sólo de los grupos armados. Hay varias teorías sobre la década que a mi 435 . no se puede subestimar la década.atravesaba transversalmente grupos políticos de muy diferente procedencia. El pasado no es un lugar al que se accede meramente recor- dando sino que debe ser construido y es una tarea colectiva. sino que para algunos.

Algo hacía -y hace. Un primer criterio. así como también las diferencias -profundísimas. ni social. Un innombrable no es meramente algo que no es conveniente mencionar. Puede observarse que aún hoy. y al “frente militar o armado”. 436 . estrategias.entre dichas organizaciones. seguramente correcto. de reivindicar a todos los desaparecidos -sin distinción de banderías. Dicha renegación es inseparable de mecanismos de totaliza- ción que invisibilizan la diversidad de las inscripciones políticas para luego. El modo de expresión “jóvenes idealistas con utopías”. se pone en juego un mecanismo (ni individual. Habrá divisoria de aguas entre las organi- zaciones llamadas insurreccionales y las organizaciones armadas. etc. una vez construida la totalización. mantie- ne como innombrable a qué organizaciones políticas pertenecie- ron. La elaboración colectiva y conceptual de todo esto es necesa- ria para la política del los noventa por varios motivos: 1. al “frente político”. también aquella que ubica la violencia revo- lucionaria como efecto del cierre de los caminos democráticos. Nebulosa donde se diluyen tanto los objetivos político-socia- les de las diferentes organizaciones. se hace más senci- lla su satanización. o aquella que ubica a la militancia como “jóvenes idealistas con utopías”. sino singular-colectivo) por el cual se niega y se niega que se niega. acciones y fundamentaciones de los modos de sus procedimientos políticos. Así. EL BLUES DE LA CALLE 51 criterio. por ejemplo. es necesario analizar críticamente. las pertenencias políticas constituyen un verdadero innombrable. Desconocimiento .dejó en una parti- cular penumbra la inscripción política de cada uno de ellos.satanización arma así uno de los circuitos de la renegación social con respecto a las militancias de los setenta. como sus métodos.totalización . Dentro de éstas. No sólo la teoría de los dos demonios. también se diferenciaban según qué importan- cia daban. qué concepción sustentaban del cambio social que proponían.Hay una relación necesaria entre lo que se instituye como memoria y lo que se desaloja de ella: los olvidos colectivos.obstáculo a la hora de particularizar la pertenencia a una organización determinada. Es parte de una renegación social.

Esta elección no implica ninguna ponderación de este sector. se “olvida” que había una voluntad política en muchos de los grupos. si se piensa la violencia revolucionaria sólo como conse- cuencia del cierre de los caminos democráticos. de análisis políticos de la derrota del “campo popular” y su consecuente ensoñación nostálgica del pasado. Lalo Painceira por ejemplo. se “olvida” la radicalidad de las militancias revoluciona- rias. La falta. En tal sentido. Con respecto a las mujeres de la década voy a referirme a un tipo particular de subjetividad femenina que se constituyó en la época en ciertos circuitos básicamente de la militancia estudian- til de izquierda. Si se apela a los dos demonios. si se explican los hechos por la idea de jóvenes idea- listas. 437 . de trans- formar la base de la injusticia distributiva. 2.Hay una relación necesaria entre la elaboración crítica del pasado y la posibilidad de recuperar la radicalidad en la imaginación política. aun hoy. Habrá que juntarlo con otras voces de otros lugares que en su damero de diferencias pueda dar algún perfil de época de las mujeres de los sesenta/setenta. me interesa el análisis del pasado para recupe- rar la capacidad colectiva de imaginar una sociedad justa y –en consecuencia– para recuperar la capacidad de inventar las estra- tegias posibles para alcanzarla. Simplemente. Las consecuencias de la falta de proyectos profundamente alter- nativos a este modelo están a la vista. Mal que nos pese. es lo que yo conocí. ha dejado a los sectores más progresistas de la política argentina sin posibilidad de imaginar formas de acción acordes a los nuevos tiempos. el sector más productivo en este aspecto es el bloque que se ha reagrupado en las concepciones neoliberales. se “olvida” por nivelación la ferocidad política del terrorismo de Estado.

Las estadísticas indican que a partir de los sesenta se produce el ingreso masivo de mujeres de dicho sector social a la Universidad.. Vietnam. En este punto. Sartre y Simone de Beauvoir. Proyecto implícito. con respecto a los varones. Muchacha ojos de papel.D.hubo modos muy disímiles de subjetivación de las mujeres. Pensaban que ha- 438 . Estos anhelos las colocaban en un posicio- namiento subjetivo. Pelo lacio. una decisión política: desalojar la fragilidad. Cortázar. la Revolución Cubana. Rosa Luxemburgo y los Grun- drisse. también Borges. modelo amoroso. Mao y Fannon. la “píldora” y un poco después Los Beatles. Mayo Francés y el Cordobazo. Las más intelectuales. No se definía tanto por una idea concre- ta de “futura mujer”. la Universidad separó los mundos de muchas de las jóvenes de clase media en la Argentina. Vino. Esta diversidad no fue marcada solamente por sus posi- ciones de clase. Mucho marxismo. En los ‘60/’70 -como hoy en los ‘90. muy diferente a las de aquellas que esperaban realizar una buena perfomance en la carrera matrimonial. EL BLUES DE LA CALLE 51 II El Di Tella. tam- bién se volcaron a la vida política estudiantil. Esto marcó no sólo un modo de apropiación del capital simbólico hasta ese momento reservado a los varones de clase alta y media sino que creó algunas condiciones en la institución de un nuevo modo de subjetivación de mujeres. Bergman y Antonioni. Piazzola y las más lanzadas ginebras. poco L. Muchas de ellas no sólo estudiaron en la Universidad. pero con elecciones de vida más convencionales. sino que se delineaba en el enhebrado de elecciones y acciones que operaban por diferencia respecto de mujeres de generaciones anteriores o de su misma edad. sino por algo un poco más resistente a la lectura sociológica: qué proyecto de mujeres anhelábamos construir. minifalda y botas. Girondo y Lacan. Gelman.para estas jovencitas que te- nían. El Che. Chicas que imaginaban para sí futuros profesionales y auto- nomías económicas. Referentes -casi todos masculinos. sin saberlo. Macedonio.S. Nada de lo social es homogéneo.

En general. las tareas do- mésticas y la crianza de los bebés. “Compromiso”. iniciaron sus militancias en agrupaciones estu- diantiles de izquierdas-las agrupaciones peronistas en la univer- sidad toman forma recién después del golpe del ‘66-. A la “línea” que bajaba de algún arriba de la política. también los cafés y la noche se volvieron mixtos. Irse a vivir solas.fifty-fifty. aún las efímeras se vivían con “com- promiso”. Ni siquiera la ma- yoría. Algunas cuestiones parecían haber quedado atrás para siem- pre. nuevas mujeres en acto. En un único envión abrieron las puertas de la profesiona- lización y el conocimiento. Fuimos feministas sin saberlo. trabajar y mantenerse eran cuestiones prio- ritarias. desafío a los profesores. que no tardaron en llegar. sólo cuando la presión familiar era demasiado fuerte. Su importancia no estuvo en el número. Las relaciones amorosas. Se compartía la militancia. ingresaron a la política y saltaron las vallas que hasta entonces habían obstaculizado la libertad erótica de las mujeres. los sueños. o la invención de nuevos espa- cios profesionales requirieran -las carreras de Psicología y So- ciología. Él no era ni el novio. sino en una par- ticular potencia de enunciación de sus prácticas. Más que nuevos discursos sobre la femineidad. A la moral sexual tradicional. Casarse por iglesia era un impensable. Ingresaron al mundo intelectual y/o artístico de la época. anónimo. palabra de época. ni el marido. Todos los rituales de la vida cotidiana quedaban cuestionados. Las chicas “sixties” no fueron todas las mujeres de los sesenta/setenta. 439 . Se llamaba compañero. de nuevas prácticas de sí. Desafío a lo posible. desafío a los padres. Los gastos se pagaban -con orgullo. el amor. Por civil. casi de mal gusto. Lalo Painceira bía que cambiar el mundo y anhelaban ser protagonistas directas de las revoluciones que fueran necesarias para transformarlo.se instituían desde el desafío. más que transgresiones a la moral convencional. el erotismo. Ni tampoco todas las estudiantes universitarias. Cada una de las prácticas que la política. No sólo las aulas. Instituyente colectivo. imparable. de alta matrícula femenina desde el inicio se crean de 1957 en adelante.

se volvían indistingui- bles. la “vía armada” y las “masas” peronistas eran imanes difíciles de resistir. Cuando algo de eso nos asaltaba se contaba sólo a la íntima amiga. En los divanes solían librarse verdaderas batallas ideológicas. La revolución estaba por llegar y había que entrenar tanto el cuerpo para la pelea como el alma para la solidaridad.alcanzaban protago- nismos y espacios de conducción. tanto en la vida privada como en la vida pública. Las chicas crecían.la del setenta tiene en el proceso de peronización y militarización de las políticas revolu- cionarias. Muchas interpretaciones eran desestimadas por burguesas. más que al amante o al partido. La amalgama de esos dos sectores. En algunas. Sentimientos como el miedo o la culpa no debían existir. Aparecían nuevas alianzas. Había que ser valiente.áridas reuniones políticas. enfrentados en los cincuenta. compromiso y entusiasmo eran ingredientes infalta- bles en una buena receta de chica sixtie. No sólo engalanaban -y erotizaban. In- tensidades. Ni en lo político ni en lo personal. Se podía no ser fiel en el sentido convencional. Algunas -no muchas. Si bien no todas las izquierdas se militarizaron. Avergonzaban. no era algo sencillo. fuera éste político o amoroso. Mao y Guevara entraban en una química impensable pocos años atrás. dos fuertes marcas de época. con el pensamiento y las metodologías pero- nistas. ni todos sus militantes pasaron a organizaciones peronistas. Si la década del sesenta tiene al Cordobazo como uno de sus acontecimientos políticos más significativos -nunca la palabra acontecimiento pudo ser más precisa. EL BLUES DE LA CALLE 51 Desafío. Personal y político. Los enfrentamientos cada vez más peligrosos. La teoría del foco. Las discusiones eran intermi- nables. Ser conducido por una mujer en una acción de riesgo. Público y privado. Los ejes de los debates y los escenarios de las acciones habían cambiado. La consigna “obreros y estudiantes unidos adelante” deja de ser un cántico de marchas estudiantiles. no fue sencilla. 440 . Máquinas de amor y de guerra en los mismos cuerpos. devastadoras. Leal al acontecimiento. pero se era leal.

habían empezado a tener hijos. Lalo Painceira Muchas se habían recibido. El trabajo en hos- pitales. en los ’70 las profesiones y la vida aca- démica eran inseparables del “compromiso”. Algunas decidieron barajar y dar de nuevo y se acomodaron a los nuevos tiempos. Otras resistieron desde pequeñas acciones cotidianas. podía ser un modo privado. Trabajar y militar no sólo traía otra dinámica en los roles domésticos. instalaban maternidades que no eran el único eje de sus vidas. tuvo que soportar duras pruebas en los setenta. No sólo por la dureza de las condiciones de las militancias armadas y la violencia re- presiva del Estado. íntimo. Tenían un nuevo compañero. Los nuevos modos del amor que en los sesen- ta se habían instituido en un imaginario heroico. secreto de resistir el 441 . que eran muchos más de los que imaginábamos entonces. Los dolores personales se tramita- ban duramente. Algunos “compañeros” comenzaban a cansarse de tanto entusiasmo. Jun- to con su compañero militaban en fábricas y vivían en barriadas obreras. la vida recomenzaba siempre. a muchos “compañeros” les impidió advertir que. La alegría de inventar nuevos mundos en los sesenta.exigían fidelidad. Optaron por “proletarizarse”. De aquel pacto de lealtad inicial. También las nuevas prácticas de sí fueron abruptamente abortadas. se realizaba valorando sólo aquellas prácticas que tenían como destinatario a “los sec- tores populares”. Allí también criaban sus hijos. ellas ahora -en medio de las crianzas. El atractivo que las chicas habían tenido por su liberalidad erótica. Acunar un bebé cantándole muy bajito canciones de la Revolución Es- pañola. necesitando olvidar su historia. pero al paso apurado de la militancia. Algunas no se recibieron. No sólo las prácticas políticas se vieron diezmadas por la re- presión del ‘75 en adelante. Salvo los/las indiferentes. se deterioraban en las rutinas cotidianas. escuelas y demás instituciones. algunas ya se habían separado. Ese capítulo no estaba contemplado en la construcción del hom- bre nuevo. en los tiempos de las convivencias ellas exigirían héroes domésticos.

insilios. dejaron en muchas sobrevivientes la difícil empresa de resistir y negociar en las nue- vas situaciones. algo del desafío. El tiempo ha pasado. estas madres tan diferentes a otras madres. Queda la incógnita de qué huella han dejado en sus hijos y en sus hijas. Se trataba de sostener. aún en los quiebres. También una ética. Se han perdido muchas cosas. desde esos ínfimos núcleos de intransigencia. EL BLUES DE LA CALLE 51 aniquilamiento de una historia de sueños colectivos. Desapariciones. Otras jamás las entregaremos. prisiones. exilios. 442 . el compromiso y el entusiasmo que les había dado todo un estilo. una podría ponerse en marcha nuevamente. en la espe- ranza de que cuando el horror pasara.

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en la ciudad de La Plata.Este libro se terminó de imprimir en el mes de julio de 2013. Argentina . Buenos Aires.