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La Dirección Revolucionaria del Humanismo

Cristián Reitze
INTRODUCCIÓN

Este libro recoge el pensamiento de Silo, sobre la crisis social y personal en el momento actual,
expuesto en su obra “Cartas a mis Amigos”1. Los temas planteados allí, se tratan aquí desde el
punto de vista de su utilidad para la acción. En efecto, esta es una producción destinada a los
luchadores sociales que reconocen la urgencia que plantea la época en que vivimos, en que el
futuro del ser humano ha sido clausurado. La velocidad y profundidad de los cambios que hemos
experimentado globalmente en los últimos años, hace necesario una revisión total de las ideas,
creencias y prácticas orientadas a la transformación de las estructuras de esta sociedad
humanamente decadente.
En una conferencia dada con motivo del lanzamiento del libro Cartas a mis Amigos2, Silo
planteó en pocos párrafos, cuales son las dos posibilidades que tenemos de resolver el momento
de crisis en que estamos ubicados. “ Por una parte, la variante de la entropía de los sistemas
cerrados y, por otra, la variante de la apertura de un sistema cerrado merced a la acción no natural
sino intencional del ser humano. veamos la primera con un cierto pintoresquismo descriptivo.

“ Es altamente probable la consolidación de un imperio mundial que tenderá a homogeneizar la


economía, el Derecho, las comunicaciones, los valores, la lengua, los usos y costumbre. Un
imperio mundial instrumentado por el capital financiero internacional que no habrá de reparar
aún en las propias poblaciones de los centros de decisión. Y en esa saturación, el tejido social
seguirá su proceso de descomposición. Las organizaciones políticas y sociales, la administración
del Estado, serán ocupadas por los tecnócratas al servicio de un monstruoso Paraestado que
tenderá a disciplinar a las poblaciones cada vez con medidas más restrictivas a medida que la
descomposición se acentúe. El pensamiento habrá perdido su capacidad abstractiva reemplazado
por una forma de funcionamiento analítico y paso a paso según el modelo computacional. Se
habrá perdido la noción de proceso y estructura resultando de ello simples estudios de lingüística
y análisis formal. La moda, el lenguaje y los estilos sociales, la música, la arquitectura, las artes
plásticas y la literatura resultarán desestructuradas y, en todo caso, se verá como un avance la
mezcla de estilos en todos los campos tal como ocurriera en otras ocasiones de la historia con los
eclecticismos de la decadencia imperial. Entonces, la antigua esperanza de uniformar todo en
manos de un mismo poder se desvanecerá para siempre. En este oscurecimiento de la razón, en
esta fatiga de los pueblos quedará el campo libre a los fanatismos de todo signo, a la negación de
la vida, al culto del suicidio, al fundamentalismo descarnado. Ya no habrá ciencia, ni grandes
revoluciones del pensamiento...solo tecnología que para entonces será llamada “Ciencia”.
Resurgirán los localismos, las luchas étnicas y los pueblos postergados se abalanzarán sobre los
centros de decisión en un torbellino en el que las macro ciudades, anteriormente hacinadas,
quedarán deshabitadas. Continuas guerras civiles sacudirán a este pobre planeta en el que no
desearemos vivir.

1Las Cartas A Mis Amigos, de Silo, fueron publicadas separadamente a medida que el autor las fue
produciendo. Desde la primera escrita el 21/02/91 hasta la décima y última, redactada el 15/12/93,
pasaron casi tres años. A partir de 1994, las Cartas han circulado como libro, editado en más de siete
importantes lenguas.
2Primer Encuentro de la Cultura Humanista, Santiago de Chile, 14/05/94, Centro Cultural Mapocho.

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En fin, esta es la parte del cuento que se ha repetido en numerosas civilizaciones que en un
momento creyeron en su progreso indefinido. Todas esas culturas terminaron en la disolución
pero, afortunadamente, cuando una cayeron, en otros puntos se erigieron nuevos impulsos
humanos y, en esa alternancia, lo viejo fue superado por lo nuevo. Está claro que en un sistema
mundial cerrado, no queda lugar para que surja otra civilización sino para una larga y oscura
edad media mundial.
“ Si lo que se plantea en las cartas en base al modelo explicado, es del todo incorrecto, no
tenemos porqué preocuparnos. Si, en cambio, el proceso mecánico de las estructuras históricas
lleva la dirección comentada es hora de preguntarse cómo el ser humano puede cambiar la
dirección de los acontecimientos. A su vez, ¿quienes podrían producir ese formidable cambio de
dirección sino los pueblos que son, precisamente, el sujeto de la historia? ¿Habremos llegado a un
estado de madurez suficiente para comprender que a partir de ahora no habrá progreso sino es de
todos y para todos? Esta es la segunda hipótesis que se explora en las Cartas.

“ Si hace carne en los pueblos la idea de que (y es bueno repetirlo) no habrá progreso sino es de
todos y para todos, entonces la lucha será clara. En el último escalón de la desestructuración, en
la base social empezarán a soplar los nuevos vientos. En los barrios, en las comunidades
vecinales, en los lugares de trabajo más humildes, comenzará a regenerar el tejido social. Este
será “ aparentemente” un fenómeno espontáneo ; se repetirá en el alzamiento de múltiples
agrupaciones de base que formarán los trabajadores ya independizados de la tutela de las cúpulas
sindicales ;aparecerán numerosos nucleamientos políticos, sin organización central, en lucha con
las organizaciones políticas cupulares ; comenzará la disolución en cada fábrica, en cada oficina,
en cada empresa. De los reclamos inmediatistas se irá cobrando conciencia hacia la situación más
amplia en la que el trabajo tendrá más valor humano que el capital y en la que el riesgo del
trabajo será más claro que el riesgo del capital a la hora de considerar prioridades. Fácilmente se
llegará a la conclusión de que la ganancia de la empresa debe reinvertirse en abrir nuevas fuentes
de trabajo o derivar hacia otros sectores en los que la producción siga aumentando en lugar de
derivar hacia franjas especulativas que terminen engrosando el capital financiero, que producen el
vaciamiento empresarial y que llevan a la posterior quiebra del aparato productivo. El empresario
comenzará a advertir que ha sido convertido en simple empleado de la banca y que, en esta
emergencia, su aliado natural es el trabajador. El fermento social comenzará a activarse
nuevamente y se desatará la lucha clara y franca entre el capital especulativo, en su neto carácter
de fuerza abstracta e inhumana y las fuerzas del trabajo, verdadera palanca de la transformación
del mundo. Empezará a comprenderse de una vez que el progreso no depende de la deuda que se
contrae con los bancos sino que los bancos deben otorgar créditos a la empresa sin cobro de
intereses. Y también quedará claro que no habrá forma de descongestionar la concentración que
lleva al colapso sino es mediante una redistribución de la riqueza hacia las áreas postergadas. La
Democracia real, plebiscitaria y directa será una necesidad porque se querrá salir de la agonía de
la no participación y de la amenaza constante del desborde popular. Los poderes serán
reformados porque ya habrá perdido todo crédito y todo significado la estructura de la
democracia formal dependiente del capital financiero. Sin duda, éste segundo libreto de crisis, se
presentará luego de un periodo de incubación en el que los problemas se agudizarán. Entonces
comenzará esa serie de avances y retrocesos en que cada éxito será multiplicado como efecto
demostración en los lugares más remotos gracias a las comunicaciones instantáneas. Ni siquiera
se tratará de la conquista de los estados nacionales sino de una situación mundial en la que se irán
multiplicando estos fenómenos sociales antecesores de un cambio radical en la dirección de los

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acontecimientos. De este modo, en lugar de desembocar el proceso en el colapso mecánico tantas
veces repetido, la voluntad de cambio y de dirección de los pueblos comenzará a recorrer el
camino hacia la nación humana universal.

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“ Es esta segunda posibilidad, es a esta alternativa a la que apuestan los humanistas de hoy.
Tienen demasiada fe en el ser humano como para creer que todo terminará tan estúpidamente. Y
si bien no se sienten la vanguardia del proceso humano se disponen a acompañar ese proceso en
la medida de sus fuerzas y allí donde estén posicionados”.

La confusión generalizada que hoy se tiene respecto del presente y del futuro, se debe en gran
medida, al arrastre de concepciones anteriores que resultan inadecuadas para una comprensión
global de la época que estamos viviendo. Esa inercia es un serio obstáculo a la necesaria acción
conjunta, y puede ser superada al considerar las propuestas de salida a la crisis que formulamos
en la dirección revolucionaria del Humanismo. Afirmamos la posibilidad de construir un futuro
que, en oposición a las prácticas hegemónicas y uniformantes del Sistema, comprenda la
necesidad de la convergencia en medio de la diversidad y admita todas las diferencias, con la
única excepción de aquellas corrientes que propicien la violencia como metodología de acción.

En cuanto a los aspectos formales de esta producción, cabe decir que las opiniones y comentarios
fueron estructurados en una extensión de diez capítulos. Con ello se ha pretendido respetar la
secuencia temática presentada en las Cartas. Sin embargo, se comprenderá que por el interés que
nos fijamos de discutir aquellos temas directamente vinculados a la acción, hayamos
deliberadamente hecho breve mención, e incluso omitido la referencia a una cantidad de otros
asuntos de interés teórico tratados en las mismas.

Por último, y con el objeto de facilitar la lectura del libro, a las frecuentes citas que se hace de las
Cartas, se las ha hecho formar parte del discurso general mediante el recurso de omitir el
reiterado uso de las comillas. Me ha parecido suficiente peraltar los textos citados utilizando en
todos los casos, letra cursiva.

El autor.
Madrid, Julio de 1994

El presente texto ha sido corregido de la versión original.

El autor
Santiago, Marzo de 1998

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CAPITULO I
LOS CRITERIOS DE ACCIÓN

Nada parece quedar en pie.

Las economías, las ideologías, las creencias, las costumbres y hasta los modelos de la simple
convivencia están seriamente trastocados. El mundo cambia a gran velocidad y las tendencias
que por ahora se observan son de aceleración y agudización de esta crisis en todos los campos.
Los progresos alcanzados en ciencia y tecnología no parecen estar encausados para lograr un
mundo mejor para todos, sino por el contrario la creciente concentración de la riqueza y del poder
en manos de una minoría, hace que esos avances de la humanidad se dirijan para asesinar,
empobrecer, oprimir y destruir el futuro de las generaciones y el equilibrio de la vida en el
planeta.

Silo sostiene que los conflictos se globalizarán pero también las soluciones porque estamos en un
mundo cada vez más interconectado. Este es un hecho importante y nuevo en la historia. La
táctica común de los opresores de siempre: "dividir para reinar", ha tenido un cierto "éxito" hasta
hoy. Con ella se ha logrado desarticular el tejido social más rudimentario y reducir el
comportamiento humano a un individualismo cada vez más asfixiante. Los pueblos en todas las
latitudes del planeta saben y padecen esta miserable hostilidad. Lo que en otras épocas pudo
haber sido considerado una maestría política, hoy no es más que un disparate. Ya no se puede
forzar tanto los hechos y presentar a los fenómenos sociales como hechos aislados. Cualquiera
reconoce a los intereses que motivan tal manipulación. La vasocomunicancia social es creciente,
no sólo por razones tecnológicas sino porque el conflicto es parecido en todas partes. Además, la
interconexión, ha hecho que el mundo de hoy sea mucho más pequeño que el de antes. Y, así
como los conflictos se globalizan, también su contraparte - las soluciones y las respuestas que se
den -, siguen la misma tendencia. En la Décima Carta, veremos cómo Silo descarta el
gradualismo propio de otra época y afirma la validez de producir "efectos demostración", que
serán detonantes de un tipo de solución que luego se podrá aplicar en cualquier lugar del mundo.
Es claro que en ese nuevo contexto mundial, ni los esquemas de dominación actuales, ni las
formas de lucha hasta hoy vigentes, podrán sostenerse.

Vivimos una época "cruel y estúpida", afirma J. Valinsky en su introducción a estas cartas. Así y
todo, Silo plantea que la evolución no se detendrá ni tampoco las legítimas aspiraciones de los
pueblos. No estamos en un callejón sin salida, aunque la situación sea crítica, y el caos, la
confusión y el desaliento cundan por doquier. Es cierto que el futuro de la humanidad y hasta la
vida misma sobre el planeta están comprometidos. Sin embargo, Las Cartas se alejan de todo
pesimismo, al afirmar que " no sólo se vislumbra el surgimiento de una nueva sensibilidad, un
nuevo modo de acción sino, además, una nueva actitud y una nueva disposición táctica frente la
vida". En este punto, Silo hace una caracterización de ese nuevo emplazamiento al describir seis
actitudes significativas:“...Cuando alguien comprueba que el individualismo esquizofrénico ya
no tiene salida, y comunica abiertamente a todos sus conocidos qué es lo que piensa y qué es lo
que hace sin el ridículo temor a no ser comprendido; cuando se acerca a otros; cuando se
interesa por cada uno y no por una masa anónima; cuando promueve el intercambio de

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ideas y la realización de trabajos en conjunto; cuando claramente expone la necesidad de
multiplicar esa tarea de reconexión en un tejido social destruido por otros; cuando siente que
aún la persona más "insignificante" es de superior calidad humana que cualquier desalmado
puesto en la cumbre de la coyuntura epocal..." Por último, Silo anuncia un nuevo y
esperanzador acontecimiento humano : "... cuando sucede todo esto, es porque en el interior de
ese alguien comienza a hablar nuevamente el Destino que ha movido a los pueblos en su mejor
dirección evolutiva, ese Destino tantas veces torcido y tantas veces olvidado, pero
reencontrado siempre en los recodos de la historia".

Así, desde la interioridad humana, van surgiendo las nuevas ideas que marcan el curso y el ritmo
que deberá tomar la acción.

Nos detendremos a comentar el alcance de las ‘caracterizaciones’ citadas e intentaremos


cotejarlas con nuestra propia sensibilidad hacia el cambio. Luego, nos referiremos al encuadre
mayor que Silo da al tema de los criterios de acción, proponiendo una suerte de "leyes generales
de comportamiento". Veamos:

1.- Caracterizaciones de la nueva sensibilidad.

Cuando alguien comprueba que el individualismo esquizofrénico ya no tiene salida y


comunica abiertamente a todos sus conocidos qué es lo que piensa y hace, sin el ridículo temor
a no ser comprendido.

Es un hecho que alrededor mío hay personas que no piensan ni sienten o hacen las mismas cosas
que yo. Sin embargo, cuando en lugar de expresarme abiertamente ante ellos me inhibo, debo
reconocer mi debilidad y, a veces, hasta mi traición a valores, ideas o creencias que para mi son
importantes. La opinión que los demás tengan de mi conducta o respecto de mis ideas y
creencias, no agrega ni quita un ápice de validez a las mismas. Podré tomarlas en cuenta, y está
bien, pero no depender de ellas . A lo sumo, la incomprensión de otros me enseñará a captar las
diferentes intenciones humanas que al expresarse, uno las percibe como convergentes o
divergentes a la propia. Pero en un mundo cambiante como el actual, son muchos los que ya no
sienten del mismo modo que antes, ni están dispuestos a seguir aparentando lo que no son.
Seguramente, ese nuevo modo de encarar la vida no será aceptable para quienes rechazan el
cambio. Esto refleja una inflexibilidad que ellos mismos tendrán que afrontar tarde o temprano.
En algún momento crítico se preguntarán qué es lo que están defendiendo o temen perder,
aferrándose a los esquemas que impone este sistema?. Porque si los cambios continúan su
dinámica actual, la transformación personal y social será inevitable. Y si esto es así, ¿Por qué
tendríamos que postergar las modificaciones a nuestro comportamiento hasta el punto en que la
situación general llegue a ese límite crítico? ¿Por qué no habríamos de anticiparnos a los hechos?
Se dirá que el temor al cambio se justifica por una posible reacción violenta, pero incluso en este
caso, ¿Estaremos dispuestos a aceptar ‘de por vida’, las condiciones de un sistema que se nos
impone por la fuerza? A los pueblos se les agota la paciencia, y cuando sienten que el futuro se
ha cerrado saben ponerse de pie y avanzar.

El tema que estamos tratando se refiere a algo mucho más próximo que los pueblos, palabra que
para algunos tiene un sentido lejano; se trata aquí de aprender a comunicarnos con personas

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conocidas: con la familia, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, etc. Por ahora no estamos
discutiendo la táctica de cómo enfrentar la violencia del Estado o de las grandes corporaciones,
estamos hablando de la conveniencia de comunicarnos directa y abiertamente con nuestro medio
inmediato, sin el ridículo temor a no ser comprendidos. No existe tal fuerza intimidatoria que
justifique nuestro temor a la comunicación franca y directa. Por el contrario, todo nos dice que ha
llegado el momento de fortalecer y poner en práctica ese nuevo comportamiento. La
comunicación abierta de lo que pensamos y hacemos, abrirá nuevos y positivos vínculos de
relación con quienes nos rodean.
Cuando alguien se acerca a otros.

Uno de los efectos del individualismo esquizofrénico es que nos hace rehuir del trato cercano
como si nos fuésemos a ‘contaminar’ con los demás. Por el contrario, el acercamiento a otros es
un gesto que extiende sus brazos de simpatía, de amistad y solidaridad; es una ‘expresión
corporal’ que refleja una disposición interna de inclusión del otro: sin prejuicio ni barrera
sicológica.

Cuando alguien se interesa por cada uno y no por una masa anónima.

Habitualmente las personas están tan ocupadas en sus propias cosas que nada de lo que pasa a los
demás pareciera interesarle. En cambio, todo lo que tenga que con ver ellos mismos, los
entusiasma y entretiene. Interesarse por cada uno, es un modo de sobrepasar el límite de lo
personal y de atender tanto a las cosas del otro como a las propias. El otro no es una masa
anónima, tiene sentimientos, ideas, fracasos, ilusiones y éxitos . Tiene sus propias necesidades y
aspiraciones. La actitud de “poner interés en cada uno” es un modo confirmar la presencia de lo
humano en el otro.

En estas épocas, nadie se interesa genuinamente por el “otro” sino por aquello que el “otro” tiene
y puede representar en beneficio propio. Ese tipo de relación es deshumanizante, porque al “otro”
se lo despoja de su intencionalidad en beneficio de la propia y se lo reduce al nivel de un
objeto-para-mi-consumo...”este viejo ya no es útil”; “Ud. esta aquí para obedecer y no para
pensar”; “esa chica es que es un buen “partido””, etc. El trato anónimo se dirige a consumidores,
clientes, imponentes, usuarios, votantes, etc., y no a personas. Opuestamente, Interesarse por
cada uno es una actitud que devela una valoración del ser humano, de su libertad y su proyecto.
Decimos que la nueva sensibilidad es humanizante, porque se interesa en el otro sin reducirlo a
un objeto del "para-mi". En otras palabras, se trata de un interés “en el otro, por el otro y para
el otro”, y no una relación que estriba en el otro para dirigirse a uno mismo. La nueva
sensibilidad, repudia la violencia que se expresa en la apropiación del ser humano como objeto
de uso. Para ella no da lo mismo aceptar al otro que negarlo; querer su libertad y su futuro que
arrebatárselo; interesarse por cada uno que considerarlo una masa anónima.

Cuando alguien promueve el intercambio de ideas y la realización de trabajos en


conjunto.

Hoy se destinan enormes recursos económicos y creativos para imponer ideas, valores, creencias
y necesidades a la gente. Pero esta actitud avasalladora no sólo es ejercida por las grandes
compañías, en su afán de introducir sus productos al mercado, o por los políticos que utilizan
cualquier medio para captar el voto de sus electores; también ha echado raíces en las relaciones

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personales. ¡Qué fácilmente caemos presa de actitudes que nos resultan contradictorias y que
tanto criticamos a los demás! En la relación con nuestros padres, con nuestros hijos, con la pareja,
con el jefe, el compañero o el dependiente! En nosotros mismos están operando esos modelos de
conducta antiguos que han prevalecido por medio de la imposición. En verdad, no tenemos que ir
demasiado lejos para reconocer, combatir y superar esa relación autoritaria, paternalista e
impositiva; que se opone al intercambio de ideas y al trabajo conjunto. Ya no se resiste mucho
más la asfixia, que se experimenta por la falta de comunicación, y el estancamiento por la
incapacidad de emprender trabajos en conjunto. Entonces, abrir esta nueva huella de
comportamiento es un imperativo para quienes quieren construir puentes de comunicación entre
los hombres.

Promover trabajos en conjunto, se refiere a poner en marcha una dinámica de intercambio y de


actividades orientado a superar el dolor y el sufrimiento personal y social. No hay antagonismo
entre lo personal y lo social. Ambos términos están comprendidos e incluidos en el trabajo
conjunto, especialmente, si éste se realiza en el medio inmediato de cada cual y con el objetivo
de proponer soluciones y nuevas alternativas a los conflictos sociales prioritarios. En el
“Documento Humanista”, se dirá: ”Los humanistas conectan su vida personal con la vida social.
No plantean falsas antinomias y en ello radica su coherencia”.

Cuando claramente se expone la necesidad de multiplicar esa tarea de reconexión


en un tejido social destruido por otros.

Hemos estado hablando de cambiar el modo de relación y de acción en el medio inmediato de


cada cual. A esto podemos agregar que los cambios tendrán un verdadero sentido, cuando sus
actores alcancen una comprensión global del mundo. La propuesta humanista no se restringe al
cambio en la relación personal con los demás, sino que trata de sumar a otros en esta tarea. Si lo
que pretendemos es la reconexión en un tejido social más amplio, estamos hablando de una tarea
que requiere de grandes conjuntos actuando en la misma dirección y, por tanto, excede a las
posibilidades individuales. Necesitamos utilizar toda nuestra capacidad de influencia para
producir a nuestro alrededor un efecto multiplicador, capaz de regenerar en otros ese nuevo estilo
de vida y esa nueva dirección. Cuando cientos de miles de personas enciendan el motor y la
antorcha de esa nueva forma de relación humana, habremos iniciado una reacción en cadena que
no se detendrá hasta reconectar al más desamparado.

La comunicación humana desarticulada y un tejido social destruido, es el “mejor de los mundos”


para la acción de los opresores del pueblo. Y así como ellos temen a la acción conjunta de la base
social, saben muy bien que en estas condiciones tal rebelión no se puede producir. La
comunicación directa, ha sido reemplazada por la comunicación intermediada a través de los
medios informativos del sistema; y la base social, sustituida por un mercado que impone reglas
de convivencia pusilánimes. En este contexto se entiende claramente la “necesidad de
multiplicar esa tarea de reconexión en un tejido social destruido por otros”.

Estamos diciendo que frente a esta situación global de incomunicación, nos conviene dar una
respuesta puntual: extender una red de comunicación directa a partir de nosotros mismos, e
insertarla en el medio social que nos rodea. Detrás de la aparente candidez que tiene esta
propuesta, se podrá apreciar que si este predicamento se extiende fuerte y velozmente;
representa un serio peligro para el sistema y sus representantes.

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Cuando alguien siente que aún la persona más "insignificante" es de superior
calidad humana que cualquier desalmado puesto en la cumbre de la coyuntura
epocal.

Hoy se cree todo lo contrario; que la gente más extraordinaria, las personas de mayor valor son
quienes aparecen en los diarios o en la TV.; se cree que ellos son los mejores ejemplos, que son
el "modelo" que todos los demás debemos seguir. La nueva sensibilidad siente todo lo contrario.
Valora mucho más la calidad humana de un profesor, de un trabajador de la salud, de un
empleado de oficina, de un obrero, un humilde campesino, un jubilado o un cesante; que la de
cualquiera de estos personajes encumbrados. La nueva sensibilidad desconfía cada vez más de las
dirigencias políticas, económicas, sociales o religiosas que hacen la vista-gorda y ponen oídos-
sordos al verdadero acontecer humano. No es difícil comprobar cómo la calidez, la hospitalidad,
la solidaridad, la generosidad, la franqueza, etc. son rasgos de una calidad humana
sobreabundante entre la gente más "insignificante", e imposible de encontrar entre los que se
disputan la cumbre de la coyuntura epocal. No es extraño que quienes comparten esta percepción,
descrean cada vez más de las cúpulas sociales, repudien a los poderosos y se sientan más a gusto
en medio de los "insignificantes", que llevan el fracaso en su corazón. Hacia ellos y con ellos, la
fe en el ser humano y la acción solidaria, cobran un renovado sentido.

2.- Leyes generales de comportamiento

Los nuevos criterios de acción que describe Silo, se corresponden con una suerte de leyes de
comportamiento más amplios. Se refieren a una cierta proporción, a una cierta adaptación
creciente, a una cierta oportunidad y a una cierta coherencia en las acciones. Aunque el tema
será desarrollado en profundidad en el Capítulo tres, interesa tenerlos en cuenta desde ya, para
comprender la necesidad de contar con parámetros de conducta que se puedan cotejar y
perfeccionar con la propia vida. Se advertirá una radical diferencia con modelos de conducta
impuestos por una moral “externa”, a los cuales hay que imitar y obedecer mecánicamente.
Opuestamente, aquí se trata de reconocer la validez de un comportamiento que surge de la
existencia humana y no de teorías o creencias oficializadas por una época, una cultura o una
civilización. A diferencia de los antiguos parámetros de conducta a los que se debe una sumisión
dogmática; estos apelan a la meditación sobre la propia experiencia y a la comprensión de su
utilidad para la vida.

El comportamiento humano está limitado por un medio externo que impone sus condiciones,
pero no está determinado por éste. La posibilidad del cambio en el ser humano no está sujeto a
determinadas condiciones objetivas sino a su propia intención. Este es un punto muy importante,
pues hace a la libertad como escencialidad humana. Esto será tratado más ampliamente al
comentar las próximas Cartas. El tema que nos ocupa ahora es más acotado. Quien no haya
comprendido la influencia que tiene sobre sí mismo la época en que vive, la cultura, las creencias,
etc., y no tenga conciencia-de-estar-en-situación; es "como una piedra que cae pero que no sabe
que cae". En ese estado, se padece la ilusión de creer que estamos vivos, cuando en realidad nada
comprendemos y nada podemos modificar: los hechos de la vida son azarosos, mágicos o
absurdos y no se reconoce un sentido en la vida. Opuestamente, aquel que capta la globalidad en
que vive y comprende la necesidad de modificar su propio comportamiento, con la intención

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puesta en transformar esa realidad; aquel que se predispone internamente al cambio, podrá
alumbrar en su corazón el reencuentro con ese Destino tantas veces torcido y tantas veces
olvidado . Es en ese reencuentro de la historia humana en su propia interioridad, - como ojos
que develan su mirada -, cuando se vislumbra y surge esa nueva sensibilidad, ese nuevo modo de
acción, esa nueva actitud moral y esa nueva disposición táctica frente a la vida.

Los condicionamientos de nuestra época son fuertes. Han tenido su apogeo y llegará el momento
de su declinación hasta desaparecer en la historia. A todas luces parece que estamos viviendo el
derrumbe de una civilización y simultáneamente el asomo de otra. Esa nueva realidad que se
insinúa, tendrá el signo, la dirección y el sentido que los seres humanos pongamos en esa
construcción. Hoy se juega la posibilidad de reorientar la vida hacia un Destino más humano; se
juega partiendo de mi y de ti, tratando a los demás como queremos ser tratados. Y, "si -
logramos - que otros a su vez, emprendan la tarea de humanizar al mundo, abriremos su destino
hacia una vida nueva".3Tú y yo somos responsables de nuestras acciones y de que estas
obedezcan a leyes generales de comportamiento, a imágenes verdaderamente referenciales y no
al reflejo del absurdo, a la “compensación de la nada” o al sin-sentido del actual sistema de
valores y creencias.

3Silo, El Paisaje Interno, Cap. VII, parágrafo 6.

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CAPITULO II
LAS POSTURAS FRENTE AL CAMBIO

En la "Segunda Carta A Mis Amigos", escrita el 5 de Diciembre de 1991, Silo define con mayor
precisión las actitudes que convendría asumir frente al proceso de cambio actual y nos previene
de asumir posturas de salvación individual, como sucedió antes en épocas finales de
civilizaciones pasadas. Para entender bien su punto de vista sobre la situación mundial, nos
explica que la velocidad de cambio tecnológico y económico no coincide con la velocidad de
cambio en las estructuras sociales, y que este desfasaje tiende a generar crisis progresivas.
Pronostica eventos que corresponden a la tendencia que lleva este proceso de creciente
individualismo, fragmentación social y concentración de poder en las minorías. Nos describe las
características de la crisis en todos los campos, desde el individuo. el grupo y la sociedad, hasta
el Estado, la región y el mundo. Explica que estos cambios son el producto de una lenta
acumulación de factores históricos, y que en este momento tienden a desencadenarse trágica y
velozmente. Como elemento muy importante, destaca los factores positivos del cambio y
sostiene que, a pesar del signo negativo que comanda la economía, y los sistemas sociales que
imponen una dirección destructiva al desarrollo científico y tecnológico, se abre paso el
proceso hacia una nación humana universal. Dice, que aún cuando avancemos hacia una crisis
general del sistema y a un consiguiente reordenamiento de factores, todo ello será la condición
necesaria para lograr una estabilidad aceptable y un desarrollo armónico del planeta. En otras
palabras, a pesar de las tragedias que puedan avisorarse en la descomposición de este sistema
global actual, la especie humana prevalecerá sobre todo interés particular...y, no sucumbirá en
el absurdo. Silo insiste en la necesidad de comprender procesos más amplios que simples
coyunturas y de apoyar todo lo que marche en dirección evolutiva, aún cuando no se vean sus
resultados inmediatos. Exhorta a evitar el descorazonamiento y a orientar y organizar la vida
personal en una dirección positiva.

No estamos ante la retórica de un optimismo ingenuo frente al proceso de cambios. Hablamos de


un autor cuya opinión está fundamentada en el conocimiento profundo del proceso humano; en
la observación desprejuiciada y en el análisis riguroso de los factores que juegan un rol decisivo
en este momento histórico. Silo es una opinión válida en los temas de la vida humana, y en esta
Segunda Carta A Mis Amigos, echa una lúcida mirada sobre el momento actual y sus factores
críticos; señala la tendencia de la época que vivimos; e insta a sus amigos a definir actitudes
frente al proceso de cambios.

Cada cual podrá, conforme a la información que tenga, cotejar lo anunciado por Silo (en
diciembre de 1991) con los acontecimientos mundiales ocurridos desde esa fecha hasta hoy.
Permítanme citar algunas de las afirmaciones sostenidas en esta Carta, y sugerir que mientras
leamos, tratemos de recordar lo que ha ocurrido en el mundo en estos últimos seis años, desde
que fue escrita esta Carta hasta hoy (1997).

En ese entonces, Silo escribió lo siguiente: "...hasta tanto se consolide un poder imperial
mundial, podrán ocurrir conflictos regionales como en su momento ocurrió entre países. Que
tales confrontaciones se produzcan en el campo económico o se desplacen a la arena de la

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guerra en áreas restringidas; que como consecuencia ocurran desbordes incoherentes y masivos;
que caigan gobiernos completos y se terminen desintegrando países y zonas, en nada afectará al
proceso de concentración al que parece apuntar este momento histórico. Localismos, luchas
interétnicas, migraciones y crisis sostenidas, no alterarán el cuadro general de concentración de
poder". Y, más adelante: "La crisis del Estado nacional es un hecho observable no solamente en
aquellos países que tienden a incluirse en un mercado regional, sino en otros cuyas
maltrechas economías muestran un detenimiento relativo importante. En todas partes se alzan
voces contra las burocracias anquilosadas y se pide la reforma de esos esquemas. En puntos
en que un país se ha configurado como resultado reciente de particiones y anexiones, o
como artificial federación, se avivan antiguos rencores y diferencias localistas, étnicas y
religiosas. El Estado tradicional tiene que hacer frente a esa situación centrífuga en medio
de crecientes dificultades económicos que cuestionan precisamente su eficacia y legitimidad.
Fenómenos de ese tipo tienden a crecer en el centro de Europa, en el Este y en los
Balcanes. Estas dificultades también se profundizan en Medio Oriente, Levante y Asia
Anterior. En el África, en varios países delimitados artificialmente, comienzan a
observarse los mismos síntomas. Acompañando a esa descomposición comienzan las
migraciones de pueblos hacia las fronteras poniendo en peligro el equilibrio zonal." Y más
adelante vuelve a reafirmar lo anterior: "Explosiones localistas, étnicas y religiosas; desbordes
sociales; migraciones y conflictos bélicos en áreas restringidas, parecen amenazar la supuesta
estabilidad actual"

Es claro que no estamos ante las adivinaciones u ocurrencias de un escritor. Cualquier lector
desprejuiciado comprenderá que las predicciones hechas en esta Carta, tienen un cierto punto de
vista, corresponden a una visión y a una concepción fundamentada del proceso humano.4

Ahora bien, el hecho de vivir en medio de este proceso de cambios y de bruscas


transformaciones, es una dificultad para la comprensión global de la situación. No resulta fácil
captar la globalidad del mundo en que vivimos o comprender este momento histórico en la
perspectiva de un proceso más largo. En la Carta décima, Silo se extiende más sobre este
importante tema y afirma que estamos viviendo un proceso de desestructuración, cuyos limites
mínimos están llegando al simple vecino y al individuo, y los máximos a la comunidad mundial.
Esa es la tendencia que lleva el proceso y nosotros somos testigos, pacientes y agentes de este lío
que afecta simultáneamente al ser humano y a la sociedad. Por otra parte, pienso que somos
afortunados al vivir en este momento histórico que nos presenta el desafío del cambio, por
cuanto, los antiguos parámetros de comportamiento y las actitudes que hasta ayer se consideraron
"normales", ya no nos sirven para avanzar. Seguir “pegados” a las formas del pasado nos lleva a
una mera adaptación de permanencia y no a la búsqueda de una dirección evolutiva.5

Los cambios se están produciendo velozmente y resultarán cada vez más "increíbles" para
quienes están desprevenidos de la tendencia que lleva el proceso, o para quienes no tengan una
visión global de los acontecimientos. Es necesario, llegar a una definición de actitudes que se
debería asumir frente al proceso de cambio actual. Definir cual es nuestra actitud personal, es la

4Ver Silo, Obras Completas Vol. I


5 El tema de una adaptación creciente frente a vs. una adaptación de permanencia, fue comentado en
relación a la Primera Carta.

13
primera cuestión. Luego, es legítimo exigir la definición de otros, sobre todo de quienes
pretenden liderar, gobernar o influir en el futuro de la sociedad. Silo propone varios elementos
útiles que pueden ayudar a encarar una adecuada definición de actitudes.

Tener en cuenta las actitudes de salvación individual que se tienden a asumir en estos momentos,
como en épocas finales de civilizaciones pasadas.
Las siguientes son algunas variantes:
a) Están los que creen que el desencaje que se produce entre la velocidad de cambio
tecnológico y económico respecto del cambio en las estructuras sociales y en el comportamiento,
se va a regular automáticamente. Es una actitud emparentada con la de aquellos que en otras
épocas creyeron que "los males" que afectaban a la sociedad iban a ser resueltos por obra de Dios
y posteriormente por acción del Estado o por el Partido. Hoy, esa misma mentalidad cree que los
problemas de hambre, salud, educación y calidad de vida que padecen miles de millones de
personas en el mundo, se van a solucionar por acción de las leyes de libre mercado. Creen que la
situación de los más de mil millones de seres humanos que hoy viven con un ingreso per capita
de 370 dólares al año, va ser resuelta con las propuestas del neoliberalismo o con el advenimiento
del Nuevo Orden Mundial. Es más, recomiendan no tratar de orientar ese proceso que sería
imposible dirigir. En definitiva, quienes predican esta tesis mecanicista-optimista, dirán que "así
es la vida" y afirmarán que el mercado se encargará de solucionar estos desajustes transitorios.

b) Hay otros que obedecen a una tesis mecanicista-pesimista, al creer que se va a un


punto de explosión irremediable. Esta es una postura fatalista cuya predica sostiene que “aquello
que ha de ocurrir, ocurrirá”, y que nada de lo que nosotros podamos hacer podrá evitarlo o
impulsarlo. Es la mentalidad del “no-puedismo”, para la cual nadie puede hacer nada por
cambiar el estado de las cosas, cree que no se puede modificar el destino y concluye que ‘no hay
para qué preocuparse tanto’ ya que ‘de todos modos nos vamos a morir’, que “lo escrito , escrito
está", etc. En suma, se trata de una actitud suicida que se asfixia a si misma, y que conduce a la
inacción y al absurdo. Además, deja el campo abierto a la instalación de nuevas formas de
violencia.

c) También aparecen en estas épocas corrientes morales que asumen una actitud
antihistórica al pretender detener el cambio, para volver a supuestas fuentes reconfortantes.
Dirán que "Todo tiempo pasado fue mejor"; que " hoy ya no se respeta como antes a la autoridad,
a los valores religiosos, patrióticos, culturales, políticos, etc." o que "la libertad se ha convertido
en libertinaje"; que "hay que volver a un tipo de vida más ‘natural’...", etc. Entre ellos están los
conservadores, los tradicionalistas, y los que creen que la unidad del pueblo está en su pasado o
en el folklore. En suma, son actitudes que como el cangrejo, marchan hacia atrás.

d) También están los cínicos, los estoicos y los epicureístas contemporáneos. Los cínicos
niegan importancia y sentido a la acción. Muchos de ellos coincidirán con los planteos de
cambio, pero a la hora de hacer algo constructivo, pondrán todo tipo de obstáculos. El cínico
aparenta lo que no es, juega al doble estándar y tiene un doble lenguaje: de la boca para afuera
adhiere a ciertos ideales pero en el hecho los traiciona día a día. Cínico es aquel que, por
ejemplo, se opone por "razones éticas y morales" a una Ley de divorcio vincular, a una Ley que
regule el aborto, al amor libre, al homosexualismo, a la prostitución, a la drogadicción, etc.
mientras que en su "vida privada" tiene un comportamiento licencioso; son los que "hablan" de
probidad y terminan con los pies y las manos en el barro. Los estoicos son aquellos que afrontan

14
los hechos con entereza aun cuando todo salga mal. Dirán que "hay que saber afrontar la vida";
que "la vida es dura", que "hay que aceptar las cosas como son" o que "por algo las cosas son
como son y no de otro modo". Para ellos, ser capaz de aguantar el sufrimiento personal y las
contradicciones sociales, será una virtud. La rebelión frente a las condiciones oprimentes no
tiene sentido para los estoicos pues ellos acatan con resignación y “saben” someterse a las
condiciones existentes. Finalmente, están los epicureístas de estas épocas que son los pragmáticos
y los oportunistas; los que tratan de sacar partido a la situación, pensando simplemente en su
hipotético bienestar que extienden a lo sumo a sus hijos. Llegan a ser fanáticos, puesto que ni la
adversidad, ni el dolor físico, ni la muerte los altera en la obtención o defensa de sus intereses
particulares.

Comprender procesos más amplios que simples coyunturas.


La coyuntura es una anécdota circunstancial, la fotografía de un largo historial. Basar un
comportamiento únicamente en referencia a los datos de esa anécdota, es un error y un exceso
que se comete por falta de visión procesal. Uno puede aprender a ser eficaz en una coyuntura, y
luego, al cambiar las cosas creer que el mismo comportamiento será eficaz en el momento
siguiente... y equivocarse rotundamente, porque las tácticas que fueron útiles en un momento,
pueden dejar de serlo al momento siguiente. Nada nos puede decir una simple coyuntura respecto
del proceso que llevan los acontecimientos.

Veamos a modo de ejemplo, el caso de alguien que quiere planificar una acción extendida en el
tiempo. En primer lugar se dará un objetivo y una estrategia, y luego tendrá en cuenta distintas
tácticas posibles. Ni el objetivo ni la estrategia varian circunstancialmente; en cambio, las
tácticas deben acomodarse a la situación. Las tácticas son coyunturales, pero la estrategia y el
objetivo van más allá de una situación particular. La táctica exitosa utilizada en el momento uno,
no garantiza el mismo resultado en el momento dos. Quien cometa dicho error, habrá perdido de
vista la estrategia, el rumbo y el sentido de la acción.

Del mismo modo, no comprender los contextos y procesos más amplios de la situación que nos
toca vivir, nos hace dar pasos en falso y creer que avanzamos cuando en realidad estamos
detenidos o somos arrastrados por una situación general y un proceso que ignoramos o negamos.
Yo vivo en un barrio de una comuna de un país de una región del mundo y aunque no lo
reconozca, esos distintos planos afectan y determinan mi propia situación. ¿Qué se yo de lo que
ocurre en otros barrios, otras comunas, otros países y regiones? El mundo a mi alrededor opera
como contexto, y mi comportamiento será diferente si lo tengo en cuenta y asumo, a si lo niego.
Aunque el futuro sea desconocido, la tendencia del proceso no lo es, y es gracias a ella que nos
podemos anticipar a los acontecimientos. En otras palabras, si comprendemos procesos más
amplios que simples coyunturas, no seremos fácilmente arrastrados por las tendencias
dominantes sino que al tenerlas en cuenta, podremos actuar intencionalmente para corregir,
desviar o fortalecer una dirección u otra. La mirada ingenua o infantil, la actitud oportunista o
temerosa son característicos del comportamiento por coyunturas. Es necesario superarla y
reemplazarla por una disposición que aprenda a intervenir en la coyuntura pero con la mirada
puesta en procesos más amplios y globales.

Una breve reseña del momento que vivimos, nos permite comprender que los cambios se van
acelerando; que el avance de las estructuras sociales y del comportamiento se van desfazándo
respecto de esos cambios; que las crisis se multiplican y globalizan, y que el poder se concentra

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en pocas manos. En efecto, no soy yo o mi comunidad o mi país los únicos que padecemos los
efectos de los cambios y la crisis. Se trata de un esquema global del mundo que está a punto de
estallar, y que debe ser superado y reemplazado por otro más humano. Definir en éste momento
nuestra actitud personal respecto de este proceso de cambios, es una prioridad para quienes
aspiramos a una evolución social creciente.

Silo es optimista, y nos aclara que su fe en el futuro radica en la comprensión de la dirección de


la historia que comenzó en nuestros antepasados homínidas...Afirma que esta especie que ha
trabajado y luchado durante millones de años para vencer el dolor y el sufrimiento no sucumbirá
en el absurdo.

Apoyar todo lo que marche en dirección evolutiva aún cuando no se vean sus resultados
inmediatos.
Decir que tengo fe en el futuro del ser humano, es afirmar una intención que me da plena
justificación y sentido a la acción. Sin embargo, en momentos de cambio como el actual, la
confusión tiende a dominar la situación. Y, como las creencias y referencias antiguas se han ido
cayendo, la gente ya no sabe en qué o en quién creer. Son muchos los que han optado por no
creer en nada y en nadie. En honor a la verdad, a la luz de los acontecimientos recientes, no
parece una actitud tan incomprensible. Pero debemos saber que permanecer en ella tiene un
costo muy alto, porque tanto nuestras desgracias personales como las de quienes nos rodean
seguirán profundizándose, de no mediar un cambio de rumbo. Silo dice que el
descorazonamiento de los seres humanos valerosos y solidarios retrasa el paso de la historia.
Aquellos que aún atesoran el fuego y la calidez del coraje y la solidaridad, tienen la
responsabilidad de comunicar a otros ese sentimiento que abre las puertas hacia un futuro nuevo.
Pero si los que pueden hablar callan, si los que pueden avanzar se detienen, si los que pueden
comunicar se aíslan, si los que pueden apoyar sacan el hombro, entonces el futuro que queremos
se alejará más y más. Si en cambio, damos un apoyo manifiesto a todo lo que marche en
dirección evolutiva, ese futuro estará cada vez más próximo. Y cuando sean millones los que
comprendan que “las campanas están doblando por él”, el futuro que queremos habrá llegado
para todos.

Comprender que hay un trasfondo puesto por el momento histórico que vivimos en el que el
esquema global de situación no ha hecho crisis aunque las crisis particulares cundan por
doquier.
Millones de personas reconocen hoy las múltiples crisis que se están produciendo en el sistema.
Sea porque estamos directamente afectados por alguna de ellas o porque tengamos una visión
global de la situación, el trasfondo de los cambios y la crisis actual no pasan desapercibidos. Este
manto de alteración cubre todos los campos, desde lo personal hasta lo social, y su extensión es
universal, abarca los cinco continentes, aunque en algunas regiones geográficas la crisis se haga
más evidente que en otras. A pesar de que esta nueva realidad resuena por todos lados, la actitud
y el comportamiento de muchas personas es paradojal: reconocen la urgencia de la situación pero
no dan su apoyo a lo nuevo y mantienen un pie sobre el bote que se hunde.

El esquema global de situación todavía no ha hecho crisis, aunque las crisis particulares cundan
por doquier. Ese trasfondo puesto por el momento histórico que vivimos, es insoslayable. No
obstante, para muchos, aún reconociendo el cuadro de situación general y sus tendencias, no

16
avanzan lo suficiente como para anticiparse, y dar su apoyo desde ya a una alternativa global que
apunte en dirección evolutiva.

Tiene consecuencias definir una actitud personal a éste respecto, y tiene utilidad procesal discutir
con otros el asunto. No es la primera vez en que el proceso de la historia puede ser torcido por la
acción de fuerzas fanáticas e irracionales. Por consiguiente, no da lo mismo una postura que otra:
asumir desde ya una actitud, que postergar una decisión hasta el momento en que haga crisis el
esquema global y sea inevitable. Seamos claros: aplazar nuestra definición y dejar de actuar en
consecuencia, es equivalente a dejar el campo expedito al avance de los neo-oscurantismos, que
una vez más pretenden imponer la opresión sobre la libertad.

Comprender que con nuestro paisaje de formación a cuestas y con nuestras creencias en crisis
no estamos en condiciones de admitir aún que se aproxima ese nuevo momento histórico.
En el punto anterior comentamos la afirmación de Silo, respecto de que hay un trasfondo puesto
por el momento histórico que vivimos en el que el esquema global de situación no ha hecho
crisis. Reconocimos que ese trasfondo era insoslayable para muchas personas y que por esta
razón no podían anticiparse y dar su apoyo en estos momentos a propuestas que planteen una
alternativa global frente al sistema. Dijimos además, que el cambio de actitud será inevitable
cuando el esquema global haga crisis, pero que esa postergación asume riesgos demasiado
graves al dejar expedito el paso a la acción de las fuerzas irracionales que ya vemos surgir por
todos lados.

Simultáneamente a la descomposición del sistema, ocurre que en cada uno de nosotros actúa un
paisaje de formación constituido por todas aquellas imágenes tangibles e intangibles que
conforman nuestra memoria más antigua y que proviene del mundo en el cual nos formamos. Se
trata de un pasado siempre actualizado, siempre presente6 en que los valores y creencias de esa
época siguen expresándose en nuestras actitudes y comportamientos así como en la sensibilidad
que nos caracteriza. Pero ese paisaje de formación es homogéneo a la época en que se
constituyó, y tiene una estructura inseparable con el mundo de las ideas, los valores, las
creencias y las costumbres de ese momento histórico.

El problema que tenemos hoy es que como consecuencia del proceso de cambios que se ha
desatado en los últimos años, nuestro paisaje de formación va dejando de coincidir con el mundo
que estamos viviendo, y en la medida en que se aproxime el nuevo momento histórico estas
diferencias se acentuarán cada vez más. Esto es así porque "los objetos tangibles e intangibles
que constituyeron nuestro paisaje de formación, se han modificado"7con el paso del tiempo. Es
cuestión de comparar el mundo de los objetos de ayer con los de hoy: los juguetes, la radio, la
TV, los autos, la música, la moda, etc. O comparar el cambio en los valores, las motivaciones
sociales, las relaciones interpersonales: la amistad, el compañerismo, la pareja, el funcionamiento
de la familia, etc. Es francamente innecesario abundar en ejemplos sobre este punto. El tema en
cuestión es que el desencaje que se está produciendo entre "paisaje de formación" y "mundo
actual", nos obliga a replantear nuestra relación global con el mundo. Además, ahora podemos

6Cuarta Carta, Pto. 6 - "Imagen, creencia, mirada y paisaje"


7Autoliberación, Luis A. Amman, epilogo pag.267, Primera edición, Plaza y Valdés Editores,
MéxicoMexico,
1991.

17
comprender que la crisis, cuya existencia hemos constatado "afuera", comenzamos también a
experimentarla "adentro".

Así como este momento histórico todavía no suelta completamente las amarras del momento
anterior, personalmente, puedo estar aferrado a un sistema de creencias y valores, y a un tipo
de comportamiento y de sensibilidad, que si bien corresponden a un mundo que se fue, todavía
estoy identificado con él. Estamos enredados entre dos medios-mundos: uno que "ya se va" y
otro que "todavía no llega". La pregunta que surge entonces es: ¿cómo hacemos para salir de ésta
situación indefinida? ¿Esperando que se impongan los acontecimientos o anticipándonos a ellos?
Y en el caso de optar por avanzar, ¿Qué acción o acciones nos pueden encaminar en esa
dirección?

Comprender que es necesario orientar y organizar la vida personal en dirección positiva.


Silo nos hace una propuesta muy clara. Pero, aún suponiendo que estamos dispuestos a seguirla,
subsiste la dificultad de tener que definir qué es una dirección positiva y, cómo hacemos para
orientar y organizar nuestra vida personal en esa dirección. Para responder cabalmente a estas
interrogantes, tendremos que incorporar los nuevos elementos que aporta el autor en su Tercera
Carta, la que comentaremos en el capítulo siguiente.

18
CAPÍTULO III
LA ACCION COHERENTE Y SOLIDARIA

Esta Tercera Carta, es una de las más importantes. En ella, Silo entrega una síntesis de sus
opiniones respecto de la situación actual; considera los aspectos fundamentales a tener en cuenta
en la relación entre los individuos, y entre ellos y el medio social en que viven; plantea la
transformación personal y social de un modo simultáneo y hace explícito su rechazo a las
posturas de cambio que implican una postergación de la intención humana. Plantea que los
cambios son inevitables y centra la discusión en la dirección que va a tomar el proceso.

1.- Proceso de cambios y cambio de situación.

El cambio y la crisis afecta los acontecimientos mundiales y también nos influye directamente.
Hay cosas que nos gustan, y otras, no sabemos cómo interpretarlas correctamente. Esto produce
una confusión paralizante. Por ejemplo : ayer creíamos “a pie juntillas” lo que nos decían los
políticos, los economistas, los periodistas y los líderes de opinión en general. Hoy, la gente no les
cree ni lo que rezan. Esta pérdida de credibilidad en las figuras públicas, se ha ido extendiendo
como aceite en el agua, hasta incluir a los más cercanos : los amigos, parientes, compañeros, etc.
Ya nada nos sorprende demasiado y nadie se atreve a “poner las manos al fuego por los demás”,
escazamente por uno mismo...

La confusión nos lleva dócilmente al campo de la contradicción. Si no entendemos nada de nada,


tampoco nos parece extraño que un día hagamos una cosa y al día siguiente la opuesta. Incluso
más, aunque nos propongamos ciertas correcciones no las podemos cumplir. Silo dice que el
comportamiento de los demás y el propio nos parece incoherente, contradictorio y sin dirección
clara, tal como ocurre con los acontecimientos que nos rodean.

El mundo anda por las suyas. Nadie gobierna, controla o maneja lo que está sucediendo. La
situación es seria: nadie reconoce su propia responsabilidad y todo parece estar "deschavetado" y
sin brújula.

El problema no es que los cambios sean muchos, crecientes o inevitables. El conflicto se produce
cuando los cambios empiezan a tomar la dirección más negativa e inesperada. Es de perogrullo
pero fundamental dar dirección a ese cambio inevitable. ¿Es posible dar dirección a los cambios?
Silo nos propone que sea uno mismo el punto de partida para dar dirección a estos cambios
desordenados cuyo rumbo desconocemos. Pero claro, dar dirección a la vida a partir de uno
mismo, no es una propuesta que se pueda resolver adentro de la cabeza de individuos aislados.
No se trata de cuestiones que podamos solucionar mediante una receta sicológica o astrológica.
No obstante, son miles los que hoy caen seducidos por consignas de "salvación individual" y
logran fugarse transitoriamente de la situación en que viven.

Silo plantea una propuesta de cambio personal muy precisa. Sostiene, que para dar una dirección
a la vida es necesario cambiar la situación en que se vive con otros mediante un comportamiento

19
coherente. Tomemos la primera parte de esta propuesta: cambiar la situación en que se vive con
otros; y luego, veamos en qué consiste el comportamiento coherente.

2.- El cambio, referido a la situación en que vivimos.

No estamos aislados sino en situación de relación con otros. Por ello mismo, si queremos
introducir cambios verdaderos en nuestra vida, lo primero que tendremos que hacer es tomar en
cuenta “la situación” en que nos encontramos. Hablar de "situación", es hacer referencia a nuestra
relación con personas y ámbitos sociales concretos. No somos una nube anónima8; somos
padres, madres o hijos (as); somos estudiantes, empleados o cesantes; tenemos amigos, parientes
y vecinos. Y cuando celebramos nuestros éxitos o nos deprimimos por nuestros fracasos o
cuando hacemos planes a futuro...ahí están esos rostros, esas miradas y esas voces que
reconozco, que afectan mi estado de ánimo e influyen sobre mis acciones, ideas y sentimientos.
Cualquier decisión que tomamos en nuestra propia vida, está inevitablemente vinculada a otras
personas. Más aún, nuestra libertad de acción y de elección, dice Silo, está ‘delimitada’ por la
situación en que vivimos.

Lo primero que tendríamos que hacer, es tomar conciencia de la necesidad de dar una dirección a
los cambios. Luego, comprender que cualquier cambio que deseemos operar no puede ser
planteado en abstracto sino con referencia a la situación en que vivimos, y que esta situación
está constituida por personas y ámbitos sociales concretos.

Recordemos sumariamente lo dicho hasta aquí antes de entroncar con el siguiente tema.

La Primera Carta nos enseñó a reconocer las crisis que se están produciendo por el desfasaje que
hay entre los cambios tecnológicos, y los cambios en la estructura social y el comportamiento de
las personas. También, apreciamos la globalidad del mundo actual y la necesidad de contar con
nuevos criterios de acción. En la Segunda, vimos los factores que están determinando la
aceleración de la crisis en todos lo campos; reconocimos la tendencia hacia la descomposición
del actual Sistema, y la conveniencia de definir actitudes frente al proceso de cambio actual. Por
último, en esta Tercera Carta hemos visto: que el cambio será cada vez más rápido; que las
transformaciones que están ocurriendo toman direcciones inesperadas produciendo
desorientación general respecto del futuro y a lo que se debe hacer en el presente; que es
necesario tomar conciencia de la necesidad de dar orientación a la propia vida; y que, esto se
resuelve cambiando la situación en que vivimos mediante un comportamiento coherente.

3.- El comportamiento coherente.

El comportamiento coherente es un modo positivo de estar con uno mismo y de relacionarse con
los demás. El punto es que si es positivo, debe serlo para mi y para otros, y no sólo para mi.
Consiste en avanzar hacia una cierta coherencia interna: ¿Cómo sentimos y qué pensamos de lo
que hacemos? Y, hacia una cierta coherencia en la relación: ¿Cómo tratamos a los demás? El
comportamiento coherente nos ayuda a superar las contradicciones que nos produce la falta de

8”No eres un bólido que cae sino una brillante saetazaeta que vuela hacia los cielos” Silo, El Paisaje
Interno.

20
unidad de pensamiento, sentimiento y acción, y la falta de unidad en el trato que se pide con el
trato que se da. Si bien, estos son ideales que no se realizan en la vida diaria, son de gran
utilidad si queremos dar una dirección positiva a la vida. El comportamiento coherente nos señala
valores que actúan a modo de parámetros, en base a los cuales podemos hacer ajustes y
modificar conductas destructivas e incoherentes en la relación con los demás.

4.- Las intenciones son importantes.

Muchos piensan, erróneamente, que las intenciones no son importantes y que lo único que cuenta
son los “hechos". Veamos si esto es así. Los hechos de mi comportamiento actual pueden no
coincidir, e incluso contradecir, a mis aspiraciones y a mi intención de cambio: "Soy canalla,
déspota, mentiroso, cobarde y ladrón"... Pero, ¿significa esto que mi futuro ha quedado
determinado por el pasado y que ya no puedo cambiar? Esto no es así. La concepción siloísta nos
enseña que, a diferencia de los animales, para los que "una vaca será siempre una vaca"; el ser
humano es histórico e intencional. Y es en virtud de esa capacidad , que puede modificar la
supuesta "realidad de las cosas", producir nuevos fenómenos y cambiar el rumbo... aún de la más
nefasta tendencia personal o social. La intención supera y salta por encima de los hechos.

La intención nos muestra el movimiento de la historia humana, desde adentro. Podemos


reconocerla a cada paso que damos: es el motor que nos aleja del dolor, y el imán que nos acerca
al placer. Estemos donde estemos: hemos llegado gracias a la intención. Vayamos donde
vayamos: es ella la que nos pone en marcha. Nos demos cuenta o no, cabalgamos sobre el lomo
de nuestras intenciones más profundas. Por ello podemos decir que: ¡Cuánto más profunda y
verdadera sea la intención, más luminosa, brillante y atractiva será la imagen que oriente nuestra
acción futura!

En la Cuarta Carta, Silo dirá que es la imagen y representación de un futuro posible y mejor lo
que permite la modificación del presente y lo que posibilita toda revolución y todo cambio. Más
adelante agrega que: es necesario advertir que tal cambio es posible y depende de la acción
humana. Esto habrá que estudiarlo con más calma, pero digamos brevemente, que así como a
toda intención le corresponde una imagen, a toda imagen le corresponde una acción; que la
intención ‘potencia’ la imagen que ‘orienta’ la acción; que cuando hablamos de acción, nos
estamos refiriendo a uno de los modos activos de la intención; y, por último, que la intención, la
imagen y la acción operan en el mundo como una estructura. 9

Por otra parte, es evidente que los cambios queridos no ocurrirán mecánicamente. Pero, si a
nuestra intención la dotamos de una acción que se sostenga, perfeccione y amplíe en el tiempo
(sobre esto hablaremos más adelante), habremos dado con la mejor herramienta de
transformación a nuestro alcance.

9PrecisamentePrecísamente porque la intención, la imagen y la acción operan en el mundo como una


estructura. es que Silo dirá en la misma Cuarta Carta que: esta lucha - por la transformación del
mundomu ndo- no es entre fuerzas mecánicas, no es un reflejo natural, sino que es una lucha entre
intenciones humanas.

21
5.- Incoherencia en la relación.

“Pensar, sentir y actuar en la misma dirección”, es lo que Silo llama "comportamiento


coherente". Se comprende la fuerza y alcance enorme que puede llegar a tener un
comportamiento de este tipo. Por ello, el interés del asunto está en decidir en qué dirección
vamos a aplicar esta poderosa herramienta. Porque no olvidamos que puede existir una especie de
coherencia destructiva como observamos en los racistas, los explotadores, los fanáticos y los
violentos...que tratan a otros de un modo muy distinto al que desean para sí mismos.

6.- Una aspiración interesante.

El comportamiento coherente es una actitud que valoramos en nosotros mismos y en los demás.
Pero sabemos que las cosas no son blanco o negro, no se es totalmente coherente o incoherente.
Nuestras motivaciones están teñidas por ambos polos y nos llevan en una u otra dirección.
Cualquier biografía honesta dará cuenta de continuos saltos de un tipo de comportamiento a otro.
Entonces, no viene al caso plantear el tema de la coherencia en términos puristas o absolutos,
porque sabemos que se trata de un ideal que no se realiza totalmente en la vida diaria. Es útil, en
cambio, que consideremos el comportamiento coherente como una aspiración interesante, como
una tendencia, como una fuerte intención lanzada hacia el futuro, de tal suerte que vaya ganando
terreno en el desarrollo de la propia vida.
7.- Donde se aplica el comportamiento coherente?

La vida humana no es un hecho aislado, se da en un medio que le corresponde. A ese medio, lo


podemos ver tan amplio como el universo, la Tierra, el país, la región, la comuna o el barrio; o
como un medio inmediato (familiar, laboral, de amistades etc.), que es donde desarrollamos
nuestras actividades, y donde tenemos alguna influencia real.

Plantear una acción que vaya más allá del medio inmediato, es coherente y tiene sentido. No
obstante, tal ampliación es posible sólo a partir del medio en que me encuentro. Muchas personas
critican y con razón, la incoherencia de los gobiernos, los partidos políticos, las iglesias, los
sindicatos, etc., Y un modo elocuente de mostrar el rechazo hacia las mismas es la no-
participación. Sin embargo, esto es insuficiente, porque esas instituciones tienen influencia en el
medio en que uno vive y deciden cosas que nos afectan cotidianamente. Pretender que las cosas
cambien en esos niveles y que de la noche a la mañana los políticos, los gobernantes, los
banqueros, etc. se comporten coherente y solidariamente es una ingenuidad “sin pies ni cabeza”.
Por consiguiente, dirigir acciones para que esa gente entienda y cambie de actitud es una pérdida
de tiempo. Peor aún, hay muchos inconsistentes que se dicen partidarios de los cambios, y que
defienden la tesis de que estos son posibles desde adentro del sistema y desde sus autoridades.
Para nosotros, esta es una postura reaccionaria y desvergonzadamente mentirosa, porque oculta
su verdadero interés, que es el de mantener el status-quo. La propuesta que hace Silo es opuesta
a la de quienes pretenden cambiar las cosas desde las cúpulas sociales ¡o a la de quienes creen
que será por acción de las estrellas que transformaremos la sociedad! El nos dice, que en todo
caso será por un trabajo humilde, por la aplicación de la acción solidaria y coherente en el medio
inmediato de cada cual y por el sostenimiento, perfeccionamiento y ampliación de dicha acción.

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8.- Sostenimiento, perfeccionamiento y ampliación de la acción coherente.

Para que la acción coherente gane terreno, debe sostenerse como referencia firme y dar dirección
en toda situación. No se trata de un ejercicio aislado sino de un proyecto de vida que se juega
tanto en lo simple como en lo complejo. Pero, si el proyecto no se mantiene en el tiempo,
difícilmente podremos perfeccionarlo. En cambio, si logramos darle a nuestro comportamiento
una suerte de “tropismo”, un impulso hacia la mayor coherencia posible, vamos a ir ganando
experiencia y dejando una huella que nos va a permitir un desarrollo creciente a futuro.
Perfeccionar la acción es hacerla más eficaz en el logro de sus objetivos. Esto es posible cuando
hay acumulación de experiencia. Por ejemplo, en la transmisión de estas ideas a otros,
personalmente, vamos superando dificultades, que van desde la transmisión "boca a boca", a
grupos y a conjuntos, hasta llegar a la difusión a través de los medios de comunicación masivos:
escritos, radiales o televisivos. Todo este aprendizaje es posible gracias al sostenimiento de la
acción.

En relación al tema de los actos humanos, Silo escribió en otra parte que los actos unitivos o
contradictorios se acumulan en ti. Y que, si repites tus actos de unidad interna ya nada podrá
detenerte10 Esta capacidad de acumulación de la propia acción, es una experiencia fundamental
y constituye uno de los pilares de nuestro optimismo: un mundo mejor es posible a partir del
sostenimiento perfeccionamiento y ampliación de la acción coherente.
9.- ¿Cual es el límite de la acción coherente?

Sabemos que "las primeras artes" de la acción coherente tendrán que hacerse en nuestro medio
inmediato, pero de ahí en más, la ampliación de la acción puede llegar muy lejos y alcanzar a
todo un país, a una región o al mundo. Al respecto, permítanme relacionar el fenómeno de la
desestructuración11, al tema que venimos comentando. En la Décima Carta Silo expone que
estamos viviendo una época de desestructuración general, cuyos límites mínimos están llegando
al simple vecino y al individuo, y los máximos a la comunidad mundial, es decir a todo el mundo.
En ese contexto, la acción coherente es una respuesta evolutiva y compensatoria a este proceso de
descomposición general , por cuanto, aunque el campo de aplicación de la acción coherente sea
puntual y se desarrolle en el medio inmediato de cada cual, la ampliación de la misma hace que
su influencia pueda llegar a todo el mundo. Así, a través de la acción coherente no sólo podemos
dar dirección a la propia vida, sino que desde ya estamos anticipando el advenimiento de un
mundo nuevo.

10.- Primera propuesta: pensar sentir y actuar en la misma dirección.

Silo explica que si pudiéramos pensar, sentir y actuar en la misma dirección, si lo que hacemos
no nos creara contradicción con lo que sentimos, diríamos que nuestra vida tiene coherencia.
Veamos algunos casos posibles que nos permitan aclarar la propuesta: Primer caso: "...en la
mañana, después de levantarme pienso en los compromisos que tengo para el día de
hoy...simultáneamente siento ganas de ir a la playa a tomar el sol...finalmente, me llama un
amigo y termino haciendo algo imprevisto." Segundo caso: "...sé que no está bien golpear a los

10Silo, Obras Completas VolumenVolúmen I, pág.pág 13. Latitud Press, San Diego CA. USA 1993.
11Décima Carta.

23
niños. Un día, sin embargo, jugueteando con mi hijo, este me tira de la camisa y termino rodando
por el suelo. Mi reacción es de enojo y lo reprimo severamente." Tercer caso: "...sigo casado
aunque ya no siento verdadero amor." Cuarto caso:..."para mi, la solidaridad es un valor
importante, aunque me reconozco envidioso y tacaño." Quinto caso:... "sé bien lo peligroso que
es manejar a gran velocidad pero disfruto haciéndolo." Sexto caso: "...las cosas como están ya no
dan para más. ¡Quiero cambiar! Entonces, me reúno con algunos amigos y vecinos para elaborar
un plan conjunto."

Pensar, sentir y actuar en direcciones diferentes tiene repercusiones negativas en uno mismo y en
los demás. En primer lugar, a ese comportamiento disociado lo experimento como contradictorio
y esa contradicción entre lo que pienso, siento y hago me produce desasosiego y sufrimiento
personal, porque "nada calza bien con nada". En segundo lugar, cualquier acción que realizo la
efectúo con un potencial mínimo, disminuido precisamente porque lo que pienso y siento no
coincide con lo que hago. Es como un motor con los pistones desincronizados. En tercer lugar,
observo que a los demás tampoco les encaja mi comportamiento, y eso trae problemas en mis
relaciones personales. En cuarto lugar, me doy cuenta que a medida que pasa el tiempo aumenta
el sufrimiento y una sensación generalizada de mayor aislamiento, menor fuerza y pérdida
creciente de la fe, del entusiasmo y las ganas de vivir. “Son tan diversas las situaciones y tan
opuestos los compromisos que debemos afrontar a diario, que la unidad interna se ve seriamente
comprometida"12

Opuestamente, la acción coherente es aquella que está basada en la unidad del pensamiento, el
sentimiento y la acción. El sólo recuerdo de acciones coherentes o unitivas realizadas en el
pasado, me pone contento y me anima. Experimento la sensación de crecimiento interno, de
mayor adaptación al medio, de que algo mejora en mi interior, etc. Siento que esa unidad interna
me permite avanzar en un acuerdo cada vez más profundo e interesante conmigo mismo y con
quienes me rodean.

Una postura cínica o escéptica objetará diciendo que este es un ideal totalmente irrealizable. Dirá
que "es muy bonito pensar así pero lamentablemente las cosas son de otro modo" o bien dirá "yo
también quisiera ser así pero la vida me ha enseñado que las cosas no son como uno las quiere".
En fin, aparte de la angustia que reflejan esas posturas, lo que ellas no comprenden es que el
comportamiento coherente es un modo de encarar la vida, de hacerse cargo del mundo en que
vivimos. Algunos se someterán a las condiciones imperantes, ya sea por debilidad o porque
conviene a sus intereses. Otros, se rebelarán ante esas condiciones oprimentes y harán todo lo
posible por ajustar su actitud y comportamiento en relación al mundo al que aspiran, y no en
relación a este mundo decadente.

Digamos finalmente esto: “toda persona que se preocupa por examinar en su vida diaria las
contradicciones entre lo que piensa, siente y hace, advierte la necesidad de cambio en su situación
y por ese hecho, obtiene en su misma experiencia, la respuesta adecuada."13

12El Libro de La Comunidad, pág. 35. Editorial Edimpres Ltda., Chile, 1981.
13El Libro de La Comunidad, pág. 36

24
11.- Segunda propuesta: tratar a los demás como uno desea ser tratado.

Al igual que la propuesta anterior, esta debe encuadrarse como una aspiración o un ideal de
comportamiento. La coherencia es un paso importante, pero, la acción coherente y solidaria es
una doble propuesta que da pleno sentido y dirección a la vida.

¿Cómo es que uno desea ser tratado: por la pareja, los amigos, los compañeros, los vecinos, los
familiares, etc.? Luego de respondernos a esta pregunta, habrá que ajustar progresivamente
nuestro comportamiento de relación con los demás, hasta lograr coherencia entre el modo de
relación que brindo a otros con el que espero para mi. Este es un tema fundamental sobre el cual
vale la pena una pausada reflexión personal y una posterior discusión con otros.

El tejido social está siendo amenazado y destruido por acción de un sistema inhumano. En este
contexto, en que miles de millones de personas se sienten tratados como objetos, como cosas y no
como seres humanos; el tema sobre el trato que uno da, así como el trato que uno espera recibir
de los demás, es un excelente motivo de encuentro y discusión franca y abierta con otras personas
del medio inmediato. "La acción solidaria es de grandes consecuencias porque lleva a una
apertura, a una comunicación positiva con los otros seres humanos."14 Silo dice que en este
proceso de demolición que estamos viviendo, no se elevará una nueva solidaridad en base a
ideas y comportamientos de un mundo que ya se fue, sino gracias a la necesidad concreta de
cada uno por direccionar su vida, para lo cual tendrá que modificar su propio medio.

12.- La reciprocidad de la acción

Para la gente de acción, el vocablo “solidaridad” ha perdido toda significación y utilidad


práctica. Similar “vaciamiento” ha venido ocurriendo con otras palabras como : “amor”,
“compañerismo”, “libertad”, “igualdad”, “justicia”, etc. ¿Quien podría desconocer que estas
palabras estuvieron “cargadas” de fuerzas positivas en el pasado y que en su momento dieron
gran cohesión al progreso humano ? Del mismo modo, ¿quien podría desconocer la traición, la
tragedia, los crímenes e injurias corporales cometidos en nombre de todas ellas? Pero resulta que
el proceso de demolición general no ha terminado y que tampoco se detendrá
espontáneamente.15 Ayer derramaron ácido sulfúrico sobre la “solidaridad” humana, ahora
hipnotizan la conciencia, bloquean la subjetividad, chantajean económicamente y disciplinan a la
sociedad. La pregunta es : ¿Quienes podrán cambiar la dirección de los acontecimientos sino la
gente, los pueblos mismos ? Los humanistas exhortamos a la reciprocidad de la acción
porque es válido en sí mismo y acrecienta la fuerza social coherente.

Lo mejor del ser humano se alojó en palabras que ya no dicen y que por tanto no mueven nada.
Ahora necesitamos establecer una comunicación humana más directa y profunda. Somos gente
común que deambula o corre por las calles de la ciudad ; a veces nos entrenemos, alegramos y
somos felices ; otras veces desesperamos, sufrimos y lloramos ; también - a veces - buscamos -
íntimamente - alguna expresión coherente, un Sentido. ¿Queremos vivir y en qué condiciones

14Idem. pág. 51
15 Ver Cap. X núm. 2 :” El tema de la desestructuración de la sociedad”

25
queremos hacerlo ? Es la pregunta más importante. Creemos que hay una respuesta verdadera si
la buscamos en silencio y unidad interna, si relajemos la mirada y sentimos la presencia de ‘lo
humano’ en nosotros y en otros al mismo tiempo. La vida humana reclama por reciprocidad. Esta
voz, puede convertir el ‘momentáneamente’ difuso sentimiento solidario en acciones que
apuntan a una cierta proporción, oportunidad y coherencia.16 Se trata de acciones “de ida y
vuelta” en las que todos resultamos beneficiados ; en las que el ”para-mi” y el “para-ti o para-
otros” se van alternando, y en las que prima la convergencia de “tratar a los demás como uno
quisiera ser tratado”. De este modo, la reciprocidad es una “llave maestra” para abrir el cerrojo
del individualismo asfixiante, salir de la incomunicación estéril, activar nuestras mejores
virtudes y ayudarnos a construir la nación humana universal que queremos.

Para mayor precisión del alcance y significado práctico que damos al término “reciprocidad”, me
remito a lo expuesto por Silo, en su alocución con motivo de la 33 reunión semestral del
Movimiento Humanista, realizada en Buenos Aires, el 4 de enero de 1998. Lo cito a
continuación :

“El Movimiento esclarece estableciendo diferencias entre la ayuda humanitaria y la ayuda


humanista, porque aquí no se trata de caridad por parte de los que colaboran y de pasividad por
parte de los que reciben. No se trata tampoco del trabajo de las Organizaciones No
Gubernamentales que funcionan hasta donde llega el presupuesto que se les asigna y luego
quedan paralizados los proyectos por falta de recursos. El Movimiento plantea puntualmente la
necesidad de la reciprocidad y no la actitud pasiva. Allí a donde se lleva la alfabetización y la
mejora de condiciones de vida se plantea a la gente que va a participar la necesidad de la
reciprocidad, más o menos en estas palabras : “ Usted aprende, entonces Ud. da enseñanza a
otros ; usted mejora su situación personal o la de su aldea o barrio, entonces usted trabaja luego
por el beneficio de los demás en su aldea o barrio.” No se van a cambiar las condiciones de vida
puntualmente ni mundialmente si no se trabaja con gente que actúe en términos de reciprocidad.
Es muy desgraciado hoy verificar la evaporación de la antigua solidaridad, pero sucede que a
veces hay quienes la reclaman sin estar dispuestos a hacerse cargo de las necesidades de los
demás. Por ello, aquellos hermosos sentimientos de “fraternidad” que nacieron en los albores de
la Revolución Francesa y que poco a poco fueron reemplazados por las corrientes solidaristas,
hoy deben basarse en la reciprocidad de la acción sin que ninguno de los términos de la
interacción humanista queden pasivos.”

13.- Influir para modificar.

Por acción de la crisis, son muchos los que sienten la necesidad de dar una nueva dirección a su
vida, pero que llegado a este punto no pueden seguir avanzando. El tema es serio, porque el
proceso de descomposición general sigue su curso y si no damos una respuesta evolutiva y
creciente, quedamos a merced de todo tipo de accidentes, tanto "externos como internos". Si no
podemos encausar la propia vida, quedaremos atrapados en la angustia y el sin-sentido, y si
tampoco podemos influir para que el proceso social sea re-direccionado, habrá más explosiones,
violencia y tragedia por todas partes. ¡Quién abra bien los ojos para ver lo que está ocurriendo en
el mundo, sabrá que este comentario no es una dramatización o un exceso! Por el contrario, se

16 Estos términos se desarrollan en el núm. 14 del presente capítulo.

26
parece a un pálido reflejo de las circunstancias y tendencias que se observan alrededor nuestro.
¡Supongo que quienes comprendemos la necesidad de modificar las cosas, no nos quedaremos
sentados y de piernas cruzadas esperando un probable desenlace trágico a futuro! ¡Hagamos
todo lo que este de nuestra parte por influir para que los acontecimientos evolucionen en una
dirección positiva!

Es en esta perspectiva, que cobran importancia las dos propuestas anteriores. Ellas nos permiten
enfrentar el dilema que tienen aquellos que "quieren", pero "no saben" cómo producir un cambio
significativo en sus vidas, ni en qué dirección hacerlo. La acción coherente y solidaria plantea
una verdadera conversión de la propia vida; es la única respuesta evolutiva, y por consiguiente,
opuesta a la desintegración personal y social creciente. Para que esta respuesta sea acogida por
los millones de personas que se encuentran en esta situación, tenemos que proponernos influir y
modificar nuestro medio.

14.- El poder de la opinión y la acción mínima conjunta.

Silo plantea que la modificación - de nuestro medio -, si es verdadera y profunda, no puede


ponerse en marcha por imposiciones, por leyes externas o por fanatismos de cualquier tipo sino
por el poder de la opinión y de la acción mínima conjunta entre las personas del medio en que
uno vive.

Es por el poder de la opinión que podremos transmitir este punto de vista. No basta con simples
charlas de café con los amigos, sino que conviene acometer acciones mínimas conjuntas, que nos
permitan dar el máximo de difusión a estos nuevos planteos. Actividades como las de poner en
circulación una hoja de barrio, una revista o participar en programas radiales y de televisión, son
de la mayor importancia para dar a conocer estos planteos. Los primeros contactos orientados a la
difusión, darán pie en un segundo momento, para poner en marcha acciones mínimas conjuntas
en torno a los crecientes conflictos: habitacionales, laborales, estudiantiles, culturales o
políticos.17
15.- Las presiones que impone el medio no justifican la acción incoherente.

Es cierto que nuestro avance depende del lugar y el momento en que estemos viviendo, un
determinado medio puede hacernos más difícil avanzar del modo que queremos. Es más, si la
fuerza que enfrentamos es demasiado grande, puede incluso hacernos retroceder. (Ya hablaremos
del criterio de "oportunidad de las acciones", según el cual es conveniente retroceder ante una
gran fuerza - no ante un mero inconveniente -, y luego avanzar cuando ésta se debilita. ). Aunque
no nos guste, hay ocasiones en las que "retroceder" es el mejor camino a seguir. A esta detención
táctica, sin embargo, no la experimentamos como una acción incoherente sino como una
limitación más o menos importante. La acción coherente no es exitista. ¡Por supuesto que
queremos tener buenos resultados!, pero esa es otra discusión. Lo que nos interesa destacar es que
una acción puede ser tan coherente en el éxito como en el fracaso, hayamos podido avanzar o
hayamos sido obligados a retroceder. Del mismo modo, la acción incoherente no puede
justificarse en las presiones o las facilidades que impone el medio.

17Décima Carta: "La acción puntual".

27
La opción es clara. O vuelco mi comportamiento en una dirección evolutiva-creciente, y por
consiguiente me comprometo a difundir estas ideas y propuestas que apuntan a un futuro mejor a
través de la opinión, o bien, dejo que las cosas sigan su curso “natural”..., en tal caso debo asumir
mi responsabilidad por lo que ocurra.
16.- Acciones que nos permiten avanzar hacia la coherencia.

En la Primera Carta, Silo enunció una suerte de leyes generales de comportamiento, a las que hoy
se aspira. En esta Tercera Carta, las explica como acciones que permiten un decidido avance
hacia la coherencia. Revisemos estas acciones propuestas tratando de hacer algunos alcances
prácticos para cada una de ellas.

a) La proporción de las acciones.

- “De lunes a domingo mi agenda está repleta de actividades. Hago muchas cosas desde que me
levanto hasta que me acuesto. Sin embargo, tengo la sensación de que algunas cosas están bien,
otras regular y otras francamente mal. Al revisar con mayor detenimiento observo que aquellas
actividades que van bien encaminadas, no necesariamente coinciden con las que son más
importantes para mi, e inversamente, varias de las cuestiones que andan mal, son fundamentales.
Comprendo que no podré sentirme bien hasta que las cosas que considero más importantes
tengan un cierto avance parejo. Si además pondero el tiempo que dedico a las mismas, observo
que aproximadamente coincide con el grado de avance o retraso que llevan -."

El criterio de proporción de las acciones señala la conveniencia de ordenar las actividades según
prioridades. Nos dice que las cosas deben marchar en conjunto, no aisladamente y, desde luego,
nos muestra la inconveniencia de que unas se adelanten y otras se atrasen excesivamente.

La proporción en las acciones es un criterio útil, tanto para ordenar las prioridades personales
como las de un grupo, y para hacerlas avanzar en forma conjunta. Tanto en la situación familiar,
como en el barrio o en el sindicato al que pertenezco, etc. podemos influir positivamente en base
a este criterio de proporción en las acciones. Su aplicación puede permitirnos ayudar a detectar
los asuntos más importantes para el conjunto, priorizarlos adecuadamente y actuar en
consecuencia, es decir, sin invertir el ordenamiento determinado previamente.

Al hacer un estudio comparativo de las prioridades, se suele cometer el error de confundir


“prioridades” con “aspiraciones”. Las prioridades son aquellas a las que dedico mi tiempo y mi
energía, por las que me muevo y hago cosas. Esas son mis prioridades reales en la actualidad.
Las aspiraciones, en cambio, son cuestiones que quiero pero en forma más vaga. De hecho, no
tengo acciones asociadas a ellas ni tiempo dedicado a las mismas. Ahora bien, las prioridades no
son fijas sino que - de hecho - uno las va cambiando en la medida que cambian mis intereses. El
tema es que “uno puede verse arrastrado por la presión que ciertos intereses ejercen sobre mi”, y
siguiendo ese camino, puedo terminar sosteniendo prioridades y acciones que en nada coinciden
con lo que quiero. Opuestamente, podríamos querer hacer ajustes y modificaciones a la escala
de prioridades que tengo al día de hoy. Esta suerte de reasignación tendrá como consecuencia
que a futuro daré mayor prioridad a cierto tema al que hoy dedico poco tiempo y así, por ejemplo,
lograr convertir una aspiración en una prioridad real y, a la inversa, podríamos relegar a un
segundo o tercer lugar, intereses que en la actualidad resultan predominantes. De este modo - y

28
sin proponérnoslo - comprobamos una vez más, que es la “intención” la que verdaderamente
orienta y prioriza nuestra acción.

Para ilustrar este criterio de acción, podemos recordar la leyenda de los cuatro magos, en la que
las acciones desproporcionadas producen efectos desastrosos...”En una oportunidad, tres de los
magos que habían alcanzado gran instrucción pero carecían de juicio, desoyendo el consejo del
mago juicioso, se montaron sobre las jorobas de un camello al que con toda habilidad, habían
estirado sus piernas, ampliado sus lomos y estirado su cuello, para recorrer en un día una gran
distancia que un simple camello no podría recorrer. Al poco tiempo no hubo agua que pudiera
colmar la sed de semejante animal. Para colmo las fuertes areniscas daban en la cabeza altísima
del enorme monstruo. Así, debilitado el camello y desequilibrado por la anormal apostaduría de
su cuello, terminó cayendo como una torre, impidiendo que los magos llegaran a tiempo de no
perder su negocio. Otro día, los magos encontraron un pobre león muerto y para probar al mago
juicioso, disidieron demostrar sus habilidades conjuntas. Así, el primero juntó el esqueleto, el
segundo proporcionó piel, carne y sangre. Y cuando el tercero intentaba darle vida , el mago de
juicio aconsejó contra esto, advirtiéndoles que eso era un león y que si le daban vida los matará a
todos. Como no hicieron caso, se trepó a un árbol desde donde observó cómo el león al levantarse
mató a los tres. Luego, el mago juicioso bajó del árbol y se fue a su casa.

b) La oportunidad en las acciones.

Antes de acometer una acción que nos compromete es útil darse un tiempo adecuado para
reflexionar. Porque una vez tomado el curso de acción, tales consideraciones están fuera de lugar
y pueden hacer peligrar la acción misma. Uno se pregunta: ¿Será el momento oportuno?,
¿Tendré la capacidad de superar las dificultades que se me presentan? ¿Habrá otra ocasión más
propicia que esta? Así, a veces mi decisión fue ciegamente guiada por mi compulsión, a veces me
dejé llevar por una cierta intuición que no siempre falló, a veces me puse en el límite y pude
retroceder con facilidad cuando las eventualidades iniciales fueron muy adversas, a veces
ponderé tanto los factores en riesgo, que la acción emprendida resultó tardía o ni siquiera me puse
en marcha, y también tomé mis precauciones pero actué con resolución.

El criterio de oportunidad en las acciones responde a la pregunta de cuando avanzar y cuando


retroceder. En términos generales - se dirá en la Tercera Carta - debemos retroceder ante una
gran fuerza y avanzar con resolución cuando esa fuerza se debilite. La acción inoportuna así
como la inacción, son errores de comportamiento que pueden ser superados si se tiene en cuenta
este principio. Se trata de un criterio que se aplica tanto en las decisiones personales más
importantes, como son : el estudio, el trabajo, los amigos, la pareja, los hijos, etc., como en la
vida cotidiana: al cruzar la calle o introducir un tema de conversación. Es también de gran
utilidad como referencia en la acción conjunta, pues así como aconsejaría, por ejemplo,
retroceder cuando la fuerza bruta se ha tomado la calle, promovería una fuerte acción conjunta
cuando en su reemplazo se pretende instalar otra forma de control social.

Una leyenda que puede ilustrar este criterio de acción oportuna, es la que relata:... “lo que
sucedió a un viejo y pobre pescador que liberó a un genio del interior de una gran copa que había
arrastrado con su red. El genio encolerizado por siglos de cautiverio, había jurado que mataría al
hombre que le devolviera su libertad. Y, cuando el viejo comprendió que ya no había razones que
ablandaran la ferocidad del gigante, ideó una estratagema. Entonces, dijo al genio que no creía

29
posible que hubiera salido de una copa tan pequeña y que sólo viéndolo podría creerlo. Y así fue
como el genio, para convencer al pescador incrédulo, se disolvió en humo y entró en la copa, al
tiempo que el pescador puso rápidamente la tapa que le había quitado. Finalmente, el viejo fingió
arrojar la copa al agua y de este modo arrancó al genio un renovado juramento que aquél hubo de
cumplir luego de recobrar su libertad.”
c) La adaptación creciente.

Estar desprevenido o hipnotizado por los ensueños que promueve el sistema de valores y
creencias de esta época, es un caso típico de desadaptación. En tal situación, nuestros
sentimientos, anhelos y esperanzas son relegados a un segundo plano de importancia y quedamos
impedidos de ampliar nuestra influencia positiva sobre el medio, ya que somos atrapados en una
red de sombras que nos inmoviliza. Peor aún es la situación de aquel que acepta las condiciones
establecidas y decide actuar conforme a esos esquemas, ya que al adaptarse a ellos corre el riesgo
de sufrir su misma suerte. En efecto, como resultado de seguir la tendencia que lleva el sistema,
terminamos convertidos en escoria humana por las prácticas violentas y discriminatorias, por la
droga y el alcohol y, por supuesto, por los dadivosos créditos que habremos de pagar
infinitamente a la banca! Estos son casos de adaptación decreciente, mediante los cuales nos
sumamos a las fuerzas de la involución humana. En suma: adaptarnos a lo que nos lleva en
dirección opuesta a la coherencia es una gran incoherencia.

De otro modo, quién capta la globalidad del mundo en que vive y reconoce la tendencia anti-
humanista y destructiva que lleva el sistema, actuará a favor de la evolución social. Dicha
conducta se aplicará con indiferencia al hecho anecdótico de que esa nueva fuerza social esté
representada por una minoría. Entonces, se trata de apoyar y jugarse a favor de una dirección
querida, posible y necesaria, aunque sea diametralmente opuesta a la opinión aceptada y
consagrada a través de los medios informativos oficiales que controlan la opinión pública.

Adaptación creciente implica no sólo hacer el "vacío" a las distintas formas de la involución
humana, sino que apostar a favor del desarrollo de esa nueva sensibilidad que está naciendo.
Adaptación creciente significa saltar por encima de los condicionamientos y afirmar, con la
acción y el testimonio sostenido en el tiempo, la posibilidad de construir un mundo más humano.

Por último, el criterio de la adaptación creciente pone a nuestra acción en la perspectiva de un


proceso más amplio. Se diferencia absolutamente del comportamiento pragmático y oportunista,
que se complace con una mera adaptación de permanencia. Esta última, es la actitud típica de los
agentes del sistema que rehuyen a toda visión global y procesal.

30
CAPITULO IV
LA CONCEPCION DEL SER HUMANO

En su Cuarta Carta, Silo nos informa sobre las ideas y punto de vista que sirven de fundamento
a las opiniones que ha formulado en las otras nueve Cartas. No se presenta aquí un desarrollo
exhaustivo o sistemático del sistema de ideas que sirven de base a sus formulaciones, sino que se
pasa revista sobre ellas y se las presenta a modo de inventario de las mismas. Los más estudiosos
podrán remitirse a otros trabajos de Silo, donde encontrarán una exposición más acabada de estos
temas, particularmente contenidos en dos ensayos publicados bajo el título de "Contribuciones al
Pensamiento".18

Primeramente corresponde destacar el hecho de que un autor exponga el fundamento que tienen
sus opiniones. Tal develamiento no es posible cuando se trata de ocurrencias del día que tiene
un autor en torno a determinados temas o, cuando se trata de afirmaciones gratuitas o expresiones
compulsivas que provienen del hígado de un escritor. Aquí no estamos ante opiniones cuyo
propósito sea coincidir con el sentir general, como ocurre con el fárrago de ideas que hoy sostiene
una cosa y mañana lo contrario, o con tanta opinión inconsistente que circula porque cuenta con
la venia de la moda o el prestigio ganado por el "arte de birlibirloque". En las Cartas a mis
Amigos nos encontramos con las opiniones de un pensador que tiene la decencia de mostrar
desde qué lógica interna dice lo que dice, y desde qué concepciones arrancan sus ideas, críticas y
propuestas. El rigor y transparencia con que Silo expone sus ideas constituye una práctica que a
nuestro juicio debieran intentar cumplir otras opiniones que pretendan tener validez. Quizás el
mérito más importante de esta Cuarta Carta sea el de permitir al lector un reconocimiento de los
temas tratados a la luz de una estructuración más amplia de las ideas a partir de las cuales estas
opiniones pueden ser justificadas.

Se comprenderá que hacer una exégesis de las ideas formuladas por Silo excede los márgenes de
estos comentarios. En cambio, sí puede tener cierta utilidad que subrayemos los temas en los
que estas ideas “chocan” y abren la discusión con otras concepciones.

1.- Discusión sobre el “arranque” de las ideas humanistas.

Silo explica que nuestra concepción no se inicia admitiendo generalidades, sino estudiando lo
particular de la vida humana; lo particular de la existencia; lo particular del registro personal
del pensar, el sentir y el actuar. Esta postura inicial -agrega-, la hace incompatible con todo
sistema que arranque desde la "idea", desde la "materia", desde el "inconsciente", desde la
"voluntad", desde la "sociedad", etc.

La discusión con otras concepciones comienza ya en la postura inicial, puesto que no queda claro
desde dónde parten otras formulaciones para sostener, por ejemplo, que "todo es materia"; o que
"lo único inmutable y universal son las ideas"; o bien, para suponer "una dirección, una razón o
un sentido previo (a la existencia)", etc. Por supuesto que cualquiera puede decir cualquier cosa

18Editorial Planeta Argentina, Segunda edición 1991.

31
pero el tema es desde dónde se fundamenta aquello que se sostiene. El Nuevo Humanismo
propone un punto de partida :desde el análisis de la existencia humana, de su realidad concreta e
inmediata, pero no limita los posibles desarrollos a un punto de llegada, a un punto final ni a una
sola dirección. En este sentido, los humanistas podrán llegar a Dios, a muchos dioses o al
ateísmo; podrán llegar al destino que corresponda a cada cual y a una diversidad de opciones
admisibles y en ningún caso excluyentes entre sí.

Definir el arranque de las ideas del Nuevo Humanismo desde lo particular de la existencia
humana, fija el punto de vista desde donde se podrá luego admitir o rechazar otras concepciones.
Es claro que tanto la ampliación de estas ideas como su derivación en opiniones sobre temas
específicos deberán ser consistentes con el punto de partida señalado.

2.- Discusiones en torno a la concepción del ser humano.

Los humanistas tenemos muchas discusiones con el sentir generalizado respecto de “qué es el
ser humano”. Cuando se dice, por ejemplo, que "así son las cosas", nosotros decimos que “así
como se cree, no son las cosas”. No aceptamos el criterio que pretende imponer la uniformidad,
so pretexto de supuestas condiciones objetivas o naturales. Tal aceptación de la realidad como
algo dado, proviene de la creencia en una supuesta "naturaleza humana", creencia que va de la
mano de la idea de "la pasividad de la conciencia". Aquí hay una discusión de fondo con todas
las ideologías postergadoras del ser humano, que ponen “palos en la rueda” a la libertad de
opción entre condiciones.

Según nuestra concepción, "el ser humano no tiene naturaleza como si fuera un animal o una
cosa terminada para siempre. El ser humano tiene historia, se modifican sus hábitos, sus
costumbres y sus tendencias"19. Casi a modo de definición, Silo dirá en esta Carta que el ser
humano es el ser histórico cuyo modo de acción social transforma a su propia naturaleza.

Este planteo, no sólo discute la idea de "naturaleza" en cuanto a su aplicación al cuerpo humano,
ya que es evidente cómo a éste se lo interviene desde la química cerebral hasta los genes, se lo
modifica y reemplazan sus órganos, etc., sino que discute todas las derivaciones de esta
concepción naturalista del ser humano, como aquellas que hablan de una "moral natural", un
"derecho natural" una "ley natural", una "justicia natural", una "bondad o maldad natural", un
"lenguaje natural", o de supuestas "instituciones naturales" como la familia, el Estado, etc.
Asimismo, discute la concepción de una sicología, una sociología, una pedagogía y una economía
que trasladan ilegítimamente observaciones desde el campo de los fenómenos naturales,
particularmente de la física, de la botánica y de la zoología, al mundo de los seres humanos. Silo
sostiene que "la conciencia es intencionalidad y por tanto, es "algo inexistente en el fenómeno
natural y totalmente ajeno a las ciencias que se ocupan de la materialidad de los fenómenos"20.

Otro punto en discusión con la concepción naturalista, y que tiene enormes consecuencias, se
refiere a la supuesta "pasividad de la conciencia", conclusión a la que se ha llegado por tratar el
tema de la conciencia como si fuera un fenómeno natural más. Opuestamente, el nuevo

19Silo, entrevista concedida a la revista "YA" del Diario El Mercurio, Stgo. Chile, 14 mayo 1994.
20Silo: Prólogo a Contribuciones al Pensamiento. Editorial Planeta, Argentina, 1990 y 1991.

32
humanismo afirma la actividad de la conciencia humana transformadora del mundo, de acuerdo
a su intención.

Veamos en un ejemplo el alcance que puede llegar a tener esta discusión :

"...Ud. puede controlar todos los medios de difusión, Ud. puede controlar el dinero de la gente,
Ud. puede controlar la educación de la gente, puede controlar todo y en un momento dado, no
obstante haber controlado todo, haberle "lavado el cerebro" a la gente y demás, en un momento
dado, la gente reacciona, se da vuelta el esquema y de nada ha valido todo un sistema de control
y un sistema de opresión .21 Quiere decir entonces que la conciencia no es simple reflejo de los
condicionamientos. Esta cosa robótica; que van a robotizar al ser humano porque lo van a
controlar...¡las cosas no son así!. De pronto la gente siente que se ha agotado una instancia,
algo cambia y se desploman gobiernos enteros, se desploman regímenes enteros, se desploman
situaciones que parecían eternas. Esa es una diferencia muy grande. Para nosotros es muy
importante y sostenemos con mucha fuerza esto de la conciencia activa, en lugar de la
conciencia pasiva en donde a uno le inculcan cosas que sale a repetir...”22

Aparte de lo anterior, Silo da un salto por encima de la sicología tradicional, que habla de ciertas
facultades naturales como la “voluntad” y cosas semejantes, y plantea en pocas frases una teoría
de la imagen, que tiene que ver con lo que pasa en la conciencia-activa. Explica cómo es que a
través del funcionamiento de la "co-presencia", se puede comprender “de dónde” salen las
creencias, aquellas que muchos dan por “sentado”, como si fueran parte de la realidad misma.23
Si bien este es un tema decisivo, no es la oportunidad de entrar en mayores profundidades.

3.- Discusiones con la concepción de una "filosofía de la historia".

Silo discute "la concepción naturalista del tiempo que ha padecido hasta hoy la filosofía de la
historia, porque reposa en la creencia de la pasividad del ser humano en la construcción del
tiempo histórico y porque con ello se ha llegado a considerar a la historia humana como
"reflejo", epifenómeno o simple polea de transmisión de acontecimientos naturales".24
Contrariamente a esa concepción naturalista, el autor sostiene que el motor de la historia, la
continuidad y desarrollo del ser humano no debe buscarse en factores externos o naturales, sino
en esas estructuras dinámicas que son las generaciones.

El cambio, la transformación personal y social, el desarrollo y la evolución humana, tienen una


evidente manifestación externa en el medio natural y social en que se desarrolla la vida. Pero la

21Téngase presente por ejemplo, las dramáticas escenas de los últimos días de la Rumania socialista,
que tras la represión por parte del Gobierno, de las protestas populares que exigían reformas, sigue el
indigno fusilamiento de Ceausescu y su esposa, tras un juicio sumario el 25 de diciembre de 1989.
22Silo, entrevista concedida a la revista "Ya" del Diario El Mercurio, Santiagotgo. de Chile, 14 de mayo de
1994.
23Cuarta Carta, Pto. 6
24Silo, Conferencia dada por el autor en el Centro Cultural San Martín, Mendoza, Arg., en Noviembre de
1988, con motivo del lanzamiento de Contribuciones al Pensamiento. Publicada en la segunda edición del
mismo libro, por la Editorial Planeta Argentina, en 1991

33
dinámica de los procesos naturales no es comparable con la de los procesos sociales. La
naturaleza de las cosas, los vegetales y los animales es siempre la misma. “El medio para el
animal es el medio natural. El medio para el ser humano , es el medio histórico y social, es
transformación del mismo y por cierto, es adaptación de lo natural a las necesidades inmediatas y
a las de más largo plazo.” 25 Así, aunque se observan ritmos y ciclos, y hasta una lenta
evolución en la transformación de la naturaleza, no podemos caer en el exceso de confundir ese
curso mecánico y biológico con el devenir histórico, cuya explicación estructural ha de
encontrarse en las intenciones que mueven a las generaciones humanas. “Lo característico del ser
humano es ser y hacer el sentido del mundo.” 26 Y en otra parte dirá...“Nombrador de mil
nombres, hacedor de sentido, transformador del mundo...tus padres y los padres de tus padres, se
continúan en ti. No eres un bólido que cae, sino una brillante saeta que vuela hacia los cielos.
Eres el sentido del mundo y cuando aclaras tu sentido, iluminas la Tierra. Cuando pierdes tu
sentido, la tierra se oscurece y el abismo se abre. Te diré cual es el sentido de tu vida aquí:
¡Humanizar la Tierra! ¿Qué es Humanizar la Tierra? Es superar el dolor y el sufrimiento, es
aprender sin límite, es amar la realidad que construyes!...27

En suma, en esta Cuarta Carta Silo expone los fundamentos de la acción humana, como aquella
que permite modificar el presente, así como la que posibilita toda revolución y todo cambio.
Contrariamente a lo que se cree comúnmente, concluye que la lucha por la transformación del
mundo no es entre fuerzas mecánicas, tampoco se trata de un reflejo natural sino de una lucha
entre intenciones humanas. Por último, quiero añadir, que quienes se incorporan a esta mirada
comenzarán a descubrir a su paso el sentido que tiene todo lo existente.

25Silo, Acerca de lo humano, Buenos aAires 1983


26Ibiíd.
27Ídem, O.C. vol.vol I, Humanizar la Tierra.

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CAPITULO V
LAS OPCIONES DE VIDA

La Quinta Carta A Mis Amigos está destinada a remover el derrotismo que parece haberse
apoderado del alma militante. Es el llamado que hace un verdadero amigo para rescatar el valor
humano de los luchadores sociales y para reanimar los ideales en una dirección posible. Se trata
de una Carta dirigida a quienes se hacen la pregunta de qué hacer con su vida. Silo estudia el
problema y lo sitúa como el tema más importante: saber si se quiere vivir y en qué condiciones
hacerlo. Aquí se reconoce a la libertad humana como fuente de todo sentido, y a la intención
como orientadora de la acción en el mundo. Asimismo, se pone de manifiesto el sentido ético de
la práctica social y la militancia, así como la importancia de tener en cuenta sus defectos más
habituales.

1.- El tema más importante.

El mundo en que vivimos nos impone condiciones de subsistencia cada vez más difíciles de
afrontar. Son millones los hombres y mujeres que cada día se encuentran en una situación-límite
que antes no conocieron . En ese momento surge imperiosa la necesidad de saber si se quiere
vivir y en qué condiciones hacerlo. Seguramente nadie querrá "más de lo mismo", no obstante,
será difícil que llegado ese trágico momento seamos capaces de encontrar una verdadera
solución, pero lo será aún más, si nunca antes consideramos seriamente la posibilidad de cambio.

La ola de la crisis retumba en todos los mares y fronteras... es tiempo de comprender que nuestra
vida y la de millones de seres humanos está amenazada. Ya es imperioso soltar las amarras y salir
a capear el temporal... llegó el momento de saber si queremos vivir y en qué condiciones
queremos hacerlo . Escucha la brisa de ese mar interior que busca encontrar en tu mirada un
nuevo sol ; E res el cuándo y el cómo ;el que abre o cierra, y el que iza las velas hacia su
Destino. ¡Qué seguimos esperando!

2.- La libertad de elección ante opciones de vida.

La libertad de elección es una realidad desde el momento en que nos cuestionamos vivir y
pensamos en las condiciones en que queremos hacerlo. Ahí está la libertad de opción ante
nuestros pies. Podemos tomar un camino u otro, podemos luchar por un futuro o dejarnos llevar
por las condiciones existentes, y en cualquier caso estaremos eligiendo un futuro. Algunos creen
que tomar una decisión de cambio les va a significar un compromiso mayor que a que si deciden
no cambiar, como si tal cosa fuera posible ! ¿ Es que no se reconoce la opción que hay entre la
vida y la muerte ? ¿Es que no se ve cómo esa opción tiñe los actos de la vida cotidiana ?
Cualquiera de nosotros puede preguntarse, por ejemplo : ¿cómo es que ciertos comportamientos
están ligados a los sentimientos y a las creencias que tenemos sobre la vida y la muerte ?...Esas
imágenes constituyen paisajes muy diferentes, han afectado larga y seriamente a la historia
humana y están presentes, aunque miremos para otro lado.

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Volviendo a nuestro punto : si reconocemos la opción que nos plantea el tema más importante, y
optamos por vivir, esa decisión nos deja ineludiblemente comprometidos con el futuro.
Nuevamente, se abren aquí diferentes modos de vida posibles : habrá modos de vida que
coinciden con algo que hay en mi y otros que no. Y aunque esta reflexión se nos presente en
imágenes claras o confusas, nos podremos preguntar: ¿De donde proviene la fuerza de estas
imágenes capaces de orientar, conmocionar, seducir y hasta succionar comportamientos en una u
otra dirección ? ¿Proviene de alguna entidad externa , de algún ente divino o acaso del mismo
Dios ? ¿O bien, se trata de que la imagen es el modo activo de la conciencia en el mundo, y que
“conciencia e imagen” son una misma estructura que se expresa expandiendo su alcance y
avanzando o reduciendo su potencial y retrocediendo, y que todo movimiento es guiado por ella
misma, es decir por la intención ? Sea como fuera, la opción está a la vista y tengo que elegir por
una de ellas.

Si hemos decidido vivir, será por algo y para algo. No parece que el temor a la muerte sea una
buena justificación para querer vivir. ¿Será que quiero vivir porque imagino una vida más libre,
más feliz y no a la inversa ? ¿Será porque imagino que las cosas pueden cambiar en esa
dirección ? ¿Será porque quiero que sea posible ? Pero, aparte de reflexionar sobre los motivos
que me impulsan en esta dirección, comprendo que hay dificultades para avanzar. claro, habrá
dificultades que me obligarán a considerar distintos criterios de acción, según vimos en el
capítulo uno. Contrariamente a lo que se cree, los problemas, las dificultades no tienen por qué
inmovilizarnos, por lo contrario, estos pueden utilizarse como un estímulo al sostenimiento,
perfeccionamiento y ampliación de nuestra acción.

Querer vivir es lo mismo que darle un sentido a la vida. La vida humana, a diferencia de la de los
animales y otras formas de vida, necesita un sentido que la oriente. Cuando ese sentido se nos ha
oscurecido, es como si hubiéramos olvidáramos el "para qué" de todo lo existente. ¡ <Ese es el
olvido que nos hace caer en un estado de naturaleza miserable! Cuando, en cambio, nos
acordamos del sentido, volvemos a quererlo porque uno se acuerda con el corazón. “Querer
vivir” es hacernos cargo de nuestro futuro y es tomar el destino en nuestras manos. Pero si
deseáramos escaparnos de tomar una decisión comprobaremos que la vida misma se nos va de
las manos y nos abandona.

La libertad de elección es un hecho constitutivo de la vida humana.. No cambiar es también un


modo de ejercer la libertad de elección, aunque sea a favor del curso mecánico que llevan los
acontecimientos. Se equivocan los que "juegan al desentendido" y creen que “mirar para otro
lado” no es una decisión y que por tanto quedan liberados de toda responsabilidad. No nos
engañemos. Si alguien mira para otro lado cuando están robando en la casa de enfrente, es un
cobarde y además un mal vecino.

3.- ¿Qué opciones tenemos?

Silo describe diferentes opciones interesantes de considerar: podemos -nos dice- rebelarnos frente
a una tiranía y triunfar o morir en la empresa; podemos luchar por una causa o facilitar la
opresión; podemos aceptar un modelo de vida o tratar de modificarlo. También podemos
equivocarnos en la elección. Podemos creer que al aceptar todo lo establecido en una sociedad,

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por perverso que sea, nos adaptamos perfectamente y eso nos brinda las mejores condiciones
de vida; o bien, podemos suponer que al cuestionarlo todo, sin hacer diferencias entre lo
importante y lo secundario, ampliamos nuestro campo de libertad cuando en realidad nuestra
influencia para cambiar las cosas disminuye en un fenómeno de inadaptación acumulativo.
Podemos, por último, priorizar la acción ampliando nuestra influencia en una dirección
posible que dé sentido a nuestra existencia.

Podemos hacer muchas cosas, pero en todos los casos tendremos que elegir entre condiciones,
entre necesidades, y lo haremos de acuerdo a nuestra intención y al esquema de vida que nos
propongamos. Se comprenderá que esta propuesta es bastante diferente a decir que tenemos que
elegir, por ejemplo, de acuerdo a ciertos valores existentes, a una cierta moral, a un tipo de
derecho y de obligaciones que se imponen. O bien, en conformidad al tipo de política
predominante, a los estilos de vida que sean aceptados por las organizaciones sociales
prestigiosas, a la opinión de moda, etc.

4.- ¿Qué haremos?: ¿Apoyar las transformaciones personales y sociales profundas


que hoy necesitamos o dedicarnos a nuestra propia vida?

Silo dice que no podemos plantearnos la pregunta - ¿qué haremos con nuestra vida? -, en
abstracto sino en relación a la situación en que vivimos y a las condiciones en que queremos
vivir. Ya nos hemos referido antes a que la "situación en que vivimos" está siempre en relación
a otras personas. Pues bien, a tal punto llega esa relación -dice Silo-, que nuestro destino se
juega con el destino de quienes nos rodean.

El problema de “qué hacer con nuestra vida” no se les presenta a quienes creen que las cosas
están bien encaminadas o que con algunos ajustes, podrán continuar en la misma dirección. La
dificultad la perciben quienes comprenden la magnitud de la crisis actual y reconocen la
necesidad de transformaciones personales y sociales profundas. En efecto, nos ocurre que aún
teniendo conciencia de esto, nos resulta cada vez más difícil planificar nuestro futuro,
precisamente porque la crisis global nos afecta y arrastra y, porque perdemos referencias
estables. Lo más grave es que no podemos llevar adelante una acción de cambio coherente
porque las antiguas formas de lucha que conocíamos han fracasado y porque la
desintegración del tejido social impide la movilización de conjuntos humanos importantes.

Frente a esta desorientación que afecta también a los sectores más progresistas de la sociedad, la
opción que se está siguiendo cada vez con más vigor es la de ocuparse de la propia vida. En
muchos casos celebramos las objeciones que se hacen al Sistema, pero estamos muy lejos de
intentar un cambio de las condiciones. ¿Y cómo podríamos cambiar las condiciones que impone
una democracia formal, si lavamos nuestra conciencia en ridículas votaciones a los partidos
mayoritarios porque sufrimos el chantaje de apoyar ese sistema o posibilitar el surgimiento de
las dictaduras?

Silo da algunos ejemplos de acciones concretas que van en la dirección de cambio, y advierte
que con nuestra inacción estamos dejando el paso libre a mayores desigualdades e injusticias,
como son aquellas formas de discriminación y atropello, que creíamos superadas, pero que hoy
renacen con fuerza. Estas acciones son las siguientes :

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i) Votar y reclamar el voto a favor de los pequeños partidos;
ii) apoyar la formación de organizaciones laborales fuera del marco establecido;
iii) apoyar el trabajo arraigado en barrios, en poblaciones, en sectores ciudadanos
y en nuestro medio inmediato;
iv) tener el oído presto para escuchar el subterráneo reclamo del pueblo, y dejar de
prestar atención al juego de superficie, de cúpulas, de notables y de formadores de opinión;
v) influir en los pequeños medios y en todo resquicio de comunicación social;
vi) concebir la posibilidad de un gran Movimiento de cambio que referencie y aglutine
a los factores más positivos de la sociedad, y
vii) representarnos a nosotros mismos como protagonistas de ese proceso de
transformación.

Si no actuamos de este modo, será porque creemos que estamos vencidos y no nos queda otro
recurso que amasar en silencio nuestra amargura. Y a esa derrota, en que vamos perdiendo el
sentido y la capacidad de elección de las condiciones en que queremos vivir, la llamamos
"dedicarnos a nuestra propia vida".

5.- Elegir un proyecto de vida.

En esta época de crisis en que tanto personal como globalmente podemos llegar a una situación
límite, tenemos que optar entre distintas direcciones de vida posibles . La disyuntiva es clara: o
elegimos las condiciones en que queremos vivir, y a esa elección dedicamos nuestra vida, o
actuamos en contra de nuestro proyecto vital. Habría que reflexionar seriamente y poner en la
balanza, tanto las dificultades de asumir un proyecto de vida como los riesgos de actuar en
contra del mismo.

Tenemos que saber muy claramente, que cuando está comprometida la dirección de vida, hay
solo dos opciones : o se avanza o se retrocede; que los términos medios no existen ; que
“detenerse” es una forma de retroceder, y que apelar a la urgencia de los intereses inmediatos, es
una fuga de situación injustificable. En esta situación -dice Silo-, será ineludible que: o nos
volquemos a producir acciones unitivas, con sentido, o nos volquemos en sentido opuesto, a
realizar acciones contradictorias dictadas por la inmediatez. Cada uno de nosotros verá qué hace
con su vida, pero también cada cual debe tener presente que sus acciones llegarán más allá de sí
mismo y esto será así desde la menor a la mayor capacidad de influencia que tengamos.

El proyecto de vida que elijamos no es algo que repercuta sólo a nivel individual, ya que como
hemos dicho reiteradamente, estamos en situación de relación con otras personas, y querámoslo
o no, vamos a influir sobre ellas, en un sentido u otro.

6.- Defectos habituales que arruinan las mejores causas.

Silo previene a toda persona comprometida con la acción conjunta, a todo aquel que actúa con
otros en la consecución de objetivos sociales con sentido, a que tenga en claro muchos defectos
que en el pasado arruinaron las mejores causas. Menciona tres casos típicos que conviene
ejemplificar:

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Maquiavelismos

Son conductas propias de un líder a quién no le importa qué pasa con las personas con tal de
avanzar en la dirección que él se ha trazado. Para quién tiene este defecto, cualquier trato se
puede justificar con tal de lograr el objetivo propuesto. No se inmuta si pone a todos contra todos,
si arruina a alguien, si hiere, miente, difama, adula, ridiculiza, induce a trampas, etc.
Personalismo

Es una actitud característica de aquel que subestima el aporte de los demás. Considera que los
avances logrados por el conjunto se deben a él, y que “no es él quién debe nada a la gente”, sino
inversamente, “son los demás los que han podido avanzar gracias a su extraordinaria inteligencia,
capacidad, sagacidad, buen criterio, don de mando, etc.” Tienden a rodearse sólo de "gente
confiable" y deben recurrir al favoritismo, al sectarismo y a todo tipo de presiones, chantajes,
forzamientos e injusticias en la relación con las personas con tal de lograr sus objetivos.

Autoritarismo

Es el vicio en el ejercicio de la autoridad. El caso más típico lo encontramos en los políticos que
se apropian del poder de influencia asignado a las funciones públicas, para fines espurios y
corruptos. En el logro de sus "objetivos superiores" no escatiman imponerse a los demás de un
modo arbitrario, discriminador y violento. Los autoritarismos son intolerantes y lo que dicen o
hacen es siempre "incuestionable", ya que se atrincheran en el dogmatismo, la infalibilidad y el
temor que infunde su "indiscutible" autoridad.

7.- La estafa moral que distorsiona las intenciones.

El aire que se respira en las cúpulas sociales del Sistema está viciado por las prácticas indecentes
de quienes utilizan a las personas, las organizaciones, las doctrinas, en función de sus mezquinos
intereses. Se jactan de haber llegado donde están y exhiben desvergonzadamente todo tipo de
astucias manipuladoras como prueba de su gran mérito personal. Esa mala gente no sólo produce
des-referenciación y des-motivación a la gente de buena fe, sino que ponen en peligro la acción
conjunta.

Silo es enfático al denunciar que los instrumentadores de todos los tiempos han efectuado la
básica estafa moral de presentar a otros una imagen futura movilizadora, guardando para sí
una imagen de éxito inmediato. Gentes como esa enfatizan en los supuestos beneficios que
obtendremos al final de un sacrificado camino, mientras ellos gozan por anticipado de todas las
ventajas. ¡Esa gente siempre guarda sus verdaderas motivaciones debajo del poncho! Quienes
operan de ese modo, es como si derramaran ácido sulfúrico sobre el "sprit de corps" que anima la
acción conjunta. ¡Qué coherencia puede reclamar un líder que pide a los demás "apretarse los
cinturones", mientras él sacia su voracidad comiendo langostas! ¡O ese otro dirigente gremial,
que transa las banderas de lucha de los trabajadores a cambio de buenos términos personales, y
da por superado el conflicto laboral, esgrimiendo que " esta no es la coyuntura adecuada"! Si se
sacrifica la intención acordada con otros se abre la puerta a cualquier traición negociada
con el bando que se dice combatir. Y, en ese caso, se justifica tal indecencia con una supuesta
"necesidad" que se ha escondido en el planteamiento inicial.

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Es imprescindible ponerse alerta ante la inmoralidad que distorsiona las intenciones, propone
Silo, y luego agrega que es importante estar atentos a nosotros mismos y esclarecer a otros
para que sepan por anticipado que al romper sus compromisos nuestras manos quedan tan
libres como las suyas.
8.- Secundariedades que distorsionan el mensaje.

Cierta prensa mal formada por las exigencias del mercado que supuestamente quiere circo,
espectáculo y no información, hace "pisar el palito" a mucha gente progresista, que se somete a
interrogatorios impropios y en contextos inadecuados, movidos por el afán de tener prensa o de
aparecer ante las cámaras de T.V. Algunos de estos periodistas asumen el rol de fiscales del
Sistema y ponen a su entrevistado en tela de juicio y hacen imputaciones basadas en el que "se
dice que dijeron que usted es así o asá" O lo llevan al punto de exigirle consistencia hasta en lo
que come, o el "compromiso" y la discusión en cuestiones deportivas, astrológicas, o de
catecismo. Tampoco menudea el montaje de contextos, la utilización de palabras cargadas de
doble sentido y la manipulación de imágenes contradictorias. Es bueno recordar que aquellos
que se emplazan en un bando opuesto a nosotros tienen el derecho a que les expliquemos por
qué ellos no están en condiciones de juzgarnos y por qué nosotros tenemos plena
justificación al enjuiciarlos a ellos. Que, en todo caso, aquellos deben defender su postura
de nuestras objeciones. Es bueno adquirir cierta habilidad para estas contiendas, pero sobretodo
debemos estar atentos a no caer en el reino de lo secundario, ni en el juego tramposo que a
muchos los hace terminar bailando como osos con la conductora del programa o sometiéndose a
todo tipo de vejaciones con tal de figurar en primer plano. Si siguiéramos esos ejemplos, con
toda seguridad nos veremos enfrentados a una completa deformación y sustitución del mensaje.

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CAPITULO VI
TEMAS Y PROPUESTAS FUNDAMENTALES DE LOS HUMANISTAS DE HOY

1.- Las dos ideas básicas de los humanistas de hoy.

Antes conviene aclarar que el Nuevo Humanismo se declara tributario del humanismo histórico,
cuyas raíces se nutren de la experiencia acumulada de todas las culturas y no sólo de la
Occidental. De este modo,, el replanteo de la cuestión humanista adquiere con Silo una dimensión
universalista que nunca antes se apreció adecuadamente.

Las dos ideas que centran el estado de la cuestión para los humanistas de hoy son las siguientes:
1) La condición humana sometida al dolor, tiene su impulso por superarlo; y 2) La definición del
ser humano como un ser histórico, cuyo modo de acción social es capaz de transformar al mundo
y a su propia naturaleza. Veamos ambas:

Primera propuesta:

El hecho de la condición humana sometida al dolor es innegable. Pero este dolor es causado no
sólo por las condiciones naturales adversas, sino por la acción deshumanizante de otros seres
humanos. Los científicos y los trabajadores sociales, han hecho un gran aporte para mitigar el
dolor por causas físico-naturales. Pero esa otra tragedia de estar sometido a condiciones sociales
de desigualdad e injusticia, no encuentra otra salida sino la rebelión contra esa situación
oprimente. El humanismo no puede ser neutro en estas materias. Por el contrario, alienta tanto el
progreso científico como el trabajo social y toma partido a favor de la lucha en contra de todas las
formas de discriminación.

En nosotros mismos, como en toda la historia humana podemos reconocer esa intención profunda
que busca la superación del dolor y del sufrimiento y que quiere el crecimiento de la vida.
Entonces, apelando a ese registro interno y positivo que nos impulsa hacia la vida, podemos
hacernos algunas preguntas : ¿En qué condiciones vivo y en cuáles quiero vivir a futuro? ¿ Qué
condiciones de vida rechazo tanto para mi como para los demás? ¿Comprendo la necesidad de
hacer cambios para salir de la situación actual? Una meditación sobre estas interrogantes nos
permitirá conocer nuestras motivaciones más profundas,, aprender a captar las intenciones de los
demás, y fortalecer el impulso básico que nos mueve en una dirección superadora del dolor y del
sufrimiento.

Segunda propuesta:

La segunda idea básica que los humanistas someten a discusión, es la que se refiere a la
definición del ser humano como “ser histórico”. Esta concepción sostiene que el ser humano, a
diferencia de los animales y las cosas, carece de naturaleza fija o determinada de una vez y para
siempre. Ser humano es aquel que puede transformarse a sí mismo. Y justamente por esa
capacidad que tiene, está abierto al mundo de posibilidades a elegir: puede cambiar su cuerpo y
puede influir para cambiar el mundo que lo rodea. La concepción humanista aparece hoy como

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“peligrosa” para quienes intentan hacer creer a los demás que “las cosas son como son” y que la
lucha por cambiar la estructura económico-social de la sociedad, no tiene sentido.. El humanismo
es una idea subversiva para los poderosos que ambicionan seguir apropiándose del todo social. Y,
por último, constituye una propuesta ultrajante para quienes justifican la opresión humana en
cualquiera de sus formas. Opuestamente, la definición de ser humano que propone el Nuevo
Humanismo, sirve de fundamento y da sentido a la acción coherente, que es transformadora y
revolucionaria.28

2.- De la prehistoria a la verdadera historia humana.

La prehistoria del ser humano se ha venido arrastrando hasta nuestros días por medio de la
violencia personal y social, por la apropiación de unos seres humanos por otros y por la primacía
de valores, como Dios, el Estado o el Dinero por encima del Hombre. La verdadera historia
humana comenzará cuando hayamos eliminado la violenta apropiación animal de unos seres
humanos por otros. Pero este acontecimiento, no surgirá desde la nada o desde las nubes y mucho
menos desde los connotados a la cúpula de poder! Comenzará en nuestro medio inmediato y se
extenderá mucho más lejos, si lanzamos la mirada hacia el futuro y ponemos oído a esa voz que
acompaña y anima nuestra acción coherente.

Tener en cuenta la proclama del Nuevo Humanismo: “Nada por encima del ser humano y
ningún ser humano por debajo de otro”, y saber si queremos vivir y decidir en qué condiciones
queremos hacerlo; constituyen una exigencia para quienes quieren fundamentar una acción a
partir del ser humano, de sus necesidades y aspiraciones. Entre otras cosas, el “arranque” de esta
visión del mundo nos permite desde ya enjuiciar a quienes promueven teorías y creencias que en
sus declaraciones de principio prometen “llegar al ser humano”, pero que en su práctica social,
de siglos! han demostrado todo lo contrario.

3.- Nuestra posición ante diversos temas .

La tiranía del Dinero.

En esta época el dinero es todo. De tal modo depende la vida actual del dinero, que resulta casi
inimaginable la existencia sin este preciado bien. Es el mayor de todos, el más importante, el que
está siempre presente en todas las decisiones que se toman. Es el que define si algo se puede o no
se puede hacer; es el que permite o prohibe, facilita o impide. Todo proyecto debe vérselas con
su dictamen. No importa si se trata de un asunto personal, como casarse o tener un hijo, siempre
es el dinero el que define cuándo, cómo y en qué circunstancias. Nada se hace sin dinero; nada
se puede sin dinero.

Así como no nos gusta vivir bajo la tiranía del dinero, tampoco tenemos simpatía por sus
representantes: los “banqueros-bandoleros” que se jactan de su astucia para colocar “créditos
fáciles” sabiendo que con ello esclavizan a medio mundo. No nos gusta pagar diez veces el valor
de lo que hemos adquirido. Aborrecemos la voracidad de los financistas y de sus impúdicos

28 Véase Capítulo IV, en torno a la discusión que plantea el Nuevo Humanismo sobre el tema de “la
concepción del ser humano” y con respecto a la “filosofía de la historia”.

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comerciales de TV., que son una burla institucionalizada de las necesidades, las aspiraciones y la
buena fe de la población. Aquellos que manejan el capital financiero y especulador son la
quintaesencia de este sistema inmoral y corrupto. Cuando la banca no puede cumplir sus
compromisos recurre inmediatamente a su socio, el Estado, el cual acude siempre prestamente en
su auxilio. Y lo hace con recursos que pertenecen a todos los trabajadores. Pero, cuando la
situación se invierte y es a ellos a quienes no se les paga oportunamente, ponen de inmediato en
funcionamiento, sin mesura ni vergüenza, toda la fría maquinaria represiva judicial que termina
embargando los bienes, lanzando a la gente de sus casas y encarcelando a los supuestos
“culpables”... incautos que aceptaron sus indignas condiciones. No nos gusta ninguna tiranía,
pero entre todas, el despotismo universal del dinero ha batido todos los records. Contra esa
dictadura asfixiante nos rebelamos los humanistas, denunciando su oscuro anonimato y
combatiendo la inmoralidad de la especulación y la usura que la caracteriza.

La concentración del poder económico.

Las estructuras sociales , desde las más primitivas hasta las actuales, han logrado imponerse por
medio de la acumulación de poder. La historia de la dominación de unos hombres por otros es muy
larga, pero es en esta época que ha llegado a su límite máximo posible: el planeta entero. Ya no se
trata de la dominación de una tribu, aldea, comarca, país o región; estamos en presencia de un
poder económico mundial - que también es político y militar - sin parangón en la historia. La
acumulación de capital financiero que ha sido succionado desde las fuentes productivas por medio
del cobro de intereses, que de por sí, son usurarios, sumado a la impúdica exigencia de "garantías
reales" por valores superiores al cien por ciento de los créditos otorgados, es lisa y llanamente una
forma de extorsión. Tal actividad fue adquiriendo cada vez más poder hasta que logró
institucionalizarse. Hoy, al “negocio bancario” se lo considera una “carrera respetable, distinguida y
sobretodo promisoria”. Parejo desarrollo han tenido otras actividades éticamente condenables como
son la fabricación y tráfico de armas y de drogas. En la actualidad ya no es secreto para nadie que
todas estas vilezas están entrelazadas y sirven a un mismo “señor”.

Como el truco de “la mano invisible” de Adam Smith, la complicidad internacional de los Estados
“regula” tanto los créditos como el tráfico de armas y de drogas. Se condena formalmente el tráfico
de drogas pero se consiente el doble estándar de muchos países para los cuales la producción y
comercialización de éstas representa un ingente negocio. Se condena formalmente la violación a los
Derechos Humanos pero su regulación se deja a merced de los intereses del gran capital, etc. Así, en
un balance entre todas las prácticas sociales nocivas que directa o indirectamente han causado
horribles males a la humanidad, es la banca la que ha consolidado indiscutiblemente su liderazgo a
nivel mundial. No sólo los Estados están endeudados con ella, sino las empresas de todo tipo y
tamaño, hasta llegar hoy al crédito personal masivo a través del cual se apropian del presente y del
futuro de los trabajadores más modestos.

Si el dinero es todo y la banca lo controla, entonces, este es el grupo que ha terminado


apropiándose del todo social. Creo que es bueno de que todos estemos advertidos sobre las
consecuencias del actual estado de cosas. Las prácticas de ese gigantesco poder económico
centralizado, acarreará graves problemas sociales que tratarán de “solucionar” mediante el control
progresivo de la población a través del aparato represivo del Estado y eventualmente de los
ejércitos. Pero, aunque lancen acciones de “emergencia” planteadas como una “necesidad” para el

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normal funcionamiento de las fuentes productivas, nadie deberá confundirse respecto del único
objetivo que persiguen : mantener el actual esquema de dominación.
Diagnóstico Humanista sobre estos fenómenos.

“Es bien sencillo : Si la tónica global es el aumento de bienes, la concentración capitalista y la


disminución del poder adquisitivo de las poblaciones, entonces hay una transferencia creciente de
riqueza de países pobres a ricos y de sectores asalariados y cada vez más desocupados, hacia
sectores cada vez más ricos.

La aparente expansión de ciertas macroeconomías opera con el crecimiento de sus deudas y con la
llegada de capitales no productivos que no tienen límites en su desplazamiento a través del mundo.

Los bienes siguen creciendo a pesar de la desocupación y la subocupación en aumento, en parte por
la precarización de las condiciones de trabajo y salario, y por el desarrollo tecnológico que va
necesitando cada vez una menor participación del sector de trabajo humano.

La explicación de este fenómeno no está en el aumento de la población sino en la estructura de la


organización capitalista de la sociedad. Esa organización lleva al colapso en breve plazo, situación
que se pretenderá amortiguar por la reducción drástica de las poblaciones más pobres ya que el
capitalismo en esta etapa necesitará cada vez menos de la explotación directa de la fuerza de trabajo
de los sectores más necesitados.

Los humanistas proponemos invertir la tendencia y transferir crecientemente la riqueza de los


sectores más ricos hacia los más necesitados comenzando por medidas que favorezcan la propiedad
de los trabajadores sobre las empresas productoras de bienes. “

El intento por disciplinar a la sociedad.

Parejamente al proceso de concentración del capital, va ocurriendo el fenómeno de "fragmentación


social", según se describió en la Segunda Carta a mis Amigos.29 Nos toca presenciar una situación
absurda : “al tiempo que se termina de construir los últimos pisos de un edificio muy alto, las
invisibles termitas han socavado toda la estructura desde sus cimientos.” Tal será la suerte de este
Sistema, que cuando ya no pueda responder a los mínimos requerimientos de las poblaciones,,
enfrentará la fatalidad de su propio destino. Cuando estemos de lleno en esa situación, , es seguro
que el aumento del malestar será generalizado, se multiplicarán las crisis en todos los campos,
habrá explosión y desborde social. El gran capital ya no será partidario de que estas cuestiones las
regule el mercado, se verá impulsado a disciplinar a la sociedad para afrontar el caos que él mismo
ha producido”.

El aumento de la delincuencia es uno de tantos indicadores de este caos creciente. ¿Podrá el


presidente Clinton tener éxito en su campaña contra la delincuencia, lanzando a cien mil nuevos
oficiales a las calles ?. En todo caso, es claro que esta política será un ejemplo a seguir por el resto
de la comunidad internacional.

29Segunda Carta, Pto. 2 “ El individualismo, la fragmentación social y la concentración de poder en las


minorías.”

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Hace poco tiempo quedamos atónitos cuando vimos cómo se enviaban tropas del ejército a las
fabelas de Río, con el pretexto de “combatir la drogadicción y la delincuencia”. ¿Será cierto que los
cabecillas y principales responsables del narcotráfico vivan en las fabelas? ¿O será un experimento
cuyo propósito sea demostrar que es posible disciplinar a la población La ecuación de: “a mayor
contingente y tecnología policial, menor desorden social”; resulta bastante convincente para las
corrientes pragmáticas que solo ven las repercusiones perceptuales de su accionar, y no se
caracterizan por tener una visión global de los procesos humanos.. Pero, ¿qué pasará si las cosas no
resultan del modo previsto? ¿Podrán los líderes políticos seguir insistiendo en la eficacia de estas
medidas? Y las poblaciones mal informadas, ¿seguirán apoyando ese tipo de políticas que no
detienen, sino aumentan el caos generalizado? Digámoslo francamente: pretender que con más
policías disminuirá el desorden social creciente, es tan estúpido como intentar controlar el fuego
desatado, echando más leña a la hoguera.

El tema es serio. Desde el punto de vista del gran capital, el desorden social repercute en la
producción, las ganancias y en definitiva, afecta su negocio porque disminuye la capacidad de pago
de las deudas... y tal cosa es insostenible. Ellos saben que la represión no va a solucionar el problema
en su raíz, pero no les preocupa, están interesados en el efecto inmediato que van a lograr. Saben que
en un mediano plazo los estallidos van a recrudecer y se preparan para brindar batallas más
enérgicas pero no para buscar una verdadera solución, que también saben, tiene que ver con una
desconcentración efectiva y, por consiguiente, con la pérdida de una cuota importante de su poder
actual. En esta lucha que presenciamos en estos momentos, al gran capital no le basta con adueñarse
de todos los activos físicos..., quieren más, mucho más.

El control de la objetividad y de la subjetividad.

Solamente una mentalidad delirante puede concebir la idea de adueñarse de todas las fábricas, las
empresas, los predios agrícolas; es decir, de todos los medios de producción de la sociedad. Esto es
lo que la banca internacional está logrando a pasos agigantados. Ya no habrá una “sociedad de
propietarios” como se prometió, sino que todo lo contrario, una sociedad de empleados y de
funcionarios. Todos, hasta los "dueños" de las grandes empresas trabajarán para la banca. En el
hecho serán empleados de la banca y propietarios de nada.

Sin embargo, semejante apropiación no será suficiente. La gente piensa, siente y hace cosas que
pueden ser perjudiciales a los intereses económicos. Dirán que "La gente está para trabajar, y no
para andar pensando, sintiendo y mucho menos causando problemas haciendo cosas disfuncionales
al sistema”. "La libertad humana es una utopía hacia la que todos quisiéramos avanzar" - dirán
cínicamente -: "¡Pero la gente tiene que entender las cosas como son!, y los antisociales que no se
ajusten a ese criterio pragmático y objetivo, e insistan en posturas desviatorias, deberán ser
sometidos a “tratamiento”... (¡!) Los mismos que ayer se autoproclamaban defensores de la libertad
económica, política, etc., ya comienzan a tener este discurso vergonzante.

Al “factor productivo” ya lo tienen en el bolsillo pero al "factor humano" no. Y es muy peligroso
para ellos dejarlo con las “riendas sueltas”. Vistas así las cosas, los representantes del gran capital
tienen "fundamentales" motivos, para apropiarse también de los medios de comunicación e
información. De este modo, podrán controlar no solo la “objetividad” sino también la
“subjetividad” de la población.

45
Frente a esta amenaza, será útil considerar nuestra propuesta de organizar medios de difusión
locales: periódicos, radios y TV., que permitan la expresión más diversa y la información entre
personas y organizaciones de la base social. Nadie debe desalentarse porque en un primer momento
estos medios no puedan contrarrestar la presión de los medios informativos del sistema. Pero, es
claro que un movimiento social por los cambios, necesita canales de comunicación para llegar a
toda la comunidad, y el actual estado de cosas hace imposible poder contar con los medios de
difusión existentes. Así las cosas, esta propuesta constituye un paso adelante en una estrategia
ineludible.

Los factores de la producción.

Los humanistas planteamos la necesidad de discutir en el seno del pueblo los temas fundamentales
de los factores de la producción. En nuestra opinión, existen como factores de la producción, el
trabajo y el capital, y están demás la especulación y la usura. De acuerdo a esto, no aceptamos la
actual relación que se da entre ambos factores. Hasta ahora se ha impuesto que la ganancia sea
para el capital y el sueldo o el salario para el trabajador. Tal relación no es equitativa ni tiene
justificación alguna salvo que se pretenda esgrimir como justificación el hecho de que en la sociedad
actual la propiedad es del capitalista y no del trabajador y que, por ese hecho, el capital tiene derecho
a las utilidades y no a una simple remuneración. No aceptamos un argumento cuya razón deba
imponerse por la fuerza de los hechos. Para nosotros el tema es claro: la subvaloración del trabajo
es indigno e inmoral. Y por cierto, como sus sostenedores no tienen razones que justifiquen tal
irregularidad, deben recurrir a su imposición por medio del Estado, que como sabemos es
controlado por el capital.

Se pretende justificar tal desequilibrio con el "riesgo" que asume la inversión... como si todo
trabajador no arriesgara su presente y su futuro en los vaivenes de la desocupación y la crisis. Si
hemos aceptado al dinero como al valor más importante; por simple traslación, también pensaremos
que el aporte que hacen los dueños del capital, es más importante que el que hacen los trabajadores.
Para el humanismo, en cambio, el valor central es el ser humano, y por tanto, resulta una aberración
y un acto de violencia suma: que las cosas terminen ejerciendo poder sobre las personas. Sobre este
asunto hay toda una discusión que en ningún caso ha terminado.30

Una sociedad que ponga por centro al ser humano , como mínimo, igualará el valor de los aportes
que hacen ambos factores de la producción. Esta lucha que plantea el Nuevo Humanismo de Silo se
hace desde otro punto de vista y en otros términos que la confiscación de los medios de producción
por parte de los trabajadores, según se propuso en el siglo XIX. Los humanistas ponen el acento en
la “relación igualitaria entre el capital y el trabajo” y no en la propiedad de los medios de
producción, que podrá ser privada, mixta, estatal o cooperativa.

Como cosa primordial, los humanistas plantean la necesidad de obtener una efectiva integración de
los trabajadores en la gestión de las empresas. Si lo que se quiere es un desarrollo empresarial y
laboral armónico., esta es una condición sine qua non . Además, es la única forma de impedir
decisiones que arriesguen la estabilidad de la fuentes laborales.

30Ver libro de XX Burgos.

46
Por último, los humanistas plantean que es necesario impedir que las ganancias del capital deriven
al mercado financiero y especulador. Las ganancias de todo proceso productivo deben ser
reinvertidas productivamente. A este respecto, el Documento Humanista plantea que la lucha de los
trabajadores ha de dirigirse a obligar al capital a su máximo rendimiento productivo. Esta
exigencia establece condiciones de reciprocidad hacia el capital, con las obligaciones de horario,
asistencia y productividad que deben cumplir los trabajadores.

En suma, se trata de igualar la relación del capital y del trabajo, tanto respecto de la gestión como en
términos de su retribución económica, al tiempo que las utilidades se reinviertan en nuevos procesos
productivos generadores de empleo y se impida la fuga de capitales hacia mercados de especulación
financiera.

La democracia formal y la democracia real.

El Documento Humanista sostiene que se ha arruinado el edificio de la democracia al


resquebrajarse sus bases principales: la independencia entre poderes, la representatividad y el
respeto a las minorías. Después de los escándalos de corrupción que últimamente han estallado en
casi todos los denominados “países democráticos”, ha quedado demostrado en la práctica que los
tres poderes del Estado: el Ejecutivo, Legislativo y Judicial, son parte del mismo revoltijo y que la
supuesta separación y autonomía entre poderes es una falacia de punta a rabo.

También hemos supuesto que existe representatividad por el simple ejercicio del sufragio universal,
como forma de elegir a los representantes del pueblo. ¡Pero no seamos tan ingenuos! ¿Es que no se
ve que detrás de los candidatos y por encima de ellos está el poder del dinero? ¿De qué bolsillo salen
los enormes recursos que gastan los candidatos en sus campañas electorales? ¿Acaso existe un fondo
parejo y común para que todos expongan por igual sus propuestas? Esto no es así. Pues bien, si los
dueños del gran capital han invertido sus recursos en determinados candidatos, ¿ podría alguien
pensar que no esperan ser recompensados? ¿Alguien conoce a algún grupo económico que invierta
fuertes sumas de dinero sin esperar resultados? La verdad es otra, y es que los grandes intereses
financian candidatos porque de este modo pueden dictar las políticas que se deberán seguir. Ellos
son los verdaderos mandantes de la democracia formal. La gente se queja en todas partes del mundo
- y con justa razón -, que los políticos no cumplen. Efectivamente esto es así respecto de las
promesas que se hacen durante las campañas. Pero atención! los políticos sí cumplen con lo
prometido a sus verdaderos patrones, que no es el pueblo sino los financistas! Así se consuma la
traición: Aquellos que fueron electos para representar los intereses de muchos, terminan
representando a intereses ajenos al mandato recibido. Todo esto evidencia una profunda crisis en el
concepto y la implementación de la representatividad.

Los humanistas luchan para transformar la práctica de la representatividad. Para ello proponen
implementar: 1) La consulta popular, el plebiscito y la elección directa de los candidatos. 2) Dar
reconocimiento constitucional a la capacidad plena del ciudadano de elegir y ser elegido. 3) Que
los medios de información se pongan al servicio de la población en el período electoral, y otorguen
a todos los candidatos exactamente las mismas oportunidades. 4) Una ley de responsabilidad
política, mediante la cual todo aquel que no cumpla con lo prometido arriesgue el desafuero, la
destitución o el juicio político. Y, 5) La consulta directa sobre los temas de urgencia a través de
medios electrónicos y computacionales avanzados.

47
La democracia consiste en el respeto de las minorías y no en su aplastamiento. Es injustificable la
acción destinada a reducirlas, maniatarlas o "sacarlas del camino", so pretexto de que no
“entorpezcan” el gobierno de las mayorías. Las grandes corrientes de pensamiento, así como los
movimientos políticos, sociales o religiosos, han nacido pequeños, como todo ser que nace a la vida.
Las minorías tienen el legítimo derecho a desarrollarse y a crecer. En tanto, la sociedad tiene la
obligación, no sólo de permitírselo sino de extremar toda medida que favorezca en la práctica su
inserción y desarrollo. “A los treinta años de edad no se es dos veces más hombre que a los quince,
ni a los sesenta dos veces más que a los treinta: se es de otra manera”31

Por otra parte, los humanistas aspiramos a una vida pletórica, y esa riqueza está en la diversidad de
lo múltiple y no en el hegemonismo reduccionista. Planteamos que luchar por los derechos de las
minorías es luchar por los derechos de todos los seres humanos, y que es responsabilidad de los
humanistas elevar este tema al nivel de las discusiones más importantes, encabezando la lucha en
cada lugar hasta vencer a los neofascismos abiertos o encubiertos.

La descentralización.

El Estado Nacional centralizado no supo integrar dignamente a los pueblos que le sirvieron de base.
Por el contrario, en lugar de haber favorecido una complementación real entre los mismos, los
aplacó, les impuso un nuevo orden, una nueva cultura y una nueva forma de vida. Sin embargo, y a
pesar de haberlos, literalmente, "borrado del mapa", los pueblos siguieron existiendo y sus idiomas,
culturas, creencias y también sus pasiones pudieron subsistir a la opresión del Estado. Muchos
observadores ingenuos pensaron que por haber pasado ya varias generaciones desde esas invasiones
o anexamientos artificiales, las diferencias entre unos y otros ya se habían olvidado y que sus
identidades culturales habían muerto para siempre. Los acontecimientos recientes en la ex URSS,
Yugoslavia, Checoslovaquia, etc., en que se desintegró el Estado para volver a la situación previa a
las anexiones hechas 70 años atrás, son una lección histórica que nos enseña una vez más lo estúpido
y absurdo del intento por suprimir a los pueblos, por pequeños que estos sean. Nos estamos
refiriendo a un fenómeno de alcance global que no se limita únicamente a los países que formaron
el bloque socialista. Reivindicaciones similares son reclamadas hoy en Italia, España, Inglaterra,
Canadá, China, etc. En África, el divisionismo ha llegado a niveles caóticos y en América Latina el
movimiento de los pueblos indígenas, reducidos hace ya cinco siglos, parece despertar de una larga
atonía.

La discriminación que padecen los conglomerados, provincias enteras, regiones o autonomías,


merced a la compulsión del estado centralizado, hoy instrumento insensible en manos del gran
capital, debe cesar. Para lograr ese objetivo es que los humanistas impulsamos una organización
federativa en la que el poder político real vuelva a manos de dichas entidades históricas y
culturales.
La violencia

Los humanistas sentimos repugnancia por la violencia expresada en cualquiera de sus formas.
Amamos la sabiduría, la bondad y la belleza, amamos el crecimiento de la vida y creemos

31Maurice Duverger, Los Partidos Políticos; Cap. II pto.pto 1: Tipos y dimensiones, pag.309 Fondo de
Cultura Económica 1957.

48
fuertemente en que nuestra acción tiene sentido. Los humanistas no somos violentos, pero por sobre
todo no somos cobardes ni tememos enfrentar a la violencia. No hay progreso humano posible en
tanto no se superen todas las formas de violencia física, económica, racial, religiosa, sexual e
ideológica. Hay mentira y mala fe cuando se pretende justificar el empleo de la violencia en virtud
de valores superiores a la vida. Los que así proceden son antihumanistas, oscurantistas, policías del
espíritu, enemigos del cuerpo, de la libertad y del futuro.

El humanitarismo y el humanismo consciente.

Es en la base social, en los lugares de labor y habitación de los trabajadores donde el humanismo
debe convertir la simple protesta en fuerza consciente orientada a la transformación de las
estructuras económicas.

Hay una enorme fuerza social positiva, que no es indiferente al sufrimiento humano y que
desinteresadamente se organiza para volcar ayuda en favor de los desposeídos o los discriminados.
Entendemos que esta actividad humanitaria es importante porque está orientada a mitigar el dolor de
quienes son víctimas de la violencia, la injusticia y la desigualdad que ha generado este sistema. Los
humanistas valoramos y alentamos la ayuda voluntaria. De igual modo, reconocemos el aporte
positivo que hacen muchas organizaciones cuando denuncian y organizan movilizaciones de
protesta en torno a esos problemas. Sin embargo, tales grupos no plantean su acción en términos de
transformación de las estructuras que dan lugar a esos males. El impulso humanitario es bueno y
útil, pero insuficiente porque no se compromete más allá con la lucha por cambiar el esquema de
dominación imperante. Esa chispa esperanzadora del humanitarismo debe ser profundizada y
extendida hacia el humanismo consciente...que como fuego sagrado nos orienta hacia la
transformación positiva de las condiciones de vida existentes.

4.- Hacia un Movimiento Social.

Silo concluye esta Sexta Carta, explicando qué bases mínimas conviene impulsar para ir
asumiendo el carácter de movimiento social. Plantea la conveniencia de organizar frentes de
acción en el campo laboral, habitacional, gremial, político y cultural. Al proceder así, estamos
creando condiciones de inserción para las diferentes fuerzas, grupos e individuos progresistas sin
que estos pierdan su identidad y características particulares. La puesta en marcha de los frentes
de acción nos permitirá promover la unión de fuerzas capaces de influir crecientemente sobre
vastas capas de la población; y su acción será la orientadora de la a transformación social. En
cuanto a que esa “unión” sea posible; en un programa de televisión en Chile, Silo explicó que
los humanistas nos movíamos en base a la idea de que "la convergencia es posible en medio de la
diversidad". Así, habrá humanistas marxistas, humanistas cristianos, humanistas judíos, etc. y
todo estará bien porque podremos converger realmente (más que en ciertos puntos mínimos de
acuerdo), en la dirección de una revolución humanista.

En el próximo capítulo hablaremos más ampliamente sobre el tema de los “frentes de acción en
el proceso revolucionario”.

49
CAPITULO VII
LA REVOLUCION HUMANISTA

1.- Sólo dos caminos posibles: caos destructivo o revolución.

Todo el desarrollo hecho en las cartas anteriores, nos sitúa en la perspectiva de un esquema de vida
personal y social agotado, de un camino que llega a su fin. Vivimos un momento histórico que es
universalmente crítico. La historia ha producido muchos cambios, crisis, y revoluciones, pero nunca
el ser humano se encontró en una situación como la actual, en que la probabilidad de un colapso
mundial sea tan cercano a uno. Si no hacemos algo, seremos arrastrados por la tendencia cada vez
más absurda, destructiva y deshumanizante, que lleva el proceso. Porque deshumanizante es la
monstruosa concentración del capital; deshumanizante son las hambrunas, migraciones, guerras y
luchas interminables, la inseguridad cotidiana, la arbitrariedad generalizada, el caos, la injusticia,
la restricción de la libertad y el triunfo de nuevos oscurantismos. Sin embargo, a pesar de tener una
clara conciencia, los humanistas no son pesimistas, catastrofistas ni mesiánicos o ingenuos. Son
optimistas, creen en la libertad y el progreso social, aún en medio de la convulsionada situación
social. O nos dejamos llevar por el río del caos y la violencia o damos a los acontecimientos un
sentido diferente. Es evidente que entre las aspiraciones humanistas y las realidades del mundo de
hoy se ha levantado un muro. Pero la intención no se ahoga en la mera constatación de la tragedia...:
Ha llegado pues, el momento de derribarlo. Para ello, Silo propone tener una actitud adecuada y un
comportamiento adaptativo creciente. (Recordemos lo comentado respecto al cambio de actitudes y
comportamientos en la Tercera Carta a mis Amigos). Además, explica cómo esto puede hacerse
posible: Es necesario la unión de todos los humanistas del mundo. ¡A grandes problemas grandes
soluciones!

Nos estamos jugando nuestro tiempo vital y las condiciones de vida que tendrán muchas
generaciones futuras. Ellas no están aquí para decirnos cómo es que prefieren vivir, tal
responsabilidad recae sobre nuestros hombros: O abrimos un futuro nuevo en que la libertad supere
el caos y el determinismo, o permitimos que este imponga nuevamente sus estúpidos pasos de
engranaje.

2.- La revolución no ha muerto

El hecho de que hayan fracasado múltiples experimentos revolucionarios en el pasado, no es razón


suficiente para sostener que la revolución como tal no es posible. Alguien pudo naufragar muchas
veces en el amor pero no por ello "el amor mismo" dejaría de ser un proyecto posible. Una adecuada
comprensión de la experiencia es necesaria para no volver a cometer los mismos errores; la crítica y
la autocrítica juegan un rol decisivo a la hora de emprender un nuevo intento. Todo avance, todo
crecimiento es un proceso de sumas y no de restas! los fracasos anteriores no se descuentan de los
éxitos. Cualquier descubrimiento científico tiene a sus espaldas una larga cadena de experimentos
fracasados y exitosos, todos los cuales fueron útiles enseñanzas y una contribución a la ciencia. A
ningún científico se le ocurriría poner en discusión la validez del método científico si no le resulta
un experimento! Muchas investigaciones han terminado en el basurero, más no la ciencia.

50
Igualmente , podríamos decir que el concepto de “revolución”, “goza de buena salud” a pesar de
sus intentos fallidos.

3.- El dilema que nos corresponde resolver

Silo explica que estamos en medio de una revolución mecánica, cuya tendencia está determinada
hacia el caos. La justedad de este diagnóstico, realizado hace ya casi tres décadas, se ha venido
confirmando invariablemente. Navegamos en aguas torrentosas, gústenos o no. El dilema que
tenemos que resolver es este: o seguimos el curso mecánico de los acontecimientos o intentamos
cambiar de rumbo impulsando una nueva dirección revolucionaria. ¿Iremos al espontaneísmo sin
dirección, como animales heridos que sacuden su dolor, o incluiremos todas las diferencias -
bienvenidas sean- en dirección a la revolución mundial" Esta es nuestra disyuntiva actual : Caos
destructivo o la revolución como dirección superadora de las diferencias de los oprimidos.

Quienes todavía están ilusionados o simplemente gozan de las ventajas que este sistema les ha
brindado, o fueron golpeados por la derrota de sus propias creencias; creen que las palabras
"revolución y caos" significan lo mismo. Hasta que no se deje atrás esa creencia o se supere esa
frustración, no podrán ni querrán ver de qué revolución estamos hablando los humanistas. En
cualquier caso, la ignorancia, la mala fe y el temor han sido siempre los peores enemigos de la
revolución y esta no parece ser la excepción. Ese diez por ciento de la población que dispone de todo
y está satisfecho, ha hecho un buen trabajo hasta aquí chantajeando, prometiendo y desarticulando
toda fuerza opositora, mientras todo se desintegra a su alrededor. Ese diez por ciento consolida su
poder y se organiza desde la cúpula internacional hasta la base social. Es el caso "ejemplar" de la
banca, que desde Wall Street y el Fondo Monetario Internacional (F.M.I.), hasta el más pequeño
poblado rural, responden eficientemente a la misma verdad universal: el dinero32. La banca es la
más activa propagadora de la fe en el dios-dinero. Pero no está sola, a su alrededor giran como
palomas amaestradas sus deudores: los empresarios, los políticos, los dirigentes sindicales y
gremiales y mucha gente incauta a quienes ocasionalmente les llega una migaja de pan. La banca ha
generado la más grande red de complicidades en torno a su sistema. En efecto, es una creencia tan
fuerte, tan arraigada, que ha durado tanto tiempo y superado tantas crisis, que hoy nadie se atreve a
pensar en la posibilidad de que el dinero pierda el control casi absoluto que hoy tiene de la situación.
Los humanistas advertimos sobre esa posibilidad , aunque, por cierto, no nos preocupa la quiebra de
los bancos, sino la tragedia social que se puede producir por la desproporcionada e irracional
dependencia que se tiene de ese único poder mundial.

Aunque no se crea así, la población tiene “arte y parte” en este asunto. Se trata de nuestro futuro y
el de nuestros hijos. Que el Sistema, la banca, sus valores y procedimientos no se salven de esta
crisis, es un evento no solo probable sino deseable. Pero, debemos impedir a tiempo que la
población sea arrastrada en esa dirección caótica. Somos nosotros y no las cúpulas, los seres
humanos y no los bancos o sus instituciones, quienes tenemos a nuestro cuidado la vida humana
sobre este planeta. La disyuntiva de "caos destructivo o revolución" que plantea Silo, no está
planteada para hacer conciencia entre los banqueros y bandas a su servicio!, sino como tema central
de discusión y como propuesta de acción en la base social. Se trata de hombres y mujeres, jóvenes y

32
"He aquí la gran verdad universal: El dinero es todo” - Silo, Sexta Carta , Pto.1.

51
viejos que padecen a diario la acción deshumanizante de este sistema, y se preguntan "qué hacer?".
Las reflexiones de Silo no apuntan a que pretendamos detener este caballo desbocado sino a que
intentemos darle una dirección diferente a la del barranco! Para ello todos contamos con un juego
de riendas en la mano con las cuales podemos apostar y apoyar la expresión de lo nuevo.

4.- El destino general y particular

La prensa manipulada por los grandes intereses ha impuesto la creencia de que hay que aguantar la
situación actual como si se tratara de una crisis insignificante y llevadera. Hay que tener paciencia,
dicen, porque todo ajuste económico tiene un costo social. Observen el progreso tecnológico y los
avances en medicina y otros que hoy están disponibles en las sociedades más desarrolladas,
argumentan. ¡Ya os llegará el turno también a vosotros!, prometen y prometen. Pero la verdad es
otra. Ni es equitativo el desarrollo en las sociedades más avanzadas33 ni se acorta la distancia entre
éstas y las regiones más pobres del planeta34. Un sexto de la población mundial padece la pobreza
absoluta, esto es más de mil millones de personas de todo el mundo. El 20% más rico de la
población goza de un ingreso que es 150 veces superior al del 20% más pobre. Las mujeres ganan la

33 En los países industrializados:


- Más de una tercera parte de los adultos carecen de formación secundaria, alta o superior.
- Aproximadamente 100.000.000 de personas viven por debajo del umbral de la pobreza.
- Las mujeres ocupan menos del 10% de los escaños parlamentarios.
- Hay más de 15 suicidios, más de 100 delitos relacionados con drogas y más de 15 muertes por accidentes de carretera
por cada 10.000 habitantes.
- El número de divorcios es un tercio de los matrimonios contraídos.
- La población de los países industrializados representa aproximadamente una quinta parte de la mundial, pero consume
diez veces más energía comercial que la de los países en desarrollo, y le corresponde el 71% de las emisiones mundiales
de monóxido de carbono y el 68% de los residuos industriales del mundo.

Fuente: Informe sobre Desarrollo Humano - 1993, publicado para el Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo (P.N.U.D.).

34En los países en desarrollo:


- De los trescientos millones de personas que tienen más de 60 años, sólo el 20% cuenta con algún tipo de seguridad de
ingresos.
- Aproximadamente 17 millones de personas mueren al año de enfermedades infecciosas y parasitarias, como la diarrea,
el paludismo y la tuberculosis.
- Hay unos 800 millones de personas que siguen sin tener alimentos suficientes para comer.
- Casi mil millones de personas -el 35% de la población adulta- siguen siendo analfabetas, y la tasa deserción al nivel
primario sigue siendo de nada menos que el 30%.
- Casi una tercera parte del total de la población, es decir mil trescientos millones de personas, vive en la pobreza
absoluta.
- Todavía mueren al día 34 mil niños de corta edad por mal nutrición y enfermedad.
- Dos terceras partes de los analfabetos son mujeres.
- Hay 60 países que sufren conflictos internos, y aproximadamente 30 millones de personas son refugiados o están
desplazadas de sus propios países.
- Más de 850 millones de personas viven en zonas que se hallan en diversas fases de desertificación.
- El ritmo de destrucción de bosques tropicales equivale aproximadamente a la superficie de un campo de fútbol por
segundo.
Fuente: Informe sobre Desarrollo Humano - 1993, publicado para el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo
(P.N.U.D.).

52
mitad de lo que ganan los hombres, etc. La realidad de la vida humana en el planeta, traducida a
cifras, es alarmante y debiera bastar para producir una reflexión y discusión profunda, así como para
dar una dirección revolucionaria a este proceso mecánico que avanza produciendo tragedia y caos.
Sin embargo no es así. El individualismo irracional ha cegado la mente humana.

Cuando se piensa en el futuro de la humanidad, se lo ve como una suerte de destino particular


ampliado, y no se entiende bien cómo es que el destino de cada está inserto en un destino general
restringido. Son muchos los que no se sienten incluidos en un destino general, y les resulta más
convincente lo que a cada cual le toca vivir hoy, que aquello que vivirá mañana o que sus hijos
vivirán mañana. Ese es el estado lamentable en el que se encuentra la conciencia humana, que ya
sea por presión o conveniencia, se acogió al individualismo sin salida.

No tiene sentido ni dirección revolucionaria un destino particular que no pueda reconocerse a sí


mismo como parte activa e inseparable del destino general. Son desviatorias las propuestas de
salvación individual, que ponen al conjunto en un segundo plano o que simplemente lo omiten.
Algunos justifican débilmente su individualismo por ese slogan que dice que "la caridad empieza
por casa", sin embargo, esa acción caritativa tendrá sentido, únicamente, si se incluye la casa de
todos y no sólo la propia.

La dimensión social del ser humano no puede ser concebida como posterior al individuo, sino como
el medio en que éste nace, vive y muere. De este modo, la transformación personal y social es
posible cuando actuamos sobre ambos términos de un modo simultáneo. Si quiero transformar el
medio tendré que comenzar por mi, y si soy yo el que necesita cambiar, habré de cambiar el medio.
Esto es así, porque el individuo y su medio constituyen una estructura de situación y no una simple
sumatoria de entes aislados uno del otro. Análogamente, así como la hebra está entrelazada a su
tejido, nuestro destino particular y general están implicados.
5.- Implicancias de la revolución humanista

En este sistema que comienza a ser mundialmente cerrado, y no existiendo una clara dirección de
cambio, todo queda a expensas de la simple acumulación de capital y poder. El resultado es que en
un sistema cerrado no puede esperarse otra cosa que la mecánica del desorden general. La
paradoja de sistema nos informa que al pretender ordenar el desorden creciente se habrá de
acelerar el desorden. No hay otra salida que revolucionar el sistema, abriéndolo a la diversidad de
las necesidades y aspiraciones humanas. Planteadas las cosas en esos términos, el tema de la
revolución adquiere una grandeza inusitada y una proyección que no pudo tener en épocas
anteriores.

Salir del campo de la necesidad al campo de la libertad por medio de la revolución es el imperativo
de esta época en la que el ser humano ha quedado clausurado.

- La revolución humanista implica la apropiación de la banca de tal manera que ésta cumpla con
prestar sus servicios sin percibir a cambio intereses que de por sí son usurarios. Si "el dinero es
todo", y es el Dios de la época, entonces la banca es el monopolio de Dios. El servicio de
intermediación financiera que presta la banca es útil, pero la acumulación de capital por los intereses
que cobra en cada transacción le ha permitido superar la etapa de mero intermediario hasta
convertirse hoy en los verdaderos y únicos propietarios del capital que circula por el mundo. Esta

53
monstruosa desproporción debe ser modificada. El cobro de intereses no tiene por qué ser inherente
a dicho servicio. De hecho, en el mundo islámico la banca opera sin intereses porque son prohibidos
por el Corán. No estamos planteando exterminar la banca, sino con un tipo de banca usurera y
especuladora.

- La revolución implica que la ganancia se reinvierta, se diversifique o se utilice en la creación de


nuevas formas de trabajo y que la gestión y decisión sean compartidas por el trabajo y el capital.
Sobre este planteo nos hemos referido ampliamente en el Capítulo VI.

- La revolución implica la desestructuración del poder centralizador del estado, de manera que las
entidades regionales conformen una república federativa y que el poder de esas regiones sea
igualmente descentralizado a favor de la base comunal desde donde habrá de partir toda
representatividad electoral. La centralización es una herencia del coloniaje. En esa época había que
concentrar en la capital el control de las decisiones políticas y financieras. Esta práctica se mantuvo
luego con los países independizados con el pretexto de mejor "construir una nación". El resultado
está a la vista: una concentración casi absoluta del poder nacional en manos de los gobiernos
centrales, así como una paralizante acumulación de normas y reglamentaciones. En los países en
desarrollo por ejemplo, no más del 10% del total del gasto público es delegado a las
administraciones locales y menos del 6% del total del gasto social. En los países industrializados la
descentralización efectiva del gasto fluctúa entre el 20% y el 35%. En otras palabras, al igual que la
práctica de la democracia es meramente formal, los procesos de descentralización implementados
incluso por gobiernos que predican el "modernismo", constituyen una burla a las legítimas
aspiraciones barriales, comunales y regionales. La razón en todos los casos es la misma: existe una
minoría instalada en el poder que ha arrebatado para sí el todo social, que no tiene la menor
intención de liberarlo.

Los humanistas planteamos que las decisiones políticas, económicas y administrativas sean
efectivamente descentralizadas a manos de las regiones, las comunas y los barrios. Para los
humanistas la cuestión es simple: cuanto más lejos de la gente se toman las decisiones, más
fuertemente se impone la deshumanización del sistema, e inversamente, cuanto más cerca de la
población, las medidas que se adopten serán priorizadas progresiva y eficazmente en función de las
necesidades y aspiraciones de todos. Pero es evidente que no es posible una descentralización
efectiva, sin transformar las estructuras de poder existentes.

-La revolución implica educación y salud gratuita para todos, porque en definitiva esos son los dos
valores máximos de la revolución, reemplazando el paradigma de la sociedad actual dado por la
riqueza y el poder. El sistema neoliberal con su óptica economicista no podrá jamás responder a las
necesidades de la población en estas materias, por cuanto considera que estos dos valores
fundamentales son meros ítems del llamado “gasto social". De este modo, la salud y la educación del
pueblo deben ceñirse a los "equilibrios macroeconómicos" o mejor dicho, a los intereses del gran
capital. Los humanistas reivindicamos a la salud y la educación del pueblo como derechos
inenagenables, basados en la necesidad y la dignidad humana. No aceptamos que se postergue o
supedite la vida humana a otros valores. La máxima humanista: "Nada por encima del ser humano y
ningún ser humano por debajo de otro", fija los límites precisos en que los valores y
comportamientos pueden desenvolverse ampliamente, sin perjudicar a otros. Opuestamente, los
valores y procedimientos del sistema transgreden la dignidad humana.

54
Argumentarán que “no hay recursos para hacer todo lo que se quiera”, y esto es efectivo. Sin
embargo, insistiremos en que estos problemas subsisten no por falta de recursos, sino por la sujeción
a un cierto esquema de valores que prioriza de un modo y no de otro.

La dirección revolucionaria que plantea Silo en esta Séptima Carta se sintetiza en que: poniendo
todo el función de la salud y la educación, los complejísimos problemas económicos y tecnológicos
de la sociedad actual tendrán el enmarque correcto para su tratamiento. Esa es la dirección que
permite abrir el curso de la historia a una evolución humana creciente. Para ello es necesario poner
en marcha una revolución social: que cambie drásticamente las condiciones de vida del pueblo; una
revolución política: que modifique la estructura del poder y, en definitiva, una revolución
humanista: que cree sus propios paradigmas en reemplazo de los decadentes valores actuales.

6.- La toma del poder político

La revolución social a que apunta el humanismo pasa por la toma del poder político para realizar
las transformaciones del caso, pero la toma de ese poder no es un objetivo en sí. La revolución
humanista no se detiene en la toma del poder político, ni le interesa ocupar espacios de poder; como
si se tratara de sacar a unos (los malos) para poner a otros (los buenos). No nos consideramos los
buenos de la película, tal vez los iniciadores de un espectáculo muy diferente.

7.- La revolución por medios no violentos

La violencia no es un componente esencial de la revolución humanista. ¿De qué valdría la


repugnante práctica de la ejecución y la cárcel para los enemigos? ¿Cuál sería la diferencia con los
opresores de siempre?. La no-violencia es una metodología de acción que puede avanzar por medio
del esclarecimiento, la organización y la acción conjunta desde la base social, en oposición a la
violencia del sistema que actúa por medio del Estado y comandado por el gran capital. Según la
situación, el Movimiento Humanista podrá recurrir a la presión social organizada e incluso a la
desobediencia civil. "La revolución de la India anticolonialista se produjo por presión popular y no
por violencia... La revolución contra la monarquía iraní se desató por presión popular, ni siquiera
por la toma del poder político ya que estos se fueron "vaciando, desestructurando hasta dejar de
funcionar". Es tema de otra discusión establecer el motivo por el cual estas revoluciones no
prosperaron. Pero el hecho que nos interesa destacar es la viabilidad de poder desatar un proceso
revolucionario, incluido el triunfo electoral, cuya fuerza real esté en la organización y la acción
coherente y conjunta desde la base social, y no en prehistóricos métodos violentos.
8.- Transformación drástica

La transformación drástica de las estructuras es algo que en todos los casos debe ponerse en
marcha de inmediato, comenzando por el establecimiento de un nuevo orden jurídico que muestre
claramente las nuevas relaciones sociales de producción, impida toda arbitrariedad y regule el
funcionamiento de aquellas estructuras del pasado aún aptas para ser mejoradas. No estamos
planteando un proceso de reformas paulatinas, no somos gradualistas. El nuevo orden jurídico debe
presentarse de inmediato y en él incluirse los temas centrales de la revolución humanista: los temas
del trabajo frente al gran capital; de la democracia real frente a la democracia formal; de la salud y la
educación; de la antidiscriminación frente a la discriminación; de la descentralización frente a la
centralización, y de la libertad frente a la opresión. Sabemos que todo esto no podrá implementarse

55
de inmediato, pero el enmarque y la dirección revolucionaria deben estar definidos desde el primer
momento. Formuladas las cosas en estos términos, se entenderá que un primer gobierno humanista
revolucionario estará planteado en términos de “transición” de un sistema economicista, a una
sociedad cuyo objetivo es la construcción de una Nación Humana Universal. Sin embargo, aún en
ese periodo inicial, la drásticidad del cambio de dirección será manifiesto.

9- Carácter y objetivo de la revolución humanista

El carácter de la revolución humanista es inclusivo porque está abierto a la diversidad; se basa en la


esencialidad humana capaz de transformarse a sí misma y al mundo que la rodea, y es universalista
porque desde sus raíces es influido por todas las culturas y todos los pueblos, así como actúa
arraigadamente en todas las latitudes del planeta. Su objetivo es mundializador, porque apunta
hacia la construcción de una Nación Humana Universal.

Las futuras revoluciones, si es que irán más allá de los cuartelazos, los golpes palaciegos, las
reivindicaciones de clase, de etnia o de religión, tendrán que asumir un carácter transformador
incluyente en base a la esencialidad humana. De ahí que más allá de los cambios que se produzcan
en las situaciones concretas de los países, su carácter será universalista y su objetivo
mundializador. Por consiguiente, cuando hablamos de "revolución mundial" comprendemos que
cualquier revolución humanista, o que se transforme en humanista, aunque sea realizada en una
situación restringida llevará el carácter y el objetivo que la arrojará más allá de sí misma. Y esa
revolución, por insignificante que sea el lugar donde se produzca, comprometerá la esencialidad de
todo ser humano.

Hemos aprendido la lección, y además no nos gustan los procedimientos que, en general, emplearon
otras revoluciones. Nosotros no aceptamos métodos violentos o discriminatorios; rechazamos los
hegemonismos o totalitarismos; nos oponemos a la concentración del poder; al Estado policíaco, etc.
Planteamos un objetivo revolucionario de construcción simultánea, entre el individuo y su medio,
en varios frentes y en todos los continentes, etc. Y en el que cada paso de la acción revolucionaria
exprese su carácter de tal y dé cuenta de una visión y de un proceso más amplios. En nuestra
concepción, el modo de hacer algo, delata la conciencia del que hace. 35. Todo comportamiento es
portador de una conciencia, una visión del mundo y una cierta dirección. Por consiguiente, el
carácter que adopte una revolución es indicativo de sus objetivos, dirección y fundamento. 36.

Es ridículo!, en todos los países del mundo se ha tratado el tema de la corrupción como si fueran
"hechos aislados" (?) Para los humanistas no existen "hechos aislados". Por el contrario, nos
caracterizamos por entender las cosas en “estructura”, es decir, en relación con otros fenómenos, y

35”La conciencia es un modo global de estar en el mundo y un comportamiento global frente al mundo” : Silo,
Contribuciones al Pensamiento, Cap.1-3-parágrafo .3

36En la Cuarta Carta, Silo explica que en cualquier instante presente de mi conciencia puedo observar el
entrecruzamiento de retenciones y de futurizaciones que actúan co-presentemente y en estructura. El instante presente se
constituye en mi conciencia como un campo temporal activo de tres tiempos diferentes, y más adelante, al referirse al
tema de las generaciones y los momentos históricos, dice: El cuerpo y comportamiento de niños y ancianos delata, para
las generaciones activas, una presencia de la que se viene y a la que se va.

56
en una cierta dirección . Los objetivos que nos proponemos están ligados a los procedimientos que
utilizamos para alcanzarlos, como el dibujo al papel. No nos parece exagerado decir que: “todo
procedimiento es eficaz a un objetivo, sea tácito o manifiesto”; o decir que: ”toda táctica se
despliega tras un objetivo y una estrategia.”

Silo plantea que la revolución deberá asumir su carácter transformador incluyente en base a la
esencialidad humana, que debe ser universalista y, su objetivo, mundializador. El carácter
transformador, es inherente a cualquier planteo revolucionario, pero el carácter incluyente no lo es,
y mucho menos el hecho que éste se realice en base a la esencialidad humana. Por el contrario, las
revoluciones anteriores han sido pródigas en su afán hegemónico y excluyente. La soberbia y su
engendro, la mala fe, han sido devastadoras para la humanidad: Ahí están como arrojados a la
integración del tiempo las víctimas del fanatismo religioso, político, económico y revolucionario. Y
aquí están clamando al cielo, los miles de millones de seres humanos para quienes el futuro ha
quedado clausurado. Aquellos y estos, han sido inmolados y oprimidos por otras intenciones
humanas y no por fuerzas mecánicas o naturales37 ;han sido víctimas de acciones “iluminadas” por
teorías o creencias alienantes, que solo han contribuido a hacer crecer el campo del antihumanismo.

Contrariamente al trágico destino que presagia el rostro sufriente del ser humano de fines del siglo
XX, destino que es impulsado cruel y estúpidamente por los traidores de la vida humana: los
funcionarios del poder y del dinero; contrariamente a esa tendencia acorralada; la fuerza
esperanzadora del humanismo avanza y crece en medio de la diversidad .

10.- Cinco consideraciones prácticas

La unidad de la fuerza social.

Silo plantea que debe descartarse la idea de buscar la unidad en una fuerza social mediante la
antigua tesis frentista. La teoría de acumulación de fuerzas progresistas en base al acuerdo sobre
puntos mínimos, hoy termina en la práctica del "pegado" de disidencias partidarias sin inserción
social. De este modo resulta una acumulación de contradicciones entre cúpulas que apuntan al
protagonismo periodístico y a la promoción electorera.

La unidad de la fuerza revolucionaria humanista será impulsada mediante la convergencia de la


acción conjunta a partir de la base social y no a partir del acuerdo entre jefes partidarios. La unidad
de un movimiento que vaya en dirección revolucionaria, se caracteriza por hacer pie en los
conflictos con el objetivo manifiesto de dar una estructuración a la base social y de propender a su
crecimiento. Y, aunque realice una acción puntual y arraigada, no se la podrá acusar de “basismo”,
porque se trata de una estructura que está vinculada entre sí, y que por esa vía conecta e incluye las
cuestiones de orden más global. La izquierda tradicional organizó en el pasado frentes de acción
que no estaban vinculados estructuralmente. Si repitiéramos esa experiencia seguiríamos el mismo
destino.

37
Cuarta Carta, Pto. 9 - "El Proceso Humano".

57
La función del partido.

Silo cuestiona que los partidos políticos sean las estructuras capaces de poner en marcha la
revolución. En verdad, así como el Estado, los partidos políticos son estructuras obsoletas sobre las
cuales no será posible construir un futuro diferente. Se han transformado en cúpulas sin base
humana. Con esas características es impensable que puedan introducir la más mínima variación de
fondo. Según la concepción humanista, hay dos cuestiones básicas que por ahora debe cumplir el
partido que se oriente en una dirección revolucionaria.

La primera cuestión, es que toda representatividad que logre el partido tiene por objeto orientar el
conflicto hacia el seno del poder establecido. En este sentido, sería un total contrasentido pretender
la ocupación de parcelas de poder con miembros de las filas del partido para que estos terminen
actuando como funcionarios del poder establecido. Esta dirección debe ser ampliamente
comprendida y discutida antes de elegir a los candidatos. Lo que el movimiento social espera de sus
candidatos electos es que sean "buenos revolucionarios" y no "buenos funcionarios".

La segunda cuestión básica a entender es que el partido no es la vanguardia de lucha, ni el


encargado de dar las directrices para la acción de base. En nuestra concepción, el partido es la
expresión institucional del movimiento social organizado. Hasta hoy, la cúpula política tuvo un rol
protagónico porque en ella se concentró todo el poder de decisión. De este modo, todo lo que se
hacía en la base debía ser consultado y autorizado por los dirigentes máximos del partido. Esa
forma organizativa terminó asfixiando la iniciativa, el entusiasmo y la participación. En un proceso
revolucionario, en cambio, el poder real estará en la base social organizada en frentes de acción, y
el partido será el vocero y encargado de las relaciones formales. En esta línea, el partido deberá
crear condiciones de inserción de otras fuerzas políticas progresistas, sin pretender que aquellas
pierdan su identidad hundiéndose en su seno. Además, el partido deberá promover la formación de
un "frente" más amplio que inserte a todos los partidos progresistas fragmentados. A este respecto,
será coherente que las fuerzas que se unan al frente político deben avenirse a las condiciones que
establezca el partido cuya fuerza real está dada por la organización de base, y no a la inversa.
Como se ve, tanto en su concepción como en la práctica política, se trata de un partido que tiene
grandes diferencias con los partidos políticos tradicionales.

Los frentes de acción.

Ya en la Sexta Carta se comentó sobre la conveniencia de poner en marcha los frentes de acción.
La actividad de dichos frentes puede ser de gran utilidad al proceso revolucionario, sobretodo si se
tiene en cuenta los siguientes elementos:
1) Orientar la acción en función de los conflictos: Aquí no se trata de que los frentes
generen conflictos inexistentes, sino de que presten su ayuda, den referencia ideológica y logren
imprimir una dirección - no catártica - a los conflictos que la población reconoce como tales.
2) Priorización adecuada de los conflictos: Esta es una discusión muy importante al interior
de los frentes, ya que los conflictos a su alrededor tienden a aumentar en cantidad y variedad. La
cantidad de personas afectadas por un conflicto es el punto de vista más adecuado para priorizar la
acción de los frentes. A diferencia de las prácticas tradicionales, el posible impacto político o
publicitario de un conflicto no puede constituirse en el factor determinante de la acción en los
frentes. No obstante, la acción emprendida buscará la mayor resonancia social posible.

58
3) Crecimiento organizativo y posicionamiento: Los frentes de acción debieran comprender
muy bien que la lucha por la reivindicación inmediata no tiene significado si ella no deriva en
crecimiento organizativo y posicionamiento para pasos posteriores. Si no se contemplara la
continuidad de la acción expresada en esos términos, estaríamos en presencia de una acción
humanitaria que como tal no está orientada en una dirección revolucionaria de transformación de
las estructuras que dan lugar a esos males38.

Las organizaciones gremiales.

La orientación de los frentes sindicales humanistas es similar a la del partido. Su objetivo no es


lograr el control del sindicato y permanecer reducidos en una cúpula desconectada de su base. Esa
mecánica de reemplazo de unos por otros al interior del mismo sistema produce la ilusión de
cambio pero en realidad la estructura de situación se mantiene inalterable. La actividad del frente
sindical debe encaminarse en primer lugar a la aglutinación de trabajadores y, como consecuencia
de la acción que realice desplazarán el control de la cúpula tradicional. Siempre actuamos de abajo
hacia arriba y no desde arriba hacia abajo. En esa línea de trabajo promoveremos todo sistema de
elección directa, todo plenario y asamblea que comprometa a la dirigencia y le exija la toma de
posiciones en los conflictos concretos de manera que responda a los requerimientos de la base o
sea desbordada.

Las instituciones sociales y culturales.

El interés al generar estas instituciones desde la base no es el de promover la cultura al modo


tradicional. Aquí de lo que se trata es de generar ámbitos en los que puedan incluirse colectividades
discriminadas o perseguidas en el contexto de los derechos humanos, dándoles una dirección
común no obstante sus diferencias particulares. Por ejemplo, la obra musical de Tchaikovski
puede ser muy importante e interesante a mucha gente, sin embargo, no vemos cómo su
divulgación podría traducirse en organización y posicionamiento revolucionario. En cambio, sí
estamos interesados en acercarnos a las minorías étnicas discriminadas, a las colectividades
religiosas marginadas, a los extranjeros perseguidos, etc., e invitarlos a formar parte de un frente de
lucha por sus reivindicaciones. No es eficaz, que las minorías discriminadas en razón de su raza,
sexo, edad o religión, planteen su lucha de un modo excluyente. Por el contrario, integrarse a un
frente común que tenga una dirección revolucionaria, es una puerta de salida desde el campo de la
opresión al campo de la libertad. Además, vale también aquí lo comentado respecto de que la
participación en un frente no debe representar pérdida de identidad o menoscabo para nadie.

38
Sexta Carta, Pto. 4 -"Del Humanismo Ingenuo al Humanismo Conciente".

59
CAPITULO VIII
LAS FUERZAS ARMADAS

En la Octava Carta A Mis Amigos, Silo fija el punto de vista humanista respecto a las fuerzas
armadas relacionadas con el poder político y con la sociedad. En el momento actual es oportuno
reflexionar seriamente sobre estos temas y fijar posiciones. Hoy nos encontramos en medio de un
proceso revolucionario mundial que avanza mecánica y desbocadamente hacia el caos. A nuestro
juicio aumentará la aceleración de los cambios, habrá cada día más confusión, desorden,
explosiones sociales y desintegración en todos los niveles del sistema. Es como si se hubiera
derramado ácido sulfúrico sobre todas las formas de relación humanas y, de no mediar un cambio
de dirección revolucionaria, la situación puede avanzar hacia niveles críticos insostenibles, frente
a lo cual el poder del gran capital cada vez más consolidado, tenderá a disciplinar al todo social
con todo el rigor de la violencia disponible por el sistema. Así se llega al máximo recurso
disponible: el ejército. No obstante, ¿es totalmente cierto que los ejércitos seguirán respondiendo
del modo tradicional en épocas en que el sistema va al colapso global? Esta es la interrogante
que nos lleva a los temas de la presente Carta.

Me limitaré a citar sucintamente las principales ideas planteadas por el autor quien, por encima
de los graves problemas que predice es optimista respecto de la posibilidad de un salto cualitativo
en la historia de la humanidad. Los humanistas no titubeamos al afirmar que la banca es el más
claro enemigo de la evolución social y confiamos que llegado el momento más crítico del
sistema, los ejércitos sabrán optar sabiamente por la voluntad de las mayorías.

1.- Necesidad de volver a definir el rol de las fuerzas armadas.

El Estado nacional, diseñado hace doscientos años, no aguantará ya los golpes que le propinan
por arriba las fuerzas multinacionales y por abajo las fuerzas de la secesión. Una serie de
tendencias se han ido acentuando últimamente al interior de los países; a saber: la tendencia al
giro en el concepto de defensa en los países más importantes; a la secesión en el interior de
algunos países; a cambios profundos en la estructura y concepción del Estado; a la
regionalización económica y política. En suma: Todo el aparato jurídico político del Estado, sus
instituciones y el personal afectado a su servicio inmediato, sufren los efectos de esa crisis
general. Esa es también la situación por la que atraviesan las fuerzas armadas...

Por lo demás, privatizada la educación, la salud, las comunicaciones, las reservas naturales y
hasta importantes áreas de la seguridad ciudadana; privatizados los bienes y servicios, es
evidente que disminuye la importancia del Estado tradicional. Por otra parte, es coherente pensar
que si la administración y los recursos de un país salen del área de control público, la Justicia
seguirá el mismo proceso y se asignaría a las fuerzas armadas el rol de milicia privada
destinada a la defensa de intereses económicos vernáculos o multinacionales.

60
2.- Permanencia de factores agresivos en la etapa de distensión.

Aún no ha desaparecido la agresividad de potencias que, en su momento dieron por concluida la


Guerra Fría. Acciones bélicas desproporcionadas y otros excesos están logrando efectos
residuales nocivos al fortalecer el frente interno de sectores que juzgan a sus gobiernos como
incompetentes para frenar aquellos avances. Esto puede llegar a comprometer el clima de paz
internacional tan necesario en el momento actual.
3.- Seguridad interior y reestructuración militar.

En lo que hace a seguridad interior es necesario citar dos problemas que parecen perfilarse en
el horizonte de los acontecimientos inmediatos: las explosiones sociales y el terrorismo.

a) Si la crisis tiende a crecer en los países desarrollados, es posible que estos también
sean escenario de convulsiones o desbordes invirtiéndose, en alguna medida, el cuadro que se
presentaba en décadas anteriores en las que el conflicto se desarrollaba en las periferias de un
centro que seguía creciendo sin sobresalto.

b) El terrorismo se avizora como peligro de proporciones dado el poder de fuego conque


hoy pueden contar individuos y grupos relativamente especializados.

Además de los problemas estratégicos y políticos que las fuerzas armadas deben considerar,
dado el panorama inestable del mundo de hoy, están los temas internos de reestructuración, de
licenciamiento de importantes contingentes de tropas, del modo de reclutamiento y capacitación,
de renovación de material, de modernización tecnológica y, primariamente de recursos
económicos. No obstante, ninguna de las muchas preocupaciones que hoy tienen las fuerzas
armadas podrá resolverse cabalmente si no queda en claro con qué función primaria deben
cumplir los ejércitos.

4.- La legalidad y los límites del poder vigente.

Si la función del ejército es la de servir al Estado en lo que hace a seguridad y soberanía,39 y la


concepción sobre estos temas varía de gobierno en gobierno, la fuerza armada tendrá que
atenerse a ello. ¿Admite esto algún límite o excepción? Claramente se observa dos excepciones:
1-Aquella en la que el poder político se ha constituido ilegítimamente y se han agotado los
recursos civiles para cambiar esa situación de anormalidad y 2.- Aquella en la que el poder
político se ha constituido legalmente pero en su ejercicio se convierte en ilegal, habiéndose
agotado los recursos civiles para cambiar la situación anómala. En ambos casos, las fuerzas
armadas tienen el deber de restablecer la legalidad interrumpida, lo que equivale a continuar los
actos que por vía civil no han podido concluirse. En estas situaciones, el ejército se debe a la
legalidad y no al poder vigente.

39 Octava Carta, Pto. 4- “ Revisión de los conceptos de soberanía y seguridad”.

61
5.- La responsabilidad militar frente al poder político.

a) Si el poder establecido funciona en base a una democracia en la que se respeta la


voluntad mayoritaria por elección y renovación de los representantes populares, se respeta a las
minorías en los términos consagrados por las leyes y se respeta la separación e independencia
de poderes, entonces no es la fuerza armada quien tiene que deliberar acerca de los aciertos o
errores de ese gobierno. Del mismo modo que en la implantación de un régimen ilegal, no puede
la fuerza armada sostenerlo mecánicamente invocando una "obediencia debida" a ese régimen.

b) Si los derechos humanos no están por encima de cualquier otro derecho, no se


entiende para qué existe organización social, ni Estado. Y nadie puede invocar “obediencia
debida” cuando se trata del asesinato, la tortura y la degradación del ser humano.

c) Frente a la pregunta de si ¿es el ejército una institución cuya preparación, disciplina y


equipamiento lo convierte en factor primario de destrucción? Respondemos que así están
montadas las cosas desde mucho tiempo antes de la situación actual y que, independientemente
de la aversión que sentimos por toda forma de violencia, no podemos plantear la desaparición o
el desarme unilateral de ejércitos creando vacíos que serían llenados por otras fuerzas
agresivas.

d) Son las mismas fuerzas armadas las que tienen una importante misión que cumplir al
no obstruir la filosofía y la práctica del desarme proporcional y progresivo, inspirando además a
los camaradas de otros países en esa dirección y dejando en claro que la función castrense en el
mundo de hoy es la de evitar catástrofes y servidumbres dictadas por gobiernos ilegales que no
responden al mandato popular.

7.- Reestructuración militar.

En primer lugar, en cuanto al reclutamiento de los ciudadanos, nuestro punto de vista es


favorable a la sustitución del servicio militar obligatorio por el servicio militar optativo. Luego,
en cuanto a la reestructuración militar que se deberá llevar a cabo, esta requiere mantener una
relación militar flexible y atender a los problemas familiares y sociales que se habrá de acarrear
en numerosos ejércitos que hoy mantienen un esquema sobredimensionado. Por otra parte, es
claro que en cualquier reestructuración se deberá tener en cuenta el modelo de país en el que se
efectúa. Nosotros somos favorables al sistema federativo y abierto a la confederación regional,
pero entendemos que esto requiere de compromisos sólidos y permanentes que permitan
continuidad en el proyecto. Por último, no está demás decir que que en definitiva, será la
orientación política la que tendrá que dar las pautas y, en tal situación, las fuerzas armadas
particulares requerirán de una muy precisa y coordinada conducción.

Los cuerpos de seguridad, las policías y los servicios secretos y de información, presentan
también un problema de relativa importancia. Unos, porque habitualmente están involucrados en
operaciones de control muy alejadas al fin para el que fueron creados; otros, porque a menudo
su carácter de fuerza pública realizan operaciones que ante lo ojos de la población las hace
aparecer como fuerzas militares; y los
últimos, porque manejan cuerpos secretos y de informaciones, imbricados y supuestos, que
tampoco tienen que ver con el régimen castrense.

62
6.- La posición militar en el proceso revolucionario.

Existen diferencias importantes entre la intervención militar que tiene por objetivo devolver al
pueblo su soberanía arrebatada, con el simple golpe militar que rompe la legalidad establecida
por mandato popular. Por una parte, la legalidad exige que se respete la demanda del pueblo
aún en el caso de que éste plantee cambios revolucionarios; y por la otra, negar por medio de la
represión y la violencia la voluntad de cambio revolucionario compromete seriamente la
legalidad del sistema de las actuales democracias formales.

En todo este proceso, lo más aconsejable será procurar una relación viva entre miembros de
ejércitos de distintos países y la discusión franca con la civilidad, es un paso importante en
orden al reconocimiento de la pluralidad de los puntos de vista.

El mundo ha cambiado para todos, también para las fuerzas armadas.

7.- Consideraciones en torno a los ejércitos y la revolución.

Los humanistas pensamos que es, precisamente, en las naciones y regiones que van tomando
carácter imperial donde las revoluciones y la decisión militar irán haciendo sentir su presencia.
Tarde o temprano las fuerzas del dinero, cada vez más concentradas, se enfrentarán a las
mayorías y en esa situación banca y ejército resultarán términos antitéticos.

Y si se piensa que nuestra postura es pesimista, afirmamos que frente a este proceso mecánico
negativo prevalecerá la dirección hacia la humanización del mundo empujada por la revolución
que terminarán produciendo los grandes conjuntos humanos, hoy por hoy despojados de su
propio destino.

63
CAPITULO IX
LOS DERECHOS HUMANOS

1.- Los Derechos Humanos fundamentales

En 1948, más de 160 países miembros de las Naciones Unidas firmaron una DECLARACIÓN
UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS. Esta declaración no tuvo un carácter de Ley para los
países firmantes sino hasta tres décadas después (1966), año en que la Asamblea aprobó los
Pactos internacionales sobre : “ Derechos Económicos, Sociales y Culturales”, y otro sobre los
“Derechos Civiles, y Políticos”. Así mismo, se creó el Comité de Derechos Humanos para que
los individuos puedan efectuar sus denuncias en caso de ser víctimas de violaciones a los
derechos civiles y políticos y el Consejo Económico y Social, al cual los Estados miembros
deben “presentar informes periódicos sobre las medidas que hayan adoptado y los progresos
alcanzados en la realización de estos derechos”.

Tanto en la DECLARACIÓN UNIVERSAL de 1948 como en los Pactos de 1966, ratificados en 1976,
se confirman los mismos derechos fundamentales. Sumariamente estos son los siguientes:

a) Los países firmantes del Pacto de Derechos Civiles y Políticos, “se comprometen a proteger a
su pueblo por ley contra tratos crueles, inhumanos o degradantes. Reconoce el derecho de todos
los seres humanos a la vida, la libertad, la seguridad y la vida privada. Prohibe la esclavitud,
garantiza el derecho a un juicio justo y protege a las personas contra detención o prisión
arbitrarias. Reconoce la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, la libertad de
opinión y de expresión, la libertad de reunión pacífica y de emigración, y la libertad de
asociación”.

b) Por su parte, los países que suscribieron el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales, “reconocen su responsabilidad de promover mejores condiciones de vida para su
pueblo. Reconocen el derecho de toda persona al trabajo, a una remuneración justa, a la seguridad
social, a un nivel de vida adecuado, a estar protegido contra el hambre, a la salud y a la
educación. También se comprometen asegurar el derecho de toda persona a fundar sindicatos y a
afiliarse a ellos. Por último, se establece el derecho de libre determinación de todos los pueblos,
al disfrute y utilización plena y libre de sus riquezas y recursos naturales.

Si bien “la consideración sobre los derechos humanos no queda reducida a estas últimas
cuestiones de trabajo, remuneración y asistencia, como tampoco está limitada a los ámbitos de
la expresión política y la libertad de conciencia (...) debemos convenir en que bastaría con una
escrupulosa aplicación de sus artículos, por parte de los gobiernos, para que este mundo
experimentara un cambio positivo de gran importancia.”

2.- El juego hipócrita de los gobiernos en el manejo de los Derechos Humanos.

La incoherencia de los gobiernos en el tratamiento de los Derechos Humanos hace que la


DECLARACIÓN UNIVERSAL de los mismos se haya convertido prácticamente en letra muerta.

64
“Bastaría con seguir mínimamente a las agencias informativas, atender a diarios, revistas,
radios y TV.”, para verificar esta realidad. Existen diversos organismos independientes, como
Amnistía Internacional, que suministra anualmente datos exhaustivos de los países en que se han
transgredido estos derechos: presos de conciencia, torturas institucionales, asesinatos políticos,
arrestos ilegales, ejecuciones a presos políticos y de conciencia, ejecuciones extrajudiciales,
“desapariciones” masivas, juicios irregulares, etc. Además, también aparecen diversos puntos en
los que miles de personas han padecido por causa del hambre en su lugar de origen, o en medio
de grandes migraciones.40

El doble estándar de los gobiernos en materia de derechos humanos es vergonzoso: apresurados


de ‘aparecer’ como sus más fervientes defensores e indiferentes a la hora de observarlos.

3.- Neoliberalismo y Derechos Humanos.

Permítanme relacionar este tema, con algunas opiniones dadas por Silo anteriormente. En la
Primera Carta, formula cuatro objeciones a la pretensión de este nuevo experimento económico
que se presenta como la única solución a los problemas fundamentales: 1) A las supuestas
“leyes económicas” que la sustentan; 2) A “la explicación que se nos da respecto a que siempre
hubo diferencias económicas entre unos pocos y las mayorías; 3) A “los modelos” de países y de
nivel de vida que se nos presenta; y, 4) A la afirmación de que tanto el avance científico y
técnico, como las iniciativas se desarrollan bajo este sistema.41 También, en la misma Carta,
Silo aprovecha de ironizar sobre este modelo de sociedad que... “finalmente habrá llegado a los
cielos. Saltando de planeta en planeta -el ser humano - habrá descubierto la felicidad. Instalado
allí, será un joven competitivo, adquisitivo, triunfador y pragmático (sobretodo
pragmático)...ejecutivo de la Compañía!”42 Más adelante, en la Segunda Carta, Silo refutará la
“tesis mecanicista optimista” que supone que el desencaje se regulará automáticamente. Así
mismo, sostendrá que la ideología del neoliberalismo está muerta en sus fundamentos desde
hace mucho tiempo y que pronto sobrevendrá la crisis práctica, de superficie... Por último, en el
Documento Humanista se explica que el gran capital domina todo: no sólo la objetividad gracias
al control de los medios de producción, sino la subjetividad gracias al control de los medios de
comunicación e información. También se advierte que: a medida que las fuerzas que moviliza el
gran capital van asfixiando a los pueblos, surgen posturas incoherentes que comienzan a
fortalecerse al explotar ese malestar canalizándolo hacia falsos culpables. Por todo lo anterior,
no es de extrañar que Silo las haya circunscrito a tales fuerzas, en lo que el denomina el campo
antihumanista.43

40 Algunos datos ilustrativos: a) En 1993, la mortalidad de menores de 5 años, fue de 12,6 millones en el
los países en desarrollo, y de 300 mil en los países industrializados; b) El porcentaje de matrícula total
entre los años 87 - 90, fue de 100% en los países industrializados en comparación con vs un 18% en los
países en desarrollo; c) en el año 90, la cantidad de habitantes por médico fue de 380 en los países
industrializados, de 5.080 entre los p. en desarrollo y de 22.590 para los p. menos adelantados. Esto da
un total mundial de 4.090 médicos por habitantes, lo que representa un 1.068% de diferencia con los
países industrializadas. (Datos, extraídos del Informe sobre Desarrollo Humano 1993 -PNUD-).
41Primera Carta, Pto. 3 - “ La evolución social”.
42Ídem. Pto. 6 - “ Un cuento para aspirantes a ejecutivos”.
43Sexta Carta, Pto. 5

65
4.- Modelos económicos y Derechos Humanos.

La CARTA DE LAS NACIONES UNIDAS impone a los Estados la obligación de promover el respeto
universal y efectivo de los derechos y libertades fundamentales del hombre. 44 Además,
taxativamente, en su Articulo final declara que: “ Nada en la presente Declaración podrá
interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona,
para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera
de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.” Sin embargo, el modelo
económico neoliberal se implanta mediante la supresión sistemática de muchos de los Derechos
Humanos fundamentales bajo el alero y protección del Estado Nacional.

La violencia - que se expresa en estos actos de supresión - puede instaurarse y perpetuarse


gracias al manejo del aparato de regulación y control social, esto es: el Estado.45 Son actos
cometidos deliberadamente, y no por error u omisión. Esta es la norma, la metodología del
sistema y no la excepción. Quienes tienen el poder de decisión en sus manos invierten los
valores e intencionalmente relegan y subordinan al ser humano a la primacía de los poderes
establecidos; han obligado a doblegarse ante los ‘representantes de Dios’, ante emperadores y
reyes, ante señores feudales y presidentes, hasta llegar al día de hoy, en que tal humillación es
ejercida ante el trono de los banqueros y dueños del gran capital.

El hecho de que ‘otros’ en el pasado hayan cometido atrocidades en contra de la humanidad, no


legitima ni puede justificar su repetición. Aquí no está en discusión el tema de si el
neoliberalismo sea mejor o peor que el socialismo, o que cualquier otro ‘ismo’. No estamos
discutiendo el signo ideológico del opresor sino la opresión misma. Los humanistas rechazamos
cualquier ‘causa’, que se levante por encima de la única causa digna: LOS DERECHOS DEL SER
HUMANO.

Por todos estos motivos es que los humanistas abogamos para que la organización social tenga
un tipo avanzado de coordinación a salvo de toda concentración de poder, sea ésta privada o
estatal.46 En esa misma línea sostenemos que el proceso de humanización tiende a la
superación del Estado y del Paraestado, así como a la descentralización y la desconcentración a
favor de una coordinación superior entre particularidades sociales autónomas. 47

Por mi parte, creo que los planteos del Humanismo están fundamentalmente de acuerdo con el
espíritu que inspiró la DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS...intención que
hoy ciertamente ha sido traicionada. Los responsables de este fracaso universal pretenden ahora
imponer un modelo económico y un Nuevo Orden Mundial.

44 Ver Declaración Universal De Derechos Humanos, Preámbulo, ‘sexto considerando’.


45Cuarta Carta ,Pto. 8 - “La violencia, el Estado y la concentración de poder”.
46Ídem.
47Cuarta Carta, Pto. 8.

66
El economicismo neoliberal impone que el Estado debe restringirse a aplicar un tipo de
administración en el cual todo debe adaptarse al “libre mercado”. Ni la necesidad de los pueblos,
ni los Pactos Internacionales pesan tanto como la urgencia de lograr las metas macroeconómicas.
Todo queda sometido al pragmatismo financiero: la salud, la educación, las comunicaciones, las
reservas naturales, la Justicia e incluso a las fuerzas armadas se les asignará un rol de milicia
privada al “servicio” de los intereses de su nuevo patrón: el gran capital. 48Que la aplicación
del modelo lleve implícito cierto costo social, “es lamentable”, dirán. Que aumente la cesantía, la
pobreza, el analfabetismo funcional, la insalubridad, etc., - aún cuando evidentemente
constituya una supresión de los derechos humanos fundamentales -, se dirá que es necesario
asumir dicho ‘costo’ porque “se hace en pro de un bien mayor: el crecimiento económico”. Pero
hay que preguntarse: ¿A quiénes importa el crecimiento económico si sus beneficios no llegan a
los grandes conjuntos humanos? ¿Seguirán las poblaciones ilusionadas esperando que funcione
la “ley del chorreo”? ¿Querrán las grandes mayorías continuar padeciendo, la violación
sistemática de sus derechos fundamentales? ¿Deseará el ser humano vivir mucho tiempo más sin
un futuro digno? ¡Dejémonos de pamplinas!: cuando los señores del ‘modelo’ hablen de
“liberalizar o de modernizar la economía”; debemos entender perfectamente que esa expresión
quiere decir una sola cosa: voracidad del capital y obsesión por privatizarlo todo. ¡Ya es tiempo
de poner atención a lo que hay detrás de la parafernalia!; dejar de distraernos en disquisiciones
sobre las palabras que se usan, cuando son las intenciones las que cuentan!

5.- ¿Tienen los Derechos Humanos una validez universal?

Ya nos hemos referido antes a la incoherencia de los gobiernos en la aplicación de los derechos
humanos según fueron concebidos en la Declaración Universal de las Naciones Unidas. Dijimos
además, que el mundo experimentaría un gran salto positivo si se aplicaran estrictamente sus
preceptos. También constatamos que los derechos humanos son sistemáticamente suprimidos, y
hemos explicado que en nuestra concepción esto es así, porque “vivimos bajo la tiranía del
dinero” en la que el capital impone su ‘economicismo’ como único parámetro al que deben
someterse la regulación social, el progreso y la libertad humana. “Tal como está planteado el
NUEVO ORDEN MUNDIAL y en razón de la interdependencia económica, en todos los países (ricos
o pobres), el capital estará atentando contra la concepción universal e igualitaria de los
derechos humanos”

Lo único que en estas épocas ha adquirido validez universal es el primado del dinero, y nada más.
¿Quién puede negar que los acuerdos del Fondo Monetario Internacional (FMI), tienen
infinitamente más vigencia que los Pactos Internacionales de Derechos Humanos? ¿Qué país se
atrevería hoy a no aplicar escrupulosamente sus dictámenes; a no pagar su deuda externa, aunque
el servicio de la misma implique imponer a su población niveles de vida por debajo del umbral
de subsistencia? ¿ Quién puede oponerse eficazmente a la depredación de sus recursos naturales,
por conveniencia económica, u oponerse eficazmente al ingreso de los dineros del narcotráfico?
En fin, está claro que el capital tiene “luz verde” para hacer de las suyas por el mundo, y que al
ser humano hay que disciplinarlo para que ‘haga lo que tiene que hacer’ y sobretodo para que no
obstaculice el avance de la ‘modernización’ del mundo.

48Octava Carta, Pto.1.

67
La validez universal de los derechos humanos es una aspiración más que una realidad. Esto es
así, no sólo por las razones ya anotadas sino por otras, que son explicadas detalladamente en esta
Novena Carta. En efecto, “ existen diversas concepciones del ser humano y esta variedad de
puntos de vista a menudo tiene por base a las distintas culturas desde las que se observa la
realidad”(..) “Hoy se levanta la “tesis cultural” y los sostenedores de esa posición consideran
que los supuestos derechos universales del hombre no son sino la generalización del punto de
vista que sostiene Occidente, y que pretende una validez universal injustificada”. Hay varios
ejemplos en los que se demuestra que “sostener como válido para toda la humanidad el punto de
vista de la propia cultura lleva a situaciones francamente grotescas”. Citemos sólo algunos
temas de conflicto: 1) La igualdad de derechos en el matrimonio; 2) Que sólo puede contraerse
matrimonio por el libre consentimiento de los esposos, y 3) Que la familia es el elemento natural
y fundamental de la sociedad. Estos temas referidos al matrimonio y la familia, son concebidos
de modo muy diferente a Occidente, por la mayor parte de la humanidad (Oriente Medio,
Levante, Asia y África). ¿En qué razones puede basarse la excelencia del modelo de familia
occidental, respecto del de otras culturas? Ejemplo: la familia monogámica de algunas culturas
sobre la poligámica o poliándrica de otras culturas? ¿”Qué define a la familia, su carácter
“natural” o el compromiso voluntario de cumplir con determinadas funciones? “Si ese es el
estado de la discusión, se puede seguir hablando de un Derecho universalmente aplicable a la
familia? “Otro tanto ocurre si tomamos la concepción del Derecho en general y de la Justicia, si
confrontamos las ideas de punición del delincuente con las de rehabilitación del que delinque,
nos encontramos con que no hay acuerdo aún entre los países del mismo contexto cultural
occidental”. “Claramente, la dialéctica entre la tesis universalista (poco universal en su propia
área) y la cultural, no puede resolverse en el caso de la familia (...) como en otros campos del
quehacer social.” +ç¡74

6.- El poder universal del ser humano.

Lo que aquí está en juego, es la concepción global del ser humano insuficientemente
fundamentada por todas las posturas en pugna. Aquí me permito recordar que al comentar la
Cuarta Carta A Mis Amigos, critiqué las opiniones sin asidero que circulan publicitadamente con
aires de pavo real y música sacra!... Recordemos también, que en ese capítulo expusimos una
suerte de inventario de las ideas y puntos de vista que sirven de fundamento a las opiniones dadas
por Silo tanto en estas Cartas como en otros escritos.

La discusión sobre la concepción que se tiene del ser humano es un tema de fondo y es un tema
abierto. Sus implicancias llegan a “todo lo que toca” el ser humano, y eso incluye a todo lo que
piensa y siente. Por otra parte, la necesidad de tal concepción es evidente porque ni el Derecho
en general, ni los derechos humanos en particular, podrán prevalecer si no se aclaran en su
significado más profundo. Será muy distinto plantear derechos que para ser vigentes dependan
del poder establecido, que derechos proclamados como aspiraciones a cumplirse. La situación
que vivimos hoy, sin embargo, es que los derechos humanos no tienen la vigencia universal que
sería deseable porque no dependen del poder universal del ser humano, sino del poder de una
parte sobre el todo.

68
7.-Necesaria sustitución de los poderes actuales..

Si la ley se hace para defender los derechos de quienes la imponen, entonces el tema central es el
poder como imposición de una intención, aceptada o no.

- Recuerdo que cuando niño en el colegio y en el barrio los matones imponían todo: el juego, las
reglas, quienes jugaban y quienes no. Todos debían ceñirse a sus estúpidos caprichos. Era el
predominio de la fuerza y la extorsión; era la “ley de la selva”, en que siempre ganaba el más
fuerte. En ese tiempo creía que los “instintos animales” afectaban sobre todo a los niños, y que
con la madurez y el tiempo ese tipo de comportamiento sería superado. Aprendí a calmar mi rabia
por las injusticias y arbitrariedades con la imagen de un lejano optimismo, con una desolada
paciencia y una incipiente rebelión. Ya de joven pude mirar más lejos, estudiar, conocer otras
personas y realidades distantes de mi lugar de origen. Variaban los paisajes, el clima, las
costumbres, las religiones y creencias; variaban los idiomas las razas y las condiciones de vida de
unos y de otros. Yo mismo era variable y experimentaba el cambio y la necesidad de adaptación a
esos distintos medios. Todo era diferente. Sin embargo, en todo lugar y situación, me encontré
con esa mirada expectante que anhela un mundo mejor y más humano para todos. Me encontré
con esa búsqueda común lanzada hacia el futuro; con la esperanza como océano que acoge a
todas las diferencias, y con una sonrisa que anuncia la mañana que vendrá. Más tarde comprendí
que esa misteriosa multiplicidad de tiempos es como un tejido cuyas hebras van configurando el
género de la existencia humana que se extiende hacia el porvenir. Hoy, ese tejido social se ha
roto, los puentes de comunicación entre los hombres están cortados y con ello la continuidad del
proyecto humano está amenazado. Ha llegado pues la hora de trabajar para su restablecimiento.
¡Todavía hay futuro! Es necesario emprender la lucha para fundar una Nación Humana
Universal. Ya no se trata de una lucha más, cuyo objetivo sea el reemplazo de un poder por otro
de distinto signo ideológico. Se trata de desarticular toda posible dominación y dejar el paso libre
a un Destino común, que se abrirá en medio de la diversidad y por medio de la reciprocidad, y
nunca por la imposición de unos sobre otros.

Los derechos humanos no pertenecen al pasado, están allí en el futuro succionando la


intencionalidad, alimentando una lucha que se reaviva en cada nueva violación al destino del
hombre. Por esto, todo reclamo que se haga a favor de ellos tiene sentido porque muestra a los
poderes actuales que no son omnipotentes y que no tienen controlado el futuro. Los derechos
humanos hoy son considerados como simples aspiraciones y no pueden ser plenamente vigentes
dados los poderes establecidos. La lucha por la plena vigencia de los derechos humanos lleva,
necesariamente, al cuestionamiento de los poderes actuales orientando la acción hacia la
sustitución de éstos por los poderes de una nueva sociedad humana.

69
CAPITULO X
DE LA COMPRENSIÓN GLOBAL A LA ACCIÓN PUNTUAL

1.- Diferentes posturas.

Silo destaca tres posturas: Los optimistas, que creen que vamos encaminados hacia una suerte de
paraíso en la Tierra; los pesimistas, que creen que avanzamos hacia una suerte de infierno en la
Tierra, y los que piensan que el cielo o el infierno dependerán de nuestra acción. Entre los
primeros, están quienes creen que la humanidad ha alcanzado o está próxima a lograr los
consensos básicos de una convivencia que desembocará en el mejor de los mundos. La caída del
imperio soviético, el fracaso del socialismo real, el consiguiente avance del neoliberalismo y el
advenimiento del Nuevo Orden Mundial es - para los optimistas -, un signo evidente de que la
modernidad, el pragmatismo, el racionalismo individual y económico, etc., constituyen
características culminantes del progreso ; y que finalmente el ser humano se ha vuelto a
encontrar con su estado de “naturaleza” más allá de la cual no podría avanzar. Incluso, algún
“teórico” de esa postura triunfalista ha proclamado que hemos llegado al “fin de la historia”, ya
que “las guerras, la violencia, la opresión, la desigualdad, la pobreza y la ignorancia, irán
retrocediendo sin producirse mayores sobresaltos”49 Por su parte, entre los pesimistas se
encuentran quienes creen que nos dirigimos mecánicamente hacia un “Apocalipsis universal” o
hacia un punto de explosión irremediable50 Para estos, los síntomas actuales muestran una
enfermedad creciente de las instituciones, de los grupos humanos y hasta del sistema
demográfico y ecológico mundial. Piensan que: el ser humano es intrínsecamente malo, perverso,
‘pecador’, egoísta, violento, etc. y que: a semejante naturaleza humana no corresponde sino un
destino fatal. Dirán que no vale la pena hacer nada si de todos modos vamos a seguir igual o peor
que como estamos..., que: este mundo no tiene vuelta..., y cosas por el estilo. Por último, Silo
pone de relieve a los que relativizan la mecánica histórica y dejan todo reservado al
comportamiento que asumamos en el momento actual. Entre estos últimos nos encontramos los
humanistas.

Para seguir avanzando, nos va a ser útil precisar algunas diferencias de criterio importantes.

El criterio de la adaptación gradual

Este criterio supone que la crisis actual ha sido provocada por la voracidad de la banca y las
compañías multinacionales y que, al llegar a un punto peligroso para sus propios intereses,
pondrán en marcha mecanismos de recuperación, tal como ha sucedido en ocasiones anteriores.
Así, en materia de acción propician la adaptación gradual a los procesos de reconversión del
capitalismo en beneficio de las mayorías.

Actualmente, en esta perspectiva se ubican sectores como los socialistas renovados, los social-
demócratas, y otros que se sienten vencidos por el capitalismo; ‘altar’ al que hoy se arriman,

49Primera Carta, Pto. 2.


50Segunda Carta, Pto. 1.

70
rindiendo tributos y ofreciendo - cabizbajos, la rendición de su proyecto y sus ideales. Para ellos,
la continuidad histórica del capitalismo es un hecho indiscutible. No obstante, por la crisis que
“todavía subsiste”, imprimen ciertos ‘toques sociales’ a sus políticas, aunque sin cuestionar ni
alterar el modelo vencedor. Para estos sectores, lo vivido en estos últimos años ha sido un sueño
o una pesadilla... el mundo que ellos se imaginaban estaba dividido en dos partes, la “de ellos” y
la “de los otros”. Pero sucede que como resultado de esa visión, ellos han ‘desaparecido’; “el
todo” se lo quedaron “los otros” y entonces ya no hay dos partes sino una sola. De este modo han
tenido que aceptar que el modelo vencedor es “lo único” que ha quedado. Así, “con criterio
pragmático pero sin perder de vista el ‘aspecto’ social”, - es el modo como se expresan -, se han
debido sumar dócilmente a esta nueva realidad. En verdad, no han desaparecido, siguen
existiendo, sólo que desconocían el destino que les deparaba su propia lógica interna.

El criterio del “revolucionarismo”

A diferencia del criterio anterior, están quienes postulan que los cambios que hoy se necesitan no
pueden depender del voluntarismo de una minoría instalada en el poder. Por lo tanto, se trata de
manifestar la voluntad de las mayorías mediante la acción política y el esclarecimiento del
pueblo que se encuentra extorsionado por el esquema dominante. Según ellos llegará un
momento de crisis general del sistema y esa situación debe ser aprovechado para la causa de la
revolución.

Quienes siguen este juicio son críticos del modelo neoliberal, prevén su colapso y postulan que
por una cierta mecánica histórica se llegará a un momento de crisis tan generalizada, para el cual
hay que esclarecer a las masas populares; porque ese momento debe ser aprovechado para la
causa de la revolución de las mayorías. Si bien este criterio parece apuntar en una dirección
evolutiva, su avance está limitado por el apego a la causa por encima de todo sentido.

El criterio de la visión estructural

Lo que vivimos hoy no comenzó ayer. Lo que vemos a nuestro alrededor no es más que la punta
de un enorme iceberg sumergido en las aguas que él mismo liberó con el calor del tiempo.
Somos parte de un largo proceso histórico, cuyas raíces más profundas es necesario comprender
si queremos verdaderamente resolver las trampas, los enigmas, las mentiras, la ilusión y el lío que
nos toca vivir. Se trata de un largo proceso histórico que hoy hace crisis mundial y que afecta a
todos los esquemas políticos y económicos, no dependiendo de éstos la desorganización general
ni la recuperación general. Todos están enredados en un proceso de aceleración tecnológica y
de desestructuración que no controlan.51 De este modo, en lugar de seguir buscando “chivos
expiatorios” sería mejor reconocer que: “¡No hay culpables, sino responsables” de lo que
hacemos o dejamos de hacer! 52
51Los “malos” de hoy, - advierte Silo, en espírituespiritu de broma, en la introducción a la Primera Carta
-, son personas con muchos problemas y una gran avidez, pero en todo caso incompetentes para orientar
procesos históricos que claramente escapan a su voluntad y capacidad de planificación.
52En otro momento y en un lenguaje poético, Silo mostró su visión de cómo hemos llegado hasta aquí. A
continuación, cito un fragmento de su intervención pública del 27 de Septiembre de 1981, en Madrid.

“...Sucedió hace mucho tiempo, que floreció la vida humana en este planeta. entonces y con el correr de los
milenios, los pueblos fueron creciendo separadamente. Y hubo un tiempo para nacer, un tiempo para gozar, un

71
Los humanistas son defensores de esa visión estructural e insisten que es necesario forjar una
comprensión global de estos fenómenos al tiempo que se actúa en los campos mínimos de
especificidad social, grupal y personal. Dada la interconexión del mundo no sostienen un
gradualismo exitoso que sería adoptado socialmente a lo largo del tiempo, sino que tratan de
generar una serie de “efectos demostración” suficientemente enérgicos para producir una
inflexión general del proceso.

2.- El tema de la desestructuración de la sociedad

Esta afirmación podría aparecer como una frase amenazante si ya no viéramos el caos creciente
en todas las latitudes del planeta, que acompaña al fenómeno de la desestructuración. La
aceleración de los cambios es un fenómeno a escala mundial, que viene desde la Perestroika
hasta el día de hoy. Su impacto, - no es un tema en abstracto -, afecta no solamente a las ideas,
las creencias o a las instituciones que nos rodean; sino que cubre toda la sociedad hasta llegar al
ciudadano común. Los límites mínimos en la desestructuración están llegando al simple vecino y
al individuo, y los máximos a la comunidad mundial. Los humanistas somos optimistas y
creemos que estamos a tiempo para imprimir una dirección constructiva a esta revolución
mecánica y nefasta.53

Veamos el encuadre y algunas ejemplificaciones que nos da Silo sobre este tema:

tiempo para sufrir y un tiempo para morir. Individuos y pueblos, construyendo, se fueron reemplazando, hasta que
heredaron por fin la Tierra, y atravesaron las montañas, y con voces de tormenta y luz de sol mostraron su poder.
Entonces vieron a lo lejos su planeta, redondo, verdeazul, amable protector velado por sus nubes.

“¿Qué energía movió todo? ¿Qué motor forzoso puso el ser humano en la historia, sino la rebelión contra la
muerte? Porque ya desde antiguo, la muerte como sombra acompañó su paso. Y también desde antiguo, entró en él y
quiso ganar su corazón.

“Aquello que en un principio fue continua lucha, movida por las necesidades de la vida, luego fue lucha por temor y
por deseo. Dos caminos se abrieron ante ella: el camino del sí y el camino del no. Entonces, todo pensamiento, todo
sentimiento y toda acción fueron turbados por la duda entre el sí y el no. El sí creó todo aquello que hizo superar el
sufrimiento. El no agregó dolor y sufrimiento. Ninguna persona, o relación, u organización quedó libre de su interno
sí y de su interno no.

“Luego los pueblos separados, se fueron ligando y por fin las civilizaciones quedaron conectadas; el sí y el no y
todas las lenguas invadieron simultáneamente los últimos rincones del planeta.

“¿Cómo vencerá el ser humano a su sombra? ¿Acaso huyendo de ella? ¿Acaso enfrentándola en incoherente lucha?
Si el motor de la historia es la rebelión contra la muerte, rebélate ahora contra la frustración y la venganza.

“Deja por primera vez de buscar culpables. Unos y otros son responsables de lo que hicieron pero nadie es culpable
de lo que sucedió. Ojalá en este juicio universal se pueda declarar: ”No hay culpables”. Y se establezca como
obligación para cada ser humano, reconciliarse con su propio pasado.

“Esto empezará aquí y ahora, en ti y en mi y seremos responsables de que esto continúe entre aquellos
que nos rodean... hasta llegar al último rincón de la Tierra.
53 Recordemos la diferencia entre proceso revolucionario y dirección revolucionaria. Séptima Carta, Pto.
4.

72
La pérdida del poder político centralizado.

Es un hecho que éste ha ido debilitándose a medida que avanza la corriente que reclama mayores
autonomías. Esta tendencia no tenía por qué detenerse allí donde hubo países que fueron
anexados artificialmente, sino que ha seguido adelante con el reclamo de regiones que se sienten
perjudicadas en su desarrollo por la dependencia a un poder centralizado. Y la tendencia
continúa, aunque haya quienes desearían detener el proceso justamente allí donde quedara en
sus manos el control de la situación. Pero, nadie ve por qué razones una autonomía liberada del
poder central debería, a su vez, centralizar el poder con respecto a unidades menores...Y, en el
caso de que los municipios también se emanciparan, los barrios aplicarían la misma lógica y así
habría de seguir esa cadena hasta los vecinos que viven separados por una calle.

Que las regiones económicas y los mercados comunes tienden a absorber el poder de
decisión de los antiguos países.

Esto ya está ocurriendo de hecho. Pero, a futuro, nada excluye que también los municipios, o
grupos de municipios, tiendan a saltar los viejos niveles administrativos y pedir su inclusión en
la nueva superestructura regional reclamando su participación como miembro pleno.

Que un nuevo desorden puede ocurrir dentro de los esquemas recientes.

En la guerra económica entre los distintos bloques regionales, algunos países miembros pueden
comenzar a establecer relaciones “bilaterales o multilaterales” escapando a la órbita del
mercado regional en el que están incluidos. Por lo demás, no debemos perder de vista que los
esquemas recientes tienen como objetivo no solamente la unión económica sino también una
intención de bloque político y militar.

¿Quienes decidirán ?

Nadie puede hoy estar tan seguro imaginando mapas regionales arreglados de acuerdo con
criterios antiguos, como el de la contigüidad geográfica o el de la proyección de un nacionalismo
particular hacia una suerte de “nacionalismo” regional. La “cruda” realidad es que será el
gran capital quien decida la mejor evolución de sus negocios.

Campos de desestructuración
- En el campo político.
Desde una visión estructural, el campo político no puede sino seguir la tendencia general del
proceso de descomposición general. Tiene sus características propias, pero sus idearios,
esquemas y procedimientos, están agotados en sus posibilidades de transformación del medio.
Desde nuestra óptica, no debemos experimentar ninguna “sorpresa” porque ocurran fenómenos
que hasta hace poco tiempo hubieran resultado “increíbles.

Algunas posibilidades:
- Que fuerzas dadas por desaparecidas emerjan nuevamente y que agrupaciones y alineamientos
entronizados desde décadas atrás se disuelvan en medio del descrédito general;

73
- Que tendencias supuestamente opuestas se alternen en el ya reducido poder estatal , sin
modificar en lo más mínimo el proceso desestructurador que , desde luego, las afecta a ellas
mismas;
- Que los perfiles ideológicos quedarán cada día más borrosos;
- Que el ciudadano medio se irá alejando de toda forma de participación;
- Que la disconformidad social se hará sentir crecientemente mediante el espontaneismo, la
desobediencia civil, el desborde y la aparición de fenómenos sicosociales de crecimiento
explosivo;
- Que aparece con peligrosidad el neo irracionalismo que puede liderar asumiendo formas de
intolerancia como bandera de lucha.
- Que los partidos habrán de tomar posiciones (a riesgo de perder su influencia) respecto de los
reclamos independentistas, así como respecto de los nuevos fenómenos de carácter religioso y
juvenil.

- En el campo religioso.
La crisis en este campo se expresa en los siguientes factores:
- En la radicalización que van experimentando las religiones tradicionales;
- En las luchas ínter sectas dentro de una misma religión;
- En la persecución religiosa que ha comenzado en Occidente a través de la Prensa y de la
instauración de leyes limitantes a la libertad de culto y de conciencia;
- Que las religiones oficiales tenderán al acoso de las nuevas formas religiosas que están
despertando en todo el mundo;
- Que políticos ajenos al tema religioso comenzarán a tomar partido en esta orgía de cazabrujas
porque, entre otras cosas, avizoran la popularidad masiva que empiezan a lograr estas nuevas
expresiones de fe de trasfondo revolucionarista.

- En el campo generacional.
Silo plantea:
- Que las dirigencias tendrán que fijar posiciones respecto a una juventud que toma
características de “grupo de riesgo mayoritario” porque se le atribuye peligrosas tendencias
hacia la droga, la violencia y la incomunicación;
- Que estas mismas dirigencias que insisten en ignorar las raíces profundas de tales problemas
no están en condiciones de dar respuestas adecuadas por medio de la participación política, el
culto tradicional, o las ofertas de una civilización decadente manejada por el Dinero.
- Que han sido las viejas generaciones y la actual que detenta el poder, las que han
perfeccionado una violencia sistemática aprovechando inclusive los avances de la ciencia y la
tecnología para hacer más eficientes sus manipulaciones;
- Que la dialéctica generacional, motor de la historia, ha quedado provisionalmente atascada y
con ello se ha abierto un peligroso abismo entre dos mundos.
- Que tal situación de asfixia crea condiciones catárticas irracionales aptas para ser canalizadas
por los fascistas, los autoritarios y los violentistas de todo tipo.
- Que no es sembrando la desconfianza hacia los jóvenes o sospechando en todo niño a un
criminal en potencia como se restablecerá el diálogo.

74
3.- La actitud humanista.

Desde la visión estructural del Nuevo Humanismo, nos parece claro que nadie podrá orientar
razonablemente los procesos de un mundo que se disuelve. Esta disolución es trágica pero
también alumbra el nacimiento de una nueva civilización, la civilización mundial. Así, más allá
de esta época confusa, en la que no es posible detener el colapso de los viejos esquemas sociales;
la perspectiva del humanismo se funda en una visión optimista de la vida y del futuro. Pero,
¿cómo transitaremos de un momento a otro, de una perspectiva a la otra? ¿Cómo abordaremos
este fin de civilización? ¿Dará lo mismo vivir este tiempo que no vivirlo? ¿Será lo mismo pensar
que el futuro tiene que ver con lo que hagamos hoy que creer que nada podemos hacer por
cambiar la dirección del proceso? ¿Seremos agentes de la historia o “dados arrojados a una suerte
desconocida”? ¿Podrá nacer una nueva civilización que corrija los errores del pasado y acoja por
fin las necesidades y aspiraciones de todos los seres humanos? ¿Pensamos que la vida es una
estúpida y cruel repetición, o vemos en ella la posibilidad de crecimiento, de transformación y
evolución? ¿Será que la vida no tiene sentido o que sí lo tiene? ¿Será que no hay Destino, o bien
que éste ha sido tantas veces torcido y tantas veces olvidado, pero reencontrado siempre en los
recodos de la historia? ¿Será lo mismo abrirnos interiormente a la ‘voz’ de ese Destino que ha
movido a los pueblos en su mejor dirección evolutiva, que cerrarnos a su ‘presencia’?

Estas preguntas apuntan a una reflexión sobre nuestra vida y sobre cómo es el futuro que
queremos para nosotros, para quienes nos rodean y para las generaciones futuras que seguirán
habitando este planeta. Son preguntas lanzadas para producir un intercambio sobre las
condiciones de vida que queremos y por las cuales estamos dispuestos a luchar. ¿O será que ya
nos sentimos vencidos y sin fuerzas ni ánimo para emprender ninguna lucha? ¿ Será que hemos
decidido amasar en silencio nuestra amargura, y que a esa derrota la llamamos “dedicarnos a
nuestra propia vida”?54 ¿Es posible que aún no comprendamos que con nuestra inacción
estamos dejando el paso libre a mayores desigualdades e injusticias?55 Sabemos que así como el
medio actúa sobre nosotros y nos impone sus condiciones, también podemos actuar sobre él para
transformarlo. ¿ Pero qué transformación puede avisorarse desde una concepción naturalista,
zoológica y pasiva del ser humano?56 Las cosas no son así porque sí, sino que corresponden al
esquema social instalado, cuya ley, es la dominación de unos: los más fuertes, los dueños del
poder y del capital; sobre otros: los débiles, los que viven de un sueldo o un salario. Tenemos que
advertir, de una buena vez, que este esquema está llegando a su fin y que es necesario comenzar
a enfocar las cosas de otro modo, empezando por cambiar nuestras actitudes y comportamientos
en la perspectiva de una dirección evolutiva. 57

“Si alguien nos exigiera definir la actitud humanista en el momento actual - indicó Silo en cierta
oportunidad -, le responderíamos en pocas palabras que: humanista es todo aquel que lucha

54Silo, Quinta Carta, Pto.Pto 4: “Qué haremos con nuestra vida’?”


55Idem. Pto. 5: “Los intereses inmediatos y la conciencia moral”
56En la Cuarta Carta, Silo discute la concepción de naturaleza humana y de la pasividad de la
conciencia. En oposición a aquellos antiguos prejuicios, afirma la actividad de la conciencia
transformadora del mundo, de acuerdo a las intenciones humanas.
57Etl tema del cambio de actitudes y comportamiento, fue desarrollado en la Primera Carta y en el
capítulo I de este escrito.

75
contra la discriminación y la violencia, proponiendo salidas para que se manifieste la libertad de
elección del ser humano.”58

4.- La acción puntual.

Coherentemente con todo lo expuesto en las nueve Cartas precedentes, donde Silo expuso los
lineamientos de acción personal y social que en su opinión debe asumir el humanismo en el
momento actual, dedica los últimos párrafos del libro a la acción puntual. Antes de plantear
directamente el tema, tengamos presente una vez más el contexto global que condiciona nuestra
acción en el medio, así como el impulso que sentimos por superarlo.

La visión estructural del humanismo surge desde la existencia humana concreta, que se concibe a
sí misma como un proyecto vital integrador de su larga historia y abierto a un futuro aún más
extendido tanto para sí como para todos los seres humanos. Pero ese futuro que queremos y
hacia el cual podemos converger en medio de la diversidad, choca con otras intenciones que han
impuesto un sistema de ideas, valores, creencias y en definitiva, de condiciones de vida que
frenan la evolución humana. Tal sistema social cerrado, regido por el poder y el dinero, está
haciendo crisis y desestructurándose de la cabeza a los pies. Su suerte está echada: así como no
pusieron límite a su voracidad, no habrá frontera que detenga su desintegración. En efecto, la
situación que estamos viviendo lleva directamente al colapso de todo un sistema que algunos
consideran “perfectible” pero que según nuestro punto de vista, no lo es. Por lo contrario, en él
llega a la cima la inhumanidad de todos los factores que se han ido amasando a lo largo de
muchos años. Los humanistas pensamos que la situación mundial y la particular de cada
individuo será más conflictiva cada día, por eso afirmamos que dejar el futuro en manos de los
que han dirigido este proceso hasta hoy, es suicida.

La dirección revolucionaria del humanismo

Es una opción abierta a la diversidad de las necesidades y aspiraciones humanas y como tal, es el
imperativo de esta época de confusión, de crisis y de falta de futuro generalizada, en la que el ser
humano ha quedado clausurado. La revolución humanista adquiere de este modo una grandeza
inusitada y una proyección que no pudo tener en épocas anteriores. Su puesta en marcha implica
una acción conjunta, coherente y solidaria que no plantee falsas antinomias entre la vida
personal y la vida social y comprenda que la transformación social y personal debe acometerse
de modo simultáneo, a partir del medio inmediato de cada cual. Así, podríamos concluir que “la
palanca arquímidea” de la revolución humanista en el momento actual es la acción puntual
debidamente priorizada y organizada, en los lugares en que cada uno desarrolla su vida cotidiana.

58Silo, Conferencia :. “Qué Entendemos Hoy Por Humanismo Universalista”, Comunidad Emanu-El,
Buenos aAires, Arg. 24/11/94

76
Tenemos clara conciencia de que al priorizar la actividad en los barrios, en las universidades y
en los lugares de trabajo, habrá quienes objeten nuestra acción de “minimalista” o de que “se
desentiende de los grandes problemas nacionales” y cosas semejantes. A nuestro juicio, esa
crítica descansa en el supuesto de que “el Sistema es perfectible”, y por tanto, es imposible que
coincidamos en las prioridades de acción con quienes no comprendan el alcance de la
desestructuración social que los humanistas venimos advirtiendo. Sería absurdo que nosotros
apoyáramos nuestra “palanca” de transformación y de futuro en un sistema frágil y corroído.
Además, si no se comprende que la globalización del mundo funciona tanto “de abajo para arriba
como de arriba para abajo”, tampoco se apreciará la validez y proyección de nuestra tesis de
producir “efectos demostración”, aún en lugares que según la óptica clásica son “insignificantes”.
En verdad, nadie debiera enojarse con nosotros por el hecho de que nos preocupemos de
cuestiones que consideran poco importantes . Así, ¡ellos a lo suyo y nosotros a lo nuestro!...y que
Dios los pille confesados y a nosotros bien posicionados.

Los temas de la acción puntual son tres: dónde, qué y cómo.

Donde:
Ya hemos explicado la conveniencia de emplazarnos en los lugares en que uno vive, trabaja o
estudia. Es en esos lugares de convivencia habitual, se percibe todo conflicto, aunque sus raíces
estén muy distantes. Ahí - y no en la cúpula partidaria - comenzará a crecer la organización y la
fuerza de lo humano.

Qué hacer:
Me remito a lo comentado en los Capítulos VI y VII, cuando explicamos sobre la formación de
los “frentes de acción” laborales, habitacionales y culturales, e hicimos algunas consideraciones
prácticas respecto del proceso revolucionario. Dijimos que los “frentes” debían orientarse en
función de los conflictos debidamente priorizados y de su propio crecimiento organizativo.

“Cómo”:
Intercambiando con otros respecto de los temas que hacen a la acción puntual: ¿Qué
características deben tener las comisiones laborales y estudiantiles de base, los centros de
comunicación directa y las redes de consejos vecinales?; ¿Qué se debe hacer para dar
participación a todas las organizaciones mínimas en las que se exprese el trabajo, la cultura, el
deporte y la religiosidad popular.

Desde nuestra perspectiva, el trabajo de base más útil a realizar en este momento es la formación
de “centros de comunicación directa”, emplazados en los barrios y en las universidades. Estos
“centros”, son el “átomo mínimo de arraigo” que necesitamos establecer con relativa urgencia.
En ellos ha de discutirse todo problema económico y social, todo problema de salud, de
educación y de calidad de vida. Para esto, la primera actividad recomendable es poner en
circulación un diario barrial de irrestricta participación y amplia cobertura, a partir del cual
tomaremos contacto con los vecinos y las organizaciones del lugar, con quienes intencionaremos
coordinar acciones conjuntas y recíprocas de apoyo a las demandas y reivindicaciones del
vecindario.

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Palabras finales

En este libro, hemos recorrido los planteamientos de Silo sobre los temas de la crisis personal y
social en el momento actual. No solamente hubo aquí descripción de situaciones y tendencias
dramáticas, o denuncias a concepciones y prácticas incompatibles con nuestras aspiraciones.
Aquí no solo hemos discutido ideas, valores y creencias, sino que hemos visto cómo el Sentido
de la vida, las actitudes, los comportamientos, la diversidad humana y la acción en el mundo;
pueden ligarse coherentemente para superar los actuales condicionamientos y avanzar hacia la
nación humana universal.

Tenemos una profunda convicción y optimismo de que el ser humano podrá superar esta crisis sin
precedente y salir fortalecido en su posibilidades futuras. Tal posibilidad depende de lo que
hagamos hoy. La dirección revolucionaria del humanismo nos propone transitar por ese camino
abierto y posible. Empecemos ya !

http://www.llefia.org/centrodelasculturas

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INDICE

INTRODUCCIÓN 2

CAPITULO I : LOS CRITERIOS DE ACCIÓN 6


1.- Caracterizaciones de la nueva sensibilidad. 7
Cuando alguien se acerca a otros. 8
Cuando alguien se interesa por cada uno y no por una masa anónima. 8
Cuando alguien promueve el intercambio de ideas y la realización de trabajos en conjunto. 8
Cuando claramente se expone la necesidad de multiplicar esa tarea de reconexión en un tejido social
destruido por otros. 9
Cuando alguien siente que aún la persona más "insignificante" es de superior calidad humana que
cualquier desalmado puesto en la cumbre de la coyuntura epocal. 10
2.- Leyes generales de comportamiento 10

CAPITULO II : LAS POSTURAS FRENTE AL CAMBIO 12

CAPÍTULO III : LA ACCION COHERENTE Y SOLIDARIA 19


1.- Proceso de cambios y cambio de situación. 19
2.- El cambio, referido a la situación en que vivimos. 20
3.- El comportamiento coherente. 20
4.- Las intenciones son importantes. 21
5.- Incoherencia en la relación. 22
6.- Una aspiración interesante. 22
7.- Donde se aplica el comportamiento coherente? 22
8.- Sostenimiento, perfeccionamiento y ampliación de la acción coherente. 23
9.- ¿Cual es el límite de la acción coherente? 23
10.- Primera propuesta: pensar sentir y actuar en la misma dirección. 23
11.- Segunda propuesta: tratar a los demás como uno desea ser tratado. 25
12.- La reciprocidad de la acción 25
13.- Influir para modificar. 26
14.- El poder de la opinión y la acción mínima conjunta. 27
15.- Las presiones que impone el medio no justifican la acción incoherente. 27
16.- Acciones que nos permiten avanzar hacia la coherencia. 28
a) La proporción de las acciones. 28
b) La oportunidad en las acciones. 29
c) La adaptación creciente. 30

CAPITULO IV : LA CONCEPCION DEL SER HUMANO 31


1.- Discusión sobre el “arranque” de las ideas humanistas. 31
2.- Discusiones en torno a la concepción del ser humano. 32
3.- Discusiones con la concepción de una "filosofía de la historia". 33

CAPITULO V : LAS OPCIONES DE VIDA 35


1.- El tema más importante. 35
2.- La libertad de elección ante opciones de vida. 35
3.- ¿Qué opciones tenemos? 36
4.- ¿Qué haremos?: ¿Apoyar las transformaciones personales y sociales profundas que hoy
necesitamos o dedicarnos a nuestra propia vida? 37
5.- Elegir un proyecto de vida. 38

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6.- Defectos habituales que arruinan las mejores causas. 38
Maquiavelismos 39
Personalismo 39
Autoritarismo 39
7.- La estafa moral que distorsiona las intenciones. 39
8.- Secundariedades que distorsionan el mensaje. 40

CAPITULO VI :TEMAS Y PROPUESTAS FUNDAMENTALES DE LOS HUMANISTAS DE


HOY 41
1.- Las dos ideas básicas de los humanistas de hoy. 41
Primera propuesta: 41
Segunda propuesta: 41
2.- De la prehistoria a la verdadera historia humana. 42
3.- Nuestra posición ante diversos temas . 42
La tiranía del Dinero. 42
La concentración del poder económico. 43
El intento por disciplinar a la sociedad. 44
El control de la objetividad y de la subjetividad. 45
Los factores de la producción. 46
La democracia formal y la democracia real. 47
La descentralización. 48
La violencia 48
El humanitarismo y el humanismo consciente. 49
4.- Hacia un Movimiento Social. 49

CAPITULO VII : LA REVOLUCION HUMANISTA 50


1.- Sólo dos caminos posibles: caos destructivo o revolución. 50
2.- La revolución no ha muerto 50
3.- El dilema que nos corresponde resolver 51
4.- El destino general y particular 52
5.- Implicancias de la revolución humanista 53
6.- La toma del poder político 55
7.- La revolución por medios no violentos 55
8.- Transformación drástica 55
9- Carácter y objetivo de la revolución humanista 56
10.- Cinco consideraciones prácticas 57
La unidad de la fuerza social. 57
La función del partido. 58
Los frentes de acción. 58
Las organizaciones gremiales. 59
Las instituciones sociales y culturales. 59

CAPITULO VIII : LAS FUERZAS ARMADAS 60


1.- Necesidad de volver a definir el rol de las fuerzas armadas. 60
2.- Permanencia de factores agresivos en la etapa de distensión. 61
3.- Seguridad interior y reestructuración militar. 61
4.- La legalidad y los límites del poder vigente. 61
5.- La responsabilidad militar frente al poder político. 62
6.- La posición militar en el proceso revolucionario. 63
7.- Consideraciones en torno a los ejércitos y la revolución. 63

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CAPITULO IX : LOS DERECHOS HUMANOS 64
1.- Los Derechos Humanos fundamentales 64
2.- El juego hipócrita de los gobiernos en el manejo de los Derechos Humanos. 64
3.- Neoliberalismo y Derechos Humanos. 65
4.- Modelos económicos y Derechos Humanos. 66
5.- ¿Tienen los Derechos Humanos una validez universal? 67
6.- El poder universal del ser humano. 68
7.-Necesaria sustitución de los poderes actuales.. 69

CAPITULO X : DE LA COMPRENSIÓN GLOBAL A LA ACCIÓN PUNTUAL 70


1.- Diferentes posturas. 70
El criterio de la adaptación gradual 70
El criterio del “revolucionarismo” 71
El criterio de la visión estructural 71
2.- El tema de la desestructuración de la sociedad 72
La pérdida del poder político centralizado. 73
Que las regiones económicas y los mercados comunes tienden a absorber el poder de decisión de los
antiguos países. 73
Que un nuevo desorden puede ocurrir dentro de los esquemas recientes. 73
¿Quienes decidirán ? 73
Campos de desestructuración 73
3.- La actitud humanista. 75
4.- La acción puntual. 76
Palabras finales 79

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