Por todos esos diarios que siempre quise escribir.  

1 — 7 Julio 2014 — Lunes. Querido diario sé que nuestra relación ha sido siempre efímera y con muchos altibajos, pero creo que debemos darnos otra oportunidad. Hoy he empezado algo nuevo, emocionante y prometedor. Mi primer día en Templelate ha sido intenso. Cuando me levanté esta mañana no sabía que ponerme, ¿vestido corto? ¿Falda de tubo? ¿Traje de chaqueta? Quería ir arreglada pero tampoco en plan “voy a una boda”. Tras mucho deliberar me decidí por unos pantalones oscuros, camisa de botones vaquera y unos stilettos rojos. Los labios me los pinté del mismo tono, siempre me ha dado mucha confianza es color, lo mismo que siento cuando llevo un conjunto de encaje. Tenía miedo, estaba muy acojonada mientras contaba los minutos en la sala de espera de Templelate. De estar maravillada por la oficina, entusiasmada con el sueldo y agradecida por la amabilidad de Sarah y Kim, pasé a sentirme insegura al conocer a Rose y a todas esas personas de las que no recuerdo ni la mitad de los nombres. ¿Quién es capaz de aprenderse tantos nombres y apellidos? Y encima recordar a quien pertenecen. Yo soy de las personas a las que se les olvida al segundo. Cuando Kim me presentó a Nick me puse de los nervios. Odio conocer a gente nueva, ser simpática y pensar cosas ocurrentes de las que hablar. Me pongo tensa y se me nota la risa falsa. Mientras bajábamos en el ascensor rogué a Dios porque no fuera el típico gracioso que dice chorradas y cuenta chistes cada dos segundos. No los soporto. Pero Nick me sorprendió para bien. Es un chico muy simpático, estas personas que consiguen caer bien desde el primer momento. Tiene mano con las mujeres, un galán moderno con buena lengua que sabe embelesarte. El almuerzo con Nick consiguió aplacar un poco mi angustia. Me transmite paz. Algo extraño, soy una persona muy rara y bastante introvertida. Cuando terminé la jornada me tomé algo rápido con Kim, Sarah, Jackson y Nick. Dicen que es una tradición que no se puede romper. Al volver al hotel he visto que me han dejado una bandeja con la cena en la mesa del comedor. De verdad que esto no es normal. Me he puesto nerviosa con el asunto y he llamado a la recepción para preguntar si las comidas entran también en el pack de la suite. Le pedí a la chica que comprobara de nuevo el nombre de la reserva y me confirmó que está a nombre de la empresa. La muchacha era muy simpática y necesitaba hablar con alguien así que le conté brevemente mis últimos días en Nueva York, Lisa, así se llamaba me dijo que Templelate es uno de sus clientes habituales, existe algún tipo de acuerdo entre ambas compañías y tienen una serie de habitaciones exclusivas para ellos. Me quedé un poco más tranquila, parece que no son unos narcos. Aunque sí reconoció que las suite solo las dejan para gente importante, sus palabras textuales fueron "debes caerle muy bien a alguien" me dijo que disfrutara que era una chica con suerte. Eso parece.  No me apetecía mucho comer pero me parecía de mal gusto dejar la bandeja intacta. Comí algo y me fui directa a la ducha. Un baño relajante siempre ayuda, llenar la bañera y estar un buen rato en remojo es una de mis mayores aficiones. Intento repasar mentalmente el número incontable de personas que me han presentado, tengo un mezcla de nombres y apellidos un tanto seria. Quedarme con el de Sarah, Kim, Jackson y Nick ya ha sido un tremendo esfuerzo. De Eric también me acuerdo no voy a mentir, tiene algo en la mirada que hipnotiza, siempre me han gustado los hombres con los ojos claros, supongo que él es la excepción a la regla. Debo centrarme en el trabajo, ahora mismo es lo más importante. ¡Felicidades Hailey has sobrevivido al primer día!  

2 — 8 Julio 2014 — Martes. 
Querido diario, hoy el día en la oficina ha sido mucho peor que ayer. Me he perdido de camino al trabajo y mira que el recorrido es corto, al final he tenido que poner el GPS. Tengo una orientación pésima, a mí me sueltas en una selva y muero fijo. Por culpa de mi torpeza
he llegado cinco minutos tarde a la reunión matutina con Sarah y Kim. Ha sido horrible, Sarah ha sido medianamente comprensiva con mi tardanza aunque le ha importado tres pepinos porque ha seguido por dónde iba, no pensaba perder el tiempo en repetir algo. Lo entiendo pero ha sido una putada muy grande. Estaba muy perdida, me ha costado el ciento y la madre coger el hilo de la conversación. Para colmo iban a toda leche pasando de un tema a otro mientras yo intentaba escribir notas en mi cuaderno. He salido de allí con un dolor de cabeza monumental. Después de la reunión me he pasado toda la mañana corriendo del office a mi mesa. La impresora se ha atascado dos veces, Jackson ha tenido que socorrerme. A la hora del almuerzo he bajado a comer con Kim, Jackson y Nick. Algo rápido en una cafetería que frecuentan mucho a la vuelta de la esquina. Conversaciones muy triviales que me han hecho olvidarme un poco del estrés de las primeras horas. Hay muchísima gente trabajando en la empresa, las mañanas son muy ajetreada, después del almuerzo el ambiente cambia mucho, nos quedamos tres gatos trabajando en la oficina. Como en todo mundo Dios hay pequeños grupos de amigos, aunque parece que todos se llevan muy bien, Kim, Jackson y Nick salen muy a menudo. Sarah se une de vez en cuando, en los pequeños momentos que tiene libre, la tía trabaja como una mula, tiene los cojones bien puestos. La tarde ha sido otro no parar. Nuestro turno termina a las cinco. Tenía muchísimo trabajo acumulado y un hambre voraz. Esto de comer a las doce de la mañana va contra natura. Como comprenderás querido diario no podía marcharme a esa hora con tantas cosas atrasadas. Estuve durante dos horas haciendo apuntes, tablas en Keynote y guías básicas que he archivado diligentemente en una carpeta con hojas transparentes. Ya sabes que soy una maniática del orden y que estoy obsesionada con el material de oficina, echo mucho de menos comprar en Mr.Wonderful, esos cuadernos tan bonitos, las carpetas o mis adoradas láminas. Me consuelo mirando mi “Taza con superpoderes para encontrar un amante bandido”, que ya es hora que surta efecto, la tengo desde hace casi un año y exceptuando lo de Noah, que fue un consuelo menor aquí no hay mambo. He decidido que mañana me levantaré más temprano y desayunaré allí. Por si no te lo he dicho ¡ODIO SER NUEVA! Estoy tan nerviosa que duermo fatal, el estrés y las pesadillas con mi madre me están pasando factura. Hacen que me levante con unas ojeras envidia de cualquier oso panda. He programado diez alarmas y no exagero, suenan cada cinco minutos. No puedo volver a llegar tarde ni de coña, Sarah podría fusilarme con esas miradas que se gasta.
Mañana toca la primera reunión, deséame suerte que la voy a necesitar. XoXo. 

3 — 9 Julio 2014 — Miércoles. 
Querido diario, esta mañana me he levantado a las seis de la mañana. Hoy me he arreglado un poco más de lo normal, en la oficina todo el mundo va de punta en blanco, lo que es un verdadero coñazo. Yo no soy muy partidaria de las faldas de tubo, ir como una morcilla no es muy cómodo. Aún no he cedido en ese tema. Me puse un pantalón blanco de vestir, una blusa roja con lunares blancos y zapatos de tacón azul marino. Elegante pero no embutida. Los labios rojos ya son una rutina. No quería que se repitiera lo de ayer, así que salí bastante temprano. Llegué a la oficina a las siete y media, fui directa a la cocina para desayunar algo, los párpados se me estaban cerrando. Ya sabes que yo no tomo café que me sienta mal, pero con este sueño no me queda otra. Esta mañana antes de salir del hotel vi en la mesita de noche la taza y pensé ¿por qué no? La he traído para dejarla aquí. Estaba sentada en la barra de desayuno pensando en mis cosas cuando apareció Eric, me sorprendió bastante verlo tan temprano aún faltaban veinticinco minutos para empezar a trabajar. Me preguntó qué tal me iba, fue muy educado. Yo... digamos que estuve un poquito más espabilada que el lunes. En cuanto se preparó un té se marchó a su despacho. Lo agradecí, me pone de los nervios. La reunión fue muy interesante, me di cuenta de que Rose está completamente enchochada con Eric. Verla con él y después verla a solas es como presenciar un claro ejemplo de desdoblamiento de personalidad. Alguna que otra miradita se me escapó, lo confieso querido diario tengo una obsesión con ciertos bíceps que me hacen la boca agua y otras cosas más vulgares, dejémoslo ahí. Aunque se supone que los primero días iba a estar con Kim, Sarah ha considerado que estoy medianamente espabilada y me ha asignado mi primer proyecto, la reforma de un ático en "Madison Avenue". Sus palabras textuales fueron "Ya es hora de que vueles del nido", yo asentí firmemente muy convencida aunque la realidad es que mi estancia en el nido ha sido un ínfimo día. Aun así está bien tener espacio y poder tomar mis propias decisiones sin tener que justificar ante ella cada mínimo paso que doy. Volviendo al proyecto, quedé con Nick para ir al piso a hacer una valoración inicial. Fuimos en su coche, que por cierto es como un tanque. Casi me hace falta una escalera para poder subir. Debo hacer un informe con lo que quiere el cliente y cuando tenga el proyecto listo enseñárselo a ella primero. Todo el apoyo informático que necesite corre a cuenta de Kim. Sarah, debe asegurarse que no sea una reverenda mierda. Antes de irse se acercó a mi mesa para que le enseñara la propuesta, mi cara era un poema, no tenía preparado ni la mitad. Le expliqué que no lo había terminado aún, entonces me dijo "lo entiendo, tranquila. Tráemelo mañana a primera hora". Así que he estado trabajando hasta las doce de la noche. La oficina estaba desierta exceptuando a Clark, el guardia de seguridad, quien muy amablemente me ha pedido un taxi y me ha dado ánimos. A puesto cara de "no vas a durar un suspiro". Cuando he llegado al hotel he seguido trabajando sin parar. Ahora son las cuatro de la mañana, así que tengo dos horas para descansar. Esto va a ser más duro de lo que imaginaba. Tenía razón mi abuela al decir que no iba a ser fácil, espero que también la tuviera a la hora de decir que iba a merecer la pena. Buenas noches. XoXo. 

4 — 10 Julio 2014 — Jueves. 
Querido diario, otro día infernal. Me he levantado como un zombi esta mañana, he llegado a la oficina a las ocho menos veinte. Eric ya estaba tomándose su té. Me preparé un café medio en trance, cuando estaba echando leche en la taza, Eric se puso a buscar algo en los armarios, se me fue el santo al cielo mientras me fijaba en como se le marcaban los músculos bajo la camisa y se derramó la leche, me manché los pantalones y los zapatos. Gracias a Dios no se percató de la causa de ese desastre. Estuve un buen rato pensando la cantidad de ejercicio que debe hacer para tener esos brazos. Mi mente ya se volvió un poco loca y elucubró como sería el resto de su anatomía. ¿Haría la misma cantidad de flexiones que de abdominales? Mi imaginación es muy extensa. Tras unos cuantos minutos pensando chorradas y al terminar mi taza de café puse rumbo al despacho de la jefa, muy segura de que le iba a gustar mi propuesta. No estaba equivocada, le gustó al 50%, y digo solo el cincuenta porque se supone que debía de haberle llevado dos propuestas no una. Se me cayó el mundo encima, perdí toda la mañana en hacer un diseño alternativo. Además tuve que trabajar con Kim sobre la presentación del proyecto que se le iba hacer al cliente y tener una reunión con Nick para que me diera el visto bueno sobre la viabilidad de la reforma. No comí, iba de café en café. A última hora tenía la reunión con el cliente, quien para colmo quería modificar “ciertos detalles”. Esas fueron las palabras de la pija estirada, la realidad era que no servía nada de lo que había hecho. Dos días de trabajo tirados a la basura. Tras anotar todo lo que la señorita deseaba modificar me despedí con una sonrisa falsa. Volví a la oficina a las cinco y media, Sarah ya se había marchado gracias a Dios, eso me daba unas horas de margen para arreglar este despropósito. En media hora no quedaba nadie, o eso creía. A las seis y cuarto, Eric interrumpió las plegarias que recitaba mientras hundía la cabeza en la mesa. No, querido diario no es lo que piensas, no se sentó junto a mí durante horas para ayudarme a terminar el proyecto. Eso no fue lo que ocurrió, me preguntó que pasaba, yo se lo expliqué mientras intentaba no ponerme a llorar. Miró todos los papeles uno a uno en silencio, yo lo miraba sin pestañear esperando una respuesta. Cuando terminó de leer me los entregó de nuevo y me dijo “No debes hacer lo que ella quiera, el cliente debe querer hacer lo que tú quieras. Esa es la parte más importante de este trabajo.” Iba a replicar pero me interrumpió “Todo lo que te ha pedido hoy es absurdo, ¿una bañera en el salón? Hailey, no olvides que tú eres la experta, eres quién debe aportar el sentido común” Tiene su lógica querido diario, así que el plan consiste en convencer a la pija de que haga lo que yo quiero, pero siempre teniendo en cuenta sus deseos. Iba a ponerme de nuevo a trabajar pero detuvo mi silla, apagó el ordenador y guardó los papeles en un cajón. Yo lo miraba atónita, agarró mi brazo y me levantó, “La primera norma para hacer un buen trabajo es no quedarte dormida encima. Vete a tu casa, descansa y mañana lo terminas. Necesitas dormir. Largo. Ni se te ocurra replicar”. Le hice caso, tras darle las gracias me marché. He llegado a la habitación, he comido (gracias al que inventó el servicio de habitaciones) y tras darme una breve ducha he ido directa a la cama. He perdido ya media hora de sueño, no podemos ser tan marujas querido diario. Buenas noches. XoXo. 

5 — 11 Julio 2014 — Viernes. 
Querido diario anoche soñé con él, y aunque fue un sueño raro y sin sentido, lo agradezco, es la primera noche en mucho tiempo que no tengo pesadillas con mi madre. Sé que en estos días no te he hablado de ello, lo cierto es que no me apetece, tengo la esperanza de que si las ignoro desaparezcan. Echo de menos mi camafeo, estoy todo el día tocándome el cuello como una idiota. No me hago a la idea de que ya no está. Mejor no pensemos en ello, me compraré un colgante nuevo, al menos así podré mover tranquilamente la cadena mientras me tomo mi café matutino. Vayamos a lo importante, esta mañana a las cinco y media estaba en la oficina descansada y trabajando a tope. A las siete y cuarto lo tenía todo planificado. Eric siempre viene a las siete y media, se prepara un té y se lo toma tranquilamente. Yo estaba repasando cuando ha entrado por la puerta, he sacado valor para preguntarle si no le importaría escuchar lo que voy a decirle al cliente. Se ha sentado en uno de los taburetes y me ha escuchado atentamente. Estaba nerviosa pero intenté hacerlo lo mejor posible. Cuando terminé lo miraba expectante mientras me retorcía las manos. "No tienes que convencerla, así que no le hables así. Eso es lo que se debe hacer. Es el mejor diseño de acuerdo a sus deseos. Si insiste concédele un capricho, algo insignificante que no te cause mucho problema y que haga parecer que consigues algo prácticamente imposible por complacerla. Y Hailey, cuando le hables mírala a los ojos, lo contrario da desconfianza." Procesé todo lo que me había dicho, es cierto que no lo miraba cuando hablaba pero porque era él, me pone nerviosa. Cuando por fin se marchó suspiré de alivio. Se me ponen los pelillos de punta cuando me mira tan fijamente. Quedé con la clienta a las nueve y media. Repetía mentalmente una y otra vez lo que debía decir. No sabes que emoción sentí querido diario cuando esa mujer me dijo que estaba de acuerdo. Me costó lo mío no creas. Cuando volví a la oficina, le llevé todo el papeleo a Sarah, quien me felicitó y me asignó dos proyectos más. Con un alegre "manos a la obra" me despachó a mi mesa. El momento relax duró poco. A la hora del almuerzo me fui con Nick, quien me estuvo enseñando fotos de varios pisos. Quedamos en que iríamos a ver un par al salir del trabajo. Una de las veces que fui al office me encontré con Eric, le agradecí que me hubiera ayudado. Él sonrió, no una gran sonrisa, algo dulce. Digo de Rose, pero yo también estoy... La jornada terminó y me fui con Nick a ver pisos, eran todos enanos y con poco encanto. Él dice que no puedo ser tan exquisita con el sueldo que tengo, y tiene razón pero es que de pasar de la suite del hotel a un piso que es más pequeño es una putada. Tengo que mentalizarme. Como es viernes y mañana no trabajamos Nick y yo hemos ido a cenar juntos. Me ha contado que su padre era coronel en el ejército, se jubiló hace un año. Me ha enseñado una foto y lo único que se me ha ocurrido decir es "pero si es más viejo que el hilo negro. ¿Cuántos años tienes?" Menos mal que se lo toma todo con sentido del humor. Yo tenía razón el padre es muy viejo tiene setenta y tres años, mi abuela es más joven. Yo pensé que Nick tendría los veinte pasados pero nunca hubiera imaginado que este año fuera a cumplir treinta y cinco. A su lado me siento como una niñatilla. En fin que me lo he pasado muy bien con él, es un verdadero encanto. Ya estoy en la cama, cansada pero muy contenta. Buenas noches querido diario. XoXo. 

6 — 12 Julio 2014 — Sábado. 
Querido diario hoy tenía pensado levantarme tarde, suficiente tengo ya con levantarme a las seis toda la semana. Sin embargo Nick me ha llamado a las cuatro de la mañana, lo he maldecido siete millones de veces. He estado apunto de cometer un asesinato. Ha encontrado unos billetes para Florida que salen a las seis, por lo visto tiene una amiga que trabaja en una agencia o que es azafata, no sé... La cuestión es que los billetes son una ganga. Anoche me dijo lo de la playa pero nunca hubiera imaginado que me llamaría a estas horas. Tras su breve explicación sobre lo que íbamos hacer, a lo que contesté una y otra vez afirmativamente, me levante casi a rastras e hice rápidamente la maleta, con el empanamiento casi me olvido de llevarte. Nick me recogió una hora después, iba a dejar su coche en el aeropuerto. Cuando lo vi aparecer con unos pantalones amarillos por encima de la rodilla, un polo gris, un pañuelo y un gorro, no me lo podía creer. "¿De dónde te has escapado? ¿De pijolandia?" El pobre mío se ofendió "Que no vaya al trabajo elegante no significa que no tenga estilo. Lo tengo nena". Me parto de risa con él. Aquí el señor marqués y yo llegamos a Florida a eso de las doce porque hicimos escala y un viaje en coche del aeropuerto al hotel que duró una hora. Había alquilado un Jeep Wrangler descapotable plateado muy chulo. Nick se amarró el gorro y se puso unas Rayband Waldfaire negras, yo me solté la melena, literalmente. El viento te hacía sentir libre, recorrimos la carretera a través de un brisa que te transportaba al paraíso. Nos estamos quedando en una de las villas de "Hawks Cay Resort" en Duck Key. El lugar es de ensueño. He venido a dejar la maleta en la habitación y he aprovechado para escribirte durante unos minutos. Esto va a ser increíble querido diario, voy a ponerme el bikini y a disfrutar. Ya te contaré. XoXo. 

7 — 13 Julio 2014 — Domingo.
 
Querido diario hace mucho tiempo que no me lo pasaba tan bien. Adoro a Nick. Me ha dicho claramente que tenía pensado venir con otra persona pero que al final la cosa se ha torcido. Parecía decepcionado con el tema. Aunque antes de dejarme en el hotel me ha dicho que estaba muy contento de haberme invitado, sus palabras textuales han sido "Esto es el comienzo de algo bonito". Y no se refiere a un romance, ambos lo sabemos, entre nosotros no hay esa... chispa, podríamos decir. Pero si hay lo que parece que será un gran amistad, puede que me equivoque. Nunca he sido buena juzgando a las personas, desgraciadamente no tengo esa virtud, pero lo que sí sé es que hace que me sienta feliz, aunque sea por momentos. Ha devuelto a mi vida algo muy preciado. Estoy muy cansada, así que te voy hacer un breve resumen. El hotel estaba junto al mar, hemos tomado el sol, montado en barco, en moto de agua y en kayac, si eso que oyes en kayac, por mi culpa hemos volcado y ha sido casi imposible conseguir que me volviera a subir. Aunque me he puesto mucha protección me he quemado, tengo cierto parecido con una gamba. Este fin de semana he podido admirar a Nick en bañador y tengo que decir que está considerablemente macizo. Una alegría para los ojos sin duda alguna. ¿Te acuerdas que el otro día te conté que Nick me había enseñado una foto de su padre? Pues hoy me ha enseñado una de sus hermanos, tiene dos y no sé cual es más guapo. Joder con los Evans, cualquiera los junta a todos en la misma habitación, vaya maromos. Uno de ellos vive en Seattle y otro está en el ejercito de los Estados Unidos. De tal palo tal astilla, eso dice Nick. Su madre vive en Irlanda, mujer de familia con dinero, se nota a tres leguas. Tenía curiosidad por saber con quien iba a venir, pero no he preguntado, no quiero estropearle el fin de semana con un tema que se nota no le alegra el día. Le he contado lo de Chicago, cuando le dije que había estado con Ethan hizo un gesto raro, o eso creo, no preguntó al respecto así que olvidé el tema. En fin, hemos descansado, nos hemos divertido mucho y lo mejor de todo es que solo nos tomamos unos chupitos el sábado por la noche, como sabes el alcohol me suelta la lengua así que al final también largué sobre mi “encuentro con Noah”, Nick se río durante un rato. Podemos decir que ha sido un fin de semana casi light y sin duda alguna mágico, necesitaba volver a disfrutar de la amistad. Querido diario es muy tarde, son casi las tres, me voy a la cama que mañana hay que levantarse temprano e ir con las pilas puestas. Buenas noches. XoXo. 

8 — 14 Julio 2014 — Lunes. 
Querido diario, la verdad que hacer esto todos los días es cansino, aunque después cuando lo lea dentro de unos años seguro que me río un rato. Como viene siendo habitual me he encontrado esta mañana a Eric en la cocina. Le he saludado con un encantador "Buenos días" y una sonrisa espléndida. Que poética estoy hoy. Él tan amable como siempre me ha preguntado cómo estaba, yo he intentado hacerme la graciosa con un chiste malo sobre mi tez rojiza. Se ha reído mientes se frotaba la frente. Sí querido diario, se está dando cuenta que no estoy muy buena de la cabeza, al final no voy a ser muy diferente de la loca del barco, al menos yo no acoso a la gente, aún. Todo parecía que iba sobre ruedas, ya he marcado con Nick las fechas sobre la reforma del ático de Madison Avenue, me he reunido con los dos clientes por la mañana. He almorzado con Nick y Kim, quien se ha cabreado por no haberle propuesto la idea del fin de semana en la playa, "Nick sabes perfectamente que mi hermana vive en Florida, eres un bastardo traidor”. Kim tan sincera como de costumbre. La tarde ha ido sobre ruedas, hoy he terminado mi turno solo media hora más tarde, un logro tras lo de la semana pasada. En mi último viaje al office me he cruzado con Sinclair quien se ha despedido con un gélido "adiós". Me he quedado sorprendida ¿qué ha pasado con el buen rollo de los anteriores días? He estado pensando durante mucho rato si he dicho o hecho algo que le haya podido molestar, lo cierto es que no le he visto desde esta mañana y ahí estaba bien. A lo mejor no es algo personal conmigo y simplemente ha tenido un mal día. No sé, pero no paro de darle vueltas a la cabeza. Como hoy he vuelto temprano y tras cenar no me apetecía dormir me he puesto a tocar ese piano tan bonito que hay en la suite. No, querido diario no sé tocar el piano, ojalá, lo único que he hecho ha sido darles a las teclas durante diez minutos, en ese momento he desistido y me he marchado a la cama. ¿Por qué tengo que ser tan patosa para todo? Que injusta es la vida. 

9 — 15 Julio 2014 — Martes. 
Querido diario, Eric está raro. Esta mañana he llegado con un paquete de magdalenas pero no estaba. No ha venido a desayunar. Volví a mi mesa con mi taza de café con el objetivo de verlo llegar. ¿Y si le había pasado algo? Mis dudas se disiparon cuando lo vi entrar a menos cuarto y tras un breve "buenos días" se encerró en su despacho. Me autoconvencí que no era nada conmigo, error, a media mañana pude comprobar en varias ocasiones que solo era sieso con mi persona. Tenía dos opciones, o pasarme toda la mañana pensando en el por qué de su actitud o pasar del tema y que le dieran por culo, al fin y al cabo yo no había hecho nada. Decidí pasar del tema, eso sí, cuando tenía que cruzar alguna palabra con él empleaba el mismo trato que me había dispensado. A la hora del almuerzo me largué rápidamente con Nick para comer algo, no me apetecía aguantar la charla continúa de Kim, solo quería comer. Nick en eso se parece a mí, no tiene problema en que no hablemos. Solo nos dirigimos la palabra para decidir el restaurante y un sincero "¿va todo bien?", al que respondí lo más segura que pude con un "claro". Debería estar contenta, hace un par de semanas que no sufro ningún drama familiar, sentimental o existencial, de hecho me encuentro razonablemente bien. Eso ya es mucho decir. No me apetecía estar sola así que invité a Nick a ver una peli y cenar conmigo. Intenté explicarle torpemente el por qué me hospedaba en una suite del Four Seasons, él zanjó el tema con un "no es de mi incumbencia, no me debes ninguna explicación". Decidí hacerle caso, tampoco me apetecía especialmente profundizar en la historia. Llevamos unas tres horas viendo series, hemos cenado comida china, bebido vino y ahora atacamos un bol de palomitas. He venido rápidamente al baño y he aprovechado que Nick está hablando por el móvil para escribir. Mañana te contaré el final de la velada. Buenas noches querido diario. XoXo. 

10 — 16 Julio 2014 — Miércoles.  Querido diario el final de la noche con Nick fue para morirte y no precisamente de la risa. Estábamos tranquilamente comiendo palomitas y viendo un capítulo repetido de "Perdidos" cuando de repente se levantó del sillón, me agarró de la mano y me dijo que se le había olvidado hacer algo importante. Me sacó casi a rastras, solo pude ponerme unas zapatillas de deporte, menos mal que llevaba un pijama decente. Yo estaba perpleja, le pregunté varias veces que pasaba, él repetía una y otra vez "vaya cabeza tengo". Al fin se detuvo frente a un supermercado veinticuatro horas de Queens, me dejó dentro del coche y volvió a los pocos minutos con dos tarrinas de helado como dos casas de grande. Le dije que estaba loco, sacarme de mi habitación a estas horas en pijama para comprar helado, ya ves tú la importancia de eso. Pero no solo había comprado helado, también traía en una bolsa una botella de whisky, extra grande. Era para un amigo borracho que tiene en el Bronx. Si eso que oyes querido diario, el señorito Evans me llevó de madrugada a la puerta del zoológico del Bronx para darle una botella a J.T el enganchado del barrio cuya mascota es un minicerdo llamado Waldo. Me negué a bajarme del coche, que Nick estuviera mal de la cabeza no implicaba que yo también tuviera que estarlo. Sin embargo cuando me dijo que estaba juzgando y discriminando a una persona por su clase social me tocó la moral. Me bajé del coche molesta, Nick quiso endosarme en los brazos a Waldo y me negué en redondo. Uno, no pienso coger con mis lindas manos a un cerdo, y dos, menos a uno con tres kilos de suciedad. Lo pienso y me dan escalofríos, con lo aprensiva que soy a veces con los gérmenes. Consentí sentarme en la acera y beber el primer buche de la botella. Para mi total sorpresa J.T el vagabundo tiene una mente privilegiada y un coeficiente intelectual que ya quisiera yo. Me estaba contando una historia muy interesante sobre su infancia cuando otro borrachin habitual de allí decidió secuestrar a Waldo y tirarlo dentro de un contenedor de basura. J.T comenzó a pelearse con el otro tío y Nick tuvo que intervenir. El borracho número dos salió escaldado y se fue a toda leche. El pobre Waldo sufría un futuro mucho más negro. Discutimos bastante rato sobre cómo sacar al cerdo del cubo de basura, este era cerrado y solo tenía una abertura estrecha. J.T quiso meterse dentro pero lo detuvimos, llevaba una cogorza como un piano, solo nos faltaba tener que rescatar al cerdo y al borracho. Nick no cabía así que solo quedaba una opción. Exacto querido diario, yo. Se suponía que solo iba a meter medio cuerpo para salvar al jodido cerdo pero en un momento de pánico en el que algo sin identificar me rozó la mano me moví demasiado, Nick intentó agarrarme pero tuvo la mala idea de tirar del pantalón, así que me caí dentro del contenedor en bragas. Lo pienso ahora de nuevo y me dan ganas de meterme de nuevo en remojo. Así que lo dejo muy claro desde ya, no pienso volver a acercarme ni muerta a otro contenedor en mi vida. No sé cómo no me morí del ascote. Puaj... Minicerdo salvado, Hailey traumatizada. Guay.  Tras el fantástico fin de noche no se podía esperar nada mejor que una mierda de día. Hoy he visto a Sarah enfadada y no un poco, muchísimo. Se ha llevado toda la mañana gritando sin parar. Kim y yo íbamos de bronca en bronca. Además tuve que aguantar los continuos desplantes de Eric, una maravilla. Todo esa mala hostia que se gastaban me hizo cabrearme, discutí con Kim y Rose decidió que hoy era el día para putearme. El único que estaba de buen humor era Nick, fuimos a comer juntos y de nuevo, una muy mala idea, he tenido que aguantarlo reírse con lo de anoche toda la puta comida. El resto del día lo pasé deseando llegar al hotel. Al salir del trabajo Nick me obligó a ver otro piso lúgubre y ya mi estado de ánimo cayó en picado. El final del día ha mejorada notablemente al verlo en mi puerta con una pizza y una botella de vino. Estamos en lo que parece ser nuestra segunda fiesta de pijamas, Esta noche sin alcohol y sin ningún cerdo que salvar. Gracias a Dios. Buenas noches querido diario. XoXo.  

11 — 17 Julio 2014 — Jueves. 
Querido diario hoy ha sido un día... extraño. Empezó desde bien temprano, Siempre se me olvida correr las cortinas y termino despertándome con los rayos de sol. Me desperté abrazada a un cuerpo muy bien hecho y con un bulto demasiado erecto pegado a mi muslo. Lo primero que comprobé al abrir los ojos y tomar conciencia de la situación fue mirar si llevaba bragas, sí, vestida y entera. Me levanté silenciosamente y me dirigí al baño. Fui directa a la ducha, salí con el pelo húmedo y una toalla cubriendo mi desnudez, Nick y yo tenemos más confianza pero no tanta. Casi me da un infarto al abrir el armario y ver que no tenía nada decente para poder ponerme. No me quedó más remedio que vestirme con una camisa de rayas rojas y blancas, un peto corto vaquero y unas sandalias planas. Hoy no tenía ninguna reunión así que pensé que con suerte solo me tendrían que ver en la oficina. Terminé de arreglarme, me dejé el pelo húmedo, no quería despertar a Nick con el secador. Antes de marcharme le puse una alarma en el móvil, aún era muy temprano podía seguir durmiendo un ratito. Dejé en la mesa del comedor la ropa para la lavandería junto con el volante, la limpiadora lo ha tenido que flipar, estaba casi todo mi armario, os confirmo que me ha salido por un ojo de la cara. Entré en el hall de Templelate tranquilamente mientras me atusaba el pelo, vi que uno de los ascensores estaba a punto de cerrarse, me dio tiempo justo para meter el bolso, no sé cómo hay gente que se atreve a pararlo con la mano. En fin, que entré con una sonrisa que se me borró rápidamente al ver a mi acompañante. Eric me miraba de arriba abajo detenidamente. Le saludé con un "buenos días" de lo más agrio y dejé la mirada fija en la puerta hasta que volvió a abrirse tras lo que me pareció una eternidad. Salí a toda prisa hacia mi mesa, tras encender el ordenador y dejar mi bolso, fui hacia la cocina. Por las mañanas como ya sabes querido diario ojeo en el móvil Twitter y Facebook, lo que va siendo cotilleos varios, iba mirándolo mientras caminaba cuando comenzó a sonar, me sorprendió ver que era Emily. Hablé con ella varios minutos. Estaba de nuevo en Nueva York por motivos de trabajo, tenía muchos compromisos pero quería verme aunque fuera un rato. Quedamos en vernos esta noche, ha vuelto a quedarse en el Four Seasons. Entré en la cocina con una sonrisa en la boca, en ese momento fue cuando ocurrió el suceso extraño número dos. Eric estaba apoyado en la encimera bebiendo lo que supongo sería su té matutino. Cuando lo vi pensé en marcharme, lo de ser estierca a veces conlleva un esfuerzo y no tenía muchas ganas. Tampoco quería ser mal educada, al fin y al cabo es mi jefe o eso creo. Fui en busca de mi taza, me di cuenta entonces del olor a café, miré ceñuda la cafetera, "he preparado café" me giré hacia Eric aún más confundida "tú no tomas café", me miró fijamente durante unos segundos "pero tú sí". Contesté con un vacilante "gracias". ¿Este hombre tiene algún trastorno de personalidad? ¿Ahora de nuevo nos llevamos bien? Parecía que había estado fumando la pipa de la paz. Estuvo charlando sobre temas irrelevantes. Prácticamente hizo un monólogo, ¿por qué se lo tenía que poner fácil? La vida no gira según sus estados de ánimo. Lleva dos días sin hablarme. Respondí educadamente, lo que no significa agradable, un tono neutral, como medio en coma. Me iba ya por patas cuando agarró mi muñeca, "lo siento. No ha sido justo que pagara contigo mis frustraciones". Querido diario, poco me faltó para suspirar y pestañear exageradamente, me gusta, es que huele tan bien... mis sábanas deberían oler a él. Me solté de su agarre y tras un breve "tengo trabajo" me marché. Lo sé, soy mala, podría haberle dicho algo como "está bien" u "olvídalo, no te preocupes" pero me gusta el drama, que se sienta mal un par de días. Los mismos que llevo yo comiéndome la cabeza. No hay nada más justo que beber de tu propia medicina. La mañana pasó sin pena ni gloria, exceptuando un comentario que me dedicó Rose sobre mi indumentaria, prefiero no repetirlo querido diario porque me vuelve el instinto asesino y puede que mañana la mate con las tijeras de colorines que tengo en mi cajón, que asco de zorrón. Comí con Kim y Sarah, quien parecía que hoy estaba de buen humor. Nick estaba trabajando fuera, lo llamé para que cenara conmigo y con Emily pero no volvía hasta el lunes, que pena, con las ganas que tenía de que se conocieran. Hemos cenado en mi habitación en pijama mientras veíamos "Scandal" nos encanta esa serie, Olivia Pope es el alter ego de Emily. Tras cuatro capítulos hemos tenido que dejarlo, mañana tenemos que levantarnos temprano. Me alegro mucho de que haya vuelto. Parece que el resto de la semana promete. Buenas noches querido diario. XoXo. 

12 — 18 Julio 2014 — Viernes. 
Querido diario, ha ocurrido algo emocionante, aunque puede que no sea para tanto. Te cuento, la mañana transcurrió con normalidad, ha sido incluso un poco aburrida, Sarah y Kim estaban en Los Ángeles trabajando, Nick seguía fuera. Giselle, Dawson y Jackson estaban de congreso en San Francisco y Rose estaba supervisando un proyecto en Los Hamptons, su gran obra de arte en la que lleva trabajando meses y meses. Así que la oficina estaba prácticamente desierta, me reuní con mis clientes por la mañana y le di una vuelta a la reforma de Madison Avenue, que por cierto iba increíblemente rápido, Nick es muy bueno en los suyo, tiene gente muy competente a su cargo y se toma muy en serio su trabajo. En fin, que estuve autista la mayor parte de la mañana, en uno de mis paseos me encontré a Eric en el Office, estaba corrigiendo unos planos, lo salude amistosamente, no me apetece seguir molesta, ya ves querido diario a mí los enfados me duran un suspiro. Para variar un poco la hija de puta de la impresora se puso a dar por culo, en esta ocasión decidí no hacerme la inteligente y le pedí ayuda a Eric. Sé que soy muy pesada querido diario pero es que huele divinamente y se pone esas camisas con esos brazos que ay oma... En cuanto se imprimieron los planos salí por patas, me pone cachonda, bastante, demasiado, así que volví a mi mesa y trabajé hasta la hora del almuerzo. Grace se acercó para invitarme a comer, no me gusta comer sola, es algo que me ha deprimido siempre, así que acepté de buena gana. Me reuní con ella y con Samantha en la recepción, llegamos a un restaurante notablemente elegante, gracias a Dios que hoy me he vestido decentemente. He cedido, si querido diario, llevo puesta una falda de tubo, me la compré por internet, es muy bonita, negra con lunares blancos, me gustan mucho los lunares, uno no puede negar de donde viene. Grace nos pidió una copa de vino a cada una, mi móvil empezó a sonar, me disculpé y salí a atender la llamada mientras ellas decidían que comer. Intentaba escuchar a Elizabeth por encima de todo ese ruido, esta ciudad es una locura, pensé cuanto echo de menos mi casa, y no me refiero a la de mi abuela, no, echo de menos España, mi ciudad, la comida, lo bonita que es ella. Dejé la tumultuosa calle junto con esos pensamientos deprimentes. Al volver a la mesa vi sentado junto a mi silla a Sinclair. Lo más increíble de la comida fue que no hablamos de trabajo en ningún momento. Grace me enseñó fotos de sus hijas, tiene unas mellizas de tres años y medio, son absolutamente preciosas. Me sorprendió bastante que fueran tan pequeñas, se nota que Grace ya tiene una edad. También hablamos sobre las vacaciones, Grace se va todo el mes de agosto con sus niñas, tiene una casa en Malibú y siempre que tiene la ocasión se marcha. El resto del almuerzo hablamos sobre cosas poco trascendentales como las últimas noticias, la nueva colección de Victoria Beckham o el nuevo corte de pelo de Jennifer López. El ambiente estaba relajado, incluso pude escuchar reír a Eric. En conclusión querido diario me lo pasé muy bien. Pude comprobar de nuevo que Grace es una persona muy agradable. También averigüé que la relación tan buena que tiene con Eric no es meramente profesional, también personal, él es uno de los padrinos de sus mellizas así que supongo que además de ser buenos compañeros son buenos amigos. A él se le cae la baba cada vez que ve una foto de las niñas. Tras terminar de almorzar Grace y Samantha se marcharon, ellas suelen trabajar únicamente por las mañanas, así que volvimos a la oficina Eric y yo solos. Estuve una hora eterna haciendo planos, ese silencio mortuorio aburría así que fui a la cocina a hacerme un café. Estaba sentada en uno de los bancos de la barra de desayuno cuando apareció Martha la recepcionista con una caja celeste de cartón en la que había serigrafiado “Violet Cake’S”. Martha me dijo que la habían traído para Eric. La estuve mirando fijamente durante cinco minutos mientras bebía de mi taza, no dejaba de imaginar lo que podría haber dentro. Por fin apareció Sinclair y terminó la eterna espera. Me ofreció una cuchara con un “¿te gustan las tartas?”. Querido diario eso ni se pregunta, ¿a quién no le gustan? Abrió la caja y los ojos me hicieron chiribitas, había una docena de pequeños trozos pidiendo a gritos ser devorados. Eric me explicó que el jueves que viene es el cumpleaños de Jackson e iban a hacerle, perdón, íbamos a hacerle una fiesta sorpresa en la oficina. Eric se estaba encargando de la tarta. Lo que empezó probando tartas terminó con música y yo bebiendo whisky. Un buche y casi muero. Eric se partía de la risa, dice que Dawson se bebe un chupito cuando está cansada, hija puta, es fuego puro. Nos pusimos de tarta hasta las trancas, estaban todas exquisitas, elegimos una de bizcocho de chocolate rodeada por una foundant verde color hierba. Muy bonita, tendría encima un coche de fórmula uno, y una mini Jennifer López, por lo visto son unas de las mayores pasiones de Jackson. No sé si fue por el subidón de azúcar o por el otro chupito de whisky que me tomé pero empezamos con el cachondeo, no podía dejar de reírme, Eric se puso a imitar a Jackson cuando baila "Party Rock Anthem" que es una de sus canciones favoritas y yo casi me muero en la silla. Intentaba convencerme para que bailara, yo me negaba rotundamente iba embutida como una salchicha lo máximo que podía hacer es caminar, no sé cómo Kim Kardashian se puede poner esos vestidos embutidos hasta los tobillos. Yo me resistía demasiado y el ponía demasiado énfasis, había conseguido levantarme y arrastrarme junto a él cuando apareció Rose por la puerta. Me separé rápidamente de Eric y me puse los zapatos que me había quitado minutos antes. No sé por qué me dio tanta vergüenza, fue como si me hubiera pillado mi madre follando en su cama. Sinclair quitó la música y saludó a Rose con normalidad, yo piqué billete rápidamente y volví a mi mesa. Rose que de tonta no tiene un pelo y se le nota de lejos sus intenciones se sentó en su mesa hasta que Eric se marchó. La muy zorrasca lo acompañó hasta la calle. Así que me quedé con las ganas de volver a hablar con él, pero el buen rato no me lo quita nadie, ¿puede que a lo mejor le guste un poquito? Con ese pensamiento recogí mis cosas y me marché. Mi cena con Emily quedó suspendida por motivos laborales así que cené y me fui a la cama, por fin mañana es sábado. Buenas noches querido diario. XoXo. 

13 — 19 Julio 2014 — Sábado. 
Querido diario llevo semanas levantándome a horas intempestivas. El viernes antes de acostarme puse en la puerta el cartel de “No molestar” y le envié a Emily un whatsapp diciendo que estaría en coma hasta el medio día. Como cambia la vida, yo, la persona que odia levantarse temprano se despertó a las ocho y media. No podía creerlo cuando miré el reloj, tras vestirme le mandé un mensaje a Emily para que me avisara cuando quisiera hacer algo. Hoy le he dado a mis pies un respiro y he ido en zapatos planos. Caminé hasta Columbus Circle, tenía ganas de comprar algo, pero primero debía desayunar, mis ruidos estomacales eran bastante desagradables. ¿Sabes a quién me encontré en mi querido Starbucks? A Eric, iba muy mono con unos pantalones mostaza y una camisa blanca. Lo pillé saliendo, llevaba en una de las manos una bolsa, se sorprendió al verme. Hubo un momento un tanto extraño en el que se quedó callado y yo no sabía qué decir, él miró la hora en su reloj y entonces me di cuenta que tenía prisa y debía marcharse, así que le hice un favor y lo despaché alegremente. Supongo que creía que iba a desayunar sola, que era cierto pero no me importaba, no mucho, más o menos. En fin que me despedí con la mano y entré a comprarme un frappuccino de fresa que me encanta. Un rato después me reuní con Emily en Central Park, estuvimos bastante entretenidas dándole de comer a los patos y esas cosas. Hablamos sobre el trabajo, Nick y su novio. Dice que el lunes se encontró debajo de la cama unos patucos de bebe, lleva un tiempo intentando quedarse embarazada, ha visto los zapatos y ha decidido ir de nuevo a una clínica de fertilidad. A la pobre se le ve que el tema le agobia, no se le ha podido ocurrir otra cosas al anormal de su novio que comprar ropa de bebé, que insensibles son los tíos de verdad. Ya le dijeron que no tenía ningún problema pero aun así no se queda. Cambié de tema sutilmente para que no se amargara así misma el día, hay veces que las personas más tóxicas somos nosotros mismos. Comimos en un asiático, bebimos vino y dimos una vuelta en barco por el río. Cuando la cosa se estaba poniendo entretenida y ya habíamos pensado irnos de copas, la llamó su cliente, la necesitaba. Parecía que iba a ser algo rápido de solucionar así que yo me fui a comprar un ratito por la quinta avenida y nos veríamos después. Todo iba según el plan, eran las siete, estaba esperando a Emily en una bar mientras me tomaba una copa. Yo intentaba matar el tiempo, ya te he dicho querido diario que no me gusta comer sola, pues tampoco me gusta estar sola sentada en la barra de un bar bebiendo. Me había puesto a conciencia en una de las esquina de la barra donde no había nadie pero con la suerte que me caracteriza unos minutos después se sentó un tío en el taburete de al lado. Yo ya me había leído el Facebook entero y mirado de arriba abajo Twitter e Instagram. Iba directa al Pinterest cuando mi móvil comenzó a sonar y vi que era Emily. Ya supuse en ese momento que no iba a venir, mierda, y me acababa de pedir una copa. Joder que llevaba veinte minutos esperando. Mi presentimiento era correcto así que se acabó el plan. La pobre se disculpó mil veces, yo le dije que no importaba mientras maldecía mentalmente al destino y me quedé sola con mi copa de Ginebra. Tenía que bebérmela antes de marcharme, bebí un buche demasiado largo y me dio un poco de fatiga. "Nunca antes has bebido sola", miré al entrometido que tenía al lado quien tenía razón pero podía meterse en sus asuntos digo yo. Cuando mis ojitos enfocaron los suyos la frase de estierca máxima que iba a soltar murió en mis labios. No te lo vas a creer querido diario, pero delante de mí estaba el macizo número uno del Starbucks. Durante unos segundos pensé que no me había reconocido pero el tío se acordaba de mí. Empezamos a mantener una conversación, a mí también me cuesta creerlo pero fue así, obra y milagro del Ginebra y del vino del almuerzo también. No me preguntó mi nombre algo que me resultó raro pero seguimos charlando sobre estupideces, él tenía un mal día y a mí me habían dejado tirada eso fue lo máximo que hablamos sobre nuestras vidas personales. Estaba casado seguro, no llevaba anillo pero era extraño, le pregunté su nombre, se lo pensó mucho antes de contestar “Adams”. Estaba mintiendo, se lo dije pero él lo negó. Querido diario era un embustero, guapo y probablemente casado y padre de tres hijos. Cuando me preguntó el mío no lo dudé, se me vino rápidamente a la mente, si iba a actuar como una golfilla que menos que llamarme como una. "Lola" sonreí mientras bebía de mi copa. Mi imaginación tomó vida propia y me inventé una vida paralela. Lola de veintiocho años, abogada que se encontraba aquí de viaje por motivos de trabajo. Vale... No tengo mucha imaginación, el nombre es del personaje de un libro y la vida es la de Emily, no me lo tengáis en cuenta. Parecía que se lo había creído, me preguntó sobre el trabajo, entonces me puse en plan "Olivia Pope" y su "es confidencial no puedo hablar". Puede que ahí se me notara un poco la mentira pero él me siguió el rollo, "Y tú... ¿Cómo te ganas la vida?" Antes de contestar pidió otro par de copas, "¿eso importa?". La verdad es que no importaba, era divertido, la situación, las mentiras, eso de tener otra vida. Porque si podía olvidarme de la mía podía hacerlo de la de él, así obviaba el hecho de que había otra persona y que estaba mal. En fin, una copa llevo a la otra y el bar nos llevó al taxi, el taxi a mi suite. Él se creyó un poco más mi historia y yo entré en éxtasis cuando se quitó la camisa y vi la placa que colgaba de su cuello. Lo de la pistola en la mesa intenté ignorarlo, algo que no fue muy difícil porque esos abdominales acaparaban toda la atención. Ay querido diario vaya polvazos, y lo digo en plural porque el moreno me dio para toda la semana. Quien me iba a decir a mí que me iba a convertir en una señorita ligera de cascos que se lleva a desconocidos a su habitación para hacer muchas cosas guarras. Querido diario es que no puedo ni escribirlas que me da vergüenza y solo falta que un día me roben el dichoso cuaderno y la liamos. Solo voy a decirte que mi experiencia es escasa pero ha sido increíble. Menos mal que estaba depilada y con la manicura hecha que si no fíjate tú al lado de esa obra de arte. Necesito darme unos rayos uva o ir a la playa, mi nivel de blancura ha sido extremo a su lado. ¡Y que lado por Dios! Por un momento esta mañana he dudado que hubiera ocurrido de verdad pero es cierto, tengo un resquemor sospechoso en cierta zona, y no me refiero a la puerta de atrás, no querido diario esa a día de hoy está sin inaugurar. El día de ayer estuvo sorprendentemente bien, una noche loca la puede tener cualquiera ¿no? Emily hoy sigue teniendo lío, así que parece que toca descansar. Ya te contaré esta noche. XoXo. 

14 — 20 Julio 2014 — Domingo. 
Buenos días querido diario, estoy destrozada y no tengo mucho tiempo así que seré breve. El día de ayer fue tranquilo la mayor parte del tiempo. Estuve tirada en la cama hasta la hora de comer, hablé con mi abuela a quien prometí visitar el fin de semana que viene. También hablé con Nick, he quedado mañana al salir del trabajo para ver un par de pisos. A la hora de la cena y tras una tarde relajante en la que probé los jabones, espumas de baño y las cremas aromatizadas que me compré el día anterior me puse un camisón de encaje de Etam. Estaba de ánimo y me apetecía. Emily vino a cenar, se sorprendió al verme de esa guisa, le conté la verdad, cuando me aburro y tengo dinero compro lencería, es una de mis aficiones. Después nadie me la ve pero bueno. Cenamos relajadamente y a la cama, había que madrugar bastante al día siguiente. Estaba tapándome con las sábanas cuando llamaron a la puerta, ta chan ta chan… ¿Quién estaba allí? Exacto. Él. Tras un desconcertado "¿qué haces aquí" y un breve "tenía ganas de ti" la conversación fue escasa, el metió las manos por debajo de mi camisón y el resto fue historia. Sabe mi número de habitación y yo no es que me queje tampoco así que, llevo dos noches yéndome calentita a dormir. Soy una pecadora querido diario. Pero es que sienta tan bien… 

15 — 21 Julio 2014 — Lunes. 
Querido diario hoy parece que todo ha vuelto a la normalidad, o casi todo. He llegado justa de tiempo, no he tenido tiempo de tomarme el café así que he tenido que aguantar hasta después de la reunión para ir un momento a hacerme uno. Necesitaba cafeína, tenía un sueño horrible. Después de terminar con Sarah y Kim, me reuní con Dawson, ella es la que va a llevar mi nuevo proyecto de Harlem. De vez en cuando me quedaba en trance recordando lo del fin de semana, joder es que lo pienso y aún me cuesta creerlo. No entiendo qué ha visto en mí, el tío está como un tren, puede tirarse a cualquier tía que le apetezca. No es que me queje, es que es surrealista. Aunque seamos sinceras, se lo pongo demasiado fácil, exceptuando la breve charla del bar no hemos tenido prácticamente conversación, nuestra relación está basada en el sexo. Volviendo a mi día a día, Sarah a media mañana me endosó otro proyecto más, era de una guardería en Queens, hable con Nick, tenía un hueco para mañana por la mañana así que tras ponernos de acuerdo llamé a la encargada y fijamos la hora. A medio día vino a mi mesa a decirme que teníamos un problema con la obra de Madison Avenue, lo de un problema era irónico. Llegamos al apartamento y había un agujero negro en el salón, el puto techo se había hundido. Casi me da un soponcio. Tuve que cancelar una reunión que tenía por la tarde con otro cliente. Nick me inculcó un poco de calma, estuve a punto de subir y estrangular al octogenario de arriba que se había puesto a taladrar el suelo para intentar cambiar el parqué. Gracias a Dios no tuvimos una desgracia y al hombre no le pasó nada, había ido a comprar cuando el suelo de derrumbó. La vejez es muy mala ¿a quién se le ocurre taladrar y martillear el suelo? Terminé la jornada de trabajo estresadísima, para colmo fui a ver pisos con Nick y todo me parecía horrible, pequeño y carísimo. Él se burlaba de mi llamándome "princesita" y yo lo mandé a tomar por culo. Antes de dejarme en el hotel me dijo que me dejara de tonterías y me decidiera por uno, porque al final iba a vivir con T.J y Waldo debajo de un puente. Tenía que dejar el hotel el viernes, llevaba razón y mucha. Volví al hotel, tras cenar, ducharme y ponerme un pijama, hoy no estaba el asunto para camisones de encaje, pedí al servicio de habitaciones una botella de vino y un bol de palomitas. Estaba viendo un capítulo de Arrow cuando llamaron a la puerta. Reconozco que lo estuve esperando, aunque pensé que ya se habría cansado. Abrí la puerta con la copa en la mano, en cuanto lo vi me di la vuelta y volví al sillón, sabía que me seguiría. Me senté y volví a darle al play. Él tomó asiento a mi lado, bebió de mi copa y me robó palomitas. Terminamos de ver el capítulo en silencio y después follamos. Lo cierto es que me está enseñando unas cuantas cosas, él se toma demasiado bien mis torpezas en ciertos momentos, cree que finjo para ponerle cachondo. Es un cretino, tengo que meterme eso en la cabeza, le está siendo infiel a alguien, lo sé, joder, ¿cómo puedo estar haciendo esto? Iré al infierno. Maldita sea, es que no puedo recordarlo cuando estoy teniendo un orgasmo o me da ese maldito beso en el pelo antes de marcharse. Tengo que parar esto querido diario o llegará un momento en el que sea demasiado tarde. Buenas noches. XoXo. 

16 — 22 Julio 2014 — Martes. 
Buenas noches querido diario hoy he estado reflexionando, todo empezó esta mañana cuando me encontré a Eric en la cocina, había hecho café y traído magdalenas. Esto es lo que yo necesito, un tío trabajador, guapo, simpático y soltero. Además seamos sinceros me pone bastante, hoy traía una camisa celeste que le quedaba como un guante, estaba admirándolo mientras echaba azúcar al café y al final tuve que tirarlo, estaba asquerosamente dulce. Nota mental para el futuro: no mirarlo mientras me preparo el desayuno. Hablamos durante un rato, le conté lo que me ocurrió ayer, me ofreció su ayuda para lo que necesitase y me dio consejo. Acudí a mi reunión matutina con Nick, realizamos un informe principal, el resto lo haríamos en la oficina y modificaríamos detalles en las posteriores visitas. Me encanta trabajar con Nick, tenía que decirlo. Aprovechamos la hora del almuerzo para ver otro apartamento. Intenté no ser tan negativa, pero es que joder... era una puta mierda. El resto de la tarde estuve en Madison Avenue, parecía que la cosa tiene una solución que no nos retrasará mucho tiempo. Cené con Nick en Rockefeller plaza. Me avisó de que mañana por la mañana me enseñaría el último piso, era de un cliente suyo, parece que la cosa promete. Me duché y me puse un camisón bonito. He estado esperando despierta tres horas y media, no va a venir. Me siento como una imbécil, que es lo que me merezco. Ha sido lo mejor. Tarde o temprano tenía que acabar. Buenas noches. XoXo. 

17 — 23 Julio 2014 — Miércoles. 
Querido diario, es hora de la mudanza, de decir adiós a ciertas cosas y de empezar una vida real. Como te dije ayer, Nick me recogió temprano esta mañana y fuimos a ver un piso que se encuentra cerca del trabajo, no es muy caro y está bastante presentable. Aún me cuesta decirlo pero cuando tenga mi toque personal estará increíblemente bien. Llegué a la oficina con Nick, Eric estaba desayunando como va siendo habitual, aunque se marchó a los pocos minutos, lo entiendo, Nick estaba en plan maruja. La reunión grupal ha sido bastante aburrida, a decir verdad he estado evadida la mayor parte del tiempo. Al salir del trabajo quedé con el dueño del piso, firme el contrato, le hice una transferencia y me dio las llaves. Lo tenía listo desde hace dos semanas. Llegué al hotel y me puse a hacer las maletas y a recoger trastos, en estas dos semanas he acumulado cositas, necesito una caja. Cuando llamaron a la puerta no me lo podía creer, allí estaba él, con su sonrisa encantadora y una botella de vino en la mano. Intenté cerrar la puerta pero la detuvo con el pie. Entró, intenté ignorarlo mientras seguía guardando ropa en la maleta. No hablamos, era absurdo estar tan cabreada con un tío al que conocía hace menos de una semana. Al final me engatusó, lo hicimos, el polvo de despedida. Se acabó querido diario, no sé por qué me da tanta pena, pero es que nos duchamos juntos. Nunca me había bañado con un hombre, él ha sido mi primera vez en ciertos momentos y me pone triste pensar que haya sido tan breve. Estoy haciendo lo correcto, él piensa que me marcho y yo necesito que esto se acabe. Fue una buena despedida, es hora de continuar. Tengo momentos para el recuerdo grabados en mi mente, el más bonito sin duda el último beso que me dio. Yo le robé un suspiro y él una parte de mí. 

18 — 24 Julio 2014 — Jueves. 
Buenos días querido diario, ayer fue un día muy largo. Terminé de recoger las cosas por la mañana temprano antes de ir a trabajar. Al medio día fui al piso a limpiar, parecía que ya estaba en buen estado, pero a mí me gusta dejarlo todo como los chorros del oro. No me dio tiempo a comer, de camino a la oficina me tomé una cocacola y un paquete de patatas. Tenía pensado irme temprano para llevar las maletas al piso pero no me acordaba que era el cumpleaños de Jackson. Al final entre pitos y flautas cenamos todos en la oficina, me reí muchísimo, la imitación de Eric estaba muy lejos de la realidad. Ver a Jackson bailar de esa manera es un hito. Que manera de moverse por Dios. Está visto que aquí cuando hay una celebración se olvidan de todo y no existe el término vergüenza y menos el de jefe. Una tarde para el recuerdo, hasta Rose estaba simpática. Cuando volví al hotel estaba considerablemente bebida, caí redonda en la cama. Por fin es viernes, hoy en cuanto salga del trabajo me marcho a Houston, pero antes tengo que llevar las maletas al piso. Vaya día me queda hoy también. Hasta esta noche querido diario. XoXo. 

19 — 25 Julio 2014 — Viernes. 
Querido diario esta mañana me he levantado bien temprano. Tras dejar el hotel pedí un taxi y llevé las maletas al piso. No me dio tiempo a colocar gran cosa, metí en una de las maletas pequeñas algo de ropa para el fin de semana y me fui andando al trabajo. No sé si es que el otro día no calculé bien o si por culpa de la maleta he ido más lenta pero he llegado tarde, quince minutos para ser exactos. Guardé la maleta en la sala de descanso y me puse manos a la obra, nunca mejor dicho. Ya habíamos encauzado de nuevo la reforma de Madison Avenue. Por la mañana fui con Dawson a Harlem y me reuní con dos clientes. Al medio día comí con Kim, Jackson y Nick, a quién pedí que me llevara al aeropuerto por la tarde. Un día me mandará al carajo, el pobre mío que es más bueno que el pan accedió sin rechistar. Cuando estaba esperando el ascensor para para irme apareció Eric, charlamos brevemente. Vio la maleta, me preguntó si me iba, ya estaba en plan “voy a contarte mi vida" cuando Nick me interrumpió. Nuestros momentos siempre son interrumpidos hay que joderse. Pues nada, bajamos todos juntitos en el ascensor, nos despedimos en la calle y me marché con Nick. Esta la historia de mi vida últimamente, tengo a Nick hasta en la sopa. Unas horas después me encontraba cenando en el patio trasero con mi abuela, Roy está fuera de la ciudad por motivos de trabajo así que vamos a tener un fin de semana de chicas. Buenas noches querido diario. XoXo. 

20 — 26 Julio 2014 — Sábado. 
Querido diario, hoy he estado bastante tiempo tumbada bajo el sol pensando en todo lo que me ha pasado en los últimos tres meses. A mediados de mayo, lo único que tenía en mente era terminar la carrera y buscar un trabajo. No es que tuviera una prisa excesiva por irme de casa, la convivencia no era estupenda pero nos ignorábamos mutuamente, eso simplificaba la situación. El hecho de que la relación con mi madre llegara a su fin hizo que tuviera que poner mi vida patas arriba. Todos los planes que tenía en mi cabeza se fueron al cubo de la basura. Los cambios de por sí son difíciles si a eso le sumamos la atmósfera de incomprensión en la que me encontraba era como estar en medio de una tormenta sin tener donde agarrarte. Aún intento entender la actitud de mi madre, he hecho un esfuerzo sobrehumano por intentar descifrar qué le pasó por la cabeza para decidir echarme de casa. Querido diario, no lo entiendo, no entiendo como de un grano de arena se hizo una montaña enorme que nos engulló a todos. Tengo tantas emociones dentro que ya no sé ni lo que siento. Las primeras semanas que estuve en Houston estaba sumida en un estado de shock permanente. No querer hablar del asunto con mi abuela no facilitó las cosas, me encontraba en un limbo, perdida. El no tener ningún tipo de responsabilidad me hacía más fácil permanecer en ese estado. Todo lo de la entrevista, la mudanza y el nuevo trabajo me ha hecho salir de mi zona de confort, convertir toda esta locura en algo más real. Y digo real por decir algo porque la mayor parte del tiempo es como si estuviera viendo la vida de otra persona a través de mis ojos. La responsabilidad de un puesto de trabajo, el miedo a meter la pata, toda esa inseguridad que me atenazaba los primeros días y que aún sufro me hace sentir en ocasiones como si fuera cuesta abajo y sin frenos. El tema de los hombres es otra cuestión a parte. Siempre he tenido una concepción idílica con respecto al amor, probablemente esa sea la razón de mi fracaso en estas índoles. Me llevé muchos años de mi vida sintiéndome vulnerable e inferior porque era como un fantasma entre mi grupo de amigas. Nadie se fijaba en mí, nadie recordaba mi nombre o simplemente no sabían que existía. Eso minó mi autoestima durante bastante tiempo. Cuando te encuentras mal necesitas algo a lo que aferrarte, un salvavidas emocional y en mi caso fue Marco. Tenía la capacidad de hacerme sentir comprendida, divertida y sobre todo hacía aflorar mariposas en mi estómago y provocaba múltiples sonrisas tontas en mi cara. Incontables minutos imaginando escenas juntos en las que yo dejaba de sentirme como una miserable y era más feliz que una perdiz. Imagina, imagina, corazón que la vida te va a dar un buen hostión. Ta chan, ta chan eso pasó, demasiado de repente, un día cualquiera me acosté con él. Las primeras veces no suelen ser memorables, la mía no iba a serlo. Recuerdo que esa noche me sentí otra persona, otra yo. Normalmente soy bastante tímida pero esa noche no lo fui. Si me dijeran que ese día me hicieron un exorcismo de personalidad lo creería. Pensándolo tranquilamente el problema no fue que no disfrutara en mi primera vez, la mayoría de las mujeres no lo hacen. Lo malo vino después, porque esa noche no me sentí yo misma pero al día siguiente mi yo cotidiana volvió con más fuerza que nunca y acompañada de un látigo enorme con el que me fustigué durante años. La mayor parte de la culpa fue mía, maltratarse psicológicamente uno mismo no es sano. Aunque el hecho de que Marco se marchara para siempre al día siguiente no ayudo mucho. Yo le había entregado muchas cosas esa noche, y lo menos importante fue mi virginidad. Destrozó mi inocente corazón, mis esperanzas y mi romántica visión de la vida. Las nubes esponjosas, los dulces caramelitos, los arcoiris y los corazones de purpurina fueron fumigados. Bye, bye, Ciao, finito. El cinismo llegó a mi vida y aterrizó con fuerza. Tardé tres años en volver a acostarme con un tío y fue otra decepción así que expulsé definitivamente el sexo de mi vida. Los hombres tampoco es que me atosigaran así que no fue algo especialmente tedioso. Eso sumado a que soy rara de la hostia y que mis gustos son muy particulares fueron la combinación perfecta. Después de la decepción número dos me compré un vibrador que tampoco fue lo que esperaba, él fue mi decepción número tres. Si es que no se pueden tener tantas expectativas... La Lolita de mi interior sale de paseo en raras ocasiones, de hecho llevaba encerrada casi un año cuando se dio un paseo con Noah, la pobre estaba oxidada, de ahí que la cosa no llegara a su fin. Tampoco puedo echarle toda la culpa a ella, no estaba yo de mucho ánimo tampoco. Aunque he de reconocer que él fue el que abrió la caja de Pandora. Después apareció en mi vida Eric, que me pone mucho pero me hace sentir insegura, tengo miedo de sentirme como una mierda otra vez. Y en medio de todo esto llegó Adams, quien venía con una martillo gigante como el de Thor y liberó a Lolita de sus cadenas. Mucho le ha dado de comer y a ver quién ata en corto a esa golfa. No se puede ser tan zorrasca, mi monja interna la lleva tortutando sin descanso dos días. Ya le ha repetido mil veces que solo se puede abrir de piernas con hombres solteros, los demás son caca. La señora monja es muy estricta y tiene demasiados sermones sobre el bien y el mal, sobre el infierno y la lujuria. La monja no entiende que todo eso se olvida cuando tienes el pecado en estado puro entre tus piernas. Tengo que hacer penitencia, mañana por la mañana voy a misa con Elizabeth, es hora de que hable seriamente con Dios. En fin querido diario no te cuentos más rollos, esto es lo que he hecho durante todo el día, machacarme la cabeza. También he comido mucho y me he tomado un par de margaritas bajo George. Sol, alcohol, palomitas... ¿Qué más se puede pedir? Hmm... Algo se me ocurre pero no voy a mencionarlo que estoy viendo que la monja ha ido a por una fusta más grande. XoXo.  

21 — 27 julio 2014 — Domingo. 
Querido diario esta ha sido la relación más larga que hemos tenido, ¡veintiún días! Ha sido muy bonito pero estoy hasta el moño. Esto es un puñetero coñazo así que con todo el dolor de mi alma te pido el divorcio, o al menos un poquito de espacio. Solo voy a decirte que ya he vuelto, estoy en mi nueva casa, con un poco de bronceado y con menos pecados. Ayer me confesé con el cura, no es que yo sea mucho de eso, tampoco es que yo me exprese muy bien pero bueno el hombre me entendió que es lo importante. La monja de mi interior se encuentra más relajada y por fin ha dejado tranquila a Lola en su celda. Una Hailey renovada, más serena y con menos telarañas en los bajos, todo perfecto. Intentemos pasar lo que queda de mes sin ningún drama ni ningún pecado capital. Hasta pronto querido diario. XoXo. 

  — Epílogo — 
Querido diario se supone que tendríamos que terminar el mes sin ningún contratiempo ¿no habíamos quedado en eso? ¡Solo quedaban cinco días! No ha sido posible. Prepárate porque vienen curvas.   El lunes por la mañana se supone que iba a ser un día tranquilo, pero empezó calentito. Me encontré con Eric en la cocina, esa mañana había decidido ponerme una falda con unos flecos muy monos pero que me jugaron una mala pasada. Hice el ridículo como es normal, me di un porrazo en la cabeza y Eric se empeño en revisar que todo estuviera bien. Él se acerco y nos enganchamos literalmente, que mal rato querido diario. Ahí tan arrejuntados los dos, él se marchó en cuanto deshizo el nudo y yo estuve pensando cosas calenturientas durante gran parte de la mañana. La cosa empeoró cuando fuimos a una reunión y apareció Noah. Madre mía casi me da algo malo. Tan simpático como de costumbre me engatusó en su despacho y nos metimos un poco de mano. Ya lo sé… no puede ser una tan fresca. La cuestión es que salimos a cenar, nos tomamos unas copas y hubo algún que otro toqueteo. Ya estaba yo dispuesta a terminar lo de Chicago cuando Eric me mandó un correo y hablamos. Estuve avispada y le dije que viniera, no pensé que fuera a aceptar pero me dijo que sí, entonces tuve que deshacerme del otro. Me lo pasé bastante bien pero a última hora me sentí culpable por Noah, pobre, lo estuve calentado toda la noche para dejarlo a dos velas. Me estoy convirtiendo en un monstruo. Por cierto, Ethan cree que me tiro a Roy, y lo que es peor no he tenido ocasión de aclarar el asunto, así que además ahora soy la amante del jefe. Increíble. He conocido a mi vecina, se llama Josselyn, es muy maja. Estuve charlando con ella en su piso, es residente en el Harper Hill y comparte piso con un cubano, bombero y macizo. El chico parece que lo tiene todo. No lo he conocido aún.   Lo del lunes no fue nada para lo que quedaba el martes. Por la mañana me fui con Eric a Nueva Jersey, monté un espectáculo bochornoso con unos policías, le rayé el coche y encima por la tarde lo puse como los trapos. No sé como me dirige la palabra. Lo peor del día fue ver a Adams en la barbacoa de Central Park, estaba nada más ni nada menos que con April Templelate, la nieta de Roy. ¿En serio? Quise morirme en ese momento, esto es justicia divina. Explícame querido diario que voy hacer el día que me presenten a esa muchacha. ¿Cómo voy a mirarla a la cara? Esto es un desastre, un puto error que voy a estar pagando hasta el día del juicio final. Esto va a explotar y ya verás tú… Por suerte me marché antes de que él me viera, necesito tiempo para plantearme como abordar este asunto. Mi rifirrafe con Eric duró hasta el miércoles, descubrí que tuvo una relación con Kaitlyn, y parece que la cosa terminó peor que el rosario de la Aurora. A él se le fue un poco la pinza con Noah y yo perdí un poquito los nervios, el pobre Noah sin comérselo ni bebérselo ha sufrido nuestras idas de olla. Sinclair con el rebote lo mandó a Los Ángeles, menos mal que Noah tiene paciencia y sentido del humor. Eric y yo nos quedamos solos y bueno… la tensión de los últimos días nos hizo soltarnos demasiado. Que locura de semana por Dios. Emily se ha mudado a Nueva York, el cretino de su novio le ha puesto unos cuernos que va limando los marcos de las puertas al pasar. Lleva meses tirándose a otra y encima la ha dejado preñada. Un regalito del cielo es el hombre. Emily está bastante deprimida aunque su primer fin de semana de soltera ha dado para unas cuantas anécdotas. Ayer nos fuimos a Florida para pasar el fin de semana con Sarah y Kim. La jefa no estaba muy alegre tampoco, ha congeniado mucho con Emily, parece que durante un rato han compartido sus desgracias y se han animado una a la otra. Nos quedamos en casa de la hermana de Kim, Sylvie, casi parecen gemelas y están las dos igual de colgadas. Nos lo pasamos de la leche. Lo dimos todo y más, así tenemos este dolor de cabeza monumental. Anoche con la borrachera Sarah me contó ciertas cosas que podía haberse ahorrado y que no pienso escribir porque he borrado de mi memoria, no quiero saber nada. Tuvo suerte de que Kim estuviera en la pista de baile, ya sabemos que es una maruja a la que le cuesta mantener el pico cerrado. Ahora estamos descansando en la playa, esta tarde sale nuestro vuelo para Nueva York. Por ahora Emily y yo vamos a vivir juntas. Espero que ella y Nick limen asperezas. Se llevan fatal y no lo comprendo, con lo majos que son los dos.  El viernes fue mi cumpleaños, veinticuatro. Sin duda alguna ha sido el mejor de mi vida. Tuve la suerte de compartirlo con gente increíble. Quien me lo hubiera dicho hace un par de meses. Roy me ha regalado un Mercedes, estupefacta me quedé, el coche es precioso, tengo que hablar con mi casero para alquilarle también la plaza de garaje que me ofreció cuando me mudé. El coche me lo llevan a Nueva York, el lunes podré recogerlo en el concesionario. Nick me ha regalado unas entradas para uno de los conciertos que dan Beyonce y Jay-z en París en Septiembre. Desde luego no puedo quejarme, en la vida me habían regalado tantas cosas. Mi abuela me ha comprado un conjunto de Agent Provocateur que me queda para quemarlo, le he dicho que lo devuelva, que depresión, con las ganas que tenía de ponerme uno. La mayor sorpresa me la llevé cuando vi a Eric en la puerta de mi casa, no me lo esperaba después de haber discutido en Chicago. Vino con su Mustang, dimos un paseo y me enseñó un hotel de Templelate en el que lleva trabajando una barbaridad de años, lo ha diseñado él por completo, es una verdadera obra de arte. Estuvimos largo rato en lo que será una sala sublime para fiestas de noche. Lo único que había en la estancia era un piano de cola. Por lo visto la noche anterior con la borrachera se me soltó mucho la lengua y entre todas las barbaridades que solté por la boca se hallaba la maravillosa idea de follar con él encima de un piano. Que por cierto sí que era buena idea, podría contar muchos detalles morbosos sobre lo que sabe hacer, pero... Me lo quedo para mí. Solo te diré que ha sido mucho mejor de lo que hubiera imaginado, incluso mejor que Adams. Y he de matizar esto, Adams era un desconocido, el sexo era increíble pero no nos unía nada más. Era algo puramente físico y carnal. Eric es distinto, está dentro de mi cabeza, me produce sentimientos y aunque no es que lo conozca desde hace muchísimo tiempo, lo veo prácticamente todos los días y el roce hace el cariño. En este caso no es cariño, es algo más que no puedo definir porque tampoco lo tengo muy claro. Me gusta su físico, por supuesto, pero eso es solo una pequeña parte, a pesar de las diferencias que hemos tenido en alguna que otra ocasión siempre me ha tratado con respeto. Es dulce pero no empalagoso, y aunque es muy reservado con ciertos aspectos de su vida comparte conmigo un pedacito de él que aunque ahora es suficiente puede que no lo sea en el futuro. Sentimos algo el uno por el otro, el tiempo dirá a donde nos llevará. Me ha regalado un colgante precioso que debe costar un ojo de la cara, no he tenido valor para buscar el precio. Prefiero no saberlo. El que se diera cuenta de que mi manía por tocarme el cuello era porque me faltaba algo me emocionó. Ha intentando llenar un vacío, consiguiendo ocupar mucho más espacio dentro de mí de lo que él imagina. Intentamos aclarar un poco la situación que hay entre nosotros, aunque lo cierto es que no saqué nada en claro. Quizás fue porque la conversación no fue especialmente larga, es algo difícil intentar hablar cuando te están dando besos húmedos en el cuello. Eric me ha invitado a cenar a su casa esta noche. Llevo todo el día pensando que ponerme para la ocasión, estoy hasta un poco nerviosa, no lo veo desde el viernes por la noche y le tengo ganas. Muchas. Querido diario, parece que mi vida se va poniendo en orden, cruzo los dedos. Tengo que dejarte Kim viene cargada de Margaritas, ya sabes eso que dicen que para quitarte la resaca debes beber lo mismo que te la ha causado. Pues eso, nosotras lo cumplimos al pie de la letra. Prometo volver a escribirte, no sé exactamente cuando pero lo haré. Hasta pronto querido diario. XoXo. 

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