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Dr.

Kléver Silva Zaldumbide
MEDICO ACUPUNTURISTA
Doctor en Medicina y Cirugía en la Universidad Central del Ecuador
Especialización de dos años de postgrado en la República de China en
ACUPUNTURA Y MOXIBUSTIÓN
Ahora que pienso en ti
Cada oportunidad puede ser uú nica en nuestras vidas, brindar felicidad y no
dolor debe ser un mandamiento divino para los vivos que nos aman y nos
rodean, lo importante es tener en cuenta que, mientras estemos aquíú, somos
esenciales unos para los otros. Toda accioú n que favorezca justicia,
misericordia y amor es inevitablemente una accioú n correcta y toda accioú n
correcta estimula nuestra espiritualidad y satisfaccioú n; mientras que todo lo
que es contrario a la naturaleza es contrario a la razoú n, y todo lo que
es contrario a la razoú n es absurdo.
Víúctor Heredia, parafraseando, nos dice: “ÉÉ stos díúas de recreo faltaraú n, las
risas faltaran, como la hojarasca desaparece con el viento que lo arrastra, el
ciclo menos esperado de la vida nos llamaraú y tendremos que abandonar
estos huesos…” ¿Queú sentimos cuando a nuestro padre le toca partir? ¿Queú
somos tan soú lo un soplo de vida, cierto? Como dice el duú o Tercer Cielo: “La
vida puede terminar en un segundo, la vida es polvo, puede esparcirse en un
momento, nada trajiste nada te llevas, soú lo lo que habíúa dentro…”. Al menos
yo quiero creerle a Joseú Martíú cuando piensa que la muerte no es verdad si se
sigue cumpliendo bien con la vida.
Las acciones se convierten en acciones correctas cuando se las lleva a cabo a
traveú s del uú nico sendero, el del amor a nuestros padres, que es el mismo
sendero que nos conduce a sentir felicidad. És la diferencia entre el deseo
egoíústa de fama, por parte de muchos y la fama no buscada resultante de la
accioú n correcta, la primera es ilusoria y efíúmera, la segunda es real y
duradera. Hay que luchar para que nuestro cerebro entienda que el
conocimiento tiene que estar al servicio de nuestros semejantes y con
humildad agradecer a Dios la suerte que tuvimos al entrar a eú ste, sin
importar el esfuerzo realizado, pues nunca existiraú nada bueno si no hay
sacrificio, voluntad y disciplina de por medio, son maú s bien requisitos
ineludibles para salir de la mediocridad.
La idea desordenada, confusa y profana del eú xito es la que mantiene
endeú micamente enferma a la sociedad moderna. Én cada esquina
celebramos la muerte de nuestros propios ideales de convivencia y amor al
proú jimo. Con incontenible insolencia estamos asistiendo al funeral de
nuestra propia fe y esperanza. Con un rumo de críúticas inefectivas todos
satanizamos la situacioú n de nuestro diario convivir colmado de metas
exclusivamente econoú micas y materiales percibiendo inconscientemente la
evaporacioú n de nuestra sensibilidad, de nuestra voluntad intelectual
imaginativa de ser maú s humanos.

pero no te siento perdido. piensen en nosotros y nunca se averguü encen de que nosotros hayamos sido sus padres. Quizaú s te fuiste ayer. me tienes siguiendo tu luz. ya que amando la vida te desenmordazaste de tu cuerpo para estar allíú. entraste a un cambio de vida.Tratemos de vivir de tal manera que cuando nuestros hijos piensen en justicia. “La vida vive contigo y conmigo…la muerte…probablemente no es morir. amor y abnegacioú n. Padre. justo arriba. esa luz de honestidad. gracias a tu sabiduríúa de gran dignificador de los valores de padre. emocional y espiritual. no he perdido nada. Incansable en el batallar diario por las líúmpidas monedas indispensables para poner el conocimiento a mi alcance y. guiaú ndome con la misma tenacidad. de entrega. donde puedes ver y gobernarlo todo. ahora pienso en ti sin dolor.” . honestidad. hace un anñ o o hace un siglo. no soy posesivo. de hecho. motivacioú n y empuje a lograr objetivos fundamentalmente humanos y de servicio. Me queda muy claro que tu herencia fue tu fortaleza fíúsica. perseverancia y espíúritu de lucha en el trabajo.