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Con Aguirre en la selva

Le ofrecieron participar en una filmación en la selva, sin tareas precisas. No
sabía -no podía saber- que esa película alcanzaría estatura mítica.

FOTO

Carlos Abboud05 may 2017

Todavía me pregunto si fue realidad, sueño o ficción. Todo comenzó en el
albergue de juventud de Thessaloniki, a principios de marzo de 1969, última
parada del viaje de París a Beirut con mi amigo Enrique. Al llegar nos topamos
con un alemán de nuestra edad, alto, muy flaco, con estilo suave. Se llamaba
Lucki Stipetic. Volvía de una estadía de un año en la India. Un clásico de la
época. El ambiente general del albergue era más bien hippie, jóvenes de
Occidente convencidos de encarnar alguna forma de revolución. Con una
fuerte nota disonante: algunos eran jóvenes norteamericanos que ya habían
estado en Vietnam.

La corriente con Lucki fue excelente. El encuentro juntaba Alemania y
Argentina, la India y el Líbano. Nos sentíamos cerca de nuestros aventureros
de novela. Durante la cena acordamos vernos en Múnich, semanas más tarde,
a la vuelta de Beirut. Allí pasamos un par de días, conocimos a su madre, Lucki
nos mostró su ciudad.

EXTRAÑAS VACACIONES.

más numeroso. que la plata no llega y otras dificultades. Cada tanto se saludaban como si se reconocieran a pesar de no conocerse. Me adherí a ellos. . los integrantes del equipo de producción. Me da el pasaje y me asegura que nos volveríamos a ver al día siguiente. Un par de cartas más me aclaran que la película era sobre "temas históricos. salvo un grupo de alemanes. estábamos expectantes. y de ahí fuimos a una oficina en la ciudad.Durante los meses siguientes mantuvimos el canal de correspondencia habitual para esa época. Pero bueno. La idea calzó perfecto. a ayudar a su hermano en una filmación. aunque transmitían cierta comodidad. carta va. la gente muy interesante. Después entendí que serían la tropa. Werner me recibe muy amable. no tenía planes para las vacaciones de enero/febrero. Muchos eran locales. En el tren nos fuimos presentando. El tercer grupo era de diferentes nacionalidades. unos treinta. aunque el anfitrión hubiera desaparecido. y estaba amparado por mi "vínculo" con Herzog. nervioso. yo también era de afuera. En la estación de Lima había un grupo aparte. proponiéndome vernos allí. Las solidaridades lingüísticas deben haber ayudado. El contexto parecía óptimo. Vestidos con armaduras adquirieron un improbable aspecto de soldados de la época de la conquista. tampoco era cuestión de ponerse a buscar legitimidad. y que en consecuencia no puede viajar esa tarde a Cuzco. a Perú. relacionada con la época de los españoles". máximo dos. Excitado. a la estación de tren. Cada uno tenía claro por qué y para qué iba a esa fiesta. y como yo. Onda de primera. como yendo juntos a una fiesta que duraría varios días. carta viene. De mañana nos fuimos en grupo. lejos del diálogo casi simultáneo de hoy. Me voy tranquilo sabiendo que su hermano Werner Herzog me estaría esperando. ni peruano ni alemán. otros de diversas nacionalidades. me indica cual es mi habitación y me informa el horario de salida para el día siguiente. Viajaron en otro vagón. Creí entender que íbamos a Machu Picchu. Además era el grupo más tentador. Me di cuenta de que nadie se conocía entre sí. Sobre todo porque en ese viaje en tren la encantadora actriz mexicana Helena Rojo parecía haberme elegido como su acompañante. No tenía por qué sentirme un colado. Imaginé una especie de documental. Eran los actores. Estaban a la expectativa. No volví a ver a Lucki hasta veinticinco años después. tenían poco claro el desarrollo del programa. respuestas dilatadas. Nos encontramos en el aeropuerto de Lima. Ocupábamos uno de los vagones. También un grupo de peruanos. Salvo yo. y con el ruido de fondo del télex a cinta. Hacia fines de 1971 mi nuevo amigo me cuenta que viene a Sudamérica. Lucki me explica que está muy ocupado con la producción.

al lado de las ruinas. acompañado de Armando. los operadores en el medio. de brasileño trancuilo. y nosotros. A la hora de la cena ya me habían asignado la habitación que compartía con un norteamericano flaco. DISCUSIONES NO DISIMULADAS. y una tercera clase bien diferenciada. era quien mandaba. todo a mucha velocidad. y de los directores con los que había trabajado como asistente. planteos. la encantadora Tess de Polanski o la que deslumbró en Paris Texas y Maria's Lover. En Aguirre. majestuoso. Ruy interpretaba a Don Pedro de Ursúa y transmitía mucha serenidad. subimos a un bus y de ahí al hotel. verdadero director. los de la producción y los actores. eran bastante precarias. discusiones fuertes y no disimuladas con Herzog Hice amistad con Ruy Guerra. El rodaje me parecía lento. A la hora de la cena ya estaba claro que yo era el amigo (¡o el novio!) de Helena. de rasgos asiáticos. y la pobrecita se fue sola río abajo. Hablábamos de París. También de la revolución.. y una niña de unos diez años. algo natural para quien no tenía experiencia. incluyendo los peruanos que lo identificaban con el malo emblemático de películas de cowboys. Recuerdo cuando se armó una balsa muy simple a la que se ató una cabra. a diferencia de los demás. Su rol como Doña Inés era uno de los principales. Las condiciones en que vivían. Al día siguiente empezó la filmación. con una distancia de sabio. nos sentaron juntos. brasileño. Éramos como los pasajeros de un transatlántico. que todavía no era mi casa. bien sur. pero con mucho encanto y situado. Todos parecían conocerlo. Kinski en la vida era Kinski en la ficción. Kinski estaba acompañado de una mujer bastante más joven. recuerdo escenas con gritos. una especie de parador no bien mantenido. Hubo algunas quejas. de cuya existencia no tenía idea. aunque nunca llegó a mayores. es el cura.Y así llegamos al maravilloso Machu Picchu.. Carácter fuerte. Herzog siempre firme. en las barracas cerca del río. uno de los puntales del cinema novo. que era actor de westerns. Los integrantes de la tropa eran muchos. que en la ficción era su asistente. con corrientes y rápidos. Los Kinski tenían una suite en planta baja. Muchos años después deduje que esa niña debía ser Nastassja. Poco a poco fui deduciendo que ocupaba un lugar en el mundo del cine. No debe haber terminado bien. Los futuros conquistadores fueron por su lado a unas barracas que había en el valle. rozando los cuarenta. nosotros en primera. Después supe que era una figura conocida en Brasil. Él no parecía contento. Fueron impresionantes las escenas con los "soldados" bordeando las montañas. Vi por primera vez a Klaus Kinski. Tuvimos que caminar un trecho largo. También cuando se filmó al borde del río Urubamba. . muy alto.

varias horas de viaje. La integración entre ellos había funcionado. NOTA: Carlos Abboud es hoy empresario. pero su experiencia era muy diferente a la mía. la vida cotidiana. adonde se filmarían las escenas en río abierto. pasó unos días por casa. ¡Hoy impensable! El maestro Herzog fue siempre cordial. A los cinco o seis días todo el grupo partió a Pucalpa. y yo me fui arriba de un camión. Por las tardes recuerdo haber jugado más de un picadito de fútbol con los mozos del hotel. pero ya estaba de algún modo integrado al grupo. Había elegido visitar Buenos Aires en su camino de vuelta a Alemania. ahí adonde se terminaba la civilización occidental en la frontera con la selva amazónica. Ayudé con alguna tarea práctica. pasé a ser un extraño. En las mismas ruinas. del otro lado de la montaña.En los cinco o seis días que duraron las tomas en Machu Picchu fue quedando claro que yo no tenía ni rol ni función. fotógrafa. Cené con todos sintiendo que ya no era más del grupo. cinéfilo y coleccionista de arte. . Fue cordial. Todo estaba muy lejos. seguí el ritmo de las tomas. las comidas. Una semana más tarde nos volvimos a reencontrar en Cuzco. Incluyendo para Helena y Ruy. Luego de cuarenta años en Francia. Con Lucki almorzamos en Múnich en los 90. Al regreso una de las operadoras. Eran la pareja en la ficción. Se fue apagando la posible expectativa que pude haber generado. que parecían bien próximos. vive principalmente en Uruguay.

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