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No

hay personas más razonables que los siervos leales y, ante todo, los que, siervos del Estado,

se llaman buenos ciudadanos y buenos burgueses. ¡Sé lo que puedas, un rico o un mendigo - el
Estado burgués te deja elegir -, pero ten buenas ideas! ¡EI Estado exige esto de Ti, y considera su
deber principal hacer germinar en todos esas buenas ideas! Con este fin te protegerá contra las
sugestiones malas, reprimirá a los que piensan mal, ahogará sus discursos subversivos bajo las
sanciones de la censura, o de las leyes sobre la prensa, o tras los muros de un calabozo. Por otra
parte, escogerá como censores a gentes de ideas firmes y Te someterá a la influencia
moralizadora de quienes tienen buenas ideas y bien intencionadas. Cuando Te haya ensordecido
a las malas sugestiones, Te volverá a abrir los oídos de par en par a las sugestiones buenas. Con
la era de la burguesía se abre la del liberalismo. Se quiere instaurar por todas partes lo
razonable, lo oportuno. La definición siguiente del liberalismo, expresada en su honor, lo
caracteriza perfectamente: El liberalismo no es más que la aplicación del conocimiento racional a
las condiciones existentes (Einundzwanzing bogen aus der schweiz, Georg Herwegh, Zürich-
Winterthur 1843, p. 12). Su ideal es un orden razonable, una conducta moral, una libertad
moderada

"¿La inmoralidad del hecho estaba, pues, en su ilegalidad, en la desobediencia a la ley?
¡Concededme de una vez que el Bien no es otra cosa más que la ley y que moralidad es igual a
legalidad! Vuestra moralidad debe resignarse a no ser más que una vana fachada de legalidad,
una falsa devoción al cumplimiento de la ley, mucho más tiránica y más irritante que la antigua;
ésta no exigía más que la práctica exterior, en tanto que vosotros exigís, además, la intención;
debe uno llevar en sí la regla y el dogma, y lo más legalmente intencionado es lo más moral. El
último resplandor de la vida católica se extingue en esta legalidad protestante. Así, finalmente,
se completa y se hace absoluta la dominación de la

ley. No soy Yo quien vivo, es la Ley la que vive en mí. Yo llego a no ser más que la nave de su
gloria. Cada prusiano lleva un gendarme en el pecho, decía hablando de sus compatriotas un
oficial superior. (...) "

El impulso hacía una libertad determinada implica siempre la perspectiva de una nueva

dominación; la Revolución podía, sí, inspirar a sus defensores el sublime orgullo de

combatir por la libertad, pero no tenía en sus miras más que cierta libertad; así resultó una

dominación nueva: la de la ley.

¡Libertad queréis todos; quered, pues, la libertad! , ¿por qué regatear por un poco más o

menos? La libertad no puede ser más que la libertad toda entera. . pues. ¿No esperáis que sea posible alcanzar la libertad total. de perseguir un fantasma y dirigid vuestros esfuerzos hacia un fin mejor que lo inaccesible. un poco de libertad no es la libertad. la libertad frente a todo? ¿Pensáis que es locura desearla solamente? Cesad.