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ELGIRO INTERPRETATIVOEN PSICOTERAPIA Terapia, narrativa y construccion social Gilberto Limén Arce = EL LIBRO MUERE CUANDO LO FOTOCOPIAN Amigo lector: La obra que usted tiene en sus manos es muy valiosa, pues el autor vertié en ella conocimientos, experiencia y afios de trabajo. El editor ha procurado dar una presentacién digna de su contenido y pone su empefo y recursos para difundirla ampliamente, por medio de su red de comercializacién. Cuando usted fotocopia este libro, o adquiere una copia “pirata’, el autor y el editor dejan de percibir lo que les permite recuperar la inversion que han rea- lizado, y ello fomenta el desaliento de la creacién de nuevas obras. La reproduccién no autorizada de obras protegidas por el derecho de autor, ademas de ser un delito, dafa la creatividad y limita la difusion de la cultura. Si usted necesita un ejemplar del libro y no le es posible conseguitlo, le roga- mos hacérnosio saber. No dude en comunicarse con nosotros. Editorial Pax México Coorpinacion eprToriaL: Matilde Schoenfeld Portapa: Victor M. Santos Gally © 2005, editorial Pax México, Libreria Carlos Cesarman S.A. Av. Cuauhtémoc 1430 Gol. Santa Cruz Atoyac Mexico D.F. 03310 ‘Teléfono: 5605 7677 Fax: 5605 7600 Correo electsbnico: editorialpax@editorialpax.com Pagina web: www.editorialpax.com Primera edicion ISBN 968-860-520-4 Reservados todos los derechos Impteso en México / Printed in Mexico Indice Prlogo ..... A manera de introduccion . Vicisitudes de la palabra thenapeia La incursién de la psicologia CaPfTULO 1: EN BUSCA DE UNA EPISTEMOLOGIA . Emigraciones y tendencias Sobre las analogias . . La revolucién sistémica Riqueza conceptual y terapéutica Las mil y una elucidaciones . El constructivismo de la terapia familiar... La irrupcién de la postmodernidad CaP{TULO 2: LA OBERTURA POSTMODERNA +23 Realidad, verdad y postmodernidad ++ 23 Historia y realidad 1.24 Portmadernidad, construccionisna social y psiconecapia 31 Una nueva analogfa para la terapia familiar . ) La terapia como construccién social a) Algunos ejemplos ....... 44 Puerta abierta a la creatividad 155 CAPITULO 3: EL GIRO INTERPRETATIVO EN PSICOTERAPIA . 57 Juegos de lenguaje (y de significado) 57 Dos vertientes conversacionales 59 Limites culturales y mérgenes de libertad 61 E| dilema de los nueve puntos 65 Pluralismo y multiplicidad . .. 69 Todo vale y sirve... ma non troppo .. +73 vi @ INDICE In tempore Tiempo, cambio y transiciin .... 6.0... 0. ceece cece ees 80 CaP{TULO 4; RELATORIA DE CASOS (“HISTORIAS DE CASO”) Esperanza Fernando CAPITULO 5: EL GIRO INTERPRETATIVO EN LA ENSENANZA DE LA PSICOTERAPIA cee La transicién paradigmatica o giro interpretativo ...... Un experimento educativo La asignaturaeje ....... : Indicadores del giro interpretativo Las voces de los estudiantes Seleccién de contenidos reflexivos 113 CAPfTULO 6: CONSIDERACIONES FINALES ‘Apuntes para una addenda .. Aproximacidn al psicoandlisis como construccién social... . 164 Efectos del darwinismo en las relaciones de poder ........ 170 A manera de corolario 2.0.00... cece ccc e nee ence eee 173 TOM, Big SERS 58s LAD REPS ETRE OATS A RA 177 a 183 Agradecimientos Mas de cien palabras, mds de cien motivos para no cortarse de un tajo las venas, mds de cien pupilas donde vernos vivos, mds de cien mentiras que valen la pena. JOAQUIN SABINA St: cuando inicia y termina un proceso, pero, sobre todo, recordar a todas las personas y acontecimientos que estuvieron involucrados 0 formaron parte del mismo, no son cosas faciles de entrever y apreciar. La memoria, como la historia, es selectiva, maleable, parcial y, hasta cierto punto, arbitraria. Estd sujeta a muchas vicisitudes de distinta naturaleza. Con todo, cxisten acontecimientos que destacan por su trascenden- cia, instituciones que se distinguen por su disposicién y seriedad, perso- nas que sobresalen por su persistencia, integridad, amistad 0 generosidad. De las instituciones por mencionar esté la Escola de Terapia Familiar de I’Hospital de San Pau, la Facultat de Psicologia de la Universitat Autonoma de Barcelona, y el Consejo Superior ¢ Investigaciones Cien- tificas de Espafia (csic). Al respecto de las personas, la lista no cabrfa en este libro, pero no podrfa dejar de mencionar a Patricia Trujano, Juan José Limén, Emilio Ribes, Ethel Villanueva, Hilda Velazquez, Ignacio Morgado, Isabel Riera, Juan Luis Linares, Tomds Ibdfiez, Miguel Doménech, Rosa Ma. Raich, Joan Pujol, Manel de Gracia, Juan Pablo Gonzélez, Jorge Rodriguez, Sylvia London, Margarita Tarragona, Betty Glowinski, Raymundo Macias, Luz Ma. Rocha, Emily Ito, Luciana Ramos, Teresa Cabruja, Patricia Andrade, Glen Gardner, Kenneth Gergen, Harlene Anderson, Claudia viii @ AGRADECIMIENTOS: Mastache, Esperanza, Fernando, Rebeca, y a los alumnos de las tres gene- raciones de la Maestria en Psicologia Clinica con Enfasis en Terapia Familiar y Construccionismo. GILBERTO LIMON ARCE Prélogo lo largo de la historia reciente, el término psicoterapia y sus précticas asociadas han tenido explicaciones y connotaciones muy diversas, mismas que han generado gran cantidad de formas de intervencién ten- dientes, en principio, a ayudar a las personas que enfrentan problemas. Sin embargo, la gran mayorfa de estas aproximaciones siguen subordina- das al modelo médico y a su tradicional interpretacién de los problemas como enfermedades 0 patologias, lo cual, adicionalmente, nos estaban conduciendo a conceptualizar al ser humano y sus relaciones dentro de un esquema de pensamiento muy acotado y limitante. Se trata, genéri- camente hablando, de un modelo atrapado en una manera de pensar que mantiene formas desafortunadas y fosilizadas de subjetivacién que, en mi opinién, estén restringicndo las posibilidades de vida en cl mundo con- tempordneo. Por el contrario, lejos de abundar en el ideal modernista que habla- ba de principios universales y ahistéricos, desde las tiltimas décadas del siglo xx han venido acampando interesantes modelos que estén ponien- do énfasis en las caracteristicas histéricas y sociales de nuestras diferentes formas de ser, en los contextos relacionales en donde éstas se encuentran inmersas, en la riqueza que puede proveernos la pluralidad y, dentro de ciertos margenes de libertad, en las posibilidades que tenemos para favo- recer nuevos proyectos de vida y formas de subjetivacién para las perso- nas que asisten a psicoterapia. Es en este tenor que el presente trabajo busca destacar el surgimiento de la terapia familiar sistémica como una modalidad revolucionaria en 4mbito de la psicoterapia para, eventual- mente, favorecer el surgimiento de otra importante tradicién: la tradi- cidn identificada con “el acontecer hermenéutico como experiencia del mundo”. x # PROLOGO Al considerar la exportacién de analogfas como un mecanismo recu- rrente para favorecer novedosas formas de conocimiento, se menciona cémo se fue nutriendo la terapia familiar de nuevas formas de explica- cién para propiciar, a su vez, procedimientos terapéuticos ingeniosos ¢ innovadores. También se menciona que fue precisamente este mecanis- mo lo que le permitié generar la gran riqueza que Ilegé a caracterizarla y, por lo mismo, el que permitié abrirle la puerta a la postmodernidad, a la orientacién construccionista y a las tendencias de corte narrativo para la psicoterapia. Ya en este contexto se describe el proceso de transicién que fue produciéndose desde la terapia familiar (y su “epistemologia cons- tructivista”) para incursionar, gradualmente, sobre las propuestas cons- truccionistas y sobre el legado que estaba rescatando esta nueva manera de ver “la realidad”, particularmente dentro de la tradicién hermenéuti- ca o interpretativa Aunque las primeras incursiones de esta nueva manera de pensar lle- garon a producir cierta ambigiiedad o desconcierto, lo cual fue parcial- mente intensificado por la confusién de dos términos (constructivismo y construccionismo), las particularidades de la orientacién construccionis- ta y de las corrientes narrativas fueron, gradualmente, ganando claridad y adeptos, incluso entre las filas de los constructivistas radicales. Sin embargo, aunque se trata de una tendencia que en los albores del siglo XX Ilegé a alcanzar gran notoriedad y presencia, en el trabajo se destaca que una de sus mds importantes contribuciones es que no se trata de una propuesta cerrada o ahistérica (como sucede en la tradicién cientifica que habla de la verdad), sino que se concibe a sf misma como una orienta- cién sujeta a las vicisitudes histéricas que la contextualizan. Se trata de una tendencia que, entre otras cosas, nos est4 dejando la puerta abierta para que “el cientffico social invente con libertad, para que presente conceptos nuevos sin temor a la verificacién empirica” (Gergen, 1989), pero, sobre todo, para generar recursos simbélicos que promue- van nuevas formas de subjetivacién y nuevas formas de relacionarnos, que es el contexto en donde se inserta el trabajo aqui presentado. En este sentido, y considerando que “no existe un método para afirmar que un método sea mejor que otro para construir el conocimiento”, en el texto se retoma la propuesta de Ibdfiez (1993), para distanciarnos de la esta- distica y para aproximarnos a la hermenéutica, a las investigaciones his- PROLOGO ¢ xi toricas y a las deliberaciones racionales. Por ello, lejos de buscar criterios “objetivos” o de presentar “resultados” o “estadisticas contundentes”, en el presente trabajo se incursiona por el camino incierto de la interpreta- cidn y de la argumentacién. Me refiero a una propuesta (Capitulo 3) que se sustenta en la orien- tacién construccionista y en las perspectivas identificadas con la pos- tmodernidad, entre otras valiosas fuentes de inspiracién, y que mantiene significativos vinculos conceptuales en Ia filosoffa, particularmente con las propuestas contemporineas de corte hermenéutico o interpretativo. Pero se trata, también, de una propuesta que ostenta una amplia afinidad con las més recientes tendencias de corte narrativo para la psicoterapia. Me tefiero a las tendencias que a finales del siglo xx empezaron a tener una importante presencia en diferentes ambitos profesionales, y a una novedosa manera de pensar que, en mi opinién, esté favoreciendo nuc- vas y mds adecuadas formas de relacionarnos. Es cn este contexto que, cn el trabajo, se busca rescatar la tradicién representada por las conversacio- nes informales como uno de los principales mecanismos para la gencra- cién de significados y, por ende, para la configuracién de nuevas formas de subjetivacién en psicoterapia. De lo que se trata, ya en este Ambito, es que las personas puedan Ilegar a trascender los limitados o insuficientes sistemas de significado (que puedan tener atrapada una problematica), para poder acceder a formas de vida alternativas y, presumiblemente, mas satisfactorias. Buscando articular algunas de las principales reflexiones y argumen- taciones al respecto, se destaca la idea del giro interpretativo o herme- néutico como elemento sustantivo para la configuracién de una nueva forma de pensar, lo cual puede permitirnos abordar, de manera diferente, los problemas de las personas que asisten a psicoterapia. Mds que seguir “traduciendo” los problemas de las personas de acuerdo con un marco tedrico preestablecido, o de propiciar cierta “forma de ser” de acuerdo con los valores normativos del esquema del terapeuta, se trata de un pro- ceso que se inserta en la estructura Iégica de las personas para, dentro de su propio marco de referencia y mérgenes de libertad, tratar de escudri- fiar en formas de vida alternativas. Es en este contexto, y como un indi- cador genérico de la propuesta aqui desarrollada, en donde se presentan xii @ PROLOGO. tres casos que, en voz de los pacientes, nos muestran algunos de los efec- tos sustantivos atribuidos al propio proceso terapéutico (Capitulo 4). En este aspecto, y considerando la importancia del giro que tendria que propiciarse para acceder a esta nueva estructura Iégica o perspectiva, se presentan algunos de los principales elementos y argumentos de un programa de maestrfa disefiado para la ensefianza de estas nuevas moda- lidades en psicoterapia (Capftulo 5), mismo que muestra algunas de las caracteristicas que presumiblemente favorecieron la transicién de los estudiantes. Se podria decir que se traté de un proceso que propicié el giro interpretativo, que les permitié acceder a una nueva forma de ejer- cer la psicoterapia y, genéricamente hablando, de un proceso que favore- cié nuevas y més satisfactorias formas de vida, tanto en lo personal como en lo profesional, A manera de introduccién Vicisitudes de la palabra rherapeta in poder identificar con precisién los orfgenes, emigraciones y desli- zamientos conceptuales del término psicoterapia, genéricamente se podrfa mencionar que se trata de un término compuesto que vincula la idea de tratamiento (terapia) con una peculiaridad mental o psfquica que supuestamente caracteriza al ser humano. Sin embargo, también se trata de un término polisémico que contiene un sinnuimero de implicaciones, tanto teGricas como pragmiticas, que se han reflejado en la gran canti- dad de modalidades psicoterapéuticas que proliferaron durante el siglo xx, lo mismo que muchos cuestionamientos relacionados con una contro- vertida practica social de dudoso trasfondo ideolégico, de opresién y control (Foucault, 1963; Szasz, 1985). Por principio de cuentas, es interesante observar que la palabra the- rapefa y algunos de sus derivados tienen sus races en la antigua Grecia y que esta genéricamente relacionada con el cuidado, el servicio y la aten- cién que entonces se profesaba y, sobre todo, que este cuidado tenfa que ver con toda una amplia concepcién de la cultura. Si tratéramos de escu- drifiar, en los multiples usos y significados de esta voz griega, encontra- rfamos definiciones asociadas al cuidado diario, a los criados, al culto religioso y al respeto a los padres (therapeia, theraphé), al cuidado y al culto de la divinidad (therdpeuma, therdpeumatos), alo curable y a lo cul- tivable (therapeutds), al servicial, al cortesano, al adulador y al dado a un culto (therapeutikés), al sirviente, al cuidador y al médico (therapeutés, therapeutou), al siervo y al que sirve a los dioses (therdpon, therdpontos). Aunque todas estas definiciones podrian relacionarse con el frecuente cuidado, servicio 0 atencién que se provefa al cuerpo (que con seguridad inclufan), las mismas definiciones nos llevan a pensar que también se tra- xiv @ VICISITUDES DE LA PALABRA THERAPEIA taba de un cuidado, culto 0 cultivo que abarcaba lo que genéricamente podrfamos ahora identificar como cultural, sobre todo en el orden de lo espiritual, de la ética y, muy probablemente, de la civilidad y de la politica. Esto es asi, sobre todo, si consideramos que el significado de la pala- bra “cultura” tiene una estrecha conexicén, s{mil o analogfa con la idea del cultivo (cuidado, culto 0 veneracién) en la agricultura. Al respecto de ese cuidado 0 cultivo de uno mismo, como lo scfiala- ra Foucault (1987), de acuerdo con los textos que van desde los prime- ros didlogos platénicos hasta los grandes textos del estoicismo cardio (Epiceteto, Marco Aurelio, etcétera), en el mundo griego el cuidado de uno mismo era el modo mediante el cual la libertad individual contenfa un importante contenido ético, pero de una ética que tenfa que ver con la manera de conducirse en sociedad. Pero para que esta practica de la libertad pudiera adoptar la forma de un ethos bueno, bello, honorable, estimable, memorable, y que pudiera servir de ejemplo, era necesario todo un trabajo sobre sf mismo. Desafortunadamente, como también lo sefialara Foucault, ademds de que la aparicién del cristianismo le llegé a imprimir matices totalmente diferentes, en las sociedades contemporé- neas el cuidado de uno mismo se ha convertido en una prdctica sospe- chosa, como una forma de egofsmo y de interés individual, o en una especie de prdcticas de culto al cuerpo sin vinculo alguno con la cultura ni con la civilidad. Es quizd en ese contexto que podriamos ubicar la emigracién que tuvo el término hacia las prdcticas del cristianismo temprano, de corte ascético y contemplativo, que en el siglo 1 después de Cristo ejercié un grupo identificado como therapeutés.' Sin embargo, aunque se podria * Avribuido su origen a Philo de Alejandrfa, los therapeutés eran personas pertenecientes a una secta religiosa, al parecer de origen judaico, que observaba algunas précticas del cristianismo cerca de la ciudad griega de Alejandrfa (de ahf que también hayan sido conocidos como el “grupo alejandrino’). Los sherapeuiés mantenian un punto de vista dualista acerca del cuerpo y alma, y cran afectos a una doctrina secreta que se ocupaba dd estudio de las escricuras sagradas y de rezar. AMANERA DE INTKODUCCION @ xv decir que procurar la salvacién también es una manera de cuidar de uno mismo, en el cristianismo esta supuesta salvacién se efecttia en sentido inverso al original, esto es, a través de la renuncia a uno mismo. Por el contrario, para conducirse bien y practicar la libertad como era debido, para los griegos y romanos de la antigtiedad era indispensable ocuparse y cuidar de sf para conocerse, formarse y superarse a s{ mismo, asf como para controlar los apetitos que podfan dominarlos. Por eso la libertad, a decir de Foucault, era un tema fundamental para los griegos y, sobre todo, no ser esdavo (de otra ciudad, de los que los rodeaban, de los que los gobernaban y de sus propias pasipnes), con- dicionante que la convertia en un problema totalmente politico. Asi como ser libre significaba no ser esclavo de si mismo ni de los propios apetitos, al mismo tiempo implicaba establecer una cierta relacién de dominio o sefiorfo llamada arché (poder, mando o principios), lo cual, segtin Foucault, le proporcionaba ese cardcter de modelo politico. Serfa muy dificil conocer las vicisitudes que llegaron a pasar las préc- ticas relacionadas con el cuidado de uno mismo de la antigua Grecia, lo mismo que los deslizamientos conceptuales de la palabra therapela, pero, ademds, un estudio de esta naturaleza rebasarfa los propésitos de este tra- bajo. Sin embargo, extendiendo un poco més nuestras disquisiciones his- téricas al respecto, parecerfa pertinente considerar como probable que el término y las ideas que lo identificaban pudieran haber perdido su sen- tido original, deslizdndose conceptualmente para llegar a nombrar las practicas ascéticas y contemplativas del llamado grupo alejandrino, para posteriormente diluirse y confundirse entre las précticas sociales y reli- giosas de los dos siguientes milenios. Podrfamos también pensar que fue precisamente en las practicas del cristianismo, sobre todo como culto teligioso institucionalizado, donde se trastocaron las ideas greco-romanas sobre el cuidado de uno mismo (aqu{ més como “renuncia a uno mismo” para encontrar “la salvacién en la otra vida’), y donde se perdié el uso mismo de la palabra therapeta. Por otro lado tenemos las practicas sociales que desembocaron en la medicina moderna, una préctica que rescaté para sf la voz griega thera- ‘pela, aunque aparentemente con un significado diferente al que llegé a tener en el mundo greco-romano. Y si los significados de la palabra ori- ginalmente abarcaban los “cuidados de sf mismo”, a los que se referia avi @ VICISITUDES DE LA PALABRA THERAPEIA Foucault,2 entonces los significados de la palabra se deslizaron sutilmente para expulsar estas connotaciones, privilegiando, con ello, los significa- dos que hablaban de los cuidados y atenciones que se profesaban exclu- sivamente al cuerpo, para finalmente llegar a hablar, mds especificamente, de un tratamiento médico (la terapéutica) que deberia ser administrado por un especialista de esta misma rama. En este contexto, si las précticas del cristianismo pudieron haber modificado las ideas que originalmente explicaban las précticas sobre el cuidado de uno mismo, para reinterpretarlas como una renuncia (con evidentes tintes de dominacién y opresién que caracterizaron su triste papel a lo largo de los dos primeros milenios d.C.), la medicina even- tualmente llegé a apropiarse del término y de la autoridad para hablar de la salud del cuerpo. Asi, el deslizamiento conceptual que tuvo el término therapela, para set considerado como un término serio, “cientifico” (la terapéutica), s6lo tuvo que pasar por el periodo histérico conocido como la Iustracién, fecha de nacimiento de la medicina moderna (Foucault, 1963), para empezar a consolidarse como una forma universal de trata- miento del modelo médico. Sin embargo, a pesar de que la medicina estaba originalmente dedi- cada a la salud del cuerpo, los movimientos cientificos de los tres dltimos siglos permitieron que se modificaran y ampliaran sus Ambitos de apli- cacién, abarcando con ello muchas otras reas y aspectos que, en princi- pio, no eran de su competencia (seguramente sin una conciencia clara al respecto), como es el caso de la ética, la moral, los problemas de la vida cotidiana y, en algunos casos extremos, hasta Ia libertad para decidir sobre uno mismo. Pero cuando se empezaron a relacionar todos los com- portamientos con la mente y ésta con el cerebro, el modelo médico tam- bién Iegé a apropiarse de la autoridad cientifica para decidir sobre los comportamientos, aunque aparentemente delimitindose a los comporta- 2 Significados que seguramente se quedaron como elementos constitutivos y exclusives de otras ramas del conocimiento, como la ética, rompiendo la integridad y armonfa que existia entre las distintas ramas del conocimiento en la antigua Grecia, que es, por cierto, como se sigue representando a “la realidad” en muchas dreas del mundo occidental contemporineo. A MANERA DE INTRODUCCION @ xxii mientos “anémalos” que supuestamente eran los indicadores de las “enfermedades mentales”. Estas fueron, aparentemente, las vicisitudes y contextos de las palabras terapia y terapeuta y la forma en que lograron emigrar hacia la practica genérica de la medicina, disciplina que final- mente las adopté como propias para darles el sentido que prevalece hasta nuestros dias. Esto es, por un lado tenemos la idea de “la terapia” como un mecanismo o tratamiento derivado para “curar” a las personas y, por otro lado, la idea de una “anomalfa’, “disfuncién”, “enfermedad” 0 “pato- logta” que tiene que ser “curad” por los especialistas de la medicina. Aparentemente entre los siglos xvill y XIX es cuando las dos palabras realizan su emigracin al novedoso campo de la “salud mental” y, tam- bién, cuando empieza a aparecer el término compuesto psicoterapia. Aunque existen las mismas dificultades para precisar los usos y or{genes modernos del término, los textos especializados mencionan a algunas personas que empezaron a “tratat” los problemas que no tenfan un corre- lato fisico 0 corporal evidente, y que, eventualmente, los llevé a buscar formas de tratamiento que tenfan mds que ver con “la mente”, “las suges- tiones” y los “problemas emocionales”. Por un lado tenemos al francés Philipe Pinel [1745-1826] y, por otro, al austriaco-alemdn Franz Anton Mesmer [1733-1815]. Pinel hablaba de “tratamientos morales” que inclufan, entre otras cosas, discusiones intimas sobre las dificultades per- sonales de los pacientes, y Mesmer buscaba aliviar los padecimientos de indole “emocional” 0 “traumdtico” a través de la hipnosis, del cual fue precursor, tratamientos que eventualmente dieron origen a los trabajos de Sigmund Freud y ala aparicién del psicoandlisis como otra forma de hacer psicoterapia. Por otro lado, tenemos las précticas clfnicas derivadas de la psicologia que, aunque son histéricamente mas recientes, llegaron a imprimirle un matiz diferente a la forma de “hacer” o “dar” terapia. Aunque todos ellos de alguna manera ya estaban abarcando los pro- blemas de la vida cotidiana a los que se enfrentaban las personas y, por extensién, los Ambitos dela moral, es probable que las condiciones socia- les de la época y su visién del modelo médico les obligara a seguir pen- sando en “enfermedades mentales” y en los correlatos fisicos 0 corpora- les que presumiblemente la ciencia en su momento descubrirfa, Es de sta manera que la voz “terapia” pasa a formar un término compuesto para identificar, genéricamente hablando, los tratamientos médicos que scili_ VICISITUDES DE LA PALABRA THERAPEIA buscaban “curar”3 los “padecimientos mentales” de las personas, lo cual, visto en retrospectiva, adicionalmente los vinculé a antiguas practicas que hablaban de exorcismos y quema de brujas como mecanismos para enfrentar los problemas que este modelo ahora redimensionaba como “enfermedades mentales”.4 Se trata de un modelo que se monté en una tradicién histérica que en algunos casos Ilegé a adquirir tintes escalo- friantes, alejandose drdsticamente de las prdcticas que originalmente habia definido el término griego therapela, un modelo que, infortunada- mente, fue ampliamente compartido por las primeras incursiones “clini- cas” de la psicologia como disciplina independiente. Fue en este contexto histérico, que va del siglo xvimt al xx, que el modelo médico favorecié una serie de “précticas terapéuticas”, que més que aliviar Hegaron a inflingir padecimientos adicionales a las personas diagnosticadas como “enfermos mentales”. Se trata, como también nos lo hicieran ver los trabajos de Szasz y Foucault, de una historia de horror que empaiié la utilidad social de Ia legitima préctica médica de los tres Ultimos siglos, atrayendo hacia sf, adicionalmente, gran parte de las vici- situdes de la vida cotidiana para etiquetarlas como “enfermedades menta- les”, lo cual extendié su campo de accién y la absurda escalada patologi- zadora que vio crecer el siglo xx.5 Como se mencioné, y al margen de la Icgitimidad 0 cficacia de los tratamientos médicos relacionados con el sistema nervioso central o del cerebro, al mismo tiempo sc tenfa una concepcién del ser humano que vinculaba todas sus actividades como caracter{sticas 0 reflejos del funcio- namiento cerebral. Sin embargo, lo que hacia todavla mds confusa esta Aunque la rafz etimolégica de la palabra “curar” esté emparentada con la palabra “cuidas”, mis- ‘mas que en la antigitedad llegaron a tener diferentes usos ¢ interpretaciones, incluidos “los cui- dados del cuerpo” o “la asistencia que se presta a un enfermo”, En la actualidad su uso esta relacionado casi exclusivamente con el “tratamiento de una enfermedad” (Diccionario Erimo- Ubgico de le Lengua Castellana. Madrid: Gredos, 1980; Diccionario Manual Latino-Espanol y Expafil-Latino, Barcelona: Sopena, 1984). 4 Ver pie de pagina 12 en el Capitulo 1. 5 Entre otras lecturas, ademés de las anoradas en las teferencias,se pueden consultar las siguien- tes de Thomas Szasz "El mito de la enfermedad mental”, “Ley, libertad y psiquiatrfa’, “La fabricacién de la locurs” y “El mito de la psicorerapia”; de Michel Foucault “Las palabras y las cosas”, “La arqueologta del saber” y los tres vohimenes de Historia de la sexualided, ademds de muches otros articulos importantes que se encuentran dispersos en diferentes ediciones: y de Kenneth Gergen Fl yo saturado, particularmente el primer capitulo, AMANERA DE INTRODUCCION xix conceptualizacién era la indiferenciacién que existia entre el cerebro y la mente, confusién que a finales del siglo xx segufa estando presente en muchos profesionales de la “salud mental” y en aquellas reas y activida- des que, de alguna u otra manera, continiian sustentando sus presupues- tos en el modelo médico. Dentro de esta “Iégica’, por tanto, todos los problemas humanos tenfan un correlato orginico 0 fisiolégico que debe- Hla ser “corregido” 0 “curado”, incluidos, por supucsto, los problemas identificados con “lo mental”, propiciando con ello una desorbitada pre- sencia “cientifica” y “profesional” en la vida cotidiana de las personas y en sus diferentes formas de vivir la vida. A pesar de que el término terapia habia estado asociado con la préc- tica de la medicina y la psique o el espiritw con la filosofia (Foucault, 1966; Ferrater Mora, 1994), y gracias a los conocimientos cientificos que se estaban generando en la medicina, la psicologia y algunas otras disci- plinas afines, como la biologia y la fisica, estos iltimos términos empe- zaron a desdibujarse de nuestros vocabularios como categorias serias. Ello favorecié que a lo largo del siglo xx se estrechara atin mis el vinculo del “psiquismo” con la medicina y, después de la aparicién a finales del siglo xix de la psicologia como disciplina cientifica, con la idea modernista acerca de la preponderancia del discurso cientifico de corte positivista, lo que produjo un punto de arranque para el sinntimero de psicoterapias que llegaron a poblar el siglo xx, muchas de éstas de confusa afiliacién conceptual. La incursién de la psicologia Aunque “psicologia” literalmente significa el estudio o ciencia del alma, o de la psique, o de la mente, y se trata de un término con profundas rai- ces en la tradicién filosdfica del mundo griego antiguo, es entre los siglos © Eneste punto quisiera resaltar el reconocimiento que me merece la préctica de la medicina en odas sus ramas y especialidades, pues considero que ésta, aunada a los avances cientificos y tecnoldgicos en otras éreas del conocimiento humano, al mismo tiempo ha contribuido a la salud y bienestar general de las personas, incluidos los especialistas del sistema nervioso o del cerebro image not available AMANERA DE INTRODUCCION # x1 de todos los problemas humanos, incluidos “los problemas de la vida” a los que hacfa referencia Thomas Szasz (1960). Como se podra ver después de este breve recorrido interpretativo acerca del uso y deslizamiento conceptual de las palabras terugpia y pico- terapia, lo mismo que de sus prdcticas asociadas, podrfamos tentativa- mente asumir que en la actualidad existe toda una amplia gama de opcio- nes y posibilidades dificilmente elucidables (al menos en este espacio). En este sentido, ademds de que la historia y evolucién del término she- napela se antoja como laberintica ¢ inanalizable, a veces confusa y abiga- rrada, los usos y précticas contempordneas que sc sustentan cn cl térmi- no psicoterapia han abarcado desmesuradas proporciones y matices de dificil consenso, pues van desde la supuesta rigurosidad de los modelos cientificos de la medicina o de la psicologia experimental, hasta la supuesta charlataneria de corte mistico 0 esotérico, sin que pueda Hegar a vislumbrarse algtin punto cercano de encuentro 0 concertacién. Es a finales del siglo xx que el mundo occidental empezé a ver el sur- gimiento de nuevas terapias y nuevos modelos de explicacién para, even- tualmente, comenzar a incursionar en otras formas de ayudar a las per- sonas con problemas, algunas de éstas sustentadas en novedosas aproxi- maciones y campos emergentes de conocimiento que, por cierto, han producido ingeniosas y relevantes modalidades terapéuticas. Otra cosa serfa considerar si el significado y uso contemporéneo de las voces “terapia” y “psicoterapia” (lo mismo que sus extensiones “trata- miento” 0 “intervencién”), asf como “terapeuta” o “psicoterapeuta”, son actualmente adecuadas para nombrar o describir lo que hacemos y lo que somos, o si deberfamos optar por otra voz, como lo sugiere Szasz (1985)7 (independientemente de sus argumentos en contra para mantenerlo). Lo mismo podrfamos decir de la palabra “paciente”, de obvia influencia del modelo médico, o de su desatinada sustituta “cliente”.8 7 Ver pie de pagina 79 en el Capitulo 3. 8 Ver Capitulo 3, xxii # LA INCURSION DE LA PSICOLOGIA Por lo pronto aqui utilizaré las palabras “terapia” y “psicoterapia” para referirme a las formas, mecanismos y procedimientos utilizados para ayudar a las personas con problemas (aunque existan otros mecanis- mos para lo mismo), las palabras “terapeuta” y “psicoterapeuta” para las personas o especialistas que realizan esta actividad, y “paciente” para las pelsanas que busean ayuda en edt practica social o profesién; voces, todas elas, utilizadas de manera gené- rica y provisional. Por ello, sin buscar modificar o definir el uso contem- pordneo del término psicoterapia o la pertinencia de las diferentes con- notaciones lingiifsticas que pudo haber adquirido, tentativamente aqui la consideraré como una préctica social derivada para ayudar a las perso- nas que enfrentan problemas. Pero, sobre todo (y esto es importante), tuna préctica definida para ayudar a las personas que buscan esa ayuda, lo cual, adicionalmente, nos aleja de la tentacién de ser, como en el pasado, “los expertos” que deben decidir sobre la vida de los demis. En los siguientes capitulos trataré de presentar una nueva forma de psicoterapia, una modalidad terapéutica con importantes vinculos con- ceptuales en la filosoffa. Me refiero a una nueva aproximacién que, aun- que se sustenta en la tradicién hermenéutica, esencialmente toma como punto de partida las ideas generadas en la orientacién construccionista, retoma los planteamientos contempordneos de corte interpretativo, y considera gran parte de la tendencia intelectual identificada con la pos- tmodernidad, entre otras valiosas fuentes y autores. Se trata de una pro- puesta que, ademfs de lo anterior, al mismo tiempo busca reconsiderar el sentido original acerca del cultivo de si mismo que, de acuerdo con Foucault, se profesaba en la antigua Grecia. image not available image not available image not available 4 © SOBRE LAS ANALOGIAS trado en Ilevarlos a nivel de la consciencia y a interpretar o reinterpretar exe tipo de procesos; si se piensa que el comportamiento desadaptado manifiesto es el problema y éste est4 mantenido por estimulos medioambientales externos, sus procedimientos estan adecuadamente disefiados para modificar el compor- tamiento a través del manejo de dichos estimulos; si se piensa que los procesos cognoscitivos son los tinicos responsables de un patron de respuestas maladap- tative, entonces es pertinente un procedimiento en solucién de problemas 0 a través de un andlisis de la racionalidad utilizada por el paciente; si se piensa que son importantes los dos elementos anteriores, esto es, tanto el cognosci- tivo como el conductual, entonces se amplian dichos procedimientos con el propésito de poder abarcarlos; y si se piensa que los determinantes responsa- bles de cierta sintomatologfa y creencias al respecto estén relacionalmente interconectados dentro del sistema familiar, entonces es coherente utilizar pro- cedimientos que modifiquen la concepcién familiar del sintoma y, al mismo tiempo, propiciar nuevas y mas adaptativas pautas de interaccién entre la fami- lia. (Limén, 1994, p. 70). En este punto considero importante hacer la observacién de cémo las analogfas son formas de pensar que no sélo nos “montan” en una ten- dencia que puede hacernos reflexionar de determinada manera sobre el mundo circundante (“hacia los lados” 0 “hacia nuestro alrededor”) o hacia el futuro (“hacia adelante”), sino que incluso pueden hacernos reflexionar sobre la forma en que conceptualizamos el pasado (“hacia atrds” 0 en retrospectiva): tres “niveles” que estén de alguna manera inter- conectados en nuestras actividades cotidianas, contempordneas (de gran relevancia, por cierto, para nuestra actividad como terapeutas). Sin embargo, aunque un andlisis més amplio de estos “tres niveles” rebasa los propésitos de este trabajo, a manera de ejemplo podemos men- cionar, para el primer caso, las configuraciones que podrfan adquirir nuestras actividades y estilos personales de vida (lo que antes mencioné como “trasminarse” hacia otras esferas de nuestra existencia), incluidas las actividades y elucidaciones tedricas sobre nuestro quehacer profesio- nal. Para el segundo caso podrfamos hablar de lo que reflexionamos en el momento hacia (para o sobre) el futuro, 0, dicho de otra manera, lo que Pensamos que podria “ ‘acontecer” o “configurarse” a futuro. Son refle- xiones y pensamientos que estardn determinados por las caracterfsticas particulares de la tendencia en la cual estamos “montados” o por “la légi- ca” implicita en dicha analogia. El caso de las reflexiones “hacia atrés” 0 EN BUSCA DE UNA EPISTEMOLOGIA @ 5 historicas, puede set, quizé, el “nivel” de anélisis que contenga més com- plicaciones, pues no solamente no tenemos acceso a los acontecimientos histéricos que pudieran servirnos de referente, sino que tenemos versio- nes contempordneas que, ademdés de proporcionarnos una particular interpretacién de “la realidad pasada”, al mismo tiempo estén ocultando muchos otros elementos que podrfan ayudarnos a configurar otra inter- pretacién (que, por cierto, es lo tinico que podrfamos hacer). De cual- quier manera, uno puede montarse en la ldgica o tendencia de una ana- logfa, modelo o forma de pensar y, con ello, tratar de “observar el pasa- do”. Es as{ como se puede llegar a hacer una lectura diferente a los acon- tecimientos del pasado, como se puede buscar nueva informacién sobre un tema (més acorde, por ejemplo, con la nueva perspectiva), como se pueden encontrar elementos afines y/o antecedentes a dicha analogfa, elementos, por cierto, que puedan ser utilizados como antecedentes histéricos para sustentar una forma de pensar y actuar,!? lo cual puede llegar @ tener cruciales implicaciones para la conceptualizacién de una problematica y para su posible abordaje cn psicotcrapia. Y una tiltima caracterfstica a destacar de las tendencias (concomitante a las analogfas © formas de pensar) es que éstas suelen también incluir elementos rela- cionados con las normas sociales y los valores de los contextos culturales donde fueron originalmente configuradas, aunque pudieran estar mati- zadas 0 incluso modificadas por las particularidades del contexto al que &tas pudieran haber emigrado. Es el caso, por ejemplo, de la busqueda de “las historias atin no contadas” que promueven las orientaciones de corte narrativo para la psicoterapia. Con esto, sin embargo, no quiero decir que las personas (los cientt- ficos 0 los terapeutas, por ejemplo) siempre actiien siguiendo alguna de las lineas de accién o tendencia predominante, pues también existen reac- 22 Como la nueva lectura que Ilegé 2 hacer la psiquiatrfa de los comportamientos extrafios que tenian las personas que en otros tiempos llegaron a ser acusadas de brujeria o de estar posel- das por el demonio. Se trata de una “nueva lectura” que vino a suplir a la antetior vision demonolégica que fue imponiéndose a lo largo de muchos siglos dentro de la tradicién judeo- ctistiana (incluidas las “précticas religiosas” atribuidas a la Santa Inquisicién); una visidn demonolégica que, por cierto, aparentemente habia suplido, a su vez, otra interesante y muy antigua visién naturalist del ser humano y de su relaci6n con la divinidad, particularmente con el culto a la madre-tierra (también presente en las concepciones del antiguo mundo griego). image not available image not available 8 @ LAREVOLUCION SISTEMICA las danzas iatmul) al andlisis de las “danzas relacionales”, con las familias bidiadai por