Está en la página 1de 12

sino también en la cultura.Maternidad y cultura: una reflexión en primera persona La jerarquía entre los sexos no se refleja sólo en el poder político. Hasta entonces. iba contrastando mi vivencia del paso de los años con otras. siendo hija de una familia (sobre todo una madre) muy lectora y educada en un excelente colegio (el Li- ceo Francés de Barcelona). mi vida había sido un constante diálogo entre la experiencia y la literatura. Las experiencias femeninas se abordan desde discursos no culturales y dominados por varones. del mismo modo que a medida que me iba haciendo mayor. en 1993. lo vivido y lo leído. hice un descubrimiento sorprendente. laura freixas autobiografía cruda Cuando me quedé embarazada. o en la economía. Antes y des- pués de conocer París había leído innumerables novelas situadas en París. también 9 .

Claves de Razón Práctica) abordaban jamás. Si quería leer sobre lo que me estaba ocurriendo. Con toda naturalidad. no iba a tener más remedio que recurrir a libros prácticos. Parecían. directa o indirectamente. sociales o económicas. como si un ser extraño. por una parte. me arropaban. Simultáneamente. pues. que sin em- bargo tiene evidentes dimensiones políticas. En cambio. de crítica. engañándoles. con los que mantenía una relación bastante igualitaria. cuya indefini- ción causara cierto desasosiego. y así sucesivamente. por fin. de historia. como si hubiera estado fingiendo. laura freixas innumerables. 10 . Me rodeaban. escritas. no las encontré. el Cantar del Mío Cid o Viaje al fin de la noche… Sólo ecografías. a saber: el grupo de las secretarias –al que hasta entonces yo apenas había tratado–. para tranquilidad de todos… Me empecé a sentir sutilmente excluida del estamento superior y masculino. Que cambió tan pronto como anuncié mi embarazo: los hombres poderosos empezaron a tratarme de otra manera. me encontré con reacciones que también me dejaron per- pleja. Pertenecía al Consejo Editorial. me preguntaban. dolidos. en la empresa en la que trabajaba –una edi- torial–. ese tema. potitos y flatitos del bebé. si quería hallar modelos. Como si yo. Hasta entonces. Y para mi estupor. o que podía comparar mi experiencia de la pareja con infinitas novelas sobre parejas. yo había formado parte del grupo dirigente. en ese momento de mi vida busqué novelas que hablaran de la mater- nidad. compartir experiencias. emociones. novelas que reflexionan sobre el paso de los años. a la des- deñada sección de “Autoayuda” de las librerías. reflexiones. el estamento inferior. Nada de arte. como si yo les hubiera traicionado. formado casi exclusivamente por varones. se hubiera decantado al fin por una identidad clara y comprensible. nada comparable a lo que para la guerra es la Ilíada. Y a la vez parecían aliviados. nada que tuviera envergadura literaria o filosófica. entre ellas. me hubiera identificado como una de ellas. a revistas tituladas Tu bebé o Ser padres. me aconsejaban. Tampoco las revistas que leía (revistas de pensamiento. y ahora me desenmascarase. me acogió con los brazos abiertos.

misántropos. la tradición literaria y artística…). como autobiografía cruda. ¿Y las mujeres? Aparecen algunas. Queremos hablar y sentimos que nuestra palabra no tiene peso. 11 . la búsqueda del padre. Todos los avaros. Abrimos la boca y ningún sonido se registra. la traición. la prostituta de buen corazón. la misantro- pía. la bella indiferente. sino por su relación con los va- rones: la esposa difamada. sí. habría tenido muchos más modelos: desde el Decamerón a Mada- me Bovary. la política. la amistad. traidores. porque corresponden a características humanas. Y además. no pueden expresarse de otra manera que como anécdotas. como la avaricia. incluso (o muy especialmen- te). de aquellas que por no haber recibido la sanción simbólica de los conocimientos legítimos (la ciencia. ¿Esto es una revista seria o una revista de trapos y recetas? Madres angelicales y madres diabólicas ¿Era verdad esa impresión que tuve entonces de que ciertas expe- riencias femeninas fundamentales estaban excluidas de la literatu- ra? Intentando obtener una visión de conjunto. yo me hubiera convertido en adúltera. maestros y discípulos… de la literatura universal. de lo anecdótico. consulté varios dic- cionarios de literatura universal. la mujer infiel… Si en vez de convertirme en madre. amigos. de lo irre- levante. idealistas. el enfrentamiento entre hermanos. Pues no. Pero son poquísimas. por lo visto. son varones. la mujer fatal. la experiencia femenina se ve constante- mente rebajada al nivel de lo privado. la relación maestro–discípulo… Era de espe- rar que se encarnasen indistintamente en mujeres u hombres. pasando por Mañana en la batalla piensa en mí. Ya está esa pesada contando su embarazo. no se escucha. entre los personajes–tipo. el idealismo. no tiene autoridad. no se definen por sus características intrínsecas. hermanos. la solterona. Expulsada –como yo misma sentí que lo estaba a raíz de mi embarazo– del mundo del poder y de la alta cultura. Encontré muchos personajes–tipo que se repiten en distintas épocas y países. maternidad y cultura: una reflexión en primera persona Cuento todo esto porque estoy convencida del valor y del signifi- cado de las experiencias personales.

Una mujer de Annie Ernaux… (más adelante las habría también españolas: Tiempo de espera de Carme Riera. esa misma que aborda constantemente. Con mi madre de Soledad Puértolas. más creíble. como es lógico. diabólicas. Un crítico. y así surgió Madres e hijas (1996). me dijo. “¿por qué sólo has incluido en tu libro a autores (autoras. me hizo un reproche que me dejó pensativa. laura freixas ¿Por qué es eso así? ¿Por qué la literatura de todos los tiempos y países. Medea–. Los pocos que hay suelen ser unos tipos extremos. Y es que la literatura (lo mismo que otras creaciones culturales) es de autoría masculina. Las obras literarias que retratan una relación madre–hija son muy pocas. sin duda… pero en miles de años de historia. fruto del amor o del odio de sus hijos: pienso en La madre de Gorki o la del Libro de mi madre de Albert Cohen. y sobre todo. aunque me costó encontrarla. es obvia: pueden. no incluye algo tan hu- mano y universal como es la maternidad? Por más que investigué. más de carne y hueso. en libros como Sido de Colette. madres de un altruismo sobrehumano totalmente entrega- das a sus hijos (y eso es lo que parece valorar el autor de ellas: que no tengan vida propia). de la tragedia griega –Clitemnestra. son obra de escritoras. Jules Renard (Pelo de zanahoria). las grandes vivencias humanas universales. no lo han hecho prácticamente nunca. ideali- zaciones o demonizaciones. La respuesta. “Si la literatura es ficción”. Un milagro en equi- librio de Lucía Etxebarría. sin embargo. Una muerte muy dulce de Beauvoir. y refleja las viven- 12 . retratada generalmente en el con- texto de una relación madre–hija. o en el tipo contrario pero igualmente inve- rosímil: esas madres inhumanas. apenas encontré personajes maternos. La mala hija de Carla Cerati. Lo que me queda por vivir de Elvira Lindo). Se me ocurrió reunir en una antología relatos de varias autoras españolas sobre ese tema. más que personas. que parecen. en este caso) que tienen una experiencia personal de aquello que van a tratar? ¿Acaso un hombre no puede imaginar una relación ma- dre–hija?”. muy recientes. o las que nos presentan Galdós (Doña Per- fecta). García Lorca (La casa de Bernarda Alba)… Descubrí por fin otro tipo de madre literaria.

como la que nos ocupa. maternidad y cultura: una reflexión en primera persona cias masculinas (la guerra. Están presentes. Un tema artístico no se improvisa. o la vocación de una artista. sino muchas y a lo largo de mucho tiempo hayan accedido a la creación literaria. por lo visto. pero deja de lado aquellas que sólo las mujeres conocen de primera mano. a la subcultura. pero no suficiente. siguen llamativamente ausentes (salvo raras excepciones) de la literatura. porque la creación bebe de dos fuentes: la ex- periencia y la tradición. y de hecho. sin embargo. sino también en la cultura. y de la alta cultura en general. De hecho. por ejemplo. la caza. Es un proceso. Por ejemplo. Mucho me temo. cualquier obra de una mujer. revistas del corazón…). o la amistad / enemistad entre mujeres. cuando pu- bliqué una novela titulada Amor o lo que sea (2005). por ejem- plo– para remediar la ausencia en ella de las experiencias femeni- nas. ha sido necesario que no unas pocas escritoras aisladas. por ejemplo). en la subcultura. Femenino = subcultura De todo lo anterior se podría sacar la conclusión de que bastará que haya más mujeres artífices de la cultura –escritoras. vivencias al fin y al cabo muy parecidas al erotismo. lento. sí. la enfermedad o la muerte –en el sentido de ser muy intensas física y psíquicamente y cargadas de potencial simbólico– y que sin em- bargo. la reli- gión). que eso es condición necesaria. tiende a ser relegada. en cambio. para que la relación madre–hija. la rivalidad entre hermanos…) o compartidas (el amor. Voy a explicar por qué. fui invitada a 13 . sin más trámite. a poco que incluya emociones o relaciones personales. o en la economía. y que está solo en sus inicios: no alcanza todavía al embarazo y el parto. o bien desde una cultura popular y subalterna (publicidad. En primer lugar. Y es que la jerar- quía entre los sexos no se refleja sólo en el poder político. hayan empezado a adquirir carta de ciudadanía como argumento digno de erigirse en eje de un relato. se abordan o bien desde discursos no pro- piamente culturales y dominados por varones (la ciencia. Las experiencias femeninas.

Hace poco (en junio de este año) fui invitada a otro programa televisivo. un tipo de cosas que no les sucede. entre los galardonados con los premios oficiales: Cervantes. etc). antropóloga) éramos universitarias y autoras de varios libros. es aún hoy tan minoritaria (las mujeres son ma- yoría entre los lectores y entre los licenciados en letras. sufrió “cinco minutos. y un mísero 10%. a la des- confianza con que el patriarcado acoge los intentos de las mujeres de hacerse un lugar en ella. ello se debe al menos en parte. todos ellos escri- 14 . o menos. me parece. desde todos los puntos de vista –antro- pológico. teológico o histórico–. ético. O creación o procreación Si la participación femenina en la cultura. Nacional de las Letras. Pero la asociación entre maternidad y cultura subalterna está tan arraigada que nadie parece cuestionarla. Nacional de Narrativa. Las tres participantes (las otras eran Diana Guerra. y Elixabete Ímaz. de TVE 2). Parecería más adecuado que el debate hubiera tenido lugar en el marco de otro tipo de pro- grama. pero re- presentan sólo en torno a un 20 o 25 % de los autores españoles actuales. laura freixas participar en un programa televisivo en compañía de una sexóloga y un compositor de canciones de amor. uno por uno. Alejandro Gándara y Gustavo Martín Garzo. aunque aborden los mismos temas (ese año dos de mis colegas. biológico. Nos enfrentamos a una recepción cargada de prejuicios: un mismo producto (una novela de amor) es interpre- tada como alta cultura (el énfasis está en novela) o como subcultura (el énfasis está en de amor) según el sexo de su autor. publicaron novelas cuyo título incluía tam- bién la palabra amor). tam- bién para el gran público (Para todos la 2. cuyo tema era “Convertirse en madre”. me parece. psicóloga. a los escritores varones. Virginia Woolf contaba que cuando fue a la biblioteca del Museo Británico para preparar lo que sería Una habitación propia y consultó el catálogo por la palabra mujer. especialmente en sus niveles más altos. de estupefacción”: había encontrado miles de fichas correspondientes a otros tantos libros consagrados a la mujer o las mujeres.

todo conocimiento requiere un sujeto y un objeto. ¿Todo eso. junto con las consabidas razón (masculina) / emoción (femenina). observemos el proceso por el que palabras que designan a mujeres cultas se convierten en peyorativas –poetisa. instru- mento de deleite para el mozo y paciente enfermera para la cansa- 15 . o cómo Molière carga contra Las mujeres sabias.. libros sobre los hombres escritos por mujeres. como el que para indicar que una mujer es poco atractiva. por qué?. mientras que a las mujeres les permite únicamente la creación de seres de carne y hueso. Démosle la palabra al nove- lista Juan Valera. o los agresivos retratos de poetisas que hallamos en muchos textos modernos (por ejemplo en Mort de dama. bachillera…–.. se la representa con gafas. No existían. Pensemos en el refra- nero (“mujer que sabe latín. ana- licemos detalles reveladores. En la misma línea. Cuando Emilia Pardo Bazán quiso ingresar en la Real Academia Española. ni tiene marido ni tiene buen fin”). Valera –que era académico– publicó un panfleto anónimo. mente (masculina) / cuerpo (femenino). o el calvario sufrido por Sor Juana Inés de la Cruz. en el fondo. entre los sexos. Véase el sarcasmo de Quevedo contra la culta latinipar- la. Y es que como explica Michèle Le Doeuff. Como bien ha visto Christine Planté. así ha sucedido históricamente. el hecho de que una mujer escriba cuestiona la distribución de roles. titulado Las mujeres y la Academia (1891) oponiéndose a su pretensión. a saber: ser “nodriza para el niño. es la (no menos arbitraria) que atribuye a los hombres en exclusiva la creación de obras del espíritu. una de las dicotomías que está en la base de la cultura patriarcal. El intento de algunas mujeres de acceder a la alta cultura ha sido recibido tradicionalmente con una hostilidad verdaderamente llamativa. maternidad y cultura: una reflexión en primera persona tos por hombres. cultura (masculina) / natu- raleza (femenina)…. Y he aquí su principal argumento: “Las mujeres tienen otros destinos más importantes y grandes que cumplir sobre la tierra”. de Llorenç de Villalonga…). reales y simbólicos. en cambio. y aunque no hay ningún motivo intrínseco para que el sujeto sea masculino y el ob- jeto femenino.

pero su prosa bordea siempre la línea semiborrada que separa la buena literatura de lo que suele llamarse ‘lite- ratura de mujeres’. Y concluye: “La mujer que es buena madre de familia me interesa y agrada mil veces más que una académica. la desconfianza con que se contempla –como algo “ilegítimo y amenazador”. Diario 16. la vida misma.” De esto hace más de un siglo. intimismo. de Carmen Posadas] es un centón. creando un neologismo. […] Como si la literatura fuera un bálsamo o plumero para quitar el polvo a las marujas de clase media. 6–9–90) Otro aduce: “Lara [editor de Planeta] debe tener una encuesta de nombres conocidos por el gran público y aplica el baremo. sentimiento. mucho atardecer. al proceso de descrédito de lo femenino: “Su novela [Pequeñas infamias. con encaje. sobre todo en el ámbito femenino –las damas leen más– según el cual el relato ha de ser delicado. Pero la prevención contra el acceso de las mujeres a la cultura. y ya tenemos el retrato robot del auto premiado. la cruda realidad. El Mundo. etcétera. cursilería. Los ejemplos (confieso que vengo coleccionándolos. dice Michèle Le Doeuff–. la bue- na literatura. […] La fuerza. si- gue viva. lluvia tras los cristales y una depresión de caballo. la cuota de pantalla y suma el resultado al perfil de novela que dicen gusta en sociedad. una muy astuta taracea bien dosificada de todos los tópicos (en su más alto sentido retóri- 16 . Aunque él mis- mo parece temer haberse ido de la lengua. a lo que se apresura a contestar: “¡Cuánto yerra la mujer que discurre así! ¿Cómo no ve la poesía y la noble elevación…?”. con cierto regodeo morboso. 17–10–96) Alguno va más lejos y aporta su granito de arena lingüístico. Se le agradece la sinceridad. laura freixas da y sucia senectud”. desde hace más de veinte años) abundan.” (Aurora Pavón. etcétera. se reducen a de- dicarla a tu servicio y regalo doméstico?”.” (Miguel Sáenz. ya no se lleva en la literatura de los premios. pues enseguida añade: “Quizá no faltará quien exclame con enojo: ¿Con que esos grandes e importantes destinos que a la mujer concedes. Así por ejemplo un crítico afirma: “Waltraud Anna Mitgutsch no escribe mal.

so pena de cárcel. encogiéndose de hombros. éste me dijo algo que me influyó. ni siquiera la del “segundo sexo”. con el simple acto de escribir: “La autora de Deja que la vida llueva sobre mí no escribe obras femeninas ni reivindicativas. Una vez. y asegurándoles 17 . a pesar mío. 29–3–08) La maternidad. Tal situación les resultaría difícilmente soportable si no les ayudaran las mujeres. a cierta poética ginocéntrica. diciembre de 1998) “Salvadas algunas torpezas expresivas. El País. a ser madres a mujeres que no lo desean. explíci- tamente.” (Miguel García Posada. con su infalible ojo clínico. si no clausura. muy en boga. mediante el trabajo doméstico no pagado. (…) Si hace años la sagacidad de Lara puso de moda en nuestro país la novela histórica y el reportaje periodístico y la crónica testimonial (…) desde hace un lustro más o menos estaba acechando. creo. Esta adecuación no era fácil de conseguir. Yo argumentaba que es inhumano obligar. si quiere que se le conceda el mismo estatus al que un hombre tiene derecho.” (El País. La sociedad moderna modela a los varones como seres solita- rios. discu- tiendo con un antiabortista. 29–4–00) Terminaré con una reseña que firma nada menos que Juan Go- ytisolo. Revista de libros. competidores en una selva de asfalto en la que el hombre es un lobo para el hombre. En este sentido aporta un pequeño disentimiento o quizá no tan pequeño. el amplio mercado de la novela femenil (…) en la que decaen hasta escritores de verdad (véanse las úl- timas novelas de Martín Gaite o Almudena Grandes)…” (Ángel García Galiano. Tampoco novelas de temática previsible ni productos de venta fácil. a sus obras y seducciones. y que es interesante por su insistencia en exigir. (…) Nuria Amat quiere ser. resolviéndoles la inten- dencia. el alcance de la realidad humana. Babelia). y es. suponemos. clave de bóveda Y vuelvo a lo autobiográfico. escritora a secas. a una inofensiva novelista que borre su pecado original de ser mujer y renuncie a lo femenino como antes se renunciaba a Satanás. cuando era estudiante. No asume identidad alguna. el estilo de Clara Sánchez se ajusta a la materia novelada y sobre todo a la voz de su protagonista narrador. que limita. maternidad y cultura: una reflexión en primera persona co) exigibles para convertir su texto en un éxito de ventas y lectrices [sic]. me contestó: “Pero luego están muy contentas”. pero Sánchez acierta y la lleva a cabo. y él.

y muy especialmente de la maternidad. el mantenimiento de las relaciones personales (como bien ha visto Almudena Hernando). sea cual sea el precio pagado) hasta la apoteosis de figuras como Isabel Preysler o Tita Cervera. evidentemente. modelo fundamental ofrecido a las mujeres desde hace dos mil años). una cuidadora) familiar. La “poesía” y la “noble elevación” tan alabadas por Valera salen baratas. A todo esto. Pero no en cualquier contexto. Para poner el ejemplo más crudo: ¿cuánto cuesta el cuidado de una persona enferma o dependiente. la aceptación de un destino decidido por otros (esa es al fin y al cabo la historia de María. a menudo tras una etapa juvenil igualitaria. que necesita una atención de veinticuatro horas al día. le falta un contrapeso: las voces de las propias mujeres.. la empatía. Y la cultura popular contribuye poderosamente a ello. y arropadas por la autoridad que sólo la alta cultura puede darles. sino con el espíritu crítico que proporciona una educación. Desde los edificantes reportajes sobre técnicas de reproducción asistida (que siempre acaban con una maternidad descrita como feliz.. siete días por semana? Si lo hacen profesionales contratados. miles de euros. pues han sido entrenadas para el cui- dado. la sumisión. laura freixas además el apoyo emocional. Ésta es el hito a partir del cual los hombres y mujeres. Pero ¿por qué lo aceptan las mujeres? Sin duda porque es tentador creer que la pasividad. tranquilamente: “Los niños me cansan y 18 . casi siempre. A falta de tales vo- ces –a falta de ensayos y novelas sobre la maternidad–. la cultura popular presenta una visión idílica de la mujer que cum- ple su rol tradicional. 400 al mes (cantidad que el gobierno del PP acaba de rebajar en un 15 %. asumen los papeles convencionales (como señala Elixabete Ímaz). yo me tuve que conformar con la de mi madre. Que agradezco. nos hará felices. suprimiendo además la cotización a la Seguridad social que iba a cargo del Estado). sobre todo por- que fue capaz de decirme. Si lo hace un cuidador (es decir. Es comprensible que exista un gran interés en mantener este statu quo por parte de sus beneficiarios. y constituye sin duda la clave de bóveda de la condición femenina.

1994 soeur de Balzac (Essai sur la   femme auteur ). sin renunciar a la BIBLIOGRAFÍA: propia vida. 1998 en madre (Etnografía del tiem. 2007 Rich. Alba Editorial. sin ser una madrecita Caballé. Ed. Moyra (ed. de la ma.) Diputación de Córdoba. Bogotá. Whitney y de Meyer Spacks. Barcelona. Patricia: La imaginación femenina. ed. mujeres. sin entregarse a la maternidad en cuerpo y alma –nunca dejó de trabajar. Barcelona. Destino. Chadwick. la representación –que por el celona. española (Del siglo XVIII a la Madrid. Ed. Buenos Aires. como ella. idad y relaciones íntimas). Isabelle (eds): bate. Madrid. Christine: La petite Espero. La maternidad como Franco Rubio.   Barcelona.Violi. ten. Barce. Anthropos.  virginia: Un cuarto lona. Katz. 1992 García de León. Ed. ed. 1991 Freixas. ed. a falta de tradición. 1993 19 . Elixabete: Convertirse Anthropos. cineastas mujer. 1989 tal de que escritoras. entre otras. 2000 La novela femenil y propio. Planté. po de gestación). Iris (coord. 1996 más. Cátedra. Laura: Literatura y drá que ser ante todo autobiográfi. de estudiar. Ed. Icaria. Anna:  Una breve Mataix. París. ed. Madrid. 2009 –  A Woman’s Essays. 1994 toria feminista de la literatura Laura Freixas es escritora. De- dre que pase lo que pase siempre Courtivron. ed. Autora de española (en lengua castellana) las antologías Madres e hijas y Cuentos Hernando. Teoría feminista: discursos y du savoir.): Materni. Paris. fantasía de la individualidad jer (De la Edad Media al siglo (sobre la construcción socio. suficientemente la importancia vi. Alto/Aubier. momento. Patrizia:  El infinito jos. Barce- y varias novelas: Amor o lo que sea y Los histórica del sujeto moderno). sus lectrices. XVIII). artistas. Penguin. de viajar. Almudena: La I. Anthropos. Virginia: Materni- de cuento de hadas. dad y creación. 2005. ca– de las experiencias femeninas. 1998 de antídoto contra ese ideal impo. 2012 II. tología y crítica). Michèle: Le sexe IV. 2006 sible. periodistas. en fin. por sus hijos–. 1997 otros son más felices. Bar- 1998 celona. María Anto- nia: Élites discriminadas. pero tan poderoso. ed. desde una perspectiva histórica (siglos XVI–XX).clasicasymodernas. Madrid. Lumen. dades. ed. 1980 Los otros importantes (Creativ- estará contenta. Alianza. ed. 2010 actualidad). el ensayo Literatura y mujeres. Seuil. lona. Barcelona. Davey. Adrienne: Nacemos de telectuales.org). III. Universidad y y otras. La literatura escrita por mu- de amigas. Zavala. 1996 Le Doeuff.   Madrid. Ediciones Cátedra. maternidad y cultura: una reflexión en primera persona me aburren”. Anthropos. o dramaturgas aborden cada vez Debates sobre la maternidad Cátedra. diferencia. Barcelona. ed. in. con franqueza y sin comple. Bar. Comprobar que se puede ser una buena madre. 2010 singular. para la igualdad de género en la cultura Ímaz. me ha servido historia de la misoginia (an. Woolf.  La mujer en la literatura (www. haber explicado Cátedra. La literatura escrita por mujer Preside la asociación Clásicas y Modernas (Del siglo XIX a la actualidad). Londres.): experiencia e institución. Gloria (ed.) Breve his- Anthorpos. Planeta. Madrid. ed.

Intereses relacionados