"Ponencia preparada para el XI Congreso Nacional de Ciencia

Política, organizado por la Sociedad Argentina de Análisis Político y la
Universidad Nacional de Entre Ríos, Paraná, 17 al 20 de julio de 2013"

Título ponencia: La reforma al Consejo de la Magistratura frente a las definiciones
filosóficas de Platón y Aristóteles sobre la Justicia y las tensiones que gravitan sobre los
postulados de la Teoría Pura del Derecho.

Autor: Adrián Martín Rois (UNMDP – IUIOGA)

Área: Teoría y Filosofía Política

Subárea: Problemas y tensiones entre Derecho y Política.

1
Título de la ponencia: “La reforma al Consejo de la Magistratura frente a las

definiciones filosóficas de Platón y Aristóteles sobre la Justicia y las tensiones que

gravitan sobre los postulados de la Teoría Pura del Derecho”

RESUMEN: Este trabajo se propone analizar la reforma al Consejo de la Magistratura

en cuanto a sus efectos y demostrar que la misma representa una intromisión de la política

en la justicia, propia de una posición enfrentada a la Teoría Pura del Derecho (Kelsen) y

a los ideales de la perfección de la Justicia según los textos de Platón y Aristóteles. Se

convierte a la Justicia en una herramienta del poder político para convalidar sus

pretensiones subjetivas y mostrar que lo que al poder político conviene es lo conveniente

para los gobernados, transformando la justicia en la conveniencia del más fuerte.

Paper title: The reform of the Argentine Judges Appointment Board [Consejo de la

Magistratura] vis-à-vis Aristotle's and Plato’s definitions of Justice, and its conflict

with the Pure Theory of Law’s principles.

PAPER SUMMARY: This work is aimed at analyzing the effects of the reform of the

Argentine Judges Appointment Board, and proving that it entails politics intereference

with Justice, which conflicts with Kelsen’s Pure Theory of Law and Plato’s and Aristotlés

ideals regarding “perfect Justice”. Upon the reform, Justice would become a tool for the

political power to validate its subjectives goals and to show that that which is convenient

for the political power is convenient for the governed, thus turning Justice into the

convenience of the strongest.

2
Índice general

1. Introducción y planteamiento del objetivo de la investigación………………….4

2. La inconstitucionalidad de la reforma y su afectación a la independencia del
Poder Judicial……………………………………………………………………5
3. Platón: La Justicia como la conveniencia del más fuerte.
Sagués: El ideologismo de nuestra Constitución Nacional Argentina…………..7
4. La captura del Poder Judicial y la posición futura de los magistrados en el
marco del nuevo sistema judicial……………………………………………….10
5. La democracia y la demagogia. Los riesgos de la pérdida de soberanía de la
ley según Aristóteles……………………………………………………………14
6. Platón y la utilidad de la Justicia para los que combaten. Los diálogos con
Trasímaco………………………………………………………………………15
7. Kelsen y la “Teoría Pura del Derecho”………………………………………...18
8. El Consejo de la Magistratura antes y después de la reforma………………….19
9. La importancia del Consejo de la Magistratura por sus atribuciones………......24
10. La justicia como medio para hacer favores a los amigos y daño a los
enemigos………………………………………………………………………..26
11. El bloqueo al debate constitucional…………………………………………….28
12. El rol del Poder Judicial en su lucha contra la corrupción y conclusiones
finales…………………………………………………………………………...29

3
I. Introducción y planteamiento del objetivo de la investigación

La independencia del Poder Judicial ha sido puesta en juego mediante un

paquete de leyes bajo la denominación de “democratización de la justicia”.

Algunos de estos proyectos adolecen de inconstitucionalidades, es decir,

no son compatibles con los lineamientos establecidos por nuestra carta magna. Respecto

a la reforma al Consejo de la Magistratura, nos ocupa en cuanto a la conexión con el tema

sobre el que hoy se expone: las tensiones entre derecho y política, que repercuten en la

independencia del Poder Judicial, por lo cual este trabajo se propone analizar la

pretendida reforma en cuanto a sus efectos, y demostrar que representa una intromisión

de la política en la justicia, propia de una posición enfrentada a la teoría pura del derecho

de Kelsen y a los ideales de la perfección de la Justicia según los textos de Platón y

Aristóteles, que convierte a la justicia en una herramienta del poder político para

convalidar sus pretensiones subjetivas y mostrar que lo que al poder político conviene es

lo conveniente para los gobernados, transformando la justicia en la conveniencia del más

fuerte. Por lo demás, quedará transparentado cómo la pretendida reforma afecta a la forma

republicana de gobierno, aniquilando la independencia, imparcialidad y objetividad de la

justicia, ejercida a través del Poder Judicial mediante la aplicación de la ciencia del

derecho.

4
II. La inconstitucionalidad de la reforma y su afectación a la independencia

del Poder Judicial

La inconstitucionalidad anida en varios puntos específicos y determinados, como son:

1) la ruptura del equilibrio establecido por el articulo 114 CN., que se transforma

en deformación de la forma de gobierno republicana, por consiguiente la ley altera la

forma de gobierno de la Nación que deja de ser una república;

2) la delegación de facultades extraordinarias al ejecutivo, vedada por el artículo

29 CN.;

3) la afectación de garantías individuales como son la legítima defensa en juicio y

el debido proceso mediante tribunal imparcial y;

4) la transgresión del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

Se transforma el juzgamiento en la conveniencia del más fuerte, según las

teorías desarrolladas desde años antes de Cristo sobre la Justicia y su significancia

trascendental, según quién la aplique, también como elemento esencial determinante de

una forma de democracia pura o deformada.

También encuentro profundamente necesario darle un tratamiento especial

a la cuestión de la determinación de las personas que imparten Justicia, ya que ello

determina a su vez e incide específica y directamente en la forma de gobierno que se dé

un Estado para su vida.

Este paquete de leyes, se encuentra envuelto sobre un título mal llamado

democratización, este título no es idóneo para denominar a estas leyes pues conduce a

5
confusión. Entiendo que la reforma que se pretende, no ahonda en la democracia, pues no

se perfeccionará el sistema por elegir a los Consejeros por el voto popular, porque es

erróneo sostener que a mayor cantidad de democracia, mayor democracia. Sino que debe

afirmarse que: “a mayor calidad de democracia, mayor democracia”. Y la calidad está en

la independencia de los poderes, así como en la trasparencia y la correcta recepción del

pensamiento pre-jurídico por parte de los representantes.

Los poderes independientes mantienen el equilibrio, el sistema de pesos y

contrapesos, para impedir que una fuerza política gobernante llegue a controlar a los tres,

pues esto convertiría al gobierno en una especie de monarquía en la cual no existe la

posibilidad de que el gobernante se equivoque. De no haber control entre los poderes ni

independencia genuina, ninguno tendría capacidad real para cuestionar acto alguno de los

otros, por tanto siempre la decisión del poderoso será aprobada por los dos poderes

restantes. En el legislativo, ya hay una intervención del ejecutivo, en tanto mayorías

políticas se obtienen en la elección, las mismas se traducen en control de la legislación

que allí se produce. Ahora, si el Poder Ejecutivo y el Legislativo se infiltran mediante sus

representantes dentro del Poder Judicial, específicamente dentro de la magistratura que

es quien propone las ternas de los jueces que deciden en la revisión final de las cuestiones

trascendentales del estado y sobre la constitucionalidad o no de una norma, la situación

es completa, de modo que se deforma el régimen republicano que presupone el checks

and balances y la independencia de cada poder del Estado.

6
III. Platón: La Justicia como la conveniencia del más fuerte.

Sagués: El ideologismo de nuestra Constitución Nacional Argentina.

La reforma al Consejo de la Magistratura, en los términos presentados en

el congreso –aún con las minúsculas modificaciones en Diputados-, afecta directamente

la independencia del Poder Judicial, destruyendo al mismo como tal al carecer de

autonomía en sus decisiones y convertirse en un poder político más, un órgano

dependiente del Poder Ejecutivo que responde a sus intereses. Esto no quiere decir que

no vaya a haber justicia, vamos a tener justicia, pero será la Justicia que cuestionaba

Platón y que en un diálogo de La República exige a Trasímaco que le explique que era la

Justicia en esas condiciones más sino que lo necesario, o lo provechoso, o lo útil, o lo

ventajoso… o lo conveniente para el más fuerte.

Para evitar caer en una Justicia que se convierta en la conveniencia del más

fuerte, debemos mantener un Poder Judicial perfectamente independizado, y es por esto

que el juez que debe impartir Justicia debe ser un hombre pobre de espíritu en el sentido

que explica la biblia; un científico de la ley, más no hombres politizados. Éste y no otro

debe ser el objetivo que debemos tener como meta suprema. Y no porque la política sea

mala, sino porque la Justicia debe mantenerse ajena para no vincularse a la esfera

ejecutiva del Estado y así sostener y velar por el régimen de gobierno establecido.

Veamos que el receptor del pensamiento pre-jurídico -legislador-, es un

hombre político, porque al estar receptando ese pensamiento pre-jurídico, debe ser un

hombre de acción política, que lea las necesidades del pueblo y las lleve al congreso para

transformar esas necesidades en leyes que den respuesta a las mismas. No hay ninguna

duda que los representantes del Congreso son hombres de la política.

7
Y así, en primer lugar tenemos políticos dentro del Poder Legislativo,

llevando adelante la tarea de receptar las necesidades de la sociedad y redactar las leyes

que las reconozcan; en segundo lugar tenemos políticos dentro del Poder Ejecutivo, para

actuar, llevar adelante la representación del País y la gestión del gobierno, la decisión

ejecutiva, que a su vez la puede llevar adelante mediante leyes, en mayor medida como

dijimos cuando tenga mayoría en las cámaras, y de lo contrario también gobierna dentro

de la órbita de los actos propios y de los decretos, hasta tanto su gobierno obtenga el

apoyo que corresponda para gobernar con el legislativo; y en tercer lugar tenemos

finalmente al Poder Judicial, la ciencia del derecho, los jueces, por fuera de estos

universos e intereses políticos.

Es importante focalizarnos en que el Poder Judicial siempre debe

mantenerse ajeno a esta interrelación existente entre los Poderes Ejecutivo y Legislativo,

interrelación que va a estar dada en mayor o menor medida por la cantidad de votos

obtenidos en las elecciones. Esta variable que son los votos, no puede introducirse en la

esfera del Poder Judicial, dado que el sistema se haría uno solo, tres poderes homogéneos,

un sistema de gobierno absolutista, en el cual el que accede a la mayoría de los votos

controla todos los poderes. Esto sería trágico, se deforma la democracia que pasa a ser

una pantalla.

Frente a grandes mayorías, aparece el Poder Judicial para velar por la

constitucionalidad, porque en última instancia, el gobierno puede obtener una mayoría

considerable de los sufragios, tener mayoría en ambas Cámaras, pero siempre habrá una

Justicia independiente a las esferas políticas que controle y no permita las leyes que

alteren los aspectos de contenido del constitucionalismo, sistema que estructura

básicamente al Estado, dividiéndolo en tres poderes, procurando racionalizar el poder

político. En este punto es importante destacar que nuestra constitución se encuentra dentro

8
de las que traen “ideologismo encubierto” y que tal como lo ha reconocido la Corte

Suprema (fallos, 179:113), se incorpora la misma a un proyecto liberal e individualista.1

Por lo tanto como valor democrático fundamental debemos interpretar la libertad del

individuo, precisamente que mediante está reforma se ve vulnerada, desde que es claro

que no habrá libertad si no hay tribunal imparcial.

El gobierno dentro de la constitución tiene 4 años de vigencia para actuar,

libre. La Justicia no debe limitarlo mientras obre dentro de la constitución. Y pues, si

pretende reformar la Constitución, también esto es posible; debe convocarse comisiones

de reforma y aprobarse la misma con las mayorías exigidas, empero, esta reforma judicial

es imposible llevarla adelante sin reformar la Constitución, pues altera la esencia de la

misma. Habría que modificar la Constitución Nacional y reformar varios artículos, como

el 1, 29, 114, y otros que modifiquen el ideologismo encubierto de la CN o bien se

proponga una reforma que incluya un ideologismo expreso en donde se manifieste

claramente cuál es la forma de gobierno que se pretende. Para jugar con reglas claras y

que el pueblo elija si quiere vivir una Argentina en democracia republicana, representativa

y federal, o elije otra forma distinta. Por ejemplo el Preámbulo de la Constitución de la

Unión Soviética de 1977 establece que el objetivo supremo del estado soviético es edificar

la sociedad comunista sin clases, o la Constitución de la República Árabe Unida de 1964

define al Estado como “democrático socialista”. Estos son casos de ideologismo expreso.

1
Sagués Nestor. Elementos de Derecho Constitucional. Argentina, 2001. Ed. Astrea, 3º ed., T 1, p. 96.

9
IV. La captura del Poder Judicial y la posición futura de los magistrados en

el marco del nuevo sistema judicial

En el caso de análisis de la presente exposición, como es el estudio de las

tensiones entre derecho y política, a la luz de las recientes reformas al Poder Judicial,

particularmente en relación a la reforma de la ley 24.937 por la Ley 26.855, encuentro en

mi opinión vulnerada la independencia del PJ por la intromisión de los estamentos

políticos ejecutivos dentro de la esfera del Poder Judicial, adelantando que la reforma

además de oponerse a la Constitución, a su ideologismo encubierto y a la forma de

gobierno establecida, se contrapone a la Teoría Pura del Derecho que desarrollara el

maestro Kelsen.

Respecto a la independencia entonces del Poder Judicial, se extingue la

misma definitivamente, pasando a ser un poder controlado por el poderoso de turno, un

brazo del poder político.

Analicemos el proyecto para poder partir de el mismo hacia donde nos

queremos enfocar: En primer lugar el aumento del número de miembros se ha hecho sin

tener en cuenta el equilibrio requerido por el artículo 114 CN., que ya con la ley del año

2006, se entendió que inconstitucionalmente se había sobreabundado en el sector político,

que lejos de tener equilibrio, tiene 7 miembros sobre 13. Para fortalecer la democracia se

debe ir para el otro sentido, acompañar la reforma judicial con una despolitización de la

misma. Hay claramente un problema grave de interpretación de la Constitución, de la

forma de gobierno y como veremos más adelante un desconocimiento de la misma

“Teoría Pura del Derecho”. La titulación de “democratización” genera una confusión que

luego es esclarecida una vez que se analiza minuciosamente el proyecto y las mayorías

10
como quedarán establecidas para el Consejo que tendrá a su cargo, entre otras

atribuciones de máxima importancia, la propuesta de las ternas para la elección de los

jueces del Poder Judicial.

Todo lo anterior no quiere decir que el resto de los proyectos de reforma

no sean fructíferos, ni que la justicia no requiera una adecuación a los tiempos que corren.

Veamos la exposición siguiente “El proyecto de reforma al Consejo de la

Magistratura combina tanto la modalidad nueva de designación de los representantes de

sectores, como la modificación del régimen de mayorías, en cuanto a lo primero me

parece que es fundamental tomar en cuenta que el consejo de la magistratura no suple el

rol que ya cumple y que cumplía aun antes de la reforma del 94, el ejecutivo y el

legislativo, en tanto el ejecutivo es el que designa y el senado es el que presta acuerdo,

con lo cual tenemos claramente allí que los actos más importantes son llevados a cabo

por quienes son representantes de las organizaciones del pueblo, el pretender de lo que

tanto el texto y el espíritu del articulo 114 CN., es decir representantes de magistrados,

abogados, sectores técnicos y científicos, no sea una designación que parta de esos

sectores, que además fueron incluidos con el objetivo discutido tanto cuando se incluyó

el tema en la convención constituyente de despartidizar y despolitizar todo lo relacionado

con la designación de magistrados y la destitución de los mismos, se transforma en una

inconstitucionalidad manifiesta, que a su vez al ser producto del sufragio popular, pero

manifestado en elección general, a donde se elige a los ocupantes de los cargos ejecutivos

políticos a través de una boleta, que es la famosa lista sábana, donde encontraremos una

sección que bajo el paraguas de un partido político, van a estar representados esos

representantes, absolutamente sometidos a la voluntad del ejecutivo, el oficialismo de

turno; nos encontramos frente a LA CAPTURA del PODER JUDICIAL.

11
Si a esto le agregamos la disminución de la mayoría para acusar y de la

mayoría para elevar la terna, de dos tercios a mayoría absoluta de miembros, el sistema

queda completo, es decir, quien obtiene la mayoría en votos en las elecciones, domina

los otros dos poderes. Desconoce totalmente la teoría de la separación de los poderes

que en toda circunstancia debemos preservar.” (Sabsay 2013)2 Completando la ponencia

del doctor Sabsay, el Poder Legislativo ya hoy no es independiente, pues repárese que en

lo que va de la gestión de gobierno no se ha sancionado ni una sola ley presentada por la

oposición, ni tampoco se ha votado en contra una ley del ejecutivo. Aquí es donde radica

la importancia del poder judicial como balanceador invalorable dentro de la teoría de la

separación de poderes que determina la forma republicana.

Todo lo anteriormente dicho nos pone al frente de uno de los problemas

de mayor importancia del Estado de Derecho, cuál es, la independencia del Poder Judicial.

Si bien el motivo central de la inconstitucionalidad de la reforma es la

intromisión de la política en la decisión de las causas, afectando la forma republicana de

gobierno y transgrediendo los artículos 114 y 29 CN., en principio, y luego traducido en

violación de garantías individuales, esto, tal como es afirmado, debe ser demostrado y

puesta de manifiesto la afectación de la independencia del Poder Judicial. En primer lugar

tenemos la carga ideológica que tendrá el sujeto juzgador que ya de por sí deforma su

calidad e imparcialidad de Justicia; en segundo lugar el hecho de que los jueces puedan

ser destituidos por una mayoría circunstancial los condiciona, el sujeto actuará

condicionado en su libertad de expresión, en su deber de objetiva apreciación de los

hechos que le son traídos a juzgamiento. Por tanto, no sólo que actuará influenciado por

los compromisos políticos, sino que además presionado ante la posibilidad latente de ser

2
Sabsay D. (2013) “Reforma al Poder Judicial” Conferencia dictada durante las Jornadas de debate sobre
la reforma judicial. Facultad de Derecho UBA. 22 de Abril de 2013.

12
destituido por la mayoría oficialista, sí no sentencia conforme al criterio requerido por el

ejecutivo. Traduciéndose esto en sentencias fundadas en beneficio del poder político.

Cuando se constituyan tribunales politizados, las fundamentaciones de las sentencias

apreciaran las leyes según y conforme sea la conveniencia del poderoso, pues el juez

estará condicionado a eso. Es también por esto que Kelsen separa a la ciencia del derecho

y la abstrae para su pureza de toda otra ciencia que pueda deformarla. Sobre este punto

abordaremos más adelante pero es importante saberlo pues el tratamiento de estas

cuestiones no puede hacerse en ambientes ajenos a la ciencia del derecho.

En este punto es necesario determinar que en modo alguno, estas

cuestiones de derecho, como son el sentido que debe dársele a la Constitución Nacional,

puedan ser sometidas a decisión del Congreso y a sus posibles conclusiones. En este

sentido también expresó Sabsay: “el verdadero debate constitucional no se puede votar

en el congreso. Esto ya lo sabemos, pero siempre ha habido alguna duda sobre la

legitimidad de este punto, las llamadas teorías contra mayoritarias, Jürgen Habermas,

Frank Michelman, el debate judicial es el lugar donde se debate el sentido de la

constitución.”3 Ahora bien, ¿Qué salida tiene un pueblo cuando el poder legislativo no

recepta el pensamiento pre-jurídico y por otro lado sanciona una ley inconstitucional? Las

salidas son las muchas herramientas que tiene el control judicial de constitucionalidad,

para hacer valer la vigencia de la Constitución y la de sus derechos.

3
Sabsay D. (2013) Ibid.

13
V. La democracia y la demagogia. Los riesgos de la pérdida de soberanía de

la ley según Aristóteles.

Hablando de los Consejos de la Magistratura en sí, estos suponían la

existencia de un equilibrio en los tres grandes sectores que debían integrarlos, jueces,

abogados y científicos, pero en el primer Consejo de la Magistratura ya hubo diferencias.

Aquí es donde se manifiesta la tensión, la intención de intromisión al Poder Judicial por

parte del poder político. Por otro lado y no es un dato menor el hecho de que los

legisladores que integran el Consejo merced a la reforma del año 2006, se eligieron a sí

mismos y no eligieron representantes, y lo más grave, el Poder Ejecutivo a pesar de su

prohibición constitucional de interceder en el Poder Judicial, designo miembros. Estos

fueron los primeros casos de intromisión mínima, ahora la situación de la ruptura de

equilibrio e intromisión se lleva al extremo, de no solo continuar con la antigua distorsión,

sino de provocar la destrucción del Poder Judicial mediante la intromisión plena del poder

político en el órgano del Consejo de la Magistratura.

Tácitamente se encaminaría el Estado, dejaría la puerta abierta, hacia la

configuración de una forma de gobierno realista monárquica, en la que por supuesto el

Poder Judicial no es independiente del Poder Ejecutivo. Antes el soberano era el rey por

orden de la divinidad, ahora el soberano es el pueblo a través de sus representantes y por

su mandato. Para que ese soberano tenga un poder controlado y no se reincida en los

despotismos de la historia. -está superada toda discusión acerca de la afirmación “el

ejecutivo no puede controlar el Poder Judicial”.-, debe tener su poder custodiado por

órganos independientes, de allí la teoría de la separación de poderes, esto que parece

obvio, indiscutible, hoy está en tela de juicio. Afirmo Aristóteles: “Los demagogos

aparecen donde la ley ha perdido soberanía. El pueblo es entonces un verdadero

14
monarca, único, compuesto por la mayoría, que reina, no aisladamente, sino como

multitud… Tan pronto como el pueblo es monarca se sacude el yugo de la ley y se hace

déspota, y desde entonces los aduladores del pueblo tienen un gran éxito. Esta

democracia es en su género lo que la tiranía es con respecto a la monarquía. En ambos

casos encontramos los mismos defectos, la misma opresión, el uno mediante las

decisiones populares, el otro mediante las órdenes arbitrarias. Además, el demagogo y

el tirano tienen una manifiesta semejanza. Ambos tienen un crédito ilimitado; el uno

gracias al terror, el otro gracias al pueblo corrupto.”4

VI. Platón y la utilidad de la Justicia para los que combaten. Los diálogos con

Trasímaco.

Afirmar esta teoría de inclusión de políticos dentro del Poder Judicial lleva

a una reflexión: ¿Que es la justicia? ¿Sí los jueces son representantes políticos, puede

ocurrir que lo que para ellos sea justo resulte lo conveniente al poderoso? Estos

interrogantes vienen de la creación filosófica de La República de Platón, donde

analizaban y dialogaban sobre si la justicia es o no la conveniencia del más fuerte.

Discusión superada con los avances del pensamiento humano y la implementación de una

justicia ajena a las esferas de conducción política.

La constitucionalidad es un sistema que se instala como respuesta a los

abusos de las monarquías. Pensemos como vivía el mundo en los estados monárquicos,

4
Aristóteles Obras Selectas, Política. Libro SEXTO: De la democracia y de la oligarquía. De los tres
poderes: legislativo, ejecutivo y judicial. Capítulo IV: Especies de democracia. Samonta traductor.
Argentina, 2003; Ed. Distal, p. 154.

15
las injusticias, los abusos de poder, pero el Rey fundaba todo en que su decisión era la del

interés general, todo estaba justificado. Por eso ya antes, Platón, en la teoría de la

república perfecta analiza perfectamente la Justicia y llama la atención de que ella no

debe nunca resultar ser lo conveniente para el más fuerte y que por lo tanto que lo que

convenga al poderoso o a sus amigos se convierta en lo justo. Nunca puede permitirse

esto.

Para evitar que la justicia se convierta en lo antedicho, uno de los

principios de la constitucionalidad es la separación de poderes. La intromisión de uno de

ellos en el otro no puede ser más que en detrimento del régimen constitucional. Y romper

la imparcialidad judicial por la intervención política provoca severos problemas para el

control general de la sociedad y afecta el control que debe hacerse desde la oposición.

Así, dialogando sobre estas cosas ya 500 años antes de cristo, en La República de Platón:

“el justo será inútil para los que no combaten”, y si bien a esta afirmación corresponde

la respuesta “En eso no estoy del todo conforme”5, en mi opinión si bien el justo –léase

juzgador- es útil para todos, el que combate requiere más que nadie del justo, de la

Justicia, para estar a resguardo y poder controlar los actos del que gobierna, entendamos

a la oposición como los que combaten al oficialismo dentro del juego de los poderes y la

representación. La sociedad finalmente requiere del justo para combatir, ante casos de

deformaciones en la forma de gobierno, en las reglas del juego, ante casos de injusticias.

Entonces el justo es requerido fundamentalmente por quienes combaten, en los términos

explicados y siguiendo la línea de pensamiento de los diálogos de Platón con sus

discípulos. Y porque en el justo esta la potencial capacidad de favorecer a los amigos y

dañar a los enemigos en las situaciones de guerra, de combate, es preciso que el justo, el

que imparte justicia, se encuentre definitivamente fuera del combate, fuera del juego

5
Platón. La República. Libro Primero: Análisis de la Justicia. Argentina, 2009. Ed. Libertador, p. 20.

16
político, esto es resultado obligado siguiendo este argumento, para no convertir a la

Justicia en una especie de venia al ejecutivo en caso de transgresiones denunciadas por

quienes tienen la función de controlar en su calidad de oposición.

Ya desde épocas ancestrales nos alertan sobre las consecuencias que

pueden desprenderse de una mala administración de Justicia y que ella pueda usarse como

la conveniencia del más fuerte, y así Trasímaco afirma en un diálogo:

“-¿Sabes -preguntó- que las ciudades se rigen unas por tiranía, otras por democracia, y

otras por aristocracia?

-¿Cómo no?

-¿Y el gobierno de cada ciudad no es el que tiene la fuerza?

-Exacto.

-Y así, cada gobierno establece las leyes según su conveniencia: la democracia, leyes

democráticas; la tiranía, tiránicas; y las aristocracias, aristocráticas. Al establecerlas,

los que mandan muestran que lo que a ellos conviene es justo para los gobernados, y al

que se sale de esto lo castigan como violador de las leyes y de la justicia. Tal es, mi buen

amigo, por qué digo que en todas las ciudades es de igual manera justo lo que conviene

al gobierno constituido. Y éste es, según creo, el que tiene el poder...”6

6
Platón. Ibid., p. 28.

17
VII. Kelsen y la “Teoría Pura del Derecho”

Para no caer en esta realidad tan bien descripta en los diálogos de La

República, traigo a colación la Teoría Pura del Derecho de Kelsen, que “al calificarse

como teoría pura indica que entiende constituir una ciencia que tenga por único objeto

al derecho e ignore todo lo que no responde estrictamente a su definición. El principio

fundamental de su método es, pues, eliminar de la ciencia del derecho los elementos

que le son extraños.” Kelsen separa al derecho de otras ciencias entre las que da

principal importancia a la política, abstracción hecha con la finalidad de obtener la

objetividad y precisión que toda ciencia requiere y que sin dicha abstracción es

imposible lograrla.

La reforma judicial en relación a la conformación del Consejo de la

Magistratura, y por las atribuciones que tiene ese órgano, el hecho de que sus miembros

representen al poder político en su totalidad, se contrapone a la Teoría Pura del Derecho

de Kelsen, siendo que aniquila la objetividad y precisión de la Justicia y por supuesto su

pureza. Basta para determinar esto solamente ir al prefacio de la Edición en alemán de

1934 de La Teoría Pura del Derecho donde Kelsen ya les responde a quienes pretenden

atentar contra esta perfección, echando una mano por sobre la justicia desde el poder

político y sostiene: “En realidad, el conflicto no se plantea en torno de la ubicación del

derecho respecto de las otras ciencias y sobre las consecuencias que ello trae

aparejadas, sino alrededor de las relaciones entre el derecho y la política. Mis

adversarios, no admiten que estos dos dominios estén netamente separados el uno del

otro, dado que no quieren renunciar al hábito, bastante arraigado, de invocar la

autoridad objetiva de la ciencia del derecho para justificar pretensiones políticas que

18
tienen un carácter esencialmente subjetivo, aun cuando de toda buena fe correspondan

al ideal de una religión, una nación o de una clase.” Entendida la Teoría Pura del

Derecho como esta abstracción, y como la base de los sistemas constitucionales

democráticos en los cuales la separación de los poderes opera como eje del control del

gobierno, la propia teoría se encuentra enfrentada por esta reforma al Consejo de la

Magistratura, desde que altera la abstracción de la ciencia del derecho de la política, y así

ya lo adelanta Kelsen cuando sostiene que la separación de la ciencia jurídica y de la

política, tal como ha sido planteada por la teoría pura, tiene naturalmente consecuencias

políticas, así fueran solamente negativas.

VIII. El Consejo de la Magistratura antes y después de la reforma

Iremos a ver en la práctica, donde está la conexión directa e inmediata entre

ambas ciencias por la cual considero que la reforma no solo afecta a la independencia del

Poder Judicial y por consiguiente es inconstitucional -por no encuadrar el régimen que se

establece con ella, dentro del orden republicano de gobierno que establece nuestra Nación

Argentina en el Art 1 de su CN-, sino que además contribuye, junto con una legitimación

populista que se ha llevado al extremo, a una deformación de la democracia según las

teorías aristotélicas y a una posición teórica que se opone a la Teoría Pura del Derecho,

como vimos. Finalmente la reforma termina afectando garantías individuales, debido

proceso y libertad, siendo estas las bases implícitas establecidas en nuestra Constitución.

Con el sistema de justicia que se pretende instaurar, el ciudadano ya no será libre, el juez

decidirá en iguales condiciones, sin libertad de conciencia, condicionado por la

19
circunstancia de que podrá ser removido por los que “lo llevaron” hasta allí por vías

políticas, en caso de que resuelva contra sus intereses. En igual modo afecta al ciudadano,

que vivirá atemorizado porque ese juez tampoco podrá fallar a su favor, si en el caso

estuvieran comprometidos intereses del más fuerte, del poderoso de turno, y el juez no

pudiese responder contra sus intereses, aun cuando el ciudadano fuese merecedor de

reparto de justicia o de potencia a su favor.

El Consejo de la Magistratura hoy, se conforma según la ley 24.937

modificada parcialmente por ley 26.080, por 13 miembros totales de los cuales son:

- 3 Jueces de la Nación elegidos por sistema D´hont (Todos imparciales)

- 6 Legisladores: 3 de la Cámara de Diputados y 3 de la de Senadores. Correspondiendo

de cada una de ellas, 2 al bloque mayoritario y 1 a la primer minoría. (4 oficialistas)

- 2 Representantes de los abogados de la matricula federal elegidos por votación de de la

mayoría de los profesionales de la matrícula. (Todos imparciales)

- 1 Representante del Poder Ejecutivo (1 oficialista)

- 1 Representante del ámbito académico y científico. (1 imparcial)

Analizamos ¿Cuántos miembros en el Consejo de la Magistratura tiene el gobierno

oficialista? Va a tener 2 de sus representantes de la Cámara de Senadores, 2 de sus

representantes de la Cámara de Diputados, y su representante del Poder Ejecutivo. Total

tendrá 5 miembros de 13.

Por otro lado habrá un total de 7 miembros de 13 totales, que podemos

llamar son los que representan los órganos políticos. Pero solo de los cuales se permiten

5 oficialistas. No alcanzando la mayoría del Consejo y cumpliendo en el límite con el

20
artículo 114 CN., que exige equilibrio, sin entrar discusiones acerca de que el equilibrio

es referido a la determinación de los sectores de donde provienen los miembros, más no

se trata de un equilibrio orientado a equilibrar la cantidad de miembros elegidos por voto

popular o elegidos desde el seno del Poder Judicial. A mi entender no ofrece ninguna

duda que el equilibrio lo es con respecto a la representación de sectores.

La Constitución Nacional en el Art. 114 establece “El Consejo será

integrado periódicamente de modo que se procure el equilibrio entre la representación de

los órganos políticos resultante de la elección popular, de los jueces de todas las instancias

y de los abogados de la matrícula federal. Será integrado, asimismo, por otras personas

del ámbito académico y científico, en el número y la forma que indique la ley.”

De esta forma vemos que la representación política está dada relativamente

bien en el esquema actual, cumpliendo, aunque ya en el límite, con el equilibrio exigido.

No hay una mayoría política que pueda tomar decisiones autoritarias si se pusieran de

acuerdo. Sin perjuicio de ya encontrarse politizado en parte el Consejo de la Magistratura

por obra de la reforma de 2006.

Veamos la conformación del Consejo de la Magistratura con la reforma de

la ley 26.855. El Consejo pasará a ser de 19 miembros de los cuales son:7

- 3 Jueces del Poder Judicial de la Nación, elegidos por sufragio universal,

correspondiendo 2 a la lista que resulte ganadora por simple mayoría y 1 a la que

resulte en 2º lugar. (2 oficialistas)

7
Diagrama según Proyecto de ley del Poder Ejecutivo por el que se modifica la ley 24.937 de creación
del Consejo de la Magistratura (P.E. -5/13). Convertido el Ley 26.855, suspendida en su aplicación por
varios fallos judiciales que se encuentran actualmente en trámite.

21
- 3 Representantes de los abogados de la matricula federal, elegidos por sufragio

universal, correspondiendo 2 a la lista que resulte ganadora por simple mayoría y

1 a la que resulte en 2º lugar. (2 oficialistas)

- 6 representantes de los ámbitos académicos y científicos, elegidos por sufragio

universal, correspondiendo 4 a la lista que resulte ganadora por simple mayoría y

2 a la que resulte en 2º lugar. (4 oficialistas)

- 6 Legisladores, 3 de la Cámara de Diputados y 3 de la de Senadores,

correspondiendo de cada una de ellas, 2 a la lista que resulte ganadora por simple

mayoría y 1 a la que resulte en 2º lugar. (4 oficialistas)

- 1 Representante del Poder Ejecutivo (1 oficialista)

Habrá un total de 19 miembros de 19 totales que podemos llamar son los

que representan los órganos políticos (se politiza 100% el poder judicial). Hasta acá ya

está vulnerado el equilibrio exigido por la Constitución Nacional en relación a los

sectores, salvedad hecha en relación a lo anteriormente dicho sobre el sentido que debe

darse al “equilibrio” requerido por el Art. 114 CN., y sin perjuicio de lo ya expuesto en

relación a la teoría de la imposibilidad de la intromisión de la política a la ciencia del

derecho. Definitivamente vemos como se le abre la puerta a la política para ingresar a los

estamentos de la ciencia del derecho en donde nada tiene que hacer y así claramente se

enseña en la misma facultad cuando somos estudiantes y leemos la Teoría Pura del

Derecho, las teorías de la separación de poderes, etc. Finalmente la parcialidad, y esto es

más grave que aquello, grave es que 13 de los 19 miembros vendrán del partido político

mayoritario, en otras palabras del oficialismo, alcanzando la mayoría absoluta del

Consejo de la Magistratura. Habrá 13 de 19 miembros que representarán al oficialismo

en el Poder Judicial, alcanzando y superando la mayoría absoluta y conformado quórum

válido con su sola presencia, violentando el artículo 114 CN., y aún más grave la

22
injerencia política, que representa la violación manifiesta a la forma republicana de

gobierno Art. 1 CN., y contraria a la teoría pura del derecho, deformación que se traduce

en ausencia manifiesta de imparcialidad a la hora de los juzgamientos, que a su vez

produce la violación del derecho fundamental de la legítima defensa en juicio que

presupone el respeto del debido proceso adjetivo e imparcial. Desde otra orbita se

transgreden pactos internacionales, precisamente el Pacto Internacional de Derechos

Civiles y Políticos, entre otros el Art. 14 del mismo, que establece que “los estados se

obligan a constituir tribunales competentes, independientes e imparciales.” Finalmente

la reforma al destruir la independencia judicial, perjudica la seguridad jurídica nacional y

la confianza de la comunidad internacional en nuestro sistema de gobierno, en nuestra

nación.

Se advierte que si tenemos 19 miembros que todos provienen del voto

popular, y que, 13 de los 19 provienen del partido mayoritario, esta violentado el

equilibrio exigido en cualquier modo que se lo interprete. Por tanto en el Poder Judicial

que se conformará con la reforma, quién tenga la mayoría de los votos en las elecciones,

tendrá la mayoría de los miembros del Consejo de la Magistratura. Como consecuencia,

los jueces ya no actuarán independientes ni libres de conciencia, porque responderán a

intereses políticos, y pasará a funcionar el Poder Judicial idéntico al Poder Legislativo,

donde las votaciones responden más a las instrucciones políticas que a los fundamentos

objetivos y precisos. Nuevamente recalco, para salvar cualquier abuso surgente de estás

mayorías, aparece el Poder Judicial como ciencia superior abstraída de todo otro elemento

que pueda deformarla o afectarla en su pureza.

23
IX. La importancia del Consejo de la Magistratura por sus atribuciones

Respecto a la capacidad del Poder Judicial, el mismo es un órgano capaz

para desarrollar sus funciones si analizamos la cuestión desde la esfera técnica económica.

El Poder Judicial cuenta con asignación presupuestaria directa la cual es aprobada con la

Ley de Presupuesto Nacional.

En relación a los fondos con los que se sustenta el Poder Judicial

recordamos que el Consejo de la Magistratura tiene como funciones principales la

selección de los postulantes a las magistraturas inferiores a través de la emisión de

propuestas en ternas vinculantes y la administración de los recursos del Poder Judicial,

de conformidad con la Ley 11.672 de presupuesto Nacional, 25.156 de administración

financiera y 23.853 de autarquía judicial. Esta última norma es muy importante dado que

establece que la CSJN preparará el presupuesto de gastos y recursos del Poder Judicial de

la Nación siendo que su principal fuente de ingresos lo representan el 3,5% proveniente

de los recursos tributarios y no tributarios de la administración central. Cabe destacar que

en cuanto a la administración de los fondos, con la sanción de la Ley 26.855, los mismos

se dividen en un 0,57% a la CSJN y un 2,93% al Consejo de la Magistratura. El problema

surge aquí claramente desde que con la mentada y cuestionada reforma, los miembros del

Consejo de la Magistratura ya no serán miembros per sé del Poder Judicial, serán políticos

vinculados directamente al Poder Ejecutivo, con lo que se está produciendo un quiebre

en su independencia económica, que dependerá en el futuro de la administración de un

órgano ajeno como lo será el Consejo de la Magistratura politizado y conformado por

personas que hasta podrá darse la paradójica circunstancia que no ostenten el título de

abogado.

24
Se observa claramente la intromisión, está tensión entre la política y el

derecho, en la que aquella intenta echar mano a este, infiltrándose en los que deben ser

sus órganos independientes. La afectación de la independencia económica, así como la

afectación a la libertad de conciencia de los jueces, son temas que suponen un desmedro

del Poder Judicial en relación a su rol en la lucha contra la corrupción y más aún en su

objetivo primordial de impartir justicia, sentado en las bases de la ética y la moral, como

valores fundamentales en conjunto con la imparcialidad de sus miembros, a fin de elevar

los niveles éticos de la sociedad.

Si la representación en este órgano es mayoritaria de los órganos políticos

resultantes de la elección popular, claramente hay una intromisión del poder ejecutivo,

quien podrá designar a su arbitrio los Jueces. Lo mismo ocurre con su función

destituyente. Es muy importante dejar en claro que el Consejo de la Magistratura es el

órgano encargado de remover a los Jueces de sus funciones, y que previo a la sanción de

la ley de reforma que nos ocupa en este trabajo, esta remoción solo podía ser ejercida

mediante la votación del órgano con mayoría agravada, siendo que ahora se podrá

remover con una mayoría absoluta (la mitad más uno de los votos). Asimismo la sanción

de los jueces podrá serlo con esta misma mayoría, lo que afecta gravemente a la

institución “Poder Judicial” en cuanto a su autonomía e independencia. A efectos de

continuar analizando las atribuciones del órgano, no es menor dato y por ello importa

traer a colación, que otra función de gran importancia que recae sobre el Consejo de la

Magistratura es la de designar al administrador general del Poder Judicial de la

Nación, al secretario general del Consejo y al secretario del Cuerpo de Auditores del

Poder Judicial, al mismo tiempo que dictar sus reglamentos de funcionamiento. A todas

luces resulta incompatible, en el marco de un sistema de poderes independientes, que una

mayoría oficialista relacionada directamente con el Poder Ejecutivo Nacional –léase

25
poder político-, sea quien tenga a su cargo no solo la selección de la terna, que luego

elegirá el PE, sino la administración de casi la totalidad de los recursos del Poder Judicial,

la designación de los auditores y lo que es peor, tendrá a su cargo la remoción y sanción

de los jueces. Siendo que cuando no obedezcan a la conveniencia del poderoso de turno,

por simple llamado a 11 de sus 13 miembros oficiales que tendrá en dicho Consejo, el

ejecutivo podrá castigar al juez que no responda a las indicaciones del poder. Se convierte

-como adelantamos al inicio de la presentación- la justicia en la conveniencia del más

fuerte. Un sistema dónde los gobernantes mostraran que lo que a ellos conviene es lo justo

para los gobernados, echando mano a la justicia para convalidar sus decisiones y utilizar

la misma como herramienta de presión hacia el que combate, en los términos utilizados

por Trasímaco.

X. La justicia como medio para hacer favores a los amigos y daño a los

enemigos

Para impartir justicia hemos creado tribunales formados por seres que no

deben estar conectados ni influenciados por el poder político, pues se trata de ciencias

extrañas, los jueces deben aplicar la justicia en la equidad, sin responder a intereses

del más fuerte. Se trata de otro estamento “la Justicia”, que tiene por objeto, entre

otros, evitar que un gobierno tome el control absoluto y establezca leyes según su

conveniencia o implemente leyes que controviertan el orden constitucional o traigan

aparejado encubierto un cambio en el régimen de gobierno o en la forma de gobierno

establecida por un pueblo al momento de celebrar su Constitución. Por tanto, para que

en las ciudades no venga a ser lo justo lo conveniente para el gobierno constituido, el

26
régimen constitucional independiza el Poder Judicial, manteniendo a los jueces en la

imparcialidad, que solo es posible si están completamente ajenos a los intereses

políticos. Estas son las bases de un gobierno democrático y republicano, fundadas en

las experiencias de la historia, para evitar los abusos de poder de los líderes sobre todo

carismáticos.

Los jueces que imparten la Justicia deben ser jueces independientes. En

caso de pasar la Justicia a manos del más fuerte, del gobierno constituido, resulta que

ocurre lo que sostenía Trasímaco, que lo justo se transforma en eso que decimos: la

conveniencia del más fuerte, y que éste la utilizaría sobre el concepto de que lo justo

es “hacer favores a los amigos y daño a los enemigos”. Mientras que en el régimen

democrático, al haber logrado las sociedades la organización mediante la separación

de poderes, precisamente con el Poder Judicial, se entrega la Justicia a manos de seres

ajenos a las esferas del Poder Ejecutivo y político, el poder de turno, impidiéndose

que se convierta a la Justicia en un medio de hacer favores a los amigos y daño a los

enemigos. Explayarnos más sobre las consecuencias de la implementación de este

sistema judicial no es materia de la presente exposición, aunque si es necesario

manifestar que de continuar con el avance en la intromisión de la política en la ciencia

del derecho, quedará latente tácitamente la impunidad ante el supuesto de necesaria

acusación a miembros del Poder Ejecutivo, desde que ningún fiscal que responda a

los intereses del ejecutivo investigará posibles abusos o delitos y de otro lado, ningún

juez pronunciará sentencia contraria a dichos intereses, que a su vez son los mismos

intereses políticos de estos.

El Consejo de la Magistratura en estos términos repite el modelo híper

presidencialista actual Argentino, que viene a desarrollar fuertemente los poderes del

ejecutivo.

27
XI. El bloqueo al debate constitucional

Otro punto a resaltar es el que tiene que ver con la instancia de debate. Hay

un bloqueo al debate constitucional, y la parodia de debate que hace el oficialismo en el

Congreso, es contraria a la Constitución y es el modo en que se está planteando la

cuestión.

Siguiendo a (Gargarella, 2013)8 respecto al control judicial, aun partiendo

de una concepción restringida, en donde sí debe encontrarse fuertemente activo este

control es en la implementación de los procedimientos, de las reglas de juego, por lo tanto

al mismo tiempo que la política debe tener un margen amplísimo para sus funciones

ejecutivas, o sea que si el gobierno quiere oscilar entre una política más privatista más

intervencionista, debe y tiene que tener amplísimo margen de maniobra, sin embargo,

todo lo que haga en relación con la reglas de juego es algo que debe ser observado

detenidamente. Esto no quiere decir que el poder político no puede hacer o proponer

cambios a las reglas del juego, simplemente que cuando se tocan esas reglas del juego

esto requiere una atención extraordinaria. Cuando el gobierno decrete leyes por su sola

voluntad que modifiquen las reglas del juego democrático, existe una presunción de

inconstitucionalidad. Se advierte finalmente que partiendo ya desde teorías o

concepciones amplias o restringidas de control judicial, el resultado del análisis siempre

será el mismo.

8
Gargarella R. (2013) en “Reforma al Poder Judicial” obcit.

28
Por el contrario de la reforma que se plantea, la reforma que se requiere es

una reforma que permita el mejor acceso a la Justicia, tema que se ha usado de escudo

defensor de la reforma, pero que no ha sido regulado con estos paquetes.

Si se tratara de una reforma en la cual se aumentan las voces, pero en modo

alguno se pudiera suponer una intención de intervención, así se trataría de una reforma

que el Poder Judicial podría decir: Luz verde.

XII. El rol del Poder Judicial en su lucha contra la corrupción y conclusiones

finales.

Con la presente reforma judicial en la que se ha inmerso la República

Argentina, se vislumbra un debilitamiento del rol del Poder Judicial en su lucha contra la

corrupción y el sostenimiento de la ética. Ello así, no solo por la puerta abierta que se deja

para echar mano a la justicia desde la política, sino que cuando los jueces deban atender

asuntos que tengan relación con miembros del Poder Ejecutivo o funcionarios influyentes,

se verán presionados tácitamente a no actuar en contra a los intereses o instrucciones de

estos. No ya por presiones o amenazas concretas, sino por encontrarse amenazados de

manera permanente, por un sistema judicial pervertido, que permitirá con una simple

mayoría (que de por sí tendrá el PE dentro del Consejo de la Magistratura), remover o

sancionar al Juez que no actúe de acuerdo a la conveniencia del más fuerte, del poderoso.

Configurándose un sistema legal en el cual cualquier magistrado que ingrese a prestar

función, acepta estar sometido a estas condiciones.

29
Siguiendo a Spada, toda la cuestión está centrada en la dificultad que

implica la auto-regulación del poder como límite a su propia naturaleza expansiva, donde

surge necesario que dicho límite provenga de otro poder suficiente para contenerlo

equilibrando las fuerzas. Los romanos, padres de nuestro sistema jurídico, no le temían al

poder, pero sí a su exceso. Idearon entonces un férreo sistema de pesos y contrapesos para

controlarlo. Las magistraturas eran colegiadas, circunstancia que garantizaba un control

horizontal. Pero, en previsión de que los colegas pudieren ponerse de acuerdo y

excederse, los romanos idearon una estructura jerárquica en la que magistrados superiores

controlaban a los inferiores con lo que se daba un control vertical. Pero como también los

magistrados podían tener sus componendas, por sobre todas las instancias se creó un

cargo tan extraordinario que Ortega y Gasset calificó de “genial irracionalidad”: el tribuno

de la plebe, órgano creado en el 494 a.C. como contrapoder plebeyo al poder patricio de

los Cónsules, cuyo deber era el de representar y proteger a la plebe (pueblo) contra

cualquier resolución arbitraria de los magistrados. Al iniciarse el siglo XVIII, el sistema

político predominante en Europa era el absolutismo monárquico, resultado del

fortalecimiento del poder real iniciado desde finales de la Baja Edad Media. El poder del

rey estaba por encima de la ley y exento de todo control. La historia fue testigo del largo

camino que debió recorrerse hasta llevar el poder del Soberano hacia el único y original

titular de la soberanía: el pueblo, y así en la Edad Moderna apareció en el horizonte

político otra genialidad, la teoría de la separación de poderes/funciones, acuñada en la

obra de Montesquieu “El Espíritu de las Leyes”, que se inspiró en la descripción que los

tratadistas clásicos hicieron especialmente del sistema político de la República Romana -

además de las teorías de Platón y Aristóteles- y en la experiencia política contemporánea

de la Revolución inglesa del siglo XVII.

30
La separación de poderes requiere para su equilibrio un sistema de “checks

and balances” (controles y contrapesos), representado por diversas reglas de

procedimiento que permiten a uno de los poderes limitar a otro. Cada país que emplee la

separación de poderes tiene que tener su propio mecanismo de checks and balances.

Ahora bien, la pregunta que surge naturalmente es: ¿el Poder Judicial se encuentra exento

de control? De ninguna manera; su control está asegurado por un régimen procesal que

habilita por lo menos la doble instancia, como freno contenedor de arbitrariedades.

Además, los jueces tanto acceden a sus cargos como pueden ser destituidos, mediante un

mecanismo de control (juicio político-Consejo de la Magistratura) que incluye la

participación de todos los interesados.

Este es el fondo de la cuestión: que el poder se encuentre equilibradamente

controlado de modo que el sistema sea coherente y completo. Uno de los defectos más

graves de la pretendida reforma es que lesiona el sistema de control, la independencia del

poder judicial. En efecto, si el nombramiento y remoción de los jueces depende del

Consejo de la Magistratura y el Consejo está dominado por la mayoría simple de poder

político, el Judicial controlará a los poderes Ejecutivo y Legislativo, pero luego estos

poderes controlarán sin límite al Judicial, permitiendo al poder político un campo de

control ilimitado.9

9
Dario German Spada es profesor de Elementos de Derecho Administrativo en la UBA y realiza una
reflexión basada en "El Círculo Vicioso: quis custodiet custodes?" siguiendo al profesor Luis Aníbal
Maggio, doctor en filosofía del derecho.

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