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es pyhmerranrenieny Frsehbeeepiete eared eeptreerr beret Pree eee yey pete ret ery Crone eo Cea auc Peete tor emery eee eS eee OME ee eer nee En) Perey Pee eee eee ee Ty Peirce ear eey Piet cy ey rere ee Tn og oe Insisten en sembrar dudas y desconflanza Soe aE Segun ellos, esta en “crisis”. Esta contraposicion explica nuestro escrito, que quiere ser una pees nett élnterpretaci6n de la Biblia en crisis? cer. 182 - 1997 Eduardo Arens Manuel Diaz Mateos Gi escandalo dela Palabra eInterpretacion de la Biblia en crisis? ‘Presentacién por Mons. Oscar Alzamora Presentacién. Ein eo presente oom a ump wna faci nay snportante, He visto com mucho gusto gue el interés por el conocimiento de la Biblia se ho incrementado enorme- ‘mente en ls itimos decenis, pero con frecuencia la lectura de Ia Biblia sv interpretacion se han hecho con criteris poco lara 0 5 ha tendido aun interpretacion literal, queen va- rias partes del sagrado texto no eral intencin de ator, 0 Te ha dado inerpretaciones antojadizas seg los prejucis 0 resupuestos de los letores. La Santa Sete ha publcado un documento sobre la Interpretacén de le Biblia ela Iglesia, ero con frecuencia no eta alcance de muchisinas personas. Este libro quiere setalar la importancia de un estudicitico el text, no para reemplazar una comprension espiritual del mismo sino precisamente para fundamentar esta lectura sobre Iases sida. Seale los muchas nizelesy dimensiones que se debe tener en cuenta para que se comprenda To que el texto Imismo quiere decir Solo as e puede procder luego a un ee- fur mds profunde reaiznda en oracign. La positon gue alg ‘nos hacen de estos dos formes de lctrsperpetia la fsa con- Fraposicion de cinciayveligisno de razém yf, per el hombre ces uno y Dios es ef autor de a zn humana y de af. 5 Que, vo, bin claro que los autores no quien qu a Bi- bua se len exclsoamente eo os ris eos dle az rica, ses lo pus hacer luce un mo eeyente pero insiten Una ese dete srl primer pose oa! menos una resacin Constante pave no treicionae eto en su signencion org tal est dete sequin pregunta de qué eo gue Dios me iced mt hoy. No gue hay de proceder a una comprension Sndosuaita«intosta de Ta Palabra de Dis, pro st una eta que me toque como person. La Palabra de Dios conoo- a lesa y tf conte como comunidad ‘Lima, 16 de julio de 1997. ‘Oscar Alzamorn Revoredo Obispo Auailiar de Lina. Indice Presentacién ‘Mons. Oscar Alzamora Pritogo. Abreviaturas| |._EExégesis biblica en crisis? 1. Exegesis ayer y hoy 2. La historia come macstra IL, EI método historico-erticn: naturaleza y aleances 1. Breve presentacién del método ietSrlo-eritco 2. Objeciones y limites 3. Por sus frutos se conocer 4 Bl juicio del Magisterio 5, Reflexiones complementarias “ 15 20 24 a7 20 37 7 49 52 LL, La verdad historica de los evangelios 1. Un poco de historia 2 La verdad de los evangelios 3. La historia y Jesueristo 44. E1 Magisterio de la Iglesia. TV. nterpretar la Escritura asegiin el Espirit 1, Aclaracin de conceptos 2. La sombra del monofissmo 3, Acceso al sentido espiritual 44 Indispensabilidad del sentido literal ‘primero 5, Bxégenis y elscgesis 6. El sentido pleno 7. Observaciones y refleiones criticas ‘A modo de sintesis.. Mis alls det discurso Anexo: Discurso del Papa Juan Pablo Ul, presentando el documento La interpretacién de la Biblia en la Iglesia» 55 56 59 & 7 nm ns Prélogo 4 JP) os habla en ta Eseritura por medio de hombres y ‘en lenguaje humano>, nos recordaba el Concilio Vaticano Il hace ya unos anos (DV 12). Eso quiere decie que su palabra llega a nosotros a través de la riqueza y Ta limitacin del lenguaje humano, igdal que la imagen del Dios invisible se ha hecho visible para nosotros en el rostro humana de Cristo (Cft. DY 13), 1 misterio de la Enearmacién es central en nuestra fey es, al mismo tiempo, una clave de interpretacién de Ja Palabra de Dios de la Fscrituta. Pero, por es0 mismo, es tambien fuente de escandalo para los creyentes. De no ser asi, Cristo y su palabra se hubieran impuesto a los contemporineos como palabra de Dios. ¥ todos sabemos {que Cristo fue piedra de escindalo para los ereyentes judios porque, sendo hombre, pretendia ser Dios (eft Jn 5, 16-18). Los esquemas rigides sobre Dios y su modo de ‘ctuar 0 de hablar les impedian ver en Cristo al revel dor auténtico de Dios, Por otto lado, encontramos en los evangelios la audacia de los que aceptan el misterioy se atreven a pro- ° ‘lamar, contra toda evidencia, que averdaderamente este hombre era Hijo de Dios» (Mc 15, 39) La palabra de Dios, fencarada en lenguoje humane, que tiene su maxima ‘expresion en Cristo, participa también de este escandalo ‘del cteyente ante I palabra. Por un lado estan los que, por preconceptos y esquemas rigidos sobre Dios y su Actuation, niegan la hummanidad del lenguaje y su encar- hacion en estilos, géneros o eircunstancias historicas innegables sujetas a estudios cientficos sobre la pala- bia, y por otra los que reconocen que a través de la came Jumana de la palabra nos llega la revelacién de Dios. Es decir, se tata de Ia oposicisn que algunos sectores quic- ren marcar entre el estudio espirtual y cientifico de la palabra encarnada, Las pignas que siguen pretenden mostrar que el intico yhumano dela palabra no son ets fey el magisterio de la iglesia sino que es el presupaesto necesarioe insustitulble para la correcta Fectre, Son una invitacion a aceptar el mistero dela fencaracion con todas sus consecuencias y supera el escindalo de I palabra ‘Como preparacion al gran jubileo del afo 2000, el presente ato de 1997 ests dedicado a contemplar la figu- Fade Jesucristo para que nuestra vida se haga mis ers tiana. Pero, «para conocer la verdadera identidad de Cris: to es necesario que los fieles se vuelvan con renovado Intengs 9 Ia Biblia». nos dice el Papa en si cata. Teo Millennia Advenionte (40), Bs ahi donde nos encontra- mos con sla verdadera identidad de Cristo» porque, como ya nos records el coneilio Vaticano Il con la frase Tapidaria de san Jeronimo, «desconocer la Eseritura es desconocer a Cristo» (DV 25). 0 El uso frecuente de a Biblia, que es uno de los fr: tos del Conclio, ha enriquecide Ia teologia y la vida de Ja Iglesia Sin embargo, la aproximacién ala Biblia, para muchos sectores de los fcles, no se hace ni con In serie- dad y riqueza que los estudios modernos sobre la Biblia han aportado,ni con las orientaciones que Ia misma Igle- sia ha ido dando a los ereyentes. Tenemos asi una con- tradiccién que tiene graves consecuencias para st vids misma Ia contradiceién de sectores que len la Biblia 10)"commnes elena dean Inraccom con respecton tha Enckca Eso ieee cnc com 18), {une snp ronanennet fs ‘lve deadoe! mater fu puso en 199 por Won Bandar Michigan, con el titulo de ia conferenca de Ratzinger Bilin Inlplaiots Cte Ness 7 No se tata, pues, ni de una conferencia aislada ni ‘de un documento oficial dela Iglesia, Por fo tanto, pre- tenler otorgarle un cardcter ofl a dicha conferencia es tuna seria irresponsabilidad.’ Como ya nos advertia Pierre Grelot al hacer la resena del bro con las ponen- cigs, sacar del contexto In conferencia del catdenal Rateinger es manipulacién unilateral y tendenciosa (como se hizo también en Francia)” Debemos tener pre sente que el mismo cardenal, como respuesta aun dis {go enriquecedar, matiz6 algunas afirmaciones suyas y ‘teas simplemente Feconacio que necesitaban ser estu- diadas mis detenidamente.’ El resultado de ese estu- tio, levado a cabo con la Pontificia Comision Biblica, es el documento La inlerpretacion dela Bibi nl iglesia, que lleva el respaldo del prefecto de la Congregacian para la Doatina de la Fe y sobre todo, del Papa que To presents oficialmente con ui elagioso discurso ante candenales y fembajadores convocados para esa ocasién, cosa excep Das utd de qe toprnunsndinclementelAscurs> ” Dic dl Pap ena presen dl decent de PCB. a Esolhace que los textos bblices, al igual que muchos otros de su epoca, también sean documentos histiricos. Ahora bien, para estudiar ese tipo de documentos, mas clara- merite, para entender su naturaleza y alcances, hay que ecurtir a determinados criterios y procedimientos, es decir a in método de estudio. Esto es de vital importan- tla pia la fe, y n0s ocupard en este apartado, La Biblia es palabra de Dios en palabras humanas. Por eso su comprensidn no acaba con el método hist co-ritico, eto ste es indispensable. Adem del esboz0 de la situacion de los textos, es necesario tener presente que La evelacin de Dios se doen Ia historia en he- hos concrete los cuss a Bila es txtimonio vivo, Civionte y vivilcant, Dio no roel fest, sino que s¢ dio a conocer a personas y a ella revelé su voluntad y Sus propuesin panel hombe. Yextas personas com Fheafona sus confemporinos su apreincin de em Re ‘elacign en textos, usando para elo los maneras més IMecuadas que cooctan La Biblia no se limita a comunicar acontecimien- tos o persepsiones o conceptos en a aino éato» deade la relacion del hombre con Dios, es decir como testimonios de fe y como llamadas a asumir esa fe y sus exigencias. Es asi que ls autores escribieron para compartir sue, si relacién con Dios, con sts letores. Pero, lo hicieron en {lenguaje y las formas de expresion propias de su tiem- poy de su cultura. Tenemos, por eso, la perspectiva de 10 divino y de lo huimano, la fe y los condicionamientos histricos,culturalesy Tinglisticas en que esa fe se ex presa. Para comprender ese vehiculo linguistic, se ne- estan eriterios adecuados. 28 Fara comprender la historia se necesitancriterios dle historia Y, pata comprender el sentido querido por e Autor inspirado y la funcién pretendida mediante el tex- to original, es necesario un estudio lterario e histico del mismo, En sintesis, en cuanto palabra humana, la Biblia ‘std sujta al estudio eritco, komo cualquier text, y la ‘cuestiOn historica es investigada de la misma manera {que se hace para cualquier historia. Después de todo, Ia Revelaciin se dio er Ia historia y a través de la historia, ro al margen de ella. Por tanto, para entender el sentido originales licito y necesario estudiar la dimensin his- {rica, en la que se manifests la Revelacién, por el méto- do llamado shistorico-ritieo» 1. Breve presentacién del métode histéricocritico 1.1 Los origenes del método historico-ritco se re ‘montana ls tiempos en que surg el interés por Ia filo- logia y por los manuscritos. (Figura preeminente en este ‘campo fue Origenes, en el siglo Il). Tomé cuerpo a partir del Renacimiento con el afan de retoar alas fuentes Analizando los textos originales se doscubrieron tensio nes entre las ciencias y ciertos passes bilicos, asi como inregularidades internas en la relacion entre textos bibli- ‘cos. Ms adelante, los grandes descubrimientos arquco- Togicos en el Oriente Medio obligaton a estudiar los tex tos biblicossituandolos dentro de las cultutas de su 6po- «a, Fste método obedece, pues, al espiitu wcitico» que ‘muy naturalmente fue tomando cuerpo en Ia sociedad y que condueta a observaciones y preguntas novedasas, inclusive inauditas, que no se habian planteado hasta gue el hambre tomé clara coneiencia de su set historic y 2» se st nueva relacén con el mundo, fomentada por el es- tusdio de Tos diversas cencias humans, 1.2, Los tres términos, (1) método (2) hist6rico (3) critica, son significativos: *Se trata de un método, es decie, un canjunto de peo- codimientos estructurados para investigar una realidad Para ser aceplado como vilido, debe demostear su confiabilidad mediante su utlidad y su eficacia. Pero, tambien debe maverse en el marcode la veracidad y debe ser controlable. Aplicado a textos, debe hacer posible st Igor comprension, Por cierto, abr siempre en la Re= Selacion una dimensién inverifiable por métodos fu Fs un metodo historico, pues su objeto es el estudio dle Ins actuaciones significativas del hombre en el espa ‘io, en el tiempo ¥ en a sociedad en que han sido repor- tadas por textos de la antiguedad. Considera aconte ‘ientos y personas reales, as come sus caUSaS Y SU i fluencias. Responde a las preguntas dqué sucedis, por que y qué efecto tuvo? La historia se cife a realidades Sobte ns cuales paiede tener condcimiento, por lo que seendental (método txcluye Las fontanias y let fenomenol6gico). La tarea del historiador es describ y explicar lo fcuride o lo nastado, no juzgara las personas. Su props sito es exponer la verdad acaccida, para lo cual indaga sus eausas (que la explican) en los datos que tiene su Aleance fuentes), que nose imitan a los textos que expre- Snmente hablan de ella (las del medio ambiente), sabien- ‘lo que siempre son fragmentarios y limitados, No cono- ‘evlamos mucho dela historia de Isael (nice la Biblia) si 30 ‘nos limitéramos a la Biblia, Y no comprenderfamos la historia de Israel si nos limitéramos a exponer los datos frios sin averiguar sus causas, ey sas, sus origenes, sus condicionamientos ¥ situaciones, y sus consecuencias, sae am xen ting yu pra mos jene una connotacnnegativa~en el sent priego de Irincn, ex dec, de datnguyjargar Ios textos para hacer wna opin coreta elo seacido. Come los testigos on un ui, [oe textos son inerogadn y ls ‘espuests evalados se indaga por su ced, ine tegrdad y razones. Foun mtv esto pr evant dis tinguc ert el horzonte conta cde age! mando ye stein pany consonant os 1.3. Fl método hist6rico-critico consta de wna serie de pasos, cada uno de los cuales constituye un estudio. El ‘objetivo es exponer la historia del texto, para poder com prenderlo, paso previo indispensable para toda interpre tacién —Jebmo interpretar correctamente lo que no se ha comprendido correctamente?” El primer paso es asegurar el texto que se va a es iar, Poesto que no poseemos nin solo testo autografo, bet cul de elas correspond mejor a orginal, puesto que las copias no levan fecha? Esto es materia de la entica textual Establecido el texto ‘con mayor probablidad! de representar el original, entra a tala € estudio filolgico propiamente dicho, paca de- terminar el sentido de las palabras, frases y giros ‘diomsticos usados en el tiempo que se eseribid dicho texto, AXES LSpee temeto mss amps EAs cs a ‘A continuacién, por medio de la ertica literaria se ‘observa la manera en que ha sido estructurado el texto como vehiculo de comunicacion. Parte de este estudio, jque'en las iltimas décadas se ha eneiquecido enorme- Iente, es la determinacion de las posibles fuentes suby- centes 0 anteriores al texto final. Esto se hace obser do caracterstcos y tensiones estilistcas,incoherencias, rupturas, duplicados, diferencias conceptuales, y com- parndolo con otros textos. Es la busqueda de la prehis toria del texto. La pericopa (unidad) estudiada es catalogada se- ‘gin su forma literara (rinigénero literario) comparada Con ottasiguales, Las formas literarias permiten aprox fmarse a la finalidad del texto. Al mismo tiempo se pre- {gunta por el contexto vita (Sit= iv Leben) que dio forma a tse tento segiin su uso, p. ¢}. himnos en contextos Titirgicos, relatos paradigmaticos en. contextos de ins: trucciones catequeticas —su significado esta en relacién fu funciin en [a vida de la comunidad, Es la famosa Formgeschicte. Hasta aqut se obtendr una primera idea aproximativa acerca de fo que interes6 al autor y del tipo ‘de verdad que presenta en base a su forma literaria (2his- ‘rica? cparabolica? dlegendaria? émitica?). Por medio de la critica redaccional ve determinan los aportes propios del redactor del texto, Io que él por su cuenta introdujo o la manera en que adapt el mate- tial de sus fuentes, por ejemplo, por qué un mismo pasa- je en los evangelios es diferente en Marcos o Lucas. Estos Fevelan su teologia, sus inquietdes, inclusive sus moti- taciones, que se manifiestan en el texto especialmente por medio de rasgos esilisticos y acentos conceptuales ‘que les son propos. 2 Finalmente, la erica historia determina la rla- cin entre el texto bajo estudio y la supuesta situacion histérica a la que se reficre: csucedi realmente aquello, narrado ¥ de a manera en que se nare6? dfue realmente dicho lo que leo en boca de fal o cual personaje?, etc. Para ellose san los criterios propios de todo estudio de cesta indole. ‘Como todo método de trabajo, éste ha ido evolucio nando, corrigiendo sus ertores, afinando sus aciertos, tomando conciencia de sus limitaciones, y abriéndose a Jos aportes de otros metodos y enfogues.” Es totalmente Incortectoafirmar que el método historico-critico no ha variado en el curso de este siglo, y que es idéntico a la manera en que se concebia y aplicaba en tiempos de Martin Cibelius y Rudolf Bultmann —como se reiters durante dl cologuio que acompans a la publicitada con: ferencia ce 1988 del card, Ratzinger, cuya tess era que el todo estaba en criss por no haber evolucionado des- de el tiempo de Bultmann, 414, Por medio del meétodo histérico-rtico se bus- «a conocer cOmo se lleg@ al texto, desde los hechos que estén a la base (historia inicial) hasta el texto final ef 'SME). Por eso se recurre a criterias de linguistica y de ‘studios historic: datos de testimenios contemporaneos (arqucologia, papirologia, historia), y todos los datos posbles sobre el autor, st auditorio y el mundo en que vivian (realidad socio-econémica,religioss, ete). Su ob- Una prewntciin més della del matoda Metrics se ‘encoirrsen os bond Zimerman, Ltd tree {TY Nheey Tamer Made 1h, | Seecne bd ie Ines de exes bie, Barcelona 1974 y WS Ln da de eniges i Barelna 190. 2 jetivo estaré delimitado por las preguntas a las que se ‘busca responder. Esa no significa que al responder esas ‘preguntas todo esti dicho, Nos deja en el mensaje que el Autor se propuso comunicar asi auditoro. Ante pregun- tas sobre el sentido del texto para hoy se recurre a otras ‘consideraciones y enfoques complementarios: nos llevan ‘sallé de texto en su intencionalidad primera, inme- lata e inspirada, Es parte esencal de la exégesis biblica, ‘que es un proceso mas amplio, pues incluye la herme- néuatica, es deci la interpretacién en términos del mun- do del lector, su significado para su presente. La basqueda del fundamento histvico de la fe, es el fin primero e inmediato del estudio histrico-ritico de Ia Biblia. Para los eristianos se trata del acontecimiento- Jesucristo,que por sex histrico debemos conocer en esa ‘dimensidn (encarnacional), lo que slo es posible por un ‘metodo ad vc, propio de estudio de historia. Los orige- nes histricos ela Iglesia, dela fe vivida y compartida por los primeros crstianos, de la fe formulada y confe- Sada (homolgi), se tienen que estudiar desde la pers- pectiva histéria, si van a revelar mejor su verdad. Fl estudio histrico-eritico nos conduce a los testimonios de fe originales, que son la norma normante: ison nues- tas mices hietorens! Por ean ha side rweenacida por el ‘Magister como de «importancia de primer orden (187 34) 1.5, E] método histérico-citico por sf mismo cons tituye un control necesario para evitar las interpretacio- nes y exposiciones caprichosas, meramente subjetivas 0 Aacomodaticias, de los textos biblicos, sobre lo cual rete- radamente ha advertido el Magister, como veremos ‘mis abajo. Es el antdoto a las eségesis(introducciin de signifcados ajenos al texto). Hay un latente peligro de Po caer en el libre albedo de la Reforma, cada uno viendo sentidos e interpretando libremente. «segin el Espit- tue que le va soplando (en opinién del interpret). Es notorio que algunos por un lado abogan por el sentido dal texto mis al de él, camo es comin afimar ‘enhermenutieas como las de Hans-Georg Gadamer, Paul Ricoeur y Umberto Eco (e! texto tiene vida por sf mismo, margen de la intenci6n del autor) —queé nos dice e texto diretamente hoy, independientemente del pasado—, ¥ porotro ado reclaman que se tome en serio la inspiracién biblca, que no puede ser tra que aquella propia del autor del texto, y no al margen del mismo. ‘Cual es pues lo nor- Allo se see replicar evasivamente afirmando que estudio rico de la Biblia proviene de la falta de fe y Ta promieve. Lo cierto es que, mediante el estudio critica se tata de no coer en Ia ingenuidad y de tomar en serio Ia encarnacién historica de la palabra de Dios. Es asi que Juan Pablo Il afirmé qui wla Iglesia de Dios toma en. serio el relismo de la Encarnaci6n, y por eso atribuye ‘gran importancia al estudio hist6rco-eitico dela Biblia» (UBL 1). 5 se recurre al estudio historco-citca es por {Que La Bila consitnye un canjunta ce fectimonios de Ia Tevelacién historica de Dios, por tanto real, y se trata de comprenderla.Y si se recutre al estudio histrico-ritico fs porguese toma en serio la inspiracibn, vale deci, que Dios ha heblado por medio del hombre inspirado, el au tor humaro del texto, que por tanto debe set considerado con toda seriedad, y no marginado de la comprension del texto. El rechavo de Ia critica istoriea es una nega ‘ion impliita de que la historia testimoniada es verda- era historia, y equivale a negar que la inspiracign es un ‘arisma, un don, otorgado al autor humano del texto bi- blico. 6 Un ejemplo casero nos ayudari a comprender la sportancia de conocer la dimensién encarnatoria de un texto ode una palabra para saber de que se ests hablan- ddo:Entre nuesttos pueblos, que tienen el mismo idioma, se dan numerosas diferencias lingUisticas en el uso de Jas mismas palabras. Por ejemplo, la palabra »guagua» dicta en el Pert o en los paises del Caribe. Para unos se trata de un niNo, para otros de un autobiis.O la palabra tortilla, para Tos mejicanos denota un alimento de ha- Tina mientras para otros lo es de huevo. Cuando Yo veo Ia palabra escrita, debo preguntarme por las crcunstan- clas histércas de la persona que escribe 0 pronuncia la palabra si quieto entenderla. Yo, que soy espanol, no pondeé los ingredientes propios de la tortilla mejicana si hho sé que el que me la pide es mejcano, «Tacho» para un piurano denota otra cosa que para un limefio (un reci- piente para calentar agua —que el lmefo Tama tetera— © para la basura sega quién lo diga). Ponerse en el con- texto del otro es lo que pretende el metodo hist6rico-eiti- co y la base para la comprensién de un texto. Por otro lado, para interpretar cabalmente un tex to, hay que comprenderlo en st profundidad —que es la desu autor, hay que estar en sintonia «espiritual» con les decir, debe haber «una relacign tal», La Dei Verbum Jo pone como una de las reglas: «la Sageada Escritura hay que leerla e interpretarla con el mismo Espiritu con ue Se eseribié» (n.12) —de esto nos ocuparemos més abajo. Textos escritos por creyentes, en términos de co- ‘municacin de fe, sélo se comprenden plenamente si el {nterpretesintoniza plenamente con esa fe. Pero esta di ‘mensi6n, reconocida por la mayoria de exegetas hoy dia, ‘va mis alls del método histéricorritico como tal, Esto ros lleva ala dimension de Ia hermenéutica, de la bus- {queda del sentido para hoy. Ha sido desde la hermenéu- tien que los biblistas mismos han sido los primeros en 36 Aanotar las limitaciones y deficiencias del método histo rico-eritico. Sin embargo, para no caer en la trampa de creer que el sentido profunda es el que smiestroespiri= tu» nos dicta, es necesario el control del sentido literal del texto, sentido que precisamente es el objetivo del es tudio historico-rtic (al respecto véase mis adelante) En conclusion: Fl sano itera dela Escritraesaquel quehasidoexpre ‘do diectamente por losautoes humans inpiads, Stn doe ato dels nspiacin este sents tambien quero ‘Por Di autor principal Selo puede discern gracass un Anilss preciso del texto, situadoen su context literarioe histrcom 175. 2. Objeciones y limites 2.1, Mientras algunos valoran los resultados de los studios crticos de la Biblia, otros los eonsideran una lmenaza para Ia fe, Por cierto, los exegetas admiten y reconocen limitaciones al método historico-crtic (ct 181122). Todos concordamos en que. fuste con cl estu- dio desde esa perspectiva para exponer la riqueza del Sore ojbihlcss Bera varcnea lea cbacionas wile Baca tes () H histérco-critico es un método profano, cuya {nstancia stima es slo Ia azn, sienda la Biblia un Kibro sagrado; po lo tanto no es un metodo apto para la inter- pretacion de la Biblia, nos dicen sus objtones, Esa es la mayor objecin, que por eso lo califica de sracional sta», sin percatarse que las explicaciones de Jag averdades de In fer son logico-deductivas, es decit, también son racionales, {De qué otro modo se puede es- tudiar el pasado? Fsa actitud, en el fondo se basa en una velada oposicin entre ciencia/raz6n y fe. Por tanto, la ‘cuestion no deberla ser si se usa 0 no Ta razén (lo cual es ‘imposible de evita) sino a relacién entre ciencia y fe— sobre lo cual, en su reciente mensaje sobre el origen y la tevohicion de la vida, el Papa nos dio mucho en qué pen- Sat, y nos ocuparé mas adelante En el fondo esta abjecién obedece al hecho de que los estudiosriticos han quitado las seguridades sobre datos dlehistora y docrinas supuestamenteincuestionables,s08- tenidos tradicionalmente, pla existenca tral de Adin {y Eva, la matanza de los inocentes por Herodes, la exis- tencia del limbo. Aqui se confunde fe con informacion. histérica 9 cientfia; buena nueva (eoungeio) con noticia ‘ange. En parte eso se debe al desconocimiento de los _géneros literarios y de los condicionamientos culturales de los textos, es deci, de Is Biblia como palabra encarns- dda. Pero, ino ocurre acaso lo mismo con estudios sabr. In historia de la Iglesia, que hacen etambalear Ia fe», p 4. Alejandro VI, la Inquisicion, el tato de los esclavos fen la Colonia? Por cierto, el método histérico-citico aplica los teria que para cualquier certo hictorico, ‘ste religioso o profano, y sus preguntas fundamental ‘mente son de cardcter histérico. No tiene que ver con la ‘ualidad del texto, si es sagrado 0 profano. IMGs atin, no existen métodos «sagrados 0 religio- ‘0s de investigacion. Un método como fal no tiene ni fe ni ineredulidad; Ia fe o incredulidad la tiene el que em- ples el método de estudio, La acusacién de que el método histérico-critico ‘atenta contra Ia fe, a menudo’ estd relacionada a una os ambiguedad en cuanto al significado de sles, ’Se trata de sentercias teologicas rcionalmente deducidas, 0 de- terminados datos, ose trata de larelacién existencial con. 1 Senor, de canfianza incondicional en EI? La fe busca su inteligibilidad (razonabilidad), como reza el dicho clisico: fides quaerens intllectum . Esto 56 hace en teologia, y con mayor fazén es la tarea de la exé= sgesis biblica, Como confesaba San Anselmo, credo x! Inteligam (reo pata conoce). @)Seobjeta queel método historico (18173). La alternativa al método histérico-rtico s6lo pue de ser el repliegue alas interpretacionestradicionales 0 ‘una posicién fundamentalista (literalist). 5, Reflexiones complementarias Fs lamentable que, mas allé de las eriticas a la exe esis biblica, en muchos centros de formacién religiosa fo se incluya una educaci biblica actualizada que pro- porcione Ia informacion basica esencial para com- prender y situar correctamente Ia Biblia, evitando ast los escandalos y los simplismos que a menudo se es ceuchan. Esto se extiende desde la formacién escolar hasta Ia teol6gica en escuelas superiores. Muchos de los que ensefan religién, y acasionalmente también quienes predican, tienen una deficiente, si no sim: lentente desactualieada formacign biblica, © carecen de ella del todo (algunos la tuvieron pero la desterra- ron) y se dedican a elucubrar... Ensefan en base a la formacién religiosa que recibieron —o que conviene 1 Sus ideas. Muchos creen que «conocimiento bibli- ‘co significa haber leido textos de Ia Biblia y punto, como los fundamentalistas. Por esa razén Dio X ha- bia creado el Pontificio Instituto Biblico en Roma, para asegurar [a recta formacién biblica, Y pot la misma ‘azén escribi6 Pio XII su famosa enciclica Divino afante Spirit 5 La necesidad de In actualizacién biblica se hace sentir de modo apremianten, se afirma en 181 101, Las acusaciones levantadas contra la exégesis ct tica vienen sobre todo de personas cuya formacién bibl ca es defciente, Su reaecion se debe a que no superaron. lun Literalismo inconsciente o preconceptosreligiosos que se imponen sobre los resultades de la exégesisextica (10 {que también se da ocasionalmente entre biblistas). Un. brilante linguist, un excelente papirlogo 0 un buen tedlogo, no son necesariamente buenos exeyetas, De aqui la importancia de saber dialogar (vea al respecto IBI ILD). En su répliea al card. Ratzinger, Raymond Brown advertia en el curso del coloquio de 1988 que, si no se ogra dar una adecuada formacion biblica, santes del ato 2000 un gran mnimero de catélicos americanos sucumbi- rin, no auna exégesisinspicada por el racionalisma y el ‘scepticismo, sino a un fundamentalismo escuchado en In radio y Ia televisin» 2! 2No esta sucediendo eso en ‘nuestro ambiente hoy? {Por qué sino el éxito de las wsec tas y dels fundamentalismos? El magisterio de la Ile sia ha tomado, al respecto, una posicion muy’ clara que la mayerts catélica desconccs. La advertencia de R Brown puede ser también un desafio para nosotros. RU Nenu (ec) il nterytaton Cri 5 Tl. La verdad histérica de los evangelios Lassa sa tango importante (no liso) ile la originalidad del cristianismo, pues confiesa que su efundador» «nacié de santa Maria virgen, padeci6 bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucficado, muerto y se- ppultado..».Se tata, portant, de un personajefocalizable feel tiempo y en el espacio, Si confesamos una interven ‘ion de Dios en nuestra historia por medio de Jesucristo, 51 los furdamentos de nuestra fe son realidades histri fas, entonces es de suima importancia pode vesficar y ‘seentar sblidamente como #eal ese fundamento. Se trata ‘de fdes quaerens intellect, de la fe en busqueda de com- prension Por eso, el problema concreto dela verdad his> Kirica de los evangelios no puede semnos indiferente. Lo ‘que ocurre con demasiada frecuencia es que el plantea- thiento del problema parte de supuestos erados” 5 Un primer enon y parte de ete capita wo detemen a Hugo ‘Cicer, poten del sobre Exanglosene! SET Lima} gue Tequedshor apradecde, 5 1. Un poco de historia La confrontacién de la exégesis tradicional con un acereamiento clenifica que, en sus comienzos, canscien- temente hacfa abstraccién de la fe y a veces se oponia a lla, fue ciertamente dolorosa. Pero se revel6 seguida- mente provechosa» (IBI 37). En estas palabras de la Pontificia Comisién Biblica se sintetizan problemas y actitudes muy variados ante la exégesis cientifica, sobre todo en el dren de la historicidad de los evangelios, Por tin lado la necesidad de confrontar Ia opinion tradicio- ral (que algunos confunden con Tradicién) con la exége- sis cientifica. Por otzo, la dolorosa experiencia de esa confrontacisn al comienzo y Ia enriquecedora perspect ‘va que viene después. El problema esta en que, mientras Ta Iglesia oficial asume una postura abierta y confiada ante a exégesis moderna, ya desde Po XIl, muchos miem- ‘bros en Ia Iglesia no han asumido la misma postura; sien- ten miedo ante ella y optan por cerrarse en una postura rigida que ayuda muy poco.al dilogo y a la eompren- sion de la palabra de Dios, 1.1, La aplicacién del método histérico-ritico fue en ‘un principio tna experiencia dalorosa para la Iglesia por eat tee re ee de sus promotores y por la reacci6n eerrada y defensiva dl historicismo (es decir le ver historia en todo relato) [por parte de los eatolicos. Por lo que respecta ala prime- ra reaccién, debemos confesar, con la PCB, que sdesde hace muicho tiempo se ha renunciado a amalgamar el ‘método con un sistema files6fico» y a admitt os pee ios que dicho sistema implica, como ya expusimos en el capitulo anterior (81 37) En el campo catélico debemos reconocer una dualidad. Mientras los exegetas, apoya- dos par el Magisterio especialmente desde la publica- de verdad, tiene que plantearse otras cues- tones: qué intenciin presidié la conservacién del rela- to? den qué contexto se trasmitio? Zen qué medida fue actualizado? équé importancia tiene Ia actividad tedaccional del evangelista? Proceder de esta manera ho es renunciar a la pregunta sobre la histoicidad, sino lccgurat més bien la ylides del procesom Dich con tlras palabras, antes de preguntarse por la historicidad {de un hecho, por ejemplo si sucedis lo que se cuenta en el ibro de Jonés, debemos preguntarnos de que clase de Iiteratura se trata, si es novela, historia, poesia, parsbo- la, et, para no pedirle al texto lo que no puede ni pre tende dar Todos sabemos que el texto sobre sel hijo pré- (dead Dit estamos _27- dela Pt, “iver dela apr Essar sogn a doc det Ceo en. ijomet (a) La aeons Maid 970,711 Pata, A ested Cropor sears, Slamanes 198,125. «digo» es una parabola y no describe un hecho histéico, [pero no por es0 deja de tener validez y verdad. Un texto puede tener otros sentidos y otras funcones que no son haerat la historia Por lo tanto, es obligado preguntar ‘qué género literaio son los evangelios (y eventualmen- te cada pericopa) y cuil fue su proceso de composicion, antes de lanzarse con las preguntas sobre evestiones de historia en ls relatos que lo edmponen, Lo que pademos adelantar es que eertamente no son sbiografiag» 0 «his torias» ev el sentido moderno de esos términos. Eso no significa plantear la falsaalternatva tan comin, de que Sino son historia entonces son falsos y putas fabricacio- nes, sino que, basados en la historia van mucho més alls de ella Son libros confesionales, de eristianos y para crs- tianos, yno historias neutras, Peco proclamaba en el dia de Pentecostés: «lsrne- litas, escichenme: les hablo de Jose! Nazareno, el hom: bre que Dios acredit6 ante ustedes realizando por st -medio les milageos,signos y prodigios que ustedes co- rnocen, Conforme al plan previstoy sancionado por Dios ustedes ln entregaron y por manos de paganos lo mata- ron en una cruz. Pero Dios lo resto» (Heh 222-28). EL hecho es claro, Cristo viv, reali prodigiosy los ju dios lo wataron. Lo que no estan claro para un historia or es que todo sucediera sconforme al plan previsto y sancionado por Dios» que «Dios lo esucito», Estas son afiemacienes que van mas alld de la historia y son mur ‘cho mas fundamentales para los testigos ‘Lo mismo podemos decir de lo que Pablo afiems en. 1 Cor 15,17: «Les recuerdo, hermanos cl eenngelio que les prediqué.. y que les ests salvando. Lo que trasmiti fue ante fodo To que yo mismo habia recibide: que Cristo ‘murié por nuestros pecados, segtin Ins Escritaras; que fue seputado y que resuite al tercer dia, segtin las Es- Te crituras..». Bn este texto descubrimos tres dimensiones. ‘0 aspectos fundamentales.» El hecho histérico de que Cristo muri (bajo Poncio Pilato, como decimos en el er ddo}es lo primero, pero nolo fundamental porque mucha gente muti tambign crucificada en esa época. Por eso se fade algo capital para la fe exstiana: que «tesuelt6> y {que todo sucedié «segtin las Escrituras». Pero, eso no es Constatable por Ia observacién historica de los hechos, {Como no Joes que murié spor niestros pecados». Final mente, aclara que todo esto es evangelio (buena nueva) ‘gue onos est salvando», Esto significa que el evangelis- th-no es s6lo informador imparcial sino testigo y proclamador de una bueus noticia (euangueton) de la que Elviveyy que se siente urgido a proclamar (ef. Le 1,2). Esa ‘buena noticia no es s6lo una cr6nica de nuestra historia, sino sobre todo el sentido de ese hecho en el que Dios ha intervenido segiin su proyecto de salvacién. La historia de Jests queda enmarcada en nuestra historia, pero so- bre todo en la historia salvifica-que Dios mueve en la historia universal y en la historia personal del creyente. El pasado, el presente y el futuro de la actualidad de Je- sis en nestras vidas estin implicados en esta «infor- rmacidns histrica 22, Quede bien claro: los evangelios presentan al Jesis de ayer hoy, dan a conocer quien es aquel que fue. Ese Jesueristo no es simplemente el de los brute foci, sino ‘el Sefor de Ia vida, Precisamente por eso, @ pesar de la hotoria diversidad entte ellos (pensemos en particular ten los sindpticas con respecto a Juan, en particular), esos ‘cuatro evangelios fueron scanonizados» —y con ello tam- bin se canoniz6» su diverscad: el Jesus que atestiguan CFP Got Loong Org ova ria, nll 1988135, el mlome tor Lo Es y ist, Baesona 1877 @ ‘sel objeto y norma de fe, es el Jests «real», No lo fueron [por preservar memorias exactas © por fidelidad a los ruta {cia sine por presentar a un Sefor viviente, a aquel que ‘sti con nosottos atin hoy. Con to expuestoconfiamos que se vslumbre que lo Fertamenal oa lain tania la historia ccs La Historia es tascendida y tranaigurada por la fe que nos permite yer un sentido diferente al que fos hechos brats parecer proclamar, porque ls hechos em st nos M- En dean justciado en Palestina en tempos del Impe- ‘io romano, Ean fees expresnda en la interpreter de hechos (muris spor nuestros pecados et) que es nicl dla inspiracion En los eseritos que llamamos evangelios el aconte cimiento y ss significado son inseparables, y no se ofte- cen a la suriosidad del oyente o del lector, sino que se ros presentan como testimonio, intexpelacicn y llamada aa conversion para participar en la vida, su vida. A festa mejor comprension de lo que son los evangelios y del complejo proceso de su composicion hemos llegado ppor la aplicacion del métod histérico-critco,y tan va Thosos aportes han sido acogidos por el Magisterio de la Iglesia, eomo hemos visto 3. Lahisioria y Jesucristo 3.1 La palabra historia tiene muchos senticos, des- de el polar «no me vengas eon historias», que equiva- lea cuenio, hasta la narracion objetiva de los hechos del pasado, pasando por la historia vivida antes de ser con- tada © la historia como futuro cuando decimos «hom- Des nuevos creadores de la historiae, por no hablar de 6 Ja historia personal o de la historia de la literatura o de In shistora oficial» contrapuesta al sreverso de la histo fia». Todo esto nos sugiere muchas preguntas, pero nos ‘vans a fijar slo en dos aspectos: el campo que defi ‘mos en este momento es el de los hechos del pasado, na- rrados por un autor, lo cual supone una perspectiva 0 ‘punt de vista para mirar Ia historia vivida, 32. Si entendemos por historia la narracién de os hrechos del pasado, debemos acotar que la narracién no sel hecho mismo ni una pelicula de lo sucedido. Dicho ten otras palabras, debemos descartar la shistoricidad his- {érica», por lamarla de alguna manera, propia del posi tivismo, por ser estrecha, ingenua y acriica al conside- tar el eonocimiento histrico como un dato neutro ye Felato como una especie de fotografia del pasado. Como ‘Observara Pierre Grelot, esta postura es muy corriente, y fen ella sla verdad hist6rica se confunde muchas veces fon la exactitud “factual’, empirica, que podria estable- Cer una bisqueda pretendidamente imparcal, indepen- ‘ientemente de Ia Subjtividad de los testigos interroge dos , sobre todo, del que los interroga. Todo queda en- tonces falseado desde el principio. EI método que se de- fine de este modo es el de los historiadores positivistas Gel siglo XIX que tienen scesores en nuestra época; des- {de In escuela primaria nos han fermado —o deforma- sdo— en esta perspectivan™ Esta postura, demasiado frecuente en nuestro me dio, es propia del fundamentalismo y presenta cuatro Serias reservas: una estrecha concepeién del aor (re pecto a los evangelios hoy es clara la relacién autor-co- frunidad), una nacién fgualmente estrecha del testimo- Fas cungti 1 rio (los apéstoles no s6lo atestiguan los hechos, sino el sentido de los hechos), omision del papel de la radii, ces decir, dela mediacién de la comunidad, y una concep cion verbal de la inspiracin, entendida practicamente como un dietado. Por eso, cuando se reacts la Const fin condliar Dei Verbum, con Fuerte influ de Ia ins truccién Sancta Mater Ecclesia, se recha76 la propuesta de algunos padres conciliares de Mtrodueir al final del r.19 los términos shistorian e shistorico» para deja clara la hhistoricidhd de los evangelios. La razén que se adujo fue gue las falabras «historia» e chistérica» se prestan a ambigKiedades.® Unida a esta postura estaria la llama> ‘da shistricidad dogmatica» o apalogetica, es dect, una historicidad deducida a postviri porque se trata de li bros inspirados y de autores inspirados. El presupuesto fs que se trata de libros de historia, Dios habria isp ado a sts autores a eseribir historia, recordandoles © informandoles de todo lo acaecido. Sin embargo, igno- ran que Lios pudo haber inspirado un libro de refranes y Sentencias, com el libro de Proverbios, y que igualmen: te inspirados som las parabolas como el libra de Joni, y leyendas como las de Jueces. La inspiracin no funda la historicidnd. Debemos poner por delante la shistoicidad evangéticas, es decir, a que tiene en cuenta las aclaracio res anteriores sobre que tipo de verdad se encuentra en la Biblia en general yen los evangelios en particular, y sobre quétipo de literatura es lo que tenemos como evan ‘gelios (género literari). Cab Dvir sissy Maid 98 6% table ‘Historica de on evangelion (DV 1) gues fro de tx encilars en Latour fe) Vain I Bale poses, Snimancs 190, 2188 Pedogoglcaente expuesto ambien por M Zarwic, so dvi tees deb harass en ls cramps en 8 Tyennet ad. a 386. 6 at fen torno a la posibilidad de saber exacta y precisamente To que hizo y dijo realmente cuando estuvo en Palestina YY eS un problema porque nuestras fuentes, los evange- lios —Ias pocas referencias extrabiblicas no nos dicen nada que no esté ya en los evangelios—, no son precisa~ mente reportajes,y mucho menos peliculas elo que exae tay precisamente suicedié en ese tiempo. Son fundamen- talmentetestimonios de fe, escrito con fines primordial ‘mente categusticos por cristianos cercanos 4 las comu- rnidades para las que se escribieron. Pero, aun si logrése~ mos desentrafar de los evangelios los bruta facta, los igsissin verbo e pissin fcta, debemos seriamvente pec {untarnos por el grado de importancia que tendria lac ‘uperacién de esas memoris, pues nuestra fe es en-un Jess resucitado que estars con nosotros hasta el inal de Jos tiempos (Mt 28,20), no teducido ni limitado al Jets ppreppaccual. Yes precisamente a este Jess, el crucfi o-resuctado al que nos presenta cada uno de los cuatro evangelists en st respectiva obra ‘Si nuestra fe tuviese como objeto al Jsts shist6ri- <0 real pasadon, entonces se relacionaria con una memo- ‘a, no con tna persona actual. Ademés, estara sujeta a las viisitudes de las investizacioneshistéricas sobre esa persona pasada; el objeto de esa fe camblaria conforme ambian (se corrgen, alteran) las precisiones histricas, {que no han cesado, conforme vamos conociendo mas so- ‘bre su mundo palestino, pj a partir de Qumran, No se trata, pues, de anaeronismes —menos atin dle ementras» o simples inventos— cuando los evange- listas ponen palabras en labios de Jess, o le asignan determinados episodios 0 gestos que, desde la stricta pperspectva histrica, no corresponden a su tiempo. Esto 5 evidente particularmente en el cuarto evangelio, que 6 es el mis wvangelio de todos! Basta que pensemos en las futoreveliciones «yo soy ..» y su particular intimidad con el Padre que en ese evangelio se desvela. En et proce 0 de formacion de los evangeli intervino la comuni- dad creyente, pero sno va contra la verdad de la narra ‘ion el hecho de que los evangelists refieran los dichos Y hechos del Senior en orden diverso y expresen sus di ‘hos no ala letra sino con ina cieta diversidad, conser van sentido» (SME 2). 34, Hl fundamentalista no reconoce ni admite que pudiese haber algo que distosionase de forma alguna lo ‘choy hecho por Jesus, que hubiese tal cosa como intr- pretaciones —a menos que sean «divinas». Inclusive pela al Espiritu Santo como supwesto garante de a fide- Iidad hhistrico-factica de los relatos evangglicos. Y mu cas personas tienen una especie de implicto pinico ante todo lo que suene a subjetividad u opiniones personales —painico a menudo debido a la formacién recibida. Por 50 quieren a todo precio «salvar la historcidad» de los tevangelios. Es ast que el fundamentalista busca avida- ‘mente respaldos en la arqueologia, que le ponga tierra firme bajc los pies. Todo empieza por el supuesto total mente gratuito de que se esti ante reportajes histOricos ue alganos cuestionan o niegan que lo sean. Sin em- ‘argo, el roblema eomlersa seriamente dese elm toen que esos relatos discrepan notoriamente de un evan gelioa ott, por no mencionar problemas mas serios como el destacado por la PCB en su documento sobre Biblit y Cristologia a saber, scSmo se pasé de un evangelio (ann cio) del reino de Dios ...a un evangelio sobre Jessel rmesias e hijo de Dios» (114.1), Sin embargo, el hecho es que la absoluta objet ad, como de una pieza de museo, solamente produce reacciones emotivas, pero al final de cuentas es irrele- o ae vvante para la vida de otros. Si no toca mi existencia, tam: ‘poco me incumbe. Sélo si se le descubre signifcacion a Algo, lo cual ya es entrar en subjetividades por tratarse {de interpretaciones, tends. pertinencia para la vida. Es lo que se observa claramente en los evangelios: la misma realidad, Jesucristo, es presentada de cuatro diferentes rmaheras precisamente por no tratarse de una presenta- ‘ion estrictamente objetiva, sino existencialmente relacional, es deci, subjetiva, interpretada. (De paso, es ‘gui donde se sta la inspiracion y el cardcter de pala- bra de Dios del texto evangélica) Y toda interpretacion, como toda subjetividad, es personal, en relacion directa con mi propia vida: es mi interpretacién. No existe al ‘cosa como la interpretacin,snica, universal y objetiva, {Lo que existe es alguien que interpreta y expresa st in texpretacién.... No hay. comunieacién humana existencialmente signifieativa sin interpretacion. Si Ia vida de Jess es existencialmente significativa para no- sotros lo es por ser interpretada como salviica para no: otros —no lo seri, al menos en ese sentido, para el judion (el budista, Para una correcta comprensign de Io que ‘estamos diciendo se deben tener en cuenta los estadios {que preceden a la formacion de los evangelios y poder dlistinguir el tempo de Jestis, del tiempo de la comunt dad y del tiempo del evangelista que escrbe, 435. Los evangelios son ciertamente histérios, pero hay varias historias entetejidas: la de Jessy su entor- no, la de sus diseipalos al trasmitila, Ia de fos evange- lists, y también la de lector (cf. SME). Eso es distinto que decir que los contenidos corresponden exactamente alo que sedi tal y como stcedié en el momento real fen que sucedi6. Cosa imposible, pues siempre pasaré por la subjetividad del receptor o testigo:seré su apreciacion, s punta de vista, y no el de otro. Por eso, con ra26n, John Meier proponia distinguir al Jets rea! del histrico. El primer es imposible de recuperat, pues no hemos s- tado alias l segundo el que tenemos atestiguado en los ‘evangelios los que en ltima instancia son, aunque ins- prada, construcciones humanas, hechas por creventes Anes que por historiadores.” A menudo se piensa que ia palabra de Dios a cons- tituyen les hechos en sf y por si, que hay que asegurar ‘como histricos: Jesus ealmente fue transportade por el tentador desde el desierto al pindculo del Templo y de all ala punta de un cerro; Jess realmente caming sobre Tas aguas La verdad revelada seria que Dios hizo esos ‘milagros. Se olvida que se ests jazgando narraciones bi- bias, textos, y se asume gratuitamente por el prejuicio historicisa que se nos informa de hechos veridicos. éY si resultara que no hubo realmente tales transportacio- nes y caninatas, dejarian de ser palabra de Dios? Para prevenit a tipicatendencia air a extremes (no hay nada de histora/todo es historia), debemos hacer notar que seria absolutamente falso y errad afirmar que no hay’ haa en los evangelios que cortesponda a hechos histor ‘cos acaecidos; hay bastante en los evangelios que los ‘exegetas reconocen y han estableeida come solida ¥ Sutinticamonte.hisGrico fSctico, al mance en su MGs. *}.0 Mer feist ein 222284 michom ample dicted mara Reon at Pahari, eis 197 ep. Wes mds ampliomentea luster bse scien ntissobre fs LT oho, The Ra fan San Fanci 105, "ra comrender et problema vo, ent os, W Telling sey Ios dva toc, Brclo 970) RFs dese {rman Jos de Nae Slamanes 197 y slg see In Ale H.C Ree lO dose te fe? Crd 198K Laurel (et A ether ker Hepa scien a apt ent To 31952, — 136, Las preguntas de caricer hist6rico que la exé- {gesis plantea 2 Ia Biblia, incluidos los evangelios, son importantes, pues esas son las coordenadas en las que se nos presenta Ia verdad, una verdad pretérita,relacio- nada en primer plano a realidades pretéritas en las cua- les Pios Se revelaba, Ahora bien, la pregunta hist6rica ddebe ser contestada con criterios histieos, como la li teraria ‘con eriterios literarios. Y si estudiamos triticamente Ia Biblia no es por otra razén que por el he cho de que las verdades que atestigua nos incurmben, son pertinentes para nuestra vida y nuestra fe hoy. Y esas ‘verdades no se reducen a memorias istérieas, sino que, son de cardctr soterioldgico ay, encierran verdades para Joy: «Muy gradualmente y de muchas manors habl6 Dios anliguamente a nuestros padres mediante los profel En estos tltimos dias nos ha hablado por el Hijo.» (Hbe 11s), «Bsto fue escrito pata quecrean que Jesse el Crist, cl hijo de Dios, para que creyendo tengan vd en su nom- Ine» (Jn 20,31). Ademas, el seguimiento de Jesucristo (discipulado) s6lo es posible st se sitia en coordenadas, historias, en referencia al Jesis de Nazaret que camind por Galil seguido de sus primeros discipules. En resumen, el cardcter histirio™ de fos textos bi- Dlicos, que no es otro queel de suc redactoree—y dela fe Se historia, os face una buena sites del extensn y 1 ‘dad el mate evagelioatertigeado como autetco mediante inaplacn deo eteree suede (201-220 2 Por cscs no so beetles el ope pretrite,sine ado ‘gui afin colts, coneplos sobre el hombre, mundo y Dis, ‘cKonetanis cones, mas de express, cortumbres vale dec ‘eo propio dela vida humans bj lascondioes qu bacerizan ‘Tye fu mundo. Aguiloenlenemos mel sentido de fos hecho ‘nts, saute msgs ls de eepera on alli expresada—, hace necesario su estudio serio y res- pponsable por el método histdrico-critico para su recta ‘omprension antes de su interpretacion. Asi lo reconoci6 ¥y ha venido insistiendo el Magisterio dela Iglesia, pati- ‘larmente desce Pio XIL Eso resblta de reconocimiento ‘de su cardcter encaenacional. Por tanto, negarlo es negar Ia insercién humana de Ia comuinicacién divina, vale decir, un velado decetismo. lfeneo sentencié con razén ‘que la caracterstica de los herejs es que niegan que la Palabra de Dios se hizo carne (Ado. Haer. 1113) 4. EI Magisterio de a Iglesia” 4.1 Cuando presenté ol documento reciente de la PCB, el Papa actual decia: «La Iglesia de Cristo toma en serio el realismo de Ia encamnacidn, y por eso ateibuye gran importancia al estudio histérico-rtico de la Bibl {Lejos de condenarlo, como querian los partdarios de la ‘exegesis mistica, mis predecesores lo aprobaron decidi- ‘damentes (Bin 7)-Son palabrasclaras yfuetes.Enefecto, fi los Pepas anteriores nie actual han condenado est ‘método, sino que «lo aprobaron decididamente» por los beneficies que puede aportar ala comprensién de la Pa- Inbra de Dios, a pasar de todas Ins entactones que cual {quiet metodo humano de estudio pueda tener. Veamos algunos textos de ese camino de aproba- cin y apropiacin por parte dela Iglesia, pensando siem- pre en les evangelios y sa valoracion histrica Magister en Paints 1411996) 97 10. a Aunque no trate e problema especfico de los evan- gelis, a encicien Divino aint Sprit de Pio XIU es la Carta magna de los estudios biblicosy se splica a todos fs libros. En ella se dice que sl interprete debe efor arse con todo esmero,y sin descudar ninguna Iv2 gue hayan aportado la investigaciones modernas, por ae sbguar cua fue la indole ycondicin de vida del esertor Sagrado, en qué edad crecis, qué fuentes wtiliz6, sean Crerlas oats, y qué formas de exprsion empled. Por {que nadie ignora ie la norma principal dela interpre tacisn es aguell que leva a averiguar con precision y 3 dlefinir qué es lo que ol escritorquiso decir (EB 557. 42. En pleno coneilio Vaticano Il, en abril de 1968, la PCE por encargo de Pablo VI cio a lz un documenta que se comoce como Sancta Mater Ecclesia, y que lleva portit- Io ala verdad histirica de los evangelios». Este docu ‘mento sirvi6 de base para la formullacién del tema en la Dei Verbum, especialmente el 2.19." Utlizando las mis- ‘mas palabras de Ia DAS, se comienza en él alabande Ia ‘necesatia trea del exegeta y se le anima a ser sciligente fen servitse de los nuevos mesos de exégesis, especial mente de los ofrecidos por el método historico-ritico ‘universalmente reconocidor. Como resultado de la aplicacton de dicho método, 1h SME presenta algunos aspectos importantes para la recta comprension de los evangelios por lo tanto, de Ia historcidad de los mismos. Subraya la necesaria media- cin de los testigos y de la comunidad creyente en el pro ‘ces0 de trasmisién de la memoria de Jesus, pero esa me- * Sb fn I edacionesenplcaciones del. 9 dea Ee Ura sobre nscale evangelion ven JR, Scher at (8 SI3597 9} Cabs 28-20. dlacién consistié fundamentalmente en predicat los he- ‘hos y elsentido de los heehos, aplicandla al misma tiem po la necesara ley de adaptacion a las nuevas circuns- fancias de los ereyentes. Es decir, actualizahan el mensaje ten el esprit desu sentido profundo, y no solamente i formaban sobre el pasado, Por eso, la Instruccion distingue tres momentos en la comuiicacién del evangelio, necesarios para Ia recta comprensicn de sla Vida y las doettinas de Cristo antes, de llegar hasta nosotros: primero, el momento de Je ‘iis de Nazaet;Iuego el de Ia predicacion apostalica oral, que se realizé steniendo presente en su predic cid 1as exigencias de los diversos ayentes», que para ello incluia _narraciones, testimonios, himnos, oxologiss,oraciones y otras formas literarias semejan- tes. El tercer mamento fue el de la puesta por escrito del cevangeliotnico, la obra de los evangelistas, para lo cual sescogieron algunas cosas; otras las sintetizaron; de- Sarrollaron algunos elementos. mirando la situacidn de cada una de las iglesias». Por ello «escogieron particu- larmente lo que era adaptado a las diversas condiciones de los files y al fin que se proponian, narrindolo para salir al paso de aquellas condiciones y de aque fin. 10 ee eee eer Celera eT ge documento “Delos nuevos estudio e deduce que la vida ya dectrina {erst no fueron simplemente refridascon el inc inde onservar su recuerdo sino para ofrecer ala Iglesia a base dela fey as costambres. Porello el exept, «serando diligetemente los testimonios delos evangelis tas, odd ilustar con mayor penetracion el perenne valor teoldgieo dels evangelis y poner de manifestola neces dad a mportncia de as nterpretacones de I Iglesia (03) En ningin momento presenta la Instruccién a los ‘evangelios como biogralias de Jestis, sino como produc. tos de predicacion cristoldgica. Y es que la exégesis ha- ‘ia demostrado ampliamente que no son biografias,y que hay diferentes tipos de formas literaias empleadas en ellos: Jeyendas, relatos paradigmaticos, homologias, ins- trucciones, midrashim, etc, que son de diverso origen, algunos de Jestis mismo, otros de la fe de los diseipulos acerca de Jess. Dos cosas quedan may claras: que los evangelios son ante todo predicacién, anuncio y no mera informa- isn biogria, y que en los evangelios tenemos el hecho ¥ la interpretaciin que Ia comunidad creyente dio al he- cho, Por eso, no va contra la verdad de Ia narracién el {que los. evangelisas reieran los dichos y hechos del Sefior en orden diverso y expresen sus dichos no a la letra sino con cierta diversidad, conservando su senti- do» (1.2), 43, Fn ningan momento se da a entender en la Dei Verbum que los evangelios son biografias de Jess. Pero ise reitera que son productos de predicacién, de viven- cias pre-y post-pascuales, de «verdad salvadora», no lo informacion, Los diseipulos, escogiendo algunas cosas las explicabon atendiendo a la condicin de las iglesia, reteniendo la forma de proclamacin..» (9.19. sas mismas verdades seran repetidas por Pablo Vien su alocucin del 14 de marzo de 1974 a la PCB: «Fl [Nuevo Testamento ha tomado forma en el seno de la co- ‘mumidad del pueblo de Dios, de Ja Iglesia reunida en tomo a os apéstoles: fueron étos los que, formados en Tn excuela de Jesis y convertidos en testigos de su resu- rreccidn, frasmitieron sus acciones y sus ensenanzas, Ea explicand> el significado salvifico de los acontecimien- tos de los que habian sido testigos.»™ [No se limitaron a hacer de periodistas (quienes tam- bign «adcenans sus historias y destacan ciertos aspec- tos). Y, recordéndoles la Instruccion de 1964, Pablo VI exhorté alos miembros de la PCB a seguir desarrolando “las investigaciones sobre la historia de as traicioes, de las formas, de la rlaccdn» en relacin a ls evangelios, 44, Frente al istoricismo atin presente en un amplio sector del mundo catslieo, la Comisién Teol6gica Inter nacional, en su documento de octubre de 1979 sobre Al- _gimas euestiones acerca de la Cristlogi, declara en sus pi mers linens “sEINuevo Testamentono tiene como chet una infmacn ppuramentahistricasobreJesus Quiere ane todo trasmtr {letinoni de felt sobre Jessy presentarlo en st plenasignifcacion de (Cristo) y (Kyrs, ios) Estetstimonioes a expres delatey busca nascar Jafes a). YY la Comision alerta que, en los estudios sobre Je ‘alguos quisieron presenta unas imagenes de Jas des ‘arando os testimonies de la conmanidades peciivas de Inscusles han salidoloe Evangelion De esto modo lohan creide mantenerscen uns vison istrica completa yeti {a Pero expictaoimplictamente estosinvestgadores se Basan ruc fs, miso menos extends, a pre plait deo quelosthempos modernosesperan del hoatbre $deale(t.2, SAAS wi9r)235281 Por eso advierte también que no se llega a una au- téntica cristologia por el camino del historicismo en la lectura de los evangelios: “Nose akanza plnamentela persona ya obrade Jesucriso sinoseevitn dnociarel Jens de lnhistora> ye Esto vale tanto para el acontec- ‘ment isto de Jesus para a géness dl Nevo Tet mento, como parsla reflexion evstologea moderna (20). Lostextos del Nuevo Testamento ao confepla a fesuersa ‘rl perspection del genero era de la pra isto ode lt Fagin an honzone cast erp (21) La identi sustancial y roca de Jessen su realidad {erresteconel Cnstogloion pertenece a laesenca misma ‘del manssjeevangsicn, Una investgacioneastologica que pretenders imitarse sola Jess era Compatible com la sencay estructura del Nuevo Testamen to ainantes deser rechazada por una autoridad Teligioss ngiteral- 22). 445, Finalmente, en Ia instruccidn sobre La interpre- ‘cin de fa Biblia en Iglesia, tanto Juan Pablo Ul como la ‘Comisién Biblia censtiran a los que rechazan la exége- Sis cientifira ignarande ol mistorio de la Fncarnacin. Es ‘notorio que el documento dedica un extenso y claro ps rrafo al fundamentalismo que se da stambién entre los ‘atolicos», Entre otras cosas advierte Enlo qe conceme los evangeies, el fundamentalism rotiene en coentaclcrcimiente dela tadiionevangelica, "Sno gueconfunde ngenuamente lest final de est a iin (lo que les evangeistashan exito) con el stad i ‘al Iss aceones yas plabras de Jensen a historia). Des ‘ids pores mismo un dato importante: elampacto prod ‘ida por esis de Nazaretysu mensaje Ahora bien cstees 76 ‘un testimonio del origen apostlico dea fe eristianay su fexprosdn directa, ELfundamentalisme desnatualiza ala Tamm lanzadlaporelevangelio mismo.» (LF) Reducir los evangelios a doctrina es cacren el gnos ticismo, Reducir los evangelios a biografias es caer en el fundamentalism,” Como juan Pablo Il sugiei, cuando present6 el documento de la PCB, el camino a seguir es el, de [a Eneamadion, ef conocimiento de los condicionamien- tos histoicos de la realidad de Jesus (y de sus discipu- los) y dela de ls textos sobre El. La Buena Nueva, fests, (y luego los testimonios acerea de éh, "se hizo carne y [puso st: morada entre nosotros". En todos estos textos de Ta Iglesia que hemos destacado, se muestra que la abse- sion por la “historia” nos puede hacer perder el “evan- = Gmplosecientes de esa corns histor lesen a dicts senor Stenidaen Liman ita dela cil segues seta ‘ue Mares recog loistra de gue aimente se iy sce ‘Steam sea y sued ues sa can concmporins Jere) Publicacionse como el arch de D Riza Patri cHaemes sabe Ristori dels evangelion Fs, Setiembre 195,113, ‘ert can engujeimpresonantemente does, in tes 1 comprersin dea exagess bibles Lo euneande te atl os {Ques preeniend er cei ot a a deen de ea ‘ible. Uitiament wea escola tee un Mate nal “aramea con Can cde, deo tarsi pete sso ae ‘Section demanuncrts donee) edontanh ue {ambien Nie serum evangelical coleman a bempo de Jen pon de conten Narcament digo’ Cabe rail por la spn lic gue quiere elaionsr amiss Enna verdad Natorca Ge sun ontensis cde cuando un ‘nt age ecsriomete inno econ ls Ago gue fran qu en Qu ccs un ejeplr dl vangelsegin Marcos gat por OS, nan Riedel og ‘ietlQue hn venidosirmandoquclesanamo tune surges ‘adamenoequr en uma, comm propugran ene ory 8 Thien FR'Bienman je Baigent “R Legh Een dlr Mariana aceon 982) n _gelio”, que son distntos aunque sean dos realidades in- separables. ‘n suma, —aclaraba en 1964 la SME— el exegeta ulilizaré todos los medios con que pueda penetrar mas a fondo en la idole del testimonio de los Evangelios, en la vida'religiosa de las primitivas comunidades cristianas, fen el sentido y en el valor de la tradiién apost6lica» ‘Contrario ala impresién que alguns nos quieren dat, la tarea de la exégesis histérico-iteraria no es la de la ar buscando recuperar recuerdos hist6ricos para bfrecerios para la admiracién del pablic, sino més bien Th de un verdadero hermeneuta,intérprete, como To Fue- ‘om fos que compartieron la vida con Jessy los seguido- res de éstos, paricularmente los evangelistas™ "na dea rans cmc ee een unindoainan igen atrcrcriica de se racionalista¥ de {Resend cn vata lab de nae ‘Ryohpor por oto lad, cuando ol exepetaguierehacet relevant el felotiticescleaust demo tomarenseioe nan demenenpredat Teer iticn 78 IV. Interpretar la Escritura «segiin el Espiritu» L decreto conciliar sobre Ia Divina Revelacién (DV) jdestaca que Elinrpretede a Escritra, para conocer lo que Dis quiso fomunicamos, debe estudiar eon atch lo quelos autores ‘queria deciry Dios queria dara conocer com dics pla bas. Para descbrir in intencion del autorhay que ener en ‘ents génerositerario’. Pero, puesto quelssgrada Esertura sea deleer einterpretarco el mismo Espn con ue fuser ed cum aera Serptra aden pri ua spa {ota onde trot), paradescabrr econo (rt)sentio dos extossagrodoshay que teneren cuenta ‘ho menos cldadosamente el contenido Iaunidad de toda Intestin ls Tadic vvade toda la gles Inanalogia delake(ni2)” ie atiamec kerries debe h resect cieratd ‘dels Sagrach Exentaransen Aloo Sehouel” AM Arto ed) Le Pade Dison isso hmbre Bits 981, 47-414 eM. ‘inches Cay, sa ltra eles de ia ban em dado 45460, Tgunlmente dela Potten oLanerpeetacion de sagt Eeiara nel ms Espo con que fe ect (DV 123) en Laturle ted) iter 189-186. msamplarente a tesisde Maro Molina, (inet dela Ecru Eat Borgo 97 7 La mencign de la lectura segs el Espititu hace eo ‘ala encielica Spiritus Paraclitus, de Benedicto XV, que re Initia a san Jeronimo, I Gal 519-21 (PL. 26, 417A), es de Gir, $e presenta como un principio patrstco (EB 469). 1.Adlaracién de conceptos 1.1, Ena actualidad hay corrientes que tcita pero claramente contraponen una interpretacin «segtn el Es- piritun, Hamada wespiritual, 2 la interpretacion basada fn la exégesiscientifiea, Fsa contrapesicion va acompa- Fiada de una descalificacion de la exégesis histrico-ite raria, acusindola de estar contra la fe de la Iglesia Puesto que a menudo no ests claro qué quiere decir quien habla de gna lectura e interpretacin sseguin spirit» o sespiritual» de la Biblia, es necesario comen- ‘zat por explicat el termine. El Concilio Vaticano asuine como suficientemente ‘lao lo que entiendle por lectutae interpretacin scon el ‘mismo Espiritu con que fue escrita» la Biblia, cuando lo destaca en Ia DV La PCB, en la Instruccisn La interpre taciin dete Bilin en i Ilesia. que dedicé un acapite al SSenticlo espiitual» (p. 75-77), comenz6 definiendolo ‘como wel sentido expresado por los textos biblicos cuan- {do se Ios lee bajo Ia inluencia del Espiritu Santo en el Contexto del misterio pascua..», Observamos que la ne- ‘esidad de la interpretacin acon el mismo Espiritu con ""Denoserpor een an Janine al pc dep, a xpresion ‘rguneleapintven duc fi srs se enteneria crsusentiocoman rotons (denotacn) sep low condicionamentes dnitnos del Moments; nocnel sentido Sel Epi Ste 0 {que fue escrita» Ja Biblia, reafirmada por el Concilio, corresponde al «sentido espirituale, del que habla Comisiér —sentido que se asocia particularmente con (Origenes, quien lo llam6 pnewnnatikon 1.2. EL Esprta qu ests al origen de la Escritura es cl mismo que est al crigen de a Iglesia (y ante), y que fo ha deado de actuaren ella El mismo Esprit que Inopir6 ata tadicin ya Tos autores de los esritos bbl cen, sigue insptando ahora para entender To dhece( sigue dicendo) straws de esos fexton FL ator den texto bilicoy su interprets hoy se comaican me- diane el mismo Espiritu de Dios; el que inpins a escr- bir elmente,inspita también hoy alerio fila EL" Es tle vives logue de oto mand ariesgaserlea mer te Porser el Espiritu el que, desde sus origenes, guia a Ja Iglesia y puesto que la Biblia fue inspirada para guia la, no se puede entender plenamente el texto biblico, par ticularmente ef Nuevo Testamento, al margen de Ta co ‘munidad de fe, de la Iglesia. Se trata pues de un prinei> pio de lectura eelesa, en la Iglesia.” 1.3.E1 sentido literal, en cambio (que no debe con- fundiese 2on iteralismo o denotacion primera), que es objeto innediato del estudio histrico-iteraro, esol sen- tido que el autor quiso comunicar, deducible por su con- texto y forma literarios. Es el sentido que habria com= prendlido naturalmente el destinatario pata quien era {Lela Persea 17 4 Von al srprt en pre we de JM, Sincher Caw ob ecu eel dea Bibi en pt (nl) ya ante nid por K aber en in a ne Sar, Baten a palabra diecte de Dios— y cualquier persona hoy con un finimo de informacion, ‘Ahora bien, Zeuil es Ia relacién entre el sentido li teral y el sentido espritual? ZEs el sentido espiritual di ferent al literal yal margen de éste? Advirlamos que una cosa es el reconocimiento de Ia existencia de un posible sentido espiritual en textos biblicos, pero otra cosa es determinar con certeza cusl es ‘ese sentido sin caer en espefismos, acomodos © proyec- Cones, lo que conllea la pregunta por Ia interelacion tentre el sentido literal u obvio y el supuesto sentido es- Piritual. Son estos y otras aspectos los que en este api- tulo nos ocuparin, por estar en el centro de Ja atenci6n ide quienes hablon de crisis en Ia exégesisbiblica 2. La sombra del monofisismo 2.1. En Jos escritos biblicos hay dos aspectos com> plementarios que los caractrizan y que deben ser consi- ‘derados para una comprensidn integeal: el hamano ¥ el divino. Eso los hace Escritura Santa, a diferencia de otras eserituras. El primera se descubre por la exé {esis racional o cientifica el segundo por Ja sintonta de fe, abierta a sel mismo Espiritu», Ambos estén re saltados en DV 12. No estin contrapuestos. Una exé sesis integral sera ambos, cientifica y creyente, racio pal y espistual Formalmente, la Biblia es una coleccn de esertos compuestos y redactados por hombres con los Condicionamientos y las limitaciones propiamente hu- ‘manos de esa época, Pero se diferencia de otra literatura particularmente por su dimension divina: es producto de inspiracign diving, es decir de la aecién directa del Espiritu Santo. De aqui es tradicional afiemar que, por abajo de su sentido literal, los textos encierran tn sen- tido profando, un sentido sespritual», que es aquel que eve mist Espiritu queria comuniar: Pero el sentido es piritual no se encuentra si no es pasando por el literal, {ue es aguel en el cual se presenta de forma directa & Jnmediata: lo que leemos son Yextos escrito por perso- jas humans, eon toda lo que eso sipone, no por tienes PPor tanto, es ilegitima una contraposicin 0 disyuntva, ef sentide literal 0 el espiritual Sin embargo, a menudo no se toma con toda su se edad la naturateza humana de la Biblia —su encarna- cidn en la historia, que subray6 el Papa en su discur- so de presentaciin del reciente documento de la PCB, El parale'smo con el monofisismo cristoligico. resulta tentonces evidente; de hecho es un monofisisma vela- ao. 22. La tendencia en algunos sectores de ver slo tun sentido espirital y de postular ademas ese sentido fen fos «ast tacos Ios textos biblicos, dejo Ia ine table impresion de quel literal (casi) maces el sentido verdadero, es una expresion de corte monofisita. Quien postula uh sentido espiitual en contraposicion al ite Fal, asume que Dios se habria comunicado de maneras veladas; el mensaje estaia oculto por el ropa literal, vale deci, la expresin real es la divina, y la humana es s6lo aparsnte, sino irrelevante: lo que leemos literal- mente no es lo que Dios quiso decir, sino algo diferen- ‘El monotsim, una doctrinaeventualmentecondenad como teste teen uc crest hate eo ures, dia 2 ee te..n!* Bso concepcién se manifesta, entre otros, en el recurso a interpretaciones alegoricas de ls textos bibli- ‘cos —que la misma Iglesia eventualmente descart6 como defectuosas. Ademas, asume (quizis no teéricamente, ‘pero sien la préctica) que fos escrtos bblicos fueron es- {ritos para todos los tiempos y todas las culturas por igual, sin scontamsinacion ambiental» sin referent in- ‘mediato —por tanto sin encamarse en la historia que los ‘vio nacer, Lo tnico que le inteesa es Io aque el texto me dice a min las preguntas por contextos histéricos-cultu- rales le resultan ierelevants, sino irreverentes, propias ‘del «racionalismo» —si los considera es s6lo pot curio- Sidad, Esto es tan obvio que se suele inconscientemente ignorar al autor (que quizis s6lo sea nombrado), y mis ‘tin a los destinatarios originales de su obra 23. Otro de los problemas frecuentes al tratar la Biblia es la concentracion exclusiva en textos esrilos(ig- ‘oranda inclusive una tradiciin oral precedente, por no ‘menciona la vivencia de los hechos posteriormente na- rrados)-E concepto de inspiracin es meramente libresco (Dios inspiré libros, no a personas). La Biblia en conse fuencia es entendida y tratada como una coleccin de ‘meros textos, desencamados de sus contextos hstoricos, ‘no como fesinonis de foencias de un tiempo y eircuns- {ancias por parte de los autores sus comunidades. Mas frecuente asin es olvidar que los textos bibl «os fueron palabra inmadista de Dios para ese momento fen maclo diecto, en el momento de su composicidn: para destinataris concretos, para los israclitas en tiempos de ‘TEx concepeign, menos radical que a que calificamos como ‘mona ean a cto, dati, gualmente conde ‘reer hsm gn apaenistneremane pe a“ Amés, para los galatas de tiempos de Pablo, para Te6filo fen tiempos de Lucas —lo que no quiere decir qu los tex tos no tengan tin mensaje para nosotros hoy (hermen- tica). Como consecuencia, se deja la impresién de que Ibasta con saber leer e hincarse de rodilas para entender To que se lee; que no ha transcutrido el tempo ni han . Se trata de un sentido méisque- literal, que se descubre slo posterionnente al tiempo del Autor, que no lo previ. En relacién con el Antiguo Testamento, el sentido pleno, en contraste con el espiritval, resulta de su rwlectura cristiant; no podia darse antes de que aparecie- 1 Jesueristo (2 Cor 3,14), Por esa se califiea como »ple ro», completo. Se rata, pues, del significado que un at tor biblico (no nosotros) atribuyea wn texto anterior, cuan- do lo vucive a emplear en un contexto que leconfiere un ‘sentido literal nuevo, pe el uso de Isa 7,14 por Mateo. En cuanto al Nuevo Testamento, cl sentido pleno se po- dria dete:tar posteriormente, por ejemplo en base a un tradicién teolégica o declaracion conciliar,p.¢} el con- cepto de Trinidad en textos como Mt 28,19, _ Las precauciones y advertencias expuestas en re- lacin conel sentido espirtual se aplican mttis mutandis al sentido pleno, 7. Observaciones y reflexiones crticas 74. En Ia discusién sobre la manera de interpretar 1a Biba, a menudo se parte de a priris dogmatios y se ‘generalizan afirmaciones a modo de principios o de wer- dades teologicas wetornas». Lo notorio, sin embargo, &s 95 que, al ser confrontados con textos concrefos de la Esc tura, a menudo surgen dificultades de comprension 0 de cohezencia de los textos entre si, y esos principios sim plemente hacen agua, p.e) sobre cuestiones doctrinarias: Th vida etema en escritos preexilicos, la divinidad de Je- stis en algunos eseritos de Pablo, por no hablar de con- tradicciones entee textos. El problema es mas serio cuat~ dose len ciertos textos en clave de historia féctca,sien- {46 que no lo son, como suele suceder con los evangelios, p. 6) en relacion a la wconciencia» de Jess de Nazaret. El modo tipico de evadir el problema es caer en el perso- nalismo acusando al que desvele tales problemas de ra- ‘onalista o simplemente no-creyente, © adversario de la fe, en Ia conviecién de que atacando a la persona se re- suielve el problema mismo. Sin embargo, la respuesta honesta es dare I importancia rectora que reclaman los métodos exeyéticos, ta como se expone en la Instruccion sobre Li interpretacidn de la Biblia en la Iglesia, que sorprendentemente es soslayada por muchos de los de- Fensores de la interpretacion ssegrin el Espiritu» 7.2 Postular que el Espiritu habria reservado cierto sentido al texto, que no seria comprensible en ese tiempo pero se tiempos futuros, no tiene mas fundamento que Un a priori degmstico Nos recuerda la manera fundamentalista de entender el Apocalipsis, tan difun- dda hoy. Eso supondria que no era todavia plenamente palabra de Dios en ese tiempo y para esos destinatarios Driginales, que no habrian eaptado la profundidad del texto, que recien mas tarde se capta. ¢Para quiénes en realidad se compusieron los textos? dqué son éstos:tex- tos solamente, 0 comunicaciones coneretas, de Lucas a Teafilo 0 de Pablo a los corintios, por ejemplo? éHabria tuna «reserva de sentido» guardada para «mas tarde», Ina alla del sentido evidente del texto, que ademés fue % escrito con los géneros propios de ese tiempo? Hay en todo ello un evidente peligro de desencarnar el texto de st momento histérico cuando fue palabra de Dios dicta para esos destinatarios. (IB 66). Pues, wel sentido espirtual no pusde ja mas estar privado de Ia relacién con el sentido literal ste con‘inia siendo la base indispensable» (IB! 76), si no se quiere caer en interpretaciones ere6neas, sin otto fundamento que las proyecciones adictadas por la ima- ginacién ola especulacion intelectual (BI 76, eiségesis) Yel sentalo literal, aquel comunicada por el autor insp- rado, se conace precisamente por medio de la exégesis, deserita eEst6 Ia interpretacion dle 1a Biblia en crisis? La respuesta Ia alin ol reionto ocimenta ce In PCB: Na! No mis que la teologia misma. Lo que hay es una mayor amplitud de enfoques y mstodos de estudio dela Biblia {que, al romper el exelusivismo del métedo hist6rico-