LOS SIETE (Y MÁS) PECADOS CAPITALES

DEL MAL HISTORIADOR

"...la historia que se nos enseñaba a hacer
no era, en realidad, mas que una deificación
del presente con ayuda del pasado. Pero
rehusaba verlo -y decirlo-".
Lucien Febvre, Combates por la historia, 1953.

La mala historia es mil veces más fácil de hacer y de enseñar que la buena historia, que la
historia crítica. Por eso, entre otras razones, ha proliferado tanto y se ha mantenido viva, en
nuestro país y en muchas otras partes del mundo, durante tanto y tanto tiempo.
Pero si es mucho más fácil y exige mucho menos esfuerzo ser un mal historiador, también
es cierto que la medida de esa dificultad reducida y de esos magros esfuerzos, es igualmente
la medida de los limitados resultados y de las pobres obras históricas que se obtienen.
Porque el fruto directo de esa mala historia hecha y enseñada, son justamente esos libros
aburridos y pesados en tantos sentidos, que nadie lee y que nadie toma en cuenta, con la
excepción de los pobres estudiantes a los que se obliga literalmente a revisarlos y a
consultarlos, para poder obtener la nota o la calificación necesaria correspondiente.
Libros y artículos que duermen en las bodegas de las editoriales universitarias, o en los
anaqueles de las librerías y bibliotecas públicas, que sólo se dedican a repetirnos por
enésima vez, en relatos grises y sin chiste, las "Actividades del Congreso Constituyente del
Estado de x, en el momento de la revolución de Y" o "La biografía del general M, líder del
movimiento N, en los años de 18.. 19..", o también "La historia del Virrey B, en el siglo c"
o "La historia de la inmigración E, y su influencia en nuestro país durante los años de la
Revolución F". Ensayos y libros que, en su mayoría, no contienen ni siquiera investigación
empírica nueva de hechos históricos relevantes, sino que en el peor de los casos resumen lo
ya dicho e investigado por otros autores, y en el mejor de los casos sólo rescatan el fruto
casual de algún trabajo directo de visita a cierto Archivo, realizado de manera azarosa y sin
sistema, y en el que los datos e informaciones que se recolectan no tienen ningún orden ni
sentido, al carecer de la definición de una problemática histórica específica, y de un sólido
cuestionario que hiciese posible organizar dicha recolección de aquellos datos y hechos
históricos que sean realmente los hechos significativos, en torno al problema concreto y
específico que se quiere resolver. Trabajos pues característicos de esa mala historia
positivista, perezosa y fácil, que generalmente terminan por recuperar y poner juntos, de
manera indiscriminada, lo mismo sucesos y datos importantes para los procesos históricos
generales, que acontecimientos e informaciones totalmente irrelevantes e inesenciales.
Mala historia, fácil de hacer y aburrida para enseñar, y que se plasma en una gran mayoría
de los libros de historia que hoy se escriben y se editan en nuestro país, y que generalmente
reproduce, en mayor o en menor medida, a los siete y a veces más pecados capitales" del
mal historiador, pecados que abordamos a continuación.
El primer pecado capital de los malos historiadores actuales es el del positivismo, que
degrada a la ciencia de la historia a la simple y limitada actividad de la erudición. Muchos
historiadores siguen creyendo hoy en día, en pleno comienzo del tercer milenio
cronológico, que hacer historia es lo mismo que llevar a cabo el trabajo de investigación y
de compilación del erudito. Y aunque ha pasado ya más de un siglo, desde la época en que
fue escrito el tristemente célebre Manual de Ch. V. Langlois y Ch. Seignobos, titulado
Introducción a los Estudios Históricos, este libro continúa siendo todavía la
Biblia de esos malos historiadores positivistas.
Como si todo el siglo veinte cronológico, y toda la historiografía contemporánea que
arranca con el proyecto crítico de Marx, desde los años de 1848, no fuese justamente una
protesta permanente y una crítica sistemática de esta versión empobrecida de la historia
que ha sido la historia positivista. Una historia que limitando el trabajo

y luego a su clasificación y ordenamiento. igualmente. y además que haya acontecido del modo concreto en que sucedió y no de otra forma. si reconocemos la importancia fundamental de este trabajo de la interpretación y de la explicación históricas. que sea siempre posible citar. y a su ulterior sistematización dentro de una narración que. esta historia positivista reduce no obstante dicha Verificabilidad' a la simple existencia o referencia de dichos datos. se reduce a las operaciones de la crítica interna y externa de los textos. exclusivamente al trabajo de las fuentes escritas y de los documentos. Teniendo entonces horror respecto de toda interpretación que se despegue. que ordenan y dan sentido a los hechos y fenómenos históricos. Porque ¿de qué nos sirve saber cuándo y dónde acontecieron ciertos hechos históricos. de los fenómenos y de los procesos y situaciones históricas que estudiamos. a la explicación razonada y sistemática de los hechos. la metodología. igual que de las "grandes" batallas militares. desde Marx y hasta nuestros días. generalmente. Porque solo transitamos desde esa erudición todavía limitada hasta la verdadera historia. precisa y cerrada. integrando a estos últimos dentro de las grandes tendencias evolutivas del desarrollo histórico. en ese lugar y en ninguna otra parte. Una historia justamente enamorada de los "grandes" hechos políticos y de las acciones resonantes y espectaculares de los Estados. que provocaron y suscitaron estos hechos. con toda precisión. que la verdadera historia solo se construye cuando. también los porqués y los cornos de los distintos problemas investigados. dentro de un documento escrito de archivo. de la simple descripción de los datos "duros" "comprobados" y "verificables". ocupado solo de expurgar los documentos de archivo. ya terminada. también es una gran lección de toda la historiografía contemporánea. Y son precisamente todo ese tipo de preguntas. apoyados en esos resultados del trabajo erudito. si no somos capaces de explicar también las causas profundas. que es también generalmente acrítica con los poderes y con los grupos dominantes que existen en cada situación. Y si bien es claro que sin erudición no hay historia posible. y que autoconcibiéndose a sí misma como una disciplina hiperespecializada. para fijar únicamente las fechas y los lugares de los "hechos tal y como han acontecido". la teoría. y si no tenemos la habilidad de explicar. las razones concretas y el sentido esencial que determinan que tal hecho se haya producido en ese momento y no antes ni después. mediatas e inmediatas. Historia positivista que se autodefine justamente como la "ciencia que estudia el pasado". las que nunca se plantea el historiador positivista. accedemos al nivel de la interpretación histórica. en el pie de página correspondiente. solo nos cuenta en prosa lo que ya estaba dicho en verso en esos mismos documentos. . que construyen modelos comprehensivos. aunque solo sea un poco.del historiador. teniendo por añadidura el peculiar desenlace o resultado que tuvo y no cualquier otro destino posible?. es alérgica y reticente frente a la filosofía. e incluso frente a cualquier forma de interpretación audaz y creativa de los hechos históricos. y estableciendo de modo coherente y sintético.

una historia que proyecta al actual individuo egoísta y solitario de nuestras sociedades capitalistas contemporáneas. este nivel imprescindible de la explicación histórica. o de la Independencia. para percibir y aprehender realmente otras culturas y oíros modos de funcionamiento de la economía. en donde su sicología y su actitud nos son tan cercanas como si fuesen nuestros contemporáneos. o las formas de organización de la familia. en todo tiempo y lugar. como si fuese el modelo eterno de lo que han sido los individuos. los malos historiadores positivistas se dedican solo a componer esas "colecciones de hechos muertos" que ya Marx ha criticado acertadamente desde sus propios tiempos. o cien. Es decir. justamente. cuando no ignorando de plano. ¿Y cuántas historias del siglo xix. y también de nuestros propios valores y modos de ver. sin decirlo explícitamente. actuaban y reaccionaban de la misma manera en que lo hacemos nosotros. sentían. que es justamente la de mostrarnos. que asume consciente o inconscientemente que los hom- bres y que las sociedades de hace tres o cinco siglos o de hace más de un milenio. en todos estos periodos mencionados?. en el transcurso de uno o dos siglos y a veces en periodos aún más cortos. el camino que hemos recorrido y los muchos errores que hemos cometido. capacidad que nos prepara. Y no para afirmar. la falta de sensibilidad hacia el cambio histórico. Y si todo el mundo comprende que no se piensa igual cuando uno vive en un palacio que cuando uno vive en una cabana. para comprender de manera adecuada esas otras etapas y momentos de la historia que son también parte de nuestras preocupaciones. o del periodo colonial no hemos leído. a pesar de haber vivido hace treinta. una "necesaria" evolución o progreso ineluctable y fatal de la humanidad. se cancela una de las tareas primordiales de la historia. o las formas de conflicto entre las clases. El segundo pecado capital del mal historiador es el del anacronismo en historia. qué cosas se han modificado al paso de los siglos y cuáles se han mantenido. Pero con esto.Marginando entonces a un plano secundario. mutan completamente las técnicas militares. se asumen como si fuesen idénticos o casi. sino más bien para comprender de manera crítica y autocrítica. entonces . de la sociedad y de la política. no hay buena historia posible sin la capacidad de "extrañamiento" y de "autoexilio" intelectual de nuestra propia circunstancia histórica. Así. o los hábitos sexuales. que ignoran por completo que. al modo de la mala historia oficial y tradicional. y a lo largo de toda la curva del desarrollo humano. entre tantos y tantos elementos que. y por lo tanto. eran iguales a nosotros. y de la genuina reconstrucción del sentido profundo que tienen los problemas históricos. primero a los historiadores y después a toda la gente. o trescientos o más años?. en qué ha consistido precisamente el cambio histórico. o los modos de explotación económica. o las cosmovisiones culturales. y que pensaban. y también cuáles han sido las diversas direcciones o sentidos de esas múltiples mutaciones históricas. ¿Cuántas biografías "históricas" de personajes del pasado no hemos leído. Es decir.

y cualquier día de la historia es idéntico a cualquier otro. y que está compuesto por unidades y subunidades perfectamente divididas y siempre idénticas. y mucho menos en el siglo xix o xvi. lustros. Estas son preguntas que los malos historiadores nunca se plantean. aunque el primero sea el 9 de noviembre de 1989 ó el 1 de enero de 1994. según los acontecimientos. semanas. Porque para el buen historiador cada siglo tiene una temporalidad distinta. el tiempo newtoniano de los físicos. Y si los siglos o las jornadas históricas no son nunca iguales. vivir y morir sin haber salido jamás en su vida de un radio de solo cien kilómetros. lo que le permite hablar lo mismo del "largo siglo xix" que comienza con la Revolución Francesa y termina con la Primera Guerra Mundial. de las economías y de las psicologías de los diferentes grupos humanos. hoy todavía imperante. nociones incluso como las de "China" o "Rusia" o "África" para un niño urbano conectado a través del Internet. cuando las noticias de la Metrópoli tardan alrededor de noventa días en llegar a la Colonia y viceversa?. años. que se despliega linealmente en un solo sentido. Un tercer pecado capital de la mala historia. las fechas y los lugares. Norbert Elias. medido por calendarios y relojes. que no es único sino múltiple. y ¿qué idea del mundo puede tener un campesino francés del siglo xm. de segundos. lo que los hace ver la historia como una misma tela gris. siglos y milenios. que del "breve siglo xx". y el segundo sea el 17 ó el 18 ó el 19 de junio del año de 2001. ¿qué noción del tiempo y de la distancia puede tener un habitante de Nueva España. y que además es heterogéneo y variable. que puede nacer. y que por lo tanto. que es más bien un tiempo social e histórico. en cambio. meses. en torno de la pequeña aldea en la que vio la luz por vez primera?. días. y siempre diferente. en donde cambian solo los nombres. haciéndose más denso o más laxo. cualquier siglo histórico tiene siempre cien años. coyunturas o estructuras históricas a las que se refiera. Así. Pero como nos lo han explicado tan brillantemente Marc Bloch. Es decir. por ejemplo. pero donde todo el resto permanece como si no existiera el cambio histórico de las sociedades. de las culturas. Walter Benjamín o Fernand Braudel. tampoco son precisas las fechas de múltiples acontecimientos y . ¿y qué significan. de cualquier ciudad del mundo hoy?. entre otros. o vn. es el de su noción del tiempo. horas. o antes.también debería de ser claro que la vida y el mundo en su conjunto. más corto o más amplio. una idea que asume que el ANTIMANUAL DEL MAL HISTORIADOR tiempo de los relojes y de los calendarios. es también el tiempo de la historia y de los historiadores. no es nunca el verdadero tiempo histórico de las sociedades y de los cultivadores de Clío. décadas. no se construyen del mismo modo hoy que en la primera mitad del siglo xx. Una idea del tiempo que lo concibe como una dimensión única y homogénea. que es la noción tradicional newtoniana de la temporalidad física. y concluido con la caída del Muro de Berlín en 1989. minutos. iniciado con esa primera guerra y con la Revolución Rusa de 1917.

reducida en cambio en las visiones de la historiografía tradicional. es el de su idea limitada del progreso. que coyunturas culturales a veces de florecimiento y ebullición y a veces de aletargamiento y repliegue. más que la compleja síntesis de todas esas múltiples y diversas duraciones históricas diferenciadas. es justamente esas múltiples temporalidades o duraciones históricas distintas de todos los fenómenos que investiga. asumiendo las implicaciones complejas que esa misma diversidad temporal conlleva para sus análisis. que los tiempos de lenta evolución. Ya que los presidentes y los gobiernos pasan mientras que las sociedades permanecen. como por ejemplo la 'revolución cultural de 1968' que en algunos casos comienza en 1966 y en otros en 1967. y se comen los mismos alimentos que hace un milenio. con la noción del tiempo como tiempo físico. Puesto que si cada fenómeno histórico tiene su singular y específica duración que le corresponde. meses y años del calendario. recorriendo estas últimas lo mismo ciclos económicos expansivos y luego depresivos. la idea del "progreso" que desde esta noción temporal se construye es también la de una ineluctable acumulación de avances y conquistas. determinadas fatalmente por el simple transcurrir temporal.fenómenos históricos. puesto que según esta construcción. pero donde también se han instalado formas de urbanización que datan de hace solo unas pocas décadas. Y son solo estas nociones del tiempo y de la duración. avanzando siempre desde lo más bajo hasta niveles cada vez más altos. en ese sentido. a siglos uniformes y a fechas rigurosas. o desandar . igual que difieren las temporalidades para una sociedad que se encuentra en pleno auge y crecimiento. y si la historia no es. pero también a veces desde 1959. Entonces. en los diversos manuales tradicionales. que parece afirmar que inevitablemente. El cuarto pecado repetido de la mala historia. que para otra que vive en cambio su proceso de decadencia y eclipsamiento social. Una idea del progreso humano en la historia. o medios de comunicación que tienen solo unos cuantos años de existencia. las que permiten captar la inmensa riqueza y diversidad de la historia. lo único que ha hecho hasta hoy es justamente "progresar". único. múltiples. Además. en una suerte de "escalera" imaginaria en donde estaría prohibido volver la vista atrás. homogéneo y lineal. y otras solo hasta 1969 inclusive. y todo mañana será obligatoriamente mejor que cualquier hoy. inscritos progresivamente en la sucesión de días. Pues si el tiempo histórico es concebido solo como esa acumulación ineluctable de hechos y sucesos. todo hoy es mejor que cualquier ayer. siempre bien ordenadas y siempre bien ubicadas en ese tiempo vacío. no son iguales los tiempos en que una sociedad vive una verdadera revolución social. variables y flexibles. en dinámicas en donde hoy se habla casi la misma lengua que hace trescientos años. salirse del recorrido ya trazado. la humanidad no puede hacer otra cosa que avanzar y avanzar sin detenerse. como bien lo saben los historiadores críticos. entonces lo que el historiador tiene que aprender a detectar y establecer. Lo que está directamente conectado con el pecado anterior. homogéneo y lineal de los malos historiadores positivistas.

si esta idea es afirmada por los apologistas actuales del capitalismo. el quinto. siempre ascendente. y la que debe elegir de manera también consciente los rumbos de su futuro desarrollo. es el de la actitud profundamente acrítica hacia los hechos del presente y del pasado. para recomenzar de nuevo desde otro punto de partida. que el propio Marx ha rechazado. el buen historiador crítico restituye a la noción de progreso un sentido totalmente diferente. en sus célebres "Tesis sobre la filosofía de la historia". pero también con líneas que. mostrando además en esos múltiples itinerarios. ensayando y equivocándose. sin opción posible. igual avances que retrocesos o largos estancamientos. que quieren defender a toda costa la supuesta "simple superioridad" de este sistema sobre cualquier época del "pasado". y hacia las diferentes versiones que las diversas generaciones . y que ha sido tan brillantemente criticada también por Walter Benjamín. que a veces abandona totalmente una línea evolutiva que había seguido por siglos y hasta milenios. Y no cambia demasiado la cosa. para luego desembocar. propia de los malos historiadores positivistas. Frente a esta idea entonces limitada y demasiado simple del progreso. que acometen muchas veces un problema hasta encontrar su solución. efectivamente. del esclavismo hasta el feudalismo. que lo concibe como una línea recta. Y es así como "progresa" la humanidad: explorando y avanzando primero casi a ciegas en su propia evolución. Pero basta observar con cuidado lo que realmente ha sido la historia. Otro pecado capital del mal historiador. progresan y se enriquecen sucesivamente de manera permanente. con rupturas radicales de toda continuidad. combinados con saltos dramáticos de un nivel a otro. a la vez que va asumiendo también. majestuosa y llena de avances y conquistas sin fin. y de este último hacia el capitalismo. marxistas vulgares que han pretendido enseñarnos que la historia avanza y tiene que avanzar. en un esquema que nos recuerda un poco al trabajo de los científicos. o si es afirmada por los marxistas vulgares -que no por los marxistas realmente críticos-. Una visión extremadamente simplista del progreso y de la historia. avanzando en un sentido y luego dejándolo de lado. y recomenzando la tarea tantas veces como sea necesario. en el anhelado socialismo y tal vez después en el comunismo superior.aunque solo sea un paso el camino ya avanzado. del comunismo primitivo al esclavismo. consolidando ciertas certezas adquiridas y recuperando en un momento posterior resultados que anteriormente creían poco útiles. lentamente. la responsabilidad consciente de que es solo ella misma la que debe construir la historia. y que lejos de esa "escalera imaginaria" de avances y conquistas ineluctables. hasta encontrar el buen modo de resolución de dicho problema. para ir muy poco a poco siendo consciente de lo que ha hecho y de por qué lo ha hecho. sus itinerarios se despliegan más bien como una especie de complejo "árbol de mil ramas". para percatarse de que su desarrollo no tiene nada de lineal y de simple. mostrando esa multiplicidad de líneas y de trayectorias diversas que lo integran. fatalmente.

Es decir. era la única que podía ser. a esas falsas percepciones sociales que existen siempre en toda sociedad. codificadas en cada uno de los momentos ulteriores a su propio desarrollo. es claro que esta historia acrítica con los documentos y con las mismas versiones ya rehechas del pasado. Porque el mal historiador actual. en función de sus intereses y urgencias más importantes. la típica actitud pasiva que los historiadores positivistas mantienen siempre frente a los testimonios y a los documentos. sino que también termina por legitimar y hacer pasar como verdaderas. es totalmente compatible con el statu quo que existe y que domina en cada momento. Pero si la historia la han hecho siempre los propios hombres -de modo más o menos consciente-. y si los resultados de cada encrucijada histórica han sido siempre el fruto de la confrontación y el combate entre distintos proyectos de futuro. o en el equivalente nacional de este mismo texto. y que prosperan persistentemente dentro de la cultura y el imaginario colectivo de los pueblos y de las sociedades humanas. entonces el último eslabón de esa cadena de necesidades . educado en el Manual de Langlois y Seignobos. igualmente impulsados por clases sociales o por grupos humanos. en donde una memoria autobiográfica puede usarse más bien para reconstruir la cultura de las clases dominantes de una época. o en donde un documento de gobierno puede ser utilizado más bien como fuente para la reconstrucción de las formas de exclusión social de una determinada sociedad. no sólo es incapaz de leer los documentos con los que trabaja de una manera que no sea su lectura literal. es natural que este mal historiador tenga casi horror al uso del razonamiento "contrafactual". sino que también es incapaz de "preguntarle" a esos testimonios escritos. y solo se ha afirmado sobre la derrota y el sometimiento de las varias historias alternativas. Pues si la historia que fue. y que rechace toda especulación acerca de lo que hubiese podido acontecer si el desenlace del drama histórico hubiese sido distinto al que fue. al recoger de manera solo pasiva y puramente receptiva esas distintas reinterpretaciones de las historias anteriores. vencidas pero igualmente factibles. y en la medida en que cada época histórica rehace siempre el pasado. entonces la historia que hemos vivido y construido no era la única posible que podía desarrollarse. Además. este historiador positivista acrítico va también haciéndose solidario de esas diferentes visiones sesgadas y sesgadoras de los hechos históricos. y también cómplice de las ilusiones que los individuos se han hecho sobre sí mismos y sobre su mundo en cada época dada. Con lo cual. algo distinto a lo que ellos declaran o pretenden decir de manera explícita. Por eso. Por lo demás.han ido construyendo de ese mismo pasado/presente. Es decir. lo mismo que frente a los resultados y a los hechos históricos "tal y como han acontecido". que los malos historiadores ignoran por completo lo que Marc Bloch llamaba la "lectura involuntaria" de los textos. esta historia acrítica no solo tiende a ser involuntariamente ingenua.

de los candentes y comprometidos hechos del "presente". y dado que el historiador es también un individuo que tiene un compromiso específico con su sociedad y con su presente. no se impuso ninguna de esas otras formas. Explicar entonces. es también "necesaria" y es la "única posible". resulta imposible estudiar cualquier fenómeno de manera científica. eterno. Una idea ampliamente difundida de la posibilidad de hacer una historia completamente "aséptica". igualmente posibles pero a fin de cuentas no actualizadas. una distancia y una indiferencia totales hacia lo que examinamos. con mirada igualmente histórica. o en el sentido de silenciar aquellos hechos o fenómenos que no concuerdan con una interpretación preestablecida. la pretensión de no tomar partido. finalmente. y puesto que toda historia lleva entonces la marca de sus propios . no apasionarse y no involucrarse para nada con los personajes o con las situaciones que se investigan.ineludibles es la historia que es hoy. con los grupos y con las clases que hoy dominan. hasta el modo de organizarlos. como lo han demostrado incluso la física y la química contemporáneas. Por lo tanto. O dicho en otros términos. Así. implica igualmente demostrar las otras diversas formas en que pudo haber acontecido. por qué la historia que aconteció. interpretarlos y ensamblarlos dentro de un modelo más comprehensivo que les da su sentido y significación particulares. y que sea "objetiva" si por esto último entendemos una historia en la cual no nos involucremos de ninguna manera. sin intervenir de manera activa dentro del propio proceso que se estudia. Un sexto pecado capital de los historiadores no críticos es el del mito repetido de su búsqueda de una "objetividad" y "neutralidad" absoluta frente a su objeto de estudio. que claman por esa imposible neutralidad/objetividad. puesto que toda historia es hija de su época y de sus circunstancias. no juzgar. Lo que en el caso de las ciencias sociales y de la historia. ahistórico y fuera del mundo que proclaman los malos historiadores positivistas. a la que luego intentamos explicar y analizar. y con los hombres y personajes que hoy disfrutan de esa dominación. de manera crítica. sin modificar en mayor o en menor medida las condiciones mismas del objeto que se analiza. lo hizo de esa forma y no de otra -una tarea primordial del historiador crítico-. la que por lógica derivación. toda historia reflejará necesariamente las elecciones y el punto de vista del propio historiador. se complementa además con el hecho de que somos nosotros mismos los que hemos construido nuestra propia historia. Y dado que no existe ni puede existir esa historia desde el punto de vista atemporal. en el sentido de no estar falseada conscientemente con ciertos fines de legitimar tal o cual interés mezquino o particular. si es posible una historia científica- mente objetiva. los que se proyectan incluso desde la elección de los hechos que son investigados y los que no. que es lo que en realidad si hacen las historias positivistas. las que sin embargo claman de manera tan ruidosa por esta falsa 'objetividad' ya mencionada. clasificarlos. Pero en cambio. y por lo tanto. Pero. que incluso se utiliza como argumento para negarle al historiador la posibilidad de ocuparse. manteniendo un desinterés. es imposible una historia que sea realmente neutral. explicando a su vez las razones por las cuales.

Desplazando así la atención del historiador. de los métodos. lo más honesto e inteligente por parte del buen historiador consiste en hacer explícitas las específicas condiciones que han determinado su investigación. declarando sin ambages sus tomas de posición determinadas. llegan a afirmar que lo que los historiadores conocen e investigan no es la historia real. siguiendo a autores como Hayden White. entonces no es posible establecer jerarquía o comparación entre todos esos discursos. lo que significa que no podemos saber si hoy conocemos más o conocemos menos de la historia del Imperio Romano que lo que han conocido los hombres y los autores del siglo xix. El séptimo pecado capital de los historiadores que son seguidores de los Manuales hoy al uso. han comenzado a proliferar en nuestro país algunos historiadores que intentan reducir a la historia a su sola dimensión narrativa o discursiva. sino solamente los discursos históricos que se han ido construyendo. cada discurso histórico es siempre diferente. o del siglo xvi. desde la historia real hacia los discursos sobre la historia. por ejemplo sobre el carácter y los comportamientos del sector de la plebe romana. sobre tal o cual supuesta realidad histórica. evacuando por completo el referente esencial de los propios hechos históricos reales.creadores. y también en la historiografía estadounidense. o durante el siglo x. y prolongando hasta el final su argumento. Porque haciéndose eco de algunas posturas que se han desarrollado recientemente en las ciencias sociales norteamericanas. así como los criterios particulares de sus distintas elecciones del material. las condiciones y los sesgos de su propia actividad en el terreno de la historia. esta postura de los malos historiadores termina por desembocar en posiciones abiertamente relativistas e incluso agnósticas. afirmando que los historiadores sólo escribimos "relatos con pretensiones de verdad". sucesivamente y a lo largo de las generaciones. convencido de que la verdad absoluta no existe ni existirá nunca. de los paradigmas y de los modelos historiográficos utilizados. es el pecado del postmodernismo en historia. Y tampoco podemos decir que nuestra visión actual es más o es menos "científica" o mas o menos Verdadera' que la que construyeron los historiadores de hace tres o siete o trece siglos. . Así. Renunciando entonces a la falsa objetividad del mal historiador. Incluso. es justamente este que hace explícitos los límites. el historiador crítico asume sin conflicto los sesgos de su trabajo y de su resultado hisfonográfico. y de que el modo más pertinente de acercarnos a verdades cada vez más científicas aunque siempre relativas. Pues si según este punto de vista. y siempre correspondiente a la época en que es producido. en las épocas del Bajo Imperio. relativos a distin- tos "regímenes de verdad" siempre cambiantes y siempre relativos. estos autores posmodernos llegan a descalificar la pretensión misma de construir una ciencia de la historia. Michel de Certau o Paul Veyne. estos defensores recientes del postmodernismo histórico. la que muy posiblemente nos será desconocida para siempre.

que no existe historia posible que no se exprese a través de una cierta construcción narrativa. que la escritura de la historia se reduce. . hacemos historia convencidos de que somos capaces de establecer. más adecuadas para captar los hechos históricos y más finas para poder encuadrarlos dentro de modelos globales que les restituyen. logramos esquivar el caer en todos ellos. Igual entonces que la erudición. cada vez más. a la reconstrucción de una historia de la escritura. también es un abuso ilegítimo querer reducir por ello a la historia a su sola dimensión narrativa. así la narración y el discurso no son tampoco historia. sino puramente razones de orden estético. que no es historia pero si es una de sus condiciones imprescindibles y uno de sus elementos importantes. durante los últimos ciento cincuenta años. cada vez de manera más precisa. Pero ¿cómo elaboramos esta historia distinta y mejor?. y que las razones para dedicarse a la historia no son la búsqueda de una verdad histórica científica. podremos intentar hacer y enseñar una historia diferente y muy superior a la que existe hoy en nuestro país. persiste el hecho innegable de que los historiadores hacemos historia con el objetivo de conocer. lecciones que pasamos a ver a continuación. en el fondo imposible e inalcanzable. en general. haciendo evidente como nuestras explicaciones actuales son. sin sonrojo alguno. con un comportamiento virtuoso y con una mirada vigilante y crítica. Pero más allá de estas divagaciones logocéntricas. aunque si son también uno de sus componentes fundamentales e ineludibles. y además. y más allá de las sutilezas del lenguaje. los historiadores críticos son también capaces de comparar y de criticar las distintas interpretaciones que se han hecho de un cierto problema histórico. Además. verdades históricas científicas. en última instancia. verdades cada vez más precisas y más capaces de dar cuenta real de los problemas concretos históricos que investigamos. Desde una posición abiertamente racionalista. Tratando de seguir las lecciones que nos han dado los historiadores realmente críticos. comprender y luego explicar la historia real. Porque "los hechos son testarudos". mucho más sofisticadas y complejas que las anteriores. Son estos los siete (y más. y en términos generales. y que aspira a ser científica. su verdadero sentido profundo.Por eso pueden concluir. pues los mismos se manifiestan después en múltiples maneras) pecados capitales del mal historiador. Y si. continúan desafiándonos para que seamos capaces de explicarlos de un modo racional y coherente. la que constituye sin duda nuestro objeto de estudio principal. Y si bien es obvio. y de estos desvarios de claros tintes idealistas.