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PROYECTO DE INVESTIGACIÓN

CAMBIO DE PARADIGMA EN LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA EN EL ESTADO DE PUEBLA DERIVADO DE LAS CONDICIONES POLÍTICAS Y ECONÓMICAS DEL NEOLIBERALISMO (1993-1999). Javier Hugo López Rivas

TEMA:

Mi tema trata sobre los cambios que ha provocado el neoliberalismo en las prácticas

y configuración de la Administración Pública de Puebla.

PREGUNTAS:

¿Cómo ha repercutido el neoliberalismo en el Estado y en el gobierno a nivel nacional?, ¿Qué cambios se dieron en el poder estatal de Puebla?, ¿Qué modificaciones ha provocado el neoliberalismo en la Administración Pública?

HIPÓTESIS:

El cambio de paradigma en la práctica de la Administración Pública del estado de

Puebla como producto de la transformación del Estado del bienestar a un Estado neoliberal, que incidió en el estado de Puebla en el sexenio de Manuel Bartlett Díaz (1993-1999), producto de una nueva orientación neoliberal del poder gubernamental.

Variable dependiente: El cambio de paradigma en la administración pública de Puebla.

Variable independiente: Las transformaciones legales, institucionales y administrativas del neoliberalismo en el periodo 1993 a 1999, en Puebla.

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CAMBIOS EN LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA DE PUEBLA

En las postrimeras de la década de 1970, pero sobre todo, de 1980 en adelante, se da un gran salto en la configuración de la administración pública, al concebir ésta como resultado de una acción integral que parte de medidas propiciadas por el cambio en el concepto de dirección y gobernabilidad, en una nueva forma diseñar innovados conceptos y formas, en el proceso de la dirección participativa y de los objetivos y de su calidad como parte fundamental del nuevo enfoque de la gestión integral de la Administración Pública.

La aportación tenderá a señalar las nuevas dimensiones en las que la

administración pública ha cambiado y, por ende, la nueva configuración jurídica

y política del gobierno. Teniendo en cuenta que la modificación de la

Administración Pública es tanto normativa como política. En los años de 1993 a

1999 se da un coyuntural y singular cambio de paradigma en la política del estado

de Puebla, el cambio de modelo no sólo es un producto doméstico de las fuerzas

internas del estado poblano sino que existe una influencia que se inicia en la modificación del Estado nacional mexicano, y éste a su vez de los cambios

internacionales.

El contexto en el que se dan los cambios en el estado de Puebla tiene su referente en las transformaciones políticas, sociales, económicas y culturales de

la introducción e implementación del modelo neoliberal en el Estado mexicano,

que se inició con Miguel de la Madrid en la década de los ochenta, pero que se concretó en el sexenio posterior. La reconversión económica e industrial producto del fenómeno de la globalización que se introduce en México, marca un

parteaguas en el rumbo del país y de la reorganización del grueso de las entidades federativas.

El concepto de calidad ha venido a medir las acciones y resultados de las instituciones gubernamentales en la actualidad, representado una forma nueva

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de incorporar de manera integral las ejecuciones gubernamentales, sintetizando y avanzando en una nueva concepción propiciada por la gestión y dirección participativa (Management) y que abarca las actividades de la organización y el desempeño de sus agremiados. En cuanto al desempeño de los servidores públicos se ha incorporado medidas que evalúan sus actividades dentro de la lógica y parámetros del sector privado, así como la implementación de controles preventivos (y no de corrección o reactivos) que calificación en base a sus resultados. Los diferentes modelos de evaluación son: 1. Normas ISO 9000; 2. Modelos basados en los premios; 3. Premio Deming (1951); 4. Premio Malcom Baldrige (1988); 5. Premio Europeo de Gestión de la Calidad de la EFQM, etc.

La nueva orientación de la Administración Pública hacia la calidad y evaluación (al igual que las empresas), pone énfasis en situar al cliente/ciudadano en el centro de atención de su organización, a los cuales se les confiere la categoría de clientes internos. Su estructura debe tender a la transformación, al aplanamiento de la jerarquía, a la revalorización de la ética, promoviendo el liderazgo, la satisfacción de su personal, considerada como un factor de calidad, al desarrollo de nuevas políticas del personal, de gestión del conocimiento y de aprendizaje organizacional, potenciándose la vinculación entre empleados y organización, de modo que el trabajo contribuya al desarrollo del individuo en la esfera personal, aporte un espacio gratificante de participación e impulse la mejora de la organización en el campo de juego de un nuevo entorno de eficacia y transparencia.

La clasificación de las decisiones que señalan el cambio institucional son:

Decisión gerencial autónoma, decisión modificada de la autonomía gerencial, consulta pública segmentada, consulta unitaria y decisión pública, esto por medio de 4 niveles: 1. Funcional: mejoramiento del proceso administrativo y del uso de los recursos; 2. Estructural: reformas administrativas y organizacionales; 3. Comportamental: actitudes y valores; y, 4. Relacional: formas de interlocución de

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la organización con su entorno. Estos niveles servirán como aspectos que muestren los cambios institucionales en el gobierno de Puebla.

La Nueva Gestión Pública integró reformas a los sistemas de control interno y al presupuesto público con el objetivo de asegurar la eficiencia de las operaciones del gobierno, el equilibrio del ingreso-gasto público y el alto rendimiento administrativo, con el fin de transparentar los movimientos de los recursos públicos En el caso poblano verificaremos si encuadra en sus manifestaciones y procedimientos.

Descentralización o desconcentración o transferencia de competencias a favor de unidades subordinadas, ya sea territorial o funcional. Introducción de sistemas y métodos gerenciales en los servicios públicos con planes de lucha contra la mediocridad y bolsas de ineficacia o ineficiencia en los servicios que se gestionan. Desburocratización o racionalización normativa o supresión de aquellos procesos que no añaden valor y sólo constituyen trabas que dificultan la prestación eficaz del servicio.

Los nuevos enfoques que han influenciado a la Administración Pública en las cuatro últimas décadas esta la llamada New Public Managenent, como la nueva forma de hacer administración o gestión. A pesar de que esta corriente surge en los países desarrollados atendiendo la necesidad de mejorar la gestión gubernamental y de responder a las necesidades de los ciudadanos, se implementa posteriormente en América Latina. Ya en 1998 el Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo (CLAD) propuso una serie de medidas de reforma gerencial que deberían adoptar los gobiernos de esta región como mecanismos para recuperar la legitimidad gubernamental y mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos.

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La Nueva Gerencia Publica (NGP) 1 se inserta en las diversas perspectivas disciplinarias, herramientas de acción, métodos de análisis, e ideas entorno a lo público y a las estrategias de cambio gubernamental. Esto con el fin de reorientar el rumbo de la gestión pública a partir de diversas técnicas, tales como la administración por objetivos, la planeación estratégica, el control de gestión, el presupuesto de base cero, los métodos de reingeniería y el enfoque de la gestión de calidad total.

A través del Congreso Internacional del CLAD que motivaba la reforma del Estado y Administración Pública en América Latina (2008), se presentó oficialmente la Carta Iberoamericana de la Calidad en la Gestión Pública, que plantea el marco de referencia de las administraciones públicas de Iberoamérica, en dicho evento se discutió el eje temático sobre cuestiones de gestión de calidad y excelencia en la administración pública. 2

Michel Crozier reconocía para finales de los ochenta que: “La crisis de la administración pública es universal […], todos los países desarrollados tienen problemas del mismo orden […] y se descubre la presencia de presiones similares”. (Crozier, 1992, pp. 63-65). Manuel Villoria coincide que las administraciones: “están implicadas en una serie de profundos cambios y transformaciones con los que, en principio, tratan de mejorar la prestación de servicios públicos, así como adaptarse a los cambios de los entornos existentes en las sociedades contemporáneas”. (Villoria, 1997, p. 77). Tanto Ismael Blanco como Ricard Goma coinciden en que las crisis de las administraciones gubernamentales fueron por: 1. Las transformaciones sociales que se han

1 Cada una de las técnicas de la NGP tienen su importancia en la gestión pública, sin embargo, en los diez últimos años ha cobrado mayor importancia gubernamental en Puebla. En el documento Una Nueva Gestión Pública para América Latina, el CLAD propone entre otras medidas para la reforma gerencial, una mayor profesionalización de la burocracia, descentralización de la ejecución de los servicios públicos, descentralización organizacional, mayor énfasis en el control de los resultados, mayor autonomía de las agencias y gestiones, y la orientación del suministro de servicios públicos hacia el ciudadano-usuario.

2 La Carta Iberoamericana de Calidad en la Gestión Pública fue aprobada por la X Conferencia Iberoamericana de Ministros de Administración Pública y Reforma del Estado en San Salvador, El Salvador, 26 y 27 de junio de 2008; disponible en versión electrónica en: www.clad.org.ve

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producido en las últimas décadas; 2. Por una transición hacia una economía posindustrial y globalizada; y, 3. Por la creciente incapacidad de los Estados a controlar los factores que determinan el desarrollo socio-económico, lo que pone a tela de juicio los fundamentos del sistema gubernamental que se muestra incapaz de dar respuesta a las demandas y problemas. (Blanco y Goma, 2003).

Isabel Bagaza señala que los cambios actuales están motivados por las interconexiones sociales, la interdependencia y la complejidad, por lo que la economía y la política hayan una dimensión planetaria. Los sistemas de información son globales con la característica de proporcionar comunicación en tiempo real, indicando que las acciones locales tienen un sentido global. Para esta autora, las administraciones públicas ya no son singularidades organizacionales, sino redes que se desenvuelven en sociedades complejas, diversas y multiculturales, sumado a que los ciudadanos demandan particularidades a las que no se les puede dar de manera estandarizada una solución. (Bagaza, 1997). Villora señala que las transformaciones en la gestión pública, engloba un conjunto de fenómenos como: 1. La preocupación por reducir el déficit público, paralelamente a las privatizaciones y desregulaciones; 2. La búsqueda en la calidad en los servicios públicos con orientación al cliente; 3. Desconcentración funcional o descentralización territorial; 4. Mayor gestión en los servicios por parte de las organizaciones no gubernamentales; 5. La reducción del hiperpositivismo jurídico; y, 6. La generación de instrumentos contra la corrupción, etc. (Villoria, 1997).

Enrique Cabrero se suma a este señalamiento sobre las cuestiones de la crisis y cambios de la administración pública, dirá en multiplicadas ocasiones que las organizaciones o agencias gubernamentales enfrentan tres tipos de crisis:

eficiencia, de eficacia y de legitimidad. La crisis de eficiencia coloca a las organizaciones públicas en una dudosa sobrevivencia, la crisis de eficacia se encuentran en las acciones del gobierno, como producto de la dispersión y su nimio impacto y la crisis de legitimidad esto por la falta de credibilidad y confianza

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en las instituciones de gobierno que son percibidas como agencias que sólo atienden sus intereses y no de la ciudadanía. (Cabrero Mendoza, 2000, p. 20).

Todos estos cambios han incidido en la configuración de la administración pública del estado de Puebla y de su mismo gobierno, colocando el poder estatal en un largo proceso que va de una administración tradicional a una de gestión que la conecta no sólo con el sistema imperante sino también con el mundo globalizador de la economía. En este proceso no han dejado de existir los conflictos, como la pérdida de los límites tradicionales de la política interna, provocando una difusa línea entre las actividades de las empresas privadas y las organizaciones gubernamentales.

La línea de los cambios viene de afuera (internacionalmente) combinándose peculiarmente con los cambios singulares locales, por ejemplo, los avances tecnológicos, la competencia económica y la sociedad del conocimiento, etc., en otro ámbito, en la eficiencia, eficacia, calidad de los servicios, desconcentración, legitimidad, etc., se han vuelto puntos torales en la gestión de las organizaciones públicas.

El paso de una administración pública tradicional jerarquizada a una moderna, es en buena medida por la influencia internacional y los avances tecnológicos, de una administración pública autocrática a una democrática, venido de tres aspectos: 1. De la reconceptualización de la administración pública como administración de lo público y no de lo gubernamental; 2. Capacitación necesaria de los servidores públicos atemperados a las nuevas tecnologías técnicas, operativas y administrativas; y, 3. El cambio cultural que ha modificado actitudes y aptitudes en los diferentes niveles gubernamentales. (Sánchez González, 1998, pp. 216-231).

Los cambios de la administración pública se dirigen hacia la reinvención del gobierno y en la reconfiguración de un paradigma posburocrático, el primero

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tiende a la reinvención de las organizaciones gubernamentales que es: “La transformación fundamental de los organismos y sistemas públicos para que se produzcan mejoras espectaculares en su eficacia, su eficiencia, su adaptabilidad y su capacidad para innovar”. (Osborne, David y Plastrik, Peter, 1998, p. 30). Osborne y Plastrik definen esta reinvención en función de cinco elementos: su propósito, sus incentivos, su responsabilidad, su estructura de poder y su cultura. El segundo elemento lo tenemos con el paradigma posburocrático que según Osborne y Plastrik tiende a: “sustituir los sistemas burocráticos por sistemas empresariales; crear organismos y sistemas públicos que innoven de forma habitual y que mejoren de manera continua su calidad, sin necesidad de que les quiten empuje a ello desde fuera; y crear un sector público que mejore por iniciativa propia”. (Osborne y Plastrik, 1998). Estos autores señalan que el cambio será de: incentivos, responsabilidad, estructura de poder y cultura.

En el estado de Puebla podemos dilucidar en la coyuntura de Bartlett Díaz la implementaron de manera significativa de estas estrategias así como elementos de este nuevo perfil administrativo, derivando en una gestión diferente, cabe señalar que este proceso comenzó desde la década de los ochenta en México, pero en el poder poblano tenemos importantes cambios en el período de 1993 a 1999.

La implementación del paradigma neo-gerencial ha venido a cambiar parte del modelo burocrático de Weber, transformando al gobierno en tres niveles: a) en la atención del acercamiento entre las técnicas de gestión del sector privado y el sector público; b) el cambio de un modelo legal-funcional a un estilo de gestión que pone énfasis en los resultados; y c) mayor preocupación por la eficiencia, la calidad y la efectividad.

La nueva gestión pública que se ha desarrollado en el estado de Puebla se ha visto como el tránsito hacia una administración moderna, conectada con los nuevos tiempos y las crecientes necesidades de sus habitantes, aunque ha

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habido distensiones respecto a esta perspectiva considerándose sólo como una incorporación de técnicas del sector privado al sector público, algunos otros señalan, que se trata de un nuevo manejo privado en el ámbito gubernamental que no necesariamente implica una modernización a la administración pública. (Sánchez Gonzáles, José Juan, 2005, p. 386).

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