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IBLIOTECA PORRUA AMERICO CASTRO LA REALIDAD HISTOR CARS DE PROLOGO PARA ESPANOLES A LA PRIMERA PARTE DE ESTA RENOVADA EDICION Mm “SEAMOS DUESOS ¥ NO SIERVOS DE NUESTRA HISTORIA” a presente obra difiere considerablemente de la publicada con el ‘mismo titulo por la Editorial Porrda, S. A., en 1954, Su contenido es, fo enleramente nuevo, © aparece ordenado y matizado en nueva forma. [as ideas que me habian servido de guia han sido destacadas con mu- cha mayor precisién, y sin dar por supuesto que bastaba con insinuar Jo para mi evidente, Tiene razén Proust al afirmar que la “vérité que Ton met dans les mots ne se fraye pas son chemin directement, n’est pas " douée d'une évidence irrésistible” (A la recherche. .., IV, 18). Desde hace afios he venido tropezando en la dificultad de haber sido enfocados y caracterizados los espafioles como si hubiesen sido ‘objetos bioldgieos o psfquicos, y no una unidad colectiva de vida hu- ~ mana, existente en un tiempo, en un espacio y con clara conciencia de su dimensién social. No se ha tenido en ctienta que comenzaron a vivir s0- cialmente como espafioles quienes se dieron a sf mismos ese nombre, en el siglo siglo xu, un nombre que desde hace mucho sabfamos no era caste. Tano (en ese caso hubiera sonado *espafiuelo) ; con mas precisién sabemos ahora que su origen fue provenzal. La espafiolidad es una dimension de canciencia colectiva, no ligada a la biologia ni a la psicologia de los indi- _viduos. Es espaiiol quien se siente estarlo siendo en compaiia de otros, 0 €s reeonocido como tal por quienes se ponen en contacto con él. Analizar y razonar ese problema es una de las finalidades primarias de esta obra. En anteriores investigaciones tuve sobre todo en cuenta el objeto ideal que me proponia delimitar y esclarecer, y me preocupé escasa- mente de Tas vidas humanas en donde mis ideas tenfan que instalarse para abtirse camino y hacerse fecundas, El exclusivismo de mi enfoque ha- bria bastado, de haberse tratado de un objeto fisico, captable experi- mental o tedricamente, y no fundido con la vida de quienes han de cono- xt xu 1A REALIDAD HISTORICA DE ESPASA cerlo, La noticia de que los electrones en nuestro cuerpo funcionan de cate o el otry modo, no afecta a la imagen y valoracién de la persona, sea ésta individual o colectiva. Mas en el caso presente, el escritor ha de Mevar su pluma sobre la arista formada por una doble vertiente: una, Ja de Ia realidad de lo que el objeto parece ser; otra, la de los sentimien- tos y reacciones de todo un pueblo, habituado desde tiempo inmemorial 4 creer que sus antepasados eran unas gentes que yo ahora despojo de su espaiiolidad, Y por si fuera poco, hago ademas saber a los espaiioles, que ton como son, se han comportado colectivamente en la forma que sabemos, valen lo que valen y sufren lo que sufren, porque siglos atrds sus anle- pasados —fueran eristianos 0 no cristianos— pertenecieron a una co- lectividad humana, sita temporal y espacialmente en la Peninsula Ibé- rica, ¢ integtada por tres castas de creyentes: cristianos, moro. dios, O sea, que los espaioles nacieron a la vida historica sin concien cia de ser celtiberos, y si de ser cristianos, mudéjares o judios. La con- textura semitica se hace manifiesta al observador, ante todo, en el exclu- ismo religioso de los espafioles, pues el volumen y funcién sociales de su fe ultraterrena hacen pensar en el Islam o en Israel, més bien que en formas de religiosidad europeo-occidentales. Gracias a esta visién ilu- minadora se aclara y entiende lo que hasta este momento sélo habia ido motivo para descaminadas pesquisas o infecundas lamentaciones. Los espafioles de la casta politicamente dominadora, aptos sobre todo para mandar, guerrear y conquistar, dependieron considerablemente de las otras dos —o de franceses e italianos—, en cuanto al saber y a la técnica, Infiltrados desde el siglo xv por los conversos de la casta judaica, absorbieron las preocupaciones linajudas de esta iltima y su totalitarismo religioso, Para no ser tildados de judios, los espaiioles cristia nos rechazaron desde el siglo xv1 cualquier actividad mental 0 préctiea que pudiera parecer propia de hispano-hebreos. Y Espaiia quedé aisla- da, en ristica pardlisis, y no participé en las tareas cientifieas y eco- niémicas de los otros pueblos europeos. Esa y no otra fue Ia razén del atraso cultural de Espafia y Portugal, euyas consecuencias llegan hasta el ‘momento presente, Es muy comprensible que mis revelaciones-demolieiones produgcan inguietud y deseneadenen protestas, e incluso iracundias, Muchos inten tardn huir de su propia sombra, sin hacerse cargo de que ningiin ensayo iu pr6L0G0 A IA PRIMERA PARTE DE ESTA RENOVADA EDICIGN XII ‘auténtica reforma de la vida espafiola sera viable, si no se tienen en ta Jos edmos y los porqués de esta peculiarisima condicién humana, r todo e030, ¥ sea cual fuere In idea que los espafioles prefieran for- reapecto de ellos mismos, st estado de animo ha de ser incorpo- ‘ala realidad del objeto de nuestras meditaciones histéricas. Fs decir, mie 1a resistencia a aceptar la realidad de ser como en efecto son, ha ide cor incluida en In realidad de haber existido y de continuar exis i es un aspecto de lo que Hamo “el desvivirse es. ido como espaiole pafiol”, el estar haciendo regates a Ta propia vida, No cabe limitarse, por consiguiente, a afiemar y a demostrar que este modo mio de ver la historia es verdadero, y que la pretendida es. pafiolidad de los eelttberos es un absurdo bastante infantil, Porque no se vyentila aqui un pleito de simple legalidad ldgica, o una cuestién de cien- cia experimental, ni estoy discutiendo un teorema, demostrable mediante bien trabadas ecuacione: La aceptacién de la verdad de esta nueva his- toria choca con algo més que obstinacién tozuda o partidismos de escue- la, Para decirlo de una ver: el que estas nuevas verdades se abran an ‘has vias de comprensién, dependera de que no sean sentidas como tris tes y amargas, sino como eficaces y alentadoras, y como muy necesarias. Han de ser aceptadas no meramente como una trabazén de verdades y eextidumbees, sino como un proceso de posibles y animadoras reconsti- tueiones. Si yo hubiese crefdo que el pasado de Ios espafioles sélo habfa sido una sucesién de fallos, deficiencias e ignorancias, habrfa empleado ri ticmpo y mi esfuerzo en estudios sobre otras historias, hace mucho iniciades, y que envejecen entre mis materiales de trabajo. En un futuro —no sé si préximo o lejano— la juventud espafiola acabar por comprender que el desconocimiento de quién y de eémo se es historicamente, es ya por si solo una ocasién para maximos errores ¢ inefi- cavias, Es extrafia y penosa anomalta que todo un pueblo siga sin saber ‘eémo adquirieron sts antepasados la conciencia de ser espafioles en el tiempo y en el espacio, y en virtud de qué elementos y eircunstancias se alzaron hasta Tas cimas de un imperio, y quedaron més tarde reducidos 4 oeupar un lugar secndario —politica, econdmica y culturalmente— tras la barrera de los Pirineos. Expatia, tema de leyendas y blanco de ani- mosidades, necesita ponerse en claro consigo misma, salir de Ia penum- bra en cuanto a Ia nocién de su propia existencia, antes de plantearse cl problema de su situacién frente a Europa, en el pasado y en la ac: tualidad, Sélo después de tener bien a la vista los capitulos II y VILI de ‘esta obra, podré ser tratado ese toma sin nubosas verbosidades. Mil doscientos afios de vida esperanzada, angustiada y, a sus horas, {loriosa, no pueden ser sentidos ni como un fracaso ni como inexistentes, segin han pretendido ciertos ingenuos partidarios del “borrén y cuenta nueva”, Ni los pueblos ni las personas pueden obliterar su pasado, ni segmentarlo en zonas gratas y zonas menos apacibles. Femendo VI ha- Blé de Ios tres “mal Iamados afios”, y més tarde algunos muy doctos espafioles desearon quitarse de encima los tres Gltimos siglos. Un dia vendri en que las historias escritas incit j6venes lectores a hacer frente a los obsticulos surgidos de Tas tan inevitables como altas circuns- tancias de su historia, a cuyo duro clima y a cuyos desniveles y fragosida- des habri que irse habituando, Sélo con esforzados ejercicios de mente y de alma sera posible beneficiarse de muchas de sus atin intact riquezas. EL desconocimiento del auténtico pasado de los espatioles —por subconscients recelo de enfrentarse con él— es ya, por si solo, un ger- ‘men maligno que viene corroyendo desde hace siglos las raices de la conciencia colectiva de todo un pueblo, No nos adormezcamos en divaga- ciones acerea de confusas “‘intrahistorias”, y enfrentémonos sin volver Ia cara atras con Jo en verdad vivido, softado, padecido y creado por quie- nes alternaron sus visiones paradisiaces con la experiencia de los pur gatorios que sts mismas decisicnes y abstenciones iban labrindoles. Mi obra hispénica aspira a ser constructiva y alentadora, en forma distinta a como yo la concebfa hace unos cuarenta afios, Intenté entonces sacar a luz lo que en Espatia hubiese habido de europeismo (erasmismo, pensemiento “renacentista”, ilustracion del siglo xvi), sin bucear previa- ‘mente en las honduras del sentir colectivo, sin darme cuenta de que todos ‘ontinaabamos quejdndonos, renegando de nuestro sino, soiiindonos, enne- greciéndonos por dentro mucho més que lo haefan las negras leyendas: facumulando datos, ediciones, ancedotismo, o lanzando afirmaciones de tipo sintético sin el menor fundamento analitico. No se nos habia ocu- rrido que, antes de nada, era imprescindible pensarnos, dilucidar dénde, exdndo y cémo existieron los quiénes de esta historia. Sin categorizar, sin situar temporal y eepacialmente la materia amorfa de los datos ele- jencia, nunea se nos habria revelado Ia rea- tales de nuestra experiencia, munca se lado Ta ria los espatiles. Crlamos que el problema consistin ex wien es perimetros de Ta vida de caltara (Fad Media, Perron aos ipoeas de transicién, Prerreforma, Reforma, Contrarrforma, ae), 9 no en conevir, en situarnos en la existencla de quienes i “ccos horizontes de cultura —ereados por ellos o por frentaron com “he ‘petficn funcionamiento vital. Llegd un momento en tros—, descle st oe eseribieron sonetos en distintas lenguas, y trazaron edi- ie ts a oemnrmana —o compieron, oteataron de romper, di se Iglesia de Roma, gPero permite exo, y otros anos fe- lan entrar de veras ea realidad humana e Mstoiale de Tox ernaoles franceses, inglses ¢ ialianos? , ae arinfee aoe everbia yo que, més importante que habia aed vauniano capa, em porihiry poner de relieve To espaol del c= ean guién de la obra de Erasmo de Raterdam fue considerable Pe pees, aunque séloen Espali sro de desahogo y esperanza vermin ereada por Tos conicts de cata y de Timpicna de sangre Ba pote de In conser de iniad —ae no fancons ene Pevles como en otras partes— ya se habia abierto vias propias ante sein parieion de Te doctrine erasmista que, po st sola baba sido es ccsnmente eficaz, La. tradicion espaiola (més islimica y hebren en “este cao que cristiana) permitié al genio de Cervantes servirse del eras: Moma del humanism italiano para realizar une construccin nica tn Europa: Fs por tanto mis fecundo histricamente observar el hisps- aocentiame del Quijote, que su renacentismo o europeismo.* En sama: fhe lo admirable 0 dessperante de In historia espaila ha de hacerse Tisprensible y volorable en y desde ella misma, en algo, en timo Aetna sin paratelo en la Buropa occidental, pese a los esfuerzos de Auiene preenden “normalizar” Ia histori de Espafa y sitac « nivel ie contenidos y en paraleismo temporal con la de Europa. Si yo hubiera pertstido en nas intentos de europezacinretrogpectiva de hace evarenta hos, nunca hubiera averiguado quiénes han sido en verdad los agen- tery euiles lay cieunstancias determinants de a historia de los actuales toradores de la Peninsula Ubérica + Ver Eupaoldady eropizcin dl Quijote, (AL fete de Dan Quite de a Manche) pl. "Sepan Caantos...", Meso, Ealtorial Porn, SA. 1960 aw 1A KEALIDAD HISTONICA DE ESPARA Pasardn muchos afios antes de que los espaiioles se habitiien a con templar su imagen real en el espejo de su historia, Ciertos vocablos son usados por ellos con fuerza y prestigio migicos —orientalmente—, como sila palabra encarnara en su sonido el correlato objetivo que no posee. Esto acontece, ante todo, con el término Espafa, manejado como la cuerda 4que el faquir lanza al aire para trepar por ella. Incluso personas sabias ¢ inteligentes creen en el espaitolismo de Séneca, porque al espaiiol sucle fencantarle caminar por vacfos de tiempo y de espacio humanos. Tras de esta secular y obstinada ilusién yace la fe de todo un pueblo, que no se dejar arrebatar facilmente la consoladora leyenda de sus origenes imperiales, a la vez romanos y antirromanos —Numancia, Trajano, Teodosio, Mas esa leyenda es tan nociva como cualquier otro Dertinaz engafio respecto de la identidad de alguien o de algo, sobre todo cuando ese alguien somos nosotros La fuente de tan grave error yace en la confusién entre las nocio- nes de objeto biolégico y psiquico (ser fuerte 0 flaco, apasionado o ‘envidioso), y de objeto “vital”, en este caso la dimensién de copertenen- cia social: gon espafioles quienes sienten estarlo siendo. Ese sentirse fue resultado de un proceso de unificacién, de un hacerse, cuyos limites y euya ‘estabilisacién problemdtica yacen ahi a la vista det historiador. El espafiol rmunea poseyé el ser de un &rbol plantado en la tierra; antes de individua- Tizarse como espatiol tavo que sentirse exist como colectividad espafola, En el afio 1100 atin no habia espaiioles, sino gallegos, leoneses, castellanos Y¥ aragoneses; étos, poco a poco, fueron adquiriendo el habito de lamarse espafioles, una palabra —repito— venida de Provenza a fines del siglo xi. Algo ha debido funcionar incorrectamente en la ciencia histériea de los espaioles, pues de otro modo no habria sido necesurio gastar tiempo en demostrar que los iberos exan iberos y no espafioles. La persistencin de tamaio desatino —lo veo ahora con gran claridad— se debe mas a Aesesperacién, que a error 0 a ignorancia. Y a fin de nv continuar des- esperandonos han de sacarse a la luz del sol las raices del descontento, porque de no ser asi no se secarén, y continuern dando flores y frutos de ineficacia: confusién mental y apocamiento de énimo —o frenests de histeria colectiva, 3 La busca de remotos, hermosos, heroicos ¢ ilustres origenes (pin- | _pnOLQGO ALA PRIMIERA PARTE DE ESTA RENOVADA EDICION ‘de Ja cueva de Altamira, Ia Dama de Elche, Numancia, Trajano) bya inicio en Ia lamada Edad Media, y estuvo motivada por el mi hecho de la secular dominacién musulmana, Fermin Pérez de Guzmin ‘alo acaccido de 1400 para atras: “historia triste y Horosa, indigna metro y prosa”, Cuando hacit fines del siglo x1x algunos espafioles yron a estar en disposicién de hablar algo en serio de su pasado, Fenoantraron con 1a situacién que he procurado aclarar en el eapftur HIT La ree falas dels patriteroe no lgeaa dpa la rombris gura de quienes contemplaban a E: “madre de naciones”, Mucdn al nvel que conooen los 0 privador de decenciantlesual i en lugar de desesperarnos al saber que muchos obuses de la eseua- “dra en Santiago de Cuba no tenian pélvora, que los sellos de qui “contra el paludismo que diezmabe a los soldados en la Manigua cont hiarina, que los gruesos proyectiles de los fuertes de Manila cares “expoleta (de esto me enteré hace pocos afios), si en vez de bramar muy jneficazmente contra esas y otras calamidades, los obligados a ello por nuestra profesién nos hubiéramos lanzado en paciente silencio a buscar “ya hacer comprensibles los motivos de aque aquelarre goyesco, otra seria hoy la situacién de los espaiioles frente a su pasado, su presente y nvestigbamos cientificamente”, su futuro. Por desdicha, cuanto mas tanto més nos alejébamos de las metas discretas y salvadoras, Nos entre- gamos a la orgia del saber por el saber, nos preocuptbamos de todos interpretativos, pero no nos haciamos preguntas acerca del objeto | perseguido, Resulté asi que la generacién del 98, y quienes la conti Imiamos, en cuanto @ saber histérieo, e inlelecciin de qué y cémo hue Diese sido Espaiia, no aportamos ninguna verdad decisiva, fortificante y consoladora, De nada servia clamorear contra la falta de Renacimiento, contra Jos Austrias, contra la Ingu dia, contra esto y aquello, Entre tanto se borraba In nocién de Jo “cas- ”, embrollada por Unamuno eu un libro, por Ia denis, espléndidy, ia no estaba “invertebrada”, ni a los espaiioles habia que amputarles tes 0 cuatro siglos de historia, segin, en la cumbre de su desinimo, pro- ponian personas, por unos u otros motivos, atenazadas por su. presente. Cuando observadores de sensibilidad afinada comparaban la geandiost dad del Imperio espaiiol con la incultura y la ineapacidad de la metré> jcién, contra el “iberismo", contra la envi xu 14 HEALIOAD IsrOnicA DE ESPARA Poli para servirse de él, no sabian si estimar o lamentar las hazafias de Cortés y Pizarro. (Los espafoles no supimos orientar acerca dle este se- rio problema a los hispanoamericanos, muchos de los cuales continian sin entender el sentido de su pasado, para los mas de ellos poco grato.) Fue produciéndose asf el extrafio fendmeno de bucear en formas de pretendido espa‘iolismo sin contacto con el enojoso presente, o de zahe. ir lo juzgado repulsivo en los siglos anteriores, Tan “esperpento” resulta. ba ser la Espaiia de Isabel TI, como la de Carlos IV 0 Felipe Il, con sus inguisidores y su cierre de fronteras para cuanto fuera cultura de la mente, La Espaiia del, siglo xvtt aparecia como un Tibet de Oceidente, segtin J. Ortega y Gasset; el cual Hlamé “sevillano” a Trajano, y “godo” al Cid, mientras afirmaba que los arabes no habian sido “ingrediente” ten la historia de los espatioles; y ni de soslayo tuvo presentes a los hispano- hiebreos. Un tamafo error en persona tan esclarecida no ha de ser cen- surado, sino entendido, Los mejores espafoles, aquellos sin los cuales muchos no pensa- rfamos como hoy lo hacemos, huscaban refugio en remotos y brumosos “spaiiolismos”, 0 en las capas profundas y silenciosas de lo humano espaitol, en Ia “‘intrahistoria” de Unamuno, en las latencias de la. vida que corre y subsiste —segin 61 deeia—, sin “expresarse en libros y pa: peles y monumentos”, Unemuno elevaba a categoria historica su lauda- ble afin de escapar a las seudo-celebridades de fines del siglo x1x, a la angustia de no poder contemplar en Ia Espatia de 1890 nada de lo que yo ahora Hamo “historiable”. Carecia Espaiia de Te riqueza cultural de a otra Europa, euyos libros traducia o lete don Miguel. ____ Ambas escapatorias —Séneca y Trajano, o Ia profunda “intrahiso- ria” de quienes no metian ningiin ruido con su vivir cotidiano secular. ‘mente reiterado— coincidian en tender hacia metas de ilusoria salva- cin, Unamuno alardeaba de menospreciar las celebridades clamorosas tan pobremente representadas en torno a él, Su nihilismo cultural, su desestima del progreso, insineera en su raiz, acabé por convertirse en epidermis, 0 en perfil de su propia alma (si es Weitd hablar ast para hacerse entender). Lo de “que inventen ellos!” citacin para crear formas de cultura més expres dlas en pensamiento despersonalizados pero fue ar dlenar en blogue la ci poseia sentido como ine de vida, que funda. raria insensatez con- zacién que habia hecho posible cuanto estaba pROLOGO A TA PRIMIERA PARTE DE ESTA RENOVADA EDICION xx fa vista, y sin To cual Unamuno no habria sido quien sigue siendo para stro bien cultural, Unamuno —a veces amargo nihiliste, tan desafecto a 1a novedad Quevedo 0 Gracién— ignoraba, o pretendia ignorar, que la vida ris. oterrada en ett hoy, carecia de volumen histérico, interno o externos plana temporalmente Fs evidente que sin un suelo sobre qué alirmar- 41 arquitecto no alzaria torres y castillo: visibles « distancia, a dis- ‘de tiempo. Pero confundir la dimensién horizontal con la ver- ue simple falacia, Quienes hacen cosas “historiables” necesitan fn duda Tlanadas tradicionales de humanidad sobee qué afirmarse es —fieles que crean, campesinos que labren, gentes que entiendan y ian The nuevas verdades, st. Pero los habitantes del mundo dela ‘ptrahistoria’” y sus usos reiterados, ni pueden ni deben salir a 1a Tuz de ninguna historias por si solos, como un absoluto, servirfan de tema 1 hombres-hormigas, vitalmente miopes. Podn, st servir de materia as dc srrangue #na infinite variedad de formas, To cual es ota ‘ase de actividad, y desde Inego nada “intrahistéviea”. El que en Tas Aiglebridacles” comentadas por los periédicos madilefios de 1900 apa reciesen las peripecias politicas del seor Romero Robledo, o de don Pra: “jedes M. Sagasta, o los dramas de Echegaray, o las idas y venidas de “Gosia Maria Cristina, no quiere decir que toda celebridad fuese necesario fspecto de wn valor desatendible. Nacido y erecide entre insignifican- jas, Unamuno, lo mismo que otros espafioles no resignados a vivir a fas de vulgaridad, se encastil en Ia fortaleza de su “intrahistor Lo que al construyé sobre exa idea —sofiada, ilusoria—, ahi es velas y poestas. La idea misma, como instrumento intrahistoria™, durables sayos, 1K toriogritico, es ineficaz. Segin he intentado hacor comprensible en Dos Frsayos (1956), la vida humana, instaloda en el tiempo que ella va creindose, corre a lo © argo de tres niveles: el describible, el narrable y el historinble, Esos ttes planos se confunden por quienes buscan lo espafiol en una ilusoria Sintrahistoria”, o en el mundo humanamente intemporal de lo biolé- gico y lo psiquico. No se ha pensado en ello, sencillamente porque en- eararse con tal problema habria obligado a preguntarse emo Hegaron lentidad y conciencia colectivas —tema me- 4 adquinir los espafioles su x 14 REALIDAD wisTOWICA DE ESPARA droso, Fra preferible huir de él, y refugiarse en la tinichla de la Cueva de Altamira, Hago ahora ver sin sombra de duda, sin posibilidad de tergiversar clementales evidencias, que los futuros les se hicieron posibles como una ternaria combi de cristianos, de moros v de judios. La casta de los cristianos no hubiera subsistido sin el sostén y el impulso de las otras dos, y Hegé un momento en que las tres se sintieron igual- mente espafiolas. Guerra de “espaiioles contra espafiles” Uamé don Die- 0 Hurtado de Mendoza a la guerra de los moriscos granadinos, Espai les se sentian ser los judos que laboraban y prosperaban junto a los reyes y alos grandes, De ofigen arabe y hebreo fueron Tos nombres de jerar ‘quizaciones sociales, a primera vista rominicas y cristianas —hijodalgo € hijos de buenos—, lo cual revela, sin més, que los criterios jerarqui- zantes fueron rabes o hebreos. Quienes después de conocer las pa nas 220.223 de esta obra lean en el Poema del Cid. “adelifan tras mio Gis, ef bueno de Bivar” (969), verdn en seguida que ef bueno significa ahi lo que el hebreo tov ha-i bueno, el sefior de la ciudad’ Guando, en adelante, se hable de los espatioles, habré que entender ajo ese nombre una clase de gente que en el norte de Hispania, alld entre los siglos vin y 1x, comenzé por dotar de dimensién politico-social su condicién de ereyentes eristianos, y por es0 se Ilamaron a si mismos “cristianos”, un hecho nuevo y sin igual en la vida de Oecidente. Acon- tecid esto a consecuencia de 1a forma de vida que proyectaba sobre ellos unos hombres tan poderosos como los romanos en su época imperial, y ‘cuyo nombre éinieo exa también religioso, “mahometanos, musulmanes”, El término “influencia” no sirve aqui de mucho, porque en realidad se trata de la accién proyectiva de una disposicién interior de vida sobre ‘otra, la cual acaba asi, no por convertirse a la creencia de un potente, temible y prestigioso adversario, sino por usar su propia creencia en tun modo nuevo e insospechado. Desife Galicia hasta Aragén, la gente alli efugiada se formé un “esprit de corps”, se sintio ser “cristiana”, 6o- lectiva y bélicamente, antes que sueva, gods, edntabra, vasea, 0 lo que 1PRSLOGO A LA PRIMERA PARTE DE ESTA RENOVAMA FDICION jera (ver plz, 29). Un hecho como éste, sin el eval Ia formacién del futuro pueblo espafiol es ininteligible, no habia sido tenido en cuenta Frasta ahora. Lo dems vino como secuela ineludible de una dada situa- politico-socialeconmica y del estado de conciencia de quienes ian en tal situacién, Los cristianos no se bastaban a si mismos, ni euan- Go ocupaban sélo la faja norte de la Peninsula, ni cuando su dominio politico se extendia desde Mallorca « Lisboa. Su vida fue como la de tres hermanos siameses (suponiendo que esto existiese), forzados a convivir fen unidad, y a la vez ansiosos de aniquilarse reciprocamente. De ahi sus “qoineitencias y ou final desgarro —una eatéstrofe para los mustlmanes yy judios de Expatia en el siglo xv, una posibilidad para la grandeza im- ‘perial de In casta ja en el X¥t —para un imperialismo inspirado y fomentado desde el siglo xin jpor Ta casta judia!— y un motivo para el agotamiento y atraso cultural de los espaiioles desde fines del siglo xvi en adelante, E] replanteo de las nuevas vias conducentes a una historia de los espefioles real y no legendaria, habré de hacerse en vista de estas guia doras sefiales, Volver el rostro a tamafia realidad por sentirla antipiti- ea y deprimente, no serviri sino para agravar males y sinsabores ya “inveterados, La téctica de “minimizar”, de volver el rostro a la accién yaa presencia de los mudéjares y judios, ya plenamente espaioles al al de Ia Reconquista, no servird sino para seguir aturdiendo y mal- guiondo a la juventud que estudia en colegios y universidades, y para desorientar a Jos posibles conductores del pueblo espaiiol (al servicio de Ios espaoles y no de una poteneia extranjera), interesados en proponer ac- cesibles metas a los pueblos peninsulares. ;Cémo puede ser interpretado histéricamente y regido politicamente un pueblo euya identidad —asi co: so stiena, sit identidad— se ignora y se pretende seguir ignorando? ,Qué tienen que hacer los tartesios y los tirdulos con lus cristianos hacedo- No fueron esos cristianos quienes Hamaron “grandes” ‘lores, porque los musulmanes Hamaban asi, alkibira res de Espatia? 7 asus mis altos cad-daulati, « los “grandes hombres del reino”? En suma, que fuera de conde (vocablo directamente venido del latin), las designaciones nobilia- rigs o estavieton inspiradas por el prestigio judaieo (los buenos, los hijs de buenos), 0 por el de los musulmanes (hijos de bien, hijos de algo, wrandes de Castiella, grandes de Espaiia, pig. 223). Infante, en tltimo wu 1A AEALIDAD uIsTORIGA DE_ESH anilisis, es de origen drabe. Los demas titulos vinieton de Francia: duque es galicismo, y marqués y bardu son palabras germénicas venidas a tra- vés de franceses. El espaiiol cristiano estuvo animado y sostenido por un vigor épico imperante, templado y aguzado en siglos de lucha. Pero la eapacidad dominadora'e imperial de la casta cristina (yer eap, 11), en Europa y ‘en Ultramar, fue excitada y sostenida por la accin de los espavioles judios, educadores de la realeza y de los grandes sefiores (Jaime II de Aragén escribia a su hija Constanza, mujer de don Juan Manuel, que no siguiera criando sus hijos a uso de los judios, segin tenia por cos: tumbre). Qué idea cabe formarse de los espaitoles eludiendo w ocul: tando tal situacién? La cultura espafiola —en cuanto a saberes, ciencia y técniea— tenia raices musulmanas y era transmitida por médieos, con- sejeros o alfaquis judios, tan espafioles como los sefiores, de quienes le- zgalmente eran “siezvos” y, de hecho, orientadores en lo moral y en lo cultural, He aqui —como anticipecién para infundir mayor claridad teste cuadro de evidencias— lo que dice Martin Gonzélez de Lucena, el Macabeo, padre de Juan de Lucena, el autor de De vita beata. Se llama “ifsico e siervo” de Inigo Léper, sefior de Mendoza (el futuro marqués de Santillana), en Ia traduecién que hizo para su sefior del comentario latino de Benvenuto de Imola al Purgatorio de Dante (en los libros ay 0 como fenémeno “prerrenacentista”). Este buen Macabeo, un converso, que vivia ya bajo el terror de que le tomaran por lo que era —un espaol de Ia casta judaica—, puso al final de st traduccién: “Loor sin fin sea al uso este hecho aparecera desvaidamente como “influencia™ i oy e siempre a la una, trina, infinita Esencia triumpersonalmente, © una esengial e infinitamente. Amén,”® Et alarde de trinitarismo, sin venir a cuento, es manifiesto indicio de pertenencia a la casta judaica, segin he tenido ocasin de mostrar en varios casos. Menester de los judios en torno a Alfonso el Sabio (e imagino que ya antes) fue exaltar el poder real y mover el animo de los sefiores a Ia realizacién de grandes empresas. Los conversa en el siglo xv (ver pag. 81) cumplieron este cometido sistemitica y sostenidamente, Los cris- tianos meevos Alfonso de Palencia, Gonzalo Garcia de Santa Maria y 5M. Schif, La iBiokiqne du Marguis de Sanitans, pie 207 STA MENOVADA EDICION xx: nntonio de Nebrija, conocfan la idea del humanista italiano Lorenzo Valla dle que el Imperio de Roma continud vivo por sus letras, cuando el poder “Ge sus armas habia desaparccido. Los conversos del siglo x¥ no “te- plantean , a la espafiola, ciertas sugerencias de Valla”,* sino a la max pera de conversos que se aferraban desesperadamente a la causa del triun- fo nobiliario, cuando Ia plebe, “los menudos”, “los comunes™, estaban ‘en vias de exterminar Ia casta hebreo-espaiiola, Ese es, en ditimo término, al centidlo de la frase de Nebrija, “siempre la lengua fue compaiiera del imperio”, cuyo valor yacia en su fuerza vital ¢ incitadora, y no en ser reflejo de una idea humanistica, La “materia” podria venir del Huma- nismo italiano, 0 de donde fuera; pero su “forma”, su plena realidad, sélo se manifiesta dentro del atroz conflicto de las castas, 0 sea, de Ia realidad altima de los espafoles. Las historias eseritas acerca de los espafioles, si aspiran a ser ve- sidicas, habrén de sitar en un trasfondo los hechos y las ideas (la tan sooorrida “history of ideas”), y en muy primer plano los agentes hu- manos, las situaciones y dimensiones de vida de quienes habitan en los iechos y en las ideas. El espatiol se hizo, sali6 a luz de historia, integeado fen une sociedad tridimensional. El espaiiol cristiano no se basté a si mismo; surgié a la conciencia de si mismo ya islamizado, Namindose “cristiano” porque el enemigo se Hamaba “masulman”, Fuera del eampo de batalla, el hacer del moro le fue indispensable, y la vida del eris- tiano y la del musulmén se compenetraron en miltiples modos. La proyee én islimica se manifiesta en su forma més amplia en el hecho de convivir los eristianos, los futuros espaiioles, dentro de un sistema de tres castas, inspirado por el modelo alcorénico de los tres “pueblos del libro”, Ese circulo abarcador de la totalidad del eonjunto social, fue ‘estrechindose en circulos concéntricos: administrativos, agricolas, de ar- tesania, de expresién intima de lo corporal y de lo animico, de invocaci 1 Divs (ojalé, olé); en suma, en un despliegue de fenémenos de {que incluyen desde el aledzar hasta el algarero y el alfiler. judo se situé en los reinos eri anos en forma parecida a Ta que av LA REALIDAD HIsTORICA DE ESPANA hhabfa ocupado en al-Andalus, con la diferencia de que aqui se sentia por bajo de la civilizacién musulmana durante los siglos x, x1 y XI y alld muy por encima culturalmente de castellanos, leoneses y_aragoneses, sin eiencia ni pensamiento propios, aunque dotados de una fuerza per. sonal e imperativa muy superior a la de los musulmanes y judios. Los judios buscaron abrigo junto a la clase alta de los eristianos, con Ia ‘cual se mezelaron bastante a mentido, a consecuencia de Io cual aparecia aquella “castizamente” impure en el siglo xvi. Los cristianos nuevos de aabolengo judaico intensificaron su actividad eientifica, técnica, filoséfica y Titeraria en el siglo xvi. Los cristianos eastizos (ves ap. Il, y mi libro De ta edad conflictiva), a medida que el Imperio espaol iba aleanzando extensién incalculable; fueron mirando Ia tarea intelectual como propia de judtos, como nefanda —no como imitable y superable en calidad. Ese ¥ ho otto fue el motivo del atraso cultural de los espatioles, visible hoy todavia en tantos sentidos, Luis Vives era tan espaiiol como los cortesanos de Carlos invitaron a venir a Espatia para encargarse de ta educacién del principe don Felipe, lo mismo que siglos atrés judios espafioles muy sabios habian instruido a prineipes y grandes sefiores, Pero Luis Vives, cuyo padre y iddores, no acepts, tavo miedo de regresar a su patria, La eiencia y el pensamiento espafioles se cuya madre habian sido quemados por los inqu vertieron asi por paises extranjeros, Ni en Salamanca ni en Alealé tuvo cultivo y vigencia el pensamiento de Vives, ni la matemética de Pedro Nitiex, ni ln botinica de Garcia de Orta, ni prospers la astronomia co- pernicana que ensefiahs en Salamanca el padre Ziiga. Alin leetor diré que ya sabe todo esto por haberlo lefdo en otras ‘obras mias, Sé que es asf, pero estas elementales verdades han de ser divulgadas en volimenes gruesos, medianos y minimos, porque ese y no otro es el problema central de la historia y del futuro de Espafia, Convenfa, ademas, ofrecer en breve cifra un anticipo de la doctrina de cesta obra, mal leida y mal entendida por muchos. Si el esparol no se deci. de @ convivir con su propia historia, jeémo se pondré de acuerdo con sus prdjimos expafioles? ;Cémo sabré vludir la opresion, la anarqufa el eaos? O quiza algo todavia peor: la insignificancia Hay que revivir el problema del ceasticismo (cap. II), abarcatfo en Io que tuvo de trégica inhumanidad, y también de grandeza, Un dia ROLOGO_A LA PRIMERA PARTE DE ESTA RENOVADA HDIGION __xxV. vir en que los espatioles se decidirn a sustituir su paralitico y a me- ido gesticulante personalismo —sombra de un casticismo e imperialis- ya inservibles— por una generosa entrega a cuanto hubo de grande je fecundo en las tres ramas del arbol de la auténtica vida espafiola, iviendo sin desvivirlo su pasado, poniendo en él un enérgico acento es- fol, valorando cuanto hubo de ereacién y de abierta posihitidad en el jstiano, en el moro y en el judio —en sus acciones, en sui pensamiento, an su expresidn vital, Queda abierta la via para que inteligencias jéve- sy bien templadas superen el mal hébito de servirse del pasado es- 1, euyos bloques informes van apilindose sin in, Sin alguna intuicién del anol como de una rpecha de la construccién a que se de: sentido de 1a realidad perseguida, Ia hisqueda por la bisqueda, Ia eru- dicién por la erudicidn, o no rinden nada, o recalcan el absurdo de ser teternos los espafioles, uw organismos ricos en funciones bioligicas y reac- ciones psiquicas. Lo eual, conjugado con el antisemitismo y la eeguera ‘para percibir los valores islémieos, Neva al estado de pobreza eompren- sivay estimativa en que aetualmente nos hallamos. Habia asf que encontrar moilos de construir y exponer la historia de los espafioles, que, sin ser hirientes y amargos, excluyeran Ia falsedad y el engafio, muy debili- tantes del 4nimo. El pasado de las tres eastas, sus contrastes y armonfas, ricas muy claras y ani- pueden suministrar motivo para meditaciones madoras. Porque el proceso cultural de lo espaol se desfigura al encajarlo “enel seco esquema de las batallas, de las épocas, de los nombres que, para él joven y poco enterado lector, dicen muy poco, Una juventud con ansia ‘yesperanca de futuro no debe abrirse a la conciencia de su patria sélo oyendo y leyendo que, desde mediados del siglo xvrr, los expaiioles han es tado sufriendo derrota tras derrota, y envileciendo su propia tierra con Ta sangre de otros espafioles, més odiada que la del mas siniestro extran- jero, Ast se inicia y se incuba 1a tendencia a dar la “espanté” a la reas Tidad de 1a propia historia, a buscar albergue en Viriato y Trajano, 0 en Ia “intrahistoria”; 0 en el borrén de los siglos, y “cuenta nueva’ (ver pig. 22), El ensefiador de historia espafiola —si pretende ser vertdico y estimus Tante, y no un sofista descarrriador de Ia juventud—, ha de hacerse con ‘una mentalided y una capacidad estimativa, ala ver eri lamicas y judaicas, Las eatedrales, las mezquitas y las sinagogas espafiolas han de = EA RESLUAD HISTORICA DE Bevan ‘uropen con Tos del Osea espaol. Yd a, cal iadas, se hard comprensible el magnifico, y tabi, do, momento de los Reyes Catslios, 12! ills espaioles debian ser inicados en el conccimiento de yar ate un mapamndi, ane In imagen —en lb, en proyeccionse s Che dar nomen ee (n n one © San Agustin de Florida, las Misiones de Texas y Califorte, forse mis). Todo esto, como ereaciin humana y valor arctce, won Lo narrado y ° no es dato parca cou a Sr emeriad, sin vee dl al nae lo con Io escrito por Luis de Leén, Cervantes, Quevcdar ¥ tantos otros. La iniciacién histéiea ha de realizvse eon uo ocr e Universalidad. El conocimiento del mundo antafio expatel na mc angie: © complemento de cultura, sino materia de nutricién primordial, Le defen se de Cartgens de Indias por don Blas de Lez, en el siglo x ceses. La idea de que sin la accidn de los espa a accién de los espaiioles desde fines del si alo xv, la mitad sur de Italia habria estado en gran ars oe on nest del Tmperio Otomano, debe ser conocida y destacad i nes hablan de historia espatiola, alee Una linea ininterrumpida enlaza el I SP lines enlaza el lento proceso de la Reconquista Fe an, tee dela cast cristina (las Gestas, el Romancer, el Teatro de a ren, Noe): con el propésito de civilisar imperialmente ronae fo, tna fae teseonocidas para Ia gente occidental. Llegando a este pun juncion it Neriiea y no falaz ha de poner muy de relieve la om juncién de los cristianos, de los musul a og spats: sees . Imanes y de los judios espaiioles: | proselitimmo y mesianismo de lox musulmanes, a. pevita pare es de los hispancchebreos, Sin musulmanes y jude, el Tmporie sristiano de los espafioles no hubiera sido posible, El conquistar para feristianizar estuvo precedido del conquistar para islamizar. Por otra parte, la situacién de los espafioles de casta hebrea en el siglo Xv1, su viva conciencia de la tradicin cultural de sus antepasados, ‘a hecho de seguir afirmando su casticismo mediante enlaces endogé- foicos, dieron ocasién a posturas y reacciones tanto intimas como socia- Jes, reilejadas en Ia filosofia, en la clencia y en la literatura, El pensa- jaiento de Luis Vives y de Gémez Pereira, la ciencia de Pedro Nifiex y ie Andrés Laguna, el arte de La Celestina, las docttinas juridico-sociales de Francisco de Vitoria, la expresién de la intimidad en la mistica de Teresa de Jestis, Ia estructura compleja de los personajes pastoriles y ppieareseos tan atentos a lo interior de sus vidas como a Io exterior a ellas, todos estos fendmenos de alta e historiable cultura son caracteristicamen- te judeoespatioles. Las visiones celestiales de Luis de Leén, anheloso de penetrar en la naturaleza del universo, entonces sccreta, apuntan ha tuna direccién capital de 1a cultura espafiola —integracién de lo inma- nente y lo transcendente en religién, en pensamiento, en ciencia y en arte. Por vias todavia mal exploradas, la tradicién cristiano-islémico-judaica de los espafioles se abrié paso en Europa, a través del Quijote, de la teratura mistico-ascética (Teresa de Jess, Juan de Avila), o de trasmi- siones orales aiin mal conocidas. La idea de lo que luego se llamé vida —necesaria para la innovacién novelistica motivada por el Quijote, p te mis tarde wn Rousseau, Maine de Biran y otros—, aquella idea Tanza ‘ya dlaros destellos en el andalusi (no andaluz) Thn Hazam @ comienzos del siglo xt: el hombre es un ser “preocupado”, el propésito de li- erarse de la preocupacién es el Gnico rasgo que realmente caracte- riza al hombre frente a los demés seres del universo. Se cjemplifica asi un punto de convergencta (habré otros) de las tres castas hispinieas en el campo de la cultura, en el vértice de un im- portante bien humano, hoy ankelado como nunca antes, por quienes contemplan al hombre archicivilizado rodar por tanto: seductores declives de deshumanizacién. Mi historia no pretende negar ni amputar, sino inte- grar en comprensiones y estimaciones, de radio tan amplio como sea posi- ble. Sélo asi lograremos algin dia ahrirnos paso a través de una floresta, de fabulas, amarguras, cegueras y “antiismos”. sav 1A NEALIDAD HisTORICA DE EsPafin oo a fo ¥ tan frégil en su ventura, Ha sido costumbre muy ‘aigada entre nosotros cerrar los ojos al autintic = aia forma al sueto de un mejor porveni, a) ‘nical pare pasado sigue estando abi y es ineludible, ss ahi Ahora bien, el pasado no es un: ae it simple acumulacién de sucesos ins 103 que agradan, repelen © nos jeian indferentes, FL pasado ha de como un ordenado conjunto de “porqués” " le “porqués” y de “2 ; 08 de fundamento como dignos de interés, Raronar 0 ue igo exigitia mucho espacio y mucho tiempos mas ah Tre cheeumente de hacer ver que,'siel pasado nos 6s indispensable al i Planear cualquier forma de futuro, exe pasado depend si ha de apatecer como en realidad wxiste rasta ideas acerca del hombre como aie "yale ae '¥ del valor que asignemos a Sus acciones y expresiones. Dependera tambie ‘mentos interpretativos que se empl pleen para de las vidas humanas, hoy ocultas en a h medios, poco usados hasta ahora, lejanta temporal. Uno de esos » es la observacién de las expresiones Ii Aunque este volumen f ; *volumen forma un eonjunto de razones ditiidag a fan. damentar eualquir futuro ensayo de historia de los espatulea s cay sentido constituye una obra independ Sean PRIMERA PARTE, En su continuac ane ihaee aaa ann las circunstancias | 4 reunstancias lo permitan— se concedera primaria importanch, Stuaclon social y cultural de los ersianos, eee ae a a des formas de civlizarién nacidas de la armonta y del desgarte ie io, / arros a los cuales debe su orjginatidad, sus grandezas ‘te trozo de realidad thmana Hamado pueblo espafl, oem ROLOGH ALA PHUMIEWA PARTE DE ESTA RENOVADA EDICION __XXIK UNA ADVERTENCIA ¥ MUCHOS AGRADECIMIENTOS ranseribie eiertas palabras He seguio el criterio de los arabistas cepafioles a lingiisticas, No he sido Pica, necconias para rns fnalidades hstriea Masrucnte en la Wanecripriin de algunos nombres de persona a finde haceron ible al lector no arabisia —yo tampuco Io soy. Por exo uso I forma. lgo SheeyGinic” Thu Haram, en lugar de ibu-Hatm, pata hacer pronuncable, Y ax Bc hon sido iitsimas les disrepancias y polvaredas de incomprenion su Biss por onerores bres mien; grecis wells ude darme enenta do que lea egrimjer mentales son, a veces tn ermélicon como ls sonido de ure lengua Bcjemocida, Una vex condonda in hondara de lon erores vigeten,Drolngué mis Gnientos hasta la regin del mia elemestal sentido comin, a fin de silahear mi ts despacioesy dstintamente que me fers. posible. “Qui expres historiea lo sabe, qué dicen Tos mexicanos La aprobacion generosa de quienes se han interesado en la marcha de mi penstntiento histérieo me ha servido de gratisima y muy alentadora compaliia “jatelectual: comentarios en libros, en revistas, en la prensa diaria, en eartas, en palabras, Apatte de eso es deber de cordial gratitud afadir a los nombres ya men ionados en ls ediciin anterior, los de quienes han aportado datos bibliograficas 6 de otra clase mientras preparaba la presente obra: Samuel G. Armistead, José M, Blecua, Carmen Castro de Zubiti, J. A. Gaya phen Gilman, Rafael Lapest, Maria Rosa Lida de Malkiel, Vicente Llorens, Juan Marichal, Francisca Mirquez, Ramin Martinez Lépez, James T. Monroe, Joseph H. Silverman, Felipe Teisidor, E. Tierno Galvin, He aclarado cuanto me fue posible, en el capitulo 1V, iertos puntos que, a juieio de J, Ferrater Mora, podian ser malentendides por Tos no familiarizados com esta clase de problemas, Hlisa Arazone ha colaborado en la lice de materias, Para todos ellos, mi profundo agradecimiento, ‘preparacin del Princeton N. J-—Cola de San Vicente, Mallorca, junionagosto, 1962, Caviruto 1 PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA: EN BUSCA DE UNA REALIDAD NO FABULOSA Unico entre los pucklos de Oecidlente, el espaiol se rige, en, custo sl eonpelinento de st pasado y de af mist, yor une bistoriograt fone s abalosas. EL espatiol se considera casi como una ema: na “re la Peninsula Thérica, o por lo menos tan antiguo como acim de en de sus cavernas prehisricass es deci de quienes en 18 tos ade Altamira (Santander) dejaron sobre sus muros de rose, Tumi- crys o inquietantes figuras de hombres y bisontes, Una ininterrumpida Most Gidad enlazaria asi Ja espatiolidad del habitante prebistrico de ea santanderina, con lade quienes allé preparan el queso de C= Hales en gratas menos sombris, pero tan antighas geldgicamente comm Jas del hombre rupestre. saeneen la indefinida y bioldgiea continuidad del espafiol hacia ‘atvi, inspira tanto Ta obra de respetables sabios como la de alborotados ae rns yena Tetsieae Los pocos dados a rflexionar avivan oat Ie fe en sf fismos, en su ser més bien que en lo que, bays ido valioso fo eno memjopasados. Seg as vigentes creencias, 1a esencia del fespafiol crud inlume ¢ inafectada a través de las varias gore Y de espa crt do en Ia Peninsula desde que existe tradiién de ell EL padre Juan de Mariana —en muchos Sentidos una excelea personalided— Pade ee ee Historia de Espafa, en 1601+ “Tubal, hijo de Jefe fee cl orimer horabre que vino a Espaiia”, y al decir “Espafia” pensaba ee oe ervmeento ij como si hablara del primer “érbol” plantado ¢> Gapatan Ara me hicieron recitar en Ta escuela, que “Tabal, hi de Feber niet de Nog, fue el primer poblador de Espatt”. Mariana etc {iI 1) que la cuded de Cartago envi “a Sicilia dos mil eartagineses ¥ dar ae Taldados eapaioles", tan espafioles para el autor como quis, otros tans fempe, guarnecian Sicilia. Antes dice Mariana (Ip 14): "De titde celts y de ios espafioles que se Uamaban tberos, habiéndooe entre o 2 Lt REALIDAD MISTORICA DE_ESPASA—cAP. 1 si emparentado, results el nombre de Celtiberia, con que se Iainé st emparetad, sent el nombre de Chirac que elm gran Saltando ce 1600 al momento actual, un erudito histor como exacto lo dicho por alguien acerca i la Gusnls one = De doscientas mil almas que habia en la ciudad de Granada, atin no las quinientas de la nacién africana, sino naturales expaioles y godos que te habian aplicado [allegado, arrimado’] a la ley de los vencedores.” | = Resulta entonces que los habitantes de la regidn veg llamada svanadina FA hicieron musulmanes y hahlaron arabe, y, a pesar de ello, sts descen: ientes permanecieron siendo espaiioles, como los iberos y como los di hoy. El sefior De las Cajigas observa que los moros que continaron entre te eines (os mubes) eopasieron "on ux sonnet comers ‘ador, ala total y rapida eristonizacin de las eomatreas y ciudades oot. Bacls por los reconquistadores” Los moiscos opuseron inl onde tone 1402 y 1609) la-misma resistencia asimilarse a Ia vida y eostumbres de sus vencedores. “Fue —dice— un encadenamiento ininterrumpido de rmueve siglos (vit al xv), casi un milenio de oposicién popular cont el rgimen dominate: Pate y debe pensarse ue le raz i eon zaba la misma unidad étnica”, porque los mozérabesy los mucléjares “fue. zon, ante today sobre todo, ebpefale,ehijs los unos de los cox”. Los Sg Rear ates de so, “tron ainda rpidannte por a lad superior, numérica y espiritual, del pais invadido” : cs decir, de Espaiia, en cuyo suelo, desde siempre, ee ee __ Es general, cerrada y dogmatica, la creencia de ser los espaftoles tan fntguos om Tos primeroshabitantes de In Peninsula. Las nciones de Iberia, Hispania y Espafia se confunden en la mente de los histriadores, ia agus como mode E er Ramos Oliveira pata que todo hy aude de circunstancias econdmicas, afirma que "la perso. talidad moral de Espata eta ya en la époen prevrmmana fa qu he di tno l alee? Segin el seter Beery ee nae andaluces modernos pocas diferencias caben en los 33000 ate Gan one, tenar de generaciones) trameurrides, no ya en a tipo fsieo, que debe set casi ed mismo, sino incluso en su temperamento. Basta pensar en que el genio alegre, la habilidad danarina y la taurofilia exan ya eualidades que les adomaban en la Antigiiedad. .. ;Qué-nos divdn los textos tattecios cuando puedan hablars mejor, cuando podarnos entenderlos nosottus?. «| No lo sé, pero si estoy seguro de que nos darn an cuadro de una sociedad perfectamente espafiola”, Aunque el seiior Pericot escribe que “Tartessox* © Para tas moana opto Hane las péginas 250 27 EN BUSCA DE_UNA REALIDAD NO FaHULOsA 3 ~ qoaso no es gran cosa més que un mito, y no estaria bien que euando tra- amos de desechar mitos en la Historia de Espafia... cayéramos en otro tnito, por simpitico que sea..., en todo oaso, en este reino tartesio, que tiene la pocsia del misterio que envuelve su historia. .., vivia una de las raices mis profundas de la Espatia de todos los tiempos”.® ‘En 1960 ha aparecido un nuevo y significativo testimonio de la pecu- liar fe historiografica de los espafioles.* Con perfecta regularidad todos ‘ellos encajan en andlogo marco ideolégico: antigtiedad prebistérica del fetual habitantc de la Peninsula; tales habitantes eran ab initio espatioless no fueron afectados por las varias gentes y civilizaciones que han existide fn Ja Peninsula; los hispano-judios no dejaron huellas profundas, He aqui algunas declaracones de esa fe: La “movilidad demogrfica de Ia regién [toledana y madrileiia] apenas ereemos haya afectado a la firme hase celtibera de la Meseta. Aiin hoy dia la nota dominante en los pue- blos alearrefios y toledanos es el aislamiento, y el sentido en muchos as- pectos tribal de su organizaci EI desequilibrio entre 1a fuerte emi- icin y las casi inexistentes inmigraciones. .. ha sido siempre caracte- Tistico de estas zonas, a excepci6n, naturalmente, de Ia capital, ya fuese Toledo o Madrid. Tada especulacién sobre cambios 0 mezclas raciales ten estas zonas debe contar con esta realidad: que sigue siendo prehistoriea Ta base de su poblacién” (pig. 93). La resistencia de los mozérabes fue més fuerte que la accién de los musalmanes: “EL mozarabismo impuso su etitetio intransigente, La coexistencia [eristiano-islémica} nunca tuvo ftro eardeter que el provisional de toda ocupacin militar. .. Para tener tuna idea de la relacidn entre moros y cristianos en la Edad Media, puc- de ayudarnos el observar la moderna “convivencia” hispano-marrogui en Ia antigua zona del protcctorado” (pig. 88), “No obstante, este indudable judafsmo toledano no tiene el predominante papel historico que Américo Castro le atribuye.” Después de 1a expulsidn de 1492, “los residuos pos: teriores fuezon ripidamente asimilados. Fs, por eso, tendencioso incluir en un comin apartado judaizante a los autores eristianos, ajenos @ la tradicién mosaica, s6lo en razin a sus lejancs antepasados” (pig. 92). "Mfirmaciones parecidas se encuentran en muchos libros, en los ¥o- Juminosos, en los menudos, en los de hace siglos, en los de ayer, La idea del iberismo y celtiberismo de los espafioles de hoy hia sido adop- tada a veces por eruditos franceses y alemanes. Esa ardiente fe es, entre espafioles, anterior al nacimiento en Alema- nia de la “cioncia” histories del siglo xix. La identfieacién de los es- pafioles y de Ias distintas zonas roménicas de Ja Peninsula con sus ha- hitantes prerromanos y sus limites prebistéricos, es tan antigua como la risma historiografia de los espafioles. Ya don Rodrigo Jiménez de Rada cerefa en el siglo xm que “los iberos o espafioles descienden de Tabal, 4 1A neaLspan TONIC DE_ESPAR. quinto hijo de Jafet”.® Luego, en el siglo xv1, un erudito tan docto como Florin de Ocampo veia espafoles en todas partes —en Irlanda, en Asia. Cirot pensaba, con acierto, que el especticulo de las conquistas del Nuevo Mundo daria a Ocampo la idea de haber sido. aventureros 3,colonizadores los “espafioles” de tiempo de los Arlas, de lov Sicano y Ge los Sieulos, y de otros personajes fabulosos (ibtd., pg. 120). Ta vision del Imperio proyectaba en el pasado quimérico el ansia imperial de los espaiioles, de la casta hispano-cristiana reforzada con los {tistianos nuevos, que rivalizaban en celo con aquélla, Mas esto ya no basta para explicar el ansia moderna de cternizarse hacia atrés, de orcen se ya existentes en Tartessos, de hacer hablar eon acento andaluz al erm. Perador Trajano, 0 para introducir en el pasado de la Peninsula un tito recurrente, en virtud del cual el emperador Teadosio un ton mano nacido hacia 346—, en Cauca, un lugar de la Hispania romana, gtient6 su politica igual que doce siglos después el emperador Carlos V. Si todo esto fuera cierto, los hoy Hamados espafioles poreerian tna reali: dad uniformey estitica, milenariamentereiterada, con magien fuerza para {aimilarse, sin perder su disposiciOn de vida, a ligures, iheros, eeltas r isigodos, beréberes y Grabes, La sostenida tes, de los aborigones, se estableci6, segtin creen, mediante Ia propagacién bioldgica y unas concomitantes “ext tacteristicas psicol6gicas”. Unico entre los pueblos de Occidente, el es. pafiol perteneceria a una clase de hombre ajena al tiempo y a las ¢ircuns: faneias, con un ser y una estructura psiquica inmutables, no afectada por 4a necesidad de enfrentarse consigo misma, eon otros hombres y con bir, ‘cunstancias espacio-temporales, 1A VIDA HUMANA ES MAS QUE TIERRA, BIOLOGIA, PSICOLOGIA ¥ ECONOMIA No tendria sentido gastar tiempo en calificar de quimérica tal for- ma de concebir al espafiol y las dimensiones historiables de su vida pac sada. Esta manera de historiar se me aparece, més que como un ertor, ‘gomo un reflejo del modo de estar situados los espafoles, scan ono Historiadores, dentro de su propia vida, do esa vida cuyo anilisis Yaloracién constituyen el tema de esta obra. Ahora bien, sino se tome distancia respecto de Ia vida, no es posible percibir ni su forma nt su funcionamiento. La historiografia espafiola, el hecho de incluir en ella tun pasado que no le pertenece y de cxcluir de ella lo mas caracteris tico de su realidad, son una “inherencia” al mismo proceso del vivir e=paiol, Aparte de eso, Ia historiografia corriente ha sido afectada por el Pe ot nel eve Ghealeraatidterreurcheaetaa WN eee hhombre, que ami me parecen necesarias para entender aquélla, Los his- toldgraos no las tenen presents, © hacen como cietas funcinarios ania con Jas Otdenes dl rey: “las aeatan pero no as eamplen”. Hay incluso profesionales del pensamiento puro, muy exhibidores de moder- nidad, que frente a problemas concretos de historia siguen comportin- dose como hegelianos positivistas. Téngase en cuenta, por otra parte, ae el saber, en si Buen, toma cosa acumen de materiales sin finalidad perceptible, al no ser dispuesto en una estructura dentro de la cual adquieran sentido las partes y el todo, La historiograffa al uso parte del supuesto de que Ia sangre, su trans- misin a lo largo de las generaciones, determina la esencial constitu cin del hombre hispano, espafol. Por esa via se pase de Indivil y Man- donio a los vspaitoles que después vinieron, sin darse el trabajo de fijar en qué sentido se emplea el término espaol, Kstablecida de antemano la identidad entre los términos Hispania y Espafia, sin haber Sado antes €lsetdo del uno del oto, too lo demas viene a quedarreduido a esto: nos agrada sabernos eternos, superiores a cuantos pueblos java Pea ae sere bins ejaron de ser To que eran, y quedaran a la poste incorporados a la Sei ASraTSle= cera {SPALL hieroismo de Nu- runca, Trajato 7 Teodesto, Sénoca y Lucena, Isidore dolHlsyaie rar deza de la Cérdoba ealifal, pensamiento de Averroes y Maiménides, la extrsordinaria figura de Ibn Hazam, 1a totalidad de Ia literatura en firabe y hebreo, todo se vierte en el comin acervo del patrimonio es patio. Los vacios se hacen asi menos inquietantes y se elude cl proble- ‘ma engustioso de plantearse estrictamente Ia. pregunta temible: {Pero jué y quiénes somos en realidad? = : Gon la “teorta” de la contnuidadbistgic ee combing ta de In per manencia de ciertos rasgos psicoligicos, interpretados con briznas de Se ee ae reiletvo, goneros,eolidoy cto No civ alan es logue el hombre haga con sus mes y con aus deficencis 0 exube- Boligieas y psiguics. Y Jo mismo vale de cus cireuntancas naturales y econémicas. La Grecia antigua, las Islas Briténicas y la Pe insula Thérica no se bastaban a si mismas econdmicamente. Las gentes de 30s ies pafses salieron de ellos en busea de mejor fortuna, y las tres aca- baron por construrse un vato mpesi colonial Pero qué nos sre elector econdmico an comin denominador— para penerar en la auténtica realidad de la colonizacién de la Magna Grecia, de la Nueva Espata mexicana, 0 en le del Canad, Anstatia y Nueva Zelonda? 6 La REALIDAD HISTORICA DE ESPARA—CAP. 1 Cuando leo como prueba de espaiiolismo que algunos califas de Céciohe tavieron mecoan gallogns, que Ibn. Hoeam tats aacendencle hispdnica y otras cosas anélogas, me pregunto cual sea la experiencia de Ja vida ahi a Ja vista en quienes asf razonan, Cuando Ibn Hazam nacid, la vida en al-Andalus Hevaba casi 300 afios sometida a la presién conforma. dora del Islam; se expresaban en drabe incluso los no musulmanes, aunque Jas hablas romanieas perduraran no sabemos claraiente en qué extension, Los usos tradiconales estaban encuadrados por los modos de vida del pueblo dominarte, politica, social y culturalmente, no obstante la frag- mmentacin, pliea de al-Andalus, En la extensa obra de Tho Hazan no hay reflejos de nada romano, visigodg 0 tartesio, sino lengua, religidn, Pensamicnto, sensibilidad y modos de vida conectados con el Orateate sulmén, Una situacin,hasta cierto punto comparable a la del al-Andalus e8 la de Nuevo México, sometido a los Estados Unidos hace poco mis de un siglo, Los descendientes de los espaiioles o mexicanos que vivian alld fe momento de In ocupain, ean asimado completamente al modo de vida norteamericana, a pesar de que sobreviva vsparddicamente la len- sua de los antepasados en forma cada vex més anglicizada, Pero aun en este caso no puede olvidarse que la lengua espaiiola continia viva como Srgano expresivo de cultura, y que inmigraciones de México han mante- nnido colonias de habla eastellana en Tejas, Nuevo México, Arizona y en California, No aconteci asi alos descendientes de la poblacién preislami- «a en lo ue habia sido Betiea romana, si nnigin contacto en Tos alos ix y x con modelos vivos de cultura mas alld de sus fronteras, Los de Toma se habian desvsneeido,y los roménios ain no habia surg aon atigosamerieanoseuyos actos fueron expaoles; han vvido aera del ciculo de quienes en los Estados Unidos siguon apegados & 94 Aeadoign expla através de parientes y eonocidos; no Tables we por Tabra de expafl, son presbiterianos, euesta enorme trabajo hacerles en eso alors de ack ‘spafol, su eomportament sid le cualrier otro americano archianglosajén, en cuanto ‘a cultura y formas de vide, He conocido dle cerca a un descenciente de cheeos, gran resident de una unveiled en gus he sido profesor. No sabia ches, y hhunca reaccionaba, ni de lejos, en forma centroeuropea, Los ejemplos se eden multiplicr indefinidanente, Claro quest mantine cl inteigea te y sus descendientes en medios en donde siga habléndose la lengua de orign,y se conserve la tligin y ls uss tadictnales,entonces secre ‘in situaciones intermedias durante algunas generaciones, aunque, al larga, la nivelaciin con las gentes entre las eu et ae og gente entre las cuales se vive acaba por ser Y lo misme acontecié en paises moldeados secularmente por una civilizacién extzanjera, Los romanos acabaron por romanizar a tos grie- EN BUSCA DE U gos del sur,y alos eeltas y alos etruscos del norte, El dialecto de Napoles G01 de Sicilia proceden del latin alli hablado, no del griego. A nadie se Je courre hoy llamar celtas 2 los habitantes del norte de Italia, ni galos 1 los bela. [Los partidarios del “eterna e inmutable espatiol” no tienen, presen- on la de la re- te la accitn social ¢ individual del lenguaje, combinada Tigién. La mayor parte de Hispania acabé por estar fuertemente roman ds, Io mismo que otras importantes zonas del Imperio. Sin el emp o necesidad, de los historiadores de hacer de Hispania una provincia di ata de las restantes del Imperio Romano, hace tiempo que la espafoli- dad de Séneca habeia desapareeido de los libros. ;Piensan, acaso, que el norte de Ttalia poseia menor personalidad que la Betica, sometida sin lux tha? ‘También hubo en la Galia eisalpina muchos modos de hablar, va- tiedad de usos, formas y dimensiones peculiares de vida culectiva, Pero fl cabo de los siglos que fueran, los galos de antes acaban por aparecer fcomp romanos. Ex decir, que el mis humilde campesino al alzarse de Ja tarea siempre aun misin9 nivel, el horizonte que contemplaba era el romano, no el celta de antes, Los partidarios de la eterna espafiolidad me parece no tienen en consideracién la diferencia entze los varios planos J dinamicidades de la vida colectiva. La miden toda por el mismo ra- sero: espaitolidad, [AL pensar y sentir asi se olvida que la condicién y dimensién que convierten al ser humano en individuo de una tribu, de una regién o de una pacién, son indepenclientes de la biologia o de la psicologia de la persona. Dependen, en cambio, de la conciencia (vivencia) de los lazos que ligan al individuo con los otros miembros de la colectividad, Estas nunca se ‘onstituyeron sobre analogias biol6gicas y corporales (ser fuerte, enclen- {us, allo, bajo, rubio, moreno), o psiquicas (valiente, timido, envidioso, sufrido, orgulloso, ctc.). Estas condiciones y dimensiones humanas per- tenecen ala esfera de la individualidad, no a Ia de 1a conciencia de co- lectividadl El hombre se siente individuo de una tribu, de una regidn, o de una nacisn, por sentirse ligado ala comunidad por el modo de hablat, por una trabazén de estimas e intereses comunes, por ereet de cierta manera, por reaccionar de modo semejante frente a Jas circunstaneias que afectan a la vida colectiva, por comunidad de habitos, por 1a conciencia de 1a ne- cesidad de mantener unida 1a colectividad de que inmediatamente es miembro a otra de radio més amplio, por un tipo de comunes preferen- cas y de jerarquizar valores, por el modo de conducirse con quienes no con individios de su grupo, ete. Hay al mismo tiempo que tener en cuenta el distinto grado de flexibilidad y movilidad de Ja diznensién eo- lectiva y de la estriclamente individual; esta altima es mis estable que 8 1A MEALIDAD HISTOWICA DE ESPARA—eaR 1 aquélla, No es pensable que el pigmeo adquiera estatura aventajada, ¥-e8dilfel que el envidioso deje de serlos pero los geapos Recian dan ects st todos de comporamient (Ia Roma del Imperio era tan Roma como la de la Reptiblica, y_sin embargo, las diferencia entre una y otra ficron considerable): Y la ome ede en Ia palabreria de Cola di Rienzo semejaha a la antigua. El geave error de le hstorogatiaempatole ha side confi, dee ace sso le con icin y fisonomfa individuales (bioldgica, psiquica) con la tea He is Sos bunnacs Uanudod tcl tie deca goals error de logica y ontologia humanas, que nunca erei fuera necesariy poner tan de manifiesto, ha venido manteniendo enredada y confasa duties, ellos la nocién que los espatioles poseen acerca de sf misiwoe, El modo de espatiolizar al-Andalus mustlmin nes menos arbitra io. Se dice que aquellas gentes de lengua irabe y religién. masulin eran espaiiolas, y no tenian como dimensign eolectiva de en vide ke ‘mundo iskimico, No se tiene en cuenta edimo la lens dispone el comportamiento interior y exterior de ln persana, Cuando ia grupo humano legs a expresarse lingisticamente en forme incomprer sible para otro grupo priximo, esto signifiea que la vida misma, on ol srado que sea, también se habia hecho peculiar. De ahi el esfuetzo de los organizadores y dominadores de imperios y naciones para imponer a sts sibditos una lengua uniforme. Los incas peruanos forzaban a hablar la Tengua general”; Roma latinizé vastisimas regiones, excepto en donde Ja lengua provincial superaba en prestgio eivlizador a la de los conquis tadores (como acontecié en Grecia); 0 en casos eam el de. Vaccvnia interés practico para los romanos. Una ver reduc : armas, la regién vasea quedé parcialmente excluida de romana, frabe moldea y por fuera de la colonizacidn 4a;, Al ser mahometizada y arahizada lingifsticamente la zona més ci- yiltnda dl exrino visigoo, al Andale se vlvi tna prolongacion dl imperio espiritual y lingiiistico del Islam, Al cabo de siglos se expre- saban en arabe incluso los mozérabes eristianos, que ee en fueron Ilamados moitabes, 0 cea, arabjivados; en e:a lengua fueron re dactados los documentos de los mozarabes toledanos. Sorprende, por lo risino, la insistencia de los orientalistas panhispinicos y de ss seznido. res en negar Ia conexién de al-Andalus con el Oriente musulmans y en ligar con lazos de sangre, de descendencia bioligica, a los musulmanes andalusies (no andaluces) con ‘Tartessos y Celtiberia, No se tiene en exenta —insisto en ello— hasta qué punto el Islam y Ia lengua drabe moldean la disposieién, Jas valoraciones y el horizante de la vida, Hé ‘aqui eémo razona quien ha vivido la lengua arabe desde dentro de ella: EN BUSCA DF UNA REALIDAD No FABULOSS 9 Tile penne ston dp oatsaflede smth ome lee ee ae ar Le a toe eee Paani ct ate et 2 oman cn amen Gas fa ea cle See art fared menlo tes inact dle iat pe Ee one Etna an ean Hey ra i rl, 0A ie cot ia ten [estan nm atic) Cpr, Ea ens Eiger seal pty ra ko sie anki smal ates poaeiige eb Te ic i ee ae pone Te germ eon nen ing be nce pig ep are ng se tt pty anda fr er cen a SP dc do ml smacho Estas para mf utilfsimas observaciones adquieren fundamento ted- feo al ser velacionadas con In coneepeidn ontoligica sobre quc se ala In vida isldmiea, En drabe no hay verbo “ser”, y el ser de algo no sig iflea para el frabe lo mismo que para un occidental,” a ello hago re ferencia mas adelante. , i Ta accidn de la lengua sobre el esta tiva, hace ver lo imposible de imaginarse el pasado como un fondo de roca sobre el cual fueron asentindose las sucesivas oleadas de huma- Milad hablante advenidas a 1a Peninsula, Por bajo de ellas fueron que- dando extintas como funcién y dimensién sociales, gentes y hablas de Ia Panaty thérien, septin siempre acontecis, 2Qué ha sobrevivido de vida egipcio-faraénica en el Ezipto hoy @ nuestra tee Ri Ace pueblo fa una unidad y geamdeza de civiliracién incaleulablemente supe Fores a las de las vudimentarias © incest polaiones de Ther Le cleada griega, la romana y la islamica silenciaron y convirtieron en mnaterial arqueolégico una de Tas caltaras mas altas y durables de la Antigiiedad, Sobre los celtiberos y Jos tartesios se sobrepusieron roma- thos, visigodos y musulmanes, y tambizn vl modo de vida espafiola, dis- {unto de todo To anterior, seg hago ver en la presente obra se haciendo de la vida colee INCISO SOBRE LOS VASCOS Pero ahi esti en ln Peninsula el pueblo vasco, proyectado en. la perspectiva de si pasado prehistérico, con una lengua que ha sobreviv- do, al menos en parte, al paso y vecindad de romanos, visigodos, must apUuLosa a 10 1A REALIDAD WISTORICA DE ESP EN HUSCA DE_UNA NPALIDAD anes y castellano-arago tinuads desde Ta tiniebla ‘en este easo la contradicci ds virtud y capacidad, los vaseos eer {sl Imperio pas6 por sus ma- aan iaentriador de oro y plata”. Cuando Dios quis, el vasco 0 ofieio de “apartador de oro y pl Petciond como paradigma de jana legalidady de bom ‘ut iberaimento aie‘, con dscecin y yeracdad responses MS tos yess eigeron como secretaries, Ties vases fueron ale cee Siglo 2 Vsuaina, na cumbre de belles inteligente, os oo ioe energia, aquellos tes vasco, de mente interna Kontos gl sae gie ura de Ta ingerenela. tanto : ena mantuveron st eoleio fuera dea ingerenci tno ove eomeaacipal aque may dest de Ta pila tbo, Mireg hace ver Ia linda capilla en donde las educa camo Jo del culto.8* me mas tarde aque seta conaores coos das se tan ha de buscarte en la mist i fl Fenton ter )ir expo, Bor To demés, ai abora sac, «cola ols ders ado tan solo pare mosrat con miter, que presencia de Tee cos en 1a vida espatiola, tal como yo la ona, nad ene que {Ecce com la anata pervivenia de taresin 0 cts, Ls vases {elo vo sega etandoallé on sus mont fs, rs cme real ad exitetess Ogntesos y os celtas no estaban ya en ninguna Gieionados por algo, Los tartesios meses, Se crea asi la ilusién de una linea com prehistGriea hasta el momento actual. Pero aun con lo antes dicho es s6lo aparente. El vasoo Penetré en la vida historica, en la que legaria a ser espaiola, al des Pojarse de su lengua, fragmontada y paralitica culturalmente, nunca al zada sobre el nivel oral. En Espaiia el vasco nunca se eseribio antes fe 18 Gpoea actual, y eso con esfuerzo y artificiosidad. En 1921 yo of Teer un discurso en vizeaino que, por supuesto, yo no eniendia, ni tam, ooo un vasco guipuzcoano sentado junto a mi en una memorable sesiin de la Academia Vasca. Sin Ia ocupaciéin mysulma fn Ia misién para la cual posee mi én fe archeastellanos, que es 10 wa de Ia Peninsula los vascos habrtan per- manecido en su aislamiento, recluidos en su zona montaiiosa, mienrag las gentes de habla roméniea iban extendiendo su lengua por la zona del vasco subpirenaico, segiin demostré Menéndez, Pidal en un espléndido estudio, Existian apegados a If tierra, poco cristianizados, y sin vor en la historia. Pero emergen como un pueblo admirable al vatiar el rumbo titmo de su vida, al expresarse en castellano o navarro-aragonés a cate Jado del Pirineos en gascén, y mas tarde en francés, al otto ledo del dasoa. Su recio material humano no adquicre realidad historlable sing al reencarnarse en formas de vida colectiva ajenas a la suya ancestral ¥ lo mismo acontecié a sus vecinos de la costa cantébriea, Los vascos, como los otros pueblos de la futura Espafia, fueron moldeades por el sistema personalista de las “eastas”, se dinamizaron con capacidad im- Perantes y al par de otras gentes de la costa cantabrica, se sintieron hi. dalgos a nativitate, limpios de mécala islimica o hebrea.® Es dee! nia hspnea de que eran 1 usm (lice ue al. me i ‘ dad del funcionamiento que gracias a las cirounstancias ereadas por la ocupacién musulmana y por parte. : WW LOS PUEBLOS el nuevo sesgo de vida iniciado por las poblaciones romiuicererseae cy AL ENLACE, PSICQUOCICO COW AO am en el siglo vit, los vascos comenzaron a tener un papel activo, eontrar PRERROMANOS ES INOPERAN rio aunque comparable al de los beréberes que, impulsacos por el Ielary, Z caecido en intervienen activamente en la dominacién y colonizaciGn islimica de lo, or consiguiente, que es espafol todo lo 2% gristianos peninsulares. Los vasoos moldean y poteneian su hasia entonces. = + No creamos, p informe energia en formas de civilizacién ro ni el reino de Navarra ni el condado de C ues las nociones de reino y condado les et de lengua roménica no sometidas al Islam, afectadas por él, fueron para la gente vasea manos habfan sido para las gentes £800 afios antes, En la medi i6 en Ia tierra de fia, ni italiano cuanto existié en la tie jerra llamada hoy Espaiia, ni italiano ni en 1 Nar ia oe ite E] pasado de un pace saree a sae meal deere et nc ei deers el espeador cre ingenuamen: ecent do Je hstoia iguen siendo los tismos. De akl-que meee eee seas antares de las Cuevas de Atami, y piensa ispalis y Viriato, lo mismo que lo frpafoles Teajano, San Isidoro de Hispalis y Viriato, lo misme que ft manorgerménica; sin ellas, tilla hubieran sido posibles, an ajenas, Las poblaciones espoleadas y a la vez muy algo como los invasores r0- de la Bética y de la Tarraconense ida que el vasco, hasta entonces remoto y ex. micos de la lengua, defi trafio, se romaniaé y eristianizo en lengua y espirit, es decir, se hice, son Ceraney Unaiano ap acinos ds Heng, de otro, salié de su prehistoria, y acabé por convertirse en uno de lee mi Sent del vaca ree yeras contenido y el limite jvocamen- valiosos elementos constitutivos de Ia futura espafelided aPero cables ban ie alidad histérico-humana a que Ui ‘No fantaseemos, En una Espaiia ideal en donde tocase a cada ree del vocablo espaol, y la [EN USCA DE_UNA REALIDAD No YAMULOSA 1B 2 LA REALIDAD HISTORICA TK ESHARA—can. 5 : ice tans Gs Mets 7 coca lot do la Gets ia limat La elubeidad dl trees igual en toda Hsp os Gl cima La slid del we glo to Hes mee ce sa ea te Felis ot empestivi itis ina rum gee Fru e Sitexarom ream abundantiasufticat (XLIV, 1, 2).'Y Iaego ele er sins hominum ad inediam iaboremque, animi ad mor Bae a ur epentasts Bella quan otumn foslunt; si extraneus deest, domi hostem quacrunt” #2 lates Man Tests generalidades no permiten Heger a la forma de vi aa le alirhad coentva te ctos peviguindh, y no seria adands babies. De los exis dee inn Iustino que “desprecan el oroy a Pint iguoran cls de anny de oe veto, aun cuando Tos aenace embargo, pieles” (II, 2, 3). EL sustentarse con poco, sega 1o- te refiere? El problema. es de hermenéutics, estrictamente filolégico, aunque hasta ahora los filélogos lo hayan descuidado, 0 ereido rostalng o inexistente, Es natural que asf fuese, dados los supuestos en que, des, ‘cansa Ia historiografia al uso. No se ha dado respuesta, por cons {Ja pregunta acerea de qué signifiquen y a qué apunten preciomene los adjetivos espafiol, francés, inglés, etc. jn Vista de lo antes dicho y de lo que aiin he de decir, el adjetivo es: afiol no puede aplicarse con rigor a quienes vivieron en la Poninela Ibériea con anterioridad la invasién musulmana, Si (© aniquilado) en aquella Peninsula desde el siglo x mar que el busto de Ja Dama de Elche o las Euimologtas de Sea Isidorg son obras espatiolas, 1o que se quiere decir es que ambas fueron chee de personas que habitaban en lo que hoy lamamos Espa Fas ciudades y pereonassituadas en la terra en donde existe hoy eso que Hamamos espafiol (Gades, Hispalis, etc.), todas ellas han elds antecedente y condicién que han hecho posible el eso llamado espafel, enum enlace de sucesivas posibilidades y de limitaciones, Estas tltimas, fro tenidag en cuenta por los historiadores, son tan reales como las ~! Mas sélo en virtud de un tosco paralogismo cabria identificar ilidad, con lo hecho posible por ella; lo decir, que por haber sido los iberos els iqnoran ol ns de ‘urantur) un riguroso frio; usan, si Bes Je ba a taza al opal taba en el siglo xvi el capitin Aldana: {4 railidad histvica es algo sustancial, dado de wa ver para siete, & lesa, con este propésito, a Estrabén, quien aabia que en Yhoete ee hablaban distintas lenguas por gentes muy distintas unae de otran'® Las dle junto al Betis “estén del todo transformadas, y han adguiride le mane, Tiana de vivir; les falta poco para ser enleramente romanas, y ni iauiera reowerdan su lengua” (Geografta, 2, 2, 15). “Incluse log ct os. tfade—, los mas salvajes entre los iberos, han adquirid civic .” {Al contratio de éstos, los montafieses del Norte, no remanizados, Vivian del bandolerismo (3.3.5). Suponemos, entonces, que unos babi, tantes de Iheria serfan como extranjeros para los otros. Unos etsy tans £023 Scilmente dominabless otros resisieron casi dos sigh « las legio. acs de Roma, establecidas de modo pe i noroeste, gDiremos que eran espafioles tundetanos 0 los tartesiog, sucesivamente fenicios, eartagineses ¥ rome, HoRt Leo acotado del perfil geogrifico de la Peninsula efea el eepejone de una unidad fija y continiade Bs ya elisico un texto de Justino, el abreviador de las Historias tender, como dice Aldana, que otros pueblos poseen ie Ss come ls extolen que como tlc anos aloe ada Sutican para le inten do a hsoin, Taino habla de In ings pacidad de agruparsé los griegos casi en los ion ines qu dof te Iberia: Toda Grecia, bajo el mando de icodemonios y sents ess ividide oh. dos ports: y pasabe. He piesa oa hai Tas amas en ss propia entrais (IM, 2 1). Estas wot ne vita y en vist de su reali alin, a ritanos, por ejemplo, ‘kino tmino peulint nico, Lav sobris partanoy, por ejemplo, foie ive eee del paladar por motivos ético-religiosos, mo, la cohesion rt ivamente; junto & esto cultivaban el eapitalismo, by wiedad (ver eap. VIII), como tanto que hacer con In estructura de la sociedad (ver eap. VITT) u 1A REALIDAD WISTORICA DE ESPATAW—eAP. 1 con la pobreza de la ticrra. La sobriedad a veces fue sentida como sostén fecundo para la energia o la santidad: Que soy fuerte como Expat, por la islta de sustento, (Qeev20,) Hambre y pobreza, mal toleradas, de Lazarillo y de su sefiorial Eseu. dero, y aiioradas por aquellas monjitas teresianas a quienes el bienestay Ponfa mustias; ayunos heroicos en que se tensé cl inimo del espaol, Siempre que una meta seductora le ha sonreido. La sobriedad, en sf mis, ma, es una abstraccién 9 una anéedota que no permite entender la total integridad de la vida, Lo importante es lo que cada pueblo haga con st sobriedad, o con su sibbritismo, y no su “psicologia”.* Al decir “espafiol”, y al intentar poner en claro las representa: ciones que suscita en Ia conciencia, aquéllas variardn con el saber y la experiencia de cada persona, aunque siempre se intuiré algo tnico, dif cil de precisar al querer reunir los varios aspectos en que se pose la teflexién. Segiin el Diccionario, “espafiol” es el natural de Espaia, La Aefinicién es elusiva, pues el nacer en un lugar, o hallarse en éh no dice 4ué 0 eémo sea el objeto en cuestién. No es que no sea cierto que, en general, sean espafiles quienes nacen en la Espaiia de hoy. ;Pero es eso todo? gBastaria con decir que “alga” es una planta aeuéica? Pn el caso de las algas importa poco el asunto, porque el curioso hallard cuanto desee sobre ellas en un tratado de boténica, Pero zadénde iremos ara averiguar rigurosamente qué quiere decir, qué sea el objeto hu- mano Hamado “espafiol”? La dificultad se actece por no poseer una lara nocién de qué 0 oémo sea esa Espaia de donde son naturales los espatioles, Si se aplica la idea expresada en vl Diccionario, zdiremos que son espafioles Averroes y Maiménides, nacidos en al-Andalus? Cabe, en rigor, Hamar Espafia a la Cordoba en donde nacieron? Serin es, Pafioles quienes, habiendo nacido en la Espafia de hoy, por haberse edueado en el extranjero, o por otro motivo, no dan la impresién de ser e*patioles? Y aun concediendo que, jurfdicamente, lo sean, gbastaria Ja legalidad de ser espafiol para abarcar la realidad humana, total, de serlo efectiva, auténticamente? Esto titimo puede acontecer a’ gentes no naturales de Espaiia, pero cuyas vidas se han estructurado en el eso coles- tivo que llamamos espariol. Los eriterios esencialistas y estéticos fallan al ir a apresar Ia huis dita realidad que perseguimos, capaz de ser intuida y no delinida. Si, « por ejemplo, tomamos la Tengua como norma, vereinos que, no cbstante su suma importancia, hay en Catalufa, Galicia o Vasconia quienes (por De UNA REALIDAD_No_FANULOSA 15 aratistas que sean, y precistmente por seslo) son expafoles aun- BF co len cancllene lp katren wal, 1 historiador Gonzalo Fenn ‘Ges de Oviedo tropes en el prollema do qué cosa fuesen los espafoles Mando veta Tlegar, a las tierras recién descubiertas a gallegos, rosello- vses, vizeainos y andaluces, distintos entre af y muy en pugna unos con Hiroe’ Su espaiiolidad consistia, eogin Oviedo, en ser sttditosleales del rey de Espafa. Aquclla devocidn al rey no era nada superpuesto, sino cyeencia tutte, Tuncona en el vivir de aqulln gente, Ls exolicaion de Miedo eva de tipo vitalista, no racionalista, y descansaba sobre su viver- Ide efor Gx que clecavamento oe aunaban ls expafolen LA VIDA BN El PASADO HISTORIABLE NO FUE REALIDAD ESTATICA fs jar, antes que nada, Ia iden- a hisoriografia de wn puelo a de fir ete que nay la de nucblo del eual se esté hablando, Una vex puestos de acuerdo Bre hee sects hoses vale a neste historiable de las genes cya petronalidad os ya consade para quien serie y para fuer Ie. Porque no todo To que acontee, ni todo lo que hace In gente fs merecedor de ser historiado, pues el tema de la historia es histbrico por powens Ia vistud de sobrevivir, se hace durable como valor, y fos Bite ol gainino de otros (el penal ign I ara ures fea de Roma; la creacién de pueblos extraeuropeos de lengua feves Latinds ovcmpeles'y ertagucos trade lingo tae ard Por lngleses, franceses y holandeses; 0 el arte de Cersantes y de Go- c.). sos e incontables otros valores, asi como cuanto efectivamen- he bos ihe posibles, eaen dentro de In jurisdiccién de la historiogatn La lao del istorigrafocensiste en acer ver cémo un pueblo fe hacigndowe progresivamente existent ehistoriable, y no puede partn de frauito puesto de que ol pucblo en cuestion es una ya siempre dada Sustanela sin dimension espacio-emporal. Historiar la vida de un pt blo implica hacer visibles su conciencia de estar existiendo, la yolun- tad y él impulso constituyentes de esa existencia, y la estructura co- Ietvay dina en ved de le eual el pueblo hioriado aparece cone Sitetemeno moviendose ao largo de a exec onl Sho, BL nueblo tema de historia se constituyé con la mira puesta en un futuro, fo ao en el ayer de lo rutina catidiana, Tocal,'y sin vistas a ningin ings alla vallassoiadas y aGn no aleariadas. Los pueblos que no as Seen ee seine tama hy S68 elem eto en oie franeesa, o'lo que sea, es reeulindo del propésite y 16 LA REALIDAD HISTORIC DE uSPASA—cAP. 1 del esfuerzo a consecuencia de los cuales aquella comunidad humana Ile- 6 a serlo, Lo cual quiere decir que no son “espafioles” los hechos del pasado, en Ia Penfnsula Thériea, porque los agentes de ellos {uesen ya cs: talioles desde siempre, sino al revés: que un lero tipo de propisitosy de idales en relacién con unas circunstancias acabo por erear un tier. to modo do conciencia colectiva en quienes venfan realizando aquella clase de actividades y de esfuerzos, Las tribus 0 poblaciones ibévicas (llamémostas asi para entendernos), no tenfan eonciencia de formar una sociedaé unida, coincidente con la extensién geogréfica de la Peninsula, Por cuanto dicen los evonistas y gedgrafos griegos y romanos, se ve que aquellas poblaciones estaban destmidas y no hablaban la misma lengua, Pxistian apegadas a su tierra, a su hoy, y nada més, zDe dénde 0 ebmo les podria venir Ia conciencia de ser “espafioles”? Directamente de ellos, por lo cemis, no se sabé nada, La idea de su espafolidad y de su com widad a lo largo del tiempo es resultado de la proyecciéa anaceéni en el pasado de situaciones existentes muchos siglos después. Los habi- tantes prerromanos de a Peninsula fueron Hamados Hispani por los 10. manos, porque en las denominaciones dadas desde fuera se unifican, por comodidad, las diferencias dentro de los paises. La conciencia de la unidad humana de quienes existian en el suelo de la Peninsula, tan bien delimitado fisicamente por mares y montafias, surgié después de In dominacidn romana, y fue luego reafirmada como visigoda durante los siglos v, v1 y vn. Isidoro de Hispalis escribia con concieneia de ser visigodo, segtin luego se veri. Pero la historiografia al wo descarna el pasaclo de su realidad humans, y se forja la figura de un espaiiol sustancial, como una “cosa en st”, Jo eual, si por un lado parece metafisica, es en el fondo una pura ingenuidad, Le visién de la Espafia en gran medida ruralizada del siglo xvn, bastante contrapesada por el refinamiento de las ciudades mayores, m tiv6 exageraciones como Ia de Gracin: segin él, Espafia continuabe tando como “cuando Dios Ta cri6”. El volumen del elemento campesino en la vide espafiola y la persistencia de muchas tradiciones populares ha contribuido a la exeencia de que los espafioles continéan en Io biolégico yen lo humano el mismo tipo dle hombre presente en la Peninsula hace tiles de ais, Deefa Ganivet do los espaiioles: “Venimos a hallarnos a “Ia vejez con el espiritu virgen” (Idearium espaitol). Ortega y Gasset erefa que “Ia famosa falta de necesidades del espaol” es como la “que ya sefialaba Anibal” (Intorpretacién de la historia universal, pig. 360), y rlaciona las mamtillas de las sefioras andaluzas con el tocado de unas figuras femeninas en un mosaico creiense de 1400 a, de C. (ibid, pi gina 163). Se alega también la continuidad de la tauromaquia, coma si quien hoy va a contemplar la lidia de ganado bravo prestara a sta 1 USCA DE_UNA REALDAD No FABULOSA n « significacidn sacra que tona hace milenios. Los usos y especticulos Pecan staatimiaka quater desgojados de ella a desea Jan y ce despojan de su sentido, Lidiar toros fue deporte caballeresco {como en El eaballero de Olmeto, de Lape de Vega) oe ae glo xvnt, fue brega para gente baja que, por precio, se daba en espec- taeulo, Mas el hecho de que el denuedo y la hombria del matador, fete oro “caballo”, sedhjese «os espaol, es fenimeno que adguiere sentido deteo del alto del poler imperativo de la person, de i dite social, de la casta vencedora de mores y eonquistadora de mundos. contra tores 0 contra moros, lo mismo daba: ui fidia bien sobre exoralo arzin, Cid Ruy Diaz, el buen Tidiador! cs que en In Penfusula fueron sueesivamente deminadas SS ee sulmanes no pos tructura y fisonomta colectivas, sociales, de quie- ties fueron Tentamente conquistando Ia tierra peninsular durente ocho Mls ile de tron no set par los lo mi au ap es retonses, sencllamente porgie si ligazén, fisonomia ¢ interdependencia ities hy eran etetonses nf tvtsia, ‘Tammpoco son celts ya. que nee contingan Ix tradiciGn del “Halloween” (*vispera de Todos los Santos”) en los patses de lengua inglesa, aunque todavfa en las Islas Bri- tinicas se enciendan hogueras, se adivine la ventura de Tas personas, se fuenten eventos de duendes y de brajas, ete, El druidismo es una cosa v1 anglicismo es otra, Los ejemplos de fendmenos anslogos son ine Cantables, va . Ta “realidad” de Ia lidia de toros en la prehistoria y en Ia vida eval noo la misma, como 0s fampocy ana a Is wile de quienes gustan de ese eepecticolo en el sur de Francia, Cualyuier uso SiliSrsc prota poresian obseresciones, Dede qos ersten ar pads, parejas de hombres inflaados de odo hen inno mataree con pores add pumana de ks dled a institucin del duclo fuesen la misma, Hay, por consiguiente, que pa thos humana e histrieamente, Las gupervivencias tradicionales (trilar, Yor ejemplo, como en el antigo Fgipto, segim se ha hecho en ciertos Means de Fapaa tae siglo actual) ap implean que el lbriego ee celiexoo exe, sino simplemente que el modo de existe como espa ha hecho posible consesear muchos aratmos junto a grandes modern dacdes de auténtica ereacidn espatila y nada nisticas, como erear admi- rables cialades en remotas terres. Lo espaitel eonsste precisamente en Las wr fenicios, cartagi po cartagi 18 1A REALIDAD ISTORICA DF ESPARA.—caP. Ja coexistencia de la rusticidad mas. primiti be sticidad més primitiva con el artistico refina: rato de un Velizque, de un Lope de Vega y de tanto aoe, De los tan exhibidos usos tradicionales, de la intracisosia tan grata a Unamuc po, nunca habia surgido una concevcia colectiva capes de elevarse ett el rango de una concen. nacional expafols 8 OS areaicos, conservados en una W otra forma en toda comu: ied banana, sbsnen en Esai como elementos atoindos de vida, 4a sin conexidn con Ia estructura en la eual existan auténticamente, superstiein del nfimera 18 (en muchos hoteles norteaerieanos no a hab ppiso niimero 13) no implica que el medio social en torno fancione magicamente, Entre iberos o celtiberos cl rillar con bueyes golpeando Ia-mies con el mallo no teria visto por nadie come aeaioe {coma lay Io wemon), pas ese ve lan superaionesy to To ders structuraba en un sistetna de vida que servia de horizonte Limite para Te eletvdady para ss indus, evo I clase de thats faa in frei al mn wor 0 en forme i cit hinds a tenido como pauta para su vida y horizonte de sus esperara seme Quran print god arado de madera, pisando.la uva con esparteias 0. por conservar. en fu aldea inaituciones tradicionals; e hizo expato abriéndore paso hacia al futur, afrmado en la creenia de si per personal, animado por Ja cjemplar eficacia de un modo de existc y de jerarquzarse pollen: e dentro de organizaciones politicas nuevas y fragmentadas, La orga cidn romana y visigoda se habia impuesto desde arriba, In de las turas Espa sure desde ol seno de ellas mismass es decir, deste el interior de unos grupos que iban tomando forma y consistencie, de fron teras afuera y de fronteras adentro. El espafol se contin’ a acting que Je concen del valor anejo a seutise “hombre ens fue moldean: fo su conducta, BI “hombre en si" del infant don Juan Manel en el sglo xv, Tlevabe siglos labrando ln figura interior del expatol, q se hace “ome esencial”, en palabras del buen conde de Haro en el glo xv, segiin més adelante ha de ver el lector. He ahi el vetho, el logos lormativo, que dio estructura, sentidg © impulso ascendente. a los fe es & quienes, por eso mismo, se hacfan y se ahincahan en sn espa lad. Cuando el Presidente del Consejo Real y Arzobispo de Compore uuadié a Carlos V de ir a combat r ri slaw Gs ir personalmente con Francisco I de Francia, su principal argumento fue ext: “A V. M, no es oculto que [el de Francia} es tenido por Toco y parlero, estimado por inconstante ¥ pot persona sin ser Era preciso insistir sobre tales detalles a fin de barrenar y hacer salir Tos blogues compactos de la historiograla fabuloen, on ta eval ce EN BUSCA D2 ONA_REALIDAD NO FABULOSA 19 revuelven y confunden nociones que han de ser puleramente distingui- das unas de otras. Partiendo del absurdo de que Espaita es igual al suclo de la Peninsula Ibériea, y de que lo humano es simple biologia; con- fundiendo los usos tradicionales eon la posicién del hombre respecto de ellos; ignorando que la lengua es inseparable de la intencién valorativa {que sobre ella proyecta quien la habla; sin principios rigurosos sobre 1a yealidad del hombre y del mundo en que aquélla se realiza, la his riogeafia tradicional viene haciendo rodar a lo largo de muchos siglos un yevoltijo de humanidad a Ia cual, caprichosamente, so le da el nombre de espafiola, Ni siquiera se han tenido en cuenta, ni se han manejado, Jos instrumentos intelectuales al aleance de cualquiera, importados y bien reelaborados en terso castellano: “Si Las circunstancias hacen al espirita {es decir, al yo enlazado con aquéllas], es ["lo hacen’) modificadas por ‘este mismo, y recibidas en él segin 61 es” (Unamuno, En torno al casi- tismo, 1895). Cuando las cireunstancias hacen que un sujeto humano Jas rehaga y dé forma en su conciencia, de tal modo que el producto resuillante Iegue a adquirir fuerza innovadora y valor normativo, enton- es la realidad cotidiana, por ai ola sin dimensién ascendente, se prove de dimensién hist6rica, historiable. Antes de hacerse perceptible y as- cendente como ser historiable, el espaiiol no ha existido, Ha existido algo ‘que no era él, que era condicién y circunstancia posibilitante para él, pero ho él; era otra cosa, que a mi no me interesa primordialmente, porque no trato de historia visigética, romana o celtibériea —suponiendo que hoy exista una posibilidad de historia celtibérica, Me interesa presentar tuna estructura, no un osario de anéedotas y de hechos truncos o des coyuntados. ‘Antes de existir espatioles en la Peninsula, hubo en ella gentes con conciencia de ser otra cosa: godos, hispano-romanos, ciintabros, celtiheros, ‘eltas, iberos 6 lo que fuere, La pretensién de espafilizarlos a todos, apar- te de ser metédicamente absurda y anacrénica, no tiene en cuenta el ue, de ser eso cierto, los franceses, los italianos, los ingleses, etc, tam- Dién serian seres sustanciales e inmemoriables. Pero basta pasar los ojos por cualquier libro escolar, para eonvencerse de lo contrario, y no se- guir pensando como el padre Mariana en 1600. Hay obras en francés, co- mo la de Ferdinand Lot, Naissance de la France, 1948, en donde puede leerse: "Sélo las circunstancias hicieron que la futura Francia y la futura ‘Alemania, casi hermanas gemelas hasta entonces (843, tratado de Ver- iin}, viecen cortado el lazo que las unia, y pudicran tomar conciencia de su personalidad, confusa hasta entonces” (pig. 416). Estas eircunstancias fueron que los francos, al este y al oeste de la raya que mis tarde divi diria Francia de Alemania, fueron separados por una iaja de tierra, Por- que son los hombres —afiado yo— quienes moldean y orientan Ia con 20 LA REALIMAD THSTOWICA De ESPARA—car. eiencia de ecémo han de ser los ho elemental somo el d Ieido por los historiégrafos reeal citrantes: “La transformacidn de la Galia romana en Francia vs uno de os espectaculos mas sorprendentes de nuestra historia, Cémo y por qué aquellos galos que se sentian romanos, por decir asi orgénicamente, que cantaban a Roma, soberans herida aunque siempre, adorada, incluso des. pués de 410, pudieron tan répidamente olvidarla, y no aspirar sino a.un fin, a ser tomados por francos?” (pig. 135). Quien lea eva obra, y Jas citadas on su bibliograffa, se dard cuenta de los motivos de un he- cho tan evidente, El primer rey de Francia fue Carlos el Calvo, coronado en Roma en 8753 antes nada habia que pudiera Namarse Francia. El mismo nombre de La Gaule fue une ereacién literaria, que aparece en el siglo xin, Las mismas razones valen para Tlalia, exyo nombre coincide hoy con el de la provincia romana del mismo nombre, en la cual mo existia el menor barrunto de la futura “italianita” de Dante o de los hoy Il mados ital'anos. Y era asf, porque “en el imperio y en sus claces di Gentes habia ana conciencia romano-imperial, no italiana; [en el sigho V] mantener la soberanfa en Armériea o en Valeria (Ia Panonia norte-orien- tal) significaba para aquella gente lo mismo que poseer Venecia” (L. Sal- vatorelli, L'Ttalia Medioevale [1936], pag. 18). No digamos nada de ns gentes de la Penfnsula de los Apeninos con anterioridad a haberse constituido el pueblo romano como entidad historiable.*® Hay cue insistir —en vista de una ceguera siete veces secular— en que ningin historiador o escritor en Ttalia 0 Francia pretende hoy identificar a italianos y franceses con los habitantes romanos 0 prerro- manos de sus respectivos paises, Fundar la continuidad humana, social, cen enlaces geograficos, biolégicos o abstractamente psiquicos (estos o los otros rasgos de cardcter), y no en la conciencia de formar parte de una comunidad humana, agente y responsable de sus destinos, es una ofuscacién s6lo mantenida hoy por civrtos historiadores espaiiles, EL alto poeta Giosué Carducci (1835-1907) hace datar del aio 1000 Ia vica italiana, como italiana: “De hecho desde los primeros atios del siglo x1 se siente como un tintineo de vida, atin timida mas tarde estallara en reldmpagos de pensamiento y de obra; desde este momento comienza en verdad la historia del pueblo italiano” "(Dello srolgimento della letteratura nazionale). No menos terminante es Git seppe Prezzolini, en su sugestivo libro The Legacy of Italy, iniciado asi oi Por qué los italianos no son romanos.” Sus razones son bres. Por ser esto asi, un libro tan ‘Los origene que: “AI contrario de la creencia popular mantenida por algunos pre- tendidos eruditos, por muchos ampulocos propaganidistas y por une serie de ilustres poetas, los italianos no son, descendientes directos de los ro- EX BUSCA DE UNA REALIDAD No FARULOSA a ‘nanos, sino un nuevo pueblo, tan distinto de aquéllos como Ios fran- ceses, los espafoles o los anglosajones” (pig. 7). Nadie que hoy se re pete en Italia —en donde Ia historia propia ha sido profundamente tudiada— se lanzaria a escribir que los italinnos de Tengua roma ca enlazan con los etruseos, ni que éstos se continiian en aquéllos. Por Jo que respecta a los franceses, aclemis de lo ya dicho, téngase presente Ia Histoire de la civilisation frangaise, de G. Duby y R, Mandrou, 1958, eyo punto de partida es el final del siglo X. zEstaran desbarrand todk estos historiadores, cuyo nimero podria ampliarse considerablement gScrin ciertos historiadores espafoles los finicos cuerdos? La Hispania de Roma y de los visigodos se desvanecié, y con ella Jy dimensién hispano-romano-visigtica de sus habitantes, EI nombre de Hispania sobrevivié fonéticamente en el de Espaiia, cuyos sentidos tar- daron siglos en Megar a ser lo que hoy significa Esparia, Los espavioles son tan distintos de los Héspani de Roma, como los toscanos de tiempo de Dante to eran de los etruscos que vivian en Faesula, hoy Fiésole. las romanos dean ipanae pam sbarchr «In Hispania ctor yaa Hispania ulterior. De ese plural deriva el decir las Espafas, nombre See rset eceatrcllc fo cele ec ae frag. montados reinos eristianos en la época de la Reconquista, Pero quienes ‘en el siglo x1 Hamaban Espafia a su tierra posetan una conciencia de su vida eolectiva sin conexidn alguna con la de los Hispané de tiempo de Roma, Tan diferente, que los habitantes de esa Espafia atin no se Hama an “apatites” en el Siglo an. Exe nombre no aparece en el Poem del pid, de hacia 1140; el juglar habla de. “gallizianos, leoneses, castella- Bar ae clancot? coe Shreinalon sansa Sofa acted do Parl Achischer, el nombre “espaitol” es un provenzalismo.# Cual- quier estudiante dé fonética historica se daba cuenta del origen extra- fio de esa palabra, que de haber sido espafiola habsfa sonado “espa Jo"; pero Aebischer ha precisado el origen provenzal de “espaitol”, cost que no se haba hecho: observa este lingiiista que, para los espaiioles de Ja Edad Media, su unidad era mucho menos evidente que para sus hos extrayeninsulares: “Para que se sintiera la necesidad de un adj ‘espaiiol’, indudablemente eva preciso que los que sentian tal nevesidad estuviesent en relaciones comerciales, o de otra clase, con vl eonjunto que forma la Fspaiia actual.” Quienes centian mas que nadie esa necesidad eran los habitantes del Languedoc y la razén de que ese “espatiol” extendiera por las Ienguas vecinas antes que en castellano, es que paiia” significaba la zona de la Peninsula ocupaca por lox moros. En cirrunstancias normales no hnbiera debido yo'comenzar una obra acerca de la historia de los espaiioles en la forma en que lo estoy ha- ciendo, Poro la antigiiedad y el general arraigo de la creenein de sor 2 1A NEALIDAD HISTOWICA DE ESPARA—CAP. 1 “eternos" los espafioles, me ha forzado a ello. El intento de los histori dores —a la veo consciente y subeonsciente— de eludir el enfrentarse con el verdadero pasado de los espafioles, les llev6 al légico resultade de forjarse otro ilusorio. Mas esta ilusién es tan explicable como exeusa bile, pues es directo reflejo de Ia inquietud sentida por algunos eminen- tes pensadores de fines del siglo xn y comienzos del actual, que incluso Megaron a dar por invélidos y vacios los tres o cuatro siglos que nos han precedido, Es una clara manifestacién de lo que més adelante Hamaré “vivir desviviéndose; aunque desde ahora conviene tratar de poner en claro lo que aspiro 4 expresar, La idea y el sentimiento —para mi no justificados— de haber sido fallidas casi todas Ins actividades espaiiolas durante el siglo xv1 y Xv, Hevaron a don Francisco Giner, en un atrebato de amor y dolor de Espa fia, a escribir con motivo de ciertas deficiencias observadas por él en otros patses: " Sams vaidad y meni au fuera de ete oscuro singin — mis amado ‘Guanto més oscuro, queda todavia alld... en el empireo toleado de lus nacieney soberbias, sesplandecientes y gloriosus, ;cdmo podria ser de otro modo on wa pueblo [como Espafia] ampusedo de la historia hace mis de tres siglos, como ‘menos en In parte més espiritual de ella y mas profunda ?** En 1910 escribia José Oxtega y Gasset: Gravitan sobre nosotros tres sgls de eto y de do con ftivolo gest, desentendernos de em secular Paderehec mo ha de ser licito, En 1937 clamaba 1a Falange Espafiola: ser auto e inmoriat de Kapaa agoizab, Tor lay dardos venmowce entrees cep sta [gen 10377] dela vida, Pedic el testi a imparies Ahora que aden de tio ete we'y poet de Epa uci, tenacida con ia graia dela sangre joven, se han hecho cores egret se hherofsmo las fechas de ia Falanges™ SS" a En 1947, Pedro Bosch Gimpera, un docto arqueslogo, titulé un articulo suyo: Contumacia de las desviaciones histérieas; y en él afitma, ba que en Fspafia, Gontamas en sus erzre. dbs oa problems, desde desde mds aids, ban quedo wlohe dopa sigue los Reyes Catslieos, incluso 8 se han solucionado mal... Enel etisol ingenes las eunlidades de sus pucblos y de su catdeter= Las grandezas del siglo xvr y del xvit no satisfactan, ¥ Ta época ane terior, maneillada por Ia ocupacién musulmana y por las ingerencias SS¢A DE UNA RESLIDAD NO PARUTOSS, 23 : (0 Guraary What del er judsies,tampoco, Para Femin Pétez de Gurminy 2 mei Ho x6, la ocupacién de Espaiia por los moros era tema para tna Historia triste y Ucrosa, indigna de metro y provas Ya en el siglo xv los mejores espaioles, los mis inteligentes, co- menzaron a contemplar con repugnancia su’ pasado inmediato, como indigno de ser historiado, De ahi la vuelta a las grandezas de la historia romana en la Peninsula Iie, grandezs may vivas en tas Coplas de jorge Manrique, Era reconfortante volver a ellas, tanto como al remoto ras Can ae cy irtar NePera Tngivil y Madow, 1 le y Ia angustia trazaron Ia pauta de la historiageafia espafiola, descontento y la angustia b lap pea fa, del ilustee huinanista portugués Damin de Goes (1901-1574), escrita para defender el buen nombre de la tierra que él sentia come suya contra Jos censras de Sebatfn Manser y Miguel Servet “Es verdad que hay siglos mis brillantes que atros, y que no destaca hoy ena cincia como en tempos pasados; no puedy sn ‘embargo, tildarse de pobre de cultura la nacién que ha producido tan srandes figuras, ni débe considerarse agotada la fuente de aquéllas por tl hecho de no haberlas producido durante algin tiempo. Damian de Goes colma los vacios sentidos en el presente con lis- tas de nombres de eseritores romanos, musulmanes y hebreos que vie vieron siglos atrés: ahi figuran los romanos nacidos en Hispania, ¢ Jncluso Juvenal, que mas bien deberia ser italiano, pues nacié en Aqui xo, Luego vienen los musulmanes y los hebreos de al-Andalus, Averroes, Maiménides y hasta Avicena el asitico, Los espafioles auténticos son meueionados, en este orden: Alonso de Madrigal, el Tostado; Amaldo de Vilanova, Raimundo Lulio, el cardenal , Alfonso el Sabio, don Enrique de Villena, Luis Vives, Jorge Manrique, Juan de Mena y Garci- aso, Termina Damiiin de Goes su elogio de las letras espaitolas con estas sigifcaivas rzones: “Np habion faltato a Espafin els stimog mil Atos los brllanesingenios que est nacin siempre produ no hubiese Free i i ie Srl epee los godos, los alanos y los sarracenos, ajenos a toda especie de cultusas ema Soergaina na cd Schade eM ce que Tos es ates aleanvardn en breve fascias dee eienca” (op its pi. 207) Pero si los godos y los sarracenos extn birbaros sin eivilizacibn, ze6mo figuran en Ja list, de vatones.flustes (pig. 105), San Leandro, San Tidefonso, Averroes y_Avieone 1 pasado espatio sietnpre ln sido problema de dificil trato para oa lant iat ages cutest nas al SENT a 1A NEALIDAD HISTORIC DE ESP lorizan y lo privan de estructura constructive; fi ea i ra constructiva; frente a esa “desvertebra cién”, iiay quienes niegan que haya habido decadencia espaiiola, Al dy ‘rumbarse le monarquia en 1951, hasta hbo quien propusese San aed pelitco comenzaro iodo “da esp, eon tla hisioria de Foy era existido, Todo Io cucl refuerza Ia sospecha de que la vida de Jos capaes bso dnica; para mi, eplendtlamencisece se jo plage ens fe hist, isenstbes a Tos problemas que el pasa Jo lantesba a puelos tn prihimos como al fats y ct ala on afos peninsulares fueron haciendo rodar a través de los sielos ® ola legendaria del espaiilismo de iberos y celtiberos. EI me “9 etal fntsia en la mente y eel dino de quienes aprenden 9 ciarla ya en la escucla, es incalculable, Eraditos respetables carla tans aides formar el eundre de apretads densa en ised eee jedainos asf sin saber qué sean los espatioles, ni cémo fue origivade 51 existencia, AI publicar la primera edicin de esta ubii, me taveeta suficiente Homar la atencién del lector sobre este invetetado enprollos ungué incautamente que lo obvie y razonable se abriria paso. Alaunos in ya convencids, por supuesto; pero la hisloriografia comvencional y tetifcad sigue shi, refusinda tas balurtes de seudopatvaismo le aisemitsmo, y blaende Io eects de Tos “expos” Sena y_ Traian. Dan por supuesa, flormente, la exitencia de “aud erat emonstrandum”; confunden et contenido seminten del adjetivo latino Pamus con espaol, wn voealo extranjero del siglo Xi imaginan que el hombre de Ia Peninsula fue siempre espaiiol: ereen que la terra Peninsular, esparolisada hoy yor les auténticos expaoles, era ya ty fol antes de exits, V psn tan ingen ptcin de pin a can Ia ilusoria figura de su “espatil”, como #1 se de un obj tan realy visible como Is eateal de Totelo, que es tledens por halign as a Biel Green eos hitradares que pantie pee afiol prerromano y cl posterior se debe sencillamen om Chas dlfrecias ent unas y ates épocas unas veer selene creates, ars. Sarongy imagine que el tata”, una vex bro- tao sobre aera peninslar, past yor varios exo ¥crensantac ‘ smo modo que la catedeal de Toledo {ue primero «= tet ote Tro pls eee es, adiciones renacentistas, karrocas y hasta del rocaed entre los flos in an. May ta dicen se ae y-cdimo se inieié aquellajoya arquitectinica,y los historiadores del terns tspaiiol nunca dijeron en ue cnssine, de vera y eenuclanaduente, Ie realidad del expail, Toman eso que aman “caraceisicas raat sicas” (una ingenua vaguedad del siglo xix) y lo preyectan schve la Yagusdesripciones de Ios habtates de la Poninula ov tts soley BN BUSCA DE UNA NEALIDAD_NO_FABULOSA 25 fa, sino ‘gomanos —ignoran que el hombre no se caracteriza por su psicol por el valor y por el sentido de Jo socialmente hecho con ss psicelogi POF SSe han ido ast proyectando y acumulando cireunstancias propias de ‘otros sujetos colectives (iberos, celtiberos, ete.) sobre la imagen verbal $a “espaol”, convertida sin razén en una esencia subyacente al fluir fel tiempo vital. EI volumen de tal desatino, el gran estorbo que signi fiea para siquiera medio entender Ia realidad de los espaiioles, y ocw- se de sit futuro, me obligan a reiterarme y a poner de manifiesto las Fondas raices de una multisecular equivocacién. noras 4. Indoco de las Cajgn, Loe mutans, 1, 1988, pe, 19. El autor arlaye eve texto sn Hernande Menace el tntrret de Boab que exeild unas Relocon’s te alee nce Sse ies aides demos del rina de Granada, publicadas por in Sociedad de Biblihiloy Ee a ta It Peco Hesranda de Boor nada dice etm La inocaet para mi Fatal le lo notable co que el sofor De laa Cajiges acepte como yndsieros tales falco a cin precede, on realidad, el Kistrador de Granda Frances Bemides de Pe te ns if de gg Simo eerie me aka, Mids, 1971 “i: Er hstonador armidee de Pelee ‘ae Free i ieohadce oe acabaro can totalmente Tay moaiabes de ta regi, {os Ment oer renegando’ Je tal mndny que eunndo to Reyes Cation 1 siclaren rote i reliquae della. En apoyo de fs ‘etron a gpoye de esto eta Simonet thn del sigo xt, fos abitantes de Grn Sen stn Alar Rew anus ea tee Nagata, dl sigo ser tamper habla *inglees de nae i Jesendiontes de danenon lon, de normandon ¥ ot de a8 “stalegce elle” ueedo gor los hitriaores crea log een ‘tim tera, seo, ye funda en ln preoeupacién dt fina, tn inne REI eM ntmence O oe, que x. desatino cobea sentido dentro de Ta extuturs aug duae Yala copula, angio hago ver eu cl cayfuto Mh Misery de Hepat f, 235, 21 4 fase Peseoe Carls, das ree de Bsa, Madd, 195, gs, 5258, Lax avbrayadoe 1, Cx det Val, Peoria de Coit fa Nwevs, Madi, 1969 (idoters Th ‘spin, disigidn par Dipaso Alonso) Ter Coorg Cit, Ler histles eindrles 26 caguage on the Poschtopy. of the debt, 1st gon, No vays.¢ pears que eam Hed ire wen te ey Ue: "En enh jen Teale etme de lo mierenes pore. Alegri. et eo Te eae rablema, Sosy de publiadn Is primera cficin de ta bra, ox Meet Cetats, Maddy Teuron 198, piss 400 y xentes 9 en Eupoalded Sern racba det Quijote, tale lc prdlogs a fa eficbn de esta obva por Is Porrine SA Mateo 15, pigs. XLU'y went, a eae ee Aca eu ew Origen, very exltr de foe expan, Mavi ‘Taurus, 198, ur. 0 1 PB Givecto, Jy Bt Real Cleo de San Ignacio de Mico (Las Vituinar) EL Cotego de Maio. Neen, 190. T'Ainque:pemaalos deve tro ponte sporne entre Alphonse X ct Philippe I de vita y para ottos fines, coniene recoular 26 14 RESLIDAD HISTONGA De BSvARA—can. 1, (HGS. 2.25) at gets ideas do X. Zubie: "La vide det hombre nce un Sty nig ths de nn poten Y alo teres fo Sy See lt ar an? sida As od En : ine ef plantcomiunty del prolong Ovi, 195 cde ii abundance y uparanas fa hacen teil co to clave de fro, de tel moo ‘ve puede abastecer ae ale a fo heh ns Tala Ta cud de Ros de atin echo sult privaciones'y trabajos; us dno desloge Atlan de tama sabe ‘refiten le theca a is pay a Reha ane pe: cn Goad A Relves Motino, BY capitn Fransvee de Alden (147-157), Vala, Se be llevde ¥ tetdo mucho un biel 1, como alae 2a tarde tea. se Fiimico Matemo, escritor sicalo del Wistrga de algtoos pueblos surg my ondngulem st vera que ol 1 fe ef soberono Gen it Coletsivanente exaente oa esi aa en Lat Salen gilt wade ‘tina de valine fide la ah attach is i “i sre caes i der Sitar ate acta " fox ite on of asdero Cl rey, #8 funcon cae are bajo candles Rn Pn ela eign is Le ig ee ei, ee tis ERS 2 ee ncmcica aiGnis cete a ie = sri ane ae se Henle pg Dro mre Tae by oor, bas ‘ial Porria, S. A., México, 1956. oun pega Sy ln na tc ees spibegea gesis ei as e 1959, pin, 41), oe aS Pree dv ea ts a ats rin oy i HAL Gontiler Palencia: Lo mentraber de Toledo, vel petnines vig ise imi dee Layest— ex indudable quest tala de vn pester? Nonas—car. t_(wics. 225) , ow lun rn 095). Vl Fd sk ae Ba th le Ve a Oe ee ei Hee ae a (nes Sie eee Shed User ty poe 8) En tii rin er ee ec muha ord Igunos espaioles de los sigles Xvt y XVI pogo citar: = eee ‘Err gente ch ga acl Oe ell wt et esa viot y ene, al Parever timo trate ro prosrany aale ta teense attr ne (Sue's Hel Alen, neler 168, 6) omits “La pedagogia social como programs pelitico” i, “« peas | ne ak da 1” do ootibre de 1997, inyaurador de Ta, Gran Ozden eer pa ego cn rr rico de legislacién, Parplona, Ets spre Te aor ems Soe otra rae Hd cmt el ne ay Sr Hace eos i i eet tote de eae ik z emer ipa Neve, Mico, 20 de setienbre Ge 197 A rx ng aed ncn ie oy or. Pa 3 Damito de’ C3in, 0}