Día alegre en Siliguri

“Yo hago todo”

Por Su Divina Gracia, Om Viṣṇupād

Śrīla Bhakti Nirmal Āchārya Mahārāj

Siliguri, aniversario de la instalación de la Deidad

27 de mayo 2017, parte 1

Hoy es un día auspicioso. En este día, las deidades de Śrī Śrī Guru Gaurāṅga
Gandharva Govinda Sundar se instalaron aquí en nuestro Maṭh de Siliguri.

La Deidad se manifiesta por medio de un devoto, a través del deseo de un devoto,
el Señor mismo viene a este mundo en la forma de una Deidad para tomar el
servicio de los devotos. Ustedes no deben pensar que la Deidad está hecha de
madera, de piedra o de bronce, la Deidad es el Señor mismo. La Deidad habla, la
Deidad da testimonio, la Deidad roba. Ya han oído muchos pasatiempos, y les
puedo dar un ejemplo.

অনন#াি%'য়ে'া মাং - য জনাঃ পয#1ু পাসেত ।

- তষাং িন ত#ািভযু7ানাং - যাগ ে9মং বহাম#হ< ॥

ananyāś chintayanto māṁ, ye janāḥ paryupāsate

teṣāṁ nityābhiyuktānāṁ, yoga-kṣemaṁ vahāmy aham

(Śrīmad Bhagavad-gītā, 9.22)

“Yo asumo la responsabilidad de adquirir y proteger las necesidades de Mis
devotos totalmente dependientes que siempre están absortos pensando en Mí y
que Me adoran en todos los sentidos”.
En el Gītā, Kṛṣṇa le dice a Arjuna: “Para aquellos que no piensan en nada excepto
en Mí, que sólo piensan en Mí y en Mis palabras, Yo Mismo les entrego su comida
en sus casas”.

Devotos: ¡Hari bol!

“Yo les llevo su comida a sus casas”. Esto es lo que dice el Señor. ¿Quién da
testimonio de estas palabras? Arjuna Miśra.

Una vez, había unos brāhmaṇās llamados Arjuna Miśra y su esposa. No tenían
hijos y cada día iban a mendigar, ellos cocinaban lo que colectaban cada día, lo
ofrecían al Señor y tomaban ese prasād. Y todos los días, cuando Arjuna Miśra se
despertaba y se bañaba, y leía un capítulo del Gītā. Un día, cuando llegó a este
noveno capítulo del Gītā y leyó el śloka “Ananyāś chintayanto Māṁ...”, él dijo,
“¿Cómo puede ser esto cierto? ¿El Señor trae la comida? ¡Yo me he rendido
completamente y me he refugiado en los pies de loto del Señor, pero el Señor no
me trae mi comida!” Entonces rompió ese lugar en el libro y escribió: “Lo estoy
haciendo yo mismo”. Después de eso, se fue a colectar bhoga.

Todos los días iba a pedir en alguna casa y traía a su casa lo que fuera que le daban,
pero ese día fue a la primera casa y le dijeron: “Tenemos un problema en casa,
alguien murió, hoy no podemos darte nada”. Fue a una segunda casa, “Alguien
está enfermo, hoy no podemos darte nada”. Fue a una tercera casa, “Mi amo no
está en casa, ahora no puedo darte nada”. De esta manera, no pudo colectar nada.

Mientras tanto, un niño llegó a la casa de Arjuna Miśra con bolsas llenas de arroz,
dhāl, sak, subji, entre otros. ¡Él llamó a la esposa de Arjuna Miśra, “¡Ven, ven, ya
no puedo aguantar más esto en Mi cabeza! ¡Me duele la cabeza! ¡Toma esto, toma
esto! La esposa de Arjuna Miśra salió y le preguntó, sorprendida, ¿Por qué has
traído todas estas cosas? ¿Quién las envió?”

“Tu marido me envió... ¡Le dije que no podía llevar tanto, pero mira la marca en
mi espalda, él me golpeó!”

“Mi marido es un brāhmaṇā, un Vaiṣṇava... nunca ha levantado su mano contra
nadie. ¿Qué ha ocurrido hoy?”

“Por favor, vacía las bolsas primero, entonces podremos hablar...”

La esposa de Arjuna Miśra entró en la casa para vaciar las bolsas, y el Señor
desapareció. Cuando ella volvió, lo buscó por todas partes, “¿Adónde se fue el
niño?” Pero no podía encontrarlo en ninguna parte.

Entonces, ella cocinó y ofreció el bhoga. Se estaba haciendo muy tarde y ella
comenzó a preocuparse, “¿Por qué mi marido no ha vuelto todavía?” Alrededor
de las 3 o 4 de la tarde, Arjuna Miśra regresó.

“Brāhmaṇī, hoy no hay ningún bhoga para el Señor, hoy es nuestro día de mala
suerte...” le dijo a su esposa con lágrimas en sus ojos.

“¿Qué quieres decir con eso? ¡Acabas de enviar a un niño con todas estas cosas,
ven y mira! ¡No sólo enviaste todo esto, sino que también golpeaste al chico!”

“¡Yo no he enviado a nadie, ni he golpeado a nadie!”

“Pero él dijo que tú le enviaste... y él me mostró una marca en su espalda diciendo
que lo habías golpeado”.

Entonces, Arjuna Miśra fue al templo de Rādhā-Mādhav en su casa y vio que el
Gītā estaba abierto. Le preguntó a la brāhmaṇī: “¿Has estado leyendo el Gītā hoy?
Cuando terminé de leer el Gītā hoy, lo puse en el estante...”

Su esposa contestó: “No, hoy no he leído el Gītā”. Entonces vio que el Gītā estaba
abierto en esa misma página donde estaba el śloka. Y ahora estaba escrito allí: ¿Ves
ahora, brāhmaṇā? Tú no haces nada. Yo lo hago todo, todo sucede por mi deseo.
¿Has entendido ahora?... Hoy estuviste afuera todo el día, pidiendo un puñado de
arroz, pero no lo conseguiste en ninguna parte. Cualquier cosa que suceda, sucede
por mi voluntad”.

Por lo tanto, aquí también, el Señor ha venido asumiendo esta forma humana...

Publicado en Inglés en: http://scsmathinternational.com/guidance/2017/170527-
JoyousDayInSiliguri-1.php

Traducción y corrección: Mohita Kṛṣṇa Dās
Rohini Nandana Dās, Indra Didi

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