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[e l t r a b a jo e n a je n a d o ] 3?

//x x i i / Hemos partido de los presupuestos de la Economía nacio­
nal. Hemos aceptado su lenguaje y sus leyes. Hemos supuesto la
propiedad privada y la separación entre trabajo, capital y tierra así
como entre el salario, los beneficios y la renta de una parte; por la
otra, la división del trabajo, la competencia, el concepto de valor de
cambio, etc. Partiendo de la Economía nacional y con sus mismas
palabras hemos mostrado que el trabajador queda rebajado a una
mercancía y la más miserable, que su miseria crece a proporción
del poder y el volumen de su producción, que la competencia ter­
mina necesariamente en la acumulación del capital en unas pocas
manos, o sea en una restauración aún más terrible del monopolio;
que, finalmente, la división entre capitalistas y señores desaparece
lo mismo que la de labradores y obreros; toda la sociedad termina
dividiéndose ineluctablemente en las dos clases -.propietarios y tra­
bajadores sin propiedad.
L a Economía nacional parte de la propiedad privada como de
un hecho, sin explicárnoslo. El proceso material de la propiedad
privada, un proceso real, lo capta en fórmulas universales, abstrac­
tas, que luego toma como leyes. Estas leyes no las comprende, es
decir que no muestra cómo se derivan de la esencia de la propie­
dad privada. L a Economía nacional nos deja a oscuras sobre la
razón de la división entre trabajo y capital, capital y tierra. Por
ejemplo, cuando determina la proporción entre salario y benefi­
cios se conforma con el interés del capitalista como razón última,
es decir que supone lo que tendría que desarrollar. Así mismo la
competencia se (le) entromete constantemente. Su explicación son
circunstancias externas. Hasta qué punto estas circunstancias ex­
ternas, aparentemente casuales, no son más que la expresión de
un desarrollo necesario, sobre eso la Economía nacional no sabe
nada. Como hemos visto, incluso el intercambio le parece casual,

35 La parte precedente del i.er manuscrito ha expuesto con sus mismos tex­
tos el esquema fundamental de la economía política y mostrado, además de su
inhumanidad y sus contradicciones, la inestabilidad del sistema económico real
que le subyace. La segunda parte del i.er manuscrito es algo así como un peque­
ño pendant a La esencia del Cristianismo de Feuerbach, que se podría titular: «La
esencia de la propiedad privada». La propiedad privada es en efecto — como aún
dice Marx por entonces— el presupuesto fundamental de la economía política.

la divisibilidad de los bienes raíces contra el latifundismo. L a depreciación del mundo de los hombres aumenta en proporción directa con la acumulación de valor en el mundo de las cosas. libre empresa. lo que había que explicar. en forma histórica. etc. suponiendo como un hecho. Competencia. a saber la relación necesaria entre dos cosas. naturales— del monopolio. Nuestra tarea es por tanto comprender la conexión esencial con el sistema del dinero de toda esta enajenación que componen la propiedad privada. cuanto más aumenta su producción en potencia y volu­ men. la corporación y la propiedad feudal. impuestas por la fuerza en vez de necesarias. Nuestro punto de partida es un hecho actual de la economía nacional. a un estado primitivo meramente ficticio. intencionales. El trabajo no solo produce mer­ cancías. E l trabajador se empobrece tanto más. lo que había que deducir. Así explica la teología el origen del mal por el pecado original. Este recurso no explica nada. entre valor y devaluación de los hombres. la codicia y la separación tanto entre trabajo. Supone como un hecho. Los únicos engranajes que el economista nacional pone en movimiento son la codicia y la guerra entre los codiciosos. entre monopolio y competencia. la competencia *6 Precisamente porque la Economía nacional no comprende el movimiento en su conjunto. como el economista político puesto a dar ex­ plicaciones. como un suceso. sino que se produce a sí mismo y al trabajador como una mercancía. . capital y propiedad del suelo como entre intercambio y competen­ cia. de la libre em­ presa contra el corporativismo. división del suelo sólo se desarrollaban y comprendían como consecuencias accidentales. *6 Dediquémonos ahora a la esencia de ese movimiento de la propiedad que hemos descrito materialmente. cuanto más mercancías produce. inevitables. N o nos vayamos. L o que hace es desplazar el problema a una gris y nebulosa lejanía. y precisamente en la medida en que el trabajo produce mercancías. E l trabajador se convierte en una mercancía tanto mas ba­ rata.un mero hecho. por ejemplo entre división de trabajo e intercambio. se ha podido oponer por ejemplo la doctrina de la competencia contra la del monopolio. cuanto más riqueza produce.

L o mismo pasa con la religión: cuanto más pone el hombre en Dios. deja entonces de pertenecerle a él para pertenecer al objeto. cuanto más se mata el trabajador a trabajar. está cla­ ro que. / / x x i i i / Consideremos ahora más de cerca la objetivación. el mismo trabajo se convierte en un objeto sólo controlable con el mayor esfuerzo y las interrupciones más imprevisibles. L a apropiación del objeto aparece hasta tal punto como enajenación. más aún. tanto menos es él mismo. el capital. Por tanto. cuanto m ayor es este producto. la objetivación como pérdida del objeto y esclavitud bajo él. ajena. Su vida propia. su producto. Por tanto. tanto más poderoso se hace el mundo ajeno. la producción del trabajador. y en ella la enajenación. objetivo que crea frente a sí. Lo que este hecho significa es simplemente que el objeto pro­ ducido por el trabajo. se le opone como algo extra­ ño. cuanto mayor es esa actividad. Más aún. como extrañación. Una vez supuesta esta característica. L a extrañación del trabajador en su producto significa que su trabajo se con­ vierte en un objeto. La objetivación aparece hasta tal punto como pérdida del objeto. L o que es producto de su trabajo no es él. L a realización del trabajo es su ob­ jetivación. tanto menos puede poseer y tanto más le domina su producto. en una existencia externa. en un poder autónomo frente a él. es la objetivación del trabajo. Esta realización del trabajo aparece en un estado de economía política como irrealidad del trabajador. que es lo que el trabajador pone en el objeto. que el trabajador es irrealizado hasta morirse de hambre. Todas estas consecuencias se hallan encerradas en una carac­ terística del trabajador: que el producto de su trabajo sea para él un objeto ajeno. tanto más pobre se hace él mismo. tanto más irreal se hace el trabaja­ dor. convertido en una cosa. cuanto más objetos produce el trabajador. como un poder independiente del productor. tanto m e­ nos le pertenece éste. El producto del trabajo es el trabajo fijado en un objeto. la pérdida del objeto que ha producido. La realización del trabajo aparece de tal modo como id ealiza­ ción. que la vida que el trabajador ha transmitido al objeto se le enfrenta hostil y ajena. la apropiación como enajenación. que el trabajador se halla desposeído de los objetos más necesarios no sólo para la vida sino también para el trabajo. su mundo interno. independiente. tanto menos conserva en sí mismo. que. extraña. .

cuanto más civilizado su objeto. pero expolia al trabajador. pero devuelve violentamente a muchos a un trabajo brutal y convierte al resto en máquinas. tanto menos respeto merece.°) porque el mundo exterior sensible deja crecientemente de ser un objeto inherente a su trabajo. Produce palacios. La relación del rico con . mayor es la impotencia del trabajador. pero al trabajador le da cuevas. sin el mundo exterior sensible. tanto más deforme el trabajador. cuanto más se apropia el trabajador con su trabajo el mundo exterior. Produce belleza. la naturaleza sensible. 2. en que éste actúa. tanto menos puede consumir. 2. el cretinismo. Por tanto. de ali­ mentarlo. tanto menos vale él. E l colmo de esta esclavitud es que el sujeto físico ya sólo se [puede] mantener como trabajador y trabajador no significa más que un mero sujeto físico. así también le alimenta en sentido estricto. 2. tanto peor alimentado se halla en doble sentido: i. para poder existir i°) como trabajador. Ésta es la materia en que se realiza su tra­ bajo. cuanto mayor es el valor de su producto. que el trabajador se convierte en un esclavo de su ob­ jeto por dos capítulos: i.0) en cuanto recibe medios de subsistencia. Y ciertamente el trabajo produce maravillas para los ricos. pero en el trabajador desarrolla la estupidez. mayor es la barbarie del traba­ jador. o sea trabajo. cuanto más inteligente el trabajo. en tanto más embru­ tecido y esclavizado por la naturaleza se convierte el trabajador.. suministrando al trabaja­ dor mismo los medios para subsistir físicamente. cuanto más estructurado su producto.) L a Economía nacional oculta la enajenación inherente al trabajo. Es decir. cuanto más produce el trabaja­ dor. (Según interpretan las leyes de la Economía nacional la enaje­ nación del trabajador en su objeto. Sustituye al trabajador por las m áqui­ nas.°) en cuanto recibe el objeto de su trabajo. Desarrolla la mente. a partir de la cual y con la cual produce. El trabajador no puede producir nada sin la naturaleza. prescindiendo de la relación in m ed iata entre el trabajador (el tra­ bajo) y la producción. Dicho de otro modo.°)físicamente como sujeto. cuanto más potente el trabajo. Pero lo mismo que la naturaleza alimenta al trabajo. en cuanto que el trabajo no puede vivir sin objetos sobre los que actuar. L a inmediata relación entre el trabajo y sus productos es la que hay entre el trabajador y los objetos que produce.0) porque cada vez le da menos alimentos en el sentido inmediato de medios para la subsistencia física del trabajador. pero para el trabajador deformidad y mutilación.

la actividad de la extrañación. cerebro y corazón humanos actúan sobre el individuo indepen­ dientemente de él. o sea como una actividad extraña — divina o diabólica— . y cuando traba­ ja. es la pérdida de sí mismo. sino que se niega. ¿En qué consiste entonces la extrañación del trabajo? i. la producción misma tiene que ser la extrañación activa. la extra­ ñación del trabajador en un sentido: su relación con los productos de su trabajo. cuando pregun­ tamos cuál es la relación esencial del trabajo. estamos preguntando por la relación del trabajador con la producción. dentro de la misma actividad productiva. En la enajenación del objeto del trabajo no hace más que resumirse la enajenación. es una especie de sacrificio. o sea no pertenece a su ser. De ahí que su trabajo no sea voluntario sino forzado. y en el trabajo se siente enajenado. si el producto del trabajo es la extrañación.los objetos de la producción y con esta misma no es más que una consecuencia de esa primera relación. Por lo tanto el trabajo no le satisface una nece­ sidad. sino que sólo es un medio para satisfacer necesidades fuera del trabajo. de la producción? Por tanto. sino en el acto de la producción.°) E l trabajo le es externo al trabajador. de mortificación. Pertenece a otro. Por tanto el trabajador no se afirma a sí mismo en su trabajo. el trabajo en que el hombre se extraña. trabajos forzados. El trabajo externo. en que no le pertenece. Lo ajeno que le es se ve en toda su pureza en cuanto deja de usar la coacción física u otra: entonces la gente escapa del trabajo como de la peste. la extrañación de la actividad. Pero la enajenación no se muestra sólo en el resulta­ do. Lo mismo que en la religión la propia actividad de la fantasía. se siente en casa. De ahí que el trabajador no se sienta suyo hasta que sale del trabajo. Cuando no trabaja. la extrañación de la actividad misma del trabajo. Si el trabajador no se enajenase en el mismo acto de producir. sino que m orti­ fica su cuerpo y arruina su mente. no se siente bien sino a disgusto. Hasta ahora sólo hemos perseguido la enajenación. Este nuevo as­ pecto lo trataremos más tarde. . tampoco se le podría enfrentar como algo ajeno el pro­ ducto de su actividad. ¿Qué es el producto sino el resumen de la actividad. Por consiguiente. fuera. en que du­ rante el trabajo el obrero no se pertenece a sí mismo sino a otro. no desarrolla una libre energía física e intelectual. Y la confirma. tampoco la actividad del trabajador es la suya. Lo externo que el trabajo le es al trabajador se ve por último en que no es suyo sino de otro.

L a vida de la especie. sino — dicho de otro modo— también porque se toma a sí mismo como a la especie presente. Lo bestial se convierte en lo humano y lo humano en lo bestial. etc. aliño. L a enajenación de sí mismo. 319. 167. que no le pertenece. En consecuencia el hombre (el trabajador) ya sólo cree obrar libremente en sus funciones animales — comer. Feuerbach. cuanto más universal es el hom­ bre comparado con el animal. Erich Thies]. Esta relación es idéntica con la que hace del mundo exterior sensible. cuando come. humana o animal. la procreación como castración. las convierte en fines úni­ cos y absolutos. 1975-1977. Cierto que comer.. la propia energía física y mental del trabajador. independiente de él. Quien pone el estómago fuera de lo humano. Aportes para la crítica de Hegel [edición y traducción de Alfredo Llanos]. su vida personal — ¿y qué es la vida sino actividad?— como algo vuelto contra él mismo. autoriza al hombre. Frankfurt/M.» (L. etc. Feuerbach. Werke in sechs Banden. mientras que en sus funciones humanas se siente como un mero animal. pág. 2. Pero la abstracción que las separa del ámbito de la restante actividad humana. la fuerza como impotencia.0) Dentro del trabajo. beber y procrear. 6 tomos [ed. beber y procrear. Esta relación es la que vincula al trabajador con su propia actividad como algo extraño. viva. L. que no le pertenece a él.) . como antes la enajenación de la cosa. son también funciones auténticamente humanas.— . porque se comporta consigo mis­ mo como con un ser universal y por tanto libre.36 E l trabajo. tanto más universal es el ámbito 36 «La actitud ética y racional del hombre con su estómago consiste sim­ plemente en tratarlo como algo humano y no animal.°) L a relación del trabajador con el producto de su trabajo como un objeto ajeno que le domina. es la acti­ vidad como sufrimiento pasivo. lo hemos considerado de dos maneras: i. a la bestialidad. añadiendo a lo sumo vivienda. iii. 1974. pág. acto con que se enajena la actividad humana prác­ tica. la relación del trabajo con el acto de la pro­ ducción. consiste físicamente por de pronto en que el hombre (lo mismo que el animal) vive de la naturaleza inorgánica. hace de ellas algo bestial. //xxiv/ Aún nos queda por deducir de los dos puntos anteriores una tercera característica del trabajo enajenado. no sólo porque convier­ te en su objeto práctico y teórico su propia especie y las otras. y. Buenos Aires. El hombre es un ser a nivel de especie. de los objetos naturales un mundo ajeno y hostil.

la actividad con que vive. le convierte la vida de la especie en un medio para la vida individual. si no quiere morir. con el que tiene que mantenerse en un proceso constante. cf. Físicamente el hombre vive exclusivamente de estos productos naturales. forman parte de la conciencia humana en la teoría. alimentos mentales que el hombre primero debe aderezar antes de consumirlos y digerirlos. de su propia fun­ ción activa. el del individuo aislado. En efecto el trabajo. el objeto y el instrumento de su actividad vital. 2 ° ) de sí mismo. es precisamente la época de las relaciones sociales más desarrolladas. etc. ([Grundrisse. De este modo también forman par­ te prácticamente de la vida y la acción humanas. de la actividad con que vive. Desde el momento en que el trabajo enajenado le enajena al hombre i.0)] como la m a­ teria. aire.°) como medio directo de subsistencia. pág. i.°) de la naturaleza.de la naturaleza inorgánica que le sustenta. vestimenta. luz. no sólo un animal sociable sino un animal que sólo en sociedad puede aislarse». universales. 6. pág. Pero la vida productiva es la vida de la especie.. la misma vida productiva se le presentan al hombre primero como mero medio para satisfacer una necesidad. 155] OME 21. des­ de este punto de vista. [2. animales. L a universalidad del hombre se revela de hecho precisamente en la universalidad que hace de toda la naturaleza su cuerpo inor­ gánico-. es el mo­ mento preciso en que las diversas formas del todo social se oponen al indivi­ duo como mero medio de sus fines privados. le deja sin vida de la especie a la vida indi­ vidual. calefacción. La conexión de la vida física y psíquica del hombre con la naturaleza no quiere decir otra cosa que la conexión de la naturaleza consigo misma. piedras. le enajena al hombre la especie. sea como objetos de las ciencias naturales sea como ob­ jeto del arte. y. como una imposición externa. ellos componen su naturaleza espiritual inorgánica. la de conservar la existencia físi­ ca.) . Pero la época que produce este punto de vista. o sea la naturaleza en cuanto ya no es cuerpo humano. Plantas. 181-182. 6-7. L a naturaleza es el cuerpo inorgánico del hombre. aunque sea en la forma de alimentos.cf. págs. etc. la Introducción de 1857 dice: «El siglo xvm . El hombre es en el sentido más literal de la palabra un £(üod JioXmxóu. Decir que el hombre vive de la naturaleza es lo mismo que decir: la naturaleza es su cuerpo. habitación. págs. segundo.37 Primero. ya que el hombre es parte de ella. hace de esta última en su abstracción el fin de la primera. o sea. es vida que 37 Precisando históricamente la formulación general de Feuerbach. la sociedad burguesa. que también se halla en forma abstracta y enajenada.

hormigas. libro 1. dispone de una actividad vital consciente. G. la elaboración de la naturaleza inorgánica es la confirmación del hombre como consciente ser específico. 488 (al comienzo de la hoja xxiv del manuscrito). Cf. mientras que el hombre lo hace incluso sin ella y hasta que se ha liberado de la necesidad física no comienza a producir verdaderamente. convierte la ac­ tividad con que vive. mientras que el hombre es libre frente a su pro­ ducto. su producto pertenece directamente a su cuerpo físico. 1956. Todo el pá­ rrafo es además una cita implícita de la Introducción a La esencia del Cristianis­ mo de Feuerbach. E l hombre convierte la misma actividad con que vive en objeto de su voluntad y de su conciencia. es ella. como factores propios. mientras que el hombre produce universalmente.a. a . no se trata de una cua­ lidad38 con la que coincide inmediatamente. produce sólo bajo el imperio de la inmediata necesidad física. La producción práctica de un mundo objetivo. Ciertamente también el animal produce. L a vida misma se presenta simplemente como medio para vivir. . de las determinaciones implícitas aún en la forma simple e inmediata de la «cualidad». b. castores. 2 tomos [trad. supra. simple e inmediata. etc. El animal se halla en inmediata identidad con su actividad vi­ tal. W. El trabajo enajenado invierte la relación. o sea que su propia vida es su objeto. y la actividad li­ bre. La «Bestimmtheit» es abstracta. El animal no conoce otra medida y necesidad que la de la 38 Marx distingue constantemente con Hegel los términos «Bestimmtheit» (cualidad) y «Bestimmung» (determinación).genera vida. «Bestimmung» es la explana­ ción positiva. consciente. F. Dicho de otra forma. de modo que el hombre. conforme a la sentencia de Spinoza: «determinado est ne­ gado» (la cualidad es algo meramente negativo). no se diferencia de ella. de A. en mero medio para su existencia. y R. es simple­ mente un ser consciente. pre­ cisamente porque es un ser a nivel de especie. Ciencia de la Lógica. se hace su nido o construye viviendas. le caracteriza específicamente. el ani­ mal no se produce más que a sí mismo. Buenos Aires. La actividad con que vive es consciente a diferencia inmediata de la de los animales. es la característica de la especie humana. Sólo que no produce más que lo directa­ mente necesario para sí o para su prole. produce en una sola direc­ ción. Hegel. mientras que el hombre re­ produce la naturaleza entera. es decir como un ser que ve en la especie su propio ser y en sí la especie. pág. como las abejas. sección i. E l tipo de acción con que vive una especie encierra todo su carácter. ya sólo por eso vive a nivel de especie. su esencia. precisamente como ser consciente. Mondolfo]. Sólo por eso es libre su actividad.

Es decir. mientras que el hombre sabe producir con la medida de cualquier especie y aplicar en cada caso un cri­ terio inmanente al objeto. 284. págs. O sea que la enajenación transforma la conciencia que el hom­ bre tiene de su especie hasta el punto de que la vida como especie se le convierte en un medio.0)» prosigue sólo aparentemente la inicia­ da en la pág. Del mismo modo el trabajo enajenado. arrebatándole al hombre el objeto de su pro­ ducción. especie a la que pertenece. como la naturaleza fuera de él. A l hombre le enajena su propio cuerpo. en un medio para su existencia indivi­ dual. su humanidad. de su objetividad real como especie y convierte su ventaja sobre el animal en su contrario: la pérdida de su cuerpo anorgánico." manus­ crito {infra. al degradar a un medio la actividad propia y libre. pág. convierte para cada hombre la vida de su especie en medio de su (individual) existencia física. de ahí que el hombre modele también según las leyes de la belleza. Por tanto precisamente en la elaboración del mundo objetivo es como un hombre demuestra que halla realmente a nivel de espe­ cie. es la enajenación entre los hombres y Cuando el hombre 39 La estructuración «3. El 3 . la actividad con que vive. 4. De ahí que el objeto del trabajo sea la objetivación de la vida de la especie huma­ na. Ergzbd.0) la vida de la especie. pág. en la realidad y por tanto se contempla en un mundo producido por él mismo. que el trabajo enajenado convierte39 3. 489. . La frase siguiente es una cita implícita de la Introducción a La esencia del Cristianismo. De modo que el trabajo enajenado. cf. tanto natural40 como psíquica.0) es una recapitulación de los puntos I-°)y 2 '0)- 40 «Natural» en el sentido de inconsciente o preconsciente. Esta producción es su vida como especie trabajadora. 523) formula expresamente el carácter «natural» también del psiquismo humano. 1. 297-298) enlazando a su vez con una idea central de la Fenomenología del Espíritu: el reconocimiento. toda vez que el hombre se desdobla no sólo intelectualmente. como en la conciencia. La ideología alema­ na volverá un año más tarde sobre ella (MEW ni. pág.0) Una consecuencia inmediata de que el hombre haya enaje­ nado el producto de su trabajo. 67). En ella se revela la naturaleza como su obra y su realidad. como su psiquismo. le priva de su vida de especie. la naturaleza.0)» y «4. en realidad el punto 3. la vida de su especie. 41 Esta idea enlaza con un tema que había desarrollado ya la tesis doctoral (MEW. sino en el trabajo. en algo que le es extraño al hombre.

Si el producto de mi trabajo me es extraño. Veamos ahora cómo se tiene que formular y exponer en la rea­ lidad el concepto del trabajo enajenado. por ejemplo la construcción de templos. la enajenación del trabajador y de su producción. a cuyo servicio se halla el trabajo y a cuyo disfrute se dirige el producto del trabajo. ¿a quién pertenece entonces? A otro que a mí. no puede ser otro que el hombre mismo. del producto de su trabajo consigo. etc. Si el trabajo es un tormento para el trabajador. en vez de pertenecer al trabajador se le opone como una fuerza ajena. parece hallarse al servicio de los dioses. como toda relación del hombre consigo mis­ mo. no se halla realizada hasta que se expresa en su relación con otro hombre. sólo el hombre puede ser este poder ajeno sobre el hombre.se opone a sí mismo. extrañado. Y sería una contradicción mayúscula. a medida que se some­ te la naturaleza con su trabajo y los milagros de la industria hacen superfluos los de los dioses. es decir que solamente hemos analizado un hecho de la economía nacional. en Egipto. extrañado. ¿Quién es este otro? ¿Los dioses? Ciertamente en los primeros tiempos la produc­ ción principal. Tampoco la naturaleza. Por tanto en la situación del trabajo enajenado cada hombre ve al otro tal y como él mismo se ve en el trabajo. es que pertenece a otro hombre. tiene que ser satisfac­ ción y alegría de vivir para otro. vale también de la relación del hombre con el otro hombre. //xxv/ Hemos partido de un hecho de la economía nacional. El ser ajeno al que pertenece el trabajo y su producto. N i los dioses ni la naturaleza. renunciase por consideración a estas instancias a la satisfacción de producir y al disfrute de su producto. se le opone también el otro hombre. Sólo que los dioses jamás dis­ pusieron por sí solos del trabajo. igual que les pertenece el producto. . Hemos formulado el concepto de este hecho: el trabajo enajenado. Decir que el hombre se ha enajenado su sustancia de especie es fundamentalmente afirmar que los hombres se hallan enajenados entre sí como lo está cada uno de ellos de su ser humano. Si el producto del trabajo. si se me opone como un poder ajeno. Lo que vale de la relación del hombre con su trabajo. con el trabajo de éste y con el objeto de su trabajo.. México. la India. Hemos analizado este concepto. La enajenación. si el hombre.

del mismo modo produce la dominación del que no produce so­ bre la producción y sobre el producto. . ya que en este caso se trata del mundo intelectual. independiente de ese objeto. de la relación extrínseca en que se halla el trabajador con la naturaleza y consigo mismo. más adelante la veremos también por la parte del que no lo es. La enajenación de sí mismo y de la naturaleza se muestra siempre en el puesto que el hombre se da a sí mismo y a la na­ turaleza frente a otros hombres distintos de él. o como se quiera llamar al empresario. independiente de él. con el trabajo. poderoso. lo mismo que produce su obra para perderla. la coacción y el yugo de otro hombre. hostil. que mediante el trabajo enajenado el hombre no sólo establece su relación con el objeto y con el acto de la producción como [poderes] ajenos y hosti­ les. Es decir. sino que establece también la relación en que se hallan otros hombres con su producción y su producto. su trabajo objetivado le resulta un objeto ajeno. L o mismo que se enajena su propia actividad. y la relación en que él se halla con esos hombres. etc. Es decir. Por eso la enajena­ ción religiosa de sí mismo se muestra con necesidad en la relación del laico con el sacerdote o también con un mediador. Si se comporta con su propia actividad como con algo carente de libertad. para que no le pertenezca. Como decíamos antes. le apropia al extraño una actividad que no le pertenece. bajo la autoridad. consecuencia necesaria del trabajo extrañado. Lo mismo que realiza su propia producción para desrealización y castigo de sí mismo. poderoso. es que se trata de un objeto dominado por otro hombre que le es ajeno. hostil. que si el producto de su traba­ jo. no se le hace objetiva. La relación en que se halla el trabajador con el trabajo produce la del capitalista.. O sea que mediante el trabajo enajenado. En el mundo práctico y real la enajenación de sí mismo no puede mostrarse más que en la relación práctica y real con otros hombres. Hasta ahora hemos visto la relación sólo por la parte del tra­ bajador. real sino en su situa­ ción frente al otro hombre. es que esa actividad se halla al servicio. L a enajena­ ción se produce en la práctica. De modo que la propiedad privada es el producto. resultado. extrañado los traba­ jadores ponen en relación con ese trabajo a otros hombres que le son ajenos y no tienen nada que ver con él. la situación en que se encuentra el hom­ bre frente a sí mismo.

°) L a Economía nacional parte del trabajo como del alma verdadera de la producción. En los Manuscritos de París «propiedad privada» y «capital» no se hallan claramente delimitados. pág. que es el medio con el que el trabajo se extraña. Posteriormente esta relación pasa a ser interactiva. tuvo intenso contacto personal con él precisamente cuando escri­ bía los manuscritos de París. sino que pretendía repartirla. del hombre enajenado. Su desprecio del proletariado. Pero (cf. revela este secreto suyo. que es el producto del trabajo extrañado. Pero ya ve­ mos que esta contradicción no es sino la del trabajo enajenado con­ sigo mismo y que la Economía nacional no ha hecho más que ex­ presar las leyes del trabajo enajenado. Marx le criticará a fondo años después en la Miseria de la filosofía. 495-496) Marx ve.42 42 Marx comienza a precisar aquí la crítica de Proudhon insinuada su- pra. En esta contradicción Proudhon ha optado por el trabajo contra la propiedad privada. La insistencia en la crítica de la propiedad pri­ vada debe ser vista también sobre este fondo. en esto se sitúan aparentemente cerca de Proudhon. como después de Napoleón III. en vez de al trabajo. Pero el análisis de este concepto muestra que la propiedad privada. Sólo una vez que la propiedad privada ha llegado a la cumbre definitiva de su desarrollo. que inicialmente estimó mucho a Proudhon. y sin embargo. del mismo modo que originariamente los dioses no son causa sino efecto de la confusión del entendimiento humano. su ideal de justicia preten­ día detener el proceso de un capitalismo cuya dinámica no había compren­ dido. Este desarrollo explica varias colisiones hasta ahora sin resolver: i. también infra. 447. a diferencia de Proudhon. la dialéctica de la activi­ dad humana que produce tanto la «propiedad privada» como su forma de­ sarrollada. Pero Proudhon no criticaba radicalmente la propiedad privada. que durará toda la vida de Marx. del trabajo ena­ jenado. se lo da todo a la propiedad privada. la realización de esta extrañación. y. aunque aparece como fundamento y causa del trabajo extrañado. Por otra parte el concepto del trabajo extrañado (de la vida ex­ trañada) lo hemos hallado a partir de la economía política como resultado del movimiento de la propiedad privada. Esta polémica. es decir: por una parte. además. salvando así de la proletarización a la clase media inferior. sus elogios de la monarquía de Luis Felipe. L a propiedad privada se deriva así analíticamente del concepto de trabajo extrañado. La relativa indiferenciación de ambos conceptos en los Manuscritos se debe a que Marx habla aún de términos de «la acción hu­ . pág. en realidad es una consecuencia de éste. Marx. eran significativos. el «capital». es decir del hombre extrañado. representa algo así como una negación principal en la elección positiva del campo de formulación de la teoría de Marx. de la vida enajenada.

el dinero— 43 no reencontra­ mana». Lo mismo que a partir del concepto del trabajo enajenado. salario y propiedad privada. en vez de mostrarse como fin propio. Por eso también está claro que salario y propiedad privada son lo mismo. pág. igual que en el trabajo asalariado éste. exigida por Proudhon. incluso la igualdad de los salarios. ex­ trañado hemos ganado analíticamente el de la propiedad privada. Este punto lo desarrollaremos más adelante. con el producto— es simplemente una consecuencia necesaria de la enajenación del trabajo. «el hombre». como que una anomalía sólo puede ser mantenida forza­ damente) no sería más que una mejor remuneración de los esclavos. no porque se trate sólo de esta emancipación. frente a la servidumbre. El programa metódico implícito en este párra­ fo ha sido formulado lapidariamente por Marx en E l Capital (OME 41. L a sociedad pasa a ser concebida como capitalista abstracto. sólo transforma la situación del actual trabajador frente a su tra­ bajo en la de todos los hombres. y en cada categoría — por ejemplo el usurero. . por más que de hecho los entienda en cada caso histó­ ricamente. E l salario es consecuencia directa del trabajo enajenado y el trabajo enajenado es la causa directa de la propiedad priva­ da. 43 Para el dinero Marx ha esbozado abstractamente esta deducción al final de «La cuestión judía». etc. se halla al servicio del salario. sino porque en ella se encierra la de toda la humanidad. se expresa en la forma política de la emancipación de los trabajadores-.. Un alza masiva del salario (prescindiendo de todas las otras difi­ cultades. y es que toda la esclavitud hu­ mana se halla implícita en la relación del trabajador con la produc­ ción y todas las formas de esclavitud no son sino modificaciones y consecuencias de esta relación. Ahora limité­ monos a sacar de él algunas conse//xxvi/cuencias. 2 ° ) De la relación del trabajo enajenado con la propiedad pri­ vada se deriva aún otra consecuencia: la emancipación de la socie­ dad frente a la propiedad privada. Y es que el salario — que paga al trabajo con su objeto mis­ mo. C f infra. Por consiguiente ambos (. el capital. sin conquistar el nivel y la dignidad humanos tanto del trabajador como del trabajo. la competencia.) son (sólo) aspectos (distintos de una misma realidad) y tienen que caer juntos. nota 64. podemos desarrollar con la ayuda de ambos factores todas las cate­ gorías de la economía nacional. Más aún.

Hemos visto un aspecto: el trabajo extrañado con respecto al mismo trabajador. desde que hemos transformado la cuestión del origen de Xapropiedad privada en la de la relación del trabajo extra­ ñado con el desarrollo de la humanidad. y la relación del que no trabaja frente al trabajador y al producto de su trabajo. abarca ambas situaciones: la relación del trabajadorfrente al trabajo. L a propiedad privada. 3. uno se refiere directamente al hombre mismo. como extrañación. Las palabras «categorías» y «expresión» indican la imprecisión en 1844 del esta­ tus de la dialéctica en Marx frente a la de Hegel. Y es que. «Análisis» tiene en el presente párrafo un sentido constructivo (y no meramente «analítico»). como expresión mate­ rial y resumida del trabajo extrañado. cuando se habla ác propiedad privada. ad i. nota 89). o sea la relación del trabajo extrañado consigo mis­ mo. Como dirán expresamente las «Glosas sobre Wagner» (MEW xix. como resultado necesario de esta situación nos ha aparecido la relación con que el que no trabaja posee al tra­ bajador y su trabajo. Como producto. que se condicionan mutuamente o no son más que di­ versas expresiones de una misma situación: la apropiación aparece como enajenación. como corresponde a la dialéctica hegeliana. y hemos analizado este hecho. 2. al producto de éste y al que no trabaja. trate­ mos de resolver aún dos tareas: i. °) Qué es la propiedad privada en general y en qué relación se halla con una propiedad realmente humana.remos más que una expresión determinada y desarrollada de estos fundamentos iniciales. Pero antes de considerar la producción de estas figuras. págs. Este nuevo planteamiento encierra ya su solución. E l trabajo extrañado se nos ha fragmentado en dos partes in­ tegrantes. 361-362). a enajenarlo? ¿Cómo se basa esta ena­ jenación en la naturaleza de la evolución humana? La pregunta está ya casi resuelta. mientras que la extrañación aparece como apropiación y enajenarse parece el verdadero arraigo. Pero ¿cómo llega el hombre a extrañar su trabajo. .0) Hemos tomado como un hecho la enajenación del trabajo. propiedad realmente humana y social. su extrañación. mientras que cuando se habla del trabajo. propiedad privada tal y como ha resultado del trabajo enajenado. y en qué relación se halla con una. en la dialéctica de Marx no se trata propiamente ni de categorías ni de una coherencia mera­ mente lógica en el «desarrollo». se cree que es algo ajeno al hombre.°) Determinar en general lo que es Xa.

Pero también de las 2 tareas precisas que se había asignado el mismo pasaje. el que no trabaja hace contra el trabajador todo lo que el trabajador hace contra sí. pero es excesivamente débil para sostener una deducción de la reali­ dad humana en sus objetivaciones materiales.44 Examinemos más de cerca estas tres situaciones. Volvámonos ahora a la relación de este hombre ajeno al trabajo y al trabajador con el trabajador. aparece en el que no trabaja como estado de extrañación. Cabe pensar que la insuficiencia de un desarrollo excesivamente conceptual impide aquí una deducción satisfactoria para el mismo Marx. Méxi­ co. la génesis de la enajenación del trabajo.ermanuscrito.a parte del i. 118-119). //xxvn/ Tercero. . de Wenceslao Roces]. la 2. se le complica bajo la pluma y queda sin terminar. que forma una especie de enreja­ do subyacente — pero exterior— a toda la 2. Hemos visto como al trabajador que se apropia la naturaleza por el trabajo. práctico del trabajador en la producción y con respecto a su producto (como actitud psicológi­ ca) reaparece como talante teórico en su opuesto. es típica asi­ mismo de la dialéctica del señor y el esclavo. ni la del trabajador la misma del capitalista (cf. el comportamiento real. son una acomodación de la dialéctica del señor y el esclavo en la Fenomenología (G. Su sentido materialista se halla demasiado desarrollado como para producir deducciones ideales a lo Proudhon. W. 1966. Segundo.^ /xxvn// 44 Este párrafo. Fenomenología del Espíritu [trad. de enajenación. de la enajenación. pág. F. la 1. con el trabajo y con su objeto. Hegel. la apropiación se le presenta como enajenación. de un hombre que le es ajeno. la vitalidad como sacrificio de la vida. 491-492. el que no trabaja. Así queda pen­ diente ante todo el desarrollo de las categorías económicas a partir de los conceptos de «trabajo enajenado» y «propiedad privada» (supra. la producción del objeto como su pérdi­ da en manos de una potencia ajena. . no es abordada. De todos modos expresamente la «enajenación» de la Edad Media no es ya la misma del capitalismo burgués.a. 45 Marx ha interrumpido aquí abruptamente su trabajo. una categoría que ha aparecido con frecuencia en las últimas páginas. pág. Por de pronto hay que notar que todo lo que en el trabajador aparece como actividad de la extrañación. y menos literalmente los dos párrafos anteriores. «El poder» de y sobre las cosas y las personas. la naturaleza de la propiedad privada.^ nota 42). págs. supra. la actividad propia como actividad para otro y de otro. 492-493). pero nada de lo que hace contra el trabajador lo hace contra sí mismo.