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I COCTEL MARGARITA
Tonto del pueblo
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ANTONIO ZÚÑIGA

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Antonio Zúñiga

Coctel margarita
Bebida ardiente compuesta por dos o tres elementos, con
un sólo sabor.

PERSONAJES

Rubén, es de baja estatura.
El Cuaco, gordo y de cara dura.
La Chueca, está chueca, es flaca y tiene
una chiche grande y otra chica.
Blanca y Rosa, típicas, como

• "Camelia la tejana". Son las dos unas
frondosas amazonas del asfalto norteño.
Juan, es joven y guapo.
El Batman, es un hombre grande
y con "mal del pinto ".

• La acción se desarrolla dentro de los límites de
Ciudad Equis.

l. Bar El Gato Félix

Un abanico central gira lentamente dibujando
una sombra intermitente en el piso. Al fondo
una mesa de billar. A un lado una gran rocola.
En otro extremo una brillante barra de caoba.

+
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I
Encima y enfrente de la barra un letrero: «El
Gato Félix, tradición desde 1895».
El Cuaco está sentado frente a la barra. Su
imagen se refleja en un espejo. La Chueca,
y
maniobra la rocola El Batman le sirve un
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coctel margarita a El Cuaco.

EL BATMAN: Yo ... soy el inventor.

Silencio.

EL BATMAN: No permito que se dude. Yo lo inventé.
Que a nadie le quepa la menor duda. Yo

,
,

encontré la combinación exacta, la medida
perfecta, el balance y el equilibrio...

Una violenta carcajada retuerce a La Chueca.

EL BATrvIAN: Sin mi talento El Gato Félix no seria lo
que es hoy: el bar de mayor tradición. Un lujo.
Un verdadero agasajo estar aquí. .. ¿o no?

El Cuaco asiente. .- 1

¡
EL BATMAN: Puro cliente distinguido (pausa). No me
dejes mentir, Cuaco. ¿Cuántos bannans podrían I
contar que entre sus clientes hubo alguien como
tú?
EL CUACO (con falsa humildad): No hables en pre-
¡ ,

térito, por favor.
EL BATMAN: El hombre más buscado del país.
EL CUACO: Haces que se me suban los colores a la
cara ...
EL BATMAN: El alma con mayor precio.
EL CUACO: Por favor, ¿qué son quinientos mil verdes?
EL BATMAN: Un gángster de altura.
EL CUACO: Ya ...
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Antonio Zúñiga

EL BATMAN: ¡Alcapone dos mil!

La Chueca ríe estrepitosamente. El Cuaco
voltea sigiloso; ella guarda silencio de golpe y
vuelve a la rocola avergonzada por su arranque.

EL BATMAN: Que digo Alcapone, ¡Don Carleone, el
mero mero Don Car-leo-ne!
EL CUACO: ¡Ya, basta! ¡No más, no podría ... ! Yo ...

Pausa.
• EL CUACO: Nada, nada.

Silencio.

+
EL BATMAN: ¡Chueca!
!
La Chueca se acerca, su cuerpo se contonea en
espiral por lo desigual de sus piernas.

EL BATMAN: Mira mujer, un trabajo es un trabajo. Y
el tuyo consiste en divertir, ¿no?
+
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Ella asiente, sin hablar.
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I
EL BATMAN: Bueno ... para qué hablar...

La Chueca va al centro de la pista y baila
apoyada en el tubo giratorio. Ella es como una

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Coctel Margarita

odaliscaserpiente. El Batman le habla a El
Cuaco en forma confidencial.

EL BATMAN:Esto es ya tierra sin ley, sin esperanza.
No sé cómo es que arriesgas el pellejo de esta
manera. Para El Cuaco Félix, cualquier hoyo
es más seguro que El Gato Félix. Para el Cuaco
Félix es mejor huir. Vete, hazme caso y
ocúltate. No salgas a la calle porque te pueden
matar en cualquier esquina. En esta hora, a
cualquier hora te pueden matar. La orden es
terminante y está siendo seguida con una
puntualidad que asusta. La orden es matar...

matar a todo el bulto que se parezca a ti, o que
parezca tu aliado ...
EL CUACO: Me aturdes con tu grotesco recuento de
violencia. ¿Qué no entiendes? Soy un hombre
sensible, un ser un humano que se estremece
a la primera... ¿Acaso 1?-0 me conoces?
EL BATMAN: Por eso te lo advierto. Levantan hasta las
piedras buscándote. En estos días, a estas
horas, han muerto cientos o miles. Muchos de
ellos inocentes ... Pero tus enemigos no dan
cuartel, no respetan nada ... A los restaurantes,
a los cines, en las esquinas y a todo lugar de
reunión entran sin pagar y sin avisar y
descargan sus cuernos de chivo. Son como los
huracanes. .. arrasan con todo.
EL CUACO: Yo no les hago daño. Yo sólo soy un poeta.
Ya me conoces ... leo poesía ... (Declama)
"Para no extraviarme, por las noches me guío
por las constelaciones paralelas que los hom-
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Antonio Zúñiga

"
1 bres montan sobre los arbotantes ... "
EL BATMAN: Pero te busca la Agencia Antidrogas.
EL CUACO: Porque también distribuyo droga. Yeso,
bajo un severo análisis, no tiene nada de malo.
EL BATMAN: Te buscan para matarte ...
EL CUACO: Ya lo sé, ya lo sé ...
EL BATMAN: ¿Entonces? ¿Qué esperas..? ¡Vete! Te
busca La CIA, la Interpol, el FBI, La PGR, La
judicial del Estado, La Policía Municipal y
hasta las agencias privadas de seguridad te
buscan... ¿Qué te pasa? ¿Qué haces aquí?
EL CUACO: Espero a mi amada. Y mientras espero,
me oculto.
EL BATMAN: ¡¿Aquí?! ¿Qué te pasa? ¿Aquí estás más
visto que unas botas de piel de víbora morada, .

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exhibiéndose en plena calle principal de
Ciudad Equis.
EL CUACO: Mientes, exageras. ¿No sabes tú que el
mejor escondite siempre es aquél en el que
todos te ven?
EL BATMAN: Estás loco. Corre, corre, salva tu pellejo,
métete a un hoyo, hazte un búnker y no salgas _
hasta que estés a salvo de la histeria.
EL CUACO: Déjame seguir esperando aquí. Y sírveme
otro coctel.

La canción ha terminado. La Chueca baja del
tubo y se acerca a El Cuaco.

LA CHUECA: ¿Te gustó?
EL BATMAN: Vete de aquí.

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Coctel Margarita

EL CUACO: No. Déjala. Estoy triste ... ¿qué no
entiendes?
LA CHUECA: Resígnate. Ella no va a venir nunca más.
EL CUACO: Me gustas más cuando estás callada.
Porque cuando no hablas, no dices mentiras ...

La Chueca ríe estrepitosa.

EL CUACO: Eso. Ríe por mí. Que yo no podría. ¿Qué
te bebes?
LA CHUECA: Un Bloody Merry.
EL CUACO: No. Aquí, sólo la especialidad de la casa.

I

El Batman coloca un Coctel Margarita entre
ellos dos para separarlos.
I

EL BATMAN: Yo lo inventé.
EL CUACO: Ah, cómo eres soflamero.
La Chueca ríe bajito. +
EL CUACO: ¡Otro para La Chueca!
LA CHUECA: ¿La quieres mucho?
EL CUACO: ¿Por qué crees que estoy aquí?
LA CHUECA: ¿Y si no viene?
EL CUACO: Eso no puede ser. No hay manera. No hay
lugar en el mundo en el que ella pudiera estar
sin que yo lo sepa (pausa). Por favor, no me
traigas más tristeza. Yo solo me basto para eso.
Mejor sube a la barra y enséñame ...

La Chueca se arrastra en la barra lisa frente a

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Antonio Zúñiga

él Y luego se descubre el pecho.

EL CUACO: Una grande de melón y otra chica de limón.

...
•....
Vacía el Coctel Margarita en su pecho blanco. Ella
lanza un grito de estremecimiento. Ella besa.

LA CHUECA: Gracias.
EL CUACO: ¿Por qué?
LA CHUECA: Tienes buen corazón a pesar de todo.

• EL CUACO: No. Es que te lo mereces. Echa a andar la
rocola.

La Chueca salta y retorciéndose va hasta la
máquina musical.

LA CHUECA: ¿Cómo se llama?
EL CUACO: Ya sabes cuál me gusta, no te hagas.
LA CHUECA: Ella, tu novia. ¿Cómo se llama?
EL CUACO: Ella se llama Blanca, como la cocaína.

Se escucha la canción de Camelia la Tejana al
momento que la calle es iluminada por los
potentes faroles de una camioneta.

11. En la Troca

Una cochera en donde está metida la trompa
de la troca y de la que sólo podemos ver la caja
trasera. Hay un gato hidráulico que levanta la
troca. A un lado Blanca en tacones

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Coctel Margarita

altos y minifalda. Rosa en Overol descuelga una
de las llantas traseras. Rosa trae un parche en
la frente.

ROSA: ¡Listones! Pásame la otra.

Blanca sube a la caja con dificultad y arrastra
la llanta.

BLANCA: ¿Qué onda, son la 9: 15, crees que nos détiem-
po?
ROSA: ¡Pásame la llanta!
BLANCA: ¿No ves que no puedo?

ROSA: Ay, pinche Blanca, te dije que vinieras lista.
BLANCA: Y vengo lista...
ROSA: No tienes madre. Parece que vas a un baile,
cabrona. Pásame la llanta y dej a de hacerte la
pendeja.
BLANCA: ¿Eso estoy haciendo? ¿Eso crees? Ahora vas
a ver que no.

,

Pausa. Sube con dificultad y trata de arrastrar
la llanta. De pronto:

BLANCA: ¡Aaaay, ay ay!
ROSA: ¿Qué pasa, qué, dónde?
BLANCA: ¡No, no no, no puede ser, no puede ser, esta-
mos perdídas !

Llora desconsolada.

ROSA: ¿Qué? ¿Dónde? Dime, ¿dónde?
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'-1

Antonio Zúñiga

BLANCA: Aquí.
ROSA: ¡A ver quítate! ¿Dónde, pinche Blanca?
BLANCA: Aquí, en mi mano.
ROSA: ¿Qué tiene tu mano? ¡Ya, pinche Blanca, dime!

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BLANCA: Que poco observadora eres, ¿eh?

Le pone la mano en la cara.

ROSA: ¿Qué? no veo nada.
BLANCA: Mis uñas ...
ROSA: ¿Qué tienen?
• BLANCA: Se me rompieron con la mugre llanta.
ROSA: No mames, pinche Blanca. Qué pendeja eres,
deveras. Creí que era algo grave.
BLANCA: ¿No se te hace algo grave? ¿Cuánto crees
que me sale cada uña?

.~ ROSA: Ya me sé esa canción (pausa). ¿Estás segura
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que ésta es la llanta rellena?
BLANCA: ¿En una good year?
ROSA: Sí. Creo que sí.
BLANCA: Entonces sí.

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ROSA: Ayúdame pues.

Llevan la llanta entre las dos. Rosa la coloca
en el lugar vacío de la traca.
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ROSA: Pásame la cruz.
BLANCA (con una seña): Cruz, cruz, que se vaya el
diablo y venga Jesús.
Ríe estridente.

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Coctel Margarita

ROSA: ¡Ya, pinche Blanca, compórtate, cabrona! ¡Esto
es serio! Es peligroso ... y tú nomás risa y risa,
cabrona. Ya ni la friegas.
BLANCA: Lo que pasa es que tengo miedo. Si nos
hayan nos despanzurran ...
ROSA: Nadie nos va a encontrar, ya verás.
? ¿ S·1...? B ueno, nomas
. ...
B LANCA: ¿ O ye y S1. ' ... este ...
ROSA: ¿Qué?
BLANCA: ¿Almorzaste?
ROSA: No, ¿tú crees que vaya tener hambre?
BLANCA: Yo sí.
ROSA: Porque eres una frívola, cabrona. Pásame las
tuercas.

BLANCA: La tripa no se manda.
ROSA: Por eso estamos como estamos.
BLANCA: Ay, ¿por qué lo dices? ¿Me ves gorda? ¿Sí?
ROSA: Ahí está el espejo. Nomás ve tu misma.

Blanca se alisa la barriga, se acomoda la falda.
+
I
1
Se talla los cachetes.

BLANCA: Ay no, no me digas gorda porque me pones
peor de nerviosa. No me digas que estoy gorda.
¿Sí?, ¿verdad? .. ¿Sí estoy?
ROSA: Cómo crees.
BLANCA: ¿No?

ROSA: Para nada. Te ves muy bien. Estas fiaquísima.

A Blanca le cambia el rostro, apenas disimula
su alegría.

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Antonio Zúñiga

BLANCA: ¿Se te hace?
ROSA: Si sigues así, te desapareces.
BLANCA: Ay, ¿de veras? Es por la maldita Dieta
Escarda. Ya la voy a dejar mejor. ¿D no?
¿Cómo la ves tú? ¿La dejo?


,

ROSA: Bájale al gato.
BLANCA: No porque me rompo otra uña.
ROSA: ¡Pinche Blanca, todo lo tengo que hacer yo!
¿Cómo es que piensas escapar así? Esta es una
huida, ¿entiendes? Una carrera ya una carrera

.- I
se va con tenis, no con chico taconazo .
¿Quieres dejar al Cuaco? ¿Sí o no? ¿Sí? Pos
aliviánate.

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Entra a la cochera. Sale con unos tenis y ropa
I holgada para Blanca.

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I
I
ROSA: Ten, póntelos.
BLANCA (mientras se cambia): Claro que quiero huir.
También yo sé del peligro. Pero el peligro no
te quita lo decente.
ROSA: Hicimos un trato, ¿te acuerdas?
j:ii. '-,
BLANCA: ¡Claro! Adiós y sin los hombres. ¿No? Ves
que sí me acuerdo. Solas hasta la muerte. Una
con otra para siempre.
ROSA: Una para otra y otra para una.
BLANCA: Tal para cual.
ROSA: ¡Eso! ¡Bien! ¡Chócala!

Truenan sus palmas en el aire.

BLANCA: ¿Oye, antes de cruzar, podemos llegar a San
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Coctel Margarita

Lorenzo?
ROSA: ¿Para qué?
BLANCA: Para pedir protección y para que nunca nos
falte nada en esta nueva vida nuestra que
vamos a tener, ¿no?
ROSA: Pues sí. También a mí me gustaría... y debería-
mos comprarle unas veladoras, ¿no? ¿Con
cuántas veladoras crees que nos aliviane y nos
proteja?
BLANCA: Yo diría que con dos grandes y dos chicas
cada quien.
ROSA: Hay que rezar para que todo nos salga bien.
Que podamos cobrar y entregar las llantas.
BLANCA: Para que podamos ir lo más lejos y seguras
que podamos.
ROSA: Para que vivamos tranquilas.
BLANCA: Para que seamos felices.
ROSA: Eso sí, bien felices. Juntas para siempre.
BLANCA: Libres pero de la mano.
ROSA: Sin pinches hombres, sin perro que nos ladre.
BLANCA: Solas.
ROSA: Bien solas.
BLANCA: Un poco tristes sin sus besos, hay que
reconocerlo.
ROSA: Bueno, sí. Un poco.
BLANCA: Ay, sin sus manos, qué dolor.
ROSA: Ay, sin su mirada ... Sí me duele, cómo no.

Ríen como locas.

BLANCA: Mugres hombres, para qué existen. Para qué
existes "mugre Cuaco, miserable, poeta de
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Antonio Zúñiga

tercera.
ROSA: Ay, Rubéh, ya siento que te extraño ...
BLANCA: ¿Rubén? ¿Cuál Rubén?
ROSA: ¿Cómo que cuál? El madrina amigo del Cuaco.
Su guarura incondicional. . ~
BLANCA: ¿El chaparro es tu ... ? Ay, no ... ¿cómo? Ay,
mira, cómo te lo tenías guardado, pinche Rosa.
¿Porque no me habías dicho?
ROSA: Porque no quería que me lo quitaras.
BLANCA: ¿Yo? ¡Ay, cómo crees ... ! ¿Yo... ? ¿Qué te
pasa? Si tú eres mi amiga del alma. Yo no le
• haría algo así a una amiga del alma. ¿Oye... ? Y
qué tal muerde allá el chaparrito ...
ROSA: Como bulterrier...

,
[

,
Exótica carcajada.

BLANCA: ¿Y estás enamorada?
ROSA: Sí, pero con mucho dolor.

I Se toca la cabeza instintivamente. Luego llora.
I

+
I!
BLANCA: Ay no, no. No seas gacha. Me haces llorar
a mí también.
ROSA: ¡Pinche chaparro culero!
BLANCA: ¡Pinche Cuaco de mierda!
LAS DOS: ¡Pinches hombres!

Lloran mientras cambian la llanta.

BLANCA: ¡Hicimos un trato ... !

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!
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Coctel Margarita

ROSA: Y no me rompo ...
BLANCA: ¡Juntas hasta el fin!
ROSA: Todo para delante y para atrás ni un pedo.

Pausa en que se miran fijamente y luego se
abrazan.

BLANCA: Vamos por mis cosas.
ROSA: Pero después, ¿podemos pasar al Hotel Empe-
rador, por las mías?
BLANCA: ¿Al hotel?
ROSA: Es que dejé mis maletas y mmhh.
BLANCA: Quieres ver al chaparro no lo niegues.
ROSA: Bueno, sí. Nomás para decir adiós (pausa)
¿Y tú? ¿No vas a despedirte de El Cuaco?
BLANCA: El que mucho se despide, pocas ganas tiene
de irse.
ROSA: Sí claro (silencio). No me mires así. Hicimos
un trato y no me rajo. Vámonos. .
BLANCA: Espera, esta bien, acepto, vamos al hotel,
pero nomás un rato, ¿eh? (pausa) ¿Okey?
ROSA: Ya te dij e que sí.
BLANCA: Vamos y vámonos para siempre de aquí.

Entran a la cochera, la troca lanza un rugido
al ser encendida. ,

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111. Cuarto del Hotel Emperador

Es de noche. Cuarto de hotel con una pequeña
ventana abierta. El aire mueve las cortinas.
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Antonio Zúñiga

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Rubén mira hacia afuera. Está impaciente. Se
acerca a la ventana, se asoma y grita:

RUBÉN: ¡Juan! ¡Rey, tú! ¡Acá, arriba!
, JUAN (desde afuera): ¿Qué onda?

• RUBÉN: ¿Con quién hablas?
JUAN: Con nadie. ¿Por qué?
RUBÉN: ¿No has visto a la Rosa?
JUAN: ¡Nel!
RUBÉN: Si la ves llegar, me echas un grito, ¿okey?
JUAN: Pero yo ya me voy.
RUBÉN: Ni madres ... ahí te quedas hasta que yo baje ...
¿órale?
JUAN: ¡Órale!
RUBÉN: ¡Conste!
,
Regresa. Cierra la ventana. Pausa. Del exterior
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se mete el ruido de la calle. De pronto unos chi-
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rridos de autos que pasan a toda velocidad lo
I ponen en alerta. Saca su pistola y se acerca
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agazapado a la ventana. Afuera se escuchan los
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disparos que desde los autos lanzan a diestra y

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I,
siniestra. Silencio. Pausa. Alguien mete la llave
a la puerta. Rubén corre y se coloca detrás de la
puerta listo para atacar. Entra Rosa, Rubén se
le echa encima y la derriba y le pone su escuadra,
38 especial en la cabeza.

ROSA: ¡Ayyyyy! ¡Soy yo! ¡Soy Rosa! ¡Yaaaa!

Rubén ríe divertido.

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ff1!

Coctel Margarita

ROSA: Mucha risa, estúpido.

Rubén ríe con más ganas

ROSA: ¡Pendejo, estúpido, animal. .. !
RUBÉN: Fue un chiste.
ROSA: Pues muy malo, cabrón.
RUBÉN: Bueno, ya.
ROSA: Bueno, ya. ¡Fíjate!, un día de estos me matas
y ...
RUBÉN: ¡Ya, no te claves! Cierra el caso.
ROSA: ¿Caso? ¿Cuál caso? El único caso aquí es el de
tu pendejez. ¡Fíjate! Porque el día en que se te
salga un tiro ...
RUBÉN: ¡Ya, pinche Rosa! Ya estuvo bueno, cierra la
pinche.boca. Era un pinche chiste... ¿qué? ¿No
entiendes eso?
ROSA: Pero, es que ...
RUBÉN (estallando): ¡Ya o te meto un putazo!

Silencio.

ROSA: ¿También es un chiste?
RUBÉN: Es que no te callas, cabrona. No me dejas ni
siquiera disculparme.
ROSA: Vete al diablo, ojete.

Se regresa por donde entró.
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J

RUBÉN: Espérate, ¿a dónde vas? ¡
ROSA: Déjame pasar.
RUBÉN: ¿Ya te vas?
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\1

Antonio Zúñiga

ROSA: Ya. Quítate.

Silencio.

ROSA: Voy por mi maleta, pinche Rubén. ¡Quítate!
RUBÉN: No te enojes, rancherita ...

Le da un beso en la mejilla, Rosa se deja querer.
Aprovecha para salir.

RUBÉN: ¿Por qué te tardaste tanto? Afuera está cabrón.
La calle está hecha un campo de batalla, no
estás seguro ni en tu casa.

Rosa entra con la maleta.

RUBÉN: ¿Por qué no traes puesto tu chaleco anti-balas?
ROSA: Porque estoy harta de ponérmelo.
RUBÉN: Es obligado. Una bala perdida salta donde
menos te lo imaginas.
I
I ROSA: ¡Estoy harta de esta pinche guerra! ¿Hasta cuán-

,
do? ¿Eh? ¿Hasta cuándo nos van a dejar en paz?
I RUBÉN: Hasta que caiga El Cuaco y otro más fuerte
ocupe su lugar.

I
!
Rosa entra al baño, saca algunas cosas de los
cajones y empieza a hacer su maleta.

RUBÉN: ¿A dónde vas?

Silencio.

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Coctel Margarita

RUBÉN: Contéstame. ¿Qué es esto, a dónde vas?
ROSA: Me voy ... es todo.

RUBÉN: ¿Por qué? ¿A dónde?
ROSA: Porque quiero, ¿a dónde? No sé ... a donde
marque el viento.
RUBÉN: No mames, no mames ... Me estás cuentean-
do. ¿Verdad?

Ríe nervioso.

ROSA: No. Para nada.
RUBÉN: No es cierto. No me harías esto, tú no me
dejarías, ¿verdad? •
ROSA: Claro que sí.

Acomoda sus cosas en silencio. Rubén se arrin-
cona cual niño al que le quitan un dulce, apenas
pudiendo contener su furia.

ROSA: ¡Bueno, adiós!

Le da la mano, Rubén se la retira emberrin-

ROSA:
chado.

¡No te pongas así! ¡Dame un abrazo!
RUBÉN: No.
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Le da un manotazo. i "~

C.'
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. ••.•.'..•

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ROSA:¡No me pegues!
RUBÉN: Sí te pego.

80
Antonio Zúñiga

• La toma de los cabellos, la arrastra por la
habitación. Una coreografia violenta de pata-
das, puñetazos y golpes llevada a cabo en
completo silencio. Justo cuando Rubén va a
golpearla en el estómago, Rosa lanza un grito
,....
-.".'
que la ahoga.

ROSA: ¡Noooo!

Pausa .

• ROSA: ¡Estoy embarazada!

Rubén pasa de la furia a la ternura ... La toma
en sus brazos cual niño que recupera sujuguete.

RUBÉN:Perdón, perdón. Soy un bruto ... un animal,

-- i
perdón ... No lo vuelvo a hacer, te lo juro ran-
cherita, te lo juro. Soy un bruto, un animal, ¿me
perdonas? ¿Me perdonas? Dime que sí, anda,
i
dime, dime ...
I Pausa.
I

•.'.-' .~ RUBÉN: ¡Ya, pinche Rosa, no seas rencorosa!
ROSA: ¡Déjame!
RUBÉN: ¡Ándale, dame un beso.. ! ¿Sí..? Uno, nomás
uno, chiquito ...

Pausa.

RuBÉN: Soy un animal ...

81
Coctel Margarita

Se encamina a la ventana y se sube a la cornisa.

ROSA: ¿Qué haces?
RUBÉN: Matar para siempre a este animal.
ROSA: Estás loco. ¡Bájate de ahí, argüendero!
RUBÉN: Si me perdonas sí, si no, no (pausa). ¿Me
perdonas...?
ROSA: Me dolió, menso.
RUBÉN: ¿Dónde? ¿Dónde te duele, a ver?
ROSA: Aquí .
RUBÉN: A ver .

Le besa la frente.

RUBÉN: Rosa, rosadita ... mi rancherita.

Los besos van doblando la voluntad de Rosa.
Rubén la conduce poco a poco a la cama en
donde hacen el amor. Afuera los ruidos de
patrullas y coches que se alejan aumentan al
tiempo que se escucha la música de El Gato I
Félix. I

IV. Bar El Gato Félix

Cuaco está alegre y en calzones. La Chueca

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baila a su alrededor y le pasa las prendas que 1

él le va pidiendo. En la barra, Juan prepara su
cajón para lustrar zapatos.

EL CUACO: ¡Chueca! "bebe vino a la luz de la luna, .que
1
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82
·~.;;,'.'"
.•..

;'~r'l
!
,
Antonio Zúñiga

ella ha de rondar aquí cuando tú y yo no este-
mos ..." ¡Mi sombrero! Vamos mija que no hay
poeta sin sombrero... El sombrero es el
distintivo mayor. .. Los tejanos son de mi
preferencia, su línea recta y su solidez se iden-
tifican conmigo. El sombrero es al narco, como
la corona a un rey... Por eso tendrá que ser de
calidad El Bonanza es por supuesto la mej or
marca Célebre como la serie americana de
televisión, el sombrero Bonanza por supuesto
que distingue ...
• \

La Chueca le pasa el sombrero y el Cuaco se lo
pone.

¡
EL CUACO: "Ven, bebamos y estrellemos la copa de la
~; honra y la deshonra..." ¡La camisa! (recibe una
~ I

: camisa de un color chillante y habla mientras
se la viste). La marca no importa, importa el
color Una camisa de cuadros ya no es la
moda Ahora, el narco moderno prefiere lo
discreto ... Eso sí, abajo de la camisa, nada...
y si se es peludo, menos .
LA CHUECA: ¡La camisa distingue !

Suelta la carcajada, El Cuaco la atrapa del
cuello.

EL CUACO: "Por favor, bebe vino y no hables más de
la Cuenta."

83
Coctel Margarita

Pausa.

EL CUACO: El Wrangler, por favor (recibe elpantalon).
El Wrangler sigue siendo lo clásico. Si eres
del clan Félix, el Wrangler es lo más cool de
todas las marcas... La competencia siempre
prefiere al Levis, pero para su desgracia y
desde mi punto de vista el Levis se está
haciendo viej o ...
EL BATMAN: Salen dos margaritas ...
EL CUACO: ¡Adelante! (Declama) "Como no decidí
el venir a este mundo, aunque no quiera irme,
es correcto que parta; levanta, pues, y sírveme

con garbo, que el vino lavará la tristeza del
mundo". Y ahora mi buena Chueca, lo mejor,
lo único que no puede faltar en la vestimenta
de un grande, lo que hace a la persona, a la
persona que como yo piensa en grande: ¡Unas
botas de piel de lagarto y un cinto pitiado!

Juan le pasa las botas de piel de lagarto que ha
"
i

,
i

dejado relucientes y un cinto que lleva una gran I
hebilla. Luego de pasar las botas se encamina
a la salida pero La Chueca lo intercepta. ~
i
LA CHUECA: ¿Te vas? 1
I
JUAN: Sí, pero regreso. Voy al puesto del hotel y re-
greso.
LA CHUECA: No te pierdas de mi vista.
JUAN: Nunca.

84
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Antonio Zúñiga
I

Sale.

EL CUACO: El pico de la bota habla de ti ... Su pronun-
ciada forma mira siempre hacia arriba, al cielo.
A encontrar los sueños y hacerlos realidad.
Cuando uno es el mejor del negocio, porta
siempre unas bonitas botas de piel, que tengan
la doble propiedad de hacerte sentir en los
cielos, pero de llevarte pegado, bien firme al
piso ... ¡Las botas de piel, distinguen!

Pausa.

EL CUACO: El cinto y su hebilla son siempre el adorno
final. Una hebilla como ésta ... Con una
leyenda que salga de tu corazón, tu inspiración
I

+ 1
1
escrita con letras de oro ...
EL BATMAN: ¡Eres un grande! ¡Qué viva El Cuaco
Félix Gallardo!
LA CHUECA: ¡Qué viva para siempre!

La Chueca se acerca a él, temerosa, como
avergonzada, con el cinto en la mano.

EL CUACO: ¡El cinto, dame ya el cinto, Chueca.
LA CHUECA: Sí, pero dime, dime por favor qué dice
,
aqul.

El Cuaco le arrebata el cinto y lee la leyenda
inscrita en la hebilla.

EL CUACO: "Mi único patrón: Dios". Guarden siempre -
85
j~;
¡

Coctel Margarita

en su memoria lo que dice aquí. Tómenlo siem-
pre en cuenta por si algún día cruza por su
cabeza la idea de la traición a mi persona...
"Mi único patrón: Dios". Eso, y el orgullo de
ser lo que soy... Por eso vivo, para eso soy
capaz de matar o de morir...
LA CHUECA: Pero ... ¿y el amor, qué?
EL CUACO: El amor es para mí una cosa curiosa ... Yo
prefiero la lealtad a toda prueba. Porque,
querida mía, el amor te mata, como me está
matando ahora, pero la lealtad te salva el
pellejo ...
LA CHUECA: ¡Qué perro ... ! (A ElBatman) ¿Verdá tú?

Ríe hasta que siente la mirada inquisidora de
todos.

EL BATMAN: Silencio, oigan...

Un ruido lejano se va haciendo patente con-
• 1

I
I

I
forme se acerca..
I
' .".'.....•t
..

"
.~

EL CUACO: ¡Cúbranse ... !
I
LA CHUECA: ¡Pecho a tierra! I

EL BATMAN: ¡Aquí, aquí. .. ! I
¡
I

Todos llegan como pueden hasta detrás de la
barra. El ruido se convierte ahora en una ráfaga
de metralla sobre el exterior del local. Pausa.
Silencio. Uno a uno asoman la cabeza.

86
Antonio Zúñiga

LA CHUECA: ¿Qué fue eso.. ?
EL BATMAN: La dientona que mata.
EL CUACO: La mascarrieles ...

Silencio.

• LA CHUECA: Huele a carne quemada ...
EL BATMAN: Yo no fui. Conste.
LA CHUECA: Otra víctima más de la violencia. Otro
inocente que cae ...

Llora.

EL CUACO: A llorar a su casa. Que aquí sigue la
película...

,
!
Se abre la puerta de la entrada y una potente
luz apenas deja adivinar lajigura humana que
atraviesa el umbral.

v. En la calle Mariscal
I

,.
1.
,
I
r
Afuera del Hotel Emperador. En la entrada del
hotel, abierta e iluminada se descubre una es-
calera que lleva a los pisos de arriba. A un lado
una puerta con un letrero con las iniciales W C.
Al otro lado, una banca de bolero. En el muro
exterior, hay un letrero luminoso vertical con
el nombre: Hotel Emperador. En un piso de
arriba y a un lado del letrero está una ventana
abierta. Blanca llega por la calle, camina de
un lado a otro escondida en las puertas.
87
Coctel Margarita

Llega a la entrada y sube hasta media escalera
pero se arrepiente. Baja y justo al pasar por la
puerta del baño se abre de improviso
obligándola a saltar a un lado.

BLANCA: ¡Ayyyy!

Al saltar da un mal paso y cae. Del baño ha
salido Juan.

JUAN: Perdón. Fue sin querer.
BLANCA: Ayúdame, idiota, no te quedes ahí.
JUAN: Sí claro. Perdón.

Le ayuda a levantarse. Se escuchan los autos
que se acercan furiosos.

JUAN: ¡Ahí vienen otra vez, córrale!
.BLANCA: ¡¿A dónde?!
JUAN: Al baño, rápido.

Entran justo antes de que una descarga de
cuerno de chivo descascare la pared. Luego de
una pausa asoman la cabeza.

JUAN: Están como locos ...
BLANCA: ¡Ayyy, chiet!
JUAN: ¿Qué?
BLANCA: Me torcí una pata al correr.
JUAN: ¿Le doy una sobada?
BLANCA: Se me raspó todo el zapato.

88
Antonio Zúñiga

JUAN: Eso tiene arreglo.
BLANCA: ¿Tú crees?
JUAN: ¿Le sobo el pie?
BLANCA: ¡No, déjalo! Mejor dale una chainiada a mi
tacón...


"1
JUAN: ¿Aquí? ¿Estás loca... ?
BLANCA: Oye, no seas coyón. ¿Ü qué? ¿Me piensas
. as!.
d eJar '?
...
JUAN: ¿Cómo?
BLANCA: Con el pie torcido y el zapato todo raspado.
JUAN: Pero si así se le ve bien chulo raspado. "
BLANCA: Mis güevos. Ahora me lo arreglas.

Arriba se abre la ventana. Blanca se esconde.
Se asoma Rubén y le grita a Juan.

RUBÉN: [Hey tú... ! ¡Acá... ! ¡Arriba... !
JUAN: ¿Qué onda?
RUBÉN: ¿Con quién hablas?
i
Blanca le hace una seña a Juan para que no la

,I
!
I

I
delate.

JUAN: Con nadie, ¿por qué?
RUBÉN: ¿No has visto a Rosa?
II JUAN: Nel.
RUBÉN: Si la ves llegar, me echas un grito, ¿okey?
JUAN: Pero, yo ya me voy ...
RUBÉN: Ni ,
madres ... ahí te quedas hasta que yo baje.
¿Orale?
,
JUAN: ¡Orale!

89
Coctel Margarita

RUBÉN: ¡Conste!

Entra y cierra la ventana. Blanca sale de su
escondite.

BLANCA: Ahora me tengo que esperar a que llegue la
Rosa y se vaya ese chaparro cabrón... Ni
modo, Juanito, ya me gané una lustrada de tus
manos mágicas. ¡Órale, como vas!

Se acomoda y Juan se dispone a sacarle lustre
a sus zapatos.

BLANCA: Mucho cuidado. Esos zapatos son giovanni,
¿sabes lo que eso quiere decir?
JUAN: Qué esos zapatos distinguen.
BLANCA: Exacto. (Pausa) ¿Y tú, cómo sabes eso, ¿eh?
JUAN: Por ahí se me pegó. , !
Por la calle se ve llegar a Rosa con una maleta.

JUAN: Ahí viene Rosita.

Rosa pasa de largo. ~
BLANCA: ¡Oye, oye, ¿a dónde tan ligerita?! I
ROSA: Pérame. 1
BLANCA: ¿Estoy pintada o qué? ¿A dónde vas? ~:",

1
i
~',
. ·i
ROSA: Pérame aquí, Blanquita, ¿Sí?
BLANCA: No mames pinche Rosa, No, ya es re tarde. .
Ya, vámonos.

90
¡
¡ Antonio Zúñiga
~,
ROSA: Me despido de volada y salgo.
BLANCA: El que mucho se despide ...
ROSA: Cinco minutos. Te lo juro.

, 1
,i
Pausa.

BLANCA: Está bien, pero ni un minuto más, ¿ok?
ROSA: Gracias, amiga.

Sube como de rayo por la escalera. Pausa.

BLANCA (a Juan): Ora tú, ¿qué ves?
JUAN: Nada. ¿Le aviso al Rubén que ya llegó Rosita?
BLANCA: ¿Para qué? Ella va solita. ¡Ayy! ¡Fíjate lo
que haces! ¡Ya me manchaste la media!
JUAN: ¡Perdón, fue sin querer!
i BLANCA: Apenas las compré, chingado ... ¿Y ahora
~. qué hago, cabrón?
r
I JUAN: Ahorita la desmancho, espérame.
BLANCA: Más te vale. Por que si no vas a tener que -
trabajar todo el año, día y noche para
comprarme otras como éstas ... Son Christian _
.I
i.·" Dior; ¿entiendes lo qué es eso?
r JUAN: Que distinguen. r

BLANCA: Que digo distinguir. Estas, son únicas. y por
II lo mismo hacen único al portador. Colección
i
especial, marca súper registrada y de distribu-
ción recortada... ¿sabes? Dice el proveedor que
están hechas de piel humana. ¿Lo crees?
JUAN: ¿De verdad? .
BLANCA: Como crees (se ríe de él). ¿Oye? ¿Cómo me

91
Coctel Margarita

ves tú?
JUAN: ¿A ti? Bien, ¿por qué?
BLANCA: ¿Así nomás, bien?
JUAN: Bueno, diría que muy bien ...
BLANCA: ¿Tú crees? ¿No me ves gorda?
JUAN: Claro que no.
BLANCA: Ah, gracias. ¿Y tú, tienes novia?
JUAN: ¿Yo? Sí.
BLANCA: ¿Y cómo se llama?
JUAN: No sé, pero trabaja en El Gato Felix.

Saca un pañuelo rojo y se lo muestra.

BLANCA: Qué bonito ... ¿Ella lo bordó?
JUAN: Con sus propias manos.
BLANCA: Qué lindo.
JUAN: ¿Si, verdad? Bueno. Listo, quedaron como nuevos.

i

BLANCA: Qué chidos. ¿Cuánto te debo?
JUAN: Nada. Por la mancha de la media.
BLANCA: Pero como crees, tienes que cobrar por tu
trabajo ... ii
JUAN: La verdad es que ya me quiero ir. A esta hora !
l
es más peligrosa la calle.
BLANCA: Eso sí, tienes razón. (Pausa) ¡Pinche Rosa, +
i

ya se tardó!

A lo lejos se escuchan los autos que se acercan
furiosos.

BLANCA: Ahí vienen otra vez. Sabes, mejor vete, no
vaya a ser la de malas. Yo tambiénme vaya

92
"7f" <

Antonio Zúñiga

esconder mientras sale Rosa.

Juan se da prisa por levantar sus cosas. Luego,
se retira caminando por la calle. Blanca se mete
al baño. De pronto Juan se detiene y da media
vuelta.

JUAN: ¡Oye, mi pañuelo ... !

Una ráfaga de metralleta procedente de un auto
que no se ve, lo acribilla. Juan trata de subir
• herido por las escaleras, resbala justo después
de recibir una segunda descarga de cuerno de
chivo. Los autos huyen, solo oímos el rechinar
de llantas que se alejan. Blanca sale del baño y
lo descubre. Suelta un grito que sale de su alma.
La ventana del hotel se abre, Rubén y Rosa, se
• asoman desnudos.

ROSA: ¡Blanca, Blanca! (Pausa) ¡¿Estás bien?!
(Pausa) ¡Contesta, pinche Blanca!
i

+ Llora. Rubén forcejea con ella y la mete al
cuarto. Abajo, Blanca ha quedado defrente ante
la muerte ...

''+. ,
¡
I

BLANCA: ¿Que culpa tienes, que culpa tienes tú, eh?
\. . .fr!
¡Pinche, vida, pinche vida llena de balazos y de
,_,'o

mierda!
I
I

Llora bajito, luego de un rato, cubre con el

93
Coctel Margarita

pañuelo bordado el rostro de Juan. Rosa apa-
rece por la escalera, está apenas cubierta con
una bata.

ROSA: ¡Blanca! ¡Bendito sea Dios!

Se abrazan. Lloran juntas.

BLANCA: Vámonos, vámonos para siempre, por favor.
ROSA: Si. Derecho y de frente, amiga.
BLANCA: Juntas ...
ROSA: Y sin hombres ...
BLANCA: Vámonos ... Pero cúbrete, mujer que te va a
dar un aire colado.
RUBÉN (asomándose por la ventana): ¡Me las vas a
pagar, pinche Rosa! ¡Y tú, te vas a acordar de
mí, pinche Blanca!

_Blanca y Rosa voltean a verle. Le avientan un
dedo para perderse en la calle riendo como locas.

RUBÉN: ¡Te vaya matar, las voy a matar a las dos ... !
¡Putas de mierda!

Cierra la ventana de golpe. A lo lejos se escu-
chan las sirenas de patrulla que se acercan al
lugar de los hechos.

VI. Bar El Gato Félix

La Chueca baila al ritmo de la rocola.

94
Antonio Zúñiga

EL CUACO: Rubén es un incondicional. Rubén es leal.
Es mi amigo y es mi protección. Él ha perdido
más de lo que ha ganado conmigo ...
EL BATMAN: Pero no está aquí contigo.
EL CUACO: De pronto se aparece ... A mí no me preo-
cupa su ausencia, porque él de un momento a
otro, se hace presente ...

Se abre la puerta. Entra un rayo de luz. Y tras la
luz, entra Juan con su cajón de bolero en la mano.

JUAN: ¿Una chainiada?
EL CUACO: Sólo si me respondes una pregunta correcta-
mente.
JUAN: Viene de ahí.

.'
~\~
!
EL CUACO: ¿Cual fue el mejor tiro del Toro
Valenzuela?
JUAN: No es de mi época. Con permiso.

Se adelanta a la salida.

.,
~
~
I

•. . i, LA CHUECA (desde la pista): ¡Screw ball!

Todos se congelan en sus lugares, luego vol-
tean lentamente hacía donde ella se encuentra.

LA CHUECA: ¡ Screw ball!

Lanza una seña con su brazo chueco al estilo

95
Coctel Margarita

de Fernando Valenzuela.

EL CUACO: ¡Correcto!

Juan y La Chueca han hecho clic de inmediato.
Ella le sonríe coqueta y él se ha quedado para-
do y con la boca abierta. Ella se contonea y lo
aborda moviendo su cadera.

JUAN: ¿Cuántos años tienes?
LA CHUECA: Los suficientes ... ¿y tú?
JUAN: Tal vez pocos ....
LA CHUECA: Qué lindo.

JUAN: ¿Quieres una chainiada?
LA CHUECA: Qué tal eres para sacar brillo.
JUAN: El mejor.
LA CHUECA: Me pongo en tus manos ahora mismo.

Muestra el zapato chueco de su pie chueco.

EL CUACO: Pero a mi primero. ¿Cuánto?
JUAN: Diecisiete.
EL CUACO: Te pregunte el precio, no tu edad. ..- ..

Pone su bota que apunta al cielo sobre el cajón
del bolero.

JUAN: Perdone señor, pero la señorita va primero.
LA CHUECA: ¡No... !

Cuaco se levanta, se lleva la mano a la cintura

96 /
, Antonio Zúñiga

y saca su pistola. Juan no se inmuta.

EL CUACO: ¿Cómo te llamas?
JUAN: Juan.
EL CUACO: Ju-an. Cuatro letras tiene tu nombre. Una
bala por cada letra, ¿que te parece?
JUAN: Me parecen muchas balas .... Con una aquí,
basta y sobra.
LA CHUECA: Cierra boca, por favor ...
EL CUACO: Date de santos que estoy enamorado y
eso me ablanda el corazón (pausa). Te la

• ganaste (pausa). ¡A ver Chueca, siéntate y
muestrale las piernas a tu Juan!

La Chueca sube presurosa a la barra y coloca
sus pies alfrente de Juan. Este se presta a sacar
brillo.

• EL CUACO (declama): La esencia de esta vida y el ser
del mundo son un sueño, una quimera, un enga-
ño, un instante. Desde que existe la luna, nadie
vio nunca nada mejor que el vino puro; no deja
de asombrarme que haya quién venda vino por-
que, ¿quién comprará mejor que lo que vende?

El Batman coloca un Coctel Margarita sobre
la barra.

EL BATMAN: ¡Adelante! Que no hay quinto malo.
JUAN: ¡Listo, señorita, como nuevos!
LA CHUECA: Brillan tanto que me puedo 'ver en ellos co-

97
Coctel Margarita

mo en un espejo. Gracias. ¿Cuánto te debo?
JUAN: Nada. Tus pies son tan chiquitos que no gasté
casi nada de tinta. ¿Qué te puedo cobrar?
LA CHUECA: Tu trabajo.
JUAN: Con un pie como el suyo... por favor.
LA CHUECA: Por lo menos acéptame este regalito.

Le da un pañuelo rojo que se desenreda del cuello.

JUAN: Es mucho por tan poco, pero sí lo acepto.
CHUECA: Lo bordé yo misma... Las puntadas están
chuecas como mis manos. Espero que no te
saque de onda...

JUAN: ¿Tú crees en el amor?
LA CHUECA: Desde ahora sí.
EL CUACO: ¡Ah, el amor! ¡Batman, sirve otras tres
margaritas!

El Batman le sirve a Juan.

BATMAN: Yo lo inventé. ¡
i
JUAN: No, gracias, no bebo. I
EL CUACO: ¿Cómo?
JUAN: No sé. Tal vez todavía soy muy joven. (Pausa)
.., .1..
,

Bueno, ya me tengo que ir.

,
Se adelanta a la puerta, hasta ahí lo sigue La

1
Chueca. ~

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~.:<.

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LA CHUECA: Dime. ¿Vas a regresar? i
JUAN (Aprieta el pañuelo): Primero tengo que sacar

98
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Antonio Zúñiga

brillo a unas botas.

La Chueca se acerca y le da un tierno beso en
la fren te.

",
. • .

w .;"
EL Estoy borracho y alegre.
CUACO:
LA CHUECA: Yo también.
EL CUACO: ¡Entonces! ¡Encuérate y goza conmigo por
favor!

LA CHUECA: ¡Ay no, me da pena con el joven!
EL CUACO: Pues entonces lo hago yo. Que más da.

Va a la rocola y pone cualquier canción. Lanza
la ropa y las botas al aire hasta quedar sólo en
calzoncillo.
j

+ j
!
VII. Cuarto del Hotel Emperador

Rubén y Rosa desnudos sobre la cama ...
[

I
No quiero, ya te dije.

,
ROSA:
RUBÉN: ¿Por qué?
ROSA: Por que estoy muy joven para tener hijos.
!
i RUBÉN: ¿Y yo no cuento?
ROSA: No.
RUBÉN: ¿Ü sea que conté para hacértelo y no cuento
para cuando lo quieres tirar?
ROSA: ¿Tú lo vas a parir?
RUBÉN: No seas pendeja.
ROSA: Por eso, porque no soy pendeja, no lo vaya tener.

99
Coctel Margarita

Afuera se escuchan las ráfagas de metralla.
Rubén se avienta a un lado de la cama jalando
con él a Rosa. Cuando cesan los disparos, Rosa
corre a la ventana y grita desde ahí.

ROSA: ¡Blanca, Blanca! (Pausa) ¿Estas bien? (Pausa)
¡Contesta, pinche Blanca!

Rubén la arranca de la ventana. Rosa corre a
cubrirse con una bata

RUBÉN: No salgas.
ROSA: Blanca está allá abajo.

RUBÉN: ¿Y?
ROSA: Y no contesta.
RUBÉN: Lo peor es que esté muerta ¿y ?
ROSA: Y te vas a chingar a tu madre

Levanta la maleta.
¡Vete, puto!
'.
••••

RUBÉN: Cálmate, no te sulfures.

Rosa sale.

RUBÉN: No te vayas.

Rosa da un portazo. Rubén corre a la ventana.
Desde ahí grita.

RUBÉN: ¡Me las vas a pagar, pinche Rosa!¡ Y tú, te vas a

100
Antonio Zúñiga

acordar de mí, pinche Blanca!

Pausa.

RUBÉN: ¡Te voy a matar, las voy a matar a las dos ... !
¡Putas de mierda!

Cierra la ventana de golpe. Va por su ropa dis-
puesto a salir. Batalla con una de las botas. A
lo lejos se escuchan las sirenas de patrulla que
se acercan al lugar de los hechos.

RUBÉN: ¡Pinches viej as!

Derrotado, se derrumba sobre la cama mien-
tras las patrullas se estacionan frente al hotel.

VIII. El Bar El Gato Félix

Batman, Cuaco y La Chueca asomando la cabe-
i
I
za tras la barra.
i

1.

{

¡
i
LA CHUECA: ¿Qué fue eso?
EL BATMAN: La dientona que mata.
EL CUACO: La mascarrieles.
LA CHUECA: Huele a carne quemada ...
EL BATMAN: Conste que yo no fui.
LA CHUECA: Otra víctima más de la violencia. Otro
inocente que cae.

Llora.

101
Coctel Margarita

EL CUACO: A llorar a su casa, que aquí sigue la
película ...

Se abre la puerta. Entra una potente luz que
apenas deja adivinar la figura humana que
caminando atraviesa el umbral.

RUBÉN: ¿Cuaco?
EL CUACO: ¡Rubén!

Salen de su escondite. El Cuaco vuelve a la barra.

EL CUACO: ¿No hay pájaros en la azotea?
RUBÉN: Nadie sabe nada.
EL CUACO: Así me gusta.
RUBÉN: ¿Sabes?
EL CUACO: ¿Qué...?
RUBÉN: No ...
EL CUACO: ¿A poco no ... ?
,
I

!

RUBÉN: ¿Sí?
EL CUACO: No, pos no.

Pausa.

RUBÉN: Rosa me dejó.
EL CUACO: No me digas.
RUBÉN: Se fue con Blanca para siempre.
EL CUACO: A donde irán que más valgan.

Silencio..

RUBÉN: Yo ...
102
''l~I···········
. .• . . ,
".,.",~"

I
Antonio Zúriign

EL CUACO: ¿Sí?
RUBÉN: Nada.

Pausa.

EL CUACO: ¿Sabes Rubén? He estado pensando seria-
mente en cambiarme el rostro.
RUBÉN: Ah. Bueno, está bien.
EL CUACO: ¿Verdad que es buena idea?
RUBÉN: No ... digo, sí, quiero decir, muy buena.

El Batman sirve a Rubén un Coctel Margarita.

EL CUACO: ¿Qué te pasa Batman?
EL BATMAN: ¿Hice algo mal?

, !

!
EL CUACO: ¿Por qué le sirves Margarita? Margaritas
nomás al jefe y aquí, el jefe soy yo ¿Verdad?
RUBÉN: Claro.

Rubén saca la pistola 38 especial y antes de que
El Cuaco reaccione le descarga un tiro en la
cabeza que lo hace caer fulminado.

r I
LA CHUECA: ¡No!
RUBÉN: ¡Tú cállate!

Le vacía la carga de la pistola. La Chueca se
escurre en la pared de espejo, dejando una cortina
de sangre al caer muerta.

RUBÉN: ¡Batman!

103
Coctel Margarita

EL ¿Sí?
BATMAN:
RUBÉN: Un Coctel Margarita.
EL BATMAN: Ya lo tenía listo. Aquí está.

Rubén arroja la copa contra la pared.

RUBÉN: Traíme mejor un Bloody Merry.

El Batman coloca la bebida roja a un lado de
la humeante pistola.

EL
RUBÉN:
BATMAN: Yo soy el inventor.
Soflamero.

A lo lejos se escuchan las sirenas de patrulla.
Rubén espera su arribo bebiendo lentamente su
Bloody Merry mientras se coloca el sombrero
de El Cuaco en la cabeza.

IX. En la troca i
I
I
La troca está ahora de frente y sólo se ve la
cabina. Atrás se proyectan las imágenes de una
ciudad en llamas. Blanca y Rosa están felices. +
ROSA: ¡Para adelante, de frente y por siempre!
BLANCA: Juntas las dos.
ROSA: No.

Detiene la camioneta.

104
Antonio Zúñiga

BLANCA: ¿Por qué te detienes?
ROSA: Es que no somos dos ... No te lo había dicho
pero somos tres.
BLANCA: ¿Qué?
ROSA: Estoy embarazada.
BLANCA: No mames pinche Rosa. En eso no
quedamos.

Baja de la cabina se echa a caminar. Rosa la sigue.

• ROSA: Déjame te explico ...
BLANCA: ¿Dónde está la lealtad?
ROSA: Aquí.
BLANCA: No. Eso cambia todo ...
ROSA: No veo por qué ...
BLANCA: ¿Cómo que no ves por qué?
ROSA: A ver, ¿por qué?
BLANCA: Por que un lepe nos puede separar ...
ROSA: O unir más.

Pausa.

BLANCA: No. Me resisto, me niego.
ROSA: Bueno, como quieras. Ten.
BLANCA: ¿Qué?
ROSA: Toma las llaves. Vete sola. Déjame.

I BLANCA: ¿Pretendes que yo maneje?


· ' ·~'·· '·f.
:-; ROSA: Qué desgracia, pero sí.
...~.. -.;-

BLANCA: No mames cabrona. No me hagas esto.

I
ROSA: Adiós.
I

Le da la mano, la otra no responde.
105
Coctel Margarita

ROSA: Como quieras, Adiós.

Se encamina.

BLANCA: Bueno ... está bien acepto ... acepto todo.

Rosa se detiene.

BLANCA: Nomás que con una condición. Bueno, dos.
ROSA: ¿Cuáles?
BLANCA: Que tú manejes y que no me pidas nunca,
pero nunca de los nunca que te ayude a
cambiar pañales ... •
Ríe.

ROSA: ¡Eres una pinche frívola, cabrona!
BLANCA: Vámonos.

Suben a la camioneta.

BLANCA: ¿Oye, tú tienes hambre? ,,

~
ROSA: Maomenos.
BLANCA: Te invito unos tacos. ¿Sale? i

ROSA: Sale.

Enciende el radio de la camioneta a todo I
volumen. En la pantalla vemos como la ciudad
va quedando poco a poco atrás.
•...
"T~'
'

I
I
Oscuro final.

106

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