PERÚ

sindical SUPLEMENTO LABORAL
Año 1 No. 1 Lima Mayo 2017
Director: Oscar Alarcón Delgado
Editor: Jorge Fernández

José Carlos Mariategui:
“Las masas reclaman la unidad. Las masas
quieren fe. Y, por eso, su alma rechaza la voz
corrosiva, disolvente y pesimista de los que
niegan y de los que dudan, y busca la voz
optimista, cordial, juvenil y fecunda de los que
afirman y de los que creen”

El 1° de mayo y
Por José Carlos Mariátegui (*)

E
l 1° de Mayo es, en todo el mundo, un día
de unidad del proletariado revoluciona-
rio, una fecha que reúne en un inmenso

el Frente Único
frente único internacional a todos los trabaja-
dores organizados. En esta fecha resuenan,
unánimemente obedecidas y acatadas, las
palabras de Carlos Marx: “Proletarios de todos
los países, uníos”. En esta fecha caen espontá-
neamente todas las barreras que diferencian y
separan en varios grupos y varias escuelas a la
vanguardia proletaria.
El 1° de Mayo no pertenece a una Internacio-
nal es la fecha de todas las Internacionales.
Socialistas, comunistas y libertarios de todos
los matices se confunden y se mezclan hoy en se llama el proletariado. La existencia de ten-
un solo ejército que marcha hacia la lucha final. dencias y grupos definidos y precisos no es un
Esta fecha, en suma, es una afirmación y una mal; es por el contrario la señal de un periodo
instalación de que el frente único proletario es avanzado del proceso revolucionario. Lo que
posible y es practicable y de que a su realiza- importa es que esos grupos y esas tendencias
ción no se opone ningún interés, ninguna exi- sepan entenderse ante la realidad concreta del
gencia del presente. día. Que no se esterilicen bizantinamente en
A muchas meditaciones invita esta fecha in- ex-confesiones y excomuniones reciprocas.
ternacional. Pero para los trabajadores perua- Que no alejen a las masas de la revolución con
nos las más actual, la más oportuna es la que el espectáculo de las querellas dogmáticas de
concierne a la necesidad y a la posibilidad del sus predicadores. Que no empleen sus armas
frente único. Últimamente se han producido ni dilapiden su tiempo en herirse unos a otros,
algunos intentos seccionistas. Y urge enten- sino en combatir el orden social sus institucio-
derse, urge concretarse para impedir que es- nes, sus injusticias y sus crímenes.
tos intentos prosperen, evitando que socaven Tratemos de sentir cordialmente el lazo his-
y que minen la naciente vanguardia proletaria tórico que nos une a todos los hombres de la
del Perú. vanguardia, a todos los fautores de la renova-
Mi actitud, desde mi incorporación en esta ción. Los ejemplos que a diario nos vienen de
vanguardia, ha sido siempre la de un fautor fuera son innumerables y magníficos. El más
convencido, la de un propagandista fervoroso reciente y emocionante de estos ejemplos es
del frente único. Recuerdo haberlo declara- el de Germaine Berthon. Germaine Berthon,
do en una de las conferencias iniciales de mi anarquista, disparó certeramente su revólver
curso de historia de la crisis mundial. Respon- contra un organizador y conductor del terror
Esta faena pertenece por igual a socialistas y única. Es una acción contingente, concreta, blanco por vengar el asesinato del socialista
diendo a los primeros gestos de resistencia y sindicalistas, a comunistas y libertarios. Todos práctica. El programa del frente único con-
de aprensión de algunos antiguos y hieráticos Jean Jaurés. Los espíritus nobles, elevados y
tenemos el deber de sembrar gérmenes de re- sidera exclusivamente la realidad inmediata, sinceros de la revolución, perciben y respetan,
libertarios, más preocupados de la rigidez del novación y de difundir ideas clasistas. Todos fuera de toda abstracción y de toda utopía.
dogma que de la eficacia y la fecundidad de la así, por encirna de toda barrera teórica, la so-
tenemos el deber de alejar al proletariado de Preconizar el frente único no es, pues, pre- lidaridad histórica de sus esfuerzos y de sus
acción, dije entonces desde la tribuna de la Uni- las asambleas amarillas y de las falsas “institu- conizar el confusionismo ideológico. Dentro
versidad Popular: “Somos todavía pocos para obras. Pertenece a los espíritus mezquinos, sin
ciones representativas”. Todos tenemos el de- del frente único cada cual debe conservar su horizontes y sin alas, a las mentalidades dog-
dividirnos. No hagamos cuestión de etiquetas ber de luchar contra los ataques y las represio- propia filiación y su propio ideario. Cada cual
ni de títulos.” máticas que quieren petrificar e inmovilizar la
nes reaccionarias. Todos tenemos el deber de debe trabajar por su propio credo. Pero todos vida en una fórmula rígida, el privilegio de la
Posteriormente he repetido estas o análoga defender la tribuna, la prensa y la organización deben sentirse unidos por la solidaridad de cla-
palabras. Y no me cansaré de reiterarlas. El mo- incomprensión y del egotismo sectarios.
proletaria. Todos tenemos el deber de sostener se, vinculados por la lucha contra el adversario El frente único proletario, por fortuna, es en-
vimiento clasista, entre nosotros, es aún muy las reivindicaciones de la esclavizada y oprimi- común, ligados por la misma voluntad revolu-
incipiente, muy limitado, para que pensemos tre nosotros una decisión y un anhelo evidente
da raza indígena. En el cumplimiento de estos cionaria, y la misma pasión renovadora. Formar del proletariado. Las masas reclaman la unidad.
en fraccionar y escindir. Antes de que llegue la deberes históricos, de estos deberes elementa- un frente único es tener una actitud solidaria
hora, inevitable acaso, de una división, nos co- Las masas quieren fe. Y, por eso, su alma recha-
les, se encontrarán y juntarán nuestros cami- ante un problema concreto, ante una necesi- za la voz corrosiva, disolvente y pesimista de
rresponde realizar mucha obra común, mucha nos, cualquiera que sea nuestra meta última. dad urgente. No es renunciar a la doctrina que
labor solidaria. Tenemos que emprender juntos los que niegan y de los que dudan, y busca la
El frente único no anula la personalidad, cada uno sirve ni a la posición que cada uno voz optimista, cordial, juvenil y fecunda de los
muchas largas jornadas. Nos toca, por ejemplo, no anula la filiación de ninguno de los que lo ocupa en la vanguardia, la variedad de tenden-
suscitar en la mayoría del proletariado perua- que afirman y de los que creen.
componen. No significa la confusión ni la amal- cias y la diversidad de matices ideológicos es
no, conciencia de clase y sentimiento de clase. gama de todas las doctrinas en una doctrina inevitable en esa inmensa legión humana que (*) Escrito: 1924.
II / PERÚsindical Mayo d

Los mártires de Chi se vio el vacío de la elocuencia retórica! ¡Frases
ante la muerte! “señor, dice un obrero, ¿con-
denarás a siete anarquistas a morir porque un
anarquista lanzó una bomba contra la policía,
cuando los tribunales no han querido condenar
a la policía de Pinkerton, porque uno de sus
soldados mató sin provocación de un tiro a un
niño obrero?” Sí: el gobernador los condenará;
la república entera le pide que los condene para
ejemplo: ¿quién puso ayer en la celda de Lingg
las cuatro bombas que descubrieron en ella los
llaveros?: ¿de modo que esa alma feroz quie-
re morir sobre las ruinas de la cárcel, símbolo
a sus ojos de la maldad del mundo? ¿a quién
salvará por fin el gobernador Oglesby la vida?
¡No será a Lingg, de cuya celda, sacudida por
súbita explosión sale, como el vapor de un ciga-
rro, un hilo de humo azul! Allí está Lingg tendido
vivo, despedazado, la cara un charco de sangre,
los dos ojos abiertos entre la masa roja: se puso
entre los dientes una cápsula de dinamita que
tenía oculta en el lujoso cabello, con la bujía en-
cendió la mecha, y se llevó la cápsula a la bar-
ba: lo cargan brutalmente: lo dejan caer sobre el
suelo del baño: cuando el agua ha barrido los
coágulos, por entre los jirones de carne caída
se le ve la laringe rota, y, como las fuentes de un
manantial, corren por entre los rizos de su cabe-
llera, vetas de sangre. ¡Y escribió! ¡Y pidió que
lo sentaran! ¡Y murió a las seis horas -cuando
Por José Martí ya Fielden y Schwab estaban perdonados, cuan-
do convencidas de la desventura de sus hom-
Nueva York, Noviembre 13 de 1887 bres, las mujeres, las mujeres sublimes, están
Señor Director de La Nación: llamando por última vez, no con flores y frutas
Ni el miedo a las justicias sociales, ni la sim- como en los días de la esperanza, sino pálidas
patía ciega por los que las intentan, debe guiar como la ceniza, a aquellas bárbaras puertas!
a los pueblos en sus crisis, ni al que las narra. La primera es la mujer de Fischer: ¡la muerte
Sólo sirve dignamente a la libertad el que, a ries- se le conoce en los labios blancos! Lo esperó
go de ser tomado por su enemigo, la preserva sin llorar: pero ¿saldrá viva de aquel abrazo
sin temblar de los que la comprometen con sus espantoso?: ¡así, asi se desprende el alma del
cuerpo! El la arrulla, le vierte miel en los oídos, fondo, de la cuerda que sujeta el pestillo de la
errores. No merece el dictado de defensor de la
la levanta contra su pecho, la besa en la boca, trampa.” “La trampa está firme, a unos diez pies
libertad quien excusa sus vicios y crímenes por
en el cuello, en la espalda. “¡Adiós!“: la aleja de del suelo. ” “No: los maderos de la horca no son
el temor mujeril de parecer tibio en su defensa.
sí, y se va a paso firme, con la cabeza baja y los nuevos: los han repintado de ocre, para que
Ni merecen perdón los que, incapaces de domar
brazos cruzados. Y Engel ¿cómo recibe la visita parezcan bien en esta ocasión; porque todo ha
el odio y la antipatía que el crimen inspira, juz-
postrera de su hija? ¿no se querrán, que ni ella de hacerse decente, muy decente.” “Sí, la milicia
gan los delitos sociales sin conocer y pesar las
ni él quedan muertos? ¡oh, sí la quiere, porque está a mano: y a la cárcel no se dejará acercar
causas históricas de que nacieron, ni los impul-
tiemblan los que se llevaron del brazo a Engel a nadie.” “¡De veras que Lingg era hermoso!”
sos de generosidad que los producen.
al recordar, como de un hombre que crece de Risas, tabacos, brandy, humo que ahoga en sus
En procesión solemne, cubiertos los féretros
súbito entre sus ligaduras, la luz llorosa de su celdas a los reos despiertos. En el aire espeso
de flores y los rostros de sus sectarios de luto,
última mirada! “¡Adiós, mi hijo!” dice tendiendo y húmedo chisporrotean, cocean, bloquean, las
acaban de ser llevados a la tumba los cuatro
los brazos hacia él la madre de Spies, a quien sa- luces eléctricas. Inmóvil sobre la baranda de
anarquistas que sentenció Chicago a la horca,
can lejos del hijo ahogado, a rastras. “¡Oh, Nina, las celdas, mira al cadalso un gato… ¡cuando
y el que por no morir en ella hizo estallar en su
Nina!” exclama Spies apretando a su pecho por de pronto una melodiosa voz, llena de fuerza y
propio cuerpo una bomba de dinamita que lleva-
primera y última vez a la viuda que no fue nunca sentido, la voz de uno, de estos hombres a quie-
ba oculta en los rizos espesos de su cabello de
esposa: y al borde de la muerte se la ve florecer, nes se supone fieras humanas, trémula primero,
joven, su selvoso cabello castaño.
temblar como la flor, deshojarse como la flor, en vibrante enseguida, pura luego y serena, como
Acusados de autores o cómplices de la muerte
la dicha terrible de aquel beso adorado. quien ya se siente libre de polvo y ataduras, re-
espantable de uno de los policías que, intimó la
No se la llama desmayada, no; sino que, cono- sonó en la celda de Engel, que, arrebatado por
dispersión del concurso reunido, para protestar
cedora por aquel instante de la fuerza de la vida el éxtasis, recitaba “El Tejedor” de Henry Keine, ¡Maldito el falso Estado en que florece,
contra la muerte de seis obreros, a manos de la
y la beldad de la muerte, tal como Ofelia vuelta como ofreciendo al cielo el espíritu, con los dos Y como yedra crece
policía, en el ataque a la única fábrica que tra-
a la razón, cruza, jacinto vivo, por entre los al- brazos en alto: Vasto y sin tasa el público baldón;
bajaba a pesar de la huelga: acusados de haber
compuesto y ayudado a lanzar, cuando no lan- caides, que le tienden respetuosos la mano. Y a Donde la tempestad la flor avienta
Lucy Parsons no la dejaron decir adiós a su ma- Con ojos secos, lúgubres y ardientes, Y el gusano con podre se sustenta!
zado, la bomba del tamaño de una naranja que
rido, porque lo pedía, abrazada a sus hijos, con Rechinando los dientes, ¡Adelante, adelante el tejedor!
tendió por tierra las filas delanteras de los poli-
el calor y la furia de las llamas. Se sienta en su telar el tejedor:
cías, dejó a uno muerto, causó después la muer-
Y ya entrada la noche y todo oscuro en el co- ¡Germania vieja, tu capuz zurcimos! ¡Corre, corre sin miedo, tela mía!
te a seis más y abrió en otros cincuenta heridas
rredor de la cárcel pintado de cal verdosa, por Tres maldiciones en la tela urdimos; ¡Corre bien noche y día
graves, el juez, conforme al veredicto del jurado,
sobre el paso de los guardias con la escopeta ¡Adelante, adelante el tejedor! Tierra maldita, tierra sin honor!
condenó a uno de los reos a quince años de pe-
nitenciaría y a pena de horca a siete. al hombro, por sobre el voceo y risas de los car- Con mano firme tu capuz zurcimos:
celeros y escritores, mezclado de vez en cuando ¡Maldito el falso Dios que implora en vano, Tres veces, tres, la maldición urdimos:
Jamás, desde la guerra del Sur, desde los días
a un repique de llaves, por sobre el golpeo ince- En invierno tirano ¡Adelante, adelante el tejedor!
trágicos en que John Brown murió como crimi-
sante del telégrafo que el “Sun” de Nueva York Muerto de hambre el jayán en su obrador!
nal por intentar solo en Harper’s Ferry lo que
tenía en el mismo corredor establecido, y cu- ¡En vano fue la queja y la esperanza! Y rompiendo en sollozos se dejó Engel caer
como corona de gloria intentó luego la nación
lebreaba, reñía, se desbocaba, imitando, como Al Dios que nos burló, guerra y venganza: sentado en su litera, hundiendo en las palmas
precipitada por su bravura, hubo en los Estados
una dentadura de calavera, las inflexiones de la ¡Adelante, adelante el tejedor! el rostro envejecido. Muda lo había escuchado
Unidos tal clamor e interés alrededor de un ca-
dalso. voz del hombre, por sobre el silencio que enci- la cárcel entera, los unos como orando, los
ma de todos estos ruidos se cernía, oíanse los ¡Maldito el falso rey del poderoso presos asomados a los barrotes, estremeci-
En romería van los abogados de la defensa, los
últimos martillazos del carpintero en el cadalso. Cuyo pecho orgulloso dos los escritores y los alcaides, suspenso
diputados de los gremios obreros, las madres,
Al fin del corredor se levantaba el cadalso. “¡Oh, Nuestra angustia mortal no conmovió! el telégrafo, Spies a medio sentar. Parsons de
esposas y hermanas de los reos, a implorar por
las cuerdas son buenas: ya las probó el alcaide!” ¡El último doblón nos arrebata, pie en su celda, con los brazos abiertos, como
su vida, en recepción interrumpida por los so-
“El verdugo halará, escondido en la garita del Y como a perros luego el rey nos mata! quien va a emprender el vuelo.
llozos, ante el gobernador. ¡Allí, en la hora real,
¡Adelante, adelante el tejedor! El día sorprendió a Engel hablando entra sus
de 2017 PERÚsindical / III

icago
el sayón incómodo con los talones. Parsons, como si
tuviese miedo a no morir, fiero, determinado, cierra la
procesión a paso vivo. Acaba el corredor, y ponen el
pie en la trampa: las cuerdas colgantes, las cabezas
erizadas, las cuatro mortajas.
Plegaria es el rostro de Spies; el de Fischer, firme-
za, el de Parsons, orgullo radioso; a Engel, que hace
reír con un chiste a su corchete, se le ha hundido la
cabeza en la espalda. Les atan las piernas, al uno tras
el otro, con una correa. A Spies el primero, a Fischer,
a Engel, a Parsons, les echan sobre la cabeza, como
el apagavelas sobre las bujías, las cuatro caperuzas.
Y resuena la voz de Spies, mientras están cubriendo
las cabezas de sus compañeros, con un acento que
a los que lo oyen la entra en las carnes: “‘La voz que
vais a sofocar será más poderosa en lo futuro, que
cuantas palabras pudiera yo decir ahora.” Fischer
dice, mientras atiende el corchete a Engel: “¡Este es
el momento más feliz de mi vida!” “¡Hurra por la anar-
quía!” dice Engel, que había estado moviendo bajo el
sudario hacia el alcaide las manos amarradas. “¡Hom-
bres y mujeres de mi querida América…” empieza a
decir Parsons. Una seña, un ruido, la trampa cede, los
cuatro cuerpos caen a la vez en el aire, dando vueltas
y chocando. Parsons ha muerto al caer, gira de prisa,
y cesa: Fischer se balancea, retiembla, quiere zafar
del nudo el cuello entero, estira y encoge las piernas,
muere: Engel se mece en su sayón flotante, le sube
y baja el pecho como la marejada, y se ahoga: Spies,
en danza espantable, cuelga girando como un saco
de muecas, se encorva, se alza de lado, se da en la
frente con las rodillas, sube una pierna, extiende las
dos, sacude los brazos, tamborinea: y al fin expira,
rota la nuca hacia adelante, saludando con la cabeza
a los espectadores.
Y dos días después, dos días de escenas terribles
en las casas, de desfile constante de amigos lloro-
sos; ante los cadáveres amoratados, de señales de
duelo colgadas en puertas miles bajo una flor de
seda roja, de muchedumbres reunidas con respeto
para poner a los pies de los ataúdes rosas y guirnal-
das, Chicago asombrado vio pasar tras las músicas
fúnebres, a que precedía un soldado loco agitando
como desafío un pabellón americano, el ataúd de
Spies, oculto bajo las coronas; el de Parsons, negro,
con catorce artesanos atrás que cargaban presen-
tes simbólicos de flores; el de Fischer, ornado con
guirnalda colosal de lirio y clavellinas; los de Engel
y Lingg, envueltos en banderas rojas, -y los carruajes
de las viudas, recatadas hasta los pies por velos de
luto, -y sociedades, gremios, vereins, orfeones, dipu-
taciones, trescientas mujeres en masa, con crespón
al brazo, seis mil obreros tristes y descubiertos que
llevaban al pecho la rosa encarnada.
Y cuando desde el montículo del cementerio, ro-
deado de veinticinco mil almas amigas, bajo el cie-
lo sin sol que allí corona estériles llaneras, habló el
capitán Black, el pálido defensor vestido de negro,
con la mano tendida sobre los cadáveres:-“¿Qué es
la verdad, -decía, en tal silencio que se oyó gemir a
las mujeres dolientes y al concurso, -¿qué es la ver-
dad que desde que el de Nazareth la trajo al mundo
no la conoce el hombre hasta que con sus brazos la
rido yo vencer? Este mundo no, me parece justo; y
yo he batallado, y batallo ahora con morir, para crear En procesión levanta y la paga con la muerte? ¡Estos no son fe-
lones abominables, sedientos de desorden, sangre y

solemne, cu-
un mundo justo”. violencia, sino hombres que quisieron la paz, y co-
Llenaba de fuego el sol las celdas de tres de los razones llenos de ternura, amados por cuantos los

biertos los
reos, que rodeados de lóbregos muros parecían, conocieron y vieron de cerca el poder y la gloria de
como el bíblico, vivos en medio de las llamas, cuando sus vidas: su anarquía era el reinado del orden sin la

féretros de
el ruido improviso, los pasos rápidos, el cuchicheo fuerza: su sueño, un mundo nuevo sin miseria y sin
ominoso,el alcaide y los carceleros que aparecen a esclavitud: su dolor, el de creer que el egoísmo no ce-
guardas, con la palabra voluble del condenado a
flores y los
sus rejas, el color de sangre que sin causa visible derá nunca por la paz a la justicia: ¡oh cruz de Naza-
muerte, sobre lances curiosos de su vida de cons- enciende la atmósfera, les anuncian, lo que oyen sin reth, que en estos cadáveres se ha llamado cadalso!”
pirador; a Spies, fortalecido por el largo sueño;
rostros de sus
inmutarse, que es aquélla la hora! De la tiniebla que a todos envolvía, cuando del es-
a Fischer, vistiéndose sin prisa las ropas que se Salen de sus celdas al pasadizo angosto: ¿Bien?-“¡- trado de pino iban bajando los cinco ajusticiados a
quitó al empezar la noche, para descansar mejor; a Bien!“; Se dan la mano, sonríen, crecen. “¡vamos!” la fosa, salió una voz que se adivinaba ser de barba
Parsons, cuyos labios se mueven sin cesar, saltan-
do sobre sus vestidos, después de un corto sueño
El médico les había dado estimulantes: a Spies y a
Fischer les trajeron vestidos nuevos; Engel no quiere
sectarios de espesa, y de corazón grave y agriado: “¡Yo no vengo
a acusar ni a ese verdugo a quien llaman alcaide, ni
histérico.
“¡Oh, Fischer, cómo puedes estar tan sereno, cuan-
quitarse sus pantuflas de estambre. Les leen la sen-
tencia a cada uno en su celda ; les sujetan las manos luto, acaban a la nación que ha estado hoy dando gracias a Dios
en sus templos porque han muerto en la horca estos
do el alcaide que ha de dar la señal de tu muerte,
rojo por no llorar, pasea como una fiera la alcaidía!”
por la espalda con esposas plateadas: les ciñen los
brazos al cuerpo con una faja de cuero: les echan por de ser lleva- hombres, sino a los trabajadores de Chicago, que
han permitido que les asesinen a cinco de sus más

dos a la tumba
– “Porque” -responde Fischer, clavando una mano so- sobre la cabeza, como la túnica de los catecúmenos nobles amigos!“… La noche, y la mano del defensor
bre el brazo trémulo del guarda y mirándole de lleno cristianos, una mortaja blanca: ¡abajo la concurren- sobre aquel hombro inquieto, dispersaron los concu-

los cuatro
en los ojo “creo que mi muerte ayudará a la causa con cia sentada en hileras de sillas delante del cadalso rrentes y los hurras: flores, banderas, muertos y afli-
que me desposé desde que comencé mi vida, y amo como en un teatro! Ya vienen por el pasadizo de las gidos, perdíanse en la misma negra sombra: como

anarquistas
yo más que a mi vida misma, la causa del trabajador, celdas, a cuyo remate se levanta la horca; delan- de olas de mar venía de lejos el ruido de la muche-
-¡y porque mi sentencia es parcial, ilegal e injusta!” te va el alcaide, lívido: al lado de cada reo, marcha dumbre en vuelta a sus hogares. Y decía el “Arbei-

que sentenció
“¡Pero, Engel, ahora que son las ocho de la mañana, un corchete. Spies va a paso grave, desgarradores ter Zeitung” de la noche, que al entrar en la ciudad
cuando ya sólo te faltan dos horas para morir, cuando los ojos azules, hacia atrás el cabello bien peinado, recibió el gentío ávido: “¡Hemos perdido una batalla,

Chicago a la
en la bondad de las caras, en el afecto de los saludos, blanco como su misma mortaja, magnífica la frente: amigos infelices, pero veremos al fin al mundo orde-
en los maullidos lúgubres del gato, en el rastreo de Fischer le sigue, robusto y poderoso, enseñándose nado conforme a la justicia: seamos sagaces como
las voces, y los pies, estás leyendo que la sangre se
horca
por el cuello la sangre pujante, realzados por el su- las serpientes, e inofensivos como las palomas!”
te hiela, cómo no tiemblas, Engel!“ -“¿Temblar por- dario los fornidos miembros. Engel anda detrás a la José Martí
que me han vencido aquellos a quienes hubiera que- manera de quien va a una casa amiga, sacudiéndose La Nación, Buenos Aires, 1 de enero de 1888
Trabajadores piden declarar en emergencia pesca de consumo humano En la conducción

Empresarios depredan
de la FENUTSSA
Centrales
las especies marinas sindicales
respaldan a
Chalco

Los dirigentes sindicales manifestaron que Kuczynski gobierna para los grandes poderes económicos.

L
a FESIDETA (Federación De- elaboración de la harina y aceite de para la elaboración de conservas, con-
partamental de Trabajadores de
Ancash) denunció que la indus-
tria harinera concentrada en siete gran-
pescado, descuidando la alimentación
del pueblo y la creación de fuentes de
trabajo.
gelados, curados y otros.
Genera empleo directo para más de 40
mil trabajadores en su mayoría mujeres
L a CGTP y la CITE expresaron su re-
conocimiento y respaldo a la Junta
Directiva de la Federación Nacional Uni-
des empresas, de las cuales cinco son La Confederación General de Traba- conserveras (“fileteras”) y más de 200 ficado de Trabajadores del Sector Sa-
capitales transnacionales, depredan el jadores del Perú (CGTP), la (FESIDE- mil trabajadores en actividades anexas lud-FENUTSSA- para el periodo 2017-
98.24% de anchoveta para elaborar ha- TA) y el Sindicato Trabajadores Pes- y conexas y el 85% de esta actividad se 2019, que lidera el Secretario General,
rina de pescado, producto que es insumo queros de Consumo Humano Directo desarrolla en Chimbote. Enrique Domingo Chalco Ruiz.
para fabricar alimentos para animales. de Chimboteexigen al gobierno tomar Estos recursos hidrológicos indus- La Confederación General de Trabaja-
Por más de 60 años, estas empresas medidas para preservar nuestra riqueza trializados constituyen la principal dores del Perú-CGTP mediante el Ofi-
han depredado otras especies de con- ictiológica. fuente de alimentación y solución al cio No 004-2017-DD/CGTP expresó su
sumo humano directo, como bonito, La Industria Pesquera de Consumo grave problema del hambre de más de saludo a la nueva junta directiva de la
sardina, machete, caballa, jurel y otras Humando Directo utiliza solo el 1.76% siete mil millones de habitantes en el FENUTSSA en el cual reconocen y res-
especies que fueron derivados para la de la biomasa del recurso anchoveta mundo. paldan a Enrique Domingo Chalco, ele-
gido democráticamente en el Congreso
Nacional Ordinario que se realizó en fe-
Rector de San Marcos pisotea derechos laborales brero pasado en la ciudad de Chiclayo.
Gerónimo López Sevillano, Secretario

L
Exigen eliminar CAS
as Centrales de los Trabajadores General y Manuel Coronado Lino, res-
deben enseñar el camino a seguir ponsable del Departamento de Organi-
para enfrentar al régimen CAS, en vir- zación, expresaron n su cordial saludo

en las universidades
tud del cual cientos de trabajadores son al CEN y afiliados, deseándoles éxitos
despedidos arbitrariamente, sin respe- en la labor sindical en favor de la clase
tar sus derechos laborales adquiridos, trabajadora del Sector Salud.
como sucede en la universidad nacio- Los dirigentes de la CGTP señalan la
nal mayor de San Marcos, dijo el diri- importancia de la unidad de los traba-
gente sindical, Enver León. jadores en sindicatos fuertes y grandes
Afirmó que el sector de trabajadores como FENUTSSA para enfrentar los re-
CAS representa la mayor fuerza labo- tos en la actual coyuntura política que
ral en la Universidad de San Marcos, reafirma el modelo neo liberal al servi-
donde el rector se ha ensañado con cio de las empresas transnacionales.
despidos injustificados y con rotacio- Por otro lado la CITE, mediante su
nes anti técnicas. resolución gremial No 005-2017-CITE
Refirió que asumió la gestión del felicita al nuevo CEN FENUTSSA que
rector, Orestes Cachay Boza, se ha im- lidera, Enrique Domingo Chalco Ruiz,
plementado en la universidad sanmar- en su condición de Secretario Nacional
quina una política de despidos progre- General.
sivos en las oficinas claves de manejo Asimismo, el documento oficial de
económico y seguridad, bajo la moda- la CITE, reconoce la representativi-
lidad de la no renovación de contrato a dad de la FENTUSSA, en su nuevo
personas con trayectoria transparente, CEN-FENUTSSA para efectos de toda
que dieron su vida por la universidad”, nuestra relación orgánica institucional
exclamó Virto Jiménez. a la vez acreditándole para toda relación
Los trabajadores del régimen CAS de Inter sindical en el movimiento sindical
San Marcos lograron constituir el Sin- del Perú.
dicato, con el cual vienen luchando por Los trabajadores afirman que Orestes Cachay se parece cada vez al
hacer prevalecer sus derechos laborales inefable Cotillo, ex rector sanmarquino GRUPILLO DE TRABAJADORES
que les asiste. La actual administración El flamante Secretario General de la
de la Universidad, se niega al dialogo “Nosotros estamos luchando por los señores congresistas, centrales de FENUTSSA, Enrique Chalco Ruiz, expre-
con los servidores públicos. la renovación de los contratos CAS, trabajadores para que vean de una u so que “un grupillo de 30 personas que
El Secretario General del SI- cada tres meses, se producen despidos otra forma, que el régimen CAS sea fueron expulsados de nuestra gloriosa
TRAUSM, Edgar Virto Jiménez, dijo masivos y esto no lo vamos a seguir derogado o modificado y no genere federación, hoy pretenden dividirnos,
que ellos vienen enfrentado dos proble- permitiendo, queremos la renovación despidos masivos en el aparato estatal para que la patronal inicie una serie de
mas, uno interno con el rector de la uni- hasta el mes de diciembre”, manifestó , que vienen ocurriendo en la univer- abusos y despidos masivos contra los
versidad y el otro con el gobierno con el líder sindical. sidad cada tres meses”, señaló Virto trabajadores de nuestro sector”.
respecto a los trabajadores CAS. “Estamos tocando las puertas de Jiménez.

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