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FAMILIA RUSC-GERHANAY VIVE EN ALE. | WANIA. ADEMAS DE LIBROS PARA NINOS, TAWBIEN ERR De Peticu: LAS LIBROS PARA ADULTOS, _APARTIRDE7 ANlos il 322054 “a | oles Primera en: mayo 1987 “Tigsina segunda ein: gone 2009 Direcci6n editor Elsa Aguiar Titulo original Hane ml sch einen Drnchen © Deunacher Taschenbuch Verlag GmbH & Co.KG, Mich 1978 © Buiciones SM, 1987 Improres2 ibanizacion Prado del Espino 28660 Dowie del Monte Nai) ‘wwgrupo-sm com reer aL Cus Tel 902.12 13.23, Fax: 902.24 1222 email: cliences@grapo-sm.com ISBN:978-84.348.2205.4 Depbsito legal: M-31.369-2009 lero spain Prine np hegrafIndustrias Grsficas, SI. -28977 Casarrubuelos (Madtid) Sk be aap meh oon lee Sel err reeled Cmca Scacipiultotshg times dangers iat é ia I Jano estd solo —jArRIBA, Jano! —Ie’dice su ma- dre. Despacio, muy despacio, Jano se levanta. Despacio, muy despacio, va al cuarto de bafio. Se lava los dientes y la cara. Luego, juega con la jabo- nera como si fuera un barco. —iDate prisa, Jano! —dice la ma- dre—. Debes legar a tiempo al cole- gio. GA tiempo? No. Al contrario, En realidad, a Jano le gustaria no ir nunca més. Porque esta muy gordo y Jos demés niios se rien de él. ‘ 5 jSe habia sentido tan feliz cuando, en otofio, fue por primera vez al cole- gio con su cartera nueva! Pero Lud- wig, que se sienta justo detras de él, empez6 ya el primer dia a Iamarle «comesalchichas». Y «tripagordan. Desde entonces, Jano no quiere ir al colegio: Le gustaria quedarse en casa. Pero no le dejan. iQue Jo pases bien, Jano! —le dice su madre. Le acompafia hasta la puerta y le despide con un gesto. Despacio, muy despacio, Jano. se pone en camino. Cruza la calle y el parque, cruza el patio de la escuela y | entra en su clase. —jHa llegado el comesalchichas! —grita Ludwig. Algunos nifios se rfen, y Ludwig se acerca a Jano y le empuja contra el banco. A Jano también le gustaria empujarle. © darle una patada. Pero no se atreve. Piensa que Imdwig es 6 NS TEES SRST STON SCS EO T0NON més fuerte y tiene muchos amigos que le ayudan. Jano no tiene amigos. Se sienta en su sitio y se enfada y esta triste. No puede prestar atencién en clase, jesta tan triste...! —Ahora, ti, Jano —dice la sefio- rita Beck. Jano no la oye. —jJano! —grita la profesora—. iDespierta! Te toca leer. Jano se asusta. Tartamudea y bal- bucea y confunde todas las Ictras. Los dems nifios se rien y Ja profesora dice: —jDespierta, Jano, estas dormido! Con las cuentas no le va mejor, y en la clase de dibujo no tiene ganas ni de empezar a’ pintar. «No puedo», piensa. Pero lo peor ¢s la gimnasia. Los demés nifios son mas agiles que 41, y no consigue coger nunca el ba- ln, —El comesalchichas esté dema- 8 .siado gordo. No puede ni levantar una pierna —dice Ludwig. Realmente, Jano esta harto. jEsta tan solo! No quiere volver al colegio. 2 Llega el pequeiio dragén De vuelta a casa, Jano cruza triste el parque. Debajo de un gran drbol hay un banco. Jano se sienta. Ni si- quiera nota Jo frfo que esta. Con una ramita seca pinta rayas y garabatos y un circulo en la arena. De repente, algo sorprende a Jano. El circulo se convierte en una cabeza. iNo es pintada! jUna cabeza real, viva, le mira desde el suelo! Una pe- quefia cabeza negra con su lengua roja y su nariz. Y de la nariz sale humo oscuro. —Buenos dias —le dice la pequefia 10 ATS TS cabeza negra a Jano—. {Qué cdmico eres! Nunca habja visto un dragén tan cémico como ti. —zUn dragén? —pregunta Jano—. Yo soy una persona! La pequefia cabeza negra suelta und nubecita por la nariz, —sUna_ persona? —dice reso- plando—., ¢Es cierto? Alguna vez mi abuela me cont6 histcrias de per sonas, Pero decia que eran sélo cuentos. ¢Y ta eres realmente una persona? —jQué soy si no? —dice Jano—. éY wi? —sYo? —La pequeiia cabeza negra se mueve de un lado para otro—. No te lo imaginas? Entonces Jano descubre algo més: una tripa, un lomo’ con dos alas, una cola Jarga y cuatro patas. Y todo ello es tan negro como el carbén y del ta- maiio de un hamster. i —¢Acaso eres...? —grita Jano. —jClaro que soy un dragén! —re- sopla el pequefio arimal negro—. Vengo de alla abajo, del pais de los dragones, Est bastante lejos. Jano se agacha y examina de cerca al pequefio dragén: tine escamas y unos brillantes ojos negros. Su as- “ pecto es muy simpitico. {Qué buscas aqui? —le pregunta Jano. El pequefio dragén mira con cui- dado a su alrededor. Se acerca a Jano y le susurra: —Me he escapado. —¢Por qué? —pregunta Jano. —Porque soy muy pequeiio. Mis alas son tan pequefias que no puedo. volar, jY sélo tengo una cabeza! —re- sopla el dragoncito. —gY eso es malo? —pregunta Jano. —Para un dragén, sf. Los demés 12 tierien tres cabezas. En el colegio se rfen de mi, Por eso me he escapado. Hace una pausa. —{Puedo quedarme contigo? —pre- gunta—. Podria vivir ahi. Es sufi- ciente para mi. —tista es mi cartera —contesta Jano—. Tengo que Hlevarla al colegio. iH] colegio? zTambién las per- sonas vais al colegio? —pregunta el pequefio dragén, asombrado. Jano asiente con la cabeza. —Si, por desgracia. —Yo pensaba que eso sélo existia en el pais de los dragones —aiiade el dragon—. En el colegio nosotros aprendemos a echar fuego por la na- riz. Con una cabeza fuego rojo, con la otra fuego amarillo y con la tercera fuego azul. —Pero ti sélo echas humo —dice Jano. —Porque acabo de empezar a ir al 14 Po seo REE BT EE ST Ta Tee colegio —dice el pequeiio dragén—. Ademas, sélo tengo una cabeza. gQué aprendéis en vuestro colegio? —A leer y a escribir, a hacer cuentas, a pintar y a cantar. Le molesta tener que hablar de ello. —iQué interesante! —dice el pe- quefio dragén—. ¢Me llevas a tu cole- gio para personas? Jano no contesta. —Llévame contigo, por favor —le pide el pequefio dragon. —Ahora tenemos que ir a casa —dice Jano—. Hace fifo, me estoy helando, Abre la cartera y el dragén se mete de un salto. 15 3 El pequeto dragon come Juego de chocolate jira es din. Tiene dos pisos. En el de abajo vive Jano con sus padres. En el de arriba viven su abuela y su abuclo, Cuando Jano llega a casa, su madre y su abuela estan en la puerta. —Tengo algo para ti —le dice su abuela. Mete la mano en el bolsillo del de- lantal y le da una tableta de choco- late muy grande. —éOtra vez? —exclama la ma- dre— jNo debe tomar tanto dulce! —Pero si a I le gusta... —dice la 16 abuela—. Come, Jano, para hacerte ande y fuerte. —Gracias, abuela —dice Jano. Entra en casa y se va a su habita- cién. Abre la cartera’y el pequefio dragén sale de un salto. —;Vives aqui? —pregunta. Jano asiente con Ja cabeza. 4Y qué es eso de ahi? —pregunta cl pequeiio dragén—. cosa que esta tan caliente. —Es una estufa —ce Nuestra casa es antigua y la calefac- cin es con estufas y fuego de verdad. —2Fuego? —exclama el pequeiio nego de verdad? jQué ntesta Jano—. dragén—. ¢ bien! Jano abre la puertecita de la estuta. —Pues a mi madre no le gusta nada la estufa. Dice que es muy sucia y que le da mucho trabajo. Pero el pequeiio dragén resopla de alegria. 17 ~—jEstoy muy contento de haberte encontrado! —dice—. Anda, déjame comer un poco de fuego. Tengo un hambre espantosa... (ze lo tiene que levantar con la ano. El pequefio dragén mete la ca- beza en el fuego. Sc relame, chasquea la lengua y mueve la cola porque el fuego est delicioso. —{No quieres comer un poco de fuego? —Ie pregunta a Jano. — Fuego? —Jano se rie—. {Las personas no comen fuego! —¢Pues qué comes tt? —pregunta el pequeiio dragén. —Espaguetis con salsa de tomate. Y pollo. Y pastel de manzana. Y cho- colate... —coge la tableta de choco- late y le quita el papel—: Mi abuela me da casi todos los dias una tableta. A veces dos. ¥ pasteles. Y caramelos. Mira, prueba un trocito. El pequefio dragén mueve la ca- beza de un lado para otro. —Los dragones sélo comen: fuego —dice, y huele el chocolate—. Huele bien. :Podrias echarme un poquito en el fuego? Me gustaria probar el fuego de chocolate. —Como quieras... —dice Jano. Abre la estufa y echa dos trozos de chocolate en el] fuego. El chocolate se 19 derrite. El pequefio dragon mete la cabeza en la estufa. —Hmm.. Hmm... jQué rico! Hmm... jNunca habia probado: un fuego tan rico! Hmm... {EI fuego de chocolate es algo delicioso! 20 4 El pequeno dragon aprende @ cantar —jAHORA me toca a mi! —dice Jano, y se mete un trozo de chocolate en la boca. — Tanto? —pregunta el pequefio dragén—. zTodo eso? —jEs mi chocolate! —contesta Jano. —Pero me podias dar un poquito mas —dice el pequeito dragén. —Est4 bien —dice Jeno, y echa en la estufa unos trocitos de chocolate. —jLevantame! —le ruega el pe- queiio dragén—, ;Deprisa! Jano Jo sujeta delante de la estufa, y el pequefio dragén sorbe, y chas- quea la lengua y pide més: —jMas! |Por favor, por favor, més! No .para de pedir hesta que Jano echa al fuego, trocito a trocito, toda la tableta. No le ha gquedado nada para él. Ni siquiera un trocito. ~—jSe acabé! —dice—. Bueno, no importa, mi abuela me dard més. El pequetio dragén se relame. —iQué bien! —exclama—. Todos los dias podré comer fuego de choco- late. {Estoy muy contento de haberme encontrado contigo! Se levanta sobre las patas traseras y empieza a saltar, y bailar y dar vueltas. —2Qué haces? pregunta Jano. —Estoy bailando —contesta el pe- quefio dragén—. Es un baile de dia de fiesta de tos dragones. —Sin misica? —pregunta Jano. 22 —sMisica? {Qué es eso? —quiere saber el pequefio dragén. Jano piensa cémo se lo podria ex- plicar. Entonces se le ocurre una can= cién y se la canta al pequefio dragén: Ell dragon se velame porque el fuego bien le sabe. Echale chocolate al fuego, juerds cémo esta de bueno! El pequefio dragén inclina la ca- , beza y escucha atentamente. —Suena muy bien —dice—. ¢Eso es muisica? —Eso se llama cantar —explica Jano. —Cantas muy bien. —jQué va! —exclama Jano—. En la escuela nunca me dejan cantar con los demas. Ludwig dice que gruiio. El pequefio dragén arroja dos pe- quefias nubecitas oscuras de humo. 23 Sn STERN SEO EES ere —Ese Ludwig es tonto —dice muy enfadado—. jO no tiene ofdos! Por fa- vor, cantame otra vez lo mismo. Jano repite la cancién, y a la ter- cera vez canta también el pequefio dragon: El dragon se relame porque el fuego bien le sabe. Echale chocolate al fuego, jnerds cémo esta de bueno! Suena un poco raro y estridente. Pero el pequeiio dragén csté muy or- ~ gulloso de su forma de cantar. —jNunca habia cantado un dra- gon! —exclama—. jSoy el primero! Precisamente yo, que tengo una sola cabeza. Ven, Jano, vamos a cantar y bailar. —Yo no puedo bailar —dice Jano—. Estoy demasiado gordo. 24 —No me lo creo —dice el pequeito dragén—. {Con lo bien que cantas! Entonces Jano se olvida de que est& gordo. Salta detrds del dragén y canta con él la cancién de los dra- gones, De pronto se abre Ja puerta, La madre de Jano entra en la habitacién, Qué’ pasa aqui? —pregunta | 5 El pequetio dragon asombrada. va a la escuela —Estoy cantando —contesta Ja- fa no—. Y bailando, Su madre se alegra mucho de que esté tan contento. No ve al pequefio dragon. El pequefio dragén pertenece a Jano. Sélo él puede verlo. ~ AA A. Ja mafiana siguiente, el pequeiio dragén se mete en la cartera. Jano se lo lleva al colegio. —jDéame pasar, comesalchichas! —dice Ludwig. Y Je da un empujén. Jano cae sobre Ja mesa, i | —jAy! —grita, y Ludwig se rie. —jEmpijale ta también! —susurra el pequefio dragén por una rendija de Ja cartera. Pero Jano no se atreve. —Sacad los cuadernos —dice la se- ' fiorita Beck—. Vamos a escribir. El congjo tiene las orejas largas, escribe 27 26 Z semen eA RETNA TTATIA a profesora en Ja pizarra. Jano se in- clina sobre su cuaderno y copia la frase. Pero no piensa en los conejos con orejas largas. Sélo piensa en Lud- wig y en que le ha llamado comesal- chichas. Por eso Je salen las letras torcidas y escribe mal las palabras. En el recreo, Jano se va a un rin- cén del patio del colegio, lejos de los demas nijios. Se lleva Ja cartera. El pequefio dragén asoma la ca- beza y dice: _—Ese Ludwig es un asqueroso. Tan asqueroso como unos dragones que hay en mi clase. Siempre me es- tan fastidiando. —éY ti te defiendes? —pregunta Jano. —No —responde el sequefio dra- gén—. Yo tampoco me he atrevido nunca. Los dos se quedan callados. Luego el pequefio dragén dic 28 —Pero no es muy listo ese Ludwig. Ha dicho que ti grufies, cuando, en realidad, cantas muy bien. jEs tonto! Echa una nubecita y sigue pen- sando, —A lo mejor, ni siquiera es fuerte —afiade—. A lo mejor, aparenta que lo es. A lo mejor sale corriendo si tt te defiendes. —No creo —contesta Jano. —Atrévete alguna vez —dice el pe- quefio dragén—. Entonces me atre- veré yo también, Después, cuando esté de nuevo en clase. Suena el timbre. El recreo ha ter- minado. Jano vuelve a clase. —jAbi viene el comesalchichas! —dice Ludwig. Jano intenta pasar inadvertido a su lado. Pero Ludwig le empuja de nuevo. —jAhora! {Que aprenda! —susurra el dragon. 29 Jano se pone la cartera delante del cuerpo y se tira contra Ludwig. Este tropieza, cae hacia atrés y se queda sentado en el suelo. —jAy! —grita—. {El tipagorda me ha empujado! jAy! {Mi mano! Jano tiene miedo de los amigos de Ludwig. Pero ninguno se mueve. Al gunos, hasta se rien. Susi dice: —Has empezado tii. Todos los dfas le empujas. El hace muy bien en de- fenderse. Ludwig se marcha muy despacio hasta su pupitre, sin decir ni una sola palabra. 6 El pequeto dragén aprende a escribir EL pequefio dragén se encucntra al lado de la estufa. Ha derretido un trozo grande de chocolate en el fuego y est4 descansando. Jano no puede jngar con él. Tiene que hacer los deberes. Debe escribir cinco veces la frase que han copiado en el colegio: El conejo tiene las orejas largas. La primera vez la escribe asi: El conej tiene las orejas lagas. La segunda vez asi: EL ngjo tiene las orejas laras. 32 san La tercera vez asi: El conejo tine las ogjas largas. Su madre mira el cuaderno y sa- cude la cabeza. —Jano, esto esté mal —dice—. Seré mejor que Jo repitas. Su madre se marcha y él se queda alli, sentado, chupando el lapiz. —iNo puedo! —dice en voz alta. El pequeiio dragén abre los ojos. —:Qué no puedes? —pregunta, —Escribir bien —contesta Jano. El pequefio dragén se sube a la mesa de un salto. —jCémo se hace eso, escribir? —pregunta—. jEnséfiame! Jano escribe en su cuaderno: Hl co- nejo. —Se hace asi —dice—. Da gracias de no tener que aprender. —Pues no parece dificil —comenta el pequefio dragén—. {Tienes otra de esas cosas que escriben? 33 f : Jano Je da,un ldpiz y una hoja de papel. —Ahora hazlo otra vez para que yo lo vea —le ruega el pequeiio dra- gon. Jano escribe lentamente una letra tras otra. —Esto significa «El conejo» —dice. —El conejo —repite el pequefio dragon. Y escribe después una letra tras otra en su papel—. ¢Qué tal? —Bastante mal —dice Jano—. Tienes que hacerlo asf. Jano escribe otra vez El congjo. El pequeio dragén lo copia. La tercera vez ya lo escribe un poco me- jor. —Més —dice—. La siguiente pala- bra. Jano escribe tiene. El pequefio dragén escribe tiene, hasta que Je sale bien. Y también aprende a escribir orejas largas. 34 —Ahora escribiremes todo eso cinco veces —dice el pequefio dra- gén—. ¥ luego, ya sabremos hacerlo bien. EL conejo tiene las orejas largas, escribe Jano una, dos, tres, cuatro, cinco veces. Justo cuando acaba, entra su madre en la habitacién. —Est4 muy bien —dice—. {Muy bien, Jano! —éY yo? —pregunta el pequefio dragén cuando la madre se va. —Tii también —contesta Jano. El pequefio dragén resopla de ale- gria. Se sienta sobre el cuaderno de Jano y se inventa una cancion: Yo, al dragén, ya sé escribir, 7 asi voy a seguir. Aunque soy muy pequeitito, sé escribir, 9 so es muy bonito. —sTe gusta mi cancién? —pre- gunta. —jVaya, no esté mal! —contesta Jano. El pequefio dragén Ie sopla una * nubecita de humo en la cara. —Para un dragén es muy bonita —dice. 36 7 El pequeno dragon da una voltereta JJANO y et pequefio dragén estén ‘entados sobre la mesa. ‘Jano le acaricia la cabeza, y el dra- gén le cuenta cosas del pais de los dragones. . —Tengo una mamé dragona y un pap dragon, y un abuelo dragon y una abuela dragona —dice—. Mi abuela... No puede seguir hablando porque la abuela de Jano entra entonces en la habitacién. Deja un gran trozo de 37 paste! sobre la, mesa, Pastel de man- zana. A Jano le —jQue aproveche! —dice. gusta mucho. E] pequeiio dragén levanta ta ca- beza y olisquea. —Huele bien —dice—. ¢Qué es? —Paste ;Pastel? Crees que estaré bueno el fuego de pastel? —EI pastel es para mi —dice Jano~, Me lo voy a comer yo solo. El pequeio dragén resopla con tris- teza, Mueve la cabeza y la cola y le pide un trozo, Jano se come sélo la mitad. El restu lo echa a la estufa. El pequeiio dragén sorbe y se re- lame. —jHmm! —exclama—. jE] fuego de pastel esté muy rico! Tengo que cantar una cancién sobre el fuego de pastel. Empieza a cantar y Jano lo acom- paiia: 38 El dragén se relame porque el fuego bien le sabe, Echale pastel al_fuego, jverds cémo estd de bueno! —Y ahora, sigue contandome cos: del pais de los dragenes —le pide Jano. El pequefto dragén piensa un poco. —Una vez al aiio celebramos la Fiesta del Fuego —cuenta—. Los dragones més pequeiios hacen en- tonces un concurso de echar fuego por la nariz, Yo pierde siempre. Por- que sélo tengo una cabeza. —Yo también pierdo siempre —di. ce Jano—. En las carreras. Y con la pelota. Y al dar voltcre Ludwig da diez volteretas geguidas. Yo sélo doy una porque como mucho. —Volteretas? ¢Qué es eso? —pre- gunta el pequeiio dragén. Jano da una voltereta para que cl 39 dragén lo yea, No le sale bien. Pero al pequefio dragén le gusta. Yo también quiero aprender —dice. Y eneoge la eabeza, pone la cola en alto y rueda hacia un lado. —No es asi —le dice el nifio. Jano ticne que dar otra, y otra, y otra. Al final cl dragén aprende cémo se da una voltereta. —~Ahora voy a dar tr Igual que bi, Jano. —glgual que yo? —pregunta Jano asombrado—. {Pero si yo no sé! lo acabas de hacer! —dice el seguidas. pequelio dragén—. jYo lo he visto! Ven, vamos a probar otra vez. iSi que lo hace! Jano obedecs iTres volteretas! jAhora, yo! —grita el pequefio dragon Jano lo intenta. Y el pequesio dra- gon Jo intenta. Hasta que consiguen dar cuatro volteretas seguidas. 40 —jCuatro volteretas! —exclama el pequefio dragén—. ;Cuatro! jSoy el nico dragén del mundo que sabe ha- cer eso! Inclina la cabeza, scha una nube- cita de humo al aire y mira a Jano. —Ha sido un cfa maravilloso —dicc—. {Fuego de pastel! ;Volte- retas! Estoy muy contento de estar contigo. 42 8 El pequefio diagin pinta un cuadro A\ Jano le han regalado una caja de lapices de colores. Son unos lapices de colores muy bonilos. Peru nv esta contento. Qué es eso? —pregunta el pe- quefio dragén. Y olisquea la caja—. gSe puede comer? —No —contesta Jano—. Con los lapices se puede pintar. Cuadros de colores. Le enseiia un cuadro que esta col- 43 gado sobre su cama. Dos peces, uno rojo y otro azul. —Eso lo he pintado yo —dice—. Hace tiempo. En el colegio, cuando era pequefio. ~-Pintas muy bien —exclama el pequefio dragén. —Ya no —dice Jano—. Ludwig dice que mis cuadros son muy tontos. Unos simples borrones. El pequefio dragén mira los peces. Mira los lapices de colores, Luego, dice: —Me gustaria aprender a pintar. Anda, enséfiame. —jNo! —niega Jano—. Ya no me gusta pintar. Vamos a jugar. El pequefio dragér se acerca a Jano y se frota la cabeza contra la pierna del nifio. -—~jMe gustaria tanto pintar! —in- siste—. No seas asi. —No me puedes dejar en paz? 44 —le regafia Jano. Pero luego coge su cuaderno de dibujo y pinta rayas, circulos y cuadrados, —Se hace asf —dice. EI pequefio dragén coge un lapiz y hace lo mismo que Jano. Esto no es’ un cuadro bonito —dice—. Enséfiame a pintar cuadros bonitos. —No sé’—dice Jano enfadado. Luego, pregunta—: (Qué pinto? —jA mi! —grita el pequefio dra- gon. Jano mira al dragén desde todos los lados. —Te voy a pintar rojo —dice—. Porque eres muy alegre. Coge un lapiz rojo y pinta la ca- beza, la tripa, el lomo y la lengua. ise soy yo? —pregunta el pe- quefio dragén—. ¢De verdad soy yo? —Casi —dice Jano—, No ha que- dado muy bien. 45, El pequeio dragén se sicnta sobre sus patas trascras y empieza también a pintar: primero un pequeiio circulo, Luego, un circulo muy grande con dos rayas a los lados. —liste eres ti —dice—. ¢Qué te parece mi cuadro? —Muy bonito para ser el primero dice Jano—. Sdlo te has olvidado de las piernas. —Tii también —dice el pequefio dragén—, gSabes? Ahora vamos a pintar hasta hacer cada uno iin cua- dro muy bonito. ¢Tienes ganas? —No muchas —dice Jano. Pero como al pequefio dragén le gusta tanto, él también pinta. Se pa- san toda la tarde pintando. Jano se olvida de que antes no tenfa ganas. £1 y el pequefio dragén pintan mu- chos cuadros de colores, unos mas bonitos que otros. Los dos més bo- nitos los cuelgan sobre la cama, En 46 el cuadro que ha pintado Jano esta el pequefio dragén sentado delante de la estufa comiendo chocolate. Y en el cuadro que ha pintado el pequefio dragén esta Jano echando pastel en la estufa. —jLos dos pintamos muy bien! —exclama el pequefio dragén. Jano asiente. } 7 7 —Ludwig se va a quedar asom- | 9 El pequeiio dragén trepa brado —dice. ; aun drbol —Los dragones de mi pais también ‘ —exclama el pequefio dragén—.. Pero équé haces? :Vas a comer chocolate? | iEs mio! JANO y el pequetio dragén juegan a ‘ula en el jardin. El pequefio dragén tiene las patas muy cortas. Pero ! puede correr muy deprisa. Jano tiene i que hacer un gran esfuerzo para al- / canzarlo. Al principio perdia casi | siempre. Pero ahora ya gana mis a menudo. El pequefio dragén .tiene que hacer un gran esfierzo para que Jano no lo alcance. —jNo puedo mas! —exclama, y se sienta bajo el manzano. I Jano se sienta a su lado. Luce el sol. El invierno ya casi ha terminado. 48 49 —jQué 4rbol tan alto! —dice el pe- queito dragén—., gSe puede ver hasta muy lejos desde ahf arriba? —No sé —dice Jano—. No me he subido nunca. —{Por qué no? —pregunta el pe- quefio dragén. Jano no contesta. Tiene miedo de que el pequefio dragén quiera apren- cer a trepar. —Me voy a casa —dice rdpida- mente. El pequefio dragén lo sujeta por el pantalén. —jQuédate! —le rucga—. Ensé- me a trepar. Quiero sentarme en lo ‘0 de un Arbol. Asi podré contarselo a los demas dragones. —jQué tonteria! —exclama Jano—. Ademis, yo no sé trepar. —No te creo —dice el pequefio dzagén—. Seguro que eso es lo que ha dicho de ti Ludwig. Ese chico sélo &: dice tonterfas. {Venga, vamos a tre- par! Jano se levanta muy despacio. Se” cuelga de una rama, apoya los pies contra el tronco y sube. El pequefio dragén le mira atentamente. Luego trepa detras de él. —jEsto va muy bien! —exclama—. {Lo vamos a conseguir! Trepan de una rama a otra. Jano jadea y protesta. El pequefio dragén también jadea. Por fin se sicntan arriba, en lo mAs alto del Arbol. Pue- den ver todo el jardin, y la calle, y ¢l balcén de la casa vecina. Alli esta la sefiora Bergmann con el dedo en la nariz. El pequefio dragén echa grandes nubes de humo por la nariz. —jSoy el dragén més alto! —grita contento—. ;Yo, el mds pequefio, el que tiene una sola cabeza! Cuando vuelva a mi casa, en el pais de los dragones, no habraé nada que me guste mas que subirme a los Arboles. Mira hacia abajo y exclama: —jRealmente esta muy alto! —Mucho —dice Jano. —sCémo vamos a bajar? —pre- gunta el pequeiio dragén. —No sé —contesta Jano. —Tengo miedo —dice el pequefio dragén. —Yo también —aiiade Jano. Entonces el pequefio dragén empie- za a Horar. Lagrimas muy grandes. —Ahora ten... tendré que que... quedarme siempre aqui arri... arriba —dice sollozando—. Y ya no ten.., tendré nunca fuego de cho... cho- cola... late. Jano no puede ofr cémo Lora el pe- quefio dragén. Se lo mete en el bol- sillo. —Tranquilizate —le dice—. Lo voy a intentar. 52 Pero es imposible. El Arbol es muy alio y Jano ‘tiene mucho miedo. Pero entonces, por suerte, llega su padre a casa. Le ayuda. Se coloca bajo el arbol y le dice lo que tiene que hacer. —Tienes que ponerte en. aquella yama —le dice—. Agarrate fuerte. Ahora, en esa otra, Sin miedo... que ya Ilegas. {Muy bien! La préxima vez, antes de subir, piensa que luego tienes que bajar. Jano asiente. Lo tendra en cuenta. Pero el pequetto dragén olvida ense- guida que ha Ilorado de miedo. —jTrepar es muy divertido! —ex- clama—. Majiana treparemos otra vez. 54 10 El pequetio dragin - lee un cuento EL pequefio dragén leva ya bas- tante tiempo con Jano. Juega con él, duerme a los pies de su cama y to- dos los dias come fuego de dulce. Ademés, ha aprendido un montén de cosas: a cantar, a pintar, a dar volte- retas y a trepar a los arboles. Ahora Je gustaria aprender también a leer. —Déjalo —dice Jano—. Leer es muy aburrido. Para leer una sola pa- gina necesitas como minimo una hora. 55 —Tu abuela, no —afiade el pe- quefio dragén. —Porque ella ya sabe. —En la estanterfa tienes un libro gordo de colores —dice el pequeiio dragén—. ¢Qué pone? —Es un libro de cuentos —con- testa Jano. # — Guentos tan bonitos como los que te lee tu abuela? —pregunta-el pequefio dragén. Jano asiente. El pequeiio dragén echa una pe- quefia nubecita de humo al aire. —Me gustaria ser un dragén que supiera leer cuentos —dice. Todo lo que el dragén se propone, Jo hace. No deja tranquilo a Jano. En la calle se para delante de todos los anuncios y de todas las tiendas y pre- gunta: —Qué letra es ésa? ¢Gémo se lee esa palabra? Venga, Iéemela. 56 iN El pequefio dragén aprende ense- guida a leer palabras muy dificiles. FARMACIA, por cjemplo. LAVAN- DER{A. SUPERMERCADO. DENTI- FRICO. TINTORER{A. Y un dia coge el libro de cuentos de Ja estanteria. — Cémo se lee esto? pregunta, y sefala con la pata delantera la pri- mera pagina del libro. —Léelo ti mismo —dice Jano. El pequefio dragén se sienta en las rodillas de Jano. —Los mi... mii... miisicos. —Pone los miisicos... —dice Ja- no—. Los miisicos de Bremen. —jBien! —grita el pequefio dra- gén—. {Los mtisicos de Bremen! {Si- gamos! Empiezan a leer .cl cuento juntos. Es un cuento muy bonito. Les gusta tanto que no paran hasta haber lefdo dos paginas. 57 —Leer cansa mucho —se queja el pequefio dragén—. Creo que me zumba la cabeza. gA ti también? —Un poco —contesta Jano. —Cudnto hemos tardado en leer las dos paginas? —pregunta el pe- quefio dragén. —Media hora —contesta Jano. =4Qué deprisa leemos! —exélama el pequeiio dragén—. Tengo que in- ventar una cancién ahora mismo. Piensa un poco y empieza a cantar: Ningtin dragén sabia leer, -y siempre habla ocurrido ast. El pequeio dragén sabe leer... —iNo sé seguir! —exclama. —Y también su amigo Jani —concluye Jano. —jJani? —el pequefio dragén sa- cude la cabeza—. Pero ti no te llamas asi. —No, pero... casi —dice Jano. 59 11 Llega el verano —j ARRIBA, Jano! —le dice su ma- dre—. Tienes que ir al colegio. Jano bosteza. El pequefio dragén bosteza también. Jano lo acaricia, luego se va al cuarto de bafio. Se Java fos dientes y la cara y juega un poco con la jabonera como si fuera un barco. En la calle luce el sol. Jano se pone sus pantalones cortos, y durante el desayuno le dice su madre: —Ha Megado el verano. Por fin no tendremos que encerder mas la es- tufa. El pequefio dragén espera ya en la 60 cartera de Jano. Juntos se ponen en camino. Cruzan Ia calle-y el parque, cruzan el patio de la escuela y Ilegan a la clase de Jano, —jTripagorda! —le grita Ludwig Hall. Jano no Ie hace caso. Eso le mo- esta a Ludwig. —jComesalchichas! —grita. —jLudwig Hall es un animal! —le responde Jano. —jUna rima muy bonita! —ex- clama el pequefio dragén riéndose. Los demés nifios se rien también. —jLudwig Hall es un animal! —re- pite Susi—. Ademés, Ludwig esté tonto: no se da cuenta de que Jano ya no est gordo. —Ni de que corre mucho mds que antes —ajiade Stefan. Entonces llega la sefiorita Beck y dice: Sacad los libros. Vamos a Jer. Susi es la primera. Luego le toca a Jano. Lee cinco frases y sélo comete dos faltas. —Muy bien, Jano —dice la sefio- rita, y Jano se pone muy contento. iPorque sabe leer! ;Y porque ya no esté gordo! jY porque’ ahora le gusta mucho més el colegio! 62 En el recreo se le acerca Susi —Jano, el viernes es mi cum- pleafios. Te invito a mi fiesta, An- dreas, y Stefan, y Annette, y Jorg, y Sabine también vienen. Entonces, Jano se pone mas con- tento todavia. Piensa en un regalo para Susi. Tiene que ser algo muy es- pecial. —jJano, que estoy aqui! —exclama el pequefio dragon. Se asoma por el bolsillo de la cha- queta de Jano y echa una nubecita de humo al aire. Jano lo acaricia. —Ya lo sé —dice. Pero piensa en la fiesta de cumpleaiios. 63 12 Jano ya no esié solo HAN terminado las clases. Jano y el pequefio dragén vuelven a casa por el parque. Cuando pasan por el banco del Arbol, Jano se sienta, El pequefio dragén sale de la cartera de un salto y se sienta a sus pies. —Esta noche he sofiado otra vez con el pais de los ddragones —dice. —iQué has sofiado? —pregunta Jano. —Con mi madre y con mi padre. Y con el colegio para pequefios dra- gones. Y daba volteretas, y cantaba, 64 SSNS ES TT AISNE Sane! y todos los niiios dragones me mira- ban con asombro. — Si? El pequefio dragén asiente. —Un suefio muy bonito —dice, y luego se queda callado. Jano también se calla. — Nos vamos a ir pronto a casa? —pregunta el pequefio dragén—. Tengo hambre: ¢Qué hay hoy? {Fuego de chocolate 0 fuego de pas- tel? —Nada —contesta Jano—. Ya ha pasado el invierno. Mi madre ya no enciende el fuego de la estufa. —zQueeeeé? —se asombra el pe- quefio dragén—. gEs verdad? —Ademas, mi abuela se ha dado cuenta de que echo el pastel y el cho- colate al fuego, y ya no me da més. El pequefio dragén echa un par de nubes grandes de humo al aire. Luego, deja caer su cabeza sobre las 65 patas delanteras y suspira con fuerza. —Vamos —dice Jano al cabo de un rato. El pequefio dragén no se mueve. —jVamos! —repite Jano. El pequefio dragén levanta la ca- beza. —No —dice en voz baja. — Qué te pasa? —pregunta Jano asustado. SERS PTET TET —No voy contigo —dice el pe- quefio dragén—. Me vuelvo al pats de los dragones. Creo que ya nadie se reir alli de mi. Soy el unico dragén que sabe leer, Y también sé cantar, y escribir, y pintar, y trepar a los 4r- boles y dar volteretas, No importa que sélo tenga una cabeza. —jNo, no te vayas! —grita Jano. El pequefio dragén le mira. Mueve la cola y parpadea. —Lo he pasado muy bien contigo —dice—. Pero soy un dragén y tengo que estar en el pais de los dragones. Acarfciame otra vez. Jano se agacha y Je acaricia la ca- beza. De pronto nota que sus de- dos acarician Ja arena. El pequefio dragén ha desaparecido, Sdlo se ven circulos y rayas en la arena, Nada més ; —jPequefio dragén! —grita Jano. No recibe ninguna respuesta. 67 SEATING sng oseHumen ~ Entonces se va a casa, cruza el par- i Indice que y la calle. El pequefio dragén ya no estd en la cartera. Jeno esta triste. En la esquina han abierto. una tienda nueva. En el escaparate hay | una caracola de colores. | ‘Jano se para y mira la caracolas «Es muy bonitan, piensa. «Se la re- galaré a Susi por su cumpleafios». 1 Jano esté solo. 2 Llega el pequetio dragén ... 3 El pequeiio dragén come fuego a chocolate ... 4. El pequeito ‘dragén aprende a cantar. 21 5 El pequeito dragén va a ia escuela, 27 6 El pequeiio dragon aprende a escri- bir... : i 7 El pequeiio dragén da una voltereta. 37 I 8 El pequefio dragén pinta wn cuadro. 43 9 El pequetio dragén trepa aun drbol, 49 10 El pequeito dragén lee un cuento.... 55 11 Llega el verano : 12 Jano ya no esté solo