Está en la página 1de 340
Me ee Te cei a ee Prec ere 0) Poe reer ene aa fee eer eer ee eter eet ec eco ey Pee era eer ah Fey te eee aera aa Poe ene erry ee ca a Sern amet aot eee ee eae ecient aes Pere Cr aor Pe ar eee nee ny eee ny ace oe Pent Penn reac ee See years pen ate eer iret nl ier Ronee aus Cen tree ee a mene Peer nner iene en enn a ere rs ed etn eee Teeter are Sten ecm diaes ar Rr Beg erat eae reer edie ay Oren ta ea Per mete tte enn eevee ara oe came ie ‘cadena Mesieana dela Historia —corresponiente de la Real Acidenia Fspanola dela Historia de doce volimenes de historia y relacionesiternacionales, Pre mae earner ere acne ena omen stern etonen studio de la supremacia papal sobre isla, 1091-1493, El ects sccm hey irokoucoe | Garis Peer nyt El Colegio de México Fondo de Cultura Economica Siete eee eee Ure gc ce embajadoreninente de Mésico (1967-1989). Esmientro dela | eee rey eee oa a bladed a) | f ONAN ene iy err ea Uar ff de México XICO a mann La herencia medieval de Me i Segunda edicion revisada LUIS WECKMANN (DELA ACADEMIA MEXICANA DE LA HISTORIA LA HERENCIA MEDIEVAL DE MEXICO Cc g MN ; Gl EL COLEGIO DE MEXICO. FONDO DE CULTURA ECONOMICA MEXICO Primera edn (Et Colegio de Mérico), 198 Speedin (ag de Mexc/c), FILOSOFIA LETRAS FIRBO w42 1944 wi - 686594 (©1985, Las Wectann (Galzad det Cardo, #37700 San Miguel Allende, Gio (21904, I Colegio de Méxicn {Caine al Ajseo, 20; 1740 México D. ISBN 9681202622 (primera edison) .R.© 1994, Foxoo ne Cuuruma Beonowaca $08 CV. LR © 1996 Foro we rian Beowonncn (Carretera Peachoajnco 227; 14200 Mes, DF ISBN 968.16-40601 (cegunda edicion) Impreseen Metco ONT gy PRESENTACION CHARLES VERLINDEN* Hace mas de treinta aflos, en agosto de 1950, presenté en el IX Congreso Internacional de Ciencias Historicas, reunido en Parts en la Sorbors, co texto sobre “Las influencias medievales en la colonizacion de Amer; Silvio Zavala, que estaba presente y particips en la discusion de las less que acababa yo de exponer, me ofrecié publicar mi trabajo en la Revista de Hie, ‘oria de América de la Comisién Panamericana de Historia y Geogralia, deg. Geen efecto aparecié antes del fin de aquel afto, Al afo siguiente, un joven historiador mexicano, cuyo nombre ya me era conocido,’ me envi un sobre, tiro de Paris, donde poco antes habla comenzado una carrera diplomatica us lo Uevaria a ser embajador de México en Roma, después de haberlo sido fi Teheran y en las Naciones Unidas. Se trataba de un estudio publicado on la revista Speculum, de la Mediaeval Academy of America, intitulade "the Middle Ages in the Conquest of America”. Luis Weckmann, piles se tratabe ge él, exponia all de manera absolutamente independiente ¥ personal vara ‘onsideraciones, entre las cuales muchas coincidian con las snfas Parecia entonces manifestarse entre ciertos historiadores una toma de coneiencia de la continuidad entre Ia Edad Media europea y le colonia, {dn del Nuevo Mundo. Dos profesores de la Universidad de Wisconsin. de Madison, Merril Jensen, especialista en historia de la revolucion estedere, nidense, y el medievalista Robert Reynolds, hab'an publicado tecientemere gp Studi, en honor del gran historiador-economista Gino Luzzalto, ui cet Gio intitulado "European Colonial Experience. A Plea for Comparative Sta, dies’ Tales estudios comparativos comenzaron a interesarme sobremmanera también a mi, y ya desde entonces esbocé un plan publicado algunos ative gspues, en Ia serie “Programa de Historia de América’, por iniclative de Silvio Zavala y con el titulo de Précédents médiévaux de ia colonie en Arne. fiiue? Entretanto me habian invitado a dar unos cursos en Madison) @ ditigir seminaries durante un semesire. En este periodo, Jensen y Reynolds, Sonvertidos en mis buenos amigos pero desgraciadamente ya desaparcer, dos, me alentaron a solicitar la ayuda de la Fundacion Rockeleller para lle, var a cabo mi proyecto, para el cual mientras tanto habla yo ebtenido jrMicmbro de la Academia Real de Belgica, de l Real Academia Espatila de la Historia, anseiero Europeo de ba Comision Panamcrcana de Histor be melees a So ‘acon es de Roberta Gomes Cres, de yf Qnecer al autor, habia yo Feseiaola notable obra de! Weckinann, Za es alandrines (4221 ria lta dt papa mis Esai trenacte papa bln ae PSOE TSS {Meteo Inside Histor: 1949). Gy mi reseda on tt fon lee Phill Soy 108), pp. 56836, SAE mond Gino Eas (Min, 1950) p. 7.90. *TestutoPanamercano de Ceogrfa e Hira br. 177 (ic, 1954). 7 a. 2b 77 8 PRESENTACION entusiastas promesas de colaboracién en el mundo académico, Desafor tunadamente, Ie conciencia de la continuidad entre la Edad Media ta América colonial no habia penetrado hasta los Grganos dirccvos de aque. lla poderosa fundacion, y no se obtuvo nada, Mas esto fue una fortuna para mi, ya que de otra manera no habria publicado mis dos volimencs ¥-mis segenta actculos sobre la esclavtud en la Europe medicral ni ls Ginco volimenes de Documentos sobre la historia de preccs 9 slarios 1 Flandes y Brabante en los sglos Xin-xrx, ni tarmpoco los numeresos sees dios separados acerca de diversos aspectos de tata continuldad, gue in dluda ef mundo administrative no consideraba conforme ala mods de ios ticmpos No me desanimé, ni tampoco Luis Weckmann, pues fue precisamente hacia entonces cuando el emper6 a acumula la enorme cantad de dates uillizados en los voltimenes que aqui tengo la alegri de presenta al ec. tor trese del eudio'o dels pervonadotada de lo que a were Yoda se lama una cultura media. Respecto a esta ultima, el embajador Weckmann habria podido cacr en la tentacién de escribir de mancrs impresionista, para un slblice poco dotado de espitinecitico y amante de lo sensacional, como hacen hey ox dia tantos que habrian posido ser histortadores st no se huboran conver: ido en cazadores de grandes trjes, Pero en el no hay impresionisme sogo, sino ciencia bien doctimentada y sditda, Esto no quiere decir que na pula impresionar, sino que lo hace con excelente razon sit el diseaz dela de ‘cumentacion, Le que Weekmann tata de subrayar cl continuacionde fa Ede Media'en ts ls formas de actuary de sented los conga res, guerreros, rales o sacerdoes dela America espaol por sugueate de In Nuva Espafta, de Mésieo en expecial. Despacs de ellos, busca i mies Hherencia en los colonos de diversas clases y de distintos antecedentes so. ciales y cultura, ‘La Nueva Espatia fue en un principio un archipiélago asidtico, nos dice al principio de su segundo capitulo, Es ste un tt sintetico que en dos Palabras retine la miriada de falas, heredadas de la Edad Metis de la Be bia y de la Antighedad, buscadas por los descubridores y conguistaderes a veces hasta bien entrado el siglo x1. Toda la fantasmagoria stents tare to en Europa en todos los espritus como en la misma América es desorta ‘magnificamente, pero tambien documentada, en las paginas ota de los capitulos my, rv yy, relativos ala basqueda de einos y sitios maraillsos, a in geografa teratologica de las amazonas, pigantes, pigincos, monstruos 9 uimeras. Aunque el arte indigena amerindio habia creado monstiuos oS, Pecialmente en las representaciones escultoricas de las divides,» los Fh Tidad Media agrego su propia herencia teratologica que, a wavés de a antigdedad clisia, se remonta la pre o protohistoria oriental: Enel aso de las ainazonas, por cjemplo, las tradiciones caribes y nahuas se mesclan con la herencia legads del otro lado del Atlntico En el capitulo vtentramos al domino de las insttuciones ya analizadas por el autor, desde el punto de vista que todavia hoy conserva, cn au bee {a sociedad feudal Esencia y superivencias, de 1948, Volwis a seuparse dl PRESENTACION ° asunto en 1950, en Pensamiemto politico medieval, pero aqui pone su aten: cin mas bien en los simbolos feudales que en los aspectos estrictamente Juridicos. Es interesante el capitulo vi, sobre las obligaciones militares de los encomenderos. Se ha hablado de milicias de lanzas cast feudales. Por qué “casi”?, se pregunta Weckmann, subrayando claramente la herencia y la continuidad originadas en la Edad Media. ¥ esto dura siempre cuando se instaura la policia estatal, la Santa Hermandad, como en la Espafia ante- rior a los Reyes Catélicos. Fn Daxaca y Michoacan se emplean contra los rebeldes las fuerzas de a caballla de los encomenderos, Se trata de un serv cio militar con un séquito, como en plena Edad Media, pero la diferencia en los tiempos y el cambio de medio son sefialados por la colaboracisn de auniliares indios y por el empleo de tales fuerzas combinadas contra los bucaneros, El capitulo x atribuye a la mayor duracién del florecimiento de Ia caba- lerfa en Espana el paso espontanco del espiritu y de la manera de ser de ésta a América, Los Conquistadores se consiceraban paladines en lucha con- tra los malandrines y nigromantes, Este fue un estimulo formidable de la Conquista. El mismo Bernal Diaz. del Castillo, que era uno de aquellos pa- ladines, se-daba cuenta de elle. Los conquistadores se calificaban de “ca- balleros andantes". Cortés armé caballeros entre sus soldados, seguin los ritos feudales. A los ojos de sus contemporaneos, parecia un nievo Rolat- do, Es también sorprendente que los aliados tlaxcaltecas muy pronto asi- milaron los ideales de los caballeros, y hubo algunos que fueron armados caballeros segiin las rezlas por Cortés mismo. Todos los conquistadores ran lectores de Amadis de Gaula. Un magnifico retrato y un bello analisis en verdad, La intervenci6n de lo sobrenatural on la Conquista es materia del capitu- lot, donde aparecen Santiage y los éngeles, pero tambien el Diablo y los demonios, evidentemente del lado de los indigenas. Los franciseanos son soldados de la fe, armados con la espada de la divina palabra. La conver sién del reino nazarf de Granada es una prefiguracién, con sélo 30 anos de anterioridad, de la conversién de México, y el paralelisino se prolonga hasta mfMiados de siglo. Todo esto esta muy bien dicho y explicado, y lo mismo puede decirse de la persistensia de las esperanzas milenaristas, de las ‘expetiencias mfsticas, de las mortificaciones de los flagelantes, de los mila- gros y de los prodigios. En los capitules sobre el Estado y la economia se siente que el autor es también jurista y que ha estudiado la historia del derecho publico. Todas las instituciones descritas en el caprtulo 04, relativo al Sacro Imperio y a la. ns tituciones imperiales espafiolas, son netamente de filiacién medieval. En el capitulo >eav Weckmann ve muy bien que la discusion sobre la existencia de la feudalidad colonial, sostenida por algunos autores, es vana, pues para negatla se ha recurrido a las palabras mientras las funciones la hacen evi- dente. Por el contrario, quienes como Miranda han calificado de institu- Cidn feudal la Mesta mexicana se han dejado hipnotizar por el hecho de que legs @ convertirse en una asociacién de grandes propietarios, cuyo origen no s6lo no era feudal sino ni siquiera patsimonial 10 PRESENTACION Las galeras del capitulo su también son de tradicion muy medieval, aure aque vigilen las costas de Campeche. En el capitulo xy, sobre la scm Hstrcion ‘urbana, la continuldad redieval es explorada hasta lepar 2 fos eabildes abierios que proclamaton la independencia = principios dl siglo are. He aqu una praca mas de que mirsral pasado a menudo ayuda a explicareimplicar el porvent. Way tants anolcioncspinloresssyreveladoras acerca de la sociedad y Ta cultura, de la poesia popular, del golardismo, del espaiel arcazante Dropio de México, del teatro y la'danza con sus matachines y las dancas Iacabras semijocosas de las Hestas populates! La riquera dela informa: Gln es densa, extraordinaria por su ntensidad y sa vide Me alegro de que el autor haya terminado esta obra que tard6 30 afios en prepara, en documentary en imaginar. Servi de protolipo para reat Iizaclones andlogas, en otros paises ltinoamericanos. En efecto, esta con- unui pede obserare oda he Zon corn por espanol» lugueses, pero eon modalidades parculares, diversas una de otra. Has. {Een las repiones de In colonizacion anglosajona o francesa dela America del None las tnfluencias medicraes son nutmerosas, a peste de as fechas Posteriores en que se crearon alls colons ensen y Reynolds, que cité al principio de cata Preseniacin, lo sefalaron y demostraron con efnplos que slo compruchan. Ya al iniciarse el siglo, Cheyney dio el titulo de “Euro. ean Background of American History. 1300-1600" al primer tomo de la se Re The American Nation: A History, gia por A.B. art. En el prlogo, el autor declaraba que los antecedentes europees,es decir medicvales 0 Cuan dlo menos del siglo sv, atraerian mas ms la atenei6n de ls imestigado- res n medida que e Kiera aclarando su percepcion de las perspectives Tes kes del historia. {a obra de Luis Weekmann esté ene la que contibuirin a aleanzar este resullado, ¢Cundo aparecerdn otros volumenes de I misma especie, rela: tvos al Por, al Bra alos Estados Unidos o al Canad? Constfiran una base para las investigaciones comparativas que recomiendo con especial entuslasmo en mi perio volumen de 1954 sobre Les précidents médieanx de fa Colonic em Amérique. Me interesaba entonces en la comparacion de las \éenieas de colontzacion de Ia Edad Nedia con las dela época moderna, que $yo querla preparar reiniendo colecclones de documentos, para lo cual pro- 3ectaba una operacin de colaboracn internacional ste proyecto era en ionees muy nuevo y demasiado ambicioso, pero creo que libros como éte del sabio embajador Luts Weelmann, podrian permitira ottos emprenderio de nuevo, ya que gracias al anaiss ds los precedentes medieval de todos los aspectas de la cvlizacion de los ptses nacidos de Ia expansion eure pea, lumina con una fis mas intemsa y penctrante Ia importancta de Tos tovimientos migratorios de hombres e eas que cambiaton el mundo en Ia dpoca de los Grandes Descubrimicntes. Bruselas, julio de 1982 PROLOGO ‘Smvio Zavata {Cuando el doctor Luis Weckmann present6 sus exiimenes de ingreso en e Servicio Exterior de México, ya contaba con ua preparacion universitaisa excelente que encaminaba sus estudios hacia los campos del derechs ine temacional y de ls historia, ‘Como otros notables diplométicos mexfeanos, ha sabido tniren su carre- ra el desempeno fiel de sus deberes de uncionario con el manteninienta de su actividad intelectual Prueba de ello fue, en el perfodo de sus labore en Francia, la aparicion de los tres wolmencs que Gedieé al inventarloy estudio de los documentos de la mision de México en ese pats Tos cushes han sido objeto de un reconocimiento por ln Secretaria de Relaciones Exteriores de nuestro pais en oeasion del traslado de ese archivo sl genta “Genaro Estrada” de la propia Secretaria” Ahora, teniendo a su cargo la Embajada de México en Italia, el doctor Weckmann da cima a una obra magna que habta atraido au nteres deste hace inuchos aos: me refiero a La ferencia medical de Mexico, Come ante. cedentes prometedores de dicha labor, podemos recordar, por el orden de su publicacion, las contrbuciones siguientes: La sociedad feudal, Exenctay Supervivencias. México, Editorial Sus, 1944, 237 pp Las bulasalejandinas de 1493 y ta teoria politica del papado medieval Fsrudio de la tpromecta papal sobre las isla, 1091-1493, com Introduccion de su maestro.on Berke: ley, Est H. Kantorowicz, Instituto de Historia dela Unaas, Editorial Jus, 1849, 313 pp. y Panorama de fa cultura medieval, con una Tntreducelon sobre La Edad Neda en Mésico, Usa, Mantales Universities, Facultad de oso y Letras, 1962, 196 pp. is, que como su titulo lo indica ya train eh sermen la obra que ahora aparece éntiquecida 20 alos despa El apunte bibliografico anterior no resume naturalmente todo lo que el doctor Weckmann ha estudiado y publicado en derredor del tema mayor de au interés y competencia (véase In nota 1 al capitulo 1 de ta obra gue prologamos): pero sf permite ver cémo se fue gestando el bro que ahora Publica El Colegio de Mexico. A continuaciOn trataréde presenta suctoes ‘mente sus temas y los hindamentos en los que el autor los apoyia Justo es recordar, antes de ello, que paraiela eindepencientemente de la lines de investigzacién del doctor: Weekmann, un reputado. medievista europeo, el profesor Charles Verlinden, de la Universidad de Gante, en Bel aca, habia emprendido desde la olla del Viejo Mundo el examen profun: “le lesions fencomercons tomo 1, 123-1838, Moco, Secretaria e Relacones Excite 161 (hive Htc inom estamos pans aoa oa 3, Matic nt , t 69 pp prac de Basel Co legs tome 9 Toe (55,3, 59 tomo He eb Goa) nin Se 9S 1 2 PROLOGO do ¢ imaginative de los Précédents méditvaux de la Colonie en Amérique. Période coloniale, que publicé en México, en 1954, la Comision de Historia del Instituto Panamericano de Geografia e Historia, como parte del Pro- grama de Historia de América. La obra grande del doctor Weckmann comienza por resumir, en el capi tulo 1 que lleva por titulo “La perspectiva’, las conclusiones a las que ha egado tras su larga y extensa investigacién, sosteniendo que, “en mlti- ples aspectos, somos mas ‘medievales’ que buena parte del Occidente’. Esta afirmacion descansa sobre los pilares siguientes: los conquistadores y misioneros (en capitulos amplisimos), cuyo avance esta impregnado del cespititu ce cruzada; la cosmovision de la tierra suspendida entre el cielo y cl infierno, mientras que las esferas celestes son impelidas por los angeles (puede afiadirse el espectacular paso de Lucifer al Nuevo Mundo, con sus miltiples efectos, como se apunta en el capitulo xt, y que yo deseaba desde hace tiempo encomendar a un diligente autor de tesis) el enfrentarniento entre cristianos ¢ infieles, el milenarismo de los religiosos (capitulo xin), las disputas entre nominalistas y realistas; la magia, la astrologia, Ia mo: dicina y las ciencias naturales (Capitulo 270m), las forins del arte got co, mudéjar y aun romdnico (aunque bien seftala el autor, en el capitulo 2occvnt, Ie falia de concordancia cronolégica que a veces existe en Ia recep” cién o en Ia persistencia de los estilos, por ejemplo, cuando siguen apare- ciendo las construcciones géticas en Nueva Espana en la segunda mitad del siglo xt en tanto que en Europa florecta el manierismo y ya se gesta- ba el barroco); en suma, el “arcafsmo” de la vida en Espafia y en la tempra- na Hispanoamérica con instituciones, valores, creencias, costumbres, de la Edad Media todavia en vigencia, lo cual aleanza, entre otros campos, al del idioma (capitulo 200a%), los romances y la literatura caballeresca; el teatro popular, las danzas de moros y cristianios y las macabras (capitulo xXx): ¥ a misica (capftulo 20001), La sociedad se organiza sobre la base de municipios, gremfos de artesa- hos, encomiendas, seforio, repartimientos, esclavitud, comercio regulado por las autoridades metropolitanas y locales. La cultura histérica y juridica del doctor Weckmann le permite distinguir no sélo el legado medieval procedente de las varias regiones de Espana, sino también el que —a través de ésta— Ilega de otras partes de la Cristiandad europea, principalmente de Portugal, Italia (en lo que toce al comercio y Ja navegacion, capitulo xxv1) y Flandes (las beguinas, tratadas en el capitu- To xxx). Por lo que respecta al marco cronolégico, queda comprendido funda- mentalmente entre 1517 y mediados del siglo xvm. Trazado este amplio cuadro, el autor penetra con maduro conocimiento y documentaci6n suficiente, primaria y secundaria, en el andlisis de cada Aspecto o.capitulo comprobatorios de su tesis (véase la impresionante lista de titulos de los 40 capitulos, de lectura instructiva, facil y agradable, con toques de humer, no obstante la extensién de la obra). Esta tarea nos re- cuerda la caudalosa labor de Fray Bartolomé de las Casas cuando redacts PROLOG. b su Tratado comprobuorio del imperio soberano y principado universal que Is reyes de Casta y Leon tienen sobre tas Ing (Seife, 1582) cel ue demostraba abundantemente las varias proposiciones desu verdad Un fino comentario del doctor Weckmann aclara que no se tata an slo de una transmnision de insttaciones y valores desde Europa, sino también de los desarollos nuevos en ls teritorios de las India, de tn enacer de fo. suas ue pod ear ya en dsadencia cn a Penis cpa (por jem Plo, seiala en el eapftilo 0 que estando cast por extingnase en Espanta el Dficio de adelantado cobré fuerza en América, donde se reapit6 de new in antigua atmesterafronteriza dela Peninsula: yen el capitate Yom obser. va que el munteipio en las Indias revive uss vgjos ya olvdads cn la Peni Stl) Junto a eso se heteron presentes las pecularidades de la seleceldn 5 de la adaptacion en el nuevo ambiente, de lo que dremos ago adelan, En buena pan, el estudio que prologamos cprresponde al género que ahora se calfica de historia de mentalidades(Geteresehthit), mas tambien abarea los aspects institucionaes, sociales y ulturales (Kuugeschice) pues tata de'la Universidad en el capitlo sn. En presentacton general tan amplia habré puntos en los que los especalisias podran softly otrse Posiblidades de interpretacion y de apoyo documental pero nortainente El autor redne con alerto los procedentcsmsedivalesy expone la contin dad de ellos en uliramar de mancra convincente- Aloviusadamentc junto ‘las semejanzas toma en cuenta las diferencias (2 en el eapitlo oie dica que en las Indias los rangos nobillarios avieron escasa importancia institucional y expliea por qué). No pocas veces, ala manera de Lucas Als man, sigue la supervivencia de usos y nombres mde alla dela epoca colo: Bal, incluso hasta el presente Puede decirse que la historia de Ménico, gracias al estado mayor de doc- tor Weckmann, ba quedado bajo una luy intensa que pone al deceubleno tian ella ha rectbidoy transformado del pacato wedioval europea, Cate preguntar sino hay omisiones:acauo algunas menores; en la epoca calonial Hlegaron otras corientese influencins de culturn que oc sulen agrpat bajo Jos titulos de Renacimiento, Barroco e Tlustracion. Todas conttibuyeron 2 conformar el pasado mexicano a través dela emigracion transatnticn, proyectindose’—como ya se ha apuntado— en un medio geogratico distin: to, en el que hablan dajado st hella y siguieron opetando los pueblos Y kalturas indigenas de fuerte personalidad y arraigo. Aun para coneumat extender sus congulstas, los expafoles contaron promio con cucepos de uc teres indios allados, que pudeton asi prolongar sus habits prebispan 0s. Algo semejante ocurri8 con Ia actividad de los comerciantes 0 "pack tecas’, que sigueron recortiendo suis tulas acostumbradas,a veces hasta Guatemala. Los que no pudleron continuar ablertamente sus actividades rs allé dela conquista fueron los sacetdotesindigenss, aunque Moctezu fia puso « Cortés sinceramente que fespelara'a sus doses tse saul inubStuna raptor inevitable, al menos en cuanto a legaldad ce a supe vivencia, dindose al margen de ella la persistencia ol retorno dela ola lia yos hondos enureentaamlentos dl sineretismo teligoso (weasel cap u PROLOG tulo xn de esta obra: “aloe, tezcathpoea, Tonantain yotras'derdades s- brevisteronecullasen los tos eriatanos®. VVolviendoa la cuestion central del obra del doctor Weckmann, se puede petebiren el caso particular de fa encomienda a inftenciainneeable de organization seforial del Medieve(veanse los eaptulos vy od de esta cra) pero ya se enfrenta ala poderosa tendencta legals, ae a opus una ftttocra vvenal cada vee nds poderes.<° quel corer de los anos legs 2 prevalecer tanto.enel centro dela monarqula espana como en fs die tates reinos de as Ina Se entraba en ln llamada “era de ls nacionalidades" en a cual los fuer- tes Estados constitiidos en Europa ibraran sus luchasy competittan por Is expansion em ullraman,quedendo atris la epoca en que observant mentee doctor Weckmainn qu Yow primers congustadores de Meio referan designarsea st misanos no coma “espafols” sino como “erst: fos’, En esa era de transicion (que en general y explicablemente fue mas “edicvat al coreazo que s medida gue avartabn los ai y se eon da la adinstracion regi), Se escrblan ano yotr lado de rosea fnucyas paginas petienecentes al menos en parte la hisona dela Edad Hedge sce aun fevinolo eu spo al pasado medina Nocrecmos por cso ques Edad Meta curopea comine yexpigue todo nuestra passdo desde cl descubrimiente hasta 1650 ai en lo restante de los Tiglos colonies: No parece ser tampoco i tsis que sostiene el coor ‘Weckrnann (eres que se conformaria con decir que hmprega “mucky de te pasade), pues entre otros lugares advice, en sa capita a que frente Sot cablleros (en sentido medicra exiate cl avance arvollador del Abwo- Tutsmo, con su setucla de burderatasyletrados" 1 que deberos teste Sulor © un lacido andlsts que pone de relieve exa horncia medical en inet historia, con sus abundantes valores, adiclone, arges y set Sumbres México, DF, diciembre de 1982 NOTA PRELIMINAR La presente obra es producto de un examen sumamente extenso de las fuentes primarias y secundarias de la historia de la Nueva Espana, enten. dida en su ambito geogréfico mas amplio, relativas al periodo que va desde la expedicin de Hernandez de Cordoba (1517) hasta mediados del siglo xv Ese marco cronolégico obedece a una siinple exigencia de metodo, ya que es evidente que muchas vivencias medievales, recogidas del Viejo Mundo por algunos de nuestros ancestros (0 impuestas por sus gobernantes, es. pirituales 0 temporales) tienen hoy da una vigencia aunque havan sufri- do adaptaciones o transformaciones— casi igual & la que tenfan cuando el curopeo puso sus plantas por primera vez en tierra americana, He utilizado también para este estudio la literatura historica moderna sobre Ia Nueva Espatia que cubre el mismo periodo 1517-1650. Por ello la bibliografia aparece al fin del presente volumen en dos secciones distintas: ientes y Obras Modernas. Evidentemente este libro se fundamenta sobre todo en las primeras. Para subrayar esta jerarquia de la documentacién de base, en las notas al pie aparecen sefhaladas las fuentes con VERSALITAS, y con Altas y bajas las ‘obras modernas. En la primera edicidn de esta obra figuraba una tercera Dibliograffa consistente en trabajos histéricos que no me habia sido posi- ble consular, en parte debido a mis continuos desplazamientos en el Ser- Vicio Exterior mexicano. Afortunadamente, a partir de 1984 he logrado lo- calizar la gran mayorfa de esas obras (fuentes, en buena parte), que han servido de base para nuevos andlisis que a su vez han hecho aconsejable esta segunda edicion. Para ahorrar espacio, en las notas sélo se citan los nombres de los auto- res, pero cuando a uno de ellos corresponde mas de una obra en la biblio- rafia, a ese nombre sigue una siniesis del titulo del libro 0 del articulo Ltilizado (entrecomillado, en este tltimo caso). En el texto principal, los \érminos que describen ideas, instituciones, objetos, locuciones 0 mitos de la Edad Media europea que pasaron a formar parte del legado medieval de México aparecen en redondillas, tanto para atracr la aten- «ion del lector hacia el concepto en cuestién como por razones de estética en la impresién de la obra Debo dar las gracias mas sinceras a quienes me han brindado su auxitio fn esta investigacién, que me ha levado, con algunos paréntesis obliga. {orios, més de 30 afios. En primer término, a los bibliotecarios de El Cole- gio de México, de la Biblioteca Central de la Universidad de California en Berkeley, de la Biblioteca Publica de Nueva York, de las Bibliotecas Nacio- nal a€ Madrid y de México y de la Biblioteca Ibero-Americana de Berlin, ast como a los atchivistas de México, Sevilla y El Escorial. Tambien, con igual calor, a mis alumnos de cursos 0 de seminarios de la Facultad de Filosofia, 16 [NOTA PRELIMINAR, y Letras de la UNAM, del antiguo México City College, y particularmente a los alumnos graduados de mi Seminario de Investigacidn Historica de El Colegio de México, durante el semestre de invierno 1980-1981, Me siento particularmente reconocido por la ayuda que me dispensaron, en la revisién del texto, la doctora Sara Bolano (quien gentilmente reor. dené parte del capitulo sobre el espanol arcaizante de México), la profeso- ra Elisa Vargas Lugo (en el capitulo relativo a la arquitectura novohispa- na), y muy en particular el culto Roberto Gémez Citiza, mi primer lector por asf decirlo, sin cuyas pertinentes observaciones y comentarios el texto huubiera adolecida de ciertas oscuridades e imprecisiones. Roma, agosto de 1982 SIGLAS Archivo General de la Nacién (México). Biblioteca de Autores Espafoles Bolen de la Real Academia de Historia (Madeid). Coleccion de documentos para la historia de la formacién social de His: anoarnérica, ed. por Richard Konetzke, 3 vols., Madrid, Consejo Superior {de Investigaciones Cientiicas, 1953, vol. 1 (1493-1592), Coleccion de documentos indditos relatives al descubrimiento, la conquista _ycolonizacion de las antiguas posesiones de América y Oowana, et, prime Tasetie, 33 vols, Madrid, 1864-1888. Coleccién de documentes inddtos para la historia de Iberoamérica, ed. por ‘Santiago Montoto de Sedes, 14 vols., Madrid, Editorial Ibero-Afvo-Amer- cana, 1927-1932. Coleccion de documentos inédits relativos al descubrimienso, conguista y colonizacién de las antiguas pasesiones espantolas de ullramar, segunda sere, 25 vols., Madrid, Sucs. de Rivadeneyra, 1885-1932, El Colegio de México, Fondo de Cultura Econéméca, Hispanic American Historical Review. Historia Mexicana sco Instituto Nacional de Antropologta e Historia (México). Instituto Panamericano de Geografia e Historia Manuserto New York City Public Library. ‘Revista de Historia de América. Sociedad Mexicana de Geografia y Estadistica. Universidad Nacional Autonoma de Mexico, PRIMERA PARTE DFSCUBRIMIENTO Y CONQUISTA I. LA PERSPECTIVA Descumnir las rafces medievales de la cultura mexicana mo es una tarea arqueoldgica ni una encuesta tinicamente de interés para anticuatios. El iegado que nuestro pais ha recibido del Medievo ~—basicamente de Espata, pero no sélo de ella ~ forma parte ain de la experiencia diaria del mexi- Expo. Ta perfilads su idlostacrasia on tal medida que no e2 exagerado decit que, en miliples aspectos, somos més "medievales” que buena parte del Occidente, y desde luego mas que los propios esparoles- ‘Los conquistadores y misioneros del siglo Xv —y tambien los explorado- res, administrador, jueces y obispos— introdujeron en la Nueva Espaiia ‘und cultura que era todavia esencialmente medieval. La influencia del Re- nacimiento italiano, que por entonces avasallaba a la Europa sittada al norte de los Alpes, afect6 s6lo en forma fragmentaria y tardla al naciente ‘irrcinato; ¢ inchio en la peninstila Ibérica, como mas adelante se explica, tse fendémeno revisti6 mas bien la forma de una reforma eatslica con efli: vios de clasicismo. La historia de la colonizacion espafiola del Nuevo Mun- {do confirma esa tess st la consideramas —desde una perspectiva correc: ta como un nuevo capitulo de la expansion medieval de Casilla (con tscalas intermedias en el norte de Africa y en las Canarias), y de las empre ‘2s aragonesas de Ultramar, que ya en el siglo xiv habian plaitado las barras yas cadenas deste Cerdefia y Sicilia hasta las costas del Asia Menor, pa Sando por los ducados de Atenas y de Naupatria” 'Numerosos rasios jurfdicos, politicos, econdmicos y sobre todo ideol6- sscos de la Nueva Espafa en los siglos x\1 Xu tiene un origen netamente Inedieval. Ya Pietsehmana ha sefialado que en la mentalidad espanola de principios del siglo xvi lo “medieval” y lo “moderno” estan inextricable. mente unidos® y aunque éste ex el tema de los restantes capitulos de esta obra, ser atil sefiaarlo aqui, en forma somera. Nuestro particularismo nacional empezda desarrollarse dentro de una situacién imperial —el Sa- "Las supervvencias medievales en Ames on especial referencia a México, han sido ma tera de tes areuloe ios sucesios: "The Middle Ages in the Conquest of America” (Spec lon se enero de 1951, 130-141, con versiones en espancly en poraugues, publicadas res bectivamonie en Fibs Leis, Mino 19, 29110; 9 en Ravi de Mistrin Sao Paul, Vi 1s, 1954); "La Edad Media en Mexico", introduccion ant Panorama dela Cla Mev (exco, we, 1962,7-19): con el isto tao orginal, pero com texto apladoy revist- do, cdo por Lewis Hanke ons History of Latin Arron Ciao. Beste, Lite oun, 1987), 1022. eVease TB. Jones Av Introduction to Spavisi-American Culture, Nusvs York y Londres, 1929p 221 y passin Autonlo Tovar 833 Kurt Brofiy 1, ice “La ultra (novos) fue ei fenacinenta aiden espaol. frtalecido con ls sabiduriarcia de la Edad Media y con lagtructura gremlal de la sociedad" Verlinden, “Continue, 219,223 Ce probleme es {vant teat un probisne soir éoonamigue medicele’) tharos Ramires, 182, Pletschmann, 174, 2 DESCUBRIMIENTO ¥ CONQUISTA cro Imperio de Carlos V— sin conflieto inicial entre los conceptos de hravién y de Estado universal. Remontandonos al origen de las caracteristi- Cas de la nacionalidad y de la experiencia politica mexicanas, limense tnestizaje, indigenismo, centralizacién administrativa, el gobiemno coino regulador de los lactores sociales, caciquismo, unipariidismo o suprema- tia dela ley, puede legarse hasta los primeros decenios del siglo xv. Una {nvestigacion historica suficientemente acuciosa, comparable como sefiala Gonzalez Obregon a la exploracion de una vasta gruta cuyos rincones ocul- tos revelan a cada paso cosas inesperadas,* nos permitira pereibir Ia filackon thedieval de modos, costumbres insliticiones casi exclusivamente mues- tras, que van desde el compadrazgo, el abraz, las “calaveras” el corrido, Ia Chavet, aie nfl toroy, lo tatachines, I pitta ys “aes asando por maltiples locueiones familiares arcaizantes; y desde el sermo usticus de la provincia mexicana y ho pocas picardias, hasta el juicko de fmparo y el articulo 27 constitucional, florén postrero del quinto real y del Getecho del sefor feudal a los tesoros encontrados en las tierras de sus vasallos. ‘La expansion colonial y guerrera del Occidente medieval se inici6 cen- turias antes de las primeras aventuras mariimas de aragoneses, portugue- Ses castellanos E® legitimo consideratla una de las Gtimas consecuencias de la prédica de la primera eruzada en el aio 1095, cuando Europa, tras haber dominado la triple ofensiva de érabes, normandos y eslavos, pudo tomar la contraofensiva llevando la guerra al campo enemigo. Pero ‘era cruzada de fines del siglo ma ene antecedentes tanto en la reconquista Gel sur de Italia a mediados del mismo siglo por parte de los normandos {@banderados por ef Papa en una guerra “religiosa") como, mucho antes, fn los primeros esfuerzos de los eristianos asturoleoneses y navarros para Srrojar dela Peninstla a Tos infieles musulmanes, La idea de cruzada —aun- due no el concepto— nace realmente en Espaia mas de 300 afios antes del Conciio de Clermont” La cruzada ibérica —la Reconquista— termina, como es'sabido, el mismo afio en que Colon realizé su primer viaje en busca de las Especierias. Dado al caracter religioso-politico-comercial de las primeras poblaciones fun- Gadas en lo.que ba siendo el Nuevo Mundo, el espiritu que desde un prin- Cipio prevalecio en la conquista espafiola de América fue semejante al que Snimé al avance peninsular desde el siplo Vin hasta las postrimerias del xv {Las huchas entre eristianos ¢ “inficles”se prolongaron allende el Atlantico. Tos conguistadores de América se instalarcn por fuerza, fortficaron sus ‘Casas, ofrecieron 0 impusieron el bautismo a fos indigenas, construyeron Starazanas ¥ {osos, repitiendo nombres tadicionales tan significativos como el de Segura de la Frontera." En ests sentido es justificado decir, ‘cad por Monterde, “El primer torneo" 74. seen yee terS na al ate ga a expueto bellantemente Cal Erdmann en a the Bia Eetelaty ey Rrewongspena anon wadosio al expel ¥ Pu. Se porctres eneewblen J Mulioon, ace rca Vase Zavala Mundo Aico, 31. Pxescano, “Coloiacn y rome 1 BUASTitmn gue coun tos espaolesempendion sa jata guna de Citas con | } LAPERSPECTIVA 3 con Zavala, que “la conguista espaol... viene a cera el ciclo medieval de las erusadas; con Blanco Fembons que “i conguisia de armen tel tins cede incluso com MeAndrew, que la Conese fie joa tina erarada sino la primera guerra de expansion imperiains moderna.” n ® * perils nie nuestros histriadores del siglo x01, Baltazar de Obregén, el cronista dein congusta de la Nueva Vizcaya ecribiendo hacia 1508 no aes oe ompararrettospectivamente pero ton abana, apresinion Preecechae iar etramrns de Bancshares on ae, mncon reser diTamosoy eabico margucs* den Hermano Cones tor io eter ae Bono hin de Reutias solve Alize ygealionto ide Cae 4 Lebn en eo Salado# Las eeraneas milenarsias que toglican cies vision de la misign providencial de los conquistadores espafiales inpiran 1 Gémaraacseribir que las conguistas ene os noneceneoarse oe a hablan terminado las congulstas entre los os. fi de que liens siempre espafioles en guerra contra los infieles”.” 'Noadlo kes primeros conguistadores de México deseribieron a menudo temples indigenas como meeguttas® © Mentfearon m los inion oe rabes"sino que preerian desinarce sf rasmos no “Sapmioe ore ratings" Oviedo mala huestee Cons “crete crue ices catalico® las implaables trpas dl cruel Nun de Gusman, Dos nase esd ea mina sxpedican una de ela feria el eat de ete con india, antilpan orepitensinhos pict: las de Francisco de Areco y de Fray Francisco Mariano de Torres os eapatoles —y despues de ellos el resto de los europeos que poco despus pasaron a America contempt al Nuevo Muncle aie ake, fon antparas rdlevales;y cn a equip taorom eas ls ides y oe as au on tanta profusion ssa cpgca Habla sencrade Colom mane reotea apg los rsgos singulares del paaje american cautio come cata ie ios clementes invartbles del doce st ovr y cuando Compara cl woeado a certas inns con el que usan ns duchas de Casstigs enela sae Be nies on Mes) ) on. manera como haben hecho a top SS ei Hirvonen cme tn nh adi Za Mand donrcano, 139 Bano Fombon 155y Meanie “Oper Ae Charen ot, Sir Amr nin ee ls soa etn enh Fepig iA Eis ns ade omic. nv 9p. 15185. Layer de Als que nen spinon cs PSB at lee at ce en inca, ea ea eo Barra Ce Lt “cama Yaga come Ueto We ps arate roe Rote ge Onan oss aon/y mia, Souben gue gu game cheeol ete, Bop Maps ats eg at nl a le ice be ian ac ae ea Oy En ae bl de Cetitpage passé el exer catia tra os Hama ala (p300), Fey Pea «sco Mariano de Fonsas, Crome de le Sancta Provincia de Kalsc, 15, 19, 20 Cojecho cr ceo Cronica dla Sa ‘de kaise, 15, 19,20 les Pa DESCUBRIMIENTO Y CONOUISTA ‘su propio horizonte mental, Gallegos Rocafull sefiala cémo en Ja Nueva ‘Espa no se encuentran ni siquiera rastros de “la veneracién como mifsti- ca, de la naturaleza” que distinguia a Giordano Bruno y, anteriormente, a Eneas Silvio Piccolomini: prevalece, por el contrario, impertérrita, la creen= cia medieval de que la naturaleza es hechura y sierva de Dios." La Espafia de los Reyes Catélicos —dice Erwin Walter Palm— parece no darse cuen- ta de que en tomo a ella el mundo ha cambiado. En la corte reinan el sosiego ia desenvoltura, gracias al iunfo de las armas en la tiniea empreso, fron Zamente medieval, donde las energias lénguidas de la caballeria europea podian atin realizarse. Para no hablar de la piadosa Reina Isabel, recorde- fos que Bisson ha calificado a Fernando el Catdlico de "primer rey moder- no de Espafia” pero al mismo tiempo de “tltimo rey medieval de la Corona de Aragon”."* ‘La cosmovisién de la Nueva Espafia, no s6lo en el siglo xut sino después, fue la misma que la de los Padres de la Tglesia, con la tierra suspendida en- tre el cielo y el infierno, Lo que se movia, era movido por Dios, causa ultima Ge todo movimiento y de todas las estaciones, principio y fin de todas las Cosas. Todavia al iniciarse el siglo Xvil, en la Nueva Espaiia, as esferas celes- tes eran impelidas por los angeles, giraban en torno a la tierra, centro inmé- wil y explicacion del universo y producian mtisica celestial. Tales eran las teorias del scudo Dionisio el Areopagita, indiscutidas desde hacia mil afos. “"Los cielos son redondos y huecos, y muévenlos los angeles”, informa Fray Pedro de Cordoba, cuyo Manual de Doctrina fue impreso en México por Grdenes de Zumdrraga en 1544. El Padre Acosta, a finales del mismo siglo, confiesa: “no podemos entender que el cielo es redondo, como lo es, y que la Tierra estd en medio, sino imagindndolo"; y describe la Tierra como el centro de las estrellas fijas. El autor del dltimo Espejo de Caballeros ame- Ficano, Vargas Machuca, informa a sus lectores antes del fin de esa misma Centuria que “la (esfera) celeste se divide en once cielos... A cada uno los. mueve una inteligencia que es Angel. El onceno... i Vern. (y €3) fundamento, morada y taberndculo de la Trini precise: ". las estrellas nos muestran moverse a los cielos circularmente”, ‘Mas sorprendente, por tratarse de una mente cientifica, es el concepto del universa de Enrico Martinez, que diferia sensiblemente de los de Copérni- £0 y Galileo: lo integran diez ciclos y se divide en dos partes, a saber una Celeste, desde la Luna hasta el “primer mobil’, y otra elemental, desde Ia ‘Luna hasta el centro de la Tierra. Quiza para evitar mas diferencias con la In- quisicin, expuso Martinez. que la parte mas ligera del universo es la dé- ‘Gina Sphera (donde se halla el Trono de Dios) y la tierra la mas pesada y corpulenta.!” 1 flake, Aristo, 3. Para Colin of Pal, Monuments de La Espada, 19,12, 14; Geb ri asl 18a ta Se Caliogor Roca eso Pesan Mexia, 172. te Pali op cit 8. Bisson 16 * Gr Lamy 28 Fy Po de Connon, 120 ue eae S10 152 oa apace y Tora Frm). F Tore de Acar, 31, 99:9 Trbule, soa dt Cena. 0, 207, ‘Bien cla Susana Alcinara Pb, en au “Aparcion de un Nuevo Mundo’. Vanes Mace, PSUS iad once esis (esis) entre of contiguon como fo eat os cascode la czbo La ortodoxia en la vida religiosa novohispa Iglesia se estructuré en México antes del Coneilio de Trento, es un trasunto del orden medieval, en el cual las Sagradas Escrituras tenfan hasta cuatro significados distintos, desde el literal hasta el arcano. La funcién apostéli Gay clvilizadora de los mendicantes fue similar a la que habia earacteriza- do. los frailes y monjes europeos. Al igual que éstos, aquéllos dispensaban justicia, administraban escuelas y hospitales, dirigtan trabajos de cons tnuccién, de agricultura y de artesania c iniciaban la cria de ganado. Como en las marcas espafiolas, devolvieron la vida a los grandes desiertos estra- tégioos formados entre cristianos por una parte, y moros o indios, por la otra. Los enfrentamientos entre autoridades civiles y eclesiésticas respon- dia a preocupaciones medievales sobre el origen y las relaciones de equiva lencia o subordinacién entre lo espiritual y lo temporal, ecos de la teoria de las Dos Espadas, 0 del conflicto de las Investiduras. Para Lopez Portillo ¥ Weber, las diferencias entre frailes y encomenderos es un dimo aspecto , ela lucha entre Feudalismo e Iglesia, que se desarrolla en “una sociedad ‘atin medieval". En ella —afade- sobrevive el espiritu de Canossa, al preva Tecer franciscanos sobre feudales en la lucha social en la Nueva Espafia. La ctispide del periodo temporal y espiritual del Papado, encarnada fugaz- ‘mente en Bonifacio VITL, con quien se asocia la formula Papa qui est Dews, testi presente iconograficamente en México, para solaz de los medievalis tas, en dos pequefias esculturas coloniales que representan la Trinidad, coriservadas una en Santa Prisca de Taxco y otra en Tlacochahuaya, Oaxa- ca, En ambas aparece Dios Padre revestido de los atributos papales —en la cabeza, la tiara pontificia—y teniendo en sus brazos al Crucificado. Cristo festf representado en una relacién tal de subordinacién respecto a Dios Padre-Papa, que es0s grupos escultsricos de modo natural evocan el arr “Entronizados poco mas tarde en sendas cétedras universitarias, el Nomi- nalismo y el Realismo —o sea Ins dos maneras de ver el problema de los uni- versales transladaron del Medievo europeo a la Nueva Espafia las dispu- {as escoldsticas entre los disefpulos de Santo Tomas de Aquino y de Duns Escoto, que repercutieron desde un principio en los textos de los prime- 0s colegios y en los métodos de la labor misional: los dominicos tomistas “dice Esquivel Obreg6n— recurrian a la prédica para ganarse la inteligen- cla del indio; los franciseanos escotistas buscaban mas bien ganarse stu Uae” F debs Maza, Enrico Martins, 74. La indluenia de Copémico, Tycho Brahe, Kepler y ‘allo cn in atronotas ta sca slo e hizo son, en la Nua Bspabia, enn itedra del ‘ereedario Fay Diego Rekigues hacia 1637: Trabulse op. city 62 ‘tell, 72, quien tas Serafin Moraejo sobre los signfcados oclio de los psaies bi ‘cos: Oita funtion civikzadoray almismo tempo politica de los falls er, por puesto, NCongiegr” alos indios Zane, (73, Gonvalo Mendodes Pda, 79, xtalece un ntereaste ‘amills entre or mendicantes en la Nueva Espa as fundaciones montis de Ble 25 de Galil, de Lebny de Casta. Sobre la relacon entre el poder espirtualyel pode: ter= Doral en ot Mesico colonial of, Miranda, das e nstituatones, 27-28. Loper Porillo y ‘ees a belinda Nua Gai, Ta, La escalura om la glesia de Santa Prisca on Tax co socacuentra sla detache, enrando por puera de la pistols lade Tlacochabuaya est ‘eproducida por Bard, Churches of Mezco, lina 54 26 DESCUBRIMIENTO Y CONOUISTA fnimo, en pos de su obediencia y admiracién por la “superioridad” del espanol.” En el arte de la Nueva Espafa, principalmente en la arquitectura, con- tinuaran, sin cuidar del nuevo ambiente, las corrientes atin vigorosas del 6tico, del mudéjar e incluso del romanico metropolitanos. La arquitec- {ura conventual del siplo xvi, en palabras de Manuel Toussaint, es como la iiltima expresion de la Edad Media en el mundo. Pero el gético se con- vierte en La Espanola y en México en un comlenzo sin relacidn con el pasa~ 46 local, y solo excepeionalmente tiene una reaccién esponténea ante las ‘muevas cicunstancias, como es el caso de ls “capllas abiertas”. La construc- idn de estilo eval es, pues, un tasplante que continia la antigua tradicion provenzal, caalana y castellana de la expansin gotica en el Mediterraneo y én Castilla Ia Vieja y también, especialmente en lo que a la Nueva Espana toca, de los eénones de construccion, relgiosa, military chi, atin vigentes en Castilla la Nueva a privicipios del siglo xv." EI “descubriminto de America coincide com la cri deca del muna 1, que en Italia misma se apaga s6lo después de una llamarada —l Suatioento™ que ransfigupa tomen{ancarent fos Ldeales del pasado. Larelacion entre Medievo y Epoca Moderna es de continuidad, y el proble- rma de la transiién es de énfasis grado, no de transmutacién de valores, El Renacimiento italiano, que sirve de puente entre la Edad Media y los types modes en la mavor parte dels ates european —pero noc Espafia ni en América, representa tna gradual secularizacion de la cule tors, in neodlasicismo yun homocentrismo vestidos con seolendides ropajes de humanismo, Pero si bubo un renacimiento, asf dicho a secas, fn la cultura accidental, es posible encontrario en af atom de donde rte la creciente confianiza en el poder del raciocinio humano que, nicia- {Saon las primeras unversidades por maestros como Pedro Abelardo Ie ‘aria las grandes realizaciones de laciencia experimental.” De todas maneras, el Renacimiento italiano penetré con considerable re- traso en el recint ibérico, pese a la especie de prerrenacimiento de la corte de Juan If de Castilla y a los latinistas que rodeaban a Isabel la Catdlica ‘Alberto Sanchez afirma que un rasgo distintivo y peculiar de la cultura espariola es la pervivencia de factores medievales durante el Renacimiene to, en lo que concuerdan el Marqués de Lozoya y Ramén Menéndez Pidal. Este tiltimo autor lo describe como un gran 4rbol que hundia sus rafces en Ja tierra medieval, ya infecunda en toda Europa, y que daba frutos tardios de sabor anticuado como libros de caballerias y escritos de ascética. Tam- bien, seatin 4, Fernando el Catélico concebfa a Espafia como a un Estado renacentista pero asentado en la doctrina medieval del catoliismo univer- sal, Ideas semejantes —anade— sustentaron al imperio de Carlos V'y la 8 Zavala, Mundo america, 1,463, Esquivel Obregén, tA. 'e Palm, Monunentos dele Espanol, 48. Vase tambien 181-182. M. Toussaint, Histo via detars colored, 7 11 Pal, op et 3,6. Muldoon, LAPERSPECTIVA 2 jdea metaférica de San Ignacio, de fundar una “caballerfa espiritual”-en la Compania de Jess." Mientras que en el resto de Ia Europa uccidental se tban diluyendo los 'modos de vida sobre los que, por un milenio, se habia asentado la Cristian: dad, Espafa, colocada a la zaga a resultas de la Reconquista, alcanzaba ‘apenas a fines del siglo xv Ia floracién de su cultura medieval. No hubo en la peninsula. ibérica el otofio de la Edad Media que con tanta maestrfa ha sabido Huizinga describir en relacién con la Europa central; por ello, fos espatioles, de manera harto medieval, pudieron transmitir al Nuevo Mun- do instituciones y valores arquetfpicos de la Edad Media todavia en plena Vigencia. El otofio de la Edad Media se produjo—si acaso— en el siglo XVI EL primer rostro del Renacimiento italiano en la Nueva Espatia aparece guiz4 con la influencia de Savonarola sobre los primeros franciseanos y sin duda con Erasmo y Tomas Moro. Fstos ejercieron un inllujo —clerta- mente no omnimodo— respectivamente sobre Zumdrraga y Vasco de uiroga. Hs revelador el hecho de que mientras en las inseripciones de los ‘muros y frisos del Vaticano se fundian los nombres de Dios y de Japiter, eh México s6lo en un escritor de la Colonia se encuentra Ia expresién "Dios Optimo y Maximo”: en el Informe contra Idolorum cultores, escrito en Yu catan a principios del siglo xvm por el doctor Pedro Sanchez. de Aguilar.” Por el contrario, como seftala Claudio Sanchez Albornoz, los frutos tar dios que el espiritt: medieval espafiol produjo en plena Edad Moderna (en ambos lados de! Atlantico) son numerosos e iacluyen entre otros la con- cepcién del Imperio universal, la nueva mistica de Teresa de Avila y Juan dela Cruz, la nueva Escoléstica, la novela caballeresea, el romancero y el teatro. De parte mfa, cabria afiadir a esa enumeracidn el latin, que sigui siendo la lengua de fa ensefianza universitaria en todo el Imperio espanol hasta los dias de Fernando VI; las gestas; las ceremonias de origen goo; la organizacién gremial; el municipio y su cabildos al trazado regular de las pri- ‘meras ciudades americanas, en ef cual esta presente el recuerdo romano ¥ medieval; una intensa devocién a la Virgen Marfa que habria sido muy ‘del agrado de San Bernardo de Claraval; las bases medievales de la estruc- tura de la sociedad (encomienda, sefiorio, repartimiento); la esclavitud; la iilsica; el arte de la navegacién cuyos céleulos, todavia en 1583, en los ‘seritos de Diego Garcia de Palacio, se basaban en las tablas inedievales;y el sistema jurfdico-administrativo-comercial de Ultramar. Florecié por vez Postrera y tardiamente la Edad Media en el Nuevo Continente, escribe ! Mand, “owoduen a vido” 27. Palm opi. 1.3,6, Alberto Sincher, “Los ibs sah ene conqusta de América 258 Marguce de Losoya, quien adie at i de en et Renan patil acura medial contin nabs esl SER.F4 else partes interrampida™ (Los orgenes del Import La Espanola de Femande e [babel 193, p18) es lado por Guth nds ucves,So8y nota]. Menentet Pe, La tea lnmeril de Cras V. Buono Mere Tat sy Th Spann ete Hint, eataioe oot W/Siarhe, Londres, 1980 Gullo general sbee el Renae) 1" Lafaye. 64 Poo Styne ne Ncuita 2c Mesco, 199,24, 36,48, 63,86, 100 3a, ‘, Mesco, 1932, 15 38,8, 9,17, 133, 1585 pass, 28 DESCUBRIMIENTO ¥ CONQUISTA Gomez de Orozco, quien afiade que el arte en sus amplias manifestaciones nos da elocuente testimonio de ello. Antonello Gerbi nos recuerda cémo Volvieron a florecer en el primer Siglo de Oro espatiol las creaciones mas Upicas de la Edad Media. El sentido de la historia es idéntico en ambos Iadios del Océano, las diferencias sélo son cuantitativas y es angustiosa la necesidad de confirmar la identidad de la naturaleza del Nuevo Mundo on la del Viejo. Metropol y colonias derivan del comtin tronco del Medie~ Yo europeo, ¥ desde los inicios de la colonizacién americana la evolucién hhistoriea sigue un mismo rumbo en las viejas metropolis y de este lado del ‘Océano. Un estudio comparativo de esos fendmenos, no ayudarfa a en- ‘contra la explicacién histérica de la nocién de Occidente?"™ El Nuevo Mundo se presenta en los albores de su historia como el teatro geografico idéneo para realizar las grandes expectacioies medievales. El [peso de la tradicion impide que Europa aleance los ideales que se ha traza- Go: el Viejo Mundo crea las ideas, pero es el Nuevo el que las realiza. El flo- recer del Medievo ocurre en el lado americano def Atlintico durante el si- i210 XV, dice Phelan, y para los misticos, en particular para los milenaristas Como Mendieta, el “Nuevo Mundo”, término que tiene significado esca- toldgico, es el fin del Mundo, el marco de la edad de la perfeccién.”” 2 Lo que los espafioles buscaban en el Nuevo Mundo no fue lo que se an: iojaba novedoso, sino mas bien la conlirmacién de la existencia de lo mara- villoso que habian aprendido de sus maestros antiguos y medievales. La Imaginacion se encontraba revuclta y excitada. Bl objetivo del conquista- dor, nos dice Remesal, era arapliar el sefiorio de Espatia y extender la re- ligidn, pero también “aleanzar fama universal y mejorar su fortuna con la riqueza que les ofreciese la tierra para poder proseguir sus altos y buenos intentos” Frente a la opinién, demasiado vulgarizada, del espiritu renacen- tista de Cortés, Sanchez Barba marca la maxima condicionalidad del Con- ‘quistador con el mundo medieval. Cuando Castafieda de Najera recuerda las hazafias de Juan Gallegos, quien con 22 hombres de a caballo atraviesa 200 leguas para reforzar a Coronado en Quivira, compara las hazafias que se llevan a cabo en América con las de las Doce Pares de Francia y otros fabulo- ‘sos caballeros. Los actos de los hombres estan en el umbral de lo invero- ‘Simi: la novela de caballerfa logra una insospechada realidad y cada soldado 5, en potencia, un Florisel, un Tirante el Blanco, un Palmerin de Inglaterra oun Amadis de Gaula.” 29 Sanches Albornor, en Espana y el slam, B, Alves, 1943, 182. Menéndez ida, Spaniards, 135. Pain op cles 7-38: Laelerencia derabulse, Historia dela cincia,.X7,208 xls Insirce Nduticn pare Navoger Ge Cascla de Palacio. Gémez de Orozco, “Libros meni Canon 13 Verlindery tnuences coloniales 449, 444,44, 449: “Conti”, 233, 236. Ger Gihudles Nucvan 365, Baumgartner, 24, C/-F dela Maza, Vals, 3, sobre la faturalers 2 ambos Mund en ia ehetorioa Christiana de Fray Diego Valades: Garcia Gallo, Estados, Ta estima au deade Ios capitulaciones con Colon da Sana Fe en 142, ls Reyes Catllcos Ehutbleclevon las bases del Bobiemo de America de aeuetdo con los principos jurdicos fadievales entonceslnperantes, St Phelan 76 109, 110 BloomBeld, 3738. 22 Elscmide de To marailoso de iow conguistadorseexpafoles se manifests en su capac dade feconocet en los lentwnchos natsrlcs(ignoscclestes 9 prodigies) 9 elo laos, LAPERSPECTIVA » Surge répida lo que Zavala lama “una geografiavisionaria” de América, en lacual, como dice Olschki, no es facil separat la realidad de la imag hacitn, Los exploradores se lanzan a la conquista de quimeras, de mon- tatias de plata, de Jjardines maravillosos donde las flores son piedras pre- ciosss, del sitio del Parafso Terrenal, de slas envueltas en la bruma donde ‘moran amazonas o gigantes 0 donde se guarda la mano de Satands, de la fuente que devuelve la juventud, de El Dorado, de sirenas © grfones, hoo bres saudatos o cinocéfalos, todo lo cual solo exstia en los mappae mundi © enlas paginas de enciclopedias medievales (San Isidoro, Rabano Mauro, Vicente de’ Beauvais), pero cuya busqueda ensancha los horizontes del ‘mundo conocido por et hombre eurdpeo y americano.® ° Las eas e instituciones del Medievo que pasan a América vinigron de todos los rincones de Espana, si bien en los primeros decenios del siglo 36, especialmente en relacion con las Antillas, la contribucion andaltiza y exttemena fue la de mayor envergadura. Pero la peninsula ibética sirvis tamtién de ruta para el transplante a Amériea de la experiencia medieval de otros passes. El precedente portugues es de importancia en la primera forganizacion de In navegacion y del comercio.transatlinticos, més importante. han fue el acervo de la experiencia de las repablicas maritimas itaianas, en particular Génova y Venecia. Los paises eatlicos del Sacro Inmperio contribuyeron asimismo en forma notable, Flandes en las esferas del arte, el humanismo y la educaci6n, y la Renania, el Tirol y Ia Alta Sajo- nia cn el arte de la impresién y en materia de clencia y de tecnologia, Toecniga © industrial. hay oir infuencias mas Tejaras aunque ms ‘Laconquista de América no significé tan s6lo la transmisi6n, por parte de Europa, de insitaciones medievales, sino en algunas ocasiones el re- nace: de éstas, como fue el caso del seforio y del cabildo que, en franca decalencia en la Peninsula, adquirieron carta de naturalizacién y nueva vies ene emtncnt americano, Pere linitarnos a sells eeten :nicos, institucionales y culturales del Medievo europe> que pasaron a ‘Amica no es sufietente seria ignorar,en primer termina el problema de ‘us origenes histéricos y, en segundo, el proceso histériso de seleccion de és y otros elementos para su supervivenciay adaptacion més alld de los mares. En lo que se refiere al pensammiento, habria que examinar el medio en que éste se refracta y el matiz que adquiere, pues en ello ya est el ger men de su evolucién. Verlinden, con admirable perspectiva, nos dice que en el examen de los problemas de transmision de cultura (hablando dela his ‘seas o presagos,y de advinar detris de los aconteclentos una caualdad superior: Rost, 26. Chapman, Calfraa, 47. Polo y Diez de Sllan, 12, Fray Antonio de ReMe- Sib rval «BI Sancher Barbe, Inroducié Cartas y Documentos de eman Corts, 2AM, Sls, 109 notas 89, cl la Relat dea Jomade de Cbol, de CasTaSE=Ds, 6 465 la Histol pone Gabetiasa De ta Vee, 279. *S Zavala Mundo Americano, #8 Olschs, 36 Blanco Fombona, Hf conguistador, 171. Fostet, Culture and Conguest, 232, Zavala, op. yt, 10. Verindenlaluences Colo Dales, 445-446, donde sala In sbundancia d marine y mereaderessenovess en Espaia » Pornigal en os siglos sash y "Cantina 235, — 30 DESCUBRIMIENTO ¥ CONOUISTA toria colonial de] Mediterrineo y del Aulintico), habria quie distinguir, primero, los fendmenos de preparacién o de adecuacién que en cierto modo son fenémenos de coyuntura —yo los harfa preceder por un fend- meno de seleccién y del examen de los orfgenes, o sea la filiacién—; luego los fendmenos de transmisi6n; y, finalmente, los de adaptacién, sin olvidar las combinaciones posibles entre las tres categorias.”* Con la transmisiOn vinieron aparejados, como es natural; los problemas propios de una época de transicién en Europa que fueron pitestos de nuie- Yo a prueba en suelo americano. Por ejemplo, el conflicto entre tradicién medieval y monarqufa centralizadora proseguiré durante todo el periodo colonial. La historia —dice Américo Castro— es esencialmente novedad, pues incluso lo inerte y viejo lleva incluida la novedad de ser sentido como tal. Fernandez-Armesio concluye en su libro sobre las Canarias que cada etapa de la expansion europea ocurrié en un medio novedoso y en circuns- tancias diferentes. Por ende —seftala— sus rasgos caracteristicos son a la vez la novedad y la continuidad. No es la historia un ruil novum y conse- cuentemente, como afirma Konetzke, “no es posible que floreciera en el Nuevo Mundo otra Edad Media’. Buena parte de las instituciones trasla- dadas a América experimentan tn retroceso a un estado anterior de su evolucién, pero resultan mas esponténeas y vitales y, consecuentemente, ppresentan rasgos diferenciales respecto de la institucién madre. El recipien- dario, en este caso la Nueva Espana, procede casi siempre a hacer instin- tivamente una diferenciacién selectiva, con mayor 0 menor éxito. Ese “fac- tor colonial", como lo llama Géngora, provoca una répida transformacién que es discernible especialmente en el eampo jurflico, En todo proceso de aculturacién ocurren cambios en las dos cultaras que entran en contacto, pero los mayores son siempre a expensas del elemento receptor. Esto es cier- to —dice Foster— lo mismo para la América hispana que para el resto del En el caso de México, en este proceso de aculturacién, el hecho de que la ‘mexicana no sea lo mismo que la espatiola se debe al alto gra- do de resistencia del criollo, del mestizo y, sobre todo, del aborigen ameri- cano. El indio, con su enorme gama de valores propios, ha colaborado, en forma a veces pasiva pero generalmente de manera positiva, a la formu- lacién diatia de nuestia historia colonial. México no é> Espafta, nl tam- poco exclusivamente los indios: y sin embargo en esta cultura nuestra, que fs un gajo de la de Occidente pero con esencias autéctonas, la aportacién del indio es lo que ha ido creando el perfil de lo auténticamente mexicano. 2 Ons Capdegut, nstineionessocales, 32:3: y El Estado espaol, 17. Lipachutz también sepala ese renacet 29. Bishko, “Tbeian Background 53°54, 61, dstingue dos periodos muy Siferenciados en fa historia espapola en rlacion con la cuestion de i fllacion. Gallegos ‘Rocafull ope, Int. 3 especialmente Verlinden, “aflunerscoloniles, 442, 3S Zavalt EstrdiasDulanos, Advertnein, 12 Foster Cura y Conquista, 4, clta a Bishko, cop. cit 5435. (Foster, Culuré aed Conquest 79,19) hice Casto, "Mesianiss” 20. Fer. ‘Binder Armest, Cary Islands, 210, Konetake *Neblera de Indias, 387. Mirsnde, "Mest", 9" Kabler “Cites and Culture” 6 Veilinden, "Précedens Médlevaux” 28. Gongora, Estado (rel Descho Indian, 304 (parte de sus “Conclusiones generale") LAPERSPECTIVA a De nuevo es aquf el homore el actor principal de Ia historia, de un sincre- tismo que con la cooperacién humana se ha desarrollado a partir del Des. cubrimiento, de esa maxima hazafta de los tiempos moderos, que no fe obra de Colén y ni siquiera de Espana, "sino el resultado de un nuevo aliento que refresca y moviliza ala vieja Europa medieval”. 17. Le Riverend, “Estadio fina” en su edicion de as Cartes de Relcin de Amc, 1,604 "Elsigiicado de i aportaciontndigena como principal diferenciacorentve historia europea tors colonial he sido evaltado por G. Prederiel, en Ins coneusionse de'su obre Dor ter der Entwicklung und Eroberune Ameritas dvch die Europter (whe, Stags Gotta FA. Perth, 1925-1936) dela ue el Fondo de Caltara Economics publics 1973 TI. LA PRIMERA IMAGEN DE LA NUEVA ESPANA: ‘UN ARCHIPIELAGO “ASIATICO' Caustoaat Coton, primer eslabsn entre ¢] Viejo Mundo y la América his- panica, aparece bajo una luz més clara y sus ideales y accfones son mas Comprensibles si lo consideramos no como el primero de los navegantes modernos sino como lo que realmente fue: el tiltimo de los viajeros me- dievales. Heredero espiritual de Marco Polo, fue impulsado por los enig- mas y misterios geogrifices de mayor vigencia en la Edad Media a la explo- tacién de nuevas rutas maritimas. En 1492, concretamente, intentaba encontrar, bogando hacia oceidente, un camino que lo levara a las islas de Jas Especias y a otras islas mas, situadas frente a las costas asiaticas, no le- jos de Cathay, de Cipango y de la Tndia, donde segin la tradicion habia fa- Trulosas riquezas as{ como toda clase de monstruos y seres maravillosos." +1 Tanto Colén como su trpulacon creperon estar cara de Asia desde que deserbarcaron sn Gunman (elomen, 1,2), Cuando se sprsinaban a Cab, ines de octubre del so Shs de 1492, exeyeton estar cers de Cipango,y el ravegante genovts se apestaba s enter et ouincay is cara que parsel Gran Jan leva delos monareas de Eapafa (Bourne, 23-2) (Gedavia ca 1640 Jean Nicolet buses al Gran Jan en Nortearérea: Ke Sal, 26, yo mismo {oSSutecis en Virgin 4 Avie: Kenny, 288) Em squel primer viaje de Calon se oyo hablar Gite cols Espanola aa que por elo ponent sc deni como Clpango, despopno ‘Cube le ee pombe pata atl de Ta provincia china sureta de Mang! o Mago (Nunn, 70, NGHon’ Sudien Voges, 129) En tod caso, en su primer vale, com se dice en Forde: HS in ea wl Snub lars area ee oon gc Ion Reyes Catlics poco despuas Agios documentos, 13: Sale 126) y practicamente slo {elas ebian en sus estntes vines algunas eas come Maztnia (avian, Vig 1221) 4 Gondalupe, otras lvaginaias como Madanin, Anta Ia las Sancta y de Gracia te, Zeeland odo clos os portugusce (ears 51 76,) B.C. Wes In, 12,86, 6D, Todavia cmiSit’s Mancter dere tnicamente “el en ef Nucwo Mando (K. Sale, 223) 7 ese lesa de as las ents refijada, en 1998, em cl Lalaro de Bordone, ene que Siguran ta ‘ana yerindera Como otras que no eras realmente sls (Labrador, Bros ef Anahi y cipal “Temistiaa’) Gonos 6,5, 11, 16y £3). En 1494 Colon confundio ln pequetia ‘ia de Cortes en el aur de Cub con el gollo de'Siam, ycreyo estar en la crcantas de los Eluechos de Malaca (Morison, ope, 128), Aaosdespage en 1502 —pensd de nuevo que Cale er lg de Cina, dela costs de apr el Caribe arp tambo al sures en pos Se Chamba a seta! Indonesia). Tambien eteye que Vera cra O6r, de donde Salome obtena oro o bien el Qursoneso ‘uteo de Tolono! que hoy se puede Hienifcar con Malia Cleo que yendo de Veragun {face c'sury atravesando cing de Ciguare” ac encontraria «diez Jormadas de distancia {cio Gangls (Brebnen, 15,17; Guinn, 287) Al bordea To que hoy son as cosas centroame flcansssgue-—-dce Colon cla Cara de La Cua Neveacion, de 1503 en 13 de mayo 8 {i provlaca de Mao, gue pare con aguclla de Cay apd Femi be Navan, Via J Bescubrimiontos 1, 396313, 9 Quinn, foe cit) Tn ese mismo cusrto Viaje “reconons: “aera, provinets del sur de Cina, eo ue shyla costa honda (un, 64) "Von Wiser ha publicado en edicianfacsimilar (‘Des Karte des Bartolomeo Colombo", en Mined tnt fr ter. Fors onsbrock, 1995, PL 1-2) un exquorma de Bartolomé Cin Sfbajad al gargen de una carta ccrta por! Almirante cn Jamaica el 7 de Julio de 1503, en SPeaSTaSta aparece donde dcbia Bgurar “Améree (Numa, 6667). Al ao siguent, ch In [LA PRIMERA IMAGEN: UN ARCHIPIELAGO “ASIATICO™ 2 ‘Tanto en su primer viaje como en sus restantes exploraciones, el navegan- te genovés queds convencido de haber encontrado muchas de esas islas, deseritas con imaginacién y azoro por viajeros de los siglos xu y x1 —rea les como Marco Polo, Ibn Battuta, Orderico de Pordenone y Juan de Piano Carpini, ¢ icticios como Juan de Mandevila— “que se ponen en los mapas al fin del Oriente”? Jamas supo que haba puesto pie en un mundo nuevo, confuss Levers Rarssima, que envi a Espata con Diego Ménder,Colén aduce “pruchas” de ‘gu se encontaba navenanso alo largo del peninsula de Malaya design ure punto del {ano Oriente (Morison, Southere Voyages, 263). ‘i cresnia de aber navegador che at Caribe sino en Asin no abandona a Calin (H, B Johor, 613) ni sigucra cn lec de muerte, Nun sospecha haber pesto ple en AME. ‘aMoréon, on cis 266) y,ademds, ningun de aus cootemnporsneos podiaechare en ears ‘rc oror (Munn 77) pace in crcnela uaiversal ea gue sao habla encoatrado una nueva Fula Fein el Onente ancrolt, Nor Mesica State, 3) ‘Seyi Humboldt sigulera Vespucio conoci la exstencia de América (Nunn, 72) ¥ por to manos es survaje do 1500 con Ojeda (Carte Vagont) cry estgr descubend “mucha torr de Aaa (Morison, Southern Voyages. 297. Sole cuanda la ne Viciora con Hleano 8 tomo regres a Sevila ex 1322, emperaron a surgi dds sobe si Con habla estado rel ‘mente eal Indias Aton ars, Pedro Marry Radsig Fernanen de Santactla editor dela {rimera imprest eqpatola dl lato de Marco Pola) se hablan hecho laralsa pregunta (Mo- ‘oom, Soutlans Voyages 26, fn teeminoe generale, sin embargo die Geri durante ‘uch terpo ae choy gue Americ cra s6lo na peninsula de Asia Earliest Account 37) ‘Micra ante, Europa prevaecia In isms impreson: 2, un ico mereader liane 'Barociona, Anibal Zenaro Uanuarus) eno ast hermano en Min yas 9 de abril de 149 Ta noncia de que Coldn y sus hombres habian descublero Uerrss al Ocldente, las fale “sopin lo explicron los natin por schas y oon medio... cra Islas de la Indi {Morison Abn of the Oonan Sea, 378). Andres Bervdlde compare esa creenela 2 st Hs ‘ova dels gee Catcon, yal decribir unas ermona sas, habla de Aboles que dan lana ‘ie aves extras y de abundant or reconace, es certo, qc no re han encontrado todavia oe homes cow cola’ que se sehalan en el mapa-mundot, pero fade: "ya ele nota sarin mucto en sever cou ka ada de Dios (ap. Navarro Govtslez, 18). Todavia iva Cold and la nota de gue habia descubleno ‘el Ganges India" ~actlo habla ecto el 29 de Shale 143 a Rafael de Santis era conoeda neo en la eiana Polona (Krell 281. ‘Le explencion mis senclla de por que Colon sismpre creyo esar navezanda et aguas asicas esque au ales sabre In distancia que hab de reeorter hacia el Occ para Hallas cosas de Asta eran erréneos: deco mds allodos def realidad que tos idendos , la describieron como “Isle des Indes, que vulgairement on appelle la Floride”.” {poblagias.. Ila de Yucatan y Copumel” (cto, x, 202). La cia de Veldzquer procede de Intcaptlaciones qu fume con Corce cada por Ceavavtas be SMAAK en su Cronica Tos tos Tae 28 Sobre el mapa de Nuremberga. cf: Wagner, Grube, 3, ys reproduccion en lap. 54. La bun de Clemente Vil ess Include en sy version copula, nia Cleeton de Tosa: 135 nein 386, manclona sl mapamndo de Ribero. CE OMeS0, Huron Genova» Natur 14s, y und y comentario de Wagoet vin som 1, en ctacion con sil de Conta orezpe Vezasc, 126, El mapa de Ruselle cao or xen, 188. Fray Diego de Lax 3 $n este captuo elo ntrea el caracter “Inula” da Florida mas adelante cc hablars dla Fonte dela Suvend. Poo Mak, en au Legato bbslorica i ema a de Bet hatin, 5 y nota 4 Sobre Ponce de Leda ys erceria en ln nglardad dela Flora, cL. ‘raya Tope, 910; Genaro Gncia, ed Relaciones oe Fuowba (habla una 9 otra Yee "Yaa Frid), ne. soa Ta carta Sl gobermadr de Tamalca, cca poco anes de ore & ares, revindieando para st el merit del descbrimiento dein "Ysl Fond, fue publica sen cota Xt: S0, 1 passim. Ver emblem, Morison, Southern Voyages 307-5, quien so ‘apayaenHenxtsa: Uno de los conquistadors ce Merco, Gonzalo Man, habla estado oon ‘all en la "Yala? de Florida: Ions ed Conourtaboxts ¥ PonLADORE® I, 177. Gant OF Esrenes, £302 1a referencia aos hugsnotesfrancess ext contnada ene alto ue he “4 DESCUBRIMIENTO ¥ CONQUISTA El nombre de California, lade a mazonas porexcelencia, deri- vadel romancero medieval y de las novelas de caballerfa, Fue dado a 1a pe- ‘insula (hoy la Baja California) en 1534 por la expedicién de Cortés y east Tequramente por el Conquistador misma, leclor yprictico de caballerias. ‘Nunque como Califerne aparece desde el siglo x1 en la Chanson de Roland, Gyo claramente llamada California en las Serges de Esplan. idm continuacion del Amadis de Gaula que tarca las hazafias del hijo de se caballero andanle, Se tata de una derivaeidn del nombre de su reina, Ca Ta Ela. quien aprovechando los “muchos prifos. (9) la grande as pereza’ de Ia‘sla situada “a la diestra mano de las Indias.,, muy Hlegada Bi paraiso Terrenal’, la regia con la ayuda de sus amazonas Pavnocign de que la peninsula eva una isla perdurd hasta los inictos del siglo xvtny se estund gracias alos viajes del Padre Kino, quien sin embar- ge antes la llamara “la isla mas grande del mundo", si bien Francisco de Ehtoa fue en 1539 el primero en sembrar la uda. Fray Mateos de Niza, por bu parle, no tuvo ninguna, asi Como tampaco 18 de ls saldados pescadores e'perlas que habian tomado parte en la expedicién de Cortes. (De todas fmaneras, seyiin una leyenda medieval que se remonta a Plinioy en la cual ‘rela Las Casas, las perlas nacian en islas del rocto del ciclo) Baltazar de Gbregon la desctibe como isla rovosa e inhspita y a principios del siglo vm, en se Deseripeidn de las Indias Occidentales, el Padce Vazquez de Espinosa Stcgura, con base en la expedicion de que form6 parte el capitan Nicolas Gaitiona, que “es isla y no tierra firme como (algunos) cosmégrafos la pin- fan’ Por es0 alos, ef cronista de la expediciOn de Vizeaino de 1602, Fray monte de la AScension, al eferise aos aufagios del mismo Carona el capitan Juan Iturb, asegura que es “la isla mas grande que se haya Acscublero, separada de Nuevo Mexico por el Mar Mediterraneo de Cali fornia’, Tambien aparece como fsla por lo menos en siete mapas europeos enure 16227 1757, el primero ulllizado por Antonio de Herrera y los lt tmos tes dibujados por el eélebre Padre Kino. En el Yslario de Gareta Cés pedes Figura como ‘isla que descubrio el marques del Valle”; y también Eomo is Inmensa separada del continente por el Mar Bermejo, en el mapa de América, de N.de Fer (1698). bs desrita de igual manera por Edmund Halley en 1702,y Bnalmnente hacia 1742, Mota Padilla, hablando de la juris- Uicelgn del obispado de Gusdalajara dice que se extendia a “la vasta isla de ta California" = ra ql viaje de Ribault en 1565 y que fue publcada a ao sigvente como pare del Discours Uk Vitel de Te lod, de Nicolas Us Challoux (Losston, od Testes de Ribu, Le Cha Mean 8) ‘gl Sttor de Las Seras fue Garc-Rodriguez de Montalvo, len utli26 los mismos recur sos del Amadis, sapuests ade se Explansian (sae netcion de Madrid, 4, 1887, cal Pr'sboh La palabra Calfeme aparece tambien en El Palmer de Inglaterra, ora novela de abate en donde at aplica aun glgante conocido también como Calero, Caturio © Glifunio. Cf, Thomes, 82 Pel, 8: Diaey de Ovando, “Baja California" 2436, BS Vase la Rlacon deo Segunda Navepscidm, dl 29 de septembce de 1683, del P. Kino su Cart del3 de unlo dl ato anterior, igi sia Duquesa de Aveiro, textos en los qe tSakwte cree en clearer inna de (Baja) Calforala ay Bolognant, 68,83). Ys en 1700 1702, al ealsar sus viajes osuts se Babia pereatado del cardter peninsular de la Califor —— LA PRIMERA IMAGEN: UN ARCHIPIELAGO “ASIATIONN 4s Antes de pasar, en los capitulos que siguen, a discutir laimportancia {que tuvieron muchos mitos medievales en la historia de la egpansign de la Nueva Espafia, conviene mencionar, aunque sea brevemame, las tradi- ciones o leyendas de raigambre chisica o biblica que tambée ejercieron influjo en los ambitos mexicano y del Caribe. En 1494, Cristobal Colén bauitizé con el nombre de Alfay Omega el promontorio mas oriental de Cuba (cerca de Baracoa) porquejazgé que en Al estaba “el fin de nuestro Oriente”:*“y le parecié que no lefsltaron mas de dos horas solares... para llegar al Auweo Quersoneso... dima frontera del mundo conocido por Oriente". El almirante de la Mar Océana y varios contempordncos sups, asf como también Cortés, buscaron las biblicas tierras de Ofir y de Tasis, en donde Salomgn se provefa en la Antighedad de oro, plata, marfil, sinias y pavos reales. Coldn crey6 encontrarlas (ademas de Escitia 0 Cettin)-pimero en la Espafola y luego gn Veragua o en la actual Costa Rica. De 15252 1531, ade- mas de las Molucas, las buscé afanosamente en las costas dedmérica del ‘Sur Sebastidn Gaboto, entonces al servicio de la Corona espatola. Por al- ‘Bin tiempo se crey6 que eran el Peri, pero en aquel virreinam se tuvieron posteriores noticias (hacia 1568) de que realmente estaban ea el Pacifico, fo que llev6 al descubrimiento por parte de Alvaro de Mendata de las que hostalgicamente fueron lamadas Islas Salomén. También seles creyé en contrar en la Nueva Espana. En 1519, el Regimiento de Veramnuz decta del que estaba “tan abundantemente provisto de oro como amuel de don- de Salomén sacé el mismo precioso metal para su templo". Después de sit regreso de Esparia, Cortés salié al Pacifico en busca, entre otras de las islas de Tarsis, “lo cual ie sucedis tan mal y siniestramente, que easise perdieron {odes los navios". Por dltimo, Sol6rzano Pereyra abandona la pesquisa y acep- ia (f Tony Campbell, Early Maps, N. York Abbeville Press, 198t, i, ndim 10), Poco ese Grror perdi en alguoe mapas hasta 1780, por ejemplo en el de Pleter 00s, de 1668 (oubltado en Amsterdam) en cl que Calfrnia gura in como isla. Viecslameel Silo vt Fsbia pasado por alto ls iaformaciones de Ulon Ea todo ease ls erminoe‘Alta’y "Dain" Gafni fueron ereados por el Pade Kino. Sob Ullon y Fray Meccan ef alto, Corna- <4, 4950. Lov testimonies de 16 conqustadares que afrmaon entre 15409 IU haber ex {6 con Corts en i "Yola Califa mds los de a luda de uo de ellos (Diced la Pea) y den bij de oto (Francisco Garea)aparecen en lesza, ed, CoNquistazonts YROSCADDRES 3,21 87, 68,90, 114 128,166 81,233, 235,250, 253, 307, 308, 309,333, 344 Sobre ls leyen ‘Gi dt otigen dela pela, vee Kappler, 124, la edict del Diario de Navin de Colon 2 PCs Casas, ed por A Coraneaca, Paris 1961, 485, nota 47. Baltanar de ODRECON 1, © ‘ow p 251, Vizgute ne Bsraosn 132, Pray Francisco Mariano de Tonaes, 1 esta haces 1055 cine cn 5b el wirey Conde de Monee end «Vncang ‘al decile dea blade Callforla” une cea Lower Cafamns~ #1, 42) Fray Antoate dete Accensi, Sumera lox mapas de Colin. Amsterdarn, 162, Henry Biggs, Amsterdam, 163k Pte Goa, Amsterdam, 166; el frances de "La Californie ou Nouvelle Carlie” de 1720;9los dl Pade ‘ooo pubicados en 1685, 1703 y 1758: Gane Cespeoes, Tabla Primes. Elmiga de N. de Fer Sido por Zavala, Mundo Amercaro, Respecto al de Halley, cf. Theower, Be. 122.669 Mora Pasi "70, eaya informacion fue anscria por RBG, p13 (y mt de Frangois Chevalier y Alea Robles Urol 32 2 Pado Masti, Dacaday, Dex 3. Cf- también Morison, Souther Vegas, 297. Pars los gedgrafos del mundo cisico era mss 0 menos lo que hoy exe exeecho de Malaca’ Es ds its de “aque! Col de Liguria" son tambien de Pedro Maxmkspeo de St 4 DESCUBRIMIENTO ¥ CONQUISTA ta la opinién de muchos en el sentido de que “eran todas las Indias las cele- bradas con el nombre de Ofir y Tarsis en las Sagradas Escrituras”.” El Paraiso Terrenal, segin Cosme el Indicopleusies y otros autores y via- Jeros clisicos y medievales, se encontraba situado mas alla del Océano, donde los hombres vivian antes del Diluvio y donde salié el Sol el primer fa de la Creacién. Cristdbal Coldn ereyé en 1498 haberlo localizado en el Uta del Orion, y confunlis las Lovas de ese delta, que nacen de una sola ‘made, con los cuatro rios paradisiacos que manan del Arbol de la Vida. El sitio del paraiso terrenal, segtin su presunto descubridor, tenia la forma, no de pera como lo ha pretendido la literatura mojigata, sino de seno fe- menino 0 “pegon de eta”, "Es cosa no crefble de hermosura”, nos asegura el Padre Las Casas, quien tuvo algiin tropiezo por esos rumbos; y con una explicacién heuristica ("podia ser que el paraiso terrenal estuviera en parte fen aquella regi6n, tampoco el Almirante opinaba fuera de razén") otorg6 su aprobacién a las especulaciones colombinas. Haya tenido o no raz6n el Descubridor —quien en otra fecha creyé asimismo hallar el sitio del Edén en Ja Vega de Santo Domingo, en lo cual el Pade Las Casas le levaba el apun- te— lo cierto es que de este hallazgo arranca la idea escatologica de que América es tierra de paraiso y consecuentemente onstituye ls realizacion de las esperanzas del hombre en este mundo. Sahaguin y el padre Vetancurt ‘aceptaron que el paraiso terrenal existia en algia punto de las Indias; y con sti gran aparato de erudicién y quiz4 por ser criptojudfo, Antonio de [Leén Pinelo en su Parafso en el Nuevo Mundo, obra del siglo Xvn, trata de psiolari, 1, 261 (nim. 142, = Suan Borromeo, Conde del Lago Verano, Alcalé, a 21 de ‘trate de 1494) y1, 307 (asim. 164s eardenal Bernardin de Carvajal, Torisa, a 8 de ago toe 1995) perc de Taree y Ofir en general of Molina, 7. Pedro MARK “Ie oy6 decir muchas veces Calon quc la Eapaicia ca la Region Ophunt;y tansebe una caps dl almirante al Faps.en ese send: Duende, Vaan, 3, Reg cap. 9 ni. 2 (Gk pow SouonzaNo PERERA 68), Dee. La 1 p29 (ct. por Perez de Dela, Negotacon Colombira” 348,139) y Epi toler 1 806 (aden 16, al Cardenal Bernardino de Carvajal Tortoca a 21 de agosto de 1493), sadn Taro alamo Maren Polo tad pr l anno Radi de Reina ¢ impress en Logrofio en 1529 pad arrive, ed Buuorn Ante Verustisina, Adaitons, Dm 89, pp. 9899), Lax reminiseenesa 9 fantats Uieas de Cdn bo seca a Peo Matt {Elimite tabs dentcado la Hispaniola con Of? Tal vez~responde el llangs com una {burso- peroyo nolo creo (Dns, Dee 1a, Pp. 85, «9. Gov Indias Nuevas, 78). Sobre Ta Wentificacidn de Of con Veragun’ Henesy ey con Cowan Rica a region dele logan de Chirigue ser Morison, Sours Voyones, 44-245 La expdicion de Shasta Gabowo 8 Sdamerica y su basque de Of. cn fa qus en cambla descusrio ls ios Uruguay, Farans y Paraguay, es reschada someramesie por Rubio Mane, La expdicion de Legazpl 544 45, ‘hasdndots en Antonio de Henan El elena dal Libro de Nenad del 8 de marzo de 1825 ‘dando se comisiona al navegaute veneciano ‘para descr la islas de Tarsisy Of y el {Catayo oriental yCipango cntranda por el eetrecho de Masalanes", aparece eh cb, 33 {Chndice Genera de los papeles det Consejo de India’) y en esa misma coleclon, to" 327, [puede conmiltar i eapitulacionrespectvn, Hekzaa cloca Of en el Pen Histor Gene ‘20179 SoLdezano Passes comenta brevemante, sn comprometerse en un snide nie ‘try In opinion de “algunos (quienes). ae alargan a psa qu (oe tain) del Pera 8. Sobre el desabrimiento de ls sas Saloman en 1568, ver G Mencnde? Pid, 130. La Carts de Verscruz de 10 de agosto de 1819, ha sido publicada, ete otos, por GARCIA TCATALCETA. (Got de Docs. paral nstoria de Adxio, 1 (1886) yes eitada oor Prescot, 168, y por Geb. Tide Nuc 118 £1 proyecto de Cores para dercubren sf Ocsano Paci ia ila de Tat {LAPRIMERA IMAGEN: UN ARCHIPIELAGO “ASIATICO* a racionalizar su intalcién de que la morada de los Primeros Padres se en- contraba en una zona muy amplia que abarcaba las fuentes del Orinoco ¥ las del Amazonas, donde abunda el Arbol de la culpa, que sega él (auti- gue no produzca'manzanas) es el mangle. Considera Solérzano Pereyra como temeridad cualquier intento de ubicar el sitio del paraiso tervenal en alguna comarca de las Indias, las cuales sin embargo pueden ser descritas “dice— como un “huerto de deleite” (que es precisamente lo que edén sig nifica en hebreo). Vespucio y Andreas de Corsali, por altimo, coincidieron con aquel gran furisconsulto de las Indias en que sien algtin sitio habria, de localizarse el paraiso era en up lugar escondido en tierras de lo que hoy se denomina la Arrérica del Sur.” sis (o “Tarsisy Califomia") es narado por Musor Cautanco, 255; yse sade a exta empress en Is Probanca. sob fa terra del Marguts del Vale, de 1540, ctandose como tetigos 1 Andrés <8 Tapia ya Lede Bara (ap. Coo, x0 12). La ecuaclén Ofte Taris = Indias aperece en Sououeano Pensa, 201 sec Conme Conte vi n ol igl También, aunque sin estar de acuerdo coms Escnavensra, Jchan de Outremeus, Santo Tomas de Aquino y ovo autores (Newton, 165-9) Ades dea nag mandi do Petrus Alico, ns fuentes de Coin parm sae pata fo terenal en el Oriente fueron San Isidro, Beds, Pear Cometor, San Ambros Tuan Esooto Erigana, Ver, ademis, su Carta de le Tercera Novegacio on Navhtntrt, 9 292264, Chapman, Hlspavic Amertca 15:9 Morison, Souther Voyages, 155. Sobre lo ios del pata $0, ¢f Pedro Mara, Décades, 1153. Los cuato ios tenen un eseoranontino det sglo (Description of the Whole World an is Races. en: Geogr Grace! meinores S13, cit or M. LW. Laine, “The Decay of Geographical Knowledge and the Dectne of Exploration ap. Newion, 27) los nombres de Geom, Phison, Hidekel 0 Tig, ) Eulraes 9 Perth, que Las Paclo entific, respeetvamente, con el Amazonas, Plt. el Magdalena y ef Orinoco (Levin, 159), Heaasna Historia General dee gus el paraiso eat soba “pogo alt 333, 334, pero Gowns habla mecairiamentede"Twueo, pita per’: 158. Lae relereneae al adr Las Cian son, repecivamente au Histon del nds, 263, version del aio r naveacion colombine (acco 1,2 224 seqq) ¥ a Brading, 92. Ver tambien aim, Mo ‘omentas 15, Sobre la eactalogia americana, cf G. Hoes, 172: Sunn, Libro Xt nt, Yo 1% 17-18, Verascunr, Teatro Mexicano, Primera Pate 17 Sobre Las Pinel, of Laren, 2 Barat ev ef New undo, te 2.4. 133-134, 138, 139, ss como t, 203 paral {ngoera ni mangi) oArel da cpa, Sons Pease 42: Las es de Vegas 218.y por China, -Exoreme Ameseuin 13-14 8b IIL, LOS ESPEJISMOS: LA BUSQUEDA, DE REINOS Y SITIOS MARAVILLOSOS, La Bosouepa en el Caribe de sirenas, amazonas y gigantes obedece a tradi- ciones de raigambre clisica, fuertemente matizadas y diversificadas durante el Medievo, en el sentido de que islas cada vez mas lejanas de la periferia del orbe eran morada de seres fabulosos, quimeras que la imaginacién huma- hha habfa creado a menudo con cierta base en la realidad. Los grandes mitos de la conquista americana tienen una raiz teldrica y una base existencial, en ¢l sentido de que eran la realidad tal como la pereibie el espiritu critico y la imaginacién exaltada de los conquistadores, espiritu e imaginacién con cionados por el bagaje intelectual que arrastraban consigo. Las ideas fan- tasticas —como trata de demostrarlo Hammond— subsisten mucho des- pués de los descubrimientos: persisten firmemente a través de sucesivos episodios de la conquiista de los pueblos aborigenes." De Plinio el Viejo, Suetonio, Pomponio Mela y Sclino, pero también de San Isidoro de Sevilla, Bernardo Silvestre y los enciclopedistas y viajeros de la alta Edad Media, viene ese mundo de encanto, surcado © recorrido en ‘América, desde los tiltimos afios del siglo xv hasta bien entrado el xvu, por tuna larga serie de navegantes, exploradores y conquistadores europeos. La ‘encabeza Col6n, quien seguramente teniendo en meate las islas de Mascu lia'y Femenina de Marco Polo, buscaba en Cuba a los hombres caudatos, y fen otra isla del Caribe a las amazonas, En el afio del descubrimiento de M&- xico por los espafioles, Alonso de Zuazo considera a las Antillas como islas encantadas y por doquiera ve fuentes cantarinas y rlachuelos que arrastran Pe e ofo, “Todas las cosas de las Indias son milagro... todas fueron ma- Tavillas”, escribe en la Nueva Espana Dorantes de Carranza, hijo de con- quistadér. Para aquellas generaciones fue el pan de cada dia ofr hablar de Cibola y de Quivira, de la Casa del Sol, de la Tierra de Canela, del reino de las Amazonas, de las riquezas de Zenu, de El Dorado, leyendas vivas que fueron sefiuelo para la exploracién primero, y para la conqusta y colonizacion des: pués, de las regiones més recénditas del continente, E] Nuevo Mundo que 2si se abria ante los ojos aténitos del espanol iba convirtiéndose en reposi- torio de los mitos y leyendas de la Edad Media." 1 Sobre las caracteristicas generales de los mitog americanos, of Fernandez de Castillo 57; Haske, Pwjucio racial 125; . P. Hammond, "The seateh fr the labulous passim, as hing e-elésion getadio de Enrique de Gandia listora entice de Tos mitos de le congas “mericara (Madd, Soe, Gen. Esp de a Liberia. 1929) "plas 190, 195 Klingender, 241. Colon pusbla Avan con Hombres caudats last de (Madenina con amazonas: Bourne, 24, La referencias Zuazo es de M, Jiménee de la Espada Relaciones gogrfcar de Indias 2. ed. Mads 1968), ap. lot, Old World and New, 20. Donates Be Cateanzn, 138-138. Cf también Hand, 30, En relacion eon los tos como Incentive dela enploacign, ver Hennes, 17,32, 77/9 A. Gral i legende e supesiion! (domed evo Carin, 1892-1893) vo Th T | | | | | 10S PSPENISMOS: LA BUSQUEDA DE REINOS Y SITIOS MARAVILLOSOS. ” El primer espefismo con que tropezamos en el ambito de la Nueva fia (tomada en st sentido mas lato) es “la fuente que remoza a los viejos Ja Fuente de Juvencio 0 de la juventud, que Ponce de Le6n fue el primero en buscar, en 1513, en Io que hoy son Florida y las Bahamas. La leyenda tiene ‘un origen no clisico sino medieval: como Fons Juventutis aparece por pr mera vez hacia 1165 en una carta atribuida al Preste Jan (en cuyo mitico eine supucstanicite se encontraba), misiva apéerifa probablemente inven” fada como instrumento de propaganda, en los dias en que se estaba organi- zando la terceta eruzada, por el Arzobispo Cristian de Maguncia, canciller de Federico Barbarroja. Segiin Li Romans dAlixandre (uno de los primetos ‘monumentos de la lengua francesa) la fuente fufa de un rfo del Paraiso; yal bafiarse en ella 56 viejos soldados de Alejandro Magno recuperaron la cot plexién de sus afios mozos, El seudo Juan de Mandevila, quien aseguré haber tomado en ella un baiio (en uno de sus viajes imaginarios), dice que las aguas de la Fuente, que cambian cada hora, tienen el olor y el sabor de todas las especias.” El rumor que corria entre los caribes y los lucayos sobre la existencia, de un rfo cuyas aguas devolvian a los viejos el vigor, alenté a Juan Ponce de Leén, entonces gobernador de Jamaica, a obtener licencia de la Corona desde 1512 para “ir a descubrir la isla de Bimini” en donde, como se ha vis debia hallarse la fuente de Juvencio segin la cartografia medieval. Un ‘ao después, se le encomends la conquista de la tierra por él descubierta, el dia de la pascua florida —empresa en que fracas6— y recibié de Espatia el nombramiento de Adelantado de Bimini y Florida, titulo que conservaron Sus stcesores (Bimini es probablemente Ia isla de Andros, en las Bahamas, también descubierta por Ponce de Ledn). Pedro Martir de Anglerfa, quien primero recibio con cierto escepticismo la noticia del descubrimiento de uente tan notable... que rejuvenece los viejos’, terminé por aceplar su cexistencia basandose en “el poder de la naturaleza hecha ahora cast seme- jante a Dios”. Oviedo calified toda la historia de “cosa fabulosa e mendace Gémara y el Inca Garcilaso (en su historia de la expedicién de Hernando Soto) se limitaron a transcribir los infarmes que conocieron sobre la exis- tencia de la Fuente; pero Herrera, escribiendo ya en los primeros afios del siglo xv, menciona en su Historia General una anécdota de un anciano ca- cique indio de Florida quien, después de sumergirse en la Fuente, recuper6 #4 vigor a tal grado que, habiendo tomado nueva esposs, engendrs otros jos. > Lox espaoes no usaron el emia “hunted la juve” sino cl de Fuente de Sven (5.9.6 Vamer Enea Garilaso, 8 5). Puede haber alguna conenién etre a fuente de 'sjuentad y Ine "agussfstals” de oe semitar:Olsc¥, 369, Ver ese sto autor, 370,374 nota, respeco a Cristdn de Maguncta y el Romanee de lglandso, ax! com tambien Sit E Denon Rane “Prester John snd the Emperor of Euople aq New, 174-178, expe, ls 3.176, Vode 01 103, Sores nolelasapeerifias de Juan de Mandevilf Roxburgh Cab’ ‘Book of Mande 4; Fisk, I, 485, y Neston 16, quia cls a edicin de Hamel 202 20. 4 cfr Ede Gandia, 31, y A, Gonvdler de Barc, ed, HisTonA De Fuouba de Cdn» Cano acerc de Ine lyenas indigenae 1 15, Ver las eaptulaciones con Ponce de Let, de S12 1815, enc Cceonasade fdas Libros de Aswnos Coptadacoes, 99 11) 223 f Chapman, 43 ols 361 385" Monson, Souter Voyages, 518. La orograts Bimini 50 DESCUBRIMIENTO ¥ CONQUISTA Hernando de Escalante Fontanedo,soldado de la expedicion de Heman- do de Soto que pasé 17 aflos cautivo en Florida, con la esperanza de rei. ‘enecerse blscaba “el rfo Jordan’, el eval, segtn dice él mismo, Ponce de Leon habia tratado de haliar Pero, afade, “por mi desgracia, nunca acerté con él- Reyes ycaciques indigenasimitaron su ejemplo "y tan de pecho lo tomaron, que ni quedo arroyo ni ro.enla Florida, asta as laguna y pan tangs, qe no se bafaron, que hasia hoy porfian de hallalle y nunca aca- ban”. Agllon dio el nombre de Jordan a un rfo dela Carolina del Sur. En Inglaterra, Richard Eden, citando a Gomara y a Sebastin Gaboto, inform6 (bjetinamente sobre las andanzas de Ponce de Leon. Entre 19627 150% los franceses que intemtaron establecerseen Florida, ceyeron estat dos pa sos de la Fontaine de Jonvence Ribault calculaba que el 170 Jordin, “del que tanto se ha hablado”, se encuentra un poco mas al norte, en Chicoria (as Carolinas); y René de Lauidonniere aseguré haber conversado con hombres de mds de 250 aos de edad () que habian bebido agua de la Fuente dev la. Juventud. A fines del siglo xv todavia la menciona ‘Abad y Lasierma, pero tnieamente como “creencia” de Ponce de Led, Queds Algo conereto, despues de todo, como resultado de tantos emperios: el des Gabino det canal de Bahai area vial durante silo n amino de regreso a Espata, cuya vigilancia constante asignada a guamiciones {Spatelas cond, a 54 ver, sf colonizacion de Fotta, Yubo, como su, edlé con otros eaplismos, un fondo de verdad, Los soldados y fails espa- oles que alravesando Chicorialegaron hasta la Tierra de Ajacan (Virginia 4 Maryland actuales), descubrieron-en el camino muchas fuentes termales famosas hasta nuestros dias como Saratoga y Hot Springs, que si bien no Jes devolviron la juventud por fo menos sivieron para aligerar sus dolen clas ycalmar su sed’ I ae inn Gingre, Estado onl Deecho Idan, 46 y passim y BW. Pain, Mona ‘mentor de La Eat, 86, Olacik a lnnfiea con lla de Andros (267): ALsco0 po. Botcion sts coordenads, | 197; y Les de Veco 63 habla desu emafo. Lav etre 3 Potro Mir som asus Dadas: 2a dec, 2p 183.9 7 Wer on comentaron de Och 363; de Gerb, Nuevas Inia, Bi) La cla de Oto procede de aroma Generel y Natu ‘awa 1S wok Ft, y 000, Pow, vo ny 319 Cf tambien 8; a 105, 106, 20.211, 530/388,» 330). Gaiden 178, Elie Canc es cad por Rudin y Sara Les ‘gta Jor Morac, Southern Voyage 508 $'La naracin de exe episodio por Escalante Fontanedo ha sido publica por Texan: {coun x, 18-19: coinede a a ler com la de “Cirdenasy Cand" For ho podngs Stoner ie eScleie Fomanedo y “Cardenas Cano” sen Ia hist personas BP one Se {Ste liofe publica por A. Gonales de Bann, 15,9 aparece tries tomes Snonimo™ ene cout, 586537 (hemor de less 3 coat non dels Moa), ento ‘ue ha io tomad dl tomo Uo en eneceon de. Mutt Vinge de Alon y eo ‘rn son mencados por Lssanet 68m El ductor sor fel Pgaco oe tv {Gtigoe! uo de San Peo, Conds de Canlero) dee qu lio de Bia, "ig dion elo haa, gba cont clesnmente. fue mor de muchnsexpodiioncs” its 2) Fone de tn busca "a fontayne whore water no vere to mae ow ten gong ‘Richard nia 34, Sobre Ribu ver Liseaour ed) 24, Sty sobre Laidonnltcce Belen, ‘Borderlands, 136, Ana ¥Lasteens 19. Acer de sprints eragica dl cana de Baha sna, yer Ororcy Ber itoria Agta, 307. ToRqvEuAoh you 1 407, nos nfo {us Ann de Aran feo prise en tavegar en 1919 al sence de Cmts, pore eal ‘e'sahame: Else Reios arate» Saratoga y's Ha Springs (a soaadac por Morison) as 1L0S ESPEJISMOS: 1A BUSQUEDA DE REINOS Y SITIOS MARAVILLOSOS 51 E] marco geogréfico de la leyenda de las Siete Ciudades se desplaza durante el Medievo por varias islas del Mar Océano, como se ha visto, para ubicarse definitivamente hacia 1528 0 1529 en regiones cada, vez mas lejanas y todavia inexploradas, al norte de la Nueva Espafia: las siete ciudadesde Cibola yla Gran Quivira. El Padre Las Casas atribuye a los portugueses (correctamente) la paternidad de esa, leyenda. Arriesgando fortuna y reputacion, emprendieron su busca desde Nufio de Guzman en el siglo xv hasta el Marques de Aguayo en el xvi. La fantasfa puso a girar el ntimero 7 en forma cabalistica, al haber hallado eco Ja leyenda medieval en las tradiciones indigenas que sefalaban las siete ‘cuevas 0 Chicoméztoc como cuna de las tribus nahtias.® Probablemente Nui, antes de salir rumbo a occidente en 1529, ya tenia alguna noticia de Cb ola, que mas tarde se propuso ciertamente descubrir, pero parece indudable que quienes divulgaron la noticia de la cexisiencia de las Siete Ciudades al norte del naciente virreinato fueron el naufrago Cabeza de Vaca y sus compafieros de infortunio, al término de su lenta peregrinacién y repetidos cautiverios de los afios 1527-1535, desde Flo- ida hasta Culiacdn, Durante esos afios escucharon probablemente una leyenda indigena equivalente. Enviado a verificar la autentieidad de lo narra- do por Cabeza de Vaca al Virrey Mendoza, y antes a los soldados de Nufio, Fray Marcos de Niza confirmé no slo la existencia sino la magnificencia de las Siete Ciudades (cuyas casas “tenfan puertas de turquesas”), y de ppaso la de “Ios reinos de Marata, Acus y Totonteac". El relato del buen fraile sin duda imaginativo—, abonado por la presencia a su lado de Estebani- 0 y basado en ciertas realidades (por ejemplo, la Confederacién Zufil agra ppaba siete pueblos ciudades), produjo gran revuelo en la Nueva Espafia, ¥ los primeros conquistadores se disputaron el honor de encabezar una expe- dicién de conquista. Fray Jerénimo Ximénez de San Esteban puso en boca de Fray Marcos, su contempordneo, historias de esmeraldas, y de su cosecha ‘nadié camellos y elefantes.” “Bie Ss ying ne ot emis Bos Sa As Se emi et ees lore ee cp ers Pas ara 2 erica a he a ee a 3 at aCe sa Somes pe 5 as Si ame ae ss ie ier oot lon Sno eed spleen ah alaiarg tar saat rcs cian eis Seat ea "Str feds RDM El ai ae, Cr et, nan i Sn sa Ot ek te BE SioMo AGH Fe tae see ler ince Boe ie ue Rea fy te argc ie BS Ge Sy Sy oe whee ee esi Ph attr is ei ate sien ig Bint cnc aE angele vena. ects Se ol ae Se ac MN oer cei weiter Secon Sry re Se Seems sc abt” nang ian etn SASS sets En 2 DESCUBRIMIENTO Y CONOUISTA Entretanto, Nufto de Guzmén hablaba en Xalisco yen las mérgenes del Culiacan y del Petatldn (el rfo Sinaloa) con guias indios que lo condujeran, a Cibola; y envid adelante en su busqueda, primero a su mariscal de campo, el capitin Gonzalo Lépez, luego al notorio Peralmindez Chirinos, J despues a Dieuo de Gusnsds, caya tropa llegé hasta la regién do los pimas Enel valle del Yaqui. Uno o dos afios mas tarde, al regresar a Espatia en 1539, Cabeza de Vaca logr6 interesar en la empresa a Herrando de Soto, quien se aprestaba a conquistar Florida y Chicoria. Pedro de Alvarado, poco an- tes de morir despeiado, comenz6 su viaje de 1540 "en demanda de las, Siete Ciudades”. Pero de conformidad con la politica inicia- da por Mendoza de que la Corona participara directamente en las expedi- Clones de conquista, el flamante gobernador de la Nueva Galicia, Francico Vazquez de Coronado, fue comisionado en 1540 por el virrey como “ca~ pitan general de las provincias de Acus, C{bola, las Siete Ciudades, los reinos de Marata y Totonteacy de las otras tierras que descubra”. Aquella expedicion, en li que Coronado perdié fortuna y Teputacién, no encontré —es cierto las fabulosas ciudades del mito, pero en cambio abrié para la geografia un territorio que por su inmensidad eclip- Saba incluso al que entonces se conocta de la Nueva Espatia.* 'No s6lo el virrey Mendoza sino muchos de sus contemporaneos y cro- nistas posteriores ereyeron en la existencia de reinos fabulosos en el nor- te, que tarde o temprano serian localizados; y la noticia cundi6 de tal forma que el mismo Carlos V menciona Cibola, junto con Florida, en una carta de 1554 dirigida al Ministro general de los franciscanos en Roma. Don An- tonio informaba al emperador en 1540 acerca del inicio de la marcha de Coronado y sus hombres en los siguientes términos: “salido de este despo- blado grande (.¢, la regién al norte de Guadalajara) estan siete lugares... & los cuales todos juntos llaman Civ ola" . Bernal Diaz del Castillo da * Sobre In buaqueds emprendida por Nufo de Guzman, fa primera RELACION ANC ‘29, yl segunds Reacon AnOwlaa, 303. (Sein Ocaranta, CrOnicas del Ocldente 3, el 10 Petula sl que hoy ce lama Sinaloa) Veanse ambien Fray Patio Reawaos n, 249; Lopez Pontlloy Weber, 70; Carlos Cartaneda, 82:9 Sauer, 11-12. Brebne, 78, menclota la conyer~ icin ete Cabeza de Vaca y Herando de Sota, Ovtic0 habla de Pero de Alvarado: His- Iovia general y moral Nit vl i 451 La commision de Coronado ssa Tachada ede enero; {82 1840. Boon, Coronado, 34.3. Ere Thomspacn dice que Cibola Zui al sur deGallup.en | Staevoneenoy 9 que Ouivira som las lanurae de Netutak lt «Pluss Gnoe, 93em. St {ulendo al Pace Dablon, Brebner pone Quivra onl frontera cone Canad (p. 252), Bast ose en un estudio grogrico topapraicy, Bolton (Coronado, 132134) Monti sls de as ‘Sete cludadey de Cloola —de lar cuales Hlawshuh s In principal con lo que eve, cuando ppublce oo obva (en 1949, la reseracion de los ine tuts de Nuevo Medco, a nos 95), Eltiecs al sur de Galli, por la carretera US num, 68 que va de Mbuguerque al Gran Canon fal Colorado. Los otros cca son lu poblados de Kechipauan, Kwébina, Halona, Matsa Y ‘Kidkima, llamado en su conjunto los pueblos hop. Lx septa Tuseyin —tarbien seg Bolton" estaba a cera dietanela al novoeste, Coneiden en esta entficacin de Hawitah CI Uynch (ed de Fray Aloneo de Benavines, 40,71) O'Gorman (ed. Las Cass, Apolo Ge Historia 16, n- 53), quien teaduce ese nombre como Agaice. Kelemen, 1,12, dice que “Gabola cola version espaola de Shisi-nah, palabra con dus los ute desighaban su mbit ‘ital Bn la cvsia” a que fue sometidoren Mexico, se ecprochd a Mendova haber gasiado [Brandes sumas en la epedicion ala terra nueva de Cibola Vista & Munoz, 101,102,132 Ee ventunimente exonerada de ce yoloe cargos. ets LOS ESPENISMOS: LA BUSOUEDA DE REINOS Y SITIOS MARAVILLOSOS 53, por sentado que Coronado lleg6 a ella; y Motolinia afirma que la habita Eyente extrafia y nunca ofda”. Fray Francisco Mariano de Torres menciona nosdloO wivita sino también “Marata, Acuzy Tonteac”. Hacia 1562 Ia noticia de esos descubrimientos habfa llegado incluso a oidos de los fran- cceses que se aferraban a Florida. Dos décadas después, Fray Diego Munoz hhave el elogio de los franciscanos que fueron con Coronadoa Cibola. Baltazar de Obreg6n alude al relato de Fray Marcos de Niza; y el mercader Henry Hawks repite una conseja segtin la cual si los espafioles no habfan logrado encontrar todavia ninguna de las Ciudades era porque, cuando les pasaban cerca, los hechiceros las ocultaban con un velo de niebla. En los llimos aos del siglo xvi, Antonfo Ruiz, poblador y alcalde mayor de ‘Sinaloa, da testimonio de que su padre fue con Coronado a” Cibola, donde sonlas Siete Ciudades”. Bl Padre Arregui informa hacia 1621 que los conquistadores “descubrieron y dieron vista a los Ilanos de Civola; y ain dizen legaron al rreyno de Quivira” ‘Torquemada atribuiye a la “orden de Frailes Franciscanos... la entrada de la Trerra Nueva, que liamaban de las Siete Ciudades". Para Fray Alonso de Benavides, “S{ bola” nose halla en las llanuras de ‘Oklahoma y Texas (alguna de las cuales recorvi6), sino en Nuevo México, 2 40 6 50 leguas al norte del Valle de la Senora (Sonora). Joannes de Lait, gedgrafo holandés de Ia primera mitad del siglo xv, sitiaa Cibola en California; y lama a los buifalos o bisontes americanos “vacas cibolas” nombre que con tal sentido se ha incorporado al vocabulario castellano y que identifiea, ademas, una sierra en el estado de Coahuila, un distrito del Rig Grande y un rio de Texas tributario del San Antonio.” Coronado también recornis fatigosamente, como es sabido, las planicies yy desfiladeras de Kansas, Nebraska y posiblemente Utah, dandoles el nom- bre de Quivira. Rodriguez Cabrillo y su sucesor Ferrelo, por stu parte, la buscaban a lo largo de las costas de Californta en los aftos de 1542 y 1543, El Padre Las Casas informa que "Quibira (estaa)...quin- ‘e jormadas pequefias de Tigués (Tiguex, Nuevo México, cerca de’ Albu querqie),.. creo que hacia el... septentrién”. En 1602, Vizcaino, siguiendo las hiellas de Cabrillo, se propuso alcanzar la misma meta. Cuando, hacia 1570 —-dice Alessio Robles—, se hablan desvanecido quimeras tales como las amazonas y las Siete Ciudades, quedaba en pie el suenio dela Gran Quivira, queen los mapas de Ramusio de 1556 y de Lok de 1587 aparece més bien en la Alta California, Fue el objetivo dé la expedicién del Capitan Francisco Leiva Bonilla, quien parti en 1594 de la Nueva Vizcaya La carta de Mendoza a Carlos V aparece en cA, 358 y etd fechada en el 17 de abe 41540. La cara refer de Carlos Ves eltada par Gomez Canedo, 245, Bens Diaz. cl iu, 191, Moracnun Historia de los Indie, 9 1. Fray Pranctco Mariano de Tomas, 109. Sobre concept de “Seve “Quire “Aralan” que tenia Ribault, vese cu Compt et wrdiqu dcouers de Forde ed, Lusshont, 1314.9 L Historie Notable de la Foride de NM Besaner le city 38, asl como Woodbury Spanish Selene, 94 Baltazar de OsR220%, 9. Fray Diogu bution, 4°39, Carca losaboiceta eta 8 Hensy Hae en sus Virose 52s 7. Aotonlo Riz, 9 co. 1) 19 Pare Anes, 11 y 108. Tonaueaba 1 608. Pray Ade Brians Memorial ed nga), 69 y (45.4 de Las, Lib. We: p. 308. Sobre cl uso sctel de vor “cole of. MT. Huevta Precindo, 98. st DESCUBRIMIENTO ¥ CONOUISTA para nunca regresar; y del viaje de 270 leguas recorridas en cinco meses por Suan de Onate en 1601, acerea del cual eseribi6 un relato Fray Francisco de Velasco. Otro mendicante més conocido, Fray Alonso de Benavides, coloca elreino de Quivira., al parecer de oldas, a diez jomadas al occi- dente de Tiguex, vel dominico inglés Thomas Gage la identifica con las Tlamuras de la actual Nebraska, Ta historia més notable en relacién con Quivira_ es,sin embargo, la del gobernador de Nuevo México (1661- 1664), el lien Diego de Penatosa, quien habiendo traicionado a su sobe- rano y encontrindose en exilio en Francia (pais al que ofreci6 sus servi- ios) hizo escribir una Relacion del descubrimienco del pats y ciudad de ‘Quivira, aribuyéndola'a un Fray Nicolas de Freitas, en la que se jacta de haber encontrado y visitado aque! fabulosos reino. Hacia 1708, el P. Kino sitia la Gran Oufvra al noreste de la Pimeria Altay, al norte de esta tltima region, al Gran Teguayo, del que se habla en el siguiente pérrafo. Por titi- mo, es interesante recordar que antes de 1720 el gobemnador de Coahuila, él Marqués de San Miguel de Aguayo, con un fralle y ochos companias de caballetia recorrié Texas hasta los confines de Luisiana, con el doble pro- Posito de descubrirla Gran Qu{vira y de ver qué se pro ‘an hacer las guarniciones francesas apostadas al otro lado del rio Rojo. Elfabuloso reino de Tegway 0 . (Thegiaio, Teguayo, Ta ago), del que se comienza a hablar a'mediados del siglo XV, parece haber Sido una evolucien de la leyenda de C1 boa :_cl nombre quiza deriva del de Tigues, polo de ls actividades de Coronado. Su capital era una ciudad amurallada que media en leguas su circunferencia y en la cual abundaban Jas piedras preciosas; sus reyes comfan en vajlla de oro y dormfan la siesta bajo un arbol desde cuyas Tamas los arvullaban campanillas del mismo ‘metal; y sus rfos tenfan més de dos leguas de anchio, con peces del tamatio de un caballo, segun informs un indioladino a los azorados y erédulos es. Poles. La famade aquel fabuloso reino habia legado desde 1673 al Cana- 4a de Frontenac y de Talon, y segan la falsa Relacion de Penalosa, se lega bbaa el por el camino de Taos. Después de que éste huyé primero a Francia y despues a Inglaterra (las otras dos grandes potencias coloniales de Nortea- 18 Chapman, Hspenic America 43, menciona a Cabrillo a Ferrel, y sta los mapas de ‘Rarnusioy Lak: p. 73 Fray Bartolomé de a Cass, Apoogicn Histone, 54. Greber, 40, habla de Vizcaino. Akssio Rebs, Uniol 36, Caos Cavin, 164, 1899 194 eat I expediciones de Lat y de Juan de Onate’yTiammond y Rey, Otte Int. 2426, describen ri ultima con refereati a Fray Franciaco de Vetaaeo, Pray Alonso de Behuvmpes Memorial (Gal ingles), 71. Sore a isle imapinaro de Pealoa, ver Chapman, Calorie, 75. FV. Scholes, New Meco, 245; a Fernandes Duo, “Diego de Petslosa" 0.8, P. Busebio Francs 0 Kino, Favores Cebstais, ap. Bolognanl, 274. La expedicln dl Marques de Aguayo ‘mencionada por olin, North meres, 296 “Dende esto ubiena I Gran Quivira? Kubler y Hodge (ed de Fray A. de Brnavbes, r= ‘sim ingles, 268) Ia dentican con un pueblo, el de Xummanas o Las Husanas; pero pare la Inayorts de los expecalistasno se trata de un pucblo sino de tina repin, lo que parece mas ‘igteo. Fara Carls Castaneda emperaba en lo que hoy e¢ el condado de Ociree, Texas y los dens colocanintegrartcnte en la parte central oriental del estado de Kansas, on ‘a dels Indios wales (Bolton, Spanish Borderlands, 101, North Amerie, 5, y Coronado, 4354; Hammond y Rey, en la od. da Baltazar de Oonecox, 24, n.75, vate, mapa al foal ‘Gorman en la ed dela Apoogdtice Historia de Las Cass, e848 32), a nent 1L0S ESPEJISMOS: LA BUSQUEDA DE REINOS Y SITIOS MARAVILLOSOS 55 :érica) el alarmado virrey de México, cumpliendo érdenes de Madi, dis- puso en 1685 que se reunieron todas las noticias que hubiera en relacién fon Te gu ayo, aresultas de lo cual Fray Alonso de Posada preparé tun famoso memorial sobre Nuevo México, en el cual ubica ese fantastico reino mas alla de las tieras de los indios utahs, precisando que también era lamado Co pala. Setenta y cinco aos después, en 1776, la exper cidn de Escalante explor6 el misterioso Utah sin encontrar nada digno de nota, dandole el nombre de “einosde Co pala y Teguayo™." Elreino de Copala y su laguna (por alguna razén inseparables) no se hallaban sin embargo en la vecindad del Gran Lago Salado, sino en alguna region de la Nueva Vizcaya: su leyenda es mas antigua que la de Teguayo. El interés por encontrar ese reino ya era gran: dde cuando vivia atin la primera generacién de conquistadores, y el Virrey Luis de Velasco I demostré un interés personal en localizario, El rico mi- nero y ganadero zacatecano Diego de Tarra solicité y obtuvo merced de ese virrey para organizar una expedicién; lego escogié, en 1544, a su leal sobrino Francisco para encabezarla. Puede decirse por ello que las explo- Taciones del joven Ibarra, cuyo resultado fue fa findacién de la Nueva Vi ‘aya, tuvieron por primer movil la localizacién del reino de Co pala ue, ‘como adivinara ef lector, jamas fe encontrado, Por lo menos tres veces, en 1562-1563, en Nombre de Dios, en el mineral de Aviso y en San Juan del Rio (Durango) las noticias freseas y halagiiefas sobre el expejismo ‘que perseguia alentaron a Francisco de Ibarra a llevar adelante la empresa Después de la Fundacion de Durango envié a tino de sus capitanes, Alonso Pacheco, a buscar Co p al a por el lado del rfo de los Conchos (Pa- checo descubrié en el camino las minas de Indé y Cuencamé, y penetr6 hasta Chiametla en Culiaedn). En el curso de su segunda expedicion, a fines de 1563, Ibarra pudo, con bastantes tropiezos, entrar a Topramé (Topia), en la sierra tepehuafia, para encontrar que la sohada provincia de C6 p'a = 1a ‘no tenfa la importancia que Ia imaginacion aventurera de aquellos tiempos le habia atribuido. Habiendo fallecido atin joven en 1575, Francis- £0 de Tarra fue sucedido por st tio Diego como “Gobernador de las pro- vineias de Copala, Nueva Vizcaya y Chiametla™” 1 Teguayo cs mencionao, como yas dijo, por el Padre Dablon como limitrfe con et Ca ‘ads Brebner, 252. La dereripcion de Ine marsvlise de este rend mice es de Fernandes Duro, "Digo de Peralass 7-81 La historia de Tegaye cs narrada por Harmon, “he Search forthe Fabulous", 1819 y por Mara sel Carmen Velésquea, en prefacio de Bonecanay (2), Canoga a 12 Hammond, 16-17, quien cta 3. Lyman Tyler, “The Myth of the Lake Copala and Land (of Teguayo" en Uta Histerical Quartet, (oct. 1952), 313-325, Ehinteres dl virey Velasco {3 mencinado por arava, “Conduits de Durango”, 198, herca de la busqueda de Cop ot rancho de Tbarra, ef Mecham, Iba, 68, 80, 101,119 128; imenes Moreno, Ee is, 6 nota: Amador, 2199 Peres Verdi, 260261, quien afta gue Copala eat chico inden la Recopiac de Maas, Le nv. Saravia, en us Apne, ademas de la expe ‘icion de arabs deoe proyectos ee Cotes y de Sunn de Foes, 103,105, 125,57 138, 212,278:279, Topia ya habia sido vsada, entre 1830, 1538, por Crstbal de Osate Jose Anu, iniembros dela expedicion de Nao de Guam, y uno dels dos habia inclu legs (o.a vale det Guadiana.£l memorial de oe servicios de F. de Ibara ess publcado cn Tes Docs. nid de India, av 463 56 DESCUBRIMIENTO ¥ CONQUISTA Desde 1557 Felipe Hl habia mencionado Copalé (sic) en su correspon- dencia llamandola “rica provincia por descubrir’. Un afio antes, Luis Cortés, bastardo del Conquistador, y su cuftado Juan de Tolosa (uno de los fun: dadores de Zacatecas) hicieron un fugaz intento para atajar a Francisco de Ibarra, quien habia partido en pos de Co pala dos afos antes. El licenciado Zorita, historiador y oidor de la Audiencia de México, solicits ‘en 1560 la venia de la Corona para la conquista de Nuevo México 0 de Copala, pero la peticion no fue atendida. Hawks, el mercader inglés de Veracruz, senala que en su tiempo “Copalla” ain esti por descubrirse. Mas si los fastos de ese reino no existieron jamés, su Laguna sf, ¥ con este nombre conocemos ahora la labariosa comarca —hoy tica— que comparten los estados de Durango y de Coahuila y cuya metr6poli es Torresn. Para Mendizabal, “Copala” no era sino el nombre que los naliua- datos daban a una de las lagunas en donde desaguaban las avenidas del rio, de las Nasas (Nazas), y cuyas margenes estaban pobladas por los irrtilas. ‘Mota Padilla oping que esa laguna era la de Mayrin y por su parte, Mat tinez del Rio no excluye la posibilidad de que la Laguna de Co pala pueda haber sido la de Patos 0 quiza mejor, la de Tlahwallo, en donde Segiin datos fchacientes el Nazas verti sus aguas hasta el afio de 1829." ‘También en tierras del norte de Ia Nueva Espana se persiguié otra fan- tasmagoria:ladelas Montafas de Plata que desde 1552 Ginés Vazquez del Mercado creyé encontrar cerca de Durango, cerro que a la postze se revel6 un gran tesoro ya que ha sido consideraco el depésito de mineral de hierro mas grande del mundo. Los colonizadores del Nuevo Reino de Leén alimentaron le esperanza de descubrir el Cerro de Ta. Plata, “incognito a los que hoy viven... es hacia el norte”, como declaré el cronista neoleonés Alonso de Leén; y organizaron sendas jor- nadas en 1644 y 1648, al mando del capitén Juan de Zavala, para conquis- tarlo, cosa que fue impedida una y otra vez por los temibles indios alaza- pas. En Nuevo México, en tiempos del gobernador Diego de Vargas —hacia fines del siglo xvi aparecié en la provincia de Moqui una Sierra Azul, dela cual se decia que era una montafa de plata, con sus lagu ras de azogus. Esto interesé incluso al Vierey de México y fur un mito que no se desvanecié sino hasta el siglo pasado. California tuvo también en el siglo xvn su parte de esos tesoros sofiados; y el naturalista doctor Francis- co Hermandez, protomedico de las Indias, describe una montafia magica (de mercurio?), situada cerca de Tlapa en el México central, que “al contac- to de los pies de un solo hombre Uembla tod(a)” y en cuya vecindad las hojas, 13 Fray Francico de Mendoza, sobrino del very dl mismo apelio, habia visjado a Espa pera informar spbre la busqueda de Coplay Topatne la Cédela de Felipe I fae digs a Glimey Velason 1 (Saravia, putes 1, 108, 125). Ls eomision de Luts Corts es mencionads, tne oppo Pras on Nat Ware 12 Mono de Zon Morovia $35, La na ‘racidn de Hawke en que 40 tienciona “Copali” fur ineluida por Hague: en sis Pieipal [vibavions vi, 263, Despuge de S69 ae Gunde una poblacién llamada Copaiao“salinas real Ae Copats® ele provincia de Chiameta Sinaloa) que la Audiencia de Guadalajara ya go femnador de Nur Viseaya se dlputaron (Porras Muhoz, Nueve Vizcaya, 442,407) La ta ‘de Mota Paotcs asi como las telerencia a Mecham, Francisco de Ibarra, ott: yakotebun Portia, 39, son de Martner dl Rio, Comarca Lapunera lias Amador Bday a LOS ESPEJISMOS; LA BUSQUEDA DE REINOS Y SITIOS MARAVILLOSOS 57 de los Arboles que caen al rfo se petrifican inmediatamente. Con mejor Suette corrieron los exploradores de la Argentina y del Pert quienes bus- cando a El Rey Blanco (i. ¢. un rey cubierto de plata, quiz4 el Gran Inca), hallaron respectivamente el Rio de la Plata y el Cerro del Potosi." ‘Los sitios maravillosos y fantasticos'se multiplican en la época colonial. En la Muasteca, en un punto que Botero denomina Zimatao, habia. su- puestamente dos fuentes, una de peces negros y otra de rojos. Pedro Martir y Diego de Ordaz dicen que en el Caribe hay arboles monederos y otros que sangran, El Padre Cobo, quien pas6 en la Nueva Espatia catorce atios (de 1629 a 1643) menciona un “Arbol de la inmortalidad”. También se discutian. las extraordinarias propiedades curativas de la paluera mioriche (del Golfo de Paria) y del palo santo 0 guayacén."* 'F] Océano Pacifico, esa mar inesperada que junto con América se inter- puso entre Europa y las Islas de las Especias, debfa necesariamente ence. Frar muchos secretos. Pedro de Alvarado pidié autorizacion parg hallar el Camino hacia la Especieria. Cortés, desde su Tercera Carta de Relacién, es- timaba que la conquista de México no era sino un paso para descubrir la tmar del Sur, donde "se habjan de hallar muchas islas ricas de oro y perlas ¥ piedras preciosas y especieria y se habfan de descubrir muchos secretos y Zosas admirables”; y cuando Carlos V, en 1523, lo comisioné para haliar sos “grandes secretos”, el Conquistador incorpord el privilegio imperial a ‘Su mayorazgo. Dando por supuesto que América era una extensién de Asia, duscétambienel Estrecho de Anian, que haria la nave gacion de la Especierfa,.. muy buena y breve". También lo buscaria Cabrillo en 1542-1543, Mas al norte, tratardn también de hallar ese estrecho Cartier y Champlain a fin de alcanzar las aguas de China; y a principios del siglo vt, Fray Antonio de la Ascensién, escribiendo sobre los viajes de Vizcaino, Givaqueel Reino de Anian_ se encuentra entre el Reino de Quivira ye (Alta) California, y que el estrecho junta el Mar Océano (e-el Pacifico) con el mediterraneo californiano."* "Sobre Vangquer del Mercado, ef: Bakewel 43; Trinidad Garcia, 166, El Ces de la Pl ta ena! Nuevo Reino de Loon eo menciomdo por Cavazos Garza, Cedulrio, 7; yl Serra Teal de Nuevo Meco por Hammond: "Search forthe Fabulous, 13, quien cis sin propor ‘Sona el nome d's tstor nario dela New Mesico Historical Review, (abril de 1934), 13.158, tad" Legend of Siena Aa Lae "mings de plata” de California soa mencio- sade pr Perez Erb, 536, qulen se fier dos obra del Padre Constantino Bayle S. 1.2 $Sber, du introducrion ala bra de. M- de Salvatierra S.J, Misi dela Baya Caloric y Es propia Metre ay eseubrimentosy eolontncté de os padres dela Compara de Jess ‘oe Baja California (Madeid, 1933). Francisco Hennanez, dnigiedades, 75. Acerca de [a ‘isqueda en Sudaméson de le “Sierra de Plata y del "Rey Blanco, wer Fray Gaspar de Caxvie duc Ln de Hernndes lanes, 10; Merson, Southern Voyages, 245, 546 54; y Blanco Form bona congustador 231 "Glevangl Boreso, 163, Pedro Matra (quien cit a Diego Orda), Décads, 286, v, 390. Sabre los drbols curatvon of Ede Gandia 82°53 "Was imencionsg de Alvarado son mencionalas por Bolton, Coronado, 43. Contts en ls Tercera Carte de Relaién de 1502 (ed, Espasa 50 ed. Nueva Espana, ti 388) habla de "iichos secrets y cosas admirable” (Rubio Mat “Expedicion de Legazpi, 577 y Vil to Tndignismo, 10), expreton sue rpite Gosia evel Ls instruclanes de Cavtos Fin ids pulicadas por Arenas Gasaa y Peer Saa Vicente 63 (aims. Ty (7) BERN DIX se DESCUBRIMIENTO Y CONOUISTA 1 sltimo expeiismo que atraj la atencién de los navegantes del Pacifico fuecidels betas Ries de Oroy Rica de Pla. ta Quizi el propio Carlos V dio origen ala leyenda al instruir a Cores én 1526 para que los hombres que enviabaa Ia Mar del Surileven algunas cosas de rescale.. por si toparen alguna isa o tierra ries". Como quiera ‘que sea, al Padre Andrés de Aguirre, compafero de Urdaneta, puso de moda linasisias‘Ricas de Oro’ y Ricas de Plata, y poco después, en 1587-1588, partiendo de las Babuyanes (Filipinas), las buses con texon el Capitan Pedro Ee Unarmuno, quien ezres6 a Acapeleo desalentedo y con las manos vacian Sélo habia encontrado dos pequenas Islas a 450 leguas de distancia de las Filipinas, peo eran tan poco atractivas que las bauti2d como Las sin prove: che. El Virwey Conde de Monterrey despach6 en 161i con el mismo objeto & ‘Vizcaino —quien legs hasta el Japon-— "mas el resultado fe igualmente des. afortunado, Se reimiio en Ia Nueva Espafa la basqueda de las I's las Rica, on 1734 porn suspenders see ahes despass, aungue algunos havegantes espanoles, portgueses y holandeses siguieron buscandolss durante muchos afios: Estos las lartaron Goud! Eland y Siver Elland: ¥ para los segundos eran las islas Laqueos. En nuestro tiempo, Chassigned fra concluido que las clusivas jlas no eran otras que Okinawa-sima en el archipiglago de las Ryukyu,” alge a esas instrucciones, . cy; 1, 383. Vor también Lucas Alamén, 139, En rlacién con In basqugta del estrecho de Arian por parte de Cores, sus Cuarta (i L18y 11D) Quite (248) Boras de Relseiin Cabrillo er mencionado por Chapman, Hispanic America, 45, ind ‘Sado que en esa busqueda legs hasta sl parleo 42" 30,9 Cartier y Champlain lo eo Dor {ined Lmargue Te rve exotics, 96. Pray Antonio da AscENsOn ex ead Dor el Portillo, Deseubrinientos 9 explorecionero lar cosas de Clfonia (Moda, Blas, 1947, 20, La carta de Catlos V a Conés es wanscrta por Cuevas, Urdancia, 98, La bisqueda de las Septentrign, #1, 0.5 (Pero de Unamunoy por MG. Holmes, 198, 195,202, 213-214, quien ‘an en I naracién del propio Unaiuno, a cual sparse en Navan, Vas, xa, Boe. #1 por Boon, Spayish Bordtand, 118 (Vizcaino: por Riva Palacio, S80, glen sin embargo pro: potciona Ia fecha evonea de I611 (Vizcaino) per Mathes, 127-128 (Vicalno ¥ expadiciones fosterlores¥ por Chasstgeut, 73 fexpedicionesportugucsasyholandesasy Kcslsa como yu dickns lass "Lidenifcation €Oxinawaesina.sapparlt comme sienifiguement ‘ablie sur une base géographiqu"), No pueden delar de tencionareeofvos dos epelomas, ‘Senge nt marco geografico fue mas bien In Amcrien dei Sur Borado In Tiera de Cae Eldorado fe asocado breverzente sin embargo con Quivia arate de una conversacion de Hernando de Alvarao(compafero de Coronas) con el indo ue los espancles apedaron El ‘Turco (Belton, Spanish Borderlands, 95). Sobre Eldorado en general, cf, Ovlsbo, Historia Ge teraly Moral v, 858-236, 259 9 264; Chapman, Hispane Arica, Sty Fernand de Case. Jovgulen fo localiza en laingura colomiblana de Gustav Acerca dela Thea de Canela que Butea estar ‘en las montafss al oriente de Quito. ray Gaspar de CatvaaL, Int 29.22 Gabo, i 315; ¥,208, 217, 234.235, 240,248, S73; Gon Hse Cralc cane 725 9 ‘Chapman, op it, 58 | | i | IV. LA GEOGRAFIA TERATOLOGICA I: AMAZONAS, GIGANTES Y PIGMEOS Los mowsravos y otras criaturas creadas por la jmaginacién que han que- dado eslizados en piedra, como las gatgolas de las iglesias goticas y los aque pucblan los capiteles romanicos, rian buscados por los exploradores ‘Béroos dl siglo xvt en muchos rincones de América y, entre ellos, en no po- Cos de Ia Nueva Espa, La historia de la conquista de América "dice En Fique de Gandia~es Ia historia de sus mitos. Aunque el ate indigena creo ‘a monstruos mediante formas visuales ylaestatuaria dio aparfencia mons {rosa a muchos dioses, los que aquf frataremos son de origen clésico ¥ medieval y han existido en la imaginaeiOn sin grandes modificaciones & través de varios milenios. Encarnaron temores primigenios yel hombre, al Arles forma con su fantasia, los sustrajo a la host realidad eSstnica para selocarios en su propio nivel, lo que equvale a decir que los hizo meriles Legaron del Oriente, «través del mundo grecorromano o de pueblos que habian sido némadas como les celtas; luego el Cristianismno medieval, con- féndolos a veces en demonios, los conservo para la época moderna." Al derrumbarse el mundo clasico, un enjambre de seres imagina‘os ha- 16 refuglo en las paginas de la enciclopedia de San Tsidoro de Sevilla, en- treellos gigantes, cinocéfalos,escfopades y sirenas, Las principales contr buciones al Libro de las Etimologfas fueron la de Solino (siglo m) y la del Piysiologus, bestinrio moralizante del siglo. El obispo Adan de Bremen, celcbre eronista de Ia Europa nordica, aiadio las amazonas, los imntopo: dos Griaturas que tenfan un solo pic) y fos sortefing! (abominables hemes de las nieves, de que tambien habla Rogerio Bacon) alos cuales la sdiion celta agregé dragones, enanos y ogros: Marco Polo, por su parte, contribu 36 con hombres caudatos, unicomios ¥ otros. Ya en los allbores de la epoca Inodera, Pedro de Ailly en su /imago hlundi y en grado menor Johannes Bocrus hicieron un balance de todas esas crisfuras,atadiend en sus Com: pilaciones alos corismapos (que vivian solo del olor de flores y de fos por Saecer de ane) ya los macrobion, seres de doce codos de estar? Gandia, 108. Mode, 12:13, 16,232. Hatrusii, 169. 2 San Intro habla tambign de faunos, de centaurcs, ete, y ademés de haber tramerto la informaciin que sobre seer abulosoecontenen Pins el Viejo Sollno ast carne Homer, Acsoteles, vidio y Lucano,wllzd en forma secunderia los Comentarios de Serio sabre ‘Viel: ef. Klingender, 1. Saino menciona muchos monstruos algunos dels cals, has ‘adonde sabemos, no aparvcen en Améres, entre ellos axquece, agritagosy panfags (aus se Doe 90 30) dice que Montjo el Mao vio tn los frscon maya el sto en Jonde se fund Méxida “lidos barbados que senen. hachas como Amazonas" '® Hiernand Coton 118-119; Richard Eos, 30, y Juan Bautata Mux, 235. Ver ambien Morison, Amira 400, Southam Voyages 137; Quinn. 637; Leonard Books of the Brave, 37, yConqierors and Amazons", 362; Gerbt Indias Nucwas, 35, en donde cla la Carta de a Guarta xspoccn de Almirante (det? de julio de 1503). a DESCUBRIMIENTO Y CONQUISTA ya-en costas mexicanas, Juan de Grijalva —seguin el Iinerario y otras ma- zras fuentes fue el primero que en 1518 pens6 estar muy cerca de lag teiniblesy slcas guetieras dusaute su exploracton de la costa de la “islet ‘de Yucatdn, al legar a la Isla de Mujeres o a alginisiote vecino, que en el Yslario de Garcia Céspedes figura como Isla de Amazonas. Melchorejo ¥ Julianlo, los indios mayas que acompafiaron en exe viaje a Grijalva, ha ban sido hechos pristoneros el afo anterior por Hernandez de Cordoba, le ‘manifestaron que en aquella isla habia amazonas de fecunda tradicién fucrzera y célebres por su destreza en la hucha, pero que se habian ocultado tn el interior al saber que los espaiioles se aproximaban. Tiempo después, Gareia Céspedes preciso que esas am azona's delos mares yucate- cos “se cortan las tetas izquierdas para poder mejor usar de los Arcos"? Diego de Veléaquez, en sus Instrcciones a Cortés del 23 de octubre de 1518 con las cuales To envia a seguir las hucllas de Grijalva, le ordené buscar varios seres mitcos, entre los que figuran prominentemente las am a~ Zonas “que dicen estos indios que con vos llevdis que estén cerca de Cozumel). Fl Conquistador cumplid con el encargo —por su cuenta na- turalmente—y en 1524 y mds larde, en 1527, escribi6 sendas cartas a Car- los V informandole haber descubierto posiblemente una isla dea m a ~ Zonas. "muy rica en oro y en perlas” La segunda de estas cartas quiz ‘omtiene una referencia prematura a California Aquel optimista informe se basaba tinicamente eh noticias recibidas por Gonzalo de Sandoval de los tarascos, segin los cuales —dice Fray Pablo Beaurmont— "habia a diez soles... de Colima, una isla rica poblada de mujeres, que después se amo de las Amazonas (que creyeron habia)”. Cortés orden6 prontamente a Francisco Cortés de Buenaventura, su primo y lugarteniente en Colima, se- guir el camino de la costa abaxo para saber (aquel) secreto". Jeronimo Lopez Sancestro dela mitad de la nobleza colonial ~ acompaas en su pesquisa Francisco Cortés: y por st lado, Cristobal de Olid exploré la region de Za- 2 La historia de Mechorejo y fuanilo ex narrada por Boral, 16, per parece ms bien que CGijaiv,conocedor de ne leyendas de Ins amazonan fae quien ps esas alebrasen boca de Joe dor indice Bn relacién Gon lne fuentes, ver Irtzeami, 72: a ed. de GRUAWA de Agustn| ‘Yanee 24 y Provnscae, 60, aut corvo entre Ios autores del siglo ns Ovlubo, 0, vi 330, (i punta que Haman de Tas Mujeres: mas adslante otra isla que lian & I. Ama- ‘vase despats la punta J... Catoche) & Cenvastes us Saaeas,Cromice, 60 (ad al ingles ‘SCHL Wagnar, 163), y a Gascte Cesranes, F336 (yin al septentson (del a fe Mujeres, or dos leguas estan citas dos iss] muy ts paquatiasdichas Armazonas en odes ine cuales ize hablar slas mulerenq. desde fas se cotan la eas aque.) as bas de ‘Amazonas aparcoen en el mapa comrespondiente a Yucatan ue figura al ha el capa, al Borte doa lela de Mujcres. CY. tamlén Low Poikto, Paraiso, 8536, quien cia a Pedro Misra, Décads, dee, c 4 Molnar, 87; Wagner, Grav, 27,30 y 207; yLeoaard, “Con ‘guerors and Amazons", 872 "Pas instracciones de Vlaques a Cortés estén publicadas en Ia Col de docs. ind para la hist de Expo, 1 (142), 103 y Ine menelonan Leonard, Book of te Brave, 4, Conguerors mee, S56 Perey, Core va se rare 30 aid 19,7 WM. (G88), y ta segunda; mas breve, ext reproduelda tn la Notte de fa Calforia del Pade ‘xis, 1,19, (Como none encontrado el exo de la segunda ralsiva cn nlnguse oa parte, no es de xchaitve que sea Ta tisina que Ia primers, que Venegas se haya smplemente feuivorsda de cha) tO GEOGRAFIA TERATOLOGICA L AMAZONAS, GIGANTES ¥ PIGMEOS 43, catula tambign en biisqueda de Cituatlén o terra de mujeres, pero Ia leyen- da indigena relativa no hablaba de amazonas sino tal ve2 s6lo era refleje de alguna forma de sociedad matriarcal. No obstante, los espaftcles crefan en jn realidad y riqueza de las ama zona y tambien que la ila habitada por esas miticas mujeres darfa I clave del caring hacia Cathay ¥ Jas Especierias. En 1530, algunos de los encomenderos que Francisco Cor. 1 dejo establecidos en Colima —Alfonso Lépez, Francisco Flores, Bar tolomé Chavartn-—~espolarian con esas leyendas ia ambicion de Nuno de Con su aplomo y arrogancia caracteristicas, Nuio escribié al rey des- «de Omitlin (provincia de Michoacén) el 8 de agosto de 1530, enterdndolo de ‘que va‘ partir rumbo ala provineta de Astatlin (Gee) son ricas y temidas... comunicanse cierto tempo del aio con los 20s. ( lo que nace es baron, dicen que lo matan y guardian las mujeres” ‘Son mas blancas —aflade- que otras mujeres. Siete meses despucs, la se. ggunda Audiencia Gobemadora confirma a la Emperatriz Isabel que el pro- ésito principal de Nufio es ir “en demanda de las Amazonas, y que estaba a tres joradas de elas”. La leyenda de las riquezas delas a maz ona (uyas ligrimas incluso eran de plata) habfa atrafdo muchos voluntarios a las filas de la expedicign. El conquistador dela Nueva Galicia habla tenide por primera vez noticia de esas mujeres siendo gobernador de Panuco; se- ain sus informantes indios, habitaban en provincias que “confinaban con Tampico". A su paso por Michoacén le djeron sin embargo que vivian a lo largo de un rf aunque los cortesanos del ultimo rey tarasco al que mats bigbaramentejuraron no saber nada de Cihuatlan, Nutio de Guzman envi adctante, en busqueda del reno amazénico, a su rmariseal de campo Gonzalo Lépez, incluso hizo wna pausa para el espe. rado combate, pero su avanzada destruyé la pueril leyenda: en Citsailan, Lopez encontré sélo tres gandules y mas de mil mujeres, no hostiles sino Linicamente perplejas, con las que no pudo entenderse por el idioma, La causa de la ausencia de varones en el pueblo era sencilla, y coinciden en Sefialaria Juan de Sémano y los cuatro autores de los Relatos de la exped ci6n: *se andaban acabdillando... para nos dar guerra en cierto cabo” Cuando las tropas de Nutio, de regreso del norte, volvieron a pasar por all tos encontraron “con sus mugeres ehijs, sin hacer diferencia con otros eles En ut af A ann ren eS re en oi ee Hier mee aes ia Bacatalchacearey i as ir bled ge cou ts en araccows «Paco Conta ne ie Aaah can aac Ect elae me cite, yates ne cee Ser ak Soest a espe, ae estreonceceteemet gr an ot DESCUBRIMIENTO ¥ CONQUISTA El conquistador de la Nueva Galicia no se desalents (habia tropezado con cacicas en Tonald y en Tolititla, y con un rio denominado “de las mujeres”, al que Cristdbal de Oniate dio viielta en circulos) y envid a sus lugartenien- tes en direcciones diversas a buscar alas 2mazonas: Onatea Jt chipila y Chirinos a Zacatecas. Pero a partir de entonces su atencidn se con- centro més bien en la busqueda delas Siete Ciudades. Las rarraciones maravillosas sobre el reino de las amazonas habrian | de continusr, mas para Nuno el sueno habfa terminado. Oviedo, quien ha- | bblé con él en Espana mas tarde —después de 1535—, dice que Nuno, refi rigndose a Cihuailan, “me dixo que era muy gran mentira (es) decir que son amagonas..” y “que 4 la vuelta las hallé con sus maridos”" El que vivan a mazonas en América es algo que los cronistas € historiadores de la época aceptan con mayor 0 menor escepticismo © | ccredulidad, pero sin rechazar nunca de plano su existencia. Pedro Martir no | ts ni creyente ni divulgador de la especie: “asi me lo cuentan, ast te lo digo” y “yo doy lo que me dan”, aunque en relacién con la isla de Madanina dice que “uentan que estas mujeres tienen grandes minas debajo de la tierra, a las ‘que huyen si uno se acerca fuera del tiempo convenide”, Gomara se limita a informar que de las islas Lucayas “mané el decir como por aquella parte habia amazonas” y al narrar la basqueda de Nufo de Guzman afiade que “nunca se han hallado tales mujeres: creo que nacié aquel error del nombre Ciuatlan que quiere decir tierra 6 lugar de mujeres"; también califica de Unveiled, Londres, Rider and Co, 1950, 156: y Leonard, "Conquerors nd Azsszons" 578, Su texto tambien aparece enn CbWG, Xt 392,9'en Samu Purch, Hust Posturs o Pare ‘has fr Plein Glasgow, 1908, to, 99-0. A ao igen, osea en (531, Nufoasegur {B'desde Chiamtia al npcrador que la tirra de las attazones “no esta muy eos de donde Sgora me hal corso, fr 408-103, Loner Poriloy Weber, Conpuata, 293-200, Wentiies pac, Sobre lor volun Ge Nua f Patricia de Punter, mSTOLAND, 4, publics una cata del 9 de marzo de 1531 8 de Mexico inform imports abel que Nsto pretends estar ates ‘amazonas, El Padre Telto, 87, mencona sos inden de Panic en relacion fon ells. ‘Nolo hicmon otdo (nuestros antepasaes) no nos dijon nada fu la rept de los conesanos del ry purepecha a Tas prepuntas de Nuno sobre donde ctaba Chall ‘ay Jeronimo de ALLA Reloconde les ceemonias. 268, Acrea de a avanvada de Gon fo Léper y de In pasa que se impuso cl conqustador de Ix Nueva Callcla ver, respects amente fa Pucks ReLacion Anon, 291, 9 Loper Por y Weber op cit 308 Sobre a Iiegada a Ciatin,seqin los cuatro relatos festmoniales yl de Stun, ef Garcia del Ph 1A 25 Juan de lato, 29-93; aro de Camano cho, oa Gaara Resa tnt, 475476 9 coud, x43 at Commo, em general, Loper Potllo y Weber, op. cl B0Sc3tT- ancrot, Noth hsioanSiusen 3435, Oe que Cinenin este en las eeones Gel scual ro de San Lorenzo, en to que cotnets Ear Sauer Perez Verdin, 102, dice que a Sito dela ant gua Cihusilan eortxponde al moderno San Miguel de Nav. Pero todavia s¢ ilama Cthutln un pueblo are outa el Paccn sl noe de Manzano, yo Cihvatan 0 tlhualan divide lov estados de Cana) Taio. iis eacies son menelonaas por ACEO, 240, aparece en la CARE del propio Nufo 38 y 42: Elric dean Mujeres (Ahucatln o Ante) cx cad por Pedro de Cxxausrn, 1IS°7 or Gonzalo torez, 104, Eval de Celta de Onate a Juchpia es setalado por Arnador FStyelde Chrinos por Tel, 147 por el propio Amador, 89-60, Cf Mona ¥ Peace 80; Bannon, 12: Gatlin esl ern pcb cools exon” (Pedro de Cama. en cos, 00 4Joo.0r'y Nato lames “embustro"™s su gula Indio (Lopes Foro Weber op. es 170 ‘Srreo, stra Generel y Moral L- Doo, vip. 264. Prancisco de Aste0, 267 (GEOGRAFIA TERATOLOGICA E AMAZONAS, GIGANTES Y PIGMEOS 6S “hablillas” a pretensi6n de Orellana de haberlas visto en el rfo Amazonas. Oviedo, por st lado, vacila: narra con detalle el episodio de Cihuallin y de Jas mujeres de esa ciudad que vivian como amazonas, reprodu- ciendo el relato de Francisco de Areeo, testigo ocular de esa entrada; afir ‘ma que si le han dicho la verdad sobre la presencia ea las Indias de ciertas mujeres guerreras, por sus caracteristicas se las puede llamar am azo fas aunque no'se cercenen el seno derecho; pero concluye que “destas mugeres no dan fee algun christiano”. Herrera se muestra igualmente escéptico sobre Cihuatlan. En la Nueva Espaita, Dorantes de Carranza dice sobriamente que Jeronimo Lépez “se hallé en la entrada que se hizo por la ‘costa del mar del Sur en demanda de las Amazonas"; en premio a éa ¥ ‘otras proezas, el famoso soldado recibis en 1530 su escudo de armas. Cie afios después, Ledn Pinelo titulé el capitulo v del libro 4 de su Paraiso en el Nuevo Mundo: "Amazonas y sus noticias antiguas y modernas de las Indias". Por dltimo, lag amazonas figuran por lo menos en dos novelas de caballeria: Las Sergas de Esplandidn y el Lisuarte de Grecia y Perién de Gaula, ambas muy de moda entre los exploradores ¥ entre los conquista- dores que sabfan leer." El mito de las ama zona reverdecié cuando Diego de Becerra y Jiménez. Fortin en nombre de Cortés (en 1533) y el Conquistador mismo ‘(en 1535), pusieron pie en ta peninsula de la Baja California, tomandola porislayllamandola California, nombre que en la fantasia ca balleresca del gotico florido designaba precisamente a un reino insular ama- zonico, Este nombre, desde luego, no es Indigena; California es “el altimo ‘mito medieval" dice L6pez Sarrelangue y el uso de su nombre ilustra mas bien la firme creencia de los primeros conquistadores en la realidad y pro- ximidad de las am a zo nas. La leyenda habia sido robustecida por la reciente aparicién de Las Sergas de Esplandidn (echada al fuego por el barbero de don Quijote un siglo después), novela de caballerfa publicada fen 1510 para su distribucién en América por Jacobo Cromberger, de Se lia; en ella se narran Tas aventuras del hijo de Amadis de Gaula y sus en- cuentros con lareina Calafia (quien|locortejésin éxito), sus am a zonas ysus grifones. El cronista Herrera afirma que el nombrede California fue impuesto en 1535 por Cortés mismo a Ja que crey6 isla, y no hay raz6n para dudar de ello, ya que el Conquistador no sélo recitaba de memoria versos de romances caballerescos sino que 2 Pedro Magri, Décads, ta de. lp. 17 9 Ta de. wn p43 (er también aed. de Madeid de 1952, 1,134, 18,158). Comenta Ger nds Nueva, 79, 4: "De ninguna mae eta poodria yo a Pedro Marte comme lo hace (rviag A) Leonard ene ls ceyentes iva totes dela Crcenca de las amazonas” Cows, x1 87, 178 395396 de Hispania Victrix (ed deE: de Vela) Iglesia, Cronies « hstoradares, 178. Onkbo, Historia General y Moral 1 aye sa: W, 172-173 ("desta mugeres no dan fee algun christian": ¥ ow. ei wv. 238. cf tambien, 192, 198 CCMuatan”):yv, 241, rane, Dec 3, ib 3-€-1 Dex 4 ih 9c Jove Torblo Medina, ene edictin de Fray Gaspar de Cava aedalo plas ps. 388-390, 562563 y 563, todas la referencias de Oviedo a as amazonas ANczo Ie (de J.U'Razo Zaragora) 240 264267, Dotawtts be Cateanzh 14. Leg PEL, Paras 16,1. expec 35.36 on alacion con i Nueva Espata Sobre Losare de Grecia, vee Ct {2 25%:4 reapecto al exc de stnas de Jeronimo Lapexc Psa Taowcoro, Epistle, 344.yF Reminder dal Castle, Tres Conqustadorer 252 Ca DESCUBRIMIENTO ¥ CONQUISTA cfectivamente buscaba a las amazonas. Ademis, el nombre de California se empez6 a difundir escasos cuatro anos después de la expedicién cortestana al Golfo Bermejo. En efecto, Antonio de Ulloa, Francisco de Bolafios y Cabrillo lo utiizaron para describir las costas que exploraron en 1539-1540, 1541 y 1542, respectivamente; y Bernal Diaz, tam- bien contemporsneo, informa que Cortés y sus hombres “toparon con la California”. Con todo, el nombre es anterior a la aparicién de Las Serzas, pnesen la Cancién de Rolando, anéinima del siglo x, <0 (GEUUKAFIA TERATOLOGICA E AMAZONAS, GIGANTES Y FIOMEUS 67 historia de una vieja reina que habitaba cerca de la “isla” de California, mis- tna que Cortés habfa tratado de colonizar. Mas tarde, siguiendo el ejemplo de Francisco de Escobar, otro franciseano, Fray Jeronimo de Zarate, se relirié hacia 1604 a la caciea Cafiaca Cohota que reinaba en la “isla de Ziiogava’ (California) y que, como su hermana que la acompafiaba, “no se ‘mezclaba con varén alguno”. En el siglo xvn, también en relacién con Cali fornia, el Padre Bayle nos habla de “una reina ‘agigantada’” que en su isla “se servia con platos y vajilla de plata’. A fines de la misma centuria, circu- Jaban en los Apalaches muchas fabulas sobre am azo nas. Todavia en 1782, el mapa de Janvier muestra islas habitadas por esas aguerridas mujeres; y au unde ade, ex 1813, Drouin de Bercy, es lua LBurope et TAmérique comparées hace una apologia de las am azonas.° Por tuna de las frecuentes ironfas de la historia, sin embargo, los espaftoles buscaban a las a mazon.as_por todos los rumbos sin darse cuenta de que las trafan en sus propias filas. En efecto, nueve valientes mujeres formaron parte del ejército de Cortés, batiéndese con espada y adarga y en ‘ocasiones cubriéndose con la armadura del marido. Fue initil que el Con- quistador tratara de dejarlas a salvo en Tlaxcala, cuando emprendié el camino hacia Tenochtitlan. Algunas recibieren recompensas, entre ellas, Maria de Estrada, mujer de Pedro Sanchez Farfén, quien recibié la enco- mienda de Tetela.* La literatura antigua y las fabulas medievales son ricas en mitos deg i - zantes y pigmeos. Por regla general, en los mapas del Me- dievo siempre aparece una isla habitada por hombres enormes —designa- dda como Isla Taprobane— y de esto no son excepeién los dos primeros que fueron publicados después del Descubrimiente. En nuestro pafs, esas his- {orias surgieron principalmente en sitios donde abundaban restos paleonto- lgicos: de mastodontes, elefantes y aun del eguus primigenius. Américo Vespucio pretendié haber visto gigantes cuando viajaba en compania de Alonso de Ojeda, en una isla del Caribe que Navarrete y otros especialistas hhan idemtificado como Curazao; y Pedro Martir registro, al menos en sus Décadas v y vn, hechos sorprendentes que sobre la estatura de los indios le confiaron fos conquistadores, incluso los de Mexico, y afirmaba haber visto tubias y costllas de gigantes (de hecho, a partir de Pedro Mastir el mito de 3S gigantes americanos rara vez estuvo ausente de la crénica de las Indias '5 La carta de Zumsrraga es ctada por Bolton, Corona, 49,162. Fray Sermo de Zana 1 21,24, Constantino Bayle, S.J. et. de log deseubrvaemioty clon. dels padres de a one de ess ena Baje Califia, Mac 1933, ap, Peter Emi 521. Sobre los Apaches sf Breiner, 275. Chapman, Cafomi 14, ca el apa de anv. Drouin de Bere. ap. Geri, "Wore y Bers, Conquisadares, 381 y 456-467, proporciona los nombres dels neve (y fade ede lt Malinche, ue parece no tivo oeason para cgeumit a arma), saber Beate Hemdnder (se, por Beart de Palacios, Marin de Vere, Elvira Horners hie Beatz Het ‘ites label Rodrigo o Rodez, Catarina Marquee, Bari Prancsca Ora y Marfa de Eouada. Segin Pull Gusman, esta ‘lima quisa aparece cb el Lienzo de Tlaeal, del Musco Eingrafico de Borin Prescot. 494, aade una certa Juana Martin, ¥eogia, como orquemada antes que eel valor de Maria de Estrada (3819, 1D. 6 DESCUBRIMIENTO ¥ CONOUISTA de los siglos xv1 al xvm), algunos de ellos encontrados en la béveda de un templo en “la provincia del arbol de la moneda’ (i.e. del cacao), y otros muchos gigantes vivos encontrados en el curso de una expedicion al Sur, de Ordaz.y el licenciado Ayllén, En el periplo de Magallanes, Pigafetta, con un poco de exageraci6n y quiz4 victima de una ilusi6n éptica, los admir6 mien- tras bailaban y tan grandes eran —dice—que ocho hombres de tamafio nor- ‘mal apenas si hubieran podido dominar a uno de ellos” En la Nueva Espafia, Bernal Diaz acompafiando a Cortés en Tlaxcala en 1519 examiné unos supuestos huesos de gigantes “y todos nos espantamos de ver aquellos zancarrones", que el Conquistador se apresuré enviar a Carlos V junto con otros hallados después en Coyoacin y en Cul- huacén, ademds de vajillas de oro y plata, dos tigres y una “esmeraida quadrada fina”, En el curso de la expedicién de Coronado, Garcia Lopez de Cardenas descubrié el gran Cafisn del Colorado buscando una tierra de gigantes més alla de Tuzim; y Melchor Diaz —quiza el primer europeo en poner pie en la Alta California— los confundié con los altos musculosos indios yumas que habitaban en la confluencia del Gila con, quel rio, vistos poco antes por Alareén. El licenciado Alonso Zuazo, Visi- lador de Cortés, no excluye en su informe la posibilidad de que’ g i - g antes maravillosos vivan en las sierras del occidente de la Nueva Es- Paria; y en 1541 el Virrey Mendoza especula en una carta dirigida a Oviedo (Gla saz6n gobernador de Ia fortaleza de Santo Domingo) que los gi gan - tes mexicanos son descendientes de los patagones de Pigafctta, en To {que concurre el futuro cronista de las Indias. 7 Pedro Mian, Décadas v, Ub cap. Mb, Vea, en goneral, Hand, 82, y Fe ander de Castillo, 62 70, l cual mencioi los mapas de Cantino y de Suan de la Coss ‘Amnrico Vesructa a quien como es sido na ats lmaginaciin deste sau encuentro {a negates “rovato cngue done, rade di conpo como fu Francesco deg be { pitrtarde) 86 huornt alto magsloce chee donne. ben fc, Chiao questa isola, Go. 1s Bei slot a causa de lor grande (Carta a Plot Soden, gonalonere de Florencia, del 4 ide septembre de 1504, que modemos historadones conederanapseris avian vaget 0. 243; ed. facsimilr, Meso, ua, 1941, 51 sp. 55.56 dea version espaol de de a Maza. También la ha publicade Lever, 37-278). Segin Quinn, 641 ts fecha del vine x 1498, stunque Amético Vespucio tras de predatarlo pars arrebatar a Colén ls gloria de haber sido {Lpnimero en desombarcar en errs continental americana Vespucloprtendis en elcto haber ‘sltado, en 1497, acomparando a Solo. Pinzon Is cowta del Golfo de México en un unto {gue Levi, 1 100, 103-105, 107-108 139, eta de Wentfinr con Tamaulipas Tera Cf tar ida Femnander de Casllelo, st: Morison, Southern Voyages 89: y Richard Ean, 58. Sobre PPedto Muni y los gigantes, ver Ins Desadan 3" dex, Hep. 457 (el sutor mide “can expan fo" ef enorme husso de un gigante mesicano) 7 dc. id (nencona sre sige Dat), ssi como de Gandis, 29; Femandos de Cailejo, i; Get Indias Nuevas, 68 Acesea Ios patagones, ver Geri op fe, 130-131 y Chinard, Beotiome amaricais, 14 (sobre Pigafeta fn partculany; Rubio Mane, “Expedicin de Lepsep", 548, 55081, menclons una eaperies ‘in similar de Legszpt en 1526;y Auceno 1, 1Oly 14, Ela pgin 108 se describe is Bahia Ue los Ggartesy se mencions a Pedro Sarmienio ys un comandante Byron yea 142 se ‘aa Frevier y al Padre Torubis, autor de usa Cigontloga publicada en 1756 pare ‘Semortra is existencia dels ggannes, Th Hernal Dia DEL Castitio, caps, Dil, 228, y els, 1, 380. Muntto VeLanoe, rx, 69, y Orozco y Berra, Histon Antigua, 1880” Acetca de Meichor Die? y Tos glgantes dl £0 Colorado, ver Bolt, Coronado, 138, 170; y Forbes, 987 Baudet, 165.54 y Gara Teaabale ‘Sta, Col de Docs. Inéd, 363, Heneionan af lcenciado Zaz, Las epitlas intereambiadse | | (GEOGRAFIA TERATOLOGICA I AMAZONAS, GIGANTES YPIGMEOS 69 Los escritores eclesisticos novohispanos, teniendo presente el prece- dente bic, dieron por seguro que cl Andhuse y olfas comareas fueron fobladasen los primeros tiempos por. g ig a'n (es Hacia 1583, cn la Fhstora ce Ios mexicanos por sus pintaras (obra que hoy generalmente se tsbuye a Fray Andrés de Olmos) se menciona la tradicin indigena de las criaturas gigantescas “que arrancaban los arboles con las manos”, comidas for tgreseigel Soul de'Tezcailipoca, También cn Tratado de Hoch, {Tp Sas Guin sirma haber visto ews de gigas “enix mora del isorrey dice que los gigantcs, que lana quinamein, fueron eoncebidos ord demonio, quien se ransformaba en tnujery que el Malo tambien a ‘owes asunia la rina de gigante “como lo vieron en Tezeatépec™. La elt da fstora vineula esta tradicion con Tos gigantes del Antiguo Tesiamento, {hformacién que repiten Mendieta y, mas tarde, Torquemada, Este ultimo Hn embargo atibuye a los xiealancas y olmecas y no al dios azteca ni tarm- poco ales taxcaltecas (como en cambio hacen la goncralidad de los ero Fists) Inexterminacign de los gg @ ft s , “primeros moradores de stas Indianas tierras" Por sw parte el Padre Sahagtn informa que “en Sstas partes hubo gigantes de los de antes del diluvio", Lo que en el siglo Sout comige Pray Pablo Beaumont diciendo que ‘no s6io antes del diluvio liniversal hubo gigantes.. de perversas costumbres, sino después, como Nembrod y ouros muchos” fade: algunos de ellos dela prosapia de Japhet tomaron su detrotero por la América y fueron los primeros habitantes de la Nueva Espana’ Volviendo alos siglos Xu y xn, conviene recordar que Fray Diego Duran habla de ellos, como tambign teiriéndase al Pert el Padre Jose de Acosta, quien culpa de su desapariign al “pecado Netando" (pero Acosta dice tamnbign haber visto una mula de gigante “tan grande ‘mo un puno" en Mexieo, en 1586) Para Fay Alonso dela Rea, los g t= Gante's. pescceron a inanos de los tollecas; y Velancurt asevera que § abitaron antes del dluvio.. en aquestas partes” Ya en pleno siglo xv, Fray Juan dose de la Crazy Moya, etando entre otfos a Boturint, afirma qe en este Nuevo Orbe “fueron os gi gam tes) Tmichosy de mons- tniosa corpulencia’, y asegura ademas haber tenido en sus manos la iniela de uno de ellos (efitendose a otra, el geégrato Murillo Velarde dice che era del tamann dl las tinajas de las que se san para suardar el vino tn Espasa). £1 Padre Miguel del Barco registra, hacia 1720, clerias not clas que corrian por la Baja California, sein las cuales antiguamente hbo Bigan tes cnesa tiers. ¥ nada menos que el Arzoblspo Lorenzana la’ contacted prc det Fate Feo, ue “ecto a tea mataron hombres gigantes... (7 que) el hecho es cleo. Tuy Yerosimt, que aun despues del diluvio quedaron hombres de estatura dis forme ygigantesea™” str lVerey Mendoza y Ov so tasers port en a Hist. Gory Moral L XX Titty, 252 Ambos opinaron ue los sigantes mexicanes Fabian Degado dela rept del ste sho de Mepalanes ef Nowa, Coyoactn 108 Ty Fra Andes de Ouaos, Hise mercawos,30y HEcHICERAs, 31, 44: Cf Gaby K. Litera stra nih 43, 45, Toneeaa, Lt ci 2, 3438. El Bae Las Cass mencons tis sls de gigantes en su Bevin elcid, 19- Saucon, L, x Ta W, 17-18. BealMn 2 50607 but 1s Sun, ti 240 qolen segura qu os Morsosmoldos de eeante 0 DESCUBRIMIENTO ¥ CONQUISTA Los historiadores laicos —indigenas, criollos o mestizos— participaron de Ia creencia generalizada que los. gigan te $ habfan sido los pri- eros pobladores de Ia Nueva Espasa, Alva Ixtlixéchitl dice que “acabaron con grandes calamidades y castigos del cielo por algunos graves pecados"; y segtin Munoz Camargo fueron “(los) primeros havitantes de la tierra de ‘Anahuac”. Para Dorantes de Carranza, por lo menos “hacia Chohula y Tlax- cala, eran {i.e. hubo] gigantes, y no hay duda dello”. Villasefior y Sanchez no expresa ninguna en su Theairo Mexicano: “huvo tales corpulentos Gigantes, primeros habitadores de este Nuevo Mundo”. En el archivo del Consejo de Indias se habia registrado culdadosamente, sean el Libro General, un huesode gigante , cuyo porte desde las Indias (probablemente Mé- xico) habia costado 45 reales y medio, tan pesado era. Huesos de gigan tes, cuya fulminacién porel Cielo los predica- dores pudieron muy bien tomar como ejemplo de las consecuencias fatales del pecado, fueron hallados en todos los rumbos de la Nueva Espana, segdn Jos testimonios de la época colonial: en las cercanias de Tenochtitlan, hacia 1520, “tan grandes como alabardas suizas”; en Texcoco y en Toluca, segtin informa el doctor Francisco Hernandez, algunos de los cuales —ahade— “conservan los virreyes por su maravillosa rareza”; y en un sepulcro entero descubierto en Puebla durante las excavaciones para construir los cimien- tos de la catedral. Restos de esta clase abundaban en la Nueva Galicia (se- zgtin testimonios de los anos 1567, 1579, 1619, ec. citados por el padre Tello), entre ellos tna impresionante calavera que tenia “el tamaiio de un homo para hacer marquesotes”. Es Tello quien también proporciona noticias de que en Tlala (Tala), “a ocho leguas de Guadalajara’, vivieron 27 gig an tes con sélo tres mujeres: “eran haraganes y glotones... muy inclinados al pecado nefando... (sti voz) resonaba un cuarto de legua... para (su) comi- dase amasaba una fanega de mafz y cocian 0 asaban cuatro nis (diaria~ mente)’. Vente mil indios pusieron fin a esa tiranfa, maténdolos, aunque algunos gi gan tes huyeron hacia Istlin y Atlemaxac. Todavia hacia “on buenos contra ls cimaras de sangre las de podre", pero que polo debe beberse con ‘hocolate Acosta 6,68, 456 (ieantes ea cl Peed) y Lib. alec 211 (maela de 1386). Lt fen 25 Verancunr Tein Menseara, P parte, 2-9 3Parte, 123. Gx v Mora, 4-65. Muti ‘Vesanbe_ 35. Miguel el Banco, 209-210. El comentario de Lorencana se encuentra en una yon sa obra cn que anserbe ls cates de relacion de Cortex of Riva Palacio, 21-1 Pade Feijoo es autor de dos Hivos cleuticor: el Teatro Grice Univeral para deserganto. de ‘Grores conunes (8 vole, Madd, Bee Romin, 1781) yuna Cartas ordias 9 curses, publ ‘ada en la misma fecha. Otros autores del peimera historia coll que aseguran que en ‘America vivieron los gigantes son Mendieta, Gregorio Gareia. Agstin de Zarate, Huaman oma de Ayala Pray Fedo Simeon y oP Cristal de Acuha(Serea, 519.9 F. Esteve Barba, nla Hist de Amaricadrigiaa por A Balleteros y Gere, Baredloa, 1963, xm “Cultura Vieveina 540-541). Tambien, en el Per Pedro Cees de Laon (Crna del Pert, ed- Madrid, 1962, Parte Primera, 162108) So’atva ixrsxocea., 414. Musi Camargo ene en la istoria manuscrita eincompleta de 1 Nuch Espaia que se le atribuye un capitulo (el nm. 12) inttuado "De fos Gigantes pk Ineros hoviantes e In Therra de Anshuse..” Donanres pe Cami. 4, Vituastane ¥ Sue ‘Git, ro El rolstro del hueso de ggante propledad del Consajo de Indias aparece ch Cv, ‘iv {7 Sondnaaso Pest, 1, 39°50, tambien fo mencions. i | | | | | | | a (GFOGRAFIA TERATOLOGICA L AMAZONAS, GIGANTES YPIGMEOS 71 1833 el Padre Frejes, autor de la Memoria Histériea de Jalisco, Namandolos hijos de Adén, dice que nadie debe extrafiarse de st existencia* El Padre Arlegui, invocando la autoridad del Libro de los Nameros y det Deuteronomio as{ como de San Agustin y del Padre Torquemada, nos ase- gura que los primeros pobladores de Zacatecas y Durango fueron gigantes: ycomo prucba de ello aduce al hallazgo de algunos res- tos (muelas, principalmente) en el pueblo de San Agustin (entre San Juan, del Rio y Durango) y en Santa Marfa de las Chareas (en el actual estado de San Luis Potost). También fue habitada por gig antes lapeninsula yucateca en los viejos tiempos: contamos con un triple testimonio de dos encomenceros (Joan de Paredes e inigo Nieto) sobre Yucatin en 1518; y con el de Fray Diego Lépez. de Cogolludo (en 1647) sobre “el pueblo de Vecél, fen el camino real de Campeche", aunque este fraile historiador especula ‘que pudiera haberse tratado mas bien de indios “de estaturas como gigan- tes", Segtn el piloto Alonso Alvarez de Pineda, quien al servicio de Ponce de Leén descubrié a prineipios del siglo xvt el delta del rio del Espiritu Santo Ge el Mississippi), la costa de Texas —tierra entonces llamada Amichel— estaba poblada de gigantes yde pigmeos. Tiempo des pués, en 1540, al tratar de establecer un enlace entre Coronado y Alarcén, Melchor Diaz vio en las margenes del rio Tiz6n (que llam6 asf por este epi- sodio; hoy es el Colorado) a unos indios —yumanos o seris— que se des- plazaban en el invierno con teas para calentarse, tan musculosos y altos que Jeparecieron gig antes; de los mismos habia tenido noticia, poco antes, Lépez. de Cardenas. En Florida, Chicoria (Carolinas) y Guale (Geor- aia), los exploradores espafioles y franceses tropezaron en él siglo x1 con ‘caciques (curacas) 0 reyes gigantescos; en 1521, por ejemplo, el Juez Ayllon y Matienzo visitaron en Chicoria, “riquisima en volateria, monterfa y pie- ras preciosas”, al Rey Datha quien (se apresura a aclarar Pedro Martir) nc era monsiruoso naturalmente sino que en su nine7. habia sido “estirado’ con fricciones a base de jugos de ciertas yerbas. Segtin el Inca Garcilaso, Her~ nando de Soto se entrevists hacia 1540, en lo que hoy es Alabama, en Manvi- la (Mobile), con el curaca Tascalusa, que parecia ser gigante “o que més bien Toca’ Ene los franceves qe vstaron Florida, Laudonnire se interes Iucho en, las noticias referentes al gigante Rey Chiquola (de cuyo nombre deriva, probablemente, el de Chicoria) y a la gran ciudad sobre la que reina- ba, donde abundaban el oro, la plata y las perlas.*™ 211K, Wagner (od) “Danes accounts, 211 (ceeanfs de Tenocén. Francisco Hes ‘woes Hse Animation, tc aon vu Blstra Nara, 314315 (Teco y Toles). font VAaursby Esrn, 38 (uta. Fay Anon TA, 448 les, Memo "a, 63-64, yeopecaimente p19, ‘pest Attecut 5 Gncatcas,Dorangoy San Las Pos). Relaciones de Quzm y Sumo Ghd oma y Cay en 214938 ert Ty Dig irs acotitna, vi 188 (Campeche). Sobre lo pameos ¥ gigantes de Texan of Bolton, San ‘atresia y Sen B57 earn eas eer ones de Cena yMelchor Dia er Ferbes, 352 384, Paro Minna: Dec vy ep. S06 de ae Bae, By Ae, 1948 Te ui 1, sobre alion y Chiov Walion tame, peo en ns Corona 8, mention Sue Alig, findador una chimera elon fo que hoy esa Carolina dd Sur y arma qu 2 DESCUBRIMIENTO ¥ CONQUISTA Las historias de esta clase no han dejado de circular en América ni si- quiera en nuestros dias: en efecto, hace apenas cinco afes, segiin la pren- Sa, unos exploradores y sus gulas indios vieron a unos ‘gig antes jorobados y pelirrojos en la zona amazénica del Peri. De cualquier modo, Ta idea de su existencia form6 parte de la mentalidad colonial, e incluso prevalecié en los circulos gobernantes. Argensola habla de gigantes en la Vecindad del Estrecho de Magallanes (sin duda parientes de los pata- ones), y todavia en el siglo xvii se presenta el argumento de los gigantes Americanos como prueba de la no inferioridad del indio americano en la controversia “ilustrada” entre el Abate de Pauw, de una parte, y de la otra el Padre Pernety y Garcia de Leén y Pizarro, Regente de Quito. El Virrey Mendoza escribié a Carlos V dandole noticias de un simulacro de la toma de Jerusalén en la ciudad de México en el cual “los vuestios peleaban Como clefantes y como gigantes". Uno de sus sucesores, Martin Enriquez, tenvié en 1568 a Felipe Il, con Juan de Velasco de Varre, capitan de la Flpta, Ia osamenta ("cosa admirable") de un gig ante que habia recibido de China; y ademas las procesiones del Corpus Christi en la ciudad de Mé- ico desde mediados del sigla xv" incluyeron un desfile de carzetones, y de jigantes” cargados por negros y por cuyo aderezo el cabildo d» México pa- zgaba cuarenta pesos en cada ocasién. Donde habla gig antes, casi Siempre habja también pig mes, ylaexistencia de estos aitimos ‘es atestiguada en la Amazonia, entre otros, por el Padre Cristobal de A\ hha en el siglo xvi. Como se ha dicho ya anteriormente, habfan sido avista- dos en las costas de Ajacén.”” todavia hoy existe al un Chicora College of también Molinari, 125, sobre el mismo episodio. EXtwcs Gunctaso habia del cacgue Tascaluse de Manvila (Mobile) wn 348-349, Lsudon iittey lon gigas son mencionadon por Wosdbuy, Spanish Seamer, 40-4, Quaitlle ‘Daum 14. Sobre a cotroversia De Paust-Pemety, er Serrera, 520-521 'S'EI reports sobre los gigancespelirrojos del Per legs a mie manos en un despacho, desde Lima, dela ue. en Teheran: Kayhast Intemational del 22 de mayo de 1976 (Exper ‘Sel t Reprt of Idan Giants). Laenrta de Mendons ha sido ranserta por Movoun, His Tora de or indi, 91. La informacign sobre la osamenta de un pigante enviadaa Felipe I es Se iob Hortop, tn marino ingles sbandonado en tera por Hawkins, quen vajs s Europa fen el mismo barco portador dela curlosidad obsequlada al Rey: Haxauvy, vi 348, y Gata easbalctn,Vijorosingleses WS, Los "gigantct,segin las Actas del Cabllla de Mésico, de filacom com gre regulidad’ x 57, col-2 4,158, e0 li 288, eo (en 1896), 388 (en 159M a 6, cal. Aen 1599): xv, 10M, col 2 (en 1600), ete. Christobal de Acusa, Nuevo des abe el Gran Ro delaras, AB 168 nn BX Gob se a de fem V. LA GEOGRAFIA TERATOLOGICA II: LOS MONSTRUOS Y LAS QUIMERAS vrs de franguear el umbral de lo mitico y de lo puramente imaginario, DitieAg auut'menclonar, siquiera brevemente, los setes cuya existencia ‘fa Geta o al menos era verosimil, pero que habsan podido ser localizados Encl orbe terraqueo medieval. De hecho algunos, como Tos antipodas, SItmpre existieron, pues cualquier habitante del globo lo es respecto a otro Gae mor en lugar diametralmente optesto; mas como no se les conocia, SS upona que, en el mejor de los easos —-como dice Gémara—"tenian las SEpeEn baits y los pies altos”. La existencia de otros es ms problematica Faro no imposible, Como la del “hombre salvaje" de la imagineria medieval, PF ual reaparecis entre nosotros como guardian de tn palacio en Mérida y deun estudio imperial en Tlaxcala La custencia de antipodas en las tierras descubiertas por Colon es ldgica y consecuentemente verosimnil para un humanista italiano Ae fines del siglo xv y principios del x01 como Pedro Martir, Por ello en 1493 cate escribe que “Cold ha legado hasta los antipodas, a iss cinco mil mllas'; pero Gomara, capellin espafiol de Cortés todavia influido por las doctrinas de San Agustin, Lactancio y San Isidoro, acepta tal idea con cier= tas reservas mentales. Lo hacen titubear los letrados que no se ponen de auuerdo (dics), pero admite que los mexicanos, “aunque no enteramente, Son. antipodes de los de Arabia Felice y aun de os .. (Wel cabo de Buena Expetanca®, Casi un siglo después, ras tn largo silencio, pues la Iglesia no se habia pronunciado claramnente al respecto, Torquermada estima nece- sario demostrat, en las primeras paginas de sui Monarquia Indiana, que el mundo es esférico, y que, por esa causa, “ay Antipodes, contra la opinign de muchos Antiguos", Solorzano Pereyra crey6 Util, un poco més tarde, snalizar la causa de por qué San Agustin habia negado su existencia, y es Sélo en 1682 cuando Fray Baltazar de Medina proclama en la Nueva Es- pahaquelos an uf p.od as fueron descubiertos en las Indias “contra {os glo dudaron"! La cuestiOn conena de la existencia de ante cos y perieco's, tambien examinada entre otros por Gomara, fue resuel- ta dela misma manera? Se habl6, de paso, de la existencia de razas de hombres sin cabello en * Pedro Masts oe AngLenh, pisos, 128, 244, 257, 265, 268, 280,299, lama ene 1497 1499 lo habitants del Nuevo Mundo “slo despues, "indigenss”. Gstna 116, 17y fa. Neda ane, ax, 159, 160 170. Ricard Eben, 347, chando s Gomare y 3 Sebastian ‘abot, dice “The Spanyardes have sayed tothe Aaxipodes. such as go ite (et to Bote geymet ue" Tonovenom te 15, Sosneaso Panevan ib espe. 5,9; eps. 6, 1125 Fray Balthasar de Mba fo, 27, n. 792; vd. Index * Gove 10, Vancas Mace, 66, informa auc los espfoles busearon en América Tos spas, tartan ats tccosyanfseos. 4 DESCUBRIMIENTO ¥ CONQUISTA cl Caribe y de gente corcovada en la regién de Q uf vira.! También cnuz6 el Adlantico el hombre salvaje, ente mitolégico que, ‘aunque representa el Caos anterior a la Creacién, logré sobrevivir en el Medievo cristiano y en la Nueva Espafa recién conquistada, Siempre des- nudo, con pelambre propia y Hlevando 0 apoyandose en un basto como Gl de la baraja, ese extraio ser es una mezcia de hombre, de bestia y de ctiatura mistica; y se le ha utilizado tradicjonalmente como soporte de ¢s- cndos de armas a bien camo guardian de palactos, pues se cuponia que Inspiraba terror. Pas6 de la India a las paginas de algunos enciclopedistas medievales y al Libro de Alejandro, al que a prineipios del siglo x0 atin se reconocia autoridad, atribuyéndolo al historiador Calistenes; los dominicos y franciscanos lo buscaron en el Nuevo Mundo; y todavia se pasea en el des- file del carnaval de Basilea. Custodia varias tumbas espafolas y aparece en actitudes agresivas en el “Salon de los Salvajes" del Palacio del Infantado, en Guadalajara (Castilla) asi como en la jamba de la portada del monaste- rio de San Gregorio en Valladolid, en donde Las Casas se alojé en 1550 cuando tuvo lugar su debate con Sepilveda. Antes, en 1498, habia inspira- do una imagen del hombre americano en la edicién de la Sphaera Mundi de Juan de Sacrobosco.Dos hombres salvajes, sencillamente vestidos con pieles de carero y apretando en las matios bastos o mazos de twonco —como los Ilama Rubio Maié— sostienen, desde la cornisa, dos trandes capitcles en la fachada de Ia Casa de los Montejos, en Mérida, cons- tuida antes de 1559. Otros dos, con ramas floridas en las manos, también barbados pero desnudos sostienen un escudo de Carlos V en la "Capilla Real” de Tlaxcala, que también data del siglo xvi; y antes, en el escudo de tun conquistador de las Canarias." Los antiguos calibes, esclavos que el rey Creso hacta trabajar en sus minas de hierro (calibe, en griego, significa hierro) pasan a América, por asi de- gifle,con ls naves de Colén y renacen como mito en el mar de las Anti ias. “No son otra cosa sino la gente del Gran Can que debe ser aqui muy vecino”, escribié el Descubridor. Contribuy6 a la formacion de este mito la similitud de las voces calibe y carib, que en la lengua antillana significaba ‘mas fuerte”. Pedro Martir describe como antropéfagos y hombres fero- ecsalos caribes, identilicandolos con polifemos y con los lestri- gones que en la antigua Sicilia comfan carne humana: y la Cosmografia de Sebastin Minster ya los llama abiertamente canibales, lo que probable- 2 Couon, Carta dela Primera Navegacin, op, Navartete, Vise, 167-175: “Hay ota isla me segura. en que ls personas no tienen ningun cabal” “Mie dicen ve mig all dela eons ea la tepién de Quivra) se encuentra una raza de homes corcorades™ (un) ‘ge pedi comprbaro debidamenies Francisco Hesadvor, Hitoa Nanni, Hiseia Fd, 3008p Ta nef exposicion sobre el “hombre salvaje” ee Ia de Bernhelmer, 19-21, 8899, 90 y 27981, ewe también Hanke, His of Lat Aner. Ci 23 y Pres racial 19°20; Sane ‘3,418; Quinn, 682; y Mode, 224.227, as{coro L- lech, Sora dela scoparia geographic, Florencia, 1937; Chinard, Exorsme omancain Be Areirae, Pla, fig 3 3 fe 29 3 Sobre los "hombres salves" de Merida y Tlaxcala, f Rubio Mane, Case Ze Moet figs 14 yASsToussaint, ve Coloral suv 9s Hank, “Aineres vs Fantasy, 247-248 y Wels, ay27 Fermandes Armesto, 241 (escade canaro) (GEOGRAFIA TERATOLOGICA It MONSTRUOS ¥ QUIMERAS. 8 mente era falso. Laudonniére, en la segunda mitad del siglo xv, dice haber bido relatos en Florida y en Chhicoria (las Carolinas) acerca de Ia existeneia enesos paises de un gran némerode her mafroditas, aquic nes estaba vedado llevar armas “par la pratique de la sodomie” y fos cuales yudaban a las mujeres en las tareas faigosas. Mas atin, afirma haber visto 2 uno de ellos, vasallo del Rey Outina. En 1602, Rodrigo del Rio de Losa, Guien durante algiin tiempo goberné la Nueva Vizeaya, escribié al Virrey Gonde de Monterrey para transmitirle ramores en el sentido de que en las vastas Fegiones al norte de Nuevo Mérico habia gente que portaba en la ‘cabeza coronas de metal “como nuestros eyes", y también ciudades amura- Iiadas (cel reino de Te gu ay 0? )y ganado como el de Tartaria 0 de Germania Tas sirenas ylos tritones (0 nereidos) abundaban en los mares americanos segin Ios relatos de quienes pretendieron haberlos visto, En la Antigiedad, Pausanias afirma haber visto Urito nes en Grecia y otra més, disecado, en Roma. La literatura medieval castellana es prodigacn sirena sy Alonso de Madrigal “el Tostado”, les dedica 18 Eapitulos de sus Comentarios a Eusebio. En América, Colon fue el primero tnavistar "tres sirenas que salieron bien alto de la mar, pero —afacle dese gaatado- no eran tan hermonascomo las pinta almirante no pudo haberse equivocado pues segun dicen él mismo y su hijo Hernando otras veces habia visto s fre mas. enelgolfo de Guinea, Herrera transcribe Sobriamente esa informacion y Las Casas ubica el episodio frente a una cierta Isla Bernardina. Pedro Marti es profuso en noticias sobre esos peces tanoros, tanto los que nadaban en el Mar Cantabrico como los de las cosias de Cubagua y de Panamé. Oviedo, hablando de tritones y {despues de confrontar las informaciones de “dos hombres de crédito” y la de ‘Alonso de Santa Cruz, dice que “parece ser verdad que los hay” en Améri- + ca. Loayea afirma haber visto "mucha pesquerfa: ballenas, sirenas...” all franquear el estrecho de Magallanes en 1526. Job Hortrop dice que no s6lo él sino tambien la marineria y el mismo general de la Flota en que regresa- baa Furopa en 1568 ~Diego Valdés vieron al navegara la altura de las, Bermudas un monstruo marino, que deseribe con los atributos de un Uritén,, de todo lo cual dice que se escrsbis una relacion. Henry Hud son, por entonces al servicio de los prineipes de Moscovia, persiguiendo bstinadamente auna siren a en 1608 leg6 hasta la Nueva Zembla.” 5 Sobre los calibes,caribes y canals, oF de Gandia, 42-43; Ferander de Castile, 59 60; Pedro Mansa, Epistar 1269; Ep, 146, del 3 de diclmbre de 149, y Richard Eden, 30, Respect a las fuentes que mencionan hermafroditas en Florida ver Lussnonst, 44-459 138 139Pcf tambien las Noieas de A. Requcna en Acta Venezolaa, Caracas, 1943, 1, Dm. Ty 5334 Rio de Loss ex ctado por Hammond y Rey, ate, 764 Sobre a iteratura medical casellane, cf Navarro Gonzalez, 217 220,225 y 232237. Pau senlas mencionad por Meds: 11 Crschel Cone Diario del Pre Visi ed de Me Pena rede Navarrete, 1825, p22 baje la fecha 4 de noviembre de 1492 y la carta Samidngal de {eromarge de 1493 El Decider evn en a estonia i de Stes sno tab 4s cclopes, hombres caudaton, polifemos y cnocéflon Todorov, 23. Henaaza, Dee. 1 254, repte a nformacion proporlonada por el Almirante af como la de Hernando COLO, 3T-Lomismyo hace Las Chat ended. Meso, Fe, 1951, , 30, Carer, sein Brebne 16 DESCUBRIMIENTO ¥ CONQUISTA Enel mismo siglo xv, Leén Pinelo en su Paraiso sefial los inicios de que en los mares americanos existen hombres marines © trite mes | y Aftade: “si hai trtones no faltarén Sirenas", En electo,segtin una consela én boga en la época, las iss escapaban a las leyes dela naturaleza y et tllas se presenta lo tnaratilloso, Sobre los hombres marinos, Leon Pinclo eita los Bstimontos del doctor Francisco Hernandez y de Diego Becerra de Mendoze, capitan de los navios que Corts envio en 1534 por la Mar dl Sar el.eual dice haber visto “un Pexe que todos afirmaron ser hombre Marin, zambullendose y baBandose con las manos y mirando a agente como siti ‘era entendimento’- A fines del siglo xv, el Padre Migiel del Marco, ine. Eando el estudio hecho por un jestita mas viejo, l Pads Trsch, nos habla del pez muier de los mares de la Baja California, que tenia figura de Tm jer de medio cuerpo ariba, “de dos palmos de grandor' no era aro verlo en Tas eostas dela peninsula y sega el Padre Claro, tenis a cola lunada, Pa rece quela tllima veren que sirens adoman una mapamundi es gn el de lanvier, de 1782. El primero en pensar que las strenas. de Colon y de otros eran realmente vacas marinas © manaies, {ue Fernandes de Navarrete, cuya tesis hte aceptada por Henriquez Urea, Ballesteres Bretta y Jose Durand, este ltimo en un libro tan erulito como postive. Motoini, quien lama al manat!-precioso pescado”, nox informa queen su tiempo se ctiaba en el Papaloapan, crea de Otattt, Oviedo habla ampli: mente de al tanto en su Historie General como en el Sumarioy y para Ran Sio, quien considera necesaro aclarar que exe pez o cetaceo no es humano, es exclusive de aguas americanas. Dovantes de Carranza lo coma regular. mente ea cuaresma, pescado en el mar de Coatzacoaleos, Job Hortop ¥ Vargas Machuea dicen que “sabe easi como cl mismo tocino”y que ten propiedadescurativas:segin el primero, para l colico,y de acuerdo on eLsegundo, “descubre las bubss @ quien ias tiene secretas” El doctor lier hander le dedica un capitulo y dos llustraciones en su Fstoria Animalivn | Padre Cobo, por su parte, dice que el manatio pegemulier cura el mal de oring yen su Dicgionaro, Alcedo le da el nombre latino de Ticheras Mana: fis didendo que “a hembra tiene dos telasy pare regularmente un hijo que abraza entre las manos” Por dltime, Pray Agustin de Vetancutt nos informa {que “aunque es feror ala vsta nunca have may para quien desee compro. Bar st egies, el pelea Manel Mejia escblertols “arias yllonganizas de manati animal grasoso que hoy en dia se preparan en Palizada enclestadode Campeche! pers 123, no crea en Ia existencia de sirenas pero llama sienia los manlies, Pedro MARTI Dead, 8 Dée, 79 ed facs. de 1392, SBR 384 355, en, 200, dice qa hay gente ‘que tenia ‘el pllzjo cubiero de escaras” Sobre Pedro Marte y lis sitenas vee tartbien Bron 2h debi dndias Nuc hy Buren, Sees ante, 30 Ove, Sa 17 180-ap. Gerd, op eit, 293'y 572, n- 23" Rubio Man, “Expocin de Legacy, 31, Tob Hortrop, ex Hartorr, i, 350; y en Gareia lessbaleets, Viseros Ingkses, 167. Sobre Henry Hudson, of Brebner_ 206 “Kappler, 33 (Las isl y lo maravlose. Laow Posto Paraiso, 118, quien habla de otras siconas en el Paraguay, Virginia» el Gola de Nicaragi Toe ie y 115" La exprtenea de Becerra es recogida tabi por Flsuassa, Dev, Lib 7,3 por MURILLO Vea. 177 Miguel del Busco, 128 udase tambien n'y del Estadio Peitinar de Leon Povilla, pe se (GEOGRAFIA TERATOLOGICA i: MONSTRUOS ¥ OUIMERAS n Raigambre més antigua que las 5 i r en 2 3_lationen os hombres con cabeza de perro, cnamélogos 0c ino.c é fa los. Tiene la leyenda Grau exisencia un doble origen (egiplo y chino o trtaro), que confluye finales de la Edad Meclia en las paginas de Orderico de Pordenone y de Mareo Polo. Con base en este ultimo, Colin bused cinocéfales gnel Caribe, € incluso mostr6 dibujos de ellos os indios arawak. El he- ho de que algunos caribes durante la lereera navegaci6n, segiin Herrera, ‘lian las Barvas... los Hombres... i quanto los daban todo To ollan dsbie robustecer as expectativas del Descubridor. Hacia 1519 los andaba buscando Fernander de Encizo mas alla de fa linea equinoceial y el ato Anterior Velizquez habia instruido a Cortes para hallar, entre otras mars. Milas los hombres que tienen cara de perro. El congulstador no parece habevlos encontrado, aunque cuatro figurasde cinovcéfalo. ador tuban la fuente del convento franciscano de Tepeaca y cuando Toussaint fescribid su Historia del Arte Colonial se podian admirar en el museo de Churubusco.* ‘Dos alos antes, Hemméndez de Cérdoba habia visto “extrafos monstruos’ en aguas de Campeche. En cambio, no se hallaron en la Nueva Espana esetopodes. seres dotades de un solo ple pero tan grande que les servi de parasol (los portugueses pretendieron haberlos encontrado en Eviopia) pero sien su ambito mayon hombres cauda tos Cold desde 1503, arms que en Cuba “hay hombres con cola. Pedro Mirtirrechaza tal Conseja en un principio como "bobersa": pero paginas sane nrng quoi comtan dl Figg’ Ia cola dn ents tan larga y rigida que para poder sentarse se hacen agujeros en el stslo donde Se iereduce se apendice Su fueme para esta altima version fue un relato de viva vor quele hicieron en 1523 Vaequer de Aylin y el indo caut- to Francisco Chicerana sobre una terra cercana a fa del rey Datha, en Chi ‘ora (las Carolinas), pablada por gente que tenfa cola rigida. Esos apéndices ‘eptodacen los dibujos del ee mater hechos por los PP. del Barco y Trsch), CLAVUKO, Buje Calvonia "4. El mapa de lanvier ex Stado por Chapman, California, 74. Los autores que "eaan de mate, eh el orden en que aparecen meiclonados en cl texto, sen Durand, Sie tauManatcn, 18,23; Morouiin, Momriaes, 174,176, Ovo, Historia Gener x6, (07, Sumer, 258-260 Rawuso,H, 180: Donates De CaRsasaa, 136-137; HoRIROY (Garcia Ieasicea, Visors fnleer, 162; Vanens Macca, 148; Francaco Hema, ise anim. woe leon st. Nat, 00-401; Bernabe Cone, 294 Auezoo, We, 326327 9 Ves ‘int, Teatro ifeatano, 1" Pare, 65. La nocia de Mejdo apareciéen lap. 6 del ed. corresp 5128 de mara de 197 del dar Exelon, de cada de Masse. ‘athe, abla 80 () (dy (noe seta a cinco cinoeelatosadrando aun fara6n eee ‘io. que ara nun clnaeo encontrado en una Tumba on Ela, y que data dee 1760 a de€ Morales Olver, 17, Sobre el ovgen ds mito dels einoceaos ef Mode 210.212» Balers, 161.168 st coma. Brumsnac, Die Drseltung des Ones, Beri, 1966, 20, H. Corde Les Monses dans ligne tla vatur, es egnoeiphaley, Pars, 1890. Quinn, &37, menclona 2 Golem en relaciin som estos tnonatuon, Los hombres husmeadores del Caribe son mancions sos por Henson, Dee rt p30, Las insiraciones de Velazquez & Cores son opr ‘Acids en 03, det Col de dock in para le it deEspata (Madr, 1882), Geb, as ‘Nuevas, 103-106 ce refer a Eemander de Eneizo lo ciaoctalos. Las cuatro figuras deTe Teaca son mencionadas por Toussaint en su Avie Colonial, 31. Por tlm, Zavala, lola Poltica 18-19, die que todavia en 1622 se poblicd en Venccia I exana figura de un “hom bre pera” del Bra we DESCUBRIMIENTO Y CONOUISTA cran tan duros, le contaron sus informantes, venidos de ese rumbo, como Ja cola de peces y cocodrilos; y en recompensa a sus servicios el oidor Ay Jgn de la audiencis de Santo Domingo fe autorizado por Carlos V a con- quistar “Chicoria, la tierra del Rey Gigante”? ‘Unos hombres| com. un 2010 pie, o”gente que todos ellos tienen los pies al revés” (los mutayas o mutayus del Padre Cristébal de ‘Acuna) al Farecer se ocultaban en las selvas amaz6nicas. Los es t ¢ ~ tocéfaros, osea hombres sin cabeza y con la cara ala altura del cestémago, que San Agustin pretende en la Ciudad de Dios haber visto en Eviopfa y de los que hablan Plinio y las sagas nordicas, eran conocidos en los margenes del rio Caura (afluente del Orinoco), segin noticias trans- mitidas por Sir Walter Raleigh. Los exploradores espafoles oyeron también hablar de razas que duermen bajo el agua y ce hombres con orejas tan enor: ‘mes que las arrastraban. Son éslos los pan 0 ti deCtesias y de Megas- tenes, que segiin un indio maya le dijo a Grijalva habitaban en muchas fslas vecinas a Yueatén. El leido cronista, Fray Pedro Simon, dice que se amaban tusanuchas y que vivian en California, y precisa que con las ore- jas pueden cobijar con holgura hasta media docena de espanioles. Segtin Ia misma fuente, los a's tom i , que Plinio dice eran originarios del alto Ganges, son los mismos que los naturales de Jamocohuicha, también en California. Se trataba de gente que, careciendo de sistema digestivo, vivia exclusivamente del aroma de las plantas, emparentados sin duda con los corismapos, cuyo tinico alimento cra el olor de los frutos. Esas leyendas quiza influyeron en la ereencia de Juan de Cardenas, expresada en 1589 0 1500, de que “el indio chichimeco se sustenta sin beber jamés. comen la tuna... chupan la hoja del nopal y el eozoll> de la lechuguilla cuya humedad tiene los propios efectos del agua’. 1Los animales herdldicos —ese musco de falsos monstnios romsnicos, como dice Focillon-, en sus origenes del siglo xit magicos protectores de los caba- Ieros que los enarbolaban en sus crestas, no existieren exclusivamente en Jos blasones o en los cuentos de hadas. Después de la Conquista, algunos ° La mencin de Hemndes de Cndbn ede Pare Diego ade Morera, 317, Biro ‘Mart hale de varios momsaon del Care de Moai face de Mad 1898 orey 9a Aeren deo exipodes ser J lie, i {Seba Mt, Min Eeestoo 8a 05s Mate, 207 at como E Moltaen, Wanda, Wandegert nd Ware ‘Eopeud Stiga’ 121015816, en doe cara, eae epeatamene a panes y tra navgncins Cahn dl us fay heres oa cola Cabra. Naver 1205 To 195 ct vt Iie ues 89 Char, Exoname A, 3 edn Mux Bee dig, calc de Mad 184.0 109-Los homes mdstos de Chico oh me ‘Schad pr Salons Spanish dein W189 por Guaticbam, 154 Pedro Marr ‘darn cn epina Scat ies conversncioescon'Aplony a compan el Me Nat 28 Gon refer i cf, Mode, 223; Ne bon referencia aoe unipedoeo mantpodosy los tay cf, Mode, 223; Newton 16h y Bde Ganda, 3135 Hatlan de Tos enrcelor em Amoi, Mode, 12 Surtevan ‘553 tandS2 Los pano'y otro homes osjoner son spencnaos por Blanc Fombona Er Conny iy Bt, por Mo 210 ype tein pr hin Yate de Chav 3 Sb osteo YOR, 9 Banco Fombus. of on, 289 scored ioschichimocas ver Juande Cth 906207920830 (GEOGRAFIA TERATOLOGICA 1: MONSTRUOS ¥ OUIMERAS 1» au les conser ncn oma opr ae ero me Sen acy acer ere Sein cnr df Sol ean allan der panes ar ee {Eales an eee pgs rn Seen cams a sea a eager mnat te caomneate Ree Se aa ine eae ee seein ea cane ahr en oP Spl li re ee ear SPs las ne ou an A feos scree nent ete gree dM teeter ddenmian ta astn es nee erent seme esac Sor ay nape sh ee otro coloquioala ant a ogran bestia."! TMS dtl Se W'apon des Anis en Hr tin Ot ce ess Saas sn Met cnc nS Se oda atone Fo we dace [0,8 Toad fie bles a asda taiy cake cntlonc inate fatale! osnn ainof ,attngn ms 94, 2 Pas Xe an spec rset ae a. tee a oh Sates Gg sft ant niet ea th alta ay Sahn isn tn aes ete eth a Seesa SiR ieee ed Renin egies tine Gee sis rE Slop Gabi ak ae Sra aE oon fehyac as oN 1S utkso & 2, usc, Ne