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Crítica y clínica

Gilles Deleuze

Prólogo

Este conjunto de textos, entre los cuales unos son inéditos y
otros ya han sido publicados, se organiza alrededor de unos
problemas determinados. El problema de escribir: el escritor,
como dice Proust, inventa dentro de la lengua una lengua
nueva, una lengua extranjera en cierta medida. Extrae
nuevas estructuras gramaticales o sintácticas. Saca a la
lengua de los caminos trillados, la hace delirar. Pero
asimismo el problema de escribir tampoco es separable de
un problema de ver y de oír: en efecto, cuando dentro de la
lengua se crea otra lengua, el lenguaje en su totalidad tiende
hacia un límite «asintáctico», «agramatical», o que comunica
con su propio exterior.

El límite no está fuera del lenguaje, sino que es su afuera: se
compone de visiones y de audiciones no lingüísticas, pero
que sólo el lenguaje hace posibles. También existen una
pintura y una música propias de la escritura, como existen
efectos de colores y de sonoridades que se elevan por
encima de las palabras. Vemos y oímos a través de las
palabras, entre las palabras. Beckett hablaba de «horadar
agujeros» en el lenguaje para ver u oír «lo que se oculta
detrás». De todos los escritores hay que decir: es un vidente,
es un oyente, «mal visto mal dicho», es un colorista, un
músico. Estas visiones, estas audiciones no son un asunto
privado, sino que forman los personajes de una Historia y de
una geografía que se va reinventando sin cesar. El delirio las
inventa, como procesos que arrastran las palabras de un
extremo a otro del universo. Se trata de acontecimientos en

mientras que mujer. es decir un paso de Vida que atraviesa lo vivible y lo vivido. El devenir no funciona en el otro sentido. Toda obra es un viaje. Pero cuando el delirio se torna estado clínico. . pero se cruzan. pero que sólo recorre tal o cual camino exterior en virtud de los caminos y de las trayectorias interiores que la componen. Es un proceso. otros más largos. son caminos de esas características. siempre en curso. La escritura es inseparable del devenir. siempre inacabado. escribiendo. Los textos presentados aquí. vuelven a pasar por los mismos sitios. de acuerdo con unas puertas. salvo una noche que ha perdido su historia. La literatura se decanta más bien hacia lo informe. ya no se oye ni se ve nada a través de ellas. Estos devenires se eslabonan unos con otros de acuerdo con una sucesión particular. unos umbrales y zonas que componen el universo entero. cada cual ofrece una panorámica sobre otros. Escribir es un asunto de devenir. se deviene–mujer. y los autores considerados. La literatura y la vida Escribir indudablemente no es imponer una forma (de expresión) a una materia vivida.los lindes del lenguaje. animal o molécula contienen siempre un componente de fuga que se sustrae a su propia formalización. y no se deviene Hombre. Algunos son callejones sin salida cerrados por la enfermedad. Unos son cortos. o bien coexisten a todos los niveles. sus colores y sus cantos. en tanto que el hombre se presenta como una forma de expresión dominante que pretende imponerse a cualquier materia. como en una novela de Le Clézio. que constituyen su paisaje o su concierto. y que desborda cualquier materia vivible o vivida. se deviene–molécula hasta devenir–imperceptible. se deviene–animal o vegetal. se aproximan o se separan. Estos problemas trazan un conjunto de caminos. La literatura es una salud. un trayecto. o lo inacabado. las palabras ya no desembocan en nada. como en la obra magna de Lovecraft. 1. como dijo e hizo Gombrowicz. La vergüenza de ser un hombre.

moleculares. y todo camino indirecto es un devenir mortal. contrariamente a un prejuicio espiritualista. sino imprevistos. el campeón de natación que no sabía nadar. de un animal o de una molécula: no imprecisos ni generales. la («el animal aquí presente». ésta posee un devenir–mujer. Cabe instaurar una zona de vecindad con cualquier cosa a condición de crear los medios literarios para ello. Entre los sexos. Devenir no es alcanzar una forma (identificación. el animal sabe morir y tiene el sentimiento o el presentimiento correspondiente. decía Michaux. decía Moritz. este atletismo se ejerce en la huida y la defección orgánicas: un deportista en la cama. que no sabe «cultivar el maíz ni tallar una piragua»: más que adquirir unos caracteres formales.). La sintaxis es el conjunto de caminos indirectos . o animal entre otros animales. algo pasa. en vez de reconciliar la literatura con el deporte. animales. Se escribe para los terneros que mueren. y este devenir nada tiene que ver con un estado que ella podría reivindicar. Toda escritura comporta un atletismo. o la muerte del topo. los géneros o los reinos.3 La lengua ha de esforzarse en alcanzar caminos indirectos femeninos. ni en las cosas ni en el lenguaje. Pero. Se deviene tanto más animal cuanto que el animal muere. y. tanto menos determinados en una forma cuanto que se singularizan en una población.¿hay acaso alguna razón mejor para escribir? Incluso cuando es una mujer la que deviene... mimesis). según Kafka.1 El devenir siempre está «entre»: mujer entre las mujeres. según Kafka: «nuestras pobres patitas rojas extendidas en un gesto de tierna compasión». no preexistentes. La literatura empieza con la muerte del puerco espín. o de convertir la literatura en un juego olímpico. como con el áster según André Dhôtel. Cuando Le Clézio deviene–indio. imitación. 2 De igual modo. de indiscernibilidad o de indiferenciación tal que ya no quepa distinguirse de una mujer. Pero el artículo indefinido sólo surge si el término que hace devenir resulta en sí mismo privado de los caracteres formales que hacen decir el. sino encontrar la zona de vecindad. entra en una zona de vecindad. No hay líneas rectas. es siempre un indio inacabado. según Lawrence.

un vientre. los animales son diferentes. un niño.. las fantasías de la imaginación suelen tratar lo indefinido únicamente como el disfraz de un pronombre personal o de un posesivo: «están pegando a un niño» se transforma enseguida en «mi padre me ha pegado». Las dos primeras personas no sirven de condición para la enunciación literaria. Pero la literatura sigue el camino inverso. sino que. la literatura sólo empieza cuando nace en nuestro interior una tercera persona que nos desposee del poder de decir Yo (lo «neutro» de Blanchot). «si soy una jirafa. los personajes literarios están perfectamente individualizados.. los amores y los lutos. El Avaro no es en modo alguno un tipo. Se escribe para el propio padre–madre. y no son imprecisos ni generales. Sucede lo mismo cuando se peca por exceso de realidad. Marthe Robert ha llevado hasta sus últimas consecuencias esta infantilización. los viajes. se proyecta en lo real o se introyecta en lo imaginario. los sueños y las fantasías propios. . sus rasgos individuales (amar a una joven. mi perro». el eterno papá y mamá.creados en cada ocasión para poner de manifiesto la vida en las cosas. estructura edípica. Como dice Lawrence. esta psicoanalización de la literatura. como dentro del sueño. a la inversa.4 Ni el propio devenir–animal está a salvo de una reducción edípica. una mujer. pero todos sus rasgos individuales los elevan a una visión que los arrastran a un indefinido en tanto que devenir demasiado poderoso para ellos: Achab y la visión de Moby Dick.. en una concepción infantil de la literatura. a eso se reduce todo. 6 Indudablemente. un animal. y los ingleses corrientes que escriben sobre mí son perritos cariñosos y bien enseñados. del tipo «mi gato. ustedes detestan instintivamente al animal que yo soy». y se plantea únicamente descubriendo bajo las personas aparentes la potencia de un impersonal que en modo alguno es una generalidad. o de imaginación: en ambos casos. Es el padre lo que se va a buscar al final del viaje.5 Por regla general. al no dejar al novelista más alternativa que la de Bastardo o de Criatura abandonada. Escribir no es contar los recuerdos. sino una singularidad en su expresión más elevada: un hombre..

. se eleva hasta estos devenires o potencias. impedido. sino que más bien es médico. algo de oro. No hay literatura sin fabulación. como acertó a descubrir Bergson. dando fe hasta el final de una nueva visión a la cual se va abriendo al pasar. irrespirables. la psicosis no son fragmentos de vida. por y en los organismos y los géneros? Pues la salud pequeñita de Spinoza. La neurosis. sino detención del proceso.etc. No escribimos con los recuerdos propios.7 De lo que ha visto y oído. demasiado fuertes para él. como en el «caso de Nietzsche». No se escribe con las propias neurosis. hasta donde llegara. ve el oro. El mundo es el conjunto de síntomas con los que la enfermedad se confunde con el hombre. La literatura norteamericana tiene ese poder excepcional de producir escritores que pueden contar sus propios recuerdos. ¿Qué salud bastaría para liberar la vida allá donde esté encarcelada por y en el hombre. la fabulación. más oro. y que le otorgan no obstante unos devenires que una salud de hierro y dominante haría imposibles. como escritura.. de tal forma que empieza a huir por una línea mágica donde va adquiriendo la potencia de lo indefinido: un avaro. pero. Igualmente. consiste en inventar un pueblo que falta. sino estados en los que se cae cuando el proceso está interrumpido. pero goza de una irresistible salud pequeñita producto de lo que ha visto y oído de las cosas demasiado grandes para él. La salud como literatura. Más bien alcanza esas visiones. La enfermedad no es proceso. el escritor regresa con los ojos llorosos y los tímpanos perforados. cerrado.) le hacen acceder a una visión. . médico de sí mismo y del mundo. cuya sucesión le agota. La literatura se presenta entonces como una iniciativa de salud: no forzosamente el escritor cuenta con una salud de hierro (se produciría en este caso la misma ambigüedad que con el atletismo).. Es propio de la función fabuladora inventar un pueblo. el escritor como tal no está enfermo.. no consiste en imaginar ni en proyectar un mí mismo. la función fabuladora.. salvo que pretendamos convertirlos en el origen o el destino colectivos de un pueblo venidero todavía sepultado bajo sus traiciones y renuncias.

presa de un devenir–revolucionario. Tal vez sólo exista en los átomos del escritor. pueblo bastardo. eternamente menor. que resiste a todo lo que la aplasta o la aprisiona. El delirio es una enfermedad. cada vez que erige una raza supuestamente pura y dominante.8 Precisamente. sino el proceso o la deriva de las razas. Un pueblo en el que bastardo ya no designa un estado familiar. Es el devenir del escritor. el peligro constante de que un delirio de dominación se mezcle con el delirio bastardo. Melville para América del Norte presentan la literatura como la enunciación colectiva de un pueblo menor. La literatura es delirio. un estado enfermizo corre el peligro de interrumpir el proceso o devenir. la enfermedad por antonomasia. y nos encontramos con la misma ambigüedad que en el caso de la salud y el atletismo. sino un pueblo menor. y en este sentido vive su destino entre dos polos del delirio. dominado.9 Pese a que siempre remite a agentes singulares. y se perfila en la literatura como proceso. Kafka para Centroeuropa. inferior. «desplazamiento de razas y de continentes». Objetivo último de la literatura: poner de manifiesto en el delirio esta creación de una salud. un negro de raza inferior desde siempre. La literatura es delirio. o de todos los pueblos menores. que sólo encuentran su expresión en y a través del escritor. las razas y las tribus. pero el delirio no es asunto del padre–madre: no hay delirio que no pase por los pueblos. Una vez más así. Escribir por ese pueblo que falta («por» . en perpetuo devenir.pero como los de un pueblo universal compuesto por los emigrantes de todos los países. es decir una posibilidad de vida. la literatura es disposición colectiva de enunciación. y acabe arrastrando a la literatura hacia un fascismo larvado. Soy un animal. Todo delirio es histórico–mundial. o esta invención de un pueblo. y que no asedie a la Historia Universal. no es un pueblo llamado a dominar el mundo. Pero es el modelo de salud cuando invoca esa raza bastarda oprimida que se agita sin cesar bajo las dominaciones. aun a costa de diagnosticarla dentro de sí misma y de luchar contra sí misma. siempre inacabado. la enfermedad contra la que está luchando. Thomas Wolfe «plasma por escrito toda América en tanto en cuanto ésta pueda caber en la experiencia de un único hombre».

que no es otra lengua. sino un devenir–otro de la lengua.. pero también la invención de una nueva lengua dentro de la lengua mediante la creación de sintaxis. creadores de una lengua («eTReTé»). traza en ella precisamente una especie de lengua extranjera. T. y no obstante no comprendo ni una palabra de lo que está usted diciendo.. No son interrupciones del proceso. Creación sintáctica. se encuentre llevado al límite. la literatura presenta ya dos aspectos. sino su lado externo. estilo.. Estas visiones no son fantasías. ni un habla regional recuperada. Estos son los tres aspectos que perpetuamente están en movimiento en Artaud: la omisión de letras en la descomposición del lenguaje materno (R.).. en las desviaciones de lenguaje. En cuanto al tercer aspecto. meta de la literatura: el paso de la vida al lenguaje es lo que constituye las Ideas. no hay neologismos que valgan al margen de los efectos de sintaxis dentro de los cuales se desarrollan. deriva de que una lengua extranjera no puede labrarse en la lengua misma sin que todo el lenguaje a su vez bascule. una línea mágica que escapa del sistema dominante. El escritor como vidente y oyente.. Kafka pone en boca del campeón de natación: hablo la misma lengua que usted. las palabras–soplos por último. «La única manera de defender la lengua es atacarla. así es ese devenir de la lengua: no hay creación de palabras. en la medida en que lleva a cabo una descomposición o una destrucción de la lengua materna. Así.» 10 Diríase que la lengua es presa de un delirio que la obliga precisamente a salir de sus propios surcos. límite . su recuperación en una sintaxis nueva o unos nombres nuevos con proyección sintáctica. una disminución de esa lengua mayor. a un afuera o a un envés consistente en Visiones y Audiciones que ya no pertenecen a ninguna lengua. Lo que hace la literatura en la lengua es más manifiesto: como dice Proust..significa menos «en lugar de» que «con la intención de»). un delirio que se impone. Cada escritor está obligado a hacerse su propia lengua. sino auténticas Ideas que el escritor ve y oye en los intersticios del lenguaje.

4 Marthe Robert. y L’entretien infini. y luego en un devenir–imperceptible en el que acaba desvaneciéndose. Para escribir. Virginia Woolf responde: ¿Quién habla de escribir? El escritor no. Taurus). Sucede a veces que se felicita a un escritor. Éd. 2 Le Clézio. Folio–Gallimard. 5. pero de tal modo que una creación sintáctica trace en ella una especie de lengua extranjera. Si consideramos estos criterios. Pión. págs. pag. lejos aún de haber concluido su devenir. no podemos evitar decirlo. tal vez haga falta que la lengua materna sea odiosa. Ed.–C. Le Clézio presentaba de forma casi ejemplar un personaje en un devenir–mujer. anthologie du romantisme allemand. 225). En su primera novela. André Dhôtel. y que el lenguaje en su totalidad revele su aspecto externo. La légende dispersée. Guignol’s Bandy las exclamaciones suspendidas como límite del lenguaje. Lettres choisies. pag. La part du feu. Notas: 1 Vid. 6 Blanchot. . 563–564: «Algo ocurre (a los personajes) que no pueden recuperarse más que privándose de su poder de decir Yo. de mémoire. Escribir también es devenir otra cosa que escritor. Y Céline. J. lo que le preocupa a él es otra cosa. 10–18. II. Terres. muy pocos pueden llamarse escritores. 38.» La literatura. Le proces– verbal. entre aquellos que hacen libros con pretensiones literarias. 3 Vid. pág. Haï. más allá de la sintaxis. Gallimard. 237. Muerte a crédito y la nueva sintaxis como lengua dentro de la lengua. vemos que. pero él sabe perfectamente que anda muy lejos de haber alcanzado el límite que se había propuesto y que incesantemente se zafa. Grasset (Novela de los orígenes y orígenes de la novela. A aquellos que le preguntan en qué consiste la escritura. págs. 5 Lawrence. por muy sumario que nos parezca: el Viaje o la descomposición de la lengua materna. 29–30. visiones y sonoridades explosivas. pág. Roman des origines et origines du roman. Bailly. Universitaires (sobre un devenir–áster en La Chronique fabuleuse. Flammarion.asintáctico hacia el que tiende todo el lenguaje. incluso entre los locos. luego en un devenir–rata.

7 Sobre la literatura como problema de salud. Livre de poche. Gallimard. sino sólo medicina. págs. Haï. Journal. prefacio a Thomas Wolfe. y las de Melville sobre la literatura norteamericana. 10 Vid. Terres de mémoire. págs. Y Le Clézio. 225). tal vez se sepa que no había arte. Lumen. que asienta en las partículas conectivas. pág. pág. D’oü viens–tu. y particularmente en las dos primeras personas. Éd. Gallimard. .» 8 André Bay. 9 Vid. posfacio a «Mis propiedades». pero para aquellos que carecen de ella o que sólo cuentan con una salud muy frágil. Michaux. Andró Dhôtel. la condición misma de la enunciación. De la mort au matin. Hawthorne?. 179–182 (Diarios. 7: «Algún día. en La nuit remue. 1991). 237–240. parece desmentir la concepción lingüística. vid. Stock. las reflexiones de Kafka sobre las literaturas llamadas menores.en este caso. Universitaires (sobre un devenir–áster en La Chronique fabuleuse.