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T.S.U.

Vanessa Cedeño
Prof. Ecom. Luis Grau
Sección CP-03

SITUACIÓN ECONOMICA Y FINANCIERA DE VENEZUELA

La economía venezolana ha llegado a un punto de quiebre que no permite esperar un día
más para que el gobierno tome decisiones. Esta situación se agrava aún más con los
hechos en los mercados internacionales: devaluación del yuan, apreciación del dólar,
alza de tasas de interés en EEUU, y sus efectos negativos sobre los precios del petróleo
y materias primas (oro) que ya están incidiendo, registrando precios de $35,22 barril
que no se tocaban desde 2009 y pronostican un escenario tremendamente difícil para
Venezuela en este año. Apostar a una recuperación súbita de los precios petroleros que
han venido ajustando hacia la baja en los 2 últimos años, y pensar que se puede paliar la
crisis con los recursos con que se disponen en reservas, es no sólo peligroso para la
salud financiera de nuestro país, sino que conlleva riesgos muy altos sobre la inflación,
la moneda, la economía y el empleo, afectando con mayor severidad a la población
menos favorecida. Ante éste cúmulo de elementos y distorsiones de esta magnitud, tanto
en lo económico como en lo social; en mi opinión, detener y revertir estas situaciones
requerirá de una combinación especial de políticas económicas que afecten al tipo de
cambio, el presupuesto fiscal, la oferta monetaria y en algunos casos, medidas directas
que apunten a los precios y salarios. El gobierno venezolano ha atribuido la compleja
situación económica que enfrenta el país a la "guerra económica" emprendida, según
ellos, por empresarios nacionales y gobiernos extranjeros hostiles a la Revolución
Bolivariana. Las cifras del Banco Central parecen reiterar que el país bordea el
precipicio de la hiperinflación. Una situación combustible a la que no ayudará la
creciente crisis fiscal del país y que con toda probabilidad ha empeorado desde el
momento en que se tomaron esos datos en septiembre del año pasado. El desplome del
precio del petróleo, que ya rompió el piso de los US$30, ha reducido aún más los
ingresos del gobierno desde entonces. La teoría económica ortodoxa diría que el
presidente Nicolás Maduro tiene dos opciones complejas para afrontar la inflación. Una
es controlar el gasto público de manera más drástica, lo que afectaría los programas
sociales bandera del gobierno. La otra sería hacer caso omiso de la reducción en los
ingresos del Estado y mantener el actual nivel de gasto público, lo que probablemente
acelerará la inflación y golpearía de manera particular el bolsillo de los más pobres.