Está en la página 1de 203
AV KYR OUT i Monografias del Museo Ae oe ou eene CoM ant Arqueologia, patrimonio y paisaje: EI Valle de los Alhorines (Villena, Alicante) Jesus Garcia Guardiola Jesus Garcia Guardiola ARQUEOLOGIA, PATRIMONIO Y PAISAJE: E] Valle de los Alhorines (Villena, Alicante) VESTIGIUM. Es una publicacién que divulga los estudios de investigacién historica y arqueo- logica de Villena y su comarca, asi como de los fondos del Museo Arqueol6gico “José Maria su. Ambito de competencia. Se intercambia con todas las publicaciones similares, con el objeto de incrementar los fondos bibliograficos del Museo Arqueol6gico Municipal de Villena. Vestigium no se identifica con el contenido de los trabajos publicados. Consejo Asesor: Rafael Azuar Ruiz (Museo Arqueolégico Provincial de Alicante) Mauro Hernandez Pérez (Universidad de Alicante) Bernat Marti Oliver (Servicio de Investigacién Prehistorica. Diputacion de Valencia) Feliciana Sala Sellés (Universidad de Alicante) Valentin Villaverde Bonilla (Universidad de Valencia) Consejo de Redaccié Directora: Laura Hernandez Alcaraz (Museo Arqueologico “J6: Vocales; Francisco Javier Jover Mestre (Museo Arqueologico y Et “Damaso Navarro”. Petrer) José Menargues Giménez (Museo Arqueolégico “Jése Maria Soler”. Villena) Concepcién Navarro Poveda (Museo Arqueolégico Municipal de Novelda) Luis Pérez Amorés (Museo Arqueolégico “J6se Maria Soler”. Villena) *. Villena) Informacién e intereambio: Museo Arqueolégico “José Maria Soler” Plaza de Santiago, 1 03400 Villena Tel.: 96 580 11 50 ext. 766 - Fax: 96 580 61 46 museo.ayt@villena.es www.museovillena.com Proyecto y publicacién autorizados por la Direccién General de Patrimonio de la Generalitat Valencia Foto de la portada: Partida rural de La Gloria (Valle de los Alhorines). © Edita: MLL. Ayuntamiento de Villena ‘Museo Arqueoldgico “Jése Maria Soler” Disefio portada: Juan Antonio Lépez Padilla Magueracion & Impreston: Gréficas Esquerdo, s.l. ENCUADERNACION: Grificas Esquerdo, s.. LS.B.N.: 978-84-95112-13-2 Depostro Lean: A-1125-2006 A Jesiis Flor, fiel compafiero de campo, ya Cristina, por todo su apoyo. INDICE Pagina 1. PROLOG ..... 7 2, INTRODUCCION 2... u 3. HISTORIOGRAFIA a e 15 3.1. Investigaciones en el Valle de los Alhorines. 15 4. MARCO GEOGRAFICO ..... a 4.1. Recursos naturales y antrpicos presentes en el valle, 32 5. BASES PARA EL ESTUDIO DEL POBLAMIENTO HUMANO EN EL VALLE DE LOS ALHORINES .. 37 5.1, Antecedentes. 37 5.2. Campaiia de prospecciones arqueologicas en el Valle de los Alhorin 39 5.2.1. Sobre prospecciones y Arqueologia espacial: planteamientos previos. 39 5.2.2. Metodologia. .... 42 6. INVENTARIO DE YACIMIENTOS ARQUEOLOGICOS .......cccscsssne SI 6.1. Cerro del Rocin. ... re name © 93) 6.2. Cerro de las Albarizas. ia Big zs 58 6.3. El Rodriguillo. .... 65 6.4. Cerro de la Hiedra, 1 6.5. Casa del Pozo. 1 6.6. Cerro del Cantalar. 81 (6:72 EV Wafer 9 cess wnsasceet tne 88 6.8. El Infierno n° 2. 95 6.9. Altos de la Zafia. cee 100 6.10, Peitén de los Cuervos n° 1. 104 6.11. Peitén de los Cuervos n° 2. 108 6.12. Alto del Barranco del Infierno. 110 6.13. Gerreria. 13 6.14, Cerro de la Escoba. ..... 120 6.15, La Escoba / Cuesta de la Tia Angela. 6.16. Mojones divisoria término municipal 6.17, Otros bienes del patrimonio arqueolégico. PROPUESTA DE EVOLUCION DEL POBLAMIENTO EN EL VALLE DE LOS ALHORINES DESDE LA PREHISTORIA ALA EDAD CONTEMPORANEA A PARTIR DE LOS RESTOS ARQUEOLOGICOS .. 7.1. La Prehistoria.... 7.1.2. Neolitico y Calcolitico. 7.1.3. Edad del Bronce... 7.2. Epoca ibérica y romana.. 7.3. Edad Media 7.4, Edad Moderna y Contemporinea. BIBLIOGRAFiA 131 135 138 151 151 151 153 158 164 176 184 191 1. PROLOGO En varias ocasiones he sefialado que el término municipal de Villena era el territorio valenciano mejor conocido a nivel arqueolégico, gracias a los extraordinarios trabajos de campo de José Maria Soler Garcia (1904/1996), apoyado por un amplio equipo de colaboradores. Descubrié y catalogé decenas de yacimientos que abarcan desde el Paleolitico Medio, hace mas de 40.000 aiios, hasta la Edad Media, de la mayoria de cuales dio cuenta el propio Soler en una serie de publicaciones y todos queda constancia en sus manuscritos conservados en la Fundacién Municipal José Maria Soler de Villena. Varias monografias, comunicaciones a congresos y articulos en revistas especializadas de Ambito nacional ¢ internacional recogerian los descubrimientos mas espectaculares 0 de mayor interés cientifico. Todos se incluirian en sus trabajos de divulgacién, de agradable lectura y con clara vocacién didactica, recogidos en la revista Villena o en su Historia de Villena, publicada en cuadernillos mensuales y que ahora, con ocasién del Centenario de su muerte, ha publicado la Fundacién Municipal que lleva su nombre con un detenida n de Laura Herndndez Alcaraz, que desde la diteccién del Museo, que lleva el iado porel propio Soler, incorporando los nuevos descubrimientos al registro del Patrimonio Histérico de Villena, apoyando los trabajos de catalogacién y estudio de los mismos y publicando sus resultados en las monografias de la coleccién Vestigium, una extraordinaria empresa que presenta nombre de quien fuera su fundador y primer director, sigue el camino ini ahora incorpora un nuevo nimero, También he sefialado de manera reiterada la necesidad de impulsar desde el Ambito universitario la catalogacién de nuestro patrimonio, aprovechando la presencia de jovenes que, con una extraordinaria capacidad de trabajo y excelente preparacién, se inician en la investigacién, eligiendo como dmbito geogrifico de estudio la zona que mejor conocen y que con buenos contactos personales le faciliten, 0 al menos no pongan excesivos impedimentos, a sus trabajos de campo. Con ocasién de la inauguracién en la Rambla del Panadero del monumento al descubrimiento del Tesoro de Villena, que con tanto entusiasmo impulsé el siempre recordado Alfredo Rojas, comenté con Jestis Garcia Guardiola, a quién conocia por su colaboracién, siempre activa, en las anuales excavaciones del Cabezo Redondo sobre los diversos temas que podria abordar en su trabajo de investigacién para obtener el Diploma de Estudios Universitarios —D.E.A:-, al tiempo que realizaba su Memoria de Licenciatura, que presentaria ante sendos tribunales en la Universidad de Alicante, obteniendo la maxima calificacién en ambos y que ahora, resumida, se publica. Se eligié como objeto de investigacién el Valle de los Alhorines, otro de los lugares de Villena objeto de la atencién de Soler, a quien se debe las primeras noticias sobre 9 su poblamiento prehistérico y el estudio sobre el célebre “Pleito” en el se discutié la pertenencia de sus tierras que, no sin numerosos avatares, se integrarian en Villena. El interés por el control del valle vendria motivado por su fertilidad y_ por su excepcional posicion estratégica, al tratarse de un corredor natural que enlaza el Altiplano Yecla- Jumilla, en la Regién de Murcia, a través de Caudete, en Albacete, con la Vall d’Albaida y el curso alto de riu Canyoles, en la provincia de Valencia. Se trata de una extraordinaria via de comunicacién que enlaza el sudeste peninsular con el interior valenciano, la costa, siguiendo el curso del Vinalop6, y el interior peninsular, a través de puerto de Almansa, de ahi el nimero de yacimientos catalogados, muchos de ellos descubiertos por Jestis en sus sistematicas y bien planificadas prospecciones y la posicién estratégica de algunos de ellos. A menudo los trabajos de campo que tienen por objetivo la catalogacién patrimonial se limitan al estudio de un periodo histérico, que en el caso de Villena se ha centrado en la Prehistoria y Protohistoria, con una significativa preferencia por la Edad del Bronce, por el interés del Cabezo Redondo y el propio Tesoro de Villena, y en esporddicas incursiones en las épocas romanas y medievales. Siempre he creido que el esfuerzo realizado en estos trabajos de campo deberia rentabilizarse y no limitarse a uno 0 unos pocos periodos, los tradicionalmente asociados a las “arqueologias” prehistéricas, clasicas y medievales. Se deberia inventariar y estudiar todos los bienes patrimoniales, incluidos los relacionados con la vida tradicional de nuestros antepasados mas inmediatos que se estan perdiendo antes nuestros propios por la incorporacién de las nuevas técnicas en Ia explotacién del territorio. Para abordar el estudio integral del patrimonio se necesitan profesionales con una sdlida formacién arqueolégica y etnogrifica y una extraordinaria capacidad de trabajo, ya que es necesario recorrer un amplio territorio sin ideas preconcebidas que seleccionen las zonas a prospectar, ya sean las tierras Hanas en la busqueda de yacimientos romanos 0 las montaiias para localizar poblados de la Edad del Bronce, sin despreciar la consulta documental. El estudio del Valle de los Alhorines encontré en Jesiis la persona idénea. Interesado por las tierras y gentes de su Villena, sus trabajos arqueolégicos, algunos ya publicados, son excelentes, como Lo son los dedicados a la elaboracién del yeso, sobre el que, conjuntamente con otros investigadores, nos ha ofrecido excelentes contribuciones, entre las que se encuentra la dedicada a Villena, premiada por la Fundacién Municipal José Maria Soler Garcia ¢ incluida en su ya prestigiosa serie de publicaciones. De esta monografia dedicada al Valle de los Alhorines se podrian destacar muchos aspectos, en realidad todos los incluidos en estas mas de 200 paginas de agradable lectura, ayudada por una excelente documentacién grafica, en la que se recogen dibujos de mas significativos materiales arqueolégicos, fotografias de yacimientos y una excelente 10 cartografia sobre su ubicacién en el territorio. Se podria valorar el interés de su estudio sobre poblamiento prehistérico, cuyo inicio relaciona, a partir de los hallazgos de algunos litiles de piedra, con pequeiios grupos de cazadores y recolectores, y en especial el de la Edad del Bronce, cuando se produce la plena ocupacién del valle que se controla desde los poblados ubicados en altura. No menor interés tiene el andlisis de la ocupacién de este privilegiado territorio en las épocas ibérica, romana y medieval, de las que nos offece una interesante y hasta ahora desconocida informacién. Deseo, sin embargo, destacar su estudio del poblamiento de las edades Moderna y Contemporinea que por la metodologia empleada y la rigurosidad en el analisis de los datos ~arqueolégicos, etnogrificos, documentales y tradicién oral- se convertir4, sin duda, en el modelo a seguir en los estudios arqueolégicos del futuro que tenga por objetivo el andlisis del territorio y el paisaje, de ahi la idoncidad del subtitulo de este monografia. . Nos encontramos ante un trabajo extraordinario, elaborado tras un sistematico y riguroso estudio arqueolégico, y escrito por un joven investigador comprometido con Villena, con su tierra y su gente, que recoge la antorcha que hace mas de medio siglo encendié José Maria Soler Garcia, Posteriores generaciones han sabido alimentar y reavivar el fuego, siempre sin olvidar su origen, aunque a veces se pretenda. Ahora, en Jestis Garcia Guardiola, ha encontrado las manos de un excelente portador. Su trabajo iluminard, sin duda, a otros muchos y seré un nuevo referente, como lo es también la serie de publicaciones del Museo Arqucolégico Municipal que ahora lo acoge, en la arqueologia valenciana ¢ hispana de inicios del siglo XXI, al igual que lo fueran en la segunda mitad del siglo XX todos los que tuvieron como protagonista a Villena . Mauro S. Hernandez Pérez. rt 2. INTRODUCCION ir de estos enlaces NO — SE y SO-NE, y en el cruce de estos pasillos natura- les, se encuentra este valle, cuya importancia histérica va a residir en este fendme- no, de ahi el gran nimero de vias de comunicacién terrestres que le atraviesan en la actualidad, bifurcandose en esta zona hacia los lugares anteriormente citados. El presente trabajo que aqui presentamos es una parte de nuestra Memoria de Licenciatura, que se enmarca dentro del programa de Doctorado en Antigiiedad de la Universidad de Alicante, bajo la direccién de Mauro S. Hernandez Pérez, catedratico de Prehistoria de la Universidad de Alicante. La realizacién de este estudio es fruto de nuestro interés personal por completar el panorama de la Carta Arqueoldgica del término municipal de Villena, investigando profundamente su sector septentrional. Las primeras aportaciones de José Maria Soler en estas tierras las hemos com- pletado con un proyecto de prospecciones arqueolégicas planificadas y sistema- ticas en el Valle de los Alhorines, coincidiendo en el tiempo con la revisién y estudio de los fondos arqueolégicos y material documental de José M* Soler, cus- todiados en los almacenes del Museo Arqueolégico “José Maria Soler” y en la Fundacién “José Marfa Soler “ respectivamente. La linea de investigacién por la que partimos es la puesta en practica de una arqueologia del territorio para explicar el desarrollo del proceso histérico en este valle, siguiendo las nuevas orientaciones tedricas y metodolégicas en este campo. Por ello, este trabajo lo definimos como una primera aproximacién a la revision desde el punto de vista de la arqueologia del territorio y de 1a arqueologia del pai- saje, al poblamiento humano en el término municipal de Villena, del que hemos comenzado por el Valle de los Alhorines, situado en su extremo septentrional. Este valle esta perfectamente cerrado de forma natural por una linea de elevaci: nes, que son, de norte a sur, la Herrada del Rocin, Cerro del Saltador, el Caicén, las Albarizas, la Loma Alta y la Sierra del Morrén. EI texto se ha estructurado en una serie de capitulos para su mejor lectura y comprensién, Se inicia con un estudio historiografico, a partir del cual justifica~ mos nuestros trabajos de prospeccién, seguido de un andlisis del marco geografi- co, medio fisico, hidrologia, clima, vegetacién, recursos naturales presentes en el valle, etc.; un apartado dedicado a la metodologia empleada para la elaboracién del trabajo, donde se explican los pasos Ilevados a cabo en nuestro estudio, con la 1B metodologia cmpleada en cada momento y bases de datos. El trabajo sigue con un inventario exhaustivo y estandarizado de los bienes del Patrimonio Arqueolégico del Valle de los Alhorines, donde se desglosan cada uno de los asentamientos; y, para terminar, un resumen sobre el desarrollo histérico acontecido en este vaile, por épocas, enmarcdndolo en el estudio de los vestigios que aparecen disemina- dos por su comarca natural: términos municipales de la Font de la Figuera, Fon- tanars, extremo occidental de Ontinyent, Cubeta de Villena, Caudete y extremo meridional de Almansa. Porque lo que tenemos claro es que esta obra la hemos realizado gracias al get- men que hemos heredado del iniciador de la investigacién arqueolégica en Ville- na, a quien hemos acudido a sus mitltiples trabajos sobre la Historia, Arqueologia y Tradiciones de Villena: es José Maria Soler Garcia, a quien queremos dedicar este estudio, en el momento en que hemos celebrado el centenario de su nacimien- to. Por otro lado, queremos agradecer a todas las personas que nos han ayudado a llevar a cabo este proyecto. En primer lugar, agradecemos a la persona que ha tomado el testigo de las investigaciones iniciadas por José Maria Soler en Ville- na, dirigiendo las excavaciones del Cabezo Redondo, donde nos hemos formado como arquedlogos de campo; asi como otros trabajos de investigacién efectuados por alumnos suyos: se trata de Mauro Hernandez Pérez, de quien partié la idea de analizar detenidamente el Valle de los Alhorines. A Javier Jover y Juan A. Lépez por prestarnos la documentacién que maneja- ron en sus prospecciones en Villena, y por permitirnos el acceso a los dibujos del material que estudiaron en los almacenes del Museo en su dia; y a Gabriel Garcia Atiénzar por su ayuda en la claboracién de la cartografia del presente trabajo. Ademés, también queremos agradecer al personal del Museo Arqueoldgico de Villena y a la directora de la Fundacién “José Maria Soler” por la flexibilidad que han tenido a la hora de acceder al estudio de sus fondos; y a Fernando Tendero por el apoyo recibido y las largas conversaciones mantenidas sobre la Arqueologia y el Patrimonio de Villena, y sobre lo que todavia queda por hacer aqui. También queremos agradecer a nuestra familia la paciencia y el apoyo moral prestado en la realizacién de este estudio, asi como a las gentes de este valle que nos han ayudado a conocerlo mas contandonos sus vivencias personales. Pero, so- bre todo, agradecer al excelente equipo de campo, completado por Cristina Elisa Rizo Antén y Jesiis Manuel Flor Francés, cuya fidelidad y sacrificio maximo se renovaba cada fin de semana en el duro, pero agradecido trabajo de prospeccién arqueologica, en el que hemos disfrutado del paisaje y del entorno natural cada dia. Y si decimos esto es desde el amor a unas tierras, donde algunos de nuestros 14 antepasados nacieron y vivieron, entre la Zafra, la Casa la Gloria y la Casa del In- fierno, Hemos de confesar que, por ello, desde pequefios siempre nos hemos visto atraidos por estas tierras de los Alhorines, donde se suceden armoniosamente los montes de oro de sus trigales, y la riqueza sin fin de sus vifiedos, como muy bien dice la letra del Himno a Villena del compositor Manuel Carrascosa. 15 3. HISTORIOGRAFIA Para la realizacion de un trabajo de investigacién sobre el poblamiento humano en el Valle de los Alhorines de Villena nos planteamos su estudio historiografico a dos niveles: uno que encuadra el propio valle dentro de su comarca natural, in- cluyendo los términos municipales de Fontanars, la Font de la Figuera, Caudete y Villena. En este primer nivel de estudio nos hemos centrado en la evolucién y desarrollo de las investigaciones en los términos municipales aledaiios, lo que nos sirve de gran valor para conocer el tipo de yacimientos del entorno, asi como las posibles deficiencias que se puedan mostrar en la investigaci6n. El segundo campo de andlisis historiografico es el que se va a centrar especifi- camente en el Valle de los Alhorines, dentro de la investigacion arqueoldgica efec- tuada en Villena, exponiendo las posibles ausencias de investigaciones en determi- nados momentos histéricos, con el objetivo de justificar la presente intervencién. En esta publicacién sélo vamos a exponer el estudio historiografico del Valle de los Alhorines, dejando de un lado el estudio de su entorno inmediato (Garcia, 2005). 3.1. Investigaciones en el Valle de los Alhorines El término municipal de Villena es uno de los mas conocidos arqueolégicamen- te del drea valenciana, sin embargo, con los datos de su poblamiento representados podemos extraer dos conclusiones: por un lado la concentracién de los hallazgos en la parte central del termino municipal, con los yacimientos arqueolégicos situa- dos preferentemente en un radio de entre 5 y 7 km de distancia del casco urbano, de forma que mientras nos alejamos de él encontramos menos vestigios, cosa que no quiere decir que no existan. Y, por otra parte, como consecuencia de lo anterior, la existencia de areas con vacios en la distribucion de yacimientos, debido a par- ciales, escasas 0 inexistentes prospecciones arqueoldgicas. Este es el caso del Valle de El Puerto, las Moratillas y las Quebradas en la porcién occidental del Término Municipal, y del Valle de los Alhorines en el extremo septentrional. Con estos datos expuestos, abordamos el estudio de una de estas porciones del municipio villenense: el Valle de los Alhorines; con el objetivo de constatar que se trata de una zona todavia virgen para la investigacién arqueoldgica, hipotesis que actualmente nosotros defendemos. Por ello, si damos un rapido viaje por el patron de asentamiento de los grupos humanos, tanto en Villena como en los términos 17 municipales aledaiios al Valle de los Alhorines — Caudete, Fontanars, la Font de la Figuera y Almansa ~, siempre nos va a sorprender la inexistencia de evidencias en el valle que hemos prospectado. Porque lo que esta claro es que la disponibilidad de recursos determina la presencia 0 ausencia de yacimientos arqueoldgicos, inde- pendientemente de otros factores también importantes como el paso de determina- das rutas, sabemos que nos encontramos ante zonas ricas en recursos naturales. Ademias, también hay que tener en cuenta la naturaleza de las noticias que co- nocemos. Las excavaciones sistematicas en extensién que nos pueden dar alguna garantia y permitir un estudio mas completo son nulas, aunque hay algunos yaci- micntos donde se practicaron sondcos aislados, como es el caso de los cerros de la Escoba, el Cantalar y la Hiedra. Por lo tanto, la mayoria de los datos que nos proporciona la bibliografia se basan en pequefias prospecciones, hallazgos sueltos y sondeos aislados, que si bien significan un punto mas de posible asentamiento, no nos permiten poder realizar un estudio completo. A la hora de intentar acometer una investigacién arqueolégica de cualquier tipo en Villena, al retroceder a los antecedentes historiograficos siempre hay que es- tudiar la figura de José Maria Soler y su extraordinario legado que dejo, y que se custodia en la fundacion que lleva su nombre. Es por ello que, a la hora de realizar nuestro trabajo de investigacion se hizo preciso la consulta de sus fondos, ya sea fondo grafico de su época, cartografico, y, sobre todo, diarios de campo y de exca- vacién que pudo realizar tras sus visitas a los yacimientos situados en los Alhori- nes. La consulta y recopilacién de estos cuadernillos nos podria haber permitido la contextualizacién topografica y estratigrafica de cada uno de los hallazgos que hemos ido estudiando, procedentes de los sondeos que practicé en los yacimientos; y, a su vez podria Ilamarnos la atencion sobre ciertas caracteristicas de los yaci- mientos que en la actualidad no son visibles por los procesos de transformacién del entorno en los ultimos ajios. Pero los nulos trabajos de catalogacién de los fondos de la Fundacién “José Maria Soler” no nos han permitido conocer estos datos, ya que s6lo hemos podido encontrar el diario de varias jornadas de excavaciones en el Cerro de la Escoba, y alguna foto aislada del resto de yacimientos del Valle de los Alhorines. La primera mencién de la existencia de posibles despoblados y/o yacimientos arqueolégicos en el Valle de los Alhorines data de inicios del siglo XX, con una breve noticia de José Maria Ros Biosca, quien nos dice que “en los limites del término municipal de Fuente la Higuera, confinando con los de la provincia de Alicante, sobre la mojonera de Villena y punto conocido por Pla del Moro, tam- bién es tradicién que existié otro pueblo, pues se han encontrado, al practicarse 18 trabajos agricolas, restos de vasijas y monedas de plata y cobre, cuyos vestigios bien pudieran pertenecer a la antigua ciudad de Bigerra” (Ros, 1922: 22). En la actualidad desconocemos la localizacién de este posible despoblado, ya que el toponimo no ha perdurado a lo largo de la historia, aunque pudiera ser que se encontrara en el término municipal de la Font de la Figuera. En este sentido, José Maria Soler argumenta que podria tratarse de la partida de “El Pla”, en el actual término municipal de Fontanars, en las cercanias de la vereda que lo separa con Villena. En este sentido, en las cercanias de dicha vereda afirma encontrar “/as tierras materialmente sembradas de ladrillos, tejas y fragmentos de vasijas, en una extension de mas de ocho mil metros cuadrados. (En este lugar) las maquinas agricolas ponen continuamente al descubierto nuevos restos, y no puede dudarse de que alli existié un poblado medieval tan importante 0 mds que La Zafra actual. Asi lo creen también los campesinos de los alrededores, que hablan de una antigua ciudad destruida por un cataclismo, aunque nadie recuerda el nombre que pudo tener en tiempos pasados. A la pieza en cuestion se la conoce actualmente por La Gerreria” (Soler, 1979: 20). Es en este lugar donde, segtin José Maria Soler, se lo- calizaria el antiguo Burriharon del texto foral de Jaime I, que delimitaba la frontera valenciana en el siglo XIII (Soler, 1979: 20). El pleito entre los reinos de Castilla y Aragon por el control del Valle de los Alhorines, desarrollado entre finales del siglo XIV y el siglo XVI, va a ser uno de los hechos que mis literatura historica va a generar, tanto por parte de investigadores villenenses, como de otros caudetanos o de Ontinyent. Pese a la gran cantidad de escritos referentes a este tema, todavia hoy en dia no esta del todo claro su desarrollo y antecedentes, aunque el excelente trabajo de José Maria Soler en el Primer Congreso de Historia del Pais Valenciano resulta bastante clarificador (Soler, 1979). En el afio 1928, Ballester y Pericot en su estudio sobre la Bastida de les Alcus- ses, mencionan el yacimiento de los Altos de la Zafta, aunque desconocemos si realizaron algtn tipo de intervencién arqueoldgica en este lugar. Posteriormente, José Maria Soler realizé una “visita de reconocimiento” al lugar recogiendo algun fragmento ceramico y piezas liticas (Soler, 1986a:384; Soler 1989a:39). Entre los afios 50 y 60, las prospecciones de José Maria Soler, de sus colabo- radores y las noticias de hallazgos por parte de particulares en unos cerros en el Valle de los Alhorines, van a permitir la publicacién de otros tres yacimientos: los Cerros de la Hiedra, el Cantalar y la Escoba (Soler, 1965a, 1976, 1986a y 1989a), incluyendo su situacién, descripcién, y una relacién de los principales hallazgos producidos en cada uno de ellos. En uno de estos trabajos es curioso destacar cémo José Maria Soler camufla la realizacién de sondeos arqueolégicos en los Cerros de 19 la Hiedra y del Cantalar, refiriéndose en el texto a “exploraciones superficiales” (Soler, 1986a: 385; Soler, 1989a: 38-39), y s6lo confirmando la realizacion de una zanja de 2 m. de lado en el centro de la meseta del Cerro de la Escoba (Soler, 1986a:384; Soler 1989a:37). Posteriormente a estas primeras noticias, los materiales procedentes del Cerro del Cantalar van a ser estudiados en una publicacién, en la que se incluye la situa- cién del yacimiento, una breve descripcion, inventario y dibujo de los materiales arqueologicos (Flor, Hernandez y Vargas, 1989). Llegados a este punto, nos queda referirnos a dos yacimientos: el Cerro del Ro- cin y el Cerro de las Albarizas. El primero fue dado a conocer con motivo de la pu- blicacién de las prospecciones efectuadas en el término municipal de Villena para el estudio del II milenio a. C. (Jover, Lopez y Lopez, 1995); y el segundo también se incluye en la obra anterior, aunque su hallazgo lo realiz6 un aficionado. También vamos a encontrar referencias indirectas a yacimientos arqucolégicos en el Valle de los Alhorines en una sintesis, efectuada a mediados de los noventa, sobre la Edad del Bronce en la Vall d’ Albaida, donde se van a incluir dos poblados villenenses: la Penya de la Safra y el Punx6. El primero de ellos se identifica con el yacimiento de los Altos de la Zafra, ya mencionado por José Maria Soler, y el segundo es fruto de las prospecciones realizadas por los autores (Ribera y Pascual, 1994, 1995 y 1997). De la revision de este trabajo extraemos dos conclusiones: la errénea identificacion del yacimiento llamado Penya de la Safra con los Altos de la Zafra, ya que se encuentran en el mismo paraje pero no en el mismo lugar; y el empleo de una toponimia incorrecta para la zona de la Zafra, donde se habla valenciano, pero los topdnimos son castellanos, de forma que los nombres “Penya de la Safra” y “El Punx6” no serian propios de esta zona. En un trabajo posterior de estos autores se van a introducir de nuevo los yacimientos del Valle de los Alho- rines en una sintesis sobre la Edad del Bronce en la Font de la Figuera, citandose un nuevo asentamiento: el Castellar (Ribera ef alii, 2005). Estas son las noticias publicadas acerca de los asentamientos del Valle de los Alhorines hasta el dia de hoy. Si repasamos estas referencias destacaremos tres conclusiones: 1. Que todos los yacimientos conocidos hasta la fecha son yacimientos de la Edad del Bronce: Altos de la Zafra, Cerros del Rocin, de las Albarizas, del Cantalar, de la Hiedra, de la Escoba, el Castellar, el Punx6 y la Penya de la Safra. Los dos ultimos yacimientos mencionados nos plantean un problema de tipo toponimico, ya que estos topénimos no existen en esta zona; y otro 20 de tipo topografico o de localizacidn, porque la Penya de la Safra en un pri- mer momento se va a identificar con los Altos de la Zafra (Ribera y Pascual, 1994, 1995 y 1997), pero parece ser que su exacta localizacion es en otro lugar, por lo que seria un yacimiento diferente. Por otra parte, tenemos escasas referencias a un yacimiento medieval — co- nocido como la Gerreria — situado en unas vifias junto a la vereda de sepa- racin de los términos municipales de Fontanars y Villena, fechado por José Maria Soler en el siglo XIII. Este yacimiento podria ir asociado al estudio, desde el punto de vista arqueolégico, del pleito de los Alhorines, por lo que se podrian aportar nuevos datos al respecto, si bien a priori no parece ser un asentamiento que coincida en el tiempo con esta problematica territorial. Como conclusién de todo esto, observamos una total ausencia de asenta- mientos humanos de época protohistérica ¢ histérica, asi como de otros an- teriores a los momentos de la Edad del Bronce. Esta falta de yacimientos arqucolégicos de estas cronologias lo atribuimos a escasas, deficientes 0 nulas investigaciones al respecto. Somos conscientes, y mas todavia en Vi- Ilena, que la mayoria de prospecciones han ido encaminadas a la busqueda de yacimientos de la Edad del Bronce. Esto nos hace pensar que probable- mente sean mejor conocidos los cerros y las sierras, que el propio fondo del valle, donde podemos encontrar asentamientos calcoliticos, ibéricos, roma- nos, islamicos y bajomedievales. Porque lo que tenemos claro es que nos encontramos ante una zona de paso y de movimiento de personas de primer grado, ya desde la Prehistoria y hasta nuestros dias, lo que nos hace extrafiar la ausencia de asentamientos historicos. Con el presente trabajo pretende- mos dar respuesta a esta y otras premisas. 21 4. MARCO GEOGRAFICO Las cadenas béticas se alargan desde el Golfo de Cadiz hasta las costas de Va- lencia. En estas formaciones, el trazado de las unidades estructurales y su direccion van a crear un marco paisajistico especifico, conformado por los ejes longitudinales tipicos de este dominio, con plegamientos en direccién SO — NE que van a marcar las vias de comunicacién y que van a condicionar los intercambios entre los distin- tos grupos humanos a lo largo de la historia desde el Sureste de la Peninsula — ac- tuales provincias de Murcia, Granada y Almeria —, con el area valenciana. A su vez, la discontinuidad de estos sistemas en algunos de sus puntos, ofrece excepcionales pasos naturales entre estos valle longitudinales. Estos tiltimos ejes van a crear rutas o corredores de conexi6n entre la costa mediterranea y el interior peninsular. En nuestro caso, nos encontramos ante un gran valle que se extiende desde las tierras de Yecla, en Murcia, hasta Ontinyent y Moixent, ya en Valencia. La canal o Vall de Montesa al NE esta recorrida por el rio Canyoles, quedando abierta al SO a la meseta manchega y al NE a La Costera, desde donde contintia has- ta conectar con las actuales marjales costeras valencianas. En su extremo occidental, conecta con zonas de amplios glacis, en el actual Término Municipal de La Font de la Figuera y Norte de Villena, mientras que por el O se accede a la Vall d’ Albaida, drenada por el rio Clariano (Aura, Fernandez y Fumanal, 1993). La situacion geo- grafica de La Font de la Figuera ha determinado que tuviera una gran importancia como cruce de caminos y de rutas de grandes distancias, ya probablemente desde época romana y hasta la actualidad. En este sentido, tenemos que decir que era aqui donde debemos sefialar la presencia de la estacion romana de Ad Turres, situada jun- to a la Via Augusta, a partir de la cual esta via de comunicacién se bifurcaba hacia Cartagena y hacia la Mancha oriental y la Alta Andalucia. Por su parte, el corredor de la Vall d’Albaida esta delimitado por las Sierras Grossa y Solana. En su extremo SO se halla abierto al corredor del Vinalopo, mientras que en el NE esta cerrado por el macizo del Mondiver y la Serra de Benicadell (Aura, Fernandez y Fumanal, 1993: 98), La Cubeta de Villena va a enlazar en su cabecera con el Valle de los Alhorines, que procede de la Vall d’Albaida. Este va a ser uno de los mejores accesos desde la Meseta e interior peninsular al Mediterraneo, a través de anchas cuencas, junto a otros corredores que se van a adentrar hacia el SO, a través del Término Municipal de Yecla (Aura, Fernandez y Fumanal, 1993: 98). 22 En su conjunto, el relieve de la zona de Yecla esta constituido por una serie de alineaciones montafiosas que dejan entre si amplios valles que ponen en contacto las cuencas medias del Segura y alta del Vinalopo. Esta zona de Murcia funciona como el transito geografico entre Almeria y Alicante, caracterizandose también en el 4m- bito cultural y de poblamiento por esa condicién de espacio de transito, entendido como variacién de las pautas andaluzas, pero también de las valencianas (Lomba, 1996: 328). Geomorfolégicamente, los Alhorines se caracterizan por la presencia de materia- les miocenos, cubiertos por otros de tipo cuaternario, procedentes de la denudacién de las sierras. Este valle se nos presenta como un clarisimo sinclinal “en forma de saco”, imagen simétrica pero inversa, de los grandes ejes anticlinales en champig- non, mas 0 menos suaves y plegados en direccién SO — NE, que caracterizan a los relieves prebéticos, con afloramientos de materiales mesozoicos, especialmente del Cretacico Superior (Matarredona, 1983: 19). El Valle de los Alhorines posee la morfologia tipica de un altiplano continental con rasgos de transicion al paisaje manchego, con una altitud media de 630 m. sobre el nivel del mar, continuacion geografica de la Vall d’Albaida, cuya altitud bascula ligeramente hacia el Oeste y Sur, drenando sus aguas a través de la Rambla del An- gosto hacia la Cubeta de Villena, en el paraje conocido como “La Lagunilla”. E| area que comprende nuestra actuacién (Mapa 1) esta delimitada por el limite de Villena por el Oeste, Norte y Este, cerrando el area de investigacion por el Sur por la cresta de la Sierra del Morr6n y el Barranco del Sorchante. Esta porcién ocupa una extensién de 64,43 km’, situado en el extremo septentrional del Término Municipal de Villena. La Sierra caudetana de Santa Barbara se prolonga hasta las inmediaciones de la pedania de la Encina, emplazada en el estrechamiento que se abre entre ésta y la Herrada del Rocin, de 885 m. sobre el nivel del mar (s.n.m.). Este es el limite del Valle de los Alhorines en su parte Norte, mientras que al Sur encontramos la Sierra de E] Morron, de una altitud maxima de 914 m, s.n.m., que se prolonga, bajo distintas denominaciones, hasta mas alla de Ontinyent. El valle, a su s separadas entre ellas por una serie de pequefias elevaciones: las Albarizas, con una cota maxima de 706 m. Situadas en la parte cen- tral de la Ilanura, se alzan unos 50 m. sobre las tierras circundantes, estando algunas de ellas totalmente cultivadas, tomando una direccion paralela al resto de relieves de la zona, es decir, NO — SE. vez, se va a subdividir en dos ar En el resto del valle, lo que queda por destacar es la existencia de otras eleva- ciones de pequefia altura que confieren un interés visual muy importante, al estar 23 situadas en el centro de este valle: se trata de la loma de El Rodriguillo, Cerro del Cantalar, Cerro del Ventorrillo, ete. Mapa 1: Situacién de la zona estudiada en su entorno geografico regional. 24 La Rambla del Angosto tiene interés como elemento aglutinador del valle, a pesar de que su nulo caudal en la actualidad no sea un factor decisivo en su desarrollo socioeconémico, ya que tnicamente se colma con ocasién de grandes Iluvias, pu- diendo ocasionar entonces peligrosas avenidas. Recoge las aguas procedentes de la umbria de la Sierra del Morrén y del Cantalar, con una cuenca de unos 20 km?. Nace por la coalescencia de barrancos y torrenteras de montafia de la umbria de la Sierra del Morrén, entre los que sobresalen la Rambla del Rincon, la rambla que se forma en el Monte Castellar y el Barranco del Infierno tomando en su primer tramo un trazado en direccién Sur-Norte, para girar bruscamente cuando alcanza el fondo del Valle de los Alhorines hacia el Oeste, siguiendo la basculacién natural del valle hacia esta zona. A partir de este lugar la rambla va a ir enriqueciéndose a través de diversas ramblas y barrancos que desaguan en ella; y de una serie de manantiales de aguas emergentes, que afloran en episodios de Iluvias fuertes. Hacia esta zona la pendiente va a comenzar a ser escasa, elevandose su cauce progresivamente, lo que va a provocar el riesgo de desbordamientos. Este fendmeno va a producir, a su vez, la existencia de una serie de meandros para salvar algin pequefio desnivel, como ocurre con la elevacién que encontramos al Sur del Cerro del Cantalar, que va a ser salvada por la rambla a través de un meandro que la rodea, para continuar después hacia el Oeste a partir de la Ventica Vieja. Desde este punto el desnivel va a conti- nuar disminuyendo, lo que va a coincidir con un ensanchamiento del cauce, que va a ser ocupado por junqueras. Llegados a este punto, el trazado de la rambla va a tener que realizar otro cambio de direccién —esta vez hacia el Sur—, por un centenar de metros para adentrarse en un pequeiio desfiladero, en las tltimas estribaciones de la Sierra del Morrén, donde va a continuar hacia el Oeste. En esta zona la pendiente va a ser algo mayor, aunque por poco tiempo, ya que tras cruzar el estrecho de la Venta del Gitano va a desembocar en los Ilanos caudetanos, en el paraje conocido por el Angosto, en una zona de captacién de aguas de la partida de la Lagunilla. Los sucesivos desbordamientos de la Rambla del Angosto han causado en el tiem- po serias preocupaciones a los habitantes de la zona, lo que ha quedado plasmado en las actas del Ayuntamiento de Villena, en las que el dia 22 de enero de 1584 se habla de la necesidad de reparar el cauce del Angosto por estar en malas condiciones por las avenidas y «no poder pasarse por él», lo que creaba serias dificultades para las comunicaciones con las tierras mesetefias. Pero, a su vez, las riadas van a producir serias inundaciones y destrozos en la partida rural de la Lagunilla y la Laguna. Fruto de ello es el acta del dia 15 de marzo de 1899, en la que el Ayuntamiento de Villena envia un informe al Gobernador, en el que le da cuenta del «desbordamiento que inund6 las huertas de la Demarcacién de la Laguna y Lagunilla, dejandolas como en su primitivo tiempo, con agua a 2 0 3 metros de altura y una extension que pasd 25 de 4 a 10 kilometros cuadrados» (Matarredona, 1983: 78). El sistema hidrografico se completa por las aguas procedentes de la umbria de la Sierra del Morrén (Ramblas del Rincén y del Castellar, y Barrancos del Puerco y del Sorchante), en la zona Sur, y de la partida de la Font de la Figuera del Caicon, al Norte; todas ellas cretacicas y muy fisuradas. Se trata de arroyos y ramblas que carecen de caudal, salvo tras Iluvias intensas. La mayoria de ellas desaguan en la Rambla del Angosto, en zonas endorreicas, o bien se filtra todo su caudal en los glacis y depdsitos que colmatan los piedemonte. Por lo que respecta a la hidrologia subterranea, el nicleo meridional de los Alho- rines tiene gran interés, debido a la riqueza en acuiferos y manantiales superficiales. Estos altos niveles son debidos a la naturaleza permeable de las rocas calizas de la Sierra del Morr6n, que permiten la filtracion hasta el interior, donde aparecen capas de arcillas impermeables que provocan la acumulacién sobre ellas de los mantos acuiferos, hoy dia tan esquilmados. En cuanto a la climatologia, a la hora de estudiar el Valle de los Alhorines nos encontramos ante dos estaciones meteorolégicas: una situada en la porcién Sur en la Casa de la Parrala — antigua Casa de la Vereda —, y otra al Norte en la pedania de la Encina. La primera viene recogiendo datos referentes a la cantidad de precipita- ciones y temperaturas, diariamente, mientras que la segunda solo recoge los valores de precipitaciones. Las montajfias y la altitud media, suponen un gran obstaculo para recibir las in- fluencias del mar, a pesar de su proximidad, lo que condiciona un clima duro. La temperatura media anual oscila entre los 12 y 14°C, con medias de 5°C en enero y 25°C en agosto, que da como resultado unos inviernos frios y veranos caluro- sos, con una amplitud térmica que puede superar los 19°C. Durante el invierno, y como consecuencia del dominio del anticiclon térmico continental de la meseta, las temperaturas descienden considerablemente, provocando heladas matinales cuando no existe cobertura nubosa. Este fendmeno es conocido como inversién térmica, consiste en que el aire frio, mas pesado que el caliente, circula por debajo de éste, concentrandose el frio en los fondos de los valles y Ilanuras, factor que condiciona la tipologia de los cultivos. Asimismo, la gran humedad concentrada se condensa por el frio en masas de niebla que cubren los fondos de los valles hasta bien entrado el dia. El clima, pues, se halla en la transicién del mediterraneo templado al medite- rraneo continental (Soler, 1981B: 14). Las precipitaciones son escasas, Ilegando a una media de 350 mm anuales para el observatorio de la Casa de la Parrala y de 450 mm en la Encina, repartidas principal- 26 mente entre otofio y primavera, siendo éstas el 64% del total anual. De esta forma, la comarca quedaria definida a nivel de precipitaciones entre la region esteparia del SE y las de menor aridez (Soler, 1981B: 14). En este sentido amamos la atencién sobre el aumento en cantidad de precipitaciones y descenso en la temperatura media anual, conforme nos desplazamos hacia el Norte y el Este. A la hora de valorar la aptitud de los suelos empleamos la clasificacion del Soil Conservation Service de EE.UU., basada en los efectos del clima y las caracte- risticas de los suelos, sus riesgos de destrucci6n, limitaciones de uso, capacidad productiva y necesidades de explotacién (Matarredona, 1983: 67). Los suelos del Alto Vinalopé fueron definidos por Enrique Matarredona, quien establecié cuatro categorias (Matarredona, 1983: 70-71) (Mapa 2): - CLASE A: Suelos aluviales situados en las cotas mas bajas y en los fondos de valle, de topografia Ilana, con un espesor superior a 35 cm, sometidos a un régimen de regadio. En nuestro ambito de estudio tan sdlo vamos a encontrar una pequefia zona, de entorno al 5% del total del territorio y de las tierras cul- tivables del valle, con suelos de este tipo, situada al Sur del Cerro de la Escoba, terrenos que geograficamente pertenecen mas a la Cubeta de Villena que al Valle de los Alhorines. - CLASE B: Suelos Ilanos y/o pendientes moderadas hasta el 8 % de desnivel, con un espesor de tipo medio (entre 35 — 45 cm), y con algunos elementos rocosos. Esta es la clase mas y mejor representada en el Valle de los Alhorines, ocupando entre el 40 y 45% del total de tierras, y aproximadamente el 75-80% de tierras cultivables del valle. En el andlisis de este tipo de suelos hemos op- tado por clasificarlos en dos subtipos: tipo B1, en el que nos encontramos con unas tierras de mejor calidad que las del resto del valle, fruto probablemente de los frecuentes desbordamientos del cauce de la Rambla del Angosto a su paso por el fondo del valle, o de la existencia de una serie de acuiferos superficiales donde el nivel freatico es bastante elevado, lo que conserva la humedad del suelo. Se trata de suelos castafios a pardos situados en zonas concretas, en los que se practica una agricultura de tipo intensivo de secano y regadio ocasional. El resto de suelos, lo hemos denominado del tipo B2, en los que se practica una agricultura extensiva de cereales y vifiedo. CLASE C: Poseen riesgos de erosion moderados y altos, situados generalmen- te en los piedemonte y en topografias suavemente onduladas a onduladas, con un espesor de entre 25 y 35 cm, con presencia de elementos rocosos. Estos terrenos los vamos a encontrar en los glacis de acumulacion y piedemonte de 27 Ja Herrada del Rocin, de la umbria del Morrén y de las Albarizas, ocupando aproximadamente entre el 15 y el 20% del total, y entre el 15-20% de tierras cultivables del valle. Se trata de suelos muy heterogéneos, pobres, pedregosos y generalmente con escaso espesor, en los que encontramos cultivos de vifiedo, almendro y escaso olivar. - CLASE E: No susceptibles de empleo agricola debido a su muy baja capaci- dad. Poseen escaso a nulo espesor (menor a 25 cm), fuerte riesgo de erosion HE TA MB Tpoet HE Tipo 52 Tipo © Tipo E Mapa 2: Distribucién espacial de los tipos de suelo del Valle de los Alhorines. 28 y pendientes acusadas, con elementos pedregosos y rocosos. Entre el 30 y el 35% de los suelos del Valle de los Alhorines son de este tipo, formando la to- talidad de terrenos no cultivables, principalmente por su escaso 0 nulo espesor. Son suelos de aprovechamiento ganadero y forestal situados en las sierras, montes y cerros, asi como en zonas de piedemonte en las que aflora la base pétrea, como ocurre al Oeste de la Herrada del Rocin. En el estudio de las comunidades del pasado, el analisis de los suelos es uno de los aspectos mas recurrido, debido a sus implicaciones econdmicas y ante su im- portancia en la eleccion de un lugar para el establecimiento de un grupo humano. Somos conscientes de que estos tipos de suelo describen los valores actuales y que su capacidad seguramente haya ido variando con el paso del tiempo. Atendiendo a estas caracteristicas, hemos realizado una distribucién de los tipos de suelos del valle, en relacion a su probable estado en forma natural, sin intervencién humana, estableciendo tres categorias: - Suelos de aprovechamiento forestal: esta categoria equivale a los terrenos de muy baja capacidad agricola (clase E), situados fundamentalmente en las prin- cipales estribaciones montafiosas del valle (Herrada del Rocin y Sierra del Morrén). Se trata de terrenos localizados en zonas con una alta pendiente y que con sistemas tecnolégicos poco avanzados dificilmente se podrian culti- var. Suelos de aprovechamiento forestal y pastos: equivalentes a los terrenos de las clases C y B2, situados en los glacis de las estribaciones montafiosas y ocu- pando las elevaciones de tipo medio (Albarizas). Se corresponden con aquellas zonas que estuvieron recubiertas de vegetacién mas 0 menos arborea y arbus- tiva. Suelos de aprovechamiento agricola: se trata de los suclos que presentan me- jores condiciones para su explotacién agricola, por situarse en zonas de fondo de valle con unas adecuadas condiciones topograficas, con suelos de los tipos Bly B2. La ocupaci6n del suelo por parte de grupos humanos, principalmente los asen- tamientos localizados sobre zonas de aprovechamiento forestal y pastos, y sobre suelos forestales, van a modificar el estado primigenio del ecosistema natural del entorno, propagandose suclos de aprovechamiento agricola sobre los terrenos de tipo forestal y de pastos, principalmente, debido a la roturacién de éstos. Esta ocu- pacion del suelo para su explotacién econémica por parte del hombre y la accion deforestadora de talas ¢ incendios han sido las causas que han podido provocar la 29 degeneracién o extincién de lo que se ha considerado vegetacién climax (Matarre- dona, 1983: 53). La vegetacién actual esta caracterizada por las especies propias de climas secos y extremos, distribuyéndose en una serie de pisos que no sdlo dependen de la altitud, sino también de la temperatura, la humedad, orientacién, los vientos, etc. En las zonas de montafia a mas de 750-800 m. en la umbria del Morrén aparecen restos de vegetacion a base de encinar muy degradado, pinos carrascos y coscoja, asociados al boj, la jara, zarzaparrilla, aliaga, lentisco, espliego, etc. Por debajo de esta cota en- contramos especies mas resistentes, con restos de pinar, encinar degradado, sabinas y algtin enebro, acompafiados de matorrales de romero, brezos, aliagas, tomillos, que se degradan dando paso a unas formaciones a base de tomillos, rabo de gato, jeliantemos y el albardin, éstos ya cercanos a zonas de cultivo. Un elemento presente en el Valle de los Alhorines, biologicamente muy rico, es la existencia de bosques ~ islas y de arboles aislados asociados a margenes de cultivo. Los primeros se sitian sobre terrenos Ilanos u ondulados, alli donde es dificil el laboreo para su cultivo (lomas, pendientes pronunciadas, ramblas 0 zonas de dificil acceso), lugares que son aprovechados por los propietarios para plantar arboles, generalmente pinos carrascos, para conseguir al mismo tiempo madera y refugio para la fauna cinegética. A lo largo del Valle de los Alhorines vamos a encontrar bosquetes ~ islas de este tipo dispersos: al Norte, entorno a la Casa del Campano encontramos 6000 m? de pinar, en las Albarizas unas 65 hectareas y en las partidas rurales de las Ventas y la Gloria unas 15 hectareas (Espinosa y Ortega, 2000), con algunos ejemplares de caracter monumental. La presencia de arboles aislados en los margenes de las parcelas cultivadas es otra caracteristica que enriquece biolégicamente al Valle de los Alhorines, encontrando especies de tipo monumental que son conservadas por los propietarios por su propia antigiiedad, porque sirven de refugio para la fauna y como sombra para el descanso y recreo. Esto hace que no sea extraiia la proliferacién de pinos y encinas de gran porte, que alcanzan entre los 10 y 15 m. de altura (Espinosa y Ortega, 2000). Este es el caso de un pino carrasco que encontramos en las cercanias de la Casa las Caiias, que es uno de los que mayor altitud en su género — 30 m. — posee de la Comunidad Valenciana, y al que se le atribuye una edad de entre 550 y 600 afios (Espinosa y Ortega, 2000). A falta de estudios de tipo paleoambiental (polinicos y antracolégicos) de los ya- cimientos arqueolégicos conocidos en el Valle de los Alhorines, a la hora de intentar reconstruir el paisaje en época histérica nos tenemos que ceiir a las fuentes escritas. 30 En este sentido, la Relacién de Villena de 1575 (Soler, 1974: 27-28), al describir las sierras de Villena dice asi: «E yntermedio de la villa de Almansa e Villena, ay otra syerra del Rocin. ¥ a la parte del Norte, a media legua de Villena, principia otra syerra muy alta e ancha e aspra; parte della va a fenecer a la partida del Angosto de los Alhorines de Villena, a dos leguas de Villena, e parte della va a la via de oriente y entra en el reyno de Valencia ¢ lo traviesa, e va a fenecer e acabar en la mar y entra en la mar como dos leguas; esta sierra, la parte que esté en el término de Villena, en parte se llama syerra Moron e Cabego el Escoba, en parte, la montaia de la Cafra». En esta cita se describe la situacién de la Herrada del Rocin y desarrolla una mi- nuciosa descripcién morfolégica de la Sierra del Morr6n, aunque sin aportar datos sobre la vegetacién, fauna, cultivos, etc. En este sentido, el gedgrafo Cavanilles nos va a describir el paisaje de los Alhorines a finales del siglo XVIII: «(... siguen cerros cubiertos de pinos y carrascas hacia el Norte y mediodia hasta las cordille- ras de los montes, y apoco trecho se descubren las llanuras llamadas Alforins, que continuan como tres leguas hasta los confines de Villena. En ellas quanto alcanza la vista se hallan sembrados y vitias, tnicas producciones de aquel suelo destemplado tan diferente del inferior del valle (de Albaida) que quando en este tiene las virias largos sarmientos bien poblados de hojas, apenas alli empiezan d brotar (...). como el terreno es seco y mds 0 menos arenisco, rinden poco los sembrados quando no han precedido Iuvias oportunas. (...) y asi se ven incultos los campos de Villena inmediatos a las llanuras cultivadas del reyno de Valencia; y cubiertos de pinos los montes de este reyno (...)» (Cavanilles, 1797). Con todo, parece claro que la presencia mayoritaria de pinar en las zonas de sierra es normal desde época medieval, y por otro lado, aunque no son tierras tan aptas para la agricultura intensiva como pueden ser las de la huerta de Villena, parece ser que el cultivo de secano y los pastos debieron ser factibles, cultivos condicionados por la dureza del clima. Por otro lado, la diferenciacion en el paisaje de montes y cultivos entre los reinos de Valencia y de Castilla no debia ser tan marcado por aqucllos entonces como defiende e] autor, ya que nos encontramos con el mismo ecosistema natural. En cuanto a la fauna, resalta la ausencia de grandes herbivoros, aunque durante nuestras salidas al campo en ocasiones nos hemos topado con alguna sorpresa, en forma de animal no doméstico. En las cumbres de la Herrada del Rocin sorpren- dimos a una pareja de cabra montés (capra pyrenaica), provenientes, quiz, de las cercanas Sierras de Oliva y Enguera, al Norte. Asimismo, en las Albarizas fuimos sorprendidos por un bttho real (bubo bubo) de espectaculares dimensiones, asi como 31 de un zorro (vulpes vulpes). Es en las Albarizas donde mayor numero de especies animales hemos encontrado a nuestro paso, la mayoria de ellas conejos (oryctola- gus cunniculus) y perdices (alectoris rufa), quienes estan presentes en la totalidad de partidas rurales, aunque en este lugar en un numero espectacular. Por otra parte, en la umbria de la Sierra del Morrén hemos sido testigos del majestuoso vuelo del Aguila real (aquila chrysaetos) y de la firmeza del paso del jabali (sus scrofa). Las especies animales no mencionadas anteriormente que podemos encontrar en el Valle de los Alhorines son, en cuanto a los mamiferos, la comadreja (mustela ni- valis), garduiia (martes foina), tej6n (meles meles), gineta (genetta genetta) y el gato montés (felis silvestris), especie cuyos ultimos reductos en el término de Villena se encuentran en la Sierra del Morrén (Espinosa y Ortega, 2000). Y, en lo que respecta a las aves, el halcén peregrino (falco peregrinus), busardo ratonero (buteo buteo), gavilan comin (accipiter nisus), aguilucho cenizo (circus pygargus), el alcotan eu- ropeo (falco subbuteo), etc. La cercania geografica con la meseta va a aportar diversas aves de caracter este- pario, habitantes de las Ilanuras cerealistas, caso de la avutarda comtn (otis tarda), el sisén comin (tetrax tetrax) y la calandria (melanocorypha calandra), especies que encuentran en los Alhorines su limite de distribucién oriental. Menci6n especial merece el proyecto de introduccién del cernicalo primilla (falco naumanni) que se esta produciendo en el Valle de los Alhorines, especie que se encuentra en peligro de extincién, con cifras hasta el dia de hoy positivas, ya que se han localizado un minimo de cinco parejas reproductoras y, al menos, cinco jovenes divagantes. La actividad humana en la actualidad en este valle es de tipo agricola, con una se- rie de fincas que se dedican principalmente al cultivo extensivo de cereales y vitias, y dos pequefias pedanias con residencias de cardcter temporal y, alguna de ellas de tipo permanente: se trata de la Encina, cuya poblacién ha ido descendiendo parale- lamente al abandono de su importante estaci6n ferroviaria; y la Zafra, pequefio ca- serio practicamente despoblado en la actualidad, que vivid una época de esplendor a finales del siglo XIX, poblado por gente procedente de Fontanars, y, por lo tanto, unica zona del término de Villena donde se habla valenciano. Por ultimo, cabe citar el abundante numero de poblacién temporal que se ha instalado en el Centro Peni- tenciario Alicante II, situado también en este valle. Al pie de las formaciones montajiosas del valle se van a desarrollar unos suaves glacis, con suelos pardo — calizos con explotaciones agricolas de vifiedos, almendros y olivos propios de los secanos de ladera, que localizamos en las partidas rurales de las Albarizas, la Zafra y el Sorchante. Por otro lado, en el fondo del valle, donde se 32 roturando tierras forestales para su cultivo, 0 aprovechando estas zonas boscosas para el pasto de los ganados. Es por ello, que en este epigrafe tenemos que dis- tinguir entre las actividades extractivas que el hombre va a producir en el medio ambiente, de los procesos de control 0 gestién de este mismo medio ambiente. El aprovechamiento de materiales liticos va a ser la principal actividad extrac- tiva desarrollada por las comunidades. Sin intentar determinar con seguridad las fuentes de aprovisionamiento de materias primas, ante la falta de analiticas que lo certifiquen, intentaremos exponer los posibles centros de abastecimiento de estos materiales en el Valle de los Alhorines. Fruto de las ultimas estribaciones de los afloramientos siliceos de las Pedrizas en el término municipal de Villena, vamos a encontrar en la partida de las Albari- zas y entorno a la Loma Alta, ya en el Término Municipal de la Font de la Figuera, dispersiones de néddulos de silex de color blanco a beige de pequefio tamaiio. Es- tos surgimientos se van a localizar en las ondulaciones y pequefias elevaciones del terreno, con una mayor concentracién en el extremo occidental de las Albarizas. Las rocas igneas también son empleadas, principalmente durante la Prehistoria, para la realizacion de utiles pulimentados, 0 como percutores, ante su dureza, en- tre otras utilidades. En las Ilanuras situadas al Norte de las Albarizas y al pie de la Herrada del Rocin vamos a encontrar pequefios surgimientos de materiales igneos, con cantos rodados de tamaiio pequefio y medio, de color negro y gris azulado, que afloran en forma de guijarros angulosos y rifiones. Las Albarizas estan constituidas por niveles de areniscas, arenas y conglomera- dos de débil espesor, formados por cantos calcdreos bien redondeados, en muchas ocasiones sin cementar. Estos ultimos también van a ser susceptibles de extraccion para la elaboracién de molinos. En esta misma partida rural, rodeando estas ele- vaciones, encontramos unos depésitos formados casi exclusivamente por espesos bancos de arcillas compactas de tonos anaranjados a ocres, muy impermeables, importantes desde el punto de vista de circulacién hidrica subterranea (Matarre- dona, 1983: 15). A su vez, estas arcillas son importantes porque muestran grandes posibilidades de extraccién, en beneficio de los grupos humanos, ya sea como material constructivo o para la elaboracién de vasijas de ceramica. A este respecto, tenemos que referirnos a otros afloramientos de arcillas beiges a blanquecinas y anaranjadas al pie del monte de la Zafra, explotados a partir del siglo XIX para la elaboracién de tejas y ladrillos en el tejar de la Zafra. Otros recursos autéctonos presentes en cl medio ambiente del Valle de los Al- horines y que ofrecen a sus habitantes la posibilidad de explotarlos, van a ser los 33 afloramientos pétreos calizos, que van a ser recolectados como principal fuente de captacion de material constructivo sélido. La recoleccion de este tipo de roca se ha producido hasta época Contempordnea, encontrando en el propio valle tres explo- taciones industriales: dos de ellas van a extraer calizas grises de las laderas de la Herrada del Rocin y del Saltador; y una piedra caliza del Cerro del Cantalar, que es posteriormente triturada para su empleo como aridos. Las dos tiltimas canteras mencionadas todavia hoy estan en proceso de explotacién. 's el acceso a los Otro de los aspectos en los que se debe hacer especial hincapi recursos hidricos, ya que la proximidad y el control del agua es una garantia para cubrir las necesidades de estas sociedades. Este es un bien medioambiental cuya ausencia implica la dificultad de desarrollo de grupos y comunidades humanas, como muy bien nos estamos dando cuenta en la actualidad. En el paisaje vemos abundantes sefales que nos indican la existencia de surgencias y afloramientos naturales de agua, si bien en la actualidad secos, pero con los niveles freaticos sorprendentemente bastante superficiales, Ello se debe a la presencia de unos fuer- tes niveles ricos en arcillas que no permiten la filtracion de las aguas, que se van a acumular a una cota bastante superficial, en forma de manantiales subterraneos superficiales. Estos nacimientos de agua no permiten una agricultura de regadio, ya que serian sobreexplotados rapidamente, debido a que no se trata de grandes acumulaciones de agua. En lo que corresponde a las actividades de gestion del medio ambiente, los suelos, terrenos y elevaciones de tipo forestal van a ser una de las zonas que mayor numero de recursos variados va a ofrecer al hombre, siendo explotados gran parte de éstos desde muy antiguo. El principal atractivo de este tipo de suelos va a ser el cinegé- tico (caza), el abastecimiento de madera para la construccién y para su empleo en hornos; y la recoleccién de espartos y frutos silvestres. Este tipo de control sobre el medio ambiente va a pasar a ser de tipo extractivo cuando deje de ser sostenible, de- gradando en gran medida el paisaje, como nos ocurre hoy en dia en muchos sitios. La utilizacion del quermes, que forma sobre la coscoja unas pequefias agallas que dan el color grana, tom6 especial importancia a finales de la Edad Media, sien- do la grana un producto libre de canones en Castilla (Garcia Martinez, 1964:182). Por otro lado, la apicultura va a ser aprovechada desde antiguo, también ligada a los suelos de aprovechamiento forestal, y todavia hoy presente en gran numero al pie del monte de la Zafra. A la hora de ejemplificar la importancia que supone el aprovechamiento forestal para las sociedades tradicionales vamos a incluir un parrafo de un texto del siglo 34 XVIII, el que se describen los aprovechamientos de la Sierra del Morrén: «... cuio término se titula los “Alforines”’, (...) produce dicha sierra mucho pasto para ga- nados y yerbas de todos géneros oloros », por lo mismo, sus vecinos, los de la villa de Fuente la Iguera y otros, tienen muchos colmenares y grandes; cria tam- bién abundancia de esparto; tiene también piedra jaspe, blanco y encarnado, con bastante solidez» (Castaiieda, 1979: 153). Otro tipo de recurso natural explotado por las comunidades a lo largo del tiempo van a ser los pastizales, explotados de una forma comunal. Este tipo de terrenos van a estar relacionados con los suelos de explotacién forestal, Los mejores pastos eran acotados para que no se cultivasen, formando dehesas, que eran arrendadas, como la que encontramos al pie del monte de la Zafira (Garcia Martinez, 1964: 182). La inclusién en las rutas de trashumancia de las distintas veredas y cafiadas que atraviesan cl Valle de los Alhorines va a hacer que sea una zona bastante tran- sitada por ganados, ya desde momentos finales de la Edad Media, lo que va a crear conflictos entre ganaderos y agricultores. Es por ello que las rutas trashumantes van a seguir las crestas, cerros, barrancos y divisorias de términos municipales, alejandose en la mejor manera posible de los terrenos cultivados (Matarredona, 1983: 251). A lo largo de estas rutas vamos a encontrar abrevaderos, como el pozo del Caicén y el pozo de la Zafra, situados en los extremos Norte y Sur del valle, zonas empleadas como descansaderos 0 “majadas” para el ganado. De todos es conocido el tipo de recursos que ofrecen las tierras de aprovecha- miento agricola, aunque la presencia o ausencia de productos agricolas, principal- mente en estas tierras, va a depender en gran parte del clima. Las situaciones de heladas, riadas ¢ inundaciones, sequias y granizadas a las que estamos expuestos, hacen que la agricultura y los productos que genera estén condicionados por unas situaciones climaticas benignas, de lo contrario pueden correr el riesgo de perder las cosechas. El tipo de explotacién agricola tradicional en cl Valle de los Alho- rines es el cultivo extensivo de cereales que se realizaba siguiendo un sistema de barbecho. Seguin Sebastidn Garcia Martinez (1964: 190), las tierras de mejor cali- dad (suclos tipo B1 y B2) se cultivaban en alternancia cuatrienal: trigo, barbecho, cebada, barbecho; mientras que en el resto (suelos tipo C) la alternancia era trienal: un afio de centeno y dos de barbecho. A partir de mediados del siglo XIX y hasta la actualidad va a haber una sustitucién de suelos dedicados en un primer momento a los cereales, por el cultivo de la vid, aunque el primero todavia hoy continua siendo predominante. Ante los recursos existentes en el Valle de los Alhorines, enumerados anterior- mente, el paisaje se nos va a mostrar como una obra cultural, reflejo de multiples 35 vicisitudes. La adaptacion de unos determinados grupos humanos a los recursos que ofrece este medio y su prudente gestién sostenible van a caracterizar el pai- saje de las sociedades tradicionales (Hernandez, 1997). En cambio, las rapidas transformaciones de la actualidad, han superado a la capacidad de aprendizaje en la gestion del territorio, pasando de largo el limite de la sostenibilidad ecolégica y econdmica, lo que provoca la destruccion del medio ambiente. 36 5. BASES PARA EL ESTUDIO DEL POBLAMIENTO HUMANO EN EL VALLE DE LOS ALHORIN! 5.1, Antecedentes Entroncado directamente con el estudio historiografico de los precedentes de la investigacin en el Valle de los Alhorines, nos planteamos desarrollar este tema de estudio, ante la escasa variedad cronolégica de los asentamientos conocidos, y por la importante situacién estratégica del valle. Estas dos premisas nos hicieron pensar en la posibilidad de encontrar evidencias de la estancia de grupos humanos de otros periodos histéricos, ampliando asi el rango cronolégico de ocupacién de este valle. Pero, a la hora de estudiar los trabajos precedentes no sdlo nos teniamos que limitar a un andlisis de tipo historiografico, ya que muchas de estas intervenciones anteriores todavia en la actualidad se encontraban inéditas. Para ello, hemos tenido que acceder a los fondos del Museo Arqueoldgico y de la Fundacion “José Maria Soler” para analizar los trabajos de campo realizados con anterioridad. En los almacenes y en la sala de exposicién del Museo Arqueoldgico “José Ma- ria Soler” se custodian y exhiben una gran cantidad de materiales arqueolégicos, procedentes de excavaciones arqueolégicas, prospecciones y donaciones, algunos de ellos recuperados de yacimientos situados en el Valle de los Alhorines, todavia hoy sin estudiar. En muchas ocasiones nos encontrabamos con cajas de materiales arqueolégicos que todavia no habian sido abiertas para su estudio y consulta desde la época de José Maria Soler, quien, como ya hemos visto en capitulos anteriores, es el principal impulsor de la investigacién arqueoldgica en el término municipal de Villena. Es por ello, que la gran mayoria de fondos arqueoldgicos son fruto de sus investigaciones y estudios. Las colecciones del Museo Arqueoldgico de la Edad del Bronce estudiadas en nuestro trabajo, ya habian sido parcialmente investigadas por el mismo José Maria Soler (Soler, 1986a) y por Fco. Javier Jover, Juan A. Lopez y José A. Lopez (Jover, Lopez y Lopez, 1995). Estos trabajos precedentes se centraron en la contabiliza- cién de numero de piezas y fragmentos procedentes de cada uno de los yacimien- tos, clasificados segun el tipo de material en que estén elaborados, dibujando los fragmentos y vasijas restituibles, y las piezas principales. 37 Los materiales arqueolégicos que hemos estudiado, pertenecientes a los fondos del Museo Arqueolégico son los siguientes: 38 - Cerro de la Escoba: piezas procedentes de un sondeo practicado por José Maria Soler en la cima del yacimiento. Se trata de fragmentos y piezas de ceramica, litico, fauna, malacofauna, carbones, metal y barro de la Edad del Bronce y de época romana. En un principio dudamos acerca de la proceden- cia de éstos materiales romanos, ya que ningun trabajo publicado por Soler nos habla de la presencia de niveles de ocupacién de esta época en el Cerro de la Escoba. Finalmente, hemos decidido estudiar estos materiales. ya que, aunque en nuestras prospecciones no hemos encontrado superficialmente materiales muebles de época romana en superficie en el yacimiento, otras prospecciones superficiales posteriores a los trabajos de José Maria Soler si lo habian hecho, lo que aconsejé su estudio. - Cerro de la Hiedra: materiales extraidos de un sondeo realizado por José Maria Soler en el yacimiento en el afio 1963, donde aparecieron fragmentos ceramicos, liticos, fauna, malacofauna y metal. - Cerro del Cantalar: restos recuperados de un sondeo efectuado por José Maria Soler, estudiados en su dia por M.T. Flor, L. Hernandez y M.D. Vargas (1989). Se trata de piezas ceramicas, liticas, faunisticas, malacologicas y me- talicas. - Altos de la Zafra: yacimiento con escasos materiales ceramicos y liticos de- positados en los almacenes del museo, ya que en él no se ha realizado ningin tipo de intervencion, sino recogida superficial de estos fragmentos. - Gerreria: se trata de unos materiales que, a priori, estaban almacenados en los fondos del museo como piezas de ‘procedencia desconocida’, provenientes la mayor parte de ellos de donaciones de particulares residentes en la pedania de la Zafra al museo. Pero, el estudio de los materiales extraidos de este ya- cimiento durante nuestras prospecciones, nos vino a llamar la atencion sobre la extraordinaria similitud de los materiales catalogados en nuestro estudio con los existentes en el almacén del museo. Es por ello, que nos decidimos a revisarlos. Se trataba de fragmentos superficiales sin lavar, que procedimos a su limpieza y clasificacién, encontrando en su interior una etiqueta con el nombre del yacimiento, lo que nos decidié finalmente por estudiarlos. - Piezas y objetos de otras intervenciones desconocidas por nosotros, que se hayan realizado en el Valle de los Alhorines, como el estudio de impacto am- biental de las obras del trasvase Jicar — Vinalopé, donaciones, depésitos, ete. Para la realizacion del estudio arqueologico del poblamiento humano en el Valle de los Alhorines también era preciso, para conocer las intervenciones precedentes realizadas por José Maria Soler, la consulta del extraordinario legado que dejo, que se custodia en la Fundacion que lleva su nombre. Alli encontramos material de tipo grafico, cartografico y, sobre todo, diarios de campo y de excavacién que realiz6 tras sus visitas a estos yacimientos. A priori, pensabamos que la consulta y recopilacién de los cuadernillos de campo de José Maria Soler nos iban a permitir la contextualizaci6n de cada uno de los hallazgos estudiados en los fondos del Museo Arqucolégico, asi como de las posibles estructuras inmuebles que pudieran aparecer durante estas excavaciones, probablemente perdidas en su totalidad a dia de hoy. Pero a la hora de acceder a esta documentacién nos encontramos ante un gran inconveniente: la falta de trabajos de catalogacién de estos fondos, impidién- donos en gran parte su consulta. Debido a este impedimento, sdlo hemos podido acceder a la consulta de algiin diario y croquis manuscritos del Cerro de la Escoba: alguna fotografia del Cerro de la Hiedra; y material grafico y un breve resumen de sus trabajos en el Cerro del Cantalar. 5.2. Campafia de prospecciones arqueolégicas en el valle de los Alhorines Una vez conocidos, analizados y estudiados los antecedentes en la investigacion procedimos a la realizacién de una campafia de prospecciones arqueolégicas, con el objetivo de complementar y completar los trabajos anteriores. 5.2.1. Sobre prospecciones y arqueologia espacial: planteamientos previos De entre las técnicas de prospeccién arqueolégica, la mas eficaz para el descu- brimiento de asentamientos, y la que ha conocido un mayor desarrollo tedrico y metodoldgico es, sin duda, la prospeccién de superficie (Ruiz y Fernandez, 1993: 87), lo que le convierte en el mejor instrumento para la proteccién del Patrimonio Arqueolégico, ya que no se puede proteger lo que no se conoce. No nos vamos a centrar en este trabajo en cl desarrollo de las formulaciones tedricas y aplicaciones practicas de las distintas corrientes arqueolégicas, referentes a la prospeccion, por no formar parte de los objetivos planteados en el presente estudio. Los planteamientos y procedimientos de las prospecciones han dejado de ser precampaiias de excavacion, con la intencién de seleccionar los yacimientos ar- 39 queolégicos mas cualificados, para convertirse en una aproximacién global del territorio, con un nivel de andlisis especifico de interrelacién de asentamientos, y con capacidad para crear y contrastar hipotesis acerca de la evolucién del paisaje relacionado con la dinamica del poblamiento humano (Nocete, 1997: 51). Ante todo esto, podriamos definir la prospeccion como una estrategia investigadora glo- bal, tendente a la localizacion de yacimientos y a su anilisis y estudio sin métodos destructivos (Burillo, 1997). Pero, pese al gran desarrollo que est4 experimentado la arqueologia del territo- rio y la prospeccién de superficie, todavia hoy se nos plantean problemas en cuanto a los conceptos sobre el tipo de hallazgos. Hasta hace poco, a nadie se le habia ocurrido definir qué es un yacimiento, por lo obvio del concepto, pero el desarrollo de las prospecciones modernas han planteado el problema de nocién del término “yacimiento”, frente al de “no-yacimiento” (non-site), ya que el reconocimicnto y delimitacion de un yacimiento es un dato de interpretacion y no de observacion (Ruiz y Fernandez, 1993: 93). El concepto de “area de actividad limitada” (Ruiz y Fernandez, 1993) 0 non-site, implica una ocupaci6n corta y una baja concentracion de materiales. Por otro lado, el término “hallazgo aislado” se refiere a un objeto 0 conjunto de piezas relacionadas dentro de un contexto no cultural. Y, por ultimo, y, por extensidn, el concepto de “yacimiento” lo emplearemos en los casos que no se correspondan con los anteriores, es decir, en el caso de hallazgos de restos materiales localizados en concentraciones concretas, en mayor o menor densidad. EI problema en este caso, no sdlo reside en la definicién de cada una de las cate- gorias de los descubrimientos, sino también en englobar cada hallazgo dentro de su categoria. Uno de los principales problemas en la interpretacin de los yacimientos pros- pectados corresponde a lo que podemos denominar como actualismo, o la creencia de que la manifestacién que presentan en superficie los restos arqueolégicos son fiel reflejo de las caracteristicas del yacimiento al que pertenecen, de forma que no existe alteracién ni en su delimitacién ni en la ubicacién de los materiales. Todo esto hace que el tamafio de un asentamiento no corresponda con la superficie de dispersion de materiales. Es por ello que tenemos que ser conscientes de que, desde el mismo momento en que se empieza a construir un yacimiento arqueold- gico, nos encontramos ante un proceso de cambio y alteracion de los restos, en la que participan multiples variables. Esto puede dar lugar a que en algunos casos no exista una correlacién directa entre el lugar donde se localizan los materiales arqueologicos y el yacimiento de donde proceden (Burillo, 1997:120). Por ello, el arquedlogo ante la localizacién de una serie de evidencias arqueolégicas debe 40 asumir la obligatoriedad de una reinterpretacién de las mismas, realizando un es- tudio geoarqueoldgico de los restos observables superficialmente, con el objetivo de interpretar estos asentamientos. Los restos de superficie no pueden evaluarse si no se consideran los procesos de formacion de los yacimientos, ya sean los de tipo deposicional 0 los postdeposi- cionales, los cuales deforman y enmascaran los yacimientos arqueolégicos (Ruiz, 1997: 19). Los procesos de tipo deposicional son aquellos que conforman la es- tructura interna del asentamiento y que sdlo se pueden conocer mediante una exca- vacion. Por otro lado, los procesos postdeposicionales son los que van a modificar las caracteristicas y estructura interna de los asentamientos, ya sean los de tipo natural — erosion, pendiente, cobertura vegetal, tipos de suelos, agentes biolégicos, clima, ¢ incluso la vegetacion, o condicionantes culturales o antrépicos — construc- ciones, repoblaciones forestales, redeposicion de materiales en el pasado, saqueo, uso agricola del suelos, etc. — (Burillo, 1997: 123). Con el fin de aproximarnos a las posibilidades econémicas de los asentamientos hemos desarrollado un anilisis tedrico basado en el estudio de la relaci6n hombre ~— territorio, es decir, en los modelos de captacién del entorno. La eleccién de este muestreo esta motivado por la falta de documentacién carpoldgica y palinolégica. Para la realizacion de este andlisis, hemos seguido los modelos tedricos de Von Thiinen y de Chisholm, y en la adaptacion a la Arqueologia que hicieron Higgs y Vita — Finzi (1972:30), quienes acufiaron el término y concepto de “site cat- chement analisys” como anilisis de territorios y areas de captacion. Este estudio define un limite del territorio de explotacién de los yacimientos basado en consi- deraciones sobre el area circundante al poblado, que seria habitualmente explotado por los habitantes del mismo. La distancia desde la vivienda hasta los campos esta relacionada con la cantidad de trabajo invertido en su explotacién, de forma que “cuanto mas lejos del yacimiento se encuentre el area, menor sera la probabilidad de ser explotada” (Vita Finzi y Higgs, 197 y, por ello, la principal area de obtencidn de alimentos estara cerca del yacimiento. Para realizar este analisis tomamos como punto de partida el factor tiempo — dis- tancia, es decir, definimos un area de uso intensivo, delimitada por un radio de 1 Km entorno al poblado (10 — 12 minutos a pie); y un area de explotaci6n tedrica de entorno a 5 Km de radio (1 hora). Pero este modelo de analisis se va a enrique- cer con la aportacién de Davidson y Bailey (1984), quienes consideraron que la topografia puede crear enormes distorsiones en este modelo radial, lo que puede generar dificultades en los desplazamientos, ante la presencia de pendientes, ba- rrancos, cursos de agua, etc., lo que aumenta sensiblemente los costes del recorri- 4 do, matizando la distancia tedrica. Con el método seguido se pretende valorar la capacidad de produccién agricola del asentamiento en funci6n de las posibilidades que ofrecen las tierras de las proximidades (Grau, 2001: 175). 5.2.2. Metodologia El trabajo de campo de prospeccién arqueoldgica tiene su inicio con una fase de planificacion, donde se realizan estudios de la cartografia, entrevistas a campe- sinos, fotografia aérea, toponimia, solicitud para la aprobacién de la intervencion por parte de la Direccién General de Patrimonio de la Conselleria de Cultura, or- ganizando las tareas a efectuar. La programacion de la actuacién viene precedida de una definicién de los objetivos que se pretenden cumplir, explicados durante el capitulo de anilisis historiografico, y de la metodologia de trabajo necesaria para ello. Este es el momento en el que se define el calendario de los trabajos, los recur- sos humanos disponibles, y los materiales que deberan emplearse para conseguir los objetivos marcados. En nuestro trabajo, hemos realizado una prospeccion siguiendo la estrategia de muestreo aleatorio sistematico (Ruiz y Fernandez, 1993: 91), en la que hemos situado a los prospectores espaciados a intervalos regulares, avanzando en lineas paralelas (Foto 1). El método empleado para la prospecci6n consiste en la conju- gacién de una prospeccién intensiva en el Ilano, en la que hemos dividido el Valle de los Alhorines en 45 pasillos numerados correlativamente (Mapa 3), de 250 m. de anchura cada uno y orientados de Norte a Sur, de los cuales hemos prospectado los numeros pares (50 % del territorio de los Hanos del valle). Por otra parte, se ha realizado una prospeccién extensiva o selectiva de las sierras y clevaciones que delimitan por sus extremos Norte y Sur al valle, inspeccionandose determinados puntos clave susceptibles de albergar yacimientos arqueoldgicos, caso de cumbres, crestas, abrigos y cuevas. La busqueda superficial no ha seguido estrictamente los limites de los pasillos 0 transectos, ya que en ocasiones, ante la presencia de obras publicas, vallados, o ante la negativa del propietario a nuestra entrada, hemos te- nido que buscar pasillos o rutas alternativas para completar la prospeccion en una determinada partida rural. En cuanto a los limites temporales, desde un primer momento pensamos asumir el marco temporal de patrimonio arqueologico desde el Paleolitico hasta la industrializacion, ante la falta de un inventario del Patrimo- nio Etnografico. 42 © Yacimiento conocido previamente a nuestras prospecciones + Yacimiento descublerto durante la campafia de prospecciones| 4 Hallazgo aislado efectuado durante las prospecciones © Camino / Via © Mojén, Eel ates] ° t Bis, Mapa 3: Disefio, localizacién, ejecucién de los pasillos prospectados y relacién de los hallazgos producidos. Dentro del contexto de prospeccion, ha sido el Ilano el espacio que mas difi- cultades nos ha causado ya que el proceso de sedimentacidn, el mayor espacio a recorrer y la intensidad de los cultivos, a los que nos hemos tenido que adaptar, son factores que dificultan el hallazgo de cualquier resto arqueolégico. En este senti- do, decir que el Valle de los Alhorines todavia a dia de hoy sigue siendo una zona principalmente cerealista, lo que determina en gran medida sus posibilidades de prospecci6n, ya que a partir de febrero y marzo, la superficie es inapreciable por la crecida del cereal; a partir de junio y julio, tras la siega, continuamos ante el mis- mo problema, debido a que los terrenos estan cubiertos de paja y mieses. De esta forma, sdlo entre septiembre y enero, época en la que se labran los campos para 43 prepararlos para el nuevo sembrado, es cuando se puede hacer una batida general de este tipo de cultivos, ya que a partir de febrero, con la nueva siembra, el paso por estas tierras es dafino para el cultivo, ya que se puede perder. La recogida de materiales arqueoldgicos ha sido superficial y parcial, tomando una muestra de materiales, a poder ser pertenecientes a partes significativas sus- ceptibles de ser dibujadas, para determinar la adscripcidn cultural y funciones del yacimiento. No obstante, en la prospeccién se han tenido en cuenta las unidades topograficas en que puede dividirse el yacimiento, para lo que es necesario separar en diferentes bolsas de plastico los materiales, segin procedan de una zona o de otra. La realizacién de estos trabajos se ha realizado mediante la ayuda de un fiel equipo de tres prospectores, cuyo trabajo ha consistido basicamente en la busqueda de vestigios que podrian evidenciar la existencia de un yacimiento arqueolégico, ya sean de caracter mueble o inmueble, con la ubicacién en el mapa de cada uno de los hallazgos. Para la ejecucién de las prospecciones se han manejado mapas a escala 1:10.000 y 1:25.000 del Instituto Cartografico Valenciano, a los que previa- mente se han dibujado los limites de cada uno de los transectos. Foto 1: Separacién del equipo de prospeccién durante el trabajo intensivo de campo. La tercera flecha representa la situacién del tercer prospector, en este caso, el autor de la fotografia Al material recogido por el equipo de prospeccion durante la intervencién se le asigna un numero de hallazgo correlativo, donde se incluye el transecto donde ha aparecido la pieza en cuestién y el numero de inventario dentro de ese transecto, que hace referencia al lugar concreto donde se ha producido el hallazgo en el mapa. Cuando nos encontramos con concentraciones de materiales que nos indu- cen a pensar que nos encontramos ante un yacimiento arqueolégico, ademas de la signatura mencionada anteriormente, se le va a incluir el nimero de inventario del yacimiento, formado por su sigla y un nimero correlativo, que no tiene el porqué coincidir con el anterior. En la claboracién de los trabajos de prospeccién se han adoptado unas normas de seguridad e higiene del equipo de campo, como el empleo de calzado de segu- ridad, chalecos reflectantes en zonas de sierra en temporada de caza, y un respeto maximo a la propiedad privada. El andlisis de la productividad en yacimientos arqueolégicos del Valle de los Alhorines a partir de nuestra campafia de prospecciones, nos determina que nos encontramos con una zona bien estudiada, con un total de 0’48 asentamientos por cada km? de territorio. Si examinamos la dispersion de los yacimientos previamen- te (mapa 3) observaremos como estos se situan sobre las sierras y elevaciones del valle, y, en cambio, los asentamientos localizados durante nuestras prospecciones se encuentran generalmente sobre las tierras Ilanas y/o de pendiente suave, com- pletandose de este modo el analisis historico de esta zona. Somos conscientes de que el caracter aleatorio de las prospecciones efectuadas por nosotros nos aporta una informacion no del todo total, ya que no hemos podido aleanzar la cobertura total del territorio, ante su imposibilidad. Si bien, el porcentaje analizado es bas- tante alto: entorno al 50 % de las tierras Ilanas y hacia el 30 % de terrenos monta- fiosos. Un dato interesante en este aspecto, es que todos los asentamientos nuevos que han aparecido en nuestras prospecciones se encuentran situados sobre terrenos Ilanos y/o de pendiente suave, ninguno de ellos en sierra, lo que nos confirma la hipétesis que planteamos a partir de andlisis historiografico, cuando afirmamos que pensabamos que eran mejor conocidas las clevaciones y sierras de la zona arqueologicamente, que el propio fondo del valle. De los yacimientos arqueolégicos que han aparecido y de los que anteriormente se conocian, la informacién referente a los mismos se ha registrado a través del diario de campo de las prospecciones, que ha tenido la finalidad de recoger toda la informacién que no se refleja en la ficha arqueolégica, asi como los datos que pueden necesitarse como complemento de la prospeccién: encuestas orales, zonas prospectadas, horas invertidas, yacimientos localizados, potencialidades agricolas, 45 etc. Por su parte, la ficha de yacimientos arqueoldgicos ha sido disefiada por noso- tros tomando como modelo la Ficha general de yacimientos de la Carta Arqueold- gica de Aragén (Burillo eg alii, 1993). En la ficha vamos a encontrar en primer lugar los datos sobre la localizacion del yacimiento: municipio, topénimo, cartografia en la que se encuentra a escala 1:25.000, coordenadas, cota sobre el nivel del mar y desnivel del punto mas alto con respecto al mas bajo de la unidad montafisa; la clase de acceso, ya sea este muy facil, facil, dificil o muy dificil; la descripcién de acceso, categoria del yaci- miento — primario con contexto interno no alterado; semiprimario, con alteraciones del contexto pero sin modificacién del emplazamiento; secundario o desplazado; y hallazgo aislado —. En segundo lugar, plasmamos el tipo de actuaciones realizada y resumimos las precedentes. En este epigrafe se incluye el método de descubri: miento, sus prospectores y la fecha, si se han realizado excavaciones arqueoldgi- cas y autores de la ficha. Ademas, también incluimos la clasificacion cultural del yacimiento, donde se describe la tipologia general del yacimiento — por ejemplo poblado, necrépolis, etc. —; su secuencia cultural y cronolégica — por ejemplo ibé- rico, romano y Altomedieval —, nombre antiguo y el croquis de acceso y emplaza- miento. El tercer capitulo de la ficha hace referencia a la descripcién fisica del yaci- miento y de su entorno, en el que se incluye informacion sobre la geomorfologia, litologia, relieve y accesibilidad del yacimiento; edafologia — clases de suelos exis- tentes en el entorno —; usos del suelo y vegetacion, hidrografia — caudal de agua mas proximo -, visibilidad — yacimientos que se divisan desde la cota mas alta del yacimiento y tipo de visibilidad —; y un croquis del yacimiento, donde se incluye la planta y perfil aproximado, marcando los posibles limites del mismo, el area de distribucién de materiales y las posibles estructuras que se hayan documentado, con referencias a limites topograficos, lindes de campos, construcciones actuales, ete. Por ultimo, el cuarto epigrafe analiza los restos arqueoldgicos, incluyéndose su descripcion, distribucién de estructuras y materiales, extensién, estado de conser- vacion, estratigrafia, riesgos previsibles y observaciones, donde se pueden introdu- cir otros aspectos del yacimiento que no hayan sido plasmados en la ficha. Estas fichas se han utilizado como base de documentacién para yacimientos ar- queolégicos y para bienes inmuebles aparecidos durante las prospecciones, donde se han incluido otros aspectos referentes a sus dimensiones, conservacién, orien- taci6n, etc. 46 El trabajo de campo se completa con otro de laboratorio, que coincide en el tiempo con el primero, y que va a consistir en tareas de lavado de materiales, dibujo y la introduccién de los yacimientos y sus piezas en una base de datos disefiada por nosotros, en el programa Microsoft Access 2000, que se va a adap- tar en todo momento a las necesidades de catalogacién de los distintos materia- les arqueoldgicos, desde la Prehistoria a la Edad Contemporanea, siguiendo los rangos de clasificacién que se emplean en las investigaciones en cada momento historico. El modelo completo de base de datos esta compuesto por los siguientes campos: yacimiento, procedencia, nimero de inventario, forma, funcién, tipo de material, subtipo, longitud (mm), anchura (mm), grosor (mm), pasta, color de la pasta, des- grasante, tipo de desgrasante, coccién, superficie, decoracién, area, motivo, color, numero de fragmentos, dibujado, cronologia y observaciones. Por medio de estos campos hemos catalogado la totalidad de fragmentos recogidos durante las pros- pecciones y los materiales depositados en el Museo Arqueoldgico, ya sean de tipo cerdmico, litico, seo o metalicos. A la hora de presentar esta base de datos en el trabajo hemos decidido resumir estos campos ya que, en relaci6n al tipo de material, muchos de ellos quedaban en blanco, de forma que éstos se han eliminado dejando exclusivamente los epigrafes litiles al respecto. A continuacién vamos a cnumerar cada uno de los campos que encontramos en nuestra base de datos, y el funcionamiento general de la misma: - Yacimiento: nombre asignado durante la prospeccion, a partir de la toponi- mia local, o el nimero del transecto y del hallazgo dentro de ese transecto, cuando se trata de un hallazgo aislado. - Procedencia de los materiales, ya sean hallados en una excavacion arqueo- logica, prospeccion, hallazgo casual, compra, donacién o expolio. En el caso de encontrarnos ante fondos del Museo Arqueolégico que desconocemos su procedencia incluiremos que se trata de materiales procedentes de los alma- cenes del museo, sin mas. - N° Inyentario, formado por la sigla identificativa del yacimiento y un name- ro correlativo. po de material: se refiere a la clasificacion por la cual se ordenan los mate- riales en relacién a su composicién — ceramica, litico, hueso trabajado, hueso humano, fauna, barro, carbones, vidrio, etc. 47 48 El campo titulado “Funeién” se utiliza mayoritariamente en fragmentos ce- ramicos de época protohistérica e historica, ya que se refiere a la clasificacion en la que se puede englobar el fragmento ceramico: cerémica comun, pintada, de cocina, de mesa, almacenamiento, construcci6n, varios, etc. Forma: en este epigrafe se describe literalmente la morfologia de la pieza: si se trata de un fragmento, la parte de la pieza que se trata — asa, cuerpo, base, etc. —, si nos encontramos de una pieza entera, asi como la descripcion de su perfil: tipo de borde — recto, concavo o convexo —, base — convexa, plana, aplanada, céncava, anular, talonada, etc. —, fragmento de cuerpo, labio — con- vexo, céncavo, plano, apuntado, engrosado 0 biselado -, etc. Subtipo, es decir, el nombre o clasificacion por la cual se puede reconocer el fragmento o pieza que se esta catalogando: anfora, candil, cuenco, calicifor- me, ataifor, lebes, anillo, molino, punta de flecha, diente de hoz, etc. Longitud (mm); Anchura (mm); Grosor (mm): estos tres campos, que he- mos agrupado en uno, se utilizan principalmente para utiles de piedra, hueso, metal o barro, insertando en el apartado correspondiente las medidas de la pieza en cuestion, en milimetros. Pasta: este campo es exclusivo para la ceramica. Aqui se introduce el tipo de pasta del fragmento, ya sea fina, basta, bizcochada, refractaria, o tipo sand- wich. Color de la pasta: para los casos que sea necesario, se especifica el color de la pasta. Este campo lo empleamos principalmente para fragmentos que, o bien estan engobados con una tonalidad diferente que el resto de la pas- ta, introduciendo en este caso los colores del engobe y de la pasta; o bien queremos destacar el color de sus superficies y de la pasta por encontrarlo singular. Desgrasante: también exclusivo de la ceramica, se refiere al tamafio de los desgrasantes empleados como aglutinante en la pasta ceramica: puede ser muy fino (inferior a 0,2 mm), fino (inferior a 0,5 mm), fino a medio, medio (entre 0,5 y 2 mm), medio a grueso, grueso (superior a 2 mm), o fino a grueso. Tipo de desgrasante: sdlo introducimos este campo en los casos que es ne- cesario especificar los ingredientes de los desgrasantes incluidos en la pasta ceramica, principalmente para ceramicas prehistoricas, y atin en este caso, en ocasiones, ante la monotonia de los materiales empleados, hemos optado di- rectamente por decir el tipo de desgrasante que encontramos en el yacimien- to, principalmente caliza, en ocasiones mezclada con cuarzo, aunque también podriamos encontrar yeso, pizarra, esquisto, mica o desgrasante de origen vegetal. Coccién de la p: : este epigrafe esté compuesto de una o dos palabras, en ocasiones separadas por una barra. Por ejemplo, cuando decimos que la coccién es “Oxidante”, nos referimos a que tanto su exterior como el interior es de este tipo. Por otro lado, si incluimos la palabra “Oxidante/ Reductora”, quiere decir que la superficie exterior es oxidante y la interior reductora. Superficie o acabado exterior e interior del fragmento 0 pieza. En este caso el esquema es el mismo que el anterior, cuando nos encontramos el mismo trata- miento para el exterior y el interior s6lo va a aparecer un nombre, en cambio, si la superficie varia se van a separar los dos tipos de tratamiento a través de una barra. La superficie exterior puede ser espatulada, alisada, brufiida, engo- bada, vidriada, erosionada, grosera, escobillada, etc. Tipo de decoracién del fragmento o pieza: incisa, excisa, impresa, peinada, moldeada, pintada, acanalada, esgrafiada, verde y manganeso, cuerda seca, reflejo metalico, mamelén, cordén en relieve, lengiieta, etc. Cuando un frag- mento ceramico no presenta restos de decoracién este campo y los tres si- guientes van a quedar en blanco. Area donde encontramos la decoracién dentro del fragmento. En este campo, por razones de espacio empleamos abreviaturas muy claras: Ext-Parcial, Ext- Total, Int-Parcial, Int-Total (exterior e interior parcial y total), Ext-T/Int-T (exterior total, interior total), Ext-T/Int-P (exterior total, interior parcial), Ext- P/Int-T, Ext-P/Int-P, Labio Parcial, Asa Parcial, etc. Motivo representado en la decoracién, cuando este se pueda apreciar, de lo contrario introduciremos la palabra “indeterminado”: banda, cordon, figura- tivo, geométrico, ondas, vegetal, zoomorfo, digitaciones, molduras, lineas, circulos concéntricos, filetes, etc. El epigrafe “color” nos llama la atencién sobre el color de la decoracién representada, o de la superficie exterior de la pieza sin decorar, cuando ha- blamos de fragmentos ceramicos; sobre la tonalidad exterior de instrumentos liticos, o de hueso trabajado, o de barro, etc. Numero de fragmentos (N° Frag) que hemos catalogado dentro del nimero de inventario que nos encontremos, y si esos fragmentos se han dibujado 49 50 (Dib), se marca en el interior de la casilla correspondiente y se introduce el numero de la Jémina y/o la foto donde podemos encontrar el fragmento y/o la pieza. La adscripcién cultural y cronolégica que se le puede dar al fragmento en estudio, teniendo en cuenta también la datacién del lote de materiales que estamos manipulando. Y, por Ultimo, las observaciones, donde se introducen aspectos que no se han incluido, por no aludirse a ellos en los campos anteriores, caso de la proce- dencia del fragmento dentro del yacimiento (por ejemplo covacha, cima, al pie de la Casa del Pozo, etc.), los datos sobre las dimensiones de la pieza, caso de poderse reconstituir (diametro de boca, altura, profundidad, etc.), biblio- grafia que cita el fragmento, y otros aspectos. 6. INVENTARIO DE YACIMIENTOS ARQUEOLOGICOS A partir de este momento, vamos a exponer un corpus de bienes arqueolégicos, en el que se van a incluir los yacimientos del Valle de los Alhorines conocidos con anterioridad, y aquellos descubiertos durante nuestro proceso de prospeccién. El inventario de yacimientos y de bienes arqueolégicos lo hemos ordenado en un pri- mer momento por partidas rurales, por cuestiones geograficas; y lo hemos agrupado con posterioridad por periodos cronoldgicos en el apartado de evolucién histérica, Jo que nos va a permitir una doble lectura: la comparacién del distinto numero de asentamientos para cada época, y por otro lado, el cotejo que tiene en cuenta la du- raci6n relativa de cada periodo para calcular asi el numero de asentamientos segin su extension cronoldgica: de esta forma, la comparacié6n resulta mas real. Aunque, en este sentido, tenemos que tener en cuenta los factores paleoambientales de cada momento, la posible destruccién de algunos sectores de ciertos asentamientos, ya sea por procesos geoarqueoldgicos, tareas agricolas, expolio, etc., asi como la dis- minucién general de sitios conforme nos remontamos en el tiempo. De los yacimientos investigados vamos a incluir aspectos sobre su situacién — coordenadas, altitud, desnivel, pendiente, acceso, mapa topografico, etc. ~; histo- riografia; descripcidn fisica — entorno fisico, litologia y geomorfologia, edafologia, usos del suelo y vegetacion, hidrografia, visibilidad, etc. -; descripcién del yaci- miento — situacion dentro del relieve, relleno arqueolégico, estructuras, referencias anteriores, superficie, potencia sedimentaria, area de captacién intensiva, etc. — un resumen sobre el registro material extraido en las prospecciones y estudiado de los fondos del Museo Arqueolégico, caso que se trate de yacimientos cono- cidos anteriormente; clasificacion cultural y cronolégica de los restos materiales estudiados en el epigrafe anterior; y, por ultimo, referencias bibliograficas, si estas existicsen, Los bienes patrimoniales aparecidos se van a mostrar ordenados por partidas rurales y por cronologia dentro de éstas. Somos conscientes de que realizar este tipo de subdivision siguiendo los limites administrativos actuales no es del todo correcto, si bien pensamos que este tipo de ordenamiento es bastante util para las autoridades competentes de la proteccién y catalogacién del patrimonio villenense. El orden de intervencién dentro de las partidas rurales en el texto es de Norte a Sur y de Este a Oeste, quedando su ordenamiento definitivo como sigue (Mapa 4): 51 © Yacimiento © Camino / Via & Mojon 4. Herrada del Rocin; 2. Cerro de las Albarizas; 3. El Rodriguillo; 4. Cerro de la Hiedra: 5. Casa del Pozo; 6. Cerro del Cantalar} 7. El Infiemo n° 4; 8. El Inferno n® 2; 9. Altos de la Zafra; 10. Pefién de los Cuervos n® 1; 11. Pesién de los Cuervos n° 2; 12, Alt del Barranco del infiemo: 13. Gerreria; 14. Cerro de la Escoba: 15. La Escoba / Cuesta de la Tia Angela. Mapa 4: Distribucién sobre el mapa de los yacimientos arqueolégicos documentados en el Valle de los Alhorines. La Encina: Cerro del Rocin. Bodegueta. Las Albarizas: Cerro de las Albarizas y el Rodriguillo. Pocico de la Rueda. 52 Las Ventas: Cerro de la Hiedra. La Gloria: Casa del Pozo, Cerro del Cantalar, el Infierno n° 1 y el Infierno n° 2. La Zafra: Altos de la Zafra, Pefién de los cuervos n° 1, Peiion de los cuervos n° 2, Alto del Barranco del Infierno y Gerreria. El Sorchante: Cerro de la Escoba y la Escoba 0 Cuesta de la Tia Angela. Amojonamiento lindes Término Municipal de Villena. Otros hallazgos: E] Campano, Casas Juntas-Alhorines, Venta del Gitano, Terrazas de la Rambla del Angosto, El Castellar, Las Ventas, Yacimiento n° 41 (Alhorines), Carretera de Fontanares km | y 2°5, La Gloria n° 1, La Gloria n° 2, Via Augusta Cerro del Cantalar, Meseta Cerro del Cantalar y Tejar de la Zafira. 6.1. Cerro del Rocin SITUACION El yacimiento esta situado sobre una cresta que se desprende de la cumbre de la Herrada del Rocin en direccién Norte — Sur. Al lugar se accede desde la pedania de Ja Encina, tomando un camino rural que se dirige a unas canteras de marmol gris abandonadas al pie de la Herrada del Rocin, desde donde se puede ascender a pie al yacimiento (Foto 2). PARTIDA RURAL: La Encina. COORDENADAS: x = 0678169; y = 4293964. ALTITUD: 829 m, sobre el nivel del mar (s.n.m.). Mapa Topografico Nacional, hoja 819-II (La Font de la Figuera), escala 1:25.000. DESNIVEL: 120 m. PENDIENTE: moderada (10 ~ 20 %) al Norte y Sur, y fuerte (20 — 30 %) al Este y Oeste. TIPO DE YACIMIENTO: Habitat. EXTENSION: 180 — 200 m’. 53 HISTORIOGRAFIA El yacimiento es conocido gracias a las prospecciones realizadas a partir del desarrollo de un proyecto de investigacién sobre el poblamiento en el II milenio a. C. en Villena (Jover, Lopez y Lopez, 1995: 29-31), citindose en los posteriores trabajos de andlisis del territorio de los grupos humanos de este periodo histérico en la Cubeta de Villena (Jover y Lopez, 1999 y 2004). DESCRIPCION La Sierra del Rocin, con una cota maxima de 885 m. sobre cl nivel del mar, se levanta al pie de los Ilanos de la Encina, con una direccién tipica de las cordilleras béticas (SO — NE). Esta elevacién no es mas que la prolongacion de la cadena montaiiosa de la Sierra Oliva, en el Término Municipal de Caudete, de la que esta separada por un estrecho portillo, aprovechado para el paso de las vias de comuni- cacion actuales entre la meseta y la costa valenciana. Por otro lado, hacia el Nores- te, esta linea de elevaciones va a continuar, enlazando con el Cerro del Saltador, a través de una pequefia vaguada montaiiosa, y éste ultimo va a enlazar con el Cerro Caporucho, situado al pie de la poblacién de la Font de la Figuera, con 977 m. de altitud maxima, levantandose majestuoso sobre el relieve circundante, como un excepcional punto de control del territorio. Se trata de una elevacion del Cretacico Superior, en su facies Senoniense, en- contrando unos afloramientos muy fracturados constituidos litologicamente por dolomias en bancos gruesos, margas dolomiticas intercaladas, cubiertas por cali- zas micriticas, calizas de lacazina y calizas marinas, asi como margas characeas (Pavon, 1981:9). Desde la cumbre de la Herrada del Rocin desciende, con una pendiente mode- rada, una lengua o cresta en direccién Norte-Sur, que proporciona a la sierra una forma de tendencia triangular con los angulos redondeados. En la parte baja de este espol6n unas canteras extrajeron, entre los afios 50 y 80 del siglo XX, calizas grises, abandondandose posteriormente. A la altura de los 3/4 de ascensién hacia la cumbre, encontramos un pequefio 's en este lugar donde se sittia el relleno arqueoldgico, orientado principalmente hacia sus vertientes Sur y Este, encontrandose muy erosionado, ante la falta de sustrato vegetal, lo que favorece la existencia de procesos que hemos estudiados desde el punto de vista geoarqueold- gico. El material arqueolégico en esta zona esta sometido al lavado superficial y a rellano, donde el desnivel nos ofrece un descansillo: 54 Foto 2: Situacién del yacimiento de la Herrada del Rocin desde los Llanos de la Encina. procesos de arroyada difusa y concentrada, lo que acentiia su grado de descontex- tualizacin, acumulandose en la parte media y alta de las laderas. El perfil de las vertientes es bastante escarpado, principalmente en la zona occidental, siendo fre- cuente el afloramiento de pequefios escarpes secundarios. Por otro lado, las areas basales de la clevacin, situadas junto al piedemonte en la zona Oeste y en el cauce alto de un torrente en la ladera oriental, poseen acumulaciones en forma de conos de deyeccién que podrian contener material arqueoldgico. En la superficie del yacimiento se observa alguna alineacién de piedras super- ficiales, de mediano tamafio, que podrian conformar aterrazamientos artificiales para la construccién de las viviendas, 0 los muros de las propias casas. Por otro lado, también destacamos la existencia de barros rojizos y anaranjados superfi- cialmente, probablemente procedentes de la descomposicién de las estructuras del poblado. E] material arqueolégico existente es muy escaso y se encuentra muy 55 erosionado, con una potencia sedimentaria que alcanzaria un espesor maximo en algunas zonas de entre 40 y 50 cm. En esta zona vamos a encontrar una vegetacién de tipo arbustivo y plantas aro- maticas, de tipo disperso, formada por romeros, tomillos, coscoja, esparto, enebro y restos de pinar. En las tierras agricolas del entorno encontramos en la actualidad una mayoria de cultivos de tipo cerealicola, con alguna pequeiia parcela dedicada al almendro, asi como otras yermas. En el drea de captacién intensiva potencial del yacimiento, calculada a partir de un radio de 1 km alrededor del asentamiento, observamos un predominio de los suelos de aprovechamiento forestal improductivos agricolamente (tipo E) con un 65 % del total de esta area intensiva. Se trata de los terrenos de la propia Herrada del Rocin y de una extensa zona que se extiende a modo de lengua desde el piede- monte hacia el Sureste, con suelos muy pedregosos en los que la roca se encuentra superficial. Los suelos de baja capacidad agricola (tipo C) ocupan un 20 %, exten- diéndose en el sector sud-oriental del area potencial, entre la elevacién de la Sierra del Rocin y la lengua de terrenos improductivos mencionados anteriormente. Por Ultimo, los suelos de rendimiento agricola del tipo B2 los encontrariamos en el sector occidental y sud-occidental, con un 15 % del total. Este es el resultado que nos ofrecen las cualidades del suelo en la actualidad, si bien, tenemos que tener presente que en el pasado, las comunidades humanas que residieron en este lugar, se encontraron ante una mayoria de suclos forestales (65 %), y otros que les ofre- cian un aprovechamiento de tipo forestal y pastos (35 %), y que podrian ser rotura- dos para su cultivo. En cuanto a la posible explotacion de otros recursos por estos grupos humanos, tenemos que decir que a 1200 m. en linea recta del asentamiento, hacia el Sureste encontramos un afloramiento de ofitas, que aparecen en forma de cantos angulosos y rifiones de tamafio pequefio y medio, de color negro y gris azulado (coordenadas, x= 4293698; y= 0679241; altitud s.n.m.= 667 m.). Por ult- mo desconocemos la presencia por este paraje de ninguna fuente de agua ni cauce intermitente, salvo los torrentes que descienden por las empinadas pendientes de la Herrada del Rocin. La visibilidad desde el yacimiento es abierta hacia el Sur y Este, divisandose la Cubeta de Villena en su totalidad, el Valle dels Alforins, dentro del Término Muni- cipal de Fontanars y el extremo Norte del de Villena, y el valle que se abre hacia la Font de la Figuera. Al Oeste presenta una visibilidad limitada por la Sierra Oliva y la Sierra de Almansa y al Norte el control visual es cerrado por la propia cumbre de la Herrada del Rocin, situada a menos de 250 m. del yacimiento, lo que hace de esta zona la menos controlada de sus alrededores. Desde el asentamiento se divisan 56 otros de la misma época, caso de los Altos de la Zafra, Pefién de los Cuervos n° 1 y n° 2, Alto del Barranco del Infierno, Cerro de la Hiedra, el Picaio, Altet de la So- lana de la Penya Foradada n° | y n° 2, Penyes del Ponsalet, Alt de la Cova Fumada, Castellaret dels Alforins, Cerro de los Huesos, Cabezo del Rosario, Cerro de la Cueva de la Arena, Santa Margarita, Pefion Grande n° 1 y n° 2, Lomica de la Plata n° 1 y n° 2, Loma de la Rambla de la Toconera, La Atalaya de la Toconera, Pefia Horadada, Cerro de la Virgen n° | y n° 2, Cabezo de Penalva n° | y n° 2, Cabezo Redondo, Pefién del Rey, Pefién de la Moneda, Cabezo del Padre y Terlinques. REGISTRO MATERIAL Los materiales recogidos son escasos y muy fragmentados, reduciéndose a 5 fragmentos de ceramica tosca de pequefio tamaiio, hecha a mano, sin que se haya podido reconstruir forma alguna; y 1 nucleo de silex blanco muy agotado. Su in- ventario se encuentra en el CD-rom adjunto. CLASIFICACION CULTURAL Bronce Medio. CONCLUSIONES Los datos expuestos anteriormente nos inducen a pensar que nos encontramos ante una posible atalaya o puesto de control del territorio, ya que, ademas de su caracter encumbrado, observamos como en el area de captacién intensiva entorno al yacimiento, los suelos que nos ofrecen un aprovechamiento de tipo agricola, previa roturacién de éstos son los mds alejados y los que menor extensién poseen. Por ello, podemos decir que el asentamiento se va a encontrar sobre un es- polén que controla un estrechamiento en forma de embudo que comunica con el Valle de Almansa y, a su vez, tiene un dominio visual de la gran mayoria de asentamientos agricolas de los alrededores, asi como con otras atalayas de con- trol del territorio, caso de los Altos de la Zafra, el Picaio, Pefién Grande n° 1 y Pefién de la Moneda. La excepcional visibilidad que se posee desde el yacimien- to se potenciaria extraordinariamente desde la cumbre de la Herrada del Rocin, situada a unos 250 m., desde donde se supliria la falta de control visual hacia el Norte. Esto nos hace pensar que, probablemente, en la cima se encontrara un pequefio puesto de control del territorio, desde donde se divisan todas las tierras 57 de los alrededores sin obstaculos, situandose el lugar de habitat en una pequefta explanada descolgada unos metros hacia abajo, en una zona situada al resguardo de los vientos frios. BIBLIOGRAFIA Jover, Lopez y Lopez (1995:29-31) Jover y Lopez (1999 y 2004) 6.2. Cerro de las Albarizas SITUACION Cerro testigo aislado rodeado de terrenos Ilanos, situado en el limite Sud-orien- tal de la partida de las Albarizas con la del Pocico de la Rueda, en pleno Valle de los Alhorines. Al yacimiento se puede acceder a través de la carretera N-344 di- recci6n a la Font de la Figuera, tomando una pista rural asfaltada a mano derecha unos metros antes de su km. 124, que discurre junto al pie del asentamiento. Este mismo camino va a terminar hacia el Sur en la carretera de Fontanares (CV-656), a la altura de las Casas Juntas. Desde este lugar, por tanto, también podemos acceder al yacimiento (Foto 3). PARTIDA RURAL: Las Albarizas. COORDENADAS: x = 0683384: y = 4292086. ALTITUD: 639 m. s.n.m. Mapa Topografico Nacional, hoja 819-II (La Font de la Figuera), escala 1:25.000. DESNIVEL: 22 m. PENDIENTE: fuerte (20-30 %) en sus laderas Norte y Oeste; moderada a fuerte en la vertiente Sur, y moderada (10-20%) en las caras Este y Sureste. TIPO DE YACIMIENTO: Habitat. EXTENSION: 300 m?. 58 HISTORIOGRAFIA Yacimiento descubierto por un aficionado entre finales de los afios 80 y princi- pios de los 90 del siglo XX. Fue estudiado y sistematizado en un trabajo sobre el poblamiento del II milenio a. C. en Villena (Jover, Lopez y Lopez, 1995: 31-33), incluyéndose en posteriores estudios sobre el patron de asentamiento de estos gru- pos humanos (Jover y Lopez, 1999 y 2004). DESCRIPCION Paisajisticamente, el yacimiento se podria introducir dentro de la partida rural del Pocico de la Rueda, con quien muestra mayores afinidades geograficas que con las Albarizas. Geograficamente, mientras que las Albarizas se caracterizan por la existencia de una cuerda 0 pequefia cordillera de elevaciones enlazadas, de escasa altura (entre 600 y 700 m.); la partida rural del Pocico de la Rueda se define a partir de unos suelos Ilanos, ligeramente descendentes, a modo de glacis hacia el Sur, entre los que encontramos alguna elevaci6n aislada, que suele levantarse entre 10 y 25 m. sobre los Ianos circundantes. El cerro que estamos analizando sigue las caracteristicas del segundo sistema descrito, mas que del primero. Se trata de un pequefio cerro de pendientes fuertes en su ladera donde, el escaso sustrato vegetal, de tipo arbustivo, formado por romeros, coscoja, esparto y algin pino, no impide el desarrollo de importantes procesos erosivos, salvo en su vertien- te Este y Sureste, de pendientes mas suaves. A nivel geoldgico, el cerro esta constituido por unos bancos de arcillas ana- ranjadas a ocres, coronado por una costra de material pétreo mas duro, a base de calizas y conglomerados de pequefios cantitos rodados sin cementar. La situacion de esta capa dura de roca sobre materiales arcillosos y la inexistencia de sustrato vegetal arbustivo, van a producir la existencia de procesos de erosion de la propia estructura del cerro y del yacimiento, aspecto que ha sido analizado desde el punto de vista geoarqueoldgico (Figura 1). En este sentido, podemos decir, que el yaci- miento se asienta sobre un cerro con la estructura tipica de un paleocanal, con una morfologia de tipo alargado, eliptica o subcircular. La parte superior esta compues- ta por un nivel duro de calizas y conglomerados sin cementar, que descansan sobre materiales arcillosos, en los que se configuran unos taludes bruscos, acentuados en la base del cerro, debido a las actividades agricolas, que han recortado su base para ampliar en terrenos cultivables, incrementando de esta forma la pendiente, lo que acelera los procesos erosivos. Sobre los materiales duros se producen, debido al socavado basal arcilloso, fisuraciones y descompresiones laterales, que provocan 59 la separacién y desgajamiento de bloques de gran tamaiio de su nucleo originario. Estos se van a ver desplazados por los taludes por gravedad, desmantelandose la cumbre para pasar a formar parte de las acumulaciones de ladera. A su vez, este fenémeno va a producir el lavado superficial de los materiales y el relleno arqueo- Conglomerado. Arcillas \\ Desplazamiento releno ¥ \ material arqueologico NS ZONA SOMITAL ‘Yacimiento arqueotégica in sty (aroyada dusa] Fisuramiento | Bloque desplazado peor solifluxion ZONA BASAL Material arqueoldgico de lavade suport Relleno arqueol6gico y+ material descontextualizado Figura 1: Croquis geoarqueolégico de los procesos postdeposicionales documentados en el yacimiento y laderas del Cerro de las Albarizas. El primer dibujo representa la morfologia del asentamiento en su estado original, mientras que el central y el inferior representan los procesos erosivos producidos a partir de su abandono. 60 ldgico, situado en la cima, y su desplazamiento por las laderas, descontextualizan- dose los restos y disminuyendo la extensién del yacimiento. Este fendmeno va a producir que sea bastante frecuente el hallazgo de materiales arqueolégicos en las laderas y zona basal del cerro. En la parte alta cs donde encontramos cl relleno arqueolégico, en el que se aprecia alguna acumulacién de barros y piedras, fruto de la descomposicion de las estructuras del poblado, aunque no se han documentado restos de muros, salvo una pequefia alineacién de piedras en direccion Oeste-Este hacia el extremo occi- dental. En la parte superior del asentamiento encontramos dos probables sondeos clan- destinos: uno situado en el extremo occidental, de aproximadamente 9 m’; y otro hacia la zona oriental, de unos 3’50x5°5S0 m. de lado, encontrando hasta sus co- rrespondientes terreras, formadas por abundantes piedras, fragmentos ceramicos y esquirlas de hueso. A través de la vision directa de los sondeos clandestinos he- mos podido extraer informacion acerca de la estratigrafia del asentamiento. En los perfiles hemos diferenciado una capa superficial, de tipo vegetal, situada sobre un estrato compuesto por barros rojizos y blanquecinos y piedras, que interpretamos como un nivel de derrumbes, que, a su vez, se asienta sobre un nivel de incendio, con abundantes cenizas, ceramica quemada y piedras. Con estos datos, podemos decir que el yacimiento tendria una potencia sedimentaria maxima de entre 70 y 80 cm. Hacia la ladera oriental, en el limite del yacimiento se aprecia una visera agrie- tada, ubicada en la union de la costra caliza sobre la base arcillosa, con una profun- didad de unos dos metros, y una altura de escasos 40-50 cm., que la hace impracti- cable para su inspeccién. De esta grieta hemos recogido materiales arqueolégicos, Jo que nos podria hacer pensar en la presencia de una cueva de enterramiento. En cambio, nuestro estudio geoarqueoldgico del yacimiento nos encamina hacia otra conclusion: el relleno arqueolégico superficial de la parte alta de la cima del yaci- miento, con el paso del tiempo va a suftir un proceso de lavado que, junto con la incisién de arroyadas de tipo difuso y concentrado, va a hacer que se traslade de su ubicacion original, apareciendo en ocasiones rellenando los espacios entre los bloques caidos 0 en proceso de desgajamiento del nucleo principal de la cima, 0 incluso, como ocurre en este caso, por debajo de los grandes bloques practicamen- te separados del resto de la roca. En el entorno inmediato encontramos suelos cultivados, en su mayoria con ex- tensiones de cereal, aunque también aparecen otras parcelas, de pequefio tamafio, 61 de olivar y almendro, al Oeste. El area de captacion intensiva potencial del asen- tamiento nos certifica el cardcter agricola de este yacimiento, ya que el 85 % de los suelos entorno a un km. de radio es del tipo B2, susceptibles de un aprovecha- miento de este tipo, con escasos suelos del tipo C (9 %), localizados en el extremo Noroeste del area de captacion, y todavia menores los de tipo E 0 improductivos, con aproximadamente un 6 % del total. En este sentido, es interesante dest: también, la existencia de un surgimiento de agua a unos 500 m. de distancia del yacimiento, hacia el Suroeste. car La visibilidad del asentamiento es con escasas limitaciones por el Norte, reduci- da por la Loma Alta y las Albarizas, y al Este, Sur y Oste abierta al Valle de los Al- horines, dentro de los términos municipales de Villena y Fontanars, y a la Cubeta ALB Diam bo lomera| \ cS — ALE-25 ALT Meee ALB.29 Aes ae.27 oF 2 tem Lamina 1: Materiales mas significativos recogidos durante nuestras prospecciones en el Cerro de las Albarizas. de Villena, con las tnicas limitaciones de la umbria de la Sierra del Morrén hacia el Sur y Sureste, y del Cerro del Cantalar hacia el Oeste. Desde el yacimiento hay un control visual directo con otros de la misma cronologia, caso de los Altos de la Zafira, Pefién de los Cuervos n° 1 y n° 2, Alto del Barranco del Infierno, Cerro del Cantalar, Cerro de la Hiedra, el Picaio, Penya del Corral del Ponsalet, Penyes del Ponsalet, Alt de la Cova Fumada, Castellaret dels Alforins, Pefion Grande n° 1 y Cerro de la Virgen n° 1. REGISTRO MATERIAL El material arqueolégico superficial es bastante frecuente, debido a la presencia de procesos geoarqueolégicos, que ya hemos explicado en el capitulo anterior. El conjunto material estudiado (Lamina 1) corresponde con el que hemos extraido del yacimiento durante nuestras prospecciones, ya que en los almacenes del museo no habian depésitos procedentes de este lugar, pese a ser un yacimiento ya investiga- do por otros autores. El lote esta formado por 27 fragmentos cerdmicos de partes significativas susceptibles de ser dibujadas, dos de ellas con cord6n en relieve, una con lengiieta, otra con tres mamelones alineados paralelos al labio y un fragmento de cuerpo carenado con el arranque de un asa; 7 fragmentos informes y 4 piezas liticas, entre las que destacamos una moledera y un fragmento de molino. De la mayoria de material ceramico estudiado no se ha podido reconstruir forma alguna, dibujando s6lo el perfil 0 seccién de la pieza, salvo un fragmento de cuenco de tendencia semiesférico. El inventario pormenorizado del yacimiento y el dibujo del material significativo se encuentra en el CD-rom adjunto. CLASIFICACION CULTURAL Bronce Medio. CONCLUSIONES Del estudio del territorio intensivo del yacimiento, de sus materiales arqueo- logicos y de las caracteristicas del asentamiento podemos extrapolar una serie de conclusiones acerca de sus caracteristicas y funcionalidad. Por un lado, debemos llamar la atencién sobre su situacién cn el centro de la Ianura del Valle de los Alhorines, expuesto a miltiples condicionantes, ya que se sittia en un cerro de escasa altura, sin ninguna dificultad para acceder a él desde el Ilano. También hay 63 que destacar que, el hecho de situarse en el centro del valle le conficre una gran visibilidad hacia casi todos los sectores, ante el escaso numero de elevaciones en esta zona. Pero el desarrollo de cordilleras de mayor altitud, caso de la umbria del Morron, la Loma Alta 0 las propias Albarizas, van a limitar su control visual a los asentamientos de la misma cronologia situados dentro de su cuenca natural, es de- cir, dentro del Valle de los Alhorines, situados dentro de los términos municipales de Villena y Fontanars, y a algiin yacimiento encumbrado fuera del valle. Por otro lado, a la hora de explicar la probable funcionalidad del yacimiento, dentro del estudio de los poblados de esta ¢poca, observamos como, del estudio del area intensiva de captacién del entorno, y de la ubicacion del propio yacimiento dentro del valle, podemos decir que la vocacion del mismo seria eminentemente agricola, ante su exposiciOn a suelos susceptibles de este aprovechamiento. Del estudio del material ceramico, podemos precisar la cronologia del asenta- miento, ya que la existencia de piezas carenadas, teoria mamelones alineados y piezas con cordones en relieve, nos datarian el lote hacia el Bronce Medio. Foto 3: Vista de la ladera meridional del Cerro de las Albarizas. 64 BIBLIOGRAFIA Jover, Lopez y Lopez (1995: 29-31) Jover y Lépez (1999 y 2004) 6.3. El Rodriguillo SITUACION En el extremo Noreste de la partida de las Albarizas, al pie del Cerro del Rodri- guillo cncontramos un nuevo asentamiento. Al lugar es un poco dificil el acceso, ante el gran numero de caminos rurales que hay que tomar, con muchas bifurcacio- nes, aunque la propia loma del Rodriguillo nos puede servir como referencia visual para llegar alli. Se puede legar desde la pedania de la Encina, tomando el camino de la Reina, también conocido como camino viejo de Fuente la Higuera. Unos 800 m. después giraremos a la derecha, a través de un camino que nos dirige a la Casa del Campano donde, 300 m. después, giraremos hacia el Este unos 400 m., toman- do posteriormente otro camino rural a mano derecha que cruza por un puente la via férrea Madrid — Valencia. Posteriormente, deberemos dejar el vehiculo al pie de unas viiias situadas junto al Cerro del Rodriguillo, atravesando dos parcelas de tamajio medio hasta alcanzar el yacimiento (Foto 4). PARTIDA RURAL: Las Albarizas. COORDENADAS: x = 0680918; y = 4293249. ALTITUD: 657 m. s.n.m. Mapa Topografico Nacional, hoja 819-II (La Font de la Figuera), escala 1:25.000. DESNIVEL: 15 m. PENDIENTE: suave (3-10 %). TIPO DE YACIMIENTO: Habitat. EXTENSION: 5200 m?. 65 HISTORIOGRAFiA Yacimiento descubierto en nuestra campaiia de prospecciones. DESCRIPCION Las Albarizas, en su extremo Noreste, a partir de su cota maxima (706 m.), van a ir ensanchandose y perdiendo altura y entidad, en cuanto a sus relieves. Hacia este paraje, las elevaciones van a ampliarse geograficamente hacia el Norte y el Sureste, cerrando de forma natural los sinclinales de la Encina y de los Alhorines, al Sur. En la zona que nos interesa destacar en este caso, fruto del desarrollo de las Albarizas hacia el Norte, encontramos elevaciones de tamajio medio y pequefio, y en ocasiones simples ondulaciones del terreno, que se van a extender hasta la par- tida del Caicon, dentro del Término Municipal de la Font de la Figuera, enlazando con las tiltimas estribaciones del Cerro del Saltador. De este relieve destacamos la cumbre de mayor entidad: la loma del Rodriguillo, que se definiria como una me- seta que se levanta unos 30 m. sobre las tierras circundantes, con unas pendientes de entre el 30 y el 50 %, La superficie superior de la mesa, en cambio, es comple- tamente Ilana, a modo de pequeiio altiplano o meseta. A nivel geolégico, la loma del Rodriguillo esta formada por potentes capas de arcillas anaranjadas a ocres muy blandas, lo que ha favorecido su roturacién, tanto en la cima como en las laderas, regularizando en la parte superior el terreno para la instalacién de cultivos extensivos de cereal, asi como el retoque y modificacién de las vertientes laterales para ganar en superficie cultivable. De esta forma se acen- tian los procesos geoarqueolégicos erosivos, consistentes en arroyada concentrada y desplazamientos masivos de materiales arcillosos, desde el area somital a la basal de la meseta, generando conos de deyecci6n en la parte baja. Todo esto, ademas de por la fuerte pendiente, se debe a la inexistencia de vegetacién en las laderas. La vegetacién actual es de tipo agricola, debido a la intensa ocupacién del suelo en esta zona, limitandose la escasa vegetaci6n natural a los margenes de cultivo y a las zonas yermas. EI paisaje al pie de la meseta se encuentra también modificado por la mano del hombre, con tres terrazas cultivadas descendientes hacia el Ilano, cuyas dimensio- nes van a ser mayores conforme hay menor pendiente y desnivel. El yacimiento se sittia en la segunda terraza al pie de la meseta, en una zona con cultivos de viiia en su mayoria, almendro, cereal y zonas yermas, que se extienden al Suroeste, a modo de prados. 66 Se trata de unos suelos formados por arcillas anaranjadas a ocres y blanqueci- nas no muy potentes, probablemente procedentes de la erosion de la meseta del Rodriguillo, en momentos previos a la ocupacién del asentamiento. Estas arcillas se asientan sobre niveles de roca caliza blanquecina a grisécea muy blanda, con inclusiones de conglomerados, material muy presente en la partida de las Albarizas de forma discontinua, asociado siempre a las arcillas anaranjadas. Debido a la deleznez de los materiales, en la zona es bastante frecuente la exis- tencia de carcavas y barrancos profundos, excavados en las arcillas. Estos cursos de arrastre y desalojo de agua son de escaso caudal, salvo en momentos concretos de Iluvias torrenciales. El yacimiento se ha delimitado por la dispersion de los artefactos en superficie, espacio que coincide perfectamente con una mancha de terrenos grisdceos, dentro de los suelos arcillosos, perfectamente visible desde la cima de la meseta. No he- mos podido documentar la potencia sedimentaria del asentamiento, ante el desco- nocimiento de su estratigrafia, ni la presencia de estructuras murarias, no visibles superficialmente, aunque en nuestras prospecciones hemos recogido un posible fragmento de adobe, formado por barros anaranjados con pequefias improntas ve- getales, cenizas y algin carbon de pequefio tamaiio. 67 El entorno de captaci6n intensivo alrededor del asentamiento esta formado por un 60 % de suelos de aprovechamiento agricola, del tipo B2, y aproximadamente un 40 % de terrenos improductivos de aprovechamiento forestal y/o pastos. De en- tre los recursos del entorno, destacamos unos afloramientos de materiales igneos, localizados a unos 500 m, hacia el Noroeste y entre 1500 y 2000 m. hacia el Su- roeste, y un manantial de agua a unos 1400 m. hacia el Suroeste. A su vez tenemos que hablar de la existencia de una posible zona pantanosa con pastos, que ofrece un excelente aprovechamiento ganadero, a escasos 150 0 200 m. del yacimiento hacia el Suroeste. La visibilidad desde el yacimiento es muy amplia hacia el Oeste, controlando el sinclinal de la Encina, los llanos de Caudete y la parte alta de la Cubeta de Vi- llena; al Norte limitada por el Cerro del Saltador, divisandose el extremo Noreste del sinclinal de la Encina; al Este y Noreste visibilidad cerrada por la meseta del Rodriguillo; y al Sur limitada por las Albarizas. Desde este yacimiento solo hay un control visual directo sobre El Campano. REGISTRO MATERIAL El lote de material recogido (Lamina 2) esta formado por 188 fragmentos cera- micos de cronologia ibérica, 28 de ellos pertenecientes a partes significativas sus- ceptibles de ser dibujadas y 160 fragmentos informes, ademas de una muestra de un posible fragmento de adobe y un fragmento de molino. En el registro ceramico del yacimiento destacamos la nula presencia de ceramica de barniz negro importa- das, y el extraordinario peso de la ceramica de cocina, que alcanza el 50 % del total del material recogido, seguido de la ceramica comun, en sus diversas variantes, con un 38730 %, y de la ceramica de almacenamiento, con un 11°17 %. A nivel formal, el repertorio ceramico esta compuesto por dos bordes de cuen- cos del tipo P3 del Puntal de Salinas (Hernandez y Sala, 1996: 79), un fragmento de lebetes del tipo LE2 (Hernandez y Sala, 1996: 79), fragmentos de bordes de ollas y pithoi de ceramica de cocina y un fragmento de tapadera de pasta gris clara depurada, similar en su seccién a las de la necrépolis del Pefién del Rey (Her- nandez, 1997), y a los platos exvasados de algunos yacimientos del Valle del rio Canyoles (Rodriguez, 2003: 105). En cuanto al material decorado, las ceramicas pintadas estan formadas por dos fragmentos con decoracién de bandas, 3 con filetes, dos que agrupan bandas y filetes, un fragmento decorado con circulos concéntricos, y un fragmento con un triangulo o segmento de rombo pintado. Ademas de este tipo de producciones, 68 x7_=u 39) ~oseve RO-2S TOs RO-27 ae RO-21 3 em Lamina 2: Principales formas ceramicas del Rodriguillo. encontramos un fragmento de cuerpo de ceramica de cocina con una perforacién circular a modo de lafiado. Debido al alto grado de fraccionamiento del material arqueoldgico nos ha sido imposible recomponer en mayor grado la morfologia de estas piezas. El inventario de estos y otros materiales lo encontraremos en el CD- rom adjunto. CLASIFICACION CULTURAL Ibérico (siglos V — Ill a. C.). CONCLUSIONES Del aniilisis de campo y territorial del yacimiento vamos a extraer una serie de con clusiones acerca de su funcionalidad y territorialidad y, por otro lado, del andlisis de los materiales extraeremos informacién acerca de la cronologia del asentamiento. 69 En lo que corresponde al andlisis del yacimiento siguiendo los criterios de la moderna prospeccién de superficie y andlisis del territorio, el primer elemento que vamos a destacar es el escaso niimero de afloramientos pétreos importantes en el paraje para la construcci6n de las viviendas de un asentamiento. Este elemento so- pesado con las grandes extensiones y amplitud de afloramientos arcillosos nos va hacer pensar que las construcciones de este asentamiento estarian realizadas sobre adobes, de los cuales hemos hallado un fragmento superficial. Por otro lado, el estudio y analisis del area de captacion intensiva nos evidencia otro hecho también certificado arqueolégicamente, y es que en sus proximidades hallamos un afloramiento de ofitas de pequefias dimensiones. Esto nos hizo pensar en la posibilidad de que la poblacién de este yacimiento lo aprovechara para reali- zar utensilios, siendo conocedores de que la cultura ibérica no desarrollo el trabajo de la piedra. Pese a esto, en la prospeccién superficial que hemos realizado en la superficie del asentamiento, hemos recogido un fragmento de molino de mano de tipo barquiforme sobre este tipo de material pétreo. El estudio de los suelos del entorno inmediato al yacimiento nos ha confirmado que su amplia variedad va a permitir que en ellos se desarrolle un tipo de economia mixta, en la que se conjuguen la agricultura y la ganaderia, con terrenos aptos y exclusivos, con buenas caracteristicas para ambas actividades. La existencia de otros suelos en el entorno del yacimiento improductivos, de presumible aprovecha- miento forestal, van a permitir cl mantenimiento de la caza, como una actividad complementaria, muy importante en el desarrollo de estos grupos humanos. La visibilidad también nos ofrece interesantes aspectos, ya que el asentamiento muestra un control restringido al sinclinal de la Encina y a una parte de los llanos de Caudete, lo que le confiere un caracter de aislamiento en el paisaje, y con res- pecto al resto de asentamientos, con los que no tiene control visual directo. Este concepto de yacimiento encerrado, de tipo rural se confirma con el estudio del repertorio cerdmico, que nos confirma esta hipétesis por la inexistencia de mate- riales arqueolégicos importados, caso de ceramicas de barniz negr de cerdmicas toscas de cocina; y la escasez de fragmentos anforas, piezas relacionadas con los movimientos comerciales de este momento. El escaso material arqueologico representativo muestra grandes similitudes con otros de época plena, cuyo modelo de estudio podria ser el Puntal de Salinas para el Alto Vinalopé (Hernandez y Sala, 1996), si bien encontramos otros aspectos en la cultura material que nos recuerdan a momentos algo anteriores, como un frag- mento de tapadera sobre cerdmica gris similar a las que aparecen en la necrépolis 70 del Pefién del Rey (Hernandez, 1997) y en otros yacimientos del periodo ibérico antiguo en el Valle del Canyoles (Rodriguez, 2003), dentro del siglo V a. C. BIBLIOGRAFIA Inédito. 6.4. Cerro de la Hiedra SITUACION Se accede por la carretera de Fontanars (CV-656), desde la autovia de Alicante, tomando un camino rural a la derecha a la altura del km. 0,5 hacia la Rambla del Angosto (Foto 5). PARTIDA RURAL: Las Ventas COORDENADAS: x = 0681110; y = 4287371. ALTITUD: 568 m. s.n.m. Mapa Topografico Nacional, hoja 819-IV (Caudete), escala 1:25.000. DESNIVEL: 45 m. PENDIENTE: muy fuerte (30 — 50 %) en sus laderas Norte y Oeste, al Este fuerte (20 —30 %), y al Sur y Sureste suave a moderada (8-15 %). TIPO DE YACIMIENTO: Habitat. EXTENSION: 300 m?. HISTORIOGRAFIA La primera noticia que menciona la presencia de un yacimiento arqueolégico en este lugar data del afio 1962, cuando don Claudio Hernandez, vecino de Villena, hace entrega a José Maria Soler de un lote de materiales encontrados en la vertiente Norte del “Cabezo de la Yedra”. Posteriormente, José Maria Soler, a inicios del afio 1963 hizo una visita de reconocimiento al lugar. Fue en este mismo afio cuan- do realiz6 una actuacidn arqueolégica en este yacimiento, pese a no mencionarla en sus publicaciones sobre la Edad del Bronce (Soler, 1976, 1986a y 1989a). n Posteriormente, a principios de los afios 90, con las prospecciones de Jover, L6- pez y Lépez, el yacimiento va a ser estudiado sistematicamente, introduciéndolo en un trabajo sobre el poblamiento del II milenio a. C. en Villena (Jover, Lopez y Lopez, 1995: 35-37), y en posteriores estudios sobre el patron de asentamiento de estos grupos humanos (Jover y Lopez, 1999 y 2004). Y, por ultimo, en el aio 2000, dentro de los estudios de impacto ambiental del trazado del trasvase Jicar - Vinalop6 por el Valle de los Alhorines, la Universidad de Valencia va a efectuar unas prospecciones arqueolégicas, recogiendo materiales del yacimiento. DESCRIPCION Cresta caliza emergente de las primeras estribaciones de la Sierra del Morrén, hacia su angulo Noroeste. El yacimiento esta insertado dentro de una unidad geo- grafica, en la que se encajona a modo de desfiladero el cauce de la Rambla del An- gosto, participando esta cresta de su estrechamiento. Este fenomeno va a producir que aguas arriba del cauce, los cerros que lo encajonan tengan unas caracteristicas similares, con las pendientes Norte, Oeste y Sureste muy verticalizadas, por la accidn erosiva de la rambla, lo que aconseja su acceso por sus caras Sur y Sureste, de desniveles bastante suaves. EI relleno arqueolégico aparece disperso por la cima y por sus laderas septen- trional, occidental y meridional. Por su vertiente Norte se delimita el asentamiento por una serie de alineaciones de muros de piedras de tamafio medio, a modo de aterrazamientos para la creacion de superficies horizontales en las laderas, no en- contrando otros restos constructivos superficiales por el resto del yacimiento. El relleno arqueolégico no es muy significativo, aunque en ocasiones podria alcanzar los 90 cm. de potencia maxima. El material arqueolégico es bastante frecuente, formado por principalmente fragmentos informes de ceramica, material litico y barros procedentes de la descomposicién de las estructuras del poblado. En su vertiente septentrional encontramos dos pequefios socavones en cl te- treno: uno junto a una roca, de 2°00x0°80x0°55 m. de profundidad, de forma de tendencia rectangular; y un segundo de tendencia cuadrada, con unas medidas de 1°00x1710x0°40 m. de profundidad maxima. Sobre la cima del yacimiento se producen procesos de lavado de material super- ficial y de arroyada difusa, efectos que se acenttan en las laderas, donde, debido a la pendiente, la erosion va a ser mucho mayor, desplazandose los materiales super- ficiales a partir de procesos de arroyada concentrada, hacia el area basal del cerro, o acumulandose al pie de pequefios escarpes secundarios. 2 La vegetacién actual es de tipo mediterraneo arbustivo, formada por espartos, plantas aromaticas — a base de romero y tomillo —, enebro y sabina, encontrando en los alrededores del yacimiento una mayoria de terrenos de monte bajo (hacia el 80 % aproximadamente), junto con algunos pastos y cultivos de cereal. El estudio del area de captaci6n intensiva nos muestra un reparto igualitario de variedades econdmicas bastante interesante, ya que vamos a encontrar entorno a un 40 % de suelos de aprovechamiento agricola — del tipo B2 -, un 20 % del tipo C potencialmente aprovechables como pastos para el ganado, situados en las terrazas del cauce de la Rambla del Angosto; y un 40 % de terrenos improductivos agrico- lamente, pero que ofrecen aprovechamientos de tipo forestal. Un aspecto también bastante interesante en el estudio del area de captacién intensiva es la existencia del cauce de la Rambla del Angosto a escasos 50 m. en linea recta hacia el Noroes- te desde el asentamiento, lo que facilitaria el abastecimiento de agua. El control visual hacia el Norte es con escasas limitaciones, al Este y Sur cerra- do por la Sierra del Morrén, y al Oeste abierto. Desde este lugar hay vision directa B con otros yacimientos de la misma cronologia, caso del Cerro del Rocin, Cerro de las Albarizas, Cerro del Cantalar, el Picaio, Atalaya de la Toconera y Pefion Grande CLC creas cuit on-158 H.00-4 Diam boca = 15 em ons Diam boca = 14 em cH Diam boca = 28 em “Sem Lamina 3: Cuadro resumen tipolégico de los materiales estudiados procedentes del Cerro de la Hiedra. 74 REGISTRO MATERIAL El conjunto material estudiado y recogido durante nuestras prospecciones esta formado por 599 fragmentos ceramicos, de los cuales son 68 pertenecientes a par- tes significativas susceptibles de ser dibujadas y 531 informes (Lamina 3). De entre la ceramica dibujable hay 6 piezas con lengiieta, 3 con mamelon, 2 con ungula- ciones en el labio, 1 cordén en relieve, 1 lafiado o perforacién, 2 fragmentos con arranque de asa y 53 fragmentos de ceramica lisa. El inventario pormenorizado del yacimiento se encuentra en el CD-rom que adjuntamos. En este inventario, para ahorrar tinta ante la monotonia del tipo de desgrasante empleado en las ceramicas, hemos optado por no incluirlo, ya que siempre va a ser de tipo calizo, con escasas inclusiones de cuarzo. De la gran mayoria de materiales ceramicos catalogados no se ha podido recom- poner la forma originaria de la vasija a la que pertenecen, plasmandose sélo el perfil © seccién de la pieza orientada. En cambio, hay alguna pieza que si que nos ha po- dido aportar informaciones sobre la morfologia de la vasija a la que pertenecen, di- mensiones, etc.: este es el caso de una vasija de perfil en “S” con una carena no muy marcada hacia la parte central de la pieza, de 14 cm. de didmetro de boca (CH-39); o del borde de otra vasija del mismo didmetro que la anterior y también de perfil en “§”, pero con ungulaciones en el labio y sin carena (CH-40). El resto son fragmen- tos, de los que muchos hemos podido recomponer su diametro, pero que slo nos aporta informacién sobre el tipo de borde y arranque de cuerpo de las piezas. El material litico esta compuesto por 37 piezas, entre las que destacamos 3 ele- mentos de hoz y 3 fragmentos de molino. Por otro lado, también hay 6 fragmentos de restos constructivos de barro con improntas vegetales, 1 resto faunistico de conejo (Oryctolagus Cunniculus L.), y un punzon de metal. CLASIFICACION CULTURAL Bronce Antiguo y Medio. CONCLUSIONES En primer lugar, el estudio historiografico nos deja en el aire ciertas preguntas, ya que en las publicaciones de José Maria Soler no se nombra la realizacién de excavaciones en este lugar (Soler, 1976, 1986a y 1989a), aunque si que afirma encontrar los materiales principalmente «sobre un lecho de tierras grisdceas» 15 (Soler, 1986a: 385). El analisis y estudio en la Fundacion “José Maria Soler” no nos ha permitido responder a estas preguntas que nos planteamos, ya que no hemos encontrado ningun diario de campo de este yacimiento, del que sdlo se conserva material grafico. Pero, ante todo, lo que pensamos es que la importancia en cantidad y calidad de los materiales, depositados en los almacenes del Museo Arqueoldgico procedentes de este yacimiento, nos hablan de que se trata de piezas y fragmentos extraidos en una excavacion arqueolégica. Y, es mas, estos materia- les podrian haber aparecido en los dos sondeos que encontramos en la superficie del yacimiento, ya que raramente podria haber aparecido semejante lote de forma superficial. Del estudio del area intensiva de captacién destacamos que encontrariamos en el entorno del yacimiento una subdivision de los suelos para su utilizacion economi- ca bastante clara: hacia el Sur y Sureste, en torno a la Sierra del Morrén, terrenos de aprovechamiento forestal (caza y recoleccién), hacia el centro del area de cap- tacién pastos para el ganado en las praderas situadas entorno a las terrazas de la Rambla del Angosto; y al Norte y Noreste, en los Ilanos de la partida de las Ventas, suelos de aprovechamiento en los que realizar practicas agricolas. Este hecho nos evidenciaria que la eleccién de ubicacién del asentamiento no es aleatoria, sino que para ello intentan buscar distintas variedades de suelos aprovechables para sus distintas actividades econémicas, teniendo también en cuenta su proximidad a cauces de agua. La visibilidad queda determinada por la presencia de una zona no controlada al Este y Sur, ante la mayor altitud y cercania de la Sierra del Morrén, ofreciendo un lado vulnerable. El resto de puntos cardinales, pese a la escasa altura y entidad de la cresta donde se ubica el yacimiento, posee buenas condiciones de control territorial. Por ultimo, el estudio del material mueble nos sitta cronologicamente el asen- tamiento en el Bronce Antiguo y Medio, es decir, en la primera mitad del segundo milenio a. C. BIBLIOGRAFIA Jover, Lopez y Lopez (1995: 35-37) Jover y Lopez (1999 y 2004) Soler (1976, 1986a y 1989a) 76 6.5. Casa del Pozo SITUACION Desde la carretera de Fontanars (CV-656), poco antes de su km. 3, tomar cami- no rural a mano izquierda que transcurre junto a la ladera Sureste del Cerro del Cantalar, girando posteriormente hacia el Norte, rodeandolo por esta zona hasta Hegar a las Casas Quemadas, donde tomaremos una bifurcacién a mano derecha, tomando otro camino rural que se dirige en linea recta hacia el Este, hasta la Casa del Pozo. El yacimiento se encuentra en una parcela junto a la fachada occidental de la casa (Foto 6). PARTIDA RURAL: La Gloria COORDENADAS: x = 0682226; y = 4291133. ALTITUD: 594 m. s.n.m. Mapa Topografico Nacional, hoja 819-IV (Caudete), escala 1:25.000. DESNIVEL: 6 m. PENDIENTE: suave (3-10 %). TIPO DE YACIMIENTO: Habitat. EXTENSION: 200 ~ 250 m’, HISTORIOGRAFIA Yacimiento descubierto en nuestra campaiia de prospecciones. DESCRIPCION Situado sobre terrenos Ilanos de pendiente suave ligeramente descendente hacia el Sur y Oeste, con cultivos extensivos de cereal y, en ocasiones, girasol. Se trata de suelos formados por materiales del terciario, dentro del periodo Langhiense Supe- rior, en su facies “tap” (Pavén, 1981:12-13), compuestos por margas arenosas y ar- cillas de tonalidades varias, que van desde el ocre a rojizo, pardo y/o blanquecino. La superficie del yacimiento se ha calculado a partir de la dispersion de ma- teriales en superficie, sin poder extraer ningtin otro tipo de informacién sobre la 7 existencia 0 no, y estado de conservacién de los posibles materiales inmuebles que conforman el yacimiento, caso de estructuras, no visibles superficialmente ni sobre fotografia aérea, o informacion sobre su potencia sedimentaria, etc. Por otro lado, la situacién del yacimiento sobre terrenos llanos de pendientes suaves, nos hace pensar en la inexistencia de procesos erosivos que podrian ser estudiados desde el punto de vista geoarqueolégico, aunque en este caso hay otras causas que probablemente hayan alterado en gran medida la estructura interna del yacimiento, y que son las tareas agricolas. En el area de captacién intensiva del yacimiento encontramos un predominio absoluto, entorno al 80 % del total, de los suclos que permiten un aprovechamiento de tipo agricola, con suelos del tipo B2, seguido de suelos tipo C y E (improducti- vos), con un 10% cada uno, situados en el extremo Norte del rea de captacién y Suroeste, sobre el Cerro del Cantalar, respectivamente. También es interesante des- tacar la proximidad con las fuentes de abastecimiento de agua, con un manantial a Foto 6: Situacién del yacimiento de la Casa del Pozo en los Hanos de la partida rural de La Gloria. 78 escasos 150 m. hacia el Este en linea recta, una segunda fuente a 850 m. hacia el Suroeste, y un tercer nacimiento de agua a unos 1000 m. hacia el Noreste. La visibilidad desde este lugar, pese a su escasa altura y a situarse sobre terrenos Hanos, es bastante aceptable: al Norte es limitada por las Albarizas, al Este con escasas limitaciones, y al Sur y Oeste abierta, controlando el Valle de los Alhori- nes, con conexi6n directa con otros yacimientos contemporaneos a este, caso de la Gloria n° 1 y 2, las Ventas, Casas Juntas — Alhorines y el Infierno n° 2, REGISTRO MATERIAL El material arqueolégico recogido en este lugar es bastante escaso (Lamina 4), pero interesante porque han aparecido vestigios de tres periodos cronolégicos di- ferentes en una zona concreta. Por una parte, hemos recogido un total de 7 frag- mentos de cerdmica realizada a mano, de pasta basta, desgrasantes de tipo fino y medio calizos en todos sus casos, de coccién de tipo reductora y/o oxidante, generalmente alisados, de los cuales uno de ellos es dibujable, aunque no hemos podido extraer ningun tipo de informacién interesante sobre su tipologia. El estu- dio de este lote de materiales y de su patron de distribucién, entorno a una zona Ilana rica agricolamente, nos hace datarlo hacia el tercer milenio a. C., dentro del periodo Calcolitico. Por otra parte, en este mismo lugar han aparecido 5 fragmentos de ceramica ibérica, todos informes, entre los que hay tres fragmentos de ceramica comin, un fragmento de ceramica comin pintada y un fragmento de ceramica gris. lw ON Poz-6 POZ-16 vrancecto 22 Transecto 22 Transecto 22 N? Inv 26. NP Inv. 2.1 NP Inv. 2.11 Lamina 4: Hallazgos ceramicos mas significativos de la Casa del Pozo. 79 Y, por tiltimo, aunque no menos importante, 11 fragmentos de ceramica moder- na, entre los que hay cuatro fragmentos de ceramica de mesa, uno de ellos decora- do con azul cobalto; tres fragmentos de ceramica de cocina, uno de ellos dibujable, perteneciente a un borde y cuerpo de tapadera; y cuatro fragmentos de ceramica de almacenamiento. Este lote se dataria entre los siglos XVI y XVII. CLASIFICACION CULTURAL Calcolitico (IM milenio a. C.). Ibérico (siglos V La. C.). Edad moderna (siglo XVI — XVII d. C.). CONCLUSIONES Por todo esto, nos encontramos ante un asentamiento reocupado en diversas ocasiones a lo largo de la historia, por su situacién en una zona con tierras fértiles para su aprovechamiento agricola, entre tres fuentes de agua. Ante la falta de ex- cavaciones arqueoldgicas en este lugar, con el objetivo de confirmar o desmentir la presencia de estas tres fases de ocupacion en este lugar tan concreto; con los datos obtenidos de la prospeccién superficial, no podemos concretar si en realidad se trata de tres asentamientos de distinta cronologia superpuestos, si se trata de areas de actividad limitada relacionadas con la presencia de un nacimiento de agua en las proximidades, desconociendo la funcionalidad y caracteristicas de cada uno de los hallazgos. Si bien, pensamos que podria tratarse de un pequefio asentamiento, silo o conjunto de silos relacionados con un yacimiento Calcolitico situado en las proximidades; de un pequefio caserio de cronologia ibérica dependiente proba- blemente del Infierno n° 2, situado a 1400 m. de distancia en linea recta hacia el Sureste; y de un area de actividad limitada de época moderna, ya que por este pa- raje encontramos abundantes dispersiones aisladas de cerdmica de esta cronologia, pero sin concentraciones claras. BIBLIOGRAFIA Inédito. 80 6.6. Cerro del Cantalar SITUACION Desde la carretera de Fontanars (CV-656), antes de su km. 3, tomar camino rural a mano izquierda que transcurre junto a la ladera Sureste del Cerro del Cantalar, girando posteriormente hacia el Norte, rodeandolo por esta zona. Poco antes de Ile- gar a las Casas Quemadas encontramos un cruce, tomando el camino de la izquier- da que se dirige a un nacimiento de agua, al pie del Cerro del Cantalar (Foto 7). PARTIDA RURAL: La Gloria COORDENADAS: x = 0681701; y = 4290374. ALTITUD: 619 m. s.n.m. Mapa Topogrifico Nacional, hoja 819-IV (Caudete), escala 1:25.000. DESNIVEL: 20 m. PENDIENTE: moderada (10-20 %) al Norte y Sur; fuerte (20-30 %) al Este, No- reste y Sureste; y suave (3-10 %) hacia el Oeste y Suroeste. TIPO DE YACIMIENTO: Habitat. EXTENSION: 300 m’, HISTORIOGRAFIA El descubrimiento de este yacimiento es fruto de las prospecciones realizadas por José Maria Soler y sus colaboradores por el Término Municipal de Villena durante los afios 50 y 60 del siglo XX, realizando este investigador una pequefia excavacion, pese a no mencionarla en sus publicaciones sobre la Edad del Bron- ce, en las que habla de “exploraciones superficiales” (Soler, 1976, 1986a: 385 y 1989a). De esta excavacién o sondeo arqueolégico desconocemos su estratigrafia, situacion y materiales hallados, debido a no encontrar su diario de campo en los fondos de la Fundaci6n “José Maria Soler”, sino un pequefio resumen de las ca- racteristicas del poblado, que reproducimos en su totalidad, bajo su puiio y letra en la Figura n° 2. Los materiales extraidos de este yacimiento van a ser estudiados posteriormente por Flor, Hernandez y Vargas (1989) y por Jover, Lopez y Lopez, quienes van a 81 Figura 2: Fragmento de un cuadernillo de campo de José Maria Soler donde se resumen los hallazgos producidos en sus intervenciones en el Cerro del Cantalar (Archivo Fundacién “José Maria Soler”). estudiar el asentamiento desde el punto de vista de la arqueologia del territorio, junto con el resto de yacimientos del segundo milenio a. C. en la Cubeta de Villena (over, Lopez y Lopez, 1995: 33-35), y en posteriores estudios sobre el patrén de asentamiento de estos grupos humanos (Jover y Lopez, 1999 y 2004). DESCRIPCION Cresta caliza del Cretacico Superior que forma parte del Cerro del Cantalar, si- tuado en el centro del sinclinal Sur del Valle de los Alhorines, rodeado de Ianuras de pendientes Ilanas a suaves. El Cerro del Cantalar se levanta a partir de la cota de 600 m., formado por dos elevaciones separadas entre si por una vaguada: la prime- ra situada en el extremo Sur posee la morfologia de una meseta, explotandose sus calizas en la actualidad para la obtencidn de aridos; y la segunda, en la parte sep- 82 tentrional, presenta las caracteristicas de una cresta alargada en direccién SO-NE. El yacimiento se encuentra en el extremo Noreste de la segunda estructura des- crita, a partir de la cresta superior del cerro hacia su ladera Norte y Noroeste. En cuanto a las caracteristicas principales del asentamiento, podemos decir que en su interior no se aprecian alineaciones de piedras que conformen muros 0 aterra- zamientos visibles desde la superficie; y que el relleno alcanza en algunas zonas una potencia maxima de 60-70 cm., encontrando en su superficie material arqueo- ldgico no muy abundante, pero frecuente, formado principalmente por pequefios fragmentos de ceramica informe, litico y barros. Por otro lado, en la ladera meri- dional del cerro, en el exterior del asentamiento, aunque a escasos 15 m. de éste, se encuentra una cisterna de almacenamiento de agua, de planta de tendencia rectan- gular, tallada en la roca, de una profundidad maxima de 1°70 m. (Figura 3). Ante,la falta de excavaciones arqueolégicas en su interior, tenemos que tener cautela a la hora de datar esta estructura negativa en la Edad del Bronce, aunque la proximidad del asentamiento influye bastante en esta hipdtesis. Foto 7: Cerro del Cantalar (vista ladera Noreste). 83 En el asentamiento se aprecian una serie de procesos erosivos que hemos ana- lizado desde el punto de vista geoarqueoldgico: sobre la cima del yacimiento se producen procesos de lavado de material superficial y de arroyada difusa, efectos que se acenttan en las laderas, donde, debido a la pendiente, la erosién va a ser mucho mayor, desplazandose los materiales superficiales a partir de procesos de arroyada concentrada, con desplazamientos masivos de material hacia el area basal del cerro, acumulandose en esta zona, y al pie de escarpes secundarios, donde es frecuente encontrar materiales arqueolégicos descontextualizados. La vegetacion actual es de tipo mediterraneo arbustivo, formada por espartos, plantas aromaticas — a base de romero y tomillo —, pinar, coscoja y sabinas, con alguna encina en el entorno cercano al yacimiento. Los terrenos de alrededor estén cultivados con cereales en su gran mayoria, y viiia al Norte. El estudio del area de captaci6n intensiva nos muestra el caracter agricola de este yacimiento, ya que el 83 % de los suelos van a ser susceptibles de un aprove- chamiento de este tipo, con un 75 % de terrenos del tipo B2 y entorno a un 8 % del tipo B1; seguido de otros de aprovechamiento forestal y cinegético, del tipo E situados en el Cerro del Cantalar, con un 15 % del total del area de captacion; y entorno a 2 % de terrenos del tipo C, en el extremo septentrional. También hay que destacar la abundancia de afloramientos de agua cerca del yacimiento, uno de ellos a escasos 50 m. hacia el Noreste, ademas del propio cauce de la Rambla del Angosto, a 1000 m. de distancia en linea recta hacia el Sur. La visibilidad desde este lugar es excelente, por ser la tnica elevacién con en- tidad en el centro del Valle de los Alhorines. Al Norte, Noroeste, Sur y Oeste es limitada por las Albarizas, la loma del Portazgo y la Sierra del Morrén; y al Este abierta, controlando el Valle de los Alhorines, en sus términos municipales de Vi- Ilena y Fontanars. Desde el yacimiento se avista perfectamente el Cerro de la Hie- dra, Cerro de las Albarizas, Altos de la Zafra, Pefién de los Cuervos n° | y 2, Alto del Barranco del Infierno, Penya del Corral del Ponsalet, Penyes del Ponsalet, Alt de la Cova Fumada, Castellaret dels Alforins, Cerro de la Virgen n° 1 y 2, Cabezo de Penalva n° | y 2, Atalaya de la Toconera, Loma de la Rambla de la Toconera, Pefién Grande n° | y 2, Lomica de la Plata n° 1 y 2, Pefia Horadada y el Picaio. REGISTRO MATERIAL El conjunto material estudiado y recogido durante nuestras prospecciones est compuesto por 215 fragmentos de ceramica (Lamina 5), muchos de ellos todavia sin estudiar, de los cuales 109 son pertenecientes a partes significativas suscep- 84 guerre 2m Figura 3: Planta y seccién O — E de la cubeta situada en la ladera occidental del Cerro del Cantalar. tibles de ser dibujadas y 106 informes. De entre la ceramica dibujable hay 11 fragmentos con mamel6n, uno de ellos doble y otro con tres mamelones alineados, 8 lengiietas, una de ellas también con ungulaciones en el labio, 2 fragmentos de ceramica peinada y/o escobillada, 1 pieza carenada, | perforada o lafiada, 1 base plana, | arranque de asa y 84 fragmentos de bordes de ceramica lisa. El inventario pormenorizado del yacimiento se encuentra en el anexo de materiales del CD-rom adjunto. En este inventario, para ahorrar tinta ante la monotonja del tipo de desgra- sante empleado en las ceramicas, hemos optado por no incluirlo, ya que siempre va a ser de tipo calizo, con escasas inclusiones de cuarzo. De la gran mayoria de materiales ceramicos catalogados no se ha podido re- componer la forma originaria de la vasija a la que pertenecen, plasméndose sélo el perfil o seccidn de la pieza orientada. En cambio, hay alguna pieza que si que nos ha podido aportar informaciones sobre la morfologia de la vasija a la que pertene- cen, dimensiones, etc: este es el caso de dos cuencos de 8 y 8’50 cm de didmetro de boca (CC-46 y CC-51); un fragmento de borde y cuerpo de una vasija de perfil en 85 “§” de tendencia elipsoide horizontal, de 16 cm de diametro de boca (CC-11); un fragmento de vasija de paredes cénicas (CC-67); y un vaso entero de perfil en “S” bien proporcionado (CC-129). El resto son fragmentos, de los que muchos hemos coer coat cost | : coe co-1ze (= ye ce. cca7 al pred com uty O42 ton Lamina 5: Principales formas ceramicas y decoraciones documentadas en el Cerro del Cantalar. 86 podido recomponer su didmetro, pero que sdlo nos aporta informacién sobre el tipo de borde y arranque de cuerpo de las piezas. E] material litico esta compuesto por 111 piezas, entre las que destacamos 17 dientes de hoz, 2 laminas de silex, | mano de molino y 2 fragmentos de molino. El lote se completa con 268 restos faunisticos, 35 caracoles terrestres y una concha marina, una punta de flecha de metal tipo Palmela y un punz6n también de metal. CLASIFICACION CULTURAL Bronce Antiguo y Medio. CONCLUSIONES En primer lugar, el estudio historiografico nos deja en el aire ciertas preguntas, ya que en las publicaciones de José Maria Soler no se menciona la realizacion de excavaciones en este lugar (Soler, 1976, 1986a y 1989a). El analisis y estudio en la Fundaci6n “José Maria Soler” no nos ha permitido responder a estas preguntas que nos planteamos, ya que no hemos encontrado ningun diario de campo de este yacimiento, del que s6lo se conserva material grafico y una pequefia ficha en la que se resumen las caracteristicas del emplazamiento y los materiales recogidos. Pero, ante todo, pensamos que la importancia en cantidad y calidad de los materiales depositados en los almacenes del Museo Arqueoldgico, procedentes de este yaci- miento, nos hablan de que se trata de piezas y fragmentos extraidos en remociones del terreno porque no encontramos ningun tipo de sondeo en el yacimiento. Es por esto que raramente podria haber aparecido semejante lote de forma superficial. Por otro lado, a la hora de explicar la probable funcionalidad del yacimiento, dentro del estudio de los poblados de esta época, observamos como, del estudio del area intensiva de captaci6n del entorno, y de la ubicacién del propio yacimiento dentro del valle, podemos decir que la vocacién del mismo seria eminentemente agricola, ante su exposicién a suclos susceptibles de este aprovechamiento. Ante la falta de excavaciones arqueoldgicas sistematicas que nos permitan co- nocer con precisi6n la cronologia y fases de evolucién del yacimiento, el estudio de los materiales depositados en los almacenes del Museo Arqueolégico “José Ma- ria Soler” es el unico medio con el que nos hemos enfrentado a la hora de datar el yacimiento entre el Bronce Antiguo y finales del Medio. En este momento inclui- mos una punta de flecha de metal tipo Palmela, un fragmento de ceramica con dos 87 mamelones alineados y otro con tres, asi como por un fragmento de base plana, que lo datariamos ya en los momentos finales del Bronce Medio. BIBLIOGRAFIA Flor, Hernandez y Vargas (1989) Jover, Lopez y Lopez (1995: 33-35) Jover y Lépez (1999 y 2004) Soler (1976, 1986a y 1989a) 6.7. El Infierno n° 1 SITUACION Desde la carretera CV-656 en direccién Fontanars tomaremos un camino rural a mano izquierda a la altura del km. 5°300, que se dirige a la Casa del Infierno. El yacimiento se encuentra al pie de la casa hacia el Oeste y Suroeste (Foto 8). PARTIDA RURAL: La Gloria. COORDENADAS: x = 0683254 — 0683305; y = 4291212 — 4290937. ALTITUD: 589 — 586 m. s.n.m. Mapa Topografico Nacional, hoja 819-IV (Caudete), escala 1:25.000. DESNIVEL: 3 m. PENDIENTE: Ilana (< 3 %). TIPO DE YACIMIENTO: Habitat. EXTENSION: romano = 32.500 m? (3°25 has); almohade = 5.000 m? (0’5 has). HISTORIOGRAFIA Yacimiento descubierto en nuestra campaiia de prospecciones. 88 DESCRIPCION Situado sobre terrenos Ilanos de pendiente suave, ligeramente descendente hacia el Sur y Oeste, se encuentra el yacimiento, formado por materiales del terciario, dentro del periodo Langhiense Superior, en su facies “tap” (Pavon, 1981: 12-13), compuestos por margas arenosas y arcillas de tonalidades varias, que van desde el ocre a rojizo, pardo y/o blanquecino. Estos suelos estan cultivados con viiias en su sector Norte, y cereales al Sur. El yacimiento se ha delimitado a partir de la dispersién de materiales en super- ficie, desconociendo otros aspectos como la potencia sedimentaria o morfologia y tipo de estructuras superficiales, invisibles superficialmente. Con los datos referen- tes a la dispersién de materiales delimitamos el yacimiento por el Norte por una parcela cultivada con viiias partiendo del propio pie de la Casa del Infierno hacia el Norte, cerrando hacia esta parte aproximadamente al final de este campo de viiias. Al Oeste queda delimitado el yacimiento por una bajada de aguas 0 acequia, que nace a unos 150 m. hacia el Noreste, descendiendo desde este lugar hacia el Sur, cruzando el camino que comunica las Casas del Pozo y del Infierno, finalizando la extensi6n del yacimiento a la altura de un giro brusco de esta acequia hacia el Este y luego otra vez hacia el Sur, hasta la altura de un cruce que hay del camino de acceso a la Casa del Infierno desde la carretera de Fontanars, con otro camino rural que se pierde a los pocos metros. Por el sector oriental, el yacimiento va a cerrarse a pocos metros al Este del camino que se dirige a la Casa del Infierno desde la ca- tretera de Fontanars, hasta alcanzar la propia Casa del Infierno. Foto 8: Via Augusta a su paso por el asentamiento de EI Infierno n° 1. 89 a RS : Foto 9: Restos de la Via Augusta apreciables en el perfil de una parcela de explotacién agricola parcialmente desfondada, situada en el interior del yacimiento de El Infierno n° 1. A lo largo de la superficie del yacimiento aparecen restos materiales muebles de cronologia romana, islamica y contempordnea, apreciando una distincién en el patron de dispersién de estos artefactos dentro de la superficie del yacimiento, ya que los materiales islamicos slo los vamos a encontrar en el sector Noroeste; y dentro de este sector, en el extremo mas occidental. Hacia el sector meridional se encuentra una parcela con cultivos extensivos de cereal junto al camino que comunica las Casas del Pozo y del Infierno. En el perfil formado por la parcela con el camino, situado a una cota mas alta, encontramos una secuencia estratigrafica bastante interesante: se trata de una posible calzada romana, formada por una alineacién horizontal de guijarros y losas de piedra, con un fino nivel de gravas redondeadas encima (Foto 9). El estudio del drea de captaci6n intensiva del asentamiento nos demuestra la clara dedicacién agraria de este yacimiento, ya que esta formada mayoritariamen- 90 te por suclos agricolas — aproximadamente el 95 % del total del area de captacién —con un 20 % de suelos del tipo BI y 75 % del B2, seguido muy de lejos de te- rrenos improductivos agricolamente, de aprovechamiento forestal y cinegético, que ocupan una extensién total de aproximadamente el 5 % del area de captacion intensiva. Otro elemento a tener en cuenta es la proximidad dentro del area de captacion a fuentes de agua para el consumo, muy abundantes en el contorno, en el que hay una fuente a escasos 200 m. hacia el Noroeste en linea recta, una segunda a 600 m. al Norte, y otra a 800 m. hacia el Oeste. Ademas, también te- nemos que destacar la cercania de la Rambla del Angosto, a 1000 m. de distancia hacia el Sur. La visibilidad es con escasas limitaciones hacia el Oeste, Norte y Sur, y al Este limitada por una serie de pequefias elevaciones y ondulaciones del terreno, situa- das en la partida del Pocico de la Rueda, con un control bastante bueno del Valle de los Alhorines. Desde este lugar no se divisa ningin otro yacimiento de la misma cronologia. REGISTRO MATERIAL Durante nuestras prospecciones hemos recogido del yacimiento un total de 182 fragmentos ceramicos de época romana, y 13 fragmentos de cronologia islamica almohade (Lamina 6), ademas de 100 piezas de ceramica contemporanea y 8 nd- dulos, esquirlas y/o desechos de talla de silex. Del lote de material de época romana, compuesto por 182 fragmentos cerami- cos, 30 son pertenecientes a partes significativas susceptibles de ser dibujadas y 152 informes. En el registro ceramico de época romana de este yacimiento hay que citar la escasa presencia de ceramica de mesa importada — ya sea terra sigillata o campaniense ~ que alcanza un 2’2 % del total de produccién ceramica recogida; también es de destacar la extraordinaria importancia de la ceramica comin (53°30 %), generalmente sin pintar, aunque hay 6 fragmentos pintados — que conforman el 6 % de la ceramica —; la ceramica de cocina ocupa un 14’28 % de las produc- ciones, con un 5°49 % de cerdmica gris de cocina y un 8,79 de ceramica de cocina genérica; y por ultimo la ceramica de almacenamiento ocupa el segundo rango en importancia numérica en el yacimiento, con un 30°22 % del total. A nivel formal, el repertorio ceramico esta compuesto por: - Cerdmica Campaniense A: 1 fragmento de borde y cuerpo de una patera, forma Morel F2983, de cronologia entre los afios 125 — 25 a. C. (INF1-4). a1 - Terra Sigillata Itdlica: 1 fragmento de base, forma Pucci, 37 n° 2 y 7, de cronologia entre los afios | — 50 d. C. (INFI-1). Terra Sigillata Galica: | fragmento de cuerpo indeterminado (INF 1-3). - Terra Sigillata Hispanica: | fragmento de base indeterminada, con restos del sello del alfarero en la parte interna, enmarcado con un circulo impreso. En su interior se lee: “OF...” (INF 1-2). - Ceramica comin: 6 fragmentos dibujables, con dos bordes de marmita, dos de olla, uno de mortero y una base de un plato. - Cerdmica comin pintada: un fragmento de base de un plato pintado al ex- terior con un filete en rojo (INF1-19). Los motivos decorativos pintados son los siguientes: filetes (2 fragmentos), circulos concéntricos (2), banda (1) € indeterminado (1). - Ceramica de cocina: | fragmento de borde y cuerpo de olla. - Ceramica gris de cocina: 4 fragmentos dibujables, con tres de borde y cuer- po de olla y uno correspondiente a una cazuela. - Ceramica de almacenamiento: 10 fragmentos dibujables, con cuatro frag- mentos de anfora, 5 bordes de dolia y una base indeterminada. Debido al alto grado de fraccionamiento del material arqueoldgico no ha sido posible recomponer la morfologia de estas piezas. El inventario de estos y otros materiales lo encontraremos en el anexo de CD-rom adjunto. De los 13 fragmentos de ceramica islamica almohade encontrados en el sector Norte del yacimiento, hay 4 fragmentos pertenecientes a partes significativas sus- ceptibles de ser dibujadas y 9 informes. Se trata de 5 fragmentos de ceramica de mesa, dos de ellos dibujables, pertenecientes a un borde de jofaina (INF1-48) y un borde de redoma (INF 1-41), vidriadas en verde oliva al interior y al exterior par- cialmente; 3 de ceramica de cocina, entre los que se encuentra un borde de marmita (INF 1-42) vidriada al interior en color melado; 4 de ceramica de almacenamiento: y un fragmento de ceramica indeterminado dibujable vidriado al interior en color melado (INF1-49). De estas 13 piezas de cronologia islimica destacamos el alto porcentaje de ceramicas decoradas, compuestas por el 69°23 % del total de esta: cronologia, con 9 fragmentos, entre los que hay uno inciso al interior, pertenecien- te a un fragmento de cuerpo de un tannur u hornillo portatil, y ocho fragmentos estan vidriados, 6 de ellos en color verde y dos melados. 92 7 | yt INFI-14 INF1-30 , | \ A \ Lamina 6: Cuadro tipoldégico de las principales formas ceramicas del yacimiento de El Infierno n° 1. CLASIFICACION CULTURAL Romano (finales S. II a. C. — principios S. II d. C.) Islamico almohade (mediados siglo XII — mediados siglo XIII) CONCLUSIONES Con los datos que hemos analizado, podemos conchuir la ficha de este yacimien- to aportando conclusiones acerca de su funcionalidad y fases cronoldgicas. Ante la falta de excavaciones arqueoldgicas, con el objetivo de confirmar o des- mentir la presencia de estas dos fases de ocupacién en esta zona, con los datos obtenidos de la prospeccién superficial, destacamos la enorme dificultad para de- limitar este yacimiento, de ahi que hayamos decidido subdividirlo en dos sectores 0 Areas: el sector septentrional se extiende a lo largo de una parcela cultivada con vifias al pie occidental de la Casa del Infierno. En este lugar han aparecido impor- tantes concentraciones de ceramica romana e islimica. Por otro lado, en el sector 93 meridional es escaso el hallazgo de material arqueolégico de cronologia romana, pero frecuente, lo que nos ha hecho ampliar la extension del yacimiento a este lugar. En el caso del sector meridional, nos encontramos ante una parcela, delimitada al Norte por el camino que une las Casas del Pozo y del Infierno, cultivada con cereal, y ligeramente desfondada con respecto al antiguo nivel de ocupacién de época romana, que se encuentra en muchas zonas destruido, principalmente en la zona de contacto con el sector septentrional. En el perfil que queda entre el trazado del camino y estos terrenos se observa cémo el nivel de ocupacién romano queda a una cota superior que el actual superficial, lo que nos ha hecho pensar en un des- fondamiento en esta parte. Por otro lado, el hallazgo de material arqueoldgico de época romana hacia la parte media de la parcela delimitaria por esta parte el yaci- miento. Este fendmeno explicaria el hallazgo de un mayor numero de fragmentos ceramicos en el sector Norte, con respecto al sector Sur, muy alterado y en algunas zonas totalmente destruido. Muy interesante es también el estudio del perfil al pie del camino, en el que se aprecia una posible calzada romana mas ancha que el camino actual, ya que la via antigua se encuentra invadida por la parcela de cultivo. El estudio de recorrido nos hace identificarla como un fragmento de tramo de Via Augusta, 0 un ramal secun- dario de esta calzada que se dirigiera al yacimiento. La situacién de este camino empedrado en la zona central del yacimiento, con una orientacién Este — Oes- te, también nos hace pensar que pudiera tratarse de un fragmento del Decumano maximo de esta villa. Y, es mas, a partir de la fotointerpretacion de fotogramas aéreos y del estudio de los mapas, encontramos otro camino que se dirige en direc- cién Norte — Sur hacia la Casa del Infierno, que bien podria ser el Cardo maximo, ya que también se documenta su trazado en un perfil dejado entre el camino y una parcela agricola, situado a 40 m. hacia el Sur desde la Casa del Infierno; y de las mismas caracteristicas constructivas que el primero descrito. Estas dos calzadas se cruzan en el lugar donde actualmente se encuentra la Casa del Infierno, en el sitio donde se retinen las mejores condiciones para el control del territorio adyacente, ya que se encuentra sobre una suave loma que se levanta unos ocho metros sobre las tierras Ianas circundantes, situada en el interior del yacimiento, aunque des- plazada hacia su limite por el Este. A falta de excavaciones arqueolégicas en estos tramos de calzadas, no podemos asegurar su antigiiedad, si bien parece ser bastante claro el posible origen de época romana del camino que comunica las Casas del Pozo y del Infierno. El analisis microespacial de los restos materiales muebles recogidos en la super- 94 ficie del yacimiento viene a delimitar los hallazgos de cronologia islamica almoha- de en una zona muy concreta, situada en el extremo occidental del sector septen- trional, distinguiendo asi espacialmente cada uno de los momentos de ocupacién. Por ultimo, el estudio del area de captacién potencial del yacimiento, viene a confirmarnos el hecho de que se trata de una posible villa romana de explotacion agricola, y de una alqueria islamica, también de caracter agrario, ya que el 95 % de los suelos del entorno son aprovechables desde el punto de vista agricola. También hay que destacar la abundancia de fuentes y nacimientos de agua en los alrededo- res, asi como un curso de agua intermitente: la Rambla del Angosto. BIBLIOGRAFIA. Inédito. 6.8. El Infierno n° 2 SITUACION En el extremo Sur de la partida de la Gloria, junto a la Rambla del Angosto en- contramos un nuevo asentamiento. Al lugar es muy facil el acceso, desde la carre- tera CV-656 en direccién Fontanars tomaremos un camino rural a mano izquierda a la altura del km. 4°800, que se dirige hacia el Norte. El yacimiento se encuentra junto a esta carretera en la parcela de la orilla occidental del camino (Foto 10). PARTIDA RURAL: La Gloria. COORDENADAS: x = 0683478; y = 4290188. ALTITUD: 573 m. s.n.m. Mapa Topografico Nacional, hoja 819-IV (Caudete), escala 1:25.000. DESNIVEL: 5 m. PENDIENTE: Ilana (< 3 %). TIPO DE YACIMIENTO: Habitat. EXTENSION: 20.000 m? (2 has.). 95 HISTORIOGRAFIA Yacimiento descubierto en nuestra campafia de prospecciones. DESCRIPCION El yacimiento se encuentra sobre terrenos llanos cuaternarios, con cultivos ex- tensivos de cereales, formados por derrubios de ladera procedentes de la Sierra del Morrén, en una zona con pendientes Ilanas, inferiores al 3 %. Esta situado sobre un lugar excepcional para el desarrollo de un asentamiento: junto a un cauce de agua intermitente, la Rambla del Angosto, aunque sin peligro de inundaciones ni crecidas, ya que se sittia a partir de la segunda terraza natural que se forma a partir de su cauce hacia el Norte. Este pequefio levantamiento sobre el lecho de la rambla confiere al yacimiento mayor visibilidad y menos peligros de riadas. Su propia situacién sobre unos terrenos Ilanos, nos hace evitar pensar en la exis- tencia de procesos geoarqueolégicos que puedan afectarlo, aunque en este caso hay otra serie de causas no naturales, que han alterado su estructura interna, caso de ta- reas agricolas, o las sucesivas ampliaciones realizadas en la carretera de Fontanars (CV-656), y el propio trazado de las conducciones del trasvase Jucar — Vinalops, que discurre paralelo a la carretera y que, probablemente, haya afectado a algin sector del yacimiento. A su vez, otro aspecto a llamar la atencién es la redeposi- cién, en la actualidad, de sedimentos procedentes de la parte baja de las zanjas del trasvase Jucar — Vinalop6, sobre el sector Noreste del yacimiento, cubriendo la superficie originaria. La extensién del asentamiento se ha determinado a partir de la dispersion de materiales en superficie, mayoritariamente de caracter ceramico. No hemos podido documentar la potencia sedimentaria del yacimiento, ante el desconocimiento de su estratigrafia; ni la presencia de estructuras murarias, aunque pensamos que las construcciones estarian realizadas con adobes, debido a la abundancia de terrenos arcillosos en las inmediaciones. Esta hipdtesis se confirmaria con el hallazgo a nivel superficial de un posible fragmento de adobe, compuesto por arcillas anaran- jadas trabadas con gravilla, con improntas vegetales en su interior. El estudio del area de captacion intensiva del asentamiento nos demuestra la cla- ra dedicacion agraria de este yacimiento, ya que esta formado exclusivamente por suelos de aprovechamiento de este tipo, con un 30 % de suelos de gran calidad, del tipo B1, que son los mas cercanos del yacimiento; un 60 % del tipo B2, y entorno a un 10 % de suelos de la clase C. Otro elemento a tener en cuenta es la proximidad 96 Foto 10: Situacién de El Infierno n° 2, en los anos de la partida rural de La Gloria junto a la Rambla del Angosto. dentro del area de captacion a fuentes y cursos de agua para el consumo. El princi- pal abastecedor de este liquido alimento va a ser la Rambla del Angosto, situada a tan solo SO m. en linea recta hacia el Sur. La visibilidad es abierta hacia el Oeste; con escasas limitaciones hacia el Norte y el Sur, y al Este cerrada por la pendiente natural del terreno que forma cambios de rasante tapando la porcién oriental del valle. Desde el yacimiento se divisan otros de la misma cronologia, caso de la Gloria n° 2, las Ventas y Casa del Pozo. REGISTRO MATERIAL De este lugar proceden 136 piezas de cronologia ibérica, 6 piezas liticas, 7 frag- mentos de ceramica moderna y 4 contemporaneos. Los materiales de época ibérica estén formados por 23 fragmentos cerdmicos pertenecientes a partes significativas 97 susceptibles de ser dibujadas (Lamina 7) y 113 informes, ademas de una mues- tra de un posible fragmento de adobe. Del material ceramico, compuesto por 135 fragmentos, destacamos, en primer lugar, la nula presencia de ceramica de barniz negro importadas; el escaso numero de la ceramica de almacenamiento, con sdlo el 148 % del total del material recogido; y la importancia de la ceramica comin, que ocupa el 76”30 %, compuesta por un 11711 % de ceramica pintada y un 65°19 % de ceramica comin sin decorar; la cerdmica de cocina es la segunda en impor- tancia, con un 20°74 % de materiales; y de ceramica gris sélo hemos encontrado un fragmento, que corresponde al 0’74 % del total de la muestra. A nivel formal, el repertorio ceramico esta compuesto por 6 bordes de urna, dos del tipo U1B del Puntal de Salinas (Hernandez y Sala, 1996: 65) y una del tipo USB (Hernandez y Sala, 1996: 65); un fragmento de borde y cuerpo de lebetes, del tipo LE4 del Puntal de Salinas (Hernandez y Sala, 1996: 70); y dos fragmentos de borde de anfora del tipo L3 del Puntal de Salinas (Hernandez y Sala, 1996: 55). El lote del material significativo se completa con cuatro fragmentos de borde y cuerpo de olla sobre ceramica de cocina, dos bordes de urna o lebetes de ceramica comin a INF2-18 rN INF2-28 INF2.25 INF2-20 , SI)= INF INF22 WwF2.21 za! Lamina 7: Materiales ceramicos mas significativos recogidos durante INF24 o 1 2 30m 98 sin decorar, cuatro bases de plato o cuenco, dos decoradas, una sin decoracién y una de pasta gris; y una muestra de un posible fragmento de adobe. En cuanto al material decorado, las ceramicas pintadas estan compuestas por motivos de bandas (cn 2 casos), bandas y filetes (2), filetes (6) e indeterminado (5). Ademis de este tipo de producciones, encontramos un fragmento de cuerpo inde- terminado, de ceramica comun, con una moldura a modo de cuadrado en relieve. Debido al alto grado de fraccionamiento del material arqueolégico nos ha sido imposible recomponer en mayor grado la morfologia de estas piezas. El inventario de estos y otros materiales lo encontraremos en el CD-rom adjunto. Por su parte, las 6 piezas liticas recogidas en el yacimiento son las siguientes: un nucleo de silex gris, una lasca de silex de color melado y seccién romboidal, y cuatro esquirlas y/o desechos de talla de silex. CLASIFICACION CULTURAL Ibérico pleno (finales siglo V ~ III a. C.). CONCLUSIONES Del andlisis de campo y territorial del yacimiento vamos a extracr una serie de conclusiones acerca de su funcionalidad y territorialidad y, por otro lado, del andlisis de los materiales sacaremos informaci6n acerca de la cronologia del asen- tamiento. En lo que corresponde al analisis del yacimiento, el estudio y andlisis del area de captaci6n intensiva nos evidencia una mayoria aplastante de suelos que permiten un aprovechamiento de tipo agrario, con terrenos que ofrecen grandes rendimientos ubicados a escasos metros del yacimiento. El estudio de la visibilidad también nos ofrece interesantes aspectos, ya que el asentamiento muestra un con- trol cerrado hacia la parte oriental del valle, debido a la pendiente natural ascen- dente hacia esta parte. Pero este problema se soluciona simplemente con la altura de las construcciones, de forma que con escasos cuatro o cinco metros de altitud se puede llegar a divisar todo el sinclinal Sur del Valle de los Alhorines, pese a su situacién en una cota baja junto a la Rambla del Angosto. El escaso material arqueolégico representativo muestra grandes similitudes con otros de época plena, cuyo modelo de estudio podria ser el Puntal de Salinas para el Alto Vinalopé (siglos IV — Ill a. C.; Hernandez y Sala, 1996), aunque tenemos que destacar algunos aspectos que nos Ilaman la atencidn en el repertorio ceramico 99 de este asentamiento, como la falta de materiales de barniz negro importados, 0 el escaso ntimero de fragmentos de anfora. BIBLIOGRAFIA Inédito. 6.9. Altos de la Zafra SITUACION Desde la carretera a Fontanars (CV-656), en el limite entre las provincias de Alicante y Valencia, tomaremos un camino rural a mano derecha que asciende a través de la Vereda de la Zafra, hasta el pie de la sierra del mismo nombre, donde dejaremos el vehiculo. La ascensién es bastante dura, siendo aconsejable huir de las zonas escarpadas. El yacimiento se sittia en la cumbre, limite actual de los tér- minos municipales de Villena, Fontanars y el Camp de Mirra (Foto 11). PARTIDA RURAL: La Zafra. COORDENADAS: x = 0688046; y = 4289916. ALTITUD: 889 m. s.n.m. Mapa Topografico Nacional, hoja 820-III (Benejama), escala 1:25.000. DESNIVEL: 200 m. PENDIENTE: moderada (10 — 20 %) en la cumbre; fuerte a muy fuerte en su ver- tiente Norte. TIPO DE YACIMIENTO: Habitat. EXTENSION: Indeterminada. HISTORIOGRAFIA En el afio 1928, Ballester y Pericot en su estudio sobre la Bastida de les Alcus- ses, mencionan el yacimiento de los Altos de la Zafra, aunque desconocemos si realizaron algun tipo de intervencién arqueoldgica en este lugar. Posteriormente, José Maria Soler realizé una “visita de reconocimiento (en la que) recogimos en su 100 meseta hoces de pedernal y otras piezas de la misma piedra, asi como numerosos tiestos de vasijas corrientes” (Soler, 1986a: 386; Soler 1989a). DESCRIPCION La Sierra de la Zafira, con una cota maxima de 889 m. sobre el nivel del mar, lugar donde se sittia un mojon de piedra monolitico que divide a los términos municipales de Villena, Fontanars y la Font de la Figuera, y donde, a su vez, se encuentra el yacimiento arqueoldgico. Esta sierra forma parte de la Sierra del Mo- rron, que se caracteriza por mostrar pendientes suaves hacia el Suroeste, a la altura del Cerro de la Hiedra, ganando en altitud conforme nos desplazamos hacia el Noreste, hasta llegar a los Altos de la Zafra. En su totalidad, la Sierra del Morrén es un anticlinal Cretacico de una anchura considerable, dividido en dos vertientes a partir de un barranco que lo separa: se trata del Barranco del Puerco, que es fruto de la union de una serie de torrentes de montaiia, situados en la parte alta de la sierra, uno de los cuales se desarrolla a par- tir de los Altos de la Zafra. El Barranco del Puerco va a descender en direccién Su- roeste a través de su curso alto, entre fuertes escarpes rodeados de montaiias, hasta alcanzar una zona de pendientes menos escarpadas, donde cambia de denomina- cion, pasando a Ilamarse Rambla del Sorchante, que desemboca en la partida del mismo nombre al pie de la Sierra del Morron, por su extremo Suroeste. A ambos lados de la fisura formada por el Barranco del Puerco — Rambla del Sorchante se desarrollan unas cumbres paralelas a su trazado, con barrancos y torrentes trasver- sales que aumentan su pendiente, que van ganando en altitud y entidad conforme nos desplazamos hacia el Noreste. El yacimiento se encuentra hacia la parte final de este sistema, en el curso alto del Barranco del Puerco, en un lugar estratégico por el control visual sobre las dos vertientes de la sierra, dominando los Valles de los Alhorines y de Benejama, visualizandose también el Valle de Biar, una parte de la Cubeta de Villena, la Vall d’Albaida, y el curso alto del Canyoles. La vegetacion actual de los Altos de la Zafra, esta compuesta por pinares, con al- guna encina, coscoja y enebro, junto a escasas plantas aromaticas y espartales. En este lugar no hemos encontrado relleno arqueolégico, ni materiales superficiales, si bien las citas de José Maria Soler eran bastante claras sobre su ubicacion, aunque las escasas dimensiones de los posibles restos y su enmascaramiento sobre el suelo forestal, no nos han permitido encontrarlos. En el area de captacién intensiva potencial del yacimiento, calculada a partir de un radio de 1 km alrededor del asentamiento, observamos un predominio de 101 Foto 11: Espol6n de la Sierra de la Zafra en el que se asienta el asentamiento de los Altos de la Zafra. los suelos de aprovechamiento forestal improductivos agricolamente (tipo E) con un 75 % del total de este area intensiva, ocupando las vertientes de la Sierra de la Zafra y de la Sierra del Morrén hacia el Sur; seguido de otros suelos de baja capacidad agricola (tipo C), que ocupan un 25 %, extendiéndose en su extremo Norte, en los piedemonte de la Sierra de la Zafra. Desconocemos la presencia por este paraje de ninguna fuente de agua ni cauce intermitente, salvo los torrentes que descienden por las empinadas pendientes de sierra. La visibilidad desde el yacimiento es abierta hacia todos los puntos cardinales, salvo hacia el Noreste, que es limitada por la propia cresta ascendente de la Sierra de la Zafra hacia el Término Municipal de Fontanars. Desde este lugar hay un control directo con la mayor parte de los asentamientos del segundo milenio a. C. distribuidos a lo largo de los valles circundantes, de los que vamos a mencionar los que se divisan de esta época pertenecientes al Valle de los Alhorines: Cerro del Rocin, Cerro de las Albarizas, Cerro del Cantalar, Pefién de los Cuervos n° 1 y n° 2 y Alto del Barranco del Infierno. 102 REGISTRO MATERIAL Los materiales depositados en el Museo Arqueoldgico de Villena, fruto de las prospecciones arqueolégicas efectuadas por José Maria Soler en este lugar, confor- man la totalidad del lote de materiales estudiados, reduciéndose a 20 fragmentos de ceramica, dos pertenecientes a partes significativas susceptibles de ser dibu- jadas, uno de ellos con mamelén; 10 piezas liticas, con dos lascas y una lamina; y 4 restos faunisticos. El inventario de los materiales y el dibujo de las piezas se encuentra en el anexo de materiales del CD-rom adjunto. CLASIFICACION CULTURAL Bronce Medio. CONCLUSIONES Los datos expuestos anteriormente nos inducen a pensar que nos encontramos ante una posible atalaya 0 puesto de control del territorio, de escasas dimensiones, de ahi que no la hayamos encontrado, pese haber acudido en diversas ocasiones a este lugar que tan claramente describe José Maria Soler en sus publicaciones. El anal cardcter de atalaya de control del territorio, ya que los suelos de aprovechamiento agricola son inexistentes alrededor del radio de un km. de lado, encontrando un 25 % de suelos de la clase C, situados a unos 800 a 1000 m. en linea recta hacia el Norte desde el yacimiento, salvando un desnivel de 200 m. isis del area de captacidn intensiva en torno al yacimiento nos certifica su Por ello, podemos decir que el asentamiento se va a encontrar sobre un espolon que controla las dos vertientes visuales de la Sierra del Morrén, hacia el Sur, con el Valle de Benejama, Valle de Biar y Cubeta de Villena; y hacia el Norte, con el Valle de los Alhorines, la Vall d’Albaida occidental y el cauce alto del Canyoles, con control visual directo de la mayoria de asentamientos del segundo milenio a. C. situados en estos valles. BIBLIOGRAFiA Soler (1976, 1986a y 1989a) 103 6.10. Pefién de los Cuervos n° 1 SITUACION Desde la pedania de la Zafira, a la que se accede a través de la carretera de Fonta- nars (CV-656), tomar camino agricola en direccion al Suroeste y en el cruce girar a la izquierda. El camino termina al pie de la Sierra de la Zafra, junto a un espolon. El yacimiento se encuentra en la cima de este escarpe (Foto 12). PARTIDA RURAL: La Zafra. COORDENADAS: x = 0687371; y = 4289576. ALTITUD: 824 m. s.n.m. Mapa Topografico Nacional, hoja 820-III (Benejama), escala 1:25.000. DESNIVEL: 120 m. PENDIENTE: escarpada (>50 %) al Norte, Este y Oeste; fuerte a muy fuerte al Sur. TIPO DE YACIMIENTO: Habitat. EXTENSION: 300 m?, HISTORIOGRAFIA En una sintesis sobre la Edad del Bronce en la Vall d’Albaida (Ribera y Pas- cual, 1994, 1995 y 1997) se incluyeron dos poblados villenenses: la Penya de la Safra y el Punx6. El primero, el que nos interesa en este caso lo identificaron los autores con el yacimiento de los Altos de la Zafra que menciona José Maria Soler. De Ja revision de este trabajo extraemos dos conclusiones: la errénea identificacion del yacimiento llamado Penya de la Safra con los Altos de la Za- fra, ya que se encuentran en el mismo paraje pero no en el mismo lugar, por lo que seria un yacimiento diferente, inédito; y el empleo de una toponimia inco- rrecta para la zona de la Zafra, donde se habla valenciano, pero los topénimos son castellanos, de forma que los nombres “Penya de la Safra” y “El Punxo” no serian propios de esta zona. DESCRIPCION La Sierra de la Zafra, con una cota maxima de 889 m. sobre el nivel del mar, es el lugar donde se sitia un moj6n de piedra monolitico que divide a los términos municipales de Villena, Fontanars y la Font de la Figuera, y donde, a su vez, se encuentra el yacimiento arqueologico de los Altos de la Zafra. Desde este lugar hasta el yacimiento se accede a través de una lengua de calizas cretacicas —a modo de escarpe — rodeada de torrentes de montaiia, y que desciende con pendientes moderadas desde la cota maxima, hasta la altura de un espolon que emerge ma- jestuoso en la vertiente Norte de la Sierra de la Zafra. El acceso al yacimiento por este lugar va a ser menos dificultoso que desde el llano, ya que entre el espolon y el piedemonte encontramos pendientes fuertes que dificultan el acceso por este lugar, siendo sdlo accesible sus vertientes Sur y Suroeste. La vegetacién actual de este espolén, conocido como Pefién de los Cuervos, esta compuesta por pinares, con alguna encina, coscoja, sabina y enebro, junto a plantas aromaticas y esparto. El relleno arqueolégico se extiende al pie de la cima, por sus vertientes Suroeste y Sur, y en un canalon que desciende hacia el Suroeste rodeado de escarpes, encontrandose muy erosionado, por la fuerte pendiente. El material arqueolégico es muy escaso y muy dificil de localizar por la densidad de vegetaci6n arbustiva y hierbas en este lugar, que cubren la superficie del yacimien- to, En la zona se aprecia alguna alineacién de piedras que delimita el yacimiento, por su extremo meridional y Suroeste, asi como otras alineaciones a modo de ate- rrazamiento para la creacién de superficies horizontales. La potencia sedimentaria no parece ser superior a 60 cm. de espesor, desconociendo otros aspectos como la estratigrafia, ante la falta de excavaciones arqueolégicas En el asentamiento se aprecian una serie de procesos erosivos que hemos anali- zado desde el punto de vista geoarqueolégico: sobre la cima se producen procesos de lavado de material superficial y de arroyada difusa, efectos que se acentiian en las laderas, donde, debido a la pendiente, la erosién va a ser mucho mayor, despla- zandose los materiales superficiales a partir de procesos de arroyada concentrada, pese a la existencia de un sustrato vegetal arbustivo importante, con desplazamien- tos masivos de material hacia la vertiente Suroccidental del espol6n, acumulandose en esta zona, donde encontramos algin fragmento ceramico descontextualizado. En el drea de captacién intensiva potencial del yacimiento, encontramos un pre- dominio de los suelos de aprovechamiento forestal y cinegético, improductivos agricolamente (tipo E) con un 85 % del total de este drea intensiva, ocupando las vertientes de la Sierra de la Zafra, la Sierra del Morrén y de su piedemonte, donde 105 Foto 12: Localizacién de los yacimientos del Peiién de los Cuervos n° 1 y 2. encontramos suclos improductivos, con escaso espesor y fuerte pendiente; seguido de otros suelos de baja capacidad agricola (tipo C), que ocupan un 15 %, exten- diéndose en su extremo Norte. Conocemos la existencia al pie de este escarpe de una fuente de agua natural, situada a unos 500 m. en linea recta desde el yacimien- to hacia el Norte. La visibilidad es abierta hacia el Noroeste, Norte y Este; hacia el Oeste es limi- tada por el Alto del Barranco del Infierno, y hacia el Sur es cerrada por las cumbres de la Sierra de la Zafra. Desde este lugar se divisan otros yacimientos coetaneos, caso del Cerro del Cantalar, Cerro de las Albarizas, Cerro del Rocin, Pefién de los Cuervos n° 2, Altos de la Zafira, Alto del Barranco del Infierno, el Picaio, Altet de la Solana de la Penya Foradada n° 1 y 2, Alt del Regaixo, Altet del Palau, les Cabessoles, Castellaret dels Alforins, Cerro de los Huesos, Cabezo del Rosario y Cerro de la Cueva de la Arena. 106