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LOS RETOS SOCIALES DE LA COMUNICACIÓN EN EL SIGLO XXI

Por Daniel Guillermo Valencia*

Atender la invitación a reflexionar sobre el tema de esta conferencia,

constituye, de por sí, un reto personal que tiene que ver con el

compromiso del intelectual, o del seudo intelectual, para ser coherente con

el proceso de mi formación académica que apenas va en vías de culminar

unos estudios de doctorado, pero que, por lo que sea, es un compromiso

moral y político no solo con el círculo de investigadores, estudiosos, y

profesores de las ciencias sociales y de la comunicación, entre quienes

trabajo y produzco, sino con un país que urge de propuestas y desarrollo

de estrategias de comunicación que le resulten útiles para hacer cara a los

acuciantes problemas que le asedian como son la violencia generalizada,

la pobreza y la desigualdad, el rezago en producción de ciencia y

tecnología, los bajos niveles de productividad y de competitividad, en un

mundo globalizado, agravado todo ello por la debilidad y las profundas

fracturas de nuestra democracia.

*
Docente Investigador, de la Facultad de Comunicación y Lenguaje de la Pontificia Universidad
Javeriana, Bogotá, y docente investigador de la Facultad de Ciencias de la Educación de la
Universidad Externado de Colombia.
Hablar de retos sociales de la comunicación en un siglo que lo marca la

incertidumbre, la inseguridad y la desprotección de los ciudadanos, tal

como lo describe Zygmunt Bauman1, implica y posibilita debate y reflexión

sobre el carácter social, propio de la comunicación, no sólo como campo

de estudios o disciplina, sino como atributo exclusivo de la especie

humana. Dicho carácter social, no huelga decirlo, la mayor de las veces ha

quedado enmarañado en el vacuo instrumentalismo en que naufraga el

oficio de la mayor parte de los profesionales de la comunicación, y en la

tupida red que tejen las industrias de la información y la comunicación,

trátese ya de las pequeñas y medianas empresas, o de los grandes

conglomerados transnacionales de la información.

Por supuesto los retos sociales de la comunicación, para este siglo, no

son los mismos de hace un siglo cuando se dio inicio a los estudios en

este campo, como tampoco son los mismos de cuando terminó la larga

confrontación bélica que casi destruye a Europa y nos legó la Guerra Fría,

ni son los mismos de hace veinte años cuando nadie presentía que el

proyecto del socialismo real que sostenía la Unión de Repúblicas

Socialistas Soviéticas se fuera a derrumbar. Por supuesto, aclaremos, que

si bien hoy los retos son distintos, no podemos negar que persisten las

tendencias y estrategias con que se implementaron los estudios de la


1
Bauman Zygmunt, En busca de la política. Fondo de Cultura Económica, México D. F. 2002

2
comunicación en el corto siglo XX, lo cual debe alertarnos para que la

reflexión y el debate se acompañen de una acción urgente.

¿Qué es lo que persiste aún? El surgimiento de la comunicación como

disciplina o como campo de estudios obedeció, en parte a los planes de

expansión del capitalismo inglés y norteamericano, pero en mayor medida

para barajar y definir el nuevo orden mundial al que se llegó mediante dos

guerras mundiales que se tomaron treinta y un años y se consumieron dos

generaciones completas. Los retos de la comunicación, entonces, los

identificó, los trazó y los implementó el poder político y militar de las

grandes potencias occidentales, pero sobre todo los Estados Unidos de

Norteamérica, que supieron sacar provecho de las dos guerras para

cristalizar los fines que se habían trazado mediante la Doctrina del Destino

Manifiesto.

La partera de la comunicación, valga decirlo, fue la guerra, y se gestó para

servir a intereses bélicos. Por supuesto el punto central de este proyecto

eran las masas, la población civil que, desde entonces, pasó a ser el actor

más importante de los conflictos bélicos. Para sostener la empresa

económica y política de la guerra era necesario involucrar a la población

civil, pero no para que incidiera en las decisiones de las guerras, es decir,

no para tomar decisiones sobre en qué momento iniciar o en qué

3
momento finalizar una guerra, ni en dónde sí o en dónde no adelantar una

guerra, sino para sostener moral y económicamente todas las guerras, las

de entonces y las de ahora. La población civil quedó enajenada de los

conflictos militares, pero convertida en sostén de primer orden de la

guerra.

Para esos siniestros intereses, la comunicación fue la herramienta y la

técnica mejor elaborada. La información noticiosa se transformó en

propaganda, hasta hoy, bajo el esquema de filias y fobias, recurriendo a la

mentira, la desinformación, la manipulación de las cifras, y a desdibujar al

enemigo, hasta legitimar el odio y la sevicia con el que cortan manos u

orejas del adversario caído, que luego se exhiben como trofeos de guerra

en la tribunas públicas, en los lugares altos, para escarnio de unos y

satisfacción de la sed de venganza de otros. El discurso nacionalista, y la

imbecilidad belicosa del patriotismo, se entronizaron en periódicos,

pantallas de cine, transistores radiales, y en los carteles o póster con los

cuales se subliman a los señores de la guerra.

La larga posguerra, se planeó, no sin mucho de canallada, parafraseando

a Hobsbawm, como prolongación de la confrontación de las dos potencias,

USA y URSS, mediante estrategias diplomáticas, pero ante todo sobre los

rieles de la gran industria de la información que por entonces se empezó a

4
consolidar; a través de los noticiarios y también de los productos del

entretenimiento (las tiras cómicas, el cine y la televisión, esencialmente)

con los que fabricaron la ficción de la ficción. De nuevo, los retos de la

comunicación los definieron en los centros del poder militar y político,

buscando que la industria de la información, el desarrollo tecnológico de

las telecomunicaciones, y hasta los programas de formación académica

en comunicación pudieran ponerse al servicio de los intereses financieros

del complejo militar industrial que instalaron durante los treinta y un años

de confrontación militar, todo ello mediante la Guerra Fría que destruyó los

nervios de otras dos generaciones, afirma el historiador inglés citado

atrás2. La cruel paradoja es que esa ignominiosa industria militar hoy

continúa lucrándose de conflictos como el nuestro y sirviéndose del

sistema informativo mundial y nacional.

Hablemos de los retos sociales. La diferencia de hoy con el momento en

que surgen los estudios de la comunicación no son sólo cien o cincuenta

años, ni estriba ésta, precisamente, en que los conflictos bélicos hayan

cesado. Por el contrario, ahora las cosas están peor que entonces. Suena

desalentadora esta afirmación; pero permítanme, antes, manifestarles que

soy un pesimista hormonal, condición que me impone, como les dije al

2
Hobsbawm Eric, Historia del Siglo XX, Editorial Crítica, Grijalbo Mondadori , S. A.,
Barcelona 1996.

5
comienzo de esta conferencia, un mayor compromiso moral y político,

además de la reflexión propia de mi actividad como académico y como

investigador del campo de la comunicación social.

Como decía, la diferencia es mucho más que el transcurso del tiempo y

que el desarrollo tecnológico, aspecto que no se puede subestimar. Pero

una diferencia grande es que hoy podemos hablar de retos sociales en

escenarios como este, en las escuelas de comunicación y hasta en los

foros internacionales. Por supuesto no es nueva esa diferencia. Echó a

andar hace más de dos décadas cuando el debate entre funcionalistas y

estructuralistas acuso agotamiento y se empezó a morder la cola, pero

sobre todo cuando la geopolítica mundial dio un brusco giro, como

producto de la caída del bloque socialista, y se comenzó a barajar un

nuevo ordenamiento mundial en medio de un mundo tan incierto que hasta

la anhelada y perseguida supremacía absoluta de los Estados Unidos,

como única potencia, ahora está en entredicho, sobre todo en el campo

económico y científico, lo cual puede incidir fuertemente en otros campos

estratégicos como el militar o el financiero.

Los retos sociales de la comunicación le han venido devolviendo la

esencia a este campo de estudios toda vez que tanto los desarrollos

teóricos de la disciplina misma, como las tendencias de los programas de

6
investigación, sobre todo en los países latinoamericanos, han ido

asentando el terreno de estudio y experiencias de la comunicación, que se

ocupa de las prácticas sociales y culturales que posibilitan la interacción

entre los sujetos, con lo cual se ha empezado a superar el estrecho

concepto de la comunicación como ejercicios de difusión e información,

afirma un colega de la Universidad Javeriana3.

En medio del caos y la incertidumbre que caracteriza al mundo

contemporáneo, emergen nuevas realidades que apuntan a cambiar el

rumbo de las sociedades, y que pueden conducirnos a un verdadero y

profundo cambio, porque no creo en la manida frase que después del 11

de septiembre del 2001 el mundo cambió. Lo contrario; se afirmó más la

barbarie que le precedió y se propagó, a mayor velocidad, la indolencia y

el cinismo permanentes de quienes siempre han controlado los centros de

poder, inclusive el poder mediático. Pero son esas nuevas realidades las

que permiten que hoy podamos concebir que los retos de la comunicación

sean sociales, y que el logro de éstos dependa, sobre todo, de la

emergencia y movilización de los ciudadanos en todos los países del

mundo.

3
Pereira José Miguel, Comunicación, Desarrollo y Cambio Social. Pontificia Universidad
Javeriana, Bogotá, 2008, sin publicar.

7
Para ello es importante que establezcamos qué entendemos hoy por

comunicación: “La comunicación se despliega en el universo de lo social,

se realiza fundamentalmente en la relación intersubjetiva y mediática. De

ahí que si la comunicación tiene algo qué decir, lo hace dando cuenta de

las actividades (interrelación, expresión, significación) que permiten, en

distintos niveles, tanto en una relación intersubjetiva como en los procesos

mediatizados o mediáticos, estar en relación con el otro. Por eso lo propio

de la comunicación es dar cuenta de los procesos de intercambio

expresivo y de las mediaciones en dichos procesos formulados en objetos

de investigación. Y puesto que se trata de fenómenos sociales, allí se ven

implicadas lógicas diversas que intervienen sobre diferentes planos y

distintos enfoques, para dar cuenta de la complejidad de situaciones y

procesos en juego”4.

En el marco de esta definición de lo que entendemos por comunicación se

pueden señalar cuatro grandes retos sociales de la comunicación, que

identifico desde mi quehacer como docente y como investigador de este

campo de estudios, los cuales describo a continuación:

4
Pereira José Miguel, La comunicación: un campo de conocimiento en construcción. Reflexiones
sobre la comunicación social en Colombia. Publicado en Pensar la comunicación. Reflexiones y
avances en investigación. Sello Editorial Universidad de Medellín. Medellín, 2006.

8
1º) En tanto la comunicación hace parte de las ciencias sociales, y diría yo

que constituye una síntesis de las ciencias sociales, por su carácter

interdisciplinario y transdisciplinario, tiene el reto de abordar la imbricación

entre las culturas y lo intercultural, puesto que el patrón del sistema

moderno, que ya empieza a ser pasado, fundó las jerarquías de poder

sobre la desigualdad, toda vez que la cultura fue una sola, la de los

sectores dominantes, que negaron las diferencias étnicas, religiosas,

regionales, de género y hasta de clase, confinándolas a lo atrasado o lo

inculto.

Pero las resistencias de los diferentes grupos sociales han podido más,

sobre todo porque el proyecto moderno fracasó en su propuesta de

integración social e inclusive en su proyecto ético. De tal suerte que hoy la

acción colectiva no enarbola banderas de unidad nacional, sino que

agencia intereses de las identidades locales, grupales, subjetivas, etc., lo

cual va forjándose en medio de procesos de comunicación que estimulan

la participación, los vínculos sociales, y contribuyen a urdir los tejidos

sociales, echando mano de la producción y circulación de bienes

simbólicos que recrean los lenguajes, ya sea mediante la interacción cara

a cara o con el recurso de productos y medios de comunicación. En este

caso la comunicación ayuda a enriquecer la diferencia, la pluralidad y la

contingencia.

9
2º) En esa misma dirección ubico el segundo reto social de la

comunicación en el siglo XXI: contribuir al fortalecimiento de la sociedad

civil, pero no dentro de los marcos de la regulación que limitaba el carácter

de la sociedad civil a los postulados de la civilización occidental que

Europa y Norteamérica instauraron, para definir el nosotros y los otros,

éstos últimos como los bárbaros, incivilizados que había que contener o

doblegar hasta su propia extinción si fuera posible.

Era ese tipo de sociedad civil, como la describe Mary Kaldor, que estaba

atada a la predisposición a morir en la guerra como una obligación

sustantiva de los ciudadanos con el fin de que pudieran alcanzar los

derechos políticos, civiles y sociales, en la medida que se lograba que los

ciudadanos se adhirieran al contrato social como garante de los

acuerdos5.

Un aspecto importante es que la sociedad civil se ha desterritorializado y

desde los años sesenta vienen formándose corrientes de opinión pública

mundial que reclama cada vez más el respeto al derecho internacional

humanitario, a la libre determinación de los pueblos, y rechaza, cada vez

5
Kaldor Mary, Haz la ley y no la guerra: la aparición de la sociedad civil global. Publicado en
Guerra y Paz en el Siglo XXI. Una perspectiva europea. Tusquets Editores S. A., Barcelona, 2003.

10
más, la idea de ir a morir en una guerra. Eso no quiere decir que la guerra

se haya mermado o que hayan descendido sus niveles de barbarie, pero

van en aumento las acciones de las ONG de la sociedad civil global y

local, que ponen en cuestión la inmunidad del Estado6: el ejemplo más

claro lo tenemos en Pinochet, y me atrevo a decir que es lo único que

atemoriza al actual presidente de los colombianos y a sus asesores más

cercanos.

En este terreno la comunicación tiene dos retos sociales importantes: el

primero tiene que ver con la contribución, mediante procesos de

comunicación estratégica, para tejer redes sociales, locales y mundiales,

que garanticen la movilización y la acción inmediata de las organizaciones

de la sociedad civil, para hacerles frente, y llevar hasta los tribunales

internacionales, a gobernantes corruptos y a los ejecutores y

patrocinadores de la violación de los derechos humanos y de crímenes de

lesa humanidad. El segundo es de carácter técnico y estético, y tiene que

ver con el fomento y uso masivo de las nuevas tecnologías de la

información y la comunicación, a través de las cuales circule la

información de manera oportuna, clara, eficiente y creativa, lo cual

demanda procesos de entrenamiento en el uso y manipulación de dichas

6
Ibidem, pag. 90

11
tecnologías, para garantizar que las movilizaciones de la sociedad civil

sean masivas y oportunas.

3º) El tercer reto social de la comunicación está en el papel que ésta

puede jugar para convocar a las ciudadanías locales y globales,

visibilizando la crítica y la resistencia al modelo neoliberal y al capitalismo

en tanto que como sistema nos está conduciendo a tres crisis que

amenazan la existencia de la vida biológica, como lo presintió y profetizó

Hannah Arendt en 19527: una crisis energética, una crisis de

calentamiento del planeta, y una crisis alimenticia.

En este caso la comunicación cobra, completamente, su rostro masivo, lo

cual nos demanda dejar de pensar que éste es feo. Como tal tiene una

función, que si bien puede cumplirla en el segundo reto que he planteado,

para el caso de la tragedia que tenemos a la puerta, debemos partir del

hecho que el hambre, la escasez de recursos naturales como el agua, o

los daños y desastres en el medio ambiente, no hacen recaer sus males

sobre sujetos organizados o no organizados; sus males y desgracias

recaen sobre todos. El sistema capitalista es brutal y es ciego, y en este

caso la acción y el discurso deben ir en la dirección de la economía

política, para poner resistencia a los embates del capital, que hoy no tiene
7
Arendt Hannah, ¿Qué es la política?. Ediciones Paidós Ibérica S. A., 1997, pag. 63- 66

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patria, y para demandar la acción decidida del Estado como garante de la

vida en colectivo.

Esto nos impone el reto, a todas las sociedades, sin distingo de ninguna

clase, de implementar procesos de comunicación y de producción de

información que nos sirvan de catalizadores para, como dice Boaventura

de Sousa, en su más reciente libro titulado Milenio Huérfano, reinventar el

Estado y la democracia: “Al contrario de lo que pretende la globalización

neoliberal, el Estado continua siendo un campo decisivo de acción social y

de lucha política, y la democracia es algo mucho más complejo y

contradictorio de lo que las apresuradas recetas promovidas por el Banco

Mundial hacen suponer8” Es decir, la comunicación tiene como reto social

dinamizar los procesos mediante los cuales podamos generar una nueva

cultura política para hacerle frente al sufrimiento humano que produce la

mala política, como afirma Zygmunt Bauman.

4º) El último reto tiene que ver con el rol que cumplen las industrias de la

información, más conocidas como medios masivos de comunicación.

Debo confesar que cada vez que pienso en esto me brota a borbotones el

pesimismo que cargo en alguna corteza del cerebro. Pero estos agentes

8
De Sousa Santos Boaventura, El Milenio huérfano. Ensayos para una nueva cultura política.
Trotta Editorial, Barcelona, 2005. pag. 11

13
no los podemos ignorar. Para ello, hay que partir de una realidad que

emerge en los últimos diez años como es el desarrollo de las

telecomunicaciones y la proliferación masiva de las nuevas tecnologías de

la información, con lo cual los ciudadanos de a pie han empezado a

romper la hegemonía y el monopolio sobre el control de la información

que, por casi dos siglos, ejercieron las empresas periodísticas, locales y

transnacionales, además que la mayoría de ellas, y la mayor de las veces,

lo han hecho de manera bastante irresponsable.

Pero como son empresas de la información, y su principal objetivo es la

rentabilidad, debemos tener en cuenta que a la hora de hacer negocios y

pensar en ingresos financieros el mercado, es decir, el industrial o el

comerciante no tienen hígados; allí la enseñanza del Evangelio cobra vida:

“donde esté vuestro tesoro estará vuestro corazón”. Esos mismos medios

que por décadas han estado aliados con el poder económico, político y

militar, sabrán amoldarse a los vientos de la época con tal de salvar sus

inversiones y asegurar utilidades.

Por tanto, dependiendo del nivel y el ritmo que tomen los procesos de

empoderamiento de la sociedad civil y del ritmo y dirección que tomen las

movilizaciones masivas contra el gran capital, estos medios se bajarán del

buque en que navega el neoliberalismo, el cual ya empezó a hacer agua, y

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vendrán en pos de audiencias que les pueden terminar imponiendo tres

retos sociales importantes, entre otros, so pena de prescindir de ellos para

acceder a la información si llegaren a mantener su viejo esquema de

desinformación y propaganda:

Primero, demandar políticas públicas de comunicación que garanticen el

derecho a la información y a la comunicación como un derecho de todas

las personas y de las sociedades, y no como la agotada y desprestigiada

libertad de prensa que terminó confundida con la libertad de empresa;

segundo, que estas industrias de la información logren conciliar el

problema de garantizar su viabilidad como empresas con el reto de ser

unos medios más reflexivos y que promuevan amplios debates sobre los

asuntos públicos, sin que sean ellos quienes impongan la agenda pública;

y tercero, que mediante los relatos que difunden, tanto en los contenidos

como en los géneros, contribuyan para superar cualquier pensamiento

único que se pretenda imponer en detrimento del pluralismo y la

diversidad.

Como les dije al comienzo, he desarrollado esta reflexión apartándome,

diametralmente, de la pretendida neutralidad valorativa que

supuestamente debiera acompañar la presencia de los intelectuales en

estos escenarios, y asumiendo un compromiso intelectual, moral y político.

15
Colombia es un país que, como dijera Daniel Pecaut, en un foro del Tercer

Sector celebrado en Cartagena, se debate entre la retórica vacía de los

políticos y el silencio infame de los guerreros, por lo cual necesita un relato

nacional, nuevas y genuinas narraciones, y medios novedosos y creativos

que le permitan narrarse así mismo. Es por ello que el campo de estudios

de la comunicación, y sus respectivas prácticas, tienen enormes retos

sociales, para que un día, de verdad, cese esta horrible noche y podamos

generar pensamientos y acciones de resistencia, de solidaridad y de

reconstrucción de grandes sueños, tan grandes que logren contagiar

inclusive a quienes mantenemos un pesimismo de la razón y un optimismo

de la voluntad, como dijo Gramsci desde la cárcel.

Bogotá, Mayo 16 de 2008

Bibliografía

- Arendt Hannah, (1997) ¿Qué es la política?. Ediciones Paidós Ibérica


S. A.
-
Bauman Zygmunt, (2002) En busca de la política. Fondo de Cultura
Económica, México D. F.
-
De Sousa Santos Boaventura, (2005) El Milenio huérfano. Ensayos
para una nueva cultura política. Trotta Editorial, Barcelona.
-
Hobsbawm Eric, (1996) Historia del Siglo XX, Editorial Crítica, Grijalbo
Mondadori, S. A., Barcelona.

16
-
Kaldor Mary, (2003) Haz la ley y no la guerra: la aparición de la sociedad
civil global. Publicado en Guerra y Paz en el Siglo XXI. Una perspectiva
europea. Tusquets Editores S. A., Barcelona.
-
Pereira José Miguel, (2006) La comunicación: un campo de
conocimiento en construcción. Reflexiones sobre la comunicación social
en Colombia. Publicado en Pensar la comunicación. Reflexiones y
avances en investigación. Sello Editorial Universidad de Medellín.
Medellín.
- Pereira José Miguel, (2008) Comunicación, Desarrollo y Cambio Social.
Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, sin publicar.

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