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y(t Pujol eran LL Anastasio Gil + Mateo Blanco Ee ng Te Og Z iy Pnoene nth aor kt Catequesis de la Facultad de Teolog PRO Cre aa APC Ratt STATUTORY on me ROE Colt Cea Meaney Peenrtatennientceed eg ado libros de RoIetunment cnr atest CTR ee ca eertat Oem RconC ect tts Peres Racha ets Jaime Pujol Balcells (Guissona, Lleida, 1944). Doctor en Ciencias de la Foe ertO RRS eM ta Cd Pe ORe cure ncd sett! Religiosa en la Facultad de Teologia de PROT ae MRCR nce Pricer | Instituto Superior de Ciencias Religiosas Cee reer Ren rn Francisco Domingo Uriarte (Bilbao, 1941). Doctor en Teologfa e Ingeniero SUIT ores cerem em Daten soe Ree eR Se etme OM tee eete Rs Oeste URE cctlg del Instituto Superior de Ciencias Loreen caer UPC Re Ker ne eM Aes Segovia, 1946). Doctor en Teologia y Preorerre ienesr wiees Stoetec On econ ONC crrl| Pentre a Kecuitran sre Pepsin m enter testn myo ort) Diocesano de Catequesis en la Didcesis ee a Cem Cr ee See esm onscreen cnc oem Ine RNS Teny Sees aa eke een Utter Unter eee ue areas NUMER Ce Oso rer) Escuela de Magisterio de Fomento de Centros de Ensefianza en Madrid. Mateo Blanco Cotano (Bienvenide ERO ACR Drees Le Festa eC got rarmn CCRC Pete ed eee ne ase an Terence omy arte na Saree ener la Universidad de Extremadura, Asesor Caetano easier) FACULTAD DE TEOLOGIA UNIVERSIDAD DE NAVARRA Manuales de Teologia, n.* 25 Quedan rigurosamente prohibidas, sin fa autorizacidn eserita de los titulares del «Copyright», bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproduccién total o pat- cial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografia y el tratamiento informético, y la distribucién de ejemplares de ela mediante alquiler 0 préstamo publicos. Primera edicién: Noviembre 2001 © 2001: Jaime Pujol, Francisco Domingo, Anastasio Gil y Mateo Blanco Ediciones Universidad de Navarra, S.A. (EUNSA) ISBN: 84-313-1934-8 Depésito legal: NA 3.062-2001 Nihil obstat: Udefonso Adeva Imprimatur: José Luis Zugasti, Vicario general Pamplona, 31-1-2000 Ilustracién cubierta: Miniado de Guadalupe. Jestis con sus ApSstoles con un nifio en medio, M. G. Cantoral 56, Siglo XVI. ‘Tratamiento: Pretexto. Estafeta, 60, Pamplona Imprime: Navaprint, S.L. Pol, Mutilva Baja, c/J, 7. Mutilva Baja (Navarra) Printed in Spain - Impreso en Espafia Ediciones Universidad de Navarra, S.A. (EUNSA) Plaza de los Sauces, | y 2. 31010 Barafidin (Navarra) - Espafta Teléfono: +34 948 25 68 50 - Fax: +34 948 25 68 54 e-mail: eunsa@cin.es JAIME PUJOL FRANCISCO DOMINGO ANASTASIO GIL MATEO BLANCO onal INTRODUCCION ALA PEDAGOGIA DE LA FE €uNsA EDICIONES UNIVERSIDAD DE NAVARRA, S.A. PAMPLONA. INDICE SIGLAS Y ABREVIATURAS ..... PROLOGO PRIMERA PARTE CUESTIONES PRELIMINARES CapiruLo 1 CONCEPTO DE PEDAGOGIA DE LA FE, 1. LA TRANSMISION DE LA BUENA NUEVA DE JESUS .... 2. ORIGEN Y EVOLUCION HISTORICA DE LA CATEQUETICA ... a) Origen y desarrollo de la catequética como estudio cientifico b) Los principales momentos del movimiento catequético . c) Lacatequética y la pedagogfa de la religion .. 3. LA CUESTION TERMINOLOGICA a) Definiciones de catequética b) Diversidad terminol6gica ... 4. LA PEDAGOGIA DE LA FE ... a) El momento actual de la pedagogia de la fe b) Vitalidad y problemas de la educacin de la fe c) Urgencia de la educacién de la fe 21 25 3. SIGNIFICADO DEL TERMINO «CONDESCENDENCIA DIVINA» .. eo N DH s . LA PEDAGOGIA DE LA FE Y LA PEDAGOGIA DE Dios . CONCEPTO DE EVANGELIZACION INTRODUCCION A LA PEDAGOGIA DE LA FE CapiruLo 2. LA PEDAGOGIA DE DIOS La PEDAGOGIA DE Di0S, ESTILO EDUCATIVO CARACTERIZADO POR LA. «CONDESCENDENCIA>» EL CONTENIDO DE LA «CONDESCENDENCIA» .... a) La «condescendencia» como servii b) La condescendencia como acercamiento, presencia cercana de Dios c) La condescendencia por la que Dios habla el lenguaje de los hombres PROPUESTAS CONCRETAS PARA LA ACCION EDUCATIVA .. SEGUNDA PARTE LA EVANGELIZACION CapiTuLo 3 MISION EVANGELIZADORA DE LA IGLESIA NATURALEZA DE LA EVANGELIZACION LA EVANGELIZACION COMO PROCESO a) Laaccién misionera o el primer anuncio . b) La accién catequético-iniciatoria c) Laaccién pastoral y la educacién permanente de la fe .. LAS PLENITUD DE LA VIDA CRISTIANA, META DE LA EVANGELIZACION .. RESPONSABLES DE LA EVANGELIZA\ ON .. DESTINATARIOS DE LA EVANGELIZACION . AMBITOS DE LA EVANGELIZACION LA EVANGELIZACION, MISION ESENCIAL DE LA IGLESIA ....... 67 69 70 7 73 74 oe 77 78 80 81 3. FINALIDAD DE LA CATEQUESIS ... eceaee woe . CATEQUESIS ...... INDICE CapiruLo 4 LA CATEQUESIS NATURALEZA ECLESIAL DE LA CATEQUESIS a) Concilio Vaticano IT . b) Directorio general para la catequesis (1971) y Evangelii nun- tiandi (1975) ... ¢) Sinodo de 1977 y Catechesi tradendae (1979) d) La catequesis de la comunidad (1982) e) Directorio general para la catequesis (1997) . TAREAS DE LA CATEQUESIS .. a) Tareas fundamentales .. b) Tareas relevantes ¢) Observaciones generales )bre las tareas de la cateque EL CATECUMENADO BAUTISMAL, INSPIRADOR DE LA CATEQUESIS EN LA IGLESIA CapiTuLo 5 LA ENSENANZA RELIGIOSA ESCOLAR NATURALEZA DE LA ENSENANZA RELIGIOSA ESCOLAR FINALIDADES PROPIAS DE LA ENSENANZA RELIGIOSA ESCOLAR DIALOGO Y SINTESIS ENTRE LA FE Y LA CULTURA .. PRINCIPIOS EN TORNO AL DIALOGO FE-CULTURA .. LEGITIMACION DE LA ENSENANZA RELIGIOSA ESCOLAR . a) La dimensién cultural e histérica de la Religign b) Ladimensién humanizadora de la Reli c) La dimensién ético-moral de la Religién . d) La dimensién teoldgica y cientifica de la Religi6n . e) La dimension pedagégica de la Religién . ENSENANZA CONFESIONAL DE LA RELIGION .. DISTINCION Y COMPLEMENTARIEDAD ENTRE LA ENSENANZA RELIGIOSA ESCOLAR Y LA CATEQUESIS DE LA COMUNIDAD CRISTIANA... 83 85 86 87 88 89 90 91 93 | 96 97 98, 101 102 103 105 107 108 109 109 110 110 ut 112 9 PR . FUENTE Y FUENTES DE LA REVELACION .. CRITERIOS PARA LA TRANSMISION DEL MENSAJE CRISTIANO .. |. EL CATECISMO, DOCUMENTO DE FE DEL MENSAJE CRISTIANO . EL CATECISMO DE LA IGLESIA CATOLICA .... .. LOS CONTENIDOS ESENCIALES DEL MENSAJE CRISTIANO .. » Docume INTRODUCCION A LA PEDAGOGIA DE LA FE TERCERA PARTE LA TRANSMISION DEL MENSAJE CRISTIANO CapiTuLo 6 EL MENSAJE CRISTIANO . LAREVELACION Y SU TRANSMISION MEDIANTE LA EVANGELIZACION ... a) El mensaje cristiano debe estar centrado en la Persona de Cris- to e introducir a la dimensi6n trinitaria del mismo mensaje ....... El mensaje cristiano debe ser un mensaje de salvacién y de li- beraci6n. El cardcter eclesial del mensaje evangélico remite a su caracter hist6rico .. El mensaje evangélico necesita ser inculturado, sin que ello sea impedimento a su transmisién integra .. El mensaje cristiano transmitido de forma organica y a zada, y de manera significativa para la persona humana Db c d e a) Concepto y origen del catecismo b) La estructura del catecismo c) El catecismo en la educacién de la fe a) Naturaleza del Catecismo de la Iglesia Cat b) Estructura del Catecismo de la Iglesia Catélica ... ©) Uso del Catecismo de la Iglesia Catolica en la educacién de la fe CapiruLo 7 EL MENSAJE CRISTIANO EN LA CATEQUESIS OS DE LA IGLESIA AL SERVICIO DE LA CATEQUESIS .. a) Pre n de fe de Pablo VI 0 Credo del Pueblo de Dios (1968) b) Directorio general para la catequesis (1971) c) Exhortacién Apost6lica Catechesi tradendae (1979) 121 122 123 124 125 126 138 141 141 142 143 . LOS CATECISMOS OFICIALES DE LA IGLESIA EN ESPANA . LOS MATERIALES AL SERVICIO DE LA CATEQUESIS . LOS CONTENIDOS EN EL CURRICULO . . EL MENSAJE CRISTIANO EN LA EDUCACION INFANTIL, . EL MENSAJE CRISTIANO EN LA EDUCACION PRIMARIA . EL MENSAJE CRISTIANO EN EL BACHILLERATO ... . LOS TEXTOS DE RELIGION ... INDICE d) Catecismo de la Iglesia Catélica (1992) a la luz del nuevo Di- rectorio (1997) ... a) Los catecismos en las Iglesias locales . b) Evolucién de los catecismos en Espafia desde 1957 a 1986 . c) Padre Nuestro, Primer catecismo de la comunidad cristiana d) Jestis es el Senor. Segundo catecismo de la comunidad c tiana .. ©) Esta es nuestra fe. Esta es la tafe de la Iglesia. Tercer catecismo de la comunidad cristiana .. a) Los textos didacticos ... b) Libros para uso del catequista CapiruLo 8 EL MENSAJE CRISTIANO EN LAENSENANZA RELIGIOSA ESCOLAR, a) Componentes del curriculo b) Los bloques de contenido .. a) El drea de Religion en la Educacién Infantil .. b) Los ejes vertebradores de los contenidos c) Relacién de los bloques de contenido ..... a) El 4rea de Religion en la Educacién Primaria b) Los ejes vertebradores de los contenidos c) Relacién de los bloques de contenido }. EL MENSAJE CRISTIANO EN LA EDUCACION SECUNDARIA OBLIGATORIA a) El area de Religion en la Educacién Secundaria Obligatoria b) Los ejes vertebradores de los contenidos c) Relacién de los bloques de contenido a) Caracterfsticas de la Religién en el Bachillerato 'b) Nucleos tematicos de la Religion en el Bachillerato .... 144 147 147 150 151 152 153 154 155 155 158 158 158 161 wR YON INTRODUCCION A LA PEDAGOGIA DE LA FE CuarTA PARTE DIDACTICA DE LA EDUCACION DE LA FE CapiTUuLo 9 EL APRENDIZAJE DE LA FE NOCION DE APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO 183 LA CONSTRUCCION DE SIGNIFICADOS 184 EXIGENCIAS DEL APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO 185 a) Potencialidad légica y psicolégica 185 b) Actitud favorable del educando 186, c) Lamemorizacién comprensiva 187 CONDICIONES DEL EDUCANDO PARA EL APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO 187 a) Los conocimientos previos 187 b) Las motivaciones personales 187 La TAREAS DEL DOCENTE DESDE LA PERSPECTIVA DEL APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO 188 EL APRENDIZAJE DEDUCTIVO a) El aprendizaje a partir de la experiencia o inductivo b) El aprendizaje a partir de los conceptos o deductivo ... CEDIMIENTOS INDUCTIVO Y CONCLUSION .. SEccION A DIDACTICA DE LA CATEQUESIS CapiTuLo 10 METODOLOGIA DE LA CATEQUESIS . CONCEPTO DE METODO, TECNICA Y ACTIVIDAD DE ENSENANZA Y APREN- DIZAIE .. 194 - ORIGINALIDAD DE LA METODOLOGIA CATEQUETICA .. 196 . RELACION CONTENIDO-METODO EN LA CATEQUESIS ... 197 METODOS 0 VIAS DEDUCTIVA E INDUCTIVA ., 198 . ACTIVIDAD Y CREATIVIDAD DE LOS CATEQUIZANDOS 199 wp amnrna n » Nv . LA MEMORIA EN LA CATEQUESIS ... |. EL LENGUAJE EN LA CATEQUESIS . . EL GRUPO .... ). LA FIDELIDAD A DIOS Y LA FIDELIDAD AL HOMBRE ... . LA PROGRAMACION DE LA ACCION CATEQUETIC: . EL ACTO CATEQUETICO .. . LA SESION DE CATEQUESIS . . PROYECTO GLOBAL DE CATEQUESIS .. . PROYECTO DE CATEQUESIS DE ADULTOS . PROYECTO DE NINOS-ADOLESCENTES-JOVENES . INDICE Los MEDIOS DE COMUNICACION SOCIAL .. < CapituLo 11 LA ACCION CATEQUETICA a) Concepto e importancia de la programa b) Etapas de la programacién larga c) Elementos de la programacién corta o pasos para elaborar uni- dades didacticas ... d) Consideraciones finales ..........:.0.00 a) La experiencia humana en la educacién de la fe b) La Palabra de Dios ..... c) La expresién de la fe .. CapiTuLo 12 PROYECTOS CATEQUETICOS DE LA COMUNIDAD CRISTIANA, a) Elementos integradores del proyecto b) Criterios inspiradores . c) Estructura basica del proyecto global de cateque: a) Acercamiento a la realidad de fe de los adultos b) Determinacién de los objetivos c) Estructura del proyecto catequético a) Determinar las etapas del proceso b) Principales acciones catequéticas y sacramentales 201 203 205 207 208, 225 227 227 230, 234 ae 235 236 237 23K 238 14 . PROYECTO DE CATEQUESIS PARA EL AMBITO FAMILIAR |. PROYECTO DE FORMACION DE CATEQUISTAS .. INTRODUCCION A LA PEDAGOGIA DE LA FE c) Integracién de las acciones educativas fundamentales 239 d) Recursos humanos y catequéticos . 239 . PROYECTO DE CATEQUESIS DE LA TERCERA EDAD 239 a) Valoracién de las personas de Ja tercera edad 240 b) Propuestas catequéticas ... 240 c) Insercién de los mayores en la comunida 241 . PROYECTO DE CATEQUESIS PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD Y SI- TUACIONES ESPECIALES ..... a) Caracteristicas de los destinatarios b) Concrecién del tipo de catequesi: c) Recursos humanos y materiales catequético: a) Diversidad de los destinatarios ... b) Determinacién del tipo de catequesis c) Orientaciones catequéticas .. a) La formacién como proceso permanente b) Finalidad y objetivos c) Programacién d) Diversidad de itinerarios ... SECCION B DIDACTICA DE LA ENSENANZA RELIGIOSA ESCOLAR CapfruLo 13 EL CURRICULO Y LOS NIVELES DE CONCRECION . CONCEPTO Y ESTRUCTURA DEL CURRICULO DEL SISTEMA EDUCATIVO ESPANOL 251 a) Las funciones del curriculo 252 b) Los niveles de concrecién del curriculo .. 253 c) Los componentes del curriculo de etapa .. 253 . LOS OBJETIVOS EN EL AREA DE RELIGION Y MORAL CATOLICA 255 . BLOQUES DE CONTENIDO ... 257 . CRITERIOS DE EVALUACION .. 257 a) Concepto y tipos de evaluacién .. 257 b) Sentido de los criterios de evaluacién 259 |. EL PROYECTO EDUCATIVO DEL CENTRO . EL PROYECTO CURRICULAR DE ETAPA ... . LAS ESTRATEGIAS METODOLOGICAS 0 METODOS DIDACTICOS .... . LAS ACTIVIDADES DE ENSENANZA/APRENDIZAJE, . TECNICAS DE ENSENANZA/APRENDIZAIE . . LA EVALUACION EN LA FORMACION RELIGIOSA ESCOLAR . ACTIVIDADES Y TECNICAS DE EVALUACION ..... . PUNTO DE PARTIDA DE LA PROGRAMACION DE AULA .... . PASOS PARA PROGRAMAR UNIDADES DIDACTIC INDICE a) La autonomia de los centros, posibilidad de contextualizaci6n b) Estructura del proyecto educativo del centro ... a) Fuentes para la elaboracién del proyecto curricular de etapa b) Componentes basicos del prdyecto curricular .. Captruto 14 ACTIVIDADES Y TECNICAS DE ENSENANZA/APRENDIZAJE Y DE EVALUACION a) Concepto y papel de las actividades de ensefianza/aprendizaje b) Tipos de actividades de ensefianza/aprendizaje .. c) Papel del educador en relacién con tas actividades a) Técnicas referidas al profesor b) Técnicas centradas en el trabajo individual del alumno c) El trabajo en pequefio grupo ..... d) Técnicas de trabajo en gran grupo a) Peculiaridad de la evaluaci6n en la formacién religiosa escolar b) Evaluacién de los objetivos cognoscitivos c) Evaluacién de los objetivos de actitudes d) Evaluacién de los objetivos de habitos de vida cristian: .. SUGERENCIAS PRACTICAS PARA LA EVALUACION EN LA FORMACION RE- LIGIOSA CapiruLo 15 LA PROGRAMACION DE AULA a) Definicidn de la unidad b) Justificacién de la unidad .. 260 260 262 264 264 265 269 eee 271 272 274 275 275 278 279 283 287 287 288 288 289 290 291 295 290 207 20% ©) d) e) f) 2) h) i) dD k) ) . CONCLUSIONES .. INTRODUCCION A LA PEDAGOGIA DE LA FE Requisitos 0 conocimientos previos de los que se parte .. : Formulacién de los objetivos didacticos que quieren conse- guir 209 Seleccién de los contenidos. Mapa conceptual .. 299 Formulacién de las actividades de ensefianza/aprendizaje . 300 Seleccién de actividades de evaluacién .. 301 Materiales curriculares del profesor y de los alumno: 301 La temporalizacién 301 Distribuci6n del esp: 302 Atencién a la diversidad ... 302 Referencia a los temas transver 302 QUINTA PARTE LOS SUJETOS DE LA EDUCACION LAFE CapiTuLo 16 EL DESTINATARIO DE LA EDUCACION EN LA FE « CENTRALIDAD DEL DESTINATARIO. 309 a) Quignes son los destinatarios de la educacién en la fe 310 b) La adaptacién al destinatario ... 311 . EL CONOCIMIENTO INTEGRAL DEL EDUCANDO 312 a) Necesidad de conocer al educando 312 b) Factores del desarrollo psicolégico ... 315, c) Condicionamientos sociolégicos 315 d) Las preguntas basicas a las que se debe responder .. 315 . PROPUESTAS DE SISTEMATIZACION DE LAS ETAPAS EVOLUTIVAS DEL EDUCANDO ... 315 . LAS ETAPAS VITALES DEL EDUCANDO EN LA CATEQUESIS Y EN LA ENS NANZA RELIGIOSA ESCOLAR . 317 . LA EDUCACION RELIGIOSA DEBE SER ALGO CONTINUO .... 318, CapiruLo 17 LA EDUCACION DE LA FE EN LOS NINOS . IMPORTANCIA DE UNA TEMPRANA INICIACION RELIGIOSA ... 319 . INICIACION Y DESPERTAR RELIGIOSO DE LOS NINOS ..... 321 LA INICIACION SACRAMENTAL ... . EL PREADOLESCENTE . . EL ADOLESCENTE Y EL JOVEN . LA EDUCACION DE LA FE DE LOS ADULTOS .. . LA FORMACION RELIGIOSA DE LOS ANCLANOS: INDICE a) La educacién religiosa de los 0 a los 3 afios (iniciacién religiosa) ... b) La educacién religiosa de los 3 a los 6 aiios (despertar religioso) .. a) La educacién religiosa de los 6 a los 8 afio: b) La educacién religiosa de los 8 alos 11 aiios ... CapiTULo 18 LA EDUCACION DE LA FE EN LOS ADOLESCENTES Y JOVENES a) Caracteristicas psicolégic: b) La religiosidad del preadolescente . c) Orientaciones educativas para la formacién religios |. LA IMPORTANCIA DE LA JUVENTUD PARA LA SOCIEDAD Y PARA LA IGLE- STA sue a) Caracteristicas de estas etapa: b) Los rasgos psicolégicos de la adolescencia y juventud c) La religiosidad del adolescente y del joven .. d) Orientaciones educativas para la formacién religiosa CapiTULo 19 LA EDUCACION DE LA FE EN LOS ADULTOS a) Quiénes son los adultos .. b) Protagonismo y prioridad de la catequesis de adultos c) Elementos y criterios propios de la catequesis de adultos .... d) Cometidos generales y particulares de la catequesis de adultos e) Formas particulares de la catequesis de adultos f) Los agentes y la pedagogia de la catequesis de adultos a) La tercera edad, don de Dios a la Iglesi b) Catequesis de la plenitud y de ta esperanza... c) Sabiduria y didlogo ..... . LA FORMACION DE LOS ADULTOS EN LOS MOVIMIENTOS Y ASOCIACIO- NES ... 321 326 332 332 339 AR YN won ane . EL OBISPO, PRIMER RESPONSABLE .. . _LOs PRESBITEROS Y LA EDUCACION EN LA FE .. CONCLUSION ... INTRODUCCION A LA PEDAGOGIA DE LA FE SEXTA PARTE LOS AGENTES DE LA EDUCACION DE LA FE CapiTuLo 20 LA IGLESIA, RESPONSABLE DE LA EDUCACION EN LA FE, . LAIGLESIA, COMUNION Y MISION .... 384 . EL MINISTERIO DE LA PALABRA EN LA IGLESIA ... 384 . RESPONSABILIDAD DE LA COMUNIDAD CRISTIANA .... 386 a) La educacion cristiana de los fieles b) El presbitero en ta escuela c) El presbitero en la catequesis . LOS RELIGIOSOS EN LA EDUCACION EN LA FE .... 394 . LOs LAICOS ..... 396 . ESTRUCTURAS ECLESIALES AL SERVICIO DE LA EDUCACION EN LAFE ... 399 a) El servicio de la Santa Sede .... 399 b) El servicio de la Conferencia Episcopal c) Los servicios diocesanos d) Servicios de colaboracién interdiocesana CapiTULo 21 LOS PADRES DE FAMILIA . LOS PADRES, PRIMEROS EDUCADORES DE SUS HIJOS .... 405 . LOS PADRES, PRIMEROS EDUCADORES DE LA FE DE SUS HUOS ... 408 . NATURALEZA DE LA EDUCACION CRISTIANA EN LA FAMILIA 410 . IMPORTANCIA DE LA EDUCACION CRISTIANA FAMILIAR ... 412 . RASGOS DE LA EDUCACION CRISTIANA EN EL AMBITO FAMILIAR .. 413 . CONCLUSION ... 417 a nS) . DIMENSIONES DE LA FORMACION DE LOS CATEQUISTAS .... . CRITERIOS INSPIRADORES DE LA FQRMACION DE LOS CATEQUISTAS }. MODALIDADES DE FORMACION ... . EL PROFESOR DE RELIGION, VINCULADO A LA IGLESIA .. . EL PROFESOR DE RELIGION, ENVIADO POR LA IGLESIA .. . EL PROFESOR DE RELIGION, TESTIGO DE FE EN EL AULA ... |. CONCLUSION .... INDICE CapiruLo 22 LOS CATEQUISTAS a) Testigos de Jesucristo b) Personas profundamente religiosas c) Vinculados a la fe y a la vida de la Iglesia d) Alservicio del hombre de hoy e) Transmisores de la verdad f) Comunicadores de lo que han re a) Escuelas de catequistas de base b) Escuelas para responsables de la catequesi: c) Centros superiores para peritos en cateques . CONCLUSION . CapiruLo 23 LOS PROFESORES DE RELIGION . EL PERFIL PROFESIONAL DEL PROFESOR DE RELIGION .. a) El profesor de Religi6n es un educador b) La formacién del profesor de Religién Catélica . c) La sintesis fe-cultura en el profesor de Religién .. 420 420 421 422 424 425 427 428 430 430 433, 436 436 439 441 442 443 444 446 448 AG CAAC CAd cc cD CEC CF SIGLAS Y ABREVIATURAS waa CONCILIO VATICANO II, Decreto Apostolicam actuosita- tem, sobre el apostolado de los seglares, 18.X1.1965, AAS 58 (1966) 837-864. CONCILIO VATICANO II, Decreto Ad gentes divinitus, so- bre la actividad misionera de la Iglesia, 7.X11.1965, AAS 58 (1966) 947-990. CONSEJO INTERNACIONAL PARA LA CATEQUESIS (COINCAT), La catequesis de adultos en la comunidad cristiana, Algunas lineas y orientaciones, Actualidad Cate- quética 147 (1990) 351-390. COMISION EPISCOPAL ESPANOLA DE ENSENANZA Y CATEQUESIS, Catequesis de adultos. 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Conclusiones, Puebla 1979, en Evangelizacién y cates ae RH RICA RM Santo Domingo sc SE SiNODO 1985 TMA UR 24 INTRODUCCION A LA PEDAGOGIA DE LA FE quesis. Documentos del Magisterio eclesidstico, DECAT, Bogotd 1991, pp. 313-320. JUAN PABLO II, Carta enciclica Redemptor hominis, 4.111.1979, AAS 71 (1979) 257-324. CONGREGACION PARA LOS SACRAMENTOS Y EL CULTO DIVINO, Ritual de la iniciacién cristiana de adul- tos, Editio Typica, Typis Polygtottis Vaticanis 1972. Edicién castellana de 1976, Comisién Episcopal Espafiola de Litur- gia, Madrid 1976, 238 pp. JUAN PABLO II, Carta enciclica Redemptoris missio, 7.X11.1990, AAS 83 (1991) 249-340. Nueva evangelizacién, promocién humana y cultura cristia- na. Documento de Santo Domingo. Conclusiones, 1V Confe- rencia General del CELAM, Santo Domingo 1992, 207 pp. CONCILIO VATICANO II, Constituci6n Dogmatica Sacro- sanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia, 4.X11.1963, AAS 56 (1964) 97-138. COMISION EPISCOPAL ESPANOLA DE ENSENANZA Y CATEQUESIS, El sacerdote y la educacién. Orientacio- nes pastorales sobre el ministerio de los sacerdotes en la accién educativa, 18.1.1987, Edice, Madrid 1987, 159 pp. S{NODO DE LOS OBISPOS (asamblea extraordinaria de 1985), Relacién final Ecclesia sub verbo Dei mysteria Christi celebrans pro salute mundi, 7.XU.1985, Ecclesia 2284 (1985) 1520-1521. JUAN PABLO Sf, Exhortacién Apostélica Tertio millennio adveniente, \0.X1.1994, AAS 87 (1995) 5-41. CONCILIO VATICANO II, Decreto Unitatis redintegratio, sobre el ecumenismo, 21.X1.1964, AAS 57 (1965) 90-111. PROLOGO La pedagogia de la fe se denominaba hasta hace pocos afios peda- gogia catequistica, catequética 0 metodologia de la catequesis. Nom- bres diversos, pero que estudian la misma realidad: la educ: fe de los bautizados en sus distintas formas y ambitos, esp. la catequesis en la comunidad cristiana y la ensefianza religiosa en la escuela. Durante mucho tiempo se ha considerado y limitado la educaci6n de la fe a una instruccion elemental de los niftos en la fe cristiana en el marco de la parroquia. Hoy se entiende en un sentido y contexto mas amplio atendiendo a las diversas dimensiones de la fe, a las distintas edades, desde nifios a adultos, a los lugares y ambitos en los que se rea- liza, como son la parroquia, la familia, la escuela, las asociaciones y movimientos. Por otra parte, el desarrollo de la pedagogia en la educacién es- colar ha tenido un gran impacto en la pedagogia de la fe, pues ha apor- tado ideas, métodos y experiencias del mundo escolar, y de estas apor- taciones se ha beneficiado la educacién de la fe en la escuela y en la parroquia. Este enriquecimiento estd necesitado de una sistematiza- cién complementaria donde quede patente la singularidad de cada 4m- bito. Es lo que se desea abordar en este manual: estudiar la educacién de la fe de forma unitaria, distinguiendo ciertamente entre catequesis y ensefianza religiosa en la escuela, pero con zonas comunes a las distin- tas formas de educar la fe. Conviene sefialar desde el principio que la pedagogia de la fe es actualmente un campo de estudio muy amplio y en plena expansi6n. Aqui, por exigencias de espacio, se trataran inicamente las cuestiones que se consideran centrales en orden a una /ntroduccién a estos estu- dios. 25 INTRODUCCION A LA PEDAGOGIA DE LA FE El Ambito en el que se mueve este manual es el espafiol, de ah{ que Jas referencias a los documentos de la Conferencia Episcopal Espafio- la sean abundantes; aunque el mayor numero de citas sea de documen- tos emanados por la Sede Apostdlica, tanto del Magisterio Pontificio como de las Congregaciones Romanas. En algunos casos atendemos también a la realidad de otros paises, y especialmente de América La- tina, a través de los documentos de la Conferencia General del Episco- pado Latinoamericano. El cuadro siguiente permite examinar el esquema de este manual: LA MISION DE LA IGLESIA LA EVANGELIZACIO! Sane AMBITOS . LACATEQUESIS — |-<«——|_PRIVILEGIADOS DE LAENSENANZA EVANGELIZACION RELIGIOSA ESCOLAR ' | LOS CONTENIDOS DE EL MENSAJE FUNDAMENTAL ie eae LA CATEQUESIS DELAEVANGELIZACION | RELIGIOSA ESCOLAR ' ' pIDACTICA LamepsoogtapeLare. [| PCSAEA DE LACATEQUESIS EL APRENDIZAJE DE LA FE RELIGIOSA ESCOLAR El curiculo de religion Las actividades de ensefianza y aprendizaje y de evaluacién 3, La programacién de aula LOS SUJETOS DE LA EDUCACION EN L: LOS AGENTES DELA EDUCACION EN LAFE. 2. Bacto catequetico 3. Los proyectos catequéticos de la comunidad crstana 26 PROLOGO El libro, en su primera parte, atiende a unas cuestiones prelimina- res, referidas al concepto de pedagogia de la fe y a la pedagogia de Dios, pues ambas cuestiones iluminan el resto de capitulos. La segunda parte trata de la evangelizaci6n, en cuanto misién esencial de la Iglesia, y de los dos ambitos privilegiados en que se rea- liza: la catequesis y la ensefianzd religiosa escolar. En la tercera parte se estudia la transmisi6n del mensaje cristiano, analizando primero el mensaje en general, para después describir los contenidos especificos de la catequesis y de la ensefianza religiosa es- colar. La cuarta parte se inicia con un capitulo sobre el aprendizaje de la fe, que trata de la incorporacién de las aportaciones del aprendizaje significativo al proceso educativo. A continuaci6n se desarrolla la di- dactica especifica de la educacién en la fe en los campos de la cate- quesis y de la ensefianza religiosa escolar. Las partes quinta y sexta se dedican a estudiar respectivamente los sujetos y los agentes de la educaci6n en la fe. Al comienzo de cada parte se sefiala una bibliografia que permite ampliar el contenido de las cuestiones tratadas en la misma. En ocasiones puede dar la impresi6n, al estudiar este manual y en general cualquier texto que analiza la educaci6n de la fe, que la trans- misién de la fe cristiana es una cuestién excesivamente compleja, que exige una preparacion tan amplia que serfan pocas las personas que se pueden considerar preparadas para esta tarea. Sin embargo, unos pa- dres de familia cristianos, con nula o apenas formacién en pedagogia religiosa, pueden Iegar a ser, y asf sucede en multiples ocasiones, los primeros y principales educadores de la fe de sus hijos; y, de la misma forma, muchos cristianos son capaces de dar raz6n de su fe por medio de su vida cristiana reciamente vivida, sin otra preparacién que la que nace de la coherencia de su fe. Pero, siendo todo esto verdad, es preciso que la pedagogia de la fe tenga cada dia mas hondura cientifica, que crezca a Ja par que las de- més ciencias de la educacién y pueda ser instrumento valido, ayudado siempre por la gracia del Espiritu Santo, para que el mensaje cristiano sea cada vez mas conocido y mejor vivido. 27 PRIMERA PARTE CUESTIONES PRELIMINARES 1. PRESENTACION Antes de entrar propiamente en materia parece necesario tratar dos cuestiones que pueden ayudar a entender mejor la estructura de este manual. La primera es delimitar el concepto de pedagogia de la fe, pues son muchos y variados los modos de titular y de enfocar el es- tudio de estas cuestiones. La segunda, es analizar la pedagogia de Dios, que ofrece el marco en el que debe desarrollarse la pedagogia de la fe en sus formas y enfoques. 2. OBJETIVOS En esta primera parte se quiere: — Explicar el contenido y enfoque del manual. — Profundizar en la pedagogja divina, en cuanto marco del que- hacer educativo de la fe. 3. ESTRUCTURA Se divide en dos capituios con los siguientes enunciados: 1. Concepto de pedagogia de la fe. 2. La pedagogia de Dios. 31 CUESTIONES PRELIMINARES 4. BIBLIOGRAFIA Para el primer capitulo recomendamos la lectura de los ntimeros 1 a 17 de la Exhortaci6n Apostélica Catechesi tradendae de JUAN PABLO II, asf como los ntmeros | a 33 del Directorio general para la cate- quesis (CONGREGACION PARA EL CLERO, Roma 1997, 324 pp.). Puede ser de interés también consultar el libro de Joseph GE- VAERT, profesor del Instituto de Catequética de la Universidad Pontifi- cia Salesiana de Roma, titulado, Studiare catechetica, Universidad Pontificia Salesiana, 4." ed., Roma 1999, pp. 169'. Seré titil —para esta parte y para todo el manual— alguna de las voces, que citaremos oportunamente, de los diccionarios de catequéti- ca que existen en la actualidad: J. GEvAERT (Diccionario de catequéti- ca, CCS, Madrid 1987, 853 pp.) y el promovido y coordinado por V.M. Peprosa-M. NAVARRO-R. LAZARO y J. SASTRE (Nuevo dicciona- rio de catequética, 2 vols., San Pablo, Madrid 1999, 2368 pp.). Para el segundo capitulo el mejor hilo orientativo para posibles lecturas complementarias pueden ser las mismas referencias bibliogr4- ficas que aparecen a pie de pagina de este capitulo. 1. Este libro, cuya 3.* edicidn es de 1983 (Studiare Catechetica. Introduzione e documentazione ‘Torino 1983, 119 pp.), ha sido ampliamente reelaborado, aun- di base, Elle Di que la “ed., Leuman no es come! 32 CapiTuLo 1 CONCEPTO DE PEDAGOGIA DE LA FE EI primer capitulo pretende justificar el titulo de este libro: /ntro- ducci6n a la pedagogta de Ia fe. Para ello se parte de c6mo ha sido Ia transmisi6n de la Buena Nueva o mensaje de salvacién que Jestis ha trai- do a la tierra, es decir, cémo se ha realizado en la Iglesia la educacién de Ja fe, para pasar luego al origen, naturaleza y desarrollo de la ciencia 0 de los estudios cientificos que tienen por objeto la educacién de la fe. 1. LA TRANSMISION DE LA BUENA NUEVA DE JESUS Hoy dia, al comienzo del tercer milenio del cristianismo, si resonando con fuerza en el mundo y en la vida de los cristianos las pa- labras de Jestis a sus discipulos en el momento de la Ascensién: «ld, pues, y haced discipulos a todos los pueblos, bautizandolos (J: y ensendndoles a guardar todo cuanto yo os he mandado. ¥ sabed que yo estoy con vosotros todos los dias hasta el fin del mundo»'. Y en San Marcos se lee que, a continuacién, «ellos, partiendo de alli, predi- caron por todas partes y el Senor cooperaba y confirmaba la palabra con los milagros que la acompanaban»* Inmediatamente después de Pentecostés, los Apéstoles se pusieron a proclamar la Buena Nueva que Jestis habfa trafdo a la tierra; y hoy, 1. M28, 19-20, 2. Me 16, 20. » a CUESTIONES PRELIMINARES como entonces, se trata de «que todos puedan conocer y acoger el anuncio del Evangelio, y cada uno pueda llegar a la madutez de la ple- nitud de Cristo»’. Ese mensaje de salvacion no se puede quedar en un mero anuncio, sino que debe penetrar y transformar la vida de las personas, debe edu- carlas en la fe, de forma que se alcance, en palabras de San Pablo, la «madurez de la plenitud de Cristo». El Catecismo de la Iglesia Catélica sefiala c6mo «muy pronto se lam6 catequesis al conjunto de los esfuerzos realizados en la Iglesia para hacer discfpulos, para ayudar a los hombres y mujeres a creer que Jestis es el Hijo de Dios a fin de que, creyendo ésto, tengan la vida en su nombre, y para educarlos e instruirlos en esta vida y construir asf el Cuerpo de Cristo (cfr. CT 1)»*, Mas adelante se precisard qué se entiende por evangelizaci6n, ca- tequesis, etc., ahora hemos de quedarnos con la idea clara de que den- tro de la Iglesia hay, desde sus inicios, una preocupacién permanente por educar en la fe, actividad que es esencial, pues educar en la fe «ha sido siempre para la Iglesia un deber sagrado y un derecho imprescrip- tible» *. Desde el principio y a través de todas las épocas histéricas y en los lugares mas recénditos del mundo, los cristianos anuncian la Buena Nueva de la salvacién que Cristo trajo al mundo®. En resumen, se ha de decir que «la transmisi6n de la fe cristiana es ante todo el anuncio de Jesucristo para evar a los hombres a la fe en El. Desde el principio, los primeros discfpulos ardieron en deseos de anunciar a Cristo: “No podemos nosotros dejar de hablar de lo que hemos visto y oido” (Hch 4, 20). Y ellos mismos invitan a los hombres de todos los tiempos a entrar en la alegrfa de su comunién con Cristo»’. 3. JUAN PabLo II, Carta Apost6lica Laetamur magnopere por la que se aprueba la edicién tipica latina del Catecismo de ta Iglesia Catélica (15.VIU.1997). 4. CEC 4, 5. CT4, 6. Los estudios hist6ricos sobre la catequesis hablan de forma pormenorizada de las distintas tapas en las que se ha desarrollado en la Iglesia la educacién en la fe. Entre estos estudios, que au- ‘mentan de dfa en dia, se pueden consultar los siguientes: A. ETCHEGARAY CRUZ, Historia de la cate~ quesis, Paulinas, Santiago de Chile 1962, 224 pp. (Edicién italiana, Paulinas, Roma 1983, 381 pp.): A. Larne, Breve historia de la catequesis, CCS, Madrid 1988, 235 pp.; P. Balbo, Lineamenti di Storia della Catechesi e dei Catechismi. Dai «tempo dette Riforme» all Eta degli imperialismi (1450- 1850), Universita Pontificia Salesiana, Roma 1989, 350 pp. Para la historia de la catequesis en Espa- fia: L, RESINES, La catequesis en Espatia. Historia y textos, BAC, Madrid 1997, 983 + LIV pp. 7, CBC 425, 34 CONCEPTO DE PEDAGOGIA DE LA FE 2. ORIGEN Y EVOLUCION HISTORICA DE LA CATEQUETICA Los Apéstoles recibieron el mandato imperativo «/d, pues, y ha- ced disctpulos a todos los pueblos», y lo pusieron por obra entregando su vida al servicio de una tarea de evangelizacién que habfa de durar por los siglos. Ellos y los cristiagos que les siguieron buscaron siem- pre dar toda la eficacia posible a su predicaci6n, adaptando su palabra a la cultura de los destinatarios, repitiendo una y otra vez las verdades fundamentales del mensaje de Cristo, etc., como se puede ver en el modo de actuar de San Pablo. La Iglesia ha vivido desde su origen la apremiante diligencia en el cumplimiento de su misién de ensefiar, de modo que la ciencia cate- quética no existe porque se estudie en las Facultades de Teologia 0 en los Instituto de Catequética, dice irénicamente Gevaert’, sino porque la transmisi6n de la fe es un dato constitutivo y permanente del actuar de la Iglesia, de la misidn de la Iglesia. La ciencia que analiza la catequesis 0 educacién de la fe se ha de- nominado con nombres diversos, pero el més comin ha sido el de ca- tequética. a) Origen y desarrollo de la catequética como estudio cientifico” Aunque la catequética es una ciencia joven, no puede perderse de vista que desde los inicios del cristianismo la actividad catequética 0 la transmisi6n de la fe cristiana ha sido, ademas de una actividad ince- sante, objeto de anilisis, estudio y reflexion. Los mismos Evangelios y otros escritos del Nuevo Testamento se pueden considerar como ver- daderos documentos catequéticos, que transmiten las palabras y las ac- ciones de Jestis de modo reflexivo y sintético, y la Iglesia aplica en esa transmisi6n de la fe los métodos més adecuados para llegar a sus des- tinatarios. La catequesis de la época patristica tiene una gran riqueza, y en ella descuella como reflexién sistemdatica la obra de San Agustin De catechizandis rudibus 0 Catequesis a los principiantes (aio 400), con- siderada como «el primer manual de pedagogia catequética» ". Hasta 8. Cir, J. GevagRT, Snediare catechetica, UPS, Roma, 43 ed. 1999, p. 11. 9. Utilizamos para esta parte la obra de J. GevaeRr citada, Studiare catechetica, pp. 18-19, 10. A. Romero Pose, «Catequesis en Ia época patristica», en NDC, p. 370. Seré de interés consul- tar este articulo, lleno de sugerencias y con una amplia y actualizada bibliografia sobre este periodo, 35 CUESTIONES PRELIMINARES el siglo xv no se cita otra obra de este estilo; se trata, en concreto, del De parvulis trahendis ad Christum 0 Cémo llevar los nifios a Cristo (afio 1406) de Jean Gerson, Gran Canciller de la Universidad de la Sorbona de Paris. Después del Concilio de Trento (1543-1565) surgen abundantes escritos catequéticos, con consejos y sugerencias prdcticas para ense- fiar el catecismo (que nace, como tal, por esos afios), 0 para hacer me- jor la accién catequética. Ya en 1593 P.A. Possevino, S.J. usa el térmi- no Theologia catechetica como distinta a Theologia pastoralis. Es opinién generalizada que la catequética nace en el ambito de la teologia pastoral, apareciendo por primera vez en un plan de los estu- dios eclesiasticos en el ato 1774, con la reforma de los estudios teolé- gicos elaborada por el abad benedictino Stephen Rautenstrauch y apro- bada por un real decreto de la emperatriz Maria Teresa de Austria. En el afio 1777, en las Universidades del Imperio austro-htingaro, se co- mienza a explicar el programa de teologia pastoral aprobado tres afios antes. De todas formas, hasta el afio 1831 no se publica la primera obra de catequética, escrita por Johann Baptist von Hirscher (1788- 1865), profesor de Tubinga, al que se considera el fundador de esta ciencia por su aportacién a estos estudios, que reciben con él un carée- ter mas cientifico". Tendran que pasar bastantes afios para que la catequética se consi- dere una ciencia: de hecho, hasta el tltimo cuarto del siglo xix no se publican otros libros sobre catequética, y los escritos antes de esta fe- cha no es facil precisar si son de divulgacién o son verdaderos tratados cientificos sobre la materia. También entonces empiezan a editarse las primeras revistas sobre catequética ". A finales del siglo x1x se produce un hecho muy importante para nuestra ciencia y es el inicio de la utilizacién en catequética de ele- mentos provenientes de la pedagogia profana: no hay duda de que el desarrollo de la pedagogia y de las Ciencias de la Educacién ha influi- do decisivamente en la consolidacién cientifica de la catequética. El gran desarrollo de la catequética se produce después de la se- gunda guerra mundial. Ello se debe —segtin Gevaert— a la tenden- cia generalizada de dar un caracter mds sistematizado y cientifico a 1, El titulo en alemain de su obra comienza por las palabras Katechetik oder... Bl titulo comple- to traducido dice: Catequética, ex decir, la profesidn del pastor de instruir y educar en el cristianis- mo a la juventud que tiene a su cargo, tratado en toda su extensi6h 12, Segiin el afio de publicacién tenemos: Katechetische Blatter (1876); Il catechista cattolico (1876); Christlich-padagogische Blatter (1878). 36 CONCEPTO DE PEDAGOGIA DE LA FE Ja actuacién pastoral de la Iglesia y, por otro lado, a la profunda cri- sis que la catequesis kerigmatica sufre con la secularizaci6n del 4m- bito europeo. El esfuerzo de sistematizacién cientifica conduce a dos hechos importantes para la catequética: el nacimiento de los Institutos Supe- riores de Catequética"’ y la creacién, a partir de 1968, en el marco de la reforma de los estudios eclesidsticos después del Concilio Vaticano I, de las licenciaturas especializadas en catequética (teologia practi- ca) en las Facultades de Teologia. También tiene gran trascendencia la aparicion de los Institutos Superiores de Ciencias Religiosas, destina- dos a la formacién de profesores de Religion alli donde era preciso, y en los que la mayoria de sus alumnos son laicos “. No deja de ser interesante hacer también una referencia a la for- macién catequética de los sacerdotes. En el Cédigo de Derecho Cané- nico de 1917 se sefiala la necesidad de un curso de teologia pastoral junto con ejercicios practicos para atender mejor a los nifios en las se- siones de catecismo'’. En carta del afio 1926, la Congregacién de Se- minarios y Universidades recuerda a los obispos el deber de impartir en los seminarios el curso de catequética, y tres afios mas tarde se manda que en todos los seminarios se instituya la catedra de catequéti- ca. En los afios 1942 y 1963, la misma Congregacién da normas sobre la organizacion teérica y practica del curso de catequética. El Concilio Vaticano II da también indicaciones, en el Decreto Optatam totius (nn. 16 y 19), sobre la necesidad de una formacién catequética en los estu- dios teolégicos '*. Como fruto de esta evoluci6n existen en la actualidad Facultades de Teologfa que otorgan licenciaturas en catequética; Facultades de Ciencias de la Educacién, que también conceden licenciaturas en cate- quética o pedagogia religiosa; Institutos auténomos de catequética con alguna afiliacion a Facultades eclesiasticas para el reconocimiento de 13. Por orden cronolégico se fueron creando: L’ Institut Supérieur de Pastoral Catéchétique de Paris (1950); Lumen Vitae de Lovaina, Bruselas (1955); Instituto de Catequética y Homuilética de Mu- nich (1964); Istturo Superiore di Pedagogta del Pontificio Ateneo Salesiano de Turin (primera licen- ciatura especializada en catequética en 1954 y reconocida por la Santa Sede en 1956). En Espa te- nemos el Instituro Superior de Pastoral de Madrid (1955), el Instituto Superior de Ciencias Catequéticas «San Pfo X» (nace en Tejares, Salamanca, en 1965 y pasa en 1977 a Madrid) y el Insti- tuto Superior de Ciencias Religiosas y Catequéticas de Madrid (1977). 14. Estos centros nacieron primero en Bélgica, Holanda, Alemania, Reino Unido, Estados Uni- dos, Italia... En estos tiltimos afios también se estén implantado en Espatia 15, Clr. CIC de 1917, ¢, 1365, & 3. 16. Pueden encontrarse todos estos datos en la voz de J, GevarRr, «Sacerdote, Formacivin cate quetica» (DC, pp. 735-736). ay CUESTIONES PRELIMINARES los titulos; Institutos para-universitarios reconocidos por el Estado... Todos estos centros tienen rango universitario, y en ellos se hace in- vestigaci6n y ensefianza sobre catequética a nivel cientffico. b) Los principales momentos del movimiento catequético”” Para poder entrar con mayor precisi6n en nuestra materia es inte- resante describir los principales momentos del llamado «movimiento catequético», nacido en el siglo pasado, y que ha tenido una gran in- fluencia en el cardcter cientifico de la catequética. Los autores suelen hablar de cuatro momentos, con perspectivas diversas y con cierta sucesién cronolégica: 1) La fase metodolégica, marcada por la preocupacién de buscar el mejor método para la catequesis, y cuyos esfuerzos se con- cretaron en el llamado método de Munich 0 método psicol6- gico. 2) La aportaci6n de la escuela activa. La asf llamada escuela ac- tiva o escuela nueva fue un movimiento que naci6 en el aémbi- to de la educaci6n, y llegé a impregnar a la catequética de to- das sus ideas educativas. En frase de uno de sus autores, se trataba de dar un verdadero giro copernicano a la educacién, pues el profesor o docente debia dejar de ser el centro de la educacién para que fuese el alumno o discente quien ocupase esa centralidad, 3) La renovacién kerigmdtica, que desplaza el método del centro del pensamiento catequético, para dar prioridad a los conteni- dos. Aport6 a la catequética el cristocentrismo, el estudio de la historia de la salvaci6n, la dimensi6n biblica y litirgica del mensaje cristiano y la concepci6n de la catequesis como edu- caci6n de la fe. 4) La catequesis de la experiencia. Nace después del Concilio Vaticano II, y destaca la dimensién antropoldgica, experien- cial, comunitaria y politica de la catequesis, favoreciendo cier- ta contraposici6n entre lo kerigmatico (teolégico) y lo antropo- Idgico (pedagégico). 17, Puede consultarse las historias de la catequesis citadas. Un estudio sintético del movimiento catequético puede verse en la voz «Historia general de Ia catequesis», de A. Matasanz. (NDC, pp. 1143-1147). Para Espaiia ver: L. ERDOZAIN, «Historia de la catequesis en Espafiay (NDC, pp. 1083- 1099); E. Yawes, «Movimiento catequético espatiol» (NDC, pp. 1570-1587). 38 CONCEPTO DE PEDAGOGIA DE LA FE El momento actual se considera como momento de sintesis, ya que muchas de las direcciones hacia las que se orientaron la catequesis y la catequética no han producido los resultados deseados. El nuevo Direc- torio general para la catequesis es en si mismo una sintesis equilibra- da de los diversos planteamientos que hay en el ambito de la educa- cién de la fe. « c) La catequética y la pedagogia de la religion La catequética, como se ha visto, nace dentro de la teologia, como materia teolégica; luego, con el desarrollo de la pedagogia, psicologia y demas ciencias humanas, ir independizdndose a través de un proce- sO que suscita un gran interés en catequistas y catequetas ". A finales del siglo pasado, se produce una pedagogizacion de la catequética, y en este contexto nace, en el 4mbito aleman, la pedago- gia religiosa o pedagogia de la religion (Religionspddagogik), uno de cuyos fundadores y tedricos fue Joseph Géttler. Entiende la pedago- gia religiosa como una «teoria de la educaci6n global religiosa y mo- ral de los j6venes», siendo, por tanto, un capitulo central de la educa- cién. Para este autor y otros muchos”, se trataba de crear una ciencia intermedia entre la teologia y la pedagogia, desmembrando los estu- dios de catequética de la teologia pastoral; asi, en la practica, se acabé identificando la pedagogia religiosa con la catequética. En el perfodo comprendido entre las dos guerras mundiales esa asimilacién cay6 en descrédito para algunos autores, especialmente en el mundo evangélico, por influencia barthiana. Sin embargo, en el campo cat6lico se siguié cultivando esta perspectiva, aunque «su esta- tuto epistemolégico se hizo fluctuante: unos la entendian como “peda- gogfa teolégica”, distinta de la catequética, vista esta Gltima como una especie de “didactica teolégica” (Peil); otros la consideraban como una “pedagogia filoséfica”, distinta de la catequética, entendida en cambio, como “pedagogia teolégica” (G. Grunwald)»*!. 18. Cfr. E. ALGERICH, «Catequesis» (NDC, p. 412). 19. Sacerdote alemadn (1874-1935), que desde 191] hasta su muerte fue profesor de Pedagogia y Catequética en la Facultad de Teologia de la Universidad de Munich, Director de la Revista Katechetis- che Blatter, se le puede considerar como el fundador de una verdadera pedagogia religiosa cientifica: ctt R. REZzaGHit, «Pedagogia religiosa>, en B. SEvESO-L. Pacomio, Enciclopedia di Pastorale. 1: Fonda ‘menti. Dehoniane, Casale Monferrato, pp. 452 ss.; W. SIMON, «Goitler, Joseph» (DC, pp. 398-399). 20, Un amplio estudio sobre el desarrollo histérico de este tema, con toma de posiciones all res pocto, es la voz «Pedagogia de la religién» a cargo de G. StacHEL (DC, pp. 650-653). 21. G. Grovro, «Teologia pastoral» (DC, p. 782). 9) CUESTIONES PRELIMINARES Actualmente los enfoques son también muy diversos. Algunos au- tores consideran que la pedagogia religiosa es una evoluci6n de la ca- tequética, al abarcar esta tiltima no sdlo la catequesis de la comunidad cristiana, sino también otras formas de educacién de la fe, como la en- sefianza religiosa escolar. Para otros, tiene escaso sentido usar como sinénimos los conceptos de pedagogia de la religion y de catequética, asi como someter una de ellas a la otra”. 3, LA CUESTION TERMINOLOGICA a) Definiciones de catequética Con afan de delinear un poco mas estas consideraciones y refle- xiones, se sefialan a continuacién algunas definiciones que se dan so- bre la catequética. Para Daniel Llorente, «la pedagogia catequistica (catequética, 0 simplemente la Catequistica, substantivando esta palabra), es aquella parte de la teologia pastoral que trata de los principios y reglas, segtin los cuales se ha de catequizar a nifios y adultos. Y mas brevemente, la ciencia y el arte de la catequesi Parecida es la definicién de Joseph Colomb, al decir que «la cate- quética es la teologia del acto de catequesis; constituye, pues, una parte de la teologia pastoral». En coherencia con ello considera que «el acto de catequesis, como el anuncio de la palabra de Dios, es uno de los ele- mentos esenciales de la misién de la Iglesia, de su actividad pastoral» ™. Josef Jungman pone como subtitulo de su manual de catequética: finalidad y método de la instruccién religiosa®, y también la sitta dentro de la teologia pastoral. Entre los autores mds actuales, destacamos a Giinter Stachel quien define que «la tarea catequética en cuanto ciencia consiste en identifi- 22. Esel caso de Giinter StacHEL, en su articulo citado. Este autor entiende «la pedagogia de la religién como una disciplina teolégico-pedagégica que estudia la educacién religiosa y la instruccién religiosa con el fin de conducir la praxis tanto a ta religiosidad como a la ética y a la estética» (eft. p. 651) 23. D, LuorENTE, Tratado elemental de pedagogia catequistica, Ed. Martin, Valladolid, 10. ed., 1965, p. 26. 24. J. CoLoms, Manual de catequética. Al servicio de! Evangetio, Herder, Barcelona 1971, p. 25 (el original francés era de 1968). Mas adelante dice: «La catequética, es decir, una teologia de la cate- quesis didadctica». 25. Traducida del original alemén (Katecherik. Aufgabe und Methode der religidse Unterwei- sung, Freiburg, Herder, 1953) por Herder, Barcefona 1957. CONCEPTO DE PEDAGOGIA DE LA FE car sobre el campo de trabajo las tareas y condicionamientos de cate- quistas y catectimenos, documentar y analizar el proceso de la accién catequética, planificar la accién catequética y, finalmente, desarrollar una teorfa global de la catequética en el contexto de la historia» **. En esta misma linea se puede situar la definicién que ofrece Emi- lio Alberich en un reciente articfflo: «la catequética es la reflexién sis- tematica y cientifica sobre la catequesis con vistas a definir, compren- der, orientar y valorar el ejercicio de esta importante accién educativa y pastoral» *’. Sefiala él mismo un poco més adelante que la catequéti- ca es un saber necesariamente p/uridisciplinar, ya que recurre a una multiplicidad de métodos y procedimientos cientificos y que, de algu- na manera, se puede considerar como una disciplina teolégica y peda- gogica. En un amplio estudio sobre el cardcter cientifico de la catequética, Joseph Gevaert, dice que la catequética tiene el derecho de Ilamarse ciencia de forma general porque elabora metédica, critica y ordenada- mente e] entero campo del actuar catequético de la Iglesia. La cate- quética aborda pues no sélo algunos aspectos de la accién catequética, sino todo su conjunto; por eso entiende la catequesis de una forma mu- cho mas amplia que como se podia considerar hace unos ajios, restrin- gida a la educaci6n de la fe de los nifios. La catequesis atiende por ello a toda la educacién religiosa de la persona, en la que busca formar sus diversos aspectos: intelectual, moral, vital...: es educacién en Ia fe que quiere Ievar a una verdadera vida cristiana. La catequética, como todo saber que quiere ser cientifico, estudia el conjunto de la educacién de la fe de maneras diversas: busca unos principios fundamentales; propone teorias que den explicaciones plau- sibles; elabora modelos de actuacién. Trata, en definitiva, de profundi- zar, interpretar y hacer avanzar la educacién de la fe. 26. G. StAcHBL, «Catequética» (DC, p. 167). 27. E. ALBERICH, «Catequética» (NDC. p. 413). Los conceptos de esta definicién ya estaban en obras anteriores de este autor, como por ejemplo Catequesis y praxis eclesial: identidad y dimensio- nes de la catequesis en la Iglesia de hoy, CCS, Madrid 1978, p. 55. 28. Cfr, J. GevaERr, Studiare catechetica, 0.c., 1999, p. 20. Es significativo el distinto plantea- imiiento que hace este autor de esas cuestiones en esta 4." edicidn de 1999 y la anterior de 1983, titula- da Studiare catechetica. Introduzione e documentazione di base (Elle Di Ci, Leumann-Torino, 3. ed, 1 pp 41 CUESTIONES PRELIMINARES b) Diversidad terminolédgica Sefiala con raz6n Alberich que «se puede decir que, a lo largo de su desarrollo, la reflexién catequética ha mostrado siempre un doble punto de referencia, teolégico y pedagégico, con alternancia de acen- tos: mds pedagégico en las primeras décadas del siglo, dominado por la preocupacion metodolégica y diddctica; mas teolégico en la fase Ila- mada kerigmatica del movimiento catequético, caracterizado por la re- novacion del contenido de la catequesis»”. De esta alternancia, dan raz6n los nombres de la disciplina”: — Catequética — Pedagogia catequética (0 catequistica) — Pedagogia del catecismo — Pedagogia cristiana — Metodologia catequética (0 catequistica) — Pedagogia y metodologia catequistica — Pedagogia de la fe — Pedagogia religiosa — Pastoral catequética (0 catequistica) — Catequética pastoral Resulta, por tanto, dificil llegar a una unificaci6n terminolégica en este campo, porque los conceptos que se usan se entienden de manera diversa. Por eso hemos optado por el titulo de pedagogia de la fe como concepto amplio y vlido para englobar las grandes cuestiones de la educaci6n de la fe tanto en su dimensién pastoral como pedagé- gica. 4, LA PEDAGOGIA DE LA FE Una vez situado y delimitado el titulo de nuestra materia, veamos el momento actual de la pedagogia de /a fe, su vitalidad y los proble- mas que se le plantean, asf como la urgencia y retos que tiene actual- mente. 29. E. Atperica, «Catequética» (NDC, p. 412). 30. Los titulos que a continuacién se exponen estén tomados de las diversas publicaciones sobre educacién en la fe, Puede consultarse el articulo de U. Gtanerto, «Catequética (Manuales de)» (DC, pp. 168-171). 42 CONCEPTO DE PEDAGOGIA DE LA FE a) El momento actual de la pedagogia de la fe Ya sefialabamos en el Prdlogo que la pedagogia de la fe es una ciencia en expansi6n y con un gran dinamismo. Son efectivamente muchas las personas y los centros de estudios superiores que se dedi- can al estudio de estas cuestiones, produciéndose, por tanto, muchas publicaciones. Ademés, en estos afios se han dado a conocer impor- tantes documentos oficiales sobre educacién en la fe, que ofrecen un cuerpo de doctrina amplio y coherente donde los autores se pueden inspirar. La publicacién del Directorio general para la catequesis, de 1997, es de gran trascendencia, de tal forma que para algunos autores, como Gevaert y Fossion, el planteamiento de este documento obliga a repensar los estudios catequéticos, pues en su opinion la gran aporta- cion del Directorio es haber situado la educacién de la fe en el proce- so total de la evangelizacién, obligando a reorientar la tarea catequéti- ca en una 6ptica misionera™. De estos planteamientos renovados deben surgir, segtin Gevaert, los grandes campos o areas del trabajo y de la investigacién catequéti- ca o de la educaci6n en la fe, que, en su opinién, son: — La primera evangelizacién. — La catequesis catecumenal. — La iniciaci6n cristiana de los bautizados. — Las miiltiples formas de catequesis permanente. Ante estos campos que abre el Directorio, la pedagogia de la fe, como ciencia o estudio cientifico, por abarcar muchos y diversos as- pectos, implica a otras ciencias, vive en cierta tensién”; aunque quiz4 seria mejor hablar de adecuado equilibrio, pues al igual que pasa con todo ser vivo, hace falta un equilibrio de los distintos elementos para que haya vida. Una ciencia es de alguna manera algo vivo, y conven- dra atender a las situaciones, circunstancias y problemas para buscar respuestas y soluciones mas adecuadas. 31. Chr, J. Gevaert, Studiare catechetica, 0.c., 1999. pp. 9-10. 32. Emilio ALBERICK habla de la catequética como equilibrio entre tensiones, y sefiala siete: la tension entre la fidelidad a Dios y la fidelidad al hombre; la pedagogia divina y la pedagogia humana; fa madurez humana y la madurez cristiana; el contenido y el método; la dimensién teol6gica y peda- g6gica: el cardcter cientifico y el talante sapiencial, la ciencia y el arte; la teoria y la praxis, fa refle- xin y la acci6n, el nivel empitico y cientifico de la proyeccién y realizacién catequética: «Catequ ca» (NDC, p. 416); vid. también del mismo autor «Teologia y catequesis» (NDC, p. 2181), 43 ‘STIONES PRELIMINARES b) Vitalidad y problemas de la educacién de la fe El Directorio general de la catequesis hace en su exposicién in- troductoria un andlisis del anuncio del evangelio en el mundo contem- poraneo, hablando de vitalidad y problemas*. Realidades que influyen positivamente en esta tarea de evangeli- zacion son: — Un buen ntimero de educadores de la fe —sacerdotes, religio- sos y seglares— se est4 consagrando a esta tarea. — El cardcter misionero de la catequesis, que tiende a favorecer la adhesion a la fe en un mundo donde el sentido religioso se oscurece. — Se busca una educaci6n integral en la fe, que ensefia a vivir la fe cristiana y no sdlo a conocerla. — La importancia creciente de la catequesis de adultos, en cuan- to forma principal de cateques — Las amplias orientaciones del Magisterio de la Iglesia sobre catequesis y educaci6n de la fe, que permiten tener un cuerpo de doctrina amplio y coherente. Sin embargo, también pueden contemplarse una serie de proble- mas que demandan estudio y respuesta: — Definir con precisién y con profundidad la naturaleza misma de la educacion en la fe, en cuanto verdadero aprendizaje y en- trenamiento a la vida cristiana. — Profundizar en el papel que corresponde a la Sagrada Escritu- ra, a la Tradicién y al Magisterio en el acto catequético. — Clarificar la naturaleza eclesial de la catequesis. — Presentar la verdad integra sobre el misterio de Cristo, evitan- do lagunas doctrinales sobre temas centrales. — Cuidar una ms s6lida formacién moral, asf como atender a la doctrina social de la Iglesia y a la formacién liturgica. — Superar cualquier dualismo método-contenido, y saber trans- mitir el Evangelio en el horizonte cultural de los destinatarios. — Atender convenientemente a la formacién para el apostolado y Ja mision. 33. Cf. DCG (1997) 29-33. CONCEPTO DE PEDAGOGIA DE LA FE c) Urgencia de la educacién de la fe La evangelizaci6n no es una tarea coyuntural en Ia vida de la Igle- sia, pues la «Iglesia existe para evangelizar»™. De ahi la urgencia de una auténtica educacién de la fe, maxime ante el panorama descrito. Se requiere una formacién €ada dia mas amplia y profunda para realizar esta tarea en el mundo actual, Ileno de complejidad por los in- numerables factores diversos que hay que tener en cuenta. No puede olvidarse, sin embargo, que mucho mas importante que el dominio de los métodos y de las técnicas es la vida de fe de sus agentes, Los grandes desafios y opciones que tiene planteados hoy dia la educacién de la fe pueden centrarse en los siguientes planteamientos*: — Ser un servicio fundamental dentro de la evangelizacion de la Iglesia con un acentuado cardcter misionero. — Llegar y atender a todos: nifios, adolescentes, jévenes y adul- tos, tomando a estos tiltimos como modelo de referencia. — Ser una verdadera y propia escuela pedag6gica cristiana, ins- pirdndose en la catequesis patristica. — Anunciar sin reduccionismos ni ambigiiedades los misterios centrales del cristianismo, promoviendo la experiencia trinita- tia de la vida de Cristo como centro de la vida de fe. — Priorizar la preparacién y formacién de educadores que tienen. el don de la fe como una de sus grandes convicciones. 34, EN 14. 35. Cfr, DCG (1997) 31-33. 48 CapiTULo 2 LA PEDAGOGIA DE DIOS La pedagogia de la fe acoge, como ciencia humana, las aportacio- nes que le brindan otras ciencias. Recoge de ellas cuanto puede ayu- darle a prestar un mayor servicio, asumiendo como principio fundz mental la «adaptacién» al hombre, para hacer inteligible el mensaje. Esta adaptacién es ley fundamental de toda accién educadora que pre- tenda ser eficaz. Sin embargo, la pedagogta de Ia fe tiene una peculiaridad que le viene del mismo mensaje que ha de transmitir y que afecta a «la for- ma», al «estilo pedag6gico» que se debe usar en su transmisi6n: trans- mite un mensaje de Dios y se adapta, a la vez, al modo de ser y actuar de Dios: «Dios mismo, a lo largo de toda la historia sagrada y princi- palmente en el Evangelio, se sirvié de una pedagogia que debe seguir siendo el modelo de la pedagogia de la fe»'. 1, La PEDAGOGIA DE LA FE Y LA PEDAGOGIA DE Dios El punto de referencia obligado para la pedagogia de la fe es la accion educativa del mismo Dios: la pedagogia de Dios debe ser, por tanto, el modelo educativo. Esta pedagogia no se presenta como una metodologia especifica, ni como un elenco de actividades diferencia- das, ni siquiera como un conjunto de consejos practicos para ensefiar, algo que era tan frecuente en los grandes maestros de la Antigiiedad y, L. CTs, 47 CUESTIONES PRELIMINARES de una forma especial, entre los rabinos de Israel. La pedagogia de Dios es, mas que nada, un estilo de educar que asienta sus raices en unas convicciones profundas y en unas actitudes u opciones pedagégi- cas fundamentales que fecundan toda la accién educativa de Dios. Esta pedagogia de Dios, el estilo de educar que Dios tiene, habra de ser siempre punto de referencia y objeto de un mayor conocimiento para cualquier tipo de educaci6n, no sdlo la educaci6n en la fe. Es un modo de ensefiar y de «formar al hombre desde dentro», centrado en la grandeza de ser imagen y semejanza de Dios. La aportacion de la pe- dagogia de Dios a\a educacién y a las Ciencias de la Educaci6n resul- ta siempre muy importante, pero mas ahora que se esté en «una socie- dad en la que mas que productos necesitamos fuerzas desde lo interior, libertad creadora, impulsos esperanzados hacia el futuro, confianza para obrar y, sobre todo, para ser»?, EI Directorio general para la catequesis dedica un capitulo ente- ro a la pedagogia de Dios, pues «la catequesis... —dice— se inspira radicalmente en la pedagogia de Dios tal como se realiza en Cristo y en la Iglesia, toma de ella sus lineas constitutivas y, bajo la guia del Espiritu Santo, desarrolla una sabia sintesis de esa pedagogia»’*. 2. LA PEDAGOGIA DE Dios, ESTILO EDUCATIVO CARACTERIZADO POR LA «CONDESCENDENCIA»> La pedagogia de Dios se hace presente en la historia de la salva- cidn, allf donde se entremezclan la accién de Dios y la reaccién del hombre, la llamada de Dios y la respuesta del hombre, una fundante relaci6n entre Dios y el hombre. Esa relacién educativa se mani con un estilo, y conviene no olvidar la fuerza expresiva del término «estilo». Elestilo no se refiere al contenido, fondo 0 esencia de un arte, sino ala manera, modo o forma de obrar y expresarse. Lo que realmente fa- vorece y hace eficaz la educacién no son unas acciones determinadas, sino «elementos integrantes relativamente amplios» que expresan el tono vital que se imprime para conseguir la eficacia educativa. Cada vez se insiste mds en la relatividad de los métodos educativos, hasta afirmar que «la buisqueda de métodos de ensefianza buenos 0 correctos 2. ERE6. 3, DCG (1997) 143, 48 LA PEDAGOGIA DE DIOS para todos los profesores es infructuosa (...) ya que, el que sus efectos sean buenos o malos depende de quién guie el vehiculo, de lo que trate de hacer y de cémo perciban esto aquellos a quienes se les hace»*. Ese tono vital, ese estilo, es sin lugar a dudas «un acto creativo, que requiere el uso efectivo de la propia personalidad como instru- mento... Ello exige cualidades de apertura, de hacer visible su mismi- dad. La persona debe desear revelarse a si misma y permitir a los de- més que le vean tal como es, que sepan lo que piensa, lo que cree y por lo que se mueve»*. La pedagogia de Dios es un «estilo pedagégico», un «tono educativo vital», como el que acabamos de describir, espe- cialmente original. Cabe preguntarse: gen qué consiste ese estilo?, qué supone esta pedagogia divina? Es especialmente significativa a este respecto la afirmacion de la Conferencia Episcopal Espajiola en dos de sus mds importantes docu- mentos catequéticos: «esta pedagogia divina esté configurada por su admirable condescendencia (synkatabasis)»°. Por tanto, la «condes: cendencia» sera lo que vertebra toda la pedagogia de Dios, como ras- go caracteristico 0, mejor, como estilo pedagdégico. Posteriormente, el Catecismo de la Iglesia Catélica avala este pensamiento al hablar de «la pedagogfa de la “condescendencia divina”»’. Muy recientemente, el Directorio general para la catequesis confirma que 1a condescen- dencia de Dios es la manifestacién particular de su pedagogia*. A esta conclusién habia Ilegado el Concilio Vaticano II al afirmar que no se puede entender lo que Dios ha dicho y hecho, sin tener en cuenta su estilo de ensefiar; de esta forma, «sin mengua de la verdad y de la santidad de Dios, la Sagrada Escritura nos muestra la admirable condescendencia de Dios, para que aprendamos su amor inefable y cémo adapta su lenguaje a nuestra naturaleza con su providencia soli- cita»*. El Concilio hace referencia explicita a San Juan Criséstomo", aves para la formacién de los profesores, Madrid 1979, p. 142, Aunque no se ha- bla directamente de «estilo», la descripcién que se hace en esta obra no deja dudas al respecto, As: después de descalificar a quienes «se agrupan en tomo a ciertos métodos como si de estandartes polf- ticos se tratase», afirma el libro sin paliativos que «la pericia en la ensenanza no es una cuestign me- cénica que se reduzca a utilizar los métodos adecuados» 5. Ibid., pp. 142 y 108, Es necesario hacer constar que en esos pérrafos no se hace referencia al- guna a Dios; Son reflexiones sobre los profesores, 6. CF 119. También, la misma Comisién, en el documento CC 213, haciendo referencia a la ca- tequesis afirma que el estilo de la misma «inspirada en la pedagogfa divina, ha de tener muy en cuen- ta la condescendencia que Dios ha demostrado al revelarse a los hombres». 7. CEC 684. 8. Chr. DCG (1997) 146. 9. DV 13. 10. San JUAN Cats6stomo, Homiliae in Genesim 3, 8, hom. 17, 1: PG 53, 134, 40 CUESTIONES PRELIMINARES «el doctor de la condescendencia», y de forma implicita a Pio XII, quien escribié que «asf como el Verbo sustancia de Dios se hizo seme- jante a los hombres en todo, excepto en el pecado, asi también las pa- labras de Dios, expresadas en lengua humana, se hacen en todo seme- jantes al humano lenguaje, excepto en el error. En esto consiste aquella synkatdbasis 0 condescendencia de Dios providente que ya San Juan Crisdstomo exalté sobremanera» ". 3. SIGNIFICADO DEL TERMINO «CONDESCENDENCIA DIVINA» El significado etimolégico de condescendencia expresa el acto de descender juntos (con) 0 al mismo tiempo. También, si el que descien- de es una sola persona, el peso del sentido se centra en el lugar o per- sona hacia la que se desciende, y asi aparece clara la idea de «ayuda, bajada para unirse a otro y socorrerlo». Significa, por dltimo, «bajar a un nivel inferior» o «adaptarse a la capacidad de otro». La condescendencia divina es la expresién del amor inefable de Dios y de su deseo de adaptarse a la naturaleza humana. Una «adap- tacién» a la condicién del hombre como ser histérico, porque Dios asume esa historicidad. Supone un empefio por parte de Dios, por- que solamente en un esfuerzo de bajar, de condescender, puede Dios dirigirse a nosotros en palabras humanas. Es la condescendencia en el lenguaje la que posibilita la comunicacién, la relacién y la intimi- dad. La condescendencia divina no consiste en bajar con otro, como si éste estuviera arriba con el primero, sino que es bajar para estar con otro, para ponerse a su alcance y entablar un didlogo gratuito y carifio- so donde la palabra tiene un protagonismo especial. Dios desvela su intimidad y se nos abre usando nuestro propio lenguaje humano. Pero la condescendencia divina no se agota en el lenguaje, sino que empapa todos los momentos, actitudes y detalles en la relacién de Dios con el hombre, desde la creacién misma. Esta condescendencia la toma Dios tan totalmente en serio, que crea al hombre «a su imagen, semejante a él». Por tanto, todos los estudios sobre la pedagogia de Dios y la pe- dagogta de la fe deben pasar necesariamente por el paradigma divino de la condescendencia, pues s6lo desde ahi podran tener explicacion LL. Pio XII, Eneiclica Divino afflante Spiritus (30.1X.1943): DS 2294. 50 LA PEDAGOGIA DE DIOS otros aspectos. La gran originalidad de la pedagogia de Dios no estri- ba en una retahila de técnicas educativas, sino en una forma de ver el hecho educativo, lo cual le imprime un estilo propio. Este convenci- miento aparece, ya antes que en los Padres, en las corrientes més fe- cundas de la tradicién judia, que fue retomada después por el cri: nismo y especialmente por los PAdres de la Iglesia. De la condescendencia de Dios interesan aquellos aspectos que més directamente inciden en la dimensién educativa, y por ello nos centraremos en tres aspectos: Dios servidor, Dios que desciende para acercarse y Dios que se abaja para hablar. 4. EL CONTENIDO DE LA «CONDESCENDENCIA> a) La «condescendencia» como servicio El Sefior como servidor de su pueblo es, en la tradicién judia, una expresiOn parad6jica porque El es EL SENOR. Pero el texto biblico dice: «Yavéh los precedia de dia en columna de nube para marcarles el camino, y en columna de fuego de noche para alumbrarlos; asi po- dian caminar tanto de dia como de noche». Este preceder, como «lampadarius», tiene un profundo significado, pues éste no era el com- portamiento normal ni del padre ni del maestro: Dios lo hace para de- mostrar a las naciones del mundo hasta qué punto Israel le era querido. El tema de Dios servidor que lleva la antorcha delante de su pue- blo es repetido en numerosos midrashim: — De forma habitual, es el discfpulo quien porta el farol y prece- de al maestro, pero cuando Israel salié de Egipto, la columna de nube por el dia y la columna de fuego durante la noche no abandonaba al pueblo”. — Normalmente es el discfpulo quien precede al maestro cuando marchan juntos, pero cuando Israel salié de Egipto, «E/ Sefior los precedid»", — Es el discipulo quien lava a su maestro, pero cuando Israel sa- lid de Egipto, Dios dijo: «Yo te lavé con agua». 12. Ex 13, 21 13. Cf. Bx 13, 22, 14, Ex 13,21, 15. Ex 16,9, 51 CUESTIONES PRELIMINARES — También es el discfpulo quien viste a su Sefior, pero cuando Israel salié de Egipto: «Yo te vesti con un traje ricamente bor- dado»"*. — El discfpulo se preocupa de calzar a su amo, pero cuando Is- rael salié de Egipto: «Yo te calcé con cuero fino». — Es el maestro quien duerme mientras el esclavo vela, pero cuando Israel salié de Egipto: «No duerme ni reposa el guar- didn de Israel». Serd en Jesucristo, el nuevo servidor, en quien se manifieste con mas claridad esta actitud. La dimensién de servicio que tiene la con- descendencia divina se expresa, en primer lugar, en el /ogion que pre- senta a Jests como el servidor venido no para ser servido sino para servir. A continuaci6n se pone por obra este tema en la escena del lava- torio de los pies. Los pies, calzados usualmente con sandalias, se manchaban facil- mente con el polvo del camino, por lo que las normas de hospitalidad exigfan que al huésped se ofreciera agua para que se los lavara él mis- mo. Lavar los pies era considerado, en el pueblo judfo, oficio de escla- vo. Sin embargo, como muestra de devocién y respeto, los discipulos sf podian, ocasionalmente, lavar los pies a su maestro; a esta costum- bre parece aludir Jestis en San Juan”. El lavatorio de los pies que hace Jestis y la posterior explicacién tienen, segtin la critica literaria, una lectura de indole paradigmatica, apoydndose en el humilde servicio de Jestis. Los discfpulos deben en- tender el acto de Jestis como una humillaci6n expresamente querida de su maestro, que intenta darles con ello un ejemplo de servicio humilde. Y asf les recuerda Jestis que ellos le llaman Maestro. Sin duda alguna la escena del lavatorio es modélica de la condes- cendencia. En ella se une el simbolo y la explicaci6n en una perfecta realizacién diddctica. Ensefia «visiblemente» a abajarse, a rebajarse, para servir humildemente por amor. Jestis habla de como El, que de verdad es Maestro, condesciende ante los discipulos. Ademas, esta ac- titud ha de ser norma de actuacién de los discipulos, a quienes prome- te que seran «bienaventurados» si acttian asf”'. Jestis, el Maestro, ofre- 16. Ez 16,10, 17, Ez16, 10. 18, Sal 121, 4. 19, Ctr, 1 Sam 25, 41 20, Cf Jn 13, 13-14, 2A. Cf Jn 13, 17, 52 LA PEDAGOGIA DE DIOS ce aqui un estilo, una forma de actuar, que rompe los moldes raquiti- cos de una accién educadora apoyada en la diferencia y separacidn del maestro y el discipulo. Esta doctrina, recogida en la patristica, la expresa Gregorio de Nisa en el comentario a la parabola del buen samaritano, donde la con- descendencia amable de Dios cufda, acompatia y encamina a los hom- bres. Cristo condesciende de su indecible grandeza hacia la bajeza de nuestra naturaleza. He ahi al samaritano que cuida las heridas, pone al hombre sobre su montura y lo lleva a la hospederfa, en la que encuen- tran su reposo todos los que estan fatigados y cargados de pesos”. b) La condescendencia como acercamiento, presencia cercana de Dios Otro aspecto en el que se desvela la condescendencia divina es la accion de descender, para que su presencia esté cerca de su pueblo. La shekinah es un término técnico de la literatura rabinica para designar la presencia de Dios en medio de su pueblo; el término es un recurso, una forma de nombrar a Yavéh en sus relaciones con los hombres para salvaguardar la trascendencia divina. El término designa la presencia de Dios junto a su Pueblo y esta presencia ha supuesto, por tanto, descender, con-descender. El descen- so de Dios esta asociado a la bondad de los justos; gracias a los méri- tos de Moisés Dios desciende de nuevo sobre Ia tierra y esta presente entre los hombres. Por ello, esta llena de sentido la relacién que se es- tablece entre el descenso y la humildad. Asf es comentado el descenso de Dios en la nube por la Mekilta de R. Ismael: «Moisés se acercé a la nube cual es el motivo de este honor?, su humildad. Esta escrito: “El hombre Moisés era humilde”»*. La Escritura dice que aquel que es humilde hace habitar la shekinah con el hombre. Estos descensos, en los que destacan la cercanfa de la presencia de Dios y su preferencia por los justos y humildes, tienen una dimensi6n salvifica. En los comentarios rabinicos, el acento no se pone en primer lugar sobre la localizacién espacial de Dios que desciende; lo que mas interesa en principio a los rabinos es la filantropfa, la compasién y la presencia de Dios en medio de su pueblo. 22. Cfr. San Grecorio DE Nisa, Sobre el Cantar de los Cantares, 5, 16 y 6, 2: PG 44, 1085. 23, Nam 12,3. 33 CUESTIONES PRELIMINARES La nueva y definitiva shekinah es la encarnacién del Verbo. El versiculo 14 del prélogo del Evangelio de San Juan —y habit6é entre nosotros— nos lleva nuevamente a descubrir la condescendencia de Dios en su presencia cercana. Este versiculo evoca toda una historia y toda una doctrina. Si efectivamente la religion de Israel es la religion de la palabra, es también la religién de la presencia. El Dios de Israel es un Dios que habita en medio de su Pueblo™. Hace que Moisés le edifique una «morada» a donde viene en la nube y la gloria. La encarnacion del Verbo ha hecho posible Ja presencia cercana de Dios de una manera tnica y especial, porque «en la carne asumida por el Verbo se realiza Ja presencia personal y tangible de la que la Tienda, el Templo y la Ley no eran mas que la sombra profética; pre- sencia prefigurada y esperada en todo el Antiguo Testamento... En la carne, el Verbo estd “entre nosotros”»**. Toda la doctrina entrafiable para el pueblo judio de la cercania de Dios, era slo un anticipo, una imagen de la realidad que la superaria con creces. Habité entre nosotros porque vino, se acercd, descendis. Nos podemos preguntar: {Por qué ha venido hasta nosotros? Porque nosotros no podiamos ir hasta El, y no obstante queria El llevarnos. Esta condescendencia de Dios no tiene otro fin que nuestra elevacién; este empobrecimiento, nuestro enriquecimiento; esta humillacién, nuestra exaltacién. El hecho de que Dios se encarne no implica, en efecto, que Else haya rebajado; el que ama, cuanto mas condesciende, mis se eleva, pues eleva consigo a aquél a quien ama. Entre los Padres de la Iglesia, es San Juan Cris6stomo quien afir- ma que toda la condescendencia esta orientada a la encarnacién; pero este misterio era tan dificil de aceptar, que habfa sido necesaria una larga preparacidn. Que Dios se haga hombre y acepte soportar todo lo que es humano, excepto el pecado, era tan inaudito que muchos hom- bres no admitian la realidad de este acontecimiento. Los profetas ha- bian ido descubriendo, poco a poco, la misericordia y compasién de 24, Ex 25, 8; 29, 42. 25. D, MOLLAT, Iniciacién espiritual a San Juan, Sigueme, Salamanca 1965, p. 21. De la mis- ma forma se expresa A. FeUuLet, El protogo del cuarto evangelio (Paulinas, Madrid 1970), en el que asegura: «En todo caso debi6 de querer evocar el tema viejo-testamentario de Ia habitacion de Dios en medio de su pueblo, tema que, como es sabido, dio origen « la Shekinah (Ia habitacién) de los rabinos, como sustitutivo del nombre divino (...). Los escritos josnicos manifiestan verdadera predileccién por el tema. Mientras el cuarto evangelio, acorddndose sobre todo de la habitacién 0 presencia actual de Ia Sabiduria en Israel lo aplica al misterio de Ia encarnacién, el apocalipsis rela iona con la Jerusalén nueva de los iltimos tiempos las promesas proféticas de la habitacién divina escatoligica: “He aquf la morada de Dios con los hombres. El hiabitard con ellos...” (Ap 21, 3-4)» (pp. 88-89). 54 LA PEDAGOGIA DE DIOS Dios”*, Seré San Gregorio Nacianceno quien, con ese lenguaje imagi- nativo que le caracteriza, acentiie los trazos de la condescendencia en la encarnaci6n: para é1, Cristo se humillé por nosotros de una forma desacostumbrada y ejemplar, y asf, para salvarnos, se hace pecado y maldicin; por una gran condescendencia con la debilidad del hombre, se abaja por nuestra causa y se hce prdéximo, cercano, comprensible™, c) La condescendencia por la que Dios habla el lenguaje de los hombres La condescendencia de Dios es, para la tradicién judaica, adapta- cién del lenguaje y ponerse a Ia altura del que escucha: que la Toréh habla segtin el lenguaje de los hombres es una ley aceptada como basi- ca. Esta formula ha tomado una significaci6n mds amplia para desig- nar la condescendencia divina que se pone a la altura no sélo de los sa- bios, sino también de la gente sencilla y sin cultura. Interesa destacar también, como aspecto integrante de la condes- cendencia, el ritmo progresivo que Dios usa, ya que Dios no cambia por medio de milagros la naturaleza humana, sino que acttia progresi- vamente. Esta caracteristica de condescendencia afecta incluso a la aceptacion de determinadas costumbres paganas que, poco a poco, se van purificando. Se ha visto cémo, para la Sinagoga, la doctrina de la condescen- dencia de Dios se centra, fundamentalmente, en los episodios de la li- beracidn de Egipto y la entrega por Dios del don de la Ley. Algunos tedlogos judios quieren presentar el concepto de encarnacién como contrario a toda la tradicidn biblica, pero no parece asi, sino que el es- tudio de las fuentes judias sobre la condescendencia de Dios persuade de que lo contrario es lo verdadero. El judaismo contempordneo del Nuevo Testamento estaba familiarizado con la idea de un Dios servi- dor, de un Dios que comparte el sufrimiento de su pueblo, de un Dios que desciende y se rebaja. Jesiis es la verdadera encarnacién de la palabra. La condescen- dencia de Dios se aprecia, de una manera clara, en el lenguaje. La pa- Jabra nos conecta, nos comunica con el otro. A través de la palabra se produce el descubrimiento, la revelaci6n. Palabra encarnada es, funda- mentalmente, palabra reveladora, porque sabe desvelar, hacer visible 2: PG 48, 785. 109, 26. Cir. San JUAN Crisdstomo, Sobre la Epistola a [os Colosenses, 1,21 27. Cf. SAN GREGORIO NACIANCENO, Discursos teoldgicos, LV, 6: PG 36, 55 CUESTIONES PRELIMINARES lo invisible, m4s cercano lo que estaba lejos, comprensible lo incom- prensible. Desvelar es comunicar Ja verdad. Dios, pues, ha enviado a su Hijo al mundo para hablarnos. El prélogo de San Juan termina con esta expresion: «A Dios nadie le ha visto; el Hijo tnico (...) es el que nos lo ha revelado». Pero el Verbo no ha venido a revelarnos verdades abstractas; ha venido a hablar del amor del Padre para con sus hijc A través de la palabra, Dios entra en comunién interpersonal con el hombre. Pero la palabra de Dios es palabra de amistad y de amor. El altfsimo, el trascendente, se hace cercano: Dios-con-nosotros. Este gesto, por el que Dios sale de su misterio, condesciende y se hace pre- sente al hombre, no puede tener otro significado que el de salvacion y amistad. La palabra leva consigo la posibilidad del encuentro, provoca el encuentro porque «la palabra se hace realidad en el encuentro con un ti». La encarnacién es la mds clara condescendencia del lenguaje divi- no. Santo Tomdas delineé con maestria el argumento: «Asi como el hombre, cuando quiere revelarse con palabra de coraz6n, palabra que pronuncia con la boca, reviste en cierto modo su palabra con letras 0 con voz, asi Dios, cuando quiere manifestarse a los hombres, reviste de carne en el tiempo a su Verbo concebido desde toda la eternidad»*. La condescendencia como adaptacién del lenguaje aparece, en los Padres, con especial constancia. Ese bajarse para ponerse al nivel del auditorio es como una condicién fundamental de la condescendencia. A partir de la consideracién de Dios como un ser personal, es légi- co caer en la cuenta de su deseo de comuni6n, comunicacién, relacién personal con el hombre. Son bellisimas las imagenes que usan los Pa- dres para expresar esta dimensién personalizada en la pedagogia divi- na. Asf el Criséstomo la relaciona con la entrafiable escena de un padre con su hijo pequefio: «Dios, en efecto, no considera jams su dignidad sino, sobre todo, nuestra utilidad. Porque si un padre no tiene en cuenta su dignidad, sino que balbucea con sus hijos pequefios y no llama a la comida, el cubierto 0 vasos por su nombre griego sino en un lenguaje pueril y vulgar, Dios hace mucho mas; sus palabras y hechos son con- descendencia total». La adaptacién al lenguaje, de los maestros con sus discipulos y de los sabios con los principiantes, constituye un qui- cio fundamental en toda la doctrina patristica sobre la condescendencia. 28. Santo ToMAs, In Jn. c. 14, lect 2. 29. San Juan CRiSOSTOMO, Sobre el Génesis, Il, 3: PG 53, 35. También Explicacién de los sal- ‘mos V1, 2: PG 55, 71 56 LA PEDAGOGIA DE DIOS 5. PROPUESTAS CONCRETAS PARA LA ACCION EDUCATIVA, Se ha visto c6mo la pedagogia divina, que ha sido siempre punto de referencia en la Iglesia, es esencialmente pedagogia de condescen- dencia, y consiste esencialmente en una forma de educar, porque es verdad que Dios tiene una forma,‘un estilo de educar. Ya se considere al estilo docente como expresién de un tipo de educador, ya como un conjunto de variables y rasgos de eficacia docen- te, lo que parece claro es que los factores que ejercen efectos positiv: sobre el rendimiento de los estudiantes son elementos integrantes rel; tivamente amplios, mds que acciones concretas especificas de los pro- fesores. Dentro de estos determinantes que ejercen efectos positivos en Jos alumnos hay que tener en cuenta las aptitudes personales del educa- dor, y los principios y convicciones fundamentales en su accién educ: dora. Todo eso hace que el arte de educar al estilo de Dios tenga, a nuestro entender, unas caracteristicas determinadas: — Da prioridad a las actitudes interiores del maestro, catequista o educador como vehiculo para suscitar actitudes valiosas en los alumnos 0 catequizados. Es, por tanto, una pedagogia, un estilo, apoyado en los valores que hacen mds digno al hombre: un estilo humanista y a la vez cristiano, convencido de que s6lo en Cristo el hombre descubre todo su valor. — Tiene su fuente en el amor. El amor aparece como el motor y camino de todo proceso educativo y esto hace posible que existan fuerzas «desde dentro» para poder realizarlo con per- feccién. Carifio e ilusién por lo que se hace y, ademas, amor a las personas que se catequizan y educan. — El entusiasmo por la labor docente, digna de ilusién y de es- fuerzo, hace posible un esmero continuo por cuidar hasta los detalles mas pequefios que inciden en esta labor. Esta se hace mis viva y mas alegre y, por tanto, mas atractiva, eficaz y mo- tivadora. — El ambiente de compresién y cercanta facilita decisivamente el aprendizaje. Los alumnos se sienten respetados, valorados y apreciados; razones que favorecen una respuesta «responsa- ble». Es mayor la eficacia porque es mayor Ia ilusién y menor el esfuerzo. Hacer la docencia mas amable es uno de los retos. de la educacién. Muchos de Jos fracasos escolares, que cada dia preocupan mis, tienen su rafz en lo poco atractiva que se han hecho la ensefianza y la educacién. CUESTIONES PRELIMINARES — El educando necesita crecer en su ser libre y distinto. La socie- dad actual no facilita el desarrollo armGnico de la diversidad personal. Los estereotipos se imponen y asi las frustraciones son cada vez mas frecuentes, porque las diferencias personales siguen siendo un hecho indiscutible. Es necesario ayudar a que cada cual se acepte como es, se conozca, se valore y se es- time. Es necesario valorar y apreciar su trabajo propio. Que «la relacién con Dios personaliza al hombre —no lo anu- la ni lo disminuye, al contrario, lo hace mas él mismo» “—, es una verdad constatada por la experiencia, pero también ha de ser paradigma de una accién educativa que le ayude a crecer a él mismo, porque «el mas profundo significado de la educa- cin personalizada se halla no en ser una forma o método nue- vo de ensefianza mas eficaz, sino en convertir el trabajo de aprendizaje en un elemento de formacién personal» “, El co- nocimiento de las caracteristicas, carencias o limitaciones, ne- cesidades, ilusiones, etc. personales y ambicntales es requisito previo para una educacion personalizada. Una falsa idea de socializacién produce un igualitarismo que es radicalmente in- justo, porque se olvida de la dimensién personal, tinica e irre- petible del hombre, imagen de Dios. Las actitudes educativas que hoy son mas subrayadas, como las referidas a los términos adaptarse, comunicar, bajarse, dia- logar, tomar en serio, considerar la debilidad, encuentro amis- toso, etc., han aparecido en el estudio de la condescendencia y estén cargadas de invitaciones para la practica educativa. La actitud de servicio aun en los mas pequejios detalles de la relacién educativa, debe provocar un cambio de mentalidad en tantos educadores. La educacién es un servicio y el educador es un servidor. Esta actitud va més alld de las posibilidades y obligaciones de servir que brindan las estructuras catequéticas y docentes. Es necesario abrir caminos nuevos; unas veces se brindan y otras veces es preciso buscarlos. — Es muy valiosa la cercania especial del profesor, catequista 9 formador; compaiiia cercana de alguien que le ayuda a cami- 30. CoMIstOn EPISCOPAL DE ENSENANZA Y CaTeQuests, ”*. En efecto, los vinculos entre la Iglesia y la evangelizacién son tan intimos que la Iglesia nace de la accién evangelizadora de Cristo y de los Apéstoles; es instituida y enviada al mundo por Cristo. Aunque evangelizadora, comienza por evangelizarse a si misma, a través de una conversién y renovaci6n constante de todos sus miembros, para poder evangelizar al mundo de manera crefble. Ella es la depositaria del mensaje de la evangelizacidn, que conserva como un depésito vi- viente y precioso, no para tenerlo escondido, sino para comunicarlo. Finalmente, es la que envia a los evangelizadores a predicar no a sf mismos 0 sus ideas personales, sino un Evangelio del que ni ellos ni ella son duefios y propietarios absolutos para disponer de él a su gusto, sino ministros para transmitirlo con suma fidelidad. 26. Le 4, 43. 27. 1 Cor 1,17. 28. EN 14. 81 i : CapiTuLo 4 LA CATEQUESIS En el capitulo anterior se ha clarificado el lugar que ocupa la cate- quesis en la evangelizacion y se han sefialado sus fundamentos. Ahora se trata de profundizar en el concepto mismo de catequesis, su finali- dad fundamental, sus tareas, la gradualidad interna y la inspiracién ca- tecumenal. Para perfilar el concepto de catequesis es preciso desarrollar tres puntos: estudiar su origen; analizar algunas de las definiciones o des- cripciones que se han dado de ella; y constatar la naturaleza eclesial de la catequesis. Luego convendra estudiar la finalidad y las tareas que le corresponden. Finalmente se verd como el catecumenado bautismal debe ser el que inspire la catequesis en la Iglesia. 1. CATEQUESIS Con palabras sencillas, Juan Pablo II explica el origen de este vo- cablo en la vida de la Iglesia: «Desde su nacimiento en Jerusalén, el dia de Pentecostés, la Iglesia persevera en ofr la ensefianza de los Apéstoles, y esto significa el encuentro reciproco en la fe, de los que ensefian y de los que son ins! ruidos. Precisamente esto es la catequesis segtin la palabra griega (katekheo). Esta palabra originariamente signi- ficaba “Hamar desde arriba” (ex alto) o también “producir eco” (kata = arriba, ekheo = sonar, expresar). De ahi se deriva luego el significado de instruir (cuando la voz del que ensefia encuentra eco en el discipu- lo, de manera que su respuesta es como el eco consciente del maestro). Esta tiltima explicacién es importante porque indica que una instruc- 83 LA EVANGELIZACION cin, como es la catequesis, no tiene lugar de modo solamente unilate- ral, como lecci6n, sino también como coloquio, mediante preguntas y respues Desde el principio se advierte en la Iglesia una distincién entre la proclamacién del mensaje cristiano, para la que se utilizan palabras como anunciar, predicar, dar testimonio..., y un segundo momento de profundizaci6n, entre los que se encuentra la catequesis, con expresio- hes como ensefiar, conversar, entregar. La catequesis significaba la en- sefianza oral y la iniciacidn en el conocimiento de las verdades de la fe y enel modo de vida conforme con ella. Por ejemplo: «Me parecié también a mf, después de haberme informado con exactitud de todo desde los comienzos, escribirtelo de forma ordenada, distinguido Teéfilo, para que conozcas la indudable certeza de las ense- fianzas que has recibido (ut cognoscas eorum verborum, de quibus ert ditus es)» (Le 1, 3-4). «El que es instruido (catechizatur) en la doctrina, haga panticipe de to- dos sus bienes al que le catequiza (se catechizat)» (Gal 6, 6)°. Junto con la voz catequesis aparece la palabra catecrimeno, que li- teralmente quiere decir el que «es instruido» (katekhovimenos). Con- viene sefialar que en los primeros siglos esa instrucci6n iba orientada al bautismo, pues eran las personas adultas las que se convertfan y re- cibfan una preparacién especffica para bautizarse. Es importante darse cuenta de que la catequesis «consistfa, desde el principio, no sélo en la exposicién de las verdades de la fe y de los principios de la conducta cristiana, sino también en una introduccién gradual de los catectimenos a la vida de la comunidad eclesial. La ca- tequesis se convertia en la “iniciacién”, es decir, en la introduccion al mysterium del bautismo, y luego al conjunto de la vida sacramental de la que es cumbre y centro la eucaristia»*. Las palabras «catequesis» y «catectimeno» se utilizan repetida- mente con este sentido en Jas obras de los Padres de la Iglesia. Toda la 1. JUAN Pasto II, Audiencia general del 12.X11,1984, en J. PusoL, Juan Pablo Hy la catequesis, EUNSA, Pamplona 1986, p. 312. ¥ en el Catecismo de la Iglesia Catdlica se lee: «Muy pronto se Ila~ m6 cutequesis al conjunto de los esfuerzos realizados en ta Iglesia para hacer discipulos, para ayudar a los hombres a creer que Jestis es el Hijo de Dios a fin de que, creyendo esto, tengan la vida en sui nom- bre, y para educarlos e insteuirlos en esta vida y construir asf el Cuerpo de Cristo (Cfr. CT > (n. 4). 2. Otros textos son: Heh 18, 25; 21, 21-24; Rom 2,18; | Cor 14,19. 3, JUAN Panto II, Audiencia general del 12.XII.1984, en J. PUsOL, Juan Pablo HI y la catequesis, oc. pp. 313-314 84 LA CATEQUESIS literatura patristica recoge y usa abundantemente el término cateques!* para designar la instrucci6n del pueblo cristiano antes, pero tambit después del bautismo. Y asi aparece en los titulos de algunas de sus obras, como el Simbolo a los catectimenos de San Hilario de Poitiers (4366); las Catequesis de San Cirilo de Jerusalén (+386); la Gran ord- ci6n catequética de San Gregorio de Nisa (+394); las Homilfas cate- quéticas de Teodoro de Mopsuestia (+428); 0 la famosa Catequesis « los principiantes (De catechizandis rudibus) de San Agustin (+430). La fijacién del término catequesis debe mucho al perfodo de la vida de la Iglesia que se caracteriz6 por el esplendor de Ia instituci6n denominada catecumenado, En esta época se indicaba ya con el nom- bre de catequesis, tanto la ensefianza impartida a los candidatos antes del bautismo como la predicacién con la que se propagaba en general el mensaje cristiano. Una significacién més reciente de catequesis es catequizar, deri- vada del latin catechizare. De ella viene catechismus, catecismo, que se refiere tanto a fa misma labor de ensefianza como al libro que con- tiene la doctrina cristiana. Con el paso del tiempo se fue distinguiendo entre la accién de ensefiar (catequesis) y el objeto de esta ensefianza —el mensaje cristiano— debidamente ordenado (el catecismo). Partiendo, pues, tanto de la etimologfa como del uso que la Iglesia ha hecho de este término, /a catequesis se nos presenta Como una en- sefanza bdsica y elemental de las verdades de la fe y de los principios de la conducta cristiana, dada a personas que deseaban Ser cristianas o que ya lo eran. 1 2, NATURALEZA ECLESIAL DE LA CATEQUESIS* Parece dificil dar una definicidn de catequesis que abarque toda la riqueza de esta actividad eclesial, de ahi que habitualmente lo que mas se utilicen sean descripciones de la catequesis. De todas formas, son muchos los textos que han tratado de definir la naturaleza de la cate- quesis *. Describimos a continuacién cémo se ha ido enriqueciendo de 4, Cfr. también para este punto la ponencia presentada por J.M. Esters, «La misién profé la Iglesia: evangelizacién, catequesis y el Catecismo de la Iglesia Catdlica», en el Congreso Inter cional de Catequesis de 1997, Actualidad Catequética 176 (1997) 626-634. 5. El concepto de catequesis que aparece en el nuevo Directorio general pura la catequesis es dleudor de las aportaciones de diversos autores y de las descripciones que se habjan ido utilizando en documentos magisteriales anteriores LA EVANGELIZACION este concepto en los documentos del Magisterio de la Iglesia a lo largo de los tiltimos afios. a) Concilio Vaticano IT El Concilio Vaticano I describe la catequesi mentos: en dos de sus docu- «Vigilen los obispos para que se dé con diligente cuidado la forma- cidn catequética (catechetica institutionem), cuyo fin (quae eo tendit) es que la fe, ilustrada por la doctrina, se torne viva, explicita y operativa, tanto en los nifios y adolescentes, como en los adultos» *. «La formaci6n catequética (institutio catechetica) ilumina y robus- tece la fe, nutre la vida con el espiritu de Cristo, conduce a una conscien- te y activa participaci6n en el ministerio littirgico, y mueve a la accién apostélica»’. E] primer texto describe la catequesis por su finalidad, sefialando que la catequesis lleva a que la fe sea viva (que cultive una relacion personal con Dios), explicita (que propicie un adecuado conocimien- to), y operativa (que se traduzca en obras). El medio para conseguirlo es la formacién doctrinal (ilustrada por la doctrina). Precisamente el desarrollo de esta triple dimension de la fe (viva, explicita y operativa) es fundamental en la catequesis*. Esta descripcién fue recogida por el Directorio general para la catequesis de 1971, citéndola textualmente en el n. 17, y también esta presente en el Cédigo de Derecho Canénico, cuando afirma que «es un deber propio y grave, sobre todo de los pastores de almas, cuidar la catequesis del pueblo cristiano, para que la fe de los fieles, mediante la ensefianza de la doctrina (per doctrinae institutionem) y la practica de la vida cristiana (vitae christianae experientiam), se haga viva, expli- cita y operativa»’. Es interesante notar c6mo el Cédigo indica que para conseguir una fe viva, ademas de la ensefianza de la doctrina, se precisa también. la prdctica de la vida cristiana, la «experiencia de vida cristiana». 6. CD14. 7. GEM 4. 8. Aella se refiere DCG (1997) 53-55. 9, CIC 773. 86 LA CATEQUESIS Otros documentos posteriores al Concilio Vaticano II han ido ma- durando este aspecto, insistiendo en que el fin de la catequesis no se gue s6lo con una buena formacién doctrinal, ciertamente funda- mental, sino que es necesario también un aprendizaje de la vida cris. tiana, un entrenamiento de la misma en la practica de esa fe. El segundo texto que se ha titado del Concilio Vaticano II, de la Declaracién Gravissimum educationis momentum, describe la cate- quesis a partir de las tareas que debe desarrollar. El texto aparece en la Declaraci6n al hablar de «varios medios para la educaci6n cristiana», y subraya que para el cumplimiento de su misién educadora, la Iglesia se preocupa de utilizar todos los medios aptos, sobre todo los que le son propios, el primero de los cuales es la instruccién catequética. Y a continuacién hace la descripcién antes apuntada de las tareas a las que se orienta: el conocimiento de la fe, la formacién moral, la educacién litirgica y la formacién apostélica. b) «Directorio general para la catequesis» (1971) y «Evangelii nuntiandi» (1975) El Directorio de 1971 sitta a la catequesis como una de las cuatro formas del ministerio de la Palabra; las otras tres son la «evangeliza- ci6n o predicaci6n misionera», la «forma littrgica» (p. ej. la homilfa) y la «forma teolégica», cada una de las cuales tiene sus leyes propias. «En otras palabras, para el Directorio de 1971, la cateque equivale a la educacién de la fe (dejando aparte la homilfa y la ensefianza de la teologia)» ”. La exposicion del Directorio apuesta por una visién amplia de la catequesis, y la describe dentro de la actividad pastoral de la Iglesia, como la accién eclesial que «conduce a la madurez de la fe tanto a las comunidades como a cada fiel» ", Esta madurez de la fe, entendiendo la educacién de la fe como el camino para alcanzarla, ha sido muchas veces considerada como el fin al que tiende toda la catequesis. Mas tarde, Pablo VI en la Exhortacién Apostdlica Evangelii nun- tiandi situa a la catequesis dentro del proceso total de evangelizacién, y afiade la perspectiva de concebirla a modo de catecumenado. La ca- tequesis, sin confundirse con el primer anuncio, debe tener siempre 10. J.M, Estepa, «La misién profética de ta Iglesia: evangelizacién, catequesis y el Catecismo de la Iglesia Catblica», 0.0. p. 628. Hi, DCG (1971) 21 47 LA EVANGELIZACION ese talante misionero y mantener viva, renovandola, la conversién a Jesucristo. Subraya explicitamente que la catequesis debe adoptar la modalidad de un catecumenado, es decir, debe tener caracter iniciato- rio, de fundamentacién de la fe, y ser concebida como una ensefianza no solo tedrica, sino como un aprendizaje lo mas completo posible de toda la vida cristiana. c) Sinodo de 1977 y «Catechesi tradendae» (1979) El Sinodo de los Obispos de 1977, en su documento final, «Men- aje al Pueblo de Dios», afirma que el modelo de toda catequesis es el catecumenado bautismal: la formacién especifica que conduce al adul- to convertido a la profesién de su fe bautismal en la noche pascual. Juan Pablo II en la Exhortacién Apostélica Catechesi tradendae, que recoge las reflexiones del Sinodo de 1977, indica que se puede ha- blar de la catequesis en un doble sentido: uno amplio o pleno y otro es- tricto o restringido. Después de describir el sentido amplio, sefiala que éste «no con- tradice, sino que incluye, desbordandolo, el sentido estricto al que por comin se atienen las exposiciones didacticas: la simple ensefianza de las férmulas que expresan la fe» '’, Este sentido restringido es un modo de entender la catequesis limitandola a la simple transmisi6n de las formulas del catecismo. Se puede decir que este sentido ha desapareci- do practicamente del lenguaje catequético, por ser un modo muy pobre de entender la actividad catequética. Al definir la catequesis en sentido amplio 0 pleno Suan Pablo I lo hace en los siguientes términos: «Globalmente, se puede considerar aqui la catequesis en cuanto educaci6n de la fe de los niiios, de los j6- venes y adultos, que comprende especialmente una ensefianza de la doctrina cristiana, dada generalmente de modo organico y sistematico, con miras a iniciarlos en la plenitud de la vida cristiana» ". Esta definicién la recogerd integramente el Catecismo de la Igle- sia Catélica™, y en ella cabe destacar: — La catequesis es la educacién de la fe, con todo lo que la pala- bra educacién significa actualmente. 12. CTs. 13. CT 18. 14, CECS. 88 LA CATEQUESIS — Dada a todas las personas, desde nifos a adultos. — La catequesis se distingue de las demas formas de presentar la palabra de Dios por hacerlo de modo orgdnico (adecuado a las caracteristicas del sujeto) y sistemdtico (segtin un plan que dé unidad y coherencia a la formaci6n), asf como por ser una ini- ciacién cristiana integraf, pues la catequesis esta abierta a to- das las esferas de la vida cristiana: conocer Ia fe, celebrarla, vivirla, traducirla en oracién, anunciarla... (es la inspiracién catecumenal). Lo propio de la «catequesis es la iniciacion global y las diversas expresiones de la fe de la Iglesia. Es un servicio a la uni- dad de la confesién de fe. Es ese perfodo intensivo y suficientemente prolongado de formacién cristiana integral y fundamental» '*, d) «La catequesis de la comunidad» (1982) Este documento de los obispos espaiioles sobre la catequesis, des- arrolla ampliamente el cardcter propio de la catequesis y su distincién con respecto a las demas formas de educacién en la fe. Sittia la cate- quesis dentro del proceso evangelizador como una etapa formativa en- tre el primer anuncio o predicacién misionera y Ia accién pastoral. Se describe la catequesis como: «.., la etapa (0 periodo intensivo) del proceso evangelizador en la que se capacita bésicamente a los cristianos, para entender, celebrar y vivir el Evangelio del Reino, al que han dado su adhesién, y para participar activamente en la realizaci6n de la comunidad eclesial yen el anuncio y difusion del Evangelio. Esta formaci6n cristiana —integral y fundamental— tiene como meta la confesi6n de fe» '*. Esta rica definicion de catequesis quiere situarla dentro del proce- so evangelizador, e incluye muchos y variados elementos: tareas, cua- lidades, y una meta explicita, /a confesi6n de fe, que desarrollaremos mas adelante. 15, CC6L 16. CC 34. Oo LA EVANGELIZACION e) «Directorio general para la catequesis» (1997) El Directorio general para la catequesis recoge las precisiones y valores que se han ido explicitando a lo largo de los tltimos afios en los documentos citados y en la reflexion de los estudiosos del tema. Como fruto de la maduracién del pensamiento eclesial sobre la cate- quesis hay que destacar que el nuevo Directorio subraya de modo par- ticular la naturaleza eclesial de la catequesis ". La catequesis es una accién esencialmente eclesial. El verdadero sujeto de la catequesis es la Iglesia, que, como continuadora de la mi- sidn de Jesucristo y animada por el Espiritu Santo, ha sido enviada para ser maestra de la fe. Por ello, la Iglesia conserva fielmente el Evangelio, lo anuncia, lo celebra, Jo vive y lo transmite en la cateque- sis a todos aquellos que han decidido seguir a Jesucristo, Esta transmisién del Evangelio es un acto vivo de tradicién de la Iglesia, porque lo que la Iglesia est transmitiendo no es algo pasado, caduco, viejo: es la fe que ella vive, y que entrega ademas de forma ctiva: «La siembra en el coraz6n de los catectimenos y catequizandos para que fecunde sus experiencias mas hondas. La profesién de fe re- cibida de la Iglesia (traditio), al germinar y crecer a lo largo del proce- so catequético, es devuelta (redditio) enriquecida con los valores de las diferentes culturas. El catecumenado se convierte, asi, en foco fun- damental de incremento de la catolicidad y fermento de renovacién eclesial» *, La Iglesia acttia como madre y maestra. Como madre, en la inicia- cién cristiana transmite la fe y la vida nueva, engendrando y dando a la luz a los cristianos; y precisamente porque es madre, es educadora de la fe. Asi lo expresaba San Gregorio Magno: «Después de haber sido fecundada, concibiendo a sus hijos por el ministerio de la predicacién, la Iglesia les hace crecer en su seno con sus ensefianzas»”. Es, pues, madre y maestra al mismo tiempo. Por la catequesis, ali- menta a sus hijos con su propia fe y los inserta, como miembros, en la familia eclesial. Como buena madre, les ofrece el Evangelio en toda la autenticidad y pureza que le es dado, y, al mismo tiempo, como ali- mento adaptado y culturalmente enriquecido, da respuesta a las aspira- ciones mas profundas del corazén humano. 17. Ct. CG (1997) 78-79, 18. DCG (1997) 78, 19. Moralia in Job, XIX 12; CCL 143a, 970. LA CATEQUESIS 3. FINALIDAD DE LA CATEQUESIS El Directorio sefiala con fuerza que la finalidad de la catequesis es la comuni6n con Jesucristo. Recoge el pensamiento de Catechesi tra- dendae, que seiialaba que «el fin definitivo de la catequesis es poner a uno no solo en contacto, sino en eomunidn, en intimidad con Jesucris- to». Esta finalidad cristolégica y cristocéntrica es para el Catecismo de Ja Iglesia Catélica uno de los ejes de la catequesis: «En el centro de la catequesis encontramos esencialmente una Persona, la de Jestis de Na- zaret, Unigénito del Padre, que ha sufrido y ha muerto por nosotros y que ahora, resucitado, vive para siempre con nosotros (...) Catequizar es (...) descubrir en la Persona de Cristo el designio eterno de Dios (...) Se trata de procurar comprender el significado de los gestos y de las palabras de Cristo, los signos realizados por El mismo. Y el fin de la catequesis es conducir a la comunién con Jesucristo: s6lo El puede conducirnos al amor del Padre en el Espiritu y hacernos participes de la vida de la Santisima Trinidad»”, Toda la accion evangelizadora busca favorecer la comunién con Jesucristo: a partir de la conversién «inicial» de una persona al Sefior, suscitada por el Espiritu Santo mediante el primer anuncio, la cateque- sis se propone fundamentar y hacer madurar esta primera adhesién para conocer mejor a Cristo y comprender mas su misterio. La comunién con Jesucristo, por su propia dindmica, impulsa al discipulo a unirse con todo aquello con lo que el propio Jesucristo es- taba profundamente unido: con Dios, su Padre, que le habfa envi mundo, y con el Espiritu Santo, que le impulsaba a la m Iglesia, su Cuerpo, por la cual se entreg6; con los hombres, sus herma- nos, cuya suerte quiso compartir. {Pero donde se expresa esta finalidad de la catequesis? En la pro- fesién de fe en el tnico Dios Padre, Hijo y Espiritu Santo. En frase clara, el Mensaje del Sinodo de los Obispos de 1977 decia que «la c: tequesis tiene su origen en la confesién de fe y conduce a la confesién de fen”. Asi comentan esta afirmacién los obispos espafioles: «Esta aporta- cidn sinodal nos parece riqufsima. Nos hace ver que el proceso cate- 20. CT 5; eft. CEC 426; AG 14. 21. CEC 425, citando textualmente CT 5. 22. MPD &; cfr. CEC 185-197, 91 LA EVANGELIZACION quético es, esencialmente, un acto eclesial que, partiendo de la fe de la Iglesia, transmite esa fe a los catectimenos (...). Cuando el catequizan- do es capaz de confesar la fe con toda su vida en la Iglesia, con su me- moria, inteligencia y coraz6n, el proceso catequético ha culminado. La Iglesia, a través de la predicacién, de la homilia y de otras formas, continuaré alimentando y educando esa fe profesada, pero la cateque- sis ha terminado su mision»*. Los obispos latinoamericanos, en el Documento de Puebla, defi- nen la catequesis como «educacién ordenada y progresiva de la fe»*, y enel Documento de Santo Domingo dicen que «este ministerio pro- fético de la Iglesia comprende también la catequesis que, actualizando incesantemente la Revelacién amorosa de Dios manifestada en Jesu- cristo, leva la fe inicial a su madurez y educa al verdadero discipulo de Jesucristo»*. El Directorio subraya algunas caracteristicas de esta profesién de fe: — Es eminentemente trinitaria: Creo en el Padre, en el Hijo y en el Espiritu Santo. La confesién de fe en Cristo esta siempre unida a la confesién trinitaria. — Manifiesta que el amor a Dios y al préjimo es el principio que informa todo su ser, su obrar y su vida. — Sélo es plena si es referida a la Iglesia: se expresa en la Iglesia ya través de ella: «Todo bautizado proclama en singular el Cre- do, pues ninguna accién es més personal que ésta. Pero lo recita en la Iglesia y a través de ella, puesto que Io hace como miem- bro suyo. El “creo” y el “creemos” se implican mutuamente»”*. — Esta profesién de fe hecha en la Iglesia hace que el cristiano se incorpore a su misién: «El que proclama la profesién de fe asu- me compromisos que, no pocas veces, atraeran persecucién. En la historia cristiana los mértires son los anunciadores y los testi- gos por excelencian”. Se puede afirmar que la catequesis es una forma particular del ministerio de la Palabra que hace madurar la conversion inicial has- ta hacer de ella una viva, explicita y operativa confesion de fe trinita- ria, vital, eclesial y apostélica, 23. CC96. 24, Puebla 977. 25, Santo Domingo 33. 26. DCG (1997) 83; cfr. CEC 166-167; 196. 27. DCG (1997) 83; cfr. RM 45. LA CATEQUESIS 4. TAREAS DE LA CATEQUESIS La finalidad de la catequesis se realiza a través de diversas tareas, que estén mutuamente implicadas. Las tareas de la catequesis son como los objetivos especificos en los que se concreta su finalidad. En ocasiones se denominan también dimensiones de la catequesis, por- que, de alguna manera, «las tareas de la catequesis corresponden a la educacién de las diferentes dimensiones de la fe, ya que la catequesis es una formacién cristiana integral, abierta a todas las esferas de la vida cristiana»*. El Directorio” sefiala seis tareas 0 dimensiones de la catequesis, que corresponden al hecho de que la fe cristiana exige ser conocida, celebrada, vivida, rezada, compartida y anunciada. Las cuatro prime- ras las define el Directorio como tareas fundamentales; las otras dos, como tareas relevantes. Conviene darse cuenta de que las tareas fundamentales de la cate- quesis son paralelas a las cuatro partes en que se divide el Catecismo de la Iglesia Catélica. Al comentar la estructura del Carecismo, Juan Pablo II dice que «las cuatro partes se articulan entre sf: el misterio cristiano es el objeto de la fe (Primera parte); es celebrado y comuni- cado en las acciones littirgicas (Segunda parte); est presente para ilu- minar y sostener a los hijos de Dios en su obrar (Tercera parte); es el fundamento de nuestra oracién, cuya expresién privilegiada es el “Pa- dre Nuestro”, que expresa el objeto de nuestra peticién, nuestra ala- banza y nuestra intercesién (Cuarta parte)» ”. a) Tareas fundamentales Las cuatro tareas fundamentales de la catequesis son: 1.8) Propiciar el conocimiento de la fe. La primera gran tarea de la catequesis es el conocimiento del misterio cristiano. La fe tiene un contenido que conviene conocer, asimilar, hacer propio. El que se ha encontrado con Cristo necesita conocerle a El y su designio de salva- ci6n: el conocimiento de los contenidos de la fe viene exigido por la adhesion a la fe. 28. DCG (1997) 84; ef. CT 21. 29. Desarrolla esta interesante cuestién en los nn. 84 a 87. 30. FD 3 93 LA EVANGELIZACION Cuando la catequesis cumple esta primera gran funcién de iniciar en el conocimiento del misterio de Cristo, ese conocimiento ilumina la existencia humana, alimenta la vida de fe y capacita también para dar raz6n de ella en el mundo. En las tiltimas décadas del siglo xx se ha podido pasar de una ca- tequesis que estuvo muy centrada en los conocimientos a una cate- quesis que olvida la dimensién noética o cognoscitiva de la fe, y que preocupada por lo vivencial, con cierto antiintelectualismo, ha descuida- do el auténtico saber. Es preciso superar este error pendular, conscien- tes de que la dimensi6n cognoscitiva asegura la verdad y la profundi- dad de la dimensi6n vivencial *'. Esta dicotomfa entre la catequesis doctrinal y vivencial ha sido muy denunciada en muchos escritos de los diferentes episcopados, entre otros el Documento de Puebla del CELAM sobre la catequ Como resumen de todo ello se puede considerar lo que sefiala Juan Pablo II sobre esta cuestién: «No hay que oponer una catequesis que arranque de la vida a una catequesis tradicional, doctrinal y siste- matica. La auténtica catequesis es siempre una iniciacién ordenada y sistematica a la Revelacién que Dios mismo ha hecho al hombre, en Jesucristo, revelacién conservada en la memoria profunda de la Igle- sia y en las Sagradas Escrituras y comunicada constantemente, me- diante una “traditio” viva y activa, de generacién en generacién. Pero esta Revelacién no esta aislada de la vida ni yuxtapuesta artificial- mente a ella. Se refiere al sentido tltimo de la existencia y la ilumina, ya para inspirarla, ya para juzgarla, a la luz del Evangelio» ™. 2.*) La educacién litirgica, Es una dimensi6n esencial de la ca- tequesis, ya que la comunién con Jesucristo conduce a celebrar su pre- sencia en los sacramentos y particularmente en la eucaristia. Sefialaba Juan Pablo I en Catechesi tradendae que «la catequesis esta intrinse- camente unida a toda la acci6n litdrgica y sacramental, porque es en los sacramentos y sobre todo en la eucaristfa donde Jesucristo actiia en ple- nitud para la transformaci6n de los hombres». Y la catequesis 0 prepara a los sacramentos 0 conduce necesariamente a los sacramentos de la fe, pues «la vida sacramental se empobrece y se convierte muy pronto en ritualismo vacfo, si no se funda en un conocimiento serio del signifi do de los sacramentos. Y la catequesis se intelectualiza, si no cobra vida en la practica sacramental» *. 31. Chr. DCG (1997) 85; CC 86. 32. Cfr. Puebla 988. 33. CT 22. CT 23. 94 LA CATEQUESIS La catequesis debe lograr una verdadera iniciacin a la oracién y a la liturgia. Es preciso llevar a los fieles a una participacién plena, consciente y activa en todas las acciones litirgicas; y «para ello, la ca- tequesis, ademas de propiciar el conocimiento del significado de la turgia y de los sacramentos, ha de educar a los discfpulos de Jesucristo para la oraci6n, la accién de graqias, la penitencia, la plegaria confia- da, el sentido comunitario, la captacién recta del significado de los simbolos (...); ya que todo ello es necesario para que exista una verda- dera vida liturgica»™. 3.*) La formacién moral. La comuni6n con Jesucristo implica también caminar en su seguimiento. Hay que iniciar a los discipulos en /a vida evangélica. En el Catecismo de la Iglesia Catélica se preci- sa con detalle cudles han de ser las caracteristicas que la catequesis debe asumir en esta formacién moral *: — Una catequesis del Espiritu Santo, maestro interior de la vida segtin Cristo, dulce huésped del alma que inspira, conduce, rectifica y fortalece esta vida. — Una catequesis de la gracia, pues por la gracia somos salva- dos, y por la gracia también nuestras obras pueden dar fruto para la vida eterna. — Una catequesis de las bienaventuranzas, porque la vida de Cristo esta resumida en las bienaventuranzas, tinico camino hacia la dicha eterna a la que aspira el coraz6n del hombre. — Una catequesis del pecado y del perdén, porque sin reconocer- se pecador, el hombre no puede conocer la verdad sobre si mismo, condicién del obrar justo, y sin la oferta del perdén no podria soportar esta verdad. — Una catequesis de las virtudes humanas que haga captar la be- Ileza y el atractivo de las rectas disposiciones para el bien. — Una catequesis de las virtudes cristianas de fe, esperanza y caridad que se inspire ampliamente en el ejemplo de los san- tos. — Una catequesis del doble mandamiento de la caridad desarro- Mado en el Decdlogo. — Una catequesis eclesial, pues es en los miltiples intercambios de los «bienes espirituales» y en la «comunién de los santos» 35. DCG (1997) 85. 36. Cf. CEC 1697. 95 LA EVANGELIZACION donde la vida cristiana puede crecer, desplegarse y comuni- carse. 4.°) Ensefar a orar. La comunién con Jesucristo leva a los disci- pulos a asumir el cardcter orante y contemplativo que tuvo el Maestro La catequesis ha sido siempre un lugar privilegiado para iniciarse en una oraci6n de adoraci6n, alabanza, accién de gracias, confianza filial, stiplica, admiraci6n a Dios. Estos sentimientos quedan reflejados en el Padre Nuestro, oracién que Jestis ensefié a sus discipulos y que es mo- delo de toda oraci6n cristiana. Por eso el Directorio sefiala que «la “entrega del Padre Nuestro”, resumen de todo el Evangelio, es, por ello, verdadera expresi6n de la realizaci6n de esta tarea. Cuando la ca- tequesis estd penetrada por un clima de oracién, el aprendizaje de la vida cristiana cobra toda su profundidad. Este clima se hace particular- mente necesario cuando los catectimenos y los catequizandos se en- frentan a los aspectos mas exigentes del Evangelio y se sienten débi- les, 0 cuando descubren —maravillados— la accién de Dios en sus vidas». b) Tareas relevantes El Directorio, ademas de las cuatro tareas principales, destaca otras dos tareas relevantes *. 1.8) Incorporacién a la vida de la comunidad cristiana. Inspirados siempre en el Evangelio, habra que fomentar en la catequesis algunas actitudes que faciliten ese proceso de insercién comunitaria, como son: — el espfritu de sencillez y humildad («si no os hacéis como ni- fios...» [Mt 18, 3)); — la solicitud por los mas pequefios («el que escandalice a uno de estos pequefios...» [Mt 18, 16]); — laatencién preferente a los que se han alejado («ir en busca de la oveja perdida...» [Mt 18, 12]); — la correcci6n fraterna («amonéstale a solas ti con él...» [Mt 18, 15]); — la oraci6n en comin («si dos se ponen de acuerdo para pedir algo...» [Mt 18, 19]); 37. DCG (1997) 85. 38. Cfr. DCG (1997) 86, 96 LA CATEQUESIS — el perd6n mutuo («hasta setenta veces siete...» [Mt 18, 22]); — el amor fraterno aglutina todas estas actitudes («amaos unos a otros como yo os he amado» [Jn 13, 34]). La educaci6n para la vida comunitaria exige que la catequesis cui- de también la dimension ecuménica, que incluye exponer con claridad toda la doctrina de la Iglesia catblica, evitando lo que pueda inducir a error, y tener un adecuado conocimiento de las otras confesiones reli- giosas. Le compete fomentar ademas el espiritu de unidad, que de- sarrollaré la dimensi6n ecuménica en la medida en que suscite y ali- mente el verdadero deseo de unidad; pero no en direcci6n a un facil irenismo, sino a la unidad perfecta, cuando el Seiior lo disponga y por las vias que El quiera. 2.8) La iniciacién en la misién. Se trata de capacitar a los discfpu- los de Jesucristo para estar presentes, en cuanto cristianos, en la socie- dad, en la vida profesional, cultural y social. Se les debe preparar, igualmente, para cooperar en los diferentes servicios eclesiales, segtin Ja vocacién de cada uno. Este compromiso evangelizador brota, para los fieles laicos, de los sacramentos de la iniciacion cristiana y del ca- r4cter secular de su vocacién, También es importante poner todos los medios para si ar vocaciones sacerdotales y de especial consagra- cidn a Dios en las diferentes formas de vida religiosa y apostélica, y para s ‘ar en el corazon de cada uno la espec! vocacién misio- nera. En la educacién de este sentido misionero, la catequesis prepara para el didlogo interreligioso, que capacita a los fieles para una comu- nicacién fecunda con hombres y mujeres de otras religiones, aunque el didlogo interreligoso no dispensa de la evangelizacién®. c) Observaciones generales sobre las tareas de la catequesis El Directorio termina el anélisis de las tareas haciendo ver que constituyen un conjunto rico y variado de aspectos“. Aunque cada una de ellas realiza, a su modo, la finalidad de la catequesis, todas las ta- reas son necesarias, de forma que, si alguna se descuida, la fe cristia- na no alcanza su crecimiento“, La formacién moral, por ejemplo, es 39. Chr. RM 55a, 40. Cfi. DCG (1997) 87. 41. Como indicaba el Directorio de 1971, «interesa en gran manera que la catequesis conserve esta riqueza de aspectos diversos, con tal de que un aspecto no se separe de los demés, con detrimen- to de ellos» (n. 13), ee LA EVANGELIZACION esencialmente cristol6gica y trinitaria, Ilena de sentido eclesial y abier- ta a su dimensi6n social. Lo mismo ocurre con la educaci6n litirgica, esencialmente religiosa y eclesial, pero también muy exigente en su compromiso evangelizador en favor del mundo. Ademés, estas tareas se implican mutuamente y se desarrollan conjuntamente. Una tarea llama a la otra: el conocimiento de la fe capacita para la misién; la vida sacramental da fuerzas para la transformacién moral, etc. Para realizar sus tareas, la catequesis se vale de dos grandes me- dios: la transmision del mensaje evangélico y la experiencia de la vida cristiana. La educaci6n litirgica, por ejemplo, necesita explicar qué es la liturgia cristiana y qué son los sacramentos, pero también debe ha- cer experimentar los diferentes tipos de celebracién, descubrir y hacer amar los simbolos, el sentido de los gestos corporales, etc. Las diferentes dimensiones de la fe han de educarse en cuanto «don» y en cuanto «compromiso»: el conocimiento de la fe, la vida littr- gica, el seguimiento de Cristo son, cada uno de ellos, un don del Espiri- tu que se acoge en la oracién y, al mismo tiempo, un compromiso de es- tudio, espiritual, moral, testimonial. Ambas facetas deben ser cultivadas. Finalmente, cada dimensién de la fe, como la fe en su conjunto, debe ser enraizada en la experiencia humana, sin que permanezca en la persona como un ajiadido o un aparte. El conocimiento de la fe es significativo, ilumina toda la existencia y dialoga con la cultura; en la liturgia, toda la vida personal es ofrenda espiritual; la moral evangéli- ca asume y eleva los valores humanos; la oraci6n est abierta a todos los problemas personales y sociales, S. EL CATECUMENADO BAUTISMAL, INSPIRADOR DE LA CATEQUESIS EN LA IGLESIA La catequesis como accién gradual al servicio del proceso de ma- duracién de la fe sigue unos determinados grados 0 etapas, inspiréndo- se en el catecumenado bautismal: 1) El precatecumenado, etapa del primer anuncio que lleva a la conversion. 2) El catecumenado propiamente dicho, que atiende la catequesis integral. 3) El tiempo de la purificacién e iluminacién, que proporciona una preparacién més intensa a los sacramentos de iniciacion. 4) El tiempo de la mystagogia, que se caracteriza por la experien- cia de los sacramentos y la entrada en la comunidad. 98 LA CATEQUESIS Estas etapas fueron experimentadas durante muchos siglos por la gran tradicién catecumenal y pueden seguir inspirando hoy dia tanto el catecumenado como la catequesis de iniciacién. El hecho de que el catecumenado bautismal inspire la catequesis de la Iglesia significa que hay una serie de elementos de este catecu- menado que iluminan la accion ee pero sin confundirse con ella, porque entre los catequizandos y los catectimenos y entre la cate- quesis posbautismal y la catequesis prebautismal, respectivamente, hay una diferencia fundamental, derivada de la recepcion de algtin sa- cramento*. Entre los elementos del catecumenado bautismal, que deben ser fuente de inspiracién para la catequesis posbautismal, podemos sefia- lar®*: — Que la catequesis ha de tener una funcidn de iniciacién. — Que es responsabilidad de toda la comunidad cristiana — Que ha de estar impregnada del misterio de la Pascua de Cri to, pues la vigilia pascual, centro de la liturgia cristiana, y su ¢: piritualidad bautismal, son inspiracién para toda la cateques' — Que es lugar inicial de inculturacion, — Que es un verdadero proceso formativo y verdadera escuela de fe. Se puede concluir diciendo con el Directorio que «la catequesis posbautismal, sin tener que reproducir miméticamente la configura- cin del catecumenado bautismal, y reconociendo el cardcter de bauti- zados que tienen los catequizandos, hard bien en inspirarse en esta es- cuela preparatoria de la vida cristiana, dejéndose fecundar por sus principales elementos configuradores» *. (42. Enel Directorio general para la catequesis se utili tecimenos» y «catequizandos», a fin de sefialar esta diferencia. Por su parte, el da el distinto modo de unién con la Iglesia que tienen «catectimenos» y «fiele: 43. DCG (1997) 90-91, 44, DCG (1997) 91. an, como distintas, las expresiones «ca- IC 204-206 recuer- cristianos». CapiTuLo 5 LA ENSENANZA RELIGIOSA ESCOLAR El carcter propio de la ensefianza escolar de la Religién merece una consideraci6n especial dentro del ministerio de la Palabra y de la evangelizacién. Es claro que ha de tener un estatuto propio, ya que im- plica unas finalidades, contenidos, objetivos y métodos distintos a las otras formas del ministerio de la Palabra, como son el anuncio misio- nero, la catequesis, el estudio de la teologia, etc. Se analiza en primer lugar la naturaleza, el cardcter propio de la ensefianza religiosa escolar, para ver a continuaci6n su legitimidad 0 por qué se precisa la ensefianza de la Religion en la escuela y, ademas, que sea una ensefianza confesional de la Religion, en este caso, Reli- gién y Moral Catélica. Finalmente se tratara de la distincién y comple- mentariedad entre Ja ensefianza religiosa en la escuela y la catequesis de la parroquia. 1. NATURALEZA DE LA ENSENANZA RELIGIOSA ESCOLAR La funcién de la escuela no se puede reducir a la mera comuni cion de saberes. Corresponde a la escucla cultivar las facultades inte- lectuales, creativas, estéticas, etc. del alumnado. Los nifios y adolescen- tes adquieren en el centro escolar no s6lo una informacién cientifica, con unos métodos y técnicas apropiadas a los diversos saberes, sino ademas una interpretacion de la historia, del arte, de los datos de la geo- graffa; en definitiva, el alumnado recibe una manera de entender fa vida humana, una orientaci6n para su vida futura. Lo que pretende en 101 LA EVANGELIZACION Ultimo término la escuela es una formacién integral «mediante la asi- milaci6n sistematica y critica del universo cultural»', Pero es necesario convenir que esta formaci6n integral lleva con- sigo, se quiera 0 no, una determinada visién del hombre y el sentido de su vida. Serd la formaci6n religiosa referencia necesaria para los cre- yentes y también para los no creyentes en cuanto que «funda, potencia, desarrolla y completa la accién educadora de la escuela»”. La ensefian- za de la Doctrina y Moral Catdélica en la escuela, la entendemos con el estatuto académico de una «disciplina escolar y con la misma exigen- cia de sistematicidad y rigor que las demas materias»’. 2. FINALIDADES PROPIAS DE LA ENSENANZA RELIGIOSA ESCOLAR Las finalidades de la ensefianza religiosa escolar se apoyan en tres grandes convicciones: — La maduraci6n de la personalidad surge dentro de una determi- nada cultura y ahi se sustenta y crece. Nuestra cultura esté profunda- mente enraizada e impregnada de cristianismo y necesita la formacién teligiosa para situarse lticidamente ante esa tradicién cultural. — La escuela no puede sin mas reproducir la sociedad existente. El alumnado ha de aprender a discernir y juzgar criticamente las reali- dades sociales. La formaci6n religiosa ofrece una determinada manera de ver la vida, con una escala de valores claros que posibilitan ese dis cernimiento de las realidades. Ante las preguntas que el alumnado se hace sobre su respon- sabilidad ante el bien y ante la verdad, sobre el uso de la libertad, del saber y del poder, sobre la justicia y el pecado, sobre la muerte y la es- peranza, etc., la ensefianza religiosa ofrece unas respuestas que se tra- ducen en actitudes y en modos concretos de conducta y de conviven- cia éticas. Estas grandes convicciones dan origen a las finalidades propias que se le han asignado a la ensefianza religiosa escolar en el sistema educativo espafiol *: se trata de presentar el mensaje y acontecimien- to cristiano en orden a un didlogo con la cultura, \o cual conlleva ERE6. DCG (1997) 73, | DEG (1997) 73. |. Cfr, COMISION EPISCOPAL DE ENSENANZA ¥ CaTEQuESIS, Area de Religién. Educacién Prima- riu (6-12 aos). Disenio curricular base de Religin y Moral Catélica, Edice, Madrid 1991, pp. 9-10, see 102 LA ENSENANZA RELIGIOSA ESCOLAR una sensibilizaci6n sobre las raices cristianas en que esta inserto el patrimonio cultural. Del mismo modo pretende incorporar el saber de la fe en el conjunto de los demas saberes. Esta presencia y didlo- go exigen: — Presentar y descubrir la religion, y, en concreto, la fe cristiana como instancia critica ge la sociedad. Ello supone invitar a los alumnos a una actitud de cambio y transformacién de la sociedad, mediante una insercién critica de la misma, a la luz de los criterios que brotan del Evangelio y de la fe cristiana. — Presentar el mensaje cristiano con sus exigencias morales y en orden a una actitud liberadora y humanizadora de la propia persona. Proporcionar una jerarquia de valores y actitudes respecto al sentido de la vida. Se trata de educar la dimensién ético-social de la persona en orden a una apertura universal y realista frente a los problemas de la humanidad. — Proporcionar una visidn cristiana del hombre, de la historia y del mundo para su comprensién y para un didlogo con otras cosmovisiones y tradiciones religiosas. En este sentido, hacer posible que se susciten y aclaren las preguntas radicales del hombre en torno a sf mismo, a la sociedad y a la historia, en orden a una apertura consciente al sentido de la vida. — Educar la dimensién religiosa de la persona, en orden a una formacién integral. 3. DIALOGO Y SINTESIS ENTRE LA FE Y LA CULTURA Estas finalidades de la ensefianza religiosa hacen ver que no es una asignatura al lado de las otras, sino que ha de asumir y discer- nir el sentido de la vida que las demas disciplinas también ofrecen. Por tanto, resulta imprescindible que, en un respeto total y absoluto de la autonomia de las demas materias, la ensefianza religiosa pretenda el necesario didlogo interdisciplinar «que debe establecerse entre el Evan- gelio y la cultura humana, en cuya asimilaci6n critica madura el alum- no. La ensefianza religiosa pretende integrar esta dimensi6n en la for- maci6n de la personalidad, incorporar el saber de la fe en el conjunto de los demas saberes y Ia actitud cristiana en el interior de la actitud general que el alumnado va adoptando ante la vida». 5. ERE 65. 103 LA EVANGELIZACION Son famosas las palabras de Pablo VI sobre la necesidad de un diélogo de la fe con la cultura: «La ruptura entre el Evangelio y la cul- tura es sin duda alguna el drama de nuestro tiempo, como lo fue tam- bicn en otras épocas. De ahi que hay que hacer todos los esfuerzos con vistas a una generosa evangelizacion de la cultura, o mas exactamente de las culturas. Estas deben ser regeneradas por el encuentro con la Buena Nueva» Se advierte la necesidad de esta sintesis y didlogo. Por una parte, algunos sectores de la cultura actual se han separado de los postulados de la fe y, en ocasiones, se sitéan en abierta confrontacién con las creen- cias cristianas. Asimismo, existe otro peligro no menos frecuente: el de exponer el mensaje de salvaci6n sin tener en cuenta las coordena- das de la cultura actual, dando Sugar —quizd por primera vez en la historia de la Iglesia— a la presentacién de la fe en paralelo, sin con- vergencia alguna, con la cultura de su tiempo. La separaci6n entre la fe y la cultura reclama, al menos por parte de los creyentes, una urgente soluci6n, y esta Ilamada recae también sobre la escuela. En efecto, la escuela no sélo es el Ambito en que se imparten los distintos saberes, sino que constituye sobre todo el perio- do de la vida del hombre en el que, a partir de la primera edad de dis cernimiento, se lleva a cabo la maduracién psicolégica e intelectual del nifio y del adolescente. Por todo ello, la escuela es el dmbito privi- legiado para el esfuerzo por alcanzar la sintesis entre fe y cultura. Es preciso iniciar ese camino de tal forma que, salvando la inde- pendencia de contenidos y la autonomia de las diversas ciencias, el alumno sepa integrar su fe en el conocimiento de las ciencias profanas, y éstas le ayuden a madurar en su experiencia personal cristiana. En el Directorio, al desarrollar el caracter propio de la ensefianza religiosa escolar, se sefiala también que lo que confiere a ésta su carac- teristica propia es el hecho de estar llamada a penetrar en el Ambito de la cultura y de relacionarse con los demis saberes. En efecto, la ense- fianza de la Religién en la escuela es una forma original del ministerio de la Palabra que hace presente e! Evangelio en el proceso personal de asimilaciOn, sistematica y critica, de la cultura’. En el universo cultural, que interiorizan los alumnos y que esta definido por los saberes y valores que ofrecen las demas disciplinas escolares, la ensefianza religiosa escolar deposita el fermento dinami- 6. EN 20, 1. Cfr. EC 26; DCG (1997) 73. 104 LA ENSENANZA RELIGIOSA ESCOLAR zador del Evangelio y trata de «alcanzar verdaderamente los demas elementos del saber y de la educaci6n, a fin de que el Evangelio im- pregne la mente de los alumnos en el terreno de su formaci6n y que la armonizacién de su cultura se logre a la luz de la fe»*. Para que pueda ocupar el lugar que le corresponde es necesario que la ensefianza religiosa escolar# — Aparezca como disciplina escolar, con la misma exigencia de sistematicidad y rigor que las demas materias. Ha de presen- tar el mensaje y acontecimiento cristiano con la misma serie- dad y profundidad con que las demas disciplinas presentan sus saberes. — Nose sittie junto a ellas como algo accesorio, sino en un nece- sario didlogo interdisciplinar. — Establezca este didlogo, ante todo, en aquel nivel en que cada disciplina configura la personalidad del alumno. Asi, la pre- sentacion del mensaje cristiano incidiré en el modo de conce- bir, desde el Evangelio, el origen del mundo y el sentido de la historia, el fundamento de los valores éticos, la funcién de las religiones en la cultura, el destino del hombre, la relacién con la naturaleza, etc. 4. PRINCIPIOS EN TORNO AL DIALOGO FE-CULTURA. Con el propésito de que la ensefianza religiosa escolar alcance su objetivo especffico, en el didlogo fe-cultura se han de tener en cuenta los siguientes principios: 1.°) No cabe reducir la fe a un modelo cultural. El cristianismo no es una «ideologia» en el sentido original de este término. No obs- tante, la fe cristiana comporta un sistema de pensamiento que da res- puesta a los grandes interrogantes que el hombre se plantea. Aunque es preciso distinguir entre fe y cultura, también la fe necesita de la cultu- ra: «La sintesis entre fe y cultura no es sdlo una exigencia de la cultu- ra, sino también de la fe (...) Una fe que no se hace cultura es una fe no plenamente acogida, no totalmente pensada, no fielmente vivida»’. 8. CT 69. Nétese cémo la originalidad de Ia enseftanza religiosa escolar no consiste sélo en po- sibititar el didlogo con la cultura en general, ya que esto concieme a todas las formas del ministerio de ta Palabra, En la ensefianza escolar de la Religién se trata, de modo mas directo, de promover este didlogo en el proceso personal de iniciacién sistemética y critica, y de encuentro con el patrimonio cultural, que promueve la escuela. 9. JUAN PABLO IL, Discurso en la Universidad Complutense de Madrid, 3.X1.1982. 10S LA EVANGELIZACION sy 2.°) Este supuesto cultural no debe reducir la fe a una simple doc- trina fundada en los postulados de la raz6n. La fe no es producto de la raz6n que piensa, pero, al mismo tiempo, /a fe no es ajena a la razon. «La fe cristiana no es simplemente un grito del alma, es también una convicci6n. En la conciencia del creyente se expresa como una certeza fundada. No surge como fruto del raciocinio. Pero no es tampoco el re- sultado de un impulso irracional. Es un saber razonable, incluso cuan- do la fe trasciende lo puramente conceptual, no se opone a las leyes del pensamiento»"”. 3.°) Este primer encuentro personal entre la palabra de Dios —la iniciativa divina— y la respuesta racional y libre del hombre da lugar a una primera sintesis entre fe y raz6n. La comprensi6n racional de Ja fe origina un dialogo en el interior mismo de la persona entre fe y sa- ber humano. La fe personal posefda de un modo racional se fortalece y queda abierta a los demas saberes. 4.°) Simulténeamente, la ilustracién progresiva de la religion de- be hacerse a partir de los supuestos culturales en que se desenvuelve la vida del alumno: la religion tiene que inculturarse en el medio en que se implanta. Asf lo expresé Juan Pablo II: «El término “aculturaci6n” o “inculturacién”, ademas de ser hermoso neologismo, expresa muy bien uno de los componentes del gran misterio de la Encarnacién. De la catequesis como de Ja evangelizacién en general, podemos decir que esta llamada a llevar la fuerza del Evangelio al coraz6n de la cul- tura y de las culturas. Para ello, la catequesis procurara conocer estas culturas y sus componentes esenciales; aprenderd sus expresiones mas significativas, respetard sus valores y riquezas propias. Sdlo asi se po- dra proponer a tales culturas el conocimiento del misterio oculto y ayudarles a hacer surgir de su propia tradicién viva expresiones origi- nales de vida, de celebracién y de pensamientos cristianos» ". 5.°) La exposicién académica de la religién debe asumir los ver- daderos valores de cada época y de cada cultura. Este principio no es s6lo valido para aquellas 4reas geograficas que son ajenas a la cultura de Occidente, donde se ha plantado con fuerza la religién cristiana, sino que también se han de tener en cuenta otros valores que surgen temporalmente en las viejas cristiandades. 6.°) El didlogo ha de evitar en el alumno un doble riesgo: ni pue- de ser un peligro para su fe ni debe fomentar un falso sincretismo que 10. ERE 37. A. CT 53. 106 LA ENSENANZA RELIGIOSA ESCOLAR infravalore la verdad del pensamiento cristiano. E! Papa lama Ja aten- cin sobre la necesidad de que la asimilacién de los valores culturales no «reduzca a nada la cruz de Cristo», es decir, que no se aminoren ni se desfiguren los contenidos de la fe, pero afiade: «Otra cosa seria to- mar como punto de arranque, con prudencia y discernimiento, elemen- tos —religiosos 0 de otra indole — que forman parte del patrimonio cultural de un grupo humano para ayudar a las personas a entender mejor la integridad del misterio c1 no. Los catequistas auténticos saben que la catequesis se encarna en las diferentes culturas y ambien- tes: baste pensar en la diversidad tan grande de los pueblos, en los jé- venes de nuestro tiempo, en las circunstancias variadisimas en que hoy dia se encuentran las gentes; pero no aceptan que Ja catequesis se em- pobrezca por abdicacién o reducci6n de su mensaje, por adaptaciones, aun de lenguaje, que comprometan el buen depésito de la fe, o por concesiones en materia de fe o de moral; estén convencidos de que la verdadera catequesis acaba por enriquecer a esas culturas, ayudando- las a superar los puntos deficientes o incluso inhumanos que hay en ellas y comunicando a sus valores legitimos la plenitud de Cristo». 7.2) La ensefianza religiosa escolar no s6lo ha de incorporar y asi- milar sabiamente los valores culturales de cada época o de los distin- tos grupos humanos, sino que estd llamada a prestarles una valiosa ayuda porque les ofrece un criterio para discernir cudles son los ver- daderos valores: «La fe descubre en la cultura actual elementos que, bajo capa de progreso y autonomia, alejan de Dios e implantan nuevas servidumbres y dominaciones del hombre por el hombre. Frente a ta- les elementos, la fe cristiana ha de ejercer una funcién critica mostran- do los riesgos de deshumanizaci6n alli latentes, expresando su sentido acerca de la verdadera liberaci6n y la auténtica cultura humana» °. 5. LEGITIMACION DE LA ENSENANZA RELIGIOSA ESCOLAR"* La legitimidad de la presencia de 1a ensefianza religiosa en la es- cuela se fundamenta en multitud de razones, algunas de las cuales se 12. CPs3. 13. BRE 39. 14, Los argumentos que exponemos para legitimar la ensefianza religiosa confesional en la es- cuela pueden encontrarse en los documentos de la Comision Eptscoral. ESPANOLA DE ENSENANZA Y CarEQUESIS, Orientacianes pastorales sobre la ensenanza religiosa escolar. Su legitimidad, cardcter propio y contenido (Edice, Madrid 1979, 47 pp.): Disefo curricular base de Religién y Moral Catdli- ¢a: Educaci6n Infantil, Educacién Primaria y Educacién Secundaria Obligatoria (Edice, Madrid 1991, 63 pp.); y El profesor de Religin Catélica. Identidad y misién (Edice, Madrid 1998, 77 pp.) 107 LA EVANGELIZACION exponen a continuaci6n. Estos argumentos no sélo apoyan la convic- cin de que esta ensefianza no es contraria a la escuela ni a las finali- dades y objetivos que ella persigue, sino que muestran ademas que, cuando falta la formacién religiosa, la educacién de los alumnos que- da empobrecida e incompleta; se produce un dafio a los ciudadanos y una situaci6n injusta. La Comisién Episcopal Espafiola de Ensefianza y Catequesis ha expuesto algunas de las razones que justifican la ensefianza religiosa escolar sistematizdndolas en torno a cinco dimensiones de la religién: Ja cultural e histérica, la humanizadora, la ético-moral, la teolégica y cientifica, y la pedagégica. a) La dimensién cultural e histérica de la Religion La ensefianza religiosa escolar proporciona una informacién cul- tural e hist6rica de primera magnitud, imprescindible para comprender la cultura en la que se mueve el mundo en el que el alumno vive. Pre- cisamente este motivo ha sido el argumento invocado recientemente por el Consejo de Europa para solicitar la ensefianza de la Religion en todas las escuelas. No hay duda de que lo religioso forma parte de la cultura, y de un modo especial de la cultura europea. Todas las civilizaciones tienen contenidos de cardcter religioso y es imprescindible conocerlos para comprender la cultura propia y las demas. Por otro lado, los conteni- dos de Ia ensefianza escolar de la Religién dan mayor capacidad criti- ca y libertad para acertar o rechazar otras opciones. Es decir, permite interpretar y entender las civilizaciones y culturas y opinar con cono- cimiento. La ensefianza escolar de la Religién aporta un marco de referencia para formar la propia escala de valores y asf juzgar de las ideologi ademas, las manifestaciones religiosas son un lazo de unién entre las culturas de los pueblos, pues ofrecen una base comiin de didlogo y comprensi6n. En definitiva, desde este punto de vista, la religién, al ser un fen6- meno cultural, se debe ensefiar y aprender en Ia escuela, ya que en ella se pretende la transmisi6n de la cultura. Pueden verse también las Actas del 1 Congreso Nacional de Profesores de Religién, celebrado en no- viembre de 1999 en Madrid, La ensenanza de (a religion, una propuesta de vida (PPC, Madrid 1999, 245 pp.). 108, LA ENSENANZA RELIGIOSA ESCOLAR b) La dimension humanizadora de la Religion La religi6n tiene tan gran poder humanizador que urge su integra- cién en la formacién humana de los alumnos. La ensefianza religiosa escolar educa en los valores profundos, que permiten unificar al ser humano y darle una finalidad tilyma, que es la felicidad. Se ha dicho con acierto que la religién es un factor importante de identidad perso- nal. Hoy dia se proponen tres finalidades generales para la educa- ci6n: el desarrollo integral de la persona; su conveniente socializa- cién; y la asimilacién sistematica y critica de la cultura, entendida como patrimonio de conocimiento, valores, realizaciones, técnicas y formas de vida". La ensefianza religiosa escolar favorece el pleno desarrollo de la personalidad humana en todas sus dimensiones: mente, cuerpo, espiri- tu; ayuda a formar personas conscientes y libres; favorece la creativi- dad, porque la mente se abre a nuevas dimensiones; favorece el espiri- tu critico ante las diferentes situaciones culturales, sociales, politicas, educa para la vida individual y social. No se puede justificar la ensefianza de la Religién en la escucla exclusivamente por este motivo, es decir, por el poder humanizador de la religion, pues si se aceptara, significaria que el programa de religi6n seria s6lo