TEORÍA GENERAL DEL

SENTIMIENTO
(Selección)

Nuno Júdice

POEMA LLAMADO DE AMOR

Una corrosión de líquidos
en el vaso de tu risa: como si tu boca
trajera las lluvias ácidas
de la noche; y tus frases quemaran
la tierra de los cuerpos.

Te bebo, sin embargo; y
ardes dentro de mí. Tu amor
se esparce por mis venas, sube
hasta la cabeza, estalla por los ojos
y por los oídos con que te
veo y oigo.

El halo de las ocasiones
nos envuelve. Hasta el fin de la noche,
y en medio de la vida.

2

VENUS Y VULCANO

Con los dedos envueltos en estopa, se entrega
a dios: el dios que la abraza con las uñas sangrientas
del crepúsculo. Sin embargo, ella bebe su sangre
y la ve correr entre sus propias venas, iluminándole
el cuerpo por dentro, con un fulgor de forja. “¿Esto es
el amor?”, le pregunta. Y el dios la toma por las caderas,
la eleva a la altura de las montañas y le muestra,
en la despedida, la belleza insoportable del mundo.

3

tu rostro inquietante en su fijeza de enigma griego –ese rostro de perfil. y la discusión quedó interrumpida cuando los turcos cortaron el hilo de la madeja. Si bizancio hubiera caído unos días más tarde. antes de la caída. como aquellos que seguían discutiendo sobre el sexo de los ángeles en un concilio cercado por los turcos?) –y decirte. oír de nuevo tus últimas palabras de despedida. Discutían sobre el sexo de los ángeles. El asunto me interesa porque los únicos ángeles que conozco son estatuas ¡y no se puede saber cuál es el sexo de una estatua! Es verdad que la caída de un imperio nos da esas cosas imprevisibles: un vuelo de argumentos teológicos sobre el sexo. si es que no cortaron incluso el sexo de los ángeles. tal vez durante esos días se hubiera podido llegar a una conclusión sobre cuál era. que no hay que dar vueltas al amor 4 . aunque no sean de ángeles ni tengan la línea pura de los íconos griegos.EL SEXO DE LOS ÁNGELES Fue en bizancio. ahora que el sexo de los ángeles me trajo tu sexo. el sexo de los ángeles. que me sonaron demasiado secas (¿pero qué otro tono se puede usar en una despedida para no ser patético. Me basta entonces saber que es tu rostro. a fin de cuentas. y también me gustan los perfiles. de súbito. y me trae.

5 .cuando el cielo muda a cada instante y es necesario. si desde ahora sé que el único sexo que me interesa es el tuyo? Oye. que algo permanezca intacto en tiempos de cambio. de nuevo: en bizancio. a pesar de todo. todos fueron degollados cuando estaban a punto de llegar a una conclusión. ¿Qué otros imperios tendrán que caer para ello? ¿En qué nuevo concilio oiré discutir sobre el sexo de los ángeles. pues. una tarde.

au coeur du monde. y se ríen. sus voces se unen para invocar a santa juana de los abismos. como si el amor se sirviera en ese bar de comida rápida. una procesión de cantantes locos pasa por la entrada. la hora solar cae en el centro del alma que anda al revés. En ese momento. la hora de la patagonia se confunde con la hora de san Petersburgo. ensuciando el lugar donde. en medio de los trenes que se van y los que llegan. al principio de este siglo que va a acabar como empezó. entre máquinas de juegos y vasos de cerveza. para que los gestos bruscos del borracho que se abraza a la muchacha gorda no las hagan caer. con el calor que entra todavía por las grandes puertas de la estación de helsinki. y el poeta empuja las botellas hacia adelante. donde Lenin esperaba el tren de regreso. En su reloj. Blaise Cendrars En la estación de helsinki. envidiando al borracho que abraza a la muchacha gorda.LA TARDE SIN FIN Du monde entier. A esta hora –a media tarde del verano finlandés-. como el reloj del barrio judío de praga. se hace el silencio alrededor del muchacho tendido 6 . lenin esperaba su tren de regreso. en el mostrador. oigo la voz de ese poeta que soñó todos los rostros que se pierden y se encuentran en todas las estaciones del mundo. de largos cabellos y falda corta. me descubro.

todos los vasos estén vacíos.en el piso. detrás de los mostradores de vidrio. A veces. y las mujeres lloran lentamente. que agita el cuerpo en los sobresaltos sonámbulos del alcohol. en la tarde sin fin de helsinki. lenin se levanta de su mesa para mirar ese cuerpo. como si sintieran pudrirse las raíces de su juventud. como si el mundo entero los hubiera bebido hasta el fondo. Tal vez por eso se haya ido aquel poeta. tal vez por eso. en este mostrador donde el borracho y la muchacha gorda se abrazaban. llamándolo dentro de su sueño. 7 . los viajeros lo ven desde las ventanas.

un fragmento de bordado. cortadas en una tarde de paseos bucólicos.NATURALEZA MUERTA CON LETRAS Si mary gallén no hubiera tomado el costurero ese día. es posible que nunca hubiera existido el cuadro en donde ella diseña un tapiz. en los días interminables del verano finlandés. También mary gallén fue a parar a ese ático: imagino que su recuerdo sólo existe en viejos álbumes guardados en baúles. cerrando la perspectiva. Es verdad que también se ve el cielo: y las nubes blancas sobre el azul contrastan con el negro del vestido de mary gallén. como objetos decorativos. y la atención con que fija el telar casi nos hace olvidar la presencia de las rosas. en flores secas. ahora que todo aquel mundo desapareció hace cien años precisamente. sobre un fondo de colores y figuras. en un día cualquiera del verano de 1987. una de esas almohadas que se ponen en los sofás y ahí quedan. cuando mary gallén no imaginaba siquiera que alguien llegaría a escribir un poema sobre ella. del lago. en cartas de amor escondidas en gavetas que nadie volverá a abrir. como si su vida se agotara toda bajo la mirada del pintor que la transforma. hasta que el tiempo o el uso las arrojen al ático. de luto por sí misma. detrás del velo negro que lo cubre. Mas su rostro perdura. Es 8 . y del bosque al fondo.

en este cuadro. 9 . sin embargo. amplias.verdad. una presencia tal vez inútil. vacío como los ojos de mary gallén. si consideramos que ella mira hacia dentro de sí misma. como si quisiera expulsarnos de su presencia. lo que falta de llenar en la parte de arriba. que mary gallén es. cuyo vacío contrasta con las rosas abiertas. obstinada como la luz eterna del verano finlandés. o nos limitamos a mirar el bordado. plenas como la marea del lago que tiene el color blanco del cielo finlandés –el cielo de hace cien años. y por eso desviamos los ojos hacia el cielo. Ella está absorta en las cosas que imagina.

lo que es frecuente en esta región: ¿para qué imaginaría el pintor escenarios exóticos. todo sucede a orillas de un lago. que extiende la mano a la magdalena de edelfeldt. De hecho. el cristo de sandalias. Al contrario de cuadros antiguos. se dirige a ella incluso con un aire indiferente. Tal vez por eso los ojos de magdalena buscan los ojos de cristo. y tanto magdalena como cristo hacen bien en comportarse como burgueses. Ahí. Por otro lado. con la misma magdalena y el mismo cristo. como si hablara sobre el clima. y una posible sonrisa (¿o será ironía?) se esboza en los labios de él. viste un manto de terciopelo. en el museo de helsinki. una arrepentida magdalena se lanza a los pies de un cristo más humano que de costumbre. más húmedos que de costumbre. ¿por qué cristo habría de 10 . a menos que se trate de un brazo del mar báltico. es normal que esta situación no siga los modelos canónicos: el norte no es sitio para excesos. ésta lleva una cinta para sujetar sus rubios cabellos.CRISTO Y MAGDALENA En el museo de helsinki. para tragedias. y su pecho apenas se adivina bajo una blusa blanca y joyas de buena calidad. si lo que importa es dar un fondo comprensible (perceptible) al misterio que envuelve esta escena? De hecho.

Hay conversaciones que no se pueden interrumpir. secretos que no se deben revelar. no parece algo muy consistente. Mejor los dejo solos. a la luz del sol. se prolongue más allá de los árboles. qué sospecha de enfermedad. en estos casos. ¿qué problemas de cama. del cielo que se refleja en el agua.perder tiempo con una pecadora? A no ser que ella usara argumentos fuertes en su defensa. 11 . qué súbito cansancio de la vida de burdel? Nada que el tiempo no pueda curar… a no ser que este intercambio de miradas. Sí: ¿qué pena de amor lo habrá causado?. aunque el suelo esté cubierto por las hojas muertas del otoño. más fuertes que el banal arrepentimiento que. de la dureza de las piedras en que sus rodillas se lastimaron.

borraba los últimos restos de melancolía de los ojos de esas vacas. pasando de una bandera a otra a la velocidad del automóvil. bisabuelas y 12 . sin saber si estaba en bélgica o en holanda. aunque no era normal que. Cierto que por aquí habían andado brueghel. Entonces encendí los faros. nada decían sobre la tierra de nadie por donde yo pasaba. Las mismas vacas. a esa hora. eran las manchas blancas de los pájaros que se posaban en sus lomos. van gogh. que ni siquiera iba muy aprisa. además. rubens. Inmóviles en el paisaje. tampoco debían ya estar en el prado. desaparecieron. o tal vez incluso en alemania. a menos que fueran vacas de cartón. por último.FRONTERA En algún lugar de una frontera. o el hombre de la capa del oporto sandeman. Sólo el asfalto y las rayas de la cuneta me indicaban que andaba por lugares humanos. los pájaros saltaran de una vaca a otra. del otro lado de la carretera. empecé a mirar a las vacas. y lo único que se veía. aunque no podría decirse que fuera la más aceptable de las humanidades. y muchos más que hasta metieron las vacas en sus cuadros: las abuelas. que sin embargo caía con cierta lentitud. Las vacas. como los toros de los anuncios en las carreteras españolas. La noche.

13 . como comparsas en un escenario de ninguna parte.tatarabuelas de estas que estaban aquí hace poco.

debajo del agua. bajo el rumor de la fermentación de hierbas y lodo. en la tarde. esa mujer 14 . al atardecer. Su sombra aún vive ahí. Su boca se cerraba. y los hilos de lodo se prendían a sus cabellos. como si no pudiera decir lo que la hacía llorar. A pesar de todo. que oculta todo lo que sucedió bajo el árbol cuyas raíces se pierden en el fondo del estanque.EPITAFIO CAMPESTRE La mujer que apenas conocí murió en un estanque –uno de esos estanques sin agua que. invitan a quien pasa a sentarse a su orilla. Es posible que ella misma no supiera por qué lloraba. Así fue que un día se dejó caer. cuando ella se asomaba al agua y veía que sus ojos. La mujer que murió solía ir ahí. oculto sólo por el rumor de las ranas. y veía sus cabellos confundirse con los hilos de lodo que la arrastraban hacia adentro del estanque. miraba el agua. Sin embargo. Sé que esa mujer lloraba algunas tardes. miraban su propio rostro. el estanque se oscurecía.

sigo oyendo la voz de esa mujer. El cuerpo que sacaron del agua tenía sólo sus cabellos de lodo. es como si naciera otra vez. Y una alegría de fuente envuelve las raíces del árbol. Con un murmullo de hierba. 15 . Tal vez ella pensó que podía atravesar el agua. las hojas del árbol cubrían el agua del estanque. No quiso perder tiempo. El día en que murió. El croar de las ranas tiene el rumor de ese parto. en donde las ranas croaban en una fermentación de quejas. El sonido del agua que corre por los canteros. tiene el llanto de esa mujer que apenas conocí. Por eso. penetrando en la tierra. cada vez que el estanque se vacía. Un cuerpo de lodo la abrazó. corrió hacia el otro lado del estanque.que apenas conocí no llegó a morir. Del otro lado. Ahora. y sus ojos de agua. y su sexo de hierba. cuando vacían el estanque. alguien la llamó.

y pasaban despacio entre los asientos. llevando familias de provincia para pasar el año con los parientes de lisboa. en medio del campo. vendiendo agua en cántaros de barro. antes de sentarse en silencio en los asientos de madera de esos trenes de invierno. quien vendía el agua eran niños de zamarra apretada hasta el cuello. A veces. el jefe de la estación anunciaba el nombre del pueblo: pueblos que sólo existían de nombre. Yo pedía agua. entraban pasajeros con grandes maletas y canastas de fruta. de esos que tienen un cuello que se rompe a la primera. pero dejan en la boca un gusto de tierra pura. No decían nada. camino de lisboa. En esas paradas. para quien viajaba en el tren. con la luz apagada. ENTRE BEJA Y LISBOA (fines de los años cincuenta) Eran los tiempos en que el tren paraba en todas las estaciones: el tren de correos.EN EL TREN DE CORREOS. Pero en la estación de beja era distinto: ahí las vendedoras asaltaban los vagones. cuando se hacía el silencio después del chirrido de los frenos. A veces. Era la única animación del vagón nocturno: verlos acomodar las maletas y las canastas. y se reducían a sitios donde apearse. de noche. mirando a la derecha 16 . camino de lisboa. no por el agua sino para quedarme con un cántaro de barro.

17 . el tiempo en que el único destino del amor era ser arrojado al agua. Eran los tiempos en que el tren paraba en todas las estaciones. en esa noche fría entre la navidad y el fin de año. fui yo quien lo robó: el amor nocturno. a la pareja que se abrazaba. como si quisieran llevar consigo el destino de cada uno de nosotros. después. Hoy me pregunto si. mientras el tiempo pasaba entre beja y lisboa. en un asiento de tren. y lo arrojé al río. pero recuerdo. camino de lisboa. Su destino. frente a mí. antes de que la luz de la madrugada cayera sobre el invierno de lisboa. en realidad. el mío no se habrá ido en una de esas miradas. mientras la noche pasaba. en cambio. al fin de la noche.y a la izquierda.

olvidando a ese dios que iría a tomar un café con ella. sentada con el periódico de provincia enfrente. con el rostro cerrado para todos los que están en el café –y para mí. para que se vaya. la mujer joven espera que alguien llegue para tomar un café con ella. Pero la mujer joven sigue mirando a la calle. el suave ruido de las gotas en los vidrios llega a borrar el ruido 18 . donde comenzó a llover. en una plaza de pueblo desierta. poner mi taza de café en la mesa de al lado. donde sólo los árboles se mueven con el viento.ESCENA DE PROVINCIA En el café del pueblo. mirándola mientras termino el café– la mujer joven espera que un dios llegue para tomar café con ella. Es verdad que una belleza extraña envuelve su cuerpo. Mira hacia fuera. y es como si no mirara hacia ninguna parte. En su mesa de café de pueblo. en el mostrador. Y cuando llueve. preguntarle cómo se llama y contarle algunas historias de este pueblo. y que su rostro encierra la luz oscura de quien sabe que tiene que vencer todos los retos del amor. Dudo si pedirle el periódico. No ha pedido nada. que las manos tienen las líneas puras de quien no necesita gastarlas en trabajos y estaciones.

y la melancolía que fluye de los ojos de la mujer joven que insiste en no abrir el periódico de provincia. para mojarme en la lluvia que empieza a caer con más fuerza en la plaza del pueblo.de las bolas en el billar contiguo. 19 . que pagué ya el café y salgo. en olvidar la cita que está a punto de no realizarse y mirar hacia mí.

esas luces pueden nacer donde nada existe –ni el sol. un súbito eco del canto que acaba. 20 . y un ancla prende el poema a los residuos de la forma. La sombra desciende sobre un coro velado de murmullos animales. Sólo un silencio que brilla en su ausencia. ni el verano las imprime en un campo vacío.DESPERTAR No: no son luces. como vocales robadas al arco iris de las palabras. Otro llamado para que la exactitud surja. sacando restos blancos del fondo –sílabas sumergidas en una solución de sales. Entonces. ni el sonido del sol. o un rasgo de simetría en la maraña de la almohada (tus cabellos en el laberinto de la mañana). exactas en su definición. y bajo el sexo que las sibilas celebran.

Tal vez porque alguien pasó detrás de un muro. no es posible saber por qué ladra un perro. los demás también se callan. un perro empieza a ladrar. y después de él. el negro motor del mundo. De noche. Poco a poco. es decir. lo que no se puede ver. por la ventana. el centro de la noche. despierta a la propia noche. Después. 21 . como antes de que ladrara el primer perro. hasta que el silencio se instala. y nos obliga a mirar. si no lo estamos viendo. todos los perros de la noche se ponen a ladrar. No es necesario encontrar razones concretas para justificar la noche de todos los perros.SINFONÍA PARA UNA NOCHE Y ALGUNOS PERROS De noche. a sus fantasmas. mas es verdad que un perro. tal vez por culpa de un gato (esas sombras que huyen por las puertas). cuando ladra y despierta a los otros perros. el primer perro se calla.

y las escucho. 22 . la celebración melancólica del amor. Nubes de cabellos postizos. borrando estrella tras estrella. hasta apagar el cielo. en una distracción nocturna. Me extiendo con ellas en el colchón del horizonte. de labios pintados con la exageración de la mañana. Les enciendo cigarros. amantes cansadas de sus sábanas. Ellas duermen: yo recojo sus sueños. Cosecho sus cuerpos en la siega del otoño: trofeos de la más antigua de las batallas.POEMA Las nubes cargadas del poniente se agitan. envueltas en velos de azul y gris: danzad conmigo. conversar con una lentitud de mareas.

Era esa canción de piedra que los ríos murmuran. y esas que 23 . un vaso de silencio para vaciar de un trago. Las fórmulas gastadas de las más frías confesiones. el impulso brusco de una absolución. Y todos estos hechos son. un nombre despierta en su lengua. ese muro de ramas quebradas en una sequedad de labios. el mundo los envuelve con su maldición de tierra. la sombra que desciende con la lluvia.REMINISCENCIA Era un llanto de ojos abiertos. Me perturban las obsesiones enteras de la vida. evidentes. misterios familiares como la risa cuando nace. un cuerpo ácido como ciertas ciudades nocturnas. así.

descubro su sexo. como las curvas del azar en el centro de la certeza. Vi las palabras dibujadas por un gesto moribundo. 24 . arranco la flecha de su alma de ámbar. rasgo las alas que lo empujan hacia los hombres. y otras más. Cargo el fardo de un dios de ojos dorados.sólo llegan con la noche. Un cansancio de amor en el abrazo de los cedros. La corriente del fuego en el lecho de las frases.

No lo olvides: limítate a cargarlo. y acuéstate en ella. Busca en el lecho de ese río su cueva aún caliente. Avanza por la transparencia de las pieles. están abrazados y están separados como el día y la noche. oyendo el rumor de un río invisible. Sus ojos tiene la luz que buscas. entra en calor con los restos húmedos de su deseo. Los amantes están desnudos. Los vientos más antiguos soplan del interior de sus sexos. y vomitaras la bruma ácida de los puertos. encogiendo los hombros ante el paso de los aviones. y llevaras a cuestas el llanto de todos los que te persiguieron con el lamento blanco de la mañana. Imagina una navegación de sábanas. un rasgar de cortinas en el surco sangriento del himen. hasta perderte en ese flujo de éxtasis y murmullos. están vestidos. 25 . como el hervor del fuego en los labios de amantes insaciables. Es como si llevaras contigo las nubes pesadas de la noche.MAÑANA URBANA CON ALELUYA Es como si la ciudad estuviera pegada a tus brazos. y llora –sin que te vean– para que sólo tú recuerdes que eres humano.

su canto más ronco. 26 .Es como si contigo llevaras la ciudad: su memoria más negra.

oscurece sus orillas. Dejan a su paso una desolación de hojas muertas. Un mar de sargazos se extiende por la imaginación. rasgan la piel de los sentidos. Corro tras ellos. se desprenden de los cuerpos que se interpusieron entre los ojos y el sol. oigo un canto de gaviotas insulares. Sus alas me golpean los párpados. la eternidad vacía el depósito de las galaxias. Llevan la luz que nació con la mañana. en esta ansia. Bebo el cáliz del temporal hasta vaciarlo de ese ritmo de resaca. un fondo de marea corroída por las sales del origen. la vacilación de perros ciegos en el exceso del mediodía. A veces. Oigo su agonía ronca. Una sequedad de infinito se deposita en la garganta de dios. un rastro de árboles secos. Esos vientos corren entre los límites de las avenidas. Hay. Lentamente. Es verdad que las corrientes del golfo empujaron su cuerpo 27 .ESTUDIO MARÍTIMO Las corrientes del golfo traen los vientos más calientes.

bajo un cielo de lluvia en lisboa. Volvieron a echarlo al agua. puedo pensar que estoy en berlín. un destino sin suerte. con un piano que empuja los sentidos hacia el fin de la frase. colecciono los sonidos de kurt weill como gotas ásperas en la boca. Nadie supo qué hacer con ese dios ya muerto. sin saber qué hacer. Oyendo la lluvia que ya no canta. donde cuando llueve se escribe. vieron a las olas destrozarlo. bajo un cielo de nieve. Oyendo esas canciones que golpean sílabas secas. o en otro lugar así. DE VIAJE Oyendo las canciones de kurt weill. Los habitantes se reunieron a su alrededor. con el rumor apresurado de quien no llegó para quedarse.hasta la arena de las islas. con sus tonos negros. y que los grises canten. bebiendo hasta el fin sus canciones 28 . espero que la lluvia venga del norte.

entonces.en las que no aparece la lluvia. 29 . con una nube en cada mano. Cantar. como si así comenzaran las grandes nevadas.

Crecía contra los vidrios como si quisiera entrar al cuarto: y su reflejo entraba en mis ojos. cuando una flor miró hacia adentro del cuarto. tras los vidrios.HOMENAJE A SIMONETTA VESPUCCI Detrás de los vidrios. como si la sombra de la madera se hubiera cubierto el seno. sobre el fondo negro de la noche. y el frío entró en el cuarto. Y detrás de los vidrios dejó de haber flor. y 30 . la flor irrumpía de la noche. Cerré la ventana. Abrí la ventana para cortarla. Era como si nunca hubiera existido la flor: sólo sus pétalos insinuaban la sombra de lo que vi. Traía consigo el sexo de la noche. Era un seno blanco detrás de los vidrios. limpiando reflejos e imágenes. cerré los postigos de madera.

el sexo de la flor se hubiera sumergido en la marea de la noche. 31 .

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