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Preparación del Señor previo a su ministerio (XIII) G. Preparación mediante la prueba (1:12,13).

1. Tentaciones de Jesús «La figura de Jesucristo es una de la más controvertible de la historia de la

humanidad. Algunos han dedicado sus vidas tratando de probar que nunca existió, pues no tienen evidencia material para comprobar la misma. No es que no haya evidencia sino que ellos no aceptan la evidencia existente. […] muchos cristianos, creen en la Biblia y esperan que la ciencia traiga evidencia para sostener lo dicho por Dios. Es absurdo creer en Dios y dudar que todo cuanto está escrito es la verdad de Dios. Muchos quieren creer cuando vean el arca del pacto, cuando encuentren el arca de Noé completa, cuando encuentren la cruz donde fue Cristo crucificado o cuando encuentre una biografía de Cristo firmada por Caifás y los sacerdotes y que tenga el sello del emperador romano y la firma de Pilato dando testimonio de que realmente Jesús existió como dice la Biblia.

[…] Hoy los estudiosos quieren tener hasta el martillo que usaba Cristo cuando ayudaba a su padre, quieren tener a la mano, la dirección y el número del pesebre donde nació, quieren saber los nombres, seguro social de sus hermanos, quieren saber dónde los judíos guardaron la cruz en la cual fue crucificado, quieren saber cuanto detalle sea para creer que ciertamente Jesús existió. Estos pobres ignorantes no saben, que sería muy difícil que los judíos valorizaran todas las cosas asociadas a Cristo. Si Jesús hubiera sido aceptado por los judíos de su tiempo, les aseguro que tendríamos en un museo hoy: la cruz donde fue sacrificado, los clavos, el manto que le pudieron, el letrero, la corona de espina, el látigo con el cual fue azotado, la ropa que usaba cuando murió, la lanza que le cortó el costado.

Les aseguro que si Jesús hubiera sido aceptado ellos hubieran valorizado hasta las sandalias, hubieran convertido la cosa donde vivía con sus padre en un museo, en un lugar sagrado como era la costumbre, como hicieron con el pozo de Jacob.

Pero los judíos odiaron a Jesús, no querían ni escuchar su nombre, así que pienso que en vez de conservar toda la evidencia que los hombres de ciencia quieren ver para creer, los judíos la desaparecieron. Ellos no querían que se volviera a hablar de Cristo en Jerusalén ni en ninguna parte. Cuando los discípulos comenzaron a decir que Jesús había resucitado fueron amenazados de muerte y echados a la cárcel. Así que los judíos sólo desean olvidar a aquel hombre que les había causado tantos […] Lo primero que hicieron los judíos al enterarse de que el cuerpo de Cristo no estaba en la tumba fue comprar a los guardias para que dijeran que los apóstoles se habían robado el cuerpo. Ellos se encargaron de escribir documentos que fueron esparcidos por toda Jerusalén de que el cuerpo del Señor había sido robado, pero

nunca presentaron evidencia

.

Jesús tenía muchos enemigos entre los fariseos y saduceos, entre las autoridades religiosas de su tiempo, entre los escribas. Juan mismo dice que se podrían escribir muchos libros sobre Jesús. “Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas; y sabemos que su testimonio es verdadero. Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habían de escribir. Amen (Jn. 21: 24-25) Es un error pensar que por qué se encuentre un documento del tiempo de Cristo deba ser considerado el contenido del mismo una verdad. Muchas mentiras se dijeron de Cristo, muchas mentiras se escribieron sobre él. El hecho de que un escrito se encuentre y que diga que es del tiempo del Señor eso de por sí no es evidencia de que lo que dice tal escrito es cierto.

Jezabel escribió una carta en la cual le levantó una calumnia a Nabot. El documento llevaba el sello del rey Acab. Nabot fue asesinado. Ahora, si la Biblia no dijera eso, que fue una mentira de Jezabel, si ese documento se hubiera encontrado hoy, de seguro que íbamos a creer las mentiras de Jezabel. No mis hermanos, no podemos ser ingenuos. Mañana puede aparecer un pergamino escrito por un enemigo de Jesús levantando calumnias y narrando una mentira y no vamos a creer en ello por el simple hecho de que se escribió en ese tiempo.

Hoy la arqueología se afana por encontrar evidencia de la existencia de Jesús. El mundo necesita ver la evidencia, como Tomás necesitaba ver el cuerpo de Cristo y meter sus manos en sus heridas. Pero esto no se trata de evidencia material, esto se trata de creer por fe que la Biblia es la palabra de Dios y que todo cuanto en ella se dice es verdad. […] Los científicos deben probar que las Sagradas Escrituras son un fraude, deben probar que Jesús no existió, no somos nosotros los que tenemos que probar nada. La verdad no necesita ser probada, sino creída.

Son los científicos los que deben probar que no existe un Tercer Cielo, son los científicos quienes tienen que decir de dónde salieron los elementos de la "gran explosión" que dio origen al Universo, son los científicos los que deben probar por qué las jirafas, las ballenas, los elefantes de enorme tamaño no desaparecieron como ellos afirman sobre los dinosaurios, son ellos los que deben probar cómo se puso en movimiento los cuerpos cuando todos estaban en reposo. Hay muchas cosas que los científicos deben probar antes de pedir evidencia de la existencia de Dios, de la existencia de Cristo, de la verdad de la Biblia. Jesús no necesita ser probado, su existencia es real, no sólo existió hace dos mil años, sino que hoy se encuentra sentado a la diestra de su Padre en el Tercer Cielo esperando el momento de presentarse, entonces será muy tarde para creer en él.» (1) «El relato de las tentaciones nos abre una ventana hacia los momentos en que Jesús experimentó la prueba, y nos revela que la perseverancia demostrada en ellos responde a la actitud filial. En el relato de las tentaciones Jesús reivindica constantemente su condición de

hijo, no permitiendo que Satanás se sitúe como intermediario entre él y su Padre, ni que se haga portavoz de sus palabras. Las tentaciones constituyen una especie de “test de filiación” en el que se resalta la fidelidad de Jesús a su condición de hijo. Lo que está en juego en estos momentos de prueba es el honor de Jesús como Hijo. Al no renunciar a su condición de Hijo, Jesús cumple el mandato de honrar a su Padre, y le manifiesta su respeto manteniéndose firme cuando se pone a prueba su condición de hijo. Esta forma de reaccionar en el momento de la tentación revela también una confianza propia del Hijo que vive con la seguridad de que el Padre no le abandonará. Fidelidad, respeto y confianza son

las tres actitudes filiales que descubrimos en este relato, y detrás de él en las situaciones de prueba que vivió Jesús.» (2) «En la versión popular de la Biblia que usamos, este párrafo lleva el título “Jesús es puesto a prueba”. Antes se acostumbraba llamar a este texto: Las tentaciones de Jesús.

El hecho de que se use la palabra “prueba” en vez de “tentación” es significativo. Porque la palabra “tentación” hoy día se diluyó bastante. Igual que la palabra pecado. Por así decirlo: tenemos un concepto muy light de lo que es una tentación. El que ama los dulces, es tentado por un pedazo de torta con mucha crema, no quiere pecar, pero no resiste a la tentación y para no sentirse demasiado culpable, toma el café con edulcorante. Al que le gusta la velocidad se lo tienta con autos o con motos con muchos HP. La tentación aquí consiste en desear algo que no es esencial para la vida. Son tentaciones de los satisfechos. ¡Qué diferente cuando hay hambre, cuando un pedazo de pan se convierte en lo más precioso del mundo!

¡Qué diferencia con la historia de las tentaciones que sufrió Jesús! Aquí está en juego la salvación, es una cuestión de vida o muerte. Lo interesante es que Satanás no le propone un delito abierto. No le propone una infracción directa a la palabra de Dios. Satanás se muestra como un buen psicólogo que conoce a las personas. Es más, el teólogo alemán Joachim Gnilka dice que Satanás aparece aquí como un teólogo erudito. Conoce las Escrituras y con las Escritura quiere hacer caer al Hijo de Dios». Después de 40 días de ayuno en el desierto, Jesús tiene hambre
(3)

La predicación de Juan Bautista en el Jordán prepara la Buena Noticia. Juan reprende a los Fariseos, aconseja al pueblo y anuncia el advenimiento del Mesías.Jesús viene de Galilea, es bautizado por Juan y se retira al desierto, donde ayuna cuarenta días y es tentado por Satanás. Vuelve después a la región del Jordán, donde recibe nuevos testimonios del Bautista y llama a sus primeros discípulos.

«El martirio de Jesús se consuma en la Cruz, pero se inicia desde que despierta al uso de la razón, y en cierto modo antes, desde que empieza a ser perseguido de niño y ha de huir a Egipto. Meditemos, pues, ahora en la pasión de Cristo, contemplándola ya en el curso de su vida pública. Este curso de la vida de Cristo ha sido reconstruido por los escrituristas en sus Sinopsis, y aquí nos atendremos a sus líneas generales más seguras... El martirio de Jesús se consuma en la Cruz, pero se inicia desde que despierta al uso de la razón, y en cierto modo antes, desde que empieza a ser perseguido de niño y ha de huir a Egipto. Meditemos, pues, ahora en la pasión de Cristo, contemplándola ya en el curso de su vida pública. Este curso de la vida de Cristo ha sido reconstruido por los escrituristas en sus Sinopsis, y aquí nos atendremos a sus líneas generales más seguras.

Jesús, al empezar, cuando hizo su retiro en el desierto y recibió después el bautismo en el Jordán, "tenía unos treinta años" (Lc 3:23). Y ya en ese momento inicial de su misión, estando en el desierto, el Diablo, "mostrándole de un monte muy alto todos los reinos del mundo y la gloria de ellos", lo tienta a un mesianismo glorioso, potente, sin cruz alguna. Pero Jesucristo, ya entonces, al comienzo mismo de su ministerio público, rechaza a Satanás, consciente de que su camino lleva a la Cruz (Mat 4:1-11). En este mismo comienzo del ministerio de Jesús sitúan los evangelios, y también los escrituristas, su encuentro en el Jordán con Juan Bautista, medio año mayor que él. Juan, por inspiración del cielo (Jn 1:31-34), enseguida de bautizar a Jesús, lo señala y presenta diciendo: "éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (1:29). Juan sí sabe lo que está diciendo iluminado por el Espíritu Santo. Está diciendo que "éste es el verdadero Cordero pascual, y es en la sangre de su sacrificio personal donde el mundo pecador va a encontrar por fin el perdón". Y esa identidad pascual-martirial que Juan sabe de Jesús, la sabe Jesús de sí mismo. Juan y Jesús pre-conocen el misterio de la Pasión. Jesús obra con una valentía aparentemente temeraria: "no se guarda" en lo que dice o en lo que hace; no «guarda su propia vida», porque desde el principio la da por "perdida" (cf. Lc 9,24). Primera Pascua y subida a Jerusalén.

Enfrentamiento con los sacerdotes: "Estaba cerca la Pascua de los judíos y subió

Jesús a Jerusalén" (Jn 2:13). Comienza el Maestro su ministerio en el corazón mismo de Israel. Y lo primero que hace al entrar al templo es arrojar violentamente a cuantos en él compraban y vendían, volcando las mesas, y acusándoles de haber convertido el lugar santo en «cueva de ladrones " (Mat 21:12-13). Desde entonces los sacerdotes del Templo lo odian, lo odian a muerte. Y los judíos, llenos al mismo tiempo de espanto y de indignación, le arguyen: "¿qué señal nos das para proceder así?"... Jesús les asegura que si destruyen su cuerpo, en tres días lo levantará de nuevo (2:18- 22). Y aunque muchos en esos días creyeron en Jesús, él "no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos" (2:23-24). Desde luego, este primer encuentro, o mejor encontronazo, de Jesús con el centro religioso de Israel no augura para Él grandes triunfos y prosperidades. La casta sacerdotal es muy poderosa tanto en el Sanedrín como ante el pueblo. Denunciarla públicamente es convertirla en feroz enemigo, y esto significa colocarse en grave peligro de muerte... ¿No hubiera podido proceder Jesús más suavemente, con una gradualidad más prudente?... Por supuesto. Pero no lo quiso.

En aquellos mismos días, Jesús anuncia: "como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado" (3:14). En efecto, el Padre ama al mundo y le entrega al Hijo como salvador (3:16). Por eso se condenan a sí mismos los que se niegan a creer en Él y lo rechazan. Y es que "la luz vino al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas" (3:18-19).»(4)

«Las dos primeras tentaciones empiezan con las palabras: “Si eres Hijo de Dios”. Más tarde repiten esas palabras los que están al pie de la cruz de Jesús, burlándose de él: “Si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz”. Es un desafío: Si sos el que decís ser, si querés que te creamos, tenés que demostrarlo. Esto aparece continuamente en toda la vida de Jesús, continuamente se le echa en cara de que no demuestra suficientemente su identidad, se le pide que haga un gran milagro que elimine toda duda y que de una vez demuestre claramente quién es.»(5)

2. El Señor Jesús fue llevado por el Espíritu Santo al desierto para ser tentado

“Entonces fue llevado Jesús por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y, habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, al fin tuvo hambre. Y acercándose el tentador, le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Pero él respondió, diciendo: Escrito está: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” Llevóle entonces el diablo a la Ciudad Santa, y, poniéndole sobre el pináculo del Templo, le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo, pues escrito está: “A sus ángeles encargará que te tomen en sus manos para que no tropiece tu pie contra una piedra.” Díjole Jesús: También está escrito: “No tentarás al Señor tu Dios.” De nuevo le llevó el diablo a un monte muy alto, y mostrándole todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, le dijo: Todo esto te daré si de hinojos me adorares. Díjole entonces Jesús: Apártate, Satanás, porque escrito está: “Al Señor tu Dios adorarás y a El solo darás culto.” Entonces el diablo le dejó, y llegaron ángeles y le servían.” [Mat. 4:1-11, Mat. 26.32; Mar. 14.28]

«El texto evangélico de las tentaciones que nos presenta san Lucas, es como una foto; inmóvil, quieta, fija, pero reveladora de un aspecto muy importante de la vida de Jesús. Nos muestra algunos rasgos de su rostro humano y divino, aunque no logra comunicarnos el movimiento de la vida real de Jesús de Nazaret, con respecto a las tentaciones. En general hay acuerdo entre los estudiosos de la Biblia que los pasajes evangélicos que hablan de las tentaciones, no se refieren a un momento aislado y separado de la existencia de Jesús. Se trata más bien de mostrar que Jesús sintió la experiencia de la tentación, compartiendo con esto nuestra condición humana, desde que tuvo conciencia, hasta el momento definitivo de su muerte en la cruz.»(6) Manuel de Tuya, O. P, comenta que «este relato es “uno de los mas enigmáticos de

toda la tradición evangélica” (Schmid). Por eso se va a hacer primero una exposición de los elementos que entran en el relato; luego buscar el intento diabólico en ellos, y, por último, ver el origen y finalidad kerigmático-evangélica de esta tentación. Mateo vincula este pasaje al bautismo de Cristo por la fórmula de “entonces,” que indica un simple cambio de escena. Esto, sometido en todo a la acción del Espíritu Santo, va “al desierto.” El Espíritu “lo lleva a la parte alta” (άνήχθη), lo “empuja” (έκβάλλει) (Mar), lo “llevaba” (Luc), en imperfecto, indicando una acción constante.

La forma de expresión lo vincula con el desierto de Judea (Mat. 3: Ib; cf. Mar 1:4; Luc 3:2) antes descrito. Una tradición lo localiza en el Jebel-Qarantal, a cuatro kilómetros al norte de la actual Jericó. En el siglo IV San Garitón fundó allí una laura. Desde 1874 está en poder de los ortodoxos Va al desierto para ser “tentado” (πεφασθηνοκ) por el diablo. La palabra griega usada lo mismo puede significar “tentación” en el sentido de solicitar al pecado, que indicar, simplemente, ser sometido a prueba. El desierto aparece en la literatura judía y oriental como lugar donde moraba: los malos espíritus, y en especial los demonios (Mat. 12:43; Luc 11:24; cf. Is 13:21; Tob 8:3; Bar 4:35). Pero tiene también otro sentido mesiánico, además de lugar de

penitencia y aislamiento. Las comunidades de esenios y Qumrán son un claro

ejemplo de ello. El diablo significa, conforme a su etimología (διάβολος), “arrojador,” en sentido de acusador, calumniador o tentador. Su oficio es triple en la literatura rabínica: solicitar al hombre al pecado (cf. Zac 3:1; Job 2:6ss), acusarlo luego ante el tribunal de Dios y aplicar la muerte en castigo al pecado; de ahí llamarle “el ángel de la muerte.” El tiempo que establecen los evangelistas para esta tentación es de cuarenta días y cuarenta noches, cifra de ambiente bíblico. Así, el diluvio (Gen 7:12); la estancia de Moisés en el Sinaí (Ex 24:18); los años de Israel en el desierto (Núm 14:33-34); años de una generación. Tiene también un carácter penal. Vosté piensa que el número cuarenta es a causa de los ayunos de los judíos, que comían por las noches, como es costumbre de los musulmanes en el mes del Ramadán. Sin embargo, la dependencia de los pasajes citados del A.T. explica la formulación literaria del continuo ayuno de Cristo. Fue durante este período cuando se dice que Cristo experimentó tentaciones. La construcción gramatical de Marcos-Lucas es ambigua. Mateo las sintetiza al final del ayuno. Mateo y Lucas recogerán tres.»(7) «Uno de los momentos más gloriosos que nos narran las Sagradas Escrituras es el encuentro de Jesús con Satanás en el desierto. Ese encuentro debió ser en la madrugada de la última noche en la cual Jesús terminaba de su ayuno. Durante 40 días y 40 noches había estado mi Señor orando y ayunando. Había transcurrido 960 horas. Había transcurrido 57.600 minutos o 3.456.000 segundos.

María, madre del Señor, y Jesus como bebe recién nacido Es interesante que la suma de los dígitos de las horas nos dé 15 (960). Pues es a la hora 15 que muere Jesús, las tres de la tarde. Esa hora marca el año 6000. Lo que nos indica que el sacrifico de Cristo cubriría 6000 años en el calendario de Dios.

Además la suma de los dígitos de los minutos y la suma de los dígitos de los segundos nos da dieciocho, que es la suma del número de la bestia (6+6+6=18). Lo que nos lleva a corroborar lo establecido en Génesis 3:15. (La lucha entre Jesús y la simiente de la serpiente). Ciertamente allí en el desierto esa lucha daba comienzo. Satanás se enfrentaba cara a cara con Jesús en aquella noche solitaria en aquel lugar. Era el encuentro de luz y las tinieblas. El desierto era el mundo, un mundo que se había apartado de Dios, que estaba bajo el dominio de Satanás, Jesús había reconocido esto, cuando más tarde identificaría al diablo como el príncipe de este mundo. “Ahora el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.” (Jn 12:31) No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí. (Jn 14:30) Y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. (Jn 16:11)

Satanás no estaba allí por mera casualidad, Satanás pudo enviar a uno de sus ángeles caído, a un demonio, pero no lo hizo. El iría allí al lugar en el cual Jesús oraba y ayunaba. Satanás sabía que se jugaba su destino, sabía que aquél hombre era el Hijo de Dios, la simiente prometida que lo destruiría. Satanás tenía que hacer

todo lo necesario para tentar a Jesús, para evitar que completara el plan de salvación para la raza humana. Satanás sabía que mientras Jesús estuviera con vida, todos los reinos de la tierra eran suyos. Todavía podía subir al cielo para acusar a los hombres. Jesús también lo sabía, sabía que Satanás tenía poder sobre este mundo, pues todavía su sacrificio no había culminado. La humanidad debe entender esto. Estamos todavía bajo la influencia de estos

seres. Estamos bajo la influencia de Satanás, la diferencia es que Satanás ya no es el príncipe de este mundo, es un farsante, Satanás ahora no puede subir al Tercer Cielo para acusarnos delante de Dios, Satanás fue expulsado a la tierra, ahora está entre nosotros, sus demonios se han apoderado de millones de seres humanos, por eso la maldad se ha multiplicado. Satanás sabe que fue vencido en el desierto y que su derrota final se selló aquella madrugada en la que trató de tentar a Jesús. Así que este momento en el desierto es muy importante, pues será la primera derrota que sufrirá Satanás. Allí está con su cara de "lechuga", con sus piedras en las manos, con su actitud de compasión y de caridad, allí estaba disfrazado de ángel de luz, allí estaba falseando la verdad, falseando la Palabra de Dios.

Satanás esperó al último momento, esperó el momento en que Jesús estaba cansado, hambriento, sediento, espero el último momento para ir a tentar a Cristo, no fue al primer día, ni el segundo, ni el décimo, sino que esperó el último instante.

Así siempre actúa, estudia su presa, sabe el momento en que nos puede hacer daño y cuando se presenta siempre trae consigo una buena oferta, un buen especial. Los creyentes deben conocer a este príncipe, conocer su modo de operar, saber que nunca se ha de presentar como diablo, siempre vendrá como oveja. Sólo si tenemos al Espíritu Santo nos daremos cuenta de quién es realmente. Jesús había recibido el bautismo en las aguas y había sido ungido por Dios, Jesús

había

estudiado el libro de Deuteronomio, había estudiado el

Antiguo Testamento. Así que Jesús estaba preparado para resistir aquella prueba, aquel encuentro con el príncipe de las tinieblas. Hay muchas cosas interesantes que aprender en este evento bíblico. Este suceso no se da en el aire. Aquí se encuentran las dos fuerzas que han determinado la vida de la raza humana en este planeta. Está el príncipe de las tinieblas, el Querubín Protector que se rebeló contra Dios y logró que una tercera parte de los ángeles le siguieran.

Aquí estamos ante el primer gran conspirador, el primero en tratar de dar un golpe de estado, aquí estamos ante la presencia de el primer traidor registrado en la historia. Estamos ante un gran general que dirige, según el apóstol Pablo, huestes celestiales, gobernadores de las tinieblas. Estamos ante la criatura más hermosa y mejor vestida de la creación de Dios. “Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de todo piedra preciosa era tu vestidura.” (Ez. 28:12-13) “Tú, querubín grande, protector, y te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseaba. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste, por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras de fuego, oh querubín protector. Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojé por tierra, delante de los reyes te pondré para que miren en ti. “(Ez.28:14-17) “Todos los que te conocieron de entre los pueblos se maravillarán sobre ti; espanto serás, y para siempre dejará de ser.” (Ez. 28:19)

Así que no estamos ante una criatura con rabo y cuerno, monstruosas como nos la pintan en las películas, sino ante un ser hermoso, sabio, astuto, engañador. Allí está Satanás vestido de oveja, vestido de ángel de luz, la madrugada del último día de ayuno del Señor. Allí está con sus piedras, allí está listo para el encuentro.

Satanás se había preparado bien. Había repasado su estilo, que tanto le daba resultado con los humanos, la pregunta retórica, allí estaba listo, había estudiado la Biblia y prefirió el salmo 91. Leyó el salmo y escogió la parte que le convenía. Así que esperaba la victoria ante Jesús, esperaba derrotarlo, estaba dispuesto a todo, estaba dispuesto a darle todas las riquezas del mundo, sus reinos, su poder. Satanás sabía que tenía una buena oferta, que Jesús estaba débil, con hambre, sediento. Satanás estaba seguro que había escogido el mejor momento, Satanás sabía que Jesús no podía responder como Dios, sino como hombre. Así que estaba listo para todo. Estaba listo para la batalla y estaba confiado que podría derrotar al Maestro.

El infierno: ilustración 34ª. de Doré para La divina comedia Allí estaba el Hijo de Dios, el Cordero de Dios. Allí estaba mi Jesús, lo había dejado todo por el amor a la raza humana. Lo tenía todo al lado de su Padre en el Tercer Cielo. Tenía su trono y tenía su ejército de ángeles que lo seguían por todas partes. Pero mi Señor había tomado la decisión de venir a la tierra, deseaba que la humanidad regresara ante la presencia de Dios, Dios amaba a su creación, la raza humana era algo diferente, era distinta a todo lo que Dios había creado, no había criaturas como el hombre en el Tercer Cielo.

Para Dios la raza humana era un especial tesoro. Jesús sabe que Satanás sabía los planes de Dios. Sabía que Jesús moriría para redimirnos de su maldad, maldad que aquel Querubín Protector había traído a este planeta. Había pasado cuarenta días y cuarenta noches. Jesús se había preparado físicamente y espiritualmente para enfrentarse a la prueba. Conocía a su adversario, sabía que era astuto, brillante, persuasivo, Jesús sabía que pronto el diablo asomaría su cabeza por el desierto y no con buenas intenciones.

Jesús sabía que esta criatura iría a tentarlo y que iría muy bien preparada. Sabía por dónde le iba a atacar, sabía las preguntas que Satanás le haría. Por eso estudió el libro de Deuteronomio. Memorizó sus versículos. Jesús no iba a caer en la trampa en la que cayó la mujer. No le daría explicaciones, ni respuesta. Sólo le recordaría las Sagradas Escrituras. El Señor sabía muy bien que la tentación llegaría después de su bautismo y de ser ungido por Dios. Así que entró en oración y en ayuno y estudió la Biblia.

Ecce Homo, obra de Antonio Ciseri donde puede verse a Poncio Pilato presentando a un azotado Jesús de Nazareth ante el pueblo de Jerusalén.

[…] El escenario está preparado. La lucha comienza. Jesús seguro de sí mismo. Ha terminado su ayuno, ha estado en continua comunicación con su Padre mediante la oración, tiene la protección de Dios. Está preparado, ha leído el libro de Deuteronomio, conoce las preguntas del adversario y sabe que su mejor arma contra Satanás es la espada de dos filos, es la Palabra de Dios, la palabra de su Padre. Satanás se siente confiado. Sabe la condición física y mental de Jesús, debe estar muy cansado, su pensamiento no será tan ágil. Ha preparado su guía de preguntas. Ha delineado un plan de tres partes. Sabe por dónde atacar primero y tienen su oferta final » (8)

La Biblia de Gutenberg. La Biblia (del griego, τα βιβλία, que significa "los libros"), es el conjunto de libros canónicos deljudaísmo y el cristianismo. La canonicidad de cada libro varía dependiendo de la tradición adoptada. Según las religiones judía y cristiana, la Biblia transmite la Palabra de Dios. La Biblia, o una porción de ella, está traducida en 2303 idiomas o dialectos.

«Antes de que Mateo termine de contar la historia, al “tentador” se le llamará “el diablo” (vv. 5, 8, 11) y Jesús se dirigirá a él como “Satanás” (v. 10). Estamos frente a una guerra espiritual de la mayor magnitud. Jesús, el Hijo de Dios, se encuentra con el diablo, llamado Satanás y el tentador, en un verdadero duelo a muerte. En su bautismo público, Jesús se había comprometido a hacer la voluntad de su Padre, quien ya se complacía en Él (Mat. 3.13–17). Ahora, en su encuentro privado con Satanás, manifiesta que el enfoque principal de su ministerio será luchar contra éste, el rey de este siglo. Para ganar a los hombres del reino del diablo al reino de Dios, debe, en primer lugar, vencer personalmente como hombre el poder de Satanás. Aunque es una persona divina, aquí Jesús no actúa según el nivel de su divinidad, sino como hombre. De eso trata toda la tentación en el desierto. Se le permite de nuevo a Satanás que resista a Dios en el hombre e intente deshacer los propósitos divinos para éste, a quien Dios ha creado a su misma imagen. También el hombre, en la persona del Dios encarnado, recibe una segunda oportunidad de enfrentarse y resistir a esa tentación. Esta vez, el segundo hombre obedecerá a Dios y vencerá en la guerra contra el pecado y Satanás. No habrá de fracasar como le sucedió al primer hombre en su encuentro con el maligno.

Utilizaremos primordialmente el relato de Mateo y sólo recurriremos a los otros dos cuando sea necesario. Marcos es el más breve de estos tres relatos, y el único rasgo distintivo de su narración consiste en que menciona que, durante la tentación, Jesús “estaba con las fieras” (Mar. 1.13). Quizás Marcos lo hace al menos por las dos razones siguientes.

Primera, para mostrar que se trataba de un “desierto” verdadero (Mat. 4.1; Mar. 1.12; Luc. 4.1). Era un lugar solitario y peligroso. Estaba allí solo, sin el consuelo de la compañía de otros seres humanos. Kenneth Wuest dice al respecto: En la región abundaban los osos, chacales, lobos, zorros, leopardos y hienas. Los expositores sugieren que esta descripción “no es sólo ilustrativa, ni pretende sugerir peligro, sino más bien mostrar el carácter deshabitado del lugar: sin la posibilidad de obtener provisiones y por lo tanto con el hambre como parte de la experiencia”. Comentando acerca de esto, Alford dice: “Tal vez el estar con las fieras indique una forma de tentación: la del terror, la cual se ejerció sobre Él”. El primer Adán cayó en el pecado en un ambiente de perfección y armonía; el postrer Adán mantuvo su pureza en un entorno hostil. Jesús debe ser considerado aquí como el postrer Adán y el segundo hombre, en contraste con el primero de ambos (I Cor.15.45–47). Adán, el hombre representativo, fue tentado por el diablo y desobedeció. Jesús, como nuevo representante de la raza, postrer Adán y segundo hombre, debe enfrentarse a la misma tentación, procedente de la misma fuente, y deshacer la tragedia que constituyó la caída de Adán; pero sería más difícil que para el primer hombre.

El Sermón del Monte […] Kenneth Wuest señala que la expresión «ser tentado» en Marcos 1.13 es un participio presente que indica acción continua: Satanás tentó al Mesías continuamente durante aquellos cuarenta días. Las tres tentaciones que registra Mateo al final de ese período de prueba indican meramente la intensidad adicional de la tentación a medida que aquel tiempo tocaba a su fin. El diablo se estaba empleando a fondo al ver que le quedaba poco tiempo.

C. L. Blomberg resume los cuatro enfoques principales de esta narración que hacen los intérpretes bíblicos: a.Primero tenemos una “interpretación exhortativa o sicológica en la que las tentaciones de Jesús representan las tres categorías principales de tentación humana (cf. I Jn. 2.16, “Los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida”; cf. también con los tres atractivos que tenía para Eva el árbol de la ciencia del bien y del mal en Gén. 3.6)”.

La resurrección de Lázaro b.En segundo lugar está el “enfoque cristológico, que destaca el carácter obediente del Hijo de Dios”

Juan, el discípulo y María, madre del Señor, en el momento de la crucifixión

c.En tercer lugar tenemos “la interpretación mesiánica según la cual Jesús es tentado para que rechace el camino de la cruz y siga las esperanzas más políticas y nacionalistas de sus compatriotas”. d.Y por último está “la opción salvífico-histórica, según la cual Jesús obedece los mandamientos de Dios que Israel había desobedecido en su peregrinación por el desierto, demostrando ser el verdadero representante del pueblo hebreo”. Blomberg dice acerca de esto: “Ninguna de las tres interpretaciones excluye necesariamente a las demás”. Estoy de acuerdo con él. Diría que todas ellas vienen al caso.»(9)