Está en la página 1de 8
DEL LIENZO AL SIMPOSIO Sara Arribas Colmenar

DEL LIENZO AL SIMPOSIO

Sara Arribas Colmenar

DEL LIENZO AL SIMPOSIO Sara Arribas Colmenar

Introducción

En primer lugar, cabe destacar que la intención de este trabajo no es estructurar unas características del simposio, sino cómo nuestra sociedad a lo largo de los tiempos y a través del arte ha entendido el simposio. Se trata, en definitiva, de la imagen del simposio a través de una selección de cuadros. En segundo lugar, estableceremos unas ideas principales sobre los banquetes griegos y el significado del simposio.

Los banquetes griegos no son simples comidas, sino que simbolizan una unión social, ya que significaba que varias personas reunidas como iguales bebían y comían juntas. Esto provoca que se refuercen en cierto modo los valores de comunidad. En efecto, el banquete fue una de las instituciones más significativas y representativas de la ciudadanía griega. El banquete se ha entendido como un reflejo de la sociedad griega y de la forma de establecer relaciones en la misma.

Hay que comprende que la sociedad griega valora el espacio de reunión de sus ciudadanos privilegiados como el lugar donde se transmiten las tradiciones, las enseñanzas culturales, los valores guerreros, las reglas de la comensalía.

El banquete, como ya indica Solón al comparar la falta de equilibrio político en la ciudad con la incapacidad de hacer suceder correctamente las alegrías del banquete, tenía un orden bastante asentado: primero la comida (deipnon) y después la bebida (symposium). Cabe destacar, que este esquema no es estrictamente fijo, ya que eran reuniones privadas y no existe un único simposio. En rasgos generales, suele transcurrir según lo descrito:

comer y beber como dos opciones inseparables y complementarias. En este trabajo, nos centraremos en lo referente al simposio.

En algunas ocasiones, se ha tratado de establecer que el banquete no sólo es una reunión cualquiera, sino que dentro del mismo podía haber una toma de decisiones importante, como nos refleja Homero. En definitiva, sería también una parte importante de la vida política.

El simposio era más que una reunión para beber, se trataba además de una forma de rendir culto a Dioniso. De esta forma, el beber vino conlleva la idea de reconocer al dios, llegando así a cierta identificación entre la bebida y la divinidad. De acuerdo con la tradición, los hombres habían aprendido la forma más adecuada para beber vino de Dioniso, así como la importancia de la mezcla y del correcto reparto. Por así decirlo, se entiende que el dios les transmitió el instrumento perfecto para estrechar lazos y socializar. A partir de este momento, el uso reglamentado y socializado del vino pasó a formar parte de cualquier banquete en la ciudad.

En definitiva, el vino forma parte del momento compartido, se bebe colectivamente y de acuerdo a pautas sociales. No se puede beber solo ya que sería peligroso y excesivo, demasiado cercano al mundo salvaje; por lo tanto, se mezcla en proporciones diferentes según la reunión. El “rey del simposio” (symposiarkhos) controla cuánta agua se agregar vino y decide así la sobriedad de los invitados y todos están de acuerdo, el simposiasta acepta las reglas del grupo: todos beben, todos se embriagan, todos se divierten, todos se complacen de lo sensual y lo explícitamente sexual del simposio.

Hay que tener en cuenta que el mundo romano heredó la práctica del banquete griego y lo bautizó con una derivación del nombre griego del amor: ágape. Para los romanos, la cena era la comida más importante del día y cuando a ella se unía una celebración, se organizaban espectaculares banquetes. Después de la cena, se comenzaba la comissatio que consistía en beber muy rápidamente varias copas de vino. Los romanos también disfrutaban de un espectáculo musical y de danza, así como de la compañía de las heteras.

Por último, hay que realzar que el banquete era un mundo de hombres, las mujeres cuando aparecen están de pie tocando el aulós como los flautistas o sentadas accediendo a una invitación de un hombre con el que comparten lecho.

Representaciones de Lawrence Alma-Tadema

Lawrence Alma-Tadema trata el mundo clásico desde la vista moderna, es decir, no se trata de representar la realidad tal y como era, sino de representar una estética y cómo sería el banquete en su cabeza. No sólo retrato en un cuadro el banquete, sino que casi como una obsesión lo trata como un conjunto decorativo compuesto por sus dos cuadros titulados La siesta de 1868 (ilustración 1 y 2) un grabado publicado en 1883 en La Ilustración Española y Americana (Ilustración 3) una serie compuesta por tres pinturas, de menor tamaño, de las cuales dos una (datada en (1872) y las otras dos en 1873. Existe además una cuarta pintura que debería considerarse como el supuesto cierre de este otro conjunto, pero se haya también en paradero desconocido. En este trabajo nos centraremos sobre todo en los cuadros de 1868.

Ilustración 1

Hay que tener en cuenta que el mundo romano heredó la práctica del banquete griego y
Hay que tener en cuenta que el mundo romano heredó la práctica del banquete griego y

Ilustración 2

Ilustración 3 El origen de La siesta se remonta a un proyecto decorativo frustrado de Alma-Tadema.

Ilustración 3

El origen de La siesta se remonta a un proyecto decorativo frustrado de Alma-Tadema. La Ilustración 1 sería el prototipo de la Ilustración 2 la cual se encuentra en el Prado.

Sí nos centramos en las dos primeras imágenes, ambos cuadros presentan diferencias entre sí: aparece la escena de forma invertida, hay una gran diferencia de tamaño entre ambos cuadros (se ha interpretado como un intento por parte del autor de evocar un friso clásico), la posición y representación de uno de los hombres recostados y los elementos de la mesa, sobre todo, que en la Ilustración 1 encontramos la figura de un Hércules Farnseio que en la segunda es sustituido por la Venus de Medici.

Se ha propuesto que la Ilustración 1 es un boceto, pero resulta inverosímil ya que está acabada y porque se numero al igual que el resto de pinturas acabadas. Aunque se presupone que ha de ser anterior la Ilus. 1.

Si nos fijamos en la mesa aparecen unas tazas conocidas como rhytones, que reproducen el rithon con forma de cabeza de ciervo que se encuentra en el Museo Archeologico Nazionale. Además, encontramos flores y fruta propias de los simposios. Como destaco Carlos G. Navarro, estos objetos resultan anacrónicos, ya que aparecen piezas de la Pompeya romana en una escena que evoca la Grecia del siglo VI. Quizá se debe a un intento por parte del autor de representar una estética más que la realidad.

En ambas imágenes encontraríamos la típica escena de simposio donde la hetera toca la doble flauta, mientras que los simposiastas recostados escuchan la música. Como se dijo en la introducción, en el banquete griego participan sólo hombres y las mujeres solo aparecen como flautistas. Por lo que ambos cuadros están reproduciendo esta idea, además de la suposición de que los hombres se recuestan en los lechos por parejas donde el erastés ocupa la cabecera y el erómenos (que ha sido invitado al lecho) se sienta a los pies. Esta imagen puede relacionarse con los siguientes versos de Teognis (1064-1068):

<<En la juventud se puede dormir toda la noche con alguien de nuestra edad satisfaciendo el deseo de las obras del amor, se puede cantar en el festín acompañado por el flautista. Ninguna cosa es más agradable que estas para los hombres y mujeres>>

Quizá esta idea de que mantengan esa clase de relación es más plausible en la primera ilustración, ya que el muchacho que aparece recostado es imberbe y refleja menor edad.

De hecho, la inscripción que presenta el marco 1 de la pintura del Prado y el comentario de Georg Ebers 2 ha permitido que se conjeture sobre la posibilidad de que exista una connotación erótica en esta pintura.

Cabe destacar, que Alma-Tadema nunca dijo quiénes eran los personajes de los cuadros, pero tomándonos cierta libertad podríamos pensar que más que una pareja, tendríamos a dos filósofos en medio de un simposio después de haber dialogado. En cierto modo, y sin saber quiénes eran, podríamos incluso imaginar, sobre todo en el segundo cuatro, que podrían ser Sócrates y Platón. Esta idea poco académica y simplemente conjeturada podría ajustarse al siguiente texto de Teognis (564-568):

<<Es bueno ser invitado a un banquete y sentarse junto a un hombre de calidad, conocedor de toda la sabiduría, para escucharle cuando diga alguna cosa interesante, a fin de aprender y llegar a casa con esa ganancia>>

Fijándonos en la figura de los flautistas, es curioso que en dos de las representaciones sean mujeres. Sin darse cuenta, Alma Tadema refleja la evolución de las representaciones en las crateras y ciclos griegos, ya que en origen es un hombre el que aparece representado que poco a poco va adquiriendo feminidad hasta llegar a representarse completamente como una mujer. También es curioso como en estas representaciones antiguas el autor se preocupa por representar los dedos separados para intentar mostrar el modo en el que se toca el instrumento y representa al flautista con las mejillas hinchadas (Ilustración 4), pero en estas representaciones no parece que tenga excesivamente en cuenta estas preocupaciones de los antiguos.

De hecho, la inscripción que presenta el marco de la pintura del Prado y el comentario

Ilustración 4 Escena de banquete en un Kyklos del Louvre

1 «Descansa ahora en la fresca sombra, oh Batilo, bajo este árbol; a través de su follaje, aquí y allá, el Céfiro corre soñador»

2 «Ven a reclinarte a la sombra de Batilo. Hermoso es el árbol y agita su fina melena con la más blanda ramilla. A su lado te llama seductor el manantial fluyente de su encanto. ¿Quién por cierto pasaría de largo después de contemplar posada semejante?»

Como se puede apreciar por las imágenes hay un parecido y una imagen casi prototípica que se repite tanto dentro del propio arte griego como en Alma Tadema.

Si ponemos la vista en la siguiente imagen (Ilustración 5) y la comparamos con la Ilustración 6 podemos observar que la postura es casi idéntica: levanta el brazo derecho colocándolo sobre su cabeza, habitual gesto que representa el momento de gozo y de abandono. La postura del cuerpo acompaña la sensación de cómoda languidez. El pintor aprovechó la pose de su pierna estirada para acomodarse. Este gesto del brazo se ha interpretado como una posición de reposo, pero hay que mencionar también que junto con el gesto de levantar la barbilla se ha considerado como un gesto ritualístico en honor a Dioniso, pero que en algún se ha desvinculado y se ha tomado simplemente como un gesto asociado a la siesta.

Como se puede apreciar por las imágenes hay un parecido y una imagen casi prototípica que

Ilustración 5

Como se puede apreciar por las imágenes hay un parecido y una imagen casi prototípica que

Ilustración 6

También es destacable como la imagen de un hombre con el pelo rizado y barba que nos imaginamos moreno por el color negro de las representaciones griegas se repite no solo en esta posición, sino como en la Ilustración 3, casi como si fuera el hombre prototípico griego.

El momento de sueño profundo en el que se encuentran en tres primeras imágenes citadas al comienzo podrían ilustrarse con estos versos de Teognis:

<<No retengas con nosotros contra su voluntad a ninguno de nuestros convidados, ni le invites a marcharse si no quiere irse, ni despiertes al dormido, oh Simónides, si el dulce sueño se ha apoderado de alguno de nosotros, embriagado por el vino, ni obligues a dormir mal de su grado al que esté desvelado; pues toda imposición es molesta. Que el escanciador llene la copa al que quiera beber, pues no todas las noches puede uno darse buena vida>> (468-475)

<<Tengo la cabeza pesada por el vino, oh Onomácrito, y el vino me vence; ya no soy dueño de mí mismo y la casa gira a mi alrededor>> (504-505)

Bacanal de Picasso

Nos encontramos frente a otra faceta del simposio, en el momento en el que dos amantes embriagados por el alcohol se dejan llevar por la pasión. También encontramos de nuevo la imagen del flautista y en este caso la posición del brazo de la que hemos hablado anteriormente podría asemejarse más a la idea de que sea un gesto ritualístico. Con estas imágenes podemos resaltar los siguientes versos de Teognis:

<<Dejemos esa conversación; toca la flauta para mí y entreguémonos ambos al recuerdo de las Musas; pues estas nos concedieron a ti y a mi poseer sus amables regalos…>> (1055-1059)

Bacanal de Picasso Nos encontramos frente a otra faceta del simposio, en el momento en el

Bibliografia

F.R. ADRADOS (1990) Líricos griegos. Elegiacos y yambógrafos arcaicos (siglos VII-V A.C), Madrid, Alma mater

  • S. POBRES CABALLERO (2009) Amistad, simposio y poesía lírica UNED. Espacio, Tiempo y

Forma Serie II, Historia Antigua, t. 22.

  • F. LISSARRAGUE (1990) The Aesthetics of the Greek Banquet: Images of Wine and Ritual.

Princenton University Press

  • S. GONZALÉZ REYERO (2000) El banquete griego en Occidente. La Galia: alcance y limites

de un tipo de comensalidad

CARLOS G. NAVARRO A propósito de un lienzo de Lawrence Alma-Tadema: noticias sobre el marchante Ernest Gambart y su donación de pinturas al Museo del Prado

  • C. SÁNCHEZ Imágenes de Atenas en el mundo Ibérico. Análisis iconográfico de la cerámica

ática del siglo IV a.c. hallada en Andalucía Oriental (U.A.M.) Vol. 11'. 1992.

Kathryn Topper, Imagery of the Athenian Symposium