Ratio Iuris. Revista de Derecho Privado.

Año II, N° 2,

2014 ISSN: 2347-0151

AUTONOMÍA DE LA VOLUNTAD EN LOS CONTRATOS DE CONSUMO

Por Juan Carlos Guarín Ferrer

Resumen

La autonomía de la voluntad, es una expresión de la libertad individual. Esta es
protegida por distintas normas de orden nacional y supranacional, sin embargo, en
diferentes escenarios, es necesaria la intervención del Estado para limitar esta
autonomía, no buscando imponer cargas o desconociendo derechos de personas, sino
por el contrario, limita esta voluntad para la protección de estas personas. En el ámbito
de la protección al consumidor, la autonomía de la voluntad es casi inexistente, ya que
los consumidores y/o usuarios no pueden negociar ninguna cláusula contractual. Esta
limitación se ve por un lado por la rapidez del tráfico comercial, por la falta de
importancia a la hora de contratar, por normas de protección al consumidor, entre otras.

Abstract

Freedom ofchoice, is an expression of individual freedom. This is protected for
different national and supranational regulations, however, in different scenarios, is
necessary State intervention in order to limit its autonomy, not seeking to impose
charges or ignoring rights of individuals, but rather, limits this choice to protect those
people. In the field of consumer protection, autonomy of will is almost nonexistent, due
to consumers or users can’t negotiate any contractual clause. This limitation is on the

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one hand by the rapidity of trade, the lack of emphasis on hiring, or by standards of
consumer protection, among others.

Palabras clave

Autonomía de la voluntad, consumidor, libertad contractual.

Key words

Freedom of choice, consumer, contractual freedom

1. Introducción

La libertad es un derecho inalienable del ser humano. Grandes batallas se han
librado en la historia bajo la bandera de la libertad, y aunque perder cualquier derecho
debe producir en cada individuo una frustración, perder la libertad debe ser el más
grave –si se pierde la vida ya no lo siente-. En el presente trabajo tratamos el tema de
la libertad, referido en cuanto a la autonomía de la voluntad, en la cual toda persona es
libre para generar derechos, modificarlos o extinguirlos.

Sin embargo, este derecho de libertad, como cualquier otro, no es absoluto, es
más, es un derecho muy limitado y más si estamos en el campo de los derechos de
protección al consumidor. En sistemas proteccionistas como el laboral o el de
consumidores, este derecho de autonomía de voluntad queda sujeto a normas de

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protección superior, a normas de orden público, que no permiten que, en este caso, los
consumidores, puedan renunciar a derechos otorgados por estas normas de protección.

En el campo de los consumidores, aunque todos tienen el derecho o la libertad
de contratar para adquirir bienes o servicios, que es una expresión de la autonomía de
la voluntad, también no se puede desconocer que por otrolado, los consumidores en su
gran mayoría no pueden y muchas veces no quieren, negociar las clausulas que rigen
dicho contrato. Esta es otra expresión de la autonomía de la voluntad conocida como
libertad contractual.

Con todos los avances del día a día, tanto tecnológicos, como económicos y
sociales, los consumidores también se ven en la necesidad de adquirir nuevos bienes o
servicios, sea por gusto o necesidad, y lo único que desean es que por el precio que
están pagando tengan cubiertos los mínimos esperados por ellos, como la funcionalidad
de lo que adquirió, que satisfaga esa necesidad o gusto, y que cuente con una garantía
por posibles averías.

Es precisamente allí donde el Estado debe hacer su aparición, para salvaguardar
que esas esperanzas de los consumidores sean cubiertas, no dejar al arbitrio de las
empresas todo el tema de producción, ya que el motor actual de la sociedad sin duda
no son las empresas o industrias, son los consumidores. Todas estas proezas,
comienzan –luego de ser puesto el bien o servicio en el mercado-, con el acercamiento
del consumidor al producto, y ahí es donde todas las normas de protección deben
protegerlo, tanto en la etapa precontractual, como en la contractual y postcontractual.

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Así el monarca guardaba para sí derechos como el de la propiedad. y así se llegaba al final. 2014 ISSN: 2347-0151 2. en los cuales todo bien que se encontrara dentro de sus dominios pertenecía a él y su descendencia.1 Conceptos Desde que se estudia el derecho como tal. Esto es de gran importancia porque se le otorga una libertad a las personas muy amplia. libertad de realizarse como ser humano. con el pasar del tiempo. a un gran Estado Proteccionista. por lo menos en los países de Sudamérica. de normas de orden público. donde se transforma el rol del Estado–individuo. como garante para disminuir la injusticia social. uno de los pilares importantes entre muchos. donde el Estado como garante de los individuos. es ¿para quién está dirigida la normativa? En épocas pasadas. Ratio Iuris. paradigmas han cambiado en el pasar del los últimos años del siglo XX. sino que el Estado está para servirle a cada individuo que esté acogido a sus normativas. Sin embargo. Revista de Derecho Privado. donde el individuo trabajaba y servía al Estado. Autonomía de la voluntad en los contratos de consumo 2. como el cambio de monarca a Estado. Luego. la normativa se ocupaba de las cuestiones relativas al Estado. la normativa se dirigía principalmente a salvaguardar intereses del rey o monarca y de todo su círculo social. ya el individuo no trabaja y sirve para el Estado. la importancia del rol del Estado dentro de las relaciones individuales. N° 2. tomaba determinaciones en pro de una comunidad total. Año II. la ciencia del derecho se encargaba de estudiar nuevos pilares de la normativa. Hoy en día no se desconoce. En este punto. Entonces vemos hoy en día como se 4 .

el voto político por parte de las mujeres. en el sistema civilista. Deguit (1987) manifiesta lo siguiente: La autonomía de la voluntad es. Con respecto a la autonomía de la voluntad como rol dentro del Estado. ya lo he dicho. María del Torno (2008) afirma que: Luego el principio de la autonomía de la voluntad es una sintética expresión con la que los juristas tratan de resaltar que los ordenamientos jurídicos reconocen a los particulares un amplio poder de autorregulación en sus relaciones privadas. consagrado dentro de los anales del derecho privado. Año II. es la libertad jurídica y es. Ratio Iuris. el consumo de drogas en algunos Estados. que goza toda persona física o jurídica –manifestada a través de sus representantes-. patrimoniales (p. Dentro de todas estas libertades se encuentran aquellas relativas a los actos jurídicos que los individuos desean realizar. un elemento de la libertad en general. Es por esto que se hace un reconocimiento muy amplio a un principio. cuando este acto tiene un objeto lícito. 2014 ISSN: 2347-0151 protegen libertades individuales que en el pasado eran rechazadas por políticas de Estado. y en particular. en suma. (pp. derechos de igualdad académica y profesional. y este principio es la autonomía de la voluntad. la autonomía de la voluntad es que ese querer sea socialmente protegido. el poder del hombre de crear por un acto de voluntad una situación de derecho. Revista de Derecho Privado. y en fin. el cual permite auto determinarse en relaciones jurídicas. N° 2. como por ejemplo el reconocimiento político y jurídico de la homosexualidad. 57-58) 5 . En otros términos. un sinnúmero de libertades individuales que han ganado terreno por encima de temas como el “orden público” y las buenas costumbres. 133).

según él. no pierde la calidad de tal. por lo tanto el reconocimiento a la autonomía de la voluntad es inderogable por el ordenamiento jurídico. sino también respetarle este derecho de poder auto determinarse en cada situación de su vida. Año II. es decir. familiares y también jurídicos. este principio permite que las personas realicen actos jurídicos de forma unilateral –testamento. reconocido hasta nuestros días como fuente de derecho. regular o extinguir relaciones patrimoniales. y dentro de su marco es donde el hombre puede realizarse plenamente. modificar o extinguir obligaciones. que pueden disponer de sus bienes o pueden obligarse a ejecutar prestaciones a favor de otro. hacemos referencia a aquellos que están dirigidos a crear. 2014 ISSN: 2347-0151 Este principio de la autonomía de la voluntad permite a cada persona tomar decisiones en ámbitos sociales. que si bien algunas veces no consta por escrito. Toda transferencia de bienes comerciales debe hacerse mediante contrato. Para Altamira Gigena (2010) el principio de “autonomía privada” es un principio de derecho porque el respeto a la persona y su reconocimiento como ser de fines exigen su vigencia. permite el trafico actual de todo el sistema económico. N° 2. y así llegar a un fin querido. constituir. Entonces. que es el que nos interesa. Cuando hablamos de actos jurídicos compartidos. Para MossetIturraspe (2003) la autonomía de la voluntad contractual en un sentido positivo consiste en que las partes pueden con un acto de su voluntad. Revista de Derecho Privado. Ratio Iuris. el Estado no solo debe seguir reconociendo la autonomía de las personas que están a su cargo. por medio de un instrumento conocido como “contrato”.o también actos jurídicos compartidos con otras personas. Dentro del ámbito jurídico. El contrato. 6 . económicos.

las buenas costumbres. como cualquier otro derecho. 2. por lo tanto los alcances de la autonomía privada “es un problema de límites”: otorgar carácter absoluto a la autonomía de la voluntad genera un imperio sin límites al arbitrio personal que provoca la anarquía. 2014 ISSN: 2347-0151 María del Torno (2008) sostiene que el principio de la autonomía de la voluntad expresa una doctrina de filosofía jurídica según la cual la obligación contractual reposa exclusivamente sobre la voluntad de las partes: voluntad que es a la vez. está limitado por normas nacionales y supranacionales a “hacer lo que queremos. Si no fuera así. el caos sería impensable. la fuente y la medida de los derechos creados como de las cargas asumidas. por aquellos que lo han expresado.2 Límites de la autonomía Cuando este principio de derecho se ve cercenado podemos inferir que hay censura. (pp. N° 2. 1189-1190) Así que a pesar de que tenemos un reconocimiento de “hacer lo que queramos”. y precisamente en el borde de los demás derechos. todo derecho consignado en las máximas cartas constitucionales ven así mismo un límite. al igual que cualquier otro derecho. Ratio Iuris. Revista de Derecho Privado. Año II. tiene su límite en el orden público. pero que podemos hacer”. Altamira Ginena (2010) afirma lo siguiente: También es principio general del derecho que no hay derechos absolutos. tanto como la 7 . Y el derecho o principio de autonomía de la voluntad no es la excepción. también. hay algunas particularidades. sin embargo. y este límite son los otros derechos. Es claro que en la actualidad no se reconoce ningún derecho como absoluto.

en los detalles en los cuales la misma no puede entrar. Es fácil pensar en temas como penales. (p. En este sentido. una decisión autónoma y que no necesite de otras voluntades para concretarse. reduciendo ampliamente la autonomía de la voluntad. ya que no podría desconocer dentro de este a los herederos forzosos. Autonomía contractual En el tema contractual. la autonomía de la voluntad ha sufrido igualmente cambios. N° 2. por lo que el testamento más que una disposición final de los bienes de una persona. cuando el mundo se abrió a la industrialización. y los 8 . se reconoce una autonomía de voluntad pero esta igual está limitada al marco normativo donde se desarrolla. como lo es el testamento. en que hay todo un código que taxativamente expone las conductas que son sancionadas si se llegaren a cometer. el testador no puede disponer totalmente de sus bienes. Así. bajo el parámetro de este principio los fabricantes proponían cualquier tipo de oferta laboral. en el marco establecido por la ley. Revista de Derecho Privado. en un mismo plano contractual. Año II. 2014 ISSN: 2347-0151 impunidad. que asegura por el contrato. María del Torno (2008) manifiesta al respecto lo siguiente: La voluntad no queda por ello menos un poder que detenta cada sujeto de derecho y del cual puede hacer uso. la asunción de la dirección de los comportamientos sociales. pero que deberá respetar lineamientos normativos. en un ámbito civil. 140) 2. Ratio Iuris. si se piensa en una actuación meramente individual. es un estilo de repartición. libremente. la voluntad es un instrumento de la ley. también encuentra la autonomía de la voluntad límites. este principio regía tanto para fabricantes como para trabajadores por igual. con los parámetros que cada uno consideraba. Es una primera medida.3. Entonces. También. en el cual.

que se encontraban dentro de las áreas comercial y civil. 9 . un límite a la autonomía de la voluntad del sujeto de protección. Sin embargo. una serie de normativas en torno a estas relaciones jurídicas. seguían siendo estudiados bajo el principio de la autonomía de la voluntad. a la otra parte. en un estilo de esclavitud con ropaje de libertad de trabajo. Año II. en su libre actuación. asimilando al trabajador como una parte débil del contrato. resulta que en el derecho laboral. El problema precisamente era el poner a estas dos partes en un mismo plano contractual. y a esa relación se le denominó como relación de consumo. 1198). tenían que trabajar bajo condiciones pésimas. y por lo tanto encuadrándolo como un sujeto de protección. en una asimetría de poder. A una parte se le llamó consumidor. Revista de Derecho Privado. ni por necesidad ni por que de verdad quiera hacerlo. un coto vedado a la voluntad contractual de las partes en el contrato de trabajo” (p. el principio de autonomía está muy limitado. 2014 ISSN: 2347-0151 trabajadores. proveedor y/o fabricante. aceptaban o rechazaban la propuesta. Altamira Ginena (2010) sostiene que: “La “irrenunciabilidad” pone. Ratio Iuris. otro grupo de contratos -fuera del laboral-. Por esto. N° 2. A pesar que hoy en día se propugna la autonomía de la voluntad en todas las áreas. con base en el sistema jurídico. se comenzó a tejer sobre una realidad. en el cual se pudiera nivelar un poco más las cargas de poder. ya que hay una serie de derechos los cuales el trabajador no puede renunciar. Estos contratos que podían darse entre comerciantes y la comunidad fuera de este comercio también presuponían una igualdad entre las partes. se vio la necesidad de crear un sistema protectorio de trabajadores. Las personas en su necesidad de trabajar para conseguir los bienes y servicios que satisfacen su núcleo familiar. Al igual que en el plano laboral.

. denominados consumidores. Contrato de consumo es el celebrado entre un consumidor o usuario final con una persona física o jurídica que actúe profesional u ocasionalmente o con una empresa productora de bienes o prestadora de servicios. se sostiene sobre la base del equilibrio entre las industrias o empresas y las personas que adquieren sus bienes o servicios. Revista de Derecho Privado. introducida en la mitad del siglo XX. el cual se refleja en el artículo 1093 de dicho proyecto. Karpiuk (2010) manifiesta que: “La autonomía de la voluntad –pilar básico de la teoría contractual. 131). pública o privada. Ratio Iuris. Año II. en el cual hay un acuerdo de voluntades –acuerdo para contratar. se enmarcan en una clasificación de contrato. N° 2. para su uso privado. ya que media en ellos una relación de consumo.con miras a producir un efecto jurídico. Solo hasta el año 2012. y dice así: Artículo 1093. que tenga por objeto la adquisición. pero se ha entendido como aquel destinado a producir efectos jurídicos cuyas partes son un consumidor o usuario final y un proveedor o fabricante. El contrato de consumo no ha sido definido en la ley argentina. Estos contratos. un proyecto de Código Civil y Comercial de la Nación –hasta la fecha no sancionado como ley-. Incluidas en el título III. en el que se presentó ante el Congreso de la Nación. llamados contratos de consumo. que en esencia es igual a cualquier contrato.cede en casos en que el legislador no puede ser ajeno a la realidad de que existen débiles jurídicos que merecen protección” (p. uso o goce de los bienes o servicios por parte de los consumidores o usuarios. nos trae por primera vez en la legislación argentina una definición de contrato de consumo. introduce en su cuerpo normativo principios y normas sobre los derechos de consumidores. y el Estado es responsable de verificar que este equilibrio se mantenga. familiar o social.Contrato de consumo. 10 . 2014 ISSN: 2347-0151 Esta figura jurídica.

Pero en ningún caso. Revista de Derecho Privado. tenemos autonomía para autodeterminarnos en diferentes campos. Ratio Iuris. por gusto o necesidad. 2014 ISSN: 2347-0151 Y acá debemos preguntarnos. también servicios. o a través del aparato judicial a imponer sanciones o indemnizaciones. y no solo bienes. 323). En palabras de MossetIturraspe (2003): “…la intervención del Estado se redujo a asegurar el libre juego de la autonomía de la voluntad. El 11 . ¿qué autonomía de voluntad se desarrolla dentro de los contratos de consumo?. etc. si tenemos libertad. Año II. Por otro lado hablamos de libertad contractual. precio. con o sin utilidad. ¿es una autonomía completa. no se le puede imponer un contrato a ninguna persona. el objeto. Bajo esta libertad es que adquirimos bienes. limitada. el fin. Autonomía es un derivado de libertad. se puede imponer a una persona un contrato. Es por esto que dentro de la autonomía de la voluntad podemos hablar de la libertad de contratar y la libertad contractual. del acuerdo. donde las empresas de marketing atacan diariamente con publicidad. N° 2. Es en esta libertad. en sus dos clásicas expresiones : libertad de contratar y libertad contractual” (p. cargas civiles o tributarias a personas. en el cual tiene el derecho para realizar contratos o para no realizarlos. Por una lado la libertad de contratar es un derecho inalienable que posee toda persona. A nuestro modo de ver. en esa declaración de voluntad que tienen las personas para poder adquirir bienes. esta libertad es casi inexistente en los contratos de consumo. debemos diferenciarla en dos partes. se puede observar que a menudo el Estado impone multas. la cual supone una intención de las dos partes de poder negociar los alcances. y hasta de restringir la libertad a una persona. o inexistente? Para saber si se puede hablar de autonomía. ya que lo que buscan es inducir esa necesidad de adquisición a la persona. de mayor o menor costo. En cierta medida.

dentro del campo médico. Revista de Derecho Privado. y no sería práctico para ninguna de las dos partes del contrato detenerse a revisar cada contrato. todo consumidor goza de una protección sea cual fuere su situación contractual. Año II. podrían verse frustrados ante reclamaciones. muchas veces sin pensar en ello. Karpiuk (2010). Con respecto a estas libertades. quienes pueden salir perjudicados por la adquisición del producto. Cada persona diariamente podría estar realizando diferentes contratos como consumidor. distinta de la libertad 12 . (p. en cuanto poder de auto reglamentar sus intereses reconocidos al paciente a través del acto jurídico. pues al producir un desequilibrio importante en los derechos y obligaciones de las partes. 2014 ISSN: 2347-0151 mismo desarrollo del tráfico económico o “consumista” no da ni tiempo ni elección para que los consumidores se detengan a negociar los contratos con cada empresa que le ofrecen sus bienes o servicios. genera situaciones de gran injusticia. más allá de pensar en una figura jurídica-. y el principal veedor de esa protección es el Estado. Mayo (2012) afirma lo siguiente: …una primera observación atañe al uso de la expresión “autonomía de la voluntad”. esta libertad contractual esta vedada a los consumidores. Entendemos que con ella se ha querido referir a la libertad del paciente de admitir o rechazar tratamientos y no la que ampara el artículo 1197 del Código Civil. manifiesta que: Aquí es el Estado –que debe procurar que estas relaciones se desarrollen en un marco de buena fe negocial con el objeto de preservar la paz social y el mercado mismo. Sin embargo. 130) En la mayoría de los casos. Podría admitirse la similitud con la “libertad de contratar”. debe ser protegido por normas dentro de un ámbito contractual. Ratio Iuris. y al no tener un estilo de “contrato” que avale esta relación de consumo. N° 2. Sin importar si el consumidor sabe o desea contratar –ya que le interesa es adquirir.el que protege a la parte más débil nulificando aquellas estipulaciones que pudieran ser impuestas unilateralmente por la parte más poderosa o negociadas desde una posición de fuerza.

(p. 168) Los consumidores están realizando a diario múltiples contratos. todo ya predispuesto por el prestador del servicio. y en nuestro caso se trata de asentir o no a la práctica médica prescripta. en los que para acceder a cierto servicio informático se debe aceptar unos términos y condiciones. 135) 13 . de suerte que la única posibilidad que a la otra parte le resta es la de prestar su adhesión o rehusar. en tanta proyección de la autonomía. determina la necesidad del contrato único o del contrato tipo preestablecido por medio de formularios y de impresos. (p. Acá también podemos enmarcar los contratos realizados por internet. Año II. 2014 ISSN: 2347-0151 contractual. N° 2. a menos que sea un caso muy especial en el que pueda modificarse alguna condición solo para ese caso. mediante esos contratos en masa. Los contratos de adhesión se pueden observar en compañías de telefonía o bancarias. Ratio Iuris. Las empresas mercantiles o industriales. muchas veces sin saber que están realizando actos jurídicos. y hasta muchas veces imposibilidades técnicas ante la masiva cantidad de requirentes de los servicios. ya que aquella es la libertad de estipular o no estipular. que es también de reducción de costos. Revista de Derecho Privado. y por lo tanto tiene todo el contenido listo solo para ser aceptado totalmente o rechazado totalmente por el usuario. verbal. Al respecto María del Torno (2008) afirma que: Un mínimo criterio de racionalización y de organización empresaria. Estos contratos no son negociables en principio. imponen a sus clientes un clausulado previamente redactado. donde el usuario al adquirir un bien o servicio firma un contrato que ya ha sido redactado con anterioridad por la empresa. o directamente con el fabricante. y por ello sin importar que no haya contrato escrito. como en muchas otras. se ha establecido que estos contratos se enmarcan o dentro de contratos de adhesión o también dentro de contratos de cláusulas predispuestas.

84) Hay situaciones. y así un sinfín de actos jurídicos. Por eso es muy importante el rol del Estado en estas situaciones. requieren de nuevos límites que aseguren condiciones más equitativas para el aceptante. N° 2. Ratio Iuris. esta libertad contractual es inexistente. llegando a regular estas 14 . Revista de Derecho Privado. las multas y en fin. aunque muy pocas. Esto con el fin. Año II. que son la gran mayoría de los contratos que se pueden ver en el trafico económico diario. en la cual el Estado a través de sus organismos. así como también la revisión de las cláusulas predispuestas que están inmersas en los diferentes bienes del trafico cotidiano. en los contratos de consumo. que la nueva realidad negocial. Pero en su gran mayoría. (p. los plazos. y en una gran variedad de casos. que sin duda son los consumidores. Sin embargo. Por ejemplo la compra del boleto del bus. La relación de locación podría enmarcarse como una relación de consumo. al respecto sostiene que: Pero va de suyo. pero que al realizarse tiene una serie de elementos jurídicos alrededor del mismo. la compra de una bebida en el kiosco. revisen incansablemente tanto los contratos de adhesión o formularios que las empresas ofrecen junto con sus servicios o bienes. en que el consumidor puede negociar o tener libertad contractual. 2014 ISSN: 2347-0151 Los contratos con cláusulas predispuestas son aquellos en que no se necesita adherirse. es la que debe prevalecer. una política proteccionista hacia consumidores. Un ejemplo es el locatario. poder negociar el clausulado del contrato. el locatario puede llegar a un acuerdo con el locador sobre temas como el precio. Ritto (2014). o firmar un documento. y la generalización de los contratos por adhesión a cláusulas generales predispuestas unilateralmente por el predisponente y de los contratos en formularios. de generar condiciones mas justas y equitativas para la parte débil de los contratos de consumo. que nos atreveríamos a decir.

Ratio Iuris. a los consumidores en su gran mayoría de casos. en su sala Civil (sentencia C- 186/2011) al respecto manifestó lo siguiente: Según ha reconocido esta Corporación actualmente la autonomía de la voluntad privada se manifiesta de la siguiente manera: (i) En la existencia de libertad contractual sujeta a especiales restricciones cuando por ejemplo están en juego derechos fundamentales. (ii) se entiende que el ejercicio de la autonomía de la voluntad y la libertad contractual persigue no sólo el 15 . Si en el ámbito laboral se restableciera esa libertad a los trabajadores de renunciar a derechos. Año II. La Corte Suprema de Justicia Colombiana. solo para adquirir un bien. y por otro lado. 2014 ISSN: 2347-0151 relaciones. primordialmente para proteger al consumidor. habrían esclavos. Por eso sostenemos que la autonomía de la voluntad es casi inexistente en este tipo de contratos. 82). como acceso a la justicia. N° 2. Revista de Derecho Privado. Fresnedo de Aguirre (1991) afirma que: “La mayoría de las legislaciones contienen normas cuya política es la de controlar las cláusulas onerosas de los contratos de adhesión. Ahora bien. ya que por una lado no se permite una libertad contractual a los consumidores por orden público superior. una de las partes ocupe una posición dominante o los acuerdos versen sobre prácticas restrictivas de la competencia. responden a un criterio social y con una gran limitación a la libertad. si se permitiera renunciar a estos derechos. ¿le sería posible a los consumidores renunciar a derechos. se trata de servicios públicos. o devolución de productos por insatisfacción? Tal como en la legislación laboral. protegiendo de esa manera a la parte más débil” (p. y en el campo de la protección de consumidores. para protección de los trabajadores o consumidores. no les interesa envolverse en temas contractuales –que sin saberlo lo están haciendo-. habrían consumidores en constante riesgo. las normas del consumidor responden a un derecho superior de cada individuo. de poder negociar cláusulas.

Ratio Iuris. es claro que cualquier persona posee ese derecho y está protegido para contratar lo que considere. La autonomía de la voluntad es una expresión de la libertad individual. quien es la parte débil de un contrato. excluyendo la intención o querer de las partes y fallar en base a una protección superior hacia el consumidor. Año II. si las dos. A esto se le suma protecciones civiles como la contemplada en el artículo 21 del Código Civil Argentino que reza: “Las convenciones particulares no pueden dejar sin efecto las leyes en cuya observancia estén interesados el orden público y las buenas costumbres. y que seguramente contrató de esa forma por desconocimiento o impericia en el comercio. o una de las dos partes –que para ser lógicos tendría que ser el fabricante o proveedor-. Revista de Derecho Privado. sin atender exclusivamente la intención de los contratantes. con el propósito de evitar el abuso de los derechos. Con respecto al derecho de la libre contratación.” 3. (iii) corresponde al Estado intervenir para controlar la producción de efectos jurídicos o económicos. es interesante el punto (iv). N° 2. 32) Siguiendo los lineamientos de tan alta corporación. 2014 ISSN: 2347-0151 interés particular sino también el interés público o bienestar común. siempre 16 . estipula condiciones que puedan afectar a los derechos del consumidor. el juez está en la obligación de desatender esa pauta. (iv) el papel del juez consiste en velar por la efectiva protección de los derechos de las partes. ya que efectivamente lo que resalta es que sin importar que quieren las partes dentro de un contrato de consumo. Sin embargo muchas veces es necesario restringirla para poder salvaguardar los propios derechos del censurado. Conclusiones La libertad ciertamente es un derecho inalienable de cada persona. (p.

Los lineamientos contractuales no dependen de la voluntad del consumidor.) y de este modo ejercer controles extenuantes para revisar los formatos de contratos que ofrecen al público. De esta forma. N° 2. es una libertad inexistente. responden a lineamientos del fabricante o proveedor y a políticas estatales. Así como también hacer campañas y publicidad sobre al importancia de acomodar políticas empresariales en sentido de proteger los derechos de los consumidores. Los consumidores no pueden negociar cláusulas. lo apremiante sería que se identificaran las empresas que ofrecen bienes o servicios y que tengan el mayor impacto en la sociedad (bancos. Ratio Iuris. pero esto también significa que no puede imponérsele cualquier tipo de contrato sin su consentimiento. Y lo afirmamos por los siguientes considerandos: 1. Con esto. Sin importar la capacidad o pericia del consumidor. Es por ello que se hace totalmente necesario un control efectivo y eficaz por parte de las instituciones estatales en pro de salvaguardar los derechos de los consumidores. A nuestro modo de ver. esta libertad. telefonías. y de esta forma también otorgar series de certificados de cumplimiento de calidad. 2. 3. la autonomía de la voluntad no tiene ninguna cabida. salvo en muy pocos casos. Revista de Derecho Privado. etc. De esta forma. 2014 ISSN: 2347-0151 que no trasgreda normas de orden público. Por la misma evolución del tráfico económico. En lo que nos hemos centrado más. cualquier controversia se debe dirimir basándose en normas favorables a aquel. Si llegaren a hacerlo. las empresas se verán en la obligación de 17 . ni consumidores ni fabricantes están interesados en detenerse a negociar la contratación. por lo que esa voluntad. no les es permitido renunciar a derechos. 4. queda subsumida a una protección por parte del Estado. 5. Año II. que como dijo el presidente Estadounidense Kennedy “consumidores somos todos”. es en la libertad contractual dentro de los contratos de consumo.

MossetIturraspe. Año II. El principio de la autonomía de la voluntad y el derecho del trabajo. (1987). 2014 ISSN: 2347-0151 competir por calidad como por precio. Valparaíso: Edeval.1 Bibliografía Altamira Gigena. María del Torno. Bibliografía y fuentes de información 4. 2010(1). J. La autonomía de la voluntad en la contratación internacional. L. Montevideo: Fundación de cultura universitaria.. y Tosto. La autonomía de la voluntad en la materia contractual. Anales. J. (2010). La Ley Córdoba. 132-141. J. 4(2). (2003). 167-173. 1189-1203. Karpiuk. (2008). H. 129-138. (2012). G. principio de protección e irrenunciabilidad. C. Deguit. Una concepción robusta de los derechos individuales del trabajador de fuente contractual. 18 . Mayo. Justicia social. Las transformaciones generales del derecho privado desde el Código de Napoleón. Contratos. 27(11). Revista de derecho laboral. Autonomía de la voluntad en las relaciones de trabajo. (1991). N° 2. R. 4. 6(39). (2010). Buenos Aires: RubinzalCulzoni. Fresnedo de Aguirre. Revista de derecho de familia y de las personas. Revista de Derecho Privado. La autonomía de la voluntad en el ámbito de la medicina. todo esto como mejoría al sistema de consumo del país. Ratio Iuris.

infoleg.ar/infolegInternet/anexos/105000- 109999/109481/texactley340_preliminar_tituloI. Año II. 2014 ISSN: 2347-0151 Ritto. es necesario la intervención del Estado para limitar esta autonomía. 81-103. en diferentes escenarios. Los contratos de consumo en el proyecto de código civil y comercial de la nación. N° 2. sino por el contrario. limita esta voluntad para la protección de estas personas. es una expresión de la libertad individual. En el ámbito 19 . sin embargo. G. no buscando imponer cargas o desconociendo derechos de personas.gov. 2(1). Fuentes de información Código Civil Argentino.2.govAUTONOMÍA DE LA VOLUNTAD EN LOS CONTRATOS DE CONSUMO Por Juan Carlos Guarín Ferrer Resumen La autonomía de la voluntad. Revista de Derecho Privado. (2014). Ratio Iuris. Ratio iuris.htm Proyecto de Código Civil y Comercial de la Nación. Recuperado de http://www. Recuperado de http://www. Esta es protegida por distintas normas de orden nacional y supranacional. 4.infoleg.

2014 ISSN: 2347-0151 de la protección al consumidor. but rather. In the field of consumer protection. autonomy of will is almost nonexistent. This is protected for different national and supranational regulations. however. due to consumers or users can’t negotiate any contractual clause. among others. This limitation is on the one hand by the rapidity of trade. por normas de protección al consumidor. Abstract Freedom ofchoice. not seeking to impose charges or ignoring rights of individuals. consumidor. Año II. la autonomía de la voluntad es casi inexistente. Key words Freedom of choice. Palabras clave Autonomía de la voluntad. por la falta de importancia a la hora de contratar. entre otras. Revista de Derecho Privado. in different scenarios. Esta limitación se ve por un lado por la rapidez del tráfico comercial. is necessary State intervention in order to limit its autonomy. libertad contractual. the lack of emphasis on hiring. limits this choice to protect those people. Ratio Iuris. contractual freedom 20 . or by standards of consumer protection. consumer. is an expression of individual freedom. N° 2. ya que los consumidores y/o usuarios no pueden negociar ninguna cláusula contractual.

En sistemas proteccionistas como el laboral o el de consumidores. en la cual toda persona es libre para generar derechos. y aunque perder cualquier derecho debe producir en cada individuo una frustración. Sin embargo este derecho de libertad. Esta es otra expresión de la autonomía de la voluntad conocida como libertad contractual. es un derecho muy limitado y más si estamos en el campo de los derechos de protección al consumidor. En el campo de los consumidores. a normas de orden público. que es una expresión de la autonomía de la voluntad. 2014 ISSN: 2347-0151 1. también no se puede desconocer que por otrolado. aunque todos tienen el derecho o la libertad de contratar para adquirir bienes o servicios. en este caso. referido en cuanto a la autonomía de la voluntad. los consumidores. N° 2. que no permiten que. Introducción La libertad es un derecho inalienable del ser humano. es más. 21 . Ratio Iuris. como cualquier otro. perder la libertad debe ser el más grave –si se pierde la vida ya no lo siente-. los consumidores en su gran mayoría no pueden y muchas veces no quieren. no es absoluto. En el presente trabajo tratamos el tema de la libertad. modificarlos o extinguirlos. Año II. este derecho de autonomía de voluntad queda sujeto a normas de protección superior. negociar las clausulas que rigen dicho contrato. Revista de Derecho Privado. puedan renunciar a derechos otorgados por estas normas de protección. Grandes batallas se han librado en la historia bajo la bandera de la libertad.

uno de los pilares importantes entre muchos. tanto en la etapa precontractual. Ratio Iuris. ya que el motor actual de la sociedad sin duda no son las empresas o industrias. y lo único que desean es que por el precio que están pagando tengan cubiertos los mínimos esperados por ellos. y que cuente con una garantía por posibles averías. tanto tecnológicos. con el acercamiento del consumidor al producto. 2014 ISSN: 2347-0151 Con todos los avances del día a día. Autonomía de la voluntad en los contratos de consumo 2. sea por gusto o necesidad. la normativa se dirigía principalmente a salvaguardar intereses del rey o monarca y de todo su círculo social. como la funcionalidad de lo que adquirió. Revista de Derecho Privado.1 Conceptos Desde que se estudia el derecho como tal. que satisfaga esa necesidad o gusto. Año II. los consumidores también se ven en la necesidad de adquirir nuevos bienes o servicios. para salvaguardar que esas esperanzas de los consumidores sean cubiertas. son los consumidores. como en la contractual y postcontractual. 22 . no dejar al arbitrio de las empresas todo el tema de producción. Así el monarca guardaba para sí derechos como el de la propiedad. es ¿para quién está dirigida la normativa? En épocas pasadas. Es precisamente allí donde el Estado debe hacer su aparición. en los cuales todo bien que se encontrara dentro de sus dominios pertenecía a él y su descendencia. Todas estas proezas. y ahí es donde todas las normas de protección deben protegerlo. 2. N° 2. comienzan –luego de ser puesto el bien o servicio en el mercado-. como económicos y sociales.

de normas de orden público. María del Torno (2008) afirma que: “Luego el principio de la autonomía de la voluntad es una sintética expresión con la que los juristas tratan de resaltar que los 23 . donde el individuo trabajaba y servía al Estado. por lo menos en los países de Sudamérica. Esto es de gran importancia por que se le otorga una libertad a las personas muy amplia. derechos de igualdad académica y profesional. En este punto. sino que el Estado está para servirle a cada individuo que esté acogido a sus normativas. el voto político por parte de las mujeres. el consumo de drogas en algunos Estados. Sin embargo. donde se transforma el rol del Estado–individuo. 2014 ISSN: 2347-0151 Luego. un sinnúmero de libertades individuales que han ganado terreno por encima de temas como el “orden público” y las buenas costumbres. y así se llegaba al final. la normativa se ocupaba de las cuestiones relativas al Estado. paradigmas han cambiado en el pasar del los últimos años del siglo XX. la ciencia del derecho se encargaba de estudiar nuevos pilares de la normativa. N° 2. Hoy en día no se desconoce. a un gran Estado Proteccionista. Año II. tomaba determinaciones en pro de una comunidad total. Revista de Derecho Privado. como por ejemplo el reconocimiento político y jurídico de la homosexualidad. y en fin. como el cambio de monarca a Estado. libertad de realizarse como ser humano. ya el individuo no trabaja y sirve para el Estado. la importancia del rol del Estado dentro de las relaciones individuales. Ratio Iuris. como garante para disminuir la injusticia social. donde el Estado como garante de los individuos. Entonces vemos hoy en día como se protegen libertades individuales que en el pasado eran rechazadas por políticas de Estado. con el pasar del tiempo.

133). (pp. Con respecto a la autonomía de la voluntad como rol dentro del Estado. y este principio es la autonomía de la voluntad. familiares y también jurídicos. 57-58) Este principio de la autonomía de la voluntad permite a cada persona tomar decisiones en ámbitos sociales. la autonomía de lavoluntad es queese querer sea socialmente protegido. este principio permite que las personas realicen actos jurídicos de forma unilateral –testamento. en suma. económicos. y en particular. consagrado dentro de los anales del derecho privado. En otros términos. Año II. 24 . que es el que nos interesa. que goza toda persona física o jurídica –manifestada a través de sus representantes-. cuando este acto tiene un objeto lícito. patrimoniales” (p.o también actos jurídicos compartidos con otras personas. Dentro de todas estas libertades se encuentran aquellas relativas a los actos jurídicos que los individuos desean realizar. el cual permite auto determinarse en relaciones jurídicas. es la libertad jurídica y es. 2014 ISSN: 2347-0151 ordenamientos jurídicos reconocen a los particulares un amplio poder de autorregulación en sus relaciones privadas. Es por esto que se hace un reconocimiento muy amplio a un principio. y así llegar a un fin querido. el poder del hombre de crear por un acto de voluntad una situación de derecho. N° 2. ya lo he dicho. Revista de Derecho Privado. en el sistema civilista. Dentro del ámbito jurídico. Ratio Iuris. Deguit (1987) manifiesta lo siguiente: La autonomía de la voluntad es. un elemento de la libertad en general.

Ratio Iuris. N° 2. que pueden disponer de sus bienes o pueden obligarse a ejecutar prestaciones a favor de otro. por aquellos que lo han expresado. y dentro de su marco es donde el hombre puede realizarse plenamente. María del Torno (2008) sostiene que el principio de la autonomía de la voluntad expresa una doctrina de filosofía jurídica según la cual la obligación contractual reposa exclusivamente sobre la voluntad de las partes: voluntad que es a la vez. permite el trafico actual de todo el sistema económico. Para Altamira Gigena (2010) el principio de “autonomía privada” es un principio de derecho porque el respeto a la persona y su reconocimiento como ser de fines exigen su vigencia. es decir. Toda transferencia de bienes comerciales debe hacerse mediante contrato. reconocido hasta nuestros días como fuente de derecho. modificar o extinguir obligaciones. hacemos referencia a aquellos que están dirigidos a crear. según él. por lo tanto el reconocimiento a la autonomía de la voluntad es inderogable por el ordenamiento jurídico. constituir. Año II. no pierde la calidad de tal. 25 . sino también respetarle este derecho de poder auto determinarse en cada situación de su vida. la fuente y la medida de los derechos creados como de las cargas asumidas. Para MossetIturraspe (2003) la autonomía de la voluntad contractual en un sentido positivo consiste en que las partes pueden con un acto de su voluntad. Entonces. Revista de Derecho Privado. 2014 ISSN: 2347-0151 Cuando hablamos de actos jurídicos compartidos. el Estado no solo debe seguir reconociendo la autonomía de las personas que están a su cargo. que si bien algunas veces no consta por escrito. por medio de un instrumento conocido como “contrato”. El contrato. regular o extinguir relaciones patrimoniales.

También. en un ámbito civil. 2014 ISSN: 2347-0151 2. Es fácil pensar en temas como penales. el testador no puede disponer totalmente de sus bienes. Y el derecho o principio de autonomía de la voluntad no es la excepción. una decisión autónoma y que no necesite de otras voluntades para concretarse. está limitado por normas nacionales y supranacionales a “hacer lo que queremos. pero que podemos hacer”. Ratio Iuris. sin embargo. al igual que cualquier otro derecho. Es claro que en la actualidad no se reconoce ningún derecho como absoluto. Altamira Ginena (2010) afirma lo siguiente: También es principio general del derecho que no hay derechos absolutos. el caos sería impensable. tanto como la impunidad. todo derecho consignado en las máximas cartas constitucionales ven así mismo un límite. también. como cualquier otro derecho. por lo tanto los alcances de la autonomía privada “es un problema de límites”: otorgar carácter absoluto a la autonomía de la voluntad genera un imperio sin límites al arbitrio personal que provoca la anarquía. N° 2. Revista de Derecho Privado. si se piensa en una actuación meramente individual. y este límite son los otros derechos.2 Límites de la autonomía Cuando este principio de derecho se ve cercenado podemos inferir que hay censura. tiene su límite en el orden público. reduciendo ampliamente la autonomía de la voluntad. hay algunas particularidades. como lo es el testamento. las buenas costumbres. en el cual. Año II. también encuentra la autonomía de la voluntad límites. en que hay todo un código que taxativamente expone las conductas que son sancionadas si se llegaren a cometer. Si no fuera así. ya que no podría desconocer dentro de este a los herederos 26 . 1189-1190) Así que a pesar de que tenemos un reconocimiento de “hacer lo que queramos”. y precisamente en el borde de los demás derechos. (pp.

en un estilo de esclavitud con ropaje de libertad de trabajo. Así. libremente. en los detalles en los cuales la misma no puede entrar. N° 2. en el marco establecido por la ley. tenían que trabajar bajo condiciones pésimas. en un mismo plano contractual. que asegura por el contrato. Entonces. la voluntad es un instrumento de la ley. la asunción de la dirección de los comportamientos sociales. Año II. la autonomía de la voluntad ha sufrido igualmente cambios. El problema precisamente era el poner a estas dos partes en un mismo plano contractual. por lo que el testamento más que una disposición final de los bienes de una persona. Es una primera medida. este principio regía tanto para fabricantes como para trabajadores por igual. en el cual se pudiera nivelar un poco más las cargas de poder. se vio la necesidad de crear un sistema protectorio de trabajadores. con los parámetros que cada uno consideraba. se reconoce una autonomía de voluntad pero esta igual está limitada al marco normativo donde se desarrolla. (p. María del Torno (2008) manifiesta al respecto lo siguiente: La voluntad no queda por ello menos un poder que detenta cada sujeto de derecho y del cual puede hacer uso. bajo el parámetro de este principio los fabricantes proponían cualquier tipo de oferta laboral. aceptaban o rechazaban la propuesta. Ratio Iuris.3. cuando el mundo se abrió a la industrialización. pero que deberá respetar lineamientos normativos. es un estilo de repartición. En este sentido. y los trabajadores. Revista de Derecho Privado. Autonomía contractual En el tema contractual. en una asimetría de poder. en su libre actuación. 2014 ISSN: 2347-0151 forzosos. 140) 2. Laspersonas en su necesidad de trabajar para conseguir los bienes y servicios que satisfacen su núcleo familiar. asimilando al trabajador 27 . Por esto.

Revista de Derecho Privado. 131). otro grupo de contratos -fuera del laboral-. N° 2. a la otra proveedor y/o fabricante. denominados consumidores. Año II. ni por necesidad ni por que de verdad quiera hacerlo. seguían siendo estudiados bajo el principio de la autonomía de la voluntad. A pesar que hoy en día se propugna la autonomía de la voluntad en todas las áreas. Karpiuk (2010) manifiesta que: “La autonomía de la voluntad –pilar básico de la teoría contractual. un coto vedado a la voluntad contractual de las partes en el contrato de trabajo” (p. Esta figura jurídica. A una parte se le llamo consumidor. resulta que en el derecho laboral. ya que hay una serie de derechos los cuales el trabajador no puede renunciar. 1198). se comenzó a tejer sobre una realidad. Estos contratos que podían darse entre comerciantes y la comunidad fuera de este comercio también presuponían una igualdad entre las partes. introducida en la mitad del siglo XX. Sin embargo.cede en casos en que el legislador no puede ser ajeno a la realidad de que existen débiles jurídicos que merecen protección” (p. Altamira Ginena (2010) sostiene que: “La “irrenunciabilidad” pone. que se encontraban dentro de los áreas comercial y civil. y el Estado es responsable de verificar que este equilibrio se mantenga. el principio de autonomía está muy limitado. una serie de normativas en torno a estas relaciones jurídicas. un límite a la autonomía de la voluntad del sujeto de protección. y por lo tanto encuadrándolo como un sujeto de protección. Ratio Iuris. 2014 ISSN: 2347-0151 como una parte débil del contrato. se sostiene sobre la base del equilibrio entre las industrias o empresas y las personas que adquieren sus bienes o servicios. Al igual que en el plano laboral. y a esa relación se le denominó como relación de consumo. con base en el sistema jurídico. 28 .

ya que media en ellos una relación de consumo. introduce en su cuerpo normativo principios y normas sobre los derechos de consumidores. 2014 ISSN: 2347-0151 Estos contratos. en el cual hay un acuerdo de voluntades –acuerdo para contratar. pública o privada. Autonomía es un derivado de libertad. limitada. llamados contratos de consumo. el cual se refleja en el artículo 1093 de dicho proyecto. Y acá debemos preguntarnos.. o inexistente? Para saber si se puede hablar de autonomía. Contrato de consumo es el celebrado entre un consumidor o usuario final con una persona física o jurídica que actúe profesional u ocasionalmente o con una empresa productora de bienes o prestadora de servicios. tenemos autonomía 29 . pero se ha entendido como aquel destinado a producir efectos jurídicos cuyas partes son un consumidor o usuario final y un proveedor o fabricante. Año II. para su uso privado. nos trae por primera vez en la legislación argentina una definición de contrato de consumo. ¿es una autonomía completa. en el que se presentó ante el Congreso de la Nación. que en esencia es igual a cualquier contrato. uso o goce de los bienes o servicios por parte de los consumidores o usuarios. si tenemos libertad.Contrato de consumo. un proyecto de Código Civil y Comercial de la Nación –hasta la fecha no sancionado como ley-. que tenga por objeto la adquisición. debemos diferenciarla en dos partes. ¿qué autonomía de voluntad se desarrolla dentro de los contratos de consumo?. familiar o social.con miras a producir un efecto jurídico. Solo hasta el año 2012. El contrato de consumo no ha sido definido en la ley argentina. Revista de Derecho Privado. y dice así: Artículo 1093. Ratio Iuris. N° 2. se enmarcan en una clasificación de contrato. Incluidas en el título III.

Revista de Derecho Privado. o a través del aparato judicial a imponer sanciones o indemnizaciones. Por otro lado hablamos de libertad contractual. ya que lo que buscan es inducir esa necesidad de adquisición a la persona. En palabras deMossetIturraspe (2003): “…la intervención del Estado se redujo a asegurar el libre juego de la autonomía de la voluntad. precio. etc. no se le puede imponer un contrato a ninguna persona. del acuerdo. Año II. 30 . El mismo desarrollo del tráfico económico o “consumista” no da ni tiempo ni elección para que los consumidores se detengan a negociar los contratos con cada empresa que le ofrecen sus bienes o servicios. Pero en ningún caso. por gusto o necesidad. Es en esta libertad. y hasta de restringir la libertad a una persona. Ratio Iuris. y no solo bienes. en esa declaración de voluntad que tienen las personas para poder adquirir bienes. Bajo esta libertad es que adquirimos bienes. en sus dos clásicas expresiones : libertad de contratar y libertad contractual” (p. A nuestro modo de ver. Por una lado la libertad de contratar es un derecho inalienable que posee toda persona. se puede imponer a una persona un contrato. el fin. N° 2. muchas veces sin pensar en ello. de mayor o menor costo. con o sin utilidad. el objeto. 323). en el cual tiene el derecho para realizar contratos o para no realizarlos. En cierta medida. cargas civiles o tributarias a personas. y no sería práctico para ninguna de las dos partes del contrato detenerse a revisar cada contrato. Es por esto que dentro de la autonomía de la voluntad podemos hablar de la libertad de contratar y la libertad contractual. Cada persona diariamente podría estar realizando diferentes contratos como consumidor. esta libertad es casi inexistente en los contratos de consumo. 2014 ISSN: 2347-0151 para autodeterminarnos en diferentes campos. donde las empresas de marketing atacan diariamente con publicidad. también servicios. se puede observar que a menudo el Estado impone multas. la cual supone una intención de las dos partes de poder negociar los alcances.

130) En la mayoría de los casos. 2014 ISSN: 2347-0151 Sin importar si el consumidor sabe o desea contratar –ya que le interesa es adquirir. más allá de pensar en una figura jurídica-. y el principal veedor de esa protección es el Estado. podrían verse frustrados ante reclamaciones. y en nuestro caso se trata de asentir o no a la práctica médica prescripta. Revista de Derecho Privado. N° 2. todo consumidor goza de una protección sea cual fuere su situación contractual. pues al producir un desequilibrio importante en los derechos y obligaciones de las partes. (p. distinta de la libertad contractual. (p. Karpiuk (2010). Con respecto a estas libertades. esta libertad contractual esta vedada a los consumidores. Entendemos que con ella se ha querido referir a la libertad del paciente de admitir o rechazar tratamientos y no la que ampara el artículo 1197 del Código Civil. Mayo (2012) afirma lo siguiente: …una primera observación atañe al uso de la expresión “autonomía de la voluntad”. ya que aquella es la libertad de estipular o no estipular. Podría admitirse la similitud con la “libertad de contratar”. y por ello sin importar que no haya 31 . Año II. en cuanto poder de auto reglamentar sus intereses reconocidos al paciente a través del acto jurídico. Ratio Iuris. y al no tener un estilo de “contrato” que avale esta relación de consumo. debe ser protegido por normas dentro de un ámbito contractual. 168) Los consumidores están realizando a diario múltiples contratos. muchas veces sin saber que están realizando actos jurídicos. quienes pueden salir perjudicados por la adquisición del producto. genera situaciones de gran injusticia. Sin embargo. manifiesta que: Aquí es el Estado –que debe procurar que estas relaciones se desarrollen en un marco de buena fe negocial con el objeto de preservar la paz social y el mercado mismo. en tanta proyección de la autonomía. dentro del campo médico.el que protege a la parte más débil nulificando aquellas estipulaciones que pudieran ser impuestas unilateralmente por la parte más poderosa o negociadas desde una posición de fuerza.

y por lo tanto tiene todo el contenido listo solo para ser aceptado totalmente o rechazado totalmente por el usuario. se ha establecido que estos contratos se enmarcan o dentro de contratos de adhesión o también dentro de contratos de clausulas predispuestas. como en muchas otras. a menos que sea un caso muy especial en el que pueda modificarse alguna condición solo para ese caso. Acá también podemos enmarcar los contratos realizados por internet. de suerte que la única posibilidad que a la otra parte le resta es la de prestar su adhesión o rehusar. Revista de Derecho Privado. Los contratos de adhesión se pueden observar en compañías de telefonía o bancarias. (p. en los que para acceder a cierto servicio informático se debe aceptar unos términos y condiciones. Ratio Iuris. Estos contratos no son negociables en principio. que nos atreveríamos a decir. donde el usuario al adquirir un bien o servicio firma un contrato que ya ha sido redactado con anterioridad por la empresa. y hasta muchas veces imposibilidades técnicas ante la masiva cantidad de requirentes de los servicios. Las empresas mercantiles o industriales. que son la gran mayoría de los contratos que se pueden ver en el trafico económico diario. mediante esos contratos en masa. 135) Los contratos con cláusulas predispuestas son aquellos en que no se necesita adherirse. pero que al realizarse tiene una serie de elementos jurídicos alrededor del mismo. 32 . que es también de reducción de costos. o directamente con el fabricante. o firmar un documento. la compra de una bebida en el kiosco. verbal. N° 2. Al respecto María del Torno (2008) afirma que: Un mínimo criterio de racionalización y de organización empresaria. todo ya predispuesto por el prestador del servicio. Año II. imponen a sus clientes un clausulado previamente redactado. y así un sinfín de actos jurídicos. determina la necesidad del contrato único o del contrato tipo preestablecido por medio de formularios y de impresos. Por ejemplo la compra del boleto del bus. 2014 ISSN: 2347-0151 contrato escrito.

que la nueva realidad negocial. que sin duda son los consumidores. Año II. aunque muy pocas. en la cual el Estado a través de sus organismos. Un ejemplo es el locatario. en los contratos de consumo. el locatario puede llegar a un acuerdo con el locador sobre temas como el precio. (p. La relación de locación podría enmarcarse como una relación de consumo. una política proteccionista hacia consumidores. Esto con el fin. y la generalización de los contratos por adhesión a cláusulas generales predispuestas unilateralmente por el predisponente y de los contratos en formularios. es la que debe prevalecer. así como también la revisión de las cláusulas predispuestas que están inmersas en los diferentes bienes del trafico cotidiano. Fresnedo de Aguirre (1991) afirma que: “La mayoría de las legislaciones contienen normas cuya política es la de controlar las cláusulas onerosas de los contratos de adhesión. 33 . primordialmente para proteger al consumidor. 82). Por eso es muy importante el rol del Estado en estas situaciones. 84) Hay situaciones. poder negociar el clausulado del contrato. en que el consumidor puede negociar o tener libertad contractual. y en una gran variedad de casos. los plazos. Ratio Iuris. protegiendo de esa manera a la parte más débil” (p. llegando a regular estas relaciones. al respecto sostiene que: Pero va de suyo. Revista de Derecho Privado. revisen incansablemente tanto los contratos de adhesión o formularios que las empresas ofrecen junto con sus servicios o bienes. Ritto (2014). Pero en su gran mayoría. requieren de nuevos límites que aseguren condiciones más equitativas para el aceptante. las multas y en fin. N° 2. esta libertad contractual es inexistente. de generar condiciones mas justas y equitativas para la parte débil de los contratos de consumo. 2014 ISSN: 2347-0151 Sin embargo.

N° 2. responden a un criterio social y con una gran limitación a la libertad. no les interesa envolverse en temas contractuales –que sin saberlo lo están haciendo-. como acceso a la justicia. ¿le sería posible a los consumidores renunciar a derechos. habrían esclavos. Año II. habrían consumidores en constante riesgo. a los consumidores en su gran mayoría de casos. La Corte Suprema de Justicia Colombiana. y en el campo de la protección de consumidores. y por otro lado. las normas del consumidor responden a un derecho superior de cada individuo. Si en el ámbito laboral se restableciera esa libertad a los trabajadores de renunciar a derechos. o devolución de productos por insatisfacción? Tal como en la legislación laboral. (iv) el papel del juez consiste en velar por la efectiva protección de los derechos de las partes. 2014 ISSN: 2347-0151 Ahora bien. Por eso sostenemos que la autonomía de la voluntad es casi inexistente en este tipo de contratos. ya que por una lado no se permite una libertad contractual a los consumidores por orden público superior. sin atender exclusivamente la intención de los contratantes. (p. Revista de Derecho Privado. para protección de los trabajadores o consumidores. Ratio Iuris. con el propósito de evitar el abuso de los derechos. 32) 34 . se trata de servicios públicos. solo para adquirir un bien. (ii) se entiende que el ejercicio de la autonomía de la voluntad y la libertad contractual persigue no sólo el interés particular sino también el interés público o bienestar común. de poder negociar clausulas. si se permitiera renunciar a estos derechos. una de las partes ocupe una posición dominante o los acuerdos versen sobre prácticas restrictivas de la competencia. en su sala Civil (sentencia C- 186/2011) al respecto manifestó lo siguiente: Según ha reconocido esta Corporación actualmente la autonomía de la voluntad privada se manifiesta de la siguiente manera: (i) En la existencia de libertad contractual sujeta a especiales restricciones cuando por ejemplo están en juego derechos fundamentales. (iii) corresponde al Estado intervenir para controlar la producción de efectos jurídicos o económicos.

y que seguramente contrató de esa forma por desconocimiento o impericia en el comercio. La autonomía de la voluntad es una expresión de la libertad individual. pero esto también significa que no puede imponérsele cualquier tipo de contrato sin su consentimiento. Revista de Derecho Privado. excluyendo la intención o querer de las partes y fallar en base a una protección superior hacia el consumidor. siempre que no trasgreda normas de orden público. 35 . o una de las dos partes –que para ser lógicos tendría que ser el fabricante o proveedor-. Conclusiones La libertad ciertamente es un derecho inalienable de cada persona. A esto se le suma protecciones civiles como la contemplada en el artículo 21 del Código Civil Argentino que reza: “Las convenciones particulares no pueden dejar sin efecto las leyes en cuya observancia estén interesados el orden público y las buenas costumbres. estipula condiciones que puedan afectar a los derechos del consumidor. N° 2. Ratio Iuris. Año II. el juez está en la obligación de desatender esa pauta. ya que efectivamente lo que resalta es que sin importar que quieren las partes dentro de un contrato de consumo. es interesante el punto (iv). Sin embargo muchas veces es necesario restringirla para poder salvaguardar los propios derechos del censurado. Con respecto al derecho de la libre contratación.” 3. 2014 ISSN: 2347-0151 Siguiendo los lineamientos de tan alta corporación. si las dos. es claro que cualquier persona posee ese derecho y está protegido para contratar lo que considere. quien es la parte débil de un contrato.

De esta forma lo apremiante sería que se identificaran las empresas que ofrecen bienes o servicios y que tengan el mayor impacto en la sociedad (bancos. Los consumidores no pueden negociar cláusulas. Año II. por lo que esa voluntad. telefonías. no les es permitido renunciar a derechos. N° 2. y de esta forma también otorgar series de certificados de cumplimiento de calidad. es una libertad inexistente. Así como también hacer campañas y publicidad sobre al importancia de acomodar políticas empresariales en sentido de proteger los derechos de los consumidores. ni consumidores ni fabricantes están interesados en detenerse a negociar la contratación. Con esto. 3. 5. que como dijo el presidente Estadounidense Kennedy “consumidores somos todos”. responden a lineamientos del fabricante o proveedor y a políticas estatales. esta libertad. De esta forma. Los lineamientos contractuales no dependen de la voluntad del consumidor. las empresas se verán en la obligación de competir por calidad como por precio. todo esto como mejoría al sistema de consumo del país.) y de este modo ejercer controles extenuantes para revisar los formatos de contratos que ofrecen al público. Y lo afirmamos por los siguientes considerandos: 1. Sin importar la capacidad o pericia del consumidor. 4. A nuestro modo de ver. queda subsumida a una protección por parte del Estado. cualquier controversia se debe dirimir basándose en normas favorables a aquel. Por la misma evolución del tráfico económico. 2. 36 . salvo en muy pocos casos. etc. Revista de Derecho Privado. es en la libertad contractual dentro de los contratos de consumo. la autonomía de la voluntad no tiene ninguna cabida. Ratio Iuris. 2014 ISSN: 2347-0151 En lo que nos hemos centrado más. Es por ello que se hace totalmente necesario un control efectivo y eficaz por parte de las instituciones estatales en pro de salvaguardar los derechos de los consumidores. Si llegaren a hacerlo.

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