I

ROAD TO CIUDAD JUÁREZ
CRÓNICAS Y RELATOS DE FRONTERA

Compilación de
ANTONIO MORENO

SAMSARA
2014
• ÍNDICE

Coordenadas I 9
Antonio Moreno

Prólogo:

La cronica como literatura ciudadana: escritura y Ciudad[uarez a comien­
zos del siglo XXI I 16

Danny J. Anderson

PRELUDIO

Rodolfo Hasler
Ciudad]uárez I 19

Verónica Grossi
Paso del Norte I 20
Road to Ciudad [udrez.
Crónicas y relatos de ftontera. I. TROTAMUNDOS Y PASAJEROS
Antonio Moreno (Compilador).
Primera edición, enero 2014. 1. Uberto Stabile
]uárez mon amour I 25
© Samsara Editorial, 2014.
2. María Bern
© Antonio Moreno, 2014. Hoy estamosy mañana nos llevan a ]uárez.
Ficcionespara una ciudad I 29
FOTOGRAFÍA DE PORTADA:
© Joe! S. Casas Ávila. 3. Eleonora Achugar
El cuadrilátero vacío I 40
DISEÑO:
© Sergio. A. Santiago Madariaga 4. Andrea Salgado
maquinahamlet@gmail.com El último día que crucé la ftontera I 45
Reservados todos los derechos. Prohibida la reproducción total y 5. Maarten van Delden
parcial sin autorización de la editorial. Algo sobre una visita a Ciudad]uárez I 55

Impreso en México / Printed in Mexico 6. César Sllva-Santisteban
Un día en Ciudad]uárez I 67
ISBN 978-970-94-2896-4
7. Betina González
]uárez revisited I 77
8. María Alzira Brum 6. José Ángel Leyva
La frontera I 82 Entre el miedo y la esperanza 1168

9. Alfredo Fressia
7. Élmer Mendoza
Los extraño todavía 1 91
]uárez, ]uaritos 1172

10. Enrique Rodríguez Araujo 8. Max Parra
Misión Ciudad]uárez I 99 De El Paso a ]uárez. Crónica de un crucefronterizo 1175

11. Nelson de Oliveira 9. Jorge Humberto Chávez Ramírez

Calles 1103
La ]uárez I 183

12. Luis Carlos Ayarza Riveros 10. Socorro Tabuenca
Vampiros en El Paso 1109
]uárez 01 my Rivers I 193

13. José Prats Sariol
11. Magali Velasco

Una ciudad sin atributos 1 112
Ballenas en el cielo de ]uárez I 204

14. Miguel Ildefonso 12. Bias García Flores

Vamos al Noa Noa 1116
La ciudad chicley sus héroes menores 1 207

15. Paolo de Lima 13. David Ojeda
Gali 1119
La parábola del cieloy el infierno 1212

11. PASEANTES Y TROTACALLES 14. Mauricio Montiel Figueiras

Tierra de nadie 1 221

l. Ricardo Aguilar Melantzón
A barlovento \133 15. Pedro de Isla
6001223

2. Yuri Herrera

La alcurnia extraviada / The law is the law is the law 1 142
16. Antonio Moreno

La ne-brerfa de Polo o puro juaritos I 226

3. Ignacio Alvarado Álvarez
La ciudad del whisky 1149
17. Martín Camps

Estampas de ]uárez 1 232

4. Miguel Ángel Chávez Díaz de León
Salvador Dalí en Ciudad]uárez 1156
18. N adia Villafuerte
Botas texanas I 242
5. Enrique Cortazar

Sucedió en un baldío 1 160
Ficha técnica de los colaboradores 1 249

ANTONIO MORENO

Coordenadas .. .

Latin()am~r.ica.-J:.ill.IÚ.~za ~QCiudad.llJªr~z. De diciembre de 1999 a
-re¡;;~r~- -del año entrante, el escritor ~~lombiano Héctor Abad
Faciolince recorrió buena parte de Egipto para escribir un libro de
viajes que tituló Oriente empieza en El Cairo (2002); el título pro­
viene de una afirmación hecha por Gustave Flaubert cuando a
mitad del siglo XIX viajó a Egipto para tener al alcance de la mano
lo exótico y lo enigmático, la sensualidad que Europa añoraba.
Para el ensayista palestino Edward Said, Oriente es un concepto y
un discurso que pone en juego una red de intereses y poderes en
detrimento del mismo concepto. Desde el punto de vista de Occi­
dente, siguiendo a Said, en el mundo árabe campea el despotismo,
el esplendor y la crueldad. Con respecto a Latinoamérica, y aun
cuando se trate de imponer una percepció~;'~~ntanünad~por el
estereotipo, la indiferencia y la ignorancia, nunca ha dejado de ser
_----...... o,, '" . ....• o•• · . ,'c =¡¡
ese vasto territorio geográfico y lingüístico que la constituye como ;,
i _,?
una narración cultural hecha de mezclas, pero en la que cabe des- 1 "'.
afortunadamente la barbarie y el horror. j
Leí el libro de viajes de Abad Faciolince cuatro años antes de
que el gobierno mexicano le declarara la guerra al crimen organi­
zado, y al cabo de meses Ciudad Juárez se convirtiera en una au­
téntica zona de desastre. i2!.!i..'!!.:,-!.?J/;Eit3f!:.-!.!J".!!..Udiro forma parte :-"-."....;,
de la Colección Año Cero, impulsada por la editorial Mondadori
en el año 2000, en la que comprometió, con el nuevo milenio en
curso, a ocho autores en lengua castellana a viajar a las capitales
mundiales más importantes: Rodrigo Fresán viajó a la ciudad de
México; Roberto Bolaño, a Roma; Gabi Martínez, a Nueva York;
Rodrigo Rey Rosa, a Madrás; José Manuel Prieto, a Moscú; San­
tiago Gamboa, a Pekín, y Lala Isla, a Londres. Como se indica en
la cuarta de forros: realidad y ficción se conjugan en las novelas
cortas y largas, crónicas calidoscópicas o diarios de viaje. En 2008
retorné a la frontera, después de una larga estancia en la Universi­
dad de Kansas, en Lawrence, año en el que empecé a gestar un
proyecto ~imilar al emprendido por los directores de la Colección
Año O. En la Universidad de Texas en El Paso, institución donde
\J-rlf
9
impartÍ dos cursos de lireratura en el semestre de primavera de ese cuchillo entre los dientes para explorar otros horizontes menos
mismo año, conocí a varios escritores sudamericanos que cursaban hostiles. De modo que la advertencia fue:la violen<:!a n().RoQ!~Lz.r
allí estudios de postgrado, quienesr;-ü sólo~~~'~;on inmediata­ en esta ocasión la protagonista, había que darle importancia a la
mente las condiciones del proyecto, sino que me conectaron con sutir re;~a6ñq~e el s~r' humano experimenta en sus andanzas
otros escritores del Cono Sur que habían manifestado mucho cotidianas en la ciudad, y la manera en que lo aparentemente im­
interés por C=illd.adJuá.rl':!" A medida que el diálogo fue fructifi­ perceptible puede enriquecerle los sentidos, bajo el entendido que
cando me percaté que cada quien hablaba deuna ciudaddistinta; toda crónica es un viaje y: una!.1l9ªgawcia. ~.
C'l
al mismo tiempo que rec~~dé l;'s palabras de Bruce Chatwin:"":':"Se Después de que el colombiano Luis Carlos Ayarza planteara la
viaja literariamente"-, percibí que las opiniones vertidas mostra­ posibilidad de indagar la ciudad desde una casa de empeño en El
ban los resortes de Ciudad Juárez, a los cuales había que asirnos Paso, cuyos clientes cruzan a menudo la frontera para dejar en
para ingresar a una realidad real e identificable, pero estos paulati­ prenda sus ajuares; y el peruano César Silva-Santisteban delineara
namente eran superados por las emociones: antes que nada, Ciu­ su recorrido a partir de un itinerario sometido a la perturbada
dad Juárez era para ellos un sitio que ofrecía la posibilidad de lógica de las funerarias, se unieron a este vagabundeo urbano las
argentinas Betina González, Premio Clarín de Novela, y la cineas­
r~E.~.~<i.r._~\,e~n.:r.'!E~~ culturales que la te,!all~siuda(L~l.P~QJ~
o

ta María Bern; así como la uruguaya Eleonora Achugar, la cuentis­
~~I~<l~.~?- que era dueño de ~~~~t:.~l..P.~l:'~~1!:'m1c.vOS y de un
fulgor tonificante que solo la ho§pJt?Jida4 puede dar. Los resortes ta colombiana Andrea Salgado y el mexicano Yuri Herrera, finalis­
estaban allí a la vista de todos, pero entre la descripción y el proce­ ta del Premio Rómulo Gallegos 2011. La nómina se incrementó
so de narrar o atestiguar una experiencia compleja (el mercado con la incorporación de los narradores brasileños María Alzira ~'

J uárez, el desierto de Samalayuca, la Catedral, el museo de la Ex Brum y Nelson de Oliveira; los poetas mexicanos Miguel Ángel S
Aduana, el parque Chamizal, la casa de Juan Gabriel, sus cantinas Chávez Díaz de León, Enrique Cortazar y MartÍn Camps; y los '01<0
I.f\

legendarias y bares míticos, el río moribundo y los puentes inter­ también poetas limeños Miguel Ildefonso y Paolo de Lima; el
nacionales), Ciudad Juárez ingresaba a otra dimensión, no es que narrador colombiano Enrique Rodríguez Arauja; la poeta y aca­
se volviera irreal o incomprensible sino que al momento de escu­ démica Verónica Grossi, el crítico y narrador cubano José Prats
charlos la ciudad se revestÍa de un ánimo alimentado por una ima­ Sariol; la narradora chiapaneca Nadia Villafuerte; los narradores
Pedro de Isla y BIas García Flores; el crítico y narrador Mauricio
ginación puramente literaria.
Decidí entonces imaginar un libro. dividido en dos partes; que Montiel Figueiras; la cuentista y académica Magali Velasco Var­
la primera aglutinara las crónicas y r;Gü;~-de ;utores -~njeros gas; los periodistas Ignacio Alvarado Álvarez y Jorge Humberto
que estuvieron de paso por la ciudad, a modo de imp~~~rle una Chávez Ramírez, y los académicos Max Parra, Maarten van Del­
carácter nómade al libro, pero no ajena a la ciudad; y la segunda den y Socorro Tabuenca. Gracias a la intervención del poeta Jorge
parte, como contraste, donde la ciudad representara el papel de Humberto Chávez Díaz de León, fundador del Encuentro Inter­
una vieja conocida, estaría formada por las crónicas y relatos de nacional de Escritores Literatura en
....---::----~_
el Bravo, accedieron colaborar
....,~.-_."""..---
.

autores mexic<inos que habían nacido en ella, vivido o la habían el novelista y cuentista David Ojeda, el poeta y editor valenciano
visitado··;lg~~a~~ez. El propósito no era confrontar miradas para Uberto Stabile, el poeta uruguayo Alfredo Fressia, el poeta cu­
deducir posteriormente que la ajena es, en estos casos, más certera bano-español Rodolfo Hásler, el poeta y editor J osé Ángel Leyva y
que la mirada autóctona; la idea era mostrarle al futuro lector que el novelista Élmer Mendoza. Sobre la crónica de Ricardo Aguilar
el mapa que llbica Ciudad Jllárez es una supereosición de otros
o.
Melantzón (1947-2004), que corresponde a su novela autobiográ­
Illapas, t;:i:z'ádü p'o¡:-'p~i~~je~ secretos ciertos O~~ig~~-;ublime-Zy
o y fica A barlovento (1999), me tomé el atrevimiento de seleccionar
-~tl.k medida de lo posible, estemos de paso o no, el mae~._~~ aquellas impresiones sobre Ciudad juárez que mejor encajaban en
perten~~.. a todos. Dejamos de lado el revólver humeante y el este proyecto.

10 11
A pesar de los cataclismos infames de la hora, Ciudad Juárez si­ matográfico, y que por lo mismo sobrepasa la estética del~~stern
gue conservando un aire cultural inquietante. No creo que corran urbano. En un filme de vaqueros, por lo menos, los críme~es no
peligro sus mi~ fl,!!lclªe<;jQJlales (desde Cabeza de Vaca hasta Fray ~~eleñ quedar impunes. El caso supone y exige una tipificación
García de San Francisco), ni tampoco sus credos subversivos e emocional: neurosis urbana. Desde que el presidente de México en
insondables (desde Benito Juárez hasta Pancho Villa). Las ciuda­ turno le deaaró-i~~;-~;;-;l crimen organizado, hasta la militariza­
r des erigidas sobre discursos épicos y religiosos, que es una idea ción peliculesca de casi todo el norte de! país, Ciudad juárez pasó
a ser la población más violenta del mundo. Y de cierta manera, en
./ :! generalizada, viven emociones cíclicas; y cada cierto tiempo, defi­
esta confrontación estratégica, que parece ser el único empeño de
j nido por el azar, la fuerza natural que las constituye se desborda.
\- dicho gobierno, se ha derramado mucha sangre inocente.
De acuerdo al lenguaje gráfico del momento, Ciudad juárez vive
en la zozobra, esto es como tratar de silbar contra el viento en Desde su fundación hasta la actualidad, Ciudad Juárez ha sido
medio del fuego cruzado. Los mitos fundacionales donde los haya objeto de seducciones, pero también de horror y de perversiones.
(esos que nos ayudan a formar nuestro mundo diario), nos de­ Estos dos polos originan una tensión casi metafísica al momento
muestran plenamente que esta ciudad conserva un mecanismo que de plantear sobre la ciudad un buen juicio crítico, y objetivamente
la convierte en un campo Ae, d.~spl!-t;l.~epcÍsl).di2.s de toda índole, fiable, de cara a la coyuntura del momento. Se han publicado
pero por sus efemérf&;;';~s damos cuenta que hay ciertos hechos muchos libros recientemente, algunos de ellos estupendos como
que no carecen de dramatismo; porque no hay mito sin barbarie. La guerra por ]uárez (Alejandro Páez Vare!a e Ignacio Alvarado
Luego del ataque sorpresa de las tropas re;~;I~¿~~~;¡;~~~-;Jian­ Álvarez, et al., 2009) y Murder city : Ciudad ]uarez and the global
za ofensiva, en mayo de 1911, hace poco- mi;~d~~'~iglo exacta­ economy's new killingfields (Charles Bowden, 2010), cuyos autores
mente, ocurrie;;;-n co~b~~~~-;;:;roces durante tres días continuos en exploran con toda la firmeza periodística esos dos rostros emocio­
la ciudad. Con la derrota de las tropas federales, sobrevino la fusí­ nales de Ciudad Juárez. Aunado a este vínculo, dentro de la mis­
lata, el pillaje y el alboroto. A cientos de kilómetros de allí, en el ma escena social fronteriza, está presente e! tema de los feminici­
mismo estado de Chihuahua, en el pueblo de T ornóchic, pero dios, sostenido por una serie de eventualidades dramáticas que
veintitantos años atrás (1891), prosperaba una cié-iia'hé'iejía entre fomenta cierta paranoia hipocondriaca. En La ciudad de las muer­
sus habitantes, y al m~~;'ti;mpo, una disconformidad colectiva tas: la tragedia de Ciudad ]uárez (Marcos Fernández y Jean­
en contra del sistema de repartición de las tierras nacionales. Co­ Christophe Rampal, 2008), se pone de manifiesto que la ciudad,
mo los habitantes del pueblo de Béziers, en el Languedoc, cuna de en e! lapso de casi veinte años a la fecha, se tornó en la capital
la herejía catara en el siglo XII, los tomochitecos que eran a su vez mundial de crímenes en contra de mujeres. Siguen esta misma
sediciosos y herejes, por su devoción a la Santa de Cabora, fueron cobertura temática Huesos en el desierto (Sergio González Rodrí­
aniquilados por el ejército de Porfirio Díaz. La inmolación de un guez, 2002) y Homicidios y desapariciones de mujeres en Ciudad
;". pueblo, por un lado, y el heroísmo de un ejército insurgente, de ]uárez: análisis, criticasy perspectivas (MartÍn Gabriel Barrón Cruz,
/1 et al., 2004). Del mismo modo que estas producciones culturales
otro, no representan hechos aislados sino que, respectivamente,
anticipan yconsolidand conflicto armAd,o_conocido como la Re­ plantean al lector diferentes miradas y evaluaciones de las causas y
~í~~i6~~M~;i~;~;~--~' ..... efectos de los feminicidios, la desgracia adquiere su propio relieve
Ahora implica una espiral de violencia sin precedentes, GUYO ex­ y traza ya no secretamente una trayectoria dialéctica que la posi­
cesivo espectáculo de crueldades cotidianas (como los fusilamien­ ciona, aunque no lo queramos, por encima del accidente.
tos en la vía pública, detonaciones de explosivos, ejecuciones, de­ En otro terreno y con el desafío a lo real propiamente estético,
capitaciones, incendios, extorsiones, secuestros, el robo de autos a Roberto Bolaño, ángel tutelar de una cofradía literaria que lleva su
mano armada y tiroteos a la orden del día), es decir, terrorismo a mismo nombre, fabuló y conjuró sobre el tema en la novela 2666
secas, concentra una realidad en estado puro, más allá de lo cine­ (2004). En La parte de los crimenes, Bolaño narra los feminicidios

12 13
en SantaTeresa (Ciudad Juárez), y al hacerlo, transmite la sensa­ N O sé si lo escrito por Kerouac sea una exageración o una im­
ción al lector de estar poniendo un pie dentro de una atmósfera precisión, pero estoy seguro que ese Valle del Mundo que él oteó,
diabólica. En Entre paréntesis (2004), un libro misceláneo hecho reúne un cruce de dos caminos, y no es extremado afirmar que las
de notas y declaración de principios, cuenta el escritor chileno que dos ciudades (Ciudad juárez-El Paso) comparten orígenes comu­
el asesinato impune de mujeres es otra forma del mal y de la co­ nes y algunas vicisitudes históricas. Las crónicas literarias aquí
rrupción; y también, una metáfora de México y del futuro incierto compiladas tienen como propósito mostrar varios de los rostros
de toda Latinoamérica. Carlos Monsiváis, un hombre dotado para posibles de la ciudad, exceptuando aquellos que ya han sido inves­
el género de la crónica, sostuvo en algún lugar que las ciudades tigados como la violencia feminicida y la violencia entre narcos y
que hacen frontera con los Estados Unidos son ciudades de avan­ militares.
zada. Lo que ellas generan culturalmente, poco tiempo después, se
esparce hacia el resto del país. REFERENCIAS

Las anomalías e infortunios sociales que padece hoy Ciudad
ABAD Faciolince, Héctor. Oriente empieza en El Cairo. Barcelona: Random
Juárez, en efecto, condenables, no son la totalidad del mundo, House Mondadori, 2002.
sino que forman parte de un percance. Me gustan las ciudades AGUILAR Melantzón, Ricardo. A barlovento. Torreón, Coahuila : Editorial de
manejables, y también me atrae de ellas su perfil decadente y diso­ Norre Mexicano / Universidad Iberoamericana Laguna, 1999.
luto, una dualidad que nos ilustra referencias sensibles, por la BARRÓN CRUZ, Marrín Gabriel, et al. México, D.F. : Instituto Nacional de
Ciencias Penales, 2004.
manera que el sujeto establece sus contactos al momento de estar
BOLAÑO, Roberto. 2666. Barcelona: Anagrama, 2004.
en medio de las cosas, con sus límites y contradicciones. - . Entre paréntesis. Barcelona: Anagrama, 2004.
Nos queda la cita literaria de Jack Kerouac sobre Ciudad Juárez, BOWDEN, Charles. Murder city : Ciudad [uarez and the global economy's new
que es memorable, para tratar de articular un marco en torno a killingfields New York: Nation Books, 2010.
este libro de crónicas en el que concurren el asombro y la curiosi­ FERNÁNDEZ, Marcos y Jean-Christophe Rampal. La ciudad de las muertas: la
tragedia de CiudadJuárez. Barcelona: Debate, 2008.
dad ante los usos y costumbres de la gente que habita una vasta
GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, Sergio. Huesos en el desierto. Barcelona: Anagrama,
ciudad, con sus espejismos circunstanciales, la canalla urbana, 2002.
quimeras, variedades del color local, deidades nocturnas, síndro­ KEROUAC, Jack. En el camino. Trad. Martín Lendínez. Barcelona: Anagrama,
mes y patologías culturales, al igual que el estilo excepcional de 2007.
usar el idioma: PÁEZ VARELA, Alejandro, et al. La guerra por [udrez. México, D.F. : Planeta,
2009.
SAID, Edward. Orientalismo. Trad. María Luisa Fuentes. Barcelona: Random
Dean y Marylou aparcaron el coche cerca de Van Horn y folla­
House Mondadori, 2007.
ron mientras yo dormía. Me desperré precisamente cuando ro­
dábamos por el rremendo valle de Río Grande, a rravés de Clint
e y sleta hacia El Paso. Marylou saltó al asiento trasero, yo al de­
lantero y continuamos la marcha. A nuestra izquierda, pasamos
los vastos espacios de Río Grande, estaban las áridas y rojizas
montañas de la frontera mexicana, la tierra de los tarahumaras;
un suave crepúsculo jugaba en las cimas. Delante se veían las le­
janas luces de El Paso y Juárez, sembradas por un inmenso valle
tan grande que se podían ver varios trenes humeando al mismo
tiempo en diversas direcciones como si aquello fuera el Valle del
Mundo. Descendimos a él (192).

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