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Resultados:

Testículo de mamífero:

En la presente práctica se trabajó con el testículo de un toro joven y lo que se observó fue lo siguiente:

  • - La textura del testículo era húmeda y lisa.

  • - Al testículo se le realizaron dos cortes, uno para que se pueda observar la túbula albugínea (la cual es la “capa” que cubre al testículo) y otro para observar la matriz donde se encuentran los túbulos seminíferos (Figura 1).

  • - El corte realizado al testículo nos facilitó la observación de los túbulos seminíferos (Figura 2).

  • - Se observó también otras estructuras del testículo de toro como el conducto deferente, el mediastino testicular, el rete testis y la cabeza del epidídimo. (Figura 1)

Resultados:  Testículo de mamífero: En la presente práctica se trabajó con el testículo de un

Figura 1. Dibujo del testículo de toro joven. Ampliación a los túbulos seminíferos.

Túbulos seminíferos Figura 2. Foto de un testículo de carnero en vista ventral. Tomada por Katy

Túbulos seminíferos

Figura 2. Foto de un testículo de carnero en vista ventral. Tomada por Katy Zúñiga

Pene de mamífero:

El material utilizado en la práctica de laboratorio fue el de un pene de carnero. Lo que se observó fue lo siguiente:

  • - El pene de carnero era levemente pegajoso al contacto.

  • - El pene de carnero tenía una consistencia ligeramente suave.

  • - El pene de carnero presentaba un glande engrosado (Figura 3).

  • - En el pene se observó también unas cuantas vellosidades (Figura 3).

El material utilizado en la práctica de laboratorio fue el de un pene de carnero. Lo

Figura 3. Dibujo de pene de carnero

Pulmón de mamífero

El material utilizado fue un pulmón de mamífero y lo que se observó fue lo siguiente:

  • - Al colocar el pulmón en una bandeja de agua, este flotó. Se observó entonces que el peso del pulmón era muy liviano.

  • - La textura del pulmón era muy suave, además este se encontraba húmedo.

  • - Se observó también la tráquea, el cual era una cavidad tubular gruesa que conectaba el pulmón derecho y el izquierdo (Figura 4).

  • - En una sección del pulmón se logró observar un bronquiolo, el cual era una especie de cavidad tubular delgada y apenas visible (Figura 5).

  • - También se pudo observar restos del esófago del animal (Figura 4).

Figura 4. Dibujo de un pulmón de mamífero con vista ventral. Figura 5. Dibujo de una

Figura 4. Dibujo de un pulmón de mamífero con vista ventral.

Figura 4. Dibujo de un pulmón de mamífero con vista ventral. Figura 5. Dibujo de una

Figura 5. Dibujo de una parte del pulmón de un mamífero contiendo a un bronquiolo.

DISCUSIÓN:

Testículo

Los testículos de mamíferos producen hormonas sexuales y espermatozoides a partir de células germinales inmaduras por el proceso denominado espermatogénesis. Cada testículo está subdividido en unos 250 compartimientos o lóbulos. Cada uno de ellos contiene túbulos seminíferos densamente enrollados (Figura 2), donde ocurre la espermatogénesis y se producen los espermatozoides en forma continua. Así mismo, en un solo túbulo seminífero es posible hallar células en todos los estadios de la espermatogénesis (Curtis, Barnes, Schnek, & Massarini, La Reproducción, 2008).

Entre los túbulos seminíferos hay unas células intersticiales (o células de Leydig), las cuales producen la hormona sexual masculina (testosterona). En la mayoría de los mamíferos, los dos testículos están alojados, permanentemente, en el interior del saco escrotal que, o bien cuelga hacia el exterior de la cavidad abdominal, o bien descienden al interior del escroto durante la época de reproducción. Esto proporciona un “ambiente” con una temperatura ligeramente más baja que la del resto del cuerpo, para permitir el desarrollo normal de los espermatozoides (Hickman Jr, y otros, El proceso reproductor, 2009).

Desde cada testículo, los espermatozoides se dirigen al epidídimo, el cual es un tubo enrollado que está rodeado por una capa delgada, circular, de fibras de músculo liso, cuyas contracciones contribuyen al transporte de los espermatozoides. Del epidídimo pasan al conducto deferente, donde la mayoría son almacenados (Curtis, Barnes, Schnek, & Massarini, La reproducción, 2008). En los mamíferos los conductos deferentes se unen a la uretra, un conducto que transporta tanto esperma como productos urinarios a través del pene (Hickman Jr, y otros, El proceso reproductivo,

2009).

Pene:

Entre los mamíferos, todas las especies masculinas poseen pene. Órganos análogos que cumplen esta misma función han evolucionado de manera independiente en diversas especies de insectos y otros invertebrados (Curtis, Barnes, Schnek, & Massarini, La reproducción, 2008).

El pene está compuesto de tres cilindros de tejido eréctil esponjoso que se forma a partir de venas y capilares modificados. Durante la estimulación sexual, el tejido eréctil se llena de sangre proveniente de las arterias. A medida que este tejido se llena, la presión creciente sella las venas que drenan el pene y produce su ingurgitación con sangre. La erección producida es sumamente importante para la introducción del pene en la vagina (Campbell & Reece, 2005).

Con una estimulación continua, el pene y el bulbo subyacente del cuerpo esponjoso del pene se endurecen y aumentan de tamaño. La erección es acompañada por la descarga en la uretra de una pequeña cantidad de líquido desde las glándulas bulbouretrales. La estimulación continua de los receptores del pene y del escroto envía una serie escalonada de impulsos nerviosos. Estos impulsos, por medio de arcos reflejos de la médula espinal inferior, llegan a las neuronas motoras que inervan diferentes músculos del sistema reproductor. Uno de los primeros músculos en contraerse es el escroto, los cuales elevan al testículo acercándolos al cuerpo. También se contraen los que rodean a cada epidídimo y conducto deferente, para así impulsar a los espermatozoides y al

semen afuera de la uretra (eyaculación) (Curtis, Barnes, Schnek, & Massarini, La reproducción, 2008).

Por otra parte, el cuerpo del pene está cubierto por una piel relativamente gruesa. La cabeza o glande del pene tiene una cubierta mucho más delgada (Figura 3) y, por consecuencia, es mucho más sensible a la estimulación. El glande está recubierto por un pliegue cutáneo llamado prepucio (Campbell & Reece, 2005).

Pulmón:

Los pulmones son cavidades internas desde las cuales el O 2 contenido en el aire ingresa en el torrente sanguíneo. Si se compararan con las branquias, los pulmones tienen una desventaja, las branquias tienen mayor eficiencia en la difusión de O 2 ; es

más eficiente tener un flujo continuo de fluido a través de la superficie respiratoria que un flujo y reflujo rítmico como es el caso de los pulmones, los cuales se llenan y vacían de aire con regularidad. Sin embargo, esto se ve compensado con el hecho de que el aire

contiene mayor fuente de O 2 que el agua; es decir, debe circular más agua por una O 2

branquia para obtener cantidades de

iguales que las que obtiene un pulmón a

partir de un volumen mucho menor de aire (Curtis, Barnes, Schnek, & Massarini, La respiración, 2008).

A diferencia de los sistemas traqueales que se ramifican por todo el cuerpo de los insectos, los pulmones se limitan a una sola ubicación. Como la superficie respiratoria del pulmón no está en contacto directo con las otras partes del cuerpo, esta distancia debe recorrerse por el sistema circulatorio, que transporta gases entre los pulmones y el resto del organismo. Los pulmones, que poseen una densa red de capilares exactamente por debajo del epitelio que forma la superficie respiratoria, aparecieron evolutivamente en las arañas, caracoles terrestres y los vertebrados (Campbell & Reece, Circulación e intercambio de gases, 2007).

Aunque los pulmones son fundamentalmente una característica de los vertebrados, también puede encontrarse en algunos invertebrados como los caracoles terrestres, que han desarrollado, en forma independiente, pulmones de notable similitud a algunos anfibios (Curtis, Barner, Schnek, & Massarini, 2008). Los pulmones de los anfibios varían desde unos sacos simples con las paredes lisas como ocurre en algunas salamandras, hasta los de las ranas y sapos, que están subdivididos en varias cámaras (Hickman Jr, y otros, Fluidos internos y respiración, 2009).

“Algunos peces primitivos poseían tanto branquias como pulmones; estos últimos se desarrollaron de manera independiente de las branquias, a partir de la zona anterior de la faringe. El pulmón de los peces pulmonados tiene paredes delgadas y muy

vascularizadas que permiten intercambio eficiente de O 2 ” (Curtis, Barner, Schnek, & Massarini, 2008).

Los anfibios, los reptiles y otros vertebrados que respiran aire poseen una tráquea protegida por un mecanismo de válvula (la epiglotis) y ventana nasales, los cuales les permiten poder respirar con la boca cerrada (Curtis, Barner, Schnek, & Massarini,

2008).

La mayoría de reptiles y todos los mamíferos dependen totalmente de los pulmones para el intercambio gaseoso, con excepción de la tortuga. Así mismo, los pulmones de los mamíferos presentan una textura esponjosa con un epitelio húmedo, el cual funciona como superficie respiratoria (Campbell & Reece, Circulación e intercambio de gases,

2007).

CONCLUSIONES:

  • - En general, el tamaño y la complejidad de los pulmones tienen relación con la tasa metabólica del animal y, por ende, con su tasa de intercambio gaseoso.

  • - La erección que sufre el pene por las estimulaciones es muy importante al momento de la introducción de este a la vagina.

  • - En los testículos se da la etapa más importante para la reproducción de las especies masculinas: la espermatogénesis.