Las bases neuropsicólogicas del desarrollo

Roberto César Frenquelli

Dante Álvarez Ediciones
Rosario, Argentina
2017

ISSN 2422 7358
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Prólogo

Esta es una obra que he compuesto sobre el final de mi trabajo como Profesor
universitario de grado en la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de
Rosario. Corresponde a la materia Neuropsicología y Psicología del Desarrollo. De la
cual me hice cargo a partir de la reforma del Plan de Estudios que resultó después de la
evaluación que CONEAU llevara a cabo en nuestra Carrera.
Sin embargo, su espíritu estuvo claramente delineado desde los primeros años de mi
ejercicio, allá por el año 1984, cuando me hice cargo de Psicofisiología. También una
materia del tercer año de la carrera, alojada en el entonces Departamento de Biología.
Siempre pensé que la aplicación de la Neuropsicología está nítidamente asociada a la
versión más integrada del humano devenir. Y entonces, que los procesos psicológicos
básicos y su convergencia en las funciones superiores, no podían trasuntarse sino en el
desarrollo y sus diferentes etapas. Pero nunca en forma mecánica, fundida en moldes
evolutivos inexorables.
Nunca me pareció que el estudio del sistema nervioso central pudiera estar por fuera de
lo relacional vincular. Siguiendo su deriva en la ontogenia. Donde hay un juego
rizomático entre determinismo y azar, entre necesidad y contingencia. Sometido al
quiebre del tiempo lineal, abierto a la novedad y lo singular. Lo que permite la
emergencia del psiquismo con su propiedad distintiva, la construcción de sentido y la
apertura constante a las transformaciones.
No hace falta que me extienda mucho más. En otros lugares he dejado testimonio de
toda mi gestión tras estos treinta y tantos años, tanto en nuestra orientación teórica,
como en sus aplicaciones a la práctica profesional en salud y educación.
Es el momento para dejar al lector en su intento de lidiar, al menos un poco, con la
lectura de lo que sigue. Para que pueda formarse su opinión personal y, por ende, su más
genuina posición acerca de lo que he pretendido expresar.

Roberto César Frenquelli / abril de 2017

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Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Clases 2015

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Las bases neuropsicológicas del desarrollo

1-
Huella Sináptica, Arco Reflejo. Plasticidad Neuronal
Devenir Sujeto / Sujeto del devenir
Profesor Roberto C. Frenquelli
En la clase pasada hemos hablado algo sobre Neurona y Sinapsis. A partir de allí hemos
establecido algunos puntos fundamentales para la comprensión del Sistema Nervioso
Central.
Las neuronas son la unidad elemental del Sistema Nervioso. Su morfología, su
fisiología reiteran esto que venimos viendo acerca de la Sensomotricidad. Pues las
Neuronas tienen un polo receptor, las dendritas, que reciben la información, para
después proyectarlas sobre el polo efector, el axón, que emite la información. De algún
modo podemos hablar de un sistema de entradas y salidas, respectivamente. Sabemos en
el núcleo, allí donde residen los ácidos nucleicos, lo mismo que en ciertos organoides
intracitoplasmáticos, se producen modificaciones que harán que ese pasaje de entrada –
salida, sufra alguna marca, alguna transformación. Las Neuronas no son indolentes al
pasaje de esa información, no resultan inmodificadas. En ellas, en el conjunto
“galáctico” que conforman, en la magnitud fantástica de conexiones entre ellas, se
producen verdaderos caminos facilitados, uniones y barreras preferenciales que
imponen un cierto decurso. Decurso como sucesión espacio temporal en las redes
neuronales.
Es cuando nos acercamos a verdaderos entramados, verdaderos esculpidos en la
materialidad nervioso, de cierta tramitación que va a intermediar entre sensación y
motricidad.
La Plasticidad Neuronal es aquella propiedad del tejido nervioso de fijar cierto tipo de
cambios. El Sistema Nervioso Humano es modificable por la experiencia. En todo
momento estamos recibiendo variaciones energéticas desde el ambiente que al ser
procesadas en esos núcleos neuronales, se van fijando nuevas huellas que son la base de
la memoria y el aprendizaje. Resulta una vulgaridad extrema pensar la actividad del
genoma como estable, inmodificable. El genoma tiene una porción variable que está
continuamente modificándose en la experiencia. La idea vulgar, extremadamente vulgar
y casi vergonzosa para un universitario idealmente planteado como alguien
relativamente culto, no se compadece con la expresión que supone a lo genético como
lo inmodificable, con lo “fijo”. Nuestros genomas se “mueven”, tanto como las
revoluciones de los astros alrededor del Sol. Aquellos que piensan a lo genético como lo
inmutable son como los partidarios del Sistema Ptolomeico, son “pre – copernicanos”1.
El procesamiento de la información, el establecimiento de huellas sinápticas que
suponen pasajes frutos de la experiencia, modificando la experiencia inicial, es lo que
da lugar al devenir. Devenir es sucesión, es cambio emparentado, en suma
transformación.
Hay una identidad entre huella sináptica y huella psíquica. El Aparato Psíquico es el
Sistema Nervioso. Este presupuesto bio lógico infiltra toda la obra de Freud. Lo
1
Esto alude a la teoría geocéntrica como una antigua teoría que pone a la Tierra en
el centro del universo, y los astros, incluido el Sol, girando alrededor de la Tierra.
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Las bases neuropsicológicas del desarrollo

psíquico no es una compleja “emanación misteriosa” de una cierta “masa babosa”
llamada cerebro. Para nosotros, negar este asunto solo puede justificarse por la
adscripción a cierto oscurantismo2.
La relación entre la excitación somática y el fenómeno psíquico se produce a través de
una relación concomitante dependiente, no deja de funcionar el fenómeno psicológico y
no deja de funcionar el fenómeno fisiológico. Hay una intersección entre ambos niveles,
no es que uno le deja el lugar al otro. No hay un “final” del orden fisiológico y un
“comienzo” del orden psicológico”. La complejidad fisiológica es compatible con la
complejidad del sentido. Es cuando podemos hablar de lo psíquico en su mayor nivel
expresivo.
Suelo decir de lo psíquico como lo adscrito a la diferencia. Diferencia como distinto,
como cualidad. Nos acercamos a la idea de lo in – formado, de las formas diferentes. De
la heterogéneo propio de lo subjetivo. Lo psíquico, en su más alto nivel de complejidad,
es lo subjetivo.
En estos últimos párrafos debo hacer justicia a varios autores que sigo lo mejor que
puedo: Ricardo Avenburg, un gran psicoanalista de Buenos Aires; a Francois Ansermet
y Pierre Magistretti, esa fructífera reunión de un psicoanalista y un neurociencientista
plasmada en el ineludible “A cada cual su cerebro”; a ese otro coloso que se llama
Gregory Bateson.
Las primeras huellas, que como quedó dicho antes no son la mera copia de lo percibido,
fijan una primera experiencia que luego se reordena, se recodifican en nuevos conjuntos
que establecen una discontinuidad. La huellas primarias se reasocian, se recomponen, se
establecen nuevos conjuntos. Las nuevas huellas no están en relación directa con la
primera inscripción, con la primera experiencia idealmente concebida. Ha surgido de las
inscripciones iniciales, pero ya no son más esta misma. Es cuando surge la singularidad.
Es lo que Ansermet y Magistretti llaman con justeza “la biología de la discontinuidad”.
No tenemos un determinismo fatal, lineal y directo. Es cuando podemos entender que la
noción de Devenir se impone a la Desarrollo. Siempre y cuando se conciba al
Desarrollo como ligado a un determinismo rígido, con secuencias pautadas de
antemano. Para nosotros no habría inconvenientes en pensar Desarrollo Humano como
Devenir Humano. Devenir Sujeto.
Nosotros usamos la palabra Desarrollo. Desarrollo psíquico, humano, supone
discontinuidad, predominio de la contingencia. Es cuando el sujeto es autor y actor de
su devenir. No es meramente preso de una fatal determinación. Hay un juego entre
sincronía y diacronía. Entre lo estático y lo evolutivo.
Antes hablaba de la concepción Ptolomeica de algunos de nuestros colegas docentes,
era cuando aludía al “fijismo” asociado a lo genético; ahora hablaría de la concepción
Dinosáurica, pero ligada a la idea de que Desarrollo supone algo estático por lo pre
determinado. Tal vez sea un tanto injusto con los Dinosaurios de tiempos remotos, no
con los “dinosaurios” de nuestro tiempo. Los Dinosaurios, según tenemos noticias,

2
Se dice del oscurantismo medieval, propio de la “santa iglesia”, negando el acceso
al conocimiento a sus súbditos, sometidos a las “sagradas escrituras” como
tapaderas del brutal poder terrenal ejercido por los “hombres elegidos por los
dioses”.
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Las bases neuropsicológicas del desarrollo

supieron cambiar bastante. Y hoy vuelan, por ejemplo. Pero nuestros “dinosaurios”
actuales, cuando escuchan “Psicología del Desarrollo” se hacen cruces igualito que los
peores monjes medievales. Tratan de alejar así al “diablo positivista”.
Los reflejos serían la forma más elemental de coordinación neural. Se los puede definir
como una respuesta relativamente estereotipada y automática a un estímulo específico.
El arco reflejo simple supone una estructura simple conformada por una neurona
sensorial asociada a una motora, con una sola sinapsis. Es el arco reflejo monosináptico,
que encontramos en la Médula Espinal. Claro que allí mismo, en ese nivel medular,
encontramos muchos otras uniones sensomotoras que incluyen muchas otras sinapsis,
configurando arcos reflejos multinápticos. El sistema sensomotor medular no es algo
para nada básico, elemental. Es muy complejo en si mismo.
Reconocemos en el Sistema Nervioso Humano tres niveles. El espinal, medular,
llamado “bajo”; el “intermedio”, conformado por el Tronco Encefálico, el Cerebelo y
los Núcleos de la Base; el “superior”, donde encontramos la Corteza Cerebral. Todos
estos segmentos están recorridos por estructuras sensomotrices, en un vaivén
permanente.
Es cuando podemos decir que el “arco reflejo”, ya no en su forma elemental, es el
elemento de coordinación neural que alcanza la totalidad de los rendimientos del
Sistema Nervioso Humano. El arco reflejo, ahora como expresión funcional de la
tramitación sensomotriz, ya no el simple, sino el polisináptico, uniendo los diferentes
niveles que antes describía, ya no representa lo estereotipado y automático. Representa
lo novedoso, lo cambiante. Nada escapa a la tramitación sensomotriz, al funcionamiento
reflejo entendido como un eterno, incesante, bucle recursivo.
Hemos hablado de representaciones. Las asociamos a las huellas sinápticas, a las
sucesivas inscripciones. Hay una identidad entre inscripción y representación. El
Sistema Nervioso tiene dos caras; una abierta hacia fuera, con magnitudes importantes,
que pueden ser discontinuas, pues para anularlas bastaría, idealmente, con cerrar los
ojos; la otra, abierta hacia dentro, recibiendo constantemente lo que “pulsa” desde la
intimidad tisular, con magnitudes energéticas menores, pero continuas y omnipresentes.
Para estas últimas no está dada la posibilidad de “cerrar los ojos para anularlas”, están
allí siempre…, cómo hacer para que cese el hambre?
La experiencia de la necesidad, que en el plano psicológico puede alcanzar el nivel del
deseo, es menester lograr lo que Freud ha llamado con gran acierto “la acción
específica”. Al infante humano, antes de esa consumación en acto, le queda la
posibilidad de alucinar. Momento donde se dispondrá del alimento sin disponerlo,
paradoja que fatalmente llevará a la frustración, no sin cierta perspectiva de horror.
Estamos a un paso de la noción de Afecto, que podemos de alguna manera igualar con
la noción de Sentimiento. Y de Emoción. Esa que discurre entre los polos del Placer y el
Displacer, del Dolor.
Son las estructuras de aquel sector intermedio las que permiten la perfomance de los
Emoción3. Son los territorios del llamado “segundo cerebro”, “cerebro mamífero” que
3
En adelante usaré preferentemente el término Emoción, sin hacer mucha
diferencia con Afecto, incluso con Sentimiento. Hay autores que establecen otras
preferencias, usando más Afecto. También diferenciando, en mayor o menor
medida, estos tres términos.
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Las bases neuropsicológicas del desarrollo

implica al Sistema Límbico, el Circuito de las Amígdalas. Asiento de la Memoria
Nerviosa, la clasificación de eventos en la serie placer – displacer abre camino a los
Aprendizajes. A la modificación del automatismo elemental, a la vida mecánica,
incapacidad de registrar el error como acicate del cambio. Es la superación de los
modos de tramitación del “primer cerebro”, cerebro reptiliano”.
Los afectos, dicho de otra manera las Emociones, son descargas. Se tramitan en el
bucle sensomotor que incluye los segmentos nombrados, donde no puede faltar la
estrategia del “tercer cerebro”, el “cortical”, que impone la espera para el buen logro,
esquivando la tentación alucinatoria.
Estoy hablando muy cerca de las ideas que Freud desarrolla en su “Proyecto…” de
1895. Es una obra inesquivable a la hora de tratar de entender el funcionamiento del
Sistema Nervioso Humano.
Cuando el bebé sale de la tensión de necesidad, de ese apremio por la vida, donde el
llanto, su retorcerse de dolor, con cierta palidez y su agitación motora se trocan en la
sonrisa, en la relajación muscular, cediendo la taquicardia y polipnea propia de la
desesperación anterior, no son otra cosa que la manifestación de ese afecto. De esa
emoción.
La Emoción es una primera forma de comunicación. Como pasa con nuestros parientes
cercanos, los animales como el perro, que mueve su cola al compás de sus encuentros o
desencuentros. La emoción tiene un gran valor intersubjetivo. Para eso está allí, como
dotación al servicio de sobrevivir, también de vivir. La emoción es también una primera
forma de lenguaje.
Estamos acostumbrados a suponer a la representación como algo distinto al afecto. Algo
posiblemente útil en las distinciones conceptuales. Pero en los hechos no hay tal
diferencia; debemos pensar en cierta identidad, mejor dicho cierta unidad, entre
representación y afecto. Sólo que el afecto siempre es notable. El afecto implica
descarga, notable, tanto en lo somático como en lo neurovegetativo.

2-
Los reflejos
La actividad nerviosa inferior y la actividad nerviosa superior
El movimiento como base fundacional del psiquismo
Profesor Roberto C. Frenquelli
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Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Hemos estado trabajando el tema del Arco Reflejo. Lo vimos desde su variedad
elemental, monosináptica, también desde la opuesta, más compleja, polisináptica. Es la
modalidad básica de la tramitación nerviosa. No está mal pensar en una cierta identidad
entre Arco Reflejo y Sensomotricidad; aunque este último concepto resulta más
abarcativo, más extenso, más integrador.
Cuando hablamos de Arco Reflejo se nos representa de entrada su variedad simple,
estrictamente a nivel medular. Es una tramitación tan eficaz como elemental. No hay
más que pensar en la velocidad que media entre el estímulo como un pequeño golpe
sobre el tendón rotuliano generando la extensión de la pierna y el pié. Es lo que
conocemos como reflejo rotuliano; el estiramiento del tendón rotuliano produce la
respuesta inmediata de la contracción del músculo cuadriceps. Actividad automática,
bien al servicio de la subsistencia, no conciente.
La noticia del circuito medular descrito, simple y monosináptico, puede llegar hasta el
Tálamo Optico, y desde allí, a la Corteza Cerebral, en el Area Somatosensitiva, ubicada
detrás de la Cisura de Rolando. Se inicia entonces otro circuito sensomotor, pues se
establecen conexiones con las áreas motoras, de localización frontal, que podrán
devolver otro movimiento en respuesta. Se configura un circuito polisináptico, a modo
de un circuito reflejo ahora muy complejo, con muchas sinapsis, trazándose un bucle
espino-tálamo-córtical y, de vuelta, nuevamente espinal.
Tenemos un circuito en el nivel bajo, medular, que podríamos llamar “corto”, rápido,
automático. Y otro “largo”, con enlaces que llegan a los niveles intermedios y altos del
Sistema Nervioso. El intermedio localizado en el Cerebelo, el Cuerpo Estriado, el
Tálamo. El alto, implicando a la Corteza, con la posibilidad del acto motor voluntario,
conciente.
Es cuando podemos hablar de una Actividad Nerviosa Inferior, de una Actividad
Nerviosa Superior. Es cuando podemos hablar de un acto motor reflejo elemental,
inconciente. Es cuando podemos hablar de un acto motor más complejo y ajustado,
conciente. En este caso, casi siempre, cuando hablamos de conciencia estamos hablando
de voluntad. El acto motor voluntario, que implica la participación de la conciencia, es
un movimiento que asienta en lo automático, pero puede tener participación cortical,
voluntaria.
El acto motor cortical implica la participación del Haz Córtico Espinal, también llamado
Piramidal. Es el cierre del circuito que antes llamábamos espino-tálamo-cortical, una vía
sensorial ascendente. En cambio, el tramo motor piramidal es descendente.
El acto motor voluntario asienta en el circuito involuntario. Otra manera de decirlo es
que el acto motor controlado asienta en lo automático. Debe ser así pues los segmentos
bajos, que están subordinados a la jerarquía de los altos, son los “ejecutantes” finales.
Las neuronas de las astas motoras de la Médula son la “vía final común”; su trabajo
satisface al mismo tiempo la tramitación “corta” y la “larga”. Por eso decimos vía final
común, según C. Sherrington4. Por eso las neuronas del Área Motora Principal, de
4
C. S. Sherrington ha sido un insigne neurólogo, como J. M.Charcot o J. Babinsky.
Gran estudioso, ha hecho enormes contribuciones. Una de ellas es haber
denominado al espacio entre neuronas como Sinapsis. Denominación que deriva de
synapteina, del griego sin que significa juntos y hapteína, que significa firmeza. Sin
embargo, es posible que otro grande, S. Ramón y Cajal, tal vez haya sido quien más
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Las bases neuropsicológicas del desarrollo

localización frontal, bien por delante de la ya mencionada Cisura de Rolando,
constituyen la llamada “neurona motora principal”. Los circuitos superiores incluyen y
desbordan a los circuitos inferiores; pero no los anulan, al contrario, en el movimiento
estilizado y sutil, los incluyen. Son circuitos que trabajan sinérgicamente, colaboran
entre sí. Claro que el movimiento controlado supone la inhibición del automatismo
reflejo. La tramitación alta, larga, que incluye lo cortical necesita de lo inferior, pero
bajo su comando.
En el trabajo de observación del bebé podemos objetivar esto que les digo. El recién
nacido, que aún no ha mielinizado sus circuitos altos, aquellos que le valdrán cerca del
año la conquista de las habilidades manuales características de lo humano, tiene
movimientos torpes, elementales, no controlados. Decimos que tiene movimientos
puramente básicos, reflejos sin participación cortical. Es cuando todavía no realizan la
pinza digital, esa que permite el movimiento fino, discriminado. Cuando se produce la
mielinización de los segmentos superiores queda habilitado el camino a lo controlado,
se borran los automatismos. Si el automatismo no desaparece el niño no alcanza las
metas motrices deseables. El cierre de las manitas del recién nacido, característico del
Reflejo de Prensión Palmar, arcaico y representante filogenético de esos parientes
cercanos, los primates de vida arbórea, desaparece con los procesos madurativos de
los primeros de vida. Es cuando va dejando lugar al movimiento cortical, preciso. Ese
que llamé estilizado y sutil, donde la mano se transforma en una herramienta
sofisticada ya sobre el final del primer año de vida.
Cuando hay una lesión de los segmentos altos los bajos quedan liberados, desinhibidos;
la actividad superior ha quedado abolida. Como en el caso de una persona hemipléjica,
con lesión del Haz Piramidal digamos derecho, con parálisis del lado izquierdo. Un
ejemplo podría ser aquel de quien ha padecido un Accidente Cerebro Vascular de tipo
isquémico.
El Haz Piramidal se cruza desde su nacimiento a derecha hacia la izquierda, a la inversa
el del lado izquierdo se cruza a derecha. No es tan importante para Ustedes conocer
exactamente el sitio donde se producen esos entrecruzamientos; sí es importante
reconocerlos para un neurólogo en tanto le permitirá advertir la localización de ciertas
lesiones.
Los Reflejos Arcaicos, como el recién mencionado, implican participación de los
segmentos intermedios, los que corresponden al Tálamo Óptico, el Estriado y la
Amígadala; lo mismo que el Cerebelo y el Tronco.
Una prueba de la capacidad motora de los segmentos intermedios es el caso de los niños
que nacen con una severa perturbación llamada anencefalia. Implica la carencia de
todas las formaciones que normalmente tenemos por encima del Tronco Encefálico.
Estos niños, como se comprenderá fácilmente, son prácticamente inviables. No
obstante, algunos han sobrevivido cierto tiempo, algunos meses. En ellos se han notado
movimientos estereotipados, del tipo alimentario como mamar, expulsar comidas
desagradables o llevarse las manos a la boca para chuparse los dedos. Además, pueden

méritos acumuló en su descripción. Para el interesado en este apasionante tema de
la Historia de la Ciencia, puede consultarse “Fue Ramón y Cajal el verdadero
descubridor de la sinapsis?”, en http://quark.prbb.org/39-40/039075.pdf

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Las bases neuropsicológicas del desarrollo

bostezar y estirarse, incluso llorar y seguir objetos con los ojos y la cabeza. Esto
demuestra claramente que la organización del movimiento implica la participación de
todos los segmentos jerárquicamente dispuestos, siempre bajo el control cortical.
Los segmentos más bajos, filogenéticamente anteriores, quedan subordinados a los
superiores. Estos últimos son adquiridos más tarde en el desarrollo, son más
elaborados pero menos resistentes, más lábiles. Podemos decir que lo último en ser
adquirido ontogénicamente es lo que más fácilmente se pierde a la hora de la
disolución de las funciones. Las más elementales, las que se adquieren tempranamente,
son más duras, más persistentes. El cumplimiento de esta regla puede aprenderse con
claridad en los trabajos de observación del bebé y de tercera edad.
En el anciano es notable la reaparición de una serie de reflejos primitivos de la serie
oral, como los de succión, hociqueo y palmo mentoniano 5. Reflejos que son inhibidos
desde el fin del primer año de vida cuando se va completando la mielinización,
lográndose el control cortical. Lo mismo puede pasar con la prensión palmar, que en
ciertos casos de deterioro cerebral difuso se puede volver a percibir. Es como que
reverdecieran los antiguos reflejos, donde participan estructuras como las del Putamen,
el Globo Pálido, el Caudado y otros centros subtalámicos o del mismo Tronco
Encefálico.
Un ejemplo interesante es el que se desprende de la significación del famoso Signo de
Babinsky; es un reflejo plantar superficial que se obtiene siguiendo un trayecto lineal
sobre la planta del pié excitándola con una punta roma, en forma suave pero continua;
se produce la extensión del dedo gordo y la flexión de los restantes, o bien éstos se
abren en abanico. Esta respuesta, que es patológica, revela lesión de la Vía Piramidal,
suplantando la respuesta normal esperable que es la flexión de los dedos del pie. Es una
demostración de la desinhibición de un reflejo medular que habitualmente está
suprimido por la acción corticopiramidal. En los niños menores de un año es posible
lograr la misma respuesta en extensión del dedito gordo, con la misma maniobra de
provocación. En este caso no se debe a lesión piramidal, se debe a la liberación de otros
reflejos arcaicos vinculados a la marcha, hasta que la mielinización propia del desarrollo
los va dejando atrás, inhibiéndolos. 6

5
El Reflejo Palmo Mentoniano se obtiene rasgando la palma de la mano del sujeto
estudiado; se contrae en respuesta el músculo Borla de la Barba, un pequeño
músculo alojado en la cara, bien por debajo del labio inferior. Su significado
filogenético tiene que ver con la oralidad y las correlaciones mano – boca, tal
básicas en el equipamiento preprogramado del el sostén de los primeros meses de
la vida.
6
En este sentido, Lidia Coriat, en su clásico y recomendable texto “Maduración
psicomotriz en el primer año de vida”, Editorial Hemisur, Buenos Aires, 1974,
discute el tema de la denominación de este hallazgo en el niño normal, menor de
un año. Sostiene que los hallazgos en tal situación no son exactamente
merecedores de la denominación “Signo de Babinsky” pues la respuesta del recién
nacido no estaría mediada por lesión alguna, sino por las vicisitudes del proceso
madurativo nervioso que permiten la emergencia de respuestas cutáneo plantares
vinculadas la vigencia de reflejos arcaicos, como el de prensión plantar. En el mismo
sentido se manifiesta otro clásico de la psicomotricidad, Koupernik, en su texto
“Desarrollo psicomotor de la primera infancia”, Editorial Miracle, Barcelona, 1964.
10
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Esto que estamos viendo tiene que ver con las ideas de otro gran neurólogo, John H.
Jackson. De ellas derivan los llamados “principios jacksonianos” que establecen que el
orden jerárquico caudo-craneal7, el que hemos denominado como “niveles bajos”,
“intermedios” y “altos”, establece que los niveles superiores inhiben a los inferiores,
que permanecen activos pero subordinados. En los casos de ciertas patologías, al cesar
las funciones del nivel predominante emergen las anteriores, filogenéticamente
anteriores. Las ideas de Jackson son bien cercanas a la Teoría de la Evolución en tanto
suponen que los niveles inferiores representan los rendimientos ligados a nuestros
parientes cercanos. Como el caso de los Reflejos de Prensión Plantar y Palmar que son
tan importantes en los animales de vida arbórea en tanto les facilita, entre otras
habilidades, prenderse de las ramas pudiendo trasladarse en su medio vital, con alto
valor de supervivencia.
Nos acercamos también a la siempre considerada expresión “la filogenia se repite en la
ontogenia”. Es decir, los segmentos “bajos” representan a las especies de menor
desarrollo, como el caso de los reptiles; los “intermedios” a los mamíferos como la vaca
o el caballo. El Esquema Funcional del Sistema Nervioso, siguiendo las ideas de Mc
Lean sobre el “cerebro triuno” están inspiradas en este asunto. Freud mismo, cuya obra
asienta permanentemente en los principios naturalistas biológicos, pensó sus ideas de
“fases libinales”8 desde estos principios, asociadas a los conceptos de fijación y
regresión.
Los seres humanos pasamos por todas estas fases desde la concepción misma. Desde las
células fundamentales, portadoras de toda la información genética necesaria, venimos al
mundo con dispositivos nerviosos que irán gestándose, madurando uno tras otro,
superponiéndose al modo de “las fundaciones de Roma”, donde la Roma moderna se
edifica sobre otros niveles que la anteceden mientras persisten en las profundidades.
Los procesos madurativos vinculados a la estructura básica del Sistema Nervioso
Humano terminan alrededor de los fines de la segunda década de la vida. Dependen de
procesos como la generación, migración y diferenciación de las neuronas; de los
procesos de mielinización como de la configuración y reconfiguración de las sinapsis y
las redes neurales en la constante interacción con el ambiente. Ambiente donde como
siempre decimos, primero están los otros humanos.
Sabemos que el crecimiento nervioso durante la vida intrauterina y los primeros años
de vida es enorme en cantidad y cualidad, incomparables. Tal vez los de la
adolescencia puedan aproximárseles, estableciéndose lo que llamamos “un segundo
nacimiento”, no tanto en el nivel macroscópico, sino sobre todo por los procesos de
reconsolidación de las configuraciones neuronales, en lo podemos llamar “patterning”,
siempre en relación con los factores ambientales.

7
Caudo craneal supone un eje desde el cual se puede describir la anatomía del
SNC. Si pensamos en un animal cuadrúpedo, dicho eje se orientaría desde el
segmento terminal de la columna vertebral, la cauda (cola), hasta el cráneo. El
hombre, animal bípedo, mantiene este eje del mismo modo en el sentido de la
progresión jerárquica de las funciones, que solemos decir desde “abajo hacia
arriba”, desde el sacro hasta el cráneo.
8
Me refiero a las fases oral, anal, fálica y genital, tan trabajadas por Freud y
Abraham.
11
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Toda la indagación acerca del desarrollo del sistema nervioso, tanto en sus aspectos
genéticos, bioquímicos, neurofisiológicos, endocrinológicos y ambientales, resultan
también de fundamental importancia para la comprensión de los procesos de
envejecimiento.
Sabemos de las devastadoras consecuencias de la deprivación emocional, de ese
nutriente por antonomasia, tal como lo mostraron las observaciones de Spitz, en cierto
sentido también Harlow desde otra metodología.
Lo mismo que de las necesidades temporales, bien puntuales, a modo de los llamados
“períodos críticos” donde la estimulación ambiental resulta absolutamente necesaria, en
tiempo y forma, para poner en marcha funciones. Como en el caso de la visión donde
un correcto desarrollo precisa que el niño tenga una imagen visual normal en cada ojo,
con agudezas similares y alineamiento preciso. En caso contrario se produce una
marcada disminución de la agudeza visual de uno de los ojos, como por “desuso”,
produciéndose una especie “negligencia” que anula toda la estructura de ese ojo y sus
correlatos anatómicos. Se produce una pérdida irreversible. Por eso, como un ejemplo
posible, es tan importante la corrección temprana de las desviaciones oculares llamadas
estrabismos en los niños pequeños. Si esa estimulación no se produce oportunamente
pues no hay una correcta alineación de la mirada, uno de los ojos, con todas las
estructuras nerviosas que lo acompañan, se pierde funcionalmente.
Ha sido Lorenz quien ha llamado la atención sobre los Períodos Críticos ligados al
fenómeno de la Impronta, donde la carencia de una estimulación específica deja al
animal en estado de privación funcional para siempre. No cabe dudas que esto también
sucede en el prolongado período de crianza del humano.
Una de las usuales críticas a la Neurofisiología es la supuesta fijeza de sus
conceptualizaciones. Por ejemplo, se tiende a pensar a los reflejos como simples
tramitaciones mecánicas que teñirían de extrema chatura a las grandes producciones de
la mente. Quedaría entonces abierto y sumamente justificado el camino a desechar todo
conocimiento que lleve el prefijo neuro. Ya sea Neurofisiología, ya sea Neuropsicología,
ya sea Neurociencias. Muy rápidamente amontonadas junto a acusaciones de malas
juntas con el experimentalismo, el positivismo, el capitalismo. Inclusive con otras malas
artes y costumbres.
Tales prejuicios, en tanto muchos de estos calificativos sólo pueden ser sostenidos por
una supina ignorancia y pocos confesables apetitos por el poder, son los que hicieron
que la Psicología del Desarrollo sufriera el intento de ser borrada de un plumazo de
los programas de nuestra Facultad. Nosotros, tal vez también otras materias del
Departamento de Biología, nos opusimos. No se trató de una oposición por sí misma.
Se trató de una oposición racional. Y por otra parte inevitable.
La actividad refleja, los arcos reflejos, en suma la sensomotricidad, están en la base del
pensamiento, de toda la organización psíquica. En otros términos, en la base de lo
“humano de lo humano”. Para Freud, siguiendo las ideas de su maestro Meynert, el
movimiento es el primer modelo de funcionamiento mental.
Meynert describió la función psíquica en correspondencia a la neuroanatomía motora
cerebral. Sostuvo que la imagen motora es, inicialmente, la base del pensamiento sobre
nuestras acciones antes de su realización en el movimiento mismo. Supuso entonces un
12
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

“yo primordial”. Llevó adelante una transición desde la neuroanatomía a la elaboración
mental. Freud, conocedor de las ideas de Darwin y también del ya mencionado Jackson,
se puso después a pensar en el aparato psíquico, cuyo primer modelo se plasma en el
“Proyecto de una psicología científica” de 1895.
Para Meynert, los primeros comportamientos reflejos del recién nacido señalan la vía
para la ulterior comprensión del movimiento voluntario conciente. Ese primer
movimiento permite la creación de la imagen motora, estableciendo el camino que
permite distinguir entre el mundo exterior y el interor. La repetición de esos reflejos
permiten construir una imagen motora negativa o positiva. Es cuando se va
posibilitando el paso, vía repetición, a la imagen motora voluntaria y simbólica.
Sostuvo que “...todo el cuerpo no es más que un ensamble de expresiones sensoriales
y prolongaciones motoras que le otorgan a la actividad cerebral las condiciones para
la apropiación e interacción con el mundo”.
Nosotros, en esta materia, no creemos que exista una única lectura posible de Freud. Por
ejemplo, ahí tienen las ideas de Paul Lorent Assoun en “Introducción a la
metapsicología freudiana”; un meduloso análisis donde podrán abrevar otras cuestiones.
Lo que nos parece inadmisible, tal vez ahora usando el calificativo de chato con certeza,
es la negación de cómo el gran maestro vienés construyó su gigantesco edificio teórico.
De allí que llame “supina ignorancia”, siempre aliada de los desbordes por el poder, a la
negación de todo este cuerpo teórico que traemos de la mano. Creemos que puede haber
diferentes lecturas de Freud9. Y esta, la que se compadece de la idea de los reflejos
contextualizados en las grandes posibilidades del devenir humano, es una de ellas.
Por otra parte, el desarrollo, que equiparamos a devenir en la convicción de que es
proceso, variación y diferencia, apela hoy en día a los avances en plasticidad neuronal.
Que nos hablan de la propiedad del cerebro humano de cambiar siempre. Por eso
decimos que hay repetición junto a la diferencia. Las sinapsis pueden reacomodarse,
variar, armar otros conjuntos. Otras significaciones. El desarrollo, tratándose de lo
humano, no tiene límites ni “stops” predeterminados. Siempre hay posibilidad de
cambio.
Cuando el feto se mueve dentro de su ambiente, el que ha sido denominado “acuoso”,
en tanto espera pasar al ambiente “gaseoso” extrauterino, transfiriéndose de la placenta
materna a la ambiental, está gestando los primeros ladrillitos de su subjetividad. Es
cierto que el humano es el más neoténico de los seres vivientes. La neotenia es la
propiedad de mantener a lo largo de la existencia características juveniles. Otros
animales alcanzan rápidamente su madurez cancelando las posibilidades de otros
desarrollos. El desarrollo humano parece más abierto a generar novedades. Pudiendo
jugar, acceder al humor, aprendiendo constantemente10.

9
Hablando de “lecturas de Freud”, una de ellas es leyendo al propio Freud y no a
cualquiera de sus seguidores. Una vez escuché decir a R. Avenburg que le parecía
muy conveniente llevar al propio Freud hasta donde más lejos se pueda,
“haciéndole decir lo máximo acerca de lo que encontramos en el texto”. Entiendo
que abogaba por una exégesis “honesta”, sin caer en rápidos deslizamientos a otros
autores, con forzadas analogías.
10
Fernando Savater, pensador español, tiene un interesante ensayo sobre el tema
en “El valor de educar”, Editorial Ariel, Barcelona, 1991.
13
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Mientras nos movemos dentro del vientre materno estamos preparándonos para la
posibilidad de entendernos. Para acceder a la consustancialización del existir con el ser.
Los movimientos fetales, como los de las extremidades, el hipo, la succión, los latidos
cardíacos, todos los movimientos, tanto de la musculatura estriada muscular como los
de la lisa visceral dan por iniciado el proceso de esa fuerza vital que nos signa para
siempre, para bien o para mal, que llamamos instinto en unos casos, pulsión en otros. Es
cuando balbuceante pero insistente empieza a nacer el sentido. El sentido de la bio
lógica. El sentido de la vida.
Al lector interesado sugiero la lectura de “The shadow of movement in
psychoanalysis”, de A. Feve, en Psychonalytic Review, April 2005; “Abnormal
movement related potentials in patients with lesions of basal ganglia and anterior
thalamus”, de A. Feve, N. Bathien y P. Rondot, en J. Neurology, Neurosurgery and
Psychiatry, 1994; “Psychiatrie, Klinik der Erkrankungen des Vorderhirns, Braumüller,
Wien, 1884.

3-
El tono muscular
Un cruce desde lo profundo y lo temprano
Profesor Roberto C. Frenquelli

“Saber mirar un bebé es poder reconocer en lo que vemos de su cuerpo y su conducta
de qué manera se están escribiendo las marcas del Otro sobre ese real orgánico en
particular. Y es también poder intervenir sobre eso, sabiendo que en definitiva las
marcas las ponen los padres, pero que el profesional que interviene no es ajeno a la
dirección y firmeza con que la mano del Otro inscribe los trazos.

14
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Para acotar la subjetividad de nuestra mirada, e incluso para saber qué mirar sin
buscar de antemano nada en particular –“atención flotante”, podríamos decir- es
preciso haber trabajado ampliamente el conocimiento que la ciencia (desde la
neurología hasta la psicología y el psicoanálisis) en sus mejores versiones, ha
acumulado al respecto.

Los aportes del psicoanálisis –en especial lo relativo a los tiempos de constitución del
sujeto, transferencia y dirección de la cura – son imprescindibles para articular una
clínica de bebés que resulte eficaz pero, por otro lado, hace falta el estudio de otras
disciplinas para saber qué mirar.

Sólo teniendo cabal idea de cuáles son los tiempos del desarrollo y de qué manera se
van presentando, es posible saber si es para preocuparse o no, por ejemplo, que un
bebé no sea capaz de mantenerse sentado, o de sostener un chiche en cada mano, o de
elevarse por sí solo sosteniéndose de los barrotes de la cuna, o de desplazarse por el
piso en la búsqueda de un juguete que se le escapó, o de tantos otros datos cuya
ausencia o cuya presencia puede ser signo de un problema, un alerta a tener en cuenta,
pero cuyo valor o significación sólo podrá relevarse en el conjunto de la estructura a
ser considerada, incluyendo para esto tanto el quehacer del pequeñito, como el
discurso de los padres, como el propio dato en las transformaciones (o no) de su
devenir.

En la observación de lactantes la mirada del profesional se organiza desde la ética
que lo atraviesa en la dirección de la cura, pero para eso debe haber sido alimentada
previamente con la información necesaria – información que no se obtiene en la
formación como analista, sino en las otras disciplinas que se ocupan del desarrollo
en sus primeros tiempos (neuropediatría, psicología, psicopedagogía, fonoaudiología,
lingüística, psicomotricidad y otras). A su vez, en la intervención con bebés, las
premisas de la clínica psicoanalítica son esenciales para que toda esa información
que hace a la formación necesaria, no se interponga como obtusa pantalla entre la
mirada del profesional y el bebé”11

Comenzamos este tema invocando la reconocida palabra de Elsa Coriat. Una
psicoanalista dedicada a la infancia, de innegable estirpe: es la hija de la gran Lidia
Coriat, la neuróloga que bien puede ser considerada una de las piedras fundamentales
del neurodesarrollo en nuestro país. Podría extenderme en algunas consideraciones
sobre su decir. Pero prefiero no hacerlo. Mejor que cada uno de ustedes, lectores, entren

11
Tomado de “La observación de lactantes en la clínica con bebés”, en “Actualidad
Psicológica – Observación de bebés”, Buenos Aires, Año XXXIV, Nro. 381.

15
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

en diálogo con ella. Basta y sobra para mis intenciones como Profesor de esta cátedra,
buscando dejar algunas ideas acerca de nuestra transmisión, que incluye necesariamente
nuestro modo de entender el proceso enseñanza aprendizaje.

Vamos entonces al tema de este capítulo.

Tomamos conciencia del tono muscular en diversas situaciones. Por supuesto, como
fenómeno absolutamente reflejo que es, casi siempre pasa como desapercibido. Una
dramática situación, la de un desmayo, nos anoticia de este fenómeno nervioso
fundamental. Vemos cómo una persona joven, absolutamente sana, se desploma
aparatosamente cayendo al suelo ante el estupor de los que la rodean. Tal vez lo hayan
visto en un laboratorio de análisis bioquímicos, cuando alguien es sometido a una
extracción de sangre; tal vez en algún momento especial, como en una ceremonia
fúnebre, si quieren en una más alentadora circunstancia, como puede ser una
graduación. Siempre al calor de una emoción intensa, el desmayo, tan ruidoso como
benigno, nos ha mostrado “en vivo y en directo” las consecuencias de la caída del flujo
sanguíneo cerebral por lo que se conoce como “crisis vagal”. La hiperestimulación del
X par craneal, el Nervio Vago, lleva a una acentuada hipotensión y bradicardia,
responsables del desmayo, con abolición transitoria de la conciencia y disolución del
tono muscular. La persona cae “como caldo del quinto piso”; si quieren decirlo en un
argot menos antiguo, “como una bolsa de papas”. Al llegar al suelo, mientras los
despavoridos asistentes claman por un médico, nuestro circunstancial héroe se repone.
Lentamente recupera sus colores, comienza a preguntar qué cosa ha sucedido, vuelve la
tranquilidad general. “Sentí que me iba..., qué susto!...”, “siempre me pasa cuando me
extraen sangre...”. No faltará quien entre comedido y desubicado le recomiende
comenzar su análisis personal para que ejercite aquello de “ver qué te pasa...”. Tragedia
más, comedia menos, el desmayo simple de una persona joven no suele pasar de esto.
Lo que nos debe quedar en la mira, al menos ahora, es el fenómeno de la disolución del
tono que acompaña a la pérdida del conocimiento.

Nuestra postura depende del tono muscular. Por eso se lo considera la base de la
llamada motilidad estática. Para Sherrington el tono es esencialmente actividad
postural. Los músculos no funcionan produciendo trabajo mecánico, sino como
aparatos fijadores de los segmentos óseos y cartilaginosos del cuerpo.

Por cierto que el ejemplo del desmayo no es el único para objetivar la naturaleza del
tono muscular. Hay muchas otras situaciones donde es dable percibirlo. Una de ellas,
mucho más simple y cotidiana, es cuando le damos la mano a una persona. Resulta fácil
distinguir un cierto estado de semicontracción permanente de sus músculos. Sin saber
estrictamente cómo llamarlo, solemos decir “esta vez me dio la mano de otra forma...,
estaba tensa”; o por el contrario “parecía un flan..., no podía sostenerse”. Evidencias
incontrastables de lo que llamamos hipertonía e hipotonía. Lo mismo si atendemos a la
expresión facial dura, rígida, “de hielo” de ciertos estados emocionales, en contraste con
la de aquellos momentos de distensión donde se nos ofrece una cara rozagante,
16
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

distendida, feliz; o también la que acompaña a estados de introversión y
ensimismamiento donde sólo puede leerse una floja sensación de “nada”, vacío y
lejanía.

Nosotros mismos, cuando hemos aprendido a dirigir la atención a nuestro cuerpo, “a
saber leerlo”, tenemos la evidencia de estar contracturados, tiesos hasta el dolorimiento,
en oposición a la placentera sensación del relajamiento, de una paz que desde los
músculos nos avisa de cierta armonía. Es también cuando vemos dormir a nuestros
hijos, como los beatos, despatarrados, extendidos hasta vaya uno a saber qué confines
de sus noveles existencias, cual angelotes del cielo, en estado de gracia.

El tono muscular, como actividad refleja, es automático, no conciente. Es puesto en
juego por la propiocepción, es decir aquella sensibilidad interoceptiva que nos informa
de la posición de nuestro cuerpo en el espacio, del estado y relación de los distintos
segmentos que lo componen. Lo propioceptivo está eminentemente ligado a lo
vestibular. La rama vestibular del VIII par craneal, llamado Nervio Acústico Vestibular,
se ocupa de lo atinente al equilibrio y la postura, en conexión con el Cerebelo.
Interviene en la coordinación de ambas mitades de nuestro cuerpo, en la coordinación
del movimiento estático y dinámico. En estar quieto en diferentes posiciones, en estar
moviéndonos en los tres planos del espacio; en el caminar, el correr, el saltar; en la
ejecución de cualquier gesto, desde un simple saludo hasta ejecutar virtuosamente un
instrumento musical.

Hablamos, tal vez con más propiedad, de lo propioceptivo – vestibular. Es esa
cualidad estimular la que pone en marcha las contracciones musculares propias del
tono.

La contracción muscular tiene que ver con el estiramiento. La unidad elemental del tono
es el simple reflejo medular; que por supuesto no es tan simple. Se lo llama “simple”
porque suelen intervenir en él pocas sinapsis. Sin embargo, una súper fina estructura
subyace a cualquier reflejo como el rotuliano. Los músculos tienen unos receptores
especiales, como los llamados “husos musculares” y los “aparatos tendinosos de Golgi”
que informan a las neuronas del asta anterior (las motoneuronas medulares) acerca de la
intensidad de la contracción que es menester para sostener, por ejemplo, la
bipedestación. Para lograr estar parados tenemos que contar con la necesaria
contracción de los músculos extensores, antigravitatorios. Más la colaboración,
sinérgica, de los flexores, que deben ceder ante la acción de sus oponentes extensores.
Por eso, cuando un niño de unos doce meses se para sobre sus pies, asiste gozoso a uno
de los días más significativos de su vida. Es cuando se apropia de lo que Freud llamó
“pulsión de dominio”, es cuando con cierta justicia todos nos hemos sentido como
Alejando Magno mientras divisaba desde las alturas su “Magna Grecia”.

17
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Estar parados, sentados, acostados. Toda postura tiene su basamento en el tono
muscular. Cualquier gesto de la motilidad dinámica debe asentar sobre la motilidad
estática, la del tono. El buen jugador de golf sabe del tono ideal para un buen golpe.
Generalmente no es conveniente ponerse “durito” como un muñeco de torta. El golpe
ideal sobreviene cuando los músculos alcanzan una contracción óptima que permite la
mejor destreza. No hace falta jugar golf para saberlo. También se conoce desde
cualquier otra experiencia, como la de saludar, la de cortar el asado, armar cigarros,
hablar en una clase pública, bailar, besar.

Quién no ha experimentado el tono tembloroso del primer beso? Ese tono anhelante que
después, en los casos afortunados, ha llegado a la dulce distensión de disolvernos en el
transparente y dorado remanso del encuentro afortunado. El encuentro del amor
logrado. Allí, primero que nada, está el tono muscular.

El concepto de “pulsión de dominio”, más específicamente “de apoderamiento” como la
llaman Laplanche y Pontalis en su diccionario, no sólo tendría que ver con control y
destrucción del objeto. Como supondría su adhesión al sado masoquismo. Es bien
posible considerarla como una saludable tendencia del niño a su integración, al
apropiamiento de su cuerpo, al entendimiento de sus capacidades para moverse en el
mundo, a lo que algunos han llamado “narcisismo trófico”.

El tono muscular es uno de los primeros argumentos del amor. Y también del odio. Está
infiltrado hasta los tuétanos de la emoción, esa variante de la actividad cerebral que
atraviesa todos los modos sensoriales y motores, por eso se la denomina como
“transmodal”.

Barraquer Bordas lo define como “un estado de tensión permanente de los músculos,
de origen esencialmente reflejo, variable, cuya misión fundamental tiende al ajuste
de las posturas locales y de la actividad general, y dentro de la cual es posible
distinguir de forma semiológica diferentes propiedades”.12

De todos modos, también podemos pensar al tono muscular como un aprendizaje. Es
decir como un cambio más o menos estable frente a situaciones contextuales más o
menos estables. Todo el funcionamiento cerebral, tanto en lo somatosensitivo como en
lo visceral, va modificándose de manera que el tono va variando acorde a los ajustes
ambientales necesarios. Hablábamos antes de la trayectoria del primer beso hasta el
amor consumado. Si es que alguna vez se termina de consumar... Pero aceptemos que el
beso, ese derivado del comer, implica un proceso, un aprendizaje. Lo deseado, lo
prohibido, lo permitido, lo posible, en suma todas las contingencias de la vida van
armando ese tono muscular. Esa actitud.

12
En “Neurología fundamental”, vol I; Editorial Toray, Barcelona, 1968.
18
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Actitud puede definirse como cierta tendencia a percibir y reaccionar en un determinado
sentido. Es una postura corporal, que siempre acompaña a un cierto ánimo, a cierto
estado del alma. Estado del alma que supone una valoración, una implicación subjetiva,
en cierto sentido estable. Aunque dispuesta a cambiar, según y conforme a las
contingencias. Hay quien ha dicho, “nada puede integrarse realmente al ser, sin pasar
primero por lo tónico emocional”.13

Cuando he citado a Barraquer Bordas, un eminente neurólogo catalán que tanto ha
trabajado en este tema, mencionamos la semiología. En este caso aquella no tiene que
ver exclusivamente con la semiótica, sino con la recolección y valoración de datos en la
clínica, en la valoración de lo normal y patológico. En la recolección de signos de
estirpe física corporal, como el gesto, la mímica, la entonación y, por supuesto, llegando
al discurso en su plenitud. Esa semiología que tanto enseñaron los franceses,
impostergable para todo estudioso de la psicología y la psicopatología, la de los grandes
psiquiatras franceses. A quienes tanto les debe el mismísimo Psicoanálisis.

Ustedes tendrán ocasión de “hacer semiología” en los trabajos de observación. Las
variaciones del tono en el primer año de vida son notables. Atenderán a la consistencia
de las masas musculares, tomando a mano plena las masas de los deltoides, los bíceps
o los gemelos del bebé. Por lo general es uniforme. Lo mismo harán con la pasividad
directa o resistencia al movimiento, donde es notable la resistencia del plano extensor
cervical; este plano es menos pasivo que el flexor; el bebé logra mejor la flexión que la
extensión del cuello. En cambio en los miembros predomina la flexión. También
buscarán la pasividad indirecta, movilizando desde lo proximal algún segmento, por
ejemplo de las extremidades, notando el bamboleo que se produce en las manos al
agitar suavemente la raíz del brazo cerca del hombro. Lo mismo con la extensibilidad,
que mide la elongación que sufren los músculos, tendones y ligamentos cuando son
alejados pasivamente de sus puntos de inserción. Todo esto tiene enorme importancia a
la hora de valorar la maduración. Pero, como quedó dicho, también la emoción que
porta ese niño, no solamente por “cómo es visto”, sino también “cómo se siente”. Es lo
que Ajuriaguerra recapitula con la noción de “diálogo tónico”, como otro lenguaje, el
de los afectos, cómo se expresa, cómo se siente habitando su cuerpo junto a los otros.

El tono muscular es revelador de quién es, de quién será ese niño. De cómo se
observará mientras observa el mundo, siguiendo las profundidades de las cuales ha
devenido Sujeto.

Desde luego queda mucho por decir. Pensemos, solamente, en lo que tiene que ver con
el tono y postura en la Tercera Edad, un tema que por su trascendencia será tomado en
forma específica más adelante.

13
Se trata de André Lapiere, citado En “Cuerpo, función tónica y movimiento en
Psicomotricidad”, Miguel Sassano, Miño y Dávila Editores
19
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

A esta altura, terminando este tramo, me queda por señalar algunas lecturas posibles,
que no deben ser consideradas meramente como ampliatorias, sino también extendiendo
los conocimientos necesarios para un Psicólogo:

“Las bases neurológicas de la maduración psicomotriz”, de Lidia Coriat, Editorial
Hemisur, Buenos Aires, 1974.
“El primer año de vida”, de Verónica Toresani y Mariel Gigli, en “Los primeros años de
vida. Perspectivas en Desarrollo Temprano”, Roberto Frenquelli (compilador), Editorial
Homo Sapiens, Rosario, 2005.

“Semiología Médica Ampliada”, de Roberto Frenquelli, en
http://www.psicofisiologia.com.ar/index.php?
option=com_content&task=view&id=965&Itemid=31

“Cuerpo, función tónica y movimiento en Psicomotricidad”, de Miguel Sassano,
Editoriales Miño y Dávila, Buenos Aires, 2014.

4-
Especialización hemisférica
Teórico del 4 de junio del 2015
Profesor Roberto C. Frenquelli
Me preguntan sobre el tema Especialización Hemisférica. Esto me sugiere dos planos de
respuesta. Uno, el específico. Otro, no menos interesante, el de las modas en
Neurociencias y Biología. Empezaré por este último.
Como se sabe, el “grito de la moda” tiene mucho que ver con cuestiones vinculadas al
mundo del “marketing management”, a cuestiones “non sanctas” del capitalismo
salvaje. Es así en todos los casos de esta Cultura asfixiante. Allí tenemos en estos días la
Copa América de fútbol, impuesta como un minimundial, tanto como para no estar
mucho tiempo sin pegarnos a la pantalla de la caja tragabobos, el televisor, del que casi
no podemos sustraernos.
En el tema Salud se ha logrado implantar un sistema de ofertas, no de demandas. Se
ofrece de todo, se alerta sobre todo. Todo el mundo sabe de la mejor vacuna para el
neumococo, de los mejores biberones para recién nacidos, de los mejores lugares para
ser estudiado de los trastornos de memoria, de las conveniencias de operarse de
cataratas con el método “tal-cual”, de las operaciones de hemorroides con láser, de los
implantes radiactivos para el tratamiento del cáncer de próstata. Y tantas cosas. De las
que no escapan las psicoterapias. En ellas también la oferta es larga y variada: hay
terapias de toda clase, para todas las edades, combinadas con métodos clásicos y
alternativos. Hay de todo para todos. Basta con leer, claro de tanto en tanto como para

20
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

no intoxicarse, ciertos periódicos de propaganda y promoción que suelen depositarse
por doquier.
Vivimos en el mundo de la propaganda. Por eso se dice que actualmente se votan
“caras”, no lineamientos ideológicos. Por eso tal vez, sin que tomemos demasiada
conciencia, vivimos en la Psicología de la Propaganda.
El tema de Neurociencias tiene actualmente un gigantesco target: las demencias. El
aumento de la expectativa de vida, la posibilidad de ampliar casi indefinidamente el
freno al deterioro de nuestras neuronas, es una versión corregida y ampliada de la
Fuente de la Juventud, que los antiguos suponían muy cerca de lo que hoy es la
península de Florida en Estados Unidos14.
La Enfermedad de Alzheimer ha cobrado gran popularidad, tanto que casi todo el
mundo de los mayores de sesenta años suponemos tener algún grado de la misma. Son
famosos los chistes del “alemán”. Cuesta separarla clínicamente de lo que puede
considerarse el envejecimiento normal, esperable.
El impacto de la propaganda ejerce viles efectos sobre la entendible preocupación de la
población. En nuestra ciudad han crecido en los últimos tiempos varias instituciones
dedicadas a este tema. Las que no tardaron en agregar algunas patologías hasta
conformar una gran lista. Desde lesiones cerebrales isquémicas, particularmente los
llamados Accidentes Vasculares Cerebrales, las Epilepsias, los Traumatismos de Cráneo
y sus dificultades secuelares. Y como si esto fuera poco, las Psicosis, las Adicciones y,
por supuesto, el “Stress”, los “Trastornos de Pánico” y otras maldiciones. Se terminó
conformando una mezcla de Musetta y Mimí 15, donde ya no sabemos bien de qué se
trata todo esto.
Es un deber de la formación hacer un riguroso ejercicio sobre estos temas que desde los
“generadores culturales” se van imponiendo. Y la mejor manera de hacerlo es
estudiando, conociendo. El tema de las Demencias, del Envejecimiento, lo mismo que
las alteraciones biológicas concomitantes de los cuadros severos como los de las
Psicosis no pueden ignorarse en un alarde de tonta soberbia. No hacerlo deja abierto el
camino a las interpretaciones erróneas, aun tragicómicas, que permiten que hoy muchos
egresados de distintas carreras del campo “psi” ofrezcan tratamientos para el “stress” o
aconsejen controlar los “niveles de serotonina”.16
14
Si bien el tema es muy anterior al siglo XVI, es conocida la historia de Juan Ponce
de León, conquistador hispano, que supuso que dicho sitio tan prometedor estaba
muy cerca de la Florida, hoy Estados Unidos. Al parecer nunca pudo ser hallada
pese a los esfuerzos expedicionarios que este hombre habría hecho en 1513,
insatisfecho con todos sus bienes materiales.
15
Alusión al famoso tango “Grisetta” (José González Castillo y Enrique Delfino), que
ha sido interpretado por grandes cantantes como el Polaco Goyeneche. Cuenta la
historia de una muchacha inspirado en la ópera de Puccini, “La Boheme”. En la
misma, Musetta y Mimí son dos mujeres que encuentran destinos desgraciados bajo
malos designios cargados de mentiras, facilismo, seducción y ambición por el
dinero.
16
Aconsejo la lectura de “El stress y sus destinos. Qué importa este concepto para
la Psicología de hoy”, de mi autoría. Disponible en
http://www.psicofisiologia.com.ar/index.php?
option=com_content&task=view&id=72&Itemid=31
21
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Antes que nada quiero aclarar que estos temas, stress o serotonina, tienen su lugar. Lo
que quiero expresar es que conviene conocer, lo que supone saber contextualizarlos en
el panorama del proceso salud – enfermedad. Esta postura es independiente de qué
desempeño tenga el Profesional Psicólogo. Son conocimientos básicos, elementales a la
hora de enfrentar la labor cotidiana, un diagnóstico y una orientación terapéutica.
Después de ese primer paso evaluativo, uno podrá quedarse “interpretando su
instrumento”. Sea Psicoanálisis, Conductismo, Cognitivismo, lo que fuere. Pero con la
conciencia clara de que ha tomado un camino sabiendo más o menos desde dónde ha
partido. Es cuando, por ejemplo, un Psicoanalista podrá escuchar “es tres” por “stress”,
o si fuera el caso “es cuatro” por “catre”. Lo que venga conforme a las subjetividades
implicadas; que son las de su paciente y él mismo. Es cuando, también en otro ejemplo,
un Psicoanalista decidirá o no el uso concomitante de una medicación que recetará
aquel que esté en condiciones de hacerlo e interpretar el caso en conjunto desde una
mirada de respeto por la labor mutua, sin violencia disociativa. 17 18
Pasemos ahora al plano más específico... El tema de la especialización hemisférica es
una antigua preocupación de los neuropsicólogos. Es sabido que el hemisferio del
lenguaje es el izquierdo. Esto se acompaña del hecho de que la mayor parte de los
humanos tengamos preferencia preferencia manual derecha; los centros nerviosos del
lenguaje se alojan en el hemisferio contralateral, el izquierdo, mal llamado “dominante”.
Los zurdos, en cambio, tienen esos mismos centros en el hemisferio derecho.
Tenemos entonces una primera e importante diferencia, especialización. Se rompe la
simetría funcional que caracteriza a otros segmentos del Sistema Nervioso Central.
Sabemos que ambas mitades de la Médula Espinal, del Tronco Encefálico, del Cerebelo,
del Diencéfalo y los Núcleos de la Base son similares. Tanto en lo morfológico como en
lo funcional. Son equivalentes. No sucede lo mismo con el caso de la Corteza Cerebral
ligada al Lenguaje.
Es como si esta función no soportara la bilateralidad, necesitando la unificación de su
comando.
R. Brain, un neuropsicólogo clásico, comenta que los ruidos emocionales, tanto en el
hombre como en los animales inferiores, “son simples actos involuntarios y estas
reacciones simples pueden utilizar vías simétricas y bilaterales”. “En oposición a esto
el habla exige articulación: la integración precisa de los pequeños músculos de los
labios, lengua, paladar y laringe además de los músculos respiratorios, de manera que
éstos se contraen sincrónicamente de ambos lados con tal delicadeza que puede
diferenciarse una variedad de sonidos a través de una escala fina de gradaciones”.
“Esta integración motora parece exigir que la corteza cerebral de ambos hemisferios
esté bajo control de una sola área coordinadora: el centro motor del lenguaje. En otras
palabras, el lenguaje necesita localización”19

17
Esta expresión, “violencia disociativa” se lo he robado a Laura Peirano. Es algo
parecido a lo que rezan las puertas de nuestra Biblioteca Argentina: “conocer es
amar, ignorar es odiar”.
18
Un gran texto para el tema psicoterapia y psicofarmacología, “Psicofarmacología
y territorio freudiano” de Julio y Mirta Moizeszowicz, publicado por Paidós.
22
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

De todos modos, esta aparente dicotomía entre diestros y zurdos, no es tan amplia como
parece, en tanto tenemos ambidextros, ambilevos (aquellos que son torpes con las dos
manos), zurdos latentes, etc. De acuerdo con esto la zurdería de la población general
puede variar significativamente20.
Sin embargo, en contra de lo expuesto, es dable citar que pacientes con preferencia
derecha y lesiones a izquierda, no tienen trastornos del lenguaje; lo mismo que
personas con daños corticales a derecha, sin zurdería que tienen alteraciones del
lenguaje.
Diremos con Luria que “...todos estos hechos, abonan la suposición de que en muchos
casos la lateralización de la función del habla y su dependencia del hemisferio
izquierdo no es absoluta”; existen “...una serie de estados intermedios que van desde la
dominancia absoluta y total de hemisferio izquierdo, hasta la transferencia parcial o
total del papel dominante del hemisferio derecho”21
Conocer con exactitud la localización de los centros del lenguaje es de gran importancia
en casos de cirugía cerebral pues este conocimiento podría favorecer abordajes que
eviten lesionar los centros del lenguaje con sus consabidas secuelas. Actualmente se
cuenta con la Resonancia Magnética Funcional (RMf) que puede localizar con gran
sensibilidad el emplazamiento de los centros corticales del lenguaje. La RMf,
prudentemente usada, es un procedimiento valioso para los estudios Neuropsicológicos,
tanto en carácter de investigación como de diagnóstico clínico.
La causalidad de la preferencia manual persiste en debate como en tantas otras
perfomances neuropsicológicas. En un extremo, como siempre, se alojan las ideas
ligadas a la herencia, a lo genético. En el lado opuesto, las cuestiones ambientales
ligadas a la crianza, a lo cultural. Sabemos que esta oposición es en general estéril.
Estaría dentro de lo que algunos llaman “ideas que deben morir” 22, pues no producen
avances en el conocer. Más bien lo detienen.
Un interesante aporte es el de Previc, cuando sostiene que los orígenes de la
lateralización cerebral en humanos tienen que ver con el desarrollo asimétrico prenatal
del oído y el laberinto. La lateralización en la escucha resultaría de la asimetría del
desarrollo cráneo facial, mientras que la dominancia vestibular sería marcada por la
posición del feto en tercer trimestre del embarazo. La primacía del oído derecho podría
contribuir a la superioridad del hemisferio izquierdo en la percepción del habla como
del resto del funcionamiento del Lenguaje. Donde además la predominancia vestibular

19
Tomado de “Speech desorders. Aphasia, apraxia and agnosia”, Butterworth,
London, 1961.
20
Grandes zurdos: Benjamín Franklin, Atahualpa Yupanqui, Julio César, Mark Twain,
Leonardo da Vinci, Napoleón, Mozart, Alejandro Magno, Franz Kafka, Albert
Schweitzer, Sergei Prokofiev, Marcel Marceau, Diego Maradona, Emmanuel Ginobili,
Woody Allen.
21
Luria, Alexander; “Las funciones corticales superiores en el hombre”, La Habana,
Orbe, 1977.
22
Puede consultarse al respecto “This idea must die. Scientific ideas that are
blocking progress”, un texto de reciente aparición editado por John Brockman. Para
más datos acceder a Edge, en www.edge.org
23
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

izquierda favorecería las actividades motoras derechas y las habilidades visuo
espaciales del hemisferio derecho.23
Tal como sucede con las vías motoras corticoespinales, descendentes, o las sensitivas
espinotalamocorticales, ascendentes, hay un cruce de las vías auditivas y vestibulares.
Es decir, de aquellas que se ocupan de la audición y el equilibrio respectivamente. Se
sabe que el VIII par craneal, genéricamente llamado Nervio Auditivo, es más bien
“cócleovestibular”, en tanto rige la audición y el equilibrio por dos ramas diferentes que
lo conforman. Con sus receptores específicos alojados en el oído interno.
Es un cruce derecha izquierda, izquierda derecha, tal como se da también en la gran vía
motora, la Vía Piramidal. La sensibilidad también se cruza, las aferencias del lado
derecho van a parar a la corteza opuesta. Y viceversa.
Este tema abre grandes expectativas en torno a las teorías localizacionistas tan en boga
en otros tiempos. A las que se contrapuso la visión opuesta, globalista, en la génesis de
las funciones superiores. El mismo Sigmund Freud contradijo las teorías
localizacionistas en su escrito sobre “Las afasias”; sobre el que volveremos más
adelante, cuando sea el momento de estudiar Lenguaje de manera específica.
También si atendemos a sus proyecciones en el estudio de la Plasticidad Neuronal. Pues
es cosa conocida cómo en el caso de lesiones en las Áreas Corticales específicas del
Lenguaje (las llamadas Áreas de Broca y Wernicke) es posible ver que con el tiempo,
bajo terapias de rehabilitación, otras zonas toman el comando de las destituidas,
reestableciéndose la función. Lo mismo que el caso de las indagaciones acerca de la
conveniencia del aprendizaje de idiomas en edades tempranas de la vida y otras
habilidades de importancia educativa.
Es posible que el uso diferenciado de las manos tenga que ver con el surgimiento de la
capacidad humana de inventar instrumentos. La mano izquierda se usó para sostener la
piedra que debía ser afilada. Tal vez esto llevó a la lateralización de las funciones. El
hemisferio cerebral derecho empezó a controlar las acciones globales, mientras que el
izquierdo estuvo obligado a especializarse en el control de los movimientos precisos,
secuenciales, ajustados.
¿Pero por qué se eligió la mano derecha para sostener los objetos y la mano izquierda
para manipularlos? Esto sucedió posiblemente por acciones de la fuerza de gravedad
in utero a partir de la asunción de la postura bipedestatoria. El tamaño y el peso de la
cabeza del feto hizo que ésta se orientara hacia parte inferior del útero y llevó, además,
a que en la marcha de la madre, realizada a partir de la postura bipedestatoria, la
estimulación laberíntica del niño in utero se hiciera unilateralmente, afectando más al
hemisferio izquierdo por estar la cara del nonato volteada a la derecha. De ese modo
se creó una predisposición al uso de la parte del cuerpo bajo el control del hemisferio
más estimulado en el período fetal, es decir, se establecieron condiciones para que se
adoptara una preferencia para la mano derecha para actividades manipulatorias,

23
“A GENERAL THEORY CONCERNING THE PRENATAL ORIGINS OF CEREBRAL
LATERALIZATION IN HUMANS”. EN PSYCHOL REV. , 1991

24
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

mientras que el lado izquierdo del cuerpo, por la estimulación laberíntica unilateral in
utero, se utiliza más para el mantenimiento del balance.
A esta interesante observación que he tomado de Víctor Alcaraz Romero 24, se debe
agregar la estimulación unilateral del niño al cargarlo la madre de acuerdo a sus propias
predisposiciones posturales. Generalmente la mano izquierda es de sostén, la derecha
para las acciones más finas. De allí surge el primer pecho que es ofrecido, generalmente
el izquierdo, dejando la mano derecha libre para ayudarlo a llevar el pezón a su boca.
A esta altura no están exentas las coordinaciones ojo mano, que irán labrando sus redes
neurales configurando una verdadera “geometría vincular”, bien en diálogo
interaccional, en “sintonía relacional”, donde se van ligando distintos aspectos del
psiquismo.
Hemos hecho un largo recorrido hasta aquí. Seguramente complejo. También
posiblemente complicado, sobre todo para Ustedes en este momento cuando están
entrando en la materia. Lo que debe quedar firme, mientras van estudiando los
distintos segmentos de la organización del Sistema Nervioso, mientras se van
familiarizando con ciertos términos, es que la Neuropsicología, lo mismo que la
Psicología del Desarrollo, tienen una definida base naturalista, siempre relacional
vincular. Con simpleza contundente decimos que el “cerebro se cría en el ambiente”;
que “ambiente de los hombres son los otros hombres”. No hay escapatoria a esto. De
allí lo interesante de estas cuestiones de preferencia manual de las que les he venido
hablando. Al considerarla, hemos tratado una teorización que incluye aspectos de la
vida intrauterina, también de los primeros momentos del lazo humano. Donde la
anatomía y la fisiología, en el proceso del devenir, van cargándose de sentido desde el
inicio.
Sé perfectamente que lo complejo no debe ser necesariamente complicado. Ni confuso.
Pero hay un momento del proceso del conocer que obligatoriamente pasa por cierto
grado de complicación y confusión. Ustedes deben aprender a soportar esos pasos. De
otro modo el proceso de aprendizaje no se da en forma genuina. Aprender es una lucha
constante. Todas las primeras aproximaciones son prejuiciosas, algo paranoides si
quieren decirlo de otro modo. Hay que tolerar esas presiones. Después vendrá el premio
de entender desde otro sitio, donde lo complejo se hace un aliado del conocer, no un
obstáculo. Es cuando uno empieza a disfrutar de la tarea cumplida, de haber
incorporado un saber distinto y ajustado. En esto estamos todos, siempre. Mucho más
en este momento de cambio de planes en nuestra Carrera. Es un momento fundamental,
debemos considerarnos viviendo un momento de gran importancia para la Carrera y la
formación que de ella se desprende.
Agregaré algo más. Me parece importante hacerlo ahora. Me refiero a los estudios de
Roger Sperry y Michael Gazzaniga, dos neuropsicólogos norteamericanos, que hicieron
experiencias en pacientes con sección completa del cuerpo calloso, el tema tomó gran
popularidad. Eran personas sin ninguna evidencia de deterioro cognitivo ni emocional,
diríamos “normales”. Con ingeniosos procedimientos estudiaron en forma bastante bien

24
En “Las razones de Alicia en el país de las maravillas o por qué el gato de
Cheshire aún mantiene su sonrisa. Opus II”, en “La perspectiva histórico cultural de
Vigotsky y la neurofisiología”, Víctor Feld y Jorge Eslava Cobo, compiladores;
Noveduc, Buenos Aires, 2009.
25
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

disociada ambos hemisferios. Fue cuando se empezó a hablar del hemisferio derecho,
que controla el lado izquierdo del cuerpo, con habilidades en el llamado procesamiento
en paralelo, “holístico”; por lo tanto adscripto a lo artístico, lo musical, lo creativo. En
cambio, el hemisferio izquierdo, con su control sobre la mano derecha, como de
procesamiento lineal, serial, “lógico”; por lo tanto asociado a lo científico, al lenguaje
digital y el espíritu científico matemático. Del lado de lo derecho quedó lo sintético, del
lado izquierdo lo analítico. De alguna manera, tal como pasa con muchos problemas,
esto ha sido ya pensado desde los griegos: cuando estudiaron la oposición entre
empirismo y racionalismo. El modo “derecho” se vale más de la experiencia, de las
asociaciones “posicionales” tomando la parte por el todo, si se quiere de la metáfora. En
cambio, el “izquierdo”, se vale más del razonamiento lógico, “proposicional”,
secuencial. Es bien sabido que una buena mezcla de estas aptitudes siempre viene bien.
25

De alguna manera apoyado en esto resultan las ideas de los códigos analógico icónicos
y los digitales. Los primeros adscriptos a los complejos de imagen y emoción, a lo
corporal preverbal; los otros al lenguaje con unidades discretas, establecidas por
consenso, ligadas a lo que se llama “codificación binaria”. Vuelvo a prometer:
volveremos sobre esto cuando veamos Lenguaje; también cuando veamos las
interesantes aportaciones de Allan Schore sobre neurodesarrollo en los primeros años de
vida.26
Sobre la cuestión los cerebros derecho e izquierdo, de gran valor heurístico, se volcaron
ríos de tinta. No faltaron quienes aparecieron vinculando “lo derecho a lo femenino”.
Tampoco oportunistas que creyeron que la creatividad puede enseñarse “usando el
cerebro” y otras supercherías por el estilo. Estas son las modas a las que me refería al
principio. Esas modas de las que tenemos que estar advertidos desde el rigor académico
verdadero, no contaminado con ciertos oportunismos. Es verdad que “usar el cerebro” 27
es importante como reza un libro actual de muy feo título. Es tan importante “usarlo”
que si no lo hacemos morimos más o menos rápidamente. Pero otra cosa bien distinta es
cómo usarlo. Y, fundamentalmente, con quién tenemos que aprender, de qué modo y
cuándo o dónde es preciso hacerlo.

25
Un interesante libro para profundizar puede resultar “El lenguaje del cambio”, de
Paul Watzlawicz, Editorial Herder, Barcelona, 1989.
26
Sobre este autor puede consultarse “Sobre Allan Schore”, de mi autoría, en
http://www.psicofisiologia.com.ar/index.php?
option=com_content&task=view&id=113&Itemid=31
27
Me refiero a “Usar el cerebro. Cómo conocer nuestra mente para vivir mejor”, de
Facundo Manes.
26
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

5-
El esquema corporal
Profesor Roberto C. Frenquelli
Resulta de buena práctica iniciar nuestras conversaciones presentándoles un texto. Si es
clásico, mejor. Lo clásico es aquello que no pasa de moda, es lo que mantiene cierta
vigencia a lo largo del tiempo. Se sustrae a los vaivenes de ciertos caprichos de la vida
académica donde el narcisismo de los profesores suele tener mucho que ver. Nunca falta
alguno de nosotros, los docentes, que sale a la palestra a defender a quien considera
como ilustre e intocable. Lo cierto es que hay mucha gente que ha contribuido al tema
que nos ocupa. En todo caso hay muchos ilustres. Y Schilder, sin dudas, es uno de ellos.
Su gran aporte se centró en el tema de lo que llamó imagen corporal.
Nacido en Viena allá por 1896, muy pronto en su carrera adhirió al psicoanálisis. Fue
miembro de la Sociedad Psicoanalítica de su ciudad. Pero entró en conflictos
posiblemente por su resistencia a tomar su análisis didáctico. Alrededor de 1928 viajó
contratado a los Estados Unidos donde se desempeñó como profesor universitario.
Venido del campo de la Medicina, influido por la fenomenología de Husserl, también
por la teoría de la Gestalt, trabajó en la interfase neurología – psiquiatría – psicoanálisis.
Bien puede considerarse una de las piedras fundamentales del concepto de esquema
corporal. Algo que plasmó en su libro seminal de 1935, “Imagen y apariencia del
cuerpo humano. Estudios sobre las energías constructivas de la psiqué”. Muy
interesado en ciertos fenómenos clínicos como el miembro fantasma, la aloquiria, la
alodinia o la asomatognosia, también la despersonalización, compone un texto de
complicada lectura toda vez que asienta en conceptos de diferentes disciplinas. De
alguna manera se puede decir que combinó las ideas de Wernicke sobre la

27
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

somatopsique, con el modelo postural de Head y algunos conceptos del Yo en el Freud
de “El Yo y el Ello”.28
El miembro fantasma es el caso de una persona que habiendo sufrido una amputación de
un miembro sigue manifestando que percibe estímulos sobre ese sector que ha perdido;
la aloquiria (del griego “otro lado”) implica la percepción de un estímulo exactamente
en el lado opuesto del cuerpo donde ha sido aplicado; la alodinia (cuya etiomología es
“dolor diferente”), en cambio, es una percepción intensamente dolorosa tras la
aplicación de un estímulo suave; la asomatognosia (del prefijo negativo “a” y
somatognosia que supone el reconocimiento del propio cuerpo) es un estado donde el
paciente no tiene la capacidad de reconocer e integrar diferentes partes de su cuerpo, a
las que suele negar, tal como puede suceder en las esquizofrenias.
Tal vez les resulte algo complicado retener todas estas definiciones. Pero
conceptualmente hablando resulta fácil entender que se trata de alteraciones de la
percepción del propio cuerpo, tanto en relación al “si mismo” como frente a los otros.
En esta clase quedaremos muy lejos de comprender íntimamente cualquiera de estos
síntomas. Es posible que ustedes vayan completando ideas en las materias que
advendrán en la carrera, tanto en el ciclo básico como en las clínicas. Cuestiones de
fundamental interés, requieren una semiología exquisita en pos de un diagnóstico
apropiado. Por ahora nos contentaremos con tomar ciertos ejemplos a modo de
motivación para ingresar al tema del esquema corporal.
Por el momento nada mejor que seguir con la vida de Schilder. De alguna manera
“padre” del concepto. Se cuenta que cruzaba avenidas de la ciudad que adoptó en su
venida a América, Nueva York, con cierto desparpajo. Munido de una pila de libros que
sostenía en una de sus manos, con la otra hacía señas a los atónitos conductores de los
vehículos que debían frenar ante su inopinada manera de trasponerlas sin importarle un
comino las señales de los semáforos. En 1940, tras haber visitado a su mujer que
acababa de dar a luz a su tercer hijo, falleció atropellado por un automóvil 29. Es muy
complicado, tal vez inadecuado y tal vez injusto, sacar conclusiones de esta referencia
histórica. Pero no está mal usarla como manera de comprender algo que desde Schilder
permanece vigente y en discusión. Me refiero a la distinción entre esquema e imagen
corporal. Suele adscribirse al concepto de esquema la condición de una gnosia, asociada
al reconoconocimiento del propio cuerpo, como algo conciente. Y se reserva para el
concepto de imagen la idea de una constelación imaginaria sobre el cuerpo, subjetiva y
de fuerte anclaje inconciente.
Podríamos pensar que el pobre, o no tan pobre, Schilder no estaba muy de acuerdo con
su imagen inconciente toda vez que se suponía invulnerable ante los automóviles
lanzados por las avenidas. Con sus libros, con su conciencia, no pudo detenerlos.
Hablaríamos en términos de dos dominios diversos, opuestos. No es lo mismo la
descripción del “cuerpo de la anatomía” que el cuerpo de la fantasía, el tan mentado
28
Resulta un texto de interesante pero trabajosa lectura. Contiene una primera
parte, denominada “La base fisiológica de la imagen corporal”; una segunda sobre
“La estructura libidinal de la imagen corporal” y, la tercera sobre “Sociología de la
imagen corporal”, más un Apéndice sobre casos clínicos y nociones de anatomía y
fisiología del Sistema Nervioso.
29
Por ese entonces Schilder estaba casado con Lauretta Bender, la autora del
famoso test guestáltico visomotor, de amplio uso en la clínica cotidiana.
28
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

“cuerpo del psicoanálisis”. De nuevo, igual que como dijimos más arriba cuando
hablamos de ciertos síntomas vinculados a la percepción del cuerpo, haremos una
especie de petición solicitando una cierta tregua sin definir de antemano si hay tal
diferencia. Y si existiera, tratando de establecer claramente en qué puntos existe, en
cuáles no tanto. En todo caso, sin ánimo de sellar la cuestión, podríamos pensar que
Schilder habitaba dos cuerpos distintos: uno, bien ceñido a cierta razón, otro bien
ceñido a otra razón, la de su omnipotencia rayana en el divorcio con la realidad. De
ambas dio suficientes muestras de pericia. No en vano siempre decimos que ser
humano implica la constante producción de inconsistencias. 30
Al leer “Imagen y apariencia del cuerpo humano” nos vemos ante la necesidad de
entender de neurofisiología, de neurología, de psiquiatría, de psicoanálisis. De hecho,
muchos casos están vinculados a lesiones del sistema nervioso. Es sabido que una gran
maestra de la psicología ha sido la patología. Pensemos en el valor de las enseñanzas de
Charcot al joven Freud en Le Salpêtrière. Es de donde nos podemos posicionar para
pensar en este reconocimiento sensoperceptivo. Desde donde se establece una cierta
indefinición entre esquema e imagen, tal como queda en la lectura del propio Schilder.
Sin llegar a la patología es en el marco de la Psicología del Desarrollo, donde podemos
hallar una ingente fuente de conocimientos acerca de las fundaciones del aparato
psíquico. Desde donde podemos avanzar en la comprensión del tema. Resulta notable
ver la evolución del dibujo de la figura humana en el niño. Donde podemos incorporar
fuertes puntos de anclaje.
Es bien notable en el Test de la Figura Humana, diseñado por la Florence Goodenough,
cómo los niños entre los tres y cuatro años de vida representan el clásico monigote con
una prominente cabeza, que incluye los ojos, desde donde se desprenden los miembros
inferiores. Más tarde incluirá la boca, la nariz, las orejas y hasta los dedos. El tronco
aparecerá alrededor de los cinco años como un círculo interpuesto entre la cabeza y las
piernas. Es el momento donde los miembros superiores pueden salir desde la cabeza o el
mismo tronco.
Se puede inferir que esta representación gráfica está realizada al calor de cierta
integración de información sensomotora. Información que es vigorosa y preeminente en
ciertos momentos de la vida y su devenir. En lo que corrientemente llamamos
desarrollo. La cabeza, con los ojos, está intensamente focalizada pues importa para la
comunicación, donde la fijación de la mirada en el interlocutor es básica. Básica para
sobrevivir, básica para vivir31. El esquema corporal se organiza con cierto grado de
estabilidad susceptible al cambio permanente.
De nuevo estamos en el concepto de estereotipo dinámico. Y esa organización
depende de la acción, del encuentro sensomotor donde se ponen en juego sistemas
que responden a lo relacional vincular. El infante humano viene al mundo con el
desiderátum de ingresar al espacio de los otros, al tiempo que también busca que los
otros ingresen al suyo propio.
30
En lógica se dice que un sistema y su interpretación son inconsistentes cuando al
menos dos de sus derivaciones o teoremas se contradicen. Si de un sistema es
posible deducir que a=a y que a#a, el sistema es lógicamente inconsistente.
31
Esta expresión reúne lo necesario de la supervivencia con lo contingente de la
existencia. “Primero sobrevivir, luego vivir” es una fórmula tan elemental como
cierta.
29
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Desde su concepción neuropsicológica clásica Azcoaga habla de esquema corporal,
como una gnosis compleja. Dirá que “se trata de un concepto que no dejaremos de lado
por más que se consideren los innegables componentes afectivos que lo atraviesan, lo
mismo que su dinamismo en tanto condición cambiante”32.
La experiencia de estar con un simple yeso en una extremidad nos lleva a enfrentarnos
con la necesidad de reconocer que habitamos “otro cuerpo” que nos impone la
necesidad de reaprender a llevarnos con él. Lo mismo sucede cuando llega el alivio,
cuando nos retiran ese yeso..., extrañamos aquel miembro vigoroso y preciso que
debemos volver a encontrar.
Las mismas etapas de la vida nos imponen la necesidad de constantes variantes, de
constantes aprendizajes. Pensemos, por señalar un caso, en la adolescencia con la
intrusión de cambios tan notables, no solamente a los ojos de quien los porta, sino
también ante los otros. Es cuando tenemos el caso de la típica “torpeza” donde el cuerpo
pugna por un lugar en todos los espacios: en el espacio “interno” del joven, en el
espacio “externo” o “peripersonal” al decir de algunos.
Una vez más será la acción el motor de la gestión. Es la exploración de la cavidad oral
desde donde el recién nacido buscará afanosamente armar su mundo. Entre su boca y
los objetos, donde desde dos superficies diferentes registrará informaciones sensoriales
vinculadas al gusto, olfato, tacto, dolor, propiocepción33. Antes que nada su boca con sus
propios dedos, con el pezón. Habrá una vuelta desde la motricidad estableciéndose el
bucle sensoriomotor que repetirá sucesivamente al infinito. Construirá entonces algunas
síntesis preliminares desde la cual se lanzará al reconocimiento de muchos otros
objetos. Y por supuesto, paulatinamente, de la propia cavidad oral, de sus manitas, de
todo su cuerpo.
Andrew Meltzoff, un psicólogo norteamericano, ha demostrado que los niños de pocos
días de vida están en condiciones de imitar los gestos de la madre sin mediar reflejos
arcaicos o condicionamientos algunos. Pueden “copiar” los gestos del otro, algo que
nunca habrían producido por si mismos. 34 Sus estudios tienen otros alcances que tal vez
excedan de momento esta clase. Pero vale citarlo para mostrar cómo desde lo relacional
vincular se va configurando la imagen corporal.
Mucho antes de que pueda reconocer su lengua, un neonato puede colocarla en
posición de “sintonía” con el otro. Activo y buscador de estímulos. Acción, cuerpo,
protodiálogo confluyendo en la constitución del psiquismo. Hablaremos de una
intercorporalidad, de una intersubjetividad primaria.
32
Juan E. Azcoaga y colaboradores; “Las funciones cerebrales superiores y sus
alteraciones en el niño y en el adulto”, Editorial Paidós, 1983.
33
La propiocepción es también llamada sensibilidad posicional. Se divide en dos
subtipos: la sensibilidad posicional estática, por la que se entiende la percepción
conciente de la orientación de las diferentes partes del cuerpo unas respecto a
otras, y la cinestesia o propiocepción dinámica, en relación a la velocidad del
movimiento. Si bien todos los órdenes sensoriales trabajan en conjunto, nunca por
separado, la propiocepción se integra fundamentalmente con la sensibilidad ligada
al equilibrio, también llamada vestibular. De allí que muchas veces pueda
encontrarse la denominación “propioceptivo vestibular”.
34
Su trabajo original, bajo la dirección de Jerome Bruner en 1977, se denomina
"Imitation of Facial and Manual Gestures by Human Neonates".
30
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Adviene una progresiva separación del cuerpo del espacio circundante. De acuerdo a
Wallon la dependencia cinestésica y propioceptiva del cuerpo del lactante se va
tornando en autonomía. El movimiento de sus bracitos lo van separando mientras
ingresa al espacio circundante. Se van dando las praxias del asir objetos, los cuales
inexorablemente van a la boca, mientras suelta y vuelve a encontrar. Se conforman las
primeras gnosias visuo espaciales, la coordinación ojo-mano, en una gradual serie de
ajustes y reajustes. Gnosias que van siempre emparentadas con las praxias; el
reconocimiento sensoperceptivo se instituye junto a los actos motores con un fin.
Hablamos entonces de gnoso-praxias.
El descubrimiento de manos y pies se va dando a partir del dolor. Es desde el disgusto
que se inicia el interminable trance vital de reconocer lo propio de lo ajeno. El choque
de las manitas contra los duros y fríos barrotes de la cuna, el choque de las manitas entre
si... todo esta danza irá dando noción de límites, de separaciones con el resto del mundo,
de integraciones. Advendrá el reconocimiento de las propias partes del cuerpo.
Al hablar de la experiencia del dolor, del quiebre del placer, estamos a un paso de
entender la vana intención de separar “esquema” de “imagen” corporal. Que sólo puede
ser soportada por una cierta intención de deslindar “parroquias”. Es cierto que el niño
terminará sabiendo cuál es su mano y cuál es la mano del otro. Al menos por un rato, al
menos desde el discurso lógico y, por supuesto, no en todos los casos. Pero está claro
que desde tiempos temprano luchamos contra el dolor físico que nos impone la
existencia de otros cuerpos en el espacio, que también luchamos con el dolor moral que
nos impone el no poder ocupar todo el espacio. Es el momento del surgimiento de una
especie de geometría vincular. “No es posible que dos cuerpos ocupen el mismo lugar
en el espacio”, una simple aseveración que de todos modos cuesta reconocer, siempre
subyacente al discurso lógico que pretende borrar esta dura lección de la realidad
cotidiana. Es cierta la expresión de Head, aquella que dice que el esquema corporal de
una dama termina en el extremo de la pluma de su sombrero; no es menos cierto que esa
“dama-pluma” muchas veces resulte “desplumada” por el roce ingrato con los avatares
de la vida.
Dependemos mucho de esa geometría, de cómo hacemos para arreglárnosla con sus
mandamientos. Debajo del discurso lógico subyacen las sempiternas ansias infantiles,
indelebles, intensas y demandantes. Uno sabe, al menos en la generalidad de los casos,
dónde termina “la pluma de su sombrero”, si quieren decirlo en términos más actuales
“el extremo del paragolpes de su auto”. Pero casi siempre salimos “desplumados”,
“abollados”. Es que a los otros también les cuesta reconocer aquel aforismo elemental
de la física.
Cuando el infante conquista la postura erecta, cuando empieza a caminar, se enriquece
notablemente la representación del propio cuerpo. Es donde empieza a correr el rol del
aparato vestibular35, con su información necesaria para el sostenimiento de la postura y
el equilibrio en las tres dimensiones espaciales. Se enriquece la aptitud visuo espacial,
mejora el dominio de las coordenadas euclidianas, en otros términos, del espacio
35
El aparato vestibular junto al coclear son dependencias anátomo funcionales del
oído interno. Juntas conforman el VIII par craneal, en Nervio vestíbular coclear,
muchas veces llamado a secas auditivo. La rama coclear se ocupa de la audición;
en cambio, la vestibular tiene que ver con el equilibrio. De allí que se integre con la
sensibilidad propioceptiva, tanto estática como cinestésica.
31
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

extracorpóreo. Se integran los miembros inferiores, la posición del pie, la secuencia de
la marcha con sus diferentes velocidades, con su adaptación a las diversas variantes del
terreno. Es cuando surge el dibujo de la figura humana donde las piernas emergen de la
cabeza. Se desenvuelve la actividad exploratoria del cuerpo con las manos, hay un
encuentro con el sí mismo y los demás. La identificación más neta de la cara ayuda a
distinguir mientras crece la nominación. Se va constituyendo una síntesis compleja de
información propioceptiva cinestésico vestibular, atravesada por la emoción. Esa
síntesis no es otra cosa que el esquema o imagen corporal.
Un aspecto sobresaliente de todo esto es la identificación frente al espejo. Son clásicas
las descripciones de René Zazzo quien estableció cinco etapas por las que pasa este
reconocimiento. La primera se da alrededor de los tres meses, el niño fija su mirada en
el espejo pero no da muestras de reconocimiento alguno. En la segunda, ya a los seis
meses, se advierte que el niño experimenta sorpresa por la persona que se halla a su
lado, sin distinguir su imagen. Más tarde, alrededor del año, empieza a explorar su
imagen especular mediante actividades de su propio cuerpo, verificando si hay
correspondencia entre imagen y movimiento. Ya a los quince meses puede resultar
notorio que advierte que se trata de su propia imagen. Algo que se consolida alrededor
de los dos años.
Zazzo es un discípulo del gran Henri Wallon, un hombre que llegó a la Psicología desde
la Medicina y la Filosofía. Muy dedicado al desarrollo del niño, en 1931 describió “la
prueba del espejo”, experiencia donde el niño frente al espejo va logrando distinguir
progresivamente su cuerpo de la imagen reflejada. Wallon describió entonces un pasaje
desde lo especular a lo imaginario y, desde allí a lo simbólico, mediante un juego
dialéctico. Logrando el niño una comprensión simbólica del espacio imaginario donde
se forjó su unidad.
En su Diccionario de Psicoanálisis, Elizabeth Roudinesco36 comenta que “En una
conferencia dada en la Société Psychanalytique de París el 16 de junio de 1936, Lacan
retomó la terminología de Wallon, transformando la prueba del espejo en un “estadio
del espejo”, es decir, en una combinación de posición, en el sentido kleiniano, y estadio
en el sentido freudiano. De tal modo desaparecía la referencia de Wallon a una
dialéctica natural: en la perspectiva lacaniana el estadio del espejo no tenía ya mucho
que ver con un verdadero estadio, ni con un verdadero espejo. Se convertía en una
operación psíquica, incluso ontológica, mediante la cual se constituye el ser humano en
una identificación con su semejante. Según Lacan, que tomó esta idea del embriólogo
holandés Louis Bolk, el alcance del estadio del espejo debía relacionarse con la
prematuración del nacimiento, atestiguada objetivamente por el carácter
anatómicamente inacabado del sistema piramidal y la falta de coordinación motriz de
los primeros meses de vida. En consecuencia, al describir el proceso desde el ángulo
del inconciente, y no ya desde el de la conciencia, y afirmar que el mundo especular,
donde se expresaba la identidad primordial del yo, no contenía alteridad, Lacan se
apartaba de la perspectiva psicológica de Wallon”.
Hago esta cita por diversos motivos. El fundamental es introducir un concepto central
de Lacan mostrando cierta genealogía de su concepto del estadio del espejo. Algo
habitual en cualquier estudio, donde es común y corriente pedir “prestado” alguna cosa.
36
El Diccionario de Psicoanálisis de E. Roudinesco y M. Plon ha sido publicado por
Paidós en 1998, con una edición actualizada y revisada en el 2008.
32
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Es interesante la referencia de Lacan a la prematuración, algo nada novedoso pero que
no deja de resultar importante a la hora de hablar de la constitución del psiquismo. O de
la subjetividad, si se quiere decirlo de igual modo pero con distinta palabra. Queda en
discusión si verdaderamente Lacan se aparta o no de la Psicología con su idea de
describir el proceso “desde el ángulo del inconciente”. Me cuesta trabajo pensar que el
inconciente no tenga que ver con la Psicología. Por su supuesto, también desde mi
manera de pensar, nada de esto le quita mérito a Lacan con lo que ha hecho con lo
prestado.
He mencionado antes a Metzoff, con su aporte acerca de la capacidad imitativa del
recién nacido, sacando su lengua cuando encuentra su cuerpo en la acción del otro.
Posicionándose en el gesto del otro, el niño descubre su propia lengua, antes de darse
cuenta de que le pertenece, de dónde está situada. Este autor, junto a Keith Moore 37, ha
llamado a este fenómeno “intercorporalidad innata”. Muchos años antes, Maurice
Merlau Ponty acuñó un término similar, “apareamiento corporal pre reflexivo”. Esto no
debe entenderse como que el bebé tiene conciencia, con cierta capacidad introspectiva.
Es dable entender que hemos venido trabajando este tema desde varios términos clave.
Uno de ellos, Geometría. Es decir, el modo de estudiar las propiedades de las figuras en
el plano, en el espacio. Sobre el espacio adviene el tiempo. Espacio, tiempo; dos
categorías de enorme significancia a la hora de pensar en el psiquismo, en su
constitución. Es en el Trabajo de Observación de un Bebé donde tenemos la inmejorable
oportunidad de empezar a entender estos temas desde una base experiencial concreta,
casi la única manera de no correr el riesgo de quedar girando en una fraseología pseudo
filosófica vacía. He sostenido, no sin esfuerzo y consecuencias, que en “en esta Facultad
hay más epistemólogos que psicólogos”. La Psicología, como ciencia fáctica, encuentra
su norte en la observación participante, en la observación comprometida, en aquella de
la denominada “cibernética de segundo orden”38. Donde la objetividad queda entre
paréntesis, suspendida. Donde la noción de cuerpo aparece de algún modo como
paradojal. Como algo que existe con cierta lógica, se puede pesar y medir; como algo
que existe con otra lógica, diferente, cambiante. Aunque siempre sea conveniente tener
en cuenta aquello de la concepción fisicalista que entiende que dos cuerpos no pueden
ocupar el mismo lugar en el espacio. En esa cibernética, en esa manera de incluirse en el
fenómeno a observar, se alinea nuestro Trabajo de Observación. En el mismo sentido
donde el bebé va configurando su espacio intercorporal, intersubjetivo. Desde donde
emerge.
Ese sentido que emerge desde estados pres reflexivos, directamente expresados en lo
gestual, en lo facial, en los recursos no verbales. Sostengo que significar no es nombrar
o decir. El sentido no viene ínsito en el lenguaje como pretenden algunas corrientes
centradas en la Filosofía del Lenguaje. El sentido no es algo que se atribuye o adjudica
sino algo que uno encuentra, si se quiere decir de otra manera, que se devela o
deslinda. Por eso participo de la idea que el Lenguaje asienta en lo pre verbal, en lo que

37
A. Meltzfoff y K. Moore; “Imitation in newborn infants: exploring the range of
gestures imitated and the underlying mechanisms”, en Developmental Psychology,
1989.
38
La cibernética de segundo orden es aquella de los sistemas observantes; donde el
observador está incluido en el sistema observado.
33
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

después veremos como Codificación Analógico Icónica, en el marco de la corporalidad
vincular. En esos encuentros que pueden vivenciar en las observaciones. 39
A esta altura recuerdo un aspecto que merece su mención. Es el concepto de Esquema
Corporal Primordial. Alude a la modalidad perceptual de los tiempos tempranos, donde
el niño ha encontrado otra geometría, la no euclidiana, la del análisis situs. Es decir, la
topológica. Sabemos que todas las geometrías son axiomáticas, es decir, son un
conjunto de supuestos a modo de representación en el espacio. Con sus leyes, que
terminan por imponernos una manera de ver. Espacio y Tiempo son construcciones
históricas sociales, no son a prioris abstractos como lo pensaba Kant. La aparición de la
perspectiva en la Edad Moderna es un ejemplo claro. Hasta ese momento “se veía” en
dos dimensiones, en las del plano; arriba los cielos, abajo el infierno. Aparece la
tridimensionalidad, algo que podemos asimilar a un cierto espesor, a cierta
contextualización más rica de matices de la existencia.
Si todas las geometrías son absolutamente axiomáticas, no guardando estricta relación
con la realidad del mundo de la física; y si un axioma es una proposición que se acepta
como “evidente” sin requerir demostración previa, se puede inferir que “vemos
axiomáticamente”. Antes del Renacimiento no se veía en perspectiva!40
La visión topológica, a diferencia de la euclidiana, implica la posibilidad de
transformaciones homeomórficas, transformaciones continuas como la de una barra de
caucho de corte triangular que puede derivar en una cilíndrica, circunferencial al corte.
Representación que permite pensar al niño como indiviso con la madre, a modo de una
escultura donde la piel de cada uno se continúa entre ellos sin solución de continuidad.
Esa geometría, denominada no euclidiana, es “encontrada” por el bebé mucho antes que
la que impone cierta diferenciación neta entre los cuerpos, con arriba – abajo, atrás –
adelante, derecha – izquierda. 41 Un anillo se puede transformar en un tubo, entonces la
boca puede continuarse con el pezón.
Sin dudas ha sido Melanie Klein, esa gigante del psicoanálisis, quien ha profundizado
maravillosamente en la mente infantil. Lo hizo en su trabajo clínico con niños merced al
juego. Su análisis de las fantasías nos ponen bien en el camino de este tipo de
transformaciones homeomórficas, en la pista de relaciones continente - contenido,
incorporación - expulsión, continuidad - separación. No hay mucha dificultad en pensar
que los contenidos inconcientes se prolongan hacia los concientes en un continuo de
transformaciones que bien pueden ser consideradas topológicas. De esta manera, la

39
Sigo aquí las ideas de Jorge L. Ahumada, en “Descubrimientos y refutaciones. La
lógica de la indagación psicoanalíca”, en el capítulo “Cuerpo, significación y
lenguaje”; Biblioteca Nueva, 1999.
40
El lector interesado podrá recurrir, entre otros autores, a Denisse Najmanovich,
epistemóloga argentina de amplia notoriedad, muy dedicada a estos temas, en
http://denisenajmanovich.com.ar
41
Ligado a la prematuración, a su nacimiento “incompleto”, el niño seguiría estos
principios antes que los eudídeo proyectivos. La Topología, como cuerpo de las
matemáticas, surgió recién a fines del siglo XIX de la mano de Riemann,
Lobachevsky y Poincaré, mucho después de Euclides, que vivió entre el 325 y el 265
a. C. Ha sido Piaget quien llamó la atención de que esta modalidad de representar
es descubierta por el niño mucho antes que las otras; justamente a la inversa de lo
sucedido en los desarrollos científicos.
34
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

discusión de si hablamos de esquema o imagen corporal bien puede considerarse
prescindibles en tanto frenan el avance del conocer en su genuinas dimensiónes.
Nos vamos acercando a una variedad de ricos conceptos, impostergables a la hora de la
formación del Psicólogo. Conceptos que merecen una revisión más extensa, que como
he dicho, continuarán en otros momentos de la carrera. Conceptos que abrevan en lo que
llamamos Neuropsicología Profunda, básicos para comprender el devenir implícito en lo
que entendemos como Psicología del Desarrollo. En este sentido, Neuronas Espejo y su
relación con la Intersubjetividad es un gran tema que nos espera en lo inmediato.

35
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Reconsiderando una pregunta de examen

36
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Cómo encararía esta pregunta hoy, a casi tres décadas de su formulación inicial

Psiconeuroendocrinología
Aportes de Laborit sobre Biología del Comportamiento. Comportamientos innatos
y adquiridos. Sistema Activador de la Acción y Sistema Inhibidor de la Acción.
Miedo y Angustia. Aportes neurobioquímicos.

Primera Parte

Prof. Roberto C. Frenquelli

En el pasado examen del 20 de diciembre, al verla escrita sobre el pizarrón que
anunciaba las preguntas de rigor, reparé en ella otra vez. La acuñé yo mismo desde los
primeros momentos en que me acerqué a la obra de Laborit con la lectura de “La
inhibición de la acción”. Un texto de los años 80, en francés, que leíamos con fervor en
nuestros dorados comienzos de 1984. De esas lecturas, con sus briosos retrabajos y
discusiones en grupo, se gestó el corazón conceptual de nuestra Cátedra. Tal como hoy
se la puede ver.

Es por eso que me parece oportuno hacer una revisión. Tratando de valorarla una vez
más a la luz de lo que hemos podido entender a lo largo de estos años de labor
profesional y docente. Antepongo “labor profesional” pues creo que sin una base
empírica, sin un desempeño concreto, no es posible abordar la “labor docente. Como
casi nada. Pienso en términos de “en principio era el verbo…”, donde verbo se traduce
como acción.

Laborit nos enseñó a integrar la Neurofisiología al Comportamiento. Nada más ni nada
menos. Nosotros veníamos de una formación médica que no podía siquiera considerar
de a ratos temas como los instintos, las intenciones, las emociones, el desarrollo del
pensamiento. No encontrábamos casi nada de nada por esos lares. Recibido a principios
de los 70, me largaron a la calle sin otro conocimiento sobre la vida que el propio,
logrado a los porrazos esperables para todo ser humano. Para no ser totalmente injusto,
debo aclararlo, algún que otro profesor con aires humanistas me había dado cierta pátina
de barniz claro donde se me advertía de que “no había enfermedades sino enfermos” o
alguna que otra admonición del mismo corte, orientada por una tibiona ráfaga de cierta
ético – estética.

37
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Sabía, eso seguro, que la Clínica era soberana; que pensar junto al paciente y su entorno,
aunque sea desde un pensar discretamente inductivo y dirigido, era lo fundamental.
Sabía, en definitiva, que había que escuchar – en el más amplio sentido del término - al
paciente.

Desde mis propias distonías me hice rápidamente vecino de la Psicología. Tal vez
mucho antes de mi ingreso a Medicina; seguramente ya en la secundaria había advertido
la necesidad imperiosa de conocerme a mí mismo. Sentimiento vergonzoso, por
momentos tan buscado como intolerable, hizo que me acercara al campo del saber psi;
primero por los libros, luego por la psicoterapia personal. Y terminé mudándome al
barrio de la Psicología, llevándome los muebles que había comprado en el barrio de la
Medicina. Una vez instalado allí empecé a pensar que la diferencia entre los barrios no
era tan tajante. Me adueñé de la idea de que la Psicología no era un barrio diferente;
empecé a pensar que era un elemento común del paisaje de todos los barrios. Solo que
había aprendido Medicina de manera parcial y falsamente disjunta. Pues la Medicina,
como un aspecto operacional de las Ciencias Humanas, implica de cabo a rabo a la
Psicología. De ese modo empecé a sentir que eran el mismo barrio.

Y así, sin quererlo casi, ya he nombrado una de las frases más claras del pensamiento de
Laborit: “la Medicina como aspecto operacional de las Ciencias Humanas”. Qué quiere
decir esto?

Esto quiere decir que el Cerebro Humano es un producto histórico social gestado sobre
una matriz genéticamente determinada en un vaivén constante junto a los otros. Otros
que son el Ambiente, “donde primero que nada, están los otros hombres” al decir de
quien me estoy ocupando. Laborit nos enseñó a pensar el Cerebro en relación al
Comportamiento, a “cerrar la fosa cavada entre las Ciencias Naturales y las Ciencias del
Espíritu”. Lo cito textualmente; recuerdo que en ese párrafo rinde homenaje a Pavlov
con sus Reflejos Condicionados, diciendo que el ruso, inequívocamente, demostró cómo
lo dado se puede transformar en su encuentro con lo exterior. Como puede darse en el
seno del Sistema Nervioso Central el pasaje de lo incondicionado a lo condicionado.
Esa mixtura inextricable que conforman lo genético y lo ambiental.

A esta altura, muy al principio de todo este viaje de casi tres décadas, ya teníamos
grandes problemas. Viajábamos en un tren que cada tanto se detenía; muchas veces por
sus propias dificultades para subir la pendiente; muchas veces por la pedrea con que era
recibido en ciertas estaciones. Teníamos adversarios, no solamente dentro de la
indagación, también en el campo de lo político académico.

Uno de esos adversarios, siempre el más temible, éramos nosotros mismos. No
lográbamos entender bien qué tenía que ver Freud con todo esto. Por momentos nos
parecía un idioma, un mundo inconmensurable. Por momentos nos parecía, tras breve
disquisición, que “daba igual, que era más o menos lo mismo”.

Bien de entrada muchos de nosotros, casi pibes, se marcharon a otros barrios. Barrios
más seguros, como aquel donde se sabe bien qué es y qué no es “Psicoanálisis”. Barrios
donde bajo el imperio de ciertos slogans como que “no están bien las cosas” o de que
“estamos convocados al agujero negro de la indeterminación y la argumentación
incesante”, existe un concepto claro y distinto: “la Psicología no tiene nada que ver con
la Biología”.

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Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Decidí quedarme del lado de Laborit. Y seguir viviendo en el barrio psi, aunque siempre
en alguna zona periférica, no muy visible a los ojos de esos hombres tras el manto
engañoso de ciertas palabras resultan meros empleados de seguridad, vigilantones del
templo que no tienen nada de santos. Sólo dueños de una retórica vacía, donde se
empalagan con ciertas palabras, como subjetividad, a la que no logran acertar ni por las
tapas.

Hice un gran esfuerzo por estudiar Psicoanálisis. Me pareció que era no solamente mi
deseo, también lo entendí como una responsabilidad. Y si de responsabilidad se trata,
para entender de Psicoanálisis hay que tratarse. Hay que tirarse en el diván. Y en lo
posible, no como uno de esos “empleados de seguridad, vigilantones”, que una vez – sin
ponerse colorado – me contó que había tenido “como nueve analistas”, no todos juntos,
cuando aún contaba con poco más de cuarenta años. Es decir, este hombre había estado
con un montón de analistas, seguramente con ninguno. Cuento esto pues una de las
cosas que aprendí de Laborit es cómo ubica al Lenguaje. Fruto de la Conciencia, su
revestimiento de nuestro sistema representacional de fondo es engañoso, también falaz.
Con esto no estaría diciendo nada novedoso. Pero lo que advierte es que el estudio del
Comportamiento no pasa solamente por el Lenguaje. Una de sus grandes expresiones
reza: “no reduciremos la Psicología a la Biología, pero tampoco la Psicología a la
Psicología. Y menos, la Psicología al Lenguaje”. Pregunta: “como conocer lo entornante
sin conocer lo entornado”; como conocer sobre lo dicho sin saber sobre los mecanismos
complementarios de la actividad cerebral, de nuestros automatismos, nuestras
estereotipias. Esas que son madre de las retóricas vacías, del fanatismo, del
oscurantismo.

Un gran mérito de Laborit fue pensar en agregar al concepto de Stress forjado por Selye
el prefijo “Psico”. Atrevido, montado en sus ideas de Información Estructura e
Información Circulante, logró trazar un bucle interactivo que fijó la Neurofisiología a
un pensamiento Sistémico, Conjuntista. A un Pensamiento Complejo.

No por nada, algunos años atrás, había escrito un pequeño libro llamado “Del sol al
hombre”. Desde allí lo vuelvo a citar, ahora más en extenso:

“Naturalmente, Blas Pascal lo expresó primero que nosotros y antes que nosotros: ¿Hay
algo más doloroso y que exalte más que el hecho de ser hombre en medio de un cosmos
secreto, incomprensible en su finalidad; un cosmos que nos penetra por estrechos poros
de nuestros sentidos, y no obstante nos forma y amalgama; que existió antes que
nosotros y persistirá cuando nosotros ya no existamos; un cosmos en perpetuo cambio
como nosotros mismos, mientras un artefacto cualquiera nos da un sentido de lo estable
y de lo discontinuo, cuando fabricamos lo finito con la aprehensión de lo infinito?.

“Y entonces la esperanza vuelve suavemente al biólogo que adivina un vínculo, o más
bien una ausencia de discontinuidad, entre la bacteria anaerobia que holla su pie, las
últimas luces de un rojo sol que se pone, la blanca hoja del olivo, el reloj que, en su
muñeca, le dice que es la hora en que le están aguardando para la cena familiar, y el
petrolero que entra en el puerto”.

39
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Lo esencial es saber que las palabras escritas y habladas no son sino símbolos muy
imperfectos del aspecto de las cosas. Saber que estas cosas son indescriptibles puesto
que forman parte del conjunto del cosmos y están, por lo tanto, infinitamente ligadas a
todo. Acordarse de que sólo por el torpe intérprete de nuestros sentidos le hemos dado
un límite en el tiempo y el espacio, un color, un sonido, una dimensión, una
temperatura, una forma, que no tienen sino una lejana relación con la realidad.

Debemos intentar, nosotros a quienes interesa el problema de la vida, no ser
exclusivamente especialistas y, sabiendo que no tendremos nunca más que un
conocimiento parcial y humano de ese fenómeno esencial, intentar al menos una síntesis
tan completa como sea posible de los diferentes aspectos conocidos bajo los cuales se
presenta: físico, químico, fisiológico, psíquico, social, etc., en cada nivel de
organización de la materia viva, de los seres más simples a los más complejos.

No soy muy partidario de los trabajos con citas largas. No obstante suelen ser
característica preciada en ciertos ambientes, donde bajo la apariencia de cierto rigor,
flota pesada cierta chatura en lo comprensivo, inclusive en los niveles expresivos. La
“primacía del significante”, entendida de un modo devaluado, ha llevado a que en
nuestro medio se escriba bastante mal. La cuestión es “decir”, “hablar” en cierta
jergafasia, hacer jueguitos de palabras. Ni qué hablar de la pobreza conceptual, de la
capacidad de relacionar ideas con experiencias concretas. Se confunde “empirismo” con
“positivismo”; a estos con “conductismo”, con “biologismo”. Todo experimento es un
crimen. Vivir la experiencia, experimentar, parece un atentado. Laborit nos acercó a otro
concepto de Ciencia, como bellamente lo expone en su recordado film “Mi Tío de
América”, con la dirección de Resnais.

En ocasión de este escrito, no sé si totalmente con acierto, he vuelto a las citas largas. Es
que Laborit lo ha dicho primero, también como dice cuando comenta sobre Pascal, lo ha
dicho mejor. Laborit tiene un decir poético mientras dice ciencia. Es un maestro en este
sentido. Y de este modo nos dio un gran modelo para pensar, conjugando cierta estética,
cierta forma, con las ideas de fondo, si se quiere con el lenguaje de la ciencia. Es un
estilo, impensable para otros tiempos. Es traer lo “humano” en conjunto con lo
“natural”. Dos poiesis en mutua vinculación. Tal como resulta tan complicado pensar a
Rimbaud sin Verlaine mientras se van creando entre ellos mismos, mientras se matan
entre ellos mismos. Y, por supuesto, a cada uno de ellos sin sus correspondientes
cerebros y las influencias del alcohol.

Para Laborit la Acción, entendida no como la mera traslación espacial, sino como un
proceso de transformas, es el motor de la vida. La vida incluye a la muerte, en continua
interrelación. Es más, la muerte es una contingencia de la vida, en cierto modo la
mantiene. Por eso, entendiéndolo de la mejor manera, la expresión “instinto de muerte”
sería altamente contradictoria: si es un instinto no sería de muerte; salvo que se
considere a la muerte parte de la vida. El instinto de muerte es de vida. Advertido
también de los desarrollos de la Etología no duda de pensar a la Agresión como
inherente a lo vital, pintándola como una débil máscara del Instinto/ Pulsión de Muerte.

40
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Huir, sino es posible Luchar, suponen junto a los comportamientos de Consumisión, dos
disponibilidades básicas, incondicionadas.

He mencionado la palabra Comportamiento. Es sabido que en nuestra jerga goza de
muy mala prensa. Falsamente adscripta al Conductismo por esos tontos decretos que
nos pueblan de contraseñas semánticas; no solamente caprichosas, sino también
malintencionadas. Vale la pena hacer una aclaración, que siempre hacemos: hablar de
Conducta no supone Conductismo. Lo mismo que hablar de Sistemas, de Teoría General
de los Sistemas, no supone “Sistémica”. Por “Sistémica” se entiende en nuestro
amodorrado medio académico a todo aquello que no sea “Psicoanálisis”. He
encomillado “Psicoanálisis”. Pues estos supuestos defensores del freudismo no parecen
ser para nada verdaderos adeptos al Maestro de Viena. Al menos en su criterio de
pensamiento, con su indagar en las fronteras del conocimiento.

Laborit elabora una Neurofisiología en términos de la Teoría de los Sistemas, de la
Información, la Comunicación y la Cibernética; de la Semiótica. Se une al pensamiento
de Bateson, de Korzybski, al de toda una época posterior a la Segunda Guerra Mundial.
Es una persona cercana a los grandes momentos de un psicoanalista como Lacan, de un
genetista como Monod, de un psiquiatra como Delay. Participa en el mayo francés.
Forma parte de un grupo interdisciplinar junto a Morin, Atlan, Leroi Gourhan y de
Rosnay más otros nombres de la política, la filosofía, de la cibernética o la arquitectura.
Intenta permanentemente en las fronteras.

Cuenta en “La vida anterior”:

“Necesitábamos meses para que pudiéramos armonizar nuestros lenguajes, discutir su
contenido semántico, y comenzar a poder intercambiar eficazmente informaciones. Si
bien el psicoanálisis había alcanzado ya un grado de divulgación que, a pesar de su
lenguaje, lo hacía comprensible al aficionado culto, la biología por el contrario, y la
biología del comportamiento en particular, estaba lejos de ser también fácilmente
asimilable por los adeptos de las ciencias humanas. Quizá porque antes de llegar a un
comportamiento social y los diferentes niveles de organización que este último pone en
juego, sus raíces se sumergen en la física, la química, la anatomía, la fisiología, antes de
alcanzar el nivel del lenguaje”.

Médico, inicialmente cirujano, se interesa por el shock, por la agresión que sufre el
cuerpo, inclusive en los momentos de su propia reparación quirúrgica. Se interesa por la
anestesia, en la manera de reducir la injuria. Es como puede incursionar en la
Farmacología desde un verdadero principio complejo, pleno de inter-retro-poli
interacciones entre los diferentes niveles de integración.

Para Laborit, la relación es la categoría fundamental de lo viviente. Y la fuga, una de las
grandes posibilidades para no caer demasiado rápido en nuestros funerales. En el recién
citado texto, que puede ser considerado una especie de autobiografía, nos dice mientras
continúa su relato sobre aquel grupo de notables:

“Nuestras reuniones continuaron para mí hasta 1972, cuando a pesar de la exquisita
hospitalidad de Jacques Robin, yo hallaba las reuniones redundantes, pues cada uno ya
había vaciado su saco. Sobre cada tema abordado, podía saber por anticipado el discurso

41
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

que iba a mantener cada participante. Abandoné el grupo discretamente. Supongo que
sobrevivió, transformándose”.

Leemos en la pregunta: “Psiconeuroendocrinología”. Una de las palabras más largas del
castellano, que siempre amenaza con agregar alguna otra en más o menos prolija
síntesis, como Inmunología. Quedaría entonces Psiconeuroendocrinoinmunología.
Veintinueve letras. Una palabra tan extensa a la que no le va nada bien de la mano de los
“nuevos especialistas”, muchos de ellos graduados Psicólogos.

La idea de Laborit implicaba darle a los niveles de organización hormonales otros
círculos de causación que los incluyen desbordándolos, proveyéndonos de una
comprensión finalista abarcativa, integradora. En causación circular. Desde ese punto,
bienvenida la palabra.

La idea de estas personas pseudoespecialistas a quienes aludo no es esa. Tienen una
accionar reduccionista, estéril. Donde ciertas explicaciones parciales se usan de muy
mala manera para insertarse en el actual mercado postmoderno, compitiendo en la
ilusoria búsqueda de la rapidez y eficiencia. Del vil dinero. No por que el dinero sea vil.
Sino porque se lo trata con vileza. De qué puede importarnos la
“psiconeuroendocrinoinmunología” para esa Histeria informe y vacía que es la
Fibromialgia, de esa Depresión yerma y blanca que es el “Síndrome de Fatiga Crónica”?

Nos puede importar para engañar por algún tiempo a los incautos, a los desesperados, a
los buscadores de ciertas tapaderas culturales. Y a los fabricantes de medicamentos, a
los dueños de laboratorios de análisis “de punta”, a los dueños de aparatos de
“imagenología”.

La enseñanza de Laborit sobre Biología del Comportamiento sigue el derrotero de las
contribuciones genuinas. Es un pilar de un pensamiento integral, de sistema, de
conjuntos. De parte en el todo. De todo en la parte. Muy lejos del reduccionismo
chabacano que impera en estas ofertas de ocasión. Lo atinente a la psiconeuro es
universal. En todo acontecer hay “psiconeuro”. Mal puede considerarse una
“especialidad”, un “enfoque”.

Me espanto cuando veo que Psicólogos se ofrecen por medio de horribles revistas de
propaganda, hoy elevadas a la categoría de “instituciones de formación” como
“Psicólogos psiconeuroendocrinos”. Es cuando pienso que hemos contribuido a un
cierto fracaso del producto final de nuestra carrera. Del mismo cuando a diario me
enfrento con aquellos que antes describía, aparentemente diversos, parloteando en jerga,
con términos vacíos y slogans cansadores.

El aporte de Laborit se puede insertar completamente en la Clínica. En cualquiera de las
Clínicas. Más allá, más acá, de sus posibles sesgos. El concepto de “inhibición de la
acción” no debe entenderse como una cosa en si misma. Es la descripción en el plano
fisiológico de la incapacidad de pensar, de la incapacidad para acceder a las acciones
transformadoras, a la salida de la adaptación pasiva. Es describir en la rata enjaulada lo
que nos sucede más o menos a todos los humanos asfixiados en el sometimiento de la
“jaula cultural”.

42
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Hace un tiempo pude escribir dos trabajos donde incursiono en cómo he logrado pensar
el proceso salud enfermedad desde Laborit. Uno se llama “Del Helicobacter Pylori a
Hipócrates”, otro “La sonrisa de Laborit. La bio-lógica y la comunicación en los
primates”. Tengo la impresión, por los escasos comentarios que me llegan, que no ha
sido leído demasiado por mis Docentes.

Es posible que nosotros mismos en estos años nos hayamos ido dejando llevar por una
cierta tendencia a la estereotipia y la automatización en la transmisión de estas
enseñanzas. No habríamos hecho otra cosa que seguir aquella idea de la “humana
tendencia al cierre de la información estructura”, como penosa forma de ceder “a la
mineralización del espacio cultural”.

Psicofisiología

Aportes de Laborit sobre Biología del Comportamiento. Comportamientos innatos
y adquiridos. Sistema Activador de la Acción y Sistema Inhibidor de la Acción.
Miedo y Angustia. Aportes neurobioquímicos.

Segunda Parte

Prof. Roberto Frenquelli

“Se sabe desde hace mucho tiempo que cuando se secretan glucocorticoides se inhibe,
en un “feed back” negativo, la secreción de ACTH, y que también se inhibe la secreción
de CRF. Al igual que, cuando se libera ACTH se actúa negativamente sobre la secreción
de CRF. De este sistema ya hablaba yo hace veinte años con Selye, un viejo amigo que
acaba de morir y que nunca comprendió del todo lo que esto representaba. Me decía: “la
cibernética es algo que nosotros los endocrinólogos conocemos desde hace mucho, se
conocen la regulación y la contrarregulación”. Y yo digo que saber todo eso no sirve
para nada. Lo importante es saber por qué se pone en movimiento este sistema. Debe
haber algo exterior que dé las órdenes a este sistema regulado”. Laborit, “Agresividad e
inhibición de la acción”, conferencia en Buenos Aires en abril de 1983.

He comenzado por este párrafo con una finalidad única: considerar el tema de los
Sistemas de Activación (SAA) e Inhibición de la Acción (SIA). Tal vez debería llamar a
esta contribución “Mea Culpa”, por mi “grandísima culpa” cual reza el “Yo Pecador” de
mis años infantiles, cuando todavía no había fugado, al menos en parte, de las
superyoicas y no menos diabólicas formas de la religión.

Sucede que nosotros, cuando empezamos a leer Laborit, a los principios de los 80,
encontramos una interesante fuente de relaciones, donde la Neurofisiología empezaba a
entenderse bien trabada, bien ligada, a la Psicología, al estudio del Comportamiento. Tal
como dice cuando comenta sobre Selye. Nosotros conocíamos sobre Stress, habíamos
leído a Selye. Pero no teníamos tan claro cómo se relacionaban los mecanismos
hipotálamo hipofisarios con lo que el francés llama “algo exterior que dé las órdenes a
este sistema regulado”. A lo que llamamos “comando exterior al sistema”. Que sin
dudas es lo Neocortical, lo adscripto a los mayores rendimientos de la vida anímica.
Selye nos puso en el camino, Laborit lo llenó de mojones, de indicaciones bastante
apropiadas.

43
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Por eso nos gustó tanto reconocer ciertas vías, ciertos trayectos neurales con sus
correspondientes neurotransmisores, como el caso del SIA y el SAA. Eso nos hizo
repetir sus localizaciones, sus efectos en un sistema regulado, con sus deletéreas salidas
en el caso del “aprendizaje de la ineficacia de la acción”, propia del comportamiento de
Inhibición. Que es un comportamiento aprendido, condicionado. Como cruel destino del
hombre atrapado en sus estereotipias, en su no saber hacer otra cosa que quedar
encerrado en el laberinto de la cultura opresiva. Donde la Angustia no encuentra salida
como “motor” de la Acción transformadora sobre el Ambiente. Volveré sobre el tema de
la Angustia, también del Miedo.

Por ahora quiero centrarme en la cuestión de los “haces”, de los “trayectos neurales”, de
la “circuitería cerebral”, organizados como Sistemas. A veces también llamados
“sistemas moduladores difusos”.

“Lo que digo ahora es válido para todos los niveles de organización de los que he
hablado: molecular, celular, órganos, sistemas: todos obedecen a una regulación exterior
al sistema, a un sistema externo de regulación que proviene de un nivel de organización
superior. Este nivel de organización superior es el sistema nervioso, que actúa a través
de tres sistemas, a saber, el SIA y las dos regiones del PVS y el MFB (MFB:
catecolamina y PVS: acetilcolina) reunidos en un único sistema que yo llamo Sistema
Activador de la Acción (SAA).
Ahora bien, cuando ustedes están felices, en reposo, cuando hacen funcionar su MFB,
bloquean la liberación de CRF. Hace unos diez años que se conoce esto (hay trabajos de
Bohus y Lisak, de Ganong y otros); basta que ustedes estimulen este sistema del placer
o de la recompensa para bloquear la puesta en marcha del cortisol.
En cambio, si ustedes hacen funcionar vuestro PVS, que es colinérgico, que dirige la
huída o la laucha, se libera CRF que muy rápidamente llega a la hipófisis, de modo que
ésta, al liberar ACTH va a estimular la huida o la lucha. Si esta huida o esta lucha es
eficaz, si los saca del lío, secundariamente, entre 20 minutos o un cuarto de hora
después, ustedes dejan de liberar cortisol. Pero si la tensión continua, qué hace el
cortisol? Esta hormona estimula el SIA. Y a su vez este SIA estimula la liberación de
ACTH y así se establece el círculo vicioso”. Laborit, “Agresividad e inhibición de la
acción”, conferencia en Buenos Aires en abril de 1983.

Entraré algo más en lo que quiero transmitir de la mano de una muy fea palabra:
“circuitería”. Alude a circuitos, a trayectos empalmados, como las vías de un tren o
cualquier otro sistema ingenioso. Estamos acostumbrados a hablar de circuitos, siempre
en relación a Sistemas Regulados, con sus comandos exteriores, a los que llamamos
Servomecanismos. No es que me haya puesto exquisito con las palabras. Lo que sucede
es que pienso que “circuitería” es un neologismo. Y como tal siempre resulta duro a
nuestros tímpanos. Son precisamente esos trayectos, tal como describe Laborit mismo
más arriba, a los que quiero referirme. Es cierto que la estimulación del SIA,
comprendiendo sus regiones más o menos bien identificadas, sus neurotransmisores más
o menos bien identificados, ejercen efectos deletéreos sobre nuestro cuerpo, en el cual,
de hecho, asienta nuestro Psiquismo. No entendemos por “cuerpo”, por cuerpo material,
algo diferente, disociado de “psiquis”. Estamos en niveles fisiológicos que conllevan,
necesariamente, la participación de la estructura material, de la estructura “biológica”.
Siempre lo decimos.

44
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Pero no podemos adscribirnos a un mecanicismo lineal, simple, ramplón. No es cuestión
de decir sin más ni más “cuando ustedes están felices, en reposo, cuando hacen
funcionar su MFB…”. El funcionamiento de las estructuras vitales, neurales o no, no es
meramente el de una llave de luz, con un “on” y un “off”.

Por eso resulta patético creer que el funcionamiento mental, ahora entendiendo por
“mental” a lo “psíquico”, pueda diagramarse con tanta facilidad, con tanta simpleza.
Nosotros podemos pensar que ante la no salida, ante la imposibilidad de lograr cierta
acción, podemos caer en la hipercortisolemia y su letalidad. Pero los caminos hasta
llegar a ella, hasta salir de ella, siguen siendo, felizmente, muy complejos.

Felizmente no porque reflejen nuestra ignorancia a la fecha. Quién puede darnos una
mano para yugular el sufrimiento de un paciente inmerso en el goce tanático? Uno,
munido de una moderada inteligencia, rápidamente advierte con cierto aire
contemplativo que nadie. Solo se puede acceder a una cierta retórica, cuando no a la
invocación de la diosa fortuna. Sabemos poco. Digo felizmente pues el cerebro humano,
y su par que lo sigue como su sombra, el psiquismo, son muy complejos. Eso es lo feliz
del caso.

Voy a contarles algo de mi experiencia como Médico. Algo que aprendí de uno de mis
Maestros. Digo en plural pues he tenido, por suerte, varios Maestros. Al menos tres.
Esto lo menciono sin ninguna otra intención que expresar una convicción: nosotros, los
que profesamos una profesión, necesitamos de Maestros. Los Maestros no son
generalmente Profesores. Parafraseando cierto dicho, “Profesores hay muchos, Maestros
hay pocos”. El Maestro es de una categoría superior al Profesor. Profesor, sobre todo
hoy en día, es casi cualquiera con cierta inserción en la creciente escalada de deterioro
institucional. El Maestro, en cambio, suele encontrarse en impensados recodos de la
vida profesional. Muchas veces en un único encuentro, en situaciones inesperadas, en
charlas, ante un paciente, en una conversación anodina. Si uno lo encuentra casi todos
los días, en lo posible ante hechos, mucho mejor. El Maestro corre en su maestría más
por lo actitudinal que por el saber libresco. Es un hombre que espesa la experiencia, la
funda, la sostiene y la proyecta en nuestro futuro. El Profesor es un burócrata necesario,
que en el mejor de los casos “instruye” con mayor o menor suerte.

Este Maestro me enseñó que la clínica no es cuestión de recordar con mayor o menor
puntillosidad ciertos detalles. El saber libresco es de limitado valor. Por eso me causa
cierto displacer escuchar hablar del “SIA y el SAA” como si se estuviera asesorando a
un visitante de fin de semana a nuestra ciudad, que nos pregunta por tal o cual calle. Es
cuando uno le dice “vaya por aquí hasta la tercera, que corre hacia el río, cuando llega a
un edificio alto bien iluminado, que encontrará por la derecha, doble a izquierda, haga
dos cuadras, y encontrará el museo que busca”. Así suelen ser las respuestas sobre esta
pregunta.

Y no tengo dudas, los culpables somos nosotros. Muy humanamente adeptos a ciertas
mecanizaciones. Los conocimientos detallados, memorísticos, pueden ayudar. Pero
siempre con la idea de que los hechos, mucho más si nos referimos a los psíquicos son
hipercomplejos. Ya lo he dicho: el cerebro no es un conjunto de interruptores en serie.
Es cierto que lo he dicho en mi libro Psicofisiología:

45
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

“Una lectura simplista, tal vez prejuiciosa por diversos motivos, de los que puede dejar
de citarse la necesaria simplificación a que recurrimos para facilitar una primera
aproximación por parte del estudiante, podría dejar la idea de que estas cuestiones
responden a cierto mecanicismo, lineal, causa – efecto. Nada más erróneo. La actividad
cerebral y sus bases moleculares aquí elementalmente delineadas, es hipercompleja. Ya
Pavlov lo enunció mucho antes de los desarrollos actuales: él hablaba de la actividad
analítico sintética del cerebro, manera de expresar una circularidad, una interrelación;
esto que hoy podemos adscribir a los llamados sistemas dinámicos multidimensionales”.

No ha sido suficiente. Tal vez nosotros mismos nos sentimos tentados al camino más
corto, a la sobresimplificación. El Psiquismo no es cuestión de botones que pueden
oprimirse según secuencias. En todo caso hay una multiplicidad difícil de imaginar.

La experiencia memorizada vuelve a modelarse, las redes neurales pueden cambiar. Al
menos potencialmente. El cerebro puede ser cambio y creación. Tratémoslo bien. No
está mal pensar en la utilidad de las experiencias de Olds, las que dieron origen al
concepto del “haz de la recompensa”; lo mismo podríamos decir de aquellas que
fundaron la idea del “haz de la punición”. A sus descripciones en el comportamiento,
mediante refuerzo o habituación. Como tampoco dudamos en la importancia del rol del
lóbulo frontal, como gran gerenciador de la acción. De lo que si dudamos es de que esto
sea “dos más dos es cuatro”. Esa férrea lógica se ve derrotada en la clínica. Donde “dos
más dos” generalmente no es cuatro.

Eso es lo que enseñan los Maestros. Los Maestros enseñan las diferentes dimensiones
de la Clínica, la sorpresa cotidiana, la necesidad de entrar a los fenómenos sin
prejuicios, abiertos a lo distinto. Entrando a los hechos con rigor, con método, pero sin
ataduras tontas. Como en el caso de Jaimito, en aquel cuento donde parecía saber todo
sobre mujeres; fue cuando vio a su hermanita con sangre entre las piernitas y le dijo
“eh…, boluda!, te cortaste las pelotas?”. Jaimito, esa vez, no resultó el niño sabelotodo,
era simplemente un soberbio que no conocía demasiado. Pues bien: no hay peor
caricatura de profesional de la salud o de lo que sea, sea Médico o Psicólogo, que aquel
que entra a los hechos de la Clínica desde estas devaluadas guías turísticas.

“Guías turísticas” que han sido aprovechadas en la psicología de mercado, revestidas
por una cobertura rápida de ciencia, respaldándose en esa “psiconeuroendocrinología”
espuria a la que aludo en la primera parte. Inventando palabras como
“neurocorportamental”, “cognitivocomportamental”, “cognitivismo postracionalista” y
otras por el estilo. Palabras que como todas tienen un grano de verdad. Pero que en
general son agenciadas por la propaganda.

Tal vez el gran valor de los aportes de Laborit sobre estos tópicos sea haber puesto en
escena, siempre desde su intento de ligar la Neurofisiología a los rendimientos
psicológicos mayores, a regiones discretas, bastante bien identificadas del sistema
nervioso central, capaces de entrar “en la conversación” de la tramitación del
pensamiento y la acción.

En definitiva, por ahora, mucho de lo que nos ha legado este tema, es de valor
heurístico. Entendiendo por heurística una propiedad humana, siempre mezcla de arte y
ciencia, que busca resolver problemas, descubrir soluciones, generar hipótesis. Un
pensamiento creativo, divergente, “lateral” si se quiere usar una palabra de relativa

46
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

moda. Ese es el lugar donde me siento cómodo como Profesor, “instructor” de esta
materia. Dar elementos para ayudar a pensar. No para cerrar.

Termino este aporte. Quedo en deuda, no solamente con lo que he tratado de pensar hoy
sobre estos sistemas y, fundamentalmente su valor en la Práctica. Prometo volver sobre
el importante asunto de la Angustia y el Miedo, donde es posible que echemos sobre la
mesa algo de mayor valor. Convendrá entonces volver a leer “Inhibición, síntoma y
angustia”, texto freudiano que puede servirnos a la hora de buscar correlaciones
posibles y jugosas.

Mientras tanto, no puedo dejar de contarles algo que siempre decía mi madre: “Nene…,
no repitas como en la Anagnosia”. Era cuando detectaba que yo intentaba simplificar
algún hecho, tal vez ligado a cualquier travesura infantil. Era una bondadosa advertencia
donde me cortaba el paso en el intento de explicar con simpleza poco inteligente. Pues
hay simpleza inteligente. Pero ella notaba mi pretendido aire de sobresimplificación del
que hablaba antes. Tiempo después busqué acerca de Anagnosia. Fue un texto elemental
y bonachón, escrito por Marcos Sastre en el siglo XIX, con el que se podía empezar a
leer.

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Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Psicofisiología

Aportes de Laborit sobre Biología del Comportamiento. Comportamientos innatos
y adquiridos. Sistema Activador de la Acción y Sistema Inhibidor de la Acción.
Miedo y Angustia. Aportes neurobioquímicos.

Prof. Dr. Roberto C. Frenquelli

Tercera Parte

Uno de los grandes aportes de Laborit es aquel donde considera a los procesos
psicológicos como adscriptos a la función. Define la función como “un medio para el
logro de un fin”. Laborit no es teleologista, es decir no adscribe a un finalismo. Es más
bien un teleonomista, es decir adscribe a que una estructura se define en si misma, que
su función es inherente a ella misma. No es lo mismo decir que “el ojo es para ver”, que
“el ojo ve”.

La Evolución no es un proceso establecido como el trazo de una flecha, no hay un
sentido predeterminado. Si lo hubiera no habría tanta resistencia por parte de los
Creacionistas. Darwin estaría mucho más tranquilo. Del mismo modo podríamos decir
que la fisiología del cerebro no es “para pensar”, sino que el cerebro “piensa”, “menta”
como a un conocido le gusta decir. La perspectiva teleonomista es de corte singular,
abre camino a la subjetivad. No es una perspectiva finalista estricta. No vivimos “para”,
simplemente “vivimos”. No vamos hacia un lugar previamente acordado. Armamos
nuestro derrotero en la interacción, en el vínculo. La Fisiología es Vincular, es
Relacional.

Muchas de las críticas a Darwin vienen de un malentendido básico: la creencia de que
estaba de parte “de la supervivencia del más apto”, de una postura cerril a favor del
“más fuerte”; bien del lado de lo que después de su obra fue tomado por el “darwinismo
social”. Esta suele ser una crítica desde cierta izquierda que si no roza la ignorancia
utiliza argumentos chicaneros, de oportunidad. Darwin no tiene nada que ver con el
“darwinismo social”. El hablaba de la supervivencia del apto. No hizo ningún ranking
de fortalezas. Otra de las críticas a Darwin vienen desde la religión, de las iglesias. Es
una crítica burda, que trata de sostener un universo creado a imagen y semejanza de un
dios. Pero hay muchas iglesias: una de ellas, muy disfrazada de “no iglesia” es la propia
hermenéutica, de la centrada en el “giro lingüístico”; la que cree que el Lenguaje crea
las cosas.

48
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Si es cierto que “en principio fue el verbo”, debemos pensar que “verbo” se refiere a
“acción”. Las palabras son acciones. La omnipotencia del pensamiento, cerca del
pensamiento mágico religioso, le da a la “palabra” el valor de creadora. Sería algo así
como cuando el niño cree que al pronunciar una palabra aparecerá ante sus ojos la cosa.

Estas posturas, ya no de niños, sino de algunos profesionales, muy intelectualosas ellas,
son profundamente religiosas. La expresión latina Totum in verba, todo está en la
palabra, es una expresión que brega por la esencialización del lenguaje, donde el sentido
está de antemano en la palabra; como Creación no como Construcción compartida. Es lo
que lleva a creer, en el caso de cierto Psicoanálisis, que con sólo pronunciar la palabra
“ya está todo claro”. Como decía un Maestro: “es el Psicoanálisis de el que lo dice lo
es”. En la versión de los pibes de mi barrio, “ah…, vos mismo lo dijiste…, entonces
sos!, lo dijiste!”. Es cuando se atribuye al “significante” el pomposo título de una
Esencia con valor de Verdad. En sentido religioso claro.

Cuando hablo de función no me refiero a “funcionalismo” en un sentido pragmatista. La
fisiología es el estudio de la función. La función, siempre unida a la estructura, tiene –
ahora sí debo hablar de finalidad – está al servicio del mantenimiento de la información
estructura. Al fin, algo de finalismo comparto. Pero no es un finalismo extremo, ese que
justifica cierta esencia. Es un finalismo débil, adscripto al sostenimiento de la vida. Es
lo que quiere decir con el aserto “los seres vivos tienden al mantenimiento de la
organización estructura”. Mantener la información estructura no quiere decir no cambio.
Quiere decir sostener esa estructura, la misma que permite el cambio. Es cierto que
somos todos los días la misma persona, pero al mismo tiempo, paradojalmente, no
somos la misma persona. Esto es bien de la Lógica de lo Viviente. En todo caso en
nosotros coexisten Parménides y Heráclito. Todo cambia merced al Sistema Nervioso.

Otra de las grandes afirmaciones laboritianas es aquella que reza: “el sistema nervioso
está preparado para la acción”. Hoy nos parece casi irrelevante repetirla. Pero hace
muchos años, cuando yo estudiaba Medicina, créase o no, nadie pudo contármelo.
Nosotros nos aproximábamos a los hechos de la vida de una manera tonta, playa. Para
qué todos estos accidentes anatómicos, tan difíciles de recordar? Nos costaba entender
el arco reflejo; no en su estructura elemental, claro está. Nos costaba entender al
Sistema Nervioso como una estructura capaz de cierta tramitación. Donde la Acción,
desde lo motor en adelante, es la vuelta sobre el medio, buscando cierto equilibrio.

Laborit nos enseñó eso. Por eso nos metimos con él. No sé bien qué pasó. O no tuvimos
buenas lecturas, o no aprovechamos a ciertos Maestros. Por momentos me quedo con
que la “cultura médica imperante” era muy ignorante, muy elemental, muy playa como
dije antes. Nosotros aprendíamos una Biología que poco tenía que ver con la Vida. No
había idea de la “lógica de lo viviente”.

Hace pocos meses estuvo entre nosotros una neuróloga y psicoanalista francesa: Annaik
Fevè. Estuvo en el Congreso Nacional de Adeip y en la Sociedad Psicosomática de
Rosario. La verdad es que quedé en deuda con ella. Pudimos hablar poco “mano a
mano”, como me gusta. Faltó tiempo. Una de las cosas que me quedaron picando fue
cuando dijo que no entendía por qué motivo me gustaba Laborit, cuando se trataba de
un autor adverso al Psicoanálisis. Doble problema para mí: por un lado, me considero
un hombre muy cercano al Psicoanálisis, por otro no me parece que Laborit sea un

49
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

adversario del Freud. Tal vez sí del Lacan de la exorbitancia parisina, seguramente uno
de sus rivales. Como él, Laborit era peleador, muy pagado de si mismo. Siempre me
resuenan sus palabras: “seremos los primeros en no reducir la Psicología a la Biología.
Pero nunca reduciremos la Psicología a la Psicología, menos ésta al Lenguaje”.

Laborit dice con claridad que el Lenguaje es Conciencia. Nosotros no podemos acceder
fácilmente al Inconsciente. Solo accedemos a él, siguiendo a Freud, por sus derivados:
lapsus, sueños, síntomas. Es cuando el franchute nos dice claramente de la conveniencia
del abordaje a los fenómenos inconscientes por medio de la experimentación, como
modo de extender las posibilidades de su comprensión. Como un medio más, no
excluyente de otros. Cómo entender el Psiquismo sin conocer el Cerebro? “Cómo
comprender lo entornante sin comprender lo entornado?”

Laborit está mucho más cerca de Freud que de Lacan. Lo digo pues considera a los
fenómenos de huella, de memoria, como base del funcionamiento psíquico. Hay un
tramo de “La inhibición de la acción” donde dice coincidir con Lacan en aquello de que
“el inconsciente está escrito como un lenguaje”. Ignoro qué grado de lectura tenía de
Lacan. Me impresiona que no se refiere ni lejanamente a algo parecido.

Sí es cierto que Laborit piensa que nuestro Inconsciente es el reservorio de la acción. Un
reservorio memorizado, con una semántica, una sintáctica, con una pragmática. Donde
hay una interpenetración de inconsciente y conciencia. Consciente, dice, es aquella
manera “donde no se puede responder en forma enteramente automática o enteramente
por azar”. Para Laborit, la Conciencia no es un pariente pobre del Psiquismo. Como
para Freud. Ambos comparten la idea de su fragilidad.

“La Conciencia se construye segundo a segundo”, es frágil. Pero es lo mejor que
tenemos. No piensa que el creador, el innovador, estén fuera de su campo: el cambio y
la creación no son automatismo, no son azar. Son novedad, son un producto del mayor
refinamiento cerebral. En todo caso, agrego esto yo mismo, será necesaria una buena
permeabilidad entre lo inconsciente y lo consciente. Pero esto último no falta. Para
Laborit el artista, en el momento de la creación está muy, pero muy consciente. No está
ni borracho ni drogado, como en algunos círculos risueñamente se supone. Los artistas
son muy rigurosos, son muy estudiosos. Charly se puede hacer el loquito, pero cuando
compone no está nada loco. Es un loco cuerdo. La Conciencia hace la diferencia. La
diferencia no es un brote, una emanación del Inconsciente. Nadie habla con el
Inconsciente. Ni para Laborit, ni para Freud. Laborit descree en la averiguación sobre el
funcionamiento mental totalmente basada en el Lenguaje. Y creo que tiene mucha
razón. Salvo que uno se juegue por la redundancia en el “giro lingüístico”, en el
Creacionismo Verbal. Esto no niega el valor del Lenguaje, tanto para él como para
nosotros.

En un momento dice: “…casi lo que se nombra no existe”. Postura que tiene un grano
de verdad. Pero no hay que confundir lo nombrado con lo existente. Menos que lo
existente no sea producto de un complicado logro del psiquismo, en relación, para llegar
a una atribución de sentido. La teorización freudiana de “La interpretación de los
Sueños” está muy cerca de la expresión laboritiana del Inconsciente como reservorio de
la acción. Laborit habla de una “Imaginación Concreta”, muy cercana a las huellas
mnémicas en complejos de imagen, movimiento y registro emocional que Freud explica
bien desde el “Proyecto”. En lo que hoy llamamos Lenguaje Analógico Icónico, el de

50
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

las Representaciones Cosa. La Palabra, las Representaciones Palabra, vienen después.
Convendría, para aquel interesado en estos temas y Freud, repasar términos como
Identidad de Percepción, Identidad de Pensamiento; lo mismo que Representación Cosa,
Representación Palabra, Proceso Primario, Proceso Secundario.

Dice una reconocida estudiosa de Freud, Isabel Lucioni, cuando tras considerar la idea
lacaniana donde…

“un verdadero Sujeto sólo puede hacerse reconocer por el que está de antemano
reconocido, éste sólo puede ser Absoluto irreductible: el Otro. Una vez introducidos en
el juego de los símbolos, los Sujetos siempre estarán obligados a comportarse de
acuerdo a una regla.
Obviamente esta regla no es otra que la sujeción a la estructura binaria. Si alguien pensó
que se trataba de no robar o no matar se equivocó; salvo que en todo caso, entienda que
éstas últimas son epifenómenos imaginarios de la Ley lacaniana, que nos sujeto al
absoluto irreductible que es el Significante u Otro.

… sigue luego, claramente en consonancia con lo que vengo trabajando:

Esto implica una monodeterminación de “lo humano” provisoriamente comprendido
bajo “Sujeto”, reduccionismo determinista absolutamente extraño a la
sobredeterminación freudiana.
Sobredeterminación en Freud no es sólo la del síntoma, es uno de los pocos autores que
contempla las más complejas multicausalidades en la determinación de la Cultura y del
Aparato Psíquico. Comencemos por las Series Complementarias como serie multicausal
que explica toda configuración psicológica y de ninguna manera sólo psicopatológica.
Esto implica: determinación genético – biológica, que escape al campo epistémico del
psicoanálisis por ahora, de ninguna manera quiere decir que el psicoanálisis olvide que
una de sus categorías claves: la pulsión, tiene un pie somático del que no nos podemos
hacer cargo los psicoanalistas. Pero es premisa de nuestras premisas y deja a la teoría
con flexibilidad para absorber los descubrimientos psicobiológicos. Descubrimientos
que parecen avanzar a pasos agigantados y que pueden dejarnos colgados del
Significante.
La multicausalidad freudiana como Series Complementarias implica Experiencias
infantiles que transforman junto con excitación perceptiva a la excitación somática en
excitación psíquica, esto es: Investidura.
Las Investiduras o Ocupaciones son Huellas Mnémicas, experiencias infantiles que van
instalando el Aparato Psíquico con excitaciones que ya no son somáticas ni perceptivas:
son significaciones, atesoramiento de información cognitivo-libidinales.

La Teoría del Lenguaje implícita en Freud no tiene nada que ver con la de Lacan. Lacan,
aquí interpreta “a su manera” a Freud. Pero no es Freud. Es por eso que me parece que
la idea de Annaik Fevè acerca de la supuesta oposición de Laborit al Psicoanálisis no es
cierta. No porque Laborit no haya dicho tal o cual cosa, sobre todo en las “tenidas”
parisinas, en los exhibicionistas círculos intelectuales. Me gustaría instalar bien qué
supone estar o no del lado del Psicoanálisis. Qué es estar del lado de Laborit, supuesto
oponente de Freud.

51
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

La adhesión al Psicoanálisis no parte de repetir como loros frases archisabidas, en el
apuro de tener que tomar una postura ante las urgencias de la vida estudiantil y la lógica
dependencia al fanatismo profesoral, muchas veces munida de una jergafasia
tragicómica. La adhesión al Psicoanálisis, sobre todo a Freud, parte de estudiar
cuidadosamente su obra, sin ciertas deformaciones que muchas veces rozan la
deshonestidad intelectual. Muchos conceptos de Laborit ayudan entender a Freud. Freud
no reniega de lo Biológico. Al contrario. Laborit, a su vez, en mi modo de ver, no
reniega del Psicoanálisis. Al contrario, estudiar su Biología permite entender mejor a
Freud.

Cierro con otra cita de un autor psicoanalítico que sigo desde hace años, justamente en
un tramo donde habla de Psicología no reducida al Lenguaje:

“La pretensión de autosuficiencia de las “ciencias humanas” conduce a dos
concepciones muy distintas del lenguaje. Si en el empirismo el lenguaje es un
instrumento para reflejar hechos extralinguísticos…, en las “ciencias del espíritu” pasa
a ser una realidad lingüística autónoma… Con lo cual a cada postura corresponderá un
enfoque distinto del determinismo: un determinismo psíquico donde los significados
pertenecen primariamente a hechos mentales por fuera del lenguaje, y un determinismo
lingüístico donde los significados son intrínsecos al código lingüístico e independientes
de referentes: el axioma hermenéutico fundamental es que no hay significado ni mente
por fuera del lenguaje”.
En la concepción freudiana, en cambio, lo psíquico inconsciente que subyace al
lenguaje cumple un papel comunicacional: “cada uno tiene en su propio inconsciente un
instrumento para interpretar las expresiones de los demás”, y el correlato operacional
del analista a la asociación libre será su capacidad para “captar la deriva del
inconsciente del paciente con su propio inconsciente” (J. Ahumada, ver abajo).

Algunas lecturas recomendadas, no en estricta relación a la materia, de utilidad para
profundizar en este material:

Ahumada, Jorge (1999); “Descubrimientos y refutaciones. La lógica de la indagación
psicoanalítica”, Editorial Biblioteca Nueva.
Lucioni, Isabel (1993); “Lacan versus Freud”, Editorial Kargieman.

52
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Psiconeuroendocrinología
Aportes de Laborit sobre Biología del Comportamiento. Comportamientos innatos
y adquiridos. Sistema Activador de la Acción y Sistema Inhibidor de la Acción.
Miedo y Angustia. Aportes neurobioquímicos.

Prof. Roberto C. Frenquelli

Cuarta Parte

“El afecto de angustia exhibe algunos rasgos cuya indagación promete un mayor
esclarecimiento. La angustia tiene un inequívoco vínculo con la expectativa; es angustia
ante algo. Lleva adherido un carácter de indeterminación y ausencia de objeto; y hasta
el uso lingüístico correcto le cambia el nombre cuando ha hallado un objeto,
sustituyéndolo por el de miedo. Por otra parte, además de su vínculo con el peligro, la
angustia tiene otro con la neurosis, en cuyo esclarecimiento hace tiempo que estamos
empeñados. Surge la pregunta: ¿Por qué no todas las reacciones de angustia son
neuróticas, por qué admitimos a tantas de ellas como normales? Y también se hace
necesaria una apreciación a fondo de la diferencia entre angustia realista y angustia
neurótica.” (Freud, S.; en “Addenda. Inhibición, Síntoma y Angustia” (1926[1925])

Me parece muy justo tomar a Freud en este gran trabajo. No sólo porque pretendo
ingresar al tema de la Angustia, el Miedo, la Inhibición. Desde ya aclaro que no estoy
planteando una simple homofonía, la que supondría, por ejemplo, que la Inhibición en
Laborit es la misma que en Freud. Nada de eso. Voy más allá de tanta simpleza. Y no
precisamente para tomar rápidamente el camino de que ellos “hablan idiomas
completamente diferentes”. Para mí, no hablan tan parecido ni tan diferente. Veamos.

Freud define aquí parcialmente la angustia. No obstante dice algunas cosas muy
interesantes. La primera, no por obvia descartable en este racconto: es un afecto, una
emoción. Luego la sitúa como expectativa, la pone en relación, en lo que llamamos
“apronte por la vida”. Define el miedo, como una especie de traslación de la angustia
donde esta se fija a un objeto (en este sentido debemos recordar a Bleger, en su siempre
mal ponderado libro “Psicología de la Conducta”, donde dice que Ansiedad remite al
área 1, de la mente; Angustia, al área 2, del cuerpo; Miedo, al área 3, del Mundo
Externo). Cuando toma el peligro se refiere, sin dudas, a la necesidad de operar sobre el
ambiente en pos de un equilibrio, de un re-equilibrio. Como si esto fuera poco habla de
la realidad y la fantasía.

Podemos decir sin temor a equivocarnos: la angustia es el motor de la vida. Tal vez más,
como emoción que es, sería el guardián de la vida. De qué vida hablo? De todas, una
sola. No hay distintas vidas. No hay “vida psíquica”, “vida mental”, “vida biológica”.
53
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Hay vida, simplemente. Suceder del vivir. Lo que sucede es que los seres vivos dotados
de Sistema Nervioso tienen una vida diferente. Por ejemplo, la vida de la fantasía, que
es tan real como la mejor de las reales.

Si bien central en toda su obra, sabemos que Freud no ha escrito nada especialmente
destinado a este tema. No obstante, nunca podremos evitar pensar aquella sentencia de
que el afecto no se reprime, lo que se reprime es la idea. Como tantas otras ideas suyas
sobre este asunto. El afecto, en todo caso, bien acorde a Freud, se “suprime”. Lo que se
reprime son las representaciones. Esto habla de cierta complicación, de cierta
complejización en el hombre. Donde la tramitación básica alcanza niveles de cualidad
muy especiales.

Terencio Gioia, un psicoanalista porteño, fallecido hace unos años, ha trabajado
intensamente el tema de las emociones. Tiene un texto muy recomendable, de título tal
vez extraño para el lector “medio” de nuestro pacato ambiente psi: “Psicoanálisis y
Etología” (1996). Atrevido es el antónimo de pacato. Gioia se atreve a considerar la
Etología, la Psicología Comparada, en relación a la obra freudiana. Su atrevimiento no
es tal, pues Freud mismo siempre está cerca de la filogenia, de la ontogenia, de las
ciencias naturales. Para sus seguidores vernáculos esto es un error, en todo caso un
“error perdonable”, sobre todo cuando algún iluminado ha venido a aclararnos que eso
no es así. Que hay que leer a Freud de tal o cual manera. Pero nunca desde las Ciencias
Naturales. Recuerdo uno de mis docentes de Freud: cuando no le gustaba algo de esta
índole decía que “estaba loco cuando escribió esto”. Uno no tenía más remedio que
hacer caso omiso de sus derrapes, era bastante bueno en otros perfiles, se lo podía
aprovechar. Pero cuando se topaba con lo que no le gustaba de “su Freud” se fanatizaba.
Y perdía completamente la línea atildada de pensamiento que ostentaba en otras
situaciones. Freud, para él, cuando escribió el “Más allá…”, por ejemplo, estaba loco de
a ratos. No era un hombre que trabajaba conceptos como el de Instinto de Muerte en una
línea coherente. Caprichosamente, yo también diría irrespetuosamente, se cortaba solo y
opinaba lisa y llanamente que estaba loco. Escupía lo que no le gustaba de Freud. Como
hacen los chicos pequeñitos.

Este es un comentario que ilustra algo de lo que comenté antes sobre la diferencia que
imponen los Maestros. Los Maestros, muy distintos de los Profesores, habilitan a
pensar. Los Profesores, en general, están, estamos debería decir, más cerca de la
Psicología de la Propaganda. El Maestro se instituye en un momento de gracia, cuando
uno hace un “clic” muy particular, íntimo y sin demasiada estridencia. El Profesor se
impone sin dejar lugar a nuestro propio pensamiento. Por ahora dejemos esto, será
mejor. Pensemos la cuestión dentro de los límites de una aspiración, de un ideal.

Darwin ha sido el primero en afirmar que las expresiones de las emociones son restos de
antiguas conductas adaptativas. Son pautas universales innatas, que encontramos en
todos los individuos de la especie. Allí tenemos la sonrisa, la risa, el llanto, los gestos de
enojo, miedo y tristeza. Los niños ciegos y sordomudos de nacimiento traen estas
dotaciones, siempre rondando los polos del placer-displacer.

Wundt estableció tres dimensiones contrastantes: una, la fundamental, la del placer-
displacer; otra, la de tensión-alivio”, finalmente la de “excitación-relajación”. Existe
una suerte de neutralidad emocional, que se rompe cuando las magnitudes del estímulo
varían. El displacer surge cuando la diferencia es grande.

54
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

William James, también Carl Lange, establecieron hace más de cien años la idea de que
la emoción surge de la percepción de los cambios corporales. Teoría que tiene muchas
objeciones: diferentes emociones tienen idénticos cambios corporales; la inducción
experimental de ciertas alteraciones viscerales no desencadenan emociones; la respuesta
emocional precede a los cambios viscerales. No obstante, tal vez Damasio diría cosas
diferentes, o no tanto, pero sí tomando algunas cosas de James. Nosotros tenemos la
experiencia contundente del llamado “grito primario”, como en aquel famoso film de
Rodrigué, protagonizado por la bella Graciela Borges y Tato Pavlovsky. Al pronunciar
“mamá”, en forma reiterada, la percepción auditiva, la percepción de la postura en el
aparato fonador, la percepción de los latidos cardíacos, de la respiración, los procesos
ideativos que se van agregando (imágenes visuales, auditivas, etc. vinculadas a
“mamá”), van llevando al sujeto de la experiencia a una suerte de trance, donde la
emoción se incrementa en un círculo vicioso donde los cambios corporales son
importantes. Esto nos pasa en la cancha, con los gritos, los cantos, la música, los gestos.
Damasio trabaja el tema del “marcador somático”, extiende mucho el asunto.

Cuando las modificaciones fisiológicas corporales alcanzan “la periferia de nuestro
aparato anímico”, cuando las percepciones alcanzan la Conciencia y la palabra, estamos
en mejores condiciones de tramitar con la Realidad. Tenemos más datos, por decirlo de
una manera. Podemos proceder de manera menos automática, menos estereotipada. Por
eso es bueno separar, al menos en cierto sentido, Ansiedad (como expresión “mental”)
de Angustia (como expresión “corporal”). En el Miedo, el malestar queda fijado a un
objeto exterior, a cierta imagen. James diría “corro porque estoy asustado”, en cambio
de “por que estoy asustado corro”. No supone una primacía de lo “mental”, vista este
concepto como lo ligado a la Conciencia. En este plano, “mental” no es sinónimo de
“psicológico”. “Psicológico” es una categoría más abarcativa, que incluye lo “mental”,
lo “corporal”, el “mundo externo”.

Esta postura, estas definiciones son útiles, sobre todo para oponerse a un cierto
“mentalismo”, donde el pasaje por lo “mental”, visto como cierto grado de Conciencia,
debe ser primero a los otras áreas de expresión, como el cuerpo o el mundo externo.
Bleger, en un pasaje de su recomendable “Psicología de la Conducta”, otro libro
despreciado de mala forma en nuestro ambiente, dice que cuando un niño corre a la
habitación donde su hermanito menor es asistido por mamá, no lo hace porque “ha
sentido celos”, el correr mismo implica los celos. Lo mismo sucede cuando uno recibe
un paciente con sus manos transpiradas, levemente temblorosas, algo pálido: esos
signos corporales, gestuales, son el miedo o la angustia, no necesariamente expresado
en lo “mental”, en el área de la conciencia.

A propósito de la diferencia entre Miedo y Angustia, tomo el siguiente pasaje de T.
Gioia, en su citado libro:

“Subjetivamente la angustia se caracteriza como una sensación difusa de peligro interno
o externo, malestar y displacer no específico. Objetivamente, el observador externo no
encuentra ningún motivo exterior aparente y válido. Al contrario de lo que ocurre en el
miedo, “…donde lo esencial es su génesis inconsciente y la falta de causa externa”.
En lo que se refiere al miedo y en relación a lo dicho, puede afirmarse que existe una
gradación de creciente intensidad: temor, espanto, terror y pánico o pavor. Todos estos
estados se prolongan más o menos en el tiempo y se oponen al susto, que es instantáneo.

55
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Por otra parte, la rabia, ira y furor son casi sinónimos y denotan el estado subjetivo que
subyace a las reacciones agresivas y defensivas y que, por lo tanto, pueden con
frecuencia ser la continuación de los estados de miedo. Como ya hemos visto en
Fisiología del miedo, las bases fisiológicas son, salvo leves diferencias idénticas a las de
la angustia”.

………………………………….

“Las alteraciones fisiológicas concomitantes del miedo son comunes a las de otras
respuestas emocionales al peligro…
Son similares a las mencionadas en la definición de emoción y consisten en un rápido
aumento de la presión sanguínea, frecuencia cardíaca y respiratoria, gasto cardíaco,
sudoración, motilidad visceral, tono muscular, movimientos involuntarios e
hiperglucemia. Estos cambios están destinados a favorecer la disposición del organismo
a la huida o la lucha. Resultan de la actividad del sistema simpático iniciada or
activación cortical e hipotalámica”-

Los etólogos, como Mc Dougall, después Lorenz, sostienen una estrecha relación entre
instinto y emoción. Que comparten una raíz latina, movere. Emoción y motivación
coinciden a partir de una ruptura del equilibrio homeostático. Para muchos, dentro del
Psicoanálisis, es muy difícil separar instinto y emoción. Si bien la emoción surgiría al
verse coartada la expresión del instinto.

Laborit hace una interesante síntesis entre los Comportamientos no condicionados y los
aprendidos. Es cuando la actividad instintiva, con su correlato emocional, va tomando
otro cariz, complejo, merced a la participación de las estructuras límbicas y
neocorticales. Más allá de la sobrevivencia fisiológica básica. Es cuando consumición y
lucha-huida son sustituidas por gratificación e inhibición de la acción.

La inhibición para Laborit no es la inhibición funcional del yo en Freud. Donde
inhibición es empobrecimiento destinado a evitar el conflicto. Para mi gusto, sin caer
en la trampa de aquel profesor que decretaba la locura de Freud, el concepto de
Inhibición en “Inhibición, Síntoma y Angustia” no está totalmente deslindado del
concepto de Síntoma. Pero no es el caso para este trabajo. Al menos totalmente.

Sí afirmo que Inhibición en Laborit es un parate en la salida Imaginaria, la del Cambio y
la Creación. Es un no saber hacer. No es meramente inhibición motriz. Es mucho más.
En todo caso se parece más a la Angustia Automática freudiana, donde no hay “señal”,
donde no hay camino a una salida, aunque sea la salida antieconómica del Síntoma,
como producto transaccional, como alternativa. El Síntoma es siempre una salida, un
“rebusque”. La Inhibición en Laborit es algo cercano a la extinción, a la muerte. El
animal de experimentación, el Sujeto humano en relación, están sometidos al yugo
externo. No tienen siquiera el escape, la fuga. “Soldado que huye, sirve para otra
guerra”. Aquí no hay huida, la guerra va camino a la derrota definitiva. Hay un
comportamiento autoplástico, que toma la forma del ambiente. No es un
comportamiento aloplástico, generado desde un cierto saber propio haciendo gala de lo
Neocortical, de un cierto aprendizaje que permite arrancar, zafar. Sin quedar “pegado”
al ambiente, tomando una forma propia, distinta, menos nociva. Dicho en términos de
Pichon Rivière, que usó mucho de esta terminología, en la Inhibición laboritiana hay
una Adaptación Pasiva a la Realidad.

56
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Vuelvo a Pichon. Y también al tema de la inhibición motriz. Cuando uno está frente a un
peligro suele ser bueno “hacerse el muerto”, quedar inmóvil. De este modo, cuenta
Pichon, aprendió a defenderse de las fieras en el Chaco de su infancia. Si uno se queda
quieto, el animal feroz se calma. Lo peor que uno puede hacer frente a un perro bravo es
correr desesperado. En esa acción, en ese quedarse quieto, tenemos lo contrario a la
Inhibición. Hay una idea, que también es una Acción.

No es bueno pensar la Acción, sobre todo en el humano, como mero movimiento.
Ciertas ideas, como las de la tendencia al acting, muy en boga cuando el kleinismo era
la primera dama del psicoanálisis, hicieron que se opusiera tontamente “palabra a
acción”. Cuando las palabras también son acciones. Quedarse quieto, como en el caso
de enfrentar a un perro bravo, supone “palabras y acciones”. De hecho, para la mejor
Neurología, estar quieto es una acción motriz.

La Neurofisiología de Laborit es una neurofisiología de la Acción. Pero como Acción
transformadora, como procesamiento de la información. Como cambio y creación.
Como algo distinto. Como una Psicología donde la función está al servicio de seguir
viviendo de la mejor manera posible. La Inhibición, en cambio, es letal. Conlleva menos
cualidad, es más cantidad, mera descarga, menos diferencia. Justamente, la diferencia,
lo distinto, es una propiedad central de la función psicológica.

57
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Psiconeuroendocrinología
Aportes de Laborit sobre Biología del Comportamiento. Comportamientos innatos
y adquiridos. Sistema Activador de la Acción y Sistema Inhibidor de la Acción.
Miedo y Angustia. Aportes neurobioquímicos.

Prof. Roberto C. Frenquelli

Quinta Parte:

Hija: Papá, qué es un instinto?
Padre: Hija, un instinto es un principio explicativo.
P: Todo…, casi absolutamente todo. Cualquier cosa que quieras explicar.
H: No seas tonto; no explica la gravedad.
P: No, pero eso es porque nadie quiere que el “instinto” explique la gravedad. Si lo
quisieran, la explicaría. Podríamos decir que la luna tiene un instinto cuya fuerza varía
inversamente al cuadrado de la distancia…
H: Pero eso no tiene sentido, papá.
P: Claro que no, pero fuiste tú la que mencionó el instinto, no yo.
H: Está bien… pero qué es lo que explica la gravedad?
P: Nada, querida, porque la gravedad es un principio explicativo.
H: Oh!

H: Quieres decir que no se puede usar un principio explicativo para explicar otro?
Nunca?
P: Humm… casi nunca. Eso es lo que Newton quería decir cuando dijo: “Hipótesis non
fingo”.
H: Y qué significa eso, por favor?
P: Bueno, tú ya sabes qué son las hipótesis. Cualquier aserción que conecta una con otra
dos aserciones descriptivas es una hipótesis. Si tú dices que hubo luna llena el 1 de
febrero y nuevamente el 1 de marzo y luego conectas estas dos observaciones de alguna
manera, es una hipótesis.
H: Si, y también sé qué quiere decir non, pero qué es fingo?
P: Bueno, fingo es una palabra que en latín tardío significa “hago”. Forma un sustantivo
verbal fictio, del que procede nuestra palabra “ficción”.
H: Papá, quieres decir que Sir Isaac Newton pensaba que todas las hipótesis están
compuestas como los cuentos?
P: Si, precisamente.
H: Pero no descubrió la gravedad? Con la manzana?
P: No, querida. La inventó.
H: Oh! Y quién inventó el instinto, papá?

P: No lo sé. Probablemente sea bíblico.

58
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

H: Pero si la idea de la gravedad conecta dos aserciones descriptivas, tiene que ser una
hipótesis.
P: Efectivamente.
H: Entonces, Newton “fingó” una hipótesis, después de todo.
P: Si, es cierto que lo hizo. Era un científico muy grande.
H: Oh.

H: Papá, un principio explicativo es lo mismo que una hipótesis?
P: Casi, pero no del todo. Verás una hipótesis trata de explicar algo particular, pero un
principio explicativo – como la gravedad o el instinto – no explica realmente nada. Es
una especie de acuerdo convencional entre los científicos para no pasar más allá de
cierto punto en su intento de explicar las cosas…
H: A eso se refería Newton? Si “gravedad” no explica nada sino es una especie de
punto y aparte al final de una línea de explicación, entonces el inventar la gravedad no
fue lo mismo que inventar una hipótesis, y podía decir que él no “fingó” ninguna
hipótesis.
P: Exacto. No hay explicación en un principio explicativo. Es como una “caja negra”.
H: Oh.

H: Papá, qué es una caja negra?
P: Una caja negra es un acuerdo convencional entre los científicos para detenerse en el
intento de explicar cosas en cierto punto. Sospecho que por lo común es un acuerdo
temporario.
H: Pero esto no suena a caja negra.
P: No… pero así es como se lo llama. Las cosas muchas veces no suenan como sus
nombres.

…………………………………………………………………………………………….

He comenzado esta quinta parte de la reconsideración de nuestra pregunta con la
transcripción de un tramo de un famoso “metálogo” de Gregory Bateson. Llamaba así a
una especie de conversación donde el tema a tratar, que siempre es problemático, no
solo es discutido, sino que también se refleja en la estructura de la conversación misma.

Los “metálogos” batesonianos son difíciles. Como toda su obra. Una va pescando de a
poco, ciertos tramos, casi con el paso de los años. Como siempre, nosotros estamos
condenados – dulcemente diría – a la lectura constante. Vamos aprendiendo de a
“cachitos”, en tramos, donde vamos de la particularidad a la generalidad, en un ir y
venir constante. Esto es básico en la vida profesional.

Haré rápidamente una aclaración. “Caja negra” no es Conductismo. “Caja negra” es un
concepto, un conjunto de relaciones. No es una cosa, menos una caja pintada de negro.
Bateson lo explica bien. Y lo enlaza elegantemente en su conversación. Que obviamente
he cortado en un punto. La mención fue elegida para introducirnos en un cierto tema.
Sería conveniente que el lector interesado lea íntegramente el Metálogo.

Por qué hago la aclaración?. Porque en nuestro medio cuando se dice “caja negra” se
supone “conductismo”. Eso es. No se toman en cuenta que la palabra no es la cosa.
Como dice el gran Bateson: “Las cosas muchas veces no suenan como sus nombres”.
Esto es lo que pasa con el Instinto en nuestras conversaciones corrientes.

59
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Instinto es casi una “cosa en sí”, una suerte de esencia, dura, inmodificable. No me
refiero a la noción de instinto cuando digo “duro, inmodificable”; me refiero a la idea
que soporta al concepto. Instinto sería justamente eso, algo mecánico, estereotipado,
incapaz de modificarse por la experiencia. No habría dudas en la enunciación. Uno
podría imaginarse al instinto como a un ladrillo, un pedazo de roca. Como algo
inmodificable. Pero, lamentablemente, también el modo de pensarlo resulta
inmodificable, duro. Instinto no sería un nombre. Sería una cosa.

Aquí entramos en la idea de “metálogo”. Donde lo que se discute queda implícito en el
modo de discutir, de conversar. “Instinto” es lo inmodificable, el “modo de conversar”
sobre Instinto también es inmodificable.

Diferente sería “Pulsión”. En esas tenidas locas de nuestro campo “psi”, Pulsión es algo
modificable, susceptible a la singularidad, a lo histórico personal. Hay una raya nítida
de separación. Se repite constantemente, se entiende a la Pulsión como algo
radicalmente diferente. “Hasta aquí es “Instinto”, desde aquí es “Pulsión”. Se lee a
Freud mecánicamente, descuidando lo que Bateson trabaja como “principio
explicativo”. Se olvida, curiosamente, que Freud llamó a su Teoría de los Instintos “mi
mitología”. No creo que aludía meramente al mito, entiendo – mucho mejor dentro su
pensamiento – que era su invención. Freud inventa la Pulsión. La Pulsión no es una cosa
en si misma. Es una manera de llamar a un fenómeno. Pero no es el fenómeno en si
mismo.

La clásica distinción entre trieb e instinkt no es clara. Nosotros hemos tomado las ideas
del Diccionario de Laplanche y Pontalis de manera “instintiva”, no “pulsional”. Y desde
allí todo el mundo repite lo mismo. Triebe, en alemán, tiene una significación mucho
más dura que Instinkt. Ricardo Avenburg trabaja esto en uno de sus textos. De allí,
como por un tobogán, “instinto es biológico”, “pulsión es psicológico”. Un tobogán
“instintivo”, inmodificable, incapaz de aprendizaje o modificación. Todo el mundo
repite lo mismo.

Se omite una cuestión fundamental: cuando hablamos de instinto, de qué ser vivo
estamos hablando? De una cucaracha?, de un perro?, de un hombre? Y cuando decimos
que “pulsión es psicológico”, qué estamos diciendo?; debemos suponer que
“psicológico” no es biológico?, que “pulsión” es una cuestión inmaterial?

Nosotros pensamos que la noción de Instinto en el hombre debe ser considerada a la luz
de la posibilidad de transformaciones. Las mismas que “convierten” el genital del
compañero específico de la especie en un zapatito de raso rojo. Me refiero a la
contingencia del objeto, característica de la Pulsión. Esa contingencia, propia del
hombre, se debe a la torsión del Instinto, posible por las capas neuronales de la corteza
asociativa. Si, la singularidad está basada en la complejidad neural. Esto nos enseña la
neurofisiología de Laborit.

Veamos qué nos dice Avenburg en “El término Instinkt en la Obra de Freud”, disponible
en:
http://www.avenburg.com.ar/avenburg/EL%20TERMINO%20INSTINKT%20EN
%20LA%20OBRA%20DE%20FREUD

60
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Resumiendo los comentarios (cada vez que uso el término instinto en este contexto, se
corresponde al término “Instinkt” en Freud):

1) Instinkt usado en sentido convencional, parece referirse a una tendencia, tal vez
biológica, pero parece que universal y supuestamente heredada.

2) Algo innato que parece tener un papel importante en la niñez equiparado a ciertas
conductas animales. Actividades instintivas oníricas o lúdicas que sirven como
preparatorios para una actividad ulterior.

3) Un saber instintivo, semejante al de los animales, que es como una preparación para
la comprensión de ciertos hechos. Este instintivo sería el núcleo de lo inconsciente, una
actividad espiritual primitiva que va a constituir un estrato de lo psíquico cubierto luego
por lo ulteriormente adquirido; este saber instintivo podrá a su vez atraer para sí
representaciones de estratos superiores así como ese saber instintivo podrá ser incluido
en el nivel de sistemas mnémicos acordes en tanto surja un acontecimiento que evoque a
dicho acontecimiento. Esas formaciones instintivas son parte del material con que se
constituyen las neurosis y los sueños. Acontecimientos exteriores (que Freud llama aquí
traumas) reactivan así como realimentan ese núcleo instintivo de conocimientos
heredados.

4) Algo análogo al instinto de los animales, integra el núcleo del Inconsciente cuyo
contenido es equiparado a una población primitiva psíquica. Considerando que la
equiparación con la psicología social es más que una mera analogía (como luego se hará
evidente en las referencias al respecto en “Moisés y el monoteísmo”), en el núcleo del
Inconsciente existiría algo del drama de la horda primordial que, actuando como un
instinto similar al de los (otros) animales, actúa en el animal humano como un
conocimiento heredado, como categorías con las que el hombre enfrenta sus primeras
experiencias.

5) Niega, en el ser humano, la existencia de un conocimiento instintivo específico:
el del peligro exterior. Sin embargo el trauma del nacimiento, como modelo original de
toda situación de peligro, podría ser considerado como una disposición instintiva para la
ulterior señalización del peligro, que puede ser común al hombre con otras criaturas
emparentadas con él.

6) Los “Triebe” rigen no sólo la vida anímica, sino también la vegetativa, o sea la vida
en sus niveles más elementales. Los llamados “Instinkte” de los animales están
supeditados a la naturaleza de los “Triebe”, de modo que el concepto de “Trieb” es más
amplio e inclusivo que el de “Instinkt”; que le está subordinado. El concepto de “Trieb”
abarca toda la vida vegetativa, el de “Instinkt” se remite a una manifestación de aquella,
aplicable a los animales; el de “Trieb”, al referirse a la vida en general, incluyendo la
vegetativa, abarca también al reino vegetal (lo que coincide con los significados
aportados por los diccionarios consultados). Hasta ahora lo instintivo (instinktiv) se
refería a contenidos representacionales, al núcleo de lo Inconsciente, aquel
conocimiento innato que, análogamente al resto de los animales, es propiedad del
hombre. Ahora, y referido a los animales, en relación no con el hombre sino con la vida
en general, cuando Freud habla de Instinkt se refiere a una conducta, haciendo
abstracción de todo contenido.

61
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

7) Freud integra la perspectiva sociocultural con la biológica al estrechar las grietas
existentes tanto en el ámbito sociocultural, entre la psicología individual y la psicología
colectiva, como en el biológico, entre el hombre y los demás animales: estas dos grietas
se cierran con la inclusión de un concepto, el de la herencia arcaica, que guarda dentro
de sí la experiencia de la especie, al modo del instinto animal, aunque con diferente
alcance y contenido.

En resumen, el término instinkt es usado por Freud en contextos diferentes aunque con
una coherencia de sentido. Desde ya no es un término que, como “Trieb”, tiene una
especificidad en la teoría psicoanalítica (aunque con un sentido no siempre unívoco).
Considerando los comentarios en sentido inverso al expuesto (del 7 al 1) podemos decir
que el de Instinkt es un concepto relacionado con la herencia arcaica que tiende a
integrar al individuo humano dentro de la historia de su propia especie formando parte
del reino animal. A su vez, es un concepto subordinado al de “Trieb”, que hace a la
esencia del fenómeno de la vida en general (por supuesto en la formulación definitiva de
este concepto). Tiene que ver con el conocimiento adquirido por la especie y que para el
individuo constituye una preparación para la comprensión y/o el enfrentamiento de
ciertos hechos, que en el ser humano forma parte del núcleo de lo inconsciente y que es
independiente de la experiencia individual aunque puede ser evocado por ésta.

Por otra parte, hablar de un “instinto de muerte” es altamente contradictorio. Si es
“instinto” debemos pensar en vida. Y si pensamos en vida, no podemos dejar de pensar
la muerte como una forma de la vida. La muerte no es una esencia, algo a lo que se
llega. La muerte es inmanente, pertenece a la vida. En todo caso, allí es innegable “Más
allá del Principio del Placer”, hay momentos en que los hombres viven
antieconómicamente. La Compulsión a la Repetición, cortocircuito a la muerte, es una
manera antieconómica de vivir. Es cierto, el hombre es el único animal que tropieza dos
veces (o muchas más) con la misma piedra. Los animales no humanos, en general, no lo
hacen. Salvo los perritos, los caballitos, algunos otros. Quién no ha visto morir de amor
a un perro? Solamente aquel que no lo ha tenido, ni sabido mirar y escuchar. Laborit
dice que el instinto-pulsión de muerte es solamente una caricatura de los instintos de
vida. Todos los instintos son de vida. Habla de Agresión, en el sentido que Lorenz
plantea en su libro “La agresión, un pretendido mal”. La agresión “no es un mal”; en
todo caso “es un mal, pero mal direccionado”, como el estallido agresivo de las
multitudes ingurgitadas, enloquecidas por el sometimiento y la injusticia. El odio es
secundario al amor. Odio no es agresión, no hay tal traducción directa. Agresión no es lo
mismo que violencia, vandalismo. La lucha y la huída están al servicio de la vida.

Cito otra vez a Ricardo Avenburg:

“El instinto de muerte es parte inherente de la vida y, como la vida misma, no es bueno
ni es malo: es. Lo malo, para nosotros, es lo que nos quiere cortocircuitar nuestro propio
camino hacia la muerte”. En “Acerca del mal. Raíces Psíquicas. Perspectivas
Psicoanalíticas”.

Detengo aquí la conversación. En un punto en busca de un acuerdo con mis lectores. A
modo de un “metálogo” les propongo tomar este escrito no sólo en su sentido estricto,
también como una conversación que intente tomar conceptualmente mi idea de Instinto:
como algo que implique una transformación compleja de la Teoría de los Instintos en el
Hombre. No será fácil: habrá que remover automatismos tremendos, instalados en

62
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

nuestra cultura “psi”, dados por eternos, esenciales, inconmovibles. Como la famosa
escisión, tajante y dictatorial, entre “instinto” y “pulsión”. Esa que olvida la distinción
entre dos animales tan diferentes, como el hombre y una cucaracha. Con todo el respeto
por las cucarachas. O esa otra, que supone que el Instinto de Muerte no es de Vida.
Cuestiones con tanta implicancia, de acuerdo a mi leal saber y entender, en la
comprensión rigurosa del mismísimo Sigmund Freud.
Psicofisiología

Aportes de Laborit sobre Biología del Comportamiento. Comportamientos innatos
y adquiridos. Sistema Activador de la Acción y Sistema Inhibidor de la Acción.
Miedo y Angustia. Aportes neurobioquímicos.

Prof. Dr. Roberto C. Frenquelli

Sexta Parte:

Si antes hicimos una serie de consideraciones a partir de las ideas de Bateson, cuando
hablamos sobre su famoso “Metálogo”, ahora tomamos una no menos famosa expresión
de Freud:

“La doctrina de las pulsiones es nuestra mitología, por así decir. Las pulsiones son seres
míticos, grandiosos en su indeterminación. En nuestro trabajo no podemos prescindir ni
un instante de ellas, y sin embargo nunca estamos seguros de verlas con claridad”.
Sigmund Freud; “32 Conferencia, Angustia y Vida Pulsional”, en “Nuevas Conferencias
de Introducción al Psicoanálisis” (1933 [1932] ).

Es indudable que Freud usa aquí la expresión “mitología” buscando señalar lo mismo
que Bateson. Claro que muchos años antes, en 1932. La “grandiosa indeterminación” no
es porque solamente toda actividad humana implica siempre el orden del mito; también
es grandiosa indeterminación porque se trata de algo que entiende como un constructo.
Es decir, de una proposición explicativa; al decir de Bateson. Freud “inventa”
conceptos. No los “descubre”; no encuentra realidades fácticas en esencia, como
“extractos puros”. Construye modelos del funcionamiento psíquico a partir de hechos
cotidianos. Y los llama de alguna manera. Intenta explicar, buscando un acuerdo
semántico que le permita operar sobre ciertos hechos de la clínica.

Los “hechos” son inicialmente evidencias empíricas. La paloma que ahora, mientras
escribo está posada en la baranda, picoteando unas migas que han caído después de la
apacible cena de anoche en mi balcón, es un hecho que no deja dudas razonables. Lo
mismo que suponer que ella tiene una visión particularmente aguda que la habilita para
divisar desde lo alto de su vuelo una “presa” cual los pequeños restos de pan. Lo mismo
si yo dijera que cierta emoción la ha guiado en todo esto, fogoneada por el hambre.
Como puede entenderse, un hecho – tal como aquí lo estoy tratando de entender –
abarca desde lo observacional hasta ciertas conjeturas, ciertas interpretaciones. Alguien
ha dicho que el Psicoanálisis es la “ciencia empírica del inconsciente”. Expresión que
tiene mucho de justa. Tal vez Freud haya pensado en estas cosas cuando se refiere a
“nuestra mitología”; es decir, a las conjeturas, a las relaciones que fue estableciendo al
formular sus diferentes teorías de los instintos a lo largo de su obra.

63
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

La misma noción freudiana de inconsciente es un “invento”, no un “descubrimiento”.
Del mismo modo que América existía desde antes de Colon, el inconsciente freudiano
existía desde antes de Freud. Pero no era reconocido como tal en su entera dimensión.
El territorio de nuestro continente se transformó en América después de 1492. Antes era
otra cosa para todos los hombres; incluyendo, por supuesto, a sus azorados pobladores
que debieron soportar la violencia de la cruz y la espada de los conquistadores. Antes de
Freud, el inconsciente “estaba allí”, seguro; pero no era lo mismo. Algo parecido
queremos decir con aquello de “el mapa no es el territorio”. 42

Por qué vengo a sostener estas cuestiones?. Nada más, nada menos, que para salirle al
paso a un esencialismo idealista. No hay “jarabe puro de pulsión de muerte” o cosa por
el estilo. Los conceptos no son cosas, no son esencias puras. Son ideas con las que se
opera en la realidad. Son, si se quiere, herramientas.

Me detengo un tanto. Y pienso: vaya aporte de las supuestamente “positivistas” materias
biológicas!. La acusación a las materias Biológicas de “positivistas” no es solamente
una pobre demostración de conocimientos. Es también una falta total de respeto por lo
que llamamos académico. Es mucho más vergonzosamente “positivista” sostener,
groseramente, que la pulsión de muerte “existe” como una cosa en sí. No se trata de
negar la Compulsión a la Repetición u otras de sus manifestaciones clínicas. Se trata de
pensar, lisa y llanamente, que es un concepto. Idea que puede someterse a crítica, a
diferentes consideraciones.

Tomo ahora un tramo de la gran obra de Fletcher, “El instinto en el hombre”:

“El término “instinto” es, pues, un concepto descriptivo que puede ser analizado en los
diversos rasgos y factores causales que lo componen. Pero el hecho de que sea posible
desmontarlo en rasgos separados, no altera el hecho de que el instinto es una unidad
distinguible como tal, una definida y reconocible correlación de dichos rasgos. Los
instintos de cualquier especie particular son, por lo tanto, correlaciones de los diversos
rasgos mencionados, que pueden distinguirse las unas de las otras y clasificarse de
acuerdo con
(a) el “estado final” en que termina la secuencia de comportamiento,
(b) los mecanismos de comportamiento del hecho dado y las secuencias de acciones que
se ejecutan, y
(c) la base neurofisiológica subyacente a la determinada secuencia de experiencia y
comportamiento.

En un esfuerzo por ser perfectamente claros, podemos enumerar los rasgos del instinto
en forma precisa, como veremos. El instinto –esa correlación de rasgos estructurales,
fisiológicos, de comportamiento y experienciales, establecidos por herencia-
comprende:

(1) Rasgos neurofisiológicos internos. Constituyen las condiciones neuro
fisiológicas internas, base de los rasgos experiencias y de comportamiento.
42
Esta expresión, muy famosa, es original de Alfred Korzybsky. Tomada por Bateson
se popularizó, quedando ligada a sus ideas. Señala la limitación de los humanos
para experimentar el mundo “realmente”. Nos manejamos con recortes de esa
realidad, con abstracciones, es decir con escisiones propias de los alcances
perceptuales que tenemos, del modo de representar con palabras. Tenemos la
tendencia, fatalmente errónea, a suponer que lo que se nombra “es la cosa”.
64
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Consisten en (I) procesos hormonales, (II) estímulos sensoriales internos, (III)
factores nerviosos centrales intrínsecos y (IV) la coordinación de todos estos
factores, que produce “condiciones motivacionales” (objetivamente concebidas)
en los diversos niveles de la jerarquía de centros neurofisiológicos, siendo así la
base de los elementos “espontáneos” del comportamiento.

(2) Rasgos de comportamiento.

(I) Una consecuencia de actos – a veces de larga duración - que conduce a fin específico
(por ejemplo el galanteo sexual y el apareamiento, la construcción del nido, la
migración) y que, si bien comprende cientos de automatismos de comportamiento,
muestra una unidad y complejidad, así como un grado de referencia prospectiva tales
que no pueden ser explicados sólo en función de una “adición” asociativa de estas
reacciones – tipo automáticas. Tal secuencia de comportamiento comprende:
(a) Comportamiento apetitivo, manifestado a diferentes niveles y que conduce al animal
a la situación necesaria para la liberación de (b) actos consumativos, que comprenden a
asu vez reacciones de patrón fijo con sus taxis y reflejos asociados.

(II) Un persistir de tal comportamiento y, además, un aumento de su intensidad,
complejidad y variabilidad, inclusive una manifestación a reacciones de desplazamiento
( y aún, a veces, una ejecución del comportamiento en ausencia completa de estímulos –
signos normales – “actividad en el vacío-) cuando el animal encuentra algún obstáculo
inusitado que le impide alcanzar el “estado final” hacia el cual parece estar dirigida su
actividad (es decir, la realización del acto consumatorio que libera la energía específica
acumulada, proporcionando así satisfacción).

(III) Una cesación de tal comportamiento cuando se alcanza ese “estado final”.

(3) Rasgos experienciales. (I) Un rasgo perceptivo de experiencia, que indica una
sensibilización a determinados elementos del medio. Esta percepción parece ser
selectiva: apropiada a la experiencia instintiva del momento y de tal naturaleza que
torna al animal relativamente insensible a otros rasgos de su mundo perceptivo, aun
cuando, de hecho es capaza de percibirlos. Los diversos aspectos de este “modo de
percepción” pueden ser estudiados objetivamente. Los “elementos apropiados del
miedo” (estímulos signos o disparadores) pueden determinarse experimentalmente,
y desde que – cuando varían algunos componentes sensoriales de estos disparadores
–puede alcanzarse el mismo efecto liberador acentuando los componentes restantes
y “compensando” así las inadecuaciones del primer grupo, se considera que estos
componentes sensoriales obran sobre el mecanismo perceptivo de manera “aditiva”,
de acuerdo con la ley de suma heterogénea. Desde que la reacción de patrón fijo
parece ser disparada automáticamente (como si se tratara de una acción de “gatillo”)
cuando el animal encuentra el disparador adecuado, se postula que en la base de tal
experiencia perceptiva existe un mecanismo perceptivo muy específico: el
“mecanismo disparador innato”. El grado de rigidez o especificad de este
mecanismo perceptivo no está establecido todavía con certeza. Sumado al impulso
persistentemente recurrente y al “interés instintivo” mencionado más abajo, esta
percepción selectiva da la apariencia, en el comportamiento del animal, de
“concentración” o de “reducción de la atención” sobre ciertos objetos del medio.

65
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

(II) Un aspecto conativo43 de experiencia; un deseo o impulso persistentemente
recurrente, que es el concomitante experiencial de una determinada energía específica
de reacción y que continúa hasta que se alcanza la ejecución del comportamiento
adecuado a “estado final” determinado (que libera la energía y gratifica el impulso).
(III) Un sentimiento de la significación de toda la relación entre deseo específico y
percepción específica denominado “interés instintivo” y que puede describirse mejor
como un sentimiento de “valer la pena el comportamiento”. Es este un rasgo cognitivo
elemental, aunque se trate de una elemento del sentimiento, y es relevante para lo
habremos de decir luego sobre la importancia de los aspectos afectos de los procesos de
aprendizaje. Este postulado añade un aspecto psicológico a la observada “Concentración
de la atención” sobre un objeto determinado, la aparente absorción del animal en una
determinada secuencia de comportamiento, y su relativa insensibilidad para con otros
rasgos del medio, durante la realización de tal comportamiento.
(IV) Un sentimiento de tensión aumentada, denominado emoción, que no es un
elemento afectivo necesario de experiencia instintiva, sino que surge cuando la
actividad instintiva se ve obstruida; refuerza el impulso específico (al mismo tiempo que
“torna más bajo el umbral de liberación”) y conduce al animal a aumentar sus esfuerzos
por ejecutar exitosamente el comportamiento, produciendo así una crecida variabilidad
de respuestas al provocar el empleo de otros elementos de su equipo de reacciones
comportamiento; y que, sin embargo puede igualmente, en su forma externa (así como,
también en la
“fase de shock”, cuando se encuentra de súbito una situación por completo inusitada e
inesperada) hacer que la experiencia y el comportamiento del animal se tornen
totalmente difusos, incoherentes, no dirigidos y mal adaptados a la situación. Ronald
Fletcher; “El instinto en el hombre”.

En este tramo, tan meduloso como toda la obra, Fletcher dice que instinto es un
concepto, tal como decía antes. Concepto como correlación de rasgos estructurales,
fisiológicos, de comportamiento y experienciales, establecidos por herencia.
Correlación entre partes que no implica disolver la unidad de lo observable, al
desmontar las partes entre si. Habla de herencia, pero también incluye la posibilidad de
aprendizaje, de modificación. La emoción conduce a “una crecida variabilidad de
respuestas…”.

Es donde tomamos conciencia de que el instinto no es inmodificable, en todos sus
aspectos. Hablamos del instinto en el hombre. No en los insectos. Muchas veces
escuchamos, ya cansados, las comparaciones entre lo humano y las abejas, hablando de
lenguaje y comportamiento en general. Es cuando uno tiene la impresión de que algunos
colegas tratan de tener eso que ellos mismos llaman “un comportamiento instintivo no
humano”; repiten hasta cansarse. Son generalmente profesores universitarios
mimetizados con el comportamiento de las abejas 44. Es extraño, si bien sabemos que la
inversión entre lo que se dice y lo que se hace es muy corriente: se dicen partidarios de
lo diverso, de lo distinto, en los hechos son demoledoramente simples e invariantes.

43
Conativo supone tendencia a la acción, en un sentido apelativo donde se busca
influir o llamar la atención sobre el entorno. En Lingüística se habla de “función
conativa” del lenguaje donde predomina lo imperativo, como sería la expresión
“Cierra la ventana!”.
44
Me refiero a las gastadas alusiones a Benveniste buscando definir qué diferencia
al hombre de los animales.
66
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Dejando un poco de lado las bromitas para con nuestros críticos, les diré que Fletcher
trabaja muy bien la interrelación de percepción y emoción, dando lugar a una adecuada
mezcla entre lo cognitivo, lo afectivo y lo conativo. Es donde podemos pensar sobre la
variabilidad del instinto en el hombre. Y también en algunos mamíferos superiores no
humanos. Eso que llamamos la “torsión del instinto”, su no fijeza merced a las
propiedades de un sistema nervioso con posibilidades de diversificar sus perfomances.

Cuando ese instinto se torsiona, cuando se diversifica el objeto (que deja de ser
específico, pasando a ser contingente), es cuando estamos a un paso de abandonar la
supuesta y tajante separación entre instinto y pulsión.

Me parece aberrante suponer al instinto “biológico” y a la pulsión “psicológica”. Lo
mismo cuando se supone a lo instintivo como “fisiológico”, culminando en el latiguillo
de “la pulsión como concepto límite entre lo físico y lo psíquico”. Solemos escuchar:
“hasta aquí llega lo fisiológico, lo físico, lo médico…, después viene lo pulsional, lo
psíquico”.

Nosotros sostenemos que lo fisiológico está adscripto a la función. La función es un
medio para el logro de un fin. Y el fin de los seres vivos es seguir siendo seres vivos,
manteniendo su información estructura, operando en su ambiente. Todo es fisiológico:
lo psíquico es una función emergente de la materia organizada. Es lo que permite,
siempre desde lo relacional vincular, una versatilidad mayor, cierta posibilidad de una
eficacia operativa diferente. Lo psíquico, como posibilidad, es el dominio de lo
diferente, de la creación de sentidos, de nuevas puestas en forma. Lo psíquico en el
hombre acerca a grandes desarrollos, de hecho a grandes desgracias. Para nosotros, la
expresión de Freud donde lo pulsional aparece como “concepto límite” entre lo psíquico
y lo somático es desafortunada.

Nuestra materia se llama Psicofisiología. Para nosotros, toda la Psicología es
psicofisiológica; incluyendo al Psicoanálisis, la “psicología de las profundidades”. Es
cierto que el Psicoanálisis es más que una psicología; el Psicoanálisis puede pensarse
como una Antropología, para nuestro gusto Interdisciplinar. Pero no podemos pensarlo
fuera de la Psicología. Freud no estaría de acuerdo con ese intento de separarlo de la
Psicología. Mucho menos admisible sería pensar el Psicoanálisis fuera de una base
material, independientemente de las estructuras nerviosas. Suponer que “lo psíquico” no
es “físico” es caer en un idealismo extremo, casi mejor dicho en “magia negra”,
“ocultismo”. No se trata de negar las propiedades demoníacas o no del “fantasma”. Se
trata de pensar que el fantasma, sin comillas ahora, es una construcción del aparato
psíquico como expresión de una fisiología de superior nivel de complejidad. Posible
merced a las propiedades de los seres vivos dotados de sistema nervioso. Posible por el
armado de redes de memoria sutiles, donde asienta con diferentes grados de plasticidad
neuronal.

“La plasticidad neuronal puede ser definida como la capacidad que tiene el cerebro de
ser modificado por la experiencia. En el curso de los últimos 20 años, los datos de la
neurobiología experimental han puesto en evidencia las bases moleculares y celulares
de los mecanismos de la plasticidad. Así, la variación de la eficacia sináptica y de la
arquitectura de las sinapsis, generando rearreglos estructurales, son procesos
fundamentales de la plasticidad neuronal. Decir que la experiencia deja una huella en la
red neuronal no representa entonces un abuso del lenguaje, por el hecho de que se

67
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

pueden poner en evidencia modificaciones microestructurales en estas sinapsis. En
nuestro libro "A cada cual su cerebro", hemos discutido en detalle cómo, por los
mecanismos de la plasticidad, el sujeto se construye a través de la experiencia, abriendo
así la vía hacia la emergencia de la singularidad.

Por los mecanismos de la plasticidad, la experiencia deja una huella. Esta huella se
presenta bajo la forma de conjuntos de sinapsis facilitadas, que constituyen así el
correlato neuronal de una experiencia o de un objeto de la realidad externa. La
reactivación de estos conjuntos neuronales puede dar cuenta de la representación de la
experiencia que los ha producido. La pregunta queda sin embargo abierta para saber
cómo la reactivación de estos conjuntos de sinapsis facilitadas produce las
representaciones o las imágenes mentales.

Cualesquiera sean, estas huellas que se inscriben en el curso del tiempo, en la diacronía,
participarán en la producción de una irreductible singularidad.

Las primeras inscripciones de huellas, bajo la forma de conjuntos de sinapsis facilitadas,
están en relación directa con la experiencia o la percepción que las produjeron, cada uno
de los conjuntos codificando para una experiencia particular, en una relación directa.
Seguidamente, sin embargo, estas huellas se asocian entre ellas para formar nuevas
huellas que no tienen, por otro lado, más relación directa con las experiencias o las
percepciones iniciales. Éstos nuevos conjuntos de neuronas incluyen a las precedentes
bajo una forma modificada. Es ésta una noción importante que emerge de trabajos de
diversos autores. Esta idea está más particularmente desarrollada en el presente volumen
por Cristina Alberini. Habrá entonces reasociaciones de las huellas existentes que
permiten recrear nuevos conjuntos de sinapsis facilitadas, que surgen de las huellas
primarias, integrándose éstas en nuevos conjuntos neuronales. Esta reasociación de
huellas parece estar mediada por el proceso de reconsolidación. Contrariamente a las
huellas primarias, que quedan en relación directa con la experiencia, la reasociación de
huellas y el proceso de la reconsolidación implican que las nuevas huellas no están más
en relación directa con la experiencia, aunque hayan efectivamente surgido de estas
huellas iniciales.

Uno se enfrenta a partir de aquí con una paradoja que implica la plasticidad: la
inscripción de la experiencia, a través de la reasociación de huellas y el fenómeno de la
reconsolidación, separa de la experiencia, creando así una discontinuidad. La
reasociación de huellas introduce así un grado de libertad que es esencial para la
emergencia de la singularidad. En efecto, si uno admitiera que todas las huellas se
inscribiesen de manera definitiva, sin reacomodamientos, eso haría de los mecanismos
de la plasticidad algo extraordinariamente determinista; sin embargo la discontinuidad
introducida por la reasociación de huellas abre a la posibilidad de la emergencia del
sujeto, abre a su inevitable singularidad.

Estaríamos entonces frente a una biología de la discontinuidad. Ésta permitiría el hecho
de ver el sujeto, y el inconsciente también, como resultando de la discontinuidad:
postulamos, en efecto, que esta discontinuidad podría igualmente contribuir a constituir
el inconsciente propiamente dicho, una realidad inconsciente fundamentalmente
desarticulada de la experiencia, incluso si ella es uno de los destinos de la experiencia”.
Pierre Magistretti; Francois Ansermet, en “Neurosciences et Psychanalyse”, Odile
Jacob, 2010, París.

68
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

El fantasma no es etéreo, volátil, un miasma que se desprende como emanación
inmaterial. Aceptar la complejidad fantástica del inconsciente, de su “saber” como
solemos escuchar, no puede razonablemente asentar sobre la escisión cuerpo mente. Los
autores que acabo de citar, los de textos tan recomendados como actuales (“A cada cual
su cerebro” y “Los enigmas de placer”), vienen a concurrir a esta idea. Idea que
venimos trabajando gracias a Laborit desde hace varias décadas.

Y bien. Es así como hoy asistimos, no sin cierta tristeza, a la risueña afirmación de
algunos alumnos de la carrera que muy tempranamente se autodenominan
“psicoanalistas, no psicólogos”. Rápidamente viene a mi mente un sabio dicho: “…la
culpa no la tiene el chancho, sino el que le da de comer”. Digo esto no sin cierto temor;
espero que sepa captarse el nivel metafórico del significante “chancho”, lo mismo que el
nivel directo que alude a la responsabilidad de los docentes en su transmisión acerca de
que son la Psicofisiología, la Psicología y el Psicoanálisis.

Las posturas dualistas, de disociación entre cuerpo y mente, son oscurantistas. Dicho
esto en el más freudiano de los sentidos. La expresión de Freud que considero
desafortunada no lo es tanto si pensamos que con ella busca enfatizar en lo psicológico,
en aquello que importa otro nivel de complejidad, de sentido. El instinto o pulsión nace
del soma, no hay dudas. Busca con insistencia, es empuje constante. Es vida, es deseo.
Pero el soma, su fisiología, está implícito en la función. No sólo como “base”. El
instinto o pulsión, no hacemos ahora diferencias netas, son del dominio de la psicología
fisiológica.

Es bien preciso Freud cuando aísla en “Pulsión y destinos de pulsión” (1915), sin dudas
a fines de su comprensión, los componentes: empuje, fuente, fin, objeto. Componentes
que parten de un cuerpo, tanto anatómico como erógeno, donde siempre está presente el
ambiente. En un ida y vuelta sin fin. Los otros, sin dudas, tienen su lugar en las trazas
de memoria que palpitan constantemente, empujando desde las “zonas erógenas” en pos
de la reunión con el objeto. Este concepto es de alta raigambre fisiológica. La fisiología,
digámoslo una vez más, se cierra sobre lo vincular.

Con esto no queremos decir, como Laborit tan certeramente señala, que estamos
tratando de “reducir la Psicología a la Biología”, tampoco – claro está - “la Psicología a
la Psicología”. Es menester pensar que este pensamiento, sobre el que se basa nuestra
materia, es Bio – Lógico, es decir, de la Lógica de lo Viviente. Que es algo más allá de
la Biología como corrientemente se la entiende. Es casi una “Meta Biología”.

Por supuesto que hay “otras psicologías” diferentes de la Psicofisiología. Pero los
principios ligados a la fisiología son básicos, elementales, impostergables a la hora de
pensar en palomos, palomas, señores y señoritas.

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Las bases neuropsicológicas del desarrollo

El sentido de la bio lógica y otras clases

Pensando sobre el Pensamiento

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Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Prof. Dr. Roberto C. Frenquelli
Jueves 22 de Junio de 2006

Cuánto hay de los juegos en brazos de la Tota cuando el Diego gambetea a Shilton ?

La propuesta de hoy será Pensar sobre el Pensamiento. Uno lee en el Diccionario de la
Real Academia: “pensamiento… facultad o potencia de pensar; acción y efecto de
pensar”. Seguimos con “pensar… es imaginar, discurrir, considerar, intentar o formar
ánimo de hacer algo, reflexionar”. Luego vemos que “discurrir… es inferir, conjeturar,
correr (dicho de un fluído, como el aire, el agua, el aceite, etc.), reflexionar, pensar”.
Hemos vuelto al principio: el Diccionario, con su lógica auto referencial, nos hace
volver sobre las palabras iniciales: “pensar, reflexionar…es pensar, reflexionar”. Una
tautología45. Veamos cómo salir de este encierro.

Días atrás, cuando mi primera clase, les decía: “De todos modos la Naturaleza sigue
pensando. Ahora sin comillas, pues pensar no es meramente lo que nosotros llamamos
“pensar”, como propiedad exclusiva de lo Humano. Pensar es “poner en forma”, es
“in formar”. Todo el orden natural es un pensamiento, un gigantesco pensamiento. Si
esto fuera cierto…, el cuerpo sería un pensamiento ?…”. Dejemos por ahora la cuestión
de la Naturaleza; lo propongo por razones prácticas, no por cobardía intelectual.
Quedémonos con esto de que pensar es poner en forma, in-formar.

Al poner en forma, sin dudas, tenemos que hacer una operación de distinción entre una
multitud de elementos. Elegir algunos entre una serie, tal como van haciendo mis
dedos sobre el teclado. Esa elección, más o menos deliberada, supone una operación de
abstracción. Abstraer consiste en retirar algunos elementos de un conjunto, elegir un
subconjunto, apartándolo. Es una palabra que viene del latín abstrahere, que significa
sacar de, retirar. Es decir, es una operación donde se aísla o considera por separado
alguna o algunas de las cualidades de un objeto.

Esos elementos, relacionados entre sí, vendrán a configurar una novedad. Un nuevo
sistema de relaciones. Una nueva puesta en forma. Pensemos en el recién nacido,
mientras soporta la enorme tensión que implica la inundación sensorial a la que está
sometido. Gran diferencia de temperatura con la que experimentaba hasta unos pocos
instantes mientras todavía permanecía en el seno materno (la sala de partos está
habitualmente a unos 25 grados, en el mejor de los casos); ruidos; luces; dolor;
presiones sobre su pequeño cuerpecito; olores. Un caos de sensaciones, masivas.
Sensaciones absolutamente desconocidas, “sin nombre”. También aportadas desde su
interior anhelante: su propia tensión muscular, su respiración, el latido acelerado de su
corazón, las noticias desde sus niveles químicos (como la concentración de oxígeno,
glucosa).

45
Una tautología es una figura retórica que consiste en la repetición inútil de un
mismo pensamiento expresado en dos o más palabras, una de las cuales define o
califica otra que tiene el mismo significado, por ejemplo: reincidir por segunda vez.

71
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

El calor de las lámparas, el secado de su cuerpo (para evitar la pérdida de temperatura),
la textura y el olor de la piel de su madre (sobre la que descansa mientras se lo atiende)
van ofreciéndose para que su cerebro comience con la tarea que signara su existencia:
el armado de diferentes conjuntos de relaciones, de recortes del mundo al que ha
llegado. Un intento de configurar, de ordenar ese caos al que ha llegado. Ha empezado
el proceso de pensamiento. Al menos el correspondiente a la vida extrauterina. Es que
piensa un bebé intraútero? Desde esta perspectiva, seguramente. Qué le impide ir
seleccionando elementos, armándolos, ordenándolos, informándolos?. Otra cuestión
será poder discriminar el grado, la categoría de esas organizaciones. El pensamiento
tiene niveles. Niveles que se encastran entre sí. Ya veremos un poco más de todo esto,
de lo que podemos ir llamando el Desarrollo del Pensamiento.

Y así como el pensamiento tiene niveles, también nos encontramos con que cada
estructura es un pensamiento. Me preguntaba, les preguntaba, en la clase anterior:
“Todo el orden natural es un pensamiento, un gigantesco pensamiento. Si esto fuera
cierto…, el cuerpo sería un pensamiento ?…”. La respuesta, para mí, es rotundamente
positiva. El cerebro es un pensamiento que produce pensamientos. Al menos así
debería ser. Venimos al mundo dotado de esa facultad o potencia, como dice el
Diccionario. Facultad alude a función. Función, la palabra clave para entender la
Fisiología, tiene que ver un medio. Un medio para el logro de un fin. Potencia tiene
que ver con fuerza, pero también con potencial; es decir, con algo que está allí, a la
espera para desenvolver sus propiedades. Sus posibilidades de hacer un trabajo.

Un trabajo, un trabajo de transformaciones. Ya hemos visto, el pensamiento supone un
discurrir, un flujo, como el del agua que corre. En otros términos, el pensamiento es un
proceso.

Veamos ahora ese proceso en la estructura de nuestro Sistema Nervioso. Vayamos al
pensamiento en el hombre. A esa excelsa condición, la que nos enorgullece. La que es
responsable de tantas tropelías y desaguisados. De tantos sufrimientos. Dicho sea de
paso: es posible el proceso del pensamiento sin sufrimiento?. Diré que no; ya hemos
descrito el nacimiento, algo doloroso, necesario para crecer. El primer día de vida es el
de mayor riesgo vital. Riesgo que hay que tomar, qué duda cabe. Volveremos después
sobre esto. Ya creo haber saldado la promesa de volver sobre la Naturaleza; cuando
alojo en el Cerebro, en todo el Sistema Nervioso, la idea de que es en esas estructuras,
tal como hemos las hemos definido, verdaderos pensamientos, la función de pensar. Un
pensamiento que piensa.

Siempre decimos, siguiendo a Laborit, “el hombre es una memoria que actúa para ser”.
Esa acción es el pensamiento. Si, sostengo que pensar es una acción. Solo que resultará
de interés ver qué tipo de acción, mejor dicho de qué acciones, estamos hablando en
cada momento.

Sabemos de la existencia de tres memorias. Nuestras memorias. La genética, que
portan nuestras cadenas de ADN; la inmune, radicada en el Complejo Mayor de
Histocompatibilidad, en las inmunoglobulinas; la nerviosa. Es el seno de nuestra
memoria nerviosa, en el entramado de nuestras sinapsis, de nuestras redes neurales,
donde asientan las representaciones. La realidad, inaprensible, esa que está allí,
afuera de nosotros, la del “mundo físico de la física” al decir de Bertrand Russell, se
presenta. Nuestro Sistema Nervioso la representa.

72
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Ese bebé del que hablábamos, unirá sensaciones en conjuntos de imagen y afecto.
Calor, textura, formas, olores; también la voz de la madre (que ya había registrado); los
ruidos (como los latidos de su corazón, los de su madre). El afecto, como un hilo
conductor, enlazará las cuentas. Calmo, aprenderá no sin esfuerzo, los primeros palotes
de la serie placer – displacer. El chupeteo de su pulgar, vigoroso e insistente, un
primario circuito sensorio motriz, que mientras busca calmar la tensión con la descarga
elemental, va desarrollando huellas de memoria, organizando circuitos.

Circuitos donde se unen lo visual (forma, textura, color) con lo olfativo, con lo táctil, la
temperatura, con el movimiento, con lo auditivo, con lo gustativo. Describo las
llamadas áreas corticales primarias sensomotoras y las áreas corticales de asociación
unimodal. Y como siempre decimos, con el atravesamiento de la emoción. Se trata de
las primeras inscripciones, complejos de imágenes y afecto, los primeros ladrillos del
edificio de nuestra subjetividad. Las diferentes áreas sensoriales corticales, reunidas,
sintetizadas en las llamadas áreas corticales de asociación heteromodal, conformaran
las representaciones de las que veníamos hablando46. Como conjuntos abstraídos de esa
realidad inaprensible, que de caótica, comienza a organizarse en un orden de
significación. Hablamos ahora de sensopercepción. Como producto histórico cultural.
Donde la singularidad se inscribe desde lo relacional vincular. Donde Naturaleza se
une a Cultura, en una operación de indistinción productor - producto, en una operación
recursiva.

Con técnicas de Resonancia Magnética funcional se ha visto que la visión de un
martillo produce la activación conjunta de las áreas visuales, auditivas, del
movimiento, de Wernicke, etc., en forma conjunta. Pero esas asociaciones, esas nuevas
relaciones entre elementos, esas nuevas in- formaciones, que entendemos como
representaciones, también incluyen vinculaciones con las áreas motoras, áreas motoras
pre frontales donde se organiza el movimiento. Cerrando el bucle sensorio motriz. Es
lo que nos hace decir que los seres humanos, todos los seres vivos, somos “máquinas
de tramitación sensorio motriz”.

Máquinas no triviales, claro está47. Es decir, máquinas impredecibles, históricamente
dependientes, analíticamente indeterminables. Lo impredecible, lo indeterminable, son
adjetivaciones que coinciden con la singularidad, implícita en lo subjetivo. Con el
46
La interpretación de los diferentes estímulos requiere una compartimentalización
funcional del cerebro. Implican una complejidad creciente. Incluyen las siguientes
áreas: 1- Corteza Primaria SensorioMotora, como las áreas visuales, auditivas,
somatosensorial primaria, gustativa y olfatoria. 2- Corteza de Asociación Unimodal,
que integra un estímulo determinado con cierta modalidad (tacto, audición, visión,
etc.), sin conectarse con otras modalidades. Reconocemos las Areas de Asociación
Unimodal Visual, Auditiva, SomatoSensorial, Motora. 3- Corteza de Asociación
Heteromodal, donde hay comunicación entre las diferentes modalidades
sensoriales, permitiendo la integración, con localización pre frontal, parietal y
temporal. 4- Areas Transmúdales, donde se logra la interpretación de la experiencia;
son las Areas de Wernicke y Broca, la Amígdala que participa en las Emociones, el
Hipocampo y la corteza Entorrinal vinculadas a la Memoria Explícita, la Corteza
PreFrontal que se asocia a la Memoria de Trabajo, etc. .
47
Las Máquinas Triviales son Analíticamente determinables, no son Históricamente
dependientes, son absolutamente Predecibles. Heinz von Foerster ha desarrollado
extensamente este tema, en diferentes sitios.
73
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

orden del Sujeto, si quieren decirlo así. Sujetado a los automatismos inconscientes que
devienen de la semántica, de la sintáctica y de la pragmática implícitas en los trazos
memorizados. Lo que nos hace decir, repito, “el hombre es una memoria que actúa
para ser”.

Las neuronas espejo, concepto neurofisiológico acuñado por Rizzolatti 48, son la clara
demostración de estas conexiones entre áreas sensoriales y motoras. La visión de un
objeto animado produce las síntesis sensoperceptivas relatadas, más las conexiones
motoras que podrían, potencialmente, ejecutar los mismos movimientos del objeto. Y
desde esas áreas prefrontales hay conexiones hacia las sensoriales, como para corregir,
en interacción mutua el continuo sensomotor. Este concepto es una nítida demostración
de que nuestro cerebro es experiencia dependiente, pero también experiencia
expectante. Estamos a la espera de los otros. Desde nuestra disposición preprogramada.
Vivimos en y por la Intersubjetividad.

Llamamos Intersubjetividad Primaria a este orden de relaciones. Relaciones primarias,
donde aún no se han constituido las representaciones simbólicas. Hablamos de
representaciones icónicas (ligadas a la imagen), enactivas (ligadas al movimiento, a la
imitación), simbólicas. Podemos hablar junto a Freud, de Representaciones Cosa, de
Representaciones Palabra. Siempre dentro de las tramitaciones Sensorio Motrices.
Desde las más elementales, a las más sofisticadas.

Spitz introdujo el concepto de Organización Cenestésica, de Organización Diacrítica.
Con esto quiso llamar la atención sobre lo mismo, con otras palabras, buscando
ampliar el campo comprensivo. Lo Cenestésico, asociado al fondo común de las
sensaciones, a las respuestas globales, propias de los comienzos de la vida. En el bebé
que responde masivamente, casi sin discriminación, muy adherido a los Códigos
Viscerales, a los Analógico Icónicos, como nos gusta decir. Lo Diacrítico, en cambio,
supone el inicio de la discriminación entre Yo y No Yo, a las respuestas acotadas,
diferidas, de mayor discriminación.

Lo cierto es que las palabras son también acciones, son también descargas. Solo que
más sofisticadas. Sin la necesaria esclavitud de la imagen. Pavlov hizo una interesante
digresión por el estilo: aquella del Primer Sistema de Señales, ligado a la imagen; y el
Segundo Sistema de Señales, ligado a la palabra. A esa ausencia que remite a una
presencia. A lo que Freud observó en su nieto de dieciocho meses cuando jugaba con el
hilo y el carretel. Al eterno juego entre los seres vivos y el entorno, al hombre y su
medio. Cuando hablamos del medio de los hombres, ya sabemos, nos referimos
siempre, antes que nada, a los otros hombres. Las representaciones son siempre actos
de “descarga”, mejor dicho de tramitación sensomotora, donde hay siempre la huella
memorizada de experiencias provenientes del mundo exterior o de nuestro cuerpo.

Hay una identidad entre Pensamiento y Acción. Solo que ciertos pensamientos, sobre
todo cuando accedemos a sus variantes más elaboradas, pueden tener una estrategia, un
orden espacio temporal distinto, una tramitación diferida. Hablamos de la capacidad de
48
Marco Iacoboni, Lisa M. Koski, Marcel Brass, Harold Bekkering, Roger P. Woods,
Marie-Charlotte Dubeau, John C. Mazziotta, and Giacomo Rizzolatti; “Reafferent
copies of imitated actions in the right superior temporal cortex”. PNAS | November
20, 2001 | vol. 98 | no. 24 | 13995-13999

74
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

espera, a la toma de decisiones acorde al Proceso Secundario. Pero todo pensamiento
implica un cierto grado de modificación del entorno. Que siempre tiene un mismo fin: el
restablecimiento de un cierto equilibrio. No importa cual, no importa como. Pero
siempre estamos en pos de un equilibrio. De una organización del mundo que nos
contiene, mientras nos determina, mientras lo determinamos.

Es más, aprendemos por medio de la Acción. No hay otra manera. Traemos, eso si, los a
priori de nuestra codificación genética. Ellos son también productos históricos sociales.
Los ácidos nucleicos son codificaciones, son formas que expresan transformaciones.
Remotas, claro está. Si volviéramos a repetir lo que se desencadenó tras el Big Ban
seguramente no volveríamos a tener el mismo producto. Somos el resultado de una
marcha singular desde lo macro. Lo somos, por ende, también en lo micro. Por eso
decimos adherir a tres principios epistémicos: Estructuralismo, Constructivismo,
Pragmatismo. Una Estructura que es inmanente49 a las Relaciones, que se Construye
constantemente por la Acción.

Conocemos, de entrada, desde nuestro cuerpo, con nuestro cuerpo. Siempre recuerdo
aquí a Humberto Maturana; ha dicho “conocer es acción efectiva en la praxis del
existir”. Esto condice con lo que estoy diciendo sobre Pensamiento. Mucho antes de la
palabra, un bebé de horas, descubre su lengua mediante las interacciones sensomotoras,
propias de la Intersubjetividad Primaria, mientras “sintoniza”, sincrónicamente, con su
madre. No sabe que se trata de su lengua, por supuesto. Pero sabe de su existencia en la
praxis, que no es otra que la ligada a lo relacional vincular. Así puede largarse por el
mundo. Al que ha llegado desnudo, inmaduro. Y es desde ese dolor, desde esa Angustia
fundante, de esa Angustia prototípica, que es la Angustia del Nacimiento, que empieza a
entender que su vida se juega con los otros. “Condenado a investir”, dice con su
elegante escritura, Piera Aulagnier. Siguiendo, qué duda cabe, a Freud. Investir es
Pensar. No se piensa sin las representaciones de los objetos. Representación que no es
una copia, una fiel traducción. Sabemos, el Sistema Nervioso es muy mal traductor.
Tomamos esos objetos, recortamos algunos aspectos, con ellos configuramos nuestras
representaciones, a modo de transcripciones. Nuestro Sistema Nervioso es un
transcriptor. Desde el vamos, desde los mismos receptores sensoriales, tenemos recortes
de la realidad, un primer nivel de lectura. Veamos que tipo de transcripciones son
posibles. Que tipo de transformaciones son posibles.

Comenzamos con los primeros, los Códigos Viscerales, aquellos envueltos en las
primeras tramitaciones. Cuales respiración, deglución - excreción, alteraciones del ritmo
cardíaco, de la temperatura cutánea, movimiento, desde ese fondo común de
sensaciones llamado cenestesia, generalmente masivas, “en bloque”, bruscas, con
relativa indiscriminación ante la perturbación. Tramitaciones elementales, básicas, en
pos de sostener las constantes de nuestro medio, indispensables para la subsistencia. El
niño que percibe el hambre se mueve; inquieto, llora, patalea. Es fácil pensarlo en una
inundación sensorial que solo tendrá alivio con la asistencia ajena; asistencia por algún
otro que detecta con mayor o menor sensibilidad sus necesidades. Primeras
inscripciones, primeras representaciones, casi el fondo de nuestra vida anímica. Irán
sucediéndose encuentros que ayudarán a conformar trazos de memoria, donde se
conjugan la imagen del objeto, las de la tensión de la necesidad, los movimientos
previos y posteriores al encuentro, las sensaciones de displacer – placer. No hay mejor
49
Inmanente: Que es inherente a un ser o a un conjunto de seres, y no es el
resultado de una acción exterior a ellos.
75
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

descripción que la de Freud, en torno a las Vivencias de Satisfacción y de Dolor, en el
“Proyecto”. Hoy sabemos, de la mano de los conceptos de plasticidad neural, que esas
primeras asociaciones, esos primeros registros, se encuentran en vías de facilitadas.
Facilitación, es decir, consolidación, a modo de “caminos mentales”. Que quedan como
disponibilidad.

Freud, no tan curiosamente, usó este término, facilitación. El mismo que las
Neurociencias, hoy en día, utilizan. Hablamos de facilitación sináptica. Es por eso que
Kandel, un Premio Nobel, en los ensayos con el caracol Aplysia, viene a sumarse a las
intelecciones freudianas. Es que Freud50, desde siempre, - con el sesgo naturalista que
absolutamente lo caracterizaba -, modelizó a partir de la experiencia clínica sobre la
mente, con tanto acierto, que hoy, de la mano de registros experimentales, podemos
encontrar correspondencias firmes. Las Neurociencias no han terminado de estudiar las
líneas que están más o menos explícitas en su obra.51

Lo mismo que esa supuesta “new wave” del horizonte psicológico: el llamado
Paradigma Cognitivo. Es cierto que sus acometidas, muchas de ellas rigurosas, han ido
dando sus buenos frutos. No es el caso negarlo. Pero no debemos olvidar que los
“descubrimientos” de esta corriente no son otra cosa que continuaciones de otros
aportes, mucho más sustanciosos, que han arrancado con el “Proyecto”, incluso con
otros autores pres psicoanalíticos. Cuando uno escucha, bastante a menudo, a esos tan
aburridos como casi insoportables scholars52 locales, pregonando sus investigaciones de
la obviedad, no puede menos que sonreír. Qué no ha dicho Freud, con la observación del
juego de su nietito de 18 meses con el hilo y el carretel, frente a las áridas intelecciones
de esta gente? Intelecciones llenas de intrascendentes categorías, desde donde sus
pretendidamente asépticas metodologías “ecológicas” pretenden entregar novedades
sobre el Pensamiento? Qué no ha dicho, por citar solamente otro ejemplo, Winnicott, en
“La capacidad para estar a solas”, partiendo de sus observaciones en un consultorio de
Pediatría, que digan estas pseudo novedades sobre la “modularidad” de la mente?

Freud, en su tercer modelo de la mente, el de “El Yo y el Ello” 53, llamó a las conocidas
instancias “provincias” del psiquismo. Yo recuerdo haber escuchado por primera vez
50
Freud siempre pensó al Psicoanálisis dentro de las Ciencias Naturales. Así consta
en una de sus obras postreras, “Esquema del Psicoanálisis”.
51
Puede consultarse la excelente obra “Principles of Neural Science”, de Kandel y
colaboradores, Mc Graw Hill (hay traducción al castellano). Lo mismo “El Proyecto
de Freud. Una introducción a la teoría cognitiva y la neuropsicología
contemporánea”, del renombrado neurólogo Karl Pribram, Ediciones Marymar.
52
Se entiende por scholar, dentro de cierta jerga académica estadounidense, a
todo un linaje de estudiosos, muy cerrados en sus oficinas desde donde
rigurosamente desarrollan lo que llaman, no siempre con justicia, investigaciones.
Casi insoportables, bastante alejados de lo cotidiano, suelen ser tan
intrascendentes como creídos. Recubiertos por los ensalmos de la actual
parafernalia de los “Ph.D.” y otras siglas doctorales, también merodean los
modestos círculos de nuestros pagos. Vendrían a ser nuestros “scholars”
vernáculos. Son los que publican en Revistas de “alto impacto”, previa consulta con
los “rankings” mundiales, obviamente en inglés. Ese que no dejan de mostrar en
sus transparencias, cuando nos piden perdón por no haberlos traducido “por falta
de tiempo”, mientras nos atiborran con sus “resultados”.

76
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

“modular” cuando mis padres compraron, allá por los fines de los cincuenta, un
aparador de cocina. Me dijeron que era “modular”. Yo tenía unos pocos años.
“Modular” sonaba a “moderno”, que también solía ser sinónimo de “funcional”. “Los
muebles modulares eran funcionales”. En realidad eran una basura comparada con los
bellos aparadores que se iban retirando de circulación. El roble fue sustituido por el
laminado plástico pintado a soplete. Esa es más o menos la comparación posible con los
aportes al Pensamiento del Psicoanálisis en relación a los de la “Cognitiva”. Sobre todo
esta Cognitiva que sobrenada en ciertos espacios, a modo de gran descubrimiento. Para
nada se entienda que esto es una descalificación de Gardner u otros grandes. Se trata un
intento, personal, de poner las cosas más en cierto lugar. Razonable si se quiere. Con
alguna dosis de eclecticismo, postura de la que casi nunca me desprendo. Tampoco
estoy de acuerdo con la descalificación que viene desde cierto Psicoanálisis. Tan
autosuficiente que termina por no ser Psicoanálisis. 54 No quiero dejar este párrafo, que
no debe entenderse de otra manera que como una invitación a la reflexión, sin dejar de
señalarles que me gusta mucho la palabra “provincias”. Y también los viejos armarios
de roble, por más que venero el recuerdo de mis padres y el entusiasmo con que recibían
aquella remake nacional de los “tiempos modernos”. O ya Post modernos ?.55

La Codificación Visceral implica un grado inicial de distinción entre un Yo y un No Yo.
Con la guía fundamental de la distinción Placer – Displacer. Todo lo displacentero se
expulsa. De un Yo Real pasamos al Yo de Placer. Constantemente amenazado, este Yo
buscará organizar otras tramitaciones. Es cuando emerge la Codificación Analógico
Icónica. Donde ya las sensaciones adquieren una cualidad diferente, tanto que hablamos
de sensopercepciones. Esas imágenes, ligadas a afectos intensos, constituyen nuestro
primer lenguaje. El más fuerte, el más poderoso. Sobre el que armamos nuestro Aparato
Psíquico.

Esta modalidad implica operaciones de sustitución y contiguidad, de continuidad, de no
arbitrariedad. Hay semejanzas. En lo analógico icónico no hay discontinuidades, las
magnitudes son continuas. Está ligada al gesto: es el “graaaaaaande” con que
amorosamente nuestra madre nos engalanó por siempre; es el “muuuuucho”, largo y
sostenido; o el “poquitito”, seco y contraído. Donde la entonación cobra un valor
extraordinario ante lo semántico, que no cuenta para nada. Es la señal caminera que
muestra un risco que se desarma con peligrosas rocas que caen sobre el camino, ese
mismo que vamos transcurriendo con cierto temor cuando estamos manejando en la
montaña. Son las relaciones de contigüidad, continuidad, de analogía. Esas que nos
saludan, con todo su esplendor, magnificencia e ingenio cuando se todas las noches se

53
El primer modelo freudiano es el del “Proyecto”, luego viene el de “La
Interpretación de los Sueños”; por fin el de “El Yo y el Ello”.
54
En este sentido es muy recomendable el trabajo de Isabel Lucioni “Cognición y
Psicoanálisis”, en “Subjetividad y Procesos Cognitivos” (UCES, Buenos Aires).
55
Por aquellos tiempos empezamos a conocer las heladeras eléctricas, los
lavarropas, el material plástico, las radios a transistores, los televisores, el
Wincofon. Se empezaron a construir los departamentos, esas jaulas modernas
donde cuando se tapa un “vertical” todo el mundo se baña a la vez y otras cosas
por el estilo. Mucha basura vino con todo eso. Ahora nos queremos volver a vivir a
una casa en un barrio. Aunque justo es decirlo todos extrañamos aquellas pesadas y
fieles Siam que siempre enfriaron como los dioses y nunca se terminaron de romper.
No todo era basura.
77
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

nos produce la maravilla de los sueños. La que Freud describió en “La Interpretación de
los Sueños”. Es el Proceso Primario.

Y después, en ancas sobre la imagen, desde la repetición animada por el rostro de la
madre, el niño irá uniendo perceptos con palabras, organizando sus estereotipos
verbales, aquellos que asientan en Area de Wernicke. Nacerá nuestro otro lenguaje, el
Digital. Ese que es arbitrario, discontinuo, de la no semejanza. Donde hay sustitución.
Esa rara herramienta que nos pone casi al borde de sostener que lo que no se nombra no
existe. Esa herramienta que ha permitido crear a Edipo y Hamlet, la penicilina, la
agricultura o los viajes a la Luna. Esa que nos permite ahorrar magnitudes de tiempo
increíbles, como ahora, cuando intento llegar a Ustedes con estos pensamientos.

Si, hay una identidad entre Pensamiento y Lenguaje. Solo que el Pensamiento es un
círculo mayor, más abarcativo que el del Lenguaje. El Lenguaje, me refiero ahora al
Lenguaje Digital, el del Cerebro Izquierdo, que implica un círculo contenido y
desbordado por el del Pensamiento. Ya lo vengo sosteniendo con aquello de la forma y
la idea. Con esa visión ecológica – ahora si que uso esta palabra en el buen sentido – al
decir del Bateson de “Pasos hacia una ecología de la mente”. Toda la Biosfera como un
conjunto de relaciones, como un gran pensamiento; una gran puesta en forma, con
intercambios constantes. Donde nuestro Pensamiento queda inmerso en una red de
pensamientos. Pero volvamos, para evitar dispersarnos, al más recoleto ámbito del
individuo – sujeto.

Esas Representaciones Cosa irán estableciéndose en conjuntos, como sujeto y
predicado. Luego sucederán otros tipos de relaciones. Las de causalidad, temporalidad,
especialidad, comparación, consecuencia o eventualidad. Es el Proceso Secundario. Con
la emergencia del Lenguaje propiamente dicho, con sus potencialidades de
transformación del mundo. Claro que primero se establecerá la omnipotencia del
pensamiento, pues el Principio del Placer se aprovechará de las circunstancias. Y se
analogizará palabra y cosa. Bastará con nombrar para que la cosa aparezca. La fuerza
imperiosa de los deseos, apoyados en la indefensión característica de nuestra especie,
nos llevará por los caminos de la magia y el animismo. Más tarde vendrá el frágil
predominio del Principio de Realidad, del Pensamiento Científico, aquel de las verdades
transitorias, reemplazables. El Pensamiento que en vez de sustituir la realidad, busca sus
transformaciones posibles. La Ciencia concurre a desanimar el mundo. Siempre
decimos, “la ciencia no prueba, indaga”.56

Pero, como creo que va quedando claro, mucho antes de este Pensamiento, se agitan las
modalidades más crudas y elementales. Es el territorio de la fantasía. Como sistema de
pensamiento, con sus relaciones más cercanas al Proceso Primario. A la realización
mágico alucinatoria de la que nunca nos podemos desprender. Son esas
sensopercepciones las que se guían por el imperio de los deseos. Donde moran las
transformaciones topológicas. Donde un cuerpo se prolonga en el otro, sin solución de
continuidad. A modo de las estatuas con el tema de la maternidad, la piel del niño se
continúa con la de su madre, en forma indivisa.

Habría tres geometrías: la métrica, fundada en la noción de distancia, donde dos figuras
son equivalentes en el sentido matemático de la palabra; la proyectiva, donde dos
figuras son también equivalentes, sin ser “iguales” en tanto podemos pasar de una a otra
56
Esta es una expresión de Gregory Bateson.
78
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

por una transformación proyectiva, en perspectiva; la del análisis situs, donde las
figuras son equivalentes en tanto podamos pasar de una a otra por una deformación
continua, siempre que se respete dicha continuidad. Esta es la Topología, curiosamente
la modalidad más elemental, más primaria, del modo de representar del hombre. La
última en descubrirse desde el pensamiento lógico. Las relaciones euclídeo proyectivas
son más tardías, evolutivamente hablando, para el niño. El niño piensa primero en
términos de las relaciones topológicas.

Muy montadas en el tacto y la visión, estas modalidades son las que nos permite pensar
en mecanismos de las fantasías de incorporación y expulsión. Propias de los tiempos del
Esquema Corporal Primordial. Hay una ontogenia del Esquema Corporal; tenemos, en
esos tiempos fundantes, una superficie externa, bordes, cavidades, conductos, una
superficie interna, un espesor. Por allí discurren nuestras vicisitudes, el serpenteo del
instinto en pos de su inseparable objeto. Ese es el reino de las fantasías. Donde mora
nuestro Yo junto a los Objetos, constituyéndose una particular semiosis, una verdadera
manera de entender el mundo. Un entender, un conocer, que implica un hacer. Un
entender, un conocer, que se ha forjado haciendo. Haciendo con los otros. Grabado en
los patterns, en los patrones, de nuestras huellas de memoria.

La palabra vendrá a recubrir con modestos grados de eficiencia esas organizaciones
sintácticas – semántico - pragmáticas. Que son inconscientes, dispuestas a la acción. Se
desprende entonces que para nosotros, desde esta Psicofisiología, el inconsciente es la
condición del lenguaje. No al revés. Lo mismo ha dicho, desde otro lugar, Laplanche.
Podemos acordar que el inconsciente está escrito como un lenguaje, pero no del
lenguaje ligado a la conciencia. Tal como sucede con el Lenguaje Digital, el lenguaje
según la acepción corriente.

Tenemos dos lenguajes: el más poderoso y determinante es el Analógico Icónico, ese
donde se forja nuestro carácter, nuestra epistemología espontánea. 57 La Palabra, con
mayúsculas, despojada de su carácter de “creadora” del mundo, alejada del “todo está
en la palabra”, es una herramienta relativamente eficiente para intentar acceder a
aquellas anhelantes configuraciones.58 Estamos en el nivel de las Representaciones
Palabra, donde también se juega el bucle sensoriomotriz. Representaciones que se
alojan, como sabemos en la confluencia de los lóbulos occipital, temporal y parietal,
donde el Analizador Semántico, es el asiento de los llamados neurosemas.
Esos depósitos de memoria, que resumen las diferentes modalides sensoriales y motoras
que se condensan en cada palabra, unidas al afecto. Para cada uno de nosotros hay un
“verde”, un “atardecer”, un “ahora”. En las descomposiciones del lenguaje, como en el
caso de las Afasias, es posible ver cómo estos neurosemas se alojan a cierta “distancia
57
La expresión “epistemología espontánea” es también de Bateson. Definida la
epistemología como nuestra manera de pensar y decidir, fundamentalmente
inconsciente, es sencillo entender que ella es la base de nuestro carácter. También
resulta fácil darse cuenta de las limitaciones de la palabra para dar cuenta de
nuestras mociones inconscientes.
58
Sobre el tema de la fantasía puede consultarse el gran trabajo de Susan Isaacs,
“Naturaleza y Función de la Fantasía”, de los años 30, en “Desarrollos en
Psicoanálisis”, Paidós. Además, por supuesto que desde una óptica absolutamente
distinta, el trabajo de Bateson “Una teoría del juego y la fantasía”, que se encuentra
en “Pasos…”. También, ahora sobre “Esquema Corporal Primordial”, puede
consultarse un artículo de Carlos Ríos en “Revista Psicoanálisis. Cuerpo, Imagen y
Significado”, Nro. 1, Vol. V, 1983, APdeBA.
79
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

semántica” uno de otro. Hecho clínico que muestra inexcusablemente que nuestro
cerebro aloja dichas representaciones en organizaciones por categorías, que siguen el eje
fonológico sintáctico o el semántico. 59

Dicho sea de paso, el Esquema Corporal, que conocemos como una Gnosia, es decir
como una Función Cerebral Superior60, es un constructo conciente; que asienta siempre,
inexorablemente, sobre las fantasías ligadas a lo primario. Lo mismo que el Lenguaje
Digital o las Praxias. Toda nuestra actividad conciente, que duda cabe, asienta sobre el
bullir de las fantasías primarias. De sus vicisitudes, de la regulación afectiva que de
ellas se desprendan, vendrán nuestras posibilidades de tramitar la realidad.

Es en el marco de nuestras relaciones con los otros que se va conformando el
Pensamiento. El que nos permite, a su vez, modificar esas mismas relaciones. Es decir,
pensar nuestros Pensamientos. Condición netamente humana. Como lo hemos intentado
hacer en esta clase.

El sentido de la bio lógica.
Qué tiene la biología para decir sobre la vida?

Prof. Dr. Roberto C. Frenquelli

Como siempre sucede, se entenderá algo del título recién al final del recorrido. No solo
de esta clase, también de este curso. Es más, posiblemente a lo posible de toda nuestra
vida. Sin dudarlo, me incluyo en la dificultad.

He tomado una pregunta de un Estudiante. Que hace unos años, muy apasionadamente,
dijo: “…qué tiene la Biología para decir sobre la vida?” Como siempre, lo de aquel
joven encerraba varios problemas. En primer lugar, él había escuchado esa misma
59
Resulta muy interesante el análisis de las llamadas Parafasias Semánticas. Los
afásicos nos enseñan que ciertas familias de palabras se alojan en conjuntos
definidos, suerte de “familias”, que se notan muy bien tanto en los procesos de
pérdida como de recuperación del lenguaje. Lo mismo pasa con otros fenómenos de
Anomia. O en los Lapsus o en el “fenómeno de la punta de la lengua”, de hecno no
vinculados necesariamente a la patología.
60
Es evidente que las Funciones Cerebrales Superiores, como Gnosias, Praxias y
Lenguaje, de las que nos hemos ocupado in extenso en otros sitios, vinculadas al
acto voluntario, conciente, son una expresión derivada de toda esta perspectiva del
desarrollo del pensamiento. Sin dudas, bajo la grandiosidad del acto del virtuoso,
pensemos en el gesto de un gran futbolista, se ocultan antiguas configuraciones
sensoriomotrices. De hecho absolutamente inconscientes. Productos de encuentros
remotos, pero sin duda altamente significativos. Cuánto hay de los juegos en brazos
de la Tota cuando el Diego se hamaca frente a Shilton ?.
80
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

pregunta, aquí, en esta Facultad, de otro Docente. Acaloradamente adhería a la idea que
la Biología no tenía nada que decir sobre la vida. Podía entender que aludía a vida como
“vida humana”. Sabemos, por definición, que la Biología es el “estudio de la vida, de lo
viviente”; entonces estábamos frente a un segundo problema, que es el de las paradojas.
Extraña idea, nos puso frente a frente, en oposición. Alguna de las dos posiciones,
quedaba en riesgo de quedar en el lugar del absurdo.

Me gustó la pregunta, casi mejor, diría la intervención de aquel joven. Corrijo lo de
pregunta, pues no era claramente una pregunta. Era casi una afirmación. Pero nos dejaba
un gran campo para pensar. Los Docentes de esta Facultad tenemos pocos momentos de
encuentro realmente académico. Diría que casi ninguno. Los que tenemos no los
tenemos por la institución en si misma. Los tenemos por otras razones, o bien por
cuestiones profesionales, o bien por un cierto grado de amistad, lograda en otros
momentos y lugares. Son los Estudiantes, como les pasa a los hijos de matrimonios
disfuncionales, los que traen y llevan cosas. Ser Estudiante, en cierta medida, es un acto
heroico: tienen que resistir a los “Docentes – Padres”. Algunos lo logran
admirablemente.

Yo estaba por leerles lo siguiente:

“El hombre piensa de dos modos: uno, el modo natural que compartimos con las
bestias, el otro, el modo convencional (la lógica) del que sólo dispone el hombre”,
Guillermo de Occam (1289-1349)

“Los políticos ignoran que en la base de sus problemas está lo biológico”, Bateson

“Pero lo psicológico asienta en lo biológico” , Bion (1992)

“Primacía de lo biológico, supremacía de lo psicológico”, Sabelli (1989)

“En ciencia es malo, muy malo aceptar que hay umbrales que nunca podremos
cruzar”, R. Thom

Posiblemente una manera un tanto extraña para iniciar una exposición. Con varios
personajes. Tal vez conocidos por Ustedes. Guillermo de Occam vivió entre 1298 y
1349; era de la Orden de los Franciscanos, un importante filósofo, muy conocido por la
famosa idea de la “navaja de Occam”. Bateson, un antropólogo y epistemólogo del que
seguramente nos escucharán bastante; Bion, un célebre nombre del Psicoanálisis
británico; Thom, un matemático, el de la Teoría de las Catástrofes, muy asociada a la del
Caos. Y Sabelli, un argentino, poco conocido tal vez, médico, un pensador interesante y
complejo que alguna vez nos visitó, vive en Estados Unidos. Por ahora las dejo aquí.

Quiero empezar hablándoles acerca de los Seres Vivos. Resulta interesante ver las
respuestas que dan los Estudiantes cuando se les pregunta sobre lo viviente, sobre los
Seres Vivos. Creo que la gente de la Biológica I ha tomado este tema, a modo de
investigación. Aparecen muchas palabras sueltas, como “movimiento”, “algo que
reacciona”, “equilibrio”. A este respecto, J. Monod, un Nobel vinculado a la Genética,
en “El Azar y la Necesidad” nos da tres categorías de análisis:

81
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Morfogénesis Autónoma / Invariancia Reproductiva / Teleonomía

Tres cuestiones que nos caen de entrada muy pesadas. Pero no os desaniméis. Veamos
un poco. Morfogénesis Autónoma supone que nuestras formas provienen de un dictado
que parte de nosotros mismos, que somos organizaciones que nos producimos a
nosotros mismos, dictándonos nuestras propias leyes. Lo de Invariancia Reproductiva
establece que los linajes que se van dando en la deriva del tiempo producen semejantes,
un hombre produce otro hombre, no algo distinto de si mismo. Teleonomía tiene que
ver con el thelos de los griegos, con los fines, con el “para qué ?” . Una respuesta a esto,
vinculada a la existencia de una causa que tenga que ver con el final, , nos diría que
estamos donde estamos para cumplir con un cierto objetivo, para llegar a cierto punto,
llevados por una flecha hacia un blanco preciso. Llamamos a esto Finalismo.
Responderíamos a ciertas determinaciones que inexorablemente llevan a un Fin. Una
idea muy interesante para las Religiones. Nuestro pasaje por la vida, justificado por
intereses celestiales. A veces como una prueba, un pasaje para alcanzar cierto objetivo.
Esta idea es propia de la Teleología, que tiene que ver con el Finalismo, con las Causas
Finales. Hay algo que resulta trascendental, que está más de lo inmediato, de lo
corriente.

Teleonomía, en cambio, supone que los Seres Vivos representan en si mismos un
Proyecto, que les es inmanente. Ese Proyecto que somos, en este caso, no nos
trasciende. No hay otro Propósito. El Propósito de la Vida, en todo caso, es la Vida
misma. No otra cosa. Purposelessness, dicen los ingleses, con esa particular elegancia y
economía de su idioma.

Todo esto, por favor, entendámoslo como algo muy sucintamente dicho. Cada uno de
estos términos tiene pesadas intelecciones. Pero bueno, adelante! Por de pronto nos
hemos topado con una hermosa palabra: Autonomía, que quiere decir “dictarse leyes a si
mismo”. Esto es un concepto bien de la Biología. Tanto de la Botánica, como de la
Zoología, como de la Biología Humana.

Hace poco leía de un importante filósofo acerca de sus recuerdos cuando observó, en su
primeros años de escuela, las formas de unos pólenes, al microscopio; de cómo había
experimentado la maravillosa sensación del palpitar de la vida en ese mundo invisible 61.
Bellas formas, que replican las del mundo visible, portando material genético merced a
unos pelitos que recubren el precioso material central, responsable de la información.
Esos pelitos, vibrisas en lenguaje más pulido, son como pequeñas alitas que producen
un movimiento de rotación, un “spin”, al ser tomadas por el viento 62. Para llegar a
fecundar a otra flor, pudiendo adherirse mejor. Y así, de ese modo, generar una semilla.
Y esta otra planta. Y otra flor. El circuito eterno de lo viviente. Donde hay una
indistinción Productor – Producto.

Somos Estructura, es decir elementos y relaciones. Somos organización, como modo
particular de relación que fija la dinámica de las transformaciones posibles. Somos
Máquinas, no en el sentido “maquínico”, mecanicista, simplificador, cual una polea o
61
Me refiero a Kart Lowith, en su libro “Heidegger, pensador de un tiempo
indigente”.
62
Esta particular forma de polinización se denomina Anemofilia. La estructura
descripta recibe el nombre de “saco aerífero”.
82
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

una palanca. Lo somos como Unidades Complejas; dotadas de una Unidad, de un
Sentido. Toda Forma representan algo, toda Forma es una Idea. El Sentido de la Vida,
adelantándonos un poco, es la Vida misma. Un maravilloso intercambio de mensajes.
Hablamos de Máquinas Humanas, en el sentido de una verdadera “ingeniería” de capaz
de sutiles transformaciones. “Ingeniería” como ingenio, como creación, invención.

La palabra máquina suena duro. Tal vez esto tenga que ver con la vieja idea de una
Biología ligada a los preceptos de la Física. No como una Ciencia independiente. Si
pensamos que una máquina es un Sistema de transformaciones, no solo de fuerzas,
estamos en otro terreno. Ha sido precisamente Heinz von Foerster, con su concepto de
Máquinas No Triviales, quien nos ha ayudado a pensar un poco mejor esto. Sin los
prejuicios fisicalistas, mecanicistas, de las máquinas como meros sistemas
transformadores de fuerzas.

De acuerdo a este genial autor, de quien pueden leer un artículo sin desperdicio,
llamado “Objeto, Lenguaje y Realidad”, han sido precisamente las Sinapsis las
responsables de la No Trivialidad de la Máquina Humana. Una Máquina Trivial, por
ejemplo, resulta cualquiera de las “máquinas” de las que disponemos muy orondamente
en todo momento. Por ejemplo, la misma computadora sobre la que estoy escribiendo
ahora. Cada vez que oprimo la tecla “t”, esta se dibuja en la pantalla, posteriormente en
una impresión. Siempre dentro de una lógica férrea, la Máquina Trivial responde
inquebrantablemente de la misma manera. Podemos desarmarla, conocer todos sus
componentes, decimos que resulta Sintéticamente Determinable. Con gran paciencia
podemos llegar a conocer todos sus recursos, absolutamente todos: decimos que esta PC
es Analíticamente Determinable. Y finalmente, para seguir con sus características
triviales, diremos que no depende de una Historia. Ha salido de una fábrica, tal vez
remota, ubicada vaya uno a saber si en Taiwán o Indonesia; carece absolutamente de
alguna clase de emparentamiento con quien la ha producido, tampoco tiene ningún
emparentamiento con sus productos, como serían mis escritos. Hay un divorcio total
entre Productor y Producto.

Las Sinapsis han hecho posible que nuestro Sistema Nervioso opere estableciendo
redes, “caminos neuronales” diversos, singulares. Nosotros no somos un sistema de
entradas y salidas como el monótono aparatito del señor que nos cobra en un
estacionamiento. O como un sistema cloacal, donde no hay otra cosa que una Entrada y
una Salida, sin obstáculos.

En cambio, en nuestro nivel, cada perturbación ambiental lleva un tratamiento diverso.
Las Máquinas Humanas son divertidas. Eso quiere decir “divertido”, que es distinto,
que es novedoso. Esta clase será diversa, tan diversa como el número de personas que la
lean. No hablo de “divertida” al estilo de un intrascendente “happening”, o mejor como
se estila ahora, de un “happy hour”63. Las Máquinas No Triviales son Sintéticamente
Determinables; es posible reconocer hasta el último de los átomos que componen
nuestro cuerpo. Pero nunca lograremos saber todas las posibilidades, las variaciones de
un Ser Humano: somos Analíticamente Indeterminables. Por eso Freud supuso con
razón que un tratamiento psicoanalítico era “terminable”, pero que el análisis es
“interminable”. Por último, lo damos por supuesto, somos Históricamente
63
Desde hace bastante tiempo, aunque actualmente a gran escala, asistimos a una
gran escalada de “diversión organizada”. Que no es diversión. Casi todo es “un
chiste para Tinelli”.
83
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Dependientes. Respondemos a un linaje, venimos de un semejante, generamos
semejantes. Si mis padres o mis hijos están en Taiwán o en Indonesia, no nos resultará
nunca un hecho indiferente.

Julio Moreno, en un libro muy recomendable, “Ser Humano. La inconsistencia, los
vínculos, la crianza”64, dice que somos lo que somos por error en nuestra animalidad.
Los animales, como escuchamos todos los días, no se equivocan. Yo no creo que todos
los animales sean iguales. Es posible que un insecto repita bien al estilo de una Máquina
Trivial, con una lógica imperturbable. Pero tal vez un gatito ya no. Acaban de contarme
algo escuchado en una Veterinaria. Una compungida niña había llevado su gatito que se
había arrojado desde un octavo piso. Debemos suponer un error de cálculo ?, tal vez
impericia en las aptitudes gatunas ?. No lo sabemos. Pero cualquiera que haya
observado a su gatito, a su perro, sabe que ellos se desesperan ante la partida del amado
amo. Nunca han visto a un perro desesperado por subir a un auto ?, por correr por el
campo ?. Si no lo han visto…, les recomiendo hacerlo. Tener una planta, no digamos un
animal en casa, es una brillante ocasión para estudiar Psicología 65. Durante un tiempo
observé dos perros en mi barrio: estaban todo el tiempo solitos, en una terraza. Cada
tanto encontrábamos a cualquiera de ellos, medio maltrechos, vagando por la calle,
ladrando inútilmente en la puerta de su casa. No me parece descaminado pensar que
estos perros se tiraban al vacío, desesperados ante la soledad, deseosos de reunirse con
“el otro”. No parece tan cierto aquello de la “rigidez” del instinto en estos animales.

Vuelvo a Moreno, el hace una ecuación: H = A + U; donde H es humano, A es
animalidad, U es lo humano de lo humano. Algo así como una versión simplificada del
famoso aserto: “el hombre tiene todo lo del animal, más algo que le es propio,
distintivo”. Claro que A + U no es una simple sumita; es una compleja interacción, un
muy complejo ensamble. Moreno dice que por ese “error de nuestra animalidad” es que
tomamos contacto con inconsistencias. Inconsistencias, una bella palabra. Por lo
sugerente que resulta. Inconsistencia tiene que ver con contradicción, con paradoja. Con
lo incompleto, con lo enigmático, lo misterioso. De hecho que todos nosotros, todos los
días, en todo momento, tratamos de borrar la percepción – conciencia de lo
inconsistente. Tratamos de volver a la lógica binaria, irreductible, del “negro es negro”,
“blanco es blanco”. Pero bueno, también estamos abiertos al cambio, a retranscripciones
de nuestros sistemas representacionales.

Me resulta difícil pensar que somos “un error de la animalidad”. Lo entiendo en tanto la
Evolución “juega a los dados”, en tanto el Azar tiene mucho que ver con lo que ha
resultado nuestro Sistema Nervioso. En todo caso me parece un “error genial”. Ese
“error genial” es nuestro Telencéfalo, nuestro Tercer Cerebro, el responsable de la
Imaginación abstracta, de la Creación. Y del Lenguaje.

La Repetición puede verse también desde lo lleno del vaso: puede ser un intento de
modificar algo. Todo depende del grado de tozudez. En nombre de que pomposamente
llamamos “experiencia”, tropezamos dos veces, muchas más también, con la misma
piedra. La Repetición, si es que podemos hablar de ella, nos pone de cara a una cierta
64
Julio Moreno es un destacado psicoanalista porteño, en sus primeros años de
trabajo hizo una ingente formación en investigación médica básica. El libro, del año
2002, fue editado por Libros del Zorzal.
65
Acá me pongo un poco como Descartes, que invitaba a pasar a un sitio que
llamaba “biblioteca”; allí tenía algunas piezas anatómicas, animales, para disección.
84
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

imposibilidad de resolver de un modo más adecuado la contradicción. Predomina el “es
cómo yo digo”, no se tolera la co presencia de “no es cómo yo digo”.

Y aquí es cuando debo decirles que Julio Moreno, tal vez sin ninguna mala intención de
su parte, deba reconocer una enorme deuda intelectual con Gregory Bateson. Introdujo,
hace muchos años ya, el problema de la paradoja en sus estudios sobre los delfines,
también – por supuesto – en el hombre. Y en tren de recomendar lecturas, no dudo:
“Una teoría del juego y la fantasía”, en “Pasos hacia una Ecología de la Mente”.

En “Espíritu y Naturaleza”, nos dice que en Biología no hay valores monótonos. Esto
quiere decir que la deriva de un número no es lineal: uno, dos, tres, cinco, siete y así…;
en Biología los valores son cambiantes, por arriba y por debajo de la línea del cero…,
al estilo de dos, tres, menos uno, cuatro, menos dos… Jocosamente dice que los
políticos están muy acostumbrados a aumentar en forma lineal, que eso es antibiológico,
en otras palabras “antivida”. La vida es un constante cambio, una constante oscilación.
Donde la certeza cede lugar a la incerteza. No es bueno eso de las “re-re-elecciones”
Alguna vez “hay que largar”. Ignorar la base biológica de las cosas, tarde o temprano,
lleva a grandes catástrofes. Seguir sumando dinero, por parte del capital internacional,
terminará con todo, incluyendo el propio capital. Eso es la inconsistencia.

Una lamentable operación es aquella que lleva tirar dardos contra la Ciencia. Como si
ella fuera la culpable de la polución de los ríos y los mares, del agujero de ozono, de la
pedrada de hace unos meses atrás. La Ciencia es un relato propio de las características
humanas. Está claro que podemos hacer explotar el planeta en cualquier momento. Pero
esto no es culpa de la Ciencia y de los Científicos. Esto es, en todo caso, aquello del
“error de nuestra animalidad”. El haber salido del molde de lo Trivial. Ese es el precio
de haber desafiado a los dioses. Y bien, aquí estamos. Veremos qué pasa, como dicen
Lorenz y Popper, en un libro que han escrito juntos: “El porvenir está abierto”. Veremos
hacia dónde. Pero es muy malo, “no cruzar umbrales”. Nuestro medio académico parece
estar caminando raudamente hacia el terreno de la “anti ciencia”. Una fraseología
interminable se sacude. La famosa expresión “no hay progreso” confunde. Se entiende
que todo rigor, toda minuciosidad en el tratamiento de un tema es algo fútil. Me hace
acordar a los setenta, cuando algunos compañeros de izquierda, hoy grandes
empresarios de la Medicina, hablaban de la “reacción”, de los “reaccionarios
cientificistas”. Ciertos lugares de trabajo, ciertas personas, eran verdaderos anatemas.
Hoy, en nuestro medio, tomar a la Psicología como Ciencia, al Psicoanálisis como
Ciencia, es anatema. Creo ver allí la misma postura fanática de aquellos años. La
Biología, en una rápida reducción, ha caído del lado de la “reacción”. Ya no
“cientificista”, es simplemente la “reaccionaria Biología”. Pero en los setenta la gente
era un poco más “léida”.

Sabelli habla de “La Unión de los Opuestos”. Muy a lo Heráclito, juega con las
oposiciones. Entiende a lo Biológico como anterior evolutivamente hablando, como
algo más extenso y menos complejo; lo Psicológico, que coloca en orden de
complejidad por encima de lo Sociológico, como más moderno, menos extenso y
complicado. Y en mutua interacción. E instala estos términos: Primacía, Supremacía.
Habla de la “unión de los opuestos”, donde hay lucha y armonía; se establece un

85
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Proceso, con un flujo irreversible, sometido a bifurcaciones, con cambios y creación de
estructuras.66

Yo creo que es harto difícil despegar “lo biológico” de “lo psicológico”, de “lo social”.
Si lo entendemos como Proceso. Sí creo que son esquematizaciones necesarias para el
estudio. Si se quiere, tal vez como mejor decir, son reducciones útiles. Confieso que no
tolero muy bien expresiones tales como “y aquí estamos hablando ya no de lo biológico,
hablamos de lo psicológico”. Entiendo que es una expresión prejuiciosa,
epistemológicamente incorrecta. Entiendo que podemos hablar de diferentes maneras,
fundamentalmente de diferentes métodos para abordar a los hechos. Pero los hechos son
unitarios. Ya hemos dicho que la “animalidad” está inextricablemente unida a la
“humanidad”. Es más, hemos visto las insuficiencias de la humanidad. Insuficiencia
que tal vez sea su máximo honor, su punto más elevado, a la vez que el más frágil.
Prefiero pensar a lo psicológico desde lo funcional, como una propiedad emergente de
la materia organizada. Donde todo lo existente se remite a tres elementos
fundamentales: la Energía, la Materia, la Información. Opino que esas expresiones a las
que me refiero un poco más arriba, tales como “no estamos hablando de lo meramente
Biológico…”, no sólo están cargadas de prejuicios, también tienen mucho de gastadas
contraseñas semánticas, al servicio de “marcar territorio”, generalmente frente al temor
de ser interpretado como un “positivista”. Hoy en día, en realidad casi siempre pasó –
aunque con los lógicos cambios que impone el dictum de la moda y el poder - , si uno
no dice “subjetividad” en las primeras diez o veinte palabras que pronuncia, está poco
menos que muerto. 67

Vuelvo al valiente Estudiante del que les hablaba al principio. No hay dudas que aquel
joven repetía alguna de esas frases tan repetidas. Lamentablemente. Aquella no era una
pregunta genuina de un Estudiante. Estas son preguntas ingenuas, frescas, muestran
desconocimiento pero de otra manera. Una manera que es humilde e inteligente a la vez.
Es fácil darse cuenta. Aquella pregunta, aunque útil para esta ocasión era un “como sí”.
Era producto de uno de los primeros pasos en la apropiación del conocer, que es la
imitación. Con esto estoy dejándole paso a aquel joven, pues desde la imitación puede
nacer lo verdadero, en el sentido de lo propio. Vuelvo a aquello de la torsión del
Instinto. Algo que es posible cuando éste, venido de las profundidades del Cuerpo, sus
intersticios, desde las mismas “tripas”, atraviesa las capas superiores del Sistema
Nervioso Central: el Sistema Límbico, la Corteza Cerebral. Es allí donde su objeto pasa
a ser contingente.

Se habló del “suicidio de las ballenas”, según ciertos episodios que suelen llamarnos la
atención en las noticias que nos llegan desde otros lares. Como el caso de Australia. No
es tal suicidio, ni una supuesta demostración más de la hipótesis del “instinto de
muerte”. Sabemos que la ballena madrina, la que guía el conjunto, pierde el sentido de
la profundidad con los cambios de las mareas. Es un error del “sonar” que les indica la
66
Sabelli, un pensador vigoroso, establece tres principios para su “Teoría de los
Procesos”: Monismo Dinámico (Primacía-Supremacía); Unión de los Opuestos;
Devenir Creativo. Entiende como Proceso a cualquier Sistema en desarrollo e
interacción.
67
Hubo épocas donde “había que decir”, por ejemplo, “dialéctica/mente” mientras
se iba para atrás y para adelante con el pulgar opuesto al resto de los dedos;
también estuvo muy de moda decir “dar cuenta de…”; “pecho malo, pecho bueno”
y tantas otras sandeces.
86
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

profundidad. En nuestro más modesto Parque de España, al parecer, también hay
“perros que se suicidan”. Me inclino a pensar que se trata de un error de cálculo. Pero si
hay perros, también gatos, que se mueren de tristeza, que se desesperan al máximo. Que
mueren por Amor. Que es una cuestión bio – lógica.

Nosotros diremos que es imposible entender el entorno sin entender lo entornado. Que
sin una visión de conjunto vamos descaminados. No es posible conocer lo exterior sin
conocer lo interior. Para nosotros, hablar del Cerebro Humano, implica la posibilidad de
entender la Cultura. De hecho al Sujeto. No hay Sujeto sin Cerebro, no hay Sujeto sin
Cultura. Entendemos los opuestos Naturaleza y Cultura en un trabajo sinérgico,
exactamente lo mismo que a otros pares clásicos como Mente y Cerebro, Genético y
Ambiental o, si quieren una versión más simple, lo Interno y lo Externo. Pares
antitéticos unidos en una operación recursiva, de indistinción. Nuestra Subjetividad
asienta en la trama íntima de las redes neurales, no puede ser de otra manera. Nuestra
Subjetividad, no es otra cosa que la trama diversa y cambiante, autoorganizada de
complejas determinaciones y azar, con múltiples entradas y re entradas caleidoscópicas
en incesante relación. Siempre decimos: la relación es la Categoría fundamental de lo
Viviente.

Afirmaremos que la Biología tiene mucho que decir sobre la Vida. Y sobre la
Psicología. La general oposición a la Biología, bien fundada en esa hermana del
prejuicio que es la ignorancia, nos ha puesto en un lugar de privilegio. Que es el lugar
de luchar contra brutales intentos de cerrar cuestiones, propio de la intolerancia a las
inconsistencias características de cualquier teoría.

“Serás como tu padre, pero no serás como tu padre”. Así reza la extraordinaria captación
de Freud acerca del drama de nuestra existencia: el Complejo de Edipo. El aferramiento
a las figuras de crianza tiene que ver con nuestra Bio – Lógica condición. Y desde allí se
desencadena todo nuestra dramática, tan claramente encerrada en este decir. Pues somos
mamíferos nacidos prematuramente, con mucho tiempo de dependencia a las figuras de
apego, con un Cerebro capaz de imaginar desde muy temprano. Con nuestra capacidad
para crear nuevos conjuntos, nuevas formas, nuevas insolubilias, siempre bajo la
presión de la Cultura. A partir de allí es que nos vemos ante la extraordinaria tarea de
Ser Humanos. Aunque para mi suena mejor Devenir Humanos.

Ese Cuerpo del que les hablo, que palpita anhelante por los otros, no es otro que el de la
Bio – lógica. El de la Lógica de lo Viviente. Es el Cuerpo del chupeteo intrauterino, el
del Reflejo de Moro, el del llanto, el de la onomatopeya. Es el cuerpo de la Pasión. El
que irá engarzando en las Sinapsis nuestra Historia singular. El tan mentado “Cuerpo de
la Anatomía”, el no menos mentado “Cuerpo del Psicoanálisis”, por citar algunas
variantes, son descripciones. Nada más que descripciones. Hechas desde el polo de la
Razón, desde un Lenguaje bien exterior, conciente. Mucho antes del Lenguaje Digital
tenemos otro Lenguaje: el Analógico Icónico. Donde hay otra Anatomía, la del Análisis
Situs, la del Cuerpo Topológico. Algo que el niño descubre, conoce palmariamente,
mucho antes del Cuerpo de la Anatomía o del Psicoanálisis. Ese cuerpo, el que nos
conecta “mágicamente” con los otros, en prolongaciones extensas e indiferenciadas, es
el Cuerpo de la Bio lógica. Nada más evidente, nada más adecuado ante la difícil tarea
de comenzar la vida en tan desventajosas condiciones.

87
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Para nosotros, y en esto creemos seguir fielmente a Freud, el Lenguaje brota desde
nuestro interior. Desde esa desesperada búsqueda que se inicia con el llanto y la
onomatopeya. La de M de “mamar”, de “madre” y “amor”. Para la Biología el Lenguaje
no es un mero “jueguito de palabras”, de meras similcadencias y, muchas veces, ya en
un terreno más bien trágico, de falsas etimologías 68. Es el que brota desde los complejos
imagen emoción que nos constituyen desde los primeros momentos. Que siempre son
momentos junto a los otros. Por eso, digámoslo sin ambages: la Biología es siempre
relacional vincular. En realidad, nada de lo existente deja de representar un conjunto de
pautas interconectadas, en Proceso.

Comentario sobre trabajos de Allan Schore
Curso de Formación Docente Continua en Desarrollo Temprano
Clase del Prof. Dr. Roberto Frenquelli

Rosario, 17 de agosto, 2002

Voy a tratar de exponerles algunas cosas que he estado leyendo, buscando
producir un diálogo, para ir articulando en toda esta tarea de Desarrollo Temprano. Que
viene creciendo, a mi juicio, muy bien.
Las primeras clases de Desarrollo Temprano las di en 1992; si bien ya desde el
’84, cuando nos hicimos cargo, siempre fuimos apuntando a las problemáticas del
desarrollo desde diferentes lugares, como por ejemplo, desde la Etología. Desde el
primer curso que dimos en es Facultad de Psicología.

68
Para la Biología el Inconciente es la condición del Lenguaje. No al revés.
88
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Siempre dije que no era la persona más indicada para dar esas clases, en la
medida que yo sentía que si bien tenía un fuerte interés, que no era, ni soy,
verdaderamente un especialista en el tema, ni un investigador en el tema. He dicho que
mi esperanza es que en el futuro esté en este lugar una persona con formación
relativamente sistemática y, mucho mejor aún, que fuera un psicólogo.
A diez años de esas primeras clases, nosotros hoy tenemos esta instancia de un
Curso de Formación Continua en el tema. Entonces, más que nunca, la intención mía es
realmente discutir cuál es nuestro futuro, hacia qué punto nos dirigimos, decirlo con
toda sinceridad; no hoy, sino todas las veces que nos encontremos estudiando este tema.
Debatir cuál es, entonces, el sentido de este curso, el sentido de este grupo, cuáles son
sus posibles objetivos; como por ejemplo tu planteo, Marcela, al inicio de la clase:
donde nos planteas que quieres ir a un curso sobre el origen de la vida. Precisamente ese
es un objetivo, el producir intereses, entrar, ingresar a campos que constantemente se
abren modernamente en relación al desarrollo. Pero, bueno, eso debe ser debatido. Este
tema que vos traes, tomado como ejemplo, tiene una vastedad desde el punto vista
religiosa, filosófica, biológica, psicológica, social y jurídica, es para dedicarse toda la
vida... Pero es un tema absolutamente pertinente, yo diría que tu participación inicial
interpreta cabalmente lo que es mi ánimo. Todo esto debe ser conversado, nosotros
debemos, se me ocurre, transformarnos en un grupo que organice su propia actividad
formativa. Bueno, esto entonces, por un lado.

También quiero hacer un presupuesto de tiempo y decirles que si queda alguna
cosa suelta, la podemos retomar en la próxima reunión, que está planeada, con sus
relatores. Espero que también podamos hoy convenir en la fecha de la próxima reunión,
donde seguiremos, el material que yo traído es relativamente extenso y tampoco, como
les dije, deliberadamente, no voy a hacer una exposición muy ordenada.
He recibido material de un autor que se llama Alan Schore. Es una persona de la
cual yo tenía referencias a través de distintos escritos, también en algunos videos que
había visto. No me voy a referir a él como “el autor”, sino aprovechando estos dos
artículos, son sumamente extensos, como para inducir a ese debate, a esa conversación,
a esa búsqueda de objetivos planteo.
Alan Schore es el Jefe del Departamento de Psiquiatría y Ciencias del
Comportamiento de la Universidad de California, en Los Ángeles, en la Escuela de
Medicina. Estaría enrolado dentro de lo que se llama hoy los neobowlbianos o
“neoattachólogos” como dice nuestro amigo Mario Marrone. Los trabajos son dos, uno
se llama “Regulación de los afectos y la reparación del self”, que como ustedes ven en
el título tiene una directa alusión a la Psicología del Self de Kohut. El otro es “Efectos
del trauma relacional temprano sobre el desarrollo del cerebro derecho, la regulación
de los afectos y la salud mental infantil”. Este, el que tiene el título más largo, “Efectos
del trauma relacional temprano...”, es por el que voy a empezar, es el más duro, y tiene
como artículo la característica de que es una revisión bibliográfica. Las revisiones
bibliográficas son un tipo de trabajo científico que consiste en hacer una búsqueda
extensa en toda la bibliografía que hay, sobre determinadas palabras claves, y producir
un documento articulado acerca de todo lo que se conoce al día; los ingleses le dicen
“up to date”, es decir, una puesta al día del tema.
Tiene este trabajo, que a mí me pareció relevante, alrededor de 250 citas, todas
ellas tienen que ver con Desarrollo Temprano desde muy diferentes perspectivas, que les
voy a ir relatando. Este otro, que tiene raigambre kohuteana, tiene también
numerosísimas citas, numerosísimas fuentes; es un trabajo más diríamos explicativo y

89
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

de relación entre la psicología del self y lo que serían las neurociencias desde el punto
de vista del desarrollo.
Bueno, empiezo con este... La introducción del trabajo - van a ver que voy a leer,
podemos detenernos en cualquier palabra o en cualquier punto, leeré con alguna
dificultad porque está en inglés- ; dice así..., articulando con otros temas del libro donde
aparece: “en el primer artículo de esta contribución, he sugerido que un enfoque
interdisciplinario que se centralice en las experiencias del attachment y sus efectos en
las estructuras regulatorias y sus funciones nos pueden ofrecer a nosotros un modelo
comprensivo del desarrollo normal. Esta concepción directamente implica a los
conceptos centrales de la teoría del apego. En su obra inicial ‘Attachment’, Bowlby
argumentó que los procesos del desarrollo pueden ser mejor entendidos como el
producto de la interacción de una dotación genética única con un particular ambiente”.
Es decir, acá introduce una problemática que no va a abandonar todo el paper, que es la
correlación entre lo genético y lo ambiental; nosotros, generalmente, pasamos bastante
por encima de esta idea. “Integrando también la biología actual con el psicoanálisis del
desarrollo”. Y Otra palabrita, “developmental psychoanalysis”, el psicoanálisis del
desarrollo; una expresión posiblemente dura para nosotros, integrando la biología actual
con el psicoanálisis del desarrollo. “Bowlby ha propuesto que el ambiente de
adaptación evolutiva del infante tiene consecuencias vitales para la supervivencia de
las especies, y que la relación de apego influye directamente en la capacidad del niño
para afrontar el estrés, impactando en la maduración de los sistemas de control
cerebral que vienen a regular las funciones del apego. Muy desde el comienzo Bowlby
ha manifestado que la comprensión profunda de las complejidades del desarrollo
normal puede ser alcanzada solamente a través de la integración de la psicología del
desarrollo, el psicoanálisis, la biología y las neurociencias”. Este parrafito podría
detenernos completamente en la charla, pero quería señalarles, como ya dije antes
genes-ambiente, como les señalé psicoanálisis del desarrollo, como también ambiente
de adaptación evolutiva, esta capacidad, “capacity to cope with the stress”, la
capacidad para afrontar el estrés, y la maduración de los sistemas de control emocional.
Todas expresiones claves. Ya vamos a ver que el estrés planteado en este trabajo,
fundamentado sólidamente, no es precisamente la oscuridad, sino la relación con los
otros significativos. Esa es la fuente de estrés más grande que enfrenta un infante. Es
decir, cuando hablamos de estrés no estamos hablando del estrés de ir al banco a pagar
las cuentas, sino que estamos hablando de un estrés vinculado a la relación con los otros
significativos. Entonces va a introducir esta famosa historia de Bowlby, de porqué
Bowlby abreva en la cibernética, en la teoría del control, en el sentido de lo que es el
control emocional, fundado en esas primitivas relaciones de tensión Y, luego, esta
manifestación, que puede ser vista tal vez como una manifestación de fe, donde dice que
la complejidad del desarrollo normal, sí, utiliza la palabra complejidad, se funda en la
Psicología del Desarrollo, en el Psicoanálisis, en la Biología y en la Neurociencia. Este
es el corte que tiene este trabajo.De entrada está allí, se ubica así, firmemente.
Pasando muy rápido, dice, “una revisión del apego traumático y el desarrollo
del cerebro”. Y acá aparece una palabra clave que es la modulación del control
emocional, va a ir introduciéndose lentamente en la problemática del control emocional,
en función de la maduración de las estructuras cerebrales. Hablando del care giver,
“cuidador” diríamos nosotros, que produce abusos; y acá aparece una primera cuestión
que hay que aclarar al leer este trabajo, es que se está refiriendo a la cuestión del abuso
como forma extrema de maltrato, pero a partir de allí en toda una escala de grises que lo
se puede considerar como trauma relacional temprano, en un sentido amplio, no
meramente ligado a abuso o violencia extrema. Es decir, alude a cuestiones de abuso y

90
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

violencia hacia el niño en los primeros dos años de vida en forma diríamos muy
ostensible, pero también se refiere a todo el trauma relacional temprano, incluso a
formas diríamos relativamente sofisticadas del mismo. La palabra trauma va a aparecer
constantemente y, como ustedes comprenderán, á relacionado con el psicoanálisis; el
trauma y su revisión dentro de la teoría psicoanalítica, es algo muy discutido. Una
palabra que aparece es “devolopmental traumatology”, o sea, una “traumatología del
desarrollo”. Nosotros siempre, cuando pensamos en traumatología, pensamos en el
trauma físico. De hecho que en el maltrato infantil existe el trauma físico, lesiones, etc.,
pero la concepción de traumatología del desarrollo, no sé si será más feliz mi traducción
al castellano..., habría que ver por la confusión que hay con la ortopedia y la
traumatología, es otro de los núcleos centrales de estos trabajos. La teoría del trauma y
esta cuestión de trauma y desarrollo. Nos dice “en cambio de modular, ella induce
extremados niveles de estimulación y excitación, tanto en el sentido muy elevado como
en el caso del abuso, como muy escaso en el caso de la negligencia, porque no provee
un espacio reparativo de interacción, atendiendo a los intensos períodos de estados
emocionales negativos que suceden en el niño. Estos estados, excesos de estados
emocionales negativos”, donde aparece el fecundo concepto, grato al oído, de “una
interacción reparativa”; pensemos en cosas que nosotros hemos escuchado..., “...
produce severas alteraciones en la bioquímica del cerebro inmaduro”..., ahí se va a ir a
alojar este trabajo, donde va a relacionar lo interno con lo externo en un ida y vuelta,
donde lo externo se hace interno y lo interno se hace externo, alojado en la bioquímica,
o sea, en la microestructura de la actividad cerebral. Y eso está fundamentado en estas
búsquedas de trabajo. Dice “está establecido, de todos modos, que los estresores
sociales”, lo que yo decía antes, “‘social stressors’, los estresores relacionales
humanos son mucho más “deprimentales”, mucho más deteriorantes, la expresión
correcta es ‘far more deprimental’, que los estímulos aversivos no sociales”. O sea que
en la historia del cuco está clara, que el cuco somos nosotros. Pero, además, estos
traumas típicamente ambientales, se refiere a los estresores sociales, “el estrés está
encajado en el desarrollo secuencial del trauma relacional que no es un evento solo,
sino que es acumulativo. Este es un concepto importante del trauma relacional
temprano, que no es un evento sino que es acumulativo, no sólo por la reiteración de la
posible situación traumática sino, y esto es lo que va a aparecer constantemente en el
trabajo, que las alteraciones madurativas van a producir ulteriormente alteraciones de
la percepción”. O sea que de nuevo aparece esto de lo externo a lo interno, del trauma
relacional a la alteración bioquímica, y de la alteración bioquímica a una lectura
diferente del trauma relacional. Entonces, dice “el estrés no es un ‘single event’, no es
un evento aislado, es un evento acumulativo, porque el trauma se reactualiza
constantemente en la lectura diríamos anómala”, y entonces establece el concepto de
vulnerabilidad. La revisión bibliográfica plantea esto desde la vida intrauterina. Dice
“por ejemplo, recientes investigaciones muestran que las hormonas maternales regulan
la expresión genética del feto intra útero y que cambios agudos en el nivel hormonal
maternal induce cambios en la expresión genética del cerebro fetal que son retenidos
hasta que cuando éste alcance la adultez”. Es decir, nosotros sabemos que desde el
punto de vista especulativo se ha trabajado muchísimo en el psiquismo fetal. La
Argentina es un país que ha sido relativamente pionero a través de la obra de
Rascovsky, por ejemplo. Acá nos dice que la liberación durante el embarazo de la
corticotrofina, con ascenso del cortisol plasmático en la madre..., o sea, la madre en
situación de estrés produce alteraciones intra útero del cerebro del niño que está en
maduración. Lo cual le da a esta historia de la organización psíquica fetal otro status,
donde no necesariamente es un brote que aparece de la nada, sino que, de nuevo,

91
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

aparece esta relación entre lo genético y lo ambiental, ahora desde la vida intrauterina.
Acá habla de expresión, de favorecer la expresión genética. Nosotros sabemos la
diferencia entre lo genético, lo genotípico y lo fenotípico. Lo genotípico es la
disposición que nosotros tenemos; lo fenotípico es el modo en que esa expresión
genética alcanza expresiones en el ambiente. Está incluyendo el embarazo materno
como ya un impacto ambiental sobre la vida emocional del niño. Esto está referenciado
con los trabajos que se encuentran. Ninguno de los trabajos tiene más de 10 años de
antigüedad; hay varios. Continúa; dice “estos factores de riesgo en parte se reflejan en
el desarrollo postnatal de ese bebé, que no solamente se expresa en la prematurez o en
el bajo peso sino también en pobres capacidades infantiles interactivas. Estas
limitaciones en la respuesta social deben ser alineadas junto al rechazo o bien el vacío
producido por los padres”. O sea que va a empezar a incluir al niño en una relación
diádica, donde las dificultades propias con que nace el bebé para producir contactos
sociales a su vez se encuentran con que, como decíamos antes, con estresores
acumulativos; y al tener dificultades de contacto, va a generar en la díada, por supuesto,
mayor dificultad en la crianza, una situación de retroalimentación positiva de
situaciones de dificultad.
“No existe un umbral objetivo en el cual los niños inician la respuesta al
estrés”. Aquí también aparece una expresión que yo subrayé, como también podría
haber subrayado muchas otras, que habla del umbral objetivo al estrés anómalo; o sea, a
la respuesta inadecuada del bebé, que ahora, más adelante, va a describir, “...lo cual
deja abierto todo un amplio campo de respuestas puramente subjetivas y creadas...”,
dice, “...dentro de una única relación organísmica ambiental”. O sea, éste es un trabajo
que desde el vamos es absolutamente respetuoso de la singularidad, tanto que dice “no
hay un umbral por el cual ciertos bebés reaccionan de tal o cual manera. Esto...”, dice,
“...es una historia única de una interacción genética ambiental”. Dice exactamente
“this is a subjectivily determine and creative ... in a unique organismic enviromental
experience”. Discúlpenme la pronunciación, pero de paso practico. Pero ustedes me
entienden y se refiere a una historia única. Acá no es la historia de la genética desnuda,
mecanicista y lineal. Estamos hablando de una genética íntimamente relacionada, unida
a lo vincular.
Dice “los sistemas reguladores del estrés que integran la mente y el cuerpo son
producto de circuitos límbico-autonómicos, y que son de una maduración experiencia
dependiente durante sus períodos críticos de organización, donde son sumamente
vulnerables al trauma relacional”. Aparece el concepto de período crítico y la
vulnerabilidad al trauma relacional.
“La psicobiología naciente de los sistemas que soportan...”, dice, “...los
sistemas motivacionales primarios de apego están localizados en componentes
subcorticales del sistema límbico. Esta neuromodulación, que incluye al tallo
encefálico y el hipotálamo y los sistemas neuroendócrinos que regulan al eje
hipotálamo-hipófiso-adrenal, son en el período crítico quienes van a regular la
maduración de todo el desarrollo cerebral cortical”. Vuelvo a leer, porque he dicho
muchas palabras que en inglés entiendo, pero cuando lo quiero traducir hago lío. Dice
“los sistemas psicobiológicos en origen que soportan los sistemas motivacionales
primordiales de apego están localizados en niveles subcorticales del sistema límbico.
La neuromodulación hipotalámica y del tallo encefálico que regulan el eje hipotálamo-
hipófiso-adrenal se encuentran en un período crítico de crecimiento pre y postnatal, y
ellos son los que regulan la maduración del ulterior desarrollo de la corteza”. A ver,
vamos a utilizar una lámina, porque este es un concepto neuropsicológico fundamental
sobre trauma. Lo que está diciendo es que los sistemas subcorticales límbicos, que se

92
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

encuentran inmaduros en estos períodos críticos pre y postnatales, son los que tienen
fundamentalmente a cargo el procesamiento de las relaciones de apego, y que la
maduración de estos sistemas va a influir en la ulterior maduración de la corteza
cerebral. ¿Qué quiere decir esto? Como dirían los antiguos, y como dice el famoso
dicho “la razón no entiende las razones del corazón”. Esto quiere decir que la vida
psíquica comienza por las estructuras subcorticales. Esta es una propuesta que está
muy en consonancia con propuestas psicoanalíticas, que son debatidas en este trabajo;
acerca, por ejemplo, del concepto de pulsión como concepto límite entre lo somático y
lo psíquico. La propuesta de Schore es que la vida mental comienza en las estructuras
subcorticales inmaduras que a su vez se gestan en los períodos relacionales tempranos
y que de las vicisitudes de esas estructuras subcorticales, que son el asiento
fundamentalmente de la emoción, depende el ulterior desarrollo de la corteza; es decir
que primero está la pasión y después está la razón, y que esta va a sobrevenir en función
de las vicisitudes de la pasión. Nosotros no estamos diciendo ninguna cosa que no sea
conocida o que alguien no haya dicho antes, porque en realidad lo que uno muchas
veces deduce de la lectura de estos trabajos es la extraordinaria intuición de las
teorizaciones freudianas que arriban prácticamente a los mismos resultados desde otras
vertientes de investigación. Pero, en todo caso, lo que importa aquí es la
correspondencia, la coincidencia y la ampliación del conocimiento. Entonces, es como
alguien diría, bueno, la biología ha llegado tarde a lo que alguien ha dicho antes, pero
ese camino, yo quiero llamar la atención, es un camino peligroso porque entonces en ese
sentido cualquier tipo de investigación quedaría trunca: “ya todo fue dicho antes”,
puede no ser exactamente así. Ya vamos a ver cuáles son los targets, los objetivos, que
tienen estos trabajos, que son sobre todo el de las patologías severas.
Entonces, la maduración de estos sistemas, que sucede antes de los 18 meses,
que son los sistemas que sufren el mayor impacto de la vida relacional desde la
emoción, implica el reacondicionamiento de todas las capacidades perceptivas y
significativas que puede aportar la corteza cerebral como asiento de los desarrollos más
importantes.
Bueno, después, el siguiente capítulo, indica “El impacto negativo del trauma
relacional en la salud mental infantil”. Dice “la literatura neuropsicológica ha
resaltado los hallazgos centrales de la ciencia del desarrollo en la maduración del
cerebro infantil como experiencia dependiente y que estas experiencias a su vez están
encajadas en las relaciones de apego”. Acá aparece esta idea del cerebro infantil,
maduración, experiencia dependiente. Hay alusiones permanentes al maltrato, que
tomando el ejemplo de Marcela, que le interesa el tema del origen de la vida y sus
correlaciones con el aborto, etc., indudablemente está allí, en danza; otra de las cosas
que están muy en danza hoy en día es la problemática del maltrato infantil. En Estados
Unidos hay casi una epidemia de maltrato infantil pero a niveles ostensibles, como
decía, hay numerosas referencias, tanto que plantean que ésta es una de las causas de
muerte más importantes de niños en Estados Unidos.
“Existe un acuerdo, en general, que los efectos sostenidos del abuso traumático
son debido a derivaciones de los patrones de procesamiento de la información durante
el desarrollo”. Aquí aparece esta palabra, procesamiento de la información, que de
raigambre cognitivista, pero con la cual no tendríamos ningún inconveniente porque es
sabido que en este momento está transcurriendo información entre nosotros y podríamos
hacer una lectura desde cualquier otra escuela.
“He sugerido en particular que el trauma temprano altera el desarrollo del
cerebro derecho, el hemisferio que está especializado en el procesamiento de la
información socio-emocional y los estados corporales. La temprana maduración del

93
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

cortex cerebral derecho es dominante para las funciones de apego y almacena un
modelo interno operante de las relaciones de apego. Los deterioros duraderos del
desarrollo en este sistema pueden ser expresados como severas limitaciones para las
actividades de este hemisferio, que es el control de las funciones vitales que soportan la
supervivencia y nos habilitan para enfrentar las situaciones estresantes”. Acá aparece,
porque este trabajo se llama “Early relational trauma and right brain”, “El desarrollo
del cerebro derecho”, la idea de que es el cerebro derecho, el hemisferio cerebral
derecho, el que al parecer primero tendría actividad dominante en la vida postnatal. O
sea, nosotros sabemos que el hemisferio dominante le llamamos el hemisferio del
lenguaje, habitualmente el izquierdo en las personas de preferencia manual derecha. A
ese le llamamos el hemisferio dominante, que es el hemisferio del lenguaje, donde
asientan las funciones comprensivas y elocutivas, donde están los analizadores del
lenguaje en la mayor parte de las personas. Al parecer, con los estudios de la Resonancia
Magnética Funcional, los niños, hasta los dos primeros años de vida son “derechos”, o
sea, tienen una mayor actividad centrada en el cerebro derecho. Allí es donde se produce
el procesamiento más importante de la información, en estos centros subcorticales que
planteaba, cuyas vicisitudes van a producir una capacidad madurativa en general de
todo el sistema. Y acá va a plantear el concepto no sólo de lo que sería las correlaciones
que hay entre el hipotálamo, los núcleos basales, el tálamo, la corteza cingular y el
hipocampo, que esto es todo lo que vemos aquí en la lámina, los circuitos límbicos que
son los procesadores fundamentales de la emoción, sino que este punto intermedio entre
lo que está del hipotálamo hacia abajo y lo que va desde la corteza límbica hacia arriba,
o sea, la neocorteza, es algo así como esta famosa historia de que se lee hacia arriba y se
lee hacia abajo. Las experiencias corporales, la información corporal que llega desde el
cuerpo es tomada por los centros emocionales, pero a su vez los centros emocionales
producen el, “emotional coloring”, producen una coloración emocional registrada en
los centros más elevados. Entonces ahí aparece, de algún modo, esa especie de doble
mirada que tiene el sistema nervioso, que es la mirada hacia adentro y la mirada de
algún modo hacia fuera; a los procesos de significación más elevados, otra a la frontera
interna de las informaciones que vienen desde el cuerpo. Una de las cosas que va a
plantear este trabajo, que es de observación clínica diaria, es precisamente esto. Una
crisis de pánico, como se le llama a las fobias agudas hoy en día, tiene diríamos una
representación mental más o menos vaga, vinculada al peligro o a determinada idea
como podría ser, por ejemplo, la posibilidad de que suceda algo muy desagradable,
supongamos un asalto sexual en la calle, lo que tiñe la experiencia de ciertas
significaciones. Pero la lectura hacia adentro de los cambios corporales que, por
ejemplo, tienen excitación excesiva vinculada a taquicardia, transpiración, etc., la
percepción de la sensación corporal también producen una realimentación de los niveles
emocionales que van a producir también una alteración perceptual. Es decir, si la
persona está inundada de catecolaminas y tiene alteraciones físicas muy importantes en
relación a esa inundación de catecolaminas, la propia percepción del cuerpo es a su vez
pasada por ese filtro fantástico, digamos, y es vuelta a reproyectar a los sistemas
ideatorios; que es una cosa muy parecida a lo que se debe dar en los estados adictivos,
de intoxicaciones, donde la percepción se enanca también en sí misma, es como si la
percepción se vuelve a encarnar en la percepción corporal. Entonces, esto es muy
interesante, para mi gusto, en lo que es el origen de la fantasía. Lo que nosotros
llamamos las fantasías, lo que otros podrían llamar los sistemas de creencias o sistemas
ideatorios, de cómo se producen en un ida y vuelta entre el procesamiento emocional, la
organización de las significaciones más elevadas y la percepción de los estados
corporales, que a su vez vuelvan a darle una especie de reentrada a este estado

94
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

emocional y a esta percepción de lo que llamaríamos “la realidad”. Sobre esta base ellos
van a trabajar la idea, yo creo, a mi modo de entender, de toda la organización de la
fantasía. Porque si a partir de este nivel emocional se instituyen los niveles corticales y
hay una lectura de los niveles corporales, con una reentrada por así decirlo permanente
de un nivel a otro, las situaciones diádicas que plantea este trabajo, las situaciones de
estrés, lo que plantea son las cuestiones de sintonía, que nosotros hemos tomado de
Condom y Sander, en un trabajo seminal, un trabajo básico, se trata de la famosa
sintonía relacional; de las vicisitudes de esto, aceptando de nuevo las disposiciones
genéticas y la interacción ambiental, es cómo se van a estar permanentemente
organizando el nivel de la fantasía. De ahí, entonces, que aparece esta idea, que yo
señalaba, tan interesante de la posibilidad de una reparación relacional. De la
posibilidad de cortar circuitos interactivos que van como autoorganizándose en la
relación de un cerebro al otro cerebro, por así decirlo. Acá describe muy bien cómo la
desesperación del chico se troca en la desesperación, vamos a usar la palabra madre,
pero los ingleses solucionan esto con la palabra “caregiver”, ellos son bastante astutos,
por ahí dicen “she or he”, ella o él, y por ahí dicen “mother”... Caregiver esquiva las
cuestiones de género.
A su vez, insiste en una permanente comunicación que es fundamentalmente
preverbal; en torno a la mirada, al sostenimiento de la misma, la posición de la cabeza,
el tono muscular, las inflexiones vocales, están permanentemente autoorganizando
circuitos de significación en relación a estas situaciones, donde hay un polo positivo que
sería una sintonía relativamente lograda y un polo negativo de una desintonía y un
trastorno absoluto de la relación.
En ese sentido, yo he traído estos libros, que están como las vestales en mi
biblioteca. Las vestales eran unas figuras mitológicas que los hombres admiraban pero
tenían muy poco acceso a ellas. Acá van a ver ustedes, y ésta es una de las cosas que
vengo a proponer, de que nosotros consultemos la bibliografía que tenemos; tenemos
estos libros por suerte, pero hay que darles movilidad. Creo que es un pecado que esto
esté muerto, que no haya gente que los lea, que los comente.
“Infant gates, head, face and selftouch at four months diferenciate secure vs
avoided attachment at one year. A mycroanalytical approach”. ¿Esto qué quiere decir?
“La mirada del infante, cabeza, cara y el autotocarse a los cuatro meses diferencian el
apego seguro y evitativo al año. Un estudio microanalítico.”.

Esta revista, “Attachment and Development”, tiene un montón de trabajos.
Fíjense en éste, es un trabajo de la mirada del niño antes de los cuatro meses como un
estudio prospectivo de apego seguro e inseguro al año; o sea que esto que nosotros
hacemos en el trabajo de observación: si la mamá lo mira, si no lo mira, cómo juega,
cómo el chico sostiene la mirada, cómo rota la cabeza, cómo no la rota. Esto está siendo
estudiado hoy por los psicólogos, porque son psicólogos, no son médicos, los que
estudian esto. No van a creer que esto que yo les estoy contando es una historia de
médicos que se han puesto a trabajar en este asunto. Acá hay gente de todos los lugares
del mundo, fundamentalmente de Europa y de Estados Unidos, que trabajan en esta
línea. Y toda esta línea, ustedes van a ver, “Infant self regulation”, hablan del self, o sea
que no es que son antipsicoanalíticos, que no tienen nada que ver; al contrario, trabajan
desde un marco teórico de interrelación y que tiene al psicoanálisis como un elemento
fundamental. Ustedes van a ver la cantidad de producción que hay en el mundo en este
tema. Acá tienen un trabajo de 1967, “Interacción madre-bebé, estructuras y self
presimbólicos en relación a las relaciones objetales”... Incluso, hay una cosa, fíjense en

95
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

este artículo, “El proyecto Pensilvania de desarrollo madre-hijo”. Nosotros estamos
muy lejos de un país que se preocupe del desarrollo madre-hijo, pero esto puede ser una
cuestión política o una cuestión de Estado, lo que significaría la posibilidad del
desarrollo de proyectos vinculados a esto, porque toda esta historia apunta a la
prevención general y a la intervención temprana. La intervención temprana es la
intervención en el primer año. Esta gente hace terapias con díadas. En esta revista hay
trabajos en intervención temprana, con técnicas especiales que tienen que ver con
videos y trabajos sobre ellos; que es lo que nosotros pretendemos de algún modo hacer,
utilizar el video de hecho, pero participando con todos esos medios en intervenciones
tempranas. Bueno, yo creo que si detuviera acá la conversación ya les habría dicho y
transmitido fundamentalmente el interés que a mí me produce esto, el apasionamiento
que me produce esto, y todo lo que dice el trabajo. El trabajo tiene otros títulos como
“La neurobiología del trauma infantil”, donde habla y desarrolla mucho los estados
disociativos y en lo que tiene mucha penetración es en las patologías fronterizas, border,
patologías narcisistas, psicosis y autismo. Lo hace sobre una base neurofisiológica, que
sería lo que tiene que ver con los procesos de activación adquiridos como patrones
tempranos. Los procesos de activación serían dos: la hiperactivación, que sería la
activación simpática, donde hay una gran excitabilidad, una especie de profusión
motora del desarrollo mental, y el predominio parasimpático, que asocia a las
alteraciones que llevan hasta el congelamiento y los estados disociativos extremos. Este
trabajo, sobre todo éste, dice que Freud se ocupó mucho de la represión y que en
realidad el concepto de disociación fue menos trabajado, lo cual no me parece justo en
el sentido de que Freud trabajó la escisión, pero, sin embargo, en este tipo de sesgo, lo
que ellos llaman la psicopatogénesis y psicopatomorfogénesis, centran por supuesto más
que en la represión, que es un mecanismo neurótico, en los estados disociativos.
Disociaciones que las plantean como mecanismos extremos de defensa del niño ante la
imposibilidad de establecer una situación de apego. Muy inteligentemente plantea, “Is
it the death instinkt?”, “¿es esto el instinto de muerte?”. Es decir, el abandono de la
situación ambiental desfavorable a favor de este congelamiento y renuncia a la
presencia altamente traumática del desapego. En este trabajo, que es más biológico por
así decirlo, hay muchos temas donde vincula apoptosis o muerte neuronal a situaciones
de desapego, o sea que el chico tendría una despoblación neuronal desde pequeño por
aumento de los estados de excitación, donde hay una invasión de neurotransmisores que
terminan por producir desfavorables condiciones para el sprouting neuronal. El sprout
es todo lo que sería la aparición como vemos en los árboles ahora cerca de la primavera,
que empiezan a dar yemitas, y esas yemitas van a dar unas florcitas, eso es el sprout, las
neuronas empiezan a tener conectividad. Las situaciones de alta tensión y de alto estrés
emocional sostenido, acumulativo y perpetuado por estos mecanismos, generan, por
ejemplo, un exceso de glutamato, que es un neurotransmisor activador que en
determinadas situaciones produce estrés oxidativo, y el estrés oxidativo, ésta es una
palabra de la bioquímica, produce oxidaciones tisulares muy elevadas y muerte
neuronal, acelera lo que se llama la muerte neuronal programada o apoptosis. Estos
mecanismos curiosamente son los mismos mecanismos por los cuales una persona
envejece; una persona envejece por despoblación neuronal. La despoblación neuronal se
produce en forma genéticamente programada, pero la “mala vida”, como decían
nuestros padres, el suceder del vivir con acumulación tóxica, porque ésta es una teoría
tóxica de la muerte neuronal, la toxicidad precisamente por la “mala sangre”, como
siempre se dijo “te hacés mala sangre”, pero la mala sangre es verdaderamente mala
sangre, tiene radicales libres que son sustancias tóxicas que se hiperproducen y no se
alcanzan a eliminar. Eso produce despoblación neuronal en una correlación gen-

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Las bases neuropsicológicas del desarrollo

ambiente. La teoría del Alzheimer hoy son teorías de correlación gen-ambiente, donde
la apoptosis, o sea, de la muerte celular programada acelerada, generalmente, por
situaciones ambientales.
Porque nosotros no vamos a quedar para semillas sino que nuestra muerte está
programada, porque la muerte forma parte de la vida, y la muerte es un hecho
fundamental de la vida. En la escala evolutiva eso está clarito, ahí hay personas que se
mueren antes porque esa muerte celular programada está acelerada, acelerada por la
“mala sangre”, por la mala sangre en este nivel bioquímico. En el bebé existen
fenómenos de aceleramiento apoptótico en un cerebro inmaduro a partir de este estrés
oxidativo aumentado. Lo mismo que la famosa cuestión del kindling, que dicho sea de
paso está desarrollado en el libro de quien habla, que habría que leerlo..., “Bases
moleculares de la subjetividad”.. El kindling es el encendido neuronal del
establecimiento de ciertas rutas que se disparan, léase “neuronas llave” del
“Proyecto...”, donde determinadas situaciones organizadas en este nivel de la fantasía
producen descargas masivas, incontrolables. Donde hay como una ruta predispuesta a la
descarga, a un pasaje de “grandes magnitudes” al decir de Freud en ese texto.
Y, por supuesto, lo que centra este trabajo es que como todo esto esto es
adquirido antes del lenguaje; en general el lenguaje no alcanza a hacerle ni jota,
centrándose mucho en el concepto de empatía, muy trabajado por Kohut. Una de las
cosas más lindas que leí por altura del escrito dice, Freud llamó al psiconanálisis “the
talking cure”, la cura por el habla; Schore dice “me parece que habría que decir
comunicative cure”, la cura por la comunicación. Es decir, el lenguaje es un regulador
del comportamiento y en última instancia es el que sirve para apuntar a regular la
comunicación; pero fíjense que me parece estos trabajos, muy psicoanalíticos, tienen
otro sesgo: indican “la transferencia y la contratransferencia, el manejo emocional de
la sesión, es el centro de la actividad psicoterapéutica”.
Porque, por otra parte, estos daños cerebrales que se producen tempranamente lo
que hacen es que hay luego una incapacidad de transferencia del pensamiento cuando el
chico se hace “izquierdo” , que sería alrededor de los tres años, que es cuando entra en
el lenguaje por otra parte, al chico digamos lo van a mandan al preescolar cuando ya
tiene un número de palabras y un cierto dominio del lenguaje, esa transferencia será
muy especial, ya asentados en circuitos condicionados muy fuertes donde la experiencia
no es muy modulada por la palabra. Esto es una cosa importante sobre la teoría de la
cura. De las modalidades de la transferencia en estos cuadros severos. Y de reflexión
constante para las personas que vemos pacientes, donde vemos que hay ciertos casos
realmente donde la teoría de la cura se ve seriamente comprometida, acerca de cuál es
la función de la palabra, por lo menos como palabra sola, girando sobre si misma,
muchas veces tomada cual cosa concreta.
Bueno, una de las cosas que insiste mucho este trabajo, ya la cité, es la paradoja
de que los patrones de apego desorganizados generan más desorganización. Esta es una
de las cosas que también es muy evidente, que la reacción de los padres ante el chico
cuando tiene un patrón de apego desorganizado también es desorganizada, porque es
muy difícil reconducirla. Y esto produce una fuerte dificultad.
Hay algunas cosas de transmisión intergeneracional, que son muy interesantes;
cita muchos trabajos. Incluso en la “second generation”, o sea, una cosa que aparece
mucho y que yo he escuchado mucho del psicoanálisis, aún de lacanianos, sobre todo
tomando el caso de los inmigrantes y la patología en segunda y tercera generación de
inmigrantes; como una especie de fantasma que recorre las generaciones, acá aparece la
transmisión intergeneracional, no en la primera generación de los patrones de apego,
sino la aparición de patrones de apego anómalos en la segunda generación. Como si

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Las bases neuropsicológicas del desarrollo

hubiera un salto. Es una cosa que uno como hijo de inmigrantes siempre se pregunta,
acerca de las vicisitudes que han tenido nuestros abuelos o a lo mejor los bisabuelos de
algunos de ustedes, y la emergencia en las historias familiares de situaciones de
desorganización.
Leemos “Períodos críticos y deficiencia del cortex órbito-frontal”. El cortex
órbito-frontal es el regulador general del comportamiento. Cuando las alteraciones
límbicas son muy importantes hay un desarreglo del cortex órbito-frontal que es el
controlador general de la emoción. En este sentido, debemos rendirle homenaje a
nuestro compañero Coda, él siempre nos habla de hipofrontalidad. Se acepta que los
trastornos del cortex órbito-frontal..., si en este momento alguno de nosotros tuviera la
desgracia de tener una lesión frontal empezaría a tener desvíos terribles en el
comportamiento, porque es el sistema cortical de mayor regulación de la correlación
entre la idea y el afecto. Acá plantea lo que nosotros siempre decimos de si estas cosas
son neurológicas o psicológicas, o esto es el status nascendi de la psicología, el famoso
concepto límite entre lo somático y lo psíquico de Freud. La importancia de los estudios
de resonancia magnética, que son los que llevan la punta en lo que es el estudio del
cerebro hoy. Hay una interesante correlación con las crisis de pánico. Nosotros, con
Marisa, escribimos una vez un trabajo, que en realidad la satisfacción más grande que
tenemos es que lo hemos escrito sin haber leído esto..., basado en lo que serían las
inscripciones tempranas vinculadas a las representaciones-cosa con cierto déficit,
porque en realidad las representaciones-cosa se inscriben en el cerebro derecho, si es
que tuviéramos que hablar en este modo, tal como Schore nos dice. Los complejos de
emoción y afecto se inscriben en esos momentos, sobre los cuales después la palabra va
a ir a acudir y a tratar de capturarlos. Nosotros escribimos un trabajo “La frontera
psicoanálisis - neurociencias”, sabíamos lo que se plantea la psiquiatría biológica sobre
la hiperexcitabilidad del locus ceruleus. El locus ceruleus es el locus, el lugar en latín,
azulado, que es un lugar que está en el tronco encefálico. Los psiquiatras biológicos
vieron que en las crisis de pánico se produce una hiperexcitación, un “hiperarousal”
como dicen los ingleses, del locus ceruleus. Y se quedaron ahí. Pero estos autores ven
que la hiperactivación del locus ceruleus en las crisis de pánico, porque el locus
ceruleus produce una gran estimulación noradrenérgica y produce los síntomas que
tiene una persona en crisis de pánico habitualmente. La persona que tiene crisis de
pánico habitualmente tiene muchos síntomas de la serie adrenérgica: taquicardia,
palpitaciones, sudoración, hipertensión, ideación acelerada, que son todos elementos de
inundación catecolaminérgica. Pues bien, en estos niños, con estudios de resonancia
magnética funcional, en situaciones de hiperexcitación frente al abandono y al maltrato
hay una hiperactivación del locus ceruleus, que es una reacción fisiológica que está
vinculada a las situaciones estresantes de miedo, de abandono o negligencia.
Bueno, hay capítulos sobre estrés oxidativo y apoptosis, neurodegeneración,
todo lo que es la vía de regulación emocional. Una cosa que trabaja este artículo, y con
esto voy terminando, es el famoso “PTSD, postraumatic stress disorders”. Ustedes van
a ver que hay una gran proliferación en la literatura actual del estrés postraumático. Hay
congresos de estrés postraumático. También un montón de voces que se alzan contra el
DSMIV, ésta es una terminología del DSMIV. El estrés postraumático es un cuadro que
reconoce haber pasado o haber estado muy vecino a una situación catastrófica como
puede ser, por ejemplo, el avión que se estrelló en la confitería en el Aeroparque, haber
asistido a una matanza producida por parapoliciales en el medio de la calle, haber sido
asaltado y raptado durante 48 horas toda una familia; se caracteriza entonces por haber
pasado por una situación de violencia extrema e inusitada con por un estado de
evitación permanente, con reminiscencias constantes del episodio, que reactivan

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Las bases neuropsicológicas del desarrollo

violentas reacciones emocionales que pueden adquirir carácter psicótico desde el punto
de vista ideatorio y de extrema gravedad desde el punto de vista corporal como crisis
hipertensivas, arritmias. Los psicoanalistas se quejan porque dicen que éstas son las
Neurosis de Guerra, que Freud tomó, como también el concepto de las neurosis
actuales. O sea, como cuadros que frente a una situación equis, que puede ser más o
menos importante, el sujeto entra en una cierta desorganización. Yo coincido que el
estrés postraumático se compadece totalmente con la noción de neurosis actuales. Me
gusta el concepto de neurosis actuales; y por eso sería muy bueno que ustedes
estudiaran fuertemente Freud, y dentro de Freud, lo que es el concepto de las patologías
no totalmente organizadas. O sea, las neurosis actuales tienen que ver con una especie
de mala organización del mundo simbólico. Son formas de hiperexcitación o
disociación extremas frente a eventos percibidos como traumáticos. Bueno, yo no
quiero abundar en psicopatología, pero a mí me parece que este trabajo cuando alude a
estrés postraumático está aludiendo a formas diríamos que son patologías mal
organizadas. Entiendo por patologías mal organizadas las que tienen una difícil lectura
de los síntomas, a diferencia de lo que podría ser la clásica neurosis fóbica, la neurosis
obsesiva clásica o la neurosis histérica, que es un poco lo que siempre hablamos con vos
Marisa, de estos cuadros tan difusos que se acercan a los cuadros fronterizos. Me hacen
también acordar en la terminología de Pierre Martí de la escuela psicosomática francesa,
que habla de las neurosis mal organizadas como base de las enfermedades
psicosomáticas, o sea, donde no ha habido una adecuada tramitación de la emoción y,
por lo tanto, el rendimiento simbólico.

Ps. María Rosa Perelló: Quiero decir algo de Freud. En neurosis actuales Freud dice se
le niega la representación, hay una representación y por la represión se le niega la
representación; en cambio, en las neurosis traumáticas es como si no hubiese
representación y no... Para Freud hay una diferencia notable entre una neurosis actual y
una neurosis traumática. Es como que la persona que va a la guerra no puede tener una
representación de eso y la cantidad gira, gira, gira, por eso la persona sueña, sueña,
sueña, porque no puede tramitar la cantidad porque no están las representaciones como
para llevar a la tramitación y la descarga. En cambio, en las neurosis actuales él dice se
le niega la representación, o sea que la representación está pero no puede.

Dr. Roberto Frenquelli: Lo que vos decís de la cantidad en Freud, esta inundación
masiva de emoción que no tiene conducción, es el bebé que llora, llora y llora hasta que
se cansa o que decide no llorar más, que ya es peor. Esa es la inundación por la
cantidad. Ahora, yo esa diferencia entre neurosis actuales y neurosis traumáticas no la
conocía, pero siempre me parecieron cosas muy parecidas. En el sentido de que hay
como un momento inicial hasta que se organiza, si se puede la neurosis.

Ps. María Rosa Perelló: El momento inicial hasta que se organiza, hasta que estén las
representaciones. En las neurosis actuales están las representaciones, pero se le niegan.

Dr. Roberto Frenquelli: Bueno, está bien, yo ese detalle fino no lo conozco. Por eso digo
que sería lindo estudiarlo porque esto tiene que ver con teorías de la cura y con el
problema de cómo inscribir representaciones cuando las representaciones no están
inscriptas, que ese es el gran tema de la teoría de la cura. Porque yo siento que el
psicoanálisis es como un submarino que tocó fondo, porque ¿el fondo cuál es?. Este,
que estamos hablando, el de las patologías fronterizas, el de las patologías severas.
¿Cuál es el destino de esa situación?

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Las bases neuropsicológicas del desarrollo

He traído esto, “Nida notes”, que es una revista que yo obtengo gratis por información
que me pasó Gustavo, la quise traer, dentro de las cosas que yo tengo para leer, como
esta revista “Desarrollo y Psicopatología”; porque justamente alude a qué pasa con las
personas que por abuso de drogas llegan a niveles de destrucción, de arrasamiento
neuronal/representacional, de daño cerebral. Porque acá, en Schore, lo que se está
planteando es el daño cerebral no solamente en el abuso por drogas, está confirmado
que hay daño cerebral en las vicisitudes del Desarrollo Temprano. Pero también,
pensemos, entonces, si un pibe que tiene 18 años se droga, después no sé con qué va a
representar. Este es uno de los problemas. Y que representa con lo poco que tiene, como
uno que tiene una máquina de sacar fotos que está rota, entonces saca malas fotos, ¿no
es cierto?. Entonces representa pero representa mal, saca una foto torcida, dicho en un
lenguaje muy simple.

Ps. María Rosa Perelló: Mirá, yo pensaba continuamente en el “Proyecto”. Pensaba qué
diría Freud ahora en este trabajo para los neurólogos, que lo retomó después en su
último año...; donde aparece nuevamente el Proyecto es en “Más allá del principio del
placer”, cuando habla de esta represión primaria, de esta cantidad que está metida en la
representación, ligarla como para después poder operar el principio de placer. Todo esto
de la vivencia de dolor y de las neuronas llave. A mí me recordó esto de la neurona
llave, es decir, esta cantidad en el bebé, en relación todo a una cuestión de aumento... el
circuito necesita la neurona colateral para que no alucine... Cuando hiciste este dibujito
con la mamá, cuando hiciste esa neurona colateral que sería un segundo pasaje de la
cantidad, cuando vos hiciste ese dibujito con la mamá, es decir, cómo puede estar
interactuando la madre en ese momento como neurona colateral. Llevando, por ejemplo,
cuando vos empezaste hablando donde Freud dice la pantalla protectora que disminuye
la cantidad, que está en el “Proyecto” Y, bueno, Masoud Khan cuando habla de los
traumas acumulativos dice que la mamá sería como esta pantalla protectora, que Freud
ya habla en el “Proyecto”.

Dr. Roberto Frenquelli: Mirá, el trabajo de Schore cita otro: “100 años después del
Proyecto de Freud. ¿Una reaproximación entre el psicoanálisis y la neurobiología”.
Una cosa que aprendí recientemente en una charla en Buenos Aires, de estos tipos que
saben tanto de neurofisiología pero un tanto desconectada, como que saben un montón
pero no lo pueden aprovechar es que hay determinadas zonas de la corteza que se
llaman neuronas canónicas, porque responden a los cánones del movimiento,
supongamos en áreas premotoras o en áreas motoras, como las de la circunvolución
frontal ascendente , que van a recibir la información sensorial y van a procesar el
movimiento. Un investigador, Rizzolati, un italiano, que ha descubierto unas neuronas
que están en esas mismas áreas premotoras que organizan el movimiento, que son
como el “arrancador” de las áreas motoras, que se llaman neuronas espejo. Las
neuronas en espejo en la resonancia magnética funcional, mientras el sujeto está
mirando, yo te estoy mirando a vos y vos suponte tomas un lápiz y lo mueves, mis
neuronas espejo repiten tu movimiento. Díganme si eso no es la presencia del otro, si el
sistema nervioso no está organizado para producir acompasamiento relacional. Es decir,
la neurona se activa sin que yo mueva los dedos, o sea que el movimiento del otro se
representa perceptualmente en mis propias áreas motoras, o sea, se va a producir esta
danza relacional. O sea que esta neurona se va a entrenar para producir el movimiento,
en lo que sería las bases primordiales de la identificación. Se va a organizando un

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Las bases neuropsicológicas del desarrollo

estereotipo desde lo eminentemente relacional vincular. Se relaciona con el concepto de
plasticidad neuronal.

Yo creo que no vale la pena, por hoy, seguir. . Yo dejaría acá para no aburrir y para
conversar un poco. También nos trae información sobre memoria, lo que es la memoria
implícita, lo que es la memoria procedural, que está basada en estos circuitos primarios.
Sobre el reconocimiento falso de los recuerdos, en fin... Hay una cantidad de cosas para
pasarse la vida estudiando esto, algo tan apasionante, al mismo tiempo tan tremendo a y
tan doloroso.

Las preguntas de mi amiga Ana María G.
Un intento de comentario a “Forma, Sustancia y Diferencia” de Gregory Bateson

Profesor Roberto C. Frenquelli
“Si lo que uno trata de explicar es determinada conducta, por ejemplo, la locomoción de un ciego,
entonces será necesario tomar en cuenta la calle, el bastón, el hombre, la calle, el bastón, y así
sucesivamente una y otra vez”
Gregory Bateson, “Forma, sustancia y diferencia”

Es bastante raro que alguien lea lo que escribimos. Y en el supuesto de que esto suceda,
es mucho más raro aún que alcancemos a recibir algún comentario. Esta es casi una
constante de nuestra vida académica y profesional. No sé si esto cambiará en el futuro.
Al menos en los próximos cien años. Cuando me refiero a “comentario” me refiero a
eso, a “co-mentar”; es decir, dialogar, pensar, discutir juntos. La pregunta, desde luego,

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Las bases neuropsicológicas del desarrollo

es también una gran forma de los comentarios posibles. Ya se sabe, quien pregunta, sabe
parte de la respuesta.

No quiero quedarme en lamentaciones, menos ser ingrato. A mí no me va tan mal en
este sentido. Además de los Estudiantes, que más o menos inteligentemente van
aprendiendo aquello de “correr a los locos por donde disparan”, tengo un grupo de
amistades a los que les envío mis trabajos. Muchos de ellos los leen…, y recibo sus
comentarios. En esta ocasión, tomando mi primera clase, me referiré dos preguntas que
me hace Ana María G., que es una Psicóloga. Ella me dice “…me resulta más
complicado entender, según vos lo explicas, como dices, que lo inanimado es viviente…,
y esto de la estimulación si no tiene con qué responder”.

He puesto “estímulo”, con comillas. Es un intento de relativizar este concepto. Lo
mismo que “respuesta”. He dicho que tanto una como otra palabra son descripciones,
desde cierto tipo de Observador. Posiblemente de un Observador “objetivista”,
escindido del fenómeno, que no se incluye en el fenómeno a observar. Ya veremos que
quiero decir con esto.

Sabemos que nuestra capacidad de recibir ondas sonoras se mueve dentro de ciertos
límites. Lo mismo pasa con las ondas lumínicas. Cualquiera tiene la experiencia de
nuestro perro, Hook en mi caso, que para las orejas mucho antes que nosotros, en señal
de alerta de algo; es allí cuando nosotros nos ponemos alertas. Sus orejas paradas, su
mirada atenta, nos ponen en la pista de alguna noticia. Noticia, esta es la palabra. Qué
tipo de noticia, que tipo de novedad?. Hook ha entrado en contacto con alguna entidad,
que con su emisión sonora, inaudible para mi persona. Hook se ha anoticiado de una
diferencia. Una diferencia a un cambio, entre un tiempo uno y un tiempo dos, que ha
activado a un receptor. A eso llamamos “estímulo”. Las orejas paradas de mi amigo han
hecho lo propio sobre mí mismo.

“Estímulo” no es un aguijonazo, la aplicación más o menos brutal de una energía sobre
algo o alguien. Tampoco “respuesta” es una devolución, simple y llana, pasiva y
aburrida, sobre el entorno. Conviene pensar, aún desde las unidades de más baja
complejidad, pensemos en una ameba, en el circuito del reflejo fotomotor de nuestros
ojos, por ejemplo. Para percatarse, para poder ser perturbados por los sucesos, por el
cambio, que ha establecido la diferencia, la información, los receptores tienen que tener
cierta capacidad de lectura. Nuestra captación sensorial, la posible por nuestros órganos
de los sentidos, implica ya un primer de lectura, un primer nivel de significación. Ya
tenemos allí, en la membrana de la ameba, en la retina de nuestro ojo, un primer nivel
de codificación y decodificación.

Nosotros estamos muy acostumbrados a las explicaciones de orden mecanicista,
fisicalista. A un mundo de causa – efecto, lineal. No es así lo que enseña la Bio – lógica.
No se trata de impactos, de golpes, como los que suceden en el billar. No se trata de un
intercambio de Energías. En esta manera de ver, la relación energética en juego es
diferente. En este mundo, que no es el de las Ciencias Exactas, la nada, el cero, puede
ser una causa. Si Ustedes no estudian, no aprobarán los parciales, quedarán libres. Tanto
ustedes como nosotros, los docentes, obtenemos siempre Energía del desayuno, del
almuerzo o la cena. Pero esa Energía, indispensable para sostener nuestra Estructura, no
ha sido la responsable del aplazo. Ha sido el “cero estudio” el que ha generado la más o
menos airada respuesta del docente.

102
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

Necesitamos dos entidades para producir la novedad, la diferencia. La creación de
información. Que ha sido creada en relación, entre unidades de procesamiento; cerebros,
tal vez computadoras. Todo esto vale, desde nuestra perspectiva, para las actitudes
corporales, para las expresiones verbales, para los ritos, las emociones o los
sentimientos. La experiencia y la estructura en una comunión estricta. Es lo que nos
hace decir que el Aprendizaje no es un proceso instructivo, donde algo “entra como por
un tubo” del emisor “A” al receptor “B”. Es lo que nos hace decir que la Estructura es
Inmanente a la Relación.
Es lo que nos hace decir que la Biología que nosotros tratamos de enseñar no tiene nada
que ver con aquello del “Estímulo – Respuesta”, como operación rutinaria, elemental.
Desvitalizada. La vida es un intercambio constante de mensajes, de mayor o menor
porte de significación. De mayor o menor porte de estilización.

La “cosa en sí”, la “ding an sich”, no puede entrar nunca en un proceso de intercambio,
de comunicación. Los receptores sensoriales no pueden aceptarla, no la tienen en
cuenta. Desde los receptores, en adelante, todo nuestro Sistema Nervioso, procesa estos
cambios, los elige, si ustedes quieren. Son esos recortes, esos hechos, los que
constituyen la información. La Energía del desayuno o cualquier otra comida, contenida
en ciertos compuestos químicos, como el ATP, es la permite la actividad. Pero su
sentido, aquello que hizo la diferencia, estaba ya a la espera, ínsita, en la trama neuronal
donde asientan las Representaciones. En este punto, Schopenhauer no estaba de acuerdo
totalmente con Kant en el sentido de que la “ding an sich”, la realidad última, pudiera
existir más allá de la experiencia.

Yo conozco muy poco de Filosofía. Mis incursiones por sus dominios son de alguna
manera algo temerarias. Lo que me induce no es puro arrojo ni soberbia. Es la intención,
lícita y potencialmente productiva, de ligar los simples hechos de la vida, de lo
Biológico, a conceptos muy abstractos, buscando producir expansiones de sentido. A mi
criterio, la mayor parte de los académicos que conozco por estos lares, cuando aluden a
la Biología lo hacen desde estereotipos tan simplistas que solo puede entendérseles
pensando que no se han tomado, siquiera mínimamente, el trabajo de estudiar alguna
cosa sobre Neurofisiología. Son precisamente ellos, vale la paradoja, lo más parecido no
a mi Hook, si no a los perros de Pavlov. De los que de muy mala manera hablan con
sorna; una vez escuché decirles que se trataba de perros “castos”. Pues ya se sabe que
esos perros habían condicionado a los propios investigadores. De eso se dieron cuenta
algunos, aquella vez que en medio de una broma, donde uno de los laboratoristas había
quitado el badajo de la campana, los animales salivaron lo mismo. Estos habían hecho
otro “camino neuronal”; pudo entenderse que para ellos el “estímulo” era que los
hombres se acercaran a la campana, no el sonido. Los que parecen estar muy
condicionados, como en el caso de estos investigadores, no son los perros. Son esos
profesores, que “ladran” ni bien escuchan Biología. Enseguida la unen al capitalismo
salvaje, al darwinismo social, al nunca bien ponderado positivismo, al modelo médico
hegemónico, a la “psiquiatrización” y el manicomialismo , a la policía, a la gripe aviar y
otras conspiraciones.

En realidad, el condicionamiento no tiene nada de malo. Sin lo que este concepto
representa, ni más ni menos la palmaria demostración de la unión indisoluble entre el
cerebro y el ambiente, ni yo podría estar escribiendo, ni ustedes leyendo. El
condicionamiento es una cuestión de elecciones dentro de una secuencia, de un

103
Las bases neuropsicológicas del desarrollo

contexto. El problema no es el condicionamiento. El problema es qué hacer con los
automatismos adquiridos, por la fijación a los condicionamientos logrados. En
definitiva, a quedar “pegado” a esos automatismos. El condicionamiento no es otra cosa
que una descripción en el plano neurofisiológico, como dije antes, de una manera de
pautar dentro de una sucesión de eventos. El condicionamiento no es otra cosa que un
cambio. En algún momento volveré sobre los tipos de cambios. Mientras tanto, en
defensa de los perros, diré que no sé si eran o no “castos”, vaya uno a saberlo. Algunos
principios éticos que he logrado incorporar me hacen ser bastante prudente con la vida
de los demás. Lo que si se es que son bastante inteligentes, sobre todo en el caso de
Hook y los demás perros de este barrio donde vivo. Hay que ser poco perspicaz para
advertir cómo se las arreglan, cómo modifican bastante los hechos, sobre todo los
adversos.

Es ese modo particular de pautar, de conectar las secuencias, de manera interactiva, lo
que determina la Estructura. La Estructura no antecede a la experiencia, no es algo
preformado sobre la cual irá el Sujeto a alojarse. No es la armadura estable y oculta de
la Naturaleza Humana. Una Naturaleza que se une a la Cultura, una coyuntura que está
bajo la contingencia. Que es cambiante, interactiva. Por eso, afortunadamente para mi,
la pregunta de Ana María G. vino a modificar mi “dinámica de estado”, que estaba a la
espera, para producir este escrito que seguramente no es el mismo que podría haber
nacido de no haber mediado sus preguntas. Es lo que nos hace decir que el Aprendizaje
es una perturbación, no una instrucción. Una perturbación, una agitación de la situación
vigente hasta que se produce ese maravilloso momento del “click”. El momento en que
se produce otra síntesis, otra asociación, una novedad. Lo que llamamos creación. Lo
que nos permite, de tanto en tanto, hacerle honor a nuestra denominación de Humanos.
Nuestro cerebro es un gran tramitador, desde el filtrado de los “estímulos” por los
órganos de los sentidos – que como quedó dicho ya implican un primer nivel de lectura
- , hasta el pasaje por las diferentes transformaciones que van conformando nuestro
mundo percibido. Transformaciones que en una secuencia deseable significan –
resignifican – significan – resignifican… “Estímulo y Respuesta”, como “Inputs y
Outputs”, como “Entradas y Salidas”, son sinonimias; son modos de puntuar secuencias
desde una exterioridad, como “Sensorial y Motor”. Nosotros preferimos entenderlas
como un proceso unitario, de indistinción, productor – producto; como una idea de
causaciones circulares. Desde lo que algunos llaman recursividad. Lo difícil es sentirse
incluído en esa idea. Sería bueno volver sobre esto.

Queda pendiente lo vinculado a lo inorgánico. Podemos pensar que el sodio, el cloro, el
carbono o el oxígeno, para mencionar alguno de los elementos, tienen su capacidad de
combinatoria, sus valencias. La sorprende Tabla Periódica de los Elementos Químicos,
aquella que nos legara Dmitri Ivánovich Mendeléiev, no es otra cosa que un maravilloso
alfabeto. Un gran código, con su maravillosa distribución, presto a generar una
gramática, con su semántica, su sintáctica y su pragmática. La de la marcha evolutiva de
la Vida, aquella que comenzó con el Big Ban. Una gramática primero mineral, luego
vegetal, luego animal. La misma que se aloja en la Estructura molecular de nuestro
cerebro para parir nuestra Subjetividad. La estructura cerebral tiene un orden, lo que
llamamos un patrón. Una configuración, una conformación, que puede reconfigurarse,
reconformarse. Gramática neuronal que nos pone de cara a la estabilidad y al cambio.
Es lo que nos decir aquello de la “consustancialización del cerebro con el ser”. Somos
siempre los mismos, somos siempre distintos. La Diferencia, la Información, palabras
que no son muy distintas de Idea, se alojan en la trama sináptica. Pasible de

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Las bases neuropsicológicas del desarrollo

transformaciones al compás de los encuentros con el Ambiente. Son los encuentros
entre “Espíritu y Naturaleza”.

Desde la Tabla Periódica hasta las abstracciones mayores, como pensar en Kant, todo es
un conjunto de Relaciones. Una construcción de sentido, aquello que nos hace repetir
que la Realidad es la trama de las significaciones compartidas. Por medio de constantes
mensajes, intercambios. Desde el sodio hasta la noción de Forma, Sustancia y
Diferencia que han estado presentes a todo lo largo de esta clase. Lo que es decir, de
igual modo, que siempre he estado buscando procesar con el pensamiento de Gregory
Bateson. Tomando este trabajo que pueden encontrar en “Pasos hacia una Ecología de la
Mente”. Es precisamente su Epistemología la que hace estallar la idea del “Observador
impoluto, prescindente”. La que nos pone en el camino de la llamada Cibernética de
Segundo Orden, la del Observador implicado en el fenómeno observado, la de los
Sistemas Observantes. El perro que observaba al observador mientras es observado.
Pero este es otro tema. Que espera nuevas preguntas.

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