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Con sejo I nstituto Nacional par a la Cult ura y las Artes PRESIDENTE Consuelo

Con sejo

I nstituto

Nacional par a la Cult ura y las Artes PRESIDENTE Consuelo 5áizar

Nacional d e Antropolog ía e H DIRECTOR GENERAL

istoria

Alfonso de Maria y Campos

ía e H DIRECTOR GENERAL istoria Alfonso de Maria y Campos Editori al Raíces, S.A .

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Noriega, José Emilio Pacheco, Nelly M. Robles Garela. María Teresa Uriarte Castañeda.

Gabriela Uruñuela Ladrón de Guevara

REV I STA BIMESTRAL

Noviemb re -diciem bre de 20 II

Volumen XIX, número I 12

Noviemb re -diciem bre de 20 II Volumen XIX, número I 12 PORTADA: Topiltzin Quetzalcóati se

PORTADA: Topiltzin Quetzalcóati se enfrenta a Titiacahuan o Tezcatlipoca, quien , como un viejo, le ofrece un vaso de pulque. Códice Florentino, lib. 111, f. 12r.

RE PR OGRAF IA MARCO AN TO NI O PAC HE CO I RAle ES

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Robert Cobean , Ma . josé Con , Ángel Garela Cook, Norberto González, Rebecca González

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Carlos Navarrete,Xavier Noguez, Ponciano Ortiz,jeffrey R.Parsons,Hans Prem.Rosa Reyna

Robles, Marlearmen Serra Puche, Peter Schmidt. Otto Sch6ndube, Ronald 5pores, Barbara

Stark, David S. 5tuart , George E. 5tuart , Philip Weigand, Marcus Winter

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SECCIONES

HISTORIAS DE LOS CÓDICES MEXICANOS

18 Lienzo de Zacatepec Núm. I Mal e Hé _JOJ '1Z DOCUMENTO 84 Manuscrito Tovar
18
Lienzo de Zacatepec Núm. I
Mal
e
_JOJ '1Z
DOCUMENTO
84
Manuscrito Tovar
Mal e Hé _JOJ '1Z DOCUMENTO 84 Manuscrito Tovar la r eproducción, uso y ap r

la r eproducción, uso y ap r ovechamiento po r cualq u ier medio de

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las imágenes pert e necient es al patrimon io c ultur:a.l cM

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6

Cartas

10

Noticias

86

Reseñas

I / J C,,,,,,.o6n,,,rofieada,,,,,.

InslltutoVenficadOldeMe(!IOS

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Reg istro No . 087 ' 18

3

DOSIER Las intrigas de palacio La política de las sociedades prehispánicas no estuvo exenta de

DOSIER

Las intrigas de palacio

La política de las sociedades prehispánicas no estuvo exenta de conflictos que se resolvían un tanto fuera de la norma. Las referencias en diversas fuentes históricas a enfrentamientos entre las elites originados por la sempiterna ambición por el poder, nos indican que las intrigas entre los miembros de la corte debió ser una constante en las sociedades mesoamericanas. Esos enfrentamientos a trasmano, en los que la intriga resulta ba un elemento fundamental, con frecuencia desembocaban en la traición, incluido el asesinato, y daban como resultado cambios en la estructura del grupo gobernante.

30 Tezcatlipoca contra Quetzalcóatl en la caída deTula

1/!

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Para los antiguos pueblos de habla náhuatl,los relatos acerca de Tula, los toltecas, su afamado gobernante Quetzalcóatl y su adversario

Tezcatlipoca constituían todo un referente para la vida política y ritual de esos grupos.

un referente para la vida política y ritual de esos grupos. 36 42 Sucesión en Azcapotza

36

42

Sucesión en Azcapotza lco

Pa(nck Lesbr"

Intrigas palaciegas y asesinatos parecen ser también parte de los usos políticos prehispánicos en el Posclásico Tardío, justo antes de la fundación del imperio azteca.

Las intrigas del gobernador tarasco don Pedro Cuiniharangari

f-/OfJ; R~·"kv,np

Algunas fuentes q ue hablan de la conquista española de Michoacán muestran cómo diversas facciones y miembros de la noble za ind íge na construyeron y adaptaron sus propias visiones

del pasado con propósi t os pollticos , re ligiosos y económicos, reflejando y nutriendo una serie de

in t rigas y luchas por el poder y el prestigio.

serie de in t rigas y luchas por el poder y el prestigio. 48 La muerte

48 La muerte de Motecuhzoma 11 . Entre todos lo mataron y él solito se murió

Juor José Bo/. 110 Rosodc

Es imposi ble concl uir cómo murió realment e Motecuhzoma 11 y cuál fue el bando que se ocupó de ello. Entre la versión de la pedrada

propínada por los mexicas o su posible suicidio,

que ofrecen los españoles, y la e jecución por

espada, cuchillo o estrangulamiento mantenida

por los indígenas media un abis mo.

mantenida por los indígenas media un abis mo. 5 4 Los conflictos entre Atahualpa y Huascar

54 Los conflictos entre Atahualpa y Huascar o la guerra de las momias

LU/: Millones

La guerra entre Huascar y Atahua lpa también

envolvió a las

Atahual pa no sólo capturaron a Huascar y masacraron a los miembros de su naciente panaka, sino que se esmeraron en destruir las

momias de las familias (y todos sus miembros)

que habían apoya d o al In ca d errotado.

mom ias. Los "generales" de

d o al In ca d errotado. mom ias. Los "generales" de   RITUALES   ANTROPOLOGíA
 

RITUALES

 

ANTROPOLOGíA FíSICA

20

Las batallas rituales en Mesoamérica. Parte I Cu. j( Na"

K

 

59

El aspecto físico de los dioses mayas. Modelado cefálico

Las batallas rituales "a muerte" son el te ma de este trabajo. que se publica en dos partes, En la primera se estudian las batallas en Dainzú. donde se encuentran las evidencias más a ntiguas de esta práctica. Se ve también

que en Oaxaca. durante el Clásico Tardío,

y

otras marcas corporales

/\"0 C(J ':io Barr os, Vera Tleslel

El amplío repertorío de formas cefálicas

que aparece en el registro es q uelét ico y las representaciones de la gente del periodo Clásico encuentra sorprendentes paralelos en los semblantes de los dioses venerados por los antiguos mayas.

el desollamiento y el vestirse con la piel del desollado eran dos acciones que

se habían agregado a la

d ecapitación

 
se habían agregado a la d ecapitación  

de las vícti mas de estas batallas.

Paquetes sagrados en Guerrero, aye r y hoy

de las vícti mas de estas batallas. Paquetes sagrados en Guerrero, aye r y hoy

70

Sarn,,~1Villri(1 Flor{ ),

 

ElizabetiJ p'ntéZ GO(C/o

 

Entre los pueblos indigenas del estado de G uerrero se encuentra la práctica de ceremonias en las que se recurre tanto a objetos modernos como de origen prehispánico. a los que se rinde culto y son imprescindibles en los rituales,

78

Las cofradías novohispanas

y

su relación con la

enfermedad y la muerte

'~IJr(ele, ::'010" CUf ca.

Mafia ~fp¡i(l ~alas Clle

El importante y variado universo documental en torno a las cofradías y su

ARQUEOLOGíA

Los jugadores de pelota de Uxul, Campeche. Nuevos hallazgos

organización constituye una fuente valiosa para la antropología física y la histol'ia, entre otras disciplinas.

 

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Durante la reciente temporada de excavación

 

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del Proyecto Arqueológico Uxul de la Universidad de Bonn, en colaboración con el

INAH. se descubrieron una serie de monumentos esculpidos con escenas del juego de pelota.

 

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Cartas

SOBRE " LA MUERTE DE CUAUHTÉMOC "

Cartas SOBRE " LA MUERTE DE CUAUHTÉMOC " En el artículo "La muerte de Cuauhtémoc: ¿conspiración

En el artículo "La muerte de Cuauhtémoc: ¿conspiración

o pretexto? ", de l doctor

Eduardo Matos Moctezuma, núm . 111 , el autor trata de

esclarecer si la ejecución de Cuauhtémoc, Tetlepanquetzal

y Coanacoch en Itzámkanak

fue la represalia que tomó Cortés hacia la conspiración en contra de los mismos españoles o simplemente éste fue el pretexto para des- hacerse de los gobernantes indígenas. Es admirable que Matos haya tomado tanto la visión castellana (Cortés y Díaz del Castillo) como la indígena (Chimalpahin y Tezozómoc). Sin embargo, pasó por alto una de las fuentes que pue- den aclarar el problema: el texto chontal de los Papeles

Paxbolón-Maldonado, pu-

blicado por vez primera por Scholes y Roys en 1948, y al español en 1996. El documento fue escrito por Pablo Paxbolon en 1567, que fue descendiente de Paxbolon Acha, gobernante de Itzámkanak, quien rec ibió

a Cortés en 1525 . Y se relata que fue Cuauhtémoc quien instigó a Paxbolon Acha a asesinar a los españoles:

"Señor rey, estos españoles, vendrá tiempo que nos

6 / ARQUEOLOGíA MEXICANA

den mucho trabajo y nos ha- gan mucho mal y que matarán nuestros pueblos. Yo soy de parecer que los matemos, que

yo traigo mucha gente y vo- sotros sois muchos." (Scholes

y Roys, 1996: 293). Y fue el mismo Paxbolon Acha quien

le informó a Cortés lo que tra- maban los mexicas. También en el mismo documento se informa que el último tlatoani no murió en Itzamkának, sino

en

do Yaxd'zan. Fue decap itado, su cabeza clavada en una cei-

ba y su cuerpo colgado de los

pies (ibid. ).

Es indudable el hecho de que Cortés haya llevado consigo a los gobernantes

mexicas a su expedición a Las Hibueras con el fin de evitar una rebel ión en Teno- chtitlan. Mas no parece que en un principio haya tenido la intención de eliminarlos.

Arqlgo. Eduardo A.Tejeda Monroy

lapalabradelchilam@yahoo.com.mx

un pueblo cercano ll ama-

RESPUESTA. En el caso del documento que menciona Eduardo A. Tejeda, no consideré oportuno citarlo ya que en é l se mencionan datos incorrectos que poco ayudan

a " aclarar el problema " como

lo piensa Tejeda. Las razones

son: 1) Se menciona que la

llegada de Cortés a Acalan fue

en el año 1527. 2 ) Dice que el

que llegó fue Martín Cortés. 3)

Yaxd'zan , lugar de la supuesta muerte de Cuauhtémoc, no aparece en el listado de los pueblos de Acalan . Además del análisis mi-

nucioso que los autores del

libro Los chontales de Acala-

Tixchel (Scholes , France V.

y Ralph L Roys, Centro de

Estudios Mayas/ClEsAs, Méxi- co, 1996 ) llevan a cabo, en

donde se incluye el texto de Pablo Paxbolon que relata los acontecimientos, vemos que se dice en varios lugares cómo Paxbolonacha, quien estableció la capital en Itzam-

kának, tenía " una actitud conciliatoria hacia Cortés"

(p . 77 ), además de mencionar

"la actitud sumisa del gober- "

nante ante los españoles

(p. 77). Todo lo anterior lleva

a pensar que, quizá, parte de

lo relatado en el sentido de que fue Paxbolonacha quien dijo a Cortés acerca de la conspiración que culminó con la muerte de Cuau- htémoc, bien pudo ser un invento posterior del gober- nante indígena para quedar bien con los españoles, pues resulta difícil pensar que al llegar a tierras de Acalan el tlatoani mexica pudiera andar libremente platicando con el gobernante local. Finalmente quiero agregar que, pese a lo anterior, el do- cumento mencionado resulta de gran utilidad para conocer sobre la región de que trata ,

y el libro de Scholes y Roys se constituye en un verdade- ro aporte desde el punto de vista histórico.

Eduardo Matos Moctezum a

SOBRE LA EDIC iÓN ESPECIAL NÚM . 38 : EL MAíz

• Recién acabo de terminar

de leer, por recomendación

de mi señora madre, asidua

y fiel lectora de la revista

Arqueología Mexicana , el

escrito del señor Daniel Dult- zin publicado en la sección

"

motivo de este mensaje es, por un lado, felicitarlo por tan valioso comentario, que

Cartas " del núm . 110 . El

da testimonio de la grandeza cultural y gastronómica de los pueblos mesoamericanos,

y por otro, el agradecimiento de haber compartido seme-

jante aporte con tan amena y sencilla explicación que deja en claro el proceso mismo de la nixtamalización con sus consecuentes beneficios. Estoy seguro de que éste será uno de los muchos correos

que recibirá. Extiendo una franca felici-

ta

c ión a la revista

Arque olo-

gía Me xicana por

la atinada

publicación, por algo han

llegado tan lejos. (CR. )

Ing. Cesa r Gerardo Reyes Romero

cezzare.caligari@hotmail.com

Cesa r Gerardo Reyes Romero cezzare.caligari@hotmail.com • Estimado editor: No sabe el gusto con el que

• Estimado editor: No sabe

el gusto con el que adquirí

el especia l 38. Uno de los

artículos habla de la prepa- ración del nixtamal y del uso de utensilios de aluminio o peltre. Más bien debería de-

cir: " uso de cualquier tipo de utensilio, excepto aluminio", ya que la cal -sea óxido de

calcio CaO o hidróxido

de calc io Ca(OH)2- reaccio-

na con el aluminio, ocasio-

nando corrosión, formación de hidróxido de aluminio u

oxido de aluminio, según sea

el tipo de cal, y además no

deja reactivos libres p ara la reacción de ni xtamalizac ion. (Lo puede compr o bar en su propia cocina.) ~

Cartas

Me dirijo a usted para sugerirle que quizás fuera co nven iente consu Itar a un ingeniero o profesional afín a las c iencias aplicadas para los casos donde se ex- pliquen este tipo de temas. Saludos y felicidades por su gran publicación.

Ing. Jesús A.Villarreal

jesus.villarreal@mx.tenovagroup.com

SOBRE " REBELIONES INDíGENAS"

SOBRE " REBELIONES INDíGENAS" Me sorprendió el número 111 sobre "Rebeliones in-

Me sorprendió el número 111 sobre "Rebeliones in- dígenas " porque excede el

marco temporal editor ial que se maneja usualmente en la revista. Sin embargo, destaco

la riqueza de la lín ea que se

propone en los movimientos mayas, en espec ial la " Guerra de Castas" de María del Car- men Valverde.

Ha ce algunos meses, en Carrillo Puerto (Noh Cah Santa Cruz Balam Nah Kam- pokol c he), me tocó la suerte de "pa rticipar " en una cele- bra c ión del rito de la Cruz Parlante: un acto comunitario reali za do por grupos que tienen la responsabilidad de seguir el rito en una red de templos en la llamada zona maya, sin desatender las l abores del campo. En esta experiencia, el contexto que

ofrece su revista me dio una perspectiva histórica de enor- me profundidad y cercanía, donde perviven elementos y

donde somos ya testigos , ya

actores: se trata de un templo

adorn ado co n elementos de

fiesta maya, con imágenes ca tóli cas y en particular una cruz de tamaño mediano,

verde y co n los " brazos en

alto", que se afirma es mu y

antigua (ve r foto anexa ); se

ll eva a cabo el rito co n du-

ración aproximada de dos horas, con rezos tipo rosario,

prin c ipalmente en maya , con

do s

mo grupo y con la participa-

c ión de vecinos. Al final, en

una especie de comunión, se comparten guisos y bebidas co n todos los asistentes, en un ambiente muy amistoso . Saludos y muchas grac ias por su exce l ente labor de difu- sión. (C R. )

Mariano Fernández, poeta

agmf 1998@hotmail.com

o m ás reza dores d e l mi s-

SOBRE LA CULTURA HUASTECA

o m ás reza dores d e l mi s- SOBRE LA CULTURA HUASTECA Antes que

Antes que nada fel icitacio-

nes por su revista ; en cada ejemp lar nos sorprenden con su co ntenido. Y el número 111 no es la excepción, en

particular el artículo " Datos

in éditos sobre la arqueo-

logía de la Hu asteca ", en

la que describen l as piez as arqu eo lógicas que el médico francés jean Baptiste Furier hi zo e n su estancia en Tam-

8 / ARQUEOLOGíA MEXICANA

pico durante la intervención francesa. Desafortunada- mente, la bibliografía para profundizar en el tema no se encuentra disponible , y hoy sólo contamos con lo que nos proporciona su in- valuab le revista. Ojalá que libros como los de Ekholm, McNeish, Seler, Meade, entre otros, pudieran conseguirse. Mientras tanto, sigan pu- blicando artículos sobre la

cultura huasteca, pues son muy val iosos para quienes vivimos en esta región.

Benito Javier Chirinos

pturullols@hotmail.com

SOBRE EJEMPLARES AGOTADOS

En primer lugar reciban una enorme felicitación ,

tan magnífica es la revista

co mo lo fueron los pu eblos

prehispánicos. Simplemente co nsidero su trabajo co mo la mejor de todas las fuentes

d e inspirac ión qu e se puedan

hallar en el universo literario. Só lo me resta expresarles una

duda que no deja de pertur- barme: ¿es posible adquirir la

totalidad de l as revistas? ; es

decir, las ediciones regulares

y especia les. En la página:

http://www.arqueomex.com/ Sll N3ANTERIORES.htmllos ejemplares con la leyenda "agotado" ¿serán reimpresas algún día ?

Ing. Ornar NavaAguilar

omar_nava89@yahoo.com.mx

RESPUESTA. Estimado

ingeniero Nava: Tod as nuestras edic ion es puede adquirirlas directamente

en la editoria l a través

de la siguiente direcc ión

electrónica: suscripciones@

arqueomex.com, en donde co n gusto le atenderemos . En cuanto a las ediciones agotadas, le informamos que a partir del próximo año estarán disponibles en formato PDF en nue stra pág ina de internet www.arqueomex.com .

ACLARACiÓN AL NÚM. III

Por un lamentable error del

área de Producción y de la imprenta, aparecieron dos errores tipográficos en el ar- tículo de Ma. del Carmen Valverde, "La Guerra de Castas . Península de Yu ca- tán (1847-1901 )" : la última línea de la p. 57 se repite al principio de la 58, ya l

principio de la p. 59 se "co- mieron " una línea, lo que provocó que el subtítulo de esa misma p. 59 se moviera . Ofrecemos una disculpa a la doctora Valverde y a nu es tros lectores, y presentamos el fragmento con la línea qu e se

perdió : "

que hunde sus raíces en el inframundo y alza sus ram as

hasta las capas celestes. Ade- más, las cruces parlantes de la Guerra de Castas tambi én

estaba n relacionadas

del árbol cósmi co

".

Cartas al editor

Incluir nombre, dirección y teléfono. Sujetas a editarse en función de contenido, espacio y claridad (máx imo

media cuartilla).

• E·mail: arqueomex@arqueomex.com

• Fax: 5557-5078

• Editorial Ra fees , SA de c.v.,

Rodolfo Gaona numo86. l omas de Sorelo,

11200 . México. O. F.

Tod as las ediciones de números pasado s se pueden

solic itar al tel. 5557.5004 , ext. 2061 o

suscripciones@arqueomex.co m .También se pueden conseguir en la pr op ia Ed it o r ia l Raices o en lugares como : librerías Ed uca l d e l C ona cu lu . Museo

Nacional de Antro pología y Escuela Nacio nal de An-

5120 o bien a

tropologla e HIs t oria. Par;l ver los tem as publ icados en números ante riore s puede consultarse el " indice general " en nuestra pagina de intemet.

Noticias

PARQUE ARQUEOLÓGICO QUIRIGUÁ, GUATEMALA

Hallazgo de una banca y un panel escu lpidos en el Grupo Este

Desde junio de 2009 el Ministerio de Cultu- ra y Deportes , con el apoyo de estudiantes de Arqueología de la Universidad de San Carlos, Guatemala, ha llevado a cabo una serie de excavaciones en el Grupo Este de Quiriguá , co njunto localizado a 100 m al este de la Acrópolis del sitio .

Durante la excavación de la banca seob- servó que la parte frontal presentaba varios glifos tallados en calcita bastante deteriora- dos, los cuales forman un texto jeroglífico de, al parecer, 26 cartuchos. Sin embargo, debido a la erosión, só lo han podido iden- tificarse algunos títulos reale s.

es propia de los jugadores , con tocados de distintas aves que señalan "equipos" opues- tos. En los extremos superior es d e l panel , detrás de los jugadores, encontramos otros dos personajes , d e quienes no se ha podido esta blecer si son hombres o mujeres. Es pro- bable que el texto jeroglífico colocado en

El Grupo Este tiene tres estructuras bajas

 

A l continuar la excavación

debajodeesos

la banca los identifique, una propuesta ten-

y

alargadas que forman una plaza cerrada

bloques se loca li zó un panel esculp ido mejor

tativa debido a la erosión de los cartuchos.

o

cuadrángu lo. Los trabajos realizados se-

preservadoqu e mide2.90 m de largo, 0.12 m

Los textos ubicadosen el centro del panel

ñalan que su co nstrucción se inició ha c ia

de grosor y 1.03 m dealto. El panel fuetallado

presentan la

fecha en rueda de ca lendario

la fase H ewett

del Clásico Tardío (7 00-850

K'a hk' Tiliw Chan Yopaat

(725-785 d.C.), y

en

tres bloques

individuales de ca lcita.

10 ik ' 10 zotz, 9.18.17.13.2, 28 de marzo

d.C. ), durant e

el mandato del gobernante

Dentro del corpus escultórico de Qui- riguá , este panel es excepcional debido a

de 808 d.C. Los sig uientes glifos pu eden ser leídos de manera fragmentaria, y refieren un

que fue ocupado hasta la fase Morley, en el

la cantidad de personajes que representa:

rito de tirar in c i enso reali za do por 28 seño-

Clásico

La mayor parte de las inv es tigaciones se han concentrado en la Estru ctura 1B-14 , el edificio más grande de este conjunto. Lasex - cavaciones han reve lado una subestructura de 18 m de largo y 1.35 m de alto, aproxi-

madamente, que quizá tuvo dos cuerpos

conformados por un rell eno

de barro mezclado con piedras grandes de calcita, are ni sca, c uarzo, esquisto y cantos rodados. Posteriormente, esta subestructura fue cubi erta de manera parcial por dos nive-

laciones, en la que la parte super ior norte fue

utilizada

de la Estructura 1B-14 , la c ua l presenta una plataforma de 0.60 m de alt o, or ientada 8r al noreste, así como tres hi leras de bloques

tallados de p ied ra aren i sca (e n su ma yo r

y calc ita. la parte superio r se identificaron res-

tos de un pos ibl e cuarto que, con el tiem- po, fue cubierto totalmente con un nuevo relleno de barro y piedras de canto rodado, utilizado para sostener una banca. El

parte)

constructivo

Terminal (850-900 d.C. ).

cuatro en total. El primer aná li si s epigráfico del panel fue realizado por Federico Fahsen , quien presentó un informe detallado que ahora re c up era mos en sus puntos esencia- les. La escena en sí corresponde a un rito de juego de pelota , en el que dos personajes masculinos se inclinan, mirándose de fren- te, en la posición estandarizada que señala

vestimenta

e l acto del juego de pelota. Su

señala vestimenta e l acto del juego de pelota. Su Fachada sur, Estru ctura 1B. res

Fachada sur, Estru ctura 1B.

res (ajawtaak) ob 'a ahkab', un títulofrecuen-

te en los texto s

como " primero d e la tierra ". En l a segunda

jeroglíficos que se tr aduce

co lumn a de gli fos a la derecha encontramos

la expresión ub 'aa h , "es el retrato de ", que,

por la fec ha del panel , podemos asoc i ar al

gobernante K'ahk' Jolow Chan Yopaat.

Elizabeth Marroquín,José Crasborn, María ElenaVega

Elizabeth Marroquín,José Crasborn, María ElenaVega Panel in situ. como sostén para la const ru cción En

Panel in situ.

como sostén para la const ru cción

En

Panel del Grupo Este, Quiriguá. FOTO CORTESíA M1CUDE y FLAAR, 2011
Panel del Grupo Este, Quiriguá.
FOTO CORTESíA M1CUDE y FLAAR, 2011

material y técnica cons- tructivos (que incluyen bloques grandes simi lares

a los emp leados en la Acró-

polis) ubican estas amp l iaciones durante el mandato del gobernante tardío K'ahk' Jolow Chan Yopaat (ca. 800-810 d.C. ).

lO / ARQUEOLOGíA MEXICANA

Noticias

SIERRA DETLAXCO,TLAXCALA

Nuevo hallazgo de pinturas rupestres

mes de juni o, Ho-

racio Macías, veci no de la población de La Palma, municipio de Tl axco, gu ió a l que sus -

A m ed iados del pasado

cr ibe a un paraje conocido como La Peña

Bendita , en la sierra d eTl axco .Ahí se localiz a un ab ri go rocoso con pinturas rup estres d e l

c ual ellNAH no tenía antecede ntes de reg istro ni documentación.

no tenía antecede ntes de reg istro ni documentación. Este refugio nat ura l alberga poco

Este refugio nat ura l alberga poco más de 50 pictografías, plasmadas en su pared ce n- tral ye n un soporte de ro ca granítica, qu e fueron elaboradas mediante técnicas de de- lineado , tint a plana e impres ión, con un pig- mento de co lor predominantemente blanco.

ven figuras hum ana s y d e animales es-

quem áticas y naturali stas, así co mo formas

geométricas (círc u los, rectángu los, espi rales, etc.) de variados diseños, algunas semejantes a las d e otros si ti os de la regió n. A pesar de

su expos ic ión al intemperism o, su estado de

pres e rv ac ión es bueno en general, pues l a mayoría son ba stantes visibles y no mu estr an serias afectac ion es por va nd a lismo.

La importanci a d e l ha Il azgo rad ica no sólo

en qu e viene a increm entarel limitado

inven-

tario de sitio s con expres ion es grá fi cas rupes-

abre gra ndes ex isten c ia de

más lo ca lid ade s de es te tipo , aún d esco noc i- das por la co munid ad académ ica, en la zo na

serrana del noreste del estado de Tla xca la.

Arqlgo. Rober to Bravo C. Centro INAHTlaxcala

tres de la entid ad, si no e n que exp ectat ivas so bre la probable

Se

CHIHUAHUA

Detectan restos de pintura mural en Paquimé

Fragmentos de estuco co n pigmentos blanco y rojo fueron enco ntrados por investigadores en e l suelo y bordes de las paredes de un a habitació n del sitio arqu eo lóg ico de Paqui- mé, en C hihu ahu a. Los restos d e l ant iguo

ap lanado podrían co rresponder a una pin-

tura mural que representaría la prim era en

su tipo descubierta en esa zona prehispánica

restos de ro n en el

como Casas Grandes , grac ias a l monitoreo

consta nte de las anti guas edi ficac io nes del

lu ga r, declarado Patrimonio Mundi a l en 1998

por la UNESCO. Durante su participación en la XIV Confe- rencia de Arqueología de la Frontera Norte,

ap la nados co n co lor se enco ntra- c uarto 36, en la sección co nocida

del norte de México.

tor del Proyecto de In vestigació n y Conse r-

ll

eva da a cabo en el sit io arqu eo lógi co co n

De acuerd o con Eduardo Gamboa, di rec-

vació n de Paquimé, debido al temporal de

la asistencia de inves ti gado res d e esa región de México y de Estados Unidos, Gamboa refirió que al retirar escombros que cubrían

Ilu

v iasye l ri esgo que impli ca laco nservac ió n

la ed ifi cac ió n y qu e caye ron por deslaves, se

de

pigmentos murales, arqueólogos deIINAH-

enco ntró pedacería deestucocon pintura, así

Conac ulta empezaro n a fi na les de sep ti em -

co mo en las orillas de dos muros. La ex p lora -

bre la excavació n que reso l verá si se

trata de

que los

ción se orientó entonces a encontrar e l p iso

una o bra pictórica . Gamboa detalló

origi nal de la época prehispánica .

12 / ARQUEOLOGíA MEXICANA

e l p iso una o bra pictórica . Gamboa detalló origi nal de la época
e l p iso una o bra pictórica . Gamboa detalló origi nal de la época
e l p iso una o bra pictórica . Gamboa detalló origi nal de la época
e l p iso una o bra pictórica . Gamboa detalló origi nal de la época

Agenda

Inauguración

MUSEO DE ARQUEOLOGíA DE OCCIDENTE

El antiguo edificio que albergara en el siglo

XVIII al convento de las monjas agustinas re-

coletas de Santa Mónica, y ocupado en la centuria pasada por la XV Zona M i l itar de Guadalajara, fue ab ierto al público como sede del Museo de Arqueología de Occiden-

te, un espacio que servirá para mostrar la

riqueza de los vestigios que, como resultado

de

años de

investigac ión, se han descub ierto

en

zo nas del estado de Jalisco como los Altos

y la Costa, yen la región Valles. Aunque el edificio está en muy buen estado, só lo se atendieron detalles de car- pintería y cantería, las adecuaciones para su funcionamiento como museo implicaron recuperar la forma original de los espacios queel ejército había subdividido en ofic inas y dormitor ios, así como traba j os en nuevas ins-

talaciones eléctricas, hidráulicas y sanitarias, equipos devideovigilancia yde iluminación. La exposición inaugural del Museo de Arqueología de Occidente, " Rostros de la divinidad . Los mosaicos mayas de piedra verde", organizada por el INAH-Conaculta yen exhibición hasta el 4 de diciembre, se compone de 126 objetos arqueológ icos ori - gina lesdel área maya, entre ellos 12 máscaras

icos ori - gina lesdel área maya, entre ellos 12 máscaras funerarias de jade, un pectoral

funerarias de jade, un pectoral de concha y cinco ofrendas con que fueron enterrados seis gobernantes mayas hace más de 1 000 años, así como objetos facsimilares de la ofrenda de Pakal. El Museo Arqueológico de Occidente se ubica en la calle Zaragoza 224, en el cruce de l as ca ll es de San Fe li pe y Reforma, cen - tro de Guadalajara, Jalisco.

El historiador Silvio Zavala dona su archivo allNAH

Ocho décadas de trabajos del jurista

e historiador Silvio Zavala queda-

ron bajo resguardo de la Biblioteca

Nacional de Antropología e His-

la dona c ión de

documentos que abarcan de 1927

a 2007, formada por más de 1 200

documentos, que complementan los

9 228 que entregó hace 16 años a

ese repositorio, y que suman aho-

ra poco más de 10 400. Formación académica en la ciudad de México, correspondencia con inte lectuales nacionales y extranjeros , labor en España en los años previos a la gue- rra civil, fotografías al lado de im- portantes personajes, manuscritos y reconocimientos, forman parte del enorme archivo del historiador. Tampoco falta en el archivo su correspondencia con intel ectuales como Antonio Caso, Ernesto de la Torre Vi llar, Ja i me Torres Bodet , Leopoldo Zea, Juan Comas , Elías Trabulse, Daniel Cosío Villegas, Friederich Katz y Octavio Paz.

toria ( SNA H), con

14 / ARQUEOLOGíA MEXICANA

Una estrella de mar encontrada en la ofrenda dedicatoria al monolito de Tlaltecuhtli ,Templo Mayor de Tenochtitlan

Al igual que muchos otros pueblos meso- americanos, los mexicas acostumbraban enterrar ricas ofrendas en sus principales lugares de culto. Por lo general lo hacían con motivo de acontecimientos significati- vos para el Estado, como la construcción y la remodelación de edificios rel igiosos, el

estreno de monumentos escultóricos, el fin de ciclos temporales, los ritos de paso de los soberanos, las vi ctorias bél icas y las catástro- fes naturales . En estas ocasiones propiciaban a las divinidades ofreciéndoles una enorme variedad de minerales sin trabajar, plantas, animales, seres humanos, así como objetos manufacturados de cerámica , piedra, con- cha, hueso, metal , textil , madera , etcétera. Por fortuna, muchas de estas ofrendas han logrado sobrevivir hasta nuestros días y nos informan sobr e los ambientes naturales , la

política y la re-

tecnología , la economía, la

ligión imperantes hace más de 500 años. Particularmente interesantes son los ves- tigios de fauna , cuyo estudio cuidadoso nos ayuda a definir las especies y el número mínimo de individuos enterrados en cada ofrenda , así como su talla , sexo , edad, enfer-

medades, hábitat y distribución geográfica. Tamb ién podemos reconocer aspectos cul- turales como la preferencia de los mexicas por ciertas especies animales; los lugares, las formas y la época de obtención de la fauna viva o muerta; los mecanismos de circula- ción dentro y fuera del imperio; las técnicas de sacrificio y de modificación de los cadá- veres; los usos y significados de cada grupo zoológico, y las taxonomías indígenas. En la séptima temporada del Proyecto Templo Mayor (2007-2011) del INAH, se han recuperado varias decenas de ofrendas que han ampliado nuestros conocimientos sobre la relación hombre-fauna en el Centro de México antes de la llegada de los espa- ñoles. Un buen ejemplo es la ofrenda 126, depositada en una caja de mampostería de 2 por 1 por 1 m que fue constru ida para con- sagrar el monolito de la diosa Tlaltecuhtli. Localizada a 2 m abajo de este monumento escultórico, la ofrenda 126 estaba integrada por más de 13 000 objetos. La gran mayoría se encontraba en un excepcional estado de conservación debido a que durante siglos quedó sumergida bajoel agua y protegida de ~

v

Noticias

Noticias Localización de la ofrenda 126 en el Mayorazgo de Nava Chávez, en la intersección de

Localización de la ofrenda 126 en el Mayorazgo de Nava Chávez, en la intersección de las calles Guatemala y Argentina del Centro Histórico de la ciudad de México.

la luz, el oxígeno, las osc il aciones térmicas

y las presiones ejercidas por las capas del subsuelo. Al analizar el co ntenido de fauna de la ofrenda 126, nos percatamos de que los

sacerdotes pusieron un especial énfasis en

el ofrecimiento de animales marinos, seres

que simbo li zaban para los mexicas la mitad inferior del universo, femenina, acuática y de fertilidad abso luta. La mayoría de las es-

pecies ente rr adas en esta ofrenda habitan hoy día en aguas someras, sustratos rocosos

o arenosos, arrecifes coralinos y pastos ma-

rinos de la zona de mareas , por lo que su obtenc ión no debió de haber representado grandes dificultades. Lo más interesante es que los sacerdotes hicieron un claro hinca- pié en la diversidad del mundo marino, pues incluyeron en este depósito toda suerte de caracoles (46 especies distintas), conchas

(40 especies), cora les, además de cucarachas,

ga lletas de mar, procedentes de los océanos

peces y tiburones, er izos, bizcochos y

~

Atlántico y Pacífico. El hallazgo más sorprendente fue el de una estre ll a de mar, an im al que, hasta donde tenemos conocimiento, nunca había sido ha- llado en contextos arqueológicos mesoame-

16 / ARQUEOLOGíA MEXICANA

contextos arqueológicos mesoame- 16 / ARQUEOLOGíA MEXICANA La ofrenda 126 encontrada bajo el monolito de la

La ofrenda 126 encontrada bajo el monolito de la diosa Tlaltecuhtli.

ricanos, quizás por su gran fragilidad y fácil descomposición. Setrata deunejemplarde la

especie Astropecten duplica tus Gray, 1840.

Fue identificado gracias a un minucioso aná- lisis microscópico de los sedimentos y a la comparación de las estructuras anatómicas

arqueológicas con ejemplares registrados en la bibl iografía especial izada y presentes en la

Equinodermos "Dra .

María Elena Caso", del Instituto de Ciencias del Mar y Limonología de la UNAM. Esta especie de estrella de mar es de co- lor amarillo cremoso y se caracteriza por sus brazos largos, estrechos y planos, y por sus áreas paxilares delgadas. Es endémica del océano Atlántico y tiene una larguísima distribución que va de Carolina del Norte en Estados Unidos al Brasil septentrional, y se encuentra en todas las playas mexicanas de la vertiente atlántica, desde Tamaulipas

Colección Nacional de

hasta Quintana Roo. Las poblaciones de

Astropecten duplica tus viven en sustratos

arenosos, a profundidades que osci lan entre los O y los 550 metros.

Ángel González López, Leonardo López Luján, Carolina Martin Cao

Martínez, Francisco A. Solís Marín,

Belem ZúñigaArellano

Francisco A. Solís Marín, Belem ZúñigaArellano Ejemplar moderno de Astropecten duplica tus , cara
Francisco A. Solís Marín, Belem ZúñigaArellano Ejemplar moderno de Astropecten duplica tus , cara

Ejemplar moderno de Astropecten duplica tus , cara superior (a) y cara inferior (b).

Noticias

Hallazgo de un edificio circular al pie del Templo Mayor de Tenochtitlan

En e[ pasado mes de septiembre, [os inte-

mexica de planta circu lar que formaba parte

Es importante m enc ionar que esta clase

plaza, pero muy próximos a todos los fieles,

c

ronistas del sig[oxvl nos informan que este

grantes del Proyecto del Temp[o Mayor (PTM) y del Programa de Arqueología Urbana (PAU) del INAH descubrieron un edificio religioso

de construcciones , conoc idas en lengua náhuatl bajo el nombre de momoztli, son de poca altura y carecen de techo . Funcio- naban como plataformas sobre las que se

Cuauhxicalco en particular estaba consa- grado a una gran diversidad de rituales, aunque casi todos e llos vinculados con [a acción transformadora del fuego. En e[ más

del rec into

sagrado de Tenochtitlan. Dicho

efectuaban ceremonias de carácter público.

espectacular de todos, se preparaba un pira

hallazgo se hizo en [a intersección de [a s ca- lles de Argentina y Guatema[a, en e[ Centro

Histórico de [a ciudad de México. El equipo del arqueó[ogoJosé María Garda (PTM) halló

Los oficiantes de tales ceremonias se en- contraban en alto con respecto al nivel de

quienes podían seguir sus acciones prácti-

a[ aire libre para quemar e[ cadáver del soberano, [os corazones de sus servidores que [o acompallarían en el más al[á y ricas ofrendas funerarias.

una cuarta part e de dichoedificioen el extre-

camente desde c ualquier ángulo.

 

Vale agregar que , en

estos momentos ,

mo sur del terreno ocupado originalmente

Por su ubicación , su tamaño y

su for-

pros igue la exploración de este

momoztli

por el Mayorazgo de Nava Chávez, también conocido como predio de las Ajaracas. Casi de man e ra simultánea, el equipodel arqueó- logo Roberto Martínez Meza (PAU) exhumó

ma , especulamos que e[ edificio recién descubierto pudiera ser uno de [os cinco momoztli de Tenochtitlan denominados "Cuauhxicalco", en este caso el que se en-

no de Sahagún. El propio Sahagún y otros

circular y que a su alrededor [os arqueólo- gos del PTM y del PAU han descubierto varias ofrendas y tres lápidas con bajorrelieves que representan respectivamente un águila, un

[a

mitad meridional

del mismo edif i cio en

contraba justo enfrente del Temp[o Mayor

chalchihuite y una rodela con cuatro dardos

e[

extremo norte de [a Plaza Gamio, lugar

y que fue represent ado en el fol io 2 69r de

y

una bandera.

en e[ que e[ INAH construye actualmente un nuevo vestíbulo subterráneo de acceso a [a

[os Primeros Memoriales de fray Bernardi-

Leonardo López Luján y Raúl Barrera Rodríguez

zona arqueológica del Temp[o Mayor.

ed i ficio e n cuestión mide unos 16 m

de diámetro y a[ menos 1.5 m de altura. Sus muros son paramentos verticales de mam- postería que fueron recubiertos con una capa de estuco blanquecino y decorados con pe- queñas esculturas en forma de cabezas de serpiente, éstas mu y simi lares a las pequeñas imágenes de ofidios de la etapa IVb de l Tem- plo Mayor. Todo parece indicar que [a cons- trucción contaba con dos escalinatas, una hacia el oriente y la otra hacia e[ poniente,

pero que ambas habrían sido casi totalmente

se construyó e l

destruidas en 1900, cuando

co[ectordeaguas negras a lo largo de [a calle de las Es ca [eri[[as ( hoy Guatema[a). E[ edificio es contemporáneo de [as eta-

pas IVb y V del Templo Mayor (ca . 1469- 1486 d .C.). Se [ocaliza a unos 10m a[ oeste de [a plataforma de [a etapa V de dicha pi-

rámide, alineado con la capil[a de Huitzi- lopochtli . Cuando se edificó [a etapa VI (ca .

El

1486-1502

d .C.) del Temp[o Mayor, la parte

superior de

este edificio circular se demo l ió

y sus .arranques quedaron sepultados bajo un nuevo piso de [a plaza. Curiosamente, en el recinto sagrado de T[ate[o[co existe una estructura c ircular semejante en la misma posición correlativa co n respecto a[ Templo Mayor de ese sitio .

correlativa co n respecto a[ Templo Mayor de ese sitio . El momoztli encontrado en la

El momoztli encontrado en la esquina de Guatemala y Argentina.

momoztli encontrado en la esquina de Guatemala y Argentina. Trabajos de conservación de los recubrimientos de

Trabajos de conservación de los recubrimientos de

estuco del momoztli.

conservación de los recubrimientos de estuco del momoztli. El Cuauhxicalco que se encontraba al pie del

El Cuauhxicalco que se encontraba al pie del Templo

Mayor. Primeros Memoriales , f. 269r.

Historias de

los

MANUEL A

Códices

HERMANN LEJARAZU

Mexicanos

Lienzo de Zacatepec Núm. I

HERMANN LEJARAZU Mexicanos Lienzo de Zacatepec Núm. I territoriales que superan, por mucho, las di- mensiones

territoriales que superan, por mucho, las di- mensiones actuales de los municipios o co- munidades incligenas. El Lienzo de Zacatepec Núm. 1 fue e!abo- rado con la intención de demarcar los limi- tes del señorío de Zacatepec, en la Mixte- ca de la Costa, por medio de un gran rectángulo que unía a cada uno de los pun- tos divisorios que separaban a este pueblo de sus respectivos vecinos. Sin embargo, los mixtecos no solamente conformaron

11 Jaguar, Señor del Lugar de la Neblina y Lluvia , creó la primera dinastía de Zacatepec hacia

1144 d.C. Lienzo de Zacatepec .

FOTO BNAH

Con el inicio de la do - minación espa110la no solamente se introdu- jeron profundos cam- bios en e! pen sa mien- to religioso y politico de Mesoamérica, sino también llega ron grandes innovaciones sobre e! concepto de la tierra y e! carácter de su posesión. Para el caso de Oaxaca exis- ten testimonios muy tempranos acerca de las divisiones territo- riales bajo la supervi- sión española, como por ejemplo, los des- lindes efectuados en- tre los pueblos de San Juan Sosola y Santiago Huautlilla hacia 1528-1530 en la Mixteca Alta Oansen y Pérez J iménez, 2000, p. 33) . U n buen ejemplo de la adaptación terri- torial en e! imaginario incligena hacia la pri- mera mitad de! siglo xV], lo encontramos en los numerosos lienzos pictográficos que muestran detalladamente la ubicación de los Linderos alrededor de la cabecera de un pueblo o señorío a través de glifos de to- pónimos o nombres de lugares. Estos lien- zos llegaron a plasmar grandes extensiones

este gran mapa de los lin- deros de su señorío, sino también agregaron im- portante información his- tórica y genealógica que fundamentaba e! origen de su territorio desde, al menos, e! año 1144 d. c., cuando e! señor 11 Jaguar, Señor de! Lugar de la Ne- blina y Lluvia, creaba la primera dinastía de Zaca- tepec. N o obstante, según Mary ELizabeth Smith, el LietlZo de Zacatepec pudo haber sido elaborado en- tre 1540 y 1560, pues ya aparecen dibujos de igle- sias o capillas cristianas acompañando los topó- nimos de los pueblos (Smith, 1973, p. 93). El documento permaneció, segura- mente, en manos de los caciques de Zaca- tepec durante todo e! periodo de la Colo- nia, incluso durante casi todo e! siglo XIX, hasta que e! gobierno de Porfirio Díaz en 1883 decretó la Ley de Colonización yBal- díos que obligó a los pobladores de esta comunidad a presentar e! lienzo. En efec- to, e! 9 de marzo de 1892 los vecinos de Santa María Zacatepec reclamaron la pro- piedad de sus terrenos con motivo de las

18 / ARQUEOLOGíA MEXICANA

PUEBLA

OAXACA

\ ER.-\CRCZ

"

4-

• Santa María Zacatepec

Océano Pacífico

arqlJ~otQgía

adjudicaciones de tierras favorecidas por la Ley de Baldíos que buscaba repartir y colonizar las tierras de uso comunal en be- neficio de particulares. Para evitar el des- linde y remate de sus tierras, los poblado- res se presentaron en la Secretaría de Agricultura y Fomento con el Lienzo de Zacatepec Núm. 1 y otro lienzo que actual- mente conocemos como Zacatepec Núm. 2, pero cuyo original está perdido. Las privatizaciones de las tierras tuvie- ron severas consecuencias en las comuni- dades oaxaqueñas, pero en algunas regio- nes como la Mixteca, los campesinos hábilmente formaron propiedades colecti- vas y aunque las tierras comunales se lega- lizaron como privadas, en realidad fueron distribuidas entre comuneros o arrendata- rios (Reina Aoyama, 2004, p. 143). A finales de marzo de 1893, el gobier- no entregaba a los pobladores de Zacate- pec dos copias calcadas en tela realizadas por Mauricio C. Castro, por lo que los re- presentantes del pueblo regresaron a su lu- garde origen sin los lienzos originales. D es- conocemos, a ciencia cierta, el motivo por el cual no les fueron devueltos sus docu- mentos genuinos a los de Zacatepec, sino que permanecieron en los archivos de la Secretaría de Fomento. Quizá esta acción formaba parte de los procedimientos lega- les durante el proceso de reconocimiento de las tierras. E l investigador alemán Eduard Seler realizó una copia del Lienzo de Zacatepec 1 entre 1895 y 1896, aunque no sabemos si la efectuó en las oficinas de la propia se- cretaría (Glass, 1964, p. 115). En 1898 el afamado médico e historiador Antonio Pe- ñafiel, quien trabajaba en ese momento en el archivo de la citada secretaría, pidió la autorización del ministro, Manuel Fernán- dez Leal, para publicar el lienzo número 1 junto con algunas observaciones al lienzo número 2. Peña fiel decidió poner al Lien-

ZO de Zacatep ec el nombre de Códice Martí nez Gracida, en honor del ilustre historiador oaxaqueño que publicó numerosas obras

sobre la historia y estadística de Oaxaca, además de escribir los enormes tomos de

Los illdios oaxaqueñosy SIlS monllmentos arqueo- lógicos, que permanecen aún inéditos. El Lienzo de Zacatepecse publicó en 1900 con excelentes fotografías en blanco y ne- gro del documento original y con breves comentarios de Antonio PeñafieL No obs- tante, a pesar de la importancia del manus- crito, el lienzo estuvo perdido o quizá tras- papelado durante 30 años en los archivos de la secretaría. En efecto, de manera ac- cidental, en 1933 Agustín Villagra encon- trÓ el lienzo en los mismos archivos, pero aún no había podido cotejar si era idénti-

co al documento publicado por PeñafieL Villagra comenzó a realizar sus investiga- ciones pero no halló datos que explicaran las causas del ingreso del lienzo a los archi- vos de la Secretaría de Agricultura y Fo- mento. Villagra hizo calcar una parte del documento para poderlo cotejar con las fotografías y la publicación de 1900, lle- gando a la conclusión de que se trataba del mismo Lie!lZo de Zacatepec. El 11 de julio de 1933 el secretario del Museo Nacional de Arqueología, Historia

y Etnografía, José de Jesús Núñez, envió una carta al secretario de Agricultura y Fo- mento solicitándole el traslado del lienzo

a las instalaciones del Museo:

el traslado del lienzo a las instalaciones del Museo: En 1900 se publicó un facsímil del

En 1900 se publicó un facsímil del Lienzo de Zaca/epec. La publicación , con comentarios de Antonio Peñafiel, muestra el lienzo divido en láminas reprodu cidas en blanco y negro.

Se tienen informes en este Museo de que en el Archivo de esa Secretaría existe un lienzo con dibujo s de carácter prehispánico cuyas medidas son: 4.10 de alto por 1.90 de ancho (sic) [en realidad el lienzo mide 3.25 m de alto por 2.25 m de ancho]. Como probablemente se trata de algún códice antiguo que puede ser estudiado con fruto en esta institución, y como según los informes anteriores no presta ninguna uti- lidad en el lugar donde se encuentra, me per-

mito

esta -

solicitar de usted, si para ello no ha y

inconveniente, se sirva cederlo a este

blecimiento donde se conservará con todo cuidado requerido, ya que es el sitio más ade-

cuado en que debe guardarse (ML\ INA , vol. 86, exp. 30, ff. 109-112).

Días después, el lienzo fue entregado al Museo Nacional y trasladado al salón de códices, donde se le clasificó con número de catálogo 35-63. Actualmente forma parte del acervo de documentos pictográ- ficos de la Biblioteca Nacional de Antro- pología e Historia. Desafortunadamente, el original del Lienzo de Zacatepec Núm. 2 nunca se halló, pues desapareció de los archivos de la se- cretaría junto con los documentos relati- vos a la comprobación de tierras de 1892, Según la copia que existe del lienzo núme- ro 2, se trataba, posiblemente, de un docu- mento elaborado a finales del siglo XVl o principios del }"'VlI (Smith, 1973, p. 96). Hoy en día los archivos de la comuni- dad de Santa María Zacatepec resguardan las dos copias que se realizaron en 1893. ~~

Manuel A. Hermann Lejarazu. Doctor en esrudio s mesoamericanos por la UN AM. Investigador en el c lEs As-nF Se e specializa en el análisis de códices )' documentos de la Mixteca, así como en historia pre- hispánica )' colonial de la región. Miembro del Siste- ma Nacional de Investigadores.

PARA LEE R MÁS . • .

A rchi,"o Hi stó rico d e l Mu seo 8 6, ex p. 30, a ño 193 3, ff.

N acio nal d e Ant ro p o logía , \ '0 1. 109 - 11 2.

Códice lIJixtero. Lll'l1zo de Zaratepec, publi ca d o p o r A m o ni o Pe-

na fie L Ofic i.na Tipográ fica de la Sec retaría de Fo m e nto,

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G L\ss, j o hn B. , Catálf!§Jdelarolfaióndecódim, TN \ H,

Méxic o, 1964.

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Vru

1933, pp. 105- 106.

Las batallas rituales en Mesoamérica

PARTE I

CLAUDE-FRAN<;:OIS B AUDEZ

20 I ARQUEOLOGíA MEXICANA

Además de las guerras y los juegos de pelota, los mesoamericanos habrían tenido un tercer tipo de confrontación colectiva: la batalla ritual. Las batallas "a muerte" son el tema de este trabajo, que se publica en dos partes. En la primera se estudian las batallas en Dainzú, donde se encuentran las evidencias más antiguas de esta práctica. Ésta se manifiesta más tarde en Cerro de la Campana, sitio del Clásico Tardío en Oaxaca; es entonces cuando el desollamiento y el vestirse con la piel de los vencidos se agregan a la decapitación de éstos.

1. En las lajas grabadas de Dainzú se representó un combate, al parecerconcer- tado entre dos bandos, del que resultaban hombres con heridas graves e inclu- so muertos. a) Un partici- pante del combate cayendo. Relie ve 4 . Escenas de en- frentamiento: b) Losas A3- A 1, Complejo A. e) Una de las rocas esculpidas en la cumbre del cerro de Dainzú. Todas, Dainzú, Oaxaca.

FOTO GERAROO GONZÁLEZ RUl l RAleES

DIBUJOS JAVIER URCID

Los enfrentamientos de Dainzú:

¿juego de pelota o batalla ritual?

El juego de pelota con bastones de Tepantitla, Teo- tihuacan, era un juego bru tal en el cual se enfrenta- ban inclividuos que usaban pocas protecciones para el cuerpo (Baudez, 2007). Invariablemente, varios jugadores resultaban heridos en el transcurso del partido. Se les sacaba del área de juego para después, muy probablemente, sacrificarlos. Es legítimo pre- guntarse si no se jugaba principalmente para dejar a la suerte la selección de futuras víctimas. ¿Podría apli- carse esta hipótesis a otros juegos mesoamericanos? ¿Cuál era la relación entre juego y sacrificio? Consi- dero que tres tipos de enfrentamiento servían para obtener víctimas sacrificiales: los juegos de pelota, las guerras y las batallas ri tuales. En su excelente tesis de 1997 sobre la iconogra-

fía de Dainzú, Oaxaca, Heather Orr sostiene que la confrontación ilustrada en unas 20 lajas esculpidas de ese sitio, así como en otras pictografías, se pue- de comparar a las batallas rituales de la Danza de los Tigres de Guerrero ya las del titlktt andino. Los principales argumentos de Orr son los siguientes:

 

b

e

 

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------- .-

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J

 

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_

 

_

1) los enfrentamientos de Dainzú son sumamente violentos y muestran a los vencedores amenazando a los vencidos, quienes caen hacia atrás (fig. 1) ; 2) todos los participantes usan un atuendo acolchado a manera de armadura y un casco con rejilla; 3) a pe - sar de estas protecciones, las posturas de los perso- najes en tierra, es decir de los vencidos, son las de heridos graves o cadáveres; 4) los objetos redondos que sostienen en las manos pueden ser tanto pie- dras como pelotas. Pese a estos muy convincentes argumentos para interpretar los relieves de Dainzú como escenas de batalla, Orr describe esta confrontación como un juego de pelota. El subtítulo de su tesis es "The Ball- player Carvings at Dainzu" ("Los relieves de juga- dores de pelota en Dainzú") y el título de un subse- cuente artículo de 2003 es "Ballgame as Combat Ritual" ("El juego de pelota como combate ritual").

En mi artículo (2007) también he confunclido juego de pelota )' combate ritual, y sólo más tarde me di cuenta de lo injustificado de tal confusión . En efecto, la acción representada en Dainzú es ya un juego de pelota, ya una batalla ritual. Si se con- sideran los argumentos presentados por Orr, no hay pelota ni juego sino un combate, al parecer concer-

tado entre dos bandos y que producía heridos gra- ves e incluso muertos. Se ha empleado tanto la ex- presión "juego de pelota de Dainzú" que cuesta deshacerse de ella. Del mismo modo, Taube y Zender, en un artículo reciente (2009) repiten la misma confusión al re- ferirse a p/ayers (" jugadores"). Además de las guerras y de los jue- gos de pelota, los mesoamericanos ha- brían tenido un tercer tipo de confron-

ri tual. De la

batalla ritual se pueden clistinguir tres subtipos: el combate a muerte, el com- bate amañado y el combate fingido. E n los combates a muerte el objetivo era ma- tar, y a los heridos se les sacrificaba poste-

tación colectiva: la batalla

riormente. En el amañado, los combatientes desig- nados para perder eran levemente heridos y luego

riormente. En el amañado, los combatientes desig- nados para perder eran levemente heridos y luego sacrificados. Uno de sus más famo sos ejemplos es el "sacrificio gladiatorio" mexica (t/ohtlohtlotlo/i'(fli, "ra- yamiento"), que se llevaba a cabo en la fiesta de t/a- coxipehttaliztli (desollamiento de hombres) (fig. 2). Era una danza en la cual se representaba una pelea desigual entre varios guerreros bien armados y con libertad de movimiento, y una víctima dotada de ar- mas ficticias y atada a una gran piedra cilíndrica (te- JIIolácot~.La dan za terminaba en el momento en que la víctima herida (" rayada") empezaba a sangrar, para luego ser sacrificada arrancándole el corazón y des 0- llándola. El mexica que vesúa su piel se identificaba con el enemigo sacrificado, resucitánd olo. E l patro- cinio del dios Xipe Tótec, manifestado por su atuen- do que cubría la piel del desollado, aseguraba la asi- milación entre el ve ncedor y el ve ncido.

su parte, el combate fingido es tab a arregla-

do, era simulado, simb ó li co y no terminaba en sac ri-

ficio alguno. Muchas fie stas mexicas incluían

Por

com-

bates fingid os

En la fiesta de ochpotli'(flt; d os grup os de mujeres se lanzaban bolas h echas con plantas que aludían al au- tosacrificio, al sacrificio y a la guerra. Estas bolas ela- boradas con parásitos de árboles (pachtli) hacían re-

ferencia a las bolas de hierba trenzada o zacotopcryolli, en las cuales se ensartaban las es pinas ensangrenta- das del autosacrificio. Las que estaban fabricadas

con hojas de caña (c uyos

de las fl echas) evocaban la guerra; aquéllas hech as

de nopales evocaban el sacrificio hum an o, puesto

que los mexicas equiparaban las tunas con los cora-

zo nes hum anos. Los pro ye ctiles incluían también

flore s de cempoo/xóchitl que represe ntaban

nes la sangre del sacrificio, como en los códices, o hacían alusi ó n a la mu erte. En otra " batalla" de la fiesta de ochpotli'(f/i (" ma- nejo de escobas"), las mujeres combaúan a los gue- rreros con escobas, dando de esta manera su nom- bre a la fiesta. En lo s A nde s a esas "batallas" se les llamaba "a manera de comedias". En Cuzco, Perú,

en ocasio-

tallos servían como astiles

en donde la s armas era n simb ólicas.

2 . En el ritual del combate amañado se designaba al perdedor o a los perdedo- res previamente , quienes eran heridos levemente y luego sacrificados. Uno de los ejemplos más famosos fue el "sacrificio gladiatorio" o tlahuahuanaliztli, "raya- miento ", que practicaban los mexicas. Códice Nuttal/, lám . 83.

REPROGRAFIA M A. PACHECO I RAlcES

'

a

~ IJ ~, N Cerro de la 4- Campana .' • Dainzú • MonteAlbán OAXACA
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Cerro de la
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Campana
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MonteAlbán
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3. a) En Monte Albán algunos de los llamados Danzantes son combatientes vencidos en batallas rituales , en particular los conocidos como Danzantes tum- bling , "que dan una voltereta al caer", y los que están en la postura llamada kneeling-running , "de rodillas y corriendo ". b) En Dainzú , los combatientes ven- cidos y sin duda heridos , a pesar de las protecciones que llevaban , eran luego sacrificados por decapitación . En los peñascos del cerro Dainzú están talla- das en la roca más de 45 cabezas decapitadas que tienen casco con rejilla. Cerro Dainzú , Oaxaca . COMPOSICiÓN DIGITAL RAlcES DIBUJOS JAVIERURCID

4 . En una lápida de piedra de Monte Albán y en las ro- cas del cerro de Dainzú se tallaron cabezas que llevan casco con rejilla ; en ocasio- nes hay una línea ondulada bajo el cuello. a) Casco con rejilla , 34 cm de altura . Mu- seo de Sitio de MonteAlbán, Oaxaca . b) Casco con reji- lla . Dainzú , Oaxaca .

FOTOS GERARDO GONzAlEZ RUl l RAlcES

con reji- lla . Dainzú , Oaxaca . FOTOS GERARDO GONzAlEZ RUl l RAlcES LAS BATALLAS
con reji- lla . Dainzú , Oaxaca . FOTOS GERARDO GONzAlEZ RUl l RAlcES LAS BATALLAS

Además de las guerras y de los jue- gos de pelota, los mesoamericanos habrían tenido un tercer tipo de confrontación colectiva: la batalla ritual. De la batalla ritual se pue- den distinguir tres subtipos: el combate a muerte, el combate amañado y el combate fingido.

la última fase de los ritos de iniciación de los jóve- nes nobles consisúa en una batalla con hondas en la c¡ue se usaban tunas como proyectiles. Los inicia- dos c¡ue pertenecían a la mitad bailan ("de arriba") se

enfrentaban a los de la mitad /Jllrill ("de abajo"),)' en ocasiones llegaban a golpearse. El Inca presidia ro- deado de momias)' de imágenes de deidades. Des-

iniciados rompían el

ayuno frente a las momias de sus respectivas mita- des. Cuando se realizaron los funerales del Inca Pa-

chacuti, se enfrentaron dos escuadrones de guerre-

ros; sólo

vencedor, debido a las batallas (verdaderas) c¡ue su señor había librado en vida. Las batallas rituales "a muerte" son el objeto de este arúculo. Las estudiaremos primero en Dainzú, donde se encuentran las evidencias más antiguas de esta práctica. Veremos también c¡ue en Oaxaca, du- rante el Clásico Tardio, el desollamiento y el vestirse con la piel del desollado eran dos acciones que se ha- bían agregado a la decapitación de las víctimas de es- tas batallas. Es entonces cuando aparece Xipe Tótec, un personaje nútico que se incorporará más tarde al panteón mexica; sus fieles alegaban estar bajo su pa- trocinio al apoderarse de sus atributos y portar su atuendo. El culto a Xipe Tótec sólo terminó con la conquista. Trataremos de entender qué significa por- tar la piel "del otro", en el contexto de la batalla ritual. Como conclusión, se propondrá c¡ue las tres formas de enfrentamiento colectivo c¡ue se conocían en Meso-

el de b a llallC/l Zco pudo ser declarado

pués del enfrentamiento, lo s

américa -la guerra, la batalla ritual y el juego de pelo- ta- tenían el mismo fln: proveerse de víctimas cuyo sacriflcio debería atraer prosperidad. Estos enfrenta- mientos eran también una manera de deflnir las rela- ciones sociales, bajo la forma de diferentes niveles de la otredad. En efecto, las guerras eran disputas entre comunidades, mientras que las batallas rituales, al pa- recer, oponían segmentos de 'una misma comunidad.

24/ ARQUEOLOGIA MEXICANA

de 'una misma comunidad. 24/ ARQUEOLOGIA MEXICANA a La batalla ritual a muerte Esta forma de
de 'una misma comunidad. 24/ ARQUEOLOGIA MEXICANA a La batalla ritual a muerte Esta forma de

a

La batalla ritual a muerte

Esta forma de combate ritual es conocida desde hace mucho tiempo en los Andes, donde se practica to- davía bajo el nombre de lillk/l. Dos mitades, en prin- cipio endogámicas, se oponen. Las armas consisten en piedras lanzadas con hondas, cuerdas con nudos, bastones, así como porras a las cuales se incorporan piedras o pedazos de metal. Hoy en día la batalla ter- mina con la primera víctima, "el buen muerto", que es ofrecido a la Madre Tierra. En el combate que produce víctimas, el enemigo es, para cada bando, "el otro". Hay un entendido tácito de que las vícti- mas deben proceder de las dos mitades, en alternan- cia anual. La ofrenda introduce la reconciliación y la reunión de las mitades: la deidad c¡ue acepta el sacri- ficio y c¡ue paga a la comunidad con buena cosecha se conyierte en "el otro". En México, la Danza de los Tigres es todavía prac- ticada en algunos pueblos de Guerrero al principio del mes de mayo, al inicio de la temporada de lluvias. Los tigres verdes y los tigres amarillos se enfrentan con el objetivo de que Llueva. Los enfrentamientos involucran a los barrios rivales del pueblo de Zitla- la. Las armas son cuerdas con nudos, con las cuales se golpea al adversario en el cuerpo y la cabeza, es- tando ésta protegida con una máscara de tigre, fabri- cada con cuero, pintada )' muy pesada. Si bien hoy en dia ya no hay muertos como en el pasado, en cada enfrentamiento corre sangre.

Dainzú, Oaxaca

Este tipo de combate (la batalla ritual) está bien ilus- trado en Dainzú, sitio arc¡ueológico del valle de Tla- colula, Oaxaca, que está a 25 km de Monte Albán. La ocupación del sitio comienza en el Preclásico y termina en el Posclásico, pero las esculturas c¡ue ilus- tran los combates están fechadas por Orr en el Pre-

5. La mayoría de los Dan-

zantes tumbling, "que dan una voltereta al caer" , de

Monte Albán están agrupa-

dos cerca de la escalera de

la Estructura L (véase f í9 .

3a) y muestran las posturas contorsionadas de los venci-

dos de Dainzú , incluida la conocida como kneeling

rodillas y co- combatientes

rriendo ". Dos

vencidos. Lozas A-22, A-26 ,

Dainzú, Oaxaca.

running , "de

DIBUJOS ANDY SE UFFERT

Dainzú , Oaxaca. running , "de DIBUJOS ANDY SE UFFERT 6. Estas figurillas de Colima sugieren

6. Estas figurillas de Colima

sugieren que las piedras uti- lizadas porlos combatientes de las batallas rituales a muerte eran lanzadas o que con éstas se golpeaba direc- tamente al adversario en enfrentamiento cuerpo a cuerpo . Figurillas del Proto- clásico , Colima .

DIBUJOS KARL TAUBE

b e 7. Los combatientes de los relieves de Dainzú están se- veramente lesionados a

b

b e 7. Los combatientes de los relieves de Dainzú están se- veramente lesionados a pe-

e

b e 7. Los combatientes de los relieves de Dainzú están se- veramente lesionados a pe-

7. Los combatientes de los relieves de Dainzú están se- veramente lesionados a pe- sar de su equipamiento. Las hemorragias están repre- sentadas como listones, que parten del cuerpo en di- versas direcciones, y rema- tan en un cha/chíhuit/(cuen- ta de jade), lo que califica a la sangre como líquido "pre- cioso". Losas A-11 , A-23 Y A-14 , Dainzú, Oaxaca .

DIBUJOS ANDY SEUFFERT HEATHER ORR

A-14 , Dainzú , Oaxaca . DIBUJOS ANDY SEUFFERT HEATHER ORR clásico Tardío (200 a.C.-200 d.C)

clásico Tardío (200 a.C.-200 d.C) y por Javier Urcid en la fase Tani (250-350 d.C). Al pie del cerro Dainzú, el Complejo A se com- pone de tres terrazas conectadas entre sí por escale- ras. El muro de contención de la primera terraza in-

clu ye lo sas esculpidas; mid e 54 m de largo por 42 m

de ancho)' 3 m de altura. E n la cumbre del cerro se encuentra un conjunto ceremonial que tiene cons- trucciones y petroglifos, 100 m arriba del Complejo A. De la s 51 lajas esculpidas colocadas en la mitad sur de la primera terraza, 20 están in sitll en dos hile - ras, con sólo dos en la hilera superior. El decorado comienza a la derecha (A-l) con un personaje de pie, cuya cabeza está cubierta con un casco con rejilla,

sin duda hecha de cestería (fig.lb) . El brazoizquier- do está levantado mientras que el derecho apunta hacia abajo r hacia adelante. A los pies de este per- sonaje, un individuo que lleva el mismo tipo de cas- co cae hacia atrás, protegiéndose con el brazo iz- quierdo mientras la mano derecha sujeta un objeto redondo en el suelo. Una escena parecida, esculpida sobre uno de los peñascos del cerro Dainzú (fig.1c) , permite completar la precedente : el hombre de pie dirige un arma hacia el vencido y sujeta el objeto re- dondo con la otra mano. A-l es la única escultura del muro A que prese nta un personaje de pie y mi- rando hacia la izquierda; todos los demás que lo en- frentan, orientados hacia la derecha, están en el sue-

lo, contorsionados y en ocasiones con las piernas al aire (fig. 7b) . Hombres caídos y que miran hacia la izquierda se encuentran en otras partes del sitio. Ori- ginalmente, eran amenazados por un "vencedor" de pie, vie ndo hacia la derecha. Las posturas, tanto de vencedores como de vencidos, son convencionales;

la L
la
L

piedra mantenida en el suelo o dirigida hacia aba-

jo, es decir que no puede ser lanzada, es una actitud de fracaso.

Es notable que en Dain zú, como en la Estructura

de Monte Albán que está decorada con "danzan-

tes" , se destaca más a los vencidos que a los vencedo- res. Sin duda, porque son las futuras víctimas y por-

que producir víctimas es precisamente el objetivo del ritual. Esto es frecuente en la iconografía mesoamericana: entre las 14 lajas esculpidas que adornan una estructura d e Nopala, si- tio costero de Oaxaca, lo las dos que están en la extrema derecha muestran sacrificadores, quienes sostienen con las manos un cuchillo y un corazón. Todas las demás imágenes son de individuos que muestran sumisión y tienen los brazos cruza- dos sobre el pecho. Las losas esculpidas con indi-

viduos sumisos que decoran el flanco oeste de la pla- taforma de la Casa A
viduos sumisos que decoran el flanco oeste de la pla- taforma de la Casa A

viduos sumisos que decoran el flanco oeste de la pla- taforma de la Casa A de Palenque, Chiapas, pertenecen

a la misma tradición. En Dainzú, los combatientes vencidos y sin duda heridos, a pesar de las proteccio- nes que llevan, eran luego sacrificados por decapita- ción, según lo muestran los peñascos del cerro (fig. 3b) , en los cuales aparecen grabadas más de 45 cabe- zas decapitadas que tienen casco con rejilla. Tanto los vencedores como los vencidos visten el mismo equipo (figs. 1 y 4) . El casco cubre com- pletamente la cabeza y el rostro del combatiente; al

frente, una rejilla pen nite

tección. Los combatientes tienen los antebrazos pro- tegidos por largos mitones, sujetados abajo del codo. Bajo el cu ello, se ve una linea ondulada con crestas sucesivas que ha sido interpretada como un collar, pero en este caso no se trata de cuentas ni de una es- pecie de sujetador para la máscara . Ignacio Bernalla identificó como sangre, alusión a la decapitación de

los perdedores; tal hipótesis es poco probable pues-

to que esa línea está p r esente tanto

de los vencedores como en el de los ve ncidos. Javier Urcid interpreta la línea como una imagen del agua, alusión a la fertilidad, objeto del ritual. Heather Orr, finalmente, cree que se trata de una parte del relle- no del casco. Cualquiera que sea el caso, esa línea on- dulada se encuentra tanto en los cascos de los com- batientes vivos como en los de los decapitados. Los participantes llevan además calzones que llegan has- ta debajo de las rodillas. Van sin duda descalzos, si bien los dedos no es tán indicados, excepto en los dos personajes venced ores, que llevan san dalias.

q ue el objeto redondo que

en el vestuario

a la vez visibilidad y pro-

Heather Orr sugiere

su jetan los vencedores y que los vencidos mantienen

en el suelo es una p iedra, pero la autora no aclara si

éstas eran lanzadas o utilizadas en confrontaciones cuerpo a cuerpo para golpear al adversario. Dos fi- gurillas de Colima (fig. 6) publicadas por Taube y Zender (2009) ilustran las dos técnicas, por lo que probablemente eran usadas indistintamente. Sea

como fuere, no se encuentran en esas imáge n es nj

marcadores ni anillos, ni much o me nos una

que sugiera un juego de pelota. A pesar de lo pesado de su equipo, los combatientes se observan suma- mente lesionados. Sus cuerpos dislocados parecen cadáveres. Las hemorragias son representadas en for- ma de listones que parten del cuerpo en diversas di-

recciones (fig. 7c) y rematan en un chafcbíhuit/(cuen-

ta de jade), lo que califica a la sangre como líquido

"precioso". Esta manera de representar la sangre era común en Mesoamérica y se encuen tra in cluso en la

Coyolxauhqui del

D ainzú ilustra una batalla ritual y no una guerra entre enemigos: el equipo de protección de los gue- rreros es el mismo en los dos ban d os, vencedores y vencidos; las armas no son lanzas o dardos arroja- dos con propulsor, sino piedras. Los dos personajes que se enfrentan en el grupo A-l (fig. lb) están acompañados de glifos. El ven-

cido, a la

forma con escalones que tie n e el signo "cerro", el cual, en Oaxaca, indica que se trata d e un topónimo.

A la derecha, un glifo antecede al número 2 -proba-

blemente un nombre calendárico- y se encuentra a los pies del vencedor, quien está parado sobre una

p lataforma

cancha

Templo Mayor de Tenochti d an .

izquierda, cae hacia atrás sobre una p lata-

simp le. E n una piedra esculpida, reutili-

8. Los personajes dibujados en los muros este y oeste convergen hacia el ni cho del

muro norte . En la parte su- perior una procesión de vi e-

jos se opone a una de jóve-

nes . En la parte inferior se enfrentan dos ba nd os, ata-

vi ados de manera id éntica ,

en una batalla ritual. Tumba 5, cámara prin ci pal. Ce rro

de la Campana , Oa xaca.

DIBUJOS : A . REStNDIZ y A. NAVARRETE

TOMADOS DE ' DE LA FUENTE . 2005

zada en los cimientos de una construcción moder- na en Tlacochahuaya, Oaxaca, pueblo próximo a Dainzú, un combatiente vencido cae sobre una pla- taforma escalonada, y se trata de otro topónimo. Es- tos signos indican el orige n o quizás el nombre del jefe del equjpo victorioso.

Las marcas de identidad colocadas sobre los cas-

cos son diferentes (fig. 3b) . Algunos cascos tienen

la punta en forma de gancho; a menudo llevan señas

adicionales como orejas de felino, la máscara bucal de Cociyo (el equjvalente del Tláloc del México cen-

tral) , plumas y vo lutas en forma de S. Estas señas,

varias veces repetidas, probablemente distinguían bandos o subgrupos de combatientes.

veces repetidas, probablemente distinguían bandos o subgrupos de combatientes. 26 I AR Q UE O LOGIA

~ é!)<!

9. Los personajes que van de- trás de los que llevan lanza , tienen casco con rejilla yblan- den una manopla hecha con una piedra oval que tiene una perforación para que pasen cuatro dedos de una mano .AI -

gun as manoplas están deco-

radas con una cabeza de ja- guar o de murciélago y llevan el casco de un ser mitológico.

Manopla, según Eduard Seler, proveniente de Monte Albán , Oaxaca.

DIBUJO EOUARD SELER

c::

Monte Albán, Oaxaca

La batalla ritual ilustrada en Dainzú también era co- nocida en Monte Albán, en el Preclásico, según lo

prueba una losa

(fig. 4a) en la que está esc ulpido un

casco con rejilla adornado con una S y con una más- cara de Cociyo. Esta escultura es del mismo estilo de las que hay en Dainzú y seguramente proviene de la misma época (fig. 4b). Hay buenas razones para pensar, tal como lo ha- cen Orr y Scott, que al menos un a parte de los Dan - zantes representa a vencidos de batallas rituales,

como en Dainzú . Se trata en particular de aquellos

a quienes Scott denomina los Danzantes tt/mbling

("que dan una vo ltereta

yoría cerca de la escalera de la Estr uctura L (fig. 3a) .

Adoptan

las mismas po sturas contorsionadas de lo s

venc idos de Dainzú, incluida la postura llamada kne- eling-rlllltling, "de rodillas y corriendo" (fig. 5). Lle- van cascos que cubren completamente la cabeza y en ocasiones se aprecia la linea ondulada bajo el cue-

llo (fig. 3a) . Ninguno de ellos viste calzón y las ma- nos sin dedos parecen estar protegidas por mitones.

A estos individuo s no se les ve proyectiles en las ma-

nos y al parecer están de snudos y castrados como los otros Danzantes, por lo que podrían representar

al caer"), agrupados la ma-

a combatientes que fueron desnudados, como lo está el jugador de pelota número 13 de Tepantida, Teo- tihuacan (Baudez, 2007). Ya sea en Dainzú o en Monte Albán, aún no se acostumbraba desollar al sacrificado y vestir su piel. Esta práctica no surgirá hasta el Clásico Tardío en Cerro de la Campana.

Cerro de la Campana, Oaxaca

La tumba 5 de Cerro de la Campana, en el extremo oeste del Valle de Eda, Oaxaca, ha sido objeto de nu- merosos estudios, entre ellos el de .Miller de 1995 y más recientemente el de Javier Urcid de 2005. E l sitio estuvo ocupado desde 400 a.c. hasta el fi- nal del Clásico. En su apogeo, en la fase Xoo, hacia 700 d.C., tenia unos 33 mont1culos con una pobla- ción estimada de 4 000 habitantes. El centro monu- mental consiste en un conjunto templo-plaza-orato- rio, una cancha de juego de pelota y un palaci o. La tumba 5 se encuentra a 5 m bajo la cámara norte del palacio; construida alrededor de 600 d.C., se utilizó de manera continua hasta 900 d.C. En el momento en que fue descubierta, la cripta había sido saqueada casi completamente. En la se- gunda parte de la fase Xoo, en 600-800 d.C., se de - positó una de las últimas ofrendas, si no es que la úl- tima, la cual consist1a en cinco efigies incompletas de cerámica: 1) un hombre de pie con máscara bar- bada de jaguar; 2) otro personaje con máscara de piel de so llada; 3) otro sos teniendo un vaso cilíndrico (pero no en forma de pata); 4) otro más armado con una manopla, que es una piedra perforada empleada como arma de mano, y 5) un jaguar. E l desorden de la tumba , así como el hecho de que fuera sellada, demuestran que quienes abrieron la "casa de lo s ancestros" por última ocasión, se ll e- varon la mayo r parte de su contenido. Antes, se rea- lizó un ritual de terminación, en el que rompieron la mayor parte de los objetos que no se llevaron. La es- tela que se encontraba originalmente en el fondo de

la cámara principal se acostó cuidadosamente en la antecámara. Según Urcid, este acto tuvo como ob- jetivo llevarse e! contenido de la ofrenda situada bajo e! lugar original de la estela.

Es notable que se haya encontrado en e! mismo lugar a un portador de la pie! de un desollado, a un hombre que sujeta una vasija y a un combatiente ar- mado con una manopla. Estas efigies representan la misma asociación (batalla ritual, portador de pie! y borrachera ritual) que las efigies de cerámica de Monte Albán. La asociación de la batalla ritual y e! desollamiento se ve confirmada en la s pintura s mu- rales de la cámara principal. Su muro norte está ocu- pado por un nicho en e! fondo del cual los bultos funerarios de una pareja de ancestros están pinta- dos en e! registro superior; en e! registro inferior hay cuatro personajes enmascarados (fig. 8). Una do- ble procesión , en do s filas pintadas en lo s muros este y oeste, se dirige hacia el nicho. En lo alto del

die z ancianos des filan y cantan, como

muro oes te,

lo demuestran las volutas frente a sus bocas; tocan

so naja s, andan

descalzos y su tocado tiene forma de

ave. Al otro lado del nicho, en lo alto de! muro este, desfilan siete jóvenes, calzados con sandalias. Aun- que llevan sonajas, están callados, dado que a sus bocas les faltan volutas. Dos personajes los prece- den ; lIe\'an vestidos largos r portan en la cabeza una

má scara de Xicani, una criatura cósmica con el ho- cico encorvado hacia atrás. Los dos grupos de! re- gistro superior se enfrentan, conclusión a la que se llega luego de una serie de observaciones: 10 per-

so naje s contra

primeros descal zos y lo s otros con sandalias, unos tocan sonajas grandes mientras que las de los otros son cortas; los viejos cantan y los jóve nes están ca- llados; los primeros portan un tocado de ave mien- tras que los otros sólo pluma s, para no menci o nar las diferencias de detalle entre los adornos respec-

tivos de los dos grupos. En contraste, los que se enfrentan en e! registro inferior son idénticos. En cada lado del nicho hay seis combatientes que están precedidos pardos hom- bres que lleva n una lan za y una bolsa de incienso. Usan también la misma vestimenta -que es de gala \' no de combate- con excepción del casco con reji- lla, que es idéntico al de los combatientes de Dain-

zú , y la manopla que blanden. Ésta es una piedra oval con una gran perforación que permite pasar los cua- tro dedos de una mano. Las manoplas no son des- conocidas en Oaxaca, donde están decoradas con una cabeza de jaguar o de murciélago, que está re-

matada con el casco de un ser mitológico (fig. 9) . La

otra mano sostiene una mata de hierba, que Urcid interpreta como un zacatapa)'o//i para contener yex- hibir los instrumentos de! autosacrificio.

9, viejos que se oponen a jóvenes, los

28 I ARQUEOLOGIA MEXICANA

que se oponen a jóvenes, los 28 I ARQUEOLOGIA MEXICANA Tanto en e! lado este como

Tanto en e! lado este como en e! oeste, e! guerre- ro que encabeza e! desfile porta como tocado una

cabeza de jaguar, e! segundo un tocado de cocodri- lo y e! tercero lleva uno de Xicaru. El cuarto y e! quin- to tienen su vestimenta ornamentada con huesos lar- gos: el rocada del cuarto muestra un rostro desollado, mientras que el quinto lleva un cráneo; una cabeza cortada, colocada al revés, se extiende so bre la parte delantera de su atavío. El tocado de! sexto combatiente, e! que cierra la marcha, está ador- nado con una máscara de Cociyo. La iconografía de los combatientes de la tumba 5 de Cerro de la Campana retoma ciertas seí'ía s de Dainzú. La cabeza de jaguar de! tocado de! primer guerrero evoca los numerosos cascos de Dainzú, que están adornados con las orejas de dich o felino. La máscara de Cociyo, que en Dainzú no es más que una máscara bucal en algunos cascos, se \'e en e! to- cado del sexto combatiente. Este último tiene sobre su ropa motivos en forma de S, como los que ador- nan los cascos de Dain zú y Monte "-\lb án. La similitud de los do s grupo s de co mbatientes, que contrastan con las dos mitad es tan diferentes de! registro superior, indicaría que los dos grupos, cu-

yas vestimentas son ma comunidad y no

gos. Además, van armados con manoplas y no con armas de guerra. Los participantes de las batalla. rituales de Cerro de la Campana , según la: pmturas d e la cámara prin - cipal de la tumba 5. fec had.ls a princi pio de la fase Xoo

id éntic as, pertenecen a la mis-

representan a ej ércitos

enemi-

10. Los participantes en las batallas rituales de Cerro de la Campana difieren poco de los combatientes de Dainzú porque manifiestan la estrecha relación entre decapitación y desollamien, to oCuatro personajes llevan máscaras hechas con la piel de un rostro desollado . Una linea vertical roja cruza la mejilla de las máscaras de manera similar a la que, en los códices , atraviesan el ojo de Xipe. Muro del fondo de la cámara este , tumba 5, Ce, rro de la Campana , Oaxaca.

FOTO GERAROO GONZÁlEZ RUll RAleES

11 . En el texto norte de la tumba 5 hay una man o que presenta una cabeza hu- mana cortada . En el texto sur se ve una máscara he- cha de piel desollada coro- nada con una band a anu- dada. Textos en los cantos del dintel que cubre la an-

tecámara , tumba 5, Cerro

de la Campana, Oaxaca.

DIBUJOS. ARCHIVO DE CLAUOE-FRAN<;OIS

BAUDEZ

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(600-800 d. C.), difieren poco de los combatientes de Dainzú, esculpidos por lo menos tres siglos antes. También manifiestan la estrecha relació n entre la de- capitación y el desollamiento. Esta última práctica es tá ilustrada en el muro del fondo de la cámara este de la tumba 5, donde cuatro personajes portan la piel de un rostro desollado, como lo muestran la forma del ojo,

la boca abierta y el color amarillo que caracteriza, en lo s códices, la piel desollada (fig. 10). Una linea verti- cal roja cruza la mejilla de estas máscaras de piel, de s-

empeñando tal vez el papel de las lineas que , en lo s

códices, atraviesan el ojo de Xipe. Dos textos con la misma estructura (fig. 11) es- tán pintados en los cantos norte y sur del dintel que cubre el vestíbulo interior de la tumba 5. El texto norte, visible cuando se entra a la tumba, está pinta- do en rojo con un contorno negro, sobre una capa de estuco. El texto sur, que se puede ver al salir, fu e menos cuidado, ya que está pintado directamente so-

bre la piedra. Urcid (2005, p. 80 y fig. 5.27) propone una lectura de esos textos. En este artículo solamen- te se destaca que el glifo que ocupa la segunda posi- ción del texto norte es una mano que presenta una cabeza humana cortada. Y que en la misma posición, en el texto sur, hay una máscara de piel desollada co- ronada con una banda anudada. Se trata probable- mente de referencias a los dos ritos ampliamente

ilustrados

en lo s muro s de la tumba 5.

En la segunda parte de este trabajo (núm. 113) se analizarán las efigies cer~micas del Clásico Tardío, y

En Dainzú se ilustra una batalla r i- tual y no una guerra ent re enemigos:

el equipo de protección de los gue- rreros es el mismo en los dos bandos, vencedores y vencidos; las armas no son lanzas o dardos arrojados con propulsor, sino piedras.

la pre sencia de Xipe Tótec en

las batallas rituales del Pacífico guatemalteco, las Tie-

rra s Bajas mayas , la costa del golfo y la Cuenca de

se pro-

pone que las tres formas de enfrentamiento: guerra, batalla ritual y juego de pelota, tenían el mismo fin:

proveerse de víctimas cuyo sacrificio debería atraer prosperidad, enfrentamientos que eran también una manera de definir las relaciones sociales, bajo la for- ma de diferentes niveles de la "otredad". e;S-,

México protohistórica. En la s conclusiones

se seguirá es tudiando

E l autor agradece a Daniel Dultzm )' Leonardo López Luján por haber revisado la traducción al español de este texto.

Claude-Pran~ois Baudez. Director de investigación honorario del Cen tre Nationalcle la Rccherche Scientifiql1c de Prancia. H a realizado investigaciones arqueológicas en Costa Rica, Honduras)' México.

P ARA LEE R MÁS

(Véase esta secció n en nuestra página de internet: ",\vw.arqueomex.com/

l biblioBatallas-Baudez112.html)

LAS BATALLAS RITUALES EN MESOAMÉRICA I 29

DOSIER

Para los antiguos pueblos de habla náhuatl, los relatos acerca de Tula, los toltecas, su afamado gobernante Quetzalcóatl y su adver- sario Tezcatlipoca constituían todo un referente para la vida polí- tica y ritual de esos grupos. Las narraciones sobre la prodigiosa riqueza e historia de la ciudad de los toltecas no sólo fueron un tópico recurrente en los relatos indígenas, sino que también repre- sentaban un importante modelo de conducta paralos gobernantes, sacerdotes y grupos de poder del Altiplano Central de México.

Para el conocimiento de las ideas que los

antiguos nahuas tenian sobre Tula se cuen-

ta con variadas fuentes de tradición indí-

gena, y entre ellas se destacan los textos en

náhuatl de los informantes indígenas que fray Bernardino de Sahagún recopiló en su

Historia general de las cosas de Nueva España,

o Códice florentino, así como los llamados

Anales de Cuauhtitlan, la Leyenda de los Soles y la Historia Tolteca-Chichimeca; en tanto que

entre los textos escritos en castellano pue- den mencionarse los trabajos de Fernan- do de Alva Ixtlilxóchitl. En esas fuentes el pasado tolteca es vis-

to de una manera totalmente idealizada, ya

que al paso de las generaciones la ciudad de Quetzalcóatl se fue revistiendo con los colores de la admiración y la nostalgia. Los relatos se estructuran conforme a antiguos esquemas cosmológicos y heroicos, al tiempo que los distintos grupos nahuas re- interpretaban el pasado conforme a las ne- cesidades del presente. Por ello, esas cró- nicas no cuentan cómo fue la ciudad arqueológica de Tula en el estado de Hi- dalgo durante los siglos Xl y XII, sino cómo los nahuas del siglo XVI creían que había sido. Para ellos Tula era la ciudad por an-

Quetzalcóatl , como sacerdote, practicaba el ayuno, la penitencia y la mortificación corporal, acciones rituales indispensables para mantener la comunicación entre el mundo de los hombres y el de los dioses, y para que lo sagrado conti- nuara prodigando los dones que hacían posible la bonanza de los toltecas. Códice Florentino,

lib. 111, f.

10r. REPROGRAFIA : MARCO ANTON IO PACH E CO f RA ic ES

tonomasia, un lugar glorificado, encarna- ción de todo lo bueno y deleitoso, la urbe que poseía todas las riquezas materiales y las bellezas que el arte podía prodigar, en fin, el lugar que tenia el conjunto de lo que podía desearse a los ojos del mundo meso- amencano.

lo que podía desearse a los ojos del mundo meso- amencano. Varias de las historias sobre

Varias de las historias sobre Tula comien- zan relatando las maravillas de la urbe y la fortuna de sus habitantes. Por ejemplo, se dice que Quetzalcóatl se retiraba a orar a la suprema deidad Ometéotl en casas es- plendorosas, cuyas habitaciones estaban edificadas con fastuosos materiales: oro, plata, turquesa, conchas marinas y corales, entre otros; además, había casas con pare- des recubiertas de plumas de quetzal y otras preciosas aves tropicales. Por otra parte, se afirma que los toltecas gozaban de pródigos frutos de la naturaleza, como calabazas gigantes y mazorcas de maíz tan grandes que tenian que ser cargadas por dos hombres; en el mismo tono se habla de la existencia de planúos de cacao y de algodón, el cual crecía teñido de varios co- lores. Claro que esto no debe ser interpre- tado de manera literal, sino como un sím- bolo, una metáfora de la riqueza y magnificencia que alcanzó Tula en la me- moria de los grupos nahuas. En el mismo sentido deben considerar- se las tradiciones que afirman que los tol- tecas fueron sabios que instituyeron todos los campos del conocimiento indígena, como la medicina y la herbolaria, así como la astronomía y el calendario, además de la

minería. Hoy sabemos que muchos de esos conocimientos eran muy antiguos en Mesoamérica, por lo menos del Preclási- co, pero los indígenas del siglo XVI los creían un legado que debían a Tula. En este marco, los informantes de Sa- hagún presentan a Quetzalcóatl anciano, con el cargo de sumo sacerdote y al mis- mo tiempo como gobernante; se trata, en fin, de un hombre y un dios, el cual presi- de apaciblemente la grandeza de su ciudad, aunque estaba apartado de la vista de los toltecas, pues su aspecto físico era desagra- dable: "solo tenía cubierto el rostro, y tam- bién dizque estaba como un monstruo, su rostro estaba así como hendido, no era cosa humana". Se dedicaba a realizar las prácti- cas propias de los sacerdotes, como el ayu- no, la penitencia y la mortificación corpo- • ral. Acciones rituales indispensables para mantener la comunicación entre el mundo de los hombres y el de los dioses, con el fin de que lo sagrado continuara prodigan- do los favores celestiales que hacían posi- ble la bonanza de los toltecas.

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TEZCATlIPOCA CONTRA QUETZAlCOATl EN LA CAíDA DETULA 131

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a Los dioses convocados por Tezcatlipoca realizaron diversos prodigios para engañar a Ouetzalcóatl, uno de éstos
a Los dioses convocados por Tezcatlipoca realizaron diversos prodigios para engañar a Ouetzalcóatl, uno de éstos

Los dioses convocados por Tezcatlipoca realizaron diversos prodigios para engañar a Ouetzalcóatl, uno de éstos fue la transformación de Tezcaltlipoca en

un anciano que le dio a beber pulque , con lo que se "movió su tonal//" y se embriagó, asi perdió la conciencia y la voluntad, olvidando la vida de penitencia

Topiltzin Ouetzalcóatl se baña en la noche como parte de la vida de

y abstinencia del sacerdote , gravisima transgresión que afectó a la sociedad tolteca.

, gravisima transgresión que afectó a la sociedad tolteca. Todo parece ir bien en Tula hasta

Todo parece ir bien en Tula hasta que tres personajes deciden poner fln a la fortuna de Quetzalcóatl y los toltecas: los dioses Huitzilopochtli, Tlacahuepan y Titlaca- huan (este último no es sino otro apelati- vo o avatar de Tezcatlipoca). Los persona- jes reciben los califlcativos de nah¡¡afli y

tlacatecólotl, esto es, se le s concibe como po- derosos magos divinos. Según los Anales de ClIallhtitlan, se prepararon para engañar

a Quetzalcóatl y " hacerle perder el tino y que ya no haga penitencia", y Tezcatlipo- ca agregó: "Yo digo que vayamos a darle su cuerpo"; el propósito consiste en alejar- lo de la vida espiritual del sacerdocio y lle- varlo a los placeres de la vida mundana.

32 I ARQUEOLOGiA MEXICANA

En los textos nahuas, a los adversarios de Quetzalcóatl se les atribuye la capacidad de obrar tetzáhllitl, esto es, que a través de sus artes mágicas podian producir prodigios o portentos, fenómenos inusitados y sor- prendentes que por lo mismo provocaban temor en quienes eran testigos de su apari- ción, pues se supone que dichos portentos eran anuncios de eventos negativos en un futuro próximo y siempre implicaban la presencia o la acción de los seres divinos; además, suelen ocurrir con más frecuencia en momentos de graves crisis sociales y po- !iticas. Justamente, los dioses convocados por Tezcatlipoca realizaron diversos prodi- gios para engañar a Quetzalcóatl ya los tol- tecas con el fIn de hacerlos incurrir en fal- tas morales y así poder dar cuenta de la gran ciudad, pues como dice el texto sahagunti-

no "los tres hicieron portentos con los que presagiaron la destrucción de Tula". El primer portento de los magos divinos ocurre cuando Tezcatlipoca se transforma en anciano para tener acceso al recluido Quetzalcóatl y ofrecerle pulque. Después de una pequeña discusión con quienes guar- dan a su desprevenido adversario, llega has- ta su presencia; una vez ahi le ofrece el pul- que como si fuera una medicina, ya que Quetzalcóatl está enfermo. Dijo Quetzal- cóatl: "Estoy muy enfermo por todas par- tes, en ninguna parte están bien mis brazos, mis pies; bien desmayado está mi cuerpo, así como que se deshace"; y luego dijo el viejecillo: "Ya aquí está la medicina que es muy buena, ligera y va una cosa con la otra, si la bebieres en ti saldrá y ablandará tu cuer- po y llorarás, será genero so tu corazón;

DOSIER

DOSIER penitencia sacerdotal. Topiltzin Quetzalcóatl se enfrenta a Titlacahuan o Tezcatlipoca, quien , como un viejo
DOSIER penitencia sacerdotal. Topiltzin Quetzalcóatl se enfrenta a Titlacahuan o Tezcatlipoca, quien , como un viejo

penitencia sacerdotal. Topiltzin Quetzalcóatl se enfrenta a Titlacahuan o Tezcatlipoca, quien , como un viejo , le ofrece un vaso de pulque. Topiltzin Quet- zalcóatl duerme embriagado y se olvida de sus obligaciones rituales, no acude a bañarse de noche en la acequia ni se autosacrifica con espinas de maguey; se rompe asi la comunicación con los dioses. Códice Florentino , lib. 111, ff. 10v, 12r y 22r. REPROORAFiAS MARCOANTONIOPACHECO / RAIcES

le fue el corazón y le da vueltas; si se tie- ne en cuenta que en el mundo náhuatl el corazón es el principal centro de concien- cia y de voluntad, se comprende la grave- dad de lo que le pasó a Quetzalcóatl, per- dió la conciencia y la voluntad. Esto da por resultado que olvide "su forma de vida", la cual es la vida ritual, de peniten- cia y abstinencia del sacerdote, faltando por ello a sus obligaciones rituales, graví- sima transgresión que afecta a toda la so- ciedad. Por tanto, Tezcatlipoca ha logra- do dañar a la sociedad tolteca en uno de sus ejes básicos, la comunicación con lo sagrado, pues en el pensamiento meso- americano el bienestar social depende, en última instancia, del favor divino. Por su parte, lo s Anales de ClIallhtitlan re- frendan esta noción de pérdida de la esta-

bilidad animica de Quetzalcóatl, pues en pleno estado de embriaguez mandó traer

a Quetzalpétlatl, "estera preciosa", mujer

dedicada al culto divino y por ello con vo- tos de abstinencia, con la cual tuvo relacio- nes sexuales. De esta manera ha cometido

la s faltas más graves en que puede caer un

a otra: la embria-

guez en un lugar sagrado mientras está d e- dicado a la penitencia lo lleva a tener rela - ciones con una mujer dedicada a los dioses. Los dos han olvidado sus grandes respon- sabilidades, como lo señala el texto de los

Anales: "Después que se embriagaron [ Ya no bajaron a la acequia; ya no fueron a ponerse espinas; ya nada hicieron al alba. Cuando amaneció, mucho se entristecie- ron, se ablandó su corazón. Luego dijo Quetzalcóatl: '¡Desdichado de mí!' ".

sacerdote , una falta lleva

]

recordarás que morirás; y además bien por ella recordarás adonde irás". Aunque al principio se niega a beber, el seilor de Tula termina cediendo a la inci- tación del falso anciano)' comienza por sólo probar un poco de la bebida. Ense- guida, dice el texto náhuatl, se "movió su /olla/!t", )' termina embriagándose, con un mal resultado pues "ya por eso llora, mu- cho se aflige, entonces por ello se le fue el corazón a Quetzalcóatl, ya no recuerda lo que antes conocía de su manera de vivir, lo que conoce de su forma de vida, bien le dio vueltas a su corazón el/laca/ecó/o/I'. Mover el tona/I¡ indica que Tezcatlipo- ca ha causado conmoción en la s inclina- ciones más íntimas del penitente ~'en su fuerza vital. Con la borrachera, Quetzal- cóatl ha perdido el juicio y la cordura, se

DOSIER

Todo parece ir bien en Tula hasta que tres personajes deciden po- ner fin a la fortuna de Quetzal- cóatl y los toltecas: los dioses Huitzilopochtli, Tlacahuepan y Titlacahuan (Tezcatlipoca); se prepararon para engañar a Quet- zalcóatl y "hacerle perder el tino y que ya no haga penitencia".

()

perder el tino y que ya no haga penitencia". () Después de este ataque de fuerzas

Después de este ataque de fuerzas sobre- humanas, la ciudad de Tollan se queda sin defensa posible, pues quien podría prote- gerla en el plano ritual ha quedado desacre- ditado sin remedio. Por tanto, Quetzalcóatl debe emprender la huida. Al respecto dicen los informantes de Sahagún que "se desa- sosiega, se desconsuela, luego recuerda que ha de irse, que ha de abandonar su ciudad, Tula". Procedió a enterrar y ocultar los pre- ciados bienes de los toltecas, desde los excelsos edificios hasta las joyas y los pie- dras preciosas, "se dice que todo lo escon- día, su Casa de oro, su Casa de coral, y aún más, los bienes de los toltecas, los objetos maravillosos, los objetos preciosos; todo lo enterró, todo lo ocultó, allá en los lugares

Quetzalcóatl. Primeros Memoriales f. 261 v.

REPRQGRAF MARCO ANTONIO PACHECOI RAlcES
REPRQGRAF
MARCO ANTONIO PACHECOI RAlcES

Aquí hay que resaltar el episodio en el cual los magos encabezados por Tezcatli- poca interceptan a Quetzalcóatl en plena huida y lo obligan a entregar la to/tecáyotl, o "toltequidad". Para los antiguos nahuas, la to/tecá)'ot/era todo aquello propio de los tol- tecas yque los di stinguia como pueblo, esto es, sus habilidades artÍsticas)' sus conoci- mientos. Cuando los ancianos indios de- cían que Tezcatlipoca y Hujtzilopochtli ro- baron a Quetzalcóatlla toltecáyotl, están indicando que los toltecas habían sido des- pojados de su herencia cultural para que ésta fuera entregada y disfrutada por los grupos protegidos por los dioses vencedo- res, es decir, lo s pueblos nahuas sucesores de Tula, entre ellos los propios mexicas. Al despojarlo de la herencia cultural de la to/- tecáyot/, Tezcatlipoca y los magos divinos habían obtenido su triunfo final sobre

que son difíciles, o dentro de los cerros,

en las barrancas". Toda la ciudad fue per- diendo su esplendor, y todo

o

lo que fuera la gloria material de

la

ficios se abandonaron, los ob- jetos artÍsticos se ocultaron, hasta la naturaleza abandonó a

Tula, ya

boles de cacao se convirtieron en mesqui- tes; y todos los pájaros preciosos, el ave quetzal, el ave de turquesa, el t/atlhquechol, primeramente los envió a todos por delan- te". Se trata de las aves emblemáticas de las

urbe se desvaneció, los edi-

que "en ese tiempo lo s ár-

riquezas de la ciudad, ahora su salida es

mbolo de que los día s de prosperidad de

los toltecas han terminado para siempre.

de sí los toltecas han terminado para siempre. Tras la huida de Quetzalcóatl , Tula fue

Tras la huida de Quetzalcóatl , Tula fue perdiendo su esplendor. En esta ilustración del Códice Florentino (lib. VIII , f. 10v), la antaño grandiosa ciudad se muestra con sus edificios abandona-

dos y derruidos. DIGITALlZACION RAlcES

34 / ARQUEOLOGíA MEXICANA

ciudad se muestra con sus edificios abandona- d o s y derruidos. DIGITALlZACION RAlcES 34 /

DOSIER

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~

Para los antiguos nahuas la de- rrota de Quetzalcóatl a manos de Tezcatlipoca constituía una advertencia sobre los riesgos que implicaba relajar las con- ductas morales de los indivi- duos prominentes y de las ins- tituciones que encarnaban, pues sus acciones repercutían no sólo en su prestigio personal y en la posición de privilegio del grupo de poder indígena, sino en la suerte de toda la sociedad.

Después de los ataques de los dioses confa- bulados , Tollan quedó sin defensa posible , pues Quetzalcóatl , quien podria haberlo hecho, quedó desacreditado y por ello debió emprender la huida ; entonces la ciudad perdió su esplendor y gloria , los edificios fueron destruidos , los obje- tos artisticos se ocultaron e incluso la naturaleza abandonó a Tula. Quetzalcóatl llegó a la costa y se embarcó hacia el horizonte en una barca de serpien- tes; según otra versión , hizo una hoguera con la bar- ca y se inmoló en ella. En la lámina XV del Códice Va- ticanoA se ve a Quetzalcóatl transformado en el planeta Venus. Antiquities of Mexico . vol. 11.

REPROGRAF[A. MARCO ANTONIO PACHECO I RAleES

Quetzalcóatl, pues "ellos lo vencieron del todo, lo obligaron a dejarlo todo, se lo qui - taron todo" . Se trata, en suma, de la des-

trucción de lo mejor de Tula, la pérdida de sus riquezas, el fin de la naturale za prodi- giosa y de su trabajo artesanal, así como del abandono de su sacerdote, gobernan- te y dios: Quetzalcóatl. Como muestra final de la destrucción de la prodigiosa ciudad de los toltecas, puede leerse el siguiente pasaje de la huida de Quetzalcóatl, donde se detiene para sen- tir su pena: "Luego por eso mira a Tula y en seguida llora por eso; así como que llo- ra sollozando, ya lloviznan las lágrimas como si fueran granizos; se extienden en su rostro las lágrimas; por eso, al escu rrir- se las lágrimas se perforó la piedra". Ésta

es una de

lor por la ciudad perdida.

las imágenes má s fuerte s del do-

Después Quetzalcóatlllegó hastala cos- ta, donde se embarcó hacia el horizonte en una barca de serpientes o, según una fuen - te, hizo una hoguera con la misma barca y se inmoló en ella.

hizo una hoguera con la misma barca y se inmoló en ella. Para los nahuas la

Para los nahuas la derrota de Querzalcóatl a manos de Tezcatlipoca era una historia verídi- ca que constiruía una advertencia a la cúpula del poder -tanto gobernantes como sacerdo- tes- sobre los riesgos que implicaba relajar las conductas morales de los individuos promi- nentes y de las instituciones que encarnaban, pues siendo representantes de los pueblos frente a los dioses, sus acciones repercutían no sólo en su prestigio perso nal y en la posición de privilegio del grupo de poder indígena, sino en l a s uerte de toda la so ciedad . ~~

Miguel Pa strana Flores . D octor e n historia por la

IeN.IM.lnvestigador delln stiruto de Investigac ion es

Histórica s)' Letra s de la

d é mi cos giran entorno a la historia , la cultur a)' la

intere ses aca-

profesor de la Facultad de Filosofía )'

mi sma universidad. Sus

hi sto riografía de tradición mesoamericana.

0\ \" 11:"';, Nigel, US01JligHOS reinosdel\lb:iro, ~Ié.xico,H.L, 1995.

J I~IL:\'EZ ~ rORE"O) \X'igberto, "Hiscoria wl[eca", Hislóá-

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c\l,

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P,\STR.\N \ FLORI·:S, 1\Iiguel, "Las casas de Quetzalcóatl en

Tula yel problema de lo maravilloso en la historiogra-

fia náhuad", en Rosa Camelo y j\ figuel rastralla (eds.),

La experiencia historiográfica. T7Il Coloquio de Análisis

His/oriográjiro, IlH, L' I \1, ~[éxico, 2009, pp. 241-263.

1\ filos e bis/oriar de los antiguos Ila/mas, Conaculm,

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S \1-1 "GL'~, Bernardino de,

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y

Alfredo López Austin, 1-. léxico, Conaculra, 2000.

DOSIER

Sucesión en Azcapotzalco

PATRICK LESBRE

La muerte de Tezozómoc en Azcapotzalco abrió una guerra de sucesión en la que Maxtla se impuso al heredero previsto, Tayatzin. Según las fuentes (Códice Xólotl, Torquemada y Alva Ixtlilxóchitl), un complot urdido por Chimalpopoca y Tayatzin para deshacerse de Maxtla, ahorcándolo en el estreno de un palacio, le fue revelado por un criado, y él lo utilizó para eli- minar a Tayatzin. Intrigas palaciegas y asesinatos parecen ser también parte de los usos politicos prehispánicos en el Posclásico Tardío, justo antes de la fundación del imperio azteca.

Tardío, justo antes de la fundación del imperio azteca. En los funerales de Tezozómoc (a) ,

En los funerales de Tezozómoc (a) , gobernante de Azcapotzalco , Nezahualcoyotzin , señor de Tetzcoco (b) , escapó de la recomendación de "matar a Neza- hualcoyotzin de secreto", sugerida a Maxtla (e) , hijo de Tezozómoc , quien no acató el consejo , a pesar de que Tayatzin (d) , uno de sus hermanos , se lo recor- dó. Las huellas de pies que están cerca de Nezahualcoyotzin , y pasan entre Tayatzin y otro más de sus hermanos , indican que escapó . Códice Xólotl, lám. 8.

REPROGRAF1A MARCO ANTONIO PACHECO I RAlcES

36 I ARQUEOLOGíA MEXICANA

~

~ '7 ¡r-. ~ LA SUCESIÓN D E 14T La guerra de suc esión abierta en

'7

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~

LA SUCESIÓN D E 14T

La guerra de suc esión abierta en _\ zca po-

tzaleo por la

tema que padece de ,-arios defectos. No pretendemos aquí dar la ' -ersión histórica más verosímil de este evento, sino reflejar lo que de ella dicen fuentes acollmas (Có- dice Xólotl, Alva Ixtlilxóchitl) o deri,-adas de fuentesdeTetzcoco (Torquemada) . La ver- sión propuesta por Tetzcoco, pintada des- pués de la conquista de Azcapotzaleo por Nezahualcóyotl y de la caida de Maxtla, re- fleja la visión de los vencedores, no la de los tepanecas. Pero tiene la ventaja de ba- sarse en un manuscrito pictográfico, unas escenas del Códice Xólotl, que permiten en- tender, con las tradiciones orales consig- nadas por las fuentes coloniales, la mane- ra en que intrigas palaciegas prehispánicas acabaron con Tayatzin y permitieron a Maxtla apoderarse del "trono" (por con- veniencia del relato no hablaremos de tepo- tzoicpalli ni de tlatoalli, sino de trono y de go bernante). El Códice Xólotl presenta en su lámina 8 varias escenas sobre la muerte de Tezo- zómoc, sus funerales en Azcapotzalco (parte superior de la lámina), y (en la par- te baja) intrigas políticas en Tenochtitlan de Chimalpopoca con Tayatzin, reveladas por un sirviente suyo a Maxtla, hasta la muerte de Tayatzin en un palacio. Esas escenas han sido leídas de distintas ma-

muerte de Tezozó m o c es un

neras por Alva Ixtlilxóchitl y por fray Juan de Torquemada.

PROBLEMAS DE SUCESIÓN EN AZCAPOTZALCO

La ,-ersión de Alva Ixtlih:óchitl (en su His- toria chichimeca, cap. 22) es la más tardía, re- dactada después de la de Torquemada. Pro- pone una visión legendaria de Tezozómoc, quien muere en el año 13 ácat! después de gozar de "muchos siglos" de existencia (el Códice Xólotl le concede por lo menos 180 años devida). Recuerda la presencia de "sus tres hijos" en sus funerales, a los cuales asiste Nezahualcóyotl. Pero Maxtla no aca- ta el consejo de su padre ("matar a Neza- hualcoyotzin de secreto"), pese a que Ta- yatzin se lo recuerde, )' deja su ejecución para después de los funerales. E sa di sco r- dancia entre dos hijos de Tezo zóm oc no

DOSIER

di sco r- dancia entre dos hijos de Tezo zóm oc no DOSIER Tezozómoc habla de

Tezozómoc habla de Nezahualcoyotzin a tres de sus hijos, entre los que están Maxtla y Tayatzin , pero no está pintada la declaración de este último como heredero de su padre. Esa versión parece corres-

ponder a la tradición oral acolhua, que se permite tachar a Maxtla lleno de vicio y ambición, lo que jus-

tificó su caída. Códice Xólotl, lám.

8. RE PR OORAFIA MARCOANTON IO PAC HE COfRAlc ES

se ve en el Códice Xólotl. Pero llama la aten- ción el hecho de que las huellas de pie de ezahualcoyotzin indiquen que escapó después de los funerales pasando entre Ta- yatzin y otro hermano suyo. Alva Ixtlilxó- chitl señala cómo Maxtla "pretendió para sí el imperio, sin embargo de lo mandado y determinado por su padre; pareciéndole pertenecerle más aína por ser mayor". Po- demos señalar que si el Códice Xólotl repre- senta aTezozómoc hablandodeNezahual- cóyotl a sus tres hijos, o a los mismos tres hijos llorando al pie de su cádaver, o asis- tiendo a sus funerales, en ningún momen- to precisa que Tayatzin haya sido declara- do el heredero por su padre. Esa versión parece corresponder a la versión oral acol- hua, que permite achacar a Maxtla todas las ambiciones (y explicar así la caída del imperio tepaneca por su excesiva sober- bia). Alva Ixtlilxóchitl añade que "cuatro días después de las honras, se hizo intro-

ducir en el imperio", escena que tampoco aparece en el Códice Xólotl. La versión de fray Juan de Torquemada

1, cap. 26 de su M onarq/lía II/diana) e s

distinta. Dedica un capítulo específico a esa muerte, mientras que Al,-a Ixtlibcóchitl

incluía la muerte de Tezozómoc y sus fu - nerales en el mismo capítulo. Confirma en el útulo " no fue introducido Tayatzin en el imperio", cuestión que precisa en el prin- cipio del texto (pues permite entender por qué Tayatzin conspira contra su hermano) :

"no haciendo caso de su hermano Taya- tzin, que era el que venía llamado para esto de su padre Tezozomoc; a quien dejaba el señorío de Azcaputzalco". Maxtla es retra- tado negativamente, "comenzó a libertar- se y demasiarse", en tanto que Tayatzin aparece como el buen gobernante, pero víctimadela ambición de su hermano: "Ta- yatzin, que era hombre pacífico, cuerdo y

avisado [

(libro

]

disimuló por entonces".

DOSIER

LAGO DE

ZUMPA~GO

LAGO DE

X "' l T(lC,\ N

Azcapotzalco

Tenochti tlan

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D_f_

Durante el imperio tepaneca , Azcapotzalco ejer- cía su hegemonía sobre los pueblos de la Cuen-

ca de México. Entre otros , unos de los más im-

portantes fueron Tetzcoco, principal rival de Azcapotzalco, y Tenochtitlan , entonces aliado de los tepanecas , pueblos que más tarde derro- tarian al imperio tepaneca.

TRAICIÓN CONTRA lVlAXTLA REVELADA POR UN CRIADO

E l Códice X ó/ot/ señala cuatro c1ias (sin dar una fecha precisa), y siguiendo las huellas de pie, vemos una charla entre Tayatzin y Chimalpopoca en Tenochtitlan, y las hue- llas de pie dan la vuelta debajo de! sirvien- te de Tayatzin para regresar a Maxtla, a quien revela todo. Alva Ixtlilxóchitl diso-

lo s funerales , diciendo

cia este evento de

que aconteció "ci ento cinco días" despué s. Tal precisión cronológica no aparece en e! Códice X ó/ot!. Alva Ixtlilxóchitl escribe:

"una noche estuvo Tayatzin con el rey Chi- malpopoca en ciertas pláticas, como lo acostumbraban desde que fue depuesto de la sucesión que su padre le había dejado". La charla se puede resumir en que Chimal- popoca se maravilla de ver a Tayatzin sin

poder y a Maxtla hecho señor de los tepa- necas, a lo cual Tayatzin contesta que le es

difícil recobrar

señorío s perdido s. E l con-

38 / ARQUEOLOGíA MEXICANA

sejo que le da Chimalpopoca no se \'e en

e! Códice Xó/ot!, pero Alva Ixtlilx óchitl p a - rece utilizar una fuente oral tradicio nal:

Chimalpopoca aconseja a Tayatzin : "edifi- ca unos palacios y en e! estreno de ello s le

convidarás y allí le

ficio

tar a Maxtla en una fiesta de estreno de un

palacio nuevo. El Códice

consejo de Chimalpopoca en tres glifos: el glifo de Tayatzin, un cráneo (que podría

indicar mu erte) y el glifo de Maxtla. Sin or-

den de lectura, se puede leer en ambos sen- tidos (lo que por supuesto apreciaban los

tlacttiloqtte y nobles capaces de leer, sabien- do e! final de la historia). Pero, lógicamen- te, dado que Chimalpopoca se dirige a Ta- yatzin, se debe leer como queTayatzin mate

a Maxtla. No se indica cómo ni dónde, así que esos detalles son añadiduras. Otra divergencia importante es que e! Códice X ó/ot! representa a un sirviente de Tayatzin, sin nombrarlo, e indica que va después a hablar con Maxtla. Alva Ixtlilxó- chitl parece embellecer e! relato con deta- lles adicionales: "Tayatzin había llevado

que yo te daré". O sea,le prop o ne ma-

matará s con cierto ar ti-

Xó/ot! resum e e!

consigo un enano paje suyo, llamado Te- tontli, e! cual había estado tras de un pilar de la sala escuchando la plática que habían tenido; idos que fueron a Azcaputzalco, de secreto dio aviso e! enano al rey Maxtla". No se ven pilares en e! Códice Xó/ot!, pero

sí la charla entre el sirviente y Maxtla.

La duración del complot cambia de! todo en la versión de Torquemada, mucho

c1ias

después, de noche, sino "otro c1ia de ma- ñana". Al parecer ambos cronistas, o sus informante s, leyeron de modo di stinto el glifo de temporalidad que aparece entre Chimalpopoca y Tayatzin. Pero la historia sigue siendo igual: "vino Tayatzin a Méxi- co y fuese a la casa de! rey e! cual lo salió a recibir a su sala donde se saludaron" . Lue-

má s cercana al Códice X ó/ot/: ya no 105

go de que Chimalpopoca pregunta por la salud de Maxtla, empieza a despertarle am-

biciones políticas: "¿Por ventura elreino no

es tuyo? [

y desposeído de él y no te mueves a cobrar- lo?" Torquemada, como Alva Ixtlib:óchitl, confirma la reputación tradicional d e T a- yatzin como gobernante sin ambición: "yo no me he de dar a mismo e! seño río y

reinado [

mi solo deseo". Chimalpopoca entonces le

.] sin má s poder ni fu er zas que

] ¿Pues cómo te ves despojado

Tezozómoc

Azcap0t,zaJco

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Chimalpopoca

Ta yatzin . - f~P:iM~~Sit.~~~~}i

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Maxtla

Tay~tzin

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ylaxtla

Azcap?tzalco

Maxtla

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Tayatzin

Maxtla

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DOSIER

a) Tezozómoc habla a tres de sus hijos acerca de Nezahualcoyotzi n. b) Nezahualcoyotzin escapa del complot para asesinarlo durante los funerales de Tezozó- moc oe) Chimalpopoca , gobernante o señor de Tenochtitlan , aconseja a Tayatzin matar a Maxtla ; un sirviente escucha la conversación. d) El sirviente revela a Maxtla los planes que tiene Tayatz in para asesinarlo . e) Tayatzin es asesinado en el patio de un palacio. Códice Xólotl , lám . 8. REPRQGRAFIA , MARCQANTQN'QPACHECQ / RAICES

DOSIER

aconseja cómo deshacerse de su hermano, una versión algo má s preci sa en deta -

lle s, pero que descansa en la mi sma idea:

"vayas a tu corte y fInjas pesar y pena de vi- vir en los palacios de tu padre acordándo-

te de lo mucho que te quería [

esto no quieres vivir en ellos sino qu e

determinado de hacer otros nuevos y pa-

sarte a ellos, dejando en esotro s a tu

mano Maxtla". O sea, que reconoce a su

hermano como señor, pero para mejor des- hacerse de él: "luego que sean acabados convidarás a Maxtla para la estrena; y en el sosiego y descuido del convite podrás te-

ner ministros que le den la muerte [

] y yo

her-

has

] y que por

con

que no empezó a edifIcar palacios. Ta\-atzin es pres entado como inocente, en tamo que el se rvidor suyo no es un espía al sen-icio de Maxtla: oye la plática sin quererlo.

MUERTE DE TAYATZIN EN EL ESTRENO DE UN PALACIO

Según Alva Ixtlilxóchitl, Maxtla, sabiendo lo que trama su h ermano contra él, man- dó a obreros de palacio que "edificasen unas ca sas para que en ellas viviese su her- mano Taya tzin, que aunque le había dado