Está en la página 1de 174

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01 1

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

Este libro está dedicado a todas las mujeres víctimas del tráfico de blancas. Tal vez tengan esperanzas y encuentren la paz.

2

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

Somos Navy SEALs de EE.UU. No es necesario que nos lo agradezcas porque nosotros no existimos. Nunca nos viste. Esto nunca ocurrió. ANÓNIMO

3

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

CAPITULO 1

LIBERTAD. FINALMENTE. UNA NOCHE LIBRE. ¡Mierca, sí!

El Suboficial de marina de 2da. Clase, Víctor Gonzales, se colocó un poco de gel en su pelo castaño oscuro luego untarse una loción para después de afeitar.

Hola, Walsh… ¿quieres ir esta noche a ese club que está cerca de la plaza?

Otro atractivo turístico de Curaçao… Universitarias ebrias pasando las vacaciones de semana santa, hijas rebeldes escapando de sus padres de los cruceros familiares. No tenía ningún deseo de pasar mi primera noche en tierra después de siete meses, platicando de cosas sin importancia con la esperanza de tener algo de suerte. Yo quería algo seguro, sin ataduras.

No, hombre, gracias. Sólo iré a la ciudad y conseguiré algo para comer.

El 2do oficial contramaestre Kyle Lawson me dirigió un asentimiento de cabeza mientras se recortaba su barba negra.

¿Estás seguro? Eres mi wingman 1 , amigo. Con Vic por aquí nunca se puede cerrar el trato.

Vic le arrojó el envase de gel a Kyle.

Vete al diablo, Kyle. Tengo mis reglas… simplemente no duermo con cada chica que se cruza en mi camino.

Sí, definitivamente necesitaba salir solo esta noche, a pesar de que los tres siempre dejábamos nuestras marcas cuando llegábamos a la ciudad. Tres marines de las fuerzas armadas estadounidenses no se fusionaban precisamente con los turistas locales. Nuestros cuerpos estaban muy trabajados, particularmente considerando que pasamos todo nuestro tiempo libre en el gimnasio de la nave mientras duró nuestra misión.

1 Wingman: El amigo que distrae a la amiga gorda de la chica de quien está interesado en conquistar.

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

Los enormes brazos de Vic, estaban decorados con tatuajes. Estúpido hijo de puta, las marcas de identificación no eran una ventaja para los equipos. Vic nunca formaría parte del SEAL Team Six 2 . Y con sus dos metros de altura, el ex línea de apoyo de la NFL, Kyle, sobresalía por encima de Vic y de mí, a pesar de que difícilmente podríamos ser considerados bajos de estatura dado que ambos medimos un metro ochenta. Las personas detenían a Kyle todo el tiempo para pedirle un autógrafo, pensando que era una estrella de cine de Hollywood o un rapero. Sin mencionar, que ambos parecían como un cartel andante de reclutamiento de los Navy SEAL mostrando la diversidad de razas, y yo destacando como el chico blanco de ojos azules y pelo rubio.

—Me reuniré con ustedes dos idiotas más tarde.

Durante los últimos siete meses, pasé cada minuto de vigilia con mi equipo… El Equipo SEAL Siete para ser más precisos. Estuvimos vigilando las islas del Caribe, rompiéndonos el culo, patrullando y cazando barcos "Gofas" 3 con cargas de droga de los carteles de América del Sur. Para el día de mañana tenía planeado hacer snorkel, relajarme en la playa y descansar antes de nuestra siguiente misión. Y ya tarde en la noche reunirme con Kyle y Vic, y emborracharnos.

Pero lo primero es lo primero… necesitaba un poco de sexo.

Me vestí con mi ropa de civil, sintiéndola extraña en mi cuerpo. Sandalias y pantalones cortos en lugar de botas y uniforme. Me miré en el espejo deliberando si debería afeitarme toda la barba. No había un punto. Uno de los beneficios de ser un SEAL eran las relajadas normas sobre nuestro arreglo personal. Los infantes de marina de nuestro portaviones todavía tenían que afeitarse todos los días y cortarse el pelo de acuerdo al reglamento. Nosotros, los SEALs, podíamos dejar crecer completamente nuestras barbas y conservar nuestro cabello largo para poder mezclarnos en los trabajos de encubierto. Desde luego, no estaba intentando impresionar a nadie esta noche, así que cogí mi cartera y salí.

¿Dónde carajo estaba ese nuevo burdel? Lo visité la última vez que estuvimos aquí. Algunos de los muchachos del equipo se niegan a pagar por sexo… prefieren engañar a sus esposas o novias con inocentes colegialas o permanecen en el barco durante toda la noche leyendo la Biblia. Al diablo con eso. Yo no tenía ni esposa, ni novia. ¿Una mujer en casa

  • 2 SEAL Team Six: Fuerzas especiales, estratégicas que realizan operaciones “quirúrgicas” sigilosas similar a la que realizaron a la captura de Osama Bin Laden.

  • 3 Gofas: nombre vulgar que se le da en las calles a la metanfetamina.

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

esperándome para tener sexo conmigo mientras yo permanecía en misión durante nueve meses del año? No, gracias. Lo había intentado una vez… creo que nuestro barco ni siquiera había zarpado del puerto antes de que ella tuviera la polla de otro tipo en su boca. Nunca más. Al menos yo no era de esos tipos que entraban y salían de la vida de las mujeres, llenándolas de promesas vacías. Había visto a suficientes de esos hombres a lo largo de mi crecimiento… idiotas que me llevaban a los partidos de béisbol, prometiéndome ser mi nuevo papá, los cuales solo follaban a mi madre para luego desaparecer. Nunca asumo compromisos…excepto con mi país y mis hombres. Tener sexo con una prostituta es la definición de sexo seguro para mí.

Los edificios coloridos por las luces de neón se alineaban en las calles, algunos pintados con grafitis. Un hombre colombiano de tez morena portando una visible arma en una funda se me acercó.

—Hey, marinero ¿buscas pasar un buen rato?

Malditamente cierto. No había puesto los ojos en una mujer en siete meses. No dije ni una sola palabra, simplemente asentí con la cabeza y lo seguí dentro de un callejón, donde me registró de arriba abajo en busca de armas. Estaba completamente limpio. El sol brillaba a pleno sobre el pavimento roto y me di cuenta lo idiota que estaba siendo por ir a un burdel a plena luz del día. Pero no me importaba una mierda.

La cortina de cuentas multicolores se agitaba en el viento y distinguí alguna música caribeña de trasfondo. El hombre hizo sonar una campana, y al menos una docena de mujeres se apresuraron a salir de la parte trasera de la casa en ruinas. Estaban vestidas con tacones baratos y camisones de mal gusto, no era ningún lugar distinguido. Pero estaba bien para mí.

Una mujer de pelo castaño me llamó la atención. Llevaba su tanga negra muy alta en sus caderas, como si estuviera dentro de en un vídeo musical de los años ochenta. Tez blanca, largas piernas, pechos pequeños. Parecía más grande y más retraída que las otras… y fue la única que no hizo contacto visual conmigo.

—Ella. —Señalé.

Las otras chicas se dispersaron, probablemente agradecidas por conseguir un pequeño descanso de ser obligadas a tener sexo con un extraño.

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

Pero no quería pensar en sus patéticas vidas. No existía nada que pudiera hacer para mejorar su existencia. Mi conciencia ya estaba llena de culpas… no necesitaba agregar sus tristes historias a mi mochila.

La prostituta me condujo por un pasillo hasta una pequeña habitación. El lugar olía a semen y sudor, recubierto por algún tipo de aromatizante con olor a coco. ¿Qué esperaba por veinte dólares?

Había un pequeño catre colocado en el lado izquierdo del cuarto, una mesita de plástico llenaba el otro rincón. ¿Era aquí donde vivía? Había unas cuantas jeringas arrojadas descuidadamente dentro del bote de basura. Por supuesto, la mujer era adicta a la heroína… ¿de qué otra manera podría soportar esta vida? Yo era un SEAL…Sabía que todas estas mujeres probablemente eran obligadas a ejercer la prostitución a una edad temprana. En algún tiempo habían sido unas niñas jugando a fantasear, soñando con príncipes y castillos. Pero yo no era un príncipe. Había vivido el tiempo suficiente como para ahorrarme todo eso y había aprendido de la manera difícil que no podía salvarlos a todos.

—¿Cómo te llamas? —Realmente no me importaba, pero me pareció que ya que estaba chupándome la polla, por lo menos debería saber su nombre.

Ella frunció los labios, como si estuviera tratando de decir algo, pero no pudo lograr que las palabras salieran. Su rostro parecía vagamente familiar, pero sabía que no había follado con ella antes. La última prostituta había sido dominicana, morena, curvilínea y de ojos negros. Esta chica parecía diferente, más desdichada.

Está bien, no tenemos que hablar. Chúpamela. Saqué veinte dólares de mi bolsillo. Si hacía un buen trabajo, le daría una propina.

Con los años, aprendí que las mamadas eran la mejor forma de estar con una prostituta. Ellas siempre eran increíbles haciéndolas. Y uno nunca se siente culpable si requiere de un tiempo extra para correrse, como cualquiera lo sentiría estando con una novia. Además, existía menos posibilidades de contagiarse alguna enfermedad, sobre todo considerando que siempre usaba condones. La Marina me realizaba pruebas cada mes, por lo que suponía que el riesgo era mínimo.

Quítate las bragas.

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

Sus bragas cayeron al suelo, revelando un triángulo prolijamente recortado. Me encantó. ¿Por qué todas esas perras americanas se depilaban completamente? Yo era un hombre, y no quería a una niña.

Me senté en el borde del catre. Ella se arrodilló frente a mí, desabrochó mi cinturón, y levantó la vista, tomándose un momento para mirarme fijamente. Tenía marcas por las drogas en sus antebrazos y una profunda cicatriz en su hombro derecho. Sus ojos color avellana se veían hundidos y perturbados. Cerré los míos; no podía hacerle frente a su dolor.

Hizo rodar el condón que le había dado y tomó mi polla dentro de su boca, lentamente. Sentí su cálida lengua bailar a mi alrededor. Serpenteando, provocando, chupando. Maldita sea, esta puta era buena. A veces, cuando me estaban dando una mamada, me imaginaba que la prostituta era mi novia o incluso mi esposa. Que me amaba, que me era fiel, que vivía para complacerme, y que estar conmigo aunque solo fueran unos cuantos meses al año era más importante que soportar la soledad cuando yo no estaba. Que respetaba que yo considerara que ser un SEAL era más que un trabajo… era mi vocación.

Abrí los ojos y llevé la mano a la parte posterior de su cabeza, su oscuro y rizado cabello rebotaba hacia arriba y abajo. Se detuvo por un segundo, me miró desolada, y se movió para cambiar su posición de rodillas y sentarse sobre su lado izquierdo, dejando al descubierto su tobillo derecho. Tenía un tatuaje de un Alíen de un programa de dibujos animados que yo solía ver cuando era niño los sábados por la mañana… ¿las mujeres del caribe veían dibujos animados americanos? Que extraño.

La chica volvió a su trabajo.

No quería correrme, deseaba que este momento fuera más largo. Pero demonios, había pasado un tiempo condenadamente largo. Quiero decir, apenas podía pajearme en mi camarote porque mis amigos estaban justo al lado mío.

Su boca me chupó más fuerte, tirando y empujando. Hombre, ¿por qué esto se sentía tan bien incluso con la barrera de látex entre nosotros? No pude aguantar más…y explote en el interior del condón.

La chica me ofreció una toalla. Me quité el condón, lo tiré a la basura, me limpié y entonces volví a ponerme mis pantalones cortos. Esta parte era incómoda, siempre lo era. Pero al

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

menos la chica no había hablado todavía, así que su voz no me acecharía mis sueños o mi conciencia.

Ella parpadeó dos veces, como si estuviera absorta en sus pensamientos y quisiera decirme algo. Pero yo no quería conocer sus problemas… sólo quería irme como el infierno de ahí.

Le arrojé cinco billetes de veinte y me levanté del catre. Pero la chica se levantó, tomó mi mano, y sus labios rozaron mi oreja, asegurándose de protegerse la boca con su cabello.

Mi nombre es Annie Hamilton. Soy ciudadana americana. Fui secuestrada de un crucero hace cinco años. Eres mi última esperanza. Por favor, sálvame.

¿Qué demonios? ¿Esta ramera me quería hacer creer que era una norteamericana víctima del tráfico sexual? ¿En qué tipo de trampa estaba intentando hacerme caer esta puta adicta a la heroína?

Me tengo que ir. La empujé apartándola de mí. Este no era mi problema. Ella no era mi problema. Salí de aquella apestosa habitación y no miré hacia atrás.

Las calles de Curaçao estaban ahora muy agitadas por la tarde, los turistas paseaban a través de esta idílica ciudad caribeña, ignorantes de que a la vuelta de la esquina de donde se compraban esos chupitos y baratijas, las mujeres se vendían por un precio menor al que le vendían margaritas a los turistas. La vista de la playa estaba bloqueada por las interminables filas de taxis y las calles empedradas plagadas de colillas de cigarrillos.

Maldita sea. De todos los burdeles y entre todas las rameras. ¿Por qué fui allí? ¿Por qué la escogí? No necesito esta mierda.

Me dirigí hacia el bar más cercano a emborracharme. No a uno de esos bonitos lugares turísticos que servían bebidas con sabor a fruta. Sino a un sórdido local que solo ofrecía bebidas fuertes. Nada de fotografías de palmeras y playas. Las paredes estaban desnudas, el aire se sentía espeso por el olor del tabaco, y los taburetes del bar habían sido cortados con cuchillas.

Debería haber escuchado a Kyle, y follar con alguna chica universitaria. Tequila, solo. El cantinero me sirvió una copa, y luego otra. Suave, dulce, salado, agrio.

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

A medida que iban circulando los tragos, más intentaba sacarla de mi mente. Pensaba en mi perro que había dejado en casa, en mi madre, en mi ex novia, en mi camioneta. Hablé de cosas triviales con el cantinero, mentí sobre mi trabajo, le dije que era un turista tomándome unas vacaciones de los negocios.

Al final de la noche, estaba vertiginosamente inconsciente. Tambaleándome regrese a el USS Ronald Regan, nuestro enorme y poderoso súper portaaviones y me desplomé en mi camarote.

Pero había un problema. Su voz. Hablaba con un acento americano perfecto, sonaba como si fuera de California. Y su rostro vagamente familiar ahora me hacía pensar en que había visto su fotografía en una revista alguna vez.

Cristo. Una jodida mamada y ahora la puta era una presencia constante en mi cerebro. Quizá Kyle tenía razón…necesitaba echarme un polvo más a menudo.

Cerré los ojos e intenté dormir, rezando para borrarla de mi memoria.

CAPÍTULO 2

Rodé fuera de mi camarote la mañana siguiente y me golpeé la cabeza mientras iba a hacer pis. Una ducha caliente hubiese sido lo ideal, pero tenía algo más importante que hacer.

Me serví una taza de café, negro, me encaminé a nuestra computadora y escribí el

nombre que la chica me dio. A­N­N­I­E

H­A­M­I­L­T­O­N.

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

La pantalla se activó… mostrando artículos de periódicos, recortes de noticias, videos, sitios web. La norteamericana Analía “Annie” Rose Hamilton desaparecida en un Crucero Romántico. Incluso había un sitio web: La desaparición de Analía Rosa Hamilton.

¿Esa prostituta drogadicta de anoche realmente podría ser esta adorable chica norteamericana desaparecida? ¿Tal vez formaba parte de alguna elaborada estafa? Una prostituta de piel blanca podría fingir el acento americano, conocer la historia, y utilizarla para intentar estafar a clientes como yo sin dinero. ¿Cómo podía asegurarme de que esa mujer era Annie?

Hice clic en la primera imagen… La portada de la revista People. Desaparecida sin dejar rastro: Annie Hamilton. Aquellos profundos ojos color avellana de la noche anterior me devolvieron la mirada.

Joder.

Leí rápidamente la primera línea; cinco años atrás, tal como me dijo. Y al parecer, todavía continuaba desaparecida.

Después de cinco años, sin duda estaría muerta, ¿no? Sin embargo, ningún rastro de su cuerpo había sido encontrado. Ahora recordaba haber escuchado algo relacionado con su desaparición, pero en ese momento estaba de misión en Irak, por lo que nunca me enteré de todos los detalles.

Leí el primer artículo. Annie y su novio, Chris Porter, habían tomado un crucero de vacaciones de primavera al Caribe. Habían estado festejando hasta alrededor de las 2 de la madrugada en la discoteca del crucero y muchos invitados los vieron bailar juntos. Por lo que todos dijeron, ambos estaban demasiado borrachos y algunos invitados recordaban que Chris parecía estar celoso cuando Annie subió al escenario para cantar con los miembros de Divi, la banda de esa noche. A las dos y media de la madrugada la tarjeta llave de su novio fue utilizada para entrar a su habitación, y él juró que ella estaba con él. Chris declaró que la última vez que la vio fue alrededor de las cinco, sentada en el balcón de su suite la mañana en que el crucero atracó en Curaçao. Pensó que Annie sólo quería tomar aire fresco y ver el amanecer por lo que se volvió a dormir. Algunos otros pasajeros afirmaron que la vieron a eso de las seis en el ascensor con un miembro de la banda. Chris pasó la prueba de un detector de mentiras y se declaró inocente repetidamente. El FBI había realizado una búsqueda en

11

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

el barco sin encontrar ninguna pista. Las autoridades supusieron que se había caído por la borda debido a la borrachera, o suicidado, o que fue empujada por su novio después de una pelea, pero a pesar de una exhaustiva búsqueda en las aguas, no se encontró ningún rastro de ella.

Yo no creía que se hubiera ahogado, porque el barco ya estaba en el puerto cuando desapareció.

¿Suicidio? Improbable. Era joven, atractiva, estudiaba, estaba enamorada. Su familia tenía dinero. Podría haber estado deprimida, pero supongo que esa era una posibilidad muy remota.

¿En cuanto al novio? Me sentí mal por el tipo. Era guapo, un rico surfista de La Jolla que probablemente no había trabajado ni un solo día de su vida. Bronceado, rubio, se veía como uno de esos tipos que se sentaban en la playa a fumar marihuana y a reírse de los candidatos a BUD/S SEAL 4 , mientras corrían alrededor transportando troncos sobre sus cabezas durante la Semana del Infierno 5 . Provenía de una buena familia, jugaba polo acuático en la Universidad de San Diego. Parecía bastante normal, pero ¿cómo alguien podía saber a ciencia cierta de qué manera trataba a Annie a puertas cerradas? Tal vez abusaba de ella. Si la asesinó, había llevado a cabo el crimen perfecto. Si era inocente, su vida había quedado arruinada por las sospechas y la culpa que debería sentir por no saber lo que le ocurrió a Annie.

Mire hacia el océano desde mi claraboya. El muelle de cruceros estaba a sólo unas millas de distancia. Si se hubiese caído, alguien la habría visto, cualquiera del barco, o desde otro Buque de Crucero de los alrededores o desde el puerto. No encajaba.

En las semanas, meses y años subsiguientes, en varias ocaciones dijeron haber visto a Annie en Curaçao y en otras islas vecinas del Caribe, pero nada que haya llevado a

4 BUD/S SEAL: (Basic Underwater Demolition). Demolición Submarina Básica/SEAL. El entrenamiento Navy Seal Buds es un curso de seis meses y tiene la reputación de producir los mejores soldados del mundo marítimo.

5 Semana del Infierno: La primera fase del entrenamiento BUD/S consiste de ocho semanas de entrenamiento, el cual culmina en la "Semana del Infierno" a la mitad de la fase. Es una prueba de resistencia física, fortaleza mental y verdadero trabajo en equipo.

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

alguna parte. Incluso se decía que su familia, en una oportunidad, había pagado trescientos mil dólares a un estafador que fingió ser un ex SEAL para que la encontrara, pero resultó ser un fraude. Joder, realmente odio a cualquier hijo de perra que mienta haciéndose pasar por un SEAL.Era fácil desenmascarar a esos cabrones… tan solo preguntándoles su número de entrenamiento SEAL. No recordar tu número de entrenamiento SEAL es como no saber tu apellido.

Pero yo todavía no estaba convencido de que la prostituta fuera quien decía ser. No quería arriesgar mi carrera por sólo una posibilidad.

Estudié algunos otros sitios web más. Sus padres crearon la página web www.findannie.com. Había fotos de su niñez, listas de lugares dónde había sido vista, recortes de noticias y enlaces a programas de televisión.

Había una carta suplicándole que regresara, publicada por Chris con fotos de la feliz pareja.

Entonces una foto me llamó la atención. El tatuaje en su tobillo.

Ese pequeño dibujo de alien. Así que por eso ella se había asegurado de que lo viera. Solo en caso de que fuera el hombre que ella pensaba que era.

El juramento del Código SEAL de la Marina, nuestro credo guerrero, se reprodujo en mi mente.

"En tiempos de guerra o de incertidumbre hay una raza especial de guerrero, lista para responder al llamado de nuestra Nación.

Un hombre común, con el inusual deseo de tener éxito.

Forjado por la adversidad, permanece junto a las más valientes fuerzas de operaciones especiales de Estados Unidos para servir a su país, al pueblo estadounidense, y proteger su forma de vida.

Yo soy ese hombre. " Maldición.

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

La chica de anoche era Annie. Ya estaba seguro. Hice clic en otra imagen. Síp… la cicatriz en su hombro. Ella me había mostrado eso también. Mi corazón palpitaba frenéticamente en mi pecho, apreté los dientes.

Maldita sea, ¿Por qué salí corriendo de ese lugar anoche en lugar de hablar con ella? Porque no le creí… por eso.

¿Por qué nadie la había rescatado? ¡Era norteamericana por el amor de Dios! Esto no era una jodida película. No había agentes del FBI y de la CIA sobre el territorio de Curaçao buscando estadounidenses secuestradas, especialmente porque no existían pruebas de que hubiese sido secuestrada. Cualquier avistamiento que se tuviera de Annie primero pasaría por la policía local, quienes eran más corruptos que la mierda. Sus padres pudieron haber contratado a uno de esos muchos grupos de contractors 6 que estaban llenos de ex SEALs que hacían esta mierda para ganarse la vida.

Los Navy SEALs de EE.UU. podrían rescatarla. Yo podría rescatarla.

Había trescientos mil dólares de recompensa por llevarla a casa sana y salva. Pero yo no quería ningún dinero. Si la rescataba tendría que permanecer en el anonimato. Cualquier indicio de que un agente activo de los Navy SEAL estuviera fuera de control, arruinaría mi carrera en el Equipo.

Volví a mirar nuevamente sus fotografías. Hombre, ella había sido hermosa. Podría haber sido mi novia de la secundaria. Era mitad latina, parecía casi como una joven Mujer Maravilla. Su pelo negro se veía reluciente, sus ojos avellana brillantes. Una estrella del fútbol, la reina del baile escolar, una pequeña niña con coletas. Y yo la había tratado como a un pedazo de basura.

Condenados traficantes. La mayoría de los estadounidenses eran completamente inconscientes del comercio del sexo. Pensaban que sólo ocurría en países del tercer mundo. Pero las chicas eran secuestradas de las calles de cualquier parte del país, y

6 Contractors

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

forzadas a prestarles servicios a idiotas como yo. La había buscado para que fuera sólo otro pedazo de carne para usar y olvidar, pero el dolor en su mirada me recordaba demasiado a mi propio infierno.

¿Qué diablos iba a hacer? ¿Contárselo a mis hombres? ¿Buscar consejo de mi superior? Esto no era fácil. Todo el mundo piensa que los SEAL de la Marina están por encima de la ley… que podemos hacer lo que nos plazca sin ninguna consecuencia. Como esa ridícula historia de que uno de nuestros francotiradores disparó y mató a dos civiles y ni siquiera lo trajeron para que la policía lo interrogara. Tonterías. Hay protocolos e irrumpir en burdeles estaba fuera de nuestra jurisdicción. Tendría que hablar con mi comandante al mando. Él enviaría una misiva al capitán para ir al burdel. Cualquier intento de rescate tendría que ser autorizado por el FBI y la CIA. Habría una investigación para ver si ella era quien decía ser. Establecerían una operación encubierta. Pero los policías en Curaçao eran corruptos y podrían alertar a su proxeneta. Si su proxeneta tenía la menor idea de lo que estaba pasando, probablemente la mataría sin pensarlo dos veces.

Y yo no iba a permitir que eso sucediera.

Todas las prostitutas de ese prostíbulo probablemente eran víctimas de alguna manera del tráfico sexual, pero no podía salvar a cada ramera de ese lugar. Sería causar un incidente internacional, la mayoría probablemente eran de Europa del Este o Central y de Sudamérica. Pero estaría maldito si iba a permitir que Annie, o cualquier otra americana continuase atrapada allí, pasando un día más en ese infierno. Otros hombres no entienden por qué no derrame ni una sola lágrima cuando me enteré que mi novia me engañaba. ¿Pero el himno nacional? The Star Spangled Banner 7 me llamaba a gritos como si alguien hubiese disparado a mi perro. Vi a mis amigos morir por proteger la libertad de nuestro país. Y daría mi propia vida antes d permitir que algunos traficantes robaran la vida de Annie.

Ahora tenía veintitrés años, dos años más joven que yo. Pensaba que estar lejos de mis amigos y familia durante las misiones era malo, pero al menos yo lo hacía voluntariamente al aceptar este trabajo. Vivir durante cinco años en un país extranjero como esclava sexual era inimaginable.

7 The Star Spangled Banner: es el nombre del Himno Nacional de los Estados Unidos.

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

"Mi lealtad al país y al equipo es irreprochable. Humildemente sirvo como un guardián a mis compatriotas estadounidenses, siempre dispuesto a defender a aquéllos que no pueden defenderse por sí mismos”.

Muchos hombres habían usado a Annie y después la abandonaron. Yo no iba a ser uno de ellos.

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

CAPÍTULO 3

Vic se abrió paso a través del enmarañado laberinto de SEALs con resaca dentro de nuestros dormitorios para hablar conmigo.

—¿Quieres ir a cenar?

Si me negaba a salir con ellos dos noches seguidas,

sabrían que estaba tramando algo. —No puedo. Voy a ir por un masaje. La cabeza de Kayle se asomó en el acto desde su litera. —Siempre que incluya un final feliz, estoy dentro, —comentó.

Estos hombres eran mis mejores amigos… no quería mentirles. Habíamos salvado nuestras vidas más veces de las que me interesaba recordar.

—No va a ser posible, ya llego tarde. Regresaré pronto y saldremos. —Puse el reloj en mi muñeca y salí de la nave.

Tenía que ver a Annie antes de que la llevaran a otro prostíbulo y perdiera la oportunidad para siempre. Mi objetivo era evaluar la situación, inspeccionar el edificio, y saber la cantidad de secuestradores para poder idear un plan. Tenía que verla nuevamente… necesitaba estar cien por ciento seguro de que esa chica de mirada triste era realmente Annie.

¿El proxeneta sospecharía si iba dos días seguidos? Lo dudaba. Si ella, Annie, había sobrevivido durante cinco años, era porque debió ganarse su confianza. Probablemente pensarían que la adicción de Annie era tan fuerte que ella deseaba más drogarse de lo que quería recuperar su antigua vida. Así era como trabajaban estos delincuentes… despojando a esas chicas de sus identidades.

Pero ella me dijo su nombre. Confió en mí. Y me alejé de ella. Muy poco heroico.

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

Las calles parecían menos brillante hoy. De hecho había estado ansiando poder estar de misión junto con mi esquipo en las aguas de Caribe. Por lo que a mí respecta, Curaçao era un mejor destino que Afganistán. Pero en este momento preferiría estar asándome en las montañas, en vez de estar investigando la parte más sórdida de este paraíso.

Me detuve en una tienda turística. Compré un poco de agua, aperitivos, loción y un vestido para Annie. También le compré un pequeño collar, el cual puse en mi bolsillo.

El mismo hombre colombiano me encontró en la calle. —Marinero ¿pasó un buen rato? Bienvenido de nuevo, mi amigo.

Odiaba la manera en que estas víboras me llamaban amigo. Me pregunté si él sabría siquiera que Annie era norteamericana. A menudo, estas chicas eran traspasadas a otros proxenetas, así que tal vez ni siquiera sabía quién era, y más si Annie estuvo ocultándolo. A pesar de que cargaba un rifle sobre su hombro, yo podría capturar a este imbécil en un segundo, incluso sin mi arma.

Seguí nuevamente al hombre hacia el interior de burdel. El tipo estaba a punto de hacer sonar la campana para llamar a las chicas, cuando lo detuve.

—Quiero a la misma chica con la que estuve anoche. —¿A Star? Claro, claro. ¿Qué te parecen dos chicas? Te hago un buen precio. Negué con la cabeza. —Nop, va a ser una. “Star” hizo un buen trabajo. —¿Qué hay en la bolsa? La abrí.

—Un poco de comida, agua, ropa, loción. Quiero que se vista y huela bien para mí. ¿Cuánto por una hora extra? Parto nuevamente hacia el mar mañana.

El tipo rebuscó dentro de la bolsa, y luego entrecerró los ojos. —Te la doy dos horas gratis, por tu reloj.

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

No dudé en entregárselo.

El rostro del tipo se iluminó con una sonrisa. Me hizo un gesto y me llevó por el pasillo, hasta la puerta de la chica. Después se dio la vuelta y se fue para atraer al próximo idiota como yo hacia el interior.

Me demoré antes de abrir la puerta.

Una plegaria desesperada. Esto no era una Superproducción de Hollywood o un best­seller de suspenso del New York Times. Sabía que en este momento no existía ningún lugar para las excusas, ni margen para cometer errores. Solo tenía una oportunidad para ponerme la capa y ser su héroe.

La puerta chirrió. Annie estaba sentada en su catre, meciéndose de atrás hacia adelante, acunando su cuerpo.

Movió la cabeza a un lado cuando me vio. Mientras se quedaba boquiabierta, cerré la puerta y llevé el dedo índice sobre mi boca, haciendo un gesto para que permaneciera en silencio. Mis ojos se deslizaron alrededor de las paredes, buscando una cámara. Afortunadamente, estos burdeles de bajo presupuesto no usaban alta tecnología. El ácido olor de la heroína me provocó ganas de vomitar. Miré hacia el suelo y vi las agujas usadas debajo de la cama.

Debió comprender mi expresión de disgusto porque dejó caer su barbilla y se encogió.

Me arrodillé a

su

lado y

con mis dedos delinee su tatuaje. La imagen estaba

grabada en mi memoria; este era un momento perfecto.

 

Después

de

cinco

años,

de

extensas

persecusiones

y

costosos

investigadores

privados, yo había encontrado a Annie Hamilton. Esta vez, no estaba vestida con lencería, probablemente porque no la llamaron para que se presentara. Llevaba una camiseta blanca manchada y bragas rosas de algodón. Me senté en el catre y la tomé de la mano. —Annie, mi nombre es Patrick Walsh, soy un Navy SEAL, te sacaré de aquí.

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

Su cuerpo comenzó a estremecerse y empezó a sacudir la cabeza. Pero no hablaba. —Lamento haber salido corriendo de aquí la otra noche.

Interiormente me cuestioné si debía disculparme por haberle pagado por darme una mamada. Pero no lo lamentaba. A, porque había estado increíble. Y B, porque la había encontrado. Eso era todo lo que importaba. Tal vez también tenía la esperanza de que pudiéramos repetir la función. Falsas ilusiones considerando su estado actual. Alejé ese pensamiento de mi mente.

Annie sollozaba silenciosamente. Pero yo podía tratar con eso. Al ser criado por una madre soltera, la había consolado tantas veces mientras crecía, que parecía como si yo fuera el adulto. Cada vez que le rompían el corazón, o perdía un trabajo, o no teníamos suficiente dinero para los regalos de Navidad, era en mí en quién se apoyaba.

—Oye, oye, está bien. Voy a cuidar de ti.

La abracé, su pequeño cuerpo casi desapareció dentro de mis fuertes brazos. Enterró la cabeza en mi pecho. De aquí en adelante, nunca más podría existir ningún contacto sexual entre nosotros. Pero no era un cabrón… sabía que Annie había estado en el infierno y regresado, y si necesitaba que la abrazaran, que enjugaran sus lágrimas, y le dijeran que todo estaría bien, yo haría eso.

—Puedes relajarte. No voy a tener sexo contigo, ni obligarte a que me toquesno es por eso que estoy aquí esta noche. —Le aparté de nuevo el pelo del rostro y le entregué la bolsa de papel—. Te conseguí algunas cosas, ropa y efectos personales.

El rímel corría por su rostro. Abrió la bolsa y sacó un vestido veraniego, bragas y un sujetador limpios, y una loción con aroma a coco. Mantuve el collar en mi bolsillo.

Su lengua empujó dentro de su mejilla y tragó saliva. —Ponte el vestido.

Annie asintió con la cabeza, se puso de pie y se alejó de mí mientras se desvestía. No podía dejar de mirar su pequeño y firme trasero. Su repentina timidez me sorprendió, dado que hacía menos de veinticuatro horas tenía a mi polla dentro de su

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

boca. Sentí un dolor sordo en el pecho. Me odié a mí mismo por haberme sumado a su pesadilla.

Por lo menos había regresado.

Necesitaba conocer su rutina diaria, lo lejos que llegaba su adicción a la heroína, y tratar de armar un plan. No había ningún equipo de inteligencia que estuviera

trazando planes de acción sobre la marcha en mi lugar. Yo estaba a cargo. Y solo.

Nadie me cuidaría las

espaldas...

ni las de ella.

"Listo para Liderar, Listo para Continuar, Rendirse Jamás."

No podía arriesgarme llamando al FBI más tarde ni intentar llevarla a la embajada en secreto. No tenía tiempo para diseñar una investigación de fondo e ir por los canales adecuados.

Tal vez debería haberle contado a Vic. Él hubiera sabido qué hacer. Pero Vic acataba las reglas. Nunca me hubiese permitido hacer esto a escondidas. Ni me hubiese acompañado al burdel, si vamos al caso. Vic era un buen hombre, un católico profundamente devoto. Cuando su esposa lo engañó durante nuestra última misión, no estaba seguro si lo superaría. Cuando regresó a los Estados Unidos pasó cada minuto con su hija, Carina. Yo sabía que la extrañaba con locura. No me podía imaginar teniendo un hijo. Mi padre se había ido antes de que yo naciera, por lo que no podía tener ni la maldita menor idea sobre cómo ser un padre.

Annie se volvió hacia mí, vestida con su atractivo vestido veraniego de color amarillo, sus manos inquietas, como si deseara mi aprobación.

—Tesoro, te ves hermosa, —opiné.

A pesar de que estaba demasiado delgada, y tenía la piel cubierta por moretones y verdugones, todavía era sexy como el infierno. Sus carnosos labios se curvaban hacia arriba, su indomable cabellera enmarcándole el rostro. Quería levantarle ese vestido, arrancarle las bragas y sentir a su húmedo coño apretándose a mi alrededor, pero sabía que nunca podría cruzar esa línea con ella. Desde el momento en que me di cuenta quién era, se transformó en cualquier otro trabajo. No era nada más que una misión para mí ahora.

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

Se sentó en el catre junto a mí. Quería moverme y establecer una invisible línea de distancia entre nosotros, pero la mantuve cerca de mi lado. No quería tener ninguna tentación, tenía un trabajo que hacer.

—Necesito tomarte algunas fotos, ¿de acuerdo? —Le susurré al oído.

Annie solo se encogió de hombros y saque mi teléfono. Tomé una foto de su tobillo, su cicatriz, y su rostro.

—¿Qué sucedió, Annie? Cuéntamelo todo. Annie permaneció en silencio. Sus dilatadas pupilas permanecían fijas en la pared. La atraje hacia mí, y le acaricié el pelo.

—Estoy seguro de que esos tipos para este momento piensan que te han humillado tanto que nunca considerarías escapar. Puedes confiar en mí. Pero sólo puedo ayudarte si me lo permites.

Sus hombros cayeron y parpadeó rápidamente.

No quería hablar de mí mismo, pero supuse que Annie necesitaba saber más de mí para poder abrirse.

—Te creo. Pasé por un extenso entrenamiento para leer a la gente. Vi tu tatuaje, tus ojos, tu nombre. Lo corroboré con las noticias del periódico. Apenas te escuché hablar supe que eras norteamericana, pero me asusté. Yo no huyo de los problemas, los arreglo. Si alguien puede salvarte, ese soy yo. Pero si le digo a mi Comandante que te encontré, tendría que revelarle al capitán que estuve en un prostíbulo, y mi carrera terminaría, y entonces nunca podría ser capaz de sacarte de aquí. Y tendrían que realizar cualquier plan de rescate a través de la CIA y el FBI, y eso podría tomar meses. No puedo simplemente llevarte a la embajada con tu proxeneta vigilándonos. De todos modos, la embajada está cerrada el día de hoy. Estoy seguro de que puedo rescatarte. Sólo necesito algo más de información. Así que empieza a hablar.

Annie continúo sin decir una palabra. Pasé las manos sobre las costras en sus brazos.

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

—En cuanto a las drogas ¿sólo heroína? ¿Con qué frecuencia lo haces? Su voz salió estremecida.

—Sí, heroína. Día por medio más o menos. Eso es todo lo que él me da. No puedo parar, si es eso lo que estás preguntando. Es la única alegría que me queda.

De acuerdo. Sabía que era una adicta. No puedo decir que la culpaba. —Lo entiendo. No te estoy juzgando. ¿Cuánto tiempo has estado en este burdel?

—No lo sé. Fui vendidad algunas veces. Se detuvo y miró al vacío— A diferentes islas además. Aruba, Colombia, Venezuela. Supongo que de alguna manera soy afortunada… mi madre tiene descendencia mexicana y hablo español, por lo que no sobresalía entre las chicas. Al principio, apenas me secuestraron, me llevaron directamente a Aruba durante un año, para que no pudieran encontrarme. Pero estaba tan drogada, que todo es muy confuso.

Me había preguntado cómo sobrevivió tanto tiempo. Su exótica apariencia y sus habilidades lingüísticas debieron haberla ayudado a mezclarse con las otras chicas.

—¿Hay otras chicas norteamericanas aquí?

—Ya no, —dijo inexpresiva—. Hubo una chica una vez, fue secuestrada durante las vacaciones de primavera en Aruba. Bonita, rubia, joven. Su nombre era Nicole.

¿Nicole Race? Había desaparecido durante unas vacaciones familiares hacía unos años…Me encontré con su nombre cuando estaba investigando sobre Annie. Fue vista por última vez hablando con un camarero en un popular Club turístico en Aruba. ¿Encontrar a estas chicas no era una prioridad? ¿El FBI y la CIA no tenían departamento de Inteligencia aquí?

—¿Dónde está ella?

—Muerta, —su voz se entrecortó—. Ella era mi roca, me cuidó cuando llegué por primera vez aquí, me abrazó después de ser violada la primera vez, oraba conmigo todas las noches para que algún día pudiéramos regrear a nuestros hogares. Durante un tiempo estuvimos convencidas de que seríamos rescatadas. Pero cuando los meses se convirtieron en años, Nicole se dio por vencida. Tuvo una sobredosis, tal vez

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

incluso lo hizo a propósito. Le prometí que si alguna vez salía de aquí, le contaría a su familia lo que le sucedió.

Annie se frotó contra mi brazo. No quería tocarla más de lo necesario para consolarla. Supuse que demasiados hombres a través de los últimos años la habían manoseado.

—¿Qué sucedió la mañana que fuiste secuestrada? Su voz se quebró.

—Chris, uhm, mi novio, —levantó la vista para mirarme. Asentí con la cabeza y ella continuó—. Fuimos a bailar a la discoteca del crucero, terminé completamente borracha. Se puso un poco celoso de que subiera al escenario a cantar con la banda pero no peleamos ni nada de eso. Regresamos a la habitación y estábamos tan borrachos, que ni siquiera tuvimos sexo. Solo nos desplomamos en la cama. Me desperté a eso de las cinco y vomité. Decidí tomar un poco de aire fresco en el balcón y observar cómo el barco entraba al puerto. Después de unos treinta minutos, se me ocurrió tomar fotos de la salida del sol en la cubierta. No quise despertar a Chris, así que solo caminé de puntillas junto a la cama y salí de la habitación. El baterista de la banda entró en mi elevador. Me dijo que conocía un sitio en el barco donde solo entraba la tripulación y que podía tomar las mejores fotos de la salida del sol desde allí, así que me fui con él. Una vez que estuve allí, me noqueó con cloroformo, supongo. Cuando me desperté, estaba en un barco rumbo a Aruba.

Maldito hijo de perra. Podía sentir como se me encendía la sangre. Pero necesitaba centrarme en el futuro, no en el pasado.

—Annie, esto no es tu culpa. Nada de esto. Espero que entiendas eso. ¿Alguna vez te han permitido salir del burdel?

—No.

El poco color que tenía en sus mejillas pareció desvanecerse. Annie no estaba segura de que pudiera salvarla.

Pero yo sabía que podía.

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

—¿Por qué me dijiste tu nombre?

Dejó de temblar y tocó mi rostro, delineando mi barba con los dedos. Me estremecí por dentro.

—Porque me miraste a los ojos y me lo preguntaste. Supe que eras norteamericano. Suplicaba que fueses un SEAL de la Marina. Crecí en San Diego, solía observar a los chicos entrenar como BUD/S en la playa de Coronado cuando íbamos a desayunar a “Del” con mis padres. —Hizo una pausa, sus dedos trazando un camino por mi cuello y mis brazos—. Tu barba tupida, tus brazos fuertes, tus músculos, tu cabello largo… me di cuenta que no eras solo algún típico marinero. Algo en tu mirada… Parecerá una locura, pero confié en ti. A pesar del hecho de que acababas de pagar para que una prostituta te hiciera una mamada, pude ver que eras un buen hombre. Y he visto muchos hombres con sus miradas oscuras y frías. O peor aún, muertas. Pero la tuya… No puedo explicarlo. Tienes ojos tiernos, pero dolidos, ¿sabías? Durante cinco años, me aferré a esta fantasía de que sería rescatada. Oraba por ti, soñaba contigo. Solo sabía que serías enviado a mí. Tú eres mi única esperanza.

Guau. Eso era fuerte. Esta chica pensaba que me atrajo para rescatarla, como alguna profecía divina. Tragué saliva.

Esto se estaba poniendo intenso. Pero me gusta la intensidad.

—Se lo dijiste al hombre correcto. Y me alegro de que me mostraras tu tatuaje. Tus padres lo pusieron por toda su página web.

Ella sonrió.

Y pensar que mis padres me castigaron cuando se enteraron que me lo hice. Usé una identificación falsa y fui a una de las tiendas de tatuajes en Pacific Beach. Cuando lo vieron por primera vez, me dijeron que era una vergüenza para el buen nombre de la familia y que estaban avergonzados de mí.

Bastantes severos. Sus padres parecían ser unos idiotas pretenciosos. Quiero decir, todas las chicas de dieciocho años, experimentan con la ropa, el cabello, el maquillaje, piercings, tatuajes.

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

Su risa me hizo sonreír. Pensé que el que todavía pudiera encontrar humor dentro de su infierno me demostraba lo resistente que era.

—Lo noté al segundo en que me lo mostraste. Inmediatamente pensé, ¿Por qué esta prostituta del Caribe tiene un tatuaje de Arvid el Alíen en el tobillo?

—Bueno, no estaba segura de que estuvieras poniendo atención a mi tobillo. —Eso me hizo sentir como un idiota clase A—. Pensé que si te hacía un buen trabajo, — continuó—, entonces tal vez me creerías.

¿Esta chica estaba hablando en serio? Esperaba que fuera madura, fuerte, tal vez incluso chiflada. Pero me estaba tomando el pelo. Sentí a mis pantalones apretados y decidí cambiar de tema.

—¿Cuántos hombres vigilan éste lugar?

—Bueno, José, a quien ya conociste. Y Berto también. Hay otros tipos que andan por ahí, pero no creo que estén armados.

—Me he cargado hombres mil veces más peligrosos que ellos. Annie, te sacare de aquí, pero no puedo hacerlo hoy. —Comenzó a sacudir la cabeza, pero yo continué—, necesito inspeccionar todo el edificio, la zona de los alrededores, conseguir un coche, encontrar una casa segura para ti. Traer algunos de mis amigos. Es importante que actúes normal, hacer lo que te dicen. Mi barco dejará Curaçao esta noche para una misión, pero regresare por ti, te lo prometo.

Se tomó un mechón de cabello con un puño y sacudió la cabeza hacia atrás en el catre.

—No, por favor no me dejes aquí. Llévame contigo. Sé que puedes. —Se frotaba la piel.

Estaría maldito si sólo iba a quedarme sentado allí observándola mecerse hacia atrás y adelante, como si estuviera en un instituto mental. Necesitaba a alguien que la consolara, que la abrazara, que le dijera que su pesadilla se acabaría pronto. La tomé en mis brazos y la volteé de un tirón sobre mí. Annie recostó la cabeza contra mi pecho.

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

—No voy a defraudare, Annie. Voy a sacarte de aquí y llevarte con tu familia. Desearía poder salvarte hoy, pero no puedo. Mi barco saldrá hacia una misión. Te prometo que pasaré cada momento pensando cómo llevarte de nuevo con tu familia.

Su respiración se aceleró.

—Por favor, Patrick. Por favor, llévame ahora. Necesito irme a casa. Voy a morir aquí. No puedo soportar un día más en esta vida. Haré lo que me pidas.

Intentó besarme el cuello, pero la aparté y me incorporé, abrazándola a mi lado. —Me tengo que ir. Pero tengo algo para ti. Busqué en mi bolsillo, saqué el collar y lo coloqué alrededor de su cuello.

Ella se quedó boquiabierta como si fuera una joya cara, no una barata cadena de oro falso con una encantadora estrella de mar. Esperaba que sus proxenetas al descubrirla pensaran que no tenía ningún valor, y así Annie tuviera más posibilidades de que le permitieran conservarla.

Le acaricié la frente.

—Cada vez que la mires, sabrás que estoy trabajando para sacarte de aquí. Tú no eres invisibleeres invencible. Sé que estás viva. Conozco tu nombre. Sobreviviste todo este tiempo y no te defraudaré.

Mi pulso se disparó y resistí la tentación de besarla en los labios. Su vulnerabilidad era como una espada en mi pecho y un disparo a mi polla. Deseaba tanto protegerla como follarla, y esa era una combinación que podría conseguir que ambos terminásemos asesinados.

Su voz se quebró.

—Por favor, llévame. Haré lo que sea. No me dejes aquí. No debería estar aquí. Tú no entiendes….

—Lo siento, Annie. Me tengo que ir. — ¡Patrick!

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

Annie comenzó a verse desesperada, aferrándose a mí. Dios, que no se altere. ¡Qué no lo eche todo por la borda!

—Si por alguna razón nunca te vuelvo a ver, prométeme que le dirás a Chris que no me suicidé. Y a mis padres que los amo.

Firmemente le aparté las manos de mi pecho.

—Tú misma serás capaz de decirles lo que quieras a tu novio y a tus padres. Pronto. —Nunca hago promesas que no pueda sostener. No iba a poder enfrentar a su familia si no podía salvarla. O a su novio… Solo podía imaginarlo… tu novia me hizo una mamada en un burdel pero no la salvé. Eso no iba a suceder.

Su cuerpo estaba temblando. —¿Y si no estoy aquí para cuándo regreses? ¿Y si ellos me venden?

Al diablo. La atraje hacia mi boca. Nuestros labios se tocaron, suaves y tiernos. La chica necesitaba consuelo, no pasión.

—Nena, te encontraré. No importa lo que pase. "Mi palabra es sagrada.”

Annie me devolvió el beso, un beso desesperado. Su boca era cálida y húmeda. No sabía amarga y reseca como había esperado. No. Se sintió salada y afrutada, como una margarita de fresas. Quería beberla, saborear cada centímetro de su cuerpo, darle placer en lugar de obligarla a servirme. Quería ver un cálido rubor cubrirle el rostro y hacerla brillar solo para mí. Hacerla correrse gritando mi nombre, y decirle que estaría a salvo y nunca tendría nada que temer otra vez. Quería protegerla y prometerle que mientras yo viviera, ningún otro hombre que no fuera yo volvería a tocarla.

En vez de eso, la aparté alejándola de mí, y me levanté del catre. Puse cien dólares en su mano, abrí la puerta y entonces salí de su habitación, y del burdel. Permanecer más tiempo despertaría sospechas y no podía dejar que todo se fuera a la mierda por Annie.

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

Cada paso que daba alejándome de Annie me desgarraba por adentro. ¿Por qué yo debería estar a salvo, cuando ella estaba atrapada aquí prostituyéndose? ¿No había tenido suficiente infierno como para toda una vida? Debería haber noqueado a su proxeneta y llevarme a Annie a un lugar seguro. Pero necesitaba ser paciente para asegurar el éxito de mi misión.

“Estoy dispuesto a brindarme íntegramente a la potencia de la batalla a fin de lograr mi misión y las metas establecidas por mi país.”

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

CAPÍTULO 4

Caminaba de un lado a otro alrededor de los camarotes de nuestra nave, la cual estaba en camino a nuestra próxima misión. Pero no podía concentrarme en nada que no sea el rescate de Annie.

Arrastré a Vic y Kyle hacia una sala de recreación vacía, lejos del resto de nuestro equipo. Vic se sentó en una silla.

—Amigo ¿qué es lo que pasa contigo?

Me quedé

mirando fijamente las sombrías paredes grises, dudando si debía

contárselos. Kyle me fulminó con la mirada.

—Escúpelo, Walsh.

Kyle era un completo cabrón. Era uno de los pocos hombres afro­americanos del equipo, y a diferencia de Vic y de mí, era un oficial. Había sido una estrella del futbol americano jugando en la línea de apoyo y renunció a toda esa fama y dinero para unirse al Equipo. Hay un antiguo dicho en nuestros carteles de reclutamiento, algo así como, “Nunca ganará el premio al jugador más valioso, nunca conseguirá un anillo Súper Bowl, algunos héroes…no juegan juegos”. Kyle era la prueba viviente de ese dicho.

Yo no quería hablar. Así que entré en la computadora común y abrí el sitio web de Annie.

Kyle se concentró en la pantalla.

—Sí, Annie Hamilton. Todo el mundo ha oído sobre ella. Bella como el demonio. Se emborrachó y se cayó por la borda de un crucero cerca de aquí. Supongo que el borracho de su novio la empujó. Era de San Diego. ¿Cuál es el punto?

Respiré profundamente.

30

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

—Ella no se cayó por la borda del crucero y su novio es inocente. Me hizo una mamada anoche en un burdel.

Kyle se echó a reír. —Por supuesto que sí.

Vic sacudió la cabeza en mi dirección, probablemente sin estar seguro si yo estaba bromeando o no.

—Joder, hombre. Ella es la hija de alguien. Esto no es divertido.

—No estoy bromeando. Ella fue jodidamente secuestrada y forzada a ser una esclava sexual. Anoche fui a un burdel, y esta chica me hizo una mamada. Entonces me dijo que su nombre era Annie Hamilton. Pensé que estaba intentando engañarme, pero maldición, es ella: ojos color avellana, acento Californiano. Y se aseguró de mostrarme la cicatriz del hombro y el tatuaje del tobillo. Toma, mira las fotografías.

Le entregué a Kyle mi teléfono y comenzó a pasar las imágenes mientras Vic observaba.

—Regresé hoy, sólo para estar cien por ciento seguro. Apostaría mi maldita Budweiser que es ella.

La sala quedó en silencio. No hacemos bromas sobre "La Budweiser," nuestro tridente, la insignia naval. Esa imagen quedaba tatuada en cada SEAL de la Marina, después de terminar el entrenamiento BUD/S.

"Mi Tridente es un símbolo de honor y legado. Que me fue otorgado por los héroes que me han precedido, encarna la confianza de los que he jurado proteger. Al usar el Tridente acepto la responsabilidad de mi profesión y forma de vida. Es un privilegio que tengo que ganar todos los días”.

Kyle puso la mano en mi hombro.

—Hablas en serio ¿Crees malditametne que encontraste a Annie Hamilton en un prostíbulo de Curaçao?

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

—Está bastante arruinada, pero viva. Una adicta a la heroína que apenas se mantiene en pie. Es un milagro que haya sobrevivido estos últimos cinco años. Ahora, ¿cómo vamos a rescatarla?

Vic negó con la cabeza.

—¿Follaste con una prostituta? Eso es muy bajo, incluso para ti, Walsh. Ve a contárselo al teniente Marshall. ¿Te das cuenta que van a levantarte cargos por pagarle a una ramera?

—Cierra tu maldita boca. ¿Quién carajo te crees que eres para decirme lo que tengo que hacer? No eres mi sea daddy 8 . Por supuesto, sé que me levantarán cargos, pero me importa una mierda. Tenemos que salvarla. Somos los malditos SEALs. Nadie más va a hacerlo. ¿No se dan cuenta? Era mi destino estar en esta misión, y en este equipo SEAL. Para rescatarla. Pero no se lo diremos al Teniente Marshall… ni a nadie más del equipo, de hecho. La Marina tendría que conducirse por los canales apropiados, la CIA, el FBI, la policía local de Curaçao. Es demasiado arriesgado. Deben haberla visto antes y nadie hizo una puta cosa. Voy a rescatarla. ¿Me ayudarán? ¿O serán unos malditos soplones y le entregarán mi culo al Teniente Marshall?

Kyle no lo dudó. —Estoy dentro. —Yo también, —dijo Vic mordiéndose el labio. Sabía que Vic ayudaría, incluso a pesar de que le gustara seguir el protocolo. Kyle puso la mano en mi espalda. —Sip. Ni siquiera me preocupa. Estos idiotas son una changa en comparación con los tipos con los que tratamos usualmente.

Tenía razón. Me había enfrentado en tiroteos con talibanes, había arrestado a piratas somalíes, y asesinado a varios miembros de los carteles de la droga. Un grupo de baja calaña de trata de blancas del Caribe no me asustaba.

8 Sea daddy: Término utilizado en la marina de los EU, donde un marino toma un campamento militar bajo su ala.

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

"Fuimos entrenados para la guerra y luchamos para ganar."

Teníamos tres semanas en el mar para elaborar un plan antes de regresar a Curaçao. Annie había sobrevivido cinco años. Nunca me perdonaría a mí mismo si no pudiera llevarla de vuelta a casa con su familia, a su hogar en los Estados Unidos. ¿Cuál era el punto de ser llamado un héroe si no podía salvarla? No importaba que rescatarla no fuera una misión oficial. Ella era mi misión.

“Esperamos dirigir y ser dirigidos. Ante la ausencia de órdenes tomaré el mando, dirigiré a mis compañeros de equipo y cumpliré la misión. Gobernaré con el ejemplo en cualquier situación.”

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

CAPÍTULO 5

Después de tres largas semanas en el mar, finalmente regresábamos a Curaçao. Mañana seria el día clave.

Estaba contento de que Kyle y Vic cuidaran mis espaldas. Es así con los chicos del equipo, somos más que hermanos, estamos unimos de por vida.

Nos dirigimos hacia el gimnasio del barco para entrenarnos por última vez antes de mañana. La adrenalina bombeada en mis venas. Necesitaba controlar mis emociones. Quería matar a esos hijos de puta, y no lo pensaría dos veces antes de hacerlo.

Repasamos el plan que había trazado cuando regresé del burdel aquella noche. No nos preocupaba demasiado sacar a Annie clandestinamente. El plan consistía en dirigirnos al burdel por la noche, haciéndonos pasar por clientes. Una vez que estuviéramos dentro de la habitación con Annie, Kyle y Vic se encargarían del proxeneta hasta que yo la sacara de allí. No íbamos a utilizar la fuerza salvo que fuera necesario.

"Exigimos disciplina. Esperamos perfección. Las vidas de mis compañeros de equipo y el éxito de nuestra misión dependen de mí… de mi habilidad técnica, mi dominio táctico y mi atención a las circunstancias. Mi entrenamiento nunca está completo”.

Después de rescatarla, la desintoxicaremos de la heroína y nos aseguraremos de que no tenga ninguna ETS 9 . Vic es médico. Planeamos tomar prestado el yate de un ex integrante del equipo quien manejaba un servicio de charters en el Caribe. Kyle sería nuestro capitán. Los tres nos tomamos dos semanas de permiso para rescatarla, ayudarla a sanar, y llevarla sana y salva a la embajada. De ninguna manera llevaría a una drogadicta a la embajada. Sus padres la habían perdido durante cinco años; merecían ver a su pequeña tan saludable como ella pudiera estar.

Kyle me dio un manotazo en la cabeza.

9 ETS: Enfermedad de Transmisión Sexual.

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

Mierda, hombre. No veo por qué no puedo echarme un polvo primero con alguna de las otras rameras y después salvar a tu chica. Seré rápido.

Le devolví el golpe en la cabeza.

Sí, tu ex mencionó tu pequeño problema. Pero lo siento, no voy a arriesgarme. Y ella no es mi chica.

Vic sacudió la cabeza, disgustado con ambos. Kyle y yo nos íbamos de parranda intentando divertirnos, pero el pobre Vic todavía no había aprendido su lección después de que su ex esposa lo engañó. Albergaba la maldita fantasía de que encontraría a una chica que le fuera fiel mientras él estaba ausente. Algunos se engañaban pensando que serían capaces de tener un matrimonio que desafiara la infame tasa de divorcios del 80 por ciento de los Navy SEALs. Bastardos optimistas.

—Lo que tú digas, hombre, —Vic se echó a reír.

—Te conozco. Quedaste obsesionado con ella desde que la conociste. Fue de lo único que hablaste durante las últimas tres semanas. Una vez que la rescates, té adorará. Y terminarán casándose. Recuerda mis palabras. En cualquier caso, Annie es de San Diego… que conveniente. Además, tú mismo dijiste que te hizo una mamada grandiosa. Suena como una pareja creada en la semana del infierno, si me lo preguntas.

—Vete al diablo,

Vic. No

voy a rescatarla

porque esté enamorado de ella, ni

siquiera la conozco. Quiero rescatarla porque es lo que hay que hacer.

Pero las palabras de Vic resonaban en mí. Annie era en todo lo que pensaba. Y aunque no hubiera tenido más que un breve encuentro sexual y una torpe conversación con ella, en el último mes aprendí todo lo que pude sobre la mujer… observé vídeos de su infancia y de su familia, miré las entrevistas a sus padres, llorando y rogando porque regresara sana y salva. Annie deseaba ser maestra y ayudaba de forma voluntaria a rescatar perros. Y aunque al principio solo la vi como a otra mujer que podía satisfacerme, ahora no podía luchar contra el deseo de verla otra vez. Incluso si eso significaba que al final tendría que verla marchar.

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

Pero yo nunca podría hacer feliz a ninguna mujer. No comprendía por qué tantos hombres sentían la constante necesidad de complacer a las mujeres como si fuera su única misión sobre la vida.

Pero yo no era así. Esto era más profundo que eso. Me encantaban las mujeres. Todas las mujeres. Mi madre me enseñó a no faltarle el respeto a ninguna mujer. Una vez le entregué mi corazón a una, y me lo destrozó. Todas las veces que quedé atrapado en algún agujero en Afganistán, pensando en ella, me estaba engañando. No necesitaba esa complicación, mi trabajo ya era lo suficientemente estresante. Necesitaba que la vida en mi hogar fuera apacible, porque mi trabajo era todo menos eso. Los únicos hombres en el equipo que tenían matrimonios exitosos tenían mujeres absolutamente fuertes, honestas y leales. Era difícil construir ese tipo de relación cuando uno nunca está en casa. Así que simplemente escogí permanecer soltero hasta retirarme. Pero todavía era un hombre y tenía mis necesidades. No ayudaba que mi memoria estuviera plagada de las imágenes de los labios de Annie sobre mi polla y sus manos agarrándose a mis muslos mientras me corría.

Pero ya basta de esta mierda de las relaciones. Tenía que permanecer inmutable… sin importar nada más, no podía permitirme darle a Annie cualquier esperanza de que pudiéramos estar juntos.

No podía esperar para terminar con esta mierda. Intentaría no pensar en lo que sucedería después de dejarla en la embajada. Si su familia la trataría bien, si sus amigos iban a poder mirarla a la cara sin encogerse. Ese no era mi problema. Ella no era mi problema. Haría mi trabajo en llevarla de regreso sana y salva, y entonces me largaría como la mierda de allí. Había visto lo que los medios le hacían a estos tesoros redescubiertos… los acechaban como lo hacen con las celebridades. Nunca podría formar parte de ese circo mediático, ni con mi trabajo, ni con mi vida.

Cumpliría con mi deber hacia ella, mantendría mi promesa. Pero después de eso, Annie seguría por las suyas. Tenía una familia esperándola, de todos modos. Yo nunca podría encajar en su vida y ella nunca podría ser parte de la mía. Annie simplemente tendría que olvidar que alguna vez me conoció, al igual que esperaba que olvidara toda la tortura que tuvo que soportar. Y yo podría regresar a vivir mi vida de la manera que me gustaba.

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

Solo.

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

CAPÍTULO 6

Nuestro portaaviones arribó al puerto durante el amanecer. ¿Sería similar a este amanecer la última vista de Annie antes de ser secuestrada? Su deseo por fotografiar esta belleza le costó su libertad. Hoy, yo la liberaría. No podía esperar para ver la expresión de su rostro una vez que la rescatara. Todo el entrenamiento por el que había pasado en mi vida me había preparado para esta misión. Y para ser honestos, disfrutaba de la sensación de triunfo. Esa era la única cosa en mi vida que me hacía sentir mejor.

Vic, Kyle y yo abandonamos la nave y nos dirigimos hasta el muelle privado en busca de nuestro yate.

Seguimos nuestro camino a través del laberinto de los grupos de tours de buceo, barcos con visión submarina, y cruceros de mieleros. Un barbudo de mediana edad con una cola de caballo y una panza cervecera nos recibió en el muelle, sacudiendo las llaves.

—Tú debes de ser Dave,

Kyle le estrechó la mano

y Vic

y

yo seguimos

su

ejemplo. —Encantado de conocerte. El Cleito está limpio y listo para ti.

Intercambié una mirada con Vic y Kyle. El Cleito. Según la mitología platónica de la Atlántida, Cleito le dio diez hijos a Poseidón. Una oscura referencia del tridente de los Navy SEAL, pero todos entendimos al instante la importancia del nombre.

Dave me dio las llaves.

Entonces, ¿cuáles son tus planes? Conozco algunos excelentes lugares para bucear.

Metí las llaves en el bolsillo.

Alana Albertson - Invencible Serie The Trident Code 01

Gracias, hombre. Sólo vamos a relajarnos, pescar, bucear, tal vez dirigirnos a Aruba.

Dave recorrió con la mirada nuestras bolsas de marinero conteniendo nuestro

equipamiento para operaciones nocturnas. No era ningún tonto, era un ex hombre rana 10 de la vieja escuela. Probablemente tenía la sensación de que estábamos

planeando algo más que observar los peces tropicales del lugar tipo que nadaban en el mar.

...

por lo menos no del

Bueno, me encantaría mostrarles los alrededores. Cualquier cosa que necesiten, posó la mano sobre mi hombro—, por favor, no duden en preguntar.

Lo haremos.

Miré a Kyle, quien me devolvió un asentimiento con su cabeza. Podíamos confiar en este hombre. Cualquier tipo de BUD/S, cualquier tridente. Dave era uno de nosotros. Básicamente era familia.

Bueno, les daré el recorrido.

Nos condujo hasta el barco. No era de ninguna manera un yate de lujo, pero sería perfecto para lo que necesitábamos. En la planta baja había una pequeña cocina, en el piso de arriba dos dormitorios… uno con dos camas individuales y uno con una cama tamaño Queen, un baño, y una pequeña sala de estar. Y en la parte superior de la cubierta una área pequeña para relajarse. Le pasé las llaves a Kyle y él jugueteó un poco con los controles.

Pasamos el resto del día abasteciendo el barco con alimentos, bebidas y suministros. Compré ropa para Annie, zapatos, artículos de tocador, revistas, algunos libros. No sabía qué podría gustarle pero supuse que todo lo que pudiera mantener su mente apartada de las drogas y de lo que había vivido, sería una buena elección.

Horas más tarde, finalmente el sol estaba cayendo. Limpiamos, cargamos las armas y las ocultamos. Estaba listo para derramar un poco de mierda. Kyle se puso de pie.

10 Frogman en inglé