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EL PENSAMIENTO COMPLEJO

DEL LIBERTADOR SIMÓN BOLÍVAR

«Los Estados Unidos parecen destinados por la


Providencia a plagar la América de miserias en
nombre de la libertad»

Hernando Vanegas Toloza


Vivimos y soñamos juntos

«¿Por qué los indígenas son objeto de represiones sangrientas y


generan ansiedad en los poderosos por separarlos de la lucha de
clases y de los movimientos de liberación de los pueblos, si los
valores que representan son solamente de interés arqueológico?

Los mayas de Guatemala


responden: “Nos matan porque
trabajamos juntos, comemos
juntos, vivimos juntos, soñamos
juntos”

Así, contra la ley capitalista de la


ganancia, ellos proponen la vida
compartida, la reciprocidad, la
ayuda mutua, que antaño inspiró
la Utopía de Tomás Moro y que hoy nos ayuda a descubrir la
cara americana del socialismo, cuyas raíces más profundas se
encuentran en la tradición comunitaria.

De acuerdo con la ideología hegemónica actual, el indio, el


negro, el pueblo, tiene folklore, no cultura; practica
supersticiones, no religiones; habla dialectos, no lenguas; hace
artesanías, no arte. Y –por supuesto- usa placebos, no medicina.
» 1
En un tiempo todos éramos diversos, simples y complejos

La diversidad étnica y cultural de los antiguos y


originarios pobladores de lo que hoy se conoce como
Latinoamérica era en extremo rica, en donde se
reconocían las diferencias, las interrelaciones e
interdependencias de las tribus que, por ejemplo,
realizaban sus «trueques» con otras tribus en
condiciones de igualdad y sin violencias de ninguna
especie.

Con notables excepciones, las relaciones


intertribales se realizaban en el reconocimiento del
otro, en el respeto a las creencias y organización
propias de ese otro, y su cosmología estaba basada
en la multiplicidad de sus dioses que establecían
contacto con ellos a través de sus chamanes,
mamos, mohanes y jaibanes, etc.

Monumento a la Cacica La Gaitana

Con la primera globalización (invasión europea), se borra violentamente esta


diversidad por lo que algunos autores llaman «procesos de guerra biopolítica», el cual
implicaba un proceso paradójico de homogeneización-exclusión con la espada y la cruz,
que intentaba la igualación por medio de la catequesis cristiana (la conversión de los
«salvajes» a la civilización cristiana) para lograr el «Temor a Dios», el
avergonzamiento de su cultura, de su propia identidad, a la vez que se adelantaba un
proceso de exclusión mediante su dominación, con la expoliación de sus bienes
materiales y espirituales, con la explotación de sus virtualidades. 2

Este proceso no se produjo sin resistencia de los indígenas, como la reseñada por
Gutiérrez Hinojosa 3 sobre la valentía y gallardía de los combatientes caribes, así como
la gesta heroica de la Cacica Gaitana en 1538 que ante la atroz muerte de su hijo
infringida por el español Pedro de Añasco decide buscar apoyo de los caciques de las
tribus piramas, paeces, guanacas y yalcones para tomar venganza, la cual realiza
dando el mismo trato que el español dio a su hijo. (www.farcep.org/) 4

Proceso que se va consolidando en La Colonia con la formación de tipos de sujetos


diferentes: los españoles, grupos y castas de españoles y los hijos de
españoles –los criollos-, conformando el grupo dominante, con todos los derechos y

____________________
2 Rozo Gauta J. ¿Para qué le sirven a Colombia la Sistemática y el Pensamiento Complejo?
www.pensamientocomplejo.com.ar
3 Gutiérrez T.D. Cultura Vallenata: Origen, teoría y pruebas
4 Ver en sección mujer de www.farcep-org/
prebendas; y el grupo de los dominados (indios, negros, zambos y mestizos), sin
derechos y sin la posibilidad de ser considerados siquiera seres humanos.

El Estado, el poder, en manos de los españoles, mantenía y reproducía el proceso de


homogeneización-exclusión, y los indios, los negros, los zambos y los mestizos, vivían
en condiciones de esclavitud inaudita, perpetuada por la Corona mediante las diversas
figuras que tomó tal explotación: Encomienda, etc.

Dicho proceso hay que decirlo, contó con la enorme resistencia


de los excluídos de América y en Colombia son de
resaltar la lucha de los Comuneros, encabezados por
Manuela Beltrán, en la población de El Socorro
(Santander), cuando el 16 de marzo de 1781 el
pueblo se levantó contra el alza de impuestos.

A pesar de la resistencia, en el mejor de los casos se


produjo una hibridación entre la visión cristiana
occidental y las múltiples visiones de los indios y negros, formando un enorme tejido
social complejo y sistémico, hibridación que tampoco es entendida por el Estado y son
desconocidas, o no vistas por el paradigma dominante. Pasamos así de una visión
múltiple, compleja, a la visión simplista, homogeneizadora del cristianismo de los
Reyes Católicos.

Un 20 de julio de 1810, en la plaza de Santafé de Bogotá, capital de la Nueva Granada,


se da el grito de independencia, paso previo a la lucha por la independencia de la
Corona Española. Ya Venezuela había hecho la revolución destituyendo al capitán
general Emparau el 19 de abril de 1810 y se declaró independiente el 5 de julio de
1.811.

Policarpa Salavarrieta
La Lucha Libertadora y el Libertador Simón Bolívar

«Mi espada desconocerá su funda,


mientras dure el oprobio y la injusticia que
sojuzga a mi pueblo»

Surge la enorme figura de El Libertador Simón Bolívar, criollo venezolano, hijo de


aristócratas puros, quien recibió su educación de su maestro, Don Simón Rodríguez,
hoy conocido como un portento de la educación. De la mano de Simón Rodríguez, el
entonces joven Bolívar conoció y leyó profundamente a Rousseau, Montesquieu, y
demás autores de la llamada Ilustración, así como el aprovechamiento de la biblioteca
del marqués de Ustáriz, en Madrid y luego en el París de 1804-1805, al punto que «su
desarrollo intelectual se nutre, fundamentalmente del iluminismo de los enciclopedistas
y del proceso desencadenado por la Revolución Francesa». (Pividal F. Simón Bolívar.
La vigencia de su pensamiento. Casa de las Américas.)

Bolívar dedicó muchas horas de su vida a leer, para «aprender las lecciones de la
sabiduría universal y de la historia», a conocer las lenguas más útiles y a hablar
consigo mismo, es decir, a la reflexión. (Pérez Ramos Demetrio. Simón Bolívar el
Libertador. Ed Anaya, S.A. Madrid, 1988)

La lucha Libertadora se realizó venciendo ingentes dificultades, con derrotas que


hubieran desalentado a cualquier otro que no poseyera la voluntad férrea y la claridad
meridiana de sus objetivos.

Bolívar mostró su genio guerrero pero también su enorme formación humanista


durante la campaña independentista, y la enorme complejidad de su pensamiento,
madurado en medio de las incertidumbres que produce la lucha por la independencia,
está rubricada en una creatividad original de sus escritos militares, escritos políticos, y
en sus escritos y práctica en la construcción de una República indivisible y central que
le proporcionara la fortaleza debida y en el Congreso de Angostura muestra su
pensamiento complejo: «Para sacar de este caos nuestra naciente República, todas
nuestras facultades morales no serán bastantes si no fundimos la masa del pueblo en
un todo; la composición del gobierno en un todo; la legislación en un todo; y el
espíritu nacional en un todo. Unidad, unidad, unidad, debe ser nuestra divisa. La
sangre de nuestros conciudadanos es diferente, mezclémosla para unirla; nuestra
Constitución ha dividido los poderes, enlacémoslos para unirlos; nuestras leyes son
funestas reliquias de todos los despotismos antiguos y modernos, que este edificio
monstruoso se derribe, se caiga y apartando hasta sus ruinas, elevemos un templo a
la justicia» y es allí en donde esbozó su más caro sueño: «La reunión de la Nueva
Granada y Venezuela en un grande Estado ha sido el voto uniforme de los
pueblos y gobiernos de estas Repúblicas. La suerte de la guerra ha verificado
este enlace tan anhelado por todos los colombianos; de hecho estamos
incorporados», base de la propuesta de unidad Latinoamericana.

Bolívar no sólo conformó un ejército libertador, sino que supo vencer los celos y las
discordias dictadas por las ciegas pasiones, para lograr su otro sueño, como le escribía
al ministro Gual: « a mí es que me falta redondear a Colombia, antes que se haga la
paz, para completar la emancipación del Nuevo Continente”, como en efecto lo hizo,
liberando a Perú y creando a Bolivia, ya que como lo plantea Pividal interpretando a
Bolívar “la independencia nacional de los pueblos es el primer acto de cultura que debe
realizar el hombre». (Pividal. Íbidem, pág 9).

El Libertador como estadista es


fundador de naciones, crea sistemas
de gobierno de acuerdo con las
circunstancias de la América
Meridional y como muestra de su
pensamiento decía en La Carta de
Jamaica, el 6 de septiembre de
1815, «todavía es más difícil
presentir la suerte futura del
Nuevo Mundo, establecer
principios sobre su política, y casi
profetizar la naturaleza del
gobierno que llegará a adoptar.
Toda idea relativa al porvenir de
este país me parece
aventurada. »

Y como si lo hubiese escrito hoy,


cuando estamos hablando del fin de
las certidumbres: «¿Se pudo prever
cuando el género humano se hallaba
en la infancia, rodeado de tanta
incertidumbre, ignorancia y error,
cuál sería el régimen que abrazaría
para su conservación? ¿Quién se
habría atrevido a decir, tal
nación será república o
monarquía, ésta será pequeña,
aquélla grande? En mi
concepto, esta es la imagen
de nuestra situación.
Nosotros somos un
pequeño género
humano: poseemos un
mundo casi aparte;
cercado por dilatados mares, nuevo en casi todas las artes y ciencias aunque
en cierto modo viejo en los usos de la sociedad civil.» (Documentos Simón
Bolívar. Casa de las Américas. Pg 45-46)
Precisamente, en 1.812 en el Manifiesto de Cartagena, como visionario había
planteado: « Es preciso que el Gobierno se identifique, por decirlo así, al
carácter de las circunstancias, de los tiempos y de los hombres que lo
rodean». (Pividal, Íbidem pg 22) Planteamiento revolucionario no sólo en su época,
sino que conserva enorme vigencia. Es más, como si fuera contra sus detractores de
ayer y de hoy, que lo califican de dictador, planteaba el 2 de enero de 1814 ante la
Asamblea Popular en Caracas: «Os he dado leyes; os he organizado una
administración de justicia y de rentas; en fin os he dado un gobierno.
Ciudadanos: yo no soy el soberano. Vuestros representantes deben hacer vuestras
leyes; la hacienda nacional no es de quien os gobierna. Todos los depositarios de
vuestros intereses deben demostraros el uso que han hecho de ellos.» (Pividal.
Íbidem, pg 37) y más adelante señalaba proféticamente: «Yo os declaro, pueblos,
¡que ninguno puede poseer vuestra soberanía, sino violenta e ilegítimamente!
Huid del país donde uno solo ejerza todos los poderes: es un país de esclavos.
Soy un simple ciudadano, que prefiere siempre la libertad, la gloria y la dicha
de mis conciudadanos, a mi propio engrandecimiento”.» (Íbidem, pg 42)

Simón Bolívar también organizó congresos continentales, creó una ética política y
militar y sentó las bases del nuevo derecho americano. En el Congreso Anfictiónico de
Panamá, El Libertador vislumbra el devenir y plantea la génesis de pactos regionales.

Pero no solamente la espada era su instrumento de liberación, también era conocedor


del poder de la palabra. Escribió alrededor de diez mil cartas, y utilizó la imprenta de
tal modo que los colonialistas aseguraban que la imprenta fue la primera de las armas
del Libertador, y desde la “fundación del «Correo del Orinoco» (1919) hasta 1.830
contribuyó a editar durante la República más de 30 publicaciones periódicas (diarios,
revistas, semanarios, etc.) (Pividal, Íbidem, pág 11)

Bolívar siempre fue sabedor de la necesidad de la instrucción pública, proyecto al cual


incorporó a su propio Maestro Simón Rodríguez, con la propuesta, aun en plena
campaña libertadora, de «atraer a los sabios de todas partes, con la mayor
generosidad, consciente de que éste era el camino que habría que seguir para
construir la América soñada, desde los días en que su pensamiento se abrió
ansiosamente a la tarea de hacer realidad las ansias de progreso». (Ramos Pérez D. pg
96)

Son famosos sus escritos sobre instrucción pública, calidad de los educadores y del
significado que tenía la educación para elevar el nivel de vida de los pueblos
hispanoamericanos. En este campo es famosa su sentencia de que «Un pueblo
ignorante es presa fácil de manipulación y de su propia destrucción»

Todo lo anterior nos lleva a considerar la enorme complejidad del pensamiento del
Libertador que contempló, además de los escritos militares, políticos, de Estado,
escritos sobre la conservación de bosques y aguas, defensa de animales, así como
escritos en derechos humanos, derechos de gentes y de guerra.
El Sueño Integracionista de Bolívar
El sueño integracionista del Libertador nace de la maduración de su pensamiento
político, el cual va avanzando en la medida en que se van produciendo hechos. Estos
hechos son analizados, mirados, por la mente aguda de Bolívar que poco a poco lo
llevan a definir este sueño que ilumina la figura del venezolano.

Lo que hoy es conocido como el « affaire de las goletas Tigre y Libertad», en julio y
agosto de 1818 marcaría profundamente la mente de Bolívar. El 29 de julio de ese
año, escribe al agente de los Estados Unidos, Bautista Irving: «Los ciudadanos de los
Estados Unidos, dueños de las goletas Tigre y Libertad, (…) olvidando lo que se debe a
la fraternidad, a la amistad y a los principios liberales que seguimos, han intentado y
ejecutado burlar el bloqueo y el sitio de las plazas de Guayana y Angostura, para dar
armas a unos verdugos y para alimentar unos tigres, que por tres siglos han
derramado la mayor parte de la sangre americana, ¡la sangre de sus propios
hermanos!».

Señalando y puntualizando más adelante: «si las naciones neutrales hubiesen obligado
a nuestros enemigos a respetar estrictamente el derecho público, y de gentes,
nuestras ventajas habrían sido infinitas, y menos tendríamos que quejarnos de los
neutros. Pero ha sucedido lo contrario en todo el curso de la presente guerra». Y
quejándose de la complacencia con que miraban los excesos de los españoles decía:
«No se ha visto, sin embargo, que ninguna potencia marítima haya reprimido este
abuso tiránico y atroz, cuando todas las naciones marítimas son más fuertes que la
España” y como si fuera hoy leemos lo que decía a continuación: Pretender, pues, que
las leyes sean aplicables a nosotros, y que pertenezcan a nuestros enemigos las
prácticas abusivas, no es ciertamente justo, ni es la pretensión de un verdadero
neutral.»

Desde la misma Angostura escribe el 6 de agosto de 1818 al Sr. Irving: «Desde el


momento en que este buque introdujo elementos militares a nuestros enemigos para
hacernos la guerra, violó la neutralidad, y pasó de este estado al beligerante: tomó
parte en nuestra contienda a favor de nuestros enemigos, y del mismo modo que, si
algunos ciudadanos de los Estados Unidos tomasen servicio con los españoles, estarían
sujetos a las leyes que practicamos contra éstos.»

Su mente compleja lo lleva a señalar, como si estuviera viendo lo que sucede hoy, que
« ¿no sería muy sensible que las leyes las practicase el débil y los abusos los
practicase el fuerte? Tal sería nuestro destino si nosotros solos respetásemos
los principios y nuestros enemigos nos destruyesen violándolos».

El 20 de agosto de 1818, también desde Angostura, aclara al Sr. Irving: «comerciantes


neutros no deben abandonar su profesión para hacerse partidarios políticos. (…) Si la
utilidad de los pueblos neutros es el origen y fundamento para no excluirlos del
comercio de la potencias en guerra (…) La imparcialidad que es la gran base de la
neutralidad desaparece en el acto en que se socorre a una parte contra la
voluntad bien expresada de la otra, que se opone justamente y que además no exige
ser ella socorrida.»

Para que no quedaran dudas sobre lo que se refería puntualizó: «Hablo de la conducta
de los Estados Unidos del Norte con respecto a los independientes del Sur, y de las
rigurosas leyes promulgadas con el objeto de impedir toda especie de auxilios que
pudiéramos procurarnos allí. Contra la lenidad de las leyes americanas se ha visto
imponer una pena de diez años de prisión y diez mil pesos de multa, que equivale a la
de muerte, contra los virtuosos que quisiesen proteger nuestra causa, la causa de la
justicia y de la libertad, la causa de América.»

Esta actitud de los Estados Unidos y su alinderamiento con España, hace expresar al
Libertador: «La extrema repugnancia y el dolor con que recuerdo estos actos,
me impiden continuar exponiéndolos», que produce su razonamiento de si no
«sería necesario declararnos fuera del derecho de las gentes, y
consiguientemente sin obligación de respetarlo», situación que lo lleva a elaborar
ante las amenazas de las potencias extranjeras, la Declaración de la República de
Venezuela, publicada en el Correo del Orinoco, No 16, 30 de enero de 1819, la cual en
su parte final declara al mundo, como si fuera hoy: «…está resuelto el pueblo de
Venezuela a sepultarse todo entero en medio de sus ruinas, si la España, la
Europa y el mundo se empeñan en encorvarla bajo el yugo español».

Bolívar ha vislumbrado ya con quienes puede contar. Sabe más que nadie y como
nadie, quiénes son amigos reales de la causa independentista, sus profundas y
complejas razones desde el punto de vista políticas y estratégicas lo lleva a plantear
que «los americanos e ingleses son nuestros amigos, pero neutros: la cuenta
no es igual. Siempre los tiranos se han ligado y los libres jamás. ¡Desgraciada
condición humana!». (Carta a Santander, Chancay, 10 de noviembre de 1824).

Consideración que refuerza la posición ya adoptada de rechazar toda asociación


continental con los Estados Unidos, ante la torcida política estadounidense en relación,
no sólo de las goletas referenciadas antes, sino sobre todo la posición sobre la
independencia del Sur del continente, incluyendo claro está la posición sobre la
independencia de Cuba y Puerto Rico.

El 23 de diciembre 1822 escribe al general Santander desde Ibarra: «Cuando yo


tiendo la vista sobre la América la encuentro rodeada de la fuerza marítima
de la Europa, quiere decir, circuida de fortalezas fluctuantes de extranjeros y
por consecuencia de enemigos. Después hallo que está a la cabeza de su gran
continente una poderosísima nación muy rica, muy belicosa, y capaz de todo;
enemiga de la Europa y en oposición con los fuertes ingleses que nos querrán
dar la ley, y que la darán irremisiblemente», definiendo una de las características
del imperialismo muchísimo antes de que Lenin escribiera su libro sobre este tópico.

Es en ese mismo 1822 cuando le da cuerpo a su propuesta integracionista: Llevar a


cabo una asamblea de plenipotenciarios de cada Estado «que nos sirviese de
consejo en los grandes conflictos, de punto de contacto en los peligros
comunes, de fiel intérprete en los tratados públicos cuando ocurran
diferencias, y de conciliación, en fin, de nuestras diferencias.»

Sus previsiones sobre los imperios consolidados y el naciente imperio están plasmados
en carta que envía a Bernardo Monteagudo, desde Guayaquil, el 5 de agosto de 1823,
tras rehusar el gobierno de Buenos Aires la propuesta de federación porque entre otras
cosas se quejaba de «que por qué no se ha convidado la América del Norte» y
proponen otro proyecto de confederación mandado de Lisboa, que hizo escribir al
Libertador: «Luego que la Inglaterra se ponga a la cabeza de esta liga seremos sus
humildes servidores, porque una vez formado el pacto con el fuerte, ya es eterna
la obligación del débil. Todo bien considerado, tendremos tutores en la juventud,
amos en la madurez y en la vejez seremos libertos. (…) Convidan a los Estados Unidos
por aparentar desprendimiento y animar a los convidados a que asistan al banquete;
después que estemos reunidos será la fiesta de los Lapitas, y ahí entrará el León a
comerse a los convivíos.»

La propuesta integracionista de Bolívar va dirigida a los pueblos y gobiernos


hispanoparlantes, no a conformar un panamericanismo, y en la Convocatoria del
Congreso de Panamá, firmada en Lima, el 7 de diciembre de 1824, plantea: «Después
de quince años de sacrificios consagrados a la libertad de América por obtener el
sistema de garantías que, en paz y guerra, sea el escudo de nuestro destino, es
tiempo ya de que los intereses y las relaciones que unen entre sí a las
repúblicas americanas, tengan una base fundamental que eternice, si es posible, la
duración de estos gobiernos.
Entablar aquel sistema y consolidar el poder de este gran cuerpo político, pertenece al
ejercicio de una autoridad sublime que dirija la política de nuestros gobiernos, cuyo
influjo mantenga la uniformidad de sus principios, y cuyo nombre sólo calme nuestras
tempestades. Tan respetable autoridad no puede existir sino en una asamblea de
plenipotenciarios, nombrados por cada una de nuestras repúblicas y reunidos
bajo los auspicios de la victoria obtenida por nuestras armas contra el poder
español.»

El sueño bolivariano se vé claramente plasmado en este documento cuando expresa:


«El día que nuestros plenipotenciarios hagan el canje de sus poderes, se fijará en la
historia diplomática de América una época inmortal. Cuando, después de cien siglos, la
posteridad busque el origen de nuestro derecho público, y recuerden los pactos que
consolidaron su destino, registrarán con respeto los protocolos del Istmo. En él
encontrarán el plan de las primeras alianzas, que trazará la marcha de nuestras
relaciones con el universo. ¿Qué será entonces el Istmo de Corinto comparado con el
de Panamá?».

Su trabajo deviene frenético en procura de plasmar su idea. Escribe cartas, aclara


conceptos, refuta los errados y previene a Santander de su propuesta de invitar a los
Estados Unidos, que ya estaba trabajando entre bambalinas para hacer fracasar el
Congreso. El 8 de mayo de 1825 escribió a Santander, ya definido proyanqui, quien sin
consultar a Bolívar invitó a los Estados Unidos al Congreso Anfictiónico de Panamá, lo
siguiente: «Los ingleses y los norteamericanos son unos aliados eventuales y muy
egoístas». También desde Cuzco, el 28 de junio de 1825, escribe a Santander la
opinión que le merecen los Estados Unidos respecto de la unión de los países
hispanoamericanos: «Los señores americanos serán sus mayores opositores, a
título de la independencia y la libertad; pero el verdadero título es por
egoísmo y porque nada temen en su estado doméstico.»

Terminada la guerra magna, las ambiciones de los


subalternos y los oligarcas salen a flote y no titubean en
tratar de eliminar a quienes los atajaban. Toda clase de
maquinaciones continuaron contra El Libertador y hasta se
llegó a atentar contra su vida el 25 de septiembre de
1828, del cual salió ileso gracias a la intrépida acción de
Manuelita Sáenz –La Libertadora- su leal compañera,
atentado organizado por «los septembristas de Bogotá»,
dirigidos por Santander, a quien extrañamente Bolívar
perdona la vida, en premonición de lo que seguiría
años después con el asesinato de Sucre, con apenas
35 años, en Berruecos, el 4 de junio de 1830, crimen organizado por los septembristas
de Bogotá.

Fracasado el Congreso Anfictiónico, al que sólo asistieron, a pesar de haber sido


invitados todos los Estados Hispanoamericanos, delegados de Perú, México,
Centroamérica y Colombia, Bolívar decepcionado expresa: «Su poder será una
sombra y sus decretos, consejos, nada más.»

En Guayaquil, el 5 de agosto de 1829, el Libertador Simón Bolívar escribió a Patricio


Campbell la famosa frase que recoge su experiencia:

« Los Estados Unidos que parecen destinados por la Providencia


a plagar la América de miserias en nombre de la
Libertad. »

La República o la traición de las élites criollas


Las élites criollas de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, se apoderaron del
Estado y el poder, y el ejercicio de ese poder continuó y consolidó aun más el proceso
de exclusión de los excluídos, desarrollando la «guerra biopolítica» heredada de sus
ancestros y continuando con el proceso interno de aculturación de los indios, negros,
mestizos, mulatos, zambos.

El excluído no posee siquiera la ciudadanía y por ende no tiene derechos, por tanto no
tiene acceso a la educación y de esta manera es excluído del conocimiento de los
avances económicos, científicos, culturales, artísticos, en configuración de un
colombiano con incapacidad para mirarse a sí mismo, bien adentro, problemática que
también sufren las élites en el poder cuyos ojos y mentes estaban presas de la
dualidad de ser criollos y pretenderse europeos, que se vestían según el grito de la
moda en el viejo continente, leían los libros que les llegaban de la Europa ilustrada,
vivendo una vida de «camándulas en el día y perversiones sexuales en la noche”, sin
un ápice de consideración hacia lo propio, lo autóctono, lo ancestral.

El proceso de exclusión de la «guerra biopolítica» toma entonces la dimensión de la


diferenciación entre blancos y negros, blancos e indios, blancos y mestizos, blancos y
el otro, que posteriormente es referenciada a nivel de partidos políticos como
diferenciación entre liberales y conservadores, en donde no cabe el «otro», un tercero,
que no puede ser englobado por la visión maniquea simplista de nuestra vivencia e
historia cultural, que toma dimensiones cataclísmicas ya no con la eliminación del
indio, del negro, del mestizo, sino con la negación del «otro», el diferente-divergente,
al cual se procede a eliminar físicamente, en aplicación ciega de las doctrinas foráneas
del imperio que el Libertador Simón Bolívar nos avisó de su advenimiento funesto.

Las acciones generan reacciones, en una compleja red de interrelaciones y


dependencias, y la resistencia de los excluídos ha tomado diferentes vías y direcciones,
lo que ha desencadenado la expresión brutal, sistemática, de la «guerra biopolítica»
aplicada desde los tiempos de los antepasados, y hoy Colombia, los colombianos,
padecen una guerra civil que en el día a día ahonda más las diferencias, impide una
mirada al adentro propio, que conlleva al cerramiento ideológico, grupal, a pesar de los
esfuerzos de muchos por encontrar una solución “«civilizada» a tan compleja
problemática.

Nuestras desgracias toman otra dimensión, aún más dramática si es posible calificarla
como tal, con la intromisión de poderes, intereses y apetitos externos y extranjeros a
los colombianos, que condicionan e imponen por medio de la violencia, el impedimento
de un entendimiento entre colombianos, que nos impide que nos miremos a la cara, y
en ese mirar profundicemos nuestro auto-conocimiento y el redescubrimiento del otro,
ese otro que de una manera u otra, que siempre y dependiendo de las miradas,
siempre ha estado ahí, delante de nosotros, entre nosotros y muy adentro de nosotros.

¿La Inhumanidad es característica humana?


Como vemos, históricamente en América hemos vivido la imposición de un paradigma
que nos ha des-humanizado y nos ha in-humanizado, en lo que Edgar Morin llama
la noosfera, es decir «esfera de las cosas de la mente, saberes, creencias, mitos,
leyendas, ideas, en la que los seres nacidos de la mente, genios, dioses, ideas fuerza,
han tomado vida a partir de la creencia y la fe», los cuales se «autotrascienden a
partir de la formidable energía psíquica que sacan de nuestros deseos y de nuestros
temores.(…) y pueden disponer de nuestras vidas o incitarnos al asesinato. No son
sólo los humanos quienes se hacen la guerra por la mediación de dioses y religiones,
son también dioses y religiones los que se hacen la guerra por la mediación de los
humanos» (pg 50)

Planteamiento que nos lleva a entender el proceso de exclusión vivido hasta ahora,
pero que hace surgir otros interrogantes: ¿La inhumanidad es esencialmente una
característica humana?

Si consideramos que «la esclavitud, el campo de concentración, el genocidio, y


finalmente todas las inhumanidades, son reveladoras de humanidad», para entender
estos actos de inhumanidad debemos pensar que, con Morin, «el principio de
reducción y disyunción que han reinado en las ciencias, incluidas las humanas (que de
este modo se han vuelto inhumanas), impiden pensar lo humano. El ser estructuralista
ha hecho virtud de este obstáculo y Lévi-Strauss incluso pudo enunciar que el fin de
las ciencias humanas no es revelar al hombre, sino disolverlo.» (Morin. pg 15)

Entendamos entonces que si es «el modo de conocimiento lo que inhibe nuestra


posibilidad de concebir lo complejo humano» debemos, para humanizar el ser humano,
desarrollar una mediación pedagógica no solamente para que el ser humano viva como
humano, sino que como humano viva en la humanidad, para lograr un cambio
paradigmático que haga énfasis en los actos noológicos de humanidad del ser humano,
los cuales aventajan con creces los actos de inhumanidad ya que sin ellos –los actos
humanos- no existiría la vida en el planeta Tierra ni el planeta mismo.

Ese proceso de humanización debe ser paso previo hacia la universalización del ser
humano, en la categorización que «cuando el sujeto puede abrir su Nosotros al otro, a
sus semejantes, a la vida, el mundo, se vuelve rico en humanidad» y en la aceptación
dialéctica-dialógica de que «el otro es a la vez el semejante y el desemejante», con
sus multipersonalidades y sus multipropósitos: vivir, amar, procrear, trascender, etc,
etc. (Morin. pg 84-89)
El Imperativo de una Mediación Pedagógica en Colombia
La imposición violenta, a sangre y fuego, de la visión del paradigma occidental,
condujo a la extinción de 50 millones de nativos.

La simplicidad, la visión cartesiana-newtoniana, el desprecio por lo diverso y por el


otro, el aborrecimiento y desconocimiento de lo autóctono, la imitación grosera y
burda de lo europeizante y hoy día del «modo de vida americano», la incapacidad de
una visión en el adentro del propio ser, la incapacidad de ver el adentro interiorísimo
del otro, de reconocerse en el otro, han sido también resultados nefastos de esta larga
noche de aculturación que hemos padecido los colombianos.

El acceso a la educación se convierte en imperativo para la satisfacción de las


necesidades de fuerzas productivas laborales que se vendieran al desarrollo de un
capitalismo que tampoco fue producto del desarrollo de nuestras fuerzas productivas,
sino el resultado de la imposición de lo que algunos autores llaman la modernidad
capitalista.

En Colombia confluyen rasgos económicos feudalistas con un capitalismo deformado,


con la existencia de unas clases terratenientes y capitalistas, que elitizaron la vida de
los colombianos hasta la imposición de una estratificación social que corre por cuenta
del Estado colombiano. De allí a la visión de lo que es fundamental para la existencia
del Estado y la sociedad colombianas, es la preservación de la existencia de estas
castas que actúan impelidas, apoyadas por el socio imperialista que se vuelca hacia
nuestra territorialidad, como ave de rapiña ávida de nuestros recursos naturales y
también de nuestra sangre.

Víctimas son no sólo los que se levanten y traten de subvertir el orden establecido del
monstruo de tres cabezas (partidos liberal-conservador-imperio), sino también a todo
aquel que atente contra la visión paradigmática imperante. Asesinan entonces a los
miembros de partidos de izquierda (5.000 del partido de izquierda la Unión Patriótica,
en el mayor genocidio contra un partido político de que tiene noticia la historia), a los
dirigentes sindicales, a los comunales, a los defensores de derechos humanos, sino que
asesinan también a los miembros del mayor sindicato de educadores colombianos, la
FECODE, en un intento demencial de parar por la fuerza fatídica de las armas asesinas
e impedir la enseñanza, el aprendizaje por parte de nuestros niños de que un mundo
mejor es posible.

En ese dramático panorama, planteo entonces la imperiosa necesidad de llevar a cabo


una Mediación Pedagógica, entendiéndola como la define nuestro maestro, Francisco
Gutiérrez Pérez, en el sentido del «tratamiento de contenidos y formas de expresión
de los diferentes temas a fin de hacer posible el acto educativo, dentro del horizonte
de una educación concebida como participación, creatividad, expresividad y
relacionalidad », seguros como estamos de que como lo plantea Prigogine: «El caos
posibilita la vida y la inteligencia»

Dicha Mediación Pedagógica tendría que tocar necesariamente todas las instancias de
la vida económica, social y personal de la sociedad colombiana, lo cual implicaría
necesariamente «el desaprender lo aprendido» y comenzar a aprender lo no
aprendido, es decir, el respeto a la singularidad de la vida misma, el reconocimiento
del adentro interiorísimo del otro y la aceptación de la complejidad de la vida de hoy,
la cual debe ser vivida con su fuente permanente de incertidumbres.
De igual manera, debe tocar la fibra sensitiva de la sociedad en su conjunto, valorando
con creatividad las enormes fuerzas sociales que se mueven en su interior,
permitiéndoles la participación que hasta hoy solo es permitida con la participación
electoral, además de incentivar su expresividad en desarrollo de la
interrelacionalidad inherente a toda sociedad que se considere viva.

Por supuesto que en este proceso deben participar las partes directamente
involucrados en la guerra civil, o sea, el Estado colombiano en su conjunto y la
insurgencia armada, con los diferentes actores de esas partes, además de las
diferentes formas de expresión organizacionales de los grupos sociales, sindicatos,
partidos políticos, organizaciones de mujeres y de derechos humanos, así como la
participación efectiva y solemnizadora de la niñez.

En esta tarea de Mediación Pedagógica, juega papel fundamental echar mano de los
planteamientos de la Biopedagogía del maestro Francisco Gutiérrez, de la teoría del
caos de Prigogine, del pensamiento complejo de Edgar Morin, de la biología del amor y
la teoría de la autopoiesis de Maturana y Varela, de las teorías educativas de Gallegos
Nava, así como rescatar los saberes ancestrales de nuestros indígenas y del
pensamiento de avanzada en Colombia y latinoamericano, para ir conformando un
todo que nos permita resarcirnos de los más de 500 años de estar ciegos ante
nosotros mismos y agredirnos mutuamente, para desarrollar acertadamente esta
Mediación Pedagógica para la Paz de los colombianos que realmente deseamos la
paz para vivir la vida en paz.

Tamaña tarea histórica exigirá esfuerzos para ir desbrozando camino sobre la marcha,
en la búsqueda incesante de la luz guía, a la vez que una enorme paciencia que solo
los hombres y mujeres con un nivel de conciencia cósmica y real dimensión espiritual,
pueden desarrollar con una visión integradora y totalizadora de una realidad compleja,
complicada, oscurecida por múltiples intereses, visión necesaria para llevar a feliz
puerto el anhelo de los colombianos y todos los pueblos latinoamericanos por una
nueva vida, que sepa enlazar los niveles de conciencia separados y difusos.

Sólo así comenzaremos los colombianos a transitar los caminos para Humanizarnos
en vez de Barbarizarnos, Universalizarnos en vez de Humanizarnos,
entendiendo que «todo ser humano, como el punto singular del holograma, lleva el
cosmos en sí (…) todo individuo, incluso el más reducido a la más banal de las vidas,
constituye en sí mismo un cosmos», a la vez que nunca perder de vista que lo que nos
ha hecho humanos nos hace caminar, encontrarnos, orientarnos, perdernos,
extraviarnos, reencontrarnos, creernos, dudar, redudar, amar, odiar, sentir placer y
dolor, vivir muertos la vida y en la lucha por la vida vivir muertos de la risa la muerte,
en fin, vivir y revivir la vida en espiral como un bucle, como homo complexus.

***

Hernando Vanegas Toloza, médico y cirujano, especialista en Anestesiología y


Reanimación, colombiano, refugiado en Costa Rica desde 1997, país que
abandonó en marzo del 2005 por persecución de la policía colombiana y la DIS
de Costa Rica, reasentado como refugiado por la Oficina del Alto Comisionado
de Naciones Unidas UACNUR) en un país de Europa. Está cursando estudios de
Doctorado en Educación con énfasis en Mediación Pedagógica en la Universidad
de La Salle, a finalizar en noviembre del 2005. Dicho Doctorado aborda la
búsqueda de un nuevo paradigma en educación desde la visión del
pensamiento complejo, la teoría del caos, la autopoiesis, etc, etc. Escribe
cuentos, poesías, artículos médicos y sobre pensamiento complejo.