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El cumpleaos no era divertido. De hecho estaba all porque lo obligaron.

Ninguno de esos nios le caa bien.


El festejo era un quincho en un club alejado de la ciudad. Era un club de
pescadores. Pero no se vean por ningn lado. Pensndolo bien, no vea un
ro, estanque o lugar en donde pudieran pescar.
Un cantito lo sac de sus divagaciones. Era el momento de la torta. Todos
cantaban y aplaudan. Aprovech el momento y se alej. Quera saber si era
cierto que haban pescadores.
De a poco se alej del grupo. Tanto que ya no los vio ni oy. El club era muy
grande y lindo, como era invierno casi no haban hojas en los rboles. Era
una tarde de sol, clida. El paseo lo tranquilizaba. Era un extrao da en
julio.
Encontr el estanque artificial. Pero nadie pescaba. El sol no lo dejaba ver la
otra orilla. El reflejo en el agua lo encandilaba. Levant una piedra. Revis
que fuera lo suficientemente plana y la lanz intentando que rozara el agua
haciendo sapito. La piedra rebot dos veces y entonces le pareci percibir
que desapareca.
Pens que sera el sol que lo engaaba. Busco una segunda piedra, la revis
y corrobor que era la indicada. Se prepar y lanz con fuerza.
Lo mismo, le pareci que luego del segundo rebote la piedra desapareci en
el aire. Se hizo humo en el mismo lugar que la anterior.
Con rapidez y desconcertado busc otra. Lanz con todas sus fuerzas, pero
la tercera piedra rebot de regreso. Gir sobre sus pies siguiendo la
trayectoria de la piedra. Detrs suyo una nia sonriente y de vestido la
sostena en la mano.