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Alternativa Latinoamericana - Pág.4

r

narlo , y siendo más un territorio de discusiones abiertas que de conclu­ siones definitivas.
narlo , y siendo más un territorio de
discusiones abiertas que de conclu­
siones definitivas.
pe
todos modos, hay que esta­
blecer prioridades. Y a las que nos
fueron sugeridas vamos a referimos
de los grupos de referencia, colabo­
radores dos a discutir y lectores la revista aislados—orienta­ y sus pau­
luego. sobre Pero dos antes, tema? debemos prácticos que contarles salen
siempre y que aparecieron en esta
recorrida de opiniones. Uno, con re­
sultado grato; el otro, con gusto
más bien amargo.
El primero sp refiere a la “presen­
tación” de la revista, a su cuidado
artístico y al énfasis en difundir no
tas en Cuyo, futuras. Córdoba Sobre todo y Buenos encuentros Aires,
que fijaron criterios exigentes pero
estimulantes. La primera conclu­
sión es que “una cosa es importan­
te: los elogios todo” . (por Las suerte, críticas muchos) (varias) no y
podían ocultar un apetito en alguna
sólo las ideas sino también la belle­
za
plástica creada por grandes talen­
tos del continente. Aunque hemos
tenido algunas críticas duras y no
exentas de veneno, la opinión ma-
yoritaria es positiva. Es claro que
la
causa popular y la belleza no sólo
pueden no. Y que sino el que esfuerzo deben creativo, ir de la arte­ ma­
sanal y laborioso de quienes diseñan
y
arman la revista, es respetado y

medida contradictorio. desmedido Que y sin con dudas frecuencia se re­ fiere no sólo a nuestra publicación, sino al vacío manifiesto del merca­ do cultural en temas latinoamerica­ nos y alternativos (y otros concu­ rrentes: educación popular, teolo­ gía de la liberación, por ejemplo). Y que plantea una segunda conclu­ sión: demasiado. no podemos Nos hemos “especializarnos” metido por

un sendero que invoca demasiadas cosas y un desborde de temas, pero jante. no podemos optar de un modo ta­

¡SI

“Una sola cosa es importante. Todo.

vanidad de vanidades !”

de un poema de Chesterton

Lo demás

P erdonen que empiece con

una cita extranjera (y para

colmo, inglesa!) en una

revista que se imagina latinoameri­

cana a muerte. Pero Chesterton era

Quizás nuestro lugar sea, justa­

mente, mantener vivo un fuego cru­

zado

nutridas aquí, en América Latina,

sin pretender restringirlo ni culmi­

un gordo sanguíneo y divertido,

que merecía

ser latinoamericano

Por otra parte la cita me parece oportuna en esta nota que pretende una “rendir tercambios serie cuenta” de epistolares encuentros, a los —con lectores charlas, gente in­ de

informal y

de

perspectivas

inspiradas y

vitalista

!

admirado por la mayoría. El segundo apunta a la regulari­ dad en la aparición de la revista, su distribución y la recuperación de Juegan los costos. en Aquí contra tenemos todos los problemas. fenóme­

nos económicos y de mercado que

la

pal sostén (y horizonte) son los “grupos de referencia” , que suman más de 40 y demandan 700 ejem­

pequeño plares. Librerías infierno. y Pero kioscos nos seguire­ son un mos empeñando en mejorar el cir­ cuito y corregir falencias. En este asunto, toda colaboración es bien­ venida .

mayoría conoce. Nuestro princi­

¿Podemos se

Alternativa Latinoamericana - Pág.5

Alternativa Latinoamericana - Pág.5 3. Vamos y un muy a enumerar breve comentario ahora el ti'tu-

3.

Vamos y un muy a enumerar breve comentario ahora el ti'tu- de

lo

sugerencias. Varias

de ellas ya influyen en la programa­

ción del presente número. Y espera­ mos desarrollarlas en el futuro. 1.- ¿Una revista de Argentina pa­ América Latina? ¿O una revista

ra

tas de Este América y es constatar el primer Latina que dilema. para lo que Argentina? Ser más realis­ po­

demos intentar es conseguir traba­

las

principales

jos y producciones nuestras que nos abran al fenómeno latinoamericano;

o

buscar y difundir lo que se hace, piensa y propone en países herma­ nos, creando un canal de difusión que ahora prácticamente no existe. Después de mucha charla, la de­ cisión se inclina por el medio. Ser un contacto a doble mano. Provo­

en car nuestro la discusión medio, de donde América se la Latina sigue secundarizando (sobre todo en la producción intelectual y en las grandes ciudades). E instalar entre nosotros ciones y las los polémicas estudios, que las recorren realiza­ el continente. Para ello los artícu­ los de otros países no figurarán en una sección separada, como “ apor­

tes” , que los extraña y distancia, si­

en el conjunto de la discusión

general.

no

por el contrario arriesgamos a

tentes. 2.- Conocer En el desamparo las alternativas de la crisis exis­ actual, todo induce a pensar que no hay alternativas sino sólo resigna­ ción. O que la gran alternativa es le­ jana e imposible para nosotros. Pero mientras afuera, se tanto, van dando en nuestro muchas país res­ y

puestas, pequeñas y parciales sin dudas, pero que llevan como en germen elementos de cambio. Sin adorarlas a priori es bueno conocer­

ás

:ontestación a anomalías del siste­ ma y a la vez cierta profecía que lo surera. Mientras no tengamos una

y discutirlas. Son casi siempre

sarria

general”

de lo alternativo,

a; rueño meditar lo que ya existe.

4.

- Desde nosotros.

dencia muy general y que nos alien­

es la que descubre en la revista

el intento y la responsabilidad de plantear y pensar los temas desde nosotros. De nuevo —hoy en día— en nuestro país y en el continente

hay dos. una Desde invasión lo estético de temas hasta importa­ lo po­ de lítico originalidad— —y a pesar lo de que las prima apariencias es la

imitación. Sin estar ajenos a lo que pasa y se discurre en el mundo, sin falsos ombliguismos, intentar plan­ tear nuestros problemas y resolver­ los nosotros. No teorizar más sobre

“desde dónde” , sino practicarlo.

el

ta

Una coinci­

- Entrevistas. Preferir los poco

conocidos a los monstruos consa­

grados. La mayoría piensa que no

es

“muy importante” o que “ sabe mu­ cho” : los grandes nombres. Sin abandonarlos —porque son referen­ tes ineludibles—, ser también una alternativa de conocimiento y ex­ presión para testimonios y sabidu­

rías que nunca acceden a lo público

y

anterior— será muy importante la

colaboración de todos para detectar

y

cierto anonimato o un prestigio dis­

entrevistar a quienes, desde un

tinto, merecen hablar en voz alta. Lindo desafío, con que iniciamos este número.

bueno entrevistar sólo a la gente

oficial. Aquí —como en el punto

5.

- Incentivar la audacia y la po­

lémica. Para nuestra sorpresa —nos

creíamos

si

“de

avanzada”

!— mu­

chos piden que la revista sea más audaz, menos prudente. Que no se

to empeñe en un tanto disenso en creativo. el consenso En rigor, cuan­

no entendimos mal, s que de

discusiones libertad de pensamiento, se trata de estimular lo interdis­ la ciplinario —que a menudo supone distancias—, la interculturalidad. Toda búsqueda implica prolongar gredirlas. ciertas certidumbres Eso nos piden: y a la promover vez tras­

y

la revista

soportar desbordes creativos.

6.

- ¿Un tema por número? Algu­

que

nos amigos piensan

lAlternativos?

ganaría si se unificara cada núme­ ro en torno a un solo tema. Como “de de hecho actualidad” no es , en una el publicación sentido de que no disputa la noticia de cir­ cunstancia, sino que aborda cues­ tiones permanentes, parece lógico planearla en función de asuntos unitarios. Cada número, además, ga­

naría en valor por sí mismo, inde­

hay pendiente acuerdo de colectivo; los otros. hay Pero también acá no temor a perder las múltiples sugeren­ cias de un enfoque más plural, me­ nos esquematizado que el que nece­ sariamente impone la unidad temá­ tica. 7.- ¡No la organicen demasiado! ¡Dejen que siga siendo latinoameri­ cana! Para finalizar, nos parece oportuna compañera esta que sintetiza expresión la de opinión una de muchos. Avancemos en rigor sin perder espontaneidad. Sigamos manteniendo, aun en lo formal, la capacidad de improvisar y sorpren­

países dernos. del En realismo una publicación mágico y la de ima­ los ginación, no caigamos en la trampa de querer preverlo y organizarlo todo. Alentemos la capacidad de sorprendernos.

Después de esta breve e imper­ fecta síntesis, queda en claro que las expectativas y los apetitos de rece nuestros que lectores la revista son no múltiples. los deja indi­ Pa­

ferentes y por eso se plantan exi­

gentes.

encendido ese fuego. En medio del discuro moderno y post-moderno, de su desencantado realismo, de la pirotecnia verbal na­ cida en el Norte: afirmemos certi­ dumbres limitadas pero nuestras,

enraizadas en nuestro pasado y mi­

rando al futuro de estas tierras y su gente; haciendo del Sur no sólo un basurero ideológico del Norte, no polo sólo un cabal foco de de creatividad resistencia, y ensayo, sino un macro, de propuestas de alternativas micro y que ambiciones pese a su modestia pueden ser la salvación pa­ ra nosotros y una profecía para el

Nos corresponde mantener

ambiciones pese a su modestia pueden ser la salvación pa ­ ra nosotros y una profecía