ETA como herramienta de la oligarquía española contra el nacionalismo vasco. Declaraciones de Xabier Arzalluz.

Xabier Arzalluz fue durante décadas el máximo líder del Partido Nacionalista Vasco (PNV), el partido más votado en el País Vasco, desde el final de la dictadura franquista (1977), hasta la actualidad (2010). Las siguientes declaraciones de Xabier Arzalluz han sido extraídas de su autobiografía política “Así fue”, editado por el periodista vasco, Javier Ortiz, quien fuera destacado intelectual y militante antifascista y republicano, antes y después de la dictadura franquista. ETA como excusa para perseguir al nacionalismo vasco (Tiempos de la Junta Democrática, mediados de los 70). (…) Claro que allí no tenían los problemas que teníamos nosotros con ETA. Muchas veces teníamos a la policía detrás por culpa de ETA. No iban a por nosotros específicamente. Pero olían algo y pensaban: “Será ETA”. Entonces iban a por ellos y cazaban a los nuestros. La mayor parte de nuestras caídas fueron por eso. (Arzalluz, pag. 79) Propaganda a ETA por parte del Estado franquista (1969). (…) Ajuriaguerra solía decir que el gran culpable de los progresos de ETA fue Fraga, que, cuando estuvo de ministro de Información y Turismo, convirtió a ETA en la bicha de la propaganda del Régimen, con lo que animó a muchos antifranquistas a simpatizar con ella. (Arzalluz, pag. 121) Beneficios de ETA para los intereses del Estado español (años 80). (…) Ésa es la teoría de la ulcera, cuya formulación debemos a Luis María Ansón. Tiene dos partes. La primera la oí de los propios labios del periodista en el Ministerio del Interior. Dijo: “¿Negociar con ETA? ¿Quién quiere negociar con ETA? Sólo los del PNV, porque saben, que si ETA deja las pistolas, ellos dirigirán la vida política vasca, porque allí la mayoría es nacionalista. Pero entonces, ¿cómo se las arreglará el Gobierno español para controlar aquello?”. La segunda parte, que el inventor de la teoría no desarrolló aquel día, me la contó Corcuera tiempo después. Me dijo que, según Ansón, ETA no constituye un peligro para el Estado; que es como una pequeña úlcera, que a veces sangra, pero no mata. Y continuó: “¿Y vamos nosotros a poner en peligro la unidad de España por pactar con una gente que, al fin y al cabo, tampoco puede hacernos demasiado daño? Eso sólo le interesa al PNV”. Son ellos los que piensan eso. Y además es posible que no les falten motivos para verlo así. Porque a ellos, miradas las cosas cínicamente, ETA les viene

bien. Es como lo de Gibraltar, que, si no existiera tendrían que inventarlo. Les interesa tener un enemigo exterior que haya una amenaza que pese sobre las cabezas de todos. Son motivos que justifican clamar a favor de la unidad, por encima de las ideologías. Es algo que le viene muy bien al que está en el poder, porque la unidad entre todos sólo puede encabezarla quien ya está de antemano por encima del resto. “¡Ante la amenaza de ETA, todos juntos!” Es un fenómeno muy típico: los contrarios se justifican mutuamente. (Arzalluz, pag. 152-153) Beneficios de ETA para la oligarquía española (1981). (…) ETA asesinó a José María Ryan, ingeniero de la central de Lemóniz, entonces en construcción. Primero lo secuestraron y luego lo mataron. (…) Ya he comentado la perplejidad que no produjo el giro que dio ETA en sus posiciones hacia la energía nuclear. Primero elaboró un libro blanco en el que apoyaba su uso, como vía para la independencia energética de Euskadi, y luego le declaró la guerra. Yo no sé a que se debió el cambio, pero hay 3 datos que siempre me han rondado la cabeza a este respecto. Uno: Francia no quería que nadie hiciera instalaciones atómicas en sus cercanías. Dos: en Francia nunca cuajó el movimiento antinuclear. Tres: en Alemania sí, y aquí también. (…) prosiguieron con las amenazas, los atentados, etcétera, hasta que lograron la paralización de la obra y la renuncia al proyecto. Acabó siendo Carlos Solchaga el que, disimulando el asunto dentro del conjunto de los planteamientos del Plan Energético Nacional, dio el cierre al proyecto de Lemóniz. Todo aquello me produjo una gran tristeza, no sólo por la perdida de la vida de un hombre, sino por lo que acabó arrebatándonos en desarrollo tecnológico, en autonomía energética y, directamente, en dinero, porque el IVA de los kilovatios que nos vienen de fuera se los embolsa el Estado, en tanto que el beneficio de los kilovatios que producimos nosotros se queda íntegramente aquí. (Arzalluz, pag. 219-220) ETA como instrumento para hostigar al PNV (años 90). (…) Yo viví un acontecimiento muy significativo. Rondaba por Bizkaia el último comando de ETA político-militar. Nosotros estábamos preocupados porque sabiamos que iban a por uno de los nuestros. Fueron a su casa para secuestrarlo, y el se encerró en el baño y empezó a dar gritos por la ventana; huyeron. Pero se la tenían guardada y él notó que le estaban siguiendo. Como entonces no había ertzaintza le pusimos protección nuestra. (…) Al cabo de un cierto tiempo, y de manera bastante rocambolesca, supimos quién estaba al frente del comando. Entonces Genaro fue a la Guardia Civil, para proporcionarles el dato y que pudieran actuar. (…) Pero, para nuestra sorpresa, no hicieron nada. (Arzalluz, pag. 238) Beneficios políticos del terrorismo vasco para el PSOE (1984). (…) El asesinato de Enrique Casas (dirigente del PSE-PSOE, asesinado por los Comandos Autónomos) dejó muchos interrogantes en el aire. Bastante gente se preguntó: en vísperas de las elecciones, un hombre que tiene que ir

con custodia porque está amenazado, ¿abre su puerta, sin más, al primero que llama? Y, sobre todo, ¿en que cabeza cabe que un grupo armado que está infiltrado hasta los tuétanos por la policía pudiera decidir esa acción y llevarla a cabo sin que los agentes camuflados en su interior se enteraran de nada? (…) Pocos días después del asesinato de Casas tuve que asistir a una reunión de la Democracia Cristiana Europea. Un día de aquéllos estábamos comiendo, y un líder democristiano italiano, que estaba junto a mí, me preguntó: ”Y eso ¿qué ha sido?”. Se lo conté. Y le hablé, claro, de las elecciones autonómicas, en las que el PSOE había mejorado sus posiciones. “Pues entonces han sido ello”, me soltó. (Arzalluz, pag. 252-253). Intento de pacificación extrañamente truncado (1987). (…) Fue el propio Iñaki Esnaola quien me dio la noticia de la muerte de Txomin (líder de ETA que abogaba por la paz y que murió en un sospechoso accidente de tráfico). Se apresuró a decirme, cuando yo no había abierto la boca todavía, que no sospechara nada raro, porque no había nada raro. Tajante. Parecía que lo tenía muy claro.pero no debía de tenerlo tanto, porque tiempo después, me preguntó: “Oye, ¿y tú cómo crees que fue realmente lo de Txomin?”. No sé cómo murió Iturbe (Txomin). Sé que yo temía que algo así pudiera sucederle. Y le sucedió. Y tengo también la íntima convicción de que si Iturbe hubiera estado en las conversaciones de Argel, habría llegado a un acuerdo con el Gobierno español. Un acuerdo que el habría logrado imponer en la organización, porque nunca hasta él ningún dirigente había gozado de tanta autoridad. (Arzalluz, pag. 292) (…) Todo el mundo sabía que Azkoiti era el alter ego de Txomin, de modo, que cuando Txomin murió –en las extrañas que ya he contado antes-, todas las miradas se volvieron hacia él. Esnaola creyó que Arrieta (Azkoiti) podría influir para que la organización se orientara hacia la búsqueda de una salida negociada y apostó por él. Yo creo que Rafael Vera estaba en las mismas. Porque Vera (…) tenía algo que me parecía muy valioso: vivía con el empeño de solucionar el problema de ETA antes de retirarse. Y estaba dispuesto a hacer lo que estuviera en su mano para lograrlo. No sé. Tal vez las gestiones que hizo Vera con Esnaola para promover la “Operación Azkoiti” disgustaron a la gente del gobierno que no creía que de aquello no pudera salir nada, o que no quería que saliera nada que se debiera a Vera. El caso es que se filtró una grabación de la reunión, ETA renegó de aquello, y tanto el propio Azkoiti como Esnaola y Fando quedaron fuera de juego para siempre. (Arzalluz, pag. 390) Reflexiones sobre quién maneja realmente los hilos de ETA. (…) La pregunta que resulta inevitable hacerse es: ¿hay alguien en ETA que frena una y otra vez cualquier intento serio de encontrar una solución pacífica y negociada al conflicto? Cualquiera con un mínimo de conocimiento de estas cosas sabe que los Servicios Secretos no están mano sobre mano. Cualquier Servicio que se preste está obligado a meter las narices en este tipo de organizaciones. Para eso se gastan lo que se gastan. Estoy convencido de que los franceses y los españoles tienen gente dentro de ETA, a uno u otro nivel ¿Tanto como para

controlar, pararla cuando quieren, lanzarla en un momento dado, desviarla, etcétera? (…) El comportamiento de ETA ha presentado más de una vez aspectos demasiado oscuros, que obligan a hacerse preguntas sobre sus motivaciones ocultas. (Arzalluz, pag. 304) ETA como excusa para reprimir a la Izquierda Abertzale (Secuestro de Julio Iglesias Zamora, 1993). (…) Detuvieron a muchísima gente relacionada con HB. Y torturaron a muchos. Fue entonces cuando sucedió lo de Gurutze Yanci, que dijeron que había muerto de calor en el cuartel que la Guardia Civil tiene el Tres Cantos, cerca de Madrid. (…) Entonces en el asunto intervino el médico de cabecera de Yanci, que era del PNV. (…) en su criterio, si su físico falló fue porque fue sometida a condiciones extraordinarias. Hay torturas, como la que aplican sirviéndose de una bolsa de plástico en la que meten la cabeza del detenido impidiéndole respirar durante un buen rato, que, si la sufre una persona con problemas previos de salud, pueden provocarle un infarto y acabar con su vida. Gurutze Yanzi y sus compañeros entraron en el cuartelillo de Tres Cantos vivos y como sospechosos de colaborar con ETA. Ella salió muerta, y ninguno imputado. (Arzalluz, pag. 384-385) ETA como herramienta para hostigar al PNV (2003). (…) Que le pregunten a Juan Mari Atutxa: ¡ETA intentó matarlo! Pero Atutxa lo afrontó fríamente, como corresponde a un político. De manera que, cuando con el paso de los años se vio obligado a defender la autonomía del Parlamento Vasco a la hora de los derechos de Sozialista Abertzaleak en tanto que grupo parlamentario, lo hizo sin sombra de vacilación. (Arzalluz, pag. 397) ETA le hace un favor a los narcos (1995). Cuando lo mataron (Gregorio Ordóñez), hubo bastante gente que habló de lo peligroso que era atravesarse en el camino de Rodríguez Galindo. Porque se contó que Ordóñez estaba haciendo averiguaciones sobre contactos sospechosos de algún policía municipal, probablemente para poner en un brete al alcalde (de San Sebastián, puesto al que Ordóñez aspiraba), y que eso le situó en la pista de un alijo o un desembarco de droga. Por aquel entonces era frecuente que todo tipo de personas, incluyendo algunos del mundo de la justicia, relacionaran a Galindo con el tráfico de drogas. Y es cierto que hubo por entonces en Guipúzcoa varias muertes oscuras, con el mundo de drogas como telón de fondo. Varias de ellas fueron obra de ETA. Supongo que los defensores de esas teorías estarían pensando en alguna forma de inducción, de filtraciones interesadas o cosa semejante. (Arzalluz, pag. 411) El atentado de ETA que apuntaló a Aznar como futuro presidente (1995). (…) Se ha especulado bastante, incluso dentro del PP, sobre el cambio que experimento Aznar a raíz del atentado. Me contaron que Mayor Oreja comentó –sin micrófonos, pero delante de bastante gente- que el atentado había dado al

candidato “el hervor que necesitaba”. Parecía sugerir que le faltaba un punto de madurez, o de empaque, y que aquel tremendo suceso había contribuido a proporcionárselo. En todo caso, el comentario reflejaba las muchas dudas que ellos mismos tenían sobre las capacidades reales de aquel hombre de aspecto gris y anodino. (Arzalluz, pag. 415-416) Los intereses empresariales de Mayor Oreja en los atentados de ETA (2003). (…) A esto hay que añadir el número creciente de agentes privados que realizan labores de policía (en el País Vasco). Los hay que hacen ya casi de todo, desde funciones de seguridad en edificios de Estado hasta labores de protección de cargos públicos. En cierta ocasión aludí a los intereses de la familia Mayor Oreja en el ramo de las compañías de seguridad privadas. (…) Jaime Mayor Oreja se apresuró a presentar una demanda contra mí. (…) Pero, al margen de eso, el hecho es evidente para todo el que tenga ojos en la cara: las compañías de seguridad privada cada vez cumplen más funciones que, en principio, deberían estar reservadas a las Fuerzas de Seguridad del Estado. (Arzalluz, pag. 458-459) El asesinato de Miguel Ángel Blanco: la excusa para justificar una represión sin precedentes contra el nacionalismo vasco (1996). (…) El asesinato de Miguel Ángel Blanco es una de las mayores barbaridades que ETA ha hecho consigo misma. Porque el bueno de Miguel Ángel Blanco era como tantas de las que han matado. En ese sentido, no había tenido una significación especial, ni un antes ni un después. Pero lo hicieron de tal modo, poniendo un plazo tan breve para su muerte y marcando un objetivo imposible, que lograron poner a todo el mundo en vilo, que si lo mataban que si no, reclamando que no lo hicieran, porque en una situación así todo el mundo se solidariza. (…) Fueron ellos (ETA) los que consiguieron aquella movilización sin precedentes. (…) De modo que el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco alcanzó la repercusión que tuvo porque la propia ETA se puso la zancadilla. Claro que luego la masiva reacción popular fue encauzada para sacarle la máxima rentabilidad política, y hubo grupos organizados que recibieron el encargo de meterse entre las multitudes para inducirles a corear tales o cuales consignas. (…) El asesinato de Blanco lo utilizaron también para lanzarse más decididamente contra nosotros. Antes, todavía hablaban de anbigüedad del PNV. A partir de entonces, empezaron a responsabilizarnos directamente. Dejamos de ser ambiguos para convertirnos directamente en cómplices. (…) lanzaron consignas sobre la necesidad de “aislar a esa gente”, en referencia a los de HB. Querían aislarles de la vida diaria. No hablarles, boicotear sus comercios, sus bares, etcétera. Ahí nosotros nos negamos a entrar porque suponía una incitación directa al enfrentamiento civil. (…) A los pocos días, Aznar endureció su política hacia Euskadi, en general, y muy especialmente contra nosotros –no hubo cambios significativos en su política anti-ETA- (Arzalluz, pag 463-464)

ETA como excusa para reprimir a la Izquierda Abertzale (1997). (…) Finalmente, los de la Mesa Nacional (de HB) fueron condenados a 7 años de cárcel en una de las sentencias más insólitas y más ausentes de rigor jurídico que haya dictado el Supremo en toda su historia. Fueron condenados en nombre de “la razón de Estado”. A 7 años de cárcel. A 7 años por haber incluido una soflama de ETA que estaba en todos los medios y que otros también difundieron sin que nadie les hiciera nada. (Arzalluz, pag. 466) Proceso de paz truncado por el Estado (1999). (…) Iñaqui de Rentaría, era un dirigente de mucho peso que quería acabar con la lucha armada. Pero fue detenido. Con Belén González Peñalba sucedió lo mismo. La pregunta que hay que hacerse es ¿por qué fueron a por ellos, si eran los que estaban a favor del alto el fuego? Es una pregunta que hay que unir a otra similar: ¿por qué hostigaron a todos los que realizaron labores de intermediación, incluido el obispo Uriarte, al que Mayor Oreja hizo lo imposible por dejar en evidencia? (Arzalluz, pag. 481) Perjuicios de las acciones de ETA para la propia Izquierda Aberztale (1999). (…) Pero, poco a poco, se dio cuenta (ETA) de que éramos nosotros los que estábamos atrayendo a su gente al terreno de la lucha exclusivamente política, pacífica y que es camino podía no tener vuelta. Por eso, en mi opinión, rompió el alto el fuego. La mayoría de la gente de HB estaba contenta con la marcha que seguían las cosas. La prueba es que, tras la ruptura del alto el fuego, sufrieron una sangría de votos impresionante. Perdieron 80.000 y la mitad de sus diputados. (Arzalluz, pag 485) Intereses empresariales en el terrorismo de ETA (2000). (…) me consta que, cuando se supo que ETA había roto la tregua, hubo directivos de empresas privadas de seguridad que lo celebraron por todo lo alto. Porque las amenazas de ETA y su actividad representan para ellos una fuente de ingresos importantísima. La operación aritmética es sencilla: tantos empleados por persona protegida –tantas horas, tantos días, tantos turnos-, tantas personas protegidas… igual a miles de millones. Es un dineral, para toda esa gente, la paz representaría una ruina. Los Mayor Oreja se enfadaron, porque dije que no eran ni mucho menos ajenos a ese medio y me denunciaron, pero –por lo menos de momento- los tribunales me han dado la razón. (Arzalluz, pag 518) Perjuicios de ETA para el nacionalismo vasco. Es doloroso ver cómo una y otra vez el nacionalismo español utiliza a ETA contra el nacionalismo vasco. O el ver como sectores cada vez más amplios de nuestra sociedad y de la sociedad española identifican lo nacionalista y hasta lo

vasco con la bomba ciega y con el tiro en la nuca, y el rechazo a lo vasco, incluido el euskera, que provoca en muchos. (Arzalluz, pag 583) Bibliografía: “Así fue”, Xabier Arzalluz, edición de Javier Ortiz, Foca, Madrid (2005)

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